4/05/2026

¿Sigue Cuba?


Fernando Buen Abad Domínguez

¿Cuál es el plan contra Cuba? ¿Bombardear en medio de la noche al pueblo que descansa? ¿Asaltar la residencia presidencial y secuestrar al mandatario? ¿Someterlo a juicio en Miami con cargos de narco- terrorismo? Amenazar a Cuba para que naturalicemos imágenes invasoras espectaculares tipo Rambo –bombardeos nocturnos, asaltos quirúrgicos, capturas teatrales– que condensan lo que, en la práctica, funciona como un bloqueo persistente, menos visible y, por ende, más eficaz. Se trata de una forma de coerción insoportable e inaceptable que se manifiesta como una ingeniería del odio prolongado y que combina instrumentos bélicos con económicos, jurídicos, diplomáticos y comunicacionales. En ese marco, ¿la figura de Miguel Díaz-Canel es el centro de una operación de captura, para la sustitución de un dirigente y la reconfiguración de las condiciones materiales y simbólicas que sostienen el orden social revolucionario de Cuba?

Esa amenaza de Trump pertenece a un repertorio clásico de la guerra militar directa que implica costos geopolíticos, jurídicos y reputacionales que no serían gratis para nadie. La violencia no desaparece, la reconfiguran. Y la guerra comunicacional adquiere un papel estructural. No se trata de un complemento propagandístico, sino de un campo donde se disputa la naturalización misma de las agresiones. Ahora las dificultades económicas, agravadas por el bloqueo, se presentan como evidencia intrínseca de “fracaso” socialista; todo se minimiza; los conflictos internos son inventados y encuadrados en relatos que apuntan a la deslegitimación total. La operación consiste en convertir cada signo en argumento de guerra, cada carencia en sentencia, cada tensión en prueba definitiva. El objetivo no es informar, sino configurar un horizonte de sentido en el que la única salida concebible sea la capitulación. Balas, sangre y desolación.

Y la eficacia de la amenaza como plan de presión depende de su capacidad para encontrar resonancia en las cabezas más desorientadas que han sucumbido objeto de esa presión. Por cierto, el bloqueo económico incide sobre esas condiciones, pero su traducción en descontento no está garantizada. Depende de la revolución, de la capacidad de las instituciones para responder a las necesidades, y, de manera crucial, de la conciencia que la población tenga sobre las causas de sus dificultades inducidas por el bloqueo. También son violencia las estrategias de asfixia económica, presentadas a menudo como alternativas a la acción militar; no obstante, producen sufrimientos concretos: deterioro de servicios, dificultades de acceso a bienes básicos, incertidumbre cotidiana. La distinción entre guerra y no guerra se vuelve, en este sentido, ambigua. El presidente de EU quiere ejercer la violencia además con explosiones; manipula el tiempo, se infiltra en la vida diaria, erosiona lentamente las condiciones de reproducción social y amenaza.

Donald Trump, luego de las canalladas perpetradas contra Venezuela y su presidente legítimo, amenaza con avanzar contra Cuba y bajo su peinado naranja esconde bombardeos, asaltos, capturas que operan como alegorías de su ego y condensan terrores históricos y experiencias reales de intervención. Hay que fijarse en ellas para no desviar la atención de un proceso más profundo y persistente. El “plan”, no se agota en un acto espectacular, sino que se despliega en una trama de presiones múltiples que buscan, en conjunto, reconfigurar las condiciones de una experiencia política que ha sido ejemplo de dignidad y de futuro para la especie humana. Comprender esa trama es condición para cualquier respuesta que no se limite a reaccionar ante fantasmas, sino que enfrente, con lucidez y organización, las formas concretas que adoptan las amenazas en el presente.

Cuál es el “plan contra Cuba” es una pregunta que sintetiza la historia imperial contemporánea que operará mediante irrupciones teatrales –bombardeos súbitos, comandos nocturnos, capturas espectaculares– que condensan en un instante la aberración burguesa y su pedagogía del miedo en su fase más sofisticada, que necesita ya exhibir su violencia en un acto único; la administra, la distribuye, la naturaliza. Anhela la destrucción inmediata como contra Nicolás Maduro, que es ya un laboratorio histórico de estas prácticas. Allí se asistió a una invasión militar directa, además de una combinación de sanciones económicas, bloqueo financiero, presión diplomática, desconocimiento institucional, operaciones de deslegitimación mediática y estímulo de fracturas internas.

¿Irán por Miguel Díaz-Canel?, para –convertir la política en un “drama de líderes”– que facilite la deslegitimación. Sin embargo, el objetivo de Trump no es un sujeto particular, sino la destrucción de la revolución social que él encarna con sabor a gusano. Y la guerra comunicacional actúa aquí como dispositivo de legitimación: produce las categorías a través de las cuales la intervención se vuelve aceptable, incluso deseable. Con la invención de acusaciones de alto impacto –corrupción, narcotráfico, terrorismo–, no persigue únicamente un efecto legal; busca fijar una imagen que despoje al socialismo cubano de toda legitimidad política. La figura del enemigo criminal esconde el odio al adversario ideológico. Este desplazamiento no es menor: permite justificar medidas macabras en nombre de la legalidad, al tiempo que clausura el reconocimiento de la naturaleza política del conflicto.

Esa amenaza de Trump se distribuye en el tiempo, se infiltra en la cotidianidad, produce desgaste físico y simbólico. Es la guerra misma que deja de ser un evento para convertirse en un ambiente. Es una gramática macabra que privilegia la erosión del asalto, la legitimación de las bombas como imposición de la estulticia desnuda. ¿Anuncian bombardeos y comandos? Esa es su forma imperial de violencia que se ejerce hoy a través de mecanismos múltiples para dejar marcadas las huellas espectaculares de su pedagogía del terror.

¿Sigue Cuba? Vamos a ver cuánto más resisten nuestros pueblos este circo obsceno de amenazas imperiales. La resistencia no se librará únicamente en el plano militar, sino en la economía, en el derecho, en la cultura, en la comunicación. No será puramente defensiva; el “plan” contra Cuba es una advertencia que nos revela cómo una continuidad histórica de agresiones imperialistas no ha mutado de forma ni de finalidad: quebrar la autodeterminación de una sociedad que decidió, en condiciones adversas, no someter su destino a la lógica del capital. La resistencia no será un plan único, lineal ni dócil; es una constelación de operaciones que se adaptarán a las coyunturas, que probarán, corregirán y reconfigurarán sus instrumentos. Lo decisivo no es la espectacularidad de un acto, sino la persistencia de una estrategia revolucionaria. Y todos tenemos un lugar ahí. Nos va la vida.

Adolescentes, armas y violencia

 

Adolescentes, armas y violencia

Ana Lilia Pérez

"Históricamente el tema de la salud mental se ha visto como tabú y eso también inhibe que se busque atención preventiva".

Tres casos en tres países distintos en el lapso de una semana: adolescentes de 15 años de edad que llegaron a su escuela portando armas para perpetrar ataques que dejaron víctimas mortales.

Ocurrió en México, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, cuando horas antes de cometer su crimen, la madrugada del 24 de marzo Osmar se hizo selfies y videos en su habitación: de pie frente al espejo vestido con pantalón y sudadera negra, guantes del mismo color y en sus manos sostenía un fusil de asalto AR-15 calibre 5.56, un arma de origen estadounidense de combate para uso exclusivo de las fuerzas armadas. Publicó las imágenes en sus redes sociales con la frase “Hoy es el día”.

El adolescente de 15 años de edad usaba una cuenta en Instagram con un nombre de usuario similar al seudónimo que a finales de los años noventa desde Estados Unidos usaba en foros de Internet y videojuegos uno de los perpetradores del tiroteo en una escuela secundaria en Columbine en 1999.

Horas después de su publicación, esa mañana Osmar salió de su casa en Michoacán, rumbo a la escuela privada donde cursaba la preparatoria. Cargaba un estuche de guitarra dentro del cual ocultó el fusil. Al llegar sacó el arma para asesinar a dos profesoras: Tatiana y María del Rosario, 14 disparos.

