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2/09/2020

¿Mano negra?


La historia se repite. Una vez más se acusa a un movimiento estudiantil de estar sujeto al control de actores externos a los que se califica como la mano negra que dirige sus acciones.
El 15 de mayo de 1929, el entonces presidente, Portes Gil, acusó a los líderes del movimiento estudiantil de ser ajenos a la Universidad y perseguir fines políticos. Eran, a su juicio, la mano negra de su época, un intento de desestabilizar a la Universidad y al país. El 10 de julio del mismo año, el Congreso aprobó la Ley Orgánica que otorgó la autonomía. Pocos años después, el movimiento del 29 y sus líderes serían considerados los protagonistas de acontecimientos históricos que dotaron a la llamada máxima casa de estudios de una de sus mayores fortalezas: la autonomía.
En 1968, según el gobierno, el movimiento estudiantil era promovido y dirigido por la mano negra del comunismo internacional. Caracterizaban a la lucha estudiantil como un intento de desestabilización del régimen y del país, en la víspera de las Olimpiadas. En las torturas e interrogatorios la policía perseguía también a la mano negra de priístas resentidos. Lombardo Toledano decía que la CIA era la mano que mecía la cuna. Cincuenta años después nadie se atreve a sostener algo así y se reconoce la fuerza ética y moral del movimiento, junto a su claridad política y capacidad organizativa.
En 1986-87, el rector Carpizo acusó en un desplegado público a diversas organizaciones políticas (Convergencia Comunista 7 de Enero, Partido Revolucionario de los Trabajadores y revista Punto Crítico, entre otras) de estar atrás del Consejo Estudiantil Universitario. Esas eran las manos negras cuyos agentes y agitadores profesionales manipulaban a los estudiantes en la lucha contra las reformas restrictivas del acceso y la permanencia de estudiantes en la Universidad, así como por la gratuidad y el Congreso Universitario. Como en otras ocasiones se intentó desacreditar a todo el movimiento aduciendo la presencia de intereses políticos ajenos a la Universidad.
El discurso se repitió con más fuerza y encono en la larga huelga del Consejo General de Huelga, en 1999-2000. También se les llamó infiltrados, agitadores, representantes de intereses políticos externos inconfesables. Las manos negras se ubicaban tanto en el gobierno del Distrito Federal como en diversos grupos denominados ultraizquierdistas. La demanda central de gratuidad fue lograda a un alto costo, la entrada de la policía a la UNAM y la detención de centenares de estudiantes.
Hoy las luchas de 86-87 y 99-2000 han sido completamente legitimadas. Esto es lo que representa en los hechos el reconocimiento del derecho a la educación superior pública gratuita en el artículo tercero. Las manos negras llegaron hasta la Constitución.
Quienes han invocado estos descalificativos para los movimientos de estudiantes se han equivocado siempre. Hoy asumen, una vez más, que las estudiantes en lucha contra la violencia de género son jóvenes manipulables, sin claridad ni voluntad propias. No entienden ni aceptan que tienen la capacidad para definir sus demandas, organizarse, diseñar sus estrategias y poner en práctica acciones de manera independiente.
Se les trata de anular al hablar de mano negra y de desestabilización. Buscan explicaciones simplistas, responsables materiales e intelectuales ajenos a sus movimientos. Al centrarse en encontrar la mano negra, quienes las acusan son incapaces de entender y atender las causas reales que dan lugar a las tomas y paros. Por ello no conocen verdaderamente a las estudiantes en lucha. No hay respeto, no reconocen a sus organizaciones, no se dirigen a ellas, ni utilizan los nombres de sus colectivos.
En este contexto de polarización, los conflictos se alargan, se generan más condiciones de radicalización, de incorporación de nuevas demandas y actores estudiantiles, de otros proyectos políticos y otras formas de acción.
Es el discurso de la mano negra el que verdaderamente provoca y desestabiliza. Genera mayor distancia y desconfianza. Impide la construcción de canales de comunicación, la construcción de propuestas compartidas para erradicar la violencia de género y, al final de cuentas la búsqueda de acuerdos necesarios para encauzar los conflictos y entrar en un proceso de construcción colectiva de una UNAM sin violencia y con verdadera igualdad de género.

