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5/10/2026
La gachupina que amaba a Hernán Cortés

Todo empezó con una misa fallida para reconocer a Hernán Cortés en la Catedral Metropolitana. Ahí, el músico fundador del grupo de los ochentas, Mecano, iba a grabar un coro para su musical fallido llamado “Malinche”. Digo musical fallido porque la productora que lo financió acabó quebrando y el músico español pasó una temporada en la cárcel por aprovecharse de unas mexicanas que, como no tenían permiso de trabajo en España, pues no les pagó y se robó sus salarios. De todos modos se atrevió a venir a México cobijado por Salinas Pliego y las alcaldesas del PRIAN. Pero una concentración de pueblos originarios afuera de la Catedral hizo que los sacerdotes negaran a última hora el permiso y no hubo misa. Se tuvieron que ir a la Basílica de Guadalupe. Así empezó Díaz Ayuso su visita al país que desprecia, y fue de mal en peor.
La foto política fue del total desamparo. En ella está la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien la recibió por parte del PRIAN. No eran sus dirigentes políticos, ni siquiera sus personajes reconocidos. Eran Federico Döring Casar, Mauricio Tabe, y Alessandro Rojo de la Vega. Para quienes no conocen al PRIAN en la capital del país, estos nombre son desconocidos, pero son cruciales para entender el respaldo que la visita para alabar a Hernán Cortés realmente tuvo en México. Döring, por supuesto, es un Diputado panista cuya última corruptela conocida fue el fraude que realizó de la mano del Diputado del Partido Verde en San Luis, Héctor Serrano, junto con el entonces Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, del PRIAN_PRD. En 2015 quisieron obligar a los taxistas de la CdMx a usar taxímetros digitales de una empresa, Espíritu Santo y Libre Holding, de la que obtuvieron moches de sus dueños, Eduardo Zayas y Santiago León Aveleyra, hoy buscados por la Interpol. Federico Döring les ofreció obligar a los taxistas de Querétaro, Quintana Roo, y Aguascalientes. Los taxistas se ampararon contra la medida que, además de obligarlos a comprar la tableta, les exigía un pago por usar la aplicación. Como no pudieron, buscaron financiamiento de Ricardo Salinas Pliego y, al final, demandaron al gobierno mexicano por dos mil millones de dólares. Perdieron ese fraude. El otro, es Mauricio Tabe, el Alcalde prianista de Miguel Hidalgo. Está acusado por ser parte del cartel Inmobiliario y de los pisos ilegales que le echaron al edificio de Lafontaine 110, en Polanco, autorizadas por su antecesora, Xóchitl Gálvez. Está acusado de haber desviado 100 millones de pesos de obra pública no entregada en su Alcaldía. En cuanto a Alessandra Rojo, es la Alcalde de Cuauhtémoc. Además de haberse robado las estatuas que conmemoran el encuentro del Che Guevara y Fidel Castro en la colonia Tabacalera, está acusada de simular concursos mercantiles para beneficiar a una sola empresa inmobiliaria, Grupo Meor, de Iser Rabinovitz, por 97 millones del dinero público. Esos son los que recibieron a la Alcaldesa de Madrid.
