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1/10/2026

Autoinvitarse a tu casa. Alertan estrategia de citas para evaluar a mujeres con los valores tradicionales

 

Desde la red social X, Sara originaria de Honduras publicó el mensaje «Ojo con decirle a un hombre hoy en día que vives sola, porque te quieren invitar a salir a tu casa y cenar con tu comida». Esto despertó la alerta de más de mil mujeres no solo de Honduras, sino de América Latina, quienes de inmediato compartieron sus propias experiencias creando así un hilo extenso con pruebas y testimonios confirmando el fenómeno.

Los relatos coincidieron en un punto central, estos hombres no solo se autoinvitan a las casas una vez que saben que las mujeres viven solas, sino que lo hacen con la expectativa explícita de ser atendidos. Esperan que ellas cocinen, pongan el espacio y asuman el rol de anfitrionas y cuidadoras; mientras ellos aporta

10/25/2025

Mensaje de urgencia para antes de la guerra

 tribunafeminista.org

Victoria Sendón de León

Victoria Sendón de León

Ahora que están de moda los kits antinucleares, podemos proyectar la metáfora a diversas realidades. Si Putin nos lanza una bomba nuclear, no se olviden, por favor, del cortauñas, el mechero, la botellita de agua, de un paquete de mascarillas por el polvo que se va a levantar, sin duda; del pijama para dormir en el bunker del barrio y muchas baterías para que todo funcione cuando se vaya la luz durante tres días, que se irá. Ah, y el pasaporte, que para ir al otro barrio parece que lo piden. Se trata de un kit para el rearme de la población europea, que es como el de las muñecas de Famosa pero en más moderno.

Discurre un momento histórico que unos llaman “últimos días”, otros, “apocalipsis”, los de más allá, era de Acuario, los más científicos, mundo cuántico; los más modernos sueñan con el mundo META colgados de las redes, y los más ricos con un resort perpetuo en el que flotar, comer y beber hasta un final de congelación perenne para resucitar del frío. Y entre todo ese mundo que asoma por el horizonte como futuro más o menos inmediato aparece el caballo alazán de la guerra, de algo tan antiguo y constante como la guerra. Esa barbarie ha estado presente en cualquier época, caótica o de bienestar, de riqueza o escasez, por causa de la religión o del dinero, de la apropiación del terreno o de los recursos hídricos…..

¿Y cuantos años, siglos, milenios seguimos este patrón de la guerra? Pues exactamente desde que empezó el Patriarcado, que es un sistema estúpido y perverso, que optó por la muerte, por el poder de matar, para emular el poder de dar vida de las mujeres. Resulta que el gran tema no era “la envidia del pene”, sino “la envidia del útero”. Y no se trata de un simulacro, sino que en países como Suecia o Brasil se realizan trasplantes de útero de cadáveres a personas que quieren parir y no pueden, es decir, hombres mayormente, porque el género no basta para semejante proeza. Por mucho que se vayan a parir con tacones, no van a poder ni de coña ¡Qué contradicción! Por un lado tambores de guerra y “kits” de supervivencia y, por otro lado, empeño sobrehumano por dar vida. ¿Dar vida? No: competir con las mujeres y las hembras mamíferas por ser capaces de dar a luz.

Yo no pondría tanto empeño en traer niñas y niños al mundo mientras no fuéramos capaces de desterrar la guerra de la historia. Tendría que ser lo primero en la Agenda feminista y sustituir en importancia, por ejemplo, al aborto, que parece una bandera de progreso y un banderín de enganche. Y el kit de supervivencia que  se lo aplique la von der Leyen para sobrevivir en su carguito en esa Comisión que parece la han creado para meternos miedo a la gente de Europa y, a ser posible, también arruinarnos. Porque ahora viene el dinero digital. Una broma pesada.

No podremos hablar de progreso, modernidad, democracia, Ciencia, Inteligencia – artificial o natural -, progresismo, socialismo, igualdad, justicia, transición ecológica ni feminismo hasta no conseguir terminar con la guerra, hacerla imposible. No sé cómo hemos sido capaces de consentir la guerra de Ucrania o el genocidio de Gaza o de consentir a los políticos que lo han permitido o no lo han detenido. Ni hablar de los ejecutores. Aunque sólo fuera de modo simbólico, deberíamos hacer manifestaciones para quemar colectivamente todos los kits de supervivencia, al igual que aquellas feministas quemaron sus sujetadores en 1968 como protesta por un concurso de Miss América en Nueva Jersey. Han pasado 50 años y no hemos inventado ninguna performance para impedir la guerra. Ahora es el momento.

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8/30/2025

Sexualidad en libertad para las mujeres, emancipación del sistema patriarcal

De acuerdo con la encuesta del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), la mitad de las mujeres mexicanas nunca ha experimentado un orgasmo; este dato abre la puerta a cuestionar hasta dónde se ha anidado el patriarcado en el dominio del cuerpo de las mujeres, rodeando la sexualidad femenina de vergüenza, pudor y recato.

En una entrevista para Cimacnoticias, María Zarandona, sexóloga y educadora del Bajío compartió desde el punto de vista profesional la importancia del autoconocimiento femenino en el panorama de la sexualidad, no sólo como sujetas sexuales, sino como individuas que se desenvuelven en comuna. 

“El autoconocimiento y la exploración son unas de las piezas angulares que necesitamos desarrollar para poder vivir una sexualidad en bienestar (…) el autoconocimiento es el contacto con el cuerpo que va más allá de las prácticas sexuales”. – María Zarandona  

Para María resulta fundamental que cada mujer reconozca en si misma la autenticidad de su sexualidad, así como que el autoconocimiento es una habilidad que se desarrolla y se construye, por lo cual se tiene que estar trabajando por medio de la autoexploración y el autoerotismo siendo algo que “se habilita y se práctica constantemente”.

Por ello, María en conjunto con otras mujeres expertas e interesadas en erradicar los estigmas que limitan la concepción de que las mujeres son merecedoras de placer, se reunieron para crear Coautlicue Soy, un “diario creativo” parte de la editorial Plántula que busca acompañar a las mujeres en su proceso de autoconocimiento por medio no sólo de lecturas teóricas sino también de actividades que ayuden a cada mujer a explorar y vivir su libre sexualidad.

“Saber dónde está el clítoris es conocimiento, pero saber dónde está mi clítoris es el verdadero poder”. – Coatlicue Soy

El gestionar, controlar y gozar del orgasmo femenino, constituye así, parte de una revolución por recuperar la autonomía corpórea, es decir, saber que nuestra cuerpa como territorio no pertenece a nadie más, que no hay pudor ni vergüenza, sólo plenitud es un acto de amor a la dignidad humana y sexual de las mujeres.

“Cada vez que una mujer va entendiendo que merece placer, independiente de otra persona y se va compartiendo así en el mundo se crea una ola expansiva; el hecho de que podamos acceder al orgasmo implica que somos merecedoras de placer, que tenemos la autonomía de explorar y tocar nuestro cuerpo (…) escuchar nuestro placer no solamente se va a ver reflejado en un bienestar sexual mucho más satisfactorio, sino que también te vas a sentir mucho más segura de tomar decisiones  en todas las esferas, entonces cuando hablamos del autoconocimiento hablamos de una transformación social súper poderosa”. – María Zarandona

Despojarse de los valores negativos contenidos en la sexualidad femenina, es paralelamente quebrar con el rol de género asignado; esta ruptura propone deconstruir la perspectiva patriarcal que sexualiza a las mujeres mientras les permite autopercibirse desde una mirada afectiva, amorosa, erótica y liberadora. 

“Necesitamos realmente aprender sobre sexualidad, aprender sobre la respuesta sexual, aprender sobre cómo se ve el clítoris, cómo podemos estimularlo; el conocimiento nos da muchísimo poder, pero no podemos nada más quedarnos ahí (…) la autoexploración es importante, animarse a comunicar, a probar cosas, a conocer mi cuerpo, a verlo desnudo, a observar mi vulva en un espejo, pero estando bien consiente de que va pasando en mi mente, en mis sensaciones emocionales y físicas”. – María Zarandona   

El autoconocimiento y autocuestionamiento sobre la relación que hemos desarrollado con nuestra cuerpa resulta en una emancipación; la libertad. 

Género y placer

Culturalmente, la sexualidad femenina ha tenido un enfoque desproporcionado respecto al placer masculino, autoras como Ivonne Szasz escribe en Sexualidad y género: algunas experiencias de investigación en México, que en nuestro país el valor que se le adjudica al sexo recae en dos acciones, ambas masculinas: la penetración y la eyaculación.

Existen ciertos comportamientos sexuales que poseen la característica de ser reafirmantes de la identidad masculina; la masturbación y el acceso al placer sin culpas. Esto en conjunto con la concepción social de la sexualidad fomenta un sistema que normaliza la anteposición del placer masculino frente a la existencia del orgasmo femenino, reprimiendo no sólo la sexualidad de las mujeres, sino también su libre expresión y el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. 

