11/08/2026
“Pueblo” no existe, es una abstracción usada por políticos y demagogos para manipular a tontos
Sheinbaum, Trump y las angustias de la derecha

¡Trump, estás despedido! ¿Y ahora qué?
Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
"Como conocemos la historia y sabemos que el Presidente de EU sigue manteniendo mucho poder, no nos podemos olvidar del susto".

¡You’re fired! ¡Estás despedido! Así terminaba Trump su programa "The Apprentice" en la televisión, humillando, como suelen hacer otros presentadores que se hacen famosos por ser abusones, a quien no superaba la prueba en ese concurso competitivo.
Bueno, pues en el programa televisivo que son las elecciones, los norteamericanos le han dicho a Trump, que había presentado estos comicios como un plebiscito sobre su persona, ¡Estás despedido! O como le dicen en España los patrones a los trabajadores reivindicativos: ¡a la pvta calle!
Todavía, echando espuma por la boca, Trump ha dicho: si yo hubiera ido en las papeletas habría ganado. A la pvta calle, Donald Trump. Aunque hay un dicho castellano preocupante que reza: para lo que me queda en el convento, me cago dentro.
Trump sigue dando susto, aunque da menos miedo. Recuerdan en el medio norteamericano Politico que Trump puso de rodillas a grandes empresas, a universidades millonarias, a países aliados, y tambien a algún país adversario. Ese castillo del terror hoy va a dar menos miedo porque cada vez más gente va a ir abandonándolo (Canadá ya lo hizo). Los que donaron dinero, los que financiaron sus locuras (como el salón de baile), los que le rieron las gracias, hoy saben que han metido la pata y que, es probable, que tengan que rendir cuentas a la justicia porque donaron a cambio de prebendas. Todo se le va a poner un poco más difícil al trumpismo. Aunque, como conocemos la historia y sabemos que el Presidente de EU sigue manteniendo mucho poder, no nos podemos olvidar del susto, de toda la gente que aún le apoya, de los rotos permanentes que van a tardarse años en arreglar.
Con aún unas decenas de escaños por asignar, el resultado es contundente: 234 escaños demócratas frente a 139 republicanos en el Congreso. 100 escaños de diferencia. Y la mayoría de la cámara está en 218. Es decir, les sobran a los demócratas decenas de curules, algo que es importante porque los republicanos ya están intentando comprar votos de congresistas. En el Senado, 54 senadores demócratas contra 46 republicanos. La mayoría está en 51 escaños. Les sobran todavía tres. Y no nos olvidemos de Haley Stevens, la perdedora en las primarias demócratas contra El Sayed en Michigan -donde finalmente ganó ser el primer musulmán que llega al senado- que pidió finalmente el voto para el candidato republicano.
Lo más esperanzador de la victoria demócrata es que ha empezado la ruptura con la vieja guardia que era prácticamente reemplazable con los republicanos en sus objetivos principales. Donde no es menor poner en su sitio a Israel, un país de apenas nueve millones de personas que se ha convertido, con la dirección de Netanyahu y el apoyo de 2.5 millones de judíos sionionistas, en el mayor desestabilizador del planeta. Hoy son mayoría los norteamericanos que están con Palestina y no con los sionistas.
La ventana que abrió Zohran Mandami en Nueva York se amplía y un musulmán socialista, El Sayed, gana en Michigan; la demócrata Keisha Lance Bottoms, una mujer negra, ha ganado la gubernatura del estado de Georgia; una mujer de origen latino y también progresista, Gina Hinojosa, ha ganado en Texas, igual que el predicador Talarico ha ganado la candidatura demócrata al Senado en ese bastión conservador. Deb Haaland, también del Partido Demócrata, ha ganado la gobernación del estado de Nuevo México, convirtiéndose en la primera mujer nativa americana en ser elegida Gobernadora en la historia de los Estados Unidos. Razones para la esperanza. En California, Xavier Becerra, demócrata, ganó la gobernación, siendo el primer latino en ocupar el cargo en más de 150 años. Alexandra Ocasio-Cortez está más cerca hoy de ser la candidata demócrata en las elecciones de dentro de dos años.
Sin embargo, y con parecidos con la victoria de Lula, que, como dijimos, fue una victoria amarga, no hay que esperar que esta derrota de Trump cambie radicalmente las cosas. Es indudable que todo lo que haga Trump a partir de ahora va a estar más deslegitimado, pero no pensemos que todo el Partido Demócrata va a estar en contra de las decisiones desesperadas que tome. La bolsa no se ha resentido y sólo caben problemas para las tecnológicas que han apostado por Trump, con Elon Musk a la cabeza, y a las que nadie les tiene ningún aprecio.
