7/26/2026

Ernesto Ruffo y los contrabandistas “con respetabilidad”

Ana Lilia Pérez

"El huachicol fiscal involucra delincuentes comunes y de cuello blanco, estos últimos suelen ser funcionarios, empresarios, 'hombres de negocios' con fachada de 'respetabilidad'".

Ernesto Ruffo y los contrabandistas “con respetabilidad” Por Ana Lilia Pérez

El contrabando de combustible inició hace décadas en el país y creció a la par que el robo de hidrocarburos a las instalaciones de Pemex en sus diversas modalidades: toma clandestina, buques, terminales de almacenamiento y refinerías. En la modalidad de contrabando metían combustibles por las fronteras, principalmente las de Tamaulipas, haciéndolos pasar como aceites, lubricantes o algunos otros derivados; en algún tiempo simplemente le llamaban energéticos “genéricos”; los encargados de su transportación eran los mismos que transportaban para Pemex hidrocarburos de uno y otro lado de la frontera, y los comercializadores de esos “genéricos” los empresarios dueños de compañías de transporte y franquicias gasolineras que se autoabastecían y abastecían a otros transportistas, fábricas, empresas, comercios y muchos otros clientes.

A partir de la reforma energética peñanietista en que se dio la apertura a la importación, exportación, transporte, almacenamiento y comercialización de combustibles, esa apertura sin que se establecieran mecanismos de controles volumétricos ni de trazabilidad de los combustibles, en un mercado donde crecía exponencialmente la comercialización de combustibles de origen ilícito, detonó también el contrabando, sobre todo en su modalidad de contrabando técnico dicho coloquialmente como huachicol fiscal: utilizando documentación falsa o documentos con datos falsos como el declarar sustancias distintas a las reales, o declarar volúmenes mucho menores.

En los primeros años de aplicación de la reforma energética peñanietista se otorgaron mil 377 permisos de importación para gasolina, diésel, turbosina y gas avión, gas licuado de petróleo, así como aceites crudos de petróleo. De esos permisos mil 363 se le autorizaron a privados y 14 a Pemex.

Muchos de esos permisos que se le otorgaron a los privados –personas físicas o morales– sin que acreditaran siquiera que eran empresas que operaban de manera legal, o que tenían infraestructura o capacidad técnica para la actividad que realizarían, de manera que entre las beneficiarias hubo también empresas fachada y factureras, y también empresas que nunca acreditaron contar con la infraestructura para el manejo de combustibles.

En esos tiempos del peñanietismo tampoco las autoridades hacendarias establecieron mecanismos para realizar cruces de información de los volúmenes de combustible que se metían al país, lo que se comercializaba y lo que se declaraba ante aduanas y al fisco.

En síntesis, omisión o colusión que generó que se sistematizaran operaciones organizadas de contrabando técnico, que evidentemente vinculaba a funcionario cómplices.

Aún y cuando entraban barcos, trenes, pipatanques con enormes cargamentos, no se reportaban ante las autoridades hacendarias, y cuando se hacía, en las aduanas usualmente decían que eran precisamente aceites o desechos de aceites, naftas, o alguna otra materia prima que evadía el pago de impuestos, utilizando también documentación apócrifa para evadir el pago de los impuestos correspondientes.

En las redes de contrabando técnico el agente aduanal tiene un lugar clave, porque son estos quienes facilitan documentación en la que se registra la información falsa para encubrir los volúmenes de combustible, o declarar otras sustancias, es decir, una declaración falsa.

El agente aduanal es formalmente la persona física autorizada por Hacienda mediante una patente para promover por cuenta ajena el despacho de las mercancías en los diferentes regímenes aduaneros, o previstos en la Ley Aduanera.

Los agentes aduanales son quienes representan a los importadores y exportadores ante la aduana para llevar a cabo el despacho de sus mercancías y son coadyuvantes de la autoridad y enlace entre el sector público y los importadores y exportadores, por eso su operación resulta clave para las redes de huachicol fiscal.

La colusión en puertos, aduanas terrestres, marítimas, patios fiscales por parte de empleados gubernamentales consistía en que daban validez a esos documentos y no realizaban las pruebas ni verificación física para comprobar que se trataba de lo que decían los documentos.

El otro eslabón del contrabando lo constituye la parte de comercialización. Y en cuanto a permisos de comercialización con las reforma energética peñanietista se autorizaron centenares de permisos también a personas físicas o morales que algunas operaban sólo como factureras, y que tampoco se verificaban los volúmenes de comercialización.

Entre 2019 y 2024, ya en el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, como parte de la estrategia contra el robo y contrabando de combustibles, más de mil 300 de los permisos de importación fueron cancelados por incumplimientos diversos: había empresas que por periodos de más de un año habían declarado que no habían realizado importaciones de combustibles, pero se les detectaron cargamentos; otros que declaraban que habían metido cargamentos que habían registrado como desechos de aceite o aceite y en realidad era gasolina o diésel; otros que usaban documentación falsa.

Revisé muchos de los expedientes donde se presentaba la argumentación de por qué se les cancelaban los permisos.

Sin embargo, algunos beneficiarios de dichos permisos se ampararon contra la resolución. Una de las empresas a la que desde 2019 se le retiró el permiso por detectársele irregularidades diversas, fue Ingemar –en la que el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo es accionista–, pero de manera influyente la empresa logró obtener un amparo del Poder Judicial, del antiguo Poder Judicial. Fue un Juez el que ordenó a la Sener que le restituyera el permiso, y así fue como la compañía siguió operando.

En ese contexto, cuando se desplegaron operativos de verificación, se fue identificando también empresas que continuaban metiendo cargamentos de contrabando técnico; es decir, con información o documentación falsa.

En julio de 2025, en Ramos Arizpe y Saltillo se detectaron 129 carrostanque de ferrocarril con un cargamento ilegal de 15.5 millones de litros de combustible. La Fiscalía General de la República (FGR) abrió una carpeta de investigación y en las indagatorias se fue identificado las empresas y los involucrados en esa trama, una red de contrabando que involucra empresas que operan en México y en Texas, en Estados Unidos mediante un estructurado mecanismo para encubrir sus operaciones ilícitas.

Durante un año se realizó la indagatoria identificándose a Ingemar como una de las empresas involucradas, junto con otras 11 compañías de México y Estados Unidos.

A partir de los elementos de prueba, en julio de 2026 la FGR obtuvo las órdenes de aprehensión como medida cautelar justificada para ocho de las 25 personas que se identificó en esa red.

En las órdenes de detención que hasta ahora se han hecho como parte de la indagatoria, el 16 de julio fue detenido Ernesto Ruffo, junto con otros de sus socios de Ingemar como Ricardo Thompson, bajo los cargos de delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos.

En una audiencia inicial se les dictó prisión preventiva justificada trasladándolos al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1 “Altiplano”, en Almoloya de Juárez, Estado de México.

La audiencia para que la Jueza del caso determinaría si se vincularía o no a proceso a los ocho detenidos inició la tarde del martes 21 de julio prolongándose hasta el día siguiente. Una larga audiencia a puerta cerrada por petición del MP, ya que se pusieron a disposición los elementos de prueba de la Fiscalía de una indagatoria en la que aún hay vinculados que no han sido detenidos, además de presentarse los alegatos de cada uno de los abogados defensores.

Además de la red de contrabando en que está implicada Ingemar, actualmente la FGR investiga centenares de empresas involucradas en la utilización de documentación falsa para el contrabando y comercialización ilícita de combustibles.

La defensa que políticos y en medios de comunicación corporativos han hecho de Ernesto Ruffo, es que fue el primer Gobernador de oposición: del Partido Acción Nacional al entonces mayoritario Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue Gobernador de Baja California de 1989 a 1995. Su carrera política incluye que en el gobierno de Fox fue comisionado para Asuntos de la Frontera Norte, y años después también fue Diputado y Senador.

Pero parte de su biografía es también que una de sus empresas –en la que es socio junto con otros– está involucrada en contrabando de combustible.

A partir de que el gabinete de seguridad informó sobre el aseguramiento en Ramos Arizpe y Saltillo de los carrostanque que transportaban 15.5 millones de litros, y de las indagatorias que se hacían a las empresas involucradas, los socios de Ingemar empezaron a dar declaraciones públicas de supuestas disputas internas: los Thompson acusaron que Ernesto Ruffo y José Merino Valdez Cuervo les redujeron su participación accionaria, intentando los Thompson de deslindarse de las operaciones ilícitas.

En ese repartidero de culpas y deslindes, el abogado de Ruffo, Fernando Gómez Mont, ha dicho en medios de comunicación que la responsabilidad es de la transportista, una empresa de Nuevo León. En la indagatoria son las autoridades las que deberán determinar, comprobar con evidencia de la participación que en esa red tenía cada uno.

