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4/01/2026

Trump “tiene que ser frenado, y frenado ahora”

Utopía


Eduardo Ibarra Aguirre

Por 8 millones de ciudadanos en movimiento en más de 3 100 protestas de la diversidad multinacional, documentada e indocumentada, que forma a Estados Unidos de América, justo al cumplirse el primer mes de la agresión aérea, naval y terrestre emprendida por los soldados de Donald John Trump y Benajmin Netanyahu –o si lo prefiere al revés– en contra de la milenaria Irán (Persia), muy bien vale la pena suspender la promesa vacacional enunciada aquí: “Hasta el lunes 6-IV-26”.

Por supuesto que DJT hizo el estúpido intento de subestimar la movilización de costa a costa, de frontera a frontera, con el manido recurso de la “izquierda radical” que la financió, cuando la plutocracia estadunidense mayoritariamente aún cierra filas alrededor de su octogenaria, desgastada e incluso enferma figura humana que los expertos denominan demencia frontotemporal. 

Esto sin contar los moretones que lo acosan y los pies y tobillos tan anchos como su obeso cuerpo. Política y biológicamente entró Donald John al ciclo que lo conducirá a la debacle, pero brutal e ilegalmente enriquecido que es lo que más le importa en la vida, así tenga que llevarse entre las patas a su país y el orbe.

Sabido es que se movilizan las minorías, los activistas, y votan las mayorías ciudadanas o tienen derecho a hacerlo, a pesar de las afamadas maniobras trumpistas para imponer su voluntad por encima de los ciudadanos tanto en 2025 como el 20 de enero de 2017. Y cuando fue derrotado en las urnas por Joseph Biden, intentó dar un golpe de Estado sin reparar en las consecuencias.

Si se puso en movimiento por tercera ocasión la pluralidad política, ideológica y cultural que agrupa y representa No Kings, hablamos de una lucha vigorosa y profunda en representación del 60% de la ciudadanía que rechaza a Donaldo Juan y un poco en menor medida a sus supremacistas y clasistas políticas migratorias, su geopolítica imperialista de nuevo cuño, descarnada y sin matices, hacia Brasil, España, Colombia, Cuba, Irán, Groenlandia, México, palestina, Sudán, Venezuela, Yemen y lo que su voracidad colonizadora y los pueblos y gobiernos del mundo le permitan a esta suerte de Adolfo Hitler II.

Como bien dijo el veterano senador independiente, Bernie Sanders, “estamos viviendo un momento sin precedente y peligroso en la historia estadunidense. De muchas maneras, el futuro de nuestro país y del mundo está en jaque, y las acciones que tomamos ahora determinarán como se verá ese futuro”. O en palabras del gran actor Robert DeNiro: “Otros presidentes han atentado contra los límites constitucionales de su poder, pero ninguno de ellos ha sido una amenaza existencial a nuestra libertad y seguridad… Tiene que ser frenado, y frenado ahora”.

Justo por eso los destacados promotores, entre los que también se encontraban el reverendo Al Sharpton, la procuradora del estado de Nueva York Letitia James y la actriz Jane Fonda, marcharon detrás de mantas declarando “protegemos a nuestra democracia”. Y los organizadores esperaban que sería el día de protesta nacional más grande de la historia de USA. Y todo indica que lo conquistaron.

Además, en varias ciudades europeas, por ejemplo, fueron cientos de miles los movilizados contra el pederasta VIP y por sus propias demandas nacionales, acompañados de muchos estadunidenses. Y en el caso mexicano fue una docena de ciudades en las que gringos radicados aquí, mostraron que la capacidad de Donaldo Juan para mentir como respira no los engatusa. Ahora sí, hasta el miércoles 8. ¡Qué descanse! Por lo menos del utópico redactor.

Acuse de recibo 

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos pretende agregar la firma de Donald Trump en todo el papel moneda de nueva impresión. Sería la primera vez que aparece la firma de un mandatario en funciones. Este es el más reciente caso en el que el jefe de la Casa Blanca pone su identidad e imagen en instituciones culturales después de que cambió el nombre al Instituto de Paz, al Centro Kennedy para las Artes Escénicas y a una nueva clase de buques de guerra. Los planes se producen en paralelo a una iniciativa actual para poner su rostro en una moneda. Es la megalomanía ilimitada (y acaso sin precedente), salvo el inolvidable caso del pintor fracasado, austriaco, que condujo a Alemania al horror y la derrota. (…) 60 000 expertos confirman que Trump padece demencia frontotemporal, afectando a su capacidad neurológica. El informe detalla como pierde las palabras y es incapaz de dar un discurso coherente, hablando un 245% más que antes. Su incapacitación y sucesión ya es un debate real; reporta el diario madrileño El País. (…) Del 28 de febrero al 24 de marzo USA e Israel causaron destrozos en 110 monumentos históricos desde que comenzó la guerra, y dejaron graves averías en 498 escuelas, 281 centros médicos y 94 ambulancias, informaron el ministerio de Patrimonio Cultural y Turismo local y la Media Luna Roja. (…) Enlace a las utopías, https://insurgentepress.com.mx/category/plumas-columnas/

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3/28/2025

Los aranceles automotrices de DJT

 Utopía


 

Eduardo Ibarra Aguirre

 

Bajo el método de que “nosotros vamos a dar una respuesta integral a lo que se anunció del acero y el aluminio; lo que se anuncia hoy de los automóviles y lo que van a anunciar el 2 de abril, posterior al 2 de abril, porque no queremos dar una respuesta a cada tema, sino realmente una respuesta integral”; la presidenta Claudia Sheinbaum eludió deliberadamente comprometer un juicio directo, explícito sobre los aranceles que para la industria automotriz del mundo pretende imponer el tirano que diariamente firma decretos y elude al Congreso de Estados Unidos pero no a los jueces y tribunales, incluida la Corte Suprema que ya le empiezan a significar un serio freno en sus atrabiliarias y a veces caprichosas decisiones que la mandataria diplomáticamente explica como “su propia forma de comunicar”.

          Con pasmosa tranquilidad, la presidenta con A y también con E que cuenta  con el mayor porcentaje, superior al 90% de apoyo ciudadano, en el orbe por la conducta que asume en las negociaciones con Donald John Trump, recordó a los colegas que acudieron a Palacio Nacional el jueves 27, que en la más reciente plática telefónica que tuvo con el presidente de origen escocés por su abuela migrante, “logramos que lo que está dentro del tratado tenga cero aranceles y aquello que se está exportando fuera del tratado, sí”.

