7/20/2026
Muy delicada, la piel del Departamento de Estado
*Resumen Mañanera del Pueblo*_Lunes 20 de julio 2026_
prensa 📰 hoy en México 🇲🇽 lunes 20 de julio de 2026
7/19/2026
ICE, con licencia millonaria para abusar

Ronaldo reconoció la voz de su papá Lorenzo Salgado Araujo en un video que circuló en redes sociales. La imagen mostraba a un hombre gritando por auxilio mientras yacía herido, desangrándose en el suelo sometido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Horas antes, como hacía de manera cotidiana, Lorenzo salió de madrugada de su casa para recoger a sus compañeros de cuadrilla y comenzar su larga jornada en su trabajo en la construcción, iba con ellos cuando camionetas sin rótulos ni insignias le cerraron el paso; de allí descendieron los agentes que lo sacaron de su camioneta, lo sometieron y le dispararon.
A Lorenzo lo mataron dos veces: la primera por las arteras balas que cegaron su vida, la segunda despojándolo de sus identificaciones y documentación para hacerlo pasar como “desconocido”.
Hasta hace unos años era obligatorio que los agentes del ICE portaran cámaras corporales, pero el gobierno de Trump se opuso a las cámaras; los agentes que le dispararon a Lorenzo no las llevaban. Pretextaron que lo confundieron con otra persona a quien llevaban días vigilando y lo revictimizaron acusándolo de que supuestamente pretendía usar su vehículo como arma; sin embargo, han salido a la luz videos que contradicen esa versión y muestran el abuso de los agentes; están también los testimonios de los compañeros de Lorenzo, testigos de lo ocurrido.
Acusar a sus víctimas de que supuestamente pretendían usar su vehículo como “arma”, o que los agentes “se sintieron en peligro”, es una artimaña que con más frecuencia usan los integrantes del ICE para excusarse de sus criminales abusos, un guion que se repite una y otra vez, que han usado también en los casos de los estadounidense a quienes han matado, así lo hicieron con Renee Good en enero de 2026, y antes con Rubén Ray Martínez en marzo de 2025.
La misma artimaña usaron también los agentes en Chicago, cuando en septiembre de 2025 le dispararon a Silverio Villegas, originario de Michoacán, de 38 años de edad. La mañana en que lo mataron, Silverio había dejado a sus hijos en la guardería y se dirigía a su trabajo como cocinero, cuando agentes del ICE lo interceptaron. Le dispararon en el cuello.
Ahora, la muerte de Lorenzo a manos de agentes del ICE ha generado movilizaciones, protestas en Estados Unidos, y por parte del gobierno de México la presentación de 17 denuncias penales contra el ICE por el caso de Lorenzo, y los de otros connacionales que han muerto durante los operativos antimigración o durante su confinamiento en los centros de detención que son operados por empresas privadas.
Es tan relevante como necesario el paso que da el Gobierno de México al transitar de las notas diplomáticas a las denuncias formales por los casos de connacionales muertos bajo custodia del ICE, porque además de ir en aumento, son consecuencia de una política antimigración ejecutada por agentes que han hecho cotidianas sus letales prácticas fascistas.
Seis días después de que Lorenzo fue asesinado, en Maine, Joan Sebastián Guerrero, un joven colombiano de 23 años de edad, quien tenía permiso de trabajo e incluso número de seguridad social, también moría cuando los agentes del ICE lo sacaron de su vehículo y le dispararon.
Desde el arranque del segundo mandato de Donald Trump, en enero de 2025 arreció su política antimigración que busca hacer la mayor deportación en la historia de Estados Unidos. Para aplicarla inicialmente al frente del Departamento de Seguridad Nacional designó a Kristi Noem, y al frente del ICE a Gregory Bovino, quienes hicieron un espectáculo de los violentos operativos que ellos mismos encabezaban.
A raíz del escándalo por las muertes de Alex Pretti y Reene Good, Noem fue reemplazada en marzo de 2026 por Markwayne Mullin, y en el ICE de manera interina se dejó a David Venturella, sustituido hace dos semanas por Lancge Schroyer. Han cambiado a las cabezas, pero las prácticas son las mismas.
En junio pasado, un grupo de senadores remitió una carta al Secretario Mullin, y al entonces director interino del ICE, Venturella, para expresarles su alarma ante el aumento de muertes de inmigrantes bajo custodia del ICE. Contabilizaban 50 fallecidos a partir del arranque del segundo mandato de Trump. Recién había ocurrido la muerte de Mamuka Artmeladze, inmigrante georgiano de 43 años de edad, en el Centro Correccional Winn en Louisiana, donde el ICE lo tenía desde hacía cuatro meses.
Señalan en esa carta que las muertes de personas bajo custodia del ICE “deben entenderse en el contexto de las decisiones políticas deliberadas de esta Administración”, ya que, dicen los senadores, el Departamento de Seguridad Nacional “ha expandido agresivamente el uso de la detención, ha intentado someter a amplias categorías de inmigrantes indocumentados a detención obligatoria sin audiencias de fianza individualizadas y ha continuado defendiendo esa política”, con más personas detenidas durante períodos más prolongados, “esto ha ejercido, como era de esperar, mayor presión sobre un sistema que ya padece negligencia médica y condiciones peligrosas”.
