9/27/2026

Caminos, escaleras y un árbol

               

Fabrizio Mejía Madrid

"La escalera como metáfora social llevó a la humillación, el desprecio, y la vergüenza de miles de millones por no ser aptos ni suficientes".

Caminos, escaleras, y un árbol. Por Fabrizio Mejía Madrid

Una transformación como la que nos ha tocado debe necesariamente cambiar la forma en que vemos nuestras propias vidas. En estas columnas hemos tratado el tema de diversas formas, pero hoy retomo algo sobre lo que ya reflexioné en otro espacio hace unas semanas. Para ello utilizaré lo que se llaman metáforas sociales, es decir, formas en que tratamos de explicar nuestro lugar y función en una comunidad. Las metáforas, como las describió Umberto Eco, no son palabras que hagan similitudes entre cosas reales sino entre el significado que les hacemos compartir y por el que, por ejemplo, los dientes son perlas o rebaños de ovejas. Es decir, hacer una metáfora no es describir la cosa, sino sólo hacerla semejante a algo ya conocido. Pero, de ninguna manera, las metáforas sociales, con las cuales tratamos de pensar el mundo, deberían llevarse a la realidad política. Cuando los Estados o ejércitos han llevado las metáforas a la realidad se producen genocidios como el
de los nazis o el de los sionistas. Decir que la naturaleza se rige por el triunfo de los más fuertes y feroces, nos lleva a las masacres, la imoralidad, y el desprecio por la vida de los demás. Nos lleva, también, a ver jerarquías entre los seres humanos y hasta acabar por aplicarle a los perros esa obligación construida de que hay machos-alfa y jaurías que obedecen. Por eso prevengo sobre este uso de las metáforas y paso, en seguida, al tema de esta columna.

Hay dos de las formas en que podemos mirar la propia vida: la escalera y el camino. En una hay que subir hasta el último peldaño y, en el otro, ir eligiendo rutas. Cuando se alcanza la cima de la primera, uno acaso se pregunte para qué todo ese esfuerzo. En el segundo, el camino, la pregunta será en el cruce de rutas donde se tiene que decidir por una y dejar atrás otras posibles: ¿Qué hubiera sucedido de haber transitado por la otra vía? La pregunta de la escalera será, entonces, por el vago propósito. La pregunta del camino será, entonces, por la posibilidad perdida. ¿Para qué escalé? y ¿qué hubiera pasado? Algo de frustración y algo de remordimiento.

Subir una escalera es un acto mecánico, solitario, y conciso, como lo describe Julio Cortázar en Instrucciones para subir una escalera, salvo que, como sucede en El Aleph de Borges, en el peldaño 19 te encontraras con el universo entero. Distinto es caminar porque el errante es tanto del error como de la errancia. La incertidumbre y el azar te acompañan en el trayecto. Hay vericuetos, cruces, encuentros, peligros. Y, como dice Robert Frost en su célebre poema, cuando ya hayas llegado te dirás y contarás que elegiste viajar por el menos transitado, aunque, la verdad, a la hora de decidir, ambos te parecieron iguales. La memoria nos exculpa.

En la escalera hay que ver al peldaño siguiente mientras pisas el actual y sólo sabes que has llegado cuando pones el talón en el final. En el camino la llegada no es necesaria y el andar se convirtió en la forma en que los hombres experimentaban la modernidad de la ciudad: mirar a los transeúntes. Las mujeres, en cambio, estaban en busca de una habitación propia. Balzac en su pequeño tratado sobre el andar, colecciona todos las reticencias que se solidificarán, con el tiempo, en los estereotipos de la misoginia, la aporofobia, y la discriminación por el aspecto, cuando instruye a las mujeres cómo comportarse en la calle y qué vestir, huye de esos pobretones que andan de prisa porque no se pueden comprar su propio ocio, y condena el caminar de los gordos como no estético. Pero nada en el texto de Balzac nos lleva a deambular. Más bien él se está refiriendo a las calles como escenarios y al andar de los burgueses como coreografías. Una vez que el flaneur llega a su fin, Walter Benjamin ve sus vestigios en el deambulador nocturno y en el convaleciente que sale de la cuarentena, y que pueden ser ese “hombre de la multitud” que tanto miedo le daba a Edgar Allan Poe. El deambular se ha detenido para siempre y jamás fue una recurso para las mujeres.

Sobre la metáfora de la vida como un camino, hay algo que también Umberto Eco sostuvo. Escribe: “El camino de la vida es una metáfora porque vida contiene una marca de temporalidad mientras camino contiene una de espacialidad. Gracias a que ambos lexemas contienen una marca de 'proceso' o de 'transición de x a y' (sean puntos del espacio o momentos del tiempo), la metáfora se vuelve posible por una transferencia de propiedad o por una transferencia de categoría. La expresión 'a la mitad del camino' no sería metáfora si el camino se entendiera en sentido espacial, pero la co-ocurrencia textual de decir 'de nuestra vida', impone la transferencia de una marca espacial al ámbito de la categoría de la temporalidad, por lo que también el tiempo se vuelve un espacio lineal con un punto mediano y dos extremidades”. Es decir, al proponer como metáfora de la vida al camino se hace del tiempo un trayecto entre un inicio y un final. Se hace lineal y nos impide tratar a la vida como ciclos o hasta dispersiones o flujos de energías.

Pero ahora vayamos a su uso como metáforas, no personales, sino sociales. La escalera termina en una metáfora social: la meritocracia. La escalera se sube solo, es lineal, jerárquica y competitiva. No se puede ascender sin dejar a otros atrás. Supone que todos arrancan del mismo peldaño, aunque haya gente que parte del subsuelo y otros ---los que ganarán--- que salen desde escalones que están mucho más arriba: los blancos, herederos, varones y urbanos. Al decir que los ganadores lo son por su esfuerzo, trabajo o superioridad intelectual, se legitiman las desigualdades y se destruye a la comunidad porque, en la escalera, pertenecer a la clase trabajadora tiene una sola motivación: huir de ella.

Arriba, el plutócrata se presenta como alguien igual a los demás que trabajan y se esfuerzan, se autopropone como salvador y benefactor de una sociedad víctima del Estado, y exhibe sus riquezas como comprobantes de su astucia y para servir de ejemplo a los que todavía no se esfuerzan. Vean, si no, a Elon Musk, a Trump, y a sus perritas. Abajo, el resto es conducido al aislamiento, el quiebre de las redes de apoyo, al “Síndrome del Impostor”, y a una utopía de holgura material que jamás está al alcance. Pero la escalera como metáfora social llevó, sobre todo, a la humillación, el desprecio, y la vergüenza de miles de millones por no ser aptos ni suficientes. Su forma de difusión más acabada fue el reality show en la televisión que mutó en la historia de Instagram. Acumular mercancías fue, a un mismo tiempo, señal de mérito y recompensa por subir la escalera. A las mujeres que no se les ofreció ni siquiera una habitación propia, fueron convencidas de que el feminismo habría logrado sus metas, y que ya era hora de “empoderarse”. Eso quiso decir hacer las mismas dobles jornadas y, además, vender mercancías en la informalidad llamada “emprendimientos”. Hoy las mercancías son ellas mismas en las redes tipo Only Fans. El trabajo se conectó, no a la necesidad, sino a la aspiración de ser como el plutócrata. Si no tienes esa aspiración, también tienes una falla moral. La escalera invirtió los papeles en que nos veníamos leyendo desde el siglo XIX: la clase ociosa ahora ya no son los herederos plutócratas sino los propios trabajadores y los potentados son los que trabajaban más duro que nadie y, para muestra, nos exhiben sus yates.

