Mostrando las entradas con la etiqueta Daniela Villegas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Daniela Villegas. Mostrar todas las entradas

7/12/2025

Cuidados y ONU Mujeres

Daniela Villegas

ONU Mujeres cumple quince años y con ello ha lanzado sus quince objetivos a lograr para el año 2035.


Desplegados en su página de Internet a manera de lista se lee: Hacer frente a la reacción en contra de los derechos de las mujeres; Poner fin a los conflictos; Promover la participación de las mujeres en el establecimiento de la paz; Erradicar la pobreza; Poner fin a la inseguridad alimentaria; Poner fin a la violencia contra las mujeres; Promover el acceso de las mujeres a la economía; Erradicar la brecha salarial entre hombres y mujeres; Proteger el planeta; Aumentar el liderazgo y la participación política de las mujeres; Desmantelar los marcos jurídicos discriminatorios; Cerrar la brecha digital de género; Garantizar la paridad de género en la educación; Erradicar la mortalidad materna; Aumentar la financiación de las cuestiones de género.

Si no reparáramos en leer con detenimiento la síntesis de cada uno de los objetivos, se nos pasaría de largo que el séptimo objetivo Promover el acceso de las mujeres a la economía, alude al sistema de cuidados. Y aquí refiero lo que el documento enuncia:

Dato: Las mujeres realizan 2,5 veces más trabajo de cuidados no remunerado que los hombres, incluido un total de 250 millones de horas diarias dedicadas a recoger agua, más del triple que los hombres y niños, lo que restringe su acceso al mercado laboral formal.

Solución: Invertir en sistemas de cuidados y en empleos dignos en este sector podría crear casi 300 millones de puestos de trabajo —en el cuidado de infancias y personas mayores o enfermas—, de aquí a 2035, lo que transformaría vidas y economías a la vez.

Una realidad donde las mujeres realizan más tareas del hogar que sus contrapartes masculinas sin un pago por su trabajo y una solución invertir en sistemas de cuidados, crear empleos formales de cuidado y ampliar el acceso de las mujeres al trabajo formal.

Todo esto suena muy bien y de entrada muy necesario. Sin embargo, me parece que la solución resulta limitada, pero no porque la respuesta sea menor, sino porque desde la formulación de la problemática no se plantea la complejidad de los cuidados desde lo conceptual, lo institucional y lo cultural y por lo tanto el remedio pareciese ser muy acotado.

Pero entonces para iniciar la reflexión ¿qué es el cuidado? Y ¿cuáles son los desafíos que se avisoran en un escenario latinoamericano?

Me apoyo en el trabajo de Karina Batthyány socióloga uruguaya y directora del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO quien parte desde una epistemología feminista y latinoamericana.

Para Batthyány el cuidado es un concepto en construcción que si bien en un principio bajo la influencia de las teóricas anglosajonas de los 1970s, abarcaba ayudar a un niño, niña o persona dependiente en el desarrollo y bienestar de su vida cotidiana, hoy en día se ha extendido a dedicarles tiempo y atención a las personas que tienes a tu alrededor, así como al entorno que te rodea. Esta visión del cuidado más global e inclusivo se basa en la idea de que todo el mundo puede ser dependiente en algún momento y todo el mundo necesita atención en distinto grados; además, el planeta también debe ser cuidado desde diferentes ámbitos para desarrollarse en un contexto sano.

En conferencia en la Universidad Nacional de San Martín, Argentina en 2023, Batthyány hablaba de los desafíos en el tema de cuidados por un lado en el plano conceptual; en la política pública y presupuestal y en un aspecto fundamental que es el del cultural.

Al hacer referencia al carácter en construcción e interdisciplinar del concepto de cuidado, señalaba: “¿dónde ubicamos el cuidado? ¿es una política de salud, de igualdad, de los ministerios de la mujer? La respuesta es sí a todo, es eso y más”.

En cuestión de política pública hay que “colocar el cuidado como el cuarto pilar de bienestar junto a la educación, el trabajo, la seguridad social”, esto con el fin de mirar al cuidado como un derecho y darle los recursos que merece.

Y el aspecto más importante el cultural “que se entienda de forma generalizada en la sociedad cómo este cuidado se ubica en el centro de la división sexual del trabajo y por lo tanto en el centro de los mecanismos que generan dominación, opresión, desigualdad en materia de género”.

Por ello mismo cuando leo los objetivos de ONU Mujeres pienso que cada uno de ellos es atravesado por la categoría cuidado y no se puede dar una solución única enmarcada en la economía capitalista formal. Se requiere un cambio de paradigma cultural donde se destierre la idea de que las mujeres estamos hechas para cuidar, que es en la familia nuclear, en lo privado donde se dan los cuidados y que sólo a partir de la idea desarrollista que vamos a avanzar.

Sólo así las metas que se proponen los organismos internacionales pueden llegar a buen puerto, con una mirada transversal donde se resalte el hecho de que todxs necesitamos de cuidados, de forma recíproca con nuestra comunidad inmediata y con el planeta mismo.
Imagen: Mujer planchando de Julius Tanzer


8/10/2019

Toni Morrison

Daniela Villegas

Aquel marzo de 1995 el aula magna de la Facultad de Filosofia y Letras de Ciudad Universitaria en la Ciudad de Mexico, se encontraba aborrotada la autora afroamericana Toni Morrison inauguraba la catedra Sor Juana Ines de la Cruz y los asistentes la recibian con carteles que mostraban su fotografia bajo las palabras " Toni Morrison entre nosotros", es asi con un calido Toni Morrison entre nosotros que David Carrasco, academico de la Universidad de Harvard ha despedido en un sentido obituario a su querida amiga, recordando una de sus visitas a Mexico tras haber recibido el premio Nobel de Literatura en 1993, y en donde leyera a su publico fragmentos de sus libros Beloved y Jazz.

Y es asi con un Toni Morrison entre nosotros que sus lectores le despedimos admirando la importancia de la fuerza del lenguaje en su obra, al dar vida a la memoria de mujeres y hombres afroamericanos en su lucha por la vida y la dignidad.

El pasado Martes 6 de Agosto un comunicado difundido por la familia daria a conocer el fallecimiento de la escritora quien a traves de su obra "Ojos Azules" publicada en 1970, Sula  en 1973, La Cancion de Salomon en 1977 , La Isla de los Caballeros en 1981, Beloved en 1987,  Jazz en 1992, y La Noche de los Ninos en 2015, mostrara en toda su crudeza la historia de esclavitud, racismo en que se habia levantado Estados Unidos, 

Chloe Ardelia Wofford nombre con que fue bautizada la autora, nacio en Lorain Ohio lugar que seria escenario de algunas de sus novelas, el 18 de febrero de 1931 realizo estudios de literatura inglesa en Howard  y Cornell para posteriormente trabajar como editora en la Casa Editorial Random House y fungir como academica en Princeton y la State University en Nueva York

Lenguaje, memoria, el rescate de las mujeres que nunca han sido escuchadas, es lo que Toni Morrison comparte en su literatura, en una mezcla de arte y politica que no podrian comprenderse el uno sin el otro, es justo ese narrar la historia de las mujeres afroamericanas en tiempos de esclavitud lo que la llevo a escribir una de sus mas grandes obras, Beloved, basada a partir de la vida de Margaret Garner quien fue esclava afroamericana fugitiva y al verse al punto ser capturada da muerte a una de sus hijas, liberandola de la esclavitud, asi esta obra dedicada a los mas de sesenta millones de victimas de esclavitud en suelo norteamericano, siendo su mayor objetivo y el que le llevara toda su vida el revelar a traves de la narrativa como el lenguaje e historia le han sido arrebatados a la comunidad afroamericana Toni Morrison se erige no solo como la autora que denuncio la injusticia social, el racismo, la discriminacion en Estados Unidos, sino tambien como quien diera a los olvidados, principalmente a las olvidadas e hiciera una profunda critica a la blanquitud, en una suerte de escritura de los condenados que permanecera siempre entre nosotros.

