11/08/2026

“Pueblo” no existe, es una abstracción usada por políticos y demagogos para manipular a tontos


Pedro Echeverría V.

La palabra “pueblo” ha sido muy jugueteada por los políticos y todo tipo de manipuladores. Marx se reía preguntando: ¿a quien le quieren ver la cara de tonto? La realidad es que sólo existen enfrentados indígenas, campesinos, obreros, empleados. clases medias contra gobiernos, comerciantes, industriales, banqueros; todos explotados y explotadores, oprimidos y opresores, miserables y súper ricos. En México hasta a los 500 multimillonarios encabezados por Slim, Salinas,Larrea,Bailleres, se consideran “pueblo”.

Por ello cuando dicen los políticos que el 70 por ciento“ del pueblo” los apoya, también es un manipuleo. ¿Saben los mexicanos que con los miles de millones de propaganda que dilapidan apenas logra el gobierno que vote menos de 40 por ciento de la población y que todo lo que los medios de información dan a conoces está arreglado con muchos millones de pesos?.La gente no está votando a pesar del acarreo. Todo son arreglos o acuerdos entre directivos de partidos para dividirse el pastel que significan mucho dinero y poder.

La llamada “democracia-dinero”-impuesta por el capitalismo de los ricos, debe combatirse para plantear otro sistema. En México se impuso la “democracia” en 1824 por los líderes de la llamada “independencia” (clases medias y militares poderosos) y así continuó pasando por Santa Ana, Juárez, Lerdo y Díaz. La revolución mexicana fue lo mismo: clases medias, al servicio de los poderosos y del imperialismo yanqui –usando una democracia electoral- han aplastado a la población. oprimida. Esto jamás los plantean gobiernos u “oposiciones”.

El pleito que se traen hoy Obrador y la presidenta a su servicio contra la llamada oposición es exclusivamente por dinero y poder. Son exactamente los mismos políticos de siempre que aprovechan los cargos para hacerse de decenas o cientos de millones. No poseen la mínima dignidad o vergüenza. El problema es que la población sabe que la roban, que su miseria es culpa del capitalismo, pero ignora cómo acabar con él. ¿cuándo se liberará del sistema electoral y adoptará el camino radical de autogobernarse? (26/X/26)

Pedro Echeverria alterar26@gmail.com

Sheinbaum, Trump y las angustias de la derecha


Puntos y Contrapuntos


"La oposición está derrotada por anticipado, pues a diferencia de Donald Trump, la Presidenta de México conserva una muy alta calificación".
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Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, advierte una sentencia popular al describir una situación fatalmente inevitable, que tendría que enfrentarse con entereza y en muchos casos, hasta con resignación.

Así se prefigura en el horizonte la debacle de la oposición de derecha en nuestro país en los comicios del domingo 6 de junio del 2027, luego de la espectacular remontada de la izquierda en Brasil, en apoyo de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva y el derrumbe, hasta los infiernos, del Presidente Donald Trump, quien en los comicios del pasado martes 3 de noviembre del 2026 sufrió una histórica derrota junto con el Partido Republicano, al perder la mayoría en las cámaras de representantes y senadores del Congreso de Estados Unidos.

No existe algún indicio, por mínimo que sea, que permita anticipar una derrota de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, del Gobierno de la llamada Cuarta Transformación y del partido Morena, en los comicios del año próximo, cuando el oficialismo está perfilado para conservar la Mayoría Simple de la mitad más uno y aspirar seriamente a consolidar la Mayoría Calificada de las dos terceras partes de los 500 legisladores que llegarán al Palacio de San Lázaro como nuevos integrantes del Congreso de la Unión.

La oposición está derrotada por anticipado, pues a diferencia de Donald Trump, la Presidenta de México conserva una muy alta calificación, que ronda el 70 por ciento de aprobación a su desempeño como mandataria del país y es un activo para su partido. Y Morena tiene hasta el momento el potencial respaldo del 45 por ciento de quienes podrían acudir a las urnas el año próximo.

Sobre una Lista Nominal de electores que sumará poco más de 100 millones de ciudadanos con credencial para votar en junio del 2027, el 45 por ciento de Morena podría representar, de entrada, 22 millones 500 mil sufragios sobre una participación ciudadana del 50 por ciento, según los datos de la más reciente encuesta publicada por la consultora De las Heras Demotecnia el pasado lunes 2 de noviembre del 2026.

Muy lejos estaría el PAN con apenas el nueve por ciento de respaldo, el PRI tendría el siete por ciento y Movimiento Ciudadano el seis por ciento. El nuevo partido de la derecha, Somos, la llamada Marea Rosa, apenas registra una preferencia del uno por ciento en el cierre de octubre del 2026. Juntos los siete partidos con registro, incluyendo el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, de muy dudosa lealtad a Morena, sumarían el 30 por ciento, lo que en votos se traduciría en 15 millones de sufragios potenciales sobre una concurrencia a las urnas del 50 por ciento, de una Lista Nominal de Electores de poco más de 100 millones de ciudadanos.

Pero la encuesta de Demotecnia no llegó sola, pues apenas el reciente martes 3 de noviembre del 2026 el periódico capitalino El Financiero, que suele ser muy crítico con el gobierno morenista, le atribuyó a la Presidenta Sheinbaum Pardo un respaldo del 69 por ciento, apenas un punto menos que su registro de 70 por ciento en octubre del 2025. A diferencia del Presidente estadounidense Donald Trump, la Presidenta Sheinbaum Pardo sí será un activo en favor de los candidatos de Morena dentro de siete meses.

Vale la pena regresarnos dos meses, al 2 de septiembre del 2026, cuando la Consultora Enkoll publicó su encuesta en la cual la Presidenta Sheinbaum Pardo tuvo el respaldo del 69 por ciento de los ciudadanos consultados. Es decir, frente a las cuentas de El Financiero y de la consultora Demotecnia, la primera mandataria del país no tuvo merma sensible en dos meses, pese a los últimos escándalos de corrupción de la ahora expresidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei Zavala, por cuya conducta la oposición le ha pasado la factura a Morena.

Pero, además, entre septiembre y noviembre del 2026, de la encuesta de Enkoll a la encuesta de Demotecnia, Morena subió del 41 al 45 por ciento en las preferencias electorales. El PAN bajó de 12 a nueve puntos; Movimiento Ciudadano cayó de 12 a seis puntos y el PRI se mantuvo estable en el ocho por ciento de potencial respaldo de los electores.

El salpicadero

El salpicadero por el lodazal de la actuación corrupta y presumiblemente delictiva de Taddei Zavala podría resultar también muy cara para la oposición. Es muy ilustrativa la información que el reciente jueves 5 de noviembre del 2026 publicó en nuestro diario digital SinEmbargo.mx nuestro compañero Álvaro Delgado.

“La amplia revisión que realizará la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a todas las compras del Instituto Nacional Electoral (INE) y los órganos estatales entre 2000 y 2026, motivada por ‘múltiples irregularidades históricas’ que ha identificado, involucra directamente a los exconsejeros presidentes [del IFE y del INE] José Woldenberg, Luis Carlos Ugalde, Leonardo Valdés, Lorenzo Córdova y Guadalupe Taddei, pero también a los exsecretarios ejecutivos María del Carmen Alanís Figueroa y Edmundo Jacobo Molina, casi todos jerarcas del partido político Somos que patrocinan los magnates Claudio X. González Guajardo y Ricardo Salinas Pliego”.

Pero no son los únicos casos en los que veremos a una oposición en apuros. Son fuertes los señalamientos y las consecuencias jurídicas que podría tener la conducta de la Gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, cuyo gobierno habría violado la Constitución General de la República y la Ley de Seguridad Nacional, al permitir la operación en territorio de su estado de agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la perversa CIA, sin conocimiento y autorización del Gobierno federal, el pasado mes de abril del 2026. En junio del 2027 el PAN podría perder esa gubernatura.

Muy preocupado estaría también el Gobernador emecista de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, denunciado ante la Fiscalía General de la República por los presuntos delitos de delincuencia organizada, peculado, enriquecimiento ilícito, ejercicio abusivo de funciones y operaciones con recursos de procedencia ilícita, pues se le investiga por una presunta red de empresas que triangulan recursos públicos del gobierno estatal hacia un despacho jurídico vinculado a su entorno familiar. Movimiento Ciudadano podría perder la gubernatura de Nuevo León el próximo junio del 2027.

Otra administración de Movimiento Ciudadano también está atrapada y sin salida, pues un amplio segmento de los jaliscienses le cobrará la factura al empresario Gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro, por la crisis sanitaria derivada del servicio de agua infecta y pestilente que se suministra en la zona metropolitana de Guadalajara a más de cinco millones de habitantes, problema que por negligencia dejaron crecer su antecesor Enrique Alfaro Ramírez y el actual mandatario estatal. A Lemus Navarro se le juzga también por frívolo, irresponsable y represor de las manifestaciones contra el agua insalubre.

