9/19/2026

Perimenopausia puede durar hasta 10 años y afectar la salud y vida cotidiana de las mujeres

 

La menopausia no es un momento aislado ni se reduce a la última menstruación. Para las mujeres, se trata de un proceso que puede comenzar años antes de que ocurra ese último periodo y prolongarse durante una parte importante de la vida, con efectos en la salud física, emocional y sexual, así como en el ámbito laboral, familiar y social.

La ginecóloga Edna Cortés Fuentes, especialista en piso pélvico y menopausia, con más de 25 años de experiencia en salud femenina, fundadora de la subespecialidad de Uroginecología en México y curadora científica de Summit Habitando mi Menopausia, explicó que comprender esta etapa como un proceso que incluye la perimenopausia, la menopausia y la postmenopausia permite identificar cambios que con frecuencia permanecen invisibilizados.

“La menopausia es al final solamente un evento, una última menstruación”, señaló la especialista. Sin embargo, los cambios relacionados con la disminución progresiva de estrógenos pueden comenzar hasta una década antes.

De acuerdo con la especialista, la expectativa de vida de las mujeres ha aumentado y, por ello, una parte importante de la vida transcurre después de la menopausia. A este periodo se suman los años de transición previos, por lo que considerarla únicamente como una fecha impide dimensionar los cambios que atraviesan las mujeres.

Perimenopausia, una transición que puede durar años

Una de las etapas menos conocidas es la perimenopausia, periodo de transición en el que comienzan a presentarse modificaciones hormonales antes de la menopausia.

Cortés Fuentes explicó que la disminución de estrógenos no ocurre de manera inmediata. Los ovarios reducen progresivamente su producción hormonal y esto puede generar variaciones en los ciclos y distintos síntomas.

La especialista señaló que estudios realizados en población mexicana, como el estudio WARM, ubican en 47.6 años la edad promedio de la menopausia en las mujeres mexicanas, una cifra menor a la reportada en países como Estados Unidos y algunas naciones europeas, donde suele situarse alrededor de los 51 o 52 años.

La perimenopausia puede durar varios años e incluso extenderse hasta una década. Por ello, mujeres que se encuentran alrededor de los 37 o 38 años podrían comenzar a experimentar algunos cambios relacionados con esta transición, aunque esto no significa que necesariamente estén atravesando la menopausia.

“No tenemos un switch en el cual dices: hoy tengo mis estrógenos y mis hormonas al 100 y mañana ya llegó ese día en que se apagó”, explicó.

Los cambios son progresivos y pueden presentarse de manera distinta en cada mujer.

Más allá de los bochornos: los síntomas que pueden afectar la vida cotidiana

La imagen más conocida de la menopausia suele estar asociada con los bochornos y las sudoraciones nocturnas. Sin embargo, los síntomas pueden ser mucho más amplios.

Cortés Fuentes explicó que pueden presentarse síntomas vasomotores, como sofocos y sudoraciones nocturnas, pero también alteraciones relacionadas con la función mental, entre ellas la denominada “neblina mental”.

A estos cambios pueden sumarse alteraciones en el tracto genitourinario, como infecciones urinarias y vaginales, sequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.

También pueden aparecer dolor muscular y articular, cansancio, alteraciones del sueño, insomnio y despertares nocturnos, además de cambios en el estado de ánimo, angustia y depresión.

La vida sexual también puede verse afectada, entre otros factores, por una disminución del deseo sexual y por síntomas como la sequedad y el dolor durante las relaciones.

La especialista destacó que estos cambios no deben analizarse únicamente desde la perspectiva hormonal, pues la experiencia de cada mujer es diferente y requiere una valoración integral.

Los efectos también alcanzan el trabajo y las relaciones

La suma de estos síntomas puede repercutir en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.

Las alteraciones del sueño, el cansancio, los cambios cognitivos o emocionales y el dolor pueden dificultar la realización de actividades diarias y tener efectos en el desempeño laboral.

Al mismo tiempo, los cambios físicos y emocionales pueden influir en las relaciones de pareja, familiares y sociales, además de la vida sexual.

Para Cortés Fuentes, reconocer estos efectos permite dejar de reducir la menopausia a un conjunto de síntomas aislados y entenderla como una etapa que requiere información y acompañamiento.

Información y atención, un reto marcado por las desigualdades

Uno de los principales obstáculos para las mujeres es el acceso a información confiable y a atención especializada.

La especialista consideró necesario que más profesionales de la salud reciban formación sobre menopausia, pero también que las mujeres tengan herramientas para reconocer los cambios que pueden experimentar y sepan cuándo buscar atención médica.

Este desafío adquiere una dimensión mayor en un país marcado por desigualdades económicas y territoriales, donde no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades de acceder a servicios de salud especializados o a información confiable.

Por ello, además de la atención médica, la educación en torno a la menopausia resulta fundamental para reducir las brechas y evitar que las mujeres enfrenten esta etapa sin acompañamiento.

¿Qué hacer ante los primeros cambios?

Ante la aparición de modificaciones en el ciclo menstrual o síntomas físicos y emocionales que puedan estar relacionados con la perimenopausia, Cortés Fuentes recomendó acudir con un especialista.

La valoración puede realizarse con profesionales de ginecología o endocrinología, quienes podrán determinar las causas de los cambios y, en caso necesario, establecer un tratamiento.

La especialista enfatizó que no es necesario esperar a que aparezcan varios síntomas o a que estos se vuelvan incapacitantes para buscar orientación médica.

Un encuentro para hablar de menopausia y salud emocional

En este contexto se realizará el Summit Habitando mi Menopausia, encuentro que se llevará a cabo el 10 de octubre de 2026 en el Poliforum de la Ciudad de México, con la participación de especialistas nacionales e internacionales.

Cortés Fuentes, quien es curadora científica del encuentro, explicó que el objetivo es abordar la menopausia desde distintas dimensiones, entre ellas la salud física, emocional, sexual y nutricional, así como las relaciones de pareja.

El evento contará también con talleres y transmisión vía streaming para quienes no puedan acudir presencialmente. Además, se contempla un encuentro pop-up en Playa del Carmen.

