6/24/2018

Dos generaciones

Jazz
Antonio Malacara

Si las más ligeras e inofensivasaproximaciones al jazz se convierten en todo un desafío para la proyección o la subsistencia de un músico, los terrenos de la improvisación libre resultan un tabú para la mayoría de los instrumentistas. Pero cuando un buen músico se anima a navegar por estas aguas, una nueva e inagotable forma de la belleza aparece ante nuestros asombrados ojos de niño.

Así debió entenderlo Israel Flores, percusionista queretano que después de batallar para organizar un festival de free jazz en su ciudad natal, decidió irse a radicar a Wuppertal, Alemania. “Conocí a mi esposa hace un año, durante el intermedio de uno de mis conciertos en Querétaro –nos platica Israel. Ella es Milena Sawczuk, maestra alemana de yoga, y decidimos mudarnos acá para formar familia; mi hija acaba de nacer. Ignoraba que esta ciudad es la cuna del free jazz europeo”.

¿La cuna del free jazz europeo? “Sí. Es la capital del free jazz porque vio nacer este género a cargo de dos nativos: Peter Brötzmann y Peter Kowald, en los años 60. Los dos vivían muy cerca de nuestra casa; por eso, una semana después de que nos mudamos me encontré a Brötzmann en la calle, pero sólo intercambiamos miradas y cada quien siguió su camino.
Una semana después me llegó un correo electrónico de la acordeonista Ute Völker, ofreciéndome un contrato para un concierto el 14 de junio, en la fundación ORT / Peter Kowald, con uno de los mejores saxofonistas de la ciudad, Hans Peter Hiby, quien recibió del mismo Brötzmann su primer saxofón.
Apenas el año pasado, Israel Flores editó su primer disco en formato físico: Los jaguares sueñan flamingos, pero su discografía digital es bastante amplia y se puede localizar en israelfloresbravo.bandcamp.com. Cuando le preguntamos qué pasaría con el festival de free jazz de Querétaro, nos respondió: Sé que no volveré a mi tierra en un largo tiempo, salvo para llevar a cabo el festival el próximo año. De ahí en fuera, ya me siento en casa.
Arturo Piña no era músico ni periodista, pero era un excelente y agudo crítico musical que compartía conceptos y observaciones con sus amigos cercanos, ya fuera en persona o vía Internet. El maestro y yo nos saludamos de mano y nos vimos a los ojos en dos ocasiones; una de ellas, cuando vino a Ciudad de México para un chequeo médico; la otra fue en 2016, cuando asistió a la presentación del Atlas del Jazz en México en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
En aquella ocasión, Arturo sorprendió al profesorado de la Facultad de Música –todos ellos admiradores confesos del maestro–, pues una añeja enfermedad lo mantenía prácticamente retirado, dedicado a leer y a escuchar jazz, y a asesorar de vez en vez a los productores de radio y algunos jazzistas locales.
Arturo Piña, químico farmacéutico, nació el 3 de agosto de 1936 en la ciudad de Mérida; decidió ir a vivir a Tuxtla Gutiérrez y ahí dio clases en la universidad, fundó uno de los más importantes laboratorios del estado y destacó ampliamente entre la comunidad científica (el auditorio del Issste estatal lleva su nombre).
Pero la pasión más grande de su vida fue la música, esencialmente el jazz. “Soy melómano, audiófilo y discófilo desde los nueve años –me decía–, pero mi pasión es el jazz”. Sus conocimientos jazzísticos eran realmente impresionantes, pero lo que más me sorprendió siempre fue la pasión, el bendito delirio con el que escuchaba y compartía la música. Arturo tenía miles de discos de jazz y tenía apuntes a mano de todos los solos de todos y cada uno de sus discos. Ojalá que la Unicach tuviera la iniciativa de publicar esos apuntes.
Arturo Piña leía esta columna todo el tiempo; si por alguna razón se retrasaba su publicación, me hablaba por teléfono para saber qué pasaba. Si alguna nota le gustaba particularmente, igual me hablaba y platicábamos 20 o 30 minutos.
Él murió el pasado 9 de abril. Todo Chiapas y yo sabemos que su paso por este planeta ha sido trascendental, fundamental para la música, para entender que gente como él no sólo dignifica nuestra especie humana… atempera también el fuerte hedor de estos días.Descanse en jazz.

6/23/2018

Mujeres de Morena, del sueño igualitario a la realidad


Así lo dice el Manual “Femsplaining: hablemos de nosotras”, creado por las mujeres del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)


Nueva York, 19 jun. 18. AmecoPress.- Pasar del sueño igualitario a la realidad, esa es la propuesta de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) para las mujeres, tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial del 1 de julio en México.
Así lo dice el Manual “Femsplaining: hablemos de nosotras”, creado por las mujeres de Morena, que plantea un esquema para que “abran más los ojos” y opten por un cambio ante la fatal realidad en que sobrevive la población femenina en México y que constituye 52 por ciento de la lista nominal, según el Instituto Nacional Electoral (INE).
Por eso se les invita a votar por Morena, como una oportunidad para optar por la justicia, por una vida nueva e incluyente, como lo propone la alianza electoral “Juntos haremos historia”, que encabeza López Obrador.
El Manual fue dado a conocer en mayo pasado por Olga Sánchez Cordero, a quien el candidato presidencial propuso para ocupar la Secretaría de Gobernación. “Es un Manual, dijo la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para hablarlos, para escucharnos, para dejar atrás nuestros miedos, para salir adelante, empoderarnos, para explicarle al mundo que existimos”.
A nosotras, dice Sánchez Cordero, “nos han impuesto el papel de cuidadoras, musas, acompañantes, nunca de protagonistas”. Y es por es que llama la atención que la invitación de Morena sea no sólo al diálogo, sino a planear las bases sobre las cuales podemos avanzar de la mano de la contraparte masculina.

Recursos

El documento trata temas específicos, como educación y cultura, y retoma propuestas de política pública, como el apoyo económico de 20 mil pesos anuales a cada alumna del país, así como incluir en el mercado laboral a dos millones 300 mil jóvenes.
Habla también de impulsar el aumento al salario mínimo y la aplicación de la justicia, un tema de extrema urgencia y uno de los mayores anhelos de la población sumida en la desesperanza ante la creciente violencia y la corrupción.
Sobre el grave tema de la pobreza, “Femsplaining: hablemos de nosotras” plantea la creación de centros productivos en zonas urbanas marginadas de las ciudades, así como programas de atención ciudadana gestionados por mujeres, quienes serán remuneradas.

Salud para las mujeres

El Manual habla de tener guarderías y estancias infantiles de calidad, a través de la Secretaría de Desarrollo Social, que favorezcan la incorporación de las mujeres a la estructura laboral. Además, habrá incentivos para que las labores de cuidado se distribuyan en igualdad y que se reconozcan los derechos de paternidad.
La salud, indica el documento, tendrá cobertura universal y atención médica de calidad para las mujeres, desde el primer nivel de atención hasta la medicina especializada. Se garantizará asimismo la atención a mujeres embarazadas y que viven con VIH y Sida.

Contra la violencia de género, justicia

“Femsplaining: hablemos de nosotras” destaca la necesidad de crear protocolos de atención a víctimas, con perspectiva de género; perseguir los crímenes de odio y garantizar que las autoridades no revictimicen a las mujeres. Las autoridades, dice, deben comprometerse a llevar los asuntos hasta el último momento procesal.
Habla también de políticas públicas con perspectiva de género, de la integración de un gobierno paritario para garantizar la representatividad y el balance entre hombres y mujeres. Y también señala la necesidad de democratizar la sociedad desde la familia.
Es un proyecto atractivo, digno de ser votado no solo por las mujeres, sino por los hombres que sueñan con nosotras con un mundo igualitario, democrático y justo.

