1/05/2026

Columnas y opinión del periódico La Jornada lunes 5 de enero 2026


No es Maduro, es el petróleo // Sheinbaum condena el intervencionismo // México: los retos de 2026
No se necesita simpatizar con Nicolás Maduro para reprobar la forma como fue depuesto y capturado por fuerzas militares de Estados Unidos, con el fin de apoderarse del petróleo de Venezuela.

Se necesita ser ciegamente trumpista para suponer que no habrá una reacción del pueblo venezolano y sus aliados internacionales. El zarpazo no es el final, sino el comienzo de un proceso de resultados impredecibles. China, siguiendo el ejemplo de Trump, podría tratar de recuperar Taiwán y Putin capturar a Zelensky.

No se necesita ser partidario de la 4T para coincidir con la presidenta Sheinbaum en su defensa de la política exterior de nuestro país, establecida en la Constitución, contra el intervencionismo y a favor de la solución pacífica de cualquier conflicto.

Los retos del año 2026

Será otro año difícil para México, con Trump insistiendo en que “algo” se tiene que hacer porque el país es gobernado por narcotraficantes, y la oposición local envalentonada y asociada con medios y comunicadores en busca de recuperar el botín perdido. Aunque el camino es árido –¿cuándo fue fácil?–, el nuevo año será para anotar un 10. Así lo indica la suma de los dígitos: 2+0+2+6=10. Estas son las principales metas:

Economía. 1)Será renovado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mediante negociaciones tensas y complicadas. 2) El peso mantendrá una cotización en torno a 18 unidades por dólar (cerró 2025 en 17.90). 3) Empresas del Consejo Mexicano de Negocios echarán a andar inversiones por 80 mil millones de dólares, como acordaron con el gobierno. La inversión privada jugará un papel crucial para hacer crecer el PIB. 4) No habrá gasolinazo, aunque la crisis venezolana producirá variaciones en el mercado internacional. 5) La inflación se mantendrá en torno a 3 por ciento anual. 6) El aumento de los salarios no repercutirá en el precio de productos y servicios.

Seguridad. 7)Bajo presión de los amagos de Trump, la nueva fiscal, Ernestina Godoy, investigará y llevará ante el juez a narcotraficantes y políticos que los protegen. 8)Omar García Harfuch consumará la aprehensión de “pollos gordos” hasta ahora intocables, como Francisco García Cabeza de Vaca y Silvano Aureoles.

Política Social. 9) Un billón de pesos se invertirá en los programas de Bienestar, como el de adultos mayores.

Política exterior. 10) El papa León XIV visitará México.

Elecciones. 11) El Congreso de la Unión aprobará la reforma electoral: desaparecerán los legisladores plurinominales, disminuirán los subsidios a los partidos políticos y bajará el costo del aparato electoral.

Díselo a Claudia

Asunto: “Uy, está temblando”

Soy sobreviviente de los sismos del 19 de septiembre de 1985. El entonces presidente Miguel de la Madrid se asustó y se escondió. Los ciudadanos nos hicimos cargo de las tareas de emergencia, desde rescatar víctimas hasta dirigir el tránsito. Me vino este recuerdo porque la vi cómo encaró el temblor durante la mañanera. ‘¡Uy, está temblando!, exclamó, pero no se le borró su hermosa sonrisa. No se apanic ó , no salió corriendo. Acompañó a los reporteros a salir del salón, incluso cedió el paso a algunos. Eso se llama temple.

Haidé Romero

Twitterati

Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela. El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país.

Papa León XIV @Pontifex_es

FaceBook: galvanochoa

Y ahora: Groenlandia, Colombia, México // Venezuela: todo por petróleo // Trump-Rubio: cinismo absoluto // México, piñata electoral 2026
Con cínico desparpajo, en pleno regocijo de su villanía criminal, Donald Trump ha sepultado lo que hubiese quedado de la antigualla denominada “derecho internacional” y, al invadir Venezuela y secuestrar a su presidente, Nicolás Maduro, ha dado el golpe inaugural de la implantación de la doctrina “Donroe”, que pretende someter, incluso por la fuerza militar, a los países de América a los intereses de Estados Unidos.

Trump, con sueños de emperador-policía de toda América, ni siquiera se parapetó tras cierta dosis de engaño aunque sea discursivo: confesó abiertamente que pretende gobernar Venezuela y que el propósito central de la enorme concentración de fuerzas militares en aquella región está relacionado con el petróleo, que busca “recuperar”.

En tanto, encaminado a ser una suerte de virrey a distancia en el país “conquistado”, el secretario de Estado, Marco Rubio, trata de atenuar el impacto de las claridosas palabras intervencionistas de Trump; arguye que sólo buscará instaurar una “cuarentena” militar sobre las exportaciones de petróleo del país y ejercer una especie de coacción sobre los poderes formales del país sudamericano.

Ayer mismo amenazó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, que aparece como carta presuntamente negociada para mantener unos meses la estructura chavista-madurista en el poder, en tanto se firman (ella como presidenta interina, que convocaría a elecciones) los acuerdos y cesiones de energéticos y otros recursos a empresas gringas: si Delcy no hace lo que se le diga, podría pasarla peor que Maduro, dijo el amenazante Donald, quien también descartó de un plumazo (al menos por lo pronto) a la anhelante María Corina Machado, la del aberrante premio Nobel de la Paz.

El mensaje de la bélica Casa Blanca va para todos los países y gobiernos de “su” continente: Trump quiere quedarse con Groenlandia, acepte o no Dinamarca; chantajea al dócil gobierno de Panamá con retomar el canal estratégico y se alista para apoyar a “sus” candidatos presidenciales en Brasil y Colombia (también habrá comicios en Perú y Costa Rica), con chantajes económicos y acciones abiertamente intervencionistas como ha hecho en Argentina (elecciones legislativas), Honduras y Chile.

Instalado en la dinámica de la ley de la selva, del imperio del más fuerte, Trump ha advertido que en su lista de futuras agresiones está Gustavo Petro, el izquierdista que gobierna Colombia. La argumentación en este caso, como en la ridícula magnificación de un presunto cártel venezolano “de Los Soles”, utiliza, como siempre, el alegato del narcotráfico como pretexto para presiones, castigos e injerencias. La mitad más onerosa del negocio del tráfico de drogas está en los consumidores estadunidenses, pero la hipocresía de Washington pretende castigar sólo a la otra dispersa mitad, la de los productores e introductores.

Y así es como se agrava la percepción de que las bravatas de Trump contra México podrían desembocar en acciones directas tan cantadas y, a la vez, tan desestimadas en México, al menos en la retórica oficial. Humeante la pistola utilizada en Venezuela, el presidente gringo ha dicho que hay que hacer algo en México, por cuanto a sus cárteles y delincuencia organizada.

Así como Venezuela-Maduro le ha servido durante ya varios meses a Trump para distraer respecto a los expedientes Epstein y los indicios de su participación en las historias de ese otro delincuente sexual, la piñata México y una eventual acción directa en territorio mexicano le podrían servir para tratar de fortalecer las candidaturas republicanas en las elecciones de noviembre.

Y, mientras los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España han emitido un cuidadoso comunicado en el que expresan su preocupación “ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos” de Venezuela, ¡hasta mañana!

X : @julioastillero, Facebook: Julio Astillerojuliohdz@jornada.com.mx

Tendencias 2026
Algunos de los asuntos que la sociedad estadunidense enfrentará en el año que empieza pudieran tener un impacto profundo en la vida de Estados Unidos. De lo que no cabe duda es que la incertidumbre será la que predomine día con día, derivada de las ocurrencias de su presidente.

Tal vez la más grande incógnita será la forma en que se desarrollan las elecciones para renovar el Congreso en noviembre próximo, y si el Partido Demócrata pueda obtener la mayoría en esa institución. Lo que seguiría es la posibilidad de que el presidente y su partido respeten el resultado de las elecciones, una vez que sean conocidos. Esto último no es mera especulación. Donald Trump se negó a admitir los resultados comprobados por todos los medios jurídicos y políticos. El acto cumbre de su negativa fue el golpe de Estado que decenas de hunos, azuzados por él, intentaron el 6 de enero de 2005. Probablemente será la mayor incertidumbre este año (se repite).

La forma en que la Suprema Corte actúe en este y otros asuntos que definan el futuro de la nación, también será de importancia trascendental. Probablemente uno de los asuntos más contenciosos será el dictamen sobre la legalidad de la modificación que, sin elementos jurídicos y técnicos, el presidente decretó para modificar los aranceles que se aplican al comercio que EU realiza con otras naciones. Desde el momento en que Trump bautizó como Día de la Liberación, ha cambiado el monto de los aranceles en forma errática y arbitraria. Según especialistas, si la Corte declara ilegal la aplicación de los aranceles tendría un grave impacto en la economía del país, de ahí que evitaría ordenar la devolución de los montos que se han cobrado a partir de que en que se impusieron, pero confirmaría que la política arancelaria se puede modificar sólo con la aprobación del Congreso.

No menos importante será la decisión del gobierno sobre la política migratoria en la que el tufo xenofóbico y las detenciones ilegales han sido reprobadas y motivo de protestas masivas. El impacto que han tenido en la caída de la popularidad, al igual que la persistencia en el aumento del costo de la vida, pudiera obligar al presidente a modificar su política en esos rubros.

En una decisión esperada, Trump dio la bienvenida al nuevo año confirmando lo que todo mundo sabe, pero parece soslayar: “América es para los americanos”; en Venezuela se comprobó. En este sentido, se puede decir que el derecho internacional, el doméstico y la soberanía de las naciones son temas que puede violar impunemente, y que derrocar a un autócrata es válido cuando lo realiza el presidente de una nación más poderosa.

