3/29/2026

Crímenes de guerra

Ana Lilia Pérez

"A casi un mes de la ofensiva militar contra Irán, los crímenes de guerra que tienen como víctima principal a población civil se van sumando".

Aquella mañana, como cotidianamente en días de escuela, en Minab, las niñas llegaron a la Escuela Primaria Shajareh Tayyebeh. Tenían entre 7 y 12 años de edad. Muchas de ellas provenían de los poblados agrícolas de esa región en la provincia de Hormozgan, al sur de Irán. De pronto el proyectil de un misil estadounidense destruyó la escuela y mató a 168 personas: más de 150 de las niñas, a varias de sus maestras y a algunos padres de familia. En las pilas de escombros quedaron cuerpos inertes, banquitos color verde y pupitres. En pie algunos fragmentos de murales infantiles, de esos que suelen dibujarse sobre paredes en las escuelas primarias.

Al otro lado del mundo, en la fastuosa mansión de Mar-A-Lago en una de las zonas más exclusivas de las playas de Florida, plácidamente pasaba su fin de semana uno de los hombres que ordenaron la ofensiva militar, el Presidente de Estados Unidos.

Las organizaciones internacionales de derechos humanos que posteriormente indagarían el ataque a la escuela obtuvieron evidencia de que fueron ataques directos.

Aquel 28 de febrero los bombardeos contra territorio iraní comenzaron a las 9:45 de la mañana hora local. A las 10:45 impactó el proyectil que destruyó la escuela.

Recientemente Amnistía Internacional dio a conocer un informe en que incluye declaraciones de fuentes que les detallaron que, tras los primeros ataques, “la gente de las calles cercanas y la que tuvo tiempo se apresuró e intentó recoger a los niños y niñas cuyas familias aún no había llegado. Gran parte del alumnado era de pueblos de los alrededores y el desplazamiento era lento; quienes vivían más lejos debían esperar hasta que llegara un vehículo desde el pueblo. Esa espera fue mortal. La directora y las profesoras se quedaron en la escuela para sacar a los niños y las niñas. La mayoría murieron. Nadie imaginaba que fueran a atacar una escuela dentro de la ciudad”.

Para su informe, Amnistía Internacional analizó imágenes satelitales, videos y fotografías; revisó las declaraciones oficiales emitidas por las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos, así como informes de medios estatales e independientes, y entrevistó a personas radicadas fuera del país que tenían conocimiento de la situación en Minab, la escuela y el ataque: una profesora, un residente en Minab y un defensor de derechos humanos. También consultaron a un patólogo forense independiente.

Se describe en su informe:

“Varios vídeos muestran decenas de mochilas infantiles llenas de polvo recogidas en una zona, algunas manchadas con lo que parece ser sangre. En un vídeo se ven mujeres sentadas al lado de las mochilas llorando, mientras una excavadora remueve los escombros al fondo. Otro vídeo muestra a varias personas de pie alrededor de los escombros, bajo los que puede verse parte de un cuerpo humano. Según un patólogo forense consultado por Amnistía Internacional, se trata de un antebrazo que parece haber sido amputado de forma traumática. El tamaño de la mano y el antebrazo, en comparación con los de los hombres adultos visibles en las imágenes, indica que lo más probable es que pertenecieran a un menor. Un vídeo grabado más avanzada la tarde muestra a un hombre de pie entre los escombros sosteniendo una mano y un antebrazo amputados. Según el patólogo forense, la mano y el antebrazo están cubiertos de polvo y las laceraciones son compatibles con traumatismos causados por una explosión. También considera muy probable que provengan del cuerpo de un menor”.

El informe de Amnistía Internacional se suma a los que han hecho otras organizaciones de derechos humanos cuyas revisiones e indagatorias coinciden en que el ataque a la Escuela Primaria de Minab debe investigarse como crimen de guerra, y que los responsables de planificar y ejecutar el ataque mortal e ilícito contra la escuela deben ser investigados por violaciones al derecho internacional humanitario.

Los informes, junto con las revisiones de expertos de la ONU, han concluido que Estados Unidos es responsable del ataque contra la escuela que provocó la muerte de 168 personas; y han señalado que las autoridades estadounidenses deben garantizar una investigación exhaustiva y transparente en que se identifique la responsabilidad de quién ordenó y ejecutó el ataque, y que los resultados de la investigación se hagan públicos.

A casi un mes de los iniciales ataques con que Donald Trump y Benjamín Netanyahu (Estados Unidos e Israel) comenzaron la ofensiva militar conjunta contra Irán, se ha tornado en una de las crisis más mortíferas y devastadora: miles de iraníes muertos en los bombardeos, miles de heridos y 3.2 millones de desplazados. Por lo menos uno de cada cinco residentes se han visto obligados a huir de sus hogares.

Una crisis humanitaria que, como efecto dominó se extendió en la región. En el Líbano suman más de mil personas muertas; 2584 heridas y otro millón más de personas desplazadas.

Una crisis de destrucción y muerte generada por los señores de la guerra, en la que las infancias están pagando el costo más alto: la escalada de violencia en Oriente Medio se está tornando catastrófica para millones de niños y niñas en toda la región, alerta Unicef.

Su director ejecutivo, Ted Chaiban, dio un comparativo que resulta escalofriante: la escalada de violencia, dijo, ha matado o herido al equivalente a un aula de niños cada día. En cifras: un promedio de 87 niños muertos o heridos cada día.

“Más de dos mil 100 niños han resultado muertos o heridos, incluidos 206 niños muertos en Irán y 118 en el Líbano. Cuatro niños han muerto en Israel y uno en Kuwait. Esto supone una media de aproximadamente 87 niños muertos o heridos cada día desde el inicio de la guerra”, expuso en la sede de la ONU en Nueva York, a su regreso del Líbano.

Víctimas de esa violencia también, al menos 46 mil niños se encuentran en condición de refugiados. Las cifras aumentarán a medida que continúe la violencia. Detrás de cada número que se suma hay historias de vidas arrebatadas, heridas, trastocadas, violentadas.

En sus visitas a la zona, Unicef documentó que a raíz de los ataques millones de niños y niñas han abandonado la escuela obligados a desplazarse a causa de los incesantes bombardeos. Que las infraestructuras civiles, especialmente hospitales, escuelas, los sistemas de agua y saneamiento, esenciales para la supervivencia de la infancia, han sido objeto de ataques o han quedado dañados o destruidos.

La destrucción de esas estructuras estratégicas también está impidiendo que las fuerzas de Paz de la ONU puedan desarrollar labores de ayuda humanitaria.

A decir de Unicef, las violencias graves contra la infancia en los conflictos armados pueden constituir violaciones al derecho internacional.

Así, a casi un mes de que comenzó la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, los crímenes de guerra que tienen como víctimas principales a población civil se van sumando, pero en Washington las cifras que se destacan son las del dinero que el gobierno está solicitando al Congreso para mantener esa guerra.

En medio de las renuncias y descalificaciones que incluso miembros de su gabinete han hecho de sus argumentos contra Irán, Trump sigue disponiendo de recursos para su cada vez más costosa ofensiva militar. Sólo la primera semana de guerra contra Irán se gastaron 11 mil 300 millones de dólares, y el gobierno de Trump le pidió al Congreso autorizar 200 mil millones de dólares más para reponer sus municiones, esos misiles que han detonado sobre territorio iraní, que han dejado miles de civiles muertos, que están causando crímenes de guerra

La decadencia gringa

 Fabrizio Mejía Madrid

La decadencia gringa

"Un caso que precipita la decadencia del sistema gringo es la participación de los billonarios de la tecnología en la campaña de Trump".

Hay tres mitos sobre los Estados Unidos que todavía mucha gente quiere creer: 1) Que tienen el ejército más poderoso del mundo; 2) Que tienen la tecnología más avanzada; y 3) Que su democracia es la mejor del mundo. Estos tres mitos se vienen abajo nada más acercándose a lo que exhiben en estos días: su aparato industrial-militar y su aparato digital-electoral están carcomidos por la corrupción, por los conflictos de intereses, por la avaricia. Ambos sistemas se han interconectado desde finales de la II Guerra Mundial: con sus intervenciones militares exportaban la democracia y ---dicen todavía--- las libertades. Pero hay algo que se les ha podrido casi por completo: ambos aparatos, el militar y el electoral, ya sólo funcionan para generarle dinero a los corporativos. Ya no importa si se pierden o ganan guerras. Ya no importa si se ganan o se pierden elecciones. Esta columna trata sobre esa decadencia del imperio autollamado “americano”.

