11/01/2026

Los narcos del gobierno y empresariado y los narcos l(antes obreros,) ligados al cChapo y al Mayo


Pedro Echeverría V.

1, Por todo lo que veo, leo y escucho, la delincuencia y el narco en México es de dos clases: una, la que forman el gobierno de políticos y empresarios y dos, la de miles de trabajadores y desempleados que se nuclearon alrededor de los “chapos” y los “mayos”. Hasta hace 15 años la brutal diferencia entre ricos y pobres era muy evidente; hoy parece que todo el dinero millonario se mueve en esos dos bandos. ¿Qué hacer? Los narcos lopezobradoristas en el poder creen que manejando cientos de miles de militares y soldados solucionan todo, pero agravan más el país. Se compondría un poco si obligaran a los tres mil millonarios de México a entregar sus millones para crear decenas de miles o un millón de plazas productivas para los hombres del ejército, la marina y demás militares que renunciarían como milicos ya?

2. Cada gobernante es asesorado por equipos de 20 a 100 intelectuales militantes de su partido. Los de la presidenta están muy enredados en sus ideas; pero igual la llamada oposición que sólo piensa en regresar al gobierno. Si el salario mínimo en vez de 10 mil pesos fuera de 40 mil pesos y el máximo –en vez de 250 mil fuera de 60 mil,además se metiera a la cárcel a los que se roban en dinero del presupuesto, seguro que la situación cambiaría de la noche a la mañana. Pero cualquiera me diría que soy un tonto al olvidar que esta es una sociedad capitalista de 100 millones de pobres, 5 millones de clase medieros y un millón de políticos y banqueros con millones de pesos en los bancos. Lo que es muy claro es que los ricos tienen pisado a los pobres del cuello dejando morir a sus hijos por hambre.

Brasil: rechazo popular a la ultraderecha

Raúl Zibechi

Dependiendo del lugar desde donde se observe la realidad, se llega a conclusiones completamente diferentes. Los grandes medios y los intelectuales apuntan que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva se debió a su genialidad y al papel que jugaron las redes sociales, ya que la izquierda electoral consiguió arrastrar hasta 11 millones de “soldados” en apoyo del presidente.

Desde el Complejo de Maré, el mayor conjunto de favelas de Río de Janeiro, con más de 130 mil habitantes, en la región norte de la ciudad, las cosas son diferentes de como las pintan los medios, habitualmente asentados en las áreas donde viven las clases medias y altas. Los jóvenes y las madres que se acercan al Museo de la Maré, espacio comunitario de la memoria barrial, los intercambios en las calles empinadas, en comercios y comedores, nos muestran la otra cara de la realidad.

En los días previos a la segunda vuelta, predominaba una inocultable tensión en la favela, diferente a la que viven los vecinos cuando ingresa la Policía Militar disparando y matando; distinto a lo que sucedía en otras ocasiones, en las que hubo tensiones con los comandos del narcotráfico. En la favela no se habla abiertamente de política, todos se cuidan porque se saben vigilados y vulnerables.

En esa semana decisiva estallaron pequeñas y breves discusiones entre vecinos, a favor o en contra de uno de los candidatos. En todas las actividades en las que participé, los jóvenes y las madres se identificaron claramente en contra de Bolsonaro, algo que las personas que viven en barriadas marginalizadas no hacen con frecuencia. No eran lulistas, o sea, no pertenecían ni al Partido de los Trabajadores (PT) ni defendían directamente a Lula, sino que rechazaban activamente al can-didato de ultraderecha.

Aunque bajo el gobierno de Lula aumentó la militarización de las favelas, el rechazo a Bolsonaro surge de la propia experiencia, porque su triunfo hubiera animado a los paramilitares a escalar su presencia y agresividad contra jóvenes pobres, negros y favelados. Por su parte, las madres temen por sus hijas, a menudo víctimas de acoso y hasta de violaciones por los machos armados de la ultraderecha.

El domingo la gente respiró alegría, estallaron fuegos artificiales y cientos se echaron a la calle, saliendo de las favelas hacia la zona costera donde se concentraron los festejos. Hubo entusiasmo colectivo, pero también alivio por haber impedido el acceso de un miliciano al gobierno.

Por lo que conviví y comprendí durante días, sucedió una reacción masiva y maciza de carácter comunitario, no dirigida ni por Lula ni por el PT ni por las redes sociales, como pretenden los analistas de los grandes medios y los intelectuales de la izquierda electoral. Fue una actitud, como hubiera dicho Immanuel Wallerstein, “espontánea en el sentido profundo del término”, que no es espontaneísmo, sino decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo.

Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar como fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

Esta grosera simplificación de la lucha de los pueblos supone una mirada desde arriba, colonial y patriarcal, que seguirá siendo hegemónica durante mucho tiempo, porque las culturas cambian a paso de tortuga. ¿No era que la historia la hacen los pueblos y que “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”? Una pena que personas que dicen ser de izquierda repitan análisis cargados de capitalismo.

Las redes sociales no pueden ser un atajo para comprender y explicar las resistencias y las luchas de los pueblos. Es imposible realizar cambios políticos y sociales profundos mediante ellas. Si así fuera, Lula debería prestarle su “ejército” de WhatsApp al pueblo palestino. Suena a delirio, ¿cierto? Algunos nos seguimos inclinando por la lucha cuerpo a cuerpo, cara a cara. El intercambio con las madres buscadoras, escuchar y sentir sus dolores vale muchísimo más que los millones de “soldados” movilizados por medio de Internet.

Movimientos sociales del Norte Global, su importancia

Ana María Aragonés

La crisis de 2008-2009, lejos de resolver las profundas contradicciones que la desencadenaron, se han profundizado. Las políticas impulsadas por las élites del capitalismo neoliberal favorecieron una obscena concentración de la riqueza, el deterioro de las condiciones laborales y el debilitamiento de los sistemas de protección social. Los movimientos sociales que hoy observamos en Francia, Bélgica, Italia, Alemania, España y otros países europeos, y que están adquiriendo proporciones cada vez mayores, muestran el creciente rechazo de amplios sectores de la población a un modelo económico y político que sacrifica sus condiciones de vida para preservar los privilegios del gran capital. Por otro lado, cada vez hay una mayor claridad de que las guerras iniciadas por Estados Unidos e Israel, con el apoyo de los gobiernos de la Unión Europea, son ilegítimas y, por lo tanto, consideran inaceptables los sacrificios económicos impuestos a los pueblos. El genocidio contra el pueblo palestino, así como la complicidad estadunidense con el gobierno de Benjamín Netanyahu, han generado un profundo rechazo. Los gobiernos occidentales no pueden justificar su discurso sobre la defensa de los derechos humanos mientras respaldan acciones que los vulneran gravemente.

Durante décadas, las sociedades del Norte Global disfrutaron de importantes conquistas sociales. Sin embargo, las políticas neoliberales fueron desmantelando progresivamente esas conquistas, mientras los capitales financieros y los nuevos magnates tecnológico-digitales concentraban enormes fortunas y adquirían una capacidad extraordinaria para influir en las decisiones políticas, favoreciendo proyectos autoritarios y de ultraderecha. A ello se suma la expansión de los fondos especulativos invertidos en la vivienda desalojando a miles de personas de sus hogares. El caso de Maricarmen, una mujer de 87 años desalojada en España y fallecida poco después, representa las terribles consecuencias humanas de un sistema que privilegia las ganancias sobre los derechos sociales. Y los gobiernos europeos imponen recortes sociales mientras destinan recursos crecientes al rearme y sostienen políticas militares impulsadas por Estados Unidos y la OTAN.

Todo ello se vincula con el poder hegemónico en declive de Estados Unidos, que subordina a sus aliados mediante la fuerza militar, una posición internacional cada vez más cuestionada, con el fin de robar recursos estratégicos, como pasó con el infame secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y por el cual Donald Trump se pavonea sin el más mínimo pudor afirmando que “el vencedor se lleva el botín”, es decir, el petróleo de ese país. Asfixiando y cometiendo verdadero genocidio en Cuba, no sólo redoblando el bloqueo que lleva casi 70 años, sino impidiendo que lleguen apoyos para paliar el sufrimiento de la población, porque quiere “cambiar el régimen”. Y en América Latina, los líderes espurios y algunos cuestionados, como el presidente de Ecuador, que ha sido considerado delincuente exportador de drogas, se entregan al imperio, y permiten la militarización de la región, la entrada de miembros de las Agencias de Seguridad estadunidenses y prestos a comprar la justicia para encarcelar a los líderes opositores.

