7/19/2026

ICE, con licencia millonaria para abusar

 Ana Lilia Pérez

"La muerte de Lorenzo a manos del ICE ha generado movilizaciones, protestas en EU, y por parte de México la presentación de 17 denuncias penales".

ICE, con licencia millonaria para abusar. Por Ana Lilia Pérez

Ronaldo reconoció la voz de su papá Lorenzo Salgado Araujo en un video que circuló en redes sociales. La imagen mostraba a un hombre gritando por auxilio mientras yacía herido, desangrándose en el suelo sometido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Horas antes, como hacía de manera cotidiana, Lorenzo salió de madrugada de su casa para recoger a sus compañeros de cuadrilla y comenzar su larga jornada en su trabajo en la construcción, iba con ellos cuando camionetas sin rótulos ni insignias le cerraron el paso; de allí descendieron los agentes que lo sacaron de su camioneta, lo sometieron y le dispararon.

A Lorenzo lo mataron dos veces: la primera por las arteras balas que cegaron su vida, la segunda despojándolo de sus identificaciones y documentación para hacerlo pasar como “desconocido”.

Hasta hace unos años era obligatorio que los agentes del ICE portaran cámaras corporales, pero el gobierno de Trump se opuso a las cámaras; los agentes que le dispararon a Lorenzo no las llevaban. Pretextaron que lo confundieron con otra persona a quien llevaban días vigilando y lo revictimizaron acusándolo de que supuestamente pretendía usar su vehículo como arma; sin embargo, han salido a la luz videos que contradicen esa versión y muestran el abuso de los agentes; están también los testimonios de los compañeros de Lorenzo, testigos de lo ocurrido.

Acusar a sus víctimas de que supuestamente pretendían usar su vehículo como “arma”, o que los agentes “se sintieron en peligro”, es una artimaña que con más frecuencia usan los integrantes del ICE para excusarse de sus criminales abusos, un guion que se repite una y otra vez, que han usado también en los casos de los estadounidense a quienes han matado, así lo hicieron con Renee Good en enero de 2026, y antes con Rubén Ray Martínez en marzo de 2025.

La misma artimaña usaron también los agentes en Chicago, cuando en septiembre de 2025 le dispararon a Silverio Villegas, originario de Michoacán, de 38 años de edad. La mañana en que lo mataron, Silverio había dejado a sus hijos en la guardería y se dirigía a su trabajo como cocinero, cuando agentes del ICE lo interceptaron. Le dispararon en el cuello.

Ahora, la muerte de Lorenzo a manos de agentes del ICE ha generado movilizaciones, protestas en Estados Unidos, y por parte del gobierno de México la presentación de 17 denuncias penales contra el ICE por el caso de Lorenzo, y los de otros connacionales que han muerto durante los operativos antimigración o durante su confinamiento en los centros de detención que son operados por empresas privadas.

Es tan relevante como necesario el paso que da el Gobierno de México al transitar de las notas diplomáticas a las denuncias formales por los casos de connacionales muertos bajo custodia del ICE, porque además de ir en aumento, son consecuencia de una política antimigración ejecutada por agentes que han hecho cotidianas sus letales prácticas fascistas.

Seis días después de que Lorenzo fue asesinado, en Maine, Joan Sebastián Guerrero, un joven colombiano de 23 años de edad, quien tenía permiso de trabajo e incluso número de seguridad social, también moría cuando los agentes del ICE lo sacaron de su vehículo y le dispararon.

Desde el arranque del segundo mandato de Donald Trump, en enero de 2025 arreció su política antimigración que busca hacer la mayor deportación en la historia de Estados Unidos. Para aplicarla inicialmente al frente del Departamento de Seguridad Nacional designó a Kristi Noem, y al frente del ICE a Gregory Bovino, quienes hicieron un espectáculo de los violentos operativos que ellos mismos encabezaban.

A raíz del escándalo por las muertes de Alex Pretti y Reene Good, Noem fue reemplazada en marzo de 2026 por Markwayne Mullin, y en el ICE de manera interina se dejó a David Venturella, sustituido hace dos semanas por Lancge Schroyer. Han cambiado a las cabezas, pero las prácticas son las mismas.

En junio pasado, un grupo de senadores remitió una carta al Secretario Mullin, y al entonces director interino del ICE, Venturella, para expresarles su alarma ante el aumento de muertes de inmigrantes bajo custodia del ICE. Contabilizaban 50 fallecidos a partir del arranque del segundo mandato de Trump. Recién había ocurrido la muerte de Mamuka Artmeladze, inmigrante georgiano de 43 años de edad, en el Centro Correccional Winn en Louisiana, donde el ICE lo tenía desde hacía cuatro meses.

Señalan en esa carta que las muertes de personas bajo custodia del ICE “deben entenderse en el contexto de las decisiones políticas deliberadas de esta Administración”, ya que, dicen los senadores, el Departamento de Seguridad Nacional “ha expandido agresivamente el uso de la detención, ha intentado someter a amplias categorías de inmigrantes indocumentados a detención obligatoria sin audiencias de fianza individualizadas y ha continuado defendiendo esa política”, con más personas detenidas durante períodos más prolongados, “esto ha ejercido, como era de esperar, mayor presión sobre un sistema que ya padece negligencia médica y condiciones peligrosas”.

“Su administración, o bien no tuvo en cuenta este resultado previsible o procedió a pesar de él”, –le dicen al Secretario Mullin, y al director interino del ICE.

Aluden a un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) que reveló las graves condiciones en que opera el centro de detención ubicado en Texas, (Camp East Montana en Fort Bliss), creado como parte de los planes de deportación masiva del gobierno de Trump, y en el cual al menos tres detenidos han fallecido. Subrayaron los “graves problemas en las condiciones del centro, incluyendo dormitorios insalubres, fallas médicas y una muerte por uso de la fuerza que posteriormente fue declarada homicidio”.

Alertan lo grave que resulta la operación de centros de detención que no tienen las condiciones físicas ni legales adecuadas, cuyas instalaciones están deterioradas, donde no hay un adecuado suministro de alimentación, con deficiencia en el servicio médico, y en los cuales se registran incidentes de uso prohibido de la fuerza.

Señalan además que, contrario a la ley, el ICE está operando con carácter punitivo y que los centros de confinamiento prácticamente operan como cárceles.

Detallan casos de familias con niños detenidas durante periodos prolongados, o personas que por su condición de víctimas estaban en proceso de solicitud de asilo y de visa, y que fueron llevados a esos centros de detención recluidos durante meses. También ciudadanos detenidos por confusión de los agentes.

En esa carta, los senadores pidieron a los funcionarios los registros e información relacionados con las revisiones específicas de cada una de las muertes ocurridas bajo custodia del ICE.

Revisé los registros oficiales que el ICE tiene sobre las personas fallecidas bajo su custodia y se trata de personas originarias de México, Colombia, Cuba, Etiopía, Ucrania, República Dominicana, Vietnam, Haití, Canadá, China, El Salvador, Jordania, Guatemala, Filipinas, Pakistán, Eritrea, Nicaragua, Bulgaria, Camboya, Irán, Afganistán, Georgia.

De los ciudadanos mexicanos muertos en esos centros, el más joven de ellos era Royer Pérez Jiménez, de 19 años de edad, originario de San Juan Chamula, Chiapas. Royer trabajaba en un restaurante en Florida cuando fue detenido en febrero de 2026 y llevado a un centro del ICE. Cuando lo ingresaron su estado de salud era normal, según la ficha de registro del ICE, dos semanas después lo encontraron colgado en una ducha. El informe dice que supuestamente lo encontraron “inconsciente, con una ligadura de tela alrededor del cuello sujeta a un elemento fijo de la ducha”, que “los agentes que acudieron al lugar iniciaron de inmediato maniobras de salvamento, comenzando con la reanimación cardiopulmonar”, pero que murió.

En su informe el ICE dice que fue suicidio, pero su familia ha rechazado esa versión y han pedido que se investigue.

Hay otros casos en similares situaciones: el fallecimiento de Hebert Sánchez Domínguez, según la ficha de registro del ICE: “El 14 de enero de 2026, aproximadamente a las 02:03 horas, un oficial del pabellón encontró al Sr. Domínguez con una ligadura alrededor del cuello, atada a la litera de su celda, y activó el protocolo de emergencia médica. El personal de custodia retiró la ligadura y lo colocó en el suelo. A las 2:05 a.m., llegaron dos enfermeros; al encontrarlo inconsciente, sin pulso y sin respiración”.

Son sólo algunos de los casos de connacionales que han perdido la vida bajo custodia del ICE, cuyas causas y circunstancias, a partir de las denuncias que presentó el Gobierno de México, deberán ser investigadas.

Es en el gobierno de Trump que la agencia (que fue creada en 2003 mediante la fusión de las unidades de investigación y control del Servicio de Aduanas y el Servicio de inmigración), ha cobrado mayor presupuesto pese a su notorio historial de graves abusos por parte de sus agentes.

