7/12/2026

Hacia un diagnóstico semiótico sobre la dependencia tecnológica digital y contra los procesos electorales con sus riesgos políticos



Fernando Buen Abad Domínguez

Nuestra dependencia tecnológica “digital”, sobre los procesos electorales, constituye uno de los riesgos más singulares de las democracias burguesas contemporáneas y las relaciones entre poder, conocimiento y acumulación capitalista. No se trata de una ingenua innovación administrativa destinada a optimizar el progreso de procedimientos de votación. Se trata de una mutación histórica que reorganiza la producción de legitimidad política mediante infraestructuras privadas capaces de administrar información, modelar percepciones colectivas y condicionar los ritmos de la deliberación pública. La cuestión decisiva no consiste en determinar la eficiencia de los sistemas digitales, sino en establecer quién posee el dominio efectivo sobre las condiciones materiales que hacen posible el ejercicio de la soberanía democrática.

Toda tecnología representa trabajo social acumulado, inteligencia colectiva objetivada y relaciones históricas cristalizadas en artefactos cuya apariencia neutral oculta intereses o determinaciones económicas, jurídicas y culturales. La racionalidad técnica jamás existe separada de la racionalidad de los negocios que la producen y financian. Cada arquitectura informática incorpora decisiones relativas a clasificación, jerarquización, exclusión, predicción y administración de incertidumbres. Sus algoritmos no descubren una realidad previamente dada; construyen regímenes específicos de visibilidad donde ciertos acontecimientos adquieren centralidad mientras otros desaparecen de la percepción pública.

Conocimiento automatizado y ejercicio del poder convergen entonces en una misma estructura hegemónica. La concentración tecnológica alcanzó un grado desconocido durante etapas anteriores del desarrollo capitalista. Infraestructuras estratégicas para la comunicación política, extractivismo, almacenamiento y espionaje de datos, inteligencia artificial, computación distribuida y circulación global de información permanecen bajo influencia predominante de corporaciones como Alphabet, Meta Platforms, Amazon, Microsoft, Apple, Oracle, Cloudflare, Cisco Systems, Palantir Technologies, además de desarrolladores de inteligencia artificial como OpenAI, Anthropic y xAI. Todas ellas constituyen por sí mismas una amenaza real o potencial contra la democracia. El problema histórico emerge cuando funciones esenciales de la vida pública dependen de infraestructuras cuya gobernanza responde prioritariamente a intereses corporativos mercantiles antes que al control democrático participativo.

Toda concentración monopólica de tecnologías modifica la naturaleza misma de la lucha por la hegemonía. Producción material y producción simbólica se funden para integrarse en un mismo circuito de vigilancia y control donde datos, atención, comportamiento y anticipación probabilística adquieren condición de mercancías amenazantes. Su capitalismo tecnológico no persigue exclusivamente beneficios derivados de la comercialización de servicios digitales; procura también monopolizar condiciones de guerra cognitiva mediante las cuales sociedades enteras ven desfigurada su propia realidad. La apropiación privada de capacidades cognitivas colectivas inaugura una modalidad inédita de acumulación fundada sobre la extracción permanente de información producida por millones de personas durante actividades ordinarias. Y los publicistas o propagandistas de la política burguesa hacen pingües negocios.

Lo que Shoshana Zuboff denomina capitalismo de vigilancia adquiere relevancia política cuando la extracción masiva de datos permite intervenir sobre conductas electorales mediante mecanismos de secuestro, malversación, predicción y modulación conductual. Srnicek piensa que las plataformas digitales dejaron de actuar únicamente como intermediarias para convertirse en infraestructuras indispensables de manipulación económica y comunicacional. David Harvey entiende que la apropiación monopólica de datos constituye una modalidad contemporánea de secuestro y desposesión. Por su cuenta, Castells ve que el poder circula hoy mediante redes capaces de reorganizar simultáneamente economía, cultura y política. Y Morozov, desde su mirada generacional, advierte que cierta fascinación tecnológica convierte problemas históricos en desafíos aparentemente resolubles mediante aplicaciones informáticas, desplazando deliberadamente conflictos sociales hacia soluciones técnicas incapaces de transformar sus causas. Gato por liebre.

Muchos procesos electorales quedan incorporados a esa arquitectura mediante dispositivos cuyo funcionamiento depende crecientemente de sistemas automatizados de identificación, transmisión, almacenamiento, autentificación y circulación informativa. Episodios asociados con Cambridge Analytica demostraron que la explotación intensiva de datos personales puede integrarse con estrategias sofisticadas de segmentación política capaces de erosionar la transparencia deliberativa guardando las apariencias, escondiendo las tranzas de mecanismos institucionales. Así, la manipulación deja entonces de consistir exclusivamente en falsificación de resultados para desplazarse hacia configuración anticipada de preferencias mediante administración diferencial de información. Desfiguran la voluntad democrática de los pueblos.

Entonces la conciencia de clase enfrenta obstáculos cualitativamente nuevos. Una personalización algorítmica fragmenta la experiencia compartida, sustituye espacio público por universos perceptivos paralelos y dificulta el reconocimiento de intereses comunes entre sectores sometidos a condiciones de explotación similares. Es una cosificación que alcanza aquí cierta intensidad superior debido a que sujetos aparecen reducidos a perfiles estadísticos manipulados, susceptibles de clasificación comercial y administración política. Y los resultados no coinciden con lo que se vota. Las relaciones humanas adoptan forma de datos intercambiables mientras sus decisiones colectivas resultan traducidas a variables optimizables mediante modelos matemáticos cuya complejidad dificulta la comprensión social. Esconder la manipulación a la vista de todos.

Walter Benjamin dijo que algunas transformaciones técnicas modifican la estructura misma de la experiencia histórica. Y Gramsci comprendió que la hegemonía requiere dirección intelectual además del predominio económico. György Lukács pensó que la cosificación convierte relaciones históricas en objetividades aparentemente naturales. Todas esas intuiciones, y otras muchas, adquieren actualidad extraordinaria cuando la dictadura del algoritmo reemplaza progresivamente la autoridad del razonamiento público y cuando la opacidad tecnológica naturaliza relaciones de dominación inscritas en diseños computacionales. Otros expertos permiten reconocer que las crisis contemporáneas revuelven, combinan y confunden ciertas dimensiones económicas, políticas y culturales que les convienen dentro de un mismo proceso de desestabilización y subordinación, y discuten hasta qué punto nuevas formas de monopolios tecnológicos modifican estructuras clásicas del Estado con la acumulación capitalista empeñada en no cancelar contradicciones fundamentales entre trabajo y capital.

Hoy la democracia exige, por ello, mucho más que innovación tecnológica. Exige transparentar el financiamiento de la política y todas sus herramientas materiales y conceptualaes. Exige apropiación y participación social del conocimiento, soberanía sobre infraestructuras estratégicas, auditoría pública permanente, transparencia integral de procedimientos críticos, desarrollo científico autónomo y formación ciudadana capaz de comprender fundamentos materiales del ecosistema digital. De no ser así, la libertad política perderá todo sentido colectivo para asfixiarse en los hedores de la corrupción electoral ahora, también, digitalizada. Y la inteligencia colectiva se desconocerá a sí misma, victimada por los mecanismos mediante los cuales se produce la falsificación de su propia representación. Una emancipación democrática solamente adquiere consistencia allí donde se ejerce dominio consciente sobre fuerzas productivas del conocimiento y se impide que el poder tecnológico y todas sus emboscadas permanezcan separados de la comunidad que lo crea, lo financia y le confiere legitimidad histórica.

Trump, Infantino y el Balogun Gate

 Ana Lilia Pérez

"Lo que Trump toca lo ensucia, así, la carrera de Balogun quedó atrapada en el centro de la polémica ante la intromisión presidencial".

Trump, Infantino y el Balogun Gate. Por Ana Lilia Pérez

Toda clase de refranes, expresiones jubilosas, ironías y memes se desataron en redes sociales, blogs y canales de transmisión durante y después del encuentro futbolístico entre las selecciones de Estados Unidos y Bélgica. Con un marcador de 4 goles contra 1, el equipo europeo dejó fuera de la contienda al anfitrión en un estadio de Seattle.

La disputa se esgrimió más allá de la cancha y quedará como uno de los episodios por los cuales se recordará este Mundial: las manos de Trump manchando la competencia.

“La pelota no se mancha”, decía Maradona; sin embargo, cuando el torneo llegó a cancha estadounidense, un Donald Trump ególatra, autoritario y habituado a transgredir las leyes, romper las reglas, ignorar los reglamentos e imponer su voluntad, también lo hizo con la contienda futbolística que organiza la FIFA. Como todo lo que toca lo mancha, la Copa no fue la excepción.