“Su administración, o bien no tuvo en cuenta este resultado previsible o procedió a pesar de él”, –le dicen al Secretario Mullin, y al director interino del ICE.
Aluden a un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) que reveló las graves condiciones en que opera el centro de detención ubicado en Texas, (Camp East Montana en Fort Bliss), creado como parte de los planes de deportación masiva del gobierno de Trump, y en el cual al menos tres detenidos han fallecido. Subrayaron los “graves problemas en las condiciones del centro, incluyendo dormitorios insalubres, fallas médicas y una muerte por uso de la fuerza que posteriormente fue declarada homicidio”.
Alertan lo grave que resulta la operación de centros de detención que no tienen las condiciones físicas ni legales adecuadas, cuyas instalaciones están deterioradas, donde no hay un adecuado suministro de alimentación, con deficiencia en el servicio médico, y en los cuales se registran incidentes de uso prohibido de la fuerza.
Señalan además que, contrario a la ley, el ICE está operando con carácter punitivo y que los centros de confinamiento prácticamente operan como cárceles.
Detallan casos de familias con niños detenidas durante periodos prolongados, o personas que por su condición de víctimas estaban en proceso de solicitud de asilo y de visa, y que fueron llevados a esos centros de detención recluidos durante meses. También ciudadanos detenidos por confusión de los agentes.
En esa carta, los senadores pidieron a los funcionarios los registros e información relacionados con las revisiones específicas de cada una de las muertes ocurridas bajo custodia del ICE.
Revisé los registros oficiales que el ICE tiene sobre las personas fallecidas bajo su custodia y se trata de personas originarias de México, Colombia, Cuba, Etiopía, Ucrania, República Dominicana, Vietnam, Haití, Canadá, China, El Salvador, Jordania, Guatemala, Filipinas, Pakistán, Eritrea, Nicaragua, Bulgaria, Camboya, Irán, Afganistán, Georgia.
De los ciudadanos mexicanos muertos en esos centros, el más joven de ellos era Royer Pérez Jiménez, de 19 años de edad, originario de San Juan Chamula, Chiapas. Royer trabajaba en un restaurante en Florida cuando fue detenido en febrero de 2026 y llevado a un centro del ICE. Cuando lo ingresaron su estado de salud era normal, según la ficha de registro del ICE, dos semanas después lo encontraron colgado en una ducha. El informe dice que supuestamente lo encontraron “inconsciente, con una ligadura de tela alrededor del cuello sujeta a un elemento fijo de la ducha”, que “los agentes que acudieron al lugar iniciaron de inmediato maniobras de salvamento, comenzando con la reanimación cardiopulmonar”, pero que murió.
En su informe el ICE dice que fue suicidio, pero su familia ha rechazado esa versión y han pedido que se investigue.
Hay otros casos en similares situaciones: el fallecimiento de Hebert Sánchez Domínguez, según la ficha de registro del ICE: “El 14 de enero de 2026, aproximadamente a las 02:03 horas, un oficial del pabellón encontró al Sr. Domínguez con una ligadura alrededor del cuello, atada a la litera de su celda, y activó el protocolo de emergencia médica. El personal de custodia retiró la ligadura y lo colocó en el suelo. A las 2:05 a.m., llegaron dos enfermeros; al encontrarlo inconsciente, sin pulso y sin respiración”.
Son sólo algunos de los casos de connacionales que han perdido la vida bajo custodia del ICE, cuyas causas y circunstancias, a partir de las denuncias que presentó el Gobierno de México, deberán ser investigadas.
Es en el gobierno de Trump que la agencia (que fue creada en 2003 mediante la fusión de las unidades de investigación y control del Servicio de Aduanas y el Servicio de inmigración), ha cobrado mayor presupuesto pese a su notorio historial de graves abusos por parte de sus agentes.
Al mismo tiempo que se ha recortado abruptamente presupuesto a la ciencia, educación, a los centros de investigación médica, en contraste el dinero no se escatima al ICE, por el contrario: el año pasado el Congreso le asignó presupuesto para que ampliara el número de agentes, y en junio se le autorizaron 70 mil millones de dólares para que junto con la Patrulla Fronteriza refuercen sus operaciones por lo menos hasta el término de la administración de Trump.
Cuando los agentes dispararon y mataron a Lorenzo, lo revictimizaron despojándolo de sus identificaciones y documentos, para llevarlo como “desconocido”. De manera valiente sus hijos han compartido ampliamente ante medios de comunicación quién era su padre, los recuerdos que les deja; se les escucha honrarlo, dignificarlo.
Lorenzo Salgado, originario de Tlatlaya, en el Estado de México, emigró a Estados Unidos hace 35 años y desde entonces trabajaba de sol a sol para sostener a su familia, para la educación de sus hijos “para que nunca nos faltara nada”, han dicho ellos.