Pero desde ahí, la visita a México de la Alcaldesa Díaz Ayuso se fue desbarrancando al abismo. Dio una charla en la Universidad de la Libertad de Ricardo Salinas Pliego, que financia el Atlas Network, cuya parte Latinoamericana, dirige su primo. A Díaz Ayuso la recibieron Ricardo Salinas Pliego, su hija, y su esposa. Todo quedó en familia. Había unos “familiares” de María Corina Machado, la que le regaló su Nobel de la Paz a Donald Trump. Pero ni siquiera estaba Machado, sino unos de sus parientes. Ahora quiero que imaginen al auditorio que fue a aplaudirle a la Alcaldesa española que escribe el nombre de México con “J” para negar, desde la ortografía, el origen mexica de una amplia región del país. Es lo mismo que negarse a ponerle una “e” a un interlocutor que no se define por el masculino o el femenino. Es negarle, aduciendo algo de la real academia de la lengua, su decisión, su historia, y su sustancia. Negarle agencia, que, se supone, es uno de los principios de la derecha que se dice “liberal”. Pero les propongo que se imaginen a unos asistentes a la conferencia patito en la Universidad patito que aplauden cuando se les insulta, que sonríen cuando los ningunean, que aspiran con sus axilas sudadas a ser como una española rústica e inculta que dice cosas que ni ella misma entiende. Díaz Ayuso empezó su “conferencia magistral” ---así la bautizaron--- diciendo: “Decía Cicerón que la vejez no hace dichosos a los jóvenes infelices”. Mal por quien le escribe los discursos a la Alcaldesa de Madrid. En realidad la frase de Cicerón sí se entiende, aunque no la entienda Ayuso y dice: “Para aquellos que no tienen en sí mismos recursos para vivir bien y felizmente, cualquier edad les resulta pesada". Pero Ayuso ni cuenta se dio de que no entendía la frase que leyó, y trató de jalar la atención del público. Dijo: “Les traigo un mensaje fundamental y es que del socialismo se sale”. ¿Quién está viviendo en el socialismo? Pues quién sabe, pero Ayuso nos trae la nueva de que existe ruta de evacuación. Luego, pasó a explicar lo que ella cree que es el socialismo. Dijo: “El agravio del colectivismo es que nos dicen que todo por un fin y todo por una causa. A través de eso hemos ido perdiendo a raudales nuestra libertad, a través del miedo, que es la libertad, que es singular, se pierde todo. Y qué se hace a través de ese miedo, de esas cadenas, el colectivismo. Y sobre todo la utilización populista de los sentimientos para controlar al individuo y volverlo preso”. Quién sabe a qué se refería Díaz Ayuso pero lo dijo como si fueran las indicaciones de Protección Civil en caso de emergencia.
Siguió la Alcaldesa: “¿Que hacen? Utilizar la pobreza multiplicarla a raudales. Utilizar los instintos más elementales de las personas que más sufren, que menos tienen, que menos conocen, y por tanto personas que es más fácil agraviar y de esa manera tiranizar. ¿Qué se pretende? La lucha de clases, que estemos enfrentados, y que la sociedad encuentre la culpa en la propia sociedad y no en las personas que rompen las posibilidades de que esas posibilidades lleguen a todo el mundo”. Aquí alguien avísele a doña Ayuso que los instintos más elementales son los que promueve el mercado libre, en el que ella dice creer pero tampoco entiende. Y díganle que las personas que rompen las posibilidades de bienestar de los demás son los que evaden impuestos, como su anfitrión Salinas Pliego.
Pero Ayuso continuó a ratos titibeando porque se nota que, en efecto, no sabe nada de nada. Dijo: “Hay lideres de este continente que dicen que la gente tiene que ser pobre porque si no dejan de votarlos”. La señora Ayuso no sabe que, en México, la izquierda gobernante ha sacado a 13 millones de personas de la pobreza y, en el Brasil de Lula, a 30 millones. Pero ella no mencionó a Lula o a Andrés Manuel, sino al Presidente de Colombia. Dijo: “Lo ha dicho Gustavo Petro y ahí están los videos”. Eso es una vil mentira. En 2021, en una entrevista, Gustavo Petro dijo: “Nos tocó variar las maneras de ser: ser o tener. No es que sea un anti tener... Se trata de que la gente deje de ser pobre. Ahí viene una pregunta: ¿dejar de ser pobre hacia dónde? Y viene el problema, porque si es dejar de ser pobre para vivir como en Miami, pues se acaba la humanidad”. Lo que Petro planteó es lo mismo que Andrés Manuel, que los bienes puramente materiales, sin la empatía por los más pobres, no es el proyecto de la izquierda. Que América Latina no quiere ser Miami. Pero Ayuso cree que dijo que si dejabas la pobreza dejabas de votar por el populismo, el colectivismo que nos tiraniza, y nos tiene sujetos con sus cadenotas. En fin. Cita mal a Cicerón. Cita de mala fe a Gustavo Petro. Pero se fue de boca. Dijo: “El proyecto de la izquierda es que hayan más pobres y unos pocos ricos a los que culpar de ella. Entonces llegamos a la pretendida lucha de clases donde todos estamos enfrentados: la izquierda con la derecha, el hombre con la mujer, lo público con lo privado, entre generaciones, todo tensionado”. Aquí Ayuso banaliza hasta lo que ya viene banalizado de antemano: que el conlicto es malo para las sociedades y que quien sabe en qué momento vivíamos todos en armonía. La política es hacer el conflicto público y, por cierto, la lucha de clases se da con independencia de lo que ella crea. Es un antagonismo por la propiedad y las utilidades que todos creamos con nuestro trabajo. No la inventó Marx, como seguramente le dijeron los mismos que le hicieron la cita de Cicerón y la declaración de Gustavo Petro. El término lucha de clases proviene de los que fundaron el pensamiento liberal, Adam Smith y David Ricardo, pero eso tampoco lo sabe la señora Ayuso.