Gómez Mont el abogado de Ruffo es por cierto tío de Inés Gómez Mont, otra implicada en redes de factureros. El abogado fue Secretario de Gobernación de Calderón en tiempos en que el Secretario de Seguridad era Genaro García Luna.

Hace unos años a Ruffo eran sus compañeros de partido quienes le hacían graves señalamientos: en 2017 en sus redes sociales Felipe Calderón, su compañero de partido, solía tuitear mensajes en que a Ernesto Ruffo y su hermano se les vinculaba con los Arellano Félix. Ahora salió en su defensa. Tan incongruente Calderón como cuando en su libro acusaba a Jorge Romero –el dirigente del PAN– de extorsionador, y ahora le aplaude y acude a cuanto evento le organiza.

Para cuando Ruffo se integró como consejero a Somos México, ya llevaba tiempo bajo investigación al igual que sus socios, por el cargamento en los ferrotanques asegurados por el Gabinete de Seguridad en 2025.

El contrabando técnico de combustible, como lo es el genéricamente llamado huachicol fiscal involucra diversos eslabones: empresas que tengan autorizaciones formales para importar, exportar, comercializar combustibles, agentes aduanales que facilitan la documentación falsa o con datos falsos, así como operadores logísticos, funcionarios omisos o cómplices de esas redes.

Ha quedado clara y comprobada la participación de agentes aduanales en las redes de contrabando, y fue por eso que en 2025 se cancelaron 41 patentes aduanales, y también se reformó la Ley Aduanera.

El huachicol fiscal involucra delincuentes comunes y delincuentes de cuello blanco, estos últimos suelen ser funcionarios, empresarios, “hombres de negocios” con fachada de “respetabilidad”, banqueros que se encargan de la parte financiera, así es como funciona el negocio del crimen organizado.

El huachicol, tanto en su modalidad de robo a las instalaciones de Pemex, como el que entra de contrabando conforman un mercado ilícito de combustible inmenso, y ha sido por décadas un flagelo para el país, no sólo en términos de impacto económico, sino social, y con muchas implicaciones; colude delincuentes con funcionarios corruptos, es crimen organizado. Para combatirlo son necesarias las investigaciones profundas que indaguen y logren desarticular cada uno de los eslabones que componen las redes criminales, aplicando la Ley sin distingos, porque históricamente el delito de cuello blanco es el que ha tenido mayor impunidad.

Terrorismo de izquierda y Santa Inquisición new age




Fernando Buen Abad Domínguez*

Cada ciclo del desarrollo imperial estadunidense fabrica vocabularios destinados a convertir conflictos históricos en anomalías rebeldes. 

Hoy, la expresión “terrorismo de izquierda”, empleada como categoría política indiscriminada, participa de esa operación al fundir experiencias, procesos, tradiciones intelectuales y luchas sociales heterogéneas dentro de una misma “nueva” figura criminal. Esa emboscada no persigue precisión conceptual. Aspira a cancelar la inteligibilidad del conflicto mediante una distorsión ideológica que sustituye el examen de las causas por la condena preventiva de cualquier impugnación al orden dominante. Cuando un representante del poder estatal convierte esa fórmula en instrumento diplomático o jurídico, la controversia deja de pertenecer al terreno de las ideas para ingresar en un dispositivo de disciplinamiento belicista donde la sospecha precede a la evidencia y la obediencia adquiere rango de virtud cívica. La historia demuestra que toda inquisición comienza con una redefinición del lenguaje. 

Aquella Santa Inquisición fue una institución creada por la Iglesia católica durante la Edad Media con el propósito de investigar y sancionar la herejía, entendida como cualquier creencia o práctica que se apartara de la doctrina oficial. Existieron diferentes tribunales inquisitoriales en varios países; los más conocidos fueron la Inquisición española, establecida en 1478, la portuguesa y la romana. Para ello, los tribunales recibían denuncias, investigaban a los acusados y llevaban a cabo procesos judiciales. Se empleó la tortura como método de interrogatorio y las sanciones podían incluir penitencias, multas, confiscación de bienes, prisión e incluso la entrega del condenado a las autoridades civiles para la aplicación de la pena de muerte. 

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/25/opinion/terrorismo-de-izquierda-y-santa-inquisicion-new-age

Toda palabra despojada de complejidad dialéctico-histórica reduce el horizonte del pensamiento y amplía la discrecionalidad del castigo. La acusación remplaza al argumento. El expediente desplaza a la investigación. La lealtad al imperio ocupa el lugar reservado al conocimiento. Bajo esa arquitectura, universidades, sindicatos, centros culturales, periodistas, científicos y organizaciones populares quedan sometidos a una vigilancia que transforma la discrepancia en amenaza existencial. El resultado consiste en una pedagogía del miedo cuya eficacia depende menos de la represión abierta que de la normalización cotidiana de la autocensura.

Marco Rubio ha recurrido con frecuencia a ese repertorio discursivo para presentar cualquier cuestionamiento estructural al capitalismo como expresión de radicalismo comunista amenazante. Puesta la mira contra México y contra Cuba especialmente. La estrategia responde a una lógica geopolítica que convierte diferencias económicas y demandas populares en problemas de seguridad nacional. Desaparece la explotación y el plusproducto como categoría analítica. Desaparecen las relaciones sociales que producen desigualdad. Desaparecen las contradicciones entre capital y trabajo. Permanece únicamente un enemigo abstracto cuya existencia justificaría mecanismos extraordinarios de vigilancia, represión, sanción y exclusión. Aquello que debería discutirse mediante evidencia histórica termina administrado mediante categorías policiales.

Una operación semejante invierte el orden racional de la investigación social. Ninguna sociedad debería ser acosada cognitivamente mediante ideologías burguesas. 

Las transformaciones históricas nacen de la lucha de clases y de los conflictos materiales en las relaciones verificables, de formas específicas de apropiación de la riqueza, de distribuciones desiguales del poder y de disputas permanentes por el control del trabajo humano. Negar esa dinámica equivale a borrar el fundamento mismo de su historia. Y la conciencia de clase emerge precisamente cuando los individuos reconocen que los intereses privados se infiltran como conciencia colectiva para la dominación y así descubren que el sufrimiento perenne posee raíces históricas.

La criminalización del pensamiento crítico intenta impedir ese reconocimiento.

Siempre que la pobreza aparece desconectada de la concentración de la riqueza, y que la precarización laboral se explica mediante fracasos individuales; siempre que la desigualdad adquiere apariencia de fenómeno natural, el conflicto estructural de clase se disfraza tras una narrativa moralizante. Las mayorías dejan de percibirse como sujetos históricos para contemplarse únicamente como administradoras aisladas de dificultades personales. La fragmentación constituye entonces una forma de gobierno mucho más eficiente que la coerción permanente.

Una tradición humanista crítica nos recuerda que ninguna libertad florece donde el miedo organiza el conocimiento. La investigación científica exige contraste de hipótesis, crítica sistemática, revisión permanente de evidencias y apertura intelectual. 

Un poder que define de antemano las conclusiones aceptables degrada la ciencia hasta convertirla en protocolo burocrático. La cultura pierde capacidad creadora cuando la sospecha sustituye al diálogo. La filosofía renuncia a su función emancipadora cuando acepta fronteras impuestas por intereses ajenos a la búsqueda de la verdad. La universidad deja de formar ciudadanos capaces de comprender la complejidad histórica para producir administradores obedientes de consensos prefabricados. La experiencia histórica enseña igualmente que ninguna hegemonía permanece invulnerable. 

Todo intento por clausurar el pensamiento crítico alimenta nuevas preguntas acerca del origen de las prohibiciones. La censura revela aquello que procura ocultar. Y tal persecución intelectual confirma la fragilidad de un orden incapaz de sostenerse mediante razones compartidas. El conflicto entre trabajo y capital reaparece entonces bajo formas renovadas porque pertenece a la organización material de la producción y no a la voluntad subjetiva de propagandistas o gobernantes. 

Una defensa auténtica de la dignidad humana exige rechazar toda inquisición contemporánea, cualquiera que sea el vocabulario empleado para legitimarla. El pensamiento crítico constituye patrimonio universal porque permite reconocer vínculos entre experiencia individual y estructura histórica, entre sufrimiento cotidiano y organización económica, entre cultura y poder. Reducir esa capacidad a una etiqueta criminal como “terrorismo de izquierda” representa un ataque contra la inteligencia colectiva antes que contra una corriente política determinada. La emancipación intelectual comienza allí donde el lenguaje recupera precisión, la investigación recobra autonomía y la conciencia revolucionada descubre que la historia permanece abierta mientras existan mujeres y hombres dispuestos a comprenderla para transformarla.