En sus palabras: “Mi papá Lorenzo Salgado Araujo fue un hombre humilde, un hombre que nada más quería trabajar, para dar mejor vida para su esposa, nuestra madre, y para mis hermanos. Él se levantaba cada mañana y hacía las mismas cosas cada día: se levantaba, se vestía, agarraba su lonche y se iba al trabajo desde las seis de la mañana hasta las 7, 8 de la noche, 12, 14 horas en el sol de Houston, de Texas, para proveer para nosotros, para darnos de comer, para darnos educación, para que nunca nos falte nada en esta vida”.
De Lorenzo, han dicho sus hijos: “Yo quiero que la gente sepa de mi papá, que siempre nos decía que le echemos ganas en esta vida, que la educación nos va a llevar adelante, yo quiero que mi papá ustedes lo recuerden como un hombre de familia, un aficionado de la Selección de México, de las Chivas de Guadalajara. Que sepan que mi papá fue un hombre honesto, trabajador, que él le dio oportunidades de trabajo a muchas personas, gente venía a nuestra casa, tocaba la puerta para pedirle a mi papá la oportunidad de trabajar con él, que él le dio a mucha gente, a muchos hombres la oportunidad de trabajar con él, para construir casas para la gente de Houston”.
Las muestras de solidaridad y afecto hacia la familia de Lorenzo confirman el profundo aprecio y arraigo que el connacional tenía dentro de su comunidad. A través de la presentación de demandas formales se abre la posibilidad de que su familia, así como las familias de los otros connacionales muertos bajo custodia del ICE, encuentren verdad y justicia.

En días pasados una vocera de la ultraderechas en medios como TV Azteca y Radio Fórmula sentenció que los mexicanos que no pasaran un examen, no deberían poder votar. Comparó ese procedimiento con una licencia de conducir, que le da permiso a alguien para manejar un coche. Su confusión mental no fue bien recibida en las redes y su nombre se hizo viral, junto con sus comentarios de que admiraba al dictador Porfirio Díaz y a que más valía una buena dictadura que una mala democracia. También salió a relucir su vida privada. Pero esta columna no se tratará de esta profesora quesque de derecho constitucional ---imagínense--- de la Universidad del Opus Dei, la Panamericana, sino sobre qué es lo causó la indignación contra ella.
Por principio de cuentas, el derecho a votar no es un permiso de conducir. Es un derecho. La diferencia entre que un Gobierno te autorice a manejar una máquina y votar es tan palmaria que ni siquiera valdría la pena aclararla, salvo porque, al parecer, la ultraderecha está tratando de meter ese debate terco cuando ha perdido ya su idea de que los derechos sociales sólo deberían de ser para unos cuantos. Así que hay va. La licencia de manejar es un privilegio administrativo; es revocable, selectivo y exclusivo. El voto es un derecho que se adquiere en cuanto se cumpla la edad para ser ciudadano, es universal, es decir, para todos, y no requiere que el Estado te lo autorice. Como es un derecho, si te dejan sin el derecho a votar, puedes demandar al Estado, el INE, el sistema electoral por ello. Si no te dan tu permiso para manejar, como es una autorización administrativa, no puedes hacer otra cosa más que volver a intentarlo. Dejarte sin votar implica ser expulsado de la comunidad política que construye la voluntad general del pueblo, que interviene en el diseño de leyes, la idea de Nación, y la expresión de una mayoría de opiniones. Dejarte sin licencia de manejar sólo evita que lesiones a otros si manejas mal o borracha. Pues bien. Esta profesora de derecho constitucional cree que ambas cosas, un derecho soberano y un privilegio administrativo, son comparables. ¿De dónde le vino esa idea?
La idea de que nos deberían de gobernar sólo los sabios se la debemos al primer anti-demócrata que fue Platón. Pero aquí la Miss de Derecho no está diciendo que nos gobiernen los que saben, sino que, quienes los eligen, también tengan que pasar un examen de aptitudes. Esto señala el malestar de la ultraderecha con la política: si no me favorece lo que vota la mayoría, entonces, que no voten más que mis tías de WhatsApp. Confunde la profesora la educación formal con la política y ahí no hay mucho que hacer. Veamos. No existe ninguna relación entre ambas. No hay un vínculo demostrable entre credenciales académicas y la sabiduría práctica y la idea de Nación que trae consigo la politización. Al contrario: los peores saqueadores del país habían estudiado en Harvard y Stanford, como Salinas y Zedillo. Muchos del Gobierno de Vicente Fox venían de la universidad de la profesora. El credencialismo es un tipo de aceptación de un privilegio que parte de un error: que la élite educada es más moral que las clases populares. Que saber la división de poderes, como planteó la profesora, significaría que no votarás por Norma Piña o por Laynez Potisek o por Alcántara que escondían expedientes para que Salinas Pliego no pagara impuestos. Funciona casi al revés. La profesora, por ejemplo, estaba de acuerdo en que se quedara Norma Piña en la Suprema Corte. La gente eligió al primer indígena como Ministro presidente. Nunca antes existieron representantes que provienen de comunidades o del trabajo manual, contra las décadas de autoridades electas que provenían de saber manejar el Excel o mascullar el inglés.
