El pasado
jueves 29 de septiembre el comunicador preferido de la derecha mexicana,
Loret de Mola, dio a conocer información sensible que le fue entregada
como resultado de un hackeo masivo a la Sedena, en donde entre otras
cosas, se dio a conocer el estado de salud del presidente López Obrador;
esto generó una avalancha de movimiento digital que fue creciendo
conforme se añadían nuevas declaraciones y pronunciamientos al respecto,
desde la respuesta del presidente en “la mañanera”, hasta la creación
de un perfil en Twitter de los supuestos atacantes cibernéticos, los
cuales se hacen llamar “Guacamaya” y se identifican como un grupo
“hacktivista”.
Antes de entrar en detalles como la falsedad del
perfil de Twitter creado por el supuesto grupo, la poca coherencia
político-ideológica que ha exhibido su perfil o el fuerte parecido que
existe entre esta estrategia y la supuesta declaración de guerra que le
hizo una cuenta falsa (y mal hecha) de Anonymous al gobierno del
presidente López Obrador tiempo atrás; es necesario señalar cuestiones
básicas en la cultura hacker y el activismo digital, tal como qué es el
hacktivismo, su relación histórica con los “whistleblowers” y la propia
historia de Anonymous, ya que existen gran cantidad de inexactitudes y
confusiones (naturales e inducidas) de las que la oposición ha echado
mano, al punto de comparar a personajes bastante nefastos y mal
intencionados como Loret o Peniley con Julian Assange, aún cuando sus
métodos y motivaciones sean radicalmente opuestos.
El hacktivismo,
tal como su nombre lo dice, es la unión entre las prácticas de hackeo y
el activismo político, más exactamente, el hacktivismo puede
comprenderse como el uso políticamente motivado de habilidades de
hackeo realizadas por actores no gubernamentales anónimos con el fin de
promover un tema y una visión, llamar la atención sobre un problema y,
últimamente, provocar un cambio en la sociedad.
El grupo
hacktivista más conocido a nivel mundial es Anonymous, el cual nació en
2003 en un foro de 4Chan, entre sus motivaciones iniciales estaba un
activismo dirigido especialmente al ciber idealismo y su negativa de
permitir que se implementaran controles de copyright porque iban en
contra de la naturaleza de internet; sin embargo, conforme se sucedieron
eventos como el ataque jurídico-institucional estadounidense contra
Wikileaks (una página que nació como el esfuerzo de whistleblowers), las
primaveras árabes o el exitoso reclutamiento digital de ISIS; los
objetivos de Anonymous se diversificaron. Sin embargo, la presencia y
operaciones digitales de Anonymous comenzaron a reducirse drásticamente a
partir de 2015 y principios de 2016, cuando algunos de sus miembros más
activos y centrales comenzaron a ser perseguidos y encarcelados a nivel
mundial.
Y es que, contraria a la extendida creencia que
Anonymous era un movimiento distribuido, horizontal y masivo, el grupo
contaba con personajes clave (con los conocimientos y habilidades para
hackear) mientras que muchos de los voluntarios sólo accionaban
programas dirigidos para atacar redes o, más aún, los personajes
centrales contaban con redes de computadoras “zombis”, dispositivos
infectados con programas para lanzar ataques sin que sus dueños lo
supieran siquiera.
Por otro lado, un whistleblower es una persona
que revela información interna de una organización (ya sea pública o
privada), dicha información a menudo revela un comportamiento ilegal,
ilícito, inmoral, riesgoso o fraudulento de las organizaciones; por
tanto, las motivaciones de los whistleblowers pueden ser morales,
personales, sociales, políticas o cualquier otra que los conmine a
revelar información, ya sea al público en general o al interior de las
propias organizaciones; entre los casos más conocidos de whistleblowers
están: Julian Assange, Edward Snowden, Chelsea Manning o Chistopher
Wylie.
Históricamente, existen numerosos ejemplos de cooperación
entre comunidades hacktivistas y whistleblowers, con Anonymous y
Wikileaks como el primer lugar; así como también existen casos en donde
los métodos y las motivaciones de ambas figuras se mezclan; sin embargo,
dada la versatilidad de internet y la dificultad de atribución de
atacantes, también existen casos denominados “de bandera falsa”, en
donde un grupo o actor se hacen pasar por hactivistas para filtrar
información con evidentes motivaciones políticas, tal como sucedió en
las elecciones presidenciales en 2016 en Estados Unidos, cuando un grupo
(supuestamente a cargo de los servicios de inteligencia de Rusia)
hackeó los servidores de correo de los demócratas y filtró la
información en Wikileaks, dañando en el proceso la campaña de la
entonces candidata, Hillary Clinton.
En el caso de operaciones de
bandera falsa, el hacktivismo resulta bastante atractivo, ya que cuenta
con legitimidad por sí mismo gracias a la mercadotecnia de la cultura
pop y a una buena dosis de idealismo (y promoción) cibernética, lo que
le ha brindado a la leyenda de Anonymos (y al hacktivismo) una confianza
de la que pocos medios de comunicación e información tienen a nivel
mundial, lo que ha generado que este tipo de ataques sean cada vez más
usados https://www.verdict.co.uk/false-flag-hacktivism/
Además,
en algún momento las fronteras entre hacktivismo y actividad maliciosa
realizada por un Estado o agencia de inteligencia se entrecruzan, al
punto de establecerse relaciones mutuamente benéficas, con casos
paradigmáticos como el de los “hackers patrióticos”, los cuales llevan a
cabo operaciones cibernéticas que sirven al interés de sus países pero
bajo el cobijo de ser ciudadanos, tal como ha sucedido con hackers
rusos, estadounidenses o chinos.
Por si fuera poco, también es
posible que un actor que pertenece a alguna agencia de inteligencia o
aparato militar se haga pasar como parte de un grupo de hacktivistas, ya
que esta clase de grupos no requieren de una autenticación de usuario o
de identidad real, sino que sólo es necesario sumarse en algún foro o
grupo en internet, lo que vuelve aún más turbio la posible implicación
de actores mal intencionados en las operaciones de hacktivistas, en
donde las habilidades y conocimientos técnicos juegan un papel medular.
Una
vez mencionado lo anterior, resulta interesante analizar el discurso,
intereses y actuación del supuesto grupo hacktivista Guacamaya, ya que
se auto denominan en contra del imperialismo y el expolio; sin embargo,
sus objetivos únicamente son países gobernados por la izquierda: Perú,
Chile, Colombia y México, sin siquiera fijarse en Estados Unidos o
Canadá, los países que realmente ejercen el poder. Por otro lado,
resulta interesante que los principales objetivos de Guacamaya hayan
sido instituciones militares y de seguridad, ya que salta la pregunta
¿realmente su ciberseguridad es tan deficiente en todos estos países o
es que los atacantes contaban con conocimientos técnicos e
institucionales suficientes?
Otra de las preguntas que saltan a la
vista es la motivación y los conocimientos requeridos para llevar a
cabo la operación, ya que las redes militares no es que se encuentren
tan fácilmente como googlear: ¿Dónde están los puntos de acceso a las
redes de Sedena o el ejército de Chile? A su vez, no sólo es necesario
saber cómo acceder, sino que implica una serie de pasos tal como dónde,
qué, para qué y con qué, en donde no sólo es necesaria la pericia
técnica, sino un conocimiento más a fondo de los objetivos.
En
resumen: ¿En realidad las redes militares de países como México, Perú,
Colombia, Guatemala o Chile son tan poco seguras que cualquier
hacktivista puede acceder? En tal caso, ¿Cómo fue el proceso de
ponderación de objetivos y por qué justamente esos? Dado que la
motivación política de Guacamaya, más allá del discurso idealista y
engrandecedor, es bastante clara y está dirigida en contra de gobiernos
de izquierda y sus aparatos de seguridad (mismos que se nos olvida que
son fundamentales para garantizar la gobernabilidad de cualquier país
frente a amenazas internas… y externas).
Y en el caso de México
¿Por qué un grupo con convicciones tan cercanas a la izquierda le daría
esta información a uno de los principales voceros de la derecha? ¿Por
qué existe una cuenta de Twitter de Guacamaya si el propio colectivo
anunció que no tendrían redes sociales? ¿Por qué tal cuenta de Twitter
primero se pronunció anti comunista y anti socialista y en otro momento
se dijo a favor de salvar el planeta? ¿Cuál es su interés con la Sedena y
su motivación para alimentar a los voceros de derecha en un momento en
donde, casualmente, está en pleno el debate sobre la permanencia del
ejército en labores de seguridad pública? ¿Por qué un grupo tan motivado
por el ambientalismo no se lanza en contra de las mega contaminantes
mineras canadienses o las transnacionales estadounidenses?
El periodista Jesús Esquivel, corresponsal en Washington, expone un documento que comprueba que el gobierno mexicano tenía conocimiento de los programas de tráfico de armas a México para rastrear operaciones de cárteles, además de un esquema para intervenciones de telecomunicaciones privadas, correos electrónicos, mensajes de texto, etc. Los documentos exponen la cooperación de agencias estadounidenses, como la DEA, con la entonces Procuraduría General de la República y la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
A Julio Hernández, “Astillero”, víctima, esta semana, de una campaña de infundios y falsificaciones
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Esta historia comienza de una forma intempestiva: en abril pasado, Guillermo Sheridan firma un texto en la revista Letras Libres en el que me acusa de plagio por una columna mía sobre los intelectuales, donde resumí el punto de vista de Antonio Gramsci y de Julien Benda (Proceso 2212).
La acusación era extraña al menos en tres sentidos: era contra alguien que cita –y a ustedes les consta– un promedio de tres autores por texto –unos 647 autores en estos cuatro años, citados de buena fe–; cuyas novelas tienen bibliografía (Disparos en la oscuridad, Un hombre de confianza, Esa luz que nos deslumbra); y que entiende que el papel de escribir en medios para el gran público es alentar la lectura de libros, acercarse a ideas que están en ellos y ver qué nos dicen ahora.
Cuando uno leía la acusación, ésta caía por su propio peso: el autor “plagiado” –Edward- Said– estaba citado y lo que el acusador suponía apropiación indebida se llama, en realidad, paráfrasis, resumen. No hay plagio donde se cita al autor, porque el plagio es un uso oculto de una fuente original, es decir, alguna que no esté basada en otra preexistente. Para que haya plagio debe existir la intención de presentar una obra de otro como propia, no citarla, es decir, rodearla de las coquetas comillas, como lo hice y lo he hecho con todos, porque no quiero lucir sino mis lecturas, no mis ideas.