En la introducción al libro que recopila los reportajes de Andrew Cockburn en la revista Harpers llamado Washington is Burning (Washington se quema), el periodista asegura lo siguiente: “Desde el triunfo por segunda ocasión de Donald Trump Las acciones de las corporaciones penitenciarias se dispararon ante la expectativa de obtener grandes beneficios con el posible encarcelamiento masivo de migrantes. Las garantías legales contra el saqueo por parte de especuladores financieros, especialmente la industria de las criptomonedas, fueron eliminadas. Las corporaciones de defensa y sus socios militares se frotaron las manos con la expectativa de recibir presupuestos billonarios para el levantamiento de un Domo Dorado de defensa anti-aérea en todo Estados Unidos”. Estos tres proyectos que, para todos nosotros, son el ICE encarcelando personas y hasta disparándoles a quema ropa ---lo que implica que las aseguradoras de los municipios leven las cuotas---, las tarifas arancelarias o los anuncios de Trump para manipular la cotización del precio de las acciones bursátiles o de las materias primas, y las amenazas militares de todos los días contra Canadá, Groenlandia, México, Cuba y su cumplimiento en Venezuela.

Por supuesto no es que Donald Trump esté solamente loco sino que los dos aparatos que a Estados Unidos le le dan coherencia se benefician de sus políticas por más erráticas que sean. La idea de que un presidente pueda declarar emergencias nacionales cuando así lo considere necesario desde 1977, ha provocado que se use lo mismo para el fentanilo que para la migración legal y hasta para atacar a un país como Irán que estaba negociando ya no enriquecer más uranio. No importan las razones. El asunto es sostener acciones políticas que sigan beneficiando tanto a la industria de las consultorías electorales, propaganda mediática, encuestadoras, tanto o más que a los fabricantes de armas de destrucción masiva. En su antología de reportajes, Cockburn nos presenta esta imagen. En las horas antes de la toma de posesión de todo Presidente de Estados Unidos desde Richard Nixon hay una reunión con los militares donde le muestran el procedimiento para disparar armas nucleares. En las horas siguientes a la toma de protesta, otra reunión, ahora con abogados, le muestra al Presidente que puede hacer de existir una emergencia nacional: el toque de queda, la desaparición de las garantías individuales, el control sobre el Internet, y la desaparición de oponentes considerados peligrosos. En el caso de Trump, hasta ahorita, las decisiones presidenciales ha sido irse a una guerra en Asia Occidental, imponer aranceles, y amenazar con suspender las elecciones intermedias porque no son confiables. En caso de “emergencia nacional” —que puede invocar cuando quiera— se activan más de cien disposiciones especiales, como congelar las cuentas bancarias de los estadounidenses o desplegar tropas en territorio nacional. Una de estas disposiciones incluso permite al presidente suspender la prohibición de realizar pruebas de armas químicas y biológicas en seres humanos. Pero eso no es todo. Cuenta Andrew Cockburn que existe un organismo del Estado llamado de Vigilancia de Inteligencia Extranjera que propone a un grupo secreto de once jueces espiar a determinadas personas. Entre 1979 y 2012 el organismo pidió a los jueces 33 mil 900 permisos para intervenir telefónicamente a miles de personas. Los jueces se lo negaron sólo en once ocasiones. Escirbe Cokburn: “Ronald Reagan dirigió una extensa operación encubierta en Nicaragua utilizando fondos provenientes de la venta secreta de armas a Irán. George Bush atacó Panamá sin la aprobación del Congreso (pero respaldado por un dictamen jurídico del Fiscal General Adjunto William Barr) tan solo unos años después, mientras que Clinton haría lo mismo en Serbia. George W. Bush utilizó la autorización del Congreso para el uso de la fuerza militar contra Al-Qaeda tras el 11-S para ocupar Irak, interceptando ilegalmente las comunicaciones de ciudadanos estadounidenses durante todo el proceso. Barack Obama abrió nuevos caminos extra constitucionales al ordenar la ejecución mediante dron de un clérigo musulmán que había nacido en Nuevo México. Nadie sufrió consecuencias”.

Sólo un principio rige la política en Estados Unidos entre Demócratas y Republicanos y es el principio de la colusión. El pegamento es lo que Cockburn llama “la clase consultora”, es decir, las compañías de marketing electoral, los clubes de financiamiento, los lobbies de intereses económicos, los publicistas de las redes, los despachos de estrategia, los medios de comunicación, y las encuestadoras. Dentro de ellos, existe un tipo de organización que puede formarse por tres personas que está habilitada por ley para conseguir financiamiento privado de un candidato. No hay límite a lo que un dueño de empresas químicas como la de los Koch Brothers que financió al Tea Party y se opuso abiertamente al Obamacare. Marco Rubio, por ejemplo, en su fallida campaña de 2012 recaudó de los casinos de Sheldon Adelson más de 150 millones de dólares. Porque a la industria de las elecciones no le importa si gana o pierde su candidato. Igual ganan dinero. Una vez que pierden y ya facturaron pueden vender al mejor postor sus listas de donantes. “Así como la industria de defensa promueve con éxito sistemas de armas ineficaces pero altamente rentables, la industria electoral sigue utilizando esta herramienta de campaña ineficaz para candidatos desesperados”. Hay que recordar que Kamala Harris recaudó y gastó mil 500 millones de dólares en 15 semanas contra Donald Trump que recaudó mil cien millones, de los cuales unos 120 eran de Elon Musk. Peter Thiel de Palantir le donó al vicepresidente JD Vance una cantidad similar y ahora tiene los contratos de reconocimiento facial para el genocidio en Palestina y la guerra contra Irán.

Dos lobbies de interese intervinieron con fuerza financiera en la campaña de Donald Trump y los candidatos de MAGA. El primero, el Comité de Asuntos públicos Americano-Israelí ---AIPAC--- que actúa bajo diversas disfraces legales: como una fundación educativa exenta de impuestos, una organización de cabildeo, el coordinador de comités de acción política locales aparentemente independientes y un agente extranjero no registrado. El segundo fue la Fundación nacional Cubano-Americana que se creó casi como una calca de la israelita. Si vemos las decisiones de Donald Trump en Asia Occidental y en el Caribe podemos concluir que no se trata de una estrategia de él o de los Republicanos, sino de quienes los llevaron al triunfo electoral. Así, Estados Unidos no es ni por asomo una democracia popular. Además de que un candidato puede perder el voto del pueblo pero ganar en un Colegio Electoral como sucedió con George Bush junior, las decisiones no obedecen al interés nacional sino al comercio entre intereses privados y financiamiento de campañas demócratas y republicanas. Desde ese punto de vista la decadencia de esa democracia en América está totalmente corrompida por el dinero.

Un caso que precipita la decadencia del sistema gringo es la participación de los billonarios de la tecnología, los de Silicon Valley, en la campaña de Trump para que les entregara contratos militares. El genocidio de Gaza fue posible por la ayuda de la ciber vigilancia y la decisión de los supuesta inteligencia artificial para disparar. El desastre que ha sido para Estados Unidos la respuesta de Irán en la guerra también se debe a esto.

La historia del fracaso de la tecnología de vigilancia en tareas de guerra tiene muchos episodios. Uno de los más recordados es cuando se supone que IBM había desarrollado una forma de detectar la orina y los pasos de los vietnamitas del Frente de Liberación Nacional de Ho-Chi.Minh en sus rutas secretas. La operación se llamó Iglú Blanco y tenía una supercomputadora en Tailandia que costó millones de dólares de 1972. No funcionó. Los vietnamitas colgaban cubetas con orina de los árboles al azar y paseaban ganado por las veredas introduciendo datos falsos a la super computadora. El origen del Internet, ya lo saben, fue un programa de la CIA llamado Arpanet que tenía como objetivo espiar a los jóvenes que se oponían a la guerra. Otro programa secreto para lo mismo dio origen a lo que hoy es Google Earth y Google Maps. En 2003 el dueño de Pay Pal, Peter Thiel, utiliza sus aplicaciones para detectar fraudes bancarios para desarrollar una empresa llamada Palantir que se ocupa de detectar patrones comunicativos. Quien fuera el secretario de marina de Obama, Robert O. Work se vincula accionariamente a Palantir y en 2017 dan origen al programa insignia del genocidio en Gaza, el Proyecto Maven que no es más que el uso de las filmaciones de miles de drones para ubicar posibles objetivos militares. Google se incorporó también en este programa de asesinatos masivos. Según sus creadores, tienen algo llamado ATR que es un reconocimiento automático de un objetivo a ser asesinado. Funcionan con rasgos faciales. Y fallan si el objetivo, por ejemplo, se pone una caja de cartón en la cabeza. Pero eso no impidió que se apuntaran a los contratos de reconocimiento facial Amazon, y otra vez Google y Palantir. Por su parte, Google también se prestó a hacer un programa llamado Dragonfly para reconocer disidentes para el gobierno chino. Jeff Bezos, por ejemplo, en 2013 ganó un contrato de la CIA por 600 millones para prestar su nube de almacenamiento para tareas de inteligencia. Microsoft ganó otro por 22 millones para desarrollar un casco de realidad aumentada para soldados pero fue desechado porque los militares se mareaban y vomitaban en el campo de batalla. Ahora las empresas de tecnología negocian juntas los contratos del Pentágono: Palantir, Amazon, Microsoft, y Space X. El año pasado, Trump presentó el Plan de Acción de la Inteligencia Artificial. Son decenas de enjambres de centros de datos por todo el país que se van a alimentar de energía fósil. Ahí dijo que debían garantizar el precio del petróleo más bajo para poder hacerlas. Para que se dé una idea, uno de estos enjambres propuesto para Virginia, va a necesitar cuatro plantas nucleares para funcionar.