“Me parece que (como hombres y mujeres perciben el sexo) es algo completamente contextual; tiene cuestiones de género, pero también de un montón de otros contextos más, empezando por si estas siendo socializada como una mujer, así como tu clase social y tu etnia, creando un impacto de cómo vivimos y cómo desarrollamos nuestra sexualidad”. – María Zarandona

En la más reciente participación de la teórica feminista, Rosa Cobo refiere que el sistema patriarcal se ha encargado de dividir el cuerpo del individuo, es decir, la idea de que estos dos conceptos se encuentran separados; «No es así, el cuerpo es el individuo», explica la teórica.

Según señala la autora, el hecho de que las personas seamos socializadas sexualmente de esta manera, sólo alienta a un profundo rezago sobre el conocimiento del placer, el autoerotismo y la sensualidad, especialmente cuando se trata de mujeres, quienes son privadas de ejercer su derecho a la autonomía placentera y limitadas a la creencia patriarcal de que el goce sólo debe de limitarse a la penetración y a la eyaculación del otro.

Esto también es sustentado por la maestra Ana Amuchástegui en Mitos y dilemas de los jóvenes en tiempos del SIDA; exponiendo que las mujeres en México sólo es valorada por el placer que le brinda al hombre durante la penetración, la preservación de la “virginidad”, la fidelidad, la ignorancia sexual -como inocencia “positiva” al carecer de experiencia sexual- y la discreción, siendo valores recrudecidos aún más, cuando se trata de mujeres en contextos precarizados.

Con esto se quiere señalar que explorar, disfrutar y proteger el cuerpo que habitamos es parte intrínseca de la autodefensa de quién somos. Por ello, desde el momento en que se ejerce la libertad del goce y el placer, no sólo conlleva la emancipación del cuerpo, sino también, a nosotras mismas; después, llega la revolución colectiva por la autonomía.

En este sentido, es urgente que el hablar del placer comience a ser una práctica normalizada; que el autoerotismo sea compañero y que las mujeres comiencen a alejarse del margen patriarcal que ha condenado el placer a la penetración.

Por otro lado, las diferencias cognitivas y emocionales son identificadas a lo largo del desarrollo humano, poniendo, de igual forma, a las mujeres en posición de desventaja social, pues se tiende a asumir que las mismas son más emocionales y por ende más “inestables”, mientras que los hombres son obligados socialmente a reprimir sus emociones.

Finalmente, las diferencias sociales y culturales son las que más ponen en declive el desarrollo óptimo de la sexualidad de las mujeres, pues aunado a la disparidad biológica, las diferencias sociales y culturales refuerzan ciertos roles de sexo/género que colocan a las mujeres bajo el mandato masculinizado, anteponiendo el placer de este último.

“Claro que el género es una parte muy esencial, pero también es importante ver todos estos entrecruces (sociales y culturales) porque estos también impactan mucho en cómo aprendemos y qué aprendemos de la sexualidad”. – María Zarandona   

5/03/2025

Garantizar la elección de la primera secretaria general: un desafío desalentador para la ONU

 

Es un desafío poco alentador el camino para que la ONU tenga por primera vez una mujer como secretaria general, analiza Anwarul Chowdhury en un artículo de opinión.
Una participante toma la palabra en una asamblea abierta entre el secretario general de la ONU y organizaciones de la sociedad civil. Imagen: Evan Schneider / ONU

NUEVA YORK –  El 21 de marzo de 2025 concluyó el 69.º sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, conocido como CSW69, tras dos semanas de sesiones iniciadas el 10 de marzo.

Se la considera la mayor reunión anual organizada bajo el paraguas de las Naciones Unidas que congrega a activistas por los derechos de las mujeres de distintas partes del mundo, en su mayoría representantes de organizaciones de la sociedad civil. Este año, una cifra asombrosa de más de 11 000 personas se inscribieron en la plataforma del Foro de ONG de la CSW69.

La sesión de este año, difundida bajo el lema Beijing+30, se centró en el estado de implementación de la Declaración y la Plataforma de Acción adoptadas en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995.

Algunas activistas recordaron también que 2025 marca el 25° aniversario de la resolución pionera 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en el año 2000, que destaca la importancia de reconocer las contribuciones positivas de las mujeres en el ámbito de la paz y la seguridad.

Por primera vez, los eventos paralelos organizados por la sociedad civil en el marco de la CSW69 incluyeron el tema de la elección de una mujer Secretaria General de las Naciones Unidas, algo inédito en los 80 años de existencia de la organización. Dos de estos eventos se centraron exclusivamente en la urgente necesidad de elegir a la próxima y primera mujer Secretaria General.

El autor, Anwarul K. Chowdhury

La primera actividad se realizó el 5 de marzo como evento previo a la CSW69, bajo el título “¿Una primera vez histórica? Seguimiento a las respuestas de los Estados ante la posibilidad de una Secretaria General feminista”, y fue organizada por la Red Mundial de Mujeres Constructoras de Paz (GNWP, en inglés), la Escuela de Estudios Internacionales de NYU y la iniciativa 1 For 8 Billion.

El segundo evento tuvo lugar el último día de la CSW69, titulado “Igualdad de género en el nivel más alto: elegir a una mujer Secretaria General”, auspiciado por la campaña WomanSG y el Consejo Académico del Sistema de Naciones Unidas (ACUNS, en inglés). Fui invitado a hablar en ambas actividades.

El actual secretario general, António Guterres —ex primer ministro de Portugal—, tiene previsto finalizar su segundo mandato de diez años el 31 de diciembre de 2026. La elección de la nueva o el nuevo Secretario General se espera para octubre de ese año, como muy pronto. El artículo 97 de la Carta de la ONU establece que: “El Secretario General será nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. Será el más alto funcionario administrativo de la Organización”.

Los Estados Miembros de la ONU tal vez hayan tomado demasiado literal la última frase de ese artículo, ya que solo han elegido hombres como Secretario General. Como bien sabemos, la Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional en afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres.

Recuerdo las palabras de Eleanor Roosevelt cuando afirmaba: “Con demasiada frecuencia, las grandes decisiones se originan y toman forma en órganos integrados únicamente por hombres o tan completamente dominados por ellos que cualquier aporte de valor especial que puedan ofrecer las mujeres se descarta sin siquiera ser considerado”.

Es una realidad que la política, y más aún, la seguridad, sigue siendo un mundo de hombres.

Y al hablar de participación política de las mujeres, resulta lamentable que, siendo la ONU la mayor defensora de la igualdad y los derechos de las mujeres, su propio historial no sea motivo de orgullo.

Para impulsar a la ONU en la dirección correcta y fortalecer su credibilidad, en septiembre de 2012 se presentó un “Llamado a la acción” dirigido a los líderes mundiales reunidos en la sede de la organización. Este llamado, emitido por IMPACT Leadership 21 y cofirmado por mí como fundador del Movimiento Global por la Cultura de Paz (GMCoP, en inglés), fue reiterado en 2016 e instaba a actuar con urgencia, en especial para nombrar a una mujer como próxima Secretaria General.

En sus ocho décadas de existencia, el organismo mundial ha elegido únicamente hombres para ese cargo, como si solo los hombres estuvieran destinados a liderar las Naciones Unidas.

En un artículo de opinión titulado “La esquiva Secretaria General” publicado en IPS el 14 de octubre de 2016, un día después de la elección de Guterres, expresé mi frustración diciendo: “Los miembros del Consejo de Seguridad fueron totalmente insensibles ante el amplio apoyo internacional por una mujer como próxima Secretaria General.

Con su decisión, perpetuaron la exclusión del 50 por ciento de la humanidad. Es una grave distorsión del sistema que los 15 miembros del Consejo impongan su elección influenciada por la presión y manipulación del P5 al conjunto de los 193 Estados Miembros, sin mencionar la vasta opinión y activismo de la sociedad civil a favor de una Secretaria General mujer”.

En ese mismo texto, advertí que “es sumamente lamentable que en el proceso de selección la política haya prevalecido sobre la igualdad de género, violando el artículo 8 de la Carta de la ONU, que subraya la elegibilidad e igualdad de hombres y mujeres para participar en cualquier función de todos sus órganos, ya sean principales o subsidiarios”.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

En otro artículo de opinión, publicado el 20 de junio de 2011, más de cinco años antes del anterior, titulado “Segundo mandato de Ban: el caso por una Secretaria General”, escribí que “la reforma más importante que necesita el proceso de elección del líder de la ONU es un cambio de mentalidad de los Estados Miembros.

A esta altura del desarrollo humano, es una vergüenza que en sus 65 años (en 2011), la ONU no haya podido elegir a una mujer para liderarla. Es más, ni siquiera se había nominado a ninguna candidata”.

Y agregué: “Pese a todas las resoluciones, tratados, declaraciones y pronunciamientos de la ONU sobre la igualdad de género, es lamentable que el organismo haya excluido al 50 por ciento de la humanidad de su máximo cargo. La organización, sin duda, se ha empobrecido al restringir sus opciones solo a la mitad del potencial de liderazgo”.

También señalé que “la imagen deteriorada y la credibilidad de la ONU ante la comunidad internacional en los últimos años reflejan la necesidad creciente de un liderazgo eficaz y comprometido, que anteponga la organización a los intereses personales y que no funcione exclusivamente bajo una lógica de ‘mando y control’”.