Al mismo tiempo que se ha recortado abruptamente presupuesto a la ciencia, educación, a los centros de investigación médica, en contraste el dinero no se escatima al ICE, por el contrario: el año pasado el Congreso le asignó presupuesto para que ampliara el número de agentes, y en junio se le autorizaron 70 mil millones de dólares para que junto con la Patrulla Fronteriza refuercen sus operaciones por lo menos hasta el término de la administración de Trump.

La muerte de Lorenzo y del joven colombiano Joan Sebastián a manos del ICE ocurre en días en que supuestamente Estados Unidos tendría que ser un territorio de fiesta por el evento mundial del balompié; pero se volvieron días en que recrudecieron los operativos antimigración.
Ya lo alertaba Amnistía Internacional en el informe que emitió en marzo y que comenté en este mismo espacio: que en el contexto del Mundial, la política antimigración del gobierno estadounidense se advertía como el mayor riesgo, la mayor amenaza, porque, “El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y otras agencias estadounidenses se han transformado en unos cuerpos que actúan al estilo paramilitar y en los que agentes federales armados y enmascarados han echado abajo puertas para irrumpir sin orden judicial en hogares, y han detenido, recluido, sometido a abusos arbitrariamente y han matado a miembros de comunidades en todo el país”.

Cuando los agentes dispararon y mataron a Lorenzo, lo revictimizaron despojándolo de sus identificaciones y documentos, para llevarlo como “desconocido”. De manera valiente sus hijos han compartido ampliamente ante medios de comunicación quién era su padre, los recuerdos que les deja; se les escucha honrarlo, dignificarlo.

Lorenzo Salgado, originario de Tlatlaya, en el Estado de México, emigró a Estados Unidos hace 35 años y desde entonces trabajaba de sol a sol para sostener a su familia, para la educación de sus hijos “para que nunca nos faltara nada”, han dicho ellos.

En sus palabras: “Mi papá Lorenzo Salgado Araujo fue un hombre humilde, un hombre que nada más quería trabajar, para dar mejor vida para su esposa, nuestra madre, y para mis hermanos. Él se levantaba cada mañana y hacía las mismas cosas cada día: se levantaba, se vestía, agarraba su lonche y se iba al trabajo desde las seis de la mañana hasta las 7, 8 de la noche, 12, 14 horas en el sol de Houston, de Texas, para proveer para nosotros, para darnos de comer, para darnos educación, para que nunca nos falte nada en esta vida”.

De Lorenzo, han dicho sus hijos: “Yo quiero que la gente sepa de mi papá, que siempre nos decía que le echemos ganas en esta vida, que la educación nos va a llevar adelante, yo quiero que mi papá ustedes lo recuerden como un hombre de familia, un aficionado de la Selección de México, de las Chivas de Guadalajara. Que sepan que mi papá fue un hombre honesto, trabajador, que él le dio oportunidades de trabajo a muchas personas, gente venía a nuestra casa, tocaba la puerta para pedirle a mi papá la oportunidad de trabajar con él, que él le dio a mucha gente, a muchos hombres la oportunidad de trabajar con él, para construir casas para la gente de Houston”.

Las muestras de solidaridad y afecto hacia la familia de Lorenzo confirman el profundo aprecio y arraigo que el connacional tenía dentro de su comunidad. A través de la presentación de demandas formales se abre la posibilidad de que su familia, así como las familias de los otros connacionales muertos bajo custodia del ICE, encuentren verdad y justicia.

Fabrizio Mejía Madrid

"Saber pasar un examen no es lo mismo que estar informado. Estar informado no es lo mismo que ser justo".

Los nacos no votan. Por Fabrizio Mejía

En días pasados una vocera de la ultraderechas en medios como TV Azteca y Radio Fórmula sentenció que los mexicanos que no pasaran un examen, no deberían poder votar. Comparó ese procedimiento con una licencia de conducir, que le da permiso a alguien para manejar un coche. Su confusión mental no fue bien recibida en las redes y su nombre se hizo viral, junto con sus comentarios de que admiraba al dictador Porfirio Díaz y a que más valía una buena dictadura que una mala democracia. También salió a relucir su vida privada. Pero esta columna no se tratará de esta profesora quesque de derecho constitucional ---imagínense--- de la Universidad del Opus Dei, la Panamericana, sino sobre qué es lo causó la indignación contra ella.

Por principio de cuentas, el derecho a votar no es un permiso de conducir. Es un derecho. La diferencia entre que un Gobierno te autorice a manejar una máquina y votar es tan palmaria que ni siquiera valdría la pena aclararla, salvo porque, al parecer, la ultraderecha está tratando de meter ese debate terco cuando ha perdido ya su idea de que los derechos sociales sólo deberían de ser para unos cuantos. Así que hay va. La licencia de manejar es un privilegio administrativo; es revocable, selectivo y exclusivo. El voto es un derecho que se adquiere en cuanto se cumpla la edad para ser ciudadano, es universal, es decir, para todos, y no requiere que el Estado te lo autorice. Como es un derecho, si te dejan sin el derecho a votar, puedes demandar al Estado, el INE, el sistema electoral por ello. Si no te dan tu permiso para manejar, como es una autorización administrativa, no puedes hacer otra cosa más que volver a intentarlo. Dejarte sin votar implica ser expulsado de la comunidad política que construye la voluntad general del pueblo, que interviene en el diseño de leyes, la idea de Nación, y la expresión de una mayoría de opiniones. Dejarte sin licencia de manejar sólo evita que lesiones a otros si manejas mal o borracha. Pues bien. Esta profesora de derecho constitucional cree que ambas cosas, un derecho soberano y un privilegio administrativo, son comparables. ¿De dónde le vino esa idea?

La idea de que nos deberían de gobernar sólo los sabios se la debemos al primer anti-demócrata que fue Platón. Pero aquí la Miss de Derecho no está diciendo que nos gobiernen los que saben, sino que, quienes los eligen, también tengan que pasar un examen de aptitudes. Esto señala el malestar de la ultraderecha con la política: si no me favorece lo que vota la mayoría, entonces, que no voten más que mis tías de WhatsApp. Confunde la profesora la educación formal con la política y ahí no hay mucho que hacer. Veamos. No existe ninguna relación entre ambas. No hay un vínculo demostrable entre credenciales académicas y la sabiduría práctica y la idea de Nación que trae consigo la politización. Al contrario: los peores saqueadores del país habían estudiado en Harvard y Stanford, como Salinas y Zedillo. Muchos del Gobierno de Vicente Fox venían de la universidad de la profesora. El credencialismo es un tipo de aceptación de un privilegio que parte de un error: que la élite educada es más moral que las clases populares. Que saber la división de poderes, como planteó la profesora, significaría que no votarás por Norma Piña o por Laynez Potisek o por Alcántara que escondían expedientes para que Salinas Pliego no pagara impuestos. Funciona casi al revés. La profesora, por ejemplo, estaba de acuerdo en que se quedara Norma Piña en la Suprema Corte. La gente eligió al primer indígena como Ministro presidente. Nunca antes existieron representantes que provienen de comunidades o del trabajo manual, contra las décadas de autoridades electas que provenían de saber manejar el Excel o mascullar el inglés.

Un Gobierno de las credenciales no es mejor, pero sí es menos representativo. Como escribe Michael Sandel: "Construir una política en torno a la idea de que un título universitario es requisito para un trabajo digno y de reconocimiento social, tiene un efecto corrosivo en la vida democrática: devalúa las contribuciones de quienes carecen de título, alimenta los prejuicios contra los miembros de la sociedad con menor nivel educativo, excluye de facto a la mayoría de los trabajadores de la representación política y provoca una reacción política adversa".

Pero aquí de lo que estamos hablando es de que la sociedad se vuelva tecnocrática, que crea que la información es una limitante para ejercer su derecho a elegir. Eso es fascista ya que excluye a quienes el Estado no considera aptos, es decir, borra la línea que lo hace representar a la sociedad. No la representa, sino que la sustituye. Eso es totalitarismo, esa palabra que tanto les gusta usar para denigrar al demócrata. Y la profesora, además, propone que sea el INE quien sancione quién sí y quién no puede votar. Pero si el INE, cuando quiso dar información política, hizo la caricatura de un chile chipotle que nos regañaba con la enjundia de una influencer que tomó café.

Pero esto no es ninguna novedad de TikTok. En el México del dictador Santa Anna, no podían votar los que no tenían propiedades con un ingreso no menor a 100 pesos oro. Y, vergonzosamente, hasta 1953, las mujeres no votaban por ser incapaces de discernir los asuntos públicos. Lo que hace la profesora de Derecho Constitucional es poner de nuevo a debate una de estas restricciones y no me sorprendería que, como el MAGA en Estados Unidos, propusiera que las mujeres renunciaran a su derecho al sufragio. Oh, pero esperen un momento: ya lo propuso el PAN el Estado de México. Un "voto familiar", es decir, uno donde el padre de familia decida el sufragio de las mujeres y jóvenes.