          Está por verse que el veleidoso Donaldo Juan haga honores al valor de su cada vez más demagógica palabra y discurso, pues fuera de la orden ejecutiva del 26 de marzo, sus voceros aclararon que “Los importadores de automóviles bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá tendrán la oportunidad de certificar su contenido estadunidense, y se implementarán sistemas para que el arancel de 25% sólo se aplique al valor de su contenido no estadunidense. Las autopartes que cumplan con el T-MEC permanecerán libres de aranceles hasta que el secretario de Comercio, en consulta con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EU, establezca un proceso para aplicar aranceles a su contenido no estadunidense”. La aplicación de la fórmula queda en manos de Howard Lutnickprevia orden del señor de las tres “te”: magnate, delincuente y presidente.

Con todo, resulta pasmosa la actitud de la doctora frente al principal inquilino y empresario de la Casa Blanca, al asegurar que todavía hay pláticas. Marcelo Ebrard, por ejemplo, lleva seis encuentros con su par gringo, y “la idea es que no se pierda un solo empleo”, sino que además tengamos la posibilidad de seguir generando empleos, por eso la respuesta que vamos a dar el 2 de abril no sólo tiene que ver con medidas arancelarias y no arancelarias ante USA, “sino un plan integral dentro del Plan México, que fortalece nuestra economía”.

Y el objetivo principal es que el trato preferencial que México busca con Washington es que “el vehículo completo, las partes que se fabrican tanto en México como en Estados Unidos” estén libres de aranceles, nada más pero nada menos, pues el nuestro es el país más integrado con EU en muchas áreas, pero particularmente con la industria automotriz”. Y la mayoría de las empresas son de capital estadunidense, además de que en México se fabrican muchas autopartes de los componentes de los autos fabricados en USA.

Trasnacionales que como Ford, General Motors y Chrysler fueron las primeras afectadas ya que sus acciones bursátiles cayeron más de 2% en Wall Street, donde también se ubica la más grande y eficaz lavadora de recursos provenientes del crimen organizado. Y, además, Trump dejó tirados a sus aliados tradicionales como Japón, Corea del Sur, Canadá y Alemania, los mayores exportadores de vehículos, lo que reconfirma por enésima ocasión que el país de las barras y las estrellas no tiene amigos ni socios, sino intereses imperiales

Acuse de recibo

“Marcha unitaria. 30 de marzo. 3 PM. (Día de la Tierra Palestina). De la Embajada de EU (Ángel de la Independencia) al Hemiciclo a Juárez. ¡Alto al genocidio! ¡Romper relaciones políticas, económicas, académicas y culturales con Israel!” ¡Alto a los bombardeos israelíes-estadunidenses en Yemen, Siria y Líbano!”… No comparto la segunda demanda, pero igual expreso mi simpatía y respeto con los tres organismos convocantes, pero sobre todo con la gran causa de Palestina libre… De la periodista Teresa Gil: “Lo dicho por ti en esta columna, tiene mucho que ver con lo que se recordó en estos días, con el Benemérito: El respeto al derecho ajeno es la paz. La Constitución menciona los derechos de terceros, pero al parecer para los manifestantes los terceros no existen. Hablan y gritan sobre sus  derechos, pero los de los demás no aparecen por ningún lado. Aplicar la ley no es reprimir, es bueno que lo tengan en cuenta los gobiernos”. Enlace a la Utopía comentada: https://monitorfinanciero.com.mx/utopia-csp-no-reprimiremos-a-los-maestros-eduardo-ibarra-aguirre/ (…) “Espectacular flash mob de mariachi en Moscú” (Federación Rusa), https://www.youtube.com/watch?v=DvhFtOoXmY0

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7/01/2024

La inevitable reforma del Poder Judicial

 Utopía

 


Eduardo Ibarra Aguirre

 

No tiene desperdicio el diagnóstico de la ministra Lenia Batres, a base de adjetivos que describen muy bien al Poder Judicial: “Para nuestra población, la justicia en México es cara, elitista, desgastante, humillante, lenta, inaccesible, inentendible, abusiva, misógina, racista, clasista, corrupta, parcial... En una palabra, es injusta". Lo dijo en el  foro realizado en la Cámara de Diputados el jueves 27, como parte del parlamento abierto, y provocó el aplauso y las exclamaciones más nutridas, frente a una presidenta de la Suprema Corte más que desencajada, porque le empieza “a caer el veinte” de la terca realidad, el Plan C recibió un apoyo ciudadano con casi 36 millones de votos el 2 de junio, y las oposiciones mediáticas, empresariales, partidistas, religiosas y criminales se resisten a procesarlo.

Con la misma esencia pero otras palabras, lo sostuvo Arturo Saldívar, el ministro en retiro y expresidente de la Corte. Casi siempre se olvida que “la independencia judicial exige legitimación social: esto es, la confianza del pueblo, de la gente, en su aparato de justicia. Sin legitimación social, la independencia no es sino una máscara para juzgar en contra de los derechos y los intereses del pueblo. La legitimidad social en la justicia de México está rota desde hace mucho tiempo, pero quizás nunca ha estado en peor situación que ahora. Si preguntamos a la gente –que lo hicimos en los Diálogos por la Transformación, (durante) seis meses intensos y más de 400 foros–, la gente te dice que tenemos una justicia elitista, una justicia que privilegia a los que tienen frente a los que no tienen, que maltrata a las mujeres, que castiga la pobreza y no la delincuencia, y que no tiene legitimación social”.

La sucesora de Saldívar Lelo de Larrea, advirtió como si no fuera parte del problema estructural de justicia que padece México y que ella, Noma Lucía Piña, agudizó a partir del 2 de enero de 2023 hasta el extremo de invadir funciones del Legislativo y el Ejecutivo, cancelar leyes con el voto de un solo ministro, esconder expedientes fiscales y dar al neoconservadurismo hecho partidos lo que no ganaron en las urnas hoy hace seis años, lo siguiente: llevar a cabo una reforma al PJF de manera apresurada implica el riesgo de “dar entrada a problemas mayores” a los que se quiere resolver. Pidió que en este ejercicio de diálogo se “diluya la idea de una decisión tomada. El paso veloz ante modificaciones estructurales sólo puede dar entrada a problemas mayores. (…) En la reforma judicial no debe pesar más la celeridad que la idoneidad”.

Entre otras frases huecas que contrastaron con las cuatro camionetas blindadas que escoltaron a la suya, también blindada, y un motociclista encabezando el convoy de la presidenta de la Suprema, como en los viejos tiempos del poder presidencial omnímodo.

