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11/14/2019

México SA de Carlos Fernández-Vega


Industria nacional: de mal en peor

Bolivia: Jeanine, marioneta golpista

El sueño industrializador del México preneoliberal terminó en pesadilla y ese sector va de mal en peor; de hecho, está en la lona, cada día más dependiente del exterior y sin visos de mejoría ante la ostentosa falta de una política pública que lo reactive y lo considere como lo que es: estratégico para la economía nacional.
En este sentido, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) analiza la situación en el sector, y de su análisis se toman los siguientes pasajes. Va, pues.
El sector industrial de México acumula 12 meses de caídas consecutivas. Por ello, es innegable que la industria nacional se encuentra en su tercera recesión del siglo XXI. ¿Qué debería aplicarse ante dicha situación? Una política industrial contra cíclica. ¿Por qué no se hace? El presidente López Obrador ha reiterado que no cree en que la mejor política industrial es la que no existe. No obstante, parece que la directriz del titular del Poder Ejecutivo no es suficiente: México sigue aplicando la lógica de un modelo económico que no considera estratégico al sector industrial.
El costo social, económico y de desarrollo para el país sigue acumulándose por la tercera cadena de retrocesos más grande durante el siglo XXI en el sector industrial: entre 2008 y 2009 se acumularon 18 meses con tasas anuales negativas: entre 2001 y 2002 fueron 20 meses con variación negativa; hasta el momento se acumulan 12 caídas (octubre 2018-septiembre 2019). Un aspecto por resaltar es que la actual fase de precarización industrial muestra que el problema es estructural, no coyuntural ni de origen externo.
En la práctica, se sigue confiando en la mano invisible del libre mercado y se confunde la política comercial de firma de tratados con una verdadera política industrial integral. Ante ello, es evidente que, al menos en el sector industrial, el modelo neoliberal tiene plena vigencia. En consecuencia, existe una alta probabilidad de que se sigan acumulandolos resultados negativos: en septiembre pasado la actividad industrial retrocedió 2 por ciento; 1.7 por ciento en los primeros nueve meses del año y 1.8 por ciento en lo que va del sexenio (el más bajo en los primeros 10 meses de los últimos tres gobiernos).
Hasta el momento la causa de la recesión industrial es interna: la construcción cayó 4.9 por ciento en los primeros nueve meses de 2019; la minería lo hizo en 6.5 por ciento. El efecto de la desaceleración de las manufacturas en Estados Unidos sólo ha comenzado a reflejarse en los últimos tres meses. Su mayor afectación está por venir.
Entonces, sin un programa contra cíclico y una política industrial integral, México puede registrar una cadena de retrocesos más prolongada en el sector. La recuperación dependerá de un cambio estructural en materia de política económica.
Las rebanadas del pastel
Acabáramos. En el lenguaje de los fascistas bolivianos al golpe de Estado lo denominan reposicionamiento de la legalidad constitucional y para dar fe de su dicho usurparon la Presidencia de la nación sudamericana e impusieron, mediante un procedimiento totalmente ilegal y anticonstitucional, a una marioneta (teñida de güera y con aires de raza aria) de los milicos y del gobierno gringo. Se trata de la impresentable senadora Jeanine Áñez Chávez (una suerte de Lilly Téllez boliviana, pues ambas son derechosas, ex conductoras de televisión y a las dos les regalaron un escaño) que llegó al poder una vez constatada la aceptación de dicho procedimiento por la Fuerzas Armadas y la Policía Nacional (léase por los golpistas), según su propio dicho. Todavía no se entera de que cuando ya no les sea útil, los milicos la mandarán directamente al Altiplano o al Chaco, con todo y Biblia (el 14 de abril de 2013 tuiteó lo siguiente: sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas; la ciudad no es para los indios, que se vayan al Altiplano o al Chaco). De ese tamaño es el reposicionamiento de la legalidad constitucional.

9/02/2019

México SA de Carlos Fernández-Vega


AMLO: ritual cumplido
Conservadores derrotados

En el clásico formato de Informe de gobierno (el primero en términos formales, el tercero en lo que denomina informe al pueblo de México), el presidente López Obrador divulgó su recuento de logros, avances y pendientes tras nueve meses de despachar en Palacio Nacional. Cumplió con el ritual –político y constitucional–, pero con un mensaje contundente: los conservadores están moralmente derrotados, y el holgado triunfo electoral de 2018 es la manifestación más puntual de ello.
Cifras aquí y allá, más sumas que restas, como es usual en este tipo de actos oficiales, el mandatario presentó un balance de lo hecho hasta ahora –de una u otra conocido en sus mañaneras–, aunque fiel a sus principios dirigió su mensaje principal a un sector que se retuerce, complica, obstaculiza o de plano se aferra para evitar cualquier cambio en el país.
López Obrador refirió: “no dejan de existir, ni queremos que desaparezcan, las protestas legítimas de los ciudadanos, ni los reclamos de nuestros adversarios, los conservadores que se oponen a cualquier cambio verdadero y están nerviosos o incluso fuera de quicio; sin embargo, no han podido constituir, y esto lo celebramos y toco madera, para que no se pueda crear un grupo o una facción con la fuerza de los reaccionarios de otros tiempos. Además, lo digo con respeto, no quiero que se entienda como un acto de prepotencia o una burla, es lo que estoy percibiendo: están moralmente derrotados.
Dijo: “El presidente Juárez tenía una frase: ‘el triunfo de la reacción es moralmente imposible’. Están moralmente derrotados porque no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal, caracterizado por la prostitución y el oprobio, que se ha convertido en una de las épocas más vergonzosas en la historia de México. Si seguimos actuando en forma ética y aplicando con voluntad firme la política de moralizar la vida pública, nada ni nadie podrá detener la aplicación del principio supremo de la soberanía del pueblo, y el interés nacional se impondrá a los hombres ambiciosos seducidos por el falso brillo de lo material y lo mezquino.
Afortunadamente, mientras los que se oponen al cambio viven aturdidos y desconcertados, la mayoría de los mexicanos apoya la transformación, y está contenta, feliz, feliz, feliz. Todo ello me mantiene optimista, pero sin aflojar el paso, porque el poder es humildad y deber, y no tengo derecho a fallar. Además, esto lo comparto con ustedes y con millones de mexicanos: es una dicha enorme en estos tiempos, vivir en estos tiempos, para servir a México.
Duro y a la yugular contra los grupos de poder que durante larguísimos años se apropiaron de la riqueza nacional y se niegan a que México progrese con justicia para poner fin a la inequidad y al conflicto social (AMLO dixit). Existe la idea, dijo el mandatario, de que el Estado no debe promover el desarrollo ni buscar la redistribución del ingreso, sino limitarse a crear las condiciones que permitan a los inversionistas hacer negocios y asumir que los beneficios se derramarían automáticamente al resto de la sociedad. Esta suposición se reveló cruelmente falsa durante el periodo neoliberal.
Así es: es un hecho demostrable que la crisis de México se originó por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años y también por el predominio en este periodo de la más inmunda corrupción pública y privada. Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes, y esa es la causa principal de la desigualdad económica y social, y de la inseguridad y de la violencia que padecemos. Si me piden que exprese en una frase cuál es el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y con la impunidad.
Las rebanadas del pastel
Gustavo de Hoyos, cara visible de la reacción, se queja de que el Informe de AMLO fue en esencial un acto de divulgación ideológica. Ajá, y entonces ¿qué son los diarios pronunciamientos del presidente de Coparmex? ¿Llamados a misa?
Twitter: @cafevega

2/14/2019

México SA de Carlos Fernández-Vega


Industria nacional en la lona
¿Neoliberalismo en la 4-T?

La producción industrial nacional concluyó 2018 tal como lo comenzó: en la lona. En diciembre pasado este sector estratégico reportó una caída de 0.4 por ciento, para redondear un descenso anualizado de 2.5 por ciento, aunque en algunos segmentos el desplome fue mayor (minería, 8.2 por ciento, y construcción, 3.9).
Esa ha sido la triste historia de muchos años, a lo largo de los cuales dicho sector de plano no levanta, y no lo hace porque las políticas públicas neoliberales y los acuerdos comerciales internacionales han arrinconado a la industria nacional para privilegiar a la foránea.
No es gratuito que el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) reclame que el modelo neoliberal no se ha ido, a pesar de los deseos y el discurso del presidente López Obrador. El modelo neoliberal mexicano no solo permanece vivo, sino que en realidad se encuentra bastante sano y se ha infiltrado en la Cuarta Transformación. Además, el neoliberalismo mexicano mutó y se ha convertido en una apertura comercial que entregará la industria nacional, y el empleo que genera, a intereses que no respetan el marco legal que debería garantizar condiciones de equidad a la industria mexicana.
En su más reciente análisis, del que se toman los siguientes pasajes, el IDIC advierte que, si se profundiza, la economía del país vivirá una etapa de crecimiento inferior a uno por ciento, como ya ocurrió durante el pasado diciembre (el primero de la nueva administración), y tendrá consecuencias adversas sobre el mercado laboral, porque ya se aprecian contradicciones entre el discurso presidencial y las acciones puestas en marcha.
Desde el inicio de su gestión, López Obrador señaló que el distintivo del neoliberalismo es la corrupción. En este sentido es pertinente preguntarse ¿hasta dónde podrá avanzar la Cuarta Transformación, cuando el neoliberalismo se ha mimetizado en algunas áreas de la administración pública? La semana pasada presentó la primera evidencia. El titular del Poder Ejecutivo afirmó: sí queremos el libre comercio y respetaremos los acuerdos, pero vamos a defender al productor nacional. Primero México y luego el extranjero.
Contrario a lo que parece una postura clara, la operación de una parte de su administración parece ir en otro sentido: no hay un respeto por los acuerdos internacionales. Paradójicamente, e inverso a lo que se habría esperado por el discurso presidencial, el afectado es el productor nacional y lo favorecido es la importación de productos que llegan a México a precios artificialmente bajos porque incumplen las leyes del comercio internacional.
Los sectores a los que se dejó expuestos a la competencia desleal fueron textil, cuero, calzado, acero y vestido, todos generadores de empleo e inversión en varios estados, también afectados por la inseguridad, precios elevados de energía y falta de combustible.
¿Qué ocurrió? El gobierno federal decidió privilegiar la entrada de productos que no cumplen con la competencia justa, es decir, con los acuerdos internacionales que México ha firmado. Sin importar la evidencia de que naciones asiáticas envían productos aprecios artificialmente bajos, gracias al apoyo de sus gobiernos y sector financiero, la autoridad mexicana eliminó o redujo los aranceles que prevalecían desde hace años y que garantizaban competencia justa.
Sin un diálogo que permitiera contrastar estadísticas e información, la Secretaría de Economía decidió abrir el mercado mexicano a las naciones que no respetan el libre comercio y los acuerdos internacionales. Con ello es oficial: México se está entregando a los oligopolios estatales de Asia y ello causará una mayor precarización laboral, particularmente en un entorno en donde ya se observa una clara desaceleración de toda la economía nacional.
Las rebanadas del pastel
Queda claro que mientras el titular del Ejecutivo mantiene comunicación diaria, abierta y franca, un segmento de su administración aplica medidas unilaterales a la industria nacional, con sello neoliberal. ¿Entonces?
Twitter: @cafevega

