Mostrando las entradas con la etiqueta desastres naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta desastres naturales. Mostrar todas las entradas

11/09/2024

"Los desastres suelen empeorar la violencia de género, y hay que prevenirla"

 pikaramagazine.com

Matilde Gordero

En la cuenca del Júcar hemos crecido escuchando a nuestros padres contar lo que hicieron durante la pantanà. En el lenguaje coloquial, nos referimos así a la pantanada, la rotura de la presa de Tous, en octubre de 1982. Mi hermana tenía diez meses y la entrevistada aún no había nacido.

¿Han visitado alguna vez la ciudad de València? ¿Han paseado por el antiguo cauce del Túria? Sí, ese parque alargado era, originalmente, el último tramo del río hasta el mar. Lo era. Hasta que la gran riada de València, en octubre de 1957 —sí, octubre, otra vez octubre—, anegó la capital. A raíz de aquello, se decidió sacar el río de la ciudad, por el sur.

Hay desastres que se repiten de forma cíclica. Aquí y en Tokio.

“La fase de emergencia es muy crítica, se necesitan activar mecanismos de forma coordinada. Puede producir nuevas víctimas por falta de atención o por infecciones.”

Carmen Grau Vila (Tavernes de la Valldigna, 1984) es una valenciana experta en gestión de desastres e investigadora en el Institute for Sustainable Community and Risk Management de la Universidad de Waseda, en Japón. Doctora en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid, su tesis se centra en la resiliencia de las mujeres japonesas en los desastres que han ocurrido en este país asiático en los siglos XX y XXI, como el terremoto, tsunami y accidente nuclear en Fukushima, el 11 de marzo de 2011. Carmen ya vivía en Tokio entonces. Aquella experiencia la hizo conectar con una riada —otra— que azotó a su pueblo en 1996, cuando se desbordó el río Vaca, el 11 de septiembre. Fue cuando decidió que buscaría, hasta que se quedara sin preguntas, la respuesta a esos fenómenos que la marcarían para siempre.

En la actualidad, Grau Vila trabaja como docente en universidades japonesas y en España, colabora en medios y centros de investigación de América Latina y Estados Unidos. Sus publicaciones han sido premiadas y traducidas a múltiples idiomas.

Lleva una semana pegada a su ordenador.

En un artículo publicado en Climática, enumeraste las fases de un desastre con un elevado número de víctimas. ¿En qué fase estaríamos ahora?

Estamos todavía en la fase de emergencia. Se debe priorizar la asistencia a las víctimas, el rescate, la disposición de fallecidos y, al mismo tiempo, limpiar y poner en marcha la restauración de los servicios mínimos. Cuanto antes. También es imprescindible evacuar a las personas sin hogar, heridas, enfermas o en situación de vulnerabilidad. La fase de emergencia es muy crítica porque se necesita poner en marcha numerosos mecanismos de forma coordinada. Es muy delicado porque puede producir nuevas víctimas por falta de atención o por infecciones.

“En Japón se contabilizan a diario los fallecidos y los desaparecidos. Todos importan, aunque sea desgarrador actualizar esa cifra cada hora.”

¿Qué debería preocupar ahora al grupo que coordina la respuesta a esta crisis?

¿Te refieres a nivel estatal o autonómico? Fíjate que no creo que esté muy claro y eso es un problema. Desde el exterior, con la información de que dispongo, la imagen que se ofrece es que no hay un grupo claro que lidere la respuesta. Además, la gestión, lamentablemente, sigue estando politizada. La ciudadanía y, en especial, la población afectada, necesita confiar y no sentirse abandonada. La política toma demasiado protagonismo. Los comunicados y las noticias no deberían ser qué le reprocha un presidente al otro, sino datos y explicaciones sobre la coordinación y los protocolos. La noticia no debería ser por qué no se da la cifra de desaparecidos, sino la cifra. Aunque luego se vaya ajustando.

El número de víctimas mortales llega a cuentagotas y no hay cifras oficiales de personas desaparecidas. ¿Qué recomendáis al respecto desde vuestra experiencia?

La falta de transparencia es una aberración para las familias. Da la impresión de que España no tiene un censo de población. Desde fuera no se entiende. Tampoco que no sepamos nada de esos fallecidos, como la edad o el género. Sé que se sigue trabajando, pero seguro que ya se cuenta con información importante. Por ejemplo, en Japón, tanto en 2011, como en las inundaciones de 2020 o el reciente terremoto del 1 de enero de este año, se contabilizaban a diario los fallecidos y los desaparecidos. Todos importan, aunque sea desgarrador actualizar esa cifra cada hora. En tiempos de crisis, hay que informar y detallar los procesos a la gente de a pie. A nivel institucional, necesitamos un protocolo de actuación ante estos fenómenos para no perder horas y un tiempo tan valioso.

“Echo de menos más datos, menos declaraciones políticas, más voces del pueblo. También soy periodista y me da vergüenza leer titulares sensacionalistas”

¿Hay algo que te haya llamado la atención de la cobertura mediática de este desastre?

Demasiadas cosas. Echo de menos más datos, menos declaraciones políticas, más voces del pueblo. También soy periodista y me da vergüenza leer titulares sensacionalistas. Recuerdo que en 2011, cuando yo ya vivía en Tokio, una cabecera española titulaba “Apocalipsis en Japón”, refiriéndose al desastre que estábamos viviendo. Desde fuera no se ve tan grave, pero cuando estás dentro, ese sensacionalismo se siente como una falta absoluta de empatía. O “El infierno en Valencia”, que he leído estos días. No aporta nada. Si le preguntamos a alguien de Paiporta, por ejemplo, seguro que no le hace ninguna gracia.

Por otro lado, llevo una semana preguntándome y buscando noticias sobre los niños. ¿Dónde y cómo están? La hora a la que aconteció el desastre era de actividades extraescolares, cuando los niños regresan a sus casas o se desplazan con sus padres. ¿Están todos bien? ¿Y qué está pasando con las comunidades migrantes? València, y en especial estos pueblos, integran a muchas comunidades migrantes que también estarán damnificadas. 

Carmen Grau VIla investigando la reconstrucción tras el terremoto de Kumamoto en el sur de Japón de 2016./ Foto cedida

Carmen Grau VIla investigando la reconstrucción tras el terremoto de Kumamoto en el sur de Japón de 2016./ Foto cedida

Volvemos a las cifras. ¿Por qué no se difunden más cuestiones prácticas? Dónde están los puntos de asistencia, qué necesitan los afectados. Hay que publicar esa información. Por ejemplo, el martes me hicieron una entrevista en À Punt, la radio pública valenciana, y pregunté a mi familia y amigas afectadas qué necesitaban, para aprovechar el altavoz que iba a tener. Me pidieron que limpiaran la basura y que abrieran las escuelas cuanto antes. Los medios debemos transmitir esa información, además, de forma respetuosa, cuidadosa y humana. Aportar soluciones y dar cabida al mayor número posible de voces.

“Llevo una semana buscando noticias sobre los niños. ¿Dónde y cómo están? La hora a la que aconteció el desastre era de actividades extraescolares. ¿Están bien?”

¿A qué aspectos deberíamos prestar atención a estas alturas, para evitar males mayores o consecuencias indeseadas de este desastre?

Todavía estamos muy al inicio y nos faltan datos. Una vez se completen las tareas de limpieza, se disponga de todos los fallecidos y se restauren los servicios mínimos, los pueblos comenzarán un proceso largo de reconstrucción. En la experiencia japonesa, para que los pueblos no pierdan habitantes, hay que actuar con rapidez, pero de forma consensuada, construir una nueva comunidad, pero teniendo en cuenta su esencia y lo acontecido, para que no vuelva a ocurrir.

“Me propuse desmontar con una tesis que las mujeres somos vulnerables y me encontré con verdaderos modelos de liderazgo y supervivencia femenina, invisibilizada y relegada, en todas las fases del desastre”

Por otro lado, contamos con excelentes profesionales y somos un pueblo muy solidario, pero sospecho que los equipos de asistencia que ya están trabajando in extremis pronto estarán al límite de sus fuerzas y acusarán el agotamiento. Es importante que haya relevo, para que descansen y, al mismo tiempo, se mantenga la asistencia. Para ello, contar con ayuda experta del exterior puede ser una buena solución. Requiere un esfuerzo mayor, pero en mi opinión ese apoyo aceleraría las tareas. España está hoy en el punto de mira del mundo y cuenta con numerosos aliados. Aprovechémoslo. La solidaridad internacional que recibió Japón tras el tsunami se transformó en proyectos de recuperación y reconstrucción que finalmente mejoraron las comunidades. En lugar de pensar que pedir ayuda dañará al turismo, hagamos un llamamiento para que nos ayuden, precisamente porque fuera de España nuestra Comunidad atrae mucho turismo y es querida.

Dos personas caminan por una zona afectada de Paiporta./ Eva Mañez

Dos personas caminan por una zona afectada de Paiporta./ Eva Mañez

Has estudiado el papel de las mujeres de las comunidades en la gestión de este tipo de crisis. ¿Qué papel juegan, tradicionalmente?

