5/24/2026

La CIA en México y sus cómplices

La CIA en México y sus cómplices 

Historia de lo inmediato

Álvaro Delgado Gómez

"La CIA ha contado por décadas con cómplices en México para inmiscuirse en asuntos que les importan, lo de menos es si son narcotraficantes, ladrones...".

La CIA en México y sus cómplices. Por Álvaro Delgado Gómez

Hace exactamente un año, el 15 de mayo de 2025, Ronald Johnson llegó a México como Embajador de Estados Unidos tras una larga carrera en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y a partir de entonces la operación de sus agentes, como los fallecidos Richard Later Johnston y John Dudley Black en acciones ilegales en Chihuahua, se ha intensificado notablemente, en un accionar que evoca las alianzas que este organismo hizo en los sesenta con autoridades, policías, grupos de choque y empresarios de extrema derecha como el padre de Ricardo Salinas Pliego, Hugo Salinas Price, para infiltrar, desestabilizar y alinear al país a los planes de dominación estadounidenses.

Esta ofensiva del gobierno de Donald Trump que México enfrenta, con el pretexto del tráfico de drogas de organizaciones clasificada como terroristas, tiene el propósito de someter a la Presidenta Claudia Sheinbaum, en el contexto de la revisión del tratado comercial trilateral que está en curso y la infiltración de criminales en Morena y en sus gobiernos, que allá y acá tratan de equipararlo al caso de Genaro García Luna, el narcotraficante mano derecha de Felipe Calderón.

Sólo los corruptos defienden a los corruptos y en Sinaloa, como en cualquier lugar, deben ser sancionados quienes se amafian, sean servidores públicos o del sector privado. Un país y un gobierno se vuelven vulnerables cuando se encubre a criminales, los de los cárteles y los delincuentes de cuello blanco, que a menudo no se diferencian.

La presencia de cuatro agentes de la CIA en Chihuahua en un operativo, con la complicidad del Gobierno que encabeza la prianista María Eugenia Campos, y el reportaje de la televisora CNN sobre cómo miembros de la agencia de inteligencia de Estados Unidos hicieron estallar un vehículo con narcos —información que sólo podría proceder de esa misma instancia— es sintomático de las presiones al Gobierno de México para que se deje actuar a los agentes de ese país, como lo hacían antes.

Pero también significa que la presencia y acción de la CIA en México es mayor a la que reconoce el Gobierno de la Presidenta Sheinbaum, cuyos agentes deben estar debidamente registrados ante las secretarías de Relaciones Exteriores y Seguridad Ciudadana, como lo establece la Ley de Seguridad Nacional, que en su artículo 71 norma su actuación en territorio mexicano. No es de su inconveniente que haya agentes extranjeros, sino que hagan lo que les viene en gana, como lo hicieron por años.

La CIA cuenta y ha contado por décadas con cómplices en México para inmiscuirse en los asuntos que les importan, lo de menos es si son narcotraficantes, ladrones, torturadores o asesinos, como Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, titulares de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) e identificados plenamente como agentes de inteligencia de Estados Unidos desde la década de los sesenta, como parte de la operación LITEMPO.

Otros cómplices fueron quienes participaron en la operación LIHUFF, cuyo propósito era infiltrar, reclutar y financiar grupos de choque de la extrema derecha contra la izquierda en los ámbitos universitarios y de gobierno, como el Movimiento Universitario de Orientación a la Renovación (MURO) y el Frente Universitario Anticomunista (FUA), que además de ser controlados por la organización secreta de Los Tecos y El Yunque, antes y después de su ruptura, actuaban por órdenes de la CIA.

Alfonso Rudolph Wichtrich, un mexicano de origen estadounidense que era vicepresidente de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, y Agustín Navarro Vázquez, fundador del Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE), eran los líderes de este plan de la CIA, cuyos documentos desclasificados los identifican respectivamente con los criptónimos LIHUFF-1 y LIHUFF-2. Los detalles de las acciones de estos personajes, a quienes la propia agencia de inteligencia de Estados Unidos les decían cómo reclutar adeptos y hasta cómo elaborar los volantes contra la izquierda, está documentada en el libro Derecha, poder, corrupción y engaño, escrito en 2024 por Alejandro Páez Varela y yo.

Wichtrich y Navarro Vázquez están muertos, pero Salinas Price vive y él mismo ha confesado en su libro de memorias Mis años con Elektra que financió a MURO, a la Unión Nacional Independiente Democrática (UNID) y al Partido Nacionalista Mexicano (PNM), así como las revistas Nacional y Espejo, organismos y publicaciones que el segundo creó como agente de la CIA, junto con otras figuras de la extrema derecha nazi-fascista, como Jorge Siegrist y Jorge Prieto Laurens.

La relación de Navarro Vázquez con Salinas Price no terminó en los años sesenta: Cuando Carlos Salinas de Gortari cedió TV Azteca a la familia en los años noventa, él y Fernando Baños Urquijo, expresidente de MURO, trabajaron con él para definir la línea editorial de la televisora que dirige Ricardo, quien aspira a ser Presiente de México y ha desplegado una campaña que recuerda la acción de la CIA.

Así como la CIA controlaba a los grupos de choque de la extrema derecha en México, los gobiernos y hasta la policía política, la DFS, ahora también la agencia de inteligencia de Estados Unidos tiene la complicidad de gobiernos estatales, como el de Chihuahua, de Nuevo León o de alguno de Morena, y sin duda hay empresarios que apoyan este tipo de operaciones contra la izquierda, ahora en el Gobierno de la República.

Recordemos: Trump indultó al narcotraficante Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras sentenciado a 45 años de cárcel por traficar más de 400 toneladas de cocaína, para una operación contra los gobiernos progresistas de América Latina, entre ellos los de Sheinbaum y Gustavo Petro, con un medio desde Estados Unidos financiado por los presidentes de Argentina, Javier Milei, y del país centroamericano, Nasry Asfura, según las grabaciones del Hondurasgate.

En esta trama que tiene “el apoyo de algunos republicanos para poder atacar y extirpar el cáncer de la izquierda de ahí de Honduras y de toda Latinoamérica”, según Hernández, emerge un personaje de México. El expresidente y exrecluso en EU confesó: “Le contaba al Presidente Asfura que pudimos hablar con Javier Milei y él está apoyando con 350 mil dólares también. También otro gran amigo de nosotros de México está apoyando ya para el tema de los mexicanos”.

¿Con la CIA en acción en México esto es fortuito? No lo creo. La CIA tiene muchos cómplices en México y habrá que sacarlos de su escondrijo.

Dientes a la UIF

 Ana Lilia Pérez

"El 6 de abril, la Corte validó la constitucionalidad en el bloqueo preventivo de cuentas por parte de la UIF como medida cautelar de carácter administrativo".

Dientes a la UIF. Por Ana Lilia Pérez

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) confirmó que como medida preventiva bloqueó las cuentas a los funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa señalados por autoridades estadounidenses por supuestos vínculos con el narcotráfico.

La acusación formal que las autoridades estadounidenses hicieron contra los hoy exfuncionarios se abrió en el Tribunal de Distrito Sur de Nueva York. Incluye a Rubén Rocha Moya, Gobernador de Sinaloa; también a quien era su Secretario de Administración y Finanzas, Enrique Alfonso Díaz Vega; al Secretario de Seguridad Pública, el General Gerardo Mérida; además de el Senador Enrique Inzunza, y otras seis personas. Se les acusa de supuesta colusión o protección a la facción de "Los Chapitos" del Cártel de Sinaloa, y de recibir sobornos a cambio de facilitarles información de índole de seguridad pública y militar para su operaciones ilícitas, entre otras imputaciones.

Para este momento dos de los acusados: Díaz Vega y el General Mérida se encuentran en Estados Unidos, ya que se entregaron a las autoridades de ese país y en una comparecencia inicial se declararon no culpables. Lo que sigue es que enfrenten el juicio o negocien con las autoridades estadounidenses que les imputan los cargos; de ello se conocerá en futuras audiencias como la que se les programó para el 1 de junio.

En tanto, la UIF los puso en la Lista de Personas Bloqueadas (LPB) con carácter preventivo, congelándoles las cuentas, como una medida que deriva de los convenios internacionales en materia de prevención y combate al lavado de dinero. Y es que, los bancos que operan en México, al mantener relaciones de corresponsalía con entidades financieras de Estados Unidos, emitieron alertamientos respecto de clientes considerados como Personas Políticamente Expuestas (PEP).

La acción de la UIF en este caso resulta pertinente para recordar la importancia de la decisión que, apenas en abril, la Suprema Corte tomó respecto a las atribuciones que la UIF tiene en materia de prevención al lavado de dinero.

El 6 de abril, la Corte validó la constitucionalidad en el bloqueo preventivo de cuentas por parte de la UIF como una medida cautelar de carácter administrativo, cuyo objetivo es prevenir riesgos en el sistema financiero, y le reconoció a la UIF las facultades que tiene de congelar cuentas sin la necesidad de una orden judicial previa, y garantizando el derecho de audiencia.

Y es que se trata de una de las herramientas centrales de la UIF en su tarea de prevenir y frenar las posibles operaciones financieras ilícitas en tiempo real, o cuando hay indagatorias de índole penal incluso a nivel internacional, como es el caso de los exfuncionarios de Sinaloa.

Vale la pena subrayar que, en abril, cuando la Corte emitió su resolución sobre dichas atribuciones de la UIF, en parte de la prensa y de la esfera política, se generó una andanada de descalificaciones y voces alarmistas.  Pero queda claro que dicha facultad es básica también para el cumplimiento que México tiene en materia de prevención al lavado de dinero, según los estándares establecidos por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), del que México forma parte desde el año 2000.

El GAFI es el organismo intergubernamental que fija los estándares internacionales en materia de prevención y combate al lavado de dinero. Precisamente, como parte de su integración a ese organismo, hace 22 años, en mayo de 2004 en México se creó la Unidad de Inteligencia Financiera, adscrita al sector hacendario, con la función principal de coadyuvar en la prevención y combate al lavado de dinero; sin embargo, por muchos años estuvo prácticamente como un elefante blanco.

Fue a partir del año 2019 que se iniciaron los primeros operativos relevantes para combatir el lavado de dinero de delincuentes de cuello blanco y de grupos del crimen organizado, mediante el trabajo de la UIF.

Pero esas primeras acciones se toparon con dos enormes obstáculos: una Fiscalía que no actuaba con la celeridad requerida, en tiempos de Alejandro Gertz Manero, y con la añeja corrupción en el Poder Judicial, porque cuando la UIF detectaba operaciones “inusuales” o ilícitos en casos donde ya había carpetas de investigación en la FGR y hasta órdenes de aprehensión, y la UIF inmovilizaba las cuentas como medida preventiva, pero no faltaba Juez que de inmediato otorgaba algún amparo.

Más tardaba la UIF en echar a andar indagatorias, que los jueces corruptos en su festín de amparos.

