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9/28/2025

73 Festival de San Sebastián Un documental y visiones falsas

Leonardo García Tsao

Ya en la recta final de la competencia, se estrenó Historias del buen valle, el más reciente documental del catalán José Luis Guerín, quien no había hecho un largometraje desde La academia de las musas (2015). El lugar del título es el barrio barcelonés Vallbona, que se distingue por estar aislado de algún modo por un río, una carretera y una línea ferroviaria, y también por estar poblado de migrantes.

Básicamente se trata de una colección de testimonios y conversaciones de los diversos habitantes –los españoles suelen ser ancianos– que mencionan sus recuerdos y vivencias en términos nostálgicos. Mientras los extranjeros –de origen marroquí, indio o ucranio– hablan en términos de retos. Gran parte de la actividad social se realiza en aguas del río, donde está prohibido nadar.

Hay notas conmovedoras como el viejo que empieza a llorar cuando recuerda cómo bailaba el tango su difunta esposa. (Más adelante asistiremos a su misa luctuosa, acompañada de una canción de una película de John Ford). También veremos una asamblea en la que unos políticos informan a los habitantes sobre los cambios que significan las nuevas obras del tren y sus consecuentes preocupaciones. En esencia, somos testigos de cómo la inclemente urbanización está acabando con la vida idílica de Vallbona.

El crédito de Guerín no dice “dirigido por” sino “ work in progress”. ¿Será que está por verse una versión más pulida del documental? En efecto, al trabajo le sobran algunos minutos, pero nosubestimemos sus aciertos.

El año pasado, en este mismo festival, hablamos bien de Cónclave y su director, el alemán Edward Berger. No entendemos cómo pudo haber saltado de eso al desastre que es su siguiente película, la estridente Ballad of a Small Player ( Balada de un jugador pequeño). Situada en Macao, la narrativa se centra en un pobre diablo que se hace llamar Lord Doyle (Colin Farrell), un ludópata que debe una fortuna y aun así insiste en jugar bacarrá para saldar sus cuentas.

Una empleada de un casino llamada Dao Ming (la atractiva Fala Chen) le da una oportunidad de salvarse, en un giro inesperado que conduce a una conclusión aún más descabellada. Mientras tanto, Berger nos aturde con una gama de colores chillantes, música estruendosa y una sobrada grandilocuencia. Farrell exagera y parece haberse remojado en aceite para interpretar su repelente papel.

Este mal día fue rematado por Jay Kelly, la más reciente realización de Noah Baumbach antes estrenada en Venecia, que nunca encuentra su tono ni consigue ser verosímil al contar el dilema de un famoso galán hollywoodense (George Clooney) quien desea ser una buena persona con sus hijas distanciadas y su mánager (un sobrio Adam Sandler), y sólo consigue enajenarlas. Es difícil recordar otra película reciente que dé una imagen tan falsa del mundo del cine.

En cuanto al clima, canté victoria de manera prematura. El maldito frente frío no acaba de irse, provocando lluvias constantes y una temperatura demasiado fresca.

X: @walyder

73 festival de San Sebastián ; España y Francia en la competencia


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▲ La actriz francesa Juliette Binoche en el Festival de Cine de San Sebastián.Foto Afp
Hoy se estrenó una de las tres representantes del país anfitrión en la competencia oficial. Los Tigres es el nuevo largometraje del prolífico sevillano Alberto Rodríguez, cuya mejor obra de lo que apenas le conozco es La isla mínima (2014), ese estupendo policial negro. El título se refiere a dos hermanos cercanos, Estrella (Bárbara Lennie) y Antonio (Antonio de la Torre), buzos profesionales que trabajan en diversas operaciones submarinas en el puerto de Huelva.

Si bien ella no se sumerge por problemas de un oído, Antonio hace la obra pesada para una barcaza. Sin embargo, a él lo aquejan males cardiacos que podrían significar el fin de sus actividades. Amenazado por su ex mujer de prohibirle ver a sus hijas porque no paga su sustento, el buzo decide dar un golpe ilegal y robar paquetes de cocaína ocultos en un barco extranjero.

Eso, como lo sabemos todos quienes hemos visto tantos thrillers versados en la venta amateur de droga, no rinde buenos dividendos. Pronto los hermanos se meten en honduras y son amenazados por quienes sí son profesionales en el contrabando y venta de cocaína.

Rodríguez filma con solvencia el entorno de esos obreros submarinos y crea una atmósfera de palpable peligro en cada inmersión. (Las secuencias de los buzos en acción tienen en sí un gran peso de verdad y el trabajo formal es impecable). No obstante, la película flaquea en su último tramo cuando todo parece estar perdido para nuestros protagonistas. Además, la relación casi incestuosa entre los hermanos no es explorada, pero su dinámica es la de una pareja casada.

Hoy concursaron también dos títulos franceses. Me perdí Deux pianos, de Arnaud Desplechin, por culpa del desfase horario. Pero sí vi Le cri des gardes ( Los gritos de los guardias), la más reciente realización de Claire Denis quien, a últimas fechas, parece haber perdido el rumbo con obras consternantes. (Ambos títulos se estrenaron previamente en el festival de Toronto).

Situada en África Occidental, locación que le ha servido a la cineasta para películas muy superiores, la historia se desenvuelve durante una noche en una obra de instalación de un oleoducto, a cargo del capataz Horn (Matt Dillon), quien espera la llegada de su joven esposa, Léonie (Mia McKenna-Bruce). Afuera de la valla un hombre negro llamado Alboury (Isacch de Bankolé) reclama al primero la devolución del cadáver de su hermano, muerto en un accidente ese mismo día. Todo indica que más bien fue asesinado por Cal (Tom Blyth), el otro hombre blanco de la obra.

Son ingredientes que prometen un drama de gran potencial. No obstante, Denis lo filma con una monotonía exasperante. El asunto está basado en una obra de teatro del prestigiado autor Bernard Marie-Koltès, y la directora no consigue disfrazar su raigambre por lo que el resultado se siente acartonado y tieso.

No podía faltar mi reporte del tiempo. Hasta hoy había imperado un agobiante calor veraniego, pero para mañana se anuncia un descenso en la temperatura por un frente frío, acompañado de lluvias. El festival casi nunca ha podido librarse de la lluvia y es parte de su atmósfera.

X: @walyder 

9/21/2025

73 Festival de San Sebastián: Las ventajas de salir del clóset

Leonardo García Tsao

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▲ Los directores vascos José María Goenaga y Aitor Arregi en la presentación a los medios de Maspalomas en San Sebastián.Foto Ap
El cine español abrió las actividades de ayer con Maspalomas, meritoria realización de los vascos José Mari Goenaga y Aitor Arregi. La película abre en las playas de Las Palmas, donde el septuagenario Vicente (José Ramón Soroiz) ejerce libremente su sexualidad gay ligando y fornicando con hombres desconocidos. Uno de esos encuentros le provoca un ataque que le paraliza el brazo y la pierna derechas, y su internamiento en una casa de ancianos, a instancias de su hija Nerea (Nagore Aranburu), a quien había abandonado hace 25 años, cuando decidió salir del clóset.

En ese entorno restrictivo, el anciano vuelve a reprimir su homosexualidad. Incluso rechaza a un auxiliar gay (Kepa Errasti) y lo hace remplazar por una mujer. Sin embargo, la amistad con Xanti (Kandido Uranga), su animoso compañero de cuarto, le revela otros sentimientos. Por primera vez, Vicente descubre que es posible querer a otro hombre sin que medie el deseo sexual.

Aunque la música de la banda sonora insiste en hacerse la sentimental, la película no lo es, sino que se mantiene como una sobria meditación acerca de la necesidad de los seres humanos a ser honestos consigo mismos. Es evidente que Vicente hubiera sido más feliz de haber asumido su condición gay desde cuando quiso pedirle una muñeca a los Reyes Magos. Un sonoro y sostenido aplauso del público recibió Maspalomas al concluir su proyección matutina.

