2/20/2021

La fuerza de las voces del feminismo en América Latina

 rebelion.org


Fuentes: https://elordenmundial.com/ 
Marisa Kohan

Desde antes de que el movimiento sufragista triunfara en Europa hasta las mareas verdes de hoy, pasando por las guerrilleras o las lideresas indígenas, las mujeres llevan décadas alzándose como una de las fuerzas sociales más importantes de América Latina. En la última década, el feminismo ha ganado fuerza, exigiendo el fin de la violencia machista, la legalización del aborto y la transformación social.


“La culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía. El violador eras tú”.Un violador en tu camino nació en Chile en el contexto de las protestas iniciadas en octubre de 2019 contra el Gobierno neoliberal de Sebastián Piñera. Fue interpretada por primera vez frente a una comisaría de carabineros, denunciando los abusos sexuales y violaciones que los policías perpetraban contra las manifestantes. La performance fue repetida el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, frente al Palacio de los Tribunales de Justicia de Santiago, elevando un grito acusatorio contra la impunidad y la complicidad del Estado. 

Las redes sociales hicieron el resto: el vídeo dio la vuelta al mundo en cuestión de días. Miles de mujeres lo fueron replicando en sus países adaptándolo a sus realidades: desde India cargaron contra el sistema de castas patriarcal, las mujeres turcas lo cantaron en el parlamento en protesta por la represión policial de una marcha feminista, mexicanas y argentinas reclamaron la despenalización del aborto, las hondureñas acusaron al narco-Estado, las boricuas desafiaron a la Iglesia a golpe de cadera con su “perreo combativo”. Se estaba consolidando un himno internacional histórico del movimiento feminista.

El año 2019 fue turbulento en América Latina. Las llamadas “primaveras latinoamericanas” atravesaron el continente con diferencias, pero también con elementos comunes: la desigualdad y la pobreza fruto del agotamiento del modelo neoliberal, la sensación de exclusión de una población decepcionada con el proyecto político de las democracias nacidas el pasado siglo y la corrupción enquistada en las instituciones fueron los factores detonantes de las protestas. Cuando el descontento estalló, la sociedad civil respondió organizándose y exigiendo ser escuchada.

En ese contexto, el movimiento feminista ha destacado por su gran capacidad de convocatoria y articulación, teniendo un papel notable en las protestas de los últimos años. No obstante, las feministas latinoamericanas no tienen una única agenda; ni siquiera se consideran un único movimiento. El feminismo latinoamericano es diverso, e incluye a campesinas, afrodescendientes, indígenas, lesbianas, trans y trabajadoras sexuales, entre otras. Además, sobrepasa los objetivos tradicionales del feminismo blanco occidental: no se queda en exigir derechos civiles y la igualdad formal, e incluye una perspectiva decolonial y de comunidad que entiende el cuerpo de la mujeres como un territorio en disputa. Dentro de esta amplitud, dos reclamos han adquirido una importancia central en el feminismo latinoamericano: el fin de la violencia machista y el acceso a derechos reproductivos y sexuales. 

Solo hay dos países en América Latina que hayan despenalizado el aborto: Cuba y Uruguay. El resto restringen en mayor o menor medida la interrupción voluntaria del embarazo, incluyendo a varios países con algunas de las legislaciones más restrictivas del mundo, como El Salvador o Nicaragua.

Esas demandas son una respuesta a la realidad latinoamericana. Esta región es considerada como una de las más letales para las mujeres: de los veinticinco países con las tasas más altas de feminicidios en el mundo, catorce están en América Latina y el Caribe. Solo en el año 2018, más de 3.500 mujeres latinoamericanas fueron asesinadas por razones de género. América Latina también es la región con la segunda tasa más alta de embarazos adolescentes, mientras que los embarazos en menores de quince años van en aumento. Paradójicamente, este continente reúne a los países con las leyes de aborto más restrictivas, como El Salvador, República Dominicana u Honduras, donde la interrupción voluntaria del embarazo se castiga con hasta decenas de años de cárcel. Las altísimas tasas de impunidad de los feminicidios, que llegan a ser superiores al 95%, completan esta estremecedora imagen.

Las ancestras

Frente a esta realidad hostil las feministas se llevan organizando desde hace décadas, y sus antecedentes datan incluso antes de las campañas sufragistas occidentales. Desde las guerras de independencia libradas contra España en los albores del siglo XIX hasta las guerrillas de las décadas de 60, 70 y 80, las mujeres latinoamericanas se han involucrado en movimientos políticos: han organizado huelgas, participado en movilizaciones y se han afiliado a los partidos incluso antes de obtener el derecho al voto. A principios del siglo XX fueron las mujeres criollas de clase alta las que se protagonizaron la lucha por el sufragio. Sorprendentemente, en muchos países fueron las fuerzas conservadoras las que finalmente concedieron el derecho a voto a las mujeres, puesto que pensaron que la gran influencia que la Iglesia tenía en ellas evitaría que votaran por opciones progresistas.

Así, las primeras en acceder al voto fueron las uruguayas, en 1927, aunque no fue hasta cinco años después que obtuvieron el derecho efectivo a votar y tener representación pública. Los sucesivos golpes de Estado que sufrió América Latina en este periodo dificultaron la lucha de las sufragistas, deshaciendo en muchos casos los logros civiles y políticos obtenidos. Todavía pasarían varias décadas hasta que el resto de países de la región aprobaran el sufragio femenino, terminando con México en 1953Colombia en 1954HondurasNicaragua y Perú  en 1955, y Paraguay en 1961.

Las Madres de Plaza de Mayo se enfrentaron a la dictadura de Videla pidiendo el regreso de sus hijos desaparecidos. Desde 1981 organizan las Marchas de la Resistencia, manifestaciones anuales donde reclaman el respeto de los derechos humanos. Fuente: Wikimedia

Después, las mujeres plantaron cara a las sangrientas dictaduras militares de los años 60, 70 y 80. En Argentina, en 1977, un grupo de madres desesperadas desafiaron a la dictadura de Rafael Videla y ocuparon la plaza de Mayo exigiendo el regreso de sus hijos desaparecidos por la dictadura. En Chile y Uruguay las madres y abuelas también se enfrentaron a la Operación Cóndor, demandando la vuelta de sus familiares secuestrados por el Estado. Su causa sentó un precedente histórico y constituyó la espina dorsal de los posteriores grupos de defensa de los derechos humanos y feministas en el continente.

La mujer y la guerrilla

Las mujeres jugaron un papel imprescindible en los movimientos revolucionarios de Cuba, Nicaragua y México, ya fuera como guerrilleras o como sostén de las familias insurgentes. Sin embargo, en estos los tres casos los movimientos de mujeres se desarrollaron y articularon de manera completamente diferente. 

Tras el triunfo de la Revolución en Cuba en 1959 las organizaciones femeninas del país fundaron en 1960 la Federación de Mujeres Cubanas con el objetivo de representar los intereses de las mujeres y garantizar su participación en la construcción de la nueva sociedad fuera del sistema capitalista. Pocos años después, Cuba se convirtió en el primer país latinoamericano en incluir en su legislación el derecho al aborto seguro y gratuito en 1968. No obstante, la obtención de este derecho no respondió a un movimiento feminista organizado, pues la Revolución rechazaba el feminismo, asociándolo al imperialismo estadounidense: desde la lógica marxista revolucionaria que imperaba en la Cuba castrista, la emancipación de la mujer era una cuestión relacionada exclusivamente con la lucha de clases. No sería hasta principios de los años 90 cuando la Federación cambió de actitud hacia el feminismo, cautamente y con reservas, aunque el feminismo en Cuba se ha seguido desarrollado a través de la institucionalidad comunista.

En Nicaragua la tasa de participación de las mujeres en los combates armados durante la insurrección fue la más alta de cualquier movimiento revolucionario en América. Mujeres y hombres combatieron codo con codo hasta derrotar a la dictadura somocista. Pese a todo, una vez tomó el poder, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) excluyó a las mujeres de la dirección del país durante la década de los 80 e ignoró sus reclamos sobre la violencia contra las mujeres, el acoso sexual el trabajo, el aborto y la educación sexual pública. Las mujeres sandinistas terminaron creando sus propios espacios autónomos, al constatar que dentro de los movimientos de izquierda radical nicaragüenses se reproducía la lógica patriarcal, y que su lucha por la transformación y la justicia social no pasaba necesariamente por reconocer a las mujeres como iguales. La derrota electoral del FSLN en 1990 trajo la ruptura del movimiento feminista con el partido, que cortó definitivamente con Daniel Ortega —líder del FSLN y hoy presidente del país— cuando este fue denunciado por su hijastra por haberla violado en múltiples ocasiones desde que era una niña.