En este contexto, las movilizaciones europeas adquieren una significación que trasciende sus demandas inmediatas. En Francia cientos de miles de personas han salido a las calles contra el deterioro de las condiciones de vida, los bajos salarios y la insuficiencia de los servicios públicos. En Bélgica, Italia, España y Portugal se multiplican las protestas por las pensiones, la vivienda, la educación, el encarecimiento de la vida y las políticas de austeridad. Sus demandas expresan un creciente cuestionamiento de las prioridades establecidas por sus gobiernos.

En este contexto hay un aspec-to que merece especial atención. Ha sido la constante que los gobiernos y las fuerzas de ultraderecha han utilizado a los migrantes como chivos expiatorios para desviar la atención del sistema, elverdadero culpable de los conflictos que sufren las poblaciones. Mexicanos, árabes, musulmanes, africanos, y otras poblaciones migrantes, han sido presentados siempre como los responsables de las dificultades económicas, ocultando las verdaderas causas estructurales de esos problemas. En este sentido, las actuales movilizaciones muestran que el descontento alcanza sectores cada vez más amplios de las propias sociedades europeas, lo que podrían estar señalando que cuestionan el orden neoliberal y la hegemonía imperialista.

¿Podrían estos movimientos sociales representar el comienzo de una ruptura con los discursos nacionalistas y xenófobos que du-rante tanto tiempo han servido para dividir a los trabajadores ypreservar los privilegios del capi-tal? ¿Podría abrir la posibilidad, inédita, por cierto, de una convergencia entre las luchas sociales del Norte y del Sur Global, no por-que sus condiciones sean idénticas, sino porque enfrentan contradicciones de raíces comunes?

La trascendencia de estos movimientos cuyos cuestionamientos se presentan cada vez más con una renovada intensidad y que provienen del interior de los propios países centrales, contra un modelo económico que ha profundizado la desigualdad, las guerras y, de forma importante, la expulsión de poblaciones del Sur Global, sería la coyuntura posible para construir nuevas formas de solidaridad internacional y, si bien por ahora parece estar lejos de una transformación consumada, no hay duda de que sería la oportunidad histórica que no debería ser desestimada.

El algoritmo, la mentira, su repetición y la posverdad


Juan Becerra Acosta

La política ya no sólo se disputa en las urnas, los congresos o las plazas públicas. También se libra en una pantalla donde la indignación cotiza, la mentira puede viajar más rápido que la rectificación y miles de clics pueden fabricar la falsa impresión de que todo un país piensa lo mismo.

El algoritmo no necesita convencer de tener la razón, le basta con mantener a la audiencia mirando, reaccionando y compartiendo. En esta economía de la atención, el enojo es un negocio extraordinariamente rentable que encuentra en México un mercado estratégico, víctima desde hace años de campañas de desprestigio, rumores electorales y ejércitos de cuentas que irrumpen en las conversaciones digitales.

Hoy, lo novedoso es la escala que pueden alcanzar y la posibilidad de combinar automatización, publicidad segmentada e inteligencia artificial para intervenir en la percepción pública. El debate dejó de ser teórico; la presidenta Claudia Sheinbaum denunció operaciones digitales de propaganda y desinformación contra su gobierno vinculadas públicamente con Fernando Cerimedo y La Derecha Diario. Acusaciones que deben examinarse.

Las implicaciones de este caso trascienden la simple propaganda y rozan la interferencia extranjera coordinada. Testimonios judiciales y la exhibición de pruebas en las conferencias mañaneras apuntan a que operadores de ultraderecha, coordinados por Cerimedo, diseñaron un plan explícito para intervenir en el proceso electoral intermedio en México con el objetivo de reventar la elección de 2027. La investigación académica y el monitoreo electoral documentaron fenómenos como las cuentas automatizadas, las campañas negras y la amplificación artificial de narrativas políticas.

No hace falta imaginar una conspiración omnipotente para reconocer que existen herramientas capaces de distorsionar la conversación pública. El mecanismo es sencillo: una publicación incendiaria genera reacciones, las reacciones aumentan su circulación, la circulación produce una impresión de relevancia y esa relevancia atrae nuevas interacciones. La repetición suele terminar sustituyendo a la evidencia.

Una acusación no necesita demostrarse para convertirse en tendencia, basta con que miles de personas la compartan antes de preguntarse si es cierta.

En ese escenario, la verdad compite en desventaja. Verificar exige tiempo, contrastar documentos y consultar fuentes tarda horas. En cambio, fabricar una falsedad puede tomar segundos. Cuando llega la rectificación el daño reputacional ya circuló, los prejuicios encontraron confirmación, y la conversación pública se desplazó hacia otro escándalo.

La inteligencia artificial añade una dificultad: voces clonadas, imágenes manipuladas y videos sintéticos pueden convertir la apariencia de autenticidad en un instrumento de engaño. La frontera entre información y simulación se vuelve más difícil de identificar para una ciudadanía bombardeada por contenidos que compiten por su atención.

Las plataformas no pueden presentarse como intermediarias neutrales cuando sus sistemas de recomendación influyen en qué contenidos adquieren visibilidad. Y los partidos no deberían denunciar los ejércitos digitales únicamente cuando perjudican a sus candidatos y guardar silencio cuando favorecen a los propios. La democracia necesita confrontación, discusión e indignación. Lo que no necesita es que la ciudadanía confunda popularidad con verdad, volumen con consenso o viralidad con legitimidad.

El desafío consiste en distinguir entre una denuncia documentada y una acusación sin pruebas, entre una comunidad política real y una amplificación artificial, entre el derecho a cuestionar al poder y la fabricación deliberada de hechos falsos. El algoritmo no vota, pero puede influir en aquello que millones de personas creen saber antes de hacerlo. No gobierna formalmente, pero ayuda a establecer los temas sobre los que discutimos, los adversarios que identificamos, y los miedos que compartimos.

La pregunta ya no es si la tecnología participa en la política, es quién controla las reglas de esa participación y quién responde cuando la manipulación se disfraza de opinión pública.

Si la democracia exige que la ciudadanía decida libremente, la información con la que toma sus decisiones no puede quedar sometida a una maquinaria opaca que recompensa el escándalo y convierte la atención humana en mercancía.

El peligro no es que las máquinas piensen por nosotros, sino que nosotros terminemos creyendo que lo que nos muestran representa la realidad. Porque cuando la política queda secuestrada por el algoritmo, la primera víctima no es un partido o un gobierno, es la sociedad enfrentada por posverdades hechas a la medida de sus propios resentimientos.

Minerales críticos y pueblos originarios

Ana de Ita*

La segunda administración del presidente Trump ha declarado como uno de sus objetivos de seguridad nacional evitar la dependencia de minerales críticos y tierras raras importados desde China. Definió el abastecimiento nacional como una prioridad de defensa, ya que estos minerales son estratégicos para la transición energética, el sector automotor, el aeroespacial y las tecnologías de guerra.

China mantiene el dominio sobre 17 elementos metálicos conocidos como tierras raras, que forman parte de los minerales críticos para Estados Unidos. Domina 70 por ciento de su extracción, 90 por ciento del procesamiento y 93 por ciento de la fabricación de imanes.

En abril de 2025, el ministerio de Comercio chino impuso restricciones a la exportación de tierras raras en represalia a los nuevos aranceles de Trump a sus productos, y en diciembre del mismo año negó licencias de exportación a cualquier empresa que tuviera nexos con fuerzas armadas extranjeras. Las cadenas de suministro estadunidenses sufrieron escasez, retrasos y paros, e hicieron evidente que la política de tierras raras de Pekín es un instrumento de influencia económica y geopolítica.

Los minerales críticos se han convertido en una moneda de cambio para negociar con Estados Unidos. Ucrania pagó con tierras raras las armas que le proporcionó Washington en 2022. Brasil negoció con sus tierras raras la reducción de aranceles impuestos por Trump a sus exportaciones; la pretensión del magnate de adquirir Groenlandia –territorio inuit, autónomo de Dinamarca– responde a la existencia de importantes yacimientos de estos minerales.

Estados Unidos busca activamente formas de contrarrestar el control de China sobre los recursos mundiales de tierras raras y garantizar las cadenas de suministro a partir de otros países aliados. En diciembre de 2025, impulsó la iniciativa Pax Silica, en la que participan tanto los gobiernos de 26 naciones como corporaciones privadas encargadas de la ejecución operativa.

Entre los países que se integran como proveedores claves están Argentina, con reservas de litio, cobre y uranio; Chile, que puede aportar cobre y litio; Australia, primer productor mundial de litio y potencia en la extracción de tierras raras; India con la tercera reserva de tierras raras; Kazajistán, proveedor de metales raros; Noruega, Suecia y Finlandia de importancia para el suministros de cobalto, níquel y grafito. Estados Unidos también participa en la extracción en su propio territorio.