Incluso eran los mismos integrantes de la vieja Corte quienes con sus resoluciones obstaculizaban el trabajo de la UIF, particularmente exministros como Eduardo Medina Mora y Norma Piña emitieron polémicas resoluciones que ataban de manos a la UIF, y que favorecieron a delincuentes de cuello blanco, factureros y lavadores de dinero de origen ilícito.

Para muestra está el caso de Juan Collado y sus transferencias en paraísos fiscales como la Banca Privada de Andorra, donde fue la Suprema Corte de Norma Piña la que impidió el trabajo de la UIF.

También el caso de Genaro García Luna y su esposa Linda Pereyra, a quienes la UIF había congelado sus cuentas al detectar indicios de lavado de dinero en el entramado de multimillonarios contratos que junto con sus socios empresarios contratistas, de manera ilegal recibieron durante el calderonato.

En el mismo periodo en que en Estados Unidos a García Luna se le había encontrado culpable de cargos criminales, incluido el tráfico de drogas y de recibir sobornos de grupos criminales, en México un Juez federal le ordenaba a la UIF que le descongelara las cuentas bancarias a la esposa de García Luna, a pesar de que ella ya estaba también imputada por parte de la FGR por operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Está también el caso de personas físicas y empresas vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y sus redes de lavado de dinero, a las cuales la UIF indagaba en su Operativo Agave Azul.

El Operativo Agave Azul se puso en marcha en el año 2020, y mediante éste la UIF realizó el bloqueo de activos de mil 939 sujetos vinculados al CJNG, de éstas mil 770 eran cuentas de personas físicas, 167 de empresas y dos fideicomisos mediante los cuales la organización criminal realizaba transacciones para blanquear sus ganancias ilícitas utilizando el sistema financiero.

El bloqueo de esas cuentas era clave porque la UIF había identificado –mediante trabajo de inteligencia financiera– a operadores financieros, familiares, empresas, abogados, además de funcionarios de diversos niveles, cómplices de las actividades criminales del CJNG, pero luego también hubo jueces que comenzaron a entregar amparos contra el trabajo de la UIF, y a obstaculizar ese operativo.

Otro de los casos es el de la pareja facturera Víctor Manuel Álvarez Puga-Inés Gómez Mont: la UIF les encontró millonarias transacciones irregulares y tras identificar el movimiento de recursos de procedencia ilícita, los incluyó en la Lista de Personas Bloqueadas.

El caso se judicializó e incluso se emitieron órdenes de aprehensión contra la pareja por delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada; ellos se fugaron al extranjero, y evadidos de la Ley, también encontraron jueces que les dieron amparos y que le ordenaron a la UIF que les descongelara las cuentas.

En 2023 comenzaron a recibir amparos y en marzo de 2025 una Jueza en materia administrativa le ordenó a la UIF que se les eliminara de la Lista de Personas Bloqueadas. Así, por orden judicial, la UIF se vio obligada a desbloquearles las cuentas.

Los Álvarez Puga-Gómez Mont prófugos de la justicia mexicana están en Estados Unidos. Es uno de los casos de personas de quienes se ha solicitado al gobierno estadounidense que los extradite para que enfrenten las indagatorias judiciales que hay en su contra, pero que el gobierno estadounidense se ha negado a extraditarlos.

Hay también otros casos en que, sin obstáculos de jueces cómplices, el trabajo de la UIF ha podido dar pasos en el combate al lavado de dinero, desde el dar seguimiento de los movimientos financieros de un criminal en fuga para lograr su detención, como ocurrió con Hernán Bermúdez Requena, líder del grupo criminal La Barredora, cuyo seguimiento financiero por parte de la UIF primero para congelarle las cuentas y activos, y luego para ubicarlo mediante el seguimiento a las transacciones con tarjetas de crédito que hacía desde Paraguay, fue clave para su detención.

En el caso de los exfuncionarios de Sinaloa a quienes les congeló las cuentas, en las revisiones y análisis que la UIF hace a sus operaciones financieras y sus redes y vínculos familiares y empresariales, en aquellos casos que compruebe operaciones “inusuales” que resulten injustificadas, la UIF tendrá que dar vista al Ministerio Público para las investigaciones correspondientes que serían competencia de la FGR.

Aún y cuando el caso contra funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa inició en Estados Unidos, es necesario que, en un afán de legalidad y transparencia, las autoridades mexicanas realicen también indagatorias puntuales respecto a cada uno de los señalados, y es la UIF el órgano técnico que tiene facultades para ese mapeo financiero que derive en indagatorias a profundidad, como las que requiere este caso.

El estilo de Trump en el cambio de época

 Agenda Ciudadana

Lorenzo Meyer

"Es posible que los estilos de conducta que Trump ha mostrado le hayan resultado útiles como candidato, pero no como líder de una potencia mundial".

El estilo Trump en el cambio de época. Por Lorenzo Meyer

No es que el personaje -Donald John Trump, el 45° y actualmente el 47° presidente de los Estados Unidos de América- necesariamente padezca un trastorno mental, aunque a veces da esa impresión, sino que en su caso ocurrió algo en la historia contemporánea y que se refleja en lo peculiar de su conducta: pasar directamente del pedestre mundo de los reality shows de la televisión, del de ambientes no convencionales y siniestros como los propiciados por Jeffrey Epstein o del de los obscuros negocios inmobiliarios millonarios de Nueva York, al mundo del ejercicio directo del máximo poder político de una gran potencia. Se trata de un salto desde la irrelevancia hasta lo imperial con el mayor poder.

Aunado a lo anterior -la falta de experiencia política combinada con el peso de la responsabilidad que conlleva tamaño ejercicio del poder-, resulta que el personaje en cuestión asumió el puesto de jefe del poder ejecutivo norteamericano en un contexto interno muy peculiar: uno donde los tradicionales pesos y contrapesos políticos casi han dejado de operar. Ese supuesto mecanismo de equilibrio de los poderes políticos diseñado desde norteamérica para evitar una concentración de los procesos de toma de decisiones en una sola persona o institución, más o menos funcionó por más de dos siglos. Pero hoy ya no es el caso, por decisión de la mayoría republicana en el congreso y de los miembros conservadores de la Suprema Corte de Justicia, ambas instituciones se han sometido a la voluntad presidencial. Actualmente dos de los tres poderes tradicionales -el legislativo y judicial- simplemente han abdicado de lo esencial de sus responsabilidades, lo que en la práctica ha dejado la toma de decisiones tan sustantivas como el emprender la guerra contra Irán, en manos de la única institución de carácter unipersonal en el contexto la división de poderes en Estados Unidos: la Presidencia. En tales circunstancias pareciera que actualmente en ese país y por lo que resta del cuatrienio de Trump, el juego interno de los pesos y contrapesos institucionales ha quedado suspendido.

A las consideraciones anteriores en torno a la coyuntura que tiene como centro al Presidente Trump hay que añadir otro elemento y que puede no ser secundario: la vejez del personaje, quien asumió su alto cargo a una edad ya avanzada –en 2017 tenía 71 años y hoy está por cumplir 80 y dormita en actos públicos- y con una biografía donde los usos y costumbres adquiridos en los primeros 70 años ya son sellos indelebles, desemboca en la forma y contenido del proceso de la toma de decisiones. Como ya se apuntó, los sellos o marcas actuales de la personalidad de Trump, se generaron en el ambiente autoritario en que nació y creció, en la especulación propia de sus negocios inmobiliarios, en la conducción de los shows televisivos y en su participación en los “círculos reservados” donde miembros de las élites norteamericanas se dan permiso de conducirse en ambientes donde se permiten y propician normas de conducta que no están vigentes para la sociedad en general.

Es posible que los estilos de conducta y valores que Trump ha mostrado en el ejercicio de su cargo le hayan resultado útiles en su papel de candidato populista de derecha pues el contraste con los estilos sus oponentes le ganaron votos de clases medias blancas conservadoras, precarizadas y muy resentidas con las élites políticas tradicionales. Pero finalmente ese estilo y discurso ya no le han ayudado en el desempeño de su papel como estadista y líder de una gran potencia mundial.

Ahora bien, como si lo expuesto no bastara para explicar el peculiar y no muy exitoso ejercicio de Donald Trump como líder imperial, hay otros elementos a considerar para mejor intentar entender las dificultades y consecuencias del desempeño del exproductor de reality shows como responsable de la política exterior norteamericana en un entorno internacional en rápida transformación. Y es que Trump no sólo arribó a la cúspide de la pirámide del poder mundial sin la preparación intelectual y la experiencia personal que demandan las responsabilidades del puesto, sino en la Casa Blanca en una coyuntura histórica mundial muy difícil para el imperio norteamericano. Veamos, a nivel internacional en este primer cuarto del siglo XXI está teniendo lugar un verdadero cambio de época, una transformación que no es la que Estados Unidos -sus élites y su ciudadanía- esperaban y que por ende no estaban preparadas para asumir sus consecuencias. Y la esencia del cambio en cuestión es la pérdida de ese país de su carácter de “única nación indispensable” según la caracterización hecha por la también única mujer Secretaria de Estado norteamericana (1997 y 2001), Madeleine Albright.

Un buen indicador del cambio de época que está afectando la esencia misma del lugar que Estados Unidos ocupa en la escena internacional se encuentra en la suerte que corrió el empeño de un grupo de notables pensadores de la derecha norteamericana encabezado por William Kristol y Robert Kagan. En 1997 y desbordando optimismo en sus marcos teóricos y confianza en el poder militar norteamericano, ese grupo decidió fundar en Washington y con el apoyo del American Enterprise Institute, una institución -un think tank- dedicada al estudio de las posibilidades futuras de la política mundial de Estados Unidos. A tal institución le dieron el rimbombante título que era también el corazón de su propuesta: “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano” (PNAC) y que en el año 2000 dio a luz un documento que supusieron sería la guía de la política mundial de Estados Unidos. Para el PNAC la meta era mantener indefinidamente lo logrado tras la desaparición de la URSS: el dominio militar y económico del sistema mundial. Pese a la derrota de Estados Unidos en Vietnam (1975), para los neoconservadores del PNAC, la hegemonía norteamericana no debía aceptarse como un fenómeno transitorio sino como una realidad que debía y podía prolongarse indefinidamente. Sin embargo, para 2006 y tras el desastre que finalmente fue la invasión de Iraq por una coalición encabezada por Estados Unidos, el PNAC y su proyecto simplemente desaparecieron del mapa político como efecto del fracaso en que concluyó la aventura imperial de Estados Unidos en Iraq. Y para cuando Trump llegó a la Casa Blanca ya había otro fracaso más: Afganistán. La invasión norteamericana de ese país y apoyada por la OTAN para eliminar al Talibán concluyó en 2021 tras dos décadas de lucha que culminaron con los fundamentalistas islámicos en el poder y con una retirada desastrosa de los norteamericanos. Así pues, cuando Trump inició su segundo período presidencia en 2025 ya era obvio que este siglo no sería norteamericano sino uno de poder compartido entre ellos con China, Rusia, India y otros más. Sin embargo, la derecha norteamericana encabezada por Trump no pareció resignarse a esta pérdida relativa de poder. De ahí su decisión de embarcarse este año en una nueva aventura imperial, esta vez en Irán.