Fuera de su coto exclusivo de la avenida Pino Suárez, ubicada en San Lázaro, en terrenos de una de las dos cámaras que forman el Legislativo que atropelló como nadie se atrevió antes, salvo los expresidente de México, la ministra presidenta que tan bien parodia Jairo Calixto Albarrán en Operación Mamut, escuchó incómoda, con el rostro desencajado, los juicios de Saldívar al acusar que a partir de entonces: “se dejó de combatir la corrupción, se regresó al nepotismo como cultura, se quitaron las políticas de paridad de género y de igualdad (…) la Escuela Judicial volvió a ser el club de amigos, y el Instituto (Federal) de la Defensoría Pública, el patito feo del Poder Judicial, pero sobre todo se acrecentó la lejanía con el pueblo de México. La Suprema Corte se convirtió en defensora de las élites, de la oligarquía, de los poderosos, de la comentocracia, de la derecha. La Suprema Corte decidió otorgarle a la oposición –en una suspensión, en una sentencia– lo que habían perdido en las urnas, y esto lo dije en el Pleno de la Corte, siendo ministro en funciones. Pero lo peor, decidió intervenir en el proceso electoral de manera descarada, con los hechos que hoy son públicos de todos nosotros”. ¿Así o más claro señora Piña?

Acuse de recibo

La senadora Xóchitl Gálvez, nuevamente en funciones para cobrar el sueldo de 600 000 pesos durante tres meses y un millonario bono sexenal, está de gira por los medios de manipulación sin rendir cuentas de su estrepitosa derrota del 2 de junio en las urnas… Viridiana (Viri) Ríos atribuye al presidente AMLO la afirmación de que los integrantes de su gabinete requieren 90% de lealtad y 10% de experiencia y capacidad. Según la doctora sucede lo contrario con el gabinete que está formando Claudia Sheinbaum. La reiterada afirmación presidencial consiste en 90% de honestidad, la lealtad la refiere al proyecto de la 4T, no a su persona ni al gobierno sino al pueblo… Invitación: “Hasta el 7 de julio próximo en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, ‘La fuerza de la creación: Rosaura Revueltas’. Calle Francisco Sosa 202, colonia Santa Catarina, alcaldía Coyoacán, de 11 a 20 horas”.

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5/23/2022

Enrique Graue “escurre el bulto” ante AMLO

Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

La ideologizada reacción de los opositores de oficio y también de beneficio sobre la asistencia que brindarán 500 trabajadores de la salud de Cuba a México, así como la adquisición de la vacuna Abdala para niños, tiene la virtud de que desnuda en su miserable condición humana a muchos políticos y politiqueros. Y replantea con poco éxito el papel de las universidades en los retos que enfrenta la república.

En la mañanera del martes 17, el presidente Andrés Manuel planteó que los médicos no desean ir a zonas pobres y ejemplificó: “Es como el caso, con todo respeto, de mi alma mater, de la UNAM, enfrentamos la pandemia y en vez de convocar a todos los médicos estudiantes a ayudar se fueron a sus casas. Eso no lo deben hacer las universidades, ni públicas ni privadas, pero mucho menos las públicas y mucho menos la UNAM”. El déficit es de 50 000 médicos con especialidad.

La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional intentó, por medio de un video en redes sociales, poner los puntos sobre las íes y defendió que en los dos años de emergencia sanitaria continuó con su misión de formar profesionales altamente calificados, en este lapso poco más de 2 000 estudiantes de licenciatura de médico cirujano presentaron su examen profesional. Además se graduaron 6 312 médicos residentes y 2 024 especialistas concluyeron posgrados de alta especialidad. Medicina tiene una población de 10 000 alumnos en las seis licenciaturas que ofrece, en tanto que en posgrado son 11 000. Y desde el inicio del confinamiento continuó sin pausa sus actividades. Una gran parte de la matrícula docente se capacitó en el uso de las herramientas digitales para impartir 273 877 horas en línea. Un alumno aclaró que fue la autoridad sanitaria federal la que solicitó a los titulares de hospitales y jurisdicciones sanitarias que los estudiantes no acudieran.

López Obrador volvió a la carga el miércoles 20, al denunciar lo que es público, pero casi nadie se ocupa de ello, ni siquiera Carmen Aristegui, que en la Nacional Autónoma de México, con su presupuesto se creó una “burocracia dorada”, a quienes “se les creaban institutos especiales mientras que a los maestros de asignatura –que son la inmensa mayoría– ganan muy poco”.

Más aún, pidió que no se mantengan cotos de poder y no se castigue a académicos que no están de acuerdo con posturas antineoliberales. “No es cuestionar a la UNAM. (…) me interesa mucho que esta institución importantísima, histórica de nuestro país, siga siendo una gran institución, que no se mantengan cotos de poder, influyentismo, que no coopten a investigadores, a maestros, que no castiguen a los que no están de acuerdo con las posturas antineoliberales, porque se llegó al extremo de que la mayoría de los maestros eran aplaudidores del régimen de corrupción, y estoy hablando de las Ciencias Sociales; cundió el derechismo, con todo respeto”.

E insistió en denunciar que la UNAM tardó mucho en regresar a clases presenciales tras el impacto de la pandemia de covid-19, pero –digo yo–, el negocio futbolero se reanudó temprano. Empresa en el que la Rectoría invierte recursos públicos y no gana nada. También denunció una extendida práctica: “¿Cómo es posible que salga una gente cuestionada por un mal manejo en una institución y se va a la UNAM como premio?”

Con tremendos juicios, el rector Enrique Graue “escurrió el bulto” con el lugar común de que AMLO –el séptimo presidente egresado de la UNAM– “tiene todo el derecho de manifestar sus puntos de vista”. Lo tienen todos los mexicanos, señor.

Faltó un tema del que se habla en voz baja, el dominio de la Mafia de la Bata Blanca, desde el rectorado de Guillermo Soberón (1973) hasta hoy, con las excepciones de Jorge Carpizo y José Sarukán.

Acuse de recibo

Oportuna recomendación del historiador Lorenzo Meyer: “La polarización de visiones sobre el presente y el futuro es consustancial al echar a andar cambios en un régimen político anquilosado, pero la moderación en opiniones y reacciones es indispensable para no cruzar la línea que lleve perder lo preservado o ganado por las partes”… Desde el pasado 11 de abril no hay Complejo B en la Unidad de Medina Familiar No. 2 del IMSS, en la Ciudad de México. Y los que atienden la farmacia son “hombres de muy pocas palabras y estilo cortante”, reportan tres derechohabientes mujeres… De Arturo Sandoval Soto, periodista, impresor e integrante del GMC: “Muy cacareado este número de desaparecidos por la oposición, pero no ponen los números de los muchos encontrados. Antes ni los buscaban, hoy se da apoyo por medio de (Alejandro) Encinas” (http://www.gustavorenteria.com/2022/05/utopia-los-100-mil-desaparecidos.html (...) El mismo Sandoval recomienda el “poema de Frida Kahlo que toda mujer debe leer”: https://www.youtube.com/watch?v=y6Sd6oogKaw&list=TLPQMDQwNTIwMjLTJlJvCh-Xdg&index=4 (…) Salomón Chertorivski y Jorge Germán Castañeda: https://www.jornada.com.mx/2022/05/19/cartones/3

