3/01/2025

Mujeres en EUA rumbo al 8M: Su resistencia frente a la derecha ultraconservadora

 

.-Ciudad de México.- Las mujeres en Estados Unidos llegan a un 8 de marzo bajo el yugo republicano y la amenaza latente del retroceso de sus derechos humanos con la instrumentalización de la Ley Mordaza como parte de los golpeteos que violentan principalmente a migrantes, racializadas, lesbianas y por supuesto, a feministas que intentan encarar al sistema. 

Aunque el Proyecto 2025 de Donald Trump recién está en aras de desarrollarse, sus intenciones de cooptar a las mujeres de sus derechos sexuales y reproductivos, así como de cortar financiamientos indispensables por la defensa de los derechos humanos -no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo-, son expresas. 

El resultado electoral del país vecino no fue una sorpresa anunciada; se erigía como el favorito presidencial gracias a sus estatutos nacionalistas y entre estos discursos, también emprendió una campaña misógina en contra de su opositora Kamala Harris, pero también, realizando comentarios desdeñables sobre las mujeres y cómo necesitan ser protegidas por los valores tradicionales. 

Así, su presencia está respaldada por un Tribunal Conservador, pero también, por un Congreso que tiene la mayoría de sus curules ocupados por el partido republicano; el futuro de las mujeres se ha vuelto incierto.

Otra materia medular sobre el panorama actual de las estadounidenses, es el derribo de la representación política: el 29 de enero Donald Trump firmó una orden ejecutiva para derogar la ley 11246 que estaba vigente desde 1965 y que pretendía que existiera mayor representatividad laboral de mujeres y afrodescendientes. 

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Según Trump, no iba a permitir que esta ley continuara, pues se trataba de una medida de discriminación y que sólo aceptaría a las personas por sus méritos, además sentenció que se estaban excluyendo a hombres blancos bajo el pretexto de «la equidad». 

Es urgente nombrar la violencia feminicida, otro gran problema que atraviesa a los Estados Unidos, pues su marco normativo es endeble y ante el panorama que se avizora, resulta evidente que Trump no redoblará esfuerzos para ajusticiar los feminicidios y reconocer la perspectiva de género en las sentencias. 

Precisamente una de las investigaciones compiladas en «Amenazas urgentes para la salud pública relacionadas con las lesiones y la violencia: el papel de los determinantes sociales en las lesiones y la violencia transversales a lo largo de la vida«, refiere que  la mayoría de los países, incluido Estados Unidos, carecen de una definición legal de femicidio, lo que complica su vigilancia y, por extensión, la prevención y la respuesta. Este país no cuenta con un código penal que permita identificar y dar seguimiento a los asesinatos en razón de género. 

Además según la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, se estima que 4 mil 970 mujeres fueron asesinadas en 2021, un tercio de las cuales fueron documentadas como víctimas de homicidio a manos de su pareja, aún con ello, los crímenes no son clasificados como feminicidio. Los Estados Unidos ocupan el puesto 34 a nivel internacional de mayor número de asesinatos contra mujeres. 

«A falta de una definición legal clara de feminicidio en Estados Unidos y de un sistema de vigilancia que identifique y clasifique estos asesinatos con precisión, estos actos pueden parecer aislados, ocultando el alcance del problema y limitando la prevención de salud pública y la respuesta legal», sostiene la investigación. 

Rompiendo financiamientos; mujeres en riesgo

La Ley Mordaza Global, esencialmente prohibe a las organizaciones extranjeras no gubernamentales recibir fondos de los Estados Unidos; las ONG deben firmar esta ley y también implica un compromiso de que no participarán en nada relacionado con el aborto, ni siquiera, con su propio dinero. 

Esta política nació en 1984 en la Ciudad de México con el nombre «Política de la Ciudad de México» y posteriormente, fue rebautizada por Trump como «Política de protección de la vida en la asistencia sanitaria Mundial»; fue apodada como Ley Mordaza por su efecto silenciador. Aunque Biden derogó esta ley en 2021, con este nuevo ascenso de Trump (quien la impulsó en su primer mandato), es probable que la Ley vuelva a colocarse en la agenda. 

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Desde Inglaterra, MSI es una de las organizaciones que desde hace 50 años acompaña el aborto para miles de mujeres en los Estados Unidos, pero también, en otros continentes como Africa y Asia. Con el arribo de Donald Trump, MSI negó firmar la llamada Ley Mordaza y con ello, se perderán aproximadamente 14 millones de dólares. 

Con esto, 2,6 millones de mujeres que se amparaban en el MSI perderán acceso a servicios de salud sexual  y reproductiva, particularmente, las mujeres de Uganda, Burkina Faso, Etiopía y Zimbabue. 

Este último país, Zimbabue depende enormemente del programa MSI que obtiene recurso de los Estados Unidos, lo que convierte a este país en el más vulnerable y con mayor riesgo de que sus mujeres, adolescentes y niñas, dejen de recibir atención médica, ginecológica y auxilio ante necesidades de interrupción del embarazo. 

Como resultado, la MSI calcula que aproximadamente 1.3 millones de mujeres y niñas que habitan en zonas rurales, dejarán de recibir las atenciones de la organización estadounidense, además, de que la MSI aproxima que 460 mil enfrentarán un embarazo no deseado; mil 400 serán víctimas de muerte materna por razones evitables. 

La penalización del aborto que golpea a mujeres migrantes

A finales de junio del 2022 la Corte Suprema eliminó el derecho constitucional a interrumpir el aborto, lo que abrió la posibilidad de que cada entidad tuviera la facultad de elegir y derogar las leyes en materia de derechos sexuales. 

Al no existir más un derecho estipulado por la Corte Suprema, se produjo una pandemia antiderechos por todo Estados Unidos, donde los congresos locales comenzaron a penalizar y criminalizar el acceso al aborto, a pesar de que el país había sido pionero en la región en esta materia desde hacía 50 años; un retroceso sin precedentes. 

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Antes de que apareciera la sentencia de Roe vs Wade que estipulaba la interrupción del aborto como un derecho humano y accesible para todas, los Estados Unidos vivió un proceso cruento donde el aborto causó una de cada seis muertes relacionadas al embarazo en 1965. 

La década de los 60s, del siglo XX, desencadenó que personas dedicadas a la medicina y parteras fueran procesadas; el área médica prefirió dejar de practicarlo y las pocas personas que seguían ofreciendo el servicio en clandestinidad fueron perseguidas por el Estado obligándolas a desplazarse de sus entidades. 

Además, las mujeres eran constantemente agredidas por la fuerza policiaca, conformada mayoritariamente por hombres quienes las obligaban a vivir circunstancias humillantes; eran tocadas, vigiladas, detenidas arbitrariamente y obligadas a hablar de su vida sexual a detalle, según documenta Planned Parenthood Action. 

A manera de autodefensa, las mujeres -mayormente en situación de vulnerabilidad y precariedad- comenzaron a ingerir medicamentos que provocaban complicaciones severas e incluso, la muerte. Asistir al hospital para ser atendidas, implicaba su detención y el posible enjuiciamiento si se daba aviso a las autoridades. 

El instituto Guttmacher documentó en su informe «Lessons from before Roe: Will past be prologue?» que en 1960 en la ciudad de Nueva York, 1 de cada 4 muertes de mujeres blancas relacionadas al embarazo fue a causa del aborto. En comparación, 5 de cada 10 muertes de esta misma naturaleza, corresponde a mujeres no blancas, especialmente, de origen latino. 

Fueron 10 años de abuso, criminalización, muerte y extrema violencia, hasta que en 1973 se despenalizó el aborto en todo el país gracias a la Roe vs Wade que llegó para salvaguardar la vida de millones de mujeres, adolescentes y parteras. 

Hoy, la Roe vs Wade ha quedado en el pasado y dando pasos hacia atrás, Donald Trump fue uno de los principales impulsores de esta ofensiva política que actualmente, se ensaña con las comunidades hispanas y afrodescendientes por la dificultad de acceder a este servicio, pero también, por su naturaleza de criminalización migratoria que es sello del trumpismo; por todos los frentes, los derechos sexuales de las estadounidenses han sido secuestrados y han mermado profundamente en su salud mental, pues la tasa de suicidios en mujeres en edad reproductiva ha aumentado significativamente luego de la derogación de la Roe vs Wade, según documentó la revista JAMA Psychiatry, agudizándose aún más en las entidades extremistas que castigan severamente el aborto, como Arkansas, Alabama, Louisiana y Texas, esta última entidad, concentra hasta el 40% de la comunidad latinoamericana, según el Censo Poblacional del 2021. 