En cambio, la francesa Couture acaba por demostrar las limitaciones de la realizadora Alice Winocour. La narrativa se sitúa en la Semana de la Moda parisina, como lo hizo antes Robert Altman en Caprichos de la moda (1994). La diferencia es que el cineasta estadunidense poseía un gran sentido del humor, cualidad que Winocour desconoce por completo.

La película no es sólo solemne, sino superficial en su mirada a diferentes mujeres involucradas en dicho evento. La principal es la cineasta gringa Maxine Walker (Angelina Jolie), encomendada a hacer un video para la Semana y a quien un médico francés (Vincent Lindon) le informa que posee un agresivo cáncer de mama, cuya mastectomía es inaplazable. Su historia se entreteje con la de una ingenua modelo sudanesa (Anyier Anei) en su primera gran chamba, una maquillista (Ella Rumpf) con ambiciones de ser una escritora y una costurera (Garance Marillier) obligada a trabajar horas extras.

Todos los relatos, salvo el protagonizado por Jolie, son inconsecuentes. Por supuesto, el melodrama planea sobre aquél porque la cineasta, quien atraviesa un divorcio, seduce a un colaborador (Louis Garrel) en una apuesta vital y finalmente acepta el tratamiento médico a pesar de sus consecuencias. Nada aquí es revelador sobre el cáncer, la moda, la costura o cualquiera de los temas abordados.

Por cierto, la participación de Couture en la competencia ha conseguido la primera visita de Jolie al festival de San Sebastián. Claro, la previsible reacción de los medios ha sido un furor pocas veces visto. El chisme, que no el talento, mueve montañas.

X: @walyder

San Sebastián arranca con el grito “Viva Palestina libre” de Almodóvar

Homenaje a Marisa Paredes en la gala inaugural 

Premio Donostia a Esther García por su trayectoria

San Sebastián. El Festival de San Sebastián comenzó su 73 edición en el auditorio Kursaal, en una gala marcada por el recuerdo a la actriz Marisa Paredes y por el apoyo a Palestina y la reclamación para el fin del genocidio, que han pedido personalidades como Pedro Almodóvar, Juliette Binoche o Esther García, quien recibió el Premio Donostia por su trayectoria como productora en El Deseo.

El cineasta manchego entregó el Premio Donostia a Esther García, junto con su hermano Agustín, y antes de finalizar su discurso gritó “Viva Palestina libre”, lo que despertó el aplauso del público. Por su parte, Juliette Binoche expresó su apoyo a quienes sueñan con poner fin a la masacre en Palestina.

“Aspiremos a un lugar mejor. Esta noche quiero unirme a quienes sueñan con poner fin a las masacres en Palestina y terminar con el dolor y la crueldad. Necesitamos un cambio ahora. Somos creadores, por lo que tenemos que despertar”, afirmó.

Al entregar el Premio Donostia, Almodóvar tildó a García como la “madre” de El Deseo, la productora que ha vivido otra noche especial en San Sebastián, tras recibir el manchego el mismo galardón el año pasado. “Mis películas son tan libres porque Esther y mi hermano han estado protegiéndome las espaldas”, declaró.

Esther García señaló que “nunca” se ha sentido que fuese la mejor en nada y reconoció que no ha sido “fácil en un mundo dominado por hombres”, al mismo tiempo que destacó a algunas referentes, como Pilar Miró, Josefina Molina, Cristina Huete o Patricia Ferreira.

La premiada pidió defender “juntos y con firmeza los derechos adquiridos por los herederos de una guerra infame. Defendamos juntos los derechos de las mujeres que seguimos sufriendo discriminación salarial y violencia de género. Luchemos juntos para que situaciones tan injustas y aberrantes como las que viven cientos de miles de personas en Ucrania o el genocidio en la franja de Gaza, ¡paren ya! Ante esta corriente generalizada de la ley del más fuerte, luchemos con uñas y dientes para defender al frágil. Todos somos frágiles. Confío en el poder de la cultura. El cine es un altavoz para reivindicar”, aseveró.

Durante el evento, se otorgó el Gran Premio Fipresci 2025, de la Federación Internacional de Críticos de Cine, que fue a parar a la película Aún estoy aquí, de Walter Salles. Un premio votado por más de 700 críticos de 75 países.

Fin a las masacres

La gala tuvo un momento emotivo al recordar a Marisa Paredes, fallecida el pasado 17 de diciembre a los 78 años, e imagen del cartel promocional de la 73 edición. Juliette Binoche, que presenta su primera película como directora IN-I In Motion, salió al escenario y destacó que Paredes consiguió su sueño en una época en la que “el futuro lo marcaba el género y el origen.

“Movida por su profundo deseo, logró hacer realidad su sueño y así cambió su destino. Se convirtió en una actriz maravillosa y en la defensora de los derechos humanos que todos conocimos. Necesitamos sueños fuertes y sinceros, de transformación”, resaltó.

Asimismo, expresó su apoyo a quienes sueñan con poner fin a la masacre en Palestina. “Aspiremos a un lugar mejor. Esta noche quiero unirme a quienes sueñan con poner fin a las masacres en Palestina”.

Tras la actriz francesa, la presidenta de la Academia de las Artes Escénicas, Cayetana Guillén-Cuervo, que ensalzó la labor de la actriz porque “no se olvidó nunca de sus orígenes y su voz” y mencionó que “hizo más grandes a muchos grandes nombres de la dirección”.

“Sin miedo, se alzó siempre en favor de los desprotegidos y de la cultura. Marisa descubrió el mar en San Sebastián y éste a un talento extraordinario e inolvidable. La vamos a echar de menos y la vamos a seguir admirando mucho más ahora que sabemos que la admirábamos tanto”, concluyó.

Europa Press 

Periódico La Jornada
Sábado 20 de septiembre de 2025, p. 6

Una inauguración aceptable y las glorias de la Nueva Ola

 73 festival de San Sebastián

Leonardo García Tsao

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▲ El director uruguayo Daniel Hendler en el
 Festival de San Sebastián.Foto Afp

La producción argentina 27 noches, del uruguayo Daniel Hendler, cumplió su cometido como película inaugural, ofreciendo una agradable comedia dramática sobre la edad y las oportunidades perdidas. Basado en un caso real, el relato se centra en la adinerada y reventada octogenaria Martha Hoffman (la veterana Malú Marini), cuyas hijas intolerantes la hacen internar en un siquiátrico pues la acusan de demencia.

La narrativa alterna entre las 27 noches que ella pasa en el lugar, y la entrevista que le hace un apocado perito llamado Casares (el propio Hendler), a quien tilda de “asexual y apolítico”. La película cuestiona los prejuicios que sufre una personalidad excéntrica, quien ejerce como mecenas de las artes y suele hacer regalos costosos. Por supuesto, las hijas resienten que se gaste la fortuna familiar. Al mismo tiempo, se desarrolla la manera en que la influencia de Martha motiva la relativa liberación de Casares.

Lo más satisfactorio en ese sentido es la persuasiva interacción entre Marini y Hendler, cuyas sutiles actuaciones llegan a volverse emotivas. Producida por Netflix, es evidente que 27 noches no llegará nunca a estrenarse en salas, sino se exhibirá en dicha plataforma en muy poco tiempo.

Antes de la proyección de la película, se llevó a cabo la entrega del premio Donostia a Esther García, la productora española que, en la compañía El Deseo, ha sido la principal aliada de Pedro Almodóvar.

Por otra parte, en la sección Perlak se exhibió Nouvelle vague ( Nueva ola), del estadunidense Richard Linklater, que no es más que la canción de amor más sentida que se le ha hecho a esa fundamental corriente del cine francés que, a fines de los años 50, empezó a transformar la concepción misma de la narrativa cinematográfica.

