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9/19/2026

Deportistas cuestionan sexualización de las mujeres tras campaña de Sydney Sweeney

 

La molestia de mujeres deportistas frente a una reciente campaña protagonizada por la actriz estadounidense Sydney Sweeney no se centra únicamente en una celebridad ni en su decisión de mostrar su cuerpo. El reclamo apunta a una práctica mucho más amplia: la utilización de los cuerpos de las mujeres como recurso para llamar la atención, incluso cuando el tema que se pretende promocionar es el deporte.

La campaña de la plataforma estadounidense de predicciones deportivas Novig muestra a Sweeney con poca ropa o desnuda mientras aparece acompañada de distintos objetos deportivos, como balones, un bate de beisbol o una raqueta. El anuncio forma parte de la campaña “Just Sports” de la compañía. Sweeney, además, participa como socia estratégica y accionista de Novig.

La publicidad provocó una reacción inmediata entre mujeres vinculadas al deporte, quienes cuestionaron que una campaña relacionada con la actividad deportiva recurra a la sexualización del cuerpo femenino.

La surfista australiana Felicity Palmateer calificó la campaña como “hipersexualizada” y advirtió sobre sus posibles efectos en las mujeres jóvenes que buscan incorporarse al deporte.

También se pronunciaron atletas como la velocista británica Amy Hunt, la gimnasta estadounidense Gracie Kramer, la nadadora australiana Ariarne Titmus y otras deportistas olímpicas y profesionales.

Kramer respondió con imágenes de ella compitiendo y contrapuso esas escenas con la campaña publicitaria, mientras otras atletas hicieron lo mismo: mostrar sus cuerpos en movimiento, entrenando y compitiendo, como una forma de recordar que el deporte femenino está relacionado con fuerza, disciplina, preparación y rendimiento.

El problema no es el cuerpo de Sydney Sweeney

La discusión no necesariamente implica cuestionar que una mujer pueda decidir cómo mostrar su cuerpo o utilizar su imagen de manera sexual.

El punto que han planteado las deportistas es distinto: ¿por qué, cuando se trata de promocionar el deporte femenino, el cuerpo sexualizado de una mujer sigue apareciendo como uno de los recursos más eficaces para vender, atraer miradas o generar conversación?

La campaña vuelve visible una tensión que las mujeres deportistas enfrentan desde hace décadas. Mientras ellas han tenido que luchar por reconocimiento, mejores condiciones, espacios de competencia, patrocinios y cobertura mediática, su imagen continúa siendo utilizada bajo parámetros que privilegian la apariencia por encima de sus capacidades.

El Comité Olímpico Internacional (COI) reconoce que la manera en que se representa a las y los atletas también forma parte de la desigualdad de género. Sus Portrayal Guidelines buscan promover una representación “igualitaria, justa e inclusiva” y señalan que la calidad de la cobertura deportiva de mujeres y hombres debe ser equivalente.

El organismo también ha identificado como un problema que la cobertura de las deportistas se concentre en características ajenas a su desempeño, como su apariencia física o su vida personal, en lugar de sus logros deportivos.

Esto significa que la polémica alrededor de la campaña de Novig no ocurre en un vacío. Forma parte de una discusión mucho más antigua sobre qué se considera noticioso, vendible o atractivo cuando se trata de mujeres que participan en el deporte.

Cuando el cuerpo ocupa el lugar del rendimiento

La sexualización no es exclusiva de la publicidad. También ha sido documentada en la manera en que los medios representan a las mujeres deportistas.

UNESCO ha señalado que los medios de comunicación tienen un papel fundamental para transformar los estereotipos de género en el deporte y para ampliar la visibilidad de las mujeres a partir de sus capacidades y logros.

El propio COI desarrolló desde 2017 un proyecto específico sobre igualdad de género que derivó en recomendaciones para avanzar hacia una representación equilibrada de mujeres y hombres dentro del movimiento olímpico. Entre ellas se encuentra la necesidad de establecer principios para una representación justa y equilibrada en las comunicaciones.

Por eso, el debate no se reduce a si una imagen es “provocativa” o si una mujer tiene derecho a mostrarse desnuda.

La pregunta es qué cuerpos son utilizados, con qué propósito y bajo qué condiciones.

