"Para cuando Wendy Amaral matriculó a su hijo en esa academia 'de élite' llevaba tres años enlistada en Los Cuinis y el CJNG".

Con un campus ubicado en Bradenton, Florida, Estados Unidos, la IMG Academy se promueve como “el mejor campus del mundo”, para “formación deportiva y académica” de “élite” con modalidades educativas que tienen como opción el programa de clases durante el día o como internado, para grados de secundaria y preparatoria cuya matricula tiene un costo anual de 79 mil 400 a 99 mil 900 dólares.
El nombre de esa escuela, que dice tener una admisión “selectiva”, vuelve a colocarse en las páginas de la prensa no porque esté a punto de iniciar el ciclo escolar, sino porque la jalisciense Wendy Dalaithy Amaral Arévalo, pareja de Gerardo González Valencia, uno de los líderes de Los Cuinis, se declaró culpable de violar las leyes estadounidenses, en específico la Ley Kingpin (Foreign Narcotics Kingpin Designation Act) que le impedía realizar operaciones en el sistema financiero estadounidense, al realizar transacciones por 504 mil 497 dólares para el pago de la matrícula de su hijo en esa academia “de élite”.
La Ley Kingpin está vigente en Estados Unidos desde 1999 y mediante esta se prohíbe a cualquier persona física o moral realizar transferencias, negocios, o cualquier tipo de transacción con individuos y organizaciones extrajeras que operan en actividades de narcotráfico identificadas y enlistadas por la Oficina de Control de Activos (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Desde por lo menos el año 2015 el nombre y la fotografía de Wendy Dalaithy Amaral Arévalo aparece en los listados elaborados por la OFAC, como parte de la red de operadores y lavadores de dinero de Los Cuinis y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Wendy Amaral nació en Guadalajara, Jalisco, en 1980 y en 2002, a sus 22 años de edad, se casó con Gerardo González Valencia con quien tiene tres hijos.
Gerardo, alias "el Flaco", es uno de los hermanos González Valencia que conforman la organización criminal Los Cuinis, dirigidos por su hermano Abigael, también fundadores y operadores del extinto Cártel del Milenio y luego convertidos en el principal brazo operativo, financiero y de lavado de dinero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desde que ese cártel lo fundara y dirigiera su cuñado Nemesio Oseguera Cervantes "El Mencho" esposo de su hermana Rosalinda González Valencia.
Gerardo, su esposa Wendy Amaral y sus hijos llevaban una vida de lujos, viajando por países de Europa, Sudamérica, acudiendo a safaris en África y partidos del Mundial como el de Brasil en 2014. Desde 2009 vivieron en Argentina donde habitaban lujosas propiedades y operaban negocios fachada. Allí también matricularon a sus hijos en un costoso y exclusivo colegio privado en el que estudian hijos de diplomáticos.
En 2011 se trasladaron a vivir a Uruguay y comenzaron también a adquirir propiedades en Montevideo y Punta del Este. De igual manera en ese país matricularon a sus hijos en colegios costosos.
Incluso, apenas en marzo, el gobierno de Uruguay subastó cuatro propiedades decomisadas a Gerardo González Valencia, entre esas un lujoso y enorme inmueble de 15 mil metros llamado “Quincho Grande” que tiene una mansión de mil metros de construcción y jardines, piscina y canchas deportivas, en el parque de Golf de Punta del Este. González Valencia lo había adquirido en 2011 por dos millones de dólares.
Gerardo y Wendy decían que eran empresarios y que vivían de arrendar inmuebles y estacionamientos en México.
Desde Uruguay y países de la región Gerardo coordinaba trasiegos de droga hacia Estados Unidos mandándolos por semisumergibles y otras embarcaciones, y se encargaba también de las operaciones de lavado de dinero para el CJNG, hasta que fue detenido en 2016, en un operativo en que lo atraparon justo cuando había acudido a recoger a dos de sus hijos en el exclusivo colegio de Montevideo en el que los había matriculado, la Escuela Italiana, otra de las costosas escuelas de élite por las que pasaron sus hijos.