Edward Said transcribió con otras palabras lo escrito en la cárcel por Antonio Gramsci, al que también cito varias veces. ¿Se puede acusar a Said, que en paz descanse, de “plagiar” a Gramsci por hacer un resumen de sus ideas? Absurdo. Como el atacado era un texto sobre el papel de los intelectuales y el penoso caso de la Operación Berlín, donde el dueño de Letras Libres, Enrique Krauze, resultaba haber vendido su opinión instalando una fábrica de mentiras contra el candidato de la izquierda, López Obrador, lo justo era pensar que la acusación era esa forma de la refutación que consiste en desprestigiar a quien dice, para alejar la discusión de lo que dice.
En todo caso, eran otras fuentes a las que Letras Libres podía refutar, por ejemplo a Tatiana Clouthier, que lo escribió en un libro, o a Ricardo Sevilla, que trabajó para la Operación Berlín y fue entrevistado por Carmen Aristegui. No respondí el texto de Sheridan porque supuse que mis lectores sabrían las diferencias entre plagio y paráfrasis, columna de revista y tesis de licenciatura, y que tomarían la acusación como un desvío de otras que se hicieron por esos días: un mismo artículo contra López Obrador apareció firmado, una vez, por Fernando García Ramírez (El Financiero, 21 de mayo 2018), otra por Gabriel Zaid (Reforma, 24 de junio); una acusación de Sabina Berman contra el mismo Krauze por robarle un texto sobre la judeidad; una investigación penal sobre el documental El populismo en América Latina, que terminó en una multa por delitos electorales.
Mi opinión era el menor de los problemas para Letras Libres. Tampoco lo respondí porque se destilaba en él la venganza, la rabia, los deseos de rebajar al otro, no por lo que dice, sino por instaurarse como un sinodal de los textos ajenos. Recordé, además, que en 2004 se equivocó al confundir a Inti Muñoz con otro líder estudiantil, Higinio Muñoz. A pesar de que se le aclaró su confusión, jamás la reconoció ni pidió una disculpa, como se debe hacer si se descubre que una aseveración sobre una persona es falsa. Entonces, ¿para qué responderle?
Acusar de plagio a un autor que tiene más de 20 libros y que vive de escribir desde los 15 años es un tanto temerario. Según nuestras leyes federales se habla de “originalidad” sólo cuando la obra es “primigenia”, es decir, no está basada en una preexistente, o cuando “sus características permiten afirmar su originalidad”. Esta vaguedad puede ser entendida como una especie de “rango de novedad”, donde lo aportado sea mayor que lo prestado. Además de la cita, las paráfrasis, las alusiones, las semejanzas, los homenajes, las parodias, los pastiches (imitación de un estilo), las evocaciones y reminiscencias no son plagios, son “originales”, en el criterio de nuestra ley de derechos de autor.
Si todo fuera plagio, nada sería plagio. Cosa muy distinta es la academia, donde existe un código de citas que debe cumplirse –la más vieja es la más “verdadera”–, pero la cultura no es un campus grandote. En la escuela, los códigos para apropiarse e imitar otras obras son parte del desarrollo intelectual y de aprender a comportarse en un ámbito académico. En el mundo ancho y ajeno eso no funciona así, donde aprendemos y socializamos mediante la imitación, nos regodeamos en el placer de entender una alusión, una parodia, una reminiscencia, una semejanza, una asociación, un sampleo, un collage, entre obras.
Lo que pensé fue que, si yo le aplicara sus propios criterios, de que el plagio existe a pesar de que cites al autor, el mismo Sheridan habría plagiado a Jorge Ibargüengoitia, al menos en su imitación del estilo. Pero no lo hice porque no creo en ello. No creo que haya que acusar de plagio a Shakespeare por tomar Romeo y Julieta de Píramo y Tisbe de Ovidio ni por reproducir, palabra por palabra, la descripción de Cleopatra que hizo Plutarco, que después terminaría en La tierra baldía de T.S. Elliot. Ni condenar a Montaigne por reproducir, él sí sin citarlo, 400 párrafos de Plutarco en sus Ensayos. Y, para el caso, tampoco a Octavio Paz, que fue acusado por Edmundo O’Gorman y Emmanuel Carballo de haberse apropiado indebidamente de ideas de Rubén Salazar Mallén y Samuel Ramos.
La cultura no necesita un Sinodal de la Nación que no pueda distinguir la apropiación ilegítima de la legítima. Desde que el 22 de febrero de 1969 Michel Foucault plantea ante la Sociedad Francesa de Filosofía que el autor no es ni el propietario ni el inventor de sus textos, pasando por Anthony Graffton y la historia de los pies de página, hasta propuestas más políticas como Los bienes comunes del conocimiento de Hess y Ostrom, la crítica a la “propiedad privada” en los textos y formas del discurso es el fondo del debate.
En México, sin embargo, ese debate casi no existe porque los que acusan utilizan la terrible palabra “plagio” –que en su origen romano era secuestro de un hijo– para humillar al contrario, obligándolo a explicarse en un terreno muy vago de “originalidad” y apropiaciones, de un robo. Equipararlo a un robo es excesivo si consideramos lo que escribe Jonathan Lethem en Contra la originalidad: “Un auto o una bolsa, una vez robados, dejan de estar disponibles para sus dueños, mientras que la apropiación de un artículo cultural deja al original intacto”.
Por ello las acusaciones de plagio rara vez provienen de los autores, sino del sistema de distribución de sus obras, que es el que pierde dinero. Esa misma era la idea de Voltaire cuando defendió a la Enciclopedia de las acusaciones de la derecha de estar resumiendo ideas no necesariamente “primigenias”: “Los espíritus más originales se piden prestado unos a otros. Los libros son como el fuego de nuestros hogares: lo tomamos de la casa de nuestro vecino, lo encendemos en la nuestra, lo compartimos con los demás y, entonces, pertenece a todos”. De la Ilustración al concepto de “bienes comunes del conocimiento”, hay cientos de perspectivas que la estrechez del debate entre mafias literarias, artísticas, monopolios de distribución reduce al control sobre la copia.
Es como si, frente al desplome de los circuitos tradicionales de consagración y reconocimientos culturales en México, la respuesta al desnudo de las cofradías de antaño fuera acusar, calumniar, para tratar de recuperar cierta relevancia ya ida. Pero, ¿cómo seguir usando el argumento del robo en un mundo que discute bienes comunes del conocimiento, donde una carretera, la capa de ozono y los archivos de las bibliotecas del mundo se piensan como responsabilidad compartida, global, de libre acceso? Patentes, derechos de autor, marcas registradas, la imitación como afianzadora del sujeto, el intercambio como forma de sociabilidad, la libertad de expresión contra la exclusividad sobre la reproducción, los estímulos legales a la creación e innovación, son temas de este debate que lleva medio siglo en otros países.
Por ejemplo, la sentencia aprobada por la Suprema Corte de los Estados Unidos en la que “una mejora de una obra patentada no viola la ley de patentes”, merecería debatirse acá. Resumo todo esto para decir lo que creo, no por defenderme de un infundio que no aguanta la mínima verificación: ahí donde dice Sheridan que plagio a Corbin, a Agamben, a Zizek, ahí está citada la fuente. El asunto no soy yo, sino entender que el debate público tiene que cumplir un requisito mínimo: no fabricar mentiras para ganar. Y un objetivo: ayudar a la reflexión, a tomar diversos puntos de vista. La falsificación no es un punto de vista, lo siento.
La historia dio, después, un giro siniestro. Unos días después, el artículo de Letras Libres apareció como parte de lo que Wikipedia dice sobre mí. Bajo el título de “acusasiones” (sic) se reproducía casi íntegro, salvo por decir que el autor “plagiado” había sido citado. Traté de editarla poniendo en claro el asunto pero, unos minutos después, la página volvió a su forma original. Le pedí a un amigo que sabe de tecnología que me ayudara y, tras unos días, me respondió:
–Hay un equipo de personas vigilando que esa página no se pueda editar.
Lo que había pensado como una acusación de un profesor era, en realidad, una campaña, con gente pagada para hacer daño. Letras Libres no había salido de la Operación Berlín. Mi amigo me reveló, entonces, que hacer eso, mantener páginas inmutables, subir algunos temas para que bajen otros –como en el caso de Peña Nieto priorizado en Google por sus bailes y disfraces y no por sus delitos– cuesta alrededor de 50 mil pesos por día.
La calumnia es de quien la paga, y Wikipedia, que se basa en la buena fe, no podía hacer nada al respecto. Me abismé ante la eliminación, por vía del anonimato, del autor. Ni en los sueños húmedos de Foucault algo que comenzó como una defensa, supongo, de la “propiedad intelectual” terminó en el linchamiento escudado en el anonimato de un joven, supongo, dedicado a copiar, todos los días, a toda hora, una calumnia ajena. Cerré mi laptop y encendí un cigarro, como Bogart en Casablanca.
Esta columna se publicó el 29 de septiembre de 2019 en la edición 2239 de la revista Proceso
En el gobierno
de López Obrador, la CIA continúa con sus operaciones encubiertas y
clandestinas en México –recabando información sensible y haciendo
espionaje– para preservar los intereses de Estados Unidos, aseguran
expertos en inteligencia y seguridad nacional.
El gobierno de la llamada “cuarta
transformación” apenas afina sus estrategias de seguridad –con la
creación de la Guardia Nacional– y de inteligencia –con el Centro
Nacional de Inteligencia–, pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
mantiene sus operaciones clandestinas en territorio mexicano para darle
continuidad a la agenda de riesgos y amenazas a la seguridad de Estados
Unidos y proteger sus intereses, consideran expertos.
Desde su fundación, en 1950, la Agencia
ha operado en México con diferentes “argumentos”. Ahora, con el pretexto
del combate a grupos terroristas que pudieran ingresar por la frontera
común, recaba información sensible mediante agentes encubiertos,
refieren especialistas consultados.
“La CIA va a seguir trabajando desde
aquí y desde allá con su estrategia de tener la información más
importante y relevante lo más rápido posible, que necesita el gobierno
de Estados Unidos para la toma de decisiones”, advierte en entrevista
con Contralínea Mohamed Badine El Yattioui, doctor en ciencias políticas y relaciones internacionales por la Universidad Lyon III de Francia.
