7/07/2026
prensa 📰 hoy en México 🇲🇽 martes 7 de julio de 2026
7/06/2026
DJT: No queremos comunistas
@KurtHackbarth. 1 jul. Las caras de los presentadores anoche en CNN
al confirmar que el tercer diputado federal en una semana perdió su elección primaria ante un/a candidato/a de los Socialistas Democráticos de América (DSA). Los tres derrotados, apoyados por Israel/AIPAC”. (…) “¡Por la paz en el mundo! (Benjamin) Netanyahu continúa su campaña militar, de ocupación de los territorios palestinos en Gaza y Cisjordania, y del sur del Líbano. Nadie lo puede detener. (Donald) Trump sigue enriqueciéndose junto a su familia, con negocios y propiedades en muchos países del mundo. Randall Kennedy, profesor de la Escuela de Derecho de Harvard: ‘Lo que está en peligro ahora es la democracia, evitar que el gobierno controle todas las instituciones... va a ser clave lo que pase en esta universidad’”. (Harvard gana la batalla a Trump, pero la guerra sigue; El País” (Madrid, España): Elba Pérez Villalba. (…) “Muchas gracias por recordar al aitachi (Alejandro Erreguerena Acha, en su 20 aniversario luctuoso). Abrazo. Mtra. Marialuisa Erreguerena”. (…) “Enviado por Inés Ortiz. Villagómez (desde Perú, vía la historiadora Pérez Villalba): Inviernos del alma: Esenin y Pasternak. https://cambiavias.mx/2026/06/cambiavias/inviernos-del-alma-esenin-y-pasternak/9008/ (…) Ahora usted puede consultar 3,132 textos de Utopía y el reporte actualizado de “Forum en Línea sigue gracias a ustedes”, en https://forumenlinea.com/?page_id=53 y https://forumenlinea.com/El partido de ayer
Viri Ríos
M+.- Al momento de escribir esta columna desconozco el resultado del partido.
No sé si el país se ha volcado en una euforia colectiva sin precedente a las calles, o si estaremos hablando de lo cerca que estuvimos y lo bien que jugamos en la fase de grupos.
No importa. Este mundial deja mucho más que un marcador y una multitud de fiestas colectivas. Deja el testimonio patente de que nuestro país se siente orgulloso de sí mismo y de que usa apenas cualquier excusa para demostrarlo. Un México de valientes.
Y es que vivir en México no es cosa fácil. Nuestro país se define por sus desigualdades y su muy larga, casi normalizada, historia de injusticias. El propio mundial ha sido ejemplo de ello con la ciudadanía partida en quien pudo asistir al estadio, pagando lo que a la familia promedio le tomaría años ahorrar, y los que se volcaron a las calles.
No sé lo que haya sido ir al estadio, pero tengo en mí que la calle le compitió y le ganó. Vaya espectáculo de creatividad, desborde y absurdo. La fusión de microcosmos y ceremonias inventadas. Estaba el observador y el que volaba por los aires. La cumbia, la banda, el reguetón y el rodeo.
Salió la señora, el borracho y el valiente. Los personajes completos de la lotería se vieron todos. De lejos la sirena en camiseta verde. De cerca el músico, el borracho y el catrín. El mosaico cultural de nuestro país exponiéndose a cada paso.
El partido de ayer fue más que una justa futbolera. Fue un evento que detonó una esperanza que rara vez se percibe. Una tregua radical en la racionalidad individual que unió al país en una obsesión colectiva por mirar la pelota.
Muchas cosas en este mundial pudieron ser mejores, desde la negociación que se tuvo con la FIFA para permitir el evento, hasta la forma en que se reguló a las boleteras, el espacio público, las transmisiones y por supuesto, la calidad del deporte nacional. Todo eso importa y tendrá que discutirse con seriedad.
Pero por ahora nos queda todavía muy cerca el recuerdo de las alegrías que se vivieron en la calle.
Después vendrá lo de siempre. Al final, el país volverá a encontrarse consigo mismo y sus carencias. Volverán a la discusión pública los temas económicos, políticos y los debates sobre el futuro del país y su curso. Dejarán de escucharse los cánticos, las cornetas, los cohetes y
los mariachis.
