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10/18/2026

Borrasca en las almas: insólita rareza social



En 1953 el popular director Ismael Rodríguez estrenaba con éxito sus producciones de 1952: Del rancho a la televisión, Pepe El Toro y Dos tipos de cuidado. Las tres, coescritas con el actor y guionista Carlos Orellana y protagonizadas por figuras de primera línea de la pantalla y del espectáculo como lo eran: Pedro Infante, Jorge Negrete y Luis Aguilar. Por ello, sorprendía que en ese 1953, Ismael apostara no sólo por nuevas figuras, sino por actores de discreta presencia, para conseguir algunas de sus obras más insólitas y poco apreciadas, no sólo en su momento, sino hoy día.

Borrasca en las almas, filmada a partir del 6 de junio de 1953 en los Estudios Churubusco, escrita por el propio Ismael y Orellana, con el apoyo sin crédito de María Asunción Aiza Banduni, e inspirado en la obra teatral Frente a la muerte, de Luis G. Basurto, resulta una de las muestras más entretenidas y menos conocidas de aquellos melodramas de ambiente arrabalero, prostibulario y a su vez, sobre la clase trabajadora de aquellos años, filmado íntegramente en la desaparecida “Ciudad Industrial” erigida por la exitosa compañía de muebles de oficina y del hogar (y armadora de automóviles) DM Nacional, ubicada en San Juan de Aragón 544, en cuyo lugar, los trabajadores contaban con vivienda gratuita, servicio de comedor, deportivo, actividades culturales, servicios médicos, tiendas y escuelas.

La película inicia con un texto social muy curioso: “La trama de esta película es ficticia, los escenarios son auténticos. Nuestra gratitud a la empresa DM Nacional, por habernos facilitado su magnífica ciudad industrial y nuestra admiración por el humanitario plan social que brinda a sus obreros”. En la primera escena, la protagonista María Elena Marqués dispara a cámara contra alguien a quien el espectador no ve. Después, se le ve en prisión y Carlos Riquelme en el papel de un reportero, sigue su caso. Ahí empieza un flashback para contar la vida de Marta Ibáñez, casada con un profesor Pablo (Roberto Cañedo) y madre del pequeño Pablito (José Luis Aguirre), quienes habitan dentro de la Ciudad Industrial en Aragón.

A la empresa, regresa, luego de un accidente donde ha perdido una mano, Rogelio del Moral (Rubén Rojo), amigo de la pareja que antes de su boda estuvo enamorado de Marta. Sin embargo, todo se complica con la llegada de Alicia (la propia María Elena Marqués), la hermana gemela que ha sido prostituta y delincuente y es vulgar, habla con peladeces, fuma, lee la revista Chamaco Chico y enamora a Rogelio a quien Marta ha hecho creer que su hermana es ingenua. Asimismo, poco a poco se va ganando al hijo del matrimonio, con el fin de quedarse a su vez con Pablo, con el que tuvo años atrás un idilio y que decide huir con ella y con el niño; de ahí el disparo inicial de Marta contra su hermana Alicia.

Fascinante resulta a su vez el personaje que interpreta Carlos Orellana, Bartolomé, un obrero mugroso y rebelde que se queja de las excepcionales condiciones de vida para los trabajadores: “Somos obreros, no señoritas de sociedad”, en un filme en el que se escuchan frases que suenan muy actuales como: “Ando sin varos”, “Se me va la onda” “Me pongo neuras” y a su vez, María Elena Marqués consigue aquí un notable y doble papel: la esposa buena y la hermana “pecadora” que se gana al marido histérico.

Lo más insólito de Borrasca en las almas, es ese modelo utópico social para la clase obrera mexicana en pleno alemanismo que existió en verdad y que hoy día sabemos de ello gracias a esta película de Ismael, en la que aparece también Eulalio González Piporro, personaje secundario y no cómico encargado de una abarrotería y ex amante de Alicia. A su vez, en una asombrosa escena meta cinematográfica, se aprecia al propio Ismael en un par de ocasiones; en una de ellas se detiene a mirar el anuncio de su película: Ustedes los ricos que se proyecta en el cine de la Ciudad Industrial. Se trata de una insólita rareza en suma entretenida que se mueve con enorme habilidad y buen ritmo, entre el drama, la comedia y el suspenso.

Borrasca en las almas se exhibe el martes 13 a las 18 horas, en la Cineteca Xoco, sala 4. Entrada libre cortesías taquilla 1.

10/11/2026

A cualquier precio: mafia y racismo

Rafael Aviña


En 1967, Ray Killen, predicador y supremacista blanco, ex líder del Ku Klux Klan, fue absuelto de los homicidios que él y otros miembros del KKK cometieron contra tres activistas de derechos humanos: Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney, quienes desaparecieron de un pequeño pueblo del estado de Mississippi en junio de 1964. No fue sino hasta 2005 que los crímenes de Killen salieron de nuevo a la luz y el responsable ya octagenario, fue condenado a 60 años de prisión. Aquellos asesinatos inspiraron al guionista Chris Gerolmo y al director Alan Parker para realizar la exitosa película Mississippi en llamas (1988) tenso y fascinante thriller de denuncia centrado en dos agentes de la FBI (Gene Hackman y Willem Dafoe) radicalmente opuestos en su forma de aclarar el caso.

De reciente estreno, A cualquier precio ( By Any Means, Estados Unidos, 2026) recupera no sólo los sucesos alrededor de los activistas desaparecidos que apoyaban a la comunidad afroestadunidense, sino un evento posterior que involucraba en ambos, a un brutal sicario de la mafia que de manera insólita fue contactado de manera ilegal para colaborar con la policía en los dos casos. Elegance Bratton (1979), responsable del documental queer Pier Kids (2019), retrato de tres jóvenes transgénero, y el largo de ficción La inspección (2022) sobre los conflictos de un marine cuestionado y acosado por su condición homosexual, consigue un vibrante y eficaz thriller de acción y violencia inspirado en otro atroz caso donde el Ku Klux Klan fue doblegado por la labor conjunta de un agente negro y un capo mafioso.

La acción de A cualquier precio se traslada a enero de 1966. Vernon Dahmer (Giancarlo Esposito), de raíces alemanas y afroestadunidenses, dueño de una tienda de comestibles y un aserradero, cargaba con una amenaza de muerte debido a su apoyo incondicional a la comunidad negra y a su labor de registro de votantes negros. Dahmer fallece debido a un incendio en su hogar provocado por varios “caballeros blancos” del KKK y es entonces que la FBI decide contratar de nuevo al asesino a sueldo Greg Scarpa (Mark Wahlberg) para resolver el asunto y con el fin de lavarse aún más las manos, “asciende” a detective al agente afroestadunidense Wayne Strider (Yahya Abdul-Mateen II) para apoyar a Scarpa.

Tal y como sucedía en Mississippi en llamas, el director Elegance Bratton coloca dos personalidades opuestas en pantalla que terminan por equilibrar sus diferencias. Si en el filme de Parker, Hackman representaba al sujeto duro y visceral acostumbrado a la violencia del sur estadunidense y Dafoe al policía cerebral que sigue los métodos académicos, en A cualquier precio, Wahlberg se roba la película encarnando al cínico y violento criminal adicto al sexo, el dinero y la tortura, como fiel reflejo del verdadero Scarpa; en cambio, el personaje del policía negro que supuestamente trabajó con éste en el caso, no sólo constituye la visión de una corrección política actual, sino la serenidad y justicia en un mundo en caos. Aunque, al final, Strider se percata de que la violencia también es necesaria para hacer valer los derechos de la comunidad.

Más allá de la excepcional recreación histórica, la impactante fotografía a cargo de Ante Cheng y notable banda sonora del jazzista Terence Blanchard, A cualquier precio es un relato de eficacia y elegancia narrativa que se apropia del pasado para sumergirse no sólo en los derechos humanos, sino en los violentos métodos de justicia muy en deuda con lo que propone a su vez La negociación, de Gus Van Sant y Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson. Como colofón, Gregory “Greg” Scarpa (1928-1994), apodado La Parca o El Sombrerero Loco trabajó para la mafiosa familia Colombo de Nueva York, estuvo involucrado en usura, secuestro, narcotráfico, agresión y homicidios. Colaboró como informante de la FBI hacia 1962 para evitar la cárcel y ello le llevó a formar parte y resolver los casos de Mississippi a partir de interrogatorios ilegales y violentos.

Mississippi en llamas puede verse en okru.com y A cualquier precio se exhibe en Cinemas WTC.

10/04/2026

Sobre las olas de Horacio Alcalá

Rafael Aviña

La locura del poder, el chamanismo, la codicia y la sumisión por el dinero, el cine dentro del cine, el impacto de la imagen y de la música, el surrealismo y el realismo mágico; todo ello, en un ambiente carnavalesco en el interior de una trama simbólica deliberadamente confusa pero inquietante que rinde un curioso tributo a esa belleza española que fue la actriz y cantante Sarita Montiel (1928-2013) quien tuvo un peso importante en nuestra cinematografía en su llamada época de oro ( Necesito dinero, Cárcel de mujeres, El enamorado, Piel canela, Donde el círculo termina y más) y estrella total de clásicos ibéricos como El último cuplé o La violetera. Figura por cierto homenajeada antes entre otros, por Pedro Almodóvar ( La mala educación) y Julián Hernández ( Mil nubes de paz cercan el cielo).

Sobre las olas (México-España-Francia, 2025) filmada en Jalisco, tierra natal de su realizador Horacio Alcalá, arranca como una suerte de símil o recordatorio de Principio y fin (1993) de Arturo Ripstein; en ella, a la muerte del esposo, una mujer representante de la clase media baja citadina, decide sacrificar el futuro de sus tres hijos mayores para proteger al menor, en quien deposita todas sus esperanzas para que devuelva la fortuna a la familia. En la de Alcalá, Gloria Zamora (Ángeles Cruz) y su marido viven precariamente y endeudados con varios miembros de la comunidad agrícola de Magdala una suerte de pueblo perdido en una isla (Chapala) con el único fin de que su hijo mayor Ángel (Eugenio Rubio) estudie chelo sin problemas económicos en la capital del estado, mientras que su bella hermana Trinidad (Alejandra Herrera) con poderes chamánicos, sacrifique su porvenir.

