8/08/2026

Tradwives: cuando una tendencia en redes sociales llega al debate sobre el voto de las mujeres

 

El movimiento tradwife, que promueve un estilo de vida basado en los roles tradicionales de género, volvió al centro del debate público después de que en Estados Unidos y México surgieran propuestas y comentarios que cuestionan la participación política de las mujeres. Especialistas advierten que, aunque elegir dedicarse al hogar es una decisión legítima, el problema aparece cuando ese modelo se presenta como el único deseable y coincide con discursos que ponen en duda derechos conquistados por las mujeres.

En Estados Unidos, Erika Kirk, directora ejecutiva de la organización juvenil conservadora Turning Point USA, defendió recientemente la idea de instaurar un «voto por hogar», es decir, que una sola persona —el jefe de familia— represente políticamente a todos los integrantes de una familia. La propuesta fue respaldada por figuras del movimiento tradwife, como la influencer Savanna Faith Stone.

La discusión también llegó a México. En un podcast, una abogada afirmó que «no todos deberían votar» y días después un joven político e influencer planteó la posibilidad de establecer un solo voto por familia. Aunque no mencionó de forma explícita que las mujeres dejaran de votar, el escenario descrito colocaba a un hombre como quien ejercería ese derecho político.

La discusión ocurre cuando apenas han transcurrido 71 años desde que las mujeres mexicanas ejercieron por primera vez su derecho al voto, una conquista que transformó la participación política femenina en el país.

¿Qué son las tradwives y por qué generan debate?

Antes de aparecer en los discursos políticos, el fenómeno tradwife (una mujer que promueve o adopta el estilo de vida de «esposa tradicional») se popularizó como una tendencia en redes sociales. Influencers de distintos países muestran una vida centrada en el hogar, el cuidado de la familia y la dependencia económica del hombre como proveedor principal. Sus videos, que acumulan millones de reproducciones, muestran cocinas impecables, pan recién horneado, vestidos de lino y una aparente tranquilidad doméstica.

Su éxito no es casual. En un contexto donde muchas mujeres enfrentan dobles jornadas laborales, trabajo doméstico y de cuidados, además de preocupaciones económicas, ese contenido proyecta una vida con menos estrés y más tiempo disponible, una realidad que para muchas resulta aspiracional.

Sin embargo, detrás de esa estética existe un debate más amplio sobre quién decide cómo deben vivir las mujeres.

La carga de cuidados sigue recayendo en las mujeres

Las cifras muestran que la desigualdad en el trabajo doméstico y de cuidados continúa siendo una realidad.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario no remunerado, mientras que los hombres destinan 18.2 horas. Además, la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares señala que esta labor representa un valor económico superior a ocho billones de pesos al año y que las mujeres aportan el 72.6 por ciento de ese trabajo.

En este contexto, especialistas consideran que el atractivo del fenómeno tradwife responde también al desgaste que viven millones de mujeres al sostener, simultáneamente, el empleo remunerado y las tareas de cuidado.

El problema no es elegir, sino perder opciones

Para Lizeth Mejorada, portavoz de Mujeres Vivas, Mujeres Libres, el debate no debe centrarse en cuestionar el estilo de vida de quienes deciden dedicarse al hogar.

«El punto no es criticar el estilo de vida que una mujer elige. Toda mujer debe tener la libertad de construir el proyecto de vida que la haga feliz. El problema aparece cuando se manipula a las audiencias para idealizar un estilo de vida que, en el fondo, esconde la pérdida de derechos», sostiene.

Añade que la verdadera libertad consiste en que existan múltiples formas de construir un proyecto de vida y que ninguna sea presentada como la única manera correcta de ser mujer.

La contradicción detrás de las influencers tradwife

Desde la perspectiva de Mujeres Vivas, Mujeres Libres hay una contraducción en el fenómeno: muchas de las creadoras de contenido que promueven la dependencia económica de las mujeres han construido carreras altamente rentables gracias a las redes sociales.

Monetizan videos, administran empresas, negocian contratos y toman decisiones sobre sus propios ingresos, mientras presentan como ideal un modelo en el que otras mujeres dependan económicamente de sus parejas.

Desde esta perspectiva, el debate deja de ser una discusión sobre cocinar, cuidar o desarrollar una carrera profesional y se traslada a una pregunta más profunda: ¿qué condiciones permiten que una mujer pueda elegir libremente su proyecto de vida? Estudiar, votar, abrir una cuenta bancaria, adquirir una vivienda o salir de una relación sin pedir autorización son derechos que costaron décadas de lucha y que, advierten las especialistas, no están garantizados para siempre.

Redes sociales, política y derechos

Las especialistas coinciden en que un video en TikTok no modifica por sí mismo una ley, pero sí influye en la manera en que las personas entienden aquello que consideran normal, deseable o posible. Por ello, consideran relevante analizar cómo ciertos discursos en redes sociales pueden trasladarse posteriormente al ámbito político.

Angie Contreras, vocera de Mujeres Vivas, Mujeres Libres, sostiene que ser madre, dedicarse al hogar, desarrollar una carrera profesional o combinar distintos proyectos de vida son decisiones igualmente válidas, siempre que puedan ejercerse en libertad y sin que el Estado privilegie unas opciones sobre otras.

¿Desde cuándo pueden votar las mujeres en México?

El reconocimiento del sufragio femenino en México llegó el 17 de octubre de 1953, cuando se reformó el artículo 34 de la Constitución para reconocer a las mujeres como ciudadanas con plenos derechos políticos. Sin embargo, fue hasta el 3 de julio de 1955 cuando las mexicanas acudieron por primera vez a las urnas en una elección federal para elegir a las y los integrantes de la XLIII Legislatura. Este 2026 se cumplen 73 años del reconocimiento constitucional del sufragio femenino y 71 años de su primer ejercicio en una elección federal, un hito que abrió el camino para la participación política de las mujeres y, décadas después, para la construcción del principio de paridad en México.

¿Cómo surgió la Ley Petrona? El caso que cambió la justicia para mujeres en Chiapas

 

La Ley Petrona, aprobada en Chiapas para reconocer la legítima defensa con perspectiva de género, permitió recientemente la liberación de 17 mujeres acusadas de homicidio contra sus parejas, luego de que las autoridades concluyeran que actuaron para proteger su vida frente a contextos de violencia.

La reforma, considerada un precedente en materia de acceso a la justicia para las mujeres, busca evitar que quienes sobreviven a agresiones o intento de feminicidio sean criminalizadas sin que las autoridades analicen el contexto de violencia en el que ocurrieron los hechos.

Las liberaciones fueron resultado del trabajo de una Comisión Interinstitucional con Enfoque Humanista, integrada por autoridades del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado y otras instituciones, que revisó de manera individual más de 80 expedientes de mujeres privadas de la libertad.

Tras el análisis, se determinó que en los 17 casos existían elementos que evidenciaban que las investigaciones originales no incorporaron una perspectiva de género ni analizaron los contextos de violencia que enfrentaban las mujeres.

¿Qué es la Ley Petrona?

La llamada Ley Petrona es una reforma al Código Penal del Estado de Chiapas, aprobada por el Congreso local en abril de 2026, que establece la presunción de legítima defensa con perspectiva de género.

Su principal objetivo es que las autoridades consideren, desde el inicio de las investigaciones, si una mujer actuó para proteger su vida, su integridad física o sexual, o la de sus hijas e hijos frente a una agresión o una tentativa de feminicidio.

