Los salarios contractuales registraron en junio el mayor
incremento en su capacidad de compra de los últimos tres meses e hilaron
ocho con alzas por arriba de la inflación, de acuerdo con información
oficial.
En junio, producto de las revisiones contractuales, avanzaron 6.1 por
ciento en cifras nominales y 2.09 por ciento en términos reales, es
decir, descontado el efecto de la inflación. Al tiempo de que en lo que
va del año, el incremento promedio anual, de 1.64 por ciento real, es el
más alto desde 2001.
Las revisiones contractuales implican la negociación entre
trabajadores y empleadores para aumentar salarios con el fin de que no
pierdan valor frente al avance de la inflación. Este año, tienen como
antecedente el incremento al minisalario de 16 por ciento.
Pese a la tendencia a la que avanza este año el poder de compra, la economía mexicana no tiene la capacidad de sostener una recuperación acelerada
del poder adquisitivo de los salarios que apele a igualar el incremento
en el minisalario, explicó Miguel Calderón Chelius, director del
Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana.
En el mes de referencia se dieron 570 revisiones salariales, de las
cuales se beneficiaron 87 mil 740 empleados. En el acumulado para el
primer semestre del año el saldo es de 4 mil 890 negociaciones que
agruparon a 194 mil 817 trabajadores.
Recuperación moderada
El 93 por ciento de estos acuerdos no requirió
conciliación de la autoridad y el aumento promedio ha sido más marcado
en el primer semestre, de 2.21 por ciento. En contraste, el caso de 160
mil 470 trabajadores donde las resoluciones en las Juntas de
Conciliación y Arbitraje fueron en su detrimento. Ahí se resolvieron los
conflictos con una pérdida de 0.35 por ciento en el poder adquisitivo
de los salarios.
Estas cifras se dan luego de dos años en que la inflación se mantuvo
por arriba del objetivo del Banco de México y un 2017 –con la liberación
de los precios de las gasolinas– que impuso números rojos sin excepción
para el poder adquisitivo de los salarios.
Calderón Chelius explicó que el incremento salarial ha sido el principal instrumento de contención del poder adquisitivo de los trabajadores y en años recientes se ha utilizado como mecanismo para aumentar la ventaja competitiva en México, en términos de bajos salarios.
Destacó que el aumento de 16 por ciento en el minisalario que se dio
en diciembre revierte la tendencia que se acumuló en años recientes con
la disminución del poder de compra. Sin embargo, ni la economía ni las
empresas tienen la capacidad de reproducir ese incremento, pero ello no
exime de hacerse una revisión de los salarios contractuales, para una recuperación moderada, pero sostenida del poder adquisitivo, de entre 6 y 7 por ciento, para mediar el avance de 4 por ciento promedio que lleva la inflación de enero a junio.
El nivel de conflictividad y de presión económica que implicaría
una recuperación salarial acelerada me parece que el país no la puede
manejar en este momento. Después de todas las presiones que tiene, consideró. Si
bien pensar en 16 por ciento probablemente sería mucho, pensar en 4 por
ciento sería francamente mantener la misma política de todo el periodo
que ahora está de moda llamar neoliberal, subrayó.
Indicó que cualquier incremento que esté por arriba de 6 por ciento
sería un avance importante en la recuperación de los salarios, sobre todo si se convierte en tendencia.
Favorecida por una disminución en el precio de frutas y
verduras de consumo generalizado, la inflación de febrero fue la más
baja para ese mes en los últimos 17 años, de acuerdo con información
publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (Inegi).
En febrero, la inflación fue negativa en 0.03 por ciento, una
variación que refleja que el nivel promedio de precios descendió en vez
de aumentar, como suele ocurrir, debido principalmente a la baja en el
precio de productos agropecuarios en una proporción que compensó el alza
registrada en las gasolinas.
Con ello, la inflación anual fue de 3.94 por ciento, lo que implicó
que por primera ocasión desde diciembre de 2016 –antes de la liberación
de los precios de las gasolinas– se ubicara en el rango objetivo del
Banco de México, que es de 3 por ciento con un margen de variación de un
punto porcentual más o menos.
Los precios agropecuarios cayeron 4.3 por ciento respecto al mes
previo, principalmente por la significativa contracción de 9.1 por
ciento en frutas y verduras. En este sentido, ocho de los 10 bienes con
la mayor contribución a la baja pertenecen a esta categoría, de los que
destacan el jitomate, que tuvo una reducción de 36.4 por ciento; chile
serrano, con caída de 28.7 por ciento, y tomates verdes, con una
disminución de 34.2 por ciento.
Por el contrario, los energéticos aumentaron 0.83 por ciento respecto
al mes previo ante el incremento de 1.8 por ciento en la gasolina de
bajo octanaje, que fue el rubro con la mayor incidencia al alza. Esto
fue en parte mitigado por la caída de 0.6 por ciento en las tarifas
eléctricas.
De acuerdo con instituciones financieras, este resultado enfila que a
finales de 2019 la inflación cierre en el margen esperado por el banco
central, y hay opiniones dividas sobre una reducción en la carga
impositiva de la política monetaria.
De acuerdo con los datos del instituto, alrededor de 49 por ciento de
los artículos que se usan para generar el indicador están en 4 por
ciento, o menos. Sin embargo, los alimentos y bebidas no alcohólicas,
así como los muebles y artículos para el hogar fueron los componentes
que le dieron mayor respiro al índice, porque sus costos fueron a la
baja; del otro lado de la balanza presionó el encarecimiento del
trasporte y de los energéticos.
Los estados que registraron un menor costo de los productos con
respecto a enero fueron Tlaxcala, Guerrero, Querétaro, Puebla y Chiapas.
En contraparte, Quintana Roo, Nayarit, Baja California Sur, Jalisco y
Durango representan las demarcaciones donde aumentaron más los costos de
las mercancías.
Rumbo de tasa de referencia divide a los analistas
El análisis de Sergio Luna y otros integrantes de
Citibanamex expone que la cifra reportada ayer por Inegi hace esperar
que la inflación cierre en 3.9 por ciento el año. Respecto de la
inflación subyacente, expuso, se espera que tarde más tiempo en bajar,
porque eventualmente el aumento de los salarios impactará al índice. En
ese sentido, Ve por Más considera que no habrá cambios en la política
monetaria ante el lento descenso en el índice subyacente, un entorno
de elevada incertidumbre y la posible materialización de otros riesgos
que pudieran presionar la inflación, como el ajuste al salario mínimo y mayores restricciones al comercio.
El Grupo de Análisis de Grupo Banorte, comandado por Delia Paredes,
sí aventuró que la cifra de ayer podría llevar a Banco de México a
reducir su tasa de interés de referencia, actualmente en 8.25 por
ciento, a 8 por ciento el próximo 27 de junio.
El incremento se dio pese a que el Estado redujo la carga impositiva
El gobierno ha dejado de captar 9 mil 315 mdp por concepto de IEPS en el primer trimestre de 2018
El costo al público del combustible se incrementó,
desde el inicio del año, 4.5 veces más que en todo 2017. Cifras
oficiales muestran que la gasolina regular subió 29 centavos a lo largo
del año pasado (cerró en 16.28 pesos por litro), mientras en lo que va
de este año, el primero en que los precios serían determinados sin la
intervención del Estado, se elevó 1.63 pesos (se cotiza en 17.94), según
datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) actualizados hasta la
tarde del sábado.
El incremento se ha dado pese a que el gobierno ha tratado de
contener el alza de los precios internacionales del crudo (que con el
nuevo esquema que representó la reforma energética de 2013 implica un
factor determinante en el importe) con disminuciones en la carga
impositiva que los combustibles tienen en México y que para la Magna
llega a representar hasta 30 por ciento del costo, dependiendo de la
región del país, frente a 17 por ciento que se paga, por ejemplo, en
Estados Unidos.
Datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) señalan que durante 2017 el
precio de exportación del crudo mexicano promedió 46.73 dólares por
barril, mientras en lo que va del año ha promediado 56.98 dólares, un
incremento de 10.25 dólares por barril.
Según el especialista Ramsés Pech Razo, el importe que tendrían que
pagar los consumidores si el gobierno realmente hubiera dejado de
aplicar subsidios a los combustibles sería de 21.34 pesos por litro de
Magna.
En entrevista, recordó que esta subvención se opera mediante
reducciones en el monto que el gobierno capta por la venta de gasolina
mediante el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS).
A principios de año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
(SHCP) determinó que dejaría de cobrar 34 por ciento (1.48 pesos ) de
los 4.30 pesos que había fijado como cuota de IEPS. En la actualización
al viernes 25 de mayo, la dependencia determinó que dejaría de cobrar
75.5 por ciento del monto que originalmente cobraría por IEPS, con lo
que el estímulo quedó en 3.47 pesos, en lugar de los 4.59 pesos que el
gobierno planeaba recaudar.
En una estación de Cuemanco, en la Ciudad de México, la gasolina Premium se vendió esta semana en 20.13 pesosFoto Carlos Ramos Mamahua
Para este año, el gobierno estimó una recaudación vía IEPS a
los combustibles automotores de 258 mil 633 millones de pesos, según la
Ley de Ingresos. No obstante, a pesar de reducir este monto para
estabilizar el importe de la gasolina, éste no ha dejado de
incrementarse.
La pregunta que hay que hacer es si el gobierno aguantará mantener
ese subsidio si los precios internacionales del petróleo siguen
subiendo, señaló el consultor independiente.
Con la aprobación de la reforma energética, el importe de los
combustibles dejó de ser fijado por el Estado para ser determinado
mediante una fórmula que toma en cuenta el precio internacional del
petróleo; los costos de refinación, transporte y almacenamiento; el
margen comercial de venta del sector gasolinero y los impuestos y el
tipo de cambio vigentes.
Según datos del Banco de México, el precio de la mezcla mexicana de
petróleo ha subido en estos casi cinco meses un poco más de lo que subió
en todo 2017.
El tipo de cambio del peso frente al dólar, otro factor que incide en
el precio de los combustibles, se elevó 28 centavos en lo que va del
año, frente a la disminución de un peso con 7 centavos que tuvo en 2017.