Mujeres en Morena

Quienes decidan dar su voto a Andrés Manuel López Obrador el próximo primero de julio deben de saber que su gabinete estará integrado por las siguientes mujeres: Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación; Josefa González Blanco Ortiz Mena, secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales; Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo y Previsión Social.
También estarán Norma Rocío Nahle García, secretaria de Energía; María Luisa Albores González, secretaria de Desarrollo Social; Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura; Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, secretaria de la Función Pública; Graciela Márquez Colín, secretaria de Economía, y María Elena Álvarez-Buylla, directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Sin duda un proyecto de nación en donde se incluye a las mujeres no para “cubrir cuotas”, sino para responder con máximo talento y compromiso a la coyuntura actual que muestra a un país convertido en una verdadera tragedia nacional.
Y desde aquí, desde la capital financiera del mundo, es grato dar la bienvenida a estas mujeres que, junto con López Obrador, harán realidad los sueños de mujeres y hombres mexicanos, con un proyecto de país incluyente, con perspectiva de género, desde los mandos.
¡Vivan también las mujeres progresistas y comprometidas que votarán por esta opción!
Foto: Archivo AmecoPress.

ONU lucha contra desigualdad estructural de género

Thalif Deen entrevista a PURNA SEN, coordinadora ejecutiva y portavoz para Acoso Sexual y Otras Formas de Discriminación de la ONU.

Purna Sen es la nueva coordinadora ejecutiva y portavoz para Acoso Sexual y y Otras Formas de Discriminación. Crédito: ONU.
NACIONES UNIDAS, 15 jun 2018 (IPS) - La nueva coordinadora ejecutiva y portavoz para Acoso Sexual y Otras Formas de Discriminación de la ONU, Purna Sen, aprovechará la campaña del secretario general para “encontrar soluciones duraderas y frenar, prevenir y responder al acoso sexual tanto dentro como fuera de la Organización de las Naciones Unidas”.
En el marco de la política de tolerancia cero contra la explotación y el abuso sexual en el sistema de la ONU, lanzada por el secretario general, ONU Mujeres designó el 11 de abril a Sen para buscar revertir la situación.
La decisión del secretario general, António Guterres, obedeció a las crecientes denuncias dentro del foro mundial.
En 2015, ONU Mujeres, creada cinco años antes para empoderar a la población femenina, recibió una denuncia de acoso sexual de parte de un contratista, la que se confirmó y llevó a la agencia a concluir de inmediato el contrato vigente, indicó Sen.
En 2016 hubo dos denuncias que no se confirmaron y, en 2017, hubo otra por mala conducta sexual de una funcionaria de ONU Mujeres, que todavía está en etapa de investigación.
Sen comenzó su trabajo con dos llamados: primero, pidió a las mujeres que compartieran sus experiencias de agresión y acoso sexual y, segundo, pidió ejemplos de buenas prácticas, políticas y leyes para hacer frente al problema, que se pueden enviar por correo electrónico: end.sexualharassment@unwomen.org
“ONU Mujeres se creó para proteger y promover los derechos de las mujeres. Tenemos un papel único al encabezar la acción para establecer responsabilidades”, señaló la directora ejecutiva Phumzile Mlambo-Ngcuka al nombrar a Sen.
“Eso significa tolerancia cero a la violencia y al acoso, y acciones para garantizar el apoyo a las víctimas. Actualmente, hay normas culturales y prácticas que habilitan el acoso y penalizan a las víctimas. Eso tiene que cambiar”, sentenció.
IPS: ¿Cuál es su respuesta a las acusaciones de altos funcionarios que denuncian que el personal femenino subalterno se les tiran encima a sus jefes como forma de promover sus carreras?
PURNA SEN: Decodifiquemos esa información. ¿Se aduce que las mujeres ofrecen favores sexuales a cambio de empleo o promociones? Si es así, hay respuestas claras.
Ensuciar el profesionalismo, las capacidades y la contratación con cuestiones de comportamiento sexual es inapropiado y no es defendible.
Eso es así, ya sean altos cargos con poder (la mayoría hombres) o personal joven, por lo general mujeres, jóvenes y personal local. Favores sexuales a cambio de promover una carrera es, por supuesto, inaceptable.
Esa posibilidad o práctica no debe distraer de la grave y generalizada discriminación de género estructural en función del sexo que se manifiesta en el acoso sexual, abuso, agresión o represalia por las acusaciones.
Esos hombres en altos cargos que hacen esas acusaciones, sin duda, tuvieron la oportunidad de usar sus puestos para plantear el asunto a lo largo de sus carreras. ¿Lo hicieron? ¿O lo plantean ahora que las mujeres reclaman responsabilizar a los abusadores?
Tratar al acoso sexual como incidentes aislados o como actos incomprensibles de personas (como sugiere la formulación de la pregunta) es problemático.
Lleva a la ofuscación o a la negación de la base estructural y sistémica de las desiguales en las estructuras de poder, en las que hombres poderosos (predominantemente) concentran la autoridad y el control sobre el personal más joven (probablemente más mujeres y locales) de forma tal que pueden incidir en sus carreras o experiencias de trabajo.
La negación, la distracción y las excusas para la agresión y el acoso ilustran culturas donde la seriedad y el daño del acoso no se reconocen ni se priorizan.
IPS: Una resolución de la Asamblea General de la década de los años 70, reafirmada posteriormente, llama a lograr la igualdad de género en el personal de la ONU, en especial en los cargos de decisión.
¿Cómo se ajusta ONU Mujeres a esa resolución? ¿Qué proporción tiene de hombres y mujeres?
PS: ONU Mujeres apoya los esfuerzos hacia la igualdad de género del secretario general a través de su mandato único para liderar y coordinar el trabajo del sistema de la ONU, así como promover la responsabilidad, que incluye monitorear regularmente el avance en todo el sistema.
ONU Mujeres también sirve de guía sustantiva en materia de igualdad de género y otros asuntos relacionados para el sistema de la ONU, y de repositorio de buenas prácticas, ofrece pautas y herramientas, y analiza las tendencias en la ONU para identificar obstáculos y agentes de cambio y así  avanzar hacia una representación equitativa.

Además, ONU Mujeres respalda la colaboración y el intercambio de información entre agencias, así como la construcción de capacidades a través de redes de género en todo el sistema, que incluye Puntos Focales de Género, la Red Interagencial sobre la Mujer y la Igualdad de Género (IANGWE) y el Plan de acción para todo el sistema sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (ONU-SWAP).
Otra iniciativa importante de ONU Mujeres es la elaboración de las Pautas de Ambientes Propicios, con recomendaciones y medidas prácticas para todo el sistema para crear un ambiente laboral sin discriminación, acoso y abuso de la autoridad, así como apoya a las mujeres en su desarrollo laboral mediante políticas que contemplan la familia, el equilibrio entre vida personal y laboral y programas de desarrollo profesional.
En este momento, la razón de género es 71 por ciento de mujeres y 29 por ciento de hombres.
IPS: ¿Cuál es su respuesta al argumento de que los puestos de trabajo en la ONU deben ser para los más calificados y más competentes y no definirse en base al género?
PS: El problema con esa pregunta es que asume una contradicción entre ser “el más calificado y el más competente”, por un lado, y la búsqueda de la equidad de género, por otro. Es una premisa falsa. Asume que el objetivo de la equidad de género es echar por la borda la capacidad y la buena calificación.
Detrás de esa afirmación está la creencia (porque en general se designa a un gran número de mujeres como medida de equidad) de que no pueden ser las más calificadas ni las más competente.
Eso refleja creencia asociada al género sobre la incompetencia esencial de las mujeres, a diferencia de la innata capacidad de los hombres. Rechazo esa suposición, y hay muchos ejemplos que lo respaldan.
En definitiva, las mujeres pueden ser, y son, tanto competentes como calificadas. Más pertinente es la pregunta, ¿por qué no se eligen a las mujeres competentes y calificadas?
El mismo supuesto de género que presupone que las mujeres no pueden ser ninguna de las dos cosas es lo que frena que se reconozcan y se recompensen sus verdaderos talentos, habilidades y capacidades. Las culturas de la desigualdad de género son perniciosas y están vencidas desde hace tiempo.