Con esta modificación legal se busca evitar que las mujeres sobrevivientes de violencia sean procesadas o condenadas sin que previamente se analicen las circunstancias en las que ocurrieron los hechos.

La reforma representa un cambio en la forma de investigar y juzgar estos casos, al priorizar el contexto de violencia y las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres.

¿Qué establece la Ley Petrona?

  • Reconoce la legítima defensa con perspectiva de género.
  • Obliga a que las autoridades analicen el contexto de violencia que enfrentaba la mujer antes de determinar su responsabilidad penal.
  • Busca evitar la criminalización de mujeres que actuaron para proteger su vida o la de sus hijas e hijos.
  • Fortalece la incorporación de la perspectiva de género en la procuración e impartición de justicia en Chiapas.

El caso de Petrona que dio origen a la reforma

La legislación lleva el nombre de Petrona, una mujer indígena del municipio de Tenejapa, cuyo caso evidenció las fallas del sistema de justicia para investigar hechos de violencia contra las mujeres y se convirtió en el principal antecedente de la modificación al Código Penal de Chiapas.

El 4 de abril de 2026, Petrona fue detenida tras causar la muerte de su esposo con un cuchillo dentro de su vivienda. Sin embargo, durante la investigación, la Fiscalía General del Estado acreditó que la mujer vivía un contexto de violencia familiar constante.

Las indagatorias señalaron que el día de los hechos su pareja la golpeaba y amenazaba con matarla. Además, la mujer presentaba lesiones físicas y afectaciones psicológicas derivadas de las agresiones.

La Fiscalía concluyó que Petrona —quien además tenía dos meses de embarazo— actuó en legítima defensa para proteger su vida y la de sus hijos, por lo que fue puesta en libertad apenas dos días después de su detención.

El caso evidenció la necesidad de modificar el marco legal para impedir que otras mujeres fueran criminalizadas por defenderse de sus agresores.

¿Por qué fueron liberadas 17 mujeres?

La aplicación de la Ley Petrona permitió revisar decenas de expedientes de mujeres encarceladas por homicidio contra sus parejas.

De acuerdo con las autoridades estatales, el estado procesal de las beneficiarias era diverso: algunas aún enfrentaban procesos penales, otras se encontraban en etapa de juicio y algunas ya habían recibido sentencias condenatorias.

Tras la evaluación jurídica se concluyó que en estos casos no se habían investigado adecuadamente los antecedentes de violencia de género, por lo que se emitieron dictámenes favorables para su liberación conforme al nuevo marco legal.

Las constancias de libertad fueron entregadas el pasad 9 de julio, durante el acto «Justicia con humanismo: mujeres en libertad», encabezado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y el magistrado presidente del Poder Judicial de Chiapas, Juan Carlos Moreno Guillén.

Una reforma para evitar la criminalización de mujeres sobrevivientes

Autoridades del Poder Judicial señalaron que la reforma fortalece la incorporación de la perspectiva de género en la impartición de justicia y permite comprender las condiciones de vulnerabilidad en las que muchas mujeres enfrentan situaciones de violencia extrema.

Además de recuperar su libertad, las beneficiarias recibirán acompañamiento institucional para facilitar su reinserción social y acceder a programas que impulsen su autonomía económica.

En México, las mujeres representan una minoría de la población penitenciaria, pero enfrentan mayores rezagos en el acceso a la justicia. De acuerdo con el Censo Nacional de Sistemas Penitenciarios Federal y Estatales 2025 del INEGI, 46.3% de las mujeres privadas de la libertad permanecían sin sentencia al cierre de 2024, una proporción superior a la de los hombres (35.7%). Esto significa que casi una de cada dos mujeres encarceladas aún no había recibido una resolución judicial definitiva, mientras muchas permanecen bajo prisión preventiva.

Mutilación genital femenina: se gana el debate, pero se pierden los fondos

 Este es un artículo de opinión de Inés M. Pousadela, directora de Investigación y Análisis de Civicus, la alianza mundial para la participación ciudadana.

Activistas contra la mutilación genital femenina protestan frente a la Asamblea Nacional en Banjul, en Gambia, el 18 de marzo de 2024, mientras los legisladores debatían un proyecto de ley que buscaba levantar la prohibición de la mutilación genital femenina, que finalmente fracaso gracias al rechazo popular. Imagen: Muhamadou Bittaye / AFP.-Inés M. Pousadela

MONTEVIDEO – En agosto del año pasado, una niña de un mes de edad murió desangrada en Gambia tras ser sometida a una mutilación genital femenina (MGF), una práctica que es ilegal en el país desde 2015.

La MGF es una violación de los derechos humanos, independientemente de los argumentos basados en la fe o la tradición que se esgriman en su defensa, pero ahora se está solicitando al Tribunal Supremo de Gambia que derogue la prohibición vigente en el país.

Este es el segundo intento en dos años de volver a legalizar la MGF.

La sociedad civil lo impidió la primera vez. Cuando en 2024 llegó a la Asamblea Nacional un proyecto de ley para derogar la prohibición, la Red contra la Violencia de Género llevó a supervivientes a testificar, presionó a los legisladores, emitió programas de radio y obtuvo un dictamen de la Universidad Al Azhar de El Cairo en el que se afirmaba que la MGF no es obligatoria según el islam.

El proyecto de ley se rechazó en julio de 2024.

La lucha que se libra actualmente en Gambia pone de manifiesto lo frágiles que son los avances en el reconocimiento de los derechos. La mutilación genital femenina está en retroceso en la mayoría de los países donde se practica, fruto de décadas de campañas llevadas a cabo por supervivientes y organizaciones comunitarias.

Pero mantener esa posición se está volviendo más difícil, a medida que se agota la financiación que respalda esas campañas y un movimiento antiderechos resurgente trabaja para presentar la mutilación genital femenina como una práctica tradicional objeto de ataques extranjeros.

Una práctica en retroceso

Más de 230 millones de niñas y mujeres vivas en la actualidad han sido sometidas a la mutilación genital femenina, y cada año se suman otros cuatro millones.

Pero la tendencia ha cambiado. Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) de 2024 reveló que la mitad de la disminución de la prevalencia en los últimos 30 años se ha producido en la última década y que las tasas entre las adolescentes se han reducido a la mitad o han disminuido en más de 30 puntos porcentuales en países como Etiopía, Kenia y Sierra Leona.

La autora, Inés M. Pousadela

Las actitudes también han cambiado. Alrededor de 400 millones de personas en los países donde se practica, dos tercios de la población, afirman ahora que quieren que la mutilación genital femenina se acabe.

Ese cambio tiene un origen claro. El Programa Conjunto dirigido por Unicef y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) constató que las reducciones más pronunciadas se producen allí donde se apoya a las comunidades para que deliberen y, a continuación, se comprometan, de forma pública y colectiva, a abandonar la práctica.

La ONU canaliza la financiación y se encarga de la coordinación, pero los diálogos, las declaraciones y la labor de persuasión puerta a puerta son obra de activistas comunitarios, organizaciones nacionales y redes de supervivientes.

Gracias a estos esfuerzos de la sociedad civil, solo en 2025, más de 7,5 millones de personas participaron en diálogos comunitarios y más de 190 000 líderes religiosos y figuras influyentes de la comunidad denunciaron públicamente la mutilación genital femenina.

Las herramientas que funcionan

Allí donde los activistas se han centrado en las justificaciones religiosas que sustentan la mutilación genital femenina, se han obtenido resultados.