En igual predicamento está el Gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri González, quien el pasado 2 de octubre del 2026 , junto con el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, colocaron la primera piedra de una academia de capacitación policial tutelada por el gobierno estadounidense.

La Presidenta Claudia Sheinbaum criticó que el proyecto y la participación de agencias extranjeras se acordara sin contar con el aval ni la autorización previa de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y del Gabinete de Seguridad federal, conforme lo establecen la Constitución de México y la Ley de Seguridad Nacional. El PAN podría perder la gubernatura de Querétaro en junio del 2027.

A todo esto sume usted que las críticas de la oposición sólo destilan odio, clasismo, racismo y nostalgia por los apapachos de gobiernos panistas y priistas corruptos que consentían a sus socios, aliados y cómplices, de poderes formales y fácticos, con abundantes recursos públicos. Hay en México una oposición que no ha logrado articular un discurso inteligente, interesante, que pudiera motivar a los chairos que tanto desprecia, a votar por una opción diferente a Morena.

¡Trump, estás despedido! ¿Y ahora qué?

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"Como conocemos la historia y sabemos que el Presidente de EU sigue manteniendo mucho poder, no nos podemos olvidar del susto".

Trump, estás despedido! ¿Y ahora qué? Por Juan Carlos Monedero

¡You’re fired! ¡Estás despedido! Así terminaba Trump su programa "The Apprentice" en la televisión, humillando, como suelen hacer otros presentadores que se hacen famosos por ser abusones, a quien no superaba la prueba en ese concurso competitivo.

Bueno, pues en el programa televisivo que son las elecciones, los norteamericanos le han dicho a Trump, que había presentado estos comicios como un plebiscito sobre su persona, ¡Estás despedido! O como le dicen en España los patrones a los trabajadores reivindicativos: ¡a la pvta calle!

Todavía, echando espuma por la boca, Trump ha dicho: si yo hubiera ido en las papeletas habría ganado. A la pvta calle, Donald Trump. Aunque hay un dicho castellano preocupante que reza: para lo que me queda en el convento, me cago dentro.

Trump sigue dando susto, aunque da menos miedo. Recuerdan en el medio norteamericano Politico que Trump puso de rodillas a grandes empresas, a universidades millonarias, a países aliados, y tambien a algún país adversario. Ese castillo del terror hoy va a dar menos miedo porque cada vez más gente va a ir abandonándolo (Canadá ya lo hizo). Los que donaron dinero, los que financiaron sus locuras (como el salón de baile), los que le rieron las gracias, hoy saben que han metido la pata y que, es probable, que tengan que rendir cuentas a la justicia porque donaron a cambio de prebendas. Todo se le va a poner un poco más difícil al trumpismo. Aunque, como conocemos la historia y sabemos que el Presidente de EU sigue manteniendo mucho poder, no nos podemos olvidar del susto, de toda la gente que aún le apoya, de los rotos permanentes que van a tardarse años en arreglar.

Con aún unas decenas de escaños por asignar, el resultado es contundente: 234 escaños demócratas frente a 139 republicanos en el Congreso. 100 escaños de diferencia. Y la mayoría de la cámara está en 218. Es decir, les sobran a los demócratas decenas de curules, algo que es importante porque los republicanos ya están intentando comprar votos de congresistas. En el Senado, 54 senadores demócratas contra 46 republicanos. La mayoría está en 51 escaños. Les sobran todavía tres. Y no nos olvidemos de Haley Stevens, la perdedora en las primarias demócratas contra El Sayed en Michigan -donde finalmente ganó ser el primer musulmán que llega al senado- que pidió finalmente el voto para el candidato republicano.

Lo más esperanzador de la victoria demócrata es que ha empezado la ruptura con la vieja guardia que era prácticamente reemplazable con los republicanos en sus objetivos principales. Donde no es menor poner en su sitio a Israel, un país de apenas nueve millones de personas que se ha convertido, con la dirección de Netanyahu y el apoyo de 2.5 millones de judíos sionionistas, en el mayor desestabilizador del planeta. Hoy son mayoría los norteamericanos que están con Palestina y no con los sionistas.

La ventana que abrió Zohran Mandami en Nueva York se amplía y un musulmán socialista, El Sayed, gana en Michigan; la demócrata Keisha Lance Bottoms, una mujer negra, ha ganado la gubernatura del estado de Georgia; una mujer de origen latino y también progresista, Gina Hinojosa, ha ganado en Texas, igual que el predicador Talarico ha ganado la candidatura demócrata al Senado en ese bastión conservador. Deb Haaland, también del Partido Demócrata, ha ganado la gobernación del estado de Nuevo México, convirtiéndose en la primera mujer nativa americana en ser elegida Gobernadora en la historia de los Estados Unidos. Razones para la esperanza. En California, Xavier Becerra, demócrata, ganó la gobernación, siendo el primer latino en ocupar el cargo en más de 150 años. Alexandra Ocasio-Cortez está más cerca hoy de ser la candidata demócrata en las elecciones de dentro de dos años.

Sin embargo, y con parecidos con la victoria de Lula, que, como dijimos, fue una victoria amarga, no hay que esperar que esta derrota de Trump cambie radicalmente las cosas. Es indudable que todo lo que haga Trump a partir de ahora va a estar más deslegitimado, pero no pensemos que todo el Partido Demócrata va a estar en contra de las decisiones desesperadas que tome. La bolsa no se ha resentido y sólo caben problemas para las tecnológicas que han apostado por Trump, con Elon Musk a la cabeza, y a las que nadie les tiene ningún aprecio.

Decía que hoy todas las victorias de la izquierda son amargas. En Brasil hay 60 millones que votaron al delincuente de Bolsonaro (que encima les dejó colgados huyendo a EU con la ayuda de Milei, que se convierte en cómplice del delincuente prófugo), el número dos de Lula, Ackmin, es un neoliberal, perdieron las cámaras, tienen que negociar con los evangelistas). Sin embargo, no podemos perder de vista que es un freno al tsunami reaccionario que se estaba produciendo en toda América latina, que ha demostrado que se puede ganar a la derecha pese a todas sus trampas y que la resignación no sirve para nada.

Por tanto, no hay que renunciar a la alegría ni tampoco ser ingenuos y engañarnos. Al Partido Demócrata le han votado 57 millones 896 mil 391 norteamericanos (el 54.9 por ciento), mientras que a los republicanos lo han hecho 46 millones 069 mil 313 personas (el 43.7 por ciento). La abstención, normal en estas elecciones, ha sido del 53 por ciento (en las generales participa en torno a un 10 por ciento más de electores). Por tanto, hay 46 millones de estadounidenses que les sigue pareciendo Trump una mejor opción que cualquier otra, que está lejos de los 77 millones que le votaron en noviembre de 2024.

El bofetón a Trump ha sido a través del Partido Demócrata. Y como recuerda el colombiano Víctor de Currea, fue Truman, demócrata, quien lanzó las bombas atómicas sobre Japón y llevó a EU a Corea; fueron Kennedy y Johnson quienes profundizaron la guerra de Vietnam; fue Clinton quien bombardeó Yugoslavia, un país que funcionaba mucho mejor que otros europeos; fue Obama quien desplegó en Afganistán más tropas que Bush, bombardeó Libia y multiplicó los ataques con drones, además de sancionar a Venezuela como un país de enorme peligro para EU; y Biden, el afable Biden, fue cómplice de la destrucción de Gaza. Y por eso, termina el profesor colombiano, “confundir una victoria demócrata con una victoria de la paz es desconocer la historia. En Washington cambian los presidentes, no necesariamente los imperios”.

Los economistas dicen que en la derrota de Trump ha afectado obviamente la economía (hasta los economistas neoliberales tienen que ser a la fuerza algo marxistas). En Alaska, donde hace frío, no pueden pagar el precio del combustible, y tienen claro que sin la guerra contra Irán eso no pasaría. Los republicanos han perdido en estados golpeados por los aranceles (los aranceles se terminan trasladando a los precios) y también en los estados limítrofes con Canadá, empobrecidos por la confrontación absurda de Trump con su histórico social (sólo han ganado los republicanos en Idaho y en Montana). Los aranceles y la guerra han subido el precio del combustible y de los alimentos.

Pero, además, y como ocurre siempre, cuando el pueblo ve empeorar su situación económica, tolera menos que en el entorno de la corte se enriquezcan los cortesanos. Y no solamente se han enriquecido Trump (oficialmente dos mil 200 millones más rico desde que entró en su segundo mandato; inoficialmente, cuatro mil millones de dólares), sino que también se ha enriquecido su familia y sus amigos, principalmente con las cripto monedas (donde unos pierden y otros ganan) y con el petróleo, además de inmuebles, tecnología o campos de golf). Siete de cada 10 norteamericanos han afirmado estar preocupados por la corrupción. Mientras que Trump se jacta de cómo se enriquecen sus amigos gracias a él.