El profesor visitante del Departamento
de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de
las Américas Puebla señala que el problema del gobierno de Andrés Manuel
López Obrador es que carece de una estrategia clara de lo que quiere
hacer en materia de inteligencia y “no puede prohibir a los demás hacer
otras cosas”, sin advertir que a “corto plazo Donald Trump tiene una
estrategia muy clara que no conviene a México”.
Y agrega que “el presidente no es muy
claro respecto a lo que quiere hacer a nivel bilateral en cooperación
real en materia de seguridad, que lleva varias décadas y que es muy
difícil que funcione bien sin que se comparta información, capacitación
en inteligencia y seguridad nacional”.
Por su parte, Yadira Gálvez Salvador,
doctora en ciencias políticas por la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), señala que no hay certidumbre sobre el futuro del sistema
de inteligencia de López Obrador y de cómo van a operar con las
agencias internacionales (como las estadunidenses CIA, Oficina Federal
de Investigaciones y Agencia Antidrogas), cuyos objetivos y metas sí
están bien definidos.
La académica dice a Contralínea
que “la relación con Estados Unidos se ha basado mucho en la confianza
interpersonal no sólo de las agencias de inteligencia, sino de todos los
organismos de seguridad, en general, desde que inició la Iniciativa
Mérida y se profundizó la cooperación entre los cuerpos seguridad de
ambas naciones”.
Para Gálvez Salvador, actualmente hay
poca información de lo que está pensando en el gobierno de López Obrador
respecto a la relación en general con Estados Unidos. “Hay una parte
que trabaja en la colaboración para atender el tráfico ilícito de
organizaciones criminales, pero no hay claridad de hasta dónde llegan
los alcances de esa relación, hay mucha incertidumbre”.
En contrapartida, Gerardo Sánchez de
Lara, maestro en políticas públicas comparadas por la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), asegura en entrevista que
es muy intensa la relación del gobierno mexicano con las agencias de
inteligencia de Estados Unidos en materia de inteligencia y seguridad
nacional.
“Todos los Estados hacen espionaje y más
allá de que el Cisen [Centro de Investigación y Seguridad Nacional] era
responsable de evitar que se hiciera espionaje, estaba dedicado más al
contraespionaje, lo interesante es que la cooperación entre las 16
agencias de inteligencia de Estados Unidos con México, es sumamente
fluido.”
El experto en seguridad indica que, con
el cambio de gobierno en México, “a pesar de que hubo un cambio de
geometría política de centro derecha a izquierda, la cooperación se
mantiene al más alto nivel. Todas las agencias de Estados Unidos en
México tienen muy buena comunicación, muy buen diálogo, muy respetuoso,
con las agencias mexicanas”.
En el tema de inteligencia, la doctora
Gálvez Salvador observa que, a la fecha, no se sabe cómo van a trabajar
conjuntamente el Centro Nacional de Inteligencia (antes Cisen) con las
áreas de inteligencia militar de las secretarías de la Defensa Nacional y
de la Marina Armada de México.
La académica de la UNAM detalla que “hay
un pendiente desde el periodo de [Viente] Fox a la fecha porque todas
las estructuras quedaron prácticamente intocadas y el régimen priísta
utilizó al Cisen, se sobrepuso la inteligencia civil a la inteligencia
militar, por lo que poco se sabe de qué están haciendo los aparatos de
seguridad e inteligencia nacional que acompañan la lucha contra la
delincuencia organizada”.
Las operaciones de la CIA
De acuerdo con el Manual de Análisis de la Dirección de Inteligencia de la CIA –extracto del documento Notas sobre herramientas analíticas,
elaborado por la Agencia estadunidense entre 1995 y 1998–, ésta es
responsable de proveer de información valiosa al presidente de Estados
Unidos y a políticos cuyo principal interés se centra en amenazas y
oportunidades a largo plazo, y de peligros y objetivos de alto impacto.
El documento al que Contralínea
tuvo acceso detalla como valores que deben seguir los analistas y
personal de campo de la CIA “amenazas a los intereses de Estados Unidos,
especialmente eventos inesperados que puedan requerir una reacción de
este país”.
Y agrega que deben enfocarse en
descubrir “los motivos, objetivos, fuerzas y vulnerabilidades de los
adversarios, aliados y otros actores involucrados; las fuentes directas e
indirectas de influencia sobre actores y eventos externos; las
alternativas tácticas para avanzar en el logro de los objetivos
estadunidenses”.
Para ello, los analistas de la CIA deben
procesar información de inteligencia única, exclusiva y clasificada que
circula entre un pequeño número de funcionarios claves, quienes
“necesitan ayuda para comprender el contexto y carácter de la
inteligencia recolectada en forma clandestina y por fuentes especiales”,
en países considerados como riesgos por el gobierno estadunidense.
El manual señala que cuando Estados
Unidos corre un alto riesgo y los posibles resultados alternativos están
en un rango del 20 por ciento o más, las secciones de prospectiva de la
CIA deben identificar los factores que podrían provocar sucesos
inesperados, señales de cambio y acontecimientos que pudieran generar un
cambio de dirección de los acontecimientos.
Aclara que en asuntos de seguridad
nacional (por ejemplo, intenciones militares de adversarios), los
analistas deben apoyar a los tomadores de decisiones en la planificación
de contingencias, al contemplar factores que pueden tener influencia
sobre eventos subsecuentes, valorar su importancia y relacionarlos en
rango de resultados posibles.
En caso de circunstancias difíciles, el
documento establece la formación de equipos de producción analítica,
para manejo de crisis existente o en potencia; para negociaciones
bilaterales, incluye supervisión de tácticas de adversarios, tablas de
evaluaciones de costo-beneficio que contienen tácticas alternativas para
lograr objetivos.
Los objetivos de CIA
Las informaciones, perspectivas y
acciones de la CIA proveen consistentemente al gobierno de Estados
Unidos información táctica y estratégica. Anticipan atentados y
adelantan los objetivos de seguridad nacional del país vecino, recabando
la inteligencia relevante, haciendo análisis objetivos de todas las
fuentes; llevando a cabo acciones encubiertas efectivas bajo la
dirección del presidente, y salvaguardando los secretos que mantendrán a
esa nación segura.
Entre sus retos clave están:
-Cerrar brechas de inteligencia con una
mejor colección y análisis de cada país, personalidades no
gubernamentales y asuntos de suma importancia para el presidente y para
el equipo principal de seguridad nacional.
-Cumplir con la misión global de dar a
sus clientes la ventaja en la toma de decisión al confrontarse con un
volumen y diversidad de asuntos globales sin precedente que afectan los
intereses de Estados Unidos.
-Impulsar los avances tecnológicos para
mejorar el rendimiento en todas las áreas de la misión (compilación,
análisis, acción encubierta y contraterrorismo) al mismo tiempo que
protejan la seguridad de su información, las operaciones y a los
oficiales de la amenaza tecnológica.
– Mejorar las formas con las que atraen,
forman y retienen el talento para maximizar el potencial de cada
oficial para contribuir al logro de la misión.
-Mejorar la administración de los recursos de la Agencia durante un periodo de austeridad fiscal.
-Ser la primera línea de defensa de la
nación. Cumplir aquello que otros no pueden e ir donde otros no pueden.
Llevar a cabo la recolección de información que revela los planes,
intenciones y capacidades de nuestros adversarios y provee la base para
la decisión y acción; la producción de un análisis oportuno que provee
una visión, una alerta y una oportunidad al presidente y los encargados
de la toma de decisiones, de proteger y adelantarse a los intereses de
Estados Unidos; y la conducción de acción cubierta bajo la dirección del
presidente para evitar amenazas o lograr los objetivos de las políticas
de Estados Unidos.
*Fuente: https://www.cia.gov/es
Inteligencia y Guardia Nacional
La falta de estrategia integral en el
gobierno de Andrés Manuel López Obrador coloca a México en una situación
vulnerable, en un momento crucial por la creación de la Guardia
Nacional. Y es que este contexto representa un riesgo y un reto
histórico: el fracaso de la Guardia conduciría al caos social en puntos
neurálgicos del país, considera el investigador Mohamed Badine El
Yattioui.
Advierte que otro riesgo es que la
Agencia Nacional de Inteligencia busca otra opción distinta al espionaje
político que realizaba el Centro de Investigación y Seguridad Nacional,
pero sin saber cuál es la más importante para México en materia de
inteligencia para la seguridad nacional.
El investigador de la Universidad de las
Américas Puebla señala que la inteligencia es un tema clave para
intentar reducir la violencia del crimen organizado y los problemas de
seguridad del país, en la que hay dos elementos sustanciales que se
deben tomar en cuenta, como el discurso y la realidad política y social
del presidente López Obrador.
Crimen organizado y narcotráfico son en
conjunto un problema –más que bilateral– regional y mundial, y la
incógnita es cómo Estados Unidos está instrumentando su agenda con
México, país que cada sexenio cambia de estrategia para combatir este
flagelo, con lo cual el vecino país está logrando a largo plazo imponer
su agenda, señala.
Para el catedrático Mohamed Badine El
Yattioui, el otro problema es la falta de coordinación a nivel doméstico
entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, que en algunas
partes del país viven en autonomía; lo que genera más violencia y crimen
en agravio de los ciudadanos.
Ni guerra civil, ni golpe de Estado ni
ultraderecha al poder figuran entre las opciones en caso de que fracase
la cruzada de López Obrador contra el crimen organizado con la Guardia
Nacional, sino una crisis generalizada en algunos estados de la
República, en donde el gobierno federal no va a tener ningún papel
relevante, vaticina.
“Ahora hay zonas en donde no se puede
intervenir y el riesgo es que si la Guardia Nacional fracasa, sobre todo
en materia de derechos humanos y de coordinación y operación, el gran
riesgo es que habrá un país sin perspectivas”. Por ello, indica, urge
definir una estrategia no para 6 años.
Un acuerdo entre los principales
partidos políticos, considera, podría derivar en una estrategia de largo
plazo: de 15, 20 años; así como una mejor coordinación entre las
agencias en materia de seguridad, sin crear otras sino hacer funcionar
las que existen y definir en materia de política exterior los objetivos
con América Central y el Caribe.
Por su parte, Gerardo Sánchez de Lara,
especialista en seguridad nacional, afirma que han fracasado las
instituciones civiles y militares en materia de seguridad y el Estado en
conjunto, y quienes van ganando la batalla son los grupos de la
delincuencia organizada.
