1/27/2026

Columnas y opinión del periódico La Jornada Martes 27 de enero 2026


El hombre invisible // Confirman a Gertz Manero como embajador // CIDE: no quiere irse el director destituido
Es creíble, usando un poco de imaginación, que el ex miembro del equipo olímpico de snowboard de Canadá, Ryan Wedding, para luego convertirse en uno de los 10 delincuentes más buscados por el FBI, se haya entregado voluntariamente en la sede de la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México. Él asegura que así fue y su testimonio cuenta. Tal vez llegó en Uber, se acercó a uno de los guardias y le dijo: ‘soy el que andaba ausente’. Probablemente provocó una conmoción entre recepcionistas y cónsules. Estaba a la mano el director de la FBI, Kash Patel, quien se hizo cargo de la situación. Transportó al acusado a California, donde será juzgado.

El hombre de humo

Lo que es totalmente inverosímil es que hubiera contrabandeado 6 toneladas de cocaína de México a Estados Unidos a lo largo de varios años y que el entonces fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, no se diera cuenta. Para Gertz el hampón fue el hombre invisible, no apareció en su radar. Después de su destitución, perdón, renuncia, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión lo ungió como embajador plenipotenciario de México en el Reino Unido, que comprende a Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia y Gales. Votó Morena a favor de su designación, hubo un sólo voto en contra, el de Luis Donaldo Colosio Riojas, mientras el prianismo, nostálgico, se abstuvo. Lo último: el acusado –Ryan Wedding– se declaró inocente al comparecer ayer ante un tribunal en Santa Ana, California. Su abogado es Anthony Colombo.

Petróleo: la ayuda a Cuba

La regla infalible para no perderse en el lodazal de las redes sociales es esta: 1.- No creer 85 por ciento de su contenido, sobre todo cuando se trata de política y remedios milagrosos; 2.- dudar del 10 por ciento, en espera de su confirmación por una fuente de información reconocida y confiable, y 3.- sólo aceptar como verdadero 5 por ciento. La noticia de que México tomó la determinación de suspender los envíos de petróleo a Cuba, atribuida a Bloomberg, cae en la categoría 2. Veremos qué se informa en la mañanera.

CIDE: ¿dos directores?

La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación Rosaura Ruiz Gutiérrez, designó a Lucero Ibarra Rojas directora interina del CIDE. Hasta ahí todo parece normal. El problema es que el hasta ayer director José Antonio Romero Tellaeche no quiere dejar el cargo. El sindicato apoyó la decisión de la titular de la secretaría. Es un cambio orientado a que el CIDE sea realmente lo que sus siglas indican: un Centro de Investigación y Docencia Económicas. En los últimos tiempos se ha convertido en un centro de grilla.

Díselo a Claudia

Asunto: no paga la empresa

En la delegación estatal Aguascalientes de la Secretaría de Bienestar, se contrató para la prestación del servicio de la seguridad en el inmueble a una empresa denominada Mirval Group & Public Relations. He buscado en la plataforma de Compranet y la de Transparencia, tanto el procedimiento como el contrato y no aparece. Esta empresa retrasa mucho los pagos a las personas que contrata, (la mayoría personas de la tercera edad, que no tienen otra alternativa laboral). Tengo los comunicados en que, con toda clase de pretextos no les paga a tiempo, generándoles mermas a su ya de por sí precaria economía.

Rosa Martínez/Aguascalientes

Twiteratti

Lamentablemente, Gabriel Garzón, la icónica voz de Topo Gigio, ha fallecido hoy a los 57 años de edad. Descanse en paz.

@CartoonsOTMoon

FaceBook: galvanochoa,Tiktok: galvanochoa

La 4T busca condenar a Bahía de Ohuira // No ver ni oír a comunidades // ONU: advertencias de expertos // ¿Justificación? ¡Plan México!
El gobierno federal pretende sentenciar despóticamente, en los hechos, a la Bahía de Ohuira, en Ahome, Sinaloa, y a la persistente batalla comunitaria en defensa del medio ambiente y contra una planta de amoniaco.

Al estilo salinista que presumía no ver ni oír a sus opositores, las administraciones federales encabezadas por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo buscan condenar a la virtual inexistencia cívica y jurídica al movimiento denominado “¡Aquí no!”, sin siquiera concederle la oportunidad de la escucha directa y atenta, a pesar de que en sus respectivos momentos hubo promesas de atención y escucha, siempre incumplidas, de María Luisa Albores, Adán Augusto López Hernández y Alicia Bárcena (titulares de Semarnat, la primera y la tercera; ambas habiéndose comprometido expresamente a ir a la Bahía a dialogar con las comunidades afectadas; de Gobernación el segundo, que también ofreció cita sólo para salir del paso en una visita a Sinaloa).

Ironía 4T: mientras en México el gobierno hace oídos sordos y juega con cartas menores a un legalismo que en el fondo implica litigar a favor de las empresas que contaminan, importantes voces internacionales denuncian los riesgos y afectaciones que implica el negocio político-empresarial en Bahía de Ohuira.

Irónico que el gobierno federal insista en enviar a actos internacionales a la titular de Semarnat, Bárcena (el más reciente, a Davos, cuyo mayor logro fue una foto con un hijo de George Soros), para promoverla como aspirante a secretaria general de Naciones Unidas y que justamente en el seno de esta organización se hayan emitido advertencias firmes sobre violaciones jurídicas, ambientales y de derechos humanos en el caso de la Bahía de Ohuira.

Doce expertos independientes, nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, han señalado que las actividades de la planta de amoniaco, “afectarían a los pueblos indígenas, a las comunidades pesqueras, a la niñez, así como a todas las personas de la zona, en particular su derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, su derecho a la salud, al desarrollo y a mantener formas de vida y prácticas culturales específicas relacionadas con la naturaleza y la tierra (...) la implementación de este proyecto puede haber impuesto obstrucciones en los derechos a defender sus derechos humanos, incluyendo las libertades de expresión, reunión y asociación, entre otros”.

También precisan que “las emisiones resultantes de las operaciones de la planta, y la producción y el uso de los productos petroquímicos, también contribuyen al cambio climático, a la pérdida de biodiversidad y la contaminación tóxica, con repercusiones negativas adicionales sobre los derechos humanos. Este proyecto de planta de amoniaco está financiado en parte por KFW IPEX-Bank, domiciliado en Alemania y con recursos financieros adicionales del gobierno de Alemania, y habría sido aprobado sin la debida consulta a los habitantes de la región ni el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas afectados” (https://goo.su/UoCS9a).

El grupo de expertos independientes pidió respuestas a Gas y Petroquímica de Occidente, a cargo de la planta de amoniaco, al banco alemán que financia parte del proyecto y al gobierno mexicano que, tardado en responder, mantuvo una postura favorable a la empresa.

Lo cierto es que, más allá de discursos, declaraciones y giras ambientales, el gobierno de la presidenta Sheinbaum pretende sentenciar a la Bahía de Ohuira y a su defensa comunitaria a una virtual inexistencia, con alegatos legaloides y “técnicos” que sólo han servido para que día a día, hora a hora, se avance de manera implacable en la construcción de la citada planta de amoniaco, que según eso lleva más de 70 por ciento terminado.

La presunta justificación de fondo, el pretexto fáctico, descansa en el Plan México (neoliberal a cual más) y sus polos de desarrollo que privilegian la inversión, sobre todo extranjera, por encima de cualquier otra consideración. ¡Hasta mañana!

X : @julioastillero, Facebook: Julio Astillerojuliohdz@jornada.com.mx

¿Cómo escribimos ahora?
Sabíamos ya que estábamos en la era de la posverdad –esa en la que para convencer a la opinión pública valen más las emociones intensas y las creencias personales que los hechos y sus registros–, pero pocas cosas lo han dejado tan en claro como las posiciones de las más altas esferas estadunidenses respecto al material visual que dio a conocer el asesinato de la poeta Renee Good, ocurrido el 7 de enero a manos del agente de ICE Jonathan Ross, y la ejecución de Alex Pretti, enfermero, ocurrida el 24 de enero, ambos en Mineápolis, este terrible 2026. Pronto después del primer crimen, sin investigación alguna de por medio, tanto el presidente como su secretaria de seguridad describieron como reales y objetivas conductas que no aparecían en los videos, creando un abismo así entre el hecho, su registro, y la interpretación del mismo. Además, se dieron a la presurosa tarea de producir narrativas que, amparadas por su poder de facto (tienen acceso a los códigos nucleares), los exhibían como terroristas domésticos, transformando a las víctimas en victimarios y a los perpetradores en víctimas. En unos segundos, y esto es lo que estoy tratando de argumentar aquí, las autoridades estadunidenses pusieron en entredicho las bases mismas de la no ficción contemporánea, dándole un espaldarazo a la ficción.

