7/05/2026

A 43 años de la huelga del Sutin

Antonio Gershenson

Artículo póstumo escrito poco antes de su fallecimiento el 5 de junio

Han pasado más de cuatro décadas desde aquel esperado estallido de la huelga del Sutin. Un gran logro y también el resultado del trabajo organizado y disciplinado que siempre procurábamos. Una manifestación de lucha que, hoy, una pequeña parte de la población recuerda todavía. Entre ellos, los involucrados en el tema de la energía nuclear en nuestro país. Una huelga única en su clase y que pudo haber cambiado el rumbo del sustento energético en México.

En 1983, el 30 de mayo, trabajadores del sector nuclear, Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (Sutin) levantaron la voz en protesta por las pésimas condiciones laborales, pues en aquel entonces, el ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado y el Poder Legislativo habían expuesto la integridad de los trabajadores del Sutin. Obreros, investigadores, científicos, entre otros, defendieron los derechos laborales que les correspondían por ley, sin embargo y no obstante el éxito organizativo de la huelga, ésta fue diezmada por el gobierno neoliberal en turno.

Pero, la derrota no fue sólo para el Sutin, fue un gran golpe para el desarrollo de la industria y soberanía energética de México. El resultado fue que nuestro país continuó sumergido, aún más y hasta la fecha, en el consumo y dependencia total de los combustibles fósiles.

¿Cómo impactó la derrota de la huelga del Sutin? En pocas palabras y en boca de los que estuvimos presentes en aquel movimiento sindical, fue como ver una puerta enorme cerrándose en nuestras narices. El gobierno, fiel a las órdenes del gobierno de Estados Unidos, cumplió con las medidas impuestas por aquel gobierno para hacer del nuestro, un país dependiente de la industria de los hidrocarburos. Como país petrolero, importaba ser sustentable en la producción de una energía no renovable, aunque menos limpia e independiente.

En resumen, se sabe bien que la soberanía económica de México ha sido destrozada desde los gobiernos del PRI y posteriormente del PAN. Vendiendo a diestra y siniestra las empresas nacionales y los recursos naturales de nuestro país. Los beneficiados han sido, como ya lo sabemos, las industrias privadas extranjeras y algunas del país. Pasó con los ferrocarriles nacionales, minería, teléfonos de México, televisoras del Estado y claro, la desaparición de la empresa paraestatal Uramex, entre otras. Pero, hoy empezamos a contar otra historia.

El Sutin en aquel entonces sabía por dónde era la jugada de aquel mandatario y su gobierno autoritario y represor. En principio, acabar con los movimientos democráticos sindicalistas, pues eran un verdadero peligro para el México capitalista que ellos defendían. Su tarea principal: golpear al sector nuclear. Pues se sabe bien que México depende en su totalidad de la energía de combustibles fósiles y, en este caso, la energía nuclear era un obstáculo para las alternativas de suministro energético, ya que la dependencia del petróleo, así como el gas natural eran un negocio muy ambicioso que tanto empresas privadas como los gobiernos en turno presionaban a México para que sólo fueran este tipo de energéticos los que se utilizaran abierta y libremente como la únicas fuentes de energía.

Si aquella huelga del Sutin hubiera tenido éxito, México tendría hasta la fecha otro panorama. Pero nunca es tarde. Aquella manifestación de legítima lucha organizada nos deja, no una, sino varias lecciones de aprendizaje. Las tareas continúan: la lucha sigue, lograremos una transición energética limpia y barata que mejorará las condiciones de vida para la población mexicana.

Del festejo a la violencia: el alcohol

El Poder del Consumidor

Alejandro Calvillo

"El deporte no genera violencia por sí mismo. Lo que ocurre es que el alcohol amplifica las emociones y reduce los mecanismos de autocontrol".