Pero, tras estas disertaciones, la Alcaldesa de Madrid vino a decir lo que vino a decir a México. Y lo dijo así: “Y también se utiliza la persecución de cualquier acto de libertad, el guerracivilismo, que es el buscar el agravio en los pueblos, en reinventar la historia y el pasado, en mirar el pasado con las gafas del presente, y de esa manera buscar culpables, en una supuesta memoria hecha ley, para decir que todo lo que ocurre hoy viene del pasado, que la culpa es de otros, y nunca por tanto responsabilizarse de nada. ¿Les suena, verdad? Es la historia que les conviene contar. Es el revisionismo y es como digo ley, porque es lo que van a aprender los niños en los colegios, los jovenes en las universidades, y la opinión pública va a tener que decir. Ese tipo de pensamiento colectivista y totalitario, además de querer pudrir el alma, porque quiere que sientas ese agravio, que tengas envidia, que desconfíes, que siempre tengas emociones negativas, que no tengas nada y que todo lo que tengas está mal. Si has prosperado, que sea sospechoso. Que si has construido un patrimonio, que sea perseguido, que si te va bien, que te vay mal. Que no tengas nación, que no tengas fe, que no tengas historia, familia o propiedad. Y que tampoco tengas espíritu emprendedor porque si vives el azar de la vida, que es una aventura maravillosa, en torno al riesgo, serás libre y, por tanto, no podré controlarte a ti tampoco. A ellos los llamo los tristes. Necesitan que todo mundo esté triste como ellos lo están y que el mundo se vea bajo su pequeño prisma para transformar a la sociedad. Lo que queda claro es que las sociedades donde se instala el odio siempre acaban destrozadas. Siempre es siempre”. Si recuerdan, el párrafo de Ayuso comenzó con una idea absurda de que existiría, quizás en sus fantasías, una historia que no mira al pasado desde el presente, luego saltó a la envidia, luego a que es una aventura vivir en la intemperie de la falta de Estado, y acabó en la tristeza, el odio, y la destrucción. En su torpeza terminó diciendo que narrar una historia distinta a la oficial lleva a la guerra civil y todo porque la izquierda es triste. Es tan limitada la Alcaldesa de Madrid que nunca se dio cuenta de que la envidia es el motor emocional del consumismo, clave para su capitalismo libertario. Tampoco se dio cuenta de que, cuando habla del azar del emprendedor, está hablando de la gente que no tiene nadie a quien recurrir cuando quiebra, como si tienen los grandes empresarios como cuando el Fobaproa o cuando ella rescató a su novio al darle el contrato de cubrebocas en la pandemia. Tampoco se da cuenta de que establece una semejanza entre derechos sociales y control, que es un insulto a los millones de adultos mayores, jóvenes, mujeres que ejercen esos derechos en México. Y así siguió. Aseguró sin miedo al abucheo mayoritario: “La política de la subvención no está pensada para aquellos que tienen una necesidad como la infancia, la discapacidad o los mayores, quienes han perdido todo. Es la cultura de la subvención para el control de la sociedad. Mucha gente agraviada, mucha gente dependiente, mucha gente bajo mi control. Yo defiendo que las subvenciones son para que el que no puede, no para el que no quiere. Ese gran negocio es otra de las cadenas de este socialismo. Y la manipulación constante, la aniquiliación del adversario, que te calles, que te acomplejes, que no digas, así es como funciona”. Quién sabe en qué país creyó Díaz Ayuso que hablaba. Los dos temas que traía, que aprendamos