Sin embargo, la trama de Sobre las olas escrita por la propia Ángeles Cruz y Peter Andermatt, da pronto un extraño giro hacia el suspenso y la farsa dramática para terminar apostando por una fábula moral y social sobre la manera en que el dinero y el poder transforman a las personas y las corrompe y envilece como una suerte de alegoría sobre los tiempos que corren. Así, para dar una tregua a sus deudas, el marido de Gloria se hace pasar por muerto, sin embargo, con la muerte azarosa de Richard, traficante de joyas y productor cinematográfico (Diego Landaluce), aquella se hace de dos maletines cargados de dinero y decide convertirse en la emperatriz de Magdala, para ser coronada durante las festividades de “los panzudos” a donde llega la actriz y cantante española Rocío Aldama (Roko) en busca de Richard, contratada para cantar como Sarita Montiel.

Al igual que en su anterior filme, Finlandia (2021) relato ambientado en una comunidad muxe de Oaxaca sobre una diseñadora de vestuario española fascinada con la idea del tercer género y cuyo clímax es un devastador sismo, el realizador Horacio Alcalá cuyos inicios remiten al trabajo circense (el trapecio en particular) y el ballet (los documentales A ras del cielo y Hasta el alba), enfatiza en el ambiente sensual y delirante donde cabe Fellini y Jodorowski, incluso Rulfo y García Márquez. Aderezado con algunas imágenes de gran belleza e impacto a cargo del cinefotógrafo David Palacios y disfraces carnavalescos de fiestas y rituales de varios pueblos mexicanos, unido a fastuosas bandas sonoras como una suerte de poema operístico y sinfónico; en este caso, la agrupación noruega Trondheim Voices.

En Sobre las olas un hombre se hace pasar por sacerdote (Nacho Guerreros), y un chico gay (Saíd García Solís) mata por accidente a otro hombre (Joaquín de Luz) con una cajita de “toques”; no sólo eso, el lago mismo deja preñada a Trinidad y la película oscila entre el color y el blanco negro. Más que una decisión estética se trata de mezclar la realidad y una ficción inventada que sucede quizá en imaginación convulsa de Gloria Zamora o tal vez de la cantante Rocío Aldama, en un filme que se mueve entre lo experimental y lo satírico muy en deuda con la farsa alegórica sobre la locura del poder de Versalles (2026) de Andrés Clariond Rangel.

Sobre las olas se proyecta en Cineteca Las Artes y Chapultepec.

9/20/2026

30 Tour de Cine Francés: Abandonado / En la casa


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▲ Fotograma de la película Abandonado, de Vincent Garenq
Desde el pasado 3 de septiembre y hasta el 14 de octubre se proyectará en múltiples complejos de Cinépolis de todo el país y salas culturales, el 30 Tour de Cine Francés que incluye una selección de siete títulos recientes y otros tantos “clásicos” tomados de ediciones anteriores que reúne a directoras y directores de diversas generaciones, así como a cineastas consagrados y figuras emergentes que confirman la fortaleza del cine francés actual con obras autorales e inquietantes ( Abandonado, La copia perfecta, El desconocido del gran arco) así como filmes representativos del más eficaz y atractivo cine comercial: El camino, El crimen del 3º piso, Sólo una ilusión y Me encontraste. Todas ellas, inscritas en temáticas diversas: los casos políticos, los dramas inspirados en hechos verídicos, el thriller, la comedia romántica y más.

Así, dentro de la selección oficial destaca Abandonado ( L’Abandon, 2026) de Vincent Garenq, centrado en un impactante caso real contemporáneo: los últimos 11 días del profesor preparatoriano francés Samuel Paty (Antoine Reinartz), asesinado y decapitado al salir del colegio donde impartía clases de historia y geografía el 16 de octubre de 2020. Se trata de una suerte de filme coral que involucra varias voces: el propio Paty, la directora de la escuela, sus compañeros maestros, sus pupilos, los padres de éstos y de manera particular, una alumna de origen musulmán floja e indolente que con el fin de justificar sus faltas inventó que Paty incurrió en ofensas racistas y de índole sexual al explicar los hechos alrededor del atentado contra la revista Charlie Hebdo. Mentiras secundadas y sin confirmar por el padre de ésta y un musulmán radical que propiciaron un ambiente de odio y venganza contra el maestro.

No sólo eso, Abandonado plantea un inquietante y eficaz relato sobre la fragilidad de la libertad de expresión y el peligroso uso de las redes sociales, el fundamentalismo islámico y la manera en que un falso testimonio puede distorsionarse al extremo. El rumor y la ignorancia de las nuevas generaciones educadas por las redes y la tecnología dan como consecuencia un horror irreparable. En ese sentido, el filme de Garenq se conecta con la cinta danesa La caza (2012) de Thomas Vinterberg que planteaba la ley de la masa sobre el individuo, centrado en un solitario y agradable asistente de un kinder que intenta rehacer su vida y conectar con su hijo luego de su divorcio. El hombre, es señalado como responsable de un caso de abuso infantil que sólo existe en la mente confundida de una pequeñita en una comunidad en apariencia tranquila y civilizada que estalla en histeria colectiva.

Entre los filmes clásicos del tour que incluyen bellos y agradables trabajos como: La delicadeza, El viñedo que nos une o Delicioso, sobresale sin duda En la casa ( Dans la maison, 2012) de ese cineasta provocador que es Francois Ozon. Inspirada en la extraordinaria pieza teatral del español Juan Mayorga, El chico de la última fila, Ozon regresa a los terrenos de su ambiguo y atrayente thriller Bajo la arena (2000), donde lo insólito toma por asalto lo cotidiano.

Así, a partir de una premisa muy simple en apariencia: la transformación de un aburrido profesor de literatura (destacable Fabrice Luchini) al descubrir a un alumno con un talento extraordinario para escribir historias y el juego de manipulación que se establece entre ambos, da como resultado una feroz alegoría sobre el poder de la palabra y la imaginación.

Más que una reactualización de Scherezada o las novelas por entrega de Balzac, se trata de un inclemente e irónico metarrelato voyeurista sobre un horror agazapado a punto de estallar, donde las pulsiones eróticas que representa un ama de casa (la guapa Emmanuelle Seigner) y las frustraciones y carencias de sus protagonistas (Luchini y Ernst Umhauer) y la esposa del profesor, administradora de una galería (Kristin Scott Thomas), encuentran un perverso punto de intersección. Ahí, donde se cruza la moral burguesa, la sensualidad cotidiana y las habitaciones de una casa como los recovecos de la mente.

Consultar la cartelera del tour: https://www.tourdecinefrances.com/#

La caza y En la casa, disponibles en okru.com

8/16/2026

La noche avanza


Obra maestra indiscutible de la serie negra y policial mexicana es La noche avanza (1951), inspirada en un argumento de Luis Spota, adaptado por el propio director Roberto Gavaldón, José Revueltas y Jesús Cárdenas. Ambientada en el universo de las apuestas en el Frontón México y la mafia a cargo de éstas, la película narra la historia de Marcos Arizmendi (Pedro Armendáriz, notable y sin bigote), un arrogante campeón de pelota vasca o jai alai capaz de intimidar y desechar sin el menor pudor a toda clase de mujeres jóvenes o maduras, y de enfrentar y burlar al poder del gansterismo deportivo en la figura del jefe criminal Marcial Gómez, que encarna José María Linares Rivas. Aunque por supuesto, no puede escapar a su destino trazado por la ambición, pero sobre todo, por su narcisismo.

Curiosamente, el Frontón México, ese bellísimo recinto art decó de 3 mil metros cuadrados construido hacia 1929 por el arquitecto Teodoro Kunhardt y ubicado en Plaza de la República frente al Monumento a la Revolución en la Colonia Tabacalera, sólo aparecería como locación en este filme. En ese sentido, resulta trascendental la inclusión de varios pelotaris célebres de la época, como Pedro Andrinúa, Ignacio Echeverría, Gabriel de Pablo, José María Urrutia, Aquiles Elorduy, Jaime Inchandurrieta y Francisco Úbeda.

Aquí, el cinefotógrafo de origen estadunidense Jack Draper ( Vámonos con Pancho Villa, Ahí está el detalle, Rosenda), maestro de Gabriel Figueroa, saca partido de imágenes expresionistas y sombras que se mueven alrededor de los personajes, en un relato fatalista dominado por la obsesión de vencer y de pisotear a los demás. Esa parece la consigna que sigue y anima a Arizmendi, quien no sólo insulta y humilla a su madura amante Sara (Anita Blanch, espléndida) cuando ésta ya no le sirve, sino que desdeña sin escrúpulos a la joven, guapa y dolida Rebeca Villarreal (Rebeca Iturbide), que va a tener un hijo suyo. No contento con ello, el triunfal pelotari, obligado a perder un partido por un chantaje que involucra a Rebeca y a su hermano Armando (Carlos Múzquiz), corredor de apuestas, decide salirse del compromiso y faltar a su pacto al ser convencido por Armando, quien busca su propio beneficio.

Con un gran trabajo escenográfico de Edward Fitzgerald, el mismo de Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), en particular los escenarios del cabaret y las recámaras del hotel Biltmore donde vive Marcos o la residencia de Sara en las Lomas de Chapultepec, el filme abre con un cartel que anuncia: “Hoy Marcos”, la estrella máxima del Frontón México y la voz del locutor Pepe Ruiz Vélez (sin crédito), que dice: “Marcos es el amo, no hay quien pueda con él. Un auténtico fenómeno del frontón. 25 partidos y 25 victorias”, al tiempo que el pelotari se dedica a insultar y despreciar a sus compañeros y deja plantada a su amante, la cantante de cabaret Lucrecia (Eva Martino), para irse con Sara.

Los escenarios del cabaret con la atractiva Martino interpretando Mi último refugio y Me vuelves loca, más una pareja de bailarines que se mueven al ritmo de Sax Cantabile, de Armando El Chamaco Domínguez, que tiene todo el sello musical del noir de los años 50. Los sórdidos universos nocturnos de criminalidad y apuestas y sus matones dispuestos a hacerse de una tajada (Wolf Ruvinskis, Juan García El Peralvillo, Margarito Luna y Armando Soto La Marina El Chicote). Las mafias y casinos clandestinos de los chinos afincados en México, más la arrogancia del hombre que se siente intocable y esculpido por los dioses, y la relación entre sexo, sangre y crimen y las pistolas, y la cesta punta como símbolos fálicos, además de los elementos trágicos recuperados del mejor cine negro policiaco como ese destino inexorable, crean un explosivo coctel que catapulta a La noche avanza como uno de los imprescindibles clásicos del género, incluyendo su fascinante desenlace.

La noche avanza se exhibe este martes 18 a las 18 horas en la sala 4 de la Cineteca Xoco. Cortesías en la taquilla 1.