2/06/2020

Artero ataque a la Universidad Nacional Autónoma de México


El pasado mes de enero, un negocio privado de nombre Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES) publicó un documento de 35 páginas con el pretencioso título Análisis de Desempeño de Universidades Públicas Estatales en México (sic). La lectura de este documento permite afirmar que ese título es un engaño. Ese supuesto análisis no es sino un artero juicio sumarísimo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
De inmediato, basado en ese análisis, el diario Reforma publicó dos escandalosas notas, una titulada Sale cara la UACM y los alumnos no rinden y la otra Salen peor evaluados tras pasar por la UACM; estas notas y el análisis en que se fundan, difaman a esta universidad y afectan los intereses de sus maestros, sus trabajadores y sus estudiantes.
El responsable del documento y director de ese CEES, es economista que ostenta un doctorado por el ITAM y un currículo que incluye altos cargos tanto en el ámbito educativo mexicano, como en el extranjero y en organismos internacionales (durante el gobierno de Felipe Calderón fue subsecretario en la SEP).
La falta de ética del CEES y del staff de Reforma que redactó las notas, es ilustrada, por ejemplo, por el hecho de que ninguno de ellos se dirigió a la UACM, o a alguno de sus responsables, para corroborar la información en que pretenden sustentar sus difamaciones. Ni siquiera sustentan sus dichos en documentos de la propia universidad; en la bibliografía (52 elementos) solamente uno se refiere expresamente a la UACM (su sitio de Internet) y de él no toman la amplísima información que tiene acerca de esta institución, sus fines, su filosofía, la justificación de su proyecto (o modelo).
Tampoco se ocuparon de la ya amplia bibliografía y hemerografía que hay acerca de esta joven institución: libros, ensayos, artículos, tesis de licenciatura, maestría y doctorado de diversas instituciones de reconocido prestigio.
La UACM es una institución pública, abierta como pocas al escrutinio público. Todas las decisiones importantes (tanto académicas como administrativas) se toman en el Consejo Universitario (paritario de maestros y estudiantes) cuyas sesiones son públicas y sus acuerdos se publican en la página de la propia universidad.
Hace poco tiempo, con una apertura poco usual en nuestro medio, la UACM invitó a otras instituciones universitarias a que realizaran una evaluación de su proyecto (de la propia UACM) y de sus realizaciones. Con generoso espíritu universitario ( ad honorem), el Instituto de Investigaciones Educativas (Inide) de la Universidad Iberoamericana respondió afirmativamente y después de un serio, intenso y responsable trabajo académico de cerca de dos años (que incluyó visitas a la institución, entrevistas, investigaciones), produjo un informe de 240 páginas. En ese informe, sin contemplaciones, se señalan los retos de la UACM, sus deficiencias, pero también las virtudes de su proyecto y los indiscutibles resultados que la comunidad universitaria ha logrado, a pesar de las condiciones adversas en las que ha tenido que trabajar, adversidades que tienen como explicación venales intereses políticos que aparecen nuevamente. A este respecto podrían consultar, por ejemplo, el libro La fundación de la UACM, entre la descalificación y el silencio, producto de una tesis doctoral presentada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Son notables las diferencias (contradicciones, valoraciones) entre las conclusiones de esta evaluación que el Inide de la Ibero hizo de la UACM, y las acusaciones sin fundamento del CEES y el periódico Reforma. Por ejemplo, “La evidencia presentada en este informe –concluye la evaluación del Inide–, permite afirmar que la UACM hace una importante contribución al logro de la equidad en la educación superior si se considera la dimensión del acceso”. Uno de los resultados más notables de la universidad corresponde a la cristalización de su propósito de abrir las puertas de la educación superior a la población que ha padecido, o se encuentra vulnerable de la exclusión educativa (p 37). El documento del Inide da datos contundentes al respecto y muestran que “la experiencia de la UACM revierte de manera significativa la tendencia nacional (p 49).
En cambio, para los analistas del CEES, la UACM ha fracasado en su tarea de atender a la población marginada porque, según ellos, solamente ha logrado atender a un 2 por ciento de la población objetivo y ofrece una educación de mala calidad y muy costosa.
Es evidente que la cobertura lograda por la UACM es proporcional a la magnitud de los recursos que se le han asignado y que a partir de 2016 se le han restringido; y respecto a la calidad de la educación en la UACM, los indicadores que usa el CEES son ridículos: a) la supuesta no correspondencia de los programas de la UACM con los requerimientos de los mercados laborales presentes, y b) la proporción de maestros con doctorado. No valora, en cambio, que como ellos mismos señalan, la proporción de profesorado de la UACM con dedicación de tiempo completo es la más alta entre las universidades comparadas (incluyen a la UNAM, la UAM, el IPN, instituciones en las cuales los profesores por horas son 70 por ciento o más).