Decía que hoy todas las victorias de la izquierda son amargas. En Brasil hay 60 millones que votaron al delincuente de Bolsonaro (que encima les dejó colgados huyendo a EU con la ayuda de Milei, que se convierte en cómplice del delincuente prófugo), el número dos de Lula, Ackmin, es un neoliberal, perdieron las cámaras, tienen que negociar con los evangelistas). Sin embargo, no podemos perder de vista que es un freno al tsunami reaccionario que se estaba produciendo en toda América latina, que ha demostrado que se puede ganar a la derecha pese a todas sus trampas y que la resignación no sirve para nada.
Por tanto, no hay que renunciar a la alegría ni tampoco ser ingenuos y engañarnos. Al Partido Demócrata le han votado 57 millones 896 mil 391 norteamericanos (el 54.9 por ciento), mientras que a los republicanos lo han hecho 46 millones 069 mil 313 personas (el 43.7 por ciento). La abstención, normal en estas elecciones, ha sido del 53 por ciento (en las generales participa en torno a un 10 por ciento más de electores). Por tanto, hay 46 millones de estadounidenses que les sigue pareciendo Trump una mejor opción que cualquier otra, que está lejos de los 77 millones que le votaron en noviembre de 2024.
El bofetón a Trump ha sido a través del Partido Demócrata. Y como recuerda el colombiano Víctor de Currea, fue Truman, demócrata, quien lanzó las bombas atómicas sobre Japón y llevó a EU a Corea; fueron Kennedy y Johnson quienes profundizaron la guerra de Vietnam; fue Clinton quien bombardeó Yugoslavia, un país que funcionaba mucho mejor que otros europeos; fue Obama quien desplegó en Afganistán más tropas que Bush, bombardeó Libia y multiplicó los ataques con drones, además de sancionar a Venezuela como un país de enorme peligro para EU; y Biden, el afable Biden, fue cómplice de la destrucción de Gaza. Y por eso, termina el profesor colombiano, “confundir una victoria demócrata con una victoria de la paz es desconocer la historia. En Washington cambian los presidentes, no necesariamente los imperios”.
Los economistas dicen que en la derrota de Trump ha afectado obviamente la economía (hasta los economistas neoliberales tienen que ser a la fuerza algo marxistas). En Alaska, donde hace frío, no pueden pagar el precio del combustible, y tienen claro que sin la guerra contra Irán eso no pasaría. Los republicanos han perdido en estados golpeados por los aranceles (los aranceles se terminan trasladando a los precios) y también en los estados limítrofes con Canadá, empobrecidos por la confrontación absurda de Trump con su histórico social (sólo han ganado los republicanos en Idaho y en Montana). Los aranceles y la guerra han subido el precio del combustible y de los alimentos.
Pero, además, y como ocurre siempre, cuando el pueblo ve empeorar su situación económica, tolera menos que en el entorno de la corte se enriquezcan los cortesanos. Y no solamente se han enriquecido Trump (oficialmente dos mil 200 millones más rico desde que entró en su segundo mandato; inoficialmente, cuatro mil millones de dólares), sino que también se ha enriquecido su familia y sus amigos, principalmente con las cripto monedas (donde unos pierden y otros ganan) y con el petróleo, además de inmuebles, tecnología o campos de golf). Siete de cada 10 norteamericanos han afirmado estar preocupados por la corrupción. Mientras que Trump se jacta de cómo se enriquecen sus amigos gracias a él.
¿Qué va a pasar ahora? En los medios conservadores, Trump ya es un pato cojo, un perro muerto, un cadáver andante. Exageran, pero algo de eso hay. Dicen en el diario español El Mundo: “Dentro del universo MAGA hay frustración y cada vez más dicen en voz alta que se ha perdido una oportunidad histórica, una ocasión que aparece sólo una vez cada varias generaciones. Trump había logrado aglutinar una coalición imposible entre los hombres más ricos del mundo, las figuras más importantes del mundo tecnológico, los evangelistas, parte del movimiento libertario, los rednecks, los adeptos a las conspiraciones, los insurreccionistas, los agotados de lo woke, los enfadados por la gestión de las fronteras, los hundidos por la inflación, los más irritados por las cuestiones identitarias y las guerras culturales. También los que simplemente se cansaron de la política tradicional y se divertían con el Presidente más extravagante de la época contemporánea. Hasta los latinos se pusieron de su parte. Pero esa coalición no parece que haya resistido bien la guerra de Irán, los delirios de grandeza, la corrupción desaforada, el enriquecimiento de Trump y su familia y los aranceles”. A lo que añadimos la persecución de los latinos por el ICE y las mentiras en torno a los papeles de Epstein.