Sin embargo, pese al discurso oficial de la liberalización de
precios, el gobierno ha mantenido el estímulo fiscal que funciona como mecanismo de suavizamiento de los precios,
que según cifras de la SHCP implicaron dejar de captar 9 mil 315
millones de pesos por concepto de IEPS a combustibles en el primer
trimestre de 2018.
En 11 estados el precio del combustible supera 20 pesos por kilo
Alzas mayores a 10 por ciento en un año registra el gas licuado de petróleo
Por un efecto estacional, en lo que va del año el precio del gas en cilindro ha bajado un peso con 87 centavos por kilo respecto al precio que tenía en enero, según la CRE
El precio por kilogramo del gas licuado de petróleo (LP) que consumen más de 90 millones de personas en México subió un peso con 62 centavos en el último año, de acuerdo con cifras de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
El precio promedio nacional del kilogramo en cilindro de gas LP, que utilizan 75 por ciento de los hogares en el país como principal fuente de energía, pasó de 15 pesos con 83 centavos en abril de 2017 a 17 pesos con 45 centavos en abril pasado, un incremento del 10.2 por ciento.
El mercado de gas LP se liberó a partir del primero de enero de 2017, por lo que los precios máximos de venta de primera mano y de venta al usuario final del combustible ya no se fijan mensualmente mediante decretos publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Las cifras de la CRE revelan que en 11 estados del país (Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Durango, Guerrero, México, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora y Yucatán) el combustible registra precios máximos superiores a los 20 pesos por kilo.
En su modalidad de venta por litro en autotanque, el precio promedio del gas LP también se incrementó 10.9 por ciento en el último año.
Su precio pasó de 8 pesos con 46 centavos en abril de 2017 a 9 pesos con 39 centavos en abril de este año, un aumento de 93 centavos en el promedio nacional.
Efecto estacional
Los reportes de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) indican que, en lo que va del año, el precio del gas en cilindro ha bajado un peso con 87 centavos respecto al precio que tenía en enero, al pasar de 19 pesos con 32 centavos a 17 pesos con 45 centavos.
Esto obedece al efecto estacional que se produce cada año debido a que el consumo de gas, así como su precio, se incrementan en las temporadas de frío y bajan en la temporada de calor.
Datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) señalan que 72 por ciento del gas licuado que se vende en el país se produce aquí, mientras el 28 por ciento restante se importa.
En el primer trimestre del año el país produjo 131 mil barriles diarios en promedio de gas licuado, aunque dicha cifra está muy por debajo de los 283 mil barriles diarios que se produjeron en 2013, al inicio de la actual administración.
El gas LP que se produce en México proviene principalmente del procesamiento del gas natural húmedo y de la refinación del petróleo crudo. Pemex Transformación Industrial realiza el principal aporte a la producción, pero cuando no alcanza a cubrir la demanda nacional es necesario importar el energético.
De acuerdo con proyecciones de la Secretaría de Energía (Sener) se estima que en 2031 la demanda de gas LP sea de 275 mil barriles diarios, mientras que las importaciones serán de 140 mil barriles diarios.
Foto María Luisa Severiano Juan Carlos Miranda
Periódico La Jornada
Por
Álvaro Delgado (apro).- Con un repudio de más de 80 por ciento de
la población, por más millones que paga por hacerse publicidad, Enrique
Peña Nieto pide a los mexicanos desterrar el “irracional enojo social” y
“tener memoria de en dónde nos encontrábamos hace seis años y cuánto
hemos avanzado hasta ahora”.
Hay que tomarle la palabra y, con unos cuantos ejemplos, valorar si,
en efecto, el “enojo social” es irracional, como dijo la semana pasada,
el lunes 12.
Y sí, con su gobierno, México avanzó en violencia: el año pasado de
2017 fue el año más violento en los más recientes 20 años, con más de 24
mil homicidios dolosos.
Un México en paz fue precisamente el compromiso número uno de Peña al
asumir la Presidencia de la República, en 1 de diciembre de 2012.
En materia económica también hubo avances, como dice Peña Nieto: el
año pasado, la inflación se disparó y fue de 6.77 por ciento, que
representa la cifra más alta desde el año 2000, según el Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
En materia salarial, desde su llegada a la Presidencia de la
República, la inflación ha aumentado 21.9 por ciento, mientras que el
salario mínimo ha subido sólo 14.5%, con una pérdida de 7% de poder
adquisitivo.
Y según el estudio “La pobreza en México”, realizado por la
Universidad Iberoamericana, el 51.7 por ciento de los trabajadores viven
por debajo de la línea del bienestar.
El gasolinazo es también un avance en el sexenio de Peña: en 2012, la
Magna costaba 10.36 el litro y hasta ayer el promedio era de 17.37
pesos por litro. Es decir, un incremento superior al 60 por ciento.
En corrupción, también Peña tiene razón. Hubo avances: Es uno de los países más corruptos del mundo.
En el Índice de Percepción de la Corrupción 2012, México ocupaba la
posición 105, junto con países como Argelia, Armenia, Bolivia, Gambia,
Kosovo, Mali y Filipinas.
Pero en el sexenio de Peña ascendió 30 lugares hasta llegar al 135 de
180 países, como se dio a conocer ayer miércoles, y ocupa la misma
posición que Honduras y Paraguay. Además, es el país peor evaluado tanto
del G20 como de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE).
¿El enojo social es “irracional”, como dice Peña? Parece que no, si se toman en cuenta los avances aquí descritos.
Esto pese a que en el gasto en publicidad gubernamental también Peña
ha avanzado: Si bien el cierto que en lo que va de su sexenio ha gastado
lo mismo que Calderón, casi 39 mil millones de pesos, desde ahora puede
concluirse que rebasará al sexenio anterior, porque la Cámara de
Diputados le autorizó para este 2018 un presupuesto en la materia de 2
mil 223 millones de pesos.
Esta es sólo una probadita de los avances de Peña…
Una tienda de abarrotes en la CDMX. Foto: Hugo Cruz
Por
Mathieu Tourliere, (apro).- Al concluir el quinto año de gobierno de
Enrique Peña Nieto, 41% de los mexicanos obtuvo un ingreso inferior a la
línea de bienestar mínimo, por lo tanto, no les fue posible adquirir la
canasta básica, cuyo precio se disparó 9% en las ciudades y 8.7% en el
campo.
La inflación, que alcanzó altos niveles el año pasado (6.77%), debido
al gasolinazo y a la depreciación del peso, entre otros factores, no
sólo propició que cayera el poder adquisitivo del ingreso laboral,
también golpeó con mayor fuerza a los productos de primera necesidad
incluidos en la canasta básica, particularmente huevo, papa, chile,
tomate, plátano y azúcar, cuyos precios se dispararon entre 20 y 73%.
A fines del año pasado, en los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca,
Veracruz, Morelos e Hidalgo, más de la mitad de la población percibía un
ingreso con el que no podía conseguir lo necesario para sobrevivir, y
entre finales de 2016 y el mismo periodo del año pasado, el ingreso
laboral real de los mexicanos cayó 2.5%.
Estas nuevas cifras, dadas a conocer este miércoles por el Consejo
Nacional para la Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social
(Coneval), echan por tierra una vez más los discursos triunfalistas del
gobierno de Peña Nieto, quien se jactó de haber disminuido el número de
pobres, citando el Informe sobre Medición de Pobreza 2016 que publicó el
organismo el año pasado.
Cuando presentó el documento, su director, Gonzalo Hernández Licona,
subrayó que si bien existía una ligera mejora desde el informe anterior
–que mostraba que dos millones de mexicanos se habían sumado a la
pobreza durante los primeros dos años de mandato de Peña Nieto–, tal
situación se debía a la baja tasa de inflación observada entre 2014 y
2016.
El funcionario insistió en que la elevada inflación del año pasado
podría generar una nueva escalada de la pobreza en el país. Ello mostró
que la variación del número de pobres está determinada por los precios y
no por la fallida estrategia de combate a la pobreza.
De enero de 2017 al mismo mes de 2018, la línea de bienestar mínimo
en las ciudades pasó de mil 371 pesos mensuales por persona a mil 490
pesos –un incremento de 119 pesos–, mientras que en el campo aumentó 86
pesos, al pasar de 975 a mil 61 pesos.
En diciembre de 2012, cuando Peña Nieto asumió la presidencia de
México, la canasta básica en las ciudades costaba a cada persona mil 158
pesos mensuales, equivalente a 37 pesos por día. Al concluir su quinto
año de gobierno se elevó a 48 pesos por día.
Según las cifras oficiales, entre diciembre de 2012 y enero de este
año, los precios de la papa y del limón se duplicaron, mientras que el
valor de la carne de res, pescado, cebolla, jitomate, naranja, plátano y
azúcar se disparó en más de 40%.
En el mismo lapso, la llamada línea de bienestar –que suma a la
canasta alimentaria el gasto en algunos servicios– se incrementó 25%. En
las ciudades pasó de 2 mil 388 a 2 mil 989 pesos y en el campo de mil
532 a mil 933 pesos. Y el precio del transporte fue el que más creció:
37%.
El Coneval estima que para tener un nivel de vida digno –es decir, no
estar en la pobreza–, un mexicano citadino requiere actualmente de por
lo menos 96 pesos diarios, y un habitante de las zonas rurales necesita
al menos 62 pesos.
Sin embargo, entre el momento en que Peña Nieto tomó el poder y
diciembre del año pasado, el salario mínimo diario creció apenas 18.5%,
al pasar de 67.5 a 80 pesos.
No se ha visto un alza abrupta aseguran las autoridades reguladoras de energía
Llenar un tanque de 40 litros es hoy hasta 58 pesos más caro que a principios de año
Monitoreo en estaciones de servicio refleja aumentos superiores a las cifras oficiales
El monitoreo de algunas gasolineras en la Ciudad de México revela los aumentos
reales en el precio del combustibleFoto Jesús Villaseca
Para un automovilista el desembolso por llenar un
tanque de 40 litros con gasolina Magna es hoy hasta 58 pesos mayor que
al inicio del año.