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4/03/2016

El cazador de historias



Eduardo Galeano
Foto
Eduardo Galeano (Montevideo 1940-2015) en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la UNAM, donde el autor de Las venas abiertas de América Latina ofreció una lectura de parte de su obra, el 2 de abril de 2009

Foto Francisco Olvera
La Jornada 

El Monstruo de Buenos Aires
Así lo vio, o lo imaginó, y así lo llamó, el sacerdote francés Louis Feuillée.
Este monstruo fue uno de los espantos que ilustraron el libro de memorias de su viaje por tierras sudamericanas, reinos de Satán, entre 1707 y 1712.
El poderoso cero
Hace cerca de 2 mil años, el signo del cero fue grabado en las estelas de piedra de Uaxactún y en otros centros ceremoniales de los mayas.
Ellos habían llegado más lejos que los babilonios y los chinos en el desarrollo de esta llave que abrió paso a una nueva era en las ciencias humanas.
Gracias a la cifra cero, los mayas, hijos del tiempo, sabios astrónomos y matemáticos, crearon los calendarios solares más perfectos y fueron los más certeros profetas de los eclipses y otras maravillas de la naturaleza.
La primera flauta
Un cazador se perdió, alguna vez, en alguno de los laberintos de la selva amazónica.
Después de mucho vagar, se dejó caer al pie de un cedro y allí quedó dormido.
Fue despertado por el sol y por una música jamás escuchada.
Entonces, el cazador perdido descubrió que un pájaro carpintero, de cabeza roja, largo cuello y pico poderoso, estaba picoteando una rama.
La música nacía del viento que entraba por los agujeros que el pájaro excavaba.
El cazador aprendió. Imitando al viento y al pájaro, creó la primera flauta americana.
La recién nacida
En el último día de abril del año 2013, Galulú Guagnini nació en Caracas.
El padre, Rodolfo, explicó:
Ella vino para enseñarnos todo de nuevo.
La lluvia
Entre todas las músicas del mundo y del cielo, entre todas las que escucho desde arriba y desde abajo, yo elijo el concierto para lluvia sola.
Como en misa la oigo, cada vez que se deja sonar en la claraboya de mi casa.
Las nubes
Por las noches, cuando nadie las ve, las nubes bajan al río.
Inclinadas sobre el río, recogen el agua que más tarde lloverán sobre la tierra.
A veces, cuando están en plena tarea, algunas nubes se caen, y el río se las lleva.
Cuando llega la mañana, cualquiera puede ver pasar a las nubes caídas.
Ellas derivan sobre las aguas, lentos barquitos de algodón, mirando al cielo.
El oficio de escribir
De Onetti aprendí, también, el placer de escribir a mano.
A mano trabajo cada página, quién sabe cuántas veces, palabra tras palabra, hasta que paso en limpio, en la computadora, la última versión, que siempre resulta ser la penúltima.
Por qué escribo /3
Para empezar, una confesión: desde que era bebé quise ser jugador de fútbol. Y fui el mejor de los mejores, el número uno, pero sólo en sueños, mientras dormía.
Al despertar, no bien caminaba un par de pasos y pateaba alguna piedrita en la vereda, ya confirmaba que el fútbol no era lo mío. Estaba visto: yo no tenía más remedio que probar algún otro oficio. Intenté varios, sin suerte, hasta que por fin empecé a escribir, a ver si algo salía.
Intenté, y sigo intentando, aprender a volar en la oscuridad, como los murciélagos, en estos tiempos sombríos.
Intenté, y sigo intentando, asumir mi incapacidad de ser neutral y mi incapacidad de ser objetivo, quizás porque me niego a convertirme en objeto, indiferente a las pasiones humanas.
Intenté, y sigo intentando, descubrir a las mujeres y a los hombres animados por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, más allá de las fronteras del tiempo y de los mapas, porque ellos son mis compatriotas y mis contemporáneos, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido.
Intenté, intento, ser tan porfiado como para seguir creyendo, a pesar de todos los pesares, que nosotros, los humanitos, estamos bastante mal hechos, pero no estamos terminados. Y sigo creyendo, también, que el arcoíris humano tiene más colores y más fulgores que el arcoíris celeste, pero estamos ciegos, o más bien enceguecidos, por una larga tradición mutiladora.
Y en definitiva, resumiendo, diría que escribo intentando que seamos más fuertes que el miedo al error o al castigo, a la hora de elegir en el eterno combate entre los indignos y los indignados.
Vivir por curiosidad
La palabra entusiasmo proviene de la antigua Grecia, y significaba: tener a los dioses adentro.
Cuando alguna gitana se me acerca y me atrapa una mano para leer mi destino, yo le pago el doble para que me deje en paz: no conozco mi destino, ni quiero conocerlo.
Vivo, y sobrevivo, por curiosidad.
Así de simple. No sé, ni quiero saber, cuál es el futuro que me espera. Lo mejor de mi futuro es que no lo conozco.
El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano (Montevideo, 1940-2015), quien compartió con los lectores de La Jornada la magistral concisión y profundidad de sus Ventanas, como se tituló su colaboración semanal para este periódico, concluyó su último libro un año antes de morir. Acechante, el cronista de los invisibles salió a cazar en esa jungla que habitamos “para mostrarnos –con crudeza, con humor, con ternura–” realidades que no todos logran ver. Así surgió El cazador de historias, que publica Siglo XXI, su editorial de toda la vida. En este libro, quien clamaba por una América Latina Unida para revertir el miedo y la resignación, obsequia un puñado de bellas y poderosas historias que ofrecen pistas de su biografía, de su infancia y juventud, de sus primeros viajes por esa región, de las personas que marcaron su vida y su escritura, así como sus ideas sobre la muerte. Con autorización del sello Siglo XXI, La Jornada ofrece a sus lectores, a manera de adelanto, algunos destellos del arcoíris legado por quien afirmaba: Obedecer a los poderosos, no es nuestro destino. El libro ya empieza a circular en México

4/19/2015

Galeano y las venas “diversas” de América Latina


             
Galeano en un retrato tomado en Montevideo el 12 de abril de 2013. Foto: Xinhua / Ezequiel Scagnetti / ZUMAPRESS
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Con ocasión del Bicentenario de la Independencia de América Latina y en vísperas de la V Cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago en el año 2009, Proceso entrevistó al escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor del volumen emblemático Las venas abiertas de América Latina. La conversación, sostenida en torno al libro que el autor vino a presentar a México, Espejos fue publicada el 19 de abril de 2009 bajo el título de Las venas diversas de América Latina, que se reproduce íntegra.