11/07/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Régimen prianista se va, se va

Obsesión por el crecimiento
Aescasos 23 días de concluir el régimen prianista, el balance resulta tétrico: México cuenta con inmensa riqueza, pero altamente concentrada y con una población mayoritariamente pobre; un país donde uno por ciento de los habitantes acumula fortunas de ensueño, mientras al grueso de los mexicanos no les alcanza el ingreso, en una economía que crece no más allá de 2 por ciento para los mortales, pero que lo hace a un ritmo cuatro veces mayor para la minoría que todo lo acapara.
En los pasados 36 años el bienestar ha sido, y en qué medida, para una selecta minoría, mientras para el resto de los mexicanos los resultados están a la vista: en ese periodo, el Índice de Desarrollo Humano se hundió del escalón número 38 al 77; la corrupción creció de forma espeluznante (México es uno de los países más corruptos del mundo); el número de pobres se incrementó permanentemente; la desigualdad es abismal, y en la práctica el ingreso real de la mayoría no ha avanzado en cinco lustros, mientras los magnates marca Forbes acumulan fortunas de ensueño.
Eso y mucho más heredan seis gobiernos neoliberales al hilo, de tal suerte que la tarea para la administración entrante resulta descomunal, aunque no imposible. De allí la urgencia –advierte el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC, del que se toman los siguientes pasajes)– de que el objetivo, como lo ha planteado el presidente electo, debe ser la obsesión por el crecimiento económico, si es que se quiere recuperar el potencial de avanzar 6 por ciento anual, o más.
Para lograr mayor crecimiento económico se requiere de la participación de las personas y empresas que generan valor agregado, al mismo tiempo que se crean las condiciones de desarrollo educativo, social y laboral para todo el país. Los primeros permiten que la economía avance; la inclusión de los segundos permite que el beneficio social sea mayor y con ello garantizar la estabilidad del pacto nacional. Mayor crecimiento requiere de inversión, pública y privada. Esta última sólo se alcanza cuando hay un diálogo abierto para alcanzar acuerdos que trasciendan el ciclo político.
México requiere de una visión de Estado que por su naturaleza sea integral e incluyente, las ópticas parciales ya demostraron sus limitantes. Durante los pasados 50 años la consecuencia fue el cierre de empresas, la pérdida de empleo y el aumento de la informalidad y la pobreza.
El único camino para revertirlo es el impulso de las capacidades productivas del país: sólo la inversión pública y la confianza para invertir por parte del sector privado pueden lograrlo. Uno solo de los componentes resulta insuficiente.
Después de 1986 se estimó que el desmantelamiento del Estado y una apertura comercial basada en la ortodoxia neoliberal bastarían para retomar el crecimiento vigoroso con baja inflación. El resultado ha sido la construcción de una enorme base maquiladora de bajo contenido nacional con un crecimiento precario.
Se llegó al extremo de aplicar políticas condenadas a fallar. En la administración Fox se implementó una estrategia para atender a los micronegocios (changarrizar al país), para, en teoría, abatir a la informalidad, mejorar las condiciones de empleo y fortalecer el ritmo de crecimiento económico. Contrario a las recomendaciones de la experiencia internacional, se excluyó al resto del sector productivo. ¿Resultado? Cada vez menor crecimiento.
Probablemente la mayor deuda que enfrentará la próxima administración será la de un país que no encuentra la fórmula para cimentar un presente de bienestar y un futuro próspero, que revierta la polarización, inseguridad y corrupción que han permeado en la estructura política, social y económica del país.
Las rebanadas del pastel
El mantenimiento del Sistema Cutzamala es útil para demostrar cómo funciona el gobierno: exitoso en el discurso, pifia tras pifia en los hechos.
Twitter: @cafevega

10/17/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Guajardo: del discurso a los hechos
Guerra de siglas: T-MEC vs Usmca


Alrededor de tres semanas antes de anunciarse el pacto comercial nuevo y modernizado entre México, Canadá y Estados Unidos (Usmca, por sus siglas en inglés, sepulturero del Tratado de Libre Comercio de América del Norte), el secretario Ildefonso Guajardo amenazaba con no firmar tal acuerdo, si antes no se resolvían las agresiones arancelarias al acero y el aluminio mexicanos.
Durante su participación en un foro (Mexico Summit 2018) organizado por The Economist, el titular de Economía detalló que sería muy raro que firmáramos un acuerdo de libre comercio cuando tenemos pendiente una batalla comercial. La idea es poner sobre la mesa un escenario de solución de estas agresiones comerciales antes de la firma del acuerdo.
Guajardo subrayó que México busca que Estados Unidos retire los aranceles a las importaciones de acero que impuso bajo la sección 232 (seguridad nacional), antes de que se firme la nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
El resto se conoce: la batalla comercial se mantiene irresuelta, y con tal de concretar el pacto durante su mandato y sacarse la foto, el gobierno de Peña Nieto aceptó los términos impuestos por Donald Trump y éste mantuvo las agresiones arancelarias de las que tanto se quejaba el secretario Guajardo (25 por ciento al acero y 10 por ciento al aluminio de procedencia mexicana). Entonces, más allá del discurso, en realidad la amenaza –cumplida– fue para México y no para Estados Unidos.
El gobierno de EPN fue el primero en doblarse ante las exigencias de Donald Trump; el canadiense hizo lo propio, aunque tardó un poco más. Pero en ambos casos la condición para aceptar (versión oficial) fue que el salvaje de la Casa Blanca cancelara los aranceles impuestos desde junio pasado a ese par de naciones.
Pues bien, el 30 de septiembre, justo en el límite, Estados Unidos y Canadá –México por añadidura– aterrizaron el citado acuerdo remplazante del TLCAN. Pero más tardaron en chocar las copas para celebrar el acontecimiento, que el salvaje de la Casa Blanca en ratificar su decisión de mantener los aranceles al aluminio y al acero mexicanos, y la misma dosis a los canadienses.
Ante tal panorama, de nueva cuenta Guajardo salió al ruedo a decir que se deben retirar las hostilidades antes de la firma (prevista para el 29 o 30 de noviembre próximos), no tiene sentido mantenerlas con el acuerdo, aunque celebró que con el Usmca se levanta esa lápida de incertidumbre que se generó por dos años.
Entonces, Peña Nieto, Trudeau y Trump podrán sacarse la foto y brindar, pero el acuerdo como tal debe esperar la decisión que tomen los congresos de las tres naciones. En realidad, el futuro del sepulturero del TLCAN ahora está en manos de los tiempos políticos de Estados Unidos.
Como muestra un botón, cortesía de la agencia Reuters: El principal senador republicano de Estados Unidos dijo este martes que la cámara alta no votará este año el pacto comercial de América del Norte, lo que dejará el asunto al próximo Congreso que se elegirá en noviembre. El líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, dijo que el Senado no tendrá tiempo para revisar el nuevo acuerdo comercial este 2018. Será un tema para el próximo año; el proceso por el que tenemos que pasar no permite que terminemos en el actual.
En vía de mientras ello sucede, en México parecen estar más ocupados en el nombre que en el contenido del acuerdo: después de someter a consulta en redes sociales dos definiciones en español para el Usmca, por ser un acrónimo del nombre en inglés, AMLO dio a conocer que hubo una clara preferencia por T-MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá). El fue TEUMECA.
Las rebanadas del pastel
En el clásico de que me acusan de ladrona, no de pendeja, Rosario Robles se jacta: No me podrán comprobar desvíos; que busquen hasta por debajo de las piedras. Qué cara más dura.
Twitter: @cafevega

10/15/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Usmca, a la medida de Trump
¿Pasará el filtro senatorial?