a amar a Hernán Cortés y contra los derechos sociales, los expresó mal. Luego confesó: “La primera vez que estuve en México era la primera campaña de Morena. Nosotros hicimos campaña en Baja California y CdMx”. ¿Nosotros? ¿Quiénes? ¿Acaso aceptó Ayuso que hizo política electoral en un país que no es el suyo? ¿Con el PRIAN? Misterio. Lo dijo y ya no abundó porque luego se instaló en una verborrea digna de la Guerra Fría en 1950 diciendo que los gobiernos de izquierda utilizan la democracia ---cito--- “Porque dos son más que uno, nos podemos quedar con su vivienda, es la democracia, así lo hemos votado y así todo. Y así es como van muriendo las democracias. Porque aparentemente hay unas urnas, unos partidos, y unos medios y a partir de ahí, nada más funciona. Todo aquello que es libertad es erradicado desde la propia democracia. ¿Qué se hace? Se ataca la propiedad, las instituciones, carcomidas por los activistas, se aparta a los mejores, se quita a la gente que ha llegado ahí por oposición, por concurso, por mérito, a los verdaderos profesionales, expertos, gente con prestigio, por gente que vive de lo público para que lo público no funcione. Y así es como poco a poco van carcomiendo los contrapesos, esas instituciones y la democracia poquito a poquito se va cayendo. No gestionan, sólo mueven las reglas, porque están a la gestión del poder, y tambien como digo, a la destrucción personal”. Si usted entendió algo de lo que quiso decir, por favor explíqueselo en su siguiente visita a Madrid.
Y así terminó su disertación magistral esta advenediza del pensamiento lógico: “Venimos a defender la hispanidad que es una forma alegre de ver la vida en torno a unos valores. Los de la civilización, los del pensamiento, del Estado de Derecho. Y ha llegado el momento de que celebremos lo que hay de los dos lados del Atlántico. Es momento de dejar de comprar la versión siempre acomplejada de las supuestas conquistas para estar divididos y enfrentados con las gafas del pasado y sobre todo para que la gente no tome responsabilidad ninguna sobre qué tiene que hacer en el presente y especialmente en el futuro”. Según ella, las masacres, la esclavitud, y el desmembramiento con perros eran expresiones del afecto que nos tenían los españoles y, si no ves ese amor, pues estás acomplejado. Lo bueno que no fomentan el odio. Y se pregunta en su ignorancia inabarcable: “¿Cómo puede ser que cinco siglos más tarde, los que estamos aquí compartamos unos mismos apellidos, un mismo idioma y una misma religión? Yo pienso que sólo es a través del amor posible”. No señora Ayuso, es porque usted nunca leyó a sus cronistas describir los bautizos masivos y el uso de la fuerza para imponer un idioma y una religión en todo el continente. Pero, no importó. En el auditorio se pararon a aplaudir como si acabaran de escuchar algo coherente, Pablo Hiriart, que ahora dirige el diario de los salinistas, los prianistas Gil Zuath, Belaunzarán, y Germán Martínez. Lo que es tragar camote y traer un tupper para llevar.
La visita continuó, pero empezó a perder relevancia morbosa. Ya casi nadie atendió que el gobierno de Tere Jiménez en Aguascalientes le dio unas llaves de la ciudad o algo así, que la policía reprimió a toletazos a los que se manifestaron en contra, que una regidora levantó un cartel contra esa ceremonia y fue sacada por policías privados. Tampoco que las inversiones que llevó a Madrid fueron del restorán Vips. Muchos dicen que Díaz Ayuso vino a provocar. Al final creo que ni ella misma lo sabe.