Traducción: Verónica Firme

La estampida

Miguel Lorente Acosta


Cuando le abren las puertas a una manada se produce una estampida… los valores salen corriendo, los principios huyen asustados, la esperanza busca un refugio para no ser devorada por esa manada de significado que sale a las mismas calles donde ya antes había atacado a sus presas, y a la convivencia de una sociedad democrática que entiende que la libertad no puede ser utilizada para ejercer la violencia sexual.
Y no es de extrañar que en esa estampida de sentimientos e impotencia, la confianza sea arrollada y se levante una polvareda de indignación para llenar el ambiente donde todo aparece confuso y borroso.
La Justicia no es un valor individual, el Derecho se aplica sobre casos particulares para que prevalezca el valor de la Justicia, pero el Derecho no es la Justicia. Y es esa dimensión social la que debe tenerse en cuenta a la hora de tomar determinadas decisiones, algo que el derecho sabe de sobra cuando no duda en recurrir con frecuencia a conceptos como el de la “alarma social”, “condena ejemplar”, “principio de realidad”… para justificar sus decisiones más allá de los elementos particulares de un determinado caso.
Y lo que sorprende en el caso de la manada es la visión sesgada que se tiene de la realidad y de la sociedad al contemplarla con la visión monocular del machismo, que convierte el paisaje en un escenario plano, gris y parcial. La perspectiva de género no es mirar con un tercer ojo, como si se tratara de una capacidad reservada a quienes se asemejan a cíclopes, sino abrir los dos ojos e incorporar la realidad de las mujeres, y entender cómo esa visión en blanco y negro del machismo genera demasiados claroscuros para ocultar todo lo que le afecta a ellas. Si no fuera de ese modo, sería imposible que sólo el 1% de la sociedad considere que asesinar a 60 mujeres cada año es un problema grave (CIS), y que el 11% de las mujeres de la UE haya sufrido violencia sexual (FRA, 2014), con un porcentaje mínimo de condenas.
La liberación de los miembros de la manada puede ajustarse a Derecho, nadie lo duda, como también se ajusta a Derecho la sentencia que los condena, pero ese Derecho anda desajustado de la realidad y del ideal de Justicia de una sociedad que no acepta que la desigualdad reinante y su machismo inspirador sitúen a las mujeres en el objetivo de la violencia de género.
Porque esa liberación no se produce en un contexto neutral, sino que lo hace en una sociedad que con el Derecho en una mano y los hechos probados en otra entiende que el fallo ha fallado al considerar los hechos como abusos sexuales, mientras que otra parte de esa misma sociedad se dedica en medios y redes sociales a defender a los agresores y a atacar a la víctima, negando lo que la propia sentencia da por probado; tanto que un profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, sin más criterio que sus propias ideas y sin haber leído la sentencia ni haber visto pruebas ni indicios, se atreve a hacer público en un vídeo su ataque a la víctima y la defensa a los agresores.
Y todo ese revuelo no es inocente ni casual. Si analizamos lo ocurrido en todo este tiempo podríamos preguntarnos, ¿quién ha salido victorioso de toda la situación generada, la mujer que ha sufrido la agresión y quienes la apoyan, o la manada y quienes los defienden? Veámoslo en tres referencias:
  1. Toda la movilización en apoyo de la víctima y lo que decían que era un intento de presionar al tribunal para que condenara, además de  afirmar que se trataba de una “pena de telediario”, al final lo que “ha conseguido” es que unos hechos probados compatibles con una violación hayan sido condenados como abusos sexuales.
  2. La mujer que ha sufrido la agresión ha sido cuestionada y atacada en su intimidad y privacidad, antes y después del juicio, y ha quedado expuesta a futuros ataques y a críticas permanentes.
  3. Los miembros de la manada, condenados a más de 9 años por abusos sexuales, han salido en libertad provisional por “cuestiones que se ajustan a Derecho”.
Claramente, quien ha salido victorioso, una vez más, es el machismo, los machistas y su idea de Justicia que minimiza las consecuencias sobre las mujeres víctimas de la violencia de género, y sobre el ideal de Justicia de una sociedad que cree en la Igualdad pero que le impiden alcanzarla. Ya el hecho de que la violencia sexual siga siendo considerada como un delito semi-público, como si no afectara a los valores de toda la sociedad, dice mucho de esa idea de Justicia.
No nos deben confundir, si la Audiencia Provincial de Pamplona hubiera mantenido la prisión de los miembros de la manada también se habría ajustado a Derecho, y al hacerlo se habría defendido otra idea de Justicia y de entender la convivencia en sociedad. Por eso sorprende que quienes antes no paraban de recurrir al argumento del voto particular que negaba los hechos para defender la inocencia de la manada, ahora no digan nada del voto particular de un miembro del tribunal en contra de la libertad provisional. A ellos les da igual, lo único que les interesa es su “visión particular” de la realidad para imponerla al resto por medio de la desigualdad, el poder que les otorga y la violencia necesaria.
La liberación de la manada ha producido una estampida, pero que no se confunda nadie, es una estampida de una sociedad que corre veloz hacia la Igualdad y su ideal de Justicia.

Valentina Rosendo: 16 años para romper la cadena de impunidad


   Soldados que la torturaron sexualmente serán sentenciados



Desde 2002 recorrió kilómetros para tocar puertas de oficinas gubernamentales cargando a su pequeña hija en brazos. Le dijeron mentirosa y la expulsaron de su comunidad por haber denunciado a soldados del 41 Batallón de Infantería del Ejército mexicano. Han sido 16 años de buscar una justicia que por fin parece asomarse.
Su lucha no fue fácil y no fue corta. Comenzó cuando denunció que el 16 de febrero de 2002 en la comunidad de Caxitepec, en el municipio de Acatepec en el estado de Guerrero, fue interrogada, golpeada, violada y torturada sexualmente por dos miembros del Ejército mexicano, mientras otros seis militares observaban.
Desde entonces, Valentina Rosendo Cantú tuvo que enfrentar al Ejército, declarar frente a los militares, tocar las puertas de instancias nacionales y llegar a organismos internacionales para que la justicia le devolviera lo que perdió aquel día. Aunque pudo abandonar la denuncia no lo hizo, continuó en su empeño de demostrar que su palabra era verdad.
Hoy, la niña de 17 años que sobrevivió a la tortura sexual en un pueblo de la Montaña de Guerrero, es una mujer que empieza a reacomodar las piezas movidas de su vida. Cada vez que se acerca a la justicia una pieza encuentra su lugar y este año el rompecabezas de su historia está a punto de encajar.
El pasado 1 de junio el Juzgado Séptimo de Distrito en el estado de Guerrero, a cargo de la jueza Iliana Fabricia Contreras Perales, condenó a 19 años, cinco meses y un día de prisión, al cabo de infantería Nemesio Sierra García y al exsoldado Armando Pérez Abarca, quienes en 2002 violaron y torturaron sexualmente a la indígena.

ROMPER LA CADENA DE LA IMPUNIDAD

A pesar de que Valentina denunció a los militares un par de días después de la agresión y de que el 41 Batallón de Infantería tenía los nombres de los elementos de las fuerzas armadas que en febrero de 2002 estaban realizando tareas de seguridad en Acatepec para destruir plantíos de amapola, la denuncia de la joven encontró múltiples obstáculos para llegar a una conclusión de los hechos ocurridos aquella tarde, cuando ella lavaba ropa en un arroyo cercano a su hogar y al pueblo de Barranca Bejuco y cuando los varones vestidos de camisola verde, pantalón verde y botas negras que portaban armas largas, la agredieron.
Aunque su vida dio un vuelco, durante todos estos años logró reconstruirse. Hoy la pequeña niña que llevó a todos lados en brazos en su búsqueda de justicia, es una joven estudiante de preparatoria.
A Valentina no la derrumbaron, aún cuando las autoridades mexicanas, primero las militares y luego las civiles, apostaron para que ella desistiera la denuncia y su demanda ante instancias internacionales donde sí fue escuchada. Su caso llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), quien en agosto de 2010 ordenó al Estado mexicano investigar los hechos y sancionar a los responsables. 
Como parte de esa sentencia el 15 de diciembre de 2011, el Gobierno mexicano, en voz del entonces secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, le ofreció una disculpa pública por no protegerla ni garantizarle justicia, Valentina afirmó: “lo que sigue es la investigación”. Desde entonces su interés ha sido lograr que sus agresores estén tras las rejas, donde ya están recluidos.
Luego de conocer la sentencia en su contra, uno de sus agresores, Armando Pérez Abarca interpuso un recurso de apelación en contra del fallo y aun no se sabe si Nemesio Sierra García, el otro agresor, hará lo mismo. Aun así, los abogados de Valentina, Vidulfo Rosales Sierra e Isidoro Vicario, quienes forman parte del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, deberán presentar sus argumentos para que la apelación no favorezca a los acusados y la sentencia quede firme.
16 años después, Valentina lo logró y demostró que su dicho era verdad. Hoy más que nunca las palabras que mencionó el día que aceptó las disculpas públicas del Estado mexicano se mantienen con fuerza: “Sigo con la frente en alto, con dignidad de mujer indígena. Estoy orgullosa de mí por ser quien soy. Mujeres, luchar es seguir adelante, es romper la cadena de la impunidad”.