Es muy probable que el fracaso interior lo quiera solventar Trump con aventuras internacionales, en las que encontrará apoyo de parte del Partido Demócrata. Hay que esperar un recrudecimiento del enfrentamiento con Irán pero sólo como excusa para encontrar algún acuerdo que puede ayudar a Trump a salvar la cara tras el que, quizá, sea el gran error político -que no moral- de su legislatura. Es muy probable que se recrudezca el ataque a México, reforzando los ataques jurídicos contra políticos mexicanos, siempre con la voluntad de debilitar a Claudia Sheinbaum y hacer al país más dependiente. Es muy probable que se incremente igualmente la dependencia de Venezuela de EU, haciendo indestructibles los acuerdos económicos, porque Venezuela es el único trofeo que Trump puede exhibir sin que se rían de él. Trump piensa que su legado será devolver a América a los norteamericanos y esa tarea se va a intensificar y no va a encontrar frenos en el Partido Demócrata. Y también por eso es muy probable que se refuerce la sumisión de los países del Escudo de las Américas, como ha hecho con Colombia vinculando cualquier venta de minerales raros a terceros países a la autorización norteamericana.
Hoy el mundo decente ha sonreído, al igual que el mundo sensato se ha preocupado, sabiendo, como dice la Tercera Ley de Newton, que toda acción produce una reacción. Que haya menos miedo, que cambie el Partido Demócrata, que se recupere un mundo basado en reglas, que la extrema derecha tenga hoy en el mundo menos fuerza, que los que le han plantado cara a Donald Trump tengan hoy un poco más de razón son buenas noticias. No lo son saber que la bestia herida que es Trump va a dar, moribunda, zarpazos.
Inés Gómez Mont, Álvarez Puga y sus fraudes

La detención de Inés Gómez Mont por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos, coloca nuevamente en la agenda pública la petición de extradición que –desde el año pasado– México realizó al gobierno estadounidense para que la extradite, derivado de tres órdenes de aprehensión en su contra emitidas por jueces federales, por su participación en delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal equiparada. Los mismos cargos por los cuales también hay órdenes de aprehensión en contra de su esposo Víctor Manuel Álvarez Puga, por quien también se ha pedido su extradición sin que eso se concrete.
A pesar de que desde 2025 México formalizó ante el gobierno estadounidense las solicitudes de detención con fines de extradición tanto de Álvarez Puga como de Gómez Mont, –como ha ocurrido con otras solicitudes de extradición de prófugos de la justicia que el Gobierno mexicano le ha pedido a Estados Unidos–, la administración de Trump se ha negado a extraditarlos.
Como ahora ocurre con Inés Gómez Mont, el año pasado Álvarez Puga también fue detenido por violaciones a las leyes migratorias estadounidenses. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo arrestó, pero estuvo apenas unos días detenido para después ser liberado bajo fianza. Precisamente está programada una audiencia para este mes de noviembre en la que se definiría el estatus migratorio de Álvarez Puga.
Para evadir la justicia mexicana, la pareja ahora está utilizando la artimaña de tramitar peticiones de asilo político diciendo que sufren persecución por su “ideología”, cuando en realidad las órdenes de detención que jueces federales emitieron en su contra derivan de sus delitos financieros: a ambos se les imputa su participación en una red que saqueó recursos públicos a través de empresas fantasma simulando contratos para desviar recursos del erario y ocultar su destino mediante operaciones de lavado de dinero.
Inés Gómez Mont y Víctor Manuel Álvarez Puga pasaron de protagonizar las páginas de las revistas de moda y farándula a la crónica judicial cuando las autoridades federales indagaron contrataciones que se hicieron años atrás, contrataciones que se hicieron durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y mediante las cuales se operó el desvío de recursos públicos.
Al revisar las transacciones que derivaron de esos contratos, a Gómez Mont y Álvarez Puga se les identificó como receptores en sus cuentas personales, de depósitos que provenían de los recursos públicos que se saquearon mediante facturación falsa emitida por empresas fantasma.
Según las investigaciones, ambos participaron en la utilización de un entramado de empresas fantasma y facturación falsa para saquear recursos del erario en una operación que se hizo en el año 2016 a través de la adjudicación directa de dos contratos por casi tres mil millones de pesos, que asignó el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), dependiente de la Secretaría de Gobernación, que entonces encabezaba Miguel Ángel Osorio Chong.
