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6/13/2018

Vertebración e invertebración del Estado



Con la vertebración y la invertebración del Estado mexicano, el Estado fallido por fuera y el Narco-Estado por dentro, la relación codependiente de que las drogas son combatidas con las armas, los distribuidores y los consumidores con la cárcel y los violentos y los criminales con la muerte, el Estado, por, beligerante e intolerante, es productor y consumidor en la relación gobernante-gobernados. 
El rasero y el rastreo con los muertos, los desaparecidos y los desplazados es la victimización-criminalización: la culpa es de los gobernados; por eso y por ellos, los daños colaterales.
Son las leyes de extinción mediante la seguridad interior.
Fox, los dejó entrar; Calderón, los desparramó; Nieto, los acomodó, a los narcos-sicarios.
Se calentaron las plazas con los mataderos y los rastros públicos, los puentes colgantes de los colgados, las cobijas de los encobijados.
Muriendo los muertos, desapareciendo los desaparecidos y desplazando los desplazados, por qué no a los candidatos que no se alinean a la línea narca-sicaria, como cuando Salinas de Gortari lo hizo con los PRDistas, lo que para él fue la política ficción.
De la política ficción a la real política, el interregno mediático y virtual de las campañas políticas al proceso electoral, vadeando los charcos sanguinolentos con la impronta de los muertos, los desaparecidos y los desplazados y las huellas de los candidatos es lo que hay en el país de las sombras espectrales, del periodismo de las personas a la literatura de los personajes, reportaje y novela sin ficción: periodistas-escritores- lectores versus muertos-desaparecidos-desplazados.
De 1968 al 2018, la vertebración y la invertebración del Estado mexicano, ha pasado del autoritario-paternalista al corrupto-impune y al violento-criminal, privatizando las ganancias económicas y distribuyendo las pérdidas sociales con las políticas y las obras públicas con los pies de casa y los pisos firmes, los techos volados y las ventanas trizadas, palomares al aire y campamentos del desastre, pres@s, repres@s y represiones con las guerras sucias de la policía política y la guerra contra las drogas-narcosicarias, pelotones de pelones militares y comandos de sicarios 4x4 todo terreno sobre pueblos diezmados, de pueblos fantasmas a pueblos mágicos con exhibiciones de balaceras reales con turistas de actores ocasionales y colaterales.
Todo(s) con exceso y nada con medida: sexo, drogas y violencia. Arrancones y pasones: las muchachas más bellas en los quema cocos acompañadas por los cocos de los muchachos.
En el país de las sombras espectrales se vive en el capitalismo de lujo y se muere en el capitalismo funeral: es el mexican Momentum, de cara al mundo con la cara desollada, el sueño americano es la pesadilla mexicana, la enchilada completa y rellena de cocaína: el Triángulo Dorado como el Dorado, no existe; así como alguien dice que también, los cárteles, no existen, a lo que los no lugares son más una falsa referencia que una realidad social con tantos muertos, desaparecidos y desplazados: hay demasiada literatura sin ficción para que sea tan poco periodismo de investigación.
Valtierra tiene miedo de que a los periodistas les echen más tierra, lo cual hay que pensarlo antes de que les caiga encima, soterrándolos y desapareciéndolos, no quedando casi nada, nadie y alguien que hagan la talacha del periodismo de investigación y gráfico.
De la vertebración a la invertebración del Estado mexicano, la colombianización y la siriazición en relación a la mexicanización, la mecánica nacional siempre ha sido la misma: la chingada mexicanada, teniendo que someterse a los designios del capitalismo de lujo y funeral, a la acumulación y al despojo, a los parias y a las vidas desperdiciadas de Bauman que son los pobres muertos de hambre en el país de las sombras espectrales.
Ante la vertebración y la invertebración del Estado: ¿o nos rebelamos o nos culiempinamos?