Del festejo a la violencia: el alcohol. Por Alejandro Calvillo

Con la colaboración del Mtro. Norberto Hernández-Llanes

El Mundial es un evento que despierta pasiones. Con cada victoria de la selección mexicana, diversas imágenes en los medios de comunicación y las redes sociales se repiten de forma inquietante. Miles de personas salen a las calles para celebrar, las plazas se llenan de banderas tricolores, la euforia colectiva parece convertirse en un momento de unidad nacional y vemos a la gente que se encuentra, se comunica, juega en conjunto con desconocidos y se divierte.

Sin embargo, conforme avanza la noche, la celebración suele transformarse en algo muy distinto: peleas, agresiones, vandalismo, daños al mobiliario urbano, comercios, accidentes. Los testimonios de esto, durante las celebraciones por los triunfos de México en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, son compartidos en las redes.

Los medios de comunicación hicieron eco de estas peleas campales, agresiones contra mujeres, destrucción de espacios públicos y enfrentamientos con las autoridades, contrastando con festejos de unidad y juego colectivo, aunque varias veces peligroso. Y, como ocurre cada vez que hay un episodio de esta naturaleza, ya sea una fiesta tradicional en un pueblo u otros eventos deportivos, el debate público se concentró en la aplicación de la "ley seca" y en reforzar la presencia policial.

Pero esa discusión, aunque necesaria, vuelve a quedarse en la superficie. La pregunta que realmente deberíamos estarnos haciendo no es cómo controlar los daños después de que el problema ya estalló. La pregunta debe ser por qué seguimos organizando eventos masivos bajo la premisa de que el alcohol es el ingrediente indispensable, esencial, de cualquier celebración colectiva.

Durante décadas, la industria alcoholera ha construido una cultura donde resulta casi imposible separar el deporte del consumo de sus bebidas. Una industria que sabe que gran parte de sus ganancias las obtiene de los altos consumidores de alcohol y que se lava la cara con mensajes de “consumo responsable” que sabe bien que no tiene ningún efecto frente a sus estrategias publicitarias que aumentan su consumo.

El vínculo aparece en la forma de publicidad en los estadios, en las transmisiones deportivas, ofreciendo promociones de sus productos, en los patrocinios y el uso de figuras deportivas para mostrar una publicidad que asocia sistemáticamente la cerveza o los destilados con la amistad, el éxito, la masculinidad, la victoria y el orgullo nacional. El mensaje es constante: celebrar implica beber.

Y cuando ese mensaje se repite miles de veces, deja de parecer publicidad para convertirse en una norma cultural. Sin embargo, la evidencia científica cuenta una historia muy distinta.

El alcohol afecta los procesos cerebrales relacionados con el juicio, la regulación emocional, la toma de decisiones y el control de impulsos. Disminuye también la capacidad para evaluar riesgos, reduce la inhibición frente a conductas agresivas y aumenta la probabilidad de responder con violencia ante situaciones de frustración o conflicto.

Pero es importante destacar que, aunque no toda persona que bebe se volverá agresiva, cuando el consumo, sobre todo en exceso, ocurre en contextos donde ya existen emociones intensas, como un partido de fútbol, una rivalidad deportiva o una celebración multitudinaria, las probabilidades de que aparezcan conductas violentas aumentan de manera significativa. Y estos trastornos en la percepción y el comportamiento que genera el consumo de alcohol se potencian cuando el consumo es colectivo, en masa.

La investigación internacional ha documentado este fenómeno desde hace años. Diversos estudios muestran incrementos en las agresiones físicas, la violencia interpersonal e incluso la violencia familiar durante temporadas deportivas o después de partidos de alta intensidad emocional. El deporte no genera violencia por sí mismo. Lo que ocurre es que el alcohol amplifica las emociones y reduce los mecanismos de autocontrol precisamente cuando las personas experimentan niveles elevados de excitación colectiva.

