1/10/2026

A diario ocurren 19 partos en niñas entre 10 a 14 años. México sin alcanzar meta de ENAPEA

 

El caso de Deisy «N», una niña de 10 años de edad que fue ingresada de urgencia para dar a luz a su bebé en el hospital de San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas; puso en la mira una problemática central en México: el embarazo infantil, así como los factores que lo provocan. Actualmente la menor permanece en estado grave y bajo cuidados de terapia intensiva y su caso está marcado por violencia sexual, ya que el padre del bebé es un hombre de 18 años.

Han transcurrido 10 años desde que se creó la ENAPEA en 2015, la cual tiene como finalidad reducir el número de embarazos en adolescentes respetando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. De acuerdo con el informe sombra publicado en 2025 «Prácticas nocivas: matrimonio, embarazo, y venta de niñas y adolescentes», la estrategia apostó por dos principales objetivos: disminuir al 50% la fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años y erradicar los nacimientos en niñas de 10 a 14 años.

No obstante, datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO) indican que, entre 2015 y 2023, la tasa de fecundidad del primer grupo de adolescentes pudo reducirse un 16.7%; sin embargo, esto no sucedió con el segundo grupo etario. En 10 años, la razón de fecundidad de estas niñas aumentó de 1.63 a 1.69 nacimientos por cada mil niñas. A esto se suma el caso particular de aquellas entre los 12 y 14 años, cuya tasa pasó de 2.71 a 2.81 nacimientos por cada mil.

La ENAPEA cuenta con un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género que permiten visualizar las desigualdades que enfrentan las mujeres cuando se convierten en madres a edades tempranas. Además, la estrategia identifica a 12 dependencias para su ejecución junto a la Secretaría de Salud, reúne aportes de la sociedad civil, y con ella por primera vez se incluyó a la población menor de 15 años.

Pese a la creación de esta estrategia, los embarazos en niñas y adolescentes continúan aumentando. El informe sombra indica que un factor relevante es el protagonismo de las instancias religiosas en la elaboración de políticas públicas. La promoción de visiones tradicionales y anti-derechos por parte de organizaciones de la sociedad civil que va en contra de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

CIMAC Foto

Una investigación realizada en 2023 y retomada por el informe sombra encontró que, entre 2016 y 2021, en el estado de Guanajuato hubo avances respecto a la implementación de la ENAPEA, pero quedaron obstáculos para incorporar la perspectiva de género en la estrategia a nivel local. Esto ocurrió gracias a la influencia de la ideología de grupos conservadores y religiosos con poder, cuyo pensamiento va en contra de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

A esto se suman otros factores como la falta de voluntad política; insuficiencia en el presupuesto asignado; falta de personal con sensibilidad y capacidad en derechos; formación inadecuada de instancias locales para aterrizar los enfoques de derechos, género y juventudes; e información deficiente sobre la sexualidad y prácticas sociales específicos a la población de mujeres menores de 14 años.

En segundo lugar, se encuentra la violencia hacia las mujeres, particularmente la violencia sexual. El informe “No es maternidad, es violencia: Embarazo de niñas y adolescentes” indica que la maternidad en niñas y adolescentes suele estar acompañada de abuso sexual, abandono institucional y familiar, así como expulsiones de sus hogares, uniones tempranas o sometimiento a dinámicas de control por parte de sus agresores. En este contexto, la maternidad no constituye una experiencia de cuidado, sino una extensión del abuso.

El documento advierte que los embarazos infantiles y las uniones a temprana edad constituyen formas de violencia sustentadas en estructuras familiares y comunitarias que toleran o normalizan la pederastia a través de dinámicas de poder. En algunos casos, el agresor pertenece al círculo cercano de la víctima y es mucho mayor en edad; en otros, se trata de relaciones atravesadas por la desigualdad económica, la dependencia o la manipulación emocional.

La violencia sexual se sostiene en dinámicas de poder, en silencios cómplices, en estructuras familiares, comunitaria que minimizan el abuso y la pederastia. La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) reportó que tan solo en 2023, se registraron 9 mil 802 casos de niñas, niños y adolescentes de 1 a 17 años, atendidas en hospitales por violencia sexual, de las cuales el 92.3% correspondían a mujeres.

No obstante, la violencia sexual también se da en contextos de matrimonios y las uniones infantiles tempranas y forzadas (MUITF), los cuales son fenómenos que se relacionan con las desigualdades de género, violencia, pobreza, abandono escolar, embarazo adolescente, marcos legales y políticas inadecuadas que ponen en riesgo a las niñas y adolescentes.

CIMAC Foto

Violencia sexual infantil síntoma de la normalización de la Pederastia 

La normalización de la pederastia, de acuerdo con el artículo “Una revisión de las teorías del feminismo radical sobre el abuso sexual contra la infancia”, está profundamente relacionada con el poder que históricamente se ha otorgado a los hombres, quienes ocupan un papel central dentro de la estructura patriarcal. En muchos contextos familiares, los varones detentan una posición de autoridad que les permite ejercer control sin supervisión ni sanciones externas, lo que facilita que algunos utilicen ese poder para explotar sexualmente a niñas de su propio entorno.

Desde esta perspectiva, el abuso sexual infantil no responde al deseo ni al consentimiento, sino a una lógica de dominación masculina. Para algunos hombres, ejercer control sexual sobre otras personas, especialmente sobre quienes consideran más vulnerables, se convierte en una forma de reafirmar su masculinidad. No se trata de relaciones sexuales consensuadas, sino de actos impuestos mediante la fuerza, la manipulación o el abuso de poder.

Los casos donde las edades entre las mujeres y los hombres son abismales responden a una socialización que enseña a los hombres que sus necesidades son prioritarias y deben satisfacerse incluso a costa de otras personas, en particular de las mujeres. En algunos casos, esta idea se extiende hacia niñas, a quienes suelen ser vistas como objetos sexuales y no como infantes con derechos y autonomía.

En este sentido, la elección de una niña o un niño como víctima no es accidental: se basa en la desigualdad, la dependencia y la vulnerabilidad, condiciones que facilitan la coerción y el abuso. Por ello, el documento señala que el abuso sexual infantil debe entenderse no como un hecho aislado, sino como una consecuencia directa de estructuras patriarcales que toleran y reproducen la pederastia.

Esta problemática se refleja en casos recientes, en junio de 2025 se difundió una lista con 30 nacimientos en los que las diferencias de edad entre las madres y los padres resultaban abismales. Estos datos, proporcionados por la Secretaría de Salud, evidenciaron que se trataba de niñas víctimas de violencia sexual, quienes probablemente se encontraban en contextos de matrimonios forzados con hombre mucho mayores que ellas.

CIMAC Foto

Las deudas feministas con las mexicanas para 2026

 

Aborto legal a nivel federal 

Este año, 24 de las 32 entidades del país contemplan explícitamente la interrupción legal del embarazo (ILE) en su legislación; no obstante, ocho estados mantienen vigente su penalización: Durango, Guanajuato, Morelos, Nuevo León, Querétaro, Sonora, Tamaulipas y el caso especial de Aguascalientes, donde el aborto sólo está permitido hasta las seis semanas de gestación.

Otra deuda pendiente para este año es eliminar el aborto del Código Penal Federal, pues incluso en estados donde ya fueron despenalizado, muchas mujeres siguen enfrentando criminalización. Tal es el caso de Ciudad de México, donde hay mil 337 carpetas de investigación abiertas por este motivo.

Cabe señalar que la despenalización del aborto es un tema de salud pública que impacta a miles de niñas y mujeres en todo el mundo, quienes por diversos motivos quedan embarazadas. Al no ser accesible, el aborto se realiza bajo condiciones peligrosas, convirtiéndose en una de las principales causas de muerte materna junto a la hemorragia obstétrica y la hipertensión.