Ciberatacan a la Cumbre Latinoamericana de Defensoras Digitales durante inauguración. «No cederemos «

 

Este ciberataque ocurre en un contexto de violencia digital contra las mujeres. En México 9 millones de mujeres mayores de 12 años han sufrido acoso cibernético, las adolescentes y jóvenes son las más expuestas a las insinuaciones y propuestas sexuales, con un 36 por ciento, mientras que otros delitos como el abuso (obligarnos a ver cosas de índole sexual) o el doxeo (divulgación de información personal como fotografías, videos sin el consentimiento de la dueña de la información, también incluye intervenir una computadora sin permiso) también muestran incrementos. Sin embargo, sólo el 11 de las víctimas de la violencia digital denuncian estos hechos ante el ministerio público; lo anterior, de acuerdo a datos compilados por Cimacnoticias en el 2023.

La Secretaría de las Mujeres ha lanzado su posicionamiento, señalando que esto constituye violencia política de género y un claro ejemplo de cómo se ejecerce la violencia sexual digital para perpetuar la misoginia.Asimismo, la Secretaría se comprometió a redoblar esfuerzos entre la sociedad civil, colectivas y el Estado para eliminar las complicidades patriarcales que deterioran la vida pública y atentan contra la dignificación y seguridad de las mujeres.


Sobre estos hechos, se realizarán las investigaciones correspondientes para dar y sancionar a las personas responsables de este hecho, que no sólo atentó contra las participantes de la Cumbre, sino también, representó un acto de violencia que nos recuerda: las mujeres no son bienvenidas en el mundo digital.

Por su parte, la defensora Olimpia Coral, quien presidió la Cumbre, también se ha posicionado por este hecho, señalando que, ante el ataque vivido durante la transmisión de las mesas de discusión, todas las defensoras digitales del movimiento Ley Olimpia no cederán hasta garantizar un entorno seguro en el internet.

«Este tipo de acciones evidencian la violencia patriarcal que busca intimidar y silenciar a las mujeres que nos reunimos para construir agendas globales de defensa de nuestros derechos, Esta agresión es un claro reflejo de rechazo a nuestra presencia» -defensoras digitales del movimiento Ley Olimpia

El posicionamiento concluyó refiriendo que seguirán trabajando y siendo fieles a su lucha hasta que lo digital también sea un territorio de niñas y mujeres; un territorio feminista.

La violencia sexual que intentó mermar y ridiculizar el trabajo realizado en esta reunión de mujeres y para mujeres, recuerda, como ya advertía Olimpia Coral, que las mujeres que se reúnen para reflexionar y denunciar son objeto de una profunda misoginia. Un asunto que nos trae a la memoria a la escritora Carol Hanisch y la serie de violencias que vivió, junto a otras, cada vez que pretendían realizar posicionamientos políticos en la década de los sesenta.

En aquel entonces, los grupos de liberación por la mujer habían comenzado a surgir por todo Estados Unidos, sin embargo, eran cooptados por otros espacios de izquierda que luchaban por los derechos civiles y se posicionaban en contra de la Guerra de Vietnam, mayormente, liderados por hombres «revolucionarios» que pretendían aminorar el trabajo de las feministas radicales, pues había asuntos más preocupantes en la agenda.

Para 1966, las feministas lograron reunirse en una oficina de Nueva York para construir un diálogo horizontal entre mujeres para hablar de sus propias opresiones, sin embargo, esta reunión fue duramente violentada entre los grupos de izquierda, quienes las señalaron de que eso no era político, sino terapia personal entre mujeres, además, de que les exigieron que sólo asumieran las responsabilidades de su vida y que sus iniciativas personales no solucionarían nada.

«Todo está en su mente» fue la principal crítica, una frase que terminaría por tener una poderosa contra respuesta a manos de Carol Hanisch una joven estudiante que detallaría todo un ensayo reconociendo el poder de la reunión entre mujeres y cómo, eso también constituía revolución bajo la bandera: «Lo personal es político».

«Siempre tenemos que estar superando los límites, aun cuando el movimiento de liberación de la mujer está en marea alta,
porque nuestra opresión se lleva a cabo, la mayoría de las veces, en circunstancias de aislamiento como en el hogar, incluso se requiere la acción individual para poner en práctica lo que el movimiento defiende. Pero la lucha individual es siempre limitada; vamos a necesitar de un movimiento más fuerte que cualquiera de los que hemos visto hasta ahora para poner fin a la supremacía masculina.» -Carol Hanisch, escritora

Setenta años después de que Hanisch nombrara la necesidad de luchar de manera conjunta y de la reunión entre mujeres, resulta objeto de reflexión saber hasta cuándo, estas discusiones feministas continuarán resultando incómodas para algunos; los imperios digitales persiguen la misma lógica patriarcal que otras estructuras.

Entre pornografía, acoso digital, inteligencia artificial creada exclusivamente para hacer imágenes sexuales explicitas y algoritmos violentos, un espacio como la primera Cumbre de Defensoras Digitales es punta de lanza para evidenciar que este fenómeno que se ha considerado de la esfera privada es algo todavía más grande, es una vulneración verdadera a la vida de las mujeres y niñas; una continuación a la violencia sexual e incluso, al suicidio de miles de mujeres alrededor del mundo.

En México 9 millones de mujeres mayores de 12 años han sufrido acoso cibernético, siendo las adolescentes y jóvenes las más vulnerables a insinuaciones y propuestas sexuales, representando un 36 por ciento de las víctimas, mientras que otros delitos como el abuso (forzar a ver pornografía o hostigar para enviar contenido sexual) o el doxeo (divulgación de información personal sin consentimiento, también incluye intervenir una computadora sin permiso), muestran serios incrementos con el avance de la tecnología, como la Inteligencia Artificial. A pesar de estas cifras preocupantes, sólo el 11 por ciento de las víctimas de la violencia digital denuncian estos hechos ante el ministerio público, según el informe “Ciberviolencia y Ciberacoso contra las mujeres y niñas”

La violencia digital sexual no es la única, hay otras de tipo patrimonial que afectan de igual manera la vida de las personas, como el fraude (pishing), la usurpación de identidad o la extorsión, que si bien, también se viven en el espacio físico, en los últimos años son más frecuentes y rápidas en el espacio digital.

¿Qué se discutió en la Primera Cumbre de Defensoras Digitales?

Bajo la bandera «lo virtual es real», la Cumbre inició con Paulina Zepeda, quien rememoró cómo el movimiento de la Ley Olimpia nació desde el seno feminista; una construcción desde el amor. Brevemente, celebró ocupar los espacios después de más de una década de lucha.

Sucintamente, desde Uruguay, María Noel Vaeza, Directora Regional para las Américas y el Caribe, ONU Mujeres tomó micrófono celebrando la lucha de las mujeres latinoamericanas y recordó: “Ningún político, ni ningún presidente nos va a apagar, eso es lo caracteriza a las defensoras latinoamericanas que luchamos por lo que nos merecemos.”

Vaeza hizo hincapié en la brecha digital; las mujeres en la región continúan sin tener acceso a internet. Por lo que convergen dos asuntos; la exclusión del mundo digital, y también, la violencia que atraviesa una vez que las mujeres ocupan el espacio. Concretamente, el mundo digital golpetea desde distintos frentes y urge que las empresas digitales tomen partida, pues no sólo como responsables, sino también, solapan territorios extremadamente violentos como la pornografía.

Olimpia Coral rememoró una de las primeras barreras a tirar; borrar por completo la idea del “porn revenge” y nombrarla por lo que es: violencia. Asimismo, señaló los algoritmos patriarcales y a todos aquellos hombres como Elon Musk que pretende solapar la misoginia y abrir la permisibilidad a los discursos de odio y la pornografía que intenta que los cuerpos femeninos sean entretenimiento digital.


Actualmente, la Ley Olimpia se aprobó en todo el territorio mexicano, y se ha extendido en América Latina logrando su aprobación en Argentina y en Panamá, además ha avanzado en Colombia, Honduras y Guatemala como la primera ley en materia de violencia digital en el mundo hecha por las sobrevivientes.

“Fueron decenas de voces que nos juzgaron, muchas quisimos morir cuando nos enfrentamos al sistema y nos dijeron que no podían hacer nada porque lo digital, no es real. Solaparon las voces de los agresores digitales, pero se equivocaron; nosotras teníamos razón y ¿qué creen?, ya no tenemos miedo» -defensoras digitales del movimiento Ley Olimpia


Rumbo al 8M: ¿Por qué marchar?