* Doctor en filosofía

FGR registra más de 9 mil investigaciones por tortura; Oaxaca, Veracruz y Baja California concentran más casos


Christian García Muñoz

Aunque se han fortalecido los mecanismos de profesionalización de policías y corporaciones de seguridad, los casos registrados por presunta tortura y tratos crueles evidencian que el problema permanece vigente y que no se ha logrado erradicar prácticas violatorias de derechos humanos

Aunque México cuenta desde hace casi dos décadas con compromisos internacionales y, desde 2017, con una ley general para prevenir, investigar y sancionar la tortura, esta práctica sigue siendo una realidad dentro de las instituciones del Estado.

Lejos de ser un vestigio del pasado, los registros oficiales muestran que funcionarios públicos continúan siendo señalados por actos de tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes. Entre abril de 2018 y marzo de 2026, se contabilizaron 11 mil 340 presuntos responsables —no todos funcionarios— en expedientes abiertos a nivel federal, con casos concentrados en entidades como Oaxaca, Veracruz y Baja California, de acuerdo con el Registro Nacional del Delito de Tortura (RENADET), de la Fiscalía General de la República, tras casi ocho años de la entrada en vigor de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura.

https://www.reporteindigo.com/nacional/fgr-registra-mas-de-9-mil-investigaciones-por-tortura-oaxaca-veracruz-y-baja-california-concentran-mas-casos-20260721-0104.html

A 20 años de la entrada en vigor del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, el trabajo en México no solo es reconocer el problema, sino impedir que agentes del propio Estado continúen con esta práctica, consideradas como una de las formas más graves de violencia institucional.

El RENADET revela también que entre el 1 de abril de 2018 y el 31 de marzo de 2026, la Fiscalía General de la República abrió 9 mil 117 expedientes por tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, un promedio de mil 105 casos al año.

Investigaciones por tortura evidencian un problema en instituciones de seguridad

Sin embargo, las cifras deben interpretarse con cautela, ya que corresponden a investigaciones en curso y no a personas sentenciadas, precisa Erick Ruíz de la Cruz, secretario técnico del Seminario sobre Seguridad, Defensa e Inteligencia de la UNAM.

"Estamos hablando de personas sujetas a investigación y no necesariamente de funcionarios que ya hayan sido condenados o que exista alguna sentencia emitida por un juez", explicó.

No obstante, el especialista subrayó que la presunción de inocencia no resta gravedad al fenómeno: 

“De que se trate de presuntos responsables no significa que el dato sea menor. La magnitud de estos señalamientos revela que la tortura continúa siendo, lastimosamente, un problema que requiere atención permanente”.

El académico señaló que el registro de más de 11 mil presuntos responsables en apenas ocho años obliga a revisar el funcionamiento de las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley y a fortalecer sus mecanismos de control.

 Los casos de tortura registrados por año por la FGR.

Las cifras, de carácter preliminar y sujetas a actualización conforme avanza la validación de la información, muestran que Oaxaca concentra el mayor número de investigaciones, con mil 251 expedientes (13.7 por ciento), seguido por Veracruz (11.5 por ciento), Estado de México (7.2), Durango (7.2) y Chiapas (7 por ciento).

Del total de investigaciones, 4 mil 700 corresponden al delito de tortura y 4 mil 417 a tratos crueles, lo que refleja una incidencia prácticamente equivalente entre ambas conductas. Mientras Oaxaca, Jalisco y Baja California encabezan los casos de tortura, Veracruz, Durango y Chiapas concentran la mayoría de los expedientes por tratos crueles.

Casos en Defensa y Guardia Nacional

A nivel federal los presuntos responsables registrados en expedientes abiertos pertenecen a las siguientes instituciones: Defensa 1.49 por ciento (169), Guardia Nacional 1.09 por ciento (124), Centro Penitenciario 0.98 por ciento (111), Policía Federal 0.93 por ciento (105) y Policía Ministerial 0.46 por ciento (52) del total de presuntos responsables registrados.

Al respecto, Ruíz de la Cruz reconoció que en las últimas décadas se han impulsado mejores procesos de capacitación, certificación, controles de confianza y protocolos de actuación, pero advirtió que la profesionalización no puede limitarse a la formación académica.

"La profesionalización es un proceso continuo. No es un objetivo que se alcanza de manera definitiva al terminar un curso o un diplomado", sostuvo.

En ese sentido, consideró indispensable consolidar sistemas permanentes de supervisión, transparencia y rendición de cuentas que permitan detectar abusos desde el interior de las corporaciones antes de que afecten a la ciudadanía.

Oaxaca lidera la estadística

El registro contabiliza 9 mil 32 víctimas, prácticamente una por expediente. La mayoría son hombres: 6 mil 439, equivalentes al 71.3 por ciento del total, frente a 715 mujeres (7.9 por ciento), una proporción cercana a nueve hombres por cada mujer registrada. Oaxaca, Veracruz y Durango reúnen el mayor número de víctimas masculinas, mientras que Morelos, Ciudad de México y Oaxaca concentran las mujeres afectadas.

En cuanto al perfil de las víctimas, 474 personas tenían entre 18 y 35 años. El registro también identifica condiciones de vulnerabilidad, aunque en porcentajes reducidos: 155 víctimas pertenecían a población indígena, 14 fueron clasificadas dentro de algún grupo vulnerable y 11 estuvieron relacionadas con delitos sexuales.

Creado como herramienta estadística y de investigación, el RENADET busca homologar la información reportada por las autoridades bajo los criterios de la legislación mexicana y el Protocolo de Estambul. Aunque los datos permanecen en actualización constante, el registro ofrece un panorama que confirma que la tortura y los tratos crueles siguen siendo un desafío vigente para las instituciones de justicia del país.

Para Ruíz de la Cruz, los datos del no desmienten los avances institucionales, pero sí evidencian que persisten desafíos estructurales para consolidar una cultura de legalidad dentro de las instituciones de seguridad.

El especialista también rechazó la idea de que los derechos humanos obstaculicen el combate a la delincuencia. Por el contrario, aseguró que representan el marco que debe guiar toda actuación de la autoridad en un Estado democrático.

 Oaxaca lidera en número de expedientes abiertos por tortura.

"Los derechos humanos no son un obstáculo para combatir la delincuencia. Son garantías que corresponden a todas las personas, independientemente de su situación jurídica", señaló.

Añadió que las investigaciones realizadas conforme a la ley fortalecen tanto la procuración de justicia como la confianza ciudadana, ya que producen pruebas más sólidas y resoluciones con mayor legitimidad.

Finalmente, fue enfático al señalar que ninguna circunstancia justifica la comisión de actos de tortura por parte de servidores públicos: "La tortura nunca puede considerarse un uso legítimo de la fuerza”.

La tortura se utilizaba para obtener confesiones

En las últimas dos décadas, México ha construido un marco legal e institucional más sólido para prevenir, investigar y sancionar la tortura. La creación de leyes especializadas, protocolos de actuación, registros nacionales y la adopción de estándares internacionales representan avances que hace algunos años eran inexistentes.

Para Erick Ruíz de la Cruz, secretario técnico del Seminario sobre Seguridad, Defensa e Inteligencia de la UNAM, el país ha recorrido un camino importante en el fortalecimiento de sus instituciones, aunque la erradicación de la tortura enfrenta todavía obstáculos estructurales.

 (Arte: Alan Maya)

El académico recordó que durante décadas la tortura estuvo vinculada a modelos de investigación que privilegiaban la confesión como principal medio para obtener información. Aunque el sistema penal mexicano evolucionó hacia un esquema basado en evidencia científica y procesos acusatorios, reconoce que aún persisten inercias difíciles de erradicar.

"México ha realizado avances importantes durante las últimas décadas en materia legislativa e institucional. Hoy existen leyes para prevenir, investigar y sancionar la tortura, protocolos especializados, obligaciones procedimentales y registros nacionales", señaló.

En ese contexto, sostiene que la estrategia para reducir estos casos debe enfocarse en fortalecer las capacidades institucionales más que en endurecer las sanciones.

"El reto del Estado mexicano ya no consiste en crear nuevas leyes o hacer más duras las penas, sino en consolidar instituciones capaces de cumplir esas leyes de manera uniforme y efectiva", explicó.

Entre esos instrumentos destacan la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura, el Registro Nacional del Delito de Tortura (RENADET), el Protocolo de Estambul y diversos mecanismos de supervisión que buscan documentar e investigar posibles abusos cometidos por agentes del Estado.

¿Es posible frenar la tortura?

Para el especialista, la reducción sostenida de la tortura dependerá de una estrategia integral que combine prevención, supervisión, investigación científica, combate a la impunidad y fortalecimiento institucional. Solo así, afirma, será posible consolidar un Estado democrático en el que el uso de la fuerza permanezca siempre sujeto a la ley y al respeto irrestricto de la dignidad humana.

El académico considera que la prevención debe comenzar desde el interior de las propias corporaciones mediante protocolos claros para las detenciones, registros confiables, mecanismos de control interno y una mayor capacidad de investigación científica.