7/27/2019

Exvotos contra la violencia de género: “gracias a … no acabó en feminicidio”


Daniela Villegas

Quiero dedicar ésta columna a Danahe Díaz Quiróz –Bloody-, vocalista de la banda de punk mexicana Asociales quien el pasado 14 de julio fue víctima potencial de feminicidio a manos de su ex pareja y guitarrista de la misma banda Víctor Olaguibel –Kolmo, quien intentó asesinarla por medio de golpes y puñaladas. Existe una denuncia en contra del agresor, quien se encuentra prófugo. Conocí a Danahe durante una entrevista que realicé años atrás sobre mujeres en el punk en México y su entusiasmo e ímpetu por la vida me contagiaron. Hoy envío todo mi cariño y apoyo a una guerrera sobreviviente ¡Fuerza! ¡No estás sola!


Exvotos contra la violencia de género: “gracias a … no acabó en feminicidio”, leo en la convocatoria lanzada por SorFeminisma, radio feminista de la Universidad del Claustro de Sor Juana en la Ciudad de México. El taller invita a mujeres a participar en la representación pictórica y narrativa de diversos tipos de acoso y violencias vividas con el propósito de “evidenciar que los acosos ´cotidianos´ potencialmente son el origen de un feminicidio”.

La palabra exvoto proviene del latín ex y votum, que significa “promesa de” y se refiere al objeto, generalmente pequeñas piezas pictóricas, denominadas retablitos, que un creyente hombre o mujer expone en un lugar sagrado para agradecer “milagros” que recibió de una o varias divinidades. En México la tradición de los exvotos data de la época colonial y como señalan María Rodríguez Shadow y Lilia Campos en su texto Las mujeres y la violencia en los exvotos pintados: una perspectiva de género, desde esa etapa histórica “los personajes que ocupaban el lugar central eran hombres (…) y “sólo la tercera parte de los exvotos expuestos son mandados a hacer por mujeres”.

Sería hasta principios del siglo XX cuando empezarían a aparecer mujeres como protagonistas de éstas pinturas votivas, solicitando ayuda celestial para curar padecimientos, sobrevivir a accidentes e igualmente salir bien libradas de agresiones masculinas tales como violaciones sexuales, actos intimidatorios, y potenciales feminicidios. Esto se ve reflejado en ejemplos tales como los citados por María Florencia Alcaraz en su texto Mucho antes de Ni Una Menos y Me Too: retablitos mexicanos que cuentan violencias y abusos sexuales:

En un retablo está dibujada una mujer joven desnuda tomando un baño bajo la regadera. Al lado a través de una ventana pequeña se avista la cabeza de un hombre espiando mirándolo de manera lasciva. El texto que le acompaña es el siguiente:

Le doy las gracias a la Virgen de Guadalupe que por fin me hizo el milagro de quitarle lo mirón a mi vecino que siempre me espiaba cuando me bañaba. Señorita Angélica Moreno. México D.F. 1971

En otra de las escenas el dibujo muestra una mujer desnuda sobre el piso siendo víctima de una violación sexual a manos de dos hombres. Uno de ellos con un cuchillo en mano. El texto a continuación:

Le agradezco a la Virgen de San Juan de haber salido con vida y que no me haya embarazado después que me asaltaron y violaron unos maleantes. Sofía García Méndez. México D.F. 1975

Los anteriores exvotos dan muestra clara que pese a que Patricia Arias en su texto Palabras, Imágenes y Silencios: el exvoto femenino publicado en 2000 mencionara que “… ha desaparecido de la expresión votiva la violencia intrafamiliar (…) en contraste con la década de 1930 y hasta 1960”, estas narraciones continuaron siendo representadas en la década de 1970 y hoy en día con la invitación de Sorfeminisma a participar de la creación de exvotos para evidenciar potenciales feminicidios. 

En un México con sus miles de casos de violencias hacia las mujeres ya sea denunciados legalmente, en las calles o silenciados, con sus nueve de cada diez feminicidios al día, con sus potenciales víctimas a formar parte de ésta ignominia cifra, con su impunidad, con una falta de voluntad política para resolver estos casos, convocatorias como la de Sorfeminisma a participar en un espacio de expresión, liberación, sanación de violencias de género es fundamental.

Me gustaría mucho ver el resultado de ésta convocatoria a realizar exvotos, si fuera posible en una exhibición para poder conocer las continuidades y las disrupciones en las narraciones y representaciones visuales de las violencias, así como explorar éstas luchas de todas las mujeres a seguir vivas. El que el agradecimiento por seguir vivas se materialice en una denuncia no sólo legal sino una en la que todos y todas nos sumemos en contra de la violencia hacia las mujeres y todas las corporalidades no normativas.

Ahora ¿A quién habría qué encomendarse? ¿A la Virgen de las Barricadas? ¿A la Virgen de los Deseos del colectivo boliviano Mujeres Creando? ¿A la Virgen del Pañuelo Verde pro aborto? ¿A Sarah Connor de Terminator? ¿A Lisbeth Salander de la Chica con el Dragón Tatuado? ¿A todas nuestras actuales y pasadas compañeras que luchan paso a paso juntas por la vida? ¿A nuestras ancestras que viven en nosotras con su fuerza, en nuestra memoria y en cada acto que llevamos a cabo? Yo diría que a todas ésas y muchas más, pero sobre todo a nuestra fuerza interna que nos empuja a seguir vivas día a día. 

11/24/2018

Luchan para que feminicidios sean emergencia nacional


Los esfuerzos para lograr justicia hacia las víctimas y sus familiares incluyen sensibilizar al Congreso mexicano de declarar la emergencia y alzar la voz contra la violencia extrema 




Al escribir éstas líneas, alumnas de El Colegio de México (COLMEX) denuncian acoso sexual por parte de estudiantes y trabajadores de la institución; niñas y adolescentes viven violencia sexual y embarazo infantil; defensoras de derechos humanos y periodistas son silenciadas; la criminalización del aborto continúa; mujeres trans son asesinadas y el cuerpo de una joven de 14 años es encontrado dentro de una maleta en Tlatelolco en la Ciudad de México, sumándose a los siete feminicidios diarios ocurridos en el país, según Naciones Unidas.
Es así como viven las niñas y mujeres mexicanas, inmersas en una guerra donde la casa y la calle son trampas mortales. En un país sumido en una grave situación de violencia y atropello a derechos humanos, en donde nosotras nos encontramos en mayor vulnerabilidad especialmente cuando el Estado protege impunemente a parejas maltratadoras, familiares violentos y crimen organizado.
›La fecha que fue institucionalizada por Naciones Unidas, en 1981, para recordar el asesinato de las hermanas Mirabal a manos de la dictadura trujillista en República Dominicana, nos recuerda que las conmemoraciones son un modo de sanar, de construir memoria, pero no una cura. La cura es la justicia.