Águila Sheinbaum no caza moscas Ayuso
Un Quijote en Tenochtitlán
"Como ha dicho la Presidenta Sheinbaum sin citarla -águila no caza moscas- esta señora anda trasnochada".

¿Saben que los más recalcitrantes falangistas de España dicen que Díaz Ayuso fue una furibunda falangista de joven? La verdad es que le pega. Falange. El partido de inspiración fascista que fusiló a Federico García Lorca. Y a 150 mil españoles más. A Díaz Ayuso todo eso no le parece mal. Seguro que los fusilaron, como pasó en la conquista, por amor.
Alguien pedía solidaridad desde España a México para que se quedaran a la Presidenta de la Comunidad de Madrid una temporada más allá de los diez días con los que atormenta desde su pequeña estatura al país grandioso que se independizó precisamente de gente de España como ella.
Yo vengo hace tiempo diciendo que eso de mandar a Madrid a Felipe Calderón, a Peña Nieto, a Salinas de Gortari (que también busca solaz en la capital madrileña cuando la lluvia londinense le aburre), a los que hay que añadir a Leopoldo López, a Antonio Ledezma, visitas constantes de María Corina Machado, pues qué quieren ustedes: en sana reciprocidad, mandarles a Isabel Díaz Ayuso es justa correspondencia.
Aunque poniéndonos serios, la visita de Díaz Ayuso a México es infame. No solo por lo más evidente, que es la provocación con Hernán Cortés y la conquista, sino porque forma parte de un complot internacional impulsado desde España por Felipe Calderón, desde Israel por los lobbies judíos, desde Estados Unidos por Donald Trump y Marco Rubio y desde México por Ricardo Salinas Pliego y la Alcaldesa de la demarcación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, que nunca fue el lápiz más afilado del estuche.
Déjenme decirles antes que Isabel Díaz Ayuso tampoco es la luciérnaga que alumbra la noche. En algún portal digital se recuerda que es falso que terminara un doctorado del que se jactaba, y las notas en un posgrado en la Complutense, siendo ya Diputada del PP, muestra unas calificaciones que no coinciden con las de su currículum cuando no estaba en el partido de la derecha. Será que militar en la derecha aumenta la memoria, aunque Ayuso siempre ha estado en contra de la memoria, fuera la de la República, la guerra o la conquista.
Al perecer, aunque no está probado, hizo un máster en una institución del Opus Dei. Ahora mismo, entre el Opus Dei y Ayuso están hundiendo a la Universidad Complutense, a la que nunca perdonará que en su facultad de Ciencias Políticas naciera el partido político Podemos.
Sus primeros pasos laborales en el PP fueron como community manager del perro Pecas de la Alcaldesa y Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre. Cada uno escribe lo que puede. Por cierto, Esperanza Aguirre fue una política que vio como buena parte de sus más íntimos colaboradores entraban en la cárcel pese a que ella decía que no sabía nada. De casta le viene el galgo.
Leonardo Díaz Ayuso, padre de la Presidenta, fue el primero en abrir camino. Su empresa, MC Infortécnica, recibió de Aval Madrid —entidad semipública de la Comunidad de Madrid— un crédito de 400 mil euros, concedido con un trato "preferente" y "personalizado", según determinó posteriormente una comisión de investigación. El dinero nunca se recuperó íntegramente. Antes de cualquier impago, Ayuso aceptó la donación del piso paterno, que curiosamente quedó fuera del alcance de los acreedores para recuperar su dinero. Una providencia doméstica admirable. El padre murió en 2014, con demencia senil. Cuando falleció, todas sus pertenencias cabían en una bolsa de deportes y estaba prácticamente arruinado, aunque todavía su nombre estaba vinculado a siete sociedades en el registro. La vida, con él, fue cruel. La justicia, en cambio, llegó tarde: un Juez tumbó una querella por alzamiento de bienes contra el hermano de Ayuso relacionada con este asunto por estar prescrito el delito.
