6/29/2026
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Programa Tiempo de Mujeres CFRU sábado 27 de junio de 2026


La fábrica de realidades y el Sicariato Informativo
La fábrica de realidades y el Sicariato Informativo
· Cómo las redes sociales, la inteligencia artificial y la desinformación están transformando la democracia en México y América Latina
Por José Sobrevilla
¿Se ha dado cuenta de que hoy la verdad compite contra un algoritmo? Tan ha sido así que un conocido columnista mexicano fue criticado por decir que “la realidad era irrelevante” y lo que importaba era la “narrativa”. Todavía en el siglo pasado, la información pública circulaba a través de periódicos, estaciones de radio y canales de televisión sometidos a criterios editoriales relativamente identificables. La llegada de Internet prometía democratizar el acceso al conocimiento y ampliar la libertad de expresión, pero, dos décadas después, América Latina enfrenta la paradoja de que nunca había existido tanta información disponible y, al mismo tiempo, jamás había sido tan difícil distinguir entre realidad y manipulación.
La irrupción de las redes sociales, la inteligencia artificial generativa, los sistemas automatizados de difusión de contenidos y los llamados “deepfakes” han transformado radicalmente el ecosistema informativo, comenzando una revolución tecnológica que se ha convertido en uno de los principales desafíos para las democracias contemporáneas.
Gran parte de esta información ha sido concentrada en un libro llamado “El Sicariato Informativo, El algoritmo su arma letal” que circula ya en Amazon y cuya autoría es del comunicador Juan Ayón Bernal (exjefe de información del periodista y conductor Ricardo Rocha) y de este columnista. ¿Por qué escribimos este libro? Precisamente porque organismos internacionales, autoridades electorales, universidades y centros de investigación coinciden en que la desinformación se ha convertido en un factor capaz de alterar procesos políticos, influir en la opinión pública, exacerbar conflictos sociales y erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.
Originalmente las plataformas digitales no fueron diseñadas para difundir información verificada, sino para captar atención. Su modelo económico depende de mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible; así, diversos estudios académicos han demostrado que los contenidos que provocan emociones intensas —miedo, enojo, indignación o sorpresa— generan más interacciones que la información objetiva y contextualizada. Como consecuencia, los algoritmos tienden a favorecer publicaciones que despiertan reacciones inmediatas.
La UNESCO ha advertido que esta dinámica facilita la propagación de contenidos falsos o engañosos, especialmente en contextos de polarización política y desconfianza institucional, características presentes en numerosos países latinoamericanos.
La velocidad con la que se propagan estos mensajes supera ampliamente la capacidad de verificación de periodistas, estudiosos del tema, académicos y autoridades. Cuando una noticia falsa es desmentida, el daño a menudo ya está hecho. Decía con frecuencia el expresidente AMLO “La mentira, cuando no mancha, tizna”.
Lo conocido globalmente es que México se ha convertido en uno de los principales laboratorios regionales de la desinformación política. Durante los procesos electorales de los últimos años, el Instituto Nacional Electoral (INE) y diversas organizaciones de verificación documentaron la circulación masiva de videos manipulados, fotografías sacadas de contexto y narrativas falsas relacionadas con supuestos fraudes electorales.
Las plataformas digitales se fueron transformando en espacios donde millones de ciudadanos recibieron información sin filtros editoriales y sin mecanismos eficaces para distinguir entre contenido auténtico y contenido fabricado. La situación se agravó debido a la creciente polarización política. Las redes sociales dejaron de ser únicamente espacios de interacción para convertirse en campos de batalla donde grupos políticos, simpatizantes, operadores digitales y usuarios anónimos compiten por imponer narrativas.
Expertos en comunicación política señalan que la discusión pública ya no gira necesariamente en torno a los hechos, sino alrededor de interpretaciones emocionales de esos hechos; por lo que la percepción termina siendo más importante que la evidencia, como bien lo ha dicho el cuestionado columnista de El Financiero, Raymundo Riva Palacio.