El caminar termina en otros dos mapas mentales: el nomadismo de los milmillonarios en sus aviones, yates y helicópteros conectado a sus mercados financieros, y la migración de los que dejan todo para seguir existiendo, desconectados de sus muertos. “Los hombres no tenemos raíces, tenemos pies”, decía la consigna que los globalistas le extrajeron al etnólogo André Leroi-Gourhan. El detalle es que él se refería a que acabaríamos desdentados y sólo con la fuerza suficiente para apretar botones si la tecnología seguía por la ruta que nosotros ya vivimos. El etnólogo murió en 1986, antes de echarle un vistazo a nuestra cultura del teléfono inteligente. Pero los globalistas que necesitaron, en un inicio, que la fuerza de trabajo se desplazara por su propios medios ---los pies—lo sacaron de contexto para alentar una metáfora que hizo de la supervivencia una aventura del espíritu emprendedor. Hasta que las fronteras se volvieron a cerrar y ya los caminantes no pudieron pasar, fueron perseguidos, y encarcelados como delincuentes.

Los que huyen de un punto de peligro a otro en que deben esconderse por no tener papeles, señala al ser humano del neoliberalismo, el del terror total, es decir, el inmigrante, el inocente al que se culpabiliza, al chivo expiatorio. El caminante, así se encuentra fuera del mundo, de la misma manera en que se miran los milmillonarios en sus cápsulas de oxígenos rejuvenecedoras. Como seres invisibles, los migrantes pobres tienen un poder que sólo se disuelve contra las cámaras de vigilancia o las delaciones de su estatus ilegal por parte de sus vecinos. Como seres inaccesibles, los milmillonarios comparten con los migrantes la secrecía y el poder de habitar escondidos. El tirano sanguinario y la víctima del sacrificio social son las dos metáformas que nos deja el neoliberalismo una vez que asimila la desigualdad extrema.

Junto con el globalismo y la pluralidad sin derechas ni izquierdas, los filósofos franceses, Gilles Deleuze y Felix Guatari criticaron al árbol como símbolo de jerarquía, autoritarismo, y centralización. Pobres árboles, les adjudicaron la metáfora del dictador o de los sistemas burocráticos que funcionan en forma de pirámide. Como alternativa a la metáforma social del árbol, Guatarri y Deleuze, propusieron la metáfora del “rizoma” que era muy parecida a las redes digitales donde todo tiene el mismo peso relativo y cuyas conexiones funcionan como intercambios tipo oferta y demanda o izquierda derecha o, incluso, “me gusta/no me gusta”. Pero todavía no recibían noticias de que los árboles se comunican y avisan de peligros de plagas por medio de sus raíces, usando a los hongos como mensajeros. Tampoco se enteraron que los árboles-madre, los más viejos, socorren a los más jóvenes por medio de esta red subterránea dándoles nutrientes que, por su corta estatura, no alcanzan a sintetizar

Según ellos, el árbol era perfecto para hacer la metáfora del capitalismo, en el que nuestro sentido de propósito se confunde con nuestro empleo. Tenemos propósito en tanto seamos útiles. Pero esa no es la única fuente del sentido, aunque sea, digamos, el tronco. El árbol se extiende en raíces que ayudan a otros, en ramas que buscan senderos hacia la luz del sol, en copas abiertas de par en par. Cada rama seca ha dado lugar a otra viva y, así, el propósito puede ser tu trabajo, pero también la curiosidad y la compasión. Así el árbol no es una metáfora del autoritarismo, sino sólo una forma de crecimiento dentro de un bosque, desierto, sabana, o selva, que no está animada sino que es arborescente. Los árboles crecen donde su semilla ha caído y, frente a los ataques del exterior, van desarrollando un tronco para protegerse. No pueden ir por sus parejas y, entonces, desarrollan flores, polen, y frutas para reproducirse. No pueden esconderse de las tormentas, así que sólo aprenden a soportarlas.

Los árboles que los franceses Guatari y Deleuze veían tan “estatales” y a los que hasta llamaron “estructuras fascistas” son parte de una comunidad llamada bosque o selva o desierto. Están de pie sobre unas raíces que los intersectan. Llevan en sus troncos y ramas, no una jerarquía autoritaria, sino todas sus derrotas, fracasos, accidentes, huellas del paso de vientos, inundaciones, sequías e incendios. Son la metáfora social para tiempos venideros: ayudar a crecer a los demás.

Trump no podrá imponer Presidente en México

 Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"En México no tendrán el mismo peso las intromisiones abusivas del hombre naranja, que ha metido la nariz en los procesos electorales de América Latina".

Trump no podrá imponer Presidente en México. Por Pedro Mellado

Las presiones de Donald Trump sobre el Gobierno de México, con base en premisas falsas o ciertas, matizadas con odio y desprecio por el Gobierno de la Cuarta Transformación, se profundizarán y endurecerán en las próximas cinco semanas, previas a los comicios intermedios en Estados Unidos, que se celebrarán el martes 3 de noviembre de 2026, cuando los ciudadanos del país vecino votarán para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 integrantes del Senado, las dos cámaras que forman el Congreso estadounidense.

Todas la previsiones electorales son que el Partido Republicano de Donald Trump podría perder la mayoría en ambas cámaras, lo que le dificultaría cumplir sus caprichos y abusos en la segunda parte de su mandato. México será un buen pretexto para tratar de apuntalar las campañas de sus compañeros de partido. Pero sin importar lo que suceda en esas elecciones, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ya tomó las medidas necesarias para blindar los próximos comicios del 2027 y 2030, en contra de la injerencia extranjera, el sueño más acariciado por la oposición, que esperaría que el hombre naranja le ayude a defenestrar al Gobierno de la Cuarta Transformación.

En México no tendrán el mismo peso las intromisiones groseras y abusivas del hombre naranja, que ha metido la nariz en los procesos electorales de América Latina para impulsar a candidatos ganadores de la extrema derecha en países como Argentina, Honduras y Colombia. Habrá elementos jurídicos para conjurar los apetitos imperiales del mandatario estadounidense.

Este año fue clave para ese blindaje jurídico rumbo al segundo aniversario de la toma de posesión de la Presidenta Sheinbaum Pardo, que se cumplirá el próximo jueves primero de octubre del 2026. Por eso es pertinente recordar que el martes 2 de junio del 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma a la Fracción Sexta del Artículo 41 constitucional que establece que las elecciones federales o locales pueden ser anuladas por violaciones graves, dolosas y determinantes, cuando “se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales”.

En un momento delicado de la relación de México con Estados Unidos y frente a las tentaciones autoritarias del Gobierno que encabeza Donald Trump, el martes 1 de abril del 2025 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación las reformas constitucionales a los artículos 19 y 40, que establecen un blindaje jurídico para nuestro país, que fortalece disposiciones para el combate al terrorismo y contra la injerencia externa que pudiera atentar contra la soberanía de la Nación.

En la reforma al artículo 19 constitucional se incluyó el terrorismo en el catálogo de delitos sujetos a prisión preventiva oficiosa en los siguientes términos: “El Ministerio Público sólo podrá solicitar al Juez la prisión preventiva cuando otras medidas cautelares no sean suficientes para garantizar la comparecencia del imputado en el juicio, el desarrollo de la investigación, la protección de la víctima, de los testigos y de la comunidad, así como cuando el imputado esté siendo procesado o haya sido sentenciado previamente por la comisión de un delito doloso”.

Y al artículo 40 constitucional se le agregaron dos párrafos que advierten: “El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero, que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, tales como golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea ésta por tierra, agua, mar o espacio aéreo”. Y agrega: “Tampoco consentirá intervención en investigación y persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado Mexicano, en el marco de las leyes aplicables”.

En las reformas constitucionales publicadas el martes 2 de junio del 2026, se incluyó la modificación a la Fracción Novena del Artículo 35 de la Carta Magna que advierte que la Revocación de Mandato a la Presidenta de la República “se realizará mediante votación libre, directa y secreta de ciudadanos y ciudadanas inscritos en la lista nominal, el primer domingo de junio del cuarto año del periodo constitucional de forma coincidente con las jornadas electorales, federal o locales”, es decir, en el 2028.

Se promulga ese mismo día la reforma al Artículo Segundo Transitorio del “Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de reforma del Poder Judicial”, publicado el 15 de septiembre de 2024 en el Diario Oficial de la Federación, para quedar como sigue: “Para el caso de Magistradas y Magistrados de Circuito y Juezas y Jueces de Distrito, la elección será escalonada, renovándose la mitad de los cargos correspondientes a cada circuito judicial en la elección extraordinaria del año 2025 y la parte restante en la elección federal del año 2028”.