Estas palabras, casualmente, cobran aún más sentido en la actualidad. Existen ciertas realidades que deben tenerse en cuenta al hablar de la elección de una Secretaria General:

– En 2016, ninguno de los miembros del P5 votó por una candidata mujer, a pesar de haber varias postulantes destacadas.

– La rotación geográfica que se respeta cuidadosamente para elegir al presidente de la Asamblea General, no se aplica en el Consejo de Seguridad al nominar al Secretario General. El P5 decide de forma unilateral.

– Un Estado Miembro puede manifestar públicamente su apoyo a una Secretaria General mujer, pero votar de forma contraria por razones políticas. El voto secreto impide saber cómo votó realmente.

– También puede ocurrir que un país apoye inicialmente a una mujer, pero cambie su voto si su apoyo es necesario para elegir a un hombre. Nuevamente, el voto secreto oculta estos cambios.

– El P5 mantiene reuniones de coordinación fuera del recinto de la ONU con más frecuencia de la prevista. La elección del Secretario General es un tema prioritario que suele discutirse en esos espacios.

Entonces, la gran pregunta es: ¿cómo garantizar la elección de una mujer como próxima Secretaria General, considerando todas estas visibles y ocultas realidades?

Los Estados Miembros —y me refiero a los 193, no solo a los 15 del Consejo de Seguridad— deben asumir el papel y la responsabilidad que les otorga la Carta de la ONU en el nombramiento del Secretario General.

Tengo tres propuestas para ofrecer:

Primera: la opción más sencilla y natural sería que el Consejo de Seguridad nominara a la actual Vicesecretaria General, una mujer con firmes convicciones feministas, líder competente y respetada, reconocida como la “partera” de los ODS, y que además conoce a fondo el funcionamiento de la organización. Por si se preguntan, se trata de Amina Mohammed, originaria de Nigeria.

Segunda: en los últimos tiempos, han surgido varios nombres de mujeres del Grupo Regional de América Latina y el Caribe (Grulac), con el argumento de que, según la práctica de rotación geográfica, le corresponde a ese grupo proponer al próximo Secretario General.

Esta situación facilitaría la elección de una mujer bajo dos condiciones: primero, que el Consejo de Seguridad acuerde por unanimidad que le corresponde el turno a Grulac; y segundo, que los países de Grulac presenten únicamente candidatas mujeres. Así, el Consejo solo podría elegir entre mujeres de esa región.

Y finalmente, una tercera propuesta quizás atrevida, pero aún viable:

Si ninguna de las anteriores opciones logra la elección de una mujer, la Asamblea General —que toma la decisión final a propuesta del Consejo— debería rechazar por mayoría abrumadora a cualquier candidato hombre que proponga el Consejo.

Esto obligaría al Consejo a reconsiderar su decisión. Si propusiera nuevamente a un hombre, la Asamblea debería volver a rechazar la nominación, forzando así al Consejo a proponer finalmente a una mujer.

Para lograr una mayoría significativa en la Asamblea General, la sociedad civil tendría que hacer campaña y movilizar a un número creciente de países para que apoyen esta iniciativa.

Tengo en mente el modelo de la campaña impulsada por Jody Williams y la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersonales (ICBL, en inglés), galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1997, que logró aprobar el Tratado de Prohibición de Minas* pese al desacuerdo de los gobiernos.

Esta tercera propuesta, poco convencional y aún no probada, puede ser un verdadero punto de inflexión. Una postura firme, unida y decidida por parte de la Asamblea General para hacer valer el papel que le otorga la Carta podría devolverle a la ONU la credibilidad perdida, al elegir por fin a una mujer como su próxima líder tras ocho décadas de omisión.

*La Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción, adoptada en 1997, se conoce informalmente como el Tratado de Ottawa o Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal.

El embajador Anwarul K. Chowdhury fue también el impulsor de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad como presidente del Consejo en marzo de 2000, en la que se destaca la participación igualitaria de las mujeres; presidió en dos ocasiones la Junta Ejecutiva de Unicef y es un reconocido analista del funcionamiento del sistema de la ONU.

3/29/2025

«No está solo, un estado lo protege». Reacciones ante la decisión del Pleno por desafuero de Blanco


.-Ciudad de México.- Tras la discusión en la Cámara de Diputados, que terminó con la aceptación para desechar la solicitud de desafuero del diputado federal Cuauhtémoc Blanco, dejó en evidencia dos cosas: en México es más fácil proteger a un agresor que a la víctima y que las 251 mujeres en el Pleno no alcanzaron a romper el pacto patriarcal.

«¿Quien pone esta denuncia?» preguntó Claudia Sheinbaum esta mañana durante la Mañanera para descreditar la solicitud de desafuero a Cuauhtémoc Blanco, acusado de violación en grado de tentativa. Aunque la presidenta se refirió a Uriel Carmona, ex fiscal de Morelos acusado en 2022 por encubrir un feminicidio desde su cargo, la respuesta correcta es Nidia Fabiola N. a quien le quitaron la oportunidad de que su agresor sea investigado.

Pruebas, contexto o una pelea por la narrativa han sido las excusas para defender a Blanco a toda cosa siendo que México se encuentra en el «Tiempo de mujeres» en donde se ha dicho que se les creerá a las víctimas, pero ¿por qué no le están creyendo a Nidia Fabiola? y peor aún, ¿por qué no fue respaldada por el Estado?

En un recuento de los hechos, hay que recordar que, Cuauhtémoc Blanco fue señalado por violencia sexual en grado de tentativa por su hermanastra Nidia Fabiola N., cuando aún laboraba para él siendo este el gobernador del estado de Morelos. Desde entonces, ha enfrentado cuestionamientos sobre la veracidad de su historia y el Estado le ha dado la espalda, primero con la decisión de la Sección Instructora y ahora por toda la Cámara de Diputados, instancia que debía decidir si desechar o no la solicitud de desafuero.

Al grito de «¡No estas solo!, ¡No estas solo!» un grupo de diputadas de Morena arroparon a Cuauhtémoc Blanco mientras subió a la tribuna del Pleno a dar un discurso en su defensa. Se trató de una participación que no estaba registrada, pero que fue permitida sin objeción por Sergio Gutiérrez, presidente de la Mesa Directiva.

Más allá de usar una consigna feminista, que representa apoyo y acompañamiento a las mujeres que han sido agredidas por cualquier tipo de violencia, para defender a un hombre acusado de violencia sexual en grado de tentativa contra su hermanastra, Nidia Fabiola N. lo que sucedió ayer en la Cámara de Diputados fue un acto de abandono a las mujeres fortalecido tanto por 291 hombres y mujeres de Morena, PVEM y el PRI.

Cabe mencionar que, la diputada Gabriela Jiménez de Morena, quien a su vez es la vicecoordinadora del partido, se abstuvo de votar siendo que un día anterior se unió al llamado de Anais Miriam Burgos, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género y compañera de partido, para que las 251 diputadas del Pleno rompieran el pacto patriarcal.

Sin embargo, esto pudo responder a los rumores que circularon la misma mañana de la votación sobre su posible destitución como vicecoordinadora ante el posicionamiento que dio en redes sociales, información que, más tarde, Ricardo Monreal salió a desmentir.

«Tú le diste a un violentado la última palabra, eres un cómplice» le dijo la coordinadora de Movimiento Ciudadano, Ivonne Ortega, a Sergio Gutiérrez cuando ella y varias diputadas del partido tomaron la tribuna. Desde los resultados de la votación, la diputada fue de las primeras en señalar que el acto que protagonizó Morena envía un mensaje a las mujeres que se animan a denunciar violencia sexual: no serán escuchadas.

«Cuando le empezaron a gritar «no estás solo, no estás solo» yo solo tenía en la mente a las mujeres que se han manifestado, a las madres buscadoras, a las que se han manifestado por algún motivo y siempre están encapsuladas por policías, dispersadas con agua con gases lacrimógenos. Yo de verdad creí que iba a ser un día histórico, del momento del pacto (romper el pacto patriarcal) de las mujeres que se escribiera en la historia donde las mujeres al haber llegado hicieron la diferencia para otras mujeres y pues me encontré con lo mismo de siempre» -Ivonne Ortega para MVS Radio

De la misma forma, Yndra Sandoval, feminista e integrante de Las Constituyentes MX, calificó como «vergonzoso» el apoyo a Cuauhtémoc protagonizado por las diputadas morenistas Julieta Villalpando, Irma Juan Carlos, Maiella Maldonado, Adriana Quiroz convirtiéndose en los principales rostros. «Efectivamente, no está solo porque tiene todo un estado que lo protege. Todos los días en México hay 100 agresiones sexuales por hora documentadas por el secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Aquí lo que pasó fue un pacto patriarcal. Vimos claramente cómo votó una bancada y otra.» mencionó.