Uno de los fenómenos más documentados en América Latina es la utilización de redes coordinadas de cuentas automatizadas. Investigaciones realizadas por universidades y centros especializados han identificado estructuras capaces de generar miles de mensajes simultáneamente para amplificar tendencias, posicionar etiquetas o desacreditar adversarios políticos; operaciones que funcionan creando la ilusión de apoyo masivo. Un usuario promedio observa cientos o miles de mensajes similares y puede concluir erróneamente que representan una opinión mayoritaria. Ejemplos de ello han sido incluidos en el mencionado libro “El sicariato informativo”.
Brasil fue uno de los primeros países de la región donde este fenómeno alcanzó gran escala. Durante diversos procesos electorales se documentaron campañas coordinadas que utilizaron redes sociales y aplicaciones de mensajería para difundir información falsa o engañosa. En México, Colombia y Argentina también se han detectado operaciones digitales destinadas a influir en la conversación pública mediante mecanismos automatizados. Lo preocupante es que la inteligencia artificial ha reducido significativamente los costos de estas estrategias. Lo que antes requería decenas de operadores humanos hoy puede ejecutarse mediante sistemas automáticos capaces de producir textos, imágenes y videos de apariencia auténtica, y Brasil representa uno de los ejemplos más estudiados de desinformación digital en el mundo.
Investigaciones periodísticas y académicas han documentado cómo millones de mensajes fueron distribuidos mediante grupos de WhatsApp durante campañas electorales, aprovechando la naturaleza privada y cifrada de la plataforma. A diferencia de Facebook o “X”, donde el contenido puede ser monitoreado públicamente, las cadenas de WhatsApp se propagan en espacios cerrados difíciles de rastrear. Esta situación permitió la difusión masiva de rumores, teorías conspirativas y contenidos falsos que alcanzaron audiencias de enorme magnitud antes de ser verificados.
El fenómeno reveló una realidad inquietante: las campañas de desinformación ya no necesitan medios tradicionales para alcanzar impacto nacional. En Venezuela, por ejemplo, la manipulación informativa ha adquirido características particularmente complejas debido a la intensa confrontación política.
Diversas organizaciones internacionales han documentado tanto campañas oficiales de propaganda como operaciones digitales destinadas a influir en la percepción pública dentro y fuera del país. La abundancia de información contradictoria ha generado un entorno donde la ciudadanía enfrenta enormes dificultades para verificar hechos básicos sobre economía, política y derechos humanos.
Especialistas describen este fenómeno como una “guerra de narrativas”, donde la lucha por controlar la percepción pública se vuelve tan importante como los acontecimientos mismos. Si la desinformación tradicional ya representaba un desafío considerable, los deepfakes han elevado el problema a una nueva dimensión, porque con ellos, mediante inteligencia artificial, es posible crear videos en los que una persona parece decir algo que jamás dijo o participar en eventos que nunca ocurrieron.
Los avances tecnológicos han sido tan rápidos que incluso especialistas encuentran dificultades para distinguir algunos contenidos falsificados. Un video falso de un candidato presidencial, un líder empresarial o una autoridad gubernamental podría desencadenar crisis políticas, financieras o sociales antes de que las verificaciones logren desmentirlo. Pero quizá el efecto más peligroso sea otro: la destrucción de la confianza en la evidencia audiovisual. Si cualquier imagen puede ser falsificada, entonces cualquier imagen auténtica también puede ser cuestionada.
En Colombia y Argentina, investigadores han observado cómo las redes sociales amplifican divisiones políticas preexistentes. Los algoritmos suelen mostrar contenidos compatibles con las preferencias ideológicas del usuario. Con el tiempo, esto genera comunidades digitales donde las personas interactúan principalmente con quienes comparten sus creencias, formando cámaras de eco informativas.
Dentro de estas burbujas, las noticias falsas encuentran condiciones ideales para prosperar porque rara vez enfrentan cuestionamientos significativos. La consecuencia es una creciente fragmentación del espacio público y una disminución de los consensos mínimos necesarios para el funcionamiento democrático.
