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7/11/2026

Violencia contra las mujeres en México: feminicidio, violación y violencia familiar mantienen cifras en 2026

 

La violencia contra las mujeres continúa siendo una de las principales problemáticas de seguridad y derechos humanos en México. Durante los primeros cinco meses de 2026, el país registró cientos de víctimas de feminicidio, además de miles de denuncias por violencia familiar, delitos sexuales y llamadas de emergencia relacionadas con agresiones contra mujeres, de acuerdo con el más reciente Informe sobre violencia contra las mujeres, elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El reporte, con corte al 31 de mayo de 2026, reúne información de las carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías estatales y de las llamadas realizadas al número de emergencias 911, con el propósito de dimensionar la magnitud de la violencia que enfrentan las mujeres en el país.

Aunque el informe incorpora una nueva metodología para el registro y clasificación de delitos con perspectiva de género, las cifras reflejan que las distintas formas de violencia contra las mujeres siguen presentes en prácticamente todo el territorio nacional.

Feminicidios y homicidios mantienen la violencia extrema

El informe dedica un apartado al seguimiento de los feminicidios registrados entre enero y mayo de este año, así como a su distribución por entidad federativa, grupos de edad y municipios donde se concentra la mayor incidencia.

Uno de los datos que destaca es que 36.5 por ciento de los delitos de feminicidio se concentran en 20 municipios del país, lo que evidencia que la violencia feminicida mantiene focos rojos en determinadas regiones. Entre ellos aparecen municipios como Juárez, Chihuahua; Culiacán, Sinaloa; Reynosa, Tamaulipas; Venustiano Carranza y La Magdalena Contreras, en Ciudad de México; Hermosillo y Cajeme, Sonora, así como Tapachula, Chiapas.

Además de los feminicidios, el documento también analiza las víctimas mujeres de homicidio doloso y homicidio culposo, delitos que continúan afectando a mujeres de distintas edades en las 32 entidades del país. En este sentido, los cinco estados que registran más feminicidios son:

  • Sinaloa: 34
  • Ciudad de México: 20
  • Estado de México: 20
  • Chiapas: 14
  • Morelos:13
Fuente: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)

Violencia familiar y delitos sexuales siguen entre los principales problemas

Más allá de la violencia letal, el informe muestra que la violencia ejercida dentro del hogar continúa siendo uno de los delitos con mayor incidencia en México.

El SESNSP presenta un seguimiento de los casos de violencia familiar registrados desde 2015, así como un comparativo de los delitos ocurridos entre enero y mayo de este año, su distribución por entidad y las tasas por cada 100 mil habitantes. El reporte también documenta la persistencia de los delitos sexuales, particularmente las violaciones simples y equiparadas, cuya incidencia continúa registrándose en todo el país.

A ello se suman otros delitos que afectan principalmente a mujeres y niñas, como la trata de personas, la corrupción de menores, la extorsión y el secuestro, cuyos registros también forman parte del informe nacional.

Por ejemplo, los datos arrojan que las entidades con el mayor número de mujeres víctimas de secuestro de enero a mayo de este 2026 son:

  • Chihuahua: 15
  • Michoacán: 4
  • Veracruz: 4
  • Morelos: 3
  • Tabasco: 3

Mientras que los delitos de género por entidad de enero a mayo de 2026 son 2,000. Los cinco estados que ocupan estos lugares son:

  • Veracruz: 1,120
  • Querétaro: 654
  • Guerrero: 195
  • Baja California Sur: 13
  • Aguascalientes: 6

Sobre los delitos de violación simple y equiparada por entidad, hay un registro de 8,253 casos.

  • Estado de México: 1,125
  • Ciudad de México: 994
  • Nuevo León: 551
  • Chihuahua: 521
  • Guanajuato: 464

Las llamadas al 911 muestran una violencia que muchas veces no llega a denunciarse

Además de las carpetas de investigación, el informe incorpora las estadísticas de llamadas de emergencia al 911 relacionadas con violencia contra las mujeres, violencia familiar, violencia de pareja, abuso sexual, acoso u hostigamiento sexual y violación.

La dependencia aclaró en el informe que estas llamadas no constituyen denuncias penales, sino reportes ciudadanos sobre probables incidentes de emergencia. Sin embargo, representan un indicador importante para dimensionar casos que posiblemente nunca llegan a denunciarse formalmente ante las autoridades.

Una nueva metodología con perspectiva de género

El informe de 2026 también marca un cambio en la forma en que se registra la incidencia delictiva en México. A partir de este año comenzó a aplicarse una nueva metodología que incorpora una mayor desagregación de delitos relacionados con la violencia contra las mujeres, como la violación a la intimidad sexual, además de separar la información por sexo y grupos de edad de las víctimas. De acuerdo con el SESNSP, estos cambios buscan fortalecer la generación de estadísticas con perspectiva de género y mejorar el análisis sobre las distintas violencias que enfrentan las mujeres.

Aquí puedes consultar el informe completo: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1020106/Info-delict-violencia_contra_las_mujeres_May26_compressed.pdf

6/13/2026

Defensoras de Canadá-EUA-México alertan: podría aumentar violencia contra mujeres por Mundial

 

“La violencia contra las mujeres no conoce fronteras, y la prevención tampoco debería conocerlas. Hoy coordinamos esfuerzos desde México con organizaciones de Estados Unidos y Canadá porque la seguridad y la vida de las mujeres no pueden quedar fuera de la conversación.” Wendy Figueroa Morales, directora general de la Red Nacional de Refugios, México.

La Red Nacional de Refugios (RNR) es una organización feminista de la sociedad civil que, desde hace más de 25 años, acompaña a mujeres y, cuando corresponde, a sus hijas e hijos, para garantizar su derecho a vivir libres de violencia mediante espacios de atención, prevención y protección con servicios especializados gratuitos.

Women’s Shelters Canada , la Red Nacional de Refugios (México) y la National Network to End Domestic Violence (Estados Unidos) son redes nacionales de refugios que brindan protección a mujeres, niñas, niños y personas de género diverso que huyen de la violencia.

“Esta campaña busca visibilizar todos los apoyos que ofrecen los refugios, independientemente de la ciudadanía de las personas. Quienes visiten Canadá, México o Estados Unidos para asistir a los partidos pueden acudir a un refugio local si ellas o alguien que conocen está viviendo violencia. Les creemos y no están solas.” Anuradha Dugal, directora ejecutiva de Women’s Shelters Canada .

Cabe señalar que Women’s Shelters Canada apoya a más de 600 refugios para mujeres, niñas, niños y personas de género diverso que huyen de la violencia en Canadá. Antes, durante y después de la Copa Mundial de la FIFA, la organización invita a desarrollar planes de seguridad para quienes podrían experimentar violencia o conocen a alguien en esta situación.

Las tres organizaciones, integrantes de la Red Global de Refugios para Mujeres (Global Network of Women’s Shelters), colaboran en una campaña internacional y trilingüe para garantizar que las personas que experimentan violencia durante el Mundial conozcan los servicios de apoyo disponibles en cada país.

“Las víctimas de violencia merecen estar seguras y recibir apoyo en cualquier lugar, incluso durante la Copa Mundial. Nos enorgullece unir esfuerzos más allá de las fronteras para promover recursos de apoyo, sensibilizar y trabajar conjuntamente por un mundo donde la violencia doméstica deje de existir.” Tonia Moultry-Pace, presidenta interina y directora ejecutiva de la National Network to End Domestic Violence, Estados Unidos.

La National Network to End Domestic Violence (NNEDV) representa a las 56 coaliciones estatales y territoriales contra la violencia doméstica en Estados Unidos. Es una organización de transformación social que trabaja para construir entornos sociales, políticos y económicos donde la violencia doméstica deje de existir. Su labor incluye posicionar la violencia doméstica como una prioridad nacional, transformar la respuesta social ante esta problemática y fortalecer la incidencia y defensa de los derechos de las víctimas en todos los niveles.

