3/09/2026
prensa 📰 hoy en México 🇲🇽 lunes 9 de marzo de 2026
3/08/2026
Mujeres en la periferia: resistir desde la raíz
Habitar la periferia no es solo vivir en los márgenes de la ciudad; es sostener una batalla diaria por el territorio, la memoria y la identidad. Marlene Vizuet Morales, comunicadora y descendiente zapoteca, convierte la resistencia cotidiana en Cuautepec en un acto político: reconstruir sus raíces desde la palabra y la comunidad
Texto y fotos: Andrea Amaya
Desde las faldas del cerro del Chiquihuite, en el norte de la capital, Marlene Vizuet Morales reconstruye su identidad y desafía las distancias de una urbe que margina lo que no habita en su centro. Comunicadora, académica y madre, Marlene recorre los límites de la Sierra de Guadalupe: un territorio donde la resistencia no es una opción, sino el paisaje cotidiano.
Ella prefiere ser llamada Len. La elección no es casual; es una adaptación a la fonética zapoteca, esa raíz que durante generaciones permaneció en silencio en su hogar y que hoy reivindica como un acto político y de sanación.
https://piedepagina.mx/mujeres-en-la-periferia-resistir-desde-la-raiz/
Ella es una mujer de contrastes. Se define como soñadora por convicción pero persistente por necesidad. Su historia es el espejo de miles de mujeres que habitan las periferias, allí donde el transporte público se vive como una condena de horas y donde la identidad indígena, a menudo, tuvo que ocultarse bajo el manto del progreso.
Voz, raíz y territorio
Para Marlene, el acceso a la formación académica no fue un proceso lineal, sino una conquista. Tras enfrentarse a la exclusión del sistema universitario convencional, donde un par de aciertos en un examen definen el destino de miles, encontró en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) un espacio para pensarse desde la periferia. Sin embargo, habitar la academia desde los márgenes exige un rigor físico que el centro de la ciudad suele ignorar.
«Vivir en la periferia es un deporte extremo. Representa una carga mental constante: planear tiempos, organizar cuidados y cargar con el cansancio acumulado de años de traslados; tres horas de ida y tres de vuelta», afirma.
Su interés por la comunicación nació de una curiosidad temprana: las horas frente al radio escuchando Chiapas: Expediente Nacional, con Eugenio Bermejillo. Aunque en aquel entonces no descifraba por qué le cautivaban tanto las noticias sobre las luchas comunitarias, hoy entiende que esa pasión era, en realidad, la búsqueda de su propia raíz.
La palabra viva como resistencia
Con el tiempo, Marlene trazó el hilo conductor entre su labor intelectual y sus ancestros. Su abuela y su madre son originarias de la Sierra Norte de Oaxaca, de la comunidad Latzi Duu’, en español San Juan Evangelista Analco; sin embargo, como tantas mujeres de su generación, su madre migró a la Ciudad de México a los 16 años huyendo de la precariedad. Al llegar, se enfrentó a un racismo estructural que la obligó a silenciar el zapoteco como mecanismo de supervivencia.
«No nos lo enseñó para protegernos; quería evitar que nos discriminaran por “no hablar bien”. A pesar de esto, mi mamá nos transmitía su lengua a través de la comida y la cercanía con la comunidad en las fiestas y visitas familiares», relata Marlene.
Esta herencia de resistencia la acompañó hasta su formación profesional, donde volvió a enfrentarse con prejuicios. Durante su maestría en Comunicación y Política, una profesora cuestionó su investigación sobre cómo las mujeres indígenas reconfiguran su identidad mediante la comunicación comunitaria. La respuesta de la docente fue tajante: «Las mujeres indígenas están en la montaña, no haciendo comunicación».
Ese juicio, lejos de frenarla, fue un motor. Actualmente, Marlene cursa el doctorado en Desarrollo Rural en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde investiga la producción sonora como una vía de reconciliación con la lengua zapoteca —de la variante Ka titsa’ ki’ ri’ u’— en el pueblo de sus ancestras. Además, es profesora investigadora de la Universidad de las Lenguas Indígenas de México (ULIM).

