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9/14/2020

Un candidato de lujo



Todo indica, a pesar del gran número de candidaturas registradas, que entre todas brilla especialmente la del diputado Porfirio Muñoz Ledo, quien anunció su decisión de competir por la presidencia de Morena. En estos últimos meses de encierro y pandemia se ha discutido mucho sobre el ADN de ese partido en el poder, yendo las opiniones de definirlo más como un movimiento que como un partido político propiamente dicho.
Creo que la presencia de Porfirio a la cabeza de Morena ayudará mucho a despejar esa duda o a obligar a los analistas a definir a Morena como un partido, que es también un movimiento popular, sin dejar de lado su estructura política y jurídica de partido, pero sin olvidar tampoco su configuración de movimiento popular de masas. Esa dualidad, sin duda, le otorga características muy sobresalientes, no comunes en los partidos políticos contemporáneos, prefiriendo éstos en general la autorregulación que les impone la estructura jurídica y política que los configura y abandonando (aun cuando sea relativamente) su capacidad de movilización y dinamismo que tendría todo partido político que no se hubiera olvidado de su destreza movilizadora, precisamente en las cuestiones políticas de mayor relevancia para un país en un momento determinado.
Hace apenas unas semanas Le Monde Diplomatique vovió a publicar el ensayo de uno de los discípulos universitarios de Andrés Manuel López Obrador (Sergio Zermeño) en que se examina con pertinencia una de las ideas centrales de su actuar político actual: en primer término, el hecho de que la modificación del régimen político mexicano que se propone debe realizarse por la vía pacífica y no por el camino de la violencia y el enfrentamiento, que sería inconducente en nuestro país y que plantearía una destrucción humana y de recursos irrecuperable, alzándose entonces el espectro de una miseria social y material probablemente sin remedio.
Es vieja la discusión sobre el tema, pero en términos actuales Guillermo Almeyra nos dice, citado por Zermeño, que es necesario “organizar a los vecinos […] desarrollar un poder paralelo al poder oficial y crear un antipoder a través de la educación práctica de las grandes masas. La gente puede comenzar a crear una sociedad libre y humana... probando el ensayo y el error. Durante el proceso se podría reducir la alienación y la deshumanización […] La lucha de clases es una lucha política cotidiana, una cesión y concesión del gobierno para mantener en lo posible la dominación, pero también una conquista y una ganancia de posiciones por parte de los oprimidos”.
Después de expresiones radicales, el propio subcomandante Marcos, cabeza durante muchos años del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, agrega: Queremos que este fin de la explotación se dé de manera civil y pacífica y que tenga un destino donde todos se vean reconocidos en sus derechos y en su dignidad.
El griego Takis Fotopoulos, formado en la escuela de su compatriota Cornelius Castoriadis, e iniciador de la corriente llamada democracia inclusiva, escribe: El único camino hacia un proyecto democrático será a través de la política y la economía, a partir de un municipalismo confederado que transforme y democratice los gobiernos locales sobre la base de las asambleas populares, formando una confederación de municipios que se fortalecerá en tensión y en conflicto con el Estado nacional.
Opino que precisamente Porfirio Muñoz Ledo, naturalmente además de Andrés Manuel López Obrador y alguno(a) de sus más próximos auxiliares, es un político de experiencia excepcional capaz de ayudar eficazmente en esa revolución pacífica y gradual que se propone Andrés Manuel López Obrador. Capaz de hacerlo precisamente por su experiencia probada en estas materias, de guía también de sectores sociales importantes hasta hacerlos llegar prácticamente a consensos unánimes, o casi.
Es una buena fortuna para el país y para Morena que Muñoz Ledo esté en capacidad y en disposición de realizar estas complejas tareas, dignas de uno de los políticos del país más experimentados e inteligentes.
Por supuesto que vencerá también en este nuevo reto que él mismo se ha puesto enfrente. Por eso le deseamos el mayor éxito posible. Por supuesto, resulta evidente que Porfirio Muñoz Ledo es uno de nuestros políticos más calificados para coadyuvar con López Obrador en la Cuarta Transformación, y que se parece mucho a una profunda revolución social. Porfirio tiene la experiencia y la inteligencia para realizarla. Sale casi sobrando desearle el mejor de los éxitos en este nuevo destino que él mismo ha elegido, porque lo tendrá sin duda.

8/31/2020

El cambio en México, pero ¿cómo?



En un amplio documento publicado originalmente en la Revista Mexicana de Sociología, en Le Monde Diplomatique y en Les Cahiers de L’Amerique Latine, Sergio Zermeño, brillante alumno y posteriormente maestro de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, discute los modos pacíficos o radical-revolucionarios de lograr la transformación de las sociedades.
Es muy vieja la discusión del tema, pero, en términos mucho más actuales, Guillermo Almeyra nos dice, citado por Zermeño, que es necesario “Organizar a los vecinos […] desarrollar un poder paralelo al poder oficial y crear un antipoder a través de la educación práctica de las grandes masas. La gente puede comenzar a crear una sociedad libre y humana... entre el ensayo y el error. Durante el proceso se podría reducir la alienación y la deshumanización […] La lucha de clases es una lucha política cotidiana, una cesión y concesión del gobierno para mantener en lo posible la dominación, pero también una conquista y una ganancia de posiciones por parte de los oprimidos” (Almeyra, 2003). Después de expresiones muy radicales, el subcomandante Marcos, cabeza durante muchos años del movimiento zapatista, agrega: Queremos que este fin de la explotación se dé de manera civil y pacífica y que tenga un destino donde todos se vean reconocidos en sus derechos y dignidad.
Citando al sociólogo griego Cornelius Castoriadis, Zermeño añade: “Revolución no significa guerra civil ni derramamiento de sangre. La revolución es un cambio en ciertas instituciones centrales de la sociedad a través de la actividad de la misma sociedad […] es la entrada de la comunidad en una fase de actividad política […] instituyendo una verdadera democracia ciudadana […] que sólo puede ser el resultado de un movimiento de la población que se extiende a lo largo de todo un periodo histórico, y no surgirá hasta que pueda cambiar a todos (o a la gran mayoría) de los significados institucionales, de las normas y valores que dominan el sistema actual”. Nos dice además, citando al propio Castoriadis: En una sociedad poscapitalista se produciría una supresión de monopolios y oligopolios, lo que no quiere decir que los mercados no seguirían siendo relativamente imperfectos dado que siempre tendrán que incorporarse, y hasta en cierto nivel, confundirse con el espíritu de entrega , es decir, siempre estará presente el espíritu de empresa y de superación de cada individuo en medio de los demás miembros de su colectivo.
El griego Takis Fotopoulos, formado en la escuela de su compatriota Cornelius Castoriadis e iniciador de la corriente llamada democracia inclusiva, escribe: El único camino hacia un proyecto democrático será a través de una transformación radical de las estructuras locales a nivel político y económico, a partir de un municipalismo confederado que transforme y democratice el gobierno local sobre la base de las asambleas populares, una confederación de municipios que se fortalecerá en tensión y en conflicto con el Estado nacional.
Al intentar resumir este argumento, diríamos que nos enfrentamos a dos ejes conceptuales. Por un lado, un eje que conjuga anticapitalismo y acumulación de fuerzas, enfrentamiento y cambio radical y violento a corto plazo (revolución). Y, por otro lado, un eje que conjuga anticapitalismo y acumulación de experiencias, cambio lento y preferentemente pacífico, sedimentación, construcción de regiones medias confederadas, densificación social y decadencia.
Una vez que la democracia inclusiva gane fuerza en las comunidades confederadas y las personas, por primera vez en sus vidas comienzan a tener un poder real para determinar su existencia, comenzará una erosión gradual del paradigma y marco social dominante... Gente tras gente, ciudad tras ciudad, región tras región, emergerán del control efectivo de la economía de mercado y el estado nacional, siendo remplazados por confederaciones de comunidades. Es obvio que en un momento dado, las élites gobernantes y sus seguidores, al ver disminuidos sus privilegios y de haber empleado hasta el final sus medios de control (medios de comunicación, coerción económica, etcétera), pueden verse tentados por el uso de la violencia física como siempre lo han hecho en el pasado. Pero, en ese momento por venir, un paradigma social alternativo se habrá vuelto hegemónico y se habrá producido una ruptura en el proceso.
Hemos de decir aún que después de la experiencia de la epidemia del Covid-19, que fue prácticamente por el encierro universal, global, las sociedades en general parecen más dispuestas a colaborar con la comunidad, con la comunidades, y, por tanto, más susceptibles de aceptar formas de conducta diferentes, de mayor colaboración social. Hemos ya subrayado en artículos anteriores esta predisposición favorable de grandes sectores sociales, después de la pandemia, que en principio favorecerían un cambio radical hacia el socialismo.
Por lo demás, cuando en México se anuncia una suerte de refundación de Morena, con la necesidad evidente de relaborar un gran número de aspectos o tramos conceptuales para fundar su acción futura, nos ha parecido oportuno redactar un artículo como el presente, sobre todo por la razón de que hay claros puntos de contacto entre esta elaboración conceptual y los principios más evidentes que se manejan ya dentro del proyecto de la Cuarta Transformación que se desea. Y para insistir en que no es suficiente con asegurar las mayorías en el sufragio, sino que es necesario también tener un horizonte claro sobre el rumbo que se emprende. Ojalá estos párrafos puedan contribuir de alguna manera a las discusiones que necesariamente surgirán en el país sobre el cambio en marcha y sobre su futuro.