La manipulación digital no afecta únicamente a la política. Mujeres, periodistas, activistas y menores de edad se encuentran entre los grupos más vulnerables. UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), la agencia de la ONU dedicada a proteger y promover los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes, ha alertado sobre el incremento de imágenes y videos falsificados mediante inteligencia artificial con fines de explotación sexual, acoso o extorsión.
Periodistas de investigación han sido blanco de campañas coordinadas destinadas a desacreditar su trabajo mediante rumores, montajes y ataques digitales. La violencia simbólica generada por estas prácticas tiene consecuencias reales en la vida cotidiana de miles de personas. La principal víctima de la desinformación no es una elección específica ni un gobierno determinado; las democracias requieren que los ciudadanos compartan una base mínima de hechos verificables para debatir, discrepar y tomar decisiones colectivas.
Cuando la verdad se vuelve relativa y cada grupo construye su propia versión de la realidad, la posibilidad de diálogo disminuye y aumenta la polarización. La confianza en los medios, en las instituciones y en la evidencia misma comienza a deteriorarse. Por lo tanto, México y América Latina atraviesan una transformación histórica del espacio público. La combinación de algoritmos, redes sociales, inteligencia artificial, bots, fake news y deepfakes ha creado un ecosistema informativo donde la percepción puede ser moldeada con una eficacia sin precedentes.
La región enfrenta un reto que trasciende la tecnología. Se trata de una cuestión democrática, cultural y educativa. La capacidad de las sociedades para distinguir entre información verificable y manipulación digital será uno de los factores decisivos para la calidad de la vida pública en las próximas décadas.
La pregunta ya no es si la realidad puede ser manipulada digitalmente. La evidencia demuestra que puede hacerlo. La verdadera pregunta es si las democracias latinoamericanas serán capaces de desarrollar las herramientas necesarias para defender la verdad en una era en la que la ficción puede parecer más real que los hechos. VER VIDEO en YouTube (SociodigitalTV y @Sobrevillasproductions)
Fuentes consultadas
*[UNESCO – Disinformation in Latin America and the Caribbean](https://www.unesco.org/en/articles/how-can-latin-america-and-caribbean-deal-disinformation?utm_source=chatgpt.com)
*[Instituto Nacional Electoral (INE) – Estrategia Certeza contra la desinformación](https://centralelectoral.ine.mx/?utm_source=chatgpt.com)
*[Oxford Internet Institute – Computational Propaganda Project](https://demtech.oii.ox.ac.uk/?utm_source=chatgpt.com)
*[UNICEF América Latina y el Caribe](https://www.unicef.org/lac/?utm_source=chatgpt.com)
*[Reuters Fact Check] (https://www.reuters.com/fact-check/?utm_source=chatgpt.com)
*[First Draft News Archive (desinformación digital)](https://firstdraftnews.org/?utm_source=chatgpt.com)
* [International Fact-Checking Network (IFCN)](https://www.poynter.org/ifcn/?utm_source=chatgpt.com)
* Organization of American States – Informes sobre integridad electoral y desinformación.
* World Economic Forum – Riesgos globales de desinformación e información falsa.
* OECD – Estudios sobre resiliencia democrática e integridad de la información.
prensa 📰 hoy en México 🇲🇽 lunes 29 de junio de 2026
6/28/2026
La codicia de Gertz Manero

Nada le aporta al país la presencia de Alejandro Gertz Manero como Embajador. Después de su fracasado paso por la Fiscalía General de la República (FGR), institución que utilizó como su oficina para venganzas personales, debió retirarse de la función pública, en cambio se fue como Embajador en Gran Bretaña, que es dentro del servicio exterior mexicano considerada como una de las representaciones diplomáticas más relevantes. Su estadía en ese puesto le cuesta al erario: 196 mil 220 pesos mensuales que recibe como sueldo, según la declaración patrimonial que presentó el 15 de junio.
En diciembre en este espacio me referí a las declaraciones patrimoniales que Gertz Manero presentó durante los años que estuvo como Fiscal General, expuse cómo en esos documentos estaban casi todos los datos testados (tachados con marcador color negro) o “reservados”, como artimaña para eludir las leyes en materia de transparencia.