Pero la corrupción no es sólo de los libertarios de la tecnología. Lo es de los propios altos mandos del ejército y la marina estadunidenses, Dice Cockburn: “Entre 2008 y 2018, al menos 380 altos funcionarios del departamento y oficiales militares se convirtieron en lobistas, miembros de juntas directivas, ejecutivos o consultores de contratistas de defensa en los dos años posteriores a dejar el ejército. Desde el final de la Guerra de Corea, el exanalista del Pentágono Franklin Spinney, ha revelado un patrón intrigante: en general, el presupuesto ha crecido a un ritmo constante del cinco por ciento anual. Cada vez que la cifra ha caído por debajo de esa tendencia, ha surgido una temible «amenaza» justo en el momento oportuno para justificar aumentos de presupuesto militar”. Ni siquiera el fin de la Unión Soviética en 1991 logró aminorar ese crecimiento del cinco por ciento anual. Lo que vemos es ya una corrupción llevada al límite más terrible: matar para ganar dinero.

Andrew Cockburn le dedica un capítulo a Honduras. La historia la sabemos de sobra los latinoamericanos: los gringos comandados por Hillary Clintos como Secretaria de Estado de Obama le dan un golpe al presidente constitucional Manuel Zelaya para imponer a un narcotraficante, Juan Orlando Hernández. Lo hacen presidente de ese país y, luego, lo apresan para enjuiciarlo y Trump lo deja libre mediante un indulto. El periodista de Harpers hace una aclaración al final: como parte de las privatizaciones salvajes de Honduras en esos años, se crearon zonas de fábricas extranjeras que no se guían por las leyes laborales del país. Donald Trump produce sus camisas en maquilas en Choloma, cerca de San Pedro Sula. Así que tanto las guerras como la supuesta guerra contra el narco no son para ganarse sino para administrar cuantiosos recursos, públicos, privados, no importa. Pareciera que no existe la noción de conflicto de interés en los Estados Unidos. En tan sólo un año, la familia Trump ha ganado con su Presidencia tres mil millones de dólares.

Tecnología que no se fabrica para que funcione, guerras que no importa si se pierden, elecciones que son un mero trámite para medirse en talento para recaudar dinero a puños, todo eso ha devenido en la decadencia del imperio que alguna vez fue Estados Unidos. Sus dos aparatos, el industrial-militar y el digital-electoral funcionan ya por sí mismos pero no producen libertad o democracia como ellos solían presumir, sino solamente dinero.

El litio es de la nación



Utopía



Eduardo Ibarra Aguirre

Pasó de noche un asunto vital para el presenta y el futuro del país, ocupados como estaban los llamados comentócratas (Jorge Castañeda dixit sin reparar en él), los legisladores y la partidocracia, en si la revocación del mandato presidencial debía hacerse en 2027 e incluso en 2028, porque según esto colocaría a la presidenta en enorme ventaja al aparecer en la boleta. No tuvieron los tamaños Alberto Anaya y Manuel Velasco para decir que ponía en riesgo la obtención de los votos para refrendar el registro de los partidos Del Trabajo y Verde Ecologista de México, dicen sus detractores que su nombre encierra tres mentiras: ni es partido ni verde ni ecologista. A mi juicio se colocaron en mayor riesgo al apoyar a medias el Plan B de la reforma electoral.

Lo casi ignorado por las fuerzas legislativas y la mediocracia es una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ya liberada de los intereses oligárquicos que defendió abiertamente durante muchas décadas, al declarar constitucional la reforma de 2022 a la Ley Minera, que estableció el litio como patrimonio de México y reservó su exploración y explotación exclusivamente al Estado. Concluyó, además, que no requiere consulta previa a pueblos indígenas y afromexicanos, al tratarse de una norma general sin impacto directo.

En forma unánime, el pleno de la Suprema Corte (¿o corta por los moches que recibían Norma Piña y sus corruptos colegas?) determinó que la acción de inconstitucionalidad 78/2022 promovida por una minoría de senadores de oposición –el PRIAN, pues– era infundada porque no vulnera el parámetro de regularidad constitucional.

La ponente fue la ministra Sara Irene Herrerías Guerra y refutó los argumentos de los legisladores –entre ellos la supuesta falta de facultades del Congreso para reservar el litio– porque quedaron sin sustento tras la reforma constitucional del 31 de octubre de 2024, que incorporó expresamente este recurso como área estratégica en los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución y prohibió el otorgamiento de concesiones a particulares.

“¡Tengan para que aprendan!”, diría el clásico de Macuspana e impulsor decidido del litio como recurso exclusivo de la nación, pero llevado hasta sus últimas consecuencias por la sucesora Claudia Sheinbaum Pardo, con la mayoría calificada que conquistó su coalición en el Congreso y frente a la cual la oposición partidista sólo alcanza a gritar “¡Sobrerrepresentación!”, de la que gozaron en 2021, 2018, 2015… Y como les beneficiaba, era súper democrática. Ahora patalean sus ineptos dirigentes que no atinan a presentar nada alternativo.

La SCJN avaló los artículos 1, 5 bis y 10 de la Ley Minera, que reservan al Estado la exploración, explotación y aprovechamiento del litio, prohíben otorgar concesiones a particulares, declaran como zonas de reserva minera los yacimientos de este metal y prevén la creación de un organismo público descentralizado para su gestión.

También sostuvo la Corte que la clasificación de yacimientos de litio como zonas de reserva minera es acorde con los principios de legalidad y seguridad jurídica, ya que su aplicación debe realizarse conforme a los procedimientos previstos en la Ley Minera y su reglamento, los cuales exigen sustento técnico y la intervención del Servicio Geológico Mexicano.

Los legisladores también impugnaron la enmienda por falta de consulta a pueblos indígenas y afromexicanos, pero la Corte desestimó el argumento, al considerar que la norma sólo redefine de forma general la rectoría estatal del recurso, sin impacto directo en comunidades; la consulta, señaló, se exige para los proyectos concretos.

Acuse de recibo

Donald Trump cosecha derrotas en Medio Oriente a pesar de las amenazas y chantajes en los que es experto, pero abusa demasiado y se contradice el mismo día. Derrotada como dice que está Irán, suplica a Teherán negociar en los términos más ventajosos para USA. Resulta que Trump perdió la elección en un distrito que incluye la residencia que posee en el resort Mar-a-Lago. La demócrata Emily Gregory obtuvo un escaño en la Cámara de Representantes de Florida que estaba ocupado por los republicanos. Gregory derrotó al republicano John Maples, quien contaba con el respaldo de Trump, en un distrito en el que ganó por 11% en la elección presidencial de 2024. Donald John votó por correo en la contienda, a pesar de que afirma con frecuencia que ese método de votación es “un fraude”. Así de coherente es el convicto por veintitantos delitos, pederasta VIP y muy enriquecido en la Casa Blanca. Desde que Trump asumió el cargo, los demócratas conquistaron 29 escaños estatales que estaban ocupados por los republicanos. (…) Falleció el doctor Luis Emiliano Gutiérrez Santos-Poucel, el pasado 17 de febrero. El economista y escritor hispano-mexicano es autor de varios libros y reportes, poseía 45 años de experiencia en el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y como consultor internacional. Nuestro sentido pésame a su viuda e hijas. (…) Hasta el lunes 6-IV-26. (…) https://entresemana.mx/category/opinion/eduardo-ibarra-aguirre-opinion/

Solidaridad con Cuba no es filantropía, es futuro

Fernando Buen Abad Domínguez*


Solidarizarse con Cuba no es un gesto accesorio ni una concesión sentimental en la retórica de la beneficencia; es, en su sentido más profundo, una afirmación histórica del porvenir. No se trata de un acto moral aislado, sino de una práctica consciente que interpela la estructura misma de las relaciones sociales contra el capitalismo contemporáneo. Allí donde el orden dominante pretende someter toda vinculación humana al cálculo mercantil, la solidaridad con Cuba emerge como una negación activa de esa lógica, como una praxis que revela la posibilidad concreta de organizar la vida sobre fundamentos distintos: cooperación en lugar de competencia, dignidad en lugar de lucro, comunidad en vez de atomización.