6/05/2018

En alguna vez


Alguna vez, los mexicanos, nos hemos cuestionado: ¿nos hemos gobernado bien? 
Quizás sí y/o tal vez no.
Del bienestar social al bien común, hemos pasado de la infancia a la adultez con una senilidad precoz y procaz, mientras los viejos hacen fila afuera de los cajeros automáticos para retirar, a cuentagotas, todo el dinero de sus vidas.
Nuestro destino manifiesto ha sido de todos y de ninguno, para nada, nadie y alguien, gracias a las desgracias sexenales con el presidencialismo autoritario, paternalista, traidor, corrupto, criminal, impune y voraz.
En el país de las sombras espectrales nos malexiste el malpaís de en alguna vez, donde todo sucede y no pasa nada a nadie y a alguien: los muertos, los desaparecidos y los desplazados son nuestra afirmación de nuestra normalización en la negación y en la confirmación en una turbia pila bautismal por sanguinolenta: la invisibilización y la criminalización que flotan desde el profundo pozo negro que es el país de las sombras espectrales.
Es posible por imposible que la vida (mexicana) esté en otra parte, no existencialmente en Europa y sí en America-Made in USA, en ese traspatio amplio y fronterizo que es el Muro material y mental de brincarlo en los sueños para hacerlo realidad, persiguiendo el sueño americano con una patrulla fronteriza por atrás y detrás, no teniéndolo que hacer a través del Bósforo y Estambul, ni teniéndonos que perder entre el Oriente de allá y el Occidente de acá, no siendo tampoco Lampedusa, donde todo cambia para seguir igual, a reserva de la Franja de Gaza, Siria y Yemen.
En alguna vez, México, fue el país de las doradas manzanas al sol y la región más transparente del aire, cargando el cántaro roto entre un himno en ruinas los civilizados que siempre han sido los bárbaros, los intelectuales comensales comiendo de la mano del mecenas, El Príncipe del Bien y el Mal –El Estado- violento y criminal, corrupto e impune con la Secretaría de Cultura, la Paloma discreta y la Gaviota protagónica, la Romano pintada a sí misma y la Montenegro cualquiera que fue la Primera Dama de Segunda.
En alguna vez, en el país de las sombras espectrales, los hombres y las mujeres, l@s de la clase política gobernante, senadores y diputadas, empoderad@s en los escaños y desde los caños del drenaje profundo empezaron a subir como las aguas negras a la superficie de las zonas de confort en el poder político y económico, repartiéndose a sí mism@s las cuotas, los moches y los cuates en restaurantes, en casas, en departamentos y recogiéndose unos a otras en hoteles de paso con jacuzzi en el congreso de la nación, teniendo eyaculaciones precoces -los machos- y orgasmos fingidos -las hembras-, en tanto, en los rastros y en los mataderos públicos nacionales, el Clembuterol narco-sicario marina, a fuego y sangre, en lo que el ejército le echa toda la carne al asador con la sal de la ley de seguridad interior, cocinando la machaca para la cocaína.
Cualquier afirmación y cualquier negación son la objetividad del periodismo y la subjetividad de la literatura, Norman Mailer versus Tom Wolfe, Gay Talese de réferi: todos nos sabemos, pero, no nos conocemos; los clásicos de ayer son los clasistas de hoy.
Gabriel García Márquez le hubiese gustado escribir telenovelas, y, ahora, nadie lee novelas porque ve novelas: el género de géneros periodísticos y literarios: El Chapo, serie y saga, el periodismo y la literatura al mejor postor, el rey Midas y el Príncipe, todo lo que tocan lo transforman en sangre y en mierda: el biopic de Mr. Carso-Slim.
Lo peor y lo mejor del Nuevo Periodismo ha sido el periodismo canalla contra el periodismo de investigación: el periodismo literario y/o narrativo con La muerte tiene permiso.
En alguna vez, siquiera debemos preguntarnos: ¿qué hemos hecho para merecernos tantos contrahechos y cohechos, porque los muertos, los desaparecidos y los desplazados, en el país de las sombras espectrales, hay que verlos y tratarlos como ellos nos ven y tratan: desde lejos, tan lejanos al recuerdo y tan cercanos al olvido, sanguinolentos.
Un entre( )paréntesis periodístico y literario: narrativo, del Paso del Norte: El rastro de tu sangre en la nieve.
La única manera de hacer filosofía en México es la del futbol, según la estoica, la escolástica y la fanática, sabiéndonos los mismos y desconociéndonos con los otros, humillados racial y socioculturalmente, no habiendo lucha de clases y sí una lucha simulada de partidos.
Una filosofía de la moral debe ser y hacerse una moral crítica, pública y dialéctica, limpiar con aguarrás la herrumbre, desde adentro hacia afuera, de los excusados-escusados donde los hombres y las mujeres oficiales e institucionales urden y traman en la privacidad las políticas públicas de los dineros en cuentas íntimas, acostándose los hombres y las mujeres en colchones King and Queen size, taladrándose, los unos sobre las otras, los tatuajes a flor de piel, los hombres y las mujeres en los plexos y en las nalgas solares, más públicos que púdicos.
Pasada y presentáneamente, en alguna vez, reciclamos nuestras realizaciones y frustraciones en los largos fines de semana en el país de las sombras espectrales, agotando y revitalizando nuestras fuerzas en los bacanales familiares y amistosos en franca y deshonesta competencia con la envidia y la hipocresía en una alegría de la vaciedad, dejando que nuestras miserias de basuras se las lleve el viento de una parte a otra parte con la música de banda de alto volumen y de altopedo para que toda la colonia chafa de los otros y la residencia kitsch de nosotros escuche y se entere que vivimos sin vergüenza y sin pena ajena, y, que, gracias a nuestra disfunción familiar matamos el tiempo con la indiferencia y la indolencia del espacio en que vivimos sin rendirle cuentas a nada, a nadie y a alguien.
Lo esencial del pueblo mexicano es que nunca ha tenido una relación, ni antes, durante y después de la Revolución, ni siquiera, de complicidad, con lo demencial de la sociedad mexicana: el presidencialismo, la clase política gobernante, los empresarios, los intelectuales, los militares y los narcos-sicarios con nosotros y los otros, los demás y la gente: hemos hecho lo que hemos hecho y en lo hecho en México es una marca y una herida insana y mortal de la cultura popular a la cultura de élite, de la democracia a la pluri-prostituyente-democrática, de la casi inexistente autenticidad ciudadana al fraude de los procesos electorales, de la cultura política a la política sin cultura, del analfabetismo funcional al digital, del Estado en busca del ciudadano a la Distopía mexicana de Lorenzo Meyer.
México y lo mexicano de los mexicanos puede que hasta mortal y social sea porque seamos, semos y somos la gente y los demás, los otros y nosotros que va llegando la hora de las horas con el Prep-Electoral, hora y ahora de la convicción y no de la conveniencia, de la seriedad y la gravedad que entrañan las tripas, el corazón y la memoria con la regeneración de la ética y la moral, con los pensamientos y las palabras, con los actos y los hechos humanos: nada, nadie y alguien están para decirnos que debemos ser y hacer.  