La declaración patrimonial y de intereses es una obligación que los funcionarios tienen por mandato constitucional y según la Ley General de Responsabilidad Administrativas de los Servidores Públicos, que establecen que todos los funcionarios deben por lo menos cada año –y cuando tengan modificaciones–presentar su declaración de situación patrimonial y de intereses, mismas que deben ser públicas, salvo algunos datos de índole particular.
Pero en lugar de predicar con el ejemplo y promover la transparencia y cumplimiento de la Ley, al testar en los documentos la mayor parte de los datos referentes a su patrimonio, y otros como “reservados”, durante sus años como Fiscal Gertz sólo simuló que cumplía con sus obligaciones en materia de transparencia. En esos años tuvo la connivencia del Comité de Transparencia de la FGR que le validó que se declarara como “reservado” casi todos los datos de esas declaraciones patrimoniales, simple y llanamente porque todos los integrantes de ese Comité “de Transparencia”, eran todos subordinados del titular de la Fiscalía, es decir, de Gertz Manero.
Esa era la opacidad con que se manejaba en sus tiempos como Fiscal para eludir sus obligaciones en materia de transparencia. Al parecer ahora en su adscripción al servicio exterior mexicano ya no se le permitió hacer lo mismo, ya que debió presentar por lo menos una versión pública de su declaración patrimonial, y en esta ya no aparecen testados todos los datos, aunque sí omite información en varios rubros.
El documento está integrado en 20 fojas, de las cuales comento algunos de los datos: como inmuebles de su propiedad declaró 13 inmuebles de los cuales son 10 casas, un departamento, un terreno, y un edificio que está sobre un terreno de 774 metros y cuatro mil 977 metros de construcción. De esos inmuebles, en algunos obtenidos por herencia desde sus primeros años de vida (a partir del año 1943 comenzó a recibir inmuebles en herencia) otros por cesión y otros comprados, de esos uno en España, que pagó de contado en un millón de euros en 2013. Y el último de los inmuebles que adhirió a su patrimonio fue una casa que en el año 2020 le fue cedida por la Universidad de las Américas.
Declaró siete vehículos, varios de ellos clásicos y los considerados más emblemáticos de las marcas: un Cadillac Concours 1994; un Mercedes Benz 450SEL 1979; un Ford Galaxi 1972; un Dodge Dart 1982; un Ford Lincoln 1994; un Roll Royce Sedan 1966; y un Roll Royce Wraith modelo 2014, que es el de más alto valor según su declaración: en noviembre de 2020 lo compró por dos millones 700 mil pesos.
Declaró también que, por herencia en 1999, recibió joyas y relojes que suman 18 millones 350 mil; obras de arte por ocho millones; y muebles, tapetes, libros por dos millones.
Declaró 15 cuentas bancarias, de inversión, acciones en sociedades y fondos de inversión en México, en Suiza, en España, en Estados Unidos, pero no transparentó los montos.
Tampoco especificó los montos totales del valor de sus inmuebles. Y es que, tan sólo una de las sociedades de inversión Feserinvest SL, que tiene en España, que él simplemente registró en su declaración patrimonial como “acciones y derivados” en euros, pero sin transparentar más datos.
Al respecto, ya desde el año 2022, periodistas de El País publicaron una investigación en la cual documentaron la supuesta propiedad de cuatro viviendas de lujo en España valoradas en más de cinco millones de euros adquiridas mediante una compañía inmobiliaria de la que es dueño. Cita la investigación publicada por El País precisamente que habría adquirido esas propiedades mediante Feserinvest S.L.
Lo mismo pasa con las “acciones y derivados” que declaró tener en Estados Unidos y Suiza, pero sin especificar los montos; es decir, se trata de una “trasparencia” a medias, para esa “versión pública” de su declaración patrimonial fechada el 15 de junio.
