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5/09/2026

Sheinbaum exalta a las madres mexicanas y condena el machismo: "Todas las mujeres somos presidentas de la República"

 “¡Feliz día de las mamás, a todas, a todas las mamás, de Cajeme, de Sonora y de México!, ¡A las mamás mexicanas que están del otro lado de la frontera!, nuestras paisanas también un aplauso, un agradecimiento por todo lo que hacen por sus hijas, por sus hijos”, expresó sonriente la Presidenta ante un auditorio casi lleno.

“¡Feliz día de las mamás, a todas, a todas las mamás, de Cajeme, de Sonora y de México!, ¡A las mamás mexicanas que están del otro lado de la frontera!, nuestras paisanas también un aplauso, un agradecimiento por todo lo que hacen por sus hijas, por sus hijos”, expresó sonriente la Presidenta ante un auditorio casi lleno. Foto: Presidencia

Cajeme, Son. Ante cientos de beneficiarias sonorenses del programa Pensión Mujer Bienestar, la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, felicitó en su día a todas las mamás en el país, y a las madres migrantes que están fuera del territorio nacional, a la vez que destacó el derecho a la igualdad, el combate al machismo y cuestionó que hubo un tiempo en el que se creía que era lícito golpear a una mujer. “Eso no. Se acabó la violencia contra las mujeres”, subrayó. 

Desde el Centro de Usos Múltiples de Ciudad Obregón, cabecera del municipio sonorense de Cajeme, la mandataria tuvo su último acto como parte de la gira de trabajo que realizó por tres días en esta entidad.

Por la mañana, junto al gobernador, Alfonso Durazo, y la Secretaria del Bienestar, Leticia Ramírez, la mandataria entregó tarjetas a un grupo de beneficiarias del programa Pensión Bienestar.

“¡Feliz día de las mamás, a todas, a todas las mamás, de Cajeme, de Sonora y de México!, ¡A las mamás mexicanas que están del otro lado de la frontera!, nuestras paisanas también un aplauso, un agradecimiento por todo lo que hacen por sus hijas, por sus hijos”, expresó sonriente la Presidenta ante un auditorio casi lleno. 

Y tras felicitar también a su mamá, la bióloga, Annie Pardo Cemo, así como a sus hijos, retomó una de las frases que usó en su toma de protesta: “gracias a las mamás que nos dieron la vida y después nos dieron todo, porque así es, las mamás damos todo por nuestras hijas y por nuestros hijos”.

Luego de que este fin de semana realizó la entrega de obras para pueblos originarios de la entidad, llamó a erradicar cualquier forma de racismo y de clasismo, pero también, indicó, “hay que reconocer que, en México, hubo mucho machismo: los hombres que creían que las mujeres no teníamos derechos. A mí me tocó, seguramente a ustedes, que nos dijeran: ‘calladita te ves más bonita’. ¡Eso no!, las mujeres nos vemos más bonitas cuando hablamos y cuando participamos”.

Además lamentó que “hubo un tiempo en que se creyó que era lícito golpear a una mujer. ¡Eso no, se acabó la violencia contra las mujeres! Las mujeres no queremos ser más, porque decía: somos iguales, pero nunca más queremos ser menos en nuestra sociedad”.

Recalcó que “por eso decimos que, en México, la transformación significa: ¡abajo el racismo!; ¡abajo el clasismo!; ¡abajo la discriminación!, ¡y abajo el machismo!”.

Explicó que el movimiento del que forma parte “lucha por una sociedad igualitaria”, y refirió la importancia de que a nadie a nadie nunca se le vea como menos. Enseguida, recordó que “cuando llegué a la Presidencia dije: ‘llegamos todas, todas las mujeres mexicanas’, porque hay mujeres presidentas en las escuelas; hay mujeres presidentas en la casa; hay mujeres presidentas en todos lados del país. Todas las mujeres somos presidentas de la República. Llegamos todas”.

Durante su mensaje, criticó que hasta hace poco tiempo, no había un solo día del calendario cívico de México de reconocimiento a una mujer. Pero tras una reciente modificación legislativa, ya son 18 las mujeres a las que se les reconoce como heroínas de la patria, motivo por el cual se iza la bandera a toda asta. Entre ellas, mencionó a Leona Vicario, Josefa Ortiz Téllez-Girón, Gertrudis Bocanegra y Margarita Maza, a quien se le reconoce de manera oficial durante todo el presente año. 

Reconocer a las mujeres, expuso, es algo fundamental “para que se reconozca que las mujeres podemos ser lo que queramos ser, que no se limiten nuestros sueños. Y que también las niñas tengan todo el apoyo necesario y sepan —como los niños— que no hay imposibles, que pueden ser cualquier cosa, pueden ser hasta presidentas de la República”.

“Soy ama de casa, soy mamá, soy abuela; y por voluntad del pueblo de México, Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas”, concluyó. 

En tanto, la secretaria del Bienestar detalló que en todo el país casi 3 millones de beneficiarias reciben la Pensión Mujeres Bienestar, destinada a quienes tienen entre 60 y 64 años de edad, con un monto de 3 mil 100 pesos bimestrales. 

Para el caso de Sonora, son cerca de 70 mil mujeres beneficiarias, con una inversión solo para esta entidad de más de mil 448 millones de pesos en el presente año.

5/02/2026

«Lo que explica el auge de la ultraderecha no es la economía sino el machismo»

 Entrevista el periodista y escritor Antonio Maestre

Fuentes: El diario [Foto: Antonio Maestre en la Biblioteca Pública Eugenio Trías de Madrid. Fernando Sánchez]

En su libro ‘Me crie como un fascista’, el comunicador hace un ejercicio de revisión de su propia historia y sus debilidades a partir del cual busca rebatir muchas de las teorías actuales sobre la ola reaccionaria

De lo personal a lo teórico, de la anécdota a las lecturas, del elogio de la duda a la afirmación categórica. Así aborda Antonio Maestre (Madrid, 1979) su último libro y la conversación para desgranarlo en una sala de la Biblioteca Pública Eugenio Trías, en parque de El Retiro. Firma recurrente en medios como elDiario.es o La Sexta y cara habitual de las tertulias televisivas, el periodista aborda en Me crie como un fascista (Seix Barral) el auge de la ultraderecha desde una visión íntima y emocional. Para ello conecta su experiencia como adolescente de un barrio popular de la capital con la depresión que sufrió hace un tiempo disparada por el acoso y la violencia en redes, y que superó a fuerza de medicación y terapia. Una terapia en la que el tertuliano aprendió a hablar de lo que le pasaba, y en la que el hombre criado en la suficiencia de la virilidad aprendió a pedir ayuda.

Desde ese punto de partida, Maestre teoriza sobre cómo la socialización masculina es el ancla que posibilita la ola de extrema derecha, propone un antifascismo feminista y se muestra contrario a los discursos esencialistas, sin ahorrarse críticas a los líderes de la izquierda en España.

El libro no es un relato personal, pero está escrito desde lo personal. ¿Fue una decisión desde el principio plantearlo de esa manera?

El libro iba a hablar sobre cómo las emociones influyen en la radicalización política. Pero me di cuenta de que la única manera de poder entender ciertos procesos era mirar dentro de mis propias emociones. Y me encontré con ese espacio de socialización masculina de la adolescencia, con esa incertidumbre y esas dinámicas que creo que tienen mucho que ver con la radicalización ultra. Creo que, cuando le das un sentido político, la socialización masculina deriva en el fascismo. 

También habla de un momento de quiebre personal, lo que supone exponer algo que no suele mostrarse, sobre todo siendo hombre: vulnerabilidad. ¿Cómo lo lleva?

A nosotros nos han enseñado a no mostrar emociones, a no reconocer que somos vulnerables, a no pedir ayuda. Y todo eso genera un daño personal, pero también un daño a las personas que te rodean. Porque eso crea un sujeto político. Si hay un discurso que te dice que no está mal que te muestres todo el tiempo fuerte, que no está mal que seas agresivo, que seas una persona que defiende a los suyos mediante el uso de la violencia única y exclusivamente… 

Asumes que si no te impones sobre el débil es porque eres el débil, que es lo que cuenta que pasaba en su grupo de amigos del barrio ¿Eran tan macarras?

Era un grupo chungo [risas], pero yo creo que no éramos muy diferentes al resto. Cuando yo revisé todo lo que había vivido encontré momentos de tortura, literalmente, de agresiones muy violentas. Un amigo disparó a otro con una escopeta de perdigones y el otro luego le disparó también. Eso pasó. Y me pregunté, claro, si éramos especialmente heavies. Pero hablé con mucha gente, y no. Era lo que se hacía en todos los grupos. Cuanto mayor era la violencia que ejercías con tus propios amigos, más importante era el rol que adquirías.

Todo eso lo normalizas y lo metabolizas y cuando eres adulto replicas esos comportamientos con tu familia, con tu pareja, con otros grupos de socialización. Puedes no reproducirlos en su forma más extrema, pero siempre queda algo.