Seguridad y rectoría

En los dos primeros años de su mandato, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo promovió reformas muy importante a 70 artículos de la Constitución Política del país, para el fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública, tanto militares como civiles, y de un sistema nacional de investigación e inteligencia, para combatir a la delincuencia organizada.

Pero además, durante sus dos primeros años de Gobierno fueron fundamentales las reformas constitucionales para la recuperación y el blindaje jurídico de la rectoría del Estado en áreas estratégicas, para garantizar la soberanía del país, con el propósito de rescatar y fortalecer a dos industrias clave, que fueron desmanteladas y que los gobiernos priistas y panistas que administraron la República entre 1982 y 2018 pretendieron privatizar: Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad.

El miércoles 30 de octubre del 2024 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación importantes reformas al Artículo 25 constitucional: “El sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas […] manteniendo siempre el Gobierno Federal la propiedad y el control sobre los organismos y empresas públicas del Estado […]”.

Como complemento a esta reforma, también se hicieron cambios importantes en el Artículo 27 Constitucional para preservar en manos mexicanas el destino de las empresas públicas del Estado y de algunas riquezas naturales:

“Tratándose de minerales radiactivos y litio no se otorgarán concesiones. Corresponde exclusivamente a la Nación la planeación y el control del sistema eléctrico nacional […] así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica; en estas actividades no se otorgarán concesiones. Las leyes determinarán la forma en que los particulares podrán participar en las demás actividades de la industria eléctrica, que en ningún caso tendrán prevalencia sobre la empresa pública del Estado, cuya esencia es cumplir con su responsabilidad social y garantizar la continuidad y accesibilidad del servicio público de electricidad”.

Con respeto al litio, a los hidrocarburos y a la rectoría del Estado sobre la industria eléctrica, se hizo una reforma más al Artículo 27 constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el viernes 20 de diciembre de 2024, que clarifica normas con respecto al dominio de la Nación sobre los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas, los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas, de sal de gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas; la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite trabajos subterráneos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos.

Agrega esa reforma al Artículo 27 Constitucional del viernes 20 de diciembre del 2024: “Corresponde exclusivamente a la Nación la planeación y el control del sistema eléctrico nacional […] así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica; en estas actividades no se otorgarán concesiones […] los particulares podrán participar en las demás actividades de la industria eléctrica, que en ningún caso tendrán prevalencia sobre la empresa pública del Estado…”.

Sobre seguridad

Otro universo de reformas constitucionales en el que la Presidenta Sheinbaum Pardo puso especial énfasis fue el correspondiente a la seguridad pública y el combate al crimen organizado, terreno en el que fortaleció las facultades y responsabilidades de su Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Omar García Harfuch.

La Presidenta promovió reformas al Artículo 21 constitucional que se publicaron en el Diario Oficial de la Federación el martes 31 de diciembre de 2024 que facultan a la Secretaría de Seguridad y a la Guardia Nacional para realizar nuevas tareas: “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público, a la Secretaría del ramo de seguridad pública del Ejecutivo Federal, a la Guardia Nacional y a las policías, en el ámbito de su competencia, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél [del Ministerio Público] en el ejercicio de esta función”.

Se agregan al Artículo 21 constitucional funciones clave que fortalecen a García Harfuch: “La Secretaría del ramo de seguridad pública formulará, coordinará y dirigirá la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, así como los programas, las políticas y acciones respectivos; auxiliará a la persona titular de la Presidencia de la República en el ejercicio de las funciones en materia de seguridad nacional”.

Además, establece el Artículo 21 constitucional que a García Harfuch le corresponde la coordinación del Sistema Nacional de Inteligencia en materia de seguridad pública y de las acciones de colaboración de los tres órdenes de gobierno, a través de las instituciones de seguridad pública.

El miércoles 16 de julio del 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley de la Guardia Nacional, adscrita ya a la Secretaría de la Defensa Nacional. En la nueva Ley se estableció: “La Guardia Nacional es una fuerza de seguridad pública, profesional, de carácter permanente e integrada por personal militar con formación policial, dependiente de la Secretaría de la Defensa Nacional y que esa institución de seguridad pública “podrá contar con el personal del Ejército, Fuerza Aérea y de confianza de carácter civil que sea necesario”.

También para reforzar el combate a la delincuencia organizada se publicó el miércoles 16 de julio del 2025 el decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.

Ese mismo miércoles 16 de julio del 2025 se promulgó la la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública que convierte a la Secretaría de Seguridad Pública y a su titular Omar García Harfuch, en el eje central de la estrategia para el combate a la delincuencia organizada en el país. En el mismo paquete de leyes publicadas ese miércoles 16 de julio del 2025 se incluyó la expedición de la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia en Materia de Seguridad Pública.

La Presidenta Sheinbaum Pardo no ha perdido el tiempo, y si algunas reformas constitucionales para desaparecer los plurinominales y para reducir el financiamiento a los partidos políticos no han prosperado es por la traición y oposición de sus presuntos aliados, Partido del Trabajo y Verde Ecologista de México, que se han negado a respaldarlas en las cámara de diputados y senadores.

Las trampas de proveedores y funcionarios públicos

Ana Lilia Pérez

"La creación de sociedades de papel y 'factureras' no sólo surgió como una estrategia de evasión, sino como una herramienta para saquear el erario".

Las trampas de proveedores y funcionarios públicos. Por Ana Lilia Pérez

Históricamente, el sector gubernamental ha sido el principal contratante de bienes, obras públicas y servicios, lo que impulsa a las empresas privadas de todas las dimensiones a competir en licitaciones y adjudicaciones. Sin embargo, a lo largo de los años se consolidaron esquemas ilícitos diseñados para desviar recursos mediante contratos simulados y empresas fachada. La creación de sociedades de papel y de las llamadas “factureras” no sólo surgió como una estrategia de evasión fiscal, sino como una herramienta sistemática para saquear el erario bajo una apariencia de supuesta legalidad.

Ese mecanismo de corrupción implica la colusión de al menos dos partes: las empresas corruptoras y los funcionarios públicos coludidos. Así, el sector privado ha operado múltiples modalidades de fraude que permean diversos niveles institucionales, con la colusión y complicidad de funcionarios públicos en distintos ámbitos.

Por ello, es fundamental que las instancias de fiscalización y combate a la corrupción vigilen de manera permanente y con un enfoque preventivo tanto el gasto público como la conducta de los involucrados en las contrataciones gubernamentales.

Al respecto, Raquel Buenrostro, titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (SABG), expuso durante la conferencia en Palacio Nacional los avances –que en sus dos años al frente de esa Secretaría– ha tenido en diversas investigaciones para el combate a la corrupción.

En la presentación que hizo de los casos y las cifras, expuso también las modalidades de las prácticas ilícitas detectadas:

Por parte de los contratistas, tanto personas físicas como empresas, hay los que suelen presentar documentación falsa para participar en licitaciones; otros que una vez que recibieron los contratos no entregaron los bienes o los servicios en tiempo o en forma, o que de plano nunca los entregan. Otros más que simulan experiencia técnica o capacidad económica falsificando documentación: falsean desde los currículums, la documentación de sus empleados, a veces ni siquiera tienen infraestructura o personal, sino que simplemente se trata de empresas de papel.

Están también las empresas que ocultan conflictos de intereses o simulan competencia: porque pertenecen a un mismo propietario, o a un mismo grupo empresarial o incluso que están vinculadas a funcionarios.

En esas tretas las empresas que simulan competencia suelen hacer propuestas económicas para las contrataciones públicas con montos muy elevados, manipulando los precios para que el contrato si o si lo reciba una de esas empresas, que suelen pertenecer a un mismo propietario.

Esa es otra de las trampas que desde hace muchos años han puesto en práctica proveedores gubernamentales en diversos niveles y en distintos sectores.