 

.-Ciudad de México.- Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Se trata de un día para nombrar la lucha de las mujeres sobre sus derechos y rechazar cualquier forma de violencia de género; sin embargo, no todas tienen la oportunidad de marchar o aún no están convencidas del todo, por eso, Sumando Igualdad y varias colectivas explicaron la importancia de salir a las calles este día.

Es una realidad que, a cada mujer les atraviesa distintas violencias, historias y cargas que las han lastimado y lacerado, pero que las ha llevado a buscar un espacio de sororidad y comunidad entre mujeres como lo son las marchas del 8M. Para Sumando Igualdad, se trata de una lucha permanente que se lleva en el corazón y que se vive porque se puede expresar el sentir y compartir esas experiencias.

¿Por qué marchan las mujeres? La primera respuesta de la colectiva es para exigir justicia, aquella que se les ha negado históricamente en temas de discriminación, desigualdad, abusos, y sobre todo feminicidios, la forma más extrema de violencia contra ellas, los cuales en 2024 se registraron 797 casos por el Secretariado Ejecutivo. Esto sin tomar en cuenta que aún persisten fallas para catalogarlos correctamente.

Marchan para reclamar igualdad en todos los ámbitos y espacios como la política, un lugar desde donde se puede transformar la realidad de las mujeres. No obstante, se exige que la toma de decisiones se haga con perspectiva de género y desde la empatía, dejando de lado el machismo y la exclusión.

También lo hacen para defender sus derechos humanos como tener la oportunidad de legislar, crear programas donde puedan recuperar la autonomía de sus cuerpos, mentes e ideas. Alzar la voz para defender los derechos que merecen por el simple hecho de haber nacido.

Otro de los motivos es para honrar a las ancestras quienes murieron con el deseo de poder ver un mundo diferente en el que las mujeres voten, vallan a la escuela, tengan acceso a empleos mejores remunerados y dejen el hogar y la crianza.

«El tener la oportunidad y sobre todo la valentía de poder ir a gritar lo que ustedes quieran, la verdad es sumamente satisfactorio porque lo estás haciendo por ti, pero también por las que estuvieron antes y sobre todo por las que vienen» -Sofia Gómez,

De paso, construir solidaridad, reconocer el poder y el apoyo de cada una de las mujeres que estarán caminando en la marcha, así como visibilizar las demandas porque aún falta mucho en el camino para conseguir la igualdad y el alto a la violencia. Se trata de una «ternura radical» como lo llama Emma Obrador Garrido, fundadora y directora general Jurídica de Asociación Mujeres Abrazando México (AMAM) donde las mujeres caminan juntas, escuchan sus problemáticas y se abrazan.

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«Creo que todas las mujeres encontramos en esta ruta hacia irnos juntas a en a decir que el sistema nos está fallando» -Emma Obrador Garrido, fundadora y directora general Jurídica de Asociación Mujeres Abrazando México (AMAM).

Finalmente, Emma Obrador Garrido señaló que también marchan para manifestar la «digna rabia», la que termina de coser los hilos de unión entre mujeres que las lleva a intervenir el espacio público, conocido como iconoclasia. Durante años las manifestaciones arquitectónicas de la ciudad se han ocupado de colocar a los hombres invisibilizando a las que dejaron una huella en nuestra historia, y si lo hacen, se encargan de señalar a mujeres estereotipadas y matriarcas.

Se intervienen los espacios porque no se reconocen a las mujeres o porque son lugares desde donde las violentan como los bancos, ellas son vulneradas económicamente por el sistema y el peso de su intervención es grande. La digna rabia es el resultado de varias luchas sociales como las mujeres de Atenco quienes vivieron represión policiaca y abuso sexual por manifestarse. Ahora se ha convertido en un motor para salir a marchar el 8M.

«Los movimientos feministas de estas marchas no cobran vida de los hombres, ¿no? En cambio, el machismo cobra la vida de muchas niñas, adolescentes y mujeres en México» -Emma Obrador Garrido, fundadora y directora general Jurídica de Asociación Mujeres Abrazando México (AMAM).

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Si no puedes marchar, ¡interviene desde tu trinchera!

Asistir a la marcha del 8M implica diversos esfuerzos. Para algunas, les es imposible ir porque es doloroso reavivar las violencias que vivieron, otras son jefas de familia que trabajan y se encargan de los cuidados del hogar y las hijas e hijos; incluso algunas no pueden salir de sus hogares porque siguen resistiendo a la violencia.

Ante este panorama, Claudia Gonzáles de la Barra Mexicana de Abogadas Emprendedoras A.C. (BAMMA A.C.) mencionó que, si las condiciones de vida de cada mujer no les da para salir a marchar, siempre pueden hacerlo desde donde se encuentran como el servicio público, la sociedad civil, la casa o la cama: desde sus trincheras.

Existen realidades como la de Marialú Castro de la Colectiva Discamexiquense, que lucha desde su hogar por ser una mujer con discapacidad. En este espacio se ha encargado de denunciar la violencia y el abandono hacia mujeres como ella quienes también son feministas y no pueden salir por su salud.

Pero cuando lo hacen y viajan desde los estados de la república a la Ciudad de México se encuentran con un ambiente que no termina de ser compatible para ellas. Por ejemplo, Marialú Castro denunció que consignas como «el que no brinque es macho» le hace enojar porque no tiene la posibilidad de hacerlo.

Y aunque, no siempre puede realizar lo que dicen las consignas o salir cada año a marchar, ella decide accionar desde su hogar: «Incidimos desde nuestras camas, desde nuestros espacios y creo que la responsabilidad que tenemos todas las mujeres, sobre todo las que nos proclamamos feministas es pelear por los derechos de todas las mujeres y todas somos todas, ¿no?» explicó. Por ello, se ha dedicado a manifestarse desde el arte y las redes sociales.

Toma estas medidas si decides marchar

Marialú Castro de la Colectiva Discamexiquense también ha fúgido como monitora de sus amigas, conocidas, reporteras y activistas cada 8 de marzo. Su papel se destaca por estar alerta de la localización y seguridad de las mujeres que acompaña y desde su experiencia, estas son algunas de las recomendaciones que puedes seguir:

  1. Revisa rutas de viaje y acceso: previo a la marcha asegúrate de saber cómo vas a llegar y a regresar a tu cas segura. Toma en cuenta el tiempo y la hora en que dejan de dar servicio los transportes públicos.
  2. Contactar con una colectiva: porque se organizan con otras colectivas. Tienen un punto de partida, reglas y protocolos de seguridad. Sí no te sientes muy segura, busca alguna donde vallan infancias. Nunca asistas sola por tu seguridad.
  3. Designa a alguien más como tu monitora: debe ser alguna persona de tu confianza que no asista a la marcha. Trata de comunicarte con esa persona cada cierto tiempo y hacerle saber con quién y en donde te encuentras.
  4. Alimentarse bien: desayunar una comida consistente sin que sea pesada.
  5. Descansar la noche anterior: eso ayudara a saber gestionar las emociones, cuestiones físicas o inconvenientes que se te presenten.
  6. Llevar topa extra que sea cómoda: de preferencia alguna blusa de manga larga para protegerte del sol, por el cual también deberás llevar un protector solar y una gorra. El cambio de ropa servirá para que no puedas ser identificada en el transcurso a la marcha y no te ataquen en las calles. Asegúrate de llevar prendas y calzado cómodo.
  7. Traer una cangurera o bolsa liguera: en ella podrás cargar sueros, un botiquín de emergencia, agua y algunos dulces para recargara tu energía en caso de tener baja la presión.
  8. Anota un número de emergencia en tu brazo: de esta manera, podrán contactar a tu familia en caso de algún problema.
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Desmantelan «granja de óvulos». Mujeres eran forzadas a extracción de sus células reproductoras

 

.-Ciudad de México.- En una operación conjunta entre la Interpol de Bangkok y el Ministerio de Asuntos Internos de Georgia, se emprendió una investigación para identificar y desarticular las operaciones de una apodada «granja de óvulos»; una casa donde permanecían secuestradas al menos un centenar de mujeres indocumentadas de países como Dubái y Tailandia.

La noticia terminó por estallar, no sólo por las características violentas del hecho, sino también, traer a colación la necesidad de cuestionar y abolir las prácticas que violentan los cuerpos de las mujeres bajo un falso consentimiento. En este caso particular, es la Fundación Pavena para Niños y Mujeres, un espacio que trabaja para combatir el tráfico de personas en Tailandia que se ha encargado de dar acompañamiento a 4 de las víctimas quienes han referido que, en un principio, sí aceptaron ser madres subrogadas en el extranjero.