Pero la despolitización que intenta inocular la ultraderecha no toma en cuenta que los criterios de la política son muy distintos de los de la técnica o de las credenciales académicas. Cuando se habla de saberes, la política responde con persuasión moral. Conducir un país o una de sus instituciones es tener autoridad moral y política, virtud cívica, que es entender la voluntad general y la continuidad del país en el futuro. Un proyecto de Nación no es algo que se sienta a escribir un magnate del papel de baño, sino la construcción colectiva de escenarios de bienestar, decisiones sobre lo que es justo y bueno. Cuando la tecnocracia habla de información, la política habla del contexto de esos datos. La idea de que todos deberíamos coincidir en los hechos —como una base previa para hacer y hablar de política— para luego pasar a debatir nuestras opiniones y convicciones, es una pretensión tecnocrática. El debate político suele ser sobre cómo identificar y caracterizar los hechos relevantes para la controversia que  se va a debatir. Quien logra enmarcar los hechos ya tiene gran parte de la discusión ganada. Contrariamente a lo que sostenía el asesor de Richard Nixon, Daniel Patrick Moynihan ---ese que dijo que todo mundo tiene derecho a su opinión, pero no a sus propios hechos---, nuestras opiniones orientan nuestras percepciones y no al revés: porque tengo un sesgo busco cierto marco para mi percepción. Las opiniones no surgen espontáneamente sólo después de que los hechos han quedado establecidos de manera definitiva. Los anteceden. Los hechos nunca dejan de ser interpretados. Son política. De lo que trata la política no es de asuntos científicos que deban responder los expertos. Son cuestiones sobre el poder, la moralidad, la autoridad y la confianza; la soberanía, el pueblo, la continuidad de la Nación en el tiempo, es decir, son cosas que conciernen a los ciudadanos de una democracia. Para ello no hay exámenes. Hay sentido común. Hay debate político. Saber pasar un examen no es lo mismo que estar informado. Estar informado no es lo mismo que ser justo. No existe algo como "votar bien", como decía Mario Vargas Llosa cuando los latinoamericanos votaban sólo por sus amigos fascistas o libertarios o "votar mal", cuando lo hacían por la izquierda. Lo que sí existe es gobernar mal, cuando los gobernantes ven por sus intereses personales o de los grupos que los llevaron al poder, y no por la voluntad general. Cuando salvaron a los banqueros y nos hicieron pagar sus deudas. Cuando enriquecieron a sus hijos y a ellos mismos y sus compadres. Cuando declararon guerras que nadie pedía. Cuando privatizaron el subsuelo y mataron maestros. Eso es gobernar mal.   

Y es que ahí está el punto crucial de la indignación contra la profesora influencer. Una clasista de historia de la democracia no le vendría mal a ella que aboga por restringir un derecho universal. Un asunto que se entendió durante la Revolución Francesa fue que la soberanía residía en el pueblo. Es decir, que el alcance de las decisiones de una Nación estaba íntimamente relacionada con la voluntad general, que no era la suma de voluntades individuales, sino la construcción de algo mayor que la suma de sus partes. Eso era la República. Aunque el voto sea individual jurídicamente, en lo político es colectivo. El sujeto de la representación no es el individuo que vota, sino la Nación, una colectividad  total e indivisible. Los votantes somos autónomos e iguales. Eso da como resultado la proyección de uno mismo en relación con los demás. Ya lo he dicho en otra columnas: es un efecto de la imaginación el votar para beneficiar a quienes nunca conoceremos. Es ser parte de una Nación. El pueblo es su principio. El pueblo es su verdad en tanto vínculo social. En la conversión del Tercer Estado en Asamblea Popular, uno de sus integrantes, Emmanuel Sièyes, entendió que la universalidad del sufragio era para terminar con los privilegios que tenían los aristócratas frente a las clases populares en las decisiones del Estado. En el proceso de liberación del pueblo señaló tres momentos: congregarse y unirse, regenerar y, finalmente representar. En ese camino, hay dos enemigos de la República: el extranjero que complota para desmoronarla y el interno que es la nobleza, la aristocracia y la iglesia. En el caso de la 4T como revolución pacífica, lo que tenemos es a un pueblo-acontecimineto en 2018, que es la irrupción de 15 millones de votantes que no habían participado en la elección anterior y que esos 15 millones extra, para dar un total de 30 millones, fuera por Andrés Manuel. El lépero, el obrero, el estudiante, son a los que representa el pintor Delacroix en La Libertad guiando al pueblo de 1830. El pueblo son los que irrumpen. Así, el Gobierno representativo no constituye una nueva clase social o una élite aristocrática, sea por sangre o ahora por títulos universitarios, sino que son, por los votos, expresados de la voluntad general. El punto de la democracia es que su representación política no es ni por saber o riqueza, sino por confianza, a la que los revolucionarios franceses llamaron "electricidad moral" entre votante y representante. Confiar en este y no en oro para detentar la autoridad es propio del espacio político. El hecho de que ese espacio sea dominado por el pueblo, le enfurece a la ultraderecha que busca restringir su soberanía como se pueda, aunque sea proponiendo exámenes.

La política democrática no es la de los hombres notables por su riqueza o por sus erudiciones, sino de los que, como todos nosotros, no queremos distinguirnos, sino integrarnos a una totalidad mayor, con propósitos morales, con formas que nos consulten, invoquen, y nos personifiquen en cuanto voluntad colectiva. Eso es lo que le molesta a la ultraderecha que sólo ve gente que no debería participar y, con frecuencia, aparecer en público. La plebe, el lépero, el naco. Por eso su insistencia en llamar a los militantes del partido mayoritario: "morenacos".

Así que están reaccionando como pueden a esos 15 millones de votos de Andrés Manuel, más otros seis millones agregados por la actual Presidenta. Una forma de restringir el voto. Pero se equivocan por obra de un prejuicio que no se debe a ninguna evidencia ni dato disponible: que los léperos y los ricos votan de distinta manera. No es así. Para clave está la elección de 2024, donde Claudia arrasó en todas las clases, regiones geográficas, y niveles educativos. La política no es sociología. No es como creen los gringos que obedece a intereses de grupos o a campañas publicitarias. Hay algo que la ultraderecha no alcanza a entender y es la dimensión moral de la política. No es una muestra estadística de un interés de grupo, es la construcción de esa ficción llamada Nación. Ellos creen, por ejemplo, que los 42 millones que reciben apoyos sociales no deberían de poder votar porque son un grupo de interés o que los que Genaro García Luna señalaba como narcotraficantes deberían de morir ejecutados en la calle o en una universidad. Hay una dimensión moral de la política democrática. En ella, los electores buscan que la política que está bien en las élites también esté bien en el resto. Lo que antecede al derecho a mandar y al de elegir les molesta y se llama soberanía popular. O como lo escribió Jacques Rancière en el Odio a la democracia: "El escándalo está aquí: un escándalo para las personas de bien que no pueden admitir que su nacimiento, su antigüedad o su ciencia vayan a inclinarse ante la Ley de la suerte".

Y los nacos no lo hemos hecho mal: Andrés Manuel sacó de la pobreza a 13.5 millones de mexicanos. Claudia Sheinbaum redujo los delitos a la mitad. Vamos bien, aunque la élite de la sapiencia y la riqueza opine lo contrario.

Los muertos por el ICE no verán el Mundial

Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"No nos olvidemos de la gente que no podrá ver el Mundial porque les han asesinado. Como a los 17 mexicanos, a los colombianos".

Los muertos por el ICE no verán el Mundial. Por Juan Carlos Monedero

El ICE ha asesinado a 17 mexicanos en sus redadas y detenciones en EU. Uno podría pensar que un hecho así cometido por un país extranjero contra compatriotas debiera suscitar una respuesta unánime de todas las fuerzas políticas de un país. Pero no es así, porque para la derecha, para el PRI y el PAN, pesa más atacar al gobierno de izquierda y congraciarse con Donald Trump que defender la dignidad de sus connacionales. Y es curioso porque esta gente dice que va con la Selección Nacional de su país pero desprecian a la propia gente de su país. Les pasa como con la interrupción voluntaria del embarazo: están en contra, pero luego les da lo mismo que los niños trabajen, se mueran de hambre, no tengan medicinas o no puedan ir a la escuela.

El ICE ha asesinado a un colombiano en su carro delante de su hija de tres años y el ultraderechista y abogado de narcos Presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, no ha dicho nada, no se sabe si porque también tiene la nacionalidad estadounidense o porque no criticar a Trump es más importante que defender a su gente. Hizo la campaña electoral vistiendo la camiseta de la selección nacional de Colombia. La derecha española hace exactamente lo mismo. Y uno no sabe si hoy Milei irá con la Selección Argentina o con los ingleses.

El ICE mata a tu compatriota para que tú tengas miedo. Igual que Netanyahu ha masacrado a los palestinos para que todos los árabes estén asustados de que les pueda pasar lo mismo. Abelardo de la Espriella, el Presidente fake de Colombia quiere tomar posesión no en el Congreso, como dice la Constitución, sino en una cuartel, como un adelanto de un Presidente, abogado de narcos, que confía más en los fusiles y las balas que en los votos y las leyes. En España acaban de condenar al hermano del Presidente Pedro Sánchez por una plaza en un conservatorio de música. La sentencia dice que “No queda acreditado que la plaza se creara a petición de este último o de persona del entorno del beneficiario" ni para "favorecer a Pérez-Castejón por su relación de parentesco con quien era una figura política señera y futuro Secretario General del PSOE". Es decir, que en España, los jueces pueden condenar a alguien sin pruebas. Ya pasó con la gente de Podemos y con los independentistas, pero el PSOE en aquel momento miró para otro lado. Nadie debe mirar para otro lado cuando hay una injusticia, porque es probable que regrese como un boomerang y entonces te golpee.