Porque la experiencia cubana, lejos de ser un objeto exótico para la contemplación distante, constituye un campo de tensiones donde se expresa, con particular claridad, la lucha de clases en escala internacional. Su persistencia no puede comprenderse sin atender a la hostilidad sistemática que enfrenta: bloqueo económico, agresiones mediáticas, sabotajes financieros, aislamiento diplomático. Estas formas de violencia no son anomalías, sino instrumentos estructurales de una dictadura económica que castiga toda tentativa socialista. En este contexto, la solidaridad no es un suplemento ético, sino una necesidad estratégica. Defender a Cuba es, en última instancia, defender la posibilidad misma de que los pueblos decidan su destino sin someterse a la dictadura del capitalismo en su fase imperial.

Reducir la solidaridad a filantropía implica despolitizarla, despojarla de su contenido histórico y convertirla en un gesto compatible con el orden existente. La filantropía, en su versión burguesa, no cuestiona las causas de la desigualdad; se limita a administrar sus efectos, reproduciendo así la estructura que dice aliviar. La solidaridad revolucionaria, en cambio, se sitúa en el terreno de la causalidad, no busca mitigar la injusticia, sino abolir las condiciones que la producen. Por eso, solidarizarse con Cuba no consiste en “ayudar” desde una posición de superioridad, sino en reconocerse en una misma trama de explotación y resistencia. Es un acto de identificación material con una lucha que desborda las fronteras nacionales.

Y la conciencia de clase encuentra en este vínculo un momento de expansión cualitativa. En un mundo donde la ideología dominante promueve la fragmentación, la competencia y el individualismo, la solidaridad internacionalista reconstruye la unidad de los explotados como sujeto histórico. No se trata de una abstracción moral, sino de una mediación concreta, la comprensión de que las condiciones de vida de los trabajadores en cualquier parte del mundo están determinadas por una misma lógica de acumulación que opera a escala global. Así, la defensa de Cuba no es un asunto “externo”, sino una dimensión de la lucha interna contra las formas locales de dominación.

Esa ofensiva ideológica imperial contra Cuba busca precisamente impedir esta comprensión. Mediante la saturación mediática, la distorsión informativa y la fabricación de calumnias, se intenta instalar la idea de que el modelo cubano es un fracaso intrínseco, una anomalía condenada por su propia naturaleza. Este relato oculta deliberadamente las condiciones materiales en las que se desarrolla la experiencia cubana, ignorando el peso decisivo del bloqueo y las agresiones externas. Pero, más aún, busca desactivar la potencia simbólica de Cuba como referencia revolucionaria. La batalla, por tanto, no es sólo económica o política, sino semiótica; se disputa el sentido mismo de lo posible.

En este terreno, la solidaridad adquiere una dimensión comunicacional decisiva. No basta con denunciar las agresiones; es necesario construir un campo de significación revolucionario que permita comprender la experiencia cubana en su complejidad y en su densidad histórica. Esto implica romper con las categorías impuestas por la ideología dominante y elaborar un lenguaje capaz de nombrar la realidad desde la perspectiva de los pueblos. La solidaridad se convierte así en una práctica de producción de sentido, en una intervención consciente en la lucha por la hegemonía cultural. Cuba representa, en su forma concreta, una organización social que desafía la propiedad privada de los medios de producción y la subordinación de la vida al capital. Esta tentativa no es perfecta ni está exenta de contradicciones, pero su existencia misma constituye una amenaza para el orden dominante, y es atacada con intensidad.

Y por eso su defensa adquiere un carácter estratégico para superar el capitalismo. La solidaridad, en este sentido, no es una opción entre otras, sino una condición de posibilidad para la construcción de alternativas históricas. La fraternidad revolucionaria, como horizonte de lo nuevo, no puede reducirse a una consigna vacía. Es una práctica que exige organización, compromiso y claridad teórica. Implica reconocer que la emancipación no será el resultado de acciones aisladas, sino de un proceso colectivo que articule luchas diversas en un proyecto común. En este marco, la relación con Cuba no debe entenderse como una adhesión acrítica, sino como un diálogo activo, una interacción que permita aprender de sus logros y de sus dificultades, integrando esa experiencia en una perspectiva más amplia de transformación social.

Porque el futuro que se afirma en la solidaridad con Cuba no es una promesa abstracta, sino una posibilidad inscrita en las contradicciones del presente. Allí donde el capitalismo muestra sus límites —crisis recurrentes, desigualdad creciente, devastación ambiental—, se abre la necesidad de pensar y construir formas de vida alternativas. Cuba, con todas sus tensiones, encarna una de esas formas posibles. Defenderla es, por tanto, defender la apertura de la historia frente a la clausura que impone el capital. La solidaridad revolucionaria con Cuba es una forma de autodefensa histórica.

No se trata sólo de proteger a un país, sino de preservar la posibilidad de imaginar y construir un mundo distinto. En un tiempo donde la ideología dominante insiste en que no hay alternativas, cada gesto de solidaridad afirma lo contrario, que la historia no está cerrada, que el futuro no está determinado, que la emancipación sigue siendo una tarea abierta. Y esa afirmación, lejos de ser un acto de fe, es una práctica concreta que se inscribe en la lucha cotidiana de los pueblos. Así, la solidaridad deja de ser un adorno moral para convertirse en una herramienta de transformación. No es caridad, es conciencia; no es asistencia, es alianza; no es pasado, es porvenir. En ella se condensa la certeza de que la emancipación no será un regalo, sino una conquista colectiva, y que esa conquista comienza allí donde los pueblos se reconocen mutuamente como protagonistas de una misma historia en disputa.

* Doctor en filosofía

¿Y qué hacer frente al "poder duro"?

  Lorenzo Meyer

"En la medida en que EU se mantenga adicto al ejercicio del poder duro ¿cómo puede México defender el espacio de soberanía e independencia relativa?"

La Coyuntura. Una sola declaración entre las muchas del Presidente norteamericano Donald Trump puede servir para caracterizar e incluso resumir la naturaleza de la coyuntura internacional. Se trata de la expresada el pasado 16 de marzo: “Nosotros -dijo Trump entonces y refiriéndose a Estados Unidos- somos la nación más poderosa del mundo. De lejos nosotros tenemos el ejército más fuerte del mundo. Nosotros no necesitamos de ellos”. Y ese despectivo “ellos” se refería a sus aliados europeos de la OTAN que acababan de declarar que el conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán no era su guerra y no la apoyarían militarmente pues había sido declarada sin su conocimiento pese a que sus consecuencias sí les afectaban. Pocos ejemplos ilustran mejor el unilateralismo adoptado por Washington frente al orden global y eso, indirectamente, nos atañe.

Nuestra soberanía en la coyuntura. Desde el retorno de Trump a la Casa Blanca y desde la orilla mexicana del Río Bravo los mensajes de nuestra Presidenta hacia su poderosa contraparte en la margen opuesta del río han sido muy diplomáticos pero su esencia ha sido clara: “Así, no, Presidente Trump”. Y es que si desde el norte nos mandan señales que tienen contenidos potencial o abiertamente peligrosos para la soberanía mexicana, como ese que asegura que el narco en las Américas tiene su epicentro en México, es vital insistir y dejar constancia que, pese a desigualdad en poder, la cooperación entre países vecinos no debe convertirse en imposición.

Por lo anterior es conveniente hacer públicas las razones del rechazo mexicano a ciertos ofrecimientos de “ayuda” que impliquen, por ejemplo, aceptar la presencia en el terreno de efectivos militares norteamericanos para el combate al narcotráfico o participar en coaliciones internacionales abiertamente dispuestas a subordinarse a las directrices de Washington como es el caso del recién nacido en Miami “Escudo de las Américas”. De ahí que se aprecié la decisión de la Presidenta Sheinbaum de decirle “así, no” a Trump en aquellas circunstancias en que aceptar los ofrecimientos o demandas de la gran potencia cuando sus términos pueden llevar a la subordinación.

