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12/02/2014

El Estado podrá intervenir un municipio aun cuando no tenga pruebas de infiltración del crimen

En la reforma en materia de justicia y seguridad pública que Peña Nieto envió al Senado se establece que bastan “suficientes indicios” para que la Federación asuma el control total o parcial del municipio.

FOTO: Cuartoscuro
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“Suficientes indicios” sobre la infiltración del crimen organizado en un municipio es lo único que se necesitará para que la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Gobernación soliciten al Senado que la Federación asuma el control total o parcial de las funciones de esa localidad, según la propuesta de reforma constitucional en materia de justicia y seguridad pública que el presidente Enrique Peña Nieto entregó este lunes a la Cámara Alta.
La propuesta del presidente contempla modificar el artículo 115 constitucional en el que sólo se menciona que cuando el fiscal “advierta indicios suficientes para considerar que hay una infiltración del crimen organizado en la administración o ejecución de servicios públicos municipales” procederá la intervención de la Federación. No se establece la necesidad de presentar algún tipo de prueba o avances de una investigación antes de señalar el presunto vínculo con el crimen.

“En caso de asunción total de las funciones, la legislatura del Estado correspondiente convocará a elecciones de conformidad con lo previsto en su Constitución. Si las Constituciones locales no prevén este supuesto, se estará a lo dispuesto en la Ley Reglamentaria”, añade el articulado.
En el decreto que será presentado este martes durante la sesión ordinaria del Senado, el Ejecutivo agrega que por la “importancia y relevancia” de las funciones de aquellos que asuman las funciones municipales “en estos casos no procederá la controversia constitucional (para) no judicializar las razones que llevan a la intervención de los ayuntamientos”.
El texto no establece mecanismos para que las autoridades acusadas de tener vínculos con el crimen expongan algún tipo de defensa antes de que el Senado apruebe la intervención de la Federación. 
“La posibilidad de que un agente externo o interno al municipio que responda a intereses ajenos al bienestar público pueda condicionar la toma de decisiones de un órgano democráticamente electo, trastoca profundamente su autonomía e imparcialidad. Por tanto, se justifica que dicho órgano sea intervenido a efecto de restaurar su carácter democrático y popular, así como el orden y el correcto funcionamiento de los servicios públicos que presta el municipio”, se lee en la justificación de la medida.
Según Peña Nieto, el sistema constitucional mexicano permite la intervención de la Federación en las entidades para garantizar el orden y que en ese argumento se explica esta acción propuesta en los municipios.
Sólo 32 policías
La propuesta de reforma de Peña Nieto también incluye modificaciones al artículo 21 constitucional para que los municipios participen únicamente en el diseño y ejecución de políticas públicas de prevención del delito y no de seguridad pública que corresponderán exclusivamente a los estados.
Los cambios implican que los municipios entreguen sus recursos tanto económicos como materiales —armamento, patrullas— a los estados para tareas de seguridad pública, que se ejercerán a través de 32 policías que sustituirán a mil 800 cuerpos policiales municipales.
En la iniciativa también se prevé homologar los criterios de selección de los policías, los protocolos de actuación y de operación, las funciones y reglas de tránsito y los salarios, por lo que se tendrá un tabulador estatal de remuneración mínima.
En el artículo 116 se proponen cambios para señalar que los estados no podrán celebrar ningún convenio con los municipios para que éstos asuman algún tipo de función en el tema de seguridad pública.
Las reglas, en manos de los estados
En los transitorios, la propuesta de Peña Nieto indica que tras la entrada en vigor de las reformas los estados deberán presentar un “plan estratégico de transición” para tener el mando policial único en sus entidades.
Este plan deberá incluir una evaluación de cada policía municipal del estado, las necesidades de inversión y las acciones necesarias para transitar al mando policial único —que incluya un tabulador de sueldos, el rediseño de procesos operativos, la inversión para homogeneizar las comunicaciones, los uniformes y patrullas—.
Pero los estados también señalarán qué servidores públicos se harán cargo de la transición y las “consecuencias del incumplimiento”; así como de presentar un calendario de inversiones y financiamiento para llegar a la meta.
Si bien la Federación —a través del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública— revisará el Plan, está en manos de los estados la propuesta para transitar al mando policial único y sancionar el incumplimiento.
Como anunció Peña Nieto el jueves 27 de noviembre, los primeros estados obligados a cumplir con la transición serán Guerrero, Jalisco, Michoacán y Tamaulipas que tras la publicación del decreto tendrán 90 días para presentar su Plan que deberá estar en marcha antes de seis meses y finalizado en un plazo máximo de dos años.
Para el resto de las entidades el plazo para completar la transición dependerá de los planes presentados por los estados.
Asimismo, el decreto indica que los policías municipales podrán ser parte de los cuerpos estatales según las evaluaciones o certificaciones que cada estado decida aplicar.
Competencia de la Federación y los estados
El último punto de la reforma propuesta por el presidente considera cambios en el artículo 73 y 104 para determinar la competencia del gobierno federal y los estados en la investigación de delitos.
En la propuesta se establece que “migrar hacia un nuevo tipo de federalismo en materia penal, en el cual el Estado se organice desde una visión de la participación de todos los órdenes de gobierno hacia fines comunes a partir de una división del trabajo”.
Para ello, los delitos contra la federación seguirán siendo competencia del Congreso, pero éste podrá definir qué delitos se perseguirán mediante leyes generales y cuáles —sin una legislación específica— serán competencia de los estados.
La iniciativa de Peña Nieto sugiere que el Congreso emita una ley general de competencias penales para hacer una distribución de éstas entre la federación y los estados.
“La ley determinará los casos en que las instituciones policiales de las entidades federativas deberán actuar bajo el mando de las federales. Esto significa que el orden federal asumirá esta competencia solamente en los casos y en la forma que determine la ley (general)”, la cuál deberá ser emitida por el Congreso 180 días después de la publicación del decreto.
Esta reforma en materia de justicia y seguridad pública es parte de las 10 acciones para “mejorar el Estado de Derecho” que Peña Nieto anunció el pasado jueves como respuesta de su gobierno a la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa.
Según la justificación del proyecto, el objetivo es atender un problema de seguridad pública que “ha recaído cada vez en los municipios y se ha alejado de la Federación y los estados, lo que ha resultado en una disparidad y una falta de coordinación que ha imposibilitado al Estado mexicano en su conjunto cumplir con la función esencial de garantizar la seguridad de sus ciudadanos”.
La propuesta se discutirá primero en el Senado y según coordinadores parlamentarios se aprobará antes del 15 de diciembre, cuando termina este periodo ordinario de sesiones. Después deberá pasar a la Cámara de Diputados, en donde se analiza llamar a un periodo extraordinario para esta iniciativa.