Siempre se ha dicho que las mujeres somos vulnerables. Pero mi experiencia en emergencias —de pequeña y luego en Japón y en América Latina— me ha dicho lo contrario. Me propuse desmontarlo con una tesis y me encontré con verdaderos modelos de liderazgo y supervivencia femenina, invisibilizada y relegada, pero existente en todas las fases del desastre. Estoy ultimando un libro con estos casos, todos reales. Creo que pueden aportar muchas estrategias valiosas. Las mujeres tienen una fuerza intrínseca que se activa en momentos de emergencia y que es un pilar fundamental para salir adelante.

¿Sufren las mujeres consecuencias específicas?

Sí, y se habla poco de ello. Los desastres suelen empeorar la violencia de género y hay que prevenirla. Me preocupa mucho la violencia contra las mujeres, las niñas y las adolescentes durante las crisis. Hay múltiples ejemplos, durante el terremoto de Haití de 2010 o en el de Japón de 1995. Las calles a oscuras de la ciudad de Kobe se convirtieron en una trampa. Por tanto, hay que tener en cuenta que puede ocurrir y tomar medidas preventivas, abrir espacios seguros para que las mujeres puedan expresar sus necesidades o problemas. Hay varias estrategias: desplazar a mujeres militares, policías o guardias civiles en los pueblos afectados, abrir un punto de información y denuncias cerca de los puntos de asistencia o teléfonos de apoyo en las zonas afectadas.

¿Qué necesitarán las y los supervivientes para encontrar la paz?

Leo que el gobierno valenciano va a lanzar ayudas de seis mil euros para los damnificados. Es positivo si esta ayuda llega rápido, porque muchos necesitan recomponer sus casas y negocios cuanto antes. Luego habrá que ver cómo se organiza la ayuda total a los damnificados. Por otro lado, los afectados necesitan nuestro apoyo sostenido, que sus hijos puedan volver al colegio pronto, ayudas al empleo o a las empresas, asistencia psicológica. Y cosas tan sencillas como ver su plaza limpia de nuevo. La solidaridad que han mostrado los jóvenes es muy reconfortante.

¿Cómo han recibido la noticia en Japón?

Japón ha estado muy pendiente y estos días analiza en reportajes televisados las imágenes del rey y de los presidentes siendo abucheados. Los medios se están haciendo eco. Numerosos japoneses de mi alrededor me muestran su empatía hacia el pueblo valenciano.

Los reyes, Pedro Sánchez y Carlos Mazón visitaron Paiporta el domingo. ¿Crees que estas visitas son importantes, aunque generen rechazo?

No era el momento. Demasiado pronto. La respuesta de los vecinos lo demostró. No aportaban asistencia vital, lo más necesario. Los vecinos reclamaban ayuda a gritos. Las imágenes muestran al pueblo angustiado. ¿Cómo no estarlo? Las visitas oficiales son más bienvenidas en fases posteriores. En Japón, el primer ministro en 2011, Kan, visitó Fukushima tras el accidente y fue muy criticado. Los japoneses no lo han olvidado. El emperador fue cauto y visitó a los afectados mucho más adelante.

“Atacar a comunidades inmigrantes, culparlas de hechos delictivos es muy común en la historia global de desastres”

Una representante del gobierno valenciano ha afirmado que el mejor sitio donde pueden esperar información las familias de las personas desaparecidas es en sus casas. ¿Qué opinas?

En Japón, declaraciones como esas conllevarían una dimisión. Hay un gran respeto a los fallecidos. Te pondré otro ejemplo. A los desaparecidos por el tsunami de 2011 se les ha estado buscando durante años. Incluso ha sido noticia cuando se ha logrado recuperar e identificar prendas de ropa de una persona fallecida. En todas las culturas, para los familiares, la palabra desaparecido es un horror. Es necesario un cierre en condiciones. Tengo la impresión de que en España la muerte se esconde. En la pandemia también lo vi: funerales y entierros veloces, casi en solitario. No podemos permitir que las víctimas de la dana pasen en silencio.

A tu parecer, ¿por qué cuesta que el conocimiento experto llegue a las personas con responsabilidad en una crisis como esta?

Necesitamos planificar más a medio y a largo plazo las crisis. No esperar a que ocurran y nos pillen desprevenidos. Naciones Unidas trabaja desde hace décadas en prevención y gestión de desastres. Se trata de trasladarlo y aplicarlo a nuestro territorio nacional, regional y local. Tejer una red de expertos para prepararse y actuar cuando llegue el momento.

¿Habéis estudiado la desinformación en los desastres?

Sí, lamentablemente siempre se da y puede tener graves consecuencias. Por eso hay que reforzar la transparencia, para no dar pie a mayores especulaciones. En momentos de crisis, las personas sentimos una gran necesidad de saber e informarnos para buscar una explicación y hacernos una idea de hacia dónde tirar. Aunque no lo creamos, somos altamente vulnerables. Un bulo desafortunado puede prender la mecha. Atacar a comunidades inmigrantes, culparlas de hechos delictivos es muy común en la historia global de desastres. Ahora, por redes, es más fácil extender rumores. Otro ejemplo: el hecho de desconocer la cifra de desaparecidos aumenta las especulaciones.

A parte de los gobiernos, ¿qué sectores o estructuras son clave en la respuesta a las crisis?

Las oenegés son fundamentales por su expertise y base local ciudadana, muy conectada a las necesidades de la población objetivo. Canalizan fondos y actúan rápido. Luego están los voluntarios: sin ellos, todo costaría mucho más. Alivian la carga en tareas de cuidado, limpieza o alimentos y, no menos importante, dan consuelo y hacen compañía a las víctimas. Se tejen nuevas redes de apoyo comunitario.

¿Deberíamos integrar la prevención de desastres en las escuelas? ¿Cómo se hace en Japón?

Sin dudarlo. Desde mi experiencia, es sumamente importante y está demostrado que salva vidas. Desde los tres años los niños japoneses aprenden a actuar, protegerse y evacuar en cualquier tipo de desastre, también inundaciones o incendios. Estos aprendizajes se integran en el aula a través del profesorado, de forma didáctica, con simulacros, cuentos o juegos. Me encantaría ponerlo en marcha en una aula en España, ¡y ojalá que sea en mi tierra!

Y entre tanto barro, la cruel pedagogía de la dana

Tras ayudar a las víctimas y acompañarlas en su duelo, una de las tareas más acuciante consiste en apostar por un modelo de ciudad o de pueblo amable, por un urbanismo que no desangre los territorios, sino que conviva con ellos, que entienda sus dinámicas, incluidas las crecidas de los ríos.

Imagen: Eva Mánez

Han pasado taitantos días desde la depresión aislada en niveles altos (la explicación técnica que esconden las siglas DANA), un fenómeno hasta no hace mucho conocido como gota fría. Taitantos días y el barro continúa anegando no solo las callejuelas, plazas y recovecos de tantos municipios arrasados, sino también las declaraciones de quienes se afanan en arrojarse incompetencias y responsabilidades.

Barro, ese lodo que se forma en las calles cuando llueve (segunda acepción del DRAE, el Diccionario de la Real Academia Española). Y entre el barro se acumulan las víctimas, en un conteo que supera ya los dos centenares de personas. Y detrás de cada número, un nombre con sus apellidos, sus allegados y seres queridos, las amistades, las cosas por hacer, ilusiones y fracasos, enfados, tristezas, alegrías, vivencias, buena gente, mala gente, individuos y familias enteras, seres humanos. Barro.

Barro, cosa despreciable, nonada (sexta acepción del DRAE). Y entre el barro se acumulan los bulos, a una velocidad que supera cualquier desmentido posible. Y por cada desinformación, tres pasos más hacia el ocaso del periodismo y de la democracia: la voladura de presas como política de hechos consumados; más muros, por favor, que el agua de los ríos se desperdicia en el mar; ¿la emergencia climá…qué? Barro.

Nada nuevo

Duele ver cómo malvive estos días la Comunidad Valenciana, cómo partes de Castilla-La Mancha y Andalucía apenas se las apañan. Cuesta asimilar tanta muerte, tanta destrucción, tanta tragedia y desamparo. Y se hace difícil escribir. Hacerlo taitantos días después de la tragedia corre el riesgo de repetir lo dicho y, sinceramente, este artículo no va de novedades. Nace viejo. Pero no viejo de hace un rato ni tampoco de hace unos días, sino viejo de hace años, pues hay quienes llevan tiempo, mucho tiempo, estudiando el avance de la emergencia climática. Personas expertas a quienes las consecuencias de la gota fría han pillado por sorpresa, pero no tanto; expertas y no adivinas, sus argumentos se fundamentan en la ciencia y no en las mentiras ni en las banderas.

“España debe modificar el uso de su territorio para reducir el riesgo de inundaciones”. Así de contundente fue en 2018 Jorge Olcina, presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles, en un congreso organizado por la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA). Seis años han transcurrido desde aquello. Y no era la primera vez que Olcina lo advertía. Tampoco fue la última; justo un año después, en una entrevista publicada en Climática, afirmaba que “todo el litoral mediterráneo es una región de riesgo y sabemos que con una determinada frecuencia se producen fenómenos de esas características. Sabiendo que es zona de riesgo, la gota fría ya se puede producir en cualquier época del año”.