Tomás Díaz Ayuso, hermanísimo de la Presidenta, es, sin duda, uno de los empresarios más afortunados de la pandemia. En los días más oscuros de marzo y abril de 2020, cuando España enterraba 700 muertos diarios, el hermano de la Presidenta tuvo la feliz coincidencia de conocer a la persona adecuada en el momento adecuado.
La Comunidad de Madrid adjudicó a dedo un contrato de 1,5 millones de euros para la compra de mascarillas FFP2 y FFP3 a la empresa Priviet Sportive SL, propiedad de Daniel Alcázar, un empresario amigo íntimo de los Díaz Ayuso desde que eran niños y los tres jugaban juntos en el pueblo del que son originarias sus familias, Sotillo de la Adrada. La amistad de toda la vida, puesta al servicio del bien común.
La empresa pagó 540 mil euros por comprar las mascarillas en China y traerlas a Madrid. Después cobró un millón 512 mil 500 euros de la Comunidad de Madrid, es decir, casi el triple de lo que habían costado. Un margen que en tiempos normales podría llamar la atención, pero que en tiempos de pandemia se llama, sencillamente, mercado.
El hermano de la Presidenta cobró una comisión que la propia Comunidad de Madrid cifró en 283 mil euros. Por su trabajo de intermediario. Que consistió, básicamente, en ser el hermano de la Presidenta. El hermanísimo fue investigado, pero no pasó nada de nada. No había pruebas de trato de favor. Tomás quedó en libertad de seguir siendo el hermano de la Presidenta, actividad que ha demostrado ser razonablemente lucrativa. De esto se quejó el anterior Presidente del PP, Pablo Casado. Y como Díaz Ayuso tiene bien engrasado al periodismo madrileño, el que perdió el puesto fue el número 1 del PP, no los que se enriquecieron mientras decenas de miles de españoles morían. Hay una España que es así. La representa la Presidenta y su voluntad de provocar a Claudia Sheinbaum. Aunque Claudia Sheinbaum es mucha Claudia Sheinbaum e Isabel Díaz Ayuso es muy poquita Isabel Díaz Ayuso.
Alberto González Amador, parejísima de Ayuso, es la última incorporación al universo judicial de los Ayuso, y lo ha hecho con ambición y clase.
La investigación, iniciada por la Agencia Tributaria, reveló irregularidades en sus declaraciones de renta. Pese al considerable aumento en la facturación de sus empresas, el volumen de impuestos declarados apenas variaba. Una anomalía contable que cualquier inspector de Hacienda encontraría interesante y que González Amador, probablemente, encontró incomprendida.
El empresario habría diseñado una compleja estructura empresarial compuesta por una decena de sociedades, muchas de ellas sin empleados, para canalizar ingresos procedentes de la venta de mascarillas y otros suministros sanitarios durante la pandemia, ocultando parte de sus beneficios y reduciendo artificialmente su tributación. Utilizó, según diversas fuentes, facturas ficticias para simular gastos y justificar movimientos entre empresas.
Los resultados fueron espectaculares: una de las compañías más relevantes del entramado, Maxwell Cremona, experimentó un incremento de su patrimonio neto del dos mil 454 por ciento, pasando de 77 mil euros en 2021 a superar 1,9 millones en 2022. Un crecimiento que Bernie Madoff o García Luna, desde la cárcel, contemplaría con admiración profesional.
La Jueza titular del Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid ha concluido la fase de instrucción y ha propuesto el procesamiento de González Amador por presuntos delitos fiscales y de falsedad documental, con un fraude superior a 300 mil euros. Díaz Ayuso y su parejísima viven en un ático en una lujosa zona de Madrid, pagado con estas actividades poco edificantes.