8/09/2026

El amor que permanece de Hlynur Pálmason


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▲ Fotograma de la cinta El amor que permanece, del realizador islandés Hlynur Pálmason
Una de las primeras imágenes de El amor que permanece ( Ástin sem eftir er, Islandia-Dinamarca-Suecia-Francia, 2025) cuarto largometraje del siempre sorprendente cineasta islandés Hlynur Pálmason muestra el instante en el que la techumbre de una casa / bodega prefabricada es separada de ésta para ser demolida en breve; se trata del primer indicio de un sutil rompimiento amoroso y emocional de una pareja con dos niños, una adolescente y un hermoso pastor islandés (los hijos reales de Pálmason y su propio perro Panda ganador en Cannes del Palm Dog). No obstante y a diferencia de la inmensa mayoría de películas sobre la crisis de la pareja, el planteamiento del realizador es mostrar ese amor que permanece y se niega a desaparecer.

Responsable de inquietantes filmes como el thriller noir y drama matrimonial de culpa y redención A White, White day o la minimalista épica mística religiosa y fotográfica de Godland, Pálmason se sumerge ahora en los detalles imperceptibles de la vida doméstica y la crianza de los hijos. Lo curioso es que no lo hace desde el drama bergmaniano o la tragedia irrevocable de la separación, sino que incorpora a su relato elementos de comedia negra, realismo mágico y un tono entre naturalista, experimental, surrealista y fantástico y el resultado es una mirada agridulce, enternecedora y realista no exenta de dolor.

A la belleza del paisaje rural islandés con sus valles, bosques, glaciares y auroras boreales se suma una bella y delicada banda sonora del pianista Harry Hunt en una trama que abarca las cuatro estaciones del año. Anna (Saga Garðarsdóttir) es una artista visual que mantiene una relación distante / cercana con Magnus (Sverrir Gudnason) pescador que suele pasar largas temporadas en altamar durante la pesca del arenque y con quien ha procreado a sus tres hijos que viven con ella. Magnus aparece en la vida familiar de manera intermitente: está y no está, en ocasiones intenta corregir a los niños y todo el tiempo desea intimar con Anna.

Ella, no sólo tiene que lidiar con responsabilidad de los hijos sino con su propia frustración como mujer y como artista: ya sea con el “amigo” acosador y proveedor de materiales o con el superficial galerista sueco que no sólo rechaza su obra: sus grandes lienzos “pintados” con marcas de oxidación, sino que agrede a la naturaleza robándose un huevo de ganso y que da pie a la ácida escena de la aeronave que se estrella.

A través de una puesta en escena sensible, delicada y sin prisas, Pálmason explora un álbum familiar: los pequeños paseos, la elaboración de vino y mermelada casera, la creación artística de su protagonista, los breves instantes de sensualidad y alegría como esa bellísima imagen de las bragas de ella que Magnus observa bajo su falda y que se amplía como un manto protector, los juegos entre los hijos, el padre y el perro. Sin embargo, también accedemos a la descomposición de las cosas como alegoría de la separación de la pareja: la naturaleza que se descompone o el óxido que deja marcas indelebles en los lienzos. Y sobre todo, al crecimiento emocional de los hijos que de a poco van abandonando la infancia (la escena de los reclamos de la adolescente o aquella de los hermanos con el arco).

Momentos delirantes como la del gallo gigantesco que venga su muerte, la del espantapájaros / caballero / dama medieval, la del niño con la flecha incrustada por accidente, la del propio Magnus flotando a la deriva en el mar helado o la referencia a El monstruo de la laguna negra (Jack Arnold, 1954). Es la crónica agridulce de una familia fragmentada que intenta adaptarse a una nueva “normalidad” y del inexorable transcurrir del tiempo. En El amor que permanece, el arte al igual que la vida y el amor a veces resulta efímero y en ocasiones perdurable, pero siempre queda algo y ese remanente jamás se extingue. Una belleza.

El amor que permanece se proyecta en Cineteca Xoco y Chapultepec, La Casa del Cine, Cine Tonalá, salas de la UNAM.

7/12/2026

Moscas. El cine de Fernando Eimbcke


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▲ Fotograma de la película Moscas, del realizador Fernando Eimbcke
En la breve pero sensible y sustanciosa obra del realizador Fernando Eimbcke (1970), aparecen una serie de temáticas que coexisten de una manera tan natural como emotiva e inteligente: los cambios adolescentes, el dolor de crecer y los relatos de pérdidas y ausencias físicas y emocionales. Tópicos que el cineasta, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC hoy ENAC), ha ido perfeccionando y madurado y Moscas (México-España, 2026) su más reciente filme escrito por él mismo junto con Vanesa Garnica y producida por él, Michel Franco y Eréndira Núñez, no es la excepción.

Olga (espléndida Teresita Sánchez), una solitaria mujer que rebasa los 50 años, vive una existencia aislada y rutinaria en su departamento del CUPA: Centro Urbano Presidente Alemán frente al Hospital 20 de Noviembre del Issste en la colonia Del Valle de la Ciudad de México. Como el dinero no alcanza decide alquilar una de sus habitaciones a Tulio (Hugo Ramírez), un hombre que por las noches –cuando Olga duerme–, oculta ahí a su hijo de nueve años, Cristian (Bastian Escobar). Sin embargo, más allá de las manías de ella: revisar ropa que guarda en cajas, ahuyentar moscas o jugar en su vieja computadora o las del hombre y su hijo: permanecer de manera forzada en la calle, jugar en una “maquinita” y orinar en la calle, los tres viven en el dolor y la incertidumbre permanente en un filme sobre la ausencia en un país con un sistema de salud colapsado.

Olga perdió un hijo y la esposa de Tulio, madre de Cristian, se encuentra internada en el 20 de Noviembre con un cáncer terminal. Contra lo que pudiese pensarse en Moscas, no existe el menor atisbo de sentimentalismo, por el contrario, permea un humor agridulce en un relato donde lo cotidiano se trastoca en solidaridad y empatía y el dolor se lleva con dignidad y realismo. La vida tiene que seguir y las pequeñas victorias del día a día: ganar un videojuego, clonar una credencial, elaborar un sándwich en la acera, nos preparan para una vida adulta que por supuesto no será fácil pero aminorará el dolor.

Cuando Fernando Eimbcke estrenó en 2008 su segundo largo: ¿Te acuerdas de Lake Tahoe? / Lake Tahoe, logró dos cosas que parecían imposibles: superar su anterior y excepcional Temporada de patos (2005) y confirmar un estilo en suma personal y minimalista que se apreciaba ya en ese relato de pérdidas y emociones adolescentes en el filo entre lo emotivo y un ácido humor, que sucedía casi íntegramente en un departamento de otro conjunto habitacional la unidad Santiago Tlatelolco. En apariencia, un filme sencillo que aportaba varios trazos sobre el sinsentido juvenil en la historia de dos niños-adolescentes en una encerrona de videojuegos interrumpidos por una extraña y simpática vecina y un repartidor de pizzas.

No obstante, Lake Tahoe –enorme homenaje a Jarmusch y Kaurismaki–, afrontaba con sensible sutileza la manera en la que un adolescente colisionaba con la muerte de su padre y los vínculos que establece en un poblado solitario de Yucatán. Un anciano mecánico que vive con su perro, una joven madre soltera con un bebé que desea asistir a un concierto de rock y un entusiasta y obsesionado artemarcialista, le llevan a penetrar en un misterio que nunca ha enfrentado: la pérdida, con escenas memorables como la proyección de Operación Dragón (Robert Clouse, 1973) o el momento del abrazo profundo entre el protagonista y su hermano menor.

Por su parte, en su también excepcional Club Sandwich (2013), se sumerge en la conciencia de la genitalidad, los cambios hormonales y corporales adolescentes en la historia de una joven madre aprensiva y consentidora en una relación muy estrecha con su hijo, acostumbrada a la rutina vacacional con un niño que ha dejado de serlo y el encuentro de éste con una preparatoriana en un hotelito de Puerto Escondido que de alguna forma, se conecta con Olmo (2025) ambientada a fines de los años 70 en un localidad de Nuevo México. En todas ellas pero sobre todo en Lake Tahoe y Moscas el mensaje es claro: la aceptación de aquello que nos lastima nos ayudará a crecer. Extraordinaria.

Moscas se proyecta en Cinépolis, Cinemex, Cineteca. Las películas de Eimbcke están disponibles en Mubi y okru.com

James M. Cain y David Mamet: El cartero llama dos veces


Lana Turner (1921-1995) se convirtió en leyenda de Hollywood más por sus violentos amasiatos y su magnetismo en pantalla que por su carrera fílmica. Encarnó en el cine y sobre todo en la vidareal, al prototipo de la mujer fatal; el objeto sexual y la ninfómana insaciable, adorada y maltratada por los hombres y envidiada por las mujeres. Sin embargo, después de varios e inocuos musicales y melodramas la llamada “chica del suéter” tendría su ansiada oportunidad. Hollywood se había teñido de oscuro y conseguía sus mejores obras con el pesimismo de posguerra a través del cine negro y sus relatos dramáticamente románticos, sus perdedores sociales sometidos por una realidad brutal y sus femmes fatales o arpías sexuales que exudaban todo tipo de secreciones, mientras conducían a sus amantes por la senda del crimen.

Vestida de blanco y mostrando sus bellas piernas, Lana Turner era la perfecta encarnación de la sexualidad en el papel de Cora, la atractiva, joven e insaciable esposa de un obeso y maduro inmigrante, propietario de un restaurante-gasolinera, en una solitaria carretera de California en El cartero llama dos veces dirigida en 1946 por Tay Garnett, a partir de la primera novela de James M. Cain escrita en 1934. Ahí, el desempleado Frank Chambers (John Garfield), respondía al letrero de “Se necesita hombre”, colocado por el marido de Cora, solicitando un ayudante.

Aquel anuncio era una suerte de metáfora para acallar el deseo de la ardiente Cora, una maravillosa Lana Turner, que provocó la fascinación del propio novelista. El triángulo fatal, el lascivo y violento adulterio y el final pesimista que enfrenta a los amantes, lidió con la censura de entonces y 12 años más tarde la actriz se vería involucrada en el asesinato de su amante, el gánster Johnny Stompanato a manos de la hija adolescente de ésta…

…Sin duda, la novela hard boiled dio pie a varios de los más representativos films noirs estadunidenses como: Pacto de sangre (Billy Wilder, 1944) o El cartero llama dos veces inspirados ambos en obras de James M. Cain cuyas tramas aportaban pulsiones de sexo y crimen, diálogos crudos y feroces y tajantes comentarios sociales sobre la crisis del 29 y sus consecuencias.