Espero que, cuando todo esto pase, no se olvide por completo lo que vivimos. La enorme capacidad de nuestro pueblo por, incluso en las condiciones más duras, detener el reloj y unirse en un remolino de sentimientos. Que no se vayan las imágenes de la gente conmovida hasta las lágrimas, el apego y la esperanza.
Independientemente del resultado, incluso si perdimos, hay algo que conviene no perder de vista. Y es que la única cosa mejor que ganar es darte cuenta de que no importa, que siempre seguiremos siendo ese México con una enorme capacidad de esperanza
https://amp.milenio.com/opinion/viri-rios/no-es-normal/el-partido-de-ayer
*Resumen Mañanera del Pueblo*🌞🌅 _- Lunes 6 de julio 2026_
prensa 📰 hoy en México 🇲🇽 lunes 6 de julio de 2026
7/05/2026
Monsiváis y la calumnia de las derechas

Hace una semana, el periódico El Universal publicó una calumnia inusitada. Presuntamente reeditó una entrevista de un tal Edmundo Cázarez al gran escritor Carlos Monsiváis, misma que supuestamente fue hecha en 1999 y publicada ese año en el periódico El Sol de México. En el dizque refrito, expuesto en la plataforma digital de El Universal hace unos días, resaltó que Monsiváis, según, acusó hace 27 años que AMLO estaba loco y que pretendía ser un émulo de Nerón o Julio César, y se insinuó mediante el gran escritor, que había huido de Tabasco porque asesinó a su hermano y, en tono ya de prensa amarillista estilo el Óóórale, se insinuó también que el expresidente había pasado noches “divertidas” con el escritor.
Desde la primera lectura, cualquier persona emocionalmente sana se hubiera dado cuenta de que la entrevista de marras era una completa falsedad. No vamos a ahondar en las toneladas de evidencia que, desde un inicio, restaban credibilidad al libelo. Ya el historiador Harim Gutiérrez se dedicó a desmentir todo con una rigurosa, pero sencilla visita a la hemeroteca donde encontró lo obvio: en 1999 Monsiváis no dijo nada sobre AMLO y lo publicado por El Universal es, sin más, una calumnia, cuestión que la familia del escritor mexicano, fallecido en 2010, también denunció en estos días y se arrogó el legítimo derecho a optar por la vía legal para sancionar el infundio.
A los pocos días sucedió lo esperable. El periódico debió eliminar la publicación y ofreció disculpa a sus lectores por mentir. Responsabilizó, sin embargo, a Cázarez y prometió ser más cuidadoso en su edición en el futuro. El diario empero no expuso disculpas a López Obrador, uno de los agraviados, y aseguró que el autor del bulo “no pudo probar” sus dichos. Dejó así cierto pábulo a que se pensara que la entrevista era real, sólo que no se había encontrado la grabación que la sustentaba.
Mucho se ha dicho ya respecto a ese tema. Así que esta columna sólo hará dos apuntes pertinentes.
El primero de ellos es que Edmundo Cázarez no es ninguna excepción, sino la regla. En el establo de los medios tradicionales mexicanos, periodistas intelectualmente corruptos, mentirosos, calumniadores y sucios hay por montones. Hoy este tipo está ya en un oprobio absoluto del que nadie lo va a salvar. Pero habría que exhibir a otros que deberían andar en las mismas.
Empecemos por Salvador Garcia Soto, también panfletista de El Universal, quien apenas ocurrido el escándalo fue a defender a Cázarez y le dio espacio en su programa. Ahí, en una sandez digna de Laura en América, el chimolero Cázarez se puso a llorar y acusó que lo amenazaron de muerte, sin que probara sus dichos, porque tampoco presentó la supuesta evidencia de ello.
Pero el entrevistador resultó tan vil cómo su entrevistado, cuando le dio la razón, le creyó sus patrañas de forma incondicional y agregó otra, porque en algún momento de la entrevista, García Soto insinuó que AMLO había asesinado a su hermano “en un partido de béisbol”, tontería que no merece ninguna respuesta más que la burla.
Pero echemos la mirada atrás. Hay otros bocones que merecerían el mismo oprobio y la misma ignominia que hoy padece Cázarez. Pensemos por ejemplo en León Krauze, quien en enero de 2018 se aventó la alucinación macartista de que Putin cometía una injerencia en la campaña de AMLO en ese año mediante John Ackerman e Irma Sandoval. López Obrador desmintió de inmediato eso con una magistral ironía al bromear con que esperaba en Veracruz a un submarino ruso con el nombre Andresmanuelóvich, y el tiempo hizo lo obvio: dejar a Krauze como un charlatán anclado en la Guerra Fría, o más bien, anclado en el sucio “haiga sido como haiga sido” de 2006. Putin nunca hizo injerencia alguna en 2018, todo fue producto de la febril imaginación de Krauze, quien hoy sigue campante e impune publicando en Letras Libres y El Universal.