En el documento firmado en noviembre pasado por Trump en la Casa Blanca y titulado “Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos” se subrayó el hecho de que, pese a sus recursos petroleros y las bases militares de Estados Unidos en la región, el Medio Oriente ya no ocuparía un lugar central en la estrategia global norteamericana. Sin embargo, para el 28 de febrero de este año Trump, en unión de Israel e instigado por éste, desató contra Irán la operación “Furia Épica”. A estas alturas la tal furia se considera un error y más del 60 por ciento del público norteamericano la reprueba. Y por ahora el Presidente norteamericano ya no sabe cómo terminar esta aventura que ha llevado al cierre de la importante vía marítima petrolera del estrecho de Ormuz, lo que afecta a la economía mundial y que ha provocado, hasta fines de abril, la muerte de alrededor de tres mil 500 iraníes, la destrucción de parte de la infraestructura de Irán, pero también de las bases militares norteamericanas en la región.

De acuerdo con las declaraciones de Trump él esperaba que la guerra aérea en Irán, dominada totalmente por Estados Unidos, además de provocar la muerte del líder supremo de ese país acabaría con sus proyectos nucleares, desembocaría en su rendición incondicional y el cambio de régimen, más o menos como había ocurrido en Venezuela. Sin embargo, todo indica que la república islámica está decidida a resistir al imperio y que, en cambio, éste no está preparado para llevar su guerra al plano de la invasión terrestre, pues Irán es un país de 90 millones de habitantes y con unas fuerzas armadas de 600 mil efectivos más reservistas. Sin el apoyo del grueso de la opinión pública norteamericana la invasión de Irán resulta ser una auténtica misión imposible.

Finalmente, en el frente Ucrania-Rusia la situación ha escalado. En el inicio Estados Unidos, como líder de la OTAN, dieron todo su apoyo a Ucrania, pero ahora toman distancia de una OTAN empeñada en derrotar a Rusia en tanto que Trump pareciera ya no tener apetito de involucrarse en este conflicto que no es existencial para Estados Unidos y que incluso puede escalar hasta llevar a una de las partes a echar mano de armas atómicas, algo que Estados Unidos no desea por ningún motivo.

En fin, para que seguir adelante. A estas alturas es claro que Trump no es el líder adecuado para conducir a su país y a sus aliados por los meandros de una situación donde la unipolaridad que por más de medio siglo caracterizó al sistema internacional está siendo sustituida por una multipolaridad que aún no cuaja y que por ello este pasaje de una época a otra es particularmente inestable, complicado y peligroso.

Drogas, guerra e intervención


América Latina juega un rol de primer orden en la actual escalada militar global de Estados Unidos. Frente a una multipolaridad emergente, posibilitada principalmente por el ascenso de China como potencia global y, derrotado en Irán y en Cuba por dos formas de resistencia que han impedido que avancen sus planes genocidas, Estados Unidos trata de apretar la dominación en su “patio trasero”.

En los últimos años, ha logrado imponer la correlación de fuerzas más favorable de los últimos 20 años. Pero aún está lejos de recuperar su dominio absoluto. Por ende, lanza nuevas formas de agresión en toda la región. La recién difundida Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 (ENCD), publicada por el gobierno de Donald Trump el 4 de mayo pasado, es parte de la nueva ofensiva bélica en la región.

La nueva ENCD es una especie de corolario a la Estrategia de Seguridad Nacional presentada en diciembre de 2025. En ella, la “nación bajo Dios” (como se autodefine Estados Unidos en el documento) promete usar “todos los instrumentos del poder americano” en contra de dos tipos de enemigos: las Organizaciones Terroristas Extranjeras y las Organizaciones Criminales Trasnacionales que trasiegan precursores químicos de China e India.

Sin abundar en una mayor caracterización de esos dos enemigos, su uso ambiguo permite justificar y elevar cualquier acto relacionado con las drogas al grado de terrorismo. Con ello, abre la puerta a la intervención militar, económica y diplomática sobre naciones soberanas para que acaten sus designios, so pena de ser acusadas de colaborar con el terrorismo.

La dedicatoria especial de la ENCD va contra Colombia y México. Sobre Colombia, dice: “debe reducir el cultivo de coca y desarticular las redes criminales que se benefician de la producción de cocaína”. En cuanto a México, que es mencionado 31 veces en el texto, la “instrucción” es más abundante. Le demanda incautar precursores, reducir la producción y ordena a las autoridades mexicanas “eliminar la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio y la seguridad de Estados Unidos”.

Tanto Colombia como México, en las últimas tres décadas, fueron los principales laboratorios sociales de implementación de la doctrina militar antidrogas de Estados Unidos, luego de que el país del norte suministrara armamento, recursos y capacitación militar a cárteles criminales. Ambos países quedaron marcados por formas de terror estatal y paraestatal que, pese a ello, dinamizaron la macroeconomía y avivaron el libre comercio. Al mismo tiempo, el consumo interno de estupefacientes creció de manera exponencial, deteriorando mucho los tejidos comunitarios. Las poblaciones de estos dos países, hartas de las formas de expoliación y guerra que padecieron, impulsaron cambios de gobierno por medio de las elecciones, votando por los referentes políticos que representaban una oposición a seguir los dictados imperiales.

A pesar de los cambios políticos que significan los gobiernos de Petro en Colombia y López-Sheinbaum en México, las naciones están lejos de haber roto con las formas de dominio que Estados Unidos les impuso. Sin embargo, el prevaleciente corrimiento a la ultraderecha en la región los coloca como los acérrimos enemigos de la élite trumpista. Son, junto con Brasil, el principal factor que hace ver su Escudo de las Américas como una iniciativa marginal. Son países a los que se les quiere orillar a renunciar a la multipolaridad para a encomendarse a la sobrevivencia de Estados Unidos.

Hay que poner especial atención en cómo la ENCD intensificará la propaganda de guerra en Colombia para tratar de alterar la tendencia de las elecciones presidenciales, que tienen a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, como el más probable sucesor de Petro. Es de esperar también que las operaciones en territorio mexicano de la CIA y DEA, junto con las acusaciones contra políticos mexicanos acusados de vínculos con el narcotráfico, serán intensificadas como forma de intervención más directa en la política nacional.

En el caso mexicano, en diciembre de este año se cumplirán 20 años del inicio de la guerra contra las drogas guiada por los dictados de Estados Unidos. Los saldos sociales son terribles y los grupos de narcotraficantes se han fortalecido y extendido su control a todos los órdenes de la vida.

Por medio de este diario, en esos últimos 20 años intelectuales críticos como Carlos Montemayor, Luis Javier Garrido, John Saxe-Fernández, Carlos Fazio, Gilberto López y Rivas y Luis Hernández Navarro han rastreado y denunciado, desde diversos ángulos, los impactos de esta guerra. Por su parte, guardias comunitarias, colectivos de búsqueda, comunidades indígenas, educadores, organizaciones sociales y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional han creado formas puntuales de resistencia frente a lo que se convirtió en una guerra contra el pueblo. Será necesario tomar como base ese acumulado para que nazca una estrategia nacional alternativa a la escala militar yanqui, que sólo promete más drogas, guerra e intervención.

* Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

Israel: la generación envenenada


La aberración histórica de Israel, evidenciada en los pasados dos años a escala global, lleva décadas en construcción y perfeccionamiento. Revela que, además del Estado criminal y sus atroces fuerzas armadas (FDI: “el ejército más moral del mundo”, se ha atrevido a decir Netanyahu), no sólo administran el destino de una religión y una identidad nacional sobre diseño, sino que mantienen controlada a su población (ese “pueblo de Dios” que se construyó con el exilio centroeuropeo a la tierra de Palestina) en una condición hipnótica que ya quisiera Corea del Norte.

Es desarmante ver o escuchar a los jóvenes, a veces niños, en las calles de Tel Aviv o entre “colonos” en Cisjordania o los bordes de Gaza, diciendo cómo la ven, o actuando directamente contra las mujeres y los niños palestinos. ¿Cómo puede una juventud estar tan eufóricamente enferma? El odio fanático lo traen integrado. Sus mayores realizaron una ingeniería pedagógica tan perversa como eficaz. Nacieron y han crecido en un “culto de muerte”, como describe Johnatan Cook, más cercano al Jemer Rojo o a las Juventudes Nazis que al judaísmo. Dos o tres generaciones adoctrinadas en el sionismo que finalmente se quitó sus máscaras y se muestra como lo que siempre fue: un proyecto supremacista, excluyente, racista, teocrático, expansionista, profundamente policiaco y militar.

Desde fuera intentamos entender qué pasó con esa sociedad de matriz europea que parecía ilustrada, democrática (sobre los escombros de la Nakba, claro; lo mismo que Estados Unidos es democrático sobre los huesos de los nativos originarios), piadosa y cosmopolita. Nos engañaron. Allí se larvó uno de los monstruos sociales más feos y peligrosos de la modernidad.

Dice la analista israelí Avigail Abarbanel que a veces uno aprende sobre una sociedad de su humor, más que de las noticias. Parafraseándola, a veces uno conoce más de una sociedad leyendo a sus historiadores críticos y sus periodistas independientes, como la propia Abarbanel o Carolina Landsman, quien recientemente publicó un artículo en Haaretz (3/5/26) que alcanzó gran repercusión, donde sostiene que Israel es un Estado condenado, y Netanyahu se irá, pero su legado no:

“Ha logrado destruirlo todo, todo lo bueno, claro. No queda nada. Absolutamente nada. Nuestra sociedad se ha desmoronado, el ejército se ha desintegrado, los jueces se mueren de miedo, los medios de comunicación se han convertido en un reality show, la Knéset en un manicomio y la oposición comparte la visión de la realidad de Netanyahu (Irán es una amenaza existencial; no hay solución para el problema palestino; sólo los partidos sionistas deberían ocupar un puesto en el gabinete).”

Landsman apunta lo obvio: “El mundo odia a Israel, y el antisemitismo ha regresado a su cuna política. Ya no es la ‘nueva’ versión crítica de izquierda (que se centraba en la política israelí y los defectos del sionismo), sino la vieja versión asesina de derecha, que adopta con regocijo la retórica de los (apócrifos) Protocolos de los Sabios de Sion. La verdad es que, mientras nos volvíamos locos a nosotros mismos y al mundo con el Holocausto, mientras coreábamos: ‘nunca más’ hasta la saciedad, Netanyahu ha llevado al mundo al borde de una repetición de la historia”. Para colmo, “la gente se engaña creyendo que aún hay una oportunidad: que él y el Estado son entidades separadas”.

Por su parte, Avigail Abarbanel, escribiendo sobre el “culto de muerte” que domina a su país, destaca “el modo en que la sociedad israelí adoctrina a sus miembros desde la cuna y retraumatiza a los niños para garantizar su lealtad”. Este adoctrinamiento “produce con éxito una población capaz de cometer un genocido transmitido en vivo, atacar y desplazar poblaciones civiles de naciones soberanas y acelerar la limpieza étnica en Cisjordania, mientras se ve a sí misma como inocente víctima, amante de la paz”.

