8/10/2019

“No estamos todas”: proyecto que dignifica a víctimas de feminicidio


 Ilustradoras crean memorial en redes sociales 


Carmen víctima de feminicidio en 2012, es una ilustración de Nirvana Jiménez, cortesía del "No estamos todas".

“No estamos todas, nos falta Carmen”, es la leyenda que se lee sobre una ilustración donde esta dibujada una mujer de 53 años de edad que fue víctima de feminicidio en al estado de Yucatán, en noviembre de 2012. En la imagen ella luce tranquila, con una blusa bordada, el cabello adornado con flores y su rostro gozando del viento.
La imagen es parte de los retratos del proyecto “No estamos todas”, una apuesta de diversas ilustradoras para no olvidar y dignificar a las víctimas de feminicidio en México.
En el año 2017, inquietas por las formas en que los medios de comunicación reducen la vida de las mujeres al sólo describir la manera en que las asesinaron, mostrar cotejos estadísticos entre periodos gubernamentales y listados y mapas de feminicidio, donde incontables víctimas están sin nombre y sin apellido, un grupo de ilustradoras se preguntaron cómo denunciar estos crímenes sin seguir relatando el terror y la violencia. 
“Todos los días las vemos en las noticias, dicen que pasan siete casos de feminicidio al día, pasan nueve, y se va convirtiendo en números, en un porcentaje, en una estadística, pero ¿quiénes eran ellas?”, expresaron dos de las creadoras del proyecto, en entrevista con Cimacnoticias, quienes pidieron la confidencialidad de sus nombres.
Es así como en septiembre de 2017 vio luz el proyecto “No estamos todas”, una iniciativa que se puede ver en Instagram y Facebook, donde las ilustradoras comparten retratos de mujeres, niñas y adolescentes cuyas vidas fueron arrebatadas sólo por su sexo y su género.
Con la poca información que las artistas consiguen de las notas de prensa, o muchas a veces a falta de datos, imaginan cómo fueron ellas, sus gustos e intereses; las plasman en el campo, abrazando a sus hijas e hijos, sonriendo, acompañadas de sus mascotas o bailando.
Las ilustradoras definen su trabajo como un memorial, una forma de dignificar la vida de las víctimas de feminicidio, nombrarlas y generar conciencia a la sociedad civil respecto a la magnitud de la violencia que enfrentan las mujeres en México.
“Es un memorial, es como volver a presentarlas una a una, expresar que tan grande es la violencia, que tan terrible es sin estarla representando tan gráficamente”. Hasta ahora han publicado 816 ilustraciones, es decir, han dado a conocer a más de 800 mujeres cuyos proyectos de vida fueron brutalmente detenidos.
“No estamos todas” también genera que otras personas se involucren, señalan sus creadoras. Este proyecto se construye mediante colaboraciones con profesionistas ilustradoras y personas interesadas de diversas partes de México y otros países que buscan dar rostro al feminicidio.
Las integrantes de la colectiva contaron que también han colaborado con familiares de víctimas de feminicidio de Chile y Costa Rica, un ejercicio que a las familias les ha permitido recordar y dignificar la memoria de sus hijas, madres o hermanas.
La difusión de este memorial en redes sociales, aseguran las ilustradoras, permite abrir un diálogo entre las personas que conciben al feminicidio como eventos aislados o lejanos y quienes consideran que se trata de un fenómeno social que arrebata la vida de las mujeres.   
Algunas ilustraciones son digitales, hechas con acuarelas, crayones, lápices y bordados, pero en todas, en vez de reproducir la violencia, buscan narrar los sueños, proyectos de vida y anhelos de las mujeres.

Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

La perspectiva misógina sobre los Derechos Humanos


Quinto Poder
Por: Argentina Casanova*


En pleno Siglo XXI, justo cuando más sólido parece estar el andamiaje de protección a los Derechos Humanos, los de las mujeres, en la lógica conservadora no existen.
Recientemente en Nuevo León se aprobó la modificación a la Constitución local para considerar el derecho a la vida “desde la concepción”, posteriormente la reforma se ha intentado en otras entidades, como ocurre actualmente en Campeche, donde el legislador de un partido conservador, y que históricamente ha votado en contra de los derechos de las mujeres, presentó la propuesta.
En todo el país, la constante es, como sabiamente escuché, decir a una persona defensora de Derechos Humanos, estar pendiente de que no haya retrocesos, especialmente cuando se trata de los derechos de las mujeres, por la sencilla razón de que en el imaginario colectivo -especialmente de los partidos políticos misóginos- para las mujeres no hay derechos.
Pero, ¿quiénes son los responsables de estos sesgos que parte de la idea de absoluto fundamentalista? Usualmente son las Legislaturas, donde personajes conservadores que, en aras de ganar popularidad electoral, presentan la propuesta para generar polémica y presentarse como defensores de la vida.
Sí, defensoras o defensores de la vida, personas que usualmente no son conocidas ni por su solidaridad ni por su altruismo, y que usualmente nunca se han interesado ni por estadísticas de violencia contra las mujeres y mucho menos contra las niñas y niños.
Personas que poco han intervenido en procesos de legislación para la garantía de protección de las niñas y niños, esas que de la noche a la mañana se interesan y promueven que las mujeres no aborten y que en vez de ello opten por la adopción.
El colmo de ese escenario es cuando las Comisiones de Derechos Humanos adoptan una postura cómplice y silenciosa, cuando a pesar de conocer el marco normativo nacional e internacional de protección a la vida de las mujeres deciden apoyar esa postura o simplemente se quedan en silencio para no comprometerse y quedar -según ellos- bien con la autoridad y con la sociedad.
Lo cierto, es que eso es solo la punta del iceberg, en el sentido de que tanto los organismos de Derechos Humanos, que son designados con votos de los legisladores, se sienten en deuda con este organismo y lo último que harán será contradecirlo o confrontarse, incluso para tratar de hacerlos entrar en razón.
Ahí tenemos pocos estados donde los organismos de Derechos Humanos realmente adoptan una postura de defensa de los derechos de las mujeres, porque al final -como siempre- son los menos redituables en términos políticos.
Todo esto revela que prevalece una perspectiva misógina sobre los Derechos Humanos de las mujeres. (Ellas) ya pueden elegir qué estudiar, ya pueden pararse a jugar fútbol. Se aplaude que tomen iniciativas, pero hay resistencias claves en su participación política, y en creer que pueden decidir sobre sí mismas.
Entonces, eso nos recuerda que todo lo demás pueden ser medidas paliativas frente al avance y empuje diario por nuestros derechos en los que, definitivamente pocas instituciones son aliadas.
Casos como el de Campeche, en donde el uso partidista vuelve a tomar por asalto los Derechos Humanos de las mujeres, nos recuerdan que todos los días tenemos que empujar por ellos, por ejercerlos y defenderlos, pero sobre todo que tenemos que reiterar que no vamos a dar un paso atrás frente a minadas fuerzas políticas cuyo único fin es recuperar algo de credibilidad o apoyo social.
Estos son otros tiempos y vamos a poner resistencia inteligente, amparadas en el derecho y la razón, pero sobre todo exhibiendo sus complicidades y veleidades cuando no sepan salir a reclamar un mundo justo y de Derechos Humanos para todas las personas.
*Fundadora del Observatorio de Violencia Social y de Género en Campeche.

CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

Toni Morrison

Daniela Villegas

Aquel marzo de 1995 el aula magna de la Facultad de Filosofia y Letras de Ciudad Universitaria en la Ciudad de Mexico, se encontraba aborrotada la autora afroamericana Toni Morrison inauguraba la catedra Sor Juana Ines de la Cruz y los asistentes la recibian con carteles que mostraban su fotografia bajo las palabras " Toni Morrison entre nosotros", es asi con un calido Toni Morrison entre nosotros que David Carrasco, academico de la Universidad de Harvard ha despedido en un sentido obituario a su querida amiga, recordando una de sus visitas a Mexico tras haber recibido el premio Nobel de Literatura en 1993, y en donde leyera a su publico fragmentos de sus libros Beloved y Jazz.

Y es asi con un Toni Morrison entre nosotros que sus lectores le despedimos admirando la importancia de la fuerza del lenguaje en su obra, al dar vida a la memoria de mujeres y hombres afroamericanos en su lucha por la vida y la dignidad.