Alguna vez el escritor noruego Karl Ove Knausgaard aseguró que, en un mundo dominado por la ficción, poco valor podría tener la ficción literaria. Josefina Ludmer, la teórica argentina, adujo que, en un contexto que fusionaba la realidad y la ficción en algo que llamaba aptamente la realidadficción, el valor de una obra radicaba en su capacidad de producir presente. Inquietudes de este tipo impulsaron y legitimaron en las últimas décadas el creciente predominio de distintas formas de la no ficción –desde el ensayo hasta el reportaje creativo, desde la crónica hasta la autoficción– a las que unía un aducido acceso singular y poderoso a los hechos todavía conocidos como reales. ¿Pueden los escritores de no ficción salir indemnes del petulante ataque que lanza la cabeza del imperio contra el triángulo que forman los hechos, sus registros y la interpretación, fundación básica de su quehacer? ¿Deberíamos dedicar nuestros esfuerzos a la elaboración de ficciones más intensas y vertiginosas y valientes, capaces de contraponerse a la maligna imaginación imperial? Después de todo, hasta Knausgaard mismo regresó al ejercicio de la ficción.

Entra la ficción especulativa. El escritor mexicano Alberto Chimal argumentaba de manera convincente ya hace algunos años que lo que hace falta en estos tiempos de cambios vertiginosos, regidos por la aceleración de la devastación capitalista, es el mexafuturismo, una forma de la ficción especulativa que imagina un futuro distinto o en franca oposición a los designios del colonialismo y el patriarcado que han afectado históricamente a América Latina. Hace más poco aún, refrendó esta convicción con un artículo en la revista Literal en el que propone una literatura “que podría incorporar también una faceta de resistencia más inmediata, de imaginación contra lo más atroz y vulgar del poder realmente existente que se encuentra sobre nosotros.” Y, aunque encuentra “pistas de cómo hacerlo” en “las primeras literaturas especulativas de auténtica resistencia contra el capitalismo extractivo contemporáneo”, como las obras de Joanna Russ y Angelica Gorodischer, William Gibson o Miguel Ángel Manrique, también incluye autoras contemporáneas como Gabriela Damián Miravete, Andrea Chapela, Fernanda Trías, y Maileis González.

Entran los manifestantes, insistiendo en la documentación de los hechos. A pesar del designio imperial, los hombres y mujeres que han tomado las calles de Mineápolis para defender a sus comunidades insisten en producir registros visuales y auditivos de los hechos. Cámara en mano, se desviven por grabar escenas de tortura y saña con tal de dejar evidencia para que, en un futuro, cuando todo esto haya terminado, dicen optimistamente, se pueda conocer la verdad. Documentémoslo todo, rezan algunas de sus arengas. ¿Se ciñen estos manifestantes a regímenes ya caducos de verdad o apuestan todos ellos por un futuro que, a falta de otro vocablo, bien podríamos denominar como la pos-posverdad?

Las posibilidades son muchas y las urgencias también. ¿Pero podríamos, me pregunto, hacer las dos cosas a la vez: apelar al registro de los hechos, ya sea en forma análoga o digital, mientras desatamos una forma de la especulación capaz de cuestionar y subvertir a la ficción oficialista? ¿Será posible, quiero decir, una no ficción especulativa?

La crítica estadunidense Saidya Hartman acuñó el concepto de fabulación crítica como una forma de contra-archivo, o más-allá-del-archivo, capaz de imaginar, y así compensar, lo que el relato oficial borró u ocultó o expurgó del mismo. Ocluir es el verbo. Obliterar. Se trata de una estrategia de reparación que, reconociendo el límite del archivo y colocándose, de hecho, sobre su mismo borde, subraya la capacidad de la imaginación para tender puentes hacia el pasado. Nada impide, por supuesto, que tales puentes puedan dirigirse al futuro, o mejor aún: al subjuntivo, es decir, a la posibilidad, siempre palpitante. Nada impide saltar de esos documentos, en los que a decir de Walter Benjamin no nada más queda huella de un acontecer, sino también de una viabilidad sólo en apariencia caduca, hacia un porvenir otro, capaz de contradecir y subvertir las narrativas del imperio.

La verdad
Como cualquier conocimiento humano, la verdad es algo relativo. Sólo los creyentes en un “Dios verdadero” saben que ésa es una verdad absoluta y, por tanto, no está a discusión.

En todos los ámbitos del intelecto creemos que lo que uno piensa es verdad y se descalifica al que tiene un criterio distinto. Incluso en la ciencia, se cree, casi como un acto de fe, que el “método científico” nos lleva a un conocimiento correcto sobre la materia o la sociedad. Pero el continuo avance científico y tecnológico muestra que lo verdadero de una época se supera con los años. Las teorías y los criterios cambian con el tiempo.

Ahora, con la inteligencia artificial, la verdad puede ser lo que uno quiera. Si se cree en algo, por ejemplo en el diablo o en un político carismático, la red refuerza nuestra visión del mundo y del más allá. Mediante esta herramienta se recibe información y se interactúa con los que tienen creencias semejantes. Además, por medio de chatbots, se puede expresar lo que uno piensa e incorporar imágenes que refuerzan esa visión del mundo, demostrando que ese conocimiento es real y, por tanto, verdadero.

La Inteligencia Artificial cambia nuestras vidas en dos sentidos: primero, con el ahorro de tiempo para encontrar lo que buscamos; es decir, se trata de un aumento de nuestra productividad. El segundo y quizá más importante es la consolidación de nuestras creencias con información apabullante que no deja lugar a dudas de que nuestra visión del mundo es la correcta.

El gran problema es que en lugar de generarse un diálogo con los que tienen un criterio diferente se divide la sociedad en pensamientos cerrados y absolutos. El pensamiento tribal se fortalece y se enfrenta a los que no tienen las mismas creencias.

A nivel político el diálogo entre corrientes distintas se pierde y las personas tienden a irse a los extremos; es decir, se radicalizan para un lado o para el otro. Los criterios de izquierda y derecha, de buenos y malos, de ricos y pobres se polarizan y el diálogo se acaba.

Es por ello que ahora se generan sociedades enfrentadas, en las que ya no hay posibilidad de diálogo entre corrientes opuestas. Así es como se desarrollan los totalitarismos.

Salinas Pliego: que siempre sí // Esta semana queda resuelto // Arcabuz y lágrimas de cocodrilo
Mediáticamente envalentonado –siempre de dientes para afuera–, el pasado viernes (fecha límite para que pagara 51 mil millones de pesos que debe en impuestos) el megalómano evasor fiscal Ricardo Salinas Pliego publicó en su red social una fotografía en la que aparece con una pistola tipo arcabuz en pose de matón de barrio, para dar la idea de que es muy audaz, que nadie lo doblega y menos los “zurdos de mierda”. Sin embargo, en los hechos, tras la sesión fotográfica, rápidamente se subió a un aerotransporte, de inmediato abandonó el país (viajó al Caribe, según dijo, obviamente lejos de territorio mexicano) y, como el miedo no anda en burro, abordó su yate Lady Moura para evitar cualquier intento de captura, si lo hubiera.

Un día antes, el pasado jueves, se apersonó en un soporífero programa de chismes del espectáculo, que se transmite en un canal de su propia telebasura, y antes sus sirvientes mediáticos hizo otro ridículo: derramó lágrimas de cocodrilo, porque los goviernícolas lo tratan muy mal. Pobrecito, ¡él tan honesto!, que se siente “hostigado y extorsionado por el SAT-anás” por negarse a pagar los impuestos que por ley le corresponden (los que hace cuatro meses prometió cubrir “en 10 días”). De cualquier forma, dice el lactante, “vamos a seguir dando la batalla cultural por un mejor México”. ¡Olé!