Refiere un episodio del popular programa cómico de la televisión israelí llamado Zehu Zé! (¡Eso es!), que ella recordaba ingenioso, familiar y suficientemente irreverente para pasar por progresista. Sus actores y personajes eran epítome de la “israelidad”. El 10 de marzo de este año el programa trató de una boda en un estacionamiento subterráneo. “No trataba de ser surrealista ni absurdo. Era la realidad ligeramente disfrazada de comedia: gente en un refugio, una boda desplazada a un búnker, haciéndolo chistoso”, describe.

“Cuando una Sociedad ya no genera ninguna distancia entre su comedia y su crisis, no produce humor, sino copia un ritual, la risa, si llega, es de autorreconocimiento, ‘sí, así vivimos ahora’, algo muy distinto de la diversión”. Para Abarbanel, “los judíos israelíes enfrentan una disyuntiva: en vez de quejarse y tenerse lástima podrían frenar la orgía destructiva. Podrían abandonar su culto, la idea de un Estado étnicamente puro a expensas de la población originaria de Palestina, e intentar volver a la humanidad. No tienen derecho a llorar o hacerse las víctimas, cuando son quienes infligen destrucción y miseria a millones de personas”.

"Israel confirmó ante el mundo lo que Palestina vive a diario"


La agresión contra la Global Sumud Flotilla dejó imágenes de activistas esposados, golpeados y humillados por militares israelíes, una violencia que organizaciones internacionalistas señalan como parte de las prácticas que el pueblo palestino enfrenta cotidianamente bajo ocupación y bloqueo. La misión humanitaria denunció heridos, abusos sexuales y violaciones al derecho internacional tras intentar llevar ayuda a Gaza

 El miércoles 20 de mayo, videos comenzaron a circular como una advertencia y, al mismo tiempo, como una confesión pública del nivel de impunidad con el que actúa el ente sionista israelí. En las imágenes se observa a integrantes de la Global Sumud Flotilla esposados, obligados a permanecer de rodillas y rodeados por militares armados mientras son insultados, golpeados y exhibidos frente a las cámaras, al mismo tiempo que ondean banderas sobre ellos. Algunos apenas levantan la mirada; otros muestran señales visibles de agotamiento físico.

Las grabaciones fueron difundidas por sectores cercanos al ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben Gvir, el ultranacionalista conocido por el mundo como “el ministro de la muerte”, una de las figuras más violentas del proyecto sionista contemporáneo.

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Lejos de tratarse de un hecho aislado, las imágenes volvieron a colocar sobre la mesa algo que desde hace años denuncian organizaciones de derechos humanos: Israel opera como un ente colonial que viola sistemáticamente derechos fundamentales, incluso contra civiles desarmados y misiones humanitarias. La intercepción de la flotilla internacional con rumbo a Gaza terminó por exhibir, otra vez, el nivel de brutalidad con el que el aparato militar israelí responde a cualquier acto de solidaridad con Palestina.

Tortura y graves violaciones a los derechos humanos

La Global Sumud Flotilla denunció el 22 de mayo que al menos 30 personas resultaron heridas durante el operativo israelí, varias de ellas con fracturas. Además, confirmó la existencia de al menos 15 denuncias de abuso sexual, incluidas violaciones, cometidas contra integrantes de la misión humanitaria. Los testimonios coinciden en describir golpes, amenazas, privación de alimentos, humillaciones y agresiones físicas sistemáticas desde el momento en que comandos israelíes tomaron el control de la embarcación en aguas internacionales.

Entre los mexicanos retenidos se encontraban Violeta Núñez, Sol González, Ana Jimena Hernández, Al Muatasem Belah Alwiraikat Flores y Diego Vázquez Galindo, quienes regresaron a México luego de varios días bajo custodia israelí. Su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México estuvo marcada por consignas a favor de Palestina, pancartas y exigencias para que el gobierno mexicano rompa relaciones diplomáticas con Israel.

Los relatos de los activistas describen una maquinaria de violencia diseñada no solo para detenerlos, sino para quebrarlos emocionalmente. Sol González relató que los soldados israelíes parecían tener “gran imaginación para torturar”, aplicando castigos físicos y psicológicos constantes contra quienes participaban en la flotilla. Según su testimonio, algunos activistas fueron arrastrados, golpeados y privados de atención médica incluso cuando presentaban lesiones graves.

Otros integrantes denunciaron que fueron encerrados en espacios reducidos dentro de lo que definieron como un “barco cárcel”, donde las agresiones continuaron durante horas. Hubo personas con costillas fracturadas, lesiones en piernas y brazos, así como víctimas de descargas eléctricas y malos tratos durante los interrogatorios. Las denuncias de violencia sexual terminaron por desatar indignación internacional, especialmente porque varias víctimas aseguraron que las agresiones ocurrieron bajo custodia militar israelí.

La misión de la flotilla era entregar ayuda humanitaria a Gaza: medicamentos, alimentos y suministros médicos destinados a una población palestina devastada por meses de ataques y bloqueo. Sin embargo, Israel respondió tratando a los activistas como enemigos de guerra.
Una respuesta tardía del gobierno mexicano
Los activistas mexicanos Al Muatasem Flores, Diego Vázquez y Paulina del Castillo, quienes participaron en la Flotilla Global Sumud, durante su llegada a la terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) tras ser detenidos por Israel y repatriados luego de su misión humanitaria con destino a Gaza. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

Mientras continúan las denuncias por tortura y abusos contra integrantes de la Global Sumud Flotilla, el gobierno mexicano mantuvo una postura centrada principalmente en la vía diplomática. La Secretaría de Relaciones Exteriores pidió a Israel garantizar la integridad y los derechos de los mexicanos retenidos, además de confirmar asistencia consular y contacto con sus familias. Sin embargo, colectivos solidarios con Palestina consideran que la respuesta volvió a quedarse en el terreno de los discursos.

Aunque hubo mesas de trabajo con autoridades mexicanas, activistas y organizaciones internacionalistas siguen exigiendo medidas reales de presión contra el ente sionista de Israel. Recuerdan que no es la primera vez que ciudadanos mexicanos son agredidos o detenidos durante flotillas humanitarias rumbo a Gaza, y aun así México no ha impulsado sanciones políticas, restricciones diplomáticas o acciones concretas frente a las violaciones denunciadas.

Las críticas también apuntan a posibles transgresiones al derecho internacional. La intercepción de la embarcación en aguas internacionales vulnera la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), que protege la libertad de navegación en alta mar. De igual forma, al tratarse de civiles desarmados, las agresiones denunciadas entrarían en contradicción con el Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe tratos inhumanos y el uso desproporcionado de la fuerza contra población civil.

Además, organizaciones defensoras de derechos humanos señalan posibles violaciones a la Carta de las Naciones Unidas y al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, debido al uso de fuerza militar contra una misión humanitaria, las detenciones arbitrarias, el aislamiento y las deportaciones posteriores.

Para los colectivos que acompañaron a los activistas mexicanos, el problema no es solo la falta de condenas más firmes, sino la ausencia de consecuencias reales. A pesar de las denuncias internacionales, México no ha anunciado sanciones ni medidas de presión concretas contra Israel, lo que para muchos termina reforzando la impunidad con la que el gobierno israelí continúa actuando contra Palestina y quienes se solidarizan con su causa.
La respuesta internacional

La ofensiva no se limitó al operativo militar. Paralelamente, el Gobierno de Estados Unidos designó como un “riesgo significativo de cometer actos de terrorismo” a cuatro personas vinculadas con la flotilla humanitaria y a actores relacionados con redes solidarias con Palestina en Europa y el mundo árabe. La medida fue aplicada bajo la Orden Ejecutiva 13224, la misma herramienta antiterrorista utilizada desde 2001 por Washington para perseguir estructuras financieras y políticas asociadas al terrorismo internacional.

Según el argumento oficial estadounidense, Hamás se apoya en “una diversa red de socios internacionales” para ampliar su influencia política, facilitar actividades violentas y obstaculizar los esfuerzos internacionales en Gaza. Organizaciones internacionalistas y colectivos de derechos humanos denunciaron que esta narrativa busca criminalizar la solidaridad con Palestina y justificar la persecución contra activistas civiles que participan en labores humanitarias.

Para los integrantes de la flotilla, el mensaje es claro: cualquier intento de romper el aislamiento impuesto sobre Gaza será tratado como una amenaza política. Aun así, insistieron en que el internacionalismo seguirá creciendo pese a la represión. “Lo que vimos fue el verdadero rostro del sionismo”, señalaron algunos activistas tras llegar a México, convencidos de que la violencia ejercida por Israel ya no puede ocultarse detrás del discurso de seguridad nacional.

La indignación internacional comenzó a escalar rápidamente. En Bilbao, España, la llegada de integrantes de la Global Sumud Flotilla terminó en nuevos episodios de violencia policial. Personas que acudieron a recibir a los activistas fueron reprimidas por fuerzas de seguridad, dejando al menos cuatro detenidos y escenas de empujones y golpes que provocaron críticas de organizaciones sociales.

Al mismo tiempo, crece el aislamiento diplomático hacia Itamar Ben Gvir. Francia anunció restricciones contra el ministro israelí tras las denuncias de maltrato y vejaciones cometidas contra los activistas retenidos. La decisión fue interpretada como una señal del creciente rechazo internacional hacia los sectores más radicales del gobierno israelí y hacia la política de castigo colectivo aplicada contra Palestina y quienes se solidarizan con su causa.

Pese a la gravedad de las denuncias, las imágenes de tortura y las visibles violaciones al derecho internacional, las sanciones concretas contra Israel siguen sin llegar. Para activistas y organizaciones solidarias con Palestina, mientras la comunidad internacional continúe respondiendo únicamente con condenas diplomáticas y llamados simbólicos, el pueblo palestino seguirá enfrentando en soledad una violencia que, como quedó exhibido con la Global Sumud Flotilla, no distingue entre civiles, brigadas humanitarias o quienes deciden alzar la voz contra el bloqueo y la ocupación.

Camilo Ocampo
Texto: Camilo Ocampo
Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro

Infraestructura, derechohabientes y rezagos

Utopía




Eduardo Ibarra Aguirre

Al cierre del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, el 30 de septiembre de 2030, el sector público de salud contará con 16 543 camas nuevas, contabilizadas las 7 404 adquiridas durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, frente a las 5 308 que se pusieron en servicio con Felipe Calderón y las 3 906 con Enrique Peña, lo que sumaría 9 214, de 2006 a 2018, frente a las abiertas por los dos presidentes de la Cuarta Transformación, siempre y cuando se cumplan las metas anunciadas por CSP significará un crecimiento del 80%. 

Mas lo que de plano es inexacto, Pitágoras mediante, es que “se sumaron más camas en el gobierno de López Obrador que en los dos sexenios anteriores, con todo y pandemia de covid-19”, como señaló la presidenta en su Conferencia del Pueblo, en la que son notorias las respuestas largas, demasiado para su estilo conciso, sobre preguntas más que puntuales, así como el incumplimiento del acuerdo tomado por los colegas para formular tres preguntas cada uno. Sería plausible que los periodistas y la presidenta privilegiarán más la diversidad de
voces y medios que participan.