Cuando una mujer deportista aparece en una campaña por sus capacidades, su entrenamiento o sus resultados, su cuerpo forma parte de su actividad profesional. Cuando el foco se desplaza hacia su atractivo sexual para vender un producto, puede reproducirse una lógica distinta: la mujer deja de ser presentada principalmente como atleta y se convierte en objeto de consumo visual.

Las deportistas responden mostrando lo que hay detrás

Una de las características más significativas de la reacción contra la campaña es que varias atletas no respondieron únicamente con críticas: publicaron fotografías y videos de sus propios entrenamientos y competencias.

El mensaje fue, en esencia, una reivindicación de aquello que queda fuera de las imágenes sexualizadas: cuerpos que sudan, se cansan, desarrollan fuerza, fallan, se lesionan, vuelven a entrenar y compiten.

La velocista Amy Hunt, por ejemplo, cuestionó públicamente la representación utilizada por la campaña y contrastó esa imagen con la realidad cotidiana de las mujeres que practican deporte profesionalmente. Otras atletas hicieron publicaciones similares para mostrar su preparación y desempeño.

La reacción también pone sobre la mesa una contradicción: el cuerpo de las mujeres puede ser considerado atractivo para vender, pero no necesariamente digno de reconocimiento cuando ese mismo cuerpo demuestra fuerza, capacidad y autoridad en un terreno históricamente masculinizado.

La discusión también alcanza a las nuevas generaciones

La forma en que se representa a las deportistas tiene consecuencias que van más allá de una campaña publicitaria.

UNESCO sostiene que el deporte puede contribuir a romper estereotipos de género y fortalecer la autoestima y el liderazgo de niñas y mujeres. Al mismo tiempo, ha señalado la necesidad de garantizar una cobertura mediática justa para las deportistas.

Por eso, lo que las atletas están cuestionando no es simplemente una fotografía o un anuncio.

Es la persistencia de una idea: que el cuerpo de una mujer debe resultar atractivo para merecer atención, incluso cuando el tema es su capacidad deportiva.

La controversia alrededor de Sydney Sweeney puede terminar tan rápido como cualquier otra polémica de redes sociales. Sin embargo, el reclamo de las deportistas plantea una discusión que permanece: si las mujeres han conquistado espacios en el deporte, también deberían poder ser vistas y reconocidas por lo que hacen con sus cuerpos, no solamente por cómo son vistos esos cuerpos.

5/28/2022

Pasos lentos en la representación de las mujeres en medios de Latam

  

Las mujeres han sido desplazadas históricamente de varios espacios públicos, uno de ellos son los medios. Aunque su participación ha crecido durante los últimos años en Latinoamérica, ha sido a un paso lento y constantemente es frenada por violencias sistemáticas, así concluyeron diversas periodistas y activistas este 20 de mayo en el conversatorio “Pendientes a 25 años del Capítulo J de la Plataforma de Acción de Beijing”

En la plática, realizada en el cierre de la Semana Internacional por el Derecho Humano a la Libertad de la Expresión de las Mujeres, participaron Belen Spinetta, de Comunicación para la Igualdad en Argentina; Sandra López, de Fundación GAMMA en Ecuador; Rosy Rodríguez, de la Red Nacional de Periodistas en México (RNP); Silvia Trujillo, periodista de “LaCuerda” en Guatemala; María Paula Martínez Concha, académica colombiana integrante de FES Comunicación y Tobyanne Ledesma, directora general del Mecanismo de Protección Integral de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Ciudad de México.

La Plataforma de Acción de Beijing es una resolución que se firmó en 1995 tras la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. El apartado “J” establece que las naciones deben procurar una mayor participación de las mujeres en los medios de comunicación, además de optar por modos de representarlas que no incluyan estereotipos negativos ni violentos.

De acuerdo con Sandra López Astudillo, desde la firma de esta resolución hasta el 2020, la representación de las mujeres en los medios de comunicación ha crecido hasta un 26 por ciento en Latinoamérica. Esto –explicó López Astudillo– es una buena noticia si se considera que el promedio a nivel mundial es del 25 por ciento; no obstante, agregó que el problema persiste en cómo se representa a las mujeres: en un 79 por ciento de sus representaciones, se recurre a roles como los de amas de casa y madres; mientras que, para el caso de los hombres, en el 90 por ciento aparecen en posiciones como científicos o políticos.