12/20/2019

La UNAM, los paros y el feminismo radical: no todo lo que brilla es oro



Pese a ser una tarea inherente y fundamental, la izquierda casi siempre olvida la autocrítica. Señalar y cuestionar los objetivos, formas y métodos de los movimientos que se reclaman de izquierda o progresistas no constituye acto alguno de desprecio o traición hacia el conjunto de sus luchas. Sin embargo, en los tiempos que corren, se ha instalado paulatinamente una especie de autocensura en toda la izquierda que a la par de ir fortaleciendo discursos y prácticas que en apariencia son progresistas y libertarias (pero que en el fondo son profundamente reaccionarias, conservadoras y autoritarias) también ha ido perdiendo su capacidad de crítica al no querer, intencionalmente, cuestionar lo que se ha impuesto como el criterio último y absoluto de lo políticamente correcto. De tal manera que, cuando de analizar una situación concreta se trata, no se hace una lectura crítica, coherente y detenida para comprender dicha situación, pues, ya sea por miedo, cobardía o interés, se teme quedar expuesto, señalado y/o excluido por no hacerle comparsa a la moda dominante de lo políticamente correcto. Es ahí, entonces, en donde del análisis crítico se pasa a la apología o al silencio cómplice.
Uno de los discursos que ha ido ganando terreno y poder, no sólo en el ámbito mediático, sino también y, sobre todo, en los espacios académicos y estudiantiles es el denominado radical feminism o radfem. Esta corriente del feminismo proveniente de Estados Unidos, nacida en el clima de efervescencia social de la década de los sesenta del siglo pasado y a pesar de haber tenido cierta influencia de corrientes socialistas o marxistas, se distanció de las mismas y comenzó a basar su crítica y análisis en lo que se denominó “politics of ego”, en donde se sostenía que la dominación masculina sobre la mujer no se basaba en una cuestión política o económica, sino en una cuestión estrictamente psicológica, en la que el hombre lo único que quería obtener de dicha dominación era una satisfacción psicológica de su ego.[1] Si bien surgieron posteriormente muchas otras interpretaciones y corrientes, el radfem basa su crítica y fundamento en considerar a las mujeres como víctimas de los hombres y, por consiguiente, en considerar la lucha feminista como una lucha en contra de los hombres al ser los agentes de su opresión, de ahí que el problema si bien es político, social y cultural, la práctica y lucha inmediata de este tipo de feminismo siempre apunta a considerar al hombre como enemigo y a la mujer como una potencial víctima y aliada. Un debate detallado sobre este punto, sus implicaciones teóricas, así como sus implicaciones políticas puede verse en el recientemente publicado (e inmediatamente denostado sin ser leído) libro de Marta Lamas.[2] No nos detendremos sobre este punto porque no es el objetivo de nuestro artículo, simplemente hacemos mención del mismo porque es este radfem y sus diferentes corrientes las que se han ido imponiendo en el horizonte de lo políticamente correcto a partir de las campañas del #MeToo, #YoSiTeCreo, etcétera. Campañas que logran tener fuerza y aceptación, en el caso de México, en los espacios estudiantiles y académicos, porque expresan una situación de violencia estructural de género en un contexto de extrema violencia social y pauperización económica, pero que, por otra parte, no solamente han terminado en algunos casos en formas de disciplinamiento laboral, moral o social, sino que el contenido mismo del feminismo que promueve esas campañas está ya comprometido con una interpretación de las cosas que resulta, cuando menos, altamente problemático y, en algunos casos incoherente, conservador y autoritario, y, aún más, que es, al igual que el dominante anarquismo insurreccionalista de las últimas décadas, instrumentalizado por otros sectores con intereses reaccionarios que no quieren perder sus privilegios y que usan estos movimientos en contra de procesos, proyectos y/o organizaciones progresistas.
La UNAM no es ajena a este tipo de dinámicas, muestra ejemplar de ello ha sido la toma sostenida por más de 19 años del Auditorio Che Guevara por parte de un grupo de anarquistas que, como modus vivendi, se dedica al comercio ilegal y al tráfico de drogas con la permisividad de las autoridades universitarias y que ha sido denunciado en múltiples ocasiones a propósito de asesinatos, enfrentamientos y feminicidios.[3] Es decir, un “grupo de estudiantes” y de colectivos que se adueñan de un espacio público para sus fines personales bajo la mascarada de ser los nuevos sujetos de la historia, pero siempre protegidos, como también fue ya denunciado y evidenciado, por autoridades no solamente de la misma UNAM, sino también por agentes externos allegados a órganos de inteligencia o del gobierno (CISEN, SEGOB, SEDENA).
Y es que el problema de acoso, hostigamiento y violencia de género es una realidad social que forma parte de la UNAM y de muchas otras universidades mexicanas. Es un hecho indudable que existen múltiples casos comprobados en donde el chantaje y la posición de autoridad que ostentan algunos académicos, trabajadores y administrativos ha propiciado casos de abuso, hostigamiento o violación. Sin embargo, a pesar de existir protocolos de atención a dichos eventos, se ha denunciado que estos no han funcionado a cabalidad y, por tanto, se ha exigido su transformación, así como la no contratación a profesores en los casos probados de acoso. A decir de los comunicados y posicionamientos de otras asambleas de colectivos feministas de Ciudad Universitaria, como es el caso de la Asamblea de mujeres de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, las demandas, disculpas públicas y propuestas han sido atendidas por las autoridades correspondientes y el diálogo se ha privilegiado y mantenido.
Del mismo modo que la violencia de género, así como el problema del tráfico de drogas o de influencias, forma parte de la realidad nacional, incluida la misma UNAM, los intereses, cotos de poder y privilegios de partidos políticos y grupos de poder también existen dentro de la misma. Quizá haya que recordar que la UNAM siempre fue una institución que, a pesar de su autonomía formal, albergó en sus más altas esferas institucionales a personajes vinculados con los gobiernos priistas, baste recordar al ex rector Jorge Carpizo McGregor, quien fuera titular de la extinta Procuraduría General de la República (PGR) y de la SEGOB durante el gobierno de Ernesto Zedillo, o al ex rector “Porro Perfumado”, de nombre José Ramón Narro Robles, titular de la Secretaría de Salud durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