Los tres países anfitriones enfrentan actualmente un incremento en las distintas formas de violencia familiar y contra las mujeres.

En Canadá, tres de cada cuatro refugios para mujeres reportan una creciente demanda de sus servicios, mientras que más de la mitad han observado un aumento en la gravedad de la violencia desde la pandemia.

En México, los casos de violencia familiar continúan aumentando en todo el país. Además, las tres entidades anfitrionas del Mundial —Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco— registran algunos de los índices más altos de violencia familiar.

En Estados Unidos, la proporción de delitos violentos cometidos el ámbito familiar ha aumentado durante los últimos cinco años, registrándose aproximadamente 11 mil asesinatos relacionados con esta situación cada año.

A nivel internacional, de acuerdo con datos de la UNESCO y ONU Mujeres, los reportes policiales por violencia familiar contra las mujeres pueden incrementarse hasta en un 33% durante grandes eventos deportivos como la Copa Mundial de la FIFA, debido a factores como el estrés social, las aglomeraciones y los entornos asociados al consumo de alcohol que algunas personas agresoras aprovechan para ejercer violencia.

Si bien el resultado de cada partido es incierto, el incremento de la violencia contra las mujeres no lo es. La ayuda está disponible en cada uno de los países anfitriones:

  • En Canadá, los refugios locales y su línea de atención 24/7 pueden localizarse a través de ShelterSafe.ca.
  • En México, se brinda atención y orientación las 24 horas a través de los teléfonos +52 55 29 72 64 45, 1-800-822-4460 y WhatsApp +52 55 6473 3004.
  • En Estados Unidos, las personas pueden comunicarse con la National Domestic Violence Hotline llamando al 1-800-799-SAFE, mediante chat en TheHotline.org o enviando la palabra START al 88788. El servicio opera las 24 horas en más de 200 idiomas.

5/02/2026

Cada vez más hombres quieren que las mujeres no votemos. Y algunos están en La Casa Blanca

 Por Lucía Taboada 

Fuentes: El diario [Imagen: ‘El cuento de la criada’ (Hulu)]

Lo que esta panda defiende es el voto familiar. Es decir, un voto por hogar. Pero, por supuesto, ese voto correspondería al marido y no a la mujer porque los hombres, opinan, ostentan la máxima autoridad familiar. La razón detrás de toda esta corriente puede estar en el hecho de que los hombres son más propensos a votar por la derecha que las mujeres

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, es seguidor de un pastor nacionalista cristiano que sostiene que las mujeres no deberían tener derecho al voto. No es una afiliación superficial, Hegseth llegó a compartir en sus redes sociales el año pasado un vídeo en el que ese pastor defendía abiertamente esa idea. El secretario de Defensa, por supuesto, no es el único partidario de Trump en sugerir que lo de votar hay que dejarlo en manos de gente preparada, es decir, de los hombres. También lo hizo, por ejemplo, John McEntee, asesor principal del Proyecto 2025 y exdirector de la Oficina de Personal Presidencial de la Casa Blanca de Trump. O Paul Ingrassia, a quien Trump nominó para dirigir la Oficina del Asesor Especial, sugirió derogar el voto femenino en un podcast. 

Lo que esta panda defiende es el voto familiar. Es decir, un voto por hogar. Pero, por supuesto, ese voto correspondería al marido y no a la mujer porque los hombres, opinan, ostentan la máxima autoridad familiar. La razón detrás de toda esta corriente puede estar en el hecho de que los hombres son más propensos a votar por la derecha que las mujeres. También hay quien tiene esta convicción por razones religiosas, una especie de mandato bíblico. Pero también están los influencers y podcasters del ala ultraconservadora estadounidense que llevan meses normalizando la idea de derogar la Decimonovena Enmienda por pura misoginia. Sin medias tintas, son tipos que odian y desprecian a las mujeres, nos presentan como parásitas, y creen y esperan que volvamos a estar subordinadas a ellos. 

“¿Por qué excluir a las mujeres? Porque su delicadeza las hace inadecuadas para la práctica y la experiencia en los grandes asuntos de la vida, las arduas empresas de la guerra y las exigentes responsabilidades del Estado. Además, su atención está tan centrada en la crianza de sus hijos que la naturaleza las ha dotado de mayor aptitud para las tareas domésticas. Y los niños no tienen juicio ni voluntad propios…”. Esto le escribía John Adams a James Sullivan el 26 de mayo de 1776. Doscientos cincuenta años después, estamos volviendo a esto, a ese ideal de mujeres sumisas, delicadas, esposas tradicionales, amas de casa entregadas, sin voz ni voto. 

Ni siquiera hace falta que se ponga en práctica, el simple hecho de que esta idea vuelva a circular ya es aterrador. Aunque no se llegue a ese escenario (legislativamente sería bastante complejo), la convicción ya está flotando, el derecho de las mujeres a votar ya está siendo cuestionado. 

El sufragio universal no es negociable sin vaciar la propia idea de democracia. Pero esto es lo que esta gente —que se permite el lujo de ir por el mundo dando lecciones, por cierto— entiende por democracia, un sistema en el que el voto sea de ellos. Las ideas más repulsivas de los misóginos más extremos de Internet se están difundiendo ante nuestros propios ojos desde despachos de la Casa Blanca por otros misóginos. Estamos a un susto de dejar sin ficción a Margaret Atwood.  

@TaboadaLucia

Fuente: https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vez-hombres-quieren-mujeres-no-votemos-casa-blanca_129_13155465.html

4/18/2026

El 80% de las mujeres asesinadas por violencia de género en 2025 vivían con su agresor

 By  

Ctx_Resumen Latinoamericano 13 de abril 2026.

El perfil de las víctimas es el de una mujer de 47,3 años española (57,1% de los casos), y en el 89,1% de los casos fueron asesinadas en un domicilio. La víctima más joven tenía 19 años y la mayor 86

El último informe sobre víctimas mortales de la violencia de género, publicado por el Observatorio contra la Violencia de Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, cifra en 49 las mujeres asesinadas en 2025, el 80% de las cuales convivían con su agresor. Un porcentaje mucho mayor que el de 2024 (67,3%) y la media de la serie histórica (63%), que inició en 2003.

El estudio, elaborado con los datos suministrados por los juzgados, cuantifica con un feminicidio más los 48 recogidos por la Delegación contra la Violencia de Género, lo que muestra como el número de mujeres asesinadas en 2025 es el mismo que en 2024, 2021, 2020, 2017 y 2016, años con las cifras más bajas desde que hay registros (2003). Lo que nos sitúa en un dramático mínimo de un asesinato cada 7,4 días.

La media de muertes desde 2003 se sitúa en 58,3 al año. Pese a que sigue siendo una cifra lamentable, en la primera década desde que hay registro (2003-2014) la media fue de 65 asesinadas, en los últimos diez años está cifra descendió hasta las 52,4 interanuales. Un descenso que desde el Observatorio insisten en recalcar que es gracias a la aplicación de políticas públicas concretas que protegen a las mujeres.

El perfil de las víctimas es el de una mujer de 47,3 años española (57,1% de los casos), y en el 89,1% de los casos fueron asesinadas en un domicilio. La víctima más joven tenía 19 años y la mayor 86.

En el caso de los asesinos, la edad promedio fue de 49,4 años y en su mayoría eran españoles (63,3%) y el marido de la víctima (45,5%). Únicamente en el 61,2% de los casos fueron detenidos. El agresor más joven tenía 21 años y el mayor 90.