El pasado Martes 6 de Agosto un comunicado difundido por la familia daria a conocer el fallecimiento de la escritora quien a traves de su obra "Ojos Azules" publicada en 1970, Sula  en 1973, La Cancion de Salomon en 1977 , La Isla de los Caballeros en 1981, Beloved en 1987,  Jazz en 1992, y La Noche de los Ninos en 2015, mostrara en toda su crudeza la historia de esclavitud, racismo en que se habia levantado Estados Unidos, 

Chloe Ardelia Wofford nombre con que fue bautizada la autora, nacio en Lorain Ohio lugar que seria escenario de algunas de sus novelas, el 18 de febrero de 1931 realizo estudios de literatura inglesa en Howard  y Cornell para posteriormente trabajar como editora en la Casa Editorial Random House y fungir como academica en Princeton y la State University en Nueva York

Lenguaje, memoria, el rescate de las mujeres que nunca han sido escuchadas, es lo que Toni Morrison comparte en su literatura, en una mezcla de arte y politica que no podrian comprenderse el uno sin el otro, es justo ese narrar la historia de las mujeres afroamericanas en tiempos de esclavitud lo que la llevo a escribir una de sus mas grandes obras, Beloved, basada a partir de la vida de Margaret Garner quien fue esclava afroamericana fugitiva y al verse al punto ser capturada da muerte a una de sus hijas, liberandola de la esclavitud, asi esta obra dedicada a los mas de sesenta millones de victimas de esclavitud en suelo norteamericano, siendo su mayor objetivo y el que le llevara toda su vida el revelar a traves de la narrativa como el lenguaje e historia le han sido arrebatados a la comunidad afroamericana Toni Morrison se erige no solo como la autora que denuncio la injusticia social, el racismo, la discriminacion en Estados Unidos, sino tambien como quien diera a los olvidados, principalmente a las olvidadas e hiciera una profunda critica a la blanquitud, en una suerte de escritura de los condenados que permanecera siempre entre nosotros.

Familias de desaparecidas exigen que opere Comisión de Búsqueda en CDMX


No se ha presentado estrategia, denuncian



Ante el aumento de desapariciones de mujeres en la Ciudad de México, el colectivo “Hasta encontrarlxs” instó al Gobierno capitalino a reconocer el problema y a que la Comisión de Búsqueda de Personas, creada el pasado mes de mayo, comience a funcionar.
Aunque en la Ciudad de México, la Procuraduría General de Justicia (PGJDF) ya cuenta con la Fiscalía Especializada en la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas (FIPEDE), el mes de mayo la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum anunció la creación de la Comisión de Búsqueda de Personas, la cual, prometió, iniciaría funciones la primera semana de junio.
Sin embargo, fue hasta finales de junio cuando Sheinbaum presentó al titular de la Comisión: Fernando Elizondo García, quien hasta ahora no ha presentado una estrategia que permita conocer los ejes para localizar a las miles de personas que continúan desaparecidas en la urbe.
La abogada integrante de “Hasta encontrarlxs”, Socorro Damián Escobar, dijo a Cimacnoticias que tuvo la oportunidad de presentar sus exigencias al comisionado de Búsqueda de Personas, quien le aseguró que los casos de desaparecidas se atenderían en mesas de trabajo, de la misma forma en que lo hace la FIPEDE. Estrategia que, al parecer de la abogada, hasta ahora no ha dado resultados.
Por ello familiares de mujeres desaparecidas enviaron el pasado 20 de junio una carta a el titular de la FIPEDE, Willy Zúñiga Castillo, denunciando que el acompañamiento que les dan no ha sido suficiente.
“Agrupándonos queremos ser parte de la visibilización de un fenómeno que se ha arraigado en la Ciudad de México y que el gobierno se empeña en disimular, conservando el discurso de que se trata de casos aislados y por lo tanto no generan políticas públicas de prevención de dicho fenómeno: la desaparición”, explican las familias.
En la misiva también denuncian que existen carpetas de investigación sin averiguaciones diligentes y expeditas; falta de coordinación efectiva entre la Fiscalía y dependencias de otros estados de la República; además de oficios dirigidos a dependencias que sólo engrosan la carpeta pero que no llevan a ningún resultado positivo.
Sumado a esto denunciaron criminalización y revictimización, ya que las investigaciones están centradas en la vida personal y familiar de la persona desaparecida.
Incluyeron que falta de capacitación del personal en perspectiva de género, Derechos Humanos y desaparición. Lo que deriva en investigaciones plagadas de prejuicios y estereotipos de género.
Finalmente, evidenciaron la falta de una Unidad de Análisis de Contexto que fortalezca las líneas de investigación en cada caso de desaparición.
Como respuesta a estas demandas, el fiscal respondió con una carta el 15 de julio, en la que afirmó que la FIPEDE realiza trabajo coordinado y que se encuentran en la “mejor disposición de brindar un recorrido por sus instalaciones al Colectivo, para explicar la activación de la Alerta Amber, Protocolo Alba, el llenado del Cuestionario AM y su importancia en las investigaciones para la búsqueda y localización de las víctimas”.
En la carta a la que tuvo acceso esta agencia, Willy Zúñiga Castillo explica que la Unidad de Análisis de Contexto se encontrará dentro de la estructura de la Comisión de Búsqueda de Personas de la CDMX y realizará estudios o análisis para identificar las zonas de incidencia de desaparición derivado del fenómeno de la violencia.
Ante esto, Socorro Damián, exigió que dicha Comisión comience a operar. “Debe existir una estrategia de atención de todos los casos y la sociedad la debe conocer ya”, destacó. 
La desaparición de mujeres ha sido un problema documentado por Cimacnoticias, investigación que reveló la falta de unificación en los datos y una serie de obstáculos institucionales que les dificulta a las familias localizar con vida a sus hijas y hermanas.
De acuerdo con la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas: en 2016 fueron reportadas en la capital como “extraviadas o ausentes” mil 219 mujeres. Para 2017 esta cifra se incrementó a mil 674; y el 2018 cerró con mil 495.

Por: Berenice Chavarría Tenorio
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

Tratadas: sobrevivientes que nos comparten sus historias (Parte I)


Mujeres Cautivas

Por: Teresa C. Ulloa Ziáurriz*

Por primera vez, desde su creación, ONU Mujeres comparte testimonios de tres sobrevivientes de trata en su portal oficial, con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra la Trata de Personas, el pasado 30 de julio, con una historia que fue originalmente publicada en Medium.com/@UN_Women.
Sin embargo, nos vimos en la necesidad de modificar algunos conceptos, ya que violan los acuerdos internacionales de mantenerse neutral en la discusión del movimiento feminista entre prostitución y “trabajo sexual”.
En su artículo reconoce que, a nivel mundial, millones de mujeres y niñas viven en las profundas sombras de la trata humana. Ya sea reclutadas por la fuerza, la coerción o el engaño, viven en el limbo, en el miedo y el dolor.
Y agrega, porque la trata humana opera en la obscuridad, es muy difícil obtener estadísticas precisas de víctimas. Sin embargo, la gran mayoría de las víctimas detectadas son mujeres y niñas, y tres de cada cuatro son víctimas de trata para la explotación sexual.

Además, menciona que, en cualquier parte donde hay pobreza, conflicto o desigualdad entre mujeres y hombres, las vidas de las mujeres y las niñas están en riesgo de explotación. La trata de seres humanos es un crimen atroz que rompe vidas, familias y sueños.
Y, dice, en el Día Internacional contra la Trata de Personas, tres mujeres sobrevivientes nos cuentan sus historias. Sus voces son testimonio de su increíble resiliencia y apuntan hacia la urgencia de acciones para castigar a los culpables y apoyar a las sobrevivientes para restituir su dignidad, salud y esperanza.


KARIMOVA VIVE EL CICLO COMPLETO


La primera historia que incluye, nos cuenta que cuando tenía 22 años, Luiza Karimova dejó su casa en Uzbekistán y viajó a Osh, Kirguizistán, con la esperanza de encontrar un trabajo. Sin embargo, sin una Cédula de Identidad Kirguiz o un título universitario, Karimova lucho por encontrar un empleo. Cuando una mujer le ofreció un trabajo como mesera en Bishkek, la ciudad capital en el norte de Kirguizistán, ella agradeció la oportunidad.
Pero las cosas dieron un terrible vuelco después de su llegada a Bishkek. Karimova recuerda que, “Nos mantenían encerradas en un departamento y nos quitaron nuestros pasaportes. Nos dijeron que nos tenían que volver a retratar para los documentos de nuestro nuevo empleo, para ser registradas como meseras. Me pareció extraño, pero les creí”.