La plataforma política y económica que representa la UNAM, con presupuestos muchas veces mayores a los concedidos a algunos estados de la república, que, dicho sea de paso, son administrados de manera opaca porque, como es sabido, se alimentan redes de corrupción impresionantes que terminan en las manos del PRI o de empresas privadas vinculadas a ellos mismos, es un botín que los grupos priistas que existen y han gobernado la Universidad no quieren perder fácilmente. Sobre esta base se entiende, por ejemplo, lo ocurrido el 3 de septiembre del año pasado cuando activistas estudiantiles, que protestaban frente a Rectoría, fueron salvajemente reprimidos por grupos porriles frente a las cámaras de los principales medios de comunicación que fueron convocados para registrar dicha atrocidad. En su momento, el rector Enrique Graue y AMLO, a diferencia de otros tiempos, dieron un comunicado conjunto, en donde a través de un video se expresó:
[…] Coincidimos; hay tanta madurez y responsabilidad de los jóvenes que no va a ser fácil que quieran, intereses de otro tipo, montarse en el momento para desestabilizar, porque no tendrían base ni sustentación.[4]
Es decir, el ataque porril que vivieron los activistas estudiantiles el año pasado respondió a una clara provocación de ciertos grupos por crear una situación de desestabilización, precisamente en un contexto de cambio de gobierno en donde el PRI, a escala nacional, salió totalmente derrotado.
La Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM lleva en paro 1 mes y 14 días, quizás no se recuerde paro más largo desde la huelga de 1999-2000, pero a pesar de las diferentes ofertas de diálogo promovidas por las autoridades de la misma Facultad, como por Rectoría, no se ha llegado a ningún acuerdo y las instalaciones permanecen cerradas y tomadas por un reducido grupo de estudiantes mujeres que, bajo el discurso del separatismo feminista, se niegan a encontrar una salida democrática y coherente a sus demandas.[5]
La estrategia que han seguido, junto a sus demandas y sus modos de actuar, muchas veces guiadas por la nula disposición al diálogo o, a veces, con la franca intención de reventarlo,[6] indican que muy probablemente haya grupos de intereses que se han montado sobre estas demandas tan delicadas y sentidas por las mujeres y que lo que buscan es, posiblemente, crear un escenario de inestabilidad, confrontación y/o violencia que decanten en la exigencia de renuncias a favor de los grupos de poder a los que se les ha ido desplazando con la administración de Graue. Por ello, es altamente paradójico que personajes como el abogado y presidente del Tribunal Universitario, Eduardo López Betancourt, priista y acérrimo opositor a la 4T, se convirtiera en un aliado feminista al tachar a las autoridades universitarias, a las que él mismo pertenece, de mafiosas y de obstruir la procuración de justicia en los casos de acoso y violencia de género, al mantener negociaciones con los sindicatos de la Universidad, además de haber recibido presiones para renunciar a su cargo por parte de la Abogada General. Un claro golpe, sin duda, a la administración en turno muy cercana al proyecto que preside AMLO. En México, país surrealista, la ultraderecha se ha convertido en ecologista, demócrata, feminista y nacionalista, a un mismo tiempo.
En cuanto a la estrategia seguida por las mujeres que tienen tomada la facultad, es interesante observar que, a diferencia de otros colectivos, movimientos o coyunturas, el discurso y la práctica del feminismo radical separatista ha servido para poder segregar a la comunidad estudiantil de las formas históricas y democráticas que ha tenido el movimiento estudiantil de organizarse en asambleas abiertas con voz y voto para todas y todos.
En dicho sentido es muy probable que la exclusión de otras organizaciones feministas, de corte no radical o separatista como las troskistas de Pan y Rosas[7] y la incomparecencia e inactividad de otros colectivos estudiantiles, quienes asumen que los problemas estudiantiles deben ser discutidos por toda la comunidad, es decir, por hombres y mujeres conjuntamente, haya servido para monopolizar y concentrar el poder de decisión en este grupo. De esta manera, se garantizó la exclusión de otros actores, colectivos o individuos que o bien fuesen hombres, o que bien no fueran afines al feminismo radical y separatista. De esta forma, la comunidad en su totalidad quedó excluida al no permitírsele decidir o participar, so pena de ser tachada de “encubridora”, “aliada del patriarcado” o de inventársele cualquier acusación anónima de acoso o violación que sería tomada como incuestionable y sin la posibilidad de ser verificada, porque el simple hecho de dudar o cuestionarla sería considerado como un acto machista, patriarcal y tildado de enemigo. El silencio, entonces, quedaba explicado y la crítica excluida. No todo lo que brilla es oro, o, en otras palabras, no todo lo que se viste de progresismo es progresista. ¿Qué sigue?
Notas
[1] Véase el manifiesto: Politics of the Ego: A Manifest for N.Y Radical Feminists, 1969, New York.
[2] Lamas, Marta. Acoso. ¿Denuncia legítima o victimización?, Fondo de Cultura Económica, México, 2018.
[3] Recuérdese el lamentable y triste feminicidio de la activista estadounidense Marcela Salli Grace a manos de un integrante del Auditorio Che Guevara, alias el Franky, en el año 2008. Véase: https://www.jornada.com.mx/2008/09/28/index.php?section=politica&article=011n1pol
[5] Profesores de la facultad que se han solidarizado con las activistas en paro, como Pietro Ameglio, incluso reconocen que las mismas autoridades han cedido y que son las chicas que tienen tomada la FFyL las que no han querido reconocer sus mismos logros y que también pierden, cada día que pasa, legitimidad y fuerza. Véase: https://desinformemonos.org/lucha-contra-la-violencia-de-genero-en-la-ffyl-unam-pasar-de-la-toma-de-pocas-a-la-co-operacion-entre-muchas/
[6] Así lo muestran diferentes videos que circulan en Facebook en donde las mujeres paristas convocan a las autoridades para después desconocerlas y/o sacar denuncias anónimas creadas ex profeso contra algún miembro de la comisión de diálogo para invalidar cualquier posibilidad de diálogo, o, por otra parte, cuando directamente se niegan a dialogar por considerar la invitación como “patriarcal” y, por ende, sospechosa y enemiga.
[7] Bajo el argumento de que, entre otros señalados, uno de sus integrantes, de nombre Sergio Moissen, aprovechó la vulnerabilidad psicológica de la que fuese su novia para mantener relaciones sexuales, y que la organización Pan y Rosas, sección femenil del troskista-oportunista MTS, lo había encubierto. Organización que, sea dicho de paso, siempre ha querido arrogarse también, como hoy las radfem, la representatividad de las luchas estudiantiles por medio de las mismas tácticas tramposas y excluyentes.
Andrea Noriega Méndez. Estudiante de Sociología de la FCPyS de la UNAM 