Horas antes del partido por el pase a los cuartos de final –celebrado el 6 de julio–, el nombre de Folarin Balogun, delantero de la Selección de Estados Unidos, ocupó las páginas de la prensa internacional más allá de la sección deportiva. El jugador se colocó en el centro de la polémica debido a la abierta y escandalosa intromisión del Presidente de Estados Unidos, quien llamó a Infantino para que la FIFA anulara la suspensión de Balogun y así permitirle jugar contra Bélgica. Trump saboteó el “juego limpio” en un abierto abuso de poder.

Folarin estaba suspendido porque durante el partido previo, entre las selecciones de Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina, recibió una tarjeta roja por pisar el tobillo y la pierna del defensa Tarik Muharemovic, provocándole una aparatosa torcedura. El artículo 66.4 del Código Disciplinario de la FIFA, que deben cumplir todos los participantes, establece que una tarjeta roja de expulsión conlleva que el jugador quede suspendido para el siguiente partido.

“Las expulsiones conllevarán automáticamente la suspensión durante el siguiente partido. Los órganos judiciales de la FIFA podrán imponer adicionalmente otras suspensiones por partidos y otras medidas disciplinarias”, cita el Código. De manera que, según el reglamento de la FIFA, al haber sido expulsado, Balogun no podía participar en el partido siguiente contra Bélgica.

Sin embargo, Donald Trump llamó a Infantino para que la FIFA levantara la suspensión. El propio mandatario estuvo ufanándose y alardeando de dicha intervención. Y la FIFA levantó la suspensión, lo que desató fuerte indignación y enojo de los otros contendientes.

La Real Federación Belga de Futbol (RBFA) solicitó a la FIFA el informe del árbitro, así como los documentos del procedimiento que llevó a la decisión y la justificaciones mediante las cuales se declaró que Balogun podría jugar. En respuesta la FIFA declaró como inadmisible la “apelación”, lo que, en consideración de la RBFA constituyó “una violación de las normas de la FIFA”.

Explica la RBFA en un comunicado que, al enterarse de la decisión de la FIFA, solicitó el informe del árbitro, así como los documentos del procedimiento y las justificaciones mediante las cuales se declaró que Balogun podría jugar; sin embargo, la FIFA no entregó ninguno de esos archivos. Que, si bien la federación belga simplemente solicitó una aclaración legítima, la FIFA convirtió unilateralmente “esta solicitud en una apelación, para luego declararla inadmisible de inmediato”. El comunicado añade que, “al mismo tiempo, la FIFA se negó a responder a las solicitudes de información, perfectamente legítimas”, de la federación.

Las ligas europeas de futbol reaccionaron expresando su indignación. En un comunicado, la UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Futbol), –que es la confederación y máximo organismo de ese deporte en Europa, que agrupa a 55 federaciones– se posicionó con firmeza: “Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable”.

La comunicación oficial de la UEFA fue contundente:

“El futbol, como cualquier otro deporte, se rige por reglas que constituyen la base de una competencia justa, honesta y transparente. A veces, las reglas son susceptibles de interpretación. En este caso, no. La suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un organismo competente para su aplicación. Es un principio consagrado en el reglamento, que no admite excepciones, y mucho menos en medio de un torneo donde otros jugadores se han encontrado en la misma situación y han cumplido su suspensión con regularidad.

“Cuando quienes velan por el cumplimiento de las reglas ya no lo garantizan, la integridad del juego se ve comprometida y la credibilidad de la competición se ve socavada. Asimismo, esta decisión sienta un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares requerirán ahora un trato igualitario, en detrimento de la competición”.

La polémica decisión de la FIFA, tras la abierta intromisión de Trump, hizo ineludible recordar otros episodios de manipulación política sobre la Copa del Mundo. Una clara muestra de ello ocurrió en 1934, durante la segunda edición del torneo que tuvo como sede Italia, cuando Benito Mussolini intervino para coaccionar a los árbitros a favor del equipo de su país. Otro antecedente fue la injerencia de Adolfo Hitler en el Mundial siguiente, el de 1938.

Hay quienes señalaron el desenlace del partido que sacó a la Selección de Estados Unidos de la contienda como un “karma”. Lo cierto es que la abierta intromisión de Trump se le revirtió rápidamente: en la cancha, Balogun tuvo un mal desempeño y, en ese polémico encuentro, el equipo estadounidense perdió frente a Bélgica, con un estrepitoso marcador de 4-1. De allí que el resultado se convirtiera en uno de los más celebrados del Mundial, un alivio equiparable al rechazo e indignación que generó la conducta de Trump, calificada como un claro tráfico de influencias y abuso de poder en complicidad con Infantino.

El tema no quedó zanjado con el marcador. Por el contrario, se tornó en un escándalo mayúsculo para Infantino: en el Parlamento Europeo, un grupo de eurodiputados presentó una iniciativa para solicitar que se investigue la conducta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en el caso Balogun, así como la presión del Presidente de Estados Unidos para que la FIFA levantara la sanción al jugador.

El posicionamiento de los legisladores está dirigido a las 27 federaciones de futbol de la Unión Europea, a quienes piden actuar ante la FIFA y solicitar una investigación formal sobre el caso.

La prensa europea publicó parte de ese posicionamiento, el cual señala: “Consideramos que ha llegado el momento de que las federaciones europeas de futbol, todas ellas miembros de la FIFA, intervengan y pidan a la FIFA que investigue los procesos de toma de decisiones en el caso de Balogun”.

Es la segunda ocasión en que los eurodiputados cuestionan la conducta de Infantino, ya que el año pasado también expresaron su extrañamiento y solicitaron una investigación por la concesión que la FIFA con Infantino le hizo a Donald Trump, de su “Premio de la Paz”.

A ojos de todos ha sido evidente que Gianni Infantino se ha mostrado servil ante Trump, inventándole hasta ese “Premio de la Paz” de la FIFA, el cual entregó al mandatario durante la ceremonia del sorteo final de la Copa en Washington en 2025. A nombre de la FIFA premiaba a quien tan sólo ese año había ordenado operaciones militares en al menos siete países –como Siria, Irán, Irak, Nigeria, Yemen, Somalia y Libia–además de acciones contra embarcaciones en la región del Pacífico y el Caribe venezolano. A partir del 20 de enero de 2025, en que comenzó el segundo mandato de Trump, la organización no partidista de monitoreo de conflictos, Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), contabilizó 622 ataques de estados Unidos en países extranjeros.

Lo que Trump toca lo ensucia, así, la carrera de Balogun quedó atrapada en el centro de la polémica ante la intromisión presidencial. Resulta paradójico que casi la mitad de los integrantes de la Selección de Estados Unidos sean hijos de migrantes que representan a ese país, en un contexto en el que el Presidente Trump ha buscado eliminar la ciudadanía por nacimiento, para aquellos descendientes de padres extranjeros que no son ciudadanos ni residentes permanentes. Apenas el 30 de junio, la Suprema Corte de ese país frenó la orden ejecutiva que Trump había emitido en ese sentido, al considerar la Corte, que esa medida es violatoria de la Constitución estadounidense; en respuesta Trump ha insistido en que mantendrá su postura.

Folarin Balogun nació por casualidad en Estados Unidos, cuando su madre –ciudadana nigeriana residente en Londres–, con un avanzado estado de embarazo, no pudo tomar un vuelo de regreso a Reino Unido desde Nueva York. Por ello, el delantero nació en suelo estadounidense, aunque la mayor parte de su vida ha vivido en la capital británica, hacia donde su familia regresó cuando él tenía apenas dos meses de edad. Su trayectoria en el futbol profesional inició en el Arsenal y, tras pasar por otros clubes, en el año 2023 fue fichado por el Mónaco.

A partir de lo ocurrido en el Mundial de 2026, su nombre se convirtió en tendencia global asociado a la intervención de Trump. Así, la carrera de este futbolista quedó marcada por la escandalosa intromisión de un mandatario que, como dicta el refrán popular, mancha lo que toca.

Irónicamente, serán Trump e Infantino quienes entreguen la Copa a la selección que resulte triunfadora el próximo 19 de julio.

Los panistas que nacieron en Texas

Fabrizio Mejía Madrid

"Fue esta misma red de mafiosos texanos y panistas la que tejió la historia de que Morena y no ellos eran los huachicoleros fiscales".