Supuestamente se adquiriría equipo tecnológico de vigilancia para penales federales, y pretextando motivos de seguridad nacional, se contrató por adjudicación directa a empresas usadas como parapeto para el desvío de recursos. El esquema operaba mediante triangulaciones: las contratistas a su vez dispersaban los fondos a otras compañías creadas sólo en papel, sin infraestructura, ni trabajadores (identificadas posteriormente por el Servicio de Administración Tributaria como EFOS, o Empresas que Facturan Operaciones Simuladas), con las cuales a su vez se simulaban operaciones contractuales y para ello también utilizaban facturación falsa. Así dispersaron el dinero para buscar diluir el rastro. Al seguir el rastro del dinero, las autoridades fiscales identificaron que una parte se depositó en las cuentas personales de Álvarez Puga, Gómez Mont, y otros de sus cómplices.
Ese millonario desvío ocurrió en el mismo gobierno –el de Peña Nieto– en que en otras dependencias funcionarios operaron el esquema de saqueo que detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que periodísticamente se conoció como la “Estafa maestra”. Al igual que en ese caso, las contratistas no realizaban trabajo alguno, ni entregaban insumo alguno, sino que se les usaba para el saqueo de recursos y la facturación falsa para encubrirlo.
En el caso que involucra a Álvarez Puga y Gómez Mont, la evidencia y elementos de prueba que la FGR obtuvo en su contra llevó a que desde el año 2021 jueces federales emitieran las órdenes de detención, pero se fugaron instalándose en Estados Unidos.
Inicialmente, como medida preventiva, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) los inscribió en la Lista de Personas Bloqueadas, una acción justificada por la gravedad de los delitos y el origen público de los fondos; pero, en una polémica resolución, jueces en materia administrativa protegieron a los factureros prófugos y les privilegiaron ordenándole a la UIF retirar sus nombres de dicha lista para que sus cuentas bancarias quedaran descongeladas. Aunque la UIF interpuso un recurso de revisión, el Poder Judicial ratificó el fallo a favor de Gómez Mont y Álvarez Puga.
Aunque estaban desde el año 2021 en calidad de prófugos, su localización era secreto a voces, tanto que las compañeras de televisión de Gómez Mont, sus comadres, como se llaman entre ellas, declaraban públicamente mantener comunicación constante.
El acceso financiero a sus cuentas bancarias con que les privilegiaron sus influencias en el Poder Judicial, les permitió continuar con el estilo de vida de lujos y excentricidades, tanto que, en Estados Unidos, continuaron adquiriendo mansiones y nuevas empresas.
Ahora está por verse si finalmente el gobierno estadounidense procede a su extradición, como le han requerido las autoridades mexicanas.
La importancia de que la justicia en nuestro país procese el caso Álvarez Puga-Gómez Mont es crucial no sólo por la defraudación imputada a la pareja y a sus cómplices directos, sino por el precedente estructural, porque el criminal esquema operativo que Álvarez Puga practicó durante años, se convirtió en una práctica sistemática adoptada por múltiples empresas para evadir impuestos, así como por funcionarios corruptos para desviar fondos gubernamentales.
Bajo la fachada de asesorías contables y servicios fiscales, el despacho de Álvarez Puga y las múltiples oficinas que abrió incluso a nivel internacional, operaba en realidad sofisticados mecanismos de defraudación fiscal, evasión y lavado de dinero. Su principal herramienta eran las redes de empresas fachada diseñadas exclusivamente para simular operaciones comerciales (factureras) y dispersar el dinero ilícito para borrar el rastro.
Como detallé en este espacio en la videocolumna titulada Mafias factureras: la historia del negocio familiar se remonta al año 2000, cuando los hermanos Víctor Manuel y Alejandro Álvarez Puga abrieron un despacho de asesoría fiscal y contable. Aunque la fachada legal consistía en gestionar obligaciones laborales como el pago de salarios e impuestos de terceros, se convirtió en uno de los primeros en promover, y vender los servicios de los polémicos y rapaces esquemas outsorucing que precarizaron el empleo en México. A través de esas tramposas estructuras de subcontratación, el despacho lograba que las empresas- clientes se eximieran por completo de sus responsabilidades laborales frente a sus empleados.
Este mecanismo resultaba sumamente lesivo para los trabajadores, pero altamente atractivo para las corporaciones que buscaban eludir sus obligaciones fiscales y patronales.
Ante la omisión o colusión de las autoridades, el despacho Álvarez Puga experimentó una rápida expansión nacional e internacional, multiplicando su cartera de clientes.
Para consumar sus fraudes, el despacho y sus ramificaciones utilizaban diversas artimañas jurídicas: crearon múltiples empresas sólo de papel en varias entidades. Estas compañías fantasma operaban bajo supuestas actividades de “ingeniería fiscal”, servicios financieros, administración o promotoras de servicios fiscales; también hicieron falsas cooperativas (registraban a trabajadores bajo figuras de sociedades cooperativas o en nombre colectivo para simular que eran socios y no empleados, privándolos de prestaciones básicas como el pago de utilidades, aguinaldos y cuotas de seguridad social); y la ya descrita emisión de facturas falsas usadas por sus clientes para deducir impuestos ilegalmente, haciéndolo pasar como compras de bienes o servicios, cuando en realidad se trataba de evasión fiscal.