Y continua su relato, diciendo que Karimova y las otras mujeres fueron puestas en un avión con rumbo a Dubái, con pasaportes falsos, en lugar de sus pasaportes reales, y llevadas a un departamento, tan pronto como aterrizaron. “Íbamos a ser esclavas sexuales y tendríamos que hacer los que los consumidores de sexo de paga quieran. Al día siguiente, me enviaron a un club nocturno y me dijeron que tenía que ganar diez mil dólares para el fin de mes,” dijo Karimova.
Durante 18 meses, su vida se consumió en el club nocturno. Cuando dejó el club, una noche, Karimova vió una patrulla que se aproximaba, y en lugar de escaparse, ella se quedó para propiciar que la policía la arrestara.
“Me deportaron a Osh, y como mi identificación era falsa, pasé un año en la cárcel. Hice una denuncia y tres de los tratantes fueron capturados”.
Sin embargo, cuando salió de la cárcel, Karimova fue dejada a su suerte y tuvo que vivir en las calles, avergonzada y desempleada. Para sobrevivir, no tuvo otro remedio que regresar a la Explotación de la industria sexual, hasta que entró en contacto con Podruga, una organización que asiste a mujeres víctimas de trata con propósitos sexuales y tráfico de drogas. “Ellas me ofrecieron trabajo. Yo no estaba muy segura de que encajaría en su propuesta, sin embargo, poco a poco empecé a confiar en ellas”, dijo.
Ahora, Karimova trabaja para prevenir la situación exacta por la que ella pasó. Como una promotora de Produga, visita salones de masaje, saunas y otros lugares donde las víctimas de trata y explotación sexual pueden estar. “Yo encuentro a menudo chicas que sueñan con ir a Turquía o Dubái para ganar más. Y yo les digo, ‘por favor, no vayas’ … Ahí no hay nada bueno para ti”.
Para prevenir que sus futuros tengan el mismo fin que tuvo el de ella, Karimova proporciona a las mujeres recursos para su salud y su seguridad e información sobre ayuda legal. “Para detener la trata de mujeres y niñas, tenemos que informar a las personas sobre todas las consecuencias de la trata humana y las señales que nos permiten detectarla. Es crítico empezar a elevar la conciencia pública sobre esto en las escuelas, empezando desde los primeros niveles, para que no lleguen a ser víctimas.

LA VIDA EN EL LIMBO

“Lo que estoy pasando ahora es muy grave, muy serio, me veo a mí misma como una adulta”, dice Mary, una jovencita nigeriana que fue llevada a Italia por unos tratantes y proxenetas. “Extraño ser una niña”.
En el Lago Chad de la región de África Occidental, la insurgencia de Boko Haram ha provocado una huida desesperada de millones de familias. Miles de personas dejan sus casas cada día, poniendo sus vidas en manos de traficantes de migrantes, buscando una vida mejor.
A la edad de 17 años, Mary hizo exactamente eso. Sintió que no había futuro para ella en su casa de Ciudad Benin, Nigeria, así que decidió buscar oportunidades en algún otro lugar. La pusieron en contacto con un hombre, Ben, quien le prometió pagar su viaje a Italia y usar sus contactos para encontrarle un trabajo en un restaurante.
Poco tiempo después de la reunión con Ben, Mary fue llamada a su casa, donde la hicieron jurar que no trataría de escapar. En marzo de 2016, ella, junto con un grupo de chicos y chicas, partieron para Libia, una escala forzada a lo largo de su camino hacia Europa.
En Libia, Mary se encontró en grave riesgo. “Ben nos tomó a dos chicas una noche. Él le dio a la otra chica a otro hombre, y me dijo que, si no dormía con él, él me daría a otro hombre y no me llevaría a Europa. Me violó”, dijo Mary.
Ella quería salir, pero no tenía medios para contactar a nadie en casa. "Tuve que quedarme allí durante meses hasta que me llamaron para subirme al barco".
Cuando, finalmente, la pusieron en un barco con rumbo a Italia, se le informó a Mary que viviría en un campamento y sería una prostituta, condiciones injustas que nunca había aceptado y de las que no podía escapar.
“No puedo pararme en la orilla de la carretera en busca de dinero”, dijo, subiendo la voz. “Tengo un futuro. Estar ahí, vendiéndome, destruiría mi vida. Mi dignidad. Todo.”
*Directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC por sus siglas en inglés).

Twitter: @CATWLACDIR
Facebook: CATWLAC


CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México.

Maltratador y padre



Un maltratador siempre es un mal padre… Nadie entendería que un vecino que maltrata al resto fuera un buen vecino, por muy bien que cuide la comunidad, ni que un profesor que golpea a sus alumnos pueda ser un buen maestro, aunque aprendieran mucho con él, sin embargo, como podemos ver a diario, sorprenden las numerosas voces que niegan la idea de que un maltratador pueda ser un mal padre,  al tiempo que separan el ejercicio de la paternidad del maltrato, como si este fuera algo diferente o se desarrollara en contextos distintos.
Lo relevante de estas posiciones no es que nieguen la mayor, como suelen hacer en su argumentación sobre la violencia de género cuando recurren a las “denuncias falsas” y afirman que el 80% lo son, sino que en este caso tratan de justificar la compatibilidad del maltrato con la buena paternidad.
Según estas posiciones machistas se puede ser un buen padre y maltratador, o lo que es lo mismo, se puede ser maltratador y al mismo tiempo ejercer una buena paternidad. Para entender esta asociación utilizan diferentes ideas y razones, veamos algunas:
  1. Levantan un muro entre la madre y los hijos e hijas, como si fueran parte de mundos diferentes, y buscan hacer creer que la violencia sólo se ejerce sobre la madre, cuando en realidad también la aplican sobre los hijos como parte de sus ideas a la hora de resolver los problemas. La Macroencuesta de 2011 revela que hay 840.000 niños y niñas que viven en hogares donde el padre maltrata a la madre, de los cuales 517.000 sufren agresiones directas. Es decir, del total de menores expuestos a la violencia de género el 61’5 % sufre además ataques directos.
  2. Quieren hacer entender que violencia es agresión y que agresión es conducta física, de manera que como los golpes se dan a la madre los menores, dicen, no se ven afectados por ellos. No quieren reconocer que la exposición a la violencia, vivir en ese ambiente terrorífico de los golpes, pero también de los gritos, las amenazas, los gestos, la violencia simbólica… puede dañar más que una agresión física en sí. Y ese ambiente aterrador es la clave para imponer el control dentro de la relación y familia, y el responsable en gran medida de que no puedan salir de la relación violenta por el miedo a las consecuencias tras la constatación de la realidad violenta del día a día. Muchas madres dicen sobre la violencia que viven lo de “aguanto por mis hijos”, y los menores también refieren su experiencia de forma gráfica, como una niña de unos 6-7 años que decía: “Cuando estoy en casa con mi madre soy muy feliz, pero  cuando llega mi padre es como si entrara una corriente de aire frío”.
  3. Intentan hacer creer que una madre maltratada, con todo el daño físico y todas las consecuencias psicológicas que origina la violencia, con el miedo que vive a que se produzcan nuevas agresiones, y el pánico a que cada una de esos ataques se traduzca en una agresión hacia sus hijos e hijas, es capaz de mantener una actitud completamente normal, como si no sufriera violencia, y que la dinámica familiar tampoco se ve afectada por dicho ambiente violento.
  4. Pretenden que no nos detengamos ante los objetivos que buscan los padres maltratadores, entre ellos que su mujer sea una“buena esposa, madre y ama de casa”,y, en consecuencia, que la violencia no parezca imponer y mantener un orden en el que los menores son parte esencial, tanto como plasmación de que el objetivo se consigue, como argumento para atacar a la madre o como amenaza de hacerlo. En estas situaciones utilizan la violencia como castigo por lo que han hecho mal o no han hecho bien, y como mensaje para que sepan qué es lo que no tienen que hacer.
Todo ello nos indica que para el machismo la paternidad en gran medida es un ejercicio de poder dirigido a mantener el orden familiar, que cada hombre impone a partir de la interpretación personal que hace de las referencias dadas por la cultura androcéntrica. Y como orden fundado en la sociedad, exige que las referencias impuestas sean útiles en una doble dimensión: por una lado, para la dinámica interna de la familia, y por otro, para el desarrollo de las relaciones de hombres y mujeres en sociedad, lo cual necesita que la educación incida en las conductas y en la identidad para que los hijos e hijas sean en el futuro buenos hombres y buenas mujeres. Si como consecuencia de la experiencia basada en la violencia y de exponer a sus hijos e hijas a ese ambiente, en el día de mañana esos “buenos hombres” son maltratadores y esas “buenas mujeres” son maltratadas, el problema se ve como algo menor, puesto que se entiende como algo puntual y que el orden logrado y las identidades adquiridas son valores superiores y positivos para la familia y la sociedad.
No es casualidad que uno de los argumentos más utilizados por el machismo a la hora de criticar la Igualdad y las medidas contra la violencia de género, sea el del “adoctrinamiento” y el de la “ideología de género”, revelando que en verdad su proceso es un “adoctrinamiento” desarrollado a partir de una “ideología machista”, que intenta ocultar la construcción cultural y social de los roles y funciones, a partir de lo que desde ella se entiende que es un hombre y una mujer.
El peso de esa construcción de la sociedad y la familia bajo la mirada y la conducta vigilante del machismo es tal, que se habla de ella y de la propia violencia de género como “normalidad” y desde una posición neutral. Y no hay normalidad en la violencia como tampoco neutralidad en la construcción que da lugar a ella. Educar en la desigualdad no es el modelo de referencia ni el punto de partida para convivir en sociedad, sino el objetivo alcanzado a lo largo de siglos de machismo para mantener una posición de poder, y con ella los privilegios masculinos. Unos privilegios que, entre otros beneficios, hacen que  a pesar de los datos y las estadísticas sobre violencia de género, se dude y se cuestione más a la mujer que denuncia que al hombre que agrede, y que, por ejemplo, pueda haber una orden de alejamiento de la madre al tiempo que un régimen de visitas con el padre, porque todavía se entiende que “un maltratador puede ser un buen padre”.
Todo forma parte de la construcción social del machismo, pero si hemos llegado a cuestionar y rechazar argumentos de base cultural, como el que decía que “la letra con sangre entra”, deberíamos comprender y rechazar aún con más intensidad los mitos del amor romántico que hacen compatible amor y violenciaDonde hay violencia no hay amor, y si una paternidad se ejerce con violencia contra la madre o los hijos, no es paternidad.