En 2025, eruditos islámicos de Yibuti, Eritrea y Somalia emitieron un dictamen conjunto en el que afirmaban que nada en la fe exige la mutilación genital femenina. Los procedimientos judiciales han demostrado ser otra herramienta poderosa.

En julio de 2025, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental declaró que Sierra Leona había incumplido sus obligaciones internacionales al no tipificar como delito la mutilación genital femenina, y señaló que, cuando se inflige intencionadamente, la práctica alcanza el umbral de la tortura.

En la India, el Tribunal Supremo ha iniciado un proceso para determinar si la ablación practicada en la comunidad dawoodi bohra debe dejar de gozar de protección constitucional como práctica religiosa esencial.

Y en junio de este año, Colombia se convirtió en el primer país de América Latina en prohibir la mutilación genital femenina, impulsado por las mujeres indígenas emberá que luchaban contra una práctica llevada a cabo en su propia comunidad.

La prohibición es ahora la norma y no la excepción, y Yibuti y Guinea incorporaron la prohibición a sus constituciones en 2025.

Pero las leyes por sí solas no cambian necesariamente lo que ocurre sobre el terreno, y su aplicación sigue siendo deficiente.

Las detenciones y los procesos judiciales aumentaron considerablemente en 2025, pero aun así solo hubo 711 casos judiciales relacionados con la mutilación genital femenina en todo el año.

En Gambia, la multa impuesta a las primeras personas condenadas por practicar la mutilación fue pagada por un imán prominente, un acto que contribuyó a impulsar la campaña para derogar la prohibición.

La retirada de financiación al movimiento

Las tácticas que impulsaron tres décadas de avances se están viendo ahora privadas de financiación, y los recortes presupuestarios afectan con mayor dureza a los grupos de base y liderados por supervivientes, que son los más eficaces pero que siempre se enfrentan a las mayores dificultades para obtener apoyo.

La financiación del Programa Conjunto se redujo de 29,6 millones de dólares en 2024 a 16,3 millones en 2025.

El desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, en inglés) supuso la eliminación de la mayor fuente individual de financiación de la sociedad civil a nivel mundial, y la ayuda exterior total de Estados Unidos se redujo a la mitad en un año.

El Reino Unido, que en su día fue el mayor financiador de la prevención de la mutilación genital femenina, está reduciendo gradualmente su programa insignia sin ofrecer ningún sustituto, para poder destinar más fondos a armamento.

Desde el punto de vista económico, esto no tiene sentido, ya que cada dólar invertido en prevención genera un rendimiento diez veces mayor.

El Programa Conjunto estima que el tratamiento de las consecuencias para la salud de la mutilación genital femenina cuesta actualmente 1400 millones de dólares al año.

Sin embargo, la política está desempeñando un papel importante.

En los países del Norte global, los cambios políticos están impulsando la retirada de la ayuda, y los partidos de extrema derecha invocan la mutilación genital femenina para estigmatizar a las comunidades migrantes, al tiempo que se oponen a las políticas de justicia de género que marcarían la diferencia.

En los países donde se practica, la prohibición se presenta cada vez más como una imposición extranjera sobre la cultura y la fe. Lo que une a estos argumentos es un mismo juego de manos que trata la MGF como una cuestión de identidad cultural en lugar de como una violación de los derechos humanos fundamentales.

La eliminación para 2030, el objetivo que los Estados fijaron cuando acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015, ya está fuera de alcance. Pero las pruebas sobre lo que funciona no se discuten, y apuntan hacia las comunidades y los movimientos de base.

La cuestión es si los gobiernos que afirman valorar los derechos humanos seguirán apoyando a quienes logran avances, o dejarán que una generación de niñas pague el precio de este retroceso.

Inés M. Pousadela es directora de Investigación y Análisis de Civicus, codirectora y redactora de Civicus Lens y coautora del Informe sobre el Estado de la Sociedad Civil. También es profesora de Política Comparada en la Universidad ORT de Uruguay.

Rosario Castellanos: el legado feminista de una escritora que transformó la literatura mexicana

 

Nacida el 25 de mayo de 1925 en la Ciudad de México y criada en Comitán, Chiapas, Castellanos desarrolló una obra literaria profundamente marcada por las desigualdades sociales que presenció desde su infancia. Esa experiencia dio origen a una producción que colocó en el centro a las mujeres y a los pueblos indígenas, cuestionando las estructuras de poder que históricamente los han marginado.

Una escritora, diplomática y académica que transformó la literatura mexicana

Rosario Castellanos estudió Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde presentó en 1950 la tesis ¿Existe una cultura femenina?, un trabajo que planteó preguntas sobre la exclusión de las mujeres de los espacios de creación intelectual y que hoy es considerado un antecedente del pensamiento feminista mexicano.

A lo largo de su trayectoria cultivó la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, el teatro y el periodismo. Entre sus obras más representativas se encuentran Balún Canán, Oficio de tinieblas, Ciudad Real, Mujer que sabe latín…, Álbum de familia, Poesía no eres tú y El eterno femenino, textos en los que abordó la desigualdad de género, el racismo, la identidad, la maternidad y las relaciones de poder.

Además de su labor literaria, trabajó en el entonces Instituto Nacional Indigenista, donde impulsó proyectos culturales dirigidos a comunidades indígenas, y fue profesora en la UNAM y en universidades de México y Estados Unidos. En 1971 fue nombrada embajadora de México en Israel, cargo que desempeñó hasta su muerte, ocurrida de manera accidental el 7 de agosto de 1974. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Su trayectoria fue reconocida con distinciones como el Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz y su elección como la primera mujer integrante de la Academia Mexicana de la Lengua.

Una pionera del pensamiento feminista mexicano

Aunque Rosario Castellanos escribió antes de que el feminismo adquiriera la presencia pública que tiene hoy en México, su obra cuestionó de manera frontal los roles impuestos a las mujeres y la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

En ensayos como Mujer que sabe latín… y en buena parte de su producción periodística denunció la exclusión femenina de los espacios académicos, culturales y políticos, además de reflexionar sobre la maternidad, el matrimonio, el trabajo doméstico y las limitaciones impuestas por una sociedad patriarcal.

La escritora también fue una de las primeras intelectuales mexicanas en vincular la discriminación de género con otras formas de exclusión, particularmente el racismo y la opresión que enfrentaban los pueblos indígenas. Esa mirada interseccional convirtió su obra en un referente para comprender cómo distintas formas de desigualdad pueden coexistir y reforzarse mutuamente.

¿Por qué Rosario Castellanos sigue vigente?

Más de medio siglo después de su muerte, especialistas y universidades coinciden en que las preguntas planteadas por Rosario Castellanos conservan una notable actualidad.

Las brechas salariales, la distribución desigual del trabajo de cuidados, la violencia contra las mujeres y la persistencia de estereotipos de género continúan formando parte de la agenda pública en México. En ese contexto, sus ensayos y novelas siguen siendo leídos como herramientas para analizar las raíces culturales de esas desigualdades.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) la define como una pionera en la defensa de los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas, mientras que la UNAM destaca que su obra abrió un espacio para cuestionar las estructuras sociales que limitaban la participación femenina en la vida pública.

Su legado trasciende la literatura. Rosario Castellanos continúa siendo una referencia para generaciones de escritoras, investigadoras y defensoras de los derechos de las mujeres, que encuentran en sus textos una crítica vigente al machismo, la discriminación y las múltiples formas de exclusión.

A 52 años de su fallecimiento, su voz permanece como una invitación a pensar una sociedad más igualitaria, donde las mujeres puedan ejercer plenamente su libertad y donde las diferencias no sean motivo de subordinación, sino de reconocimiento y justicia.

