4/12/2026

Nadie detiene el frenesí asesino de Donald Trump

 


Pedro Mellado Rodríguez

Nadie detiene el frenesí asesino de Donald Trump

"La estela de abusos y crímenes que Trump ha sembrado en el planeta en año y dos meses empezó con una feroz campaña contra migrantes".

Los estadounidenses tendrán en los comicios del martes 3 de noviembre del 2026 la oportunidad de recuperar algo de la dignidad y el decoro extraviado, al convertirse en una democracia severamente erosionada y cuestionada, si logran arrebatarle al Presidente Donald Trump el arbitrario poder que tantos abusos y crímenes ha consecuentado, al despojarlo del control mayoritario de la Cámara de Representantes, en la cual se elegirán 435 nuevos legisladores y también el control de la Cámara de Senadores, en la cual se renovarán los titulares de 35 de las 100 plazas que la integran. Con mayoría en ambas cámaras, los demócratas podrían promover juicio político para destituir a Donald Trump.

La Constitución Política de los Estados Unidos de Norteamérica establece que el Presidente del vecino país puede ser destituido mediante juicio político por traición, soborno u otros delitos graves y faltas, o en su defecto, inhabilitado por incapacidad física o mental. La Cámara de Representantes debe aprobar la realización del juicio político y el Senado convertirse en jurado de sentencia con una mayoría de dos tercios.

Además, la Constitución estadounidense señala que si se juzga al Presidente de los Estados Unidos, la sesión será presidida por el Magistrado presidente de la Corte Suprema. La sentencia en casos de juicio político no podrá exceder de la destitución del cargo, y la inhabilitación para obtener y desempeñar cualquier cargo de honor, de confianza o con retribución en el gobierno de los Estados Unidos; pero el funcionario convicto quedará, no obstante, sujeto a ser acusado, juzgado, sentenciado y castigado de acuerdo con la Ley.

La estela de abusos y crímenes que Donald Trump ha sembrado en el planeta en apenas un año y dos meses empezó con una feroz campaña racista, discriminatoria, humillante en contra de los migrantes que en forma legal o irregular radican en suelo estadounidense. Del 20 de enero de 2025, cuando inició su segundo mandato Donald Trump, al 31 de marzo de 2026, se registraron 14 muertes de mexicanos en el contexto de la feroz ofensiva del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas del gobierno de Estados Unidos.

Desde el primer día de su mandato, Donald Trump amenazó al mundo y lo tiene estresado. Ha sido una calamidad tanto para sus amigos como para sus enemigos. Y ha jugado con los impuestos de tal forma que ha desestabilizado la economía del mundo al violar todas las reglas de manera arbitraria. Ha chantajeado a todos.

Ha amenazado con invadir por la fuerza de las armas a algunos países como Groenlandia, México y Cuba. Además del secuestro del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa Celia Flores el 3 de enero de 2026, desde septiembre del 2025 desató una feroz cacería de presuntos narcotraficantes a los que ha asesinado en ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales del Mar Caribe y del Océano Pacífico, y respaldó a Israel en la guerra contra Irán.

Ha promovido e impuesto el fascismo delirante en la nación imperial que se siente dueña del mundo, alardeando de un autoritarismo y un nacionalismo radical de supremacista blanco, violento, grosero, agresivo, vulgar, inspirado en una doctrina militarista del poderoso abusivo y pendenciero. Y la mayoría de los países del mundo han permanecido callados, lo mismo que la Organización de las Naciones Unidas.

Euforia criminal

Algún día tendrá que pagar por sus crímenes, pues apoyado en el poder militar del imperio, el gobierno del estadounidense Donald Trump ejecutó de manera extrajudicial y en aguas internacionales, tanto del Mar Caribe como del Oceano Pacífico, entre septiembre del 2025 y febrero del 2026, a por lo menos 145 personas desde que Washington comenzó a atacar a quienes denomina “narcoterroristas” que presuntamente trafican drogas en pequeñas embarcaciones.

La fiebre asesina de Donald Trump se expresó por primera ocasión el martes 2 de septiembre del 2025, cuando en aguas del Caribe ordenó el ataque contra una lancha tripulada por venezolanos y fueron ultimadas 11 personas, que sin prueba o evidencia alguna, el gobierno de Estados Unidos aseguró que eran miembros del cártel delictivo conocido como Tren de Aragua, una organización que la administración trumpista clasificó como terrorista en 20 de febrero febrero del 2025.

Ese día el Departamento de Estado del gobierno estadounidense anunció la designación como organizaciones terroristas al Tren de Aragua, Mara Salvatrucha (MS-13), Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel del Noreste (antes los Zetas), la Nueva Familia Michoacana, Cártel de Golfo y Cárteles Unidos. El comunicado advertía que la intención de designar a estos cárteles y organizaciones transnacionales como terroristas era proteger a Estados Unidos y a los países del continente americano, así como poner fin a las campañas de violencia y terror de estos despiadados grupos, tanto en Estados Unidos como a escala internacional.

En algún momento la Corte Penal Internacional, que tiene su sede en La Haya, Países Bajos, tendrá que analizar la conducta criminal de Donald Trump y del gobierno de Estados Unidos. Tendrá que hacerlo como instancia responsable de castigar los crímenes más graves que afectan a la comunidad internacional: el genocidio, los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el crimen de agresión. Estos delitos se definen en el Estatuto de Roma, que regula las funciones, facultades y obligaciones de la Corte Penal Internacional, emitido por las Naciones Unidas el 17 de julio de 1998, para entrar finalmente en vigor el primero de julio de 2002.

