8/22/2026

Derechos reproductivos de las mujeres deben estar al centro de las políticas demográficas: CEPAL

 

Frente a los cambios demográficos que atraviesa América Latina y el Caribe, las políticas públicas deben garantizar que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos sexuales y reproductivos, incluida la posibilidad de decidir si quieren tener hijas o hijos, cuántos y cuándo.

Este fue uno de los planteamientos centrales durante la inauguración de la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, que se realiza del 18 al 20 de agosto en Montevideo, Uruguay.

La ministra de Salud Pública de Uruguay, María Cristina Lustemberg, advirtió que la disminución de la natalidad en la región no debe analizarse desde una perspectiva “catastrofista” ni traducirse en presiones sobre las mujeres para que tengan más hijas o hijos.

Por el contrario, sostuvo que la responsabilidad de los Estados es garantizar el respeto a la decisión de cada mujer sobre su propio cuerpo y su proyecto de vida.

El planteamiento ocurre en un contexto de transformación demográfica en América Latina y el Caribe. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la tasa global de fecundidad pasó de alrededor de seis hijos por mujer en la década de 1960 a 2.1 en 2015 y descendió hasta 1.8 hijos por mujer en 2024.

Sin embargo, la reducción de la fecundidad no significa que hayan desaparecido los desafíos relacionados con los derechos reproductivos. La CEPAL señaló que la fecundidad adolescente ha disminuido más lentamente y continúa entre las más altas del mundo, sólo por debajo de África.

Decidir sobre la maternidad, un derecho

Durante la conferencia, Lustemberg sostuvo que las políticas de población deben colocar en el centro los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, de manera que sean ellas quienes decidan sobre su maternidad.

“No vamos a retroceder en los consensos alcanzados” en materia de derechos vinculados con la agenda de población y desarrollo, afirmó la funcionaria uruguaya.

La discusión resulta relevante porque el descenso de la natalidad ocurre al mismo tiempo que América Latina enfrenta un proceso acelerado de envejecimiento poblacional.

La CEPAL estima que para 2050 una cuarta parte de la población regional tendrá 60 años o más. El organismo también advierte que el envejecimiento incrementará la demanda de cuidados y apoyo, lo que obligará a los gobiernos a transformar sus sistemas de protección social.

Desde una perspectiva de género, este escenario también implica revisar quién sostiene actualmente las tareas de cuidado y cómo se distribuyen entre las familias, el Estado y la sociedad.

La propia CEPAL destacó que han aumentado los hogares monoparentales con jefatura femenina, mientras que las generaciones en edad laboral tendrán que enfrentar simultáneamente responsabilidades de cuidado hacia hijas e hijos y personas adultas mayores.

Por ello, la transformación demográfica no puede reducirse a una discusión sobre cuántas personas nacen. También implica preguntarse en qué condiciones viven las mujeres, qué posibilidades tienen para decidir sobre su maternidad y quién asume las tareas de cuidado cuando ésta ocurre.

El desafío: políticas públicas con perspectiva de género

El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, señaló que la región enfrenta una transformación demográfica caracterizada, entre otros factores, por la reducción de la fecundidad, el envejecimiento, la modificación de las estructuras familiares y el incremento de los flujos migratorios.

Ante este escenario, llamó a fortalecer políticas públicas con un enfoque integral y de solidaridad intergeneracional.

La CEPAL también planteó que las respuestas deben estar vinculadas con el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, aprobado en 2013, considerado la hoja de ruta regional para colocar los derechos humanos en el centro de las políticas públicas.

Esto supone que las políticas demográficas no deben buscar únicamente modificar las cifras de natalidad, sino garantizar las condiciones para que las mujeres puedan tomar decisiones libres e informadas sobre su vida reproductiva.

La directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Diene Keita, señaló que el cambio demográfico es inevitable, pero no debe generar pesimismo. Por el contrario, llamó a planificar con anticipación e invertir en las personas para garantizar la prosperidad de las generaciones futuras.

La discusión regional ocurre además en un escenario marcado por desigualdades de género, migración, cambios en las familias y nuevas necesidades de cuidado. Para la ministra uruguaya, estas transformaciones exigen renovar los compromisos frente a las desigualdades de género y otras formas de exclusión.

Así, uno de los principales desafíos para los gobiernos de América Latina será responder al cambio demográfico sin convertir los cuerpos y las decisiones reproductivas de las mujeres en una herramienta de política poblacional.

La conferencia regional continuará hasta el 20 de agosto, con la participación de gobiernos, organismos de Naciones Unidas, sociedad civil, academia y otros sectores. Durante el encuentro se revisarán los avances y retos en la implementación del Consenso de Montevideo.

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