Curiosidad y opiniones
¿Cómo nos fue con la reciente revancha luciferina? Sobreviven respuestas amables luego de habernos dejado envolver por una extraña atmósfera que se pretende celebratoria y llena de buenos deseos, sin advertir que a poco se iba convirtiendo en un ambiente cada vez más pesado-neurotizado, para terminar en una enorme emanación que destiló agotamiento y aumentos diversos, fueran kilos, deudas, congestionamientos, discusiones, basura… Alguien por ahí sigue sonriendo –¿o carcajeándose?– tras comprobar, por enésima vez, tamaña irreflexión colectiva. Lectores menos contaminados compartieron su punto de vista:

Marián: “Sus columnas sobre la venganza de Lucifer y la temporada navideña convierten un pasaje bíblico en un instrumento narrativo para leer la sociedad contemporánea. No es adorno erudito, sino lente crítico. Acertado el planteamiento del Satanás ofendido –que dista del villano torpe y plano que suelen representar– que en su narrativa adquiere una especie de inteligencia resentida y paciente, capaz de encontrar sus momentos de revancha en los excesos humanos. Traslada el mal del terreno sobrenatural al cotidiano y cultural, y lo hace mediante una ironía fina. Su lectura de estas fechas como ‘temporadas de revancha’ tiene algo de humor negro, pero también una verdad amarga: si el diablo busca vengarse, no necesita recurrir a grandes portentos; le basta la propia disposición humana al caos”.

Rodrigo: “Agradezco muchísimo su artículo titulado ‘Basureros navideños’: muy pertinente”.

Agustín: “¡Suscribo su artículo de hoy! Como ecologista por 37 años ya, guardabosques y jardinero silvestre, temo la Navidad y el Año Nuevo en mi comunidad rural, pues con sus cohetes y fuegos pirotécnicos inician incendios, despiertan a las aves silvestres y aterrorizan a los perros. Mandé su columna a un grupo de bioética (con más de mil participantes, principalmente médicos), donde además de promover la Ley Trasciende de Samara Martínez, promuevo el antinatalismo”.

Roxana: “Se puede estar de acuerdo o no con los enfoques de este columnista. En un país como el nuestro, donde predomina la ignorancia y el mochismo, con o, y se invierte poco en educación, es obvio que aún no estamos preparados para aceptar opciones como el testamento de vida, la eutanasia y el suicidio asistido, vaya, ni siquiera para entender que se trata de decisiones personales y derechos de cada ser humano”. Ya nomás falta Reyes.

Amigos, hermanos que uno hace // Celebrar Cananea // Punzante invasión en Venezuela
Hace ya tiempo, en la celebración del matrimonio de un gran amigo (igual que me sucede diariamente, o más bien dicho, a cada rato con mis lentes), olvidé el nombre del autor de una frase que dije y que bastante gustó a los presentes. Por mucho tiempo pensé que había surgido de mi caletre, lo cual me hacía sentir muy satisfecho y por ello la repetía en cada ocasión que embonaba. Luego comencé a verla escrita en distintos lados, pero sin referencia al autor, y me entró tal duda que cuando la repetía previamente decía: “Como alguien alguna vez con gran tino dijo… los hermanos son amigos que nuestros padres nos dieron. Los amigos son hermanos que nosotros mismos hemos hecho”.

El último día del año recién ido no la dije, pero por largo rato se instaló en mi mente. Estaba yo en una funeraria donde se velaba a un “amigo hermano” y era imposible no recordar esa idea, y entonces lo que menos importaba era quién la había sentido y expresado antes. Mi amigo se llamó, perdón, se llama, Pablo Rendón Salgado. Tenía un sentido de la amistad sólo comparable al de su eterno e inseparable compañero Jorge Yáñez. Era tan cordial, gentil, más que educado, modosito, que –para nuestra envidia– tuvo un sinfín de novias, pero a la vez fue tan abusado que escogió a la mejor de todas ellas, llamada Helena Adriana, con quien dentro de poco tiempo cumpliría 60 años de vida unidos en el mismo sentimiento que nunca envejeció. Hoy falleció un amigo con quien el tiempo me hermanó.

Han pasado 18 años de que los trabajadores de una empresa de Grupo México iniciaron una justa y aguerrida batalla por la justicia y la dignidad. Algunos de ellos perdieron la vida en ese lapso. Murieron los hombres, pero les sobrevivieron sus razones. Alguien lo ha dicho: cuando en la lucha un revolucionario muere, no se le sepulta ni entierra: se le siembra. Aquel prometedor augurio ha cobrado vida en la heroica trinchera llamada Cananea. Otras manos, más jóvenes pero con semejantes huellas de honor y patriotismo que las de sus “abuelos instantáneos” (César Vallejo), enarbolaron durante más de seis mil días aquellas mismas banderas: las de 1906 y las de 2007. Desgarradas, desteñidas, en jirones, pero ahora enhiestas, imbatibles, se izaron triunfantes en su larga lucha por la dignidad. La victoria de la sección 65 del Sindicato Minero hay que aplaudirla, festejarla, pero también entender que lo sucedido es apenas el prólogo. Las siguientes páginas –Taxco y Sombrerete– son las que a nosotros compete escribir.

Daba por terminado hoy este inicial comentario sobre la banderilla recientemente inserta en el cuadril derecho de don Germán Larrea, cuando repiqueteó el teléfono. Mi hija Mariana, agitada, me comunicaba la noticia de la invasión a Venezuela. Es evidente que ante el acontecimiento cualquier otro asunto perdía sentido. Una punzada aguda me pegó en la boca del estómago y aunque a mí mismo me parece increíble, deseé vehementemente que fuera otro aviso de mi gastritis. La sorpresa y el dolor se identificaron y me di clara cuenta de que por esta ocasión mi compañera de años era inocente. Se alternaban en mí indignación, rabia, congoja, una gran confusión y mucho, mucho miedo. Por eso, si la columneta está peor que de costumbre, por favor entiéndanme.

Aun de lo peor, una piscacha sesalva: vamos a conocer la realidad de muchos rostros y tropezaremos con cientos de máscaras caídas. Las columnas vertebrales harán esfuerzos infinitos para regresar a la verticalidad perdida sexenio tras sexenio, las papilas gustativas tan deterioradas de tanto probar… digamos estiércol, ya podrán saborearlo todo sin recato. Comentócratas de aliento de albañal, negociantes de la cultura, vendedores de estampitas con grado de doctorado, ¡felicidades!, el presidente del globo terráqueo les premiará su empeño por estar a su altura.

Señora Presidenta: No pensé que la iba a querer tanto.

Presupuesto 2026. Los egresos (2/2)
Similar a los ingresos aprobados para 2026, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) programa un gasto neto total de 10.194 billones de pesos, también 5.9% superior en términos reales (sin inflación) al PEF 2025, y equivalente a 26.3% del producto interno bruto (PIB) del país (gráfico 1).

Los Ramos Autónomos ejercerán 146 mil millones de pesos en conjunto, 8.1% menos que en 2025. De ellos, al Poder Legislativo se asignan 17 mil 529 millones (-3.4%), al Poder Judicial, 70 mil 6 m (-4.7%), y al Instituto Nacional Electoral, 21 mil 837 m (-21.9%).

Los Ramos Administrativos/Poder Ejecutivo reciben 2.464 billones, 10.2% sobre 2025. De este monto, las dependencias con más alto presupuesto en 2026 son: Bienestar, 675 mil millones (mm) (+12.4%); Educación Pública, 524 mm (+8.6%); Energía, 267 mm (+86.8%); IMSS-Bienestar, 172 mm (inicia); Defensa Nacional, 171 mm (+4.2%); e Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, 154 mm (+0.6%).

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Los Ramos Generales absorben el mayor gasto: 5.696 billones, 55.9% del total, y aumentan 4% real. Destacan por su monto: aportaciones a seguridad social (pago de pensiones), con 1.542 b (+0.6%); las participaciones (de impuestos) a las entidades y municipios, por 1.456 b (+5%); el costo financiero (intereses) de la deuda, 1.298 b (+9.1%), y las aportaciones a estados y municipios, 1.456 b (+5%).

De los organismos y empresas públicas, al IMSS se asignan 1.590 billones (+4.6%), al Issste, 539 mil m (-0.9%); a Pemex, 517 mm (+7.7%), y a CFE, 555 mil m (-1.8%).

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¿Más de lo mismo?
La escena de la conferencia de prensa del comandante en jefe horas después del operativo contra Venezuela fue como copia mediocre de El Padrino, con el padrino rodeado de sus consiglieri del gabinete y asesores explicando qué tan “espectacular” fue su hazaña gansteril de ingresar al territorio ajeno, secuestrar a un desobediente y a su esposa, y ver el operativo ilegal todo en vivo, como si fuera un gran videojuego. Éstos fueron los que ordenaron a jóvenes militares estadunidenses que atacaran y mataran a gente de otro país y derramar sangre (incluso la suya) para tomar el petróleo.

Recuerda una escena extraordinaria de la película Hamburger Hill, basada en una historia real durante la guerra de Vietnam, donde un reportero pregunta a un joven soldado estadunidense en el campo de batalla qué mensaje mandaría a la gente a 50 años en el futuro y responde: “que no envíen a sus hijos a acabar lo que inician los políticos”.

Todos saben que la intervención fue ilegal y que se llama otra cosa. El profesor de leyes y experto constitucional David Cole, de la Universidad de Columbia, escribe en The New York Review que la invasión no es aplicación de la ley tal como argumenta el gobierno, sino que viola las leyes nacionales e internacionales, concluyendo que “es imperialismo, puro y sencillo”.

Lo que el mundo acaba de atestiguar no es nada novedoso, más allá de algunos detalles de la operación, sino una intervención más del “país más violento del mundo durante los últimos 50 años”, tal como lo califica el reconocido analista Jeffrey Sachs, recordando decenas de intervenciones e invasiones militares desde fines de la Segunda Guerra Mundial (según un proyecto de la Universidad de Tufts, van más de 200 (https://sites.tufts.edu/css/?page_id=1582).

Más aún, Estados Unidos mantiene una red de mas 750 bases militares en unos 80 países –ninguna nación en la historia ha tenido algo parecido y es tres veces el número total de bases en el extranjero que todos los otros países combinados (China sólo tiene cinco), según una investigación del Quincy Institute de 2021.

Vale recordar que la “proyección” del poder estadunidense –en guerras, intervenciones, invasiones, cambios de régimen, golpes de Estado y operaciones encubiertas– no sólo no tiene igual en la historia moderna, sino que se ha llevado a cabo de una manera bipartidista durante décadas. Tal vez lo único novedoso es que ahora se hace de manera abierta y sin vergüenza.

“Trump y su gobierno han dejado claro que desean revivir la Doctrina Monroe… No debemos dudar en llamar esta política lo que es. Esto es imperialismo. Recuerda los capítulos más oscuros de las intervenciones de Estados Unidos en América Latina, las cuales han dejado un legado terrible. Será y debería ser condenado por todo el mundo democrático”, declaró el senador Bernie Sanders.