De manera constante los combustibles han ido al alza desde el inicio
de 2018, variación que autoridades atribuyen a la mayor cotización
internacional del petróleo y que en la práctica ha provocado que un
litro de gasolina llegue a valer más de un dólar en algunos puntos del
país.
El primero de enero una gasolinera de la Ciudad de México expedía el
litro de gasolina regular en 16.52 pesos y para este sábado 3 de
febrero, en la misma estación, el precio era de 17.99 pesos, un
incremento de 1.47 pesos por litro que representa un desembolso
adicional de casi 60 pesos por recargar un tanque de 40 litros.
De acuerdo con cifras oficiales publicadas por la Comisión Reguladora
de Energía (CRE), el alza que han tenido los precios promedio de las
gasolinas en el primer mes del año ha sido de algunos centavos.
Los datos del órgano regulador señalan que durante enero el precio
promedio de la gasolina Magna fue de 16.60 pesos, un incremento de 32
centavos respecto al precio de 16.28 pesos con que cerró en el último
día de 2017.
En el caso de la Premium el precio pasó de 18.07 pesos por litro el
31 de diciembre a 18.33 pesos en promedio en el mes de enero, un alza de
26 centavos.
Sin embargo, un monitoreo de algunas estaciones en la Ciudad de México revela que el alza ha sido mucho mayor.
En una gasolinera ubicada en Canal de San Juan, en la delegación
Iztapalapa, la Magna pasó de 16.63 a 17.78 pesos en el primer mes del
año, mientras la Premium subió de 18.50 a 19.46 pesos por litro, un
incremento de 1.15 y 0.96 pesos, respectivamente.
En otra estación, ubicada en Tlalnepantla, estado de México,
la gasolina verde subió de 16.63 a 17.49 pesos y la roja de 18.50 a
18.63 pesos por litro, alza de 86 y 13 centavos, respectivamente.
Hemos visto el incremento en la cotización del petróleo y eso poco
a poquito se ha reflejado en alguna medida, pero no ha habido ningún
precio que sobresalga por un incremento no explicado. El petróleo pasó
de 50 a 70 dólares a escala internacional y eso está impactando un poco
en el precio final de la gasolina, dijo durante la semana el comisionado presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer.
Aseguró que la autoridad ha dado seguimiento puntual a las
variaciones en el precio de los combustibles a escala nacional y no se
ha visto un alza abrupta.
Al final del día si tú le das seguimiento al precio internacional
del insumo fundamental de la gasolina, explica esos pequeños incrementos
que se están viendo a lo largo del año, señaló.
Según la página de Internet de la CRE el precio de la gasolina Magna
llegó ayer hasta 19.90 pesos (en una estación ubicada en Novolato,
Sinaloa), mientras la Premium llega a alcanzar un precio máximo de 20.93
pesos (en una estación de Puerto Vallarta).
Así, en lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto el precio de la
gasolina Magna, la de mayor consumo en el país, se ha incrementado hasta
en 64 por ciento y la Premium, 65 por ciento, de acuerdo con datos de
Petróleos Mexicanos (Pemex), los cuales refieren que el precio promedio
de la gasolina Magna en 2013, el primer año de la actual gestión, fue de
12.13 pesos, mientras el de la Premium fue de 12.69 pesos por litro.
Los casi 90 millones de consumidores invierten 108 pesos más en un tanque de 20 kilos
En un año se encareció 40% el gas LP, que usan 7 de cada 10 hogares
El gasto residencial –para calentar agua y cocinar alimentos– per cápita es de 74 kilos al año
De acuerdo con la Amexgas, más de 90 millones de mexicanos consumen gas LP
El precio del gas licuado de petróleo (LP),
combustible que utilizan 7 de cada 10 hogares mexicanos para calentar
agua y cocinar alimentos, se encareció 40 por ciento en 2017, primer año
en el que los precios dejaron de estar regulados por el gobierno y se
liberalizaron para fluctuar de acuerdo con las condiciones del mercado.
El alza del petrolífero ocurrió en un contexto en el que la
producción de crudo tocó un mínimo histórico y la de gas LP bajó casi
una décima parte, lo que incrementó las importaciones.
De acuerdo con indicadores petroleros difundidos este viernes, el
precio al público del gas licuado de petróleo en cilindro subió 5.43
pesos el año pasado (pasó de 13.39 pesos por kilo en 2016 a 18.82 pesos
en 2017) lo que representa un gasto adicional de 108 pesos en la compra
de un tanque de 20 kilos.
En la primer intervención pública que tuvo como gobernador del Banco
de México, luego de asumir el cargo en diciembre, Alejandro Díaz de León
dijo a principios de mes que el incremento del gas LP fue uno de los
factores que más incidieron en la inflación en el último tramo del año
pasado.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas
Licuado (Amexgas), más de 90 millones de mexicanos consumen gas LP, y
actualmente el consumo residencial per cápita es de 74 kilos al año.
Aunque las prospectivas de la Secretaría de Energía indican que en la
próxima década su consumo disminuirá ante el avance de los calentadores
eléctricos, para 2031 el sector residencial seguirá siendo el mayor
consumidor de gas LP, con un volumen equivalente a 48.7 por ciento del
total de la demanda nacional.
Los datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) revelan que el precio del
gas LP tuvo una subida importante en otoño cuando los precios pasaron de
16.88 pesos por litro en septiembre a 18.03 en octubre, 18.71 en
noviembre y 18.82 en diciembre.
El encarecimiento del gas licuado de petróleo se dio en un contexto
en el que la producción de petróleo crudo fue la más baja de los últimos
27 años, desde que se iniciaron las estadísticas de la Secretaría de
Energía.
El reporte de indicadores petroleros dado a conocer el viernes indica
que, entre enero y diciembre del año pasado, Pemex produjo un promedio
de un millón 948 mil barriles diarios, apenas 0.2 por ciento por encima
de la meta que la empresa se había trazado en el plan de negocios
2017-2021, la cual era de un millón 944 mil barriles diarios.
En el último reporte de actividades que la empresa envió a la Bolsa
Mexicana de Valores (BMV), argumentó que durante el tercer trimestre del
año la producción disminuyó principalmente por la declinación natural
de algunos campos y debido al impacto de los huracanes Harvey y Katia, que obligaron al cierre de la producción marina.
En sus indicadores petroleros correspondientes al mes de
diciembre, la empresa señaló que en dicho mes la producción fue de
apenas un millón 873 mil barriles diarios, el tercer mes más bajo del
año luego de septiembre, cuando se produjeron un millón 730 mil y de
noviembre con un millón 867 mil.
La producción del último mes de 2017 fue 7.9 por ciento inferior a la
registrada en el mismo mes del año previo, que fue de 2 millones 35 mil
barriles diarios.
Pese a que la reforma energética de diciembre de 2013 prometió
incrementar la producción de crudo y llevarla hasta los 3 millones de
barriles en 2018, las cifras de Pemex revelan que en lo que va del
sexenio de Enrique Peña Nieto, la producción de crudo no sólo no ha
subido, sino que muestra un desplome de 22.7 por ciento, pues en el
primer año de la administración (2013) el país produjo un promedio de 2
millones 522 mil barriles diarios.
En su plan de negocios 2017-2021, la empresa señaló que su principal
estrategia para incrementar su producción es enfocarse en los activos
más rentables y recurrir a los procesos de alianza con petroleras
internacionales.
Así, Pemex será la empresa con mayor número de asociaciones para la
última licitación de la Ronda 2 correspondiente a contratos de aguas
profundas, pues podrá participar a través de siete licitantes, de
acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).
El reporte difundido este viernes detalla que pese a la caída en la
producción, con su consecuente caída en las exportaciones petroleras
(que bajaron de un millón 194 mil barriles diarios en 2016 a un millón
174 mil barriles diarios en 2017, una disminución de 1.6 por ciento) los
ingresos que el país obtuvo por la venta de petróleo en el exterior
crecieron, debido al incremento en el precio internacional de la mezcla
mexicana.
Los datos de Pemex señalan que el precio promedio de exportación de
petróleo crudo pasó de 35.6 dólares por barril en 2016 a 46.7 dólares
por barril, un incremento de 31 por ciento.
Así, el valor de las exportaciones de petróleo crudo subió de 15 mil
582 millones de dólares en 2016 a 20 mil 23 millones de dólares en el
año que recién concluyó, un incremento de 28.5 por ciento.
El repunte superó el alza de salarios por primera vez en siete años, según datos del Inegi
Incrementos a gasolinas, frutas y verduras, entre los factores que provocaron la elevación
El costo de los productos de la canasta básica se acentuó en el último cuatrimestre de 2017, de acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
Los precios ganaron la carrera a los salarios. En 2017 la inflación fue de 6.7 por ciento, la mayor en 17 años, y más del doble del objetivo establecido por el Banco de México (BdeM). El repunte superó el alza de los sueldos por primera vez en siete años, lo cual interrumpió la recuperación del poder de compra de los trabajadores mexicanos.
Factores como el incremento en el precio de la gasolina a principios de 2017, así como en los de frutas y verduras, sobre todo en el último cuatrimestre del año, y del gas para uso doméstico provocaron que el año pasado la inflación fuera de 6.77 por ciento, más del doble de la registrada en 2016, cuando fue de 3.36, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La inflación del año pasado superó el objetivo permanente del BdeM, que es de 3 por ciento, con un intervalo de variación de un punto porcentual arriba o abajo de ese nivel.
El cambio anual de la inflación superó el pico que había marcado en agosto del año pasado, que fue de 6.66 por ciento, lo cual implicó el mayor crecimiento desde mayo de 2001.
El rubro de frutas y verduras reportó la mayor inflación el año pasado, con 18.60 por ciento. Siguió el de energéticos, que incluye gasolinas y diésel, con 17.69, de acuerdo con el Inegi.
El repunte inflacionario es la consecuencia directa del desamarre de precios rezagados y de los efectos expansivos de la prolongada flexibilidad fiscal y monetaria de los años recientes, comentó Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, firma de análisis financiero independiente a la calificadora Moody’s Investor Service.
