4/04/2026

Canibalismo blanco

 Por Teresa Villaverde | 28/03/2026 | Feminismos

Fuentes: Pikara magazine [Imagen de los archivos de Epstein.]

El caso Epstein sirve de ejemplo de cómo funcionan los negacionistas de la violencia machista. La cantidad de bulos o historias morbosas sin verificar sirven no solo para desviar la atención del tráfico sexual de menores demostrado, sino para ponerlo todo en duda: desde las denuncias de las víctimas hasta la pederastia más obvia.

Cuando elDiario.es sacó la exclusiva de las denuncias de trabajadoras a Julio Iglesias por, entre otras cosas, agresiones sexuales, mucha gente asintió porque, al parecer, no les sorprendía que el cantante tuviera cadáveres en el armario. Podía entenderse que un tipo que se definía como “truhán”, un tipo de su perfil -típico macho ligón y guaperas que las trae a todas de calle, con dinero y fama-, hubiera agredido a sus empleadas. El caso era tan obvio que, de hecho, había grabaciones de agresiones sexuales. Porque si forzar a una mujer a que te dé un beso es un atentado contra la libertad sexual, como se dijo en el caso Rubiales, hay varias pruebas de Iglesias cometiendo este delito, como con la presentadora Susana Giménez o con la cantante Thalía.  Eso sí, en un tiempo en que no se consideraba agresión.

Independientemente de si el caso de Iglesias prospera en algún tribunal -después de haber sido desestimado por la Fiscalía española- y de si el cantante es declarado culpable o no, lo que aquí se quiere señalar es que, primero, a mucha gente no le sorprendió la acusación porque Iglesias encaja en el estereotipo de machista que se cree con acceso al cuerpo de las mujeres -no encaja tanto Íñigo Errejón, por ejemplo- y, segundo, que hubo un tiempo en el que las agresiones estaban a la vista de todo el mundo pero no se consideraban tal. Y esto es escalofriante, sobre todo si se tiene en cuenta que no es algo del pasado. Hoy en día tenemos delante de nuestras narices casos de agresiones sexuales y el negacionismo de las violencias machistas, aun así, sigue en alza. Y justo aquí el caso Epstein funciona como paradigma para explicar cómo funciona este negacionismo, encarnado sobre todo en el discurso de la machosfera.

Necesitamos que esos señores que abusaron de crías también hayan comido bebés, porque necesitamos que sean horribles

Este caso es tan burdo, tan exagerado y grave que, a la vez, la estrategia pasa un poco desapercibida. Han pasado casi dos meses desde que se publicó la última tanda de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. La forma de difundir los contenidos -masiva, sin jerarquizar, duplicando documentos, mezclando testimonios, pruebas, fotos de todo tipo, correos electrónicos-, es una estrategia del poder para fingir transparencia al tiempo que dificulta el análisis, explica Graciela Rock. La amalgama de contenidos difundidos ha dado lugar a que circulen diversos bulos. Quizá el más sonado, por increíble, es el del canibalismo de bebés. El bulo, ya se ha explicado, procede de dos documentos en los que se menciona algo así como comer bebés, pero ninguno es una prueba de que esto haya pasado y uno de ellos es un testimonio desestimado por el propio FBI.

De esto, de la cultura del morbo, ha escrito por ejemplo Ana Bernal Treviño en una columna en la que señala lo que a cualquier feminista nos parece atroz: no es suficiente que haya mujeres, muchas menores de edad, víctimas de una red de tráfico sexual que hayan relatado sus historias y denunciado a Epstein y sus acólitos. Necesitamos que esos señores poderosos que abusaron de crías también hayan comido bebés porque necesitamos que sean horribles. No podemos creernos que sean hombres sin más, tienen que ser bárbaros. Por eso quizá el titular más alarmista que viajaba por las redes era el de canibalismo blanco. Ser caníbal en la tradición colonial occidental es algo propio de tribus no blancas, de seres no civilizados, terribles. Si el canibalismo es blanco tiene que deberse a una corrupción extrema, a mentes totalmente depravadas, fuera de controlLos ejes racista y cuerdista operan para demonizar a los agresores, porque admitir que la sociedad es pederasta es admitir que el problema es de raíz, que tenemos que cuestionarnos los cimientos.

Si salen cosas morbosas, las que tenemos más normalizadas quedan en un segundo plano

Como explica Bernal Treviño, los bulos han servido, además de para favorecer el mito del monstruo loco que agrede, dar alas a creadores de contenido para crear vídeos poniendo el acento en las historias más escabrosas. Esto, a pesar de que el caso no es nuevo, se juzgó hace años y ya había declaraciones de sus víctimas desde hace tiempo. Es el ejemplo del youtuber Jordi Wild, que hizo un especial titulado, precisamente, ESPECIAL CASO EPSTEIN | Rituales y canibalismo, su extraña muerte, secretos.

Esta es la parte obvia de la estrategia: si salen cosas más morbosas, las que tenemos más normalizadas quedan en un segundo plano. Por sí solo, ya es tremendo que tengamos tan aceptada la pederastia y que demos por sentado que los hombres ricos y poderosos van a agredir sexualmente a mujeres. Pero el giro no es solo el de invisibilizar las agresiones, sino el de cuestionarlas. Si todas estas historias son bulos o están sin verificar, ¿quién nos dice que las de los relatos de las víctimas sean ciertas? Puede parecer imposible que alguien, a estas alturas, considere que el caso Epstein se está quedando en nada, pero lo cierto es que un ejemplar misógino patrio como es Juan Soto Ivars defendió en su canal precisamente esta tesis. “Prefiero esperar a que alguien escriba un libro sobre esto”, viene a decir, porque hay tantos datos que no está claro.

“La serie documental, Jeffrey Epstein: asquerosamente rico (2020), en la que participan varias sobrevivientes, relata cómo adolescentes de clase trabajadora fueron ‘contratadas’ como ‘masajistas’, y sufrieron violencia sexual sistemática a lo largo de varios años. Son los mismos testimonios que aparecen en un sinnúmero de artículos de periódicos internacionales, en campañas estatales como Stand With Epstein Survivors (Solidaridad con las sobrevivientes de Epstein), y en el libro de memorias de una de sus víctimas, Virginia Roberts Guiffe”escribía Tatiana Romero. Sobre Epstein pesa además una sentencia por tráfico sexual que tampoco parece ser suficiente. Todo esto a los negacionistas les da igual porque no hay un libro gordo escrito por uno de ellos donde se analice el caso desde su perspectiva. Es más, entre los ejemplos elegidos para desacreditar la veracidad de las pruebas del caso Epstein, Ivars menciona a Woody Allen y dice que hay correos con Epstein “bromeando” justo en un momento en que “Allen estaba denunciado por su exmujer, pero nunca se demostró”.

Cuando lo terrible, el canibalismo, no se puede demostrar, todo queda en el limbo de la posibilidad

Efectivamente, Dylan Farrow, hija de Mía Farrow, exmujer del director de cine, le acusó de agredirla sexualmente cuando ella tenía siete años. El hecho denunciado no pudo demostrarse y no hubo una resolución judicial formal. Se desestimó por falta de pruebas. Lo que no solo está demostrado sino que es tan público como los besos forzados de Iglesias es que Allen está casado con Soon-Yi Previn, con la que tiene una diferencia de edad de 35 años. Ella es la hija adoptiva de Farrow. La relación entre Soon-Yi Previn y Woody Allen se descubrió cuando Farrow encontró fotos desnuda de su hija en casa de su entonces marido. Previn tenía entonces 21 años, Allen, 56.

Este hombre fue denunciado por una de sus hijastras, se casó con otra de ellas, 35 años más joven, y mantuvo una relación muy estrecha, como demuestran los correos, con Jeffrey Epstein. Y todo esto al parecer no es suficiente para saber si era pederasta. El negacionismo de las violencias machistas viene a funcionar así: primero, no considero machismo, ni agresión, conductas que obviamente sí lo son y califico a quienes las critican de exageradas. Luego, cuando la opinión pública tiene claro que estas conductas son, como poco, censurables, señalo otras posibilidades, demostrables o no, terribles. Cuando lo terrible, el canibalismo, no se puede demostrar, todo queda en el limbo de la posibilidad, nada puede saberse, quién podrá decir qué. Hay demasiada información sin contrastar. Obviemos todo, esperemos a que alguien haga el relato que nos interesa.