FGR lanza plataforma “Me Too” para denunciar agresiones contra mujeres


Denuncias sólo se investigarán si se ratifican en MP
   

Cuatro meses después de que en redes sociales se difundieran de forma masiva testimonios de acoso y hostigamiento sexual, la Fiscalía General de la República (FGR) creó la plataforma web “Me Too” para interponer quejas por agresiones sexuales en contra de mujeres; sin embargo, para que los hechos se investiguen, la denuncia debe ser ratificada en el Ministerio Público correspondiente.
La plataforma virtual de la FGR se originó después que en marzo de este año las mexicanas protagonizaron el estallido del movimiento #MeToo en la red social Twitter, espacio donde expusieron historias de acoso y hostigamiento sexual en sus lugares de trabajo; la mayoría publicó su testimonio de forma anónima y protegiendo su identidad por temor a las represalias.
En este contexto, la página web pretende garantizar el derecho de las mujeres a denunciar delitos que atentan contra su integridad sexual, no obstante, como la FGR, por medio de la Fiscalía Especial para los delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), sólo indaga hechos que son competencia de la Federación, esta plataforma únicamente funciona como un proceso de pre-denuncia.
Una vez que se realice la queja en metoo.subgeneroedomex.org se debe acudir a ratificarla a la agencia de Ministerio Público más cercana al lugar donde ocurrió la agresión.
En las instrucciones del proceso se advierte a las usuarias que no basta con realizar la queja en el portal, deben continuar con el proceso penal para que se investiguen los hechos y así determinar qué delito se cometió y en su caso, presentar ante un juez la investigación y los elementos necesarios para sancionar al responsable.
La plataforma fue presentada en junio pasado ante el Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, y se anunció como un esfuerzo conjunto entre la FGR y los gobiernos del Estado de México y la Ciudad de México.
Este espacio virtual no es el único en que se puede denunciar violencia sexual, el 25 de julio pasado la Secretaría de la Función Pública presentó el portal web “Alertadores de la corrupción”, donde se puede informar de manera confidencial casos de hostigamiento y acoso sexual que involucren a servidores públicos federales. 
Actualmente la Ley Federal del Trabajo (LFT) establece la prohibición expresa, para la patronal, de realizar o tolerar actos de acoso y hostigamiento dentro del centro de trabajo o en las funciones laborales.  
La ley laboral señala que el hostigamiento y el acoso se tratan de violencias que conllevan a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos.
A pesar de este marco normativo, como expusieron los testimonios de mujeres vertidos en redes sociales, las denuncias de acoso y hostigamiento sexual son desestimadas, la carga de pruebas recae en las víctimas, y la mayoría desiste de sus denuncias por ser procesos tediosos y revictimizantes.
En un reportaje especial sobre del movimiento #MeToo, abogadas expertas en violencia contra las mujeres explicaron a Cimacnoticias que las mujeres que enfrentan violencia sexual en sus centros de trabajo pueden denunciar por tres vías: la administrativa ante Recursos Humanos del lugar del trabajo, la penal ante un Ministerio Público y la laboral en el centro laboral y luego ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje.
Sin embargo, también se mostró que no es común que se presenten denuncias ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje, ya sea por desconocimiento del camino a seguir, porque desisten de seguir el proceso o porque algunos casos se resuelven internamente en los centros laborales.
Por otra parte, el 11 de abril mujeres feministas, representantes de la academia, la sociedad civil, las artes, el periodismo, personas expertas en Derechos Humanos y violencia, publicaron una declaratoria en la que pidieron a diversas autoridades e instituciones, entre ellas la FGR, informar las acciones que tomarían en torno a las denuncias del #MeToo, hasta el 6 de mayo, plazo que dieron, no obtuvieron respuesta.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México

Comienza campaña para que gobernadores indulten a mujeres presas por abortar


Senadora entrega petición a Miguel Barbosa, en Puebla
   



La senadora por Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Martha Lucía Micher Camarena, comenzó una campaña con los gobernadores para pedir que ejerzan sus facultades para indultar a las mujeres presas por aborto o por delitos menores como transportar drogas.
En entrevista, la senadora explicó que el indulto no evitará que otras mujeres sean acusadas y procesadas por estos delitos, pero señaló que es el primer paso para que el Estado deje de criminalizar a quienes tienen un aborto espontáneo o deciden interrumpir un embarazo no deseado.
Es por esta razón que el 24 de julio Micher Camarena envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitar que conceda el indulto a mujeres encarceladas por estas condiciones, y este 8 de agosto entregó otra misiva similar al gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, para que haga lo mismo a nivel estatal.
De acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a julio se abrieron 320 carpetas de investigación por el delito de aborto en las 32 entidades, de esos casos cuatro se reportaron en Puebla.
En este contexto, durante el Conversatorio “Avances y Retos en la Consolidación del Derecho a la Igualdad y a una Vida Libre de Violencia de las Mujeres”, que se realizó este jueves, en aquella entidad, la senadora Micher Camarena entregó al gobernador Barbosa los argumentos a favor del indulto.
En la carta la senadora citó información del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) que, por medio de solicitudes de información, encontró que en Puebla existen 55 procesos penales por aborto, registrados de enero de 2007 a diciembre de 2016, de los cuales no se sabe si hay hombres acusados.
En el mismo periodo, GIRE señaló que, según información solicitada a las autoridades jurisdiccionales del estado, se registraron 37 procesos penales, de los cuales 13 ya tenían una sentencia; y de acuerdo con al Secretaría de Seguridad Pública estatal había cuatro hombres y una mujer en prisión por este delito.
Además, mencionó la legisladora, hay casos documentados por organizaciones civiles que indican que en diversos estados las mujeres fueron acusadas por otros delitos como infanticidio u homicidio en razón de parentesco, por lo que aplaudió que el gobernador Barbosa dijera que está dispuesto a otorgar la preliberación a estas mujeres.
Tomando en cuenta que el indulto no evitará que otras ciudadanas sean encarceladas, la senadora Malú Micher dijo que el siguiente paso es reformar la legislación, por esta razón propone crear un Código Penal Único que uniforme los tipos penales como el aborto.
“En el tema de la interrupción legal del embarazo tenemos que ser muy firmes. Tiene que quedar muy claro hasta dónde este Estado está dispuesto a criminalizar a las mujeres, a inventar delitos como lo hicieron en todo el país, en 17 estados (con la protección de vida desde el momento de la concepción o fecundación) y ponernos de acuerdo”. 
La senadora explicó que el primer acercamiento de esta campaña para liberar a las mujeres presas injustamente fue con el gobernador de Puebla, pero estará buscando reuniones con otros mandatarios y de no ser posible enviará cartas y buscará el respaldo de las defensoras de Derechos Humanos de las mujeres de cada entidad.
El 24 de julio López Obrador dijo que los trámites para liberar a alguien que injustamente está en la cárcel son muy complicados porque implican desistimientos y una serie de recursos que tiene que ver con el Poder Judicial y las fiscalías.
En esa ocasión el presidente dijo que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, estaban buscando la manera legal de conceder indultos; posteriormente, el 31 de julio, reiteró que se estaba analizando esta posibilidad o crear una Ley de Amnistía.
Al respecto, Micher Camarena señaló que, si bien el indulto es una facultad presidencial en el ámbito del fuero federal, es necesario hacer una revisión de lo que sucede en los estados, por lo que en próximos días se reunirá con funcionarios de la Secretaria de Gobernación para revisar la información y trazar una ruta de acción sin invadir facultades de los estados.
La estrategia de otorgar indulto a amnistía a mujeres presas por abortar no es nueva. Hace nueve años, en septiembre de 2010 la organización Las Libres, en el estado de Guanajuato, logró que el Congreso del estado reformara al Código Penal estatal para reducir la pena por aborto de 35 años de prisión a una condena de 3 a 8 años, esto a fin de dejar libres a siete mujeres acusadas de “homicidio en razón de parentesco” que llevaban 3 años encarceladas.  
En el Senado, por otra parte, el legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Juan Manuel Zepeda Hernández, presentó una propuesta de Ley de Amnistía en favor de las mujeres presas por el delito de aborto, propuesta que, dijo la senadora, no sabe en qué momento del proceso legislativo se encuentra.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.