“Tiene pánico a la invasión el país que nadie ha invadido jamás, y que sin embargo tiene la mala costumbre de invadir a los demás”, escribió hace tiempo Eduardo Galeano. Eso sigue siendo más que relevante en el contexto actual –el gobierno de Estados Unidos acusó a Venezuela de invadirlo con drogas letales y sus peores “reos y pacientes de manicomios”, parte de la “invasión” de inmigrantes del Sur global. Una y otra vez este régimen acusa que los inmigrantes pobres y la droga que proviene de sus países representan una amenaza a la “seguridad nacional” de Estados Unidos– ese término que no tiene nada de “nacional”, ya que se aplica a todo el planeta”.

Pero tampoco es nada nuevo la oposición al proyecto imperial desde adentro. Vale recordar a Frederick Douglass y su oposición a la guerra con México; a Mark Twain y su Liga Antimperialista Americana, a Eugene Debs, Emma Goldman, a Martin Luther King Jr, a los opositores contra intervenciones en Sur y Centroamérica, contra las guerras en Irak y Medio Oriente hasta hoy día quienes insisten “no en mi nombre”.

Esas voces del pasado al presente son las claves para que ya no se repita el más de lo mismo.

Willie Nelson.

Living in the Promiseland.

https://www.youtube.com/watch?v=G6lxpt8lzbo

La megalomanía de Trump // Democracias bajo amenaza // Los desafíos de Sheinbaum en 2026
Si el pitagórico razonamiento que indica: el orden de los factores no altera el producto, sigue siendo una verdad, permítame, esta vez, empezar por:

De pasadita

Intranquilidad es lo que provocaron las palabras de Trump en la muy larga conferencia de prensa que sostuvo después del asalto a Venezuela.

No es para menos. Nos indicó, a todos, que él, Donald Trump, se autodesignó “el gran elector” y por tanto el asesino de la democracia.

Y no, por favor no dude, déjeme explicarle por qué lo afirmo. De aquí en adelante, en el territorio occidental del que se dice dueño, no va a importar cuáles sean los resultados de una elección.

Si el pueblo elige y Trump reprueba, vendrá la invasión y con ella el sometimiento a los designios de la Casa Blanca. Así que vayámonos despidiendo de la tan “cuidada y respetada” democracia para dar paso a la hegemonía de los drones y los misiles. Eso es todo.

Dicho lo anterior, regreso a Ciudad Perdida.

El año que inicia presenta, sin duda, una serie de desafíos para el gobierno de la PresidentA Sheinbaum –aprovechemos el lugar común– que seguramente están marcados en la agenda de lo importante, y si bien es cierto que lo político no preocupa porque se considera prácticamente resuelto, lo económico será la prioridad y en ese renglón, que nadie lo dude, la corrupción será el dolor de cabeza.

Las encuestas que se manejan en el Zócalo aseguran que los temas duros como la inseguridad ya no figuran entre las mayores aflicciones de la población, por más altas que se encuentren, mientras la economía es, ahora, el factor principal de su intranquilidad.

Dada esa circunstancia, los focos del gobierno están en la casilla del dinero, en las finanzas. Hay que advertir, eso es muy importante, que la línea de actuación, el fundamento de los planes y proyectos, no cambia. Respaldar la economía de los más necesitados será la tarea principal.

De todas formas, la inversión del gobierno y la iniciativa privada estará en proyectos que requieren de una vigilancia extrema, porque serán obras que demandan el gasto de grandes sumas de dinero y se convierten en el blanco de los ataques de la corrupción.

Y es que no se trata de los programas sociales donde los controles han logrado impedir el desvío de recursos porque se entregan de forma directa, mano a mano, sin gestoría, sin líderes de por medio, sino de obras susceptibles a los cambios que ordena el mercado, y por tanto a ciertas acciones deshonestas, vínculo entre funcionarios y miembros de la iniciativa privada.

El acuerdo de crecimiento, ese que va más allá de la sesión de fotos, y que sí camina, parece inaugurar también una novedosa forma de trabajo entre esas dos instancias, esto porque existe un entendido que no los enfrenta, sino que los vuelve elementos complementarios de una economía que urge de inversión segura.

También habrá noticias en el ámbito de los privados, y eso lo vamos a ver con el avanzar del calendario. Ya hay –casi nunca ha sido así– una fisura profunda entre los dueños del dinero. El grupo que perdió privilegios y ve en la corrupción, la amenaza y la extorsión hacia el gobierno una forma de “hacer negocios”, y los jóvenes, que consideran su asociación con los poderes derivados de las elecciones, una oportunidad para dar al país plataformas de crecimiento que no se tenían.

Una parte del gobierno así lo entiende y otra parte poderosa de la iniciativa privada está de acuerdo con ello y empezará el año con, por ejemplo, la construcción de departamentos en algunas entidades del país.

El gobierno deberá estar pendiente de que la burocracia, los gobernadores donde las obras serán las protagonistas de la economía, no se vean asediadas por la corrupción. Esa será una de las luchas más importantes que se den, por ejemplo, en el estado de México.

La PresidentA Sheinbaum ya nos demostró que tiene el pulso firme cuando se trata de remediar algún mal de esos que lastiman profundamente a la sociedad. Las denuncias en el estado de México, por ejemplo, pronto le habrán de colmar la paciencia y será necesaria una acción que deje en claro que no hay lugar para la impunidad, aunque las bandas estén compuestas por miembros de los gobiernos o de su partido. Ya veremos.

Los federativos, subyugados a la MLS, olvidaron a la afición
El público mexicano es el más despreciado del mundo. La Liga Mx está diseñada pensando sobre todo en los televidentes de Estados Unidos y lo que le genera en cuanto a derechos de transmisión. Los gringos, que todo miden y de todo tienen estadísticas, descubrieron el potencial, confabularon los federativos de ambas naciones (Federación Mexicana de Futbol y Major League Soccer) e inventaron la Leagues Cup, certamen que interrumpe y pisotea el calendario de la Liga Mx, la deja botada –corta la de por sí escasa emoción–, todos los equipos corren al vecino país del norte a la caza de dólares… Con la Copa del Mundo 2026 ocurrió lo mismo, la FIFA únicamente consideró el ingreso per cápita de los estadunidenses para establecer sus precios.

De tanto jugar allende el río Bravo, el Tri termina por no ser ni de aquí ni de allá. Y aunque en los partidos, al momento de los himnos, los futbolistas creen sentir con claridad la idea de la patria y a algunos se les anegan los ojos, a la mínima provocación demuestran hondo distanciamiento. En ciclos anteriores, varios seleccionados “europeos” pidieron a los estrategas no ser citados en México, sino llegar directo a Estados Unidos para evitar las afectaciones de la altitud y el clima de la tierra que los vio nacer; ahora les resulta dañina… Tras el reciente partido contra Uruguay, en Torreón, donde la selección fue incapaz de dar una satisfacción, Raúl Jiménez justificó: “Causa tristeza jugar de local y que te abucheen. Por eso nos llevan siempre a Estados Unidos”.

Todo empezó en 2002, cuando los directivos se quebraban la cabeza en sus afanes de lucro. Se acercó como la serpiente a Eva la empresa SUM (Soccer United Marketing), jocosos y entreguistas vendieron su alma al diablo. La selección mexicana juega partidos amistosos allá a partir de 2003, explotando la nostalgia de los connacionales que han migrado a Estados Unidos, esos que por estos días viven a salto de mata, bajo la amenaza de ser deportados… Y adiós Copa América y Copa Confederaciones. Adiós ese roce que daba progreso… Renovaron firmas en 2006 y se inventaron el torneo Interliga, antecedente de la Leagues Cup. Justino Compeán, entonces titular de la FMF, avisó que sólo se programarían (“premiaría”) partidos en aquellos estadios de México con “buena respuesta” de la gente.

Memorables palabras de Compeán ( La Jornada, 27/03/07): “Que tenemos deseos de hacer más juegos en México, sí, ¡pero no en cualquier parte de la República! Si ustedes ven lo que se cobró en Monterrey (hablaba de un Tri-Paraguay) y si otros estadios lo pueden hacer, pues que levanten la mano”. Ante la pregunta de si la federación estaba volviendo elitista al Tri, respondió con sarcasmo que no, “pero por fortuna tenemos la televisión abierta. Quien no pueda acudir a un estadio tiene siempre ese recurso”. Presumió muy ufano que el ingreso de taquilla en Nuevo León, la plaza más rica del país, había sido apenas de 50 por ciento de lo que colectaban en los inmuebles estadunidenses.

El ingreso per cápita en Estados Unidos es de 90 mil dólares y el de México, 11 mil, así que el grueso de los aficionados brillará por su ausencia en los juegos del Mundial, poco atractivos e intrascendentes, que asignó la FIFA a Guadalajara, Monterrey y CDMX… Sólo quedará seguir la recomendación de Compeán y encender la pantalla… La misma lógica opera en cuanto al futbol mexicano en el Clausura 2026, torneo incómodo, de relleno y con uno que otro juego de interés. El femenil –con la novedad de que Cruz Azul deja La Noria y se va a Morelos– arrancó con los candidatos de siempre: Tigres, Monterrey, América, Chivas, Tuzas…

La varonil de plano no se da a respetar. Incluye al Mazatlán, condenado a la extinción y desde ya un cheque en blanco. La afición poblana repudia al dueño Ricardo Salinas Pliego, quien se aferra al club para mantenerse en la junta de dueños, ¿el gobierno local le seguirá prestando el estadio Cuauhtémoc?.. Atlas y León harán un envión para tratar de venderse bien, Toluca quiere ser tricampeón, Cruz Azul de nuevo se distingue por abrir la chequera y Necaxa aprovechó para llenar sus arcas, Monterrey, ¿otro ridículo?… Pero como siete de cada 10 aficionados de origen mexicano siguen por televisión a la Liga Mx desde el vecino país del norte, el negocio va.