Además, no queda claro en el informe presentado por el subsecretario Eduardo Clark García, de las camas puestas en servicio por Sheinbaum en los últimos 17 meses cuántas corresponden a obras que no alcanzó a concluir Obrador y que a su vez dejaron inconclusas José Narro Robles y su jefe Peña Nieto. Se llegó a denunciar que dejaron hospitales inaugurados, pero sin equipo u otros en los que sólo se construyó la fachada. La corrupción de Peña y Narro, pues.

Respecto a la proyección para 2024-2030, Clark apuntó que se planean 50 hospitales nuevos, ampliación de 47 y acciones de sustitución y mejoras en otros 55. Mientras al inicio del actual sexenio había 96 966 camas hospitalarias, al concluir habrá 106 105, con una inversión proyectada de 181 000 millones de pesos. Excelente, sólo que hospitales de primerísimo nivel, como La Raza, recientemente no contaban con tomógrafos porque “tronaron” y nadie se molestaba en ahorrarles hasta cuatro vueltas a los pacientes de la tercera y cuarta edades provenientes del extremo sur de la capital.

Y el Hospital General de Zona 27 (Tlatelolco) que cuenta con 10 quirófanos remite a sus pacientes a Azcapotzalco para que les hagan las tomografías. Por cierto, en el 27 realizan cirugías ambulatorias (con anestesia local) con música a todo volumen y gritos absurdos. Y hasta consultan a los pacientes: “Qué música le gusta”.

Lo anterior a pesar de que en todos lados ya funcionan las oficinas de “Trato digno”, anunciadas con bombo y platillo por Zoé Robledo en la mañanera, pero el ruido obstruye la recuperación y el sueño de los recién operados. Y para las “curaciones urgentes” en Tlatelolco disponen de un espacio de cuatro por cuatro metros cuadrados (tres por tres, me corrigen) para atender a cuatro pacientes en cada uno de los cuatro rincones del pequeño espacio. Y una mal encarada vigilante de “Seguridad Privada” (¿Dónde están los agentes de
Resguardo Federal, Zoe?) molesta a los adoloridos pacientes peguntándoles hasta en cuatro ocasiones: “¿A qué vino?” y prohibiéndoles que carguen sus teléfonos celulares para comunicarse con familiares.

Sin duda es sumamente alentador que sólo en el Instituto Mexicano del Seguro Social, en los últimos 18 meses se inauguraron siete hospitales y al momento hay 19 frentes de obra en 13 estados; también que en el IMSS Bienestar se contemplan 81 nuevos nosocomios, de los que 18 ya fueron inaugurados y que en el ISSSTE se avanza; pero el rezago es mayúsculo.

Acuse de recibo

Datos sobre la política de Abrazos, no balazos. “En México, sólo en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se arrestó a 39 altos dirigentes de distintos grupos delictivos y, en total, a 666 ligados directamente al crimen organizado, además de 45 mil detenidos. Y en éste, van 672 vinculados a organizaciones delictivas, de los cuales 56 son muy relevantes. Ha habido cerca de 50 mil detenidos”: Sheinbaum Pardo, 18-V-26. (…) De Néstor Fernández Verti: “Eduardo saludos, gracias por las utopías. Un Abrazo”. (…) En la llamada Línea Dorada o 12 del Metro, circula el convoy Valentín Campa Salazar y, también, el Rosario Ibarra de Piedra. (…) El 11 de mayo reapareció la escritora y promotora cultural María Gómez Rivera y en general se le escucha bien. (…) Al que no  localizo es al periodista y editor Moisés Edwin Barreda, un magonista de hueso colorado que el 6 de septiembre de 2024 se despidió de sus colegas, lectores y amigos de esta manera: https://almomento.mx/silabario-de-politica-preludio-de- adios-de-reportero-a-reportero/ (…) Mi agradecimiento para Alexis y Andrei Ibarra
Martínez por estar en el lugar indicado y a la hora debida, así como a quienes se mantuvieron atentos a la visita al quirófano. (…) Ya puede usted consultar 3 112 textos de Utopía y el reporte detallado “Forum en Línea sigue gracias a ustedes” en https://forumenlinea.com/?page_id=53 http://www.forumenlinea.com/ X: @forumenlinea forum@forumenlínea.com

Es nefasta la hispanidad del Vox español


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, desató agudas controversias en la relación entre el gobierno mexicano de la 4T y los sectores ultraconservadores españoles vinculados al partido político Vox. Hay que recordar que es la tercera fuerza política de España y el partido que más ha crecido en los últimos 10 años.

Además de rendir homenaje a Hernán Cortés, Díaz Ayuso proclamó en la Asamblea de Madrid que “México no existió hasta que llegaron los españoles”. Defendió fervientemente la hispanidad y el mestizaje, denunciando a la izquierda mexicana y española de fomentar la “leyenda negra” para presentar a España, en su periodo imperial, como excepcionalmente cruel, intolerante, codiciosa, fanática e ignorante.

Isabel Díaz Ayuso levantó de nuevo viejas polémicas que los mexicanos hemos deliberado desde el siglo XIX. La postura de la presidenta Claudia Sheinbaum fue de abierto rechazo por desplantes ideológicos no sólo conservadores, sino que denotan una visión de imperio. Ante el homenaje a Cortés, le cuestionó al alentar el “discurso colonial y pro despojo”.

El concepto de hispanidad conservadora española es pernicioso y hasta fascista. Los ultraderechistas de Vox y del Partido Popular (PP) son los principales promotores de un nuevo enfoque ideológico y político de la hispanidad. Afirman que la hispanidad es uno de los mayores éxitos de la historia de la humanidad. La conquista de América tuvo la impronta española y católica, equiparada a la helenización o romanización de la cultura occidental.

Cuando la derecha menciona la colonización americana, establece que liberó a los pueblos mesoamericanos del yugo sangriento de los aztecas, que la conquista aportó la religión verdadera y un auténtico orden civilizatorio, cuando en realidad fue una masacre demográfica, cultural y social para la población ya existente. Un holocausto y genocidio de la población indígena que habitaba el continente antes de la llegada de los europeos. Por tanto, justifican la colonización de América como un cometido de libertad, de civilización y evangelización. En suma, Vox defiende la conquista como una hazaña histórica de expansión insistiendo, con torpeza, en que España no colonizó, sino que fundó provincias hermanadas por la religión, la lengua e implantación de referencias étnicas.

Santiago Abascal, líder de Vox, lo resume así: “España fue potencia de primer nivel en el plano internacional antes del descubrimiento de América. Llevó la civilización a todos los rincones del continente y formó un inmenso patrimonio cultural y humanístico compartido, denominado hispanidad”. Para Vox, el concepto de hispanidad y el imperio español son ejes centrales de su identidad. Hay una nostalgia inspirada en el franquismo, su retórica es belicosa, su postura es combativa hacia las minorías, su rechazo es tajante al feminismo, así como la exaltación militarista de la identidad nacional.

Vox, por conducto de su Fundación Disenso, introdujo el término “Iberósfera”, que se transformó en una bandera ideológica para consolidar una alianza internacional de líderes y partidos de derecha y derecha radical tanto en España como en América Latina, cuya misión era combatir el comunismo y los gobiernos progresistas de la región agrupados por el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla. Tiene un enfoque geopolítico e ideológico fuertemente centrado en el eje Atlántico. Es un concepto que abarca lo lingüístico e incorpora a todas las regiones que hablan español y portugués en el mundo, agregando también tangencialmente a países de África como Angola, Guinea Ecuatorial y países de Asia como Filipinas.

Vox está emparentado política e ideológicamente con el Yunque mexicano. Los orígenes del partido español fueron promovidos por los yunquistas. Ahora Vox y sus organizaciones cívicas financian y capacitan a más de 60 organizaciones afines en todo el mundo. Esto se desprende de los más de 200 mil documentos exhibidos por Wikileaks. Los conceptos hispanismo étnico o etnicismo hispanista están sustanciados también en la Carta de Madrid en 2020, un intento neocolonialista de cómo concebir Latinoamérica

El afán conquistador perdura en la ultraderecha española y también en el Yunque mexicano, heredero directo de los cristeros. Para el hispanismo étnico la historia gravita, porque ha fructificado ricas configuraciones culturales que los españoles derechistas creen suyas. El pasado compartido sedimenta y se torna sustrato que pasa por lo religioso. Mientras los latinoamericanos festejamos la Independencia, los yunquistas y sus primos hermanos españoles neofranquistas deploran la conmemoración.

La confrontación entre la 4T y la ultraderecha española tiene antecedentes. En marzo de 2019, AMLO envió cartas individuales al rey Felipe VI de España y al papa Francisco. El objetivo de las misivas era que ambas instituciones pidieran perdón a los pueblos originarios por los abusos, matanzas y violaciones a los derechos humanos cometidos durante la conquista y la época colonial. Gran parte de la clase política y de los medios conservadores calificaron la exigencia de “afrenta”, y “ofensa intolerable”. Más que mirar el pasado habría que pensar en el futuro, dijeron. La misiva de AMLO atizaba las entrañas hispanofílicas de la ultraderecha.

El meollo de la discusión no es conceptual, es ideológica, política y teológica. El avance la ultraderecha en España y en el mundo incita al PAN a mostar a una tendencia cada vez más inclinada a la derecha radical. ¿Asistiremos a un PAN pro franquista y cercano al Yunque? Y dónde queda la postura estadunidense que ha revitalizado la Doctrina Monroe, que dicta que América es para los americanos. Desde la derecha mexicana se vienen tiempos de redefinición llamativos.

No seas payaso

 American curios

David Brooks


Foto
▲ Los nuevos dueños de CBS, David Ellison y su padre Larry, son cercanos al presidente Donald Trump. Fue en ese contexto que se decidió poner fin a The Late Show, de Stephen Colbert.Foto tomada del video de uno de los programas de The Late Show
Las cosas están graves cuando los bufones son expulsados de la corte. El presentador cómico y satirista Stephen Colbert, quien ha sido el conductor del programa nocturno nacional de televisión The Late Show en CBS desde 2015, cerrará la cortina de su teatro el jueves, bajo órdenes del presidente de Estados Unidos.

Colbert ha sido uno de los más agudos comediantes críticos de Trump, desde su primera presidencia hasta ahora, y el mandatario ha dejado claro que no tolera la burla.

Los invitados en días recientes en The Late Show fueron el ex presidente Barack Obama, Bruce Springsteen, Tom Hanks, Steven Spielberg y David Byrne. Todos los otros locutores de programas nocturnos de charla –sus supuestos competidores– han expresado que lamentan el fin de esta emisión, algunos denunciaron la manera en que se hizo. La cadena nacional insistió en que llegó a esa decisión sólo por consideraciones financieras. Aunque es cierto que este tipo de formatos ya no tienen el mismo público y no generan las ganancias de antes, pocos le creen a CBS.