* * *
¡Vértigo! Eso es lo que provocan a Eduardo Galeano las “cumbres”. Por ello la V Cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago no le causa el menor interés:

“Son lugares muy aburridos. Es todo lo que puedo decir”.
Y cuenta:

“Un amigo ingeniero me enseñó que lo único que se hace desde arriba son los pozos, todo lo demás se hace desde abajo, por lo tanto no debemos estar tan pendientes de las cumbres.”
Muestra más entusiasmo al hablar del incipiente gobierno de Barack Obama en Estados Unidos (EU), en quien percibe buenos signos, aunque en lo “esencial” no haya cambios; de la nueva Constitución promovida en Bolivia por su actual presidente, Evo Morales; y de su nuevo libro Espejos. Una historia casi universal (Siglo XXI Editores), en el cual mediante narraciones breves ofrece su visión del mundo desde la antigüedad hasta nuestros días.
En el hotel Sheraton Centro Histórico, a punto de concluir una breve visita a México, el autor de la trilogía Memoria de fuego, así como de Las venas abiertas de América Latina, El siglo del viento y una vasta obra, conversa con Proceso. Lo que sí reprueba del nuevo gobierno de EU es su presupuesto y actitud ante la guerra, y las invasiones a Irak y Afganistán.
Y cuando habla de estos temas, advierte:
“Por cierto que ya México está en la mira.”
Como algunos críticos y analistas políticos han vislumbrado en la supuesta “colaboración” por la lucha contra el narcotráfico, para Galeano es “la gran coartada” para invadir países:
“Es el gran pretexto. La mayor fuente de ganancias de sus bancos más importantes son los narcodólares. Las cifras oficiales de Naciones Unidas indican que 90% de la heroína proviene de Afganistán. Y es un país ocupado por ellos, por lo tanto son ellos quienes directa o indirectamente la están suministrando. Obama explica que manda tropas a Afganistán para luchar contra los talibanes y contra el terrorismo, pero no dice que sea para luchar contra el narcotráfico. Ya que les preocupa tanto el tema de la droga, ¿por qué no empiezan por casa?”
–La idea de la invasión a México también se ha manejado aquí, aunque el gobierno calderonista y hasta algunos analistas partidarios del régimen hablan de colaboración.
–Bueno, no sé. No sé qué va a pasar y no estoy vendiendo hielo a los esquimales, quienes entienden de México son los mexicanos. Me limito a decir que hay signos de que la droga puede ser el pretexto para una intervención militar creciente, disfrazada de colaboración. Se ha vivido en el caso de Colombia y hay que estar alerta contra eso y, en todo caso, hacer preguntas de sentido común. Hemos perdido el sentido común, el mundo entero ha perdido el sentido común.
Él lanza la pregunta:
“Señores, si les preocupa tanto el tema, ¿por qué el país que ustedes están ocupando suministra heroína a todos? ¡La heroína es la peor de las drogas, la más devastadora! Ustedes son responsables de lo que ocurre ahí, lo dice la legislación internacional: ‘Las potencias ocupantes son responsables de lo que ocurre en el país ocupado’. Es clarísimo. ¿Por qué no se ocupan de su país ocupado? Nadie va a formularles esa pregunta, por eso la formulo yo, porque nadie me va a escuchar.”
Aunque Galeano no piensa que la llegada de Obama a la presidencia sea resultado de una lucha ganada al racismo, sí celebra su triunfo. La autorización del envío de remesas de los emigrados cubanos y su actitud frente a Cuba, le parecen buenos signos. Pero en lo esencial no ve cambio:
“Lo esencial es que ahí hay un modelo social que se ha impuesto en el planeta como único modelo de vida posible, centrado en el consumo y en la violencia. Eso provocó una crisis en el propio Estados Unidos, porque es muy caro pagarlo. Cada bebé estadunidense nace debiendo 9 mil dólares –son las últimas cifras oficiales– y en una manita empuña un automóvil y en la otra una ametralladora. Es el modelo en síntesis: En una manita un automóvil y en la otra un arma.
“Eso no tiene destino, digo, es un modelo suicida. Creo que el mundo merece algo mejor que esta consagración universal al mutuo exterminio. Cada minuto el mundo destina 3 millones de dólares a gastos militares. ¡Tres millones de dólares por minuto! –enfatiza–, y cada minuto mueren de hambre o de enfermedades curables 15 niños, según los últimos datos de la UNICEF… O sea, son asesinados por un sistema especializado en el exterminio del prójimo.”
Sangre negra
Varios de los relatos de Espejos hablan del racismo y la lucha contra la discriminación. El titulado “Sangre negra” le da pie para reflexionar que hacia la primera mitad del siglo XX Obama no habría podido ser presidente, “ni siquiera hubiera podido donar sangre”.
Cuenta que en 1942, cuando EU ingresaba a la segunda Guerra Mundial, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre de negros, “para que no se hiciera por inyección la mezcla prohibida en la cama”. Charles Drew, quien “perfeccionó la técnica de utilización del plasma para salvar vidas humanas”, era director de la Cruz Roja en Estados Unidos. Cuando recibió la orden, se negó a aplicarla argumentando que era una estupidez, pues la sangre negra no existe, es roja. Entonces lo renunciaron:
“Era negro, es dato interesante, había llegado a ese puesto insólitamente importante por ser científico y porque había hecho posibles las transfusiones, entonces era tan importante que no había manera de negarlo y lo hicieron director del Banco de Plasma de la Cruz Roja.”
Es a partir de historias como ésta que valora y celebra la llegada de Obama, pero por otro lado considera “muy grave” el incremento al presupuesto de guerra, “que ya era enorme, el más grande del mundo… Eso me parece revelador de que –lamentablemente– no se están produciendo los cambios en profundidad que esperábamos”.
Subraya:
“Además, hipócritamente se le llama presupuesto de defensa. ¿Defensa contra quién? El único que los invadió fue Pancho Villa y poquito duró la expedición. Entonces no sé contra quién. ¿Presupuesto de defensa? ¡Secretaría de Defensa se llama el Ministerio de Guerra!”
Luego reitera que se está lejos de ganar la lucha contra el racismo, pues además no empieza ni termina con el color de la piel. Tras recordar que fue en el Renacimiento cuando “la piel empezó a ser signo de desgracia” y se difundió “la falsa noticia de que ser negro era igual a nacer esclavo”, expone otro caso de racismo:
“Es lo que nos ocurre cuando leemos los diarios. Abrimos las páginas y tenemos la cifra exacta de los invasores muertos en Irak que andan por los 5 mil –no recuerdo bien–, y nada sobre los invadidos muertos, que son 100, mil veces más, nadie sabe cuántos son, nadie los cuenta porque son muertos de cuarta categoría. Y esos muertos de cuarta categoría han nacido, vivido, crecido en el país que inventó la escritura, en el país que fue la cuna de la civilización humana. La civilización nació en Irak, cuando todavía no se llamaba Irak.”
A esta región del mundo dedica también varios textos en Espejos. Tierra objeto de “devastación y desprecio, que sufre y sigue sufriendo una guerra que nació de una mentira: Irak no tenía armas de destrucción masiva, la guerra nació de una mentira y mintiendo siguen”.
–Varios países de América Latina tienen ahora gobiernos que parecen haber virado a la izquierda y sin embargo también parecen anclados al sistema impuesto por EU.
–Es muy difícil. Hay que empezar por recuperar lo perdido. No hay experiencia posible de cambio si no pasa antes por la recuperación de lo que se ha perdido en estos largos años de política –dirigida desde el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)– a la aniquilación del Estado, a la aniquilación del poder público. Hicieron puré el poder público en todos los países latinoamericanos o casi todos, imponiendo privatizaciones, y en una victoriosa campaña contra el Estado como un obstáculo ante el progreso y la felicidad que nos brindaría el mercado.
“El punto es que cuando llegó la crisis a los países ricos el Estado entró a salvar al mercado, pero nosotros no tenemos a quien recurrir, porque el Estado ha sido pulverizado; peor todavía, ha sido reducido a la triste función de carcelero y verdugo, no más que eso”.
Cuando la crisis se hizo pública, no faltó quien, echando campanas al vuelo, anunció el derrumbe del sistema capitalista que Carlos Marx ya había previsto en su obra. Galeano dice no ser profeta como para anticipar que el sistema se derrumbará o no.