Estrenada en Cannes, donde no recibió premio alguno, la película es la divertida recreación del singular rodaje de Sin aliento, la ópera prima de Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck). Linklater identifica con letreros a todos los cineastas, actores, personalidades que influyeron en la Nueva Ola, de una forma u otra. Y homenajea además a Roberto Rossellini, Robert Bresson y Jean-Pierre Melville como figuras definitivas del cambio.

Ahora que las biopics no se preocupan mayormente por conseguir el parecido físico del biografiado (¿Jeremy Allen White como Bruce Springsteen?), es loable el casting realizado en este caso. Aubry Dullin y Zoey Deutch son réplicas muy convincentes de Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg, respectivamente.

Linklater caracteriza a Godard como un mamón inspirado, con permanentes gafas oscuras y sempiterno cigarrillo en la boca, cuya negativa a ser convencional lo lleva a hacer rodajes de un par de horas diarias y a no cumplir precepto alguno de la industria, para hartazgo del productor Georges de Beauregard (Bruno Dreyfürst) y de Seberg. Incluso aparece el inolvidable Pierre Risient (Benjamin Clery) como asistente de Godard. Nouvelle vague es lo mejor de la desigual filmografía de Linklater.

X: @walyder

Otro buen año para el cine español

 73 festival de San Sebastián

Leonardo García Tsao

Bajo la mirada pensativa de la fallecida actriz Marisa Paredes como imagen afortunada de su póster oficial, el Festival de San Sebastián se inaugura hoy con la proyección de la película 27 noches, del uruguayo Daniel Hendler, quien curiosamente también compite en Horizontes Latinos con otro título.

Así inicia la última edición del festival que dirigirá José Luis Rebordinos, quien ha tenido una gestión más que venturosa. Bajo su guía el certamen ha retomado su estatus de ser una cita muy atractiva para el cinéfilo, en la congestionada temporada otoñal. Ya he repetido hasta el cansancio las razones por las cuales es mi festival favorito: además de su programación –ecléctica, de la mejor manera– la ciudad sede es una de las más hermosas de España, la comida es inmejorable y los donostiarras son el colmo de lo amable (eso incluye, claro, al personal del festival).

Desde luego, el festival tiene como función primordial la difusión del cine español y, por eso, la sección oficial ostenta varios títulos de la cinematografía local. En competencia hay tres títulos: Historias del buen valle, de José Luis Guerín; Los tigres, de Alberto Rodríguez, y Maspalomas, de la dupla José Mari Goenaga y Aitor Arregi. Fuera de concurso participan: la miniserie Anatomía de un instante, del ya nombrado Alberto Rodríguez, y Un fantasma en la batalla, de Agustín Díaz Yanes. Y finalmente, las proyecciones especiales reúnen cuatros títulos: Flores para Antonio, de Elena Molina e Isaki Lacuesta; Karmele, de Asiar Altuna; La suerte, de Paco Plaza, y la vasca Zeru Ahoak, de Koldo Almandoz.

Por si fuera poco, la sección Made in Spain, que ofrece una selección de películas españolas recientes y meritorias, consta de veintiocho películas; dos de ellas, Sirat, de Oliver Laxe, y Romerías, de Carla Simón, compitieron en Cannes. No cabe duda de que el cine local está atravesando un buen momento, como se apuntó el año pasado.

Por otra parte, los títulos más atractivos de la competencia, a primera vista, son: Ballad of a Small Player, producción británica del alemán Edward Berger; Las corrientes, de la argentina Milagros Mumenthaler; Le cri des gardes, de la francesa Claire Denis; Franz, de la polaca Agnieszka Holland; Historias del buen valle, de José Luis Guerín; Nuremberg, de James Vanderbilt, y Los tigres, de Alberto Rodríguez.

Lo que sigue siendo mala noticia es el carácter discreto de la participación del cine mexicano, con dos títulos en la sección competitiva Horizontes Latinos: Cobre, de Nicolás Pereda, y Olmo, de Fernando Eimbcke. Dos títulos en la sección de clásicos: El callejón de los milagros, de Jorge Fons, y En el balcón vacío, de Jomí García Ascot, ambos en versiones restauradas. Y en Nuevos Directores concursa la coproducción con México de Si no ardemos, cómo iluminar la noche, de la costarricense Kim Torres. (Por cierto, los tres largometrajes de estreno están programados a exhibirse en el ya cercano festival de Morelia). Ya veremos en los días siguientes qué suerte correrán los paisanos.

X: @walyder

10/06/2024

Gia Coppola y Pamela Anderson cierran la sección oficial en San Sebastián

 jornada.com.mx

Afp

La directora estadunidense Gia Coppola (izq.) y la actriz canadiense Pamela Anderson posan en la alfombra roja para promocionar la película "The Last Showgirl" durante el 72º Festival Internacional de Cine de San Sebastián en la ciudad vasca del norte de España, San Sebastián, el 27 de septiembre de 2024. Foto Afp

San Sebastián., El Festival de cine de San Sebastián cerró este viernes su sección oficial con 'The Last Showgirl', una película de Gia Coppola, nieta de Francis Ford Coppola, con Pamela Anderson en el papel protagónico.

El certamen de la ciudad vasca, en el norte de España, también mostró en sección oficial, aunque fuera de concurso, la serie española 'Querer', confirmando su idilio con el formato televisivo.

Un día antes de entregar los premios en la gala de clausura del sábado, se estrenó 'The Last Showgirl', la última película que entra en competición por la Concha de Oro, el galardón a la mejor cinta del festival.

El tercer film de Gia Coppola, del clan al que pertenece también la realizadora Sofia Coppola, muestra a Pamela Anderson como una experimentada bailarina de Las Vegas que debe redefinir su vida cuando cierra abruptamente el espectáculo en el que llevaba décadas trabajando.

Coppola explicó en rueda de prensa que "siempre" quiso "hacer un film en Las Vegas" y que cuando cerró el último espectáculo de "showgirls" en la ciudad sintió que había llegado el momento.

"Tenía muchas ganas de aprender más sobre este tipo de forma de arte, que es tan subestimada y tiene tanta calidad", dijo Coppola, para quien la persona ideal para su protagonista siempre fue Pamela Anderson.

Anderson, quien saltó a la fama por su papel en "Baywatch" ("Los vigilantes de la playa" en España, "Guardianes de la bahía" en Latinoamérica) pero por años fue conocida más por la prensa rosa, dijo que fue una "bendición" que Coppola le ofreciera un papel como este, que pensó que ya nunca tendría a sus 57 años.

"Siempre supe que podía hacer más (...), nunca es demasiado tarde", agregó.

Drama familiar

Antes de mostrar la cinta de Coppola, San Sebastián proyectó completa la miniserie "Querer", de la cineasta española Alauda Ruiz de Azúa, cuyo film "Cinco lobitos" se alzó con tres premios Goya en 2023.

Con la actriz Nagore Aranburu en el papel principal, "Querer" narra la historia de una mujer que abandona su hogar y denuncia a su marido por violación continuada, destrozando la imagen de normalidad de la familia y tensando las relaciones de la pareja con sus dos hijos.

Pese a ser una serie de televisión, Ruiz de Azúa afirmó en rueda de prensa que emprendió el proyecto con "una vocación cinematográfica en el lenguaje y en el concepto".

"El formato de la serie nos permitía hacer unas elipsis muy radicales y muy bruscas" en la historia, que abarca muchos años, según la directora.

Como el tema tratado es espinoso, antes de rodar el equipo enfrentó "unos meses de investigación" en los que consultó con "jueces, juezas, abogados, psicólogos de víctimas, asociaciones de víctimas" para "derribar muchos prejuicios e inercias".

Desde que en 2017 San Sebastián abriera sus puertas a las series, incluye anualmente una o dos en su sección oficial, usualmente firmadas por conocidos cineastas españoles.

El jurado delibera

El jurado, dirigido por la directora donostiarra Jaione Camborda, que ganó el año pasado la Concha de Oro con "O Corno", delibera este viernes para definir el palmarés, que se conocerá en la gala del sábado.