Resistir en lo cotidiano
Para Marlene, la resistencia no siempre ocurre en las grandes avenidas, sino en los gestos más habituales:
«Hay resistencias desde lo cotidiano. Para mí, un acto político es decirle a mi hija “buenos días” en zapoteco; es haberla nombrado Edani’ (llovizna), para que ella fluya. Es hacer presente todo lo que se nos negó por muchos años».
Bajo esa misma premisa, la comunicadora insiste en que es necesario reconocer el legado de quienes nos precedieron:
«Creo que es fundamental despertar la curiosidad por lo cercano y conocer las historias de las mujeres que nos rodean. Es valioso preguntarnos quién fue nuestra mamá, qué hizo nuestra abuela, o quiénes son nuestras vecinas y maestras. Al adentrarnos en los relatos de estas mujeres de a pie con quienes compartimos territorio, visibilizamos sus testimonios para que sirvan de inspiración; al final, es su camino el que nos ha permitido ocupar los espacios que habitamos hoy».
Pie de Página
Portal periodístico independiente, conformado por una red de periodistas nacionales e internacionales expertos en temas sociales y de derechos humanos.
prensa 📰 hoy en México 🇲🇽 domingo 8 de marzo Día Internacional de la Mujer 2026
3/07/2026
Este 8M la resistencia crece en Latinoamérica y el Caribe: IPAS LAC
Escrito por IPAS LAC
Frente a este escenario, la respuesta no ha sido el silencio. Miles de defensoras, organizaciones sociales, profesionales de la salud, educadoras y activistas continúan trabajando por el acceso a estos derechos, incluso en contextos adversos.
“Cuando los derechos sexuales y reproductivos se cuestionan, defenderlos es también defender la democracia”, señala Diana Moreno Pabón, directora Ejecutiva de Ipas Latinoamérica y el Caribe (Ipas LAC), al subrayar que la región vive un momento de tensiones, pero también de organización y esperanza. “Lo que está en juego es la posibilidad de que millones de personas vivan con autonomía, información y dignidad”.
En toda la región, voces diversas siguen acompañando, informando y defendiendo los derechos sexuales y reproductivos, demostrando que los avances existen porque hay personas que los sostienen todos los días. Desde quienes garantizan el acceso a la interrupción legal del embarazo hasta quienes impulsan educación sexual integral, acceso real a métodos anticonceptivos y políticas públicas basadas en evidencia.
“Aquí seguimos”
En el marco del 8 de marzo, en Ipas LAC recogimos testimonios en distintos países latinocaribeños para visibilizar a quienes trabajan en el avance de estos derechos en contextos adversos. “Aquí seguimos”, afirman defensoras y activistas que, pese a la desinformación, el estigma o la criminalización social y penal, continúan ampliando el acceso efectivo desde el territorio.
- “Aun enfrentando la política de la crueldad, aquí seguimos avanzando porque estamos en resistencia”. Majo Corvalán, Asociación por los Derechos de las Mujeres, Argentina.
- “Reconocemos que, en contextos restrictivos, el simple hecho de sostener espacios feministas y de formar lideresas genera incidencia y también la posibilidad de una victoria comunitaria”. Vanessa Siliezar, Unidad de Desarrollo Integral de la Mujer y la Familia (UDIMUF), Honduras.
- “Aquí estamos porque una vida digna, y que valga la pena vivirse, es algo que va a pasar si lo construimos todes juntes. Y eso me convoca, me convoca a intentarlo”. Laura Valenciano, Realizing Sexual and Reproductive Justice, Costa Rica.
Latinoamérica y el Caribe ha demostrado que los avances e intentos de retroceso conviven en un mismo escenario. En este contexto la acción colectiva ha sido determinante para proteger libertades, fortalecer marcos legales y exigir su implementación efectiva.
Este 8M, no solo convoca a la movilización y a la memoria histórica. Es también un recordatorio de que los derechos conquistados requieren ser sostenidos colectivamente.
Conoce la historia del 8M «Día Internacional de la Mujer»
Escrito por La Redacción
El 8 de marzo como día conmemorativo fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1975 y dos años más tarde fue proclamado por su Asamblea, aunque sin duda, esta fecha encuentra sus orígenes en las manifestaciones de las mujeres quienes reclamaban a comienzos del siglo XX el derecho al voto, así como mejores condiciones de trabajo, ciudadanía e igualdad.