Lo que sí cree es que otro mundo es posible y habría que tomar de la “historia reciente del siglo XX la dura lección que dio a la humanidad, en el sentido de que la mitad del mundo sacrificó la justicia en nombre de la libertad y la otra mitad sacrificó la libertad en nombre de la justicia”:
“Por lo menos deberíamos aprender que la libertad y la justicia nacieron para vivir bien pegaditas, espalda contra espalda.”
Ya no más
Espejos es un recuento histórico en fragmentos. No sigue un orden cronológico o temático, aunque se siente entre uno y otro relato un hilo conductor. Habla por ejemplo, en una sección de las mujeres en los títulos: Mexicanas, Egipcias, Hebreas, Hindúes, Chinas, Romanas, Griegas y Amazonas; igual de prohibiciones, fundaciones, personajes, pintores, escritores y una multiplicidad de temas.
En palabras de Galeano, es una historia que no acepta fronteras ni del mapa ni del tiempo, que va del presente al pasado y del pasado al presente, y viaja por el mundo con entera libertad:
“Es una tentativa de recuperación de la diversidad humana. Una visita al pasado con ojos del tiempo presente que quiere contribuir a restablecer los múltiples colores del arco iris terrestre. O sea, somos mucho más de lo que nos han dicho que somos, pero hemos recibido una historia mutilada y conocemos una realidad también mutilada. Mutilada por el machismo, en primer lugar, que las excluyó a ustedes las mujeres, por el racismo, por el militarismo, por el elitismo, por todos los ismos que nos han dejado ciegos de nosotros mismos.”
Sobre esto dice en un fragmento de su libro:
“Bolivia demoró 181 en enterarse de que era un país de amplia mayoría indígena. La revelación ocurrió en 2006, cuando Evo Morales, indio aymara, pudo consagrarse presidente por una avalancha de votos.
“Ese mismo año, Chile se enteró de que la mitad de los chilenos eran chilenas, y Michelle Bachelet fue presidenta.”
Para Galeano, Bolivia ha actuado por primera vez con sentido común, al aceptar que es un país de mayoría indígena y no “el país mentido que impusieron los doctores de la primera Constitución”. Recuerda que en ésta se estableció que sólo eran ciudadanos 3% de sus habitantes:
“Fue cuando nacía la república. Qué republicana fue esa república que dejó a 97% de la población fuera, en una constitución que –por cierto– redactó Simón Bolívar de puño y letra. Quedaban fuera las mujeres, que eran la mitad, y todos los que no sabían hablar y escribir correctamente la lengua castellana que eran casi todos, por supuesto.”
–Se sabe que magnificamos héroes y no queremos ver sus errores, pero ¿cómo pudo Bolívar redactar una Constitución en esos términos?
–Era un hombre de su tiempo e hizo la mejor Constitución que cabía imaginar para la clase dominante de su tiempo. No se le podía exigir otra cosa. En algunas cosas fue más allá de los límites que su clase y su tiempo le imponían. Por ejemplo, en su visión de la América hispánica como una unidad, en otras cosas, no. Fue contradictorio, como contradictoria es la vida, bien lo sabían los indios mesoamericanos, que el motor de la vida es la contradicción, lo supieron antes que Hegel y por lo tanto antes que Marx.
Sólo sabían escribir y hablar el castellano “los doctores, vampiros de indios”, añade Galeano, que ocuparon el poder hasta la llegada de Evo Morales, quien asume diciendo “soy indio y Bolivia es un país de raíz y mayoría indígena, vamos a actuar con sentido común, somos esto y tenemos el orgullo de serlo, esta es nuestra dignidad”.
El escritor evoca una anécdota reciente, cuando Morales fue al pueblo minero de cobre de Corocoro y preguntó a los hijos de los mineros, “todos indios, viviendo en muy malas condiciones”, qué querían ser de grandes. Pensó que los más responderían que futbolistas o estrellas de la televisión, y así fue.
“Pero hubo un niño de siete u ocho años que le contestó alzando la cara y sin parpadear, mirándolo fijamente a los ojos: ‘Cuando sea grande voy a ser presidente de Bolivia’. Es un cambio de actitud muy importante, porque ese niño no estaba mirando al suelo pidiendo perdón por existir, estaba encarando de igual a igual al presidente para anunciarle que él también iba a ser presidente. Es una buena metáfora de los cambios, pero además es un hecho real, ocurrió hace poquito.”
–Se dice además que lo más difícil de cambiar es justo la mentalidad.
–Sí, pero para cambiar la mentalidad hay que cambiar todo lo demás, porque cuando alguien está condenado a vivir sometido a un sistema que le niega su dignidad, bueno, por más que cambie su mentalidad, difícilmente va a tener la posibilidad de cambiar su situación.
“Una de las medidas que Evo tomó, por ejemplo, es permitir el ingreso de los médicos indígenas, los llamados brujos y hechiceros, la medicina natural, la medicina tradicional, a los hospitales públicos, y exigir que fueran tratados en igualdad con los otros médicos diplomados en la Facultad de Medicina. Se dirá que son pequeñas cosas, pero no son tan pequeñas, como tampoco es pequeño el hecho de que en un acto de sentido común admirable, Rafael Correa, en Ecuador, haya decidido que va a pagar la deuda, pero primero le demuestren que es legítima.
“Eso deberían hacer los demás países latinoamericanos. Nos pasamos pagando deudas y no sabemos de dónde salieron. La mayor parte son ilegítimas, provienen del garrote que nos golpeó durante las dictaduras militares, o del saqueo de los políticos que robaron cuando llegaron al gobierno. ¿Por qué el pueblo va a tener que pagar ese saqueo y ese garrote?”
En opinión suya, antes de pagar esas deudas históricas cada país debería preguntar de dónde vienen, quién las firmó y si era un gobierno legítimo. Pues, añade, las dictaduras militares fueron tratadas muy bien por los bancos internacionales, el FMI y el BM, como ningún otro gobierno en la historia de América Latina.
“Las dictaduras militares fueron mimadas, besadas, acariciadas, les cantaron boleros románticos. Ahora llegó la hora de la verdad: ‘Si ustedes tanto dinero prestaron a esos regímenes ilegítimos y asesinos, ahora por qué tengo que pagarlo yo’. Son actos de sentido común.”
–¿Usted cree que la mayoría de los países latinoamericanos realmente han cambiado hacia la izquierda?
–No, esos cambios se hacen de a poco y son muy complejos. Ese tipo de generalización sirve para los grandes especialistas gringos que dictan sentencias sobre nuestra realidad y nuestro destino desde los aeropuertos, al cabo de visitas de 15 minutos. Esta es una región del mundo muy diversa y por lo tanto son muy diversos también los cambios que la conducen a la liberación o por lo menos al cambio, a una situación que quiere ser mejor.
“Son caminos muy diversos y lo mejor que tenemos es esa diversidad, no hay que verla como un defecto sino como una virtud. Qué suerte que somos tan diversos y diversos serán también nuestros caminos. Por eso se equivocan esos expertos en América Latina, los latinoamericanólogos que nos reducen, nos simplifican para entendernos, pero en el fondo es para despreciarnos.”
A punto ya de despedirse se le pide una última respuesta: ¿Qué se va a celebrar en los países donde se cumplen 200 años de Independencia? ¿Hay realmente algo que celebrar?
–La Independencia es una tarea a cumplir, es un desafío planteado. Todavía no somos independientes, ya lo había dicho y lo había visto con claridad el maestro de Simón Bolívar, don Simón Rodríguez, gran educador latinoamericano del siglo XIX, quizá el más entrañable de nuestros pensadores, porque pensó sintiendo y sintió pensando.
“Pasó la vida predicando en el desierto a lomo de mula, nadie lo escuchaba, murió solo, solísimo, y él decía eso: No somos independientes, somos liberados de España, pero no independientes. No hemos aprendido a pensar con nuestra propia cabeza. Entonces increpaba a las clases dominantes, a los que mandaban ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, les decía: ‘Ustedes que copian todo lo que viene de Europa y de Estados Unidos, ¿por qué no les copian lo más importante que es la originalidad?’. Yo creo que él lo vio claro y por eso nadie lo ve a él. Es un héroe ignorado porque dijo la verdad.”
Concluye:
“En América Latina son casi tantas las estatuas que faltan como las estatuas que sobran.”