Nombrar lo innombrable

“¡Justicia, justicia, justicia!, ¡Ni muerte, ni homicidio, fue feminicidio!, ¡Ni una más, ni una más ni una asesinada más!”, claman familiares de víctimas de feminicidio, activistas, feministas a su paso por Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y hasta llegar al Zócalo capitalino. Madres, padres, hermanas, hermanos, primas, tías visten playeras con las fotografías y nombres de sus hijas, hermanas, primas, sobrinas. Decenas de los miles de nombres y rostros de niñas y mujeres víctimas de feminicidio en el país desfilan ante mis ojos.
24Fem2Madres toman el megáfono narrando con voz firme y desgarradora la vida de sus hijas, sus nombres, sus edades, sus sueños y el cómo, dónde y muchas veces por quién(es) les fueron arrebatados. En sus voces sus hijas dejan de ser sólo cifras, dejan de ser tan sólo una estadística y se les es devuelta su condición de humanas.
Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer las calles se inundan de nuevo con el fin de visibilizar, denunciar y dignificar la vida de las víctimas. Marchas en distintas entidades del país, mesas de reflexión en torno a la violencia contra las mujeres, rodadas en bicicleta en la periferia de la Ciudad de México, talleres de autodefensa, son algunas de las actividades en las que se busca concientizar, visibilizar, exigir justicia por las víctimas de feminicidio.
La fecha que fue institucionalizada por Naciones Unidas en 1981 para conmemorar el asesinato de las hermanas Mirabal a manos de la dictadura trujillista en República Dominicana, nos recuerda que las conmemoraciones son un modo de sanar, de construir memoria, pero no una cura. La cura es la justicia, el conocer la verdad, el castigo a los agresores, la restitución de la dignidad y la humanidad de las niñas y mujeres víctimas de feminicidio.
El clamor de justicia para las víctimas de feminicidio es uno que conocimos por primera vez en vísperas de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Era el año de 1993 cuando se dieron a conocer los primeros casos de violencia extrema contra mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua. En ése entonces el concepto de feminicidio no se utilizaba sino hasta 1998 cuando se hizo necesaria la demanda de una definición política que nombrara la especificidad de los asesinatos de mujeres en la frontera.
Para ése momento la académica de El Colegio de la Frontera Norte, Julia Monárrez lo empezaría a utilizar en Juárez tras retomarlo de la antropóloga Marcela Lagarde, quien a su vez introdujera el término al ámbito académico y político tras traducirlo del inglés femicide elaborado por las antropólogas estadounidenses Diane Russell, Jill Radford y Jane Caputi. Russell acuñó el término femicide en 1976 para el Tribunal Internacional de Delitos contra la Mujer, mientras que Radford y Caputi lo conceptualizaron más específicamente en 1992 como “el asesinato misógino de mujeres por hombres”.
De ésta manera el concepto de feminicidio reivindica el poder de nombrar la violencia contra las mujeres y el sistema de dominación patriarcal que permite éstas violencias. El feminicidio resulta ser el extremo de un continuo de violencias que abarcan hostigamiento sexual, abuso sexual infantil, violación, tortura, mutilación, esclavitud sexual, heterosexualidad forzada, maternidad y/o esterilización forzada.
El concepto que ha venido a formar parte de nuestro vocabulario nombra un fenómeno de extrema violencia hacia las mujeres, que es tan antiguo como el sistema patriarcal. La cacería de brujas en la Europa de los siglos XVI y XVII; el lesbicidio; el infanticidio femenino son una muestra de que el feminicidio se adecúa a los distintos momentos y contextos de las historias patriarcales. Todos ellos como forma de control social de los cuerpos de las mujeres y de aquellos cuerpos e identidades que salen fuera de la norma de lo masculino y la heterosexualidad obligatoria.
Los crímenes contra las mujeres de la frontera fueron inicialmente vinculados con el rampante neoliberalismo y la industria de la maquila. Como menciona Julia Monárrez en su libro Trama de una injusticia. Feminicidio sexual sistémico en Ciudad Juárez (2009) “se relaciona a la economía trasnacional con el feminicidio de mujeres locales en Ciudad Juárez”.
Ésta vinculación surgió por el hecho de que en la década de 1990s la fuerza laboral predominante en las maquiladoras en Juárez eran mujeres jóvenes de clase trabajadora y varias de las víctimas de feminicidio trabajaban en ésas industrias. Melissa Wright académica estadounidense ha explorado las íntimas conexiones entre los feminicidios de aquellos años en Juárez con la representación generalizada de las trabajadoras de la maquila como mercancías en la fabricación de objetos desechables en la industria global.
Charles Bowden en su libro foto ensayo Juarez: The Laboratory of Our Future (1998) ya nombraría a Juárez ciudad laboratorio, donde pareciese que muchas de las cosas suceden primero y después se van expandiendo al resto del país. Juárez fue de las primeras ciudades en que se instalaron las maquiladoras y donde la discusión de los feminicidios inició. ¿Acaso sería ésta llamada ciudad laboratorio donde se predeciría el futuro de la violencia a las mujeres en el país?
A 25 años de que iniciarán en términos oficiales la ola de feminicidios en Ciudad Juárez, el asesinato de mujeres y niñas continúa, contabilizándose de 1993 a 2016 alrededor de 1,666 víctimas de feminicidio en la ciudad fronteriza. Sin embargo, el fenómeno no se ha quedado ahí, más bien se ha extendido como en una suerte de metástasis a todo lo largo y ancho del país.
A tal grado que el 9 de octubre de 2018 el Senado de la República emitió un boletín oficial titulado “Emergencia Nacional ante el incremento de feminicidios en México” en donde se detallaba la denuncia del senador José Narro Céspedes de Morena ante el alza de feminicidios en Estado de México, Chihuahua, Ciudad de México y Nuevo León y conminó a que el Senado establezca medidas de Emergencia Nacional en conjunto con los gobiernos federales para atacar el feminicidio. Un mes después el feminicidio tocó de lleno la Cámara de Diputados, al enterarse en plena sesión la diputada Carmen Medel de Morena del asesinato de su hija de 22 años Valeria Cruz Medel.
24Fem1La Emergencia Nacional ante los feminicidios no es un llamado nuevo es uno que desde hace varios años vienen haciendo las y los familiares de víctimas, con el acompañamiento de activistas de derechos humanos. El pasado 8 marzo de 2018 durante el Foro Violencia contra la Mujer en el Senado de la República, familiares de víctimas exigieron declarar al Feminicidio como Emergencia Nacional, a activar la Alerta de Género en todo el país y acabar con la impunidad que protege a los agresores y re victimiza a las mujeres.
ONU Mujeres ya ha señalado que entre 2007 y 2012 hubo un repunte de 138% de los feminicidios en el país y en el primer semestre de 2018 según cifras oficiales se registraron 402 feminicidios en México. Siguiendo datos de Naciones Unidas lideran el número de feminicidios las entidades del Estado de México, Veracruz, Nuevo León y Chihuahua. Mientras que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio contabiliza que entre 2014 y 2017, 8 mil 904 mujeres fueron asesinadas en México y de ése número tan sólo el 30% de los casos fue investigado bajo protocolos de feminicidio.
La tipificación de feminicidio que fue aprobada oficialmente en el país en el Diario Oficial de la Federación el 14 de junio de 2012 en el artículo 325 del Código Penal Federal, continúa teniendo inconsistencias y falta de certeza. Han sido 19 entidades federativas las que han incorporado en sus códigos penales el delito hasta la fecha. Siendo los estados que la tipifican los siguientes: Campeche, Chiapas, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas. Mientras que los 13 estados que se encuentran pendientes de tipificar son Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Tlaxcala y Yucatán.
Los 13 estados que no han tipificado el feminicidio incorporan tipos penales subjetivos o adicionales a los que establece la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), hecho que invisibiliza en los códigos penales el feminicidio. El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ya ha señalado que para que un crimen sea considerado feminicidio debe comprobarse la privación de la vida, que la víctima es una mujer y que el móvil es una razón de género. Es por ello que el OCNF recomienda en su más reciente “Informe implementación del Tipo Penal de Feminicidio en México: desafíos para acreditar las razones de género 2014-2017” la homologación del tipo penal de feminicidio en todas las entidades del país sin elementos subjetivos de difícil comprobación y comprensión para las y los operadores de justicia.