Un Gobierno de las credenciales no es mejor, pero sí es menos representativo. Como escribe Michael Sandel: "Construir una política en torno a la idea de que un título universitario es requisito para un trabajo digno y de reconocimiento social, tiene un efecto corrosivo en la vida democrática: devalúa las contribuciones de quienes carecen de título, alimenta los prejuicios contra los miembros de la sociedad con menor nivel educativo, excluye de facto a la mayoría de los trabajadores de la representación política y provoca una reacción política adversa".
Pero aquí de lo que estamos hablando es de que la sociedad se vuelva tecnocrática, que crea que la información es una limitante para ejercer su derecho a elegir. Eso es fascista ya que excluye a quienes el Estado no considera aptos, es decir, borra la línea que lo hace representar a la sociedad. No la representa, sino que la sustituye. Eso es totalitarismo, esa palabra que tanto les gusta usar para denigrar al demócrata. Y la profesora, además, propone que sea el INE quien sancione quién sí y quién no puede votar. Pero si el INE, cuando quiso dar información política, hizo la caricatura de un chile chipotle que nos regañaba con la enjundia de una influencer que tomó café.
Pero esto no es ninguna novedad de TikTok. En el México del dictador Santa Anna, no podían votar los que no tenían propiedades con un ingreso no menor a 100 pesos oro. Y, vergonzosamente, hasta 1953, las mujeres no votaban por ser incapaces de discernir los asuntos públicos. Lo que hace la profesora de Derecho Constitucional es poner de nuevo a debate una de estas restricciones y no me sorprendería que, como el MAGA en Estados Unidos, propusiera que las mujeres renunciaran a su derecho al sufragio. Oh, pero esperen un momento: ya lo propuso el PAN el Estado de México. Un "voto familiar", es decir, uno donde el padre de familia decida el sufragio de las mujeres y jóvenes.
Pero la despolitización que intenta inocular la ultraderecha no toma en cuenta que los criterios de la política son muy distintos de los de la técnica o de las credenciales académicas. Cuando se habla de saberes, la política responde con persuasión moral. Conducir un país o una de sus instituciones es tener autoridad moral y política, virtud cívica, que es entender la voluntad general y la continuidad del país en el futuro. Un proyecto de Nación no es algo que se sienta a escribir un magnate del papel de baño, sino la construcción colectiva de escenarios de bienestar, decisiones sobre lo que es justo y bueno. Cuando la tecnocracia habla de información, la política habla del contexto de esos datos. La idea de que todos deberíamos coincidir en los hechos —como una base previa para hacer y hablar de política— para luego pasar a debatir nuestras opiniones y convicciones, es una pretensión tecnocrática. El debate político suele ser sobre cómo identificar y caracterizar los hechos relevantes para la controversia que se va a debatir. Quien logra enmarcar los hechos ya tiene gran parte de la discusión ganada. Contrariamente a lo que sostenía el asesor de Richard Nixon, Daniel Patrick Moynihan ---ese que dijo que todo mundo tiene derecho a su opinión, pero no a sus propios hechos---, nuestras opiniones orientan nuestras percepciones y no al revés: porque tengo un sesgo busco cierto marco para mi percepción. Las opiniones no surgen espontáneamente sólo después de que los hechos han quedado establecidos de manera definitiva. Los anteceden. Los hechos nunca dejan de ser interpretados. Son política. De lo que trata la política no es de asuntos científicos que deban responder los expertos. Son cuestiones sobre el poder, la moralidad, la autoridad y la confianza; la soberanía, el pueblo, la continuidad de la Nación en el tiempo, es decir, son cosas que conciernen a los ciudadanos de una democracia. Para ello no hay exámenes. Hay sentido común. Hay debate político. Saber pasar un examen no es lo mismo que estar informado. Estar informado no es lo mismo que ser justo. No existe algo como "votar bien", como decía Mario Vargas Llosa cuando los latinoamericanos votaban sólo por sus amigos fascistas o libertarios o "votar mal", cuando lo hacían por la izquierda. Lo que sí existe es gobernar mal, cuando los gobernantes ven por sus intereses personales o de los grupos que los llevaron al poder, y no por la voluntad general. Cuando salvaron a los banqueros y nos hicieron pagar sus deudas. Cuando enriquecieron a sus hijos y a ellos mismos y sus compadres. Cuando declararon guerras que nadie pedía. Cuando privatizaron el subsuelo y mataron maestros. Eso es gobernar mal.