Y así seguimos. Más de tres millones de documentos. Fotos, vídeos, sentencias. No importa porque dato no mata relato. Es el relato lo único que parece que queda. Alguien difundió una foto de un artista con un pollo pelado diciendo que era la foto de un bebé desnudo de los archivos de Epstein. Nada se puede saber. Todas mienten. Zorras.

Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2026/03/canibalismo-blanco/

¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotas?: Una mirada a la vocación prohibida y criminalizada



Escrito por Arantza Díaz 
Fuente: Captura de pantalla "Mujeres sacerdotes: La vocación Prohibida" 
Ciudad de México.- ¿Quién mide la fe y cómo se decide cuáles son más valiosas que otras?, ¿qué sucede con las mujeres que tienen despertares milagrosos y no pueden ser ordenadas como sacerdotes por su condición de mujer? De esto se desprende la revolución de miles de mujeres alrededor del mundo que se han levantado para exigirle al Vaticano y su mundo de burocracia que permita el avance de mujeres; no más cuidadoras y monjas, sino profetas con el poder suficiente de liderar la Iglesia.

Tirar un sistema de 2 mil años resulta imposible, especialmente, en una estructura tan poderosa como la Iglesia Católica que, a pesar de negar el sexismo en sus filas, tampoco puede desligarse de forma sencilla del patriarcado. No hay mujeres tomando decisiones, todo se logra a través de un consenso masculino; hombres célibes que nunca tendrán esposa y mucho menos hijas. Es difícil vislumbrar qué tanto la agenda de las mujeres puede atravesarse en el mapa y no tanto por una falta de empatía, sino por una ginopia patriarcal -como describe Evangelina García – que infiere la «incapacidad de reconocer la experiencia femenina».

«Mujeres sacerdotes», documental de Marie Mandy sigue la historia de distintas mujeres que han exigido a la Iglesia ser ordenadas como sacerdotes; muchas de ellas, amenazadas e intimidadas por la fuerza clerical que ha intentado echar para abajo su fe, apuntando a que no es lo suficientemente poderosa como para ser reconocidas como sacerdotes, y no por capricho, sino porque se trata de una ley canónica de la Iglesia que ha vetado históricamente a las mujeres de la toma de decisiones.

Sin embargo, resulta importante referir que, a pesar de que se les niega la entrada a estos espacios, a las mujeres no se les niega su trabajo como cuidadoras y principales protectoras de la Iglesia. Un extractivismo de su trabajo; son las mujeres quienes velan por las Iglesias de sus comunidades, quienes organizan, limpian, celebran y sostienen la fe católica.
Las 7 Danubio




El Domingo de Ramos del 2002, 7 mujeres fueron ordenadas diaconisas por la Iglesia Católica. Una de ellas, Christine Mayr Lumetzberger, quien recuerda el miedo que sintieron cuando se hizo esta ceremonia.
Este grupo de mujeres, quienes habían dedicado su vida entera a la Iglesia y abonaron al bien comunitario por décadas, ahora, eran amenazadas de muerte a causa de sus intenciones de ser ordenadas; les advertían que pondrían bombas en su Iglesia o incluso, emprenderían un tiroteo a fin de impedir la ceremonia.

Derivado de esto, las 7 católicas decidieron hacer su ordenamiento sobre un barco; un evento privado donde acudió un representante del Vaticano y las nombró diaconisas. El evento resultó histórico y para Mayr Lumetzberger implicó el punto más alto de su vida; el motivo principal de su existencia era servir a Dios y con el nombramiento, sus aspiraciones se habían cumplido.

Como eran 7 mujeres, se ganaron el apodo de «Las 7 Danubio» -por la forma en que se dio su ordenamiento, sobre el agua-, sin embargo, no esperaban un revés por parte de la propia Iglesia católica.»Estaban furiosos y eso era intimidante», recuerda Mayr Lumetzberger. Comenzó su persecución y entre ellas, denunciaban que las hacían parecer un «verdadero aquelarre de brujas», como si su nombramiento se hubiese tratado de una falta absoluta a Dios; un hecho imperdonable que las condenaría para siempre.

Fuente: Captura de pantalla «Mujeres sacerdotes: La vocación Prohibida»

En aquel entonces, Juan Pablo II se pronunció de forma visiblemente inconforme denunciando que, el nombramiento de las 7 Danubio nunca tendría la autorización del Señor y tras 6 semanas de actos públicos intimidantes, este grupo de religiosas fue excomulgada por la Iglesia: «Decidieron castigarnos», dice Gisela Forster quien pertenece al grupo de las Danubio.

Sin embargo, la lucha no terminó aquí y tras una ardua lucha contra la Iglesia, sólo 2 de ellas lograron volver al trabajo eclesiástico. Fue Mayr Lumetzberger y su par, Gisela Forster quienes fueron nombradas obispas, por supuesto, esto incomodó a gran parte de los miembros de la Iglesia y, hasta la fecha, continúan rechazando el nombramiento haciendo visible el testamento de que su fe no es válida y su trabajo, tampoco.

A pesar del rechazo colectivo de la burocracia católica, y con el poder en las manos Gisela y Mayr iniciaron una revolución total, al empezar a ordenar más mujeres. Es a través de su experiencia que se permitieron hacer su fe extensiva; escucharon la experiencia de muchas más mujeres que proclamaban tener revelaciones milagrosas y su impotencia de no poder servir al Señor.
Derivado de esto, ambas obispas han logrado ordenar a:

9 mujeres en el Río San Lorenzo en Canadá
8 mujeres en el Río Ohio, Pittsburgh, Estados Unidos
1 mujer de nombre Genevieve Beney en Lyon, Francia
La primera mujer afrodescendiente de nombre Myra Brown en Nueva York , quien fue reconocida diaconisa en 2015 y dos años después, fue elevada a sacerdotisa

Myra Brown ha sido una pieza clave en los movimientos sociales neoyorquinos, llamando a su Iglesia a participar activamente en el movimiento Black Lives Matter. La -ahora- sacerdotisa, recuerda que, toda su vida la dedicó a la Iglesia y siempre escuchaba al sacerdote hablar de «El hombre», como si fuera sinónimo de humanidad, sin embargo, cuando miraba al rededor «el 85% de las personas que estaban ahí éramos mujeres. Las mujeres mantenían la iglesia «, dice Myra Brown.

Derivado de esto, la sacerdotisa llegó a la revelación más grande:

«Dios nunca ha buscado un género concreto»
Fuente: Captura de pantalla «Mujeres sacerdotes: La vocación Prohibida»

«Las mujeres deben callarse»

El documental sigue la historia de Jacqueline Straub, periodista y teóloga quien, desde los 14 años asevera haber sido buscada por el Señor. A este proceso se le conoce como «el llamado», sin embargo, según pregona la Iglesia, este sentir sólo pude ser experimentado por hombres; hombres a los que el Señor busca con la importante misión de difundir su obra y palabra.

Sin embargo, en el mundo donde las mujeres representan la mitad de la población, resulta complejo entender cómo ninguna mujer puede tener la capacidad de experimentar «el llamado del Señor».
Por ello, Jacqueline Straub ha tocado de forma incisiva las puertas del Vaticano para obtener respuestas a eso que tanto la ha llamado, pero también, para saber cuáles son las resistencias para mantener lejos a las mujeres del sacerdocio. 

A través de cartas enviadas a distintas autoridades del Vaticano, Jacqueline Straub ha cuestionado por qué la fe de las mujeres no tiene la misma valía y lo que ha recibido como respuesta es preocupante. Si bien algunas respuestas son vagas, muchas otras, tienen el objetivo de amedrentarla; eligen fragmentos de la Biblia donde se violenta la figura de la mujer y las subrayan en rojo.

Como por ejemplo, aquel pasaje donde dice «Las mujeres deben callarse», esa carta firmada por un tal Alexander fue enviada al domicilio de Jacqueline un hecho que, en un principio la incomodó, pero más tarde, la hizo apropiarse de esta emoción de temor y celebrar que, poco o mucho, si figura se ha convertido en la piedra del zapato de muchos hombres al interior del Vaticano.

Los episodios en el documental donde la periodista se enfrenta a distintas autoridades clericales son difíciles de ver. Particularmente, su cara a cara con el cardenal Gerhard Ludwig quien niega categóricamente que Jacqueline se sintiera «llamada por el Señor», pues él nunca haría algo así; no se equivocaría llamando a una mujer.

Un momento de profunda tensión, donde de frente, niega la experiencia de vida de la periodista diciéndole que lo más probable es que todo se trate de un error.