Parteras salvan vidas de mujeres embarazadas en campamentos de guerra en Sudán

 

La guerra que vive Sudán ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares, mientras el deterioro del sistema de salud pone en riesgo la vida de miles de mujeres embarazadas. En los campamentos de personas desplazadas, donde las inundaciones, la violencia y las carreteras destruidas dificultan el acceso a hospitales, las parteras se han convertido en un recurso indispensable para garantizar partos seguros y reducir la mortalidad materna.

Entre enero y mayo de este año, los enfrentamientos en el estado de Nilo Azul provocaron el desplazamiento de decenas de miles de personas, principalmente mujeres y niñas. Muchas de ellas viven ahora en asentamientos temporales donde los servicios médicos son escasos o inexistentes.

Ante este escenario, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) desplegó y equipó a 15 parteras para atender a las mujeres embarazadas en las comunidades más afectadas. Una de ellas es Sa’aida, quien también fue desplazada por la guerra en 2024 y actualmente trabaja en una clínica móvil instalada en el campamento Al Karama 3, en Ad-Damazin.

La partera relató que algunas mujeres llegaron a dar a luz durante el trayecto hacia los campamentos, por lo que fue necesario brindar atención de emergencia con los pocos recursos disponibles.

«Algunas mujeres dieron a luz en el camino», explicó Sa’aida al UNFPA. Sin atención especializada, una hemorragia obstétrica o un parto complicado pueden provocar la muerte tanto de la madre como del recién nacido.

Atención cercana que salva vidas

Para muchas mujeres desplazadas, la presencia de una partera dentro del campamento representa la única posibilidad de recibir atención médica durante el embarazo.

Somaya, una de las pacientes atendidas por Sa’aida, explicó que al llegar al campamento no tenía dinero ni sabía dónde acudir para recibir atención.

«Sin ella habría sufrido muchísimo. No tenemos dinero y no sabemos adónde ir ni cómo acceder a los servicios de salud aquí», relató. La mujer aseguró que contar con una partera en el campamento les ha brindado una sensación de seguridad.

Otra de las profesionales desplegadas por el UNFPA es Safya, quien mantiene un registro de las mujeres embarazadas y realiza visitas domiciliarias cuando alguna deja de acudir a sus controles prenatales.

Su trabajo permitió identificar oportunamente que Al Radyyia, madre de once hijos, enfrentaba un parto de alto riesgo. Gracias a esa valoración fue trasladada al hospital materno de Ad-Damazin, donde dio a luz sin complicaciones.

Después del nacimiento, Safya continuó visitándola cada dos días para supervisar la recuperación de la madre y el estado de salud del bebé.

«Ella realmente me salvó la vida y estoy profundamente agradecida por la atención y el apoyo que me brindó«, expresó Al Radyyia.

Más allá del parto

Las parteras no solo acompañan los nacimientos. También brindan consultas prenatales, orientación sobre planificación familiar, atención posnatal, distribuyen medicamentos esenciales, detectan complicaciones obstétricas y ofrecen apoyo a mujeres sobrevivientes de violencia de género.

Sin embargo, desarrollar esta labor en medio del conflicto implica enormes desafíos. Durante la temporada de lluvias, muchas comunidades quedan aisladas y trasladar a una paciente al hospital puede tomar horas, mientras numerosos centros de salud permanecen cerrados debido a la violencia.

Para responder a estas necesidades, el UNFPA mantiene clínicas móviles y espacios seguros en distintas regiones del país, aunque algunos servicios han tenido que suspenderse por falta de financiamiento.

140 partos seguros en tres semanas

Los resultados muestran el impacto de esta estrategia comunitaria.

Durante las primeras tres semanas del despliegue, las 15 parteras asistieron 140 partos seguros y dieron seguimiento a más de 700 mujeres embarazadas.

Además, con apoyo del Gobierno de Noruega, el organismo internacional capacita a otras 60 parteras que serán enviadas a los estados de Nilo Blanco y Kordofán del Norte para ampliar la cobertura de salud materna en zonas afectadas por el conflicto.

El programa también financia traslados para cesáreas, entrega apoyos económicos para partos complicados y cuenta con una sala de aislamiento destinada a mujeres embarazadas con hepatitis E, enfermedad que representa un riesgo adicional debido al deterioro de las condiciones sanitarias.

La falta de recursos amenaza la atención

Pese a los avances, el UNFPA advirtió que la continuidad de estos servicios depende del financiamiento internacional.

Para 2026, el organismo solicitó 129.2 millones de dólares destinados a garantizar servicios de salud sexual y reproductiva y atender la violencia de género en Sudán. Hasta agosto únicamente había recibido alrededor de un tercio de los recursos requeridos.

En un país donde la guerra ha provocado el colapso de buena parte del sistema sanitario, la capacitación y despliegue de parteras representa una de las intervenciones más eficaces para proteger el derecho de las mujeres a una maternidad segura y prevenir muertes evitables durante el embarazo, el parto y el posparto.

Tras más de un mes de espera, Gobierno de CDMX promulga la Ley del Sistema de Cuidados

 

A poco más de un mes de haber sido aprobada por unanimidad en el Congreso de la Ciudad de México, el Gobierno capitalino promulgó este jueves 2 de julio la Ley del Sistema Público de Cuidados, con lo que inicia formalmente el proceso para su implementación y la creación de los órganos responsables de coordinar la política pública de cuidados en la capital.

La ley había sido aprobada el pasado 26 de mayo con 64 votos a favor, pero su publicación en la Gaceta Oficial permanecía pendiente, situación que había sido cuestionada por especialistas y legisladores debido a que retrasaba el inicio de los plazos establecidos para su aplicación.

Con su promulgación, comienza a correr el plazo de 90 días para instalar la Junta de Cuidados, órgano rector encargado de coordinar, supervisar y dar seguimiento a la implementación del Sistema Público de Cuidados en la Ciudad de México.

¿Qué establece la Ley del Sistema Público de Cuidados?

La nueva legislación reconoce que los cuidados constituyen un derecho humano y que garantizar este derecho es una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias, las comunidades y el sector privado.

El objetivo es construir un Sistema Público de Cuidados que articule programas, servicios e infraestructura para atender tanto a las personas que requieren apoyo permanente como a quienes realizan labores de cuidado, muchas de ellas de manera no remunerada.

La ley también busca disminuir las desigualdades estructurales derivadas de la distribución desigual de estas tareas, que históricamente han recaído de forma desproporcionada sobre las mujeres.

Una respuesta a una deuda histórica con las mujeres

En México, el trabajo de cuidados continúa siendo realizado principalmente por mujeres, quienes dedican varias horas más que los hombres a estas actividades, lo que limita sus oportunidades de acceso al empleo, educación, ingresos y participación política.

En ese contexto, la legislación pretende avanzar hacia un modelo de corresponsabilidad social que redistribuya estas tareas y fortalezca la participación del Estado mediante servicios públicos especializados.

El dictamen aprobado por el Congreso fue resultado de la iniciativa presentada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, así como de ocho propuestas impulsadas por legisladoras y legisladores de distintas fuerzas políticas.

Durante el proceso legislativo también se incorporaron planteamientos de organizaciones civiles, colectivos feministas, personas cuidadoras, especialistas y ciudadanía que participaron en audiencias públicas.