Los panistas que nacieron en Texas. Por Fabrizio Mejía

En estos días, cuando se habla de las presiones de Estados Unidos a México se habla de que, detrás, están “los intereses estadunidenses”. Pero, ¿cuáles son esos intereses? Creo que, en primer término, hay que revisar qué pasa con la injerencia desde Texas. Lo digo porque muchas de las cosas malas que le pasan a México últimamente vienen de ahí. Sin más, les hago una lista de memoria: Cabeza de Vaca, la alambrada con púas en el Río Bravo, las casas como presuntos sobornos de los gobernadores de Acción Nacional, el Baker Institute de Claudio X. González, el huachicol fiscal, el acuerdo con Maru Campos para que la CIA entrara ilegalmente a actuar en Chihuahua, los intereses de la Shell que siempre representa el exembajador Ken Salazar, y un largo etcétera. Cuando hablamos de “intereses estadunidenses en México” también estamos hablando de intereses privados de políticos muy relevantes de Acción Nacional. Vean si no.

El tema del huachicol fiscal es quizás el más delicado. Es un negocio entre las petroleras, transportistas, y autoridades de Texas y los narcos y algunos panistas, que despoja al Estado mexicano de siete mil millones de dólares al año. El negocio estriba no sólo en el precio del combustible a ambos lados de la frontera, sino en no pagarle a México los impuestos por importarlo. El Cártel Jalisco Nueva Generación pasa el diésel y la gasolina robados en México hacia Texas. Antes acostumbraban pasar por la Tamaulipas de Cabeza de Vaca. Una vez en Texas, falsificaban la documentación para hacerlos pasar por aceites de coche, pasan por Brownsville, Misión, Nuevo Laredo, Eagle Pass, y McAllen, para introducirlos de nuevo a México y venderlos sin pagar impuestos. Esos son los siete mil millones de dólares sin aportar. Se trata de una evasión fiscal ligada a gasolineras en Jalisco, Guanajuato, Michoacán, que pertenecen al esquema entre texanos y narcos mexicanos. En Houston, los criminales estaban detrás de la empresa de venta de combustibles, Ikon Midstream de Rhett Kenagy, y de fletes Mefra, de capital también mexicano. En México, Soma Transportes, propiedad de Óscar Juaridini Silva, Jomedí Logistics y Ahavat Logistics, de Refugio Ruiz Villagómez. El matrimonio de James y Kelly Jensen, por su parte, recibían el combustible robado a Pemex en Houston y lo vendían ahí. Otras empresas texanas armaron un transporte por ferrocarriles con las compañías Ingemar, Lambrucar, Industriales Fundentes y Belar Fuels. La primera, Ingemar, es propiedad en un 49 por ciento del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, una figura histórica de Acción Nacional.

Pero ahí no acaba la red de políticos. Cuando gobernaba Tamaulipas García Cabeza de Vaca, el Gobierno estatal armó una red aduanal paralela a la del gobierno federal. Se le conoció como el Mini-SAT y era una mafia del Gobernador para extorsionar transportistas y dejar pasar o no a los que introducían el combustible ilegal desde Texas. Con asiento en Corpus Christi, Texas, la empresa Belar Fuels, era la que mandaba el combustible para que lo transportara la empresa de Ruffo. Hay que recordar que Cabeza de Vaca pertenece al grupo de Felipe Calderón: sus asesores, Roberto Gil Zuarth y el difunto Javier Coello Trejo, recibieron 48 millones a su despacho directamente del gobierno de Tamaulipas. Hoy, Gil Zuarth es el abogado de Maru Campos, Gobernadora de Chihuahua e implicada en la injerencia ilegal de la CIA en México. Hay que recordar, también, que Acción Nacional puso en primer lugar de su lista de pluris para la Cámara de Diputados al impresentable Cabeza de Vaca para que gozara de su fuero constitucional. Tanto el Tribunal como el Instituto Electoral le negaron la inscripción por sus órdenes de aprehensión por lavado de dinero y porque vive en Texas con doble nacionalidad, y no pudo acreditar su domicilio en México. Hay que recordar, también, que fue esta misma red de mafiosos texanos y panistas la que tejió la historia de que Morena y no ellos eran los huachicoleros fiscales. Para ello se ayudaron de un periódico digital que duró un día de existencia, The Dallas Chronicle. Ahí se publicaron unos supuestos estados de cuenta bancarios en paraísos fiscales de Islas Caimán y Bermudas que eran de Sergio Carmona, el llamado Rey de Huachicol y, de ahí, hasta las transferencias de 20 millones de dólares para el hijo del actual Gobernador de Tamaulipas. Los medios mexicanos citaron a su “fuentes internacionales”, y trataron de que Américo Villarreal no llegara a ganar la elección que finalmente ganó por Morena. Héctor de Mauleón en El Universal le dio vuelo a esa siembra de desinformación, validó como buenos unos cables de la Embajada de Estados Unidos con esa misma letanía, y acabó desmentido por el mismísimo Ken Salazar. De Mauleón, para que lo ubiquen, es el mismo de la falsa entrevista de Monsiváis de la semana pasada contra López Obrador. De Mauleón trabaja para TvAzteca, en el canal que Salinas Pliego tomó por la vía armada el 27 de diciembre de 2002 y en Latinus de la familia de Roberto Madrazo. Hasta aquí dejo el tema del huachicol, un delito que cometen texanos y panistas en una red de intereses que trata de afectar usando a los medios de comunicación para proyectarle a Morena el crimen que ellos cometen y que está acreditado en investigaciones judiciales, no en el Dallas Chronicle. Pero, claro, la estrategia de Gil Zuarth, sea con Cabeza de Vaca, sea con Maru Campos, es decir que se trata de persecución política. Vaya.

El segundo tema que interesa en estos días ligado con Texas es sobre una universidad, la de Rice, en Houston. Todo empieza con una donación de 7.5 millones de dólares a la Universidad Rice. Como es la mayor cantidad de dinero que han recibido de una sola persona en su historia, deciden homenajear al donante poniéndole su nombre al Centro USA-México: ahora se llama Claudio X. González. Está dentro de un organismo del PRIAN dentro de la Universidad que se llama Instituto Baker. Hace unos días publicó una entrevista con Emilio Álvarez Icaza que se llama: ¿Puede Somos Mx revitalizar la democracia mexicana?” Por si usted no recuerda ---y es comprensible--- qué es “Somos Mx”, es el nuevo membrete de Lorenzo Córdova, Acosta Naranjo, y Emilio Álvarez Icaza que competirá por su registro en la Elección de 2027. Así es de serio ese Instituto Baker.

Pero unos días antes del bautizo de su centro de estudios como Claudio X. González, el Baker había publicado un ensayísimo catedrático y sistema decimal para ---según ellos--- demostrar que el gobierno de la 4T era terrorista. Les leo el párrafo final para que se den una idea del anti-mexicanismo detrás del centro de Claudio X. González: “¿Debería considerarse a México un Estado hostil? No es una pregunta fácil de responder. Sin embargo, está claro que los actos descritos anteriormente respaldan la creciente convicción de que la administración de López Obrador colabora con delincuentes en México, en gran detrimento de los intereses de Estados Unidos. El Cártel de Sinaloa es uno de los dos cárteles que producen y exportan fentanilo a Estados Unidos y, dado que López Obrador ha mostrado personalmente deferencia hacia los cárteles y sus líderes, sus acciones ponen de manifiesto un peligro claro e inminente para los estadounidenses”. Y para demostrar “la deferencia” de López Obrador al Cartel de Sinaloa se refiere ---¿no lo imaginan?--- a la vez que saludó a la mamá del Chapo. De verdad, toda una nueva clase de rigor académico de esta Universidad en Houston. Este texto está firmado por un exagente de la DEA, Gary J. Hale, cuyo LinkedIn tiene una foto con el general Michael Hayden, exdirector de la CIA con George W. Bush. Hale era el director de la DEA en Panamá cuando Estados Unidos invadió ese país para secuestrar al Presidente, Manuel Antonio Noriega. Hale apoyó públicamente la idea de que Estados Unidos atacara Sinaloa con drones. Ese es quien firma el ensayísimo del Centro Claudio X. González.

