A Trump el fracaso se le ha subido a la cabeza. Las tres noticias
política de la semana tienen como epicentro a unos EU lleno de
personajes purulentos, un país rodeado de colaboradores horrendos que
darían risa si no dieran miedo. Un EU convertido en una caricatura
violenta de lo que debiera ser el hegemón mundial y transmutado en el
hazmerreír del planeta, salvando, todo hay que decirlo, que tiene el 50
por ciento del arsenal militar del mundo y, todavía, la economía más
poderosa del planeta. Lo que Ennio Flaiano, novelista y guionista de
Fellini, escribió en su Diario Nocturno en 1954, hoy vale para la Norteamérica de Trump: “La situazione politica in gli Stati Uniti è grave ma non è seria”
Por un lado ha estallado el enfrentamiento ya descarnado entre
Canadá, socio histórico de Washington, y Trump. Esta pelea amenaza al
bienestar de los pueblos de ambos países y, de una manera u otra,
llegará a México vía T-MEC. Y de ahí al resto de la región. “Si te
atacan, estás en guerra”, ha declarado el Primer Ministro Mark Carney
tras saber del nuevo paquete arancelario impuesto por la Casa Blanca. Da
igual que Trump vaya de farol. Los líderes de otros países se han
cansado de sus bravuconerías. El gobierno canadiense ya ha tomado
medidas, se ha acercado a la Unión Europea, ha comprado cientos de miles
de dólares en armas a otros países y ha librado ayudas para los
sectores que se van a ver afectados por esta ruptura de relaciones
económicas.
Siguiendo con la estela, Trump ha amenazado con sanciones a cualquier
país que negocie con Irán. Es la manera que ha encontrado de paliar su
derrota en Ormuz y la pérdida de aliados en Oriente Medio y en
prácticamente todo el mundo. Conforme más estrecha su relación con los
genocidas de Israel, de Netanyahu y sus soldados y también de sus
colonos asesinos, más se aleja de los países y las poblaciones del
mundo. Por supuesto, China, que ha venido comprando crudo iraní y ha
podido, cuando las circunstancias lo han permitido, sortear el cierre
del Estrecho de Ormuz, ha dicho que no piensa hacer caso de esas
amenazas. El 90 por ciento del crudo que exporta Irán acaba en China. A
Xi Jinping parece que se la ha acabado la paciencia.
La otra ha sido la detención de Fernando Cerimedo, un argentino
buscavidas, devenido consultor político que, como una suerte de Rasputín
en las decadentes cortes de la extrema derecha latinoamericana, fue
ascendiendo de la mano de sus amigos norteamericanos, entrenados en
Miami en la lucha contra Cuba, hasta convertirse en una pieza clave de
las victorias de los candidatos de Trump en Honduras, Argentina,
Colombia, Perú o Bolivia, ayudado por otro sinvergüenza, el español
Javier Negre, financiado por Milei e Israel para desinformar y llenar la
esfera pública de mierda. En alianza con Trump y, al parecer también
con la CIA, y ayudados con tecnología israelí, lanzaron millones de
mensajes en las redes para descalificar a los candidatos de la
izquierda, confundir al votante con imágenes falsas creadas con IA,
ensalzar a los propios y, sobre todo, generar miedo particularizado a
cada votante, recordándole a cada uno su más íntimo medio a través del
celular que llevan en el bolsillo. Por ejemplo, diciendo a los
hondureños que si ganaba la izquierda, no iban a llegar nunca las
remesas de los inmigrantes.
Habrá que preguntarse cuál es la calidad de la democracia
representativa en todos nuestros países cuando las pueden determinar
tipos como Cerimedo, detenido por haber inducido el asesinato de su
novia embarazada, o su socio Negre, despedido de un diario tan laxo como El Mundo
por haberse inventado una entrevista o publicar diariamente bulos que
saben con absoluta certeza que son mentira (El día que detenían a su
socio en La derecha diario, Negre guardó y guardó silencio.