Principales cambios que contempla la ley

Entre los aspectos más relevantes del nuevo ordenamiento destacan:

  • El reconocimiento del cuidado como un derecho humano.
  • La creación del Sistema Público de Cuidados de la Ciudad de México.
  • El establecimiento de apoyos y servicios para personas cuidadoras.
  • La promoción de la corresponsabilidad entre mujeres y hombres en las tareas de cuidado.
  • El fortalecimiento de la atención para niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad.
  • El impulso de infraestructura y servicios especializados.
  • El reconocimiento del valor económico y social del trabajo de cuidados.

Con la publicación de la ley, el Gobierno capitalino deberá avanzar en la instalación de la Junta de Cuidados y en la puesta en marcha de las acciones necesarias para hacer operativa una política pública que busca transformar la organización social de los cuidados en la Ciudad de México.

¿Qué cambian los nuevos lineamientos sobre derechos de las audiencias? Las claves de la propuesta de Claudia Sheinbaum

 

La consulta pública de los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, impulsados por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), abrió un debate que rebasa el ámbito regulatorio: ¿Cómo garantizar el derecho de las audiencias a recibir información de calidad sin comprometer la libertad de expresión y la independencia de los medios de comunicación?

El proyecto, derivado de la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, establece nuevas obligaciones para concesionarios de radio y televisión:

  • Obligación de contar con un Código de Ética.
  • Designación de una persona defensora de las audiencias.
  • Mecanismos accesibles para recibir quejas.
  • Diferenciación entre información, opinión y publicidad.
  • Protección reforzada para niñas, niños y adolescentes.
  • Posibilidad de que la CRT intervenga cuando un medio incumpla sus obligaciones administrativas.

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostiene que estas medidas buscan proteger el derecho de las audiencias, distintos sectores han expresado preocupación por el alcance de algunas disposiciones relacionadas con la veracidad de la información y la posibilidad de que la autoridad intervenga en casos de incumplimiento.

El equilibrio entre dos derechos fundamentales

Lejos de ser derechos opuestos, tanto la libertad de expresión como los derechos de las audiencias forman parte del marco de derechos humanos reconocido por la Constitución mexicana y por instrumentos internacionales como la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Mientras la libertad de expresión protege el trabajo periodístico, la circulación de ideas y el derecho de las personas a informar y ser informadas sin censura previa, los derechos de las audiencias buscan garantizar que quienes consumen contenidos reciban información claramente identificada, sin publicidad disfrazada, con mecanismos de defensa cuando se vulneren sus derechos y con especial protección para niñas, niños y adolescentes.

Los estándares internacionales en materia de derechos humanos establecen que la protección de las audiencias y la libertad de expresión no son derechos contrapuestos, sino complementarios. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha sostenido que los Estados pueden adoptar medidas para garantizar el pluralismo informativo y proteger los derechos de las audiencias, siempre que cualquier regulación sea clara, persiga un fin legítimo y no se convierta en un mecanismo de censura directa o indirecta sobre los contenidos periodísticos o las líneas editoriales.

Las preocupaciones expresadas por especialistas

Diversas organizaciones vinculadas a la libertad de expresión como CIMAC, Artículo 19 y representantes de medios de comunicación han advertido que algunos conceptos incluidos en el proyecto, como la obligación de evitar información «falsa» o «descontextualizada», podrían generar incertidumbre jurídica si no se definen con precisión.

Desde esa perspectiva, consideran que una regulación ambigua podría incentivar mecanismos de autocensura o interpretaciones discrecionales por parte de la autoridad administrativa.

Por el contrario, el Gobierno federal ha rechazado que exista intención de censurar a los medios de comunicación y sostiene que las obligaciones se limitan a aspectos administrativos relacionados con la protección de las audiencias y el cumplimiento de códigos de ética.

Un debate que también involucra los derechos de las mujeres

Para organizaciones que trabajan por la igualdad de género, la discusión también implica analizar cómo fortalecer el derecho de las mujeres a recibir información libre de violencia, discriminación y estereotipos sin afectar la independencia periodística.

La cobertura mediática influye en la forma en que se representan las violencias contra las mujeres, casos de feminicidio, los derechos sexuales y reproductivos y la participación política de las mujeres. En ese sentido, los derechos de las audiencias también pueden entenderse como herramientas para exigir contenidos respetuosos de los derechos humanos y de la igualdad sustantiva.

Sin embargo, la protección de esos derechos debe construirse bajo estándares que garanticen plenamente la libertad de expresión, la pluralidad informativa y la autonomía de los medios, evitando cualquier forma de censura directa o indirecta.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ONU Mujeres han advertido que los medios de comunicación desempeñan un papel central en la prevención de la violencia de género, al tiempo que han llamado a promover una cobertura libre de estereotipos sexistas, discriminación y revictimización. Ambos organismos han señalado que las políticas públicas deben fortalecer el acceso de las mujeres a información plural y con perspectiva de derechos humanos sin imponer restricciones desproporcionadas al ejercicio del periodismo ni afectar la libertad de expresión.

La consulta pública continúa

El proyecto permanecerá en consulta pública para recibir observaciones de personas, organizaciones, académicas, medios de comunicación y especialistas antes de la emisión de la versión definitiva de los lineamientos.

El resultado de este proceso marcará el rumbo de la nueva regulación sobre derechos de las audiencias en México y pondrá a prueba el desafío de armonizar dos principios fundamentales en una sociedad democrática: el derecho de las personas a recibir información de calidad y el ejercicio pleno de la libertad de expresión.

En el siguiente link cualquier ciudadano mexicano, puede emitir su opinión sobre los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias: https://portal.crt.gob.mx/ConsultaPublica/Detalle/15

Trabajadoras domésticas filipinas denuncian explotación y violencia sexual en Arabia Saudita: Amnistía Internacional

 

Las trabajadoras domésticas filipinas que migran a Arabia Saudita continúan enfrentando graves violaciones a sus derechos humanos, entre ellas explotación laboral, confinamiento, violencia física y agresiones sexuales, denunció Amnistía Internacional en un nuevo informe que evidencia que las reformas emprendidas por el gobierno saudí han sido insuficientes para proteger a las mujeres migrantes.

El documento, titulado «Once We Step in Their Homes, We Are No Longer Human» (Cuando entramos a sus casas dejamos de ser humanas), recoge los testimonios de mujeres filipinas en Arabia Saudita entre 2023 y 2026, quienes relataron haber vivido condiciones de trabajo degradantes y, en algunos casos, violencia sexual por parte de sus empleadores.

La investigación muestra que, una vez dentro de los hogares donde laboraban, muchas mujeres quedaron completamente bajo el control de sus empleadores, quienes decidían sobre sus horarios, alimentación, descanso e incluso sobre la posibilidad de abandonar la vivienda.

Jornadas extenuantes, encierro y violencia sexual

Las entrevistadas describieron jornadas laborales de hasta 16 o más horas diarias, ausencia de días de descanso, privación de alimentos, confiscación de pasaportes y teléfonos celulares, además de restricciones para comunicarse con sus familias o salir de la vivienda.

Varias mujeres denunciaron haber sido víctimas de agresiones sexuales o de constantes situaciones de acoso por parte de sus empleadores, mientras que otras señalaron haber sufrido violencia física, insultos y humillaciones.

Una de las sobrevivientes relató que, al intentar regresar a Filipinas, fue sometida a una revisión corporal invasiva para demostrar que no había tomado pertenencias de la familia empleadora.

De acuerdo con Amnistía Internacional, estos abusos ocurren en un contexto donde las trabajadoras domésticas permanecen prácticamente invisibles para las autoridades debido a que desarrollan su labor dentro de domicilios particulares, lo que dificulta la supervisión y el acceso a mecanismos de denuncia.