¿Cree que han cambiado realmente los ritos de paso de los adolescentes hoy o solo se han digitalizado y vuelto más anónimos?

Las dinámicas son similares. Cito a Rosario Villajos, que dice que los hombres nos relacionamos molestando, y eso sigue igual: darse golpes en la espalda, simular peleas, provocar. Mientras escribía el libro, vi a un grupo de chicas de 11 o 12 años yendo tranquilamente por la calle una tarde de Halloween. Y cómo un grupo de chicos de su edad se dedicó a comprar huevos para tirarles a ellas. Yo me vi perfectamente reflejado; quizá en mi época lo hacíamos de otra manera, pero el objetivo era el mismo: molestar.

En las redes sociales lo que predomina es el odio, el bullying, el acoso; es decir, el machaque del diferente. Es una dinámica social violenta. 

¿Esta educación le afectó a la hora de enfrentarse como adulto a la violencia y el acoso?

Cuando me abordó el ultra Vito Quiles y yo le lancé el micrófono, lo que hice fue repetir ese comportamiento aprendido durante muchísimos años de barrio: me molestas, reacciono; intentas agredirme, reacciono. Pero después de hacerlo me entró un ataque de ansiedad brutal y no sabía muy bien por qué. 

Había mucha gente felicitándole. 

Ese es el problema fundamental. Se validó el comportamiento viril que se supone que un hombre debe tener ante una situación de ese tipo, aunque para mí era lesivo, literalmente. Me había pasado desde la adolescencia replicando comportamientos aprendidos que me hacían sentir mal, y no era consciente del daño que eso me había causado. La terapia me ayudó a poder darle otra salida.

Cuenta que en la terapia psicológica encontró un espacio para hablar. Suena raro viniendo de una persona que se dedica profesionalmente a comunicar, y a tener una opinión sobre todo. 

La imagen que todos tienen de lo que hago es la de la contundencia, la seguridad, la opinión sobre absolutamente todo, con muchísima vehemencia. Y a mí lo que me representa de manera más habitual es la duda.

En el libro hace precisamente un elogio de la duda. ¿Por qué?

Creo que la duda es antifascista, porque cuando tú tienes certezas sobre todo, eso es esencialismo. Y el esencialismo es el camino más fácil para el fascismo. Porque si no tienes dudas, todo el mundo está equivocado menos tú. Y abrazar la duda es un proceso también terapéutico. No tienes por qué tener respuestas sobre todo. Aunque laboralmente me obligan a tener respuestas sobre todo, sí.

No hay un elemento único que explique un movimiento político de las dimensiones del auge reaccionario, pero creo que el traje con el que se viste es el supremacismo masculino y la reacción contra el feminismo

¿Es un tertuliano renegado?

[risas] El tiempo de la televisión son 20 segundos y en 20 segundos, pocas dudas. Tú imagínate diciendo: ‘Es que yo no sé muy bien lo que pienso’. En ese instante ya dan paso a otro, ¿no? El formato es el que es, y es muy complicado intentar jugar. Por eso escribo un libro, porque así puedo expresar dudas más que certezas. 

¿Cree que la tertulia reproduce la discusión bronca y superficial de las redes?

Sí, es verdad, no te puedo decir lo contrario. Porque tienes poco tiempo para desarrollar una idea, y al final acaba siendo superficial y yendo poco a la raíz de los temas. Pero la única manera que he podido encontrar de escribir libros es participar en televisión, porque me permite tener una libertad económica y de alguna manera comprar tiempo para escribir. Porque no todos nos podemos ganarnos la vida escribiendo libros, lamentablemente. El día que pueda vivir de escribir libros, dejaré de salir en televisión.

Hablando de afirmaciones categóricas, dice en el libro que “el fascista lo es porque quiere”. Y pide que dejemos de justificar al que elige serlo. ¿Puede que en un mundo de algoritmos diseñados para la radicalización haya menos margen para no sucumbir al discurso ultra?

Siempre hay margen de maniobra, siempre hay posibilidades. Es cierto que cuando hay una hegemonía de ideas reaccionarias y conservadoras, es más fácil que la abracen aquellos que no están politizados o los que quizá no tienen mucho interés o herramientas necesarias para poder escaparle. Pero siempre hay elección. Nadie me puede decir que el que elige que la salida a sus problemas es generar dolor en los colectivos más vulnerables está empujado a hacerlo y no tiene otra opción. No es verdad. Y no podemos ser condescendientes con esas decisiones. Hablo mucho de los determinantes sociales y es evidente que no todo el mundo lo tiene igual de bien. Pero decir que no hay otra solución es echarse en manos del discurso fascista.

Precisamente el libro intenta demostrar que la economía no es la única ni la principal explicación para el auge de la ultraderecha. 

Es mi hipótesis de partida. De hecho, hago una refutación a la teoría de Franco Bifo Berardi sobre las razones del ascenso de la extrema derecha, porque creo que es muy falocentrista. Esa idea de que el hombre blanco occidental es el mayor perjudicado por la crisis neoliberal no se sostiene. Hay muchos perjudicados y el más perjudicado nunca puede ser el hombre blanco occidental. Nunca jamás. Y si no, ¿dónde colocamos a la mujer migrante racializada?

Yo abogo por un antifascismo íntimo, un antifascismo cotidiano por encima del épico

No hay un elemento único que explique un movimiento político de las dimensiones del auge reaccionario, pero creo que el traje con el que se viste es el supremacismo masculino y la reacción contra el feminismo. Luego esto tiene complementos: la utilización de la inmigración, la crisis económica, la crisis de vivienda. Después de todo lo que se ha visto, todo lo que se ha escrito y todo lo que se ha dicho sobre la ola de extrema derecha, creo que lo que mejor la explica es el machismo. 

Esto viene a darle la vuelta al argumento que achaca a los “excesos” del feminismo ese auge reaccionario. 

¡Es tan absurdo! Eso es como decir que la lucha de clases es la que ha provocado el movimiento de reacción de las clases dominantes. Cuando aumentas los derechos de un colectivo, obviamente quien no es sujeto de acción por esos derechos se va a sentir concernido, pero eso eliminaría cualquier avance social. Lo que yo sostengo es que el feminismo no solo no es el problema sino la solución. El feminismo es el que nos liberará de todos esos problemas que van ligados a esa socialización masculina en la que se ancla el discurso fascista.

Propone un antifascismo feminista, ¿cómo cree que será recibida esa idea en ciertos entornos antifascistas?

El machismo está tan directamente relacionado con nuestra socialización que hasta en los grupos antifascistas más militantes acaba apareciendo. En una charla con Mark Bray surgió precisamente el tema de cómo combatir comportamientos machistas dentro de los grupos de militantes antifascistas. Y la única manera que yo veo es intervenir en el día a día dentro del ámbito de las emociones, de los afectos. Yo abogo por un antifascismo íntimo, un antifascismo cotidiano por encima del épico. No todo el mundo se pega en la calle. Antifascismo es mucho más que eso.

¿Un antifascismo que rechaza las acciones violentas?

Eso es un conflicto de primer orden dentro del antifascismo. Un conflicto jodido. Para mí, lo valiente, lo corajudo, es plantarte delante de un grupo y decir que la violencia no es la manera de actuar. Intentar no replicar las dinámicas violentas y generar una salida diferente. 

Entre las cosas que se le achacan al feminismo es una actitud excluyente y punitivista. ¿Está de acuerdo?

Los esencialismos en general son contradictorios con los valores de la izquierda. Cuando buscas cambiar las cosas, tienes que ensanchar las bases, no excluir a todo aquel que no dice las cosas tal y como tú quieres que se digan –y esto incluso sucede a veces por incapacidad cultural, política y teórica–. Si excluyes a los hombres que quieren participar del debate feminista, es una posición que te va a hacer más pequeño. Eso no quiere decir que esos hombres se vayan a volver machistas, sino que simplemente no van a participar de tu acción política, con lo cual cada vez va a tener menor capacidad performativa y menor capacidad para cambiar las cosas. 

Todos los líderes de la izquierda se odian entre sí y se quieren destruir. Y están replicando dinámicas que son fascistizantes

¿Esto lo aplica también a los partidos de izquierda en general?

Mark Fisher hablaba de “salir del castillo de vampiros” para referirse a los debates en la izquierda y en el feminismo que habían generado unas dinámicas tan tóxicas y que hicieron que mucha gente renunciara a participar.

Un ejemplo: Abner Lloveras, luchador de MMA, es un antifascista en uno de los lugares donde más nazis hay. Su posición sobre la inmigración no es muy depurada: habla de que los extranjeros vienen a hacer trabajos que no queremos, a pagar las pensiones… Si le dices ‘qué mierda de discurso’ te puedes quedar a gusto, pero estás expulsando a un tipo que se está bregando en los peores espacios posibles. El punitivismo, ya sea moral o legal, no encaja con los valores que pretendemos defender. Creo que eso hay que revisarlo.

¿Piensa que la izquierda está en ese camino? 