Ésta serie de normativas implementadas en la lucha contra el feminicidio por el Estado mexicano han sido puestas en marcha tras la exigencia de organismos nacionales e internacionales de poner un cese a la brutal violencia experimentada por las mujeres en territorio nacional. Inició con la promulgación en 2007 de la “Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia” en dónde se definió en su artículo 21 por primera vez a la violencia feminicida como “la forma extrema de violencia contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos públicos y privados, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y pueden culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres”. A la cual se sumó la Alerta de Violencia de Género (AVGM) como el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para erradicar la violencia feminicida en determinado territorio del país.
Una Alerta de Violencia de Género que no ha detenido el incremento de feminicidios al no extenderse la alerta a todo el país ni llevarse a cabo profesionalmente.  El 6 de marzo de 2018 Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ya señalaría que “la Alerta de Género es una herramienta valiosa, desde luego no es lo único, no va a solucionar el problema por sí misma. Se requiere voluntad política y se requiere capacitación de quiénes están en las fiscalías para que la persecución de los delitos que se cometen contra las mujeres sean con perspectiva de género”.
Ha sido justo la falta de compromiso y voluntad política con la que familiares de víctimas de feminicidio se enfrentan desde el momento de interponer la denuncia de desaparición de sus hijas y tener que escuchar discursos tales como “se fue con el novio, al rato regresa” en que se trivializa la ausencia de las mujeres, pasando por tener que lidiar con autoridades policiales y judiciales nulamente entrenadas en derechos de la mujer, falta de un seguimiento profesional de los casos de feminicidio y la re victimización de sus familiares asesinadas, cuando se desplaza la responsabilidad del feminicida a la víctima enjuiciada bajo normas patriarcales que juzgan su manera de vestir, si salía por las noches o venía de ´familias desintegradas´, finalmente culpándola de su propia muerte.
La incapacidad y negligencia del Estado para dar protección a las mujeres y la manera en que se termina defendiendo bajo leyes patriarcales a los agresores y feminicidas termina reduciendo su responsabilidad. Es así como Marcela Lagarde señala que “el feminicidio es un crimen de Estado”, en que se niega la dignidad de las mujeres asesinadas y se pone a las demás mujeres en riesgo.
Un caso ejemplar en que el Estado es omiso, es en los feminicidios del Estado de México, donde el asesinato impune de mujeres ha ido al alza desde que el presidente Enrique Peña Nieto gobernara la entidad. Humberto Padgett hace un minucioso análisis de los feminicidios durante aquella                                      administración en conjunto con numerosos testimonios de familiares de víctimas de feminicidio en su libro “Las Muertas del Estado”, evidenciando que el número de feminicidios en la demarcación mexiquense ha llegado a superar por mucho a Ciudad Juárez.
De 2011 a 2017 se cometieron 1625 homicidios de mujeres en el Estado de México, de los cuáles se tipificaron como feminicidios 369 casos, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) de la Secretaría de Gobernación, con base en los datos proporcionados por las procuradurías y fiscalías estatales. Lo cual ha situado al Estado de México como el primer lugar en número de feminicidios en el país.
Desde que fuera implementada la Alerta de Género en 2015 en 11 municipios del Estado de México persisten los feminicidios en donde se ha activado: Cuautitlán Izcalli, Chalco, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco.
La rabia, la indignación llevó el 24 de septiembre del presente año a colectivos de familiares de víctimas de feminicidio y activistas a cerrar simbólicamente el Centro de Justicia para las Mujeres de Ecatepec para exigir una segunda Alerta de Género en el municipio por la desaparición y feminicidio de niñas, adolescentes y mujeres. Ha quedado claro que la extensa desaparición de mujeres y el feminicidio van de la mano.
Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas entre abril y diciembre de 2017, el Estado de México se situó como la entidad con mayor número de niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas en el país contando con un total de 1, 790, siendo que el 59% de las mujeres tenían entre 15 y 17 años al momento de la desaparición. Mientras que un diagnóstico de la organización civil Idheas se destaca que, en los últimos tres años, las desapariciones de mujeres aumentaron hasta en un 227% en Ecatepec, Toluca, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán y Cuautitlán Izcalli.
De entre todos los municipios mexiquenses, Ecatepec se ha posicionado como el que vive una mayor violencia traducida en el aumento de desapariciones y feminicidios de niñas y mujeres. En octubre de 2018 con la detención de Juan Carlos ´N´ y Patricia Martinez feminicidas confesos de entre 10 y 20 mujeres y quiénes fueron nombrados en la prensa como los “Monstruos de Ecatepec” más concretamente al componente masculino de la pareja, pareciese se quisiera apuntar a la existencia del asesino serial en solitario y no a la violencia estructural y sistémica del municipio y consecuente indagación de todas las líneas de investigación de las desapariciones que arrojaría la posibilidad de una amplia red de trata de personas.
No es un mero acto fortuito el que el Estado permita la creación de monstruos en la línea de los psicópatas asesinos en serie al afincarle a un solo personaje todas las responsabilidades de asesinatos de mujeres y así dar carpetazo a sinnúmero de casos de feminicidio sin resolver. Es una estrategia en que el Estado, aunque de forma en cierto modo encubierta alimenta la negligencia de las autoridades judiciales y coloca el feminicidio como producto de una mente desviada inexplicable y no como lo que es, el extremo del terrorismo de la violencia patriarcal. De ésta forma el Estado al respaldar a los feminicidas hace cumplir la máxima regla que es la del mantenimiento de la dominación patriarcal a través del control social de los cuerpos de las mujeres. De ésta manera por acción directa u omisión el Estado se descubre como cómplice en los feminicidios.
Uno de los más recientes casos de feminicidio en la Ciudad de México ha vuelto a poner el foco de atención en la capital del país, donde las autoridades reconocieron como feminicidios 292 casos en 2017 y donde ése mismo año se solicitó a la Secretaría de Gobernación SEGOB se instaure la Alerta de Género. Sin embargo, no se ha puesto en ejecución la AVG debido a dilaciones de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y el gobierno de la Ciudad de México. Ha sido el pasado 16 de noviembre de 2018 cuando el gobierno de la CDMX entregó a la Conavim el informe final en torno a la solicitud de alerta de género.
Tan sólo a tres días de que fuera entregado el citado informe el cuerpo de Ingrid Alison de 14 años fue hallado dentro de una maleta en Tlatelolco. Tras encontrarse el cuerpo el 13 de noviembre en la alcaldía de Cuauhtémoc una serie de indagaciones se encuentran en proceso. Hasta el momento algunos medios de comunicación han re victimizado a la joven con titulares tales como “Así se mostraba en las redes la joven hallada muerta en maleta” y “Ligan con dealers a niña enmaletada”. Estos titulares no hacen más que juzgar a la víctima, quitar la responsabilidad a quienes hayan sido agresores, degradar el sufrimiento de las víctimas y culparla de su propia muerte.
Éste 25 de noviembre dan inicio oficialmente los 16 días de activismo para contrarrestar la violencia hacia las mujeres finalizando el 10 de diciembre Día de los Derechos Humanos. Sin embargo, las demandas de justicia por una vida sin violencia para las mujeres no cesan al cierre de éstas fechas. La lucha para conseguir justicia para las víctimas y sus familiares continúa al posicionar al feminicidio como emergencia nacional y alzar la voz contra la violencia extrema hacia las mujeres como un acto de resistencia, porque el miedo debe cambiar de lado.
*Doctorante en Género y Estudios Culturales Universidad de Sydney

5/19/2018

¿Y los protocolos para qué? la UNAM continúa encubriendo prácticas machistas


Daniela Villegas

“¡Alerta, alerta, alerta al que camina la lucha feminista por América Latina! ¡Alerta, alerta, alerta feminista, ese macho en la academia abusa de tus amigas! ¡Macho marxista te tenemos en la lista!”, entonan una decena de mujeres encapuchadas de tonos morado, negro y rosa a su paso por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.

