8/16/2026

La Odisea de Nolan: una interpretación desde México

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"El mensaje real de 'La Odisea' de Homero es que la gloria no compensa necesariamente la pérdida de la vida".- 

La Odisea de Nolan: una interpretación desde México

En una entrevista reciente con Sabina Bergman en su programa Último aliento, decía, al hilo de La Odisea de Cristopher Nolan, que podíamos pensar en quién es quién en la actualidad de esos personajes. Es verdad que es arriesgado, pero adelantemos algunas intuiciones para el debate.

Lo más claro es que Polifemo, el monstruo de un sólo ojo que devora a los soldados que encierra en la cueva, bien podría ser Donald Trump. Polifemo no está bien tratado en la película porque además de presentarlo calvo -parece que si eres calvo das más miedo- nos ahorra algo bien conocido que queda fuera de la película, que es la astucia de Odiseo de decirle al monstruo cuando le pregunta su nombre al arribar a la isla que se llama Nadie. De manera que cuando Odiseo y los soldados le clavan la estaca ardiendo en el ojo para poder huir y el gigante pide ayuda a sus hermanos de otras islas, responde a la pregunta de quién por dolo o fuerza le daña, que “nadie”, tomándole entonces por loco y no socorriéndolo. Recordemos que Odiseo, Ulises como le llamaban los romanos, tiene el sobrenombre de “el astuto”, mientras que Polifemo, pese a su mucho poder, es un imbécil. Pero cuidado con la sutileza de Homero: el deseo de gloria vence a Odiseo, que cuando abandonan la isla le grita a Polifemo: ¡que sepan que Odiseo te engañó! Y entonces, Polifemo invoca a su padre Poseidón y le pide que castigue a Odiseo. La arrogancia de Odiseo le castigará a él y a su tripulación en la mar.

Añadamos que los lestrigones, que en la película son también enormes soldados con armaduras imposibles y anacrónicas, son el ejército de EU y del Israel, tristemente conocidos por sus atrocidades.

Los 108 pretendientes al trono de Itaca, que quieren desposar a Penélope y sustituir a Odiseo, bien podría ser esa tropa de líderes del PAN y del PRI que andan esperando a ver si un golpe de suerte o la ayuda externa de los dioses o de Polifemo acaban con Odiseo y así pueden ganar con impulso de fuera lo que no pueden ganar por sus propias fuerzas incapaces como son de tensar el arco. Es especialmente antipático Antinoo, cobarde, tramposo, arrogante, agresivo, cuyo lugar social se debe simplemente a que es “hijo de Eupites”. Antinoo se aprovecha de la hospitalidad del palacio, conspira contra Telémaco, hijo de Odiseo y Penélope, y humilla a Odiseo disfrazado de mendigo. Es el que va a recibir la primera flecha en la garganta. Antinoo es Ricardo Salinas Pliego y la flecha bien podrían ser las elecciones presidenciales de 2030.

Telémaco es el hijo que va ganando autoridad con su determinación y va entendiendo que no puede ser siempre el hijo de Odiseo. Termina siendo el legítimo rey de Itaca. Me recuerda a Claudia Sheinmbaum. Entonces ¿quién es Penélope, que teje y desteje para no desposarse con un marido ilegítimo? Evidentemente, es el pueblo de México, que aguantó pacientemente hasta que llegó quien debía asumir la corona.

En La Odisea están las sirenas, que con su canto te acercan a los arrecifes y te hacen naufragar. Son los medios de comunicación, frente a los cuales hay que ponerse cera en los oídos o atarse al mástil de los medios alternativos, como esta casa, junto a la vela de La Mañanera, para no hundirse el capitán, la tripulación y el barco.

También está Escila y Caribdis, donde uno u otro son la muerte. Escila es un monstruo con seis cabezas que atacaba a los barcos que pasaban junto a los acantilados. Caribdis se trataba de criatura igualmente letal que regurgitaba grandes cantidades de agua, creando un remolino que conducía a la muerte. La única manera de cruzar ese estrecho es con inteligencia y sabiendo que es probable que haya que pagar algún precio. Circe, la hechicera, le advierte a Odiseo que huya del remolino porque será la muerte de todos. Que escoja Escila, que es el mal menor. Pero que no luche contra ella. Es un monstruo inmortal, al que no se puede derrotar. De manera que deberá dejar que cada una de sus cabezas devore a seis de sus mejores hombres. A mi no me gusta la solución. Muy del mundo griego donde el destino no se podía cambiar. Odiseo le oculta a sus hombres que seis de ellos morirán porque necesita que sigan remando para alejarse del remolino. Navegan pegados a los acantilados de Escila, mientras oyen el rugido y ven el precipicio del remolino de Caribdis a lo lejos. Salvan el barco y la vida de la mayoría, pero seis guerreros son sacrificados. Escila y Caribdis tienen el pelo naranja, y hay que acercarse y alejarse de ambas para que no te destrocen. Soy de los que piensan que hay que ganar tiempo antes de alimentar, de una manera u otra, a la bestia.