Está en el camino contrario. Ahora mismo el debate de la izquierda es puramente esencialista. 

Sin embargo, hay una propuesta de unirse y colaborar. 

Esos son los titulares, pero es una mentira. Se piensa que es una demanda popular, y puede que lo sea. Pero a veces esa demanda popular motiva a los líderes de la izquierda a llegar a asociaciones en las que no creen. Existe una inquina entre los liderazgos que hace completamente imposible que eso sea realista, ilusionante, sincero. Todos los líderes de la izquierda se odian entre sí y se quieren destruir. Y están replicando dinámicas que son fascistizantes, porque lo único que quieren es acabar con el de al lado, aunque piense igual que tú. 

Hoy hay liderazgos que más que el Frente Amplio de Uruguay replican los Procesos de Moscú de Stalin

¿Entonces ya no estaríamos hablando de esencialismo, sino de una simple pelea de poder?

Ellos quieren el poder y lo ejercen a través del esencialismo. Todo aquel que diga algo de una manera diferente, o que tenga una estrategia distinta, es un enemigo. Esto ha sucedido durante mucho tiempo en la izquierda española y ahora se ha llevado a la máxima expresión. Yo no tengo ninguna confianza en que este movimiento vaya a ningún lugar productivo. Se pueden unir, sí, como en Andalucía, pero eso no camina hacia algo transformador. Porque lo único que quieren es matarse. Solo puede salir mal. 

¿Una posible unión de las izquierdas a la izquierda del PSOE solo puede salir mal?

En los términos en los que están ahora mismo, una unión de las izquierdas solo puede salir mal. Yo adoro los frentes populares, como lo teorizó Eric Hobsbawm, es mi manera de concebir la izquierda. Creo en ellos profundamente, pero también creo en otra máxima de Lenin, que es el análisis concreto de la situación concreta. Y hoy hay liderazgos que más que el Frente Amplio de Uruguay replican los Procesos de Moscú de Stalin. Así poco vamos a hacer.

Fuente: https://www.eldiario.es/politica/antonio-maestre-explica-auge-ultraderecha-no-economia-machismo_128_13146267.html

4/25/2026

Guadalajara financió evento religioso y de masculinidades. Exigen investigar

 

De acuerdo con las denunciantes solicitaron que se investigue a las autoridades municipales, como la presidencia municipal de Guadalajara, Verónica Delgadillo, y al jefe de gabinete y presidente del comité de subsidios, Bernardo Fernández, así como determinar posibles responsabilidades conforme a la ley.

Quienes denunciaron los hechos son:

Católicas por el Derecho a Decidir, Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir y su red de juventudes activistas por los derechos sexuales y reproductivos REDefine México, GENDES, Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, y la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México – Ddeser (Jalisco, Querétaro, Chiapas, Coahuila, Tlaxcala, Guerrero, Puebla, Baja California, Oaxaca, Estado de México, región Ikoots, Quintana Roo, Yucatán, Michoacán), Acompañantes Laguna, Derechos Autonomías y Sexualidades (DAS Cancún), Yocoyani A. C., Colectivo Feminista de Tlaxcala, Sanarme (Atención Psicológica Feminista), Red de Psicólogas de la Laguna, Mujeres Fem Libertad Edomex, Mujeres Siempreviva, Casa Colibrí A. C., Mano Amiga de la Costa Chica, AfroPoderosas, Zihuame Xotlametzin A.C.,

Masculinidades Fearless 2026 se presentó como una forma buscar caminos de sanación y recuperar «el corazón del hombre» con retiros, talleres, bootcamps y ahora un congreso ante los «ataques a las masculinidades». Se trata de una agrupación religiosa que incluso cuenta con una estructura de 16 guías espirituales y 157 miembros de staff.

De acuerdo con las organizaciones denunciantes el apoyo monetario de 400 mil pesos para este evento fue autorizado el 27 de marco por el Comité para Otorgar Subsidios y Ayudas Sociales del municipio bajo la etiqueta de «otros subsidios» con ayuda de Aventura y Formación S.A. de C.V., después de que la asociación original Ayuda y Servicio A.C. perdiera su estatus como donataria autorizada.

Este evento utilizó el recinto religioso el Santuario de los Mártires, considerado como un bien nacional, por lo que las organizaciones señalaron que esto implica una violación a la Constitución y a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público porque implica un trato preferencial comprometiendo la neutralidad del Estado.

De acuerdo con su sitio web, en el transcurso de los años han recibido a mil 381 hombres y 926 mujeres a través de 17 retiros. Esta vez, con un congreso en Jalisco, el cual de dijo contaría con la participación de personajes como el jugador español Carles Puyol, el arquitecto mexicano Bosco Gutiérrez Cortina, el político Eduardo Verástegui y otras personalidades del ámbito público.

El evento invitaba a hombres, mujeres, matrimonios, familias, sacerdotes, consagrados, educadores y jóvenes a dicha reunión donde el costo de los boletos varía desde los 2 mil hasta los 4 mil 500 pesos dependiendo de la zona del Santuario de los Mártires en Guadalajara, Jalisco.

Cabe señalar que este evento tiene un precedente, el pasado 24 de marzo el Congreso de Aguascalientes aprobó un Punto de Acuerdo presentado por Partido Acción Nacional (PAN) para declarar el 25 de marzo como el “Día de la Niña y Niño por nacer” una iniciativa provida con una narrativa que ya ha sido detectada en iniciativas anteriores la cual es utilizada por grupos conservadores para evitar que las mujeres decidan y ejerzan sus derechos sexuales y reproductivos.

No es fortuito que esto sucediera en Aguascalientes, pues se trata de la entidad que en 2024 redujo el tiempo límite para que las mujeres puedan interrumpir legalmente su embarazo (ILE) de 12 a 6 semanas de gestación. Esto significó un detrimento en los derechos de las mujeres porque el aborto en la entidad ya había sido alcanzado.

«Día de la Niña y Niño por nacer», aprueban estrategia provida del PAN en Aguascalientes

Fotografía retomada del Masculinidades Fearless 2026

Apuntaron que la visita de personajes como el arzobispo de Guadalajara, el cardenal Francisco Robles Ortega, representantes del Vaticano y sacerdotes refuerzan su carácter religioso; sin embargo, lo que más les preocupa a las organizaciones es el contenido del evento, el cual acusaron «puede promover estereotipos de género, discursos discriminatorios y posturas que vulnerar derechos humanos, sobre todo de grupos como las mujeres».

La mayoría de estas figuras tienen una postura de derecha y más allá de sus ideologías se han dado declaraciones públicas sobre el control de los cuerpos de las mujeres. Por ejemplo, a inicios de 2026, el político Eduardo Verástegui afirmó que «abortar es un crimen» cuando la comunicadora Sabina Berman lo entrevistó para su programa televisivo de Canal Once Largo Aliento.

Más que una opinión, su declaración abonó a la reproducción de los mitos sobre el aborto basados en estigmas sobre los derechos de las mujeres a pesar de que la información del aborto debe de estar basada en evidencia científica, laica y libres de estigmas. Por lo que dicho episodio dejó ver su postura conservadora y alejada de los derechos humanos de las mujeres.

Otros personajes como el psicólogo Jordan Peterson, ha sido opositor del movimiento MeToo. Sus comentarios han estado enfocados en determinar que existe una «crisis de la masculinidad» y ha criticado al movimiento feminista.

Este tipo de eventos responden a la arremetida de la ultraderecha en el mundo ante el avance de los derechos de las mujeres, la cual se ha manifestado de diversas maneras.

Gracias al feminismo, las mujeres se han replanteado temas como la violencia de género en sus diversas esferas, comenzando con su relación con personas cercanas a su círculo social como amigos, padres y parejas.

En contra respuesta, grupos de ultraderecha han retomado un fenómeno señalado en la década de los 90 conocido como la crisis de la masculinidad que comenzó siendo una preocupación ante el número de suicidios cometidos por hombres, pero ahora se trata del cuestionamiento hacia la identidad de los hombres bajo la estructura misma estructura patriarcal que oprime a las mujeres; sin embargo, grupos conservadores han aprovechado para recuperar los valores tradicionales y el rol como «provedor» de los hombres.

También pidieron que se respete el principio de laicidad y se adopte las medidas necesarias para evitar el uso indebido de recursos públicos en actividades de carácter religioso. Así como a las marcas patrocinadoras y el gobierno local de Guadalajara para que tengan un posicionamiento claro ante el tema ya que después del impacto mediático retiraron sus logos de la convocatoria.

4/04/2026

¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotas?: Una mirada a la vocación prohibida y criminalizada



Escrito por Arantza Díaz 
Fuente: Captura de pantalla "Mujeres sacerdotes: La vocación Prohibida" 
Ciudad de México.- ¿Quién mide la fe y cómo se decide cuáles son más valiosas que otras?, ¿qué sucede con las mujeres que tienen despertares milagrosos y no pueden ser ordenadas como sacerdotes por su condición de mujer? De esto se desprende la revolución de miles de mujeres alrededor del mundo que se han levantado para exigirle al Vaticano y su mundo de burocracia que permita el avance de mujeres; no más cuidadoras y monjas, sino profetas con el poder suficiente de liderar la Iglesia.