TESTIMONIO PARADIGMÁTICO

La indígena tlapaneca logró lo que pocas mujeres víctimas de violencia sexual, lo que no ha conseguido Miriam López, detenida y torturada sexualmente en Baja California; Denise Blanco, Korina Utrera y Wendy Hernández, torturadas en Veracruz; Cristel Piña, violentada en Chihuahua; Yecenia Armenta en Sinaloa; Belinda Garza en Torreón y otras tantas sobrevivientes que esperan castigo para los soldados, marinos o policías que las violentaron. 
En un primer momento en 2013, y tras la sentencia de la CoIDH, la Fiscalía para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) consignó la averiguación previa por los delitos de tortura, abuso de autoridad y violación sexual, los dos agresores fueron juzgados y sancionados por tortura y violación sexual ya que el abuso de autoridad quedó integrado en la descripción de estas conductas. 
El valor de Valentina es un precedente para otros casos no sólo por el mensaje que manda al alzar la voz contra la impunidad militar sino por la sentencia que emitió la jueza Contreras Perales, quien actuó siguiendo la resolución de la Corte Interamericana y los preceptos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre juzgar con perspectiva de género los casos de violencia sexual.
En la sentencia a favor de la indígena, dada a conocer por los abogados este lunes 18, la jueza dio valor preponderante a las declaraciones de la joven, dio carácter probatorio a los testimonios de su entonces pareja y de la cuñada de la víctima, quienes a pesar de no estar en el momento de los hechos sí pudieron darse cuenta del estado en el que se encontraba la sobreviviente una vez que pudo llegar a su casa.
Y no sólo eso, la jueza utilizó el término de “asimetría de poder” al señalar la especial vulnerabilidad en la que se encontraba la entonces niña de 17 años en relación con sus ocho agresores, seis que la observaron y dos más que la violaron, es decir hombres que pertenecían a las fuerzas armadas.
Las amenazas en su contra, el abandono de su pareja y el ser exiliada de su comunidad no logró rendir a Valentina; por el contrario, su testimonio según se dejó en claro en la sentencia, hizo ver las consecuencias de una agresión sexual en una comunidad indígena y los efectos en el círculo familiar, consecuencias que convierten a la violación en tortura.
A pesar de que los dos agresores trataron de desestimar los dichos de la joven porque su testimonio, declarado en tres ocasiones, tuvo variaciones que ellos consideraron “inconsistencias en el proceso”, la jueza dijo que su palabra se debía valorar considerando que su lengua materna no era el español y que los hechos en sí tienen una naturaleza traumática.
Los dos acusados quisieron echar abajo la denuncia argumentando que no había constancia médica que acreditara semen en la víctima, algo que para el Juzgado no era admisible considerando la falta de servicios médicos en la zona montañosa de Guerrero que dificultó la obtención de un examen ginecológico. Aunque hay que decir que ella acudió a una clínica donde se le negó el servicio porque el personal no quería problemas con los militares. 

EXHIBIR LA IMPUNIDAD

Este lunes 18 Valentina Rosendo Cantú, acompañada del director de Tlachinollan, Abel Barrera; del representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jan Jarab; de la subdirectora del Centro por la Justicia y el Derechos Internacional (Cejil), Marcia Aguiluz; y de la representante Amnistía Internacional, México, Tania Reneaum, hablará de los alcances de esta sentencia.
Hablará de su batalla para exhibir la impunidad militar y de otros elementos encargados de la seguridad pública, de cómo la indígena tlapaneca Inés Fernández Ortega, también fue violada sexualmente por militares en 2002, en el estado de Guerrero, y continúa con una lucha similar a la suya para que los soldados que la violentaron estén en prisión.
Desde mayo de 2015 cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó hacer un análisis a profundidad sobre los estándares que estableció la CoIDH en materia de género, etnicidad y tortura sexual en las sentencias dictadas por los casos de Valentina e Inés, ellas mostraron que su tenacidad no cesaría hasta poner su dignidad en alto.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

Clamor contra la "justicia patriarcal" el día que La Manada sale de la cárcel


EFE/Juan Carlos Hidalgo
Miles de personas han vuelto a salir a la calle en decenas de ciudades españolas para mostrar su indignación contra “la justicia patriarcal” por la libertad provisional de los integrantes de La Manada, a quienes han deseado que la “calle sea la cárcel”.
Convocadas por asociaciones del Movimiento Feminista,  las movilizaciones han tenido lugar poco después de que los cinco miembros de La Manada abandonaran los centros penitenciarios en los que se encontraban -la cárcel militar de Alcalá de Henares (Madrid) y la prisión de Pamplona- tras pagar los 6.000 euros de fianza impuesta por la Audiencia de Navarra.

Gritos como “no es no”, “justicia machista, defensa feminista”, “no es abuso, es violación”, “Audiencia de Navarra, semilla de manadas”, “si nos tocan a una, nos tocan a todas”, o “yo sí te creo” se han escuchado de nuevo, casi dos meses después de las oleadas de protestas que siguieron a la sentencia que condenó a La Manada por abuso y no por violación.
En el centro de Madrid, miles de personas han cortado algunas de las calles principales como la Gran Vía, después de concentrarse frente al Ministerio de Justicia contra la decisión de la Audiencia de Navarra.
“No es abuso, es violación. Nosotras sí te creemos” o “nos han declarado la guerra. Que la calle sea la cárcel” son algunas de las frases que se han podido pueden leer en las pancartas de los asistentes, que han coreado lemas como “Madrid será la tumba del machismo”.
Varios centenares de mujeres se han concentrado en la plaza Sant Jaume de Barcelona, donde han usado cacerolas y llaves para hacer una protesta sonora.

Los convocantes de la movilización han subrayado que no se puede “permitir que los cinco violadores de La Manada queden totalmente impunes”: “Queremos justicia y no se ha hecho. Después de esto, ¿qué podemos esperar?”, se han preguntado.

En Pamplona, donde se produjeron en los Sanfermines de 2016 los hechos por los que fueron condenados José Ángel Prenda, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo, Antonio Manuel Guerrero y Ángel Boza Florido, se han congregado miles de personas en la plaza del Ayuntamiento.
“¡¡No es no. Justicia!!” es el lema de la pancarta que ha encabezado la protesta, que han portado mujeres con guantes rojos, color con el que desde hace años se simboliza el rechazo a las agresiones sexistas en Navarra.
Es el segundo día de protestas en Pamplona, después de que ayer al poco de conocerse la decisión del tribunal se convocara de otra de forma espontánea.
En las capitales andaluzas los manifestantes, la mayoría mujeres, han sido miles. En la ciudad en que viven los miembros de La Manada, Sevilla, unas cinco mil personas se han concentrado en la Plaza Nueva bajo el lema “Si La Manada sale a la calle, nosotras también”.
Un millar de personas se han manifestado en Granada ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y otras ciudades como Jaén, Almería, Cádiz o Linares han protagonizado concentraciones.