De acuerdo con la especialista, parte de los recursos obtenidos por los boletos será destinada a la asociación civil Mujeres y Salud en Equilibrio, que brinda apoyo a mujeres con problemas de piso pélvico y otras condiciones ginecológicas.

Más allá de un evento específico, hablar de perimenopausia, menopausia y postmenopausia permite poner sobre la mesa una etapa que durante años ha sido poco abordada y que puede tener efectos profundos en la vida de las mujeres.

Reconocer sus cambios, contar con información confiable y garantizar acceso a servicios de salud son pasos necesarios para que ninguna mujer tenga que atravesar esta etapa en silencio o sin las herramientas necesarias para comprender lo que ocurre con su cuerpo.

Feminicidio de Claudia se suma a tres asesinatos de estudiantes en Morelos durante 2026

 

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) exigió respuestas institucionales y acciones urgentes de prevención ante el asesinato de cuatro estudiantes mujeres registrado en Morelos durante 2026.

El organismo condenó el feminicidio de Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante española de 21 años que se encontraba en el estado como parte de un intercambio académico y fue asesinada con arma blanca en el municipio de Cuautla.

Su caso se suma a los asesinatos de Aylin Rodríguez, Kimberly Ramos y Karol Toledo, tres estudiantes mujeres asesinadas durante este año, cuyos casos provocaron indignación y movilización entre comunidades universitarias.

Para el OCNF, la muerte de cuatro estudiantes mujeres en un mismo año evidencia la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, protección y atención de las violencias contra las mujeres jóvenes y estudiantes.

Cuautla tiene Alerta de Violencia de Género desde 2015

El organismo recordó que Cuautla es uno de los ocho municipios de Morelos donde fue declarada la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) el 10 de agosto de 2015.

A más de una década de la declaratoria, el OCNF consideró necesario revisar los resultados de las medidas implementadas para prevenir la violencia feminicida en los municipios alertados.

De acuerdo con el comunicado, durante 2025 únicamente se realizaron dos sesiones de seguimiento de la AVGM, situación que, señaló el organismo, evidencia la necesidad de fortalecer la coordinación entre instituciones, el seguimiento de las medidas y la rendición de cuentas.

El OCNF también señaló que existe una falta de información pública suficiente sobre el cumplimiento de la Alerta, lo que dificulta evaluar su efectividad y conocer las acciones que realizan las instituciones para garantizar la seguridad y la vida de las mujeres.

Piden revisar los casos de las estudiantes asesinadas

Aunque la Fiscalía General del Estado de Morelos ha señalado que los cuatro casos son hechos aislados y que no existen elementos para establecer una relación entre ellos, el OCNF subrayó que corresponde a las autoridades determinar las circunstancias de cada investigación.

Sin embargo, consideró que el asesinato de cuatro estudiantes durante 2026 requiere reforzar las estrategias de prevención y revisar las condiciones que permiten que continúen las violencias contra las mujeres.

Por ello, solicitó a la Secretaría de las Mujeres del Estado de Morelos convocar a una sesión extraordinaria del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario (GIM) de la AVGM.

El objetivo, explicó, sería revisar los casos de las estudiantes asesinadas durante 2026, evaluar las medidas de prevención implementadas y determinar acciones urgentes para evitar nuevos hechos de violencia feminicida.

También pidió al Gobierno de Morelos informar públicamente sobre los avances de la AVGM, particularmente sobre las acciones realizadas en los municipios alertados, el grado de cumplimiento de las medidas y los resultados obtenidos.

El feminicidio ocurrió durante un operativo especial de seguridad

El OCNF destacó además que el feminicidio de Claudia ocurrió mientras Cuautla se encuentra bajo un operativo especial de seguridad denominado Plan Cuautla.

Ante este contexto, el organismo consideró indispensable que las estrategias de seguridad incorporen acciones específicas y permanentes para prevenir y atender las violencias contra las mujeres.

La organización también hizo un llamado a las instituciones de educación superior para fortalecer sus protocolos y mecanismos de prevención, atención y protección, así como la coordinación con las autoridades.

Esta responsabilidad, enfatizó, también debe contemplar a las estudiantes que llegan a Morelos mediante programas de intercambio y movilidad académica.

OCNF exige investigaciones con perspectiva de género

El OCNF exigió a la Fiscalía de Morelos que los feminicidios de las cuatro estudiantes sean investigados con debida diligencia reforzada, perspectiva de género y máxima rigurosidad.

Asimismo, pidió que se agoten todas las líneas de investigación y que las familias tengan acceso a la verdad, la justicia, la reparación integral y una participación digna durante los procesos.

En particular, llamó a las instituciones de educación superior, entre ellas la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), a fortalecer sus mecanismos de prevención, atención, protección y acompañamiento para las estudiantes, con protocolos efectivos y seguimiento institucional.

El organismo señaló que la nacionalidad de Claudia ha dado al caso una dimensión internacional, pero recordó que su vida tiene el mismo valor que la de todas las mujeres asesinadas en México.

Claudia tenía 21 años y derecho a estudiar, viajar, transitar libremente y regresar a casa. Ese derecho le fue arrebatado.

Por ello, el OCNF sostuvo que la prevención y la actuación oportuna deben ocupar un lugar central en las políticas de seguridad, justicia y educación, pues las instituciones tienen la responsabilidad de actuar antes de que una mujer sea asesinada.

Muerte de Claudia Tacoronte pone el foco en las mujeres extranjeras asesinadas en México

 

Claudia Tacorente Aguilera tenía 21 años y llevaba alrededor de un mes en México como parte de una estancia de intercambio académico. La estudiante española, originaria de Canarias y alumna de la Universidad de Granada, fue asesinada el sábado 12 de septiembre en Cuautla, Morelos.

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), donde realizaba su intercambio, confirmó la muerte de la joven y condenó los hechos. La Fiscalía General del Estado de Morelos informó que el caso se investiga inicialmente como feminicidio, conforme a los protocolos aplicables a las muertes violentas de mujeres.

El crimen ocurrió en la Casa de la Cultura de Cuautla. De acuerdo con información difundida por autoridades locales, la investigación busca establecer las circunstancias de la agresión y determinar si existieron razones de género.

La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, informó que las autoridades estatales establecieron contacto con el Consulado de España en México para brindar acompañamiento a la familia de Claudia.