Asimismo, plantea que combatir la impunidad resulta indispensable para modificar los incentivos dentro de las instituciones de seguridad. Cuando los abusos son investigados y sancionados oportunamente, disminuye la posibilidad de que los servidores públicos recurran al uso ilegal de la fuerza.

Ruíz de la Cruz también enfatiza la necesidad de fortalecer la profesionalización permanente de policías, ministerios públicos y peritos mediante el uso de inteligencia, criminalística, ciencias forenses y nuevas tecnologías, reduciendo así la dependencia de métodos coercitivos para obtener información.

"Mientras mayor sea la capacidad profesional para investigar mediante la evidencia científica, menor será la dependencia de prácticas ilegales para obtener información", sostuvo.

Sin embargo, advierte que la capacitación, por sí sola, no resolverá el problema. A su juicio, el respeto a los derechos humanos debe convertirse en parte de la identidad institucional de quienes integran las corporaciones encargadas de garantizar la seguridad y la justicia.

Se debe vigilar cumplimiento del Protocolo de Estambul

Aunque México ha fortalecido su marco legal en materia de derechos humanos y se ha adherido a tratados internacionales para prevenir la tortura, esta práctica aún no ha sido erradicada, alertó la senadora Claudia Anaya Mota, quien llamó a reforzar los mecanismos de vigilancia durante las detenciones para impedir que persistan actos de tortura y garantizar procesos judiciales apegados a los estándares internacionales.

En entrevista con Reporte Índigo, la legisladora del PRI por Zacatecas sostuvo que uno de los principales retos es asegurar la aplicación efectiva del Protocolo de Estambul, instrumento internacional utilizado para documentar e investigar posibles casos de tortura y malos tratos.

Explicó que, para lograrlo, es indispensable dar seguimiento puntual a cada persona detenida mediante una trazabilidad completa desde el momento de la captura hasta su puesta a disposición de la autoridad correspondiente.

Reconoció que México ya cuenta con el Registro Nacional de Detenciones; sin embargo, consideró que aún existen vacíos que permiten la comisión de abusos.

Por ello, propuso sancionar con mayor severidad cualquier pérdida de la trazabilidad de un detenido, los retrasos injustificados o los periodos en los que la autoridad desconozca su ubicación: "Es ahí donde se mete la tortura, cuando el detenido está fuera del ojo de alguna autoridad".

Respeto de los derechos humanos

Otro de los puntos que consideró prioritarios es que los dictámenes médicos para detectar posibles actos de tortura sean realizados por peritos autónomos, tal como establecen los protocolos internacionales.

Explicó que cuando la misma corporación responsable de una detención también realiza los exámenes médicos, existe el riesgo de que se oculten abusos o se elaboren dictámenes que no reflejen la realidad, por lo que a su juicio, separar estas funciones fortalece la imparcialidad de las investigaciones y brinda mayor protección a las personas detenidas.

Claudia Anaya afirmó que México aún tiene pendientes por homologar e implementar diversos mecanismos contemplados en la legislación y en los estándares internacionales para combatir la tortura.

Subrayó que fortalecer la supervisión de las detenciones, garantizar la aplicación del Protocolo de Estambul y asegurar peritajes independientes son acciones indispensables para construir procesos judiciales y detenciones libres de tortura, en pleno respeto a los derechos humano.

Consulta aquí si estás en la lista de terroristas de los EU

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"EU avanza en su cruzada fascista y el mundo sigue mirando esperan un milagro o deseando que lo que está viviendo sea mentira".

Consulta aquí si estás en la lista de terroristas de los EEUU. Por Juan Carlos Monedero

Uno ve la lista de los considerados terroristas internacionales que cita el documento del Departamento de Estado de Marco Rubio y, obviamente, con esa definición, faltan unos cuantos nombres. Me sé de unos cuantos que deben de estar rabiando por no estar en esa lista. Pero no demos ideas. Porque este gobierno de Donald Trump parece una cuerda de payasos, pero están matando a mucha gente por todo el planeta.

Dicen que terroristas… ¿Saben cómo empezó la democracia en Grecia? Pues con la abolición de la esclavitud por deudas, que emancipó a amplios sectores de la población esclavizada y se convirtieron en ciudadanos, en iguales. El otro gran paso fue una reforma agraria, que permitió el acceso a ella limitando los latifundios. En ambos casos, los ricos perdieron una pequeña parte de su riqueza y empezaron a conspirar para tumbar la democracia. Por defender cosas como estas -que no haya esclavitud, que la gente reciba el fruto de su trabajo, que la tierra y el agua sea para todos y también para las generaciones futuras, que no haya jerarquías que subordinen por cuestiones de raza, de género, de clase, que no haya guerras, que la policía no ejerza la violencia desproporcionada contra los seres humanos, incluso asesinándoles, que se controle la riqueza y la tecnología para ponerlos al servicio de toda la sociedad, el gobierno de los EU dice que somos terroristas.

Cualquier observador inteligente ve una escalada en las agresiones de los EU. En Honduras, en Colombia, en México, en Irán, en Venezuela y, todo parece, en Cuba. Las agresiones no van a parar, porque ese comportamiento es como el de un yonqui: cada vez necesitas más dosis. Las agresiones contra países a los que se califica de narcotraficantes -lo hace el Presidente que indultó, previo pago, al expresidente hondureño Luis Orlando Hernández, condenado a 45 años por tráfico de cocaína-

Hasta que te quieran parar los pies y, entonces, estaremos en guerra.

“Cree el ladrón que todos son de su condición”, ha dicho el Presidente cubano Díaz-Canel refiriéndose a Marco Rubio, una persona vinculada a redes familiares de narcotráfico que quiere, siguiendo la estela de enriquecimiento de Donald Trump, hacer su fortuna personal invadiendo la isla de Cuba igual que han hecho con la invasión de Venezuela y el robo de su petróleo, oro, coltán, etc. Hay, en la mejor tradición del Oeste americano, una banda de forajidos que asalta a las poblaciones de la zona robándoles sus bienes, matando a los que protestan y colocando a personas que institucionalicen el robo para hacer lo más sencillo. Digamos que la novedad es que los cuatreros no se hacían propaganda a sí mismos. Sabían que eran ladrones y no les preocupaba que les llamaran ladrones.

Dijeron que Irak era un peligro, que allí había armas de destrucción masiva. Era mentira. Sólo querían quedarse con el petróleo. Obama dijo que Venezuela era de un extraordinario peligro para los EU. Preparó el camino para que Trump secuestrara a Nicolás Maduro y estableciera un protectorado que les permite robarse el petróleo del país. Todo lo del cártel de los soles era mentira. Querían el petróleo. Ahora señalan a Cuba y, dice Marco Rubio, a una supuesta internacional terrorista que dirige una isla que no tiene ni luz eléctrica.

En un encuentro con 66 países Marco Rubio está intentando volver a crear una histeria anticomunistas como la de McCarthy en los años 50, cuando el partido republicano llevaba cuatro elecciones perdidas y decidió inventarse que había comunistas por todos lados. O el Plan Cóndor, bajo mandado de Nixon y Gerald Ford y siempre con el colmillo de Kissinger, con el que querían terminar con todos aquellos que no pudieron matar con las dictaduras en el Cono Sur en los 70. Con la diferencia de que hoy ya no existe la URSS, las Internacionales de izquierda apenas funcionan y no hay ningún peligro comunista por ningún lado.

Pero esto ya no es ni contra Cuba, porque saben que está desplomada por un cerco medieval que no le deja ni alimentarse ni alumbrarse (cómo para estar financiando operaciones terroristas en el mundo), sino contra toda la izquierda mundial y, especialmente, contra la izquierda norteamericana e, incluso, contra el Partido Demócrata. EU avanza en su cruzada fascista y el mundo sigue mirando esperan un milagro o deseando que lo que está viviendo sea mentira. Pero no es mentira y ahí están los muertos en Gaza, los muertos en Irán, los muertos en Líbano, los muertos por el ICE recordándonos que cuando el fascismo regreso con todo, no será porque no hemos tenido señales de que estaba regresando.

Los comienzos de la democracia en Grecia tocaron el bolsillo de las élites. Y por eso las élites, entre ellos Sócrates, siempre estuvieron en contra de la democracia por los mismos argumentos que ha esgrimido Marco Rubio dos mil años después en su arenga contra la izquierda: resentidos, sucios, feos -a esta gente con sueños aristocráticos, desde la Antigüedad, el pueblo siempre le ha parecido poco elegante, desarreglado, mugriento y repulsivo-:

“Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su naturaleza fundamental es siempre la misma: un resentimiento ponzoñoso, disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación”. Y de paso se inventa sabotajes que atribuye a la izquierda (¡Pero dónde!) que son los que ellos hacen por el mundo: “atacan oleoductos y gasoductos; ferrocarriles; redes eléctricas y laboratorios; y los símbolos físicos y tangibles del poder y la invención”. Cuidado con hacer un grafiti en un MacDonald, terroristas.

