Borrasca en las almas, filmada a partir del 6 de junio de 1953 en los Estudios Churubusco, escrita por el propio Ismael y Orellana, con el apoyo sin crédito de María Asunción Aiza Banduni, e inspirado en la obra teatral Frente a la muerte, de Luis G. Basurto, resulta una de las muestras más entretenidas y menos conocidas de aquellos melodramas de ambiente arrabalero, prostibulario y a su vez, sobre la clase trabajadora de aquellos años, filmado íntegramente en la desaparecida “Ciudad Industrial” erigida por la exitosa compañía de muebles de oficina y del hogar (y armadora de automóviles) DM Nacional, ubicada en San Juan de Aragón 544, en cuyo lugar, los trabajadores contaban con vivienda gratuita, servicio de comedor, deportivo, actividades culturales, servicios médicos, tiendas y escuelas.
La película inicia con un texto social muy curioso: “La trama de esta película es ficticia, los escenarios son auténticos. Nuestra gratitud a la empresa DM Nacional, por habernos facilitado su magnífica ciudad industrial y nuestra admiración por el humanitario plan social que brinda a sus obreros”. En la primera escena, la protagonista María Elena Marqués dispara a cámara contra alguien a quien el espectador no ve. Después, se le ve en prisión y Carlos Riquelme en el papel de un reportero, sigue su caso. Ahí empieza un flashback para contar la vida de Marta Ibáñez, casada con un profesor Pablo (Roberto Cañedo) y madre del pequeño Pablito (José Luis Aguirre), quienes habitan dentro de la Ciudad Industrial en Aragón.
A la empresa, regresa, luego de un accidente donde ha perdido una mano, Rogelio del Moral (Rubén Rojo), amigo de la pareja que antes de su boda estuvo enamorado de Marta. Sin embargo, todo se complica con la llegada de Alicia (la propia María Elena Marqués), la hermana gemela que ha sido prostituta y delincuente y es vulgar, habla con peladeces, fuma, lee la revista Chamaco Chico y enamora a Rogelio a quien Marta ha hecho creer que su hermana es ingenua. Asimismo, poco a poco se va ganando al hijo del matrimonio, con el fin de quedarse a su vez con Pablo, con el que tuvo años atrás un idilio y que decide huir con ella y con el niño; de ahí el disparo inicial de Marta contra su hermana Alicia.
Fascinante resulta a su vez el personaje que interpreta Carlos Orellana, Bartolomé, un obrero mugroso y rebelde que se queja de las excepcionales condiciones de vida para los trabajadores: “Somos obreros, no señoritas de sociedad”, en un filme en el que se escuchan frases que suenan muy actuales como: “Ando sin varos”, “Se me va la onda” “Me pongo neuras” y a su vez, María Elena Marqués consigue aquí un notable y doble papel: la esposa buena y la hermana “pecadora” que se gana al marido histérico.
Lo más insólito de Borrasca en las almas, es ese modelo utópico social para la clase obrera mexicana en pleno alemanismo que existió en verdad y que hoy día sabemos de ello gracias a esta película de Ismael, en la que aparece también Eulalio González Piporro, personaje secundario y no cómico encargado de una abarrotería y ex amante de Alicia. A su vez, en una asombrosa escena meta cinematográfica, se aprecia al propio Ismael en un par de ocasiones; en una de ellas se detiene a mirar el anuncio de su película: Ustedes los ricos que se proyecta en el cine de la Ciudad Industrial. Se trata de una insólita rareza en suma entretenida que se mueve con enorme habilidad y buen ritmo, entre el drama, la comedia y el suspenso.
Borrasca en las almas se exhibe el martes 13 a las 18 horas, en la Cineteca Xoco, sala 4. Entrada libre cortesías taquilla 1.