El lunes 30 de marzo se llevó a cabo la audiencia en que un Juez vinculó a proceso a Osmar por el doble feminicidio y por portación ilegal de arma de fuego. Como parte de la investigación complementaria, dentro de los próximos 30 días, la Fiscalía del estado (a través de la Fiscalía Especializada en Violencia Familiar y de Género, y de Niñas, Niños y Adolescentes) deberá integrar más pruebas para el proceso y Osmar permanecerá en el Centro de Justicia Integral para Adolescentes en Morelia.

El mismo día en que en México se llevaba a cabo la audiencia de Osmar, a más de siete mil kilómetros de distancia, en Argentina, en San Cristóbal, una localidad de la provincia de Santa Fe, otro adolescente de 15 años de edad llegó a su colegio con un arma también oculta en un estuche de guitarra. Era una escopeta calibre 12-70 de caza, que pertenecía a su abuelo: traía también una especie de canana con 40 cartuchos.

Pasaban de las 7 de la mañana cuando los estudiantes comenzaban a reunirse en el patio para izar la bandera. El adolescente entró al baño donde sacó el arma y los cartuchos, allí lo vio otro estudiante, un chico de 13 años de edad, a quien le disparó asesinándolo, luego caminó hacia el patio de la escuela, y mientras gritaba “¡Sorpresa!”, abrió fuego de manera indiscriminada, hiriendo a dos estudiantes, y otros seis más quedaron heridos mientras trataban de huir en estampida.

Los videos y testimonios de los estudiantes dan cuenta de cómo trataban de ocultarse del tirador, hasta que Fabio, uno de los porteros de la escuela logró detener al atacante; el joven le apuntó con el arma, pero él logró desarmarlo. Después Fabio declaró a medios de comunicación que el adolescente parecía en shock y le dijo: “Salí a cazar el fin de semana”.

Cuando llegó la Policía y lo subían a la patrulla, comenzó a decir que quería matar a toda la escuela, según los testimonios difundidos.

Las primeras declaraciones que compartieron sus abogados defensores fue que no se trató de un ataque contra alguien en particular, sino “fue contra todos”, también les dijo que desde los 10 años tenía pensamientos autodestructivos. En sus redes sociales el adolescente reposteaba contenido de combate y de ataques.

Con horas de diferencia, el mismo lunes 30 de marzo en Estados Unidos: en una preparatoria del condado Comal en Texas, otro estudiante de 15 años de edad llegó a la escuela con un revólver calibre .357 que sustrajo de su casa. Le disparó a una de sus profesora dejándola malherida y luego se suicidó.

En Texas se recuerda el caso ocurrido hace casi cuatro años, cuando en mayo de 2022, Salvador, un joven que recién había cumplido 18 años irrumpió en una primaria de Uvalde armado con un fusil de asalto AR-15 y asesinó a tiros a 19 niños de 10 y 11 años de edad, y a dos maestras e hirió a 17 más.

El día en que cumplió 18, Salvador se compró de regalo de cumpleaños dos fusiles de asalto AR-15 y 375 cartuchos de municiones, mediante el sitio web de una compañía estadounidense que comercializa armas. En su cuenta de Instagram, bajo su nombre de usuario publicó la fotografía de las armas colocadas sobre la alfombra de su habitación.

Tras el tiroteo en la escuela de Uvalde, los familiares de las víctimas presentaron demandas en que señalaron a empresas de redes sociales, sitios web y videojuegos que –según los argumentos incluidos en esas demandas– habrían contribuido en el comportamiento del atacante. Se detalla en una de las demandas que apenas 23 minutos después de la medianoche del día de su cumpleaños número 18, el tirador de Uvalde compró dos rifles de asalto AR-15 y que mucho antes de que tuviera la edad suficiente para comprarlos, esas redes sociales y sitios web le fomentaron esa idea.

Nuevamente los casos recientes de adolescentes perpetrando ataques armados colocan en la agenda pública el debate sobre la salud mental de adolescentes y la violencia en las escuelas, el acceso a las armas, y el tipo de contenidos violentos que se promueven en redes sociales.

Es muy grave que en países como Estados Unidos de tan frecuentes, se han “normalizado” los tiroteos en escuelas. Lo que ocurrió en Texas el lunes, apenas si fue nota de algunos diarios.

En un país donde hay más armas que número de habitantes –120 armas de fuego por cada 100 estadounidenses según la organización suiza Small Arms Survey (SAS)– y su disponibilidad prácticamente está a un sólo click o en el estante de supermercado, la violencia armada se convirtió en una de las principales causas de mortalidad infantil y juvenil incluidos homicidios y suicidios juveniles con armas de fuego.

Lo anterior fue identificado y documentado por el Instituto Hopkins de salud pública, que cifró que desde el año 2020 en Estados Unidos hay mayor incidencia de muertes de niños y jóvenes por arma de fuego.

En ese país no hay un año en que no se registren tiroteos en alguna escuela y amenazas frecuentes. Cuando escribía este texto, al revisar los datos más recientes sobre el estado de salud de la profesora herida en la escuela de Texas, quien permanece hospitalizada, leo las alertas que la tarde del martes emitieron autoridades de ese país sobre otras amenazas que de manera anónima habría llegado en una escuela de Tennessee.

Escribe Michel Ende en La historia interminable que cuando se repite mucho, el horror pierde su espanto. No debemos habituarnos a que los casos de violencia armada en las escuelas se hagan costumbre.

Los casos recientes de adolescentes atacando a sus profesores o compañeros en las aulas de manera tan violenta, y en algunos casos quitándoles la vida, o incluso suicidándose, como ocurrió en Texas, recuerdan la necesidad de que los gobiernos y los sistemas de salud contemplen modelos de atención integral a la salud mental de los niños y adolescentes.

Históricamente el tema de la salud mental se ha visto como tabú y eso también inhibe que se busque atención preventiva.

Recientemente entrevisté a psicólogos y siquiatras que trabajan con niños y adolescentes, y me explicaban que ya no se le puede mirar a la salud mental como un tabú o algo que deba ocultarse o negarse, sino que se debe buscar atención de manera preventiva, y que es un tema urgente, porque la sobreexposición a las redes sociales y contenidos digitales que suelen ser muy violentos, explicaban, está impactando en la salud mental de personas en edades cada vez más tempranas.

La atención a la salud mental de los jóvenes es un tema urgente, un asunto de salud pública, lo percibimos los docentes cuando en las aulas los estudiantes expresan sus inquietudes, necesidades y afectaciones. El año pasado, cuando un estudiante del CCH asesinó a otro estudiante dentro del plantel e hirió a un trabajador, en las aulas se hablaba precisamente de la necesidad de que se dé mayor importancia y atención a la salud mental.

En diversos países se ha expuesto también la urgencia de legislar sobre el contenido de las redes sociales.

En México, el Gobierno federal ha adelantado que en próximas semanas presentará un plan integral de atención a la salud mental de niños y jóvenes, pero es una tarea en que debemos involucrarnos todos: padres de familia o tutores como primer círculo afectivo, también docentes, autoridades de las instituciones de salud y de las instituciones educativas, es una tarea colectiva y urgente.

La rendición de Trump

 Fabrizio Mejía Madrid

"Lo que digo es que no hay victoria posible porque no existen objetivos claros. Tampoco quién encabeza la guerra".

Donald Trump anunció hace unos días que Estados Unidos terminaría su bombardeo en Irán en “dos o tres semanas”. Se rindió frente al cierre del Estrecho de Ormuz. Se rindió también ante el supuesto uranio almacenado. Se rindió ante el cambio de régimen diciendo que el hijo del asesinado líder supremo es menos radical y más amable. Confunde el cambio de régimen con el cambio de personas y ni siquiera pudo hacer un cambio de familia. 

Esta es una guerra que nunca tuvo un objetivo claro y tampoco un país que la encabezara. Veamos. El 28 de febrero dijo que era para que Irán no produjera un arma nuclear. Era el mismo argumento que había utilizado en junio de 2025 para, según él, “borrar” las instalaciones supuestamente nucleares de los iraníes. Según esto, Irán fue capaz de volver a construir sus reactores en ocho meses. Construir un reactor nuclear requiere de entre seis y diez años. Según Trump, Irán lo habría hecho en ocho meses. Ahí hay una primera mentira: o en junio no “arrasó” con las instalaciones o Irán no iba a producir nada. Las dos cosas no pueden ser ciertas. Además, Trump se refirió a su guerra con Israel en Asia Occidental como “un pequeño viaje”.  