Del total de las víctimas, 11 (22,4%) habían presentado denuncia previa contra su asesino, un porcentaje mucho menor que en 2024 (30,6%) y al del promedio de la serie histórica (25,8%). De las que habían denunciado, siete convivían con su agresor, y ninguna tenía más de 55 años. Cuatro de las víctimas tenían medidas de alejamiento en vigor. Las mujeres que denunciaron el pasado año tenían una edad media 42,4 años. Denunciaron más víctimas extranjeras que españolas (un 23,8% frente a un 21,4%).

El estudio, además, muestra un análisis regional de la situación. Las comunidades autónomas con menor tasa acumulada desde que hay registro son Extremadura (34,6 mujeres), País Vasco (44,6) y Cantabria (46,5), junto a Ceuta y Melilla, la única región sin víctimas en 2025. El 50% de las asesinadas en Galicia y Madrid habían presentado denuncia previa. 

Además, el informe dedica un espacio a las muertes por violencia vicaria. Desde 2013, este tipo de violencia le ha costado la vida a al menos 65 menores, en 21 de los casos también se asesinó a la madre de los niños. En 2025, se registraron tres asesinatos de menores a manos de sus padres biológicos o de la pareja de la madre. El mismo número de víctimas que llevamos ya este año. 

Según el espacio Efeminista, hasta el 26 de marzo, ya han sido confirmadas 14 víctimas mortales de violencia de género este año, con ellas ya son 1.357 mujeres asesinadas desde 2003. Tan solo cinco de las víctimas tenían una denuncia previa por maltrato, pese a ello las medidas tomadas por parte de la administración pública han sido insuficientes

4/11/2026

Apoyo desde la ONU a decisión olímpica sobre mujeres biológicas

 

La atleta sudafricana Caster Semenya encabeza la competencia de los 800 metros femeninos en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. La experta de las Naciones Unidas en materia de violencia contra las mujeres ha respaldado la decisión del COI de que solo quienes hayan nacido como mujeres biológicas puedan competir en las disciplinas de deporte femenino. Imagen: Celso Pupo / The Conversation  Corresponsal de IPS

GINEBRA – La relatora de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, celebró la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de permitir solo a mujeres biológicas competir en el deporte femenino.

“La nueva política se basa en el sentido común, los hechos y la ciencia. Restablece la dignidad, la equidad y la seguridad de las mujeres y las niñas en el deporte olímpico”, afirmó Alsalem, experta que actúa por mandato del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en esta ciudad suiza de Ginebra.

El 26 de marzo, el Comité Ejecutivo del COI aprobó que la elegibilidad para la categoría femenina se determine mediante una prueba de detección del gen SRY, sólo presente en los hombres biológicos, que deberá dar negativo.

El cribado se realiza mediante una muestra de saliva, un frotis bucal o una muestra de sangre y suele llevarse a cabo una sola vez en la vida.

La nueva norma comenzará a aplicarse en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, sin carácter retroactivo.

Pero Alsalem opina que “eso no impide que el COI ofrezca reparaciones adecuadas por las injusticias del pasado, como presentar una disculpa a las atletas a las que se les negó una competición justa, y considerar la concesión de medallas paralelas con carácter retroactivo”.

“Tales medidas demostrarían un reconocimiento del daño sufrido por las atletas, y señalarían un compromiso genuino con la rendición de cuentas y el restablecimiento de sus derechos, incluidas garantías de que no volverá a suceder”, afirmó la especialista jordana en derechos humanos.

No está claro si alguna mujer trans compite a nivel olímpico. Ninguna mujer que haya realizado la transición tras nacer como hombre compitió en los Juegos, los de París en 2024.

La relatora de la ONU señaló que “la presencia del gen SRY es fija a lo largo de toda la vida y constituye un indicador de gran precisión del desarrollo sexual masculino”.

Dijo que “acojo con satisfacción esta política como una medida necesaria, proporcionada y legítima para garantizar la protección de las mujeres y las niñas, en consonancia con el derecho y las normas internacionales de derechos humanos”.

“Los enfoques basados en la evidencia, incluido el reconocimiento de la realidad material del sexo, deben guiar el desarrollo, el seguimiento y la revisión de las políticas deportivas a todos los niveles”, abundó.

Alsalem anteriormente había criticado el antiguo «Marco sobre equidad, inclusión y no discriminación por motivos de identidad de género y variaciones de sexo» del COI, porque consideraba que “sustituir las categorías de competición femeninas por categorías mixtas hace que las atletas pierdan oportunidades, incluidas medallas”.

Hasta ahora, el COI dejaba las normas sobre elegibilidad por sexo en manos de las federaciones de cada deporte, en lugar de aplicar un criterio universal.

El atletismo, la natación, el ciclismo y el remo ya habían impuesto restricciones, pero otras disciplinas permitían que mujeres trans y DSD (diferencias o desórdenes del desarrollo sexual) compitieran en la categoría femenina si no superaban un cierto umbral de testosterona.

El veto del COI afectará a casi todas las atletas con DSD. Esa condición, poco frecuente, hace que las hormonas, los genes o los órganos reproductivos de una persona combinen características masculinas y femeninas.

Hasta ahora, las atletas con DSD que no habían pasado por la pubertad masculina podían competir en el deporte femenino siempre que mantuvieran la testosterona dentro de ciertos límites.

El cambio de política ha sido criticado por activistas de los derechos trans, algunos médicos y por el Gobierno de Francia.

La relatora de la ONU replica que “contrariamente a lo que se ha informado, la política no descalifica a nadie para participar en deportes o competir profesionalmente en categorías correspondientes a su sexo biológico”.

“Más bien, garantiza que las mujeres y las niñas no se vean en desventaja ni excluidas de una competición significativa y justa en su propia categoría”, expresó.

Finalmente, Alsalem instó, tanto a las asociaciones deportivas de competición como a las de carácter no competitivo, a armonizar sus políticas con las normas del COI para la protección de la categoría femenina en el deporte.

3/21/2026

Los impactos en mujeres que sobreviven a la violencia sexual por sumisión química

 

.-Ciudad de México.- La utilización de la sumisión química con fines de violentar sexualmente a una mujer suministrando alguna sustancia si su consentimiento para provocar un estado de inercia total puede no ser no solo un tema de género, sino de salud pública, ya que deja profundas secuelas físicas y emocionales en las sobrevivientes.

Cimacnoticias conversó con la psicóloga y académica de la UNAM, Aidee Elena Rodríguez Serrano, quien compartió que haber experimentado violencia sexual por sumisión química puede generar en muchas mujeres trauma, particularmente estrés postraumático que se manifiestan en estados constantes de alerta, hipervigilancia y la re experimentación del evento.

A esto se suman conductas de evitación como el miedo a salir o socializar si la agresión ocurrió durante ese contexto, o bien la dificultad para convivir con personas cercanas cuando el agresor pertenece al entorno inmediato y también se presentan alteraciones en el sueño como insomnio, pesadillas o terrores nocturnos.

A nivel psicológico, puede haber una disociación o despersonalización, es decir, una sensación de desconexión del propio cuerpo como mecanismo de protección. Rodríguez Serrano describió que un elemento distintivo en estos casos es la alteración de la memoria generando lagunas parciales o totales antes, durante y después del incidente dificultando reconstruir lo sucedido.

La falta de claridad genera pensamientos recurrentes y obsesivos en un intento de entender qué ocurrió. Como consecuencia, muchas mujeres experimentan la sensación de pérdida de control acompañada de la idea de que están «locas» o que inventan lo vivido.

A nivel emocional la psicóloga y académica detalla que es frecuente el sentimiento de culpa, vergüenza y miedo a no ser creídas, sentimientos que suelen reforzarse por estereotipos de género y discursos sociales que responsabilizan a las víctimas. En este contexto, pueden desarrollarse trastornos como depresión, ansiedad, ataques de pánico, irritabilidad, tristeza profunda y trastornos alimentarios.