Pero más allá de su show y mientras difundía su discurso “guerrero” y rodaban sus lágrimas de cocodrilo, lo cierto es que ese mismo día –el jueves– el “equipo” (es de suponer, de fiscalistas, abogados, contadores y demás) de Salinas Pliego se apersonó en las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para pedir clemencia y, sobre todo, en busca de no perder la posibilidad de lograr un descuento de hasta 39 por ciento del adeudo fiscal de su patrón en los términos que establece la ley, posibilidad que se hubiera cancelado en caso de no dar la cara, así sea mediante sus representantes (al mismo tiempo, el empresaurio lloraba antes las cámaras y era consolado por los intelectuales Paty Chapoy y Pedrito Solá). En la mañanera de ayer, la presidenta Sheinbaum así lo detalló: “ellos (el “equipo” del “perseguido político” y la víctima “de los parásitos del Estado, según llora el de los abonos chiquitos y los intereses de usura) se presentaron el jueves al SAT, plantearon su deseo de pagar y están en este momento en mesas, no de negociación porque no es negociación, sino del alcance de las disminuciones relacionadas con la ley”. Y como buen agiotista, Salinas Pliego no le hace el fuchi a un solo centavo.

Explicó la mandataria que el viajero por el Caribe puede ser candidato a obtener el citado descuento, porque sus representantes “plantearon su deseo de pagar; entonces, al hacerlo, pues ahí se abre el espacio, y esperamos que ocurra esta semana y (detallen) cómo van a pagar; eso es lo que está en este momento en la mesa. Esta misma semana tiene que quedar resuelto. Es decir, la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dice que el amparo no es válido y que sí lo es la última resolución de los tribunales colegiados. En esa última resolución para dos de las empresas del Grupo Salinas se establece que pueden tener los beneficios que otorga el Código Fiscal. Y ellos (el multicitado “equipo”) están evaluando si van a poder realizarlo, que tienen deseo de pagar. Y estamos esperando esta semana para que todo sea en el marco de la ley, absolutamente en el marco de la ley”.

En caso de que Salinas Pliego no obtenga el beneficio de ley, o la proporción que le autoricen no sea de su agrado, la presidenta Sheinbaum respondió que el gobierno mexicano ya tiene el consecuente procedimiento legal (que incluye el embargo), aunque por ahora ella se limitó a decir que, si llega suceder, “ya se informaría” qué rumbo tomarían las acciones. En vía de mientras, parece que Salinas Pliego se mantiene alejado del territorio nacional y guarda sospechoso silencio en sus redes sociales. Entonces, el “audaz”, el “indoblegable”, el terror de “los zurdos de mierda” se ha atragantado con sus propias palabras, al tiempo que su pistolita tipo arcabuz y su pose fotográfica de matón de barrio sólo le sirvieron para hacer un ridículo más. Y, ante este panorama, queda claro que México no necesita, ni quiere, a “empresarios” despreciables y misóginos como este.

Las rebanadas del pastel

El esperpéntico (fuck) Trump acusa a todos de “terroristas”, cuando es un hecho que él y sus halcones encabezan un gobierno que practica el terrorismo de Estado, y los estadunidenses cada día que transcurre están más convencidos de que urge el cambio de régimen en su país.

X: @cafevegacfvmexico_sa@hotmail.com

Estocada electoral al PRD de Nora Arias // Lo pone a merced de sus verdugos // Logros colombianos
Sin ser, suponemos, parte de la reforma política que se avecina, la autoridad electoral de la Ciudad de México decidió arrebatar de las manos de Nora Arias lo que aún quedaba del PRD.

La lideresa capitalina tenía que saber, de todas formas, que el organismo al que pertenece ya tenía, y desde hace tiempo, una sentencia de muerte que le había otorgado la ciudadanía por traición a la izquierda.

Así que Arias tenía más que claro que se enfrentaba no sólo a quienes clavaron en la espalda de la izquierda el puñal, sino también a quienes fuera del círculo amarillo juraron venganza en contra del partido al que algún día pertenecieron, sin importar la dirigencia.

Pero por más que Arias podría ser contraria a la 4T, el asunto es que la autoridad electoral puso en las manos de los asesinos el hacha para que terminen, de una vez, con los despojos del que alguna vez fue el partido que ganó por 20 años, o algo así, las elecciones en la capital y le dio rumbo al país.

Sí, el PRD, el de los chuchos que querían ser panistas, será el que dé sus últimos estertores en manos de quienes lo destruyeron. A fin de cuentas ya era hora de terminar con la farsa. Ya ningún organismo político quiere hacer, aunque sea, una alianza con los amarillos, porque hasta el PAN, el PRI o el Verde consideran que ir junto con el PRD es echarse encima un desprestigio. Hasta Alito los considera basura.

Para Nora Arias es un golpe muy duro. Ella se encargó de lograr que el partido fuera reconocido como organismo local, cosa que certificaron las instancias electorales del momento y que ahora esa misma autoridad desconoce. El PRD respiró, apenas, gracias a los trabajos de Arias, quien por ello se convirtió en enemiga de los chuchos, a quienes ya no conviene la existencia de los amarillos.

Y Arias también debería tener por aprendido –aunque dice que impugnará el fallo de la autoridad electoral, que no la consideró una representante legal adecuada– que el PRD se alejó de la izquierda porque tampoco supo conservar lo poco que tenía de su identidad fundacional y desbarrancó.

Así que ahora, la que fue legalmente presidenta del PRD local deberá entender que se ha metido en una lucha ya perdida, donde los intereses que buscan que ese partido cambie de nombre para convertirse, seguramente, en otra lapa, ahora de la derecha, tienen todo medido. No hay remedio.

Pero lo peor del asunto es que la autoridad electoral se convirtió en el gran elector, y sin proponer una consulta que diera legitimidad a Nora Arias o a cualquiera de los miembros del cártel de los chuchos, rompió la única forma que debería ser válida para darle presidencia a los despojos del PRD: una elección interna.

Tal vez el argumento sea que no hay en el sol azteca un número de militantes suficientes para que el ejercicio pudiera hacerse, y en ese caso sólo quedaría una opción: declarar la muerte del PRD. Ya es hora.

De pasadita

El próximo jueves, en la casa de la embajada de Colombia se llevará a efecto una reunión más que interesante.

Ahí se juntará una muy buena parte del cuerpo diplomático acreditado en nuestro país. Esto, a convocatoria del embajador Carlos Fernando García Manosalva, que quiere compartir con los representantes de muchos países los logros que, en términos de la lucha en contra del narcotráfico, se han realizado en su país.

Es de tener en cuenta que en Colombia se tiene una “Política Nacional de Drogas Sembrando Vida, Desterramos al Narcotráfico 2023-2033”, que ha dado muchos logros importantes en aquel país y del que se informará a fondo en la reunión; esto, a unos días de la reunión del presidente Petro con Trump, por eso es de la mayor importancia.

Apuntes sobre el son cubano, a propósito de su nombramiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

El son se ejecutó en sus comienzos en las regiones suburbanas del oriente cubano, por lo que se considera de origen campesino. Se mantuvo sólo en esa región de la isla hasta principios del siglo XX, cuando llegó a La Habana.

El son “prendió” en Cuba a nivel nacional entre 1925-1930, época en que tuvo en los sextetos y septetos el más adecuado vehículo de expresión. Esto se debió fundamentalmente a un hecho de carácter económico, pues el apogeo del son coincidió con una aguda crisis económica a nivel mundial y no era entonces fácil ni operante que los músicos vertebraran grupos con muchos ejecutantes como en las orquestas.

Además, los soneros eran gente que pertenecía al sector poblacional más pobre y no contaban con recursos para recibir instrucción musical que les permitiera ser tomados en cuenta en agrupaciones profesionales de procedencia académica. La flauta puede y suele tocarse “por casualidad”, pero no de oído. Cosa bien distinta es la que ocurre con el tres, la guitarra, el bongó, las maracas, las claves, la botijuela y el contrabajo, que son los instrumentos del son en el sexteto. Cuando a este sexteto se le adicionó la trompeta y se convirtió en septeto, la riqueza sonora fue notoria.