¿Quiénes son?, pregunta una chica que las observa con detenimiento y en respuesta obtiene de un alumno “Son las feminazis”. Feminazis, término que aquellos, sí principalmente hombres, usan para denostar a las mujeres que alzan la voz, denuncian y no se quedan calladas. El feminismo no mata, el feminismo celebra la vida, muy al contrario del machismo que en México tiene como resultado siete víctimas de feminicidio al día, según Naciones Unidas.

Es el mediodía del lunes 14 de mayo y los pasillos de la Facultad de Filosofía se inundan de consignas feministas y de carteles con la imagen de Jaime Ortega Reina profesor de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana UAM, con la leyenda SE BUSCA, ABUSADOR DE ALUMNAS Y MACHO DE IZQUIERDA.

El profesor habría de participar como parte de la mesa Mariátegui hoy, dentro del coloquio El Mundo Mariátegui: Mariátegui en el Mundo entre las 11 am y 1 pm, sin embargo, no se presentó. Ni a ése evento académico ni a otro realizado en la Facultad de Ciencias Políticas el mismo lunes 14 por la tarde. El factor sorpresa se frustró más no la fuerza de la denuncia. Ésta se hizo más fuerte y evidenció ante la ausencia imprevista o quizá prevenida del académico denunciado por acoso, abuso de poder y plagio, el solapamiento de quiénes encubren éstas prácticas deleznables y la cobardía del denunciado. 

Pese a que no se encontraba físicamente Ortega Reina, alumnas, exalumnas del profesor, junto con demás compañeras que se unieron en sororidad, irrumpieron en el coloquio y leyeron la denuncia y pliego petitorio en la que señalaban que a partir de “múltiples testimonios de compañeras que han elegido romper el silencio, (se sabe) que abusa de su posición como profesor para acomodar piezas a su favor, violentando a sus compañeras sentimentales, confrontando a mujeres que han sido sus alumnas, y apoyando plagios académicos de otras profesoras para tener ´status académico´ y generando redes de complicidad manipulando la información. Ha mantenido relaciones sentimentales con tres estudiantes de licenciatura, de la generación 2008, 2011 y la última de la generación 2013 de Estudios Latinoamericanos”. De igual manera evidenciaban que “pese a las transformaciones que ha habido en los últimos años y a pesar del impulso de un Protocolo de Seguridad, no se ha logrado erradicar la violencia de género, abordarla y entenderla como un fenómeno estructural, que no solamente se soluciona con pobres e ineficientes protocolos”.

Ésta certera señalización hace eco de la tan anunciada con bombo y platillo firma de un acuerdo entre la UNAM y Naciones Unidas en su campaña HeforShe para detener el acoso sexual perpetrada por académicos y estudiantes el 29 de agosto de 2016. De igual manera el último Informe sobre la implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM, el cual inició el 20 de agosto de 2016, pero que ha visto pobres resultados en cuanto al castigo a responsables de violencia y acoso. Aparentemente hay convenios, pero en los hechos no se evidencia que se estén tomando cartas en el asunto. 

Al escribir éstas líneas me entero que la UNAM de haber decidido despedir a uno de sus empleados por agresiones físicas cometidas contra Judith Flores trabajadora sincalizada de la institución el pasado 20 de febrero, ha revocado la decisión y preferido tan sólo suspender al agresor por ocho días. 

¿Cuál es el propósito de estos convenios y protocolos contra la violencia dentro de la institución universitaria, si se prefiere considerar la trayectoria laboral del o los agresores, por encima de la dignidad, seguridad de las profesoras, trabajadoras, alumnas, exalumnas? ¿Acaso no es una burla flagrante hacia las víctimas la careta de institución a favor de las mujeres cuando la realidad es que las mujeres son lo último que les preocupa al encubrir y premiar a los agresores?

Lo que sí ha generado éste tipo de prácticas es que las mujeres no sólo visibilicen a los agresores, que es lo mínimo que se puede hacer, ante tanta impunidad, sino que también creen redes de sororidad al realizar las denuncias públicas y advertir a las alumnas de nuevas generaciones con qué clase de depredadores se enfrentan.

Una cosa es cierta, tal y como mencionaban las denunciantes de Ortega Reina: “Si abusas de tus alumnas yo te voy a denunciar. Ch$%$%& que tú hagas ya no me voy a callar”.

-------

Ciudad Universitaria, CDMX a 14 de mayo del 2018.
A todos y todas las asistentes de este coloquio: 

Paramos este evento para hacer una denuncia pública contra un profesor que más de una vez ha sido señalado de acoso y abuso de poder. Lo hacemos nosotras porque las autoridades han demostrado profunda incompetencia para proteger a las víctimas de acoso sexual. Debido al encubrimiento y los pactos patriarcales academicistas, las denuncias no han sido efectivas. Es por eso que señalamos a Jaime Ortega Reyna, profesor de la UNAM, UAM y miembro del programa “Tiempos equívocos” y del comité de redacción de la revista MEMORIA, por violencia, acoso, abuso de poder y difamación hacía más de cinco estudiantes de esta institución. Hoy sabemos, gracias a múltiples testimonios de compañeras que han elegido romper el silencio, que abusa de su posición como profesor para acomodar piezas a su favor, violentando a sus compañeras sentimentales, confrontando a mujeres que han sido sus alumnas, y apoyando plagios académicos de otras profesoras para tener “status académico” y generando redes de complicidad manipulando la información. 

Ha mantenido relaciones sentimentales con tres estudiantes de licenciatura, de la generación 2008, 2011 y la última de la generación 2013 de Estudios Latinoamericanos. Es evidente que busca relacionarse con mujeres cada vez más jóvenes por sus múltiples inseguridades y por la necesidad de reafirmarse, manipular y controlar. Busca hacerlo en las nuevas generaciones, abusando de su posición como profesor que le da poder y acceso a la información de las alumnas. Ha sido señalado por más de tres estudiantes del posgrado de Estudios Latinoamericanos de acoso, violencia, homofobia y manipulación. Y por agresión, violencia verbal y difamación a las pocas profesoras que visibilizan su misoginia. Este comunicado también es una forma de advertir a las chicas de las nuevas generaciones de la clase de profesor que es Ortega Reyna. Estamos hartas de su machismo-leninismo disfrazado y de que utilice el “discurso crítico” para justificar su acoso sexual a estudiantes. 