EDITORIAL
Después de bombardear Venezuela y secuestrar al presidente Nicolás Maduro, el trumpismo prosigue sus amenazas de conseguir por la fuerza todos sus objetivos de política exterior y deshacerse de quien desafíe su voluntad, sea enemigo, rival, socio o aliado. El propio Trump amenazó a Delcy Rodríguez, la anterior vicepresidenta venezolana que asumió la titularidad del Ejecutivo, con “hacerla pagar un precio muy alto, tal vez mayor al de Maduro”, si no se somete a sus órdenes; mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Washington juzgará todo lo que haga Caracas y sólo trabajará con sus dirigentes “si hacen lo correcto”. Ambos reiteraron el propósito de destruir a la Revolución cubana, y el mandatario, sin que viniera a cuento, volvió a amenazar con la anexión de Groenlandia, ex colonia de Dinamarca que esta monarquía administra bajo la figura de “territorio autónomo”.

El elemento más llamativo de las declaraciones realizadas por Trump, Rubio y otros halcones republicanos en entrevistas y conferencias de prensa reside en su ninguneo a la ultraderecha venezolana nucleada en torno a la ex diputada María Corina Machado. Es notorio el desconcierto prevalente entre los sectores políticos y mediáticos afines al imperialismo estadunidense, quienes daban por sentado que el secuestro del líder chavista sería seguido por la inmediata imposición de un gobierno títere presidido por Machado (de manera directa o a través de su hombre de paja, el desdibujado Edmundo González Urrutia). Cuando celebraban la agresión imperial como una “restauración de la democracia”, dichos grupos recibieron baldazos de agua fría desde la Oficina Oval, donde la golpista es descalificada y, hasta ahora, parece privilegiarse un entendimiento con las autoridades legítimas antes que una nueva aventura de “transición” inducida.

Al otro lado del Atlántico, el amago contra la integridad territorial de Dinamarca devolvió rápidamente a la realidad de lo que significa el trumpismo a las capitales que horas antes saludaron o condenaron con tibieza la intervención en el Caribe. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, enfatizó que “Estados Unidos no tiene derecho a anexionarse ninguno de los tres países del reino de Dinamarca” y lo “instó encarecidamente” a que cese las amenazas de anexionarse Groenlandia, un posicionamiento alineado con el que su cancillería mantiene acerca de la intervención estadunidense en Venezuela: el ministro de Relaciones Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, la consideró una grave escalada y llamó a “mantener el respeto por las reglas internacionales del juego”. La postura danesa se ve debilitada por la insistencia de la Unión Europea en arrogarse la facultad de decidir quién es el presidente legítimo de la nación caribeña y decir a los venezolanos cómo llevar sus asuntos internos. Con su doble rasero, los líderes del Viejo Continente facilitan a Trump acrecentar su poder e influencia, una actitud suicida frente a un individuo que ya plasmó en su Estrategia de Seguridad Nacional la intención de remplazar a los gobernantes liberales de Europa con neofascistas a su imagen y semejanza.

Desde México, cabe recordar que durante el primer periodo presidencial de Donald Trump (2017-2021) el gobierno basó la relación con el magnate en la premisa, entonces casi siempre acertada, de que sus bravuconadas y groserías eran erupciones de su personalidad narcisista o guiños retóricos a su electorado más retrógrado, y que sus palabras –por ofensivas que fueran– rara vez se traducían en hechos lesivos para los intereses nacionales. En tal escenario, era sabio soportar las salidas de tono en aras de mantener el vínculo bilateral más importante de México, en el cual pesan la irreversible dependencia económica, la protección de los derechos de millones de mexicanos que residen en Estados Unidos y multitud de asuntos que sólo pueden gestionarse de manera coordinada, desde el manejo de los cursos de agua que atraviesan la frontera hasta el trasiego de armas y estupefacientes.

Sin embargo, en su regreso a la Casa Blanca Trump ha acompañado sus agresiones verbales con actos de violencia muy tangibles en todos los ámbitos: aranceles arbitrarios y desproporcionados, secuestros rutinarios de ciudadanos mexicanos (o de estadunidenses que se “ven” mexicanos bajo los criterios racistas con que opera la cacería de personas), operaciones encubiertas que transgreden la soberanía nacional y amagos cada vez más concretos de una intervención armada, con o contra la voluntad de las autoridades mexicanas. En este nuevo contexto, resulta ineludible preguntarse si es prudente seguir contemporizando con el trumpismo, o si ha llegado el momento de buscar horizontes distintos y aceptar que Washington ya no sólo es el vecino entrometido que siempre ha sido, sino una amenaza inmediata a la supervivencia del país.

Lo que está claro es que ningún gobierno, ni siquiera aquellos que se identifican de manera más estrecha con la agenda trumpista, puede considerar garantizada su sobrevivencia ni el respeto a la soberanía de su país en un mundo en el que Estados Unidos proclama sin cortapisas la determinación de usar su poderío militar para imponer sus intereses, máxime cuando éstos ya no se definen a partir de políticas de Estado –ilegales y abusivas, pero establecidas y predecibles–, sino en función de los apetitos y caprichos de una persona tan volátil como Donald Trump. Sin distingo de signos políticos, todos los dirigentes deben tomar nota de la demolición de la legalidad internacional y prepararse para navegar aguas cada día más turbulentas.

Respecto al posicionamiento de la UNAM

De acuerdo: todos los universitarios debemos promover un debate respetuoso y pluralista.

Lo que está pasando en Venezuela tiene una historia y ante ello no basta decir que hay preocupación. Es urgente y necesaria la condena y sabemos muy bien a quién condenar. La estabilidad y la paz del planeta están siendo amenazados por un personaje que hoy gobierna una economía y un imperio en declive.

¿Quién viola el derecho internacional? ¿Es preciso enumerar las veces que Trump lo ha hecho?

¿Quién ha violentado la libertad académica en las universidades de Estados Unidos?

¿Quién ha intervenido indebidamente en los procesos democráticos en América Latina, chantajeando a sus ciudadanos (Argentina, Ecuador, Brasil, Honduras)? ¿Quién rehúsa asumir acuerdos de gobernanza global para enfrentar el cambio climático? ¿Quién está violentando la libre autodeterminación de los pueblos? ¿Quién está buscando apropiarse de la riqueza petrolera de Venezuela?

Hipólito Rodríguez

¿Y la ONU?

Quien no lo quiera ver, no lo verá. Pero están envalentonadas las personas sin escrúpulos, soberbias, clasistas y ambiciosas, ante el silencio cobarde y cómplice de la ONU. Y eso es peligroso para la paz social, para la democracia y para todos los pueblos.

Juan Limón

Convocan a solidarizarse con Venezuela

La Sociedad de Economía Política y Pensamiento Crítico de América Latina, capítulo México, condena la criminal ofensiva imperialista de Donald Trump contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa cometidos la madrugada del 3 de enero.

La ofensiva no es sólo contra el gobierno y el pueblo venezolanos, es contra la soberanía de nuestros pueblos. Trump reitera sus amenazas contra México y la ambición estadunidense sobre el petróleo y recursos minerales estratégicos determina su geopolítica imperial, como lo confiesa Trump al afirmar que va a gobernar Venezuela y a controlar la producción de petróleo.

Convocamos a multiplicar la solidaridad con Venezuela y demandamos a las organizaciones internacionales repudiar esta violación del derecho internacional.

Arturo Guillén, Patricia Pozos, Daniela Castro-Alquicira, Sergio Cámara, Germán Sánchez Daza, Abelardo Mariña Flores, Antonio Mendoza, Alejandro López Bolaños y Josefina Morales

Pide ayuda al IMSS para paciente de siquiatría

Zoé Robledo, director general del IMSS: Ignacio Pérez Monroy, NSS2092610020 5M1960PE, se encuentra internado en el IMSS Clínica 24 (medicina interna) cama 59, desde el 12 de diciembre 2025, por un brote sicótico (catalogado como posible esquizofrenia). Dada su condición mental y ante el deseo de salir ya del hospital, constantemente se desprende con desesperación del suero ocasionando que cada vez sea más difícil la canalización y el control del enfermo. Mientras tanto, el área de neurología solicitó los siguientes estudios: encefalograma, punción lumbar, extracción de sangre para estudios complementarios una y otra vez, etcétera (aparentemente todo negativo).

En la penúltima visita que realizó el siquiatra el 2 de enero, solicitó nuevos estudios de sangre y así ya son más de 20 días de hospitalización sin un diagnóstico o sin definición de qué es lo que sigue. Nos dicen que sólo hay un siquiatra y que debemos esperar a que se ponga de acuerdo con neurología para definir el tratamiento.

Qué difícil es para toda la familia esta situación que nos está desgastando tanto, al tener que estar las 24 horas con el enfermo. Ojalá se pueda apoyar la situación de Ignacio.

Braulio Pérez Monroy

Correo: blpmonroy@gmail.com


Amediados del mes de diciembre se desarrolló el Primer Congreso Latinoamericano, Caribeño y Mundial de la Clase Obrera en Defensa de la Paz en Caracas, a pesar de que varias representaciones se quedaran en el camino y de que otras se vieran obligadas a realizar largos tránsitos hasta lograr llegar por fronteras terrestres de países aliados, esto debido al bloqueo norteamericano marítimo y satelital al espacio aéreo venezolano y al contubernio con aerolíneas comerciales. Se realizó en medio de varios procesos que contextualizan el conflicto en Venezuela, de los cuales me permito exponer algunas apreciaciones.

La guerra cognitiva y comunicacional, coordinada desde los centros informativos imperialistas, ha sido fundamental para implantar la idea de una dictadura narcoterrorista, gobernando contra la voluntad popular y en la miseria de un pueblo sometido, con el propósito de manipular la opinión pública en la idea de justificar los asaltos de corsarios norteamericanos para robar hidrocarburos y la apropiación posterior del total de plantas petroleras venezolanas, como si éstos fueran actos de justicia. En el mismo sentido, presentar la intervención militar perpetrada la madrugada del 3 de enero y el secuestro del presidente Nicolás Maduro (en el que 30 personas, aproximadamente, que organizaron la resistencia fueron asesinadas) como un mal necesario para garantizar las supuestas libertades económicas y políticas de la población.