En cuanto a la forma literaria de la composición y el canto, los recursos primaros de este género fueron el estribillo y la regina. La “regina” es la denominación que dan a la cuarteta los campesinos del oriente de Cuba, como una muy vieja utilizada por el genial músico cubano Alejandro García Caturla en su Son de los cafetales para grupo coral: La muerte me está buscando / Pa’ llevarme al cementerio / y como me vio tan serio / me dijo que era jugando. Los asuntos del son se vieron muchas veces determinados por la ingerencia de las firmas discográficas estadunidenses que operaban en el país usufructuando el auge de los ritmos cubanos. Es el caso de las empresas Columbia y RCA Victor, que se mantuvieron en franca competencia grabando a destacadas agrupaciones como El Sexteto Habanero (RCA), y el Sexteto Occidente de María Teresa Vera (Columbia), para luego disputarse el fenómeno Matamoros en abierto pugilato que ganó la empresa del perrito.

Los discos de las agrupaciones soneras del momento fluyeron a raudales en un mercado ávido, lo que develó el gran negocio de la grabación. Surgió entonces el sello Panart, el primero netamente cubano, como franca competencia al monopolio estadunidense, y en una lucha parejera llegó casi a desplazarlos.

Tras el éxito de Panart, varios empresarios locales se animaron a entrar al negocio. Según historiadores y conocedores del tema, se ha logrado estimar una cifra de aproximadamente 200 sellos discográficos cubanos que surgieron desde los años 40 y principios de los 60, los cuales ampliaron las propuestas musicales entre melómanos particulares y vitroleros. A fines de los años 30, el son ya era el ritmo más popular de Cuba e imperaba en todo el mundo. Su influencia se dejó sentir en la literatura cuando Nicolás Guillén lo introdujo en la poesía, logrando una verdadera revolución en ese arte.

Este primer libro de Nicolás Guillén fue editado en octubre de 1931. Un año antes, el 20 de abril de 1930, aparecieron en la página literaria del Diario de la Marina, como adelanto, ocho poemas que el poeta cubano tituló Motivos de Son. Cuando el notable ensayista español Miguel de Unamuno recibió y leyó los 27 poemas que recoge el libro Songoro Cosongo, expresó a su autor que éstos lo habían impresionado “como poeta y como lingüista”. En una misiva señalaba: “los he leído y vuelto a leer, se los he leído a amigos míos y he oído hablar de usted a García Lorca. No he de ponderar la profunda impresión que me produjo su libro, sobre todo ‘Rumba’, ‘Velorio de Papá Montero’ y ‘Motivos del son’”.

Luego añadió: “la lengua es poesía. Y más que vengo siguiendo el sentido del ritmo, de la música verbal, de los negros y mulatos. Usted habla, al fin del prólogo, de ‘color cubano’. Llegaremos al color humano, universal o integral. La raza espiritual humana se está siempre haciendo. Sobre ella incuba la poesía”.

Con su carta, Miguel de Unamuno, una de las más destacadas figuras de la literatura hispánica y universal, daba el espaldarazo a un cubano mulato camagüeyano cuyas generales eran poco conocidas hasta entonces, tanto en Cuba como en el exterior. Fue así como el son cubano entró en la poesía, generándose de tal suerte una revolución a nivel universal en este arte.

EDITORIAL

El pasado jueves, el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Kash Patel, y el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, se reunieron con Ernestina Godoy Ramos, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), y el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, con quienes acordaron mantener la cooperación “y reforzar el intercambio de información, con el propósito de fortalecer la seguridad de ambos países”. Al día siguiente, García Harfuch informó que Patel volvió a Estados Unidos con dos de los fugitivos más buscados por su agencia: Alejandro Rosales Castillo y el canadiense Ryan James Wedding; este último, señalado como uno de los principales exportadores de cocaína desde México a territorio estadunidense. La SSPC y la FGR dieron a conocer horas después que Wedding se entregó de forma voluntaria a la embajada de Washington en nuestro país, versión corroborada por el presunto criminal en sus redes sociales, en las que publicó una foto en la que se le ve solo y en libertad frente a la antigua sede diplomática. La imagen está acompañada por un texto en el que afirma haber negociado su entrega a cambio de garantías de un proceso justo.

Johnson confirmó todo lo anterior en un comunicado oficial que destaca “la entrega voluntaria de Ryan Wedding” como “resultado directo de la presión ejercida por las autoridades de procuración de justicia de México y de Estados Unidos, que trabajaron en estrecha coordinación y cooperación”. Al hablar de “presión” se refería, por ejemplo, a los decomisos y aseguramientos de propiedades del supuesto capo efectuadas por la FGR, la SSPC, la Defensa, Marina y Guardia Nacional a finales de 2025. El representante de la Casa Blanca enfatizó que los dos gobiernos son “socios clave” en este esfuerzo, que la cooperación bilateral se ha mantenido sobre la base del respeto mutuo y la detención “es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando trabajamos juntos como socios soberanos”.

Sin embargo, tan pronto volvió a su país, Patel inventó y comunicó a la prensa un relato según el cual Wedding fue arrestado en un hollywoodesco “operativo conjunto” entre agentes estadunidenses y mexicanos.

Ante la desinformación sembrada por el funcionario estadunidense, ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró que los efectivos de agencias de seguridad de Estados Unidos no participan en operativos ni detenciones de capos en territorio mexicano, pues ni las leyes nacionales lo autorizan ni su gobierno lo permitiría. La mandataria evitó especular sobre los motivos de Patel para contar historias que se contradicen con la realidad y con la postura institucional de Washington transmitida por conducto del embajador Johnson, destacando que corresponde al director de la FBI establecer las razones de su conducta.

Más allá de si el director de la FBI siguió órdenes o quiso construirse una imagen de Rambo que salta desde helicópteros para secuestrar personas sin orden judicial y sin pruebas de culpabilidad, tan celebrada por la opinión pública estadunidense, el hecho es que sus embustes se inscriben en una dinámica de desinformación en torno a las relaciones bilaterales tan sistemática que no puede interpretarse como un accidente o producto de decisiones aisladas. Desde la administración del presidente Joe Biden y de manera creciente en esta segunda etapa del trumpismo, está claro el afán de diversas instancias gubernamentales de la superpotencia por colgarse medallas inexistentes, pero también, y sobre todo, por sembrar incertidumbre, inestabilidad y zozobra entre la ciudadanía mexicana a fin de naturalizar las transgresiones a la soberanía y entrometerse en los asuntos internos del país. Si en la etapa demócrata era evidente que el jefe del Ejecutivo no hacía nada para frenar a sus funcionarios más agresivos, en la actualidad es claro que el presidente Trump es el principal inspirador e instigador de esos ataques contra México y contra la verdad.

Insta a analizar la reforma política más allá de plurinominales

Continúa el debate acerca de la reforma política electoral y, dentro de ella, la representación proporcional, situación que si bien debe tratarse, distrae otros asuntos de igual importancia para que dicho marco legal sea el más avanzado de los próximos tiempos.

La reducción numérica de legisladores (diputados y senadores), 500 son demasiados; el aumento, al parecer, no era necesario..

Algunas personas comentan que los parlamentarios plurinominales no pasan por la votación, aunque sí por la proporcionalidad de votos de cada partido; muy pocos se fijan en los uninominales, el caso es que, tanto unos como otros, tendrían que dar buenos resultados a la vista de la ciudadanía que los eligió; es decir, deben ponerse a prueba aquellos que les falta preparación y conocimiento de la política como ciencia, sólo así desempeñarían bien su trabajo legislativo con leyes que el país necesita; es decir, debe haber debate de altura sin mentiras en el manejo de los temas nacionales políticos y sociales, así como del ámbito internacional.

El Instituto Nacional Electoral debe analizar el tiempo que vivimos: ¿para qué dar entrada a nuevos partidos? Como es el caso de algunos que tienen una ideología burguesa, retrógrada y fascista, entre otros ligados a sectas religiosas, esto nada tiene que ver con la democracia; en cambio, en un verdadero régimen democrático debería haber la representación de un partido de izquierda revolucionaria, que lleve la ideología de la clase trabajadora de la ciudad y del campo a la lucha política y económica para bien de la nación.