En las pasadas dos décadas la inflación cayó de tasas de doble dígito a uno. Incluso se mantuvo por abajo de su objetivo por año y medio entre 2015 y 2016, apuntó Coutiño.
El proceso inflacionario de 2017 muestra dos cosas: primero, que la inflación por abajo del objetivo del banco central fue solamente un evento transitorio y no sostenible; segundo, que dicha inflación baja fue mayormente un fenómeno inducido por acciones de política económica y que al final produjeron una acumulación de precios rezagados, consideró.
¿Qué pasa con esos precios?
En el día a día, la inflación de 2017 rompió una racha de siete años en la que los salarios promedio crecieron arriba de los precios. Así, se interrumpió la recuperación del poder de compra de los trabajadores, según datos oficiales.
Hasta noviembre de 2017, dato disponible más reciente, los salarios contractuales tuvieron un incremento promedio de 5.1 por ciento, por debajo de la inflación.
El último año en que los salarios tuvieron un crecimiento menor al de los precios fue en 2009, cuando presentaron un pérdida real –descontado el deterioro causado por la inflación– de 0.8 por ciento.
De entonces a la fecha se registraron crecimientos por arriba de la inflación: 0.2 por ciento en 2010; 0.9 en 2011; 0.3 en 2012; 0.5 en 2013; 0.1 en 2014; 1.4 en 2015, y 1.3 en 2016, en todos los casos en términos reales, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Otro efecto de la inflación
El dato de la inflación en 2017 anticipa un incremento de las tasas de interés de referencia por el BdeM, que deberá tomar una decisión sobre ese tema el mes próximo. Elevarlas puede contener presiones inflacionarias, al encarecer el costo del crédito y, en ese sentido, imprimir un freno a decisiones de consumo e inversión; pero, por otro lado, puede frenar el desempeño de la economía.
Aunado al repunte en los precios al consumidor, el contexto actual de alta volatilidad y riesgos para el tipo de cambio ante la incertidumbre en temas como la relación comercial con Estados Unidos y las elecciones de este año, así como los riesgos en energéticos y agropecuarios, hacen prever que el BdeM mantenga un tono restrictivo y aumente nuevamente la tasa de interés en un cuarto de punto porcentual en su siguiente anuncio de política monetaria, el 8 de febrero, opinó el área de análisis de Ve por Más.
A partir de enero comenzará a darse un descenso de la inflación, hasta llegar a 4.1 por ciento al final del año, planteó Citibanamex. Este resultado es factible gracias a que los elementos que impulsaron la inflación el año pasado se disiparían este año, como el incremento de los precios de la gasolina, los cuales se mantendrán estables este 2018, agregó.
Foto Guillermo Sologuren
Roberto González Amador
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de enero de 2018, p. 17
Incremento a los combustibles y renegociación del TLCAN, entre las causas, explican
Entre los problemas que propician aumentos constantes es que el país no
produce las semillas, sino que las importa, principalmente de Estados
Unidos. En la imagen, escena en el mercado Hidalgo
Los principales productos de la canasta básica
aumentarán hasta 20 por ciento durante 2018 en comparación con el cierre
de 2017, debido al aumento del costo de fertilizantes, combustible y
semillas, así como una combinación con las especulaciones en los
mercados por las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) y variables, como la paridad con el dólar, indicaron
líderes del sector agrícola.
En entrevistas por separado, tanto el secretario general de la Unión
Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos, como el
presidente nacional de la Central de Organizaciones Campesinas y
Populares (Cocup), José Jacobo Femat, coincidieron en que el incremento
principal se dará en el maíz, seguido del frijol, arroz, tomate, sandía,
melón, chile y trigo, así como el huevo y pan.
López Ríos agregó que en Ciudad de México los precios ya subieron
alrededor de 10 por ciento en casi todos los productos, y en los
próximos meses el aumento se mantendrá.
Esto seguirá por la negociación del TLCAN, el alza en las tasas de
interés, la incertidumbre de la coyuntura electoral. Todo esto generará
una espiral alcista mucho mayor. Los productos básicos van a subir
alrededor de 20 por ciento durante este año, indicó el dirigente de la
UNTA.
Señaló que el aumento será inevitable por el precio de las semillas,
fertilizantes, agroquímicos y combustibles utilizados en la producción
agrícola, ya que muchos de los insumos son importados.
Uno de los principales problemas que generan aumentos
constantes es que México no produce las semillas ni se ha instaurado una
política para generarlas de manera local, sino que se provee con
importaciones, principalmente desde Estados Unidos, explicaron ambos
dirigentes.
José Jacobo Femat recalcó que hace falta un ajuste de casi 20 por
ciento; cada producto es distinto, pero es el aumento que se ve. El maíz
es de los más sensibles, porque tiene una mayor cantidad de productores.
Detalló que el frijol es uno de los alimentos con mayor perspectiva de
aumento debido a que los insumos que se utilizan para su cultivo son
importados, lo eso impacta a la cadena productiva. Además, 70 por ciento
del arroz es importado, por lo que también está sujeto a la variación
del precio del dólar y los mercados internacionales. Las semillas de
tomate, sandía, melón y chile también llegan en gran medida del
extranjero.
Para el dirigente de la Cocyp la política alimentaria del país es
contradictoria, pues los productores se tienen que enfrentar a un
mercado de libre comercio, pero para las grandes empresas sí hay
garantías de precios.
Recalcó que la definición de los precios no debe ser una medida
política o electoral, ya que debe ser un precio accesible para el
consumidor, pero a la vez, un pago justo para los productores, y reducir
los márgenes para los grandes acaparadores de tierra o producción, ya
que son los únicos que se ven beneficiados con grandes incentivos.
El avance del INPC a diciembre acumulará al menos 6.7%
La carestía en diciembre se explica principalmente por precios más
altos de frutas y verduras. Imagen de la central de abastos de
Iztapalapa
Analistas financieros estiman que la inflación
anual al cierre de 2017 será la más alta de los últimos 17 años, al
ubicarse al menos en 6.7 por ciento.
Especialistas de Santander estiman que el índice de precios al
consumidor correspondiente a diciembre que dará a conocer este martes el
Instituto Nacional de Estadística y Geografía llegará a 6.7 por ciento,
mientras analistas de Banorte ubican el avance en 6.78.
La carestía es la más alta desde el año 2000, cuando sumó un aumento
acumulado de 8.96 por ciento de acuerdo con datos oficiales. El análisis
de Grupo Santander estima que durante diciembre los precios al
consumidor registraron un incremento de 0.52 por ciento, con lo cual la
tasa anual finalizaría el año en 6.7 puntos porcentuales desde un avance
acumulado de 6.63 por ciento registrado en noviembre.
Para el índice subyacente –que no incluye el precio de combustibles
ni frutas y verduras– calculan un aumento de 0.46 por ciento que
llevaría a una variación anual de 4.9 por ciento, igual que en
noviembre.
Las razones para el alza en el último mes del año pasado obedecen a
incrementos en los precios de los alimentos procesados, servicios como
transporte aéreo y servicios turísticos, así como en algunos productos
agropecuarios y en energéticos, como gasolina y gas.
En coincidencia, analistas de Banorte estiman que la inflación
de diciembre será de 0.60 por ciento, mientras que para el componente
subyacente esperan un crecimiento de 0.46 por ciento.
Señalan que la inflación durante el periodo en cuestión se explicará
principalmente por precios más altos de frutas y verduras,
particularmente en el precio del jitomate.
Adicionalmente esperamos un fuerte aumento en el componente de
otros servicios considerando el incremento de las tarifas aéreas y los
servicios turísticos tras el inicio de la temporada vacacional
decembrina, señalaron.
Con estos resultados la inflación anual cerrará el 2017 en 6.78 por
ciento, según las estimaciones del banco, mientras el índice subyacente
finalizará en 4.91 por ciento.
Para este año los analistas de Banorte esperan que la inflación
comience a retomar una tendencia a la baja, tan pronto como la primera
quincena de enero, para que concluya 2018 en 4.3 por ciento.
Estaremos atentos a la evolución de los precios de los bienes
agropecuarios y energéticos considerando el impacto que puedan tener
sobre el comportamiento del índice de precios, señalaron.
El aumento en la remuneración aún no alcanza a cubrir la línea de
bienestar mínimo, pero puede tener mejoras en el mercado laboral.
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -
El reciente anuncio para aumentar el salario mínimo
ha generado temores de que se convierta en otro factor para acelerar la
inflación, pero la evidencia en México ha mostrado que este tipo de
incrementos benefician al mercado laboral sin afectar el nivel de
precios.
Después de tres años de discusión entre académicos,
sector empresarial y el gobierno federal para llevar al salario mínimo a
por lo menos la línea de bienestar mínimo (canasta alimentaria más no
alimentaria), a partir del 1 de enero de 2017, el salario mínimo general será de 80.04 pesos diarios.
Con
esto, el mínimo mensual será de unos 2,441.22 pesos, aún insuficiente
para cubrir la línea de bienestar de 2,717.81 pesos , de acuerdo con las
cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo
Social (CONEVAL) de octubre.
Estudios del investigador del
Colegio de México (Colmex), Raymundo Campos, indican que, bajo el
supuesto de que el aumento en el salario se dé en el sector formal y la
mitad del informal, el efecto en la inflación sería de 0.7% y en caso
extremo, que el aumento tenga un traspaso a los salarios más altos, el
efecto sería de 1%.
“Un costo que se puede asumir en beneficio de la sociedad”, dice el investigador del Colmex, Gerardo Esquivel.
En
2012, cuando el presidente Felipe Calderón unificó las zonas económicas
en las que se dividía el país para el pago de los salarios, es decir la
Zona B se homologó con la Zona A, y la C quedó sin cambios, el mercado
laboral se vio beneficiado sin aumentos de inflación.
El salario
mensual real creció en 4.2% para todos los trabajadores de la zona B.
Mientras que el aumento para los trabajadores de menores ingresos de esa
misma zona fue de 6.6%, según el estudio ‘El impacto del salario mínimo
en los ingresos y el empleo en México’ de la CEPAL.