Esencialmente, las mujeres encontraron el anuncio a través de redes sociales donde se ofrecían entre 400 y 600 mil bath (aproximadamente 300 mil 855 pesos) para ser madres subrogadas en Georgia, sin embargo, inmediatamente después de haber emprendido el viaje hacia el país europeo, se les explicó que no serían madres, sino más bien, se les extraerían sus óvulos de forma mensual.

Acto seguido, fueron trasladadas a Dubai donde se unieron otras mujeres de ese país, posteriormente las llevaron a Armenia y finalmente, arribaron a Georgia donde fueron privadas de su libertad y despojadas de su pasaporte bajo la amenaza de que ahora eran ilegales.

Las mujeres llegaron al país en agosto del 2024 guiadas por otra mujer de origen tailandesa de quien se sospecha, trabajaba para los tratantes. En su llegada, fueron llevadas a un espacio donde había 4 casas grandes con al menos, 100 mujeres tailandesas viviendo ahí.

En conferencia de prensa Pavena Hongsakula, fundadora de Pavena Foundation for Children and Women, explicó que las 4 mujeres a quienes hoy acompaña, le externaron que no podían escapar de esa casa al menos que pagaran 70 mil baths a sus captores (42 mil 133, pesos mexicanos aproximadamente), una suma prácticamente imposible de cubrir para la mayoría de las mujeres quienes están atravesadas por la precarización y el desempleo.

Según ha reportado el Bankgok Post, las mujeres eran inyectadas constantemente para estimular la producción de óvulos y mensualmente, se les extraía el producto, sin embargo, se desconoce cuáles eran las condiciones de higiene, anestesia y cuidados que recibían las mujeres que eran sometidas a este proceso, sin embargo, la organización Reproducción Asistida ORG, refiere que para este procedimiento es necesario aplicar anestesia general, cuidar en extremo la higiene del espacio y la mujer debe recibir cuidados postoperatorios, pues es posible que existan dolores abdominales, cólicos, inflamación y sangrado vaginal.

De acuerdo con el Ministry of Internal Affairs de Georgia, una vez que las autoridades iniciaron el rescate, 3 mujeres tailandesas explicaron que ya no querían ser madres de alquiler y que deseaban volver a sus casas, por lo que fueron trasladadas a un refugio de atención para víctimas de trata ese mismo día y se completaron los trámites legales para ser regresadas a Tailandia.

Según este mismo órgano de protección e investigación, se detuvieron a 4 ciudadanos extranjeros -que según documentó el Washington Post, son de origen chino-, a quienes se les sometió a interrogatorio y se les incautó sus telefonos celulares como prueba. La última pista sobre qué sucederá con esta aprehensión, refiere que la investigación continúa en curso.

Lo más preocupante es que Pavena Hongsakula ha advertido a las autoridades que hasta el momento, hay un centenar más de mujeres privadas de su libertad quienes continúan siendo explotadas en esta «granja de óvulos», donde no han recibido, siquiera, un pago, lo que dificulta que puedan cubrir la cuota por regresar a sus países de origen.

¿Existe el consentimiento?


Rosa Cobo describe en La ficción del consentimiento sexual, la manera en que los sistemas políticos y de opresión han hecho uso del término «consentimiento» para violentar los cuerpos de las mujeres; un falso esquema que es, más bien, ceder ante el sistema y no un consentimiento verdadero. Esto incluye, por ejemplo, el mercado sexual de la prostitución, la venta de contenido y por supuesto, la maternidad subrogada.


«Para el feminismo, consentir se refiere a un acuerdo entre 2 personas cuyo acuerdo está mediado por el deseo. Hay otro concepto que muchas veces puede confundirse y es el ceder, no es lo mismo, la cesión implica un allanamiento del cuerpo, cuando no hay deseo, el cuerpo es forzado y cuando es forzado, se traduce en un trauma». (Rosa Cobo)


Pero, ¿y qué pasa si una mujer lo desea y cede a cualquiera de estas cosas? Rosa Cobo explica que, después de estas dos causales, viene una tercera modalidad que se sale del consentimiento, que es aquella que está mediada por la fuerza, la agresión o el dinero, pero en todo caso, cuando desaparece el deseo, también desaparece el consentimiento.


Desde el feminismo, la teórica feminista plantea que el movimiento cuestiona cuáles son las causas y razones para que podamos decir que existe el consentimiento, fuera de la visión patriarcal y capitalista, encontrándonos así, con un debate interesante que cuestiona: ¿Puede haber consentimiento en una sociedad donde es manifiesta y explícita la desigualdad?
En este caso particular, el consentimiento no existe porque está alimentado por otras causales como la feminización de la pobreza y la necesidad de las mujeres que aceptaron y «consintieron» (cedieron) participar en la maternidad subrogada. Un asunto que se resume de manera muy concreta con una de las frases más poderosas de Rosa Cobo:


«Si no hay libertad, no hay consentimiento»

A próposito, la Coalición Internacional por la Abolición de la Maternidad Subrogada (CIAMS, por sus siglas en inglés) y el Manifiesto Latinoamericano contra la Explotación Reproductiva sostienen que:

  • La “gestación subrogada”, “gestación por sustitución”, “úteros subrogados”, “maternidad subrogada” o “vientres de alquiler” es la práctica en la cual se pone a disposición de terceras personas el uso y explotación de mujeres para gestar a niñas y niños que serán entregados a personas que los han encargado. El uso de las mujeres como medio para la satisfacción de los deseos de otras personas, refuerza el estereotipo sexista acerca de las mujeres como “seres para otros”.
  • Algunas mujeres son sometidas a múltiples presiones, ya sean económicas, sexistas, relaciones de dominación familiares o geopolíticas, por mencionar algunas, para firmar un contrato que pone en riesgo su salud y su vida.
  • La “gestación subrogada” se ha desarrollado como una práctica en la que intervienen empresas de reproducción humana en un sistema organizado de producción que incluye, laboratorios, profesionales de la medicina y el derecho, agencias intermediarias, personas reclutadoras, casas de control, notarios públicos, profesionales de la medicina y la psicología, entre otros. Por lo tanto, es un sistema económico que depende de las mujeres como medios de producción.
  • Toda reglamentación en esta materia representa un contrato en el que se exige a las mujeres la renuncia al derecho fundamental a la filiación de sus hijos e hijas y la cesión de éste a terceros, lo cual resulta inadmisible en el marco del reconocimiento de los derechos de las mujeres y de la niñez en los instrumentos internacionales de Derechos Humanos ratificados por nuestros países.

Radio Begum reanudará emisiones tras suspensión talibán

 

.-Ciudad de México.- Radio Begum, la única emisora educativa para mujeres en Afganistán, retomará sus emisiones tras haber sido suspendida por el régimen talibán, por supuesto incumplimiento de políticas de transmisión. Sin embargo, su regreso solo será posible bajo la condición de aceptar los «principios del periodismo» impuestos por los talibanes, lo que evidencia las restricciones a la libertad de expresión de las mujeres afganas.

El Ministerio de Información y Cultura anunció la reincorporación de Radio Begum, así como de Radio Jawana, emisora dirigida al público joven, a través de un comunicado emitido el pasado 22 de febrero. En dicho documento, se informó que ambas emisoras obtuvieron nuevamente sus licencias de funcionamiento tras comprometerse ante el Director Adjunto de Radiodifusión a difundir contenidos alineados con los principios del Emirato Islámico de Afganistán y las normas establecidas por el régimen.

A pesar de este anuncio, aún no se ha revelado la fecha exacta en la que las emisoras podrán reanudar sus transmisiones, ni se han detallado los principios periodísticos que deberán seguir.

De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, en 2024 las autoridades talibanas cerraron 12 medios de comunicación públicos y privados en seis provincias del país, incluyendo 11 canales de televisión y una estación de radio. Este hecho contrasta con el supuesto compromiso del Ministerio de Información y Cultura de apoyar a los medios y periodistas, tal como se resaltó en su reciente comunicado.

La clausura de los medios de comunicación se justificó bajo el argumento de que transmitían contenidos considerados «transgresores» y contrarios a las políticas del régimen talibán. Entre las restricciones impuestas, se prohibió la reproducción de música, la emisión de reportajes que incluyeran representaciones de seres vivos y la transmisión de series de ficción que no se ajustaran a los «valores del islam».

Las restricciones a la prensa han afectado especialmente a las mujeres periodistas. Según una encuesta realizada en 2022 por el  Sindicato Nacional de Periodistas Afganos, la situación de las mujeres en los medios es alarmante:

• El 87% ha sufrido discriminación de género desde que los talibanes tomaron el poder.

• El 60% ha perdido su trabajo y su carrera profesional.

• El 79% ha sido insultada o amenazada, ya sea de manera física, verbal o escrita, incluso por parte de funcionarios del régimen.