Al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo explicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores ya se encuentra trabajando con el Consulado de España para darle todo el apoyo a la familia de Claudia, además de que las investigaciones ya están en curso.

Su asesinato pone el foco no sólo en la violencia contra las mujeres en México, sino también en las mujeres extranjeras que son víctimas de violencia mientras se encuentran en el país.

Las mujeres extranjeras también están entre las víctimas de homicidio en México

Las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) permiten identificar las características de las personas que mueren por homicidio, entre ellas su sexo y nacionalidad.

La base de datos de Defunciones por homicidio del INEGI permite realizar consultas cruzando variables como año, sexo y nacionalidad. La estadística también incluye información sobre el lugar de ocurrencia y las características de la persona fallecida.

A partir de 2022, las EDR incorporaron una variable específica para identificar la nacionalidad extranjera de las personas fallecidas. El INEGI señala que la estadística capta información de defunciones registradas y ocurridas en México a partir de fuentes como el Registro Civil, los Servicios Médicos Forenses y las agencias del Ministerio Público.

Esto permite identificar a las mujeres extranjeras dentro de las estadísticas de homicidio, aunque el dato no aparece en los tabulados generales del INEGI como una cifra única de “mujeres extranjeras asesinadas”.

En otras palabras, para obtener ese universo es necesario cruzar sexo, nacionalidad y tipo de defunción dentro de la base de datos.

El Observatorio Interamericano de Seguridad, que concentra información oficial proporcionada por los países, reportó para México 59 ciudadanas extranjeras víctimas de homicidio intencional durante 2024. La misma fuente registra 3 mil 739 mujeres víctimas de homicidio intencional en el país durante ese año.

Homicidio y feminicidio aparecen separados en los registros estadísticos

Los registros de mortalidad y los registros de procuración de justicia utilizan unidades de observación diferentes.

Mientras las Estadísticas de Defunciones Registradas del INEGI contabilizan personas fallecidas, el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal registra presuntos delitos y sus víctimas dentro de investigaciones ministeriales.

En 2024, el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal registró 49 mil 653 presuntos delitos de homicidio, con 6 mil 556 víctimas mujeres, así como mil 459 presuntos delitos de feminicidio, todos con víctimas mujeres.

Las cifras no son directamente comparables con las 3 mil 739 mujeres que murieron por homicidio según las EDR, porque se refieren a fenómenos estadísticos distintos.

Pero juntas permiten observar una diferencia fundamental: la cantidad de mujeres que mueren violentamente y la cantidad de casos que las fiscalías registran como feminicidio no son necesariamente equivalentes.

Por eso, desde una perspectiva de género, es necesario mirar más allá de la clasificación inicial de una defunción y exigir investigaciones exhaustivas ante toda muerte violenta de una mujer, comenzando por que las muertes sean investigadas como feminicidio.

Claudia Tacorente estaba en México por un intercambio académico

Claudia cursaba el cuarto año de Educación Infantil en la Universidad de Granada y había llegado a Morelos como parte de un programa de movilidad académica con la UAEM.

La Universidad de Granada expresó su condena por el asesinato y convocó a un minuto de silencio en memoria de la estudiante. La institución también ofreció apoyo a la familia y a las autoridades consulares españolas.

El caso tiene una dimensión que trasciende la nacionalidad de la víctima: Claudia era una mujer joven que se encontraba temporalmente en México para estudiar cuando fue asesinada. La Universidad de Granada manifiesta su más firme repulsa y condena ante el asesinato de la estudiante Claudia Tacoronte Aguilera en México

Segundo Grito de Claudia Sheinbaum: así está la representación de las mujeres en el poder

 

Este 15 de septiembre, Claudia Sheinbaum Pardo encabezará por segunda ocasión el Grito de Independencia desde Palacio Nacional, en su calidad de primera mujer presidenta de México. La ceremonia ocurre en un país donde la presencia de mujeres en los espacios de decisión política ha alcanzado niveles históricos, aunque la distribución del poder todavía está lejos de ser paritaria en todas las áreas del Ejecutivo.

A casi dos años del inicio de su administración, 10 de las 22 Secretarías de Estado están encabezadas por mujeres, lo que representa 45.5 por ciento del gabinete legal federal.

¿Qué secretarías están encabezadas por mujeres?

Actualmente, las mujeres están al frente de las siguientes dependencias:

  • Secretaría de Gobernación: Rosa Icela Rodríguez Velázquez.
  • Secretaría de Bienestar: Ariadna Montiel Reyes.
  • Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales: Alicia Bárcena Ibarra.
  • Secretaría de Energía: Luz Elena González Escobar.
  • Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno: Raquel Buenrostro Sánchez.
  • Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano: Edna Vega Rangel.
  • Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación: Rosaura Ruiz Gutiérrez.
  • Secretaría de Cultura: Claudia Curiel de Icaza.
  • Secretaría de Turismo: Josefina Rodríguez Zamora.
  • Secretaría de las Mujeres: Laura Itzel Castillo Juárez.

La propia Presidencia ha identificado durante 2026 a varias de estas funcionarias como integrantes del gabinete federal, entre ellas Rosaura Ruiz, Claudia Curiel, Josefina Rodríguez y Edna Vega.

La Secretaría de las Mujeres tuvo un cambio de titular durante el año. Citlalli Hernández concluyó su gestión en abril de 2026 para incorporarse a las tareas electorales de su partido y, después de un periodo con una encargada de despacho, Laura Itzel Castillo asumió formalmente la dependencia el 3 de septiembre.

Con ello, las mujeres ocupan 10 de las 22 Secretarías de Estado, pero la representación no se distribuye de manera uniforme.

Dependencias estratégicas como las secretarías de la Defensa Nacional, Marina, Seguridad y Protección Ciudadana, Hacienda y Crédito Público, Relaciones Exteriores, Economía, Salud, Educación Pública, Trabajo y Previsión Social, Agricultura y Desarrollo Rural, e Infraestructura, Comunicaciones y Transportes están encabezadas actualmente por hombres.

Esto significa que, aunque las mujeres representan casi la mitad de las titularidades del gabinete legal, los espacios de decisión siguen teniendo una distribución desigual por áreas de gobierno.

12 mujeres gobiernan entidades del país

La presencia femenina también se ha incrementado en los gobiernos estatales.