5/28/2018

Llegar al 2018



Llegar al 2018, con la centro derecha y con la centro izquierda.

Fragmentadas y coalicionadas en un proceso más crónicamente enfermizo que histórico, en lo que el PRI corrompió a la partidocracia en oportunista y arribista a través de los procesos electorales, dados más a fraudes autoritarios que a certezas alternativas y transicionales a la democracia.

El sistema político mexicano hace tiempo dejó de existir con “el modelo de partido centralizado”, abriéndose paso un movimiento social de regeneración nacional.

Lo que no ha estado en duda es la presencia de Morena, el liderazgo aglutinador de AMLO, moléstele a quienes les moleste. Morena puede que sea la hija no reconocida del PRI y la aborrecida por el PRD, todavía faltándole lo que le falta: llegar a donde debe llegar, siempre y cuando, sea regeneracional para el presente, y no para el pasado, no siendo un modelo de partido centralizado y sí un movimiento social organizado y articulado desde abajo, en medio y arriba.

Se quiera o no, el PRI y el PAN (PRIAN), fragmentados y coalicionados desde sus prácticas y conductas, corruptas e impunes, son partes de un todo pasado con el todo modo presidencialista, restándoles y sumándoseles, multiplicándoles y dividiéndoles el presente con los muertos, los desaparecidos y los desplazados en el país de las sombras espectrales.
La faramalla mediática o la fantasmatización virtual que con AMLO-Morena será un avance retrógrado al pasado autoritario y paternalista de los años setenta, no es posible porque lo fue en su tiempo, espacio y contexto en lo que sucedió antes, durante y después de Tlatelolco 68, y lo que ha proseguido son las guerras sucias de la represión y de baja intensidad contra el EZLN, decretándose, sin consenso, la guerra contra el narco-las drogas de Nixon-Calderón-Nieto-Trump, a los que el PRI y el PAN han sido los valedores y los validadores de lo que hoy es el país de las sombras espectrales.

Dentro y fuera de la publipropaganda en campañas políticas de los candidatos, el ruido contrario al silencio pero amplificador de los sonidos estereofónicos y estentóreos, con la distorsionada acústica en cámaras de ecos, nada, nadie y alguien, lo único que hacen es o reiterar o replicar o reproducir o copiar o plagiar los que los muertos, los desaparecidos y los desplazados no pueden hacer ante los candidatos con el ruido de los debates en una dialéctica-mediática y profiláctica de recetas y dietas de los egos arrogantes entre la ignorancia y la estupidez genuinas y prístinas a la condición de una educación sentimental con la cultura política pasada a fuego y sangre donde termina la cultura y empieza la carne asada.