“Estamos viviendo el año más violento de
la historia reciente del país (2018) y probablemente 2019 sea más
violento que el año precedente porque las instituciones del Estado
mexicano son débiles y están mal coordinadas.”
El experto agrega que el tiempo juzgará
si los responsables actuales de la seguridad pública del país harán bien
su labor, y reconoce que el gran problema del proyecto de seguridad
nacional es que no se ve realmente cuál es la trayectoria de adónde
quiere llegar. “El gran anuncio fue la creación de la Guardia Nacional,
pero nadie entiende cuál es el objetivo, cómo se va a diseñar, cómo va a
funcionar como política pública”.
La Guardia Nacional es una aspiración de
tener una policía de corte nacional, de la que carece México, con 30
mil policía operativos de la Policía Federal no alcanzan a proteger a
140 millones de habitantes en 32 estados, y la única manera que se tiene
de confluir esa aspiración es a través de la coordinación entre
autoridades civiles y militares para el reclutamiento y adiestramiento
en la primera fase, y después ponerla en ejecución.
Hay un desafío de las capacidades de las
policías que están rebasadas ante el crecimiento de la criminalidad y
de cómo se está enfrentando el fenómeno criminal común y organizado,
dice la doctora Yadira Gálvez.
“La estrategia no ha funcionado, las
Fuerzas Armadas están al máximo en su compromiso para enfrentarlo y no
ha sido suficiente su participación sistemática en 12 años, primero en
operaciones quirúrgicas y luego para ampliar el espectro de seguridad
pública ante la falta de instituciones policiales con nivel de fuerza y
de fuego; de tal suerte que el problema es de los civiles que han
decidido usar a las Fuerzas Armadas en estas tareas.”
Gávez considera que el reto es
consolidar un cuerpo real, civil capacitado; eso sólo se logrará en el
largo plazo, “porque juntar policías, militares, marinos y federales
conlleva doctrina, mando militar, pero es difícil prever el futuro de
la Guardia Nacional como golpe reactivo”.
Facebook y otras redes sociales se han vuelto populares por
su interface sencilla y fácil de usar, pero muchas veces los usuarios
omiten configurar sus cuentas para proteger sus datos. Foto: Cuartoscuro
#MetaDatos
| A pesar de que en México la Ley de Protección de Datos Personales
prohibe que la información proporcionada a plataformas de redes sociales
–como Twitter y Facebook– sean entregadas a terceros sin consentimiento
del usuario, las apps que en esta plataforma diseñan compañías o
programadores no siempre garantizan el buen manejo de los datos.
Los usuarios no están relacionados con estas herramientas debido en
parte a que los proveedores de servicios de redes sociales promueven
poco las posibilidades que existen en la configuración de las cuentas.
Por eso, a continuación, les planteamos algunas maneras de evitar que
los datos personales sean vulnerados.
Ciudad de México, 13 de abril (SinEmbargo).– De acuerdo con el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI), los usuarios de redes sociales en México tienen derecho a que los datos personales que proporcionan a plataformas como Twitter o Facebook
estén protegidos. Sin embargo, a pesar de las estrictas regulaciones a
nivel mundial a las que se someten los desarrolladores de aplicaciones
en estas plataformas, en ocasiones emplean de manera inapropiada la
información que obtienen de los usuarios.
El escándalo de Cambridge Analytica –en mayo de 2018– activó las
alarmas en todo el mundo y visibilizó las vulnerabilidades de Facebook
para garantizar la seguridad de los datos de sus usuarios. Una de las
principales consecuencias de este episodio fue la aprobación por la
Unión Europea del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) que
extendió su regulación a los desarrolladores, aun cuando las compañías
no pertenezcan a Europa.
El RGPD hizo más riguroso el tratamiento de datos en Facebook y en
esta norma destaca la solicitud del consentimiento del usuario para
hacer uso de sus datos. Sin embargo, las normativas se diluyen en la
práctica, donde los casos de filtraciones de datos continúan, e incluso
la minería de datos y otras metodologías para recolectarlos son cada vez
más sofisticadas.
No se trata ya sólo del nombre de usuario y su correo electrónico, la
recolección de información es realizada también mediante inteligencia
artificial. De acuerdo con una investigación de NBC News,
publicada en febrero de 2019, el corporativo IBM recolectó miles de
fotografías de la red Flickr, una de las plataformas sociodigitales más
antiguas del mundo, con el objetivo de desarrollar algoritmos de
reconocimiento facial. Las imágenes fueron tomadas de cuentas de usuario
sin su consentimiento y sin dar aviso a los usuarios.
Lo que los usuarios comunes de Facebook ven en la plataforma es sólo
una parte de ella, detrás de los perfiles, las publicaciones y los “me
gusta”, “me encanta” y “me enoja” operan otras interfaces del mismo
producto.
La interfaz de programación de aplicaciones (API) de Facebook, es la
cara menos conocida de la plataforma. Sus ventajas son que se divide en
varias interfaces como el Graph API, Ads API, Chat API, cada una
orientada al desarrollo específico de aplicaciones a partir del código
abierto.
Es en esta otra cara de Facebook, se diseñan las aplicaciones de
juegos y otros productos de entretenimiento como los test de
personalidad, las adivinanzas y otros contenidos. Si el usuario no está
al tanto de la información que recolectan, estas apps pueden obtener por
meses acceso a datos personales.
De acuerdo con la información que proporciona Facebook respecto sus
políticas se configuración, si un usuario descarga una app pero no la
utiliza por 90 días, esa app caduca en la cuenta del usuario. Esto no
implica que los datos almacenados se eliminen por completo. Aunque una
vez que la app ha caducado, el desarrollador no tiene acceso a
información reciente del usuario, en muchos casos conservan los datos
que obtuvieron cuando el usuario usó su producto y para que estos datos
sean eliminados de manera definitiva no basta con eliminar la app de la
cuenta: el usuario tiene que solicitar de manera directa al
desarrollador o compañía que elimine sus datos.
Aun
cuando las apps y juegos son eliminados de un perfil de Facebook,
algunos de los datos
que acumulan sólo es posible removerlos por
solicitud directa a la empresa o proveedor.
Foto: Facebook
Una de las apps con más éxito en México son los juegos de
la compañía Fantastic Apps, de la que hay escasa información en la Red
pero que ofrece decenas de juegos y test graciosos, algunas veces con
temas polémicos y tendencias nacionales. Aunque sus productos suelen ser
muy divertidos, al hacer uso por primera vez de la aplicación ésta no
describe con precisión al usuario qué datos extraerá de su perfil y esto
sólo es posible de verificar a través del aviso de privacidad.
Love app es uno de los juegos de Facebook más conocidos en México. Foto: Facebook/Love.app
Al ingresar al aviso de privacidad, Fantastic Apps señala que obtiene
del usuario datos de manera temporal y para mejorar la experiencia del
usuario.
La app indica que del usuario obtiene su ID o número de
identificación en Facebook, además de información que describe como
“pública” y que incluye la fotografía de perfil del usuario.
En si versión en inglés describe en el apartado de salvaguardías que
recolecta la lista de amigos que usaron la misma app, el tiempo que
invierte el usuario en los juegos, la fecha y horario de actividad, así
como datos de ubicación del usuario, esto con el objetivo de enviarle
notificaciones en el momento apropiado, en el documento en español esto
no se menciona en ninguna sección.
Fantastic Apps no describe en su aviso de privacidad si el marco
legal bajo el que opera incluye al RGPD. Además de que el documento
cambia de manera sustancial en su versión en español, en donde se
asegura que la app no genera bases de datos de ningún tipo.
Uno
de los riesgos de emplear apps y juegos de Facebok es que los
desarrolladores también
pueden acceder a los datos de los contactos del
usuario. Foto: Facebook/Love app
En México, hace ya casi una década, se viralizaron aplicaciones que
supuestamente revelaban a los usuarios quiénes visitaban sus perfiles o
quienes les eliminaban de su red. Con el paso de los años se volvieron
más diversos los temas. En la actualidad es común que estas apps
ofrezcan entretenimiento a partir de comparaciones con famosos o
adivinanzas, en algunos casos Facebook les ha dado de baja; sin embargo,
este tipo de aplicaciones continúa sin muchos cambios en la manera en
como se ofrece a los usuarios.
EL INAI ha lanzado una alerta este año sobre este tema.
De acuerdo con el instituto, estas aplicaciones en algunas ocasiones
pueden obtener la lista de contactos del teléfono del usuario e incluso
rastrear la ubicación en tiempo real a través del sistema GPS. Esto
permite que, algunas veces, quienes desarrollan estas apps no garanticen
la protección de datos. Algunas de estas aplicaciones no sólo vulneran
los derechos de los usuarios interesados en adquirir sus servicios, sino
también los de sus contactos.
En México la extracción de datos mediante apps comenzó con los testo para saber quiénes
visitan los perfiles. Foto: Facebook
El testo My Personality se volvió escándalo mundial a raíz del caso Cambridg Analytica.
Foto: Facebook
CONFIGURACIÓN SEGURA
Especialistas en este tema sugieren que los usuarios de las redes
sociales deben procurar resguardar su información a través de varias
prácticas, éstas están disponibles en la interface pero tienen poca
difusión y son desconocidas por muchos de los usuarios.
Los pasos básicos para evitar estas malas prácticas inician en la
carpeta de configuración de cuenta, a la que se accede en la pestaña
superior que se encuentra a la derecha del menú. Una vez que se accesa a
este menú, se encuentra el apartado “aplicaciones” donde aparece el
listado de las apps que han tenido acceso a información del usuario.
Para
eliminar o desactivar aplicaciones y juegos el usuario requiere
ingresar a la
configuración de su cuenta y realizar esta operación en
los apartados “Aplicaciones” y “Juegos”.
Foto: Facebook
Una
vez que se ingresa al apartado de aplicaciones se desglosan todas las
que se encuentran
activas, en otra pestaña están las que han caducado, y
las que han sido eliminadas. Foto: Facebook.