«Es una provocación sin sentido. Las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdotisas«, respondió el cardenal a la periodista cuando le habló de la figura de las mujeres como las 7 Danubio. Esta respuesta expone el devalúo que tiene la Iglesia para mirar a las mujeres que, contra todo, han sido ordenadas sacerdotisas y han dedicado –al igual que cualquier otro hombre– su vida a estudiar y divulgar la palabra del Señor.

Aunque resulte una obviedad, Jacqueline recuerda algo innegable y es la forma en que la Iglesia ha «quebrado» los sueños de miles de mujeres. Zanja su participación señalando sentirse profundamente herida y triste, pues es consciente de que, probablemente, nunca pueda convertirse en sacerdotisa.
En una aparición pública del Papa Bergolio, Jacqueline logra acercarse a él y le sostiene que, por favor, considere ordenar a las mujeres y escuchar el llamado, sin embargo, el Papa se limita a decir: «Sé una buena mujer».

«Espero ver a las primeras mujeres ordenadas sacerdotisas, así podría morir con una sonrisa en la cara porque sé que lo habré logrado todo en la vida» (Jacqueline Straub)

Quebrar el sueño: Aprehendidas, castigadas y excomulgadas

Christina Moreira «Luz Galilea», ha sido otra de las mujeres que fue ordenada, sin embargo, en su andar por ser reconocida en la Iglesia los tropiezos fueron múltiples.

Sobreviviente de violencia doméstica, Christina expresa la sensación de haber sido llamada por el Señor, un hecho místico que llegó a ella cuando meditaba el Evangelio. Recuerda mirarse a sí misma y preguntarle al Señor por qué la había elegido a ella y que probablemente se trataba de un error.

A sabiendas de que el camino no es sencillo, Christina optó por suprimir su fe, pues nunca lograría ser sacerdotisa, un hecho que la quebró emocional y psicológicamente, tanto que, incluso, pensó en abandonar la Iglesia; quería eliminar de su vida la fe, antes de luchar contra uno de los monstruos burocráticos más poderosos.

Por seguridad, Christina cambió su nombre a «Luz Galilea» y hace apenas un par de años, mientras estaba en la plaza del Vaticano fue aprehendida y cuestionada de por qué usaba ropa sacerdotal, aún, cuando fue ordenada por otra mujer años atrás. A pesar de explicar su trabajo y mostrar documentación, Christina fue llevada a la comisaría donde fue increpada por 2 horas y posteriormente, se le confiscaron el alba y la estola que portaba.

Pero, de dónde viene este rechazo total, ¿por qué la Iglesia no soporta ver a mujeres como sacerdotisas?mExisten dos teorías donde se sostiene esta segregaciónDios eligió a sus 12 apóstoles como hombres
Los sacerdotes son una extensión de Jesús, por ello, deben de ser a su semejanza; una mujer no comparte características del Señor

Sin embargo, la teología feminista ha debatido fuertemente estos dos hechos, bajo la hermenéutica -reinterpretación de la Biblia- donde se encuentra que, de hecho, las mujeres siempre existieron en el radar de Jesús; Jesús llamó a todas las personas para igual para replicar sus enseñanzas.

En añadidura, se ha demostrado que también llamó a mujeres como sus seguidoras; mujeres poderosas que defendieron a Jesús y que fueron borradas por la Iglesia.

«La historia de la Iglesia, es la historia del borrado de mujeres por su bien y de su concepción del mundo«, dice la teóloga Jamie Mason.

Entre los escritos se ha encontrado a una de los apóstoles de nombre Junias, misma, a quien se le cambió el nombre haciéndolo masculino. Asimismo, se sabe que Jesús nombró a María Magdalena «La apóstol de los apóstoles», una mujer acaudalada que entregó su vida a Jesús y que ha sido señalada por la Iglesia acusándola de prostituta, pecadora y adúltera, aún, cuando no hay ningún registro en las Sagradas Escrituras que enuncie explícitamente esto, refiere Jamie Mason.

En un segundo apunte, ¿realmente las mujeres no se parecen a Jesús? Resulta evidente que tampoco todos los hombres son a su semejanza. Mason precisamente apunta a que se han ordenado a hombres europeos o asiáticos que tampoco lucen como Cristo, en añadidura, la mayoría son hombres en la vejez; Jesús tenía 33 años y no por eso se les ha impedido a hombres caucásicos y en la vejez detener su sacerdocio porque no tienen semejanza a Jesús. Y aunque esto parezca un apunte ridículo, es la misma lógica que persigue la segregación de las mujeres; es arcaico esperar que se debe lucir como Jesús para poder replicar su palabra.

A esto, se añade otra capa aún más interesante que la teología feminista ha puesto en el visor: ¿Y si Jesús no era hombre?
La teología feminista: Un cuestionamiento al mundo

En México la teología de la liberación ha sido profundamente reveladora y se está insertando como una parte muy fuerte de la realidad religiosa, lo que implica que no sólo está ganando territorio, sino que, además, se está peleando en contra del extractivismo de la sabiduría de las mujeres. Y es que, cuando se habla de la teología, justo como ya advertía la obra de Vélez, también se nombran los saberes ancestrales y espirituales; esto no se trata de algún personaje religioso, sino más bien, de una divinidad pura que se intenta alcanzar desde diferentes frentes.

En entrevista con Cimacnoticias, la teóloga y actual secretaria de cultura de la CDMX, Ana Francis Mor explica que una de las cosas que hace la teología feminista es estudiar, abrazar y reconocer todos los saberes espirituales de todas las tradiciones, entonces, la conversación es riquísima en términos de conocimiento, desde quienes se dedican a la curación, a la tierra, a la defensa de la tierra, hasta las que vienen de haberse ordenado como religiosas hace 50 años y todo lo que les ha llevado a pensar en su trabajo de base.

De esto se trata, precisamente, el territorio feminista en la religión; la lucha de ser y vivir la fe desde la experiencia femenina, una herramienta a la que muchas mujeres se están atando, siendo en esencia, una parte importantísima: Las mujeres diversas ya no son expulsadas de los mandatos de la Iglesia, sino pensadoras libres y constructoras de su propia fe.

«Somos las mujeres que no queremos la sumisión patriarcal incluso las que están desde una posición como lesbianas, es decir como que nos han expulsado, ¿sabes? Estamos expulsadas de la fe y de la espiritualidad, eso me llevó a pensar: «Ah, caray, ¿por qué?, o sea, pensando en la fe también como la cuerpa, ¿no?, es ese territorio por reivindicar la fe -la fe cualquier cosa que esto signifique para cada una-«

Además de esta misma rebeldía de mujeres insertándose en la Iglesia, nace otra idea fundamental: Reapropiarse de la figura de Dios.

En una conversación más centrada en la materia, Ana Francis Mor ataja que, cuando se habla de Dios -la palabra en sí. no necesariamente es algo que se pueda explicar y no porque sea inexistente o mágico, sino más bien, porque es muy amplio. Y es esta inmensidad, lo que las mujeres están tomando con sus manos para construir los propios refugios de su fe; no la fe androcentrista del «deber ser» o de lo que pauta la institucionalidad, sino más bien, desde la propia experiencia de vivirse mujer y con base en ello, comenzar a sanar las violencias de las que hemos sido sujetas.

«En muchas culturas es la unicidad del todo y cuando hablo del todo no es que cualquier cosa sea Dios sino el todo es como la conjunción del todo, desde todas las culturas prácticamente todos los sistemas de conocimiento religioso te hablan de un futuro en el que todo se diluye en una sola cosa como una especie de Big Bang a la inversa como un regreso a una energía en donde estamos y donde está todo junto, -unido, pero no separado-.

Entonces digamos en esta tirantez, todo sistema de conocimiento sagrado refleja este anhelo de que no exista y esa desunión o distancia y de alguna o de otra manera eso es Dios (…) en la mayor parte de los sistemas de conocimiento sagrado, ya seriamente en el estudio, nadie te plantea que tenga una forma siquiera, una forma, ni un sexo, sino que es el todo y gracias al patriarcado, pensamos que Dios es hombre» (Ana Francis Mor)

Con esta última reflexión es que se construye la posibilidad de seguir repensando(nos) y saber que, allá afuera, las mujeres están puestas en toda trinchera para seguir resquebrajando el sistema patriarcal, algunas, luchando en las calles y otras, dinamitando con la palabra «mujer» las raíces de la Iglesia, sin importar en dónde se esconda el patriarcado, siempre hay combativas dispuestas a escribir su propia historia.