Tirar un sistema de 2 mil años resulta imposible, especialmente, en una estructura tan poderosa como la Iglesia Católica que, a pesar de negar el sexismo en sus filas, tampoco puede desligarse de forma sencilla del patriarcado. No hay mujeres tomando decisiones, todo se logra a través de un consenso masculino; hombres célibes que nunca tendrán esposa y mucho menos hijas. Es difícil vislumbrar qué tanto la agenda de las mujeres puede atravesarse en el mapa y no tanto por una falta de empatía, sino por una ginopia patriarcal -como describe Evangelina García – que infiere la «incapacidad de reconocer la experiencia femenina».

«Mujeres sacerdotes», documental de Marie Mandy sigue la historia de distintas mujeres que han exigido a la Iglesia ser ordenadas como sacerdotes; muchas de ellas, amenazadas e intimidadas por la fuerza clerical que ha intentado echar para abajo su fe, apuntando a que no es lo suficientemente poderosa como para ser reconocidas como sacerdotes, y no por capricho, sino porque se trata de una ley canónica de la Iglesia que ha vetado históricamente a las mujeres de la toma de decisiones.

Sin embargo, resulta importante referir que, a pesar de que se les niega la entrada a estos espacios, a las mujeres no se les niega su trabajo como cuidadoras y principales protectoras de la Iglesia. Un extractivismo de su trabajo; son las mujeres quienes velan por las Iglesias de sus comunidades, quienes organizan, limpian, celebran y sostienen la fe católica.
Las 7 Danubio




El Domingo de Ramos del 2002, 7 mujeres fueron ordenadas diaconisas por la Iglesia Católica. Una de ellas, Christine Mayr Lumetzberger, quien recuerda el miedo que sintieron cuando se hizo esta ceremonia.
Este grupo de mujeres, quienes habían dedicado su vida entera a la Iglesia y abonaron al bien comunitario por décadas, ahora, eran amenazadas de muerte a causa de sus intenciones de ser ordenadas; les advertían que pondrían bombas en su Iglesia o incluso, emprenderían un tiroteo a fin de impedir la ceremonia.

Derivado de esto, las 7 católicas decidieron hacer su ordenamiento sobre un barco; un evento privado donde acudió un representante del Vaticano y las nombró diaconisas. El evento resultó histórico y para Mayr Lumetzberger implicó el punto más alto de su vida; el motivo principal de su existencia era servir a Dios y con el nombramiento, sus aspiraciones se habían cumplido.

Como eran 7 mujeres, se ganaron el apodo de «Las 7 Danubio» -por la forma en que se dio su ordenamiento, sobre el agua-, sin embargo, no esperaban un revés por parte de la propia Iglesia católica.»Estaban furiosos y eso era intimidante», recuerda Mayr Lumetzberger. Comenzó su persecución y entre ellas, denunciaban que las hacían parecer un «verdadero aquelarre de brujas», como si su nombramiento se hubiese tratado de una falta absoluta a Dios; un hecho imperdonable que las condenaría para siempre.

Fuente: Captura de pantalla «Mujeres sacerdotes: La vocación Prohibida»

En aquel entonces, Juan Pablo II se pronunció de forma visiblemente inconforme denunciando que, el nombramiento de las 7 Danubio nunca tendría la autorización del Señor y tras 6 semanas de actos públicos intimidantes, este grupo de religiosas fue excomulgada por la Iglesia: «Decidieron castigarnos», dice Gisela Forster quien pertenece al grupo de las Danubio.

Sin embargo, la lucha no terminó aquí y tras una ardua lucha contra la Iglesia, sólo 2 de ellas lograron volver al trabajo eclesiástico. Fue Mayr Lumetzberger y su par, Gisela Forster quienes fueron nombradas obispas, por supuesto, esto incomodó a gran parte de los miembros de la Iglesia y, hasta la fecha, continúan rechazando el nombramiento haciendo visible el testamento de que su fe no es válida y su trabajo, tampoco.

A pesar del rechazo colectivo de la burocracia católica, y con el poder en las manos Gisela y Mayr iniciaron una revolución total, al empezar a ordenar más mujeres. Es a través de su experiencia que se permitieron hacer su fe extensiva; escucharon la experiencia de muchas más mujeres que proclamaban tener revelaciones milagrosas y su impotencia de no poder servir al Señor.
Derivado de esto, ambas obispas han logrado ordenar a:

9 mujeres en el Río San Lorenzo en Canadá
8 mujeres en el Río Ohio, Pittsburgh, Estados Unidos
1 mujer de nombre Genevieve Beney en Lyon, Francia
La primera mujer afrodescendiente de nombre Myra Brown en Nueva York , quien fue reconocida diaconisa en 2015 y dos años después, fue elevada a sacerdotisa

Myra Brown ha sido una pieza clave en los movimientos sociales neoyorquinos, llamando a su Iglesia a participar activamente en el movimiento Black Lives Matter. La -ahora- sacerdotisa, recuerda que, toda su vida la dedicó a la Iglesia y siempre escuchaba al sacerdote hablar de «El hombre», como si fuera sinónimo de humanidad, sin embargo, cuando miraba al rededor «el 85% de las personas que estaban ahí éramos mujeres. Las mujeres mantenían la iglesia «, dice Myra Brown.

Derivado de esto, la sacerdotisa llegó a la revelación más grande:

«Dios nunca ha buscado un género concreto»
Fuente: Captura de pantalla «Mujeres sacerdotes: La vocación Prohibida»

«Las mujeres deben callarse»

El documental sigue la historia de Jacqueline Straub, periodista y teóloga quien, desde los 14 años asevera haber sido buscada por el Señor. A este proceso se le conoce como «el llamado», sin embargo, según pregona la Iglesia, este sentir sólo pude ser experimentado por hombres; hombres a los que el Señor busca con la importante misión de difundir su obra y palabra.

Sin embargo, en el mundo donde las mujeres representan la mitad de la población, resulta complejo entender cómo ninguna mujer puede tener la capacidad de experimentar «el llamado del Señor».
Por ello, Jacqueline Straub ha tocado de forma incisiva las puertas del Vaticano para obtener respuestas a eso que tanto la ha llamado, pero también, para saber cuáles son las resistencias para mantener lejos a las mujeres del sacerdocio. 

A través de cartas enviadas a distintas autoridades del Vaticano, Jacqueline Straub ha cuestionado por qué la fe de las mujeres no tiene la misma valía y lo que ha recibido como respuesta es preocupante. Si bien algunas respuestas son vagas, muchas otras, tienen el objetivo de amedrentarla; eligen fragmentos de la Biblia donde se violenta la figura de la mujer y las subrayan en rojo.

Como por ejemplo, aquel pasaje donde dice «Las mujeres deben callarse», esa carta firmada por un tal Alexander fue enviada al domicilio de Jacqueline un hecho que, en un principio la incomodó, pero más tarde, la hizo apropiarse de esta emoción de temor y celebrar que, poco o mucho, si figura se ha convertido en la piedra del zapato de muchos hombres al interior del Vaticano.

Los episodios en el documental donde la periodista se enfrenta a distintas autoridades clericales son difíciles de ver. Particularmente, su cara a cara con el cardenal Gerhard Ludwig quien niega categóricamente que Jacqueline se sintiera «llamada por el Señor», pues él nunca haría algo así; no se equivocaría llamando a una mujer.

Un momento de profunda tensión, donde de frente, niega la experiencia de vida de la periodista diciéndole que lo más probable es que todo se trate de un error.

«Es una provocación sin sentido. Las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdotisas«, respondió el cardenal a la periodista cuando le habló de la figura de las mujeres como las 7 Danubio. Esta respuesta expone el devalúo que tiene la Iglesia para mirar a las mujeres que, contra todo, han sido ordenadas sacerdotisas y han dedicado –al igual que cualquier otro hombre– su vida a estudiar y divulgar la palabra del Señor.

Aunque resulte una obviedad, Jacqueline recuerda algo innegable y es la forma en que la Iglesia ha «quebrado» los sueños de miles de mujeres. Zanja su participación señalando sentirse profundamente herida y triste, pues es consciente de que, probablemente, nunca pueda convertirse en sacerdotisa.
En una aparición pública del Papa Bergolio, Jacqueline logra acercarse a él y le sostiene que, por favor, considere ordenar a las mujeres y escuchar el llamado, sin embargo, el Papa se limita a decir: «Sé una buena mujer».

«Espero ver a las primeras mujeres ordenadas sacerdotisas, así podría morir con una sonrisa en la cara porque sé que lo habré logrado todo en la vida» (Jacqueline Straub)

Quebrar el sueño: Aprehendidas, castigadas y excomulgadas

Christina Moreira «Luz Galilea», ha sido otra de las mujeres que fue ordenada, sin embargo, en su andar por ser reconocida en la Iglesia los tropiezos fueron múltiples.