A pesar de que, por lo menos desde el año 2010, las autoridades fiscales detectaron las estrategias de evasión fiscal y elusión laboral que el despacho Álvarez Puga hacía para un número cada vez más creciente de empresas, y que incluso el SAT cateó sus oficinas, se les permitió continuar operando.
La notoriedad del facturero Álvarez Puga en el mundo de la farándula fue a partir de que se casó con la conductora de televisión. El rostro y nombre de Víctor Manuel Álvarez Puga se volvieron habituales en las revistas de sociales y en las redes de las amistades de la conductora, quienes elogiaban a la pareja como “los mejores anfitriones”, haciendo ostentación de las celebraciones exclusivas, viajes de fin de semana en vuelos privados con champán y souvenirs de lujo.
La propia Gómez Mont se encargaba de exhibir en sus redes los viajes internacionales, prendas de diseñadores exclusivos, de relojería, joyería y colección de bolsos valuados en millones de pesos cada uno. Repasar la ostentosa exhibición de opulencia que por años hizo la pareja lleva también al cuestionamiento respecto al origen del dinero, sobre todo en el contexto de las investigaciones y graves delitos que les imputan las autoridades.
En México las redes de facturación falsa se convirtieron en algunas de las estructuras más lesivas porque se utilizan para operar delito de cuello blanco muchas veces vinculado también con delitos de alto impacto. Se volvieron un puente para simular operaciones, triangular recursos públicos y privados, y lavar dinero. El uso de ese mecanismo no sólo facilitó la elusión y evasión fiscal, sino que sirvió para el saqueo sistemático del erario.
Ese esquema no sólo ha sido una vía recurrente para el desvío de recursos públicos y el fraude fiscal, sino también un instrumento usado por la delincuencia organizada precisamente para el lavado de dinero.
Ante lo lesivo de ese esquema, las leyes actuales contemplan como delito grave la emisión y el uso de comprobantes fiscales falsos, ahora falta que se logren procesar judicialmente a los factureros.
Las ordenes de detención vigentes contra Álvarez Puga y Gómez Mont dan la posibilidad de que se procese formalmente uno de los mayores casos de delincuencia organizada vinculada a las mafias factureras.
Trump y MAGA están heridos

Las pistas estaban allí. El voto anticipado, las encuestas y el humor palpable en el ambiente apuntaban en la misma dirección. La jornada electoral del martes 3 de noviembre no fue perfecta para los demócratas, aunque sí fue costosa para los republicanos. Perder el mando del poder legislativo dificulta la aprobación de presupuestos, aumenta el peso del escrutinio y resta margen de maniobra presidencial. Si no es una herida mortal, al menos parece una.
Aunque Trump intentó distanciarse del resultado desde la antesala arguyendo que su ausencia en la boleta siempre afecta a los republicanos, en verdad el votante penalizó las promesas incumplidas de la Casa Blanca. Quedó confirmado lo que anticipaba la votación temprana en estados como Nevada, Florida o Texas, donde el latino humeaba señales de castigo. El apetito de cambio crece, aunque permanece insaciable. Mientras el simpatizante republicano pierde entusiasmo, los demócratas renuevan el espíritu combativo rumbo al 2028.
Trump llegó a la elección intermedia más debilitado que en su primer mandato. En aquel entonces, su aprobación media rondaba el 43 por ciento, cuando hoy oscila en 38 por ciento. Mientras Trump cerró fuerte en su primer ensayo, la segunda defensa registró una tendencia opuesta. El callejón sin salida en Medio Oriente fue el talón de Aquiles de la política exterior. En casa, lo que importaba al votante, la economía está lejos de encarnar el sueño americano por la llamada “crisis de asequibilidad”, un encuadre que antes afectó a Biden y que hoy provocó un efecto búmeran.
El factor L, por los latinos y no por Lula, fue clave para revertir el salto republicano de la elección pasada. En 2024, Trump ganó el 42 por ciento de este bloque electoral para superar el 28 por ciento que obtuvo en 2016 y 32 por ciento en 2020. Sin embargo, la luna de miel acabó pronto. Entre los latinos que votaron a Trump, la aprobación al Presidente cayó de 93 por ciento en febrero 2025 a 57 por ciento en octubre 2026. En total, sólo uno de cada cuatro latinos aprobaba la labor presidencial en la antesala de la elección intermedia. Al consultarles sobre el efecto económico de las políticas de Trump, el 74 por ciento de los encuestados señalaba que estas habían empeorado la situación. Es claro que la paciencia de los latinos duró poco.