“Apóstala de apóstoles”. María Magdalena, pionera de la igualdad y el uso perverso de su historia

 

.- Ciudad de México.- El movimiento feminista ha reconocido a María Magdalena como “pionera de la igualdad”. Es hora ya de que las iglesias cristianas hagan lo propio y devuelvan a las mujeres el protagonismo que tuvieron en el cristianismo primitivo y recuperar así su contribución histórica.

“Apóstala de apóstoles” es el título que dio a María Magdalena, Hipólito de Roma, quien consideraba a las mujeres portadoras de la verdad, y las llama apóstalas de Cristo; en el mismo sentido se expresó Jerónimo, quien reconoció a María Magdalena el privilegio de haber visto a Cristo resucitado «incluso antes que los apóstoles».

En 2016, el papa Francisco redimió la figura de María Magdalena, quien durante años fue tachada de prostituta, poseída por siete demonios. A partir de esa fecha, la iglesia católica la define como “la apóstala de los apóstoles”; ese reconocimiento se debe a que ella fue la primera en anunciar la resurrección de Cristo y la primera a quien Jesús llama por su nombre.

Sin embargo, con el proceso de patriarcalización, clerizalización y jerarquización del cristianismo, María de Magdala fue relegada al olvido; más aún, representada como la penitente y la sirvienta de Jesús en agradecimiento por haber expulsado de ella los malos espíritus. Mejor suerte tuvo María de Nazaret, madre de Jesús, quien fue declarada madre de Dios, elevada a los altares y tratada casi con honores divinos.

En las últimas décadas se ha producido un movimiento de recuperación de la figura de María Magdalena por especialistas de la biblia cristiana, teólogas feministas que hacen relectura de los textos con la perspectiva de género elaboran una reconstrucción anti patriarcal de los primeros siglos de la iglesia a través de la hermenéutica.

Cristina Fallarás, teóloga feminista emprendió una encomiable labor de rescate al devolverle voz con poder a quien por años no la tuvo y fue estigmatizada por la iglesia. En las páginas de El Evangelio según María Magdalena es el retrato feminista de una mujer libre, cuyo papel en la fundación del cristianismo ha sido borrado por la Iglesia pero es hora de combatir la versión del patriarcado, porque su montaje ha resultado devastador. Con la voz de la Magdalena todo se comprende.

Las mujeres constituyen la referencia indispensable de la transmisión del mensaje evangélico; más aún, son el eslabón esencial para el nacimiento de la comunidad cristiana. Sin el testimonio de las mujeres, hoy quizá no habría iglesia cristiana.

Así, la pasión de cristo se puede vivir con la mirada de María Magdalena, a quien se le ha querido desvirtuar y ubicar como una «prostituta», pero la periodista y feminista española Cristina Fallarás tomó en cuenta para reivindicarla los documentos de los evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan, donde encontró que en ninguno de estos testimonios se refieren a ella como prostituta. 

No obstante, la escritora en su obra El evangelio según María Magdalena encuentra que Pablo de Tarso en las epístolas sí lo hace y además no pierde oportunidad en lanzar frases discriminatorias para ella, quien era vista como una ciudadana de segunda al servicio de los varones, pero que no dejó a Jesús como los apóstoles –a excepción de Juan– y fue testigo de la crucifixión y resurrección.

María Magdalena lleva ese nombre por ser originaria de «Magdala», pequeña ciudad pesquera de la costa oriental del lago de Galilea, entre Cafarnaún y Tiberíades, y es la mujer que aparece casi siempre citada en primer lugar en el grupo de discípulas de Jesús.

Ella es discípula, pertenece al grupo más cercano a Jesús, ocupa un lugar preeminente en él, hace el mismo camino que él hasta Jerusalén, comparte su proyecto de liberación y su destino. Las mujeres que siguen a Jesús suelen ser citadas en los evangelios en referencia a un varón; María Magdalena, no, una prueba más de su independencia de toda estructura patriarcal.

En el libro de la feminista española dice que la voz de una mujer cuenta la historia de Cristo. Esta vez nadie la juzga, no hay miradas que limiten su presencia ni sus actos. Los epítetos misóginos están fuera de lugar: ni virgen, ni santa, ni prostituta, ni mujer engendradora. Ella es María de Magdala o María Magdalena, un rostro cercano al nazareno.

Conviene recordar que las mujeres desde la antigüedad, en Grecia, durante el siglo V a.C., no tenían derechos. En esos años los esclavos, los extranjeros, las personas con discapacidad y las mujeres no podían participar en la vida política. Con la presencia del nazareno, la visión sobre la mujer no podía ser distinta.

María Magdalena es un personaje que ha ocupado la atención de varios narradores desde Cervantes, Erasmo, Teresa de Ávila, Nikos Kazantzakis, Marguerite Yourcenar, Pedro Miguel Lamet y José Saramago, entre otros. El punto en común es el deseo de restituirle la voz a una mujer que fue importante en la vida y muerte de Cristo.

En la versión de José Saramago, El evangelio según Jesucristo, María de Magdala es vista como esposa de Cristo, hecho que desencadenó polémica. Sin embargo, Saramago todavía usaba la palabra prostitución para referirse a los antecedentes de María Magdalena.

Se da voz a una mujer bíblica

Fallarás es una narradora, periodista y activista en favor de los derechos humanos de las mujeres, quien da voz a este personaje bíblico. La María Magdalena de Fallarás es solidaria, lúcida, entusiasta, crítica, a veces intolerante y previsora.

Por otra parte, la vida de la mujer de Magdala es áspera como una roca. Su padre murió decapitado. Elabora un discurso a partir de la orfandad, desde el corazón de la mujer que ha sufrido y ha vivido la segregación. Es amiga de María, la madre de Cristo, y eso en ocasiones la vuelve su confidente.

«Yo María, hija de Magdala, llamada ‘la Magdalena’, he llegado a esa edad en la que ya no temo al pudor. Yo, María Magdalena, aún conservo la furia que me enfrentó y me enfrenta a la idiotez, a la violencia y al hierro que imponen los hombres sobre los hombres, los hombres contra las mujeres.

Dejo constancia aquí de los extraordinarios sucesos de los que fui testigo. Mi decisión es firme. Yo conocí al Nazareno. Fui la única que  jamás se separó de su lado. No es vanidad. Es así. Me siento a relatar todo esto para que se comprenda su final y borrar tanta mentira. Nada será narrado en vano», plasma en su libro la Cristina Fallarás.

El evangelio según María Magdalena puede incomodar a las mentes más conservadoras y, a la vez, ser un discurso dinámico para quienes pueden imaginar a una mujer atípica.

Un punto que analiza es la fidelidad de María Magdalena porque a la hora de la persecución y del sufrimiento, cuando Jesús es condenado a muerte, los discípulos varones huyen por temor a ser identificados como miembros de su movimiento y correr la misma suerte que él. Solo las mujeres que le habían seguido desde Galilea le acompañan en el camino hacia el Gólgota y están a su lado en la cruz. 

Dentro del grupo de mujeres, los evangelios citan a María Magdalena en primer lugar. Ella funge como discípula fiel, no de un mesías triunfante, sino de un crucificado por subvertir tanto el orden establecido religioso como el político de carácter imperial y patriarcal.

Los distintos relatos evangélicos coinciden en presentar a las mujeres como testigos de la resurrección y a María Magdalena como la primera entre ellas. Es precisamente ella quien comunica la noticia a los discípulos, quienes reaccionan con incredulidad. Ella cumplió las tres condiciones para ser admitida en el grupo apostólico: haber seguido a Jesús desde Galilea, haber visto a Jesús resucitado y haber sido enviada por él a anunciar la resurrección. 

El reconocimiento de María Magdalena como primera testigo del resucitado explica su protagonismo en el cristianismo primitivo, al mismo nivel que Pedro, e incluso mayor en algunas iglesias. Sin embargo, en las cartas paulinas y otros escritos de la biblia cristiana, el testimonio de las mujeres ya no aparece, y María Magdalena es sustituida por Pedro.

Ello se debe a que la Iglesia estaba empezando a someterse al dominio masculino, que muy pronto comenzó a suprimir el importante lugar ocupado por las mujeres en el movimiento de Jesús.

El silenciamiento, por parte de Pedro y de otras tradiciones de la biblia cristiana, de la aparición de Jesús a María Magdalena y a otras mujeres llevó derechamente a la exclusión de estas de los ámbitos de responsabilidad comunitaria.

Interlocutora preferente de Jesús

En los diálogos de revelación de los Evangelios de tendencia gnóstica, María Magdalena aparece como interlocutora preferente de Cristo resucitado y hermana de Jesús, discípula predilecta y compañera de el salvador.