Fue tal el impacto de la obra del periodista, escritor y guionista James Mallahan Cain (1892-1977) que el italiano Luchino Visconti dirigiría antes Obsesión (1942) inspirada en El cartero llama dos veces que tendría otras adaptaciones como la magistral versión realizada en 1981 por Bob Rafelson escrita por el sensible director, dramaturgo y guionista, David Mamet (1947) cuyas historias trazan la búsqueda de personajes obsesivos y traumatizados por el pasado encerrados en claustrofóbicos universos hostiles. Perdedores en busca de una oportunidad y sumergidos en situaciones criminales en relatos de férrea intención noir como: El veredicto (Sidney Lumet, 1982) o Juego de emociones (David Mamet, 1987) y en particular, El cartero llama dos veces –quinta película de Rafelson– y Los intocables (Brian De Palma, 1987).

La novela de James M. Cain consiguió darle la vuelta a la censura a partir de su amoral historia pasional centrada en una pareja de amantes que inician una escalada sexual y cuyo clímax es el homicidio del marido de ella. En la versión concebida por Mamet y dirigida por Bob Rafelson (1933-2022), los elementos de genitalidad resultan más explícitos; no obstante, por encima del gran potencial erótico que aportan sus soberbios protagonistas: Jessica Lange y Jack Nicholson, destacan las consecuencias morales de sus actos que se trastocan en un infierno compartido.

El sexo y la lujuria une a Cora y Frank y el asesinato es consecuencia de esa sensualidad donde la violencia se trastoca en un orgasmo. No es casual, que su primer encuentro erótico en la ya clásica escena de la mesa de cocina, esté marcada por la brutalidad y una desconfianza que regirá su relación con instantes memorables como el del juicio, la confesión, el encuentro con el puma y sobre todo en ese par de inquietantes escenas de colisión de autos. Una joya noir contemporánea y melancólica sobre las hipocresías sociales, la doble moral, la obsesión amorosa y el fracaso e ironía de las segundas oportunidades.

El cartero llama dos veces, de Bob Rafelson se exhibe este martes 14 en Cineteca Xoco a las 18 horas. Cortesías en taquilla 1. La versión de Tay Garnett en okru.com

7/05/2026

Marilyn Monroe: un siglo

 Rafael Aviña

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▲ La estadunidense en Los caballeros las prefieren rubias. Foto Ap

Para el querido Pepe Návar, a un año de su partida

Marilyn Monroe nació hace un siglo, un 1º de junio de 1926 y su concepción de mito erótico sigue vigente; tan sólo un barniz para cubrir el candor y la falta de amor en una de las mujeres más fascinantes de la pantalla. Protagonista de Los caballeros las prefieren rubias, junto a la bella Jane Russell, o Una Eva y dos Adanes, con Jack Lemmon y Tony Curtis, su vida, muerte y relaciones amorosas son aún un misterio y su último filme: Los inadaptados (1961) al lado de Clark Gable y Montgomery Clift, parece hecho a la medida de sus sueños rotos; la angustiosa búsqueda de la felicidad y el fracaso sentimental.

Más allá de su belleza y sus películas, fue su deceso ocurrido entre 4 y el 5 de agosto de 1962 lo que generó múltiples especulaciones y en el que se vieron involucrados los hermanos Robert y John F. Kennedy y la mafia misma. Aquella joven de ideas progresistas que pasaba como una rubia tonta de cuerpo espectacular, conocía algunos de los secretos más íntimos de los Kennedy, como el hecho de que éstos, junto con la CIA y Sam Giancana, líder de la mafia de Chicago, planeaban asesinar a Fidel Castro para recuperar el control de la isla.

A fines de julio, en el hotel Cal-Neva en Lake Tahoe, propiedad de Frank Sinatra, entró en un estado depresivo que aumentó con el consumo de alcohol y pastillas; el cantante decidió sacarla de ahí y enviarla de regreso a Los Ángeles, donde radicaba. El 4 de agosto por la noche, Marilyn se comunicó con su amiga Jeanne Carmen –actriz reina de la Serie B– y le contó que una mujer llamó diciéndole que dejará a Bob Kennedy. Más tarde, se comunicó con su siquiatra, el doctor Greenson, y le comentó a éste que mantenía relaciones con hombres importantes del gobierno y que uno de ellos la visitaría esa noche.

En la medianoche del 5 de agosto, el ama de llaves vio luz en la recámara de Marilyn. Llamó a su puerta, intentó abrir, pero no pudo y le habló al doctor Greenson, quien acudió casi al momento, rompió la ventana del dormitorio y entró: Marilyn yacía muerta. La policía llegó a las 4:25 de la mañana y el médico que los acompañaba confirmó que se trataba de un suicidio…

Semanas atrás, John F. Kennedy decidió terminar con Marilyn y envío para ello a su hermano Bob, quien acabó involucrándose con ella. El 4 de agosto de 1962, poco antes de la medianoche recibió la visita de Bob y peleó con él. Y, aunque la versión oficial establece que el ama de llaves llamó a Greenson alrededor de las 3:35 de la madrugada, ésta le contó otra versión al primer oficial de la policía: todo sucedió, según ella, cerca de la medianoche. Sin embargo, no recordaba por qué esperó hasta las 3:35 horas para localizar al doctor y a la policía a las 4 horas. ¿Qué sucedió en ese lapso de poco más de tres horas?

Una evidencia clave la aportó George Schaefer, dueño de la compañía de ambulancias que recogió a Marilyn. Según él, fue llamado cerca de la medianoche al domicilio de la actriz y ella seguía viva y fue trasladada al Hospital de Santa Mónica. Los registros de esa noche ya no existen y la autopsia no revela nada acerca de revivirla. Al parecer, Marilyn fue regresada muerta a su casa y allí se montó la escenografía del suicidio. La llamada a Greenson se retrasó hasta las 3:35 para darle a tiempo a Bob Kennedy de salir de Los Ángeles. Peter Lawford, cuñado de éste, se presentó poco después de la medianoche en la oficina del detective privado Fred Otach y le dijo que requería de un trabajo urgente: recoger toda información que involucrara a los Kennedy. Es decir, se montó un tinglado antes de que llegara la prensa: se destruyó una nota escrita por Marilyn y desapareció su diario. Asimismo, la policía y la FBI requisaron de la Telefónica los registros de llamadas del teléfono de Marilyn.

En la autopsia, no se encontraron suficientes muestras de barbitúricos en el tracto digestivo de Marilyn y la zona del colon estaba congestionada y con un enorme moretón debido a que se le administró un enema con suficiente Nembutal para matarla, y la investigación toxicológica omitió detalles. Pese a sus estados depresivos, aquella bellísima, frágil y sensible criatura que fue Marilyn Monroe, nunca atentó contra su vida la noche del 4 de agosto de 1962; una noche en la que se le negó además su ritual cotidiano de colocarse dos gotas de Chanel No. 5.

Una Eva y dos Adanes se exhibe en Cineteca Xoco. Varias películas de Marilyn pueden verse en okru.com

6/21/2026

Muerte al amanecer / Gun Crazy


Clásico entre los clásicos de la Serie B y uno de los más inquietantes ejemplos del film noir, Muerte al amanecer / Gun Crazy / Deadly Is the Female (Estados Unidos, 1949-1950) de Joseph H. Lewis, es tal vez la primera gran película que une de manera intrigante, nihilismo, desesperanza, erotismo y el robo como modo de vida. Los personajes de Annie Laurie Starr y Bart Tare interpretados por la hermosa rubia y actriz irlandesa Peggy Cummings y John Dall; ambos fascinados por las armas desde pequeños, unen sus vidas a través del sexo y el olor a pólvora y cometen una serie de atracos bancarios que culminan en una de las mejores secuencias del género, filmado en un solo plano desde la parte trasera de un automóvil mientras llevan a cabo su último y trágico asalto.

La emoción por el peligro que derrama adrenalina y otras secreciones, la violencia como un orgasmo, la sensación de velocidad y la carretera como paisaje mítico, han sido las contantes de un puñado de filmes de culto, inspirados o no en relatos verdaderos de la nueva cultura criminal. Muerte al amanecer se erige como notable antecedente e influencia de obras como Bonnie y Clyde (Arthur Penn, 1967) o Malas tierras (Terrence Malick, 1973), así como de las vehementes: Salvaje de corazón (David Lynch, 1990), Una vida normal (John McNaughton, 1996), o Sombra destructora (1992) de la debutante Tamra Davis.

Obra modesta que rehúye a la pirotecnia de otros filmes similares de esos años como Asesinos por naturaleza (Oliver Stone, 1994) o La fuga (Tony Scott, 1993) –ambas escritas por Quentin Tarantino–, Sombra destructora cuyo título original, Guncrazy, hace referencia a esa locura por las armas que suple cualquier intento de contacto físico, era una relaboración de Muerte al amanecer; éste, un relato melancólico y brutal al mismo tiempo, sobre una pareja de amantes que inician una escalada criminal entre arrebatos eróticos y de arrepentimiento debido a las muertes gratuitas de inocentes.

Escrita por Dalton Trumbo –sin crédito debido a que fuera señalado en la “lista negra comunista” impulsada por el senador Joseph McCarthy–, inspirado en el relato Gun Crazy de McKinlay Kantor aparecido en el Saturday Evening Post hacia 1940, abre con una escena impactante: el adolescente Bart Tare (Russ Tamblyn notable actor-bailarín de Amor sin barreras y en los años noventa, el Dr. Jacoby de Twin Peaks) roba de una armería un revólver y resbala debido a la intensa lluvia sólo para ser detenido y juzgado. De nada sirve que su hermana Ruby y sus dos mejores amigos: Dave Allister y Clyde Brown en el futuro el reportero estrella y el alguacil local de su pueblo, aboguen por él, su obsesión por disparar y su negativa a lastimar seres vivos luego del trauma infantil que le significó el sacrificio de un pollito, Bart es enviado a un orfanato y después se enlista en el Ejército donde desarrollará su habilidad por las armas y su perfección como tirador.

En Muerte al amanecer, la feria y el espectáculo circense resultan una alegoría del azar, el peligro, lo inesperado y las asociaciones trágicas condenadas al fracaso. Es justo en uno de esas fiestas pueblerinas donde Bart conoce a Annie, sólo para identificarse como almas gemelas y trastocarse en la “pistola y las municiones” como una suerte de metáfora fálica y lúbrica que une a los amantes impulsados por la ambición de ella y convertirse en inquietante femme fatale que involucra a su amado en una progresión criminal imposible de detener.

