Días de futbol
Ana Lilia Pérez
"Aunque es la disciplina más practicada del planeta, irónicamente es la que menos se trata como tal".

El futbol trasciende el terreno de juego. Ya sea porque se practique, por tradición familiar, convivencia social, afición, filia o fobia, o hasta por simple observación, casi todos guardamos una anécdota vinculada a este deporte, plasmada en las retas de barrio, los torneos escolares o los equipos de oficina, como espectadores en estadios, o porque, en el caso de los periodistas, hemos realizado alguna cobertura.
Aunque es la disciplina más practicada del planeta, irónicamente es la que menos se trata como tal: se ha transformado en un negocio lucrativo, un activo político y el máximo exponente de la mercantilización deportiva.
Hoy el mundo está en "modo futbol" ante la copa que las selecciones cada cuatro años se disputan. Esta vez son 48 selecciones, en un torneo de 104 juegos distribuidos en tres países sede, durante las próximas seis semanas.
El partido inaugural entre la Selección Mexicana y la de Sudáfrica es uno de los 13 que se jugarán en México, y la final –el 19 de julio– será en un estadio en Nueva Jersey, en Estados Unidos.
Así que los contenidos de medios informativos, los de divertimento, los comerciales, todo está en modo futbolero. Pero el negocio es de unos cuántos: la corporación que mercantiliza el evento y sus asociados. Porque hay hasta palabras, frases, imágenes con restricciones, y eso tiene que ver con su negocio: son más de 300 registros de marca, siglas, frases, lemas, logotipos, imágenes, tipografía, registradas por la FIFA y citarlas, comentarlas, proyectarlas, utilizarlas puede generar costosas multas.
Este Mundial 2026 le representará a la FIFA ganancias históricas por más de 11 mil millones de dólares. De ese tamaño será el negocio para la voraz corporación que al mismo tiempo en que habla de un balón y un deporte que “une al mundo”, le dio un premio “de paz” a un promotor y mercenario de guerra, como es Donald Trump –a quien la FIFA distinguió el año pasado, en Washington, durante la ceremonia del sorteo final de la Copa– premio que le fue entregado por Gianni Infantino, quien preside la federación desde hace una década, tras la salida del suizo Joseph Blatter, implicado en el FIFA Gate.
El FIFA Gate es el mayor escándalo de corrupción que ha manchado a esa federación desde que en 2015 se destapó el sistema de sobornos y prácticas fraudulentas de sus altos ejecutivos –encabezados por Blatter, quien dirigía la FIFA desde 1998– a cambio de otorgar lucrativos contratos de derechos de transmisión televisiva, patrocinios, acuerdos de mercadotecnia, y sedes de torneos, incluyendo las de Rusia en 2018, y Qatar en 2022. El escándalo llevó a Blatter y otros directivos al banquillo de los acusados.
Al ser un evento con máxima proyección internacional, los mundiales se han convertido también en espacio y contexto para que, en los países sede se hagan visibles problemáticas locales, conflictos internos, disputas políticas, o fracturas sociales.
Así pasó desde los primeros mundiales; en décadas más recientes así pasó en Alemania 2006 aún y cuando en su momento se le promovió como el Mundial más “blindado y vigilado”; también en Brasil 2014, donde hubo protestas contra el uso ilícito de la fuerza por parte de la Policía en los desalojos forzados en favelas.
Hace cuatro años en Qatar, donde las negligentes prácticas de explotación laboral con que se construyeron los estadios, costó la vida de miles de trabajadores migrantes, haciendo de ese el Mundial más cuestionado del siglo XXI por las violaciones en materia de derechos laborales.
Durante los partidos, varias selecciones manifestaron su desacuerdo por las condiciones de vida de los trabajadores en Qatar y contra la intolerancia hacia las personas LGBTQI+.
Además de manifestaciones de selecciones y aficionados por problemáticas en sus propios países: los iraníes se expresaron contra la represión de su gobierno y por la muerte de Mahsa Amini –una joven kurda de 22 años de edad– bajo custodia de la Policía de la Moral que en Teherán la detuvo por “no llevar el velo correctamente”. Su nombre se convirtió en símbolo de protesta con aficionados en Qatar visibilizando el lema "Mujer, Vida, Libertad" en estadios en los que también se ondeaban banderas palestinas.