La empresa anunció su decisión el año pasado, poco después de que pagó 16 millones de dólares para solucionar una demanda legal civil de Trump, ya que Paramount Global, dueño de CBS, estaba en negociaciones finales con la empresa Skydance para ser comprada y no deseaba que el presidente obstaculizara ese negocio. Colbert declaró en su programa que el pago de CBS no era más que “un soborno”, algo que no deleitó a los ejecutivos. Más aún, los nuevos dueños de CBS, David Ellison y su padre Larry, son cercanos al mandatario. Fue en ese contexto que se decidió poner fin a The Late Show.

David Letterman, el primer presentador de The Late Show, fue uno de los invitados de Colbert la semana pasada y se despidió así: “a los cuates de CBS, en las palabras del gran Ed Murrow (el famoso locutor de noticias de CBS que se enfrentó con McCarthy en los 50): ‘buenas noches y buena suerte, chingamadres (motherfuckers)’”.

Pero detrás de todo está el hombre aún más poderoso del mundo. Cuando hace 10 meses se anunció el fin de The Late Show, el mandatario declaró en su red social: “estoy absolutamente encantado de que Colbert fue despedido”. Poco después el presentador le respondió en su programa: “váyase a la chingada”.

No es el único, ya que el ocupante de la Casa Blanca también ha buscado que despidan a Jimmy Kimmel, la competencia de Colbert en el programa nocturno de ABC, entre otros en su lista de enemigos.

La carrera de Colbert en televisión empezó cuando era un “corresponsal” del noticiero ficticio encabezado por su amigo Jon Stewart en 1999. Stewart (quien será uno de sus últimos invitados) y sus “corresponsales” marcaron una nueva era al convertir su “noticiero” en un programa de enorme influencia en el debate político (el programa aún sigue, con Stewart regresando una vez a la semana) a tal nivel que por algunos años fue la principal fuente de información política para los jóvenes y considerado el noticiero más confiable en televisión (a pesar de que era ficticio y satírico).

Vale subrayar que estos programas están en cadenas nacionales, propiedades de algunas de las empresas más poderosas del país. O sea, no son emisiones en circuitos “alternativos” o independientes. Por eso, en cierto sentido, eran parte de la corte de la cúpula estadunidense y su función era la de bufones.

Como explicó el gran director inglés de teatro Jonathan Miller en entrevista con el legendario Studs Terkel, hay sólo dos figuras que pueden decir toda la verdad en una obra de Shakespeare: “el bufón porque no tiene nada que perder, y el rey que nunca puede perder lo que tiene… el lugar fatal para hablar la verdad es estar en medio de la pirámide donde puedes caer al nivel del bufón al intentar llegar a la posición del rey”.

Pero aparentemente en la corte real de Washington, el rey ya no aguanta que los bufones se atrevan a decir la verdad.

Smokey Robinson & The Miracles. Tears of a Clown. https://www.youtube.com/watch?v=51B55OQysj8.

Cure for Paranoia. No Brainer. https://www.youtube.com/watch?v=KQLAeSZBhDQ.

Lo que está en juego en Chihuahua

Víctor M. Quintana S.

Si el debate sobre lo que sucede en Chihuahua se centra en si fue un éxito o un fracaso la Marcha por la Seguridad y Soberanía convocada por Morena el sábado 16, se yerra el tiro. Aunque la manifestación es la más concurrida que del partido en la entidad, los organizadores hubieran deseado que asistiera más gente y el gobierno del Prian, que asistiera menos.

Más allá de la marcha, hay un hecho innegable: en diversos sectores sociales hay indignación por la violación de la soberanía nacional perpetrada por el gobierno del estado, al aceptar la participación de agentes de la CIA en diversos operativos sin los requisitos que la ley señala y dando acceso al espacio y a los datos de la Torre Centinela a las agencias estadunidenses DEA, FBI e ICE. Desde el lunes 4 de mayo se dio una primera manifestación, no organizada por Morena, y a partir de entonces se empezó a conformar el Frente por la Defensa de la Soberanía en varios municipios de la entidad. Luego vinieron la marcha y el mitin del fin de semana.

La demanda fundamental de estos sectores es que la violación a la soberanía perpetrada por el gobierno de María Eugenia Campos no quede impune y que se castigue conforme marca la ley, independientemente del número de personas que tomen las calles o de los cientos de miles de firmas que se recaben para demandar el juicio político a la titular del ejecutivo estatal.

No sólo se ha violado la soberanía: el gobierno del estado, pensando que, restándole fuerza a la marcha minimizaría su confabulación con la CIA, desde el 15 de mayo ejecutó diversas acciones contra las garantías individuales: montó bloqueos en varios puntos carreteros, incluso con funcionarios públicos, para impedir la llegada a la marcha; suspendió el servicio de transporte urbano en la capital; abrió zanjas en el recorrido de la manifestación. En los bloqueos carreteros se exigía a la gente que se identificara y se le señalaba que si venía del sur del país no tenía derecho a manifestarse contra la gobernadora. Incluso se lesionó al periodista Israel Beltran Silva por demandar el libre tránsito.

El operativo gubernamental fue acompañado por una profusa campaña propagandística resaltando el combate a las drogas de la gobernadora, denunciando a los “narcogobiernos de Morena”, descalificando las acusaciones de traición a la patria y resaltando, con ribetes racistas y clasistas, el carácter “luchador, trabajador y libre de los chihuahuenses” frente al centralismo y los “sureños”. El gobierno del estado derrochó en portales digitales, pendones, espectaculares, además de los mil 600 millones de pesos que ha gastado en cooptar medios informativos y pagar granjas de bots para insultar a quienes osen criticar a su gobernadora.

Terminar con esta impunidad es impostergable, porque en Chihuahua hay un indudable proyecto intervencionista, más allá del problema del narco: se quiere sembrar la semilla de la desestabilización y gestar un poder paralelo a la 4T. Ese proyecto va más allá de Trump y las elecciones de 2027. Es la punta de lanza para el control de las cadenas de suministro, el acceso a los recursos naturales, al monopolio del comercio de drogas y la construcción de una alternativa política maleable para los intereses corporativos trasnacionales en un estado clave de la frontera.

Por esto deben tener presente el gobierno de la 4T y Morena que no basta con ganar las elecciones de 2027 si no se responde a profundas demandas y agravios de diversos sectores de la región. En primer lugar, las de los pueblos originarios, como lo expuso la indígena rarámuri Patricia Castillo al abrir el mitin: “Para el pueblo rarámuri, para las comunidades originarias, perder el territorio por la violencia y la omisión del Estado, es robarnos nuestra historia, es enfermar de tristeza, lejos de nuestros pinos… de nuestra raíz. El gobierno de Maru Campos ha sido incapaz de frenar la destrucción del bosque talado y ha dejado solos a los defensores de la sierra, cuya vida se apaga ante la indiferencia de las autoridades”

Habría que añadir la insuficiencia de los servicios de salud en la Sierra, los desplazamientos forzados en varios municipios, el despojo de los territorios, la imposición de proyectos mineros y turísticos, el extactivismo de la naturaleza.

La 4T y Morena deben estar conscientes que se debe atender a las y los agricultores chihuahuenses: aplicar con criterios regionales programas como Producción, Fertilizantes para el Bienestar y Sembrando Vida; ordenar los mercados del frijol y el maíz; atender los problemas del agua y la energía en agricultura; reactivar el crédito al campo. Hay un cansancio por la homogenización a rajatabla de las políticas públicas federales y la inopia de recursos en las instituciones como el IMSS, por gobernantes corruptos de todos los partidos, por la inseguridad pública que no disminuye.

Lo que está en juego en Chihuahua va más allá de ganar las elecciones de 2027. Es acabar con la corrupción; atender las justas demandas de la población en toda su diversidad. Demostrar que el famoso segundo piso de la 4T es abrirse y atender las especificidades regionales. La soberanía del todo se construye desde las partes.

La ONU frente al nuevo desorden global



Creada para evitar otra guerra mundial, la ONU enfrenta hoy cuestionamientos sobre su eficacia, el peso del veto de las grandes potencias y una crisis financiera que ha obligado a varias de sus agencias a operar con fuertes recortes presupuestales y reducción de personal. 

Mientras el organismo intenta responder a guerras, desplazamientos y emergencias humanitarias, una generación acostumbrada a ver conflictos y crisis en tiempo real desde el celular se pregunta si las instituciones internacionales todavía pueden cambiar algo
ONU

Jair Soto / El Sol de México

El 7 de abril de 2026, el Consejo de Seguridad de la ONU volvió a quedar atrapado en uno de sus bloqueos más delicados. En la sala no había ruido, pero la tensión se sentía en las delegaciones sentadas frente a sus micrófonos y documentos. 

La discusión giraba en torno a una resolución relacionada con la apertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta y pieza clave para el comercio mundial de petróleo, en medio de una nueva escalada de tensión internacional.

Comenzó la votación. Había expectativa. Pero el consenso nunca llegó. Rusia y China votaron en contra y bloquearon el avance de la resolución. Como ha ocurrido tantas veces dentro del principal órgano de Naciones Unidas, una sola decisión bastó para detenerlo todo.

https://oem.com.mx/elsoldemexico/mundo/la-onu-frente-al-nuevo-desorden-global-30084415

Fuera de esa sala, la escena era otra. Barcos detenidos, mercados atentos, gobiernos en alerta y el temor a una nueva sacudida en los precios de la energía. La crisis no esperaba. 

La diplomacia internacional sí.
ONU Derechos Humanos
Agencia de la ONU para derechos humanos se queda sin dinero para actualizar su sitio en español

La escena reflejaba uno de los principales dilemas de la Organización de las Naciones Unidas: el organismo creado tras la Segunda Guerra Mundial para contener conflictos y construir consensos enfrenta un momento en el que las divisiones pesan más que los acuerdos. Mientras aumentan las guerras, las tensiones geopolíticas y las emergencias humanitarias, también crecen las dudas sobre su eficacia para responder.

No se trata de un episodio aislado. Desde 1946, las potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad han utilizado el derecho de veto cerca de 300 veces, un mecanismo diseñado para evitar confrontaciones directas entre grandes potencias, pero que en la práctica también ha bloqueado decisiones en algunos de los conflictos más delicados del mundo.

Para generaciones que crecieron viendo guerras, crisis migratorias y bombardeos en tiempo real desde el celular, Naciones Unidas suele aparecer como una institución distante, asociada a conflictos que rara vez parecen resolverse.

 Y, aun así, incluso en medio de cuestionamientos, recortes y parálisis diplomática, sigue siendo el espacio al que los países vuelven una y otra vez cuando las crisis escalan y la necesidad de coordinación internacional se vuelve inevitable.

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EFE Unicef
Los conflictos alrededor del mundo han generado mayor presión para enfrentar una constante reconfiguración mundial que sigue poniendo en riesgo a las mujeres y a la niñez / Foto: EFE

Pero el bloqueo del 7 de abril no ocurrió en un vacío. Lo sucedido en el Consejo de Seguridad refleja también un momento de fragmentación internacional cada vez más profundo, en el que las grandes potencias coinciden cada vez menos sobre cómo responder a las crisis globales.