En este contexto, se han impulsado diversas iniciativas, como la presentada recientemente por la diputada Ana Rojo Pimentel, del Partido del Trabajo, quien propuso una reforma para erradicar el delito de aborto a nivel federal mediante la eliminación de los artículos 329° al 334° del Código Penal Federal. Su propuesta anterior, que abordaba los mismos artículos, no pasó de la Comisión de Justicia, la misma instancia a la que actualmente se turnó el nuevo proyecto.

Nueva iniciativa busca despenalizar aborto a nivel federal en México

CIMAC Foto

Presupuesto para refugios en tiempo y forma

La Red Nacional de Refugios, organización feminista que protege a mujeres y niños en situación de violencia ofreciendo refugio, atención y apoyo legal y psicológico, exigió a través de sus redes sociales que para 2026 se cuente con un presupuesto transparente, sin dilaciones, progresivo y garantizado y que la espera, la incertidumbre y el desgaste no se vuelvan a repetir.

Estas demandas surgieron luego de que, apenas tres días antes de que culminara 2025, se entregaran finalmente los recursos completos para sostener estos espacios de protección, tras meses de exigencia e incertidumbre. Durante ese tiempo, los refugios tuvieron que operar con capacidad limitada, lo que vulneró la atención y la seguridad de las usuarias.

Asimismo, este año la RNR se enfrentaron a las modificaciones realizadas al Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 (PPEF 2026), en el que se eliminó el Programa de Refugios como un programa especificó del presupuesto federal al fusionarlo dentro del rubro “Programa para la prevención y detección de las violencias feminicidas y atención de las causas”, eliminando su nombre y, con ello, su identidad política, según señaló la defensora y directora de loa RNR Wendy Figueroa.

Red Nacional de Refugios termina 2025 bajo abandono institucional y falta de recursos

Crédito: Red Nacional de Refugios (RNR)

Aprobación de la Ley por las 40 horas 

A finales de 2025, el gobierno de Claudia Sheinbaum envió al Senado las reformas para establecer una jornada laboral de 40 horas; sin embargo, el periodo de sesiones terminó sin que se aprobara el proyecto el cual es catalogado como el primer paso hacia el autocuidado de mujeres, según comentó la diputada Patricia Mercado a Cimacnoticias.

Uno de los efectos secundarios de la reducción de jornada laboral es liberar el tiempo de las mujeres como ha defendido el movimiento feminista frente a las desigualdades que enfrentan por su género. La diputada advirtió que, aunque se reduzcan las horas del trabajo remunerado, no significa que deban aumentar el tiempo que destinan al trabajo no remunerado, ya que esto sería un efecto contrario a lo que se quiere lograr.

Iniciativa de jornada laboral 40 horas, primer paso hacia el autocuidado de mujeres: Patricia Mercado – cimacnoticias.com.mx

No obstante, la Red de Mujeres Sindicalistas (RMS) denunciaron que la iniciativa de Sheinbaum carece de perspectiva de género y tampoco contempla las desigualdades que afectan a las mujeres trabajadoras. La organización señaló que no puede hablarse de reducción de jornada ni de suficiencia salarial sin garantizar servicios de cuidados, por lo que es necesario establezcan infraestructuras para las infancias, personas mayores y personas dependientes, de manera que las mujeres no deban destinar sus horas de descanso a tareas de cuidado.

Además, exigieron modificar la gradualidad de la implementación de la jornada de 40 horas, ya que se prevé que las horas establecidas se alcancen hasta 2030, un periodo que podría perpetuar la sobrecarga laboral vigente, especialmente para las mujeres que sostienen dobles y triples jornadas; asimismo, funcionarias como Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, han insistido en que la reforma debe incluir dos días de descanso obligatorio.

«No puede haber reducción de jornada laboral, ni suficiencia salarial, sin servicios de cuidados»: RMS

CIMAC Foto


Descongelar la Ley General del Sistema Nacional de Cuidados

La construcción del Sistema Nacional de Cuidados no solo es uno de los compromisos de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino una deuda histórica con las mujeres. Se trata de una serie de políticas encaminadas a reconocer, reducir y distribuir el trabajo de cuidados, no sólo son acciones inmediatas para que los hombres participen más activamente en el hogar, sino que el Estado también tome parte de su responsabilidad, asegurando así el apoyo y la asistencia de las personas que lo requieran.

Actualmente, existen al menos tres iniciativas diferentes sobre el tema. La primera propone incluir el artículo 4° constitucional que el Estado es responsable de garantizar el derecho a servicios de cuidado, así como cambiar el artículo 73° para establecer mediante una ley la forma en que se coordinará el gobierno federal, los estados de la república, los municipios y las alcaldías para poner en marcha el Sistema Nacional de Cuidados.

El partido Movimiento Ciudadano impulsó un segundo proyecto para reformar al menos cuatro leyes: la Ley General de Desarrollo Social, Ley General de Salud, Ley de Asistencia Social, así como la Ley General de Educación. Con todas ellas se pretende reconocer el cuidado como un derecho fundamental, asegurar los servicios de cuidados a quienes cuenten con seguridad social, que el Estado esté a cargo de los servicios y la implementación de programas y políticas públicas que incluyan el cuidado dentro del sistema educativo.

No obstante, la última iniciativa y de la cual se esperaría su próxima aprobación es la la Ley General del Sistema Nacional de Cuidados creada en el actual gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo. En total cuenta con 54° artículos y 14 transitorios que se dividen en dos títulos. Plantea crear una Junta Nacional de Cuidados como órgano rector entre varias instituciones de gobierno, pero se encuentra congelada en el Senado de la República.

Sin descongelar leyes del Sistema de Cuidados, México cerraría Conferencia Regional CDMX – cimacnoticias.com.mx

Unsplash

Tipificación y homologación de abuso sexual

Este año, tras el episodio de acoso y abuso sexual que vivió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se lanzó el Plan Integral contra el Abuso Sexual, cuyo objetivo es homologar la legislación y tipificar estos delitos en el Código Penal Federal; no obstante, la discusión quedó pausada en la Cámara de Diputados, por lo que se espera que sea retomada este nuevo año.

Cabe señalar que existen 9 mil 930 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de acoso u hostigamiento sexual a nivel nacional en este 2025, siendo la Ciudad de México la entidad con mayor número de casos (mil 107), según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Pese a ello, el acoso sexual en espacios públicos no está tipificado a nivel federal, y solo 26 entidades federativas lo reconocen como delito. En Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Colima, Hidalgo y Tabasco, este tipo de conducta no se considera delito.

Además, en entidades como Baja California, Chihuahua, Hidalgo y Tabasco, el acoso sexual no es un delito autónomo, ya que se regula dentro del hostigamiento sexual y establece penas bajas cuando no existe una relación de subordinación o posición jerárquica del agresor respecto de la víctima; frente a ello, resulta indispensable la homologación y sanción a nivel nacional para evitar lagunas que perpetúen la impunidad.

Iniciaron trabajos del Plan integral contra el abuso sexual en México  

CIMAC Foto

Microplásticos amenazan la salud reproductiva de las mujeres, advierten estudios

 

.- Ciudad de México.– En los últimos años, la presencia de microplásticos y nanoplásticos ha emergido como un riesgo significativo para la salud reproductiva de las mujeres, pues estas partículas pueden acumularse en los órganos reproductivos y modificar la función ovárica, afectando así la fertilidad , de acuerdo con el artículo “Microplásticos y salud reproductiva: evidencias emergentes y riesgos multigeneracionales”.

La producción masiva de plásticos supera los 400 millones de toneladas anuales y podría alcanzar los mil 100 millones en 2050, lo que ha convertido a los microplásticos y nanoplásticos en pequeñas partículas contaminantes persistentes derivados de la degradación del plástico. Estas partículas se encuentran en el aire, el agua, los suelos y los alimentos, ingresando a la cadena alimentaria y alcanzando al ser humano a través de la ingestión e inhalación.