¿Qué va a pasar ahora? En los medios conservadores, Trump ya es un pato cojo, un perro muerto, un cadáver andante. Exageran, pero algo de eso hay. Dicen en el diario español El Mundo: “Dentro del universo MAGA hay frustración y cada vez más dicen en voz alta que se ha perdido una oportunidad histórica, una ocasión que aparece sólo una vez cada varias generaciones. Trump había logrado aglutinar una coalición imposible entre los hombres más ricos del mundo, las figuras más importantes del mundo tecnológico, los evangelistas, parte del movimiento libertario, los rednecks, los adeptos a las conspiraciones, los insurreccionistas, los agotados de lo woke, los enfadados por la gestión de las fronteras, los hundidos por la inflación, los más irritados por las cuestiones identitarias y las guerras culturales. También los que simplemente se cansaron de la política tradicional y se divertían con el Presidente más extravagante de la época contemporánea. Hasta los latinos se pusieron de su parte. Pero esa coalición no parece que haya resistido bien la guerra de Irán, los delirios de grandeza, la corrupción desaforada, el enriquecimiento de Trump y su familia y los aranceles”. A lo que añadimos la persecución de los latinos por el ICE y las mentiras en torno a los papeles de Epstein.

Es muy probable que el fracaso interior lo quiera solventar Trump con aventuras internacionales, en las que encontrará apoyo de parte del Partido Demócrata. Hay que esperar un recrudecimiento del enfrentamiento con Irán pero sólo como excusa para encontrar algún acuerdo que puede ayudar a Trump a salvar la cara tras el que, quizá, sea el gran error político -que no moral- de su legislatura. Es muy probable que se recrudezca el ataque a México, reforzando los ataques jurídicos contra políticos mexicanos, siempre con la voluntad de debilitar a Claudia Sheinbaum y hacer al país más dependiente. Es muy probable que se incremente igualmente la dependencia de Venezuela de EU, haciendo indestructibles los acuerdos económicos, porque Venezuela es el único trofeo que Trump puede exhibir sin que se rían de él. Trump piensa que su legado será devolver a América a los norteamericanos y esa tarea se va a intensificar y no va a encontrar frenos en el Partido Demócrata. Y también por eso es muy probable que se refuerce la sumisión de los países del Escudo de las Américas, como ha hecho con Colombia vinculando cualquier venta de minerales raros a terceros países a la autorización norteamericana.

Hoy el mundo decente ha sonreído, al igual que el mundo sensato se ha preocupado, sabiendo, como dice la Tercera Ley de Newton, que toda acción produce una reacción. Que haya menos miedo, que cambie el Partido Demócrata, que se recupere un mundo basado en reglas, que la extrema derecha tenga hoy en el mundo menos fuerza, que los que le han plantado cara a Donald Trump tengan hoy un poco más de razón son buenas noticias. No lo son saber que la bestia herida que es Trump va a dar, moribunda, zarpazos.

Inés Gómez Mont, Álvarez Puga y sus fraudes

 Ana Lilia Pérez

"Para cuando Álvarez Puga y Gómez Mont se casaron y participaron de manera conjunta en la operación con factureras, él sumaba ya años operando".

Inés Gómez Mont, Álvarez Puga y sus fraudes. Por Ana Lilia Pérez

La detención de Inés Gómez Mont por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos, coloca nuevamente en la agenda pública la petición de extradición que –desde el año pasado– México realizó al gobierno estadounidense para que la extradite, derivado de tres órdenes de aprehensión en su contra emitidas por jueces federales, por su participación en delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal equiparada. Los mismos cargos por los cuales también hay órdenes de aprehensión en contra de su esposo Víctor Manuel Álvarez Puga, por quien también se ha pedido su extradición sin que eso se concrete.

A pesar de que desde 2025 México formalizó ante el gobierno estadounidense las solicitudes de detención con fines de extradición tanto de Álvarez Puga como de Gómez Mont, –como ha ocurrido con otras solicitudes de extradición de prófugos de la justicia que el Gobierno mexicano le ha pedido a Estados Unidos–, la administración de Trump se ha negado a extraditarlos.

Como ahora ocurre con Inés Gómez Mont, el año pasado Álvarez Puga también fue detenido por violaciones a las leyes migratorias estadounidenses. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo arrestó, pero estuvo apenas unos días detenido para después ser liberado bajo fianza. Precisamente está programada una audiencia para este mes de noviembre en la que se definiría el estatus migratorio de Álvarez Puga.

Para evadir la justicia mexicana, la pareja ahora está utilizando la artimaña de tramitar peticiones de asilo político diciendo que sufren persecución por su “ideología”, cuando en realidad las órdenes de detención que jueces federales emitieron en su contra derivan de sus delitos financieros: a ambos se les imputa su participación en una red que saqueó recursos públicos a través de empresas fantasma simulando contratos para desviar recursos del erario y ocultar su destino mediante operaciones de lavado de dinero.

Inés Gómez Mont y Víctor Manuel Álvarez Puga pasaron de protagonizar las páginas de las revistas de moda y farándula a la crónica judicial cuando las autoridades federales indagaron contrataciones que se hicieron años atrás, contrataciones que se hicieron durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y mediante las cuales se operó el desvío de recursos públicos.

Al revisar las transacciones que derivaron de esos contratos, a Gómez Mont y Álvarez Puga se les identificó como receptores en sus cuentas personales, de depósitos que provenían de los recursos públicos que se saquearon mediante facturación falsa emitida por empresas fantasma.

Según las investigaciones, ambos participaron en la utilización de un entramado de empresas fantasma y facturación falsa para saquear recursos del erario en una operación que se hizo en el año 2016 a través de la adjudicación directa de dos contratos por casi tres mil millones de pesos, que asignó el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), dependiente de la Secretaría de Gobernación, que entonces encabezaba Miguel Ángel Osorio Chong.

Supuestamente se adquiriría equipo tecnológico de vigilancia para penales federales, y pretextando motivos de seguridad nacional, se contrató por adjudicación directa a empresas usadas como parapeto para el desvío de recursos. El esquema operaba mediante triangulaciones: las contratistas a su vez dispersaban los fondos a otras compañías creadas sólo en papel, sin infraestructura, ni trabajadores (identificadas posteriormente por el Servicio de Administración Tributaria como EFOS, o Empresas que Facturan Operaciones Simuladas), con las cuales a su vez se simulaban operaciones contractuales y para ello también utilizaban facturación falsa. Así dispersaron el dinero para buscar diluir el rastro. Al seguir el rastro del dinero, las autoridades fiscales identificaron que una parte se depositó en las cuentas personales de Álvarez Puga, Gómez Mont, y otros de sus cómplices.

Ese millonario desvío ocurrió en el mismo gobierno –el de Peña Nieto– en que en otras dependencias funcionarios operaron el esquema de saqueo que detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que periodísticamente se conoció como la “Estafa maestra”. Al igual que en ese caso, las contratistas no realizaban trabajo alguno, ni entregaban insumo alguno, sino que se les usaba para el saqueo de recursos y la facturación falsa para encubrirlo.

En el caso que involucra a Álvarez Puga y Gómez Mont, la evidencia y elementos de prueba que la FGR obtuvo en su contra llevó a que desde el año 2021 jueces federales emitieran las órdenes de detención, pero se fugaron instalándose en Estados Unidos.

Inicialmente, como medida preventiva, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) los inscribió en la Lista de Personas Bloqueadas, una acción justificada por la gravedad de los delitos y el origen público de los fondos; pero, en una polémica resolución, jueces en materia administrativa protegieron a los factureros prófugos y les privilegiaron ordenándole a la UIF retirar sus nombres de dicha lista para que sus cuentas bancarias quedaran descongeladas. Aunque la UIF interpuso un recurso de revisión, el Poder Judicial ratificó el fallo a favor de Gómez Mont y Álvarez Puga.

Aunque estaban desde el año 2021 en calidad de prófugos, su localización era secreto a voces, tanto que las compañeras de televisión de Gómez Mont, sus comadres, como se llaman entre ellas, declaraban públicamente mantener comunicación constante.

El acceso financiero a sus cuentas bancarias con que les privilegiaron sus influencias en el Poder Judicial, les permitió continuar con el estilo de vida de lujos y excentricidades, tanto que, en Estados Unidos, continuaron adquiriendo mansiones y nuevas empresas.

Ahora está por verse si finalmente el gobierno estadounidense procede a su extradición, como le han requerido las autoridades mexicanas.

La importancia de que la justicia en nuestro país procese el caso Álvarez Puga-Gómez Mont es crucial no sólo por la defraudación imputada a la pareja y a sus cómplices directos, sino por el precedente estructural, porque el criminal esquema operativo que Álvarez Puga practicó durante años, se convirtió en una práctica sistemática adoptada por múltiples empresas para evadir impuestos, así como por funcionarios corruptos para desviar fondos gubernamentales.