Pero hay más. En un informísimo reciente sobre las negociaciones del Tratado comercial Canadá-Mexico-Estados Unidos se lee: “El giro de México bajo los presidentes López Obrador y Sheinbaum hacia un modelo de gobernanza más centralizado y de partido único ha debilitado el Estado de derecho. Este retroceso institucional ha erosionado la confianza de muchos inversores extranjeros preocupados por la estabilidad a largo plazo y la seguridad jurídica”. El que lo firma, David A. Gantz, es un emérito de la Universidad de Arizona que se refiere al hundimiento y casi desaparición del PRIAN como un asunto del “modelo de gobernar centralizado” y no porque no ganan votos ni de sus tías del whattsapp. Y, a pesar de que la inversión extranjera directa a México, ha tenido récords históricos en 2024, 2025 y en el primer trimestre de 2026, el emérito habla de “erosión de la confianza” y señala, además, sus insidias de que China está detrás, siendo que los inversores son sus propios compatriotas, Alemania, Japón, y Brasil. También tienen toda una gama de ensayísimos sobre energías limpias pero no crea usted que hablan de que Pemex contamina sino que dicen que lo que contamina es el monopolio del Estado mexicano sobre sus productos del subsuelo. No en balde el Instituto Baker está financiado, entre otros, por la British Petroleum. También constituyen su primer círculo de donadores, Walmart, Ricardo Salinas Pliego, Kimberly Clark de los Claudios, Mabe, La Moderna, sí la de las sopas de codito, y Nearshoring Company con sede en Brownsville, Texas.

A este honorable instituto han asistido también destacadas figuras del mundo de la academia como serían los agentes de la DEA y los boinas verdes que invadieron Panamá: Francisco Javier García Cabeza de Vaca y Federico Döring, ambos del PAN. Hasta aquí dejo a esta pobre Universidad Rice.

Mi último tema, dejando de lado las mansiones que Seguritech le ha otorgado a los gobernadores de Querétaro y Guanajuato en zonas residenciales de Texas, es el acuerdo con su Gobernador, Greg Abbott, que acabó metiendo a Maru Campos en problemas judiciales. Sabemos que los agentes de la CIA estaban comandando una unidad híbrida en la Sierra Tarahumara porque se accidentaron y murieron, pero el acuerdo entre Texas y Chihuahua fue mucho más lejos. Según el acuerdo, Maru dejó instalar cámaras de reconocimiento facial y biométricos que envían los datos del otro lado de la frontera. Eso viola el derecho a la privacidad de los mexicanos. Es decir, para todo fin práctico, la policía fronteriza de Texas empieza en Chihuahua. Maru también aceptó endurecer su política contra los migrantes diciendo que Chihuahua no es un santuario y que los migrantes de otros lados sólo pueden transitar rumbo a su destino, no buscar un empleo en su estado y, por si fuera poco, su plan es sustituir los albergues para estas personas sin papeles, en centros de detención con vistas a expulsarlos del estado. Hay que recordar que Greg Abbott es el mismo que, violando los tratados con México, mandó a la guardia texana a instalar mallas y boyas con navajas de acero en la frontera y en el río, de tal manera que cortara los cuerpos de quienes trataban de ingresar sin papeles. A eso le llamó “su derecho de autodefensa de la invasión extranjera”.

Todo esta red de mexicanos de ultraderecha y texanos está comprometida con las petroleras, los huachicoleros fiscales, la actuación inhumana contra los migrantes, y la autorización de las agencias de trabajar en territorio mexicano como si fuera una estrella más. De ahí salen, también, las acusaciones de Narco-Estado. De ahí salen las condenas a la recuperación de Pemex. De ahí salen, también, las actividades ligadas al crimen organizado de los dos lados de la frontera. De ahí salen, en fin, los primeros panistas nacidos en Texas.

México debe expulsar a los agentes de Estados Unidos

Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"El Gobierno de México debe actuar con firmeza en su reclamo a Estados Unidos por las violaciones a nuestras leyes y a nuestra soberanía".

México debe expulsar a los agentes de Estados Unidos. Por Pedro Mellado

Por la forma como se dieron a conocer los hechos y la manera como el Buró Federal de Investigaciones del gobierno de los Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) informó y se jactó de la operación para el secuestro y detención del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada, en territorio mexicano, trasladado clandestinamente al vecino país, es evidente que esas acciones son, al mismo tiempo que un agravio, una burla para el Gobierno de México, además de una violación flagrante de la soberanía mexicana, de la Constitución Política de la República y de la Ley de Seguridad Nacional de nuestro país.

Hay un axioma jurídico que advierte que a confesión de parte, relevo de prueba. Sin embargo, es razonable que el Gobierno de México deba sustentar plenamente, en términos jurídicos, estos hechos publicados por dos medios de comunicación diferentes, la plataforma digital Pie de Página, que difundió el jueves 2 y viernes 3 de julio detalles de la revelación del Buró Federal de Investigaciones (FBI) sobre el operativo para el secuestro en territorio mexicano del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada y llevado clandestinamente a un aeropuerto en Nuevo México, Estados Unidos.

Un día después, el pasado sábado 4 de julio del 2026, el periódico Reforma publicó que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) reveló detalles sobre el avión que trasladó al capo Ismael “El Mayo” Zambada desde Sinaloa hasta una pequeña localidad en Nuevo México el 25 de julio de 2024, luego de ser secuestrado con la complicidad de un hijo de su exaliado en la cúpula del Cártel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Frente a estos hechos, el Gobierno de México tendría que promover dos enérgicas acciones de reclamo: 1.- La detención y entrega de los agentes estadounidenses que hubiesen participado en el secuestro de “El Mayo” Zambada, para ser sometidos al arbitrio de nuestras leyes; y con base en lo que establece la Ley de Seguridad Nacional, analizar seriamente la pertinencia de cancelar o restringir los tratados de colaboración que existen con el gobierno de Estados Unidos en materia de seguridad y combate a la delincuencia organizada, hasta en tanto sean revisados y renovados en una relación de naciones soberanas iguales y sobre la base del respeto irrestricto a la soberanía de nuestro país.

En su nota del sábado 4 de julio del 2026, advierte Grupo Reforma que la información, que detalla múltiples alteraciones a la aeronave y sus sistemas de vuelo para evitar su detección, fue difundida como parte de una ceremonia en la que el FBI donó el aparato al War Eagles Air Museum (Museo Aéreo Aguilas de Guerra), que se ubica en el Aeropuerto del Condado de Doña Ana en Santa Teresa, Nuevo México, donde “El Mayo” y Joaquín Guzmán López fueron recibidos y capturados por policías estadounidenses al finalizar su viaje.

Según el reporte técnico del FBI, el avión Beechcraft King Air 200, fabricado en 1976, usaba un número de serie falso, y el verdadero sólo se pudo localizar tras una revisión de los paneles internos del fuselaje. Detalló que el avión carecía de transmisor localizador de emergencia, el sistema de aviónica estaba codificado, no había grabadora de voz en la cabina, y los sistemas de comunicación y navegación podían desactivarse durante el vuelo, advierte la información difundida por el periódico capitalino.

También se señala que la geolocalización de la aeronave estuvo apagada, lo que impidió a los radares del Gobierno mexicano detectar el vuelo, mientras que el sistema de luces fue alterado para ser apagado manualmente y volar a oscuras.

Además, en el informe del FBI citado por Reforma, se indica que se instaló un tanque extra de combustible, para volar más horas sin tener que detenerse. A lo largo de 50 años, el avión de turbohélices fue reconstruido y repintado varias veces, y el FBI concluyó que ya no podía volver a volar, por eso la decisión de donarlo al museo en Nuevo México.

En el evento, realizado en el Aeropuerto del Condado de Doña Ana, en Santa Teresa, Nuevo México, el FBI informó que llamó a la operación en la que fue capturado “El Mayo” como “Operación Air Kings” (Reyes del Aire), y exhibió fotografías inéditas de agentes del Buró Federal de Investigaciones arrestando a “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López, el hijo de “El Chapo” Guzmán, en el momento de bajar del avión.

Las reacciones

En la conferencia "mañanera" del pasado lunes 6 de julio del 2026, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se refirió al asunto. Y señaló que tendría que aclararse la intervención que tuvo el Buró Federal de Investigaciones del gobierno de Estados Unidos, conocido por sus siglas FBI, en el secuestro y posterior detención del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada.

“No se puede justificar la invasión, la injerencia, porque, como lo he dicho siempre, [en] la cooperación, la colaboración que se tiene con el gobierno de Estados Unidos y todas sus instituciones para el tema de seguridad, [en] esa seguimos avanzando, pero es cooperación sin subordinación, es colaboración sin injerencismo, y eso le ha quedado muy claro a todas y a todos”, advirtió la mandataria, quien anunció que al día siguiente, martes 7 de julio del 2026, se ofrecería una explicación amplia sobre el asunto.

La Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez reseñó en la conferencia "mañanera" del martes 7 de julio del 2026, que hace dos años, el 25 de julio de 2024 fueron detenidos por policías estadounidenses, en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, Ismael “El Mayo” Zambada, secuestrado en Sinaloa, y Joaquín Guzmán López, quien con engaños facilitó la captura del capo del narcotráfico. “Cabe resaltar que, al despegar la aeronave, no llevaba prendido su localizador, que es encendido cinco minutos antes de aterrizar en el aeropuerto”, aclaró la Secretaria de Gobernación.

Explicó Rodríguez Velázquez que el 9 de agosto de 2024 el entonces Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, informó públicamente que ninguna agencia estadounidense participó en el operativo. Dos años después, el reciente jueves 2 de julio de 2026, en reportaje difundido por el medio digital Pie de Nota, se reveló que la avioneta en la que fue trasladado “El Mayo” Zambada fue presentada por el FBI en una exposición de aviones de guerra en la que afirmó que había sido utilizada para el traslado del capo mexicano en un operativo coordinado por el Buró Federal de Investigaciones del gobierno de Estados Unidos.

La Secretaria de Gobernación de nuestro país explicó que de confirmarse la participación del FBI en el secuestro y detención del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada, sin informar al Gobierno de México, representaría una violación a la Carta de las Naciones Unidas, a la Carta de los Estados Americanos, a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y a la Ley de Seguridad Nacional.

En tanto que el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco Álvarez, informó el mismo martes 7 de julio del 2026, en la conferencia "mañanera" de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que había pedido formalmente a la Fiscalía General de la República que solicitara al Buró Federal de Investigaciones (FBI), mayor información sobre su participación en el secuestro y detención de “El Mayo” Zambada, como lo dio a conocer a medios de comunicación en Nuevo México.

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dijo en esa misma conferencia "mañanera": “Yo creo que aquí lo relevante, lo más relevante es que hay una versión contradictoria entre lo que dijo [en 2024] el Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, la información oficial que le brindó al Gobierno de México y lo que dice hoy el FBI al exponer este avión” en un aeropuerto de Nuevo México.

"De confirmarse la información reciente, con respecto a que el mismo FBI reconoce que se trató de una operación exitosa planeada, organizada y ejecutada por el FBI para capturar y secuestrar en suelo mexicano a una persona de nacionalidad mexicana para trasladarla y encarcelarla en otro país, todo apunta a que estaríamos de cara a tres situaciones graves”, precisó la Fiscal General de la República Josefina Godoy Ramos este miércoles 8 de julio del 2026 en conferencia de prensa.

Describió la responsable de la Fiscalía General de la República las tres situaciones graves: “Una serie de violaciones al derecho mexicano e internacional, un pacto al margen de la Ley, así como una mentira de un diplomático estadounidense, lo cual significa una transgresión al principio angular de la buena fe en las relaciones diplomáticas previsto en diversos tratados internacionales".

Las restricciones

La Ley de Seguridad Nacional establece estrictas restricciones para la operación de los agentes extranjeros en nuestro territorio, entre otras: sólo pueden desarrollar las actividades de enlace para el intercambio de información con autoridades mexicanas en términos de lo dispuesto en la acreditación que se les hubiese expedido; deben presentar ante las secretarías de Relaciones Exteriores, y de Seguridad y Protección Ciudadana un informe de carácter mensual sobre las actividades y gestiones que desarrollen ante las diversas autoridades federales, de las entidades federativas y de los municipios.

Los agentes extranjeros en México tienen prohibido realizar o inducir a terceras personas a realizar detenciones, a realizar acciones tendientes a la privación de la libertad, a allanar la propiedad privada o cualquiera otra conducta que resulte violatoria de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes nacionales aplicables, y sólo podrán portar las armas de fuego que, en su caso, les autorice la Secretaría de la Defensa Nacional.

Los Agentes Extranjeros no tendrán ninguna inmunidad en caso de incurrir en la comisión de delitos o infracciones o por infringir las disposiciones normativas que prohíben a los extranjeros el ejercicio de funciones reservadas a las autoridades mexicanas. Hay dos disposiciones de la Ley de Seguridad Nacional que podrían aplicar en el caso del secuestro de “El Mayo” Zambada y son muy delicadas.

Dice el Artículo 74 de la Ley de Seguridad Nacional: “Cuando se compruebe que un gobierno extranjero, por conducto de sus agentes, incite o promueva la comisión de los ilícitos consistentes en el cohecho, la privación ilegal de la libertad de las personas, así como la sustracción de los habitantes del territorio nacional para ser llevados a juicio ante otro Estado, el Estado mexicano suspenderá la ejecución de los convenios de cooperación bilateral de que se trate y prohibirá la realización de actividades por parte de los Agentes Extranjeros en territorio nacional. En su caso, los individuos que hubieren incurrido en las conductas antes descritas serán responsables en los términos de las disposiciones jurídicas aplicables”.

Habría que considerar que esta no es la primera ocasión, durante los gobiernos de la Cuarta Transformación, en la que se percibe el agrio tufo de la mentira y el engaño del gobierno de los Estados Unidos en la perpetración de intromisiones ilegales en nuestro territorio y en violaciones a la soberanía de México.

Esto sucedió también con la presencia de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia, la siniestra CIA del gobierno de Estados Unidos, en un operativo contra el narcotráfico en Chihuahua, el domingo 19 de abril del 2026, lo que derivó en la muerte de esos dos extranjeros en un accidente vehicular, en franca violación a la soberanía de México y de la Ley Ley de Seguridad Nacional, con la complicidad de la Gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván.

El Gobierno de México debe actuar con firmeza en su reclamo al gobierno de Estados Unidos por las violaciones a nuestras leyes y a nuestra soberanía, en las cuales habrían incurrido agentes del Buró Federal de Investigaciones, conocido por sus siglas FBI, y exigir, además de las correspondientes disculpas, el compromiso de que no volverán a presentarse situaciones similares y que se aplicarán sanciones severas a quienes incurrieron en esas conductas irregulares y delictivas.

México en 2026: ¿un digno adiós en el Mundial?

Héctor Alejandro Quintanar

"México dio de sí con un equipo que hace año y medio era un absoluto desastre; y que en tiempo récord logró cierta solidez defensiva".

México en 2026: ¿un digno adiós en el mundial? Por Héctor Alejandro Quintanar

El domingo pasado, la selección nacional de futbol de México jugó en el Estadio Azteca contra Inglaterra en el marco de los octavos de final de la Copa del Mundo de 2026, en un partido cuyo resultado fue una derrota por tres a dos, de final trepidante y donde la escuadra europea resistió a piedra y lodo veinticinco minutos finales de embates mexicanos, que si bien casi logran un merecido empate ante una potencia futbolística, mostraron también las limitaciones técnicas y operativas del equipo mexicano, a quien sin embargo en ningún momento se le escatima pundonor, honor y también una inicial buena estrategia que dominó a los europeos gran parte del primer tiempo.

En un ejercicio de autocrítica, podríamos aquí definir a los octavos de final como la barrera que México no ha sabido romper. Emergen también las críticas a la estrategia de Aguirre, quien en la recta final del partido apostó por el juego aéreo, cuando parecía más efectivo asediar a Inglaterra con jugadores habilidosos en lo terrestre -como Vega o Vargas- ante una defensa que, aunque ordenada y muy alta, lucía agobiada.

Emergen también las posturas realistas sobre la cantidad de jugadores de élite que tiene México, cuyo número existe, pero es limitado, carencia que no puede llenarse con mero esfuerzo y garra en la cancha, sino con mayor producción de titulares y suplentes capaces, en lo técnico, físico y mental, de saber qué hacer ante pares de excelencia que juegan en ligas como la inglesa o la alemana; y en situaciones cuesta arriba o límite.

México dio de sí con un equipo que hace año y medio era un absoluto desastre; y que en tiempo récord logró cierta solidez defensiva, cierto entendimiento esperanzador, con todo y las contraluces del técnico Javier Aguirre, cuyo cuadro tuvo destellos interesantes que, aun sin él en el timón futuro, pueden explotar su potencial. Es con base en ese tono esperanzador que se exponen algunos elementos por considerar.

México no ha superado la frontera del quinto partido. México es uno de los países más goleados en la historia de los Mundiales. México es el país que tiene el récord de recibir el primer gol en la historia de Copas del Mundo, cuando en 1930, en Uruguay, el francés Laurent venció la meta del arquero nacional Óscar Bonfiglio. México ostentó hasta 2002 el récord de haber recibido el gol más rápido de los mundiales, cuando en 1962 en el Mundial de Chile, Checoslovaquia le anotó en menos de un minuto. México carga sobre sí goleadas históricas, como un seis a cero en Argentina 1978 frente a Alemania; un cinco a cero y un cuatro a cero frente a Brasil en 1954 y 1950; una tardanza de 28 años de participar en mundiales para lograr un punto (obtenido en un empate contra Gales en el Mundial de Suecia de 1958) y otra de 32 años de haber participado en un mundial para lograr su primera victoria, en 1962, contra Checoslovaquia por tres a uno; y una cauda de cuarenta años para, en el Mundial de México 1970, pasar por primera vez a una siguiente ronda.