Por irregularidades como las antes descritas, 286 empresas han sido sancionadas, de esas 222 inhabilitadas y multadas, y 64 multadas.

En tanto que cuatro mil 193 servidores públicos han sido sancionados por conductas ilegales, tales como: otorgar o autorizar pagos indebidos; por autorizar pagos por bienes o servicios que nunca fueron entregados; por aprobar compras innecesarias o hacer compras innecesarias e injustificadas; por sustraer información que podría incluir datos personales; por ocultar sus bienes o el incremento a su patrimonio; por falsificación de documentos; y algunos de ellos hasta por prácticas de hostigamiento y acoso sexual. Son algunas de las principales conductas por las cuales se ha sancionado al número de servidores públicos ya descrito.

De los casos en los cuales se han impuesto sanciones, en tres mil 528 se consideraron faltas no graves, y en 665 se consideraron como graves.

Relacionado con lo anterior, al Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) se remitieron mil 737 expedientes de servidores públicos, y está en el ámbito de ese Tribunal determinar las sanciones correspondientes; de esos mil 650 se encuentran en etapa de proceso y 87 ya fueron notificados.

En manos de ese Tribunal están también 33 denuncias contra particulares vinculados como cómplices de servidores públicos.

Ante la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría Anticorrupción ha presentado 517 denuncias contra servidores públicos por delitos como enriquecimiento ilícito, uso ilícito de atribuciones y facultades, operaciones con recursos de procedencia ilícita, fraude, ejercicio ilícito del servicio público y peculado.

Uno de los casos en los que la Secretaría Anticorrupción logró ya inhabilitaciones de hasta por 20 años contra servidores públicos se relaciona con el desvío de más de 65 millones de dólares que cometieron funcionarios de la entonces Policía Federal relacionado con un contrato que firmaron en diciembre de 2015.

Ese año los funcionarios de la entonces Policía Federal contrataron supuestamente un servicio de inteligencia, por un monto de 130 millones de dólares; asignaron dicho contrato con el argumento de “seguridad nacional” y a cuenta de ese contrato los funcionarios sacaron 65 millones de dólares; el dinero salió, pero el contrato no se pagó.

La indagatoria identificó el desvío de recursos públicos, abuso de funciones de los servidores públicos, y logró estas inhabilitaciones de 15 y 20 años para el extitular de la División de Inteligencia y para la exsecretaria general de la Policía Federal, y está pidiendo la reparación del daño: los 65 millones de dólares; está en curso además la indagatoria penal que deriva de la denuncia que la Secretaría Anticorrupción presentó ante la FGR.

Otra de sus investigaciones se relaciona con una contratación que en 2025 hizo el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, relacionado con servicios de producción y envasado de más de dos mil toneladas de frijol, por 80 millones de pesos, de los cuales de manera anticipada se pagaron 73.6 millones de pesos, lo que, explicó la Secretaria, constituye una irregularidad “porque los servicios se pagan hasta que se prestan, los servicios nunca se pagan de manera anticipada”. Y en ese contrato se pagó de manera anticipada, pero el servicio nunca se dio. Se remitió ya ante el TFJA y ante la FGR, la denuncia penal en contra de nueve servidores públicos y el proveedor.

Una indagatoria más derivó de una denuncia que en el año 2025 se presentó ante la Secretaría Anticorrupción, contra servidores públicos –del ISSSTE- y un proveedor, por el reetiquetado de medicamentos (en su mayoría oncológicos) en almacenes que además fueron contratados sin motivo ni fundamento. En febrero de 2026, la Secretaría comprobó el abuso de funciones y daño patrimonial cuantificado en 1.8 millones de pesos por parte de dos servidores públicos, y derivó la indagatoria ante el TFJA, y en la vía penal en la FGR.

Los resultados son importantes para el combate a la corrupción, muestran avances significativos en la fiscalización, pero también evidencian el rezago en la consolidación de sanciones penales: de las 517 denuncias que la Secretaría Anticorrupción ha interpuesto ante la FGR, contra servidores públicos y contratistas por delitos graves como enriquecimiento ilícito, uso ilícito de atribuciones, fraude, lavado de dinero y peculado, hasta ahora sólo en 53 de esas denuncias han derivado en vinculación a proceso penal, lo que representa apenas el 10 por ciento de las denuncias formuladas.

De forma paralela, en el ámbito de la justicia administrativa también es excesiva la duración de los procesos. Esta lentitud también suele deberse a los tiempos y recursos legales –como el juicio de amparo– a los que recurren funcionarios y particulares para retrasar o evadir la acción de la justicia, lo que puede prolongar los litigios por años.

Investigar y sancionar la corrupción en el servicio público sigue siendo un proceso excesivamente lento. Desde que se inicia una investigación por conductas ilícitas de funcionarios o proveedores –derivada de denuncias o quejas ante las contralorías internas– y hasta que se dicta una sanción administrativa o penal, suelen transcurrir varios años. Esta prolongada duración obstaculiza la eficacia del Estado para castigar las irregularidades en la administración pública.

Ante este panorama, la Secretaría Anticorrupción diseña una propuesta de reforma legal en conjunto con la Auditoría Superior de la Federación y el TFJA, para optimizar la gestión pública y el combate a la corrupción desde un enfoque preventivo.

Consolidar un sistema nacional anticorrupción que opere bajo este criterio en los tres niveles de Gobierno –federal, estatal y municipal– es un desafío inaplazable para un país que, históricamente ha arrastrado graves problemas en el manejo del erario y su fiscalización. Para ello la estrategia federal tendría que replicarse en los demás órdenes de Gobierno, ya que la dispersión de los fondos públicos diluye la capacidad de vigilar su correcta aplicación en tiempo real.

Por ello, la federación y los estados tendrían que unificar sus criterios de prevención y sanción frente a las artimañas que funcionarios y contratistas emplean para apropiarse indebidamente de los recursos públicos.

Resolver esta problemática requiere también fortalecer la fiscalización preventiva tanto desde la ASF como desde las auditorías estatales, porque muchas de áreas prácticamente se manejan como elefantes blancos solapando el manejo discrecional de los recursos por parte de gobiernos locales. De igual forma, el TFJA debe agilizar sus procesos para terminar con el crónico estancamiento de expedientes que en ese Tribunal suelen durar años.

El fascista Trump se orina en Naciones Unidas

Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"El mundo está bastante peor que hace un año y Naciones Unidas no ha sido eficaz de pararle los pies a asesinos como Trump".

El fascista Trump se orina en Naciones Unidas. Por Juan Carlos Monedero

Este año no ha dicho Trump que ni siquiera las escaleras mecánicas de Naciones Unidas funcionan. No le hacía falta porque iba a mearse directamente sobre la dignidad de esta institución que nació después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, para que no pasara en el mundo lo que había pasado con Hitler, Mussolini e Hiro Hito, y ahora está haciendo, mismo perro que Hitler con distinto collar, Donald Trump. De hecho, ha vuelto a decir que cuando quiera puede acabar con toda la civilización persa a bombazos. Los presidentes del mundo le han escuchado. Cobardes.

El mandatario que ha sacado a su país de 31 organismos de Naciones Unidas, entre ellos la Organización Mundial de la Salud, la UNESCO -encargada de la educación- o la UNRWA -la encargada, la verdad sin mucho éxito de brindar socorro a los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente-, ha ido a la sede de Naciones Unidas a decir que el único acuerdo internacional que le vale es el que se somete a los intereses norteamericanos. En nombre de la soberanía de EU, se pasa por el arco del triunfo la soberanía de cualquier otro país.