Aunque en el aparato “ver y editar” es posible configurar la
información que se proporciona a la app o juego, en algunos casos no es
posible y se da consentimiento al desarrollador a extraer datos al dar
inicio al juego. A partir del 25 de mayo cada vez son más apps las que
solicitan el consentimiento, y permiten editar estos accesos antes de
que se comience a emplear el producto. Sin embargo, todavía hay algunas
aplicaciones que no operan de esta manera. En el caso de Love.App,
Facebook informa que recolecta: nombre y foto de perfil, género, amigos y
conexiones, idioma y zona horaria sin opción a editar estos datos. Esta
no es la única aplicación que presenta esta configuración en Facebook.
Love app no permite editar la información que los usuarios proporcionan. Foto: Facebook
En Twitter, también es posible configurar la información que se
proporciona a las aplicaciones. Esta puede ser editada en el menú
“configuración y privacidad” aparece un listado donde se encuentra la
sección de aplicaciones. Al ingresar a este apartado se enlistan todas
las apps activas que el usuario a empleado. Aunque sea sólo una vez, o
se empelara por unos minutos, estas aplicaciones pueden continuar
extrayendo información del usuario por meses y para cancelarlas basta
con dar clic en la pestaña derecha para “revocar acceso”.
Nueva York. La empresa de tecnología israelí NSO Group, creadora del software de vigilancia Pegasus, declaró que no tolerará el mal uso de sus producto,
aunque declinó responder sobre los casos de periodistas y activistas
espiados con su programa en México y Arabia Saudita, informó el Comité
para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés)
El CPJ rastreó investigaciones de Citizen Lab, Amnistía Internacional
y otras organizaciones pro derechos humanos que involucran a
comunicadores afectados por el software Pegasus, una herramienta que el grupo NSO vende a los gobiernos.
Mediante ataques de suplantanción de identidad, el usuario es tentado
a apretar un enlace malicioso y al hacerlo dicha tecnología traslada al
atacante el control de la cámara, el micrófono y el contenido de un
teléfono celular.
El grupo NSO ha dicho a los medios que sus clientes son sujetos a una
investigación ética interna que evitaría realizar negocios con quienes
hagan mal uso de dicho sistema, pero ha omitido responder cuando estos
grupos de derechos humanos han documentado su utilización o el intento
de instalarlo en aparatos pertenecientes a periodistas y activistas de
la sociedad civil, desde Arabia Saudita hasta México.
No toleramos el mal uso de nuestros productos; nosotros conocemos y
revisamos nuestros contratos para asegurarnos de que sólo son empleados
para la prevención e investigación de terroristas y criminales, dijo un vocero de NSO al CPJ.
En una entrevista al programa 60 Minutos de CBS, el 24 de
marzo, Shalev Hulio, cofundador de NSO, insistió en que la compañía no
permite abusos a los derechos humanos. También opinó que si los
periodistas están en contacto con un narcotraficante (...) y para
atraparlos necesitas interceptarlos, esa es una decisión que deben tomar
las agencias de inteligencia, sin dar más detalles sobre en qué casos considera legítimo el espionaje de comunicadores.
Un análisis de los grupos de derechos digitales, Citizen Lab, R3d,
Social Tic y la organización por la libre expresión Artículo 19,
detallaron un intento de ataque de Pegasus a Griselda Triana, esposa del periodista Javier Valdez, corresponsal de La Jornada en Sinaloa.
Valdez ganó el premio a la Libertad de Expresión del CPJ 2011 y fue
asesinado el 15 mayo de 2017 por su cobertura de narcopolítica, sin que
el gobierno mexicano haya resuelto el caso, destacó el CPJ.
“Me hizo enojar; se supone que esta tecnología se usa contra
terroristas, criminales y gente que pone en peligro la seguridad
nacional… no puedo imaginarme cómo se me incluyó dentro de ese grupo”,
afirmó Triana.
Según Citizen Lab, tras el asesinato de Valdez, Triana fue atacada
cuando la necesidad de información la hacía vulnerable a la suplantación
de identidad. Los investigadores determinaron que un mensaje de texto
que conducía a un artículo de prensa sobre la investigación del
asesinato de su esposo fue uno de los muchos intentos para hacerla
apretar el enlace malicioso e instalar el malware en su celular.
Según Citizen Lab, Triana es la vigesimoquinta persona “a la que se intenta espiar abusivamente con Pegasus en México”. Entre estos hay ocho periodistas y el hijo adolescente de la periodista Carmen Aristegui.
Periodistas mexicanos tienen en su poder documentos que muestran contratos millonarios que dan licencia del software Pegasus
a la Fiscalía General de la República. Otros documentos filtrados a la
prensa indican que altos funcionarios de Puebla utilizaron productos
similares de la firma italiana Hacking Team para espiar a su oponentes
políticos, según reportó el diario The New York Times.
Fuera de México la tecnología del grupo NSO también fue utilizada
contra el periodista saudita opositor Jamal Khashoggi, antes de ser
asesinado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, en octubre
pasado, señaló Citizen Lab.
De la Redacción
Periódico La Jornada
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Espionaje a periodistas y activistas
Zerón no acudió a cita en la FGR para declarar sobre Pegasus
El ex titular de la Agencia de Investigación Criminal solicitó un amparo para evitar ser detenido
Tomás Zerón de Lucio, ex titular de la Agencia de
Investigación Criminal (AIC), no acudió a la Fiscalía General de la
República (FGR), instancia que lo requirió el pasado día 20, como parte
de la investigación que tiene abierta por el espionaje a periodistas y
defensores de los derechos humanos con el malware Pegasus.
El ex servidor público recibió una notificación fechada el 4 de marzo
del Ministerio Público de la Federación, adscrito a la Fiscalía
Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de
Expresión (Feadle), para que declarara sobre la adquisición y
funcionamiento del malware.
Luego de que se dio a conocer que la entonces Procuraduría General de
la República (PGR) compró el sistema para espiar por medio de teléfonos
celulares, la Feadle abrió la investigación
FED/SDHPDSC/UNAI-CDMX/0000430/2017.
Zerón de Lucio fue requerido “a fin de que declare la verdad de
cuanto conozca y le sea preguntado; asimismo, no deberá ocultar hechos,
circunstancias o cualquier otra información que sea relevante respecto a
la información relacionada con la contratación y funcionamiento del
sistema denominado Pegasus”.
Luego de recibir el citatorio, el ex titular de la AIC buscó
ampararse contra cualquier acto privativo de la libertad, pero el juez
lo desechó, pues el llamado ante el Ministerio Público de la Federación
no lo requería de manera obligada, es decir, era por voluntad propia.
Llegado el día, fuentes allegadas a la investigación confirmaron a La Jornada que Zerón de Lució no acudió.
A pesar de instalaciones y equipos nuevos, hoy es “un elefante blanco”, asegura su titular
La apertura pública de los expedientes elaborados por el
desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) va a
requerir que el gobierno federal otorgue al Archivo General de la Nación
(AGN) más del doble de los recursos económicos con que cuenta hasta
ahora, pues de lo contrario dicha tarea se vería seriamente
comprometida.
Así lo advirtió el director del máximo recinto de la archivística
mexicana, Carlos Enrique Ruiz Abreu, quien señaló que a pesar de su
trascendencia, el AGN es en estos momentos un elefante blanco
que no cumple a cabalidad con las labores para las cuales fue creado,
situación que podría volverse aún peor con toda la carga de trabajo que
implicará ordenar y mostrar los expedientes del Cisen.
En entrevista con La Jornada, Ruiz consideró que la apertura
de los mencionados archivos –ordenada por López Obrador a finales de
febrero– está generando expectativas demasiado altas entre el público,
ya que en muchas ocasiones la vigilancia del Estado sobre diferentes
personas no era tan profunda, aunque admite que era suficiente para fabricarle a los sujetos espiados delitos que no habían cometido.
–¿En qué condiciones está el AGN para una labor como la que viene con los archivos del Cisen?
–En esta nueva administración, nos dejaron un edificio nuevo, de
primer mundo, donde están los acervos y unos laboratorios excelentes,
con tecnología avanzada, escáneres y laboratorios para restaurar papel y
encuadernar libros antiguos.
“Donde al AGN nos lo encontramos completamente abandonado es al
interior, en los proyectos, en lo sustantivo, que es organizar,
clasificar y describir los expedientes, y dar un mejor servicio. Nos
encontramos con un archivo prácticamente cerrado a la investigación.
“Además –agrega– hay un rezago de 4 mil 971 bajas documentales. ¡Es
muchísimo! Nunca en la historia de este lugar se había dado un rezago
tan grande. Prácticamente no se hacían catálogos y la descripción de
documentos es casi nula.”
Mismo gasto que en 2018
–Suena a que casi tiene que reconstruir el AGN…
–Casi. Es importante el edificio nuevo y los laboratorios, pero a final de cuentas podemos decir que es un elefante blanco,
si no tenemos personal. El archivo no cuenta con un presupuesto
adecuado; nos dieron el del año pasado, que es de 78 millones de pesos, y
estamos pidiendo una ampliación presupuestal para llegar a 178
millones.
–Sin esa ampliación, ¿la labor del AGN se vería comprometida, sobre todo de cara a lo del Cisen?
–Sí, exacto, muy comprometida. Necesitamos fondos y personal para
atender a todos los investigadores, y más con esto del Cisen. Si ya
teníamos una gran carga de trabajo y había poco personal, ahora es peor,
porque (con el anuncio de López Obrador) vinieron muchísimos
periodistas y estamos saturados. El elefante blanco sí es muy bonito, muy moderno, muy de primer mundo, pero sin funcionalidad.
–¿Cuántas personas trabajan en el AGN y cuántas van a necesitar?
–En este momento trabajamos aquí 219 personas, y para poder trabajar
al cien por ciento necesitamos unas 20 o 30 más. Ya estamos en pláticas
con la Secretaría de Hacienda para lo del presupuesto, y afortunadamente
hay sensibilidad.
–¿Cómo serán los lineamientos para ordenar todo el material de los archivos del Cisen y que nada quede fuera?
–Los lineamientos ya los tengo que emitir esta semana, porque eran 30
días después del acuerdo firmado por López Obrador. Se tienen que
distribuir entre todas las dependencias que pueden tener archivos
involucrados, y son 180 días para que nos envíen el material para acá.
–¿Cree que hay expectativas exageradas o desmesuradas respecto de lo que podemos ver?
–Sí, creo que sí se espera demasiado. El archivo del Cisen es muy
importante para nosotros, porque podemos descubrir algunas atrocidades
de gobiernos anteriores, pero hay demasiada expectativa. En algunos
expedientes que he visto hay mucha paja: reuniones donde participó
alguien y no pasó nada, aunque sirvió para mucha fabricación de delitos,
para decir que eran rojos o de tal o cual partido.