Finalmente publicaron un video de hace varios años con inmigrantes
llegando a una playa en España y lo presentaron como si hubiera ocurrido
ese mismo día, diciendo que esos migrantes eran parte de los que habían
entrado en Ceuta. Intentos de golpear al gobierno de España. Estos son
los aliados de Trump en América Latina para hacer valer la Doctrina de
Seguridad Estratégica y cuyos dardos se van a dirigir a México y a
Brasil.
El diario Clarín, aliado de Milei, tuvo que explicar el caso
Cerimedo en Argentina, pues la conmoción inicial fue enorme. Aunque
luego han salido intentando defender a Javier Negre (no en vano es dueño
del pseudomedio más citado por Milei), lo que narraron parece un
exagerado guión de telenovela: “Fernando Gabriel Cerimedo está preso en
Bolivia, acusado de intentar matar a su pareja, la dirigente política de
ese país Nadia Beller. Ella sobrevivió a una balacera en la ciudad de
Santa Cruz de la Sierra y lo denunció cuando la llevaban en ambulancia a
una clínica; la policía lo detuvo en un avión del aeropuerto de esa
ciudad que acababa de llegar desde La Paz. Tenía pasajes para volar a la
Argentina. Su denunciante amplió el escándalo cuando reveló en
entrevistas, hospitalizada y herida, que Cerimedo le había contado
detalles de "corrupción" en la Argentina, que decía trabajar "para la
CIA", y que hacía negocios ilegales en Bolivia pagados en dólares en
efectivo que acumulaba en uno de sus departamentos. "Me quiso
silenciar”. Hasta el día de los hechos investigados, el 17 de agosto
pasado, era el principal asesor del Presidente boliviano, Rodrigo Paz.
Ganaba cada vez más influencia y dinero. Sumaba vínculos con las fuerzas
de seguridad y militares, y también con agentes de Inteligencia.
Cerimedo fue asesor de Javier Milei en la campaña que lo llevó a la
Presidencia en el 2023. Trabajó para Jair Bolsonaro y su hijo Eduardo en
Brasil. Y fue contratado por Nasry Asfura, quien ganó las últimas
elecciones en Honduras. (…) La revista más influyente del mundo, The Economist,
señaló que Cerimedo era el consultor de MAGA (el eslogan de Donald
Trump) en Latinoamérica. Fue en febrero pasado cuando una organización
de la derecha de los Estados Unidos le otorgó un premio en una
celebración organizada en una residencia del propio Trump en Florida,
Mar-A-Lago. "Gracias Brad por confiarme tu tecnología", dijo Cerimedo en
su discurso. Brad es Parscale. Tocaba el cielo con las manos. Hoy
duerme en el infierno: un calabozo de la cárcel boliviana de Palmasola."
En sociedades donde el contrato social está roto o rompiéndose,
Cerimedo, Negre y toda esa cuerda de vividores siempre han existido. De
la existencia de gorrones, vividores y abusones hay noticia incluso
antes de la revolución neolítica. En esos tiempos en que éramos nómadas,
los desterraban o los ejecutaban. El problema añadido hoy que
demasiados de ellos tienen posiciones de poder, son presidentes de sus
países o, incluso, son millonarios con acceso a sofisticadas
tecnologías. Por supuesto, utilizan el dinero para tener más poder. Y
por eso controlan medios, redes y la Inteligencia Artificial. Vividores
que se acercan a donde hay mucho dinero y mucha opacidad: la minería,
los deportes, los entornos presidenciales, la cooperación… De las
familias reales hablamos otro día.
Nuestras democracias representativas se sostienen con la corrupción,
el trabajo represivo de los jueces y los cuerpos y fuerzas de seguridad
del Estado, con migajas de redistribución de la renta, con mucho
entretenimiento y con el trabajo de esta gente lumpen como Cerimedo y
Negre. Lumpen es una palabra alemana para referirse a un trapo,
a un andrajo. Marx la popularizó al señalar que también entre la clase
obrera había escoria social, es decir, aquella gente que, proviniendo de
las clases sociales subalternas, estaban dispuestas a hacerles el
trabajo sucio al poder, fuera la burguesía, la nobleza o sectores
golpistas del ejército. Su condición de supervivientes -gente que
trabajaba en la economía informal o se dedicaban a la mendicidad, la
delincuencia o la caridad-, les brindaba el camino para perder cualquier
empatía que no fuera con los suyos. Marx lo llamó el lumpenproletariatat.