También
arrojó que para las personas desempleadas, la probabilidad de transitar a
un empleo formal creció en 3.8% y redujo en 5.1% la probabilidad de
transitar hacia un empleo en la informalidad.
Luego del aumento, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens
dijo que la recuperación del poder de compra de los trabajadores con
menores ingresos no debe tener un impacto significativo en la inflación.
Pero el salario mínimo en México es tan bajo que por eso no tiene efectos indeseables en la inflación, dice Esquivel.
Mientras que en México el salario mínimo es de unos 120 dólares al mes en países como
Colombia es de 203. Aunado a que, en México 7.85 millones de
trabajadores ganan un salario mínimo, esto es, 15% de la población
ocupada, según el INEGI.
Por lo pronto, las mayores presiones para
la inflación se ven venir por la debilidad del peso frente al dólar,
que tan solo en lo que va de 2016 acumula una caída de 15.66%.
Lo
que en 2017 puede llevar a la inflación por arriba del 4%, cuando en
2015 cerró en 2.13%. Ante esto el consenso del mercado anticipa que el
Banco de México continúe con el ciclo alcista de su tasa de interés
referencial, para contener las presiones inflacionarias.
Las tarifas eléctricas para el sector industrial,
comercial y de uso doméstico de alto consumo volverán a subir a partir
del próximo martes primero de noviembre, informó la Comisión Federal de
Electricidad (CFE).
La empresa productiva del Estado dijo que debido a los incrementos de
los precios de los combustibles para generar energía eléctrica
registrados en octubre de 2016, las tarifas para el sector industrial
aumentarán entre 5.6 y 7.2 a partir de noviembre, las del sector
comercial se incrementarán entre 3.3 y 5 por ciento y la tarifa de uso
doméstico de alto consumo (tarifa DAC) subirá 3.3 por ciento.
Con el aumento de la próxima semana, la tarifas para el sector
industrial se habrán incrementado entre 25 y 30 en el último año, las
del sector comercial acumularán alza de entre 17 y 23 por ciento y la de
uso doméstico de alto consumo habrá subido 17 por ciento.
Alza del gas natural
La empresa justificó el alza señalando que el precio del
gas natural que la CFE utiliza en sus procesos de generación se
incrementó 50.8 por ciento en octubre de 2016 respecto del mismo mes de
2015, lo que impactó los costos, pues esos montos son los que utiliza la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público en su fórmula para calcular
las tarifas eléctricas.
Agregó que el precio del carbón importado aumentó 44 por
ciento en el mismo periodo, mientras que el del carbón nacional se
incrementó en 2 puntos porcentuales.
En total, el impacto de estos aumentos en los energéticos se
tradujo en un incremento de 30.9 por ciento en el índice de los costos
de los combustibles utilizados para generar energía eléctrica de octubre
de 2016 respecto del mismo mes del año pasado, detalló.
A través de un comunicado la empresa señaló que la tarifa eléctrica
para el sector doméstico de bajo consumo, que representa cerca de 99 por
ciento de los hogares en México o cerca de 35.5 millones de clientes,
se mantendrán sin cambio en noviembre, con lo que acumulan una reducción
de 2 por ciento respecto de las vigentes en diciembre de 2015.
El indicador fue determinado por incremento de precios mayor a lo previsto: analistas
Traspaso del tipo de cambio a precios, uno de los factores que incidieron en el repunte
Periódico La Jornada
Afectada por el efecto de la pérdida de valor del
peso y un alza en algunos bienes agropecuarios, la inflación en
septiembre fue de 2.97 por ciento, medida a tasa anual, la más alta
desde abril del año pasado, reportó este viernes el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (Inegi).
El desempeño de la inflación a tasa anual estuvo determinado por un
mayor incremento del previsto en precios de mercancías, donde se
incluyen alimentos y bebidas y productos como lociones, crema para piel,
ropa o los autos, que es el rubro en el que ha incidido la depreciación
del peso frente al dólar, explicaron analistas.
Uno de los factores que incidieron en el resultado de la inflación
anual a septiembre fue el traspaso del tipo de cambio a precios, dijo
Mariana Ramírez, analista de Ve por Más. “La tendencia presentada por el
componente subyacente –que no incluye productos agropecuarios ni de
energéticos– del Índice Nacional de Precios al Consumidor,
particularmente en el rubro de mercancías, se ha posicionado como un
importante factor de incidencia al alza con miras a prolongarse”,
apuntó.
El mes pasado, dicho componente alcanzó un incrementó anual de 3.80
por ciento, en contraste con una variación negativa de 2.78 por ciento
anual durante septiembre de 2015, mencionó la especialista, al citar las
cifras publicadas ayer por el Inegi.
Otros factores citados por la especialista para explicar la inflación
a septiembre fueron el alza de colegiaturas, por el inicio del ciclo
escolar. En el caso de las primarias, se elevaron 4 por ciento respecto
de agosto y 3.9 por ciento en el caso de secundaria.
También se dieron incrementos en precios de productos
pecuarios, dijo. El huevo sufrió un incremento de 6.8 por ciento,
respecto a la segunda quincena de agosto. Normalmente se percibe una
mayor demanda por dicho producto en septiembre, agregó.
Otro factor fue el desempeño de algunos precios agropecuarios: el
jitomate y la cebolla sufrieron un incremento promedio de 29 por ciento,
respecto de agosto.
Mientras, Eduardo González, analista de Citi Banamex, explicó que el
alza de precios del componente de mercancías, en particular en
alimentos, bebidas y tabaco, implica un cierto riesgo al alza de la previsión de inflación para el año.
Sin embargo, agregó, los recientes incrementos en esos rubros llevan a
estimar aumentos ligeramente menores a los que antes se preveían para
los mismos en lo que resta del año.
“Por otra parte, ahora estimamos que en octubre la presiones sobre la inflación general podrían disminuir, ya que nuestro monitoreo
de precios agrícolas apunta a una posible caída de los mismos durante
la primera mitad de ese mes. Aunque no desestimamos que el riesgo de un
mayor impacto del tipo de cambio sobre los precios continúa latente”,
dijo.
En particular durante la segunda quincena de septiembre la inflación fue de 0.17 por ciento y de 0.61 por ciento en el mes.
La gasolina, uno de los precios con mayor incidencia en la inflación,
aumentó en septiembre 0.53 por ciento, mientras jitomate y cebolla
–otros dos precios que más impulsan el crecimiento de este indicador–
subieron 4.99 y 6.99 por ciento en la segunda quincena del mes, según
los datos del Inegi.
Deuda pública y avance de Trump en la contienda electoral en EU, entre las causas: experta
Demanda especulativa de la divisa estadunidense por el posible aumento de tasas de la Fed
Tipo de cambio en una sucursal bancaria en la Ciudad de México. Mercados analizan solidez económica
Periódico La Jornada
El tipo de cambio registró un nuevo nivel
histórico en su paridad frente al dólar y la debilidad de la moneda
mexicana podría generar riesgos para la inflación, consideró un
subgobernador del Banco de México (BdeM).
El dólar interbancario cerró su última cotización (este jueves antes
del feriado por el día de la Independencia) en 19.30 pesos, mientras en
ventanillas bancarias la divisa estadunidense este viernes se llegó a
cotizar en 19.78 pesos.
En la pasada semana el peso mexicano se devaluó 2.42 por ciento y
acumula una depreciación de 12.4 por ciento en lo que va del año.
Analistas financieros advirtieron que el dólar se está devaluando por
la preocupación ante el crecimiento de la deuda pública, el repunte de
Donald Trump en las encuestas y la posibilidad de que la Fed incremente
sus tasas de interés el 21 de septiembre.
Especialistas de Scotiabank señalaron que la inquietud de los
mercados globales impactó más fuertemente a la moneda mexicana que a las
de otros países emergentes.
En la semana el peso colombiano se depreció sólo 0.28 por ciento, el
real brasileño 0.74 y el peso chileno apenas bajó 0.09 por ciento,
mientras el sol peruano se apreció en 0.22 por ciento.
Lo anterior, dijeron, indica que son factores internos propios de
México los que han comenzado a influir sobre su paridad cambiaria.
Scotiabank refirió los altos niveles de deuda como una de las
principales preocupaciones, pues el que dos de las calificadoras más
importantes del mundo pusieran en perspectiva la calificación de la
deuda soberana de México sugiere que hay preocupación por la solidez de
los fundamentos macroeconómicos del país, especialmente por la
trayectoria ascendente de la deuda pública.
Expertos destacaron que la propuesta económica recién presentada por
el gobierno apunta en la dirección correcta, pero los mercados estarán
evaluando si tiene la magnitud adecuada.
Gabriela Siller, directora de análisis económico-financiero de
Banco Base, afirmó que se ha incrementado la probabilidad de que Donald
Trump gane las elecciones presidenciales del 8 de noviembre en Estados
Unidos, luego de que el fin de semana se dieron a conocer noticias sobre
un deterioro en la salud de la candidata por el Partido Demócrata,
Hillary Clinton.
Lo anterior genera incertidumbre ante los planteamientos de Trump
sobre cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte,
construir un muro entre ambos países y prohibir las remesas de migrantes
indocumentados.
La economista agregó que no se puede descartar la posibilidad de un
incremento a la tasa de referencia de la Fed el miércoles 21 de
septiembre, por lo cual existe una mayor demanda especulativa por
dólares que se mantendrá hasta que se dé a conocer la decisión del
Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) la próxima semana.
Destacó que los precios del petróleo mostraron pérdidas, luego de que
la OPEP ajustó al alza en 200 mil barriles diarios la previsión de
producción para países no miembros en 2017.
En un discurso reproducido en la página de Internet del Banco de
México, el subgobernador Manuel Sánchez se refirió a presiones
inflacionarias por la debilidad del peso, lo cual es un factor a
considerar en las decisiones sobre política monetaria.
La mayor preocupación tiene que ver con la posibilidad de un mayor
contagio de la debilidad del peso, lo que podría generar desviaciones
de la inflación y las expectativas del objetivo (de inflación), señaló.