Pero veamos otro aspecto de México en mundiales. De 1986 a 2018 -con la salvedad de la ausencia mexicana en el Mundial de Italia 1990 por una razón administrativa y no futbolística- México fue, junto con Brasil, los únicos equipos que en esos 32 años pasaron a siguiente ronda en Copas del Mundo, sin importar qué grupo le tocara.

En México 1986, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002; Alemania 2006; Sudáfrica 2010; Brasil 2014 y Rusia 2018; la oncena verde pasó siempre octavos de final sin casualidades o suerte de por medio; y en esas ocho fases de grupos, el Tri logró un acumulado de 43 puntos de 72 posibles, en una efectividad importante del 60 por ciento que nunca fue casualidad. En ese periodo de juegos de grupo, México logró en 24 partidos 12 victorias, ocho empates y sólo cuatro derrotas, de las cuales tres fueron por un solo gol: Noruega por uno a cero en 1994; ante Portugal por dos a uno en 2006; por uno a cero frente a Uruguay en Sudáfrica 2010. En ese lapso relevante de tres décadas, la única derrota clara que padeció México en Mundiales fue contra Suecia en 2018, por tres a cero.

No pueden obviarse en esa aventura, juegos memorables donde la escuadra nacional jugó de tú a tú o derrotó a potencias y campeonas vigentes, como fue el caso de los empates a uno frente a Italia en 1994 y 2002; el empate a cero contra Brasil en su casa en 2014; o las victorias contra Francia en 2010, subcampeón vigente; a quien México ganó con autoridad por dos a cero; o contra el campeón defensor Alemania en 2018, a quien México doblegó por uno a cero en un partido bien planteado cuyo resultado no fue suerte. En esos ocho mundiales, México calificó como primero de grupo tres veces y cinco como segundo.

Dicho de otro modo, México fue en ese extendido periodo de 32 años, junto con Brasil, el mejor primerondista en Mundiales. Quizá valga la pena pensar que esa inercia interesante detenía su eficacia en octavos de final más por razones mentales que futbolísticas. Como un buen prologuista pero mal desarrollista de tramas, México ha solido dar sus mejores páginas al inicio de los torneos mundiales y, como si enfrentara un bloqueo creativo, suele desenlazarse sin la misma calidad inicial en la zona posterior y decisiva del campeonato.

Es obvio que para mejorar se necesita un proceso físico y de mejoramiento que sacuda las estructuras del futbol nacional; sanee la consabida corrupción ahí existente y se dedique a formar jugadores que sean en sí mismos de élite (en lo físico, en lo técnico, en lo estratégico y en lo conductual) y jueguen en ligas de élite donde el enfrentamiento ante grandes potenciales sea la regla y no la excepción.

Pero también puede ayudar evocar ese momento interesante de México como un constante invitado a la clasificación a siguiente ronda en Mundiales; marca modesta si se quiere, pero de una prolongación de tres décadas y que, si somos justos, vale mencionar que no lograron en el mismo lapso naciones potencia como Uruguay (eliminada en fase de grupos en 2002 y ausente en varios mundiales del periodo), Argentina (eliminada en fase de grupos en 2002); Francia (eliminada en fase de grupos en 2002 y 2010); Italia (eliminada en fase de grupos en 2010 y 2014); Inglaterra (eliminada en fase de grupos en 2014) o Alemania (eliminada en fase de grupos en 2018).

México puede pensarse desde esa racha intensa, bien lograda, producto a veces de eliminatorias tensas -como en 2002 o 2014- pero que siempre en el inicio de la justa mundialista afinaba su estrategia, aminoraba sus complejos y dotó de un futbol eficaz. Notar que con todo y sus contraluces, sus múltiples defectos, sus directivos grotescos, sus televisoras sin escrúpulos, México ha tenido una inercia importante. En el mundial que aún se juega, hay algunos de esos destellos por resaltar.

Por primera vez en la historia la oncena nacional logró las tres victorias y nueve puntos en primera ronda. Por primera vez en la historia México logró no recibir ningún gol en primera fase. Por primera vez en la historia México logró acumular cuatro partidos consecutivos con su arco en cero, hazaña que, de haberse extendido a un partido más, habría igualado al récord histórico que obtuvo Italia en 1982, cuando no recibió gol en cinco partidos sucesivos. El Mundial de 2026 es, asimismo, donde México ha logrado la mayor cantidad de goles en su historia, al marcar diez, y superar con ello a los ocho que marcó en Francia 1998. En el ámbito individual, Julián Quiñones se convierte en el máximo anotador mexicano en la historia de los mundiales en un solo torneo, al anotar cuatro dianas (dos de ellas de una belleza inmensurable) y empatar así a Luis Hernández, quien hizo lo propio asimismo en 1998.

Los datos fríos dicen menos de lo que aparentan. Por eso estas cifras y elementos son menos una estadística que una consigna, que busque servir de inspiración para saber que el saludable “¿y si sí?” es una pregunta válida que conlleva la posibilidad de caer, pero, a diferencia del ingenuo “sí se puede”, asoma también espacio para el realismo, el aprendizaje y la autocrítica. Mirar eso como inspiración puede lograr que México, como un escritor entusiasta pero aún diamante en bruto que necesita pulirse, deje de ser un gran prologuista de los mundiales y se torne en un protagonista en sus clímax y finales.

SomosMx: Prometer no empobrece

 Mario Campa

"¿Es creíble la promesa de que SomosMx crecerá el pastel que disputa la oposición?  El tufo a material reciclado erosiona el relato central".

SomosMx: Prometer no empobrece. Por Mario Campa

En estos días donde el Mundial domina la conversación pública y privada, la política pasa a segundo plano. Tras el jolgorio, la cruda realidad partidista retornará al cauce de la normalidad. Despejada la bruma, el votante recibirá como noticia rezagada el reciente aval del Instituto Nacional Electoral (INE) a dos partidos nuevos: PAZ y Somos México (SomosMx). Del primero se espera poco, aunque Morena podría intercambiar aliados o cuando menos contrarrestar los chantajes del Verde con un potencial socio. En cambio, el segundo amerita más lupa tratándose de una apuesta contestataria.

En política, el rival ayuda a la autodefinición y a reafirmar convicciones. Si bien el conflicto como formador de identidad es normal y para algunos deseable, Somos México abusa de una definición más en clave negativa que propositiva. El listado de políticas de Morena que derogaría de llegar al poder incluye: restablecer órganos autónomos (Idea 1), derogar la reciente Reforma Judicial (Idea 2), retirar a las Fuerzas Armadas de tareas civiles (Idea 3) y remunerar a los maestros mediante evaluaciones de desempeño (Idea 7). Amén de restaurar el engranaje institucional del PRI y el PAN, el uso de marcos discursivos predominantemente noventeros (“sociedad civil”, “autonomía”, “contrapesos” y “elecciones libres”) no presentan novedad en relación a la llamada Marea Rosa, movimiento influenciado por los transitólogos. Un aire a viejo predomina.

La oferta restante de políticas públicas, aquella en clave positiva, arroja más luz a la aridez programática. Con flirteos ocasionales al arte del plagio, el grueso de las propuestas de SomosMx tiene un notable grado de duplicidad con Morena. Por ejemplo, “establecer un sistema de prevención del delito basado en educación, empleo y cultura” (Idea 3) suena a “atención de las causas”. En el mismo tenor, “construir un sistema nacional de salud universal gratuito” (Idea 6) suena a IMSS Bienestar y “salario digno” (Idea 8) suena a salario mínimo. Otras propuestas, como el sistema nacional de cuidados (Idea 10) o “garantizar recursos públicos como % del PIB para educación, ciencia, tecnología e innovación” (Idea 7), son simple y llana vanilocuencia disociadas de cifras concretas, líneas de acción específicas y metas trazables.

Dice el dicho popular de extenso uso en política que prometer no empobrece. Tanto esmero puso SomosMx en adoptar esta filosofía que en su decálogo “10 ideas por un mejor México” borró toda referencia a los mecanismos fiscales que darían vida a sus políticas públicas. Sin mención alguna de impuestos o ahorro (austeridad), se deduce entre líneas que aumentarían el gasto con deuda. Si es el caso, lo honesto es decirlo; en cambio, SomosMx omite información clave por diseño, a saber, para no irritar al votante ni a los grupos de interés.