Actualmente, 12 mujeres encabezan gobiernos estatales o el Ejecutivo local de Ciudad de México:

  • Baja California: Marina del Pilar Ávila Olmeda.
  • Campeche: Layda Sansores San Román.
  • Colima: Indira Vizcaíno Silva.
  • Chihuahua: María Eugenia Campos Galván.
  • Ciudad de México: Clara Brugada Molina.
  • Estado de México: Delfina Gómez Álvarez.
  • Guanajuato: Libia Dennise García Muñoz Ledo.
  • Guerrero: Evelyn Salgado Pineda.
  • Morelos: Margarita González Saravia.
  • Quintana Roo: Mara Lezama Espinosa.
  • Tlaxcala: Lorena Cuéllar Cisneros.
  • Veracruz: Norma Rocío Nahle García.

El Instituto Nacional Electoral documentó que en las elecciones de 2024 resultaron electas nueve gobernadoras, además de Clara Brugada como jefa de Gobierno de Ciudad de México, Libia Dennise García en Guanajuato, Margarita González Saravia en Morelos y Rocío Nahle en Veracruz.

Con la incorporación de esas entidades al mapa político, México alcanzó una presencia inédita de mujeres al frente de gobiernos estatales.

Un avance que también mira hacia 2027

El avance de las mujeres en los gobiernos estatales tendrá una nueva prueba en el proceso electoral de 2026-2027.

De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral, el próximo proceso contempla elecciones para gubernatura en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit y Nuevo León, entre otras elecciones locales.

Esto coloca nuevamente en el centro la discusión sobre la paridad en las candidaturas y sobre las posibilidades de que las mujeres mantengan o amplíen su presencia en los gobiernos estatales.

El propio INE ha señalado que la paridad de género debe garantizarse en la postulación de candidaturas a las gubernaturas. En el proceso electoral de 2023-2024, nueve mujeres fueron electas para gobernar entidades federativas.

De la primera presidenta a una mayor presencia femenina

El segundo Grito de Independencia de Claudia Sheinbaum ocurre, así, en un escenario político distinto al de otros años: México tiene por primera vez una mujer en la Presidencia, 10 secretarias al frente de dependencias del gabinete legal y 12 mujeres al frente de gobiernos estatales.

La presencia numérica, sin embargo, plantea también otras preguntas: qué áreas concentran el poder que ocupan las mujeres, qué responsabilidades se les asignan y si el avance en representación política se traduce en transformaciones sustantivas para la vida de las mexicanas.

La llegada de mujeres a los espacios de decisión constituye un cambio histórico, pero la paridad no termina con ocupar cargos: también implica garantizar que las mujeres tengan capacidad efectiva de decisión en todos los ámbitos del poder público.

Las universitarias morelenses

Magdiel Sánchez Quiroz*

La edad de las universitarias morelenses oscila entre los 25 y 17 años. Nacieron entre 2001 y 2008, en un contexto en que la urbanización salvaje rompía los vínculos de las comunidades. Su infancia se desarrolló en medio de megatiendas y malls. No tuvieron muchos parques ni espacios culturales donde recrearse.

Eran todavía bebés cuando las desapariciones y asesinatos comenzaron a ser la nota diaria en la entidad. Daban sus primeros pasos cuando fue asesinado un importante narcotraficante cuyo cadáver repleto de billetes se presentó en los medios como trofeo. La gente dice que luego de eso, terminó de podrirse todo.

Jugar en la calle fue para la mayoría de ellas tan sólo el cuento que narraban sus padres y abuelos. Se divertían entre rejas y cuidados extremos. Crecieron en un ambiente donde ver transitar policías y militares armados hasta los dientes era lo más normal; que había toques de queda; zonas intransitables y municipios que no se podían pisar.

Tomaban conciencia del mundo en la primaria, cuando el asesinato de Juan Francisco Sicilia Ortega, el hijo de un poeta, conmocionó al país entero. Quizás fueron las primeras veces que vieron en la televisión a grandes multitudes protestando. Jugaban a ser médicas, maestras o artistas cuando una estudiante de siscología fue desaparecida y asesinada. Se llamaba Viridiana Morales Rodríguez. La mayoría no supo esa historia, hasta que años más tarde vieron su rostro en un mural de su futura universidad.

Algunas cursaban ya la secundaria mientras otras apenas ingresaban a la primaria cuando oyeron el nombre de su alma mater a causa del asesinato de un profesor, Alejandro Chao Barona, y su esposa, Sarah Rebolledo Rojas. También les comenzó a resonar la palabra Ayotzinapa y una cifra: 43, acompañada de la palabra justicia. Las que vivían en Jojutla y Cuautla se enteraron que muy cerca de sus casas había fosas clandestinas cavadas por la propia fiscalía. Un año más tarde, la gente del Oriente supo, o tal vez no, que un muchacho que organizaba a la gente por vivienda y tierra fue degollado. Se llamaba Gustavo Salgado Delgado.

En medio de los dramas de su adolescencia se enteraron que a las mujeres las matan por el hecho de ser mujeres y que existe ya una palabra para nombrar ese horror: feminicidio.

Ya tenían la mayoría de edad unas, y otras estaban por ingresar a la secundaria cuando aprendieron que la gente que lucha por los bienes comunes podía ser asesinada, y que ese crimen quedaría impune. Fue en 2019 cuando mataron a Samir Flores Soberanes en Amilcingo.

Comenzaron a ver afiches con rostros de muchachas y de jóvenes joviales pegados en los muros y postes de las calles con la leyenda “Se busca”. Para algunas de ellas, a sus tempranas edades, ya veían como algo normal que la muerte no fuese propiedad de los ancianos, sino que ella se repartía entre todas las edades.

Les tocó cursar la secundaria o la preparatoria a distancia. Confinadas en sus casas. Un poco asfixiadas. En condiciones muy difíciles, con mala señal de Internet y fallas eléctricas, pudieron terminar sus estudios y comenzaron a soñar con su profesión.