Y lo que nos preocupa es que, frente a esta evidencia, la respuesta del gobierno continúa siendo reactiva. Ante cada episodio de violencia en los estadios se producen las mismas propuestas de siempre: reforzar operativos policiacos, limitar temporalmente la venta de alcohol en ciertas zonas o pedir a la ciudadanía que consuma "con responsabilidad". Esto último, de la mano de la industria alcoholera, la cual no tiene descaro en culpar al "consumidor individual" y decir que la solución es el consumo "responsable" o "moderado".

Después, cuando la atención mediática desaparece, todo vuelve a la normalidad. Y en la siguiente celebración se repetirá exactamente el mismo patrón. Como si no hubiera ninguna alternativa. Pero existe una enorme diferencia entre administrar una crisis y prevenirla.

Organismos internacionales han señalado que las políticas públicas más efectivas para reducir los daños asociados al alcohol son conocidas desde hace años, e incluso forman parte de los planes internacionales y compromisos-país firmados ante estos organismos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han identificado un conjunto de medidas altamente costo-efectivas que reducen los problemas asociados al consumo de alcohol: limitar su disponibilidad mediante controles sobre horarios, control de la densidad de puntos de venta y acceso; restringir la publicidad, particularmente aquella dirigida a población joven; eliminar el patrocinio deportivo; establecer etiquetados sanitarios con advertencias claras sobre los riesgos para la salud; y aumentar los impuestos a las bebidas alcohólicas para reducir su asequibilidad. En México, es más barato comprar una bebida alcohólica que una barra de pan; es decir, es más asequible el alcohol que el pan. El precio de la cerveza es uno de los más bajos en América Latina en relación al salario, al igual que las bebidas de muy alta graduación alcohólica que se venden en las tiendas de conveniencia, las cuales han disparado los puntos de venta de estos productos en todos los barrios donde antes eran pocos los puntos autorizados a vender alcohol de alta graduación.

Estas medidas no buscan prohibir el consumo. Buscan disminuir los daños que dicho consumo ocasiona sobre quienes beben y, sobre todo, sobre quienes no eligieron hacerlo pero terminan padeciendo sus consecuencias. Porque el problema del alcohol nunca afecta únicamente a quien consume. En una de estas celebraciones murieron cuatro personas en la Ciudad de México, estableciendo un récord mortal en todas las Copas Mundiales de fútbol. El daño lo sufren las personas atropelladas por un conductor intoxicado. Lo viven las familias que enfrentan violencia dentro del hogar después de un partido, como reportan informes de Naciones Unidas: la violencia en las familias aumenta, gane o pierda el equipo, y es mayor cuando pierde. Lo padecen las mujeres que son agredidas durante concentraciones masivas. Lo sufren las personas que sufrieron una caída. Y estos daños los pagamos todos los mexicanos con nuestros impuestos: los servicios de emergencia, los hospitales, las policías, los municipios que deben reparar el mobiliario urbano y, en última instancia, toda la sociedad.

Aun así, México continúa sin contar con una política nacional integral sobre alcohol. Resulta insuficiente responsabilizar únicamente a quienes participaron en los disturbios del Ángel de la Independencia. Las personas son responsables de sus actos, por supuesto. Pero una política pública seria no puede limitarse a señalar culpables individuales mientras ignora el entorno comercial, regulatorio y cultural que favorece la repetición de estos episodios.

Las celebraciones mundialistas deberían dejarnos una lección que va mucho más allá del fútbol. o se trata de estar en contra de la celebración ni de prohibir que las personas adultas consuman alcohol. Se trata de reconocer que la violencia que aparece una y otra vez después de grandes celebraciones no es producto del azar ni una característica inevitable de la pasión deportiva. Es el resultado de una combinación predecible entre disponibilidad prácticamente ilimitada de alcohol, mercadotecnia intensiva, regulación insuficiente y una cultura que sigue equiparando embriagarse con la celebración. Y esto tiene que ver con la ausencia de una política nacional sobre consumo de alcohol.