Denunciamos el encubrimiento entre profesores y la cultura naturalizada del machismo, abuso de poder y relaciones jerárquicas existentes en la universidad. En el caso de Jaime Ortega es sabido que mantiene amistad con varios administrativos de la institución, lo que lo favorece para seguir teniendo reconocimiento en la Universidad; en este lugar de privilegios y pactos patriarcales donde no caben las críticas ni las sanciones. En este modo priísta de operar, importa más la historia de viejas amistades y grandes reputaciones, que las denuncias y los abusos. En la UNAM, pese a las transformaciones que ha habido en los últimos años y a pesar del impulso de un Protocolo de Seguridad, no se ha logrado erradicar la violencia de género, abordarla y entenderla como un fenómeno estructural, que no solamente se soluciona con pobres e ineficientes protocolos. Es necesario corregir la necesidad de la formación de los integrantes de nuestra comunidad, implementar medidas de prevención, fortalecer los mecanismos que hemos encontrado para resolver y sancionar las situaciones de violencia de género. Falta la seria formación de las autoridades para hacerse cargo de estas situaciones, ya que existe una incapacidad y un letargo a nivel institucional para poder responder de forma satisfactoria a las demandas específicas de acoso sexual por parte de los profesores, generándose conflictos de intereses.

Ni la legislación universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) o la de alguna otra institución de educación superior del país pública o privada contempla en sus reglamentos este tipo de relaciones de poder y verticales entre alumnas y profesores, normalizan la situación en las que la gran mayoría de las veces los docentes abusan de su posición para amedrentar, amenazar, violentar, y hostigar a alumnas cuando han terminado una relación de noviazgo.

Es así que queremos exigimos buscar otras formas y ámbitos a partir de los cuales es necesario accionar para hacer frente a las lógicas heteropatriarcales y erradicar la educación sexista así como la despatriarcalización de las Universidades:

Educación No Sexista

● Se exige la revisión y renovación curricular de las disciplinas que se enseñan en la Facultad con perspectivas de género a fin de identificar las formas en que se reproduce el androcentrismo en la producción del conocimiento. Es necesario realizar una revisión con enfoque de género tanto de las propuestas curriculares explícitas, como del currículum oculto que operan en nuestras clases. Desde las epistemologías y pedagogías feministas se ha demostrado ampliamente el rol que cumple la educación en la reproducción y mantención de un orden tradicional heteropatriarcal de género. 

● Incorporar realmente enfoques de género de manera transversal en las ciencias sociales. Y crear más de cursos y seminarios transversales interdisciplinarios de perspectivas feministas que aborden temas relativos a las múltiples violencias y desigualdades de género que se experimentan en nuestra sociedad y que son esenciales para la formación de cualquier profesional de las ciencias sociales. 

● Desarrollar instancias de capacitación o talleres para el cuerpo docente y funcionarios/as de la Facultad para prevenir la reproducción de discursos y prácticas sexistas en las acciones docentes y las relaciones laborales e interpersonales. Consideramos de especial relevancia este punto ya que el sexismo, la heteronormatividad y el androcentrismo se reproducen de manera cotidiana en los currículos ocultos, los chistes y comentarios sexistas en clases y en reuniones de trabajo, en la desvalorización de investigaciones de académicas y la subordinación de saberes con enfoques de género y feministas, entre otros. 

● Implementar prácticas de prevención de discriminación, acoso y abuso sexual en la Universidad que vayan más allá de enfoques punitivos y apunten a promover las transformaciones sociales necesarias para que los discursos y prácticas sexistas dejen de ser cotidianas, a partir de una lógica preventiva. Así como establecer procedimientos claros, con debidos procesos y de acompañamiento a posibles víctimas de diferentes violencias sexistas y abuso de poder. 

Despatriarcalización de la Universidad 

● En primera instancia creemos necesaria la realización de nuevos Diagnósticos con perspectiva de género que den cuenta de la realidad de las desigualdades en la Universidad Autónoma de México. 

●Sobre las relaciones de poder en la Universidad: debemos llevar a cabo un análisis de la distribución por género en cargos de poder y procesos de toma de decisión, desigualdad salarial por género, dirección de proyectos, además de prácticas de desvalorización del trabajo académico de mujeres y de investigaciones con enfoque de género/feminista. 

● Es urgente la revisión de protocolos de acoso y abuso sexual. Esto con el propósito de construir estrategias de acción que estén contextualizadas a las realidades locales de cada Facultad y a sus respectivas comunidades universitarias. 

● Desarrollar talleres de prevención de violencia de género y sexual en la comunidad universitaria: de abusos sexuales entre estudiantes, de acoso de profesores/as a estudiantes, de acoso a funcionarias/as, prevención de discriminación a personas LGBTI, etc. Así como conformar redes de apoyo para acompañamiento y reparación de daño: atención psicológica, asistencia social y asesoría legal con enfoque feminista, entre otras. 


¡Alto al acoso sexual, violencia y abusos de poder de Jaime Ortega Reyna!
¡Alto al acoso de profesores hacia las alumnas!
¡Alto al abuso de poder y el encubrimiento por pactos patriarcales!

ATENTAMENTE
Estudiantes de la Universidad Autónoma de México (UNAM) Y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)

5/12/2018

Narrando la ignominia: el feminicidio en México

Daniela Villegas

Guerrera, Frida. 
#NIUNAMÁS El feminicidio en México: tema urgente en la Agenda Nacional. 
Ciudad de México: Aguilar, 2018.

¿De qué manera narrar el riesgo de ser mujer en México? 

¿Lo mortal que entraña la calle, el transporte, la casa, para bebés, niñas, jóvenes y mujeres adultas en la actualidad? 

¿Los sueños truncados, las vidas destrozadas de las víctimas de feminicidio y sus familiares? 

Frida Guerrera lo logra al dar rostro, nombre, edad, a aquellas a las que el Estado tan sólo ha convertido en meras cifras, parte de los 7 feminicidios diarios que ocurren en el país según la oficina de ONU Mujeres. 

La periodista y activista Verónica Villalvazo, mejor conocida como Frida Guerrera ofrece en su libro #NIUNAMÁS El feminicidio en México: tema urgente en la Agenda Nacional, un puntual y comprometido seguimiento y acompañamiento de los feminicidios en México, partiendo del 2016, año en que creó su blog, hasta la fecha. 

En los testimonios recopilados a partir de las narraciones de los familiares de las víctimas, conocemos entre muchas otras a Silvana; Lupita; Miriam; Ana Patricia; Nancy; Xóchitl; Leticia; Nadia; Selene; Joselyn; Karina; Francia Ruth, sus gustos, sus deseos por la vida, sus miedos, y a sus verdugos.

Una ola de indignación, impotencia, horror me invade al ver desfilar ante mi tanta vida coartada, pero también algo más, que han señalado en innumerables ocasiones los familiares de las víctimas ante la indiferencia ciudadana: “En un futuro pueden ser ustedes”. 

Es entonces que la denuncia se convierte en una alerta ante la ineptitud judicial, el encubrimiento a los perpetradores de los crímenes, la normalización de los feminicidios en un país bañado por la violencia generalizada, y el estado de vulnerabilidad que condena a mujeres y corporalidades feminizadas. 

#NIUNAMÁS es el grito desesperado de madres, padres, hermanas, hermanos, hijas, hijos por expresar su dolor, comprender lo innombrable, una catarsis plasmada en palabras en un país donde a las víctimas de feminicidio se les culpabiliza y niega justicia, porque todo indica como señalara la familiar de una de las víctimas: “La justicia en México mata cualquier esperanza de justicia”. 