A pesar de todo, algunas de ellas, muy pocas, lograron entrar a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la de mayor prestigio. Tienen sueños y proyectan hacer una carrera para ser mejores personas y tener una vida digna. Sus familias lograron pagar la cuota semestral y hacer mil y un esfuerzos para que puedan estudiar. Algunas de ellas trabajan para pagar sus estudios. Pero el horror les alcanzó. Van cinco feminicidios de estudiantes universitarias de abril de 2025 a la fecha. El último fue el de la estudiante canaria de intercambio, Claudia Tacoronte, ultimada afuera de la Casa de Cultura de Cuautla el sábado 12 de septiembre.

Y por eso están en la calle hoy. Ya hicieron una huelga hace unos meses. Se definen feministas. Pintan bardas, se tapan el rostro e imitan a las mujeres poco más grandes que ellas que han poblado los 8 de marzo y los 25 de noviembre y que son condenadas y calumniadas por algunos políticos y medios. Sienten rabia e indignación. Se están organizando. Necesitan organizarse más y seguir luchando, porque frenar los feminicidios no es un objetivo fácil. Pero están convencidas que lo pueden alcanzar. Lo menos que pueden hacer las autoridades es escucharlas y atender sus demandas.

* Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

Congreso de Baja California hace obligatoria la perspectiva de género

 

La perspectiva de género deberá formar parte de la preparación de quienes trabajan en el Congreso de Baja California. Más de 120 personas servidoras públicas participaron este lunes 14 de septiembre en una capacitación sobre la materia, como parte de las obligaciones establecidas por la llamada Ley Daryela.

La legislación establece que todas las personas que presten un servicio público, sin importar su rango, jerarquía o modalidad de contratación, deben recibir y acreditar capacitación anual en materia de género, prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres.

De acuerdo con Patricia Alejandrina Ochoa Valle, titular de la Unidad de Género del Congreso estatal, el personal debe acreditar al menos cuatro cursos. El incumplimiento puede derivar en sanciones por parte de la Contraloría Interna y quienes no participen en las capacitaciones tampoco podrán aspirar a ascensos administrativos, informaron medios locales.

La medida no se limita a diputadas y diputados. La Ley Daryela contempla a quienes laboran en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ayuntamientos y organismos constitucionales autónomos de Baja California.

Capacitar a quienes tienen contacto con la ciudadanía

La diputada Liliana Michel Sánchez Allende, impulsora de la legislación, señaló que la capacitación debe alcanzar a todo el personal del Congreso, incluidos quienes realizan labores de vigilancia y quienes tienen contacto directo con las personas que acuden a las instalaciones.

Este punto resulta relevante porque la perspectiva de género no se limita al trabajo legislativo. También implica transformar la manera en que las instituciones públicas identifican y atienden situaciones de discriminación y violencia contra las mujeres.

La propia Ley Daryela señala que las personas servidoras públicas deben desempeñar sus funciones con estricto apego a la protección de la dignidad de las mujeres y promover una cultura incluyente y respetuosa de principios como la igualdad, la no discriminación, la perspectiva de género, la interseccionalidad y la interculturalidad.

La legislación define la perspectiva de género como una metodología que permite identificar, cuestionar y valorar las desigualdades, la discriminación y la exclusión que enfrentan las mujeres, así como las acciones necesarias para avanzar hacia la igualdad.

Una obligación que alcanza a todo el servicio público

La Ley de Capacitación en Materia de Género, de Prevención y Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres para el Estado de Baja California fue publicada en febrero de 2025 y establece como objetivo que las personas servidoras públicas cuenten con herramientas para prevenir y erradicar las distintas formas de violencia contra las mujeres.

Además de establecer la capacitación obligatoria, la norma contempla mecanismos para dar seguimiento a su cumplimiento. El Instituto de la Mujer para el Estado de Baja California debe identificar el porcentaje de personas capacitadas en cada institución y publicar información sobre el grado de cumplimiento de la ley. También debe elaborar evaluaciones sobre el impacto de las capacitaciones.

En el caso del Congreso estatal, las siguientes capacitaciones están previstas para octubre y noviembre. De acuerdo con información difundida por El Mexicano, también se han registrado ausencias de integrantes del Poder Legislativo en cursos anteriores: siete faltas en la primera capacitación y cinco en la segunda. Hasta el momento, no se había definido una sanción para esas ausencias.

La aplicación de estas medidas plantea un desafío que va más allá de cumplir con un número de cursos: lograr que la perspectiva de género se traduzca en prácticas cotidianas dentro de las instituciones.

Para un Poder Legislativo encargado de crear y reformar leyes relacionadas con los derechos de las mujeres, contar con personal capacitado en igualdad y prevención de las violencias constituye también una condición para que esas normas puedan aplicarse desde las propias instituciones públicas.

Deportistas cuestionan sexualización de las mujeres tras campaña de Sydney Sweeney

 

La molestia de mujeres deportistas frente a una reciente campaña protagonizada por la actriz estadounidense Sydney Sweeney no se centra únicamente en una celebridad ni en su decisión de mostrar su cuerpo. El reclamo apunta a una práctica mucho más amplia: la utilización de los cuerpos de las mujeres como recurso para llamar la atención, incluso cuando el tema que se pretende promocionar es el deporte.

La campaña de la plataforma estadounidense de predicciones deportivas Novig muestra a Sweeney con poca ropa o desnuda mientras aparece acompañada de distintos objetos deportivos, como balones, un bate de beisbol o una raqueta. El anuncio forma parte de la campaña “Just Sports” de la compañía. Sweeney, además, participa como socia estratégica y accionista de Novig.

La publicidad provocó una reacción inmediata entre mujeres vinculadas al deporte, quienes cuestionaron que una campaña relacionada con la actividad deportiva recurra a la sexualización del cuerpo femenino.

La surfista australiana Felicity Palmateer calificó la campaña como “hipersexualizada” y advirtió sobre sus posibles efectos en las mujeres jóvenes que buscan incorporarse al deporte.

También se pronunciaron atletas como la velocista británica Amy Hunt, la gimnasta estadounidense Gracie Kramer, la nadadora australiana Ariarne Titmus y otras deportistas olímpicas y profesionales.

Kramer respondió con imágenes de ella compitiendo y contrapuso esas escenas con la campaña publicitaria, mientras otras atletas hicieron lo mismo: mostrar sus cuerpos en movimiento, entrenando y compitiendo, como una forma de recordar que el deporte femenino está relacionado con fuerza, disciplina, preparación y rendimiento.