La pregunta ya no es si volverá a ocurrir. La pregunta es cuánto tiempo más estaremos dispuestos a aceptar que el costo de celebrar sea poner en riesgo la salud, la seguridad y la vida de otras personas. Hasta cuándo tendremos una política nacional sobre consumo de alcohol que transforme la norma social que los intereses comerciales han establecido con todos estos costos.

Marilyn Monroe: un siglo

 Rafael Aviña

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▲ La estadunidense en Los caballeros las prefieren rubias. Foto Ap

Para el querido Pepe Návar, a un año de su partida

Marilyn Monroe nació hace un siglo, un 1º de junio de 1926 y su concepción de mito erótico sigue vigente; tan sólo un barniz para cubrir el candor y la falta de amor en una de las mujeres más fascinantes de la pantalla. Protagonista de Los caballeros las prefieren rubias, junto a la bella Jane Russell, o Una Eva y dos Adanes, con Jack Lemmon y Tony Curtis, su vida, muerte y relaciones amorosas son aún un misterio y su último filme: Los inadaptados (1961) al lado de Clark Gable y Montgomery Clift, parece hecho a la medida de sus sueños rotos; la angustiosa búsqueda de la felicidad y el fracaso sentimental.

Más allá de su belleza y sus películas, fue su deceso ocurrido entre 4 y el 5 de agosto de 1962 lo que generó múltiples especulaciones y en el que se vieron involucrados los hermanos Robert y John F. Kennedy y la mafia misma. Aquella joven de ideas progresistas que pasaba como una rubia tonta de cuerpo espectacular, conocía algunos de los secretos más íntimos de los Kennedy, como el hecho de que éstos, junto con la CIA y Sam Giancana, líder de la mafia de Chicago, planeaban asesinar a Fidel Castro para recuperar el control de la isla.

A fines de julio, en el hotel Cal-Neva en Lake Tahoe, propiedad de Frank Sinatra, entró en un estado depresivo que aumentó con el consumo de alcohol y pastillas; el cantante decidió sacarla de ahí y enviarla de regreso a Los Ángeles, donde radicaba. El 4 de agosto por la noche, Marilyn se comunicó con su amiga Jeanne Carmen –actriz reina de la Serie B– y le contó que una mujer llamó diciéndole que dejará a Bob Kennedy. Más tarde, se comunicó con su siquiatra, el doctor Greenson, y le comentó a éste que mantenía relaciones con hombres importantes del gobierno y que uno de ellos la visitaría esa noche.

En la medianoche del 5 de agosto, el ama de llaves vio luz en la recámara de Marilyn. Llamó a su puerta, intentó abrir, pero no pudo y le habló al doctor Greenson, quien acudió casi al momento, rompió la ventana del dormitorio y entró: Marilyn yacía muerta. La policía llegó a las 4:25 de la mañana y el médico que los acompañaba confirmó que se trataba de un suicidio…

Semanas atrás, John F. Kennedy decidió terminar con Marilyn y envío para ello a su hermano Bob, quien acabó involucrándose con ella. El 4 de agosto de 1962, poco antes de la medianoche recibió la visita de Bob y peleó con él. Y, aunque la versión oficial establece que el ama de llaves llamó a Greenson alrededor de las 3:35 de la madrugada, ésta le contó otra versión al primer oficial de la policía: todo sucedió, según ella, cerca de la medianoche. Sin embargo, no recordaba por qué esperó hasta las 3:35 horas para localizar al doctor y a la policía a las 4 horas. ¿Qué sucedió en ese lapso de poco más de tres horas?