En el País Vasco, miles de mujeres se han manifestado. En Bilbao se han exhibido carteles con frases como “sí es sí”, “no a la cultura de la violación”, “basta de justicia patriarcal” y “nosotras te creemos”.
Por su parte, en San Sebastián cientos de personas se han movilizado bajo la consigna “ante los ataques sexistas, solidaridad feminista. Ninguna agresión sexista sin respuesta” y han desplegado banderas moradas.
Mujeres y hombres de todas las edades se han congregado en Valencia frente a la Delegación del Gobierno para denunciar que “la justicia patriarcal es letal”.
El nuevo delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, ha bajado a la concentración y ha conversado con las entidades feministas convocantes, y posteriormente se ha reunido con una representación de esos colectivos.


En Castilla-La Mancha se ha exigido una justicia “más humana, sensible y formada en género”, mientras que en Asturias, centenares de personas han mostrado su solidaridad con la víctima a la que han recordado que no está sola: “Hermana, aquí está tu manada”.
Más de medio millar de personas ha salido a la calle en Santander, con cacerolas para mostrar su indignación y han pegado en la pared de la Delegación del Gobierno carteles con las siguientes proclamas: “Violar sale barato”, “violador, es tu momento, la justicia está de rebajas” y han puesto fotos de La Manada junto al texto “soy un violador y el Estado me lo permite”.
Unas 1.300 personas han gritado en Logroño “No es no” frente al Palacio de Justicia, mientras que en Segovia unas 150 han reclamado que no se juegue con la seguridad de la víctima, al tiempo que han reclamado formación de género para los jueces.

Acusadas por defenderse, presentan informe a CEDAW


Criminalización de la legítima defensa
 

En 2015 María Guadalupe Pereda Moreno defendió su vida cuando su pareja intentó asesinarla con un arma de fuego. Desde entonces, lleva tres años encarcelada en Ciudad Juárez, Chihuahua, y su caso es presentado ante el Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) como ejemplo de la criminalización que enfrentan las mujeres víctimas de violencia que actúan en legítima defensa.
A punto de iniciar el próximo mes la novena evaluación que hace el Comité de CEDAW al Estado mexicano en materia de derechos de las mujeres, el órgano de Naciones Unidas recibió un veintenar de informes provenientes de organizaciones civiles que incluyen el de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, quienes evidencian en su reporte la criminalización de las mujeres que se defienden de sus agresores con el caso de María Guadalupe Pereda.

DE VÍCTIMA A VÍCTIMARIA

A los 19 años de edad María Guadalupe Pereda fue víctima de violencia familiar por su entonces pareja, Carlos Alberto Balderas Castañeda, de 36 años. La Red de Mujeres, que es la agrupación que acompaña el caso, indica en su reporte a la CEDAW, que el 14 de octubre de 2015 Guadalupe no toleró más la violencia y pidió la separación a Carlos, él, la golpeó y la privó de la libertad encerrándola en una recámara de su casa.
Ese mismo día el agresor intentó asesinar a Guadalupe con un arma de fuego, ella trató de defenderse y forcejaron con el arma hasta que se disparó, él es quien salió herido. Al ver lesionado a su agresor y pareja, solicitó auxilio vía telefónica a los servicios médicos así como a vecinos, no obstante, el agresor volvió a tomar el arma para causarle daño, pero finalmente falleció.
La Fiscalía General de Justicia de Chihuahua acusó a Guadalupe, madre de dos niñas, por “homicidio en riña en carácter de provocado” a pesar de que ella alegó que actuó en legítima defensa para salvaguardar su integridad e hizo conocer a las autoridades la violencia que ejercía su expareja contra ella (golpes, actos de celos, jalones en el cabello, entre otros).
La Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez denunció que la Fiscalía de la entidad en lugar de protegerla sabiendo que no quiso matar a su agresor y era evidente que se trataba de una sobreviviente de feminicidio se dedicó a perseguirla e inclusive evitó en el juicio en su contra utilizar pruebas que favorecían a Guadalupe.
La defensa legal articulada por la Red no consiguió que la jueza que atendió el caso hiciera un análisis con perspectiva de género para entender que Guadalupe actuó en legítima defensa y existía un contexto de violencia previo, únicamente lograron que no se dictara una condena de prisión tan alta. Guadalupe fue sentenciada a tres años de cárcel por homicidio en agosto de 2017. Actualmente sigue en situación de reclusión.

SIN DATOS SOBRE LEGÍTIMA DEFENSA

“¿Cuántas mujeres como María que defienden legítimamente su vida se encuentran en la prisión en México?” cuestiona la organización en su “informe sombra”, y señala que en el país no existen datos sobre el número de mujeres acusadas de homicidio por defender su vida cuando se encontraban en situaciones de violencia extrema.
Es de mencionar que únicamente se conocen casos como el de Guadalupe cuando son expuestos en medios de comunicación, o las organizaciones inician campañas para liberarlas. En este caso la Red lanzó la campaña #MaryLibre.
Otro ejemplo de casos de legítima defensa que han salido a la luz pública es el de Yakiri Rubio en la Ciudad de México, quien se defendió de los hombres que la violaron e intentaron asesinarla. La presión social logró que se le dejara de perseguir por homicidio.

LEGITIMA DEFENSA REQUIERE PESPECTIVA DE GÉNERO

Por ello, la Red propone al Comité de CEDAW exigir al Estado mexicano, en las observaciones finales que emita al concluir la novena evaluación, que se creen en las fiscalías y procuradurías de justicia unidades de investigación con enfoque de género que cuenten con defensorías especializada en mujeres para que así los casos de mujeres que se defienden de sus agresores sean investigados con enfoque de género y se pueda evitar la criminalización en su contra.
Además, demandan que el Estado vigile que el personal juzgador aplique la perspectiva de género en las sentencias que emita, con el objetivo de que no se repitan casos como el de María Guadalupe.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

Llegó el momento de la justicia


OPINIÓN
   Zona de Reflexión
Por: Lucía Lagunes Huerta*


Valentina Rosendo Cantú ha reescrito el significado de su nombre. Tras 16 años de exigir justicia lo ha logrado. Ha conseguido llevar a tribunales a los militares que la torturaron sexualmente cuando tenía 17 años. El legado de su lucha alcanza a todas las mujeres.
Valentina lo tiene claro. Por ello conmina a las otras a alzar la voz y a estar unidas. Llegó el momento de la justicia -dice en tono suave- una justicia que le llevó media vida lograr.
En breves minutos, Valentina, indígena Me’pha, nos narra lo que vivió durante 16 años de búsqueda de justicia. “No es fácil caminar 8 horas para buscar justicia cargando a una hija pequeña”.
La primera barrera fue el idioma. Valentina aprendió el castellano por la urgencia de defenderse. Cuando ella acudió a las autoridades de justicia del estado de Guerrero, pese a no hablar castellano, tuvo que poner una denuncia sin contar con una persona que le tradujera.
Cuando acudió con la psicóloga que le ofreció el Estado, quien valoraría la afectación de la agresión sexual, las primeras palabras que Valentina recibió de ésta fue el cuestionamiento “¿de verdad te pasó lo que dices?”
¿Cómo iba a creer en las autoridades, si ellas dudaron de su palabra?
Pero no se rindió, no se dio por vencida y siguió adelante. Su arrojo y valentía tuvo respuestas por parte de toda una institución. Los militares la fueron a buscar a su casa, a su comunidad para intimidarla, para que se desistiera de su denuncia. En medio libró varias amenazas y más agresiones. A su hija mayor la intentaron secuestrar, a Valentina la amenazaron con desaparecer a sus padres y hermanos.
Nada impidió que Valentina rompiera el silencio. Sus palabras son las palabras de todas las víctimas de violencia sexual, de tortura sexual que exigen justicia, su victoria es la de todas las mujeres, porque de ella aprendemos todas, de ella nos fortalecemos todas.
Valentina también es el ejemplo de logros importantes. En 1994 tres hermanas tzeltales (las hermanas González) fueron torturadas sexualmente por militares en un retén militan en Altamirano Chiapas, la justicia militar enterró su caso. México no era parte del sistema de Justicia Interamericano.
En 1996 el caso de las Hermanas González se presentó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en 1999 fue aceptado por ésta. El 16 de diciembre de 1998 México reconoció la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a través de la entonces embajadora Rosario Green.
Dos décadas después, esta instancia (la Corte) logró que los militares que torturaron a Valentina sean llevados ante la justicia.
El tiempo de la impunidad se acabó en el caso de Valentina. Con ello, cierra un ciclo de abusos y se abre el de la esperanza para muchas mujeres más, como Inés Fernández Ortega y las mujeres de Atenco.
Cuando una víctima rompe el silencio, en su voz y sus palabras lleva a todas las víctimas.
La reparación para Valentina camina. Seis años después de que el Estado Mexicano ofreciera disculpas públicas en un abarrotado museo de Memoria y Tolerancia, Valentina logró que sus agresores enfrenten la justicia
Los militares del 41 batallón de infantería que torturaron sexualmente a Valentina en 2002 y que vivieron a la sombra de la impunidad, tendrán que dar la cara en los tribunales civiles y con ellos todos aquellos que han violentado a las mujeres.
Las autoridades que dudan de las mujeres que denuncian violencia tendrán que aprender a abrir los ojos y los oídos para creerles y garantizarles un proceso de justicia digno.
Esta sentencia alcanza a todos los agresores. ¡Que ellos lo sepan! El tiempo de la impunidad se acabó porque es el momento de la justicia.
*Periodista y feminista, directora general de CIMAC.
Twitter: @lagunes28
Especial
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