–¿Es así porque el Estado no espiaba a ese nivel o porque sí lo hizo
pero no lo podemos ver porque esos archivos están en otro lado?
–No, lo que se hizo aquí fue más bien superficial. En un archivo de
100 fojas puedes encontrar algunas cosas más delicadas o finas, pero no
es así en todo lo demás.
“¡Pauten sin miedo, carajo!”, se
escuchó en la oficina la voz de un hombre joven, una exclamación profusa
e impaciente que retumbó por toda la casa. La queja provenía de Ricardo
Rojo, coordinador de un grupo de jóvenes a quienes les encargó producir
a destajo memes, videos y mensajes para intentar desvirtuar la imagen
del entonces candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel
López Obrador.
“¡El dinero no es de ustedes, así que métanle!”, gritó nuevamente
Rojo, acompañando ahora la instrucción con un furioso puñetazo en la
mesa, relató uno de los presentes.
Rojo se había irritado al saber que su brigada de trolls —quienes
hasta ese momento habían pagado seis mil pesos, a lo más, por cada
posteo que deseaban viralizar en las redes para debilitar la campaña del
tabasqueño, que ya aparecía como puntero en la mayoría de las
encuestas— no prosperaba.
“Recuerden —dijo Rojo a los jóvenes antes de marcharse—: Tenemos presupuesto ilimitado”, recordó la fuente.
A partir de ese momento, el equipo de Rojo llegó a pagar hasta 50 mil
pesos por cada mensaje en Facebook, Twitter e Instagram que resaltara
una mala mueca de López Obrador, un arranque contra algún adversario, un
exabrupto de alguno de sus colaboradores o una liga de una noticia
falsa, describió el informante.
En ese paquete entraron, por ejemplo, las millonarias propiedades que
le achacaban, sus supuestos nexos con Nicolás Maduro o sus presumibles
vínculos con el narcotráfico. Todos, temas construidos por ellos
mismos.
Uno de los integrantes de ese equipo —a quien llamaremos Miguel Ángel
para conservar su anonimato— además de su testimonio mostró a este
semanario recibos de nómina, fotografías, correos electrónicos y
mensajes que permiten reconstruir distintos momentos de los 18 meses que
trabajó este grupo, el cual tenía el objetivo de mostrar la peor cara
de López Obrador y así incidir en la elección presidencial.
ejecentral hizo contacto con las personas
mencionadas en la trama antiAMLO para conocer su punto de vista y
ejercer su derecho de réplica. Los que respondieron fueron las empresas
Coppel y Grupo México, cuyos representantes dijeron que se abstendrían
de opinar.
Los intelectuales Enrique Krauze y Fernando García Ramírez también
contestaron a este medio y rechazaron haber participado en el plan.
Lo mismo pasó con el empresario Ricardo Rojo, la exaspirante
presidencial por la vía independiente, Margarita Zavala, el empresario
Alejandro Ramírez Magaña, de Cinépolis, quienes negaron estar
implicados. Al cierre de esta edición no había contestado el exdiputado
panista Jesús Ramón Rojo Mancillas.
Aunque el nombre Germán Martínez aparece como parte de la
confabulación, el ahora director del IMSS asegura que no tuvo nada qué
ver.
Autores intelectuales
Miguel Ángel contó que a mediados de 2016, dos años antes de las
elecciones presidenciales, un grupo de empresarios e intelectuales se
pusieron de acuerdo para lanzar una campaña negativa contra Andrés
Manuel López Obrador, quien era entonces presidente del Movimiento de
Regeneración Nacional (Morena) y figuraba como el único candidato que,
con seguridad, aparecería en la boleta electoral.
Francisco Agustín Coppel Luken, presidente y director general de
Grupo Coppel; Alejandro Ramírez Magaña, director general de Cinépolis y
entonces presidente del Consejo Mexicano de Negocios, y Germán Larrea
Mota-Velasco, presidente del Consejo de Administración de Grupo México,
proveyeron los recursos para financiar la campaña contra el tabasqueño,
informó Miguel Ángel, quien tuvo acceso cotidiano a las reuniones de
planeación y elaboró contenidos que él mismo califica como perniciosos
contra López Obrador y sus colaboradores.
La fuente mostró a este periódico conversaciones por chat donde
recibía las instrucciones de los adversarios del aspirante morenista,
además de documentos, entre ellos los recibos que la empresa Coppel le
expidió por el pago de sus servicios, los cuales contienen todos los
datos fiscales de la empresa.
Miguel Ángel reveló que los encargados de concebir sitios de internet
y perfiles de Facebook como Populismo Autoritario, Napoleopez y Prensa
México —todos ellos con tratamientos adversos al hoy Presidente de la
República—, así como de reclutar al personal que elaboraría los
materiales, fueron el historiador Enrique Krauze, director de la revista
Letras Libres y de Editorial Clío, y el crítico literario
Fernando García Ramírez, brazo derecho de Krauze, cercano al empresario
Coppel y actual columnista del diario El Financiero.
Para echar a andar la estrategia que buscaba descarrilar las
aspiraciones de López Obrador se habilitó como centro de operaciones la
casa ubicada en la calle de Berlín, número 245, en la colonia Del
Carmen, alcaldía de Coyoacán, en la Ciudad de México, aunque también
había células trabajando en Guadalajara, Jalisco.
Miguel Ángel dijo a ejecentral que los empresarios
que patrocinaban el plan y Enrique Krauze jamás pisaron la sede de
Berlín, pero sostenían reuniones mensuales en unas oficinas localizadas
en Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México.
Los nombres aportados por Miguel Ángel coinciden con los consignados por Tatiana Clouthier en su libro Juntos Hicimos Historia, en el que revela los resultados de sus propias investigaciones sobre el origen de la página PejeLeaks.org y la campaña cibernética contra López Obrador.
Linea de tiempo
Color verde, acciones de AMLO | Color rojo, acciones de la Operación Berlín
El diseño digital
La operación digital se preparó desde diciembre de 2016, pero vio la
luz el 23 de marzo de 2017, cuando se lanzó el primer perfil antiAMLO en
Facebook, “Napoleopez”, y a partir de entonces surgió el resto.
La fuente narró que Fernando García Ramírez tenía bajo sus órdenes a
tres colaboradores que fueron cuidadosamente seleccionados. Sus labores
esenciales eran monitorear diariamente y en todo momento las noticias
sobre López Obrador, concebir informes que quebrantaran la reputación
del tabasqueño y su equipo; así como elaborar guiones para que la granja
de trolls los difundieran diariamente por plataformas digitales.
De manera paralela, relató Miguel Ángel, Agustín Coppel le encargó a
Jesús Ramón Rojo Mancillas, exdiputado panista, coordinar los esfuerzos
para integrar un equipo de expertos en internet que pudieran generar
productos viralizables y, de esa manera, detonar una opinión
desfavorable para el actual jefe del Ejecutivo federal.
“Si la estrategia requiere denostar sistemáticamente al líder de
Morena —le ordenó Coppel a Rojo Mancillas— entonces eso haremos”, contó
la fuente.
Para que la maniobra llegara a buen puerto, dijo Miguel Ángel, Rojo
Mancillas convocó a Ricardo Rojo, quien puso al servicio del proyecto la
experiencia y el personal de su empresa, Expertaria, la cual dice
especializarse en “monitoreo, análisis y estrategias de comunicación en
redes sociales”. Dicha agencia sería la encargada de pagar los sueldos a
la rama cibernética del proyecto antiAMLO.
Todos, tanto los intelectuales reclutados por García Ramírez como los trolls de
Ricardo Rojo, trabajaron cubriendo turnos matutinos y vespertinos en la
casa de Berlín entre noviembre de 2016 y hasta marzo de 2018. “Hubo
ocasiones en que se trabajó de noche”, detalló Miguel Ángel.
Posteriormente, García Ramírez y sus tres subordinados salieron del
domicilio para tener juntas itinerantes en cafés o, incluso, en la
propia casa del crítico literario, ubicada también en la alcaldía de
Coyoacán.
El motivo de que ya no se presentaran esos personajes clave en la
casa de Coyoacán, fue la renuncia de Germán Martínez Cázares al PAN
—ocurrida en marzo de 2018— y su posterior adhesión a la campaña de
López Obrador. El temor de los conspiradores, dijo la fuente, era que
Martínez Cázares delatara la operación contra AMLO.
Miguel Ángel aseguró que Germán Martínez y Margarita Zavala —quien al
principio había manifestado su interés de competir por la candidatura
del PAN rumbo a los comicios presidenciales de 2018— llegaron a reunirse
con los empresarios e intelectuales, apoyando incluso la maniobra para
minar la imagen del hoy mandatario.
“Si Germán abre la boca y nos delata, nosotros tenemos cómo demostrar
que a él también le pagó Coppel por sus servicios”, dijo García Ramírez
para tranquilizar a sus colaboradores, contó la fuente.
Germán Martínez sí reconoce que asistió a la casa de Berlín, pero por
invitación de compañeros panistas, quienes preparaban la campaña contra
Delfina Gómez, candidata de Morena al gobierno del estado de México y
rival de la panista Josefina Vázquez Mota. Sin embargo, Germán Martínez
aseguró que se enfrentó con varios de sus correligionarios, se alejó, y
nunca se enteró de una operación antiAMLO.
Ricardo Rojo fue más reacio a cambiarse de casa. El encargado de la
operación cibernética mudó a una parte de su equipo a The Place, un coworking
ubicado en la calle Xicoténcatl 120, colonia Del Carmen, en Coyoacán.
Ahí, una célula capitaneada por Sergio Navarro, íntimo amigo de Ricardo
Rojo, continuó elaborando y editando contenidos, dijo Miguel Ángel.
La cita con Krauze
Los intelectuales de “alto rendimiento” que se encargarían de
investigar a López Obrador y confeccionar los temas que infundirían
miedo entre los ciudadanos contaron con el visto bueno de Krauze.
El historiador —acompañado siempre por el crítico literario— ya había
hecho un ejercicio similar en las elecciones de 2006, con el proyecto
Lupa Ciudadana, que sometía al análisis de especialistas la viabilidad
de las propuestas de los candidatos a la Presidencia de la República,
entre ellos López Obrador. “En aquella época cometieron una imprudencia:
trabajaban en las instalaciones de Letras Libres. Esta vez no sería así. No querían exponerse ni dejar rastros”, detalló la fuente.