Se supone que el inquilino de Los Pinos firmaría el nuevo acuerdo comercial con Canadá y Estados Unidos la víspera del cambio de gobierno en nuestro país. El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que Peña Nieto puede estampar su rúbrica antes de que termine su sexenio y será firmado seguramente por él, lo que sería para la foto, porque tal mecanismo debe ser ratificado por el Senado.
Una vez que Estados Unidos y Canadá finalmente llegaron a un acuerdo, lo que sucedió el pasado 30 de septiembre, a los negociadores mexicanos se les notaba la sonrisa forzada, porque cedieron en todo lo que exigieron los gringos. Pero el hecho es que plancharon el nuevo mecanismo, aunque la duda es si pasará el filtro senatorial.
En vía de mientras, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados analizó los principales elementos del citado acuerdo (del que se toman los siguientes elementos) y concluye que si bien fue positivo que se mantuviera el esquema trilateral, lo pactado dista de lo que en su momento se negoció en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pues éste comprometía una región de libre comercio, entendiéndose como tal la ausencia de aranceles.
Por el contrario, el nuevo Acuerdo México-Estados Unidos-Canadá (Usmca, por sus siglas en inglés) al parecer no elimina la incertidumbre de que en algún momento nuestro vecino del norte pretenda aplicar aranceles a lo que considere que afecta su seguridad nacional, lo que se comprueba con la necesidad de establecer cartas paralelas que protejan en alguna magnitud las exportaciones tanto mexicanas como canadienses destinadas a ese país (de hecho, con todo y firma del nuevo acuerdo no desaparecen los aranceles impuestos desde junio pasado por Donald Trump al acero –25 por ciento– y el aluminio –10 por ciento– mexicanos).
Los cambios en las reglas de origen y contenido nacional, sobre todo en la industria automotriz, podrían beneficiar más a la producción de Estados Unidos y Canadá a corto plazo, sobre todo por ajustes parciales en salarios. Este sector habrá de reflexionar los alcances y afectaciones que podrían tener y su influencia en la producción, inversión y en los grados de integración productiva, en consecuencia, respecto de la competitividad de sus productos.
Ello implica una reflexión amplia acerca de los efectos que podrían tener los nuevos valores de contenido regional y de origen por rama de actividad y por sector productivo. De igual modo, permanecen gravadas las exportaciones al acero y aluminio que inciden en la fabricación del sector automotriz y otros, no quedando claro si serán eliminados y en qué plazo.
En relación con el capítulo sobre política macroeconómica y tipos de cambio, se tendría que precisar si éste podría afectar la plena soberanía en el manejo de la política monetaria nacional, dado que, en caso de algún evento fuertemente volátil e incierto, hasta ahora se tiene asegurada la intervención del Banco de México, con autonomía para regular la política monetaria, y de la Comisión de Cambios en cuanto a materia cambiaria.
A pesar de los esfuerzos por mantener el acuerdo trilateral y que sea firmado hacia finales de noviembre, aún falta la ratificación de los Congresos de los países participantes. En este punto se mantiene la incertidumbre ante la posibilidad de que en la Cámara de Representantes de Estados Unidos cambie en noviembre el liderazgo político y se desplace la mayoría hacia el Partido Demócrata, lo que no excluye la eventualidad de que éste solicite modificaciones al Usmca, al tiempo que los legisladores estadunidenses podrían llevar la votación hasta principios de 2019.
Las rebanadas del pastel
Habrá que ver, pero el presidente electo anuncia que la directiva de Pemex dejará la torre de Marina Nacional para instalarse en Ciudad del Carmen, Campeche. Y de pilón le tocarán Las Golondrinas a Carlos Romero Deschamps.
Twitter: @cafevega

10/09/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Huachicol: cuento de nunca acabar
Robo se propaga como la humedad


En el cuento de nunca acabar, el gobierno federal, por un lado, presume golpes contundentes en el combate al huachicoleo y, por otro, las propias cifras oficiales reconocen que, lejos de ello, las tomas clandestinas de combustibles se incrementaron 50 por ciento entre julio de 2017 y el mismo mes de 2018 (última cifra disponible), con un creciente costo para las finanzas nacionales.
En su sexto y último Informe de gobierno, Enrique Peña Nieto afirmó que en colaboración con Petróleos Mexicanos, la Policía Federal realizó acciones contra el robo y venta ilícita de hidrocarburos y logró el decomiso de más de 19.8 millones de litros de diversos hidrocarburos, 5.7 millones de litros de diésel, 705 mil litros de combustóleo, 4.9 millones de litros de gasolina, 2.2 millones de litros de gas licuado de petróleo, 55 mil litros de petróleo, 268 mil litros de turbosina, 3.6 millones de litros de hidrocarburos sin identificar y 2.4 millones de litros de otros hidrocarburos, así como de 385 tomas clandestinas, lo que representó un incremento de 62.3 por ciento respecto de los 12.2 millones de litros incautados entre septiembre de 2016 y junio de 2017.
Sería cuestión de verificar esa numeralia, pero en vía de mientras la información de Petróleos Mexicanos revela que de enero a julio de 2018 las tomas clandestinas sumaron 8 mil 742, contra 5 mil 806 registradas en el mismo periodo de 2017, mientras el crimen organizado se sirve con la cuchara grande en el robo de combustibles. Y el que paga por el festín es Pemex (estimado en 30 mil millones de pesos anuales), o lo que es lo mismo, los mexicanos.
En su edición de ayer, La Jornada (Dennis A. García) publicó que “pese a las acciones de las distintas dependencias de seguridad, que incluso han redoblado las estrategias, la violencia en Guanajuato y Puebla no cesa; el motivo: controlar el robo de hidrocarburos de Petróleos Mexicanos (…) De acuerdo con fuentes federales consultadas, el cártel Jalisco Nueva Generación mantiene una disputa en ambas entidades por el control del huachicol; en Guanajuato, la lucha es contra el llamado cártel de Santa Rosa, que encabeza José Antonio Yepez, El Marro; en Puebla, el principal grupo delictivo lo encabeza Nemesio Oseguera y disputa las perforaciones a ductos de Pemex a Roberto de los Santos, El Bukanas, ex zeta que formó su organización”.
En marzo de 2016, agrega la citada información, “la Procuraduría General de la República anunció un plan para atender el robo de hidrocarburos, delito que se castiga hasta con 25 años de prisión, según las leyes. Las acciones fueron específicamente para Guanajuato, donde se formó el Grupo de Coordinación, integrado por la Defensa Nacional, la Policía Federal, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, la procuraduría y la policía estatal. A pesar de eso, las ejecuciones continuaron por el control territorial; incluso creció el grupo de El Marro y se registró el ingreso del cártel de El Mencho”.
Lo anterior no es precisamente un aval de la alegre versión del inquilino de Los Pinos, de que se han propinado golpes contundentes, con todo y que la Policía Federal (versión oficial) ha detenido a 3 mil 593 personas como presuntos responsables. Sin embargo, nadie aclara cuántos de ellos han regresado a succionar ductos.
El creciente negocio del huachicol no podría ser tan exitoso como lo ha sido sin dos elementos característicos del sistema político-económico mexicano: corrupción e impunidad a gran escala. Cuando menos tres gobiernos al hilo (Fox, Calderón y Peña Nieto) pusieron en marcha un plan integral en contra del huachicoleo, pero el número de tomas clandestinas y el multimillonario ingreso que significa la venta ilegal de hidrocarburos han crecido como la espuma.
Las rebanadas del pastel
Dice López Obrador que al que quiera negocio aeroportuario, que le cueste, como Carlos Slim comprenderá.
Twitter: @cafevega

10/08/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


¿Potencia exportadora de alimentos?
México: envía cerveza, importa maíz


Ocho años atrás la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declaró a México importador neto de alimentos, pero a partir de 2016 el actual inquilino de Los Pinos decretó que, de la noche a la mañana, nuestro país surgió como potencia y exportadora… de alimentos.
Si la información se limita a los resultados de la balanza comercial en el renglón referido, desde 2015 México registra superávit, lo que no sucedía desde, cuando menos, la puesta en marcha del extinto Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Lo anterior, aparentemente, sería una buena noticia, pero, como bien advierte el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, no hay que irse con la finta, pues el déficit permanece y se incrementa en los alimentos con mayor peso específico en la dieta de los mexicanos, como en el caso del maíz.
El CESOP realizó un detallado estudio ( Apertura comercial frente a soberanía alimentaria: lo que comemos los mexicanos, del que se toman los siguientes pasajes), en el cual advierte que las importaciones y el saldo negativo de la balanza comercial del maíz a partir de 1995 –año posterior a la entrada en vigor del TLCAN–, de acuerdo con las estadísticas de la UNCTAD, crecieron paulatinamente en los primeros 10 años, pero a partir de 2005 se dispararon significativamente.
En 2018, México conservará su estatus de potencia exportadora de alimentos (superávit que ronda 5 mil millones de dólares), para conservar su posición dentro de los 10 principales vendedores o al menos cerca de ellos. Pero antes de festinar los logros del país hay que revisar este comportamiento, ya que resulta engañoso si se observan algunos de los principales productos agrícolas que se llevan más allá de nuestras fronteras.
En primer lugar se tiene la cerveza, industria que en nuestro país la producen y comercializan trasnacionales (de Holanda, Bélgica y Estados Unidos). Caso similar es el de las bebidas alcohólicas, ya que el tequila o las marcas más grandes pertenecen igual a manos extranjeras (Reino Unido, básicamente), de tal forma que la mayor parte de las ganancias de esta actividad terminan abandonando el país.
Caso aparte es la exportación de aguacate mexicano, que vive un boom de consumo, sobre todo en Estados Unidos, gracias al guacamole; sin embargo, para cubrir la demanda se han tenido que deforestar en exceso los bosques michoacanos y de entidades federativas colindantes, lo que ha llevado a que se promueva un boicot contra el consumo del aguacate mexicano en ese mercado.
Del otro lado de la balanza está el maíz, el de mayor consumo entre los mexicanos, el que más se importa en términos del valor de su producción. Este panorama es el claro ejemplo de lo que critican los términos de soberanía y seguridad alimentaria, al poner en entredicho el derecho de la población a sus tradiciones y cultura, que nos aleja del cumplimiento de las metas de desarrollo sustentable del milenio de la ONU.
Los alimentos de la chinampa tradicional, entre los de mayor peso en la dieta del mexicano, prácticamente todos reportan un déficit crónico, al menos a partir de 1994, que se ha potenciado en la década reciente y en el que no hay señales de cambio para la década próxima.
Desde 2007 (Foro de Soberanía Alimentaria, Nyéléni, Mali) se advirtió de los riesgos de la apertura comercial en el campo, pues suponía favorecer intereses de mercado de las corporaciones extranjeras, en detrimento de los productores locales y las tradiciones culinarias. Entonces, hay que abrir los ojos y dirigir la atención a abonar en favor de la soberanía y la seguridad alimentarias.
Las rebanadas del pastel
Que la reforma energética es un éxito, y como muestra un botón: Aumenta 63 por ciento la importación de gasolinas y baja 50 por ciento la producción interna (La Jornada, Juan Carlos Miranda). Entonces, ¿así o más exitosa?
Twitter: @cafevega