La invasión rusa a Ucrania, la guerra en Gaza, las tensiones entre Estados Unidos y China, así como el fortalecimiento de bloques como BRICS —integrado originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, como una alianza de potencias emergentes—, han acelerado una reconfiguración del orden internacional que pone bajo presión a los organismos multilaterales creados después de la Segunda Guerra Mundial.

La credibilidad de la Organización de las Naciones Unidas es un tema complejo, descrito con frecuencia como una crisis derivada de la ineficacia del Consejo de Seguridad, el uso del veto por parte de grandes potencias y la falta de fuerza coercitiva real.

Lo ocurrido dentro del Consejo no es una excepción. Es, en muchos sentidos, la manifestación más visible de una tensión que atraviesa al sistema internacional y que se ha ido acumulando durante décadas.

Para la internacionalista Aribel Contreras, lo que hoy enfrenta la ONU no puede entenderse como una crisis repentina. Es, más bien, el resultado de un desfase estructural entre una institución diseñada en 1945 y un mundo que ha cambiado de manera radical desde entonces.

Tras el fin de la Guerra Fría, el equilibrio entre potencias se transformó, surgieron nuevas agendas y se reconfiguraron los conflictos, pero la estructura del organismo permaneció prácticamente intacta. Ese desfase, advierte, se ha vuelto cada vez más evidente en los últimos años.

    "Desde hace décadas se venía debatiendo si las Naciones Unidas requerían una reforma para responder a un nuevo contexto global"

    Aribel Contreras, internacionalista

“Las Naciones Unidas, como están hoy, dejaron de responder a las necesidades actuales”.

En un entorno marcado por guerras, tensiones geopolíticas y una creciente fragmentación internacional, la ONU enfrenta cuestionamientos que van más allá de lo diplomático y alcanzan su legitimidad como espacio de coordinación global. “Hoy más que nunca hay un profundo cuestionamiento sobre su eficiencia y utilidad”, añade.

Y, aun así, la crítica convive con una paradoja difícil de ignorar. A pesar de sus limitaciones, la ONU sigue siendo un actor indispensable. “Si estamos como estamos con las Naciones Unidas, imaginémonos qué sería de la comunidad internacional si no la tuviéramos”, plantea Contreras.

Esa dualidad —una institución cuestionada, pero necesaria— define buena parte de su momento actual y vuelve más visible la tensión entre un mundo que cambia aceleradamente y un sistema internacional que intenta adaptarse sin terminar de reformarse.

El veto, utilizado cerca de 300 veces desde 1946, sigue siendo el recordatorio más visible de los límites del sistema: Naciones Unidas puede reunir a las potencias en una misma sala, pero no obligarlas a ponerse de acuerdo.

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Esa tensión se vuelve más tangible cuando se observa lo que ocurre fuera de las salas de negociación, en espacios donde las decisiones —o la ausencia de ellas— tienen consecuencias directas en la vida de las personas.

Lejos de Nueva York, la crisis de confianza y financiamiento que atraviesa el sistema de Naciones Unidas se refleja en oficinas migratorias, albergues, programas humanitarios y comunidades donde las agencias internacionales intentan operar con menos recursos y una demanda cada vez mayor.

OIM México

La falta de apoyos ha generado recortes de personal, sobre todo del que opera en territorio, que es definitorio para acompañar a grupos vulnerables, como migrantes, informó la OIM / Foto: OIM / Cortesía

En México, uno de esos escenarios es la labor de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), donde la crisis de financiamiento ya no es una discusión lejana, sino una realidad que impacta todos los niveles de operación.

Dana Graber, jefa de misión en el país, lo explica: “Ha sido un tema retador… es una reducción de financiamiento que tenemos para operar en México”.

Dana Graber OIM en México Pablo Sánchez

Dana Graber, jefa de Misión de la OIM México, dijo que la disminución en el presupuesto limita la atención a los grupos más vulnerables / Foto: Pablo Sánchez / El Sol de México

Detrás de esa frase hay un cambio profundo en la forma en que la organización trabaja en el territorio. La reducción de recursos ha obligado a tomar decisiones difíciles, empezando por el personal. “Hemos tenido que reducir la cantidad de personal, especialmente en el terreno”, señala.

La consecuencia inmediata es una menor presencia en los espacios donde la migración se vive con mayor intensidad. Menos acompañamiento en albergues, menor apoyo técnico a autoridades locales y, sobre todo, una atención más limitada para quienes enfrentan condiciones de mayor vulnerabilidad.

    "No tenemos el personal para atender a niños no acompañados, mujeres embarazadas, personas con discapacidad o víctimas de delitos"

     Dana Graber, jefa de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones en México

El impacto interno también es significativo. “Hemos tenido que reducir 50 por ciento de los puestos en México”, reconoce. Esta reducción no solo modifica la operación, sino también el ambiente dentro de la organización, donde el equipo que permanece enfrenta una carga de trabajo mayor en un momento de creciente demanda.

A nivel global, la situación es aún más compleja. “Perdimos 40 por ciento de nuestro presupuesto”, advierte Graber.

La crisis no surgió de un día para otro. Desde hace años, la ONU arrastra problemas estructurales derivados de retrasos en cuotas, dependencia de un pequeño grupo de grandes donantes y un crecimiento constante de las necesidades humanitarias en el mundo.

En México, la OIM ha reducido 50% su presupuesto, lo cual los obliga a ser más creativos y eficientes con los recursos que obtienen / Foto: OIM / Cortesía

El panorama se agravó tras la pandemia de Covid-19 en 2020, las guerras en Ucrania (2022) y Gaza (2023), así como el aumento de desplazamientos y emergencias internacionales que multiplicaron la presión sobre el sistema.

A ello se sumó en 2025 el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y su política reforzada a favor de recortes hacia organismos multilaterales. La reducción de fondos estadounidenses —el principal contribuyente de Naciones Unidas y de gran parte de sus agencias humanitarias— golpeó directamente programas, operaciones y personal en distintos países, incluido México.

Esto obliga a replantear prioridades, redefinir estrategias y encontrar nuevas formas de colaboración. “Tenemos que hacer mucho más con mucho menos”, resume la titular de la OIM México.
OIM México retos

La migración es la principal causa de la OIM y resulta altamente retador que, con un capital disminuido, haga frente a las necesidades que el fenómeno requiere / Foto: Cortesía / OIM

Ese proceso de adaptación implica también una transformación en la manera de operar. Compartir recursos entre agencias, evitar duplicidades, concentrar esfuerzos en áreas prioritarias y buscar nuevos aliados se volvió parte de la rutina. No todas las áreas pueden sostenerse de la misma forma.

“Hemos tenido un impacto importante en nuestras actividades de protección”, admite.

Y ahí es donde la crisis deja de ser institucional para convertirse en humana.

Porque detrás de cada recorte hay historias que dejan de acompañarse, procesos que se interrumpen y personas que enfrentan mayor incertidumbre.

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Aun así, Graber insiste en que el trabajo de la OIM sigue teniendo un impacto tangible. “Cada centavo está orientado a resultados concretos”, afirma, al tiempo que subraya la necesidad de contrarrestar las narrativas negativas que, en su opinión, no siempre reflejan la realidad del trabajo en campo.

Una realidad que se vuelve aún más compleja en el ámbito del refugio.

En el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la presión no solo es financiera, sino también estructural. El número de personas desplazadas en el mundo ha alcanzado niveles históricos, lo que convierte a esta agencia en una de las más demandadas dentro del sistema de Naciones Unidas.
EFE Acnur

ACNUR es uno de los organismos con mayores desafíos debido al crecimiento en el número de refugiados que buscan asilo / Foto: EFE

Chiara Cardoletti, representante de ACNUR en México, explica que el fenómeno ha crecido a una escala sin precedentes. Hoy, más de 117 millones de personas buscan protección en el mundo, una cifra que refleja no solo conflictos armados, sino también crisis prolongadas, violencia estructural y desplazamientos forzados.

La reducción de recursos tiene un impacto inmediato. “No es solo un problema de ACNUR, afecta a todo el sistema humanitario”, señala.

La falta de financiamiento se traduce en una menor capacidad para sostener programas, acompañar sistemas de asilo y responder a las necesidades de quienes llegan en condiciones extremas.

    "Hemos tenido que recortar casi el 50 por ciento de la operación en México"
    Chiara Cardoletti, representante de ACNUR en México

Esto implica menos atención para mujeres víctimas de violencia, menos apoyo para niños no acompañados y una presión creciente sobre las instituciones que deben gestionar estos procesos. “Con menos recursos, podemos hacer menos”, resume.

El impacto no es solo operativo. También afecta la percepción.

“Cuando la gente ve que ya no estamos porque no hay recursos, se genera desconfianza”, explica.

Es un círculo difícil de romper: la falta de fondos limita la acción y, la reducción de la acción, afecta la credibilidad.

Chiara Cardoletti, representante de ACNUR en México, señaló que la crisis de desplazados afecta a todo el sistema humanitario / Foto: Diana Mendiola / El Sol de México

A pesar de ello, Cardoletti insiste en que existe una idea equivocada sobre el trabajo de estas agencias.

“No somos un grupo burocrático que solo revisa papeles”, afirma. “Trabajamos en el terreno, en contextos de violencia, arriesgando incluso la vida”.

Su reflexión va más allá de la institución. “Cualquiera de nosotros puede ser refugiado en algún momento”, advierte. En un mundo cada vez más inestable, esa posibilidad deja de parecer lejana.

En paralelo, otras agencias enfrentan la misma presión desde ángulos distintos.

En la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el desafío no solo es financiero, sino también simbólico.

Andrés Morales, representante del organismo en México, reconoce que el momento actual está marcado por la incertidumbre. “Es un momento de mucho temor, de escepticismo fuerte, porque no se sabe el rumbo que se va tomando”, señala.

Su lectura, sin embargo, no es pesimista. “Estamos comprometidos con los valores de la organización… creemos en el diálogo, en la colaboración, en la cooperación”, afirma.

En su visión, la clave está en entender que el impacto de Naciones Unidas no siempre es inmediato ni visible, pero sí profundo. La educación, la cultura y la ciencia son campos donde los cambios se construyen a largo plazo, muchas veces lejos del foco mediático.

“Trabajamos con maestros, con artistas, con investigadores… con personas reales”, explica.

Ese énfasis en lo humano es, para él, una forma de acercar una institución que a menudo se percibe lejana.

    "Estos organismos están para servirle a las personas. A veces se ven abstractos, pero en el fondo son muy concretos"

    Andrés Morales, representante de la UNESCO en México

Además, destaca que, frente a los recortes, la colaboración se vuelve más importante que nunca. La articulación con gobiernos, academia, sector privado y sociedad civil se ha convertido en una estrategia clave para sostener proyectos y ampliar su alcance.

Una lógica similar se observa en ONU Mujeres, donde la discusión sobre la confianza está profundamente ligada a los resultados y a la capacidad de comunicar su impacto.