Pensemos también en el gestor de la campaña goebbelsiana de la Operación Berlín, un porro de baja estofa llamado Fernando García Ramírez, quien lideró una campaña sucia de memes y seudo revelaciones periodísticas, todas ellas hechas con un dispendio absolutamente ilegal, contra López Obrador y su familia, que, en ese momento, eran civiles sin ningún cargo público, a los cuales, sin embargo, la campaña les significó espionaje y amedrentamiento.
En 2019 se descubrió de forma incontestable, a través de revelaciones de Tatiana Clouthier y evidencia incontrovertible provista por Ricardo Sevilla, que García Ramírez era un tipejo sucio, a la altura de los autores de El móndrigo, aquel panfleto apócrifo y mentiroso confeccionado por las cañerías del poder en 1968 para desacreditar el movimiento estudiantil de ese año. Hoy, García Ramírez sigue campante publicando vulgaridades en Letras Libres y la Aurora de México, y, hasta hace poco, en el periódico El Financiero.
En ascos de la misma ralea quedan gente como Carlos Alazraki, que señaló que AMLO había tenido una hemiplejia en 2023; o Leopoldo Mendívil, que en 2011 inventó que AMLO tenía diabetes; o el periódico salinista La Crónica de Hoy, que en 2006 alucinó que Chávez estaba detrás de la campaña del candidato del PRD, o él víbora Rivapalacio, quien entre sus tantos delirios ha acusado que Irán financió al tabasqueño en 2006 y que tuvo un infarto en 2023. La verdad ya es irrelevante para este sector, pero no deja de asombrar cómo hasta para mentir son malos.
Así, la pregunta que surge es por qué si esta gente ha sido tan vil y mitómana como Cázarez, sus amasijos calumniosos no han tenido el mismo destino del basurero de la historia y siguen aún ahí orondos contaminando el debate público.
Pregunta parecida surge con aquellos que, pese a su evidente falsedad, dieron por buena la entrevista delirante de Cázarez y después persistieron en darle crédito, como fue el señor Héctor de Mauleón (aunque después haciéndose tonto se desdijera); la politicastra Lili Téllez, el panfletista garcialunista Francisco Calderón, José Antonio Crespo o la mascotita de Trump, cuyo nombre no mencionaremos.
Ahí queda un esbozo de respuesta. Veamos la conducta del evasor del Ajusco, quien organizó hordas de umpa lumpas digitales para confeccionar memes homofóbicos, imágenes calumniosas, chistes fachos con base en el material brindado por esa entrevista falsa, cuyo contenido alegró a esa recua de asnos del mismo modo que la basura alebresta y excita a las cucarachas.
Esa es pues la función de estas noticias falsas o paparruchas. Como se sabe, en tiempos que corren una falsedad corre veinte veces más rápidamente que su desmentido. Esa es la apuesta de quienes recurren a estas bajezas para tratar de deturpar a la llamada Cuarta Transformación, aunque desde 2006 debieron aprender la lección: estas campañitas goebbelsianas son antidemocráticas tanto por sus contenidos mentirosos como por sus efectos, ya que no sirven para construir mayorías, sino para fanatizar a lo peor de la opinión pública mexicana.
A Samuel García se le acabó la party

Con el partido entre las selecciones de Países Bajos y Marruecos, el lunes en Monterrey se jugó el cuarto y último partido del Mundial en que Nuevo León fue sede. Se jugaron allí tres partidos correspondientes a la fase de grupos y uno de los de dieciseisavos de final, de eliminación directa, que se definió por penales, y en el cual la selección de Marruecos derrotó a la emblemática Naranja Mecánica.
El evento futbolístico fue ampliamente utilizado por el Gobernador Samuel García también para su estrategia de promoción personal (autopromoción que ha mantenido prácticamente durante todo su gobierno). Como marketing aprovechó la coincidencia del color del uniforme de la selección neerlandesa, con el mismo color del partido político al que representa, el fosfo fosfo, alardeando incluso que pintaría de naranja Nuevo León para un récord, con la Orange Party y la tradicional Orange Fun Walk, para las que incluso su gobierno repartió miles de playeras y gorras color naranja.