Esa posición privilegiada provoca celos en algunos apóstoles, especialmente en Pedro, quien, según el apócrifo Pistis Sophia (fe y sabiduría) reacciona en estos términos: «Maestro, no podemos soportar a María Magdalena, porque nos quita todas las ocasiones de hablar; en todo momento está preguntando y no nos deja intervenir».

Lo que hace falta es vencer las resistencias del pensamiento androcéntrico y de la organización patriarcal de la mayoría de las iglesias cristianas, y recuperar en la práctica la tradición del movimiento de Jesús como discipulado de iguales que lo seguían y el seguimiento de su causa de liberación de todas las esclavitudes. 

Buscan crear registro de agresores sexuales de niñez. Dependería de sentencias firmes

Datos de la iniciativa exponen que 1 de cada 2 adolescentes de entre 15 a 17 años han vivido alguna forma de violencia sexual a lo largo de su vida y que el 92.8% de las víctimas son mujeres. Otros datos que permiten visibilizar el panorama son los Registros de lesiones 2010-20124 de la Secretaría de Salud donde se documentó que los hospitales del país atendieron por violencia sexual a 10 mil 613 personas de 1a 17 años, de las cuales 9 mil 849 fueron mujeres.

El 2024 fue el año en que el Registros de lesiones detectó más casos desde el 2010 duplicando así el promedio anual de casos observados en el país en este periodo. Aun así, los registros no corresponden con la totalidad de víctimas de violencia sexual a nivel nacional, además la cifra real podría ser mayor tomando en cuenta los casos que no se denuncian.

De acuerdo con el proyecto, se busca reformar el artículo 105° de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública para adherir dicho Registro. Además, se detalla que será administrado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), para prevenir que personas sentenciadas por violencia sexual sean incorporados a actividades laborales, profesionales u ocupaciones que impliquen el trato directo y habitual con las niñas, niños y adolescentes.

A su vez, se establece que el Registro será de «carácter reservado y de acceso controlado» y el Secretariado Ejecutivo expedirá a solicitud la «Constancia de No Inscripción a la persona interesada» y el «Resultado de verificación a las instituciones públicas y privadas», que desean contratar a una persona para convivir con niñas, niños y adolescentes.

También ordena que las autoridades jurisdiccionales federales y locales deberán remitir al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) la información necesaria para la inscripción dentro de un plazo máximo, 5 días hábiles como recomendación, contado a partir de que se emita la sentencia ejecutoria, conforme los lineamientos del Consejo.

«Un Registro Nacional podría acelerar las investigaciones de delitos sexuales, permitiendo a los cuerpos policiales descartar a delincuentes sexuales conocidos y adoptar estrategias de investigación más eficaces. Asimismo, constituye una herramienta útil para el intercambio de información y la coordinación interinstitucional entre las autoridades involucradas.» -Laura Esquivel, senadora del PAN.

Durante la presentación de la iniciativa en el Pleno, la senadora panista planteó que el Registro no sería «utilizado con fines especulativos o de difamación, por lo que no serían incluidos acusaciones, señalamientos, denuncias y sospechas más que sentencias firmes.

La misma iniciativa retoma datos que evidencian el otro lado de los casos de violencia sexual, por ejemplo, en México se denuncian menos del 10% de los casos que ocurren. La senadora Laura Esquivel también retoma que la mayoría de los casos el agresor es alguien cercano a la víctima como un familiar, vecino, docente, amistad o alguien presente en espacios de confianza.

Los delitos sexuales contra las niñas, niños y adolescentes dejan consecuencias que afectan la vida de las víctimas y su entorno familiar y social. De acuerdo con la misma iniciativa, existe un impacto en su desarrollo físico, emocional y psicológico como problemas de depresión, ansiedad, dificultad para relacionarse, problemas sexuales futuros, menor autoestima, odio hacia el propio cuerpo, sentir culpa, miedo a la intimidad, dificultad para poner límites, graves problemas de conducta, intentos de suicidio, agredir o de nuevo ser víctima de abusos.

Y otros escenarios como embarazo en niñas y adolescentes que ocasionan alto riesgo de mortalidad, anemia, infecciones urinarias, mortalidad perinatal, rotura de membranas, preclampsia y eclampsia, desniveles de la presión arterial y aborto espontáneo.

En el parto se da de forma prematura, así como probabilidad de deformación pélvica y compromiso óseo, hemorragia y necesidad de un parto instrumentado. Después del parto hay probabilidad de infección, riesgo de cáncer de útero, de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

CIMAC Foto

Por ello, la senadora Laura Esquivel apuntó que la creación de un Registro Nacional de Personas Sentenciadas por Delitos Sexuales contra Niñas, Niños y Adolescentes en México permitirá agilizar las investigaciones de estos delitos, al facilitar la identificación y descarte de personas con antecedentes, así como mejorar las estrategias policiales. Añadió que esta herramienta fortalecerá el intercambio de información y la coordinación entre autoridades.

Para la senadora, ante un sistema de justicia saturado por denuncias de abuso sexual y bajo el principio del interés superior de la niñez, este registro sería clave para dar seguimiento oportuno a los casos, evitar la revictimización y reducir las afectaciones derivadas de procesos prolongados.

Asimismo, destacó que contribuiría a reforzar la cooperación internacional, al permitir mecanismos de notificación cuando agresores sexuales entren o salgan del país. Un ejemplo es el caso de Estados Unidos, donde las autoridades pueden alertar a otros países sobre delincuentes sexuales antes de que viajen, lo que puede derivar en restricciones como la negación de entrada o deportaciones.

Finalmente, Laura Esquivel subrayó que esta coordinación bilateral sería especialmente relevante para México, donde una proporción significativa de delitos sexuales contra menores es cometida por personas extranjeras, por lo que, contar con un registro nacional permitiría implementar medidas preventivas y reducir riesgos de reincidencia.

Abrazo a María

 

.- Yo no profeso la religión católica. A decir verdad, ninguna religión. Y, sin embargo, la llamada Semana Santa me conmueve. Y me conmueve sobre todo por una de las personas menos mencionadas: María.

María, la madre de Jesús, es figura notable a partir de la concepción del que sería llamado “hijo de Dios”. Y luego, en los relatos pierde relevancia. El foco principal lo va a tener Jesús, ya de joven, porque de su infancia casi nada se sabe; pero, quienes hemos sido madres podemos inferir que muy probablemente María tuvo un papel protagónico.

Durante lo que se relata entre el “Jueves Santo” y “Domingo de Resurrección”, María aparece muy poco. Lo hace en la Crucifixión, al pie de la Cruz. Y, hasta donde averigüé, eso sólo lo relata el Evangelio de Juan, porque los de Mateo, Marcos y Lucas sólo señalan que había mujeres mirando desde lejos. Y, algunos de ellos, nombran a María Magdalena, a “la madre de Santiago y José” y a Salomé. Pero no a María.

Asimismo, se apunta que el Evangelio de Juan es el más religioso y menos histórico. Es decir, probablemente tenga más dosis de verdad histórica el de Marcos, que es el más antiguo, escrito 40 años después de la muerte de Jesús.

Yo no soy historiadora y menos teóloga. Pero madre sí. Así que, puesta a suponer, María debe haber estado ahí, tan cerca como las circunstancias lo permitieran.

Yo despedí a mi hijo un mal día de abril. Y estuve ahí en cada día de su calvario. Murió de cáncer.

Conozco a madres que han acompañado, como yo, a sus hijos o hijas por enfermedades terminales. Un “doloroso privilegio” como lo llama mi amiga María.

Conozco a otras que recibieron la noticia de un accidente y corrieron para, al menos, alcanzar a despedirse. Otras que no alcanzaron, pero igual llegaron tan pronto como pudieron.

Y sé de otras, muchas otras, que en mi país viven su propio calvario buscando, buscando y buscando a sus hijas o hijos desaparecidos. O sus restos. Algunas de ellas incluso han sido asesinadas en el intento.

¿Podemos imaginar, entonces, a María en otra parte que no fuera cerca de su hijo?

Yo puedo imaginarla cerca durante todo el calvario. Aunque no pudiera hacer nada, aunque sufriera más con cada gota de sufrimiento de su hijo.

Y en la ejecución pública intentó estar tan cerca como fuera posible. Y sin duda no estuvo sola, sino con otras mujeres que la acompañaban y la sostenían. Acaso incluso con las madres de los dos ladrones que también ejecutaron ese día.

En la Semana Santa es el duelo de María el que se ignora. Y, sin embargo, es el que debe haber sido más profundo.