3/19/2018

La violencia de género se instala en la UNAM


Alumnas se organizan y exigen acciones no palabras
   

Alumnas  e integrantes de diversos colectivos feministas de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) llevaron a cabo un “Paro Feminista” de 24 horas para exigir al abogado de la Oficina Jurídica de la dependencia, Jesús E. Juárez González la resolución y atención de las quejas de violencia de género interpuestas por alumnas de la Facultad, así como la modificación del “Protocolo para la Atención de casos de Violencia de Género.
En entrevista con Cimacnoticias, una integrante del Tribunal Universitario de la FFyL -que pidió anonimato por cuestiones de seguridad- denunció que la directora de Secretaría General, Ana María Salmerón Castro y el abogado de la Oficina Jurídica desestiman las quejas presentadas por las alumnas argumentando que el Protocolo publicado en 2016 es limitado.
Agregó que una de las exigencias es la modificación de éste porque revictimiza y no está armonizado con la “Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia” y otros instrumentos internacionales en la materia que sí sancionan y consideran otras medidas para erradicar la violencia y que establecen plazos para interponer una queja.
El Protocolo establece en el punto 2.1 del capítulo 2 “Aspectos generales sobre el procedimiento de atención a casos de violencia de género” que “sólo se recibirán quejas relacionadas con violencia de género dentro de los doce meses posteriores a la comisión del acto reclamado. En el caso de actos continuados, el plazo se computará a partir de que se haya presentado el último hecho. Cuando se trate de actos cometidos en contra de la libertad y seguridad sexual de personas menores de edad, no habrá término para la presentación de la queja”.
“Hay tratados internacionales que dan a las víctimas un plazo de 3 años. Aquí tenemos casos de chicas que su agresión ya tiene más de un año”, agregó la alumna.
Criticó también el concepto de “confidencialidad” en los procedimientos de atención a casos de violencia de género ya que obliga a las mujeres a callar sobre la violencia ejercida en su contra y seguir conviviendo con su agresor, si es el caso, dentro de las instalaciones mientras se da resolución a la situación jurídica.
Aunado a lo anterior, resaltó que muchas veces se deja a la víctima en situación de vulnerabilidad, pues las “medidas urgentes de protección” (acompañamiento jurídico, atención psicológica) o las “medidas académicas” (cambio de horario o clase) no se brindan a las mujeres si su queja no llega al Tribunal Universitario. No obstante, el Protocolo formaliza que las medidas sean otorgadas desde la etapa 1: orientación para interponer una queja.
Debido a la figura de conciliación que propone el Protocolo aseguró que la UNAM sólo ha resuelto 6 casos de 200 aproximadamente registrados de 2016 a 2018. “La Facultad y la Universidad están permitiendo que se sigan violando los derechos de las mujeres, esto es lo más grave que tenemos, no se están resolviendo los casos de acoso, se están agravando”.
A pesar de la existencia de diversas instancias creadas para la atención y acompañamiento de los casos de violencia de género como la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias (UNAD), la Defensoría de los Derechos Universitarios (DDU), la Comisión Especial de Equidad de Género del Consejo Universitario y los “Lineamientos para la Igualdad de Género”, entre otros, impulsados por la Universidad, la activista explicó que no funcionan dado que su contenido es insuficiente en cuestiones de género y porque existe corrupción.
Del 2017 hasta la fecha, la integrante del Tribunal Universitario de FFyL, dijo que recibieron un caso de violación y de hostigamiento, sin embargo, recalcó que no todos llegan a este órgano colegiado, debido a que los abogados de las Oficinas Jurídicas así como las y los directores de cada Facultad consideran solucionado el problema con solo levantar la queja, pero los casos se archivan y no se registran en las estadísticas sobre violencia de género en la Universidad.
Durante la conferencia de prensa mencionaron los casos de acoso sexual en la preparatoria 5; el feminicidio de Lesvy Berlín Osorio, las denuncias contra el estudiante del posgrado de Geografía de la FFyL, Héctor Ignacio Martínez Álvarez acusado de violación y acoso, entre otros. Dijeron que el acoso sexual, hostigamiento y la violencia psicológica son las más comunes y que los principales agresores son los profesores, alumnos y personal administrativo de la dependencia.
De acuerdo con el “Informe sobre la Implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia” -agosto 2016 a junio 2017- se presentaron 234 quejas por posibles hechos de violencia de género ante el  jurídico de la UNAM, de las cuales 203 fueron por alumnas de nivel de licenciatura.
Posterior a la rueda de prensa se desarrollaron actividades culturales dentro de las instalaciones de la FFyL, y se recolectaron más testimonios de alumnas. Con estos datos, las activistas feministas buscan hacer una relación de todos los casos y el apoyo jurídico para comenzar a realizar la propuesta de reforma al Protocolo.
Las alumnas exigieron que se les garantice su derecho a denunciar y el acceso a la justicia; la expulsión inmediata y definitiva de Héctor Ignacio Martínez Álvarez de la Universidad -principal caso que motivó el “Paro Feminista”-  y que se dejen de tolerar, encubrir y justificar las acciones de los agresores.
A las 20:00 horas de ayer terminó el “Paro Feminista” debido al apoyo y respuesta de diversas Facultades y universidades externas.