En la sección oficial de esta 72º edición del festival, que reparte los principales galardones, compiten dieciséis películas.

Las mejor recibidas por la crítica han sido "Hard Truths", del británico Mike Leigh; "Conclave", del alemán Edward Berger; "On Falling", de la portuguesa Laura Carreira; "Los destellos", de la española Pilar Palomero; y "Tardes de soledad", del español Albert Serra.

La sección Horizontes, dedicada al cine latinoamericano, cierra este viernes con la proyección de "El aroma del pasto recién cortado", de la argentina Celina Murga.

Por el premio a mejor película latinoamericana en este certamen, considerado vitrina en Europa del cine de esa región, compiten catorce coproducciones de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá, Perú Uruguay y Venezuela.

El festival entregó este año sus Premios Donostia de reconocimiento a su carrera en la industria del cine al realizador Pedro Almodóvar y a los actores Javier Bardem y Cate Blanchett.

El Festival de San Sebastián se solidariza con industria argentina

Prensa Latina

Periódico La Jornada

Madrid. El 72 Festival Internacional de Cine de San Sebastián dedicará este año a Argentina su Focus on, en solidaridad con la industria cinematográfica del país sudamericano.

Una noticia que se une a otras relevantes de la Zinemaldia o Donostia, que se desarrollará del 20 al 28 de septiembre en la ciudad vasca de San Sebastián.

De acuerdo con los organizadores de la cita, debido a la situación excepcional que vive el cine argentino de parálisis de proyectos y falta de apoyo por parte del gobierno, se tratará de una edición especial de la iniciativa, un Focus on +.

Con la participación de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina, y varias productoras, se invitará a cineastas y periodistas a tomar parte en el debate y las iniciativas que refrenden el respaldo al sector en la nación rioplatense.

El festival llevará a cabo el día 24 una jornada de espaldarazo al cine argentino, coincidiendo con el estreno en la sección oficial de la película de Diego Lerman El hombre que amaba los platos voladores.

Un cóctel de dirección acogerá a la delegación argentina y se realizará una concentración en las escaleras del Auditorio Kursaal. A continuación, se proyectará en los cines Príncipe la película Traslados, dirigida por Nicolás Gil Lavedra, que fue estrenada en Argentina hace unos días.

El filme aborda los llamados vuelos de la muerte, la más cruel y efectiva metodología de asesina-to y desaparición de personas ejecutada por la última dictadura cívico militar en Argentina.

La 72 edición del Festival de San Sebastián acoge 16 películas producidas total o parcialmente en Argentina en la sección oficial y en los apartados New Directors, Horizontes Latinos, Zabaltegi-Tabakalera y Cine Infantil.

Asimismo, en el apartado de Industria del Festival, hay seis proyectos argentinos seleccionados en el Foro de Coproducción Europa-América Latina, dos trabajos en progreso en WIP Latam y un proyecto de Ikusmira Berriak con una productora de ese país.

La cita de San Sebastián tendrá el privilegio de entregar galardones honoríficos, los Premios Donostia a la australiana Cate Blanchet y el español Javier Bardem (ambos pendientes del pasado año), y de 2024 para el director manchego Pedro Almodóvar, flamante triunfador en La Mostra de Venecia.

Iluminarán la alfombra roja Monica Bellucci, Pamela Anderson, Johnny Depp, Andrew Garfield, Isabelle Huppert, Noémie Merlant, Ángela Molina, Franco Nero, Lupita Nyong’o, Charlotte Rampling y Tilda Swinton. Además, presentarán sus filmes Jacques Audiard, Sean Baker, Edward Berger, Leos Carax, Gia Coppola, Costa-Gavras, Audrey Diwan, Arnaud Desplechin, Mati Diop, Adam Elliot, Coralie Fargeat, Payal Kapadia, Mike Leigh, Joshua Oppenheimer, François Ozon, Mohammad Rasoulof, Walter Salles y Paolo Sorrentino, entre otros.

En la sección oficial, la directora francesa Audrey Diwan y los intérpretes Noémie Merlant, Will Sharpe, Jamie Campbell Bower y Chacha Huang acompañarán la película Emmanuelle en la inauguración, el 20 de septiembre.

Para el cierre de esta fiesta, el realizador irlandés John Crowley presentará junto con el actor inglés Andrew Garfield We Live In Time (Vivir el momento).

Conclusiones de San Sebastián 2024

 Leonardo García Tsao

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▲ El director español Pedro Almodóvar recibió el Premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastián.Foto Europa Press

Lo que es bueno para el cine español, suele favorecer al festival de San Sebastián. Y viceversa. En una de sus ediciones más fuertes de reciente memoria –la publicación Variety la calificó de vibrante– el certamen premió al cine local con la Concha de Oro, a la mejor actuación protagónica y a la mejor dirección.

Salvo el tercero, que me resulta incomprensible, los otros reconocimientos hablan del saludable nivel del cine hecho en España. Unos días antes, Pedro Almodóvar se había llevado el León de Oro en el festival de Venecia por su película, La habitación de al lado. Y el mismo director fue objeto de un premio Donostia, lo cual redondeaba el asunto.

Otros títulos vistos en otras secciones – La guitarra flamenca de Yerai Cortés, de Antón Álvarez, Segundo premio, de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez, por ejemplo– reflejaban también dicho estado de salud, con sus vigorosas e innovadoras narrativas. (La lástima es que siguen sin llegar a nuestra cartelera. De todas las producciones españolas vistas en el festival, sólo podemos aspirar a ver estrenada aquí la de Almodóvar, para no variar).

Si algo faltaba en el festival fue tiempo para recorrer las secciones paralelas, ya que uno se dedicó a una sección competitiva inusualmente sólida y a lo seleccionado para Perlak, que este año adoleció de pocos títulos de Venecia. Películas atractivas se programaron en Nuevos Directores, Zabaltegi Tabakalera, Made in Spain, Horizontes Latinos y, desde luego, la retrospectiva, dedicada en este caso al cine policiaco italiano, desde Ossessione, de Visconti, a Gomorra, de Garrone. Había joyas ignotas de Pietro Germi, Luigi Zampa, Alberto Lattuada, Carlo Lizzani y Sergio Sollima, entre otros, y uno se quedó con las ganas de verlas. El festival donostiarra exige una cinefilia militante.

Por otro lado, la prensa de los espectáculos estaba de plácemes con la gran cantidad de estrellas internacionales que visitaron el festival. “Más glamour, imposible” cabeceó una edición de El Diario Vasco. Monica Bellucci, Cate Blanchett, Tim Burton, Johnnie Depp, Andrew Garfield, Isabelle Huppert y Tilda Swinton, entre muchos otros, se hicieron presentes no sin el detalle conflictivo aportado por Depp, quien mantuvo a la prensa esperando horas hasta que ésta decidió boicotearlo (después, en nombre de las relaciones públicas, el pandroso actor se disfrazó de Jack Sparrow para visitar a pacientes de un hospital infantil). De México estuvieron Fernanda Valadez, Astrid Rondero, Alfonso Cuarón, Marina de Tavira, Daniel Giménez Cacho y Diego Luna, hasta donde supe.

Nuevamente la organización de las funciones fue impecable. A diferencia de Cannes, San Sebastián tiene un sistema cibernético de boletaje que sí funciona y asigna localidades numeradas. Si uno hace la tarea correctamente, puede tener todos los boletos deseables antes de que comience el festival. Además, deja suficiente tiempo entre función y función para evitar las detestables y desordenadas aglomeraciones que son la marca registrada del festival francés.

Ahora el clima no cooperó como el año pasado y hubo varias instancias de lluvia torrencial, dentro del tiempo típicamente otoñal. La lluvia ocasiona la escasez de taxis que, en esos casos, resultan insuficientes para la cantidad de demanda. Eso conduce a mojarse y pescar un resfriado, como le pasó a quien esto escribe que, hasta el momento, sufre de tos y moqueo.