Acaso por eso la escultura de La Piedad, de Miguel Ángel, me encanta, me mueve, me duele, me refleja. Y, por eso, también, en estos días a quien abrazo con el corazón es a María, y en ella a todas quienes viven en duelo por la muerte de un hijo o una hija.

País de contrastes

 

.- México es un país de contrastes. Tenemos mucho que celebrar pero también mucho que lamentar.

Llevamos al menos un año orgullosas por ver llegar a más mujeres a diversos espacios públicos antes reservados solo para hombres. Incluso hoy, presenciar un foro solo de hombres causa cierta sospecha. “Hay que feminizar a la Conagua”, dijo la presidenta al notar a los expositores, todos hombres, de la Comisión Nacional del Agua, durante la conferencia Mañanera.

Pero ver más mujeres, no siempre sugiere avances, la mayoría de las veces su presencia está acompañada de noticias que nos llevan complejizar situaciones. Otras veces, ellas están presentes con ideas conservadoras que pretenden el retroceso de nuestros derechos o por noticias que confirman los retos para lograr la igualdad.

Por ejemplo, hoy tenemos 13 gobernadoras cuyos estados destacan por la vulnerabilidad, la impunidad y el negacionismo.

En Veracruz, estado marcado al menos en el último mes por los derrames petroleros, Rocío Nahle, su gobernadora, minimiza los hechos y se niega a reconocer las afectaciones no solo a las 39 localidades que alcanzan los 230 kilómetros del litoral, a las comunidades que habitan el Golfo de México, a la salud de las mujeres, niñas y niños, si no a las actividades económicas que dependen de la pesca, el daño al océano y al planeta.

Este estado ocupa el lugar número 8 entre los más altos índices de violencia contra mujeres periodistas (CIMAC, Informe anual, 2025). Hoy 30 de marzo se cumplen 6 años del asesinato de la periodista veracruzana María Elena Ferral Hernández, quien acompañaba periodísticamente a colectivos de personas desaparecidas y a víctimas de violencia de género.

En Aguascalientes, en el gobierno de Tere Jiménez, la 64 legislatura local aprobó la conmemoración del 25 de marzo como el “Día de la Niña y el Niño por Nacer” en una muestra de ignorancia, desinformación y estrategia anti-derechos que, bajo el argumento del cuidado al embarazo, impida el acceso al aborto.

En agosto de 2023, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó la despenalización del aborto en esta entidad, lo que orilló al Congreso local a despenalizarlo hasta las 12 semanas de gestación. Sin embargo, en agosto del 2024 la Legislatura avaló una reforma al Código Penal estatal que redujo el plazo legal para la interrupción del embarazo a 6 semanas de gestación. Desde entonces se ha suspendido la discusión en el Congreso local de la gobernadora quien se ha declarado abiertamente contra el aborto.

Aguascalientes es el estado número 10 entre los más altos índices de violencia contra mujeres periodistas (CIMAC, Informe anual, 2025).

Reconocemos la labor de defensa de derechos humanos de las mujeres, de las madres que han tenido que hacerse de herramientas legales para exigir sus derechos, plantarse frente a las autoridades y exigir justicia. Sin embargo, ninguna de ellas tendría que realizar las tareas que corresponden a las instituciones.

La semana pasada una mujer se volvió muy mediática, tristemente por el hallazgo de los restos óseos de su hijo, la buscadora Cecilia Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras. Por esta labor vive en riesgo que la ha obligado a desplazarse y ser beneficiaria del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Cecilia Flores es una madre buscadora de sus dos hijos: Alejandro Guadalupe Islas Flores, desaparecido en Los Mochis, Sinaloa, el 30 de octubre de 2015 y Marco Antonio Sauceda Rocha, desaparecido en Bahía de Kino, Sonora, el 4 de mayo de 2019. La semana pasada encontró a Marco Antonio.

Otras mujeres en búsqueda de justicia son las madres de víctimas de feminicidio. El feminicidio está tipificado desde 2007 en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y en el Código Penal Federal desde 2012. Tenemos Alertas de Violencia de Género ineficaces y casos sin seguimiento que evidencian las deficiencias en las investigaciones y con ello, la falta de acceso a la justicia y la reparación del daño.

México tiene cuatro sentencias por casos de feminicidio: Campo Algodonero (2009), Digna Ochoa (2021), Ernestina Ascencio (2025) y García Andrade (2026) las cuales demostraron que las leyes no se aplican, las instituciones no funcionan y las autoridades las desconocen. Las sentencias ordenan: debida diligencia, fortalecimiento institucional, independencia pericial, protección a víctimas y testigos, protección a madres y padres buscadores.

A pesar de este robusto sistema normativo, la presidenta Claudia Sheinbaum y la fiscal Ernestina Godoy, presentaron una iniciativa de Ley General para prevenir, investigar y sancionar el feminicidio, la cual contempla penas más severas, de hasta 70 años de prisión, así como la tipificación más clara del delito.

De acuerdo con el Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, no faltan leyes, falta que las instituciones funcionen. “La nueva ley propone investigar mejor, reparar el daño y proteger a las víctimas, pero eso ya estaba en la ley, ya es una obligación del Estado”.

Para otras organizaciones esta es una oportunidad para abrir el proceso antes de su aprobación, con participación de organizaciones, colectivas y familias, reconociendo el papel que ha tenido la sociedad civil en el diseño, implementación, seguimiento y evaluación de la política pública existente.

Las mujeres en espacios de poder tienen hoy una gran oportunidad para frenar las políticas que pretenden quitarnos derechos y libertades, pero también para sumar a otras mujeres en la construcción de las políticas que nos implican a todas.

Diputada propone proteger a las infancias de la violencia vicaria. Iniciativa avanza en comisiones

 

La legisladora argumentó en su iniciativa que la prohibición total de este tipo de violencia, requiere una armonización legislativa en todo el país. Aunque el reconocimiento legal avanza, hay reticencias, por ejemplo, en la Ciudad de México, se castiga hasta con 6 años de prisión, no obstante persisten lagunas legales en muchos estados.

Por eso urgió a prohibir la violencia vicaria no solo en los códigos penales, sino como un principio rector en la Ley General de Protección de las Infancias que obligue a los jueces familiares a tomar medidas cautelares inmediatas, como la prohibición de salida del país de las y los menores y la restitución rápida en casos de sustracción.

Hoy esta iniciativa ya fue turnada a la Comisión de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, para su estudio y dictamen.

La diputada señaló que su iniciativa busca fortalecer el marco jurídico para prevenir, atender y erradicar la violencia vicaria, reconociéndola como una conducta que requiere atención específica y medidas de protección especializadas.

Consideraron que garantizar la protección de niñas, niños y adolescentes frente a esta forma de violencia no solo responde a una obligación legal y constitucional, sino constituye una medida fundamental para preservar el bienestar emocional y el derecho a una vida libre de violencia.

Por ello proponen la siguiente redacción:

La iniciativa establece que son obligaciones de quienes ejercen la patria potestad, tutela o guarda y custodia, así como de las demás personas que por razón de sus funciones o actividades tengan bajo su cuidado niñas, niños o adolescentes, en proporción a su responsabilidad y, cuando sean instituciones públicas, conforme a su ámbito de competencia, “asegurar que las personas menores de edad deberán estar protegidas contra la violencia vicaria”.

¿Qué es la violencia vicaria?

El Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria la define como:

“Una violencia de género ejercida contra las mujeres y no es una figura ambigua ni intercambiable. No es una disputa parental ni un conflicto familiar mal entendido”.

Además este mismo Frente, detalla que la violencia vicaria es una forma extrema de dañar a una mujer quien es mamá, porque será a través de sus hijas o hijos donde se instrumentaliza el control o el castigo contra ella, es decir, serán utilizados para dañarla profundamente. Esta forma de violencia contra mujeres se da en contextos de separación, divorcio o conflictos por la custodia de las infancias y se permite por la estructura de violencia que enfrentan.

Por ello, la legisladora Mónica Elizabeth Sandoval Hernández, plantea que si bien la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia reconoce el tipo penal, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) debe incorporar la prohibición expresa de la violencia vicaria como un tipo de maltrato infantil prioritario. Afirma que actualmente, existe un vacío legal y una laguna de atención institucional que impide proteger de manera eficaz a las y las menores, aseguró.

La legisladora priista recordó que la violencia vicaria es una violencia de género por sustitución en la que el agresor, al perder el control directo sobre la mujer debido a una separación o denuncia, desplaza su ira y dominio hacia lo que ella más ama: sus hijas e hijos. En este caso, las y los menores de edad dejan de ser sujetos de derechos para convertirse en objetos de tortura psicológica.