Cuando lo detuvieron, el gobierno de Uruguay le abrió proceso por lavado de dinero. Estuvo allí cuatro años preso intentando frenar –mediante estrategias jurídicas– el proceso de extradición que las autoridades estadounidenses habían solicitado. Finalmente fue extraditado en el año 2020.
En Estados Unidos, la OFAC identificó que entre 2018 y 2022, la exclusiva academia ubicada en Florida recibió los pagos de la matrícula de uno de sus hijos. Para cuando Wendy Amaral matriculó a su hijo en esa academia “de élite” llevaba por lo menos tres años enlistada en el grupo de Los Cuinis y el CJNG.
Al aparecer en la lista de personas identificadas como operadores o vínculos con grupos criminales, las personas físicas o morales que realizan o reciben esas transacciones incurren también en violaciones a la Ley Kingpin, de allí que la investigación se hizo extensiva a esa escuela privada derivó en que en febrero pasado esa escuela llegó a un acuerdo con las autoridades estadounidenses para pagar 1.72 millones de dólares por aparentes violaciones de sanciones antinarcóticos relacionadas con la admisión de hijos de personas ligadas a un cártel de drogas, y por recibir y procesar pagos por esas matrículas.
El martes 28 de julio el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo público que Wendy Dalaithy Amaral Arévalo se declaró culpable de violar deliberadamente la ley al realizar transacciones y operaciones inmobiliarias con IMG Academy, en la que su hijo asistía a cursar la preparatoria.
En palabras del Fiscal General Adjunto A. Tysen Duva, “Wendy Dalaithy Amaral Arévalo violó deliberadamente las sanciones estadounidenses contra el narcotráfico al canalizar más de medio millón de dólares provenientes del narcotráfico como pagos de matrícula a través de la Academia IMG en Bradenton, Florida, a pesar de tener prohibido realizar transacciones dentro del sistema financiero estadounidense”.
Se imputa a Wendy Amaral utilizar el pago de matrícula a la escuela como vía para canalizar millones de dólares provenientes del narcotráfico para el CJNG. Para las autoridades estadounidenses su declaración de culpabilidad “expone la audacia calculada y el alcance sofisticado de las redes financieras de los cárteles que operan dentro de Estados Unidos”.
Desde julio de 2023, su exmarido Gerardo González Valencia, fue sentenciado a cadena perpetua por cargos de conspiración para distribuir cargamentos de cocaína a Estados Unidos.
De los cargamentos que Gerardo González Valencia enviaba vía marítima, algunos le fueron interceptados: uno de 280 kilos de cocaína que se trasegaban en un semisumergible; otro de 750 kilos de cocaína que mandó ocultos en tiburones congelados. También Gerardo se encargaba de traficar las armas de Estados Unidos para México para el CJNG y Los Cuinis.
Por muchos años, los González Valencia han operado el entramado financiero para el lavado de dinero del CJNG. En los Panama Papers se expuso cómo contrataron los servicios del polémico despacho panameño Mossack Fonseca para adquirir bienes mediante empresas offshore.
A Los Cuinis se les ha identificado toda clase de negocios para lavado de dinero operados por las parejas de los González Valencia o sus testaferros o socios: negocios de inversión, gasolineras, restaurantes, edificios, inmuebles, renta de cabañas, y muchos otros giros comerciales en varios países.
El tipo de transacciones que Gerardo González Valencia y Wendy Amaral Arévalo hacían de país en país con dinero del narcotráfico evidencia cómo el dinero con origen criminal se inyecta y circula en ámbitos de todo tipo, incluso los que se promueven como academias “de élite”.
Tras admitir su culpabilidad de violaciones a la ley, Wendy Amaral enfrenta cargos por los cuales podría recibir una sentencia de hasta 10 años de prisión y una multa de 10 millones de dólares. Será el próximo 2 de diciembre cuando se le dicte sentencia.
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