Ayuso, fiel a su estilo, salió a defender a su pareja con la energía de quien sabe perfectamente de qué va el asunto y no piensa callarse. Lo que en otros círculos se llamaría conflicto de interés, en la órbita ayusista se llama lealtad. Por cierto, el que de momento fue juzgado y condenado fue el Fiscal General porque se destapó que era mentira que la fiscalía hubiera ofrecido un trato al novísimo -de novio, no de nuevo-, sino que había sido al revés. Se fulminaron al Fiscal General, pese a que periodistas declararon que conocían el correo donde el abogado del novio ofrecía el pacto antes de que lo tuviera el fiscal.
¿Y qué hace ahora este personaje nefasto en México? Pues dos cosas. En primer lugar, méritos ante Donald Trump, esperando que la unja como la elegida. Ayuso quiere que Trump la invista como su candidata favorita en las elecciones generales en España, lo que le permitiría cortarle la cabeza al actual presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, como hizo con el anterior, con Pablo Casado. Trump está de capa caída en Europa. Su estupidez de Groenlandia, su insania en Irán y Gaza y su temeridad de secuestrar a un Presidente en ejercicio no ha gustado a sus amigos de la extrema derecha. Tampoco los aranceles que ha decidido poner a productos europeos. ¿Cómo explica un nacionalista italiano que su querido Trump quiere hundir la industria y el campo de su país?
En segundo lugar, Díaz Ayuso ha ido a México a pagar deudas con la extrema derecha que siempre le ha ayudado, tanto el lobby judío como Felipe Calderón, con quien conspira desde España para tumbar a Sheinbaum, y Ricardo Salinas Pliego, que está loco por ver si recupera los impuestos que, tan buen mexicano, nunca quiso pagar.
Lo más doloroso del viaje de Ayuso a México es que tiene lugar justo en el momento en el que Trump quiere debilitar al Gobierno de Sheinbaum acusando al Gobernador de Sinaloa de tratos con el narco. De momento no hemos visto ninguna prueba, pero Ayuso se ha referido a la Presidencia del Gobierno de México como “narcopresidencia”. Trump busca debilitar al Gobierno de México para negociar con mayor fuerza el Tratado de Libre Comercio. Trump necesita algún trofeo para enseñar en su país. En el fondo, eso es lo que siempre ha hecho: amenazar, provocar, insultar, amedrentar para vender más caro y comprar más barato.
Trump es un tratante de ganado metido a Presidente. Algo parecido a Díaz Ayuso, cuya única virtud es saber provocar para que hablemos de ella. Y aquí andamos. Porque no decir nada es peor. A ver si encima que tiene a todos los medios españoles a los que dopa cada día, vamos a tener que callarnos el resto. El fascismo se quita leyendo.
Como ha dicho la Presidenta Sheinbaum sin citarla -águila no caza moscas- esta señora anda trasnochada. Porque ni siquiera la derecha más rancia mexicana puede bancarse la biografía de un matarife como Hernán Cortés. Ha venido a provocar, pero, de momento, no le ha salido. Ni la catedral ha escuchado su falso sermón -Ayuso declaró muchas veces que no era creyente, pero ahora eso le da votos- y tampoco sus anfitriones pueden sacarla a pasear en exceso. Es tóxica.
Hay otra España, la republicana, que fue a México a abrir editoriales, escribir libros, a formar estudiantes. En la Cámara de Diputados de México se les recuerdo con orgullo junto a los héroes de la Patria. La estirpe ideológica de Isabel Díaz Ayuso fusilaba españoles. A Lorca y a las 13 rosas, o dejaba en la cárcel a Miguel Hernández hasta ser casi un cadáver. Esa derecha española, destrozó a martillazos la placa que recordaba en el cementerio de Madrid a esas 13 republicanas jóvenes cuyo único delito fue ser de izquierdas. Le pedimos a México que piense en esa España hermana y no crea que esta Presidenta que ha venido a insultarles apoyando a la extrema derecha mexicana nos representa.
León Felipe, ese español republicano de México, escribió:
"Franco, tuya es la hacienda, la casa, el caballo, la pistola. Mía es la voz antigua de la tierra. Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo... mas yo te dejo mudo... ¡Mudo! ¿Y cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego si yo me llevo la canción?"