Como caja de resonancia a nivel global, este Mundial no será la excepción para manifestaciones y movilización, éstas comenzaron desde semanas previas en los tres países sede de la justa deportiva.
La mayoría de partidos –78 de los 104– serán en Estados Unidos, país que bajo el gobierno trumpista se caracteriza por el control de la opinión pública y de su población, mediante el miedo, por los abusos, represión y violencia letal contra migrantes y contra todo aquel estadounidense que se oponga a las fascistas prácticas del ICE. Por eso fue tan cuestionada la decisión de la FIFA de distinguir a Trump con un premio “de la paz”, a pesar de que es un generador de conflictos, que amenaza a cuanto país se le ocurre y que fomenta y lucra con la guerra.
En marzo Amnistía Internacional publicó el informe que tituló "La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA", en el que alertó de la política antimigración del gobierno estadounidense como el mayor riesgo para el evento:
“Quizá la amenaza más clara para los y las participantes tanto locales como visitantes en la Copa Mundial proceda de la maquinaria estadounidense de control abusivo, discriminatorio y mortal de la inmigración y de las detenciones en masa llevadas a cabo allí. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y otras agencias estadounidenses se han transformado en unos cuerpos que actúan al estilo paramilitar y en los que agentes federales armados y enmascarados han echado abajo puertas para irrumpir sin orden judicial en hogares, y han detenido, recluido, sometido a abusos arbitrariamente y han matado a miembros de comunidades en todo el país”.
El informe documentó que varias de las ciudades anfitrionas como Dallas, Los Ángeles, Miami, Houston, “se han visto afectadas por la represión de los derechos ejercida por el gobierno estadounidense”.
También alertó de los riesgos para los aficionados que forman parte de la comunidad LGBTQ+, ya que: “El ataque del actual gobierno estadounidense contra los derechos de las personas LGBTQI+, especialmente en relación con las personas transgénero y de género diverso, ha provocado que el principal grupo de aficionados y aficionadas LGBTQI+ de Inglaterra y una red de grupos de aficionados y aficionadas LGBTQI+ europeos digan que no tendrán una presencia visible en los partidos en Estados Unidos”.
Aunado a las severas restricciones de viaje impuestas a 39 países, incluidos cuatro de los que participan en el evento: Irán, Costa de Marfil, Haití y Senegal.
El trato que en Estados Unidos se ha dado a los originarios de esos países ha sido de revisiones discriminatorias e interrogatorios vejatorios, particularmente a la Selección de Irán a la que además de rechazarles visados para parte de su equipo técnico y de su directiva, les retiraron la cuota de boletos que por reglamente de la FIFA se debe asignar a las selecciones que se disputan cada partido.
Ya desde hace unos meses el ICE había extendido sus operativos antimigración en zonas aledañas a los estadios. Y hace unos días el Congreso aprobó otro presupuesto de 70 mil millones de dólares para que el ICE y la Patrulla Fronteriza refuercen sus operaciones.
Respecto a Canadá, el país donde se jugarán 13 partidos, se ha recrudecido la crisis de vivienda y las manifestaciones de personas sin hogar desplazadas. En las ciudades sede –Toronto y Vancouver– albergues para personas sin hogar fueron cerrados.
En su informe, Amnistía Internacional documentó que en Vancouver el número de personas sin hogar ha aumentado de forma constante en la última década, y para desmantelar sus campamentos y eliminar las manifestaciones de personas “sin hogar” las autoridades intensificaron sus operativos.
Respecto a México, país sede para 13 partidos también, destacó el informe sobre las manifestaciones por parte de diversos colectivos:
“En México ha habido una serie de protestas relacionadas con la Copa Mundial centradas en el acceso a la tierra, el agua y la vivienda y en la crítica de la gentrificación, mientras que las mujeres buscadoras siguen pidiendo verdad, justicia y reparación por la desaparición de sus seres queridos. En la ciudad anfitriona de Guadalajara, las autoridades han amenazado con retirar de la ‘Glorieta de las y los Desaparecidos’ los carteles de personas desaparecidas, mientras que la Policía de Monterrey ha intentado detener a buscadoras que exhibían pancartas en un puente”.