Como lo de Cuba no hay por dónde agarrarlo, el gobierno de Trump, que se queja de una supuesta interferencia china y rusa, que por supuesto no demuestra, en los procesos políticos norteamericanos, al tiempo que ofrece dinero a los grupos de derecha y de extrema derecha europeos que trabajen para defender los intereses de los EU. En la expresión de Marco Rubio, esos buenos españoles, alemanes, mexicanos, argentinos que estén en sintonía con los ideales trumpistas del movimiento MAGA (Make America Great Again) y que combatan la supuesta “censura” contra las fuerzas de derecha -de la que no hay tampoco pruebas, cosa que sí ocurre con, por ejemplo, los que defienden a Palestina- y, en definitiva, dedique sus esfuerzos a desarrollar “vínculos civilizatorios” entre los Estados Unidos de Trump, Europa y, para eso está el Escudo de las Américas, la región latinoamericana. Lo que debiera bastar para que todos los países de la Unión Europea cerrasen las embajadas de los EU.

El documento “Cuba: la capital comunista del siglo XXI” hubiera merecido un suspenso si lo hubiera presentado un alumno de primero de Ciencias Políticas. No solamente porque es evidente que lo han hecho con Inteligencia Artificial -suspenso por tramposo, Marco Rubio- sino porque rompe el principio científico de que las cosas hay que probarlas y el discursivo de que las ideas deben ser lógicas y no incurrir en flagrantes contradicciones.

EU, el país de las invasiones por todo el mundo, del apoyo a golpes de Estado en América Latina, en África, en Oriente Medio, de la colaboración en el asesinato de 30 mil argentinos, de cuatro mil chilenos, de un millón de indonesios, culpable del asesinato de decenas de miles de indios americanos, de tres millones de vietnamitas, de miles de filipinos, de miles de panameños, el único país que ha usado bombas atómicas asesinando a cientos de miles de personas en Hiroshima y Nagasaki dice que Cuba es un enorme peligro para los intereses norteamericanos.

La única verdad la dijo Rubio cuando afirmó: “Aún hoy, la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza seria se considera una fantasía febril de la derecha o, peor aún, una peligrosa conspiración fascista. Así lo perciben muchos sectores de la prensa, del ámbito académico y universitario, así como muchas de nuestras instituciones tradicionales”.

Y tienes toda la razón Marco Rubio: sois una cuerda de fascistas que matáis con el único objetivo de ganar dinero y, en algunos casos, cumplir vuestros delirios lunáticos de recuperar la gloria familiar que tuvisteis gracias a la esclavitud o el apartheid o acallar las voces que os hablan desde vuestra demencia y que confundís con llamados divinos. Se os ha olvidado, fascistas, que la regla de oro de las religiones es no le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

Y tú, amable lector que has llegado hasta aquí, también estás en esa lista de terroristas, aunque no citen tu nombre, porque la solidaridad, la compasión y la empatía, ya bastan a la administración Trump y los que les apoyan en nuestros países, para ser considerados terroristas.

La industria automotriz entre la espada de Trump y una muralla china

 Mario Campa

"Entre el filo de la espada de Washington y una muralla china de subsidios e innovación, la industria automotriz entra a la revisión del T-MEC".

La industria automotriz entre la espada de Trump y una muralla china. Por Mario Campa

La industria automotriz mexicana entra a la revisión del T-MEC cargando a cuestas una severa incertidumbre. De un lado, la ofensiva de Trump combina la amenaza de aranceles con modificaciones a las cláusulas de contenido regional y regulación laboral. Del otro, una muralla china limita el potencial crecimiento de inversiones y la diversificación de mercados. Entre la espada y la pared, la industria enfrenta una amenaza existencial seria. Casos como el de Francia, Canadá y Alemania muestran que el cierre de fábricas y la compresión de líneas de producción suelen ser graduales, aunque irrefrenables una vez desatados. En un descuido, México podría andar el mismo derrotero.

El regreso de Trump frenó el impulso de la industria automotriz mexicana. La subindustria de vehículos pesados experimentó en 2025 una contracción anual de casi 35 por ciento en unidades producidas y alrededor de 29 por ciento en unidades exportadas, en gran parte atribuible al arancel focalizado de Washington. En cuanto a vehículos ligeros, la producción cayó casi uno por ciento en 2025 y las unidades exportadas cerca de tres por ciento. La debilidad persiste en 2026. En ambos casos, los planes de expansión están congelados. Un ejemplo del impacto disuasivo fue la cancelación de intenciones de construir fábricas en México de armadoras como Geely y BYD, que ahora mismo analizan exportar desde Brasil o comprar capacidad ociosa en Canadá.

Ciertamente, el impacto pudo haber tomado dimensiones catastróficas y no lo hizo. En el primer cuatrimestre del 2026, las importaciones a Estados Unidos de automóviles y autopartes cayeron 11 por ciento frente al mismo periodo del 2025. En cambio, las cifras de la balanza comercial publicadas el 26 de junio muestran que las exportaciones de vehículos de México a Estados Unidos bajaron 4.8 por ciento entre enero y mayo en relación al mismo periodo del año anterior. Además de aumentar sus envíos al resto del mundo (+27.1 por ciento anual en enero-mayo), las armadoras en México preservaron cuota de mercado en Estados Unidos mediante una adecuación de precios y volúmenes. Para contrarrestar los aranceles, los exportadores cumplieron las exigencias de contenido regional del T-MEC para alcanzar trato preferencial. Asimismo, adelantaron ventas y trasladaron a proveedores una fracción de la compresión de márgenes. No obstante, los riesgos persisten y el pastel total se achica.

Por si la espada de Washington no bastara, las armadoras mexicanas enfrentan una amenaza mayor que limita el crecimiento futuro. Es una suerte de muralla. Dice mucho que el Auto Show de Shanghái y el Auto China de Pekín sean hoy día las exposiciones donde las armadoras presentan los modelos de vehículos eléctricos más avanzados del mundo. No es para menos. En 2024, China exportó vehículos eléctricos por valor de casi 35 mil millones de dólares y exportó baterías por valor de 67 mil millones de dólares (sexto producto de exportación más importante). Por participación de mercado, en 2024 China representó el 25 por ciento de las exportaciones mundiales de vehículos eléctricos y el 48 por ciento de los envíos globales de baterías, casi el doble con respecto a 2017.

México debería tomar nota de la preocupación que externan Alemania y Europa frente al avasallamiento industrial chino, en especial en la manufactura avanzada como es la de los vehículos eléctricos. Mercedes, Audi, BMW y otras ahora mismo sangran ventas en China y comienzan a replegarse en casa con recortes de empleo, como los 100 mil que anunció Volkswagen como medida extrema para evitar la suerte que corrieron armadoras como Nissan (Japón), hoy adelgazada hasta los huesos por simple y llana supervivencia.

Sander Tordoir y Brad Setser argumentan que el desplazamiento de la manufactura europea, en particular la alemana, se explica tanto por la sofisticación tecnológica china como por tres distorsiones superpuestas. En primer lugar, una elevada tasa de ahorro en China y un débil consumo de los hogares que deprime la demanda interna. En segundo, una política industrial activa que incluye la provisión de subsidios directos, tierra gratuita, maquinaria barata y crédito estatal generoso. En tercero, una moneda subvaluada que, según cálculos del FMI, rondaría el 16 por ciento. Para los autores, frenar la desindustrialización alemana y combatir lo que llaman el choque “China 2.0” requiere de varios factores: una corrección de los desequilibrios chinos, salvaguardas sectoriales temporales a nivel europea focalizadas contra China, compras con mayor contenido regional (europeo) e incentivos a la formación de empresas conjuntas y la localización de proveeduría estratégica, como baterías o semiconductores para automóviles.

Pensar que la industria automotriz china depende enteramente de los subsidios industriales sería una crasa sobresimplificación. Importan, pero no definen. Rhodium Group estima que menos del 15 por ciento de la ventaja de costos por vehículo del fabricante de vehículos eléctricos BYD, en comparación con Tesla, proviene de subvenciones y condiciones preferenciales, y que el resto se debe a una integración vertical, al financiamiento vía proveedores, a los clústeres industriales y a economías de escala. El acceso al suministro de minerales críticos, ferozmente disputado por Estados Unidos y China, es clave para las baterías.