En contraposición, Venezuela se encuentra en franco camino de recuperación económica, reorganización de las bases productivas hacia la sustitución de importaciones y la soberanía tecnológica, impulso a un modelo de producción comunal y de emprendimiento cooperativo para mover la economía desde abajo. No es casualidad que la Cepal la posicionara como el país de mayor crecimiento en toda la región latinoamericana. Lo anterior era notorio en la normalidad con la que se hacía la vida cotidiana en las plazas y calles, gasolineras, centros comerciales, lugares vacacionales y de esparcimiento nocturno, evidenciando la ausencia de una crisis profunda, de desabasto, zozobra e inconformidad generalizada.

Se venía empujando una ruta de restructuración democrática y coordinación de órganos institucionales de gobierno, formas de participación y consulta activa de la ciudadanía, de vinculación con las centrales sindicales, organizaciones sociales y comunas, para la consolidación del poder popular y un modelo socialista renovado, cuyo proceso culminaría en los primeros meses de 2026 con un Congreso Constituyente y de refundación constitucional, precedido, tan solo en el sector obrero, por 22 mil asambleas de base hasta el momento. Tal acontecimiento resulta abominable para el imperialismo norcontinental que acusa de dictadura, pero declara de facto guerras ilegales de forma unipersonal, ignorando la obligada consulta al parlamento y la opinión de su población.

Simultáneamente, ya se había puesto en marcha la estrategia de seguridad integral, en la que no sólo se preparaban las condiciones estratégicas militares para contener la inminente invasión estadunidense, los acuerdos de cohesión y protección desde las policías y gobiernos provinciales; también, para afrontar una guerra asimétrica desde condiciones de desigualdad tecnológica, cibernética y digital que ya tuvo su primer gran impacto en el secuestro presidencial y la masacre en el asalto al Palacio de Miraflores; por las anteriores razones, la defensa popular en cada pedazo de territorio es una posibilidad latente motivada por el patriotismo encarnado en el anhelo bolivariano de una América libre.

Para hacer efectiva la estrategia defensiva territorial y popular, las centrales obreras propusieron al gobierno de la república, presente en el Congreso internacional y en los consensos de la ruta asamblearia constituyente, su adhesión a la conformación de milicias desde cada centro de trabajo y de un comando encabezado por los líderes de las agrupaciones gremiales; hasta el cierre del año, se habían enlistado casi 5 millones de trabajadores del campo y la ciudad. Aunque nada está definido, sostener la invasión para el despojo de los activos caribeños o la imposición ya declarada de un gobierno de representación neocolonial sería más que difícil en estas condiciones.

A este complejo panorama se suman las titubeantes e insuficientes medidas de los gobiernos nacionales del mundo y de los organismos multilaterales para garantizar la paz; por ello, desde el Congreso de Caracas resulta trascendente el llamado a la solidaridad activa y de unidad internacional de la clase obrera contra la guerra de ocupación global desatada por la cúpula terrorista a la cabeza del gobierno estadunidense.

La propuesta de diplomacias obreras convoca a la coordinación para la defensa de la autodeterminación de las naciones, a la cooperación y solidaridad de las organizaciones nacionales e internacionales de trabajadores por el respeto entre países. Sin embargo, la conclusión es que se requieren, al mismo tiempo, medidas ofensivas de movilizaciones sincronizadas y de presión para trascender las declaraciones condenatorias de los estados a las sanciones, rompimientos comerciales y diplomáticos, la conformación de brigadas bolivarianas informativas y organizativas para dar la batalla cultural contra el neocolonialismo.

El desafío es recuperar la centralidad, la unidad y el protagonismo de la clase trabajadora; esto implica interpelar la relativa pasividad de las organizaciones como la Federación Sindical Mundial, filiales y adherentes, también a las que se han declarado antimperialistas, pero que en la diversidad de las izquierdas no confluyen en un solo esfuerzo de movimientos sociales, obreros y de trabajadores de la educación.

*Doctor en Pedagogía Crítica

Tras preparar el terreno con una serie de acusaciones infundadas sobre la participación del presidente venezolano en el narcotráfico, el gobierno estadunidense intervino militarmente en el país y secuestró al presidente Nicolás Maduro.

La escalada de acusaciones preparó el terreno para esta brutal intervención del gobierno de Donald Trump. Ahora, el gobierno de Trump afirma haber llevado al presidente venezolano a Estados Unidos, donde sería juzgado por cargos para los cuales el gobierno estadunidense no ha presentado pruebas.

Una intervención brutal que revela la naturaleza del imperialismo del siglo XXI. Regresan los métodos de intervención directa, con la novedad de secuestrar al presidente de un país.

Y ahora llega el espectácu-lo del juicio de Maduro en Nueva York, donde se deberán presentar pruebas que respalden las acusaciones que el gobierno de Trump ha hecho incansablemente, sin ninguna prueba.

La intervención estadunidense en Venezuela es monstruosa. No logra cambiar el régimen, que parece tener continuidad institucional en ausencia de Maduro. Aunque Trump reafirma que, a pesar de la declaración de que no habría más acciones en Venezuela, el destino del país y del petróleo venezolano está, paradójicamente, en manos de la administración Trump. Quieren dar la impresión de que ahora controlan el poder en Venezuela. Probablemente se están aprovechando de que no hubo grandes movilizaciones internas en apoyo a Maduro, a diferencia del intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez.

Es un precedente brutal, como afirmó Lula en su declaración. ¿Qué será del continente tras esta intervención? ¿Qué pueden esperar otros países, como la propia Colombia, cuyo presidente fue blanco de ataques similares a los lanzados contra Maduro?

Trump afirma que están reafirmando el poder de Estados Unidos en el continente. ¿Cómo creen que pueden actuar en América Latina? Afirman que tomarán las riendas del futuro del petróleo venezolano. ¿Cómo lo harán si cuentan con el apoyo del gobierno argentino, pero con el rechazo de gobiernos como los de Brasil, México, Colombia, Chile, entre otros?

Pero el continente tendrá que coexistir con una potencia imperialista violenta e intervencionista del siglo XXI. ¿Cómo se puede coexistir con una potencia que ya ha demostrado su disposición a una intervención militar directa e incluso a secuestrar al presidente de un país latinoamericano?

La historia de América Latina ya no será la misma a partir de ahora. Los gobiernos del continente que condenen esta intervención tendrán que debatir cómo actuar, cómo reaccionar y cómo comportarse ante el gobierno de Donald Trump, empezando por la brutal intervención en Venezuela.

La humanidad inicia 2026 con grandes activos, como incremento de la esperanza de vida, siete años desde 2000, y hoy ya cercana a los 75 años; mayor disponibilidad promedio de los servicios básicos en los hogares y de urbanidad en los núcleos poblacionales; reducción sustantiva del analfabetismo, inferior ya a 13 por ciento de la población; mejor comunicación, sin importar distancias, gracias a las tecnologías de la información, y, en general, un avance notable de la ciencia y sus usos prácticos, en prácticamente todas las esferas, facilitando la conquista del cosmos y de la micromateria.

De manera especial destaco la justicia de género: el porcentaje de niñas que van a la primaria subió de 47 a 68 por ciento desde 2000, igualando a los niños, e incluso superándolos en el acceso a los estudios profesionales, según la agencia OWiD.

Pero también hay retrocesos y desafíos monumentales, como el avance de la ultraderecha en amplias franjas del mundo, de manera destacada, en América Latina, fenómeno analizado en nuestra colaboración anterior. Sólo patentizo ahora el impacto de los gobiernos autoritarios neofascistas en los derechos humanos, las conquistas sociales y los derechos adquiridos de los estratos bajos de la pirámide social.

Hoy me concentro en los desafíos de la guerra nuclear, el calentamiento global, la pobreza y la inmigración. Respecto al primer tema, si bien en Medio Oriente hay un paréntesis en los enfrentamientos abiertos entre Israel y Hamas, en la franja de Gaza no hay una solución de fondo, pues sólo fue un armisticio que no tocó el corazón del problema en la controversia histórica entre judíos y palestinos: dos pueblos, dos territorios, dos soberanías.

Mientras, en Europa no hay todavía un esquema global de entendimiento en la guerra Rusia-Ucrania, los combates continúan y las bajas en ambos bandos se siguen sumando. Según la OTAN, el número total de muertos y heridos ya asciende a 1.1 millones.

Lo más grave es que, lejos de cesar ese enfrentamiento bilateral, la conflagración podría extenderse a toda Europa, como advierten tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como el jefe de Estado soviético, Vladimir Putin. Ambas partes afirman no querer la guerra, pero no la descartan y afirman estar preparados o en ese proceso. Es una nueva geopolítica mundial, donde Estados Unidos ha dejado de ser un aliado incondicional de la Unión Europea y ahora pareciera priorizar y relanzar la doctrina Monroe, “América para los americanos”: sus efectos lesivos comienzan a sentirse en el sur del continente.

No cesan los frentes abiertos hasta ahora y se suman otros más, como el enfrentamiento diplomático y comercial, que podría trascender a bélico entre China y Japón, por sus posturas encontradas en la querella histórica por Taiwán, reavivada por el comentario de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi en el que sugirió que su país podría considerar una acción militar si se intentara invadir o bloquear Taiwán.

En este conflicto, los territorios que en algún momento pertenecieron a Reino Unido y Portugal, y después fueron recuperados, como Hong Kong, están cerrando filas con su nación madre, China, en la disputa con su interlocutor japonés. Tampoco en Asia puede pasarse por alto el anuncio del jefe de Estado en Corea del Norte, Kim Jong-un, de que ese país intensificará su carrera armamentista en 2026, incrementando y modernizando la producción de misiles de largo alcance. El arsenal nuclear de Corea del Norte lo ubica ya como una de las mayores potencias bélicas en el mundo.

Sobre el calentamiento global, los indicadores no mejoran: el principal objetivo de la Cumbre de París de 2015, ratificado por 195 países –evitar que la temperatura del planeta se incrementara más allá de 1.5 por ciento respecto a los parámetros preindustriales– fue rebasado en 2024. Como efecto de este calentamiento, según un estudio de la NASA, en ese año el nivel medio global del mar aumentó más de lo previsto, alcanzando un incremento de 0.59 cm en comparación con el año anterior.

Lo peor es que los esfuerzos mundiales pierden impulso, como en la reciente cumbre climática en la selva amazónica. Apenas en noviembre del año pasado, donde no hubo acuerdos vinculantes, obligatorios para los estados nacionales, sino sólo directrices, lineamientos. Los mayores contaminantes del planeta, como Estados Unidos, ni siquiera estuvieron representados.