Tres meses después de publicado ese informe, llegada la hora del arranque del Mundial crecieron las manifestaciones en las ciudades sede.
En nuestro país algunas movilizaciones derivan de problemáticas internas que, aunque son herencia de anteriores gobiernos, no han tenido tampoco una resolución.
La movilización más numerosa ha sido la del magisterio, que demanda principalmente la abrogación de la lesiva ley del ISSSTE de 2007, con la que en el Gobierno de Felipe Calderón se modificó el sistema de pensiones para eliminar el modelo solidario y cambiarlo por el esquema de cuentas individuales de Afores, el cual además representa uno de los leoninos modelos del neoliberalismo.
Se han sumado manifestaciones por diversas problemáticas: el caso no resuelto de la desaparición forzada de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa, que ocurrió en tiempos de Peña Nieto; las demandas de colectivos de madres buscadoras; colonos que se manifiestan contra la gentrificación y contra las mafias inmobiliarias, y otras expresiones de colectivos por visibilizar problemas cuya resolución compete a autoridades de diferentes niveles.
Pero también el contexto comenzó a ser utilizado por los oportunistas políticos prianistas que son parte de la injerencista campaña estadounidense y de la ultraderecha internacional, que incluye a financiadores como el empresario Salinas Pliego, quien a partir de que la Corte determinó desechar sus amparos con los que por décadas estuvo evadiendo impuestos, y se ordenó que, en cumplimiento a la Ley, debe pagar los millonarios adeudos fiscales, como respuesta ha desplegado una feroz y creciente campaña de mentiras, noticias falsas exponenciadas con inteligencia artificial, y amenazas que ya de manera abierta e irresponsable incitan a la violencia.
Más allá de las disputas políticas sistemáticas y crecientes que saturan la agenda pública, en el país arrastramos problemáticas sociales añejas que requieren solución. El reto para el país no se juega en las canchas, o por los reflectores, sino en la capacidad efectiva del Estado y de sus instituciones para resolver de fondo los problemas estructurales que aún obstaculizan transformaciones que beneficien a la sociedad.
En unas horas se escuchará el silbatazo inicial del Mundial, el negocio global de la FIFA y asociados. Sin embargo, al margen de las ganancias billonarias y los acuerdos comerciales de esa corporación, está la esencia del deporte que es el de mayor popularidad en el mundo y lo que representa para quienes lo practican y para su afición.
“El futbol es el deporte más lindo y más sano del mundo”, se le oía decir a Maradona “la pelota no se mancha”, decía, pero hablaba del balón en la cancha, del impacto que puede tener en quienes juegan. Hablaba el Diego que, en los años 80, recién llegado a Italia, en el lodazal de una cancha llanera en el metropolitano municipio de Acerra, en Nápoles, jugó un partido benéfico para un niño que necesitaba de urgencia una cirugía; o que en Buenos Aires jugaba para equipar los hospitales para niños.
Siempre hay alguna anécdota que se vincula con el futbol: hace años, reporteando sobre un refugio para niños y niñas en situación de calle conocí a Maribel, una niña adicta a aspirar “mamilas” de tolueno y thinner, quien víctima de violencia intrafamiliar había huido de su casa. Con los niños que compartía su vida en las calles empezaron a organizar “retas”, y ella se descubrió talentosa, hábil para el goleo.
En aquellos años entre las jugadoras de futbol a nivel profesional destacaba la mexicana Maribel Domínguez, Marigol, y admirando a esa futbolista, su tocaya, la niña Maribel comenzó a dejar la droga para entrenar, motivada porque quería “ser como Marigol”.
Hay historias de vida también como la del talentoso futbolista Carlos Ramírez, un joven originario de Ecatepec, a quien su discapacidad visual no ha frenado: a sus 18 años estudia la preparatoria y es tricampeón de futbol para ciegos. Es con esas historias con las que la frase de Maradona cobra sentido.
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