10/03/2012

El rector en nuestra UNAM

Detrás de la noticia

 
 El rector en nuestra UNAM
La preposición es, por supuesto, con toda intención. Porque todos saben que José Narro Robles es el rector de, pero algunos dudan que permanezca en. Personalmente me aseguró su convicción de permanencia cuando se lo pregunté hace algunas semanas en que, a partir del triunfo de Enrique Peña Nieto, se le empezó a mencionar como miembro del gabinete entrante en el cargo de secretario de Educación Pública. Una designación casi obligada por muy diversas razones: no se ve en el horizonte a ningún otro mexicano que tenga un conocimiento a la vez más amplio y profundo de la problemática educativa en México; el propio Narro ha expresado en numerosas ocasiones sus visiones sobre nuestra realidad no sólo desde la educación básica, sino también del analfabetismo que padecen al menos 6 millones de mexicanos, lo que considera indignante; el presidente electo está urgido de enviar una señal contundente de que se ha decidido realmente a un cambio con rumbo en este país y nada mejor para ese propósito que un nombramiento como el de Narro; los prospectos hasta ahora mencionados —algunos impresentables— para conducir la SEP están a años luz de la prestancia y sapiencia del rector; es difícil imaginarse a alguien mejor preparado y con mayor estatura moral para dirimir puntos de vista diferentes con el propio presidente, otros miembros del gabinete o con factores reales de poder en materia educativa como, por ejemplo, la maestra Elba Esther Gordillo.
Siempre he creído que nuestros tres grandes pendientes son: una verdadera reforma del Estado con nueva Constitución refundadora, la implementación de un modelo económico mexicano que incluya una redistributiva reforma fiscal y, de modo preponderante, una gran revolución educativa, desde el jardín de niños al posgrado. Y para impulsar una tarea de esa magnitud no veo a alguien más que al doctor Narro Robles.
Sin embargo, en la vía paralela hay que decir —a riesgo de la obviedad— que nuestra UNAM sigue siendo fundamental para todo el país. Que no sólo su labor académica, científica y humanista, sino sus trabajos de investigación en todas las especialidades del saber humano y su cotidiana tarea de recreación y difusión de las artes, le hacen indispensable en el conjunto de la nación. Y que en estos múltiples y buenos propósitos el rector José Narro Robles ha hecho una labor extraordinaria. Que es además un líder que ha crecido en empatía interna hasta donde tal vez él mismo no supuso jamás; a veces parece un auténtico rockstar aclamado por los jóvenes en los juegos de Pumas o cuando despacha asuntos mientras camina por la explanada de CU.
En lo externo, Narro se ha convertido, a querer o no, en una consolidada conciencia de la nación. Una voz sólida y prestigiosa que suele sintetizar las inquietudes mayoritarias a la vez que abogar por los derechos de las minorías. Un papel muy apreciable que, seguramente, le sería muy difícil de desempeñar desde dentro del gobierno.