Está Calipso, que retiene a Odiseo robándole la memoria y haciendo que coma la flor del loto que borra los recuerdos. Calipso es los libros de historia que niegan el pasado de México y la Calipso que obedece a Zeus y lleva a Odiseo a recuperar su memoria son esos pensadores decoloniales o anticoloniales, como Enrique Dussel, que han obligado a México a entenderse otra vez a sí misma desde su pasado, desde su historia.

Itaca es el México del futuro, sin desigualdades y sin violencia, integrado en una unidad regional igualitaria y pacífica en un mundo sin naciones con voluntad imperialista. Itaca, como contó el poeta Kavafis, está en el camino.

E igualmente evidente se me hace que Homero, la voz plural que firma la obra, se parece mucho a Andrés Manuel López Obrador, que construye los versos de aquí y de allá escuchando al pueblo de hoy y al de ayer, que inventa y que recrea, que cuenta las aventuras y deja el final abierto. Que, como le llama cariñosamente el pueblo, es el “viejito” que recuerda también la historia al calor del fuego

¿Y MORENA? Porque si están el PRI y el PAN ¿no está el partido-movimiento de Homero Obrador y Telémaco Sheinbaum? Pues sí y no, porque todavía debían pasar algunos siglos para que las reformas de Efialtes, Solón, Clístenes y Pericles hicieran a los aporoi, a los pobres libres, ciudadanos. MORENA es una voluntad que no tiene cuerpo en esta película sino cuando regresan los héroes del Hades, de la muerte, a decirle a Odiseo: eso de la gloria es una mierda y lo relevante es vivir la vida, incluso en la pobreza, antes que ser reyes sobre la muerte.

¿Y quién es Odiseo? En el Odiseo de Nolan la culpa es perseverante. Y la idea de la culpa es más cristiana que griega. La culpa por mentir con el caballo para acabar con Troya, ciscándose en la idea de hospitalidad, el viaje de vuelta a Itaca que tiene forma de una larga penitencia, el interrogante de ser un guerrero que debiera solamente buscar la gloria pero que, como el mafioso de los Soprano, tiene constantes dudas de si haber hecho trampas para ganar merece la pena. El Odiseo de Nolan se pasa las tres horas de película de terapia en terapia. Algo muy propio de la actualidad, donde la depresión es la principal enfermedad laboral en Occidente, seguramente después sólo de los accidentes laborales.

Odiseo, Ulises, el guerrero que quiere regresar no vuelve a Ítaca porque haya dejado de importarle la gloria. Vuelve porque ha descubierto una forma superior de gloria, que es conservar la vida, recuperar su mundo propio y también poder contarlo. Odiseo es la conciencia de México que descansa en la lucha contra la conquista desde hace 500 años, en la lucha de los de abajo y los indígenas, en la Revolución Mexicana, en la confrontación con los EU, en la lucha en el mayo del 68. Es la conciencia que hoy, ya madura, debe ir pensando en los nuevos Telémacos.

¿Podría haber hecho Nolan otra Odisea? Pues seguramente, pero no sería La Odisea de Nolan, Agamenón no saldría disfrazado de algo negro brillante entre Batman y Darth Vader, Calipso no sería una terapeuta cursi que recomienda a Odiseo comer flores de Bach y hacer aromaterapia, sino una auténtica malvada que ofrece la inmortalidad para comprarte y que sólo suelta a Odiseo cuando Zeus la obliga, igual que Circe no parecería tonta del bote, sino una hechicera capaz de tomar sus propias decisiones. Salvo Penélope, las mujeres no salen bien paradas en La Odisea de Nolan.

Xi Jiping, Trump, Putin van a ver en esta Odisea cosas diferentes que la izquierda bienpensante. Yo invito a que pensemos al menos una cosa: cuidado con los líderes con pocos escrúpulos que sólo ven en el espejo el reflejo de su gloria. Prefiero un poco de culpa cristiana y recordar al Aquiles que dice que la gloria no compensa la muerte. Que no dejar en las ciudades conquistadas piedra sobre piedra es condenarte al Hades por la eternidad (Escucha Netanyahu). Ulises hoy estaría más cerca de la extrema derecha que de los socialistas norteamericanos. Aunque una película no debe ser un tratado de buen comportamiento.a

En cualquier caso no olvidemos que Trump ha dicho que es más grande que Gengis Kahn, que Alejandro Magno o que Atila. Los más eficaces guerreros de La Odisea apenas mataron a una veintena de enemigos. Hoy, los que asesinan lo hacen por decenas de miles. El mensaje real de La Odisea de Homero es que la gloria no compensa necesariamente la pérdida de la vida y que estar vivo es una condición para regresar, que a su vez es entender para qué estar vivo. Un recordatorio para los que andan buscando mártires.

En el Oráculo de Delfos, en el frontispicio, decía: de nada en demasía, es decir, cuidado con la desmesura. Y, qué duda cabe, se nos está llenando el mundo de desmesura.

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