Un grupo de indígenas y mestizos fundó en 1983 en Chiapas (México) el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Durante diez años de clandestinidad, el zapatismo organizó a insurgentes de los pueblos indígenas con una fuerte participación de las mujeres, tanto en la base como en el mando. A diferencia del sandinismo, el zapatismo sí incluyó dentro de su plataforma las demandas de género a través de una Ley Revolucionaria de Mujeres. Las mujeres se involucraron en la lucha zapatista creando otra lucha feminista dentro, una revolución dentro de una revolución.

La comandante Ramona, comandante indígena del EZLN, fue una de las figuras más importantes del levantamiento zapatista.  Fuente: Wikimedia

Los movimientos feministas latinoamericanos consiguieron articularse a nivel internacional celebrando el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en Bogotá en 1981. Los Encuentros fueron realizándose de forma periódica cada dos años y, lejos de ser espacios de conciliación, se convirtieron en foros de debate que incluyeron diferentes posiciones políticas. El V Encuentro, en 1990, marcó un punto de inflexión que transformó el movimiento feminista: nuevas voces de mujeres negras, indígenas, mestizas, campesinas, pobres, migrantes y lesbianas irrumpieron con fuerza en un escenario dominado eminentemente por un feminismo blanco que no las representaba. Esta heterogeneidad de luchas no impidió la creación de alianzas, que cristalizaron en el lema “Libertad de vientres. Libertad de esclavos. Legalización del aborto. Libertad de la mujer para decidir”.

De forma paralela a estos procesos, el feminismo comenzó a desarrollarse en otro cauce más institucional por vía de las ONG. Se profesionalizaron grupos feministas que, siguiendo las líneas de trabajo de las agencias de cooperación, se enfocaron en la incidencia en políticas públicas y cambios legislativos. Esto produjo un gran malestar en los grupos de base feministas, que cuestionaron el papel de estas organizaciones en relación a los Estados y vieron cómo sus propuestas se despolitizaban y desradicalizaban. Fue en esta época de democratización de la región cuando los países latinoamericanos comenzaron a implantar instancias especializadas en “asuntos de la mujer”. En 1994, en el seno de la Organización de los Estados Americanos, se firmó la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, más conocida como Convención de Belem Do Pará. Con todo, pese a los avances dados desde las instituciones, la violencia contra las mujeres ha seguido aumentando.

Ni una menos

El feminismo ha pasado de ser un movimiento contracultural radical a un fenómeno social de masas capaz de interpelar a Gobiernos. En 2015 el movimiento masivo Ni Una Menoscontra los feminicidios en Argentina puso contra las cuerdas al Gobierno del derechista Mauricio Macri y le obligó a comprometerse con la lucha contra la violencia de género. Tres años después, un nuevo movimiento feminista inundó las calles: la marea verde por la despenalización del aborto. Debido a la presión, Macri abrió el debate en el legislativo sabiendo que la iniciativa de ley no sería aprobada en un Senado de mayoría conservadora.

Jóvenes se manifiestan en Argentina pidiendo la despenalización del aborto. El pañuelo verde se ha convertido en una seña de identidad feminista en toda la región latinoamericana, símbolo de la lucha por los derechos sexuales y reproductivos.Fuente: Wikimedia

El cambio de Gobierno en Argentina de diciembre de 2019 augura un futuro más esperanzador. En sus primeros cien días de mandato, un nuevo presidente de corte progresista, Alberto Fernández, ha prometido que presentará un nuevo proyecto de ley para la legalización del aborto. No conviene, sin embargo, hacer pronósticos fáciles: Fernández tiene aliados territoriales muy conservadores con los que tendrá que negociar para obtener su voto favorable. Sobre la mesa está la objeción de conciencia para médicos e instituciones privadas, el límite de semanas de embarazo hasta el que se puede practicar el aborto y las disposiciones relativas a la educación sexual. El escenario es complicado y, de no aprobarse la ley, la reforma tendrá que esperar hasta 2021, cuando se renueve el legislativo.

Durante la campaña presidencial de 2018 en Brasil movilizaciones masivas lideradas por mujeres se enfrentaron al candidato ultraderechista Jair Bolsonaro al grito de Elle Ñao (‘Él no’). Las declaraciones de Bolsonaro, abiertamente misóginas, racistas y homófobas, alarmaron aún más a un sector de la sociedad todavía conmocionado por el reciente asesinato de la política y activista feminista Marielle Franco, una mujer lesbiana, negra y proveniente de las favelas. Sin embargo, las movilizaciones no lograron detener el avance de la extrema derecha, resultando en la victoria de electoral de Bolsonaro, que tiene mandato hasta 2023.

En Chile, el movimiento feminista estudiantil protagonizó masivas revueltas en las universidades en 2018 al calor de movimientos como Ni Una Menosy #MeToo, además de sumarse a las numerosas movilizaciones convocadas en favor de la despenalización del aborto. Ya en enero de 2020, tras el éxito de Un violador en tu camino, las creadoras del himno, el grupo feminista Las Tesis, han formado un nuevo partido político, el Partido Alternativo Feminista (PAF), con la intención de hacer campaña para el plebiscito a favor de cambiar la actual Constitución heredera de la dictadura de Pinochet por una nueva de inspiración feminista. Si consiguen el apoyo necesario, las feministas planean presentarse a las elecciones constituyentes.

Por el contrario, en otros países se está demostrando que los planteamientos de la izquierda latinoamericana no siempre van de la mano del feminismo. La influencia de la Iglesia también alcanza a partidos de izquierda, cuyos sectores más conservadores han presionado para mantener las restricciones al aborto y defender la idea tradicional de familia. Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador son el paradigma de esta postura: los dos pertenecen a movimientos de izquierdas, pero el líder nicaragüense ilegalizó el aborto en 2006, mientras que el dirigente ecuatoriano amenazó con dimitir si el legislativo aprobaba el aborto en caso de violación en 2013. Ambos se caracterizaron por liderazgos hipermasculinizados asociados a la idea de “hombre fuerte”. En respuesta, los movimientos feministas se han articulado fuertemente en ambos países y, especialmente en Nicaragua, están asumiendo un rol de liderazgo en las protestas contra el Gobierno.

El feminismo va permeando las instituciones y las sociedades latinoamericanas. En enero de 2020 la costarricense Elisabeth Odio Benito, una declarada feminista con amplísima experiencia en justicia desde una perspectiva de género, asumió la presidencia la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Los jueces son elegidos por los Estados, y la elección de Elisabeth Odio Benito no es casual, tiene una fuerte carga simbólica. También el mismo mes tomó posesión de la alcaldía de Bogotá Claudia López, activista feminista y del colectivo LGTBI, tras ganar unas disputadas elecciones locales. Esto ha supuesto todo un hito en una Colombia tradicionalmente católica y conservadora. Su posicionamiento público a favor de la despenalización del aborto y su discurso antimachista, antirracista y antihomofóbico apuntan a un cambio de ciclo en la política colombiana y latinoamericana.

Los movimientos feministas se han convertido en uno de los actores políticos más relevantes a nivel internacional, tejiendo redes, globalizando los mensajes y aumentando su incidencia a todos los niveles. Además, en América Latina en particular, poner el foco en la lucha contra los feminicidios y a favor del aborto ha permitido aglutinar a movimientos feministas de distintos ejes ideológicos. En un contexto de gran inestabilidad política en la región latinoamericana, parece que hay algo seguro: las mujeres y las feministas seguirán estando en pie de guerra.


Fuente: https://elordenmundial.com/feminismo-en-america-latina/

“Himpatía”

 miguelorenteautopsia.wordpress.com

“Himpatía” viene a ser como “empatía hacia él”, una especie de empatía sin importar quien sea el que la reciba con tal de que sea hombre y ostente o represente una posición de poder. 

El concepto fue definido por Kate Manne para destacar la tendencia de la sociedad al simpatizar con los hombres poderosos. Detrás de esa idea se aprecia la armonía existente entre hombres y poder, pues no existe el concepto “herpatía” hacia las mujeres poderosas. Más bien ocurre lo contrario, y cuando una mujer ostenta una oposición de poder, no solo no recibe esa empatía de la sociedad, sino que habitualmente es cuestionada por ser mujer y se entra a preguntar sobre cuáles habrán sido sus méritos y tácticas para llegar hasta esa posición tan alta, o a juzgarla por la ropa, sus zapatos, o por su desatención a la familia; argumentos que no son utilizados con los hombres. 

Por eso, si analizamos la situación comprobamos que en realidad la empatía hacia los hombres no se produce tanto por el poder material, éste solo es el foco que fija la atención sobre ellos desde el punto de vista público, como por ser hombres. Las consecuencias esenciales de esta construcción son dos: 

  1. Todos los hombres. 

Cualquier hombre percibe esa empatía por parte de otros hombres, es lo que Amelia Valcárcel definió como “fratría”, con independencia de cual sea su espacio de poder, el cual podrá estar en lo más alto del status o en otro más bajo, pero en cualquiera de ellos mantiene una posición de poder dada por una cultura machista todopoderosa que “premia a los buenos y castiga a los malos hombres”. 