La exposición humana resulta alarmante, pues según el artículo se estima que una persona puede ingerir o inhalar entre 74 mil y 121 mil partículas al año, cifra que probablemente sea mayor si se consideran los nanoplásticos. Ante esta presencia masiva, se han detectado microplásticos en sangre, orina, heces, líquido folicular, leche materna y placenta, lo que confirma su capacidad para atravesar barreras fisiológicas.

El informe refiere que, de acuerdo con un estudio realizado en Italia, en el que se analizaron muestras de líquido folicular de 18 mujeres, se detectaron microplásticos en 14 participantes, con una concentración promedio de 2 mil 191 partículas por mililitro. Además, se identificó una correlación significativa con niveles elevados de la hormona FSH, indicador de baja reserva ovárica, lo que podría influir en problemas con la fertilidad.

Además, en otro estudio documentado por el artículo, se detectaron y cuantificaron microplásticos en el endometrio, en el que incluyeron 20 mujeres que cumplían criterios como no padecer lesiones endometriales ni tener antecedentes de cirugías intrauterinas. En el análisis se identificaron 13 microplásticos, siendo los más frecuentes el polietileno, utilizado en envases tipo brick y tuberías de agua y el ácido acrílico-etileno, presente en tubos flexibles como los de pasta dental, entre otros.

Ante ello se pudo concluir que estas micropartículas pueden provocar inflamación y perturbaciones endocrinas, afectando procesos esenciales tales como la función ovárica, la maduración de óvulos y el desarrollo del embrión.

Pocos estudios para la salud reproductiva de las mujeres

Siguiendo con el documento, se señala que los estudios existentes aún no son homogéneos y que falta mayor precisión metodológica para obtener conclusiones más contundentes que permitan comprender con mayor profundidad las causas y los efectos de los microplásticos en la salud reproductiva de las mujeres.

La falta de investigación sobre microplásticos en mujeres podría prolongarse, pues de acuerdo con el informe El liderazgo de las mujeres en la salud de las Américas: por una gobernanza sanitaria paritaria e inclusiva, históricamente numerosos estudios clínicos han excluido a las mujeres como sujetos de prueba. Un ejemplo alarmante ocurrió entre 1997 y 2000, cuando el 80 % de los medicamentos retirados del mercado en Estados Unidos se debieron a los efectos adversos en mujeres, quienes no habían sido incluidas en los ensayos clínicos que evaluaban su seguridad y eficacia.

Contrario a lo que se podría esperar, la inversión en investigaciones centradas en la salud femenina no ha aumentado de manera significativa en las últimas décadas. Veinte años después de aquel episodio, apenas el 1 % de los recursos destinados a investigación e innovación sanitaria se invirtió en afecciones específicas de las mujeres fuera del campo de la oncología. Esta desatención ha contribuido a una peor calidad en la atención médica para las mujeres, lo que se traduce en un mayor riesgo de enfermedad y muerte.

¿Qué podemos hacer por el momento?

Pese a que los estudios sobre microplásticos y nanoplásticos en el cuerpo femenino aún son escasos, los hallazgos siguen siendo limitados, y no existen protocolos clínicos oficiales que indiquen cómo evaluar o abordar el problema emergente de la exposición continua, el artículo inicial refiere una serie de medidas preventivas basadas en la evidencia disponible.

«Si bien los estudios en humanos son todavía escasos y presentan una notable variabilidad en su metodología, los hallazgos obtenidos hasta ahora subrayan la importancia de un análisis más profundo, la creación de protocolos clínicos uniformes y la promoción de estrategias preventivas que disminuyan la exposición a microplásticos en el entorno y en la alimentación» refiere el artículo

Una de las recomednaciones es minimizar el consumo de agua embotellada y alimentos ultraprocesados, ya que suelen contener mayores concentraciones de microplásticos y aditivos químicos provenientes de los envases plásticos. Se recomienda optar por agua del grifo con filtros, aunque esta también pueda contener microplásticos.

Asimismo, se aconseja elegir ropa y utensilios elaborados con materiales naturales como algodón, acero inoxidable, vidrio o cerámica, en lugar de fibras sintéticas o plásticos. Es fundamental identificar estos materiales a través de las etiquetas textiles; los más comunes incluyen el poliéster, el más habitual, que también puede aparecer bajo las siglas PET, PLA o PPT.

De igual forma, se recomienda evitar calentar plásticos en el microondas, ya que el calor favorece la liberación de partículas y aditivos tóxicos hacia los alimentos. El contacto de plásticos con alimentos grasos o aceites también se desaconseja, pues la grasa facilita la migración de sustancias del plástico a la comida, al igual que ocurre con alimentos o bebidas calientes.

Detrás del parto de niña Deisy en Chiapas, hubo un episodio de violencia sexual: Defensoras

 

De acuerdo con información del Observatorio de Mortalidad Materna en México (OMM), la menor de edad llegó al hospital a inicios del mes acompañada de un joven de aproximadamente 18 años, quien presuntamente sería el padre biológico del bebé y quien ejercería violencia sexual sobre la menor. Dejo a la niña en la institución médica y se fue sin proporcionar datos oficiales ni acreditar legalmente su identidad.

Desde entonces se desconoce su localización, pese a que ya se iniciaron investigaciones. Colectivas feministas y organizaciones en defensa de los derechos sexuales y reproductivos están denunciando el caso de Deisy, ya que detrás de lo que parece ser un caso de «maternidad infantil», existió un episodio de violencia sexual.

Cabe señalar que, de acuerdo con la Secretaría de Mujeres (Semujeres), el embarazo infantil no es maternidad, sino un símbolo de violencia, por lo que no debe ser normalizado ni entendido como una elección personal plenamente consciente. Además, representa una ruptura en los mecanismos de protección de las infancias y adolescencias, y evidencia que los entornos que deberían ser seguros han fallado en garantizar su bienestar e integridad.

La violencia sexual se sostiene en dinámicas de poder, en silencios cómplices, en estructuras familiares, comunitaria que minimizan el abuso y la pederastia. La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) reportó que tan solo en 2023, se registraron 9 mil 802 casos de niñas, niños y adolescentes de 1 a 17 años, atendidas en hospitales por violencia sexual, de las cuales el 92.3% correspondían a mujeres.

El caso de Deisy no se trata de un hecho aislado. Datos de la Fiscalía General del Estado de Chiapas (FGE), con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indican que la entidad ocupa el primer lugar a nivel nacional en nacimientos registrados en niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años. Tan solo en 2024 se documentaron 19.4 nacimientos por cada 100 mil habitantes en este grupo etario.

Dichas cifras son mayores respecto a la media nacional, aunque ligeramente inferiores a las reportadas en 2023. Además, se documentó que las violaciones contra niñas y adolescentes ocurren principalmente en el seno familiar, ya que el 60 por ciento de estos delitos presentan un vínculo familiar o afectivo entre las víctimas y sus agresores.

En junio de 2025 se difundió una lista con 30 nacimientos en los que las diferencias de edad entre las madres y los padres resultaban abismales. Estos datos, proporcionados por la Secretaría de Salud, evidencian que se trata de niñas víctimas de violencia sexual, quienes probablemente se encuentran en contextos de matrimonios forzados.

De acuerdo con el informe sombra ‘Matrimonio forzado, venta y embarazo de niñas y adolescentes’, los matrimonios y las uniones infantiles tempranas y forzadas (MUITF) son fenómenos que se relacionan con las desigualdades de género, violencia, pobreza, abandono escolar, embarazo adolescente, marcos legales y políticas inadecuadas que ponen en riesgo a las niñas y adolescentes.

Las abismales diferencias entre las edades de una mujer y su conyugue revelan que muchas se casan con hombres mayores cuando aún son adolescentes de entre 15 a 19 años. Esto toma relevancia al considerar que cuando las infancias comienzan un matrimonio, este repercute en su capacidad de alcanzar o abandonar hitos de transición hacia la vida adulta.

