"A casi un mes de la ofensiva militar contra Irán, los crímenes de guerra que tienen como víctima principal a población civil se van sumando".
Aquella mañana, como cotidianamente en días de escuela, en Minab, las niñas llegaron a la Escuela Primaria Shajareh Tayyebeh. Tenían entre 7 y 12 años de edad. Muchas de ellas provenían de los poblados agrícolas de esa región en la provincia de Hormozgan, al sur de Irán. De pronto el proyectil de un misil estadounidense destruyó la escuela y mató a 168 personas: más de 150 de las niñas, a varias de sus maestras y a algunos padres de familia. En las pilas de escombros quedaron cuerpos inertes, banquitos color verde y pupitres. En pie algunos fragmentos de murales infantiles, de esos que suelen dibujarse sobre paredes en las escuelas primarias.
Al otro lado del mundo, en la fastuosa mansión de Mar-A-Lago en una de las zonas más exclusivas de las playas de Florida, plácidamente pasaba su fin de semana uno de los hombres que ordenaron la ofensiva militar, el Presidente de Estados Unidos.
Las organizaciones internacionales de derechos humanos que posteriormente indagarían el ataque a la escuela obtuvieron evidencia de que fueron ataques directos.
Aquel 28 de febrero los bombardeos contra territorio iraní comenzaron a las 9:45 de la mañana hora local. A las 10:45 impactó el proyectil que destruyó la escuela.
Recientemente Amnistía Internacional dio a conocer un informe en que incluye declaraciones de fuentes que les detallaron que, tras los primeros ataques, “la gente de las calles cercanas y la que tuvo tiempo se apresuró e intentó recoger a los niños y niñas cuyas familias aún no había llegado. Gran parte del alumnado era de pueblos de los alrededores y el desplazamiento era lento; quienes vivían más lejos debían esperar hasta que llegara un vehículo desde el pueblo. Esa espera fue mortal. La directora y las profesoras se quedaron en la escuela para sacar a los niños y las niñas. La mayoría murieron. Nadie imaginaba que fueran a atacar una escuela dentro de la ciudad”.
Para su informe, Amnistía Internacional analizó imágenes satelitales, videos y fotografías; revisó las declaraciones oficiales emitidas por las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos, así como informes de medios estatales e independientes, y entrevistó a personas radicadas fuera del país que tenían conocimiento de la situación en Minab, la escuela y el ataque: una profesora, un residente en Minab y un defensor de derechos humanos. También consultaron a un patólogo forense independiente.
Se describe en su informe:
“Varios vídeos muestran decenas de mochilas infantiles llenas de polvo recogidas en una zona, algunas manchadas con lo que parece ser sangre. En un vídeo se ven mujeres sentadas al lado de las mochilas llorando, mientras una excavadora remueve los escombros al fondo. Otro vídeo muestra a varias personas de pie alrededor de los escombros, bajo los que puede verse parte de un cuerpo humano. Según un patólogo forense consultado por Amnistía Internacional, se trata de un antebrazo que parece haber sido amputado de forma traumática. El tamaño de la mano y el antebrazo, en comparación con los de los hombres adultos visibles en las imágenes, indica que lo más probable es que pertenecieran a un menor. Un vídeo grabado más avanzada la tarde muestra a un hombre de pie entre los escombros sosteniendo una mano y un antebrazo amputados. Según el patólogo forense, la mano y el antebrazo están cubiertos de polvo y las laceraciones son compatibles con traumatismos causados por una explosión. También considera muy probable que provengan del cuerpo de un menor”.
El informe de Amnistía Internacional se suma a los que han hecho otras organizaciones de derechos humanos cuyas revisiones e indagatorias coinciden en que el ataque a la Escuela Primaria de Minab debe investigarse como crimen de guerra, y que los responsables de planificar y ejecutar el ataque mortal e ilícito contra la escuela deben ser investigados por violaciones al derecho internacional humanitario.
Los informes, junto con las revisiones de expertos de la ONU, han concluido que Estados Unidos es responsable del ataque contra la escuela que provocó la muerte de 168 personas; y han señalado que las autoridades estadounidenses deben garantizar una investigación exhaustiva y transparente en que se identifique la responsabilidad de quién ordenó y ejecutó el ataque, y que los resultados de la investigación se hagan públicos.
A casi un mes de los iniciales ataques con que Donald Trump y Benjamín Netanyahu (Estados Unidos e Israel) comenzaron la ofensiva militar conjunta contra Irán, se ha tornado en una de las crisis más mortíferas y devastadora: miles de iraníes muertos en los bombardeos, miles de heridos y 3.2 millones de desplazados. Por lo menos uno de cada cinco residentes se han visto obligados a huir de sus hogares.
Una crisis humanitaria que, como efecto dominó se extendió en la región. En el Líbano suman más de mil personas muertas; 2584 heridas y otro millón más de personas desplazadas.
Una crisis de destrucción y muerte generada por los señores de la guerra, en la que las infancias están pagando el costo más alto: la escalada de violencia en Oriente Medio se está tornando catastrófica para millones de niños y niñas en toda la región, alerta Unicef.
Su director ejecutivo, Ted Chaiban, dio un comparativo que resulta escalofriante: la escalada de violencia, dijo, ha matado o herido al equivalente a un aula de niños cada día. En cifras: un promedio de 87 niños muertos o heridos cada día.
“Más de dos mil 100 niños han resultado muertos o heridos, incluidos 206 niños muertos en Irán y 118 en el Líbano. Cuatro niños han muerto en Israel y uno en Kuwait. Esto supone una media de aproximadamente 87 niños muertos o heridos cada día desde el inicio de la guerra”, expuso en la sede de la ONU en Nueva York, a su regreso del Líbano.
Víctimas de esa violencia también, al menos 46 mil niños se encuentran en condición de refugiados. Las cifras aumentarán a medida que continúe la violencia. Detrás de cada número que se suma hay historias de vidas arrebatadas, heridas, trastocadas, violentadas.
En sus visitas a la zona, Unicef documentó que a raíz de los ataques millones de niños y niñas han abandonado la escuela obligados a desplazarse a causa de los incesantes bombardeos. Que las infraestructuras civiles, especialmente hospitales, escuelas, los sistemas de agua y saneamiento, esenciales para la supervivencia de la infancia, han sido objeto de ataques o han quedado dañados o destruidos.
La destrucción de esas estructuras estratégicas también está impidiendo que las fuerzas de Paz de la ONU puedan desarrollar labores de ayuda humanitaria.
A decir de Unicef, las violencias graves contra la infancia en los conflictos armados pueden constituir violaciones al derecho internacional.
Así, a casi un mes de que comenzó la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, los crímenes de guerra que tienen como víctimas principales a población civil se van sumando, pero en Washington las cifras que se destacan son las del dinero que el gobierno está solicitando al Congreso para mantener esa guerra.
En medio de las renuncias y descalificaciones que incluso miembros de su gabinete han hecho de sus argumentos contra Irán, Trump sigue disponiendo de recursos para su cada vez más costosa ofensiva militar. Sólo la primera semana de guerra contra Irán se gastaron 11 mil 300 millones de dólares, y el gobierno de Trump le pidió al Congreso autorizar 200 mil millones de dólares más para reponer sus municiones, esos misiles que han detonado sobre territorio iraní, que han dejado miles de civiles muertos, que están causando crímenes de guerra