Una evidencia clave la aportó George Schaefer, dueño de la compañía de ambulancias que recogió a Marilyn. Según él, fue llamado cerca de la medianoche al domicilio de la actriz y ella seguía viva y fue trasladada al Hospital de Santa Mónica. Los registros de esa noche ya no existen y la autopsia no revela nada acerca de revivirla. Al parecer, Marilyn fue regresada muerta a su casa y allí se montó la escenografía del suicidio. La llamada a Greenson se retrasó hasta las 3:35 para darle a tiempo a Bob Kennedy de salir de Los Ángeles. Peter Lawford, cuñado de éste, se presentó poco después de la medianoche en la oficina del detective privado Fred Otach y le dijo que requería de un trabajo urgente: recoger toda información que involucrara a los Kennedy. Es decir, se montó un tinglado antes de que llegara la prensa: se destruyó una nota escrita por Marilyn y desapareció su diario. Asimismo, la policía y la FBI requisaron de la Telefónica los registros de llamadas del teléfono de Marilyn.

En la autopsia, no se encontraron suficientes muestras de barbitúricos en el tracto digestivo de Marilyn y la zona del colon estaba congestionada y con un enorme moretón debido a que se le administró un enema con suficiente Nembutal para matarla, y la investigación toxicológica omitió detalles. Pese a sus estados depresivos, aquella bellísima, frágil y sensible criatura que fue Marilyn Monroe, nunca atentó contra su vida la noche del 4 de agosto de 1962; una noche en la que se le negó además su ritual cotidiano de colocarse dos gotas de Chanel No. 5.

Una Eva y dos Adanes se exhibe en Cineteca Xoco. Varias películas de Marilyn pueden verse en okru.com

En Jalisco, se fue el Mundial y volvió el horror

 Puntos y Contrapuntos 

Pedro Mellado Rodríguez

"Jalisco sigue siendo el estado de la República con más personas desaparecidas: hasta el cierre de mayo del 2026 estaban registradas 16 mil 170 personas no localizadas".

En Jalisco, se fue el mundial y volvió el horror. Por Pedro Mellado

El sueño ha terminado. El viernes 26 de junio del 2026, con el encuentro que España le ganó por la mínima diferencia a Uruguay, terminó la serie de cuatro partidos del Mundial de Futbol programados en Guadalajara, una sede que los gobiernos estatal y tapatió se han apresurado en calificar como la mejor de todas en el certamen mundialista que todavía está en proceso en la Ciudad de México y en otras metrópolis de Canadá y Estados Unidos.

Pero con los últimos murmullos del Mundial en el estadio de las Chivas, regresó el profundo dolor por los más de 16 mil desaparecidos en Jalisco, por los miles de cuerpos exhumados de fosas clandestinas que permanecen sin identificar, por la inseguridad rampante en varias regiones de la entidad y por la emergencia sanitaria derivada del abasto de agua insalubre y apestosa que reciben cientos de colonias de la zona metropolitana de Guadalajara, en la cual habitan más de cinco millones de personas.

Apenas este miércoles primero de julio del 2026 miembros del Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informaron a medios de comunicación que hasta poco después del mediodía ya se habían encontrado tres bolsas con restos humanos en la Colonia Balcones de Santa Anita, en Tlajomulco de Zúñiga, uno de los siete municipios que integran la zona metropolitana de Guadalajara. Suman ya 51 bolsas con restos humanos extraídas en ese lugar.

Mientras que este mismo miércoles que abrió el mes de julio del 2026, el investigador de la Universidad de Guadalajara y exrector de esa institución, Víctor Manuel González Romero, publicó en su red social X que es alarmante el incremento de desapariciones de menores de edad en Jalisco. Precisó que entre enero y junio del 2026 se publicaron en Jalisco 232 cédulas de desaparición de menores de 17 años de edad, la cifra más alta que se ha registrado en ese mismo periodo desde 2022.

En los registros que el investigador de la Universidad de Guadalajara actualiza permanentemente, señala que del 2018, cuando llegó a la gubernatura de Jalisco el emecista Enrique Alfaro Ramírez, hasta la actual Administración del también emecista Jesús Pablo Lemus Navarro, ha sido Tlajomulco de Zúñiga el municipio de la zona metropolitana de Guadalajara en el cual se han localizado más fosas clandestinas, con 98. Tlajomulco es gobernado por Movimiento Ciudadano desde el 2010, desde hace 16 años, en forma ininterrumpida.