Asimismo, acusó a las diputadas por olvidar la lucha de las mujeres ancestras quienes reclamaron a un sistema patriarcal los derechos políticos de las mujeres para incidir en la vida de otras. «Hoy se prestaron como nanas del patriarcado a cuidarle los intereses. No nos representan las de la tercera legislatura de la paridad» señaló. De la misma forma, hizo énfasis en a la responsabilidad de los diputados de dónde vienen los acuerdos de protección y encubrimiento.

«No llegamos todas mientras haya agresores en el poder. No hay víctimas más importantes que otras. Lo que hoy se confirmó es que hay agresores más poderosos que otros. Eso es lo que sí sucedió. Y en este país donde hay 98% de delitos un estatus de impunidad quedó claro de qué lado está la fuerza mayoritaria de este país y sus comparsas cómplices están del lado de los agresores. (…) Pudo más el pacto patriarcal que la más de la mitad de estas legislaturas siendo por mujeres» -Yndra Sandoval, feminista e integrante de Las Constituyentes MX.

¿Qué está pasando con las mujeres que ya rompieron el techo de cristal?, ¿por qué sus decisiones no se traducen al avance y defensa de los derechos de las mujeres? La realidad es que, reformar la constitución para determinar la paridad en los tres niveles de gobierno no es suficiente para mejorar sus condiciones de vida. Se necesita que estén dispuestas a romper los pactos patriarcales para generar circunstancias en el que verdaderamente lleguemos todas.

¿El desafuero sigue siendo una posibilidad?

De acuerdo con Patricia Mercado, el desafuero no queda descartado completamente, ya que loa Fiscalía de Morelos continúa teniendo un expediente de la acusación en contra de Cuauhtémoc Blanco por violencia sexual en grado de tentativa e instó al fiscal del estado, Edgar Maldonado, a seguir con las investigaciones aplicando perspectiva de género y de atención a las víctimas y para ella puede volver a solicitar el desafuero.

«Faltan cinco semanas para que termine el actual periodo ordinario de sesiones en la Cámara de Diputados», mencionó. De la misma forma, señaló que, en este tiempo se puede demostrar que sí se está a favor de las víctimas. Aun así, instó a no proteger a un hombre que ha sido señalado por las autoridades ministeriales por una denuncia ajena al trabajo legislativo.

Sin embargo, de nada servirá interponer más solicitudes de desafuero si las mujeres del Pleno no están dispuestas a romper el pacto patriarcal y creerles a las víctimas sin antes objetar diferentes razones para desacreditar sus historias.

Por ello, esta mañana, organizaciones de la sociedad civil y feministas han compartido la convocatoria de una protesta que se llevará a cabo el 29 de marzo de 2025 a las 11 de la mañana en la Glorieta de las Mujeres que Luchan para denunciar que no se rompió el pacto patriarcal entre los partidos y que las mujeres que ejercen cargos públicos apliquen perspectiva de género en defensa de los derechos de las mujeres.

2/01/2025

El cártel de los machos

Editorial La Jornada 

Al menos desde el año pasado, un grupo de hombres que tienen en común estar acusados de violencia familiar y de género por sus ex parejas, ser adinerados y gozar de altas conexiones en el Poder Judicial, la política y los medios de comunicación, se organizó para presentarse como víctimas de extorsión por parte de las mujeres que denunciaron sus abusos y de la abogada que llevaba sus casos, Ana Katiria Suárez.

Sus acciones han rendido frutos con tanta celeridad que ya lograron poner temporalmente tras las rejas a María Fernanda Turrent, esposa de Édgar González Peredo, y obligar a salir del país a Suárez. La velocidad con que han prosperado las contrademandas contrasta con la exasperante lentitud con que agencias del Ministerio Público y tribunales procesan las quejas contra los agresores, incluso cuando –como sucedió en la denuncia de Turrent– existen pruebas abrumadoras e incontrovertibles del terror físico, sicológico y económico al que estos hombres sometieron a sus parejas y a sus hijos.

Como revela una investigación publicada ayer y hoy en este diario, existen fuertes indicios de que el cínicamente denominado colectivo nacional no más presos inocentes es un cártel conformado por hombres deseosos de amedrentar y escarmentar a quien intente llevarlos ante la justicia por sus conductas violentas, y de que su éxito responde al entusiasta apoyo que por lazos familiares, de amistad, de afinidad misógina o de corrupción les han prestado las instancias de procuración e impartición de justicia.

Resulta notoria la figura de González Peredo: además de sus propios negocios, su padre lleva los asuntos de uno de los grupos de medios más poderosos del país y contrató para su defensa al despacho del abogado José Luis Nassar Daw, hijo de Miguel Nassar Haro, criminal emblemático de la guerra sucia.

Aunque este tipo de redes de tráfico de influencias siempre ha existido, es inquietante que sus integrantes se sientan tan amparados por la judicatura como para salir a la luz y encabezar un movimiento de padres de familia en el que no se ruborizan de sumar a alguien que es confeso violador, torturador y asesino de su propia hija de siete años.

En este sentido, es alentador, pero insuficiente, que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México haya ordenado la destitución de Miguel Ángel Barrera Sánchez, fiscal de Investigación de Delitos Cometidos en Agravio de Niñas, Niños y Adolescentes, la revisión del proceso contra María Fernanda Turrent y su no vinculación a proceso.

Poner al descubierto las irregularidades cometidas por este funcionario debe ser el inicio de una exhaustiva limpieza de los agentes del Ministerio Público, los cuales han protegido una y otra vez a violentadores, en ocasiones con saldo mortal cuando éstos pasan de los golpes al feminicidio. El mismo saneamiento debe tener lugar en el Poder Judicial, cuyas sentencias aberrantes han puesto en libertad o han dictado condenas irrisorias contra hombres probadamente violentos.

En un sentido más amplio, esta suerte de cártel de los machos es una advertencia sobre lo mucho que queda por hacer en la erradicación de dos de las mayores lacras sociales: la misoginia que impregna todos los ámbitos de la vida social, y la corrupción que permite convertir el poder económico en poder político. Asimismo, supone un recordatorio de que estos males se refuerzan mutuamente, pues el tráfico de influencias facilita la impunidad de los agresores y frena la lucha de las mujeres por un mundo libre de violencia en razón de género.

10/05/2024

Cárceles y patriarcado: control de la vida y los cuerpos

  Alicia Alonso Merino 

Fuentes: Desinformémonos

Decía Michel Foucault en su famoso libro Vigilar y castigar que la prisión es “omindiscipliniaria”. Es decir, que ejerce una disciplina incesante y en todos los aspectos de la vida de las personas presas. Para las mujeres y disidencias encarceladas esta pasa por el control de casi todos los aspectos de su vida en reclusión, con reglas que regulan su actuar, rígidos horarios que deben cumplir, cuentas1 reiteradas, suprimiendo cualquier vestigio de individualidad. En este contexto, el ejercicio del poder disciplinario se caracteriza por la sumisión, subordinación e infantilización.

En algunos países, el hecho de que las funcionarias les llamen “las niñas” y que las presas se dirijan a ellas como “seño” refuerza el proceso de infantilización a la que se ven sometidas.

El control del cuerpo en las cárceles de mujeres se plasma en la obligación de tener que pedir permiso para todo. Esta obligación les impone un rol de sometimiento que las invalida como personas adultas, reforzando el papel de sumisión impuesto por el patriarcado.

También existe un control del lenguaje, donde se confiscan las palabras: no se puede hablar en alto en las filas, no se puede responder a las funcionarias, no se puede insultar a otra reclusa, no se puede manifestar a gritos la soledad, no se puede exteriorizar la angustia, no se puede… nada. Cualquier intento de apropiación de la palabra desde la autonomía se verá como un exceso, como una expresión de exagerada intensidad, algo a ser sancionado.

Las conductas de las presas también son menos toleradas porque, como indica la socióloga catalana Elisabet Almeda, las actitudes del funcionariado están impregnadas de concepciones sexistas que atribuyen a las mujeres mayor conflictividad, un carácter más irritable y mayor susceptibilidad a la autoridad. Recuerdo las palabras de una gendarme en una prisión chilena que me recalcaba que «Las mujeres son más desobedientes que los hombres. Si. Si. Yo he ido a prestar apoyo en cárceles de hombres y allí yo les digo: «Ya, cállate». Allí se calla, aquí no”.

Este “exceso femenino”, como lo denominan las investigadoras italianas Susanna Ronconi y Grazia Zuffa, es visto como un problema que genera una percepción de mayor dificultad en la gestión de las cárceles de mujeres. Otras veces, las actitudes de mínimas de autonomía se ven como desafíos a la autoridad. Todo ello conlleva sancionar conductas tan nimias como no limpiar una día su celda, no hacer el oficio o tarea encomendada, no levantarse al recuento o no concurrir a la escuela o al taller, aunque haya una justificación.

En las cárceles italianas, por ejemplo, la falta más sancionada es la negligencia en la limpieza personal o de la celda. Esto nos lleva a pensar que se esperan comportamientos «típicos femeninos» de las reclusas y, por lo tanto, se les exigen estándares de limpieza y decoro más altos que los de los hombres.