Luis Langarica A.

Ricardo Salinas Pliego es de los que se llevan y no se aguantan

Ricardo Salinas declaró en un programa de su televisora: “de repente a los gobiernícolas sí se les pasa la mano porque nos maltratan…” Uno de los personajes que violentó e insultó a muchas personas, entre clientes de sus empresas, a periodistas y hasta políticos, centrando sus ataques más sobre mujeres, maltratándolas y actuando como victimario, ahora se presenta como víctima y, entre lágrimas, se dice maltratado. En nuestro México se dice con toda sabiduría que se lleva y no se aguanta.

Fernando Quiroz Nácar

Reprueba frase machista del panista Mauricio Kuri González

Como mexicana y como mujer, repruebo de manera contundente la frase dicha por el gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri González, frente a empresarios españoles, al señalar que en Querétaro “hasta mujer le conseguimos” (https://www.instagram.com/reel/DTtweftj6Wv/?utm_source=ig_web_copy_link). Este comentario refleja la esencia del pensamiento machista y conservador que representa, menospreciando el poder de las mujeres de elegir y decidir sobre su propio destino.

Considero que no debe pasar desapercibida esta mención y debe ser recriminada con firmeza, sobre todo en un país en el que las mujeres, encabezadas por nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, hemos demostrado la inteligencia, capacidad y habilidad no sólo para desarrollarnos de manera autónoma en todos los terrenos de la vida, desde lo cotidiano hasta la conducción de manera brillante de un país libre, independiente y soberano como es México, sino también porque somos un soporte fundamental para el desarrollo y el crecimiento de nuestro país.

Con afirmaciones como la hecha por el panista Mauricio Kuri González, se humilla no sólo a las mujeres mexicanas, sino al país entero ante España.

C.c.p. Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; C. Citlalli Hernández Mora, titular de la Secretaría de las Mujeres.

Citlalli Cantú Gutiérrez

Invitaciones

Conferencia sobre las izquierdas

El seminario “Procesos políticos y perspectivas de la izquierda en Nuestra América”, invita a la conferencia: ¿De qué hablamos cuando hablamos de izquierdas? Ponente: Carlos Prigollini, antropólogo social. La cita es hoy a las 18 horas en Zarco 115, esquina Moctezuma, colonia Guerrero, a unos pasos de la estación del Metro Guerrero.

Walter Martínez

Morena y la 4T en la encrucijada

Colectivo Morena Chilangos (Comochi) invita a la conferencia Morena y la 4T en la encrucijada, que ofrecerá el militante de izquierda, fruto del movimiento del 68 y miembro de Morena Eduardo Cervantes Díaz Lombardo.

La cita es hoy a las 18 horas en el Albergue del Arte, en Alberto Zamora 32, casi esquina con Felipe Carrillo Puerto, paralela a Miguel Ángel de Quevedo, colonia Villa Coyoacán y en modalidad remota en el enlace https://www.facebook.com/share/15VLtdqyWq1/?mibextid=wwXIfr.


En las últimas semanas, el gobierno mexicano ha comenzado a tomar decisiones que ya no pueden presentarse como simples ajustes técnicos de política comercial. La imposición de aranceles a países “con los que México no tiene tratado” apunta de manera inequívoca a China y constituye una señal política clara: México ha optado por alinearse de forma anticipada con la estrategia comercial y geopolítica de Estados Unidos rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá en 2026.

Estados Unidos no busca romper el tratado. Busca algo más eficaz: endurecerlo. El segundo mandato de Donald Trump ha dejado claro que la presión ya no se ejercerá principalmente mediante aranceles generales, sino a través de barreras no arancelarias. Normas laborales, exigencias ambientales, reglas de trazabilidad, certificaciones técnicas y cláusulas de seguridad nacional se han convertido en instrumentos permanentes para condicionar el acceso al mercado estadunidense sin violar formalmente el acuerdo. Se trata de un proteccionismo sofisticado, selectivo y políticamente defendible.

En este esquema, el capítulo laboral del T-MEC ocupa un lugar central. Lejos de operar como un mecanismo excepcional de defensa de derechos, se ha transformado en una herramienta de intervención directa sobre plantas específicas, con capacidad de sanción cuasi automática y efectos sectoriales. No se trata de un detalle técnico: es una forma de control productivo que permite disciplinar cadenas enteras sin tocar el texto del tratado.

México ha comenzado a adaptarse a esta lógica antes incluso de la negociación formal. Al cerrar preventivamente su política arancelaria frente a Asia, el país acepta de facto operar como frontera económica avanzada de Estados Unidos. No es sólo una decisión comercial, sino una renuncia progresiva a la soberanía regulatoria. La política económica interna empieza a ajustarse a estándares definidos fuera del país, reduciendo el margen de maniobra futuro.

La narrativa oficial intenta justificar este giro con un argumento sectorial: el sector automotriz se contraerá, mientras que el electrónico se expandirá. Esta afirmación contiene elementos reales, pero está siendo utilizada de forma engañosa. Es cierto que la manufactura electrónica ha mostrado dinamismo reciente, impulsada por exportaciones y relocalización productiva. Pero ese crecimiento no equivale a una transformación estructural ni garantiza mayor valor agregado nacional. En muchos casos, reproduce el mismo patrón: ensamblaje, alta dependencia de insumos importados y orientación casi exclusiva al mercado externo.

Sin una política industrial explícita, la supuesta transición del automóvil a la electrónica no representa un salto cualitativo, sino un simple cambio de especialidad dentro del mismo modelo dependiente. A ello se suma una restricción central pocas veces mencionada: el T-MEC limita severamente el uso de compras públicas, contenido nacional y poder de compra del Estado como palancas de desarrollo. El resultado es un país integrado, pero con el Estado maniatado para impulsar a sus propios productores.

El flanco energético confirma esta asimetría. México ya ha enfrentado paneles y presiones en este ámbito, y cualquier intento futuro de fortalecer la regulación interna será leído como barrera no arancelaria. La experiencia muestra que Estados Unidos sí puede castigar sectorialmente; México no tiene una capacidad de represalia simétrica. La relación no es entre pares, sino jerárquica.

En este contexto, conviene dejar de hablar en abstracto. Marcelo Ebrard no es únicamente el encargado del T-MEC. Se ha convertido, de facto, en el zar económico de México. Las decisiones estratégicas en materia comercial, la relación con Estados Unidos, la adaptación regulatoria y la narrativa de certidumbre pasan hoy por la Secretaría de Economía. Hacienda administra la estabilidad macroeconómica; Economía define el rumbo. Y ese rumbo tiene un responsable político perfectamente identificable.

Esto implica una responsabilidad histórica directa. Lo que México conceda, anticipe o acepte en materia de reglas de origen, estándares regulatorios, energía, trabajo y barreras no arancelarias no será resultado de una fatalidad externa, sino de una conducción concreta. El T-MEC ha dejado de ser un instrumento para convertirse en sustituto de estrategia, y esa sustitución tiene autor.

México avanza hacia una semiunión aduanera de facto, sin los beneficios fiscales o políticos de una unión formal, pero con una pérdida creciente de autonomía comercial e industrial. La revisión de 2026 no será un debate técnico, sino una definición política mayor. La pregunta no es si el tratado se sostiene o se rompe, sino qué proyecto nacional existe más allá de él.

Si ese proyecto no aparece, el país seguirá ajustándose a reglas ajenas, confundiendo alineamiento con desarrollo y disciplina externa con crecimiento. Y cuando se evalúen las consecuencias, será inevitable señalar al mando económico que decidió el camino.

El orden de la fuerza continuará avanzando: es el modo del presidente estadunidense, Donald Trump, para alcanzar la meta principal, la misma de Joe Biden. Con Groenlandia, al fin Europa abrió los ojos, recordó que existía, mostró los dientes, gruñó, y Trump metió reversa, pero anunció en Davos el final del “orden mundial basado en reglas”. Con Europa hay un impasse, pero la meta Biden/Trump seguirá: es una necesidad imperiosa del capital.