La cita con Miguel Ángel ocurrió el jueves 3 de noviembre de 2016, a
las 18:00 horas, en el restaurante Maison Kayser, ubicado en el Centro
Comercial Oasis, en Coyoacán. Faltaba un año para el destape formal de
los candidatos a la Presidencia de la República. Era buen tiempo para
comenzar a preparar “la función”, como solían llamarle.
El director de Letras Libres vestía pantalón de gabardina,
saco negro y una camisa de cuello alto. García Ramírez, quien no dejaba
de mover las manos frenéticamente, portaba un suéter café, pantalón
color caqui y llevaba en la mano un dispositivo Kindle.
El historiador habló sobre liberalismo político y económico. Intercambiaron puntos de vista sobre la novela El Zarco de
Ignacio Manuel Altamirano; así como de las aportaciones intelectuales
de Emilio Uranga como ideólogo del PRI. “Glosó profusamente a Daniel
Cosío Villegas y a Gabriel Zaid”, describió el que sería uno de sus
empleados en la operación contra López Obrador. Así pasaron algunos
minutos, hasta que, finalmente, hablaron de política y la carrera hacia
el 2018.
“¿A quiénes ves en el escenario?”, le preguntó a rajatabla el
historiador al futuro recluta. “Le respondí que probablemente Miguel
Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño, Margarita Zavala y, desde luego, López
Obrador”, relató la fuente.
Al escuchar el nombre del político tabasqueño, Krauze inhaló
profundamente. Sin ocultar su desencanto por el tabasqueño, con su voz
gruesa, preguntó: “¿Qué piensas de López Obrador?” Para ese momento,
Miguel Ángel ignoraba que se encontraba en medio de un examen, el cual
definiría si tenía potencial para convertirse en una especie de
mercenario de la propaganda política, sino que albergaba la falsa
expectativa de formar parte de las filas de Letras Libres e incursionar en proyectos editoriales o de investigación.
Con tal de congraciarse con el empresario cultural, describió la
fuente, retomó algunos juicios que Krauze había planteado en su famoso
ensayo “El mesías tropical”, por lo que calificó a López Obrador de
megalómano y obsesionado con el poder. “Sabía que el escritor había
demonizado al personaje y que le gustaba el sensacionalismo biográfico”,
explicó.
La empatía de Krauze surgió de inmediato. “No podemos permitir que
López Obrador llegue a la Presidencia”, soltó. Agregó que “la democracia
liberal estaba atravesando por una severa crisis” y que “un político
intolerante y explosivo no podía colarse a la Presidencia de la
República”. Y repitió varias veces su eslogan de batalla: “Andrés Manuel
es un peligro para México”.
Antes de terminar la charla, Krauze le comentó al examinado que
estaban buscando formar un grupo de intelectuales de “alto rendimiento”
para un trabajo editorial que sería intenso durante los meses por venir.
“Me preguntó que si deseaba incorporarme. Y yo, emocionado y pensando
que me sumaría a sus huestes intelectuales, le respondí que sí”,
detalló. Después se reuniría con García Ramírez, que sería su jefe
durante los siguientes 18 meses.
La trama rusa
El armado de la campaña antiAMLO comenzó en diciembre de 2016, cuando
los investigadores y el equipo cibernético ya estaban instalados en
Berlín 245, una fría y vieja casona de mediados del siglo XX.
El inmueble estaba dividido en tres grandes espacios: uno donde se
instalaron los jóvenes reclutados por Expertaria —entre ellos hackers, trolls,
creadores de memes y videos, y expertos en redes sociales— quienes
además contaban con un estudio de televisión en la planta superior;
otro, habilitado como sala de monitoreo —además de una audioteca con
entrevistas y discursos pronunciados por López Obrador desde el año
2000—; y uno más para oficinas y cubículos donde trabajaban los
encargados de hacer las pesquisas.
En cuanto hubo luz verde, Expertaria se encargó de incubar perfiles
apócrifos y páginas de repudio contra López Obrador en plataformas como
Facebook, Twitter e Instagram. De acuerdo con Miguel Ángel, cerca de
100 empleados—entre publicistas, diseñadores, editores de video y community manager—
se encargaban de procesar cerca de 20 guiones diarios que, en cuestión
de minutos, se traducían en videos y memes contra la causa del
tabasqueño.
“En dichas páginas se descargaban las iras, las fobias y las
consignas más descabelladas contra el candidato de Morena”, describió
Miguel Ángel.
Uno de los primeros encargos que recibieron los reclutas fue hacer
perfiles de la gente cercana a López Obrador. La instrucción era
encontrar algún vínculo, por frágil que fuera, con Venezuela, Cuba,
Nicaragua o cualquier cosa que oliera a dictadura o totalitarismo, dijo
la fuente.
En una de las paredes de las oficinas de Berlín había pegado un
cartelón con la leyenda “la otra mafia del poder”, en el cual aparecía
la foto de López Obrador, rodeada de círculos concéntricos. En el primer
círculo estaba Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del candidato; los tres
hijos mayores de López Obrador, además del asesor Julio Scherer Ibarra,
el vocero César Yáñez y el empresario Alfonso Romo. En un segundo
círculo figuraban Yeidckol Polevnsky, en ese entonces secretaria general
de Morena; Ricardo Monreal, entonces delegado en Cuauhtémoc; Claudia
Sheinbaum, su eterna aliada; Martí Batres y Héctor Díaz Polanco,
dirigente de Morena y presidente de la Comisión Nacional de Honor y
Justicia de Morena, respectivamente. Todos ellos eran objetivos
prioritarios.
Miguel Ángel narró que muy al principio de 2017, uno de los
investigadores propuso hacer un “reportaje” sobre la intervención rusa
en las elecciones en México. Su argumento fue que la ola de noticias
sobre la injerencia del régimen de Vladimir Putin en los comicios de
Estados Unidos y las pesquisas que se realizaban en ese momento a
integrantes de la campaña de Donald Trump harían creíble que México, por
su posición geográfica, era susceptible de una amenaza similar.
Fue el propio García Ramírez quien desechó la propuesta por
resultarle inverosímil y difícil de sustentar. Sin embargo, a finales de
marzo de 2017, tuvo que cambiar de perspectiva. La idea de la trama
rusa había seducido al director de Letras Libres y éste
instruyó a García Ramírez poner manos a la obra. “Dice Krauze que
debemos hacer algo sobre Rusia”, dijo García Ramírez a su grupo, según
Miguel.
La fuente dijo que los únicos datos que podían hacer creíble la supuesta trama de Moscú era que el articulista del periódico La Jornada, John
Ackerman, asesor de López Obrador en temas internacionales, era
colaborador del canal de noticias Russia Today (RT). Algún directivo de
RT tuvo la idea de llamar a Ackerman “nuestro hombre en México”, pese a
que RT tiene colaboradores locales en cada país donde se transmite su
señal.
El segundo dato era una versión —en ese momento, sin comprobar—, de
que computadoras de San Petersburgo habían ingresado de manera masiva al
sitio del INE www.votoextranjero.mx.
El resto de la argumentación se cocinó en las oficinas de Berlín con
inferencias, datos sueltos y declaraciones ambiguas de autoridades de
Estados Unidos, refiere la fuente de ejecentral.
“Nuestro trabajo era hilar esos indicios y redactarlos de tal manera que
dieran la apariencia ser investigaciones periodísticas. Y nos
comprometían a que todo embonara”, aseguró Miguel.
Al final, el tema se desinfló, puesto que el propio canal RT, en un
video donde le responde puntualmente a García Ramírez, se mofó de la
hipótesis, además de que el embajador ruso Eduard Malayán la consideró
hilarante. Incluso, el entonces vocero de la Presidencia de la
República, Eduardo Sánchez, y el entonces canciller Luis Videgaray,
garantizaron que los comicios estaban blindados de cualquier influencia
externa.
La puntilla al invento de la trama rusa la dio el propio López
Obrador con un video subido a sus redes sociales el 18 de enero de 2018,
en el que, con ironía, dice estar en las costas de Veracruz esperando
el “submarino que nos traerá el oro de Moscú”. Risueño, el candidato
dijo: “Ya ven que ahora soy Andresmanuelovich”.
Tatiana los descubre
La mañana del miércoles 6 de febrero de 2018, la avenida Morelos, de
la Ciudad de México, desde Balderas hasta Reforma, amaneció tapizada con
carteles promocionales del sitio de internet PejeLeaks.org.
Dos meses después, estaban por toda la ciudad. En redes sociales, los
usuarios reportaban que las avenidas Constituyentes, Insurgentes,
Bucareli, Chapultepec y Tlalpan también habían sido revestidas con la
propaganda.
Pegados en postes y árboles, los pendones cubrían varios kilómetros y
en ellos aparecía una fotografía caricaturizada de López Obrador con
los logotipos de Facebook, Twitter, Youtube e Instagram.
Era un portal de internet que, según explicaban sus creadores,
“responde a la necesidad de poner a López Obrador bajo el reflector,
estableciéndose como una plataforma que documenta y pone en evidencia, a
través de investigaciones periodísticas, su faceta más oscura y
desconocida”.
El sitio, que emitió el último tuit el 4 de julio de 2018, mencionaba
que “numerosos ciudadanos han arriesgado su seguridad para
proporcionarle a PejeLeaks información inédita que demuestra la
corrupción, el nepotismo y los conflictos de interés de López Obrador,
su familia y sus colaboradores”. Por tanto, no proporcionaba datos de
las personas que administraban la página, alegando motivos de seguridad.
Los trabajos no venían firmados, era todos anónimos.
Tatiana Clouthier, excoordinadora de la campaña de López Obrador, afirma en su libro de reciente aparición Juntos Hicimos Historia,
que “más indagaciones me llevaron a descubrir que la página de
Pejeleaks había sido comprada en Panamá, operada desde Los Ángeles,
California, y su financiamiento provenía, como se había contado, de
empresarios mexicanos. Más tarde descubrí que se trataba de trabajos que
Fernando García Ramírez, mano derecha de Enrique Krauze, le encargaba”.
En su texto, Clouthier asegura que “Enrique Krauze ha prestado
servicios a los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña
Nieto, realizando metódicos y persistentes ataques contra López
Obrador. En los últimos 10 años, Krauze ha recibido el apoyo financiero
del Grupo Coppel y, en particular, de Agustín Coppel”.