«Esto que les pasa (sentir culpa) es una respuesta normal ante situaciones de violencia que les sucede a todas las mujeres o la gran mayoría que sufren una violación sexual por sumisión química (…) no tienen por qué sentir vergüenza de lo que les pasó y pueden hablarlo con gente que las va a escuchar y las va a acompañar» -Aidee Elena Rodríguez Serrano, psicóloga y académica de la UNAM.

La evitación para tener relaciones sexuales y afectivas, incluso con la pareja, así como la pérdida de confianza en el propio cuerpo y una sensación de extrañeza corporal puede ser consecuencia del impacto en la vida íntima y afectiva de las mujeres. Rodríguez Serrano puntualiza que la falta de recuerdos intensifica estas afectaciones incrementando la culpa, confusión y angustia mental.

Por ello, mencionó que desde el inicio se debe brindar atención psicológica sin esperar que el pase el tiempo o que la víctima denuncie y el acompañamiento debe ser especializado con perspectiva de género, feminista y de derechos humanos que garantice un espacio seguro, de confianza, confidencialidad y privacidad.

A través de este tipo de acompañamiento se busca devolver la sensación de control y agencia a la víctima respetando en todo momento sus decisiones y tiempos. También subrayó que la atención temprana permite identificar y evaluar riesgos físicos, emocionales y sociales, incluyendo posibles daños a la salud, el contexto y las condiciones de seguridad.

Desde la experiencia de Rodríguez Serrano, en los casos donde se necesita implementar medicamento estos deben manejarse con cuidado porque existe una huella corporal del trauma, por lo que algunas mujeres pueden recordar la sensación de pérdida de control, por ello resaltó que es fundamental brindar psicoeducación, explicar claramente qué ocurrirá con el tratamiento y ajustar tanto el tipo de aplicación como la dosis para evitar reacciones similares o generar mayor angustia.

¿Qué pasa en el cuerpo?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su informe «Directrices para el análisis forense de sustancias que facilitan la agresión sexual y otros actos delictivos» cuando una persona es víctima de sumisión química el principal síntoma que suele experimentar es la alteración del grado de conciencia, el estado de percepción el juicio y la memoria.

De esta forma, la víctima queda en estado vulnerable y no puede defenderse ante su agresor. Esto en parte se debe a que la mayoría de estas sustancias son potentes depresores del sistema nervioso central con un efecto rápido y cuyos síntomas se asemejan a la intoxicación etílica aguda o a la anestesia general.

La Organización de las Naciones Unidas remarcan que los efectos farmacológicos de la sumisión química se destacan por provocar relajación, euforia, desinhibición, amnesia, alteración de la percepción, dificultad para guardar el equilibrio, dificultad para hablar, somnolencia, pérdida de la función motriz, vómitos, incontinencia, pérdida del conocimiento y la posible muerte si se abusa de la dosis.

«Por todo ello, la policía puede suponer que la víctima no estaba drogada, sino bajo los efectos del alcohol, lo que influye en la investigación.» -Organización de las Naciones Unidas.

La Organización de las Naciones Unidas apunta que es incorrecto pensar que existe «una droga para violadores», ya que hay en el mercado hasta 50 sustancias que pueden ser utilizadas para facilitar delitos como la violencia sexual a través de la sumisión química y muchas de ellas producen estos efectos cuando son mezcladas con alcohol, algunas son de fácil acceso para el consumidor y no necesitan receta médica.

El Consejo de Salud y Consumo en España detectó en su informe «Abordaje integral de víctimas de sumisión química y/o agresión por objeto punzante» que la vida media (la eliminación del 50% del principio activo consumido por el organismo) de las sustancias empleadas para la sumisión química oscila entre los 30 minutos hasta las 36 horas, por ello se recomienda que en casos de sospecha se realice asistencia sanitaria lo más pronto posible.

Este mismo informe, señala que cuando existe una sumisión química por objeto punzante, es decir a través del pinchazo de una aguja añade un elemento más a la atención sanitaria de las víctimas que es la prevención de enfermedades infecciosas transmisibles a través de jeringuillas de las cuales se desconoce su procedencia y si ha tenido usos anteriores.

La ONU advierte que cuando las víctimas de sumisión química está confusa sobre los hechos que precedieron la agresión por los efectos de las sustancias psicoactivas puede retrasar la denuncia del incidente, sobre todo cuando existe violencia sexual. En algunos casos, prefieren primero tratar de llenar las lagunas de la memoria hablando con amigos o incluso con el agresor y, en muchos casos, desisten de denunciar.

En los casos en que las víctimas llegan a denunciar, la ONU recomienda obtener pruebas biológicas pertinentes, principalmente de orina, ya que algunas drogas solo pueden ser detectadas mediante este método en un plazo breve. También existen otras pruebas como las de sangre, análisis metabólicos, marcadores específicos, o análisis segmentario de cabello obtenido al menos un mes después del incidente.

3/14/2026

Mujeres, tiempos políticos distintos

Columna Otredades. 

Por José Sobrevilla

Toda la vida dedicada a ellas. Piezas poéticas, literarias, musicales han ensalzado su presencia tanto para bien como para mal, por aquello de los despechos, pero su participación social, especialmente en el reconocimiento de sus derechos políticos −en el mundo− ha sido muy dispar. Por ejemplo, el primer país que otorgó voto a las mujeres en elecciones nacionales fue Nueva Zelanda, en 1893; después vino Australia, en 1902, aunque inicialmente excluyó a las mujeres indígenas. En 1906 Finlandia fue el primer país europeo en permitir el sufragio femenino y sus candidaturas; y fue hasta 1915 cuando Dinamarca les reconoció el voto en elecciones parlamentarias.

Tres años después, en 1918, con ciertas condiciones, el Reino Unido concede el voto a mujeres mayores de 30 años, pero fue hasta 1928 cuando igualaron sus derechos con los hombres. Fue hasta 1920, cuando nuestros vecinos del norte, Estados Unidos, aprobaron la 19ª Enmienda garantizando voto sin importar sexo; pero fue Ecuador el primer país latinoamericano que les reconoció el sufragio, en 1929. España lo hizo hasta 1931, durante la Segunda República; y Francia, en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial. El país mexicano reconoce hasta 1953, plenamente, el derecho de las mujeres a votar y ser votadas en elecciones federales; mientras que Suiza lo hizo en 1971; y −muy rezagado− Arabia Saudita,
en 2015 permitió por primera vez que sus mujeres votaran y se postularan para elecciones municipales.

A estas alturas, con el triunfo de @ClaudiaShein_ en la presidencia del país, ha sido recurrente escuchar “Es tiempo de mujeres” y “llegamos todas”, y desde ese momento, en su primer grito de independencia, en 2025, después de las loas tradicionales a Hidalgo, Morelos, Allende, incluyó a mujeres que jugaron papeles principales en la lucha independentista, y que, durante mucho tiempo, habían sido relegadas en la memoria oficial: Josefa Ortiz de Domínguez (también llamada Josefa Ortiz Téllez-Girón), Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y Manuela Medina; pero además, extendió el homenaje a mujeres anónimas e indígenas que
participaron en la causa de la independencia.

Sí, es ‘tiempo de mujeres’, pero desde que asumió la presidencia del país (octubre de 2024) hasta marzo de 2026, ¿cómo han evolucionado los reportes oficiales de agresiones en su contra? Los datos disponibles más recientes provenientes de fuentes como el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que publican cifras periódicas sobre violencia de género, feminicidios y delitos sexuales, no han sido tan halagadoras.