Le siguen en fosas clandestinas Zapopan con 45; Tlaquepaque e Ixthauacán de los Membrillos con 23; Tonalá con 13 y Guadalajara con 12 fosas clandestinas localizadas en los más recientes ocho años.

Jalisco sigue siendo el estado de la República con más personas desaparecidas: hasta el cierre de mayo del 2026 estaban registradas 16 mil 170 personas no localizadas. La cifra de desaparecidos en Jalisco no ha disminuido en el actual Gobierno, pues en 2025 se registraron 15 mil 796 casos de personas de las que no se tiene alguna referencia. Hasta mayo del 2026 aparece en segundo lugar nacional Estado de México con 13 mil 845 desapariciones y en tercer lugar Tamaulipas con 13 mil 845.

Hasta septiembre del 2025 el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD) estimaba que la crisis forense de Jalisco ya había rebasado los 11 mil cadáveres y segmentos humanos sin identificar, estadística que profundiza la crisis humanitaria que los tres más recientes gobiernos, el del priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, del 2013 al 2018 y los de los emecistas Enrique Alfaro Ramírez y Jesús Pablo Lemus Navarro, desde el 2018 hasta la fecha, no han podido resolver y crece mes con mes.

Este miércoles 1 de julio del 2026 el periódico Mural le dio seguimiento a un caso que ilustra muchas de las tragedias que de forma soterrada ocurren en varias regiones de Jalisco. Advierte: “Esta madrugada fueron localizados los cadáveres de tres hombres en Huescalapa, en el municipio de Zapotiltic, donde ayer se reportaba que había al menos ocho personas privadas de la libertad; de las cuales, dos mujeres y una niña pudieron escapar”.

Apenas 24 horas antes el mismo periódico había reseñado que elementos de la Policía de Tlaquepaque resguardaron a dos mujeres y a una niña de 4 años, que escaparon luego de estar secuestradas en una huerta aguacatera en el poblado de Huescalapa, municipio de Zapotiltic, en el sur de Jalisco, donde, según su testimonio, fueron retenidas a la fuerza por hombres armados junto con alrededor de otros ocho hombres.

Los otros horrores

Pero hay un problema sanitario muy importante y delicado que ha crecido ininterrumpidamente desde la anterior Administración de Enrique Alfaro en Jalisco y se ha agudizado en el actual Gobierno del también emecista Jesús Pablo Lemus Navarro.

Como una pedrada en el ojo para el Gobierno de Jalisco, apenas 24 horas después del último partido mundialista en el estadio de las Chivas, en la portada del periódico tapatío El Diario-NTR se advierte el sábado 27 de junio del 2026 que el agua que llega a los hogares en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) a través de las redes del Sistema Intermunicipal para los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) no sólo está sucia y apestosa, sino que está contaminada y ya tiene consecuencias en la salud de las personas.

El Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), que encabeza María González Valencia, informó que en tres meses han recibido 802 denuncias por agua insalubre que afecta a pobladores de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá.

Al respecto habría que rescatar una información publicada el jueves 27 de febrero del 2025 en el periódico La Jornada, en la cual se advierte que “el agua que llega a aproximadamente 65 por ciento de los hogares en la zona metropolitana de Guadalajara, es decir a unas tres millones 445 mil personas, proviene del lago de Chapala y contiene toxinas de microalgas […] que pueden representar un riesgo para la salud humana, de acuerdo con un estudio del Instituto de Limnología de la Universidad de Guadalajara (UdeG) que dio a conocer su director, Eduardo Juárez Carrillo”.