Veracruz: integrante de Los Porkys Diego Gabriel Cruz Alonso quedaría libre


Xalapa, Ver., Diego Gabriel Cruz Alonso, uno de los cuatro integrantes del grupo de jóvenes conocido como Los Porkys, acusados de agredir sexualmente a una menor, podría quedar libre en breve, luego de que un juez le reclasificó el delito que le imputa la fiscalía y le dio la sentencia más baja, de cinco años de prisión.
Cruz Alonso fue detenido en Madrid, España, en junio de 2016, acusado de pederastia agravada, por participar en la agresión sexual de una joven de 17 años, con identidad resguardada.
Según el relato, en enero de 2015 la menor fue introducida a la fuerza a un automóvil Mercedes Benz color negro, placas YKR-53-08, del estado de Veracruz.
En el vehículo, Cruz Alonso y otro sujeto, actualmente evadido de la justicia, le quitaron el teléfono y realizaron diferentes actos eróticos en contra de la voluntad de la chica y en detrimento de su integridad sexual, física y sicológica.
Le reclasifican delito y lo condenan a 5 años de cárcel
Por estos hechos, la Fiscalía General del Estado señaló a Cruz Alonso por el delito de pederastia agravada. Sin embargo, el juez que estudió el caso desestimó las agravantes presentadas por la dependencia: reclasificó el delito por el de violación sexual y le otorgó la sentencia más baja, de cinco años de prisión.
Con esta sentencia, el pasado 8 de agosto, Diego Gabriel y su abogado Edgar García Martínez se presentaron ante el juez primero de primera instancia del distrito judicial de Veracruz, Rubén Adrián Romero Maldonado, para solicitar que se le otorgue la sustitución de la pena privativa de libertad.
Según la legislación vigente, una persona sentenciada a cinco años de prisión puede obtener algún beneficio sustitutivo de la pena de prisión aplicable en el presente caso, procede concederle la sustitución de la pena privativa de libertad.
Para que surta efectos la concesión del beneficio aludido, deberá exhibir lo correspondiente a un cuarto de un salario mínimo general vigente en la época de comisión del delito, por cada día de prisión, siendo la cantidad de $70.10 (setenta pesos con 10 centavos moneda nacional), dice la ley.
Debido a que el beneficio de la libertad bajo caución ya fue solicitado por la defensa de Cruz Alonso, se espera que en cualquier momento concluya el trámite correspondiente y pueda quedar en libertad.
En tanto, la fiscalía, encabezada por Jorge Winckler, interpuso un recurso de apelación tanto por la fiscalía como por el representante de la adolescente agraviada de identidad reservada.

Corresponsal
Periódico La Jornada

Organización llama a crear una Ley de Amnistía para mujeres


Beneficiaría a reclusas por delitos de drogas y aborto
   
La organización AsiLEGAL llamó al Ejecutivo federal a elaborar una Ley de Amnistía que beneficie a mujeres procesadas y sentenciadas por ser dependientes del consumo de drogas o acusadas de homicidio en razón de parentesco, delito que en muchas ocasiones se refiere al aborto.

En un posicionamiento público, la organización señaló que México es un país donde las mujeres pagan con cárcel el haber sufrido partos o abortos fortuitos. Como ejemplo, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indica que de enero a junio de este año se registraron 320 carpetas de investigación por el delito de aborto.

Las mujeres que abortan también son condenadas por el delito de homicidio, y enfrentan penas excesivas de hasta 40 años de prisión. En opinión de AsiLEGAL, el Estado no cumple su papel de garante en materia de salud sexual y reproductiva, por el contrario, criminaliza a las mujeres que sufren emergencias obstétricas o que han sido víctimas de actos u omisiones que se traducen en violencia obstétrica por parte del personal de salud.
Los procesos penales de estas mujeres reflejan las excesivas y desproporcionadas cargas que la sociedad, y los operadores del sistema de justicia imponen sobre ellas. Los reproches de fiscales, jueces y defensores por no haber otorgado el cuidado “debido”, por no haber llevado su embarazo a término, o por falta de conocimiento de sus propios estados de embarazo, son argumentos comunes en los procesos llevados en su contra.
Para la agrupación la normalización de la violencia estructural e institucional contra las mujeres agrava su situación, ya que socialmente persiste la visión naturalizada de la maternidad. La concepción de la maternidad como “deber natural” ha implicado que su “incumplimiento” sea una fuente de criminalización que al trascender al ámbito jurisdiccional se ha proyectado en el hecho de la imposición de penalidades severas, como las previstas para el homicidio.

El pasado 31 de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que pidió a la ministra en retiro y actual secretaria de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero y al consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, analizar la posibilidad de presentar una iniciativa para crear una ley de amnistía durante el próximo periodo de sesiones del Congreso, que comienza en septiembre.
La idea de crear una ley de amnistía surgió en la campaña presidencial de Obrador, enfocada en presos políticos, pero el mandatario ha reconocido la necesidad de ampliar a personas en contextos de pobreza, de la tercera edad, enfermas o mujeres presas por delitos menores. “Me hicieron llegar un expediente de más de tres mil mujeres presas que no tienen por qué estar en la cárcel”, explicó la semana pasada.
En el Senado, por otra parte, el legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Juan Manuel Zepeda Hernández, presentó una propuesta de Ley de Amnistía en favor de las mujeres presas por el delito de aborto.

CRIMINALIZACIÓN DE LAS ADICCIONES

AsiLEGAL explicó que la mayoría de los casos que acompaña son de mujeres que enfrentan severos problemas de adicciones y que se encuentran en contextos graves de violencia. El problema comienza desde que las autoridades estatales no conciben a la adicción como una enfermedad, a pesar de que ya es reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La situación empeora si se considera la falta de políticas públicas en materia de salud que reconozcan esta situación como un problema de salud pública, pues en lugar de otorgar la atención para enfrentar este tipo de enfermedades, se implementa una política punitiva de encarcelamiento masivo.
Lo anterior, añadió la organización, se agrava cuando se trata de mujeres. Esto en virtud de que ellas deben enfrentar estigmas por tener problemas de adicciones, rompiendo con la concepción social imperante de que las mujeres son “buenas” y “puras”. Todo esto crea las condiciones idóneas para crear un sistema de justicia que criminaliza de forma sistemática y generalizada a estas mujeres.

En el marco del programa Juntos por la Paz, anunciado el 2 de agosto por el presidente López Obrador, que pretende desde la Subsecretaría de Salud la resignificación de las adicciones como un tema de salud pública en aras de acabar con la criminalización de la drogodependencia, AsiLEGAL consideró pertinente una Ley de Amnistía que contemple devolver la justicia a las mujeres que ya están privadas de libertad criminalizadas por enfrentar esta enfermedad.
De acuerdo con la agrupación, en México 41 por ciento de los hombres acusados de delitos del fuero federal están en espera de juicio, esta situación afecta al 58 por ciento de las mujeres acusadas de delitos del fuero federal. Además, a pesar de que el límite constitucional es de máximo dos años bajo esta medida cautelar, muchas de las mujeres que enfrentan procesos en el fuero federal llevan más de dos años bajo en prisión y sin sentencia.

Otras agrupaciones, como Equis, Justicia para las Mujeres, señalan que en México existen 3 mil 18 mujeres investigadas, procesadas o sentenciadas por delitos contra la salud, pero además de 2016 a 2018, el número de mujeres presas por delitos contra la salud aumentó 103 por ciento en el fuero común.
Ante ello AsiLEGAL llamó a articular acciones entre las y los actores de gobierno responsables de crear la Ley de Amnistía, con el objetivo de compartir información y experiencias en aras de lograr la transformación que México necesita en materia de justicia, que garantice el respeto a los Derechos Humanos de todas y todos.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.

La sororidad entre mujeres nos hace más fuertes

Entrevista a Alicia Puleo, filósofa, profesora y escritora

Entrevistamos a Alicia Puleo, filósofa, profesora y escritora. Es autora de numerosos ensayos sobre ecofeminismo y acaba de publicar el libro Claves Ecofeministas. Para rebeldes que aman a la Tierra y a los animales. Hemos profundizado en las ideas y reflexiones que se recogen en este nuevo trabajo de la autora en torno al ecofeminismo.