El 3 de febrero de este año, Estados Unidos convocó a la Cumbre Ministerial sobre Minerales Críticos en la que participaron 54 países, incluido México. Varios gobiernos firmaron memorandos de entendimiento con el país promotor. El 4 de febrero se puso en marcha el Plan de Acción entre Estados Unidos y México sobre minerales críticos, en la antesala de la negociación para la renovación del T-MEC. Según ese plan, los dos países desarrollarían políticas y mecanismos comerciales coordinados. Identificarían los minerales críticos de interés y proyectos específicos de extracción, procesamiento y fabricación. El Servicio Geológico de Estados Unidos y el Servicio Geológico de México intercambiarían información sobre la ubicación de posibles yacimientos.

En los países del Sur se ubican los procesos de extracción y refinado que provocan los mayores conflictos socioambientales.

En Australia, las resistencias a la minería han aumentado por parte de los granjeros y las comunidades rurales por la pérdida de tierras agrícolas de cientos de años de tradición, expropiadas o inutilizadas, además de la sobrexplotación de los acuíferos. Los pueblos indígenas denuncian el avance de la minería sobre sus tierras ancestrales y reportan incluso la destrucción de sus sitios sagrados.

En Groenlandia, territorio inuit, las pretensiones de Trump se topan con su resistencia que no ha permitido llevar a cabo ninguna actividad minera de tierras raras en la isla. El Parlamento inuit aprobó una ley que prohíbe la exploración y la explotación minera en donde exista una concentración de uranio superior a 100 partes por millón y bloqueó el desarrollo de la mina de tierras raras de Kvanefjeld.

En el Congo, las mineras desalojan por la fuerza a la gente, la amenazan e intimidan para que abandone sus comunidades, o la engañan para que den su consentimiento a sus operaciones.

En México, las comunidades y pueblos indígenas están alerta frente a la nueva amenaza a sus territorios que puede significar este Plan de Acción sobre Minerales Críticos con el vecino del norte. La explotación minera en los territorios de los pueblos originarios amenaza sus posibilidades de vida y su autonomía, de ahí que las resistencias hayan crecido después de conocer y sufrir sus resultados. Alrededor del mundo, los pueblos originarios rechazan pagar con sus territorios el costo de la modernidad del sistema.

* Directora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano

México no quiere más nexos con Israel

Mario Campa

"México podría abrir más sus fronteras al influjo de cultura y representación palestina, cuya existencia de largo plazo corre peligro mientras Netanyahu viva".

México no quiere más nexos con Israel. Por Mario Campa

México es un país generoso con los extranjeros. Los lazos de cooperación y solidaridad dan fe de una política exterior en general del lado correcto de la historia. En su momento, México acogió a refugiados de Europa víctimas de la persecución fascista. Hoy día, el pueblo mexicano tiene claras sus simpatías. En el asimétrico conflicto Israel-Palestina, en realidad un genocidio según el consenso de estudiosos de la materia, México abraza al débil y repudia al opresor.

Las encuestas capturan un creciente repudio a Washington y Tel Aviv. El último Latinobarómetro, una serie de levantamientos demoscópicos asociado a la Encuesta Mundial de Valores, es contundente. México es el país de la región que más se opone a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Un 89 por ciento de los encuestados manifiesta desacuerdo, una cifra muy por encima de la media regional de 77 por ciento. La elevada desaprobación de los mexicanos a Trump contribuye en el ánimo de rechazo a todo lo que huela a alianza. Netanyahu, cercano a la Casa Blanca y protegido de Washington, cosecha una reputación de paria. Hoy día, sólo tres de cada 10 latinoamericanos tienen una opinión favorable de Israel, aceptación que cae aún más en México.

Tanto crece el rechazo a Israel que ya contagia otros ejes temáticos de interés público. En las recientes manifestaciones contra el agua contaminada en Guadalajara, el papel de Israel cobró relevancia debido a la indignación ciudadana por el temor a una propuesta de privatización y control extranjero del recurso. Colectivos y activistas denunciaron que los convenios de cooperación tecnológica y visitas oficiales entre el Gobierno de Lemus e instituciones israelís, como la empresa nacional hídrica, Mekorot, son en verdad una estrategia para entregar la gestión de los acuíferos a intereses transnacionales. Aunque las autoridades niegan los planes de privatización, las consignas contra la injerencia israelí energizan las demandas del genuino movimiento ciudadano.

Lejos de ser caso aislado, las movilizaciones contra las empresas israelís toman fuerza en otros estados. Bajo la consigna “Fuera Israel de Yucatán”, cientos de personas se movilizaron en las calles del Centro Histórico de Mérida para manifestarse en contra de los anuncios de inversión de empresas de Israel en la entidad. La marcha reunió a ciudadanos de diversas edades y representantes de comunidades mayas, quienes expresaron su rechazo a los convenios relacionados con el manejo de recursos hídricos, agricultura y seguridad. Los protestantes señalaron como causa de inconformidad las acusaciones internacionales por crímenes de guerra contra el gobierno israelí.

Otras modestas muestras de rechazo a Israel brotan como flores en primavera. A principios de septiembre de 2026, la Coordinadora de Sindicatos Mexicanos por Palestina exigió formalmente al Estado mexicano romper todo tipo de relaciones políticas, económicas y militares con Israel. El jueves 22 de octubre, el documental NAZA, que parte de la hipótesis de que los eufemísticos “daños colaterales” del ejército israelí (IDF) son intencionales, fue estrenado en México con éxito comercial inicial cuando países como Argentina y Costa Rica obstaculizaron su distribución masiva. Incluso la búsqueda de un telonero para el concierto de Ed Sheeran en México fue boicoteada por la rabia popular.

Hoy estar en contra de Israel exige abrazar la causa palestina. Durante la 81ª Asamblea General de la ONU en septiembre de 2026, el Gobierno mexicano reafirmó explícitamente el reconocimiento de México al Estado de Palestina. No obstante, voces críticas exigen endurecer la postura oficial contra Israel. En una visita reciente, el legislador británico Jeremy Corbyn pidió al Gobierno mexicano apoyar las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) contra Netanyahu y romper el comercio con Israel como sanción por el genocidio en Gaza. En otra cara de la moneda, acaso por no irritar a Trump, el Gobierno mexicano ha quedado corto en su promoción de Palestina en ferias de libros, teatros, escuelas y otros espacios culturales.

México no es el país latinoamericano más cercano a Palestina. Es Chile, por historia. Cerca de medio millón de descendientes hacen de los chileno-palestinos un dique frente al poderoso lobi israelí que gana contratos y manipula elecciones en otros países del continente. Haciendo de lado ese caso atípico, no es preciso tener una gran comunidad extranjera para dar muestras de afecto. Así como lo hizo con los republicanos españoles perseguidos por Franco, México podría abrir más sus fronteras al influjo de cultura y representación palestina, cuya existencia de largo plazo corre peligro mientras Netanyahu viva. La historia con mayúscula toma nota.

México ya tuvo suficiente de los nexos con Israel. Si el llamado “humanismo mexicano”, bautizado por López Obrador, busca ganar sustancia, toca abrazar una genuina pluralidad mediante la contención de intereses vinculados a Tel Aviv. El caso Cerimedo sugiere que hay mucho por desentrañar. Que Netanyahu califique como “algo extraordinario” la ola ultra que recorre América Latina, funcional a su legitimidad y al poder blando israelí, es un llamado de atención. Por su tamaño e influencia regional, México es clave en la protesta contra el genocidio. Conscientes de ello, muchos hablan con los pies y no sólo los dedos de las manos. Con paso redoblado, el pueblo camina por delante con gestos de indignación que los gobiernos con raíces populares tienen prohibido ignorar.

Meta no se meta

Ana Lilia Pérez

"Los brasileños derrotaron los intentos de injerencismo, y las campañas de odio y desinformación que desplegaron los gigantes tecnológicos".

Meta no se meta. Por Ana Lilia Pérez

¿Es posible vencer al algoritmo y a las campañas de desinformación? Los resultados de las elecciones en Brasil demostraron que sí.

Desde que Brasil adoptó el sistema de segunda vuelta electoral en 1989, ningún candidato que hubiera quedado en segundo lugar durante la primera vuelta había logrado ganar la Presidencia, pero Luiz Inácio Lula da Silva rompió esa tendencia al vencer en las urnas con el 51.8 por ciento de los votos válidos frente al 48.2 por ciento de su contrincante, Flávio Bolsonaro. El replanteamiento estratégico de su campaña para la segunda vuelta fue clave para sumar los millones de votos decisivos que aseguraron su triunfo.

Con esta victoria, Lula no sólo venció a Bolsonaro en las urnas, sino que también desafió el creciente poder de corporaciones tecnológicas como Meta y su indebida interferencia en los procesos electorales. Asimismo, el resultado representó un revés para Donald Trump, quien ilegalmente ha intervenido en la política y los procesos electorales de varios países de la región –y cuya popularidad va en picada–, en contraste con el histórico triunfo de Lula.