Bajo la fachada de asesorías contables y servicios fiscales, el despacho de Álvarez Puga y las múltiples oficinas que abrió incluso a nivel internacional, operaba en realidad sofisticados mecanismos de defraudación fiscal, evasión y lavado de dinero. Su principal herramienta eran las redes de empresas fachada diseñadas exclusivamente para simular operaciones comerciales (factureras) y dispersar el dinero ilícito para borrar el rastro.

Para cuando Álvarez Puga y Gómez Mont se casaron y participaron de manera conjunta en el mecanismo de operación con factureras, él sumaba ya años operando esos esquemas, además de la defraudación masiva a través de estructuras de subcontratación (outsourcing).
Luego Gómez Mont se vinculó directamente a estas operaciones como receptora de los recursos ilícitos y copartícipe en las maniobras de lavado de dinero.

Como detallé en este espacio en la videocolumna titulada Mafias factureras: la historia del negocio familiar se remonta al año 2000, cuando los hermanos Víctor Manuel y Alejandro Álvarez Puga abrieron un despacho de asesoría fiscal y contable. Aunque la fachada legal consistía en gestionar obligaciones laborales como el pago de salarios e impuestos de terceros, se convirtió en uno de los primeros en promover, y vender los servicios de los polémicos y rapaces esquemas outsorucing que precarizaron el empleo en México. A través de esas tramposas estructuras de subcontratación, el despacho lograba que las empresas- clientes se eximieran por completo de sus responsabilidades laborales frente a sus empleados.

Este mecanismo resultaba sumamente lesivo para los trabajadores, pero altamente atractivo para las corporaciones que buscaban eludir sus obligaciones fiscales y patronales.

Ante la omisión o colusión de las autoridades, el despacho Álvarez Puga experimentó una rápida expansión nacional e internacional, multiplicando su cartera de clientes.

Para consumar sus fraudes, el despacho y sus ramificaciones utilizaban diversas artimañas jurídicas: crearon múltiples empresas sólo de papel en varias entidades. Estas compañías fantasma operaban bajo supuestas actividades de “ingeniería fiscal”, servicios financieros, administración o promotoras de servicios fiscales; también hicieron falsas cooperativas (registraban a trabajadores bajo figuras de sociedades cooperativas o en nombre colectivo para simular que eran socios y no empleados, privándolos de prestaciones básicas como el pago de utilidades, aguinaldos y cuotas de seguridad social); y la ya descrita emisión de facturas falsas usadas por sus clientes para deducir impuestos ilegalmente, haciéndolo pasar como compras de bienes o servicios, cuando en realidad se trataba de evasión fiscal.

A pesar de que, por lo menos desde el año 2010, las autoridades fiscales detectaron las estrategias de evasión fiscal y elusión laboral que el despacho Álvarez Puga hacía para un número cada vez más creciente de empresas, y que incluso el SAT cateó sus oficinas, se les permitió continuar operando.

La notoriedad del facturero Álvarez Puga en el mundo de la farándula fue a partir de que se casó con la conductora de televisión. El rostro y nombre de Víctor Manuel Álvarez Puga se volvieron habituales en las revistas de sociales y en las redes de las amistades de la conductora, quienes elogiaban a la pareja como “los mejores anfitriones”, haciendo ostentación de las celebraciones exclusivas, viajes de fin de semana en vuelos privados con champán y souvenirs de lujo.

La propia Gómez Mont se encargaba de exhibir en sus redes los viajes internacionales, prendas de diseñadores exclusivos, de relojería, joyería y colección de bolsos valuados en millones de pesos cada uno. Repasar la ostentosa exhibición de opulencia que por años hizo la pareja lleva también al cuestionamiento respecto al origen del dinero, sobre todo en el contexto de las investigaciones y graves delitos que les imputan las autoridades.

En México las redes de facturación falsa se convirtieron en algunas de las estructuras más lesivas porque se utilizan para operar delito de cuello blanco muchas veces vinculado también con delitos de alto impacto. Se volvieron un puente para simular operaciones, triangular recursos públicos y privados, y lavar dinero. El uso de ese mecanismo no sólo facilitó la elusión y evasión fiscal, sino que sirvió para el saqueo sistemático del erario.

Ese esquema no sólo ha sido una vía recurrente para el desvío de recursos públicos y el fraude fiscal, sino también un instrumento usado por la delincuencia organizada precisamente para el lavado de dinero.

Ante lo lesivo de ese esquema, las leyes actuales contemplan como delito grave la emisión y el uso de comprobantes fiscales falsos, ahora falta que se logren procesar judicialmente a los factureros.

Las ordenes de detención vigentes contra Álvarez Puga y Gómez Mont dan la posibilidad de que se procese formalmente uno de los mayores casos de delincuencia organizada vinculada a las mafias factureras.

Trump y MAGA están heridos

 Mario Campa

"MAGA está herido, aunque no muerto. Trump enfrenta un panorama cuesta arriba para resolver el alto costo de vida y otras crisis".

Trump y MAGA están heridos. Por Mario Campa

Las pistas estaban allí. El voto anticipado, las encuestas y el humor palpable en el ambiente apuntaban en la misma dirección. La jornada electoral del martes 3 de noviembre no fue perfecta para los demócratas, aunque sí fue costosa para los republicanos. Perder el mando del poder legislativo dificulta la aprobación de presupuestos, aumenta el peso del escrutinio y resta margen de maniobra presidencial. Si no es una herida mortal, al menos parece una.

Aunque Trump intentó distanciarse del resultado desde la antesala arguyendo que su ausencia en la boleta siempre afecta a los republicanos, en verdad el votante penalizó las promesas incumplidas de la Casa Blanca. Quedó confirmado lo que anticipaba la votación temprana en estados como Nevada, Florida o Texas, donde el latino humeaba señales de castigo. El apetito de cambio crece, aunque permanece insaciable. Mientras el simpatizante republicano pierde entusiasmo, los demócratas renuevan el espíritu combativo rumbo al 2028.

Trump llegó a la elección intermedia más debilitado que en su primer mandato. En aquel entonces, su aprobación media rondaba el 43 por ciento, cuando hoy oscila en 38 por ciento. Mientras Trump cerró fuerte en su primer ensayo, la segunda defensa registró una tendencia opuesta. El callejón sin salida en Medio Oriente fue el talón de Aquiles de la política exterior. En casa, lo que importaba al votante, la economía está lejos de encarnar el sueño americano por la llamada “crisis de asequibilidad”, un encuadre que antes afectó a Biden y que hoy provocó un efecto búmeran.

El factor L, por los latinos y no por Lula, fue clave para revertir el salto republicano de la elección pasada. En 2024, Trump ganó el 42 por ciento de este bloque electoral para superar el 28 por ciento que obtuvo en 2016 y 32 por ciento en 2020. Sin embargo, la luna de miel acabó pronto. Entre los latinos que votaron a Trump, la aprobación al Presidente cayó de 93 por ciento en febrero 2025 a 57 por ciento en octubre 2026. En total, sólo uno de cada cuatro latinos aprobaba la labor presidencial en la antesala de la elección intermedia. Al consultarles sobre el efecto económico de las políticas de Trump, el 74 por ciento de los encuestados señalaba que estas habían empeorado la situación. Es claro que la paciencia de los latinos duró poco.

Con las últimas conquistas azules, los ultras republicanos enfrentan un rival crecido que cava las trincheras del futuro. Los Socialistas Democráticos de América (DSA, en inglés) avanzaron, sin duda. No en todos los casos triunfaron en la elección general tras internas exitosas, pero una nueva camada de líderes cosecha lo sombrado por Bernie Sanders. Fueron sus soluciones audaces al alto costo de vida lo que entusiasmó a muchos votantes. También pudo haber contribuido su crítica punzante a la guerra a Irán y a las deportaciones de migrantes. En Nueva York y allende, la alianza entre Zohran Mamdani y Alexandria Ocasio-Cortez sumó aliados que podrían engordar un movimiento que crece. Ciertamente, liberales y moderados controlan aún el partido sobre los progresistas, aunque ofrecen menores certezas programáticas y discursivas.

En la otra cancha, MAGA como núcleo del partido republicano carece de un relevo generacional convincente para colmar el inminente vacío de Trump. Similar al aprieto demócrata tras el retiro de Obama, el vicepresidente en funciones es hoy el mejor posicionado para relevar al líder. Aunque J.D. Vance es mucho más joven como candidato que Biden, disputa la nominación con un viejo joven (¿o joven viejo?) como Marco Rubio, un halcón muy atado a la política exterior y la mano dura de Trump. Claro está, el Presidente podría hacer un Bolsonaro y heredar a sus hijos las llaves del movimiento en un punto bajo. El martes no logró despejar dudas sobre la interna republicana.

MAGA está herido, aunque no muerto. Trump enfrenta un panorama cuesta arriba para resolver el alto costo de vida y otras crisis. Con el castigo popular, el aura de “ganador” se desvanece, acaso para nunca retornar al clímax. Sin posibilidad de reelección y con un Congreso adverso, la Casa Blanca pasará a la defensiva o, como dijo Trump, se convertirá en el “señor Veto”. El mensaje de repudio y la potencial parálisis ponen en jaque cualquier legado, ladrón de sueño para todo mandatario. Entierran, además, la posibilidad de un retiro plácido, aunque quedan dos largos años de bloque histórico en disputa. Trump desea emular a Nixon, aunque podría terminar más bien como un Bush. Con tanto en juego, el riesgo de coletazos crece.