X: @walyder

Albert Serra gana la Concha de Oro con Tardes de soledad y torea la polémica inicial

El cine argentino gusta, se exporta, atrae inversiones y deja dinero en el país: Nahuel Pérez Biscayart, protagonista de The jockey // Galardón especial para The Last Showgirl, de Gia Coppola

Periódico La Jornada
San Sebastián. El documental Tardes de soledad, del cineasta catalán Albert Serra, se proclamó con la Concha de Oro en la 72 edición del Festival de San Sebastián, que entregó ayer los galardones del Zinemaldia, en una celebración en la que se reinvindicó al cine argentino, una industria que se está destruyendo con el gobierno de Javier Milei.

Serra agradeció el premio al jurado y al festival por haber seleccionado su película y a los protagonistas de la cinta por su apertura de mente y su accesibilidad. Fue un privilegio, un honor y hay que agradecerles que nos hayamos podido acercar a ese grado de intimidad, con una gente que es bastante singular, afirmó.

La película tiene un lado genuino que no se puede encontrar en tantas otras y que sólo el cine de autor, con un carácter un poco osado, se puede atrever a ir hasta el fondo de cualquier cuestión, incluida esta, declaró.

El cineasta supo manejar las polémicas iniciales del Partido Animalista Con el Medio Ambiente (Pacma) que acusaban a la producción de humanizar una práctica violenta y que pidieron su retirada. En su documental, Serra acompaña al torero Roca Rey en su duelo con cinco toros, durante varias faenas en las que también se ve cómo son sus trayectos de ida y vuelta con su cuadrilla.

El premio lo entregó la presidenta del jurado Jaione Camborda, que defendió el poder artístico de la película y el poder del arte para generar movimiento. Esta obra nos permite reflexionar sobre los límites de la creación artística, sobre el miedo y la brutalidad, sobre la tradición y la masculinidad, entre otros muchos aspectos, señaló.

La actriz Itziar Ituño y el actor Malcolm Treviño-Sitté fueron los encargados de presentar la gala de clausura que se desarrolló en el Palacio de Congresos Kursaal de San Sebastián.

En la categoría mejor interpretación protagonista, el galardón fue para Patricia López Arnaiz por su actuación en la película Los destellos, de Pilar Palomero.

La Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto se la llevó Pierre Lottin, por Cuando cae el otoño, del director François Ozon, en la que se aborda las relaciones tóxicas familiares, en especial las de las madres y sus hijos. Una cinta que también se llevó el premio del jurado al mejor guion.

En esta edición se otorgó un galardón ex aequo, como ya viene pasando en los pasados años. El jurado dio la Concha de Plata a la Mejor dirección a On falling, de Laura Carreira, que en su ópera prima realizó un retrato social que explora la lucha por encontrar sentido a la vida, y El llanto, de Pedro Martín Calero protagonizada por Ester Expósito, y que refleja la problemática de la violencia machista.

Por otro lado, el Premio especial del jurado seleccionó a The Last Showgirl, de Gia Coppola y protagonizada por Pamela Anderson, quien encarna a una experimentada bailarina que debe planificar su futuro cuando su espectáculo cierra abruptamente tras una carrera de 30 años; y el Premio del Jurado a la mejor fotografía fue a parar a Bound in heaven, de la cineasta china Xin Huo, que narra la historia de un enfermo terminal y una mujer atrapada por la violencia.

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▲ El director español Albert Serra recibió la Concha de Oro por la cinta Tardes de soledad.Foto Afp

En total fueron 16 las películas que participaron a concurso y que se proyectaron desde el pasado viernes cuando se inauguró el certamen con la erótica Emmanuelle'de Audrey Diwan.

Reinvindicaciones contra políticas

A los premios ya mencionados se sumaron los de Horizontes Latinos para la coproducción Argentina-México-España-Dinamarca-EU, The jockey, de Luis Ortega y protagonizada por Nahuel Pérez Biscayart, Úrsula Corberó y el mexicano Daniel Giménez Cacho.

El actor argentino enalteció al cine patrio y recordó que las películas de aquel país siempre han contado con la ayuda del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

Pérez Biscayart declaró: Este premio demuestra una vez más que el cine argentino se mueve, gusta, se exporta y no sólo eso, agrega valor, atrae inversiones y deja dinero en el país. El gobierno sólo ve las cosas con ojos mercantilistas.

El festival quiere recordar al mundo que una vez más el cine se convierte en un acto de desafío y resistencia frente a aquellos que quieren acabar con la cultura, dijo Malcolm Treviño-Sitté.

En cuanto al Premio del Público Ciudad de Donostia, la película con mayor puntuación fue Por todo lo alto, de Emmanuel Courcol, mientras que el Premio del Público a la Mejor película europea recayó en The seed of the sacred fig, de Mohammad Rasoulof, al ser una producción alemana, francesa e iraní.

El premio lo recogió la actriz iraní Masha Rasoulof, que señaló que el galardón lo hace más valioso por venir del público y celebró que hayan premiado a una cinta con tanto esfuerzo y tantas limitaciones en Irán. Mi país está en un momento muy difícil y con muchas restricciones, lamentó.

Resto de premiados

En la categoría Zabaltegui-Tabakalera se seleccionó a la cinta April, de Dea Kulumbegashvilli, y el premio New Directors a Bagger Drama, de Piet Baumgartner.

La película All we imagine as light, de la realizadora india Payal Kapaldia, recibió el Premio TVE/Otra Mirada. Además, el premio Irizar de Cine Vasco fue para Chaplin, espíritu gitano, de Carmen Chaplin.

El jurado de la Sección Oficial –que otorga la Concha de Oro, las tres Conchas de Plata y los premios a mejor guion y fotografía– estuvo formado por la directora Jaione Camborda, última ganadora de la Concha de Oro por O Corno, la escritora y periodista argentina Leila Guerriero, el actor Fran Kranz, el director griego Christos Nikou, el cineasta austriaco Ulrich Seidl y la productora francesa Carole Scotta.

Los galardones que fueron entregados ayer se suman a los reconocimientos honoríficos de esta edición: el Premio Donostia para Pedro Almodóvar, Javier Bardem y Cate Blanchett.

9/29/2024

72 festival de San Sebastián: La ganadora sale por la puerta grande

Leonardo García Tsao

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▲ La directora Gia Coppola (derecha) y la actriz Pamela Anderson quien recibió el Premio Especial del Jurado en San Sebastián por la película The Last Showgirl.Foto Afp

Algo que no falla en el festival donostiarra es que el jurado acaba haciendo disparates. Este año no fueron tan graves, sobre todo cuando éste estaba integrado por personas desconocidas, salvo el cineasta austriaco Ulrich Seidl. (Y bueno la presidenta, la directora local Jaione Camborda, quien ganó el año pasado con la muy olvidable O corno).

El que se otorgara la Concha de Oro al documental taurino Tardes de soledad, del catalán Albert Serra, ya estaba cantado de alguna manera. La visión íntima de la fiesta brava, desde novedosos ángulos de cercanía, provocó gran pasión entre los críticos españoles y el jurado hizo eco a ese entusiasmo. Es la segunda vez al hilo que el premio se lo lleva una producción española.

Algo curioso: la película francesa Q uand vient l’automne ( Cuando cae el otoño), de François Ozon ganó dos premios. El de mejor guion y el de mejor actor de reparto, para Pierre Lottin. Y resulta que fue la única de la competencia que no vi. Ahí les debo el comentario.

Y parecería una broma que Pamela Anderson (sí, la otrora modelo de Playboy y protagonista de videos caseros eróticos) se lleve el Premio Especial del Jurado junto con los otros actores de la película The Last Showgirl, de Gia Coppola, nieta de Francis.