Un avance lento y lleno de objeciones

Rosy Rodríguez celebró los avances en cuanto a la representación y participación de las mujeres en los medios, pero también apuntó que el avance en el tema ha sido lento debido al recrudecimiento de la violencia de género en diversas regiones de Latinoamérica y el mundo en general.

La periodista mencionó que basta recordar a todas las mujeres desaparecidas, desplazadas o asesinadas en el ejercicio del periodismo, además de la criminalización de su trabajo y la violencia digital que las han expuesto a nuevos tipos de agresiones. A esto, se ha sumado la impunidad de las autoridades en los casos de quienes se atreven a denunciar a sus agresores y la falta de mecanismos para abordar la violencia contra las periodistas.

La integrante de la RNP enfatizó que las autoridades se niegan a reconocer la violencia de género para no verse afectadas en sus niveles de aceptación y en votaciones, por lo que organizaciones y colectivas feministas han asumido en mayor parte el trabajo para cerrar las brechas de género y combatir la violencia hacia las mujeres.

Resistir desde el centro de la comunicación

Además de las acciones directas para hacer frente a estas situaciones de violencia y desigualdad, las mujeres resisten desde los propios medios de comunicación. Una de estas mujeres es Silvia Trujillo, del medio feminista “LaCuerda”, para quien la perspectiva de género en la difusión de información es central no solo para evidenciar las violencias, sino también para responder a la pregunta “¿qué estamos haciendo para frenarlas?”.

Este modo de resistir se traduce, por ejemplo, en mujeres editoras a cargo de diarios como “El Clarín”, en Argentina o en publicaciones de medios como “Prensa Comunitaria” y “Plaza Pública”, en Guatemala.

De acuerdo con la directora de Comunicación e Información de la Mujer, A.C. (CIMAC), Lucía Lagunes Huerta, estos esfuerzos no estarán completos si los gobiernos y las empresas periodísticas no ponen de su parte para garantizar los derechos humanos y de expresión de las mujeres.

Lagunes Huerta afirmó que en México, por ejemplo, existen marcos normativos que favorecen estas acciones, sin embargo, “la apuesta es que se cumplan”. De otra forma, no es posible que exista una verdadera democracia en la comunicación y en la sociedad.

Para cerrar la Semana Internacional por el Derecho Humano a la Libertad de Expresión de las Mujeres, Lagunes recordó que México está en un momento coyuntural con la propuesta de una Ley General de Protección para personas Defensoras y Periodistas; sin embargo, dijo que esta ley no sería posible sin las voces de las mujeres que han contribuido a los avances en su propia representación.

3/18/2017

Exclusión y sexualización de mujeres en medios, tendencia mundial


Género y medios en la Era Port 2015

En el Encuentro “Género y medios de comunicación: Desafíos y oportunidades en la Era Port 2015”, realizado en esta ciudad, activistas feministas de 29 países de América, Europa, África y Asia, coincidieron en que hay una tendencia mundial hacia la exclusión de las mujeres en las noticias y en los medios de comunicación, una justificación de la violencia de género, la utilización del cuerpo de las mujeres como objeto de consumo, con base en estereotipos de género, y una sobre-representación de los hombres. 

Coincidieron, por ello, en la urgente necesidad de erradicar el sexismo de las noticias y hablaron también de la relevancia que tienen las mujeres periodistas, quienes a pesar de las condiciones precarias que enfrentan y el permanente riesgo en el que ejercen su labor, son clave para garantizar el derecho a la comunicación.

Lo dicho por las participantes de diversas partes del mundo constituye casos particulares de lo que revela el Proyecto de Monitoreo Mundial de Medios (GMMP; por sus siglas en inglés), cuyos datos indican un escaso avance en la representación de las mujeres en las noticias en el mundo.

Realizado cada cinco años, el GMMP de 1995 indicaba entonces que las mujeres aparecían apenas 17 por ciento en las noticias, en 2010 la cifra subió a 24 puntos porcentuales y en 2016 la cifra se estancó en 24 por ciento. Es decir, en 20 años, según esta medición, impulsada por la Asociación Mundial por la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés), ha habido un avance de apenas 7 puntos porcentuales.