Y es que la constante en la relación México-Estados Unidos, la asimetría y la coyuntura generada por la segunda presidencia de Donald Trump, hace cada vez más difícil el manejo de esa relación bilateral sin poner en riesgo el interés nacional. Hoy la Casa Blanca de Washington está dominada enteramente por el núcleo duro del trumpismo lo que implica que la gran potencia ha entrado en una fase donde impera eso que en la teoría se conoce como “poder duro” lo que hace que las alternativas a la dureza simplemente se ignoren o de plano se desprecien y ridiculicen, tal y como lo ha expresado pública y repetidamente el influyente asesor presidencial Stephen Miller, para quien el mundo es de aquellos que pueden imponer sus intereses, reglas y condiciones a las naciones y sociedades con poco o nulo poder de negociación.

El actual proyecto nacional de Trump arranca del supuesto resumido en su divisa “America First” que en su contenido práctico es abierta y brutalmente imperial. Según la visión imperante en la Casa Blanca, el hemisferio occidental es una zona exclusiva de influencia de Estados Unidos. Esa visión arranca con una “doctrina” enunciada por el Presidente James Monroe en 1823 y culmina con la presentación de la national security strategy del año pasado y con la llamada “doctrina Donroe”. Según este documento y declaración, Washington deberá ser selectivo en sus acciones extra hemisféricas y en cambio dar prioridad en nuestro continente al control de sus fronteras -las acciones del ICE contra inmigrantes indocumentados en Estados Unidos son hoy el corazón de esa política-, mantener su liderazgo industrial (en realidad reindustrializarse y combatir el nearshoring) y asegurar en el hemisferio una influencia sin rival (uncontested influence). Ahora bien, resulta que en esos tres puntos -el primero de los cuales ya se echó por la borda al atacar a Irán- hay amplias posibilidades de choque con México ya que los indocumentados perseguidos en Estados Unidos son mayoritariamente mexicanos, el anti nearshoring tiene el potencial de cerrar plantas industriales en México y finalmente el insistir en el completo control político del hemisferio por Washington limita las posibilidades mexicanas de acuerdos con países como China e incluso el ofrecer petróleo a Cuba.

El proyecto mexicano también es nacionalista y de fuerte raigambre histórica, pero a diferencia del nacionalismo norteamericano el nuestro es básicamente defensivo y no agresivo. Y así, mientras el trumpismo se ha convertido en un modelo para la derecha el proyecto mexicano actual está empeñado en mantener una orientación de izquierda moderada dentro de un marco construido tras la evolución pacífica del viejo régimen autoritario a uno básicamente democrático. En este nuevo régimen la fuerza armada responde básicamente a la necesidad de contener desafíos internos -el combate a los carteles del narcotráfico, por ejemplo-, su base económica es la propia de un país en desarrollo pero aún muy dependiente de la economía norteamericana -el mercado del vecino del norte es el destino de más del 80 por ciento de sus exportaciones y el origen del 40 por ciento o 50 por ciento de sus importaciones,- la pobreza todavía es un problema que afecta al 30 por ciento de la población y el andamiaje institucional aún debe librar serias batallas contra la corrupción. Es en estas condiciones que México tiene que enfrentarse al trumpismo.

Ahora bien, el “poder duro” y el “poder blando” usados por potencias como Estados Unidos en su trato con países como el nuestro son modelos ideales desarrollados en el ámbito de la teoría de relaciones internacionales y que subrayan la naturaleza de dos posibles estrategias: las que privilegian la confrontación o la persuasión. En el caso del poder duro favorecido hoy por Estados Unidos su espina dorsal está conformada por la fuerza armada y por los medios económicos que un Estado es capaz de emplear mediante la violencia y sanciones materiales sustantivas para forzar a otro a ceder ante sus demandas. La contraparte del poder duro es el “poder blando” que también tiene el mismo objetivo: llevar a un país a aceptar la adopción de políticas acordes con el interés nacional de otro país, pero echando mano de medios no coercitivos. Se trata de ejercer la capacidad de un gobierno, de una sociedad o de ambos de influir en la contraparte para lograr a través de la diplomacia, persuasión y la atracción o incluso la cooptación para que el país influido acepte sin resistir la adopción de políticas acordes con el interés del país influyente.

El examen de las relaciones históricas entre México y su vecino del norte muestra como Washington ha variado en diferentes épocas la combinación de sus medios duros y blandos para tratar de amoldar a nuestro país a las necesidades de su proyecto hegemónico. Ese mismo examen también revela en qué medida México ha podido mantener una independencia relativa pese a lo creciente de la asimetría.

Qué esperar ahora. Para entender la coyuntura de la relación con la potencia hegemónica con la que México está obligado a convivir conviene partir de un supuesto evidente pero que las autoridades de los dos países evitan mencionar. En su esencia el trumpismo norteamericano y la 4T mexicana son dos proyectos nacionales de naturaleza muy diferentes y en ciertos aspectos son antagónicos. Esta diferencia, más la asimetría de poder hace que el interés mexicano requiera no dar pretexto al trumpismo de usar su política dura en la relación bilateral y alentar, en la medida en que sea compatible con el interés y la dignidad nacionales, las políticas no coercitivas de la contraparte. En todo caso el Gobierno mexicano deberá dar siempre por sentado la inclinación de Trump por la amenaza y la dureza. Claro que, como lo señalara Maquiavelo, a veces la fortuna pude sonreír al débil, pero lo realista es no confiar en ella.

En la medida en que Estados Unidos se mantenga adicto al ejercicio del poder duro ¿cómo puede México defender el espacio de soberanía e independencia relativa? Pues como se señaló: buscando eludir la confrontación abierta con Washinagton y confiando en que situaciones como la complejidad de la “excursión” norteamericana en Irán muevan a la opinión pública de ese país a no avalar otra aventura similar en México para pretender “resolver” el problema del narcotráfico al insistir en presentar ese fenómeno como exclusivamente resultado de la oferta y no como lo que realmente es: un problema alimentado por la demanda, el contrabando de armas desde el norte y combinado con las facilidades que allá existen para el lavado de dinero. Finalmente, la fuerza del régimen mexicano frente al trumpismo descansa en el apoyo ciudadano a su gobierno y por tanto es responsabilidad de éste mantenerlo vivo por la vía de la eficacia en el manejo de todo lo público fuente principal de su legitimidad.

¿De verdad hay que estar con Cuba?

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

¿De verdad hay que estar con Cuba?

Hoy hay que estar con Cuba igual que en el mundo antiguo había que estar con Atenas y no con Jerjes, el emperador despótico de los persas. Si Jerjes hubiera derrotado a los atenienses, sin duda se habrían fortalecido en Grecia las facciones favorables a depender del poder imperial. Con el apoyo del emperador de los persas, las oligarquías locales se habrían hecho con el poder sostenidas desde fuera y asfixiando la naciente democracia.

Un demócrata no tiene por qué idealizar a Atenas, pero sí reconocer que, frente a Jerjes, defendía algo políticamente decisivo: que la ley nace de la comunidad y no de la imposición imperial y que después de las batallas de Salamina, de Maratón y de Platea, los que remaban también pasaron a ser ciudadanos y no solamente los que se podían pagar el escudo y la espada. De manera que los que defienden a la ciudad, son la ciudad. No toda la gente de Atenas era ciudadana -faltaban los esclavos, las mujeres, los migrantes- pero los ciudadanos gobernaban su ciudad y eran iguales ante la ley y podían defender sus intereses personalmente en el ágora, mientras que Jerjes defendía que un rey tenía derecho, porque así lo decía su Estrategia de seguridad Nacional, a gobernar sobre pueblos sometidos. ¿Nos suena?