La vida en la cárcel, regida por el control y la disciplina, dificulta la posibilidad de crear un entorno propicio para el tratamiento y acompañamiento del sufrimiento emocional, lo que sumado a la ausencia de profesionales especializados conlleva un uso discrecional en la prescripción de psicofármacos en las presas. Esta forma de disciplinar y contener, llamada “chaleco químico”, reduce la autonomía emocional y física de las reclusas induciendo a la dependencia química, con los consiguientes daños psíquicos y físicos.

Por otro lado, conlleva sancionar la autodeterminación de las mujeres sobre su salud cuando deciden no salir al hospital, o no tomarse la medicación o reducirla, como me confesaba Claudia, una presa chilena: “No sé todo lo que estoy tomando, solo sé que tomo: ketapina, clonacepán, sertralina, risperidona.  Si no los tomo te anotan y te pueden sacar un parte. Tengo que tomarlo delante de las funcionarias. Le he pedido al psiquiatra que me revise la medicación porque me sienta mal, mira como me tiemblan las manos, pero no me la cambia. Y me ha amenazado con hospitalizarme si no me tomo la medicación. Me están obligando”.

Las cárceles para las mujeres y disidencias son, por tanto, una clara correa de transmisión de los valores de sometimiento y sumisión del patriarcado.

1 La “cuenta” es el recuento del número de reclusas que se hace dos veces al día.

Alicia Alonso Merino. Feminista y abogada de derechos humanos. Realiza acompañamiento socio-jurídico en cárceles de distintos países.

Fuente: https://desinformemonos.org/carceles-y-patriarcado-control-de-la-vida-y-los-cuerpos/

8/24/2024

El patriarcado no cayó ni va a caer. La lucha feminista tampoco

 Resistencia Feminista

Fuentes: https://www.pagina12.com.ar

Sobre la siempre resistencia feminista a los actuales ataques del patriarcado


El ataque, desprestigio, exterminio sutil o feroz de nuestras conquistas, instituciones, palabras, sentidos, es horadante. Sin prisa pero sin pausa, por goteo o en baldazos de agua fría. El patriarcado fascista en el que vivimos por estos días no da tregua, pero amanecemos hoy sacudidas por las violencias de los supuestos aliados.

Sin embargo, los feminismos no pactan con silencios ni trampas. La consciencia feminista es el incesante trabajo de ver en lo que ocurre, no siempre porque está oculto, sino porque construye las categorías para poder ver lo que también encandila, muy expuesto y visible, a cielo abierto y a su vez negado, desmentido, o naturalizado. El patriarcado fue y sigue siendo muchas veces tan indiscutible como el paisaje, el clima, cualquier fenómeno de la naturaleza con el que nacimos y que seguramente nos suceda cuando ya no estemos. Y sin embargo, las luchas feministas, los saberes que han surgido de esas luchas, han encarnado en nosotrxs y en la cultura. El saber primero y último es probablemente que ninguna conquista está garantizada ni previene o evita que “ver” siga siendo un trabajo y que no puede hacerse en solitario. Ver no es una función que comprometa únicamente a nuestros ojos sino que moviliza e implica todos nuestros órganos y nuestra sensibilidad, carnal, corpórea y simbólica.

Los feminismos no vacunan contra la invisibilización con la que el poder patriarcal opera. Los feminismos luchan. Como cualquier lucha política se da de bruces, tiene férreos enemigos y no admite descanso. No nos callamos más es un slogan, un motor, un conjuro. Lo repetimos no sólo para que nos escuchen sino también para escucharnos nosotras. No nos callamos ni nos caemos, y si nos caemos y nos callamos nos levantamos, alzamos la voz, o susurramos, balbuceamos, buscamos las palabras, las forjamos junto a otrxs, las inventamos si hacen falta.

El patriarcado goza de excelente salud y tiene hijos sanos e indolentes. A veces los reconocemos a simple vista, muchísimas otras no. Lleva tiempo. Las luchas feministas no empiezan ni terminan hoy. Nuestros dolores y heridas son parte de nuestra potencia. El patriarcado no se cayó, pero nosotras tampoco.


Fuente: https://www.pagina12.com.ar/759139-el-patriarcado-no-se-cayo-ni-se-va-a-caer-la-lucha-feminista

8/10/2024

Madre, esposa y antifeminista: el papel de las trad wives en las ambiciones ultraderechistas

Berta Gómez Santo Tomás

¿Cuál es tu VMS? Esta es una de las preguntas iniciales que puede encontrar una usuaria al interesarse por la comunidad de las trad wives (forma acortada del inglés traditional wives, esposas tradicionales, en castellano). VMS son las siglas de “Valor en el Mercado Sexual” y miden el deseo sexual que una mujer despierta en un hombre: son ellos quienes otorgan una nota del 1 al 10 y esta es variable según el gusto de cada uno.

Las llamadas trad wives –organizadas bajo este nombre particular– constituyen un movimiento nacido en internet, en principio minoritario, pero que ha ido ganando popularidad e influencia en el discurso público de Estados Unidos y Europa durante los últimos años. El perfil de una trad wife, a grandes rasgos, es el de un ama de casa que prefiere servir a su marido y tener hijos e hijas en lugar de trabajar fuera del hogar. Mujeres cristianas que se oponen al feminismo, creen en el determinismo biológico que divide la función de hombres y mujeres en la sociedad y proclaman que las familias merecen reconocimiento social. Su ideario político está en sintonía con el autoritarismo nostálgico de la extrema derecha.

El perfil de una trad wife, a grandes rasgos, es el de un ama de casa que prefiere servir a su marido y tener hijos e hijas en lugar de trabajar fuera del hogar

“Estas mujeres, al igual que los activistas por los derechos de los hombres, perciben los roles de género como el resultado de la economía del sexo”, explica la periodista Julia Ebner en La vida secreta de los extremistas (Temas de hoy), que se ha infiltrado en unos de estos grupos online para saber como funcionan. “La comunidad heterosexual, creen, debería percibirse como un mercado en el que las mujeres venden sexo y los hombres lo compran. En consecuencia, para estos grupos el recurso más importante de una mujer es su VMS”, añade.

Cuando la periodista le pregunta a una de las integrantes del grupo por qué no se valoran otros factores como la inteligencia o el humor, ella contesta que “la feminidad y la edad son las cualidades más importantes para atraer a los hombres. La educación, la carrera o el lugar de trabajo no influyen en el VMS de una mujer. Piénsalo, esos valores no aumentan la satisfacción sexual de su pareja masculina”. Otra participante comenta a continuación que si Ebner no quiere que baje su VMS, debe prestar atención a su número n, “ya sabes, el número de pollas. La naturaleza humana del hombre es desear cada vez menos a una mujer conforme el número de n de esta aumenta”.

Internet: lugar de origen y desarrollo

El movimiento de las trad wives surgió en 2012 como el equivalente femenino de The Red Pill: una comunidad misógina de Reddit, el foro más grande de internet, donde se pretendía “generar debates sobre estrategia sexual en una cultura que carece cada vez más de una identidad masculina”. Algunos de los foros cuentan con millones de miembros: PUA (artistas del ligue, según sus siglas en inglés), donde se enseña a manipular las mentes de las mujeres para ligar; MGTOW, una comunidad anti matrimonio; o la que es la plataforma más grande y violenta hasta el momento, Celibato Involuntario (incel, por su acrónimo en inglés), un movimiento de hombres que busca venganza porque las mujeres de hoy en día no quieren acostarse con ellos.

“Estos grupos siguen estrategias diferentes para reconquistar el poder masculino, el orgullo y el privilegio, pero todos comparten una hostilidad manifiesta hacia el feminismo, el liberalismo y los roles de género modernos”

Aunque en un primer momento –y aún hoy en un enorme porcentaje– The Red Pill se constituyó como un movimiento exclusivamente masculino, el sector femenino ya tiene su aportación concreta: existen unas 30.000 mujeres solo en Reddit que se autodenominan trad wives o red pill woman. Como expone Ebner, “estos grupos siguen estrategias diferentes para reconquistar el poder masculino, el orgullo y el privilegio, pero todos comparten una hostilidad manifiesta hacia el feminismo, el liberalismo y los roles de género modernos. Ridiculizan movimientos como el #MeToo y acusan a las activistas por los derechos de la mujer de ser feminazis”.

Sería un error considerar que estas comunidades solo se desarrollan en lugares oscuros de internet. “La rebelión incel ya ha comenzado”, escribió en Facebook Alex Minassian, un chico de 25 años, antes de matar a 10 personas en Toronto atropellándolas con su furgoneta. Y lo mismo ocurre con las trad wives: internet solo es su lugar de reunión, un espacio para compartir acciones que tienen un anclaje sólido en su forma de participar en el mundo.

Sus post y vídeos están cargados de colores pastel, paisajes bucólicos, panes horneados con ingredientes “naturales”, sonrisas y niños y niñas rubios

Sus tentáculos ideológicos han perpetrado las redes sociales mainstream. #tradwife es un hashtag con 43 millones de menciones en Instagram y 84 millones de visualizaciones en TikTok, la red social donde más horas pasa hoy la generación Z (personas nacidas entre 1995 y 2009). Bajo este paraguas se reúnen críticas al feminismo radical, recetas de cocina, consejos para la crianza y formas de aumentar tu VMS. Sus post y vídeos están cargados de colores pastel, paisajes bucólicos, panes horneados con ingredientes “naturales”, sonrisas y niños y niñas rubios. Las mujeres tradicionales siguen en sus perfiles de redes sociales una estética particular, la de la esposa estadounidense de los años 50.