Agrega la información firmada por el reportero Juan Carlos G. Partida: “Las microcistinas, detalló el especialista médico, son toxinas que causan daño hepático y renal, alteraciones gastrointestinales, reacciones alérgicas, así como cambios al citoesqueleto que a su vez derivan en daños al ADN, con especial vulnerabilidad para mujeres en periodo de lactancia, personas con enfermedades hepáticas o que reciben tratamiento de diálisis, y adultos mayores”.

Es terrible el impacto del agua envenenada que se recibe en la zona metropolitana de Guadalajara y con la que tiene contacto la población de la rivera de Chapala desde hace por lo menos medio siglo. En Poncitlán, Jalisco, hay actualmente por lo menos tres mil 400 niños en riesgo de tener insuficiencia renal crónica y una de las causas de esa enfermedad es el consumo y el contacto con el agua contaminada tanto del Río Santiago como del Lago de Chapala. Jalisco rebasa a países como Estados Unidos, Japón o Singapur por la tasa de enfermedad renal crónica entre su población.

Hasta marzo del 2025 estaba documentado por expertos de la Universidad de Guadalajara que Jalisco tenía una lista de espera de cinco mil 800 personas que requieren de un transplante de riñón, de las cuales por lo menos tres mil 800 son locales. Para esas fechas Jalisco ya era primer lugar mundial por el número de personas que requieren el tratamiento de diálisis en proporción de 664 pacientes por millón de habitantes. Esa es una consecuencia del impacto que el agua contaminada tiene en la salud de los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara.

El lunes 29 de junio del 2026 el periódico tapatío Mural reseñó que el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) recibía quejas de los usuarios del servicio de agua potable, insalubre, turbia y maloliente, pero éstas no se traducían en la generación de un folio que permitiera darle seguimiento al reclamo, según denunciaron vecinos de distintos municipios de la zona metropolitana de Guadalajara.

Este meétodo engañoso le permite al Sistema Intermunicipal de Agua Potable mantener bajas las estadísticas por las denuncias de usuarios inconformes, aún cuando el servicio ha empeorado mes con mes desde diciembre del año pasado, con el suministro generalizado de agua contaminada que pone en riesgo la salud de más de un millón 200 mil usuarios registrados, que la reciben en sus tomas domiciliarias, pero que impacta a más de cinco millones 110 mil personas que viven en la zona  metropolitana de Guadalajara.

Apenas el pasado lunes 29 de junio del 2026, el Jefe de Gabinete del Gobierno emecista de Jalisco, Alberto Esquer Gutiérrez, anunció en redes sociales un plan estratégico que dijo, contempla más de 30 acciones específicas en el corto, mediano y largo plazo para atender de manera integral la situación: desde la calidad, el abastecimiento, la distribución y el saneamiento, hasta la mitigación de inundaciones y la atención a socavones. En una primera etapa el plan tendría una inversión de cinco mil millones de pesos, pero se calcula que el costo total será de más de 20 mil millones de pesos.

En una entrevista con el periódico Mural publicada el martes 30 de junio del 2026, el Jefe de Gabinete en el Gobierno emecista de Pablo Lemus reconoció que para financiar las obras en el sistema de agua potable de la zona metropolitana de Guadalajara pretenden poner en práctica un mecanismo conocido como Mantenimiento, Rehabilitación y Operación, que combina inversión privada con recursos estatales y federales. Este podría ser un primer paso para privatizar el servicio de agua potable, posibilidad que no se descarta en el esquema de un gobierno proempresarial como el del emecista Lemus Navarro.

Atrapado en una crisis humanitaria por desaparecidos, fosas clandestinas, miles de cuerpos sin identificar en el Servicio Médico Forense de la entidad y una emergencia sanitaria muy delicada por el suministro de aguas contaminadas, turbias y pestilentes a millones de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara, el Gobierno del emecista Jesús Pablo Lemus Navarro regresó a su brutal realidad, luego que pasó la euforia por los cuatro partidos del Mundial de Futbol que se jugaron en Jalisco durante junio del 2026.