Con las últimas conquistas azules, los ultras republicanos enfrentan un rival crecido que cava las trincheras del futuro. Los Socialistas Democráticos de América (DSA, en inglés) avanzaron, sin duda. No en todos los casos triunfaron en la elección general tras internas exitosas, pero una nueva camada de líderes cosecha lo sombrado por Bernie Sanders. Fueron sus soluciones audaces al alto costo de vida lo que entusiasmó a muchos votantes. También pudo haber contribuido su crítica punzante a la guerra a Irán y a las deportaciones de migrantes. En Nueva York y allende, la alianza entre Zohran Mamdani y Alexandria Ocasio-Cortez sumó aliados que podrían engordar un movimiento que crece. Ciertamente, liberales y moderados controlan aún el partido sobre los progresistas, aunque ofrecen menores certezas programáticas y discursivas.
En la otra cancha, MAGA como núcleo del partido republicano carece de un relevo generacional convincente para colmar el inminente vacío de Trump. Similar al aprieto demócrata tras el retiro de Obama, el vicepresidente en funciones es hoy el mejor posicionado para relevar al líder. Aunque J.D. Vance es mucho más joven como candidato que Biden, disputa la nominación con un viejo joven (¿o joven viejo?) como Marco Rubio, un halcón muy atado a la política exterior y la mano dura de Trump. Claro está, el Presidente podría hacer un Bolsonaro y heredar a sus hijos las llaves del movimiento en un punto bajo. El martes no logró despejar dudas sobre la interna republicana.
MAGA está herido, aunque no muerto. Trump enfrenta un panorama cuesta arriba para resolver el alto costo de vida y otras crisis. Con el castigo popular, el aura de “ganador” se desvanece, acaso para nunca retornar al clímax. Sin posibilidad de reelección y con un Congreso adverso, la Casa Blanca pasará a la defensiva o, como dijo Trump, se convertirá en el “señor Veto”. El mensaje de repudio y la potencial parálisis ponen en jaque cualquier legado, ladrón de sueño para todo mandatario. Entierran, además, la posibilidad de un retiro plácido, aunque quedan dos largos años de bloque histórico en disputa. Trump desea emular a Nixon, aunque podría terminar más bien como un Bush. Con tanto en juego, el riesgo de coletazos crece.
América Latina, al menos la vertiente no entreguista, cuenta los días para el retiro de Trump. La fuga de Bolsonaro a Miami delató, una vez más, la complicidad de MAGA con los ultras tropicales, hoy más nerviosos que ayer. El debilitamiento del trumpismo merma desde las opciones de reelección de Milei hasta las posibles alianzas de opositores empoderados por Washington, como Ricardo Salinas Pliego. Un benefactor más vigilado y atado de manos es oxígeno puro para liberales y progresistas de la región. Esos heridos de vida tendrán que cuidarse de la bestia lastimada que es el movimiento MAGA y anexos. Es en la lucha por la supervivencia donde la aversión al riesgo cae. Es cuando la bestia acorralada gime y alista el último embate.

Cardenismo y obradorismo

Cuauhtémoc Cárdenas, fallecido el 28 de octubre pasado, fue y será siempre un artífice de la historia mexicana y su figura, tanto en su lucha política como en su talante ético, es imprescindible en el campo de las izquierdas mexicanas. Esa es una tesis consabida en México, pero de todos modos vale la pena exponer algunas aristas que explican por qué.
Cárdenas Solórzano fue hijo de Lázaro Cárdenas, quien reestructuró al estado en México, sentó las bases para el milagro mexicano y redefinió a la nación al recuperar consignas incumplidas por la revolución y estabilizar al sistema político -con todo y sus contraluces- en un momento crítico internacional marcado por una Guerra Mundial. Se habla hoy de cardenismo precisamente porque su ideario y apellido no se limitaron a definir a un sexenio, son que lo trascendieron para conceptuar una forma de entender la política y un programa de gobierno en pos de las mayorías.
Cuauhtémoc Cárdenas, aun como hombre del PRI, se formó en esa línea, y desde ella fue la punta de lanza de la corriente política más importante de la segunda mitad del Siglo XX: la Corriente Democrática del tricolor, que en 1986 se organizó para oponerse al famoso dedazo presidencial, demanda que sin embargo entrañaba otra de mayor calado: una oposición al giro neoliberal del PRI en 1982, que fue el recurso desesperado con el cual el gobierno de De la Madrid trató de hacer frente, sin éxito, a la crisis inédita de la estanflación y a la debacle económica mexicana del echeverrismo y López Portillo.