Gertz Manero lleva décadas en el servicio público, ha tenido puestos en gobiernos de todos los partidos, sin que en ninguno de esos cargos haya destacado por el desempeño. Con los gobiernos priistas, desde los años sesenta estuvo como asesor jurídico en varias secretarías de Estado: en la Secretaría del Trabajo, en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y en la Secretaría de Educación Pública; luego estuvo como administrador en el INAH.
Después como Ministerio Público en la Procuraduría General de la República; luego en la Oficialía Mayor de esa misma dependencia. Luego estuvo como Secretario de Seguridad Pública a nivel local en Ciudad de México, y luego a nivel federal en los años del panismo.
Más adelante fue Diputado federal por Convergencia, el hoy partido "fosfo fosfo", y después regresó como funcionario a la Procuraduría, primero como Subprocurador en 2018, y luego designado primer Fiscal General, de una terna que la Presidencia de López Obrador envió al Senado.
En sus años como Fiscal, al frente de la primera Fiscalía autónoma, tempranamente quedó expuesto como un funcionario más ocupado en sus disputas e intereses enteramente personales, que en cumplir con su trabajo; la consecuencia fueron sus deficientes y fallidos resultados, sobre todo en los temas de alto impacto para la vida nacional, que quedaron en la impunidad.
Al Senado le correspondía constitucionalmente llamar a comparecer y exigir rendición de cuentas a Gertz Manero como titular de la FGR, pero el día que fue al Senado, lo único que hicieron los senadores fue tomarse selfies con él y abrazarlo, pasando por alto todos los escándalos en que el Fiscal se vio expuesto por la discrecionalidad y opacidad con que manejaba la FGR y sus fallidos resultados.
El paso de Gertz Manero por la FGR tuvo un costo muy alto para el país, ya que desperdició los primeros siete años de la primera Fiscalía General dotada de autonomía, y que el mantuvo como la anquilosada institución en el estilo y prácticas, usos y costumbres que se operaba desde los años prianistas. Falló sobre todo en aquellos casos de alto impacto para el país con prácticas que desde la deficiente integración de aquellas carpetas de investigaciones relacionadas con delincuentes de cuello blanco y de crimen organizado, y la selectiva y discrecional apertura o cierre de carpetas de investigación.
Esas deficiencias siguen causando estragos: la FGR no pudo acreditar casos como las indagatorias contra el exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge; o está la impunidad de la que goza Juan Collado, o de Karime Macías como cómplice de su esposo Javier Duarte, en el multimillonario saqueo a las arcas de Veracruz, y quien, por esa ineficiencia de la FGR, vive enriquecida e impune allá mismo en Londres; o la impunidad en la que quedaron los involucrados en los sobornos de Odebrecht, o los perpetradores de "La estafa maestra", o políticos como el priista Alejandro Moreno, quien desfalcó las arcas de su estado y sigue impune, aunque fue denunciado ante la FGR por enriquecimiento ilícito, desvío de fondos, lavado de dinero y tráfico de influencias, pero la Fiscalía en tiempos de Gertz nunca llevó las indagatorias ni solicitó el desafuero del dirigente priista, por citar sólo algunos de esos muchísimos casos que la FGR dejó en la impunidad.
Gertz Manero es, a sus 86 años de edad, uno de los funcionarios de mayor edad en el servicio público. Y más que su edad, es su cuestionable desempeño particularmente en la FGR lo que vuelve más polémico que siga cobrando del erario, ahora con los privilegios adicionales como lo es el vivir en una Embajada.
Trump: acorralar a Sheinbaum y Lula
Un Quijote en Tenochtitlán

Las amenazas de Trump, si no se frenan, si sus bravuconadas no encuentran enfrente capacidad de decir “no”, al final se cumplen. Después de la victoria de un abogado de gángsters y narcos en Colombia, el gobierno de Brasil y el de México están hoy un poco más acorralados. Si Lula Da Silva y Claudia Sheinbaum no resisten esta nueva forma de imperialismo que utiliza bombas, algoritmos, aranceles y dólares, sobre América Latina caerá una noche tan oscura como la de la conquista hace cinco siglos.