10/04/2018

México SA: Carlos Fernández-Vega


Combustibles, desastrosa herencia
Importación onerosa y progresiva


Sucede en muchos otros renglones, pero en materia de combustibles el sexenio de Enrique Peña Nieto deja un desastre, que se suma a los heredados por Vicente Fox y Felipe Calderón, y a los de sus antecesores de la etapa neoliberal.
A lo largo de seis sexenios consecutivos, de Miguel de la Madrid a EPN, el gobierno mexicano se negó rotundamente –siempre con la idea de privatizar el mercado energético nacional– a invertir un peso en la construcción de refinerías, porque –versión oficial– no es negocio y se dilapidarían recursos públicos.
No es negocio, aseguraron las seis administraciones neoliberales, pero sí ha sido, y de qué tamaño, para las empresas privadas que a lo largo de los años han vendido millones y millones de barriles de gasolinas, diésel y otros combustibles.
Sólo para dar una idea de qué tamaño ha sido el negocio que no es negocio, de 2001, con Fox en Los Pinos, a 2018, con Peña Nieto en la residencia oficial, México ha gastado alrededor de 200 mil millones de dólares en importación de gasolinas y cerca de 30 mil millones en diésel.
Cierto es que para nuestro país no ha sido negocio y sí se han dilapidado recursos para importar, de manera creciente, dichos combustibles, pero todo lo contrario dirán quienes los han vendido. Con esos dineros fácilmente se hubieran construido las refinerías necesarias para abastecer el mercado interno y tener excedentes exportables.
Cuando Fox se instaló en Los Pinos, México importaba alrededor de 90 mil barriles diarios de gasolinas; casi al cierre del sexenio peñanietista el volumen se había incrementado a 600 mil barriles, en números cerrados, un crecimiento cercano a 600 por ciento. A estas alturas se importa 75 por ciento de la gasolina que se consume en el país.
La más joven de las refinerías mexicanas data de 1979; casi cuatro décadas después el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anuncia que se construirán este tipo de complejos para aminorar el gasto en importaciones y abastecer el mercado interno.
Como se ha mencionado en este espacio, en 1979 el entonces inquilino de Los Pinos, José López Portillo, inauguró las refinerías de Cadereyta y Salina Cruz. Tras el tradicional corte de listón, Pemex presumió que con las nuevas centrales por primera vez rebasaría el millón de barriles diarios de productos refinados, con lo que México se coloca dentro de los 12 más grandes refinadores mundiales.
Pero llegó la tecnocracia y con ella la importación masiva de productos refinados. Los gobiernos neoliberales gastaron, paralelamente, miles y miles de millones de dólares en modernizaciones y reconfiguraciones de las refinerías existentes, pero lejos de incrementar la producción interna, la importación de combustibles creció sin parar. Y aquí, concretamente, sí se dilapidaron recursos públicos y se benefició al sector privado nacional y foráneo.
En el caso concreto del gobierno que está por terminar, la elaboración de gasolinas (información de Pemex) pasó de 450 mil barriles por día a 229 mil, es decir, un desplome de 49 por ciento; en el del gas licuado de petróleo (el de mayor consumo en el país) de 206 mil barriles por día a 120 mil, una caída de 42 por ciento, y en el del diésel de 314 mil barriles por día a 133 mil, 58 por ciento menos que en el inicio sexenal.
Y todos esos huecos (que el gobierno mexicano se negó a tapar por no ser negocio) rápidamente los llenaron los proveedores privados, quienes agradecen la generosidadneoliberal que le cedió el no negocio, con todo y su catarata de dólares.
Las rebanadas del pastel
Como cereza, vale mencionar que el precio de la gasolina que se vende en México resulta 31 por ciento más cara que en Estados Unidos, de donde se importa el combustible.Pero no es el único comparativo. Por ejemplo, un salario mínimo mexicano compra 4.25 litros de gasolina; un salario mínimo estadunidense alrededor de 70 litros.
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10/03/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Fin al estancamiento económico
Pemex: realidad mata discurso


En materia económica, el principal reto del nuevo gobierno será acabar con la inercia en el crecimiento, pues en los pasados 36 años de régimen neoliberal el promedio anual a duras penas sobrepasa 2 por ciento. Así, es urgente dar un giro a la política sectorial, pues seguir la línea de los seis sexenios previos será garantía de más de lo mismo, en detrimento del bienestar de los mexicanos.
El presidente electo ha subrayado que está por concluir un modelo (económico) que se aplicó por más de tres décadas y que, como es evidente, no ha funcionado; la política económica fracasada; el bajo crecimiento ha sido el signo de la continuidad.
Y, sí, como bien apunta el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), tal signo es una de las herencias del neoliberalismo en México. El crecimiento de la economía mexicana no ha logrado consolidar un avance sustancial durante las décadas recientes, con desafíos estructurales que no han sido rebasados por las reformas aprobadas durante la presente administración, advierte en su más reciente análisis, del que se toman los siguientes pasajes.
Para 2018 dichos cambios estructurales debieron significar un crecimiento económico de 5.3 por ciento, pero el acumulado hasta julio del presente año es de 2.1, quedando por debajo de la mitad de las expectativas que se generaron al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto.
En el proceso de transición, México enfrenta, como cada seis años, un entorno de incertidumbre ante los acontecimientos coyunturales (inflación, devaluación y alza en tasas de interés, entre otros) que se concatenan con los problemas estructurales que no han sido superados (escaso crecimiento económico, inseguridad, pobreza, inequidad, mercado laboral precario, etcétera).
A ello se suman los cambios que implicará el ahora denominado Usmca (supuesto heredero del TLCAN), los nuevos proyectos que plantee la administración entrante con un entorno de reconfiguración de finanzas públicas con costo financiero creciente y recorte en la inversión pública.
El cambio de gobierno representa una nueva oportunidad para incorporar una transformación de fondo en materia de crecimiento económico, que permita superar el estancamiento estabilizador que convive con 53 millones de personas en pobreza.
El Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo de la nueva administración pública deberán reflejar cambios macroeconómicos que coadyuven a elevar las capacidades productivas y con ello mejorar el entorno de las empresas, los trabajadores y las familias en general.
El ciclo económico del país continúa con una tendencia a la baja, por lo cual los desafíos que se enfrentan para el cierre del año pueden frenar el ritmo de avance en el desempeño de la economía.
Un elemento adicional que complica el entorno para el cierre del año es la ruptura de los ciclos económicos de las industrias de México y Estados Unidos, en particular en el sector de las manufacturas. Desde mediados de 2017, esos ciclos evidencian una profunda discrepancia entre sí, pues la correlación pasó de 90 por ciento entre 2000 y 2009 a sólo 23 puntos porcentuales entre 2010 y lo que va de 2018. Esta situación impone un desafío para el buen desempeño de la industria nacional, pues su avance ha sido marginal en el sexenio de EPN (0.4 por ciento como promedio anual).
Las rebanadas del pastel
Como siempre, el discurso es rebasado por la realidad: en días pasados el director general de Pemex, Carlos Treviño, informó que, a partir de octubre, la ex paraestatal importaría alrededor de 100 mil barriles de crudo ligero para alimentar a la refinería de Salina Cruz. Pues bien, resulta que en los hechos serán 350 mil los barriles que, vía Estados Unidos, llegarán al país, volumen equivalente a 30 por ciento de las exportaciones diarias de petróleo mexicano. ¡Gracias!, reforma energética.
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10/02/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