Hay que recordar que, primero, la administración de Trump trató de hacer una revolución de colores en Irán aprovechando el casi nulo valor de su moneda y el desabasto de alimentos. No salió. Luego, hicieron tres rondas de negociaciones para lo del uranio. Hay que recordar que unas horas antes del ataque, el ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, había dicho que la tercera ronda de negociaciones indirectas entre EU e Irán en Ginebra ---cito---: “era una que alcanzará la paz porque Irán se ha comprometido a no almacenar uranio enriquecido y que acepta las inspecciones del órgano internacional de regulación de la energía nuclear”. Las pláticas habían sido entre el ministro iraní Abbas Araghchi y los enviados de Trump, incluidos Steve Witkoff y Jared Kushner, su yerno. Así que muy probablemente la bomba nuclear de Irán sea como tan real como las “armas de destrucción masiva” de Sadam Hussein en la última guerra en Iraq. Pero pronto cambió de objetivo. Tres días después, el 2 de marzo, Trump dijo que era para cambiar el régimen de Irán y que alentaba a la oposición interna a tomar las calles. Las mismas calles que estaban siendo bombardeadas. Lo que sucedió no fue el final del régimen que se había fortalecido con los ataques de junio, sino el asesinato del líder Supremo de Irán, una figura sagrada que provocó que los combatientes iraníes vieran su muerte como un sacrificio. Ya, al final, dijo que era para abrir el Estrecho de Ormuz y alentó a los países europeos y asiáticos a ayudarle a destrabarlo. Todos se negaron. Ahora mismo dice que no es su problema porque Estados Unidos tiene mucho petróleo y, además, se robó el de Venezuela. Esto, aunque la propia administración gringa dice que Estados Unidos importó en enero pasado 139 mil barriles de pertróleo por día. La autosuficiencia petrolera es también una mentira. No dijo nada de su absoluta dependencia de los fertilizantes que pasan por el Estrecho de Ormuz. La urea, por ejemplo, ha subido el doble, de 450 la tonelada a 860 dólares. Luego tenemos el caso del helio que no puede ser almacenado más allá de mes y medio y que sirve para enfriar semiconductores, sean de las máquinas resonancia magnética en los hospitales o en la fabricación de chips. Además, el precio del barril aumenta globalmente, no en lo nacional. Ha aumentado el 33 por ciento la gasolina y el gas en Estados Unidos. 

Pero bueno. Lo que digo es que no hay victoria posible porque no existen objetivos claros. Tampoco quién encabeza la guerra. Marco Rubio dijo que había sido Israel quien decidió atacar primero y que EU simplemente lo secundó. Luego, Trump le echó la culpa a su yerno por malinterpretar las negociaciones y, todavía después, a su extraño Secretario de Guerra por no pensar que Irán atacaría a los países del Golfo Pérsico y que cerraría Ormuz. Ahora él asume la guerra como victoria.   

Sigue Trump: “Ésta noche, hace apenas un mes que el ejército de Estados Unidos inició la Operación Furia Épica, dirigida contra Irán, el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo. En estas últimas cuatro semanas, nuestras fuerzas armadas han logrado victorias rápidas, decisivas y contundentes en el campo de batalla. Victorias como pocas personas han visto antes. Esta noche, la armada iraní ha sido destruida. Su fuerza aérea está en ruinas. Sus líderes, la mayoría de ellos, el régimen terrorista que dirigían, están muertos. Su mando y control sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica está siendo diezmado en este preciso instante. Su capacidad para lanzar misiles y drones se ha visto drásticamente reducida. Y sus armas, fábricas y lanzacohetes están siendo destruidos por completo. Quedan muy pocos”. 

Aquí hay varias cosas que decir. La primera es que se pueden ganar todas las batallas y perder una guerra. Eso ocurrió en Vietnam y Afganistán. Ni el Frente de Liberación Nacional de Ho Chi Minh y Le Duan ganaron una sola batalla y, aún así, Estados Unidos fue derrotado. Lo mismo con los talibanes quienes, diez años después, siguen en el poder en Afganistán. La segunda es que no son la armada, marina, y guardia lo que sostiene en este momento la defensa de Irán, sino los misiles, hackeos, radares, y el cierre del Estrecho de Ormuz. 

También dice Trump: “Cancele el acuerdo nuclear con Irán de Barack Hussein Obama, un desastre. Obama les dio mil 700 millones de dólares en efectivo. Dinero en efectivo, dinero verde, lo sacó de bancos de Virginia, Washington D.C. y Maryland. Todo el efectivo que tenían. Lo transportó en avión en un intento de comprar su respeto y lealtad, pero no funcionó. Se rieron de nuestro Presidente y siguieron adelante con su misión de obtener una bomba nuclear. Su acuerdo con Irán habría dado lugar a un arsenal colosal de armas nucleares para Irán. Las habrían tenido hace años, las habrían usado y el mundo habría sido diferente. En mi opinión —y la de muchos expertos—, no existirían ni Oriente Medio ni Israel ahora mismo si no hubiera cancelado ese terrible acuerdo. Me sentí muy honrado y orgulloso de hacerlo, pero fue un desastre desde el principio”. 

Aquí habría que decir que Obama no les pagó mil 700 millones de dólares a los iraníes a cambio de que ya no produjeran una bomba nuclear. Fue una indemnización que Estados Unidos tenían desde 1979 cuando le prometió al Sha de Irán 400 millones en armas y no se las entregó. El litigio fue al Tribunal de La Haya que reconoció la deuda. No fueron mil 700 sino 400. Tampoco fue en dólares en efectivo, sino en euros y francos suizos porque Irán no tiene acceso al sistema bancario internacional, debido a las sanciones. Las sanciones se remontan a 1984 cuando Ronald Reagan los responsabiliza de un atentado en Líbano y les quita el acceso al sistema financiero. Luego, en 1996, Bill Clinton impide que los inversionistas de petróleo y gas lleguen a Irán. De 2006 a 2010 la ONU impone sanciones extras hasta que se llega al acuerdo con Obama en 2015 y las restricciones se aflojan. Pero es la primera presidencia de Trump que regresa todas las sanciones hasta hacerlas las más difíciles de sortear, como en Venezuela y Cuba. 

Ahora, mucho más importante es el acuerdo de Obama con Irán. El único problema con ese acuerdo fue que no lo firmó Trump. La Comisión de Energía de la Unión Europea le dio seguimiento y verificó cómo Irán desmanteló sus plantas y no almacenó más uranio. Así que cuando en 2018, Trump desbarató el acuerdo, no había nada de malo con él. Pero Trump descarta toda esa historia y se presenta como el gran salvador. Dice: “En esencia, hice lo que ningún otro Presidente estuvo dispuesto a hacer. Cometieron errores y yo los estoy corrigiendo (…) Durante años, todos han dicho que Irán no puede tener armas nucleares. Pero al final, son solo palabras. Si no están dispuestos a actuar cuando llegue el momento.”

Según él este era el momento aunque todo indica que miente. Lo que no dice es que los únicos motivos para esta guerra eran los intereses de Israel en la región, su idea de invadir Líbano, y su delirante derecho divino a quitarle a los demás pueblos el derecho a existir. 