Y es que ahí está el punto crucial de la indignación contra la profesora influencer. Una clasista de historia de la democracia no le vendría mal a ella que aboga por restringir un derecho universal. Un asunto que se entendió durante la Revolución Francesa fue que la soberanía residía en el pueblo. Es decir, que el alcance de las decisiones de una Nación estaba íntimamente relacionada con la voluntad general, que no era la suma de voluntades individuales, sino la construcción de algo mayor que la suma de sus partes. Eso era la República. Aunque el voto sea individual jurídicamente, en lo político es colectivo. El sujeto de la representación no es el individuo que vota, sino la Nación, una colectividad total e indivisible. Los votantes somos autónomos e iguales. Eso da como resultado la proyección de uno mismo en relación con los demás. Ya lo he dicho en otra columnas: es un efecto de la imaginación el votar para beneficiar a quienes nunca conoceremos. Es ser parte de una Nación. El pueblo es su principio. El pueblo es su verdad en tanto vínculo social. En la conversión del Tercer Estado en Asamblea Popular, uno de sus integrantes, Emmanuel Sièyes, entendió que la universalidad del sufragio era para terminar con los privilegios que tenían los aristócratas frente a las clases populares en las decisiones del Estado. En el proceso de liberación del pueblo señaló tres momentos: congregarse y unirse, regenerar y, finalmente representar. En ese camino, hay dos enemigos de la República: el extranjero que complota para desmoronarla y el interno que es la nobleza, la aristocracia y la iglesia. En el caso de la 4T como revolución pacífica, lo que tenemos es a un pueblo-acontecimineto en 2018, que es la irrupción de 15 millones de votantes que no habían participado en la elección anterior y que esos 15 millones extra, para dar un total de 30 millones, fuera por Andrés Manuel. El lépero, el obrero, el estudiante, son a los que representa el pintor Delacroix en La Libertad guiando al pueblo de 1830. El pueblo son los que irrumpen. Así, el Gobierno representativo no constituye una nueva clase social o una élite aristocrática, sea por sangre o ahora por títulos universitarios, sino que son, por los votos, expresados de la voluntad general. El punto de la democracia es que su representación política no es ni por saber o riqueza, sino por confianza, a la que los revolucionarios franceses llamaron "electricidad moral" entre votante y representante. Confiar en este y no en oro para detentar la autoridad es propio del espacio político. El hecho de que ese espacio sea dominado por el pueblo, le enfurece a la ultraderecha que busca restringir su soberanía como se pueda, aunque sea proponiendo exámenes.
La política democrática no es la de los hombres notables por su riqueza o por sus erudiciones, sino de los que, como todos nosotros, no queremos distinguirnos, sino integrarnos a una totalidad mayor, con propósitos morales, con formas que nos consulten, invoquen, y nos personifiquen en cuanto voluntad colectiva. Eso es lo que le molesta a la ultraderecha que sólo ve gente que no debería participar y, con frecuencia, aparecer en público. La plebe, el lépero, el naco. Por eso su insistencia en llamar a los militantes del partido mayoritario: "morenacos".
Así que están reaccionando como pueden a esos 15 millones de votos de Andrés Manuel, más otros seis millones agregados por la actual Presidenta. Una forma de restringir el voto. Pero se equivocan por obra de un prejuicio que no se debe a ninguna evidencia ni dato disponible: que los léperos y los ricos votan de distinta manera. No es así. Para clave está la elección de 2024, donde Claudia arrasó en todas las clases, regiones geográficas, y niveles educativos. La política no es sociología. No es como creen los gringos que obedece a intereses de grupos o a campañas publicitarias. Hay algo que la ultraderecha no alcanza a entender y es la dimensión moral de la política. No es una muestra estadística de un interés de grupo, es la construcción de esa ficción llamada Nación. Ellos creen, por ejemplo, que los 42 millones que reciben apoyos sociales no deberían de poder votar porque son un grupo de interés o que los que Genaro García Luna señalaba como narcotraficantes deberían de morir ejecutados en la calle o en una universidad. Hay una dimensión moral de la política democrática. En ella, los electores buscan que la política que está bien en las élites también esté bien en el resto. Lo que antecede al derecho a mandar y al de elegir les molesta y se llama soberanía popular. O como lo escribió Jacques Rancière en el Odio a la democracia: "El escándalo está aquí: un escándalo para las personas de bien que no pueden admitir que su nacimiento, su antigüedad o su ciencia vayan a inclinarse ante la Ley de la suerte".
Y los nacos no lo hemos hecho mal: Andrés Manuel sacó de la pobreza a 13.5 millones de mexicanos. Claudia Sheinbaum redujo los delitos a la mitad. Vamos bien, aunque la élite de la sapiencia y la riqueza opine lo contrario.
Los muertos por el ICE no verán el Mundial
Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
"No nos olvidemos de la gente que no podrá ver el Mundial porque les han asesinado. Como a los 17 mexicanos, a los colombianos".

El ICE ha asesinado a 17 mexicanos en sus redadas y detenciones en EU. Uno podría pensar que un hecho así cometido por un país extranjero contra compatriotas debiera suscitar una respuesta unánime de todas las fuerzas políticas de un país. Pero no es así, porque para la derecha, para el PRI y el PAN, pesa más atacar al gobierno de izquierda y congraciarse con Donald Trump que defender la dignidad de sus connacionales. Y es curioso porque esta gente dice que va con la Selección Nacional de su país pero desprecian a la propia gente de su país. Les pasa como con la interrupción voluntaria del embarazo: están en contra, pero luego les da lo mismo que los niños trabajen, se mueran de hambre, no tengan medicinas o no puedan ir a la escuela.