Tampoco estoy de acuerdo con el premio a la mejor dirección, obsequiado en ex aequo a la portuguesa Laura Carreira, por On Falling, y peor aún, el español Pedro Martín-Calero por El llanto. Ambos debutantes y no demasiado promisorios, francamente. (El dictamen del jurado parecía empeñado en obviar películas muy profesionales y bien filmadas como Cónclave, del alemán Edward Berger, y Le dernier souffle, de Costa-Gavras).

No tengo problema con el premio a la mejor interpretación protagónica para Patricia López Arnaiz, de Los destellos, de Pilar Palomero, una película que aborda con sutileza el tema del bien morir, muy presente en el festival. Ni tampoco con el premio a la mejor fotografía para Piao Songri, de la película china Unidos en el cielo, de la realizadora Xin Huo.

Eso en cuanto a los premios oficiales. Les ahorro toda la retahíla de premios paralelos que otorga el festival de San Sebastián, que debe ser un récord. Hay para todas las secciones, y su lectura ocupó el mayor tiempo de la gala de clausura.

Sólo cabe destacar el premio de la Cooperación Española que recibió la mexicana Sujo, de Fernanda Valadez y Astrid Rondero. Así como el premio de la sección Horizontes Latinos, que fue para la argentina El jockey, de Luis Ortega, que tiene coproducción mexicana a través de la productora Piano (además, aparece Daniel Giménez Cacho en un papel secundario).

Por cierto, lo del cine argentino –o su inminente desmantelamiento a manos del gobierno de Milei– fue todo un tema que preocupó al festival y a su director José Luis Rebordinos. No sólo se hizo una manifestación pública el martes pasado que reunió a una gran cantidad de cineastas de ese país (hubo veintiséis títulos argentinos, repartidos en las diferentes secciones), sino un momento de la ceremonia se dedicó a recalcar el asunto.

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72 festival de San Sebastián ; De platillos voladores y amantes malditos


Anoche se estrenó en el festival la película mexicana Sujo, de Fernanda Valadez y Astrid Rondero, que compite en la sección Horizontes Latinos. Al final de la proyección, una sala repleta brindó un sostenido aplauso a ambas cineastas, quienes procedieron a contestar preguntas del público.

Después de la devastadora Sin señas particulares (2020), esta es una visión más esperanzadora del México actual, si bien no deja de señalar cómo el narco se ha encargado de devorar el futuro de los jóvenes en varios estados. Así, el personaje epónimo (Juan Jesús Varela) es un muchacho de Michoacán cuyo padre es ejecutado por un cártel; y él mismo vive la violencia cotidiana antes de lograr escapar a la Ciudad de México, donde aspira a conseguir una educación formal.

Notable por sus constantes aciertos visuales, Sujo competirá también en el festival de Morelia. Ya habrá oportunidad de escribir más ampliamente de esta significativa película cuando se estrene en nuestro país.

El día de hoy la competencia no pudo reunir a dos títulos más distintos. Uno fue la simpática nadería de El hombre que amaba los platos voladores, del argentino Diego Lerman en una típica producción de Netflix. Basada en hechos reales, la comedia se centra en un reportero de espectáculos, José de Zer (Leonardo Sbaraglia), invitado a conocer el pueblo de Candelaria, en Córdoba, donde al parecer hay huellas de visitas extraterrestres. Siendo un chanta total, bajo su propia admisión, José ve en ello la oportunidad de hacerse famoso grabando reportajes sensacionalistas, con su leal camarógrafo Chango (Sergio Prina). La televisora ve con agrado cómo suben los puntos de rating.

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El año que viene puede que no haya ninguna película argentina, advirtió el cineasta Diego Lerman, quien se unió a su compatriota, el actor Leonardo Sbaraglia, para criticar los recortes al cine del presidente Javier Milei. El realizador presenta a concurso El hombre que amaba los platos voladores. A su vez, el director del festival, José Luis Rebordinos, trasladó el apoyo de este certamen al cine argentino y al de otros países de América Latina.Foto Afp

Es una sola premisa que se estira al punto del agotamiento, sin que Lerman y su coguionista Adrián Biniez logren idear otros elementos que la sostengan. Si alguien hace un esfuerzo heroico por mantener vivo el interés es Sbaraglia, cuya ficticia obsesión va in crescendo hasta llegar a sus últimas consecuencias, sin frenar nunca su megalomanía y oportunismo. (Ayuda que, con el pelo teñido de blanco, al actor le dé un aire al inolvidable Leslie Nielsen).

La gran sorpresa fue la película china Kun bang shang tian tang (aquí llamada Unidos en el cielo), debut como directora de la prolífica guionista Xin Huo. La narrativa se centra en una pareja maldita formada por una mujer (Ni Ni), abusada por su marido (Fan Liao), que huye de él para unirse a un hombre de la calle (You Zhou), desahuciado por un cáncer estomacal. Claro, el esposo morirá a manos del amante.

O sea, es una extática historia de amour fou donde los personajes actúan al margen de cualquier lógica. Xin dirige con una solvencia visual que no parece propia de una primeriza y consigue momentos de intensa fuerza lírica. La película es excéntrica y no obedece a los lineamientos comunes de un relato amoroso.

A eso contribuye la apasionada actuación de la premiada actriz Ni Ni, quien encarna a su personaje con una devoción que oscila entre la entrega total y el masoquismo. No he visto en toda la competencia una interpretación tan temeraria. ¿Será mucho pedir que el jurado se fije en ella?

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72 Festival de San Sebastián: Una muerte y el fin del mundo

Leonardo García

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▲ Fotograma de The End, película de Joshua OppenheimerFoto

Ayer fue un buen día para la competencia. De la cineasta española Pilar Palomero había visto sus anteriores Las niñas (2020) y La maternal (2022), que no me convencieron. Ahora me ha sorprendido con su tercer largometraje, Los destellos. En términos de anécdota, la película puede resumirse simplemente como los últimos días de la vida de un hombre. Punto. El mérito está en la forma.

La narrativa abre centrándose en la figura de Isabel (Patricia López Arnaiz), quien remodela casas viejas para venderlas. Un día recibe la visita de su única hija, Madalen (Marina Guerola), quien le informa que su padre, Ramón (el infalible Antonio de la Torre), sufre graves problemas cardiacos. Aunque vive con Nacho (Julián López), su nueva pareja, la mujer se preocupa por su ex marido y hace lo posible por acompañarlo en su agonía.

Los destellos es una película de lenta cocción. Espectadores impacientes, absténganse. No esperen grandes momentos ni revelaciones sorprendentes. Palomero adopta un tono literalmente crepuscular para hablar de la vida y la muerte, nada menos. De lo que abandona un ser humano al morir y la huella que ha dejado en su entorno. En un momento de distracción campirana, Ramón encuentra una piedra con un fósil. Es dudoso que sus abundantes escritos gocen de ese tipo de trascendencia.

La forma como la realizadora resuelve su deceso es ejemplar. No hay últimas palabras testamentarias. No hay ni siquiera un previsible último aliento en cámara. El hombre ha dejado de existir y les toca a otros deshacerse de su cuerpo y sus múltiples pertenencias.

Si la sencillez formal es la apuesta de Palomero, el otrora documentalista estadunidense Joshua Oppenheimer opta en The End (El fin), su primera película de ficción, por la ambición desmedida. Se trata de una fantasía apocalíptica musical, si tal cosa puede concebirse.

En este año de los musicales improbables –con Emilia Pérez, de Jacques Audiard, a la cabeza de la tendencia–, Oppenheimer nos sitúa en vastos túneles donde vive una familia cantarina. De hecho, la última familia sobreviviente de la catástrofe no especificada que ha eliminado a la especie humana. Son los padres (Tilda Swinton y Michael Shannon), el hijo adolescente (George McKay), una chef (Bronagh Gallagher), un doctor (Lennie James) y un mayordomo gay (Tim McInnerny). Ellos se han procurado un hábitat que les provee de comida y obras de arte para alimentar cuerpo y espíritu. Y han durado así más de dos décadas. El equilibrio lo rompe una joven negra (Moses Ingraham) que ha logrado colarse a su mundo.