El problema de Vasconcelos fueron los indígenas-campesinos como el problema de Heidegger fueron los nacionalistas-nazis como para Zizek el problema es la Europa con los neonazis contra los inmigrantes.

Entonces, ¿qué se puede pensar de un librepensador liberal neoconservador como Krauze que, indirectamente, tuvo un discípulo como el periodista sicario de Ricardo Alemán?

Lo que no se puede evitar es que México, como el país de las sombras espectrales, sigue en los años setenta, ochenta y noventa con el PRI del siglo XX y el PAN-PRI en los tresexenios en el siglo XXI: los pensamientos y las palabras, los actos y los hechos han correspondido más a Luis Villoro y al subcomandante Marcos-Galeano y al descamisado mal fajado incorrectamente de Paco Ignacio II: casi todos los demás y los otros, la gente y nosotros somos más ruido porque nos gusta ponernos solemnes, serios, graves y prot-a-gónicos, haciendo de la muerte de Miroslava Breach y Javier Valdez nuestra boqueante y generacional enfermedad emblemática, flemática y decadente montada en el caballo-Mustang BMW de Miguel Páramo y echando bala al salir de cualquier cantina-antro de un estadio de futbol de México como en el país de las sombras espectrales, cuando a la salida está esperando Fulgor Sedano, Jefe de jefes de los narcos-sicarios, en lo que Susana San Juan, loca posesa poética, de entre los dedos de sus manos deja correr el hilo de su menstruación para que los papalotes de Ayotzinapa sean los papalotes del pintor desfajado de Francisco Toledo, leyendo poemas zapotecos, en voz alta, Natalia, la irredenta.

De Tijuana a Yucatán nunca ha existido una tercera nación más que una nación de cenotes subterráneos de agua y de colores líquidos con estalactitas y estalagmitas donde el inframundo solamente era tocado por lo sagrado de lo insondable hasta que llegaron los buzos del turismo acuático que como el turismo cultural en el mundo de arriba, en el cielo de en medio y en la tierra de abajo Tulum se transformó en el Cancún depredador y Tijuana dejó de ser los Tijuanenses de Federico Campbell y hacerse de los Arellano Félix, pasando de un sistema de cavernas a un sistema de mazmorras carcelarias, donde el que nada no es nadie y no es alguien en un país donde todo sucede y no pasa nada.

Al país de las sombras espectrales se le saca las tripas y el corazón, se le desuella la cara, se le escalpa la cabellera y se le corta la cabeza y a las cuatros extremidades se les machetean para ponerlas a los cuatro vientos de los cuatro puntos cardinales para que Televisa y TeVeasAzteca los disuelvan en una imagen que vale más que mil palabras, diciendo apenas con la pos(t)verdad de la pusverdad y las Fake news: nunca se habían matado tantos estudiantes después del 68 como hasta el 2018.