América Latina, al menos la vertiente no entreguista, cuenta los días para el retiro de Trump. La fuga de Bolsonaro a Miami delató, una vez más, la complicidad de MAGA con los ultras tropicales, hoy más nerviosos que ayer. El debilitamiento del trumpismo merma desde las opciones de reelección de Milei hasta las posibles alianzas de opositores empoderados por Washington, como Ricardo Salinas Pliego. Un benefactor más vigilado y atado de manos es oxígeno puro para liberales y progresistas de la región. Esos heridos de vida tendrán que cuidarse de la bestia lastimada que es el movimiento MAGA y anexos. Es en la lucha por la supervivencia donde la aversión al riesgo cae. Es cuando la bestia acorralada gime y alista el último embate.


Denunciar al neofascismo


"Para los tecno-fascistas los ciudadanos no deberíamos existir y, en su lugar, proponen que la soberanía resida en los accionistas de las corporaciones globales".


En el más reciente libro de Elías Palti, El pensamiento neoreaccionario, publicado por el Fondo de Cultura en Argentina, el historiador de las ideas divide en tres periodos el ascenso de las ultraderechas en el mundo. La primera etapa va de los años del neoliberalismo en los años ochentas y noventas, con Ronald Reagan y Margaret Thatcher en papeles protagónicos; el anarcocapitalismo que da origen al experimento de Dubai y, actualmente, al de Javier Milei en Argentina; y el neoreaccionario que es el que encabezan los tecno- fascistas, Elon Musk, Peter Thiel y Jeff Bezos. El libro de Palti es un recorrido por las contradicciones que tiene el proyecto de ultraderechas desde el punto de vista de sus ideas, pero en esta columna tomaremos su reflexión para formular una denuncia contra ellas.

Pero, primero hay que hacer la historia de este pensamiento de derecha radical. Hay que decir, primero, que la cosa cumplirá ya un siglo desde que Von Mises y Hayek postularon como utopía de la derecha eliminar al Estado y a la política y poner como una especie de Dios incuestionable la supuesta justicia del mercado. Desaparecida la sociedad, el Estado se iba a reducir a cuidar la seguridad pública. La política iba a ser simplemente un espacio donde los consumidores elegirían entre distintas mercancías llamadas candidatos y partidos políticos. La sociedad eran sólo los consumidores. Los ciudadanos, el pueblo y, sobre todo, su soberanía como última instancia que decide el futuro, ya no existirían porque no eran parte del orden natural del mercado. El pueblo, las clases sociales, el Estado eran, para ellos, creaciones artificiales que sólo impedían el libre flujo de mercancías y el enriquecimiento del único grupo que concebían como superior a los demás: los empresarios.

Ayudados por el poder político, éstos capitalistas financieros, bolseros, financieros, calificadoras, y buitres de las deudas, que querían desaparecer la política de las preocupaciones del resto, aprovecharon las nuevas tecnologías y la globalización, y se hicieron autónomos del control de los estados nacionales. Eso es el neoliberalismo en su primera época. Después, en los años 2000 y hasta la crisis de 2008, ensayan su etapa anarco-capitalista en la que la idea es dividir naciones en pequeñas unidades administradas por las corporaciones. Se instalan en América Latina, África y Asia “zonas económicas especiales”, es decir, paraísos fiscales donde no hay regulación de Ley alguna para enriquecerse, explotar la mano de obra y los recursos, y contaminar el medio ambiente. Y, finalmente, llegan los tecno-fascistas que toman el control del Estado para hacerlo desaparecer y sueñan con eliminar también a los ciudadanos, la soberanía de los pueblos, y hasta a los trabajadores con la supuesta aceleración de la IA.

Estas tres etapas tienen en común su carácter anti-democrático. Si en algo creen los últimos fascistas tecnológicos es, como dijo Peter Thiel, de Palantir y, antes de Pay Pal, que “la democracia no es compatible con el capitalismo”. Por eso su interés en eliminar de la mente de los ciudadanos, que ellos ven sólo como consumidores, la idea de hacer política. En su idea de libertad, por ejemplo, dividen la libertad de los trabajadores de vender su fuerza de trabajo de su libertad de organizarse y votar para obtener derechos laborales. La primera libertad es natural, la segunda es un artificio. En cuanto a los ciudadanos, éstos no tienen otra libertad que la de consumir, pero hablan de “la dictadura de las mayorías” o, de plano, apoyan a las dictaduras como la de Pinochet en Chile para que la democracia “no sea ilimitada”, así dice Hayek. Porque la libertad política que se resume en la soberanía del pueblo como última instancia de decisión, les parece anti-natural, una herencia de las revoluciones liberales. Y su Dios de la Libertad, el mercado, el que es omnipresente y jamás se equivoca, sólo se le aplica a la demanda de bienes y servicios porque, en la cúspide, en la oferta de cosas, sólo hay lugar para los monopolios corporativos globales que se dirigen como la peor de las autocracias, la de la ganancia de los accionistas. Así que, cuando dicen defender la libertad, es la de trabajar, consumir, y someterse. No hay en su esquema de ideas lugar para la libertad de organizarse en sindicatos, votar, y decidir para que sus empresas no le hagan tanto daño a los trabajadores, consumidores, sus recursos, su medio ambiente y hasta su salud. Así que la derecha es autoritaria por definición. No en balde la economía de mercado y el absolutismo de los reyes en Europa surgieron de la mano en ese no tan lejano siglo XVIII. A la autoridad del rey por mandato de Dios le siguió el incontrovertible mercado de las corporaciones. Si la dominación de unos pocos sobre el resto es divina, natural, o muy científica, entonces no hay lugar para la política.

Estas tres etapas de pensamiento de ultraderecha ---neoliberalismo, anarco-capitalismo y tecnofascismo--- se dan por los cambios tras la caída de los países socialistas y, por lo tanto, de su dique capitalista, el estado Benefactor. Escribe Palti: “El neoliberalismo, como vimos,
es el que abogará por la clausura de las políticas que habían dado lugar al surgimiento del Estado de bienestar y que, sobre todo a partir de los años ochenta, dará lugar a un fuerte proceso de concentración del capital a escala global. El anarcocapitalismo, a su vez, expresa la culminación de dicho proceso, la globalización del capital, que le permitiría, especialmente al capital financiero, autonomizarse respecto del poder político, escapando de su control. El pensamiento neorreaccionario corresponde, a su vez, a un estadio posterior en el que las grandes corporaciones fuertemente concentradas, autonomizadas del poder político, se proponen ahora hacerse cargo directamente de la gestión del Estado, asumir ellas el control político, imponiendo así su lógica interna de funcionamiento al conjunto de la sociedad”.

En México, estas etapas corresponderían a periodos de saqueo y corrupción, desde Miguel de la Madrid hasta Zedillo, pasando por el padre de la desigualdad moderna, Salinas de Gortari, en la era neoliberal. Luego, la llegada de Vicente Fox al amparo de un acuerdo entre el PRI y los Estados Unidos, llevará la lógica empresarial al manejo del Estado, como ace poco reconoció Fox. Y el fraude electoral a favor de un personajillo gris como Felipe Calderón desataría una guerra para desplazar comunidades a favor de mineras, taladores de bosques, tráfico de acero hacia China, y privatizaciones de tierras, aguas, playas, y un largo etcétera. Ya el sexenio de Peña Nieto es la tercera etapa, donde son las energéticas extranjeras las beneficiarias, así como un intento violento por privatizar la educación pública básica.

En México no sucedió con el ala progresista lo que le ocurrió en otros lugares del mundo: que se convirtiera en una suma de intereses particulares sin un sujeto político que los cohesionara y nombrara como pueblo. Aquí, el eje de la izquierda popular siguió siendo soberano y a favor de la redistribución de la riqueza. El pueblo que nombró López Obrador estaba ahí, desde el cardenismo, y siguió actuando en función de la recuperación del Estado, la política, la memoria, y la ciudadanía. Por eso, la derecha radical no pudo, como en otros países, como estados Unidos con Trump, generar un pueblo anti: anti-feminista, anti-sindicatos, anti-inmigrantes, anti-afros y latinos, musulmanes, anti-universitarios, anti-ciudades cosmopolitas. Ese pueblo masculino, blanco, y empobrecido por el propio neoliberalismo, en México era femenino, moreno, y harto de la corrupción del nuevo capitalismo que defienden los neoliberales, anarco-capitalistas, y tecno-fascistas. Pudo articularse y no seguir siendo una suma de intereses particulares en torno a la denuncia del saqueo y enriquecimiento ilegítimo de políticos y empresarios, lo que conocemos como PRIAN. La izquierda mexicana no fue anti-capitalista porque buscó rescatar lo que quedaba del Estado benefactor haciendo política democrática, en las urnas y en la resistencia civil pacífica en las calles. Vio en la concentración de capital en el uno por ciento más rico, no una sobreexplotación, sino una transa entre poderes económicos y políticos que mantuvieron los salarios congelados durante cuarenta años. Vio en el combate a la corrupción, en especial en el pago legal de impuestos y en la austeridad del aparato burocrático, la posibilidad de que 43 millones tengan ahora derechos sobre algún programa social redistributivo. Aquí no hay un ala “anti” del pueblo porque surge de las injusticias perpetradas por los neoliberales, sus saqueos y robos, pero también sus fraudes electorales, las sentencias de sus jueces, su desafuero.

