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11/11/2019

El Grupo de Puebla, la democracia, la integración y los nuevos temas estratégicos


Rubén Armendáriz
Los miembros del progresista Grupo de Puebla (GP), que celebró este fin de semana en Buenos Aires su segunda reunión , instaron a la convergencia de los distintos organismos de integración latinoamericana y caribeña, como la Celac, Mercosur, Unasur, la Alianza del Pacífico, Caricom, entre otras, para consolidar la unidad regional.
Si bien varios expresidentes participaron de la reunión (el colombiano Ernesto Samper, el paraguayo Fernando Lugo, la brasileña Dilma Roussef, el panameño Martín Torrijos), resaltó la presencia del próximo mandatario argentino Alberto Fernández y de varios de sus colaboradores y eventuales miembros de su gabinete.

En su breve discurso, Fernández  fundamentó la existencia del Grupo de Puebla en la coincidencia de ideas y en la combinación de relaciones personales y políticas.  Incorporó la relación con México en un lugar destacado, habló del lawfare (“lo que ocurre en la Justicia brasileña no es muy distinto de lo que pasa en la argentina, o en la de Ecuador, que metió preso al vicepresidente Jorge Glass”, dijo) .
Fernández reinstaló el valor de la democracia como punto de partida. “Los que estamos aquí somos hijos de la democracia; respetamos el pensamiento del otro; así vamos a construir la sociedad igualitaria” y colocó a Chile como problema propio, subrayó la importancia de la relación con Brasil. “Con Lula libre soplan otros vientos en Brasil. La unidad entre Brasil y la Argentina es indisoluble. Es el eje de la unidad de América del Sur. Es el 70 por ciento del producto sudamericano.”
Democracia, lawfare, género, migración
El Grupo de Puebla, en su declaración final, señaló que su meta es constituir una fortaleza para seguir con el intercambio de experiencias exitosas de políticas públicas, consolidación de las democracias, defensa de la soberanía y seguridad, la promoción del comercio intrarregional, la protección del medioambiente, la igualdad de derechos y la inclusión en espacios de poder de las mujeres.
El grupo progresista llamó con urgencia a la comunidad internacional a rechazar la articulación del poder judicial con los medios de comunicación que, en muchos de los países de la región, persiguen arbitrariamente a líderes y lideresas progresistas para obstaculizar sus proyectos políticos.

Asimismo, celebró la elección de México para la presidencia Pro Tempore de la CELAC a partir del 2020, y manifestó su confianza en que esto significará un nuevo reimpulso a la integración regional.
El GP abordó los nuevos temas estratégicos de la región e hizo un llamamiento a las fuerzas progresistas del mundo a prepararse  para dar respuesta a una demanda actual que es la ciudadanía global. “Debemos considerar el concepto de la migración, como un derecho humano. El progresismo debe proponer pasar de la migración como un problema de seguridad, a la migración como un principio de solidaridad”, señaló.
Asimismo, reconoció y celebró “el avance imparable” del movimiento feminista en el continente, y la imperiosa necesidad de construir espacios de igualdad entre hombres y mujeres para que cada cual pueda desarrollar su potencial promoviendo el acceso a la igualdad de derechos, oportunidades y espacios de poder.
El GP celebró la liberación del expresidente brasileño Lula da Silva, víctima de un burdo montaje judicial llevado adelante en complicidad con algunos medios de comunicación hegemónicos. “Estamos convencidos de que la justicia se impondrá, y se demostrará su inocencia”, señala el documento, donde dstaca la dignidad con la que el Lula ha enfrentado este proceso. “Vemos con alegría que un líder de su talla regrese a la acción política”, añadió.
Bolivia
En la mañana del domingo, el GP había apoyado la respuesta institucional adoptada por el Presidente de Bolivia de convocatoria de nuevas elecciones con la conformación de un nuevo organismo electoral y repudiado todo hecho de violencia física, de agresiones y de amedrentamientos como forma de presión política.
El GP instó “al compromiso público de respetar los mandatos en curso de todas las autoridades legalmente constituidas hasta la asunción de los nuevos gobernantes elegidos por el pueblo boliviano, bajo el nuevo proceso electoral, en base al respeto integral de la constitución”.