A través de múltiples canciones –demasiadas, a mi parecer– que emulan el estilo del musical de Broadway, con arreglos kitsch dignos de Mantovani, los personajes cantan sobre diversos temas –la culpa de haber sobrevivido, sobre todo– con una evidente teatralidad, aunque la dirección de arte de la danesa Jette Lehmann y la fotografía del ruso Mikhail Krichman añaden vistosidad al asunto. Mientras, Swinton y Shannon sorprenden con su sofisticado desempeño vocal (¿existe algo que ella no pueda hacer?).

Con el odio arraigado que hay en México por el musical tradicional, The End podría provocar éxodos masivos en las salas donde se exhiba. Bah, ellos se lo pierden.

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72 festival de San Sebastián: Rutinas mortales

Leonardo García Tsao


Por primera vez en competencia en este festival, el afrancesado director catalán Albert Serra ha realizado con Tardes de soledad su primer documental y, a la vez, su película más convencional y accesible. Según se sabe, ha sido el título más controvertido de la selección, ya que el Partido Animalista protestó contra su inclusión en el programa y exigió se retirase del mismo. Por supuesto, la directiva del festival no hizo caso.

Se trata de un testimonio cinematográfico de varias faenas del torero español Andrés Roca Rey, quien me imagino es muy conocido en los círculos de la tauromaquia. Si bien soy un villamelón de la fiesta brava, reconozco en Roca Rey una habilidad y gracia para manejar al toro y, claro, darle muerte. Una y otra vez, Serra nos muestra el arrojo suicida del matador quien, casi de milagro, sobrevive indemne a varias cogidas. En una de ellas, el toro incluso lo atrinchila contra las tablas sin hacerle daño.

Serra también muestra la adulación de la que es objeto el torero por parte de su cuadrilla. En repetidas tomas dentro de una camioneta, Roca Rey es llamado casi un superhombre (¡eres grande, coño!) por su gente. También es visto cuando se pone el traje de luces en su hotel. Y nada más. A diferencia de Torero (1956), el clásico documental de Carlos Velo, no conoceremos nada de la vida personal de Roca Rey.

El cineasta muestra que el torero, aunque se juega la vida en cada instancia, cumple de algún modo una rutina profesional. Que siempre resulta cruel y sanguinaria para el toro. Varias veces, Serra enfoca de cerca cómo los toros agonizan y mueren cuando se les mete la puntilla.

Otro tipo de rutina es mostrada en la británica On Falling, debut de la portuguesa Laura Carreira, en un ejercicio de realismo social. Aurora (Elisa Zulueta) es una empleada portuguesa del almacén de una planta industrialen Escocia y se somete a un trabajomonótono, a una rutina monótonay a una vida personal monótona. Su existencia misma es un horror decolor gris.

Cabe advertir que todos son amables con ella –sus jefes en el almacén, sus compañeros con los que cohabita—, recibe un sueldo y nunca le faltan techo o comida. Que se venga a dar una vuelta al tercer mundo para que aprenda lo que es sufrir realmente.

Hablando de sufrimiento, también se exhibió El lugar de la otra, primera ficción de la inflada documentalista chilena Maite Alberdi. Al abordar el caso real de una escritora famosa que asesina a su amante en un hotely la secretaria de un juez, obsesionada con el caso, la directora consigue un bodrio ñoño, que recuerda a una mala película mexicana de los años 70, de esas producidas por Conacite Dos. Eso de hacer cinito no es tan fácil como parece.

Entre la fallida recreación de época –vestuario que apesta a naftalina, autos de colección–, las malas actuaciones, la nula capacidad de establecer un estilo visual o contar la historia de manera coherente, El lugar de la otra es lo peor visto por quien esto escribe de la competencia donostiarra.

No podía faltar mi reporte del clima: una mezcla de sol, temperaturas frescas, nublados y ocasionales aguaceros. El otoño ya se ha manifestado en esta hermosa ciudad.

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72 festival de San Sebastián : Dos autores: Costa-Gavras y Mike Leigh

Leonardo García Tsao

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▲ De izquierda a derecha, Marilyne Canto, el director Konstantinos Gavras, Charlotte Rampling y Ángela Molin.Foto Afp
Lo dicho. Este año la competencia ha resultado bastante superior al de ediciones anteriores. Por lo pronto, el franco-griego Costa-Gavras nos ha sorprendido en Le dernier souffle ( El último aliento) con una de sus mejores realizaciones. Y eso que el hombre ha cumplido ya los 91 años y uno suponía que su obra más representativa la había filmado en los años 70.

El cineasta es también el autor del guion, derivado de un libro filosófico de Régis Debray y Claude Grange, una meditación sobre la vida cercana a la muerte. Su acierto es expresar ese tema a través del diálogo dado entre el filósofo francés Fabrice Toussaint (Denis Podalydès), quien se ha hecho varias tomografías como chequeo, y el doctor Augustin Masset (Kad Merad), jefe de la unidad de servicios paliativos de un hospital parisino.

El doctor se vuelve el guía para ilustrar la preocupación de Toussaint sobre lo que significa morir en la actualidad, cuando la atención médica moderna ha prolongado la vida de los ancianos hasta provocar una sobrepoblación de estos. A través de varios casos supervisados por Masset, atestiguamos las diversas instancias que algunos pacientes terminales escogen para finalizar sus días, generalmente rodeados por sus familiares más cercanos.

El efecto cumulativo de dichas anécdotas hace que Le dernier souffle sea el título más emotivo y humanista de la filmografía de Costa-Gavras, quien más bien es conocido por el interés político de su obra. Debido quizás a que uno empieza ya a sentir pasos en la azotea, ese tema cobra especial relevancia en estos tiempos. (En el festival hay además dos miradas españolas al bien morir: Los destellos, de Pilar Palomero, y La habitación de al lado, de Pedro Almodóvar, que se exhibe mañana).

El británico Mike Leigh tiene diez años menos que Costa-Gavras, pero sigue haciendo un cine particularmente suyo. Después de dos producciones de época – Mr. Turner (2014) y Peterpool (2018)– ninguna de las cuales se exhibió en México, Leigh ha vuelto en Hard Truths ( Verdades duras) a un territorio más conocido, el de la familia londinense de clase media.

En este caso, una familia británico-jamaiquina, comandada por la temible Pansy (Marianne Jean-Baptiste), una madre malhumorada y agresiva que ataca verbalmente a cuanto ser humano tiene la desgracia de cruzar su camino. No es un personaje que suscite afecto, ni mucho menos. Pero ese el chiste. En su humanismo, Leigh nos da pistas de la clase de temores y traumas experimentados por Pansy que la convirtieron en semejante arpía (la película abre con ella despertando de un sueño con un grito de terror).

En contraste, su hermana Chantelle (Michele Austin), es una presencia amable con una familia amorosa. Uno entiende por qué la de Pansy es tan disfuncional: el hijo Moses (Tuwaine Barrett) es un niñote gordo de 22 años sin oficio ni beneficio, y su marido Curtley (David Webber) es prácticamente mudo.

A primera vista, Hard Truths no es la película de Leigh de mi preferencia. Tal vez necesite de una visión adicional para acabar de entender a su protagonista.

Nomás por no dejar, menciono que también concursó la española El llanto, el poco promisorio debut de Pedro Martín-Calero, una fallidísima película de horror que no consigue un solo segundo inquietante. Evidentemente, un relleno para completar la cuota de cine español en la sección oficial.

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9/22/2024

72 festival de San Sebastián ¿La competencia en ascenso?

Leonardo García Tsao

Hoy comienza el festival de habl

a hispana más importante del mundo. Con sus múltiples secciones y concursos, el de San Sebastián trata de compensar su desafortunado turno de la temporada otoñal, justo después de Locarno, Venecia y Toronto. He repetido hasta el cansancio que su competencia oficial suele ser débil, pero en esta ocasión parece desmentir mi prejuicio con una selección a primera vista atractiva.