También lo advirtió ante las cámaras de televisión Mónica Oltra cuando era vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, allá por 2020: “El epicentro del cambio climático es la zona mediterránea, y en particular el Golfo de Valencia. A medio plazo nos tenemos que plantear buscar realojamientos para esas personas porque, si no, a la próxima a lo mejor lo que recogemos son muertos”.

Aprendizajes y propuestas

Los miles de coches destruidos y apelotonados entre el barro son una muestra paradigmática del modelo consumista y desarrollista que atrapa, un modelo que se sostiene en la especulación con la vivienda y el ladrillo. Precisamente por eso, una de las tareas más acuciantes consiste en apostar por un modelo de ciudad o de pueblo amable, por un urbanismo que no desangre los territorios, sino que conviva con ellos, que entienda sus dinámicas, incluidas las crecidas de los ríos, escasez y lluvias torrenciales. Datadista informa de que tres de cada diez viviendas afectadas por la dana se construyeron en zona inundable durante los años de la burbuja inmobiliaria. Pues eso: hacen falta unos municipios que sean parte y no que extraigan su parte, que cuiden y ayuden a cuidar la casa en la que vivimos todas.

“El momento de la reconstrucción es también el de la oportunidad de hacer mejor las cosas, corrigiendo errores del pasado”

“De esta saldremos mejores”, se repitió durante la pandemia del coronavirus, en un canto a la esperanza que apenas levantó el vuelo. Para que de esta dana sí salgamos mejores solo queda pensar y actuar de otro modo. El matiz ya lo pone el refranero: aunque todo sea barro, no es lo mismo tinaja que jarro.

La Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) acaba de publicar un documento con ocho causas y ocho propuestas para prevenir y reducir los daños por inundaciones. Propone actuar de manera urgente para adaptar nuestro estilo de vida a la nueva situación de cambio climático. Propone respetar las zonas inundables y rediseñar los planes urbanos municipales en función de la realidad, lo que por ejemplo supone eliminar viviendas en zonas de alto riesgo de inundación. De hecho, propone no otorgar ayudas a la reconstrucción de casas en esas zonas, dado que “el momento de la reconstrucción es también el de la oportunidad de hacer mejor las cosas, corrigiendo errores del pasado”. Propone devolver espacio a los ríos, regresarles su espacio habitual de desbordamiento. Propone recuperar la red de drenaje natural, eliminada o gravemente alterada por una agricultura intensiva que explota la máxima superficie posible. Propone implantar sistemas de drenaje urbano sostenibles para reducir la impermeabilización del suelo.

Proponer es el acto de quien pone o dispone por anticipado, es decir, tenga usted, aquí tiene razones para pensar y actuar de otro modo. La Fundación Nueva Cultura del Agua ha lanzado varias propuestas. Ninguna sencilla. Pero ante situaciones complejas, lo erróneo sería agarrarse a situaciones sencillas… y de fondo vuelven a sonar tantos bulos: la demolición de presas, paremos los pocos ríos libres que aún quedan con más hormigón y esas cosas que saben a negacionismo climático.

El cambio climático como oportunidad

Barro, material arcilloso moldeable que se endurece por la cocción, utilizado en alfarería y cerámica (tercera acepción del DRAE). Han sido muchas y variadas las voces expertas que no se han limitado a señalar lo que está mal, sino que han bosquejado con argumentos científicos moldes que tallar y esculpir. “Todo lo que llamamos adaptación al cambio climático se asocia con una cuestión energética, pero afecta también a todos los sectores que están implantados en el territorio; por ejemplo, el modelo urbanístico hay que cambiarlo radicalmente. Y nuestro modelo de comportamiento en el territorio también hay que cambiarlo. El cambio climático, en el fondo, es una oportunidad para cambiar los malos hábitos que en las últimas décadas hemos hecho en el territorio, tanto en urbanismo, como en construcción, como en cultivos agrarios”, apunta Olcina.

Dos mujeres se abrazan en una calle embarrada.

“Necesitamos fuentes de energía eólica y solar que estén distribuidas y que, donde sea posible, sean de propiedad comunal… Necesitamos viviendas urbanas hermosamente diseñadas, racialmente integradas, de emisión cero, construidas en base a una participación democrática”, escribe Naomi Klein en su libro En llamas. Un (enardecido) argumento a favor del green new deal.

“La transición ecológica es una cuestión política porque necesita remover cimientos del poder. Y este es, probablemente, el principal desafío que tenemos como sociedad”, escribía estos días en El País Cristina Monge, investigadora en calidad democrática y gobernanza para la transición ecológica. “El negacionismo mata, la prevención salva vidas”, aseveran Carolina Belenguer Hurtado y Fernando Valladares.

Naomi Klein alerta de que también es importante mantener la guardia ante la posibilidad de que intereses poderosos exploten “el miedo y el pánico para revertir derechos ganados con dificultad, o forzar soluciones tan falsas como rentables para ellos”. O sea, hay que estar preparadas para las inundaciones y para las mentiras.

Memorias ahogadas

Por cierto, claro que el dictador inauguró presas y presas, como han recordado estos días diferentes voces, con mayor o menor grado de oportunismo. Hasta 615 embalses fueron construidos durante la dictadura y el “queda inaugurado este pantano” resultó una de las frases que más repetidas por Franco, apodado “Paco, el rana” por algo. Pero “los pantanos del caudillo no surgieron de la nada ni fueron una idea genial de su mente preclara”, recuerda Alfredo González. Franco apenas continuó una visión hidráulica previamente establecida. Fue la Comisión de Caminos y Canales de 1820 la que sentó las bases del paradigma hidráulico, consolidado en 1902 por el Plan Gasset, que establecía la creación de una imbricada red de estructuras con la que ampliar las extensiones de regadío y que luego también se tradujo en la creación de hidroeléctricas, que echaron a la gente de sus casas y han generado riqueza para unos pocos privilegiados. Más de 1.200 grandes presas después, España es uno de los países más embalsados del mundo, el primero de Europa. Y todavía quieren más.

Hay un dicho popular que aboga por “bajarse al barro”, es decir, por hacer frente a las tareas más difíciles y desafiantes que se presentan. Y, ojo, que se trata de bajarse al barro, no tirarse barro ni al barro. Mucho mucho barro, tanto tanto barro, tanto barro y al final…

3/29/2019

Alerta volcánica en amarillo fase 3 por aumento de actividad del Popo

Explosiones y emisión de ceniza
Verifican estado de rutas de evacuación y albergues


Foto
▲ Ayer ocurrieron en el volcán Popocatépetl dos explosiones y 61 exhalaciones con vapor de agua y gases, lo que llevó al Centro Nacional de Prevención de Desastres a incrementar la alerta volcánica a amarillo fase 3. La imagen fue captada desde la colonia Ex Hacienda del Ángel, en el suroriente de Puebla.

Toluca, Méx., En los dos días recientes el volcán Popocatépetl emitió 61 exhalaciones acompañadas de vapor de agua y gases volcánicos, y a las 6:50 horas de ayer ocurrió una explosión que generó una fumarola de 2.5 kilómetros; además, se observaron fragmentos volcánicos sobre las laderas a una distancia aproximada de mil metros y ocurrieron dos sismos volcánico-tectónicos, de magnitudes 2 y 2.1.
Por ello, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) modificaron el semáforo de alerta volcánica de amarillo fase 2 a amarillo fase 3.
Por la noche, la CNPC informó que sucedió una segunda explosión de moderada intensidad, acompañada de emisión de fragmentos incandescentes y ceniza. A las 19:48 horas, dijo, el coloso lanzó fragmentos incandescentes hasta dos kilómetros sobre las laderas y se formó una columna de ceniza de tres kilómetros con dirección inicial al sureste.
Protección Civil precisó que los procesos de construcción y destrucción de domos de lava han mostrado en estas semanas cambios en comparación con lo observado en años recientes.
Las explosiones no han estado precedidas por la formación de domos de lava, sino que se han originado en el sistema de conductos del volcán con un incremento del material magmático fragmentado que ha incendiado pastizales.
En la Ciudad de México, el coordinador del Cenapred, David León Romero, expuso que para las autoridades de los tres niveles de gobierno la alerta amarillo fase 3 implica mantener las rutas de evacuación en buenas condiciones y con señalización adecuada, labor que en la actualidad realizan los gobiernos estatales, así como verificar que los albergues estén en condiciones adecuadas para su eventual operación.
El nuevo nivel de alerta también incluye realizar simulacros, revisar procedimientos y recursos para una posible evacuación; fortalecer la comunicación entre los tres órdenes de gobierno y apoyar el trabajo de los medios para informar a la población, así como controlar el tránsito entre Santiago Xalitzintla y San Pedro Nexapa, vía el Paso de Cortés.
A la población se le recomienda estar al tanto de los avisos de las autoridades y se le exhorta a no acercarse al volcán y menos al cráter.
El gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo, reportó que su administración mantiene coordinación con los gobiernos federal, de la Ciudad de México y de Puebla, Tlaxcala y Morelos, y éstos con todos los municipios asentados en zonas de riesgo. Los cuerpos de emergencia mexiquenses están alertas, dijo.
En caso de contingencia, las autoridades tienen identificados 108 espacios para ser usados como albergues; se tiene prevista la evacuación de 75 mil personas que viven en 20 comunidades de Amecameca, Atlautla, Ecatzingo, Ozumba y Tepetlixpa, que serían desplazadas a refugios en Chalco, Valle de Chalco, Ixtapaluca, Nezahualcóyotl e incluso Ecatepec. Además, se han definido 19 rutas de evacuación en 149 kilómetros de carreteras estatales federales y municipales, que se encuentran en buen estado.
También hay un convenio con los propietarios de más de 3 mil 300 unidades de transporte que prestan servicio en la zona de los volcanes para desalojar a pobladores.
En Puebla, el titular de la Secretaría General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto, informó que la entidad cuenta con 10 rutas y 47 caminos para desalojar a unas 60 mil personas que se encuentran en la zona de mayor riesgo (los municipios de Cholula, San Martín Texmelucan, Izúcar de Matamoros y Puebla capital). Asimismo, tiene 205 instalaciones aptas para ser habilitadas como refugios hasta para 124 mil personas en esas jurisdicciones, así como en Atlixco.
En Tlaxcala, el titular de la Coordinación Estatal de Protección Civil, José Antonio Ramírez Hernández, informó que la CNPC verificó el estado de siete rutas de evacuación, las cuales cuentan con la señalética correspondiente y están en óptimas condiciones. En 17 municipios del estado se dispone de 25 refugios temporales.
En Cuernavaca, el secretario de Educación de Morelos, Luis Arturo Cornejo, explicó que el sector educativo y la Coordinación Estatal de Protección Civil realizan simulacros con regularidad y revisan los procedimientos y protocolos para una posible evacuación. En la entidad hay 165 planteles de educación básica localizados en el polígono de contingencia volcánica.