Visto cómo se las gasta el ICE con los inmigrantes, alguno habrá que piense que al final tenemos suerte de que no nos pase nada. Claro, si miramos lo que les ha pasado a los palestinos, podemos estar contentos de que no nos bombardeen en nuestra casa y nos maten junto a nuestros familiares. Hay muchos periodistas a los que les pagan para que piensen así. O, por lo menos, que escriban así.

Siempre los castigos tienen un poso disciplinador. Para que nadie vuelva a hacerlo. Por eso, cuando los castigados reinciden en la desobediencia, se convierten en algo realmente peligroso para las élites. Porque indica que no tienen miedo. Por eso siguen disparando contra Andrés Manuel López Obrador, contra el "Che" Guevara, contra Chávez, hasta contra la Unión Soviética y los comunistas, que ni existen, y contra cualquiera que en la política, en el periodismo, en la academia entiendan que les molestan. Porque si no les molestas, te dejan en paz.

Vengo observando que el Mundial de fútbol no deja solamente ruido por su enorme mercantilización, por el precio de las entradas, por las injerencias políticas, por el uso del VAR o de la hipócrita “pausa para hidratación” que sólo sirve para darle más espacio a los anuncios y comerciales. Me parece más preocupante que el peor efecto de este Mundial de fútbol sea la división entre los latinoamericanos. Las simpatías en el continente se han ido hacia las selecciones africanas e, incluso, a favor de los noruegos o de algún pequeño país centroeuropeo antes que apoyar a los que, en algún momento, se veían como “hermanos latinoamericanos”. Lo que unen los terremotos, el Papa Francisco y la izquierda, al final lo separa un Mundial.

Es muy difícil que la política quede fuera del Mundial, cuando un tipo como Infantino, el presidente de la FIFA, ha hecho todo lo que estaba en su mano para que lo que no fuera mercantil fuera político, por ejemplo inventarse un premio para entregárselo a Donald Trump o quitarle una tarjeta roja a un futbolista gringo previa reclamación del Presidente norteamericano. No es la “politización” del fútbol -los que hemos jugado desde pequeños al fútbol en el barrio sabemos que el fútbol claro que también es política- sino la conversión de algo tan grande como la competición de selecciones nacionales del mundo en un entramado turbio, mercantil, interesado, vulgar y cobarde donde pesan más las apuestas en línea por internet que la pasión de defender los colores del país, uno de los consuelos que tenemos los humanos para dotarnos de una identidad que nos ayude a burlar la muerte, siempre que no convirtamos el fútbol en un sucedáneo de la guerra.

Si hay política, hay conspiración. Igual que Trump ha injerido recientemente en las campañas electorales en Honduras y Colombia, no hay que descartar que, visto el poco lustre de la selecciones gringa, haya hecho mañas para ayudar a alguna selección de algún país donde su Presidente esté especialmente inclinado ante su figura. Poder, pues puede haberlo hecho, pero luego Infantino tendría que haber presionado a los árbitros para que ayudaran, lo que va haciéndose más complicado. Y esto no significa creer que, como los jueces, el de los árbitros sea el ramo profesional más honesto del planeta. Es verdad que algunos comportamientos arbitrales parecen un chiste, pero para afirmar que ha habido corrupción, debieran pronunciarse las autoridades correspondientes. Conspiraciones las justas.

Hablando de chistes, los comentarios sarcásticos y los memes son inevitables, porque la situación en el mundo es grave pero no es seria. Cuando alguien dice que si Argentina ganase el Mundial igual Milei y Messi le entregaban las medallas a Donald Trump como hiciera María Corina Machado con el Nobel, pues están sembrando en tierra abonada. En América Latina demasiada gente no ha querido que gane Argentina y eso es un desastre. Porque costó mucho que el continente creara la UNASUR y la CELAC, y esas integraciones regionales necesitan emociones. Pero claro, es que es el Presidente de ese país, Milei, el que dice que las Malvinas son inglesas.

Y luego están las grandes figuras. Messi, un jugador espectacular, no es Maradona, porque con Maradona vibraban aficionados y no aficionados de todo el mundo, dentro y fuera de la cancha, mientras que con Messi, especialmente después de su flirteo con Trump, sólo se vibra cuando hace magia con las piernas. Maradona humilló a los ingleses de las Malvinas con aquel gol con la mano –“que se jodan”, se escuchó en todo el país- mientras que Messi humilló a todas las víctimas de Gaza al simpatizar con alguien que ha apoyado un genocidio y que persigue y mata latinos con el ICE.

Claro que hay política en el fútbol. El expresidente de España, Mariano Rajoy, ha insultado a Francia y a los franceses con dos únicos objetivo: acercarse cada vez más a la extrema derecha -algo que ocurre en todo el mundo- y generar dificultades al gobierno de Pedro Sánchez. Es decir, para la derecha española, como para la latinoamericana, es más importante ganar el gobierno que favorecer al país. Su supremacismo lo enmascaran en la Patria, pero es personal. Porque, como le comentaba Mussolini a su amante en su última etapa o lo expresó Hitler al final de la guerra, desprecian en el fondo a sus propios pueblos.

De manera muy chusca, muy vulgar, el expresidente español, Mariano Rajoy, del Partido Popular ha afirmado que los jugadores de la selección francesa “no son franceses”. El argumento no es que no hayan nacido en Francia -sólo tres no han nacido en el país- sino que son negros y árabes, y sus antepasados no pelearon al lado de Juana de Arco. Vamos, que son africanos y árabes. Ya no es sólo negar que esos jugadores están en la selección porque Francia ha sido una potencia colonial -lo que, tarde o temprano, genera mestizaje-, sino que regresa a una concepción de nacionalidad que es más propia del fascismo, el nazismo, el colaboracionismo y el franquismo, que busca arios, de piel blanca, con ideología supremacista para ver buenos ciudadanos. Pero son tan idiotas que ni siquiera saben que Alexandre Dumas, el inmortal francés autor de Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo, era hijo de un general negro y nieto de una negra esclava antillana.

La religión debe estar separada del Estado para que no vayamos hacia atrás en la consecución de derechos. Los que quieran hacer religión debieran irse a los templos y dejar los parlamentos. Pero eso no va a pasar, así que los defensores del laicismo vamos a tener mucho trabajo. En la misma dirección, no hay que convertir el fútbol en una disputa política, pero tampoco seamos ingenuos y pensemos que, como la propia vida, puede estar al margen de lo que nos pasa. Ayuda más Francisco que Juan Pablo II y Maradona que Messi. Y no nos olvidemos de la gente que no podrá ver el Mundial porque les han asesinado. Como a los 17 mexicanos, a los colombianos, a tanto inmigrante legal o sin papeles. O a Mohammed al-Wahidi, un destacado trabajador humanitario y director de relaciones públicas del comité egipcio en Gaza, que organizó las pantallas allí para que se pudieran ver los partidos. Israel lo ha asesinado.

Y, mientras tanto, que gane el mejor.

Ganadores y perdedores políticos del Mundial

Mario Campa

"El vacío post-Mundial está próximo y el cuerpo lo sabe. Tras una buena actuación de la Selección Mexicana, toca turno a los cortes de caja".

Ganadores y perdedores políticos del Mundial. Por Mario Campa

El vacío post-Mundial está próximo y el cuerpo lo sabe. Tras una buena actuación a secas de la Selección Mexicana, sentada en los anchos hombros del anfitrión, y una calidad del torneo por encima de lo esperado tras la expansión a 48 selecciones, toca turno a los cortes de caja. En este evento, la política ocupa un asiento en primera fila. Tres ganadores y tres perdedores son identificables en esta videocolumna. La pelota no se macha, dicen los puristas, aunque en verdad siempre ha estado enlodada.

Ganadores

La FIFA. Es cierto que la imagen de Infantino salió dañada por la intromisión de Donald Trump en el caso Balogun, que erosionó la credibilidad del deporte. Pero la organizadora del Mundial nunca ha sido acongojada por una mala prensa. En el fondo, la maximización de ganancias es su meta última, y vaya que el Mundial 2026 facturó como Shakira. Sports Value estima a partir de los Informes Anuales de la FIFA que los ingresos totales del torneo rondan los 10 mil 900 millones de dólares en 2026, lo que supone un aumento del 56 por ciento en comparación con Qatar 2022, que generó siete mil millones de dólares. La especulación desatada por los boletos, hoy convertidos en codiciados activos de reventa—facilitada por la oferta controlada, las tarifas dinámicas y la globalización—, encarna la danza del dinero tras bambalinas. El Mundial vende, está claro, pero las ganancias no gotean. En cambio, costos como el congestionamiento vehicular, la inseguridad en zonas turísticas, la inversión en infraestructura y el ausentismo escolar y laboral sí que son compartidos entre la población.