Así, dicha competencia ha reunido a autores conocidos como el británico Mike Leigh ( Hard Truths), el franco-griego Costa-Gavras ( Le dernier souffle), el alemán Edward Berger ( Cónclave), quien obtuvo varios premios Oscar con su versión de Sin novedad en el frente, el argentino Diego Lerman, que compite por tercera ocasión con El hombre que amaba los platos voladores, el desigual francés François Ozon ( Quande vient l’automne), la documentalista chilena Maite Alberdi, quien debuta en la ficción con El lugar de la otra, mientras que el japonés Kiyoshi Kurosawa –sin parentesco con Akira– presenta un remake francés de su anterior Hebi no michi.

De Estados Unidos concursan el otrora documentalista Joshua Oppenheimer ( The End) y Gia Coppola ( The Last Showgirl), nieta del patriarca Francis Ford. Mientras que del país anfitrión compiten Iciar Bollaín ( Soy Nevenka), Pedro Martín-Calero ( El llanto), Pilar Palomero ( Los destellos) y el iconoclasta Albert Serra ( Tardes de soledad). Finalmente, hay dos debutantes, el chino Xin Huo ( Bound in Heaven) y la portuguesa Laura Carreira ( On Falling).

Por otra parte, el cine mexicano estará representado únicamente por la película Sujo, de Fernanda Valadez y Astrid Rondero, que compite en la sección Horizontes Latinos. En cambio, no acabo de contar la cantidad de títulos argentinos que participan en las diferentes secciones. Incluso va a haber un acto de protesta organizado por el propio festival en contra de las medidas draconianas impuestas a la cultura argentina por el gobierno del presidente Milei.

En cuanto a los premios honoríficos son tres Premios Donostia los que se otorgarán en estos días. El primero, a entregarse hoy en la ceremonia de inauguración, se debía desde el año pasado al actor Javier Bardem, quien no pudo asistir debido a la extendida huelga de actores. Los otros dos son para la actriz australiana Cate Blanchett y el director manchego Pedro Almodóvar, el recién triunfador de Venecia con su película La habitación de al lado, a proyectarse aquí hacia el final del festival.

Esta vez las películas que integran la popular sección Perlak provienen casi todas de la competencia de Cannes. Si leyeron mis artículos de entonces, recordarán que muy pocas me resultaron satisfactorias. Entonces dedicaré mi tiempo de visionados, como dicen aquí, a agotar la sección oficial.

Por lo pronto, veré con interés la película inaugural, Emmanuelle, de Audrey Diwan. En efecto, se trata del mismo personaje que encarnó la actriz neerlandesa Sylvia Kristel en la serie de películas eróticas que fueron el furor en los años 70, aunque previsiblemente el tratamiento será muy diferente, bajo una óptica feminista.

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72 festival de San Sebastián: De erecciones fallidas y elecciones turbias

Leonardo García Tsao

La inauguración del festival fue un gran anticlímax, por decirlo así. La nueva versión de Emmanuelle, a cargo de la francesa Audrey Diwan no resultó convincente. Ciertamente no es la heroína erótica interpretada por Sylvia Kristel que, en el México mojigato de los años 70, estaba prohibida por la censura y obligaba a la clase media a conseguir videos piratas de sus películas, rebosantes de fingido sexo soft core. Pero tampoco es otra cosa que provoque interés.

En este caso, el personaje epónimo (la actriz y realizadora Noémie Merlant) es una especie de supervisora de calidad de hoteles de lujo. Y en medio de su chamba, que la lleva a Hong Kong, ella busca con cierto desgano a sus parejas sexuales.

En su afán de neutralizar la fórmula de los relatos de Emmanuelle Arsan, lo que ha logrado la directora es quedarse a la mitad del camino. No es, como parecía, una diatriba feminista sobre la sexualidad femenina, lo cual está bien. Sin embargo, el personaje nunca parece experimentar placer de algún tipo –aunque sea culinario– y permanece distante y fría, aunque esté en medio de un jadeante triángulo amoroso.

Según ha confesado Diwan, su modelo expresivo era Deseando amar (2000), esa obra maestra del deseo reprimido de Wong Kar-Wai. Temo decir que se quedó muy, muy lejos de su objetivo.

Mientras que la primera película en concurso, Cónclave, del alemán Edward Berger, presume de eficiencia narrativa, si bien se queda algo corta en sus pretensiones de exponer el estado actual de la Iglesia católica.

En ella, un Papa anciano fallece y el arzobispo decano Lawrence (Ralph Fiennes) se da a la tarea de organizar el cónclave que elegirá al nuevo pontífice con la votación de cardenales de todo el mundo. Eso desata una serie de grillas e intrigas entre los candidatos más probables. El más popular es el liberal Bellini (Stanley Tucci), quien dice no querer el puesto. El más odiado, el italiano Tedesco (Sergio Castelitto), cuya ideología reaccionaria amenaza con retrasar aún más los preceptos católicos. Y hay uno siniestro, Tremlay (John Lithgow), que opera secretamente para desacreditar a sus rivales, incluyendo al africano Adeyemi (Lucian Msamati) a quien se le revela una amante en su pasado. Curiosamente, un cardenal mexicano (Carlos Diehz) resulta ser clave en el proceso.

El ágil guion de Peter Straughan, basado en la novela de Robert Harris, mueve bien las piezas de su intriga, bien aceitada por los buenos actores en su reparto. Sobre todo, Fiennes sobresale como el decano forzado a hacerla de detective para escudriñar el currículo de los candidatos. Con dudas sobre su fe, el personaje parece doblarse con el peso de sus responsabilidades, y eso lo expresa el actor cabalmente.

Si el director Berger había antes examinado con habilidad los mecanismos brutales de la guerra en Sin novedad en el frente (2022), ahora lo hace con la pompa y la ceremoniosidad de los ritos católicos. Expuestos a la luz moderna, estos siguen antojándose como dignos del medioevo.

Cónclave funciona como thriller religioso, si bien no parece tener más peso ni densidad que una hostia. Pero ha sido un buen comienzo para la competencia donostiarra.

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9/24/2012

La emigración mexicana en la mira de San Sebastián

a Piqueras Grosso   
24 de septiembre de 2012, 11:44La emigración mexicana en la mira de San SebastiánSan Sebastián, España, 24 sep (PL) Una visión desde el extranjero sobre la emigración mexicana ofrece el director español Antonio Méndez, quien debuta hoy con Aquí y allá en los Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián.

  En declaraciones a la prensa, el cineasta dijo que la idea de este filme era ser testigo de la vida de estas personas, conservando la integridad de esa mirada; pero desde su perspectiva de extranjero.

La película, premiada en el Festival de Cine de Cannes con el gran premio de la Semana de la Crítica, narra la historia real de Pedro De los Santos, un mexicano al que Méndez conoció en Nueva York cuando este planeaba regresar a su pueblo, tras varios años de trabajo en Estados Unidos.

Al decir del realizador, esta ópera prima pretende ofrecerle al espectador el mundo de emociones que envuelve a este solitario emigrante luego de su reencuentro con su esposa e hijas, que apenas le conocen.

"Cada vez menos interiorizamos en la realidad de los inmigrantes, de hecho apenas los conocemos o nos relacionamos con ellos y, en caso de hacerlo, nunca nos planteamos lo lejos que están de sus países, ni lo que les va a costar recuperar su vida cuando vuelvan", apuntó Méndez.

El director, quien con anterioridad incursionó en este tema a través de varios cortometrajes realizados en Nueva York, reconoció que le gustan las historias sobre la esperanza, la memoria y la pérdida de lo que queda atrás.

Anunció que ya trabaja en su segundo largometraje (Saudade), en tanto aspira a que Aquí y allá pueda optar por el premio Goya, que otorga la Industria Cinematográfica de España, en la categoría de director novel.