2. Más hombres. 

El grado de empatía hacia “ese él” es mayor conforme el motivo que despierte la simpatía resida en elementos que pertenezcan y potencien su condición masculina, no tanto su poder. A veces puede sorprender por qué un determinado hombre poderoso levanta tanta simpatía y aceptación cuando hay otros con el mismo poder y estatus, o incluso más, y no lo hacen. La solidaridad entre los hombres está en su masculinidad no en su poder, por eso la empatía los lleva a identificarse con ellos a partir de los elementos compartidos que un día pueden necesitar, y se hace especialmente evidente ante la violencia de género en cualquiera de sus expresiones. 

La combinación de estos dos elementos de la fratría masculina, ese sentirse del grupo y reconocido por él, y hacerlo sobre los elementos exclusivos de la virilidad, es lo que destacó Kate Manne en Donald Trump al mostrar su “himpatía” hacia hombres poderosos envueltos en escándalos sexuales.

La autora explica que se trata de una situación difícil de contrarrestar porque los mecanismos que hay detrás de ella son en parte de naturaleza moral, característica que se manifiesta tanto en la “simpatía” mostrada hacia esos hombres, como en la sospecha y rechazo que levantan sobre las mujeres que denuncian la violencia de género. Por eso habla de “sociopatía de género”, cuando en realidad no es nada patológico y se corresponde con la manera androcéntrica de entender la normalidad. No están defendiendo al hombre en concreto que recibe esa empatía, sino lo común a todos los hombres y, por tanto, no es una sociopatía, sino una situación normal de la cultura hecha costumbre o habitualidad, aunque esa normalidad analizada desde la distancia sea completamente patológica para la sociedad, como bien indica la autora. Esta defensa de lo masculino es la que lleva a mostrar esa empatía a mujeres que entran en su juego al defender “lo de los hombres”; y lo hacen con gran intensidad, pues además de defender lo propio mandan el mensaje de que “no sólo es un tema de hombres”, y así contrarrestar el mensaje de que la Igualdad sí es un tema sólo “de unas pocas mujeres”.

Por eso a la simpatía hay que unirle la “otrofobia”, que es el rechazo y el ataque a cualquier persona que cuestione esos elementos comunes de la masculinidad capaces de despertar simpatía en su reivindicación, y rechazo, críticas y ataques contra otras personas en su defensa. Unos ataques que son especialmente agresivos si la persona cuestionada forma parte de grupos tradicionalmente considerados como inferiores.

La base pro-social de la que habla Kate Manne, se percibe al comprobar que la “empatía” se produce sin ni siquiera conocer la cuestión sobre la que se critica a “ese él”, basta que alguien salga en su defensa para que todo el grupo le muestre su apoyo, lo vimos, por ejemplo, en el caso de “la manada”, incluso después de la sentencia condenatoria. No se necesita saber la realidad que hay detrás, esa es la “himpatía”, defender al hombre y lo común de los hombres apoyando a quien lo haga y atacando a quien plantee cualquier iniciativa que lo cuestione. 

Lo vemos a diario. Las relaciones que se están produciendo en este tiempo contra las políticas de Igualdad, las iniciativas contra la violencia de género y los temas de masculinidad, revelan esa “himpatía” y la “otrofobia” para defender la masculinidad entendida como poder, y con ella a todos los privilegios que conlleva.

Se triplica el número de niños y niñas víctimas de la trata

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Tres niñas de 13 y 14 años, amigas y víctimas de acoso en su escuela de Yoro, Honduras, por compañeros que hacen parte de una red para tráfico con fines de explotación sexual, un delito que se incrementa en el mundo según la Unodc. Foto: Adriana Zehbauskas/Unicef

Tres niñas de 13 y 14 años, amigas y víctimas de acoso en su escuela de Yoro, Honduras, por compañeros que hacen parte de una red para tráfico con fines de explotación sexual, un delito que se incrementa en el mundo según la Unodc. Foto: Adriana Zehbauskas/Unicef

VIENA, 2 feb 2021 (IPS) - El número de niños y niñas víctimas de la trata de personas se ha triplicado en los últimos 15 años, y el porcentaje de varones se ha multiplicado por cinco, aseguró un nuevo informe publicado este martes 2 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Ghada Waly, directora de la ONUDD, dijo que “millones de mujeres, niños y hombres en todo el mundo están sin trabajo, sin escolarizar y sin apoyo social en la continua crisis de la covid-19, lo que los deja en mayor riesgo de trata de personas”.

Las niñas son explotadas principalmente con fines sexuales, mientras que los niños lo son para trabajos forzados, según el Informe Global sobre la Trata de Personas, divulgado en la sede en esta capital de la Unodc, las siglas en inglés por las que también se conoce al organismo.

América Latina y el Caribe es una de las regiones con mayor cantidad de niñas y mujeres víctimas de la trata, que a veces incluye mendicidad, matrimonios forzados, actividades delictivas e incluso extracción de órganos.

En 2018, 148 países detectaron y denunciaron alrededor de 50 000 víctimas de trata de personas. Sin embargo, dada la naturaleza oculta de este delito, el número real de víctimas es mucho mayor, sostuvo la ONUDD.

El informe muestra que los traficantes de aprovechan de los más vulnerables, como los migrantes y las personas sin trabajo, y es probable que la recesión inducida por la pandemia covid-19 haya puesto a más personas en riesgo.

“Necesitamos acciones específicas para evitar que los traficantes criminales se aprovechen de la pandemia para explotar a los vulnerables”, planteó Waly.

Agregó que el informe, junto con la asistencia técnica que brinda la ONUDD a través de sus programas mundiales y su red de campo, busca recabar las respuestas de los gobiernos contra la trata, poner fin a la impunidad y apoyar a las víctimas como parte de los esfuerzos integrados para avanzar ante la pandemia.

Las mujeres y las niñas siguen siendo los principales objetivos de la trata de personas. De cada 10 víctimas detectadas a nivel mundial en 2018, cinco eran mujeres adultas y dos eran niñas. Alrededor de 20 por ciento eran hombres adultos y 15 por ciento niños pequeños.

En los últimos 15 años ha aumentado el número de víctimas, y su perfil ha cambiado. La proporción de mujeres adultas se redujo de más de 70 a menos de 50 por ciento en 2018, mientras que la proporción de niños ha aumentado, de alrededor de 10 a más de 30 por ciento.

En el mismo período, la proporción de hombres adultos casi se ha duplicado, pasando de 10 a 20 por ciento, según las mismas cifras de 2018.

Cinco por ciento de las víctimas fueron objeto de trata con fines de explotación sexual, 38 por ciento explotadas para trabajos forzados, seis por ciento sometidas a actividades delictivas forzadas, mientras que uno por ciento fue obligado a mendigar y en menor número a matrimonios forzados, extracción de órganos y otros fines.

Aumentan constantemente las víctimas llevadas a trabajo forzoso, en una amplia gama de sectores económicos, particularmente en aquellos en los que el trabajo se realiza en circunstancias aisladas, como la agricultura, la construcción, la pesca, la minería y el trabajo doméstico.

A nivel mundial, la mayoría de las personas procesadas y condenadas por este delito siguen siendo hombres, 64 y 62 por ciento, respectivamente.

Los delincuentes pueden ser miembros de grupos de delincuencia organizada, que trafican a la mayoría de las víctimas, pequeños grupos oportunistas o individuos que operan por su cuenta.

Los traficantes ven a sus víctimas como mercancías sin tener en cuenta la dignidad y los derechos humanos: venden a otros seres humanos por un precio que puede oscilar entre decenas de dólares y decenas de miles, y las grandes organizaciones criminales obtienen los ingresos más altos.

La investigación señala además que los traficantes han integrado la tecnología en su modelo de negocio en cada etapa del proceso, desde el reclutamiento hasta la explotación de víctimas.

Los traficantes se acercan a muchos niños en las redes sociales, quienes son un blanco fácil en su búsqueda de aceptación, atención o amistad.

La ONUDD ha identificado dos tipos de estrategias: la “caza” que involucra a un traficante que persigue activamente a una víctima, típicamente en las redes sociales; y la “pesca”, cuando los perpetradores publican anuncios de trabajo y esperan que las víctimas potenciales respondan.

En 148 países la ONUDD encontró 534 flujos de trata diferentes, aunque las víctimas suelen ser objeto de ese delito en áreas geográficamente próximas. Un ejemplo es el de niñas reclutadas en un área suburbana y explotadas en moteles o bares cercanos.

En América Latina se han detectado rutas de América del Sur a América Central, de América Central a América del Norte y del Caribe a América del Sur. La ONUDD también encontró casos de víctimas llevadas desde América del Sur al Este de Asia, Europa, el Norte de África y Oriente Medio.