8/03/2020

Hacia un punto de vista crítico-objetivo sobre AMLO


La Jornada

“La llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia generó sentimientos de esperanza, entusiasmo y renovación en México. Hoy, hay una creciente inquietud sobre la capacidad del gobierno para realizar los cambios que los mexicanos necesitan urgentemente, tanto en el área económica y social como en la crítica cuestión de la violencia y el crimen organizado.” En estos términos se inicia el artículo de Humberto Beck, Carlos Bravo Regidor y Patrick Iber, originalmente publicado en la Revista Nueva Sociedad, 287, y retomado a mediados del año en curso por el periódico Reforma.
En alguno de nuestros artículos sobre AMLO a inicios de su mandato, y no obstante la abierta simpatía que mostramos por el nuevo Presidente, dijimos que nuestro apoyo sería condicional en el sentido que manifestaríamos nuestro desacuerdo con el gobierno cuando así lo juzgáramos necesario. Todos sabemos que hoy existen varias oleadas críticas al gobierno de AMLO, que muy pocas alcanzarían la calificación de objetivas y constructivas, y que se distinguen más bien por su carácter publicitario, partidario y de mala fe, posiblemente cooptadas por las campañas fabricadas para desprestigiar a AMLO. Entre tanta basura difundida, hemos, no obstante, elegido el ensayo mencionado arriba que nos parece de todos modos (salvo algunos pasajes y frases inaceptables) un texto que relativamente procura imparcialidad y que toca una variedad de temas que son rescatables para una discusión constructiva, que ojalá pudieran tomar AMLO y sus principales asesores sobre todo en el plano económico y social.
Desde luego el párrafo citado al principio, que alude a una supuesta incapacidad de los dirigentes actuales para emprender los cambios necesarios tanto en elárea económica y social como en la cuestión de la violencia y el crimen organizado, entraría plenamente en la categoría de las críticas elaboradas por consigna.
La cuestión económica, que debería hacer posible un desarrollo en los años inmediatos siguientes a la pandemia (3 o 4 por ciento sostenidos). Pero, sobre todo, por ser absolutamente central en la definición de López Obrador del nuevo México (el de la Cuarta Transformación), un México en que impere la justicia social, es decir, un México en que se hayan dejado atrás las abismales diferencias de ingreso existentes entre las clases ricas y las más pobres. Una corrección a fondo de esa variable sería, sin duda, un aspecto esencial y real del fin del neoliberalismo en el país.
Los críticos piensan que AMLO debiera ser mucho más específico en su política para terminar con las diferencias de ingreso existentes en nuestra población (política que, naturalmente, debe ser sobre todo a mediano y largo plazos, por la imposibilidad de alcanzar tales objetivos en el corto y mediano términos). Por lo pronto, AMLO parece haber optado por los auxilios financieros para los jóvenes y adultos mayores, vía las cantidades importantes que ha destinado a los jóvenes sin empleo y a incrementar esencialmente las pensiones de los adultos. En efecto, aquí parece haber un inicio de trabajo muy importante y complejo que es necesario ampliar y profundizar. En efecto, AMLO parece abordar este objetivo parcialmente que, como decíamos, deberá ampliarse y consolidarse con el tiempo. Sin embargo, es un inicio real, al que no se atrevieron los anteriores presidentesrevolucionarios. De hecho, estas ausencias yolvidos, que contribuyeron a mantener la desigualdad entre los mexicanos, es uno de los fiascos acumulados de los anteriores regímenes que empujaron decididamente a López Obrador a la Presidencia de la República.
Por lo demás, resulta cierto que para López Obrador la lucha anticorrupción y contra el dispendio oficial (que habrían sido signos distintivos del antiguo régimen), y que son objetivos centrales de su programa, no lo han llevado, por ejemplo, a implementar reformas fiscales o institucionales para hacer de sumodelo económicoalgo más progresivo e incluyente. Por ahora,se ha limitado a reajustar recursos existentes, sin generar nuevos ingresos fiscales. Pareciera también, por parte de los críticos que se quejan de queno hay dinero para trabajar, que extrañan esa bolsaflotanteporque precisamente se ha registrado, en la austeridad, menos dinero al cual pudieran clavarle las uñas. En otro aspecto, la austeridad, en efecto, resulta contraria por ejemplo al New Deal, que le sirvió a F. D. Roosevelt, con métodos típicamente keynesianos, a combatir la crisis de 1929 y la recesión consecuente.
De cualquier manera uno de los aciertos indiscutibles de AMLO ha sido el incremento en el salario mínimo nacional, de 4.39 dólares diarios a cerca de 5 dólares. En la región fronteriza –la más industrializada y con la población de mayores ingresos–, el salario mínimo prácticamente creció al doble, a casi 9 dólares. El gobierno de López Obrador se mantuvo neutral ante las huelgas que se suscitaron posteriormente, un cambio notable dada la clara hostilidad de los gobiernos anteriores a las acciones colectivas por parte de los trabajadores. En todo el país, el poder adquisitivo de los trabajadores ha aumentado y ha habido un incremento en el consumo, dos factores que explican la duradera popularidad del Presidente.
En varios aspectos, diremos ya muy de modo resumido, ha crecido la popularidad y fuerza política del Presidente, no quizá entre sectores de las clases medias, y menos entre los grupos oligárquicos de la oposiciónpor consigna. Obviamente, el gobierno de AMLO atraviesa por momentos difíciles, que son, además de los habituales en el pla­no económico y social, los derivados de la pandemia que azota al país y al mundo.

6/22/2020

La pandemia en la reflexión: Žižek y Chomsky*


Resulta extraordinariamente interesante encontrar las reflexiones de ciertos filósofos profesionales como Slavoj Žižek o Noam Chomsky sobre la pandemia que vivimos, que ha puesto de cabeza al mundo y a nosotros nos ha dejado, por lo pronto, en el encierro, incluyendo atisbos acerca del futuro que abre la enfermedad. Reflexiones que son siempre tentativas y provisionales, y que resultan, a querer o no, especulativas, porque nadie tiene en sus manos el futuro. De todos modos, la especulación profesional e imaginativa resulta muy importante, estimulante.
Por ejemplo, Žižek opina que la pandemia del Covid-19 es una señal de que la humanidad no puede vivir más como de costumbre y que es necesario un cambio radical. Y agrega que quizá otro virus, pero de carácter ideológico, se esté propagando también y que será más benéfico que el sanitario.
Éste sería el virus de pensar en una sociedad alternativa, “en una sociedad más allá del Estado-nación, en una sociedad alternativa que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global que ha sugerido fuertemente la actual pandemia”.
Pero además de la pandemia (enfermedad), nos encontramos inescapablemente con una crisis económica que Žižek ve golpeando en primer término a Europa, que ya pasaba antes por muy serias dificultades económicas. En una encuesta europea, para responder si la vida volvería a ser algún día como antes de la pandemia, 39.9 por ciento (13 mil 436) respondió por el sí, en tanto que 60.1 por ciento (20 mil 239) respondió por la negativa.
Žižek respeta a Marx y pretende entroncar con sus preguntas fundacionales, y se ríe de quienes lo tachan de leninista locomis ideas, dice, son hegelianas. “Su enfoque estriba en centrarse en cómo pueden salir mal las cosas, y luego preguntarse hasta qué punto era necesario que fuese así (...).
¿Y si los representantes del orden capitalista global existente se están dando cuenta de lo que los analistas marxistas críticos llevan señalando hace tiempo: que el sistema se halla sumido en una crisis profunda? ¿Y si están explotando de manera despiadada la pandemia para imponer una nueva forma de gobernanza? El resultado más probable de la epidemia será que acabará imponiéndose un nuevo capitalismo bárbaro(...).
Nos referiremos ahora a la entrevista que concedió a Afp desde su casa de Tucson, en Arizona, Noam Chomsky.
¿Cómo interpreta lo que está sucediendo en Estados Unidos, que se ha convertido en el país más golpeado por el virus en el mundo? Es que no hay un liderazgo mínimamente coherente, todo es caótico, responde Chomsky. La Casa Blanca está en manos de un sociópata megalómano que sólo está interesado en su propio poder, en sus perspectivas electorales, y al cual no le importa lo que pasa en el país, ni en el mundo. Por lo pronto se dedica a mantener el apoyo de su base electoral, que es la gran riqueza del poder corporativo. En la pandemia hay ya más de 90 mil muertes (dijo a finales de mayo), y habrá más, porque no hay un plan coordinado para controlar el problema.
Y siguió: “Cuando Donald Trump llegó al gobierno, lo primero que hizo fue desmantelar toda la maquinaria de prevención de pandemias. Cancelar programas en que trabajaban científicos chinos para identificar potenciales virus. Estados Unidos estaba particularmente mal preparado. Ésta es una sociedad privatizada, muy rica, con enormes ventajas (…) pero dominada por el control privado. No hay un sistema de salud universal (…) absolutamente crucial ahora. Resulta lo máximo del sistema neoliberal”.
Varios países están utilizando tecnología para rastrear a los ciudadanos o archivando su ADN para luchar contra el virus. ¿Estamos entrando con la pandemia a una nueva era de vigilancia digital?, preguntó la periodista. A lo que respondió Chomsky: “Hay compañías desarrollando tecnología para que los empleadores puedan ver qué hay en tu pantalla y vigilar lo que haces, qué tecla aprietas, si te levantas. Y será complementado con video. La llamada ‘Internet de las cosas’ está llegando. Es práctico. Implica que puedes prender la hornilla cuando estás conduciendo a casa. Pero también que la información está yendo a Google, Facebook y al gobierno. Una enorme cantidad de vigilancia, de control e invasión potencial. Si dejamos que las inmensas compañías tecnológicas controlen nuestra vida eso es lo que sucederá. Será como en China, donde algunas ciudades tienen un sistema de créditos sociales, hay tecnología de reconocimiento facial en todos lados y todo lo que haces es vigilado. Si cruzas la calle en el lugar equivocado, pierdes créditos. No es inevitable, así como el calentamiento climático no es inevitable. Pero sucederá a menos que la gente lo detenga”.
¿Pero está justificada esa invasión para contener el avance del virus?, pregunta también la periodista. Puede ser, en tiempos de amenaza. Pero nada es permanente. Se puede decir, sí, tienes esta autoridad ahora, pero puede ser revocada en cualquier momento. Depende de la eficacia de la democracia en cada país. O no los dejamos pasar o nos arrollan.