Otra promesa que no empobrece es intentar lo distinto con los protagonistas de siempre. Figuras políticas profesionales como Guadalupe Acosta Naranjo (exdirigente del PRD), Cecilia Soto González (excandidata presidencial), Fernando Belaunzarán y Emilio Álvarez Icaza luce como intento de dar vida artificial al PRD, cuyo cuerpo inerte comienza a apestar. Por otra parte, la participación de exfuncionarios del INE resta credibilidad a las autoridades electorales pasadas y actuales. ¿Imaginan a Arturo Brizio Cárter o Edgardo Codesal colgando el pito por los colores del América bajo una supuesta defensa del arbitraje? Salvador Dalí, quien no soportó un país como México más surrealista que sus pinturas, ríe en la tumba.

SomosMx enfrenta una cuesta empinada para preservar registro. Entre 2000 y 2024, 11 partidos políticos nacionales fueron creados en México, de los cuales sólo el 36 por ciento sobrevivió una primera elección federal, a saber, obtuvieron la votación necesaria para mantener su registro. En otras palabras, la tasa de letalidad de los nuevos partidos fue de 64 por ciento sólo en la primera elección. Para mantener registro, SomosMx requiere al menos tres por ciento de la votación válida emitida en la elección federal de diputaciones de 2027. Sin posibilidad de integrar coaliciones en un primer momento, competirá con el PRI, el PAN y hasta con MC—de fachada progresista—por un tipo de votante propenso al voto opositor.

¿Es creíble la promesa de que SomosMx crecerá el pastel que disputa la oposición?  El tufo a material reciclado erosiona desde ahora el relato central. Sin diferenciadores perceptibles ni líderes carismáticos, la canibalización y la desventaja territorial son pasivos inestimables. Aunque MC parece el par más próximo en discurso y programa, la careta de novedad sería más eficaz para restar votos al PRI y al PAN. Los viejos opositores enfrentan como encrucijada tender la mano como inversión a futuro a costa del presente por atomización del voto anti-morenista, o bien disociarse en lo individual para minimizar el traslape adverso de simpatías. Para SomosMx, prometer lealtad a la manada sería un acto que enriquecería las opciones de supervivencia improbable y nutriría las ínfulas inagotables de patrocinadores y dirigentes. Mientras juegue con dinero de la casa, prometer no empobrece.

Colombia y el mundo: ¿qué sigue?

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"Nunca la izquierda ha tenido tanta fuerza en Colombia, al tiempo que no sé si habrá enfrentado un reto del tamaño que tiene por delante".

Colombia y el mundo: ¿qué sigue? Por Juan Carlos Monedero

Cada vez es más evidente que la derecha global hace todo tipo de trampas para ganar las elecciones, un contrato o el Mundial de futbol, justificar las agresiones dentro y fuera de sus países y prometer desgracias a quienes no se plieguen a los mandatos de estas fuerzas políticas que cada vez más se deslizan hacia lo que hemos conocido históricamente como “fascismo”. Todo cometido por los Estados Unidos (EU) de Donald Trump o bajo su tutela, que igual hace que le quiten una tarjeta roja a un jugador norteamericano en el Mundial que secuestra al Presidente de Venezuela, bombardea Irán porque el lobby judío creyó que era una buena idea o interviene en las elecciones de otros países para tergiversar la voluntad popular. En la cumbre de la OTAN ha vuelto a amenazar a España y una oficina de inteligencia norteamericana mandó a España información sustraída de un celular de un venezolano con la intención de perjudicar al expresidente español Rodríguez Zapatero. No porque lo que haya hecho Zapatero sea diferente de lo que han hecho los expresidentes Aznar o Felipe González, sino porque Zapatero ha demostrado comprensión con las izquierdas latinoamericanas.

En Colombia, las autoridades electorales han señalado como ganador de las elecciones a un empresario y abogado que ha consagrado su vida a defender a paramilitares, a narcos y a delincuentes internacionales.

El Presidente Petro y el bloque del Pacto Histórico han desconocido el resultado de las elecciones en Colombia sobre la base de pruebas que se están consignando en la Fiscalía, en el Consejo de Estado y también ante la justicia norteamericana. Eso no quita que Petro se ha comprometido a entregar el poder el 7 de agosto, cuando termina su mandato. Se reconoce la legalidad de De la Espriella, pero no su legitimidad.

No es común que la izquierda desconozca un resultado electoral. Es algo más propio de la derecha, como se ve con Donald Trump que sigue insistiendo -sin pruebas que le den la razón- que le robaron las elecciones que ganó Joe Biden. Esas reclamaciones desde la izquierda no suelen tener éxito porque el sistema judicial siempre está escorado en todos los países a la derecha (quizá con la salvedad de Italia en su lucha contra la mafia y la corrupción de la democracia cristiana y de Silvio Berlusconi). En todos los países, a los votantes de centro, que no suelen tener una mirada crítica ni sobre el Poder Judicial ni sobre los sistemas electorales, no les gusta que se cuestione el resultado electoral que brindan las instituciones. Ni siquiera cuando hay evidencia de que se han hecho trampas. Los votantes de centro es más fácil que protesten contra la izquierda que contra la derecha o las instituciones.

Todo indica que a López Obrador le robaron las elecciones en 2006 en un sonado fraude electoral, y en 2012 con trampas que el sistema permitió y toleró. Pese a constatarse las corruptelas, el veredicto no se varió, y el PRI y luego el PAN se beneficiaron de esas trampas. En 2028 Lula da Silva fue encarcelado con una falsa acusación de corrupción. Tras 580 días en la cárcel, el Tribunal Supremo anuló sus casos, dictaminando que el Juez Sergio Moro no tenía jurisdicción y actuó de forma parcial (recordemos que Bolsonaro lo nombró Ministro de Justicia e Interior), lo que permitió a Lula recuperar todos sus derechos políticos. Pero Bolsonaro ya era el Presidente y eso no tuvo marcha atrás. En España, al partido Podemos lo acusaron dos semanas antes de las elecciones, con una factura falsa hecha con Photoshop, de haber cobrado 272 mil dólares de Venezuela. Fue multiplicado por los medios aún sabiendo que era falso -caso de televisión La Sexta- lo que provocó un enorme retroceso electoral. Luego se demostró que la factura era falsa, pero nadie restituyó el daño. Y estamos hablando de decisiones que influyen en quién va a gobernar un país. Petro, que es el Presidente de Colombia hasta el 7 de agosto, ha desconocido el resultado tras la constatación de multitud de fraudes y ha llamado a un proceso de desobediencia civil.

¿Tenía otra opción Petro cuando, además de las evidencias, desde las filas del abelardismo se le estaba prometiendo revancha contra él, su familia y todos los que se atrevieron a protagonizar el primer gobierno de izquierdas de la historia de Colombia? ¿Tiene alternativa el Pacto Histórico cuando las primeras medidas prometidas de De la Espriella es la renovación del paramilitarismo que generó en un genocidio en Colombia? La derecha colombiana necesita ruido y furia para ocultar sus enormes debilidades.

La victoria de Abelardo de la Espriella, como va a ocurrir con todas las elecciones en las que intervenga Trump, está llena de desconfianzas y prevenciones. Y dificulta la paz social. Cuando gana las elecciones una fuerza política que empezó mal la carrera electoral, con sospechas de fraude en las firmas necesarias para legalizar la presentación; cuando gana las elecciones, no por sus propios méritos, sino con el apoyo de EU, es decir, de un país extranjero del que el candidato, además, tiene la nacionalidad; cuando la victoria la logra, para más inri, con una costosísima campaña sucia basada en Inteligencia Artificial y en granjas de bots situadas en otros países, y con el uso de algoritmos que tergiversan el resultado; cuando se verifica la compra masiva de votos, y se evidencia la intervención, junto a Donald Trump, de empresarios y gobiernos de otros países que han brindado dinero y tecnología para hacer trampas; si además resulta que esa fuerza política bajo sospecha, una vez que gana las elecciones decide desde el Ejecutivo -quitándole su jurisdicción al Poder Judicial- ir contra el Presidente saliente con la intención de aniquilar a la oposición, en un ánimo claro de revancha, intentando clausurar la posibilidad de que la izquierda -y los demócratas- nunca vuelva a ganar en Colombia, y olvidando que ha ganado por menos de un punto de distancia, siendo además quien lo anuncia Carlos Alonso Lucio, el responsable del “empalme” (esto es, el traslado de poderes), un estafador y prófugo de la justicia devenido pastor evangélico, la verdad es que le están poniendo muy difícil a esos 12 millones 750 mil colombianas y colombianos que votaron por Iván Cepeda y Aída Quilcué aceptar unas reglas del juego que se están quebrando de una manera tan burda.