• El 91% de las mujeres periodistas eran el único sustento económico de sus familias antes de perder sus empleos.

• El 87% ha perdido la motivación para continuar en el ámbito periodístico debido al miedo y la opresión.

A pesar de estas condiciones adversas, todavía hay mujeres periodistas que continúan ejerciendo su labor, enfrentando enormes riesgos para seguir informando. Su resistencia demuestra un esfuerzo constante por mantener vivo el derecho a la libertad de expresión en Afganistán, aunque su seguridad depende en gran medida del respaldo de la comunidad internacional.

¿Por qué clausuraron Radio Begum? 

Radio Begum fue fundada el 8 de marzo de 2021, en el Día Internacional de la Mujer, apenas cinco meses antes de la toma del poder por parte de los talibanes. Creada por la empresaria y periodista afgana Hamida Aman y gestionada por la Organización de Mujeres Begum, se convirtió en un pilar fundamental para la educación de las mujeres afganas.

Su señal cubría Kabul y sus alrededores, alcanzando aproximadamente tres cuartas partes del país. Su lema, “Informar, educar, empoderar”, reflejaba su misión de apoyar a las mujeres mediante programas sobre salud femenina, psicología, espiritualidad, entretenimiento e historias de resiliencia.

El 8 de marzo de 2024, se lanzó su emisora hermana, Begum TV, con sede en París. El canal, financiado por el Fondo Malala, ofrece cursos en video que cubren el plan de estudios escolar afgano desde séptimo hasta duodécimo grado, permitiendo que niñas y adolescentes sigan aprendiendo a pesar de las restricciones impuestas en su país.

Antes de su cierre, Radio Begum transmitía seis horas diarias de clases, lo que brindaba una alternativa educativa a las mujeres afganas, a quienes se les ha prohibido asistir a la escuela después del sexto grado.

El pasado 4 de febrero, Radio Begum anunció a través de su página de Facebook que oficiales de la Dirección de Inteligencia del Emirato Islámico, junto con personal del Ministerio de Información y Cultura, irrumpieron en sus instalaciones, interrogaron a quienes se encontraban presentes y confiscaron equipo y documentos.

Durante la redada, las autoridades incautaron computadoras, discos duros, documentos y teléfonos móviles pertenecientes a las periodistas y a dos funcionarios masculinos que estaban en las instalaciones en ese momento, aunque estos últimos no tenían injerencia en la dirección de la emisora.

Posteriormente, el Ministerio declaró que la suspensión de Radio Begum se debió a una presunta violación de las políticas de transmisión, un uso indebido de la licencia y el suministro no autorizado de contenido a un canal de televisión extranjero.

La radio un lugar de resistencia y educación

La labor de Radio Begum ha sido crucial para el acceso a la educación de niñas y mujeres en Afganistán. Su cierre no solo significó una restricción a la libertad de expresión, sino también una nueva barrera para la educación femenina, por lo que su reapertura representa una esperanza para muchas.

Según datos de la UNESCO, casi 2,5 millones de niñas en Afganistán están privadas de su derecho a la educación, lo que equivale al 80% de las mujeres en edad escolar. Además, Afganistán es actualmente el único país del mundo que prohíbe la educación a niñas mayores de 12 años.

Desde la implementación de esta prohibición en 2021, 1,4 millones de niñas han sido excluidas de la enseñanza secundaria, lo que representa 300,000 casos más en comparación con el recuento de la UNESCO de abril de 2023.

A pesar de que la educación primaria aún está permitida para niñas menores de 12 años, la cantidad de estudiantes inscritas ha disminuido drásticamente. En 2019, 6,8 millones de niñas y niños estaban matriculados en la escuela primaria, mientras que en 2022 la cifra se redujo a 5,7 millones.

Radio Begum no solo representa un espacio de educación y resistencia para las mujeres afganas, sino que también ha sido una herramienta vital para garantizar el derecho a la información y el aprendizaje en un contexto donde estos derechos están siendo sistemáticamente arrebatados. Su posible reapertura bajo las condiciones impuestas por el régimen talibán plantea interrogantes sobre su verdadera capacidad para seguir cumpliendo su misión original.

La comunidad internacional sigue observando con preocupación la situación en Afganistán, donde el acceso a la educación y la libertad de prensa continúan viéndose amenazados. Mientras tanto, las periodistas y activistas que persisten en la lucha por los derechos de las mujeres afganas siguen enfrentando riesgos enormes, demostrando que, incluso en los entornos más hostiles, la resistencia y el deseo de cambio siguen vivos.

Otorgan primera sentencia por violencia sexual digital en Quintana Roo

 

.-Ciudad de México.- El 25 de febrero, el Tribunal de Enjuiciamiento de José María Morelos en Quintana Roo condenó a siete años y seis meses de prisión a Eduardo Augusto N por la creación y difusión de un video íntimo de su expareja, convirtiéndose así en la primera sentencia por violencia sexual digital en la entidad federativa. 

De acuerdo con la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, en junio de 2021, Eduardo compartió el material a través de redes sociales sin la autorización de su expareja. Al pertenecer a una comunidad indígena maya, la mujer fue atacada verbalmente por integrantes de su localidad que la denostaban e insultaban. 

Desde entonces es acompañada por la colectiva Las Defensoras MX junto a la representante legal, Lizbeth Lugo, quienes lograron que Eduardo fuera vinculado a proceso por el cargo de violencia sexual digital; así como a varias personas que compartieron el video y que pudieron ser identificados.

En 2022, el equipo legal trabajó en la reparación integral en la que se incluyó una disculpa pública de Eduardo a través de los mismos medios de difusión del contenido íntimo. Asimismo, comenzó la audiencia intermedia donde se agregó el delito a la violacion a la intimidad, debido a que el video fue creado sin el consentimiento de la mujer. 

Uno de los intentos de la defensa de Eduardo fue conseguir un amparo en 2023, pero le fue negado. Después se dictó la apertura a un juicio por el delito de violencia sexual digital y violacion a la intimidad personal siendo un precedente de juicio en el estado de Quintana Roo. 

En febrero de 2025 comenzaron las audiencias del juicio en donde el Tribunal de Enjuiciamiento de José María Morelos determinó que este suceso puso en peligro a la mujer al recibir atentados en contra de su integridad. Además, el dictamen antropológico estableció su vulnerabilidad no solo por ser mujer sino por ser descendiente de la comunidad indígena maya, encontrando desventaja frente a su agresor y dejándole daños irreparables. 

Después de que el Juez analizara todas las pruebas aportadas por la Fiscalía de Quintana Roo y alegatos de ambas partes, se dictó un fallo condenatorio y una sentencia favorable para la mujer junto a una multa de 47 mil 500 pesos y una reparación de daño moral de 280 mil 000 pesos. 

“La joven denunciante, nuestra asesora legal y Las Defensoras MX estamos muy felices, porque esto marca un antes y un después en la lucha de la violencia digital sexual en Quintana Roo, logrando un precedente en una violencia que es real, en el que las mujeres que la viven sufren señalamientos, hipersexualización, exclusión, discriminación y ataques constantes a su integridad” -Las Defensoras MX

@lasdefensorasmx

La violencia sexual digital en México

De acuerdo con el último reporte anual ‘Violencia sexual digital contra las mujeres en México’ del Frente Nacional para la Sororidad (FNS), publicado en septiembre de 2024, la violencia sexual digital es un tipo de violencia de género relacionada con el ejercicio de la sexualidad por medio de la tecnología. Es en parte, una de las consecuencias de la virtualidad, la cual ha combinado la forma en que las personas interactúan entre ellas. 

Son entonces, las niñas y las mujeres propensas a sufrir violencia de género, violencia sexual u otras modalidades de violencia nacidas de la virtualidad. Algunas formas que el FNS ha registrado son producción no consentida de material íntimo sexual; difusión de contenido íntimo no consensuado; robo o usurpación de identidad con fines de explotación sexual; acoso sexual digital; grooming; sextorsión; amenazas; acecho; ofrecimiento de servicios sexuales no autorizados; y ahora la alteración de imágenes con inteligencia artificial para su venta con fines sexuales. 

Además de la reputación e imagen pública o personal, el FNS establece que entre las afectaciones que puede tener una víctima de violencia sexual digital están las perdidas económicas y patrimoniales, así como la exposición a otras firmas de violencia. En cuanto al daño a la salud mental, son comunes los sentimientos de vergüenza, culpa y miedo, al igual los trastornos como ansiedad, depresión, delirios de persecución, paranoia e intenciones suicidas. 