TLCAN, cadáver; nace Usmca
EPN dio todo; Trudeau se dobló


Se supone que en una negociación todas las partes involucradas ceden en alguna de sus exigencias para poder avanzar, pero resulta que el gobierno peñanietista concedió todo, Canadá dobló las manos y, muerto de la risa, el salvaje de la Casa Blanca se sirvió con la cuchara más grande que encontró. ¿Resultado? Murió el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), nació el United States, México and Canadá Agreement (Usmca) y Trump ratificó que sólo sus chicharrones truenan.
La representación de Peña Nieto en las negociaciones modernizadoras privilegió la firma y no el contenido, de tal suerte que consintió todo lo que originalmente dijo que de ninguna manera aceptaría; la delegación canadiense aguantó hasta el último minuto, pero al final hizo concesiones difíciles (Trudeau dixit) para garantizar el acuerdo, y la estadunidense impuso lo que se le pegó la gana (un nuevo acuerdo comercial maravilloso, que resuelve muchas deficiencias y errores que hubo en el tratado, según dijo).Y después se quejan de que existan tiranos.
Asunto casi concluido (EPN, Trudeau y Trump lo firmarían a finales de noviembre), porque falta la aprobación de los respectivos congresos, pero en vía de mientras y como muestra de buena voluntad Donald Trump anunció que mantendrá los aranceles al acero (25 por ciento) y el aluminio (10 por ciento) mexicanos y canadienses, porque, dijo, no vamos a permitir que nuestra industria siderúrgica desaparezca, y al que no le guste que cante un tango.
Sintomático resulta que hasta el Consejo Coordinador Empresarial, en voz de su dirigente, Juan Pablo Castañón (decidido apoyador de los negociadores mexicanos), critique las reglas en materia automotriz, porque cambiaron de manera importante para que se dé una mayor integración de las plantas automotrices instaladas en Estados Unidos y Canadá. Restringen a la mitad la industria establecida en México, amén de que para ella existe la amenaza de un arancel de 2.5 por ciento.
En materia salarial, México refrenda su condición de último lugar: entre 40 y 45 por ciento de cada automóvil ensamblado en la región deberá fabricarse en zonas de salarios de al menos 16 dólares la hora, lo que beneficia a Estados Unidos y Canadá, es decir, el atractivo y la competitividad de nuestro país se sostiene en salarios de hambre.
Y por lo visto al presidente electo sólo le informaron sobre el capítulo energético, porque, feliz, celebra que el reconocimiento de Estados Unidos y Canadá de que México se reserva el derecho soberano de reformar su Constitución y legislación interna en materia de hidrocarburos (Ebrard dixit). Entonces, ¡gracias por permitirnos ese derecho!
De acuerdo con el capítulo respectivo, los beneficios para nuestro país serán los siguientes: Se garantiza la independencia y soberanía de México en materia energética; se preserva el derecho a regular en materia de petróleo y demás hidrocarburos, en consistencia con los compromisos que México ha hecho en otros acuerdos internacionales; se brinda certidumbre jurídica y se respetan los compromisos asumidos por México con los prestadores de servicios, exportadores, importadores e inversionistas que participan en el sector. No, pues, ¡qué amables!
Obvio es que el nuevo acuerdo ni lejanamente consideró la posibilidad de incluir un capítulo migratorio, a menos de que la construcción del muro sea considerada por Peña Nieto y sus guajiros como una muestra de buena vecindad. Los paisanos se mantienen en el filo de la navaja.
Las rebanadas del pastel
Por fin, Luis Videgaray da una buena noticia: Abandonaré definitivamente la política y el servicio público e iniciaré una nueva etapa (privada) al concluir el sexenio de EPN. Se agradece, pero el daño que ocasionó hecho está. Y mientras se va a gozar las mieles de su devastador paso por el gobierno, ¿quién resarcirá al país?... 2 de octubre no se olvida.
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10/01/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Reservas petroleras caen 43 por ciento
Grandes hallazgos sólo en el discurso


Con bombo y platillo dos inquilinos de Los Pinos anunciaron sendos grandes descubrimientos de campos petroleros, que –versión oficial– incrementarían la producción de crudo y las reservas nacionales de hidrocarburos, novela rosa que no trascendió el discurso.
El primero de tales anuncios –29 de agosto de 2012– fue de Felipe Calderón: “confirmo el primer gran hallazgo de un sistema petrolero en aguas profundas del Golfo de México (…) que podría tener un potencial de producir de 4 mil a 10 mil millones de barriles de petróleo crudo… De confirmarse el potencial de todo el sistema podría aportar reservas probadas, probables y posibles (3P) de 42 mil millones a 55 mil millones de barriles”. Ya en producción, dijo, “podría representar –con 400 millones de barriles– un tercio de la producción anual” de México. Así, detalló, las reservas nacionales de petróleo ligero podrían incrementarse entre 40 y 130 por ciento.
El segundo, en noviembre de 2017, de Enrique Peña Nieto: El hallazgo del pozo Ixachi-1, yacimiento de petróleo y de gas asociado en campos terrestres que Petróleos Mexicanos descubrió cerca de Cosamaloapan, Veracruz, es el más importante en 15 años; estudios iniciales indican que tiene un volumen original de más de mil 500 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, que podrían representar reservas totales (3P) de alrededor de 350 millones de barriles; la extracción se iniciaría en poco tiempo y con bajos costos. Con base en los trabajos realizados se considera que este descubrimiento se puede extender aún más, e incluso duplicar su tamaño.
Y si faltara algo, el 10 de junio de 2015, el entonces director general de Pemex, Emilio Lozoya, puso la cereza al gran pastel: Anuncio el descubrimiento de cuatro nuevos yacimientos petroleros (pozos Esam-1, Cheek-1, Batsi-1 y Xikin-1) que pueden contar con reservas de 350 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, el mayor hallazgo de hidrocarburos en los pasados cinco años. Se trata de nuevos campos con un importante potencial de hidrocarburos en aguas someras del área conocida como Litoral de Tabasco y de una estructura cercana al complejo Cantarell para iniciar la producción dentro de 16 meses aproximadamente y alcanzar una plataforma de producción estable 20 meses después. Se calcula una producción incremental de al menos 200 mil barriles diarios de petróleo crudo y 170 millones de pies cúbicos diarios de gas. Con los descubrimientos realizados se podrá revertir la tendencia decreciente que se venía registrando en las reservas y la producción de la empresa productiva del Estado.
Lo cierto es que después del bombo, los platillos y los discursos, México importa petróleo por primera vez en 41 años, mientras en Pemex todo se desplomó: 30 por ciento la producción de crudo (ahora en niveles similares a los de 1980); 40 por ciento la refinación; 58 por ciento el valor de la exportación; cerca de 40 por ciento el precio promedio del barril, y alrededor de 40 por ciento la refinación, por citar sólo algunos elementos. Paralelamente, la deuda de la otrora paraestatal se incrementa a paso veloz, al igual que la importación de combustibles y la industria del huachicol.
Pero, ¿dónde quedaron los grandes descubrimientos? Las propias cifras de Petróleos Mexicanos, utilizadas por Peña Nieto en la estadística de su sexto Informe de gobierno, dan cuenta de ello: las reservas mexicanas de petróleo crudo equivalente (probadas, probables y posibles, conocidas como 3P) registraron un desplome de 43 por ciento, al pasar de 44 mil 530 millones de barriles en 2012 a 25 mil 467 millones en 2017.
Al mismo tiempo, la tasa de restitución de reservas probadas pasó de 10 años en 2012 a 8 en 2017, de 28 a ocho en el caso de las probables, y de 90 a nueve en el de las posibles.
Las rebanadas del pastel
Entonces, ¿así, o más beneficios para Petróleos Mexicanos, por cortesía de la reforma energética?
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9/28/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Pemex importará… petróleo
Producción igual a la de 1980


La promesa fue que con la reforma energética surgiría un nuevo Petróleos Mexicanos, más fuerte, moderno y competitivo (EPN dixit), pero en los hechos la otrora paraestatal está más débil que nunca, con indicadores de producción a la baja y, entre las novedades, en una etapa como importador de crudo.
Resulta que el director general de Pemex, Carlos Treviño Medina, reconoció (en entrevista con la agencia Reuters) que en 2018 la empresa a su cargo no alcanzará la meta de producción (un millón 950 mil barriles por día)e informó que, por el contrario, a partir de octubre próximo importará alrededor de 100 mil barriles de crudo ligero con el fin de alimentar a la refinería de Salina Cruz.
A lo largo del sexenio peñanietista la producción de crudo se ha desplomado alrededor de 30 por ciento, mientras el sistema nacional de refinación trabaja a 40 por ciento de su capacidad y la importación de gasolinas se ha incrementado en cerca de 70 por ciento y la de diésel 120 por ciento, lo que ni de lejos sustenta la citada afirmación del inquilino de Los Pinos.
De hecho, siempre de acuerdo con la estadística oficial, la producción actual de Pemex resulta inferior a la registrada en 1980, cuando la otrora paraestatal obtenía un millón 936 mil barriles por día. Al cierre de agosto de 2018, un millón 816 mil barriles.
Así, la reforma energética –más los permanentes recortes presupuestales– lejos de promover un Pemex más fuerte, moderno y competitivo ha logrado, en escasos cuatro años, echar más de 40 años atrás el reloj de la historia petrolera mexicana.
No es la primera vez que Pemex importará crudo. Allá por octubre de 2015 en este espacio comentamos que “41 años después de que México suspendió totalmente la importación de petróleo y presumió su nueva condición de exportador de crudo, el gobierno peñanietista echa para atrás el reloj de la historia y a partir de ya importará ese mismo recurso energético de Estados Unidos hasta por 75 mil barriles por día, con lo que cierra el ciclo de la autosuficiencia, como los de la prohibición para conceder regalías, porcentajes o participaciones sobre el bien de la nación que, según esto, escrituró el diablo (López Velarde dixit)”.
En ese entonces la importación de crudo se disfrazó de permuta con Estados Unidos: éste enviaría crudo ligero y nuestro país regresaría el mismo volumen, pero de petróleo pesado. Y por esas fechas la ahora empresa productiva del Estado informó que el gobierno estadunidense emitió una licencia para Pemex Comercio Internacional a fin de realizar el intercambio propuesto para importar petróleo crudo ligero para su proceso en el Sistema Nacional de Refinación, a cambio de la exportación de crudos mexicanos pesados para las refinerías de alta conversión de la costa norte del Golfo de México en territorio de Estados Unidos.
Oficialmente, México dejó de importar petróleo crudo en el primer semestre de 1974, durante el gobierno de Luis Echeverría, cuando se adquirían 17 mil barriles diarios, como promedio, a un precio cercano a seis dólares por unidad. En 1972 la importación de petróleo crudo representó una erogación anual de casi 28 millones de dólares; en 1973 se incrementó a 80 millones y en 1974 se redujo a 38 millones. A partir de 1975, nuestro país fue reconocido como exportador neto de oro negro.
Pero en 2015 la reforma energética echó para atrás el reloj. Y en 2018, Pemex reconoce que a partir de octubre próximo importará 100 mil barriles para alimentar a la refinería de Salina Cruz.
De ese tamaño es el éxito reformador.
Las rebanadas del pastel
Negocio del siglo: a Javidú le aplican una multa de 58 mil 890 pesos por robarse cerca de 60 mil millones de pesos, y lo condenan a nueve años de cárcel, que sus abogados fácilmente reducirán a la mitad, o menos. Inversión mínima para, a corto plazo, gozar a plenitud el producto de su atraco.
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9/27/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Aumenta número de informales
A Payán, la Belisario Domínguez