Tampoco podemos olvidar, agrega en su libro la hoy vicecoordinadora
de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, que “en 2012 y 2016,
las campañas del empresario cultural recibieron del gobierno federal más
de 162 millones de pesos mediante contratos de adjudicación directa”.
El libro refiere que si bien PejeLeaks.org era el portal más
conocido de la mancuerna empresarios-intelectuales, no era el único
escaparate de internet que tenía el objetivo de golpear la imagen
pública de López Obrador. El equipo reunido en Berlín “trabajaba
infatigablemente difundiendo sus fake news en redes sociales
como Instagram, Twitter y, sobre todo, en Facebook”. El texto señala que
además de PejeLeaks, algunas de las páginas donde los trolls de Berlín difundían sus memes, videos e investigaciones eran:
facebook.com/PopulismoAutoritario
facebook.com/napoleopez
facebook.com/mexicoprensa
facebook.com/PoliticMeme
facebook.com/injoportable
facebook.com/MexicanosHartosDelPRI
Por otra parte, añade Clouthier en su libro, “no era casual que los
temas se repitieran en varios artículos periodísticos. Otro de los
cometidos que tenía el equipo Krauze-García Ramírez era realizar
‘investigaciones especiales’ que posteriormente eran publicadas, en
formato de artículos de opinión, por diferentes columnistas”
caracterizados por su pensamiento antilopezobradorista.
La rutina en Berlín 245
Durante año y medio, los trabajos en el centro de operaciones de
Berlín 245 comenzaban a las 8 de la mañana y concluían a las seis de la
tarde, de lunes a viernes; con excepción de aquellos días en que la
información era abundante y obligaba a extenderse hacia las noches, o
laborar los días domingo, como ocurrió con dos de los tres debates
presidenciales, explicó Miguel Ángel.
Los tres investigadores cercanos a García Ramírez —Ricardo Sevilla,
Gabriel García Jolly y Rubén Cota Meza—, llegaban a las 8 de la mañana
para monitorear los medios de comunicación e identificar puntos
vulnerables de López Obrador, su campaña o sus colaboradores, para
después elaborar una especie de “adelantos informativos” con posibles
notas, videos o memes que metieran el pie al candidato morenista.
Miguel Ángel relató que a las 9 de la mañana, los tres investigadores
acudían a la oficina de Fernando García Ramírez, quien cada día llevaba
a esas juntas las instrucciones de Enrique Krauze y los temas que éste
deseaba impulsar. Tanto las directrices del intelectual como las
aportaciones del equipo de investigadores se traducían en órdenes de
trabajo que, en cuestión de minutos, debían plasmarse en noticias,
comentarios, videos o imágenes que mostraran a un abominable López
Obrador.
Al salir de esa junta, García Ramírez se reunía con Ricardo Rojo y
Sergio Navarro, quienes analizaban los guiones y el material escrito que
generaban los investigadores para después hacerlos estallar en redes.
Pero no todo era parodia o despotricar contra el enemigo. También
había trabajos más sofisticados, como el que se le encargó a un equipo
de especialistas para identificar un presunto plagio en el que habría
incurrido López Obrador en su libro Del esplendor a la sombra: la República restaurada, en el que supuestamente refritea párrafos íntegros de las obras de Luis González y González, El liberalismo triunfante, y de Daniel Cosío Villegas, Historia moderna de México.
Miguel Ángel reconoce que “muchas de las cosas que nos encargaban las
teníamos que forzar, nunca hubo anomalías plenamente verificadas; en
muchos casos caíamos en fake news, pero teníamos que hacerlo,
esas eran las instrucciones” y asegura que mucho del sustento para esas
supuestas investigaciones se apoyaban en inferencias o en comentarios de
los articulistas más críticos de López Obrador.
En el caso de la investigación sobre el plagio de las obras de Cosío
Villegas y de González y González, los investigadores hallaron algunas
citas sin comillas y párrafos parafraseados, pero el texto de López
Obrador, escrito en 1988 y reeditado en 2015 con el nombre El Poder en el trópico, es en esencia original.
Prueba de ello es que, según Miguel Ángel, para el segundo debate
presidencial, el equipo de Berlín le vendió la “exclusiva” del plagio
tanto al equipo de Ricardo Anaya, candidato del PAN, como al de José
Antonio Meade, aspirante del PRI, pero ninguno de ellos se arriesgó a
abordarlo, y la historia, “como un cohete cebado, tuvo que ser
consignada, sin más remedio, en un desangelado artículo publicado por
García Ramírez en El Financiero, el 26 de junio de 2018”.
Uno de los personajes a los que diferentes testigos vieron en la casa
de Berlín fue Fernando Rodríguez Doval, exvocero de Ricardo Anaya,
quien en entrevista lo negó enfáticamente.
Con el propósito de que la campaña de lodo contra el candidato de la
coalición Juntos Haremos Historia no quedara en la simple chunga en
redes sociales, los cerebros de la estrategia abrieron perfiles de
Facebook, como Historia Novelada, en los que también se hablaba de
literatura, cine y series de televisión. El propósito era generar
comunidad de internautas, para después inocularles el mensaje de miedo y
aversión hacia el hombre de Macuspana.
Nexos con Anaya
Fernando García Ramírez, personaje que trabaja con Enrique Krauze
desde hace más de 25 años, era el enlace entre los grupos que operaban
en la casona de Berlín y los empresarios que patrocinaban el esfuerzo
para desvirtuar la candidatura de López Obrador, reiteró Miguel Ángel.
De acuerdo con el testimonio de otra de las personas que estaba bajo
sus órdenes durante los días de la campaña presidencial, García Ramírez
mantenía una relación estrecha con Agustín Coppel, a tal grado que el
empresario iba personalmente por él al aeropuerto cuando el crítico
literario viajaba a Culiacán, Sinaloa, sede del emporio y territorio al
que acudía, al menos, una vez al mes.
Para demostrar el nivel de afecto que Coppel le tenía, García Ramírez
comentó entre su equipo que, cuando se aproximaba el fin de las
campañas y el plan antiAMLO llegaba a su término, el empresario le pidió
que siguiera trabajando para él. “Ponme aquí cuánto quieres ganar, me
dijo Agustín (Coppel)” le contó García Ramírez a su equipo, según el
informante.
Pero al mismo tiempo, subrayó Miguel Ángel, García Ramírez tuvo
acceso al cuarto de guerra de la campaña de Ricardo Anaya, candidato de
la coalición formada por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano. “Anaya
está muy contento con el trabajo que estamos haciendo”, solía decirles
el columnista de El Financiero a los operadores de Berlín. Lo
cierto es que ellos jamás tuvieron acceso directo a quien fuera
candidato de la coalición Por México al Frente.
Miguel Ángel compartió con ejecentral un correo electrónico enviado por García Ramírez desde la dirección fgarciaramirez@gmail.com,
en el que les incluyó un documento aprobado por el equipo de campaña de
Anaya, y el cual contiene cuestionamientos para atacar a López Obrador
durante los debates televisivos y que, presuntamente, lo exhibirían ante
el público. Las preguntas fueron elaboradas en los cubículos de Berlín
245. Cabe precisar que fue a través de ese correo que este periódico
hizo contacto con el columnista
“Afirmas que combatirás de frente la corrupción. Pero tú siempre has
estado rodeado de corruptos. Desde que eras jefe de Gobierno, la gente
ha visto a tus operadores recibir dinero en tu nombre: Bejarano, Ímaz,
Sosamontes, Eva Cadena… Y tanto peca el que mata a la vaca como el que
le detiene la pata. Cuando los descubren, afirmas que es un complot. Has
desdeñado al Inai diciendo que es una ‘burocracia fifí’ y que la Ley
3de3 es ‘una tomadura de pelo’. No crees en la transparencia, contigo va
a aumentar la corrupción. ¿Ésa es la honestidad que tanto predicas?”,
dice uno de los planteamientos.
“Tú eres el responsable de la candidatura de José Luis Abarca en
Iguala y, por tanto, corresponsable de la desaparición de los 43
estudiantes de Ayotzinapa. Tú llevaste a Rigoberto Salgado a Tláhuac,
cuya campaña fue financiada por el narco. Ahora ofreces una senaduría a
Napoleón Gómez Urrutia, acusado de hacer mal uso de 55 millones de
dólares que pertenecían a los mineros. ¿A qué otros asesinos y
criminales piensas ofrecerles curules y puestos de gobierno?”, reza otro
de los cuestionamientos.
“Algunos de tus colaboradores más cercanos —como Yeidckol Polevnsky y
Héctor Díaz Polanco— han reconocido su admiración por las dictaduras de
Cuba y Venezuela. Tú mismo has dicho que te parece mejor la democracia
venezolana que la mexicana, a pesar de la represión a la oposición en
ese país, y que Fidel Castro es uno de tus héroes. ¿Estás utilizando la
democracia para instaurar una dictadura en México?”, señala otro de los
13 ataques.
Fin de la función
La estrategia para torpedear la candidatura de López Obrador declinó
en mayo de 2018, cuando faltaba un mes para el cierre de las campañas y
en momentos que las encuestas colocaban al tabasqueño como el inminente
ganador de los comicios.
Krauze fue el primero en tirar la toalla, dijo Miguel Ángel. En una
reunión con los patrocinadores de la trama, el director de Clío dijo que
dejaba el proyecto, que su salida del país era inevitable y que se
refugiaría en Nueva York. “Pasaré seis meses en México y los otros seis
en Estados Unidos”.
Germán Larrea, refiere la fuente, secundó la decisión de Krauze y se
retiró del proyecto. El único que se mantuvo hasta el final fue Agustín
Coppel, quien habría dicho que pondría el dinero que aportaba Grupo
México “y hasta más”.
Lo último que se supo de los habitantes de la casa de Berlín es que
dentro de sus oficinas continúan trabajando para Expertaria, y alimentan
las cuentas de Populismo Autoritario (104 mil seguidores), Prensa
México (39 mil), Política Meme (142 mil) e Injoportable (94 mil fans),
en la plataforma de Facebook, para darle seguimiento a esa “masa
crítica” que no comulga con el gobierno de López Obrador.
Ahora la meta de la operación Berlín es sobrevivir un sexenio, hasta
se vislumbren los perfiles de los futuros candidatos a la Presidencia de
la República.