Sandoval Hernández detalló que esta problemática tiene consecuencias devastadoras y duraderas en la salud mental, física y el desarrollo emocional de las infancias, las niñas y niños son manipulados para odiar a la madre, son testigos de agresiones o, en casos extremos, son víctimas de homicidio a manos del progenitor como acto final de venganza.

Además, expuso que la violencia vicaria constituye una grave violación a los derechos humanos de este sector, ya que los coloca en una situación de vulnerabilidad extrema al ser instrumentalizados para ejercer control y daño, lo que contraviene el principio del interés superior de la niñez establecido en la Constitución.

Con afectaciones profundas en el desarrollo integral de las infancias, quienes pueden ser manipuladas emocionalmente, privadas del vínculo con su madre o expuestas a contextos de violencia que afectan su estabilidad y bienestar.

En muchos casos, las deficiencias en el sistema judicial permiten que los agresores utilicen mecanismos legales para mantener el control sobre sus víctimas, incluso a través de la custodia de las y los hijos, lo que agrava la situación de riesgo para ellos, refiere.

De acuerdo con el Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria, en su segunda entrega de resultados de la Encuesta Nacional: Reconocimiento de la violencia vicaria en México, detalla que el 94 por ciento de estos casos, el generador de violencia cuenta con recursos que le permiten favorecerse de los procesos legales e impiden acceso inmediato a la justicia. (2) El 76 por ciento de las mujeres que viven violencia vicaria han recibido amenazas por parte del agresor de no volver a ver a sus hijas e hijos.

(3) El 57 por ciento de las mujeres han sido denunciadas por violencia familiar teniendo ellas la guarda y custodia con el propósito de que las infancias queden al cuidado del agresor o algún familiar paterno. (4) El 81% de las mujeres que viven violencia vicaria han sido separadas de sus hijas e hijos, han sufrido una sustracción de menor.

La ley

En la cámara de diputados en el Día Internacional de la Mujer, del 8 de marzo del 2023, se aprobó por unanimidad reformas para incorporar la violencia vicaria a la ley y se definió como:

«La acción u omisión cometida en contra de una mujer, por quien tenga o haya tenido una relación, con la intención de causarle daño o sufrimiento al separarla de sus hijas e hijos».

Cabe señalar que esta iniciativa fue trabajada por las diputadas Iraís Virginia Reyes De la Torre, Jessica María Guadalupe Ortega de la Cruz y María Teresa Rosaura Ochoa Mejía.

Esa reforma precisó que incurre en violencia vicaria quien sustraiga, retenga, oculte, maltrate, amenace, ponga en peligro la integridad y salud, violente física, económica, psicológica o sexualmente a las hijas e hijos de las mujeres; interponga procedimientos judiciales falsos o conductas procesales dilatorias para impedir la convivencia o guarda y custodia con el propósito de dominar, someter, manipular, controlar o agredir de manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica o sexual a las mujeres e incluso provocar el suicidio, feminicidio u homicidio de las madres y de sus hijas e hijos.

Hasta octubre del 2025, 30 entidades federativas en México han reconocido la violencia vicaria en sus leyes locales.

Inteligencia artificial y género: cómo la IA puede ampliar la desigualdad laboral

Por Anam Butt 
Fuentes: El diario

La inteligencia artificial no decidirá por sí sola el futuro del trabajo. Lo harán las reglas que establezcamos y las prioridades que fijemos. Si la igualdad no forma parte del diseño, tampoco formará parte del resultado

La inteligencia artificial generativa ya está transformando el trabajo en todo el mundo. Pero lo está haciendo sobre mercados laborales que no son neutrales ni igualitarios. Y cuando una tecnología poderosa entra en un sistema desigual, rara vez corrige por sí sola las brechas existentes.

La IA no opera en el vacío. Se despliega en economías donde mujeres y hombres no tienen el mismo acceso a empleos, ingresos, estabilidad ni protección social. Sin una intervención deliberada, corre el riesgo de ampliar desigualdades que llevan décadas arraigadas.

Los datos lo confirman. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial los empleos dominados por mujeres tienen casi el doble de probabilidad de verse afectados por la IA generativa que los dominados por hombres: 29 % frente a 16 %. Entre los puestos con mayor exposición, la brecha es aún más pronunciada: 16 % frente al 3 %.

Las razones no son tecnológicas, sino estructurales. Las mujeres siguen concentradas en puestos administrativos y de oficina —auxiliares de nómina, recepcionistas, personal contable— donde predominan tareas rutinarias, predecibles y codificables. Son precisamente esas tareas las que la automatización puede asumir con mayor facilidad.

Los hombres, en cambio, están sobrerrepresentados en construcción, manufactura y oficios manuales. Son actividades físicas, variables y menos estandarizadas, mucho más difíciles de sustituir con sistemas automatizados. Un chatbot puede redactar una carta en segundos; no puede reparar una turbina.

Incluso dentro de las mismas ocupaciones persisten diferencias. Las mujeres tienden a concentrarse en tareas rutinarias y posiciones de menor jerarquía, mientras que los hombres ocupan con mayor frecuencia funciones analíticas, de supervisión o toma de decisiones. Estos roles tienden a complementarse con la tecnología más que a ser reemplazados por ella.

Nada de esto es casual. Responde a discriminaciones históricas, normas sociales persistentes, una distribución desigual del trabajo de cuidados y políticas económicas que condicionan quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones. El resultado es claro: ante el cambio tecnológico, las mujeres parten de una posición de mayor vulnerabilidad.

La tendencia es global. En el 88 % de los países analizados por la OIT, las mujeres están más expuestas a la IA generativa que los hombres. En economías como Suiza, Reino Unido o Filipinas, más del 40 % del empleo femenino se encuentra en ocupaciones potencialmente afectadas.

La exposición también varía según el nivel de ingresos. En países de altos ingresos, el 41 % de los empleos están expuestos a la IA generativa, frente al 11 % en los países de bajos ingresos. Esta diferencia refleja estructuras productivas distintas y brechas en preparación digital, pero también plantea una pregunta incómoda: ¿estamos preparando a quienes más lo necesitan para la transición tecnológica?

La IA no solo transforma ocupaciones existentes; también crea nuevas oportunidades. Se prevé crecimiento en sectores intensivos en tecnología. Sin embargo, las mujeres siguen estando subrepresentadas en los campos que diseñan, desarrollan y regulan estos sistemas. En 2022 representaban alrededor del 30 % de la fuerza laboral mundial en IA, una cifra prácticamente estancada en los últimos seis años.

Cuando las mujeres no participan en los espacios donde se diseña la tecnología, pierden acceso a empleos estratégicos y bien remunerados. Pero el problema va más allá del acceso individual. Si los equipos que desarrollan IA no son diversos, los sistemas reflejan el mundo tal como es —con sus desigualdades— en lugar de contribuir a transformarlo.

Pensar que la IA es objetiva por definición es un error. Los algoritmos aprenden de datos históricos. Y los datos históricos reflejan un mercado laboral donde las mujeres han enfrentado barreras sistemáticas. Si no se corrigen esos sesgos, pueden reproducirse a gran escala.

Sistemas de contratación entrenados con decisiones pasadas pueden reforzar liderazgos masculinizados. Herramientas que fijan salarios en función de historiales previos pueden perpetuar brechas salariales. Para mujeres que enfrentan discriminación interseccional —por raza, discapacidad, estatus migratorio o clase social— los riesgos se multiplican.

Esto no implica que la IA vaya a provocar una destrucción masiva de empleo femenino. La evidencia sugiere que el impacto afectará más a la calidad que a la cantidad del trabajo. La IA puede intensificar ritmos, aumentar la supervisión o reducir la autonomía. Pero también puede aliviar cargas administrativas, mejorar la productividad y facilitar la conciliación.

El efecto no está predeterminado. Dependerá de cómo se introduzca la tecnología y de quién tenga voz en ese proceso.

La IA ya puede utilizarse para promover la igualdad: detectar lenguaje sesgado en ofertas de empleo, analizar brechas salariales o prevenir la violencia y el acoso en el trabajo. Si se diseña de forma inclusiva y se regula de manera responsable, puede convertirse en una herramienta para fortalecer el trabajo decente.

Pero eso no ocurrirá automáticamente. Requiere políticas que reduzcan la segregación ocupacional, amplíen el acceso de las mujeres a competencias digitales —programación, alfabetización de datos, trabajo con sistemas automatizados— y garanticen su presencia en los equipos que diseñan y regulan la tecnología.