En la primera mitad de diciembre de 2012, a escasos días de iniciar el gobierno de Enrique Peña Nieto, el Inegi informó por primera vez sobre el crudo panorama de la informalidad en México, un lacerante problema sociolaboral presente de tiempo atrás, pero acicateado por las dos administraciones panistas (Fox y Calderón) y el sector privado.
En aquel entonces, las cifras del Inegi documentaban que 29 millones 271 mil mexicanos en edad y condición de laborar sobrevivían en la informalidad, lo que representaba 60.1 por ciento de la población económicamente activa.
Casi seis años después (agosto de 2018), la misma fuente revela que la tasa de informalidad laboral se redujo a 56.6 por ciento (apenas 3.5 puntos porcentuales menos que en diciembre de 2012, cerca de 0.6 puntos por año), pero el universo afectado resulta mayor, pues en ese periodo la PEA se incrementó y no tuvo cupo en la economía formal.
Así, a estas alturas alrededor de 32 millones de mexicanos sobreviven en tan precaria situación, sin prestaciones de ninguna naturaleza y con remuneraciones entre 35 y 40 por ciento inferiores a las pagadas en la formalidad, donde el panorama tampoco es grato, porque si bien el gobierno peñanietista presume que concluirá el sexenio con la generación de casi 4 millones de plazas formales, aunque los salarios ofrecidos resultan cada día menores.
En este sentido, la numeralia del IDIC deja en claro las cosas: al concluir 2017, menos de 480 mil personas ocupadas tuvieron ingresos que superaron 10 salarios mínimos, contra 22.1 millones que cuando mucho recibieron dos salarios mínimos.
Solamente dos estados, Baja California y Chihuahua, contabilizan a más de 2 por ciento de su población ocupada ganando por lo menos 10 salarios mínimos. Morelos y Tlaxcala son el extremo de la precariedad: únicamente contabilizan a 0.2 por ciento de sus ocupados con percepciones mayores a 10 salarios mínimos. Se deben considerar a los 3.4 millones de mexicanos ocupados que no reciben ingreso.
Si se asume que una familia tiene 4 integrantes, en promedio, se puede apreciar la implicación negativa directa: los beneficios de un buen ingreso llegan a pocas personas, particularmente en un entorno laboral donde se reduce el número de plazas laborales que paga más de tres salarios mínimos.
Entre el último trimestre de 2012 y el correspondiente a 2017 la ocupación y empleo que paga entre tres y cinco salarios mínimos disminuyó en 713 mil plazas. En el mismo periodo la ocupación y empleo que paga más de cinco salarios mínimos se contrajo en 1.49 millones. En conjunto, ambas cifras muestran que si se considera el número de jóvenes que se sumó al mercado laboral, más mexicanos se disputan menos oportunidades.
La brecha entre el número de personas que ganan más de 10 salarios mínimos (solamente 0.9 por ciento de la población ocupada en el país) respecto a las que reciben hasta dos salarios mínimos (42 por ciento de la población ocupada) es el verdadero muro contra la equidad. Hay un hecho insoslayable: la disminución en la tasa oficial de desocupación se ha logrado al mismo tiempo que se reduce la ocupación mejor remunerada. Sólo el sector industrial ha logrado mantener generación de empleo con salarios de entre tres y cuatro veces el mínimo.
En consecuencia, se debe plantear que el verdadero problema de inequidad y pobreza es atribuible a la precariedad del ingreso laboral, que a su vez es resultado del entorno adverso que enfrenta la mayor parte de las empresas en México: inseguridad, corrupción, altos costos de energéticos y combustibles, falta de financiamiento e importación ilegal de productos, entre otros.
Las rebanadas del pastel
Excelente noticia: Carlos Payán Velver, director fundador de La Jornada, ha sido propuesto para ser galardonado con la medalla Belisario Domínguez. Más que merecida. Enhorabuena. Besos y apapachos para el tocayo y nuestra casa editorial. ¡Salud!
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9/26/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Bancos, al abordaje
Reclamos y jineteo


Los bancos, siempre al abordaje. De acuerdo con la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en el primer semestre de 2018 el monto exigido por los cuentahabientes de dichas instituciones superó 14 mil 500 millones de pesos, en un total de 4.5 millones de reclamaciones que fueron presentadas por al menos 1.9 millones de personas.
La Jornada (Israel Rodríguez) lo publicó así: Del total del monto reclamado en dicho periodo (14 mil 549 millones de pesos) se abonó 50 por ciento a usuarios, porcentaje ligeramente inferior a lo registrado en el mismo lapso de 2017. Los productos más reclamados fueron la tarjeta de crédito, que sigue encabezando la lista con 55 por ciento del total de quejas; le sigue la de débito, con 36 por ciento, es decir, nueve de cada 10 reclamos fueron por esos productos. En tanto, la principal causa que originó las quejas fueron los cargos no reconocidos por consumos no efectuados, que concentró 74 por ciento del total de reclamos.
En números cerrados, lo anterior equivale a un atraco mensual de 2 mil 424 millones de pesos, o si se prefiere 81 millones por día (incluidos sábados, domingos y días feriados), y mientras son peras o manzanas, se presentan las reclamaciones, éstas son procesadas, la Condusef mete la mano y finalmente se procede a la devolución del dinero reclamado (por lo visto sólo a 50 por ciento), las instituciones bancarias jinetearon un mundo de dinero a lo largo de seis meses.
Mientras para los usuarios estafados es viacrucis rescatar algo de lo perdido, el jineteo de esos 14 mil 549 millones de pesos fácilmente generó ganancias financieras a los bancos por alrededor de 440 millones, que los reclamantes no ven ni de lejos, porque en el milagroso caso de que su queja fuera atendida y resarcido el dinero reclamado (otro milagro), la cantidad entregada no incluye intereses.
La información de La Jornada añade que las reclamaciones relativas a un posible fraude continuaron su crecimiento, ya que 78 por ciento del total, es decir, 3.5 millones, fueron demandas originadas por un posible fraude, lo que afectó a 1.2 millones de usuarios; el resto obedeció a movimientos operativos del banco, como cobros no reconocidos por comisiones, intereses, pagos mal aplicados y depósitos no acreditados, entre otros.
Por institución financiera, Citibanamex y Santander destacan por registrar el mayor número de reclamaciones en el primer semestre del año; sin embargo, la Condusef está revisando las quejas reportadas por BBVA Bancomer, al considerar que pudo haber existido alguna subestimación.
Qué maravillosa coincidencia, porque las tres instituciones citadas líneas arriba y señaladas como las campeonas en reclamaciones de los usuarios son las mismas que en tiempos de la banca reprivatizada por Carlos Salinas de Gortari exprimieron y reventaron los amigos mexicanos del régimen, que fueron rescatados por el Fobaproa, para inmediatamente después ser extranjerizadas (por cortesía del ahora arrepentido Ernesto Zedillo y de Vicente Fox, el del cambio… de propietario y la exención de impuestos a los cuates, como Roberto Hernández).
Cómo olvidar aquel compromiso de CSG de que la reprivatización de la banca privada mexicana sólo pretendía democratizar el capital, y fue tal la democratización, que las instituciones quedaron fundamentalmente en manos de especuladores bursátiles sin experiencia alguna en materia bancaria, pero con una rapacidad digna del sexenio salinista.
Y un cuarto de siglo después muchos de los democratizados forman parte de los multimillonarios autóctonos marca Forbes, mientras los mexicanos no dejan de pagar el rescate bancario.
Las rebanadas del pastel
A partir del próximo lunes, Jaime Serra Puche presidirá el consejo de administración del BBVA-Bancomer. Entonces, ¡cuidado!, con los “errores… de octubre”.
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9/25/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Zedillo: narco y arrepentimiento
Ocho décadas, permanente fracaso