También ese año fue declarado el Año Internacional de la Mujer y las Naciones Unidas conmemoraron por primera vez el Día Internacional de la Mujer. Dos años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas formalizaron oficialmente el día, pese a que su primera celebración se remonta al 28 de febrero de 1909, cuando el Partido Socialista de América designó el día en recuerdo de la huelga de trabajadoras del sector textil el año anterior en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Desde esa fecha la ONU y sus agencias han trabajado en la lucha de género de manera incansable. Los grandes resultados y propuestas se materializaron en 1995 con la aprobación de la Declaración y la Plataforma de Beijing, una hoja de ruta histórica firmada por 189 gobiernos, que establece la agenda para la materialización de los derechos de las mujeres.
Cuatro años después, en 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), el instrumento internacional más exhaustivo, que tiene como principal objetivo proteger los derechos humanos de las mujeres. La Convención exigió que los Estados Miembros eliminen la discriminación contra las mujeres en la esfera pública y privada, incluido el ámbito familiar, y se propuso alcanzar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, tanto en las leyes como en la vida real.
Cabe resaltar que la CEDAW es el segundo instrumento internacional más ratificado por los Estados Miembros de la ONU, el cual México firmó en 1980 y lo ratificó el 23 de marzo de 1981.
Este Día internacional se conmemora alrededor del mundo para hacer conciencia sobre la importancia de empoderar a las mujeres en todos los entornos, proteger sus derechos y garantizar que éstas puedan alcanzar todo su potencial; de igual forma sirve para visibilizar la desigualdad y discriminación que aún viven las mujeres en todo el mundo, así como hacer efectivos sus derechos, incluyendo la necesidad de eliminar la brecha salarial, a fin de que las mujeres reciban la misma remuneración por realizar el mismo trabajo que los hombres, incrementar la presencia de las mujeres en puestos de liderazgo y eliminar la doble jornada de trabajo.
Con información de Naciones Unidas y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Primeras manifestaciones
Se conmemora el Día Internacional de la Mujer en numerosos países europeos y en Estados Unidos. La fecha fue el 19 de marzo en conmemoración de la Revolución y de la Comuna de París. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.
Derecho al voto en Rusia
Como reacción ante los dos millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres de Rusia escogieron el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de «pan y paz». Los dirigentes políticos criticaron el oportunismo de la huelga, pero ellas la hicieron de todos modos.
Cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces por la Rusia zarista, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.
Estados Unidos
De conformidad con una declaración del Partido Socialista de los Estados Unidos de América, el día 28 de febrero tuvo lugar el primer Día Nacional de la Mujer, tradición que se siguió al último domingo de febrero hasta 1913. No obstante, un hito relevante del movimiento de mujeres en Estados Unidos se remonta a 1848.
Mujeres indignadas por la prohibición que impedía a las mujeres hablar en una convención contra la esclavitud, las norteamericanas Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, congregan a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres (Nueva York).
En el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la primera guerra mundial, las mujeres rusas conmemoraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero, organizando mítines clandestinos. En el resto de Europa, las mujeres organizaron reuniones en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con el resto de mujeres.
En medio de los estragos de la Primera Guerra Mundial, tuvo lugar en La Haya (Países Bajos) una gran reunión de mujeres el 15 de abril. Participaron más de mil 300 mujeres provenientes de 12 países.
Incendio en la Fábrica
El de 25 de marzo de 1911, más de un centenar de mujeres murieron en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, suceso violento que señaló las pésimas condiciones laborales en las que se encontraban las trabajadoras, en espacial las inmigrantes. Este hecho fue uno de los hechos más simbólicos de la conmemoración pero no fue el único.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el 8 de marzo comenzó a tomar protagonismo en muchos países incluso antes de ser reconocido por la ONU.
Dinamarca
En Copenhague (Dinamarca), cientos de participantes de 17 países reunidas en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (la primera había tenido lugar en 1907) decidieron organizar anualmente una jornada de la mujer teniendo por objetivo reforzar su lucha para obtener el sufragio de las mujeres.