En 2025, el SESNSP reportó un promedio de 9 a 10 feminicidios diarios en México, cifra que se mantiene estable respecto a años anteriores. En cuanto a violencia sexual, acoso y violación, las denuncias han mostrado un incremento sostenido en 2025, con más de 30 mil carpetas de investigación abiertas en el año. Mientras que la violencia familiar sigue siendo lo que más han denunciado las mujeres con más de 280 mil casos en 2025, lo que representa un aumento respecto a 2024. Incluso, todos fuimos testigos de cuando la propia presidenta
Sheinbaum fue víctima de acoso en vía pública (noviembre de 2025) por un sujeto llamado Uriel Rivera Martínez, lo que visibilizó la persistencia de la violencia hacia las mujeres en todos los niveles sociales.

Los datos oficiales son publicados con rezago; por ejemplo, las cifras de 2026 aún no están disponibles en su totalidad; y los registros reflejan denuncias formales,por lo que, pese a ser ‘tiempo de mujeres’ existe un subregistro significativo debido a la falta de confianza en las instituciones o miedo a represalias. Las organizaciones civiles señalan que la violencia contra mujeres se mantiene en niveles críticos, pese a los programas federales y estatales de prevención. 

En resumen: desde la llegada de Sheinbaum a la presidencia, los indicadores oficiales muestran que la violencia contra las mujeres no ha disminuido y se mantiene en cifras alarmantes, con feminicidios diarios y un aumento en denuncias por violencia familiar y delitos sexuales.

Por ejemplo, de enero a febrero (2026) ha habido cincuenta y cuatro feminicidios (enero) concentrados en Sinaloa, CDMX, Estado de México y Tamaulipas, sin embargo, aún son datos parciales, y las organizaciones reportan repunte en violencia contra mujeres. La Reforma al Código Penal aprobada en febrero, señala que el abuso sexual se perseguirá de oficio y se endurecen penas; no obstante, los primeros meses del año muestran repunte de asesinatos y violencia extrema. 

Ante esto, el gobierno mexicano, en los dos últimos años, ha implementado una serie de medidas para enfrentar el feminicidio y la violencia contra las mujeres; sin embargo, los resultados siguen siendo mixtos: hay avances normativos y de coordinación institucional, pero también críticas por falta de recursos y por el impacto de la militarización y la austeridad.En 2024 se han reforzado los protocolos de atención y prevención; se fortalecieron mecanismos de respuesta inmediata, acompañamiento y reparación del daño para mujeres en situación de violencia. Estos protocolos buscan garantizar atención física, emocional y psicológica con perspectiva de género; también se han implementado sistemas de colaboración entre los tres órdenes de gobierno y los poderes de la Unión, con el objetivo de que cada institución pública asuma corresponsabilidad en la lucha contra los feminicidios.

También la aplicación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), misma que ha sido el marco central para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en todas sus formas. Se han promovido acciones para fortalecer su implementación en estados y municipios. Organismos internacionales y colectivos feministas han señalado que los recortes han debilitado a organizaciones de mujeres y limitan la efectividad de las políticas públicas.

A pesar de las medidas, la violencia feminicida sigue en niveles alarmantes, lo que ha generado movilizaciones sociales y críticas de colectivos feministas. La paradoja es que, aunque hay avances legales y normativos, la violencia contra las mujeres sigue en niveles epidémicos. Pero tan es tiempo de mujeres que, este viernes 6 de marzo, La Jornada de Aguascalientes, LJA.MX da a conocer que por presiones en redes sociales y colectivos feministas, se revocó la convocatoria del Ayuntamiento de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca para realizar un taller de cómo elaborar un “kit forense en caso de desaparecer”.

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2/21/2026

Defensoras entregan informes sobre violencia contra mujeres en México a Relatora Reem Alsalem

Además de la Relatora, en el encuentro estuvieron presentes Patricia Olamendi Torres, abogada y experta feminista cofundadora de «Nosotras Tenemos Otros Datos» y de la “Red de Mujeres en Plural”, la diputada Xóchitl Arzola Vargas, la periodista y feminista Ivonne de la Cruz Domínguez, la antropóloga María Alberti Manzanares, y Alma Margarita Oseguera directora del Centro Cultural Esperanza Rodríguez A.C.

En dicha reunión participaron 199 organizaciones de la sociedad civil y 371 integrantes quienes pasaron a la tarima para advertir sus preocupaciones sobre las diferentes formas de violencia que persisten en México como feminicidios, desapariciones, trata de personas, prostitución, sustitución de la categoría sexo por identidad de género, violencia vicaria, entre otras. Dichos informes fueron entregados a la Relatora Reem Alsalem en su visita no oficial a México.

La diputada Xóchitl Arzola Vargas remarcó que la transformación de la violencia contra las mujeres no es solo es una tarea del Gobierno, sino una responsabilidad compartida entre el Estado, la sociedad y la comunidad internacional: «Su trabajo como relatora especial nos recuerda que la violencia contra las mujeres no es un problema local, sino un fenómeno global que exige respuestas integrales, coordinadas y basadas en derechos humanos» describió la funcionaria.

A su vez, la Relatora Especial Reem Alsalem recordó que su visita no oficial a México se caracteriza por ser de estilo académico para poder participar en las conferencias entorno al Encuentro Internacional para la Erradicación de la Violencia contra Mujeres y Niñas; por lo que sus alcances son limitados a diferencia de una visita oficial donde se pide permiso al gobierno del Estado mexicano para mirar la situación de mujeres y niñas de manera amplia y hacer recomendaciones al Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, aun así escuchó a las mujeres presentes y recibió varios informes sobre la situación que atraviesa México.

CIMAC Foto

Feminicidios

Uno de los temas que más se repitió entre las participaciones fue la violencia feminicida, la diputada Xóchitl Arzola Vargas sostuvo que se trata de la expresión más brutal de violencia estructural contra las mujeres y aunque México avanzó en su tipificación durante 2012 en el Código Penal Federal, esta forma de violencia ha evolucionado, por lo que planteó la necesidad de ampliar los agravantes.

Desde la organización Sobrevivientes de Feminicidio en México A.C., organización pionera en sobrevivientes de feminicidio, Carolina Ramírez Suárez denunció que durante el proceso que busca justicia, persisten acciones que hacen que las víctimas desistan como el aplazamiento de audiencias, reinicio de procesos tras años de litigios, liberaciones de agresores por «fallas técnicas», impedimentos para que las familias sean consideradas víctimas indirectas, que las infancias tengan que convivir con el agresor, falta de garantía al derecho a la salud, lo que consideró como tortura institucional.

La periodista Soledad Jarquín Edgar y madre de María del Sol Cruz Jarquín, víctima de feminicidio, apuntó que persisten dos fenómenos que no se han cubierto en cuanto a la violencia feminicida: la prevención, así como la atención para una justicia pronta y expedita con consecuencias reales y cuantificables.

Advirtió que en el delito de feminicidio persiste una impunidad de 56.6% de acuerdo con datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, lo que quiere decir que el 60% de los asesinatos violentos de mujeres no son castigados. Añadió que desde el año 2000 a 2025 no ha surgido «ninguna estrategia real y masiva que haga conciencia en las personas sobre la discriminación y la violencia cotidiana» que aparecen solo en fechas emblemáticas.

Alertad de Género

Desde el punto de vista de María Concepción Pelis Corral, académica participante en el mecanismo de alerta de género en el estado de Durango, dicha herramienta ha servido para que el Estado atienda los casos de violencia de género, pero enfrentó retrasos principalmente ante la creación de la Secretaría de las Mujeres en enero de 2025, acusó que la herramienta es usada como parte de una «simulación».

«La ley y el mecanismo de alerta han sido fundamentales para para visibilizar la violencia de género, pero su aplicación ha estado marcada por lagunas legales, falta de recursos, inmigración, política y ausencia de transparencia y bueno, mientras tanto el largo y sinuoso camino del mecanismo continúa dando tumbos» -María Concepción Pelis Corral, académica participante en el mecanismo de alerta de género en el estado de Durango.

