Rafael Aviña
Y en paralelo, nuestro cine descubría al nuevo estudiante universitario en la segunda mitad de los años 50 que parecía moverse en locaciones bien definidas: el hogar sacrosanto, la pensión de estudiantes atendida casi siempre por solteronas o viudas regañonas y dulces. La fuente de sodas o la cafetería juvenil con rocolas, ice cream y pista de baile. En ocasiones, los antros de mala muerte con billares o bodegas con cajas vacías, los estadios de futbol americano, los salones de clases y en raras ocasiones la biblioteca.
En Paso a la juventud (Gilberto Martínez Solares, 1957) filmada casi íntegramente en Ciudad Universitaria aparecía por vez primera el antecedente de los nuevos adolescentes del cine mexicano de hoy: el irresponsable adulto que se siente jovencito; un fósil estudiante de derecho en la UNAM que debe más de 30 meses de renta, interpretado por Germán Valdés Tin Tan. Aquel cine moralista de los años 50 y 60 que ofrecía sendos regaños a los jóvenes terminó al igual que sus personajes que iniciaban sus propias vidas de adultos de manera responsable.
No obstante, más de seis décadas después, nuestra cinematografía explora el “síndrome de Peter Pan”: los adultos treintañeros o cuarentones que se niegan a “despegar” y abandonar el hogar familiar y a vivir permanentemente “becados” por el sistema o la familia, en la casa paterna o en clínicas de rehabilitación donde “intentan curarse” de traumas inventados o autoimpuestos o de ese desencanto social y político del nuevo milenio como lo muestra Sobriedad, me estás matando (2025) del debutante Raúl Campos.
Si las expectativas para los jóvenes en un país como el nuestro son prácticamente nulas y oscuras, imaginemos la vida de los mexicanos después de los 50 años como lo mostraba una comedia de acción y rocanrol, no tan sutil pero si muy eficaz, entretenida y nostálgica: Eddie Reynolds y los ángeles de acero (2014) de Gustavo Moheno. Las ilusiones y también las rencillas del pasado. Los antiguos ideales de efervescencia adolescente, la amistad masculina, la recuperación de los sueños, son los temas de esta regocijante cinta que destaca por su eficiente ritmo y su espléndido casting, que bajo el barniz de su aparente complacencia dejaba entrever el fracaso o las dificultades de las segundas oportunidades.
Por su parte, la película de Raúl Campos se estrenó a fines de enero de este año para desaparecer de inmediato y hoy es recuperada por la plataforma Prime. Se trata de una extraña e inteligente comedia negra con algunos momentos hilarantes que apuesta por ese nuevo tópico de los adultos-adolescentes que se niegan a madurar como los citados personajes de Eddie Reynolds, los hermanos indolentes de Cuando los hijos regresan (Hugo Lara, 2017), los torpes “emprendedores” de Fondeados (Marcos Bucay, 2021) y el protagonista de Sobriedad, me estás matando. Raffi, un irresponsable de 39 años (Octavio Hinojosa) ha entrado y salido de centros de rehabilitación en los últimos 17 años; después de ser expulsado de la clínica, su madre adinerada (Mónica Dione) lo corre de la casa y encuentra refugio en el departamento del único amigo de la prepa que le queda (el siempre eficaz Alfonso Borbolla).
Escrita por Campos, el propio Hinojosa y Félix de Valdivia autores de especiales de comedia y stand-up aportan frescura, una cierta originalidad y sobre todo varias situaciones políticamente incorrectas que hoy día se agradece bastante, al relato de un inaguantable y en ocasiones abusivo autosaboteador que pasa por una serie de vivencias traumáticas, humillantes, románticas y más, para rencontrarse consigo mismo, limar odios y valorar a las personas que lo rodean. El final ambiguo parece moralista sin embargo, a diferencia de las torpes comedias escapistas de hoy aporta elementos realistas y agridulces como lo es la vida misma.
Sobriedad, me estás matando puede verse en Prime y Eddie Reynolds y los ángeles de acero en la plataforma gratuita Tubi.

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