Hacia adelante, las implicaciones para el desarrollo del tipo de
cambio seguirán siendo un aspecto importante en las decisiones de
política monetaria, agregó.
Aunque
se trata de un buena noticia, porque la inflación resultará menor a las
expectativas que la ubicaban camino al 4 por ciento, la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, bajo la responsabilidad de Luis Videgaray,
tendrá mucho que explicar.
La credibilidad que ganó la SHCP en las
últimas décadas era uno de los grandes activos frente a los
inversionistas extranjeros. Ahora muchos administradores de grandes
fondos no sólo observan indicadores como el Riesgo País, sino la
congruencia entre las políticas públicas que se anuncian y cómo se
cumplen.
Resulta que la dependencia decidió cambiar la fórmula para calcular
el precio de la gasolina en mayo, con lo que evitó un impacto en la
inflación de al menos 0.3 por ciento. De acuerdo con los analistas de la
casa de bolsa Finamex, el precio de la gasolina en México se dirigía a
alcanzar el límite de la banda superior aplicable para 2016 de 3 por
ciento, sobre el valor de 2015. El incremento en el precio del petróleo y
de la gasolina de referencia en la costa del golfo en Estados Unidos
obligaba a este aumento.
Cambian fórmula
Sin embargo, la SHCP modificó la fórmula para el cálculo del precio
de la gasolina a partir de este mes, evitando así un impacto directo en
la inflación de al menos 32 puntos base, ya que no considera los
impactos indirectos en los precios de otros bienes y servicios. De
mantenerse en el límite de la banda superior hasta fin de año,
significaría que la inflación anual, de quedar en 3.2 por ciento,
pasaría a 3.5 por ciento.
Hasta abril el precio de la gasolina se encontraba en el límite
inferior de la banda, por lo que el alza de costos de la gasolina estaba
limitado a 6.2 por ciento (antes de quedar limitado por la banda
superior). Previamente la fórmula consideraba el precio de referencia de
la gasolina de la costa del golfo en EUA como el promedio del día 21
del segundo mes anterior al día 20 del mes inmediato anterior, y ahora,
extrañamente, del 21 del quinto mes anterior al día 20 del segundo mes
inmediato anterior a aquel que se calcula el precio.
De esta manera, aunque la SHCP argumenta que el objetivo del cambio
de la fórmula es amortiguar parcialmente la volatilidad en las
cotizaciones internacionales del crudo y la gasolina, el resultado fue
evitar un alza en la inflación. De igual manera, la medida cuestiona la
disposición de las autoridades a la liberalización de los precios de las
gasolinas para 2018, cuando esperamos que estén más altos que los
valores actuales una vez que se haya limpiado el exceso de oferta en el
mercado petrolero.
Van por México
La competencia en el sector de la aviación no termina de
consolidarse. La muerte de Mexicana de Aviación tendría que haber
fortalecido a Aeroméxico, que dirige Javier Arrigunaga, como la
principal opción para los viajeros mexicanos. Ahora, sin embargo, Delta
Airlines ve subir sus acciones gracias a la integración con Aeroméxico.
La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que encabeza
Alejandra Palacios, emitió una resolución que aprueba la concentración,
pero que condiciona ciertas áreas como la operación de slots. Quedó
claro, por lo tanto, que los espacios y horarios en los aeropuertos son
activos que pueden marcar la diferencia en materia de competencia.
En sus mercados, Delta Airlines reportó una caída de 4 por ciento en
sus ingresos en términos anuales, debido a las diferencias cambiarias y
a la reticencia del consumidor a gastar frente un escenario económico
de escasa certeza.
Así, México y su alianza con Aeroméxico se convierte en una buena
señal para Delta Airlines. La mala noticia es que, justo cuando
Aeroméxico se ve obligada a ceder slots a otras compañías, será
necesaria la participación de jugadores extranjeros, que también quieren
una rebanada del pastel del mercado mexicano.
Al final, los consumidores tendrían que verse beneficiados. Por
ejemplo, en los vuelos entre México y Houston la aerolínea Southwest
Airlines está compitiendo con tarifas muy atractivas por un mercado que
antes dominaban las compañías mexicanas. El factor “nostalgia”
determinaba la decisión de compra de muchos viajeros.
Sí Vale responde
Hace unos días le comentamos que la firma Sí Vale, que dirige José
Antonio García de León, había sufrido un problema de clonación de sus
sistemas de pago, en específico de sus tarjetas. Nos cuentan en esta
compañía que el fenómeno fue aislado; que se tomaron las medidas
pertinentes y que, como el sector bancario, no está exenta de este tipo
de amenazas.
Devaluación del peso comienza a afectar precio de productos básicos, advierten
No hay modo de que el sector privado deje de repercutir el alza a los compradores: Anierm
Alarmas naranjas o amarillas por que la volatilidad encarezca la canasta, señala
México es deficitario en su balanza comercial en alimentos como los lácteos.
La imagen, mercado en la ciudad de México
Foto Yazmín Ortega Cortés
Susana González G.
Periódico La Jornada
Domingo 23 de agosto de 2015, p. 23
Al
formar parte de la canasta básica, medicinas y productos de consumo
generalizado (que van desde alimentos industrializados hasta productos
de higiene o limpieza, ropa o cualquier cosa que se vende en
supermercados y otros negocios) son afectados directamente por la
devaluación del peso.
Si bien hasta el momento las empresas importadoras han contenido el
aumento de precios, si el dólar se mantiene por arriba de los 17 pesos
en lo que resta del año no hay modo de que el sector privado deje de repercutir el alza a los consumidores,
advirtió Luis Enrique Zavala Gallegos, director de la Asociación
Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana
(Anierm).
La canasta básica, compuesta de varios productos y no sólo de
alimentos frescos, no se ha encarecido aún por la devaluación pero
consideró que hay alarmas naranjas o amarillas por dicha volatilidad.
Se encarecen medicinas y material médico
Las medicinas junto con el material y equipo médico ya
están siendo afectados por la devaluación, porque lo que México fabrica
al respecto no basta para satisfacer la demanda interna y deben
importarse. Al momento, ese es uno de los sectores que está
tratando de absorber el costo de la depreciación, pero si llegamos a
los 17 pesos (al mayoreo) y se mantiene por más de un trimestre,
afectará los costos de operación de los sectores médico y farmaquímico
que no podrán detener mucho los efectos.
De ahí viene la preocupación del sector privado porque si las
medidas del gobierno no son suficientes y la depreciación llega a
mantenerse, entonces sí habría una afectación a los bienes de consumo y
a los de la canasta básica, cuyos precios en este momento están
conteniéndose.
El dólar, según las previsiones de la Anierm, seguirá bajando y subiendo en lo que resta del año, pero
de venderse al mayoreo en 17 pesos de manera constante durante el
tercer trimestre del año, las empresas tendrán que trasladar los
aumentos a la gente, aunque no en la misma proporción que se dé la
devaluación, dijo Zavala Gallegos, entrevistado por La Jornada.
Las
grandes tiendas de autoservicio o supermercados, como Walmart o Costco,
son básicamente importadores de bienes de consumo y van a tener un
problema de distribución porque mientras el tipo de cambio (al mayoreo)
no llegue a 17 pesos todavía pueden compensar sus márgenes de costos y
prepararse para las fechas navideñas concretando las compras externas
que pactan con meses de antelación y que tienen que pagar en dólares, advirtió el directivo.
Acotó que en productos agrícolas frescos no se tiene tanta
dependencia de las importaciones e incluso el precios de varios
alimentos ha bajado porque ha habido buenos niveles de producción a
nivel nacional y en el mundo las materias primas registran una
tendencia a la baja, lo que incluso coadyuva a que no se note tanto la reducción del ingreso per cápita del consumidor mexicano.
No obstante, hay alimentos en los que México es deficitario en la
balanza comercial, como los productos lácteos de los que somos grandes
importadores, además de instrumentos, maquinaria o material para
labores agrícolas o de pesca que ahora son comprados más caros por las
empresas y comercializadoras.
Las importadoras, dijo, son las perdedoras en esta coyuntura y los
sectores exportadores, como la industria manufacturera en general y
entre las que destacan las ramas automotriz y la electrónica, son los
ganadores porque aunque muchos de los insumos que ocupan para su
producción son importados, compensan las pérdidas a la hora de exportar.
La propuesta presupuestal para 2016 sólo busca reducir el “tamaño
del Estado” por medio del recorte del gasto público, el despido de
empleados estatales y la ampliación de la participación empresarial en
la oferta y subrogación de bienes y servicios públicos –como la
educación y la salud públicas–, según las directrices del Banco
Mundial. Los cambios propuestos nada tienen que ver con la eliminación
de la corrupción de la elite política y privada, ni con transparentar
el ejercicio del presupuesto. La población será sometida a una profunda
austeridad mientras que los funcionarios no tocarán sus ingresos, los
grandes empresarios seguirán sin pagar impuestos y la deuda externa se
seguirá pagando puntualmente. Todo recaerá sobre los de siempre: los
que no tienen otros recursos más que protestar
Es claro que la austeridad no
funciona, si por ‘no funcionar’ entendemos que a través de ella no se
consigue ni la reducción de la deuda ni el fomento del crecimiento
económico
Lo que [el] compromiso con la
austeridad vino a señalar fue el inicio de un menor crecimiento, debido
a que el descenso del gasto público iba a incidir en una economía ya
previamente debilitada
Mark Blyth, Austeridad. Historia de una idea peligrosa
Los números del fisco resultan más importantes que la vida de las personas
Jürgen Habermas
Las expectativas puestas en el llamado
presupuesto base cero son ambiciosas. Floritura de un simple recorte,
sin mayor trascendencia más que el simple recorte del gasto público.
Según Enrique Peña Nieto, la iniciativa
de presupuesto base cero para 2016 que enviará al Congreso de la Unión
en septiembre, y que es elaborada por Luis Videgaray, es algo más que
un simple reajuste en las acciones y los programas de gobierno.
Representa la “reingeniería” del gasto público. La revisión minuciosa
de todos los proyectos de cada una de las dependencias estatales, con
el objeto de evitar su duplicidad, bajo la divisa de mejorar la
eficiencia del gasto público, “de hacer más con menos” y destinar
mayores recursos a planes que proporcionen bienestar a la sociedad.