El problema no es el cuerpo de Sydney Sweeney

La discusión no necesariamente implica cuestionar que una mujer pueda decidir cómo mostrar su cuerpo o utilizar su imagen de manera sexual.

El punto que han planteado las deportistas es distinto: ¿por qué, cuando se trata de promocionar el deporte femenino, el cuerpo sexualizado de una mujer sigue apareciendo como uno de los recursos más eficaces para vender, atraer miradas o generar conversación?

La campaña vuelve visible una tensión que las mujeres deportistas enfrentan desde hace décadas. Mientras ellas han tenido que luchar por reconocimiento, mejores condiciones, espacios de competencia, patrocinios y cobertura mediática, su imagen continúa siendo utilizada bajo parámetros que privilegian la apariencia por encima de sus capacidades.

El Comité Olímpico Internacional (COI) reconoce que la manera en que se representa a las y los atletas también forma parte de la desigualdad de género. Sus Portrayal Guidelines buscan promover una representación “igualitaria, justa e inclusiva” y señalan que la calidad de la cobertura deportiva de mujeres y hombres debe ser equivalente.

El organismo también ha identificado como un problema que la cobertura de las deportistas se concentre en características ajenas a su desempeño, como su apariencia física o su vida personal, en lugar de sus logros deportivos.

Esto significa que la polémica alrededor de la campaña de Novig no ocurre en un vacío. Forma parte de una discusión mucho más antigua sobre qué se considera noticioso, vendible o atractivo cuando se trata de mujeres que participan en el deporte.

Cuando el cuerpo ocupa el lugar del rendimiento

La sexualización no es exclusiva de la publicidad. También ha sido documentada en la manera en que los medios representan a las mujeres deportistas.

UNESCO ha señalado que los medios de comunicación tienen un papel fundamental para transformar los estereotipos de género en el deporte y para ampliar la visibilidad de las mujeres a partir de sus capacidades y logros.

El propio COI desarrolló desde 2017 un proyecto específico sobre igualdad de género que derivó en recomendaciones para avanzar hacia una representación equilibrada de mujeres y hombres dentro del movimiento olímpico. Entre ellas se encuentra la necesidad de establecer principios para una representación justa y equilibrada en las comunicaciones.

Por eso, el debate no se reduce a si una imagen es “provocativa” o si una mujer tiene derecho a mostrarse desnuda.

La pregunta es qué cuerpos son utilizados, con qué propósito y bajo qué condiciones.

Cuando una mujer deportista aparece en una campaña por sus capacidades, su entrenamiento o sus resultados, su cuerpo forma parte de su actividad profesional. Cuando el foco se desplaza hacia su atractivo sexual para vender un producto, puede reproducirse una lógica distinta: la mujer deja de ser presentada principalmente como atleta y se convierte en objeto de consumo visual.

Las deportistas responden mostrando lo que hay detrás

Una de las características más significativas de la reacción contra la campaña es que varias atletas no respondieron únicamente con críticas: publicaron fotografías y videos de sus propios entrenamientos y competencias.

El mensaje fue, en esencia, una reivindicación de aquello que queda fuera de las imágenes sexualizadas: cuerpos que sudan, se cansan, desarrollan fuerza, fallan, se lesionan, vuelven a entrenar y compiten.

La velocista Amy Hunt, por ejemplo, cuestionó públicamente la representación utilizada por la campaña y contrastó esa imagen con la realidad cotidiana de las mujeres que practican deporte profesionalmente. Otras atletas hicieron publicaciones similares para mostrar su preparación y desempeño.

La reacción también pone sobre la mesa una contradicción: el cuerpo de las mujeres puede ser considerado atractivo para vender, pero no necesariamente digno de reconocimiento cuando ese mismo cuerpo demuestra fuerza, capacidad y autoridad en un terreno históricamente masculinizado.

La discusión también alcanza a las nuevas generaciones

La forma en que se representa a las deportistas tiene consecuencias que van más allá de una campaña publicitaria.

UNESCO sostiene que el deporte puede contribuir a romper estereotipos de género y fortalecer la autoestima y el liderazgo de niñas y mujeres. Al mismo tiempo, ha señalado la necesidad de garantizar una cobertura mediática justa para las deportistas.

Por eso, lo que las atletas están cuestionando no es simplemente una fotografía o un anuncio.

Es la persistencia de una idea: que el cuerpo de una mujer debe resultar atractivo para merecer atención, incluso cuando el tema es su capacidad deportiva.

La controversia alrededor de Sydney Sweeney puede terminar tan rápido como cualquier otra polémica de redes sociales. Sin embargo, el reclamo de las deportistas plantea una discusión que permanece: si las mujeres han conquistado espacios en el deporte, también deberían poder ser vistas y reconocidas por lo que hacen con sus cuerpos, no solamente por cómo son vistos esos cuerpos.

Mujeres periodistas enfrentan violencias diferenciadas; CNDH llama a proteger el derecho a informar

 

La violencia contra periodistas no afecta de la misma manera a mujeres y hombres. Las periodistas pueden enfrentar agresiones con componentes sexualizados, amenazas contra su integridad física y sexual, violencia digital y campañas de desprestigio que buscan desacreditarlas por su trabajo y, al mismo tiempo, castigarlas por ocupar un espacio público.

En este contexto, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llamó a fortalecer las acciones del Estado para prevenir la violencia contra quienes ejercen el periodismo y garantizar que ninguna persona tenga que elegir entre informar a la sociedad y preservar su vida, integridad o libertad.

En el marco del Día Internacional del Periodista, el organismo sostuvo que proteger el ejercicio periodístico requiere políticas públicas capaces de atender las causas que generan las agresiones, fortalecer a las instituciones encargadas de investigar y garantizar justicia.

Pero para las mujeres periodistas, esta protección también requiere reconocer que las agresiones pueden tener características e impactos diferenciados debido a las desigualdades de género que persisten en el ejercicio de la libertad de expresión.

Mujeres periodistas enfrentan violencia por informar

En México, las agresiones contra periodistas también tienen una dimensión de género que requiere ser visibilizada. Los registros documentados por CIMAC muestran la magnitud y las características de esta violencia contra las mujeres que ejercen el periodismo.