Sobreviviente de violencia doméstica, Christina expresa la sensación de haber sido llamada por el Señor, un hecho místico que llegó a ella cuando meditaba el Evangelio. Recuerda mirarse a sí misma y preguntarle al Señor por qué la había elegido a ella y que probablemente se trataba de un error.

A sabiendas de que el camino no es sencillo, Christina optó por suprimir su fe, pues nunca lograría ser sacerdotisa, un hecho que la quebró emocional y psicológicamente, tanto que, incluso, pensó en abandonar la Iglesia; quería eliminar de su vida la fe, antes de luchar contra uno de los monstruos burocráticos más poderosos.

Por seguridad, Christina cambió su nombre a «Luz Galilea» y hace apenas un par de años, mientras estaba en la plaza del Vaticano fue aprehendida y cuestionada de por qué usaba ropa sacerdotal, aún, cuando fue ordenada por otra mujer años atrás. A pesar de explicar su trabajo y mostrar documentación, Christina fue llevada a la comisaría donde fue increpada por 2 horas y posteriormente, se le confiscaron el alba y la estola que portaba.

Pero, de dónde viene este rechazo total, ¿por qué la Iglesia no soporta ver a mujeres como sacerdotisas?mExisten dos teorías donde se sostiene esta segregaciónDios eligió a sus 12 apóstoles como hombres
Los sacerdotes son una extensión de Jesús, por ello, deben de ser a su semejanza; una mujer no comparte características del Señor

Sin embargo, la teología feminista ha debatido fuertemente estos dos hechos, bajo la hermenéutica -reinterpretación de la Biblia- donde se encuentra que, de hecho, las mujeres siempre existieron en el radar de Jesús; Jesús llamó a todas las personas para igual para replicar sus enseñanzas.

En añadidura, se ha demostrado que también llamó a mujeres como sus seguidoras; mujeres poderosas que defendieron a Jesús y que fueron borradas por la Iglesia.

«La historia de la Iglesia, es la historia del borrado de mujeres por su bien y de su concepción del mundo«, dice la teóloga Jamie Mason.

Entre los escritos se ha encontrado a una de los apóstoles de nombre Junias, misma, a quien se le cambió el nombre haciéndolo masculino. Asimismo, se sabe que Jesús nombró a María Magdalena «La apóstol de los apóstoles», una mujer acaudalada que entregó su vida a Jesús y que ha sido señalada por la Iglesia acusándola de prostituta, pecadora y adúltera, aún, cuando no hay ningún registro en las Sagradas Escrituras que enuncie explícitamente esto, refiere Jamie Mason.

En un segundo apunte, ¿realmente las mujeres no se parecen a Jesús? Resulta evidente que tampoco todos los hombres son a su semejanza. Mason precisamente apunta a que se han ordenado a hombres europeos o asiáticos que tampoco lucen como Cristo, en añadidura, la mayoría son hombres en la vejez; Jesús tenía 33 años y no por eso se les ha impedido a hombres caucásicos y en la vejez detener su sacerdocio porque no tienen semejanza a Jesús. Y aunque esto parezca un apunte ridículo, es la misma lógica que persigue la segregación de las mujeres; es arcaico esperar que se debe lucir como Jesús para poder replicar su palabra.

A esto, se añade otra capa aún más interesante que la teología feminista ha puesto en el visor: ¿Y si Jesús no era hombre?
La teología feminista: Un cuestionamiento al mundo

En México la teología de la liberación ha sido profundamente reveladora y se está insertando como una parte muy fuerte de la realidad religiosa, lo que implica que no sólo está ganando territorio, sino que, además, se está peleando en contra del extractivismo de la sabiduría de las mujeres. Y es que, cuando se habla de la teología, justo como ya advertía la obra de Vélez, también se nombran los saberes ancestrales y espirituales; esto no se trata de algún personaje religioso, sino más bien, de una divinidad pura que se intenta alcanzar desde diferentes frentes.

En entrevista con Cimacnoticias, la teóloga y actual secretaria de cultura de la CDMX, Ana Francis Mor explica que una de las cosas que hace la teología feminista es estudiar, abrazar y reconocer todos los saberes espirituales de todas las tradiciones, entonces, la conversación es riquísima en términos de conocimiento, desde quienes se dedican a la curación, a la tierra, a la defensa de la tierra, hasta las que vienen de haberse ordenado como religiosas hace 50 años y todo lo que les ha llevado a pensar en su trabajo de base.

De esto se trata, precisamente, el territorio feminista en la religión; la lucha de ser y vivir la fe desde la experiencia femenina, una herramienta a la que muchas mujeres se están atando, siendo en esencia, una parte importantísima: Las mujeres diversas ya no son expulsadas de los mandatos de la Iglesia, sino pensadoras libres y constructoras de su propia fe.

«Somos las mujeres que no queremos la sumisión patriarcal incluso las que están desde una posición como lesbianas, es decir como que nos han expulsado, ¿sabes? Estamos expulsadas de la fe y de la espiritualidad, eso me llevó a pensar: «Ah, caray, ¿por qué?, o sea, pensando en la fe también como la cuerpa, ¿no?, es ese territorio por reivindicar la fe -la fe cualquier cosa que esto signifique para cada una-«

Además de esta misma rebeldía de mujeres insertándose en la Iglesia, nace otra idea fundamental: Reapropiarse de la figura de Dios.

En una conversación más centrada en la materia, Ana Francis Mor ataja que, cuando se habla de Dios -la palabra en sí. no necesariamente es algo que se pueda explicar y no porque sea inexistente o mágico, sino más bien, porque es muy amplio. Y es esta inmensidad, lo que las mujeres están tomando con sus manos para construir los propios refugios de su fe; no la fe androcentrista del «deber ser» o de lo que pauta la institucionalidad, sino más bien, desde la propia experiencia de vivirse mujer y con base en ello, comenzar a sanar las violencias de las que hemos sido sujetas.

«En muchas culturas es la unicidad del todo y cuando hablo del todo no es que cualquier cosa sea Dios sino el todo es como la conjunción del todo, desde todas las culturas prácticamente todos los sistemas de conocimiento religioso te hablan de un futuro en el que todo se diluye en una sola cosa como una especie de Big Bang a la inversa como un regreso a una energía en donde estamos y donde está todo junto, -unido, pero no separado-.

Entonces digamos en esta tirantez, todo sistema de conocimiento sagrado refleja este anhelo de que no exista y esa desunión o distancia y de alguna o de otra manera eso es Dios (…) en la mayor parte de los sistemas de conocimiento sagrado, ya seriamente en el estudio, nadie te plantea que tenga una forma siquiera, una forma, ni un sexo, sino que es el todo y gracias al patriarcado, pensamos que Dios es hombre» (Ana Francis Mor)

Con esta última reflexión es que se construye la posibilidad de seguir repensando(nos) y saber que, allá afuera, las mujeres están puestas en toda trinchera para seguir resquebrajando el sistema patriarcal, algunas, luchando en las calles y otras, dinamitando con la palabra «mujer» las raíces de la Iglesia, sin importar en dónde se esconda el patriarcado, siempre hay combativas dispuestas a escribir su propia historia.

1/24/2026

Día de las Mujeres Migrantes: “Nos atraviesa el machismo y el colonialismo”

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Por Jesica Rivero. Tiempo Argentino. Resumen Latinoamericano, 15 de enero de 2026

La militante y migrante Olga Choquetopa Torrez habla sobre cómo se tejen las redes en los barrios. El valor del trabajo colectivo y la solidaridad en tiempos de crisis económica.

Olga Choquetopa Torrez es boliviana pero llegó a la Argentina desde Paraguay. No vino en busca de trabajo, sino por curiosidad. Corría el año 2000 y ella paseaba por la ciudad de Encarnación. Disfrutaba unas vacaciones en ese país cercano a su tierra natal. Una tarde vio a lo lejos edificios grandes que le llamaron la atención. Preguntó qué eran. “Eso es Argentina”, le dijeron. Enseguida se subió a un barco y luego a un micro que la llevó hasta Liniers, en la Ciudad de Buenos Aires.

”Cuando llegué me sorprendió mucho la solidaridad de la gente. Pregunté dónde había gente de Bolivia y me mandaron a Ezpeleta. Así llegué: preguntando” recuerda Olga en diálogo con Tiempo Argentino, en este nuevo Día de las Mujeres Migrantes que se celebra en el país cada 10 de enero en memoria de Marcelina Meneses y su hijo Joshua Torres quienes en 2001 fueron arrojados de un tren en movimiento, luego de ser insultadxs y matratadxs por su condición de migrantes.

Olga se instaló en Ezpeleta, una localidad de Quilmes al sur del conurbano bonaerense. De acuerdo al último Censo Nacional de 2022, en Argentina viven casi 2 millones de personas nacidas en otro país. De ese total, poco más de la mitad son mujeres. En la actualidad la feminización de la población inmigrante es muy notoria, a diferencia de los procesos migratorios de los siglos anteriores. La población femenina migrante pasó del 28,5% en 1869 al 54,9% en 2022.