Por otra parte, según el GMMP, las mujeres producen apenas el 37 por ciento de las noticias en el mundo, sin embargo son ellas quienes cuestionan, hasta dos veces más los mandatos de género.

DE NORTE A SUR, DE ESTE A OESTE

Las experiencias y datos compartidos en el Encuentro, de países y regiones distantes y contrastantes, revelan problemáticas semejantes. En Serbia, por ejemplo, según la a integrante del Centro Cultural Feminista de ese país, Jelena Visnjic, los medios de comunicación comparten la representación sexista de las mujeres, principalmente en dos estereotipos: como víctimas de violencia y con representaciones sexualizadas. En ambos casos el cuerpo de las mujeres es utilizado como un objeto que invisibiliza su acción social y política, y sus capacidades.

Para Visnjic “cuando se hace el monitoreo de medios, se observa la estrategia para excluir a las mujeres, no se encuentran voces femeninas y esto tiene una gran influencia en los puestos que las mujeres tienen en la sociedad”.

Coordinadora del monitoreo en Bangladesh, Rokeya Kabir señaló que en su país se ha avanzado muy poco y que urge redoblar esfuerzos para sensibilizar a las y los periodistas para que incorporen la perspectiva de género en su trabajo diario, porque aún se tiene la idea de que lo que sucede con las mujeres no es noticioso.

De la asociación civil Comunicar para la Igualdad de Argentina participó Sandra Chaher, quien presentó “Ellas también tienen derechos”, donde se revela  cómo los medios jugaron un papel fundamental en la construcción social de los perfiles de tres víctimas de feminicidio, mediante la exhibición de su vida personal, pero hablando poco sobre esclarecimiento de los hechos.

La coordinadora de Fundación Colectivo Cabildeo de Bolivia, Raquel Romero; así como la integrantes de la organización Kuña Roga de Paraguay, Alicia Stumpfs, y del Grupo de Apoyo al Movimiento de Mujeres de Azuay, Ecuador, Sandra López, coincidieron en que al  sexismo se suman otras vulnerabilidades que dificultan aún más el acceso de las mujeres en los medios: pobreza y discapacidad.

CONSTRUCTORAS DE PAZ

Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), coordinadora del GMMP en México, compartió los resultados del Observatorio de medios “Mujeres en las noticias: constructoras de paz y seguridad”.

Dafen Plau, integrante de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), reflexionó sobre la importancia del internet como un derecho humano y de la brecha digital de género. Recordó que existen 200 millones de mujeres en el mundo sin posibilidades de conectarse a internet, una plataforma donde, además, suceden violencias de género.

La WACC presentó en el Encuentro su Campaña global “Erradiquemos el sexismo de las noticias”, que busca incidir en las políticas de medios y en la práctica periodística para la justa representación de las mujeres.

especial

COMPROMISOS

Lo relatado por las participantes en el Encuentro “Género y medios de comunicación: Desafíos y oportunidades en la Era Port 2015” contradice los acuerdos internacionales firmados por los gobiernos para evitar que haya una baja representación de las mujeres en los medios, para impedir que aparezcan con una versión  sexista y desigual, para que se apoye y promueva su participación en los puestos de decisión en las empresas mediáticas y para que tengan acceso a internet.

Entre estos compromisos internacionales están la Plataforma de Acción de Beijing, capítulo J, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En México, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y los acuerdos que Secretaría de Gobernación ha firmado para erradicar el sexismo de los medios de comunicación.

A partir de hoy y hasta el  24 de marzo se lleva a cabo, también en esta ciudad de Nueva York, la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de las Mujeres 2017 (CSW, por sus siglas en inglés), órgano de Naciones Unidas para evaluar el avance de las mujeres en los ámbitos comprometidos en la Plataforma de Acción de Beijing 1995.

Asimismo, en el marco de la CSW 2017, el 15 de marzo se llevará a cabo la sesión “Normas para la Igualdad de género en los medios de comunicación” donde participará la Alianza Global de Medios y Género (GAMAG, por sus siglas en inglés). Y el próximo año, la CSW 2018 analizará  los avances de las mujeres en los medios de comunicación.

Participantes del Foro. Imagen Cirenia Celestino Ortega.
Por: Cirenia Celestino Ortega, enviada
Cimacnoticias | Nueva York, EU .-