Entre el 1 de octubre de 2024 y el 1 de septiembre de 2026, CIMAC documentó 530 agresiones y ataques contra mujeres periodistas. De acuerdo con este registro, 364 agresiones, equivalentes a 68.7 por ciento, ocurrieron contra periodistas de medios digitales, mientras que 389 correspondieron a violencia psicológica y 97 a violencia física.

Los datos también permiten identificar quiénes ejercen estas agresiones. Entre los principales agresores se encuentran funcionarios estatales, con 115 casos registrados, lo que evidencia que los riesgos para las periodistas no provienen únicamente de actores criminales o particulares, sino que también pueden involucrar a autoridades.

La violencia contra las mujeres periodistas puede buscar no sólo impedir la publicación de una información, sino también desacreditarlas, intimidarlas y cuestionar su legitimidad para ocupar el espacio público. Las agresiones psicológicas y físicas, así como aquellas dirigidas contra quienes trabajan en medios digitales, forman parte de un contexto que puede producir miedo, autocensura y afectaciones a su ejercicio profesional.

Estos datos muestran la necesidad de que las políticas de prevención y protección para periodistas incorporen una perspectiva de género. No basta con garantizar seguridad física: también es necesario reconocer las formas específicas de violencia que enfrentan las mujeres por ejercer su derecho a informar y establecer mecanismos adecuados para prevenirlas, atenderlas e investigarlas.

En este contexto, el llamado de la CNDH a modificar las condiciones que producen la violencia contra periodistas adquiere una dimensión particular cuando se trata de mujeres. Garantizar la libertad de expresión implica también asegurar que ellas puedan investigar, cuestionar a los poderes públicos y difundir información sin que su género sea utilizado como una herramienta para silenciarlas.

Violencia digital y sexualización para silenciar

Una de las particularidades de la violencia contra mujeres periodistas es que los ataques pueden dirigirse no sólo contra su trabajo, sino contra su condición de mujeres.

Amenazas de carácter sexual, comentarios misóginos, difusión de imágenes manipuladas, deepfakes sexuales, acoso y campañas para cuestionar su reputación son algunas de las formas mediante las cuales se busca intimidarlas o expulsarlas del espacio público.

En enero de 2025, por ejemplo, ARTICLE 19 documentó el caso de la periodista Adriana Pineda, quien recibió amenazas de violencia física y sexual a través de redes sociales. La organización también registró agresiones digitales previas, entre ellas mensajes violentos y sexistas y la utilización de imágenes sexuales falsas generadas mediante inteligencia artificial.

ARTICLE 19 señaló que este tipo de violencia puede tener un efecto intimidatorio que busca provocar miedo, silencio y retiro del espacio público, además de desacreditar profesionalmente a las periodistas.

La expansión de herramientas de inteligencia artificial añade nuevos riesgos. La UNESCO ha advertido que tecnologías como los deepfakes pueden utilizarse para atacar la imagen, credibilidad y seguridad de las mujeres periodistas.

Proteger a periodistas también es proteger el derecho a informar

La CNDH señaló que la obligación del Estado no puede reducirse a establecer mecanismos de protección para periodistas.

De acuerdo con el organismo, es necesario atender las condiciones que permiten que la violencia persista, fortalecer las instituciones encargadas de investigar y garantizar la participación de los distintos niveles de gobierno, organizaciones sociales y medios de comunicación.

Para las mujeres periodistas, una política de protección efectiva debe considerar estas violencias diferenciadas y no limitarse a responder cuando la agresión ya ocurrió.

Esto implica incorporar perspectiva de género en la prevención, investigación y atención de los casos, así como reconocer que una amenaza sexual, una campaña de desprestigio basada en estereotipos de género o un ataque digital pueden tener consecuencias concretas sobre la seguridad y el ejercicio profesional de una periodista.

El derecho a informar también es un derecho de las mujeres

La CNDH sostuvo que proteger el periodismo libre significa proteger el derecho de la sociedad a conocer lo que ocurre, cuestionar decisiones de quienes ejercen el poder y participar en la vida democrática.

Desde esta perspectiva, las agresiones contra mujeres periodistas no afectan únicamente a quienes las reciben. Cuando una periodista es silenciada, amenazada o expulsada del espacio público por ejercer su trabajo, también se reduce la diversidad de voces disponibles para la sociedad.

Garantizar que las mujeres puedan informar sin miedo implica, por tanto, reconocer las violencias específicas que enfrentan y construir mecanismos de protección capaces de responder a ellas.

La libertad de expresión no se garantiza únicamente permitiendo que las periodistas publiquen. También requiere que puedan investigar, cuestionar y ocupar el espacio público sin que su género sea utilizado como una herramienta para intimidarlas, desacreditarlas o silenciarlas.

En el marco del Día Internacional del Periodista, la CNDH informó que ha fortalecido su Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos, desde el cual brinda atención, asesoría y acompañamiento las 24 horas del día, los 365 días del año.

Para el organismo, defender el periodismo libre significa proteger un derecho colectivo: el derecho de la sociedad a estar informada.

Para las mujeres periodistas, esa defensa también implica garantizar que ejercer ese derecho no signifique enfrentar una violencia adicional por el hecho de ser mujeres.

Ellas también marchan por México este 16 de septiembre

 

Cada 16 de septiembre, las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México se llenan de música, uniformes, vehículos militares, aeronaves y banderas para conmemorar el inicio de la Independencia de México. Entre las filas que avanzan por las calles también marchan mujeres.

Soldadas, oficiales, médicas, enfermeras, ingenieras, pilotos, especialistas, integrantes de cuerpos de rescate y personal de distintas áreas forman parte de las instituciones que participan en el desfile y, durante el resto del año, realizan tareas dentro de las Fuerzas Armadas.

Su presencia no es nueva. Sin embargo, durante una fecha en la que buena parte de la atención pública se concentra en quienes integran el desfile, sus rostros permiten mirar una transformación que ha ocurrido de manera gradual dentro de instituciones históricamente ocupadas por hombres.

Mujeres que también forman parte del Ejército

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) señala que la incorporación de las mujeres al Ejército Mexicano tiene antecedentes desde la Revolución Mexicana y que, de manera oficial, la primera mujer ingresó en 1934 a la Intendencia General del Ejército.