El ICE ha asesinado a un colombiano en su carro delante de su hija de tres años y el ultraderechista y abogado de narcos Presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, no ha dicho nada, no se sabe si porque también tiene la nacionalidad estadounidense o porque no criticar a Trump es más importante que defender a su gente. Hizo la campaña electoral vistiendo la camiseta de la selección nacional de Colombia. La derecha española hace exactamente lo mismo. Y uno no sabe si hoy Milei irá con la Selección Argentina o con los ingleses.
El ICE mata a tu compatriota para que tú tengas miedo. Igual que Netanyahu ha masacrado a los palestinos para que todos los árabes estén asustados de que les pueda pasar lo mismo. Abelardo de la Espriella, el Presidente fake de Colombia quiere tomar posesión no en el Congreso, como dice la Constitución, sino en una cuartel, como un adelanto de un Presidente, abogado de narcos, que confía más en los fusiles y las balas que en los votos y las leyes. En España acaban de condenar al hermano del Presidente Pedro Sánchez por una plaza en un conservatorio de música. La sentencia dice que “No queda acreditado que la plaza se creara a petición de este último o de persona del entorno del beneficiario" ni para "favorecer a Pérez-Castejón por su relación de parentesco con quien era una figura política señera y futuro Secretario General del PSOE". Es decir, que en España, los jueces pueden condenar a alguien sin pruebas. Ya pasó con la gente de Podemos y con los independentistas, pero el PSOE en aquel momento miró para otro lado. Nadie debe mirar para otro lado cuando hay una injusticia, porque es probable que regrese como un boomerang y entonces te golpee.
Visto cómo se las gasta el ICE con los inmigrantes, alguno habrá que piense que al final tenemos suerte de que no nos pase nada. Claro, si miramos lo que les ha pasado a los palestinos, podemos estar contentos de que no nos bombardeen en nuestra casa y nos maten junto a nuestros familiares. Hay muchos periodistas a los que les pagan para que piensen así. O, por lo menos, que escriban así.
Siempre los castigos tienen un poso disciplinador. Para que nadie vuelva a hacerlo. Por eso, cuando los castigados reinciden en la desobediencia, se convierten en algo realmente peligroso para las élites. Porque indica que no tienen miedo. Por eso siguen disparando contra Andrés Manuel López Obrador, contra el "Che" Guevara, contra Chávez, hasta contra la Unión Soviética y los comunistas, que ni existen, y contra cualquiera que en la política, en el periodismo, en la academia entiendan que les molestan. Porque si no les molestas, te dejan en paz.
Vengo observando que el Mundial de fútbol no deja solamente ruido por su enorme mercantilización, por el precio de las entradas, por las injerencias políticas, por el uso del VAR o de la hipócrita “pausa para hidratación” que sólo sirve para darle más espacio a los anuncios y comerciales. Me parece más preocupante que el peor efecto de este Mundial de fútbol sea la división entre los latinoamericanos. Las simpatías en el continente se han ido hacia las selecciones africanas e, incluso, a favor de los noruegos o de algún pequeño país centroeuropeo antes que apoyar a los que, en algún momento, se veían como “hermanos latinoamericanos”. Lo que unen los terremotos, el Papa Francisco y la izquierda, al final lo separa un Mundial.
Es muy difícil que la política quede fuera del Mundial, cuando un tipo como Infantino, el presidente de la FIFA, ha hecho todo lo que estaba en su mano para que lo que no fuera mercantil fuera político, por ejemplo inventarse un premio para entregárselo a Donald Trump o quitarle una tarjeta roja a un futbolista gringo previa reclamación del Presidente norteamericano. No es la “politización” del fútbol -los que hemos jugado desde pequeños al fútbol en el barrio sabemos que el fútbol claro que también es política- sino la conversión de algo tan grande como la competición de selecciones nacionales del mundo en un entramado turbio, mercantil, interesado, vulgar y cobarde donde pesan más las apuestas en línea por internet que la pasión de defender los colores del país, uno de los consuelos que tenemos los humanos para dotarnos de una identidad que nos ayude a burlar la muerte, siempre que no convirtamos el fútbol en un sucedáneo de la guerra.
Si hay política, hay conspiración. Igual que Trump ha injerido recientemente en las campañas electorales en Honduras y Colombia, no hay que descartar que, visto el poco lustre de la selecciones gringa, haya hecho mañas para ayudar a alguna selección de algún país donde su Presidente esté especialmente inclinado ante su figura. Poder, pues puede haberlo hecho, pero luego Infantino tendría que haber presionado a los árbitros para que ayudaran, lo que va haciéndose más complicado. Y esto no significa creer que, como los jueces, el de los árbitros sea el ramo profesional más honesto del planeta. Es verdad que algunos comportamientos arbitrales parecen un chiste, pero para afirmar que ha habido corrupción, debieran pronunciarse las autoridades correspondientes. Conspiraciones las justas.