Momentos fascinantes como la competencia entre Bart y Annie en la feria, la huida por los pasillos y el rastro en la carnicería industrial, el primer asalto bancario filmado de manera improvisada mientras los actores suponían se trataba de un ensayo, el cabello suelto de ella mecido por el viento en el último atraco o la memorable escena climática en medio de la neblina en la zona boscosa de un parque nacional donde Bart –el elemento reflexivo de la pareja– toma una decisión fatal como los fugitivos de Sólo vivimos una vez (Fritz Lang, 1937). Por cierto, la estética y algunas situaciones de Gun Crazy inspiraron a Jean-Luc Godard para realizar su ópera prima Sin aliento (1959). Se trata de un portento del film noir: un trabajo irrepetible.

Muerte al amanecer se proyecta este martes 23 a las 18 horas en la sala 4 de la Cineteca Xoco. Entrada gratuita taquilla 1. Disponible a su vez en okru.com

5/24/2026

Pasajero. Masculinidades tóxicas

Rafael Aviña

La masculinidad tóxica, la violencia sexual, el sadomasoquismo, la sumisión, la baja autoestima y la búsqueda del amor son algunos de los elementos esenciales de un filme insólito y original: Pasajero (Irlanda-Gran Bretaña, 2025), del debutante Harry Lighton; una suerte de extraño, inquietante y delirante coctel entre Nacidos para perder (Tom Laughlin, 1967) y Easy Rider/Busco mi destino (Dennis Hopper, 1969) con Portero de noche (Liliana Cavani, 1974) y Furyo/Feliz Navidad Mr. Lawrence (Nagisa Oshima, 1983).

Pillion, el título original de la película, hace referencia al asiento trasero de una motocicleta donde viaja el pasajero o el acompañante de quien conduce. Inspirada libremente en la novela breve Box Hill (2019), de Adam Mars Jones, ambientada en la Gran Bretaña de los años 70 y adaptada a una época más contemporánea por el propio realizador, narra la conflictiva y transgresora relación de sumisión y dominio entre Colin, un apocado y tímido joven gay de 18 años miembro de un coro familiar y Ray, un agresivo, carismático y atractivo hombre mayor, líder de una banda de motociclistas que practican el BDSM.

El reciente estreno de Pasajero coincide a su vez de manera curiosa con la también miniserie británica Half Man/Hombre a medias (2026), de HBO, creada, dirigida y protagonizada por Richard Gadd, el mismo creador del exitoso serial Baby Reindeer/Bebé Reno (2024). La serie, al igual que el filme de Lighton, explora la toxicidad de las relaciones varoniles, la lealtad masculina y la manera en que los hombres se perciben a sí mismos por conducto de aquellos que admiran (o aman en silencio), a partir de una complicada relación cargada de sumisión y testosterona; en este caso, entre dos medios hermanos: un jovencito gay, sensible y temeroso y un violentísimo sicópata provocador con constantes idas a prisión y cuyas madres de ambos mantienen una relación lésbica.

Para aumentar el realismo del filme, el director Harry Lighton convivió un fin de semana con los integrantes del Gay Bikers Motorcycle Club, quienes a su vez fungieron como asesores e incluso aparecen en Pasajero como miembros de la ruda banda de motociclistas gays. Lo mismo sucedió con Paul Tallis, motociclista gay galés con quien el actor Harry Melling pasó un día con él montado en la parte trasera de su moto como “ pillion” para involucrarse en serio en esa comunidad BDSM, lamiendo botas y manteniendo un comportamiento de sumisión.

Pasajero es un filme en suma complejo, incluso incómodo en el retrato de sus emociones, que se apoya en una intrigante banda sonora y en un inquietante suspenso emocional que crece en cada secuencia. No obstante, el alma del relato radica, por supuesto, en el trabajo de sus dos intérpretes, en un filme que no deja nada a la imaginación ni se acompleja al presentar imágenes sexuales gráficas y contundentes (en particular las escenas de felación y la primera penetración a Colin).

Si la presencia física y dominante de Alexander Skarsgard resulta impactante –vestimenta de cuero incluida– en las secuencias de la primera cita, el entrenamiento de lucha libre, la cena con los padres de Colin, “el paseo” de celebración sadomasoquista con los bikers en el bosque y sobre todo la escena en el cine que parece un homenaje a la secuencia en la sala fílmica de Midnight Cowboy/ Perdidos en la noche (John Schlesinger, 1969), que continúa en una plaza comercial y en un parque. Quien se lleva la película es sin duda Harry Melling –sorprendente ex niño obeso de la saga Harry Potter– que se trastoca en un personaje divertido, sensible y temeroso con una autoestima por los suelos.

Su papel de “esclavo” sumiso resulta desconcertante en una película que más allá de sus referencias sadomasoquistas localizadas en otras obras excepcionales: las citadas Furyo y Portero de noche, así como la La pianista, de Michael Haneke, o la cinta coreana Gojitmal/Mentiras, de Jan Sun-Woo, plantea un complejo relato sobre las dinámicas de poder, la manera en que se asume la sexualidad y la búsqueda y recuperación del amor propio como la mejor manera de encontrar la felicidad.

Pasajero se exhibe en Cinépolis, Cinemex, Cineteca Xoco, Cine Tonalá y la Casa del Cine.

5/10/2026

Sobriedad, me estás matando

Rafael Aviña

Si el alemanismo apostó por los placeres de la vida nocturna, la sensualidad y el crimen a ritmo de bolero y danzón, fue el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines quien diera cabida al rock para ampliar aún más una brecha generacional en la que se enfrentaban el tradicionalismo de los padres y la vida libre por la que clamaban los jóvenes. Y es que, el cine nacional había ocultado a los adolescentes: los rebeldes sin causa o los parias descarriados que descendía a los infiernos de la droga, la prostitución y el rock, para salir de ahí arrepentidos y aleccionados.

Y en paralelo, nuestro cine descubría al nuevo estudiante universitario en la segunda mitad de los años 50 que parecía moverse en locaciones bien definidas: el hogar sacrosanto, la pensión de estudiantes atendida casi siempre por solteronas o viudas regañonas y dulces. La fuente de sodas o la cafetería juvenil con rocolas, ice cream y pista de baile. En ocasiones, los antros de mala muerte con billares o bodegas con cajas vacías, los estadios de futbol americano, los salones de clases y en raras ocasiones la biblioteca.

En Paso a la juventud (Gilberto Martínez Solares, 1957) filmada casi íntegramente en Ciudad Universitaria aparecía por vez primera el antecedente de los nuevos adolescentes del cine mexicano de hoy: el irresponsable adulto que se siente jovencito; un fósil estudiante de derecho en la UNAM que debe más de 30 meses de renta, interpretado por Germán Valdés Tin Tan. Aquel cine moralista de los años 50 y 60 que ofrecía sendos regaños a los jóvenes terminó al igual que sus personajes que iniciaban sus propias vidas de adultos de manera responsable.

No obstante, más de seis décadas después, nuestra cinematografía explora el “síndrome de Peter Pan”: los adultos treintañeros o cuarentones que se niegan a “despegar” y abandonar el hogar familiar y a vivir permanentemente “becados” por el sistema o la familia, en la casa paterna o en clínicas de rehabilitación donde “intentan curarse” de traumas inventados o autoimpuestos o de ese desencanto social y político del nuevo milenio como lo muestra Sobriedad, me estás matando (2025) del debutante Raúl Campos.

Si las expectativas para los jóvenes en un país como el nuestro son prácticamente nulas y oscuras, imaginemos la vida de los mexicanos después de los 50 años como lo mostraba una comedia de acción y rocanrol, no tan sutil pero si muy eficaz, entretenida y nostálgica: Eddie Reynolds y los ángeles de acero (2014) de Gustavo Moheno. Las ilusiones y también las rencillas del pasado. Los antiguos ideales de efervescencia adolescente, la amistad masculina, la recuperación de los sueños, son los temas de esta regocijante cinta que destaca por su eficiente ritmo y su espléndido casting, que bajo el barniz de su aparente complacencia dejaba entrever el fracaso o las dificultades de las segundas oportunidades.

Por su parte, la película de Raúl Campos se estrenó a fines de enero de este año para desaparecer de inmediato y hoy es recuperada por la plataforma Prime. Se trata de una extraña e inteligente comedia negra con algunos momentos hilarantes que apuesta por ese nuevo tópico de los adultos-adolescentes que se niegan a madurar como los citados personajes de Eddie Reynolds, los hermanos indolentes de Cuando los hijos regresan (Hugo Lara, 2017), los torpes “emprendedores” de Fondeados (Marcos Bucay, 2021) y el protagonista de Sobriedad, me estás matando. Raffi, un irresponsable de 39 años (Octavio Hinojosa) ha entrado y salido de centros de rehabilitación en los últimos 17 años; después de ser expulsado de la clínica, su madre adinerada (Mónica Dione) lo corre de la casa y encuentra refugio en el departamento del único amigo de la prepa que le queda (el siempre eficaz Alfonso Borbolla).

Escrita por Campos, el propio Hinojosa y Félix de Valdivia autores de especiales de comedia y stand-up aportan frescura, una cierta originalidad y sobre todo varias situaciones políticamente incorrectas que hoy día se agradece bastante, al relato de un inaguantable y en ocasiones abusivo autosaboteador que pasa por una serie de vivencias traumáticas, humillantes, románticas y más, para rencontrarse consigo mismo, limar odios y valorar a las personas que lo rodean. El final ambiguo parece moralista sin embargo, a diferencia de las torpes comedias escapistas de hoy aporta elementos realistas y agridulces como lo es la vida misma.

Sobriedad, me estás matando puede verse en Prime y Eddie Reynolds y los ángeles de acero en la plataforma gratuita Tubi.

4/19/2026

Cobre y Tus dos muertos, filmes mexicanos en la Muestra

Rafael Aviña

Desde su ópera prima ¿ Dónde están sus historias? (2007), mejor largometraje en el Festival de cine de Morelia, era evidente que Nicolás Pereda proponía un tratamiento atípico para sus tramas en apariencia sencillas, al tiempo que crecía su nombre como uno de los directores jóvenes independientes más originales de nuestra cinematografía. Perpetum Mobile, El verano de Goliat, Los mejores temas Fauna, Lázaro de noche y más, son ejemplos brillantes de una prolífica obra que aborda, sobre todo, curiosos y amables retratos de amigos y de familia, no exentos de tópicos incómodos como la inseguridad, el narcotráfico o el subempleo en México y en la que utiliza de manera constante a un mismo grupo de actores; entre ellos, Lázaro Gabino Rodríguez, José Rodríguez López (Rolo), Teresita Sánchez, Francisco Barreiro y Luisa Pardo, entre otros.