Para reafirmar la fortaleza financiera y macroeconómica y actuar
responsablemente ante la volatilidad internacional.
El 25 de marzo, durante el Foro
internacional sobre presupuesto base cero, organizada por la Cámara de
Diputados, Fernando Galindo, subsecretario de Egresos de la Secretaría
de Hacienda y Crédito Público, dijo que el reto “es reducir el gasto
público […] revisar cuál deber ser el tamaño óptimo del gobierno,
acorde a [la] nueva realidad presupuestal de un gobierno austero, que
se aprieta el cinturón”.
Pero como ha ocurrido con los procesos anteriores de ajuste fiscal del lado del gasto, el enésimo “apriete”
también será asimétrico. A unos les corresponderá la anorexia
presupuestaria y a otros la glotonería de los egresos y obras públicas.
Las nuevas “estructuras administrativas
del gobierno”, según Galindo, requerirán “las mínimas plazas
indispensables para operar de manera eficiente”. También tendrá que
despejarse una de las “presiones ineludibles en el gobierno federal: el
pago de las pensiones”.
Otra “presión ineludible” es “el costo
financiero de la deuda”. Pero ésta es un imperativo categórico
insalvable, que requiere un tratamiento distinto del machismo pagador,
ya que “sería una irresponsabilidad del gobierno de la República no
cumplir con las obligaciones contractuales que tiene en esta materia”.
Extraño el perfil de la llamada
“democracia” electoral fantasmagórica. Unos eligen y otros mandan. Los
electores son sacrificados y los usureros son los mandantes de los
elegidos.
Se puede “degollar a las palomas”, como
diría Violeta Parra. Al cabo, las estructuras corporativas, y la
violencia cuando es necesario, aún pueden controlarlas. Pero la tiranía
del “mercado” es otra cosa. Es espeluznante y atemoriza a más de un
gobierno dispuesto a doblarse ante la nerviosa fiera, de delicada piel
y esquizofrénico comportamiento, ya que le pueden hundir el piso. Si se
le quisiera someter también al ayuno forzado como a la población,
“tendríamos episodios de poca credibilidad en el gobierno. Y ya todos
sabemos las consecuencias de que el gobierno pierda la credibilidad en
materia de finanzas públicas”, como trata de asustarnos Galindo con tan
terrible castigo.
El
mismo Galindo agrega que con los nuevos “programas y proyectos de
inversión”, basados “en la mayor rentabilidad social y económica”, se
abrirá una nueva veta de jugosos negocios. Para otros, por supuesto.
Porque creativamente, los peñistas buscarán que sean “financiados por
el sector privado”.
En la definición los nuevos veneros de
negocios privados con bienes, servicios y dinero público, los peñistas
cuentan con asesores versados en la materia: el “Banco Mundial está
haciendo una revisión profunda [del] gasto en cinco rubros
fundamentales: en salud, en educación, en programas y proyectos de
inversión y los recursos que se destinan a las entidades federativas”.
En el mismo foro, Carlos Tello, efímero
titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto y del banco
central –donde instrumentó la nacionalización bancaria y el control
cambiario– lopezportillista, dijo: “Esto me recuerda mucho cuando se
empezaron a eliminar empresas públicas, fideicomisos, y otros programas
porque no daban los resultados que de ellos se esperaban”.
Tello se refiere a las políticas de
ajuste fiscal y estructural neoliberal iniciadas a partir del 1983 e
impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial
(BM), las cuales desmantelan al Estado y privatizan empresas públicas y
sectores estratégicos. Llevan al abandono de las funciones rectoras del
Estado en el desarrollo, contracíclicas y sociales. A su retiro de la
economía en favor del “libre mercado” y la concentración de la energía
de sus músculos en el papel de policía de la acumulación privada de capital.
Dijo Tello: “El presupuesto base cero
entraña revisar todo, sin excepción, con permiso [del] Banco Mundial”.
“Que se revise, no con el fin de reducir el gasto público”. Pero “aquí
hay un sesgo, hacia [su] reducción [que] no comparto, [porque] va a
profundizar aún más la difícil situación en que vivimos. Si yo dejo de
gastar, ustedes dejarán de recibir ingreso y van a dejar de gastar”.
“El presupuesto base cero cuestiona de raíz todo; los sueldos” u “otras
cosas”. “Si se va a revisar el presupuesto empecemos con el servicio de
la deuda que representa un porcentaje alto del gasto bruto. Vamos a
suponer que la respuesta es sí, ¿qué vamos a hacer? ¿Podemos
reprogramarla, en qué condiciones? México lo ha hecho en otras
circunstancias, otros países lo hacen; Grecia está dando su lucha. Todo
es revisable”.
En esa oportunidad, Arturo Huerta,
economista por la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló: “No
hay ninguna justificación para la austeridad fiscal. La economía en su
conjunto tiene que estar equilibrada, pero para que el sector privado
vea incrementada su dinámica acumulación en un contexto de déficit de
comercio exterior, el gobierno tiene que trabajar con gasto deficitario
[que] no es inflacionario, todo depende de a dónde se canaliza el gasto
público. ¿Cuál es el tamaño óptimo del gobierno? El suficiente para
generar empleo para todos aquellos que buscan un empleo bien
remunerado; el suficiente tamaño del gobierno para encarar la
desigualdad del ingreso y la riqueza que existe en este país. El tamaño
suficiente para ser un país soberano que tenga el manejo soberano de la
política económica”.
El retorno del doctor Frankenstein y sus hachazos preventivos
Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray no
son el griego Yanis Varufakis, quien dijo: “Prefiero cortarme el brazo”
y renunciar, antes de firmar el recorte del gasto público, los
impuestos regresivos o privatizar más empresas estatales como exigía el
FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, porque “la
austeridad no funciona. Pedíamos que esa austeridad no recayera en los
pobres, sino en los ricos y, claro, no les gustó. Para poder pagar
nuestras deudas debemos arreglar primero la economía, y la manera de
hacerlo es poniendo fin a la austeridad”, porque “la austeridad reduce
los ingresos [es] inefectiva [y] perjudicial”.
Peña Nieto y Videgaray prefirieron
recurrir al BM como si fuera “el oráculo de Delfos en la antigua
Grecia”, aunque éste “adecuaba sus consejos a la naturaleza del
problema sometido a su consideración”, mientras que aquél “tiene por
costumbre recetar siempre la misma solución, con independencia de la
cuestión planteada”, como dijera el economista español Koldo Unceta. El
BM, como el FMI, “siempre se muestra dispuesto a repartir las mismas
cantinelas, consejos y exhortos sobre lo que se debe hacer”. A impulsar
“las recetas de siempre”, bajo la amenaza de que si no se aplican no se
recibirán fondos externos”: recortar el gasto público, privatizar la
economía, rechazar la “intervención pública a favor de la estabilidad
de los procesos económicos y sociales, de una mayor justicia social”,
considerados “como un error” y “un ataque a los fundamentos de la
economía”. “Los paganos –agrega Unceta– no han sido nunca los gobiernos o empresarios corruptos que se han llevado dinero a espuertas
mientras la gente sencilla ve cómo sus empleos desaparecen, los
servicios públicos se deterioran, y la privación aumentaba a su
alrededor. El pato lo han pagado –y lo están pagando– los de siempre, aquellos que no tienen más recursos para oponerse que la mera protesta”.
El documento Estructura programática a emplear en el proyecto de presupuesto de egresos 2016,
de 270 páginas, enviado el 30 de junio por Videgaray a los diputados,
no toca la deuda pública ni propone un tamaño del gobierno como
sugirieron Tello y Huerta. Se limita al gasto programable y la
estructura del Estado, sin incluir a la Secretaría de la Defensa
Nacional, la Procuraduría General de la República y los poderes
Legislativo y Judicial, porque seguramente estaban muy ocupados y no
entregaron sus propuestas de automutilación.
El imperativo ineludible del servicio
de la deuda pública adquiere relevancia. Sobre todo si la Reserva
Federal estadunidense decide finalmente elevar las tasas de interés
desde varios meses esperada y que ha generado un clima de incertidumbre
en los mercados financieros internacionales.
A principios de julio, su presidenta,
Janet Yellen, anticipó que “con base en mi perspectiva, espero que será
apropiado en algún momento más adelante este año, elevar la tasa de
fondos federales y por lo tanto normalizar la política monetaria”, dijo
en su mensaje. Ello dependerá del crecimiento de su país, la tasa de
desempleo y la inflación, entre otras variables. La tasa de fondos
federales se ha mantiene en una de banda variable de 0.0-0.25 por
ciento.
Si bien nada ha sucedido hasta el
momento, lo que sí es evidente es el aumento del costo financiero de la
deuda mexicana y de su saldo en lo que va del sexenio. Según datos de
Hacienda, en enero-mayo de 2012 dicho costo del sector público fue de
60 mil millones de pesos nominales (mmpn) y en el mismo lapso de 2015
de 83.7 mmpn. En el caso del gobierno federal pasó de 42.2 mmpn a 46.8
mmpn. Sólo en 2015 ha aumentado en 35 por ciento en términos reales, en
el primer caso, y en 5.5 por ciento, en el segundo.
Anualmente, el costo del gobierno
federal aumentó de 257 mmpn a 292 mmpn entre 2012 y 2014. El del sector
público de 305 mmpn a 246 mmpn. Se espera que en 2015 ascienda a 402
mmpn, 2.2 por ciento del producto interno bruto (PIB), y en 2016 a 477
mmpn, 2.4 por ciento del PIB.
El alza del costo financiero de la
deuda se debe al incremento del saldo, pues las tasas de interés
internas y externas se han mantenido bajas. Entre 2012 y mayo de 2015
el saldo de la deuda pública del sector público, que incluye la interna
y la externa, se eleva de 5.5 billones de pesos nominales (bpn) a 7.8
bpn. Medida en dólares corrientes, aumenta de 423 mil millones a 506
mil millones. El saldo del gobierno federal se incrementa de 4.5 bpn a
6 bpn, de 342 mil millones de dólares a 393 mil millones de dólares.