4/14/2015

Fidel Sánchez Gabriel: el personaje de Galeano



Luis Hernández Navarro

Fidel Sánchez Gabriel tiene 45 años de edad y 38 de vivir y trabajar de jornalero agrícola. Con sus manos y su conocimiento ha cultivado cientos de toneladas de las más diversas hortalizas y frutas. A pesar de que su extenuante labor ha generado incalculables riquezas, vive en la pobreza. Hoy es la voz de los trabajadores rurales de San Quintín, donde vive desde 1981.

Fidel nació en el municipio de San Juan Ixtepec, Oaxaca. Hijo de padres mixtecos, campesinos y jornaleros como él, conserva orgulloso su lengua original. Aprendió a hablar español en el trayecto a partir de los siete años, cuando, en 1977, la familia emigró de su comunidad a los campos agrícolas del noroeste del país. Aunque sólo pudo estudiar un año de primaria, la vida le ha enseñado múltiples oficios.
El primer destino familiar fue Villa Juárez, Sinaloa, donde se pizcaba tomate. De allí fueron a recoger algodón en San Juan de los Planes, Baja California Sur. 

Dormían al aire libre, apenas resguardados por unas palmas de dátiles, contando las estrellas. Fidel tiene a flor de piel el recuerdo de una noche en la que se despertaron sobresaltados cuando el piso comenzó a moverse. Al prender la lámpara de mano apareció una enorme víbora entre ellos. Como pudieron la mataron para seguir durmiendo.

Ni en ése ni en los otros campos de trabajo había módulo de salud ni medio de transporte regular ni escuela. Bebían, guisaban y se aseaban con el agua para riego agrícola. Los más pequeños pasaban los días sin educación escolar, jugando a las escondidas, a los carritos, a lo que inventaban. A los nueve años, Sánchez Gabriel jornaleó allí pizcando algodón en un costalito. Después, en Empalme, Sonora, caminaba kilómetros bajo el sol para llevarle a su padre el lonche de mediodía. A los 13 años comenzó a laborar en forma cosechando chile california, guajillo y calabazas.

En 1981 la familia se instaló en San Quintín. Un empresario les ofreció un espacio para levantar una vivienda rústica, sin tener que pagar renta, y les obsequió plásticos y madera. El nuevo hogar era un paso adelante. Sin embargo, tenía un grave inconveniente: la familia estaba a disposición del patrón.

Cuando a San Quintín llegó la trasnacional Canelos, mucha gente se fue a trabajar para allá. Los Sánchez Gabriel también. La empresa construyó galerones y cuarterías para sus trabajadores. Muy pronto, la inconformidad comenzó a crecer.

El 16 de septiembre de 1984 estalló un paro de jornaleros agrícolas organizado por la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC). El movimiento demandó aumento salarial y mejores prestaciones laborales. Duró apenas un día y medio y se levantó con un triunfo. Tiempo después se decretó en la misma compañía un segundo paro, también exitoso, por las mismas demandas que el primero. Sin embargo, los intentos de organizar un sindicato propio resultaron infructuosos, ante la complicidad de las autoridades laborales y los empresarios.

En 1985 Fidel escuchó que en Estados Unidos había mucho trabajo y hartos dólares. Junto a sus primos y tíos cruzó la frontera y llegó a Phoenix. Pero la migra andaba a todo lo que daba. Le tocaron dos corretizas. Corrió con suerte. No sucedió lo mismo con sus parientes, que fueron deportados. A los tres meses le ganó la nostalgia y regresó a San Quintín.

En 1986 la CIOAC decidió organizar a los jornaleros en forma a partir de la lucha por la vivienda. Fidel se unió al movimiento. Comenzó así una carrera ascendente dentro de la central: secretario de la colonia, secretario de acción sindical y secretario general regional.

Sánchez Gabriel participó en el PSUM y sus fusiones, el PMS y PRD. Pero a final de cuentas les dijo que no. No era lo suyo. Él quería estar en la lucha social. Finalmente se alejó del partido. Decidió entonces ir a Estados Unidos a trabajar. siempre de indocumentado, sin saber hablar inglés. Lo hizo durante 18 años. Permanecía entre siete y ocho meses y luego regresaba a San Quintín para estar con su familia. En varias ocasiones fue detenido y deportado, pero nunca se dio por vencido. Siempre encontró la forma de volver a entrar. Estuvo en California, Oregon, Washington, Florida y muchos otros estado más.