Un arranque muy cinemático y distinto al habitual estilo de Pereda con una cámara móvil que sigue al protagonista en su motocicleta. De camino a su trabajo en una mina de cobre, Lázaro encuentra un cuerpo inerte y decide regresar a su casa para contar lo sucedido. No obstante, un testigo hace crecer el rumor de que aquel pudiera ser el responsable del homicidio. Las sospechas crecen al igual que el deseo de Lázaro por Rosa (Rosa Estela Juárez), hermana de su madre, unos pocos años mayor que él. A esto se suma la insistencia del protagonista en solicitar una licencia médica y un tanque de oxígeno alegando que la mina le está destruyendo los pulmones.

Como en sus anteriores filmes, Cobre (México-Canadá, 2025) apuesta de nuevo por un cine de actos mínimos que intenta capturar ese tedio rural (en este caso, Tlaxcala), donde todo parece detenerse, hurgando en algunos temas como la violencia, la rutina, la burocracia, el hastío o el deseo. Lo hace con su habitual habilidad, ironía y sarcasmo con algunos momentos brillantes que suceden incluso fuera de cámara, por ejemplo el diálogo entre la doctora y la visitante médica. O el jefe que le recrimina: “A mí también me caes mal. Aquí no vinimos a hacer amigos”, o el trueque de conseguir una cita al maduro médico con la tía a cambio del tanque de oxígeno en una suerte de comedia a lo Jarmusch con un inquietante suspenso y tensión sexual hacia el final entre Lázaro, Rosa y su novio (el siempre eficaz Harold Torres).

Ese estilo contemplativo, minimalista, de imágenes densas y morosas como propuesta alternativa de aquel moderno cine mexicano del nuevo milenio, era la carta de presentación del joven debutante egresado del CCC, Daniel Castro Zimbrón, con Táu (2012), una suerte de versión onírica muy libre de Solaris, la película de Andrei Tarkovski y la novela de Stanislav Lem. Una eficacia narrativa y originalidad que se confirmó con su siguiente filme, Las tinieblas (2016): la historia de un padre que mantiene aislados a sus hijos del mundo en una inquietante metáfora sobre el miedo a crecer; una especie de versión fantástica de El castillo de la pureza (Arturo Ripstein, 1972).

Curiosamente, el tercer filme escrito y dirigido por Castro Zimbrón, inspirado en la novela de Alberto Gudiño Hernández, incluido en la edición 79 de la Muestra de la Cineteca: Tus dos muertos (2025), rompe por completo tanto con el estilo como con la temática de sus obras anteriores y, no obstante, en las tres se sumerge de nuevo en terrenos del dolor, la pérdida y la soledad. En este caso, se trata de un vibrante y oscuro thriller noir que involucra a un candidato a la presidencia (Alexis Ayala) y un hijo suyo no reconocido que desaparece, además de a un extraño y maduro dependiente de un videoclub (Brontis Jodorowsky) y un desquiciado, repulsivo y atormentado agente judicial, Cipriano Zuzunaga (sorprendente Gerardo Trejoluna), a quien le asignan un caso que lo enfrentará con sus propios demonios interiores como esa delirante visión de su padre ya fallecido y la difícil y distante relación con su hija.

Bajo los acordes de una vigorosa banda sonora de jazz a cargo de Paloma Peñarrubia, las atmosféricas imágenes de Claudia Becerril que se complementan con el gran trabajo de diseño de arte de Alisarine Ducolomb, Tus dos muertos se trastoca en un relato sobre la culpa, la impunidad, la corrupción y la obsesión por el pasado que se mueve entre el cine negro tradicional mexicano de los 70 ( Cadena perpetua, Días de combate, Llámenme Mike), la novela gráfica noir contemporánea nacional con toda su ironía y festivo desmadre y el cine de Takeshi Kitano con sus personajes violentos con rasgos de ternura.

Cobre y Tus dos muertos forman parte de la Muestra 79 de la Cineteca y se proyectan en las sedes de Xoco, Las Artes, Chapultepec, así como en el Cinematógrafo del Chopo y el CCU de la UNAM.aq

4/12/2026

Memorias del subdesarrollo y Amelia, en la Cineteca

Rafael Aviña

Edmundo Desnoes, nacido en La Habana en 1930, escribió en 1965 su gran novela Memorias del subdesarrollo, una crítica a la burguesía cubana y su difícil adaptación al nuevo cambio social que representaba la revolución castrista. La sutil ironía de Desnoes se vio coronada con la adaptación cinematográfica realizada por el legendario Titón –el cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996)–, que en 1968 dirigiera una intrigante versión fílmica tan devastadora como el proceso de cambio social impuesto.

No obstante, Gutiérrez Alea, futuro realizador de Fresa y chocolate (1993), fue más allá, proponiendo un complejo entramado político, social, cultural y filosófico no exento de humor, ironía y también de una amarga realidad, en el que, de manera abiertamente ambigua, tanto el actuar de la “burguesía”, de aquellos que abandonaron la isla, o del propio régimen revolucionario, son observados con una frialdad que sorprende, y resultan por ello blanco de inconsistencias y defectos que hoy día continúan vigentes, como suele suceder con todas las “transformaciones” sociales de los siglos XX y XXI.

Más irónico aún, el propio Desnoes terminó autoexiliándose en Nueva York, donde fallecería hacia 2023, y él mismo aparece en una de las secuencias más mordaces de Memorias del subdesarrollo, que la Cineteca Nacional incluyó en una copia remasterizada dentro de la programación de la 79 Muestra Internacional de Cine. En ella, Desnoes forma parte de un panel de discusión entre intelectuales, y al verlo, el protagonista Sergio Carmona (Sergio Carrieriexcepcional), reflexiona para sí mismo: “…Debes sentirte muy importante porque aquí no existe competencia, fuera de Cuba no serías nadie, aquí en cambio ya estás situado”.

Ambientada entre la invasión de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, y la crisis de los misiles, en octubre de 1962, Memorias del subdesarrollo muestra el punto de vista de Sergio, intelectual burgués que se siente de izquierda y que optó por quedarse, a diferencia de sus padres o su ex mujer, para entender lo que se gesta en su patria a la que todo el tiempo mira con asombro y/o desdén, subdesarrollada e inconsistente.

Sergio es un privilegiado que ironiza acerca de su posición social, sobre las personas (“Ahora todo es el pueblo”) y en particular, el filme –no exento de brutales imágenes de archivo sobre la represión en tiempos de Fulgencio Batista– observa su visión machista y misógina (“Son frutas que se descomponen a una velocidad asombrosa”) al tiempo que recuerda a su ex mujer, a una joven alemana amor de juventud y se relaciona con dos chicas cubanas de posiciones precarias: una empleada doméstica (la bella Eslinda Núñez) y una chica de 16 años (Daisy Granados), a la que seduce y por la que después enfrentará un juicio. Obra maestra imperdible.

Asimismo, en la Cineteca, este martes 7 se proyecta la muy desconocida Amelia (1965), mención especial en el mítico primer Concurso de Cine Experimental y opera prima del malogrado cineasta Juan Guerrero Sánchez (1936-1970), inspirada en el intrigante relato homónimo de Juan García Ponce, adaptado por él, junto con Guerrero y Juan Vicente Melo. El tema, en apariencia trillado, es una relación amorosa que escala al sexo y después al matrimonio, el hastío y el abandono físico y emocional, resultado de una complejidad fuera de serie. La hipnótica y melancólica música de jazz a cargo de Manuel Enríquez –que obtuvo en ese certamen el premio correspondiente– impone una inquietante atmósfera sonora tendiente al claroscuro y se adecua de manera perfecta a aquella urbe enrarecida y nocturna donde se mueven los personajes.

La avenida Insurgentes Sur, la Colonia del Valle, el Centro Histórico, el Acapulco de aquellos años 60 y sus ambientes de esparcimiento y cultura en un emotivo acercamiento a uno de los tópicos esenciales de García Ponce: la imposibilidad amorosa de una pareja, protagonizada por la actriz y periodista Lourdes Guerrero, esposa del propio cineasta, y Luis Lomelí y los amigos de éste, Claudio Obregón y Alberto Dallal, cuyas caminatas nocturnas muestran el vacío emocional y el existencialismo del momento que Lomelí añora y lo lleva a la fractura sentimental con trágicas consecuencias. De una sensibilidad y sinceridad pocas veces alcanzada por nuestro cine.

Memorias del subdesarrollo se proyecta en la Cineteca Xoco, Las Artes, Chapultepec, Cinematógrafo del Chopo y Centro Cultural Universitario. Amelia se exhibe este martes 7 a las 18 horas en la sala 4; entrada gratuita, boletos en la taquilla uno.

4/05/2026

Manolo Solo: Una quinta portuguesa y Cerrar los ojos


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▲ Fotograma de la película Una quinta portuguesa, escrita y dirigida por Avelina Prat
“El mundo es demasiado grande, caótico y complejo”: es la respuesta del profesor cincuentón, Fernando, experto en cartografía y trazado de mapas, a una alumna que lo cuestiona sobre su insistencia en apegarse al papel y su rechazo a las nuevas técnicas digitales para conocer la tierra en su conjunto. En breve, ese retraído y metódico maestro abandonará las aulas, su departamento en Barcelona y su pequeño universo cotidiano cuando su esposa Milena (Kasia Kapcia), migrante serbia, desaparece voluntariamente sin dejar pista. Fernando terminará por emprender un viaje por un mundo que desconoce y en una finca en Portugal suplantará a un hombre para trastocarse en jardinero sembrando plantas, regando campos y metiendo las manos en esa tierra que sólo conocía por sus mapas.

Una quinta portuguesa (España-Portugal, 2025) escrita y dirigida por Avelina Prat, es una inquietante, agradable y bella fábula íntima no excepta de un ingenuo y bienintencionado optimismo que reflexiona sobre las nuevas oportunidades, las fronteras físicas y emocionales y la suplantación de identidades como una manera de enfrentar la soledad, el desarraigo y el rechazo social, protagonizada por el espléndido y discreto Manolo Solo quien resulta a su vez el actor principal de otro relato que aborda algunas temáticas similares aunque con una complejidad aún mayor como es el caso de la más reciente (y quizá la última) obra maestra del gran Víctor Erice: Cerrar los ojos (España-Argentina, 2023).