Pero regresemos con Elías Palti. Cada una de las eras de la ultraderecha que propone contiene una especie de utopía social que se supone debería de convencernos. En el caso del neoliberalimso de Pinochet, fabricado por Hayek, Milton Friedman, y los Chicago Boys, la idea era vendernos que el sólo el Estado era corrupto, que los empresarios eran bien honestos y que sus intereses privados, por una magia divina del mercado, acabarían beneficiándonos a todos los que trabajamos para vivir. Los primeros neoliberales intentaron erradicar la política y a la sociedad misma porque existía en su lugar una lógica espontáneamente justa que es la del mercado. Los que les siguieron en su radicalización, los anarco-capitalistas, Murray Rothbard, el héroe confeso de Milei, y Hans Herman Hoppe, propusieron una sociedad sin Estado donde los derechos como la salud, la seguridad pública y la justicia fueran servicios que te venderían las corporaciones. Son los que propusieron privatizar las calles y banquetas, y que cada quien pagara la suya con el derecho adicional de poder cobrarte un peaje por transitar en ellas. Finalmente, en el tecno-fascismo, Curtis Yarvin y Nick Land están proponiendo una sociedad que no contempla más que a la élite de los milmillonarios del planeta que tendrán cada uno su feudo y controlarán a unos trabajadores esclavos que no tienen ni siquiera el derecho de irse a otra isla tecno-fascista sin el permiso de los accionistas de ese nuevo tipo de nación privada. Los neoliberales clásicos decían que la demanda se sustentaba en los deseos de los consumidores por lo que nadie podía preveerla ni planificarla. De ahí que se opusieran a las políticas públicas, a la planeación desde el Estado por considerarlas una opresión a la libertad de los consumidores. Por el contrario, el mercado fluía de manera natural entre los hombres y, por ello, era incuestionable en su forma de asignar recursos. Toda desigualdad es merecida. Todo mundo recibe lo que corresponde. El pobre es pobre porque quiere. Los designios del mercado son insondables. Era, de nuevo, Dios y el Diablo. Dios, el mercado, debía ser soberano, es decir, tener la última palabra. La soberanía popular no, porque era una construcción mental. Y fueron estos anti-estatistas los que usaron al Estado para impusiera por la fuerza su teoría neoliberal en las economías de todos los países, generando rescates bancarios, carreteros, privatizaciones con precios de regalo a los compinches, y una enorme corrupción. Crearon una concentración de riqueza como nunca antes desde el siglo XIX y un mundo de pobres. El libre mercado se murió con la libre empresa, que tiende a hacerse monopolio y controlar, no sólo los precios y la escasez de mercancías, su obsolescencia programada, sino a controlar a los gobiernos mediante el financiamiento de sus campañas, y el simple y vil soborno.

Pero, ¿qué proponen para usted, para mí, para las próximas generaciones? Saco una cita de von Mises, padre del neoliberalismo, que selecciona Palti en su libro. Von Mises escribió: “el hombre común no piensa, es como una oveja en un rebaño (…) La civilización moderna
fue desarrollada por la gente blanca. Es vano negar que ciertas raza no contribuyeron nada o muy poco al desarrollo de la civilización y pueden, en este sentido, llamárselas inferiores”. Hayek, por su parte, apoyó la dictadura de Pinochet porque prefería un tirano neoliberal a una democracia estatista. Pero lo que odiaba era la soberanía popular. Por eso, al final, propuso la formación de un Estado, no por voto universal, directo y secreto, sino por edad y, así, entre los 45 y los 60 años, unos señores serían elegidos por sus contemporáneos basándose en quién les parecía más apto para el cargo. Eso opinan los neoliberales de todos nosotros.

Los que siguieron, los anarco-capitalistas como Murray Rothbard, del que Javier Milei se proclama heredero, aseguran que todo impuesto es un robo y que el Estado es una organización criminal. Lo que propuso fue privatizar la seguridad pública, los jueces, y las calles de tal manera que los impuestos también serían privatizados. Lo mismo que Salinas Pliego dijo creer justo cuando lo agarraron evadiendo el fisco. Su propuesta para todos nosotros es informalizar a todos los trabajadores y llamarlos “iniciativa privada”. Son los conductores de Rappi. Él escribe: “un padre no tiene derecho a agredirlos, pero tampoco debería tener la obligación legal de alimentarlos, vestirlos ni educarlos, ya que dichas obligaciones implicarían actos positivos coaccionados sobre él y lo privarían de sus derechos. Por lo tanto, el padre no puede asesinar ni mutilar a su hijo, pero debería tener el derecho legal de no alimentarlo, es decir, de permitirle morir”. Esta amoralidad que oímos de Milei o de Trump es de este señor Rothbard, que consideró la discriminación racial o por género parte integral ---dice--- de la libertad. También mantuvo que las mujeres eran biológicamente inferiores y que la inteligencia es una herencia genética. Lo dijo porque sí, porque él es el intérprete de un orden natural que recuerda la Edad Media. Su prueba científica para sostener esto fue, si los hombres han dominado a las mujeres por siglos, es porque son superiores, y están mejor adaptados. Lo mismo con los negros, asiáticos, y latinoamericanos.

Su discípulo acreditado, Hans Hoppe Herman Hoppe propuso para nosotros los comunes, la destrucción del Estado que permitirá “la restauración de las pequeñas comunidades cerradas, homogéneas racial y culturalmente, encarnación de ese orden natural que la modernidad vino a dislocar, y gobernadas por una élite natural surgida espontáneamente; en fin, una vuelta al ideal de una sociedad feudal, estrictamente jerárquica y aferrada a los valores tradicionales”. Es decir, un regreso a que seamos siervos del gran señor empresario. Hay para estos llamados “libertarios” una certeza: la élite lo es, no por arreglos mafiosos o herencias, sino porque cógnitivamente son superiores al resto, es decir, son más listos que el resto que somos ovejas o perros de Pavlov.

Para los tecno-fascistas últimos de esta tradición tan noble de la ultraderecha, los ciudadanos no deberíamos existir y, en su lugar, proponen que la soberanía resida en última instancia en los accionistas de las corporaciones globales. Son los que, como Peter Thiel, han dicho que la libertad y la democracia no son compatibles. Su máxima es: “Esquivar las leyes, apuñalar a los socios, y traicionar a los amigos”. Fue así como Thiel se quedó con un negocio de Elon Musk, Confinnity, aprovechando que andaba de vacaciones en el verano del 2000. Como propuesta política, Thiel se pregunta en un texto: “¿Puede la democracia acabar con la democracia? ¿No es esto una contradicción? En absoluto. He aquí una forma sencilla en que los estadounidenses pueden acabar con la democracia: elegir a un presidente que haya prometido anular la Constitución. Por supuesto, los militares deben apoyar este autogolpe. Si se logra formar esta coalición de las clases media y alta —las clases civilizadas—, la victoria es segura, independientemente el número de la clase baja. Cuando las clases civilizadas se unen, una población de clase baja, independientemente de su tamaño, no es un problema político, sino un problema de seguridad. Y no es un problema difícil hoy en día. Si la coalición civilizada pierde votos, simplemente puede pujar directamente por la lealtad de las fuerzas de seguridad, una contienda que siempre ganará”. Y así vemos como, de los años ochenta del siglo XX al 2026, la ultraderecha vuelve sobre sí misma: quisieran un golpe de miles de Pinochets por todo el mundo.

Cardenismo y obradorismo

 Héctor Alejandro Quintanar

“Mientras en el mundo la vanguardia de las izquierdas iba a la baja, en México las izquierdas variopintas iban al alza”.

Cardenismo y obradorismo. Por Héctor Alejandro Quintanar

Cuauhtémoc Cárdenas, fallecido el 28 de octubre pasado, fue y será siempre un artífice de la historia mexicana y su figura, tanto en su lucha política como en su talante ético, es imprescindible en el campo de las izquierdas mexicanas. Esa es una tesis consabida en México, pero de todos modos vale la pena exponer algunas aristas que explican por qué.