Mujeres en México trabajan más en la informalidad o con jornadas extendidas en el ámbito formal
Ciudad de México. En México, más de la mitad de las mujeres ocupadas en el mercado laboral lo están en la informalidad; toda vez que, entre las mujeres que se observa una mayor subocupación, -es decir, que aún teniendo un empleo manifiesta la necesidad y disponibilidad de trabajar más horas a la semana-, tienen niveles de instrucción de medio superior y superior, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, el Inegi precisó que en México hay alrededor de 103.1 millones de personas de 15 años y más, de las cuales 53.1 por ciento (54.7 millones) son mujeres y 46.9 por ciento (48.3 millones) son hombres.
Con datos al tercer trimestre de 2025, el Inegi destacó que de la población femenina, 24.3 millones de mujeres están ocupadas en el mercado laboral, el 55.9 por ciento (13.6 millones) se empleó en la informalidad, --sin seguridad social, prestaciones ni registro fiscal, principalmente--.
Según posición en la ocupación, 9.4 por ciento se desempeña como trabajadora no remunerada, una proporción de más del doble que entre los hombres (4.5 por ciento). En tanto, 3.5 por ciento de las mujeres es empleadora, mientras que el porcentaje de hombres en el mismo rubro fue de 6.7 por ciento.
Entre las mujeres se observó una mayor subocupación, detalló el Inegi, en aquellas que contaban con niveles de instrucción medio superior y superior (39.7 por ciento) y con secundaria completa (35.3 por ciento), en comparación con los hombres con niveles de instrucción similares (36.8 y 32.3 por ciento, respectivamente).
Violencia de género en el trabajo: las señales de alerta que NO debes ignorar y cómo puedes actuar
Yareli Rafael
¿Alguna vez has sentido que tus ideas en el trabajo solo son escuchadas cuando las dice un hombre? ¿Te han asignado tareas de limpieza u organización que no te corresponden? La violencia de género en el entorno laboral va mucho más allá de los gritos, puede que se disfrace de "bromas", falta de oportunidades o exigencias que agotan tu salud mental.
La psicóloga feminista Elia Paulina González define a esta violencia como cualquier acto de poder que utiliza el género para controlar, excluir o dañar a una mujer con el objetivo es promover la idea de que las mujeres son "menos capaces" o están "disponibles" para todo.
¿Cómo identificar la violencia de género en tu trabajo?
No siempre es fácil notar cuando se está viviendo violencia, especialmente cuando se trata de violencia simbólica o psicológica. Sin embargo, existen señales muy claras que la experta invita a reconocer:
El gaslighting laboral: cuando cuestionas una injusticia y te responden que "eres muy sensible" o que "te falta liderazgo".
Asignación de tareas de cuidado:pedirle a una mujer que sirva el café o coordine los festejos de la oficina solo por ser mujer, mientras sus compañeros hombres se enfocan en tareas de crecimiento.
Mansplaining: cuando un hombre te explica algo de manera condescendiente, asumiendo que no lo sabes.
Acoso digital: el uso de IA para manipular imágenes, el odio en redes sociales o compartir contenido íntimo sin consentimiento.
https://www.milenio.com/comunidad/violencia-de-genero-en-el-trabajo-como-identificarla-que-hacer
"Si sientes que tienes que 'prepararte mentalmente' para ver a un colega, o si tus ideas son ignoradas pero celebradas cuando las dice un hombre, eso es violencia", advierte la especialista.
¿Por qué las mujeres no denuncian el acoso laboral?
Frecuentemente se cuestiona a la víctima por su silencio, pero la psicóloga propone preguntarte: ¿por qué los hombres siguen violentando?
Es importante tener presente que el silencio no es una elección libre, sino una consecuencia del miedo y de un sistema de justicia que suele revictimizar.
Las razones principales por las que no se denuncia son:
Miedo a la represalia: la frase "si denuncias, te cierras las puertas en otros lados" es una amenaza real en muchos sectores.
Estructuras patriarcales: muchas empresas son piramidales y, si quienes deciden son amigos del agresor, el sistema protegerá al violentador para "evitar el escándalo".
Costo social y familiar: señalar a un agresor puede implicar un abandono incluso dentro del círculo cercano.
¿Qué impacto tiene en la salud mental?