Desde entonces, su incorporación ha sido progresiva. Actualmente, la propia dependencia señala que las mujeres pueden formar parte de cualquiera de las especialidades que integran las armas y servicios del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos.

En marzo de 2026, la Sedena informó que 42 mil 600 mujeres forman parte del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional. De ellas, más de 7 mil se incorporaron durante la actual administración.

Las mujeres militares participan en tareas operativas, administrativas, logísticas y de salud, pero también en actividades que durante décadas estuvieron reservadas principalmente para los hombres.

La Sedena destaca que actualmente hay mujeres que han realizado cursos como los de Paracaidismo y Fuerzas Especiales, además de participar en operaciones de paz y en tareas tácticas, operacionales y estratégicas.

Por eso, cuando una mujer marcha este 16 de septiembre con el uniforme militar, no se trata solamente de una imagen dentro de un desfile. Es también parte de una historia de incorporación progresiva de las mujeres a espacios donde durante mucho tiempo su presencia fue limitada.

También hay mujeres en la Marina

La historia se repite en la Secretaría de Marina. En marzo de 2025, la dependencia informó que más de 18 mil mujeres integraban sus filas, alrededor de 24 por ciento del personal de la institución.

Las mujeres navales están presentes en tierra, aire y mar. La Marina reportó, por ejemplo, que 473 mujeres se desempeñaban como comandantes, segundos comandantes y tripulación de unidades de superficie y de las Estaciones Navales de Búsqueda, Rescate y Vigilancia Marítima.

Entre ellas también se encontraban mujeres que realizan labores de búsqueda y rescate, incluidas siete nadadoras de rescate.

Su participación también puede observarse durante el Desfile Cívico Militar. En 2025, la Secretaría de Marina informó oficialmente sobre la participación de su personal naval en la ceremonia por el 215 aniversario de la Independencia.

Una imagen que también cuenta

Durante años, las imágenes asociadas con el Ejército y la Marina estuvieron construidas principalmente alrededor de los hombres. Hoy, las mujeres forman parte de esas fotografías, de esas filas y de esas instituciones.

El cambio no significa que las Fuerzas Armadas hayan dejado de ser espacios marcados históricamente por una estructura masculina. Significa que las mujeres han ido ocupando dentro de ellas nuevos espacios y responsabilidades.

El desfile del 16 de septiembre permite verlo de una manera particularmente simbólica: mientras México recuerda el inicio de una lucha que dio origen a la nación independiente, mujeres de distintas edades y especialidades participan también en una de las ceremonias públicas más representativas del país.

Y quizá una niña que este 16 de septiembre mire pasar a una mujer con uniforme, marchando frente a ella, pueda imaginar que ese también puede ser un lugar para ella.

Despedida a Carmen Ponce

Escrito por Lucía Lagunes Huerta 

 

La muerte es un proceso que cuesta digerir. Cuesta mucho más cuando de quien se trata es entrañable. Esta madrugada trascendió Carmen Ponce Meléndez economista feminista, con quien tejí un cariño sólido hasta el último momento, de quien aprendí, que las adversidades de la vida se superan en compañía sorora.

Carmen Ramona Ponce Meléndez (1952-2026) como economista feminista mexicana se especializó en economía con perspectiva de género, sus análisis que desarrollo desde 2010 en Cimacnoticias a través de su columna Monedero abarcó desde el mercado laboral, autonomía económica de las mujeres, salarios, seguridad social, pensiones, cuidados, pobreza, presupuesto público y políticas económicas. Rigurosa siempre en el contenido de su información y en sus análisis.

Nos conocimos cuando yo laboraba en el suplemento Doblejornada, el primer suplemento periodístico feminista de circulación masiva, suplemento que se publicada el primer lunes de cada mes en el periódico La Jornada que dirigió Carlos Payán.

Con la creación de Cimac (Comunicación e Información de la Mujer) nuevamente volvimos a coincidir, su hija Valentina empezó a colaborar con nosotras en el área de síntesis y Carmen se volvió una intelectual de consulta permanente..

Nuestra relación fue intermitente, hasta que en 2010 le propuse desarrollar la primer columna de análisis económico desde el feminismo, así nació Monedero.

La profundidad de sus análisis que refleja la columna, sirvieron de base para posicionamientos y argumentaciones en los debates de la Cámara de Diputados, por ejemplo, en la discusión del famoso anexo 13, el anexo para la igualdad de las mujeres.

Feminista forjada en la tenacidad del movimiento de los años 70’s, su desarrollo académico lo ligo siempre con la práctica cercana a las mujeres sindicalistas y a las militantes de izquierda, siempre dispuesta a compartir sus saberes en talleres, ponencias y mesas de debate.

Su análisis no se limitó a la economía mexicana. En sus textos abordó fenómenos como la migración, la globalización, las cadenas internacionales de producción, la inflación, las crisis económicas y los cambios en el sistema económico mundial, siempre incorporando la pregunta por sus efectos diferenciados sobre las mujeres.

Además de su trabajo periodístico, Ponce Meléndez participó en investigaciones y documentos especializados. En 2015, por ejemplo, formó parte del equipo de CIMAC que elaboró el estudio Condiciones laborales de las y los periodistas de México, donde asumió la responsabilidad del análisis de los datos, que corroboraron nuevamente, la enorme desigualdad con la cual las periodistas trabajan cada día.

Su trayectoria también incluye participación en espacios académicos, institucionales y de divulgación. En 2014, por ejemplo, fue convocada por BanChiapas y la Universidad Autónoma de Chiapas para hablar sobre la agenda económica de las mujeres. En aquella intervención planteó la necesidad de políticas salariales capaces de reducir la brecha entre mujeres y hombres, así como de avanzar hacia una seguridad social universal.

Carmen, además de profesional fue mi amiga, abrazamos juntas nuestros dolores humanos, nos acompañamos en momentos de violencia para sostenernos mutuamente, su pasión por su profesión y su militancia feminista hizo de la perspectiva de género una herramienta para leer la economía y del periodismo un espacio para acercar esa lectura a la sociedad.

Gracias por tanto querida Carmen, tu legado esta puesto en blanco y negro, en tu hija Valentina y tu nieta, y en tu hijo Gabriel, para quienes mando mi abrazo y mi cariño.