El sistema kafala mantiene a las trabajadoras en situación de vulnerabilidad

La organización atribuye buena parte de estas violaciones al sistema kafala, un modelo de patrocinio laboral que continúa otorgando a los empleadores un amplio control sobre la situación migratoria de las personas trabajadoras.

Aunque Arabia Saudita ha implementado algunas reformas laborales en los últimos años, Amnistía señala que las trabajadoras domésticas han quedado excluidas de muchas de estas modificaciones y siguen enfrentando obstáculos para cambiar de empleo o abandonar el país sin autorización de sus empleadores.

La confiscación de documentos de identidad, el desconocimiento del idioma y el aislamiento incrementan la dependencia hacia quienes las contratan y dificultan escapar de situaciones de violencia.

Mujeres migrantes enfrentan una violencia marcada por género y origen

El informe subraya que la mayoría de las personas empleadas en el trabajo doméstico en Arabia Saudita son mujeres migrantes provenientes de Asia y África, quienes enfrentan formas múltiples de discriminación por razón de género, nacionalidad, condición migratoria y ocupación.

Amnistía Internacional sostiene que estas violencias no son hechos aislados, sino consecuencia de un sistema laboral que facilita la explotación y favorece la impunidad cuando ocurren abusos dentro de los hogares privados.

La organización recuerda que en 2025 documentó patrones similares de violencia contra trabajadoras domésticas provenientes de Kenia, lo que evidencia que las afectaciones alcanzan a mujeres de distintas nacionalidades que migran en busca de mejores oportunidades económicas.

Amnistía exige desmantelar el sistema de patrocinio

Frente a este panorama, Amnistía Internacional pidió al gobierno saudí investigar todas las denuncias de abuso, incluidas las agresiones sexuales, sancionar a los responsables y garantizar mecanismos efectivos de protección para las trabajadoras domésticas migrantes.

Asimismo, llamó a desmantelar por completo el sistema kafala, incorporar plenamente a las trabajadoras domésticas a la legislación laboral y garantizar que puedan cambiar de empleo o abandonar el país sin depender de la autorización de sus empleadores.

La organización advirtió que migrar para trabajar no debería significar renunciar a los derechos humanos ni convertirse en una apuesta donde la seguridad y la vida de miles de mujeres queden sujetas a la voluntad de quienes las contratan.

Brecha del orgasmo: el placer de las mujeres también es un derecho

 

Hablar del orgasmo femenino también es hablar de educación sexual, autonomía corporal y derechos. Aunque durante las últimas décadas se ha avanzado en el conocimiento sobre la sexualidad de las mujeres, persisten desigualdades en la manera en que se viven y se entienden las relaciones sexuales.

Una de ellas es la llamada brecha del orgasmo” u “orgasm gap”, término utilizado para describir la diferencia en la frecuencia con la que hombres y mujeres alcanzan el orgasmo, particularmente durante encuentros heterosexuales.

Un estudio publicado en Gender & Society encontró que 86 por ciento de los hombres que tuvieron un encuentro sexual heterosexual reportaron haber alcanzado un orgasmo, frente a 62 por ciento de las mujeres. La diferencia fue de 24 puntos porcentuales.

La investigación no apunta a que exista una incapacidad biológica de las mujeres para alcanzar el orgasmo. Por el contrario, distintos estudios han relacionado esta brecha con las prácticas sexuales, las expectativas de género y la importancia que se concede a la estimulación del clítoris.

El orgasmo femenino y una sexualidad centrada en la penetración

Para Carolina Roldán, sexóloga y educadora de la sexualidad entrevistada por CIMAC Noticias, uno de los conceptos necesarios para comprender esta desigualdad es el coitocentrismo, es decir, colocar la penetración como el centro de las relaciones sexuales y asumir que constituye la principal o única forma de obtener placer.

“Las personas van a la vida real, empiezan a tener sus prácticas sexuales y esta es una consecuencia: no saber que existe un órgano por el cual puedes obtener mucho placer”, explicó.

La especialista destacó que el clítoris ha sido históricamente poco estudiado y explicado, pese a que se trata de un órgano cuya función principal está relacionada con el placer sexual.

La evidencia científica también muestra la relevancia de la estimulación del clítoris. Una investigación citada en estudios recientes señala que 96 por ciento de las mujeres consultadas identificó la estimulación del clítoris, sola o combinada con penetración vaginal, como su vía más confiable para alcanzar el orgasmo; sólo 4 por ciento señaló la penetración vaginal por sí sola.

Esto ayuda a entender por qué colocar la penetración como el centro de la experiencia sexual puede dejar fuera prácticas que muchas mujeres consideran necesarias para alcanzar el orgasmo.

El clítoris: un órgano que la ciencia también tardó en conocer

La invisibilización del clítoris no sólo ocurrió en las conversaciones cotidianas. Su anatomía también permaneció durante mucho tiempo ausente o incompleta en los materiales de educación y formación médica.

Carolina Roldán recordó que, aunque el clítoris había sido descrito desde siglos atrás, el conocimiento sobre su anatomía completa avanzó mucho más recientemente.

La ciencia continúa ampliando ese conocimiento. En 2022, investigadores de Oregon Health & Science University realizaron el primer recuento conocido de fibras nerviosas del clítoris humano y estimaron que su nervio dorsal contiene más de 10 mil fibras nerviosas, una cifra superior a la estimación de 8 mil que se había popularizado anteriormente.

Para la especialista, que el conocimiento científico sobre el placer femenino haya sido históricamente limitado también refleja la manera en que se ha construido el estudio de la sexualidad.

“Muchas cosas que están relacionadas al placer han sido silenciadas o poco observadas y también, y sobre todo, hablando del placer femenino”, señaló.

La falta de educación sexual también afecta el placer

La brecha del orgasmo no comienza necesariamente en la vida sexual adulta. También puede relacionarse con la falta de información sobre el cuerpo, la anatomía y el funcionamiento de la sexualidad.

Para la sexóloga Carolina, crecer sin información adecuada puede generar desinformación y expectativas alejadas de la realidad.

Películas, series y otros contenidos suelen representar encuentros sexuales en los que el orgasmo aparece como algo automático, inmediato y prácticamente inevitable. Sin embargo, la experiencia sexual real es mucho más diversa.

“Eso que vimos en las películas de nada más me volteas a ver y ya se me cae la ropa y ya estoy de lo más excitada y con muchos orgasmos, pues es falso”, explicó.

La consecuencia de esta falta de información puede ir más allá de no alcanzar un orgasmo. También puede generar frustración, inseguridad o afectar la autoestima cuando las mujeres sienten que su experiencia sexual no coincide con los modelos que han aprendido.

“Las personas informadas toman mejores decisiones”, resumió la especialista.

Hablar del orgasmo femenino también es hablar de derechos

Reducir la conversación sobre el orgasmo a una cuestión de “placer” puede invisibilizar una dimensión más amplia: el derecho de las mujeres a conocer su cuerpo y tomar decisiones informadas sobre su sexualidad.

La entrevistada explicó que hablar de placer implica hablar también de consentimiento, deseo, libertad y autoconocimiento.

“Es que el placer es salud”, afirmó.

Desde esta perspectiva, el orgasmo no debe convertirse en una nueva obligación para las mujeres ni en una medida para determinar si una relación sexual fue exitosa. La sexualidad puede vivirse de distintas maneras y no todas las experiencias tienen que terminar en un orgasmo.