Foto José Castañares / La Jornada de Oriente
Corresponsales
Periódico La Jornada

11/23/2017

32 años después… la disputa por el “honor” de la incompetencia y la frivolidad




Foto: Wesley Bocxe

Incapacidad y desatino de las autoridades


Por Alejandro Varas

Unión de Periodistas. 23 de noviembre de 2017.- De manera insólita, 32 años después de los terremotos del 19 y 20 de septiembre de 1985, tembló de manera agresiva en la zona centro del país. Como si fuera un radical recordatorio de la naturaleza en protesta por la barbarie en la que se construyen las ciudades del siglo XXI, mostró de nuevo su fuerza y dejó al descubierto, como hace 32 años, la incompetencia e insensibilidad oficial, así como la corrupción entre autoridades y desarrolladores inmobiliarios.

Unas semanas antes, el 7 de septiembre, un sismo de magnitud 8.3, el más fuerte que se haya sentido en el país, con epicentro en las costas de Chiapas, devastó el istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, y varias decenas de municipios del estado de Chiapas.

En ambos casos la constante es una incapacidad a la vista de todo el mundo; no importa si es gobierno municipal, estatal o federal, ni el partido que gobierna; todos se disputan el “honor” de la incompetencia y la frivolidad. Destacada mención tiene la presidenta municipal de Juchitán, ese heroico territorio istmeño, pues no sólo se ausentó en las zonas dañadas; además su cabildo se anotó para recibir recursos de la reconstrucción.

Ya no hablemos de la actitud del gobierno del señor Graco Ramírez (Morelos), con todas las denuncias por impedir que la ayuda de grupos sociales o de iglesias llegara a su destino, desviándolas a las bodegas del DIF estatal para que ellos la distribuyeran.

A lo único que atinan las autoridades es a poner albergues en escuela y/o deportivos y a acopiar alimento, ropa y medicinas.

La acción de la sociedad

En todos los casos de desastres y de convulsión social está demostrado que la sociedad, sobre todo la joven, responde de inmediato con acciones de solidaridad. No espera a que los grandes señores y señoras del poder les convoquen. Ellas y ellos se convocan solos, se vuelcan a brindar lo que pueden, a recolectar lo que se necesita y a poner el cuerpo con la finalidad de salvar la vida de alguien, sin saber quién es ni cómo se llama. Esta actitud heroica casi siempre se enfrenta a los poderes locales, que buscan por todos los medios posibles ocultar lo inocultable, lo evidente. Se da una acción casi rebelde con una sola misión: recuperar vidas y ayudar a los que lo necesitan, sin otra recompensa que el cansancio y la satisfacción de un deber cumplido.

El poder y sus corifeos buscan, igual que en 1985, que la gente no se movilice ni salga de sus casas a las zonas destruidas, pues esa acción de la sociedad es veneno para los planes del poder. La gente se da cuenta de lo que son sus autoridades y la gente bonita del dinero, que como en el caso del Tec de Monterrey ni la cara dan a los padres de los muchachos muertos en su campus.

En 1985, desde nuestro movimiento de damnificados empezamos a utilizar el término gramshiano de “sociedad civil”; incluso un libro publicado por UVyD 19 de septiembre se titula El despertar de la sociedad civil.

Menciono esto porque a mucha gente le gusta ponerle méritos a otras personas y no a las comunes y corrientes, que son las que de verdad construyen no sólo las ideas, sino las acciones que hacen que un problema tenga solución.

A diferencia de 1985, esta vez las familias damnificadas que han perdido sus viviendas y a algún integrante, o se encuentra en riesgo, o las y los trabajadores que no pueden laborar, no han podido construir un movimiento colectivo que les permita coordinarse y enfrentar sus problemas en mejores condiciones.

Individualismo, al extremo

El modelo económico neoliberal construido en estos 32 años ha logrado llevar al extremo el individualismo de las personas y tiene un común denominador: el mercado y el dinero. Así por ejemplo, hace 32 años las trabajadoras de la costura pudieron enfrentar a sus patrones y al gobierno por medio de su organización gremial, aunque esta fuera charra; sabían quién era el patrón y cuáles eran sus derechos. Hoy con el outsourcing no saben ni quién es el patrón ni cuáles son sus derechos. Incluso las centrales obreras oficiales hablan de “trata laboral”.

En el caso de las viviendas, aunque la gente sabe que hay elementos de mala calidad, de incumplimiento de las normas y de corrupción, no hay, hasta la fecha, una coordinación ni organización unitaria de los damnificados, y no es por la acción gubernamental, que en el caso de la Ciudad de México ha sido un desastre, sin brújula ni claridad del rumbo que deben tomar, sino porque todos buscan o pretenden resolver sus problemas con sus propios recursos. Creo que será en el momento en que su capacidad se enfrente con la realidad cuando empiecen a darse las acciones de organización de los iguales. Cuando el banco se presente a cobrar la hipoteca que deben, cuando el casero llegue a cobrar la renta que no le han pagado y cuando se pregunten: “¿Y ahora qué vamos a hacer, dónde vamos a vivir…?” Serán los momentos de buscar nuevas y viejas respuestas para dar solución a sus problemas.

Ha habido movilizaciones, reuniones, foros en diversos lugares lamentablemente no concurridas por los damnificados, sino por los grupos y organizaciones convocantes. En algunos casos, de manera grotesca buscan por este medio la atención del gobierno a sus viejas demandas, no a los problemas que hoy plantea el sismo del 19 de septiembre.

Robles y su populismo neoliberal

Como si fueran alumnos de la misma escuela, los gobiernos federal y local claman un “no al populismo”. Dicen que no se deben hacer acciones populistas ni caer en ellas, y entonces aparece la señora Rosario Robles y nos informa que van a dar una tarjeta con recursos de 40 mil a 120 mil pesos para que la gente reconstruya sus casas. Como si dar dinero a la gente no fuera populismo. Además, descubrimos que es una clase de populismo neoliberal donde el dinero va directamente a las manos de los acaparadores locales de materiales de construcción. Es decir, su brillante plan es que la gente compre los materiales de construcción a valores superiores del mercado y los damnificados vean cómo pagan la mano de obra. ¡Qué brillante forma de dar al mercado el disfraz de Caperucita! Por qué no controlar antes los precios, impidiendo que los coyotes hagan de las suyas y la gente jodida no salga más raspada de lo que ya está.

En el caso de la Ciudad de México, que conozco un poco más, la acción de gobierno es lamentable. Miguel Ángel Mancera ha salido a hacer declaraciones que no dan certeza ni estabilidad a las familias damnificadas. Por ejemplo: dice que pidió a la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) participar para que ayuden en la reconstrucción de los edificios dañados. Es decir, que los responsables del caos en el que está metida nuestra ciudad serán los que la reconstruyan. Eso suena a negocio. Estos señores tienen el lema de “comprar barato y vender caro”; son los que con sus desarrollos tipo “nuevo Polanco” o parque Delta, han convulsionado desde el tránsito vehicular hasta la convivencia social entre los vecinos.

El gobierno de la ciudad ha brillado por su ausencia. Si bien Mancera aparece un día sí y otro también, la pregunta es dónde está Patricia Mercado, o el secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, quien, por cierto, debería informarnos a todos por qué colapsó el edificio dónde estaban sus oficinas, el mismo que antes se llamaba hotel Plaza, que fue dañado en el 85 y hoy de nuevo está en riesgo. ¿De a cómo fue el cochupo por arrendar este inmueble? Si tenían uno propio en Eje Lázaro Cárdenas, donde estuvo el Súper Leche.