¿Cuál es el termómetro del ecofeminismo en el Estado español, más allá de este despertar de la conciencia feminista?
Investigo en ecofeminismo desde hace más de veinte años y observo un gran cambio. El termómetro podría verse en la multiplicación de menciones al ecofeminismo en las redes sociales y la prensa, en el mayor número de jornadas que se le dedican y en el creciente interés de las asociaciones feministas por el tema. Ya se venía notando en los últimos años este interés en grupos feministas que no tienen nada que ver con el ecologismo. Las asociaciones feministas quieren saber qué es el ecofeminismo, qué significa. Los informes científicos actuales, sobre el cambio climático y las alteraciones medioambientales que se perciben, favorecen el incremento de la curiosidad sobre esta temática. Es también una forma de acercarse a la juventud. Se enriquece así el feminismo con conocimientos ecológicos y preocupaciones por los demás seres vivos, algo indispensable para entender los retos de este siglo.
Por otro lado, el ecologismo también va incorporando las reivindicaciones feministas. El 8 de marzo pasado varios grupos ambientales hicieron una declaración explícita de apoyo al ecofeminismo.
Ante esta situación favorable al ecofeminismo, ¿qué tenemos que hacer?
Lo primero es tomar conciencia de los problemas. Es fácil decir que el ecologismo y el feminismo se van a enriquecer mutuamente, al igual que con el animalismo, el pacifismo y otros movimientos, pero son procesos largos que no se producen de manera inmediata. Podemos interesarnos en leer y escuchar, pero que todo ello nos cambie en nuestro actuar cotidiano y nos haga buscar otras personas para plantear propuestas comunes o medidas colectivas, requiere tiempo.

Hay dos niveles de actuación interrelacionados. Por un lado, la vida cotidiana, las tres erres que plantea el ecologismo, el evitar caer en actitudes androcéntricas o sexistas, evitar estereotipos… Todo esto lo podemos ir haciendo pero no es tan fácil, porque requiere siempre un esfuerzo y romper con rutinas y patrones anteriores. Por otro lado, es necesario actuar de una manera social, buscar activamente grupos en los que sintamos que estamos haciendo algo por esas ideas, más allá de nuestro hogar. Esto ya sería un segundo nivel que requiere una mayor implicación.
Alicia Puleo durante la entrevista con la revista Ecologista. Foto: María José Esteso Poves.
¿Cómo podemos hacer frente al patriarcado de consentimiento, en una sociedad como la nuestra donde existe una intensificación del deseo con un trasfondo mercantilista?
El concepto de deseo es como una especie de icono de nuestra sociedad. Su uso se fue intensificando a partir de los años 80 y no es casualidad que esto coincida con el auge del neoliberalismo y su modelo del consumo sin límite. El deseo y su realización como aquello que todo lo justifica es el correlato de intereses económicos, no una expresión de verdadera libertad. Frente a la tiranía del deseo, podemos intensificar la conciencia ecofeminista que integra conceptos feministas, ecologistas, animalistas y de otros nuevos movimientos sociales que nos permiten ver la realidad de una manera diferente a la hegemónica.
Tampoco es casualidad la tendencia que se puede observar en muchos gobiernos del mundo a eliminar la filosofía en el currículum educativo. La filosofía no es un saber que ayude a vender, más bien lo contrario, produce una distancia crítica frente a los mandatos de mercado. El ecofeminismo en tanto filosofía de confluencia de varios pensamientos críticos tiene una gran potencia transformadora.
Apuntas que el sexismo y el especismo presentan un "gran parecido de familia"…
El término especismo surge en los años 70. Lo forja Richard Ryder, psicólogo y pensador británico, activista por los derechos de los animales a partir del racismo y sexismo. Con él se refiere al prejuicio  de la absoluta diferencia y superioridad de nuestra especie con respecto a las demás. Como en el caso de la raza o el sexo, se trata de un concepto que denuncia la legitimación de la dominación y la explotación. Las actitudes a la que aluden estos conceptos tienen un gran parecido por varias razones.
Son prejuicios, es decir, pensamientos recibidos e infundados. Hoy, con los datos proporcionados por la neurociencia y por la etología, las barreras tan profundas entre la especie humana y las demás especies ya no se sostienen racionalmente. Eso no significa que tengamos las mismas habilidades y capacidades. Frans de Waal, renombrado etólogo holandés especializado en primatología, muestra en sus obras que la conciencia y las habilidades de cognición son graduales y diversas. Cada especie tiene sus capacidades diferentes. Nosotros hemos tendido a cuantificarlo todo con nuestra vara de medir humana.
Las mujeres, los esclavos y los animales han sido definidos como seres para otros, como instrumentos  para el hombre. Aristóteles, en La Política, afirma que "son para el hombre libre", para satisfacer sus necesidades. Mujeres, pueblos no hegemónicos y animales han sido sometidos a otros reduciéndolos a meros cuerpos. Las mujeres dan placer, cuidados e hijos; los animales, alimento y vestido. Son la base material. Sexismo y especismo muestran grandes semejanzas en la historia de la dominación y la cosificación, que es la antesala de la violencia.
Las sufragistas del siglo XIX ya vieron la relación entre la dominación sufrida por las mujeres y por los animales. Denunciaron que la violencia contra las mujeres y los animales domésticos quedaba impune, tenía lugar en el hogar y la ley no intervenía en ese ámbito. Hoy hemos superado parte de esa reducción a cuerpos para otros. Al menos, ya no justificamos la esclavitud y las mujeres hemos conseguido muchos derechos. Pero se advierte el peso de la historia en numerosas formas de subordinación de las mujeres. Y con respecto a los animales no humanos, estamos todavía en la reducción a la utilidad para el ser humano.
"Somos más fuertes cuando somos conscientes de que hemos llegado a obtener derechos y libertades gracias a la lucha de las que nos precedieron"
Racismo, sexismo y especismo son conceptos que sirven para denunciar situaciones de opresión. Son nociones que podemos considerar hijas de las ideas de igualdad y crítica al prejuicio enarboladas por la Ilustración para luchar contra el poder de los nobles y del clero. Las ideas de igualdad y de crítica al prejuicio son básicas para todos los movimientos emancipatorios, aunque a veces éstos no reconozcan su origen ilustrado.
Frente al ideario de la ultraderecha, ¿cómo podemos organizarnos mejor las mujeres?
Nuevamente, las principales armas son el pensamiento crítico y la razón frente a la intolerancia; también la unión, en la medida de lo posible, de diversas sensibilidades y tendencias feministas. Hay un concepto feminista que me parece importante en este sentido. Es el de sororidad, la hermandad de las mujeres se hace más fuerte cuando somos conscientes de que hemos llegado a obtener derechos y libertades gracias a la lucha de las que nos precedieron. Hoy debemos apoyarnos mutuamente para seguir adelante.
En tu último libro, Claves Ecofeministas. Para rebeldes que aman a la Tierra y a los animales, hablas de la metáfora del jardín-huerto, de los pactos de ayuda contra el cambio climático. ¿Qué desconfianzas y recelos debemos superar ?
Estos pactos son de una importancia fundamental y aún estamos lejos de lograrlos. Todavía nos encontramos en un paso previo. Insisto en que no hablo de fusión, sino de pactos de no agresión y, de forma eventual, de apoyo.
Los movimientos sociales emancipatorios son una respuesta a diversas formas de injusticia en el mundo. Muchas veces es difícil que las personas seamos conscientes de las distintas formas del mal de la misma manera e intensidad. Dependiendo de nuestra propia historia vital, familiar y también de la situación personal en la que nos encontremos, podemos percibir y sentir unas injusticias más que otras. Nuestro compromiso, si existe, estará determinado por esa capacidad.
Así, no podemos exigir a otros movimientos que se asimilen punto por punto al nuestro. Cada movimiento tiene su perfil. Por ejemplo, hace poco se ha afirmado que el feminismo ha de ser animalista, o no es feminista. Creo que es un error. Cuanta mayor conciencia mejor, pero no se puede exigir, sobre todo a las mujeres, que siempre hemos soportado todo tipo de exigencias. Lo que debemos tener es una actitud abierta de escucha e invitar a ensanchar horizontes emancipatorios.
¿Qué bases requieren esos pactos y a qué movimientos englobaría?
La no agresión y la no instrumentalización serían la base común. Mantener un lenguaje de diálogo y conservar la autonomía de los movimientos, no fusionarse. El feminismo es ahora muy potente y recibe muchas llamadas de otras causas. A lo largo de la experiencia histórica del feminismo —con una trayectoria de más de dos siglos— las mujeres hemos sido generosas con el tiempo y el esfuerzo que hemos dedicado a otras causas. Pero, por lo general, se ha tendido a instrumentalizarnos y a aparcar y minimizar las reivindicaciones de las mujeres. Por ese motivo, hay recelos en el movimiento feminista.
Los movimientos sociales que podrían abarcar esos pactos de ayuda mutua, serían los de ya larga trayectoria, ecologismo, antirracismo, animalismo, pacifismo, LGTBI, el movimiento sindical, el municipalismo… y otros más recientes, como el decrecimiento, Extinction Rebellion, Fridays for Future… movimientos que objetan el crecimiento sin límites que nos está llevando al colapso.
¿Qué puntos debe recoger esa agenda común para que esté alineada con el ecofeminismo?
La ecojusticia, entendida en un sentido amplio, es decir, la justicia con el sur global, con las poblaciones afectadas por el desarrollo destructivo y víctimas de los conflictos ecológicos distributivos, con las mujeres más pobres de ese sur global, que está siendo devastado por el extractivismo; y también con los animales silvestres, a los que se les están quitando sus territorios, envenenando su hábitat, privándolos de alimento y llevándolos a la extinción.
Una cultura de paz implica, por un lado, la prevención de las guerras y por otro, una educación desde la infancia que enseñe a resolver conflictos de manera pacífica y a respetar a los más vulnerables. Debe ser una educación para la empatía que incluya también el trato a los animales no humanos.
¿Hasta qué punto una ciencia empática y una educación ambiental pueden contribuir a un cambio ante la emergencia ambiental que vivimos?
Estamos ante un futuro incierto, con grandes probabilidades de sufrir un colapso civilizatorio. Mucha gente pone grandes expectativas en la ciencia y la tecnología, creyendo que serán capaces de solucionar todo. Esta esperanza es excesiva dada la crisis energética que se avecina. Sin embargo, aun después de esta crisis, seguirá haciéndose ciencia en la medida que se pueda y será necesario que sea ética y democrática, abierta a los intereses sociales y no a los de las grandes corporaciones. Una ciencia y una tecnología que busquen solucionar problemas y no el mero beneficio de unos pocos; una ciencia empática y ética es fundamental. Mi planteamiento ecofeminista no es tecnofóbico, ni místico, ni anticientífico, sino materialista y racional. Pero hoy sabemos que la razón y los afectos no son antitéticos y que la empatía es uno de los motores de la acción solidaria y justa.