6/08/2020

La explosividad de la pandemia




Es verdad, no se ha repetido en muchos lugares, pero basta con la explosividad que se ha vivido en Estados Unidos (EU) para que podamos calificar a la pandemia como una causa, o a los efectos de esa causa (¿la cuarentena, la sensación de anormalidad que de todos modos se vive, el estrés ante la amenaza próxima de un severo contagio?) como factores decisivos de una irritación que está presente y que ha de encontrar alguna salida. En el caso de EU a los factores inevitablemente ligados a la pandemia se sumó la gran división social que siempre ha estado vinculada al racismo, con un hecho espeluznante que ha estado presente en la explosión social que se ha vivido: el espectáculo incalificable de un policía de Minneapolis asfixiando con la rodilla y con el peso de su cuerpo a un afroestadunidense que participaba en las protestas originales que habían ya sacado a las calles a miles de ciudadanos de esa nación, protestas por el encierro y por el malestar generalizado que vive ese país, a pesar de ser el más rico de la Tierra.
En unos minutos la atroz escena había llegado a todos los medios y la nación entera pudo apreciar de qué lado estaba la barbarie. Las protestas, ahora sí focalizadas en el cruel asesinato del afroestadunidense, convertido en espectáculo por los medios informativos, especialmente la Tv, encontraron una causa concreta del casi levantamiento social debido, como decíamos, a un espectáculo siniestro que se ofrecía al mundo entero y especialmente a los estadunidenses. Fue la chispa que incendió la pradera. En menos de una hora ya se percibía la movilización en un centenar de ciudades, de todos los calibres. Se repetía el levantamiento de los años 60, en la época de Martin Luther King , pero probablemente en una dimensión todavía mayor. Y es que en este tiempo hay en Estados Unidos un elemento que le echa más leña a la hoguera, o más gasolina al fuego, y que se llama Donald Trump.
De inmediato, el presidente de EU mostró sus cartas de índole fascista y su afán por defender el statu quo, sin importarle un ápice los modos de la policía que ayuda a mantener ese orden. Cuanto antes debía restablecerse el orden y la paz social. No tuvo freno para declarar que el orden debía restablecerse por medio de la Guardia Nacional o, si resultaba necesario, por medio del ejército. No se hicieron esperar las críticas: el secretario de la Defensa, la cabeza del Pentágono, declaró enfáticamente que de ninguna manera intervendría el ejército en problemas de orden social en el país. En este sentido, Trump ha tratado de extremar las oposiciones, para fortalecer a la derecha empresarial, situándose en las antípodas de Bernnie Sanders, que siempre abogó por una unidad realmente democrática de las bases sociales estadunidenses y que sería el fundamento indispensable para transformaciones de izquierda eventualmente más radicales.
Resulta una lástima que Sanders no esté ya en la carrera presidencial de EU de noviembre. Habría sido uno de sus mejores momentos, y tal vez para la historia de su país. La cuestión que se plantea ahora es si Trump, con todos estos antecedentes siniestros, es capaz todavía de ganar tales elecciones. La cuestión se pone en duda para muchos estadunidenses, después de que Trump ha mostrado con fuerza los aspectos fascistas de su temperamento y de su gobierno. El gran problema resulta ser ahora el candidato demócrata Joe Biden, que no parece tener, ni de lejos, las calidades intelectuales de Sanders. Por ello, a pesar del carácter fascistoide de Trump no es tan fácil desplazarlo en las elecciones, aunque sí se pone en alta duda el carácter automático de su relección.
Es verdad que EU es un país realmente federal, en que la dimensión local de la política es muy fértil y donde hay gran tradición también de autogestión en las movilizaciones sociales. Ese sistema de colectivos sociales es muy denso. Sobre esa base, la izquierda estadunidense vive un proceso de intensificación y de organización enorme, cuya amplitud seguramente no había tenido nunca. Han surgido miles de organizaciones, en una galaxia que va desde la organización de los barrios, la esfera de la producción cultural, la sindical, la política. Esto no ocurre, cuando menos, desde la crisis financiera de 2008, pero también dentro del universo político alrededor del sanderismo, que no puede perderse del todo.
Al ver las imágenes de este enorme levantamiento social, por supuesto llevados un poco por la imaginación, parecían repetirse ciertas imágenes del inicio de 1917, en Rusia, aun cuando de inmediato la realidad nos situaba en Nueva York, o en San Francisco o en Minneapolis, y frenaba nuestra distracción diciéndonos que esta era otra realidad y otro tiempo y otras circunstancias. La imaginación a veces explora realidades que no son posibles aquí y ahora. Pero que a veces son significativas y tienen que ver con adelantos del tiempo, imágenes que tienen un valor de presagio.

5/25/2020

El cambio climático y la pandemia



Junto a la pandemia y a la cuarentena que vivimos, sigue siendo un problema de preocupación general el asunto del cambio climático, que parece por lo pronto olvidado en vista de las preocupaciones por lo inmediato que se han multiplicado. Pero, por supuesto, sigue ahí, enteramente vivo y diría motivo también de excepcional preocupación, incluso a causa del Covid-19, porque ahora sabemos que si no se respetan ciertas reglas que nos impone la naturaleza, los efectos sobre la sociedad humana pueden ser absolutamente devastadores. Lo sabíamos bien pero la pandemia actual nos lo ha recordado dramáticamente.
Desde luego, debe recordarse que el principal responsable del cambio climático es el ser humano y sus emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta. El gas más conocido es el CO2, causante de 63 por ciento del calentamiento global, pero existen otros como el metano o el óxido nitroso. Así, los gases se acumulan en la atmósfera (hoy hay más de 40 por ciento de gas acumulado) provocando un excesivo calentamiento en la Tierra, según informaciones del Parlamento Europeo y de la Organización Meteorológica Mundial. Las principales causas del cambio climático y del calentamiento global serían las siguientes:
Una generación excesiva de residuos sería una de la principales causas del cambio climático y del calentamiento de la Tierra. En su último informe, el Banco Mundial reporta que con más de 90 por ciento de los desechos que se vierten o queman a cielo abierto en los países de ingreso bajo, son los pobres y los más vulnerables quienes se ven más afectados. En los últimos años –agrega– los deslizamientos de basureros han enterrado viviendas y personas bajo montañas de residuos. Y son los más pobres quienes suelen vivir cerca de los vertederos de basura y alimentan el sistema de reciclado de su ciudad a través de la recolección de desechos, lo que los hace además susceptibles de sufrir consecuencias graves para la salud.
Desde luego, la deforestación no tiene solamente un impacto en su entorno: el efecto repercute en todo el planeta. Los árboles tienen la virtud de transformar el dióxido de carbono en oxígeno y es precisamente el CO2 el gas que más emitimos, pero si en lugar de cuidar nuestros bosques nos dedicamos a eliminarlos, la concentración de este gas en la atmósfera será mucho mayor.
Por último, para terminar ya con esta breve referencia a las causas del cambio climático, nos referiremos al hecho de que la agricultura y la ganadería, de la manera en que se llevan a cabo en la actualidad, resultan un sistema alimentario absolutamente incompatible con el cuidado del ambiente. De hecho, si la población europea consumiera la mitad de la carne que come, estaríamos ahorrando al planeta Tierra entre 25 y 40 por ciento de emisiones de efecto invernadero. Todo ello sin mencionar el hecho de que es un sistema profundamente injusto, ya que 800 millones de personas sufren hambre en todo el mundo y, paradójicamente, 2 mil millones de personas padecen sobrepeso (Oxfam Intermón: Las principales causas del cambio climático y del calentamiento global).
Sin embargo, resulta todavía una incógnita el tipo de sociedad que propiciará esta pandemia. “Debe decirse, en todo caso, que la repentina prueba de las incapacidades y distorsiones del régimen dominante, de su profunda inmoralidad, ha llegado a las élites. Un inesperado editorial del diario británico Financial Times exige reformas radicales que inviertan la dirección política predominante en las últimas décadas, porque se trata de forjar una sociedad que funcione para todos. El texto plantea que los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía, pero con otro sentido, porque los apoyos gubernamentales que se han estado dando empeorarán la situación. La redistribución tendrá que volver a la agenda y salir de ella el privilegio de los ricos. Uno de sus más sólidos defensores entierra así, con elegancia, el evangelio neoliberal (Ignacio Ramonet).
Iván Illich, al aplicar sus reflexiones heterodoxas al campo de la medicina, en 1975, denunció que la medicina institucionalizada había llegado a ser una grave amenaza para la salud y que vivíamos ya bajo la dictadura de la profesión, que formula las normas sanitarias, las aplica y penaliza a quienes no se ajustan a ellas –como se hace ahora al utilizar la fuerza pública para someter a quienes no cumplen las normas elaboradas por los expertos médicos.
Illich consideraba que el impacto del control profesional de la medicina, que inhabilita a la gente, ha alcanzado las proporciones de una epidemia. Y concluía: se trata de volver a ser lo que somos, lo que expresa el dharma, entre los hindúes, o la comunidad entre los pueblos indios de Oaxaca: personas, nudos de redes de relaciones concretas, que sólo pueden ser lo que son cuando esas redes forman comunidad, cuando tienen entre sí obligaciones recíprocas (Gustavo Esteva, Revista Ibero: El día después: se está produciendo un despertar, abril de 2020).