La atención del gobierno de Mancera se ha enfocado en donde están los reflectores: Roma, Condesa, Del Valle, Coyoacán, Benito Juárez. No está mal, pero es muy limitado para un gobierno central y para los gobiernos delegacionales, pues en general no hay atención ni una política central de emergencia para las zonas gravemente dañadas como Xochimilco, Tlahuac, Iztapalapa, entre otras, que como no están en los reflectores de los medios electrónicos parece que no existen. No es una exageración si afirmamos que hay zonas con graves fallas geológicas que por el sismo resultaron destruidas casi 40 por ciento de sus construcciones, calles y avenidas. Sin embargo, ni lo conocen y los delegados están ausentes, los de Xochimilco o Tláhuac, militantes de Morena, no sólo no aparecen, sino que además no cuentan con la mínima sensibilidad por su obligación de salvaguardar la vida de sus gobernados.

Las trampas y la corrupción parecen tomar otra frecuencia entre estos personajes mal llamados de izquierda. ¿Cómo es posible que paguen más de mil 600 cheques de 9 mil pesos por ayuda de renta a personas que no son damnificadas? Hablan y hablan, pero no hay un solo funcionario detenido, buscan el delito en quien cobró los cheques, pero dejan vivos a quienes autorizaron que estas personas cobraran. “Error humano”, señaló Mancera. Eso si hubieran sido tres o cuatro cheques, pero ¡mil 600!

La comisión de reconstrucción

Tan mal anda Mancera, que después de más de 30 días de la emergencia, deja la reconstrucción en manos del señor José Woldenberg, al nombrar a Ricardo Becerra comisionado, junto con Julia Carabias y Mauricio Merino, personajes ligados con el expresidente del IFE y con una visión comprometida con el poder fáctico en el país.

Una comisión para la reconstrucción de la ciudad, propuesta por un dizque gobierno de “izquierda” que no incluye a la población afectada, a la que en forma directa se va a atender, es completamente un despropósito para la izquierda, que siempre ha pregonado la importancia de la participación ciudadana.

Pero además es una comisión que no tiene experiencia técnica, política o social para las tareas de reconstrucción. Nadie duda que sean personas con amplios currículos, por cierto algunos de ellos de dudosa reputación, pero no lo tienen en esta delicada encomienda.

¿Qué hacer?

Me parece que la tarea central de toda reconstrucción es proponer los cambios que deben hacerse para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Todo apunta a que la estrategia del gobierno de la Ciudad de México, con sus planteamientos, es mantener el modelo de desarrollo urbano que hoy se aplica en la ciudad, en beneficio del gran capital financiero e inmobiliario con sus megaproyectos comerciales, habitacionales y de oficinas, que agreden a las familias de menores recursos y son hoy la causa del descontento social.

No hay varitas mágicas para resolver los problemas que hoy viven miles de mexicanos, lo que sí me queda claro es que el modelo económico es tan salvaje que una conclusión a mediano plazo es lograr cambios sustanciales en las formas de relación social en la reconstrucción. Que permitan al damnificado recuperarse sin endeudarse.

Escuchar a quienes hoy viven en las calles, campamentos o de arrimados, es un buen inicio para conocer los males que les aquejan y encontrar con ellos las soluciones.

Ensuciarse los zapatos sería un buen comienzo, pues Mancera tiene su uniforme, pero no va a las calles destruidas, sino a dónde sus empleados lo llevan.

La solución de fondo para este desastre y el que ha causado el neoliberalismo, los damnificados y la sociedad en general poco a poco la irán encontrando. Construyendo comunitariamente las soluciones podrán enfrentar de mejor manera la adversidad en la que viven.

10/21/2013

Rosario Robles ignora petición de la sobrina de Kennedy para ayudar a indígenas de Guerrero


Kerry Kennedy sostiene que hay comunidades guerrerenses de las que nadie ha sabido desde que los huracanes azotaron el 16 de septiembre. "No sabemos si la gente está viva o muerta, si tiene alimentos. Hay cerca de 40 comunidades en La Montaña de las que nada se sabe”, refiere.

Rosario Robles ignora petición de hija de Kennedy para ayudar a indígenas de Guerrero

Kerry Kennedy, hija de Robert F. Kennedy y sobrina de John F. Kennedy, urgió a la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, a proporcionar ayuda a las comunidades indígenas guerrerenses, afectadas por las fuertes lluvias de septiembre; sin embargo, no ha habido ninguna respuesta por parte de la funcionaria. A continuación, la nota de la periodista Dolia Estévez, quien escribió al respecto para Aristegui Noticias: 
Las condiciones de pobreza extrema, carencia alimentaria, analfabetismo y marginación de las comunidades indígenas en Guerrero, situaciones que las recientes tormentas empeoraron, llevaron a Kerry Kennedy, presidenta del Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos (Centro RFK), a timbrar el toque de alarma ante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
En misiva fechada 1 de octubre, Kennedy pide a la Secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles intensificar la respuesta ante la situación de emergencia humanitaria de 450 comunidades indígenas en La Montaña, que han sido duramente afectadas por las tormentas tropicales Ingrid y Manuel y que, hasta la fecha, se han visto obligadas a enfrentar la crisis sin apoyo del gobierno.
La séptima hija del asesinado político Robert F. Kennedy y sobrina del también asesinado Presidente John F. Kennedy, exhorta a Robles proporcionar ayuda a las comunidades más afectadas, en su mayoría indígenas, sobre la base de la transparencia y de consultas abiertas con las poblaciones. “La noticia sobre el desastre y la tremenda pérdida de vidas me entristecen profundamente”, dice en la carta enviada al correo rosario.robles@sedesol.gob.mx. “A nivel personal, así como a través del trabajo del Centro RFK en el estado de Guerrero con defensores de los derechos humanos, mi familia y yo nos sentimos muy cercanos a México y a su pueblo”. A la pregunta de si Robles respondió, Kennedy dice: “No, y no sé si vamos a tener respuesta”.
En entrevista con la autora, Kennedy lamenta no saber las condiciones en que se hallan algunas de esas comunidades. “Junquila (Municipio de Ayutla de los Libres) es una comunidad de la que nadie ha sabido desde que los huracanes azotaron el 16 de septiembre. No sabemos si la gente está viva o muerta, si tiene alimentos. Hay cerca de 40 comunidades en La Montaña de las que nada se sabe”.
Kennedy relata que en 2012 y en marzo de este año, el Centro RFK, el cual colabora de cerca con el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan de La Montaña, organizó un viaje a Buena Vista, Nueva Zaragoza y Juquila para construir y reparar escuelas. Juquila, con 250 habitantes, carece de escusado, dice incrédula. “En este día y en esta época, en pleno 2013, ni un solo escusado para 250 personas. Carecen de electricidad, agua potable y escuelas”.
En su campo, pertenecer a la dinastía Kennedy, seis generaciones de descendientes irlandeses católicos, puede marcar la diferencia. En declaraciones The New York Times de 2012, Kennedy reconoció que ser parte del clan político más notable de Estados Unidos conlleva prominencia y poderes intrínsecos, lo que ella trata de aprovechar en obras de beneficencia. Llevar el apellido Kennedy le brinda una oportunidad que de otra manera no tendría.
Kerry dice que la Fundación Carlos Slim, organización filantrópica fundada por el segundo hombre más rico del mundo,  otorgó al Centro RFK fondos para construir escuelas en tres comunidades de La Montaña. “Construimos una escuela en Buena Vista, empezamos otra en Nueva Zaragoza y estábamos planeando construir una tercera en Juquila una vez pasaran las lluvias.”
Kennedy se dijo agradecida por la “generosidad” de Slim e informó que Arturo Alías Ayub, yerno de Slim a cargo de las fundaciones, dijo que continuarán ayudando. Por correo electrónico, Elías Ayub confirmó el interés de la Fundación de seguir colaborando con el Centro RFK, cuya misión es avanzar la visión de Robert F. Kennedy de un mundo más justo y pacífico.
GOBIERNO REBASADO
Kennedy aclara que no se trata de minimizar el “extraordinario desastre” con el que tiene que lidiar el gobierno de México. “Sin embargo –añade– creo firmemente que existe la necesidad de que el proceso para decidir qué comunidades reciben asistencia y cómo se toma esa decisión debe ser transparente. Las comunidades tienen derecho de participar en el proceso de toma de decisiones sobre cómo y a donde deben dirigirse los escasos recursos”.
Una de las prioridades de las autoridades mexicanas, considera, debe ser abrir las principales vías de la zona para que pueda llegar asistencia de emergencia como alimentos y medicinas. La escasez alimentaria y la destrucción de cosechas, advierte, amenazan con provocar hambrunas.
Kerry observa que la devastación ocasionada por las tormentas ha desplazado a comunidades enteras, algunas de las cuales estaban reconstruyendo sus viviendas luego de haber sido desalojadas de sus tierras por las actividades de industrias extractivas (minería). “No podemos permitir que se pase por alto esta tragedia. Debemos llevar ayuda a los miles de personas que se encuentran en una situación desesperante en toda la región de La Montaña”, reitera.
Interrogada sobre si la política exterior de la administración Obama pone suficiente énfasis en el tema de los derechos humanos, responde: “No. Creo que podría hacer mucho más”. El Centro RFK, dice, ha exhortado al gobierno de Obama a asumir una posición más firme ante los derechos de los indígenas y de la gente de La Montaña, no sólo en tiempos de desastre, sino de forma permanente. Deben proteger a esas poblaciones de las compañías mineras y de otros intereses en la industria de extracción”. Aclara que no está en contra de la minería, sino a  favor de que tome en cuenta la voz de las comunidades y se proteja el medio ambiente.
DERECHOS UNIVERSALES
Para Kennedy, tan importante es ayudar a las poblaciones más vulnerables del mundo, como cambiar la percepción de que la filantropía es caridad. “Esta visión está equivocada. Data de hace diez años”, dice. “La asistencia debe verse como la realización de derechos y México, como muchos otros países en el mundo, es signatario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de sus clausulas lo que incluye el derecho a alimentos, el derecho a agua limpia, a viviendas y el derecho a la educación. El gobierno mexicano está fracasando en sus obligaciones de proveer esos derechos básicos”.
Elabora: “Cuando las comunidades demandan comida, agua limpia y la apertura de caminos, no están pidiendo ayuda, simplemente están demandando lo que les pertenece en virtud de haber nacido dentro de la familia humana, y de vivir en un país que ha prometido defender esos derechos. Tienen derecho a todo eso y el gobierno la obligación de hacer cumplir esos derechos”.
Más allá del debate caridad vs. derechos, dice, el gobierno y la comunidad de organizaciones internacionales deben considerar el cumplimiento de esos derechos no solo como una carencia de ingresos sino como una inversión en el futuro. “Cuando se construyen carreteras y cuando los niños pueden leer, entonces habrá empleos y prosperidad. Nuestra evaluación médica de febrero pasado muestra que la vasta mayoría de los niños en Buena Vista y Nueva Zaragoza sufren de desnutrición. No hay excusa para ese grado de sufrimiento en un país dinámico y fuerte como México. Como dijo Robert F. Kennedy: Siempre y cuando haya prosperidad, la pobreza será maldición.