A-E/HM

Cepal registra retroceso en condiciones de trabajo de la mujer

 

La tasa de desempleo de la mujer en América Latina y el Caribe alcanzó a 12 por ciento en 2020, pero sería casi el doble si se consideran las cifras de mujeres que trabajaban antes de la pandemia, en 2019. Foto: BID

La tasa de desempleo de la mujer en América Latina y el Caribe alcanzó a 12 por ciento en 2020, pero sería casi el doble si se consideran las cifras de mujeres que trabajaban antes de la pandemia, en 2019. Foto: BID

SANTIAGO, 10 feb 2021 (IPS) - La crisis generada por la pandemia covid-19 impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral, señaló este miércoles 10 un nuevo estudio de la Cepal.

En 2020 se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo, indicó el informe de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).

Según el documento, la tasa de participación laboral de las mujeres (proporción de la población femenina en edad de trabajar que participa en el mercado de trabajo, ya sea trabajando o buscando empleo) se situó en 46 por ciento en 2020, versus 52 por ciento en 2019.

Además, la tasa de desocupación (mujeres disponibles para trabajar pero que están sin trabajo) llegó a 12 por ciento en 2020, pero ese porcentaje se elevaría a 22,2 por ciento si se asume la tasa de participación que hubo en 2019.

La caída del producto interno bruto regional (-7,7 por ciento en 2020) y el impacto de la crisis en el empleo están afectando negativamente los ingresos de los hogares, de acuerdo con el informe que fue presentado en esta capital por la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.

Como resultado, el organismo regional de las Naciones Unidas estima que unos 118 millones de mujeres latinoamericanas y caribeñas se encontrarían en situación de pobreza, 23 millones más que en 2019.

“Las mujeres de la región son parte crucial de la primera línea de respuesta a la pandemia”, destacó Bárcena, pues “73,2 por ciento de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas”.

Entre ellas, extensas jornadas laborales y mayor riesgo de contagiarse del virus, al que se expone el personal de la salud, y en un contexto regional en el que persiste la discriminación salarial, señaló la responsable.

Según sus estudios, los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son 23,7 por ciento inferiores a los de los hombres del mismo sector.

Por otra parte, el estudio remarca que el trabajo doméstico remunerado, que se caracteriza por una alta precarización y por la imposibilidad de ser realizado de forma remota, ha sido uno de los sectores más golpeados por la crisis.

En 2019, previo a la pandemia, alrededor de 13 millones de personas se dedicaban al trabajo doméstico remunerado (91,5 por ciento mujeres), y en total ese sector empleaba a 11,1 por ciento de las mujeres ocupadas en la región.

No obstante, ya en el segundo trimestre de 2020 los niveles de ocupación en el trabajo doméstico remunerado cayeron, -24,7 por ciento en Brasil, -46,3 en Chile, -44,4 en Colombia, -45,5 en Costa Rica, -33,2 en México y -15,5 por ciento en Paraguay.

América Latina y el Caribe “debe invertir en la economía del cuidado y reconocerla como un sector dinamizador de la recuperación, con efectos multiplicadores en el bienestar, la redistribución de tiempo e ingresos, la participación laboral, el crecimiento y la recaudación tributaria”, dijo Bárcena.

En este marco, alentó a los gobiernos a “priorizar en sus estrategias de vacunación al personal de salud -incluidas las personas que prestan servicios asociados de limpieza, transporte y cuidados-, y a quienes laboran en los sistemas educativos y en el trabajo doméstico, en su mayoría mujeres, que son un pilar fundamental para el cuidado”.

Según el informe, 56,9 por ciento de las mujeres en América Latina, y 54,3 por ciento en el Caribe, se encuentran ocupadas en sectores en los que se prevé un mayor efecto negativo sobre el empleo y los ingresos por causa de la pandemia.

El cierre de fronteras, las restricciones a la movilidad, la caída del comercio internacional y la paralización de la actividad productiva interna han impactado en las trabajadoras y empresarias en los sectores del comercio, turismo y manufactura.

Por ejemplo, el sector del turismo, altamente feminizado (61,5 por ciento de los puestos de trabajo están ocupados por mujeres), sufrió una contracción importante, que afectó principalmente a los países del Caribe, donde una de cada 10 mujeres ocupadas se concentra en este sector.

Bárcena destacó la urgencia de reforzar las políticas de empleo y asegurar a las mujeres participación en los sectores dinamizadores de la economía en condiciones de trabajo decente.

En ese contexto, “urge promover procesos de transformación digital incluyentes que garanticen el acceso de las mujeres a las tecnologías, potencien sus habilidades y reviertan las barreras socioeconómicas que enfrentan, de manera de fortalecer su autonomía económica”, concluyó la responsable de la Cepal.

Acción feminista por la Paz y la No Violencia

 

Por Iván Fernández de Rojas


Desde el I Congreso Internacional de Mujeres en 1915, una gran determinación ha caracterizado la agenda de las mujeres en la resolución de conflictos


Madrid. 28 ene. 2021. AmecoPress.- La importancia de la Paz y la No Violencia en la educación se hace evidente con los datos ofrecidos por la Organización de Naciones Unidas: el 80% de los 50 millones de personas refugiadas en el mundo son mujeres, junto a sus hijas e hijos. Esto respalda la teoría impulsada por numerosas organizaciones como WILPF sobre el denominado “Impacto Diferencial”.

Nueve meses después de que diese comienzo la Primera Guerra Mundial, en el fulgor del conflicto, 1.136 mujeres de diversas culturas, lenguas y nacionalidades celebraron el ‘I Congreso Internacional de Mujeres’. Este histórico evento, presidido por la estadounidense Jane Addams, consistió en un acto de rebeldía en el contexto bélico en el cual estas mujeres demostraron sus capacidades para el diálogo y la no confrontación, algo que escaseaba en ese momento. Durante cuatro días, la misión de estas comprometidas participantes se orientó hacia la búsqueda de la paz global y el deseo de terminar con la masacre que sus congéneres habían impulsado. El consenso por una misma causa abrió caminos a numerosas y diversas iniciativas que influirían a las naciones de forma global. Así, en 1915 nace un movimiento, el feminismo pacifista y antimilitarista, y se configura la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF).

El día 10 de junio de 2011, en Madrid, se reúne un grupo de mujeres con el auto-acuñado nombre de ‘Entredos’ y deciden formar la sección WILPF España. Desde Madrid, Barcelona, Santiago, etc. activistas del feminismo materializan este colectivo de “mujeres que mantienen un compromiso con la causa de la paz desde hace años”. Estas mujeres, relacionadas bien a través de la Asociación Española de Investigación para la Paz (AIPAZ) o bien por el grupo editor de la revista ‘En pie de Paz’, se comprometen a ser el estandarte de la “No Violencia” en Estado español.

Manuela Mesa, directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ), de la Fundación Cultura de Paz, y codirectora del Instituto de Derechos Humanos, Democracia y Cultura de Paz y No Violencia, fue una de las precursoras de WILPF España y, entablando una estrecha relación con el movimiento feminista, defiende que “no podemos entender una agenda de paz y seguridad sin una verdadera igualdad entre mujeres y hombres”. Esto es debido a que el conflicto y la guerra tienen mayor impacto sobre las mujeres.

Según la activista Mesa, se dan tres premisas causantes de estos hechos. En primer lugar, hace referencia al denominado “Impacto Diferencial”. La Organización de Naciones Unidas afirma que más del 80% de los 50 millones de personas refugiadas en el mundo son mujeres, junto a sus hijas e hijos. Datos como estos confirman que los conflictos impactan en mayor medida sobre los derechos y libertades de las mujeres. Una segunda premisa se basa en “la falta de instrumentos conceptuales específicos para una valoración del efecto de esta violencia sobre las mujeres”. Así, existe una invisibilización sistemática de las mismas en el contexto de los conflictos armados. Por último, hace referencia al aprovechamiento de la guerra como instrumento de cambio en las estructuras sociales. “Las necesidades vinculadas al género se modifican”, y añade: “hay que tenerlo en cuenta para el diseño de políticas y programas de rehabilitación post-bélica”.

De esta manera, es un hecho que a lo largo de la historia el papel que han jugado las mujeres por la paz y la no violencia ha sido importante y, a su vez, infravalorado. No obstante, ¿Cuál es el entramado institucional actual en esta materia? ¿A qué causas se destinan los esfuerzos de estos colectivos? Y sobre todo, ¿Cuáles son los pasos actuales planteados por el feminismo pacifista?

Acción nacional e internacional

A lo largo y ancho del globo son numerosas las organizaciones que comparten ideas comunes sobre una acción pacifista y no violenta para la resolución de conflictos. Estas entidades actúan tanto a nivel nacional como internacional. A escala global, ‘ONU Mujeres’ o WILPF son grandes actores en el feminismo pacifista. Respecto al Estado español, hace más de 30 años aparece la primera semilla de Alianza por la Solidaridad con el objetivo de “luchar sin descanso contra las desigualdades e injusticias”. Su reconocido le ha hecho evolucionar hasta obtener una reconocida importancia a nivel internacional al unirse a Action Aid en 2018.