Cárdenas Solórzano fue hijo de Lázaro Cárdenas, quien reestructuró al estado en México, sentó las bases para el milagro mexicano y redefinió a la nación al recuperar consignas incumplidas por la revolución y estabilizar al sistema político -con todo y sus contraluces- en un momento crítico internacional marcado por una Guerra Mundial. Se habla hoy de cardenismo precisamente porque su ideario y apellido no se limitaron a definir a un sexenio, son que lo trascendieron para conceptuar una forma de entender la política y un programa de gobierno en pos de las mayorías.

Cuauhtémoc Cárdenas, aun como hombre del PRI, se formó en esa línea, y desde ella fue la punta de lanza de la corriente política más importante de la segunda mitad del Siglo XX: la Corriente Democrática del tricolor, que en 1986 se organizó para oponerse al famoso dedazo presidencial, demanda que sin embargo entrañaba otra de mayor calado: una oposición al giro neoliberal del PRI en 1982, que fue el recurso desesperado con el cual el gobierno de De la Madrid trató de hacer frente, sin éxito, a la crisis inédita de la estanflación y a la debacle económica mexicana del echeverrismo y López Portillo.

La Corriente Democrática encabezada por Cárdenas fue un hecho inédito y de impacto profundo. En primera instancia, se trató de una ruptura en el interior del PRI, es decir, en el interior del partido que más años estuvo en el poder en el Siglo XX en el Mundo, y que más cohesionado permaneció por décadas, producto ello no de un consenso compartido sino de un verticalismo presidencialista que imposibilitaba la disidencia.

Los partidos políticos en el Mundo suelen tener sus conflictos internos usualmente por discutir sus principios ideológicos o por las disputas por sus candidaturas. El PRI había sido la excepción a esa regla en el Siglo XX global, y en su seno sólo se habían dado rupturas irrelevantes que terminaban en partidos pequeños, como fue el caso de ciertos generales en la fundación del PARM en 1954. Pero el caso de Cárdenas, junto con Rodolfo González Guevara, Ifigenia Martínez, Martínez Almaraz, Muñoz Ledo y otros, significó una ruptura exitosa porque sí puso en entredicho la estabilidad del PRI y en poco tiempo se convirtió en un frente electoral también inédito y en una candidatura competitiva en 1988, que sería víctima de un fraude electoral.

En el plano internacional, este proceso se dio de forma paralela a algo de enorme importancia. Mientras en el Mundo la Unión Soviética padecía una crisis de la cual no se repondría, el Bloque del este se acercaba a su disolución, y el Muro de Berlín estaba a punto de caer, el frente encabezado por Cárdenas sacudió la política mexicana. En otras palabras, mientras en el mundo la vanguardia de las izquierdas iba a la baja, en México las izquierdas variopintas iban al alza. De haberse respetado el triunfo presidencial de Cárdenas en 1988, hubiera significado el primer gobierno anti-neoliberal en el Mundo y se habría adelantado una década el reloj de América Latina, que tuvo hasta 1999 su llamado “giro a la izquierda” con gobiernos pos-neoliberales.

Esa ida al alza de las izquierdas mexicanas no era producto de la mera aura personal de Cárdenas sino de un proceso amplio y complejo. Desde la década de 1960, con el ambiente de la renovación cultural y estética de las izquierdas y las críticas a la Unión Soviética por su invasión a Checoslovaquia; y una década después con la reforma electoral de 1977 que institucionalizó un mejor pluralismo en México, a la par de que l decenio de 1970 ayudó a las fuerzas progresistas mexicanas a redimensionar los recursos energéticos y al nacionalismo en un contexto de desregulación neoliberal global, muchas organizaciones de ese espectro comenzaron un proceso de corrimiento hacia las democracia electoral y de redefinir un horizonte poscomunista.

El proceso no fue sencillo, pero facilitó el hecho de que en 1988 esas fuerzas vieran en Cárdenas a un liderazgo con el que podían coincidir. Los afluentes centrales de esa candidatura, así, eran una síntesis apretada y convulsa, pero con programa y fuerza definidos, de las izquierdas sociales y el nacionalismo revolucionario del PRI, con el cual, el comunismo mexicano siempre buscó tener interlocución, más allá de los vaivenes autoritarios del partido oficial.

Cuauhtémoc representó así no sólo una ruptura histórica de su corriente con el PRI, sino una ruptura del sistema político mexicano. Ello, porque el fraude de 1988 sería el principal aliciente para después construir una autoridad electoral autónoma que mejoraría las condiciones de competencia democrática en México, a pesar de que en la década de 1990, con el asesinato de perredistas a la cabeza, seguían vigentes prácticas autoritarias en el país. Así, la fuerza política que encabezó Cárdenas en 1988 no sólo organizó a las izquierdas políticas a su mejor plataforma, sino que también contribuyó como nadie a la democratización del país, que tiene tanto que ver con las luchas de abajo que con los acuerdos de arriba.

En ese proceso, una manifestación regional de ese cardenismo fue el obradorismo en Tabasco. Hoy que las fantasías acaloradas de las derechas pretenden no reescribir la historia, sino inventar sandeces, hay que repetirlo. En 1986, López Obrador simpatizó con el afluente de la Corriente Democrática del PRI y, mientras daba clases en la escuela de cuadros de ese partido, reivindicaba al nacionalismo revolucionario.

Luego de haber tratado de reestructurar a los ediles tabasqueños y de hacer asambleas de base, se distanció del partido sin salirse de él, cuestión que sí afianzó en 1988 al votar por Cárdenas, como documentó Jaime Avilés y todos los biógrafos del tabasqueño desde hace décadas; y en ese mismo año se convirtió en el único candidato a gobernador en el país propuesto por el Frente Democrático Nacional, luego de labrar una candidatura con base en acuerdos entre cárdenas y dirigentes partidistas tabasqueños, pero también a solicitud de los chontales con que AMLO había trabajado desde el Instituto Nacional Indigenista en 1976. Hoy hay voces no sólo necias sino deshonestas que pretenden negar estos datos para reducir la candidatura opositora de López Obrador en 1988 a un mero berrinche y, peor, acusan que el tabasqueño votó por Salinas en 1988, quien lo combatió con furor desde siempre, al acusarlo, mediante sus porros locales, de querer convertir las iglesias de la Chontalpa en células comunistas.

Desde Tabasco, López Obrador sería el artífice del PRD nacional. Mientras ese partido obtuvo una votación media nacional del 8 por ciento en 1991, en Tabasco, con AMLO como líder impugnador, logró el 19 por ciento. Y, asimismo, el éxodo por la democracia, encabezado asimismo por el tabasqueño, significaría un repunte nacional de la izquierda.

Con el visto bueno de Cárdenas, López Obrador se convertiría en el líder nacional del PRD, donde le dio los números más exitosos al partido en su historia, al ganar gubernaturas, municipios clave y la mayoría legislativa en 1997. En ese año, es imposible entender el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas como primer Jefe de Gobierno electo en la Ciudad de México sin el trabajo a ras de suelo que como líder del PRD e impulsor capitalino del cardenismo, hizo el tabasqueño.

Ambos, de 1997 a 2005, reestructurarían la capital de la república, fundamentalmente por un hecho: demostrar que la izquierda en el gobierno puede ser eficaz y popular, cuestión que dotó a ambos de credenciales para ser candidatos presidenciales en 2000 y 2006. Si bien hubo un distanciamiento más personal que ideológico entre ambos personajes en esa coyuntura, el ingeniero michoacano y el politólogo tabasqueño volverían a coincidir en diversas lides posteriores.

En ellas, se recuerda la lucha que ambos gestaron por la defensa de la soberanía en 2008, cuando Cárdenas participó en el debate petrolero que logró abrir el movimiento obradorista en el senado para oponerse a la privatización de Pemex promovida por el gobierno espurio de Calderón. Asimismo, la fotografía donde aparecieron juntos en 2011 para apoyar a Alejandro Encinas como candidato del PRD a gobernador del Estado de México habló por sí misma al dotarle de puntos de preferencia electoral al aspirante perredista.

Después, Cárdenas y AMLO, por su cuenta, serían ambos críticos de la deriva chuchista del PRD, partido que fundaron y que les fue robado por la runfla oportunista encabezada por Jesús Ortega. El tabasqueño se saldría del PRD en 2012 ante la imposibilidad de refundarlo; mientras que Cárdenas lo haría en 2014 como crítica a lo acontecido en Iguala, mientras ambos criticaron con dureza la tontería de la dirigencia perredista al sumarse al Pacto por México sin considerar que éste incluía la privatización energética consumada en 2013, cuestión a cuya oposición estaba inscrita en los principios del PRD.

Más tarde el cardenismo sería parte puntal en el triunfo de Morena en 2018, con Lázaro Cárdenas Batel como funcionario del gobierno de López Obrador en ese año, donde la recuperación soberana fue un horizonte ideológico que, con trabas y contraluces, logró tener avances en el país.