Luego, Trump trató de calmar a los consumidores que han visto una inflación de 2.4 y un desempleo del 4.5. Dice: “Estados Unidos nunca ha estado mejor preparado económicamente para afrontar esta amenaza. Todos lo saben. Construimos la economía más fuerte de la historia. Estamos viviendo ahora mismo la más fuerte de la historia. Y en un año, hemos transformado un país muerto y debilitado”. Aquí tengo que interrumpir a Trump y despertar a quien le redacta los discursos. Un país no puede estar muerto Y debilitado. Si ya está muerto no tiene sentido preguntarnos por su fortaleza. Sigue Donald: “Me duele decirlo, pero éramos un país muerto y debilitado tras la administración anterior y lo hemos convertido en el país más próspero del mundo, con una diferencia abismal, sin inflación, con inversiones récord en Estados Unidos (más de 18 billones de dólares) y el mercado bursátil más alto de la historia, con 53 máximos históricos en tan sólo un año. Todo esto nos preparó para erradicar un cáncer que llevaba mucho tiempo latente. Se le conoce como el Irán nuclear, y no sabían lo que se les venía encima. Jamás lo habrían imaginado”. Lo de la inversión de 18 billones de dólares es una mentira en despoblado. 18 billones de dólares son tres cuartas partes del PIB total de Estados Unidos en 2024. Es imposible atraer una inversión de ese tamaño en un año que lleva Trump. La Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio de los Estados Unidos ha dicho que la inversión es de 151 mil millones de dólares, es decir, 133 mil millones de dólares menos de lo que repite Trump. 

Pero la mentira no lo detiene en su afán de hablar de sí mismo en tercera persona. Dice: “Gracias a las políticas de la administración Trump, producimos más petróleo y gas que Arabia Saudita y Rusia juntas”. Esto es inexacto porque Estados Unidos produce 13 millones de barriles diarios y Rusia más Arabia llegan a 20 millones. Pero se le perdona su inexactitud porque viene lo bueno: su rendición sobre lo que provocó su guerra junto con Israel, el cierre del Estrecho de Ormuz. Dice: “Estados Unidos prácticamente no importa petróleo a través del Estrecho de Ormuz y no lo hará en el futuro. No lo necesitamos. No lo hemos necesitado, y no lo necesitamos. Hemos derrotado y diezmado por completo a Irán. Están diezmados militar y económicamente, y en todos los demás aspectos. Y los países del mundo que reciben petróleo a través del Estrecho de Ormuz deben cuidar ese paso. Deben valorarlo. Deben aprovecharlo y valorarlo. Podrían hacerlo fácilmente. Les ayudaremos, pero deberían tomar la iniciativa para proteger el petróleo del que dependen desesperadamente. Ármense de valor. Deberían haberlo hecho antes. Deberían haberlo hecho con nosotros, como les pedimos. Vayan al frente y simplemente tómenlo, protéjanlo, úsenlo para ustedes. Irán ha sido prácticamente diezmado. Lo más difícil ya está hecho, así que debería ser fácil. Y en cualquier caso, cuando termine este conflicto, el estrecho se abrirá naturalmente. Simplemente se abrirá. Querrán vender petróleo porque es lo único que tienen para intentar reconstruir. El flujo se reanudará y los precios del gas bajarán rápidamente. Las cotizaciones bursátiles volverán a subir rápidamente. Francamente, no han bajado mucho. Bajaron un poco. Pero han tenido días muy buenos en los últimos días. De hecho, nos ha ido mucho mejor de lo que pensaba. Pero tuvimos que hacer ese pequeño viaje a Irán para eliminar esta terrible amenaza”. 

Hasta ahí, Trump le estuvo hablando a los bolseros de Wall Street. Ahora se dirigió a su base, la del MAGA, que es básicamente guerrerista y xenófoba. A ellos les dedica su retórica de la crueldad, aunque sepa que está admitiendo crímenes de lesa humanidad: “Vamos a atacarlos con extrema dureza durante las próximas dos o tres semanas. Los vamos a hacer retroceder a la Edad de Piedra, donde pertenecen. Mientras tanto, las negociaciones continúan. El cambio de régimen no era nuestro objetivo. Nunca hablamos de un cambio de régimen, pero este se ha producido debido a la muerte de todos sus líderes originales. Todos están muertos. El nuevo grupo es menos radical y mucho más razonable. Sin embargo, si durante este tiempo no se llega a un acuerdo, tenemos la vista puesta en objetivos clave. Si no hay acuerdo, atacaremos con fuerza todas y cada una de sus centrales eléctricas, probablemente de forma simultánea. No hemos atacado sus instalaciones petroleras, aunque sean el objetivo más fácil, porque no les daría ni la más mínima posibilidad de sobrevivir o reconstruirse. Pero podríamos atacarlas y desaparecerían. Y no podrían hacer nada al respecto. No tienen equipo antiaéreo. Su radar está completamente destruido. Somos una fuerza militar imparable. Las instalaciones nucleares que arrasamos con los bombarderos B-2 han sido atacadas con tal intensidad que tardaríamos meses en acercarnos al polvo nuclear. Además, las mantenemos bajo una intensa vigilancia y control satelital. Si vemos que hacen algún movimiento, incluso un intento de ataque, los atacaremos con misiles con gran contundencia. Tenemos todas las de ganar. Ellos no tienen ninguna”. Es decir, Trump está amenazando con derruir instalaciones que está prohibido atacar sin enfrentar un juicio por genocidio en La Haya. 

El Presidente de los gringos culminó su discurso con este párrafo olvidable mañana en el desayuno: “El país ha sido devastado y, en esencia, ya no representa una amenaza. Eran los matones de Oriente Medio, pero ya no lo son. Esta es una verdadera inversión en el futuro de sus hijos y nietos. El mundo entero está observando y no pueden creer el poder, la fuerza y ​​la brillantez; simplemente no pueden creer lo que ven. Déjenlo a su imaginación, pero no pueden creer lo que ven: la brillantez del ejército de Estados Unidos. Esta noche, todos los estadounidenses pueden esperar con ilusión el día en que finalmente nos liberemos de la maldad de la agresión iraní y del espectro del chantaje nuclear. Gracias a las medidas que hemos tomado, estamos a punto de poner fin a la siniestra amenaza de Irán para Estados Unidos y el mundo. Y les aseguro que el mundo está observando. Y cuando lo logremos, cuando todo haya terminado, Estados Unidos será más seguro, más fuerte, más próspero y más grande que nunca”. 

Y todos sabemos que no es más seguro, sino mucho más caro. 

Noelia, Dios, la eutanasia y el infierno

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

Noelia, Dios, la eutanasia y el infierno

"Noelia ya no está con nosotros pero los interrogantes que nos ha dejado siguen abiertos porque expresan una suma de fracasos".

Noelia Castillo era una joven de 25 años de Sant Pere de Ribes, en Barcelona. Se ha hablado mucho de ella y los grandes medios de comunicación, que son carroñeros sin escrúpulos, se han metido en su vida privada, han mentido sobre lo que le pasó, han aprovechado para disparar contra la izquierda, han contado cosas de su vida que sólo debiera conocer ella y han podido convertir algo realmente grave en la antesala de un circo.

 Cada vez que hay un debate social hay algo claro: los grandes medios de comunicación, vinculados a la derecha y a la extrema derecha, se llenan un poco más de mierda. Si Noelia hubiera sido estadounidense, seguro que Paula White, la responsable de la Oficina para la Fe de Trump, le hubiera pedido dinero para que así se “salvara”, como hace constantemente con sus seguidores. Las asociaciones religiosas ultras son sacadineros de gente ignorante que encontraría más paz dejando los salmos y agarrando un tirachinas.

Además del daño que le ha causado los medios, están los responsables de haber alargado su sufrimiento 601 días, su propio padre y la asociación ultra católica Abogados Cristianos, quienes la han tenido en un abismo judicial: hablando de malos cristianos que no saben nada de compasión, debiera existir el infierno sólo para que los que ganan dinero con el sensacionalismo y con el dolor de los demás, ardan toda la eternidad.

Noelia ya no está con nosotros pero los interrogantes que nos ha dejado siguen abiertos porque expresan una suma de fracasos. Noelia quedó parapléjica tras un intento de suicidio en octubre de 2022 después de varias agresiones sexuales, la última una grupal en 2022 aún sin resolverse. Solicitó la eutanasia en abril de 2024. Su petición fue aprobada en julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, tras pasar los controles previstos en la ley y la decisión de hasta cuatro jueces.