La Corriente Democrática encabezada por Cárdenas fue un hecho inédito y de impacto profundo. En primera instancia, se trató de una ruptura en el interior del PRI, es decir, en el interior del partido que más años estuvo en el poder en el Siglo XX en el Mundo, y que más cohesionado permaneció por décadas, producto ello no de un consenso compartido sino de un verticalismo presidencialista que imposibilitaba la disidencia.
Los partidos políticos en el Mundo suelen tener sus conflictos internos usualmente por discutir sus principios ideológicos o por las disputas por sus candidaturas. El PRI había sido la excepción a esa regla en el Siglo XX global, y en su seno sólo se habían dado rupturas irrelevantes que terminaban en partidos pequeños, como fue el caso de ciertos generales en la fundación del PARM en 1954. Pero el caso de Cárdenas, junto con Rodolfo González Guevara, Ifigenia Martínez, Martínez Almaraz, Muñoz Ledo y otros, significó una ruptura exitosa porque sí puso en entredicho la estabilidad del PRI y en poco tiempo se convirtió en un frente electoral también inédito y en una candidatura competitiva en 1988, que sería víctima de un fraude electoral.
En el plano internacional, este proceso se dio de forma paralela a algo de enorme importancia. Mientras en el Mundo la Unión Soviética padecía una crisis de la cual no se repondría, el Bloque del este se acercaba a su disolución, y el Muro de Berlín estaba a punto de caer, el frente encabezado por Cárdenas sacudió la política mexicana. En otras palabras, mientras en el mundo la vanguardia de las izquierdas iba a la baja, en México las izquierdas variopintas iban al alza. De haberse respetado el triunfo presidencial de Cárdenas en 1988, hubiera significado el primer gobierno anti-neoliberal en el Mundo y se habría adelantado una década el reloj de América Latina, que tuvo hasta 1999 su llamado “giro a la izquierda” con gobiernos pos-neoliberales.
Esa ida al alza de las izquierdas mexicanas no era producto de la mera aura personal de Cárdenas sino de un proceso amplio y complejo. Desde la década de 1960, con el ambiente de la renovación cultural y estética de las izquierdas y las críticas a la Unión Soviética por su invasión a Checoslovaquia; y una década después con la reforma electoral de 1977 que institucionalizó un mejor pluralismo en México, a la par de que l decenio de 1970 ayudó a las fuerzas progresistas mexicanas a redimensionar los recursos energéticos y al nacionalismo en un contexto de desregulación neoliberal global, muchas organizaciones de ese espectro comenzaron un proceso de corrimiento hacia las democracia electoral y de redefinir un horizonte poscomunista.
El proceso no fue sencillo, pero facilitó el hecho de que en 1988 esas fuerzas vieran en Cárdenas a un liderazgo con el que podían coincidir. Los afluentes centrales de esa candidatura, así, eran una síntesis apretada y convulsa, pero con programa y fuerza definidos, de las izquierdas sociales y el nacionalismo revolucionario del PRI, con el cual, el comunismo mexicano siempre buscó tener interlocución, más allá de los vaivenes autoritarios del partido oficial.
Cuauhtémoc representó así no sólo una ruptura histórica de su corriente con el PRI, sino una ruptura del sistema político mexicano. Ello, porque el fraude de 1988 sería el principal aliciente para después construir una autoridad electoral autónoma que mejoraría las condiciones de competencia democrática en México, a pesar de que en la década de 1990, con el asesinato de perredistas a la cabeza, seguían vigentes prácticas autoritarias en el país. Así, la fuerza política que encabezó Cárdenas en 1988 no sólo organizó a las izquierdas políticas a su mejor plataforma, sino que también contribuyó como nadie a la democratización del país, que tiene tanto que ver con las luchas de abajo que con los acuerdos de arriba.
En ese proceso, una manifestación regional de ese cardenismo fue el obradorismo en Tabasco. Hoy que las fantasías acaloradas de las derechas pretenden no reescribir la historia, sino inventar sandeces, hay que repetirlo. En 1986, López Obrador simpatizó con el afluente de la Corriente Democrática del PRI y, mientras daba clases en la escuela de cuadros de ese partido, reivindicaba al nacionalismo revolucionario.