En la lista publicada por la Secretaría de Salud, el estado que encabezó los casos fue Chiapas, en municipios como Comitán de Domínguez, Ocosingo, Tuxtla Gutiérrez y Chiapa de Corzo; seguido por Guerrero, con Acapulco, Chilpancingo de los Bravos y Chilapa de Álvarez; y Puebla, con Puebla, Izúcar de Matamoros y Tehuacán. En casi todas las entidades del país se registró al menos un caso, esta situación muestra que el problema es generalizado en México.

Crédito: Amnistía Internacional

Riesgos letales

El caso de Deisy demuestra las consecuencias que pueden ser incluso letales como resultado de no erradicar el embarazo infantil y adolescente. De acuerdo con el artículo “Embarazo en la adolescencia: una crisis de salud pendiente por resolver”, experimentar un embarazo en la adolescencia duplica el riesgo de muerte materna en menores de 19 años y lo cuadruplica en menores de 15 años.

La procreación prematura incrementa los riesgos tanto para las madres como para los recién nacidos: cuanto más joven sea la madre, mayor es el riesgo para el bebé. Además, los recién nacidos de madres niñas y adolescentes presentan una mayor probabilidad de bajo peso al nacer, con el consiguiente riesgo de efectos a largo plazo.

La morbilidad durante la gestación en adolescentes puede clasificarse por periodos. En la primera mitad del embarazo destacan el aborto, la anemia, las infecciones urinarias y la bacteriuria asintomática. En la segunda se presentan cuadros hipertensivos, hemorragias por enfermedades placentarias, escasa ganancia de peso con malnutrición materna concomitante, anemia, síntomas de parto prematuro, ruptura prematura de membranas, desproporción céfalo-pélvica por desarrollo incompleto de la pelvis ósea materna y trabajo de parto prolongado.

Además de los riesgos a la salud, el embarazo en la adolescencia constituye un problema social y económico de gran magnitud, ya que afecta la permanencia escolar, los ingresos presentes y futuros, el acceso a oportunidades recreativas, sociales y laborales especializadas y de calidad, así como el desarrollo humano integral.

Obligaciones del Estado

En octubre de 2025, el Congreso de Chiapas aprobó la Ley de Interrupción del Embarazo de Niñas y Adolescentes Víctimas de Abuso y Violación, cuyo objetivo es regular y garantizar que las instituciones del Sistema Estatal de Salud brinden acceso a servicios de aborto para menores de edad en casos de violencia sexual, además de establecer la obligación de notificar los hechos ante las autoridades competentes.

La denuncia en el caso de Daisy se realizó hasta después del nacimiento del bebé, por lo que las autoridades e instancias de salud no pudieron informar, asesorar y brindar atención respecto a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE). Hasta el momento, el paradero del agresor continúa sin conocerse.

Antes de Venezuela, más de 25 países fueron intervenidos por Estados Unidos

 

Cabe recordar que, cuando un país se encuentra en conflicto armado, las desigualdades de género se incrementan y las violencias contra las mujeres también generando escenarios de tortura, ataques indiscriminados, asesinatos, amenazas, secuestros, desapariciones forzadas, detenciones, encarcelamiento, violencia sexual, desplazamiento o reclutamiento forzado.

No obstante, en estos contextos el cuerpo de las mujeres se usa como botín de guerra para instaurar miedo a través de la violencia sexual. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó un aumento del 25% sobre este fenómeno durante en 2024, siendo que el 92% de las víctimas de violencia sexual en contextos de guerra son mujeres y niñas, pues es a través del control de sus cuerpos que se ejerce represión política, terrorismo y tortura, consecuencia de crisis políticas, humanitarias y de seguridad.

El mundo enfrenta aumento de violencia sexual contra mujeres como arma de guerra – cimacnoticias.com.mx

A lo largo de la historia de Estados Unidos se ha caracterizado por ser una nación que impulsa intervenciones alrededor del mundo. Tan solo en los últimos cinco gobiernos, previos a la llegada de Donald Trump, se ocuparon países como El Salvador, Guatemala y Angola durante el gobierno de Jimmy Carter (1977–1981); posteriormente, bajo la administración de Ronald Reagan (1981–1989), volvieron a ser intervenidos Mozambique, Líbano, Nicaragua y Granada, además de que continuó el asedio contra El Salvador y Guatemala.

Posteriormente, el gobierno de George Bush padre (1989–1993), considerado el que más intervenciones registró, llevó a cabo un total de nueve invasiones: Panamá, Somalia, Kuwait, Irak, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia. Con Bill Clinton (1993–2001), el panorama no fue mejor, pues los ataques contra estos últimos países persistieron; además, se sumaron a la lista Sudán y Ruanda.

Durante el gobierno de George W. Bush (2001–2009) continuaron las invasiones en Irak y se extendieron hacia Afganistán; con la administración de Barack Obama (2009–2017), la situación volvió a recrudecer en países como Libia, Siria, Egipto, Túnez, Yemen y Ucrania; y en los últimos días se sumó a la lista Venezuela, bajo el gobierno de Donald Trump.

En estas intervenciones, la ONU denunció la comisión de atrocidades contra mujeres y niñas y niños, ya que miles de infancias han sido víctimas de reclutamientos forzados, violencia sexual y ataques contra escuelas y hospitales en los últimos años.

Pese a que el panorama que enfrenta Venezuela sigue siendo incierto, las advertencias de organismos internacionales y los precedentes históricos de guerra impulsados por Estados Unidos contra miles de personas —que han profundizado desigualdades, especialmente contra las mujeres— hacen que el escenario resulte alarmante.

Consecuencias de intervenciones

Cabe señalar que las invasiones militares y los golpes de Estado ejercidos por el gobierno de Estados Unidos marcaron el rumbo político de numerosos países en todo el mundo, en muchas ocasiones bajo los argumentos de la “seguridad” y la “democracia”; sin embargo, detrás de este supuesto ideal, existen consecuencias profundas y duraderas para sus sociedades.

Estas incluyen la destrucción de infraestructura, la pérdida de vidas civiles y militares, los desplazamientos forzados, la inestabilidad política, el surgimiento de grupos extremistas y terroristas, así como afectaciones diferenciadas hacia las mujeres, pues se incrementa el uso de violencia sexual como mecanismo de control.

Prueba de ello es Afganistán, país que Estados Unidos invadió en octubre de 2001 como respuesta directa a los ataques del 11 de septiembre, con el objetivo de desmantelar la red terrorista Al Qaeda y capturar a su líder, Osama bin Laden, quien se encontraba bajo la protección del régimen talibán que gobernaba el país.

Sin embargo, pese a que la intervención fue justificada como un intento por desarticular un régimen opresor, se intensificaron los actos de lesa humanidad contra la población, pues la invasión se prolongó durante 20 años y no fue sino hasta 2021 cuando las tropas estadounidenses se retiraron de manera total.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la emergencia en Afganistán, tras más de dos décadas de guerra, obligó a más de dos millones de personas afganas a huir hacia territorios vecinos como Pakistán e Irán, donde se estima que cerca de tres millones de personas refugiadas viven en condición de indocumentadas.

Por ejemplo, en 2016 la violencia provocó el desplazamiento interno de 650 mil personas, lo que representó un aumento del 72 por ciento respecto al año anterior; no obstante, quienes huyeron enfrentan acoso por parte de autoridades en los países de acogida, dificultades económicas y controles cada vez más estrictos en las fronteras entre Pakistán y Afganistán.

Otro ejemplo contundente de estas atrocidades se registró en Irak. Amnistía Internacional documentó en esta región la participación de fuerzas estadounidenses en violaciones generalizadas de derechos humanos, que incluyeron ataques indiscriminados que causaron muertes y lesiones a civiles, detenciones secretas, traslados clandestinos de personas detenidas, desapariciones forzadas, así como tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes; además personas privadas de su libertad denunciaron abusos en centros de detención, entre ellos privación del sueño, desnudez forzada, falta de alimentos y agua, simulacros de ejecución y amenazas de violación.