La eutanasia estaba prevista inicialmente para el 2 de agosto de 2024, pero su padre, con apoyo de Abogados Cristianos, inició una batalla judicial para frenarla alegando que Noelia no tenía plena capacidad para decidir. El procedimiento quedó detenido y el caso pasó por varias instancias judiciales, que terminaron validando su capacidad y su derecho a recibir la prestación. Noelia tenía toda la capacidad para tomar esa decisión y no se le ha concedido por depresión ni nada que se le parezca: la depresión se puede tratar. Pero los dolores terribles que padecía y el necesario uso de cada vez más drogas y más fuertes para paliar el sufrimiento hacían del escenario de 60 años de vida por delante en esas condiciones algo comprensiblemente inaceptable.

Finalmente, Noelia recibió la eutanasia el 26 de marzo de 2026, después de 601 días de espera desde que la pidió. Su caso ha abierto un debate público y político sobre la ley de eutanasia, sobre los recursos judiciales para bloquearla de que disponen los que hacen un uso bastardo de la ley y la necesidad de agilizar los procedimientos en casos urgentes

La pregunta más importante para un ser humano tiene que ver con la vida, con este misterio que hace que corra la sangre por nuestras venas, que la respiración nos llene los pulmones, que tengamos memoria y que, a fuerza de pensarnos a nosotros mismos, necesitemos pensar a los demás. La pregunta sobre la vida es tan importante que sólo puede estar llena de dudas cuando es a la razón a la que preguntamos.

Esa pregunta por el hecho de estar vivos nos lleva a preguntarnos qué vida merece la pena ser vivida, si las vidas deben tener las mismas oportunidades, si la vida tiene sentido, qué significa la muerte, si somos responsables de nuestra vida o le cedemos esa responsabilidad a alguien o algo, si el suicidio sigue siendo la pregunta filosófica más relevante en un mundo donde hemos decidido, al menos en las Constituciones, que la vida es un valor incuestionable.

No fue por tanto apropiada la presencia de personas supuestamente cristianas contrarias a la eutanasia ante la residencia-hospital Sant Camil, entonando cánticos y proclamas, justo en los instantes en los que Noelia esperaba morir en paz acompañada de los recuerdos felices que tenía. Hay que ser muy hijo de Satanás para intentar arruinarle los últimos momentos de vida a una persona que ha sufrido tanto. Por cierto, con demasiada frecuencia, esta gente también está en contra del aborto, pero nunca están en contra de que los niños trabajen, que los niños no tengan escuela, que no tengan sanidad pública o que no tengan electricidad, como le pasa a los niños de la Cañada Real en Madrid. Quizá es porque para estos cristianos ultras los niños gitanos no son hijos de Dios.

En este mundo donde los dictadores hablan tanto de libertad, conviene resaltar que son los que hablan de libertad quienes siempre quieren frenarla cuando la libertad es la de los demás.

La ley que regula la ayuda a morir en España (que hace referencia tanto a la eutanasia como al suicidio asistido) no tuvo apenas discusión pública cuando se aprobó en marzo de 2021. Todo lo contrario a lo que pasó en los años ochenta del siglo pasado con el aborto y el divorcio o con el matrimonio de parejas del mismo sexo y la adopción por parte de parejas homosexuales en 2005, que movilizó a la iglesia y a la derecha política que aprovechó para intentar tumbar el gobierno de Zapatero. La ley de eutanasia expresaba un gran consenso social, incluso entre católicos, al que ayudaron algunos casos de sufrimiento horrible y serenidad absoluta, como el de Ramón Sampedro, y su divulgación a través del cine, o de María José Carrasco. El debate en España siempre fue en torno a la autonomía personal, el sufrimiento irreversible y el derecho a una muerte digna.

El gran argumento de la “pendiente resbaladiza” que llevaría a una suerte de holocausto si se convertía en legal la muerte asistida no tuvo tanta repercusión como el apocalipsis al que, se advertía, hoy sabemos que sin mucha razón, llevaría el divorcio ya que acabaría con la familia, el aborto que desembocaría en un infanticidio cotidiano y los padres homosexuales que llevarían a la pedofilia y el infierno. El infierno está en Gaza y esas sectas de ultras no están con los que sufren

En sociedades capitalistas, donde tanto tienes tanto vales ¿puede ser la eutanasia el sueño capitalista para quitar de en medio a los superfluos? ¿Abre el caso de Noelia la pendiente para que vengan millones de eutanasias que se apliquen a pobres, discapacitados, parados de larga duración o ancianos? Es un argumento falaz: lo que quita de en medio a los superfluos tiene que ver con el modelo neoliberal y con que la no tenga medios suficientes para vivir.

La revista de medicina legal de Cambridge dice que “Los argumentos de pendiente resbaladiza aparecen regularmente cada vez que se propone un cambio social moralmente cuestionado. Tales argumentos suponen que todas o algunas consecuencias que podrían fluir de permitir una práctica particular son moralmente inaceptables".

Por lo general, los argumentos de “pendiente resbaladiza” afirman que respaldar alguna premisa, hacer alguna acción o adoptar alguna política conducirá a algún resultado definido que generalmente se considera incorrecto o malo. La “pendiente” es “resbaladiza” porque, se afirma, no hay puntos de parada plausibles entre el compromiso inicial con una premisa, con una acción o con una política y el resultado perverso que resulte. Por tanto, si es sensato evitar tales consecuencias futuras según esa proyección, lo conveniente sería no dar el primer paso. Como demostró Albert Hirschman en su esencial Retóricas de la intransigencia, es el argumento histórico de la derecha: no vas a cambiar nada, si logras cambiarlo será para empeorarlo, si lo cambias y lo mejoras será porque vas a romper otras cosas. En conclusión: no quieras cambiar nada.

Por lo tanto, se afirma que la legalización del aborto en circunstancias limitadas conduce a la pendiente resbaladiza hacia el aborto a pedido e incluso al infanticidio; y la legalización del suicidio asistido conduciría inexorablemente a la aceptación de la eutanasia voluntaria y, posteriormente, a la sanción de la práctica de la eutanasia no voluntaria, incluso la eutanasia involuntaria de individuos “indeseables”. Eso no es eutanasia: serían asesinatos.

A Noelia no la “autorizó” una sola persona. La autorizaron, en cadena, su médico responsable, un médico consultor independiente y la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, en concreto dos evaluadores designados por su presidente —un médico y un jurista—, y después la justicia confirmó que no había base para impedir la ejecución de esa decisión. Algunos han planteado que los médicos de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña eran médicos vinculados a la sanidad privada. Si bien es cierto que sería conveniente que esa Comisión la configuraran médicos de la sanidad pública, pues es a la que le corresponde el bienestar general de la población, pretender que esos médicos pueden ser una suerte de Mengele no deja de ser sensacionalismo, aunque venga desde la izquierda.

Los fallos sociales en el caso de Noelia tienen que ver con los 600 días de sufrimiento alargado por culpa de leguleyos, tiene que ver con la falta de apoyo psicológico cuando tuvo las agresiones, tiene que ver con el mismo hecho de que sufriera agresiones sexuales, tiene que ver con la precariedad en la que vivía su familia, tiene que ver con una sociedad que se ha endurecido en exceso y que confunde los términos cuando aplica la violencia negando a una persona mayor de edad a decidir acabar con un enorme sufrimiento con la pérdida de compasión en nuestras sociedades, pérdida de empatía que tiene que ver con el modelo económico y la falta de respeto a los derechos humanos.

La libertad nunca hace daño a los pueblos. Es curioso que sean los que se llaman a sí mismo, con abuso, libertarios, como Javier Milei, Isabel Díaz-Ayuso, Ricardo Salinas Pliego, Donald Trump o los pentecostales que celebran cuando caen bombas sobre niñas iraníes o palestinas, quienes nieguen la máxima expresión de la libertad de un ser humano, que es disponer de su propia vida. Los que nos quieren condenar a vidas miserables, a vidas sin calidad, a un medioambiente podrido, a trabajos precarios, a viviendas infrahumanas, a la guerra (a la que no mandan a sus hijos) no quieren que tengamos el derecho a acabar con el sufrimiento de una enfermedad incurable y dolorosa porque una sociedad que decide sobre estas cosas, es una sociedad más desobediente. Y los que nos hablan tanto de libertad, no quieren en verdad que seáis libres, no vaya a ser que os acostumbréis a no obedecerles.