Propones en tu último libro la metáfora del jardín-huerto ¿Cómo podemos superar la división sexual del trabajo en este jardín común?
Empezaré hablando de la cuestión de la división sexual del trabajo. El ecofeminismo, en tanto unión y diálogo de diferentes pensamientos críticos, corre el peligro, a veces, de olvidarse del feminismo. No podemos obviar sus reivindicaciones de igualdad. ¿Cómo la obtendremos? Una respuesta está en la educación, pero no es la única porque tiene que estar acompañada de medidas concretas que faciliten la igualdad en el presente cotidiano. Mujeres y hombres han de tener la posibilidad de desarrollar las diferentes potencialidades humanas. Las mujeres hemos probado que éramos capaces de adquirir las habilidades históricamente masculinas, formándonos y saliendo al espacio público. Ahora falta que los hombres se incorporen al ámbito doméstico, que adquieran las habilidades para las labores del cuidado en igualdad.


Esto último es más difícil de conseguir porque los cuidados no están tan valorizados como las tareas del ámbito de lo público, pero habrá que conseguirlo a través de la práctica cotidiana, la educación y las leyes. Sin igualdad podemos ir a una situación muy problemática cuando haya que recortar recursos en una sociedad del futuro, no muy lejana, que ya no pueda consumir de manera despreocupada los recursos naturales.
"El ecofeminismo en confluencia con varios pensamientos críticos tiene una gran potencia transformadora"
Sin productos de usar y tirar, la vida va a ser más complicada. Si no hemos conseguido la igualdad, mal lo veo para las mujeres. Ya algunos ecologistas han aconsejado que las mujeres vuelvan al hogar como una forma de vida sostenible. Hay que tener muy clara la cuestión de la igualdad porque, de otra manera, vamos a volver a una situación de subordinación que habíamos superado.
En cuanto a la metáfora del jardín huerto que utilizo en mi último libro, he querido evocar la escuela de filosofía fundada por Epicuro que se llamaba El Jardín. Era una escuela que admitía también a las mujeres y a los esclavos, algo muy raro en su época. Consistía en un jardín muy modesto, que no era meramente decorativo, sino un huerto en donde se filosofaba y se cultivaban hortalizas para las comidas comunitarias. Su filosofar inclusivo y enamorado de la naturaleza me ha parecido bastante inspirador. Además, contiene un principio muy necesario para nuestra época: los epicúreos insistían en la moderación, lo cual no quiere decir negarse a los placeres, sino saber discernir entre los placeres que son buenos, satisfactorios, y los que nos van a dejar una sensación de vacío o nos van a hacer sufrir después.
Observaron que los mayores placeres provenían de la amistad y de la belleza de la naturaleza, placeres que estaban al alcance de cualquiera sin necesidad de ser rico. Con perspicacia, observaron que para obtener riqueza y poder hay que estar pendiente del juicio de los poderosos, someterse a ellos. Ser independiente implica restringir nuestros deseos, saber elegirlos sabiamente, pues de otro modo nos atan a infinitas servidumbres. Es más libre y feliz quien está bien con poco. Libres e iguales en el jardín-huerto ecofeminista es mi propuesta para un futuro digno de ser vivido.


Virus-free. www.avast.com

La transicción energética será feminista o no será

Ecofeminismo & Transición energética
http://eltopo.org/

La autora hace una aproximación crítica y holística a la transición energética desde un punto de vista ecofeminista, decolonial y anticapitalista.