10/14/2013

Dos ex gobernadores tras la tragedia de Acapulco


               

El ayuntamiento prepara un documento para el presidente Enrique Peña Nieto en el que se involucran cuatro alcaldes, dos ex gobernadores y hasta Kamel Nacif
Por encargo presidencial, el ayuntamiento de Acapulco prepara un desglose de los 94 permisos de construcción extendidos de 2002 a 2013 que involucran a dos ex gobernadores, cuatro ex alcaldes y varias dependencias federales.

El documento, en el que aparecen nombres de políticos y empresarios, como René Juárez Cisneros, Zeferino Torreblanca, Félix Salgado Macedonio y Alberto López Rosas, así como del textilero José Kamel Nacif Borge, será presentado mañana a Enrique Peña Nieto.

El mandatario tiene programada otra gira más para visitar lugares destruidos, como La Pintada –“habrá otra Pintada más, pero sobre terrenos seguros”, promete el secretario Jorge Carlos Ramírez Marín- o muy dañados como el centro de población Colosio y Renacimiento.

No hay orden de gobierno a salvo, señala el expediente a cargo del cuerpo edilicio presidido por Luis Walton, porque las construcciones se hicieron con la autorización, lenidad o corrupción de la Federación, el gobierno del estado o las cuatro administraciones acapulqueñas anteriores.

De manera sobresaliente son culpables los delegados de dos dependencias federales, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), dependencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y su antecesora Sedue.

De ellas nacieron los permisos originales para construir cientos de hectáreas de terrenos agrícolas y humedales donde se asentaron fraccionamientos habitacionales,  centros comerciales, hoteles, clubes de golf y hasta vivienda irregular. Luego, el estado y el municipio revalidaron la autorización o la tolerancia.

Responsables del desastre

En el expediente, parte del cual 24 HORAS pudo consultar, se da un dato: alrededor de 35% de la zona dañada –donde había cultivos, humedales y cauces- fue explotada por particulares, básicamente las empresas Geo, Homex, ARA y EVI.

Pero si el 65% tiene construcciones improvisadas, irregulares y precaristas, no es solo por pobreza y no escapa del botín político: quienes se asentaron ahí lo hicieron a ciencia y paciencia de los tres órdenes gubernamentales y liderados por activistas, básicamente de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC).

En la administración pública encontraron aceptación. En ella destacan los cabildos de las pasadas cuatro administraciones: Zeferino Torreblanca, Alberto López Rosas, Félix Salgado Macedonio y Manuel Añorve. Luis Walton asegura no haber dado un solo permiso.

El alcalde, quien arribó el 1 de octubre de 2012, declaró el jueves pasado a 24 HORAS que los regidores –seis de ellos están tienen decisión directa sobre los permisos- fueron el instrumento para cambiar el uso del suelo y violentar el plan de desarrollo elaborado para Acapulco y su zona metropolitana.

En la información conocida destaca otro dato: Promotora Turística del Estado de Guerrero  (Protur), el organismo dedicado a urbanizar y comercializar terreno oficial, vendió en 2005 alrededor de 100 hectáreas a Acabados y Cortes Textiles, una sociedad anónima de capital variable con José Kamel Nacif Borge como accionista y administrador único.

Ese millón de metros cuadrados se remató, en tiempos del gobernador René Juárez Cisneros en la cantidad de 71 millones de pesos. Dos años después, en 2007, fue revendido en 95 millones. Más de 33% o 24 millones de ganancia sin invertir ni un centavo adicional.

Lo compró la filial de Casas Geo en Guerrero. Ahí se edificaron viviendas y cada metro ha alcanzado precios promedio de 85 dólares. Es decir, aquellos 71 millones se convirtieron en menos de ocho años en 85 millones de dólares o algo así como mil 100 millones de pesos al tipo de cambio actual.

Alistan denuncias penales

En el reporte se agregan las bitácoras de cada permiso a fin de que el presidente Enrique Peña Nieto sepa contra quién se podrá proceder y gire las instrucciones correspondientes. También se agregan las memorias del ayuntamiento de Acapulco sobre el desastre que siguió a las intensas lluvias de Manuel.

Hay datos impactantes. Uno: el río La Sabana tenía un cauce natural hasta la laguna de Tres Palos, con funciones de vaso regulador y, de ahí, continuaba hasta Barra Vieja. Hoy toda esa región, poblada con fraccionamientos de inmobiliarias famosas y precarismo, está devastada por las inundaciones.

Amén de la voracidad de fraccionadores y líderes vecinales, los gobiernos de 2002 a 2013 aportaron su propia barbaridad: construyeron el Viaducto Diamante y, en el curso de cauces y ríos, levantaron puentes con unos cuantos tubos –seis en promedio- de desagüe.

Al no poder permitir el paso de corrientes abundantes, se convirtieron en equivalentes a cortinas de presas y el agua alcanzó hasta 15 metros de altura. El río La Sabana llevaba muchísimo caudal –eso se habría evitado si se hubiese autorizado la construcción de la presa-, pero se multiplicó con los abundantes escurrimientos del cerro en la Zona conocida como El Veladero.

Hoy todo eso está deforestado.

DATO
35%
de la zona dañada en Acapulco–donde había cultivos, humedales y cauces- fue explotada por particulares, básicamente las empresas Geo, Homex, ARA y EVI.

Los culpables:
René Juárez Cisneros, ex gobernador
Zeferino Torreblanca ex gobernador
José Kamel Nacif Borge, empresario
Alberto López Rosas, ex alcalde
Félix Salgado Macedonio, ex alcalde
Manuel Añorve, ex alcalde

“Defender el agua es como defender el cuerpo, la sangre, el alma”

NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   ENTREVISTA
   Activista guatemalteca es atacada por oponerse a minera

Por: Yunuhen Rangel y Anayeli García
Cimacnoticias | México, DF.- 

Yolanda Oquelí Veliz, defensora de Derechos Humanos (DH) está convencida de que debe pelear por su vida, por la de sus hijos y hasta por la vida de quienes la atacan, por eso afirma que defender el agua es como “defender el cuerpo, la sangre y el alma”.

Consciente de que su activismo le puede costar la vida, Yolanda se sumó, desde hace tres años, a las guatemaltecas que defienden el derecho al agua y se oponen a la instalación de empresas mineras que buscan oro en Guatemala.

Ella es una de las voces nuevas que llena de esperanza a las defensoras, por ello participó en el segundo Encuentro  Mesoamericano de Defensoras de Derechos Humanos que se realizó en septiembre pasado en El Salvador.

Ahí, la activista charló con Cimacnoticias sobre sus expectativas y el porvenir del municipio de San José del Golfo, en Guatemala, punto estratégico de un proyecto minero de la empresa “Exploraciones Mineras de Guatemala”.

“Nos han llegado a imponer  un proyecto minero en el que jamás fuimos consultados, nunca nos dieron a conocer nada. Cuando nos dimos cuenta el proyecto ya estaban en las comunidades. Nuestra mayor preocupación es el agua, ya carecemos de ella”, relata.

Lo primero que deja claro es el sentido de su trabajo: “No sólo es mi lucha, es de muchas mujeres y no sólo de las que estamos en la resistencia, sino de muchas más a nivel nacional e internacional”.

“Estoy totalmente convencida de que estoy peleando por un derecho de la vida y no sólo por mí, sino por el país, por los niños que no saben lo que se les viene encima, por los hijos de las personas que están poniendo las empresas, hasta por ellos”.