Hablando de chistes, los comentarios sarcásticos y los memes son inevitables, porque la situación en el mundo es grave pero no es seria. Cuando alguien dice que si Argentina ganase el Mundial igual Milei y Messi le entregaban las medallas a Donald Trump como hiciera María Corina Machado con el Nobel, pues están sembrando en tierra abonada. En América Latina demasiada gente no ha querido que gane Argentina y eso es un desastre. Porque costó mucho que el continente creara la UNASUR y la CELAC, y esas integraciones regionales necesitan emociones. Pero claro, es que es el Presidente de ese país, Milei, el que dice que las Malvinas son inglesas.
Y luego están las grandes figuras. Messi, un jugador espectacular, no es Maradona, porque con Maradona vibraban aficionados y no aficionados de todo el mundo, dentro y fuera de la cancha, mientras que con Messi, especialmente después de su flirteo con Trump, sólo se vibra cuando hace magia con las piernas. Maradona humilló a los ingleses de las Malvinas con aquel gol con la mano –“que se jodan”, se escuchó en todo el país- mientras que Messi humilló a todas las víctimas de Gaza al simpatizar con alguien que ha apoyado un genocidio y que persigue y mata latinos con el ICE.
Claro que hay política en el fútbol. El expresidente de España, Mariano Rajoy, ha insultado a Francia y a los franceses con dos únicos objetivo: acercarse cada vez más a la extrema derecha -algo que ocurre en todo el mundo- y generar dificultades al gobierno de Pedro Sánchez. Es decir, para la derecha española, como para la latinoamericana, es más importante ganar el gobierno que favorecer al país. Su supremacismo lo enmascaran en la Patria, pero es personal. Porque, como le comentaba Mussolini a su amante en su última etapa o lo expresó Hitler al final de la guerra, desprecian en el fondo a sus propios pueblos.
De manera muy chusca, muy vulgar, el expresidente español, Mariano Rajoy, del Partido Popular ha afirmado que los jugadores de la selección francesa “no son franceses”. El argumento no es que no hayan nacido en Francia -sólo tres no han nacido en el país- sino que son negros y árabes, y sus antepasados no pelearon al lado de Juana de Arco. Vamos, que son africanos y árabes. Ya no es sólo negar que esos jugadores están en la selección porque Francia ha sido una potencia colonial -lo que, tarde o temprano, genera mestizaje-, sino que regresa a una concepción de nacionalidad que es más propia del fascismo, el nazismo, el colaboracionismo y el franquismo, que busca arios, de piel blanca, con ideología supremacista para ver buenos ciudadanos. Pero son tan idiotas que ni siquiera saben que Alexandre Dumas, el inmortal francés autor de Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo, era hijo de un general negro y nieto de una negra esclava antillana.
La religión debe estar separada del Estado para que no vayamos hacia atrás en la consecución de derechos. Los que quieran hacer religión debieran irse a los templos y dejar los parlamentos. Pero eso no va a pasar, así que los defensores del laicismo vamos a tener mucho trabajo. En la misma dirección, no hay que convertir el fútbol en una disputa política, pero tampoco seamos ingenuos y pensemos que, como la propia vida, puede estar al margen de lo que nos pasa. Ayuda más Francisco que Juan Pablo II y Maradona que Messi. Y no nos olvidemos de la gente que no podrá ver el Mundial porque les han asesinado. Como a los 17 mexicanos, a los colombianos, a tanto inmigrante legal o sin papeles. O a Mohammed al-Wahidi, un destacado trabajador humanitario y director de relaciones públicas del comité egipcio en Gaza, que organizó las pantallas allí para que se pudieran ver los partidos. Israel lo ha asesinado.
Y, mientras tanto, que gane el mejor.
Ganadores y perdedores políticos del Mundial

El vacío post-Mundial está próximo y el cuerpo lo sabe. Tras una buena actuación a secas de la Selección Mexicana, sentada en los anchos hombros del anfitrión, y una calidad del torneo por encima de lo esperado tras la expansión a 48 selecciones, toca turno a los cortes de caja. En este evento, la política ocupa un asiento en primera fila. Tres ganadores y tres perdedores son identificables en esta videocolumna. La pelota no se macha, dicen los puristas, aunque en verdad siempre ha estado enlodada.
Ganadores
La FIFA. Es cierto que la imagen de Infantino salió dañada por la intromisión de Donald Trump en el caso Balogun, que erosionó la credibilidad del deporte. Pero la organizadora del Mundial nunca ha sido acongojada por una mala prensa. En el fondo, la maximización de ganancias es su meta última, y vaya que el Mundial 2026 facturó como Shakira. Sports Value estima a partir de los Informes Anuales de la FIFA que los ingresos totales del torneo rondan los 10 mil 900 millones de dólares en 2026, lo que supone un aumento del 56 por ciento en comparación con Qatar 2022, que generó siete mil millones de dólares. La especulación desatada por los boletos, hoy convertidos en codiciados activos de reventa—facilitada por la oferta controlada, las tarifas dinámicas y la globalización—, encarna la danza del dinero tras bambalinas. El Mundial vende, está claro, pero las ganancias no gotean. En cambio, costos como el congestionamiento vehicular, la inseguridad en zonas turísticas, la inversión en infraestructura y el ausentismo escolar y laboral sí que son compartidos entre la población.