Las estadísticas del FNS determinaron que las mujeres componen el 95% de las víctimas de la violencia sexual digital. A través de solicitudes de información realizadas por el FNS a 33 instituciones de justicia, de las que solo 14 respondieron; se han podido documentar el siguiente número de carpetas por violencia sexual digital: 2 mil 682 en Ciudad de México, 2 mil 556 en Querétaro, mil 095 en Puebla, 776 en Aguascalientes, 649 en Quintana Roo, 473 en Zacatecas, 205 en Guerrero, 145 en Campeche, 127 en Chiapas, 91 en Sonora, 42 en Nayarit, 10 en Tlaxcala, 8 en Tabasco y 0 en Yucatán.

Mandatos de género patriarcales

Conforme menciona el informe del FNS, los mandatos de género patriarcales están estrechamente relacionados con la violencia sexual digital. Se trata del conjunto de reglas formales e informales en que cada sociedad define el comportamiento de una persona con otros. Sin embargo, también se manifiestan en los roles de género entre hombres y mujeres. 

Además, configuran un sistema de opresión hacia las mujeres que converge con otras formas de opresión y desigualdad como etnia, clase, discapacidad , edad, sexualidad. Por lo que, no todos los hombres son considerados igualmente dominantes y no todas las mujeres son subordinadas. 

El FNS también asienta que la relación entre la violencia de género y los mandatos de género se entrelazan en dos niveles: el primero en donde los hombres ejercen los mandatos de género colocando a las mujeres en posiciones de vulnerabilidad; y el segundo en el que la violencia de género sirve como un mecanismo de coerción y disciplina en contra de quienes no lo cumplen. 

Entre los principales mandatos de género que sostienen la violencia sexual digital se encuentran el cuerpo femenino para el placer, uso y consumo masculino; el control de la sexualidad de las mujeres; y que son ellas las culpables de la violencia sexual digital.

Acciones antirracistas y los derechos de mujeres afromexicanas e indígenas

Mariana Mora


El pasado 27 de enero el Colectivo Colibrí, una red de organizaciones de mujeres afromexicanas y de los pueblos nuu savi, mè’phàà, nahua y ñomndaa de Guerrero, junto con un equipo de académicas, presentó los resultados de cuatro años de investigación sobre los impactos que tienen las distintas expresiones de violencia en las vidas de las mujeres y cómo el racismo y las discriminaciones de género son parte de éstas. Su informe, Mujeres indígenas y afromexicanas, recomendaciones interculturales y antirracistas frente a las violencias múltiples, nos recuerda temas pendientes a casi tres décadas de la firma de los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de los Pobres sobre derechos y cultura indígena, firmado entre el EZLN y el Estado mexicano el 16 de febrero de 1996.

Desde las voces de destacadas lideresas que forman parte de Colibrí se vislumbra una agenda necesaria para avanzar en el cumplimiento de los derechos. Es una agenda que se topa con los claroscuros del contenido de las reformas al artículo 2º sobre los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, que entró en vigor el 1º de octubre de 2024. Tal como describen Magda Gómez y Bárbara Zamora en sus respectivos artículos (publicados en este espacio), más que saldar una deuda histórica con los pueblos, la reforma puede provocar retrocesos y su contenido se debe leer también a partir de lo que calla.

Uno de los silencios sobresalientes tiene que ver con los derechos de los pueblos y comunidades afromexicanas. Mientras la reforma detalla de manera extensa (aunque con límites) los derechos de los pueblos indígenas, los de los afromexicanos se enuncian en un breve apartado C que establece que tendrán en lo conducente los derechos señalados en los apartados anteriores de este artículo, a fin de garantizar su desarrollo e inclusión social. Tal como señaló Asunción Salinas, integrante del colectivo, las nuevas reformas, más que reconocer a la población afromexicana como sujeto de derechos, la sigue invisibilizando. Refleja el racismo que mujeres afromexicanas viven en lo cotidiano por medio de estereotipos de que las mujeres afro somos fuertes y aguantamos todo y por las violencias feminicidas, enfatiza. Un punto central de la agenda consiste en dotar de contenido los derechos específicos de la población afromexicana, incluyendo a las mujeres, a partir de sus propias historias y exigencias.

El racismo provoca condiciones de mayor precarización y de mayor vulnerabilidad a diversas violencias. Sin embargo, sus impactos diferenciados no han sido parte del debate público en México. El informe detalla las distintas formas en que se expresa el racismo hacia mujeres nuu savi, mè’phàà, nahua, ñomndaa y afromexicanas, porque, tal como señala el colectivo, si bien el racismo duele igual, también se vive de manera diferente y se combate con acciones diferenciadas.

Valeriana Nicolás, otra integrante de Colibrí, resaltó que los casos de violencia obstétrica y de mortalidad materna las impactan de manera desproporcionada. Refleja el racismo estructural e institucional de la sociedad y del Estado mexicano. Señala que, en regiones de mayor población indígena y afromexicana, no hay médicos para atender a las mujeres, la atención no es adecuada. Obligan a las mujeres a firmar una alta voluntaria sin antes haberles informado en su lengua. Los derechos colectivos se violentan cada vez que el sistema médico desprecia los conocimientos y prácticas ancestrales y el rol que desempeñan en sus comunidades las parteras tradicionales.

Las políticas interculturales son insuficientes, deben de ir de la mano de políticas y mecanismos que combaten el racismo. Es una insistencia del Colectivo Colibrí respaldada por experiencias internacionales en voz de Irma Alicia Velásquez, intelectual maya k’iche’ de Guatemala. En el evento, señala que ella, junto con otras mujeres indígenas, al lado de sus hermanas afrodescendientes, planteamos que no se puede avanzar en una agenda de derechos si no se ataca el racismo tan enraizado en nuestras sociedades.

El informe también señala temas pendientes relacionados con la vida y los derechos agrarios de mujeres indígenas y reconoce que falta precisar estas mismas exigencias para afromexicanas. Al mismo tiempo, no se pueden reconstituir territorios ancestrales ni formas propias de gobiernos, junto con los saberes e idiomas de los pueblos, si no se enfrentan las violencias que viven en lo cotidiano mujeres y niñas.

Inés Fernández, también del colectivo, conoce de cerca cómo el despojo territorial va de la mano con las violencias que ellas viven. En su lucha por la justicia contra la violación sexual que vivió a manos del ejército en 2002, y que resultó en una sentencia a su favor en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2010, insiste que las reparaciones son colectivas y que deben incluir la desmilitarización. Inés dio clausura al evento al insistir que el gobierno actual debe cumplir con las exigencias presentadas. Son las voces de lideresas, sus organizaciones y comunidades las que marcan la pautas más allá de lo que posibilitan o limitan los marcos jurídicos vigentes y que retoman los debates centrales que se dieron décadas atrás en el marco de los Diálogos de San Andrés.

Falleció la cantante y pianista Roberta Flack

Era tan versátil como para evocar la pasión góspel de Aretha Franklin, aunque a menudo prefería un enfoque más reflexivo y medido

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▲ Roberta Flack ganó un Grammy en 1973 por la interpretación de Killing Me Softly With His Song.

Nueva York ., Roberta Flack, la cantante y pianista ganadora de un Grammy cuyo estilo vocal y musical íntimo la convirtió en una de las artistas más destacadas de los años 70 y en una intérprete influyente mucho después, falleció ayer. Tenía 88 años.

La cantante murió en su hogar rodeada de su familia, dijo la publicista Elaine Schock en un comunicado. Flack anunció en 2022 que tenía esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y que ya no podía cantar.

Falleció en paz, rodeada de su familia, indicó su agente Elaine Schock en un comunicado enviado a la Afp sin citar la causa de su deceso.

Nacida en Carolina del Norte en 1937, Flack fue criada en Arlington, Virginia, en el seno de una familia numerosa y amante del góspel. Estudió piano en su juventud, lo que le permitió ganar una beca para la Universidad de Howard con sólo 15 años.

(Mi padre) encontró un viejo y maloliente piano en un desguace, lo restauró para mí y lo pintó de verde, contó en una entrevista con Forbes en 2021. Era mi primer piano y fue el instrumento en el que encontré mi expresión e inspiración como joven.

También actuó en clubes de Washington, donde fue descubierta por el jazzista Les McCann. A los 32 años firmó un contrato con Atlantic Records.

Poco conocida antes de cumplir 30 años, Flack se convirtió en una estrella de la noche a la mañana luego de que Clint Eastwood utilizara The First Time Ever I Saw Your Face como la banda sonora de una de las escenas de amor más memorables y explícitas del cine, entre el actor y Donna Mills, en su película de 1971 Play Misty for Me. La balada suave, similar a un himno, con el delicado soprano de Flack flotando sobre un lecho de cuerdas suaves y piano encabezó la lista de éxitos pop de Billboard en 1972 y recibió un Grammy por disco del año.

