8/16/2026

La noche avanza


Obra maestra indiscutible de la serie negra y policial mexicana es La noche avanza (1951), inspirada en un argumento de Luis Spota, adaptado por el propio director Roberto Gavaldón, José Revueltas y Jesús Cárdenas. Ambientada en el universo de las apuestas en el Frontón México y la mafia a cargo de éstas, la película narra la historia de Marcos Arizmendi (Pedro Armendáriz, notable y sin bigote), un arrogante campeón de pelota vasca o jai alai capaz de intimidar y desechar sin el menor pudor a toda clase de mujeres jóvenes o maduras, y de enfrentar y burlar al poder del gansterismo deportivo en la figura del jefe criminal Marcial Gómez, que encarna José María Linares Rivas. Aunque por supuesto, no puede escapar a su destino trazado por la ambición, pero sobre todo, por su narcisismo.

Curiosamente, el Frontón México, ese bellísimo recinto art decó de 3 mil metros cuadrados construido hacia 1929 por el arquitecto Teodoro Kunhardt y ubicado en Plaza de la República frente al Monumento a la Revolución en la Colonia Tabacalera, sólo aparecería como locación en este filme. En ese sentido, resulta trascendental la inclusión de varios pelotaris célebres de la época, como Pedro Andrinúa, Ignacio Echeverría, Gabriel de Pablo, José María Urrutia, Aquiles Elorduy, Jaime Inchandurrieta y Francisco Úbeda.

Aquí, el cinefotógrafo de origen estadunidense Jack Draper ( Vámonos con Pancho Villa, Ahí está el detalle, Rosenda), maestro de Gabriel Figueroa, saca partido de imágenes expresionistas y sombras que se mueven alrededor de los personajes, en un relato fatalista dominado por la obsesión de vencer y de pisotear a los demás. Esa parece la consigna que sigue y anima a Arizmendi, quien no sólo insulta y humilla a su madura amante Sara (Anita Blanch, espléndida) cuando ésta ya no le sirve, sino que desdeña sin escrúpulos a la joven, guapa y dolida Rebeca Villarreal (Rebeca Iturbide), que va a tener un hijo suyo. No contento con ello, el triunfal pelotari, obligado a perder un partido por un chantaje que involucra a Rebeca y a su hermano Armando (Carlos Múzquiz), corredor de apuestas, decide salirse del compromiso y faltar a su pacto al ser convencido por Armando, quien busca su propio beneficio.

Con un gran trabajo escenográfico de Edward Fitzgerald, el mismo de Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), en particular los escenarios del cabaret y las recámaras del hotel Biltmore donde vive Marcos o la residencia de Sara en las Lomas de Chapultepec, el filme abre con un cartel que anuncia: “Hoy Marcos”, la estrella máxima del Frontón México y la voz del locutor Pepe Ruiz Vélez (sin crédito), que dice: “Marcos es el amo, no hay quien pueda con él. Un auténtico fenómeno del frontón. 25 partidos y 25 victorias”, al tiempo que el pelotari se dedica a insultar y despreciar a sus compañeros y deja plantada a su amante, la cantante de cabaret Lucrecia (Eva Martino), para irse con Sara.

Los escenarios del cabaret con la atractiva Martino interpretando Mi último refugio y Me vuelves loca, más una pareja de bailarines que se mueven al ritmo de Sax Cantabile, de Armando El Chamaco Domínguez, que tiene todo el sello musical del noir de los años 50. Los sórdidos universos nocturnos de criminalidad y apuestas y sus matones dispuestos a hacerse de una tajada (Wolf Ruvinskis, Juan García El Peralvillo, Margarito Luna y Armando Soto La Marina El Chicote). Las mafias y casinos clandestinos de los chinos afincados en México, más la arrogancia del hombre que se siente intocable y esculpido por los dioses, y la relación entre sexo, sangre y crimen y las pistolas, y la cesta punta como símbolos fálicos, además de los elementos trágicos recuperados del mejor cine negro policiaco como ese destino inexorable, crean un explosivo coctel que catapulta a La noche avanza como uno de los imprescindibles clásicos del género, incluyendo su fascinante desenlace.

La noche avanza se exhibe este martes 18 a las 18 horas en la sala 4 de la Cineteca Xoco. Cortesías en la taquilla 1.

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