La pobreza extrema, por otra parte, sigue siendo un desafío descomunal, pues si bien ha descendido notablemente este siglo, todavía 8.5 por ciento de la población mundial vive en esa condición, con un ingreso menor a 2.15 dólares por día, 700 millones de seres humanos. Por eso, un todavía elevado 26 por ciento no tiene acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura y 42 por ciento carece de servicios de saneamiento (drenaje) gestionados de manera segura. Sólo en servicios de electrificación podemos celebrar que ya 92 por ciento tiene acceso a estos servicios.

Finalmente, un desafío para el próximo año será frenar la embestida de la derecha contra la población migrante, con cada vez más violaciones flagrantes a sus derechos humanos, más restricciones a los servicios de educación y salud y más deportaciones sin respeto al debido proceso. ¡Que éste sea un año pleno de paz, salud y alegría para todos ustedes y sus familias!

La maestra en sociología Marisa Jacott me envía materiales importantes que completan el panorama que en diversas ocasiones he descrito aquí sobre lo que sucede en México con los agroquímicos. Marisa ha coordinado proyectos en defensa del medio ambiente y la salud en numerosas comunidades del país. Es fundadora de la organización no gubernamental Fronteras Comunes, la cual estudia y denuncia los graves problemas que por la contaminación química e industrial padecemos desde hace décadas.

Discípula de la doctora Lilia Albert, nuestra máxima autoridad en toxicología, Jacott publicó con ella en 2015 el libro México tóxico (Siglo XXI Editores), donde describen con detalle los abundantes casos de daños a la salud y al ambiente fruto de la actividad industrial y la desidia oficial cubierta de corrupción.

En su mensaje me recuerda las tareas tan positivas en pro de la salud de la población y el ambiente que realizan la Sociedad Mexicana de Toxicología y una filial destacada: Red de Toxicología de Plaguicidas, que dirigen investigadoras de la Universidad Autónoma de Nayarit.

En su mensaje, Marisa anota cómo, además del glifosato, en el agro de México se aplican decenas de fórmulas químicas muy peligrosas. Pese a ello no existe una política oficial para evitarlo, algo en lo cual deberían trabajar conjuntamente las secretarías del Medio Ambiente y Recursos Naturales y las de Salud, Agricultura y Comercio, por ejemplo. Recuerdo cómo pocos días antes de dejar su cargo como titular de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Toledo puso en la agenda ciudadana, gubernamental y legislativa, la urgencia de revisar el uso de más de 150 fórmulas químicas en el agro. Algo que han pedido a las instancias oficiales desde hace 70 años centros de investigación, reconocidos especialistas y grupos de la sociedad civil. No han tenido éxito.

Según datos confiables, México importa cada año más de 250 mil toneladas de agroquímicos. En el agro se aplican generalmente sin el mayor cuidado 180 fórmulas químicas, de las cuales poco más de 100 son de alta toxicidad. Ya prohibieron 35, entre las que figuran carbufuran, DDT, endosulfán y aldicarb. También el glifosato, pero según la presidenta Claudia Sheinbaum, seguirá aplicándose hasta que no se encuentre un sustituto adecuado. Además, la explicación simplista del sector público para permitir en el agro la presencia de tantos plaguicidas es que son básicos para garantizar la producción agropecuaria. Omiten los daños a la salud y el medio ambiente. Y la cero vigilancia de los funcionarios para que se apliquen lo más correctamente posible.

Y en torno al glifosato, lo que faltaba: el mes pasado el Departamento de Justicia de Estados Unidos pidió limitar las miles de demandas que aún existen contra Bayer por los casos vinculados al desarrollo del linfoma no Hodgkin (LNH) tras una exposición prolongada al mencionado herbicida. Durante la anterior administración, presidida por Joe Biden, dicho Departamento aceptó que consumidores de glifosato reclamaran indemnizaciones contra la poderosa empresa alemana. Y ello con base en que la ley federal sobre agroquímicos no protegía a Bayer frente a demandas en tribunales estatales, responsables de proteger la salud y el bienestar de quienes utilizaban los agroquímicos de dicha trasnacional.

Bayer adquirió hace ocho años, en 63 mil millones de dólares, la estadunidense Monsanto, fabricante de glifosato, otros agroquímicos muy peligrosos y semillas genéticamente modificadas. La firma alemana ya pagó alrededor de 10 mil millones de dólares para resolver las disputas por cáncer en Estados Unidos. Las demandas han sido interpuestas desde agricultores hasta jardineros domésticos. En cambio, no ha erogado un dólar por los daños ocasionados al resto del mundo y, muy especialmente, en los países pobres. El pasado julio, la empresa anunció que dispondrá de otros mil 410 millones de dólares para cubrir compensaciones.

La postura de una oficina dependiente de Trump afecta las demandas de más de 60 mil ciudadanos que aseguran padecer enfermedades terminales o discapacidades graves por el glifosato. Y algo también grave: favorece los intereses corporativos por encima de la justicia para los demandantes. Quien recién presumió dominar el mundo occidental, brinda impunidad a empresas que afectan a los propios estadunidenses y a los millones de jornaleros agrícolas que laboran en el agro.

Los verdaderos maestros de Célestin Freinet, al decir de él, no fueron otros que sus propios alumnos primarios de escuela popular; ellos propiciaron que Freinet, noble educador campesino, se encargara de darles la palabra por medio de textos libres cargados con pensamientos y sentimientos escritos, ilustrados, impresos y publicados por los niños en sus cuadernos escolares.

Célestin Freinet señala que en 1924, en su escuela de Bar-sur-Loup (Francia), dio inicio la práctica de la técnica del texto libre, a través de la imprenta escolar, mejor conocida como imprenta Freinet, para publicar cuadernos escolares y libros de vida. Poco tiempo después, a finales del curso 1924-1925, la noticia llegó a España por conducto de Luis G. Bover, maestro encargado de la escuela de un lugar llamado Sallent de Montanisell, en la provincia de Lérida. En 1932 se publicó en España el primer ejemplar del título Colección Escolar de Libros Vividos, hecho por los escolares de Montolíu de Lérida, motivados por el maestro José de Tapia y Bujalance, introductor de la práctica del texto libre en dicho país; ese título, a partir de 1933, fue seguido por cabezas de otros cuadernos de diversas escuelas de la misma provincia, entre ellas la de Puigvert de Lérida regentada por el maestro Patricio Redondo Moreno, con el cuaderno L’afany.

Se preguntará el lector: ¿Cómo y cuándo se tuvo noticia de la pedagogía Freinet en México? Es bien sabido que Redondo, primero (1940), y Tapia, años después (1948), llegaron a distintos puntos de la República Mexicana, expulsados por el franquismo y dispuestos a trabajar en sus escuelas al amparo de los postulados y las técnicas Freinet. Por ello no debe extrañar que durante tantos años se haya atribuido, principalmente a Patricio Redondo, la introducción de la educación Freinet en México. Yo mismo estuve empapado de esa creencia hasta que un luminoso día, de esos verdaderamente buenos, logré desenredar el asunto; fue como un golpe de azar llegar a saber que el introductor fue un maestro mexicano conforme explico más adelante.

Supe que, hacia 1932-1933, los alumnos de Simeón Omella Ciprián, otro freinetista de corazón, maestro en el pueblo de Plasencia del Monte, en Huesca (Aragón), intercambiaban correspondencia con una escuela mexicana. Ha de tener presente el lector que lo anterior no lo obtuve en libros, revistas especializadas, periódicos nacionales o locales, entrevistas ni demás fuentes convencionales en las que nos nutrimos los investigadores. ¿De dónde, entonces, proviene el dato? Los niños de Plasencia enviaban su cuaderno de trabajos escolares vividos con información que les parecía interesante. Fue por ello que en 1933, enterados por conducto de un comunicado de los muchachos de Omella, otros escolares, de una de las regiones españolas más apartadas de aquel momento, en Las Hurdes, en la Escuela Unitaria de Niños de la Factoría de los Ángeles, Caminomorisco, Cáceres (Extremadura), también hicieron referencia al intercambio con México. El maestro encargado de la última escuela citada se llamaba José Vargas Gómez, otro freinetista español de los grandes.

Ha de tenerse presente que ni Patricio Redondo ni José de Tapia, durante sus estancias en Lérida y Barcelona, dan señas de haber tenido intercambio escolar con México, país al que arribaron años después. No obstante dejaron a salvo el conocimiento, amistad e intercambio sostenido durante esos años con el maestro Omella. Por algo no se enteraron de ese temprano intercambio con México, nadie lo podrá desentrañar. Lo cierto es que, por el lado español, todo indica que el origen del intercambio escolar Freinet de España con México se ubica fundamentalmente en la imponente obra escolar de don Simeón Omella Ciprián y sus alumnos.

Los chicos de Plasencia del Monte y los de Caminomorisco eran muy humildes, y a la vez llevaban consigo una estrella poco común, estaban marcados por la pedagogía Freinet. Sus senderos se unían por textos libres y cuadernos escolares infantiles hechos con sus imprentas. En esas páginas, muy contadas las que se conservan, pero extraordinariamente ricas y jugosas, es donde hallé el feliz dato de México.

Antes de continuar, me nace expresar la alegría y asombro, indescriptibles, que tuve conforme avancé, aunque lentamente (durante años), para aclarar el misterio. Me falta decir que esos escolares no se propusieron –como tampoco lo hicieron Freinet ni los maestros españoles– contribuir a esclarecer el surgimiento del freinetismo mexicano, pero con su palabra escrita lo lograron. Ante esos niños, maestros y el propio Freinet, como investigador que soy, me quito el sombrero. Descubrí que los textos libres y los cuadernos escolares, entre otros atributos, permiten hacer historia de algo remoto y casi perdido.

Hay un dato adicional relevante para develar el caso. Lo localicé, tardíamente, en 2004. Esto es lo que dice al pie de la letra un texto libre de los escolares de Caminomorisco, publicado en 1933 (entre septiembre-octubre y noviembre-diciembre), en alguno de los ejemplares deshojados del cuaderno de aquella escuela titulado Ideas y hechos: “Para los niños de Lomas de Chajo. Méjico. Los escolares de Plasencia del Monte nos envían vuestra dirección para que establezcamos el intercambio. Nosotros accedemos gustosos y a partir de hoy viviréis en nuestra memoria. Escribidnos y contadnos cosas de esas tierras donde habláis nuestra misma lengua y quizá sentiréis como nosotros”.