La violencia en el trabajo no se queda solo en la oficina, sino que se va a casa con la víctima. Esta puede tener consecuencias en la salud mental, provocando ansiedad crónica, insomnio y el síndrome de burnout, por mencionar algunos.
Un efecto psicológico común es el "síndrome de la impostora". Según la especialista, el entorno está diseñado para que la mujer falle o se rinda, haciéndole creer que ella es el problema.
"El trabajo deja de ser un lugar de desarrollo para ser un lugar de supervivencia. El daño puede derivar en estrés postraumático o, en casos extremos, en suicidio feminicida", señala la psicóloga.
¿Qué pueden hacer las empresas para cambiar esto?
Para que el entorno cambie, no bastan las "amonestaciones" o los cursos superficiales, se recomiendan:
Protocolos de cero tolerancia: la denuncia no debe depender del jefe inmediato (quien podría ser el agresor o su amigo).
Sanciones reales: las consecuencias deben ser ejemplares para detener el ciclo de violencia.
Educación para hombres: desarrollar programas que fomenten hombres con valores como la vulnerabilidad, el respeto y la integridad.
Eliminar la disponibilidad 24/7: esta cultura castiga principalmente a las madres y fomenta la precarización laboral.
¿Qué hacer si estás viviendo violencia laboral?
Si dudas de tu realidad o sientes que tu entorno te hace cuestionar tu valor, el primer paso es no aislarse. La especialista recomienda documentar todo como los correos electrónicos, tomar capturas de pantalla y anota fechas de los incidentes.
Finalmente, apoyarte en personas fuera de tu círculo laboral inmediato y tener un acompañamiento especializado, si es posible con perspectiva feminista para validar lo que estás viviendo.
'Rebeladas' revive la historia del colectivo Cine Mujer, pionero del cine feminista en México
La historia del cine feminista en México no empezó con discursos, ni en las redes sociales, sino con un grupo de mujeres que, en los años setenta, decidió que la cámara podía ser una herramienta de conciencia y de transformación.
El documental Rebeladas recupera ese momento inicial y lo pone en diálogo con el presente: una conversación entre generaciones que revela cómo las imágenes también pueden trazar la genealogía de una lucha.
https://www.milenio.com/espectaculos/cine/rebeladas-asi-nacio-el-cine-feminista-en-mexico-en-los-anos-setenta
Dirigido por Tabatta Salinas Caballero y Andrea Gautier Sansalvador, el documental revisita la historia del colectivo Cine Mujer, un grupo de realizadoras que, en plena efervescencia del feminismo latinoamericano, comenzó a filmar temas relacionados con los problemas de género que definían a la sociedad mexicana de entonces. Sus películas, realizadas muchas veces con recursos mínimos, no solo documentaban la realidad: buscaban transformarla.
 Rebeladas: El documental que reconstruye el origen del cine feminista en México
A través de material de archivo y conversaciones actuales, Rebeladas reúne a algunas de las protagonistas de ese movimiento: la artista feminista Mónica Mayer; la productora Maru Tames; la documentalista Maricarmen de Lara; la cineasta María Novaro; la fotógrafa Ana Victoria Jiménez; y la animadora Lupita Sánchez. Cada una siguió caminos distintos, pero todas comparten un punto de origen común: haber entendido que contar historias desde la experiencia de las mujeres era también una forma de intervenir en la realidad.
Para Tabatta Salinas, acercarse a ellas fue una experiencia profundamente transformadora y necesaria en tiempos de cambio:
“Nuestras protagonistas no solo fueron una fuente de inspiración como cineastas, sino también como feministas y como mujeres. Acercarnos a ellas fue revelador e inspirador —contó en entrevista con MILENIO—, como cineastas de otra generación, son un ejemplo para nosotras y nos sentimos muy afortunadas de haberlas conocido en esos tres niveles: como creadoras, como feministas y como mujeres”.
 'Rebeladas' revive la historia del colectivo Cine Mujer | Especial
En los años 70 y 80, cuando el colectivo comenzó a trabajar, muchos de los temas que abordaban eran considerados tabú incluso dentro de los círculos culturales. Bajo la consigna feminista de que lo personal es político, las integrantes de Cine Mujer convirtieron el cine en un espacio para pensar el cuerpo, el trabajo, la sexualidad y la autonomía desde la experiencia femenina. Lo sorprendente, como subraya el documental, es que gran parte de esas discusiones siguen vigentes hoy.