Fundación Mujeres: estamos ante un nuevo ejemplo de justicia patriarcal


Resultado de imagen para marisa soleto
Tras la lectura de los argumentos contenidos en el auto de la Audiencia Provincial de Navarra, tanto el fallo mayoritario como el voto particular, en relación con la puesta en libertad de los condenados a 9 años de cárcel por abusos sexuales en el “caso de La Manada”, desde Fundación Mujeres manifestamos lo siguiente:

Nos reafirmamos en el contenido de nuestra primera valoración sobre el auto respecto a que no se han tenido en cuenta ni los derechos de la víctima ni la alarma social que podría producir una resolución de estas características.
Que, además, la resolución no tiene en cuenta la propia gravedad del delito y el cumplimiento de la justicia penal, que no es otro que el cumplimiento de la propia pena establecida, aun cuando esta no sea firme.
Que la decisión tomada por el magistrado y la magistrada que firman el fallo mayoritario se aparta de la normalidad del tratamiento de la prórroga de la prisión preventiva en las resoluciones judiciales en España.
Que en este sentido se ha optado por priorizar las garantías procesales de los condenados por encima de los derechos de las víctimas, sin considerar que hay causas pendientes para varios de los condenados por hechos similares.
Que se da una nueva oportunidad para que socialmente se orquesten actuaciones de acoso y vulneración de los derechos de la víctima directa de este delito por parte de sectores sociales que no dudarán en aprovechar esta ocasión para volver a cuestionar el comportamiento y la dignidad de la víctima, como de hecho ya ha ocurrido a lo largo del juicio, sin que se hayan podido tomar todas las medidas policiales necesarias para su protección
Que con esto se refuerza un mensaje y apariencia de impunidad para con los delitos sexuales por parte de la Justicia española, que en realidad perjudica a la seguridad y libertad sexual de todas las mujeres especialmente de las más jóvenes.
Que la prórroga de la prisión provisional hubiera sido una decisión acorde con la legislación vigente tal y como se argumenta en el contenido del voto particular.
De acuerdo con todo esto, estimamos que estamos ante un nuevo ejemplo de justicia patriarcal, es decir, una Justicia que minimiza las causas y las consecuencias de los delitos que se cometen contra las mujeres, que no sólo carece de una perspectiva de género en la gravedad de los delitos contra las mujeres, sino que se aparta de las bases de un derecho penal orientado hacia las víctimas.

Y por ello solicitamos que se repare esta evidente vulneración de los derechos de las mujeres, de todas, pero en particular de las víctimas de estos condenados y que, por lo tanto, se emprendan las siguientes actuaciones:

Que desde el Consejo General del Poder Judicial se abra expediente de investigación sobre el magistrado y la magistrada que firman el fallo mayoritario de la sala, para dilucidar si existen indicios de un funcionamiento anormal de la justicia en esta resolución.
Que desde la Fiscalía se recurra el auto que decreta la puesta en libertad, extendiendo este ruego a las partes del proceso en particular a las instituciones públicas personadas en el procedimiento.
Que por parte del juzgado de Pozoblanco en el que se están realizando las investigaciones relacionadas con el delito cometido contra otra mujer, se decrete la prisión provisional para con los miembros de La Manada implicados en dicha investigación.
Nuestra posición en relación con la Justicia siempre ha defendido que una parte importante de la calidad del sistema judicial tiene que ver con que las mujeres y los delitos que se cometen contra ellas. No es posible tener una Justicia que no reconoce el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, y que reconozca la gravedad y la necesidad de sanción penal de las diferentes violencias que se ejercen contra las mujeres.

Por esta razón nos sumamos a las diferentes movilizaciones convocadas por el movimiento feminista en toda España y animamos a toda la población a que, por la calidad de una Justicia exenta de estereotipos de género y no discriminatoria, se sumen a las mismas.

Por 6 mil euros agresores de “la manada” obtendrán su libertad


Audiencia Provincial de Navarra insiste que sólo fue un abuso


Este día la Audiencia Provincial de Navarra, en España, declaró en libertad provisional bajo fianza de 6 mil euros (141 mil 455 pesos mexicanos), a cinco hombres españoles, autodenominados como “la manada”, quienes permanecían en prisión preventiva desde hace 2 años acusados de abuso sexual, contra una joven madrileña de 18 años de edad.
De acuerdo con información difundida en la prensa local, en cuanto cada uno pague la fianza podrán salir en libertad. Los cinco hombres, entre ellos un militar y un guardia civil, serán obligados a presentarse a un juzgado de guardia tres veces por semana y se les impedirá salir de España, entrar a Madrid o comunicarse con su víctima.
La decisión de la Audiencia provocó la indignación de miles de madrileñas que en cuanto supieron el fallo de la y los magistrados se concentraron en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona con la consigna “no es abuso, es violación”.
La prensa internacional reportó que las personas que se manifiestan fueron acompañadas por representantes del gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona como el alcalde de la ciudad, Joseba Asiron, en tanto que grupos feministas como Plataforma 8M planean manifestaciones en varias ciudades españolas como Madrid.
El 7 de julio de 2016, durante las Fiestas de San Fermín, el festival de toros en Pamplona, España, “la manada” (grupo que se denomina así en su grupo de Whatsapp) acorraló a la joven en un pasillo estrecho para violarla. Los 5 grabaron la violación en sus móviles, compartieron los videos y luego los subieron al internet.
Jesús Escudero, Ángel Boza, José Ángel Prenda, Alfonso Cabezuelo (el militar) y Antonio Manuel Guerrero (el guardia civil) tenían entre 24 y 27 años de edad la noche de los hechos.
A pesar de que la Fiscalía pedía 22 años de cárcel para cada uno de los agresores, la Audiencia sólo los condenó a 9 años en abril pasado ya que no consideró que se tratara de una violación.
El tribunal de la Audiencia, compuesto por tres hombres y una mujer, reconoció que el delito atentó contra la libertad sexual de la joven pero nunca reconoció que se trató de una agresión sexual. “Sólo fue un abuso sexual”, argumentó.
De acuerdo con el Código Penal español, la agresión sexual requiere que haya violencia o intimidación y es penalizado con uno a cinco años de cárcel a mínimo. Pero si no hay evidencia de esto, es solo un abuso sexual penalizado con uno a tres años.
Ante la Audiencia, el hecho de que la joven fue agarrada por las muñecas, forzada en un pasillo estrecho, acorralada por cinco hombres, violada en reiteradas ocasiones y luego arrojada desnuda a la calle sin su móvil para que no llamara a la policía, no es un acto de intimidación o violencia.
A pesar de tener la violación en video, el tribunal no lo consideró como evidencia suficiente. El juez Ricardo González González argumentó que las imágenes no mostraban “atisbo alguno de oposición, rechazo, disgusto, asco, repugnancia, negativa, incomodidad, sufrimiento, dolor, miedo, descontento, desconcierto o cualquier otro sentimiento similar”.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