5/11/2020

La pandemia y la dictadura



“La actual emergencia sanitaria –sostiene el filósofo italiano Giorgio Agamben– es el laboratorio en que se preparan los nuevos arreglos políticos y sociales que esperan a la humanidad.” Sí, podríamos salir de la actual situación, piensa Franco Berardi, bajo las condiciones de un Estado tecnototalitario perfecto. Ambas citas aparecen en el notable estudio de Gustavo Esteva publicado en la revista Ibero (abril de 2020).
Todavía dice Gustavo Esteva: “Los medios electrónicos que se pusieron a prueba con la pandemia y otros recursos experimentados se creará la posibilidad técnica de someter a control pensamientos y comportamientos de individuos que han sido homogeneizados a través de esos mismos medios. Se implementarán experimentos que los gobiernos no se habían atrevido a poner a prueba: cerrar universidades y escuelas para que sólo haya enseñanza en línea, por ejemplo, y que ‘las máquinas sustituyan todo contacto –todo contagio– entre los seres humanos’. Ni siquiera Orwell fue capaz de imaginar distopía semejante. [...] O como advierte Boaventura de Sousa Santos, ‘se está desmantelando democráticamente la democracia’”.
Sin embargo, nos dice también Gustavo Esteva, “la repentina conciencia de las incapacidades y distorsiones del régimen dominante, ha llegado a las élites. Un editorial del diario Financial Times exige reformas radicales ‘que inviertan la dirección política predominante en las últimas décadas’, porque se trata de ‘forjar una sociedad que funcione para todos’. El texto plantea que ‘los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía’, pero con otro sentido, porque los apoyos gubernamentales que han recibido empeoran la situación. ‘La redistribución tendrá que volver a la agenda y salir de ella el privilegio de los ricos.’ Uno de sus más sólidos defensores [ Financial Times] entierra así, con elegancia, el evangelio neoliberal”.
Kolas Yotaka, representante del gobierno taiwanés, explicó, de acuerdo con France 24: “La seguridad social de Taiwán hace que nadie tenga miedo de ir al hospital. Si sospechas tener coronavirus, ve sin preocupaciones porque obtendrás una prueba gratis. Y si debes quedarte en cuarentena durante 14 días, te pagamos la comida, vivienda y gastos médicos.
“Análisis de big data, para el estudio dirigido por el doctor Jason Wang, fueron las claves de la respuesta del gobierno taiwanés a la pandemia, que además empezó a vigilar a viajeros que habían estado en Wuhan, el epicentro del brote, el mismo día en que las autoridades chinas avisaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la detección de la enfermedad.”
Las conclusiones de Wang concuerdan con las advertencias que emitió el director general de la OMS el 18 de marzo: Para suprimir y controlar la epidemia los países deben aislar, examinar y rastrear.
La cantidad de exámenes de Covid-19 se ha convertido en aquellos países en una clave de la contención. Eso mismo hizo Corea del Sur, uno de los casos de éxito más relevantes y que llegó a ser el segundo país con más contagios en el mundo después de China. Actualmente registra 8 mil 565 personas infectadas pero sólo 91 muertos, menos que en Reino Unido, donde los contagios ni siquiera llegan a 3 mil.
La cantidad de exámenes para detectar los casos de coronavirus son el motivo de que la tasa de mortalidad sea tan baja, es decir, que haya tan pocos muertos por tantos contagiados. Corea del Sur llegó a identificar mucho más deprisa no sólo los casos graves, sino también aquellos casos leves que potencialmente seguían propagando la enfermedad.
Sin embargo, además de los desafíos políticos que implica, nos enfrentamos a otros que han quedado relegados por la emergencia sanitaria. Pero cuestiones como el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad siguen presentes en la situación que vivimos.
Ya se vio en China. Y ahora también en la Europa de la industria y del transporte por carretera, que representan una buena noticia para la consecución de los objetivos de mitigación de gases de efecto invernadero.
De forma similar, la contaminación atmosférica en las ciudades se ha reducido y se espera que este hecho redunde en la salud de las personas que habitan estos núcleos, comparándolos con cerca de las 10 mil muertes prematuras que se producen al año por la polución del aire en España. Un descenso que podemos sumar a los fallecimientos por Covid-19 evitados gracias al confinamiento.
¿Y la democracia qué?
No podrían perderse los avances indiscutibles habidos en este terreno.

4/13/2020

México: entre el colapso económico y la pandemia



Parece una verdad hoy universalmente admitida: la pande­mia, con sus modalidades in­evitables, no solamente el abundante número de fallecimientos sino el encierro forzoso, en un desesperado esfuerzo para contenerla, que trae consigo una crisis económica que se presentará irremediablemente. Cuando, o desde antes, se controle el fundamental aspecto de salud. Sobre lo cual no parece haber graves dudas, a menos de que entremos a un túnel desconocido, pero no probable, en el nivel de avance de la ciencia de nuestros días.
Por supuesto que hoy se han volcado las quejas sobre el papel que han desempeñado seguramente la mayoría de los gobiernos, señalando, por ejemplo, los retrasos con que han comunicado las características de la pandemia y sus notas predominantes. Casi siempre haciendo ver que los mensajes con frecuencia han sido incompletos o a destiempo, y casi invariablemente protegiendo a las empresas privadas, lo que ha dejado a los individuos de todas las clases sociales en indefensión y con sensación de abandono por el Estado. De allí las muchas críticas, a veces virulentas, que han recibido gobernantes y dirigentes políticos. Muchas veces seguramente con plena justificación y otras veces no tanto…
Lo cierto es que las muertes se multiplican y que no parece haber otra vía que esperar. Difícil esperar a una vacuna, porque, según los expertos, éstas podrán estar listas hasta dentro de un año, en el mejor de los casos, o más tiempo aun. De todos modos, parece un criterio bastante generalizado que el tiempo que dure la pandemia afectará directamente a la economía, siendo ésta una variable que depende estrechamente de las limitaciones severas que ya impone la enfermedad sobre el comportamiento de las personas y, por tanto, sobre la economía. Y no sólo la duración de la pandemia, sino la profundidad con que pueda afectar a las relaciones sociales, base de todo sistema económico.
En vista de la duración de la pandemia todo indica que la crisis económica será igualmente profunda, catastrófica, ¿tal vez más que la enfermedad? Desde luego en México, según las curvas actuales de contagio y crecimiento de la enfermedad, y su duración probable, quizás no nos encontremos en el peor de los mundos, pero debe reconocerse que vivimos una disciplina demasiado laxa, a juzgar por ciertos videos y fotografías que siguen mostrando a grupos, o a multitudes abigarradas, en mercados, medios de transporte, o en las calles mismas, que en otros lugares están casi desiertas.
Por lo demás, recordemos la opinión de algunos analistas de primera línea, como Noam Chomsky, que con toda razón no desligan la crisis sanitaria (por lo pronto falta de espacios adecuados en los hospitales y de material médico), con ciertas estructuras precisas con las que se comporta la economía de países muy diferentes, y que al final de cuentas resulta el elemento decisivo de nuestro presente y futuro económico. Chomsky: Esta pandemia podría haberse evitado, la información estaba allí para prevenirla. De hecho, era bien conocida. En octubre de 2019, justo antes del brote, hubo un simulacro a gran escala en Estados Unidos, sobre una posible pandemia de este tipo, indicó el autor sobre los riesgos y efectos de un eventual brote epidémico global. Los organismos y actores que formaron parte del evento advirtieron que la próxima pandemia causaría grandes enfermedades y muertes, y podría desencadenar importantes consecuencias económicas y sociales a escala mundial.
No obstante, el politólogo denuncia la falta de acciones para reducir los riesgos de la pandemia. No se hizo nada. La crisis empeoró por la traición de los sistemas políticos que no prestaron atención a la información de la que estaban al tanto. Chomsky repudió además las políticas egoístas adoptadas por ­Wa­s­hington y gobiernos europeos respecto de la pandemia, y señaló que Estados Unidos y Reino Unido fueron los países que tomaron la peor posición al respecto. “Un día, el presidente de EU, Donald Trump, dice: ‘no hay crisis, es como la gripe’. Al día siguiente, afirma: ‘es una crisis terrible y lo supe todo el tiempo’. Otro día señala: ‘tenemos que volver al negocio, porque tengo que ganar las elecciones’. La idea de que el mundo está en estas manos es impactante”, subrayó Chomsky. Tras calificar a Trump de un bufón sociópata, Chomsky asevera que resulta impactante que el magnate y sus secuaces están liderando un plan que conduce al abismo. Para Chomsky la economía del mercado, sin restricciones y el neoliberalismo están en el origen de la crisis severa que vive el mundo en el plano económico y sanitario.
México aparece por lo pronto, al nivel mundial, no en el cuadro de los países más acelerados de la pandemia, sin dejar de sentir sus efectos letales, pero lo que parece más preocupante es la ausencia de planes concretos en el aspecto económico y para el futuro. Otra vez parece florecer a estas alturas la noción del laissez faire, cuando se ha demostrado durante años la necesidad de un plan económico que implica restricciones y sobre lo cual no aparecen reflexiones con base científica en México, sino que se abren otra vez, de par en par, las puertas al pensamiento mágico.