EFE Acnur refugio
El desplazamiento forzado acelerado obliga a los organismos a identificar soluciones como construir refugios seguros y sostenibles en la ciudad de Khan Younis, en la Franja de Gaza / Foto: EFE

La oficina en el país advierte que el momento actual combina retos financieros con un entorno de desinformación que muchas veces simplifica o distorsiona el trabajo de los organismos internacionales.

El trabajo en territorio continúa generando cambios concretos. Programas de fortalecimiento económico para mujeres, campañas contra la violencia digital y acompañamiento en políticas públicas son algunos ejemplos que buscan traducir la agenda global en impactos locales.

“La confianza se construye con resultados visibles y sostenibles”, explica.
Andrés Morales Representante de la UNESCO en México

Para el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, la ONU enfrenta retos, pero la colaboración es definitoria para avanzar y generar confianza / Foto: Pablo Sánchez / El Sol de México

El reto no es solo hacer, sino también comunicar mejor lo que se hace. Mostrar cómo una política pública, un programa o una intervención puede transformar la vida de las personas.

“La confianza se sostiene cuando hay coherencia entre lo que se propone, lo que se hace y lo que se logra”, señala.

En medio de este momento de limitaciones y cuestionamientos, el propio sistema de Naciones Unidas ha comenzado a moverse. El pasado 31 de marzo, los Estados miembros aprobaron una resolución calificada como histórica para fortalecer la labor del organismo y hacerlo más eficiente frente a los desafíos actuales.

El acuerdo busca mejorar la coordinación entre agencias, optimizar el uso de recursos y reforzar su capacidad de respuesta en situaciones de crisis.

La medida, impulsada desde el interior de la organización, refleja que la discusión sobre el futuro de Naciones Unidas no solo ocurre fuera de sus muros, sino también dentro de ellos.

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Pero la discusión sobre el futuro de Naciones Unidas no se limita a sus agencias, presupuestos o margen de reacción frente a las crisis. También atraviesa un terreno más difícil de medir: la percepción pública y la confianza de una ciudadanía que observa los conflictos globales cada vez más cerca, pero a las instituciones internacionales cada vez más lejos.

Los datos ayudan a dimensionar una percepción que se repite en distintos niveles: la ONU sigue siendo vista como un actor necesario, aunque cada vez menos como una institución plenamente confiable o cercana.

El Edelman Trust Barometer (2024), uno de los estudios globales más amplios sobre credibilidad institucional, muestra que alrededor del 58 por ciento de las personas en el mundo mantiene la confianza en Naciones Unidas.
Cascos Azules Reuters

Algunas medidas de protección quedan expuestas como en esta imagen, donde los Cascos Azules, la fuerza de paz del organismo, muestra la destrucción de cámaras por parte de defensores de Israel / Foto: Reuters

La cifra no es menor, sobre todo en un momento de descrédito hacia gobiernos, empresas y organismos multilaterales.

El mismo reporte deja ver una grieta más profunda: mientras cerca de 75 por ciento de los encuestados considera indispensable la cooperación internacional para enfrentar guerras, crisis migratorias, pandemias o cambio climático, solo una minoría cree que esos esfuerzos se traducen en beneficios tangibles en su vida cotidiana.

La diferencia es sutil, pero reveladora. Una cosa es aceptar que el mundo necesita espacios de coordinación internacional; otra muy distinta es sentir que esos espacios realmente funcionan.

En esa distancia entre la idea y el resultado parece instalarse buena parte de la crisis de confianza que hoy rodea a la Organización de las Naciones Unidas.
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La encuesta global sobre reforma de la ONU elaborada por Article 109 Initiative (2025) apunta en la misma dirección. Apenas 16 por ciento de los consultados considera que la organización funciona adecuadamente bajo su estructura actual, mientras una mayoría sostiene que requiere transformaciones profundas para responder a un entorno internacional mucho más fragmentado que el de su fundación.

Las mayores dudas se concentran en la capacidad de decisión política, en la lentitud de sus mecanismos y en la sensación de que las grandes potencias continúan marcando el ritmo de aquello que puede o no avanzar.

No se trata de una desconfianza absoluta, sino de una confianza condicionada.

Se cree en la necesidad de la ONU, pero se duda de su eficacia. Se reconoce el valor de sus agencias, pero se cuestiona la capacidad del sistema para actuar con rapidez. Se espera mucho de ella, quizá más de lo que realmente puede ofrecer.

Para la internacionalista Aribel Contreras, esta percepción no surge por casualidad. “Hoy más que nunca hay un profundo cuestionamiento sobre su eficiencia y utilidad”, advierte. A su juicio, el organismo enfrenta no solo un desgaste político, sino también una desconexión progresiva con la ciudadanía, que observa los grandes debates internacionales desde una distancia cada vez mayor.

Esa percepción fragmentada también se refleja fuera de los círculos diplomáticos. Entre las nuevas generaciones, por ejemplo, la ONU suele percibirse como una institución lejana, difícil de entender y desconectada de las preocupaciones cotidianas.

Para millones de jóvenes, las crisis internacionales llegan primero como imágenes breves en redes sociales: bombardeos, desplazamientos, discursos y protestas consumidos en tiempo real desde el celular. Pero detrás de esas escenas hay organismos internacionales cuya función muchos ya no logran identificar con claridad.

Algunos jóvenes mexicanos admiten no tener claridad sobre cuál es realmente la función de Naciones Unidas o de qué manera impacta en su vida diaria. Para muchos, la ONU sigue asociada casi exclusivamente a guerras o reuniones entre líderes mundiales, mientras otras de sus funciones permanecen prácticamente desconocidas.

    "Hablan de ellos en las noticias, pero no entiendo qué hacen, sigue habiendo guerras… No sabía que tenía otras funciones más allá de buscar que no haya guerras"

    Santiago Avelaño, joven de 17 años

Una percepción similar comparte Daniella Quiroz, de 20 años, quien recuerda haber escuchado sobre reuniones internacionales, aunque sin comprender del todo su alcance.

    "Una vez escuché que varios presidentes se reúnen y hablaban sobre los problemas del mundo, pero creo que solo fue eso. Yo no sé nada sobre qué hacen en otros países"

    Daniella Quiroz, 20 años

Las opiniones también muestran una mezcla de confianza y frustración.

    "Escucho que la ONU actúa para resolver conflictos, aunque siempre hay conflictos y guerras, entonces no sé si sí esté haciendo bien su trabajo"

    Érick Gómez, 18 años

Otros, en cambio, mantienen una visión más positiva sobre el papel del organismo.

    "Yo confiaría en la ONU porque lucha por acabar con las guerras en el mundo o llevar comida a países como África"

    Guadalupe, 18 años

Esa combinación entre respaldo, desconocimiento y expectativas difíciles de cumplir aparece también en estudios internacionales sobre percepción pública.

Investigaciones de la firma Glocalities han mostrado que las generaciones jóvenes mantienen niveles relativamente altos de confianza en Naciones Unidas, aunque al mismo tiempo perciben al organismo como distante de su vida cotidiana y de sus preocupaciones inmediatas.

Para Aribel Contreras, este distanciamiento es uno de los síntomas más visibles del momento que atraviesa Naciones Unidas. “La ONU hoy le habla más a personas mayores de 40 años”, señala.

En su opinión, el lenguaje institucional y excesivamente técnico ha dificultado la conexión con una generación acostumbrada a consumir información de manera inmediata, visual y mucho más directa.

“Si no les hablas en su idioma, lo ven como algo que no les importa”, advierte.

El organismo no solo enfrenta una crisis estructural o financiera, sino también una crisis de comunicación y cercanía. “Hay muchas oficinas de Naciones Unidas que siguen muy encerradas en sí mismas”, explica.

A su juicio, la organización necesita acercarse mucho más a universidades, escuelas, espacios comunitarios y plataformas digitales para explicar de manera sencilla el impacto de su trabajo.

Esa necesidad de reconectar con la ciudadanía también aparece en las reflexiones de las propias agencias. En ese mismo sentido, ONU Mujeres subraya que uno de los principales retos actuales es comunicar mejor los resultados concretos de sus programas sin perder rigor institucional.

    "Cuando se conecta con temas concretos como la violencia digital, las oportunidades económicas o la representación política, la conversación tiene implicaciones reales e inmediatas"

    ONU Mujeres

Bajo esa lógica, aseguran, han impulsado campañas dirigidas especialmente a públicos jóvenes, como “Es Real. #EsViolenciaDigital”, que alcanzó a más de 25 millones de personas en redes sociales.

Para la UNESCO, el desafío también pasa por acercar el trabajo internacional a las comunidades. Andrés Morales insiste en que muchas veces las personas perciben a la ONU como algo abstracto porque desconocen que detrás de sus programas existen escuelas, docentes, investigadores, artistas y proyectos culturales concretos.

En el fondo, la discusión sobre la confianza en Naciones Unidas parece ir mucho más allá de la diplomacia o de los conflictos entre potencias. También tiene que ver con la capacidad del organismo para demostrar, explicar y hacer visible por qué sigue siendo relevante en un mundo cada vez más escéptico hacia las instituciones internacionales.

Para Aribel Contreras, el momento actual forma parte de un panorama más amplio que define como un “nuevo desorden global 2.0”, un entorno en el que las reglas internacionales se debilitan, las tensiones entre países dificultan la cooperación y los organismos multilaterales enfrentan mayores obstáculos para construir consensos.

A casi ocho décadas de su creación, la Organización de las Naciones Unidas enfrenta una presión que va más allá de su estructura o su financiamiento.
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La discusión ya no pasa únicamente por cuánto dinero tiene, cuántas resoluciones logra aprobar o qué tan rápido consigue reaccionar ante una emergencia.

Pasa también por algo más difícil de recuperar: la confianza de un mundo cansado de instituciones lentas, de promesas diplomáticas y de consensos que muchas veces llegan tarde.

En medio de esa fatiga internacional, Naciones Unidas intenta demostrar que no es una estructura del pasado, sino una herramienta vigente para un presente cada vez más incierto.

El debate ocurre además en un momento clave para el organismo. A finales de este año comenzará el proceso para definir a la persona que sustituirá a António Guterres al frente de la Secretaría General, una transición que volverá a poner sobre la mesa las discusiones sobre el rumbo, las prioridades y la capacidad de adaptación de la ONU frente a un entorno internacional cada vez más fragmentado.

La paradoja es evidente. Mientras el organismo enfrenta cuestionamientos sobre su eficacia política, sus agencias siguen operando en guerras, crisis migratorias, programas educativos, campañas de salud y asistencia humanitaria que millones de personas continúan necesitando todos los días.

Esa dualidad —una institución cuestionada, pero todavía indispensable— atraviesa buena parte del debate sobre su futuro.

La ONU nació después de la Segunda Guerra Mundial con la promesa de evitar que el mundo volviera a destruirse a esa escala. Ocho décadas después, enfrenta un desafío distinto: convencer a una generación que creció entre guerras permanentes, crisis globales y desconfianza institucional de que todavía puede servir para algo.

Y, aun así, incluso en medio de bloqueos, vetos, recortes y desgaste político, el mundo sigue regresando a ella cada vez que las crisis escalan y la necesidad de coordinación internacional vuelve a hacerse inevitable.

Jair Soto