A inicios de junio, con toda simpleza y desfachatez Samuel García se declaró en “modo party” por un mes: “Un mes, pausa, disfruten, no todo es jalar, a partir de hoy en la noche yo me pongo en modo party, botas, sombrero y no voy a contestar ni el celular, para que sepan, eh”.
Y se dedicó a la fiesta, estuvo en los desfiles del Orange Bus haciendo videos para sus redes sociales, “esto es la fiesta naranja, modo party”, decía, al tiempo en que anunciaba su “noticia bomba”: la cerveza gratis, “pura party, modo party”, decía video tras video, como si el cargo de un Gobernador no exigiera de atender sus obligaciones.
Así, mientras estaba en modo party, se cumplió la fecha en que debía responder al Congreso por las imputaciones a partir de las cuales comenzó el proceso de juicio político en su contra.
Como expliqué en este espacio: en junio la Comisión Anticorrupción del Congreso de Nuevo León aprobó el inicio del procedimiento para su juicio político por supuesto peculado y malversación de recursos por la triangulación de millonarios recursos públicos a empresas relacionadas con su familia.
El procedimiento deriva de una denuncia en que se detallan las operaciones mediante las cuales se habría realizado los supuestos desvíos de recursos del erario mediante un entramado de empresas contratistas y factureras, a los despachos jurídicos y de servicios fiscales que son propiedad de Samuel García y su padre Samuel Orlando García.
Según la denuncia que dio inicio al procedimiento de juicio político, en años previos a que Samuel García asumiera la gubernatura, los ingresos de dichos despachos eran modestos, pero a partir del inicio de su campaña a la gubernatura, los ingresos de ambos despachos crecieron de manera exponencial; y que tras asumir la gubernatura los ingresos continuaron incrementándose estratosféricamente, y es que se señalan supuestos desvíos de recursos del gobierno del estado mediante un esquema de triangulación con empresas contratistas.
El 23 de junio Samuel García envió su respuesta por escrito: un documento en 248 páginas, que está ahora bajo análisis de la Comisión Anticorrupción del Congreso de Nuevo León, que desahoga también la etapa de diligencias, que incluye la recepción y revisión de la documentación de actas constitutivas, declaraciones patrimoniales, contrataciones, para escrutar en la trama entre proveedores que recibieron millonarios contratos de los cuales -según la denuncia- una parte de recursos terminaría por trasladarse a las arcas de los despachos de la familia de García, y otra parte utilizada para la campaña de autopromoción del Gobernador.
A partir de los resultados se elaboraría el dictamen que pasaría al pleno del Congreso en agosto próximo.
Bajo revisión están también sus declaraciones patrimoniales y de conflicto de interés; así como las actas constitutivas y accionarias de las empresas de Samuel García y su familia.
Según sus declaraciones patrimoniales, Samuel García ha obtenido más ingresos por actividades adicionales, a lo que obtiene en su cargo como Gobernador.
En su declaración patrimonial más reciente (fechada el 31 de mayo), cuyos datos corresponderían al periodo del 1 de enero al 31 de diciembre de 2025, declaró ingresos anuales por cinco millones 168 mil 913 pesos, de los cuales por su cargo público obtuvo un millón 384 mil 484 anuales; otros dos millones 400 mil por “servicios profesionales, consejos, consultoría y/o asesorías”, el resto: 835 mil por arrendamiento y 549 mil 429 por actividad financiera.
Cuando asumió como Gobernador, en su declaración inicial, presentada en noviembre de 2021 declaró que había percibido ingresos anuales por dos millones 861 mil 756 pesos, de esos por servicios profesionales por un millón 730 mil; y sus remuneraciones como Senador un millón 100 mil 834 pesos.
De 2022 declaró ingresos anuales por cuatro millones 235 mil 442 pesos, de los cuales un millón 132 mil 006 fueron por su remuneración, dos millones 370 mil por “servicios profesionales, consejos, consultorías y/o asesorías”, y 733 mil 436 por actividad financiera.
De 2023 declaró ingresos por tres millones 858 mil 812, de los cuales dos millones fueron por “servicios profesionales, consejos, consultorías y/o asesorías” y 856 mil 944 por actividad financiera.