Nadie sabe de dónde sacó tanta humildad, pero el hecho es que, casi dos décadas después de dejar Los Pinos, el ex presidente Ernesto Zedillo reconoció: durante mi mandato seguí una política equivocada en materia de prohibición, represión y criminalización de drogas, en lugar de elegir una opción que regulara su consumo.
Por si fuera poco, calificó de lamentable que algunos países integrantes de la Organización de las Naciones Unidas pretendan continuar con esta política que ha fracasado rotundamente y en todos los lugares en los que se ha aplicado (La Jornada, José Antonio Román). Obvio es que México está entre ellos. Zedillo participó en la presentación del informe Regulación: el control responsable de las drogas, realizado por la Comisión Global sobre las Políticas de Drogas, y otros ex mandatarios como el colombiano César Gaviria, compartieron el mea culpa y la tesis de que la prohibición, represión y criminalización de las drogas fueron devastadoras para muchos países (les faltó mencionar la corrupción).
Pero al final de cuentas el hoy arrepentido no hizo más que seguir la inercia de sus antecesores (tal cual lo hicieron sus sucesores en la residencia oficial) en materia de combate al narcotráfico (con la línea marcada por los gringos), aunque sin duda dos fueron los alumnos destacados: Calderón y Peña Nieto (el cartón de Helguera, publicado ayer en la edición de La Jornada, resume magistralmente sus exitosos gobiernos), quienes inundaron el territorio nacional de cadáveres.
En sus tiempos como inquilino de Los Pinos, Zedillo presumía que su gobierno seguirá alentando medidas más eficaces a partir del reconocimiento de que en todos los países afectados se dan todos los eslabones de la cadena delictiva del tráfico de drogas; insistiremos también en que cada nación debe mirar primero por cumplir plenamente su propia tarea.
Si se atienden los victoriosos discursos de los ex mandatarios, entonces hace mucho que México erradicó el problema del narcotráfico y ganó la guerra contra el crimen organizado. La realidad es muy distinta, desde luego, pero es documentable que desde, cuando menos, Manuel Ávila Camacho los gobiernos nacionales arrasaron con esas lacras. Y desde entonces el Ejército está en esas labores.
La citada frase de Zedillo es, en el fondo, la misma de todos los demás. Por ejemplo, Miguel Alemán Valdés presumía que México ha venido luchando contra los traficantes nacionales e internacionales de drogas, campaña que continuará desenvolviéndose con igual entereza. Y Adolfo Ruiz Cortines se sentía muy orgulloso de que nuestro Ejército coopera eficazmente en las campañas nacionales contra el tráfico de estupefacientes.
López Portillo aseguraba que los resultados de la campaña permanente contra el narcotráfico no tienen precedente y han merecido el elogio internacional (también el de Arturo Durazo), mientras Salinas de Gortari se vanagloriaba de que combatimos enérgicamente el narcotráfico por razón de Estado y para proteger la salud de las familias mexicanas; siendo este problema de gran preocupación para nuestro vecino del norte, la coincidencia en su combate nos resulta benéfica.
Y el cínico Calderón presumió que la estrategia nacional de seguridad ha revertido la tendencia ascendente de la delincuencia y el narcotráfico, y debilitado las condiciones que hacen posible su reproducción y su ampliación.Entonces, todos se dijeron victoriosos, pero, con arrepentimiento o sin él, a lo largo de los sexenios el supuesto combate al crimen organizado ha sido un rotundo fracaso. Y la cereza la colocaron Calderón y Peña Nieto.
Las rebanadas del pastel
Desbocados, los precios de los energéticos registraron un alza anualizada de 19.32 por ciento al cierre de la primera quincena de septiembre, y los correspondientes a la canasta básica 7.84 por ciento.
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11/07/2012

Los periodistas pal cafe.....



Marcelo Ebrard Casaubon tiene marcada su ruta a mediano plazo. Quiere ser presidente del PRD y cogobernador del Distrito Federal. Manejando a conveniencia esas dos piezas considera que conseguirá la candidatura presidencial de la izquierda en 2018 e incluso podría contar con la venia del calderonismo aliancista que de seguir controlando el PAN negociaría el apoyo a esa opción moderna.
Para hacerse de la dirigencia del sol azteca, el discípulo de Manuel Camacho Solís debe adquirir la aprobación del grupo que domina la estructura perredista, el de Los Chuchos, que entre sus virtudes tiene la de conocer sus propios límites, de tal manera que tensarán la liga de las negociaciones con Ebrard al máximo, pero sabiendo que entre sus cuadros no tienen a nadie con tamaños para aspirar con realismo a la Presidencia de la República. Ebrard no podrá ser presidente del PRD si no lo apoyan los Chuchos, pero estos no tendrán esperanza de llegar a ligas mayores (secretarías en un gabinete federal, algo que no han conseguido hasta ahora) si no terminan apoyando a Marcelo.
Pero ni siquiera resultaría suficiente que Los Chuchos cedieran el paso a MEC, pues la potenciación de la candidatura de éste dependerá del grado de éxito que tenga en la depuración del PRD, su reunificación y relanzamiento. Ebrard necesita mostrarse como un líder sin carisma pero con eficacia, capaz de imponer cirugías plásticas en un cuerpo aparentemente desahuciado, cocinero que lleve a la mesa electoral un platillo novedoso, bien presentado y mejor publicitado, aunque en la trastienda hubiera tenido que comprometer premios de gabinete a los corruptos y oscuros dueños de los fogones y la alacena que le permitieron darse un lucimiento táctico.
Manejando el PRD, Marcelo podrá incidir en la gobernabilidad de la joya de la corona de negro y amarillo, la ciudad de México. Pero, en una dialéctica cruda que ha sido clave en el éxito electoral y la conservación del poder progresista en el Distrito Federal, el aparato capitalino también debe converger en el futurismo marcelista y aportar los haberes correspondientes. Por ello es que revolotea con fuerza la amenaza de un caciquismo disfrazado de continuidad, con un Miguel Ángel Mancera presionado para que acepte la imposición de funcionarios de primer orden.
Sin fuerza política propia y teniendo como telón de fondo el proyecto político mayor, el de Ebrard como candidato presidencial, Mancera demostrará su carácter y destino a finales del presente mes, cuando dé a conocer los nombres de quienes le acompañarán en la jefatura del gobierno capitalino. Ha anticipado que habrá gran efervescencia en ese momento. Podrá serlo si es que en un golpe de libertad se atreve a hacer a un lado las pretensiones de que varios de los marcelistas actuales repitan en los cargos o sean movidos a otros de similar importancia. O los hervores y burbujeos provendrán del significativo acatamiento de las instrucciones de quien no desea quedarse sin plataforma para 2018: ni la administrativa, pues desea ser cogobernador a la sombra, con la aquiescencia de un dócil Mancera, ni la partidista, pues pretende ser renovador perredista con cartas marcadas por Los Chuchos.
Pasando a otro tema, ha de decirse que Enrique Peña Nieto pudo dar por cumplido el riesgo de reunirse a dialogar con intelectuales. No hay reportes de estropicios graves: nadie le preguntó por tres libros que le hayan marcado ni parece haberse cometido algún otro disparate. Todo transcurrió más o menos en concertada calma e incluso el anfitrión pudo asentar que tomará en cuenta las opiniones de los pensadores para diseñar la política cultural del sexenio. Entre los pocos comensales que aceptaron sentarse a la mesa con el mexiquense hubo tres o cuatro personajes reconocidos. En el boletín de prensa del peñismo se insistió en la relevancia de quienes cenaron con el priísta, aunque las fotografías mostraron la pequeñez de la convocatoria, contrastante el número y perfil de los asistentes frente a la subrayada necesidad del ex gobernador del estado de México de remontar su conocido déficit en asuntos de arte, cultura y anexas. Es de suponerse que alguno de ellos habrá de ser incorporado a las listas de apuestas relacionadas con la integración del próximo gabinete federal.
Astillas
El drama de México entero puede ser visto a pequeña escala en Olinalá, municipio de La Montaña del estado de Guerrero. Absolutamente desprotegidos frente al ataque de bandas criminales, los ciudadanos decidieron establecer retenes propios, habilitándose como sustitutos armados de las autoridades, las policías y las instituciones absolutamente ineficaces. Para restablecer el presunto orden público, el gobierno federal envió marinos que obviamente consideran necesario desarmar a retenes y ciudadanos, lo que estos rechazan, pues temen volver a estar dentro de poco nuevamente sujetos a agresiones y venganzas. El desvaído gobernador, Ángel Aguirre, ofrece cambalache tecnológico: computadoras, por ejemplo, a quienes entreguen las armas. Lo peor sería que los marinos y otras fuerzas federales arremetieran contra los vigilantes cívicos y les abrieran procesos por defenderse de lo que las autoridades no pudieron frenar ni castigar conforme a derecho. También ha de analizarse lo que sucederá cuando los federales se retiren de Olinalá para atender el siguiente punto del mapa rojo nacional... Los perredistas que en el Senado estaban a punto de declarar día de fiesta nacional la noche en que votaron una reforma laboral con el PAN y a pesar del PRI, ahora ven con supuesta decepción que panistas y priístas están a punto de arreglarse en San Lázaro, como casi siempre, para dar negociado retroceso a la efímera victoria senatorial... El PAN, por cierto, planea eliminar de sus estatutos la figura de los militantes adherentes, truco engordador de padrones del partido de blanco y azul mientras tuvo la cartera abierta de dos administraciones federales... Y, mientras la elección presidencial estadunidense acaparaba ayer la atención mundial, ¡hasta mañana!
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En forma simultánea a la elección presidencial estadunidense, tres estados –Washington, Colorado y Oregon– someterían ayer a referendo la legalización de la mariguana, ya no para uso médico, sino para pasar un good time (buen tiempo), como suelen decir. En Washington –estado al norte de California– las encuestas mostraban empate. Según los promotores, al venderse legalmente la mariguana aportaría impuestos que podrían destinarse a educación, salud y a investigaciones científicas para combatir las adicciones. Si triunfa la propuesta habría repercusiones en México, porque hoy día nuestro país es el principal proveedor de Estados Unidos. En otras mercancías de exportación es simplemente un maquilador, pero en el caso de la mariguana es productor y exportador neto. Representa un importante capítulo de la economía, aunque se oculta en las cuentas del Inegi. Influye en los empleos que crea en las rancherías; incluso da ocupación bien pagada a ingenieros y arquitectos que construyen los túneles por los que cruzan los cargamentos al otro lado de la frontera. Si en el estado de Washington comienza a producirse en forma legal, surgiría un competidor formidable para los mexicanos. Tal vez las mafias ya otearon el peligro, porque se están diversificando: el carbón, el petróleo, el secuestro, la protección de negocios.
Werner en el FMI
Alejandro Werner es un economista con larga trayectoria en los sectores público y privado. Hasta fecha reciente se desempeñaba como director general de Negocios Globales de BBVA. Antes fungió como subsecretario de Hacienda y director del Departamento de Investigación del Banco de México. En el plano académico fue profesor del ITAM. La directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, lo ha designado economista en jefe para el hemisferio occidental.
Suzuki en quiebra
¿Tiene un Suzuki o piensa comprar uno? Le conviene preguntar a su distribuidor en qué forma le podría afectar lo que sucede en Estados Unidos. American Suzuki Motor Corp., el único distribuidor de la marca, anunció el lunes que solicitó la protección del capítulo 11 de la ley de quiebras y suspenderá la venta de vehículos. La decisión de salir del mercado refleja los desafíos que enfrenta, incluyendo caída de ventas, un número limitado de modelos, altos costos de producción y estrictas regulaciones estatales y federales. Suzuki entró al mercado en 1985.