Javier Aguirre y Televisa. El técnico era reacio a tomar las riendas de la Selección, hasta que una llamada del exejecutivo de la televisora y entonces “alto comisionado” de la Femexfut, la “Bomba” Rodríguez, torció la voluntad de quien antes fue bombero en dos ocasiones (2002 y 2010). Después de Qatar 2022 y una eliminación temprana que afectó los flujos de ingreso del futbol mexicano, Televisa temía un nuevo ridículo y un golpe a la entrada extraordinario de patrocinios de cada cuatro años. No obstante, el quinto partido contra Inglaterra no sólo representó generosas ganancias, sino que atemperó las críticas a un proceso mundialista accidentado por los despidos de Diego Cocca y Jaime Lozano. "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie", escribía Giuseppe Tomasi di Lampedusa en la novela El gatopardo, la cual dio origen al término político "gatopardismo". Pues bien, con el cambio de ánimo de la afición, el control del futbol mexicano como mercado—que a su vez favorece los ingresos de las televisoras mediante un subsidio cruzado—está garantizado unos años más.

Claudia Sheinbaum. La expectativa del Mundial en México era baja. El retraso de la remodelación del aeropuerto y otras obras alimentaron la crítica legítima. No obstante, el Gobierno apretó tuercas y estuvo a la altura del evento. El transporte no colapsó; el turismo, si bien no cumplió las expectativas de tráfico, reportó experiencias favorables a la imagen del país, y el crimen organizado, que de acuerdo a la oposición iba a adueñarse de los encabezados, nunca se manifestó. Como puntos extra, la ausencia de la Presidenta en los palcos VIP neutralizó las quejas por los altos costos al aficionado y evitó una proyección elitista de un Gobierno con un discurso popular.    

Perdedores

Samuel García. El Mundial es la vaca de ordeña de la FIFA. Es un activo cuatrienal inmejorable que extrae hasta la última gota de ingresos por publicidad, taquilla dinámica, derechos de transmisión y merchandising. Poco importa que el grueso de los costos de infraestructura, seguridad pública, transporte y faltantes fiscales corra a cuenta del Estado: ogro en tiempos de vacas flacas, filántropo cuando el establo rebosa. Gobernantes como Samuel García facilitan un terso trueque de favores. El político de MC empeñó su menguante capital político en la sede mundialista y en el éxito de la Selección holandesa, a quien saló ante el ojo del aficionado. Además, el Gobernador de Nuevo León reforzó su imagen elitista con una continua presencia en los estadios, ufanándose de una transferencia no pecuniaria de recursos a su persona por los favores logísticos prestados. Desde la comodidad de cabinas y palcos, la FIFA bien vale una adecuación presupuestal.

Los argentinos, en general. El arbitraje favorable a la Selección sudamericana fue flagrante. Ciertamente, la mano amiga de la FIFA hacia anfitriones y campeones vigentes siempre ha estado presente. En el caso argentino, habría que sumar la visita de Messi a la Casa Blanca y la relación de Milei con Trump, quien a su vez goza de los favores del presidente de la FIFA. A un lado de Gianni Infantino, Joseph Blatter queda como la Madre Teresa de Calcuta, y Argentina saca provecho. La investigación del FBI a la Asociación de Futbol Argentino (AFA) por presunto lavado tras una larga disputa política con Javier Milei afecta la imagen del futbol nacional y del país en general. Las sospechas de balones enlodados por el pantalón largo son reforzadas por denuncias como la del exárbitro Eduardo Brizio, quien acusó que arbitrajes como el que eliminó a Egipto del Mundial restan credibilidad al deporte. Ganar sin la percepción de juega limpio equivale a victoria pírrica.

Ricardo Salinas Pliego. El magnate pifió al menos tres veces al haber: (1) provocado la viralización del hashtag #LaPerritadeTrump, (2) propagado la versión de que el narcotráfico había amenazado a los jugadores de Ecuador en territorio mexicano, y (3) frecuentado a Eduardo Feinmann y alimentado el crecimiento del portal digital La Derecha Diario, que divulgó la campaña de odio del comunicador argentino. El común denominador del triple yerro es la incubación de una imagen personal anti-nacionalista, que suele costar caro en las urnas. Nació un buen caso para pensar que el dueño de TV Azteca sepultó cualquier aspiración seria de buscar la Presidencia en 2030, si acaso alguna vez tuvo opciones reales. Debatiblemente, el tío más rechazado de la televisión fue el mayor perdedor por el paso del huracán político que es el Mundial, que retorna a un estado de hibernación de cuatro años.

Reflexiones sobre un proyecto

 Agenda Ciudadana

Lorenzo Meyer

"La coyuntura internacional requiere que México tome decisiones sobre cómo hacer frente a los cambios de política internacional de Trump".

Reflexiones sobre un proyecto. Por Lorenzo Meyer

En hecho es innegable: México exporta muchísimo a Estados Unidos, pero crece muy poco, casi nada. De seguir así nuestro proyecto económico nacional seguirá siendo eso, un proyecto que contrasta con la realidad de un país ensamblador de lo importado que luego reexporta, muy dependiente del mercado de su poderoso vecino del norte y por consecuencia con una soberanía siempre bajo presión, siempre bajo amenaza.

El actual, es un momento que demanda y permite una reflexión a fondo en torno a las ventajas y los peligros de los acuerdos comerciales pactados con Estados Unidos desde diciembre de 1992 y ratificado este año, es decir el TLCAN y su sucesor, el TEMEC. Examinar con ojo crítico el papel de ambos acuerdos comerciales y convertidos en columnas centrales de nuestro proyecto nacional es ya un tema insoslayable y de mucho fondo. Y es eso justamente lo que nos propone un libro recién publicado, Estado, dependencia e innovación en el siglo XXI, (Clacso, 2026), producto de la inusual colaboración entre un economista, José Romero, y un hombre de letras, Emilio Navarro.

Esta obra abre una ventana para discutir, sin tecnicismos y en muy buen castellano, una alternativa a la economía política bajo la que hoy opera el Mexico económico. El TLCAN nació en el salinismo como un producto legítimo del neoliberalismo, como un proyecto basado en el principio de que la mejor política industrial es la que nace de la decisión de no tener política industrial y dejarle al mercado la asignación de prioridades y recursos en ese campo. Tal posición en torno al manejo de la economía ha sido rechazada explícitamente y desde el principio por los gobiernos de la 4T, pero resulta que el heredero legítimo del acuerdo original, el T-MEC firmado en 2020 y prorrogado ahora por diez años más, sigue siendo neoliberal y sigue manteniéndose en el centro de nuestro proyecto económico nacional. Es por eso por lo que México ya es una potencia exportadora, pero una donde el PIB apenas crece pues el 70% del valor de sus exportaciones de manufacturas proviene de componentes manufacturados ¡en el exterior! Ahora bien, la 4T desearía sacudirse de sus espaldas ese acuerdo con el vecino, pero por ahora no puede hacerlo so pena de generar una crisis económica mayúscula. Sin embargo, de continuar con el T-MEC una década más sin empezar a construir una alternativa estaríamos llevando nuestro desarrollo económico a un callejón sin salida, a una crisis en cámara lenta. Por tanto, hay que considerar ya la posibilidad de iniciar con cautela un “gran viraje” que nos conduzca en otra dirección, en la que lleve a una economía con una base tecnológica a la altura de nuestra ambición: una que nos haga pasar de meros ensambladores a auténticos fabricantes, de dependientes a interdependientes, de ahí lo oportuno e importante de las propuestas de Romero y Navarro.

Las tesis desarrolladas en el libro Estado, dependencia e innovación están cimentadas en el examen de casos históricos de países que buscaron y encontraron una ruta diferente a la que México tomó hace casi siete lustros. Se trata de una variedad de fórmulas económicas y políticas pero que probaron ser alternativas exitosas para cimentar una industrialización nacional no dependiente sino interdependiente con el resto del mundo. El supuesto es que en cada caso las fórmulas aplicadas lo mismo por Estados Unidos que por Alemania o la URSS en los inicios de sus respectivas industrializaciones hasta las que después pusieron en marcha China, Corea del Sur o Taiwan, ofrecen lecciones que México debe examinar y en su caso adaptar a nuestras circunstancias pero siempre y cuando nuestras élites tomen las nada fáciles decisiones de modificar elementos y procesos centrales del modelo vigente en México, que es una combinación de elementos neoliberales -el T-MEC- con políticas propias de un Estado con capacidad de dar dirección a su política social y empezar a disciplinar a sus elites económicas para encaminarlas a cumplir misiones directamente destinadas a generar una industrialización con la capacidad de manejarse con visión de largo plazo, espíritu nacionalista y creatividad tecnológica y que le permita seguir aprovechando la cercanía del gran mercado norteamericano pese a los obstáculos arancelarios que el Washington de Trump está construyendo para protegerse de la competencia externa.