Requiere también fortalecer las instituciones del mercado laboral y el diálogo social, para que trabajadoras y trabajadores participen en las decisiones sobre cómo se implementa la IA en sus sectores.

La inteligencia artificial no decidirá por sí sola el futuro del trabajo. Lo harán las reglas que establezcamos y las prioridades que fijemos. Si la igualdad no forma parte del diseño, tampoco formará parte del resultado.

La pregunta no es si la IA transformará el empleo. La pregunta es si permitiremos que consolide brechas históricas o si la utilizaremos, por fin, para empezar a cerrarlas.

Anam Butt. Especialista en igualdad de género y no discriminación en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Fuente: https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/inteligencia-artificial-genero-ia-ampliar-desigualdad-laboral_129_13034426.html

Serie «La Fiscal» y la dignificación a víctimas de feminicidio


Escrito por Wendy Rayón Garay 
Crédito: La Fiscal S.1. Cr. Courtesy of Netflix ©2026

Ciudad de México.- La Fiscal fue estrenada en la plataforma de Netflix el pasado 26 de marzo y en esta entrega audiovisual la periodista Paula Mónaco Felipe y el fotógrafo Miguel Tovar reflejan los problemas detrás de la investigación de casos de violencia feminicida por parte de las instituciones, así como los retos y obstáculos que enfrentó la defensora Sayuri Herrera Román tras convertirse en la primera fiscal de feminicidios en la capital del país.

«La Fiscal es la persona responsable de investigar y aclarar los hechos que han generado violencia hacia las personas para procurarles el acceso a la justicia» es lo que describe la propia Sayuri Herrara para explicar su trabajo dentro de la Fiscalía de Investigación del Delito de Feminicidio de la Ciudad de México.

Es licenciada en Derecho por la UNAM y Psicología por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y fue activista estudiantil durante la Huelga de la UNAM entre 1999 y 2000. Ha sido clave en el movimiento social por la justicia de las niñas, mujeres y víctimas de violencia feminicida en el país, particularmente en el caso de Lesvy Berlín asesinada en el campus de Ciudad Universitaria de la UNAM, en mayo de 2017.

Debido a su alta calificación para el cargo, el 8 de marzo de 2020, fue nombrada como la primera Fiscal Especializada para la Investigación del Delito de Feminicidio en la Ciudad de México. Tuvo el apoyo total de las organizaciones de la sociedad civil, así como defensoras de derechos humanos.

Dentro de su cargo como fiscal logró avances significativos como el incremento en el número de judicializaciones, la reclasificaciones y consignación de casos que estaban archivados desde hace mucho tiempo y que habían sido calificados como suicidios o accidentes, y el aumento en el porcentaje de acreditaciones de muertes violentas de mujeres como feminicidios.


Crédito: La Fiscal S.1. Cr. Courtesy of Netflix ©2026

La docuserie La Fiscal está conformada por tres capítulos que estuvieron a cargo de la productora Detective y fue el resultado del trabajo periodístico de Paula Mónaco y Miguel Tovar comenzaron la documentación solo ellos dos hasta agrandar al equipo. Tras cuatro años de seguir a Sayuri Herrera y su paso por la Fiscalía de Investigación del Delito de Feminicidio de la Ciudad de México, hoy pueden contar esta historia.

De acuerdo con la periodista Paula Mónaco, en entrevista para Cimacnoticias, conoció a Sayuri Herrera cuando la defensora representaba a Melisa Mendoza, viuda de César Mondragón, uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecido tras un crimen de Estado en 2014.

Cuando se enteró de que la defensora concursó para convertirse en la primera fiscal de feminicidios de la capital pensó que se trataba de una noticia «buena, esperanzadora y sorpresiva» que alguien con ese perfil desde la sociedad civil lograra adentrarse al Estado.

Fue su forma de tratar con mujeres jóvenes feministas y de enseñar que otras formas de trabajar dentro de la Fiscalía de Investigación del Delito de Feminicidio de la Ciudad de México, lo que la contagió de «una ilusión» porque las cosas fueran diferentes y con ello vio la oportunidad de documéntalo.


«Sentimos que era importante tratar de que otros vieran eso. Creo que necesitamos esperanzas, pero no esperanzas vacías, no esperanzas consignas, no esperanzas totalitarias que parezcan indiferentes del partido, la oposición, la empresa, la promoción. A mí me gusta mucho cuando puedo encontrar esperanzas encarnadas en personas humanas de defectos y virtudes con cosas que logran y cosas que no.» -Paula Mónaco Felipe, periodista.

Mónaco advierte que, junto con Miguel Tovar, decidió aventurarse en la creación de esta audiovisual sin la certeza de saber hacia dónde llegaría, cómo acabaría y lo que Sayuri Herrera podrían lograr o no dentro de un ambiente institucional.

Después de años de trabajo y de seguir de cerca a Sayuri Herrera, la periodista apunta que es posible que un fiscal, mujer u hombre, de feminicidios abandone la posición «inflexible, burocrático, lejano, inalcanzable», apuntó que se puede investigar y trabajar con rigor, pero sin perder rasgos humanos.


«Creo que eso es algo muy bonito de lo que muestra el documental (…) seguramente hay muchas personas intentando hacer mejor las cosas y no los acompaña la institución en esa apuesta. Espero que La Fiscal sirva también para reconocer a quienes ponen el cuerpo, a las muchas Sayuri que hay por ahí.» -Paula Mónaco Felipe, periodista.

Dignificar a las víctimas de feminicidio

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) el delito de feminicidio persiste en México, pues tan solo en 2025 se documentaron 921 casos de mujeres que murieron tras esta violencia. De ellos, 43 ocurrieron en la Ciudad de México siendo la cuarta entidad con mayor incidencia por debajo de Sinaloa, estado de México y Chihuahua.

El Atlas de Feminicidios de la Ciudad de México incluso indica tres muertes más en el mismo periodo. Además, desde su registro en 2019 hasta la actualidad se muestra que en la capital hay 488 mujeres que fueron víctimas de feminicidio.

La Fiscal no solo sigue a la defensora Sayuri Herrera, sino que retoma casos de feminicidios que ocurrieron en la capital como los de Esmeralda Campos, Karen Itzel, Yrma Lydya y Ariadna Díaz. A través de contar sus historias de la mano de las madres, hijas y amigas de estas mujeres, la docuserie intenta dignificar sus muertes por violencia feminicida.

Para la periodista Paula Mónaco, el acercamiento con las familias se hizo de forma cuidadosa y se buscó que en todo momento tuvieran una participación activa sobre los hechos, el enfoque, cómo serían retratadas estas mujeres o incluso respetar si no querían formar parte del material y no solo que salieran a cuadro sin poder tener el control de la narrativa.

A su vez, detalló que las familias también pudieran elegir la imagen de cada una de ellas para que fuera proyectada en los lugares favoritos de Esmeralda, Karen, Yrma y Ariadna junto a un mensaje a ellas antes de que sus vidas cambiaran, usando la ciudad como una herramienta visual para conservar la memoria de estas mujeres.


«Hablamos con la familia porque les dijimos que nuestra idea era aparecerlas en la ciudad para sembrar memorias de ellas. Nosotros queríamos lugares donde ellas fueron felices, donde les gustaba ir, donde por alguna razón querían esos lugares.» -Paula Mónaco Felipe, periodista.

Crédito: La Fiscal S.1. Cr. Courtesy of Netflix ©2026

Un documental para generar conversación

Paula Mónico compartió con el medio que la finalidad de la docuserie es que las adolescentes y mujeres puedan hablar y discutir sobre los casos de feminicidio y el trabajo que realizó Sayuri Herrera como fiscal de feminicidios en la Ciudad de México. Aclara que su intención y la de las personas que participaron en la elaboración no es determinar una verdad absoluta, sino generar un material sobre un tiempo en específico que pueda ser comentado.

Al mismo tiempo, la periodista explicó que la docuserie intenta complejizar la mirada para tratar de entenderlo y encontrar la forma de erradicarlo, pero también mostrar y reconocer el papel de las mujeres que acompañan y cuidan a otras mujeres aún después de la muerte hasta lograr «justicias» en plural.


«Yo les quisiera decir que se animen a verlo, que discutamos, que hablemos, que miremos a detalle para para tratar de detener este horror. Tiene que haber algún modo y lo tenemos que encontrar» -Paula Mónaco Felipe, periodista.

Crédito: La Fiscal S.1. Cr. Courtesy of Netflix ©2026