Tras años de lucha y presión por parte de estos colectivos de mujeres por la paz, se han puesto en marcha numerosas acciones. Uno de los grandes logros a nivel internacional es la puesta en marcha de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), aprobada por la ONU en 1979 y secundada por el 96% de las naciones de todo el mundo -su llegada a España no fue hasta el 1984-. Entre las acciones de la Convención, que tienen como fin último acabar con las desigualdades sistémicas, se encuentra la “no discriminación y representación”, “garantía de derechos humanos y libertades fundamentales” o “educación, salud y empleo”.

Otro de los ejemplos de estas conquistas, en el año 2000 se aprueba por unanimidad en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la ‘Resolución 1325’, apelando a una perspectiva de género en la resolución de conflictos y exponiendo las necesidades de mujeres y niñas durante la repatriación, reasentamiento, rehabilitación y reintegración post-conflicto. Este documento supone uno de los mayores avances en materia de derechos para las mujeres y del reconocimiento de la participación que efectúan en las negociaciones de paz y reconstrucción a nivel internacional.

Causas y frentes de actuación

En el avance del feminismo pacifista para alcanzar una serie de metas en relación a la paz y la resolución de conflictos, se exponen diversas materias específicas sobre las cuales las organizaciones ponen el foco de acción. Estas cuestiones están basadas en la conquista de nuevos derechos y libertades con una importante perspectiva de género.

Una de las materias que recibe más apoyo es la paz y la seguridad. Las desigualdades de género que se manifiestan en los conflictos armados generan que la violencia impacte desproporcionadamente sobre las mujeres. Según organizaciones internacionales, “los valores sociales asociados a la masculinidad que priman la agresión y sumisión para conquistar al enemigo” implica la instrumentalización de las mujeres y de su cuerpo como forma de ofensiva.

Un claro ejemplo de esta concepción bélica es la práctica de “violaciones como arma de guerra” en el conflicto civil de Sudán del Sur. Según UNICEF, “el 65% de las mujeres de esta región ha sufrido alguna vez violencia sexual o física como consecuencia de la guerra, el doble del promedio mundial”. Como respuesta, ONGs como International Rescue Committee (IRC) gestiona seis centros de apoyo y prevención para las mujeres en este conflicto.

En relación a esto, la búsqueda y reconocimiento de Derechos Humanos en materia de género ha estado muy presente en la historia del feminismo pacifista. Desde la organización de Alianza por la Solidaridad reconocen que “en pleno Siglo XXI, la mujer sigue enfrentándose a una importante falta de libertades respecto a su propio cuerpo o el ámbito laboral” y exponen: “Dos terceras partes de la población adulta analfabeta son mujeres”. Esto quiere decir que derechos tan fundamentales como el Derecho a la Educación no son fácilmente accesibles de manera global y están marcados por el sesgo de género, entre otros. Así, instituciones como el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU (OHCHR) se ha centrado en el ámbito la seguridad y la paz en lo que respecta a las mujeres.

Enmarcado en este punto, cada vez toma más importancia la problemática de las migraciones y la ciudadanía. El conjunto de organizaciones y entidades mantienen un consenso en la visión de una ciudadanía global, mediante la cual todas las personas, indiferentemente de su condición, mantienen los mismos derechos y libertades. De esta manera, más aun en el contexto de desigualdades actual, la migración supone la mayoría de las veces la única vía para la supervivencia. El racismo y la xenofobia son conductas a eliminar.

En España hay claros ejemplos que evidencian la necesidad de conseguir logros en esta materia. La Ley de Extranjería española demuestra estas carencias diferenciando entre ciudadanía –personas documentadas- y no ciudadanía –personas sin documentación-. Esta distinción y sus respectivos procesos conllevan a situaciones como los, ya denunciados por organizaciones internacionales, Centros de Internamiento de Extranjeros que cuentan con casi 7.900 personas internas en unas condiciones deplorables. También la ampliación de las “vallas de la vergüenza”, denominadas así por WILPF, con el uso de concertinas y la dureza de la contingencia policial en la frontera suponen una violación de los DD.HH.

Respecto a los conflictos abiertos y la acción humanitaria, organizaciones llevan décadas actuando en diferentes partes del mundo. Según datos del 2018, casi 71 millones de personas se encontraban desplazadas a causa de guerras o persecuciones socio-políticas. Una de las iniciativas para mejorar esta situación se basa en recoger testimonios de mujeres implicadas en estos conflictos y crear espacios en común tejiendo redes de solidaridad y comprensión. Otra de las acciones pasa por impulsar las capacidades de respuesta por parte de colectivos -y más concretamente de mujeres- internos a las crisis para resolverlas desde dentro, así como visibilizar y acabar con los abusos.

Pero sobre todo, el principal foco de acción reside en los diferentes apoyos que se pueden ofrecer a las víctimas de los conflictos. En Colombia, más de 50 años de conflictos civiles dejan alrededor de 300.000 personas asesinadas y los grupos más vulnerables y afectados han sido niñas y niños, mujeres y comunidades indígenas. Los derechos de las mujeres y el enfoque de género del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera alcanzado por el Gobierno Colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) y firmado el 24 de noviembre de 2016, incorporó mecanismos sin precedentes a nivel global en la aplicación de los estándares internacionales relacionados con la igualdad de género en la consolidación de la paz. Pero jamás han sido implementados adecuadamente en estos años, lo que, tal vez, sea una de las causas del incremento de la violencia que nuevamente viene asolando al país. Porque si algo está demostrado es que cuando las mujeres intervienen y participan en los procesos de paz, la paz es mucho más duradera.

El cambio climático también es un frente sobre el cual el movimiento del feminismo pacifista actúa con determinación. En un contexto de niveles máximos de contaminación y explotación ambiental se hace más evidente la necesaria lucha por preservar la salud del planeta. En este sentido, las guerras y los conflictos suponen un debilitamiento mayor por todo lo que esto implica: producción industrial y armamentística, emisión de gases y contaminación y desgaste de agua, suelo y aire. Por eso, numerosas organizaciones internacionales no solo apuntan a la paz y la no-violencia, sino que apuestan por un desarrollo sostenible y una Transición Climática Justa.

Un caso particularmente peligroso en esta materia es la moderna guerra nuclear y bioquímica. Ya las bombas de Hiroshima y Nagasaki, en 1945, mostraron al mundo las graves consecuencias que tiene la práctica de este tipo de ofensivas. En este sentido, el pasado 22 de enero entró en vigor el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares. Esta gran iniciativa, ya ratificada por 50 naciones, pretende eliminar por completo la proliferación del armamento nuclear a escala global y así “el mundo será un poco más seguro”. Ojalá sea el inicio de una nueva visión, menos violenta, más esperanzadora.

Actualidad y nuevas metas

La situación pandémica actual y lo acontecido en el último año ha hecho, además de ahondar más en las causas ya abiertas como el umbral de pobreza y marginalidad social y educativa, que los métodos de actuación por parte de los diferentes organismos dedicados a dichas causas sufran una transformación con el objetivo de adaptarse a estas atípicas condiciones. Un claro ejemplo de dichas adaptaciones las ha experimentado la plataforma Caminando Fronteras, que mantienen su lucha en las fronteras sur del Estado español para salvaguardar la vida y la dignidad de las personas migrantes que dejan todo atrás por pisar suelo europeo.

Carolina García, como portavoz de Alianza por la Solidaridad, explica que “la Covid-19 ha hecho que aumente el riesgo de violencia contra las mujeres -en todas sus versiones- y se ha debilitado su posición económica”. Este ámbito es el que más ha notado las consecuencias de la crisis y el confinamiento. Para combatirlo, es necesario “el empoderamiento por el cual las propias mujeres están liderando proyectos, a los que hay que apoyar”. Tanto en tránsito, como cuando ya están en nuestro país, la situación de mujeres migrantes y la escasez de sus derechos “es una de las problemáticas que venimos observando”, visible en lo referente a colectivos como trabajadoras del hogar o en procedimientos de extranjería. Al respecto, defiende García, “publicaremos varios informes este año y seguiremos muy de cerca la reforma de la Ley de Extranjería, en colaboración con otras asociaciones como SEDOAC”.

Así, el trabajo del feminismo pacifista ha estado marcado por un gran compromiso, no solo con lo referente al mismo, sino con una lucha en múltiples ámbitos que atañe a las personas de forma global. No obstante, es evidente que muchos esfuerzos se focalizan en apoyar a quien más lo requiere, como colectivos vulnerables o gravemente afectados por determinada causa. De esta manera, aunque la situación actual sea complicada, las mujeres comprometidas con la paz “tenemos claras nuestras prioridades para 2021, como siempre, con una perspectiva de género”.

Fotos: Archivo AmecoPress. 2ª: Mapa de puntos de acción. Cedida por Alianza por la Solidaridad.