Pero existe una gran diferencia con ellas: si antes esta era sencillamente la vida que estaban obligadas a vivir la mayoría de las mujeres por el hecho de serlo, las trad wives del siglo XXI trabajan en una campaña para promocionar su forma patriarcal de ordenar al mundo. Es decir, son más bien influencers de los años 50: utilizan un lenguaje publicitario que vende la vuelta al hogar como una aspiración y una lucha diaria contra lo establecido. “Creo que mi vida adulta ha sido muy diferente de lo que es normal hoy en día: estoy casada y he sido mamá desde los 18 años. Solo Dios sabe cuánto dolor me infligí a mí misma y a los demás al no escuchar siempre la voz de coraje que encontré a esa edad. Todavía me causa dolor vivir con las consecuencias de haberme apoyado en la narrativa común de lo que es el éxito femenino”, escribió en Instagram para celebrar su cumpleaños la danesa Ekaterina Andersen, (@ekaterinaandersen), una de las trad wives con más influencia en Europa.

“Al autopromocionarse participan activamente de la esfera pública de una forma que nunca se habría permitido a un ama de casa subordinada en el sentido histórico”

Para la filósofa alemana Catherine Newmark este trabajo en redes sociales les otorga un estatus bien diferente al de antaño, “las trad wives no son solo amas de casa, esposas y madres, como pretenden ser”, expone en un artículo publicado en Zeit online. “Como estrellas de Instagram reciben mucha atención en forma de ‘me gusta’ y comentarios, algo que no se suele recibir por el trabajo reproductivo, ni por las repetitivas y anodinas tareas de limpieza y cocina en el día a día del hogar. Al autopromocionarse participan activamente de la esfera pública de una forma que nunca se habría permitido a un ama de casa subordinada en el sentido histórico”. Newmark concluye que resulta incluso difícil imaginar que este laborioso trabajo de autopromoción identitaria –sesiones de fotos, larguísimos textos, grabación de podcast y mantenimiento de páginas web– sea compatible con las tareas “femeninas” que se enorgullecen de realizar.

¿Quién quiere ser una trad wife?

El auge del movimiento #tradwife no puede entenderse sin las políticas neoliberales que han creado un mercado laboral precario, ultracompetitivo, donde predominan los trabajos temporales y la inseguridad. Su discurso neoconservador explota el malestar social de las clases populares del mismo modo que la ultraderecha.

Despliegan también su discurso de odio hacia la comunidad LGTBIQA+ por perturbar sus planes binaristas. En sus foros, la homosexualidad se puede curar y la transexualidad, que apenas se nombra, es una monstruosidad

El diagnóstico de la actualidad es para las trad wives igual de catastrofista que para los sectores reaccionarios: las mujeres blancas son más infelices que en 1950 y ya no tienen criaturas porque deben trabajar una doble jornada, dentro y fuera de casa. Este ejercicio nostálgico ofrece una exposición simple que los datos parecen corroborar y, al mismo tiempo, demuestra su incapacidad de avanzar hacia otros imaginarios: las esposas de la ultraderecha consideran que invertir los roles y dejar su papel familiar no es posible para la mayoría. Es entonces cuando se despliega el argumento biológico: las mujeres están programadas para estar en casa –como madres y cuidadoras– y los hombres están hechos para ganar dinero en el sistema productivo. Y sobre esta base despliegan también su discurso de odio hacia la comunidad LGTBIQA+ por perturbar sus planes binaristas. En sus foros, la homosexualidad se puede curar y la transexualidad, que apenas se nombra, es una monstruosidad.

Frente al descenso de la natalidad, “no podemos renovar nuestra nación con los bebés de otros”, exclama Ayla Stewart como solución a la idea del “gran reemplazo” que proclaman los partidos de extrema derecha

Ayla Stewart es una de las trad wives más conocidas en Estados Unidos, responsable de popularizar el uso de este término en los medios tradicionales tras su apoyo al expresidente Donald Trump en la campaña de 2016. Hoy, lo primero que aparece en su página web Wife with a purpose (esposa con una misión) es un mensaje en letras grandes debajo de su foto: “La madre cristiana más censurada en Estados Unidos”. Stewart, con una marcada estética hiperfemenina, afirma ser una “exfeminista” y partidaria del “nacionalismo blanco”. Lo que ella considera censura se ha producido tras años publicando vídeos en diferentes canales en los que pedía a las mujeres que se sumaran al “reto del bebé blanco”. Frente al descenso de la natalidad, “no podemos renovar nuestra nación con los bebés de otros”, exclama, como solución a la idea del “gran reemplazo” que proclaman los partidos de extrema derecha.

Stewart sirve como paradigma del papel que han cumplido las trad wives en el ascenso de la ultraderecha durante los últimos años, transformando su imagen de una forma muy concreta. Tal y como explica la periodista Susanne Kaiser en el libro Odio a las mujeres (Katakrak), “estas mujeres aparentemente inofensivas quieren participar en una guerra racial imaginada con sus armas de mujer (que se reducen a la capacidad de dar a luz y criar a los hijos). Sin embargo, también hablan del legítimo deseo de sentirse realizadas en una vida matrimonial clásica y en la maternidad y de este modo alejan la atención del contenido extremista. Con sus bonitos rostros de niña y su actitud, que se puede confundir fácilmente con conservadurismo, estas jóvenes quieren conseguir una normalización en el centro de la sociedad”. Silenciando el núcleo violento de su ideología en los canales de marketing, estas mujeres son las encargadas de transmitir la idea, explica Kaiser, de que un “estilo de vida identitario” puede ser agradable, tranquilo y, por último, deseable.

Cada vez más, el movimiento #tradwife tiene influencia en la política institucional. En Polonia, el partido ultraderechista Ley y Justicia (PiS, por sus siglas en polaco) llegó al poder en 2015 gracias al voto femenino: más mujeres que hombres votaron por un partido que quería limitar sus derechos reproductivos y que consideraba una “amenaza a los grupos LGBTI”. ¿Por qué lo hicieron? Una de las primeras medidas que tomó el PiS tras alcanzar el poder fue lanzar el programa Familia 500+, concediendo a las familias una asignación mensual a partir del segundo hijo o hija y un bono especial si llega inmediatamente después del primer nacimiento. También se aprobó la concesión de 1.000 euros para aquellas mujeres que dieran a luz criaturas con una enfermedad terminal o discapacidad grave. Las madres de cuatro hijos o hijas o más tendrían derecho a una pensión básica aunque no hubieran trabajado y la edad de jubilación de las mujeres se redujo a 60 años –la de los hombres es de 65–.

Aunque estas medidas han beneficiado a muchas familias desde el punto de vista económico, también han expulsado a las mujeres del mercado laboral y empobrecido los hogares que no entran en la categoría de familia normativa. Y lo que es peor: hoy podemos comprobar que las medidas allanaron el camino para la prohibición casi total del aborto –también en casos de malformaciones en el feto–, provocando situaciones de extrema violencia e incluso a la muerte, para algunas embarazadas. Como han denunciado las miles de mujeres feministas que salieron a la calle para protestar por esta restrictiva ley, las ayudas de Familia 500+ empoderaron a algunas a costa de aumentar la precariedad de otras.

Esto sintetiza bien la situación del movimiento trad wives: al definirse en primer lugar como antifeministas, siempre estarán supeditadas al feminismo. Paradójicamente, la visibilidad y la influencia pública que tienen sobre millones de mujeres solo es posible gracias a las ideas que denigran. Pero como demuestra el caso de Polonia, y de su creciente impacto en la política institucional en Estados Unidos y otros países de Europa, el hecho que sean figuras de contingencia ligadas al feminismo las hace más peligrosas que si fuesen un movimiento silencioso y abnegado de repliegue al hogar.

Este reportaje fue publicado en el monográfico de Odios, en noviembre de 2022. Puedes conseguir un ejemplar en papel en nuestra tienda online.

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6/15/2024

¿Por qué el movimiento asexual es funcional al patriarcado?

 tribunafeminista.org

Ana Pollán

Ana Pollán

Graduada en Filosofía por la UVA. Máster en Filosofía Teórica y Práctica por la UNED. Doctora en Filosofía por la UNED- Feminista abolicionista, republicana y defensora de la educación pública. Anticapitalista.

Dicen que las grandes preguntas de la humanidad son quiénes somos, de dónde venimos, cuál es el sentido de la existencia, si hay o no vida más allá de la muerte. Seguramente, en mayor o menor medida todas las personas se plantean esas cuestiones. Sin embargo, creo que hay otra igual de transversal, no sólo porque también incumba a todo ser humano, sino por ser aplicable a casi cualquier hecho, decisión, propuesta, acción, postura, ley, empeño… y no es otra que: ¿Esto a quién beneficia?

