La
propuesta de Manlio Fabio Beltrones para que sus compañeros de partido,
del Revolucionario Institucional que gobernó México de 1929 a 2000 –con
sus antecesores Nacional Revolucionario y De la Revolución Mexicana– y
de 2012 a 2018, podría ser significativa en la medida que el
expresidente del PRI la convierta en una iniciativa política que
trascienda el discurso de ocasión, que no puede ser tanto porque implicó
la reaparición del sonorense que gobernó su estado.
Beltrones
Rivera fue puntual en su planteamiento al decir “Estoy muy alejado, es
más, soy un crítico contumaz de todos aquellos que desde ahorita están
diciendo o quieran instrumentar el quitar al Presidente de la República
en turno que llegó de manera contundente y democrática”.
La
vasta biografía del proponente y que se puede resumir en el papel que
desempeñó en tanto que líder del Senado como virtual vicepresidente de
Felipe Calderón –mejor conocido entonces como el Espurio en virtud del
enorme desaseo en la elección presidencial y el .54% con que lo encaramó
en Los Pinos el Tribunal Electoral y antes Luis Carlos Ugalde desde el
INE–, otorga mayor fuerza al planteamiento presentado el sábado 4:
“Un
golpismo de esa naturaleza, como el que sucede con algunos hombres,
aquí sí tengo que mencionarlo, de derecha sumamente rancia, como las que
pululan enmascarados o disfrazados de sociedad civil, la tenemos que
denunciar y nos tenemos que alejar. Eso es peor que lo que nos está
pudiendo suceder, el acercarnos a fuerzas y teorías que intenten de
maneras no democráticas sustituir un gobierno”, advirtió. Atención
Beatriz Pagés Rebollar.
Por
supuesto que Manlio Fabio, el orgulloso alumno de Fernando Gutiérrez
Barrios, recordó que “estuvimos a punto del caos, al riesgo de que el
nuevo mandatario (Calderón) no pudiera tomar posesión y ello nos hubiera
llevado a la anarquía”. Qué mejor manera de justificar al PRIAN durante la segunda parte de la docena trágica, alianza que impidió el cambio enarbolado por Vicente Fox.
La
apuesta de Beltrones para el PRI –incluida la veterana de Coyoacán que
recomendaba criticar a Enrique Peña “con respeto” y “preguntas” pero
ella vocifera contra AMLO–, es clara, el objetivo debe estar en las
elecciones de 2021 y en la revocación de mandato en 2022.
En
los partidos de enfrente, por medio de los gobernadores de Puebla y de
Michoacán, Miguel Barbosa sentenció a Silvano Aureoles en estos crudos
términos:
“entiendo lo
complicado de su situación, su necesario oportunismo político y su
intento de desafiar al gobierno de México. Carece de autoridad moral y
política para tratar de infamar al presidente Andrés Manuel López
Obrador. Usted no cuenta con ningún respaldo popular”.
Todo
porque en un video de Aureoles Conejo –del grupito que detenta el
registro electoral del Partido de la Revolución Democrática y que
perteneció al Partido Comunista Mexicano hasta 1981–, denuesta a Obrador
“con dichos sustentados en rumores” y Barbosa Huerta le revira que es
“es inaceptable” en la relación republicana institucional que los
estados debemos guardar con la Federación y entre las propias entidades
federativas.
Qué se puede
esperar de un gobernador que apenas el 26 de junio expresó su respeto y
admiración a Obrador para pedirle a renglón seguido en la mañanera de Morelia, una cita urgente y 800 millones de pesos para sortear compromisos del gobierno. Y todo por su linda cara,
sin explicar el destino de los dineros y menos argumentar, que acaso
aún atienda el maquillista que lo acompañaba a todas partes y sus feministas anti-AMLO.
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