Paraguay y Bolivia ocupan las dos primeras posiciones respecto del resto de los países de origen, pero en Ezpeleta no es necesario recurrir a la estadística para notar eso. Sus plazas, ferias y negocios están atravesados por los olores, colores y tonos de estas dos comunidades que llegaron, como Olga, con curiosidad y creando lazos solidarios. Las fiestas de las Santas Patronas de sus países de origen se mezclan con las juntadas entre “paisanos” que se ayudan a construir sus hogares y con las costumbres que sostienen en una tierra que cuidan como propia.

Lejos del distrito minero Colquiri, una comunidad de la ciudad de La Paz donde nació, Olga recorrió distintas organizaciones para conocer más sobre la realidad argentina.  Alquiló una pieza y desde ahí fue a charlar con militantes del Partido Obrero. También conoció la Villa 31, motivada por saber más sobre el Padre Mujica.

“Me gustaba visitar organizaciones porque en MAP Internacional, la ONG en la que trabajaba en Bolivia,  mi cargo era asistente social y quería fortalecer mi trabajo. Fue muy lindo conocer tantas experiencias” cuenta. 

Antes de su regreso a Bolivia tuvo un accidente en el tren, como el de Marcelina, justamente un mes después. Sucedió también en lo que en ese entonces se llamaba Línea Roca, el ferrocarril que unía Constitución con La Plata. “Me resbalé del tren. A mí nadie me empujó, me resbalé: ¡el tren era tan viejo!” recuerda. Olga cuenta que el piso del vagón estaba roto y se veían los rieles. Cuando quiso avanzar hacia otro, se resbaló y cayó al vacío. “Por ese accidente me quedé. No planeaba quedarme a vivir. Estuve seis meses internada en el Hospital Fiorito, en Avellaneda. Luego tres años de rehabilitación” dice. Ella tenía otros planes. Le gustaba conocer países. Había viajado a Ecuador, México, Guatemala y  Perú. No pensaba venir a la Argentina, sino que tenía planeado viajar a Kenia y conocer África. Pero la curiosidad la hizo llegar acá. Nunca más se fue. 

Día de las Mujeres Migrantes: “Nos atraviesa el machismo y el colonialismo”

Organizar para subsistir

Junto a otrxs migrantes fundó en 2001 la organización Ayllu Warisata, con la que crearon redes de apoyo con otras organizaciones indígenas y campesinas de Bolivia. Desde entonces Olga participó de múltiples iniciativas. Desde la Contra Cumbre NO al ALCA en Mar del Plata al Primer Congreso Descolonizador de Mujeres Indígenas en la Ex ESMA. Tenía experiencia en la participación política: a fines de los ochenta fue parte del nacimiento de la única federación de mujeres de Cochabamba, llamada Bartolina Sisa. En los 90 fue dirigente campesina, concejala y activista por el derecho de las mujeres. Esa experiencia la ayudó a ver la realidad de las mujeres migrantes. Sobre el tema dice que “el colonialismo machista sigue vigente, lo veo en Argentina entre la comunidad migrante. Muchos migrantes han sufrido, pero especialmente las mujeres. La trata laboral o sexual desde la infancia, también la violencia física, psicológica, económica en algunos trabajos de costura, por ejemplo, donde el mismo empleador también migrante ejerce violencia”

En plena pandemia crearon un comedor comunitario en su propia casa, en el barrio Villa Augusta. Renombraron a su organización. La llamaron “Olla Rebelde Warisata Mia”. El espacio integra una red de Puntos Solidarios que garantizan la alimentación a miles de vecinxs y que reciben asistencia del municipio para sobrellevar esa tarea fundamental y cada vez más necesaria.

El año pasado, la gestión local lanzó el Programa SUMA, a través del que se amplió y mejoró la calidad de la asistencia alimentaria en estos comedores, brindando alimentos frescos para mejorar los menús y también entregando equipamiento para mejorar las condiciones del trabajo comunitario. Olla Rebelde, la organización de Olga, lo integra. Una vez a la semana recibe a cientos de vecinos, en su mayoría migrantes, que buscan un plato de comida ante la desocupación y desmejoramiento de la calidad de vida que se incrementó en el país desde la llegada de Javier Milei. Junto con una docena de compañerxs, en su mayoría mujeres, sostienen esa solidaridad que asombró a Olga al pisar suelo argentino.

“Éramos un grupito de diez paisanos que nos reuníamos para hablar de distintas cosas, nos cocinábamos entre nosotros. Cuando surgió el COVID 19, veíamos a mucha gente caminando por la calle pidiendo azúcar, un poquito de arroz, un poco de fideo. Caminaba la gente pidiendo ayuda” recuerda.

En ese entonces, cuenta,  muchos paisanos quedaron varados en el país por las restricciones de la pandemia. Comenzaron cocinando para veinte personas pero enseguida fueron cincuenta. La comida que juntaban entre todos no alcanzaba. “Decidimos vender nuestros muebles. ¿Viste que en mi casa no tengo cerámica en el piso? Las que teníamos para colocar las vendimos. También chapas, cemento, cosas que encontrábamos” dice. 

Mujer y migrante

Desde que llegó al país, Olga se interesó por el trabajo social pero sobre todo por el trabajo con las mujeres, que era su principal tarea en Bolivia. Para ella, “el machismo está desde la colonia, desde la llegada de Colón a Latinoamérica. El machismo queda, siempre va a estar. Nos ha costado mucho integrar a las mujeres, ha sido una lucha muy difícil pero lo hemos logrado, no en todos los ámbitos pero en diferentes organizaciones se logró que más mujeres participen”.

Sobre la realidad de las mujeres migrantes dice que es un tema muy difícil y poco abordado. “Yo participe de Ni Una Menos, con mi organización fuimos a las marchas y todo pero es muy difícil si no hablamos de las violencias en nuestros idiomas migrantes, si no se habla de la violencia en quechua, en aymara o en guaraní. Nos atraviesa el machismo y el colonialismo. Necesitamos que se puedan hacer debates de esto, donde las mujeres en sus propios idiomas puedan hablar lo que viven”.

Olga tiene 66 años. Tiene tres hijxs, de los cuales detalla sus profesiones con orgullo. Es enfermera y también acompañante terapéutica, pero trabaja muy limitada por las secuelas de aquel accidente de tren. No puede estar parada mucho tiempo, tampoco mucho sentada, pero los días de comedor, a las seis de la mañana ya está levantada picando verduras, carnes y juntando la leña con la que encienden dos de los cuatro fuegos que requieren las ollas que al mediodía quedarán vacías. “La ayuda que yo recibí me demostró que los que  tienen menos son los más solidarios. Vi mucho amor en la gente. Que no se puede perder eso, ¿no?”

Gobernanza Migratoria

Desde 2019 el Municipio de Quilmes cuenta con un Plan Municipal de Gobernanza Migratoria que organiza el trabajo municipal en materia de migración internacional. La ciudad es históricamente receptora de personas migrantes. Según datos del Censo Nacional 2022, en el municipio habitan 43.968 personas migrantes internacionales, en su mayoría mujeres.

El informe preliminar “Migrar y Habitar Quilmes 2025” elaborado por la gestión local, al que accedió Tiempo Argentino en exclusiva, expone que de la población asistida entre 2019 y 2025 por la Dirección de Migración local casi el 60 por ciento fueron mujeres. Entre las principales necesidades se encuentran la regularización migratoria ligada al trámite de radicación y certificados de radicación requeridos para el acceso a jubilaciones y pensiones.  El plan contempla la creación del Observatorio de Migrantes y Refugiados “Reina Torres”, en memoria de la funcionaria a cargo del área fallecida el año pasado. Era cuñada de Marcelina Meneses y tía de su hijo Joshua, a quienes se conmemora cada 10 de enero. 

1/10/2026

Autoinvitarse a tu casa. Alertan estrategia de citas para evaluar a mujeres con los valores tradicionales

 

Desde la red social X, Sara originaria de Honduras publicó el mensaje «Ojo con decirle a un hombre hoy en día que vives sola, porque te quieren invitar a salir a tu casa y cenar con tu comida». Esto despertó la alerta de más de mil mujeres no solo de Honduras, sino de América Latina, quienes de inmediato compartieron sus propias experiencias creando así un hilo extenso con pruebas y testimonios confirmando el fenómeno.

Los relatos coincidieron en un punto central, estos hombres no solo se autoinvitan a las casas una vez que saben que las mujeres viven solas, sino que lo hacen con la expectativa explícita de ser atendidos. Esperan que ellas cocinen, pongan el espacio y asuman el rol de anfitrionas y cuidadoras; mientras ellos aporta

9/27/2025

Agresor en CCH Sur seguía ideología incel desde la machósfera

 

Los Incels o célibes involuntarios son una cultura del internet en la actualidad donde culpabiliza a las mujeres por no sostener relaciones sexuales. Usuarios y usuarias, navegan en lo que se le conoce como la manósfera, un rincón violento más del internet, para intimidar, castigar y amenazar a las mujeres.