Un riesgo para las armadoras tradicionales es que la producción mundial de automóviles —donde, además, confluyen baterías, robots y chips— se concentre cada vez más en China, lo que debilitaría la I+D y la ingeniería en los centros de diseño y fabricación avanzada, como Alemania, Estados Unidos, Japón y Corea. Si México elige mal, si opta por sólo preservar las inversiones de las armadoras occidentales establecidas en el país, China y su red de aliados podría crecer como amenaza existencial para la industria norteamericana. Ciertamente, cualquier paso de acercamiento con China enfrentaría en lo inmediato la objeción de Trump. La revisión anual del T-MEC, nuevo plan de Washington, intensifica la incertidumbre.

Entre el filo de la espada de Washington y una muralla china de subsidios, innovación y escala, la industria automotriz entra a la revisión del T-MEC a intentar sortear los continuos cambios en las reglas del juego. Dependiente de las matrices del extranjero y sin una red de innovación industrial robusta, es momento de que México considere mecanismos de depreciación especiales para I+D—no sólo inversión en activos fijos—, la formación de empresas conjuntas para desarrollar marcas nacionales, compras públicas con reglas de contenido regional y, en último lugar, aranceles y salvaguardas temporales. En definitiva, cruzar los dedos y esperar que Trump tenga una mala elección intermedia en noviembre no resuelve el predicamento.

¿Celebra el fascismo español el triunfo de España en el Mundial?

 Héctor Alejandro Quintanar

"Vox, al igual que las extremas derechas de Europa Occidental, tienen a su mayor enemigo en la migración y sobre todo en la migración musulmana".

¿Celebra el fascismo español el triunfo de España en el Mundial? Por Héctor Alejandro Quintanar

La Copa del Mundo de 2026 concluyó con la selección española triunfante en un partido tenso, poco vistoso pero emotivo; ante una Argentina que, reconociendo de inicio la superioridad contraria en dominio de balón, desplazamiento del mismo y presión; apostó por un estratégico encierro defensivo que, ante el hipotético desgaste rival, le abriera una oportunidad a algún delantero albiceleste. Por lesiones, una expulsión y buen control español, la estrategia de Scaloni se cayó al minuto 105.

Antes de pasar a la reflexión circundante a ese respecto, este espacio reconoce y felicita el merecido triunfo de España, aunque reconoce que, por histórico latinoamericanismo y vínculos hermanos entre la Argentina y México, siempre se ha respaldado a la gran nación platense en el fútbol. Ya volverán los triunfos.

Dicho lo cual, vale la pena asomarnos a ciertas voces que rodearon al campeonato mundial, cuyo corolario fue el triunfo de España, que tuvo en su gol de la victoria un hecho incontestable: la crucial asistencia de Nico Williams, extraordinario futbolista español de origen ghanés para que Ferrán rematara y anotara. No es la primera vez que una persona afrodescendiente viste la casaca española, cuestión que ya había hecho el hispano-brasileño Marcos Senna en 2006; pero sí es la primera que jugadores de esas características llegan a una final, cuestión que comparte Williams con el brillante Lamine Yamal.

No está de más decirlo: las naciones, todas, han sido, son y serán siempre una confección compleja que no puede reducirse a tonos de piel o genética. Pero el cuento viene a cuenta porque hace muy poco se demostró que entre la presunta derecha democrática española y la ultraderecha de ese país no hay diferencias sustanciales.

En el año de 2013, el Partido Popular de España, que cree representar algo así como la derecha liberal en el país, era presidido por Mariano Rajoy, un hombrecillo alfil del impresentable José María Aznar, cuyo gobierno en España brilló por su actitud perruna ante George Bush en la Guerra de Irak y por sus ínfulas de conquista en América latina.

Con todo y ello, dentro del PP de Rajoy hubo pretensiones de descorrer del extremo derecho al partido, al apaciguar en él los discursos antiaborto. Por ese apaciguamiento y otras cuestiones es que en ese año, 2013, de una escisión de ese partido nació el engendro llamado Vox, liderado por el señor Santiago Abascal, organización cuyas raíces ideológicas, como documentaron Jesús Casquete y otros historiadores, están fundamentadas no en el retorcimiento de la historia, sino simplemente en mentiras.

Vox piensa que el nacimiento de España está en la Batalla de Covadonga, para librarse de la invasión musulmana; y por ello hoy cree encarnar una reedición de una lucha contra la supuesta islamización de Europa. Por eso, lo que ejercen es un franquismo discreto, porque si bien reivindican el golpe de Estado de 1936 que encabezó el criminalísimo Francisco Franco, omiten de éste que siempre fue un tipo que exaltó y llevó buena relación con el norte de África, por las campañas en que participó como soldado en su juventud en Marruecos.

Así, la extrema derecha de Vox, a la par que las extremas derechas de Europa Occidental, tienen a su mayor enemigo en la migración y sobre todo en la migración musulmana. Hoy que España juega con delanteros imprescindibles como Yamal o Williams, ambos jóvenes, ambos hijos de migrantes, ambos negros, ambos de juego magistral, uno de ellos musulmán, será curioso ver las machincuepas ideológicas con que la extrema derecha de ese país se traga sus insultos para celebrar un triunfo labrado con el aporte de dos jugadores que representan lo que desprecian.

Pareciera, así, que Vox es una fuerza política que se separó del PP porque éste no era suficientemente radical, suficientemente conservador o suficientemente sectario; y, así como Eduardo Verástegui califica al PAN de “derechita cobarde”, el Partido Popular parecería como una opción sensata y moderada. Pero sus líderes dicen lo contrario.

El propio Mariano Rajoy, en cuya presidencia del Partido Popular es cuando ocurrió la ruptura de pepeístas que construyeron Vox, dijo hace unos días que la selección francesa no tenía jugadores franceses, en una sinrazón racista que negaba derechos a los jugadores afrodescendientes de la escuadra de ese país, a pesar de que casi todos sus descalificados nacieron en la nación gala.

Así, el dizque moderado Rajoy dijo una estupidez que bien podría haber pronunciado Santiago Abascal. Y, si nos ponemos estrictos, el payaso Rajoy dijo una imbecilidad idéntica a la que el fascista francés Jean Marie Le Pen, fundador del partido de extrema derecha National Front en 1973, dijo en 2006, cuando acusó que la selección francesa no llegaría lejos porque estaba llena de jugadores de color. Para callarle la boca, ese equipo lleno de “negros”, llegó a la final del torneo, que perdió en penales frente a Italia.

Aquí vale la pena exponer otro argumento. A la víspera del juego de octavos de final entre Paraguay y Francia, una Lili Téllez paraguaya, llamada Celeste Amarilla, agredió a Kyllian Mbappé con insultos racistas, diciendo que fue amamantado con agua de cocos y civilizado por orangutanes. Aunque pareciera que Rajoy es un dechado de virtudes frente a Amarilla, ambos padecen la misma pulsión fascista: negar europeidad al otro por su color de piel.

Y es que la historia desmiente a ese par de asnos parlanchines. Rajoy se irá de espaldas cuando se entere de que dos de los mejores jugadores que vistieron la camisa de la selección española hace tres cuartos de siglo fueron Alfredo Di Stéfano, que nació en Buenos Aires; o Ferenc Puskás, mundialista español en 1962, nacido en Budapest. Del mismo modo, ni Amarilla o Rajoy le negarían nunca francesidad a jugadores como Zinedine Zidane -de origen argelino-, o Karim Benzemá -también de ascendencia argelina-. La razón es obvia: aunque son jugadores franceses de origen norafricano, son de piel blanca. La estupidez de la extrema derecha es alérgica a los datos.

Y no se trata esto de una cuestión de la posmodernidad contemporánea, como alegan las ultraderechas conspiranoicas de hoy. Ni Rajoy ni Amarilla deben saber que el máximo goleador de todos los tiempos en Mundiales fue Just Fontaine hace casi setenta años, cuando en 1958, en la Copa del Mundo de Suecia, marcó 13 goles en ese torneo. El ariete era francés, pero nació en Marruecos. Sí, en África.

Mismos argumentos podrían darse respecto a jugadores históricos de la selección alemana. Su máximo goleador en la historia es el grandioso Miroslav Klose, jugador alemán nacido en Polonia, quien hizo equipo en el Mundial de 2006 con el genial alemán Lukas Podolski, también nacido en la nación polaca; y con el creativo mediocampista teutón Oliver Neuville, germánico nacido en Suiza. Volvemos a lo mismo: la extrema derecha no ve nada malo en esos “extranjeros” en selecciones europeas siempre y cuando sean blancos. Porque la información en los fascistas se queda siempre estancada en los ojos, sin transitar hacia el cerebro.

La extrema derecha española seguramente va a celebrar el triunfo de una selección española donde hoy juegan dos notables delanteros, como Yamal o Williams, que, socialmente, representan lo que ellos con sus peores prejuicios y estupidez odian. Y celebrarán desde la plataforma más obvia del fascismo: la negación de los hechos, la patológica ignorancia y la disonancia cognitiva, sin los cuales el fascismo es imposible, como se mostró desde Mussolini y el Mundial de 1934, donde para exaltar la presunta superioridad italiana en la cancha, se debió recurrir en la selección italiana a seis jugadores de ascendencia itálica, pero nacimiento en el extranjero.