Así dice Carlos Satizábal en su libro La llama inclinada, un libro de esperanza tras el genocidio que vivió Colombia. Nos dice que hay que escuchar bien las voces.
Otro pensador, Sánchez Ferlosio, dijo: “Cuando la flecha está en el arco, tiene que salir”, o de otra manera, lo que está preparado, se sirve, y no caben ingenuidades.
La política de reclutamiento de Estados Unidos debería centrarse en los líderes regionales capaces de contribuir a crear una estabilidad aceptable en la región, incluso más allá de sus fronteras. Estas naciones nos ayudarían, en particular, a poner fin a la migración ilegal y desestabilizadora, a neutralizar los cárteles, a deslocalizar la producción y a desarrollar las economías privadas locales. Recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que se alineen en gran medida con nuestros principios y nuestra estrategia.”
Dice más cosas, pero son mentira, como que van a respetar la soberanía de otros países. No. Lo que dijo Trump en diciembre de 2025, hace apenas seis meses, es que no iba a permitir gobiernos en América Latina que no se subordinaran a los intereses de los EU. Eso es el Escudo de las Américas: un club donde Calígula dicta las reglas y los senadores nombran Senador al caballo de Calígula, diga lo que diga el pueblo que es quien les nombró senadores.
Abelardo de la Espriella, el candidato de Donald Trump, ha ganado de la manera más apretada en treinta años en la segunda vuelta en Colombia. Este abogado, un perfecto desconocido elevado a la presidencia a través de una millonaria campaña electoral de corte norteamericano, ha sacado 12 millones 959 mil votos, el 49.6 por ciento, frente a los 12 mil 708 mil votos de Iván Cepeda, el 48,7 por ciento, con una alta participación, del 63.6 por ciento.
Después del primer gobierno de la izquierda en la historia de Colombia, el “Corolario Trump a la Doctrina Monroe, he vuelto a obtener resultados como ya vimos en Honduras. La injerencia norteamericana ha vuelto a decidir la presidencia de un país latinoamericano. No se trata de los pucherazos clásicos, metiendo votos en las urnas o manipulando el software, cosas que también se han hecho pero que al estar sometidas a mayor vigilancia ha resultado más complicado aplicar.
Ese fraude ha tenido cuatro rubros. Uno, el más numeroso, la compra de votos. Han entrado en Colombia cantidades ingentes de dólares para comprar votos, algo permitido por EU que, cuando quiere, no presta atención al blanqueo de capitales. Otro fraude lo han protagonizado los empresarios que han amenazado a sus trabajadores con el despido si no votaban por De la Espriella. La democracia liberal no se preocupa de formar a los ciudadanos y las amenazas de los empresarios, igual que la compra del voto, forman parte de la forma natural de entender la política que necesita tiempo para ser desterrada.
Un tercer fraude, muy preocupante, es el uso de bots y de inteligencia artificial para mandar mensajes personalizados a los celulares de los votantes suplantando la imagen de Iván Cepeda. La democracia representativa se basa en la autorización y la desautorización a los políticos sobre la base de la información que se tenga de ellos en una esfera pública veraz, plural y objetiva. La IA quiebra la esfera pública, que ya estaba golpeada por las fake news. Iván Cepeda, el candidato de la izquierda, es un hombre de paz que vio de joven cómo la extrema derecha asesinaba a su padre. Desde entonces, no ha hecho otra cosa que bregar por la paz. Sin embargo, la IA lo ha vestido de guerrillero y le ha hecho decir cosas opuestas a lo que piensa. ¿Qué esfera pública se construye cuando el dinero hacer decir a los lideres políticos de la izquierda lo contrario de lo que piensan?