En 1997 participó en un paro de pizcadores de tomate de la Coalición de Trabajadores de Immokalee. Se dijo a sí mismo: Yo soy pizcador de tomate, esta lucha es también mía. Aquí voy. En Mattawa, Washington, después de trabajar en la recolección de la manzana volvió a dormir como tantas otras noches, contando las estrellas. Un año después, al lado de la Unión César Chávez, consiguió vivienda digna para sus compañeros. En 2008 regresó definitivamente a San Quintín para estar con su familia.

Al llegar Enrique Peña Nieto al poder sintió el golpe de las reformas estructurales. Se decidió a frenarlas. Trató de localizar a sus antiguos compañeros. No tuvo suerte. En cambio, se topó con el Frente Popular Revolucionario y encontró con ellos hartas coincidencias. También con la Alianza de Organizaciones por la Justicia Social.

La alianza tiene año y siete meses de vida. Él tenía un diagnóstico de la situación de los jornaleros agrícolas en San Quintín y una propuesta para resolver sus problemas, que coincidían con la alianza, así que se unió a ella. El 2 y 3 de junio de 2014 se movilizaron para resolver el problema del agua. Fue un ensayo general de lo que vendría un año después.

La alianza se volcó a concientizar y organizar a los jornaleros en las colonias. Luego emplazó al gobierno del estado a resolver sus demandas laborales. Los tomaron de locos. Decidieron preparar la huelga. A finales de febrero era un rumor a voces en todo el municipio lo que se avecinaba. La gente decía: Ya no aguantamos. Queremos ir al paro. ¿O ya se vendieron?

El 17 de marzo la hora del paro general llegó. Con su experiencia organizativa y de vida a cuestas, Fidel, el contador de estrellas, se volvió una voz imprescindible. Acusado por la patronal de pertenecer a una organización insurgente, él responde: No tengo fisonomía de guerrillero. No traigo armas. Mi única arma son mis manos. A su manera, él es, ya, uno de esos personajes que aparecen en obras de Eduardo Galeano como Memoria del fuego; uno de esos que, dignamente, junto a su pueblo, hacen la historia de nuestro continente.
Twitter: @lhan55

Drogas deben legalizarse; estúpidas, las decisiones de gobiernos: Galeano en CNN

Galeano 4

Además de las drogas, previamente, en 2011, habló sobre su libro "Espejos". Recordamos ambas entrevistas, pues este lunes falleció el autor de "Las venas abiertas de América Latina", a sus 74 años.


Prohibiendo las drogas es como se les da publicidad y prestigio, afirmó el escritor y periodista Eduardo Galeano, en entrevista con Carmen Aristegui, en octubre de 2012.
Galeano consideró que “cuanto más se prohíbe una cosa, más se multiplica y esto no vale sólo para las drogas, vale para todos. Si tú quieres que algo se difunda, prohíbelo, esa es la mejor publicidad“.
Por ello le parecían “estúpidas algunas decisiones que toman ciertos gobiernos en el mundo, incluso progresistas”.
En esa entrevista, transmitida por CNN en Español, el escritor aseveró que las drogas “necesitan ser legalizadas para ser controladas, pero ahí se les acabaría el negocio”.
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En otra entrevista en 2011, también para Aristegui CNN, el escritor habló sobre su libro Espejos, con el que quiso contar la historia del mundo “desde el punto de vista, de los que la habían hecho pero no sabían que la habían hecho, ni lo supieron nunca, y que no figuran en la historia oficial. Sean las mujeres, los negros, los indios, el Sur y el Oriente del mundo, los que construyeron la casa de sus amos, ¿no? Los olvidados, los despreciados, y los locos lindos, que son la sal de la Tierra… intentando recrear, reconquistar los infinitos colores del arcoíris terrestre”.
“La historia oficial se ha ocupado más de mutilar el arcoíris terrestre que de alimentarlo, porque ha suprimido las historias que de veras valía la pena contar, que es lo que yo he intentado hacer en este libro”, señaló.
“Cuando digo arcoíris terrestre, me refiero a que somos muchísimo más de lo que creemos que somos y que hemos sido mutilados por el machismo, por ejemplo, que las excluyó a ustedes, las mujeres, las suprimió, el pasado oficial casi no las menciona, sólo como objetos decorativos en la mesa, a veces como respaldo de silla, cuando se habla de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, que es un dudoso elogio”, comentó a Aristegui.
Galeano apuntó que “el verdadero arcoíris que somos nosotros, tantos colores que tenemos, tantos fulgores, bueno, era una tentación reconquistarlo, en toda su plenitud, en todo su fulgor, y a mí me encantó deslizarme por ese tobogán del arcoíris terrestre”.
Sobre las 600 historias que trata su libro Espejos, refirió que “son historias que tienen que ver con preguntas… por ejemplo cuando estuve en las cuevas de Altamira… ahí fue que me pregunté: ¿y qué pasa si de repente no es lo que nos contaron? Porque a mí siempre me dijeron que esas pinturas habían sido hechas por nuestros abuelos, pero, ¿y si no eran nuestros abuelos, y eran nuestras abuelas?, ¿si no eran ellos, eran ellas las pintoras?, y por eso era tan delicado, tan bello… Era una pregunta”.
Respecto al nombre de su obra, Espejos, precisó que es “porque yo creo que uno puedo reconocerse en lo que pasó. Cuando uno se mira al espejo, ve su propia cara, pero también hay una multitud en cada espejo. Cada persona contiene muchísimas personas, y la idea es que escuchando lo que nos pasó, empezamos a saber lo que somos, lo que podemos ser, y nos reconocemos en el pasado. No porque el presente lo repita, yo no soy de los que cree que la historia se repite. Nosotros a veces la obligamos a repetirse…”.
Aquella entrevista en 2011 la concluyó así: “Me iría con una palabra que amo, que es la palabra abracadabra, es una palabra mágica, la que abre las puertas prohibidas, las puertas cerradas, las puertas secretas… me gusta tanto. Hay varias versiones de lo que significa, o lo que significó originalmente, pero hay una versión, que es la más creíble y la que más me gusta, que dice que abracadabra significa: envía tu fuego hasta el final”.

12/26/2014

El imperio del consumo


Hemeroteca

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

 El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad grave» ha crecido casi un 30% entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos 16 años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, la diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restaurante de Montreal en Canadá: el restaurante cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, tanto mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente en la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a 7.000 años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad; las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error que se debe corregir, ni un defecto que se debe superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar un shopping center del tamaño del planeta.