La disquera quería que se volviera a grabar con un ritmo más rápido, pero él dijo que la quería exactamente como estaba, comentó Flack a The Associated Press en 2018. Con la canción como tema de su película, ganó mucha popularidad y luego despegó.

En 1973 igualó ambos logros con Killing Me Softly With His Song, convirtiéndose en la primera artista en ganar Grammy consecutivos por mejor álbum.

Roberta Cleopatra Flack, hija de músicos, nació en Black Mountain, Carolina del Norte, y creció en Arlington, Virginia.

Pianista con formación clásica y que a los 15 años recibió una beca completa para Howard, la universidad históricamente negra, Flack fue descubierta a finales de los 60 por el músico de jazz Les McCann, quien más tarde escribió que su voz tocó, golpeó, atrapó y despertó cada emoción que he conocido. Aunque era lo suficientemente versátil como para evocar la pasión góspel de Aretha Franklin, Flack a menudo prefería un enfoque más reflexivo y medido, como si curara una canción palabra por palabra.

Para los admiradores de Flack, ella era una presencia sofisticada y audaz en el mundo de la música y en los movimientos sociales y de derechos civiles de la época, sus amigos incluían al reverendo Jesse Jackson y a Angela Davis, a quien Flack visitó en prisión mientras Davis enfrentaba cargos –por los cuales fue absuelta– de asesinato y secuestro. Flack cantó en el funeral de Jackie Robinson, el primer jugador negro de las grandes ligas de beisbol y estuvo entre los muchos artistas invitados en el proyecto de entretenimiento infantil feminista creado por Marlo Thomas, Free to Be... You and Me.

Nunca igualó su primera racha de éxitos, aunque tuvo un éxito en los años 80 con el dueto de Peabo Bryson Tonight, I Celebrate My Love y en los 90 con el dueto de Maxi Priest Set the Night to Music. A mediados de los 90, Flack recibió nueva atención después de que los Fugees grabaran una versión ganadora de un Grammy de Killing Me Softly, que ella interpretó en el escenario con el grupo de hip-hop.

El actor y director Clint Eastwood contribuyó a su éxito en 1971, al incluir The First Time Ever I Saw Your Face en la banda sonora de su película Escalofrío en la noche, lo que la catapultó al premio de la Academia de la Grabación del año siguiente.

Con su particular afro en las portadas de sus discos y cercana a la activista Angela Davis y al reverendo Jesse Jackson, Flack fue también una de las abanderadas del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Viví el movimiento por los derechos civiles. Aprendí, mucho después de dejar Black Mountain (su pueblo natal), que ser negro era algo positivo... como todos nosotros, lo más positivo que podíamos ser, añadió.

Hice muchas canciones que se consideraban de protesta, mucha música folk, pero protesté como cantante con mucho amor, recordaba.

En total, ganó cinco Grammys (tres por Killing Me Softly), fue nominada en ocho ocasiones más y recibió un Grammy a la trayectoria en 2020.

Foto Afp
Periódico La Jornada
Martes 25 de febrero de 2025, p. 7


Prohibición del hiyab en Francia atenta contra los derechos de las mujeres: Amnistía Internacional

 

.-Ciudad de México-. El pasado 22 de febrero de 2025, el poder legislativo francés aprobó la prohibición del uso de prendas de vestir y símbolos «ostensiblemente religiosos» en las competiciones deportivas en Francia con 210 votos a favor y 81 en contra; sin embargo, esta medida atenta contra los derechos a la igualdad, la libertad de expresión y la libertad religiosa de las mujeres musulmanas señaló Amnistía Internacional.

El «Proyecto de ley para garantizar el respeto del principio de laicidad en el deporte» pretende aplicarse a todas las competiciones organizadas por las federaciones deportivas, sus organismos descentralizados, las ligas profesionales y las asociaciones afiliadas, además de las piscinas públicas.

El Senado adoptó esta disposición en 2021 y nuevamente en 2022, lo que llevó a que varias federaciones deportivas, como la Federación Francesa de Fútbol, la Federación Francesa de Baloncesto y la Federación Francesa de Voleibol, implementaran medidas en este sentido.

Sin embargo, la prohibición del hiyab en contextos deportivos ha generado un creciente rechazo, especialmente desde los Juegos Olímpicos de París 2024, provocando indignación a nivel mundial. Pese a que finales de 2023, el Comité Olímpico Internacional (COI) recordó que en París los atletas podían representarse a sí mismos, a su fe y a su país, pero las autoridades francesas han hecho caso omiso de esta postura.

Lejos de acatar las recomendaciones del COI, las autoridades han intensificado la prohibición del hiyab e intentan extenderla a todos los deportes. «Bajo la excusa de aplicar el concepto de ‘laicidad’, en realidad estas leyes están dirigidas de manera selectiva contra las mujeres y niñas musulmanas, afectando de manera desproporcionada sus derechos», denunció Anna Błuś, investigadora de Amnistía Internacional.

La prohibición del velo impide a las mujeres musulmanas participar libremente en entornos deportivos, ya que para muchas de ellas su uso representa una manifestación de identidad y fe. Restringir su derecho a vestirlo las coloca en una situación de discriminación.

«Esta nueva ley tendría consecuencias terribles para las mujeres y niñas musulmanas: humillación, estigmatización, trauma, abandono del deporte, ruptura de lazos sociales, pérdida de autoestima, desaparición de equipos femeninos y debilitamiento de los clubes deportivos», advierte Amnistía Internacional.

Según Amnistía Internacional, la prohibición del hiyab vulnera múltiples derechos de las mujeres, entre ellos:

  • La libertad de expresión, religión y el derecho a la salud.
  • La autonomía de las mujeres musulmanas para tomar decisiones sobre su vida.
  • El control sobre sus propios cuerpos, constituyendo una forma de violencia racista basada en el género.

¿La laicidad francesa es discriminatoria?

El principio de «laïcité» o laicidad busca garantizar la separación entre el Estado y la religión, asegurando que las instituciones públicas se mantengan neutrales en asuntos religiosos. Bajo este precepto, el gobierno francés no favorece ni financia ninguna religión y exige que las creencias religiosas permanezcan en el ámbito privado.

Sin embargo, en la práctica, la laicidad en Francia ha sido utilizada frecuentemente como un pretexto para restringir el acceso de las mujeres musulmanas a espacios públicos. Desde hace años, las autoridades han promulgado leyes y políticas que regulan de manera discriminatoria la vestimenta de las mujeres y niñas musulmanas.

Francia alberga la comunidad musulmana más grande de Europa, con una población estimada entre seis y siete millones de personas, lo que representa alrededor del 10% de la población total. No obstante, desde 2004 se aprobó una ley que prohíbe portar en las escuelas signos o vestimentas que manifiesten creencias religiosas, incluyendo el hiyab, la kipá judía, el turbante sij y grandes cruces cristianas, permitiéndose solo símbolos discretos.

El artículo «Francia y la islamofobia. Conflicto histórico y contemporáneo» evidencia cómo la sociedad francesa ha ejercido históricamente actitudes islamófobas, resultado del arraigado nacionalismo y el extremo laicismo del país. Como consecuencia, muchos ciudadanos musulmanes han manifestado miedo ante posibles represalias en su contra.

Este fenómeno no es exclusivo de Francia. Según el informe, la discriminación que padecen hoy los musulmanes, los movimientos islamófobos en Europa son el resultado de una historia compleja marcada por el eurocentrismo, el racismo y la marginación de todo aquello que no se considere parte de la identidad europea, lo que genera tensiones entre ambas culturas.

«La islamofobia en Francia denota el miedo hacia el islam, los musulmanes y su cultura, un miedo alimentado por el choque de identidades. La identidad francesa predominante busca excluir aquello que históricamente no le pertenece. Si bien el islam nació fuera de Francia, los musulmanes son ciudadanos franceses, lo que hace aún más incoherente el sentimiento islamófobo desde una perspectiva xenófoba». señala el artículo

La aprobación de este proyecto perpetuaría la exclusión de las mujeres musulmanas en el deporte, reflejando un entorno eurocentrista que ha promovido la discriminación durante décadas. Es fundamental anteponer los derechos humanos a cualquier ideología sociopolítica. El uso de prendas y símbolos religiosos debe ser una elección personal, nunca una imposición.

Ahora, el «Proyecto de ley para garantizar el respeto del principio de laicidad en el deporte» está a la espera de pasar por la Asamblea Nacional y de ser aprobada para ser efectiva en el país.