Antes de que el traspaso de poderes se consume, los paramilitares seguidores de De la Espriella están atacando a campesinos que habían recuperado sus tierras, se está amenazando a los profesores críticos, así como a los defensores del proceso de paz, se pretende crear de nuevo un cuerpo de paramilitares para hacer labores de policía (el llamado “Bloque de Defensa de la Seguridad Urbana”) y, como ejemplo del comportamiento execrable, están acosando a la madre y al padre del Presidente Gustavo Petro, gente humilde de 83 y 92 años respectivamente, a los que la Policía, para colmo, no defiende de esos energúmenos. Lo que, a su vez, demuestra que la petición de “justicia” de Carlos Alonso Lucio no tiene ninguna voluntad de tal, porque no solamente no persigue los delitos que se pueden haber cometido en su espacio ideológico, sino que demuestra con esta persecución a ancianos que lo que buscan es, como era propio del fascismo del siglo pasado, sembrar el terror e intentar disciplinar con el miedo.

Creo que, pese a todo, es muy inteligente la petición de Iván Cepeda de abrir un proceso de desobediencia civil -que por su propia definición es pacífica- ante la quiebra de la Constitución que promete Abelardo de la Espriella, de la misma manera que la petición del Presidente Gustavo Petro de no caer en provocaciones y no responder con nada que no sean los tribunales, las redes sociales, las calles y la comunicación ciudadana allá donde esté cada uno de esos 12.7 millones de colombianos que votaron conscientemente para no perder ni la legalidad constitucional ni la paz ni la soberanía.

El grupo de De la Espriella no destaca por su finura intelectual. Cuando se ha planteado crear desde el Pacto Histórico un shadow cabinet al estilo inglés, es decir, que el Pacto Histórico nombre un equipo que haga seguimiento de los ministros del gobierno -como si fueran unos ministros espejo, que es lo que expresa la idea de un gobierno en la sombra- para realizar una oposición más eficaz, han creído que se trataba de un gobierno paralelo que desconocía al que nombre el Presidente ultraderechista. En la misma línea, no han entendido nada de lo que significa la desobediencia civil, que es un concepto muy desarrollado del derecho constitucional que tiene tres principios. Primero, que lo que reclamas no es particular, sino que lo reclamas para toda tu sociedad; en segundo lugar, y esto es esencial es pacífico. ¿Por qué? Porque la desobediencia civil es algo pensado para los sistemas democráticos que tienen la legitimidad del grueso de la población. Por eso, la violencia se vería como terrorismo. Y en tercer lugar, la desobediencia civil asume las consecuencias de los actos. Es precisamente en la asunción de un castigo a todas luces injusto donde puede crecer la conciencia ciudadana.

Este concepto tiene una prehistoria con Platón. En su diálogo Critón, narra cómo los amigos de Sócrates sobornan a sus carceleros y le ofrecen huir la noche antes de que le vayan a obligar a beber cicuta. Es ahí donde Sócrates argumenta que las leyes son las que le han hecho quien es, de manera que aunque la sentencia sea injusta, debe cumplirla porque ha vivido toda su vida beneficiándose del orden de la ciudad, y romper ese pacto tácito sería una traición mayor que la propia muerte. Se trataba, por tanto, de desafiar públicamente el veredicto sin huir de él, aceptando la pena como parte del propio acto político, que es justo el germen de la "asunción de responsabilidad" que, junto a la reclamación de asuntos que sean universalizables -no se desobedece civilmente para un asunto personal- y la exigencia de la que la reclamación no sea violente, configuran los tres requisitos de la desobediencia civil. Es Habermas quien, más de dos siglos después, le pone marco institucional a todo esto, moderando las posiciones de autores anteriores como Thomas Paine.

Habermas, como una persona de orden, entiende que la desobediencia civil no es una anomalía peligrosa, sino que es parte legítima de la cultura política de una democracia madura, una apelación pública a los principios de legitimidad que la propia Constitución dice defender y, por tanto, un mecanismo mediante el cual el sistema se somete a su propia autocorrección cuando los canales formales de decisión han fracasado a la hora de representar el sentido compartido de justicia. No es raro que un filósofo como Iván Cepeda haya recurrido a este concepto.

Ya hemos dicho que el bloque que ha votado por De la Espriella, a diferencia del que ha votado por Cepeda, no está cohesionado. Es una amalgama sin coser de voto comprado, voto asustado y voto engañado junto con el voto consciente del paramilitarismo, del uribismo, del anarcocapitalismo al estilo Milei, de conservadores tradicionales y de sectores a los que ya les sobra la democracia. ¿Qué es lo único que podría cohesionarles? La violencia por parte del bloque de Cepeda. Lo que, a su vez, justificaría la violencia por parte del nuevo gobierno. De manera que lo inteligente es mantenerse en la legalidad, denunciar las violaciones de los derechos humanos; por supuesto, resistir la violencia -repito, sin permitir que justifiquen la represión- y organizar de manera consistente el bloque de los 12.7 millones de Iván Cepeda para que quede evidente la correlación de fuerzas.

En Colombia, después de la toma de posesión de De la Espriella, habrá tres “poderes” en la oposición. Uno lo organizará el numeroso grupo parlamentario del Pacto Histórico, amplio, bien preparado, con experiencia y liderado con alguien de enorme valía y reconocimiento como Iván Cepeda, acompañado de un gran equipo (Quilcué, Carolina Corcho, y el resto de senadores y diputados) y que ejercerá desde su espacio institucional tanto el desarrollo de su programa como la desobediencia civil a la quiebra de la Constitución y las leyes por parte del abelardismo.

Otro, para mí más relevante, lo tiene que organizar el Pacto Histórico articulándose como un partido-movimiento (no como un partido de vanguardia ni un partido vertical y jerárquico), que actúe como nave nodriza junto a las fuerzas progresistas que no quieran incorporarse al Pacto Histórico. En la organización del partido-movimiento están todas las personas que no tienen cargo institucional y quienes entienden su tarea en lo orgánico. Deben organizar los territorios, debe poner en marcha de manera democrática las elecciones regionales y municipales, debe organizar la defensa jurídica de la ciudadanía que ejerza la desobediencia civil, y debe ser el recipiente donde el vapor político de los 12.7 millones se acumule para poder producir transformaciones. No debe ser en modo alguno correa de transmisión del bloque parlamentario, sino que tiene que ir creando una cultura política democrática donde sea el partido, después de una profunda deliberación, quien marque el rumbo y al que se sometan los cargos de elección popular. Y no tiene por qué estar siempre de acuerdo con el bloque parlamentario -aunque conviene que así sea-. Por ejemplo, el partido puede tener en su agenda el proceso constituyente y no así el bloque parlamentario. O lo puede tener el Pacto Histórico y no los partidos con los que construir algo más amplio que funcione como un frente.

El tercero, que tiene connotaciones obvias propias del Ejecutivo, será lo que haga Gustavo Petro como actor político de enorme relevancia. Si el abelardismo cree que van a poder silenciarlo, se equivocan, igual que se equivocan si piensan que van a poder procesarlo con ánimo de revancha sin que el grueso de los 12.7 millones, entonces sí, se pongan en pacífico pie de guerra.

Nunca la izquierda ha tenido tanta fuerza en Colombia, al tiempo que no sé si en algún momento habrá enfrentado un reto del tamaño que tiene por delante y que amenaza con desmantelar la democracia y sustituirla por una dictadura de corte fascista autorizada por EU. El aparato jurídico colombiano es sólido y no se desmantela de manera tan sencilla. A Trump, gran valedor de De la Espriella y del jugador Balogun, sancionado con tarjeta roja, le crecen los problemas y es muy fácil que, si el Pacto Histórico no comete errores, pronto haya desencantados con el abelardismo que se sumarán a las filas de los que reclaman la democracia en Colombia. Al final, cuando se constate la realidad, en el abelardismo quedarán los realmente abelardistas: paramilitares, uribistas, violentos, empresarios sin escrúpulos, egoístas, gente sin escrúpulos, los pusilánimes que siguen viendo fantasmas en la izquierda y, como en todos los países, ese puñado de indiferentes a los que en la Divina Comedia condenaron a vagar eternamente en el limbo picados por avispas.