El revés para Trump no se debió únicamente a su fallido respaldo a Flavio Bolsonaro, sino a que la victoria de Lula frenó la intromisión ilegal de Meta. La corporación dirigida por Mark Zuckerberg –una de las principales aliadas de Trump– ha sido acusada de interferir en diversas campañas para favorecer a candidatos de ultraderecha, tal como lo hizo en Brasil con Flávio Bolsonaro.

En la actualidad, los procesos electorales a nivel mundial evidencian cómo las redes sociales se utilizan como canales de difusión para contenidos falsos y campañas de desinformación diseñadas para manipular el voto. Sin embargo, Brasil demostró que es posible poner un límite a las corporaciones tecnológicas que interfieren en los procesos democráticos. Bajo la consigna “Meta no se meta”, miles de ciudadanos brasileños salieron a las calles a protestar contra esa corporación.

Y es que, durante las campañas y la primera vuelta electoral, proliferaron perfiles en redes sociales que publicaban contenidos generados con Inteligencia Artificial para difundir información falsa. El objetivo principal era impulsar a Flávio Bolsonaro y bloquear digitalmente a Lula da Silva.

Diversas organizaciones no gubernamentales y de monitoreo digital identificaron y denunciaron sesgos en los algoritmos de Meta que favorecían al bolsonarismo. De acuerdo con estas investigaciones, la corporación tecnológica restringía contenidos y bloqueaba cuentas de simpatizantes de Lula o perfiles de corte progresista.

Incluso Amnistía Internacional realizó un experimento que demostró cómo Facebook aprobaba o permitía anuncios con desinformación electoral sin restricción alguna por parte de Meta. Además, esos anuncios se emitían desde el extranjero.

Para Amnistía Internacional el hecho de que esos anuncios pudieran emitirse desde el extranjero plantea una seria preocupación: los controles inadecuados de verificación facilitan que actores nacionales o extranjeros exploten esas vulnerabilidades para influir en los comicios.

El incumplimiento de la obligación legal de transparentar la información electoral por parte del corporativo tecnológico, sumado a la difusión de propaganda externa, encendió las alarmas sobre el riesgo de las campañas de desinformación que interfieren en los procesos democráticos.

Las maniobras de la corporación tecnológica por favorecer a Bolsonaro fueron de tal magnitud que, tras una acumulación masiva de denuncias, el Tribunal Superior Electoral (TSE) tuvo que intervenir para ordenar a Meta que garantizara un trato equitativo.

Rumbo a la segunda vuelta las calles de Brasil se convirtieron también en una marea de manifestaciones contra Meta y su maquinaria de desinformación bajo el lema “Meta no se meta”.

Así, debido también a la disputa librada en el terreno digital, el reciente proceso electoral en Brasil se convirtió en uno de los más reñidos en la historia de ese país.

La batalla digital también involucró a millones de jóvenes que se organizaron para combatir la desinformación. Esta movilización se coordinó mediante el WhatsApp creado por el Diputado André Janones, quien logró articular un auténtico ejército digital compuesto por 11 millones de internautas participando activamente. De allí los agradecimientos que hizo Lula da Silva en su primer mensaje como ganador: “Le debo esta victoria a una juventud rebelde, que se levantó en defensa de la democracia”, dijo.

Desde el escándalo de Cambridge Analytica, han transcurrido más de 10 años en los que corporaciones de la tecnología han intervenido de forma sistemática e ilegal en procesos electorales mediante la manipulación de información. Y el recientemente expuesto modus operandi de estrategas como Fernando Cerimedo –caracterizado por el uso de granjas de bots y desinformación– deja nuevamente de relieve las amenazas que enfrentan las democracia en la era digital.

Para contrarrestarlo, las autoridades electorales de algunos países han implementado varias medidas para abordar la desinformación relacionada con los comicios. En el caso de Brasil, desde las elecciones presidenciales de 2022, la autoridad electoral introdujo medidas más estrictas para exigir a las plataformas online eliminar rápidamente la información falsa o deliberadamente descontextualizada referente a los procesos electorales, bajo pena de ser multadas y de su posible suspensión.

El uso de Inteligencia Artificial (IA) también se restringió antes de las elecciones municipales de 2024 para evitar la desinformación y la manipulación del proceso electoral. Ese año el Tribunal Supremo Electoral de Brasil ordenó también la suspensión de X (antes Twitter) por incumplimiento de órdenes judiciales, entre ellas algunas relacionadas con cuentas acusadas de difundir desinformación.

En marzo de 2026 emitió una resolución respecto a contenidos específicos que las plataformas debían eliminar, al tratarse de contenido falso o descontextualizado sobre el proceso electoral. También se estipuló la prohibición del uso de IA generativa para clasificar, recomendar, sugerir o priorizar candidaturas, campañas y partidos políticos.

Advirtiendo los riesgos de la desinformación y el uso de la IA, que se está utilizando para desvirtuar el proceso democrático y que atenta contra la integridad de las elecciones, el Tribunal Superior Electoral mantiene el Programa Permanente para la Lucha contra la Desinformación en el Sistema de Justicia Electoral (PPED), que opera con un enfoque multidisciplinario y multisectorial. Funciona como una red, mediante alianzas con organismos gubernamentales, prensa, sociedad civil, academia, partidos políticos y plataformas digitales, así como proveedores de servicios de IA.

Incluye un Sistema de Alerta de Desinformación Electoral (Siade), un canal anónimo a través del cual cualquier ciudadano puede denunciar noticias falsas o engañosas, así como contenido manipulado por Inteligencia Artificial. Las alertas son revisadas por un equipo interno, que recopila pruebas y las remite a los Tribunales Electorales Regionales para que se analicen y que las plataformas digitales también evalúen si se han infringido sus términos de uso; los casos que presenten indicios de delito se remiten a las autoridades competentes.

Además, la autoridad electoral en Brasil desarrolló el Programa de Fortalecimiento Institucional, cuyo objetivo es consolidar la confianza pública en las instituciones electorales. También se creó el Frente Nacional para la Lucha contra la Desinformación, que reúne a autoridades, funcionarios públicos y sociedad civil que son voluntarios que participan en acciones en todo el país para fortalecer la credibilidad de las instituciones electorales y para combatir el impacto negativo de la desinformación.

En Brasil, el proceso electoral en su segunda vuelta tuvo una participación histórica, el más bajo nivel de abstencionismo. Los brasileños en las urnas derrotaron los intentos de injerencismo, y las campañas de odio y desinformación que desplegaron los gigantes tecnológicos.

Como escribió en su red social el expresidente Gustavo Petro: “Se ha detenido el fascismo en América Latina en Brasil. El pueblo brasileño libre logró frenar la avalancha de los bots falsos, y el sistema electoral con software público y bien cuidado por la gente evitó fraudes; se salva la justicia social en Brasil y el intento extranjero de quedarse con sus recursos naturales”.

Así que, con esta victoria, Lula no sólo venció a Bolsonaro en las urnas, sino que también se impuso a corporaciones tecnológicas como Meta y su creciente tendencia de injerencia en los procesos electorales.

El corolario llegó dos días después del triunfo de Lula: Flávio Bolsonaro escapándose a Estados Unidos violando una orden de la Corte Suprema que le prohibía abandonar Brasil y le había ordenado que tenía que entregar su pasaporte ya que está bajo investigación por lavado de dinero, evasión fiscal y corrupción; ahora el gobierno de Trump le dará protección.

En México, nos encontramos ya en vías de un proceso electoral que se vislumbra complejo debido a las disputas políticas. Se observa una oposición que, carente de una propuesta política sólida, se dedica a formular peticiones en el extranjero –particularmente dirigidas al gobierno de Trump, y en el caso de los panistas, a gobiernos europeos– para que intervengan en nuestro país.

Al ya de por si riesgoso peligro del injerencismo, se suma la caótica y desaseada gestión de Guadalupe Taddei al frente del Instituto Nacional Electoral (INE), una gestión ahora bajo auditoría por los conflictos de interés y malos manejos. Aunque ella ya salió del INE –tras presentar su renuncia–, la magnitud del daño que le provocó a la institución no se conocerá por completo sino hasta que concluyan las auditorías de oficio implementadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En este contexto de riesgos latentes para el proceso electoral ya en curso, resulta de gran relevancia que la ASF realice con puntualidad, profundidad y prontitud las evaluaciones correspondientes al INE. Asimismo, es fundamental que se robustezca la institución y todo el sistema electoral para hacer frente a los desafíos de los próximos comicios, donde el injerencismo extranjero, el uso de tecnologías, la inteligencia artificial y las granjas de bots se perfilan como las principales herramientas de las campañas sucias.

Lo que les “duele” de México

Fabrizio Mejía Madrid

"Se presentan, no como agrupados por la falta de empatía y solidaridad con sus conciudadanos, sino como ciudadanos 'preocupados'. 'Les duele México'".