Nino Gallegos, Centro de Estudios Madereros y Textuales

5/13/2018

De El mesías tropical a El pueblo soy yo en el país de las sombras espectrales


En el caótico desmadre, violento y criminal, por la Presidencia, la publipropaganda y las redes sociales, están repartiéndose las calificaciones y las descalificaciones al mayoreo oportuno con la velocidad reaccionaria de una instantaneidad fragmentaria, periférica y céntrica de lo que el país de las sombras espectrales puede ser contextualizado en función de tiempos y espacios mediáticos, lingüísticos, semánticos y socioculturales que son, a la vez, representaciones y significaciones, de una realidad social que está en el riesgo de una doble inseguridad nacional; la de los muertos, los desaparecidos y los desplazados con los resultados electorales: la violencia criminal y electoral.
La focalización real, mediática y fáctica está centrada en AMLO-Morena desde el mesías tropical a el pueblo soy yo de Enrique Krauze, como en la república amorosa y la republica del odio que Federico Reyes Heroles chis-hus-mea con un asco racional y racial que es propio en las expresiones de la élite intelectual liberal pero neoconservadora y reaccionaria que, creyéndose el periodista sicario de Ricardo Alemán parte de la misma, Enrique Krauze le reprueba la acción tuitera de odio hacia AMLO, y le rechaza cualquier avenencia y connivencia con la élite del poder intelectual.
La mudanza se pasó a la pujanza, a ver quién se la aguanta, porque las expresiones de la élite sociocultural como las élites del poder político y económico nunca fueron el lugar pri-vilegiado de RA por más que estuviera en Televisa y Canal 11, quedando en Milenio igual que el de las lentejuelas, Nicolás Alvarado, con los resquemores, los furores y los rencores de Carlos Marín o que Ciro Gómez Leyva le dé trabajo asociado con el periodismo canalla existente en México y Latinoamérica.
En el contexto nacional de El mesías tropical y El pueblo soy yo, el país de las sombras espectrales, México y AMLO, están al centro y a la periferia con doce años de muertos, desaparecidos y desplazados en los que AMLO no ha victimado a nada, a nadie y a alguien; en cambio, en la cronología de la vida personal y política de AMLO, se le ha acusado de ser un peligro para México: su vida ha sido rozada, impactada y criticada mediáticamente que hace tiempo, Pablo Iglesias, el de Podemos, al final del programa que mantiene en Fort Apache de Hispan TV, y dependiendo de una información de opiniones del público y del programa mismo, AMLO, podría ser asesinado, no con la malaleche y sí con la seriedad de la situación prevaleciente en el país de las sombras espectrales.
Xabel Vegas, en Ley, lenguaje y cultura democrática, expone: “Buena parte de los conflictos que se producen entre las sociedades democráticas y su aparato institucional se pueden leer en clave lingüística.”
También en la semántica sociocultural de los medios impresos, electrónicos y digitales, en la literatura, en el periodismo y en el ensayo político de El mesías tropical y El pueblo soy yo en el país de las sombras espectrales, donde un liberal neoconservador y reaccionario como EKrauze llevó y lleva a cabo un análisis político en lo visceral-literal, intelectual; más clasista que clásico, por lo de los griegos y teniendo como público en su ronda de presentaciones y conferencias (ante y para) la clase empresarial más blanca que morena.
Con o sin una exégesis ética y moral, lo lingüístico y lo semántico sociocultural desde el mesías tropical a el pueblo soy yo en el país de las sombras espectrales, ahora sí, cualquier avenencia y connivencia con las expresiones en las élites del poder político y económico, el poder intelectual más transgénico que orgánico, puede alterar cualquier noción conceptual en cuanto a una percepción imbécil y estúpida que las redes sociales le cliquen Like a todo(s) y contra-nosotros-mismos. 
Varias de las claves lingüísticas son falsear y confundir la libertad de expresión con la libertad de presión, la libertad de prensa con la libertad de empresa, cuando la clase empresarial se dice ser parte de la opinión pública cuando es de la opinión privada, a lo que Presidencialismo siempre dicta:
“La única postura política que no se puede tolerar es la intolerancia”, y tampoco hay lugar para la imposición frente a la diferencia, ni la censura frente a la libertad, manifestó el presidente Enrique Peña Nieto. Asimismo, afirmó: “Hoy como nunca los mexicanos ejercemos nuestro derecho a disentir, a cuestionar y a opinar libremente”.
En defensa de la intolerancia, la intolerancia hacia AMLO no es recíproca por parte de él, y sí desigual, tramposa, mentirosa y criminal por parte de los medios-mediáticos publipropagandísticos y serviles a la iniciativa privada con su libertad de empresa y de presión, dependiendo de las obtusas definiciones discursivas del Presidencialismo, así como de la literacidad, y no, la literalidad, ensayística “librepensadora” en el mesías tropical y en el pueblo soy yo.
En el contexto paradójico y paradigmático, violento, criminal y electoral puede ser y hacerse plausible y aplaudible el caos mediático publipropagandístico para que las campañas del PRIAN apunten y despunten al puntero AMLO-Morena, a no ser e intentar hacerlo criminalmente electoral por lo humano social, teniendo que llegar a donde debe(rá) llegar: a la presidencia-el puntero.
Todo depende(rá) de todos nosotros y de los otros, de los demás y de la gente contra-nosotros-mismos: ¿la convicción o la conveniencia?
El mesías tropical y el pueblo soy yo de Enrique Krauze, en el país de las sombras espectrales, son el pensamiento ilustrado y clasista en un intelectual (de y para) el empresariado mexicano con la catadura y la trazadura de doce años en que los muertos, los desaparecidos y los desplazados desde la oscurana madrugada que será, el primero de julio, nos empezaran a jalar, o las cobijas, o los edredones o las sábanas o las mortajas de nuestras zonas de confort para que despertemos y nos levantemos sin hacerle a los Lázaros de la ceguera a conveniencia o de la videncia con convicción regeneracional, ética y moral, por siempre.