Qué pasa con las mujeres del siglo XXI

“Cuadernos Feministas” llega a la mayoría de edad: 21 años reflexionando

Los temas y las plumas nos explican qué tan bien o mal estamos


Cd. de México, 18 jun. 18. AmecoPress/SemMéxico.- ¿Cuál es la verdadera historia de la prostitución? ¿De qué se trató la fiesta en los Caracoles? ¿Cómo nos fue con el 8M? ¿Cómo enfrentan los hombres una violación? ¿En qué momento sin darnos cuenta, vienen creciendo las corrientes fundamentalista y conservadoras en América Latina? ¿Qué pasó en España que hay una nueva cara feminista? ¿Es verdad que hay una nueva ola feminista entre las jóvenes? ¿Qué las elecciones son puro cuento? ¿Avanzamos en el gobierno de Peña Nieto? ¿Realmente crece el conservadurismo en Estados Unidos? ¿Hay una estrategia antiaborto que crece en México?
La narrativa de qué está pasando con las mujeres en el siglo XXI, se encuentra en la revista de reflexión Cuadernos Feminista que está cumpliendo 21 años y que en la nueva edición los temas tratados y las plumas que lo enriquecen nos explican algunas de las preguntas puestas en el párrafo anterior.
La solución a esas interrogantes se halla en el número 35 de la revista que acaba de salir a la circulación y que dirige Josefina Chávez Rodríguez. El número de 64 páginas, contiene el análisis de un año de intensas acciones de las feministas en todo el mundo occidental.
Esta edición de 14 artículos, divididos en 8 tópicos, permite leer la historia de la Prostitución y el Lenocinio de la historiadora Fabiola Bailón Vásquez, quien planta con claridad, cómo y porqué nacieron las reglamentaciones que han sometido y confinado a las mujeres prostitutas y cómo ello ha servido como una de las formas de control del cuerpo.
Igualmente, la abogada Julia Pérez Cervera nos pone contra la pared al cuestionar el sistema de partidos y elecciones que tenemos en México, crítica de la democracia simulada, planta cómo en este sistema las mujeres entramos a un sistema de mercado donde se compran y venden a las mujeres que sueñan en la política. En contraste Sara Lovera habla de la “política de género” del sexenio, comparando la realidad actual, con lo que sucedió en el Porfiriato.
La revista incluye una crónica abarcadora de lo que fue el 14 encuentro feminista latinoamericano, de la pluma de Ana María Hernández, quien es además la editora de Cuadernos Feministas desde su nacimiento.
También usted puede leer temas candentes alrededor de lo que sucede con la revuelta feminista a 18 años del nuevo siglo: sobre la movilización mundial del 8 de marzo; la aparición de las defensoras de Derechos Humanos, las reflexiones de las internacionalistas como Ángela Davis, Nancy Fraser, Linda Alcofe o Liza Featherstone, hasta cómo interpreta, la directora de Cuadernos Feministas, Josefina Chávez Rodríguez La Revolución Feminista del Siglo XXI cuyo rostro es absolutamente juvenil.
De eso, del 8M hay un texto que será clásico de la feminista española Justa Montero Corominas, que explica probablemente porqué y como en el nuevo gobierno español eligió el gabinete más que paritario.
El número sin duda nos pone frente a la realidad con el texto de un par de abogadas del Centro Las Libres que con datos contundentes muestra cómo en México se criminaliza a las mujeres que deciden interrumpir un embarazo.
Cuadernos feministas, concita plumas y voces cuya preocupación central es la impronta de la transformación del patriarcado, Elizabeth Maier, es quien nos relata cómo la ultraderecha en los Estados Unidos, ahonda en el movimiento antiaborto y Rocío Duque escribe desde Nueva York preocupada por la violación sexual masculina.
Pero no se lo pierda. Lydia Alpízar Durán escribe profundo sobre la “ideología del género”, desde su experiencia centroamericana, y Sylvia Marcos desde una mirada incluyente nos habla de cómo las mujeres indígenas están reconfigurando al campo feminista desde que se alzaron las chiapanecas en 1994. No deje de asomarse a Cuadernos Feministas.
Foto: SemMéxico.

Mujeres trabajan 13 horas más a la semana que hombres


De acuerdo con un estudio de El Colegio de México, la brecha de género en el trabajo del hogar se reduce cuando las mujeres trabajan fuera de éste, pero la desigualdad entre hombres y mujeres permanece cuando se separan las labores de la casa: los pocos varones que están dispuestos a colaborar lo hacen en el trabajo de cuidado -principalmente de los hijos-, pero no en el doméstico.
En un hogar mexicano promedio, en el que hombre y mujer tienen un empleo remunerado, la mujer termina trabajando 13 horas más a la semana que el hombre pues además de su jornada laboral dedica más horas que el hombre a las labores domésticas, de acuerdo con un estudio de El Colegio de México (Colmex).
La brecha de género en el trabajo del hogar se reduce cuando las mujeres trabajan fuera de éste, señalan los autores del análisis, sin embargo la desigualdad entre hombres y mujeres permanece cuando se separan las labores de la casa: los pocos varones que están dispuestos a colaborar lo hacen en las labores de cuidado -principalmente de los hijos y los adultos mayores-, pero no en las domésticas.
“Los estudios que hemos hecho demuestran que los pocos varones que están participando lo hacen más en el cuidado y nunca en el trabajo doméstico, porque es lo que no quieren hacer. Cuidar a los hijos sí, llevarlos a la escuela sí, colaborar con la gestión sí, pero lavar y planchar no”, explicó a Animal Político la investigadora Brígida García, una de las autoras del estudio.
Los investigadores enfocaron su estudio en ocho actividades del hogar para medir la participación femenina y masculina: atención a personas con discapacidad; atención a personas enfermas; atención a niños menores de seis años; atención a niños de entre seis y 14 años; atención a personas mayores de 60; hacer las compras para las comidas y la limpieza; cocinar y servir alimentos, y finalmente limpiar, lavar y planchar. Los dos últimos rubros son los que presentan las mayores brechas de género en este análisis, basado en la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Geografía (INEGI).
Con los datos de la encuesta, Brígida García y Mauricio Rodríguez identificaron zonas de alta y baja desigualdad entre hombres y mujeres en el trabajo doméstico, resultando que la brecha de género es mayor en la zona centro-sur del país en cuanto a cocinar y servir alimentos; mientras que limpiar, lavar y planchar son actividades preponderantemente femeninas en el norte, con excepción de Chiapas.
Con estos mapas ilustra el estudio de El Colmex la desigualdad en el tiempo que hombres y mujeres dedican a las labores domésticas y de cuidado. Las zonas más claras son las de menor desigualdad y las más oscuras, donde la brecha es mayor.
El investigador Mauricio Rodríguez presentó el estudio y explicó que en el empleo remunerado los hombres trabajan casi 50 horas a la semana y las mujeres alrededor de 36; sin embargo, al sumar el tiempo de las actividades no remuneradas, resulta que las mujeres trabajan mucho más que los hombres. En el promedio final, ellas trabajan 13 horas a la semana más que ellos, es decir, alrededor de dos horas diarias, pero este dato es resultado del promedio de todos los tipos de empleo: de medio tiempo o completo, formal, informal, todo tipo de trabajo por el que reciban una paga.
El estudio refleja los promedios generales a nivel nacional para población de 12 años y más, ya que también están incluidos los adolescentes que realizan labores no remuneradas en su hogar.
“Es decir que si ambos llegan a su casa a las siete de la noche, ella todavía llega a hacer trabajo doméstico”, simplifica Mauricio Rodríguez.
La brecha de género en materia de trabajo doméstico se ve automáticamente reducida cuando las mujeres trabajan fuera de casa en un empleo remunerado, señalan los investigadores. Sin embargo, cuando esto ocurre, no necesariamente implica que los hombres asumen en igual medida el trabajo que se queda en casa: lo más frecuente es que las tareas de limpieza y las de cuidado de hijos y otros dependientes sean relegadas a otros miembros de la familia o sean realizadas a través de subcontratación (trabajadoras del hogar).
“Cuando las mujeres se incorporan al mercado laboral, lo más probable es que se repartan a otras mujeres dentro de la familia: a las abuelitas, hijas o tías. El trabajo de casa también se incrementa para los hombres pero no en la misma medida. Y también hay otras que van a poder subcontratar el trabajo doméstico”, puntualiza Rodríguez.
La brecha también se explica porque las mujeres hacen labores que se realizan todos los días, como cocinar o lavar trastes, mientras los hombres hacen labores menos frecuentes, como arreglar desperfectos. Es por ello que los varones suelen involucrarse más en el cuidado de los hijos que en la casa. “Cuando un hombre está cuidando a sus hijos generalmente está jugando con ellos o llevándolos a la escuela, y cuando una mujer lo hace los baña, los alimenta, entre otras actividades más demandantes”, señala el demógrafo.
Foto: Oswaldo Ram’írez/ Cuartoscuro.com
Por su parte, Brígida García explica que la labor de cuidar a otra persona, si bien es más complicada que las de limpieza, tiene un reconocimiento social muy distinto: un hombre cuidando a su hijo es algo positivo, mientras que limpiar es una tarea típicamente menospreciada. “Hay una connotación de servidumbre en el trabajo doméstico que no está en el trabajo de cuidado. El de cuidado es apoyo, crecimiento, y el trabajo doméstico es ‘de indígenas’, ‘de inmigrantes’, nadie quiere hacerlo”, puntualizó la socióloga.
El estudio de El Colmex, presentado este jueves, revela también que los hombres jóvenes (menores de 40 años) y con mayor escolaridad (por lo menos bachillerato o superior) son los más dispuestos a colaborar con estas tareas.
Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