El primer expansionismo estadunidense

Felipe Ávila*

Este 2 de febrero, el gobierno de Estados Unidos publicó un comunicado en el que se vanagloriaba por la guerra contra México con la que nos despojó de más de la mitad de nuestro territorio. Trump calificó esa guerra de “una victoria legendaria” que ratificaba el Destino Manifiesto: “Nuestra nación estaba destinada por la divina providencia a expandirse hasta las doradas costas del océano Pacífico…”

El comunicado reproduce la versión oficial de la historiografía estadunidense que ha tergiversado lo que realmente ocurrió. Trump repite que tropas mexicanas emboscaron a soldados estadunidenses en el río Grande, como llaman ellos al río Bravo, por lo que el presidente James Polk tuvo que actuar para defender la seguridad, la dignidad y la soberanía estadunidense declarando la guerra a México.

Aunque una personalidad como la de Donald Trump no debería ya sorprendernos, es difícil entender cuál es su objetivo con un comunicado que ofende y lastima a nuestro país, así como el infame mensaje racista que publicó en su red social días después burlándose de Barack y Michelle Obama, pero esto es motivo de otra reflexión.

Conviene recordar el antecedente directo de la guerra en la que perdimos más de la mitad de nuestro territorio: el despojo de Texas.

Una constante en la historia de Estados Unidos es la expansión territorial. Desde sus orígenes, los grupos anglosajones que llegaron al noroeste del continente americano se asentaron y extendieron sus dominios mediante la ocupación, la compra, la guerra y el despojo de tierras que no eran suyas. Infinidad de pueblos indígenas fueron desplazados, muchos de ellos aniquilados, de los lugares en los que vivían desde siglos atrás. Otros territorios habían sido conquistados y colonizados por España, Portugal, Inglaterra, Holanda, que habían llegado antes que los estadunidenses, aunque habían seguido el mismo patrón de despojo de los territorios indígenas.

Una vez que las 13 colonias anglosajonas se independizaron de Inglaterra en 1776, su ambición por expandirse al sur, al oeste y al norte se exacerbó. La nueva nación inició su expansión al noroeste del río Ohio. Tan sólo entre 1795 y 1809 se apoderaron de 20 millones de hectáreas indígenas. Surgieron así los estados de Ohio, Michigan, Indiana e Illinois.

Con el presidente Thomas Jefferson, la expansión territorial se convirtió en una política de Estado. Jefferson aprovechó una coyuntura internacional favorable, pues las guerras europeas de Napoleón Bonaparte hacían apremiante conseguir recursos para financiarlas y porque la defensa de las colonias americanas de Francia era cada vez más difícil. Así, en 1803, Napoleón ofreció vender a Estados Unidos la Luisiana, un vasto territorio que duplicaba la superficie de la Unión Americana, cuya frontera norte lindaba con Canadá y en el sur llegaba hasta el Golfo de México. Por ese territorio corría el caudaloso río Misisipi, estratégico para el comercio fluvial, y estaba la ciudad de Nueva Orleans, que se convirtió en el segundo puerto más importante de la joven nación.

La compra de la Luisiana significó un vuelco en la historia de ese país. Atrajo a miles de colonos, amplió y diversificó su economía y avivó la ambición por apoderarse de los territorios al sur y al oeste pertenecientes al imperio español. Jefferson fue el mandatario que alentó el expansionismo estadunidense, creó una mística de conquista y apropiación de los territorios en manos de indígenas y novohispanos, promovió la colonización y fijó los límites que debían alcanzarse: por el sur, hasta el río Bravo; por el oeste, hasta el litoral del Pacífico; por el Atlántico, Cuba y Puerto Rico.

El segundo presidente, John Adams, expresó sin pudor en 1804 ese propósito expansionista: “La gente de Kentucky está llena de ansias de empresa, y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo”.

Y en efecto, los estadunidenses iniciaron lo que años más tarde sería el Destino Manifiesto: invadieron la Florida Occidental entre 1810 y 1814. En plena guerra de Independencia de México, trataron de sacar provecho de la inestabilidad ocasionada por la lucha entre insurgentes y realistas, y plantearon al monarca español Fernando VII la adquisición de la Florida Oriental. En 1819, la corona española cedió y los estadunidenses ocuparon completa la península de Florida. Fernando VII pensó que con eso aplacaría su espíritu expansionista y que abandonarían su deseo de quedarse con Texas.

Muy pronto, la nueva nación mexicana se dio cuenta de que los estadunidenses no olvidaron esas pretensiones. Durante la década de 1820 y los primeros años de la siguiente, los miles de colonos que ocuparon Texas se empeñaron afanosamente en lograr la independencia texana. La estrategia fue similar a la empleada en la Florida: ocupar el territorio, invadiéndolo con miles de familias, obtener concesiones de tierras, reclamar derechos que no existían, promover la sublevación de los residentes y dar un ultimátum: la cesión territorial por compra o la guerra.

Los gobiernos mexicanos, en la inestabilidad política y la bancarrota financiera, fueron incapaces de aumentar la colonización de Texas y controlarla militarmente. Entretanto, aumentó el arribo de familias anglosajonas que prometían respetar las leyes y la autoridad del gobierno mexicano. En todos los territorios anexionados por Estados Unidos desde la adquisición de la Luisiana, la esclavitud de los afrodescendientes era la columna vertebral de su economía. Por eso, la abolición de la esclavitud, una de las mayores conquistas de nuestra Independencia, fue rechazada por los colonos texanos y fue una de las causas que alentaron la separación.

* Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México

La economía estadounidense luce frágil

 La economía estadounidense luce frágil

Mario Campa

"La economía estadounidense está parada en una finísima capa de hielo en medio de una laguna de hondas incertidumbres".

Cuando el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos superó expectativas por algunos momentos del año pasado, muchos análisis someros obsequiaron el beneficio de la duda a la política económica presidencial. Y es que el titular de prensa impactaba: "La economía estadounidense creció 4.4 por ciento en el tercer trimestre". Donald Trump lo llamó un “boom” (económico). No obstante, el encabezado escondía alzas de inventarios y declives en las importaciones por los aranceles de la Casa Blanca. Era un efecto favorable en la contabilidad nacional que podía diluirse con alta probabilidad en el tiempo… y así fue.

Para los escépticos, la debilidad del consumo y la inversión eran alertas insoslayables. El sentimiento de incertidumbre era palpable en el ambiente y medible en estadísticas como la confianza del consumidor y del empresario. Al poco tiempo, esas banderas naranjas se pintaron de rojo cuando sonaron en Washington los tambores de guerra. Para sorpresa de quienes tenían la guardia analítica baja, el magro crecimiento a tasa anualizada de 0.7 por ciento del PIB en el cuarto trimestre de 2025, la caída del empleo en febrero y el repunte de la inflación en marzo sólo confirmaron los temores de los pesimistas de la razón: la economía estadounidense luce frágil.

El consumidor estadounidense, motor de un modelo económico que prioriza la demanda interna, está sitiado. Hacia mediados de marzo, pagaba un tercio extra por cada litro de gasolina en relación a la última semana de febrero, antes de que estallara la guerra. Encima, lastra estancamiento salarial y al menos seis meses de creación nula de empleo privado por una mezcla de baja actividad económica y recortes por sustitución de la inteligencia artificial (más capital, menos trabajo). Además, enfrenta un mercado de la vivienda congelado, donde el número de vendedores excede a los compradores, lo que para la economía estadounidense sugiere una inminente caída de precios acompañada de una erosión de riqueza, cuya anticipación a su vez prescribe ahorrar para épocas de vacas flacas. Por si no fuera suficiente, los nuevos aranceles de Trump obligan a recortar o, cuando menos, a reorientar gasto. En síntesis, bajo el argot del basquetbol, el consumidor es presa de una presión de cancha completa.