Cuando se enfoca desde esta perspectiva algo que cuesta comprender, que parece absurdo, raro o poco interesante, pero que, sin embargo, tiene una repercusión inexplicable, la cosa se aclara bastante. Desde hace unos años y con una intensidad moderada pero creciente, salpican las redes, los periódicos, las revistas y los reportajes informaciones que abordan la asexualidad. Su definición más simple es la de condición de la persona que no manifiesta deseo sexual por ninguna persona ni interés por nada que incumba la sexualidad misma por lo que, en consecuencia, evita cualquier interacción sexual con otras personas y, a menudo, consigo misma. Sin embargo, quienes así se definen y se empeñan en hacer de esta característica una cuestión colectiva y política matizan que tal definición es incorrecta y que atiende a la ignorancia sobre este colectivo.

Luego iremos a los matices, que se aclaran con la pregunta que, creo, debe precederlos. No es otra de ¿el altavoz puesto a este colectivo a quién beneficia? Es algo que llevo preguntándome algún tiempo y no veía muy clara la respuesta. Hay una hipersexualización creciente de la sociedad muy funcional a dos de las industrias criminales más potentes del mundo: la de la prostitución y la de la pornografía, que necesitan hacer del (mal) sexo el motor de las vidas de cuantas más personas y desde más jóvenes mejor para multiplicar sus beneficios. A un nivel secundario, pero también destacable, del mandato de ser sexualmente atractivas siempre y en cualquier circunstancia (orden que se dirige a las mujeres) se lucra una extensísima industria de la moda y la belleza que incluye exigencias muy superiores a las tener unos hábitos y rutinas saludables que, indirecta pero sensiblemente, redundan de manera natural en tener buen aspecto.

Siendo esto así, es raro que se cuelen por los altavoces del poder discursos que restan o anulan la importancia de la sexualidad. Por ello, hay quien incluso saluda esta tendencia como una vía apropiada para denunciar la hipersexualización constante a las que estamos sometidas no sólo las mujeres sino también las niñas. No comparto este saludo entusiasmado porque no creo que deba verse el sexo como algo de lo que librarse, sino algo de lo que las mujeres deben apropiarse siendo sus sujetos y no sus objetos, pero, al margen de esta reflexión, preguntémonos por esa rareza con la pregunta central: ¿A quién beneficia normalizar e incluso hacer propaganda de una supuesta orientación asexual (si tal cosa no fuera un oxímoron)?

Pues todo se aclara cuando se detecta que la definición obvia de lo que es una persona asexual y que ya hemos dado –aquella que no tiene vida sexual porque carece totalmente del deseo que le invite a explorarla tanto individualmente como con otras personas– es rechazada por parte de este colectivo. A menudo se puntualiza que, para empezar, la asexualidad no es una realidad estática ni hay una única manera de sentirla, vivirla o expresarla, sino que es un espectro (ya empezamos con lo espectral y lo fluido) y para continuar se matiza que ser asexual no implica  no tener sexo, ni carecer absolutamente de deseo, ni rechazar o evitar el autoerotismo, y que incluye realidades variadas: personas que no tienen sexo ni se masturban; personas que no tienen sexo con otras, pero sí se masturban y personas asexuales que tienen pareja y en consecuencia tienen relaciones por complacerla, a pesar de su nulo o bajo deseo sexual. Por todo ello, se concluye que reducir la asexualidad a “condición de la persona que no tiene ningún tipo de actividad sexual” es un prejuicio –no lo he leído, pero doy la nada original idea: y asexualfobia –.

En realidad, me importa bastante poco cómo se defina cada quien en este aspecto. Creo que cada persona tiene mayor o menor libido sexual en función de muchas variables, como su situación emocional, el nivel de estrés, si se siente o no atraída por alguien, la etapa vital que atraviese, las vivencias y la importancia que le dé o no al sexo. No es sobre ello sobre lo que tenga mucho que decir, al menos en este artículo. Sí lo tengo sobre lo que acabo de señalar: el movimiento asexual sostiene que el hecho de carecer de deseo sexual no tiene por qué suponer que una persona asexual no tenga relaciones sexuales. Es importante subrayarlo porque siempre aparece la misma aclaración: muchas personas asexuales tienen relaciones sexuales por complacer a sus parejas, por haberlo pactado con ellas, por no ser sus parejas del “espectro asexual” o porque no necesitan sentir un gran deseo para mantenerlas.

De repente, todo se aclara. Este es el fin de la promoción de la asexualidad: normalizar las relaciones sexuales no deseadas. Legitimarlas, acusar de ignorancia o fobia a quien no trague con este modo de entender la sexualidad, que no es otro que el patriarcal. No por casualidad a menudo se ponen estos mensajes en boca de mujeres. Lo que aparentemente parecía una normalización y legitimación de no tener relaciones sexuales si no se desean y, como ellos mismos dicen, que tal cosa no se estime una rareza o anomalía, de repente se convierte en un discurso que concluye lo contrario que puede haber sexo sin deseo por decisión, que más bien es débito, de complacer a un tercero. Así, si una mujer no se siente satisfecha sexualmente, no se tendrá que preguntar por qué, ni indagar en lo que le apetece o lo que no, lo que le gusta y lo que no, ni pedirá cuentas y reciprocidad al otro. Es mucho más cómodo que se suponga asexual y sepa que ello no impida que su pareja acceda sexualmente a ella, aunque ni lo desee ni la complazca. Nada nuevo bajo el Sol. Pura cultura de la violación.

No es posible, y lo digo honestamente y sin ironía, no fascinarse por la implacabilidad del patriarcado, tan horrendo como perfecto. Su capacidad de reacción es extraordinaria. Compra en el supermercado que tenga que comprar. Le conviene tanto el puritanismo como la hipersexualización; promociona la asexualidad al tiempo que el sexo sin deseo. Se vale de la industria proxeneta y su discurso y también pone altavoces a este discurso asexual. Todo tiene el mismo objetivo: que las mujeres presten su “servicio sexual” cuando otro lo desee, al margen de su voluntad. Si para ello hay que promocionar la prostitución, se hace; si por contexto viene mejor establecer un débito conyugal, el patriarcado va con ello; si surge una revolución sexual, se une a ella y la moldea a su estilo; si le va mejor pasar del puritanismo al destape, consigue que España un día se acueste con el “españoles, Franco ha muerto” y se levante con la Interviú. Si hay que sexualizar la infancia e hipersexualizar la adultez, decenas de industrias, organizaciones criminales y medios de comunicación lo logran al unísono sin pestañear y si surge un discurso asexual (que no estimo antipatriarcal, ni aunque fuese coherente y sin los “matices” señalados, porque niega nuestra naturaleza sexuada) se utiliza para sostener que el sexo sin deseo es válido. A ver si aprendemos de la capacidad estratégica del enemigo y nos luce mejor el pelo. No lo creo.

4/27/2024

«Busco a las mujeres de la prehistoria porque me interesan las mujeres del presente»

Entrevista a Marga Sánchez Romero, historiadora feminista.

Por Rocío Niebla 

Fuentes: https://www.pikaramagazine.com/

La catedrática de Prehistoria Marga Sánchez Romero es también vicerrectora de Extensión Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales de la Universidad de Granada. Pero todo título se le queda pequeño para la titánica labor de divulgación que desempeña. Podemos verla en El condensador del Fluzo de La 2 y leer Prehistoria de mujeres (Destino, 2022).


Marga Sánchez Romero (Madrid, 1971) defiende que la sociedad vive en el eterno prejuicio sobre las mujeres, y que la arqueología, que en el siglo XIX fue de élites de hombres blancos y europeos, ha contribuido a construir estos discursos. Por eso ella empuña su lanza (conocida como ciencia) para desmontar mitos, estudiar qué fuimos y somos, seguir investigando y divulgando sobre la otra mitad de la humanidad: nosotras. Y para ello usa la Academia y la divulgación, participando en el programa de televisión El condensador del Fluzo, que emite La 2, y escribiendo libros Prehistoria de mujeres (Destino, 2022).

Porque, ¿se acuerdan de los Marmol y los Picadiedra? Betty y Vilma delgadas, guapas, cuidadoras de sus retoños, amas de casas sin rechistar, y sus contrarios, gordos, fuertes, que llegan a casa agotados de trabajar y se ponen a beber cerveza. La construcción de la historia –y sus ficciones– no es inocente. Y la arqueología y las historiadoras feministas levantan otro relato que pone el ojo dónde nunca nadie miró. Y cuando se hizo, lo desdeñó por categorizarlo como “cosas de mujeres”.

Su libro Prehistoria de mujeres lleva seis ediciones. Enhorabuena a usted y a su editora Martina Torrades. ¿Por qué considera clave el relato de la Prehistoria para la composición de toda la historia de las mujeres?