Veinte años después, la impunidad persiste y la rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos cometidas en Irak sigue siendo limitada, pues Estados Unidos aun no investiga de manera adecuada los crímenes de guerra ni las violaciones sistemáticas de derechos humanos perpetradas por sus fuerzas, tampoco exige responsabilidades en todos los niveles, incluidos altos mandos. Mientras tanto, las víctimas iraquíes que intentaron reclamar reparación se enfrentan a obstáculos estructurales.

“Hasta el día de hoy, la población iraquí sufre el impacto devastador de los crímenes de guerra y otras atrocidades perpetradas por la coalición dirigida por Estados Unidos durante la invasión y la posterior ocupación de Irak”, declaró Elizabeth Richebi, directora de Incidencia para Oriente Medio y el Norte de África en Amnistía Internacional Estados Unidos.

¿Qué pasará con Venezuela?

Este panorama atroz que Estados Unidos infringe contra múltiples naciones no parece que vaya a ser la excepción en Venezuela. Cabe señalar que los ataques contra la región no son recientes, pues la agresión armada estadounidense se produce tras meses de tensión creciente, que incluyó un importante despliegue militar frente a las costas venezolanas y una serie de ataques letales contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico.

Asimismo, Donald Trump afirmó que podría haber un “segundo ataque a mayor escala si fuera necesario” y adelantó que empresas petroleras estadounidenses tomarían el control para gestionar el petróleo venezolano.

Frente a este escenario, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la acción militar podría tener repercusiones preocupantes para la región, al señalar que, independientemente de la situación interna de Venezuela, estos acontecimientos constituyen un precedente peligroso.

De igual forma, organizaciones como Amnistía Internacional manifestaron su preocupación y señaló que las acciones emprendidas, así como la intención declarada de Estados Unidos de dirigir Venezuela y controlar sus recursos petroleros, “posiblemente constituyen una violación del derecho internacional, incluida la Carta de la ONU”.

Ante ello, la organización alertó sobre el riesgo de una mayor escalada de violaciones de derechos humanos en el país, ya sea como resultado de nuevas operaciones estadounidenses o como consecuencia de las respuestas del gobierno venezolano a los ataques. En este contexto, quienes enfrentan un mayor riesgo inmediato son las personas defensoras de derechos humanos, así como las y los activistas políticos.

Ante esta situación, Amnistía Internacional instó al gobierno estadounidense a cumplir con el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, priorizar la protección de la población civil y garantizar los derechos de todas las personas privadas de la libertad, incluido el debido proceso y un trato humano.

Asimismo, hizo un llamado a las autoridades venezolanas para que se abstengan de intensificar la represión contra la población, recordándoles que están obligadas por el derecho internacional a respetar y proteger los derechos humanos de todas las personas que habitan en Venezuela.

501 niñas y adolescentes fueron asesinadas durante 2025, solo 58 casos investigados como feminicidio

 

Tania Ramírez Hernández, directora de la REDIM, precisó durante la presentación del informe, que existe una dificultad para conocer con precisión el número de feminicidios cometidos contra la niñez, pues suele registrarse un mayor número de homicidios de mujeres debido a que no son investigados con la diligencia correspondiente, lo que impacta directamente en el reconocimiento de esta violencia.

Anteriormente Cimacnoticias compartió que, desde 2023 se ha realizado la «Operación: limpieza», donde se presenta una disminución en el número de casos de feminicidio, ya que son clasificados como homicidios dolosos, situación que también fue señalada por el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios (OCNF), quien denunció graves fallas en la correcta investigación de estos crímenes.

CIMAC Foto: presentación del Balance Anual 2025
Crédito: REDIM

Pese a este subregistro, la crisis es preocupante, pues entre enero de 2015 a noviembre de 2025, se registraron 884 casos de feminicidios de niñas y adolescentes, de los cuales 131 fueron cometidos con arma de fuego y 140 con arma blanca. De ellos, 145 ocurrieron en el Estado de México, 68 en Veracruz y 68 en Jalisco, concentrándose en estas tres entidades al menos tres de cada 10 casos de feminicidio, lo que revela una violencia persistente y territorializada las mujeres.

En cuanto a los estados más peligros durante 2025, el Estado de México, Jalisco y Tabasco registraron mayor incidencia; sin embargo, es importante precisar que en Tabasco, Coahuila y Sonora se observaron los mayores aumentos en la cantidad de víctimas de feminicidio de entre 0 y 17 años ocurridos en 2024 y 2025.

Si bien, hubo una disminución de mujeres víctimas de homicidio y feminicidio respecto a 2024, REDIM apuntó que los esfuerzos siguen siendo insuficientes, pues las mujeres, y en especial las niñas y adolescentes, continúan sufriendo la violencia machista y patriarcal, que incluye violencia sexual previa, control sobre sus cuerpos y asesinatos cometidos en contextos de cercanía, principalmente en entornos comunitarios y familiares.

En este marco, también se recordaron casos que acontecieron durante 2025 y que conmocionaron a la sociedad, como el de Karla, de 9 años, y sus hermanas gemelas Meredith y Medelin, de 11, quienes fueron halladas sin vida en el estado de Sonora un día después de que el cuerpo de su madre fuera encontrado. La Fiscalía de Sonora señaló a la pareja de la madre, quien estaba vinculada a un grupo delictivo, como responsable de los cuatro feminicidios.

Casos de feminicidio en Hermosillo, ocurrieron en municipio con Alerta por Violencia de Género ¿Qué falla?

Desapariciones y trata

De manera paralela, durante 2025 aumentó exponencialmente las desapariciones de niñas, niños y adolescentes, pues se registraron 10 mil 707 reportes por desapariciones de niñez y adolescencia, de los cuales 2 mil 856 continúan sin ser localizadas, lo que representó un incremento del 30.3 por ciento, ya que en 2024 ocurrieron 2 mil 192 casos.

Pese a que la REDIM no desagregó datos para saber cuántas niñas y adolescentes fueron desaparecidas, desde Cimacnoticias se ha documentado que son las adolescentes de entre 15 y 19 años el grupo de edad con mayor incidencia, seguidas por niñas de 10 a 14 años, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Mexicanas jóvenes, las que más desaparecen a nivel nacional. Así llegamos al 25N-2025

Muchas desapariciones de niñas y adolescentes están relacionadas con la trata de personas. De acuerdo con el informe de la REDIM, de enero a noviembre de 2025, 278 personas de entre 0 y 17 años fueron identificadas como víctimas de trata de personas, de las cuales 210 eran mujeres y 68 hombres, lo que evidencia la vulnerabilidad de las niñas y adolescentes mujeres.

Si bien hubo una disminución de los casos detectados de trata contra la niñez, con una reducción del 22.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, cuando se registraron 360 víctimas, esto no implica una reducción real del fenómeno, sino que puede estar asociada a la capacidad de detección, denuncia y registro de datos.

Este panorama se da en medio de la crisis de desapariciones en México, donde actualmente hay más de 133 mil personas desaparecidas, situación que derivó en que el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED) decidiera activar el procedimiento previsto en el artículo 34 de la Convención, como una medida urgente, al considerar que la desaparición en México constituye una práctica generalizada y sistemática.

Pese a estas observaciones de instancias internacionales, esta crisis no ha podido ser contenida por el Estado, por lo que sus afectaciones son múltiples, entre ellas hacia las infancias, razón por la cual la REDIM subrayó la enorme deuda que el gobierno mexicano y la sociedad tienen con la niñez y la adolescencia, que sigue creciendo con algún familiar desaparecido en un país donde tienen derecho a la búsqueda, la verdad y la justicia.

Insuficiencia de presupuesto

De acuerdo con la REDIM, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026 destinó 1.1 billones de pesos a niñas, niños y adolescentes, pese a que representa un incremento nominal del 8 por ciento respecto al año anterior, equivalente a un aumento estimado del 5 por ciento en términos reales, considerando una inflación cercana al 3 por ciento, dicho monto corresponde solo al 10.8 por ciento del total del PEF, porcentaje inferior al asignado en 2025 (11% ) y significativamente menor al observado en 2015, cuando la infancia y adolescencia concentraban el 15 por ciento del gasto público federal.