De 2024 declaró ingresos por siete millones 071 mil 691, de los cuales un millón 311 mil 610 fueron por las remuneraciones de su cargo; dos millones 150 mil por “servicios profesionales”, dos millones 573 mil 528 por arrendamiento; y un millón 036 mil 553 por actividad financiera en fondos de inversión.
En cuanto a los inmuebles que ha declarado, hay inconsistencias en los inmuebles que declaró como de su propiedad.
Porque en su declaración inicial que presentó el 29 de noviembre de 2021, declaró sólo una casa de 359 metros de construcción sobre un terreno de mil 012 metros, valuada en ocho millones 600 mil pesos que le fue donada el 22 de febrero de 2017. La misma incluiría en sus declaraciones de los años 2022 y 2023. Pero en su declaración del año 2024 declaró dos casas más, de las cuales puso como fecha de adquisición el año 2014: una de 388 metros de construcción sobre un terreno de mil 371 metros, valuada en nueve millones 087 mil pesos adquirida de contado el 23 de diciembre de 2014. Y la segunda casa de mil 004 metros de construcción sobre un terreno de mil 587 metros, valuada en 19 millones de pesos pagada de contado y registra como fecha de adquisición el 30 de mayo de 2014.
Por la fecha de adquisición dichas propiedades debió incluirlas desde la declaración inicial de 2021, pero no aparecen en esa declaración.
El antecedente de esos inmuebles son los datos que había incluido en una declaración que presentó en abril de 2016, en sus años como Diputado local, en la que registró una casa de 650 metros de construcción en un terreno de 757.65 metros que obtuvo por 15 millones que registró como “traspaso”, y un terreno de 830.22 metros por 4 millones, ambos en 2014, según esa declaración.
En cuanto a las empresas y sociedades en las que es accionista: en su declaración de intereses para funcionarios y personas de interés público, en 2016 declaró que desde el año 2004, era accionista (con 33 por ciento de las acciones) de García Mascorro Abogados; accionista también desde mayo de 2014 de Firma Jurídica y Fiscal, S.C. y de Firma Contable y Fiscal (con 50 por ciento de las acciones en cada una).
En su declaración inicial como Gobernador, en 2021 declaró que de García Mascorro no recibía remuneración; que de Firma Jurídica y Fiscal recibía 120 mil mensuales; que de Firma Contable y Fiscal recibía 60 mil mensuales.
Y en su más reciente declaración, la que presentó el 31 de mayo, registró “baja” en cada una de esas sociedades, excepto en Saga Tierras y Bienes Inmuebles que registró “sin cambio”. De los movimientos que registra como “baja” en la versión pública de esa declaración de situación patrimonial no se precisan mayores datos.
En documentos inscritos en el Registro Público de Comercio de la Secretaría de Economía aparece que Saga Tierras y Bienes Inmuebles fue constituida en mayo de 2016, y como accionistas: García Mascorro Abogados Firma Jurídica y Fiscal, S.C., Firma Jurídica y Fiscal Abogados, Firma Contable y Fiscal Contadores y Financieros, Samuel Alejandro García Sepúlveda y Samuel Orlando García Mascorro.
García Sepúlveda Inver, SA de CV, se creó en 2021, y en esta son socios la familia García Sepúlveda y las empresas Firma Jurídica y Fiscal Abogados; Firma Contable y Fiscal Contadores Financieros.
La empresa Saga Bienes Internacionales se constituyó el 20 de septiembre de 2021, y como accionistas Samuel Alejandro García Sepúlveda, Samuel Orlando García Mascorro, Saga Tierras y Bienes Inmuebles, Firma Jurídica y Fiscal, y Firma Contable y Fiscal Contadores y Financieros.
Saga Comercio, Construcción y Transporte se constituyó el 20 de septiembre de 2021 con los mismos accionistas y en el mismo porcentaje que Saga Bienes Internacionales.
En Saga Comercio, Construcción y Transporte, según el acta constitutiva, se designó como Administrador único a Samuel García Sepúlveda y como apoderado a Samuel Orlando García Mascorro.
Para esos momentos ya era Gobernador electo y estaba en marcha el proceso de transición para el cargo que asumiría en el mes de octubre.