De acuerdo con la investigación “Célibes Involuntarios: ¿terroristas? Análisis cualitativo del fenómeno Incel y discusión conceptual sobre el terrorismo”, su ideología es altamente machista y sigue los pasos de la masculinidad hegemónica tradicional en el que se busca perpetuar la dominación social masculina, la cual describen que «está en riesgo» por los cambios sociales y económicos en el mundo.

Por lo general son varones jóvenes, solitarios, con dificultades sociales, con intenciones violentas contra las mujeres en el que expresan un deseo y odio por su frustración sexual. Por ello, odian, violentan y se sienten superiores a las mujeres y a los hombres socialmente aceptados como atractivos.

Sin embargo, una de las características de estos grupos es que planean ataques masivos contra las mujeres en forma de venganza. Lo que comenzó como una cultura en Estados Unidos ya ha traspasado fronteras llegando hoy a México.

Aunque las publicaciones de Lex Ashton N. ya fueron borradas de la página «Farmacia Curincels» y de su cuenta personal, algunas capturas de pantalla documentaron su actividad virtual en estos espacios que resultan violentos contra las mujeres.

Fotografía retomada de Facebook «Asociación Psicológica Raíces Violetas A.C»

En respuesta, algunos usuarios y usuarias del grupo «Farmacia Curincels» están celebrando la agresión calificando al estudiante como «el nuevo líder y ejemplo a seguir». La conversación dentro de este grupo ha girado en torno a la celebración, haciendo comentarios como «imagínate si tuviéramos el fácil acceso a armas como en USA» y otros han optado por nombrarlo como «el nuevo Elliot Rodger», un hombre estadounidense que en 2014 comenzó con la cultura incel realizando un tiroteo en Isla Vista como un especie de venganza contra las mujeres.

Las actitudes de Lex Ashton N. también fueron advertidas en su cuenta de Facebook donde compartió fotografías de él mismo portando prendas como una sudadera, cubrebocas y lentes junto a una guadaña personificando la imagen de una calavera asociada con la muerte. No obstante, también publicó fotografías de su arsenal donde se pueden ver varios cuchillos, guantes, y otros elementos.

Fotografía retomada de @HiperOneis_Back en X
Fotografía retomada de @PsMeLlamoRed en X

El ataque en el CCH Sur

De acuerdo con información de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCMX) y de grupos estudiantiles de Facebook de la institución, alrededor de las 13 horas del 22 de septiembre, el estudiante Lex Ashton N. de 19 años, agredió con un arma blanca al estudiante Jesús Israel N. de 16 años, quien se encontraba sentado comiendo junto a su pareja en el estacionamiento del CCH Sur.

La agresión comenzó con golpes, pero escaló provocándole dos heridas en el cuello y abdomen con el arma blanca. La novia del joven agredido pidió ayuda, pero Lex Ashton N. la persiguió hasta que, Armando N., un trabajador de 56 años quien se dedicaba al área de mantenimiento, quiso detenerlo resultando herido en el proceso.

Posteriormente, el estudiante quiso darse a la fuga cuando se vio acorralado por otros trabajadores; sin embargo, se lanzó del tercer piso de un edificio fracturándose ambas piernas. Pese a la insistencia de los trabajadores para llevarlo a un Ministerio Público, la abogada del plantel lo llevó a un hospital del IMSS donde permanece hospitalizado.

Hoy se sabe que la madre de Lex Ashton N. dio aviso a las autoridades sobre una posible agresión dado que esa misma mañana vio el arma entre las cosas de su hijo, pero los servicios de emergencia ignoraron su llamado. Además, cuando la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) acudió al plantel al recibir el reporte después de la agresión, no se le permitió el acceso por la naturaleza autónoma de la institución.

En consecuencia, el rector Leonardo Lomelí Vanegas de la Universidad Nacional Autónoma de México condenó el homicidio y la agresión al trabajador. Comentó que la universidad estará atenda al avance de las investigaciones y también instruyo a la Secretaría general para convocar a la Subcomisión de Bachillerato y la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario para sesionar protocolos de seguridad del plantel.

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La cultura Incel

De acuerdo con la Asociación Psicológica Raíces Violetas A.C., la ideología incel genera un impacto violento, ya que, determinaron que no solo se trata de «palabras en internet», sino que existen estudios y análisis que relacionan estas subculturas con actos de violencia y discursos contra las mujeres.

Los incels son tan solo una de las subculturas que navegan en la manósfera; sin embargo, se presentan a sí mismos como víctimas de su baja posición en la jerarquía social entre su mismo género, «perpetuada desde el feminismo». De acuerdo con el articulo «Jóvenes en la manósfera. Influencia de la misoginia digital en la percepción que tienen los hombres jóvenes de la violencia sexual», se trata de una contra respuesta de la cuarta ola del feminismo.

Movimientos como el #MeToo, han visibilizado las experiencias de las mujeres en el espacio público y privado, generando una movilización global que trasciende fronteras. A través de las redes sociales, el feminismo ha logrado democratizar el acceso a la información, crear redes de apoyo y fomentar una conciencia colectiva en torno a las desigualdades de género, consolidándose como un movimiento interseccional y transnacional que interpela tanto a las instituciones como a las prácticas culturales cotidianas.

Sin embargo, paralelamente al avance del movimiento feminista, han surgido respuestas antifeministas promovidas desde la extrema derecha e impulsando un discurso que niega la existencia de la violencia de género y la presenta como un mecanismo para criminalizar a los hombres. Este negacionismo ha penetrado en la esfera pública, especialmente en hombres jóvenes.

Por ello, la manósfera actúa como un espacio desde donde se construye la identidad masculina. Dentro de este entorno, los hombres encuentran respuestas y validación frente a la confusión que sienten por los cambios en los roles de género y el avance del feminismo. Comparten experiencias, frustraciones y consejos alineados a una visión hegemónica y tradicional. Además, que mantienen propias características y lenguaje simbólico basado en términos clave y utilización de memes.

La cultura Incel en la manósfera. El machismo digital que mata – cimacnoticias.com.mx

9/20/2025

¿Micro?machismos, glosario de prácticas cotidianas violentas

 

.-«No son micromachismos porque sostienen un problema enorme»

Ciudad de México. – Nos hemos acostumbrado a vivir con prácticas y mecanismos en apariencia sutiles de dominación los cuales acontecen en nuestro día a día, los cuales son naturalizados y legitimados pero gracias a la intervención del feminismo hemos podido detectar y hoy darnos cuenta de ello para transformar el fondo violento que los contiene.

Por lo que Claudia de la Garza y Eréndira Derbez en su libro Machismo cotidianos, lograron realizar un recuento de estas prácticas violentas cotidianas y nos permiten entender el porqué no son micromachismos, «ya que sostienen un problema enorme».

No olvidemos que México acumula un registro donde 7 de cada 10 mexicanas de 15 años o más quienes afirman haber han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, por lo que no debería considerarse «micro» ni se le debe restar importancia al impacto por la normalización de la violencia (ENDIREH).

Todos estos términos, diferentes entre sí, comparten algo en común y es visibilizar algo cotidiano y normalizado como el acto violento que representa. Aunque sólo son palabras, el trasfondo social de estas mismas abren la discusión al cuestionamiento de las prácticas dentro de la relación entre hombres y mujeres.

Gaslighting

Una de las formas más comunes de violencia emocional es el gaslighting; una práctica que usa el agresor para mostrar una aparente amabilidad que encubre tácticas de manipulación. De acuerdo con el artículo «Gaslighting. La invisible violencia psicológica», esta conducta forma parte del ciclo de abuso en relaciones de pareja, el cual comienza con una etapa de tensión caracterizada por hostilidad y daño emocional. Posteriormente, se produce una fase de confrontación que puede escalar en agresiones física y situaciones de riesgo.

El término “Gaslight” o “Luz que agoniza”, proviene de una película de 1944 dirigida por George Cukor, en la que un hombre manipula a su esposa lentamente hasta hacerla creer que está volviéndose loca. El protagonista aísla a su víctima dejándola sin redes de apoyo y poco a poco juega con su mente para obligarla a instalarse en un mundo casi irreal, así evita que ella descubra que él asesinó a su anterior pareja en su primer matrimonio.

El gaslighting es definido como una forma de manipulación y abuso psicológico: “es una violencia sutil, muy normalizada, que ejerce un hombre a una mujer por su posición de poder. Con el gaslighting se invalidan las emociones y sentimientos, comienzas a disculparte, a dudar de ti al grado de preguntarte: ¿Seré yo el problema?”, contó para Cimacnoticias Erika Díaz, psicóloga integrante de la Red de Acompañamiento Psicológico para la Salud Integral (Redapsi).

