Epstein, Peter Thiel, Cerimedo, Negre, De la Espriella, Trump,
Bolsonaro, Ricardo Salinas, todos o bien delincuentes o amigos de
delincuentes o abogados de delincuentes o socios de delincuentes o
vinculados a periodistas delincuentes.
Algo que se ha pasado con frecuencia y que olvidamos porque somos
idiotas, es que terminan presos criminales que trabajan para los EU y
golpean a sus pueblos. Terminaron en la cárcel o juzgados grandes amigos
de los EU, por citar sólo presidentes y sin agotar la lista: Manuel
Noriega, Alberto Fujimori, Carlos Menem, Salinas de Gortari, Collor de
Melo, Alán García, Alejandro Toledo, Juan Orlando Hernández, Álvaro
Uribe, Jair Bolsonaro, el Rey Juan Carlos. Donald Trump, seguro, va a
aumentar esa nómina.
Al lado de los presidentes, siempre están los ejecutores. El reciente
caso es el de Fernando Cerimedo, consultor argentino, invitado por
Ricardo Salinas Pliego a México a pelear, en sus propias palabras,
contra “los zurdos criminales”. Este tipejo ha sido asesor de Javier
Milei (y del que habla pestes, como que está loco y que su hermana está
gestionando el robo del país, empezando por los sobornos en el caso de
la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) de Argentina). También ayudó
al brasileño Jair Bolsonaro y está involucrado en el intento de golpe
de Estado en Brasilia que llevó a Bolsonaro a la cárcel, así como del
Presidente Rodrigo Paz en Bolivia, a donde llegó después de que en
Argentina no le dieron lo que reclamaba.
Este consultor de la extrema derecha latinoamericana, que tiene
conexiones con la CIA (con la misión de desinformar intentando
perjudicar a los gobiernos progresistas), ha sido detenido en Bolivia
acusado de haber contratado a dos sicarios para que mataran a su mujer.
Ésta, embarazada al parecer del mismo Cerimedo, le había amenazado con
contar todas sus actividades delictivas. Esa detención ha sido posible
porque el Vicepresidente boliviano, Edman Lara, está enfrentado con el
Presidente Rodrigo Paz, al que ha acusado de apoyar al ahora señalado
como inductor de un asesinato. Hay cosas que pasan gracias a que los
criminales también lo son entre ellos.
Cerimedo, aliado con Javier Negre, fundaron La derecha diario,
un periódico financiado por los argentinos a través de Javier Milei, de
Israel y de capitales norteamericanos y que ataca con mentiras
constantes a los gobiernos de izquierda y colabora en la manipulación de
los medios. En 2025, después de que en La Mañanera se señalaran sus
injerencias, publicó Cerimedo: “Cuando hacen esas cosas de acusarme, me
provocan, y termino dando la batalla por puro gusto con un arsenal que
no tienen ni puta idea que existe. Sí, con ese arsenal que ganamos
legalmente elecciones mostrándole a la gente la mierda que es la
izquierda. Luego no lloren”.
El presunto asesino Cerimedo recibió el año pasado el premio al Mejor
Consultor del año en la residencia de Trump, en Mar-a-Lago, en la “Gala
Hispana”, organizada por La Derecha Diario, a donde ha
prometido ir Javier Milei. Las conexiones en esta internacional del odio
y la mentira terminan en la Casa Blanca. Como ha contado Ale Locau,
periodista de France 24, “existe un vínculo entre Cerimedo y
Brad Parscale, exdirector digital y jefe de campaña de Donald Trump
(2016 - 2020), actual empresario asociado con el movimiento MAGA y
dedicado al análisis big data para candidatos de extrema derecha.
Este delincuente digital, que heredó la plataforma de Cambridge
Analytica, la responsable del Brexit inglés de la Unión Europea,
automatiza el envío de correos electrónicos, analiza los sentimientos de
los votantes a través del uso de IA y amplifica publicaciones de
influencers afines al movimiento MAGA”, continúa Locau. También “ha
ejecutado campañas de influencia a favor de Israel, con fondos de Israel
y tiene vínculos con Jared Kushner, quien lo introdujo en el ambiente
MAGA".
Cerimedo “es el representante oficial de Parscale en América Latina a
través de sus plataformas tecnológicas y consultoras políticas. Juntos
dirigen Numen, consultora con sede en Puerto Madero. Cerimedo es el
estratega público y la cara operativa en la región, Parscale gestiona el
soporte técnico, algorítmico y de big data desde EU”. Añadimos
nosotros: Parscale es el hombre de la CIA, Cerimedo es el local que
usan para los trabajos sucios y Javier Negre es el idiota que hace de
periodista para difundir bulos y sembrar cizaña.