Lo que les “duele” de México. Por Fabrizio Mejía

No es que una persona se despierte un día y empiece a odiar a AMLO, a la 4T, a la Presidenta, al pueblo, a los programas sociales, y a su país. No existe tal cosa como odiar de manera espontánea y, luego, juntarse con otros odiadores para formar un partido como el McPRIAN o el Somos de Lorenzo Córdoba y Claudio X. González. La audiencia de Atypical o de TvAzteca no son la suma de señoros que aborrecen a la izquierda, sino que es el propio medio el que los configura. El odio en política no es espontáneo ni individual, sino que funciona al revés: primero se crean los moldes para llenarlos con la aversión y el desprecio, y es después que los individuos empiezan a conformarse con respecto al molde que les dan.

Palabras como “presirvienta” para referirse a la Presidenta, “huevones mantenidos” para hablar de los 43 millones de personas beneficiadas por los programas sociales, “país de cuarta” para referirse a México son asociaciones que generan ciertos esquemas de percepción de la realidad. Tampoco surgieron espontáneamente. Quienes difunden estas palabras están propagando el odio y tendrían que responder cuál es la justificación de su animadversión. Y explicar, también, por qué no eligen un camino distinto al odio. Porque si el odio no es natural, si es algo que se fabrica y se canaliza contra ciertos grupos sociales, entonces, el que lo esparce tiene opciones de argumentación y acciones políticas distintas. ¿Por qué Salinas Pliego o Claudio X. González no fabrican más que rabia y aborrecimiento ¿Por qué, si saben que el odio va incubando la violencia, no tienen alternativa a esa campaña política? Esta columna tratará de responder esa pregunta.

La élite mexicana siempre ha estado en búsqueda de un príncipe extranjero que los gobierne. Cuando digo “élite” incluyo, por supuesto, a los mil millonarios y a los realmente ricos, pero también a los de abajo, a los asalariados, que piensan y sienten que si apoyan a los de arriba algo de su distinción aristocrática se les embarra. Ante el pueblo, durante siglos, la élite ha ido de considerarlo invisible a creer que es peligroso. Piensen, por ejemplo, en que el PRI decretó como “inexistentes” todas las huelgas obreras en el inicio del neoliberalismo, con De la Madrid, Salinas y Zedillo. O cómo Calderón consideró a todos narcotraficantes que debían ser ejecutados en las calles. La élite mexicana jamás ha convivido con el pueblo al que, alternadamente, dice que “no existe” o ve como peligro. Al pueblo la élite lo ve como un peligro o, si acaso, como kitsch, cuando le concede la mirada que se divierte con sus anomalías.

La filósofa alemana Carolin Emcke nos avisa que, en las emociones, a veces no coinciden el objeto con la causa. Así, se odia a alguien pero ese alguien no es la causa de su odio. Es otra cosa. Lo que provoca el odio no necesariamente es hacia dónde va dirigido. Y esto es especialmente notorio cuando se les pregunta a los de la Marea Rosa por qué están contra AMLO, Morena, la 4T o los programas sociales. En general, tienen una sola respuesta y se refiere a una supuesta “destrucción de México”. Les preocupan los programas sociales porque habilitan como ciudadanos a quienes no lo ha ganado ---para ellos ser mexicano no es suficiente y habría que pasar un examen--- cuando, durante los últimos 40 años, jamás tuvieron preocupaciones por los niveles escalofriantes de desigualdad entre los mil millonarios y el resto apenas sobreviviendo. Les preocupan los programas sociales porque se va a endeudar al país cuando se acaben los recursos del combate a la corrupción cuando nunca estuvieron preocupados por el Fobaproa y el endeudamiento de Pemex, los estados de la República, y las corporaciones privadas. Lo que esas contradicciones de los odiadores que no hacen siempre sonreír encubren es justo que el objeto y la causa del odio no coinciden porque el motivo para odiar no se está expresando ni argumentando.

Por supuesto, esta causa es el inocultable rechazo de siempre al pueblo y el reflejo cultivado durante siglos de protegerse, aislarse, de él. Es una causa que jamás van a expresar los odiadores porque no es legítima. Se presentan, no como agrupados por la falta de empatía y solidaridad con sus conciudadanos, sino como ciudadanos “preocupados”. “Les duele México”, como dicen. Sobre esto Carlolin Emcke escribe en Contra el odio: “El hecho de presentar como preocupación lo que en realidad oculta una sensación de asco, resentimiento y desprecio hace que el umbral de lo aceptable se desplace”. El asco contra AMLO, por ejemplo, se enmascara con preocupaciones sobre la “destrucción del país” y no, como lo planteó la señora Cristina en una de las marchas quesque en defensa del INE el 13 de noviembre de 2022: “AMLO, indio de Macuspana, para rajada”. En su grito estaban los dos elementos de la repugnancia de la élite mexicana: la geográfica, contra los pueblitos del sur y sureste, y contra los trabajadores que caminan con huaraches o descalzos. Pero los odiadores no son tan claridosos como doña Cristina y aún ella acabó disculpándose porque la repugnancia no es algo que se pueda procesar políticamente. Lo monstruoso que, para la élite, siempre le ha resultado lo popular se le adjudica a la “destrucción” de las instituciones y la instauración de una dictadura o una narcopolítica que jamás existió. El monstruo no puede ser legítimamente el aspecto y las costumbres, lenguaje y aspecto de la mayoría de los mexicanos, sino que tiene que ser un futuro que nunca llegó en estos ocho años de 4T que se suponía sería una narco-dictadura con la anulación de libertades.

Desde esta perspectiva del odio, el pueblo no puede ser más que lo que han imaginado y divulgado mediante novelas, películas, series de televisión: los pobres son ladrones, avorazados, traidores. Así, los gobiernos de la 4T deben ser clasificados como “corruptos, narcotraficantes, huachicoleros, saltándose una fila ilusoria para la que los demás llevan 25 generaciones formados para llegar a la ventanilla de la riqueza. Al no atreverse a decir que el pueblo les da repugnancia, que les causa aversión y desprecio, se lo pretenden atribuir todos los días en los medios al estado mexicano, sea la Marina, los gobernadores y gobernadoras, o a la dirigencia de Morena. En días recientes hemos visto cómo, otra vez, Héctor de Mauleón en El Universal ha fabricado una bnota contra la dioirgente de Moena, Ariadna Montiel ligándola con un cartel. Y vuelve a sostener su dicho a pesar de que no tiene fuente más que su odio. ¿Por qué? Porque detrás está la aversión que no podría justificar de forma alguna.

En el discurso de odio de la narco-dictadura comunista de AMLO y Claudia Sheinbaum hay también un intento por invisibilizar al pueblo al decir que es el narcotráfico el que, de alguna manera mágica y secreta, logra que ganen los candidatos de Morena. No son los electores, sino un capo que, de alguna forma, interviene en las elecciones. El narco funciona como un disfraz poderoso a quienes ellos siempre han considerado débiles e indefensos, que son los plebeyos, los pobres, los que irrumpen en la vida política en 2018. Así, odiadores como Anabel Hernández o el mismo De Mauleón acaban invisibilizando el poder y la voluntad popular atribuyéndole sus triunfos al narcotráfico. Que el pueblo sólo pueda ser visible como algo monstruoso, he ahí el molde cultural raci-clasista con el que se funda la pertenencia a la rancia élite mexicana. La seño Cristina y Claudio X. González comparten ese molde. Cada vez que escuchen a alguien decir que los narcos ayudaron a Morena lo que realmente se escucha es que, como decía Porfirio Díaz, que el pueblo mexicano no es apto para la democracia.

La criminalidad habita en todos los pobres, a pesar de que son los ricos los que no pagaban impuestos, ni IMSS, ni luz, ni agua. Los que eran rescatados de sus fracasos económicos no eran los pobres, sino los amigos del Presidente. Pero aún así, cuando un pobre salía en televisión era cometiendo un delito o abatido por los policías de García Luna. Cuando un rico aparecía en el mismo noticiero era porque se había casado en una boda glamurosa. Ahora que somos gobierno, la criminalidad se le traspasa al Estado mexicano y al país entero. No hay mucha diferencia entre las alucinaciones de "Alito" Moreno denunciando a todas autoridades por criminales y la fascista de Jean-Mari Le Pen en Francia diciendo “mexicanización” como sinónimo de delincuencia organizada. Es un esterotipo cultivado para volver a ignorar al pueblo de México.