Llamó a respetar el orden constitucional y a la democracia boliviana en todas sus expresiones;, manifestó su solidaridad con el presidente Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García Linera, y con su pueblo democrático y pacífico, convocó a los diversos organismos internacionales a respaldar la paz y la democracia en Bolivia;.
Asimismo, convocó  a todos los actores políticos a ejercer su responsabilidad para preservar la paz y el respeto al orden constitucional, para así garantizar la continuidad democrática frente a intentos desestabilización y llamados a la violencia que afectan a la vida institucional y a la convivencia. “La paz es un valor que se debe preservar sobre cualquier interés político coyuntural”, indicó.
Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, Haití, Venezuela
El movimiento progresista reiteró su apoyo irrestricto al Acuerdo de Paz de Colombia y destacó la necesidad de la implementación integral de todas sus previsiones dirigidas, tanto al desarme y la reincorporación de la insurgencia a la vida civil y política, como la remoción de las causas del conflicto en materia de tierras, sustitución de cultivos y profundización de la democracia, sobre las cuales no se ha avanzado significativamente.
También manifestó su  preocupación con el asesinato de más de 600 líderes sociales y 160 reincorporados desde la firma del acuerdo en noviembre 2016, lo que constituye una grave violación de los derechos humanos que amenaza el proceso de paz.
El GP condenó nuevamente el anacrónico bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU contra Cuba, que lleva ya 59 años, y lamentó que entre los únicos tres gobiernos que no condenaron el bloqueo se encuentren el de Brasil, así como la abstención de Colombia, que cambiaron sus posiciones rompiendo así una larga tradición latinoamericana de condena al bloqueo contra un país hermano.
Por otro lado, ratificó su respaldo al legítimo reclamo del pueblo de Chile a protestar frente a las desigualdades y las injusticias, y rechazó la violenta represión de la movilización social por parte de las fuerzas policiales y las violaciones a los derechos humanos.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades, a escuchar la principal demanda del pueblo chileno, que aspira a un nuevo modelo de desarrollo y a la viabilización de una nueva constitución que se construya de forma democrática y participativa.
El Grupo de Puebla señaló su disposición al envío de una delegación a Ecuador para abrir un diálogo con el gobierno, al tiempo que expresó su preocupación por la persecución política y judicial de los dirigentes de la oposición. Instó, asimismo, a investigar las denuncias a las graves violaciones a los derechos humanos que han ocurrido y solicitó la liberación de quienes están presos o asilados.
El grupo progresista llamó la atención sobre la grave situación en Haití, donde se han desatado masivas protestas desde hace más de dos meses, en un país destrozado económica, social y políticamente. Denunció que la prensa y la política internacional no está poniendo atención sobre el estancamiento de las posibles salidas a ese conflicto e instó a las autoridades a que promuevan las negociaciones necesarias para resolver este grave conflicto que adquiere dimensiones de crisis humanitaria.
El GP señaló que promueve un diálogo efectivo de Latinoamérica con Venezuela, en la búsqueda de una salida pacífica y democrática a la grave crisis política, económica y social por la que atraviesa el país y rechazó la invocación al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), reivindicando el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos y rechazamos la imposición de sanciones unilaterales.
Los integrantes del GP acordaron la conformación del Centro Marco Aurelio García, como un espacio de reflexión y elaboración de propuestas progresistas de política pública del Grupo de Puebla. “Desde este espacio, promoveremos que nuestros sueños de una patria grande, justa y soberana, se expresen en propuestas concretas que aporten al desafío de avanzar en un nuevo modelo de desarrollo”, añadió la declaración.https://sfo2.digitaloceanspaces.com/elpaiscr/2019/11/Grupo-de-Puebla.-Twitter.jpg
Los presentes en la segunda reunión del GP se comprometieron, como espacio de debate, formulación y articulación política, a “acercar a nuestros países, a nuestros pueblos, independientemente del posicionamiento ideológico y colores políticos de sus gobiernos de turno. Tenemos una deuda histórica con nuestras democracias y nuestras instituciones”.
Para el Grupo de Puebla se trata de una prioridad estratégica. El GP busca ser un nuevo vehículo de diálogo para que América Latina y Caribe construya un camino propio de convivencia, desarrollo sostenible, cooperación e integración, señala el documento final, donde se anuncia una tercera reunión, en Colombia, durante los próximos seis meses.
Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