DORA ROMERO, UN TESTIMONIO

En agosto de 2014, Dora Romero Olivera inició su doctorado en geografía en el Instituto de Geografía de la UNAM, a cargo del tutor José Joel Carrillo Rivera. Desde el comienzo -reconoció ella- las actitudes de su tutor no le parecieron “alarmantes”: “el doble beso”, “Ay, suéltate el pelo”, “Ay, vienes muy tapada”, que posteriormente se convirtieron en violencia psicológica: gritos e insultos, hostigamiento y chantajes continuos.
En entrevista con Cimacnoticias, Dora Romero -recordó- que si quería ser acreedora de revisiones en su investigación o contar con la firma de José Carrillo para trámites escolares debía realizar trabajos extras y tener tiempo disponible siempre que él se lo pidiera, de no ser así, el ingeniero geólogo se molestaba con ella y la trataba peor. “Yo siempre le insistía, por favor profesor necesito asesoría, pero él siempre decía que no tenía tiempo”.
En su primera evaluación del doctorado, en 2015, José Carrillo le pidió hacer la reservación de una habitación en Roma, Italia, para darle ahí asesoría sobre su investigación y le hizo la propuesta sexual de dormir con él. Al rechazar su petición, el ingeniero la amenazó “Cuídate porque algo grave le va a pasar a tu evaluación”, le dijo.
En su segunda evaluación, en 2016, José Carrillo la reprobó con el argumento de que “había reconsiderado cambiar su calificación aprobatoria en su primera evaluación pues no desarrolló bien su investigación”.
Ante ello, Dora Romero pidió ayuda a los co-tutores del doctorado, solicitó la intervención del Comité Académico, convocó a una audiencia con el Comité y pidió cambio de tutor, pero no tuvo respuesta o justificación del porqué no era atendida ninguna de sus solicitudes.
Posteriormente optó por meter un recurso de revisión sobre su evaluación, al cual añadió pruebas de audio y textos que constataban la violencia ejercida por José Carrillo, sin embargo la repuesta que obtuvo fue que todo lo dicho y las pruebas adjuntadas eran mentira. Me escribieron en pocas palabras “Todo lo que dice la alumna es mentira”.  
“La costumbre aquí es aguantar, no pasa nada, pero me está amenazando. ¿Qué le hiciste? Nunca se cuestionan qué paso del otro lado, sino a ti”.
El día de ayer, junto con el grupo de alumnas de la FFyL, Dora Romero hizo pública su denuncia en la conferencia de prensa, la cual busca presentar ante la Defensoría de la UNAM por escrito, con el fin de que sean atendidas las injusticias ejercidas por José Carrillo y le den una solución sobre su situación en el doctorado con fecha de término en julio de 2018.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Aline Espinosa Gutierrez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

10/26/2016

Neurociencias, nueva licenciatura de la UNAM; primera en México y América Latina



unam1
De este modo, suman 118 las carreras impartidas por la Máxima Casa de Estudios.
Dicho Consejo detalló que la emergente licenciatura, misma que tendrá una visión interdisciplinaria, será impartida en la Facultad de Medicina (FM), con apoyo de los institutos de Fisiología Celular (IFC) y de Neurobiología(INB), y con asesoría de las facultades de Ciencias (FC) y de Psicología (FP).
Constará de 44 asignaturas a cursarse en ocho semestres “el objetivo es formar neurocientíficos competentes para la investigación biomédica y clínica, que puedan diseñar herramientas, programas y dispositivos de alta tecnología, así como participar en equipos multidisciplinarios de profesionales de la salud para atender la neuropatología y la neuropsicología”, detalló la Institución.
De acuerdo con el proyecto de creación de su plan de estudios, no hay antecedentes de esta carrera en México, ni en América Latina, y sólo universidades del sistema anglosajón –Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia– ofrecen programas de pregrado en esa área, enfatizó el Consejo.
Además, se detalló que este proyecto estará fortalecido por “un fuerte cuerpo de investigadores, cerca de 150 neurofisiólogos, neuroquímicos y psicobiólogos, con reconocimiento internacional, así como instalaciones adecuadas e infraestructura moderna para aproximar a sus estudiantes a la investigación en temas de frontera”.
Antes de la sesión, el rector de la Máxima Casa de Estudios, Enrique Graue, detalló para El Universal que “el área de neurociencias ha crecido muchísimo, es muy largo el trayecto del investigador en neurociencias y tiene que tener una forma aplicada y es la pretensión de la carrera”. Asimismo, recalcó la importancia de la modernización en ésta área científica y adelantó se impartirá en combinación con el Instituto de Fisiología Celular y Neurobiología en Querétaro.
Durante la sesión, el máximo cuerpo colegiado de la UNAM también aprobó la Especialización en Tecnología Digital para la Enseñanza de Matemáticas, que se impartirá en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.
El Consejo detalló que “se trata de un esfuerzo institucional para ayudar a disminuir los bajos índices de conocimientos y habilidades en esta disciplina. Su diseño curricular está orientado a proporcionar herramientas para que profesores de los sistemas presenciales y a distancia puedan elaborar material multimedia y replantear los procesos enseñanza aprendizaje”.
“El problema del aprendizaje de las matemáticas es multifactorial, pero uno de los elementos que inciden es la formación y actualización de los docentes. Si bien las deficiencias en este ámbito pudieran remontarse a la educación primaria, la UNAM puede tener mayor influencia en los niveles de secundaria, medio superior y superior, puesto que los profesores de estos niveles son, en su mayoría, egresados universitarios”, señala el proyecto.
Pese al incremento del 3.8% en el presupuesto 2017 designado a la Máxima Casa de Estudios respecto al 2016, Graue lamentó la reducción del presupuesto a universidades estatales, así como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Apenas el mes pasado, el QS World University Rankings 2016-2017, colocó a la Universidad Nacional Autónoma de México como la institución académica mejor posicionada de nuestro país.
La UNAM ascendió 32 lugares en posición a nivel mundial, colocándose en la 128.
De este modo, es la institución académica mejor posicionada de México y se encuentra por arriba de instituciones como la Lancaster University, del Reino Unido; Hokkaido University, de Japón; Ghent University, de Bélgica y la University of Maryland College Park, de Estados Unidos, entre otras.