El análisis presupuestario muestra que el incremento propuesto para 2026 resulta insuficiente para revertir las brechas persistentes en el ejercicio efectivo de los derechos de niñas, niños y adolescentes, particularmente en un contexto marcado por múltiples crisis sociales, económicas y de seguridad.

En consecuencia, el reto no se limita al aumento del gasto en términos absolutos, sino a recolocar a la niñez y adolescencia como una prioridad sustantiva en la planeación y asignación del gasto público, conforme a las obligaciones constitucionales y a los compromisos internacionales asumidos por el Estado mexicano.

Deudas 2026

Ante este escenario, la REDIM hizo un llamado al Estado para mejorar los sistemas de información, generando datos claros y desagregados sobre la situación de la niñez (edad, sexo, origen indígena, migración y violencia), con el fin de diseñar políticas públicas basadas en evidencia, pues durante 2025 se enfrentaron limitaciones de datos derivadas de la desaparición de instituciones encargadas de brindar información y transparencia.

Además, solicitó fortalecer a la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), garantizando que sesione de forma regular, que todas las dependencias participen activamente y que cuente con recursos técnicos y presupuestales suficientes para coordinar políticas públicas en favor de la niñez.

Por otro lado, reiteró la urgencia de prevenir y atender la violencia contra la niñez, con acciones integrales frente a homicidios, feminicidios, desapariciones, reclutamiento y trata, considerando las realidades de cada territorio y con un enfoque de género e intercultural.

Asimismo, hizo un llamado para mejorar los sistemas de información, generando datos claros y desagregados sobre la situación de la niñez (edad, sexo, origen indígena, migración y violencia), para diseñar políticas públicas basadas en evidencia, ante la falta de datos provocada por el debilitamiento institucional y los retrocesos en transparencia.

FIFA carece de protocolos contra trata infantil rumbo al Mundial 2026: Human Rights Watch

 

Cabe recordar que fue en 2018 cuando la FIFA otorgó la sede a Estados Unidos, Canadá y México, los cuales debían crear una Estrategia de Derechos Humanos. Esta prometía “desarrollar e implementar protocolos de salvaguarda de la niñez” y abordar los peligros para las infancias, las lagunas en las leyes nacionales, así como la coordinación entre 16 ciudades de los tres países.

Sin embargo, pese a este panorama, Human Rights Watch advirtió que, siete años después, estas promesas fueron ignoradas y que la protección de niñas y adolescentes que viajarán, asistirán, observarán y vivirán en las comunidades anfitrionas “no parece ser una prioridad para la FIFA”, pues indicó que la asociación diluyó el marco de derechos humanos que prometió, por lo que actualmente no existe ninguna política integral para proteger a las infancias.

“La Copa Mundial de 2026 debe mejorar los derechos de los niños, no empeorarlos”, declaró Human Rights Watch

Cabe señalar que, según la Comisión de Turismo, México es el segundo destino para la explotación sexual infantil a nivel mundial. Las cifras documentadas por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), de enero de 2015 a junio de 2025, contabilizaron 2 mil 963 personas de 0 a 17 años víctimas de trata en el país, de las cuales 2 mil 218 fueron mujeres.

Asimismo, la REDIM advirtió que la Ciudad de México, la cual será sede de múltiples partidos, es uno de los sitios más peligrosas para las infancias, ya que concentró el 23% de las víctimas de trata de personas, de las cuales casi el 80% fueron niñas y adolescentes, una proporción incluso mayor a la registrada a nivel nacional.

CDMX concentra cuarta parte de víctimas de trata; 80% son niñas y adolescentes

CIMAC Foto

Esta particularidad no es un fenómeno aislado, sino que responde a las dinámicas patriarcales. De acuerdo con la abogada feminista Teresa C. Ulloa Ziáurriz, la trata de personas y sus formas de esclavitud y explotación sexual son el segundo negocio ilícito más lucrativo a nivel mundial. Una vez que son raptadas, pueden quedar vulnerable a vivir otro tipo de violencias como abuso sexual, explotación sexual, esclavitud doméstica, trabajo forzado o extracción de órganos.

El que las mujeres conformen la mayoría de las víctimas de trata se debe a la manifestación de las desigualdades históricas entre ambos sexos que las coloca en posiciones de subordinación ante los hombres, siendo que estos ejercen el poder para someterlas como objetos sexuales como señala el derecho internacional. 

La investigadora Rosa Cobo Bedía explica que, debido al negocio sexual que involucran la venta de mujeres para satisfacer los deseos de los hombres, son sus cuerpos y dignidad vistos como una mercancía. De esta manera, el capitalismo respalda la trata de niñas y mujeres, así como el fortalece a las sociedades patriarcales dotándolos de mayor poder.

El panorama actual que enfrenta México podría recrudecerse con la llegada del Mundial, pues de acuerdo con el informe Keeping the Game Safe de la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Miami y el Centro para el Deporte y los Derechos Humanos, los mega eventos deportivos atraen a personas que buscan explotar a niñas y niños en situación de vulnerabilidad, en particular a través de la trata de personas. Asimismo, las multitudes grandes y densas incrementan la probabilidad de que las infancias se pierdan o se expongan a la violencia y la delincuencia.

Pese a ello, el informe advierte que, durante los mega eventos deportivos, el personal de seguridad suele encontrarse sobrecargado, lo que dificulta la gestión eficaz de la protección infantil y genera mayores riesgos. Además, la atención y los recursos locales suelen centrarse en la logística del evento, dejando a las infancias asistentes con una supervisión y servicios de apoyo limitados.

El informe también señala que las agencias de protección infantil pueden verse especialmente rebasadas. Sin controles adecuados y sistemas de apoyo contextualizados, las niñas y niños pueden enfrentar dificultades para buscar ayuda o denunciar abusos, lo que incrementa su exposición a daños.

Otro factor que incide en la desprotección de las infancias es el desplazamiento familiar, ya que durante este tipo de eventos se impulsan proyectos de desarrollo urbano a gran escala, frecuentemente implementados para preparar a las ciudades anfitrionas, los cuales pueden derivar en reubicaciones forzadas. Este fenómeno puede provocar marginación y la pérdida de sistemas de apoyo comunitario, lo que aumenta aún más la vulnerabilidad de las niñas.

Ineficiencias por erradicar la trata

Cabe señalar que el pasado mes de septiembre, la Comisión de Turismo, presidida por el senador Eugenio Segura Vázquez, aprobó por unanimidad una reforma a la Ley General de Turismo con el objetivo de prevenir la trata de personas y la explotación sexual infantil. En ella se modificaron las fracciones X Bis y X Ter del artículo 58°, en materia de seguridad y protección de niñas, niños y adolescentes en el sector turístico.

Tras ello, los prestadores de servicios estarán obligados a solicitar identificación oficial a las personas que hagan uso de estos servicios, lo que permitirá generar un registro confiable que complemente las acciones de prevención y persecución del delito de trata de personas. Asimismo, se solicitará de manera obligatoria a los turistas acreditar la tutela, patria potestad, guarda o custodia.

Si bien estas reformas contribuyen a combatir la explotación infantil en contextos turísticos, es importante precisar que aún no se indican los mecanismos de seguimiento que se necesitaran implementar para garantizar que todos los servicios turísticos soliciten dicha documentación; en consecuencia, la reforma podría resultar ineficaz.

Además, no basta con modificar la Ley de Turismo y solicitar documentación que verifique el vínculo familiar, pues de acuerdo con el Consejo Ciudadano —responsable de operar la única Línea y Chat Nacional contra la Trata de Personas—, el 28.9 por ciento de las víctimas mujeres, niñas y adolescentes fueron captadas por personas de su propio entorno familiar.