La lucha continúa
“Estas problemáticas son como el gas: siempre se expanden y encuentran nuevos rincones. Ahora tenemos la violencia digital. También está mucho más presente la problemática de las mujeres trans y su resistencia. Nos parecía importante ver cómo han evolucionado estos temas y, desde su mirada, hacer un balance entre una época y la otra, porque muchas de las problemáticas que ellas abordaron como pioneras del cine en México hoy siguen siendo retomadas por nuevas generaciones de cineastas”, explicó Salinas.
“Si en aquella época el foco estaba en el acceso a derechos reproductivos o en las desigualdades dentro del hogar y el trabajo, hoy las luchas feministas enfrentan nuevos territorios, como la violencia digital o los debates en torno a la identidad de género y las condiciones de vida de las mujeres trans. En ese sentido, el documental no se limita a reconstruir una historia sobre las mujeres y sus luchas a través del cine: también propone un balance entre generaciones”, agregó la documentalista.
 'Rebeladas': Pionera del cine feminista en México | Especial
“Ellas araron la tierra y gracias a eso hoy podemos plantear estas discusiones de otra manera”, dijo Salinas sobre el trabajo del colectivo y cómo éste abrió un camino que hoy continúan nuevas cineastas y activistas. Esas voces eran diversas y dieron paso a trayectorias muy distintas, algunas integrantes del colectivo permanecieron en el cine; otras encontraron en el arte, la televisión o la fotografía otros espacios de intervención. Esa pluralidad, lejos de diluir el relato, revela la amplitud del legado que dejaron.
“Andrea y yo quisimos mostrar desde su sentido del humor hasta cómo, a lo largo de los años, han trabajado sin quitar el dedo del renglón”, dijo Salinas, “después de cuarenta o cincuenta años siguen siendo congruentes con sus convicciones” y eso ofrece Rebeladas, “esta película está inspirada en las nuevas generaciones: las jóvenes que toman las calles, que se organizan en colectivas para acompañar abortos o denunciar feminicidios y transfeminicidios. No es solo el 8 de marzo. Es una lucha de todos los días”.
El filme también plantea una pregunta que atraviesa varias de sus conversaciones: ¿puede el cine seguir siendo una forma de acción política? Para muchas de las protagonistas, la respuesta sigue siendo afirmativa. En su momento, la cámara fue una herramienta para hacer visible lo que se vivía en lo cotidiano; hoy continúa siendo un espacio para generar diálogo, “ellas tomaron esa idea de que lo personal es político y utilizaron el cine como una herramienta para intentar cambiar la realidad”, explicó Salinas.
 'Rebeladas' revive la historia del colectivo Cine Mujer | Especial
“Lo sorprendente es que siguen ahí, en la lucha. Y son maravillosas”, agregó la cineasta sobre el trabajo de cada una de las mujeres que ofrecieron su testimonio para Rebeladas, documental que llegará a salas a partir del 6 de marzo en la Cineteca Nacional, donde permanecerá en cartelera al menos un mes. Posteriormente se proyectará en espacios como Cinemanía, La Casa del Cine y Cine Tonalá, además de funciones especiales acompañadas por algunas de las películas originales del colectivo.
Para su directora, la película también busca abrir un diálogo intergeneracional: que las jóvenes feministas de hoy puedan reconocer en estas cineastas a quienes comenzaron a trazar el camino décadas atrás, “nos ilusiona que las chicas de las nuevas generaciones reconozcan la memoria y la importancia del trabajo de las que nos antecedieron. Las luchas en distintas generaciones al final son las mismas, y es una lucha no solamente de nosotras, sino también de ellos. Si no estamos todos, todas y todes juntos”.
Y además
Rebeladas es una llamada de atención para reflexionar sobre las raíces de los problemas que hacen de México uno de los lugares más peligrosos en el mundo para ser mujer. En ese sentido, Rebeladas no es solo una película sobre el pasado del cine feminista en México. Es también una invitación a mirar el presente con memoria y a entender que, detrás de cada conquista, siempre hubo mujeres que decidieron filmar, y vivir, desde la rebeldía.