El cuarto fraude son los mensajes de una potencia extranjera anunciando plagas en caso de ganar la izquierda y mostrando su apoyo a uno de los candidatos. Para demostrar que iban en serio, detuvieron en EU a Beto Coral, un influencer de izquierda que llevaba diez años refugiado en EU. Hijo de un policía asesinado que había participado en la caída de Pablo Escobar, llevaba una década con los papeles en regla como solicitante de asilo. Pero Marco Rubio, el Secretario de Estado norteamericano, estableció que sus opiniones a favor de Iván Cepeda iban en contra de los intereses en política exterior de los EU. De manera que en la que presentan como la Patria de las libertades, opinar ya es un delito. Y un mensaje a toda la izquierda: si no nos apoyas a nosotros, vas a tener problemas.
Como dijo Iván Cepeda la noche de las elecciones, Colombia está dividida electoralmente en dos bloques. Por eso llamó al diálogo, fuera quien fuera el ganador, mientras que De la Espriella ha invitado a los líderes de la izquierda a hacer las maletas y salir del país, en una Colombia donde la extrema derecha acostumbra a asesinar a los líderes de la izquierda. Decirle a un líder de la izquierda en Colombia: haz las maletas es sinónimo de “estás en una lista y te vamos a matar”. Ya lo hicieron con la Unión Patriótica, asesinando a más de seis mil miembros de ese partido en un genocidio dirigido desde el Estado.
El bloque de los 13 millones que han votado por De la Espriella no es consistente ni tiene conciencia. Son votos comprados, votos de gente a la que se le ha sembrado el miedo, votos engañados (que pronto verán que ninguna de las propuestas sociales de De la Espriella se cumplen), junto a votos de paramilitares, narcos, sectores empresariales y de personas, esas sí, consistentes con el ideario de la extrema derecha. La asociación de financieros de Colombia ya ha exigido una reforma que exima de pagar impuestos a los más ricos, de manera que se subirán los impuestos a los pobres y a las clases medias y se tendrán que poner en marcha políticas de ajuste que golpearán a las mayorías. Las cifras del gobierno de Gustavo Petro en inflación, precio del dólar, precio de los carburantes, empleo, matrícula universitaria, pensiones a los adultos mayores, reducción de la pobreza, ausencia de conflictividad social, ausencia de represión policial o militar son las mejores en su historia. En un año se va a ver el retroceso.
El bloque de los 13 millones de Cepeda son más conscientes y más consistentes. No son 13 millones votos de la izquierda (y se equivocaría el Pacto Histórico, el partido de Gustavo Petro si los considerara así), pero son votos comprometidos con la Constitución, con la paz, con las mejoras sociales, con la soberanía del país frente a la injerencia norteamericana. Ese bloque ya ha empezado a organizarse para defender los logros democráticos alcanzados en Colombia tanto en el gobierno de Petro los últimos cuatro años como en la década en la que se intenta construir la paz.
Como en todos los países occidentales, donde se la juega la democracia es en lograr crear un partido-movimiento vivo, democrático, plural, fresco, dialogante, capacitado, preparado, flexible, eficaz y alegre que actúe como nave nodriza de esos 13 millones y que pueda, llegado el caso, a liderar un Frente Amplio por la vida -en la expresión usada en Colombia- que dé cabida a una amplia mayoría, a un “bloque histórico” de gobierno que pueda volver a ganar al país para la democracia.
La victoria de una persona sin escrúpulos, partido, proyecto de país ni compromiso nacional -tiene la nacionalidad norteamericana y vivía en Italia- implica que es muy probable que veamos en Colombia lo que estamos viendo en otros lugares del continente. Con dinero y el apoyo de EU se pueden ganar las elecciones, pero no se puede gobernar con la misma facilidad. De manera que esas multitudes en las calles de Bolivia, Argentina o Chile se verán muy pronto en Colombia, eso si no ocurre un “estallido” social como el que se produjo durante el gobierno conservador de Iván Duque.