11/03/2019

Un eje progresista Argentina-México


Hernán Gómez Bruera

Llama la atención que México —y no algún otro país sudamericano como Brasil o Chile— será el primer destino que visite el recién electo presidente de Argentina, Alberto Fernández (acompañado por Cristina Fernández de Kirchner en la fórmula a la vicepresidencia).
Con esto ya son cinco países de América Latina donde sus presidentes (electos o constitucionales) eligen a México como primer destino. En los otros casos, sin embargo, se trató de países que tienen un evidente interés en el nuestro (como son El Salvador, Guatemala, Cuba y Panamá), dado el tamaño de nuestra economía y la proximidad regional.
¿Por qué el nuevo presidente de Argentina, que se reunirá el lunes con López Obrador, manifiesta ese interés?
En primer lugar porque el contexto de la región no da para otra cosa. Mientras unos países están políticamente convulsionados por manifestaciones, como Chile o Ecuador, otros están atravesando procesos electorales, como Uruguay y Bolivia, y otros más se encuentran bajo el signo ideológico de la extrema derecha, como Brasil y Colombia.
Entre López Obrador y Alberto Fernández, en cambio, existe una afinidad ideológica y política, en la medida en que los dos llegaron al poder a través de alianzas amplias e incluyentes; se ubican en el centro-izquierda, tienen un perfil pragmático y representan —al menos en lo discursivo— el agotamiento del modelo neoliberal en sus naciones.
Es de celebrarse que después de las primarias en Argentina, el gobierno mexicano le haya extendido una invitación a Fernández para visitar México. En ese gesto se comienza a ver un mayor interés por América Latina, el cual ha estado poco presente en nuestra política exterior en las últimas décadas; la 4T aún no logra revertir ese desinterés.
En el caso de Argentina, el interés concreto por acercarse a México quizás es más evidente que el nuestro. Argentina podría estar calculando que México puede ayudarle a tener una relación más fluida con Estados Unidos, lo cual es relevante para las negociaciones que tiene pendientes con el FMI.
Acercarse a México quizás también es una manera de hacerse respetar por Bolsonaro, quien saludó mal la elección de Fernández y comparó a la hoy vicepresidenta electa con la misma “pandilla” de Dilma Rousseff, Maduro, Chávez y Fidel Castro.
A México, sin embargo, también puede servirle la relación con Argentina. De entrada, ambos países pueden ser un factor estabilizador en una región en la que nuestro país es un importante inversionista. Si se logra ir más allá de una simple fotografía, el encuentro puede ser una oportunidad para impulsar algo nuevo en nuestra diplomacia, hoy centrada fundamentalmente en una estrategia defensiva y sin muchas escapatorias frente a EU.
Hoy solamente Argentina y México —con cierto peso económico y político e integrantes del G-20— pueden crear un frente capaz de contrarrestar la nefasta influencia de Bolsonaro, quien con el apoyo de Trump representa una amenaza fascista para la región (además de ser un posible promotor de acciones injerencistas a partir de su alianza con EU).
Juntos, México y Argentina pueden impulsar una salida a la situación por la que atraviesa Venezuela y alejar la amenaza de una intervención extranjera, como promueve el Grupo de Lima. Y es que tanto Alberto Fernández como López Obrador están conscientes de los problemas que enfrenta ese país y de la deriva autoritaria del madurismo. De la mano de Uruguay, la postura de ambos es que la salida a esta situación debe ser decidida por los propios venezolanos y a partir del diálogo.
Más allá de todo esto, México y Argentina podrían sentar las bases para crear un nuevo polo progresista en la región, capaz de erigirse como un referente de la izquierda democrática en América Latina. Un instrumento útil para lograr esto es el recientemente conformado Grupo Puebla, que aglutina a los más prominentes líderes de izquierda y centro-izquierda en la región, entre ellos Alberto Fernández. El obradorismo haría bien en ponerle mayor atención.
@HernanGomezB