La coyuntura internacional requiere que México tome decisiones sobre la forma en que mejor puede hacer frente a los cambios de política internacional del gobierno de Donald Trump, cambios marcados, sobre todo, pero no únicamente, por la emergencia de China como gran potencia industrial y militar. La transformación de las correlaciones de fuerza a nivel mundial y el creciente déficit fiscal norteamericano han llevado al gobierno del país vecino del norte a optar por la dureza y relativa cerrazón en la conducción de sus relaciones con el exterior. En el campo económico esa dureza se ha mostrado tanto en los impuestos a las importaciones como en las presiones a las grandes empresas para retornar sus plantas industriales en el extranjero a territorio norteamericano renunciando a la mano de obra barata en países como México, en acelerar la expulsión de migrantes indocumentados -actualmente detiene a dos mil diarios, en promedio-, en exigir a la Unión Europea que adquiera volúmenes masivos de energéticos norteamericanos o que haga inversiones directas igualmente sustantivas en su economía, etc.

En buena medida este endurecimiento de Estados Unidos en materia migratoria y de economía internacional está guiado por algo que si bien Romero y Navarro ya no pudieron conocer en su versión final si vislumbraron y es lo que hoy conocemos como la “Doctrina Bessent”, enunciada por el secretario del Tesoro norteamericano Scott Bessent. Se trata un cambio en el régimen de las relaciones económicas externas de Estados Unidos. Y es con ese “nuevo régimen” que México ha tenido que renegociar y tendrá que seguir negociando T-MEC. Evidentemente la exigencia de subordinar abiertamente toda relación económica con Estados Unidos a la aceptación incondicional de los términos que exija Washington no será el mejor entorno para las revisiones anuales del T-MEC.

Es este ambiente de dureza económica y política de la gran potencia imperial lo que refuerza la conveniencia de poner sobre la mesa de nuestra discusión interna los puntos y enfoques desarrollados en la obra de Romero y Navarrete. Esos enfoques parten de hechos ya irrefutables: el mercado por sí mismo no lleva al desarrollo de un país, “sin política industrial no hay desarrollo posible…sin intervención estatal no hay industrialización…y sin industrialización no hay soberanía”. Para los autores la ausencia de una planta manufacturera plena y propia y no sólo ensambladora como es, por ejemplo, el caso de la industria automotriz, no hay aprendizaje y “sin aprendizaje no hay soberanía”. Y aquí conviene resaltar la definición de soberanía y es esta: “la capacidad de un país para dominar los procesos que definen su inserción en el mundo” y ese dominio implica “estrategias deliberadas de aprendizaje, innovación y acumulación de capacidades”. A su vez, esas estrategias sólo las puede diseñar y poner en práctica un Estado que sea “capaz de construir legitimidad y disciplinar intereses… pero también de inspirar confianza, generar consensos y sostener políticas de largo plazo”. Para los autores la meta de los responsables de dirigir la política nacional en ese largo debería ser el uso de sus recursos políticos para, en economía, construir cadenas de valor que generen “aprendizaje [local], innovación y autonomía tecnológica”.

Finalmente, una conclusión: si bien la legitimidad del régimen de la 4T ya se cimentó, hay que mantenerla viva vía la efectividad y esa efectividad demanda, entre otras cosas, disciplinar a las élites económicas. Pero aquí los obstáculos son serios pues buena parte de esas élites no son nacionales, sino que no sólo son extranjeras, sino que son norteamericanas y que pueden recurrir a los mecanismos formales de protección de un TEMEC neoliberal más a la generación de presiones políticas gracias a sus conexiones con la administración de Trump.

Y aquí entra también el concepto de nacionalismo, que Romero y Navarro ven como un elemento indispensable que ha acompañado la construcción de todos los casos que este estudio ha presentado como exitosos. Igualmente, en estos éxitos debe considerarse la creación de una burocracia cercana al modelo ideal weberiano: profesional, de carrera, con seguridad en su empleo, distante de la corrupción e identificada con la construcción y preservación del Estado nacional y no de intereses de grupo ni partidistas.

En fin, y resumiendo, subraya que los Estados exitosos de industrialización en el siglo XXI lo son, entre otras cosas, porque tienen soberanía tecnológica y es ahí donde debemos poner el acento en el presente y el futuro para abandonar nuestro estatus como país de industria maquiladora y dependiente: en el dominio de la nueva tecnología como prerrequisito de la verdadera soberanía, una soberanía no absoluta, pero si suficiente para no ser dependientes.

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Las culpas de MC por el agua podrida de Guadalajara

Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"La agudización del agua sucia y contaminada se profundizó en la última década, en la cual, gran parte de responsabilidad corresponde a MC".

Las culpas de MC por el agua podrida de Guadalajara. Por Pedro Mellado

A punto de ahogarse en las inmundicias del agua contaminada, insalubre y pestilente que reciben millones de habitantes en la zona conurbada tapatía, el Gobernador emecista de Jalisco, Jesús Pablo Lemus Navarro, pretende eludir sus culpas y las del partido que lo llevó al poder y de cuya militancia reniega reiteradamente, sin asumir que la responsabilidad de operar el Sistema Intermuncipal de Agua Potable y Alcantarillado de la Zona Metropolitana de Guadalajara (SIAPA), con todas sus calamidades, errores y deficiencias, has estado en manos de las administraciones naranjas de Enrique Alfaro Ramírez, de 2018 a 2024 y de su gobierno desde el 6 de diciembre del 2024.

Lemus Navarro no puede eludir su responsabilidad, pues en tanto que Enrique Alfaro fue Alcalde de Guadalajara del 2015 al 2018 y él desempeñó el mismo cargo por dos periodos en Zapopan, del 2015 al 2021, más tres años de gestión como Alcalde de Guadalajara, del 2021 al 2024, en todo ese periodo, no hubo de su parte, ni de Alfaro Ramírez, algún enérgico reclamo, observación o iniciativa, para corregir o mejorar la operación y frenar el deterioro del SIAPA, pese a que ambos, como alcaldes, tenían presencia e influencia en el Consejo de Administración del Sistema Intermunicipal de Agua Potable, del cual, Guadalajara y Zapopan son sus principales socios y usuarios.

El desdén de los políticos por atender el problema del abasto del agua para la zona metropolitana de Guadalajara, su potabilización, que tendría que incluir también el saneamiento del envenenado Río Santiago, es un hábito viejo, reiterado y pernicioso, que con el paso de los años ha profundizado el malestar de la gente por la ligereza e irresponsabilidad con las que han sido abordados estos asuntos.

La mayoría de las iniciativas, elaboradas con base en ocurrencias y pensadas más para el negocio de políticos y empresarios que en beneficio de la sociedad, le han costado a los jaliscienses miles de millones de pesos en los más recientes 35 años, sin resolver de fondo los problemas.

Uno de los últimos capítulos en esta truculenta trama del agua se escrituró el pasado lunes 29 de junio del 2026 cuando el Jefe de gabinete del gobierno emecista de Jalisco, Alberto Esquer Gutiérrez, anunció en redes sociales un plan estratégico que dijo, contemplaba 32 acciones específicas en el corto, mediano y largo plazo para atender de manera integral la situación: desde la calidad, el abastecimiento, la distribución y el saneamiento, hasta la mitigación de inundaciones y la atención a socavones. En una primera etapa el plan tendría una inversión de cinco mil millones de pesos, pero se calculaba que el costo total sería de más de 25 mil millones de pesos.

Frente a la grave crisis del agua contaminada, insalubre y pestilente que reciben millones de personas en la zona metropolitana de Guadalajara, el gobierno estatal entregó el pasado martes 14 de julio del 2026 al Congreso de Jalisco un documento de 421 páginas que denominó “Bases Técnicas para la Priorización de las Intervenciones Estratégicas para la Seguridad Hídrica del Area Metropolitana de Guadalajara” y el Gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro anunció que llevarán pipas con agua potable para atender a por lo menos 600 colonias afectadas y se les darán vales para garrafones de agua purificada a las personas.

“El Gobierno de Jalisco entregó al Congreso del Estado un documento de 421 páginas. Lo llaman ‘Bases Técnicas para la Priorización de las Intervenciones Estratégicas para la Seguridad Hídrica del Área Metropolitana de Guadalajara’. Un título que, por sí solo, ya es una obra de ficción; hablamos de una obra maestra del ilusionismo institucional”, advierte Sergio E. Gómez Partida, consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado, en un análisis publicado en la plataforma digital Siker.

Critica Gómez Partida que el pasado 2 de julio del 2026, “el Gobernador Pablo Lemus anunció 32 obras y acciones con cinco mil millones de pesos (mdp) de ejecución inmediata. La instrucción, según sus propias palabras, fue que ‘arrancáramos las obras de inmediato’. El 14 de julio [del 2026] llegó al Congreso el documento que, según su propio texto, no determina de manera anticipada las soluciones específicas.

En la página ocho del documento entregado por el gobierno de Jalisco al congreso estatal, el pasado martes 14 de julio del 2026, denominado “Bases Técnicas” se reconoce: “Estas Bases Técnicas no constituyen los instrumentos de planeación estratégica, ni determinan de manera anticipada las soluciones específicas que deberán adoptarse. Tampoco representan, por sí mismas, decisiones de programación, financiamiento, autorización o ejecución. Estas determinaciones corresponderán a etapas posteriores de planeación, en las que deberán evaluarse las distintas alternativas conforme a su factibilidad técnica, económica, financiera, ambiental, social, jurídica e institucional”.