Ofelia Flores Lemos presidenta de Fundación de Género, una de las tres organizaciones solicitantes de la ley de violencia de género para el estado de Colima, denunció que las alertas de violencia se han vaciado de contenido y que, tras la desaparición de instancias federales de seguimiento como la Secretaría de las Mujeres, no existe claridad sobre quién garantiza su cumplimiento, por lo que exigió incorporar formalmente a las organizaciones solicitantes en los grupos de implementación.

Violencia vicaria

Gabriela Pablo Saucedo, vocera de la colectiva Madres Libertarias, trajo a la discusión que la violencia vicaria debe ser reconocida como una violencia machista desde las instancias internacionales, ya que en muchos casos es la antesala del feminicidio. Describió que al igual que las 400 mujeres que integran la colectiva ella escapó de un matrimonio y relación con violencia doméstica y tras su divorció, se han enfrentado a violencia institucional por acusaciones falsas en su contra, una represión característica de este tipo de violencia.

En relación a la violencia vicaria y doméstica, Guadalupe López describió que los procesos de divorcio y custodia se convierten en mecanismos de empobrecimiento y sometimiento para las mujeres, principalmente por ministerios públicos «sumisos», juzgados que dilatan procedimientos, solicitudes de peritajes costosos, resoluciones jurídicas sin perspectiva de género, cargas procesales desproporcionadas, resistencia sistemática a recibir órdenes de protección pronta y eficaces, falta de representación jurídica o recursos judiciales efectivos (impugnaciones, medidas cautelares o el juicio de amparo) y más.

Datos proporcionados por Guadalupe López indican que los juicios pueden durar hasta cuatro o más años dejando un impacto en la salud física y emocional., además, el costo oscila entre 10 mil a 200 mil pesos lo que equivale a 500 a 11 mil dólares. Esto no garantiza que las mujeres denunciantes obtengan justicia, sobre todo porque en México existe el 90% de impunidad en procesos legales, lo que desalienta la denuncia y «profundiza las desigualdades entre mujeres y hombres».

Trata, explotación sexual y desapariciones

Liliana Lomelí es parte de una organización feminista con más de 15 años de trabajo respecto a la violencia contra las mujeres y niñas. Tras un análisis de la situación que se enfrentan en los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo determinó que existen patrones que combinan la violencia sexual, trata, desaparición y explotación en un contexto de impunidad sostenida principalmente contra niñas y adolescentes.

Entre los escenarios a los que se enfrentan se encuentran la violencia sexual en contextos de incesto, matrimonios serviles y uniones de facto; el lucro de fotografías íntimas que se distribuyen por redes digitales; denuncias de acoso y hostigamiento sexual en espacios educativos con omisiones institucionales y discursos públicos que minimizan las denuncias; así como la convergencia del turismo masico con economías informales, crimen organizado y flujos migratorios.

La defensora Imelda Marrufo añadió que la trata opera con frecuencia en contextos donde las fronteras están marcadas por la precarización laboral, la presencia del crimen organizado y la corrupción. Reparó en el riesgo sobre la clasificación de los casos de trata de personas, desaparición de mujeres y el feminicidio, ya que las fiscalías no hacen el cruce directo entre estos delitos, lo cual señaló constituye como una «falla institucional».

Desde Tlaxcala, Edith Méndez directora del colectivo Mujer y Utopía A.C. afirmó que la trata de personas forma parte de la violencia feminicida. Denunció que, pese a antecedentes históricos del delito en la región, el gobierno estatal dejó de iniciar carpetas de investigación, lo que calificó como negación institucional del problema. También cuestionó iniciativas para regular la gestación subrogada en un estado con redes activas de explotación.

Mujeres periodistas

Cirenia Celestino Ortega, periodista y directora de Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), mencionó que durante la administración de Andrés Manuel López Obrador se documentaron mil 189 agresiones contra mujeres periodistas siendo un aumento de 117% respecto al periodo anterior; sin embargo, lejos de disminuir continua en aumento, pues durante el sexenio de Claudia Sheinbaum Pardo ya se han registrado 416 agresiones que derivan en violencia psicológica, física, digital, simbólica e institucional.

También relacionó que el informe sobre violencia contra mujeres periodistas elaborado por la relatoría en 2020 reconoce que ellas son blanco de ataques por ser visibles y expresarse en libertad. Además de estas violencias, la relatoría afirma que se ven afectadas por factores como la flexibilidad de jornadas laborales, el acceso nulo o parcial a guarderías, la brecha salarial y otras violencias que derivan en la precarización laboral.


La periodista Sara Lovera propuso realizar un cambio sobre la violencia contra las mujeres a través de tres acciones urgentes: declarar un año de cambio de contenidos en los medios; promover una conferencia mundial sobre la industria cultural y la violencia contra las mujeres, especialmente para analizar cómo sus contenidos normalizan la mercantilización del cuerpo de las mujeres; y la firma de un compromiso con las y los dueños de los medios, en un proceso gradual de cambio de contenido.

2/14/2026

«Mujeres que ya no sufren por amor», el libro que cuestiona el romanticismo patriarcal

 

.- Ciudad de México.– El mito del amor romántico ha llevado a las mujeres a construir sus vínculos afectivos basándose en el sacrificio, el deseo del otro por encima del propio, verlo como un superior y aceptar el dolor o el castigo como muestra de afecto; sin embargo, la escritora Coral Herrera, a través de su libro “Mujeres que ya no sufren por amor”, busca desmitificar estos ideales e invita a construir relaciones más libres, centradas en el autocuidado, el respeto y la autonomía. 

Coral Herrera, originaria de España, es doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual, escritora y profesora. Desde hace 15 años investiga el amor romántico, el feminismo, las masculinidades y las relaciones de poder. Es integrante del Observatorio de Masculinidades de la Universidad de Elche y coordina el Laboratorio del Amor, una escuela virtual que fundó hace una década para estudiar las relaciones amorosas desde una perspectiva feminista.

“Mujeres que ya no sufren por amor”, es un libro publicado en 2018 el cual busca cuestionar el romanticismo patriarcal, afirma que es el responsable de una cultura amorosa basada en la subordinación. Esta cultura se mantiene mediante ideales peligrosos que sugieren que el amor lo puede todo, incluso soportar la violencia, bajo la ilusión de que la otra persona cambiará algún día y que, finalmente, se alcanzará el ideal del amor eterno.

Los parámetros de amor romántico han llevado a las mujeres a permanecer en vínculos donde las agresiones, insultos, golpes, se normalizan y se justifican; sin embargo, las consecuencias de ello pueden resultar letales. De acuerdo con ONU Mujeres, señalan que 83 mil mujeres y niñas fueron víctimas de feminicidio en todo el mundo y 60% de ellas murieron a manos de sus parejas o familiares, esto equivale a una mujer asesinada cada 10 minutos o un promedio de 127 víctimas diarias. 

En México, alrededor de 47.3 millones de jóvenes de 15 años y más que tienen o han tenido una relación de pareja, el 39.9 por ciento ha experimentado algún tipo de violencia como actos abusivos, de poder, omisiones intencionales que pretendan dominar, someter, controlar o agredir de manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica o sexual a las mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Desde la perspectiva e investigación de Herrera, el amor patriarcal no surge de repente, sino que se va construyendo desde la infancia. Cuando las mujeres son pequeñas, se les enseña a colocar el amor como el eje de sus vidas y se vive a la espera del “milagro romántico”. Les dicen que deben ser dulces y obedientes, mientras que a los niños se les impulsa a ser valientes, fuertes y autónomos; para los hombres, el amor “es cosa de chicas”.

