Antonio Gershenson
Sabemos que estamos viviendo una era de traiciones en varias partes del mundo, como en el caso de nuestro país. Llevamos más de siete años de llevar por otro rumbo a México para rescatar a la sociedad mexicana y a su medio ambiente. Pero sabemos también que el cambio, o las transiciones, no se pueden dar de un día para el otro. Llevan varios años e, incluso, puede ser que más de una década o dos. Pues en México se han vivido varias décadas de horribles gobiernos corruptos de ultraderecha que nada más lograron perjudicar a la sociedad en sí y hacer a unos cuantos más millonarios de lo que eran en un principio. Por esa razón es que llevará un par de años más convertirnos en una sociedad a la cual aspiramos como mexicanos desde varios años atrás.
Y en cuestión de la “transición”, debemos mencionar que se está haciendo todo lo posible para que la sociedad logre solventar sus necesidades básicas. Y por su parte, que el país también logre dar el abastecimiento energético necesario a cada rincón de la república, lo cual es uno de los pilares esenciales para el desarrollo de la sociedad. Se debe tomar en cuenta que para tener este “pilar” en óptimas funciones, aún se necesita, indispensablemente, de la energía de combustibles fósiles, elemento primario para darle vida a las grandes ciudades en general. Los combustibles fósiles son aún la “sangre” que mueve la economía de nuestro país y la cual la humanidad ha necesitado desde hace más de un siglo.
Pero, ¿cuánto más vamos a depender de ese tipo de combustible para poder seguir viviendo en la sociedad moderna? Con tantas alternativas ya existentes en la actualidad, aún dependemos del petróleo o, como algunos han de llamar, “oro negro”, para no tener desabasto de luz eléctrica principalmente, entre otras. Se sabe que antes del petróleo se utilizaba como fuente principal de energía el carbón, el cual duró aproximadamente lo que llevamos de tiempo utilizando el petróleo. Pero desde mucho antes ya se utilizaban otras fuentes de energía menos agresivas para el medio ambiente y daban buenos resultados, como la eólica y la hídrica. No con esto se quiere mencionar que en estos tiempos las energías renovables no sean utilizadas, pero se sigue optando demasiado por el petróleo. Lo más preocupante del tema del petróleo es su extracción, lo cual ha generado muchos problemas ecológicos y es un tema muy polémico.
Está más que claro que la explotación del petróleo es un tema que genera demasiados recursos monetarios como también demanda recursos naturales sólo para su extracción, y ahora si le sumamos el famoso fracking, es deteriorar aún más los mares de donde se extrae ese petróleo e incluso hay consecuencias notorias en las placas tectónicas, que son alteradas por la presión generada sobre ellas con las máquinas de extracción petrolera. Se sabe bien que para generar el fracking hay que utilizar agua, arena y otros químicos para fracturar el subsuelo y poder extraer el dichoso petróleo, sin dejar de mencionar que al hacer ese tipo de actividades, también se generan pequeños sismos a causa de la perforación de las máquinas.
Se está atentando contra el planeta Tierra con este tipo de actividades sólo por seguir consumiendo petróleo, cuando se deben de poner en práctica las nuevas fuentes de energías limpias y otras ya viejas, como se mencionó antes. Pero, ¿cuáles son los países que siguen insistiendo en seguir deteriorando el medio ambiente, sólo para enriquecer más sus bolsillos? La pregunta es más que obvia. Estados Unidos, principalmente. Para ese país hambriento por el petróleo, así como otros recursos naturales y humanos, no parece ser lo suficiente para saciar su sed de consumo. No hay límites en aquel país del norte para detenerse y reflexionar un poco sobre el gran daño que está causando. Parecen no importarle los efectos que causa el fracking al sacar más petróleo; parece ser que no existe un gramo de conciencia por las guerras causadas por Estados Unidos por arrebatar el petróleo a los países con grandes yacimientos de crudo. No les importa lo que pueda pasar, sino cuanto más puedan sacar de esa técnica de explotación petrolera y actos bélicos.
Canadá, Argentina y Ucrania, entre otros siguen el mismo ejemplo de técnica de extracción de petróleo. Y con ello surge otra pregunta. ¿Por qué insistir en seguir destruyendo al planeta Tierra y a la sociedad humana, en vez de resarcir los daños del pasado? ¿Por qué continuar extrayendo más petróleo, cuando ya existen nuevas formas de energía? Es como querer exprimir un limón ya exprimido de un costal de limones, el cual ya no tiene jugo, pero se sigue exprimiendo creyendo que con más fuerza le saldrá más, habiendo otros limones en el costal. O querer taladrar una columna o “castillo” de soporte de una estructura principal sólo para colocar un cuadro, habiendo toda una pared para colocar el dichoso cuadro, y no correr el riesgo de que se pueda vencer la columna con toda la estructura
Pero como se ha mencionado, las transiciones están en proceso, y tomará varios años darle un giro de 180 grados al asunto energético. Sin embargo, por el momento se seguirán utilizando estas técnicas “barbáricas” para la obtención del crudo. Pero no debemos de dejar de concientizar que en vez de buscar métodos para sacar petróleo del subsuelo, hay que invertir más en las energías limpias y aprovecharlas al máximo. Sólo así empezaremos una nueva era de energías limpias y renovables, y dejaremos en la historia al ya tan explotado petróleo y sus métodos para extraerlo, que tantas consecuencias nos han acarreado. Tal vez aún estamos a tiempo de corregir el camino antes de descubrir qué otras consecuencias ignorábamos en nuestra arrogancia y nuestra cegadora avaricia.
(Colaboró Ruxi Mendieta)
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