La cuestión central es que cada persona pueda decidir sobre su propio cuerpo a partir de información científica y sin estar condicionada por expectativas de género.

“Si tú tienes una información, partes desde ahí, puedes escoger, a lo mejor quieres una experiencia de una forma o de otra y todas son válidas”, señaló.

Autoconocimiento para vivir una sexualidad libre

En el marco del mes dedicado a visibilizar el orgasmo femenino, Carolina Roldán recomendó comenzar por el autoconocimiento corporal, sin convertir el orgasmo en una meta obligatoria.

Explorar el propio cuerpo permite identificar qué resulta agradable y qué no, reconocer sensaciones y construir una relación más informada con la propia sexualidad.

La especialista recomendó hacerlo de manera gradual y desde el cuidado personal, por ejemplo, explorando la vulva y observando las propias sensaciones. También destacó la importancia de utilizar productos adecuados para el cuerpo cuando sean necesarios y de mantener una buena higiene.

El objetivo, explicó, no es reproducir una determinada experiencia sexual, sino que cada mujer pueda conocer su cuerpo y decidir qué quiere y qué no quiere hacer.

Ley General contra el Feminicidio propone penas más severas y nuevo registro de orfandad

 La propuesta de ley contra el feminicidio, impulsada por la presidenta Sheinbaum y, que  aplicará en todo el país, propone hasta 70 años de cárcel contra los responsables de este delito y  crea un registro de víctimas en la orfandad; sin embargo, no toma en cuenta las advertencias de especialistas sobre la falta de recursos, perspectiva punitivista y exclusión de algunas diversidades.

La iniciativa sostiene que la violencia feminicida es de las violaciones más graves a los derechos humanos de las mujeres. Foto: Cuartoscuro

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La propuesta de Ley contra el feminicidio que envió al Congreso la presidenta Claudia Sheinbaum establece más de medio siglo de cárcel para quienes resulten responsables de este delito en todo el país e impide el acceso a beneficios preliberacionales. La iniciativa propone penas de 50 a 70 años de cárcel a quien prive de la vida a una mujer por razones de género, además de establecer una multa económica. 

También prohíbe cualquier reducción de la condena, por lo que las personas sentenciadas no tendrán derecho a libertad anticipada, acuerdos reparatorios, amnistías ni indultos. Asimismo, impide que se utilicen argumentos como la “emoción violenta”, el honor, la ira, las costumbres o creencias para justificar la agresión y buscar atenuar la pena.

La responsabilidad del agresor no se extinguirá, sin importar cuánto tiempo pase, ya que es imprescriptible. 

Como lo que establezca esta nueva Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio será aplicable en todo el país, los congresos locales tendrán un año, a partir de la aprobación y publicación del documento en el Diario Oficial de la Federación, para modificar sus legislaciones locales y empatarlas con la norma nacional.

La iniciativa propone que cualquier muerte violenta de una mujer en México sea investigada como feminicidio
La iniciativa propone que cualquier muerte violenta de una mujer en México
 sea investigada como feminicidio. Foto: Cuartoscuro

Agravantes y pérdida de derechos

De acuerdo con el artículo 17 de la propuesta, los años de prisión se incrementarán hasta en una mitad adicional si se presentan agravantes. Por ejemplo, si la víctima es niña, adolescente, persona con discapacidad o si está embarazada; si cuando se comete el delito las hijas o familiares están presentes; si la persona agresora es un servidor público; o si hubo actos de crueldad, mutilación o ataques con ácido.

Las personas responsables de feminicidio perderán la patria potestad de las hijas e hijos que tengan en común con la víctima, así como el derecho a heredar sus propiedades o bienes. 

Esto podría implicar un cambio sustancial en casos como el de Ángela Louise Birkenback, quien presuntamente fue asesinada por su concubino en el complejo turístico Limoncito Hills, en Nayarit. De acuerdo con lo documentado por Animal Político, en este caso autoridades locales han favorecido al imputado y a su familia, quienes han tratado de quedarse con el patrimonio de la víctima, así como la custodia de sus hijos. A los chicos, incluso se les impuso un esquema de convivencia con su padre, procesado y privado de la libertad por el feminicidio.

Otra de las agravantes que contempla la nueva legislación propuesta, que puede incrementar los años de cárcel, es que la persona agresora sea servidora pública. Como sanción adicional, la ley hace explícito que además de ser destituida, permanecerá inhabilitada para ocupar cargos públicos hasta por el tiempo equivalente que esté en prisión, y ese lapso contará a partir de que haya cumplido su condena y esté en libertad.

Registro de menores en orfandad por feminicidio

Una de las novedades de la iniciativa es la creación de una herramienta oficial enfocada en las víctimas indirectas: el Registro Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes en Situación de Orfandad por Feminicidio, para identificar a quienes perdieron a su madre a causa de este delito y asegurar que reciban protección. Esta base estará bajo la responsabilidad del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). 

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El propósito, según la propuesta, es visibilizar a las y los menores afectados, articular la intervención del Estado y dar un seguimiento a su situación social y jurídica. Busca garantizar que estas víctimas tengan acceso prioritario a programas sociales, atención médica y otros apoyos. 

Con el registro se podría saber sus datos básicos de identificación, los hechos del delito, quién y cómo se le cuida, su acceso a derechos, el registro de las intervenciones realizadas por las instituciones, una evaluación de riesgo y un plan para la restitución de sus derechos.

En máximo 180 días hábiles a partir de que la ley entre en vigor, deberán publicarse los lineamientos de operación del registro y su creación no deberá exceder otros 360 días naturales.

Una de las propuestas, homologar el delito en las 32 entidades del país
Una de las propuestas, homologar el delito en las 32 entidades del país. Foto: Cuartoscuro

Mismos criterios de investigación

La homologación que establece la ley implica que haya lineamientos obligatorios para las autoridades encargadas de investigar estos crímenes en todo el país.

El artículo 21 ordena que toda muerte violenta de una mujer deberá investigarse como feminicidio y con perspectiva de género, sin prejuicios ni estereotipos. Para ello, la Fiscalía General de la República (FGR) tiene que expedir un Protocolo Nacional Homologado para la Investigación del Delito de Feminicidio.

El Ministerio Público deberá iniciar la investigación de forma inmediata; identificar a la víctima mediante pruebas científicas; rastrear si existía violencia previa en su contra, más allá de las denuncias; revisar ingresos a hospitales por lesiones, atenciones en servicios de emergencia y ministerios públicos; preservar la escena del crimen y solicitar videos de cámaras de vigilancia públicas y privadas. También debe solicitar autopsias rigurosas y dictámenes en genética, química, fotografía, psicología y trabajo social.

Los peritos deben hacer una inspección profunda tanto del lugar del hallazgo como de zonas aledañas. La nueva ley otorga al Ministerio Público la facultad de solicitar información a empresas telefónicas o dar seguimiento a personas sospechosas hasta por seis meses.

El protocolo también contempla que la primera autoridad en llegar al lugar del delito debe resguardar a las hijas o hijos de la víctima y que, si son entrevistadas, se garantice su privacidad y contención emocional con especialistas.

Recibe Ley que determina sus funciones en SeMujeres

La iniciativa presidencial llegó al Senado cuatro meses después de su anuncio. El documento fue turnado a las Comisiones de Justicia y Equidad de Género de esa Cámara para que pueda ser votado a partir de septiembre, cuando inicie el periodo ordinario.