Las raíces patriarcales se refuerzan cuando en la familia no hay vínculos fuertes y saludables. Herrera señala que la falta de amor desde la infancia marca la forma en que se construirán las relaciones afectivas en la adultez, pues crecer sin afecto de los progenitores genera miedo a quedarse sola, temor al rechazo y ansiedad por no ser querida, lo que puede derivar en relaciones dañinas, sin cuidado ni respeto.

La salvadora

Estar en relaciones que colocan a los hombres como centro y autoridad de la vida, lleva a muchas mujeres a perderse a si mismas mientras intentan proteger a su pareja. Herrera define esto como “el rol de salvadora”: las mujeres asumen la obligación de resolver los problemas del otro, casi como si fueran sus madres; sin embargo, esta ayuda no surge de manera solidaria o altruista; detrás de ella, buscan obtener amor, lealtad y ser percibidas como seres indispensables.

Este papel que asumen lleva a las mujeres a adoptar otro rol: el de cuidadora y protectora, encargándose de satisfacer todas sus necesidades con la esperanza de ser reconocidas. Para alcanzar esa recompensa tan anhelada, creen que deben de ser pacientes y seguir entregando tiempo y esfuerzo a hombres infieles, violentos o incluso casados. Aun así, permanecen convencidas de que algún día el cambio llegará y que, cuando ocurra, finalmente podrán ser felices y plenas.

Romper el mito

Salir de estructuras profundas que han construido la idea de un amor romántico cruel y despiadado no es fácil, pero es necesario desecharlas. Coral Herrera señala que llevar a cabo una revolución amorosa no es solo un acto individual, sino colectivo, ya que incluso lo romántico tiene un carácter político. Ha sido utilizado de instrumento de dominio y coerción, por lo que, cambiar esta narrativa puede transformar la manera en que nos relacionamos afectiva, sexual y emocionalmente, así como la forma en que damos y recibimos cuidados.

La escritora enfatiza que las mujeres no fueron creadas para sufrir en el amor, pues no es una maldición, ni mucho menos una enfermedad incurable. El enamorarse no está desvinculado de usar nuestra lógica, de poder analizar a la otra persona e identificar su virtudes y defectos con la finalidad de saber si es conveniente seguir profundizando en la relación, sin abnegarse. El mito de que no se puede pensar y cuestionar durante la etapa del enamoramiento, es ficción.

Coral Herrera propone amar desde el autocuidado, lo que implica saber poner límites, aprender a decir no cuando algo no nos agrada, no dejarse manipular por los demás y asumir los problemas del otro como propios. Protegerse no es signo de conflictos románticos, que solo resultan disruptivos; el verdadero cuidado consiste en evitar situaciones dolorosas y no permitir que nadie nos haga daño, ni de manera consciente ni inconsciente.

La felicidad y la libertad no dependen del amor, señala Coral Herrera, sino que comienzan desde nosotras mismas. Se construyen al ejercer nuestra autonomía, tomar decisiones, llevar a cabo nuestras ideas y proyectos, cambiar aquello que no nos satisface en nosotras o en nuestras relaciones, dejar de imponernos límites, confiar en nuestra capacidad de influir positivamente en nuestro entorno y sumarnos para generar cambios positivos en el mundo

La Revolución Amorosa de las Mujeres, por Coral Herrera Gómez

 

El amor ya no puede ser una vía hacia la opresión, el sufrimiento y la muerte, sino una experiencia gozosa. Ya no se centra solo en la pareja: se expande hacia la comunidad.

Como nos han educado para que seamos todas dependientes emocionales y adictas al amor, estamos desaprendiendo todo lo que nos enseñaron para poder ser libres. Porque cuanto más yonkis somos, más violencia y abusos aguantamos por parte de hombres. En las leyes de algunos países las mujeres parecemos seres libres, sujetos de pleno derecho, pero la realidad es que hay millones de mujeres esclavizadas por el amor romántico que viven de rodillas y al servicio de un macho.

Echen un vistazo a las estadísticas del uso del tiempo libre: las mujeres trabajadoras tienen 2 jornadas laborales al día, una dentro de casa y otra fuera, y las que tienen hijos sufren el peso de 3 jornadas laborales, y nada de tiempo libre. Mientras, los hombres solo tienen una jornada laboral y disponen de mucho más tiempo para invertir en su carrera profesional, para hacer ejercicio físico, para dedicarse a sus pasiones, para dedicar tiempo a su gente querida, para descansar, para disfrutar de la vida y para tener todas las amantes que quieran. 

Ninguna mujer es obligada a cuidar a un hombre de por vida, pero son millones las que viven sirviendo a sus maridos y a sus hijos varones. Nos han hecho creer que el trabajo gratuito es amor, que todas nacimos para sufrir y sacrificarnos, que solo los hombres tienen derecho a ser felices, que nuestra función es que ellos vivan como reyes, y que al final de nuestra vida habrá una recompensa por todos nuestros sacrificios. 

Ahora que nos hemos rebelado contra esta enorme injusticia, ya tenemos claro que si los cuidados no son mutuos, son explotación. Ahora hemos aprendido a decir que no, a poner límites, y a decir claramente lo que queremos y lo que no queremos. 

Ahora ya no nos dejamos llevar: hemos aprendido a negociar. 

¿En qué consiste la Revolución Amorosa?

Es una lucha de las mujeres feministas que estamos hartas de sufrir y de desperdiciar nuestro tiempo y energía en el amor romántico. Desde que empezó el siglo XXI hemos dado escribiendo, leyendo, debatiendo, y analizando el mito romántico. Ya sabemos que es una estafa con la que han sometido a millones de mujeres, y ya estamos trabajando en nuestras liberaciones, personales y colectivas. 

Los pilares de la Revolución Amorosa son la Ética del Amor y la Filosofía de los Cuidados. Y esto es lo que estamos aprendiendo:

– Para poder disfrutar del sexo y del amor es fundamental que todo sea mutuo: las emociones, el deseo, y los cuidados. La reciprocidad es la clave para que una relación funcione y para que podamos ser felices en pareja. 

– El Amor está en todas partes, y tengamos o no pareja, todas nosotras tenemos gente que nos quiere y que nos cuida. Hemos aprendido a cuidar nuestras relaciones porque sabemos lo peligroso que es dejar que el amor de pareja nos aísle de las comunidades a las que pertenecemos. 

– Las mujeres tenemos derecho a disfrutar de la vida y para eso necesitamos tener energía y tiempo libre para descansar, para divertirnos, para dedicarnos a nuestras pasiones y a nuestra gente querida. Queremos el mismo tiempo libre que nuestros compañeros.

-No podemos seguir priorizando el bienestar y la felicidad de los hombres: nuestras necesidades, deseos y apetencias son más importantes. El auto cuidado de las mujeres es un asunto político de primer orden. 

– No queremos reyes a los que servir, lo que nosotras queremos son compañeros con los que crearrelaciones igualitarias en las que ambos tengamos los dos los mismos derechos y libertades.

– Sabemos que se vive mejor sin pareja que mal acompañada, y que nunca estaremos solas si tenemos una buena red afectiva a nuestro alrededor. 

-No es lo mismo relacionarse desde la libertad que desde la necesidad: las mujeres debemos cultivar la autonomía económica y la autonomía emocional para no depender de los hombres y para que no dependan de nosotras. 

– Sabemos que para tener autonomía hay que seguir luchando para que todas las mujeres tengan empleo digno e ingresos dignos, porque la pobreza y la dependencia emocional femenina no son un problema personal sino un problema político. 

– Ya tenemos claro que Cupido no tiene un poder total sobre nosotras, que ningún hombre lo tiene, y que cada vez somos las Mujeres que ya no sufren por amor 

– Las mujeres somos dueñas de nuestro amor y de nuestras vidas: somos responsables de nuestro bienestar y nuestra salud mental, y somos libres para hacer elecciones, para tomar decisiones, para llevar las riendas de nuestra vida. 

