La menopausia no es un momento aislado ni se reduce a la última menstruación. Para las mujeres, se trata de un proceso que puede comenzar años antes de que ocurra ese último periodo y prolongarse durante una parte importante de la vida, con efectos en la salud física, emocional y sexual, así como en el ámbito laboral, familiar y social.
La ginecóloga Edna Cortés Fuentes, especialista en piso pélvico y menopausia, con más de 25 años de experiencia en salud femenina, fundadora de la subespecialidad de Uroginecología en México y curadora científica de Summit Habitando mi Menopausia, explicó que comprender esta etapa como un proceso que incluye la perimenopausia, la menopausia y la postmenopausia permite identificar cambios que con frecuencia permanecen invisibilizados.
“La menopausia es al final solamente un evento, una última menstruación”, señaló la especialista. Sin embargo, los cambios relacionados con la disminución progresiva de estrógenos pueden comenzar hasta una década antes.
De acuerdo con la especialista, la expectativa de vida de las mujeres ha aumentado y, por ello, una parte importante de la vida transcurre después de la menopausia. A este periodo se suman los años de transición previos, por lo que considerarla únicamente como una fecha impide dimensionar los cambios que atraviesan las mujeres.
Perimenopausia, una transición que puede durar años
Una de las etapas menos conocidas es la perimenopausia, periodo de transición en el que comienzan a presentarse modificaciones hormonales antes de la menopausia.
Cortés Fuentes explicó que la disminución de estrógenos no ocurre de manera inmediata. Los ovarios reducen progresivamente su producción hormonal y esto puede generar variaciones en los ciclos y distintos síntomas.
La especialista señaló que estudios realizados en población mexicana, como el estudio WARM, ubican en 47.6 años la edad promedio de la menopausia en las mujeres mexicanas, una cifra menor a la reportada en países como Estados Unidos y algunas naciones europeas, donde suele situarse alrededor de los 51 o 52 años.
La perimenopausia puede durar varios años e incluso extenderse hasta una década. Por ello, mujeres que se encuentran alrededor de los 37 o 38 años podrían comenzar a experimentar algunos cambios relacionados con esta transición, aunque esto no significa que necesariamente estén atravesando la menopausia.
“No tenemos un switch en el cual dices: hoy tengo mis estrógenos y mis hormonas al 100 y mañana ya llegó ese día en que se apagó”, explicó.
Los cambios son progresivos y pueden presentarse de manera distinta en cada mujer.
Más allá de los bochornos: los síntomas que pueden afectar la vida cotidiana
La imagen más conocida de la menopausia suele estar asociada con los bochornos y las sudoraciones nocturnas. Sin embargo, los síntomas pueden ser mucho más amplios.
Cortés Fuentes explicó que pueden presentarse síntomas vasomotores, como sofocos y sudoraciones nocturnas, pero también alteraciones relacionadas con la función mental, entre ellas la denominada “neblina mental”.
A estos cambios pueden sumarse alteraciones en el tracto genitourinario, como infecciones urinarias y vaginales, sequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.
También pueden aparecer dolor muscular y articular, cansancio, alteraciones del sueño, insomnio y despertares nocturnos, además de cambios en el estado de ánimo, angustia y depresión.
La vida sexual también puede verse afectada, entre otros factores, por una disminución del deseo sexual y por síntomas como la sequedad y el dolor durante las relaciones.
La especialista destacó que estos cambios no deben analizarse únicamente desde la perspectiva hormonal, pues la experiencia de cada mujer es diferente y requiere una valoración integral.
Los efectos también alcanzan el trabajo y las relaciones
La suma de estos síntomas puede repercutir en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.
Las alteraciones del sueño, el cansancio, los cambios cognitivos o emocionales y el dolor pueden dificultar la realización de actividades diarias y tener efectos en el desempeño laboral.
Al mismo tiempo, los cambios físicos y emocionales pueden influir en las relaciones de pareja, familiares y sociales, además de la vida sexual.
Para Cortés Fuentes, reconocer estos efectos permite dejar de reducir la menopausia a un conjunto de síntomas aislados y entenderla como una etapa que requiere información y acompañamiento.
Información y atención, un reto marcado por las desigualdades
Uno de los principales obstáculos para las mujeres es el acceso a información confiable y a atención especializada.
La especialista consideró necesario que más profesionales de la salud reciban formación sobre menopausia, pero también que las mujeres tengan herramientas para reconocer los cambios que pueden experimentar y sepan cuándo buscar atención médica.
Este desafío adquiere una dimensión mayor en un país marcado por desigualdades económicas y territoriales, donde no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades de acceder a servicios de salud especializados o a información confiable.
Por ello, además de la atención médica, la educación en torno a la menopausia resulta fundamental para reducir las brechas y evitar que las mujeres enfrenten esta etapa sin acompañamiento.
¿Qué hacer ante los primeros cambios?
Ante la aparición de modificaciones en el ciclo menstrual o síntomas físicos y emocionales que puedan estar relacionados con la perimenopausia, Cortés Fuentes recomendó acudir con un especialista.
La valoración puede realizarse con profesionales de ginecología o endocrinología, quienes podrán determinar las causas de los cambios y, en caso necesario, establecer un tratamiento.
La especialista enfatizó que no es necesario esperar a que aparezcan varios síntomas o a que estos se vuelvan incapacitantes para buscar orientación médica.
Un encuentro para hablar de menopausia y salud emocional
En este contexto se realizará el Summit Habitando mi Menopausia, encuentro que se llevará a cabo el 10 de octubre de 2026 en el Poliforum de la Ciudad de México, con la participación de especialistas nacionales e internacionales.
Cortés Fuentes, quien es curadora científica del encuentro, explicó que el objetivo es abordar la menopausia desde distintas dimensiones, entre ellas la salud física, emocional, sexual y nutricional, así como las relaciones de pareja.
El evento contará también con talleres y transmisión vía streaming para quienes no puedan acudir presencialmente. Además, se contempla un encuentro pop-up en Playa del Carmen.
De acuerdo con la especialista, parte de los recursos obtenidos por los boletos será destinada a la asociación civil Mujeres y Salud en Equilibrio, que brinda apoyo a mujeres con problemas de piso pélvico y otras condiciones ginecológicas.
Más allá de un evento específico, hablar de perimenopausia, menopausia y postmenopausia permite poner sobre la mesa una etapa que durante años ha sido poco abordada y que puede tener efectos profundos en la vida de las mujeres.
Reconocer sus cambios, contar con información confiable y garantizar acceso a servicios de salud son pasos necesarios para que ninguna mujer tenga que atravesar esta etapa en silencio o sin las herramientas necesarias para comprender lo que ocurre con su cuerpo.

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