El capitalismo carece de una ruta para su vida en el largo plazo. En 1973, cesó en Estados Unidos el crecimiento que creía asegurado de por vida. El futuro quedó cuestionado: la productividad había dejado de crecer, y era indispensable para posibilitar el sostenimiento de las ganancias y el crecimiento de los salarios de una fuerza de trabajo en continuo aumento.

Con la muerte de la URSS hacia 1990, el capitalismo, con Estados Unidos a la cabeza, creyó que esta vez sí reinaría para siempre sin rivales. Su problema con la productividad ya no tenía prisa. Hacia adelante podía sostener sus ganancias mediante el aumento de la explotación laboral, como lo hizo en amplias zonas del mundo. En aquellos años, Estados Unidos procedió a construir la globalización neoliberal. Podía producir con bajos salarios en los países de la periferia. Así, Estados Unidos y Europa trasladaron gran parte de su industria a los países con abundante y muy barata fuerza de trabajo que podían sobrexplotar.

El capital creyó haber resuelto su problema de la productividad. Pero China aprovechó como ningún otro país esta oportunidad histórica y, especialmente a partir de 2010, desplegó un desarrollo industrial y tecnológico sin precedente. Y pasó de ser una economía que cooperaba con el jolgorio de Estados Unidos (y Europa), a convertirse en el enemigo estratégico principal. Estados Unidos tardó varios años en acusar recibo de lo que ocurría. Lo hemos escrito en este espacio: en una cumbre de la OTAN en 2022, Joe Biden anunció el plan: “En esta cumbre hemos reunido a nuestras alianzas para hacer frente tanto a las amenazas directas que Rusia representa para Europa, como a los retos sistémicos que China plantea para un orden mundial basado en reglas…”; así despidió a la globalización.

Trump concentró el proyecto y quiere exclusividad en el continente americano; Europa será excluida del plan. Quiere un espacio indisputable para China. Un plan autoritario sin lugar para los consensos. El país que levante la voz será aplastado. Groenlandia para Estados Unidos, Venezuela para Estados Unidos, los países de América Latina con gobiernos de derecha ya son de Estados Unidos; ahí donde gobiernen izquierdas, sería preciso echarlas del poder.

En este Occidente fortificado se pretende resolver el problema de la productividad mediante una idea-fuerza central: la inteligencia artificial (IA). No existe en la historia de Estados Unidos una cruzada como la que ha emprendido. Ese objetivo busca ser alcanzado mediante el uso de la fuerza dentro y fuera de Estados Unidos. Someter a todos, incluidos los miembros del Partido Demócrata (PD), que son unos “izquierdistas lunáticos”. Trump quizá sueñe con crear más y más revueltas internas para ocupar militarmente a Estados Unidos, eliminar las elecciones y convertirse en el dictador que quiere ser.

En tanto, los capitalistas MAGA –incluido Trump– se vuelven megabillonarios; son los dueños de las empresas Big Tech, es decir, Alphabet (Google), Amazon, Apple, Microsoft, Meta, Nvidia y Tesla: Larry Page, Sergey Brin, Sundar Pichai, Jeff Bezos, Arthur Levinson, Tim Cook, Bill Gates, Paul Allen, Mark Zuckerberg, Jensen Huang, Elon Musk… Y sus socios cercanos, más los principales dueños de las empresas “gestoras de activos” y de los “inversionistas institucionales”, entre ellos Black Rock, Vanguard Group y State Street. Este conglomerado es la parte sobresaliente del grupo que ya se cree dueño del futuro. Y para alcanzar sus objetivos, ponen al frente a la fuerza armada más poderosa de la historia.

¿Son ya los dueños del futuro? No lo son. Habrá que ver primero si la IA no se vuelve una burbuja financiera en el corto plazo y... ¡blup! Además, los MAGA no van solos. Tienen enfrente a China. Y a las potencias intermedias –Markey dixit– no dispuestas a ser invitados de piedra.

En el plano tecnológico, China va adelante de Estados Unidos; en IA, en primer lugar. Pero hay que decir, inmediatamente, que el enigma de la productividad está en veremos. Nadie sabe por ahora si será posible incorporar masivamente la IA a los bienes de producción –como tendría que ocurrir– para crear nuevos procesos industriales, y si esa epopéyica proeza se traduciría en un aumento de la productividad general del sistema. Si no ocurre, empezaremos a hablar de la recta final del capitalismo.

Además, falta el plano político de esta historia. No habrá excepción. En Estados Unidos, demócratas y republicanos seguirán previsiblemente la misma apuesta, aunque varíen los modos. Por ahora, no existe entre los miembros del PD una ruta ni militantes que pudieran construir una alternativa (¿un Mamdani, una Ocasio-Cortez?). Y falta lo que en el largo plazo digan los pueblos del mundo, aunque la sombra del negro destino que intentan los MAGA empañe por ahora el presente.

El mariachi acompaña al cortejo fúnebre que marcha a depositar en su última morada los restos mortales del profesor Vicente Estrada Vega. Toca Por los caminos del sur. Familiares, compañeros y amigos cargan sobre sus hombros el ataúd del legendario jaramillista por adopción. Otros caminan con decenas de sencillos y bellos arreglos florales en sus manos.

Antes de que los empleados de los servicios fúnebres comiencen a echar paletadas de tierra sobre la caja, hermanos y camaradas lo recuerdan con breves y emotivas palabras. Su viuda, la maestra María Teresa Franco coloca, como últimos adiós, una rosa blanca sobre su féretro. En esa flor en la caja de madera se sintetiza el enorme amor y respeto que se tuvieron desde que juntaron sus vidas, a pesar de ser tan distintos el uno de la otra. Ella, devota de su fe católica. Él, maoísta.

Cerca del final de sus días, cuando la enfermedad avanzaba y era evidente que sus fuerzas no daban para más, Andrés, César, Dionisio o Jorge (cuatro de sus nombres de batalla) le preguntó a la maestra Tere, con quien vivió clandestinidad, persecución política, carencias y represión: “¿Lo volverías a hacer?” Ella le respondió: “¡Con los ojos cerrados!” Y añadió: “Aun con el campo militar número 1”, en alusión a la temporada en el infierno que vivieron juntos, desaparecidos y torturados.

Uno de los oradores en el sepelio, un hombre de campo, señala al cielo y explica que el cuerpo que se va a enterrar no es ya Vicente, porque él está allá arriba, junto a Lucio Cabañas, Rubén Jaramillo y Genaro Vázquez, organizando nuevas luchas.

Francisco González, su camarada desde 1965, cuando se juntaron para fundar la Liga Comunista Espartaco (LCE), le narra a la multitud, con la garganta anudada y lágrimas en los ojos, las veces que se jugaron juntos la vida. “Hay –dice– dos tipos de hermanos. Los biológicos y los que une escoge. Vicente fue mi hermano por elección”.

Dionisio nació en Taxco. Fue el mayor de una familia de padre minero que murió de silicosis. Creció entre socavones, escuchando la tos seca de los condenados a morir, y respirando los hedores de los jales infestados de cianuro. A pesar de las riquezas que extraían de las entrañas de aquellos cerros, la región era tan pobre que no había barbechos, sino puros tlacololes.

Rumbo a su primaria, junto a su hermano Sebastián, llenaba sus pulmones del aroma de los guayabos, nísperos y arrayanes que bordeaban el camino. Esas fragancias lo acompañaron toda su vida, incluyendo su estadía en la Normal Rural de Ayotzinapa. Siempre recordaba el olor de los campos de cilantro, guayaba y mango de su escuela, la vista de los volcanes y el chorro de agua cayendo en la espalda.

Nunca abandonó el gusto por los efluvios de la tierra y el placer de trabajarla con sus manos. No son pocos los campesinos que le reconocen haberles enseñado a sembrar nuevos cultivos. Se dedicó a ello, incluso en el Reclusorio Oriente, junto con presos políticos y comunes. Jorge encontró en esa hortaliza colectiva y en un taller de talabartería tras las rejas, motivos de orgullo.