Agrega el cuadernillo de “Bases Técnicas” en su página 11: “El presente documento constituye el fundamento técnico para la formulación de un plan de acción que contribuya a la atención de la problemática identificada. Su función consiste en integrar la evidencia disponible, identificar las restricciones estructurales del sistema, determinar las capacidades que requieren fortalecerse y establecer criterios para la posterior evaluación y priorización de alternativas. Por su naturaleza, estas Bases Técnicas no implican, por sí mismas, la autorización, programación, financiamiento o ejecución de acciones específicas. Estas determinaciones corresponderán a las etapas posteriores de planeación y deberán sustentarse en los estudios y procedimientos aplicables”.

Pese a estas previsiones que no determinan nada, según palabras del propio gobierno de Jalisco, en los anexos del cuadernillo de 421 páginas entregado al Congreso de Jalisco, se agregó el Plan Estratégico de Gestión Integral del Agua para el Área Metropolitana de Guadalajara, en el que se desglosan las 32 acciones anunciadas por la actual administración estatal desde el pasado 29 de junio del 2026 para resolver el problema de la mala calidad del agua. Aunque se mencionó que este plan requeriría de una inversión de 25 mil millones de pesos, en el documento entregado al Congreso de Jalisco el pasado martes 14 de julio del 2026 se especifica que en realidad costaría 42 mil 217 millones de pesos, refiere el periódico El Diario-NTR en su edición del jueves 16 de julio del 2026.

Las conclusiones del consultor Gómez Partida son demoledoras: “El documento de 421 páginas que el Gobierno de Jalisco entregó al Congreso no es un diagnóstico: es una coartada. Tampoco es un plan: es una declaración de buenas intenciones redactada en modo condicional, con el sujeto borrado y las responsabilidades diluidas en el futuro perfecto de lo que ‘deberá’ hacerse, algún día, por alguien que nunca se nombra. El problema no es que el documento sea malo. El problema es que es exactamente lo que sus autores necesitaban que fuera: lo suficientemente técnico para parecer serio, lo suficientemente vago para no comprometer a nadie, y lo suficientemente extenso para agotar al lector antes de que note que no dice nada”.

Los últimos 35 años

Más de 33 mil millones de pesos tanto federales como estatales se invirtieron en proyectos inconclusos para crear nuevas fuentes de abastecimiento de agua para el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG). La falta de viabilidad técnica, política y social, frenaron al menos siete grandes proyectos durante los últimos 30 años, advierte una nota de la reportera Violenta Meléndez, publicada en el periódico Mural de Guadalajara el 13 de abril del 2021.

Un proyecto que se canceló por inviabilidad técnica y fuerte resistencia social fue la Presa de Arcediano, que proyectaba embalsar el Río Santiago el cual es uno de los más contaminados del país, no sólo de residuos biológicos, sino de contaminantes industriales principalmente provenientes del corredor industrial de El Salto. Para este proyecto se invirtieron 700 millones de pesos durante el gobierno del panista Francisco Javier Ramírez Acuña.

La decisión de construir la Presa de Arcediano fue tomada sin contar con un proyecto ejecutivo, sin la elaboración de presupuestos, sin la evaluación del impacto ambiental y sin estudios de impacto social, refiere la investigadora de la Universidad de Guadalajara Anahí Copitzy Gómez, en un estudio publicado en 2018 en la Revista Mexicana de Análisis Político y Administración Pública de la Universidad de Guanajuato. El 29 de octubre de 2009, ya durante el gobierno del también panista Emilio González Márquez, la Comisión Nacional del Agua canceló el proyecto de Arcediano. Se argumentó una falla geológica y el aumento en los costos que significaría solventar el problema.

El 13 de noviembre del 2024, el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez presentó el informe "Revivamos el Río Santiago 2050", en el que dio a conocer las acciones que su gobierno había realizado para sanear en un 75 por ciento las contaminadas aguas del Río Santiago. Para ese propósito aseguró que se invirtieron siete mil 333 millones de pesos. En los hechos reales, el Río Santiago sigue enfermo.

El miércoles 11 de febrero del 2026, la responsable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, anunció que la administración federal invertirá durante los próximos cinco años más de siete mil millones de pesos para el saneamiento del Río Santiago. También el actual Gobernador emecista de Jalisco, Lemus Navarro, se comprometió a curar este río enfermo.

Ocurrencias y negocios

“La agenda de políticas públicas y las acciones en materia hídrica de los distintos gobiernos [en los últimos 25 años] han sido implementadas de manera vertical, desde ciertos grupos de poder, sin tomar en cuenta otros actores sociales, así como una serie de impactos socioculturales, económicos y ambientales para las poblaciones y los territorios afectados […] De tal manera que se parte de una agenda que surge desde los gobiernos y desde ciertos grupos de interés económico y político, sin llegar a ser una agenda propiamente de interés público ”, afirma la investigadora Anahí Copitzy Gómez, de la Universidad de Guadalajara, en una investigación publicada en 2018, en la Revista Mexicana de Análisis Político y Administración Pública, de la Universidad de Guanajuato.

La agenda del agua en Jalisco se ha construido a pesar de ciertos actores sociales que en determinados momentos se han opuesto a ella. Sin embargo, ninguna iniciativa de gobierno, en las más recientes tres décadas, ha estado orientada a mejorar la infraestructura de la red de abasto de la zona conurbada tapatía y garantizar la calidad del agua, presumiblemente potable, que se suministra a los más de cinco millones de habitantes que viven en la zona metropolitana de la capital de Jalisco.

El último proyecto que todavía no cumple sus objetivos es el de la Presa El Zapotillo, inaugurada por el Gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, de movimiento Ciudadano, el 17 de agosto del 2024, con la cual, dijo el mandatario naranja, se garantizaría el abasto de agua para la zona metropolitana de Guadalajara por los próximos 50 años. El costo total, desde 2005, año en el que se puso en marcha el proyecto, hasta el 2024, fue de por lo menos 39 mil millones de pesos. La obra se construyó durante los gobiernos del panista Emilio González Márquez, el priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y el emecista Enrique Alfaro Ramírez.

Entre ocurrencias y despilfarros ha transcurrido la historia de los más recientes 35 años de proyectos para garantizar el abasto de agua a la zona metropolitana de Guadalajara, para proporcionar agua potable a los más de 5 millones de personas que habitan la principal zona conurbada de Jalisco y para sanear las aguas del envenenado Río Santiago. La agudización de los problemas del agua sucia y contaminada se profundizó en la última década, en la cual, gran parte de la responsabilidad le corresponde a los gobiernos de Movimiento Ciudadano, de los mandatarios estatales Enrique Alfaro Ramírez y Jesús Pablo Lemus Navarro.

Un homenaje abierto al goleador (muy) mexicano Julián Quiñones

Héctor Alejandro Quintanar

"Quiñones se convirtió ya en el jugador mexicano más contundente en la historia de nuestro país en competencias mundialistas".

Un homenaje abierto al goleador (muy) mexicano Julián Quiñones. Por Héctor Alejandro Quintanar

Esta es la última semana en México enfebrecida por el jolgorio mundialista, que el próximo domingo juega la final del torneo. Al igual que la semana, sirva ese marco inmejorable para emitir una nueva columna, al igual que la semana pasada, que entrevere la estadística apasionada y la objetividad candente del futbol con la reflexión social del mundo que hoy vivimos.

En ese sentido, va primero una contextualización histórica seguida de un modesto pero merecido aplauso verbal a quien honor merece. Empecemos por lo obvio: el escenario más sublime de un partido de futbol es el Mundial, y la majestad inigualable de ese deporte es el gol. Pues bien, esas cotas sublimes han sido logros que México ha logrado muy a cuentagotas en su historia mundialista, a pesar de las rachas positivas y actuaciones aceptables que nuestro país haya tenido de 1986 hacia acá.

Pongamos las cosas en perspectiva. En esta Copa del Mundo de 2026, México logró la mayor cantidad de goles anotados en un solo mundial, con 10 tantos logrados en cinco encuentros. La cifra no sólo es única sino respetable, a razón de dos goles en promedio por encuentro, mientras la escuadra nacional aceptó apenas tres anotaciones en su marco.

Algún quisquilloso podría poner peros a esa estadística. Sólo por razones de ocio documentado, observemos que esos 10 goles parecen pocos si los comparamos con datos como los siguientes: la máxima goleada lograda en la historia de los mundiales la hizo el equipo de Hungría en el Mundial de España en 1982, cuando acribilló por 10 a uno al equipo de El Salvador. Por cierto, el equipo tricolor consiguió su mejor resultado en Copas del Mundo también goleando a la modesta escuadra centroamericana en el Mundial de 1970, con un abultado cuatro a cero.

Dicho de otro modo, México hizo en todo el mundial de 2026 la misma cantidad de goles que Hungría logró en un solo partido hace 44 años. Y esto vale también para recordar a la histórica maquinaria casi perfecta húngara de la Copa Mundial de Suiza 1954, que ha sido el equipo más goleador de toda la historia de los mundiales, en partidos cuyos resultados retumban hoy como si el eco de los goles aún sonara como cántico tirolés desde Los Alpes. En ese torneo de hace 72 años, el equipo magiar goleó nueve a cero a Corea del sur; luego noqueó a Alemania Federal, en la que es la peor derrota de la escuadra teutona en Mundiales, por ocho a tres; para en siguiente ronda dominar con facilidad al campeón Brasil y al potente Uruguay, ambos por cuatro a dos; y perder la final con los alemanes a los que habían goleado días antes, por tres a dos.