Qué contraste escuchar justo antes al estadista Lula y luego escuchar al hooligan bravucón Trump. Lula habló recordando que la B de los BRICS es de Brasil. Habló con coherencia, con elegancia, desde la soberanía y desde la solidaridad. En Palestina ha habido un genocidio. Y punto. Alertó sobre los excesos de las superpotencias, de la arbitrariedad de los aranceles y de las guerras y de que el Consejo de Seguridad, que es obsoleto e ineficiente porque da derecho de veto a EU y no hay, por ejemplo, ningún país africano en su seno, es una institución injusta. La solución a la voluntad guerrera de EU -sin nombrarlo- no puede ser que todos los países aumenten su arsenal, porque hay países que no tienen ni pueden. Y también recordó la guerra contra las mujeres que se llama “trata”, contra la que esos poderosos no hacen nada. El feminicidio en el mundo expresa cifras de guerra contra las mujeres. El de la isla de Epstein, que seguro que estaba escuchando, miró para otro lado en ese momento. Lula le dijo a Trump en su cara: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. Y menos en el de quien ha debilitado la salud del mundo saliéndose de la OMS, el que niega el cambio climático o el que amenaza al Amazonas. Y dos días después de que Trump dijera que hay que dejar que la IA vuele hasta donde están los dioses que manden los rayos y truenos que devasten el mundo, Lula mencionó la bicha en casa del perrero: hay que regular la IA y las redes sociales. Y de paso le recordó al Presidente del pelo naranja: en Brasil tenemos un sistema de pagos, el PIX, que no necesita a Washington para nada. ¿Y cómo responde Trump a esas provocaciones? Mandando a Brasil al equipo de Fernando Cerimedo, el delincuente informático y criminal socio de Javier Negre en La derecha diario y en la injerencia en elecciones, a apoyar a Bolsonaro para que gane las elecciones. ¿Quién? el Bolsonaro hijo del Bolsonaro padre, otro delincuente que está en la cárcel por promover golpes de Estado. Frente a la solución económica de Trump de enriquecer a EU robando las riquezas a otros países, Lula recordó que los jóvenes quieren “emprender”, como se dice ahora -algo que la izquierda tiene que reflexionar- igual que quieren más tiempo libre para disfrutar la vida. Porque trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar. Igual que Trump tiene las elecciones en noviembre, Lula las tiene en octubre y le hizo un recordatorio a Trump de que no se meta donde no le llaman, porque Brasil es soberano. Y terminó diciendo “que Dios los bendiga”, lo que me hizo recordar a León XIV, el Papa, diciendo que los que se manchan las manos de sangre, como Trump o JD Vance o De la Espriella, que ahora dicen que son creyentes, que no piensen que rezar les va a perdonar sus culpas.

Trump es un delirado con una enorme capacidad de hacer daño. De hecho, habla, como los delirados, de él mismo en tercera persona “Trump es el Presidente más importante de la historia de EU”. En ese delirio, dijo que EU es el país de moda en el mundo y que es el siglo de oro de los Estados Unidos. Con dos narices. El que para celebrar el 250 aniversario del país -algo que recordó desde la tribuna- levantó un ring de lucha libre en la Casa Blanca como mensaje a los norteamericanos y al mundo: aquí no hay sociedad para todos, sino solo para los más fuertes o los más mañosos.

Trump dedicó un tercio de su intervención a Irán, recordando al electorado norteamericano que es un país muy malvado. La intervención de Trump fue decirles mentiras a sus votantes para que le voten en noviembre -qué le interesará al mundo la falsa lista que contó de lo bien que le iba a los EU- y amenazar al mundo para que le obedezcan. ¡Cuidado! A Canadá ni la nombró, porque los canadienses están mandando a la mierda al Presidente norteamericano y, de paso, a los norteamericanos. Por ejemplo, comprando cientos de miles de dólares en armas a otros países que no son los EU.

En ese delirio trumpiano que ya conoce el mundo, Trump dijo que ha acabado con muchas guerras. Como en Gaza. La historia lo juzgará. Aunque la cobarde Naciones Unidas -fue infumable el discurso de Antonio Guterres, el secretario general saliente, diciendo que había que hacer todo lo que no hizo él cuando mandaba- fue quien aprobó la Junta de Paz a Trump para levantar hoteles de lujo en la devastada Gaza.

Trump insistió en que la soberanía de EU, esto es, su modelo de vida, se lo va a seguir financiando el mundo. De manera que el futuro del mundo pasa por la doctrina Donroe, esto es, la doctrina Monroe que decía que América para los norteamericanos, sumado que ahora eso significa el control militar y económico de todo el hemisferio occidental.

Como no podía ser de otra manera, le dedicó su capítulo aparte al país que más preocupa el Hitler del siglo XXI: México. Hizo una salvaguardia de la Presidenta Sheinbaum, pero volvió a insistir en que México sería un país controlado por el narco, que es la justificación de Trump, el que indultó al narcopresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en EU a 45 años de cárcel por traficar con 500 toneladas de cocaína, para injerir en México. Pero como le ha recordado la Presidenta Claudia Sheinbaum muchas veces, México está dispuesta a ayudar a EU a que sus ciudadanos dejen de ser lo mayores consumidores de droga del mundo, las empresas de armas dejen de armar a los narcos y que el sistema bancario norteamericano deje de lavar el dinero manchado de sangre del narco mundial. Y como un grano en el trasero, Trump dijo que Cuba va a caer porque es un Estado fallido. Después de 70 años de sanciones y bloqueos. Y en las misma línea, pese a haberse reunido con Mamdani -seguramente por lo mismo por lo que pensó que iba a levantar la copa del mundo con la selección española y tuvieron que empujarle para que se quitara de la foto- llamó “estúpidos” a los miembros de los Demócratas socialistas de EU que están intentando, con Mamdani como portaestandarte, sacar al Partido Demócrata de su postración.

El mundo está hoy bastante peor que hace un año, lo que demuestra que Naciones Unidas no ha sido eficaz para pararle los pies a los asesinos como Trump -recordemos que mandó bombardear barquichuelas en el Caribe con misiles matando a más de 200 personas y que acaba de prometer de nuevo la aniquilación de Irán- o como Netanyahu, que pudo hablar en Naciones Unidas, aunque todos se salieron de la sala, mientras que a Mahmud Abas, el líder palestino, no le dejaron hacerlo.

Naciones Unidas fue una gran idea. Precisamente contra fascistas como Trump. Es tiempo de recordar para qué nació. Porque en ese olvido, lo que vamos a saber seguro es cómo va a morir.

La inteligencia artificial como carrera al abismo

 Mario Campa

"La inteligencia artificial no es cualquier carrera. En ella se disputa la existencia misma".

La inteligencia artificial como carrera al abismo. Por Mario Campa

La inteligencia artificial (IA) ya ocupa un lugar prominente en la agenda política. Sin una aparente estrategia coordinada, diversos líderes suenan alarmas cada vez más ruidosas. Bernie Sanders, Senador socialista, anunció una iniciativa que prohibiría el desarrollo de la IA superinteligente. Xi Jinping, Presidente chino, reiteró ante líderes del Sur Global la necesidad crítica de evitar que la IA “escape al control humano”. Obama, líder moral de los demócratas moderados, pidió al partido incluir la regulación como tema central de campaña. Chen Yixin, jefe de inteligencia de China, aseguró que la IA amenaza la “seguridad política, institucional e ideológica” del país. En definitiva, el nerviosismo del mundo crece sin alcanzar la unanimidad.

Algunos repelen el síndrome de Casandra. La Casa Blanca cultiva un estado de negación. “Quien gane en IA, gana”, declaró Donald Trump. Aseguró que Estados Unidos lleva la delantera frente a China en materia de inteligencia artificial y que desea mantener esa posición. Agregó que él es un freno suficiente contra la IA descontrolada y afirmó que cualquier esfuerzo por limitar la tecnología forma parte de una "ENFERMA conspiración". Si la moralidad de Trump es el dique de contención de aquello que los enterados consideran una amenaza existencial, el pronóstico es poco halagüeño.

Los comentarios de Trump llegan cuando figuras clave de la IA han pedido ralentizar el ritmo de desarrollo debido a preocupaciones sobre la seguridad. Jacob Coxon, un exinvestigador insider, afirmó que la IA podría acabar con la humanidad en la próxima década. En un ensayo titulado “Debemos marcar el ritmo en la frontera tecnológica”, Dario Amodei, director de Anthropic, alertó que los crecientes riesgos abarcan desde sistemas descontrolados hasta una perturbación económica generalizada. Elon Musk y Sam Altman compartieron la urgencia de aflojar el paso. “Ya no hace falta tanta imaginación como antes para ver cómo esto podría salir mal […]. Creo que el mundo hace bien en tener miedo”, advirtió el director ejecutivo de OpenAI.