Gracias a su tío Moisés, él y Sebastián terminaron la primaria en el internado número 21 Adolfo Cienfuegos, en Tixtla. Cuando su maestra se enteró de que partían, les pidió que se pusieran de pie y les explicó al resto de sus alumnos: “Estos niños que están aquí van a ser grandes personas, porque tienen la oportunidad de estudiar. Despídanlos con un aplauso”.

En cuanto pudo, entró a estudiar a Ayotzinapa, luego a la Nacional de Maestros, y a Economía en la UNAM. Y, ya encarrerado, se volvió revolucionario profesional en la Seccional Ho Chi Minh. Fue figura central de los maoísmos mexicanos. Muchos de los movimientos populares que son el principal legado de esta corriente son producto del encuentro entre viejos sujetos sociales y actores políticos inspirados en la Revolución china.

Como si fueran ríos subterráneos, en la historia profunda del país corren caudalosas expresiones de resistencia popular que, de cuando en cuando, afloran a la superficie en forma de vigorosas insurgencias plebeyas. Esas protestas deletrean un alfabeto político aprendido en sus luchas previas, al que se suman aportaciones como las de Vicente. De esta fusión surgieron tramas asociativas que llevaron a los movimientos más allá de las periferias en las que emergieron.

El jaramillismo no fue sólo continuación del viejo zapatismo, sino punto de encuentro entre el agrarismo sureño y las modernas guerrillas socialistas. Proveniente de la lucha othonista y sus derivaciones maoístas, Vicente Estrada (junto con Emilio García y don Félix Serdán) reorganizó el jaramillismo después del asesinato de su líder. Fue, también, artífice de la convergencia de éste con el pobrismo de Lucio Cabañas.

El 24 y 25 de febrero de 1973, en una reunión clandestina de 60 militantes en Puebla, se aprobó el documento La organización de los pobres o folleto verde, que orientó el trabajo de la seccional Ho Chi Minh varios años. Fue redactado por Vicente, Emilio y Rigoberto Lorence. El primero en firmarlo fue Miguel, seudónimo de Lucio Cabañas.

Dionisio cayó en la cárcel en 1974. Al salir, cuatro años después, siguió sobre sus pasos. Organizó campesinos, exigió el esclarecimiento de los crímenes de la guerra sucia y aprovechó cuanta grieta encontró para luchar por el socialismo. En entrevista con este diario el año pasado, Rubicela Morelos le preguntó si aún se necesitaba la transformación por la que él y Lucio lucharon y soñaron. Respondió: “Totalmente. Está mal (este gobierno), porque siguen moviéndose dentro de un programa neoliberal. No están haciendo (los) cambios que son los que necesitan para que la situación sea mejor para los pueblos pobres”.

Es 24 de enero, pasadas las 4 de la tarde. El funeral de Vicente concluye. Con el sol a plomo, el mariachi calla y los dolientes lloran y se abrazan. Su ataúd se adentra bajo el suelo. Un inmenso mar de crisantemos, rosas blancas y lirios lo despiden con su fragancia, mezclada con el de la tierra húmeda.

X: @lhan55

El 3 de enero de 2026 se convirtió en un parteaguas con el secuestro del presidente de la república de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa Cilia Flores, en una acción violenta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que culminó con ello la etapa previa de sanciones y fuerte desgaste contra el gobierno de Venezuela, para asumirse ahora como el que tiene el poder real sobre ese país, en especial sobre el control del petróleo, y además quien determina que se deben romper relaciones con China, Rusia e incluso con Cuba.

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, mantiene relación con el presidente magnate con escasos márgenes de decisiones internas, especialmente en materia de economía.

Ya se anotó por múltiples voces que en la incursión imperialista en ese país, el tema de la democracia, de derechos humanos y, por supuesto, de respeto al derecho internacional está fuera del horizonte del activismo neocolonial de Donald Trump.

En su lógica, está caminando Venezuela con las operaciones de venta de petróleo bajo su control y decisión, favoreciendo a empresas petroleras cercanas (en especial, alguna de ellas que contribuyó a financiar su campaña), y el reparto de ciertos recursos y su colocación en cuentas que no sean susceptibles de fiscalización.

En su expansionismo regional, mantiene abiertas las amenazas a Cuba y Colombia, sin dejar fuera a México, de futuras intervenciones militares por tierra para “extraer”narcotraficantes, donde al gran juez Trump nunca le parecen suficientes las evidencias del combate al narcotráfico y la muy amplia entrega de capos, a lo cual ya agregó otra provocación al afirmar que la renovación del T-MEC le parece irrelevante.

Con todo ello en suspenso, abrió su batalla para apoderarse de Groenlandia, enfrentando la oposición de Dinamarca y de países europeos que la respaldan, incluso con el envío de algún destacamento militar. En el contexto de la proximidad del Foro de Davos, anunció aranceles a aliados de Dinamarca, los cuales amenazaron con una respuesta fuerte y conjunta. El Foro de Davos fue en días pasados el escenario donde Trump anunció que no empleará fuerza militar en Groenlandia, que había un acuerdo de largo plazo para recuperarla para Estados Unidos y que suspendía su decisión arancelaria.

En ese mismo escenario, anunció el proyecto de la llamada junta de paz dirigido a Gaza que fragmenta la franja, con la invitación a 59 naciones que se habían sumado ya a su iniciativa, aunque sólo asistieron jefes de Estado, altos diplomáticos y otros funcionarios de 19 países, más Estados Unidos, que tendrían que aportar una suma considerable de millones de dólares. La “paz” que ofreció es la construcción en esa franja de un emporio inmobiliario y turístico que no tiene asidero ni respaldo en la Organización de Naciones Unidas. Una “nueva Gaza” con un plan para convertir en tres años el devastado territorio palestino en un “lujoso complejo de rascacielos” y “turismo costero”. Se habla de nuevo orden internacional, incluso de imponer estructuras paralelas a las que fueron creadas después de la Segunda Guerra Mundial.

Este muy somero recuento de las iniciativas trumpianas en curso nos permite confirmar la banalización no sólo del derecho internacional en lo que atañe a los estados en sus reacomodos geopolíticos, sino a los que corresponden a los pueblos, en especial a los indígenas. Ciertamente, los pueblos indígenas ya vienen enfrentando violencia y despojo desde antes del 3 de enero de este año, sin embargo, ya se advierte desde los pueblos que la fórmula del capital narcotráfico/militarización/despojo es la verdadera estrategia de la “nueva” Doctrina Donroe, América para el capital gringo, así lo señalaron el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el Congreso Nacional Indígena en la Convocatoria a las Jornadas Nacionales e Internacionales Justicia para Samir y autodeterminación para los pueblos.

En dicha convocatoria, se enfatiza que “la guerra está en todas partes, con diferentes niveles, pero el causante siempre es el mismo, el capital que despoja para convertir la muerte y destrucción en ganancia. Pretendiendo nuevamente repartirse el planeta, diversas potencias de Estado, bajo el pretexto de tener el derecho del más fuerte y respetarse sus corrales entre ellos, donde adentro seremos peones y piezas desechables, desaparecibles, despojadas, destruidas y reconstruidas para servir al capital”.

Hablan de la resistencia frente a los intereses de poderes que quieren dominar y socavar la vida como la conocemos, apropiándose del petróleo, litio, oro, agua y todos los bienes naturales que existen en la Tierra y que los pueblos los hemos cuidado y preservado por siglos. Y concluyen: “Condenamos la intervención yanqui contra Venezuela y exigimos el respeto a la autodeterminación de los pueblos”.

Por supuesto que en otros países, los pueblos están dando su palabra y generando acciones para fortalecer su organización y resistencia frente al nuevo desorden mundial.

La innovación tecnológica, científica, filosófica, cultural, está hoy en día en la mente de millones de investigadores. Sin embargo, muy pocos se percatan de los peligros que pueden implicar sus inventos. Muchos autores de los sistemas actuales están arrepentidos de sus creaciones.

El ejemplo más notable es el del creador de la inteligencia artificial, Geoffrey Hinton, quien está arrepentido de haberla creado, de manera similar a lo que sucedió con los creadores de la energía nuclear (la bomba atómica): JR Oppenheimer, A Einstein y L Szilárd.