Infancias rotas, gobierno obtuso

 

Es un aprendizaje que requiere mucha sensibilidad, empatía y respeto. Requiere un gran cuidado para no revictimizarlas, implica tiempo para comprender el contexto que enfrentan y ante todo identificar los nudos de las violencias que la atrapan.

Su extrema vulnerabilidad nos obliga a tomar con sumo cuidado y sigilo las realidades que más lastiman su dignidad. Tenemos que desmontar nuestros esquemas urbanos para adentrarnos al mundo comunitario, para entender mejor su situación económica y cultural.

Son mujeres que no cuentan con redes de apoyo al interior de sus comunidades. No solo se sienten solas e indefensas, sino que sienten que su mundo se derrumba porque en las comunidades indígenas la palabra de las mujeres aún no es escuchada y atendida, porque los hombres monopolizan el poder y sus voces tienen más peso.

Esta asimetría de poder debe ser tomada en cuenta, porque la situación de las mujeres es de extrema vulnerabilidad.

Recientemente una madre de familia del municipio de Metlatónoc denunció a su concuño que entró al cuarto donde ella duerme con sus pequeños hijos, aprovechando que su esposo se encuentra en Estados Unidos. Recuerda que era de madrugada cuando lo vio sentado en su cama. Le reclamó por qué se había atrevido a entrar.

Él solo le comentó que no dijera nada. La esposa comunicó a su suegro y denunció el caso ante el comisario. En lugar de darle credibilidad a su dicho, a pesar de que el concuño aceptó que había entrado a su cuarto, las autoridades dijeron que no había pruebas de que la haya tocado o violado. En lugar de investigar los hechos descalificaron sus dichos y procedieron a imponerle una multa por difamar al concuño. En lugar de respetar su testimonio y tratarla como víctima, la sancionaron por atreverse a denunciar.

Lo más grave es que se han trivializado las denuncias de las mujeres y se ha normalizado la violencia que ejercen los hombres. Desde los espacios comunitarios padecen esta dominación: desempeñan el rol de sumisión, se les enseña a obedecer desde pequeñas y a realizar trabajos extenuantes en su infancia.

Son las niñas las encargadas de cargar y cuidar a los hermanitos más pequeños. Tienen que ir al campo con sus mamás para acarrear el agua y cargar con las varas para la lumbre. Varias de ellas cuidan chivos, y esa actividad las absorbe porque tienen que cortar camino y arrear los animales para que no se escapen ni pierdan. Es muy común que por no cuidar bien los animales los padres las reprendan y les den algún golpe.

Las niñas son víctimas de maltratos sistemáticos de los hombres de la casa. No solo padecen estos maltratos, también crecen con el estómago vacío. Comen tortillas frías en el cerro y resisten los escabrosos caminos para llegar a medio comer a sus casas.   

Se las ingenian para jugar en el campo: corren, se suben a los árboles, juegan a las escondidas, saltan la cuerda. Cuando son varias niñas también juegan a los encantados. En lugar de jugar con alguna muñeca tienen que asumir el cuidado de sus hermanitos que cargan sobre su espalda.

Son infancias truncas porque en las comunidades de la Montaña las niñas no tienen derecho a jugar, tampoco tienen acceso a la educación, a cultivarse en las artes y desarrollar su creatividad con las nuevas tecnologías. Padecen la desnutrición y son presas de las enfermedades gastrointestinales.

Cuando son pequeñas sólo comen tortilla mojada con caldo de frijol y cuando crecen se alimentan con tortilla y sal. El agua la toman de los manantiales que la mayoría están contaminados por los agroquímicos que aplican a la milpa. Aprenden a dar sus primeros pasos sobre los pisos de tierra lo que provoca que varias niñas y niños coman tierra y que fácilmente ensucien su ropa que la usan por varios días. En los hogares es difícil contar con depósitos de agua porque las tuberías de agua están rotas.

Desde los 11 años, en algunas comunidades de la Montaña, los padres siguen practicando la costumbre de unir en matrimonio a sus hijas. Es una decisión arbitraria.

Simplemente el padre escucha ofertas de otros papás que tienen a hijos de la misma edad para llegar a un arreglo económico. En las últimas décadas hemos constatado que esta práctica del pago de la dote se trivializó con lo que hoy se conoce como la venta de las niñas.

Los padres llegan a un acuerdo pecuniario. Se trata de precios altos que oscilan entre 200 y 300 mil pesos para firmar esta alianza entre sus menores hijos. Además de este pago tiene que haber fiesta, mucha bebida y suficiente comida. La música no puede faltar. Son gastos onerosos que endeudan gravemente a las familias que pagan por el precio de una niña.

La costumbre es que la desposada tiene que irse a la casa de los suegros y ahí tiene que trabajar en todos los quehaceres domésticos que la nueva suegra le ordene.

La niña paga las consecuencias del dinero que entregaron a su papá y es tratada como una persona sin derechos. Se dedica a lavar la ropa de todos, a preparar el nixtamal, a moler la masa, y hacer las tortillas. También se va al campo para apoyar en todas las labores de la siembra y de la cosecha. Viaja con la familia a los campos agrícolas y todo lo que llega a ganar en cada jornada el dinero lo cobra el suegro. Ella simplemente es una empleada de su nuevo patrón.

No tiene voz y por lo mismo debe de soportar los maltratos, los golpes y las malas acciones de su esposo. Nadie puede defenderla, su destino es obedecer y soportar todos los desprecios y regaños. A los 12 años se embarazan y aún en estas condiciones no dejan de trabajar.

De milagro sobreviven para dar a luz a su hijo en condiciones sumamente insalubres. La misma necesidad las obliga aprender a cuidar a sus bebés y a cargar con otra responsabilidad de la que el esposo se desentiende. Ser niña madre es un calvario que sufren por décadas sin que nadie se acerque para ayudarlas. Sufren en silencio, resisten en medio del dolor y se sobreponen a muchas adversidades.

Su destino es ser madre en la adolescencia y soportar las violencias que ejercen sus esposos, sus suegros, las suegras, los demás familiares de su esposo, la comunidad y las mismas autoridades.

Es una montaña de agravios los que padecen las mujeres, nadie se coloca de su lado y más bien todas las señalan como las que no trabajan y que gastan mucho. Su misma familia se desentiende de ella, su padre no puede decir nada porque recibió mucho dinero y no tiene el derecho a reclamar nada.

Las autoridades de los tres niveles de gobierno son cómplices de estas tragedias. No hay formas de revertir este sistema patriarcal en un contexto de extrema pobreza donde las instituciones del Estado están ausentes. Es una desolación atroz que nadie se interesa en conocer y mucho menos apoyar.

Dejan que las mujeres se desangren y mueran sin que nadie salga en su defensa. Las autoridades de los municipios en lugar de proteger a las mujeres que hacen un gran esfuerzo para ir a denunciar los delitos que padecen, la misma síndica o síndico se encarga de regañarlas y las obligan a regresar con sus maridos.

Lo insólito es que por levantar un acta que atenta contra sus derechos y que revictimiza a las mujeres, les cobran 500 pesos para firmar el documento que legitima la violencia de los hombres. Son las mismas mujeres las que se han revelado y atrevido a denunciar la violencia de sus maridos ante el Ministerio Público de Tlapa, sin embargo, este esfuerzo las revíctimiza porque no las atienden, cuestionan sus dichos y regularmente le dan la razón al agresor, a cambio de dinero.

Es inconmensurable todo lo que padecen las mujeres para alcanzar la justicia del Estado. Muchas de ellas se han regresado a sus domicilios porque no son atendidas. Su atrevimiento tiene consecuencias funestas porque al regresar a sus hogares, el marido se ensaña para golpearlas y matarlas.

Los feminicidios en la Montaña se han incrementado por esta inacción del Estado; por su ausencia en las comunidades; por su complicidad con los agresores; por vender la justicia al mejor postor; por tratar a la mujer como un ser inferior; por no darle crédito a su palabra; por darle un trato discriminatorio y por pisotear sus derechos y sepultar sus sueños de vivir dignamente.

Esta realidad nos obliga a levantar la voz y denunciar estas atrocidades cometidas contra las mujeres indígenas. Las madres y niñas requieren un compromiso serio de las autoridades. Sus acciones son obtusas, inmediatistas y para salir del paso.

En lugar de llegar a las comunidades más recónditas, para ser un gobierno de territorio, se siguen implementando acciones que reproducen los vicios añejos del burocratismo. Las prácticas insolentes y corruptas se siguen reproduciendo como hace 5 décadas en las fiscalías del estado. La discriminación y el racismo contra las mujeres indígenas es una práctica acendrada en las dependencias gubernamentales, las niñas lo padecen a flor de piel.