El gran problema de la izquierda colombiana en las elecciones, que es la ausencia de un partido-movimiento que organizara la campaña, estableciera los marcos, distribuyera recursos, organizara los territorios, estableciera la ideología, tuviera criterio sobre los grandes problemas del país, se ha empezado a resolver con la voluntad del Pacto Histórico de avanzar en su configuración como tal partido-movimiento. Que también debe ocuparse de organizar la defensa de los logros democráticos del país, así como garantizar la seguridad de las personas, grupos y sectores que se han posicionado a favor de Iván Cepeda y Aída Quilcué. La voluntad de venganza de la derecha colombiana es proverbial. Un par de días después de las elecciones, el concejal uribista de Medellín Andrés Felipe Rodríguez, el “gury”, afirmó que había que bombardear las poblaciones donde había ganado Iván Cepeda.
Hay algo que es válido para las elecciones en Brasil y en México. Lo que hace la derrota de Cepeda más lacerante es la idea generalizada de que una semana más de campaña y la victoria hubiera sido de manera evidente para su formación. Es decir, se habrían recuperado esos 250 mil votos. Lo que a su vez indica que hubo errores iniciales en la campaña que podían haberse evitado si hubiera existido un espacio de discusión que no existe cuando el liderazgo se encierra en una cámara de eco, aunque sea, como ocurre con Iván Cepeda, una cámara de eco llena de coherencia, dignidad y desprecio hacia la deriva mediática y frívola de las democracias parlamentarias. Los errores que han señalado diferentes analistas incluirían: un excesivo intelectualismos; arrogancia moral de la izquierda para con quienes no tiene la misma mirada o la misma formación política (por ejemplo el “centro”); infravaloración de la percepción de la corrupción y de la inseguridad que son esenciales en amplios sectores sociales; austeridad electoral absurda en una democracia liberal que obliga a dar a conocer las propuestas; infantilismo vestido de pureza -como lo ha llamado Víctor de Currea recordando al Lenin que criticaba al radicalismo que entendía el momento-; no sacar las conclusiones correctas de los errores de la primera vuelta; no valorar correctamente el aspiracionismo de los sectores que han salido de la pobreza y quieren seguir prosperando; la primacía dada a Bogotá por encima de los territorios y que tampoco sirvió para ganar Bogotá; o la falta de un discurso atractivo para las clases medias. La izquierda no puede cometer errores, y la vacuna para no cometerlos es que la dirección política sea coral y esté asentada en partidos-movimiento que garanticen la democracia interna, el debate y una cultura política que no paralice con debates eternos y estériles ni con intransigencias ideológicas que se olvidan del principio dialéctico propio del marxismo que obliga a hacer análisis concretos de momentos concretos que vinculan siempre lo concreto con la totalidad.
Colombia se suma al Escudo de las Américas, lo que indica que cae la noche sobre el país y un poco más sobre el continente. A De la Espriella, un candidato con el rabo de paja por blanqueo de capitales y relaciones oscuras con narcos, gángsters y personajes oscuros (fue abogado de Alex Saab), cuando le manden ladrar desde EU, ladrará. En su juramento como nacional norteamericano juró defender a los EU con las armas, llegado el caso, contra Colombia. Si fuera un candidato de izquierdas, los jueces lo habrían tumbado sólo con eso. Pero a ser de extrema derecha, le buscarán cómo evitar esa cláusula. Además, su amistad con Marco Rubio explican por qué, pese a ser señalado como bandido por grandes bandidos, no le ha pasado nada.
Pero como decimos, con trampas y dinero se ganan elecciones, pero no se gobierna. De manera que, con toda seguridad, habrá un estallido en Colombia porque hay 13 millones de colombianos y colombianas conscientes que no se van a dejar robar derechos sin protestar. El Pacto Histórico se verá obligado a articularse como un partido-movimiento. Y también hay que contar, aunque no se puede estar simplemente esperando, que la ausencia de Donald Trump, que está biológicamente más cerca de Juan Pablo II que de León XIV, dejará una orfandad política que deberá encontrar a la Colombia democrática -y al México y Brasil democráticos- organizada y con capacidad de dirección política y social. El mundo ha cambiado y habrá trumpismo después de Trump. El nuevo mundo aún no ha llegado ni se ha marchado el viejo. Pero no olvidemos que lo que más ahuyenta a los monstruos en este interregno son los pueblos conscientes y organizados.