Para la activista, las mineras son una bomba de tiempo pero en particular ese proyecto minero es muy riesgoso para la comunidad por las condiciones de la región. Afirma que según los estudios ambientales, los niveles de arsénico en el vital líquido del área son ocho veces más altos de lo normal lo cual ya repercute en la salud de los pobladores.

“Empieza el corredor seco, es el área del país donde menos llueve  y la temperatura es más alta y son las regiones con niños desnutridos”.

MUJERES EN RESISTENCIA

Ante este panorama, las personas, muchas de ellas mujeres, se han organizado para evitar que se instale la minera. “Empezamos la resistencia permanente el 2 de marzo de 2012, donde un grupo de mujeres intentó parar la maquinaria que iba a hacer un pozo dentro de la empresa, no lograron detenerla pero en esa misma tarde nos unimos y dijimos no”.

“Las mujeres debemos defender nuestro territorio, nuestro cuerpo y el agua; es como defender nuestra propia sangre, nuestra alma. La tierra no sirve de nada si no tiene alma. Para nosotros el alma de la tierra es el agua, así que definitivamente nos involucra y nos afecta directamente a las mujeres”, continúa.

“Nos han intentado manipular, nos han tachado de ignorantes, de que nosotros no sabemos lo que estamos peleando. Pero hemos demostrado que la resistencia nuestra es totalmente legítima, que estamos en el marco de la ley y la capacidad que tenemos las mujeres para decir no a un proyecto que para nosotras es muerte y destrucción, no progreso como ellos dicen”.

UN ATENTADO

Yolanda sabe que el precio de esta resistencia puede ser su vida. El 13 de junio del año pasado  manejaba de regreso a casa después de participar en una protesta cuando dos sujetos la interceptaron y le disparan con armas de fuego, un atentado que la mandó al hospital pero que no la alejó de sus ideas.

Así relata aquel día: “fue en junio de 2012 cuando regresaba de la resistencia a mi casa. Dos hombres en una motocicleta, los encontré en el camino, ellos iban delante de mí. Cuando vieron que yo iba en el carro, empezaron a caminar. Me asusté porque no vi que vinieran del mismo lugar del que yo venía, yo iba sola, manejando”.

“Uno de los tipos me volteó a ver y supe que me iba hacer algo. Cuando yo vi que hizo la mano para atrás de la cintura y se levantó la cumpa (chamarra), en ese momento sentí que se me disparaba el corazón. De ahí sacó un arma y empecé a escuchar los impactos y no sé, en mi desesperación quise retroceder o dar la vuelta y me fui a empotrar en un paredón”.

“Cuando me tiré dentro del carro, inconscientemente abrí la puerta  y me lancé. Después de Dios, lo que me salvó la vida fue que los vidrios de mi carro por ser polarizados sólo les dejaron ver que yo me caí, y pensaron que estaba muerta. Pasaron algunos minutos y pasó un carro, en ese momento empecé a meterme abajo del mío, pensando que iban a rematarme”.

“Vi que las personas de ese carro señalaron el mío y vi que eran compañeros y cuando me vieron se dieron cuenta que estaba herida, yo no lo había notado. Cuando me quise parar, los compañeros no me dejaron, les decía que estaba bien pero ellos querían llamar a una ambulancia”.

“Le dije a uno de los compañeros que por favor me mirara la espalda porque sentía un ardor y me vi un poco y estaba bañada en sangre. En ese momento pensé en mis hijos, en mi madre. A partir de eso fue el gran trauma de mi vida y no sólo a mí, sino también a mis hijos y mi familia”.

Aunque ese fue un fallido intento de asesinato, no fue la primera vez. Ella y sus compañeras se han vuelto “incómodas” para los empresarios porque hacen acciones como reunirse todas y tirarse en el piso donde permanecen para evitar ser desalojadas de sus viviendas.

Las amenazas son muchas y no paran, por eso piensa en salir de su comunidad en busca de refugio aunque cree que no es justo que la obliguen a abandonar su hogar.

“Creo que el mensaje es tener una pizca de conciencia. Con un poquitito de conciencia que se tenga, con cinco segundos de nuestro tiempo que tengamos para ponernos a pensar ¿a qué estamos enfrentando a nuestras nuevas generaciones”, con eso basta. No se trata de pasar en esta vida sólo por pasar, hay que dejar al menos un pequeño rastro”, dice.

Y critica: “el conflicto social que generan las empresas, desde el momento que llegan a las comunidades y agarran a la gente más vulnerable, con más necesidad y les ofrecen trabajo, sueldos miserables, no es justo, porque la mayor parte se la llevan ellos y no estoy hablando de regalías porque no nos interesa, pero es importante comentarlo porque es una total mentira y bajeza que ellos digan que traen desarrollo, trabajo, futuro, educación, es totalmente falso”.

El sentido de responsabilidad y del trabajo hacia la comunidad es una constante en Yolanda. “Recuerdo que cuando mis padres llegaron a ese lugar, fueron los primeros que llevaron una televisión. Eran referentes de compartir con la comunidad, dejaban entrar a los demás a ver la televisión que era la única que existía en el pueblo”, cuenta.

La diferencia entre ese recuerdo de niña y la lucha de la mujer es que ahora lucha contra el gobierno, contra un sector empresarial nacional e internacional. “La violencia es totalmente alta; ya no hay escrúpulos, hay gente que definitivamente no tiene nada de moral ni de aprecio a la vida ni al ser humano, se llevan al que se les ponga enfrente sin interesarles el daño que hagan”.

“Nosotros no queremos vivir en la riqueza, queremos vivir con nuestras tierras, donde los agricultores puedan seguir cultivando sus tierras, donde mis hijos puedan salir a correr en un ambiente sano, donde puedan tomar un vaso de agua que no esté contaminado. Eso es por lo que luchamos y resistimos”.
 

10/10/2013

Avalan construcción irregular gobiernos de Zedillo y Fox


              

Tras los destrozos del huracán Paulina, en 1997, el gobierno federal armó un proyecto para urbanizar el puerto, a pesar de contar con diagnósticos sobre las zonas de riesgo
El 9 de octubre de 1997, el huracán Paulina devastó amplias regiones de Guerrero. Pegó y dañó principalmente al puerto de Acapulco, donde provocó al menos 400 muertos, cerca de 10 mil damnificados y daños materiales incuantificables.

Los daños evidenciaron los riesgos a los que estaba expuesta la población, así como las carencias de los sistemas de infraestructura y equipamiento, por la mala aplicación del Plan de Desarrollo Urbano municipal. Y en un intento por prevenir nuevos desastres, la administración de Ernesto Zedillo diseñó un plan para garantizar viviendas en una proyección a 2025. Sin embargo, y a pesar de conocer los riesgos, miles de casas se construyeron en zonas de alto riesgo de Acapulco. El proyecto concluyó y se aprobó en agosto de 2001, ya durante el sexenio de Vicente Fox.

Se trata del Plan Director Urbano (PDU) de la Zona Metropolitana de Acapulco de Juárez, elaborado con base en el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000, el cual contemplaba viviendas para un millón 263 mil habitantes, cuando en 1997 había 750 mil en el puerto.

Y aunque el proyecto determinaba las áreas que no debían urbanizarse, por riesgos de hundimiento, la urbanización en humedales provocó que miles de familias resultaran afectadas cada temporada de lluvias y huracanes. Tan sólo hace casi un mes, la tormenta Manuel dejó 57 muertos en Acapulco y miles de damnificados.

El documento, de 246 páginas, fue avalado por el ayuntamiento de Acapulco el 7 de agosto de ese año.
cuestionable
En la creación del PDU participaron empresarios e instancias de los tres órdenes de gobierno, entre ellas siete dependencias federales: Sedesol, Secretaría de Gobernación, Semarnat, Secretaría de la Reforma Agraria, Comunicaciones y Transportes, la Comisión Nacional del Agua y la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra.

Además, intervinieron las Asociaciones Huracán Paulina, Mexicana de Profesionistas Inmobiliarios, Mexicana de Hoteles y Moteles de Acapulco, la Barra de Abogados, así como otras cámaras nacionales, colegios y la Coparmex.

Para la organización del trabajo se crearon siete grupos, con responsabilidades específicas. Uno de ellos era el de “Prevención de Riesgos”, cuya responsabilidad recayó en la Sedesol y su encargo fue elaborar propuestas para la urbanización en zonas de alto riesgo.

Además, la Semarnat era la responsable de elaborar un Plan de Ordenamiento Ecológico, con aspectos relativos a las restricciones y recomendaciones en el uso de suelo.

Este trabajo conjunto se inició el 24 de octubre de 1997 con la instalación del Comité de Desarrollo Urbano y concluyó el 7 de agosto de 2001, con la aprobación del Reglamento del PDU por el ayuntamiento de Acapulco.

Zonas de riesgo

Para el análisis de cada componente del Plan, se crearon siete sectores urbanos en Acapulco, identificados como Anfiteatro, Pie de la Cuesta-Coyuca, Valle de la Sabana, Diamante, Coyuca-Bajos del Ejido, Tres Palos-Río Papagayo y Parque Veladero, éste último como una zona de reserva ecológica.