Javier Aguirre y Televisa. El técnico era reacio a tomar las riendas de la Selección, hasta que una llamada del exejecutivo de la televisora y entonces “alto comisionado” de la Femexfut, la “Bomba” Rodríguez, torció la voluntad de quien antes fue bombero en dos ocasiones (2002 y 2010). Después de Qatar 2022 y una eliminación temprana que afectó los flujos de ingreso del futbol mexicano, Televisa temía un nuevo ridículo y un golpe a la entrada extraordinario de patrocinios de cada cuatro años. No obstante, el quinto partido contra Inglaterra no sólo representó generosas ganancias, sino que atemperó las críticas a un proceso mundialista accidentado por los despidos de Diego Cocca y Jaime Lozano. "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie", escribía Giuseppe Tomasi di Lampedusa en la novela El gatopardo, la cual dio origen al término político "gatopardismo". Pues bien, con el cambio de ánimo de la afición, el control del futbol mexicano como mercado—que a su vez favorece los ingresos de las televisoras mediante un subsidio cruzado—está garantizado unos años más.
Claudia Sheinbaum. La expectativa del Mundial en México era baja. El retraso de la remodelación del aeropuerto y otras obras alimentaron la crítica legítima. No obstante, el Gobierno apretó tuercas y estuvo a la altura del evento. El transporte no colapsó; el turismo, si bien no cumplió las expectativas de tráfico, reportó experiencias favorables a la imagen del país, y el crimen organizado, que de acuerdo a la oposición iba a adueñarse de los encabezados, nunca se manifestó. Como puntos extra, la ausencia de la Presidenta en los palcos VIP neutralizó las quejas por los altos costos al aficionado y evitó una proyección elitista de un Gobierno con un discurso popular.
Perdedores
Samuel García. El Mundial es la vaca de ordeña de la FIFA. Es un activo cuatrienal inmejorable que extrae hasta la última gota de ingresos por publicidad, taquilla dinámica, derechos de transmisión y merchandising. Poco importa que el grueso de los costos de infraestructura, seguridad pública, transporte y faltantes fiscales corra a cuenta del Estado: ogro en tiempos de vacas flacas, filántropo cuando el establo rebosa. Gobernantes como Samuel García facilitan un terso trueque de favores. El político de MC empeñó su menguante capital político en la sede mundialista y en el éxito de la Selección holandesa, a quien saló ante el ojo del aficionado. Además, el Gobernador de Nuevo León reforzó su imagen elitista con una continua presencia en los estadios, ufanándose de una transferencia no pecuniaria de recursos a su persona por los favores logísticos prestados. Desde la comodidad de cabinas y palcos, la FIFA bien vale una adecuación presupuestal.
Los argentinos, en general. El arbitraje favorable a la Selección sudamericana fue flagrante. Ciertamente, la mano amiga de la FIFA hacia anfitriones y campeones vigentes siempre ha estado presente. En el caso argentino, habría que sumar la visita de Messi a la Casa Blanca y la relación de Milei con Trump, quien a su vez goza de los favores del presidente de la FIFA. A un lado de Gianni Infantino, Joseph Blatter queda como la Madre Teresa de Calcuta, y Argentina saca provecho. La investigación del FBI a la Asociación de Futbol Argentino (AFA) por presunto lavado tras una larga disputa política con Javier Milei afecta la imagen del futbol nacional y del país en general. Las sospechas de balones enlodados por el pantalón largo son reforzadas por denuncias como la del exárbitro Eduardo Brizio, quien acusó que arbitrajes como el que eliminó a Egipto del Mundial restan credibilidad al deporte. Ganar sin la percepción de juega limpio equivale a victoria pírrica.
Ricardo Salinas Pliego. El magnate pifió al menos tres veces al haber: (1) provocado la viralización del hashtag #LaPerritadeTrump, (2) propagado la versión de que el narcotráfico había amenazado a los jugadores de Ecuador en territorio mexicano, y (3) frecuentado a Eduardo Feinmann y alimentado el crecimiento del portal digital La Derecha Diario, que divulgó la campaña de odio del comunicador argentino. El común denominador del triple yerro es la incubación de una imagen personal anti-nacionalista, que suele costar caro en las urnas. Nació un buen caso para pensar que el dueño de TV Azteca sepultó cualquier aspiración seria de buscar la Presidencia en 2030, si acaso alguna vez tuvo opciones reales. Debatiblemente, el tío más rechazado de la televisión fue el mayor perdedor por el paso del huracán político que es el Mundial, que retorna a un estado de hibernación de cuatro años.