Asesinatos por violencia de género y pandemia: 2020

 miguelorenteautopsia.wordpress.com

Al comienzo del confinamiento, en un artículo publicado el día 16-3-20 y titulado “Confinamiento y violencia”, alertamos del incremento del riesgo que suponía dejar a las mujeres que sufren violencia de género en el lugar donde ésta se lleva acabo, y cómo esta situación se podía traducir en un aumento de la violencia de género en todas sus formas, en una elevación del control por la distancia de las mujeres a sus fuentes de apoyo externo, unido a la dificultad para salir de la relación y para denunciar, junto a un aumento de la percepción de impunidad por parte de los agresores; y cómo todo ello se traducía en un incremento del riesgo de nuevas agresiones y de letalidad. 

El confinamiento, decíamos, no tenía por qué acompañarse de un aumento de la violencia en sus expresiones más graves, puesto que éste facilitaba la consecución del objetivo principal que buscan los agresores a través de la violencia, que es el control de la mujer y su sometimiento a los dictados que imponen, y permite ejercer la violencia sin necesidad de recurrir a un grado de fuerza elevado. Sin embargo, el incremento del riesgo sí podía dar lugar a un aumento de los homicidios cuando se modificarán dichas circunstancias, y bajara la percepción de control sobre las mujeres. 

El reflejo del escenario definido por la pandemia se observa de forma muy directa durante los meses de confinamiento. Por un lado, lo hace en su impacto en las llamadas al 016 durante el segundo trimestre, con un incremento del 49’6% hasta alcanzar las 25.352 llamadas, el número más alto de toda la serie histórica. Y por otro, en el descenso de las denuncias, con una disminución del 14’6% en el segundo trimestre, tal y como recogen los datos del CGPJ. La situación es clara: más violencia y menos denuncias, lo cual se traduce en un mayor impacto en la salud de las mujeres, niños y niñas, y más riesgo.

Todo este contexto, además, venía potenciado por el incremento de la violencia durante los últimos años. Concretamente, desde 2016, con 49 homicidios, se había producido un aumento progresivo del número de homicidios anuales hasta los 55 de 2019. Una situación que continuaba en 2020, puesto que en sus tres primeros meses, es decir, en el periodo previo al confinamiento, se habían cometido dos homicidios más respecto a esos mismos meses en 2019. De enero a marzo de 2019 asesinaron a 15 mujeres y en los mismos meses de 2020 el número de mujeres asesinadas ha sido 17. 

Durante el confinamiento, que se prolongó en su última fase de desescalada hasta el 21 de junio, se produjeron 4 homicidios, mientras que en los meses de abril, mayo y junio de 2019 los hombres que asesinaron a sus parejas o ex parejas fueron 15, o sea, durante el confinamiento el número de homicidios ha descendido en 11 casos, un 73,3 %. La situación se ha mantenido durante el primer mes sin confinamiento, julio, en el que los homicidios han venido influidos por las circunstancias derivadas de la restricción de la movilidad y el impacto en la situación económica, con 4 homicidios en 2020 respecto a los 10 que se produjeron en julio de 2019. 

Sin embargo, en agosto, una vez alcanzada la “normalidad”, los homicidios en 2020 han sido 8, mientras que el año pasado en ese mismo mes los homicidios llevados a cabo fueron tres. Los 8 homicidios de agosto en 2020 en términos de incremento, cuando se compara con la media de homicidios cometidos en los cuatro meses previos, suponen un incremento del 100%, mientras que la media de incremento de homicidios en agosto respecto a los meses previos es del 27’1%

A partir de septiembre el número de homicidios ha sido similar en 2020 y 2019, con un número total de 12 homicidios. Esta situación coincide el inicio de la segunda ola de la pandemia y con la crisis en el mercado laboral, en el que se aprecia de nuevo un aumento del paro femenino. 

Los datos indican la relación entre confinamiento, limitación de la movilidad y el aumento de la violencia junto al incremento del riesgo. Y cómo la restricción de la movilidad se ha traducido en un mayor control y en una disminución del 73,3 % de los homicidios. Pero en cuanto la situación se ha modificado y se ha acercado a la “normalidad” previa, el riesgo acumulado ha hecho que aumenten los homicidios, pasando en un mes de 3 en 2019 a 8 en 2020.

La continuidad de la pandemia con su impacto social y económico mantiene la limitación de la movilidad, disminuye las oportunidades para salir de la relación violenta e iniciar una nueva vida, y dificulta la interposición de denuncias, y estas circunstancias se traducen en menos casos de violencia física clínicamente grave y en un menor número de homicidios. Pero la violencia de género no cesa porque los agresores siguen ahí. Continúa presente y el riesgo persiste y se acumula conforme pasan los días, por lo que al margen de la violencia que están sufriendo mujeres niñas y niños, también aumenta la probabilidad de que produzcan agresiones graves y homicidios. 

Estas circunstancias indican que, tal y como indicábamos hace un año, deben ponerse en marcha acciones proactivas que faciliten la detección de los casos, y la articulación de medidas y políticas que eviten que la “nueva normalidad” sea la “normalidad de siempre”, pues en ella se concentraran las circunstancias de antes con toda su violencia, y las circunstancias de ahora con todo el riesgo acumulado que suponen. Y si esto es así, se traducirá en más agresiones graves y homicidios, como hemos visto en 2020 al finalizar el confinamiento y recuperar parte de la “normalidad”.

Mujeres en la ciencia: relegadas por la desigualdad de género

 

5 feb 2021 (IPS) - Cual regla no dicha, cual discriminación apenas confesada, cada vez que se piensa en una persona haciendo ciencia, se piensa en un científico hombre.

Y no es casualidad: según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultural (Unesco), menos de un 30 por ciento de todos los investigadores en el mundo son mujeres.

Es más: solo 17 mujeres han ganado el Premio Nobel de Física, Química o Medicina desde que Marie Curie lo obtuvo en 1903. En el mismo lapso, recibieron el galardón 572 hombres.

El desequilibrio es abrumador.  ¿Cómo se ha ido llegando hasta aquí? ¿Y qué perspectivas podemos augurar?

Desafiando prejuicios

«El placer y la emoción que dan la ciencia son iguales para mujeres que para hombres. El deseo de entender, la capacidad de razonar son cualidades de los seres humanos, independientemente del género”, afirma Julia Tagüeña, doctora en Física por la Universidad de Oxford e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México en diálogo con DW.

Dra Julia Tagüeña, doctora en física e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México.

«Sin embargo, ser mujer científica para muchas ha significado vencer los prejuicios de que la ciencia no es tema de mujeres”, comparte la académica mexicana.

En el mismo sentido se expresa la doctora en química Carla Giacomelli: «Los estereotipos vinculados al mundo de la ciencia remiten a hombres, generalmente en una actitud muy seria y con un trabajo solitario”, resume.

«Las mujeres y las minorías sexuales estamos poco asociadas al mundo científico en términos del imaginario colectivo”, completa en diálogo con DW la docente e investigadora argentina de la Universidad Nacional de Córdoba y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Los datos de las matrículas corroboran el panorama: las mujeres están subrepresentadas. E incluso de un modo aún más marcado en algunas carreras y orientaciones.

«Niñas y mujeres se encuentran en franca minoría en las disciplinas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, en inglés)”, consigna la Unesco.

Y solo  3 % de las estudiantes de la educación superior, por ejemplo, escogen realizar estudios en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación, revela el informe «Descifrar las claves: la educación de las mujeres y las niñas en materia de STEM”, editado por el organismo.

La reproducción de la desigualdad

Y ya se sabe: la desigualdad de hoy influye de manera determinante en la desigualdad del futuro. Estas disparidades de género son tanto más alarmantes cuanto que se considera que, en general, las carreras vinculadas con las STEM constituyen los empleos del futuro, la fuerza motriz de la innovación, del crecimiento inclusivo y del desarrollo sostenible”, evalúa el relevamiento.

Pero no solo hay pocas mujeres, sino que las que están, suelen enfrentar dificultades y discriminaciones.

«Recuerdo que hace muchos años era la única mujer de un comité editorial de una revista de investigación de física. Un asistente masculino preparó el café, pero me llamó a mí para que lo sirviera”, rememora la doctora Julia Tagüeña.

Situaciones similares experimentó también la médica colombiana Ana Cristina González Vélez, doctora en bioética y especialista en temas de salud reproductiva.

Ana Cristina González Vélez, médica master en Investigación social en salud y doctora en Bioética

«Me pasó siendo Directora Nacional de Salud Pública, que muchas veces en las discusiones algunos hombres representantes de gremios le pedían al Ministro que les delegara alguna persona, y dejaban entrever que preferían que fuera un hombre y más adulto”, recuerda González Vélez en entrevista con DW.

«También en espacios de la Organización Mundial de la Salud me he encontrado con ciertas conductas individuales, -no de la organización- muy notorias: los hombres siempre tratan de hablar más, de sacar conclusiones y de tener la última palabra”, acota la profesional.

Así, «a las mujeres nos toca enfrentar más barreras para llevar adelante nuestros proyectos, como en general en la sociedad, pero, en particular, en el campo de la ciencia”, afirma la médica por experiencia propia.