Más allá de las diferencias personales entre Cárdenas y el obradorismo, fueron mucho más notorias sus cercanías y colaboraciones conjuntas siempre. Querer separar hoy a ambos personajes no es un ejercicio de historia sino un intento sin rigor de tratar de exhibir un mito fantasioso: el de que existe una izquierda buena encabezada por personajes como Cárdenas y una izquierda mala encabezada por López Obrador. Ese cuento absurdo no sólo omite evidencia clave como la aquí descrita, sino que en el fondo es una reivindicación de que la izquierda debe existir sólo como fuerza testimonial u opositora, pero no gobernante. Y si no, que observen a las mismas voces que hoy alaban a Cárdenas pero en 1997, cuando el ingeniero gobernaba en la ciudad de México, y desde trincheras como Letras Libres se le decía ser un nostálgico del pasado populista; o desde Tv Azteca, con porros como Jorge Garralda a la cabeza, de plano se exigía su renuncia. 

Esas prácticas que desde 1988 se emitieron contra Cárdenas hoy se repiten contra López Obrador y Claudia Sheinbaum. Que esas voces hoy usen a la memoria de Cárdenas para querer diferenciarlo por las peores razones del proyecto gobernante no sólo habla de su desmemoria sino de su falta de congruencia.

La seguridad del fuerte es la carga del débil



Agenda Ciudadana


"México ha sido, es y será objeto de la vigilancia norteamericana legal o ilegal por estar situado en su zona de seguridad".
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Es obligado iniciar esta columna con un paréntesis luctuoso para reconocer el papel crucial que desempeñó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas como detonante y líder de la movilización ciudadana de 1988 y que finalmente puso fin al largo ciclo del autoritarismo priista para abrir el camino que ya ha empezado a recorrer la democracia mexicana. Gracias ingeniero Cárdenas.

El que un país sea considerado por una gran potencia vecina como parte de su zona de seguridad suele implicar quebrantos para quienes la geopolítica coloca en esa situación. Ese costo puede ser tan alto como el que Cuba viene pagando desde los 1960 cuando el gobierno de Washington decidió que el cambio de régimen revolucionario en la isla era un factor de inseguridad. En Europa hoy Ucrania está siendo convertida en un país inviable porque Rusia considera que a partir de 2014 la alianza de facto entre los gobiernos de Kiev y la OTAN convirtió a ese país en una amenaza a su seguridad y le ha declarado una guerra que puede llevarle a ser un país inviable tras pagar un gigantesco costo social. Ya antes Georgia, y tras un conflicto similar pero muy corto, optó por decir no a la invitación de la OTAN. Desde 1955 Austria prefirió declararse formalmente neutral y negoció con éxito la salida de las tropas soviéticas que la habían ocupado tras su derrota en la II Guerra Mundial.

Veamos ahora con igual lente el caso de México y su evolución como el vecino débil de un país que al cierre del siglo XIX ya era una potencia y que hasta hoy se mantiene como la de mayor fuerza militar del mundo. El México recién independizado fue visto por Estados Unidos como un espacio poco defendido y muy propicio para su proyecto de expansión territorial. Antes de apoderarse por la fuerza de la mitad norte de nuestro país e incluso antes de ser considerados una potencia, los norteamericanos aseguraron su frontera norte vía la guerra de 1812 con Inglaterra y más tarde la ocupación del Oregón. La guerra angloamericana que se prolongó hasta 1815 no llevó a una victoria clara de ninguna de las partes -Inglaterra, más fuerte, estaba centrada en su guerra contra Napoleón. Sin embargo, dos cosas quedaron claras entonces: Londres no tenía interés en la reconquista de Estados Unidos ni éste podía expandirse hacia el norte. En cualquier caso, esa frontera entre la excolonia y su antigua metrópoli dejó de ser problema de seguridad para Washington.

El caso de la frontera con México fue diferente. En cuanto los norteamericanos concluyeron su guerra civil en 1865, Washington ejerció presión sobre Francia para que retirara de nuestro país la fuerza de ocupación que había respaldado el proyecto europeo de sostener a un príncipe austriaco como emperador pero que era visto como un riesgo por el país de la “Doctrina Monroe”.


Desocupado México por Francia y teniendo a los océanos Atlántico y Pacifico como defensas frente a Europa, unos Estados Unidos que ya habían iniciado su revolución industrial consideró que sólo necesitaban una marina poderosa y comunicada por un canal en Panamá (1914) para sentirse seguro frente al mundo.

Ya como gran potencia al despuntar el siglo XX, Washington aprovechó los efectos de la Revolución Mexicana y de la I Guerra Mundial para marginar de manera efectiva la presencia económica y política de las potencias europeas al sur de su frontera. Victoriano Huerta primero y Venustiano Carranza después fueron presionados para que no intentaran repetir la política de Porfirio Díaz de balancear la influencia norteamericana con la europea. Por su parte, Europa ni siquiera intentó recuperar el papel que había tenido en la era porfirista.

Durante la llamada Guerra Fría entre la URSS y Estados Unidos (1947-1991) México resultó ser, por su estabilidad política y por la orientación conservadora de sus élites políticas y económicas, un eslabón ideal en la cadena de seguridad norteamericana. El factor soviético tuvo una importancia apenas marginal en la vida política de un régimen donde las ideas e instituciones ocuparon casi todo el espacio ideológico y cuyo aparato de seguridad neutralizaba de manera efectiva a la oposición.

El fin de la Guerra Fría en 1991 hizo innecesario que Washington se preocupara por la aparición del pluralismo político en México, pero entonces ya habían aparecido en el mapa de la seguridad del gobierno norteamericano dos amenazas mexicanas no ligadas a ninguna potencia externa: la migración masiva y el contrabando de drogas prohibidas en el mercado norteamericano.

El gobierno de Eisenhower recurrió entonces a la deportación masiva y el de Nixon a la “operación intercepción” como medidas para detener tanto el flujo migratorio como el narcotráfico. Esas políticas fracasaron, pero con diferentes modalidades e intensidad ambas se han mantenido y radicalizado.

Las amenazas reiteradas del Presidente Donald Trump de llevar al cabo ataques selectivos en territorio mexicano contra los carteles de la droga y las espectaculares redadas para capturar y deportar a miles de indocumentados en calles y campos norteamericanos han cargado de elementos muy negativos la actual relación de México con su vecino del norte. Veamos el tono de una lista parcial de tales amenazas. Tan sólo en este año el jefe de la Casa Blanca ha hecho siete menciones de esa índole y que van del 3 de enero cuando señaló que “Los cárteles gobiernan México. Ella [la Presidenta Sheinbaum] no gobierna México”, a la del 7 de marzo donde aseguró que Estados Unidos no iba a permitir que la captura del Gobierno mexicano por el crimen organizado se consolidara, hasta la del 15 de octubre donde insistió en que “lamentablemente, los carteles controlan México” porque sus autoridades eran incapaces. De no ser por lo errático de la conducción y discurso político de Trump, cualquiera de esas acusaciones pudría ser tomada como el preludio para una acción directa de la gran potencia en México, sobre todo porque ignoran las declaraciones de nuestra Presidenta en el sentido que una acción unilateral como la sugerida por Trump es inaceptable e ignoran también el empeño con que las fuerzas armadas y de seguridad mexicanas están enfrentando a las organizaciones criminales. Aún más importante es que no se percibe en Washington un esfuerzo por resolver dentro de sus fronteras la otra parte de la ecuación del narcotráfico: la demanda de drogas en ese país ni tampoco hay una política vigorosa encaminada a cortar el contrabando de armas norteamericanas hacia México.


En esta coyuntura suponemos que los juicios y amenazas de Trump han sido en buena medida producto del caldeado ambiente electoral que a lo largo del año ha dominado en Estados Unidos, aunque, finalmente, con Trump nadie puede estar cierto que ese lenguaje amenazador no se convertirá en una acción violenta.

Conviene no olvidar lo acontecido en la sierra de Chihuahua en abril de este año, donde un accidente puso al descubierto un operativo contra un narco laboratorio y en el que participaron varios agentes de la CIA sin que el gobierno federal fuera informado pese a la advertencia explícita y reiterada de la Presidenta de que por nuestra legislación sólo con autorización y supervisión del gobierno federal podría efectuarse operaciones como la de Chihuahua.

La CIA fue creada al inicio de la Guerra Fría para actuar fuera de Estados Unidos sin tomar en cuenta las limitaciones de la soberanía de los otros. Justamente las misiones ilegales de esa organización son parte central de su razón de ser y México ha sido, es y será objeto de la vigilancia norteamericana legal o ilegal por estar situado en su zona de seguridad, al respecto véase el libro de Jefferson Morley, Our man in Mexico: Winston Scott and the hidden history of the CIA, [2008]).

En resumen, ninguna norma legal puede resguardarnos de manera efectiva de la realidad geopolítica. Sin embargo, estamos obligados a proteger al máximo posible nuestra identidad y razón de ser como Nación soberana y por principio debemos rechazar y deslegitimar las demandas o presiones norteamericanas que sean producto de la asimetría de poder, aunque sabiendo que en la práctica toda relación entre el fuerte y el débil en su zona de seguridad requiere de este último valor combinado con realismo y prudencia.

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