La criminalización de los pobres, morenos, y mal vestidos empezó en el virreinato e hizo su aparición en la Nación en el siglo XIX en la forma del "lépero" y el "peladito" de la calle. Continuó en el "naco" y ahora se le partidiza en el "morenaco" y "morenarco". Es la misma historia de un país que la élite le quiere rematar al príncipe europeo o gringo y que el príncipe europeo o gringo no lo acepta porque ese país contiene puro naco. Los que se beneficiaron, por fin, con alguna forma de democracia, los pobres, son tildados de “mantenidos”, “abusadores”, como lo eran los pobres en el siglo XIX, a tal grado que hubo leyes para prohibir su presencia física en público. Fueron las llamadas leyes contra la vagancia y la prostitución. Los que defendemos a la 4T como una revolución pacífica somos simplemente “focas aplaudidoras”. Sobre esto escribe nuestra filósofa alemana: “la más mínima crítica, que se ve desacreditada como un acto de censura, represión y manipulación de quienes libran la única batalla justa y verdadera por salvaguardar el propio país, el propio pueblo y la propia Nación. De este modo, se instaura un pensamiento cerrado que se considera inmune a cualquier crítica o cuestionamiento”.

Encerrados consigo mismos, celebrando como propias las victorias del nazismo en Chile o en Argentina, pensando en que el Departamento de Estado de Marco Rubio los va a venir a rescatar en su nave espacial de SpaceX, creen ---o al menos así lo han dicho en los medios-- - que su repugnancia es compartida por el resto y que esa es la realidad, que si todos en el avión a París iban a votar por la candidata del PRIAN, Xóchitl Gálvez, debió ocurrir un fraude electoral inconcebible, inabarcable, casi inefable a favor de Morena o que los narcos hicieron a los pobres votar por ellos o que los pobres están comprados por los programas sociales o que el aumento al salario los volvió de izquierda.

Pero hay una injusticia en el odio de la élite hacia nosotros. Y es que nos quitan hasta el derecho a la indignación ante la injusticia. Nos llaman “resentidos” y “rencorosos” como si fuera injustificado el enojo contra la élite pero también la sospecha de dónde han obtenido sus recursos, sus reconocimientos, sus premios. ¿Cómo creen ellos que nos deberíamos de expresar ante el Fobaproa o la entrada de ls CIA en Chihuahua? ¿Sonrientes y agradecidos? No podemos quedarnos callados como han pretendido que lo hagamos desde el siglo XIX. Después de todo, la injusticia es mucho más injusta si, además, tiene que permanecer quieta y callada.

Sheinbaum y Lula: una alianza regional contra el fascismo

Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"La inédita alianza entre Brasil y México, los dos países más poderosos del hemisferio, puede empezar a hacer cierto el sueño de la unidad latinoamericana".

Sheinbaum y Lula: una alianza regional contra el fascismo. Por Juan Carlos Monedero

Todos recordarán cuando un Juez corrupto, el Juez Moro, luego recompensado por Bolsonaro nombrándolo Ministro de Justicia e Interior, metió ilegalmente en la cárcel a Lula para sacarlo de la carrera electoral. ¿Qué hizo Lula pese a saber de la ilegalidad de la medida? Entrar en prisión y llamar a la calma a sus seguidores. Flavio Bolsonaro, reclamado por la justicia brasileña, ha huido a ese Estado sin Ley que son los EU gracias a una visa urgente de Trump y el tránsito cobarde vía Argentina que le brindó Milei. No hay noticia de que el ICE vaya a importunar al prófugo de la justicia.

La victoria de Lula Da Silva en las elecciones este domingo nos obliga a muchas reflexiones desde la izquierda sobre la democracia liberal, la democracia representativa. Precisamente porque es únicamente la izquierda quien defiende y obedece las reglas de la democracia representativa y del Estado de derecho, mientras que la derecha hace todo tipo de trampas para seguir jugando ese juego amañado (lawfare, uso de jueces prevaricadores, bulos, compra de votos, amenazas, violencia, impedimentos al voto). Y cuando, pese a todo, pierden las elecciones, patean el tablero, como hizo Bolsonaro padre y ha hecho Bolsonaro hijo huyendo del país y dejando, perdonen, como pendejos, a los 60 millones de brasileños que votaron a ese probado sinvergüenza y presunto corrupto que, como su padre y sus hermanos, están en la política sólo para depredarla.

Las elecciones en Brasil van a marcar la política americana durante los próximos años, por lo que hay que hacer un buen análisis, algo que no está pasando con la “janonesmanía”, que están usando los vendedores de humo para vender su mercancía averiada. El “milagro” más relevante de las elecciones brasileñas no es una campaña muy relevante en redes -importante porque la izquierda ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de su importancia- sino es el nacimiento de un encuentro entre dos países desencontrados, México y Brasil, que promete construir una alianza americana que hace cierto el sueño de la integración americana y puede hacer valer la soberanía frente a los decadentes EU.

La política como espectáculo quiere hacer de André Janones el responsable único de la victoria de Lula. Y no es del todo verdad, aun siendo cierto que sin su impulso, no se hubiera dado la vuelta al resultado. Recordemos que Lula se enorgullecía de no tener teléfono celular. Los que trabajan en las redes quieren presentar el Ejército de Lula y la tarea de Janones, capaz de movilizar emocionalmente a millones de personas, como la nueva máquina mágica, metiéndonos otra vez en la rueda espectacular de los medios que concede a algunos personajes cualidades mágicas que dejan de lado el que antes de Janones Lula había conseguido ya 54 millones de votos. Dicho de otra manera, Janones es mucho más auténtico que los vendedores de crecepelo digital que quieren convertir al Diputado de Minas Gerais en un mago como una forma indirecta de decir que ellos también saben de magia.

Lula consiguió finalmente 64 millones de votos, de los cuales conservó 54 millones de los obtenidos en la primera vuelta. Ganó 4.89 millones de personas que habían votado por otros candidatos. Casi cinco millones. Obtuvo 3.50 millones que habían votado en blanco o nulo. Es decir, los sacó de ese voto de castigo. Logró que 2.58 millones que no habían votado en la primera vuelta lo hicieran. Siempre se pensó que de ahí tenían que salir los votos que le dieran la victoria a Lula en la segunda vuelta. Sólo salieron 2.58 millones. Y finalmente votaron por Lula 430 mil que habían votado por Flávio.

En conclusión, la victoria de Lula tenía detrás las políticas a favor de los trabajadores de estos cuatro años, que han mejorado la vida de la gente, por ejemplo reduciendo la jornada laboral de 44 horas a 40 horas; la apuesta por la salud pública y la sanidad pública; el arrojo para prohibir las apuestas deportivas en línea y los casinos que, como ocurre siempre con el juego, golpean a las familias más humildes; apostar, ahora sí, por la soberanía de Brasil frente a un Trump que quiere humillar a las naciones; el vapuleo que le metió Lula al idiota de Bolsonaro jr. en los debates televisivos, especialmente cuando el hijo del golpista llamó a Lula “nueve dedos” y eso lo convirtió el antiguo tornero en una defensa de toda la clase obrera. Y, por supuesto, el jugar con mucha eficacia en la segunda vuelta con las reglas de juego de las elecciones, que pasan obligatoriamente a día de hoy por la guerrilla digital.

El papel digital de Janones

Ahí es donde Janones ha sido eficaz. Porque no se dejó ganar por la derrota en ningún momento ni asustar por esa derecha fascista -igual que no lo hizo Lula, aunque no pueda decirse lo mismo de los que le acompañaban-. Porque nombró sin vergüenza a Bolsonaro (sin un enemigo claro es difícil canalizar el vapor social) y también a Meta, Facebook y Whatsapp como herramientas de Trump, al tiempo que Lula lo denunciaba en los juzgados. Porque convenció de que había que gastar dinero en redes (aunque implique hacer ricos a los mismos que denuncias): Lula publicó 15 mil 757 anuncios en 30 días, contra mil 190 de Flávio, esto es, 13 veces más. Porque en la comunicación digital funciona la descentralización -el gran error inicial de Iván Cepeda en Colombia fue querer centralizar toda la comunicación digital- funciona la emocionalidad, el meme, la estupidez que hace reír, la épica de videojuego o película de la Marvel, la ausencia de discursos complejos y sesudos; colarse en los whatsapp de las familias, ocupar la escena digital en todos los ámbitos cotidianos. Cientos de millones de interacciones, miles de millones de reproducciones y vistas, casi cien millones de reacciones en whatsapp, 83 mil 120 anuncios de Meta, cuatro mil 773 posts de las cuentas oficiales.

Otro dato duro: En la segunda vuelta, el canal de YouTube de Lula ganó +1,23 M de suscriptores en 72 horas, mientras que el de Flávio, subió sólo 20 mil. El 22 de octubre, el Exército de Lula reenvió 648 mil veces el link de la live que hizo Lula con Janones. Y fue su video más visto en YouTube en la segunda vuelta: ni más ni menos que 7.3 M de vistas.