Mis tanteos subsecuentes apuntaron a iluminar aspectos relacionados con la escuela mexicana de Lomas de Chajo, aunque no localicé más textos libres sobre el particular. El espacio se me acaba, dejo de lado el papel y el lápiz, y ofrezco terminar la narración en la siguiente entrega.

¡Elevemos la mirada de la educación!

* Profesor en la UNAM jimenezmyt@gmail.com

El ataque y la toma de control de Venezuela por parte de Estados Unidos han conmocionado al mundo. Mientras asimilamos estos acontecimientos, detengámonos un momento y analicemos su contexto histórico mundial más amplio. El sistema capitalista mundial se encuentra en transición de una época histórica a otra, cuyo desenlace está lejos de estar predeterminado. Las diferentes dimensiones de esta crisis de época –económica, social, política y ecológica– se están conjugando en una mezcla explosiva.

En el plano económico, el capitalismo global se enfrenta a una crisis de sobreacumulación, estancamiento crónico y una tasa de ganancia decreciente. La clase capitalista trasnacional (CCT) ha acumulado enormes cantidades de capital excedente que genera una intensa presión para la expansión. Respaldada por los estados capitalistas, la CCT ha lanzado una nueva ronda de expansión depredadora que implica la apropiación extractivista de recursos, guerras, desplazamientos y represión. Esta campaña para apoderarse de los recursos está alimentando un conflicto tras otro, desde Ucrania hasta Palestina, Sudán y el Congo, entre otros, y ahora se centra en Venezuela.

Lo que denominaré Trumpismo Global es uno de los diversos síntomas políticos patológicos que están surgiendo en todo el mundo como respuesta a la crisis. El Trumpismo Global es un instrumento afinado de esta ola de expansión, a medida que se reconfiguran los bloques de poder y los estados capitalistas adoptan formas autoritarias, dictatoriales e incluso fascistas. Los proyectos de extrema derecha han encontrado resistencia desde abajo y se enfrentan a agudas contradicciones internas a medida que el mundo avanza hacia un creciente conflicto de clases, inestabilidad política crónica, guerras civiles e interestatales, colapso y anarquía social.

Cientos de millones de personas han sido desplazadas por el cambio climático, el colapso económico, las guerras, los desastres naturales y la persecución política. Regiones y países enteros se enfrentan al colapso mientras caudillos rivales, mafias políticas y económicas, organizaciones paramilitares y bandas criminales llenan los vacíos de poder. Las élites nepotistas se involucran en la corrupción, el fraude y el engaño más descarados, gozando de impunidad siempre y cuando sigan sirviendo a los intereses de la clase capitalista trasnacional.

Durante el último medio siglo de globalización, los sectores dominantes han luchado por desmantelar los estados de bienestar social y remplazarlos por estados de control social. Las nuevas tecnologías digitales ampliarán rápidamente las filas de los excluidos y al mismo tiempo potenciarán la capacidad de las clases dominantes para vigilarlos, reprimirlos y controlarlos. Las empresas emplean la IA para maximizar sus ganancias y superar a sus rivales mediante la automatización. Los estados están utilizando las nuevas tecnologías digitales para la vigilancia masiva, el control social y la represión de las poblaciones descontentas, a medida que la guerra misma se digitaliza.

La crisis de la reproducción social alimenta las crisis políticas de dominación, legitimidad estatal y hegemonía capitalista. El Trumpismo Global combina el poder estructural del capital transnacional con la proyección del poder militar para alinear a los estados, las economías y los sistemas políticos con su agenda. La CCT no necesita la reproducción social de los sectores excluidos, ya que no generan plusvalía ni consumen lo suficiente como para constituir un mercado importante. El Trumpismo Global propone acorralar, contener y expulsar a quienes no son necesarios. Son prescindibles y susceptibles de ser exterminados, especialmente si se interponen en el camino de recursos valiosos, como en Palestina, Sudán y el Congo, así como de ser abandonados y sometidos a una contención violenta, como en Haití o en los territorios indígenas de Guatemala, Colombia, Perú y México.

Estados Unidos está perdiendo su posición dominante en el sistema internacional. Los centros regionales emergentes de poder político y geoeconómico compiten entre sí, pero ningún Estado, por poderoso que sea, puede controlar el proceso de acumulación global. Esta disyuntiva entre una economía globalizada y un sistema de autoridad política basado en el Estado-nación genera enormes tensiones geopolíticas que se manifiestan actualmente en las Américas. El mundo se encuentra inmerso en un proceso de rápida remilitarización, a medida que la guerra y la represión se arraigan en la economía y la sociedad globales. El gasto militar mundial alcanzó la cifra sin precedente de 2.7 billones de dólares en 2024, un aumento de casi 10 por ciento respecto al año anterior, con más de 100 países que aumentaron su presupuesto militar, muchos de ellos en porcentajes de dos dígitos.

Existe una alarmante convergencia de las dimensiones políticas, económicas y militares de la política estadunidense hacia América Latina, donde el poder estructural del capital financiero y tecnológico trasnacional se combina con el militar. El ataque descarado contra Venezuela constituye una proyección de poder más allá de esa nación caribeña que busca ser la vanguardia militar para una apropiación más completa de América Latina por parte del capital transnacional, sus contrapartes locales y sus agentes políticos. La “guerra contra las drogas” nunca tuvo nada que ver con el combate al narcotráfico, sino que proporciona un pretexto para la aplicación de la violencia estatal y paramilitar, con el fin de acceder a esta riqueza y contener la resistencia al pillaje. Si la crisis histórica del capitalismo global presenta graves peligros, también presenta una oportunidad histórica para las luchas emancipadoras radicales desde abajo. El análisis de los fracasos de la izquierda institucional y de las luchas de masas desde abajo se abordará en otro contexto.

*Profesor distinguido de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara.

El bombardeo indiscriminado de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por la administración Trump confirma que el derecho internacional, que a partir de la Paz de Westfalia en 1648 reconocía la soberanía de cada Estado-nación, ha dejado de existir luego de pasar por distintas fases de suspensión temporal. Ahora, como reproducía ayer el titular de La Jornada: “Trump al mundo: ‘dominamos Occidente’”, el rapaz inquilino de la Casa Blanca se autoerige en señor feudal de la vieja Europa y el continente americano y ha dicho sin tapujos que “gobernará Venezuela”.

Como ha recordado el politólogo ruso Aleksandr Duguin en estos días: el derecho internacional es un tratado entre las grandes potencias capaces de defender su soberanía en la práctica. Son ellas las que determinan las reglas para sí mismas y para todos los demás: lo que está permitido y lo que está prohibido. En la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos, el corolario Trump a la Doctrina Monroe, lo exhibe sin ambages.

En la década de 1930, el derecho internacional −cuya última versión fueron los acuerdos de Versalles y las normas de la Sociedad de Naciones− se derrumbó y sobrevino la Segunda Guerra Mundial, como la culminación del enfrentamiento entre las ideologías del poder del liberalismo, el fascismo y el comunismo, que condujo a la abolición de uno de los polos: el nacionalsocialismo europeo. En 1945 la Organización de Naciones Unidas se creó como base de un nuevo sistema de derecho internacional fundado en el reconocimiento de la soberanía de los Estados, aunque en realidad estaba regido por el equilibrio de poder (o la correlación de fuerzas) entre los vencedores de la conflagración mundial. Formalmente, se reconocía la soberanía nacional, pero en la práctica, no era así. El principio westfaliano se mantuvo nominalmente. En realidad, todo se decidía mediante el equilibrio de poder entre la Unión Soviética y Estados Unidos y sus satélites.

En 1989 el bloque del Este comenzó a desmoronarse con el colapso de la URSS, que en 1991 se desintegró. Antiguos países socialistas adoptaron la ideología de su adversario de la guerra fría y comenzó el mundo unipolar. Quedó una autoridad soberana, que se convirtió en global: Estados Unidos (o el Occidente colectivo). Una ideología, una fuerza. Capitalismo, liberalismo, OTAN. El principio de la soberanía del Estado-nación y la propia ONU se convirtieron en una reliquia del pasado, al igual que lo había sido la Sociedad de Naciones. A partir de entonces, el derecho internacional fue establecido por un solo polo comandado por Estados Unidos.

En la coyuntura, ante la emergencia de China, Rusia y la India como motores de una multipolaridad alternativa al patrón ideológico del Occidente liberal-globalista, la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump exhibe a Estados Unidos como un Estado gansteril que ya no concibe la soberanía como derecho inalienable, fundado en la autodeterminación de cada Estado nación, sino como una capacidad operativa: es una atribución jerárquica y extensiva del propio poder estadunidense sobre América Latina y el Caribe; de allí la fusión entre los comandos Norte y Sur del Pentágono. Por eso, con su típica desfachatez egocéntrica, Trump dice que “gobernará” Venezuela con quienes están al mando del partido de la guerra: el jefe de las fuerzas armadas, general Dan Caine; los secretarios de Estado y Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth, y el director de la CIA, John Ratcliffe (los cinco criminales seriales tras las ejecuciones extrajudiciales de un centenar de personas en el Caribe previo al secuestro de Maduro).

En esa lógica, el continente americano es presentado como un espacio de jurisdicción estratégica ampliada, una zona de control expansivo, cuyas estabilidad, orientación política y arquitectura normativa deben estar alineadas con los intereses de Estados Unidos, que no es un Estado más dentro del sistema, sino un supra-Estado, investido con la facultad de ordenar, supervisar y corregir mediante la fuerza bruta el comportamiento del resto de las unidades políticas regionales.

En este marco, la soberanía deviene asimétrica y condicionada: Estados Unidos se adjudica para sí la condición de único sujeto soberano pleno, mientras las demás naciones del continente son tratadas como soberanías subordinadas y dependientes, cuya validez práctica está medida en términos de su alineamiento con las prioridades estratégicas de la Casa Blanca. Una reinterpretación que convierte a los demás países de las Américas en una extensión funcional del territorio político estadunidense, estructurando un orden vertical de corte feudal neoextractivista en el que el derecho a existir de cada Estado vasallo está mediado por su grado de lealtad y sumisión al hegemón. Así, toda tentativa de autonomía, ya sea por proyectos nacionales de desarrollo, diversificación geopolítica o cooperación con potencias o países extrahemisféricos (como China, Rusia o Irán, que pueden ofrecer opciones de financiamiento, infraestructura o inversión más atractivas), es recodificada como una amenaza que habilita mecanismos de presión, disciplinamiento punitivo o intervención directa o indirecta, como en el caso de Venezuela. En suma, la lealtad hemisférica deberá demostrarse aislando a China y Rusia.