El mismo 20 de septiembre de 2021, constituyeron también la empresa Samal-Mar, SA de CV., con Samuel García Sepúlveda y Mariana Rodríguez Cantú.
Esas son algunas de las empresas cuyas operaciones están bajo revisión como parte de la indagatoria que se sigue en el procedimiento de juicio político al Gobernador, dadas las acusaciones en su contra que refieren desvíos para las empresas vinculadas con su familia.
Está por verse si se llega hasta el fondo en la indagatoria. Por lo pronto el fosfo fosfo se apagó en el Mundial: la selección neerlandesa cayó ante Marruecos; a Samuel se le acabó el pretexto para la fiesta.
Santi en el Estadio

Viendo los partidos de la Selección nacional de futbol por la televisión, una antropóloga se quejó: “Tantos estudios sobre el racismo y el clasismo en México, y miren: bastó que la FIFA pusiera los precios por las nubes para tener un estadio completo como muestra”. A lo que se refería la antropóloga era a la similitud de la apariencia física de los ricos. En otras palabras, la poca variedad entre los que pagaron boletos para ver partidos en un estadio. Otra colega me dijo: “Hay puro Santi”, refiriéndose al nombre que la élite le puso preferentemente a sus hijos varones desde 2010 a la fecha: Santiago. Dentro de los estadios del Mundial se puede apreciar esa uniformidad de pigmentación que es propia de nuestro país colonial: el color de la piel asociado a la riqueza. De esto trata esta columna, de la estratificación social de la apariencia física.
Es necesario comenzar, por supuesto, con el sistema de castas colonial. Todos hemos visto las pinturas pero casi nunca asumimos las consecuencias personales, familiares y laborales que realmente tuvo para la mayoría de los mexicanos durante los 300 años de Colonia. La Iglesia católica llevaba registros de nacimientos por separado: españoles, indios, negros. Así, si un mestizo tenía algún padre o madre mulata, por ejemplo, su matrimonio con una blanca podía ser prohibido legalmente por los padres de la novia. Ciertos gremios eran sólo para españoles, como el de boticario. Así tenemos casos como el de José de Sevilla que pretendía acceder a ese gremio vía un matrimonio con una española pero estaba registrado en el libro de los mulatos. Su profesión y su estatus social dependieron de su apariencia física y la sanción que de ella hacía el poder de la Iglesia. Otro caso muy conocido del siglo XVIII es el de la oposición de un director italiano de teatro, Marini, al matrimonio de su propio hijo con una mexicana, Bárbara Álvarez, sobre la base de que “manchaba” la pureza de sangre de su familia. La mamá de Bárbara le respondió al italiano que él seguramente tenía sangre musulmana o turca. Tanto Bárbara como su madre jamás se sometieron a enseñar sus actas bautismales que comprobaran alguna casta y el asunto acabó, como muchos, en una pobre historia de amores rotos. Este uso de la apariencia física como sustento legal de las oportunidades o barreras sociales y familiares todavía existe, aun después de que Morelos nos decretara a todos como igualmente americanos o de que Juarez le quitara a la Iglesia católica la facultad de registrar nacimientos, casamientos y muertes. Sigue vivo entre la gente que tiene supuestos escudos de armas de sus apellidos en el bar de la sala o en la insistencia en hacer linajes familiares para demostrar su parentesco final con algún aristócrata de naftalina y corsé.
De las muchas encuestas de movilidad social o discriminación del INEGI, sabemos que un nueve por ciento de todos los mexicanos tiene la piel blanca. El resto somos morenos. Pero, a la hora, de medir a los más ricos resulta que ahí el 26 por ciento es blanco. Entre los más pobres, la apariencia se invierte y resulta que ahí sólo el siete por ciento es blanco. Hay pues una jerarquía del color de la piel. Los morenos oscuros, por ejemplo, según estas encuestas, permanecen en la pobreza y la falta de oportunidades de ir a la escuela, mientras que los blancos permanecen en la riqueza y la educación superior. La posibilidad de que un blanco baje de clase social es tan poco probable como que un moreno oscuro suba. El sistema de castas inamovible, extinto hace 200 años, sigue su curso por otras vías.