La conclusión es que las campañas electorales -con salvedades por supuesto para cada país- tienen que ser, como la guerra, híbridas. Hace falta tener resultados que presentar a la ciudadanía; hace falta mejorar la vida de los trabajadores; hace falta un buen liderazgo, algo esencial; hace falta recorrer el país para que la gente vea y toque al líder; hace falta cuidar mucho la radio -que a menudo se olvida- y la televisión, que sigue siendo esencial. Y hay que hacer una campaña de redes, con el lenguaje de las redes, las herramientas de las redes y la lógica de las redes para completar el juego. Aunque esa lógica sea más propia del marco de la derecha que de la izquierda. Pero no somos nosotros los que hemos escrito las reglas de estas democracias. Es lo que ha hecho Lula y por todo eso, por todo, ha ganado.

Análisis concreto de la situación concreta es la mejor enseñanza de Lenin: la victoria de Lula es un gran logro para la democracia en el mundo. La victoria de Lula, a semanas de las elecciones de noviembre de EU, debilita a Trump, va a seguir mejorando la vida de los brasileños, va a salvar el Amazonas (en los últimos 18 años se ha deforestado una extensión igual a Grecia), refuerza al México de Claudia Sheinbaum y quita otro argumento a la extrema derecha latinoamericana, debilita a la derecha española que, a semanas de las elecciones, había apoyado sin fisuras a Bolsonaro. La gente decente tiene por qué celebrar. Aunque toca seguir ahondando en el análisis de qué está pasando.

La parte amarga de la victoria

La victoria de Lula tiene parte de amargura, porque no hay que olvidar que en la primera vuelta se perdió una parte enorme del poder institucional en la Cámara de Diputados, en el Senado federal y en las gobernaciones. Lula ha ganado además llevando en su lista de número dos a Geraldo Alckmin, neoliberal conservador que perdió contra Lula en 2006. Como dato positivo, Lula ha avanzado legislación para evitar que los multimillonarios de las tecnológicas hagan trampas a la democracia. En las elecciones, Meta, esto es Facebook, Whatsapp, Threads e Instagram (puesta al servicio de Donald Trump), han perjudicado a Lula bajándole sus cuentas, limitando el número de visualizaciones, dificultando la difusión de anuncios y, como hace regularmente X (antiguo twitter) baneando cuentas, es decir, impidiendo su difusión. Desde EU, Trump ha hecho campaña a favor de Flavio Bolsonaro y en contra de Lula.

La detención en Bolivia del consultor Cerimedo, quien ha sido brazo ejecutor de la Doctrina Monroe en Honduras, Colombia, Argentina, Ecuador y Brasil, no ha frenado la tarea injerencista. Los verdaderos jefes están de Miami hacia el norte. Y la voluntad de Donald Trump de doblegar al continente no se frena porque caiga uno de sus sicarios. Tumbar a Brasil era el principal de los planes, como paso previo para acorralar al México de la 4T y Claudia Sheinbaum. El Alcalde de Salvador, en Brasil, fue detenido por impedir el transporte público para que la gente votara. Mujeres, servidores públicos y los jóvenes de las grandes capitales han dado la victoria a Lula frente a los que van a misa y los trabajadores autónomos. Y frente a todas las trampas.

Se perdieron, como digo, las elecciones al Congreso y al Senado, en algunos lugares por las divisiones de la izquierda. No se aprende.

Gobernar bien es condición necesaria

La gestión de Lula, al decir de los estudiosos de Brasil, ha sido de las mejores: indicadores sociales, económicos y productivos, la distribución de la riqueza, el papel que Brasil juega en el mundo, las obras de infraestructura y las políticas de vivienda, las de educación y cultura, las de combate al racismo y contra la violencia de género, el respeto a la institucionalidad democrática, el ejercicio de las libertades civiles y republicanas. Un experto en Brasil me decía: “A los pobres les ha ido mucho mejor que en la última década. Y, como siempre en los gobiernos del PT, a los ricos también”. Pero no basta. Ha faltado estar donde está la gente. Que es donde ya no está la izquierda y, sin embargo, están los evangelistas neopentecostales de la prosperidad.

El profesor colombiano Jorge Mantilla hacía énfasis en algo de lo que quizá deban tomar nota todas las izquierdas de América Latina. Dice este investigador que Lula

“- Creó el Programa Brasil contra el Crimen Organizado con la inversión más alta en la historia de Brasil: dos mil 500 millones de dólares.
- Se concentró en tres problemas: tráfico de armas, asfixia financiera y seguridad carcelaria. En este último convirtió decenas de centros de detención en cárceles de máxima seguridad.
- Lanzó una estrategia agresiva de control fronterizo para recuperar la joya de la corona y su principal activo geopolítico: la Amazonía. Allí logró reducciones históricas en reducción de la deforestación.
- Fortaleció y reformó la Inteligencia estratégica. La desmilitarizó tras los asaltos golpistas del 2023, reformó el Sistema Brasileño de Inteligencia (SISBIN), impulsó la cooperación regional y expandió la doctrina de inteligencia hacia la inteligencia artificial y soberanía tecnológica.
- Aprobó la “Ley Antifacción” creando un Banco Nacional de Datos sobre integrantes de facciones criminales, endureciendo penas y restringiendo toda clase de beneficios penitenciarios.
- Diseñó una arquitectura federal de seguridad que permitió la coordinación efectiva con municipios y gobiernos locales incluidas líneas de crédito e inversión local.

En resumen, Lula entendió el miedo y la impotencia que representa el crimen, la impunidad y la inseguridad. Entró a disputarle a la derecha el campo de la seguridad y ganó”.

La inseguridad es el gran tema de la extrema derecha en el mundo. Vinculado a un abandono de esos problemas. La extrema derecha crece en Francia o en España en zonas rurales donde parece que a la izquierda ya no le interesa estar. Y le dejan el terreno libre a la extrema derecha, que se junta con esas iglesias reaccionarias que también son un negocio. Y utilizan el fantasma de la inmigración para crear miedo.

No basta gobernar bien y para las mayorías (la izquierda paga carísimo cualquier caso de corrupción). La batalla cultural la ha perdido la izquierda y sólo por una enorme campaña emocional en redes ha podido remontar Lula. Mi amigo me escribe sobre la derecha: “Maneja medios de comunicación, la industria de las redes y del entretenimiento masivo. Manejan las religiones que colonizan el corazón y la mente de la gente más pobre. Están presentes, sea con las fuerzas de seguridad, sean con la criminalidad, sea con ambas, en las comunidades más pobres, disputando su derecho de propiedad sobre el miedo, sobre las razones de la inseguridad, del cuidado y la protección, sobre la familia, sobre el respeto a la vida, o sea, sobre el futuro.”

La capacidad de la derecha de renovarse no la tiene la izquierda. ¿Qué pasará cuando no esté Lula? Aunque a veces en la derecha también pesa la familia, como ha pasado con los Bolsonaro. Esta ha sido precisamente una de las causas de la derrota de la derecha al haber candidatos más centristas que podían haber logrado la victoria.

¿Qué campañas en el futuro?

Hay una hipótesis perturbadora. ¿Qué pasaría si la izquierda le entregara a consultorías internacionales todo lo que tenga que ver con las elecciones? Ellos se encargarían del candidato, de los mensajes, carteles, del manejo de las redes, TikTok, Instagram, Facebook, de los algoritmos, de la Inteligencia Artificial, de los bots, de la logística de campaña, de la defensa del voto en cada urna. Por supuesto, en discusión con la dirección política de la campaña. Actuando como sparrings de boxeo contra los cuales los políticos de izquierda tuvieran que discutir cada paso y con la fuerza de conocer las causalidades de cada decisión en el marco de unas elecciones en la democracia representativa. Dicho de otra manera, profesionalizar las campañas. Cuando el candidato es también el director de campaña no suelen funcionar las elecciones. Y tampoco convertir la política en un meme vaciada de contenido. Se trata de complementarlo. ¿No es lo que ha ayudado a hacer el Diputado Janones con su “ejército de Lula”?

La alternativa -que no son excluyentes- es hacer una campaña con una militancia movilizada, entusiasta, organizada, comprometida. La victoria de Lula ha sido posible porque el cinco de octubre, mientras los aparatos de los partidos estaban en shock, los estudiantes de la Universidad Federal Fluminense salieron a la calle a defender su derecho a la democracia, al medio ambiente, a la soberanía y a la alegría. De ahí se contaminó a la cultura, a los sindicatos, a los movimientos hasta llegar a los partidos que decidieron despertar. Y a las redes sociales a través de André Janones, un Diputado elegido en Minas Gerais por la Federación Rede-PSOL, que puso en marcha “Ejército de Lula”, una guerrilla digital (similar a la que usó Podemos en sus orígenes) que con 10 millones de seguidores movilizó digitalmente el lulismo con memes, IA, mensajes virales y una acción concertada que, en vez de situarse a la defensiva, se puso a la ofensiva. La renovación generacional ha sido esencial para esa movilización en redes donde el lulismo perdía por goleada. Y obligaron a los líderes políticos a bajar a la calle, cosa que no habían hecho en la primera vuelta. De manera que ha sido la ciudadanía vestida de rojo la que ha salido a la calle para evitar que el bolsonarismo les destruya la vida.