Estos personajes, caracterizados por la bajeza moral, la
deshonestidad y la ausencia absoluta de principios no sólo vienen del
pueblo golpeado. Han venido con mucha frecuencia de las clases medias e
incluso de clases altas venidas a menos. Poblaron la falange española,
los Freikorps de Alemania, en el final de la Primera Guerra
Mundial, fueron los aristócratas emigrados que nunca habían trabajado
honestamente y que no pudieron sacar sus fortunas de Rusia cuando
huyeron. Todos estos personajes encontraron ocupación en las estafa, el
juego ilegal, la prostitución de alta alcurnia, trabajando de espías o
de soplones y, obviamente, también de asesinos.
Napoleón III reclutó a los "vividores" de la alta sociedad parisina
junto a criminales para, en connivencia, armar una fuerza de choque
política, como nos contó Marx. De la misma manera, el siglo XIX vio en
Europa y América Latina a funcionarios cesantes, abogados sin clientes,
médicos sin consultas y a universitarios frustrados, alguno que otro con
pretensiones poéticas, siempre dispuestos a delinquir a las órdenes de
quien les pagara para mantener su estatus a poder ser sin trabajar. La
hiperinflación de la República de Weimar, en los años 20 y 30 Alemania,
llevó a pequeños burgueses y a comerciantes arruinados a convertirse en
especuladores en el mercado negro, en estafadores cualificados y en
colaboradores de redes criminales organizadas. Muchos terminaron en el
nazismo.
Amerigo Dumini fue un importante fascista en la Italia de Mussolini.
En 1923 fue detenido en Pola mientras intentaba vender a los yugoslavos
un cargamento de material bélico procedente de los excedentes del
Ministerio de Guerra italiano. El episodio habría acabado bastante peor
para él de no haber intervenido en su favor gente muy cercana al poder
fascista. Cuando uno resulta útil al poder, el poder empieza a encontrar
explicaciones para su comportamiento. Pensemos que Milei, el Presidente
de Argentina, salió diciendo que el intento de asesinato de Nadia
Beller, la novia de Cerimedo, había sido un autoatentado. Un Presidente
negando por intereses políticos la evidencia de la fiscalía de un país
de la región.
Nos hemos enterado de las tropelías de Fernando Cerimedo, el asesor
principal del Pesidente boliviano, Rodrigo Paz, por la pelea que se trae
éste con su Vicepresidente, el exoficial de la policía Edmand Lara.
Mucha gente ha salido a decir que conoce a Cerimedo: estafador que
intentó vender el mismo piso a varias personas, condenado, que ejerció
de taxista junto a otros oficios varios en los que no prosperaba… En la
avalancha de gobiernos de extrema derecha avalados por EU, este pícaro
con pocos escrúpulos se fue ofreciendo al mejor postor hasta que se
encontró con gente como él, especialmente en Miami, en el entorno de la
extrema derecha anticastrista donde operaban personajes como Marco Rubio
y John Bolton. En ese entorno prosperó otro argentino-estadounidense
igual que Cerimedo: Damián Merlo, empresario en Miami y con conexiones
con el primer gobierno de Trump. Por supuesto, todos ellos se hicieron
amigos.
Luego aparecería otra persona vinculada a la CIA, Brad Parscole, que
entendió que personajes como Cerimedo y Negre podían serles útil.
Parscole heredó el entramado tecnológico de Cambridge Analytica, empresa
que tuvo que cerrar en Europa por criminales y que fueron los que
sacaron a Gran Bretaña de la Unión Europa. En las operaciones
delincuenciales siempre está el que la diseña, el que la financia, el
que la prepara, el que la ejecuta y el que conduce el coche. El que
conduce el coche no suele ser el más listo. Negre conduce el coche.