Hay que estar con Cuba igual que había que estar con la II República española y no con Franco, como hicieron Francia e Inglaterra con su negativa a mandar armas a la República. Franco se ayudó del apoyo militar de Hitler y Mussolini para dar el golpe contra el Frente Popular que había ganado las elecciones de 1936. Claro que la II República cometió errores, le faltó determinación, infravaloró los peligros, no dio armas al pueblo cuando llegaron las noticias del levantamiento, pero políticos como el socialista León Blum, que en el momento del golpe franquista era Presidente de Francia ni más ni menos que con un Frente Popular, se dejó, cobarde, arrastrar por los conservadores ingleses, dominar por el miedo y llamó prudencia a una neutralidad que le situó del lado de los agresores. Blum subestimó que España era el primer gran campo de batalla contra el fascismo europeo. El “apaciguamiento” de la bestia fascista -quiso explicarse a sí mismo-, buscaba evitar una guerra continental, pero esa falsa prudencia facilitó justo lo contrario: permitió a Hitler y Mussolini intervenir en España como antesala para luego invadir Francia y bombardear Inglaterra, probar armas. Una vez que el fascismo y el nazismo cobraron confianza al comprobar que Francia y Gran Bretaña no iban a plantar cara, tomaron la decisión de lanzarse contra ellos una vez que Franco derrotó a los republicanos. ¿Nos suena?

Hoy a que estar con Cuba igual que había que había que estar con el Vietcong y con la lucha vietnamita porque aquella guerra no era, ni mucho menos, una defensa de la “libertad” por parte de Estados Unidos, sino la intervención de una gran potencia para impedir que un pueblo colonizado decidiera por sí mismo su destino. Había que estar con Vietnam porque venía de resistir primero al colonialismo francés y después a la tutela estadounidense y porque para millones de vietnamitas, la continuidad histórica era clara. El Vietcong, con todos sus límites, encarnaba esa resistencia popular, campesina y anticolonial frente a un poder extranjero que sostenía gobiernos dependientes, corruptos y sin legitimidad suficiente en amplias capas de la población rural.

Había que estar con Vietnam porque EU no tiene el más mínimo derecho a presentarse como parte moralmente superior cuando libró la guerra mediante bombardeos masivos, destrucción sistemática del campo, armas químicas como el napalm y el Agente Naranja, y una doctrina de contrainsurgencia que trató a la población civil como terreno de castigo. La cuestión central para la izquierda no era idealizar al Vietcong, sino entender la asimetría fundamental: un pueblo pobre luchando por la unificación, la soberanía y la emancipación social frente a la maquinaria militar más poderosa del mundo, empeñada en mantener un orden geopolítico favorable a sus intereses. Por coherencia democrática, la solidaridad debía estar del lado vietnamita porque, pese a los cientos de películas, en esa guerra el agresor imperial era Estados Unidos y el campo de la resistencia era Vietnam.

Hay que estar con Cuba igual que había que estar en 1976 con los que iban a ser los 30 mil desaparecidos bajo la dictadura de la Junta Militar argentina que hoy ensalza Javier Milei como Presidente de Argentina. Porque estar con la Junta Militar era estar con los centros clandestinos de tortura donde se negó cualquier humanidad a trabajadores, estudiantes, docentes, profesionales, periodistas, artistas, religiosos, sindicalistas, militantes políticos y sociales, y también personas vinculadas a organizaciones armadas, junto con familiares, parejas, amigos o gente capturada por asociación, delación o simple arbitrariedad represiva. Estar con las madres y abuelas de mayo es estar con la dignidad, mientras que estar enfrente era estar con los que hicieron desaparecer, después de torturarlo, sedarlos y, con frecuencia, darles la extremaunción por parte de algún sacerdote que también iba en los aviones, lanzándolos en los vuelos de la muerte al mar de la plata, por supuesto con la autorización de EU. Militancia política y social, mundo del trabajo, juventud estudiantil, y también una minoría de combatientes armados frente a asesinos, dentro de un universo mucho más amplio de víctimas civiles del terrorismo de Estado.

Hay que estar con Cuba y no con EU porque estar con Cuba es estar por la educación y la salud gratuitas, no sólo para los cubanos, sino también para todos los países que han recibido a los médicos cubanos, sus medicinas o sus vacunas durante la COVID, mientras que EU lo que ha mandado en los últimos 90 años han sido bombas, golpes de Estado, tiranías, dictaduras y miedo.

Hay que estar con Cuba más allá del bombardeo durante medio siglo sobre su sistema político, porque su manera de entender la democracia y su forma de consultar al pueblo las decisiones políticas es diferente al de las democracias liberales. Cierto. Pero ¿es peor que, por ejemplo, el Senado de EU constituido sólo por millonarios que compran campañas electorales o que están marcados por otros millonarios que se compran medios de comunicación como hizo Elon Musk con Twitter o Jeff Bezos con el New York Times, o que están guiados por lobbies de millonarios como el judío que ha llevado al país a una guerra contra Irán?

Hay que estar hoy con Cuba porque los millones de latinoamericanos que sueñan con irse a trabajar a EU, abandonando sus patrias, lo hacen porque precisamente EU, en connivencia con las élites de sus propios países, han arruinado sus economías y han sofocado la democracia y lo han hecho ahuyentando el sueño de que América Latina podía ser soberana como lo ha sido Cuba desde que en 1959 entraron los barbudos con Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Celia Sánchez, Haydée Santamaría y el Che Guevara.

Hay que estar con Cuba porque es la prueba de que en la resistencia a todo un imperio durante décadas y décadas está la dignidad que da sentido a la vida, no con perspectivas de martirio, sino como prueba de que la política, cuando está guiada por los más altos ideales, la termina cantando Carlos Puebla o Víctor Jara o Mercedes Sosa o Pablo Milanés o Silvio Rodríguez. Mientras que ¿quién va a hacerle una canción de respeto a Donald Trump?

Jalisco atrapado en el caos, mientras Lemus sigue de fiesta

 Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

Jalisco atrapado en el caos, mientras Lemus sigue de fiesta

"Los problemas agobian a Jalisco, sin embargo, el gobernador Pablo Lemus se muestra más interesado en el Mundial de Futbol, mientras que la gente sufre".

Mientras Jalisco es afectado por crisis recurrentes de la más diversa naturaleza, que reiteran situaciones caóticas que el gobierno no ha podido o no ha querido resolver, el mandatario estatal Jesús Pablo Lemus Navarro hace alarde de una actitud frívola y superficial, orientada a preparar a la zona metropolitana de Guadalajara para los cuatro partidos del mundial de futbol que se llevarán a cabo en junio próximo en el estadio de las Chivas, en Zapopan, lo que profundiza la irritación de amplios segmentos de la población.

La revocación de mandato está anunciada en el futuro del gobernador Lemus Navarro, quien también deberá enfrentar las elecciones del junio del 2027 con una enorme carga negativa, derivada de varios sucesos muy delicados que se han ido concatenando durante los primeros 15 meses de su gobierno. Y el panorama se observa sombrío en la próxima contienda por 20 diputaciones federales en la entidad, luego que en los comicios del 2024 el partido naranja apenas pudo rescatar uno de 20 triunfos en Jalisco, una entidad en la cual Morena y sus aliados se adjudicaron 15 victorias por sólo cuatro de la coalición encabezada por el PAN.

Crisis recurrentes

Despreocupado, eufórico, con ánimo bailador y reiteradas acciones escenográficas, más como un influencer de redes sociales que como un formal servidor público, el gobernador espera ansiosamente la llegada de junio, cuando se jugarán en la zona metropolitana de Guadalajara cuatro partidos del Mundial de Futbol, con el riesgo inminente de que puedan presentarse serias inundaciones que pongan en un predicamento la movilidad durante el evento, con las afectaciones que regularmente impactan a las personas en sus vehículos y en sus viviendas.

Un grupo de especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) presentó el 30 de mayo del 2024 Geo Riesgos Jalisco, una plataforma digital en la cual se describen las áreas de inundaciones en la zona metropolitana tapatía. Luis Valdivia Ornelas especialista de la UdeG, destacó que en la zona metropolitana de Guadalajara hay 580 puntos de riesgo por inundaciones y que 180 son de alta peligrosidad. Algunos de estos sitios son 26 pasos a desnivel, vasos comunicantes por los cuales tendría que fluir el tránsito vehicular durante las jornadas del Mundial de Futbol.

Las inundaciones en la Zona Metropolitana de Guadalajara son una de las consecuencias naturales y perniciosas del desordenado crecimiento urbano y de la falta de infraestructura que resuelva las necesidades y los problemas derivados de una urbanización abusiva, desenfrenada, alimentada por la voracidad inmobiliaria, solapada por los gobiernos de Movimiento Ciudadano.

Otro problema muy grave que el gobierno de Lemus Navarro no ha podido atemperar se reflejó durante el primer año de su administración, cuando se incrementaron en más de mil los desaparecidos en Jalisco, que ya rebasan los 16 mil casos en la entidad, y que en los últimos meses se han focalizado principalmente en perjuicio de los chamacos del segmento de edad de 15 a 19 años.