Si la Reserva Federal incrementa los réditos el Banco de México hará lo mismo, lo que elevará el costo de la deuda pública.
Como buenos machos pagadores, preferirán recortar el gasto financiero para cumplir con sus compromisos.
De hecho, el presupuesto base cero
implica un ajuste en esa perspectiva, dada la caída de los recursos
fiscales petroleros y su desdén por no tocar los ingresos de las
empresas y los sectores de altos ingresos.
En 2016 el total de ramos se reducirá
de 1 mil 97 a 851, en 246, o en 22.4 por ciento. Las entidades de
control directo de 66 a 40, 26 menos o 39.4 por ciento. Los ramos
administrativos de 752 a 565, 187 menos o 24.9 por ciento. El Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa de cuatro a tres. Los ramos
generales de 121 a 96, 25 menos o 20.7 por ciento. Las empresas
productivas del Estado de 52 a 46, seis menos u 11.5 por ciento. Los
ramos autónomos de 71 a 70.
Con el ajuste se fusionarán 261
programas presupuestarios en 99. Se cambiarán de sector siete. Se
eliminarán 56 y se crearán cuatro.
La Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales es la dependencia que más se mutila y reduce sus
programas de 48 a 16. La Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de 33 a 13. La Secretaría de
Gobernación de 23 a siete. La Secretaría de Educación Pública de 23 a
ocho. El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado de 29 a cinco.
Hans Christian Andersen: “No hay preguntas estúpidas”
¿Cuánto se ahorrará con la poda y cuáles serán los resultados?
Ante un Estado que ha sido severamente
castigado presupuestalmente, desde 1983, cuyas funciones han sido
desbordadas por las crecientes necesidades de la sociedad y el
desarrollo, que es ineficiente, que ha sido privatizado en un gran
número de áreas, que ha sido concesionado a la voracidad empresarial,
que carece de los trabajadores y del presupuesto necesarios, que es
víctima del desabasto, la corrupción y el pillaje, ¿la reducción de
ramos ayudará a superar esos y otros problemas?
Lo único que queda claro es que el
ajuste es tecnocrático, subordinado al recorte del gasto, y, como dice
Tello, recuerda a las mutilaciones del pasado que convirtieron al
Estado en un autista. Nadie se extrañe del próximo agravamiento de las
cosas.
¿Cuánto será el ahorro y sus costos?
Nada dijo Videgaray al respecto. Lo que
se sabe es que este funcionario anunció en abril una baja en el gasto
de 135 mil millones de pesos (mmp), 0.7 por ciento del PIB, en 2016. En
junio, Enrique Cabrero, director del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología, dijo: “la Secretaría de Hacienda nos explicaba que será
necesario recortar 175 mmp, 0.9 por ciento del PIB”. Es decir, 40 mmp
más.
El los Pre-Criterios enviados al
Congreso en marzo de 2015, Hacienda anuncia un recorte del gasto
programable por 122 mmpn, 6.6 por ciento, en términos reales, lo que
bajaría su proporción del PIB de 20 por ciento en 2015 a 18 por ciento
en 2016.
¿Quién da más?
Nadie deberá sorprenderse que en las
áreas asesoradas por el BM, como son la salud, la educación y los
programas y proyectos de inversión, aumente la subrogación al
empresariado.
¿Ello explicaría, en parte, la feroz
campaña desatada en contra de los maestros de la Coordinadora Nacional
de Trabajadores de la Educación (CNTE), cruzada encabezada por el
oligarca Claudio X González, que los califica de “terroristas”,
promueve su linchamiento, aniquilamiento y el encarcelamiento de sus
líderes?
La postura de González y de los
peñistas rememora la vieja estrategia aplicada por los priísta-panistas
en contra de los movimientos sociales: cortar la cabeza de líderes y
reprimir a los opositores.
La privatización de la educación es un
negocio jugoso que vale la pena emplear cualquier método para
apoderarse de él, sin importar su calidad.
En julio se supo que el gobierno
federal y del Estado de México habían donado 1 mil 700 mdp a la
“empresa social” Enova y su Fundación Proacceso ECO, AC, cuyos socios
son Moís Cherem, Raúl Maldonado y Jorge Camil Starr, sin pedirles
cuentas, bajo la promesa de que contribuirían a la elevación de nivel
educativo de México. Así, crearon una red de escuelas privadas
financiadas públicamente cobrándoles los servicios a los usuarios.
Gracias a esa ingeniería, los dueños se volvieron millonarios (http://www.animalpolitico.com/2015/07/el-gobierno-federal-y-el-edomex-donan-mil-700-millones-de-pesos-a-una-fundacion-y-a-una-empresa-sin-pedirle-cuentas/).
Hace poco, Misael Uribe, de la
Fundación Mexicana para la Salud, señaló que la crisis en el sector de
salud se refleja en que el 10 por ciento de las recetas en el Instituto
Mexicano del Seguro Social no se surte; en el Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado es el 25 por ciento,
y en las secretarías de salud de los estados, 23 por ciento. Al menos
10 medicamentos para combatir enfermedades crónico-degenerativas
cuestan más de 200 mil dólares anuales. “O te vas a la quiebra por
comprar estos productos o mueres, porque no puedes adquirirlos”. Se
estima que más de 50 por ciento del ingreso de las familias que
destinan al cuidado de la salud es para la compra de medicinas, y ese
porcentaje es aún más alto en los hogares más pobres. “Estamos en el
peor de los escenarios: somos un país con poco ahorro, mucho desabasto,
corrupción e incompetencia. Es urgente una política de desarrollo de
medicinas para todos” (www.jornada.unam.mx/2015/06/26/sociedad/036n1soc).
Cuando Videgaray habla de la apertura
de nuevos veneros para los empresariados, habla de una mayor
privatización y subrogación de los servicios sociales, según las
recomendaciones del BM.
¿Cuál será el destino de los 2.3
millones de empleados públicos contabilizados por el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía con el ajuste? ¿Preservarán sus empleos los
trabajadores de los programas fusionados, “resectorizados” o
eliminados? ¿Se contratarán más para superar las ineficiencias, o se
les sobreexplotará más para que realicen las tareas de los que serán
arrojados a la calle?
O sucederá, como recién dijo un
periodista con relación al recorte del gasto público por 12 mil
millones de libras avisado por David Cameron, en el Reino Unido:
“Anunciada durante meses, la guillotina fiscal conservadora finalmente empezó a cortar cabezas”.
¿Qué pasará con la “presión ineludible” de las pensiones?
La respuesta es predecible: serán arrojadas a las fauces
de las administradoras privadas de pensiones. En el futuro, con un
empleo incierto, con ingresos deprimidos, vendidos como esclavos por
los dirigentes sindicales cooptados –como Carlos Romero Deschamps,
Víctor Fuentes o Juan Díaz, a cambio de mantener sus fortunas y evitar
seguir los pasos de Elba Esther Gordillo–, cada cual tendrá que
responsabilizarse de su vida una vez que concluyan su vida activa.
Cosas de la moderna “flexibilidad” laboral.
El problema en el gasto público no sólo
es su insuficiencia para las necesidades sociales y del desarrollo.
También lo es el de la eficiencia, la falta de transparencia en su
ejercicio, la corrupción, la impunidad, entre otros factores.
A paso de cangrejo
Según Alejandro Salas, director de
Transparencia Internacional para el Continente Americano, el Índice de
Percepción de la Corrupción, México ocupa en lugar 103 de 175 países
evaluados, con una puntuación reprobada: 35 puntos de 100. Es el peor
entre los 34 países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económicos, y tiene una de las calificaciones más bajas de América
Latina: se ubica en 82 posiciones debajo de Chile y 34 de Brasil.
En el acceso a la información, típico
de una sociedad democrática, México simplemente recula, como lo
evidencia la prohibición al acceso a los documentos de seguridad
nacional e interna del Archivo General de la Nación. A los vuelos de
las aeronaves de la Comisión Nacional del Agua durante la
administración de David Korenfeld, que fue reservada por 3 años por la
mayoría de los comisionados del Instituto Nacional de Transparencia –
Ximena Puente, Rosendo Evgueni Monterrey, Francisco Javier Acuña y
Patricia Kurczyn–, bajo el argumento de que pondría en riesgo la
seguridad nacional y la vida de los funcionarios de la Comisión. Al
colocar en la penumbra a empresa públicas, como Petróleos Mexicanos
(Pemex) y su filial Pemex Internacional, que manejan el dinero público
como si fuera privado, y que bajo su nueva figura de dudosa legalidad
de “empresa productiva” no rendirá cuentas a la sociedad. La empresa
española OHL es paradigmática de la corrupción pública-privada.
¿El rey va desnudo?
Decía el danés Christian Andersen: “Es preferible que el rey vaya desnudo, sin dinero, joyas, oro, plata y sedas”.
La austeridad es para los otros, no
para la elite política. Por ejemplo, cada diputado saliente recibirá un
último pago por 1.1 millón de pesos.
En su reciente viaje a Francia, Peña
Nieto fue acompañado por un séquito de 441 personas. Su viaje a
Londres, a principios de marzo, costó 7.2 mil millones de pesos.
“La divertida fiesta de graduación” de
Sofía Castro, hija de Angélica Rivera, esposa de Peña, desplegada en 14
páginas de la revista ¡Hola!, donde toda la familia se vio
engalanada con pilchas que valen mucha plata, como dirían los
argentinos, dignas de príncipes y princesas, manifiestan que la
austeridad no llega a la familia real.
Manuela Carmena, exjueza española
indignada, que recién ganó la alcaldía de Madrid, apoyada por el
movimiento Podemos, y que prometió combatir la corrupción heredada por
la derecha neofranquista, anunció como una primera medida reducir su
salario en poco más de la mitad: de 100 mil a 45 mil euros anuales. Los
concejales que la acompañarán harán lo mismo: reducirán sus cobros de
62 mil a 36.3 mil.
EPN y Videgaray no dijeron nada como muestra de la austeridad republicana.