Por haber ocurrido estos asesinatos, presumiblemente en aguas internacionales, fuera de la jurisdicción de alguna nación en particular, en esta “guerra” que inició el gobierno de Estados Unidos, aplicaría la disposición del Artículo 8 del Protocolo de Roma, que define los crímenes de guerra como el homicidio intencional, así como las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal regularmente constituido, con todas las garantías judiciales generalmente reconocidas como indispensables.

Mientras que el Artículo 25 del mismo Protocolo de Roma señala que tendrá Responsabilidad Penal Individual, de conformidad con el este Estatuto, la persona que cometa el crimen por sí solo, con otro o por conducto de otro, o en su caso, proponga o induzca la comisión de ese crimen, ya sea consumado o en grado de tentativa.

Donald Trump podría seguir el mismo camino que su entrañable amigo el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu. Habría que recordar que el 21 de noviembre del 2024 la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra, por ser presuntamente responsable de crímenes de guerra, al hacer padecer hambre como método de guerra y de dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil palestina en la Franja de Gaza.

A Benjamín Netanyahu se le acusa de crímenes de lesa humanidad, de asesinato, persecución y otros actos inhumanos desde al menos el 8 de octubre de 2023 hasta el 20 de mayo de 2024, según publicación de la Corte Penal Internacional en su página oficial de Internet. Acusaciones de las que no estaría exento el Presidente estadounidense Donald Trump.

Contra Irán

El pasado domingo 5 de abril del 2026, en su red social Truth, el asesino de la Casa Blanca publicó: “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP”.

Dos días después, el martes 7 de abril del 2026, Donald Trump reiteró las más agrias expresiones de sus salvajes rencores y desmesuras: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá. Sin embargo, ahora que tenemos un Cambio de Régimen Completo y Total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá algo revolucionariamente maravilloso pueda suceder. ¿QUIÉN SABE? Lo descubriremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte finalmente terminarán. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”.

La noche del martes 7 de abril del 2026 se informó que Irán y Estados Unidos habían llegado a un acuerdo de alto al fuego, que se mantendría durante dos semanas, condicionado a que la nación persa abriera al tránsito marítimo el Estrecho de Ormuz. Los ataques aislados en el Golfo continuaron la madrugada del miércoles, horas después de que se alcanzara el acuerdo. Israel dejó claro que continuaría su campaña militar contra Hezbolá en el Líbano. Y la tregua no duró ni siquiera 24 horas.

Con el pretexto de eliminar el programa nuclear y militar de Irán, Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra la nación persa el sábado 28 de febrero del 2026. La administración de Donald Trump justificó las acciones en el supuesto de evitar que Irán obtenga un arma nuclear, eliminando misiles balísticos y atacando su infraestructura militar.

¿Y el Consejo de Seguridad?

Firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, California, Estados Unidos, la Carta de las Naciones Unidas define las funciones del Consejo de Seguridad, instancia que debería haberse involucrado para evitar el conflicto armado y sancionar los abusos de guerra cometidos por Estados Unidos e Israel.

En su Artículo 23, la Carta de las Naciones Unidas establece que el Consejo de Seguridad se compondrá de 15 miembros. La República de China, Francia, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (actualmente Rusia), el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América, serán miembros permanentes del Consejo de Seguridad. La Asamblea General elegirá otros 10 Miembros de las Naciones Unidas que serán miembros no permanentes del Consejo de Seguridad y formarán parte del organismo durante dos años.

El Consejo de Seguridad debe intervenir para procurar que los países involucrados en una controversia que puedan poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales busquen soluciones mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección.

Pero también, como establece el Artículo 41 de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad podrá decidir qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada han de emplearse para hacer efectivas sus decisiones, y podrá convocar a los Miembros de las Naciones Unidas a que apliquen dichas medidas, que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas.

En el supuesto de que estas medidas disuasivas no fueran suficientes, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas.

La Carta de las Naciones en su Artículo 51 aclara que ninguna disposición irá en menoscabo del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Nada de esto ha sucedido en el caso de la guerra declarada unilateralmente por Estados Unidos e Israel en contra de Irán. Por el contrario, irónicamente, el miércoles 11 de marzo del 2026 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución que condena "en los términos más enérgicos" los ataques con misiles y drones lanzados por Irán contra Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. El texto, impulsado por los países del Golfo, obtuvo 13 votos a favor y las abstenciones de Rusia y China, publicó ese organismo de las Naciones Unidas en su página oficial.

La resolución exige el cese inmediato de todas las agresiones iraníes y demanda a Teherán que "cese inmediata e incondicionalmente cualquier provocación o amenaza contra los Estados vecinos”, incluido el uso de intermediarios. También deplora los ataques a civiles mediante el bombardeo de zonas residenciales, aeropuertos, instalaciones energéticas e infraestructuras críticas, así como los ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Pero nada dice la ONU sobre las agresiones de Estados Unidos e Israel a Irán y a Líbano. Así está el mundo que Donald Trump encamina, insensatamente, hacia una conflagración mundial que podría incluso terminar con la raza humana.

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