La trata tiene rostro de niña, explotación desde el núcleo familiar

CIMAC Foto

Por ello, durante el Mundial 2026, UNICEF, la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) y el Consejo Ciudadano unirán capacidades para fortalecer entornos seguros y protectores en hoteles, comunidades, plataformas digitales y espacios públicos, con atención prioritaria en la prevención, detección temprana, canalización de casos de riesgo y reportes a la Línea y Chat Nacional contra la Trata.

El acuerdo contempla acciones conjuntas para prevenir la explotación sexual infantil y la violencia contra niñas, niños y mujeres, mediante campañas nacionales, difusión de información clave y el fortalecimiento de entornos seguros en hoteles y espacios turísticos. La ANCH promoverá materiales preventivos y la visibilización de líneas de ayuda, mientras que UNICEF y el Consejo Ciudadano impulsarán campañas y herramientas de reporte accesibles para huéspedes, personal y comunidades.

Para Human Rights Watch, no se puede eximir de responsabilidad a la FIFA, asociación encargada del evento, que ha relegado la protección de las infancias, pese a que el Mundial es un catalizador de riesgos asociados a la trata de personas.

Ante ello, la organización exigió a los organizadores de eventos implementar sistemas de capacitación obligatorios en protección de la niñez, normas vinculantes de salvaguarda infantil, la designación de personal especializado y capacitado en cada sede y ciudad anfitriona, así como un sistema centralizado de denuncia. Además, los estadios deben contar con diseños centrados en la niñez y con medidas rigurosas contra el trabajo infantil.

Por último, subrayó que es fundamental que la FIFA establezca una política uniforme de salvaguarda de la niñez, aplicable a todas las ciudades sede de Estados Unidos, México y Canadá. Esta política debe considerar los contextos socioeconómicos y legales, así como las necesidades de las comunidades y de las niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo.

Lejos del amor romántico, aprender a amar en libertad y autocuidado: Coral Herrera

 

.- Ciudad de México.– El mito del amor romántico ha llevado a las mujeres a construir sus vínculos afectivos basándose en el sacrificio, el deseo del otro por encima del propio, verlo como un superior y aceptar el dolor o el castigo como muestra de afecto; sin embargo, la escritora Coral Herrera, a través de su libro “Mujeres que ya no sufren por amor”, busca desmitificar estos ideales e invita a construir relaciones más libres, centradas en el autocuidado, el respeto, la autonomía. 

Coral Herrera, originaria de España, es doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual, escritora y profesora. Desde hace 15 años investiga el amor romántico, el feminismo, las masculinidades y las relaciones de poder. Es miembro del Observatorio de Masculinidades de la Universidad de Elche y coordina el Laboratorio del Amor, una escuela virtual que fundó hace una década para estudiar las relaciones amorosas desde una perspectiva feminista.

“Mujeres que ya no sufren por amor”, libro publicado en 2018, busca cuestionar el romanticismo patriarcal, responsable de una cultura amorosa basada en la subordinación. Esta cultura se mantiene mediante ideales peligrosos que sugieren que el amor lo puede todo, incluso soportar la violencia, bajo la ilusión de que la otra persona cambiará algún día y que, finalmente, se alcanzará el ideal del amor eterno.

Los parámetros de amor romántico han llevado a las mujeres a permanecer en vínculos donde las agresiones, insultos, golpes, se normalizan y se justifican; sin embargo, las consecuencias de ello pueden resultar letales. De acuerdo con ONU Mujeres, señalan que 83 mil mujeres y niñas fueron víctimas de feminicidio en todo el mundo y 60% de ellas murieron a manos de sus parejas o familiares, esto equivale a una mujer asesinada cada 10 minutos o un promedio de 127 víctimas diarias. 

En México, alrededor de 47.3 millones de jóvenes de 15 años y más que tienen o han tenido una relación de pareja, el 39.9 por ciento ha experimentado algún tipo de violencia como actos abusivos, de poder, omisiones intencionales que pretendan dominar, someter, controlar o agredir de manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica o sexual a las mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Desde la perspectiva e investigación de Herrera, el amor patriarcal no surge de repente, sino que se va construyendo desde la infancia. Cuando las mujeres son pequeñas, se les enseña a colocar el amor como el eje de sus vidas y se vive a la espera del “milagro romántico”. Les dicen que deben ser dulces y obedientes, mientras que a los niños se les impulsa a ser valientes, fuertes y autónomos; para los hombres, el amor “es cosa de chicas”.

Las raíces patriarcales se refuerzan cuando en la familia no hay vínculos fuertes y saludables. Herrera señala que la falta de amor desde la infancia marca la forma en que se construirán las relaciones afectivas en la adultez, pues crecer sin afecto de los progenitores genera miedo a quedarse sola, temor al rechazo y ansiedad por no ser querida, lo que puede derivar en relaciones dañinas, sin cuidado ni respeto.

La salvadora

Estar en relaciones que colocan a los hombres como centro y autoridad de la vida, lleva a muchas mujeres a perderse a sí mismas mientras intentan proteger a su pareja. Herrera define esto como “el rol de salvadora”: las mujeres asumen la obligación de resolver los problemas del otro, casi como si fueran sus madres; sin embargo, esta ayuda no surge de manera solidaria o altruista; detrás de ella, buscan obtener amor, lealtad y ser percibidas como seres indispensables.

Este papel que asumen lleva a las mujeres a adoptar otro rol: el de cuidadora y protectora, encargándose de satisfacer todas sus necesidades con la esperanza de ser reconocidas. Para alcanzar esa recompensa tan anhelada, creen que deben de ser pacientes y seguir entregando tiempo y esfuerzo a hombres infieles, violentos o incluso casados. Aun así, permanecen convencidas de que algún día el cambio llegará y que, cuando ocurra, finalmente podrán ser felices y plenas.

Romper el mito

Salir de estructuras profundas que han construido la idea de un amor romántico cruel y despiadado no es fácil, pero es necesario desecharlas. Coral Herrera señala que llevar a cabo una revolución amorosa no es solo un acto individual, sino colectivo, ya que incluso lo romántico tiene un carácter político. Ha sido utilizado de instrumento de dominio y coerción, por lo que, cambiar esta narrativa puede transformar la manera en que nos relacionamos afectiva, sexual y emocionalmente, así como la forma en que damos y recibimos cuidados.

La escritora enfatiza que las mujeres no fueron creadas para sufrir en el amor, pues no es una maldición, ni mucho menos una enfermedad incurable. El enamorarse no está desvinculado de usar nuestra lógica, de poder analizar a la otra persona e identificar su virtudes y defectos con la finalidad de saber si es conveniente seguir profundizando en la relación, sin abnegarse. El mito de que no se puede pensar y cuestionar durante la etapa del enamoramiento, es ficción.

Coral Herrera propone amar desde el autocuidado, lo que implica saber poner límites, aprender a decir no cuando algo no nos agrada, no dejarse manipular por los demás y asumir los problemas del otro como propios. Protegerse no es signo de conflictos románticos, que solo resultan disruptivos; el verdadero cuidado consiste en evitar situaciones dolorosas y no permitir que nadie nos haga daño, ni de manera consciente ni inconsciente.

La felicidad y la libertad no dependen del amor, señala Coral Herrera, sino que comienzan desde nosotras mismas. Se construyen al ejercer nuestra autonomía, tomar decisiones, llevar a cabo nuestras ideas y proyectos, cambiar aquello que no nos satisface en nosotras o en nuestras relaciones, dejar de imponernos límites, confiar en nuestra capacidad de influir positivamente en nuestro entorno y sumarnos para generar cambios positivos en el mundo

Autoinvitarse a tu casa. Alertan estrategia de citas para evaluar a mujeres con los valores tradicionales

 

Desde la red social X, Sara originaria de Honduras publicó el mensaje «Ojo con decirle a un hombre hoy en día que vives sola, porque te quieren invitar a salir a tu casa y cenar con tu comida». Esto despertó la alerta de más de mil mujeres no solo de Honduras, sino de América Latina, quienes de inmediato compartieron sus propias experiencias creando así un hilo extenso con pruebas y testimonios confirmando el fenómeno.