SCJN admite impugnación sobre objeción de conciencia


 Ejecutivo y Legislativo deberán contestar demanda en 15 días
   

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) admitió a trámite la acción de inconstitucionalidad que presentó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) contra la Ley General de Salud que permite la objeción de conciencia.
La SCJN informó ayer que el ministro Arturo Zaldívar estará a cargo de su revisión y que deberá notificarse a los poderes Ejecutivo y Legislativo para que envíen a la SCJN el informe de contestación de la demanda dentro de un plazo de 15 días hábiles.
La CNDH presentó esta impugnación a principios de este mes tras argumentar que la adición a la Ley General de Salud abre la posibilidad de afectar derechos fundamentales como la salud, integridad personal, seguridad jurídica, a la vida, libertades sexuales y reproductivas, el derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de los hijos, y derecho al libre desarrollo de la personalidad.
Cabe recordar que el pasado 11 de mayo el Ejecutivo federal publicó la reforma al Artículo 10 Bis de esta norma que dice que “el personal médico y de enfermería que forme parte del Sistema Nacional de Salud, podrán ejercer la objeción de conciencia y excusarse de participar en la prestación de servicios”.
Feministas y defensoras alertaron que esta medida podría ser un pretexto para negar a las mujeres su derecho al aborto.
La CNDH afirmó que debe ser la SCJN quien decida sobre la constitucionalidad de la norma y que por ello presentó el recurso que fue producto de un proceso de diálogo y debate con organizaciones de la sociedad civil, académicos y personas expertas en la materia y representantes de organismos vinculados con la protección y defensa de los derechos.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

La marea verde Argentina

Néstor Martínez Cristo

Son miles. Son mujeres en su mayoría. Son aguerridas. Son argentinas. Se autodefinen como la marea verde. Traen pañuelos de ese color amarrados al cuello y hace unos días ganaron un debate histórico en una sociedad dividida.
Apenas el jueves pasado, en la Cámara de Buenos Aires, los diputados aprobaron por una muy ajustada votación –129 votos a favor, 125 en contra y una abstención– despenalizar la interrupción del embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación.
El proyecto de ley es el primer paso en la conclusión de un largo y tormentoso debate que ha mantenido fracturada a la sociedad argentina –en ese punto concreto– durante 30 años.
Igual que nosotros en México y en América Latina, el tema aborto es sinónimo de desacuerdo, división y fractura, no obstante que el prohibicionismo tiene un alto costo para la salud y la vida de las mujeres en este subcontinente ultraconservador.
Un estudio publicado en el International Journal of Obstetrics and Gynaecology señala que, cada año, unas 760 mil mujeres latinoamericanas reciben tratamiento por complicaciones derivadas de intervenciones clandestinas.
Tuve la suerte de coincidir en Buenos Aires con las horas de la votación en el Congreso y, por tanto, de presenciar –y disfrutar– la multitudinaria movilización donde los sectores en favor del proyecto se apostaron por miles en las avenidas de Callao, Rivadavia y otras más, aledañas a la sede legislativa. Del otro lado de la plaza, frente al Palacio Legislativo, con vallas de por medio, también llegaron los opositores a la reforma, aunque en menor cantidad.
Hacia el mediodía del miércoles 13, cuando dentro del recinto legislativo los diputados se aprestaban a iniciar un debate que terminó por prolongarse durante 23 horas, la marea verde comenzaba a mostrarse, tomaba la calle y se dejaba sentir.
Con el pañuelo al cuello o en la cabeza, miles de mujeres y hombres de todas las edades, pero mayoritariamente jóvenes, comenzaron a poblar el sitio. Llegaban de todas partes y como podían. Emergían en grupos de las bocas de las salidas del Metro, bajaban de los colectivos atiborrados o caminaban en bola por las calles del centro de la ciudad hasta el Congreso. Iban decididas y decididos a no moverse, a generar presión.
“Educación sexual para decidir… anticonceptivos para no abortar… y aborto legal para no morir”, era una de las consignas coreadas de manera incansable aún en la madrugada y hasta el amanecer, acompañadas de interminables rondas de mate y puestos de choripán.
Afuera se compartían con intensidad el frío, el nerviosismo y también el entusiasmo. Las televisoras y las radiodifusoras transmitían el debate de manera ininterrumpida y éste era seguido paso a paso desde los monitores y las bocinas instaladas en la calle. Las cuentas no les daban. Había una mayoría contra el proyecto de ley.
Adentro continuaba el cabildeo entre las fracciones. Ante la polarización social, las fuerzas políticas determinaron dejar votar en conciencia a sus legisladores. El propio presidente de la República se había mostrado cauto sobre el punto:Yo estoy por la vida, respondió días antes a la pregunta expresa de un periodista.
Los números se fueron cerrando durante la noche y el amanecer del jueves llegó con un cálculo de 126 votos en contra; 123 a favor y una abstención. Con estas cifras, la marea verde prendió aún más. Intensificó la presión desde la calle con gritos, tambores y consignas, pero también en el recinto por conducto de los legisladores afines. Y hacia las 9:30 de la mañana, media hora antes de la votación, la tendencia dio el vuelco final. Sobrevino la euforia…
“¡Pudimos! ¡Es nuestro derecho…Simplemente!”, estalló el júbilo de Estela, una cordobesa, de 25 años, con quien minutos antes había estado conversando y me confiaba que su corazón entero estaba puesto en esa reforma.
¡Pudimos!, me repitió sonriente y con el puño en alto, triunfadora.Vamos por el camino del Distrito Federal de tu país.
Argentina dio sin duda un paso importante, pero ha avanzado sólo la mitad del camino. Ese proyecto de ley debe pasar aún la aduana del Senado, una instancia conservadora y sujeta a las presiones de los gobernadores.
Mientras concluyo este texto, pienso en las millones de Estelas mexicanas que no traen amarrado un pañuelo verde al cuello, a quienes se regatea el derecho a decidir sobre su cuerpo y de recibir una atención legal y segura ante un embarazo no deseado. La clandestinidad, pienso, no puede seguir siendo opción.
El aborto es hoy, en México una cuestión sanitaria y la atención de los embarazos no deseados, las deficiencias en la educación sexual y la escasa cobertura de los programas de anticoncepción, representan desafíos enormes –diría impostergables– para nuestra sociedad.