«Techo de cristal»

Un fenómeno también presente es el denominado «techo de cristal”: esos obstáculos invisibles pero efectivos que les impiden a las mujeres acceder a los puestos de mayor jerarquía.

«Existen dificultades relacionadas con el mayor tiempo que las mujeres le dedican a las tareas de cuidado, a los períodos de maternidad y lactancia o a las actividades domésticas”, explica Carla Giacomelli.

Carla Giacomelli, doctora en química, investigadora principal del Conicet y secretaria de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba

«Y esta mayor dedicación implica una menor tasa de crecimiento profesional que, en el caso del mundo académico, se traduce en menos ascensos o promociones en cargos universitarios o de consejos científicos”, indica.

«Aún más marcada es la diferencia cuando se trata de espacios de poder y de toma de decisiones”, continúa. «La Universidad Nacional de Córdoba tiene más de 400 años, y solo hemos tenido una rectora”, ejemplifica contundente.

¿Cómo contrarrestar la situación? «Desde la educación primaria, desmitificando la existencia de actividades propias y discriminadas para mujeres y para hombres”, propone Giacomelli.

Razones no faltan. «Las mujeres somos aproximadamente la mitad de la población mundial. No se puede desperdiciar nuestro talento”, sostiene Tagüeña.

Este artículo lo publicó originalmente el sitio en español DW, el canal para América Latina de la televisora alemana Deutsche Welle.

2/19/2021

El Bloqueo es un Crimen de Lesa Humanidad

 


Consecuencias económicas y culturales del cinismo imperial

Fernando Buen Abad Domínguez 

Según la ONU, son crímenes contra la humanidad los que constituyen ataques generalizados o sistemáticos a la población civil. Son “crímenes de lesa humanidad” los exterminios, la esclavitud, la deportación o expulsión forzosa, la privación de la libertad física e intelectual que viola el derecho internacional. Son “crímenes de lesa humanidad” las torturas, las violaciones, la prostitución y la violencia sexual, la persecución de un colectivo (incluido su “linchamiento mediático”) por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género; la desaparición forzada de personas, el apartheid y otros actos que atenten contra la integridad de las personas y de los grupos sociales. Por ejemplo el Bloqueo, aunque lo llamen “embargo”. Antes de que los “puristas” de las clasificaciones leguleyas alienten esperanzas de ensayar elocuencias escolásticas, sepan que no tendrán lugar aquí. Es Delito de Lesa Humanidad todo cuanto atente contra la vida, la libertad, los derechos y la dignidad de las personas… y los Bloqueos son una de las formas de las guerras más alevosas, ilegales e ilegítimas, del capitalismo aunque contraten o inventen ideólogos, tratados internacionales y legislaciones para camuflarse.

Pero combatir al Bloqueo no es asunto sólo “legal”, de poco han servido las decenas de repudios internacionales en la ONU ni las proclamas airadas de las voces más indignadas. La batalla contra el Bloqueo es una lucha política sin cuartel que no se detiene a las puertas de las burocracias y que implica una batalla tenaz y radical contra el capitalismo, su modo de producción y sus relaciones de producción. Sin duda el capitalismo, en su desarrollo, luego de la Segunda Guerra Mundial, produjo iguales o peores horrores contra la especie humana. Produjo todo género de usurpaciones, invasiones y hurtos. Todo tipo de engañifas, manipulaciones y humillaciones. Destrucción del planeta, de países y de culturas. Vulgaridad, individualismo y racismo. Miseria, pobreza y desamparo. Secuestros, usurpaciones y bloqueos. ¡Imposible maquillar tantos horrores!. Las consecuencias empeoran y se comportan como pandemia. No hay futuro para la humanidad bajo un sistema así. Y para castigar a quienes se niegan a aplaudir sus horrores, el imperio impone sanciones, “embargos” y bloqueos. Todo junto o separado, no son lo mismo. Son formas de una guerra despiadada contra los pueblos y contra la humanidad. Por ejemplo, el Bloqueo contra Cuba es el más prolongado que se conoce en la historia moderna. Aunque ha sido condenado sinnúmero de ocasiones nada ocurre; lo mismo está sucediendo contra Venezuela y contra todo aquel que intente desarrollar nexos de cualquier orden con ambos países. 

Algunos se conduelen sólo por los “daños económicos” ocasionados por el Bloqueo, pero es insuficiente para comprender y denunciar los estragos en los campos de la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y la cultura. El Bloqueo, es parte de la Guerra Psicológica imperial contra toda rebeldía. No olvidemos la obligación ética, que tenemos todos, de denunciar el ataque sistemático contra el estado de ánimo de los pueblos sometidos al bloqueo. Está más clara que nunca la urgencia de una nueva proclama planetaria por los Derechos Humanos, esta vez despejando toda huella de individualismo (del solo lamento por los derechos individuales) para ascender a una práctica humanista que aprenda a no reducir los Derechos y, a cambio, aprenda a expandir, y profundizar, todas sus nociones a su carácter social necesario. Es hora de habilitarnos con un programa humanista mundial nuevo, con carácter vinculante, en todos los cuerpos constitucionales y en todas las jerarquías éticas con que debe armarse una justicia social verdadera que nos ponga a salvo de las formas despiadadas de desigualdad, desamparo y marginación reinantes. 

Necesitamos una Declaración de los Derechos Humanos de nuevo género que condene al Bloqueo, esta vez democrática, suscrita por las organizaciones de los trabajadores y trabajadoras, aceptada por los movimientos sociales en pie de lucha contra la separación de la humanidad en clases sociales. Un sistema humanista nuevo, de capítulos subordinados a una concepción dinámica e integral, capaz de perfeccionarse con su práctica objetiva y con la organización democrática permanente de veedores, supervisores y controladores organizados en comités éticos para el desarrollo de los Derechos y las Responsabilidades colectivas. Romper con toda “letanía de falsa democracia” para verdaderamente democratizar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, renovarla desde los consensos. Es un paso obligado en el corto plazo. Romper con la idea de que tal Declaración ha de mantenerse enjaulada en la verborrea diplomática, para ascender a una que se vuelva “carne de las luchas” humanistas de base socialista. Una Declaración de los Derechos Humanos que sea sinónimo de fortaleza práctica sostenida con pensamiento crítico. Necesitamos una Declaración de los Derechos Humanos revolucionaria, que incluya debates y escrutinio de los pueblos contra sus opresores.

Hasta hoy “Los derechos humanos —escribe Marx— son los derechos de miembros de la sociedad burguesa, es decir, de individuos egoístas, separados de sí y de la comunidad”… pero los derechos del ciudadano son “derechos que sólo pueden ejercerse en comunidad. Su contenido es la participación en la comunidad, y concretamente en la comunidad política, en el Estado”. Ninguno de los derechos humanos trasciende en individuos replegados en sí mismos. Necesitamos una Declaración de los Derechos Humanos que sea herramienta de crítica cotidiana, cercana y en acción cuyas proclamas luchen en el sentido fundamental del respeto inalienable por el trabajo: “todos los miembros de la sociedad tienen igual derecho a percibir el fruto íntegro del trabajo” o a un “reparto equitativo del fruto del trabajo”. 

Necesitamos un acuerdo internacionalista, de las bases, para re-fundar los Derechos Humanos de manera esencialmente crítica contra el carácter sumamente limitado e inhumano de la lógica del capital. Para luchar contra el Bloqueo (contra toda forma de bloqueo) que constituye un crimen, flagrante y sistemático. Humanismo que sea más que un compendio de “buenos propósitos” filantrópicos; que sea una manera más de ascender a la práctica emancipadora. Como lo pensaba Marx, a la luz de la Historia, inseparable del contenido insuflado por las fuerzas sociales en sus luchas emancipadoras. Humanismo de “nuevo género” como acción deseable, posible y realizable para las fuerzas que se fundamentan en la democracia participativa y revolucionaria. Humanismo, hoy más necesario que nunca, para no sucumbir a la opresión ideológica más feroz implícita en la sustracción de plusvalía. Humanismo que no se detenga ante nada, que defienda a la naturaleza, que proteja al patrimonio cultural,  que combata a los negocios de las guerras, de los bancos buitres y de los “mass media” máquinas de guerra ideológica. No traguemos más engaños, el Bloqueo es un Crimen de lesa Humanidad. Y hay que frenarlo, sancionarlo y obligarlo a reparar los daños, globalmente.


Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Director del Instituto de Cultura y Comunicación
y Centro Sean MacBride
Universidad Nacional de Lanús
Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad 
Miembro de la Internacional Progresista
Miembro de REDS (Red de Estudios para el Desarrollo Social)

Prensa México viernes 19 de febrero de 2021



LA JORNADA
Ahorrar luz en las horas pico ante falta de gas, pide Amlo

El presidente Andrés Manuel López Obrador llamó a la población a ahorrar energía eléctrica, especialmente en las noches, a fin de cuidar las reservas, en medio de la contingencia provocada por la suspensión de las importaciones de gas natural procedentes de Estados Unidos. "Si podemos apagar un foco, dos, lo que no sea indispensable, para que todos ayudemos, como lo hemos hecho siempre", expresó. En conferencia de prensa aseguró que "ya está resuelto prácticamente el problema" y no habrá más apagones; sin embargo, subrayó que es necesario ir al origen de la crisis, "darle la vuelta" a la política privatizadora que orilló al sistema eléctrico mexicano a depender del exterior. Previamente, el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, señaló que los trabajadores del sector hicieron una hazaña "de lo que pudo haber terminado en desastre": la paralización de todo el sistema eléctrico en el país. Reportó que este jueves el país tenía 30 mil megavatios de recursos propios, sólo 3 mil menos de los requeridos.

CONTRAPORTADA
Presenta Biden plan de reforma migratoria “amplia e inclusiva”. 

Con un renovado sentido de urgencia, el presidente Joe Biden quiso ayer cumplir su palabra empeñada ante una comunidad inmigrante que celebró la presentación en sociedad de una ambiciosa reforma migratoria "amplia e inclusiva". Una iniciativa que, habría que decirlo, tendrá que superar un sinnúmero de obstáculos antes de convertirse en realidad. Nada más conocerse la propuesta de Biden, que buscará crear una vía para la naturalización de 11 millones de indocumentados, enfrentó la virulenta reacción de las fuerzas más nativistas y extremistas del partido republicano: Con esta iniciativa, el presidente Biden "coloca los intereses económicos del país y su seguridad en último lugar, en un momento en que debería estar centrado en reabrir las escuelas, ayudar al empleo y derrotar al Covid-19", aseguró el congresista republicano Jim Jordan, incondicional del ex presidente Donald Trump y líder del ala más extremista. "Amnistía para ilegales" La reacción de Jordan demuestra hasta qué punto el Partido Demócrata lidiará contra un adversario renuente a apoyar una iniciativa de ley que ha sido etiquetada como una "amnistía para ilegales". El proyecto requerirá el apoyo de al menos 10 republicanos en el Senado para convertirse en ley.

EL UNIVERSAL
Asfixia crisis del gas a economía mexicana

A la pandemia del Covid-19 se sumó la crisis del gas natural para poner otro freno a la economía mexicana. Empresas, maquiladoras, armadoras e industrias suspendieron operaciones ante la falta del combustible, elemento clave para la producción. El menor suministro del hidrocarburo llevó a que negocios operen en niveles críticos y en algunos casos, como las 80 empresas que más consumen este gas, se encuentren en parálisis. El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Enoch Castellanos, explicó a EL UNIVERSAL que “están paradas las 80 empresas que son mayores consumidores de gas en el país.

MILENIO
Llama la 4T a apagar la luz y amplía paros técnicos la industria

Con el fin de contribuir a garantizar el abasto de electricidad ante las afectaciones por falta de gas natural en el norte del país, el presidente Andrés Manuel López Obrador llamó a la población a reducir el consumo entre las 18 y las 23  horas. En tanto, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) reportó paros escalonados y hasta definitivos en cinco estados y en una misiva pidió al gobierno garantizar energía eléctrica y gas industrial a fin de mantener las inversiones. Durante su conferencia en Palacio Nacional, López Obrador admitió que no pidió antes reducir el consumo porque no quiso generar alarma y para evitar ataques de sus opositores. “Ayudará mucho que participemos todos y que podamos, en estas horas pico, bajarle a nuestro consumo... de 6  a 11, es lo que yo propondría, porque va a ayudar ante cualquier circunstancia.

EXCÉLSIOR
"Se resolvieron ya los apagones"

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el problema de los apagones en el país quedó resuelto. En su conferencia matutina, dijo que la situación registrada esta semana, derivada del freno a la exportación de gas natural por parte de Estados Unidos, mostró que es indispensable tener reservas suficientes del combustible para evitar cortes intermitentes de electricidad. Ya está resuelto prácticamente el problema, pero vamos todos a ayudar para tener reservas y estar completamente seguros de que vamos a seguir manteniendo nuestro sistema eléctrico”. Explicó que Pemex ayudó a la CFE a salir de esta crisis, porque era necesario aumentar el volumen de combustóleo para las plantas generadoras, pero mantenerlo al mismo precio.

EL HERALDO
Listo, el proyecto de segundo piso vial

El gobierno del Estado de México alista la construcción de una autopista que conectará la Calzada Ignacio Zaragoza con la carretera Peñón-Texcoco, para ampliar la movilidad hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles desde la Ciudad de México, por lo que la Secretaría de Movilidad estatal emitió la licitación para la obra.Denominado Proyecto Autopista Conexión Oriente, será de 6.8 kilómetros, de ellos, 4.6 son para la construcción de un viaducto elevado que cruzará las avenidas Pantitlán, Chimalhuacán y Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl, para llegar a la carretera de Texcoco y conectar a la autopista Ecatepec-Naucalpan por el anillo periférico.

REPORTE ÍNDIGO
Depredadores al acecho

Los delitos ambientales permanecen impunes. Ya sean afectaciones contra la vegetación natural al cortar, arrancar, derribar o talar árboles, así como cambiar el uso del suelo forestal para explotación comercial sin permisos de la autoridad. La Fiscalía General de la República (FGR) identifica en los últimos 10 años dos mil 031 denuncias por este tipo de acciones. En materia de averiguaciones previas –así llamadas antes de la reforma al sistema de justicia–, de 2011 a 2016 se consideran mil 032 asuntos, hay registro de 941 carpetas de investigación iniciadas de 2015 a 2020, en tanto que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF) complementa la información con un reporte de 58 expedientes.

LA RAZÓN
Reclaman certeza en abasto de gas; Gobierno busca retomar capacidad

Asociaciones de productores, industria de autopartes y distribuidores automotrices demandan que no les reduzcan suministro de combustible; KIA y Ford se suman a armadoras que frenan producción; ya son seis; AHMSA también la suspende en siderúrgicas y minas de carbón y fierro; afectaron cortes de luz y gas a 70.7% de empresas en el país, revela encuesta del CCE; Caintra señala pérdidas por 13,984 millones de pesos; CFE asegura que ya están casi con la capacidad para cubrir la demanda de energía eléctrica; hay 30 mil megawatts de 33 mil que se necesitan; El Presidente pide cuidar consumo de energía para tener reservas y no tener apagones; llama a apagar un foco o dos en las horas pico; advierte Cenace que cortes rotatorios van a continuar; solicita a hoteles e industrias que tengan plantas de luz activadas para ayudar El freno en la importación de gas natural por parte de Texas a México, la alerta crítica que emitió el Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas) en el suministro de este combustible y la situación climatológica en el norte del país provocaron el cierre de diversas armadoras, presionando aún más a la industria automotriz que apenas se reponía del golpe del Covid-19.

EL SOL DE MÉXICO
Paran13 de las 24 fábricas de autos

De las 24 plantas armadoras automotrices que tiene México, 13 tuvieron que reducir o parar su producción debido al desabasto de gas natural proveniente de Texas. Hasta el cierre de esta edición, Volkswagen, Audi, Mazda, Ford, General Motors, Kia, Toyota, Honda, Nissan y BMW habían informado sobre paros técnicos ante la escasez del combustible y los cortes de electricidad en el norte del país.Honda reportó un paro técnico desde el miércoles, lo que la llevó a detener la producción de 400 unidades al día, hasta el 20 de febrero, de acuerdo con datos de la Dirección de Desarrollo Económico de Guanajuato. Nissan adelantó a febrero algunos paros programados para marzo con lo que detendrá la mitad de su producción en sus plantas 1 y 2 en Aguascalientes.

REFORMA
Ya chole 

Tras el reclamo directo de mujeres, expresado en redes sociales, de no proteger a Félix Salgado y evitar que un presunto violador sea Gobernador, el Presidente Andrés Manuel López Obrador respondió: "¡ya chole!".

EL FINANCIERO
Cae IED 11.7% por pandemia y clima interno

La crisis sanitaria y económica que provocó la pandemia de COVID-19 a nivel global afectó los flujos de capitales foráneos que ingresaron al país durante 2020, aunque no fue el único factor que jugó en contra de este indicador, ya que las políticas de la actual administración no han abonado a que exista un clima favorable para recibir inversiones, coincidieron expertos. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía, el país recibió 29 mil 79 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) durante 2020, lo que representó una caída anual de 11.7 por ciento en comparación del año anterior. 

EL ECONOMISTA
Ocho armadoras en el país iniciaron  Paros técnicos por desabasto de gas

Entre el lunes y el miércoles, siete de cada 10 firmas de manufactura padecieron por falta de suministro de uno o ambos insumos y seis de cada 10 frenaron producción, reveló una encuesta hecha por el CCE; se sumaron a los paros técnicas firmas como Nissan, KIA, BMW y Ford.