Y aunque Cerrar los ojos profundice en el peso de la memoria, el ineludible curso del tiempo y la mirada fílmica como extensión de los sueños, también, al igual que Una quinta portuguesa, ambas se sumergen en la contemplación como extensión de los propios sentimientos y trazan un misterioso mapa sobre la trascendencia de los actos mínimos, el olvido como escape a una realidad que aprisiona, la sustitución de roles y la importancia de la amistad, la honestidad y la solidaridad.

Por azar, Fernando conoce a Manuel (Xavi Mira) que en breve se trasladará a la quinta de los Almendros blancos en Ponte de Lima, Portugal, para ocuparse como jardinero: “A las plantas, como a las personas sólo hay que darles amor, pero las primeras son más agradecidas” le comenta. Y sin embargo, es Fernando quien termina haciéndose pasar por aquel y se presenta en la quinta portuguesa a cargo de la bella, madura y enigmática Amalia (la siempre inquietante María de Medeiros / Pulp Fiction, Huevos de oro y más) que heredó esos terrenos de una abuela a la que no conoció y que ha levantado con mucho trabajo.

Fernando, haciéndose pasar como Manuel, convivirá con Amalia y con Rita (Rita Cabaco) la simpática y joven cocinera embarazada y pronto quedará claro que su oficio no es el de floricultor y no obstante se empeña en aprender y en tratar de olvidar su vida pasada hasta que un día descubre que su departamento barcelonés se encuentra de nuevo ocupado por alguien que dice ser Milena, su mujer.

Por su parte, en Cerrar los ojos, Manolo Solo encarna a Mikel Garay, director de cine, quien deja inacabada su última película debido a la desaparición misteriosa de su actor principal, Julio Arenas (José Coronado, espléndido) en mitad del rodaje. Mikel se convierte en una persona errática, taciturna y melancólica y se aleja a un pueblo pesquero hasta que a raíz de un programa de televisión Casos sin resolver, que evoca la extraña desaparición del actor más de 20 años después, surge un resquicio de esperanza para cerrar el enigma de la ¿muerte o desaparición voluntaria?, de Arenas.

Tanto en Cerrar los ojos como en Una quinta portuguesa existen personajes que desean desvanecerse por voluntad propia y cambian de personalidad y de oficio. En ambas, el protagonista es un extranjero en un mundo que ya no significa nada para él y éste al igual que Amalia, oculta también su verdadero lugar de nacimiento debido a los prejuicios de las personas. Lo mismo sucede con Milena, la supuesta esposa que suplanta a la verdadera y que llega a España desde su natal Serbia para servir mesas mientras refrenda en ese nuevo país sus estudios de enfermería.

La belleza rural de Portugal, las ramblas barcelonesas, al igual que Asturias, Granada y Madrid, cobijan o enfrentan a seres lastimados que buscan una oportunidad en el mundo y que demuestran su bondad, su grandeza e incluso su ingenuidad.

Una quinta portuguesa se exhibe en la Cineteca Xoco y Las Artes, Cinematógrafo del Chopo y Cine Tonalá. Cerrar los ojos en okru.com.

1/18/2026

CINE : Familias de alquiler…

Rafael Aviña

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▲ Fotograma de la película Familia en renta (Japón-Estados), de la realizadora nipona Hikari
La soledad, el aislamiento, la falta de comunicación, la ruptura de los lazos familiares, la vejez, la muerte o la ausencia de los seres queridos y a su vez la búsqueda de la felicidad, son algunos de los tópicos que el cine en general pero, sobre todo, el cine japonés ha retratado desde diversas perspectivas. En Vivir (1952) de Akira Kurosawa un anciano busca el sentido de su vida cuando ésta se le escapa entre las manos. En Violines en el cielo (2008) de Yojiro Takita, un ex violonchelista trastocado en embalsamador descubrirá la alegría de vivir en su oficio y en Muñeca de aire (2009) de Hirokazu Koreeda, una “muñeca inflable” intenta descubrir el significado de vivir y amar.

Familia en renta ( Rental Family, Japón-Estados Unidos, 2025) de la realizadora nipona Hikari ( 37 segundos), ambientada en el Tokio de hoy, se concentra en un actor del montón (Brendan Fraser), estadunidense, radicado en Japón y célebre por un anuncio publicitario de pasta dental, cuya vida da un giro inusual al integrarse a una agencia de “familias de alquiler” donde se ve en la necesidad de convertirse en alguien que no es para cubrir las carencias emocionales de otras personas. Sin embargo, eso le lleva a establecer vínculos afectivos en ese endeble lazo entre la “actuación” y la realidad y a trastocar con ello a sus mismos compañeros de una compañía que vende “emociones”.

Por supuesto, la cinta de Hikari no puede evitar cierto sentimentalismo y algunos lugares comunes. No obstante, no sólo resulta entrañable, divertida y con un ritmo eficaz, sino que consigue equilibrar con sensibilidad los instantes de humor con los momentos melodramáticos sin caer jamás en el exceso de éstos. Por el contrario, Familia en renta propone sensibles apuntes sobre la búsqueda del amor (la “boda” falsa), la paternidad y la confianza (la hija sin padre), la amistad, la alegría de vivir hasta el final y un adiós digno en la subtrama del anciano actor retirado, incluyendo un inquietante y sorpresivo giro argumental en la vida familiar del propio dueño de la agencia.

Familia en renta, además de conmovedora y reflexiva, explora con inteligencia la visión japonesa de las relaciones afectivas y su contraparte occidental para explorar los lazos familiares y la importancia de la felicidad y las consecuencias de la soledad. En ese sentido, vale la pena destacar un par de filmes con temáticas similares que se sumergen de manera cruda e inquietante en esos mismos tópicos. Familia (1996) debut del cineasta español Fernando León Aranoa, era un perverso cuento moral que intentaba diseccionar el concepto familiar desde una perspectiva tan irónica como dolorosa.

Bajo el barniz de una comedia ligera y sencilla, Familia expone perturbadoras reflexiones sobre los absurdos cotidianos y la demencia que provoca la búsqueda de la familia perfecta. Un tópico que a su vez encontró eco en un anómalo cine de horror capaz de desarrollar sádicos resultados como lo mostraban Carrie (Brian De Palma, 1976) y principalmente Locura sangrienta / El padrastro (Joseph Ruben, 1987).

El filme inicia con una escena cotidiana: un desayuno familiar y los regalos preparados para el papá en su cumpleaños (un estupendo Juan Luis Galiardo), sin embargo, cuando toca el turno al hijo pequeño de homenajear al padre, el hombre estalla en furia al grado de “despedirlo” por no saber llorar, por estar gordo, usar anteojos y no parecerse a él. Se trata de una farsa y de una familia postiza; una madre, un hermano, una esposa y tres hijos alquilados que pertenecen a una suerte de agrupación actoral que trabaja bajo contrato para dar vida a familias inexistentes, dispuestos a todo; incluso, el representar el papel de esposa en la intimidad de la alcoba como le sucede a la guapa Amparo Muñoz, casada en realidad con el “hermano falso” y director de la compañía.

Finalmente, Alps. Los suplantadores (2011) del polémico cineasta griego Yorgos Lanthimos, propone un relato devastador centrado en un cuarteto que se dedica a suplantar a personas fallecidas. Encarnan a difuntos recientes para ayudar a sus seres queridos a sobrellevar la pérdida, no sin antes realizar una seria investigación, cuidando hasta el más mínimo detalle y trabajando en la ilegalidad total.

Familia en renta se proyecta en Cinépolis y Cinemex. Familia y Alps disponibles en okru.com

11/23/2025

Muestra 78. Sirat y Nueva ola francesa

Rafael Aviña

Dos de los filmes más emblemáticos de la 78 Muestra Internacional de Cine que inició esta semana son: Sirat. Trance en el desierto y Nueva ola francesa. En alguna zona del desierto en Marruecos varios hombres colocan bocinas donde en breve sonará la música techno, trance, house y otros géneros afines para gozo de un nutrido grupo de “fiesteros” de rave de todas las edades y nacionalidades, en una secuencia de apertura hipnótica y fascinante como lo era a su vez, la escena inicial de Lo que arde (2019) anterior película del cineasta Óliver Laxe ambientada en una comunidad gallega donde un pirómano sale de prisión para iniciar una nueva vida al lado de su madre sólo para recibir rechazo e indignación.

El título de Sirât (2025) vigoroso relato franco-español premio del Jurado en Cannes y producido por Pedro Almodóvar para su compañía El Deseo, proviene de una palabra árabe que significa “camino”; para el Islam, se trata de un puente que enlaza el infierno con el paraíso y donde son separados los justos de los condenados, tal y como les sucede a los personajes de una obra tan incómoda como inquietante. Se trata de un poderoso filme a nivel de imágenes y políticamente cuestionable, tendiente al tremendismo y literalmente explosivo, centrado en un padre (Sergi López) y su hijo pequeño (Bruno Núñez) quienes buscan a la hermana de éste, extraviada en algún rave en el desierto entre drogas, tatuajes, música electrónica y una insurrección civil que el ejército del lugar intenta contener.

Sirat. Trance en el desierto, extraña mezcla de road movie, thriller, drama social, western y relato apocalíptico, propone en el imaginario referencias tan insólitas que van del ataque de Hamas en octubre de 2023 que diera inicio a la guerra en Gaza a obras fílmicas como Mad Max 2 (George Miller, 1981) o Las tortugas pueden volar (Bahman Ghobadi). Se trata de una experiencia asfixiante y emocionalmente sádica y devastadora en la que Laxe se empeña en maltratar al espectador y a sus personajes a quienes lleva a padecer horrores físicos y morales entre mutilaciones, accidentes absurdos y minas explosivas como una suerte de alegoría sobre la decadencia del mundo moderno donde las fronteras, la redención y las convicciones políticas o personales han dejado de tener sentido.

Sus historias realistas y poéticas, su estilo acelerado y cortante, intelectual y áspero, sus relatos que conmovían y creaban de manera natural una reflexión moral, convirtieron a la Nouvelle vague francesa en el mayor movimiento cinematográfico en el ocaso de los años cincuenta y la década siguiente. Los 400 golpes, de Francois Truffaut; Los primos, de Claude Chabrol; Ascensor para el cadalso, de Louis Malle; Hiroshima mi amor, de Alain Resnais; Cléo de 5 a 7, de Agnes Varda, y sobre todo, Sin aliento, de Jean-Luc Godard resultan títulos imprescindibles de la “nueva ola”. De hecho, ésta última, su ópera prima, le sirvió al temperamental cineasta para establecer una verdadera revolución utilizando no sólo una cámara hipermóvil y violentas elipsis narrativas, sino un estilo iconoclasta en suma personal y arriesgado.