Vaya este triunfo español no al rey ni a las élites que lo dirigen, sino al alma popular de ese país y a los refugiados republicanos antifascistas en México, cuyo legado español nos ha hecho también muy mexicanos; y que desde este espacio se les ve con enorme admiración, sobre todo a los innombrados que desde abajo trabajaron para darnos y ganarse patria; a futbolistas de polendas como Isidro Lángara o Martín Vantolrá; y a las luces de personajes que son ejemplo para muchos de nosotros, como los notables escritores María Zambrano, don Adolfo Sánchez Vázquez o Francisco Rebolledo. Si disfrutan la copa donde ahora están, que los que acá quedamos sonriamos con ellos, para así hacer enojar a los fascistas, quienes suelen odiar la legítima alegría ajena.

Trabajadores ¿o colaboradores? del mundo: ¡uníos!


mmcolussi@gmail.com

En 1848, como frase final del Manifiesto Comunista, dos jóvenes intelectuales alemanes decían: “Trabajadores del mundo: ¡uníos!” El llamado, vehementemente impetuoso, buscaba la organización de toda aquella persona que trabaje –es decir: que por medio de su esfuerzo, modifique el entorno natural en función de un proyecto humano– para, en una acción revolucionaria, cambiar el opresor sistema capitalista marchando al socialismo, puerta de entrada a una futura sociedad sin clases sociales: el comunismo.

Uno de esos jóvenes decimonónicos, devenido un agudo pensador crítico que revolucionaría la historia, hoy supuestamente “pasado de moda” y superado por “la realidad”, un tal Carlos Marx, en 1875, en su libro “Crítica del Programa de Gotha”, decía: “Como el trabajo es la fuente de toda riqueza, nadie en la sociedad puede adquirir riqueza que no sea producto del trabajo. Si, por tanto, no trabajó él mismo [el capitalista, sea empresario industrial, terrateniente o banquero], es que vive del trabajo ajeno y adquiere también su cultura a costa del trabajo de otros”. 

En otros términos: la única manera de producir riqueza es trabajando (el obrero industrial, el ama de casa, el campesino, el artesano, el empleado de servicios, el intelectual, el artista, hasta podría decirse que también la trabajadora sexual). Quienes trabajan, no importando el producto final de sus acciones, ¡son trabajadores! Eso no se discute. Sucede que últimamente, con el triunfo del capital sobre la clase trabajadora a partir de las políticas neoliberales, se trata de maniatarnos diciéndonos “colaboradores”. Pero… quien trabaja para otro no colabora: ¡le ayuda (muy a su pesar) a amasar su fortuna!, que es otra cosa. 

Sin dudas, como clase trabajadora, deberíamos unirnos todas y todos quienes trabajamos –en otros términos: quienes somos explotados– para combatir contra ese capital que nos sojuzga. Pero quienes detentan el poder nos toman la delantera, y en vez de unirnos, consiguen separarnos, mantenernos adormecidos, embobados con infinitos espejos de colores (ahí está el fútbol, por ejemplo), o reprimiéndonos sangrientamente cuando la protesta se eleva de tono. Azuzar nacionalismos ¿no es también una “elegante” manera de desunirnos?

A principios del siglo XIX en Inglaterra, cuando cursaba la Revolución Industrial y el grado de explotación de la clase obrera era infame, surgen y se afianzan los primeros sindicatos (trade unions), luego expandidos a toda Europa y al mundo, los cuales, con encarnizadas luchas, con mucha sangre y sacrificio, van logrando conquistas que hoy son patrimonio del avance civilizatorio mundial: jornadas laborales de ocho horas diarias, salario mínimo, vacaciones pagas, cajas jubilatorias, seguros de salud, seguros por maternidad, regímenes de pensiones, seguros de desempleo, derecho de huelga. 

Hacia las últimas décadas del pasado siglo esos derechos podían ser tomados como puntos de no-retorno en el avance humano, tanto como cualquiera de los inventos logrados: la rueda, la agricultura, las telecomunicaciones o la fisión nuclear. Derechos conquistados, supuestamente inamovibles…, pero las cosas cambiaron drásticamente. Hoy, con la puesta en marcha de un nuevo Plan Cóndor, ahora a nivel global, las cosas se empeoran más aún para la gran masa trabajadora. Cualquier expresión de protesta puede pasar a ser “inminente peligro comunista-terrorista”, que deberá ser silenciada de inmediata.

Con la caída del bloque soviético hacia los 90 y la retirada –temporal– de los principios socialistas en las luchas sociales, el gran capital se sintió triunfador. En realidad, no terminaron ni la historia ni las ideologías, como grandilocuentemente se pretendió afirmar: pero sí ganaron las fuerzas del capital sobre las de los trabajadores, lo cual no es lo mismo. Ganaron, y a partir de ese triunfo, comenzaron a establecerse las nuevas reglas de juego. Los derechos adquiridos comenzaron a ser desmantelados, apareciendo nuevas reglas que significan un enorme retroceso en avances sociales. Los ganadores del histórico y estructural conflicto –las luchas de clases no han desaparecido, aunque no esté “de moda” hablar de ellas– imponen hoy las condiciones, las cuales se establecen en términos de mayor explotación, así de simple (y de injusto). La manifestación más evidente de ello es la precariedad laboral que vivimos, queriendo hacernos pasar por “colaboradores”. A tal punto ese retroceso, que se pudo hablar de tecnofeudalismo

Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, un ingeniero de una multinacional, su portero o su gerente, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atravesamos hoy el calvario de la precariedad laboral. Todas y todos quienes viven de un sueldo, son trabajadores asalariados. Eso borra el mito aquel de “clase media”; eso es solo una mentirosa construcción aspiracional: o dueño de los medios de producción, o esclavitud asalariada. Esa es la realidad. El gerente (capataz o como se le llame) es un empleado a sueldo, preparado para no sentirse trabajador. Así como sucede con un profesional liberal. Pero si no se trabaja y percibe ingreso por un par de meses, va a la indigencia, como cualquier trabajador.

Hoy días ya son cosas comunes, normalizadas, el aumento imparable de contratos-basura (contrataciones por períodos limitados, sin beneficios sociales ni amparos legales, arbitrariedad sin límites de parte de las patronales), el incremento de empresas de trabajo temporal, el abaratamiento del despido, el crecimiento de la siniestralidad laboral (en el 2020, según la Organización Internacional del Trabajo –OIT–, hubo más muertos por esa causa que por el coronavirus), la sobreexplotación de la mano de obra, la reducción real de la inversión en fuerza de trabajo. Todo eso constituye algunas de las consecuencias más visibles de la derrota sufrida en el campo popular. El fantasma de la desocupación campea continuamente; la consigna de hoy, distinto a las luchas obreras y campesinas de décadas pasadas, es «conservar el puesto de trabajo». A tal grado de retroceso hemos llegado que tener un trabajo, aunque sea en estas infames condiciones precarias, es vivido ya como ganancia. Y por supuesto, ante la precariedad, hay interminables filas de desocupados a la espera de la migaja que sea, dispuestos a aceptar lo que sea, en las condiciones más desventajosas. 

Acertadamente lo plantea Henrique Canary: “La clase trabajadora «clásica» (fabril) se descompone, se desestructura, se vuelca en las apps, las bicicletas Glovo y los coches Uber. La economía –y con ella la clase trabajadora– se plataformiza. El movimiento sindical está en crisis y tiene enormes dificultades para organizar a la gente. Las desafiliaciones son masivas. Los sindicatos se vuelven ajenos a la clase trabajadora y a su vida cotidiana. Pocos responden a sus convocatorias. La propaganda neoliberal enfrenta a unos trabajadores con otros. Los huelguistas son «vagos», sobre todo los empleados públicos, que son «privilegiados» y «no quieren trabajar»”. 

Definitivamente, en estos momentos de la lucha, la clase dominante tiene la delantera. Lo cual no significa que la historia esté terminada. 

Según datos de esa oficina de Naciones Unidas citada, la OIT, por cierto nada sospechosa de comunista, alrededor de un cuarto de la población planetaria vive con menos de un dólar diario, y un tercio de ella sobrevive bajo el umbral de la pobreza. Hay cerca de 200 millones de desempleados, jóvenes fundamentalmente –5% de la población económicamente activa (PEA) mundial– y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI: 50 millones de personas esclavizadas, según datos oficiales) o la explotación infantil continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas. 

¿Qué hacer ante todo esto? Resignarnos, callarnos la boca y conservar mansamente el puesto de trabajo que tenemos, o pensar que la lucha por la justicia es infinita, y es un imperativo ético no bajar los brazos. Si optamos por lo segundo, ¡hagámoslo! 