11/23/2015

Nuevo rector en la UNAM, viejas prácticas para elegirlo



Lo que para muchos fue un triunfo de la comunidad y la autonomía universitaria resultó más bien la victoria de viejas prácticas autoritarias y negociaciones entre unos cuantos. Encandilados con la misión de impedir que el candidato de Los Pinos, Sergio Alcocer, muchos universitarios respiraron aliviados cuando el ungido fue Enrique Garue Wiechers. Empero el mecanismo de elección tiene más en común con los cónclaves en El Vaticano para nombrar un nuevo dirigente, que a la sucesión de una institución superior en el seno de una sociedad que aspira a la democracia.
Resulta por demás incongruente que la institución de educación superior más importante del país siga siendo manejada por quince notables integrantes de la Junta de Gobierno, en lugar de poner en práctica mecanismos que hagan posible la participación efectiva de la comunidad universitaria. ¿Cómo arribar a una sociedad democrática si los futuros profesionistas son educados en un ambiente de autoritarismo, corrupción y negociaciones en lo oscurito? La UNAM sin duda representa un espacio privilegiado de discusión y producción de conocimiento pero, al mismo tiempo, un territorio controlado por unos cuantos grupos atrincherados en diversas facultades y, sobre todo, en los altos puestos de la burocracia universitaria.
Para nadie es un secreto que la UNAM ha sido controlada por décadas por una minoría que se alterna en los puestos directivos, manteniendo una legislación universitaria que ya no corresponde a la realidad nacional. Estrenada el 6 de enero de 1945, la Ley Orgánica respondió en su momento a una realidad política monopolizada por el partido del estado y que no concebía a la educación superior más que como un espacio de formación de cuadros afines a las instituciones posrevolucionarias. Por lo anterior, no se concebía una universidad abierta efectivamente a las mayorías sino un espacio para la educación de las élites, emulando al sistema político de la época.
La llegada del tercer egresado de la facultad de Medicina de manera consecutiva a la rectoría -después de Juan Ramón de la Fuente y José Narro- evidencia el enorme poder de dicha facultad. De los catorce rectores nombrados después de 1946, siete han sido egresados de medicina (Zubirán, Chávez, Soberón, Rivero, de la Fuente, Narro y Graue), tres de ingeniería (Carrillo, Barros Sierra, Barnés), dos de derecho (Garrido y Carpizo), uno de biología (Sarukhan) y otro de sociología (González Casanova). De las 115 carreras que ofrece la UNAM sólo cinco han tenido el honor de contar con al menos un egresado ocupando la rectoría. Si a esto se agrega que la UNAM cuenta con más de 300 mil alumnos, casi 40 mil profesores –de los cuales cerca de 12 mil son de tiempo completo- resulta grotesco que sólo quince gocen del privilegio para elegir al rector.
El doctor Enrique Graue posee sin duda un perfil sobresaliente en términos académicos y de investigación y ha declarado que el aumento de cuotas es un tema superado, lo cual honra el espíritu del artículo tres constitucional. Pero también dejó en claro que no tolerará la intromisión de los partidos políticos en la universidad y que la autonomía no significa extraterritorialidad. Todo bien, a no ser porque ratifica una vieja creencia universitaria, muy cómoda para los pocos que controlan la universidad: la neutralidad política. Dicho de otro modo, sólo la élite académica puede hacer política; el resto de la comunidad no.
El tabú de la praxis política al interior de la universidad excluye a la inmensa mayoría de su comunidad para participar en los asuntos clave de la vida universitaria. La élite universitaria ha demostrado una y otra vez que no es inmune al canto de las sirenas proveniente del gobierno federal. Más de uno ha saltado de la rectoría a una secretaría de estado, por lo que cuesta trabajo creer que no es en pago a su sometimiento a la presidencia de la república. Y es precisamente el mantenimiento de ése tabú lo que ha sostenido el mecanismo antidemocrático de sucesión hasta nuestros días. ¿Cómo es posible que, si los estudiantes universitarios son ciudadanos con plenos derechos y pueden votar y ser votados, al interior de la universidad sean tratados como menores de edad? La respuesta común es patética: es que los estudiantes son fácilmente manipulables. ¿Y acaso no lo son los millones de votantes quienes, manipulados por medios de comunicación o por los ‘programas sociales’ votan por el mejor postor para formar gobiernos?
Pensar que la educación debe mantenerse ajena a la confrontación de proyectos e ideas diferentes es simplemente negar su naturaleza social y política. Todo lo que gira alrededor de la producción y reproducción del conocimiento es eminentemente político por ser fuente de conflicto. En una sociedad diversa y plural, la discusión acerca de qué, cómo, cuando, por qué y donde aprender debe ser abordada en el espacio público y no en las oficinas de la secretaría de educación o para el caso, en una mesa con quince notables. La educación es un asunto de todos.