Varias acciones y políticas presidenciales explican en directo el creciente desempleo. Por una parte, la austeridad del gobierno federal no sólo impacta directamente con despidos, sino que además congeló contrataciones de terceros, en particular en la obra pública. Por otra parte, la persecución migratoria disparó el ausentismo y el temor a contratar, a tal punto que Trump fue obligado por efecto búmeran a reactivar el programa de visas temporales en el campo, so pena de perder apoyo de los agricultores y los latinos. En cuanto a los servicios, el antagonismo atípico hacia aliados y rivales por igual provocó una caída de visitantes a ciudades turísticas que dan muestras de recesión, como Las Vegas, donde los canadienses se echan en falta. Por último, pero no menos importante, la manufactura da señales de estrés por los continuos reajustes a las cadenas de suministro impuestos por los aranceles.

Si los cimientos de la economía están más débiles de lo pensado, lo normal sería encontrar paredes agrietadas. Una visible es que los préstamos incobrables en tarjeta de crédito por impago de más de 90 días treparon a 12.7 por ciento para alcanzar su nivel más alto en la historia estadounidense reciente, tasa solo superada por el máximo de casi 14 por ciento en la Gran Recesión. Otra difícil de ignorar es el reciente episodio de tensión extrema en los mercados de crédito privado, que obligó a varias instituciones financieras a imponer un “corralito” a los depósitos con tal de frenar estampidas.

Al agregar que las tasas de vacancias en las oficinas están por los cielos, que la inteligencia artificial camina y grazna como burbuja, y que un rebrote inflacionario general parece inminente, la economía luce todo menos boyante. De manera simple y llana, no hay tal “boom”.

En suma, la economía estadounidense está parada en una finísima capa de hielo en medio de una laguna de hondas incertidumbres. Para los optimistas de la voluntad, aquellos que temen incrementos de la pobreza por una economía mundial debilitada, la catástrofe no es asunto consumado. Irónicamente, el olor en Medio Oriente al mayor TACO (Trump Always Chickens Out, o Trump siempre recula) en la historia de MAGA podría componer el sentimiento negativo. De igual o mayor ironía, la elección intermedia de noviembre podría mejorar el ambiente macroeconómico si ata al Presidente de manos hacia la segunda mitad del mandato. En otras palabras, el mayor seguro contra desastres económicos es la propia iniciativa política de Trump. Elijo, sin mayor ancla que un mero salto de fe y un austero corazón combativo, estar del lado de los optimistas.

La locura de Internet y gustos de los cibernautas

 Columna Otredades 29 marzo 2026

La locura de Internet y gustos de los cibernautas

Por José Sobrevilla

La adicción a internet nos está llevando a una demencial dependencia, al grado que el día en que el universo nos regale una tormenta solar, el caos será total en el mundo; pero mientras eso sucede, a marzo de este año hemos llegado y superado los seis mil millones de cibernautas en el mundo (Censo Digital - marzo 2026) que, en realidad, la cifra exacta fue de 6 mil 040 millones de seres humanos: 73.2% de los habitantes del mundo están ya conectados. Faltarían por sumarse 2 mil 200 millones, principalmente en el sur de Asia y África central. 

El 96% de los teléfonos móviles se están conectando a internet, y la mayoría lo hace en Redes Sociales; esto es, más de 5 mil 600 millones de personas, lo que implica que el 68.7% de la humanidad cuenta con identidades activas en redes sociales: ¡un paraíso para la ciberdelincuencia!

Apenas mil millones de personas están utilizando cada mes la inteligencia artificial generativa; pero lo curioso es que hace 25 años, en el 2000, solo éramos unos 400 millones de personas en línea; lo que significa que ¡hemos crecido 15 veces en una generación!

No sé a usted, pero a este, ‘su seguro tecleador’, estos datos no dejan de sorprenderme. Principalmente porque países como la India, con Narendra Modi como primer ministro, en el último año, han llegado a superar la barrera de los mil millones de usuarios. O sea que dio un salto de 55 a 70% debido a la expansión masiva de la 5G, pero sobre todo por sus planes de datos sumamente económicos. Nigeria, Etiopía y la República Democrática del Congo han tenido también un crecimiento asombroso, y que ha sido cien por ciento móvil. Mucha gente jamás ha tocado una computadora, pero su primer contacto con el mundo digital lo ha tenido mediante un smartphone, casi siempre económico.

La sorpresa −en Latinoamérica− la ha dado Perú y México porque han tenido un crecimiento más robusto de lo esperado. Perú, por ejemplo, ha sido la gran sorpresa del último año, escalando posiciones rápidamente en los rankings de conectividad regional debido a una fuerte inversión en fibra óptica. Mientras México ha logrado conectar a casi el 83% de su población, sumando millones de usuarios en zonas rurales que antes no contaban con cobertura; esto gracias a proyectos de internet satelital y expansión de red compartida.

Pero sin duda, quien más ha mejorado la calidad de su internet, no solo el acceso, ha sido Chile, quien incluso se ha consolidado como el líder absoluto de América y uno de los mejores del mundo en velocidad de banda ancha fija, incluso superando a países europeos.

En cobertura de 5G, Brasil ha dado un salto enorme, y −al finalizar 2026− esperan cubrir el 80% de su población; aunque lo más curioso es que, mientras en países como Corea del Sur o Dinamarca ya no tienen a quién conectar en línea, porque cuentan ya con el 98-99% de su población, ahora mismo el futuro de internet se está decidiendo en los mercados emergentes (economías en desarrollo con rápido crecimiento industrial y comercial, alto potencial de inversión, pero mayor riesgo y volatilidad).

En cuanto a contenidos de YouTube, a marzo de 2026, el panorama mexicano está liderado por una mezcla de creadores de entretenimiento masivo, contenido infantil y figuras consolidadas de la "vieja escuela" aún vigentes. Este 2026, entre los diez canales con más suscriptores registrados en México, se encuentra “Fede Vigevani” con aproximadamente 73 millones de suscriptores, quien, aunque uruguayo, su canal tiene base en México y actualmente es el mayor referente de entretenimiento juvenil en la región.

Muy cerca está “Yolo Aventuras”, canal de retos y vlogs grupales con cerca de 68 millones de seguidores; le sigue Juan de Dios Pantoja (JD Pantoja) con 55 millones, quien se mantiene como una de las figuras más influyentes del entretenimiento y la música. Mientras “Karla Bustillos”, creadora de contenido familiar y retos, suma 50 millones de seguidores. Con apenas 33 años, Karla ha sido reconocida por sus videos de retos, bromas y vlogs familiares junto a su esposo Mau McMahon.

De la vieja guardia está “Badabun” con Lizbeth Rodríguez (“Exponiendo infieles”) quienes, a pesar de los cambios en la plataforma, continúa siendo uno de los canales con más seguidores en el país, rondando los 47.6 millones. Badabun ha sido una productora audiovisual mexicana y canal de YouTube que ha lanzado a la fama a conductores como Lizbeth Rodríguez, Tavo Betancourt, y Kim Shantal, pero han atravesado múltiples polémicas por la veracidad de sus videos y algunos conflictos laborales.

“Luisito Comunica”, sigue siendo el Rey de los vlogs de viajes, y mantiene su relevancia con la nada despreciable cantidad de 45.7 millones de suscriptores; muy cerca está la serie animada “Masha y el Oso” la que cuenta con 45.5 millones de seguidores, en su versión en español, mismo que ha sido el canal infantil más grande gestionado desde México. A “Ricky Limón” lo conocen más en YouTube y el ciber mundo, por sus retos virales y experimentos, y cuenta con 41 millones de ciber seguidores; mientras que “Mariano Razo” se ha hecho famoso por sus videos de parkour y retos físicos: hoy día alcanza los 39 millones de fans; y cierra el top “Caín Guzmán” quien con un enfoque en comedia y retos extremos ha logrado los 36 millones de seguidores.

Pero nada se compara con los 472 millones de suscriptores que tiene “MrBeast”, con Jimmy Donaldson, como líder absoluto de esta plataforma. Su crecimiento ha sido explosivo gracias a sus videos de desafíos a gran escala y filantropía. “T-Series” ha sido la productora discográfica y de cine más grande de la India, y cuenta con 310 millones de seguidores. Fue el número uno durante varios años, hasta ser superado por MrBeast en 2024.