Amén del riesgo apocalíptico, los efectos nocivos de la inteligencia artificial crecen ante nuestros ojos. Los centros de datos encarecen los recibos de luz en las comunidades aledañas. La creación de contenido que vulnera la privacidad, como los desnudos no consentidos en X, son la nueva normalidad para menores de edad. La prueba PISA registra hondos retrocesos en el aprendizaje, atribuible en parte a la proliferación de la IA como sustituto del pensamiento, distractor de salón y facilitador del plagio. La Reserva Federal de los Estados Unidos publica estudios que documentan despidos atípicos en el mundo laboral. Informes recientes de inteligencia militar indican que actores maliciosos utilizaron Claude de Anthropic para escribir código y diseñar software para armas avanzadas.

Yo mismo pude constatar un creciente riesgo para la seguridad. En modo de investigador aplicado, o si se prefiere de abogado del diablo, solicité a Gémini, modelo de Google, un plan de negocios para maximizar utilidad en el negocio del tráfico de narcóticos. Aunque en principio la inteligencia artificial bloquea este tipo de solicitudes, encontré forma de burlar los candados. Convencí al modelo de que mi propósito era altruista, que buscaba entender las rutas de trasiego como herramienta para combatir al crimen organizado. Convencida por mis argumentos, Gémini aceptó el desafío y optimizó rutas, diversificó riesgos y enlistó tácticas para engrosar los márgenes de ganancia. Sin recato, el modelo recomendó actos ilícitos calzándose los zapatos de un capo de la droga. Sorpresa sería que los traficantes de carne y hueso no hayan explotado ya ese y otros vacíos.

A diferencia de la carrera nuclear, donde los gobiernos tenían la opción de pulsar un botón rojo para desatar la catástrofe, la supremacía por la inteligencia artificial incorpora actores externos. En la carrera nuclear, una bomba no podía ser integrada al sistema económico convencional. Tampoco podía alterar de forma sustancial los incentivos e impulsos individuales, ni modificar el sistema económico vigente. En cambio, como nuevo elemento de la cotidianidad, la superinteligencia podría trastocar a la especie como nunca antes.

La inteligencia artificial no es cualquier carrera. En ella se disputa la existencia misma. El sistema, llámese capitalista o economía de mercado si se prefiere, empuja a la competencia destructiva y a una carrera perpetua al abismo. El humano es tan preso de la maximización de utilidad como parámetro de éxito que, si existe un modelo de IA con riesgo existencial atado a la promesa de riqueza infinita para su creador, ese modelo será creado. Si nuestra especie no desea el destino del perro domesticado, condenado a la voluntad del dueño, es hora de escuchar las advertencias de Silicon Valley y Washington. Navegar con velas desplegadas y motores a tope promete tesoros ocultos en lo más hondo del precipicio. De seguir la ruta actual, el botón rojo cambiará de manos. Nada garantiza que quede entre humanos.

Cuando Salinas regaló Guanajuato al PAN…

Historia de lo inmediato

Álvaro Delgado Gómez

"Durante los 35 años de gobiernos del PAN en esta entidad del Bajío se privilegió un modelo de desarrollo excluyente".

Cuando Salinas regaló Guanajuato al PAN… Por Álvaro Delgado

Hace exactamente 35 años que Carlos Salinas de Gortari le regaló Guanajuato al PAN y desde entonces este partido ha gobernado el estado —la mitad de los 71 años que el PRI duró en la Presidencia de México—, un obsequio que fue para consolidar un modelo político, económico e ideológico para todo el país que con la forma de PRIAN impuso su hegemonía con fraudes, corrupción y asesinatos hasta 2018. Desde entonces esta coalición conservadora salinista ha sido un fiasco como alternativa a la Cuarta Transformación y su único rumbo cierto es la irrelevancia o la extinción.

La toma de posesión de Carlos Medina Plascencia como Gobernador interino de Guanajuato, el 26 de septiembre de 1991, se produjo como parte del proyecto del PRIAN que creó Salinas de Gortari, y que comenzó con el pacto con Diego Fernández de Cevallos, Luis H. Álvarez y Carlos Castillo Peraza para convalidar el fraude de 1988, siguió con el reconocimiento del triunfo de Ernesto Ruffo en Baja California, en 1989 —ahora en la cárcel acusado de huachicolero—, y en medio de la coalición en el Congreso para vaciar de su contenido social a la Constitución de 1917, la vieja ambición reaccionaria que inspiró la fundación del PAN y que traicionó las proclamas del PRI.

De manera paralela a la complicidad con el PAN, el salinismo emprendió una brutal represión contra la izquierda, con fraudes electorales, encarcelamientos, desapariciones y asesinatos de cientos de militantes ante el silencio cómplice de la los principales medios de comunicación, la intelectualidad y la opinocracia conservadora, que siguen nostálgicos de esa barbarie.

Ahora que PRI y PAN no son alternativa de nada a sus 97 y 87 años de existencia, hundidos ambos en la corrupción y en la incompetencia, es preciso recordar el caso Guanajuato a quienes rezongan que Morena lo controla todo, como si el voto popular pudiera ser adulterado como se hizo sobre todo en el periodo neoliberal entre Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto, del que son parte Vicente Fox y Felipe Calderón.

Desde que Salinas de Gortari le regaló Guanajuato al PAN, ahí sí este partido lo ha controlado todo: Además de los seis gobernadores electos —los interinos, como Medina Plascencia, no cuentan—, ha dominado con mayoría calificada el Congreso y por tanto han tenido totalmente capturado al Poder Judicial y a las instituciones supuestamente autónomas, como el órgano electoral, la comisión de los derechos humanos y hasta el instituto de transparencia —hasta su extinción—, con incondicionales en todos los cargos de dirección.

Esta captura incluye a los medios de comunicación que, salvo excepciones, están al servicio del partido gobernante, cuyo núcleo de poder ha sido desde Medina Plascencia una organización secreta de ultraderecha, El Yunque, que desde la clandestinidad decide en el PAN y en los gobiernos estatal y municipales los cargos más prominentes y las principales candidaturas, con una lógica ideológica que ya degradó a chambismo.

Si los comentócratas de derecha que no salen de Polanco, Coyoacán, Condesa y Roma quieren conocer la hegemonía de un partido durante 35 años, sobre todo en las más recientes dos décadas en que se convirtió en el estado más violento de la República Mexicana, deben visitar Guanajuato, pero no sólo el Cervantino y sus fiestas, sino aventurarse por lo menos a León, y sobre todo allegarse de los indicadores en materia social.

Lo hemos informado en SinEmbargo Mx: Durante los 35 años de gobiernos del PAN en esta entidad del Bajío se privilegió un modelo de desarrollo excluyente: Se convirtió en la quinta economía del país, pero ocho de los municipios ubicados en el corredor industrial concentran casi el 60 por ciento de los pobres del estado y León, la principal ciudad industrial, comercial y de servicios, es el municipio con más personas pobres de la entidad —la mitad de su población— y el segundo en el país con más pobreza extrema, según cifras oficiales.

De acuerdo a las estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el porcentaje de la población de Guanajuato de tres a 21 años que no asiste a la escuela y no cuenta con una educación básica creció de 14.6 por ciento a 20 por ciento; ocupa el segundo lugar de la población de 22 años o más que no tiene educación media superior completa, con el 47.7 por ciento.

Un informe de la Secretaría de Gobernación establece que el estado registra alta incidencia de viviendas precarias y sin servicios básicos, y aumentó la población que no tiene acceso a servicios de salud. También que 50 por ciento de los habitantes no tiene seguridad social; 18 por ciento carece de buena alimentación; seis por ciento no cuenta con calidad en espacios en la vivienda, y 41 por ciento tiene ingresos inferiores a la línea de pobreza.