Luego de haber tratado de reestructurar a los ediles tabasqueños y de hacer asambleas de base, se distanció del partido sin salirse de él, cuestión que sí afianzó en 1988 al votar por Cárdenas, como documentó Jaime Avilés y todos los biógrafos del tabasqueño desde hace décadas; y en ese mismo año se convirtió en el único candidato a gobernador en el país propuesto por el Frente Democrático Nacional, luego de labrar una candidatura con base en acuerdos entre cárdenas y dirigentes partidistas tabasqueños, pero también a solicitud de los chontales con que AMLO había trabajado desde el Instituto Nacional Indigenista en 1976. Hoy hay voces no sólo necias sino deshonestas que pretenden negar estos datos para reducir la candidatura opositora de López Obrador en 1988 a un mero berrinche y, peor, acusan que el tabasqueño votó por Salinas en 1988, quien lo combatió con furor desde siempre, al acusarlo, mediante sus porros locales, de querer convertir las iglesias de la Chontalpa en células comunistas.
Desde Tabasco, López Obrador sería el artífice del PRD nacional. Mientras ese partido obtuvo una votación media nacional del 8 por ciento en 1991, en Tabasco, con AMLO como líder impugnador, logró el 19 por ciento. Y, asimismo, el éxodo por la democracia, encabezado asimismo por el tabasqueño, significaría un repunte nacional de la izquierda.
Con el visto bueno de Cárdenas, López Obrador se convertiría en el líder nacional del PRD, donde le dio los números más exitosos al partido en su historia, al ganar gubernaturas, municipios clave y la mayoría legislativa en 1997. En ese año, es imposible entender el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas como primer Jefe de Gobierno electo en la Ciudad de México sin el trabajo a ras de suelo que como líder del PRD e impulsor capitalino del cardenismo, hizo el tabasqueño.
Ambos, de 1997 a 2005, reestructurarían la capital de la república, fundamentalmente por un hecho: demostrar que la izquierda en el gobierno puede ser eficaz y popular, cuestión que dotó a ambos de credenciales para ser candidatos presidenciales en 2000 y 2006. Si bien hubo un distanciamiento más personal que ideológico entre ambos personajes en esa coyuntura, el ingeniero michoacano y el politólogo tabasqueño volverían a coincidir en diversas lides posteriores.
En ellas, se recuerda la lucha que ambos gestaron por la defensa de la soberanía en 2008, cuando Cárdenas participó en el debate petrolero que logró abrir el movimiento obradorista en el senado para oponerse a la privatización de Pemex promovida por el gobierno espurio de Calderón. Asimismo, la fotografía donde aparecieron juntos en 2011 para apoyar a Alejandro Encinas como candidato del PRD a gobernador del Estado de México habló por sí misma al dotarle de puntos de preferencia electoral al aspirante perredista.
Después, Cárdenas y AMLO, por su cuenta, serían ambos críticos de la deriva chuchista del PRD, partido que fundaron y que les fue robado por la runfla oportunista encabezada por Jesús Ortega. El tabasqueño se saldría del PRD en 2012 ante la imposibilidad de refundarlo; mientras que Cárdenas lo haría en 2014 como crítica a lo acontecido en Iguala, mientras ambos criticaron con dureza la tontería de la dirigencia perredista al sumarse al Pacto por México sin considerar que éste incluía la privatización energética consumada en 2013, cuestión a cuya oposición estaba inscrita en los principios del PRD.
Más tarde el cardenismo sería parte puntal en el triunfo de Morena en 2018, con Lázaro Cárdenas Batel como funcionario del gobierno de López Obrador en ese año, donde la recuperación soberana fue un horizonte ideológico que, con trabas y contraluces, logró tener avances en el país.
Más allá de las diferencias personales entre Cárdenas y el obradorismo, fueron mucho más notorias sus cercanías y colaboraciones conjuntas siempre. Querer separar hoy a ambos personajes no es un ejercicio de historia sino un intento sin rigor de tratar de exhibir un mito fantasioso: el de que existe una izquierda buena encabezada por personajes como Cárdenas y una izquierda mala encabezada por López Obrador. Ese cuento absurdo no sólo omite evidencia clave como la aquí descrita, sino que en el fondo es una reivindicación de que la izquierda debe existir sólo como fuerza testimonial u opositora, pero no gobernante. Y si no, que observen a las mismas voces que hoy alaban a Cárdenas pero en 1997, cuando el ingeniero gobernaba en la ciudad de México, y desde trincheras como Letras Libres se le decía ser un nostálgico del pasado populista; o desde Tv Azteca, con porros como Jorge Garralda a la cabeza, de plano se exigía su renuncia.
Esas prácticas que desde 1988 se emitieron contra Cárdenas hoy se repiten contra López Obrador y Claudia Sheinbaum. Que esas voces hoy usen a la memoria de Cárdenas para querer diferenciarlo por las peores razones del proyecto gobernante no sólo habla de su desmemoria sino de su falta de congruencia.
La seguridad del fuerte es la carga del débil