-Las mujeres enamoradas somos capaces de cualquier cosa: ya hemos comprobado que podemos desenamorarnos cuando queramos y que no tenemos por qué vivir presas del amor romántico.  

– Estamos trabajando para ahorrarnos toneladas de sufrimiento innecesario porque cada vez le damos más valor a nuestra salud física, mental y emocional, a nuestro tiempo y nuestra energía, a nuestra paz mental, nuestra alegría y nuestro bienestar.

– Hemos aprendido que otras formas de quererse, de relacionarse y de organizarse son posibles, y que solo transformando nuestras relaciones, podemos cambiar el mundo entero.

– Nuestros problemas personales son políticos: millones de mujeres viven con la autoestima por los suelos y sufriendo por hombres que las tratan como si fueran basura. Es un problema estructural: educamos a las niñas para que aguanten malos tratos y se crean que la violencia es romántica. Ya no más.

– Las mujeres estamos haciendo autocrítica amorosa para liberarnos de la culpa, del miedo, de los celos, la envidia, la rabia, la frustración, la dependencia emocional…y de todos los patriarcados que nos habitan, porque queremos ser mejores personas y aportar con nuestra transformación a la construcción de un mundo mejor. 

– Las mujeres estamos aprendiendo autodefensa emocional y estamos aprendiendo a usar nuestro poder para evitar la explotación, el abuso y la violencia de los hombres.

-Hemos tomado conciencia de que el amor romántico es una droga, que podemos pedir ayuda para liberarnos de la adicción que nos metieron en la infancia, y que podemos desengancharnos y liberarnos. 

– Ahora ya no participamos en el pacto de silencio que protege a los hombres, denunciamos en redes las violencias que sufrimos, compartimos la información entre nosotras y nos cuidamos entre todas. 

– Ya sabemos quienes se benefician de nuestro sufrimiento romántico, y lo tenemos muy claro: ya no nos engañan ni nos manipulan más. 

– Ya sabemos que el amor no lo puede todo, que no podemos cambiar a los hombres, y que los hombres no cambian por sí solos porque no tienen necesidad: les va muy bien así. La única transformación posible es la que hacemos en nosotras mismas. 

– Tenemos claro que no nacimos para ejercer de vigilantes, de policías ni de carceleras, y que solo podemos relacionarnos con hombres honestos en relaciones basadas en la confianza. También sabemos que no los hombres honestos no abundan y que no podemos esperar a que tomen conciencia de lo importante que es trabajarse la honestidad.

– Hemos aprendido que la violencia verbal es violencia, y que es tan grave la violencia física como la violencia emocional y psicológica. Y sabemos que los hombres que se benefician de nuestro sufrimiento son maltratadores, y que no debemos caer en la trampa en la que nos meten los cuentos y las películas: nuestro amor no cambia a ningún hombre, y aguantar malos tratos no tiene premio ni recompensa. 

– Las mujeres nos estamos liberando de la tiranía del «qué dirán», y estamos desobedeciendo las normas, los roles y los estereotipos que nos dicen cómo debemos ser y cómo debemos relacionarnos. Nosotras queremos ser en libertad y queremos amar en libertad, y no renunciar nunca a ser nosotras mismas 

– Hemos descubierto que para ser felices no necesitamos a un hombre: necesitamos una red de gente que nos quiera y nos cuide. Es nuestro mayor tesoro, junto con los grupos de mujeres. Lo más valioso que tenemos, y ya sabemos cómo cuidarlo y protegerlo.

– Ya sabemos que el Hombre no es el centro del Universo, y estamos aprendiendo a cuidarnos y a querernos al margen de ellos: cada vez hay más mujeres que están aprendiendo a quererse bien a sí mismas y a cuidar su relación consigo mismas.

-Ahora sabemos que es imposible disfrutar del amor con un hombre que no sabe cuidarse a sí mismo, que no sepa cuidar los espacios que habita ni las personas a las que quiere. Por eso somos cada vez más selectivas y por eso tantos hombres se están quedando solos.

– Cada vez somos más desobedientes, y más realistas: ya no nos comemos el cuento de la monogamia, y nos vamos quitando la venda unas a otras. Ya no toleramos el privilegio masculino a tener una doble vida, y a tener las amantes que quieran mientras nosotras renunciamos por completo al sexo y al amor encerradas en casa. 

– Estamos convencidas de que tenemos derecho a disfrutar, sin renunciar ni sacrificarnos, y sin aguantar. Sabemos ya que amar no es sufrir, y que si tenemos una relación de pareja es para gozar, no para pasarlo mal. 

-Ya sabemos que no debemos resignarnos ni conformarnos con hombres que no dan la talla para ser buenos compañeros porque no se han trabajado todo lo que se tienen que trabajar. 

– Ya sabemos salir de las relaciones en las que no somos felices, y tenemos redes de amigas en las que nos ayudamos unas a otras. Sabemos que separarse no es un fracaso sino una liberación. 

-Hemos aprendido que con la mayoría de los hombres lo que mejor funciona es tenerlos como amantes, o con la fórmula magistral: tú en tu casa y yo en la mía. 

-Ya sabemos que solas no podemos: nos necesitamos unas a otras, y en buenas compañías los procesos de liberación son más fáciles y se viven mejor. 

– Ya somos plenamente conscientes de que dejar de sufrir por amor es revolucionario porque la principal batalla del feminismo está en nuestros corazones y nuestro sexo, en la cama y en la casa: no vamos a vivir más de rodillas frente al Señor. 

– Ya estamos fabricando las herramientas que necesitamos para que el feminismo nos haga más libres y para poder llevar la teoría a la práctica, y estamos empezando a recoger los frutos de las semillas que estamos plantando para que todas podamos vivir una Buena Vida. 

– Ahora que sabemos usar nuestro poder, ya nuestras vidas no están centradas en ceder y en complacer. Porque sabemos lo que queremos y lo que no queremos, sabemos decirlo en voz alta, hemos aprendido a decir que no, y sabemos poner límites.

 -Ahora que estamos entrenando en las artes de la asertividad, y somos más valientes: ya podemos firmar un contrato amoroso con nuestras parejas, negociar los pactos de cuidado, y establecer las condiciones para poder querernos bien y poder cuidarnos mutuamente. 

-Las mujeres reivindicamos el derecho a vivir una Buena Vida, libre de sufrimiento y explotación. Este derecho es universal e inalienable, y nos pertenece a todas. 

– Soñamos con nuevas utopías amorosas en las que mujeres y hombres podamos querernos bien, en libertad y en igualdad, en relaciones basadas en los cuidados, la solidaridad, la honestidad, el trabajo en equipo y los buenos tratos: los amores compañeros.

La Revolución Amorosa es imparable, y ya no hay vuelta atrás: cada vez somos más mujeres disfrutando de estos procesos de liberación personal y colectiva. En la medida en que vayamos transformando nuestras relaciones, vamos cambiando la sociedad en la que vivimos, porque lo romántico es político y otras formas de quererse son posibles.

Los hombres pueden seguir luchando contra nuestras liberaciones y quedarse solos, o pueden empezar las suyas propias. 

Nosotras ya hemos avanzado mucho y no nos vamos a quedar sentadas a esperar a que nos alcancen ellos: ya estamos recogiendo los frutos de las semillas que hemos ido sembrando, ya estamos cosechando triunfos, y aunque a muchos les de miedo esta revolución, cada vez somos más. 

¡Amar es cuidar, amar es disfrutar!

¡Que viva la Revolución Amorosa de las Mujeres!

Escrito por: Coral Herrera Gómez