3/30/2020

Intelectuales sobre el coronavirus




Varios intelectuales de alcance internacional han opinado sobre este tiempo del coronavirus, entre otros Slavoj Žižek, Byung-Chul Han, Giorgio Agamben, Noam Chomsky y Roberto Espósito, y sobre la sociedad en que viviremos tras la pandemia. He aquí algunas de sus reflexiones sobre lo que ocurre en el sistema económico, político y social, y qué futuro nos aguarda cuando la cuarentena mundial termine.
Quien comenzó, podría decirse, es el filósofo italiano Giorgio Agamben, quien el 26 de febrero en Quodlibet, habló de medidas de emergencia frenéticas, irracionales y completamente injustificadas para una supuesta epidemia debida al coronavirus, al que calificaba, con muy mala puntería, como una especie de gripe. Finalmente Italia se convertiría en el país más afectado. En ese pri­mer artículo, Agamben señalaba la tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno (en esto tiene razón, agotado el terrorismo, llega la pandemia) y la limitación de la libertad, aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla.
Su colega, Jean-Luc Nancy, uno de los más influyentes en Francia, le respondió en un breve artículo publicado en Antinomie. No lo hizo con dureza, puesto que Agamben es un viejo amigo, pero sí marcó su error: “La gripe ‘normal’ mata a varias personas y el coronavirus, para el que no hay vacuna, es claramente capaz de una mortalidad mucho mayor”. Su aporte, más allá del contrapunto, es este: “No hay que equivocarse: se pone en duda toda una civilización, no hay duda de ello. Hay una especie de excepción viral –biológica, informática, cultural– que nos pandemiza. Los gobiernos no son más que tristes ejecutores de la misma, y desquitarse con ellos es más una maniobra de distracción que una reflexión política”.
Roberto Espósito –también filósofo italiano– fue el que calmó los ánimos. Me parece que lo que sucede hoy en Italia [...] tiene más el carácter de una descomposición de los poderes públicos que el de un dramático control totalitario, escribió en Antinomie; sin embargo, deslizó una línea importante en todo este debate: Hoy ninguna persona con ojos para ver puede negar el pleno despliegue de la biopolítica [...]. Todos los conflictos políticos actuales tienen en el centro la relación entre política y vida biológica. Si bien para Espósito la democracia no está en riesgo, al menos por ahora, estamos presenciando una po­litización de la medicina investida de tareas de control social.
Agamben intervino nuevamente en Una Voce, el 17 de marzo para afinar mejor su posición. Lo primero que muestra claramente la ola de pánico que ha paralizado al país es que nuestra sociedad ya no cree en nada más que en la vida desnuda. Es evidente que los italianos están dispuestos a sacrificar prácticamente todo, las condiciones normales de vida, las relaciones sociales, el trabajo, incluso las amistades, los afectos y las convicciones religiosas y políticas ante el peligro de caer enfermos, sostiene el filósofo. Habla también de una guerra civil donde el enemigo no está fuera, está dentro de nosotros y asegura que una sociedad que vive en un estado de emergencia perpetua no puede ser una sociedad libre.
Por su parte, Slavoy Žižek escribió una columna en Russia Today diciendo: La actual expansión de la epidemia de coronavirus ha detonado las epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías conspirativas paranoicas y explosiones de racismo, escribió el filósofo esloveno, para quien los aislamientos decretados tienen otro objetivo, además de evitar la propagación del Covid-19: mantener en cuarentena a los enemigos que representan una amenaza a nuestra identidad. Además, asegura que la necesidad de reflexionar sobre el sistema que nos rige es prioritaria, así como reinventar el comunismo basándonos en la confianza en las personas y la ciencia.
Su propuesta, expresada mejor en el libro, es simple aunque para nada fácil: El dilema al que nos enfrentamos es: barbarie o alguna forma de comunismo reinventado. Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá. China podría vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito”, escribió Byung-Chul Han, filósofo sudcoreano, en El País: El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa sólo de su propia supervivencia [...]. No podemos dejar la revolución en manos del virus. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana, sostiene.
¿Por qué en los países de Asia se ha logrado mayor efectividad en combatir la pandemia? La respuesta está en la vigilancia digital, un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado, dice Han. Un control poblacional inédito: En China hay 200 millones de cámaras de vigilancia, muchas provistas de una técnica muy eficiente de reconocimiento facial. Captan incluso los lunares en el rostro. No es posible escapar, explica sobre algo que ocurre también en Sudcorea, Hong Kong, Singapur, Taiwán o Japón, donde “no existe una conciencia crítica ante la vigilancia digital o el big data”. Hay un motivo cultural que lo permite: En Asia impera el colectivismo. No hay un individualismo acentuado.
El historiador israelí Yuval Noah Harari asegura en el Financial Times que esta tormenta pasará, pero las decisiones que tomemos ahora podrían cambiar nuestras vidas para los años que vienen. En este juego donde países enteros sirven como conejillos de indias en experimentos sociales a gran escala, hay dos opciones: primero, entre la vigilancia totalitaria y el empoderamiento ciudadano; segundo, entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad global. Sin embargo, para Harari, una población bien informada y automotivada, usualmente es más poderosa y efectiva que un pueblo ignorante vigilado por la policía.

3/21/2020

Marchas femeninas y revolución cultural (masculina)