Tal como lo conseguía en Boyhood: Momentos de una vida (2014), el realizador estadunidense Richard Linklater ha concebido en Nueva ola francesa ( Nouvelle vague, 2025) una melancólica y deliciosa épica de lo cotidiano. Un relato sensible, entretenido e inteligente sobre el devenir de la rutinaria filmación de una película de bajo presupuesto y sin expectativas a cargo de un director debutante, donde los detalles más simples se transforman en instantes cruciales y que terminaría por trastocarse en una de las obras fundacionales en la historia del cine.

Linklater dirige un filme que va más allá del homenaje, una historia que supura cinefilia y pasión por el detalle, en donde la mayoría de sus personajes son casi idénticos a los originales: Godard, Truffaut, Eric Rohmer, Jean Pierre Melville, el fotógrafo Raoul Coutard o las “estrellas” de Sin aliento: Jean Paul Belmondo y la actriz estadunidense Jean Seberg y más. Un filme cuyos temas esenciales eran: la aventura, la huida, el crimen, el pesimismo y su ausencia de redención en torno a la imposibilidad del amor en una narración dolorosa y romántica donde el pasado es un fardo.

Se exhiben en la Cineteca México.

10/19/2025

Morelia 2025: cinefilia y política

Rafael Aviña

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▲ Juliette Binoche a su llegada al Teatro José Rubén Romero, donde se presentó su primer documental como directora, In-I In Motion, en el Festival Internacional de Cine de Morelia en su edición 23.Foto Afp

En su edición 23, el Festival Internacional de Cine de Morelia, escaparate de lo más propositivo de nuestro cine y las tendencias mundiales, sus salas, presentaciones y alfombras rojas se vieron abarrotadas con figuras como Juliette Binoche en medio de marchas y protestas que aprovecharon la visibilidad de éste, el evento de cine más trascendental y completo del país con una inquebrantable organización a cargo de Alejandro Ramírez, Cuauhtémoc Cárdenas y Daniela Michel.

Además de un merecido homenaje a María Félix y la proyección de rarezas noir de Hollywood, como La ciudad que nunca duerme (John H. Auer, 1953), Morelia abrió con una indiscutible joya: El agente secreto (2025), de Kleber Mendonca Filho, fascinante retrato sobre la memoria que, desde un vibrante thriller político que bebe tanto de Costa Gavras como de Brian De Palma, plantea una profunda reflexión acerca del ayer y la inconciencia social del presente, al tiempo que se trastoca en una alegoría respecto del propio espectáculo cinematográfico y su arrastre popular. El realizador de Bacurau y Retratos fantasmas disloca el pasado y el presente entre un Brasil sensual y sensitivo y la resistencia política y cinéfila para radiografiar a las dictaduras de los años 70. Asimismo, El agente secreto explora los lazos filiales a partir de un hombre perseguido por un pasado político con una brillante interpretación de Wagner Moura, una exuberante banda sonora y secuencias de un poder hipnótico como aquella del asesino solitario decidido a eliminar al protagonista una suerte de antihéroe noir tropical.

En 1959, Sin aliento, del francés Jean-Luc Godard, inauguró una nueva temática nihilista sobre la desesperanza, la imposibilidad de las relaciones personales y el triunfo del desasosiego emocional sobre la historia de amor condenada al fracaso. Richard Linklater construye un relato emocional sobre el placer de filmar teniendo todo en contra en Nueva ola francesa (2025), en la que recrea el rodaje de Sin aliento y la trascendental y original presencia de Jean Luc Godard y de otros creadores de la nouvelle vague (Truffaut, Chabrol, Varda y más). Más allá del homenaje o el “detrás de cámaras” de aquel instante irrepetible, destaca la fascinación de un realizador que entiende las consecuencias del tiempo y su impacto en el presente, como ocurre en su extraordinaria Boyhood (2014). Un filme carente de toda pretensión intelectual que respira una cinefilia desbordada.

En un camino solitario un perro es atropellado, ese azaroso incidente provocará una serie de inesperados acontecimientos que unirán a un grupo de personajes acosados y humillados por el régimen político iraní y a su posible torturador en la inquietante cinta ganadora de la Palma de Oro en Cannes: Un simple accidente (2025), de Jafar Panahi, fábula moral devastadora que pasa de la comedia negra al drama social y al thriller político de una manera tan natural como sorprendente para realizar una crítica sutil a medio camino entre la propia e irónica obra de Panahi ( Esto no es una película, Taxi Teherán), el humanismo de Majid Majidi ( Baran, Los hijos del sol) y las caídas morales y asfixiantes de Asghar Farhadi ( El viajante, El héroe).

Una agradable sorpresa: el triunfo en Morelia del largo de ficción nacional La reserva, de Pablo Pérez Lombardini, que se impuso sobre las grandes favoritas ( En el camino, El diablo fuma, Adiós amor, Olmo). Su relato en blanco y negro abre con imágenes bellísimas de esa naturaleza en peligro permanente en este notable thriller ecológico y ambientalista acerca de una mujer guardabosques (espléndida Carolina Guzmán) que protege una reserva de la deforestación. Filme emotivo, sensible y crítico (cuestiona el abuso contra los cosechadores de café) con una soberbia banda sonora y actores no profesionales que mezcla a la perfección ficción y documental (las reuniones comunales, los cantos y más).

Por último, a destacar dos títulos menores en apariencia que rebasan la simpleza de su factura fílmica para trascender sobre aquello que hoy nos agobia y no puede dejarnos indiferentes: tanto el visceral documental ucranio Dos mil metros a Andriivka, de Mstyslav Chernov como la docuficción de Palestina: La voz de Hind Rajab de Kaouther Ben Hania –que utiliza audios verídicos y narra el llamado de auxilio de una niña de 6 años en el interior del auto familiar atacado por tanques israelíes en Gaza–, llegan a las mismas conclusiones de horror: el odio racial y el poder económico son inseparables.

9/21/2025

29 Tour de cine francés

Rafael Aviña

En el verano de 1996, justo hace 29 años, una delegación francesa que incluía figuras de la talla de Bertrand Tavernier, Jacques Audiard, Jean Reno y Catherine Deneuve y la diva mexicana María Félix, fueron las luminarias de un experimento europeo tan atractivo como necesario. Se trataba del primer Festival de Cine Francés en nuestro país, cuya intención era recuperar a un público mexicano adormilado por la televisión y el cine de Hollywood que abarrotaba nuestra cartelera y que abrió entonces con dos obras notables: Los ladrones, de André Techiné y Un héroe muy discreto, de Jacques Audiard.

Desde el pasado 11 de septiembre y hasta el 15 de octubre ya bajo el familiar nombre de Tour de Cine Francés fundado por Nueva Era Films, Cinépolis, la embajada francesa en México, el IFAL y la Federación de Alianzas Francesas en nuestro país, éste atrayente evento en su edición 29 regresa como cada año desde aquel 1996, para ofrecer una muestra de lo más representativo del cine galo actual en todo el territorio nacional a través de los complejos de Cinépolis y espacios alternos que incluyen la Cineteca Nacional en sus tres sedes, Cine Tonalá, La casa del Cine MX, Cinematógrafo del Chopo, CCU y otras salas de la UNAM.

Aquel primer tour se inclinó por obras de autor de enorme calibre y conforme el evento empezó a cobrar notoriedad, ha buscado un equilibrio entre los trabajos de cineastas reconocidos y las propuestas comerciales de aquel país, dejando de lado algunos autores o títulos intrigantes y/o transgresores como sucede por ejemplo, con las pasadas dos obras del cineasta franco-marroquí Robin Campillo inéditas en México: L’Île rouge / La isla roja (2023) y Enzo (2025); un cine alternativo que el Tour no debe descuidar.


En esta su edición 29, el plato fuerte se concentra en Cuando llega el otoño / Quand vient l’automne (2024) de François Ozon y el más reciente filme de Cédric Klaplisch: Los colores del tiempo / La venue de l’avenir. Sin llegar a las alturas de En la casa o Bajo la arena, Ozon regresa al tema del desequilibrio doméstico burgués y los misterios familiares subvertidos por la llegada de intrusos (en este caso, el hijo ex delincuente de la mejor amiga de la protagonista). Pequeños detalles como un guisado de hongos, una cámara de seguridad, la apertura de un bar, un encuentro nocturno en un bosque y más, conforman el entorno enigmático alrededor de una abuela ex prostituta (espléndida Hélene Vincent) y la tensa relación con su conflictiva hija (Ludivine Sagnier) y el amor por su pequeño nieto al que intimidan en el colegio. Una serie de acuerdos tácitos y anómalos conforman un thriller cercano a Claude Chabrol desde una perspectiva anticlimática, lacónica y alejada de las fórmulas hollywoodenses.

Con una intención similar a su espléndida Quizás (1999), Klapisch, propone un lienzo fílmico que no sólo homenajea a la obra de los “impresionistas”, sino al amor por la cultura visual francesa, en una historia que sucede a finales del siglo XIX y en época actual, donde convergen personajes del ayer y del presente a partir de los hallazgos en el interior de una casona abandonada desde los años cuarenta del siglo pasado, propiedad de una joven que busca a su madre y su encuentro con la “modernidad” cultural francesa y la relación de su progenitora con figuras como el fotógrafo Félix Nadar o el pintor Claude Monet. Pasado, futuro, dos líneas del tiempo y París como centro de un relato coral, de amor, sensualidad, ayahuasca, vínculos familiares y descubrimiento artístico.

En su debut como realizador, el actor y protagonista de El acusado / Le fil (2024) Daniel Auteuil, encarna a un abogado penalista que defiende a un hombre de familia y padre modélico acusado de asesinar a su esposa alcohólica. Convencido de su inocencia poco a poco va descubriendo una trama de incesto que no termina por desarrollarse en este convencional relato de juzgados. En ese sentido, resulta superior Los lazos que nos unen / L’Attachement, (2024) de Carine Tardieu con una espléndida Valeria Bruni Tedeschi, una librera madura, solitaria e independiente y su imprevista relación con un niño vecino cuya madre muere en un segundo parto. Ello en un filme que reflexiona de manera sensible sobre las nuevas estructuras familiares, el amor, el desamor y los lazos que atan a las personas de manera inesperada. Rodrigo enamorado, Un toque de amor y La maestra Violet completan los siete títulos de este año.

Horarios y sedes https://www.tourdecinefrances.com/index.html