La lacerante impunidad no impide que Frida Guerrera documente, denuncie, de acompañamiento y evidencie el mínimo o nulo compromiso de las autoridades a resolver los crímenes, como sucediera en el caso de la niña de las calcetitas rojas quien no sólo fuera víctima de feminicidio sino también del abandono de su memoria, la cual fue rescatada por Frida, al descubrir tras insistentes indagatorias su identidad como Lupita una pequeña nacida en enero de 2013 y asesinada en marzo 2017 en Nezahualcóyotl, Estado de México.

En éstas páginas se da voz y rostro a todas las víctimas, se denuncia y se dan las herramientas para denunciar, para acompañar, para escuchar, para estar alerta, pero sobre todo se defiende y construye memoria de las miles de víctimas para que se sepa su historia, y no se olvide en la vorágine numérica deshumanizadora. #FeminicidioEmergenciaNacional

4/22/2017

NO MÁS AMENAZAS A PERIODISTAS Respaldo a la compañera Frida Guerrera #FeminicidioEmergenciaNacional


Daniela Villegas

¿Cuáles son sus fuentes para armar las bases de datos de feminicidios? ¿Cómo los contabilizan?  preguntaba a una compañera que trabaja en la construcción de bases de datos sobre feminicidios en la frontera norte mexicana. A lo que ella respondía que se seguían los conteos de los medios de comunicación, pero sobre todo de los medios locales y los blogs, ya que las descripciones y cifras "oficiales" de las instituciones gubernamentales no son veraces ni puntuales.

Blogs como el de la periodista y activista Verónica Villalvazo, mejor conocida como Frida Guerrera, resultan fundamentales a la hora de hacer un seguimiento de los feminicidios no sólo por la contabilización puntual que hace de ellos desde el 2016 en su blog y en su cuenta de Twitter @Fridaguerrera, sino también porque da voz, rostro y acompañamiento a las víctimas y familiares de feminicidio, en la búsqueda de justicia.

Es por ello que las recientes amenazas de las que ha sido objeto resultan deleznables, puesto no sólo se quiere silenciar a una mujer comprometida con un periodismo de derechos humanos, sino porque busca implantar el miedo, la re-invisibilización de las víctimas.


No sería la primera vez que es amenazada por hacer su labor periodística. Ya en 2009 sufriría de hostigamiento durante su estancia en Oaxaca al hacer seguimiento y denunciar un caso de pederastia en el Instituto San Felipe de Oaxaca, caso que llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ahora el pasado 21 de marzo las agresiones iniciarían tras reportar en su blog el 4 de agosto de 2016 la violación y el feminicidio de Karen de 17 años, caso que no ha sido reconocido como feminicidio por las autoridades, y el asesinato de su hermano Erik de 12 de Ecatepec, Estado de México.

En un país hundido en la violencia como lo es México, en que el tener cuerpo de mujer o ser un cuerpo feminizado aumenta los riesgos de vivir violencia letal, la labor de Frida es valiente y fundamental. Sus textos hacen una labor de desmitificación al politizar el discurso con titulares tales como: Zulema un feminicidio, no una historia de amor y No fue un suicidio, fue feminicidio. De esta manera visibiliza y desmonta discursos que suelen poblar los medios de comunicación masivos que reafirman y repiten esquemas patriarcales al violentar a las mujeres de igual manera desde el plano del lenguaje. Frida recupera con sus titulares de ésta manera el lenguaje que politiza que desarma que invita a la reflexión en torno a los imaginarios ya instalados y reafirmados por algunos medios del “amor romántico” y desafía las versiones “oficiales” de las instituciones al señalar como suicidio lo que claramente fue feminicidio.

Otro aspecto que me gustaría resaltar es que, a través de su periodismo digital a través de diversas plataformas, entre ellas Periscope en el que de forma continua transmite en vivo denunciando y haciendo acompañamientos en relación a los feminicidios da un giro a las connotaciones de lo público y lo privado pues trasciende ambas esferas. Entra a nuestras computadoras, a nuestros hogares, a nuestras oficinas, desde el espacio público del Internet y de las distintas locaciones donde transmite. Se apropia de ambos espacios para informar, hace lo privado público y lo público entra a las esferas privadas, unas van de la mano de las otras. Es así que con su pluma y con el video en vivo Frida denuncia y torna visibles las vidas de niñas y mujeres que suelen terminar en meros números que les arrebatan su condición de sujetas, de humanas con una historia propia.

Articulo 19 ya ha señalado en su informe publicado recientemente que el 2016 fue el año más violento para las y los periodistas en México y lamentablemente continúa siéndolo este año como lo evidencia el reciente asesinato de la compañera periodista Miroslava Breach. Ésta situación corrobora el que CIMAC y Artículo 19 publicaran el informe “El Poder del Cacicazgo: Violencia contra Mujeres Periodistas 2014-2015” que el Internet es una herramienta fundamental para el periodismo actual y donde se ha generado campañas de desprestigio hacia las periodistas donde el principal objetivo es violentarlas a través de lenguaje violento y amenazas sexuales.

Abro el blog de Frida Guerrera y empiezan a desfilar ante mis ojos, los rostros y nombres de niñas, adolescentes y mujeres adultas víctimas de feminicidio en México. Las historias se despliegan una tras otra, así como la construcción de la historia de las víctimas provenientes de distintas geografías del país. Al escribir estas líneas, Frida documenta el Feminicidio #14Oaxaca y transmite en la plataforma Periscope la denuncia del feminicidio de Gabriela Fernández del Estado de México.

Apoyemos a Frida para que continúe visibilizando, narrando y acompañando las luchas sociales y las historias de feminicidio. Su lucha es por la vida, por la de todas nosotras. #FeminicidioEmergenciaNacional

Colofón
C:\Users\hkom1757\Desktop\perellorobinwhore.jpgEl personaje ficticio Robin Whore en su cuenta en Facebook expresa gráficamente la indignación provocada ante las infames declaraciones que hizo el 28 de marzo Marcelino Perelló en su ahora extinto programa de radio en la UNAM ‘Sentido Contrario’. En esa ocasión Perelló demeritó en su programa la denuncia de Daphne Fernández contra ‘Los Porkys’ al decir: “Eso de que te metan los dedos tampoco es para armar un desmadre estrepitoso (…) si no hay verga no hay violación”. Daphne no sólo vivió violencia sexual sino que también sigue siendo violentada por el Estado mexicano al no hacerse justicia y en suma Perelló hizo uso de su programa radiofónico para continuar con la normalización de la violencia hacia las mujeres. Me sumo a la ola de indignación y aplaudo que se haya removido su programa del cuadrante. Y que se continúe denunciando y retirando a quienes usan los medios de comunicación para verter posturas misóginas que perpetúan y naturalizan violencias hacia los cuerpos de las mujeres y los cuerpos feminizados.



10/15/2016

Naucalpan el peor lugar para vivir siendo mujer



Daniela Villegas

Naucalpan es un municipio fronterizo con la Ciudad de México, liminar, limítrofe y como todo lo que discurre entre las márgenes es tenso, riesgoso, contradictorio.

Subo las escaleras a paso rápido, casi corriendo, no sólo porque llevo prisa, sino porque la premura de las personas que vienen caminando desde diversas salidas de transporte del Paradero Sur de metro Cuatro Caminos, me empuja impaciente. Es jueves por la mañana, más precisamente las 8 am, y los túneles Sur y Norte que llevan a los torniquetes del metro bullen de voceadorxs de periódicos, vendedorxs de sándwiches para lxs que ya no alcanzaron a desayunar en casa, así como de mujeres y hombres que a toda velocidad suben y bajan las escaleras en dirección a los vagones y/o salidas del metro que los llevarán a sus destinos de trabajo ya sea en la Zona Metropolitana o en la Ciudad de México.