Ignoro francamente si, a estas alturas, Enrique Peña Nieto le ha hecho a Narro Robles el ofrecimiento formal de la Secretaría de Educación Pública y menos aun cuál ha sido la respuesta de éste. Lo que sí sé es que Pepe —para sus amigos— tiene un corazón azul y oro que no le cabe en el pecho. Que ha transcurrido la gran mayoría de su existencia en el hogar austero pero generoso de Ciudad Universitaria y que tal vez no se imagina esta etapa de su vida fuera de nuestra casa común. Por eso sé también que una y otra vez ha dicho no a los sirenísticos cantos de los enviados que han ido a tentarlo con la posibilidad de ocupar el celebérrimo escritorio de José Vasconcelos en el Centro Histórico. Por eso y más, yo creo que los universitarios estamos, como decía la canción ranchera aquella, con “el corazón en dos mitades partido”. En una, qué bueno que tenemos rector para rato. En la otra, la nostálgica alegría de saber que un gran universitario podría contribuir a cambiar el rumbo de México.
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@RicardoRocha_MX
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Periodista

9/11/2012

¿A dónde va la transición?


Cuando el Tribunal Electoral declaró la validez de los comicios y le dio la constancia de presidente electo a Enrique Peña Nieto, se terminó el proceso electoral y comenzó la transición hacia un nuevo gobierno. Felipe Calderón presentó su Sexto Informe de gobierno sin un gramo de autocrítica y recibió de nuevo a Peña en Los Pinos. El presidente electo nombró a su equipo de transición y comenzó a plantear las primeras reformas (Comisión Nacional Anticorrupción). Andrés Manuel López Obrador impugnó la elección, desconoció el fallo del Tribunal y la legitimidad del gobierno priísta. Y para completar el cuadro, anunció su separación de los partidos que lo postularon y hoy se encamina a transformar a Morena en un nuevo partido.
En el 2000 se habló de transición por la llegada al poder, tras siete décadas, de un partido de oposición. En estos dos sexenios panistas se desinfló no sólo la idea de la transición democrática, sino que se le calificó como fallida y vacía. La democracia mexicana se ha vulnerado al menos en tres ángulos: desde la parte social, con más desigualdad y pobreza, con una ciudadanía debilitada y la generalización de mecanismos clientelares en la relación entre gobernantes y gobernados. Desde la cultura política, con una desconfianza que ha llevado a una parte de la ciudadanía a distanciarse de las instituciones políticas, porque los mecanismos de representación no están basados en la transparencia y rendición de cuentas; porque hay una débil interlocución entre sociedad y gobierno, lo cual ha generado insatisfacción y desencanto. Y desde las instituciones emblemáticas de la transición a las que se les ha sometido a un desgaste importante y les han negado los instrumentos necesarios para consolidar su autonomía.
En 2006 regresó el conflicto electoral, se lastimaron los acuerdos de la transición y México entró a una fase muy complicada, sobre todo por las consecuencias funestas de la guerra al narcotráfico. El gobierno que termina llegó con la herencia de una disputa electoral mal resuelta. Ahora, en 2012, hay una parte que apunta la mirada hacia el mismo problema, pero el clima es diferente, los ánimos están menos polarizados y más bajos, a pesar de que existe un movimiento estudiantil en las calles.
No todos los problemas están en la organización de los comicios, eso se hizo bien, sino en otras dimensiones que están por fuera del circuito electoral. Menciono al menos dos: el reparto de recursos a los gobiernos locales que tienen nutridos presupuestos y raquíticos mecanismos de rendición de cuentas, con lo que se generan los circuitos del clientelismo electoral que todos los partidos practican, y la democratización de los medios para abrir las ofertas y dar paso a la pluralidad y a la competencia.
Hoy, en 2012, hay protesta social por las elecciones, pero sobre todo se ha abierto un proceso de recomposición de las izquierdas. Termina el ciclo que se abrió en 1988 y que llevó a la formación del PRD; ahora surge una nueva fuerza que pasará de movimiento social a partido político. Se habla de separación, pero no de ruptura. Antes el esfuerzo fue para unir a todas las fuerzas y hacer un gran partido de izquierda, esa fue la idea fundadora del PRD; ahora el modelo de organización de partidos incentiva la fragmentación, por la dependencia del financiamiento y el acceso a los medios. Si la izquierda quiere ser gobierno y ganar la Presidencia en 2018 no se puede dar el lujo de desgastarse en un largo conflicto poselectoral, tiene que dar la batalla en el Congreso, ganar puestos de elección popular en gobiernos locales, ir a buscar una mayoría en las elecciones intermedias de 2015 y fortalecerse. En el camino se tendrán que ganar proyectos, reformas y espacios y, por supuesto, cambiar las reglas que contaminaron esta elección. Ya se verá de qué forma se logran acuerdos entre la pista institucional y el movimiento social, ese será un reto enorme.
El gobierno que encabezará EPN querrá demostrar en poco tiempo que todos los que pensamos que es el mismo partido de siempre, que repetirá sus hábitos e inercias, que se acomodará entre los grandes intereses para pagar las deudas de campaña, que no hará las reformas democráticas ni dará solución a problemas urgentes, estamos equivocados. ¿Será?
La transición que se abre entre el PAN y el PRI es mucho más que una simple entrega de la administración pública, está en juego el futuro de los próximos años y el destino inmediato de una democracia vulnerada en donde la izquierda podría ser el contrapeso. ¿A dónde va la transición?
@AzizNassif
Investigador del CIESAS