Esos EU de Donald Trump son los que le han retirado la visa a Andrés
Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente mexicano López Obrador.
No hay delito de por medio, no hay acusaciones. Sólo le retiran la visa
como una manera de castigo simbólico: yo digo quién se acerca a la corte
del Rey Sol. Los círculos concéntricos le dicen al mundo quién está
cerca del poder y quién está lejos. En el círculo cercano pueden estar
prostitutas y sicarios y se puede vetar incluso el acceso al país a
sabios que respetan la vida y escriben y hablan para que se respete. En
el círculo del poder, dice Trump, están los que yo quiero, comen en mi
mesa y beben de mi vino; los que desprecio, no dejo ni que se acerquen.
No tolera Trump, pero tampoco lo toleraba Biden, que su padre, AMLO,
les haya desobedecido, después de la barra libre que han tenido con
Calderón, con Peña Nieto, con Fox, con Salinas. No le toleran que ganase
las elecciones, que reinventara la soberanía de México y que dejara el
camino para que su sucesora, Claudia Sheinbaum, ganara por 30 puntos de
distancia a la candidata de los EU.
Claudia Sheinbaum, otra desobediente que tiene una aceptación popular
del 73 por ciento y que acaba de decir, contestando a las bravuconadas
de EU, que “No habría libertad, no habría bienestar y no habría derechos
si no hay soberanía (…) Por eso defendemos de igual manera la soberanía
de México, igual que el bienestar del pueblo de México”.
EU siempre ha tenido voluntad imperial. Y lo dijo George Washington
cuando recomendó que no se expulsara pronto a los españoles y que
esperaran hasta que ellos pudieran hacerse cargo del continente. Y lo
acaba de decir el Departamento de Estado, es decir, la Cancillería de
los EU, en un video en las redes digitales donde reconocen que la
Doctrina Monroe, la que ha regido la política exterior de los EU,
siempre ha sido imperial y que su voluntad es controlar América Latina.
Lo que siempre ha dicho la ciencia política, las relaciones
internacionales y la historiografía decentes.
El imperio siempre ha ofrecido pan y circo. Pero cada vez ofrece
menos pan y el circo cada vez es más malo, cantaba la banda DefConDos.
Hoy, lo que ha cambiado ha sido el envoltorio. Porque cuando EU tuvo que
dar golpes o asesinar, dio golpes de Estado (en Guatemala, en Brasil,
en Chile, en Panamá, en Argentina…) y asesinó, como los 30 mil
desaparecidos en Argentina o el millón de indonesios asesinados por
Suharto entre 1966 y 1966 por ser de izquierda o simpatizar con la
izquierda. Tras la caída de la URSS, algunos dijeron: ya no hace falta
fingir ni ceder, pues ya hemos ganado. Y comenzó la fase dura del
neoliberalismo.
El mundo basado en reglas lo iban a cumplir siempre y cuando no se
resintieran sus beneficios. La ONU, la OMC, el FMI, el BM, el CIADI,
todo el entramado que habían levantado, junto con el alejamiento de la
guerra -porque se entendía que la guerra, que sería nuclear, podía
destruir el mundo- y la defensa formal de la democracia, servían siempre
y cuando la cuenta de resultados siguiera creciendo.
Hoy todo eso está roto. Marco Rubio, el Secretario de Estado, dice a
la ONU que tiene que sancionar a Irán por haber bombardeado bases
norteamericanas en Oriente medio y cerrado el Estrecho de Ormuz, cuando
lo han hecho en respuesta a los bombardeos de los EU a Irán. Es decir,
este señor piensa que ellos tienen derecho a bombardear un país, pero
los países, si se defienden, rompen las reglas. Es como un esclavo en
Roma que se rebela contra el amo que le castiga y entonces deben
infligirle el más duro de los castigos, como morir crucificado como
escarmiento disciplinador. EU trata a América Latina como un Senador
romano a sus esclavos.
Marco Rubio y Trump pueden volar lanchas en el Caribe y asesinar a
más de 200 personas, secuestrar presidentes, bombardear países, hacer un
genocidio en Gaza, ocultar los papeles de Epstein, desmantelar el
Tribunal Penal Internacional, poner aranceles cuando quieran, y hasta,
como para terminar de orinarse en cualquiera por si acaso no les
interesa la política, retirar una tarjeta roja a un jugador
norteamericano en el último mundial. Y el mundo se lo tolera, con
algunas oposiciones más o menos contundentes en México, Brasil,
Colombia, Canadá, Yemen, Burkina Faso o Irán.
Lo que es evidente es que México y Brasil están en el objetivo de los
EU. Los dos países son conscientes de lo que está en juego. Y tanto
Sheinbaum como Lula son dos políticos avezados, experimentados, que
saben que Trump va con todo contra ellos. Y saben que el que se
arrodilla ante Trump, está perdido.