Las vías son las de la apariencia como poder. Los Santis en el Estadio son producto de un intercambio mercantil entre riqueza y belleza. De estados financieros por medidas corporales. De capacidad de consumo por rasgos de la apariencia. En México, la belleza sigue siendo lo rubio, ojos claros, esbelto y juvenil. En esto tienen la responsabilidad los medios de comunicación, la mercadotecnia y las propias familias. Si sólo el nueve por cinto de la población es blanca, el restante 90 por ciento lo tenemos como estándar de deseabilidad, aceptabilidad social, y poder social. Es un poder social precisamente porque le atribuimos a unos rasgos que no tienen ningún significado, el sentido de lo agradable, lo bueno, agraciado, y al final, de ser mejores. De la misma forma, por ejemplo, le atribuimos seriedad a la voz más ronca. Le atribuimos capacidad a alguien más alto. Y, al contrario, moralizamos a alguien obeso como falto de voluntad, indisciplinado o negligente, y a un niño de baja estatura no lo escogen para ningún equipo de futbol. Esas atribuciones existen sólo porque las aplicamos porque los rasgos no significan nada: los pies compactados por vendas de los japoneses ni los aros en los cuellos de los africanos son menos disparatados que el estándar de buen cuerpo de Marilyn Monroe o, ahora, el de las modelos que tienen 30 por ciento menos masa corporal que el resto de las mujeres.
Al estándar de belleza inalcanzable para la mayoría lo hemos convertido en estatus social. Volvamos al estadio de los Santis. Sus padres, supongo financieros o habitantes de la burbuja de la rancia élite mexicana, se casaron con los signos de ese poder de la apariencia y, ahora, tienen esos rasgos blancos y rubios reproducidos en sus hijos. Los hombres que no son guapos pero tienen recursos económicos pueden optar por casarse con las mujeres más guapas que puedan permitirse.
Tener parejas atractivas dice algo positivo entre las élites. Indica que deben tener algo que ofrecer —especialmente si ellos no somos atractivos— para haber conseguido parejas tan atractivas. Contar con una pareja atractiva es señal de poder social. Si sus parejas atractivas poseen todas esas cualidades maravillosas que le solemos atribuir a las personas de buen físico como carisma, personalidad, poder social, o destreza sexual, y mantienen una relación sentimental con ellos, eso demuestra que son personas valiosas. Son las llamadas “esposas trofeo” porque, en efecto, se portan y muestran como un valor agregado al éxito corporativo. Eso es lo que vemos en el Estadio: un mercado matrimonial y, al mismo tiempo, un enorme anuncio publicitario de la riqueza como superioridad moral y “estética”, como le gusta decir a los teóricos de la ultraderecha, que son incapaces de reconocer que ese estándar es tan obtuso como cualquier otra construcción de la mercadotecnia.
Los Mundiales son momentos para tratar de esconder a los pobres, feos, gordos, discapacitados, menesterosos. En 1986, Miguel de la Madrid entabló cuadras enteras para que los vistantes no vieran los campamentos de daminificados por el terremoto del año anterior que todavía no accedían a una nueva vivienda. En Monterrey del 2026, el Gobernador Samuel García colocó bardas de concreto, mallas ciclónicas, y lonas para ocultar los asentamientos populares, de tal manera que no los vieran quienes iban del aeropuerto al estadio. Su acción recuerda las leyes contra la fealdad impuestas después de 1864 en San Francisco, California, y que cundieron por todo Estados Unidos, en Chicago, Pensilvania, Portland y Nuevo Orleans. Según estas leyes, la pobreza no debería ser visible. Tras la guerra civil en EU, había muchos limosneros y hombres mutilados a raíz de la furia de los enfrentamientos. Pero no sólo encarcelaban a sus veteranos y a sus empobrecidos vecinos, sino que prohibieron lo popular, en general: los mercados ambulantes, bailes plebeyos, demostraciones de embriaguez pública, y hasta usar plumas en el cabello. Los muros para tapar la pobreza tienen el mismo sentido que la gentrificación de los barrios populares o el diseño hostil del urbanismo que impone, por ejemplo, bancas de parques donde es imposible acostarse a dormir o sentarse a platicar por más de una hora, por la incomodidad. Otros ejemplos son las quejas continuas de los que ven fealdad en los tianguis, advierten amenazas a su integridad si una persona en situación de calle ronda el vecindario, o ven un peligro en más de tres adolescentes juntos en un parque. Pero lo que nunca habíamos visto hasta ahora fue la gentrificación de los estadios de futbol.