Es tiempo de que la izquierda piense la democracia representativa, sus límites, sus reglas de juego, el papel de la derecha actual, el desarrollo tecnológico, el papel del dinero, y se lo cuente a la ciudadanía. Porque la actitud de querer ser los mejores portados, cuando la derecha no duda en usar a jueces corruptos, a medios corruptos, a policías corruptos, a militares corruptos, así como a corromper a la ciudadanía para comprarle el voto, no deja mucho espacio a la izquierda. En Brasil se ha ganado, pero perfectamente se podía haber perdido. Se pelea contra gigantes, no contra molinos de viento.

Con la caía de la URSS, la izquierda se plegó al liberalismo político. Con Trump, es tiempo de que la izquierda recupere parte de su radicalidad política. Principalmente porque la alternativa es la barbarie. Y las nubes de guerra cada vez son más evidentes. Y Trump recibiendo a un prófugo de la justicia brasileña, igual que la DEA deteniendo al Fiscal boliviano que iba a imputar al Presidente Rodrigo Paz, igual que presionando a México en el entorno del T-MEC nos lanzan señales nítidas de que no se puede esperar nada democrático de los EU.

La inédita alianza entre Brasil y México, los dos países más poderosos del hemisferio, puede empezar a hacer cierto el sueño de la unidad latinoamericana, blindar a la región de la Doctrina Monroe frente a las bravuconadas militares y arancelarias de Trump y de lo que venga de EU, y llevar a la América Latina a acercar ese nuevo mundo que no termina de nacer y tanto se le espera.

El INE de López Obrador

 Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"López Obrador propuso la desaparición tanto de los institutos electorales como de los tribunales electorales de las 32 entidades federativas del país".

El INE de López Obrador. Por Pedro Mellado

La crisis del Instituto Nacional Electoral (INE), luego de la renuncia de la presidenta Consejera Guadalupe Taddei Zavala, por presumibles actos de corrupción y uso indebido de facultades en la adjudicación de jugosos contratos a empresas con las que tendría afinidades, hace obligada la reflexión para regresar a analizar nuevamente la iniciativa presentada por el entonces Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que propuso abrir la elección de consejeros electorales al voto directo de los ciudadanos.

Una parte de la iniciativa de López Obrador, entregada a la Cámara de Diputados de la Federación el lunes 5 de febrero del 2024, se concretó con la aprobación de la Reforma al Poder Judicial, que incluyó la elección de dos magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y de todos los magistrados de las cinco salas regionales de impartidores de justicia electoral, pero quedó pendiente la reforma que daría origen a un nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC).

López Obrador propuso la desaparición tanto de los institutos electorales como de los tribunales electorales de las 32 entidades federativas del país, para que sus funciones fueran asumidas plenamente por el nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, y por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

La inciativa de López Obrador advertía: “Con esta propuesta se busca fortalecer la democracia y garantizar el cumplimiento de la voluntad popular. Las autoridades electorales administrativas [INE] y jurisdiccionales [Tribunal Electoral] deben ser independientes del poder político, de los partidos y de los grupos económicos”.

Explica la propuesta del exmandatario del país: “En los últimos años, los actos de estas autoridades se han caracterizado por su falta de apego a los principios de objetividad, independencia e imparcialidad que son propios de la función electoral”, al referirse al INE presidido por Lorenzo Córdova Vianello desde el 2014, en franca hostilidad y oposición al Gobierno de la Cuarta Transformación.

Recapitula López Obrador en su iniciativa: “Desde sus antecedentes, el actual INE [Instituto Nacional Electoral] y el TEPJF [Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación] fueron integrados por cuotas partidistas y cooptados por grupos de poder, en detrimento de su imparcialidad en favor de la democracia. La presente iniciativa busca reivindicar a la ciudadanía como fuente de poder y representación de estas instituciones clave en el funcionamiento de los poderes formales del país”.

Aunque una reforma de esta naturaleza no podría llevarse a cabo en los próximos meses, porque tanto el proceso electoral federal, como los procesos electorales en las 32 entidades del país ya están en marcha, tendría que ser una tarea obligada para la próxima Cámara de Diputados de la federación que será electa en los comicios del domingo 6 de junio del 2027, para asumir sus funciones el primero de septiembre del 2027.

Precisaba López Obrador en su iniciativa: “Se propone ahora un esquema nuevo que involucra a los tres Poderes de la Unión, en la determinación de las personas titulares de dichos órganos. A partir de candidaturas presentadas por las Cámaras de Diputados y Senadores, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Ejecutivo Federal, se propone que el voto popular decida la integración de la Sala Superior del TEPJF [Tribunal Electoral] y del Consejo General del INEC [nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas]. Dichos cargos serán ocupados por un periodo de seis años improrrogables. La jornada electiva para definir a las personas titulares de estos órganos se celebraría el primer domingo de junio, cada seis años”.

Sobre el procedimiento para la postulación de candidatos, López Obrador proponía en su iniciativa que la Cámara de Diputados emitiera la convocatoria para la jornada electiva de los consejeros electorales. Cada uno de los Poderes de la Unión postularía a 10 personas de manera paritaria para la integración del Consejo General del [nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas] INEC.

Durante las campañas, los candidatos a consejeros electorales tendrían derecho de acceso de manera igualitaria a radio y televisión con el fin de exponer sus propuestas y programa de trabajo. Asimismo, se establecería la obligación de la autoridad electoral en funciones de organizar foros de debate en tiempos brindados gratuitamente por medios de comunicación, bajo el principio de equidad.

Y en armonía y congruencia con las normas de propaganda que rigen a los partidos políticos, se prohibiría la contratación de espacios en radio y televisión por persona física o moral, para evitar injerencias indebidas que atenten contra la imparcialidad que deben tener los aspirantes a consejeros electorales. También se prohibiría a los partidos políticos realizar actos de proselitismo y emitir propaganda a favor o en contra de candidatura alguna de aspirantes a consejeros ciudadanos.

La iniciativa presentada por López Obrador el lunes 5 de febrero del 2024, que finalmente no prosperó, proponía que para la integración del nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), se elegirían siete personas consejeras y presidiría el organismo aquélla que hubiese obtenido la mayor votación. En caso de falta absoluta de una persona consejera electoral, la Cámara de Diputados designaría a la persona sustituta en votación por mayoría calificada de por lo menos 334 sufragios de 500 posibles.

Los otros pendientes

Habría que recordar que en sus iniciativas de reformas constitucionales, el entonces Presidente López Obrador propuso el lunes 5 de febrero del 2024 la elección de 300 diputados federales mediante un sistema de mayoría relativa y la desaparición de los 200 diputados federales plurinominales, una propuesta que es compartida por la actual mandataria Claudia Sheinbaum Pardo.

La argumentación de López Obrador señalaba que “en México, desde hace décadas, se cuestiona la legitimidad de las personas legisladoras en general, pero marcadamente de las plurinominales. En la presente iniciativa se propone un método de elección que busca mejorar la representación ciudadana depositada en las Cámaras del Congreso de la Unión con la reducción del número de sus integrantes y su elección mediante el sistema de Mayoría Relativa uninominal, votados de manera directa y secreta por la ciudadanía en cada uno de los [300] distritos electorales”.

Propuso el exmandatario: “La Cámara de Diputados quedaría conformada por 300 curules, es decir, se eliminarían 200 diputaciones plurinominales; aunque en ningún caso la representación de una entidad federativa puede ser menor de dos diputados”.

Pero además, la reforma también consideraba reducir la integración de la Cámara Alta. El Senado de la República quedaría integrado por 64 escaños, la mitad de los que actualmente tiene. De igual modo, serían elegidos de manera directa y secreta por la ciudadanía mediante el sistema de mayoría relativa por entidad federativa, correspondiendo dos escaños por cada estado. Asimismo, propuso que los congresos de las entidades federativas se integraran por diputados electos de manera directa y secreta conforme al sistema de mayoría relativa.

Como se puede observar, las iniciativas de reformas en materia electoral de López Obrador no estaban fuera de lugar, pues por lo menos en el caso de la elección de los consejeros electorales por voto directo de los ciudadanos, evitaría que poderes formales y fácticos tuvieran injerencia en su designación. Y podría conjurarse en gran medida el riesgo que llegaran a la presidente del máximo instituto en materia electoral perfiles marcados por las suspicacias y por la corrupción, de los cuales nadie quiere hacerse responsable.