En Brasil arrancó este domingo la campaña electoral con un Lula que
parece que ya se ha dado cuenta de que el candidato de Trump es Flavio
Bolsonaro, el hijo del delincuente golpista encarcelado Jair Bolsonaro.
Un Lula que nunca estuvo en su mejor papel cuando EU iba por otros
países, como Venezuela. Igual que en México, el gran problema son los de
dentro, que en el conflicto entre su país y los EU, van con los EU.
Hemos escuchado recientemente a De la Espriella, el Presidente de
Colombia, hacer gala de que él es ciudadano de los EU, igual que el
presunto narcopresidente ecuatoriano Daniel Noboa.
Por supuesto, los medios están, de manera general, con la derecha. No
se trata solamente de que en el mitin de arranque de campaña de
Bolsonaro Jr. hubiera más banderas norteamericanas que brasileñas, sino
que los medios reaccionarios, como el del presuntísimo delincuente
Fernando Cerimedo y su socio Javier Negre, La derecha Diario, presentaban esa disonancia como muestra de que los seguidores de la derecha “no tienen sentimiento antiamericano”.
Son muchos los que están esperando que algunos sucesos solventen la
bota que Trump ha puesto en el cuello del continente. Que gane Lula las
elecciones en una campaña que se va a construir sobre la soberanía. Que
los republicanos pierdan las elecciones de medio término en EU. Que la
revuelta en Perú, en Argentina, en Bolivia, en Colombia, demuestre que
las extremas derechas pueden ganar -o robarse- las elecciones, pero
luego no pueden gobernar, lo que debilite aún más ese ámbito
internacional que les refuerza. Que México siga manteniendo el pulso a
Trump, que haga valer los 60 millones de mexicanos que hay en EU o que
ayude a articular una respuesta global a las pretensiones imperiales
norteamericanas. O, en un escenario soñado por muchos, que la biología
haga su trabajo y permita el descanso eterno del Presidente
norteamericano que más daño promete hacerle al mundo. Porque lo que no
parece que esté en el horizonte es una respuesta más contundente de
China, un país que sabe esperar y que no suele tener prisa.
Todo imperio lo es sobre un dominio tecnológico, que siempre es
militar (sean barcos, arcabuces, fusiles, bombas, aviones, misiles o,
como ocurre ahora, la Inteligencia Artificial). Los criminales siguen
usando la daga, la pistola y el veneno, pero operan con la IA y los
algoritmos. Es Palantir, Pegasus, las granjas de bots y los sicarios que
han disparado a la expareja de Cerimedo, el socio de Javier Negre en La derecha diario, el periódico favorito de Milei.
La gran pelea va a estar, en el ámbito internacional, en resistir al
país que gasta el 50 por ciento de todo el armamento mundial. Y en el
nacional, en regular una economía en manos del 0.0001 por ciento de la
humanidad que amenaza en connivencia con la gran potencia desatada, con
robarnos el conocimiento -todo el conocimiento de la humanidad
gestionado privadamente por la IA-, con robarnos el trabajo, el agua, el
aire, los ríos, la tierra, los datos y cualquier riqueza que poseamos.
No se trata de golpear a los EU como está haciendo con valentía Irán
-por cierto, como respuesta están discutiendo en el gabinete de Trump si
deberán usar armas nucleares que, dirán, las usarán en beneficio de la
humanidad y habrá imbéciles que les crean-. México, Brasil, Venezuela,
Colombia no pueden ni siquiera pensar en una respuesta armada al
comportamiento imperial de los EU. Pero sí hay que organizar formas de
resistencia. En Brasil, Lula ha comenzado la ofensiva. En México, la
presidenta ha hecho valer una vez más la soberanía mexicana. En
Colombia, el Pacto Histórico, bajo la Presidencia de Petro, empieza a
organizarse. En Venezuela, crecen las voces que dicen que incluso cuando
haya que obedecer, no hay que acatar, y va siendo hora de empezar con
la resistencia.
El discurso de la derecha y la extrema derecha es que la política no
sirve, que los políticos son todos iguales y que lo mejor es dedicarse a
los asuntos propios y no perder el tiempo en algo inútil. Lo dicen para
hacer política por nosotros. Para que los Cerimedo, los Negre, los
Trump, los Salinas Pliego, los Bolsonaro puedan hacer lo que quieran.
Pero aunque aún no estén las herramientas para frenar a un imperio que
ya no se molesta ni en disimular, es importante hacerles ver que nos
tienen enfrente. Porque la vida te da sorpresas y de pronto, ves a los
criminales entre rejas. Y sabes un poquito más que dar la pelea merece
la pena.