Se había tardado el inquilino de Los Pinos: mientras más cercana está su salida de la residencia oficial, mayores logros virtuales presume, amén de lo bien que, según él, hizo las cosas a lo largo de su sexenio. Pero en su fatua kermés de autoelogios y autoapapachos faltaban las fanfarrias y el confeti para celebrar el alcance, igualmente virtual, de las cifras históricas del presidente del empleo, quien en realidad a la administración peñanietista hereda un espeluznante déficit de puestos formales de trabajo, sin considerar el que a su vez dejó Vicente Fox al propio Felipe Calderón.
A escasos días de que termine la docena trágica panista, no podía faltar su autoaclamación en materia laboral: “vale la pena destacar que están por salir las cifras de empleo correspondientes a octubre. No las quiero anticipar ahora pero, por lo que se ve, estamos hablando de la cifra, si referimos al periodo de enero a octubre 2012, de enero a octubre, probablemente estamos hablando de la cifra de mayor generación de empleo formal que se tenga registro en México, la mayor de la historia. Eso significa que, a pesar de las dificultades económicas que se registran en el mundo, México está saliendo adelante, con una economía que crece y que genera empleos formales…”
Si existiera un premio a la cara dura sin duda alguna Felipe Calderón se lo llevaría de calle, en un país en el que la competencia en este renglón es por demás abundante. Entonces, claro que puede presumir cifras históricas, pero no en creación sino en voluminoso déficit de empleo: más de 4 millones de plazas formales en seis años de estancia en Los Pinos. Lo anterior quiere decir que 66 por ciento de los mexicanos que, en edad y condición productiva, intentaron incorporarse al mercado laboral formal a lo largo del sexenio calderonista no tuvieron cupo, por la sencilla razón de que las plazas no fueron creadas. Esas son las verdaderas cifras históricas del autodenominado presidente del empleo.
Más allá del cinismo con el que Calderón presume que la economía crece (recuérdese: 1.84 por ciento de crecimiento anual promedio en su sexenio, el menor en cinco lustros), las propias cifras oficiales revelan que con él en Los Pinos sólo uno de cada tres mexicanos que se incorporaron a la población económicamente activa logró emplearse en el sector formal de la economía, sin considerar la creciente precariedad en las condiciones laborales. El resto, a la informalidad, la desocupación abierta, la emigración o el crimen organizado. Entonces, uno de cada tres sí es para presumir cifras históricas, pero en el sentido inverso al cacareado por el susodicho.
Cómo olvidar que en plena campaña electoral (marzo de 2006), el entonces candidato presidencial panista presumía su nuevo eslogan propagandístico: para que vivamos mejor, Felipe Calderón, presidente del empleo, y él mismo detallaba que para que vivamos mejor los mexicanos necesitamos empleo y no deudas, necesitamos empleo y no crisis económicas, necesitamos un presidente que sepa conducir a México al futuro, y yo voy a conducir a México al futuro. En los hechos, ya sentado en Los Pinos, concretó exactamente lo contrario de lo que ofreció: muy poco empleo, mucha deuda crisis económica y una conducción por demás fallida que a México le canceló el futuro.
Entre diciembre de 2006, cuando por la puerta de atrás se instaló en Los Pinos, al tercer trimestre de 2012, la población económicamente activa (PEA) en el país se incrementó en 6 millones 458 mil 892 personas, de acuerdo con las cifras del Inegi. En ese lapso oficialmente se generaron 2 millones 172 mil 486 de empleos en el sector formal de la economía (eventuales una tercera parte de ellos), de tal suerte que 4 millones 286 mil 406 mexicanos que se incorporaron a la PEA quedaron totalmente fuera de la jugada, sin considerar el rezago histórico en este renglón.
Las citadas son las cifras históricas que Felipe Calderón no se atreve a presentar en público; de allí la necesidad de armar la kermés del autoelogio. Sin considerar el rezago histórico, más de un millón de empleos formales por año demandaron los mexicanos durante su sexenio; sólo se generaron, en promedio e incluyendo los eventuales, 362 mil anuales en números cerrados. Cada año el déficit de empleo formal aumentó en alrededor de 700 mil plazas, algo por demás espeluznante, por mucho que el aún inquilino de Los Pinos presuma como logro y como elemento para afirmar que el presidente del empleo cumplió.
De diciembre de 2006 a septiembre de 2012 la estadística oficial documenta la generación de un millón 447 mil 387 plazas permanentes en el sector formal de la economía, a las que se suman 725 mil 99 eventuales. Nada más. En el desempleo, la informalidad, el exilio económico y/o el crimen organizado todos los demás. Ese es el logro real. El resto, sólo propaganda barata.
En síntesis, muy poca generación de empleo y creciente precarización del mismo. Como bien ha documentado el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, la marginación que enfrentan millones de trabajadores mexicanos va a todo galope. En el balance, con tendencia a empeorar, se cuenta la incorporación de 15 millones de mexicanos al ejército de pobres; más de 31 millones de mexicanos no cuentan con seguridad social (ni para su familia); 15 millones no tienen un contrato legal que los vincule con sus patrones; 14.2 millones sobreviven en la informalidad y carecen de prestaciones; 11 millones laboran en micronegocios sin establecimiento; 6.7 millones cuando mucho obtienen un salario mínimo; 3.1 millones no reciben remuneración; 11.3 millones de trabajadores tienen un ingreso de entre uno y dos salarios mínimos, algo insuficiente para mantener a una familia fuera de la pobreza.
Y la cereza es cortesía del Banco Mundial, organismo decisivo en la imposición del fallido cuan aferrado modelo económico que se aplica en México desde hace 30 años: la pobreza y el desempleo se han incrementado en México en años recientes, mientras los salarios, medidos a través de su poder de compra, se mantienen estancados. Una de las causas de esta combinación radica en que dos terceras partes de la fuerza de trabajo del país se emplean en el sector informal.
He allí las terroríficas cifras históricas.
Las rebanadas del pastel
¿Obama o Romney? Para el caso da lo mismo, porque para ambos candidatos México se mantiene como patio trasero de Estados Unidos.


Acaba de pasar el Día de Muertos y poco antes me tomaron por sorpresa dos decesos, el de María López, hermana de mi madre, y el de Laura Abitia, compositora a quien conocí en Televisa y en cuyo departamento por un tiempo continuamos un taller comenzado en San Ángel –a invitación de Amparo Rubín–. Por razones que pretextaré espaciales, a ambas las había dejado de frecuentar, y ahora me quedo con la difícil certeza de que tales razones nunca lo fueron. Para acabar, fuera de tono como me experimento, me veo en la incordial necesidad de recurrir al discutible expediente de los versos, no nuevos y sin conexión formal –¿ni fontal?– entre sí, para cubrir mi obligación con esta columna. Al menos tienen la muerte como pretexto común. Espero que les sirva de permiso.



Rechazan a consejeros del IFE como observadores en EU
Los que suscribimos este mensaje, representantes de organizaciones mexicanas de migrantes en el norte de California, que participamos como observadores independientes durante la jornada electoral del 2 de julio del presente año en México, nos indigna y rechazamos la participación de representantes del Insituto Federal Electoral (IFE) como observadores del proceso electoral el 6 de noviembre en Estados Unidos.


Escribir sobre el triunfo político, económico y hasta cultural de las derechas en el mundo ha llegado a ser, francamente, lugar común. Y lo es por la abrumadora evidencia empírica que nos muestra esa aplastante realidad. Bien puede decirse que tal forma de pensamiento y accionar penetra más allá de las concepciones sociales de la actualidad para situarse como imperativo dominante y global: no hay alternativa, afirmaba desde hace ya casi medio siglo Margaret Thatcher. Los valores del individualismo, la libertad corporativa sin límites y cortapisas, desgravaciones fiscales al capital o el papel determinante del mercado sobre cualquier otra consideración (la solidaridad entre grupos o la prevalencia del bien colectivo, por ejemplo) desembocan en la reducida visión que tomó por asalto al mundo entero.

Similares, heterogéneas, con imaginación, coraje y audacia, las luchas emancipadoras de América Latina empiezan a recorrer caminos inusitados, y con más coherencia y claridad que las de otras latitudes del mundo.

Un análisis prediciendo la victoria de Obama señalaba que la tormenta Sandy desempeñaría un papel clave en el resultado electoral. Cuando el huracán golpeó en Nueva Jersey el 29 de octubre las encuestas daban a Obama una probabilidad de victoria de 73 por ciento. En los días que siguieron al desastre, sus probabilidades de éxito aumentaron hasta alcanzar 86 por ciento.