“Cocomelon” (Nursery Rhymes) enfocado en canciones y animaciones para niños, ha sido el canal infantil más popular del mundo, con 200 millones de seguidores; comenzó en 2006 como un proyecto casero de Jay Jeon en California para entretener a sus hijos. Se llamó originalmente, "ThatsMEonTV"; y evolucionó de animaciones 2D simples a 3D en 2016, convirtiéndose en un fenómeno mundial de canciones infantiles y alcanzando el éxito masivo bajo el nombre CoComelon en 2018. Fue adquirida por Moonbug Entertainment en 2020.

“SET India” de Sony Entertainment Television India, ha ofrecido contenido de entretenimiento y programas de televisión en hindi (lengua indoeuropea -rama indoaria- y oficial en la India), alcanzando los 188 millones de seguidores.

“Brujería Tech” (con su lema “No es Brujería, es Tecnología”) El canal se enfoca en desmitificar la tecnología, explicando de forma sencilla cómo funcionan desde videojuegos hasta IA y robots, convirtiendo temas complejos en aprendizaje.

También “Paco Web”, que se ha vuelto viral especialmente en Shorts y TikTok, pero con gran base en YouTube por sus consejos de ciberseguridad y analizar si las apps o páginas son seguras. “Benja Ortega” está enfocado en un estilo de vida tech y fotografía móvil con reseñas muy detalladas.

Los ingresos en YouTube son calculados principalmente por visualizaciones, no por suscriptores, usando el RPM (Ingresos por cada mil vistas), que suele estar entre 2 y 5 dólares. Con 10 mil a 20 mil suscriptores y buena actividad, un canal puede promediar entre 100 y 300 dólares mensuales, aunque el nicho (finanzas vs. juegos) y la ubicación de la audiencia definen la ganancia final. La ubicación geográfica de los espectadores también importa; por ello, audiencias de Estados Unidos o Europa generan mayor RPM que Latinoamérica, por ejemplo. Sus fuentes de ingreso son, además de anuncios, membresías, Super Chats y patrocinios directos. (Ver video (YouTube) en SociodigitalTV y @SobrevillasProductions)

Plan B: ¿es una derrota para Claudia Sheinbaum?

 Plan B: ¿es una derrota para Claudia Sheinbaum?

Héctor Alejandro Quintanar

"El contenido del Plan B puede generar un deseable ahorro público, pero no modifica la estructura de la representación política en las cámaras legislativas".

El 26 de marzo pasado el Senado de la República aprobó, con una sola modificación, el llamado Plan B de la Reforma Electoral, lo cual devendrá en una serie de modificaciones que restringirán a los gastos electorales y el número de funcionarios en niveles municipales, entre otras cuestiones. Los cambios son importantes, pero no alcanzan la dimensión de otras reformas electorales, como la de 2014 o la de 2007, por ejemplo, y por eso mismo destaca no tanto la reforma en sí, sino la expectativa que generó en aquellos que preconizan el discurso de que México avanza a una autocracia o a un régimen autoritario.

Sobre eso va esta reflexión. El contenido del Plan B es apenas una serie de cambios relevantes, que pueden generar un deseable ahorro público, pero que no modifica la estructura de la representación política en las cámaras legislativas y no ahondó en posibilitar, por ejemplo, más figuras de democracia participativa, ya que sólo se centró en la dimensión del tiempo de la ya existente revocación de mandato.

Era, pues, una reforma con un buen sentido, pero frugal. Misma que, por cierto, es resultado de un rechazo previo a un Plan A, que no fue aprobado por la Cámara de Diputados, ni había sido consensuado por los partidos que integran la coalición mayoritaria en el Congreso, integrada por Morena, el Partido del Trabajo y el siempre oportunista Partido Verde.

Y eso, aunque ya parece haber quedado en el olvido, es algo relevante sobre lo que hoy se debe reflexionar. Muchos analistas, ante ese hecho, se centraron en especular con base en sus deseos, y así, dijeron que, por ejemplo, la “coalición gobernante” podría padecer una ruptura de cara a 2027 dada la negativa del PT a apoyar la reforma. Si bien es cierto que valdría la pena analizar el poder de chantaje que tienen, inmerecidamente, los partidos minoritarios de la coalición Sigamos Haciendo Historia, no hay razón para asegurar que ésta se haya desbaratado.

En primera, porque no sería la primera vez que una coalición partidista de izquierdas tenga votos distintos y conflictos, para luego volver a aparecer unida en las elecciones futuras. Así, en 2007, en el marco de otra reforma electoral, el entonces partido Convergencia votó en contra de dicha modificación legislativa -a diferencia de sus aliados del Frente Amplio Progresista, el PRD y PT-, y eso no impidió que aparecieran unidos en el frente “Salvemos México” -conformado por PT y Convergencia en 2009, y la Coalición Movimiento Progresista en 2012, integrada de nuevo por PRD, PT y Convergencia.

Aun con su poder de chantaje, PT y el PVEM son partidos que se saben minoritarios y que, con todo y sus ambiciones y defectos, han hecho una lectura política mejor que la del PRI y PAN desde 2018, al tener claras las inercias electorales. Bien saben el costo altísimo que les implicaría desunirse de Morena y, asimismo, es notable que hoy mismo puedan calcular el repudio posible de no haber apoyado con claridad una reforma proveniente de la Presidenta Claudia Sheinbaum que, además, fue parte de su agenda de campaña en 2024.

Pero en todo este pandemónium previo a la votación del 26 de marzo, destaca el discurso de los ideólogos de la transición, que han hecho de su versión de la historia de la democracia mexicana un evangelio sagrado. Ellos esperaban que la Reforma electoral sería el último clavo al ataúd de la democracia porque reforzaría un régimen autoritario donde, en su visión, una sola fuerza política ya controla el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

A tal grado llegó su alarmismo, que en febrero pasado construyeron el llamado Frente Amplio Democrático, engañifa hoy olvidada no porque no haya logrado impacto en la sociedad, sino porque tiene un mal diagnóstico de país y una historia incompleta de la transición a la democracia mexicana.

Los hechos recientes respecto a la Reforma Electoral deberían hacerles modificar su perspectiva y ejercer una autocrítica profunda. Porque con el contenido de ella la democracia nunca estuvo en riesgo, y entre la argumentación autocomplaciente para ver un falso autoritarismo, ese sector recurrió al esoterismo, como crear sospechas sólo porque la reforma proviniera de una preeminencia del Poder Ejecutivo, omitiendo que no es la primera vez que esto ocurre, porque las aplaudidas reformas de 1977 y 1996 tuvieron al Gobierno federal como fuente originaria.

Pero la autocrítica central debería estar en su perspectiva de que hoy la misma fuerza política controla el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, lo cual, según esta visión esotérica, es un rasgo indudable de autoritarismo. Pues bien, los hechos desecharon tal especulación porque fue el propio Congreso el que de manera absolutamente normal, votó en contra del Plan A de la Reforma Electoral, en un hecho parecido a lo ocurrido en 2022 respecto al Plan A electoral de López Obrador en aquel año.

Ese rechazo legislativo sería imposible si, como ellos dicen, la Cámara estuviera controlada por la misma fuerza del ejecutivo. No hay manera rigurosa u honesta de argumentar tal “control”, y ante los hechos recientes, este sería el momento ideal para que este sector de la comentocracia hiciera un fuerte cuestionamiento interno a sus prenociones y prejuicios, que quieren imponer como versión única de la historia de la transición a la democracia.

Tal vez porque con esa percepción equívoca es con la que complementan sus dichos alarmistas respecto al retroceso democrático que, dicen, vivimos. No es fácil el debate con un sector que tiene ya prenociones fijadas y las cuales no mueven un milímetro ante los hechos, porque en vez de adecuar sus interpretaciones a la realidad, tienden a cometer lo inverso.

En un momento donde el mundo da ejemplos de qué sí es autoritarismo, regresión antidemocrática, dictadura y fascismo, esta comentocracia debería saber que a los conceptos hay que tenerles respeto y no azuzarlos como banderas huecas, porque, como la fábula de Pedro y el Lobo, cuando de verdad se presente un riesgo antidemocrático, como por ejemplo la posible candidatura o movilización política de cierto evasor fiscal, ni sus huestes les creerán el riesgo real que corremos.