En México no existen estadísticas de la relación entre fealdad, es decir, pobreza, color de piel, gordura, pelo chino, y estatura pero en Estados Unidos es brutal. Pongo algunos ejemplos que da la ensayista allá de este mismo tema, Bonnie Berry: los gerentes de Wall Street son más altos que el promedio de varones en Estados Unidos y ganan 800 dólares extra al año por cada pulgada más. Las rubias delgadas ganan cinco por ciento más y las negras gordas un nueve por ciento menos. No se diga, la realidad laboral de los adultos mayores. La edad, que es una característica a la que los patrones le atribuyen incapacidad, lentitud, falta de innovación es quizás la más fuerte de las discriminaciones en el empleo formal. La gordura y cualquier otro aspecto relacionado con la apariencia física nada tiene que ver con la capacidad de trabajo. Sin embargo, vemos que actrices y actores, auxiliares de vuelo, entrenadores personales, dependientes de tiendas departamentales, y otros profesionales son juzgados según criterios de apariencia física ajenos a las exigencias de su labor. Las redes han aumentado esa discriminación disfrazándola de número de seguidores que, en plataformas como Tik Tok, Instagram y no se diga Only Fans, tienen sólo el valor de calentar al respetable con la apariencia. De ahí la fiebre de las dietas, suplementos, gimnasios, y cirugías plásticas estéticas. De ahí la dismorfia corporal de gente que se ve más gorda, chaparra, prieta o chueca de lo que la ven los demás.
En el imaginario del género mexicano por excelencia, la telenovela, los morenos y morenas son sirvientas, choferes, narcotraficantes. Es decir, el 90 por ciento de la población a la que van dirigidos. Los medios nuevos, como Netflix, además de servir para lavarle la cara a políticos corruptos como Carlos Salinas, perpetúan esa superioridad moral de lo rubio sobre lo moreno. Esto caló en una parte de las familias clasemedieras mexicanas que pretenden casar a sus hijos con mujeres que “blanqueen” a la familia o que piensan que existe un Primer Mundo o que brincan a la primera sospecha de que el mestizaje en su país de origen fue entre distintos pueblos indígenas y no con españoles. Ese pequeño porcentaje que le va, como el Gobernador de Nuevo León, a Holanda, no sólo porque el color de su camiseta sea el mismo que el de su partido político, el MC, sino porque viajó en un helicóptero Black Hawk para ir a recibir a los fanáticos holandeses en la frontera, mientras que no hizo lo mismo con el equipo que lo enfrentaría: el de Marruecos.
Dicho todo esto, me parece crucial definir de qué estamos hablando cuando hablamos de estratificación social por vía de la apariencia física. En realidad estamos hablando de una forma de control. El mito de la belleza socialmente aceptada legitima, justifica, las discriminaciones porque se toma como algo que es natural, que viene de nuestros deseos reproductivos o de cualquier otra esencia que se le quiera atribuir. Mantiene en el poder a los machos, blancos, adinerados y hace girar a las mujeres, a los morenos, más pesados, más bajos de estatura en torno a sus criterios inventados. Provoca que los no favorecidos por esa construcción de élite de lo deseable, tengan que trabajar el doble para demostrar sus capacidades en el trabajo, la familia, y la esfera pública. Si se usa para organizar las jerarquías sociales, también puede ser un arma contra las mujeres. Como ha escrito la socióloga, Naomi Wolf, el aspecto bello en las mujeres, tras la tercera ola de feminismo que produjo equidad en algunos puestos de trabajo, ahora es usada en su contra diciendo que sólo tener buena apariencia es sólo el punto de partida. Por eso sigue existiendo esa sospecha del machismo más recóndito de insinuar que los puestos que tienen las mujeres son sólo por su apariencia. La belleza estandarizada y uniforme tiene ese componente de arma política que sigue en manos de los ricos, blancos, que no saben que la Sierra Morena del Cielito Lindo no está en España sino en Veracruz. Era la Sierra de Zongolica y ahí se escapaban los afromexicanos que escapaban de la esclavitud de las plantaciones de caña y tabaco. Los veracruzanos les llamaban “morenos”, no negros, y así esa sierra de la canción que tanto cantan en los estadios habla de una mujer afromexicana que viene bajando hacia las ciudades de los blancos y mestizos. Nada más ni nada menos que la afromexicana sobre la que Santi canta a voz en cuello.