Además, en la zona urbana, 60 por ciento de la población no tiene acceso al servicio de transporte colectivo; ocho por ciento carecen de alumbrado público; 10 por ciento habita en colonias sin pavimentación, y 13 por ciento sin banquetas. En el ámbito rural, 26 por ciento de las personas no cuenta con transporte público foráneo y 23 por ciento no cuenta con señal de telefonía celular.

En la educación, controlada por secretarios que militan en El Yunque, un dato revela cómo se ha privilegiado a la privada: En León, con cerca de dos millones de habitantes, existe una sola preparatoria pública, pero proliferan escuelas y universidades de paga, en la lógica mercantil de que la educación es un privilegio y por tanto los pobres están excluidos.

Quizá por eso ya ni el PAN pone a Guanajuato como modelo y lejos quedó la arenga de Germán Martínez Cázares como presidente de este partido, en 2008 —“hay que guanajuatizar México”—, aun y cuando de este estado emergió el primer Presidente de Mexico no priista, Vicente Fox Quesada, quien resultó un fiasco y ahora es matraqueo del PRI.

A 35 años del obsequio de Salinas de Gortari al PAN, Guanajuato se degrada en medio de la violencia criminal, la pobreza, el fanatismo de extrema derecha, las adicciones y las purgas internas por el poder. Pese a ello, muy probablemente seguirá gobernando después del 2030, porque, como en el país, no se vislumbra una alternativa, ni siquiera Morena ha sido capaz de generarla hasta ahora.

El G-2: Xi Jinping va a Washington


A mediados de mayo de 2026, Donald Trump visitó Pekín; los resultados fueron menores ( La Jornada, 20/5/26). El propio diálogo entre las principales potencias militares y económicas fue seguramente el principal aspecto de la reunión, bien serían imaginables tensiones drásticas bilaterales y ante la invasión rusa en Ucrania, de Israel en Palestina y el ataque de Estados Unidos e Israel en Irán. No obstante el acompañamiento de altos empresarios y funcionarios estadunidenses, el resto de los resultados fueron discretos, además de la falta de un comunicado conjunto: una “coexistencia pacífica” donde ambas partes cuentan con instrumentos (tierras raras y semiconductores de alta tecnología) para perjudicar al otro. La “tregua” entre ambas potencias busca no escalar la confrontación, particularmente en el ámbito comercial y mediante aranceles.

La visita del presidente Xi Jinping a Washington los próximos días 24 y 25 tampoco ha generado mayores expectativas. Por el momento se han destacado temáticamente a la inteligencia artificial, la tregua comercial que vence en noviembre (y que seguramente será ampliada), así como aspectos de tierras raras y fentanilo, con la posibilidad de discutir sobre inversiones chinas en la cadena global de valor autopartes-automotriz, siempre y cuando cumplan con las exigencias de la seguridad nacional estadunidense. Las recientes medidas estadunidenses en contra de Rusia y los principales compradores de petróleo ruso pudieran también estar en la mesa de negociación, aunque no se espera que se integren a la discusión comercial bilateral. Trump no querrá abrir otro frente internacional con China antes de las elecciones de noviembre y China buscará mantener sin exabruptos su relación con Trump. No se esperan importantes decisiones de ningún tipo, más las de mantener el diálogo sin escalar tensiones.

Todo lo anterior en un contexto de “confrontación sistémica” entre Estados Unidos y China y significativos avances socioeconómicos y en el ámbito global por parte de China. Las cuatro iniciativas globales de China compiten directamente con el orden global estadunidense ( Pax Americana) y se fundamentan en el Sistema de Naciones Unidas.

La propuesta china se concentra en el respeto soberano de los países y sus civilizaciones, en la solidaridad con el Sur global y en una profunda reforma de la representación, el financiamiento y la ejecución de los proyectos de las instituciones que bajo la hegemonía estadunidense han subrepresentado al Sur global. La actividad de China en África, Asia, América Latina y el Caribe, así como en el bloque de los BRICS y notablemente con Rusia, reflejan su preparación ante el G-2 (con Estados Unidos).

¿Qué significa todo lo anterior para América Latina y el Caribe (ALC), incluido México? ¿Existen expectativas realistas de efectos del encuentro de Xi Jinping en Washington?

El impacto del próximo encuentro no será significativo para ALC y México. China buscará mantener su relación balanceada con Estados Unidos después de noviembre de 2026, seguramente ya con un Legislativo mayoritario demócrata (pero igualmente antichino). Con una mayoría demócrata en el Legislativo, Trump seguramente tendrá mucho menor libertad de continuar con sus erráticas medidas y China buscará sentar las bases para no escalar las relaciones bilaterales en el corto y mediano plazos.

Para ALC y México, sin embargo, las “nuevas relaciones triangulares” y las erráticas medidas por parte de EU continuarán, más allá de los cambios en el Legislativo estadunidense. El consenso demócrata y republicano mayoritario, explícito o implícito, considera a ALC y a México parte de su “ámbito de influencia” y al cual exige, con poco éxito, limitar la presencia China. Las presiones hacia cada uno de los países de ALC, particularmente México, continuará in crescendo en el mediano y largo plazos. En pleno declive de la Pax Americana en ALC y México nos veremos enfrentados a los coletazos políticos y económicos estadunidenses: buscar la culpa en el otro (los inmigrantes), los políticos, la corrupción y los narcos, además de la violencia y la ingobernabilidad y sus efectos en Estados Unidos.

El siglo XXI es asiático y particularmente chino; seguir insistiendo en que el único futuro de México es con Estados Unidos refleja la ignorancia de las élites (políticas, de partidos políticos, organismos empresariales e instituciones académicas) en México. China es la primera economía global desde 2016 y el centro de la innovación y la tecnología en la actualidad; bien lo saben las empresas importadoras mexicanas y latinoamericanas. Seguir insistiendo en que Washington es la única opción para México, así como el TLCAN/T-MEC, no refleja conocimiento socioeconómico sobre el siglo XXI.

El segundo encuentro entre Xi Jinping y Trump en 2026 también refleja que es perfectamente posible entablar un diálogo, estrategias concretas y una agenda bilateral con China. Así lo demuestran el propio encuentro y el interés de Trump con China, visitas de Carney a Pekín y de otros líderes latinoamericanos. Es significativo que las élites mexicanas sobrelleven el planteamiento de que una visita de alto nivel a China refleje necesariamente una afrenta para con Estados Unidos.

¿Será?

* Profesor del Posgrado en Economía y Coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM

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El “antisemitismo” como chantaje

 Héctor Alejandro Quintanar

"Hay un genocidio en desarrollo donde Israel ha asesinado a casi cien mil personas, donde la mayoría son mujeres, niños y adultos mayores".

El “antisemitismo” como chantaje. Por Héctor Alejandro Quintanar

Como plantea el historiador israelí Shlomo Sand, en 1850 comenzó el llamado “Siglo de la judeofobia”, es decir, un proceso histórico europeo cuyo corolario fue el genocidio perpetrado por esa ideología criminal y supremacista llamada “nazismo”. La trayectoria de eso, sin embargo, tiene raíces diversas.

Como nos recuerda el historiador Enzo Traverso, después del triunfo de la Revolución Francesa hubo una inercia generalizada en Europa, continente que a pesar de mantener su estructura señorial vinculada a la tierra hasta mucho tiempo después, comenzó empero a institucionalizar algunas legislaciones liberales, entre cuyos efectos estuvo el reconocimiento de la diversa comunidad judía como ciudadanos con derechos en diversos lares de la región.

Eso fue pábulo para que los movimientos reaccionarios e irracionales quisieran explicarse la Toma de la Bastilla como una especie de conspiración judeomasónica, ya que, según ellos en su fanatismo, sólo los judíos habían salido beneficiados por el movimiento revolucionario francés cuyas estelas se extendieron a otros espacios de Europa.