¿De qué hablamos cuando hablamos de energía?
La concepción de la energía es cultural. Si buscamos su definición en la Wikipedia, nos encontramos con que, desde las ciencias de la tecnología y la economía, se refiere a un recurso natural, incluyendo a la tecnología asociada para poder extraerla, transformarla y darle un uso industrial o económico. Buen ejemplo de ello sería el petróleo.
Sin embargo, existen sociedades radicalmente distintas que consideran a este último como la sangre de la Tierra. Un ejemplo de ello son los U’wa, habitantes de las profundas selvas del oriente colombiano, que amenazaron con un suicidio colectivo si su territorio era intervenido por la industria petrolera. Bajo su cosmovisión promovían su lema: «El petróleo es ruiría y ruiría es la sangre de la Madre Tierra… tomar el petróleo es para nosotros como matar a nuestra propia madre».
La energía, por tanto, va mucho más allá de un concepto físico que se mide en julios, pues es un elemento también social, político, económico y cultural. No se puede entender sin el contexto en el que se usa y se extrae.
En términos generales, la energía que consumimos podemos agruparla en la producida por los propios cuerpos —endosomática— a partir principalmente de la alimentación. Y la generada fuera de estos —exosomática—. Los debates actuales de expertxs en transición energética ponen el foco, no casualmente, en esta última.
De esta forma se invisibilizan una serie de flujos energéticos necesarios para el mantenimiento del actual modelo económico-energético y, sobre todo, de la vida. Aquí nos encontramos con los trabajos de cuidados, llevados a cabo de forma mayoritaria e injusta por cuerpos feminizados. Estos trabajos comprenden una parte material, como puede ser la preparación de alimentos, entre otros. Pero también una parte relacional y emocional tan reclamada por el movimiento feminista: necesitamos amor y afectos para vivir. Esto también es energía, y de la buena.
Un modelo que expolia territorios y cuerpos
Sin embargo, como decimos, el discurso dominante se centra en la energía exosomática. Históricamente siempre ha estado presente el fuego —producido por la combustión de la madera en un primer momento, después turba, carbón, petróleo y gas—, siendo también antiguo el uso de las energías renovables de origen solar. Pero recientemente ha cobrado especial importancia un vector energético: la electricidad, pudiendo utilizarse esta como trabajo, calor y luz.
Así, este vector se ha tornado tan importante que se han llegado a crear grandes monopolios en torno a su control. Ello se ha traducido en una lucha sin fin por el dominio de los recursos materiales y del territorio, así como del cuerpo de otras personas.
Sin embargo, esto no es nuevo. El control de la energía ha sido a lo largo de la historia el control de las fuentes (recursos y territorio) y de los vectores (trabajo humano y trabajo animal). Es imposible entender el momento actual de consumo energético sin los procesos de colonización de los países del Sur Global en su momento, y los de neocolonización actuales. Un ejemplo de estos son los tratados de libre comercio (TTIP, TISA o el CETA) que afectan de forma agravada a la población femenina, así como a otros colectivos en una situación vulnerable.
Entre los muchos derechos que se pierden con ellos, se encuentran los energéticos y la construcción de la soberanía energética de los pueblos, que se ve amenazada por la acentuación del modelo fósil y mercantilizado, la posibilidad de ampliación de la frontera extractiva (fracking, arenas bituminosas, etc.). Además de la amenaza que suponen estos tratados y políticas para los procesos de remunicipalización de los suministros, ya que facilitan el terreno para que las empresas lleven a los Estados y administraciones ante los tribunales de arbitraje (ISDS).
La consecuencia directa de estos impactos es que aumenta la vulnerabilidad y hace falta cuidar todavía más. Los impactos del modelo energético —y socioeconómico— nos muestran cómo degradamos el planeta a la vez que excluimos más vidas, precarias y abandonadas a su propia suerte o a la de las personas de su entorno, que las acaban sosteniendo. A la vez, en contextos de precariedad se acentúa la búsqueda de apoyo en redes de soporte mutuo que pide una mayor inversión de tiempo en tareas de cuidados, que principalmente asumen las mujeres.
La historia de la humanidad puede ser detallada, por tanto, a partir del funcionamiento de las sociedades y sus ciclos energéticos. Estos se basan en el agotamiento de unos recursos y en una fe ciega en la tecnología para que invente una nueva forma de acceder a ellos. A través de esta visión se invisibiliza el límite de los recursos tanto del planeta como de las personas y de las externalidades que estos procesos conllevan: crisis alimentarias, conflictos medioambientales, guerras, etc., allí donde la población cada vez es más vulnerable y necesita mayor asistencia. Se solapan de esta forma la crisis ecológica con la crisis de cuidados.
Unido a todo ello se suma la creencia de que, ante la superación de los límites físicos del planeta debido a los altos consumos energéticos, la solución estará una vez más en la tecnología. Además, ante percepciones de mejoras basadas en la creencia de que si algo es bueno, entonces más de lo mismo será mejor, aceptamos el crecimiento continuo de la producción, de la movilidad, del consumo y del comercio internacional. Incluso en ocasiones, las alternativas que se presentan desde este paradigma como sostenibles, pueden tener efectos negativos en el bienestar humano y del planeta.
Un ejemplo de esto último es el caso de los biocombustibles: si bien en cantidades pequeñas podrían jugar un papel importante para garantizar las necesidades de movilidad en unas sociedades que limitaran su transporte, en un marco como el actual, su generalización resulta físicamente imposible. Además, sus implicaciones ecológicas y sociales (deforestación y hambre) pueden ser mucho más desastrosas que afortunados sus pretendidos beneficios.
A pesar de todo ello, el debate actual sobre la transición energética, vuelve a centrarse en una sustitución tecnológica: energías renovables. Sin embargo, está comprobado que si bien estas energías serán necesarias, no son la solución, ya que el equilibrio energético del planeta depende también de la energía que llega del Sol. Además, los sistemas de captación de éstas dependen de unos materiales finitos y por tanto no puede asegurarse su permanencia en el tiempo. Con lo que, aunque serán útiles, la solución que se hace urgente debe contemplar un decrecimiento energético en el Norte Global.
Propuestas ecofeministas desde la energía
Así, parece que las dimensiones más relevantes a abordar para una transición sostenible y justa son: (1) cambio de matriz productiva hacia energías renovables descentralizadas, esto es, producción a pequeña escala y cerca del punto de consumo, (2) un descenso del consumo en el Norte Global y (3) la construcción de un modelo basado en la justicia, la participación y la soberanía energética. Esta última reside en la capacidad de una comunidad de gestionar la producción de la energía que consume. Esto se contrapone a cualquier modelo de producción centralizado y en manos de pocas personas o empresas.
Sin embargo, desde una lógica ecofeminista se va más allá. De igual forma que por parte del ecologismo se denuncia la explotación de la naturaleza al considerarla como recursos infinitos apropiables, el feminismo pone encima de la mesa la explotación de los cuerpos feminizados, los cuales han sido, y siguen siendo, fuentes energéticas indispensables para el sistema. Ambos paradigmas se unen y confrontan a través del Ecofeminismo que propugna un modelo económico ligado a la sostenibilidad de la vida, humana y no humana.
Por ello, al hablar de energía, la propuesta ecofeminista la considera como un bien público y un derecho social y por tanto es imprescindible priorizar su uso para abastecer de manera equitativa las necesidades básicas de la población. Por lo que habrá que preguntarse: ¿qué necesidades sociales tenemos?, ¿cuáles son los trabajos que están sosteniendo la vida?, ¿y los necesarios para garantizar vidas dignas? Abastecer estas necesidades y trabajos debería ser la prioridad esencial en la distribución energética, por encima de la obtención de beneficios económicos.
El cambio cultural se torna entonces clave en todo este proceso. Es necesaria una combinación de experimentación y reflexión, de crítica y pedagogía. Como se señala desde el pensamiento crítico ecofeminista, el hecho de que los seres humanos vivamos de espaldas a nuestra supervivencia viene determinado principalmente por dos elementos articuladores de nuestra cultura: la desvalorización de los trabajos de cuidados, promovida por el patriarcado, y el tratamiento de la naturaleza como recurso apropiable, desde el antropocentrismo.
Es hora de que las sociedades europeas (y otros sectores del Norte) se empiecen a cuestionar también el sistema cultural. Es necesario aprender de otras experiencias y saberes de distintas latitudes que nos pueden proporcionar enseñanzas básicas para nuestra propia supervivencia y para la construcción de un modelo centrado en el mantenimiento de la vida, también en el energético.
Para ello, una vez más, el papel de las mujeres es primordial. Estas, junto con otros colectivos vulnerabilizados, son las que más sufren los impactos de las políticas energéticas neoliberales. La desigualdad de género es un factor de riesgo para sufrir pobreza energética, o un obstáculo para exigir la plena participación y poder de decisión en los temas referidos a la energía. Factor que es interseccionado con otros como la edad, diversidad funcional, tipo de vivienda, municipio, país o continente en el que se viva.
Sin embargo, también son ellas las que a partir de esas discriminaciones han creado experiencias únicas de superviviencia que pueden insertarse en proyectos emancipadores. Debido a sus papeles de cuidadoras, poseen un conocimiento real y situado de las necesidades de abastecimiento energético de sus comunidades y de cómo afrontarlas manteniendo además una relación armoniosa con los ecosistemas donde viven.
La Red de Mujeres por una Transición Energética Ecofeminista
Así, conociendo el modelo energético actual, siendo conscientes de las ausencias presentadas y del camino ya construido pero no suficiente, desde el ecofeminismo proponemos nuevas maneras de relacionar las necesidades energéticas con los recursos naturales.
Sin embargo, como hemos visto, este modelo actual además de oligopólico, ecocida e injusto, es machista y falocrático. Y de esto último no se habla. Ello supone que, tanto en los espacios de poder del sector eléctrico tradicional, como en aquellos en los que se están articulando propuestas de cambio de modelo, se reproducen conductas y prácticas que profundizan en las desigualdades y crean barreras a nuestra participación como mujeres.
Todo ello, unido a la creación de la comisión de 14 expertos —todos hombres—, seleccionados por el Gobierno, oposición, CCOO y UGT en 2017, colmó el vaso de la indignación común de mujeres profesionales y activistas de la energía. Y siguiendo la premisa de defender la alegría, organizar la rabia, se llevó a cabo el I Encuentro de Mujeres sobre Género y Energía, en el 2018 en Bilbao.
Allí nos reunimos hasta 150 mujeres de diversos territorios, demostrando que la masculinización de los espacios de mayor visibilización del sector eléctrico, poco tiene que ver con la ausencia de mujeres y mucho con la falocracia imperante en este campo.
De ahí surgió la Red de Mujeres por una Transición Energética Ecofeminista, sustentada por la elaboración de unos principios de identidad y con acciones llevadas a cabo, como el manifiesto En energía, no sin mujeres, cuyo objetivo es promover la presencia pública femenina en los eventos del sector.
Otra acción destacada ha sido la creación de una base de datos de mujeres expertas en energía, para visibilizar que no hay ni una, ni dos, ni catorce; sino muchas más. Y donde entendemos que el adjetivo experta tiene mucho más que ver con la persona que trabaja para acabar con la pobreza energética que con la que sabe del negocio pero poco hace por cubrir las necesidades de la gente.
Por ello, tanto en el encuentro de Bilbao como en su continuación a través de la Red, no hablamos de precios, ni de cómo extraer más cantidad de combustible fósil a menor coste. No. Hablamos de impactos diferenciados, de solidaridad con las mujeres y de los territorios expoliados; de cómo relacionar los cuidados de las personas con los cuidados al planeta… Hablamos, en resumen, de la vida, en el centro.

Cristina Alonso Saavedra. Ingeniera superior industrial, investigadora y activista ecofeminista. Integrante de la Red de Mujeres por una Transición Energética Ecofeminista