Si es cierto –siguiendo el análisis hegeliano y marxista– que «el trabajo es la esencia probatoria del ser humano«, hoy, dadas las actuales condiciones en que vivimos, ello no parece muy convincente. De nosotros, de nuestra lucha y nuestro compromiso depende hacer realidad la consigna que «el trabajo hace libre«. aunque las condiciones sean adversas, no hay otra forma de conseguir cambios que no sea luchando. “¿Que si hay lucha de clases?”, le preguntaron al magnate de Wall Street Warren Buffet: “¡Por supuesto que la hay! Yo, por suerte, pertenezco a la clase que va ganando esa guerra”. Es hora de cambiar esa historia, ¿no?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

https://drive.google.com/drive/folders/1UXZkY7LxulooyuYDBL_M5_PFFTvRfx0V?usp=sharing

https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33
https://www.facebook.com/Marcelo-Colussi-720520518155774/
https://mcolussi.blogspot.com/
https://www.instagram.com/marcelocolussi8

Cómo nos entregamos al tiempo

 El Oasis de la Insignificancia

Óscar de la Borbolla

"Hay quienes a los 40 o más siguen jugando como niños y quienes a los 80 o 90 están orientados al futuro, aunque les vaya a resultar póstumo".

Cómo nos entregamos al tiempo. Por Óscar de la Borbolla

A Beatriz Escalante.

Cada semana busco en mi memoria, en mi biblioteca, en mi imaginación, por aquí y por allá, pero, sobre todo, en lo que observo, algún rasgo de la conducta de los seres humanos o de cualquier otro campo significativo. Si descubro un tema que pueda resultar interesante para quienes me escuchan o me leen, lo desarrollo de la forma más clara que puedo. No siempre es fácil y en muchas ocasiones el transcurso de la semana va estresándome hasta que doy con algo. Esta vez me topé con una posible relación entre la edad de las personas y las maneras de disponerse respecto del tiempo. Pienso que hay unas constantes entre la edad y el que nos orientemos más hacia alguna de las tres dimensiones del tiempo: pasado, presente o futuro. Edades para las que el presente lo es todo y otras, en cambio, en las que uno se dirige completamente hacia el mañana y, a veces también, cuando uno ya sólo se enfoca hacia el pasado.

Establezcamos una premisa para perfilar nuestro tema: aunque de acuerdo con la teoría física del Universo Bloque, derivada de Einstein, el tiempo es un continuo donde pasado, presente y futuro coexisten y, aunque de acuerdo con la Gravedad Cuántica de Carlo Rovelli, el tiempo no exista a nivel fundamental y sea sólo una propiedad emergente que aparece exclusivamente para nosotros, el tiempo es decisivo para nosotros. Así, aunque esto sea cierto para la Física actual; para nosotros, en cambio, el tiempo con sus tradicionales tres momentos a todos nos consta. A nivel vital —que es el que vale— es innegable que el pasado ya no está, el futuro todavía no llega y que lo único real es el presente: cada uno de nosotros lo corrobora en su experiencia, pues siempre estamos en un aquí y un ahora. En suma: si hablamos vitalmente: el pasado se fue, el futuro es lo que aún no llega y, por ello, el único que tiene valor es el presente, pues en él es donde estamos y podemos actuar. Dejemos, pues, de lado la inexistencia del tiempo según las teorías físicas y atengámonos a lo que nuestras vivencias nos dicen, pues, pese a las conclusiones matemáticas a las que se llega con la Teoría de la Relatividad, todos sentimos que el tiempo fluye, que los segundos pasan y que, a cierta edad, nuestro tiempo va agotándose. Intelectualmente podemos comprender que el tiempo, al ser una dimensión más en el continuo espacio-tiempo, se comporta como la altura o la anchura, dimensiones en las que podemos movernos de atrás para adelante o viceversa; sin embargo, el entenderlo no nos quita la angustia de saber que cada instante pasado es irrecuperable y, sobre todo, que habrá un momento al que ya no podremos llegar. Nuestra existencia está fundada en esta premisa existencial: cada quien posee como patrimonio, una cantidad de tiempo que puede extenderse, nunca más allá de cierto límite, o abreviarse dependiendo de nuestra conducta o mala suerte.

En suma, el tiempo al que quiero referirme es el que nos lleva, con su flecha insobornable, en una sola dirección: nuestra muerte. Y para los efectos prácticos siempre estamos aquí, en este momento, en este ahora: en el presente, en la única zona del tiempo que realmente importa.

Por supuesto, el pasado también importa: contiene infinidad de claves; pero su relevancia radica en la manera como puede auxiliarnos en el presente. Y otro tanto ocurre con el futuro, pues, aunque todavía no existe, está lleno de planes o expectativas que tiran de nosotros, que nos hacen dirigirnos hacia él o, dicho en otros términos: en la medida en que prefiguramos el futuro, lo dotamos de una fuerza tractora que da rumbo y sentido al presente. Quien no se asoma al pasado está condenado a repetirlo, dicen muchos historiadores, y con razón. Y quien no tiene un proyecto, un plan, una meta, por insignificante que sea, está condenado a vivir en un domingo estacionario que vuelve inútil el presente. Sin embargo, vivir volcado al presente quizá sea la manera más sabia de vivir.

Pasemos, pues, a establecer una correlación somera entre la edad y la disposición frente al tiempo. Hagamos un esquema obvio: los niños, 2 a 5 años, están en el presente; el modo como juegan revela que para ellos no hay más que presente. Una y otra vez hacen lo mismo y con una alegría que no cesa. Por supuesto que estoy pensando en niños ideales, por desgracia, no todos tienen esa suerte… Luego, de los 6 a los 9 años, aparece un plazo adverso: el lunes intimida, en esa fecha está situada la amenaza de verse envueltos en el tiempo estancado en los pupitres hasta la hora del recreo que se espera con ansia o en la hora de la salida, cuando, por fin podrán regresar a su mundo. Pero ese mundo se ha vuelto fraudulento, pues está ahora ceñido por un horario: la hora de la tarea, la de dormirse por fuerza para levantarse temprano y nacen, entonces, las primeras grandes expectativas: el fin de semana, las vacaciones; los niños de estas edades quisieran recuperar el puro goce del presente, pero son obligados a pensar en cuando sean grandes.

Poco a poco la orientación al futuro se instala y, a partir de los 10 años, la cara se orienta cada vez más hacia el mañana. De los 10 a los 20 casi todo es futuro, con momentos de presente intenso como los que regala el enamoramiento. En esa experiencia se vive un presente pleno y, aunque los jóvenes ya intelectualmente entienden que las cosas acaban, que todo va a ir a dar al pasado irrecuperable, conservan, todavía, la esperanza de que algunas cosas perdurarán toda la vida. Es la época de los amores para siempre, de los principios y de los valores para siempre, pues en esos años uno sitúa lo que valora en un tiempo ilusorio: aún se cree ciegamente en que hay cosas eternas. Pero junto al amor, también aparecen la muerte y las pérdidas, las primeras ausencias, y se comienza a mirar de reojo hacia atrás, cuando estaba esta persona o aquella; cuando uno era inocente.

De los 30 a los 50 ese dirigirse por completo al presente ya está muy diluido y, aunque a ratos atrapa con sus momentos intensos, se da una alternancia de orientaciones: a veces al pasado, aunque casi siempre al futuro. Hay muchos que a los 30 añoran los años de su primera juventud y sienten que lo mejor ya ha pasado; otros, en cambio, están más que nunca consolidando su futuro y entregados a él. Pocos viven ya dirigidos al presente. No tienen tiempo, dicen.

De los 60 a los 70 la orientación al futuro comienza a declinar y va asomando con más fuerza el pasado: lo mejor quedó atrás. Ya se llegó adonde se llegó; la vida yace en el pasado y la memoria brinda un testimonio de lo conseguido. Para quienes están en esa edad, el presente es huraño, desagradable, ya no invita a mirar hacia el ahora.

Pero hay de todo, por supuesto: desde quienes a los 40 o más siguen jugando como niños y quienes a los 80 o incluso 90 están orientados al futuro, aunque este les vaya a resultar póstumo. Hay, incluso, quienes hacen su biografía al final de su vida, preocupados no por un futuro al que no llegarán, sino por la eternidad.

******

P. D. Habría, sin embargo, que poner al día este somero esquema, pues, hoy, la situación en se vive se ha vuelto tan tétrica, que la relación: edad disposición ante el tiempo ha cambiado por completo: los niños no se orientan al presente, no juegan. Los jóvenes ya no se orientan al futuro, ¿cuál? Las personas maduras ya no entienden el presente, y no se diga los viejos… De cualquier manera, que este modelo valga, al menos, como un punto de referencia para intentar comprendernos.

X @oscardelaborbol

Para contratar conferencias, comunicarse al WhatsApp 55 3462 2619.