Un dulce zumbido


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▲ Fotograma de Moscas, del cineasta mexicano Fernando Eimbcke.Foto
Con sólo cinco largometrajes en su haber, el cineasta mexicano Fernando Eimbcke ha demostrado ser muy coherente con sus intereses y obsesiones. Su enfoque es minimalista, sus protagonistas suelen ser niños o adolescentes, las figuras de autoridad pueden estar ausentes y hay un apreciable humanismo en la forma como se desarrollan las historias.

En 2004, su ópera prima Temporada de patos supuso una dosis de frescura para el cine mexicano de entonces y ahora, en Moscas, su quinto esfuerzo, refrenda las cualidades de aquella recuperando dicha frescura con algunas similitudes.

Las dos se ubican en edificios reconocibles para el espectador chilango –en este caso, el multifamiliar Alemán y el aledaño hospital 20 de Noviembre–, la fotografía es en blanco y negro, el protagonista Cristian (Bastián Escobar) en un momento se queda sin padres, los videojuegos son una actividad fundamental e incluso aparece el actor Enrique Arreola en un papel secundario. Sin embargo, Moscas supera a su predecesora con buenos sentimientos que nunca caen en la sensiblería.

Los insectos del título se refieren a las moscas cuyo zumbido molesta a Olga (Teresita Sánchez), la señora cincuentona que vive sola en uno de los departamentos del citado multifamiliar. Ella decide rentar una de sus habitaciones para alguien que tenga familiares internados en el vecino hospital. Quien acude es el humilde Tulio (Hugo Ramírez), cuya esposa está internada de una enfermedad grave. El hombre omite decir que estará acompañado por Cristian, de 8 años, y eso no cae bien a Olga, cuyo mal carácter impone reglas severas a sus inquilinos. De hecho, el niño debe orinar en una botella de plástico, pues el baño no está incluido en la renta.

Como Cristian no puede entrar al hospital, se las arregla para entretenerse en la calle y eso se reduce a jugar a las maquinitas de un negocio. Su obsesión es el juego Space Invaders (en la película lleva otro nombre, quizá por cuestión de derechos), con el cual él desea imponer un récord. Por cuestiones económicas, Tulio debe marcharse de la ciudad a buscar trabajo. El niño se queda absolutamente solo.

Con buen sentido del humor, Eimbcke describe el dilema de su protagonista y la forma como en su tensa interacción con Olga, va a conseguir ablandarla en su trato. Aquí el desempeño de los actores es básico. Sánchez se ha vuelto una especie de tesoro nacional, pues es una actriz todoterreno, susceptible de expresar diversas emociones con gestos mínimos. Su cálida sonrisa implica un cambio total en la personalidad de Olga. Mientras que el debutante Escobar se aleja de los mohines típicos del niño actor mexicano. La escena en que ambos bailan chachachá es una sucinta demostración de un acercamiento emocional.

El director –quien uno supone es adicto a los videojuegos– juega con las gráficas de Space Invaders de manera ingeniosa, integrándolas al tejido visual de su película. Lo meritorio es cómo sostiene el interés de su relato, apoyándose en el humor que no excluye instancias dramáticas.

Para no variar, Moscas se acaba de estrenar en condiciones desfavorables, cuando el público está distraído con espejismos de campeonato. Esperemos se sostenga en cartelera, a fin de que sea apreciada justamente.

Moscas / Director: Fernando Eimbcke/ Guión: Fernando Eimbcke, Vanesa Garnica / Filme en ByN: María Secco / Sonido: Javier Umpierrez / Edición: Salvador Reyes Zúñiga, Fernando Eimbcke / Con : Teresita Sánchez, Bastián Escobar, Hugo Ramírez, Enrique Arreola/ Productoras: Kinotitlan, Teorema. México-España, 2026.

X: @walyder