En este tipo de violencia el agresor adopta un comportamiento de manipulación que hace que la otra parte dude de sí misma y su construcción o criterio sobre la realidad, esta táctica produce inestabilidad emocional y debilita la confianza. Finalmente se activa la última fase del ciclo de violencia: llegan las disculpas, las promesas de cambio y los gestos amorosos con los que intenta restablecer el vínculo y reiniciar la dinámica del abuso.

Un ejemplo gráfico del gaslighting es la miniserie «Ángela», en la que la protagonista experimenta diferentes episodios de violencia por parte de su pareja y aunque intenta esconder la situación frente a sus cercanas, es percibida con facilidad: ella se ha retraído, tiene menos contacto con el exterior, se mira ansiosa y cada tanto en su piel se asoman los moretones de la violencia física recibida, pero cuando finalmente quiere acabar la relación es tildada como «loca».

Male Flight

Traducido como el “vuelo masculino”, el male flight hace alusión al rechazo de los hombres por compartir el campo profesional con las mujeres, ya sea por considerarlo femenino o porque las mujeres han alcanzado dicha profesión, por ello los hombres optan por abandonar estos espacios y sesgarlos denostarlos: “de mujeres”.

Con el paso del tiempo las mujeres se han integrado a campos laborales en donde antes predominaban los hombres, con esto algunos hombres se han sentido desplazados por lo que han preferido cambiar de rubro profesional antes de ser percibidos como femeninos por incurrir en “trabajo de mujeres”.

Esta forma de discriminación perpetúa y refuerza la división sexual del trabajo que tiene como consecuencia la prevalencia de la brecha salarial entre hombres y mujeres; pues la lucha de las mujeres por abrirse camino en la esfera pública es echada abajo si en cuanto ellas conquistan estos nuevos espacios inmediatamente son catalogados como “de mujeres”.

Un ejemplo de este fenómeno es el campo de la enfermería, actualmente es una profesión estereotípicamente considerada de mujeres por el hecho de relacionar el trabajo de cuidados con ellas, sin embargo, históricamente la enfermería era una profesión totalmente de hombres, lo mismo pasa con el secretariado y la recepción.

Mansplaining

Cuando un hombre explica algo de forma arrogante a una mujer asumiendo que ella no sabe o en su defecto sabe menos, también es violencia y se llama mansplaining.

Traducido como “hombre explicando”, el mansplaining hace alusión al acto masculino de querer explicarle todo, con tono condescendiente, a cualquier mujer minimizando sus conocimientos e incluso infantilizándolas, anteponiéndose como el único dueño de la palabra. La connotación del acto no recae en la explicación, sino en la idea socializada de que las mujeres no saben lo suficiente por eso necesita que un hombre las instruya.

Lo que para cualquiera podría parecer una conversación o un intercambio de conocimientos, para las mujeres es una frustración constante, en donde son interrumpidas deliberadamente por los hombres que creen saber más que sus propias colegas, pues sin importar el contexto (cotidiano o profesional) siempre se encontraran un hombre que de manera irrespetuosa alce la voz para explicarle lo que en muchas ocasiones ella ya sabe.

Esta manifestación violenta esta tan normalizada que muchas veces suele pasar desapercibida y de ser detectada, el hacer visible que “estas siendo interrumpida” puede considerarse como una falta de respeto, ya que esta dinámica también viene acompañada de cierto grado de manipulación en donde se hace creer, a la víctima y posibles espectadores, que la explicación “es por tu bien”.

El mansplaining tiene consecuencias en la vida cotidiana de las mujeres, principalmente en su desarrollo psicosocial personal y profesional, pues tienen a limitarse en la participación activa de cualquier conversación que involucre a hombres, además de perpetuar la idea de que la voz del hombre es más valiosa y confiable que la de las mujeres.

Los ejemplos de este tipo de violencia abundan y pueden encontrarse bajo cualquier escenario, desde programas de televisión y noticiarios hasta aulas estudiantiles y pláticas familiares.

Manspreading

El manspreading o expansión masculina del espacio público es un término inglés, que se puede traducir como ‘hombre despatarrado’ y ha sido motivo de análisis desde el feminismo, incluso señalado como un micromachismo, que se ejerce desde el privilegio masculino arraigado en la cultura patriarcal y que las mujeres en las zonas urbanas lo enfrentan de forma constante en el transporte público.

El manspreading hace referencia a la forma de sentarse, con las piernas abiertas, de algunos hombres, específicamente en espacios públicos como el transporte colectivo, en donde invaden deliberadamente el espacio vital de las personas de los asientos adyacentes, específicamente de las mujeres, pues son ellas las que están obligadas a sentarse con las piernas cerradas.

El efecto del manspreading en las mujeres va más allá de la incomodidad física; se trata de una manifestación de desigualdades de género arraigada que afecta la seguridad, la autonomía y la experiencia en el espacio público.

Esta práctica no solo afecta la comodidad física de otras personas en espacios compartidos, sino que transmite un mensaje de falta de respeto hacia los límites personales y la igualdad de derechos en el uso del espacio público. Para muchas mujeres, el manspreading no sólo es incómodo debido a la invasión física del espacio personal, sino que también puede llevar a una sensación de invisibilidad o exclusión en entornos públicos.

Manterrupting

Siguiendo con el patrón que las mujeres “necesitan” guía y aprobación de los hombres, con el manterrupting se normaliza que las mujeres no puedan concluir con una idea a causa de la interrupción constante de sus congéneres, obligándolas a escuchar en voz de ellos lo que ellas ya saben y estaban en pie de expresar.

A diferencia del mansplaining, en el manterrupting los hombres no buscan “explicarle” a las mujeres, su cometido está en visibilizar sus altas capacidades y conocimiento por encima del de las mujeres, así como degradar, ridiculizar o minimizar a la mujer involucrada.

Desproporcionadamente son las mujeres las que tienen que lidiar con la interrupción constante de los hombres, ya sea para concluir con su idea o reformular su mensaje, apropiándose del mismo. 

Por ello este fenómeno suele darse mayormente en ambientes laborales en donde los hombres se sienten intimidados por la participación o simple presencia de las mujeres, sin embargo, también se puede presenciar en atmosferas familiares o amistosas; dejando secuelas en la autoconfianza de las mujeres repercutiendo en la ausencia de su participación.

Manxplicar

Aunque podría parecer sinónimo del mansplaining, el manxplicar recae en la acción de los hombres que creen saber, de mejor manera, lo que siente o está pasando una mujer, es decir, no sólo le limita a la explicación de algo relacionado a los conocimientos que ella posee, sino que -le está explicando cómo es que ella se siente-.

Un claro ejemplo de este fenómeno es cuando hombres se pronuncian públicamente para opinar de feminismo, aborto, menstruación, maternidad o cualquier otra situación o problemática que únicamente repercute en las mujeres, aunado a ello se presentan como expertos en el tema. Sin embargo, este también puede ser un escenario cotidiano con compañeros de trabajo u hombres, comúnmente mayores, de los círculos cercanos.

El problema de esta práctica no es sólo la reafirmación de que la participación masculina es más valiosa o importante que la de las mujeres, sino la apropiación de los espacios exclusivos de mujeres en temas exclusivos de mujeres, no sólo tratándolas de forma condescendiente sino peor aun excluyéndolas de la esfera pública.

Tone policing (tono policial)

Frases como: “pero no grites”, “primero cálmate”, “ve como te pones”, “dilo civilizadamente” entre muchas otras, son parte del tone policing una práctica violenta que busca silenciar el punto de vista de una persona, mayormente de mujeres o grupos minoritarios que externan sus inconformidades; evadiendo el tema y contenido de la conversación por el tono vocal en el que este se expresa.

El término se traduce del inglés como “tono policial” y hace alusión a la vigilancia o fiscalización en actitud policial. Esta práctica consiste en centrar la atención en el tono de la discusión o en su defecto de la conversación con el fin de restarle importancia al contenido de la misma, es decir, evadir el tema por cómo es comunicado.

Esta forma de violencia se usa para minimizar el sentir de las mujeres además de ridiculizarlas por el mismo sentimiento. La gravedad de esta práctica recae en la fractura constante y normalizada del derecho a la libre expresión, ya que al silenciar a las personas que expresan sus quejas se está perpetuando la opresión de aquellos grupos minoritarios.

Un claro ejemplo de este fenómeno es cuando en las marchas del Día Internacional de la Mujer (8M), los medios de comunicación enfocan la cobertura del movimiento a los actos de iconoclasia (destrucción de iconos o símbolos de autoridad con propósito de cambio), en lugar de centrarse en las peticiones de millones de mujeres que manifiestan su inconformidad por la inseguridad que conlleva ser mujer en un país machista como México.

Todas estas muestras de violencia sutil y no tan sutil, aunque suelen pasar desapercibidas, es importante tener las herramientas necesarias para detectarlas y poder reaccionar adecuadamente, mostrando que las mujeres también pueden y deben ocupar el espacio público y privado con dignidad en todas sus expresiones.