Y aunque desde 1997, cuando comenzó su elaboración, el gobierno federal advirtió conflictos en el uso del suelo, mantuvo el proyecto de urbanización en zonas históricamente inundables.

En el apartado Conflictos de Suelo, al menos tres de los siete sectores urbanos advertían riesgos de inundaciones severas y por asentamientos irregulares:

En Pie de la Cuesta-Coyuca “se localizan asentamientos en zonas bajas con riesgo de inundación, contiguas a la Laguna de Coyuca; en el Ejido Jardín se presenta la ocupación de algunos cauces de arroyos por vivienda precaria; en la colonia Marbella se han ubicado viviendas en zonas no aptas para la construcción, habrá que considerar las fuertes pendientes localizadas en esta zona principalmente en los escurrimientos y acantilados…”.

En Valle de la Sabana existe “crecimiento de asentamientos irregulares populares y precarios; asimismo, se localizan  asentamientos en las márgenes del Río la Sabana y en la zona 31 Llano Largo, considerados como de riesgo por inundación; la ocupación con viviendas de los derechos de vía de las líneas de alta tensión y crecimientos irregulares en la margen oriente del Río de la Sabana.

En Diamante hay “asentamientos en zonas inundables, en la zona cercana delimitada por la Laguna de Tres Palos, el Río de la Sabana y el Boulevard de Las Naciones”.

Alarmas desoídas

En el apartado “Riesgos y Medio Ambiente” del PDU se advierte la existencia de tres sistemas interrelacionados que actúan en la problemática que da lugar a los desastres en Acapulco.

Uno de ellos, el Sistema Perturbador, está integrado por los fenómenos destructivos capaces de incidir sobre los asentamientos humanos y provocar desastres, entre los cuales están los huracanes, inundaciones y sismos.

“Las áreas vulnerables a inundación por el desborde fluvial se ubican en torno al Río La Sábana y por desborde lagunar en la parte norte de la zona 4F Punta Diamante”.

“Como áreas vulnerables a remoción de materiales e inundación están los escurrimientos en las partes altas con vulnerabilidad alta y las partes bajas con vulnerabilidad media; asimismo, las partes altas de Acapulco se clasifican como áreas vulnerables a remoción de tierras y en algunos lugares a caída en bloque o derrumbe”.

“La insuficiencia de infraestructura en las zonas altas y el azolvamiento en las partes bajas provocan frecuentes inundaciones en las partes bajas y en las áreas cercanas a la Laguna de Tres Palos y Bajos del Ejido por la deficiencia del drenaje natural”.

El PND de Zedillo

El Plan Director Urbano (PDU) de la Zona Metropolitana de Acapulco de Juárez está sustentado en los lineamientos generales del Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 del presidente Ernesto Zedillo.

El PDU se justifica en que entre los lineamientos del PND aplicables para Acapulco destaca el de Desarrollo Social, que en su punto Desafío Demográfico, contempla el crecimiento de ciudades.

Además, el Programa Nacional de Desarrollo Urbano 1995-2000, prevé el Ordenamiento Territorial de los Asentamientos Humanos, el cual también se aplicó en el puerto.

“Como metas e instrumentos se plantea impulsar la incorporación al desarrollo urbano de predios de origen ejidal… otorgando las facilidades necesarias para abrir al desarrollo las áreas y predios definidos como aptos…”.

Ciclones retan planes de desarrollo


Al menos la mitad de las 23 colonias más afectadas de Acapulco por Ingrid y Manuel se ubican en los sectores Sabana y Diamante, ambas zonas hacia donde se proyectó el crecimiento de Acapulco desde finales de los años 90.

Tras el paso de ambos ciclones a mediados de septiembre, también resultaron devastadas por lo menos ocho colonias del sector Anfiteatro,  que en esos años concentraba ya el mayor número de comercios y servicios públicos y privados, como oficinas, hospitales, escuelas y centros de abasto.

Valle de Sabana se proyectó para desarrollos habitacionales populares e institucionales; mientras que Diamante registraba a inales de los años 90 una serie de desarrollos turísticos en proceso y algunas localidades de carácter ejidal, así como desarrollos de vivienda institucional.

En el caso del sector de Valle de Sabana, ya entonces las autoridades reconocían en la zona problemas del uso del suelo por el crecimiento de asentamientos irregulares populares y precarios en las márgenes del Río la Sabana y en la zona de Llano Largo, considerados como de riesgo por inundación.

Sobre el sector Diamante, el documento advertía sobre problemas respecto al uso del suelo como la ubicación de asentamientos en zonas inundables, en la zona cercana delimitada por la Laguna de Tres palos, el Río de la Sabana y el Boulevard de Las Naciones; esto aunado a las fuertes presiones para usos turísticos que generan, especulación con el suelo.

10/01/2013

¿De qué están hechos los desastres?


Alberto Aziz Nassif

Cada vez que hay un fenómeno natural en México, sismos, temblores, huracanes, inundaciones, sale a relucir el nudo de las condiciones sociales que producen los desastres. La mirada se centra en un mar de corrupción, de intereses oscuros, y, al final, nos quedamos igual que al inicio: a la espera de la próxima emergencia. ¿Existe alguna manera en la que se puedan evitar los desastres? ¿Se podrá terminar con la enorme impunidad que rodea a las víctimas? ¿Será posible que la ley pueda regular a los intereses que rondan como moscas el origen de los desastres? Quizá la respuesta a estas preguntas sea negativa, veamos por qué.

Desde hace siglos se sabe que los desastres no se deben a la naturaleza o por lo menos, no son una consecuencia directa de la furia natural. Los estudiosos de estos fenómenos han elaborado una serie de planteamientos que ubican el problema como una “construcción social del riesgo” y que tiene que ver básicamente con las condiciones de vulnerabilidad y desigualdad que existen, (Virginia García Acosta, Revista Desacatos #19, México 2005). La pobreza, la corrupción y la impunidad construyen el desastre.

Si ordenamos las diferentes claves del problema podemos empezar por el cambio en la base natural. Los ecosistemas en México se han alterado de forma importante: “Se deforestaron las montañas y en sus faldas, así como en las orillas de los ríos y arroyos, se asientan los poblados; las frecuentes lluvias torrenciales no tienen forma de filtrarse en el suelo por la falta de vegetación y, por consecuencia, se producen avalanchas que entierran los poblados; el agua corre por ríos y arroyos, cuyos cauces están azolvados por la erosión y sus márgenes invadidos con infraestructura, arrasando con lo que se encuentra a su paso; los humedales son desecados y en ellos se construyen viviendas, fraccionamientos, comercios, pavimento” (Julia Carabias, Reforma, 28/IX/2013).

El cambio al ecosistema genera condiciones de vulnerabilidad y se construye el riesgo. Se hacen planes de desarrollo para las ciudades y las comunidades rurales, pero no se respetan. La construcción del riesgo se inicia con darle la vuelta a la ley. Vienen los intereses y los negocios, los políticos que autorizan permisos de construcción donde no se debe; las grandes compañías que se asientan donde no se debe; las poblaciones de menos recursos que construyen a las orillas de un río o de un arroyo, y mientras está seco no pasa nada, pero a la hora que viene una lluvia fuerte, todo desaparece. Se secan lagunas y humedales y de pronto el fenómeno hídrico regresa y viene la inundación. Se hacen programas de protección civil y, por lo visto, también fracasan.

Lo que sigue después de la afectación, el incumplimiento de la ley y la falta de regulación, es la tragedia. Cuando sucede la emergencia y se construye el desastre entonces aparecen de forma nítida esos factores que hacen posible las muertes y la pérdida de bienes. Detrás de cada tragedia hay una estafa, como la que se publicó sobre la vivienda de maestros en Chilpancingo, en donde no sólo fue por los terrenos inapropiados, sino por el alza de los precios (EL UNIVERSAL, 28/IX/2013). Así, se acumulan las experiencias y testimonios de los perdedores, pero lo que no aparecen son responsables.

La siguiente fase es la de la reconstrucción. Sin duda, los desastres nos afectan a todos, porque las enormes cantidades de presupuesto público que se tienen que destinar a la reconstrucción son recursos que no serán para construir más escuelas o más hospitales y equipo médico. Los que hicieron esos negocios, políticos y empresarios, serán los ganadores y las víctimas y afectados, serán otra vez los perdedores de siempre. Pero será muy importante que la reconstrucción se haga para que no vuelva a suceder, lo cual implica que se cambien las prácticas que afectan a los ecosistemas, porque de lo contrario los costos serán cada vez más altos. Dice Iván Restrepo que por cada peso que se invierta en prevención, se pueden ahorrar siete en obras de reconstrucción (La Jornada, 23/IX/2013). Pero también se trata de detener las componendas y la corrupción que son prácticas “normales” en el país. Y como una consecuencia de lo anterior, se trata de cambiar la política pública para no hacer lo mismo en los mismos lugares y que dentro de un tiempo corto regrese la tragedia.

Ya hemos visto que los desastres son una compleja construcción de irresponsabilidad, abuso, corrupción y desigualdad. También sabemos cómo se pueden construir soluciones, lo que no sabemos es si esos cambios, con este sistema político, serán posibles...

@aziznassif
Investigador del CIESAS