Estos supervivientes sin moral fueron escalando de inmoralidad en
inmoralidad, compartiendo maneras de estar en el mundo con otros muchos
personajes que merodean las cortes de reyes y virreyes de derecha y
extrema derecha (cada vez más indistinguibles). Han operado lo que Trump
y Marco Rubio necesitaban para cumplir su promesa de hacer que el
hemisferio occidental esté bajo control de los EU. Sabemos que han
intervenido con sus trampas en las elecciones de Honduras, de Colombia,
de Brasil, de Argentina, de Colombia, de México… De lo que han hecho en
esas elecciones, unas cosas están ya probadas y las han reconocido ellos
mismos, y otras podemos presuponerlas: uso de la IA, granjas de bots, compra de votos, manipulación de algoritmos, campañas sucias, compra de periodistas…
Ha sido desmantelar la granja de bots de Cerimedo y Negre, y
cuentas como la de Ricardo Salinas Pliego y la de Javier Milei
hundirse. No tienen en verdad seguidores: todo es pagado. Javier Negre
tiene 200 visitas en sus programas basura en Youtube y, sin embargo,
dice que es el medio más influyente del continente. Poderoso caballero
es don dinero.
Trump y las derechas han entregado la manipulación de las elecciones a
tipos que pueden mandar asesinar a su novia embarazada para que no
hable. Estos son los Negre y los Cerimedo, asesores, socios, cómplices o
bandidos de los Bolsonaro, Nasry Asfura, De la Espriella, Rodrigo Paz,
Milei, Keiko Fujimori, Ricardo Salinas Pliego... Son los que ganan por
ellos y con trampas las elecciones y son responsables también de las
divisiones de la izquierda, algo a lo que también le dedican sus
atenciones.
Todo lo que aprendió en la calle Cerimedo, luego lo uso en los
gobiernos de Milei y de Paz. La policía ha encontrado millones de
dólares en sus muchas casas, además de las granjas de bots.
Estos criminales también se comportan como criminales entre ellos. Por
eso nos enteramos de sus fechorías: porque se traicionan entre ellos.
Todos son caimanes de la misma fosa: Milei, Paz, Cerimedo, Negre, Marco
Rubio, Asfura, De la Espriella, Trump o la novia baleada.
Después del video publicado por el Departamento de Estado reconociendo
que la Doctrina Monroe siempre ha marcado el interés imperial de los EU y
que así va a seguir siendo, el caso Cerimedo-Negre-Paz-Milei demuestra
que la manera de aplicar esa doctrina Monroe se la entregan a
delincuentes. La CIA nunca ha sido una hermanita de la caridad, pero
antes eran más elegantes. En la degradación del gobierno de Trump y sus
ramificaciones globales, sostenido por una banda de lunáticos,
depredadores, avariciosos y criminales, debe buscar la izquierda el
espacio para explicar a la ciudadanía cómo en la extrema derecha no hay
sino delincuencia encubierta. También en Europa. Que le pregunten a la
madrileña Díaz Ayuso por el ático.
América Latina tiene que ganar tiempo. La economía estadounidense
está en crecientes problemas: déficit, inflación y el coste de la deuda
norteamericana, que cada vez les cuesta más. Este mes de julio, para
evitar que Japón vendiera deuda norteamericana para recuperar el yen, EU
intervino vendiendo euros para comprar yenes. Así evitaba que subieran
los tipos de interés de la deuda -la remuneración que se paga por
comprar deuda norteamericana- y subiera la inflación. Japón es el mayor
tenedor extranjero de deuda pública estadounidense. Si Japón se hubiera
visto forzado a liquidar masivamente sus reservas en bonos del Tesoro
para conseguir dólares y defender su moneda, la remuneración de la deuda
estadounidense habrían repuntado peligrosamente. Las contradicciones
les crecen y crecen, a lo que se suma los errores tácticos en Canadá e
Irán y los riesgos de rodearse de personajes sin escrúpulos.
El gobierno de los EU es una cueva de ladrones, donde algunos,
además, son unos lunáticos. No se sabe cuánto durarán, pero es tiempo de
ir plantándoles cara. Porque, en el fondo, es verdad que son un tigre
de papel. Dan zarpazos y hacen mucho daño, pero van a terminar
arrasados, como un papel en el aire, por el vendaval de los hartos.