Además, sigue vivo el caso del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, que se presume era un lugar de entrenamiento y exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación, asunto en el cual habría omisiones o complicidades de funcionarios estatales. La Comisión Nacional de Derechos Humanos hizo pública el pasado jueves 5 de marzo de 2026 una recomendación al gobierno de Jalisco en la cual advierte que por lo menos 11 funcionarios de la Fiscalía General de Justicia de Jalisco y del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, tendrían que ser investigados por graves omisiones que cometieron en el resguardo de las evidencias y la custodia del narcorancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco.

En la percepción de la población de Jalisco sigue latente el desencanto y los reproches al gobierno de Lemus Navarro por la sensible ausencia de la autoridad estatal y de su fuerza policiaca durante las horas críticas de incertidumbre por los bloqueos y la quema de autos, el domingo 22 de febrero del 2026, durante y luego de la captura y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuando prevaleció en la zona metropolitana de Guadalajara un clima de zozobra y miedo.

El viernes 16 de diciembre del 2025 desencadenó un enorme malestar en un segmento mayoritario de la población la aprobación del alza en la tarifa del transporte urbano de 9.50 a 14.00 pesos en la zona metropolitana de Guadalajara. Fue tan fuerte el rechazo de la población que el jueves 5 de marzo del 2026 Lemus Navarro retrocedió al anunciar que el aumento sólo sería a 11:00 pesos y que los restantes tres pesos los subsidiaría el gobierno estatal, claro, con dinero de los contribuyentes.

Junto con el tarifazo también generó malestar la imposición del uso de la llamada Tarjeta Naranja, Al Estilo Jalisco, mediante la cual se haría efectivo el descuento en el transporte, que beneficiará el negocio de una empresa privada, iniciativa en la cual el gobierno estatal también tuvo que dar marcha atrás.

Pero las crisis recurrentes del gobierno de Pablo Lemus se profundizaron en las recientes semanas. En la zona metropolitana de Guadalajara, donde hay más de un millón 250 mil usuarios del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), prevalece un severo disgusto por el cotidiano suministro, desde hace por lo menos siete años, de agua sucia y maloliente, en diferentes colonias de la ciudad, lo que podría causar enfermedades graves en los usuarios.

Desde hace por lo menos siete años está documentado el abasto de agua sucia, maloliente, que el SIAPA ha suministrado, en forma alternativa pero ininterrumpida, en una gran cantidad de colonias de la principal zona urbana de Jalisco. Dos gobiernos de Movimiento Ciudadano, los encabezados por Enrique Alfaro Ramírez y Jesús Pablo Lemus Navarro, no han podido o no han querido resolver este grave problema de servicio público y de salud pública.

Los datos duros registrados en diferentes medios de comunicación de Guadalajara no dejan margen para una interpretación equivocada, con respecto a la ineficiencia e irresponsabilidad de los gobiernos de Jalisco y la tibieza de las administraciones municipales de la zona metropolitana, subordinadas a la administración estatal, pues desde 2018 se reitera este agravio que el SIAPA comete en perjuicio de más de un millón de usuarios que reciben agua lodosa y apestosa en las llaves de sus domicilios.

El panorama

En medio de crisis recurrentes, Jalisco avanza también hacia los comicios de diputados federales del domingo 6 de junio del 2027. De entrada, habría que señalar que, en las elecciones del 2024, Movimiento Ciudadano, que con Enrique Alfaro Ramírez gobernaba Jalisco, sólo ganó uno de 20 distritos de Mayoría Relativa.

En la disputa de los 12 distritos electorales federales que tienen por cabecera la zona metropolitana de Guadalajara, la coalición encabezada por Morena sumó 10 de 12 victorias de Mayoría Relativa. Y agregó otras cinco diputaciones federales en el resto de la entidad. La coalición Panista rescató dos victorias en la zona metropolitana y otras dos en el resto de Jalisco. Mientras que Movimiento Ciudadano sólo ganó uno de 20 distritos electorales federales de Mayoría Relativa, el número 2, con cabecera en Lagos de Moreno.

En los comicios de diputados federales del 2024 Morena y sus aliados sumaron en Jalisco un porcentaje del 39.62 por ciento; la coalición panista alcanzó un 28.47 por ciento y Movimiento Ciudadano quedó tercero con un porcentaje de 28.98 por ciento. Pese a estos números en los comicios federales operados por el Instituto Nacional Electoral, en la elección local, que llevó a cabo el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, se le dio la victoria en la contienda por la gubernatura al emecista Jesús Pablo Lemus Navarro.

Revocación de mandato

Un amplio segmento de la sociedad jalisciense sigue pensando que en la elección del gobernador Lemus Navarro, en los comicios del domingo 2 de junio del 2024, hubo trampa y fraude electoral y por lo tanto participaría con entusiasmo en un ejercicio de Revocación de Mandato que desde diferentes frentes se anuncia y se pide reiteradamente.

Sin embargo, para promover la Revocación de Mandato al gobernador de Jalisco se necesitarían, por lo menos, 200 mil firmas de apoyo. Y para que el ejercicio hiciera vinculante el resultado, sería necesario que la mayoría votara por la Revocación de Mandato y que se hicieran presentes en las urnas por lo menos tres millones 763 mil ciudadanos, los mismos que sufragaron en junio del 2024 en los comicios en los que fue electo Lemus Navarro, según se establece en la Ley del Sistema de Participación Ciudadana y Popular para la Gobernanza del Estado de Jalisco.

Los problemas agobian a Jalisco, sin embargo, el gobernador Pablo Lemus se muestra más interesado en la fiesta del Mundial de Futbol, mientras que la gente sufre y acumula resentimientos y justificados reproches, que en algún momento podrían explotar. Y eso no será bueno ni para el gobernador, ni para Movimiento Ciudadano.

Capitalismo gánster, ¡Nuevo-Viejo Orden Mundial!

Miguel Tinker Salas y Victor Silverman*

En noviembre de 2025, el gobierno de Donald Trump publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional planteando la adopción de una doctrina llamada Donroe, nueva versión de la vieja doctrina Monroe (1823), en la que Estados Unidos asumía el papel de policía del continente americano. Mientras la doctrina Monroe excluía a Europa de América Latina, la Donroe planteaba excluir a China y declaraba que el Medio Oriente dejaría de ser el epicentro de la política exterior de Estados Unidos.

Las acciones del régimen de Trump en el otoño de 2025 parecían confirmar la doctrina. Bajo el pretexto de la guerra contra el narcotráfico, el gobierno de Estados Unidos desplegó la armada más grande que se ha visto en el Caribe, interceptaba tanqueros que partían de Venezuela, destruyó docenas de lanchas y asesinó a sus tripulantes sin ofrecer evidencias de algún tipo. Trump también amenazó con tomar acciones contra Brasil, Colombia, México, indicando que Cuba sería “liberada” prohibiendo la venta de petróleo a la isla. La doctrina Donroe tuvo su expresión máxima en la invasión de Venezuela y el secuestro de su presidente y su pareja.

Pero como todo lo que transcurre en el gobierno de Trump, la doctrina Donroe es otro espejismo que se desvanece ante la realidad de los hechos. Estados Unidos nunca pretendía reducir su presencia mundial como planteaba la doctrina Donroe y lamentaban algunos comentaristas. En ningún momento Trump ordenó el cierre de una de las 800 bases que Estados Unidos tiene en 80 países. En ningún momento propuso reducir el presupuesto militar, más de 830 mil millones de dólares, o el tamaño de su armada y sus múltiples portaviones o de las 20 divisiones militares que mantiene o su inmensa fuerza área de más de 5 mil aeronaves.

La guerra contra Irán demuestra que Estados Unidos es y seguirá siendo un imperio que no tolera desafíos a su poder global. Los dos negociadores por parte de Estados Unidos con Irán son Steve Witkoff, viejo amigo de Trump, y su yerno Jared Kushner, ambos especuladores de bienes raíces con poco conocimiento sobre la región, su cultura ni mucho menos sobre el uranio o su enriquecimiento. Estados Unidos e Israel manipularon el proceso de negociación para iniciar su guerra contra Irán asegurando que el país estaba al punto de crear una bomba nuclear. La realidad era otra.

Irán había acordado no enriquecer uranio, abrir el país a inspecciones e invitar a compañías petroleras estadunidenses a invertir. No obstante, a finales de febrero, Estados Unidos e Israel, animados por Arabia Saudita, iniciaron una guerra contra Irán bombardeando indiscriminadamente al país. Dado que Trump había criticado a la OTAN y exigido que Dinamarca le cediera Groenlandia, los europeos, incluso los británicos, han permanecido al margen del conflicto.