Laura Itzel Castillo, quien será la próxima titular de la Secretaría de las Mujeres y hoy es presidenta del Senado, informó sobre la recepción del documento. Cuestionada sobre la propuesta, la legisladora destacó el endurecimiento de las penas y las agravantes que contempla; sin embargo, evitó pronunciarse sobre si se puede mejorar y argumentó que aún la tendrán que revisar. 

La nueva ley tiene implicaciones directas sobre la tarea que tendrá Laura Itzel Castillo en la Secretaría de las Mujeres. Deberá definir, coordinar y elaborar la implementación de la política pública contra la violencia feminicida. También tendrá la facultad de formular, actualizar y promover el cumplimiento del Programa Integral para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar las Violencias contra las Mujeres.

Además, deberá colaborar con la FGR y las fiscalías locales para capacitar al personal ministerial, pericial y policial respecto de la atención a víctimas, perspectiva de género, derechos humanos y técnicas de investigación.

También apoyará en la elaboración de los perfiles y requisitos que deberán cumplir los servidores públicos que trabajen en las unidades o fiscalías especializadas. En coordinación con el DIF y otras dependencias, trabajará en la implementación y operación del Registro Nacional de Orfandad e integrará un grupo con la FGR, el INEGI y el Secretariado Ejecutivo para tener información que permita evaluar y mejorar las políticas públicas de prevención, atención y acceso a la justicia.

La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, informó que la Consejería Jurídica de la Presidencia le hizo llegar la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, informó que la 
Consejería Jurídica de la Presidencia le hizo llegar la Ley General para Prevenir, 
Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio. Foto: Cuartoscuro

Más penas sin más presupuesto: persisten cuestionamientos de organizaciones 

La falta de presupuestos específicos, la perspectiva punitivista, la operación de las fiscalías y la ausencia de inclusión a las diversidades son algunos de los cuestionamientos que las organizaciones Balance, México Unido contra la Delincuencia y Equis Justicia hicieron en un análisis a la iniciativa de Ley contra el Feminicidio, con base en una versión previa que estuvo brevemente en el sitio del Congreso.

Al comparar aquella versión con la entregada este miércoles al Senado, ninguna de las consideraciones señaladas por las agrupaciones fue tomada en cuenta. Entre las principales críticas que plantean está el carácter punitivo de la norma, que propone elevar penas que se incrementan en una mitad adicional cuando la víctima sea niña, adolescente o persona mayor; viva con discapacidad; esté embarazada; sus hijos estén presentes, pertenezca a grupos vulnerados, entre otras circunstancias.

Sumado a ello, los artículos 12 y 13 suprimen cualquier margen de negociación procesal, acuerdo reparatorio, procedimiento abreviado o beneficios preliberacionales. Esa rigidez, de acuerdo con las organizaciones, lejos de garantizar justicia, despoja al sistema de herramientas de flexibilidad y termina por perjudicar a las víctimas.

Mediante esas disposiciones, el Estado anula la posibilidad de la justicia restaurativa y obliga a que todos los casos se desahoguen en juicios orales, lo que para muchas víctimas puede prolongar el camino hacia la reparación del daño, así como el tiempo que se someten al desgaste emocional y dinámicas de revictimización sistemática.

Para las activistas, la obsesión con aumentar los años de cárcel ignora las demandas más apremiantes de las víctimas directas e indirectas. Además, durante décadas, muchas reformas punitivas no han logrado disminuir índices delictivos ni apuntan a la prevención, sino a una lógica de exclusión y neutralización del presunto agresor que debilita las herramientas orientadas a cambiar las causas estructurales y asegurar la no repetición.

Otros dos planteamientos centrales que la iniciativa oficial sigue sin resolver son la sobrecarga de ministerios públicos y servicios forenses en el país, así como el presupuesto necesario para eficientar la investigación y hacer cumplir la ley. 

La iniciativa ya formalizada señala en sus artículos transitorios que las erogaciones que se generen con la entrada en vigor del decreto se harán con cargo al presupuesto aprobado a las instancias responsables, “por lo que no incrementarán su presupuesto regularizable y no se autorizarán recursos adicionales para el presente ejercicio fiscal”.

La sobrecarga a ministerios públicos en precariedad

Por otro lado, en su artículo 25 contempla un modelo de investigación exhaustiva, que responsabiliza a los ministerios públicos de realizar procedimientos periciales y técnicos exhaustivos, así como cotejo de perfiles genéticos y forenses. Las organizaciones apuntan que estos de por sí operan bajo condiciones de extrema precariedad, y no se contemplan fondos financieros adicionales, lo que conducirá a la parálisis de procesos o a la simulación.

Además, crear fiscalías especializadas en feminicidio en todos los estados, a lo que obliga el artículo 33, sin un presupuesto asignado, implicará el riesgo de desmantelar o debilitar otras unidades de investigación ya consolidadas para transferirles personal de manera improvisada, lo que podría multiplicar las deficiencias institucionales ya existentes.

En esto coincidió, entrevistada en el Senado de la República, la senadora priista Carolina Viggiano, quien aseguró que revisará la iniciativa y hará comentarios, pero considera que se requiere plantear soluciones de fondo para este y otros delitos, además de volver operativos a los ministerios públicos y a la justicia local.

“Tú le puedes poner 100 años o 70 años, pero si nunca logras investigar, ni siquiera sentenciarlo, lo que le pongas simplemente es propaganda. El problema está en la impunidad, en una investigación correcta, en que tengamos la tecnología adecuada, policías investigadores y perspectiva de género, la justicia como debería ser. Las leyes, si no resuelves el problema real, de fondo, simplemente lo agudizan”, comentó.

Los femineidad serán sentenciados a 50 y los 70 años de prisión
Los femineidad serán sentenciados a 50 y los 70 años de prisión. Foto: Cuartoscuro

Sin mención a la diversidad y a los transfeminicidios

Otro señalamiento de las organizaciones, aún no resuelto, es el riesgo de que la ley opere como un mecanismo de punición identitaria, pues castigar con penas mayores los feminicidios cometidos contra poblaciones vulnerables podría derivar en castigos desproporcionados sustentados solo en una condición étnica, sin análisis del contexto. Por otro lado, no hay ninguna mención a las mujeres de la diversidad sexual ni a los transfeminicidios.

En la comparativa realizada por Animal Político entre la propuesta previa —descargada y analizada por las organizaciones— y la definitiva, si bien no se hizo ningún ajuste en lo tocante a los cuestionamientos de Balance, México Unido contra la Delincuencia y Equis Justicia, sí se suprimieron dos artículos que abordaban aspectos diversos. 

El numerado antes como 12, que estipulaba que las personas morales podrían ser imputadas y procesadas por su participación en la comisión del delito de feminicidio o en su tentativa, quedó fuera. Para las víctimas indirectas e infancias en orfandad se enunciaban medidas de protección especial que incluían la garantía de seguridad social y atención médica, lo que fue sustituido por “acceso prioritario a servicios integrales de salud”.

Mientras la versión preliminar estipulaba que el IMSS, el ISSSTE y sus homólogos estatales tenían la obligación de garantizar el derecho a la seguridad social de las víctimas sobrevivientes, en la versión definitiva el artículo se eliminó para establecer que “tendrán acceso prioritario a los programas sociales que otorgan los gobiernos federales, de las entidades federativas, de los municipios y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México”.

Como parte del análisis, las organizaciones han pedido que el periodo entre la presentación de la iniciativa y su votación sirva para abrir un periodo adecuado de análisis y observaciones para que el Poder Legislativo tome en cuenta la perspectiva de la sociedad civil y no se pierdan oportunidades de incidencia.