Así, Hungría anotó 27 goles en un solo Mundial. Para darnos una idea, México tuvo que pasar 56 años (de 1930 a 1986) y nueve mundiales para llegar a esa cifra. Lo que se trata de decir es que el gol, en la máxima justa balompedestre del planeta, se le ha negado en demasía a México por mucho tiempo. Y en ese plano, también ha brillado de forma escueta el plano individual de los atacantes mexicanos.

Hay desde luego casos de jugadores del Tri que han anotado más de un gol en Mundiales, pero lo han hecho también en más de una edición de la justa. Así, Chicharito Hernández cuenta con cuatro anotaciones en tres Copas del Mundo (dos en Sudáfrica 2010; uno en Brasil 2014 y uno en Rusia 2018); mientras Cuauhtémoc Blanco tiene tres tantos en tres ediciones (uno en Francia 1998, uno en Corea-Japón 2002 y uno en Sudáfrica 2010).

En ese sentido, sin embargo, hay un hecho resaltable y es que pocos mexicanos han logrado grandes proezas goleadoras en un solo mundial. Por casi setenta años, de 1930 a 1998, la mejor cifra de goles anotados por un solo mexicano en un solo torneo no rebasaba el número dos, logro que alcanzaron solamente el "Diente" Rosas en 1930; el "Cabo" Valdivia en 1970, Fernando Quirarte en 1986 o Luis García en 1994. Otros jugadores posteriores a Francia 1998 también lograron dos goles en un solo campeonato del Mundo: Ricardo Peláez en la justa de Francia; Jared Borgetti en 2002 y Omar Bravo en 2006.

El mundial francés del 98 fue una ruptura inusual para México en ese sentido, porque ahí Luis Hernández se tornó en el máximo goleador mexicano en una sola edición de Copa del Mundo, cuando marcó por primera vez en la historia cuatro goles: dos a Corea, uno a Holanda y uno más a Alemania. Tras esa ruptura de barrera, sin embargo, tuvieron que pasar casi 30 años para que en 2026 otro artillero igualara tal proeza mundialista.

Y esa hazaña corresponde a Julián Quiñones, a quien con todo cálculo esta columna llamó en su título como “muy mexicano”. Y no es para menos. Partimos de la premisa básica y cívica de que la mexicanidad no es una escala sino una categoría. Se es o no se es, por oriundez o por elección, y el valor es el mismo de quien nace aquí que de quien escoge ser de aquí. En un ejercicio de memoria, se retoma el argumento contundente que diera el comentarista futbolero Emilio Fernando Alonso en 2002 cuando por primera vez figuró en la lista mexicana de convocados al Mundial un jugador no nacido en México, que fue el argentino naturalizado Gabriel Caballero.

A partir de ahí vinieron otros ejemplos: Antonio Naelson, nacido en Brasil, convocado a la selección mexicana en 2006; o casos similares como el de Guillermo Franco y Rogelio Funes Mori; nacidos ambos en Argentina y convocados en 2006 y 2022 respectivamente; o Álvaro Fidalgo, nacido en España y convocado en 2026. A ninguno de ellos se le escatima su mexicanidad. Son tan compatriotas como el que más, pero cada uno tuvo una participación futbolera distinta en Mundiales; donde Funes Mori o Franco destacaron por su discreción; y sólo Fidalgo o Naelson contribuyeron con goles y técnica sobresaliente sus partidos jugados en las justas mundialistas.

No se trata esta columna de criticarles nada a esos mexicanos que nacieron fuera de la geografía estándar de nuestro país. Sólo se resalta que, aunque se tenga la calidad y el deseo (cuestiones que no se les escatiman a esos jugadores) no es sencillo sobresalir en Mundiales con buen futbol y efectividad.

Es por eso que se subraya mucho más la histórica proeza que acaba de lograr el muy mexicano Julián Quiñones en la Copa del Mundo aún en curso. Con un futbol vistoso, una condición de saeta de izquierda al centro de la cancha; una asistencia de gol y cuatro anotaciones, dos de ellas de una espectacularidad de élite, Quiñones se convirtió ya en el jugador mexicano más contundente en la historia de nuestro país en competencias mundialistas. Su entrada a la historia deportiva de México es un hecho consumado y revestido en letras de oro. Con 29 años de edad, en un deporte donde el clímax de rendimiento abarca hasta los 33 años en promedio, de él depende que siga labrando una cota aún más alta.

Como se observa, ha bastado con enunciar los números que construyó el talento de Quiñones en este Mundial para rendirle honores. No ha sido necesario mencionar demasiados halagos a su figura, con recordar la estadística de su trabajo en la cancha ha sido más que suficiente para exponer su calidad fuera de serie. Porque sí: a veces la historia gloriosa y la leyenda legítima también se construyen desde verdades objetivas e irrefutables.

Con esa base, también hay que manifestar la primera intención de este homenaje discreto pero documentado a favor del muy mexicano Julián Quiñones. Hoy vivimos tiempos donde busca resurgir el imperio del oscurantismo que tanto daño causó en los siglos XIX y XX, cuando los nativismos excluyentes llevaron a la humanidad a sus momentos más críticos.

Como ecos pútridos de aquellos berridos de crueldad esgrimidos por camisas pardas o camisas negras de otros tiempos, hoy encontramos expresiones que buscan no sólo enturbiar el deporte más bello del mundo, sino reactivar las peores pulsiones de lo más atrasado de la sociedad moderna. Así, en días recientes, el señor Mariano Rajoy, execrable payaso de la derecha española que malgobernó su país en 2008, acusa que la selección francesa de hoy “tiene altísimo nivel pero pocos franceses”, y con ello niega derechos a los integrantes del equipo galo.

Lo peor es que en su tufarada racista, el señor Rajoy ni siquiera es original: la misma estupidez dijo Jean Marie Le Pen, fundador del fascista “Frente Nacional” francés, cuando en 2006 acusó que la selección francesa “no llegaría lejos” en el mundial de ese año porque había “muchos jugadores de color”. Gente así de excluyente no sólo es ignorante sino negacionista y perversa, porque la escuadra francesa llena de “jugadores de color” en 2006 le calló la boca a Le Pen, al quedar subcampeona en ese torneo y solamente perder en penales contra Italia. Como siempre, para ser un racista execrable no sólo es necesario ser ignorante, sino también ser un negacionista ante los hechos.

Así, la historia de este nativismo racista y excluyente no es nueva. A Le Pen le sorprendería saber que el mayor goleador de la historia de los mundiales en un solo torneo fue Just Fontaine, que logró la espectacular cifra de 13 goles en la Copa del Mundo de Suecia de 1958. Y aquí viene el dato para que Le Pen se fuera de espaldas, porque el ariete Fontaine era francés, pero nació en Marruecos. Así es: el mejor goleador de la historia de mundiales vistió legítimamente la casaca francesa pero era norafricano. Va lo mismo para Rajoy, un burro que igualmente quedaría con la mandíbula de corbata cuando se entere que uno de los mejores jugadores en la historia del futbol mundial vistió con orgullo la playera de la selección española hace tres cuartos de siglo, en 1956, y se llamaba Alfredo Di Stéfano, lo apodaban “La saeta rubia” y, además, nació ni más ni menos que en Buenos Aires, Argentina.

Noticia para los racistas y nativistas contemporáneos: las naciones y las patrias han sido, son y serán siempre urdimbres complejas cuya historia no puede reducirse a colores de piel o sectarismos genéticos. Ni los Rajoy de hoy ni los Mussolini de ayer son capaces de entenderlo porque su discurso busca exaltar odios excluyentes, y para eso se necesita no sólo ignorar, sino mentir.

Por eso, en este mundo contemporáneo es necesario que vuelva a dar vergüenza el racismo y las pulsiones xenofóbicas. Si el futbol puede servir para ello, y la mampara del Mundial, con todo y sus contraluces, puede expandir mensajes de concordia y en sentido contrario a esas diatribas absurdas, es necesario honrar con justicia a quien lo merece.

Por ello, hoy damos un aplauso de letras al trabajo de un personaje que llegó a México como un adolescente de 17 años; se ganó un lugar en equipos de primer nivel con base en su pundonor y calidad; ha hecho suyo el terruño con su biografía familiar; tuvo oportunidad de jugar en la selección colombiana -a la que perteneció en categorías infantiles- pero optó por el tricolor no por oportunismo sino por vocación; y que desde hace tres años dejó en claro que lo suyo en la selección nacional no es sólo un compromiso profesional sino una pasión patriótica que, con cuatro dianas monumentales, ya hizo historia en su país adoptivo. Gracias, Julián Quiñones, porque tu trabajo en cancha parece emular a ese saludable nacionalismo que siempre expresó la gran Chavela Vargas, quien, costarricense de nacimiento, demostró que los mexicanos nacen donde se les da su chingada gana.