Los relatos sobre las sociedades de la Prehistoria se han hecho para sustentar las desigualdades. En el presente hombres y mujeres seguimos siendo desiguales y, para mantener el statu quo, el patriarcado tiene que trabajar los argumentos. Bajo el argumento de “esto es así porque ha sido siempre, desde la Prehistoria”, es como si la desigualdad fuera inherente al ser humano o formara parte de lo que somos. Mientras más lejos lo pongan y más cercano a los primeros seres humanos, más difícil es comprender que no, que esto es cultural, construido, y que no tiene nada de biológico. El patriarcado necesita sustentar el discurso actual, que se generó partir de la segunda mitad del siglo XIX, que es cuando la arqueología se articula como disciplina y hace un discurso científico, dándole así validez. Pero no. Cuando hablamos de la Prehistoria estamos hablando de decenas de miles de años, y la mayor parte de la humanidad ha sido igualitaria.

¿Qué se está demostrando con la arqueología feminista?

Abre el campo a nuevas formas de entender quiénes somos. Cuando en el XIX se hacen los discursos sobre cómo funcionan las sociedades del pasado, lo que se hizo fue elegir una serie de actividades como el culmen de la sociedad: la caza, la guerra, el comercio y el arte rupestre. Estos elementos son los que supuestamente nos hace evolucionar y los sitúa todos en manos masculinas. De manera que las mujeres o las personas en edades avanzadas, o las criaturas o las personas con discapacitadas no están en ese relato. Cuando el feminismo llega a la arqueología a finales de los 70, principio de los 80 lo que dice es ¡os habéis dejado tanto sin contar! El cuidado, la socialización, la crianza, la alimentación, las tecnologías relacionadas con el textil…, es decir, la historia es parcial y todo esto no se consideró porque se vinculó esencial, natural y biológicamente a la mujer. Y, además, las mujeres sí cazábamos, sí pintábamos, sí viajábamos y desgraciadamente sí peleábamos en los conflictos violentos. El dato científico también pone a las mujeres ahí. Sin olvidar que lo que se consideraba que no tenía importancia es lo único que realmente la tiene, porque si no crías, cuidas, socializas, curas, alimentas no puedes hacer nada. Estas actividades de mantenimiento son las que de verdad son estructurales e imprescindibles en todas las sociedades. Y todas estas informaciones respecto al pasado se han obviado porque estaban vinculadas a la mujer.

“La desigualdad arranca con la acumulación y con el excedente”

Vamos a grabarlo a fuego: las sociedades paleolíticas eran igualitarias.

Sí, las desigualdades empiezan con la producción. ¿Qué te hace a ti ser desigual a otra persona? Tener más o poseer cosas distintas. La desigualdad arranca con la acumulación y con el excedente. Cuando en el Neolítico se empieza a cultivar y a tener ganadería, poco a poco, empieza a haber gente que tiene algo más. Todo esto es muy sutil y son procesos de miles de años. El que cada vez intenta tener más, fabrica el discurso para que el resto crea que lo natural es que unos tengan más que otros. Y aquí empiezan también las desigualdades de género, porque la producción depende de la reproducción. Si no se producen hijos que sean mano de obra, no se produce más, con lo que empieza a haber un control de la reproducción por parte de los hombres. En las poblaciones cazadoras recolectoras las mujeres se mueven por el territorio igual que los hombres, por eso las sociedades móviles tienen muchos menos hijos que las sociedades sedentarias. Las crías humanas en el primer año están en estado fetal, son dependientes completamente, por eso las madres se quedan en los espacios de protección mientras que los hombres siguen moviéndose. En esa situación ellos intentaron controlar el discurso. Y luego llegaron los griegos y dijeron que las mujeres no somos seres humanos completos.

¿Y de ahí viene la división sexual del trabajo?

Ten en cuenta que es una estrategia económica para ser lo más efectivos posibles. Es cierto que histórica, etnográfica y arqueológicamente se documenta que las mujeres han estado más vinculadas a las actividades de mantenimiento y los hombres a la producción, en un sentido más amplio de la palabra. El problema no está en la división en sí, sino en el valor que le damos, no que tienen. Todo lo relacionado con lo masculino lo ponemos arriba y las actividades relacionadas con lo femenino abajo. Además, el reparto del trabajo pudo ser más fluido. Por ejemplo, los barcos balleneros en Alaska que dicen que las mujeres no van en los barcos, ¿y cuando el hombre se pone malo? Pues va una mujer. Pero es cierto que cuanto más especializadas (en cerámica, metalurgia…) son las sociedades, más férrea es la división sexual del trabajo.

¿Qué están estudiando ahora?

Nosotras trabajamos con la cultura material. Yo escavo y de ahí extraigo cuerpos, objetos, contexto en el que están y de ahí podemos ir reconstruyendo. Lo importante en realidad son las preguntas que hacemos. Por ejemplo, estamos estudiando la lactancia: analizamos los dientes de las criaturas para saber cuándo se empieza a producir el destete y cuando termina. Analizamos el interior de las cerámicas para saber qué productos se consumían y cómo se preparaban. Estudiamos el cuidado en los huesos, porque cuando se rompían había formas de soldarlos. Hay personas enfermas que sobrevivían, y si lo hacen es porque se las cuida. También miramos los enterramientos: con quién, cómo, con qué. Esto nos habla de la identidad de esas personas. Hasta ahora, lo encontrado solo había servido para reconstruir la vida de los hombres. Ahora estamos reconstruyendo la vida de las mujeres, por tanto, la vida del grupo.

“Estamos reconstruyendo la vida de las mujeres en la prehistoria, por tanto, la vida del grupo”

Esta conversación se está produciendo por videoconferencia. Y veo detrás de usted muchísimas estatuillas de las venus. Digo estatuillas, pero he aprendido -en su libro- que se llama “arte móvil”. ¿Qué son? ¿A qué responden?

Son estatuillas muy diversas. El problema es que con el término “venus” se simplifica demasiado, porque solo en el Paleolítico conocemos unas ciento y pico figurillas. Hay adolescentes, mujeres embarazadas, obesas, otras con los rasgos sexuales muy marcados y señoras mayores. Al llamarlas venus se nos viene a la cabeza la Venus de Praxíteles y esto está relacionado con una ideología, con una ética y moral, que no tienen nada que ver con la Prehistoria. La única relación es que son mujeres desnudas, pero el término venus se relaciona con la sexualidad y la reproducción, y esto es reducir el pensamiento simbólico de 30.000 años de historia. Yo digo que responden a motivaciones diferentes y que reconocen el cuerpo de las mujeres como un elemento fundamental en la explicación de sus vidas. Creo que representan la feminidad. En los años 80 la arqueóloga Prudence Rice las estudió y concluyó que no representan reproducción sino feminidad.

¿Pudo Altamira ser pintado por mujeres?

Por lo menos no se puede asegurar que solo fueran hombres. Lo que pasa que cuando pensamos en un genio creador se nos viene a la cabeza un hombre: Picasso pintando Altamira. Pero ¿podemos asegurar cien por cien que lo pintaron hombres? No, podrían haber sido mujeres también. El arte rupestre es muy complejo y muy diverso. Lo hay en todas partes del mundo y en cada sitio responde a una cosa distinta. Es una forma de comunicación y una forma de expresar identidad. En la Cueva del Trucho hay un panel con manos y encontramos hasta de bebes. Es como decir “aquí estoy yo, esta es mi identidad y pertenezco a este grupo”. Del arte rupestre hay cuestiones que no entenderemos nunca porque no tenemos los códigos simbólicos de la sociedad de la Prehistoria. Es por eso que reducir a que solo los hombres pintaron es completamente acientífico.

Sobre el presentismo, ¿cómo ha influido a la hora de escribir la historia?

Es la idea de que las circunstancias de cualquier momento histórico han sido iguales a las del presente. El presentismo es malo, pero tampoco podemos desvincularnos de quiénes somos. Y el feminismo es muy de punto de vista situado: yo miro al pasado con mi punto de vista y estoy buscando a las mujeres de la prehistoria porque me interesan las mujeres del presente. La honestidad es fundamental, porque si solo hablo de hombres estoy haciendo ciencia, pero si meto a las mujeres en el discurso nos dicen que ya estamos haciendo política. Perdona, pero política se estaba haciendo antes negando a una parte de la población e visibilizando solo unos trabajos y actividades que supuestamente solo hacían hombres. Política hacemos todos.

¿Quién sois las Past Women y qué hacéis?

Somos una red de compañeras. En los años 2000 vimos que nos interesaban estos temas, pero estábamos muy aisladas las unas de las otras. Yo en Granada, otras en Barcelona, en Valencia, en Jaén… y hacía que la arqueología feminista no acabara de cuajar. A principio de los 2000, de mí se reían lo más grande. Ahora si lo hacen tiene que ser para dentro. Era muy complicado. En 2003 organicé en Granada un curso de arqueología feminista y las invité a todas. Se generó una red que nos sustenta, sostiene y que son mi referente. Esto ha permitido que la arqueología feminista en España crezca de forma brutal: yo no sería quien soy si no fuera por mis compañeras. Tenemos muchas líneas de investigación abiertas que se van materializando en nuestro recurso web. Empezamos trabajando en construir imágenes, hace unos años solo eran tíos y tíos. Ahora también sacaremos una línea de publicación en clave divulgativa porque hay que hacer accesible la academia a la ciudadanía.


Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2024/04/busco-a-las-mujeres-de-la-prehistoria-porque-me-interesan-las-mujeres-del-presente/