Antes de llegar a los torniquetes de entrada a la estación observo desplegadas en la barandilla, -que divide a aquellos que salen de los que entran del metro-, las primeras planas de los periódicos del día. De inmediato de entre los diversos encabezados y fotografías identifico el rostro de Karen Rebeca Esquivel Espinoza, la joven de 19 años de quien un día antes, el miércoles 28 de septiembre, fuera dado a conocer había sido encontrado su cuerpo junto con el de Adriana Hernández Sánchez de 52 años dentro de maletas en un domicilio en la colonia El Tejocote en el municipio de Naucalpan de Juárez, justo el municipio donde ahora estoy parada y donde llevo viviendo casi tres décadas.

Pocos se paran a leer con sorpresa las portadas en que aparece Karen, pareciese que la premura y la violencia ya instaurada como parte del día a día hace que lxs usuarixs del metro escaneen rápidamente sin casi siquiera inmutarse por los crueles asesinatos de mujeres, ya no es sorpresivo, ya no impacta, pareciese que las víctimas de feminicidios en el Estado de México se han vuelto parte del cotidiano.

Pero ¿qué sucede cuando se tiene cuerpo de mujer, se es joven y se vive en cualquiera de los municipios del Estado de México? ¿Se sigue paseando de manera indiferente la mirada ante los distintos casos de feminicidios? Para mí que es saberse en principio vulnerable, que la vida de las mujeres está en constante riesgo, sin importar si se proviene de una colonia popular o de una zona residencial, pues sabes que vives en un Estado corrupto y patriarcal, en el que el mismo representante del gobierno mexiquense, el priísta Eruviel Ávila Villegas, declarara como lo hizo en 2014 que en el Estado de México: “hay más cosas graves que atender”, que los feminicidios.

Nahui-Calli-Pan Feminicida

Colindante con las delegaciones Miguel Hidalgo y Azcapotzalco de la Ciudad de México y con los municipios de Huixquilucan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza y Jilotzingo, la antes conocida en lengua náhuatl como Nahui-Calli-Pan, “sobre las cuatro casas”, es un municipio compuesto por una zona industrial que abarca el Parque Industrial Atenco y Alce Blanco; el Campo Militar No. 1 de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA); la zona rural San Francisco Chimalpa, Santiago Tepatlaxco y Villa Alpina; zona residencial de Lomas Verdes, Plaza Satélite, Echegaray y la zona popular que abarca San Bartolo, San Esteban, Loma Colorada, El Molinito, La Cañada, entre otras.

Naucalpan que justo cuando escribo éstas líneas es señalado junto con el municipio de Ecatepec como de los peores lugares para vivir en el país de acuerdo al Índice de las ciudades más habitables de México 2016 realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), no hace más que abonar a la visión clasista que permea al país.

Esto no quiere decir que no detecte la realidad marginal en lo económico, político y social, sino evidenciar que el atraso, no es intrínseco al municipio, más bien es a razón de que las autoridades no hacen nada a favor de la ciudadanía o lo que hacen es insuficiente, lo cual resulta en que la demarcación esté a la saga.

Ésta misma falta de compromiso político de los gobernantes con la población naucalpense al no proveernos de bienestar social ni de seguridad, repercute en que el sector femenino sea el más vulnerable, como demuestran las altas cifras de feminicidios. Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) tan sólo en 2015 ocurrieron 402 feminicidios, siendo el municipio de Ecatepec donde la mayor parte de las mujeres fueron asesinadas con 81 casos, seguido por Naucalpan con 27 y en el transcurso de éste año se han contabilizado 35 feminicidios entre los que ya se incluyen los de Karen y Adriana. Así que Naucalpan no sólo es el peor lugar para vivir sino que es el peor lugar para vivir siendo mujer, lo cual se refleja en las cifras.

Pues pese a la instauración de la Alerta de Género desde el 28 de julio de 2015 en once municipios el Estado de México entre los cuales se encuentra Naucalpan, las víctimas de feminicidio han ido en aumento en un 30%, incluso llegando a superar las cifras de Ciudad Juárez, Chihauhua, conocido como el epicentro del feminicidio en México y el mundo.

¿Aguantar y seguir con su camino?

De diversas edades pero preferentemente niñas y mujeres jóvenes en edad escolar de entre 12 y 20 años son las principales víctimas de violencia sexual, desapariciones y feminicidios en el municipio. El temor a un robo, o ataque entre lxs jóvenes de la localidad, pero principalmente entre las mujeres es constante como señala Johana Aldama Lopez, estudiante universitaria de 18 años y habitante de Loma Colorada: “Casi todo el tiempo está solo (el camino a la parada del transporte) y más cuando no te vas acompañada de alguien tienes que estar vigilando para que no te sigan. Llevo dos celulares uno por si me llegaran a robar y el otro para comunicarme con mis papás”.

Alumbrado público escaso o nulo, largos trayectos solitarios para llegar a la escuela o el trabajo desde tempranas horas de la mañana o a altas horas de la noche, cercanía a puntos de compra-venta de droga, crimen organizado y falta de apoyo de la fuerza pública es a lo que nos enfrentamos la mayoría de niñas y jóvenes del municipio, sobre todo de colonias populares donde los servicios son más deficientes.

Algunas jóvenes han decidido tener ciertas estrategias de sobrevivencia como ser acompañadas en sus trayectos por una figura masculina, lo cual tan sólo hace prevaleciente la idea de que sólo se respeta lo masculino y lamentablemente tampoco en todos los casos las protege, mientras que otras como señala Johana al hablar de algunas compañeras han decidido mantenerse calladas ante el acoso sexual en el transporte público,  “bastantes cuando se subían al pesero y las tocaban ellas no decían nada por miedo y porque sabían que no era su primera vez que les hacían eso lo único que hacían era aguantar y seguir con su camino”.

El no alzar la voz, el depender simbólicamente de una figura masculina para estar en el espacio público, el no denunciar resulta una manera de protegerse momentánea pero ineficazmente ante un Estado que no protege las vidas de las mujeres y que las criminaliza y justifica y/o invisibiliza las violencias cometidas hacia sus cuerpos, con frases machistas de “no deberías andar a altas horas de la noche sola”, “no deberías de usar tal o cual indumentaria”, “no deberías de beber alcohol en fiestas pues te expones”.

Todas ésas series de frases justifican desde una óptica patriarcal cualquier acto de violencia contra las mujeres, en vez de castigar al o los perpetradores de actos violentos hacia las mujeres y al Estado feminicida que alimenta la impunidad al no resolver los feminicidios.

El próximo 30 de octubre a las 10 am habrá una protesta en contra de los feminicidios en Estado de México, más específicamente en Naucalpan en las Torres de Satélite, la cual se sumará a la más reciente ocurrida en Lomas Verdes el pasado lunes 3 de octubre que tuvo como detonante los feminicidios de Karen y Adriana.

¡Asistamos! y clamemos ¡Autodefensa feminista!, ¡Ninguna agresión sin respuesta! ¡Basta de un Estado feminicida! y que ¡El miedo cambie de lado!, porque ¡Nos queremos vivas todas! ¡Las mujeres de las periferias, de las colonias populares! ¡Las mujeres de las zonas residenciales! ¡Las mujeres rurales! ¡Las mujeres naucalpenses! ¡Las vidas de todas valen!, porque como señalaría la feminista Audre Lorde “Mis silencios no me han protegido. Tú silencio no te protegerá”.