En un entorno donde en ese continente ocurrían hechos que derivarían en la construcción de los Estados-Nación, ese pensamiento reaccionario y fanático llevó a pensar a muchos que la figura del judío representaba algo así como el “extranjero indeseable” o paria. Es en ese contexto donde surge el término “antisemita” para tratar de atacar y excluir a una comunidad diversa que tenía derecho a vivir en Europa.

Pero desde su origen mismo el terminajo es problemático. Por una razón sencilla: el tronco semítico incluye a los pueblos árabes y hebreos, de tal suerte que asumir que “antisemita” excluye el desprecio racista a los árabes es una percepción judeocéntrica e imprecisa.

El racismo europeo conllevaba en el fondo la idea arbitraria y necia de que ese continente debía ser sólo blanco y cristiano. Así, esos intentos de exclusión contra judíos se nombraban con fuerza porque éstos eran la minoría más visible; pero el mismo espíritu excluyente y violento se observaba con el trato que se les daba a otras minorías, como los gitanos. Esas pulsiones racistas no conocen matices.

El siglo de la judeofobia nace en 1850 con la publicación de Wagner del libelo racista “Los judíos en la música” (donde el autor se quejaba de que los judíos hablaran yídish en Alemania y no nada más la lengua local) y termina una centuria después con el exterminio perpetrado por los sanguinarios nazis. Lo que debe subrayarse en esa penuria histórica es que ni Wagner ni los nazis inventaron nada: simplemente reflejan pulsiones violentas sitas en Europa desde antes. Y, eso sí, marcan cómo evoluciona la perversidad: la primera judeofobia religiosa era racista, violenta, ciega y estúpida, pero suponía que si los judíos se convertían al cristianismo se les permitiría salvarse, vivir e integrarse a la sociedad. Esa sandez fue creciendo hasta convertirse en judeofobia política, es decir, el delirio sangriento nazi de sentirse con el derecho de exterminar a todo un pueblo diverso por considerarlo intrínsecamente malo e insalvable.

En 1945, con la derrota de esa maldad politizada que es el fascismo, supusimos que la humanidad aprendió la lección. Pero no fue así. Hoy presenciamos un nuevo genocidio, perpetrado por Israel, país cuyos integrantes deberían ser los primeros en entender qué significa la persecución racista.

Hoy, hay que decirlo con tristeza, pero Benjamín Mileikowski, Smotrich, Itamar Ben Gvir, Herzog y toda la horda de bestias sanguinarias que controlan ese país son émulos de Hitler, no sólo con sus dichos racistas y segregacionistas sino con sus acciones genocidas. Apenas la semana pasada Ben Gvir se autonombraba humanista porque decía que quería “salvar” a los gazatíes, y su propuesta de salvación era expulsarlos a todos de su ciudad para hacer ahí un resort playero. Mientras los nazis originales cada vez que daban un discurso racista contra los judíos creían que estaban en una seria cruzada existencial, los nazis posmodernos como el miserable Ben Gvir creen que en sus discursos racistas y excluyentes están en una comedia de stand up.

Hoy nadie puede obviar los hechos. Hay un genocidio en desarrollo donde Israel ha asesinado a casi cien mil personas (en un recuento parcial que no incluye aún a los desaparecidos en escombros), donde la mayoría son mujeres, niños y adultos mayores; en una masacre deliberada que pretende acabar con una civilización. Su coartada del 7 de octubre de 2023 es un chantaje: este proceso criminal comenzó mucho más atrás, desde que a través de la colonización y expansión ilegítima que viola todos los acuerdos de 1948, ese país ha asediado y encerrado a los palestinos en su propia tierra. Y el hecho se agravó en 1967, cuando con la guerra con Líbano, se dejó en claro que Israel no era más un país de refugiados que huían de una persecución europea, sino un enclave neocolonial y expansionista capaz de cometer atrocidades.

Hoy, la situación se ha agravado. Contra Palestina Israel persiste en una limpieza étnica genocida que no sólo es un escupitajo a la historia del pueblo judío, que ha padecido eso antes, sino también un crimen que lo ubica incontrovertiblemente como un fascismo del siglo XXI. Y este crimen no comenzó el 7 de octubre de 2023, sino que data de décadas atrás.

Por ese contexto impresentable, es que hoy mueve a la náusea o a la indignación la serie de lágrimas de cocodrilo que se esgrimieron contra una marcha patética efectuada el 11 de septiembre pasado, donde un coro reducido de desadaptados que a nadie representan gritó “fuera judíos de México”. A la fecha, se sabe que esa marcha no fue convocada por los canales en que las organizaciones propalestinas lo hacen; se ha expuesto cómo las consignas que se coreaban eran producto de la instrucción de un fulano; los andantes llevaban una bandera palestina al revés; se gestó en un espacio donde no suelen darse esas protestas -en Masarik, no en el centro-; su organización fue demasiado fantasmal y los colectivos que suelen gestar las legítimas protestas contra el genocidio se han deslindado de ella.

Es decir, esta marcha aparentemente balín, reducida, donde se gritaron consignas hechizas que a nadie interpelaron y que no representan nada salvo algo medio sospechoso, fue exagerada por diversas voces de urracas mediáticas como si se tratara de una noche de los cristales rotos. Por cierto, aquí hay que recordar cómo una de las últimas veces que sí hubo un ataque racista así, fue precisamente de sionistas en Tel Aviv, que en mayo de 2021 atacaron tiendas de israelíes árabes.

Volvamos a México. Los colectivos propalestinos se deslindaron de la marcha balín del 11 de septiembre, y al mismo tiempo, emitieron un necesario posicionamiento contra el racismo y contra la judeofobia, que todos deberíamos tener como eje de conducta. Pero lo que es indignante es que los mismos que sobredimensionaron esa sospechosa marcha nunca se cuestionaron sus extrañas circunstancias y lloriquearon por ella como si ese racismo bobo fuera un peligro contra un grupo de mexicanos, lo cual es falso. Esa marchita de consignas racistas y muy sospechosa no tuvo ninguna relevancia y seguramente sus asistentes ya olvidaron las consignas que al parecer les dictaron.

En este momento las víctimas indiscutibles del mundo son los palestinos, cuya destrucción no corre a cuenta de un desastre natural sino de la acción deliberada de un grupúsculo de fascistas israelíes que, con vergüenza hay que decirlo, son respaldados por la mayoría de la población de ese país. Nuestros respaldos y preocupaciones y peticiones de cese al sufrimiento deben estar con ellos. La judeofobia es una pulsión racista y presente en muchos guiñapos, pero en México no es ninguna amenaza. A los que sobredimensionan la marcha balín y creen que su llanto es más importante que el genocidio contra Palestina sólo los puede mover el horrendo narcisismo, o peor, el intento goebbelsiano de negar u omitir las atrocidades que comente Israel hoy.

Los demás que, en este momento crucial de la humanidad, donde se perpetra un genocidio documentado por todos lados, hay que saber que los arrasados, asesinados y exterminados son los palestinos. Los censurados y violentados por sus opiniones son los casi 300 periodistas que Israel ha matado para ocultar sus crímenes y los muchos que no deja entrar en Gaza porque exhibirían aún más su sed de sangre; y asimismo, también son víctimas los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, que por filmar un documental donde comprueban las intenciones genocidas del ejército de su país, hoy padecen una persecución censora y amenazas de muerte.

Nuestra solidaridad debe estar con ese pueblo y con esas personas. Todo lo demás son lágrimas huecas de narcisistas sin escrúpulos, que al querer sentirse el ombligo del mundo no sólo buscan opacar a las víctimas reales de este momento, sino que le dan contenido a la propaganda neogoebbelsiana que hoy busca blanquear los crímenes de Israel y perseguir a quienes los denuncia.

Va en esta columna una admiración explícita a maestros como Yuval Abraham, Rachel Mor, Silvana Rabinovich, Doris Musalem, Norman Finkelstein, José Steinsleger, Ilán Pappé, Shlomo Shand, James Petras, Howard Zinn, Raquel Tibol y un sinnúmero de intelectuales y creadores que, con la lección bien aprendida del siglo XX, hoy saben que cuando se dice “nunca más” es un “nunca más” que abarca a todos los pueblos del mundo.