Los relatos coincidieron en un punto central, estos hombres no solo se autoinvitan a las casas una vez que saben que las mujeres viven solas, sino que lo hacen con la expectativa explícita de ser atendidos. Esperan que ellas cocinen, pongan el espacio y asuman el rol de anfitrionas y cuidadoras; mientras ellos aporta

Persisten malas condiciones laborales y desigualdad contra mujeres jornaleras en México: Defensoras

 

De acuerdo con cifras documentadas, se estiman que hay 368 mil trabajadoras agrícolas que representa el 12.7% de la población total en el sector, de las cuales el 48% de las trabajadoras se encuentra en situación de pobreza multidimensional, 33.9% en pobreza moderada y 14.5% en pobreza extrema.

Este panorama es consecuencia de la violación de los derechos laborales de las trabajadoras agrícolas, el cual comienza desde su “proceso de reclutamiento”. Las entrevistadas comentaron que, generalmente, pactan verbalmente sus condiciones laborales con diversos tipos de intermediarios como camioneros, anotadores, mayordomos, jefes de cuadrilla; sin embargo, en muy pocas ocasiones se les entrega un contrato a firmar.  

Las empresas agrícolas que emplean a las trabajadoras se aprovechan de su inexperiencia y necesidad para ofrecer pésimas condiciones laborales o mentir sobre estas, por lo que mayoría en el sector no accede a vacaciones, pago de prima vacacional, aguinaldo y utilidades (o parte proporcional, según corresponda).

La carencia de contratos se replica en todo el país, se estima que alrededor del 90% de las personas trabajadoras en el campo no cuentan con un contrato, según datos recopilados por el Instituto Nacional de Desarrollo Social. Esta problemática es aún más común para las trabajadoras migrantes e indígenas, pues las empresas se aprovechan de su situación de vulnerabilidad, el desconocimiento de sus derechos laborales y la carencia de otras oportunidades laborales.

Asimismo, las empresas no cumplen con su obligación de brindar seguridad social a sus trabajadoras; por ello, a lo largo de su trayectoria laboral, las mujeres jornaleras, tienen más empleos sin seguridad social. Incluso cuando los empleadores ofrecen brindan seguridad social, en realidad otorgan “pases” u “órdenes” para la atención médica en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), crenado una falsa sensación de aseguramiento, ya que solo proporciona atención médica eventual y no cuentan con cotizaciones para pensión, según denunció la Red.

Mujeres jornaleras de San Quintín salen a exigir mejores condiciones laborales – cimacnoticias.com.mx

Feminización de sus labores y brecha salarial

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el promedio del pago del jornal es de 228 pesos para hombres y 201 pesos para mujeres. Esta desigualdad se presenta, aunque las mujeres trabajan igual que los hombres. Aunque ellas tienen que demostrar constantemente su valía, creando un ciclo constante de presión para mantener o superar su productividad.

Esta persistencia de brecha salarial, explica el informe, es consecuencia de la distribución diferenciada de tareas según el género. De acuerdo con los testimonios, el acceso a determinados puestos o actividades está condicionado por estereotipos sobre las habilidades “naturales” de hombres y mujeres. 

Por ejemplo, a los hombres se les asignan labores que implican fuerza física o el uso de maquinaria, mientras que a las mujeres se les excluye de estas funciones y se les destina a tareas como la recolección de frutas o la limpieza, bajo el argumento de que su “delicadeza” las hace más aptas para ese tipo de trabajo.  Ante ello, las trabajadoras relatan que las tareas que realizan los hombres son más valoradas y, por tanto, mejor pagadas; mientras tanto, las actividades reconocidas como “feminizadas” y “aptas” para mujeres tienen menor remuneración.

Además, dentro de sus hogares los trabajos asignados por su género no terminan. Las trabajadoras agrícolas, en su mayoría, tienen a su cargo el cuidado de sus hijas e hijos y, algunas veces, también cuidan de sus madres o padres, lo cual les genera una doble jornada de trabajo, afectando su crecimiento en la empresa y sus ingresos económicos. La inasistencia de las niñas y niños a las guarderías debilita sus oportunidades de desarrollo y de inserción en educación inicial, incrementando el riesgo de que se inserten en dinámicas de trabajo infantil, perpetuando ciclos de pobreza.

Maternar dos niñas como mujer jornalera, la historia de Ana – cimacnoticias.com.mx

Asimismo, ante la ausencia de políticas de cuidado, hay mujeres que no logran compaginar sus responsabilidades domésticas y laborales, por lo que suelen renunciar a sus trabajos para dedicarse por completo al cuidado. Cabe señalar que de 2012 a 2024 el número de guarderías de campo se redujo en un 50%, pasando de 13 guarderías en enero del 2012 a 7 guarderías en enero del 2024, según indica el informe de la Red.

Violencia y acoso

Sumado al incumplimiento de sus derechos laborales, el informe refiere que las mujeres jornaleras entrevistadas denunciaron la existencia de un ambiente generalizado de acoso y hostigamiento en sus lugares de trabajo. Se trata de una consecuencia ante la ausencia de medidas efectivas por parte de las empresas para prevenir, atender y sancionar la violencia contra las mujeres, situación que ha marcado el trabajo agrícola por casos de acoso laboral y sexual constantes.

“Le digo a mi esposo que a mí me da miedo que vaya a trabajar por eso, le digo de que a veces los hombres malinterpretan las cosas y eso, pero me dice él que no”, declaró una trabajadora agrícola de manera anónima.

Las jornaleras refieren que esta problemática la enfrentaron en distintos momentos de su vida laboral y en diversas empresas. Muchas de las trabajadoras no recurren a mecanismos de justicia oficiales, ya sea por desconfianza, miedo, desconocimiento o inexistencia de protocolos adecuados de atención o debido al riesgo que implica para la continuidad de sus labores.

Asimismo, se enfrentan a la indiferencia y omisiones de sus compañeros de trabajo y supervisores, ya sea porque estos son los sus agresores o asumen que no habrá consecuencias. El temor se agrava ante las amenazas de represalias, que pueden ir desde la asignación de tareas más pesadas o traslados a zonas lejanas, hasta despidos injustificados, siendo las trabajadoras más jóvenes o con menor antigüedad quienes suelen estar más en riesgo de estas situaciones de vulnerabilidad.

La obligación patronal bajo vigilancia

Para abordar estas barreras y garantizar el trabajo justo, la Red de Mujeres por el Trabajo Justo exige vigilar y sancionar el incumplimiento de la obligación patronal de entregar contratos escritos y de llevar el padrón de trabajadoras temporales; además de realizar campañas informativas masivas y culturalmente pertinentes (incluyendo lenguas indígenas) sobre los derechos laborales (contrato, seguridad social, salario, jornada, etc.) y los mecanismos existentes para denunciar violaciones (incluyendo canales para denunciar corrupción de funcionarios).

Además, investigar a fondo y sancionar la práctica de emitir “pases” de salud en lugar de afiliación formal, incluyendo la colusión de funcionarios del IMSS, así como capacitar al personal del IMSS en derechos humanos, perspectiva de género e interculturalidad para brindar atención digna y de calidad, eliminando barreras lingüísticas y discriminación.

Junto con ello, aumentar significativamente la oferta y cobertura geográfica de las “Guarderías de Campo” del IMSS, asegurando que sus horarios y calendarios se adapten a los ciclos agrícolas. Promover activamente su uso entre padres y madres trabajadoras, eliminando sesgos de género en la comunicación.

Para erradicar la violencia, recomendaron solicitar que las empresas agrícolas desarrollen e implementen protocolos basados en el Convenio 190 de la OIT, para prevenir, atender y sancionar el acoso y la violencia contra las mujeres, con canales de denuncia confidenciales, seguros, accesibles y considerando diversidad lingüística.