Claro está que la marcha de las mujeres el domingo 8 de marzo contra la violencia (machista) sigue siendo el tópico reciente más comentado. Algunos dirán que es el coronavirus, y podrán tener razón, salvo que se trata de dos universos diferentes. Este último es un problema de salud que se hace mundial y sobre el cual habrá que seguir puntualmente el consejo de los expertos. El otro, el de la violencia machista contra las mujeres, tampoco es una cuestión exclusiva de nuestro país, ni mucho menos, pero las condiciones del fenómeno seguramente varían inmensamente de una nación a otra, de un continente a otro, incluso de una región a otra. Es decir, se trata de una cuestión eminentemente social y cultural en la que existen innumerables diferencias y matices, y esto también se ha hecho evidente en la variedad de comentarios que han suscitado ambos fenómenos.
En la cuestión eminentemente social y cultural que es la de la violencia entre géneros (mayormente entre un género sobre otro, ya muy definidos), la mayor dificultad parece encontrarse en la precisión de sus límites y características, y, por supuesto, en la de sus remedios, que queda todavía en el aire, según fue fácil percibir en los comentarios que siguieron a las excepcionales expresiones femeninas del 8 y 9 de marzo.
Es que, claro está, la violencia machista que señalaron las manifestantes puede tener mil y una características, imposibles de definir a priori, sino hasta que se manifiesta como tal por las mujeres agredidas, y se acepta y caracteriza por las autoridades encargadas de seguir estas cuestiones, que tendrán muchas veces una tarea harto complicada y sutil, si ponemos a un lado los casos de evidente violencia indiscutida. Pero decía, la dificultad está en casos en que la violencia no es evidente o está disfrazada o sometida a sutilezas que no siempre es fácil exhibir o mostrar.
Pensando el conjunto anterior, llegué a la conclusión de que en realidad la demanda femenina tiene como contenido esencial el reclamo de una verdadera revolución cultural, puesto que exige la modificación de conductas, reacciones y hábitos, y modos de comportamiento masculino que seguramente están arraigados por largo tiempo de práctica consciente o inconsciente en muchos varones de la sociedad mexicana, de lo que resulta que se demanda un cambio profundo de conductas y maneras, una rectificación también consciente o inconsciente de modos de comportamiento extraordinariamente arraigados, y que muchas veces se expresan (me atrevo a decir que la mayoría de las veces) de manera inconsciente o, dicho de otro modo, por automatismos del proceder a los cuales todos estamos sujetos, mujeres y hombres. Automatismos que, para bien o para mal, constituyen nuestra personalidad, nuestro carácter, nuestra forma de ser y nuestro modo de estar en el mundo.
En síntesis, llegué a la conclusión de que la demanda de las mujeres implicaba por necesidad una muy profunda revolución cultural o, dicho de otra manera, una revisión lo más objetiva y sensata que pudiera darse de muchos de nuestros valores y puntos de referencia en la propia conducta. Y que esta revisión objetiva y sensata, pero con la mayor profundidad y honestidad que fuera posible, resultaba necesaria a escala de los individuos y, por supuesto, también a escala colectiva o social. Muchos dirán que exagero, pero no tanto si queremos responder a la calidad de la movilización femenina con un nivel de calidad equivalente o aproximado. Así se han puesto las cosas o así nos lo han puesto las queridas mujeres de esta sociedad nuestra que, por supuesto, deberán ayudar y cooperar en tamaña tarea de transformación que nos han puesto (o impuesto), y que seguramente merecemos ampliamente. Pero, ojo, se trata no sólo de la tarea de un lado de la sociedad (la nuestra), sino de una tarea que para que rinda verdaderamente frutos y sea realizable implica la cooperación y el esfuerzo mancomunado de hombres y mujeres. Sin esta cooperación y ayuda, y auxilio, sin esta partida doble en el esfuerzo mucho me temo que pueda ser infructuoso el enorme (y bello) espectáculo del que fuimos autores y actores privilegiados los integrantes de esta nación.
No se trata naturalmente de que cada uno de nosotros recurra al extremo de un siquiatra o de un especialista en estas cuestiones, aun cuando no excluyo que también sea necesaria una ayuda especializada. Pero no se trata de llegar a estos extremos, sino de tomar plena consciencia de la seriedad e importancia del momento. Y de actuar en consecuencia.
¿Ven ya mis posibles lectores la complejidad de uno de los problemas que se ha hecho patente entre nosotros en los últimos días?
El otro, el del coronavirus, cuando menos a escala individual parece mucho más sencillo, aun cuando al nivel planetario o social multiplicado pueda tener, y seguramente los tiene, problemas extraordinariamente peliagudos. No quiero ni quise hablar como experto en ninguno de los momentos de este escrito, redactado espontáneamente y que ojalá pueda tener algún eco o respuesta. En síntesis, que pueda arrojar alguna luz.

3/02/2020

Los 100 años de Federico Fellini



Si quisiéramos verdaderamente acercarnos a la fantasía creadora de Federico Fellini, deberíamos pensar en una serie de imágenes contradictorias que, a pesar de todo, se satisfacen plenamente unas a otras. Al centro, en la perspectiva en que las hemos colocado, veríamos un horizonte pleno de las filigranas de su mundo simbólico, el director de filmes tiene ya entre las manos un lienzo similar al que le dedicó L’Osservatore Romano el 19 de enero último, a los 100 años de su nacimiento. El director del diario de la Santa Sede, Andrea Monda, seguía el hilo que un Laudato si’, y La strada, en tanto que otro comentarista valoraba el fondo de la obra de Fellini llamándola emblemática y sorpresivamente, por lo que tiene de realidad y de sueño, Fellini o de la vida eterna.
Mientras tanto, la Rivista del Cinematografo le pediría a Federico, sin perder un milímetro de dignidad y seriedad, una sonrisa espontánea, evocando las mismas páginas publicadas inmediatamente después del estreno de La dolce vita, en L’Osservatore Romano, ya que seguramente recordaría la fría condena de 60 años atrás con un lapidario Basta, mientras otro artículo hacía el contrario del filme con otro lapidario la maldita vida.
A Federico le vendría espontáneamente una sonrisa porque recordaría las condenas sulfurosas de sesenta años atrás junto al ¡basta!, mientras otro artículo en las mismas páginas se pronunciaba mucho más suavemente diciendo que la vida era la maldita, y que de ninguna manera era dolce. Y esto debe hacerse ahora, cuanto antes.
De un lado, la opinión de un espectador ingenuo y espontáneo, para quien el mundo sería sencillamente, de un lado, una especie de galería negra, o que otros interpretan como una crisis de valores y, más personalmente, como revelación de la podredumbre del mundo, lo que lograría La dolce vita: superficialidad, vanidad, vicio, banalidad, hasta la tentación al suicidio. Solamente me propondría presentar la idea a través de un ejemplo, el filme Il bidone. En la película tres personajes se han disfrazado de sacerdotes que pasean por la campiña romana engañando, haciendo trampa y pequeños hurtos. Esta película marca el principio de las incursiones de Fellini en el mundo eclesiástico, y estos contactos rebelan el vacío, la soledad, la insatisfacción de estas vidas sin principios ni fines, huecas por dentro y por fuera.
Federico Fellini no fue un alumno excepcional. Fue a dar a un internado del cual ha narrado dos fugas, en una de las cuales casi se enrola en un circo. En su juventud, que pasa en Florencia, aprende las técnicas de la expresión gráfica y del periodismo, dibujante de cómics y de historias vía la fotografía; más adelante, en Roma, empezó a colaborar en la creación de algunos guiones cinematográficos junto a Roberto Rossellini. Entre otros títulos aparece Roma, ciudad abierta (1945), Camarada (1946) y El amor (1948). También colaboró con otros directores como Alberto Lattuada ( Luces de variedades, en 1950). Pero su primera película de importancia y en solitario fue El jeque blanco (1951), cinta ambientada en la fotonovela del mismo nombre que fue protagonizada por Alberto Sordi.
Pero la primera película realmente importante que elabora Fellini fue Los inútiles (1953), en la que se dejaban entrever algunos rasgos autobiográficos y con la que inició su relación profesional con el músico Nino Rota.
La actriz Giulietta Masina, con quien Fellini se casó en 1943, se convirtió en su musa absoluta y, en consecuencia, en la protagonista de muchos de sus proyectos. Entre ellos La strada, con la que ganó un Oscar a la mejor película de habla no inglesa. En 1956 Fellini volvería a conquistar la estatuilla con Las noches de Cabiria. Pero a escala de taquilla posiblemente aquella película que más fama le aportó fue La dolce vita , la que además fue protagonizada por el que se convertiría en su actor fetiche, Marcello Mastroianni. Precisamente con él realizó otra de sus obras maestras, Ocho y medio, película basada en sus experiencias de juventud y con la cual iniciaría su mejor etapa en el mundo del cine.
El imaginativo universo de Fellini se vio reflejado en otras de sus muchas películas como Julieta de los espíritus, Roma y Amarcord. Pero ya en los años 80 el interés hacia la obra de Fellini probablemente comenzó a decrecer, aunque su estilo de trabajo no cambió, lo que a veces hizo que sus proyectos no salieran como él esperaba.
Así, tras La ciudad de las mujeres, Y la nave va, Ginger y Fred, Entrevista y Voz de Luna, Federico se alejó de las pantallas. El cineasta, un genio en su campo, falleció en Roma en octubre de 1993 a la edad de 73 años.