Las armas nucleares pueden ser bombas diseñadas para lanzarse desde un avión o misiles autopropulsados, que a su vez pueden ser misiles balísticos o misiles de crucero. Los misiles balísticos hoy pueden ser intercontinentales. En 1945, dos bombas atómicas de uranio y de plutonio fueron detonadas, respectivamente, sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, Japón, provocando alrededor de 200 mil muertos.

Geoffrey Hinton es un científico computacional, investigador cognitivo y sicólogo británico, reconocido como el padre de la inteligencia artificial (IA), galardonado con el Premio Nobel de Física en 2024.

Hinton investiga las maneras de utilizar redes neuronales para aprendizaje de máquinas, memoria, percepción y procesamiento de símbolos, y es autor o coautor de más de 200 publicaciones.

Pues bien, Hinton está arrepentido por tres razones: (a) porque la IA ya está siendo usada por los perversos del mundo, quienes envían ciberataques de todo tipo y realizan terrorismo digital; (b) porque ha generado desempleo masivo, reducción de fuentes de trabajo, lo que incrementa la brecha entre ricos y pobres y conduce al fascismo; y (c) lo más peligroso (peligro existencial): porque la IA puede rebelarse a los humanos, tomar el control y acabar con la humanidad si así lo decide. Hinton considera, junto con otros analistas, que esto puede suceder entre cinco a 20 años, con 10 años como promedio. Aquí urge que los países (China, Estados Unidos, los países europeos, etcétera) tomen conciencia de esto y se unan para evitarlo (ver: https://www.youtube.com/watch?v=oroCGlPeXgs).

Pero si de alguna innovación habría que arrepentirse, esa es la del automóvil. Un diseño que se ha ido perfeccionando mediante el lanzamiento de nuevos modelos cada vez más sofisticados. Las grandes empresas de la industria automotriz, entre las que se encuentran Toyota, Volkswagen, Stellantis, General Motors, Ford, Hyundai-Kia y Tesla, hoy se dedican a producir autos eléctricos y de conducción autónoma.

Como lo escribí en mi artículo sobre “La religión del auto”, hace más de dos décadas ( Ecología Política, número 23, páginas 9-12, 2002), la causa principal de la muerte de los seres humanos es el automóvil. Entre 1970 y 2002, el auto mató más norteamericanos que las dos guerras mundiales, más la de Corea y la de Vietnam tomadas juntas. En España, el número acumulado de muertes provocadas por el automóvil alcanzó en el año 2000 el cuarto de millón de personas, y en Alemania, en un solo año, las muertes por auto quintuplicaron el número de muertes por droga.

En 1999, su majestad el auto hizo desaparecer de la faz de la Tierra a entre 750 mil y 880 mil seres humanos, y dejó heridas a entre 23 y 34 millones de personas. En 2023, el número de autos alcanzó los mil 100 millones. En la actualidad, los accidentes de tránsito causan de 1.19 a 1.3 millones de muertes anuales en todo el mundo, siendo la principal causa de muerte en los jóvenes. Además, entre 20 y 50 millones de personas sufren lesiones no mortales, muchas con discapacidad permanente. El 90 por ciento de estas fatalidades ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

Convaleciente, alumbrándose con velas por una huelga general, Julio Ramón Ribeyro escribía “El chaco”, cuento que le parecía prometedor. Sin un céntimo en la bolsa fumaba cigarros belgas y bebía un té aguado. Era de madrugada, poco antes de escuchar pasar a los obreros rumbo al Metro de Saint-Michel, cuando le llegó el recuerdo de una anécdota ocurrida no hace mucho que lo hizo olvidar por completo la penuria en que vivía y dejar el cuento a un lado. Tan vívido fue el recuerdo que lo registró en su diario el 28 de noviembre de 1961, cuando él tenía 32 años.

Hace unos días habían acudido a una vernissage de la legendaria galería Drouot André Pierre de Mandiargues con su mujer, Bona Tibertelli, y Octavio Paz. La expectación, como siempre, era grande en ese lugar donde las exclamaciones de asombro por una pieza y un murmullo incesante son parte del ambiente.

De pronto, entre los asistentes, apareció un poeta menor que escribía versos en español, ensayos en francés y estaba empeñado en hacerse una carrera literaria: Ricardo Paseyro. Al encontrarse con los tres contertulios que intercambiaban sobre las piezas exhibidas se le fue a golpes a André Pierre mientras le gritaba: “¡cocu!, ¡cocu!”, que significa en francés cornudo, pues Octavio Paz vivía con Bona, también poeta y pintora.

“Octavio Paz trata de defenderlo. Pero Paseyro, que es delgado pero violento, les pega a los dos”. Bona, “al ver maltratados a su esposo y a su amante, se lanza contra Paseyro y le muerde un dedo. Paseyro grita ‘¡concubine!’, y cae al suelo de dolor. Octavio Paz y Pierre de Mandiargues lo rodean y le gritan al unísono: ‘¡faux poete! ¡faux poete!’”

La tentación del fracaso es un diario deslumbrante por sus anécdotas, pero sobre todo por su escritura. Traslúcida, sólo aspira a que miremos lo que ve el escritor o verlo a él en sus días de penuria y amores frustrados. Lo escuchamos también contarnos como confidentes sus encuentros con su paisano Vargas Llosa subido ya al carro de la celebridad.

En Vargas Llosa encontró “una cordialidad fría que establece de inmediato… una distancia entre él y sus interlocutores”. Una tendencia a imponer su voz, “a escuchar menos que antes.

“Quizá una especie de indiferencia o de olímpica capacidad de flotación –estar presente y al mismo tiempo no estarlo– sea un privilegio del talento.

“Tengo la impresión de que cuando uno alcanza cierta fama vive más para los artículos, las relaciones mediatas de la nota, la correspondencia, el coloquio multitudinario de un congreso literario, la entrevista, que para la relación directa de persona a persona”. Todo eso dicho si restar mérito a su obra, que admiraba.

Imposible no dar cuenta de su brutal crítica a Borges, que se convirtió, quizás, en uno de sus mejores homenajes. Ribeyro escribe que no acudió a un homenaje al poeta argentino en París, “el más grande escritor vivo en lengua española” y a quien releía con placer porque se había vuelto “insoportablemente reaccionario”.

“Todos sabíamos que era un hombre de derecha, un caballero conservador, pero de allí a convertirse en apologista de Pinochet con el mayor desparpajo me irrita. Podía haberse quedado callado y le perdonamos sus viejas tomas de posición… Claro que todo esto será olvidado dentro de decenas de años, como se olvidan actualmente tantos detalles sórdidos en la biografía de grandes escritores. Pero no estamos viviendo en el futuro, sino en el presente. Quedarán sus libros, nos olvidaremos del hombre. Como a otros tantos, su talento lo salvará, a pesar de él.”

Días antes de morir, Julio Ramón Ribeyro recibió el Premio Juan Rulfo. Al autor de Pedro Páramo lo conoció en París el 29 de mayo de 1975 en casa de Manuel Scorza. Allí estaban Tito Monterroso, Alfredo Bryce, Sergio Pitol, Enrique Lihn “y gran cantidad de damas y señoritas”. Había mucho vino, pero Rulfo sólo bebía Coca-Cola. “Rulfo respondió a la imagen que me había hecho de él a través de referencias de amigos: discreto, escurridizo, hermético. Cabeza pequeña, cutis seco, contextura frágil”. Conversaron poco, pues Rulfo “fue acaparado por algunos caballeros y especialmente pegajosas damas”.

Ribeyro encontró en Chateaubriand a un escritor “modernísimo, a pesar de ser católico, monárquico, aristócrata y conservador”. Yo encuentro en Ribeyro a un escritor adelantado a su época que deberían leer los jóvenes de hoy. Su prosa fragmentaria va muy bien con los intereses de estos días, donde la vida privada se reparte en pedacería en las distintas plataformas de la web.

Enrique Vila-Matas, entusiasta lector del escritor peruano, ha encontrado en La tentación del fracaso “uno de los diarios literarios más fascinantes del siglo pasado”, donde vida y literatura son una y la misma cosa.

Escribe en el prólogo Vila-Matas que “el fragmento en Ribeyro viaja y baila por todas las líneas de su literatura, porque no pertenece a ningún tipo de registro concreto, sólo es literatura”. Así es.

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