En ese esquema solar, Trump ha logrado reclutar en parte a México como nodo de contención migratoria, antidrogas y de vigilancia marítima. No obstante, el delincuente convicto de la Casa Blanca volvió a amenazar a la presidenta Claudia Sheinbaum para acentuar la presión. Después de lo ocurrido en Venezuela, el reformismo desmovilizado, legalista y pragmático, no alcanza, ayuda al imperialismo. México requiere una estrategia de defensa nacional.

En una sola frase consiguió Herman Melville ilustrar una postura individual desconcertante y controvertida en su famosa novela corta Bartleby, el escribiente. Bartleby cumplía inicialmente con dedicación su trabajo de amanuense, pero muy poco después, cuando su jefe, que era un abogado de Wall Street, le indicaba repetidamente que revisara unos documentos, aquél le respondía de manera simple y contundente: “Preferiría no hacerlo”. Y de modo aún más rotundo, como ocurre en inglés: “I would prefer not to”. Ese es el punto de inflexión de la historia, pues tal actitud afecta irremediablemente la relación entre ambos y, también, el conjunto del trabajo de la oficina, hasta que en un determinado momento la situación se torna en un caos.

Borges se ocupó de traducir este texto. Se ha discutido extensamente sobre el significado individual y social de esta frase y de la correspondiente actitud de Bartleby. El filósofo francés Gilles Deleuze analizó el libro; su interpretación me parece ajustada y útil. Dice que Bartleby no es una metáfora para el autor y tampoco un símbolo de nada. “Es un texto violentamente cómico, y lo cómico es siempre literal. Es como las novelas de Kleist, Dostoievsky, Kafka o Beckett, con los que conforma un linaje subterráneo y prestigioso. Significa sólo lo que dice, literalmente. Y lo que dice y repite es ‘preferiría no hacerlo’. Esta es la fórmula de su gloria, que cada amante lector repite a su vez. Un hombre sombrío y soso ha pronunciado la fórmula que enloquece a todos”.

La frase “preferiría no hacerlo” es la más célebre del texto de Melville y se ha dicho que quizás sea una de las más famosas en la literatura estadunidense.

La aproximación de Deleuze a Bartleby, el escribiente, es directa y sin subterfugios. Muchos otros filósofos y pensadores han considerado de modo constante esta obra de Melville desde distintos ángulos y con diversos grados de profundidad.

Uno de ellos, que adopta la postura de Bartleby hasta un extremo, es el muy controvertido Slavoj Zizek, quien solía portar una camiseta negra con una inscripción en grandes letras blancas que decía precisamente: “I would prefer not to”.

Bartleby, en esencia, no hace nada y lo que se ha desprendido de la historia es que este modo de no hacer nada puede ser más efectivo que “hacer algo”. De ahí que Zizek señale: “Algunas veces no hacer nada es lo más violento que puede hacerse”. La cuestión se ha referido, por ejemplo, a las condiciones que han ido conformando una tendencia del pensamiento crítico respecto a lo que se ha denominado “realismo capitalista”. Esto se expresa en la consideración de que ante el sistema “no hay aún una alternativa real”.

La postura que Bartleby representa es simple, pero contundente; en principio, es un desafío ante la autoridad. El abogado, su jefe, no acierta a tratar la situación provocada por la negativa de su empleado de cumplir con sus obligaciones y lo deja pasar, de lo que se deriva el cuestionamiento sobre quienes ejercen posiciones de autoridad, provocando así el desenlace de la narración.

La actitud de Bartleby ha sido exhaustivamente tratada desde el punto de vista sicológico y, también político. Se expresa en la cuestión de la llamada conformidad pasiva, como lo expresó Hannah Arendt en su estudio del totalitarismo. Advirtió que la verdadera libertad política se extingue no sólo por obra de las dictaduras, sino también por el lento arrastre de la conformidad ordinaria; de tal forma, las sociedades se hacen cómplices de su propio sometimiento. Existe, también, la situación que configura la inconformidad pasiva, que se asocia con distintas maneras de resistencia velada o de incumplimiento de las normas impuestas por quienes tienen posiciones de autoridad.

Hay una aproximación personal derivada de la frase “preferiría no hacerlo”, que es la que la expresa literalmente Bartleby. Ésta da lugar a las diversas interpretaciones sobre su actitud y las derivaciones que de ella surgen. Esto remite a una cuestión de índole personal que es interesante considerar. Inicialmente, puede derivar en una expresión corta, sobria y definitiva que es “prefiero no”. Como individuos primero, como miembros de una sociedad o de instancias aún más particulares y de modo relevante como ciudadanos, es una actitud que parece simple y hasta trivial, pero tiene una dimensión profunda que no puede se ignorada. Es una forma expresa de definición personal.

Hemos llegado al tiempo de la gran mentira. Una que abarca todas, incluso las que nunca creímos llegar a conocer. ¿Qué permanece sólido? La intervención yanqui en Venezuela confirma, como advirtió su dudoso secretario de Guerra, que Estados Unidos puede hacer lo que le dé la gana en cualquier parte del mundo (o casi). Hasta el momento nada lo desmiente. El nuevamente ilimitado colonialismo occidental tiene dos paladines: Estados Unidos e Israel, que sin eufemismos se han pasado la legalidad internacional por el arco de sus desos. Machos Alfa de la política global, los señores Netanyahu (N) y Trump (T) atropellan poblaciones civiles de países que no son el suyo, van tras ciudadanos de allí, los secuestran o asesinan sin disimulo. ¿Quién reclamará? ¿El Papa, la señora premio Nobel de la Paz? ¿Quién los va a sancionar? ¿La Organización de Naciones Unidas, los tribunales internacionales, la Organización de Estados Americanos? Europa no ejerce contrapeso; al contrario, los gobiernos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte son cómplices, y en algunos casos participan en las felonías orquestadas desde Washington (o Mar-a-Lago) y Tel Aviv; o en las suyas propias, como Francia y Gran Bretaña en África.

Cuando T y su gente se quejan de lo que les han “robado” Venezuela y México, ya no sabemos si reír o llorar. La señora Laura Richardson, titular de Comando Sur hasta 2024, admitía sin tapujos que el litio y el petróleo de Sudamérica y el Caribe son “interés de seguridad nacional” para Estados Unidos. El mundo está en manos de ladrones, ellos ponen las reglas (si acaso hay). Las triangulaciones del oro extraído de África central a costa de esclavitud, despojo y muerte de cientos de miles de personas por parte de paramilitares y bandas criminales funcionales y rentables para Occidente, con frecuencia manipulados por Mossad, la CIA o el MI6, llegan a las arcas de esa pequeña gran potencia nada inocente, Emiratos Árabes Unidos (EAU). De allí se reparte el oro lavado de sangre. Igual los diamantes del Congo, a través suyo o de Israel.

Los nuevos barones del capitalismo onda Musk se benefician hasta cuando pierden. El mercado de armas y los desarrollos tecnológicos que éste genera van al alza en escala histórica. Todo el sistema está interconectado: bancos, empresas, congresos y ejércitos nacionales, supervisados por Estados Unidos y al servicio del sionismo.

El mundo está minado. Las milicias yihadistas en Mali, Nigeria, Chad y demás hacen el favor a las potencias desgarrando países. Se suman los “nacionalistas” o “separatistas”, como vemos en la nueva provocación de N al validar como país a los secesionistas de Somalilandia, que nadie más en el mundo ha reconocido desde 1991. Abre así una cabeza de playa africana para su guerra en expansión, con epicentro en Gaza y ondas expansivas de Cisjordania, Siria y Yemen hasta Irán, mientras Líbano, Irak y Jordania reciben de Israel un trato similar al que da T a nuestros países.

Los poderes aplauden cada país nuevo que disminuye al anterior a costa de gran violencia (Sudán, Somalia, Yemen) y guerras civiles interminables. Son mercado bélico, jauja para los reconstructores y agentes inmobiliarios, territorios vaciados para la explotación extractivista (hidrocarburos, minerales raros, o bien comunes, recursos bióticos).

Esta vasta operación de latrocinio plantea problemas de legitimidad a los gobiernos de T y N. Al de Washington (o Mar-a-Lago) lo llevan a nivel personal con la trama Epstein, pero también por el estilo personal de T: pocas veces vimos a un jefe de Estado enriquecerse inmensamente en las narices de sus ciudadanos y el mundo entero. Es un Narciso vulgar con pésima reputación, sí, pero nadie lo frena, pues lo que hace conviene a todos los capitalistas.

Los robos de Israel son una exageración. Además del gran atraco y genocidio en Gaza, y sus incursiones bélicas hacia el Oriente para regocijo de Occidente, enfrenta un peculiar conflicto de identidad. Su teocracia militar no consigue demostrar con evidencias arqueológicas, históricas, genéticas, ni siquiera culturales, el cuento bíblico en el que Israel basa su excepcionalismo y justifica sus crímenes victimizándose de manera grotesca. Los bonos del Holocausto ya expiraron. Los israelíes necesitan vender al mundo ideas positivas, lavarse de sangre la cara y las manos, hacerse los buenos. Y apropiarse de lo que su cultura no da, como el falafel y otras creaciones árabes y palestinas, o la destrucción deliberada de vestigios palestinos (aunque conserven los romanos) y de los olivares aún de pie en Gaza y Cisjordania. Nada de ello abona la hipótesis de que es su tierra originaria.

Bots, espacios pagados y fake news producidos por los centros de propaganda sionista en Israel y Occidente (de Alemania e Inglaterra a Estados Unidos, Argentina y Australia), así como videos, películas, series, medios digitales y masivos trivializan o niegan el genocidio. Con ello inundan las redes sociales y los contenidos de inteligencia artificial. Sin pudor, Israel irrumpe en festivales de música, torneos deportivos y encuentros culturales. Salvo evidencia de lo contrario, se saldrá con la suya

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