2/17/2020

AMLO y su relación exitosa con Trump



Por supuesto, para México es decisivo el proceso electoral estadunidense que culminará el 3 de noviembre de este año. Realmente es importante no sólo por el resultado, es decir, por la identificación del personaje que sustituirá ¿o no? a Donald Trump en la Casa Blanca, sino porque el perfil de ese personaje sin duda llenará los comentarios políticos en México en torno a la propia elección presidencial, a mediados de 2021, además de disparar las opiniones sobre el futuro próximo de la política de Estados Unidos, y por supuesto sobre las repercusiones en nuestro país. Un año, pues, de las más variadas opiniones en los medios de difusión de México, frecuentemente aproximando los destinos de ambas naciones, sobre todo en función de los rumbos que tome la política del vecino del norte. Siempre ha sido así y no tendría por qué ser diferente ahora.
Pero será diferente en alguna medida, ya que buena parte del mandato que cumple López Obrador ha sido también el de la elección y el de la presidencia de Trump en su primer periodo. Pensamos –decimos ¡ojalá!– que en un segundo ejercicio de ambos no tendrían por qué variar demasiado las circunstancias. En realidad, si nos hubieran forzado a expresar nuestra opinión sobre la primera edición de esta coincidencia habríamos sin duda pensado que resultaba una verdadera desgracia el que nuestro Presidente, cualquiera que fuera, coincidiera en el tiempo con el mandato de Donald Trump. Las características del personaje nos hubieran hecho pensar en una fila de presiones y exigencias muy difíciles de atender para México, sobre todo respecto de nuestra tradición de defensa de la soberanía, en todo lo que se pudiera. Con Trump al lado no resultaba exagerado pensar en una relación altamente conflictiva para nosotros, y para el Presidente de México, cualquiera que fuera, desgastante hasta el límite.
La cuestión, debe reconocerse, por fortuna ha sido bastante diferente a los los pronósticos más obvios. Y aquí me parece que debemos otorgar el mayor crédito posible al presidente López Obrador. Es verdad, alguien lo dijo por escrito, las relaciones personales son cuestión esencialmente de química, que se ha dado entre los dos personajes aun cuando jamás se hayan encontrado físicamente. Pero ambos, por instinto, supieron bien, incluso antes de llegar a sus actuales responsabilidades, que no obtendrían demasiado convirtiendo ese destino de ser vecinos en una relación rijosa, que no sería benéfica para ninguno de los lados y, por el contrario, que sería altamente desgastante para ambos, y que en ello no sólo iba su posición política formal, sino una política que ya es cuestión también de muy amplios sectores sociales: desde luego la numerosa migración mexicana ya asentada en Estados Unidos y el amplísimo intercambio entre poblaciones que se interrelacionan cada vez más; sí, por el turismo, pero también por un cúmulo de hechos y circunstancias que sin duda se generan cuando dos poblaciones tan amplias conviven necesariamente en un intercambio muy impresionante por su variedad y riqueza. Relaciones familiares y amistades, opiniones de todo tipo, en el campo de la cultura y de la política incluidas, experiencias compartidas, y tantas otras que sería casi imposible mencionar.
El hecho es que un gran instinto político de López Obrador, que ha mostrado desde luego en este caso y también en otros difíciles en lo que va de su mandato, ha sido ingrediente indiscutible en esta buena relación. Y también, habría que decirlo, al menos hasta el momento, el buen instinto que ha demostrado Trump hacia las cosas fundamentales de México, que también ha sido factor determinante en estas relaciones que no han transitado por el calvario que muchos preveían, que seguramente no han sido fáciles pero que precisamente no parecen representar por lo pronto la tortura que se presumía.
¿Quién hubiera pensado en tiempos de calma con Trump al lado? ¿Y precisamente con un mandatario mexicano izquierdista y decidido a terminar con las ventajas inaceptables que han tomado en México los intereses estadunidenses, aliados en principio a otros inaceptables que son los mexicanos que se imponen alevosamente a las capas de conciudadanos más desprotegidos?
A propósito del artículo que apenas hace un par de semanas publiqué en estas páginas sobre el golpe de Estado en Bolivia, en diálogo con algunos jóvenes profesores de la UNAM me expresaban su preocupación por el conjunto de intereses de nuestro país que han manifestado claramente su oposición a AMLO y por el posible apoyo directamente golpista que pudiera surgir de esa política, apoyo probable en Estados Unidos como tantas veces ha ocurrido en América Latina y, sin embargo, concluíamos que la relación actual del Presidente mexicano con el de Estados Unidos hacía muy difícil pensar en ese esquema, y que por el contrario, la manera en que ha llevado López Obrador la política con su par del norte hacía altamente improbable que se presentara tal posibilidad, aunque la política estadunidense general parece clara en su voluntad de barrer o limpiar cualquier núcleo potencial de disidencia.
El hecho de que se haya renovado con relativa facilidad, por supuesto con mucho trabajo dentro, el T-MEC, y desde luego la participación del otro miembro del acuerdo, Canadá, con Trudeau en la directiva, convierten el nuevo acuerdo en un positivo éxito, desde luego para el régimen de López Obrador.

12/09/2019

México, en vías de superar la crisis


En el México en crisis que tanto se pregona, de pronto aparecen noticias alentadoras. En el periódico La Jornada del 7 de diciembre de 2019 aparecieron tres noticias que ponen en entredicho la tesis de que México estaría viviendo una crisis sin salida. Al final de la semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador realizó una gira de supervisión de la actividad petrolera en el sureste del país, momento en el cual el mandatario anunció la entrada en operación del campo Quesqui, considerado el descubrimiento más importante de los últimos 30 años en la zona, con potencial de reserva de 700 millones de barriles de hidrocarburos.
López Obrador destacó el potencial del nuevo yacimiento, producto de una política más eficaz de inversión para desarrollar la extracción petrolera porque anteriormente sólo les ­inte­resaban los contratos. Aseveró que en los dos primeros años se invertirá en la reactivación de Pemex con el objeto de que la producción de crudo vuelva a ser la palanca de desarrollo nacional hacia la segunda mitad del sexenio, cuando comiencen a captarse recursos de los excedentes del petróleo.
El mandatario censuró que “nos dejaron una empresa en muy mal estado. “No quiero usar la palabra ‘catastrófica’. Aseveró que nos dejaron a Petróleos Mexicanos en quiebra, pero es tan fuerte que ha resistido todo.
Recordó que por años los ingresos por la actividad petrolera representaron hasta 40 por ciento del presupuesto nacional.
Hacia el atardecer, durante un reco­rri­do en las obras de lo que será la re­finería de Dos Bocas, López Obrador reivindicó la decisión de construirla en este puerto:
Fue un acierto decidir la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas porque aquí se concentra el petróleo que se extrae de los litorales de Tabasco y Campeche y en los pozos tierra, según datos de Petróleos Mexicanos, 80 por ciento del hidrocarburo extraído en el sureste se concentra en esta terminal.
En la mañana, ante trabajadores petroleros en el campo Quesqui –considerado por Petróleos Mexicanos en sus proyecciones como el séptimo más importante en la jerarquía de generación de valor– López Obrador expresó que ahora se invierte en las regiones de mayor potencial porque en las pasadas administraciones sólo interesaban los contratos, lo que condujo a una caída sostenida de la producción petrolera durante los últimos 14 años. Destacó que este año se ha logrado contener esa tendencia, al dar a la actividad petrolera la importancia que merece para el desarrollo nacional.
Por ello pidió a la población no obstaculizar los trabajos de la empresa petrolera porque su producción va a redundar en mayores recursos del gobierno para financiar programas sociales.
Octavio Romero Oropeza, director general de la empresa petrolera, por su parte, explicó que la expectativa inicial del campo Quesqui era que contenía una reserva inicial de 40 millones de barriles de petróleo crudo, pero con análisis posteriores podemos confirmar la existencia de un yacimiento gigante de 500 millones de barriles equivalente a reserva 3P (probadas, probables y posibles).
Señaló que con ello se va a desarrollar este campo de 34 kilómetros cuadrados con producción de 69 mil barriles de aceite y 300 millones de pies cúbicos de gas en 2020 y para 2021 de 110 mil barriles diarios y 410 millones de pies cúbicos.
Recordó que desde 1987, con el descubrimiento del campo Sen, con 536 millones de barriles, no se había tenido un descubrimiento tan importante como este campo, el Quesqui (en Tabasco).
Agregó que se pretende continuar con las labores de exploración y perforación para confirmar una reserva adicional de cerca de 200 millones de barriles, por lo que se alcanzaría un potencial de 700 millones de barriles de petróleo crudo.
El director de Pemex expuso que se están desarrollando otros tres campos en Jalpa de Méndez, en Comalcalco, y otro en el municipio de Centro. Precisó que se privilegiarán los trabajos en aguas someras y terrestres. Anunció que para 2021 se trabajarán 24 pozos más, con lo cual se proyecta una rápida recuperación de la producción petrolera en el sureste.
En el recorrido por Dos Bocas, la secretaria de Energía, responsable máxima de la construcción de la nueva refinería, Rocío Nahle, explicó que en la etapa actual se tiene un avance de 97 por ciento en la compactación dinámica del terreno donde se construirán las dos principales plantas de la nueva refinería, estimándose que en enero próximo pueda concluirse su construcción.