Lo que ha cambiado con la supuesta doctrina Donroe es la forma en que Trump, su círculo familiar y sus socios lucran abiertamente con la guerra. Mientras Israel cometía un genocidio en Gaza, Kushner y Trump planteaban la creación de un resort de lujo en territorio palestino. Aun cuando negociaba con Irán, Kushner solicitaba 5 mil millones de dólares de países en el Medio Oriente para impulsar sus proyectos inmobiliarios. El lunes, 15 minutos antes de que Trump extendiera su amenaza contra Irán sobre la apertura del estrecho de Ormuz, inversionistas, con información previa, apostaron mil 500 millones de dólares a que el precio del petróleo bajaría, lo cual ocurrió, enriqueciéndolos aún más. Más allá de beneficiar el tradicional complejo militar industrial de Estados Unidos (RTX, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Boeing y General Dynamics), la guerra contra Irán también está siendo manipulada para enriquecer a sectores aliados con Trump.

Sin embargo, las ganancias obtenidas por medio de la corrupción son insignificantes cuando se comparan con la verdadera riqueza de la región. A pesar del incremento en fuentes de energía alterna, la economía mundial sigue dependiendo del petróleo, el gas natural y sus derivados. Por más de un siglo, el petróleo ha sido la sangre del capitalismo, y el Golfo Pérsico, su corazón palpitante.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el Golfo ha sido el centro de la estrategia estadunidense para dominar el sistema global. Estados Unidos –y antes el Reino Unido– obstruyeron la unificación de los pueblos de la región y el control democrático de sus recursos. Ambos imperios dominaron la región mediante una alianza entre los poderes europeos y sus clientes: familias reales, dictadores militares e israelíes. Como dijo un diplomático inglés en 1939, “llevaron una bolsa de dinero en vez de un gran garrote”. Pero, al igual que en América Latina, el garrote siempre estaba al alcance.

El imperialismo no es una calle de un solo sentido, y sus clientes pueden manipular el hegemón. Los israelíes y los sauditas entienden bien que Trump detesta gente pobre de color tanto como ama al oro. La guerra contra Irán satisface ambos impulsos, la codicia y la crueldad.

Sin las alianzas europeas que sostuvieron el llamado Siglo Americano y con su disminución como potencia económica, Estados Unidos no tiene la capacidad de dominar el Golfo como ha controlado el Caribe. “Esta guerra ha sido ganada”, declaró Trump; los iraníes tienen otra postura y aceleran una crisis mundial si no logran concesiones. El deseo de Trump de dominar el mundo como un gánster podría ser una gran ilusión.

La guerra no es sólo un ejercicio de estrategia y mucho menos de doctrinas. Más de 2 mil 500 civiles han muerto y millones han sido desplazados por la guerra. Sin considerar el resultado, el futuro del Golfo y del capitalismo gánster será pagado con la sangre de las poblaciones del Líbano e Irán, como en América: es sangre real, no metafórica.

* Profesores eméritos, Departamento de Historia, Pomona College

@mtinkersalas

@victorsilverman.bsky.social

El crucigrama de Ormuz

Ilán Semo

El bombardeo inclemente sobre Irán impuesto por las fuerzas militares conjuntas de Estados Unidos e Israel arroja hoy un cúmulo de interrogantes sin aparente respuesta. Y en la medida en que se ahonda el conflicto, las realidades que ha propiciado escapan cada día a nuestra capacidad de interpretarlas. En la actualidad, incluso la guerra y sus causas aparecen como enigma.

La primera interrogante es evidente: ¿acaso el Pentágono, que todo lo prevé –salvo la imposibilidad de preverlo todo–, no pensó en la posibilidad de que el régimen iraní bombardeara no sólo las bases militares de Estados Unidos situadas en los países del Golfo Pérsico, sino también sus refinerías y centros turísticos? Es difícil creer que no haya calculado las posibles coordenadas de la venganza de Teherán. El mismo narc o Rubio –tal y como se le conoce en los pasillos de Washington–, no precisamente un dechado de inteligencia, ofreció una versión exculpatoria que parece sacada de una novela rudimentaria en la que no pudo evitar la referencia: “Atacamos porque Israel se preparaba para atacar. Y sabíamos que Irán lanzaría sus misiles contra nuestras bases militares en la región”.

El dilema del aliado –esa suerte de hospitalidad que acepta al huésped armado– es que la guerra, cuando llega, no pregunta por los contratos. El problema de albergar una base militar estadunidense en el propio territorio –como en Arabia Saudita, Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Omán– reside en que en caso de un conflicto (que involucre a la Casa Blanca), peligra la seguridad del país entero. Al dirigir su respuesta contra los países de la región, Irán derribó una certidumbre que parecía tan sólida como los oleoductos: la de que el Golfo era una mera factura, una región condenada a la rutina de extraer y vender. Ahora el petróleo es un rehén. La pregunta no es sencilla: ¿a quién beneficia que la región entera se convierta en una zona generalizada de conflicto?

La segunda e inevitable interrogante contiene, en cierta manera, algunas claves de la respuesta: ¿contemplaron los asesores estadunidenses la opción de que Irán cerrara el estrecho de Ormuz, con las predecibles consecuencias sobre los mercados mundiales? Seguramente lo advirtieron como un “escenario posible”. Lo que no imaginaron –muchas veces la imaginación es menos dócil que la lógica– es que Teherán, más que cerrarlo, podía pasar a gestionarlo: los buques tanques que llevan petróleo a China y la India tienen autorizado cruzarlo, no así los demás. ¿Por qué esa cortesía con Pekín y Nueva Delhi? La respuesta es elemental: el régimen iraní se asegura los ingresos necesarios y deja en claro la geografía de sus alianzas. En todo este tiempo, Irán aprendió algo de Estados Unidos: ahora está aplicando sanciones a sus aliados. Estamos ante el paso de un dispositivo de bloqueo a un dispositivo de filtro. El poder ya no se ejerce principalmente por la prohibición, sino por la distribución diferencial del acceso. El veto es un acto defensivo, que aísla a su ejecutor; la sanción, un sistema de distinción y gobierno del afuera.

Para descifrar los dilemas inscritos en esta geografía habría que remontarse al 28 de junio de 2024. Es la fecha en que Arabia Saudita canceló el acuerdo de los petrodólares. Dos visitas de Joe Biden y una de Donald Trump no lograron disuadir a los sauditas de que se retractaran. Con ello abatieron la columna vertebral que durante más de 50 años sostuvo a una de las paradojas económicas más inverosímiles de la historia. Debido a que todas las transacciones de gas y petróleo en el mundo se realizaban en dólares, Estados Unidos pudo convertirse en la nación acreedora por excelencia y, a su vez, en la principal deudora. Ningún imperio anterior había logrado mantenerse en la cresta de semejante oxímoron. Gracias a él la sociedad estadunidense pudo gastar, a lo largo de medio siglo, mucho más de lo que producía.

Decretado el fin del acuerdo de los petrodólares, los países del Golfo empezaron a derivar el comercio de energéticos hacia otras monedas: el yuan, el rublo, el yen, la rupia. Surgió entonces un sistema de transacciones alternativo al Swift occidental: el pBridge, sostenido en la productividad china, el precio bajo del petróleo ruso y las exportaciones de los países del Golfo. En tan sólo un año y medio, el pBridge “subió como la espuma”, en palabras de Vijay Prashad (una metáfora que alude a lo orgánico, lo proliferante, lo incontrolable). El sistema Swift funcionaba como una tecnología que no sólo registraba transacciones, sino que instituía el espacio mismo en que lo económico devenía enunciable. El pBridge instaura otra superficie de inscripción. No es una estrategia diseñada por un sujeto soberano (China, Rusia u otro) ni un sistema de integración, sino una insólita red de acoplamiento de disímbolas economías de manera más horizontal, cuyas reglas están por estabilizarse.

Desde ese momento, las fuerzas que Trump definió desde enero de 2025 como “los globalistas” –sobre todo el cónclave bancario y financiero reunido en gran parte en la Reserva Federal– empezaron a presionar a la Casa Blanca para desestabilizar a los países del Golfo Pérsico. De lo contrario, el horizonte sería la desdolarización gradual del mercado mundial. En la guerra contra Irán, Estados Unidos se juega la posibilidad de un severo golpe a la hegemonía del dólar. Una hegemonía que, para el sistema estadunidense, al parecer vale una guerra por más brutal e inexplicable que resulte ante su propia población.