10/14/2019

Discusión sobre AMLO



Por supuesto que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sigue siendo el principal tema de la discusión política en México. En este aspecto, resultó relevante la encuesta que levantó El Financiero el pasado 1º de octubre. Iniciaremos, sin embargo, recordando algunas de las críticas más repetidas a su desempeño en la primera magistratura.
Tal vez la más frecuente ha sido la del freno económico, lo que parece ser ya una grave abstención de los empresarios mexicanos a invertir, en lo que tendría que ver de manera muy importante la decisión de AMLO de dejar al libre juego del mercado político la construcción del aeropuerto de Texcoco, que cayó en manos de los partidarios de AMLO y de sus autoridades en el campo de la infraestructura nacional, y puntualmente del ingeniero Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes. El hecho es que la decisión recayó en la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, lo que originó una concertada campaña publicitaria culpando a AMLO de esa decisión final que causó una severa inhibición de los empresarios a invertir y a confirmar sus dudas sobre AMLO, que se habría traducido en una severa ausencia de flujos de capital. Estos y otros factores habrían contribuido a la falta de inversiones que, naturalmente, se ha traducido en ausencia de crecimiento económico, más aún en los niveles deseados por el propio López Obrador en su campaña y para contar con un capital suficiente que permita distribuirlo más equitativamente que en el pasado.
Hoy, por supuesto, la publicidad negativa se aprovecha de estas circunstancias para presentar la gestión de AMLO en la primera magistratura como negativa en lo económico y dudosa de su posible capacidad para ejercer el puesto. Si a esto añadimos discutibles decisiones en el plano de la seguridad nacional, como la creación de la Guardia Nacional, se alimenta el arsenal de los críticos que participan en las campañas de desprestigio y derrotismo que se han montado contra AMLO.
La reciente encuesta de El Financiero, practicada entre una masa de población muy considerable, arrojaría un resultado muy diferente y a todas luces favorable a AMLO. Después de 10 meses en la Presidencia, la medición señala que su aprobación como Presidente alcanza 68 por ciento, mientras la desaprobación apenas está en 30 por ciento. En mayo pasado, el presidente López Obrador registró 67 por ciento de aprobación; en junio y julio, 66, y en agosto, 67, de acuerdo con la serie del diario. La encuesta también registra algunos aumentos en la percepción favorable que el mandatario tiene en los conceptos de honestidad y liderazgo. En honestidad, la opinión positiva pasó de 58 por ciento en agosto a 63 en septiembre, mientras en liderazgo subió de 53 a 60 por ciento. En tanto, la evaluación ciudadana de la capacidad de López Obrador para dar resultados pasó de 43 a 48 por ciento, alcanzando 66 por ciento de aprobación general; sin embargo, la seguridad continúa siendo su gran pendiente. De acuerdo con este ejercicio, la credibilidad del Presidente de la República también dio pasos adelante, al subir de 48 por ciento en agosto a 59 por ciento en septiembre: 11 puntos de mejoría. Esta misma encuesta revela que el Grito de Independencia celebrado en Palacio Nacional y en el Zócalo el 15 de septiembre le gustó a 66 por ciento de los mexicanos, y que sólo 12 por ciento lo rechazó. Respecto de las percepciones sobre el manejo de los grandes problemas del país –como la criminalidad y el insuficiente crecimiento de la economía–, destaca el tema de la seguridad pública. Ahí, la opinión favorable pasó de 37 a 45 por ciento, y el sentimiento positivo rebasó por primera vez desde junio pasado a las evaluaciones negativas, que cayeron de 44 a 34 por ciento.
Mientras, las evaluaciones sobre temas como economía, corrupción y pobreza se inclinaron más hacia una opinión desfavorable que favorable. Se incrementó en dos puntos la percepción de que la corrupción es el principal problema del país, mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador continúa en lo personal subiendo su nivel de aprobación y calificación en siete meses.
Por supuesto, los resultados ampliamente favorables a AMLO como los mencionados aquí, resultado de la encuesta de El Financiero, no debieran por ningún motivo hacerle bajar la guardia. Al contrario, incluso de las críticas contrarias y hasta de las opiniones desfavorables que contienen las campañas publicitarias adversas pudieran obtenerse elementos para afinar y hasta corregir el proceso de las decisiones políticas del actual mandatario. Tales son las contradicciones y puntos favorables que está obligado a aprovechar el Presidente de una nación tan compleja como México. Para un hombre de la calidad política de López Obrador esta tarea de ninguna manera es inalcanzable, lo que ha demostrado ya en variadas ocasiones.
De hecho, los aspectos favorables a la gestión de AMLO, claramente mayoritarios, se refieren al campo de la política, por lo que ha logrado un liderazgo y un reconocimiento que hace tiempo no veíamos en México. Esperamos que continuará por esa vía en beneficio de México y de los mexicanos, sobre todo de los que ahora son menos favorecidos.

10/05/2019

Las mujeres, luchando por la cumbre


En las últimas semanas las mujeres (muchas menores de edad) se han llevado las luces de las primeras páginas en la prensa mundial, y el equivalente en los demás medios informativos. En primer lugar Greta Thunberg (Estocolmo, 2003), que encabeza la lista de los nuevos movimientos contra el cambio climático, por la igualdad de las mujeres (aquí debemos mencionar también la gran movilización mexicana que, desafortunadamente, se dejó penetrar por provocadores(as) que tenían por misión causar destrozos en pequeños y grandes establecimientos mercantiles y, desde luego, desprestigiar en México al movimiento feminista”. El propio López Obrador los definió como provocadores y puso de relieve la importancia de que estos movimientos vigilen estrechamente su composición e impidan la acción desorganizadora muy negativa de los provocadores para frustrar los objetivos auténticos de los movimientos. Llama la atención que se hayan dado casi simultáneamente los movimientos feministas mundiales y la discusión que ha surgido en torno a las invenciones de Nikola Tesla, creador de las aplicaciones de la electricidad que han hecho posible la difusión planetaria e instantánea de las noticias.
El caso de Greta Thunberg es paradigmático: los más jóvenes, del sexo femenino, están presentes en la vanguardia de las luchas por la igualdad de género, haciéndose merecedores del reconocimiento mundial al mismo tiempo que son objeto de las críticas más groseras quienes luchan por la transformación del mundo. Como hizo notar Martin Gelin, en The New Republic, Thunberg fue sometida a un tsunami de rabia masculina mientras viajaba en un yate de cero emisiones de carbono hacia Nueva York para asistir a la Cumbre de Jóvenes de Naciones Unidas sobre el Clima, en tanto que un comentarista de la televisión deseaba que la joven sufriera una tragedia antes de cumplir su objetivo.
Otros criticaron el simple hecho de que Thunberg fuera mujer y joven para denunciar su incapacidad de hablar sobre la crisis mundial del clima. Es un hecho que las tácticas de Donald Trump, que van de las amenazas personales a las de grupo de quienes sostienen la posibilidad de que se frene el cambio climático, tratan desde luego de desacreditar a quienes buscan positivamente ese freno en el comportamiento de los empresarios y científicos, que tendrían la más alta posibilidad de lograrlo.
El año pasado Alexandria Ocasio-Cortez, joven representante de Nueva York, y Thunberg en Europa se han convertido en las caras globales del activismo climático, a menudo con un tremendo impacto político. Ocasio-Cortez ayudo a convertir el green new deal que era apenas una salida retórica en las conversaciones normales. Según una reciente encuesta uno de cada tres alemanes dijo que Thunberg los ayudó a cambiar de opinión sobre el cambio climático. Fox News, de extrema derecha, la mencionó 76 veces al día en su primer mes como representante neoyorquina; en Alemania, la alternativa de extrema derecha parece haber coordinado sus ataques contra Thunberg con el Instituto Europeo de Estudios sobre el Clima y la Energía, uno de los centros europeos más conservadores del viejo continente (información de Martin Gelin en The New Republic, 28/8/19).
El sábado 28 de septiembre Thunberg sacó a la calle a alrededor de 6 millones de personas en varias ciudades del mundo, en Montreal acompañada por el primer ministro Justin Trudeau. El mensaje ambientalista se ha vuelto demasiado potente como para tratar de silenciarlo, afirmó Thunberg, y respecto a Trump y a otros críticos respondió: Hoy hacemos ruido y la gente tiene problemas para lidiar con eso e intentan callarnos. Debemos tomarlo como un cumplido.
Sobre la marcha de mujeres en México a propósito de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos desde septiembre de 2014, el presidente López Obrador sostuvo que los encapuchados insertados en la manifestación de ninguna manera son anarquistas en estricto sentido, porque ésta ha sido una posición política seria, que gozó de la militancia de revolucionarios de una pieza, como Ricardo Flores Magón, apasionado intelectual y lector: ¿Cómo van a ser anarquistas esos que quieren quemar librerías? Por lo demás, varios comentaristas han dicho que seguramente los organismos de inteligencia del gobierno tienen datos precisos sobre su identidad.
Apenas repetiremos la necesidad de que todos los movimientos de masas vigilen estrictamente la adhesión de grupos a sus filas, para evitar vandalismos como los de hace unos días que desprestigian los sanos objetivos de la mayoría de esos movimientos.
Subrayamos igualmente la fortuna de contar hoy con medios técnicos poderosos capaces de difundir las ideas y las posiciones políticas con una amplitud y una rapidez inconcebibles sólo unos años atrás. Por otro lado, en toda esta actividad de las ideas y de las posiciones políticas a escala global, es clara en México una nueva libertad para discutirlas y militarlas abiertamente, sin restriciones de ninguna especie. ¡Este es seguramente uno de los puntos centrales de la Cuarta Transformación