9/07/2015

Anotaciones sobre la “elección” del rector en la UNAM



A contra sentido de las autoridades que la gobiernan, la UNAM es todavía un espacio de gran actividad académica de corte humanista y centro de un importante accionar político en el país. El carácter público y gratuito, así como los diferentes programas impulsados fuera de las aulas hacia la sociedad, se deben, más que a una preocupación institucional, a una relación de fuerzas dentro de la Universidad. La férrea resistencia de la comunidad ―principalmente estudiantil― ante las intentonas de privatización, permite que hasta el día de hoy la Máxima Casa de estudios sea una opción para miles de estudiantes de escasos recursos. Sin la lucha constante de la comunidad que le da vida, hace mucho que la UNAM habría perdido la gratuidad como conquista, convirtiéndose, como tanto añoran quienes dictan las políticas económicas en el mundo, en una institución privada donde el neoliberalismo fuese amo y señor, sin oposición alguna.
El actual rector José Narro Robles, “defensor” de la Universidad pública a fuerza de las condiciones establecidas por la huelga rebelde de 1999, termina su mandato con un saldo, para él, favorable. Bajo el maquillaje de progresista presentado en su gestión, la imagen pública que cultivó parece intocable. Salvo algunos conflictos estrictamente universitarios, como los cambios a los planes de estudio o las reformas punitivas contra los académicos, no existió durante su rectorado un problema de gran alcance mediático, ni tampoco un movimiento que pusiera en entredicho su “legitimidad” política. No obstante, la movilización social que cimbró a todo el país demandando la presentación con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, tuvo repercusiones. Generó núcleos de organización entre académicos y estudiantes, posibilitó la discusión de los distintos sectores universitarios y puso de manifiesto, por un lado, que la UNAM no es el paraíso aislado de la sociedad, único, privilegiado, que tanto se afanan en presentar sus burócratas; por otra parte, develó cuán progresista resulta un rector cuyo comportamiento y declaraciones sobre Ayotzinapa no se salieron del script dictado por el gobierno peñanietista.
El próximo 24 de septiembre inicia, de manera formal, el proceso para “elegir” al nuevo rector. De más está decir que en tal proceso, gracias a las estructuras anquilosadas de gobierno que todos los funcionarios se empeñan en sostener, la comunidad universitaria no está incluida. Más allá de la antidemocrática forma en que se designa al rector ―pues una camarilla de quince personajes decide quién y bajo qué criterios―, el contexto de esta elección es trascendental por el momento político que vive el país. El avispero fue movido y tres personajes ya han expresado sus deseos de asumir la rectoría: Rosaura Ruiz, Sergio Alcocer y Francisco Bolívar Zapata. Todos ellos tienen en común una trayectoria como funcionarios universitarios, los tres son hijos de la caduca estructura de gobierno que priva en la UNAM. Tanto Alcocer como Bolívar Zapata, además de ser estrechos colaboradores de Narro, fueron empleados del mismísimo Peña Nieto. Alcocer lo era en la Secretaría de Relaciones Exteriores; Bolívar Zapata es conocido como el principal artífice de la ley Monsanto. Por su parte, Rosaura Ruiz tiene un pasado nada decoroso. Enfrentó con especial furia a los estudiantes de la Facultad de Ciencias que participaron en la huelga de 1999, después trabajó junto a Juan Ramón De la Fuente en la Secretaría de Desarrollo Institucional que, a la sazón, fue el premio obtenido por su papel durante el conflicto universitario. Sin embargo, tanto Alcocer como Bolívar Zapata llegan a la contienda de la mano de Enrique Peña Nieto.
El golden boy de Atlacomulco, fiel al viejo estilo priista que impera en su administración, juega por lo pronto con dos cartas visibles sobre la mesa. Bolívar Zapata tiene el nada elogioso honor de haber solicitado la entrada de la Policía Federal Preventiva (PFP) para poner fin a la huelga de 1999-2000. En ese entonces se distinguió como un seguidor fiel de Francisco Barnés de Castro. Además, durante el rectorado de Juan Ramón De la Fuente, fue miembro de la Junta de Gobierno (JG). En anteriores sucesiones, como parte de las mafias universitarias, su nombre ha sido de los más sonados para ocupar el puesto que abandona José Narro. Su trayectoria, apenas nombrando a los tres rectores desde 1997 a la fecha, no puede dejar lugar a dudas de su peso. De llegar a la rectoría, la línea política a seguir sería definida desde Los Pinos.
A su vez, Sergio Alcocer sale de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) como el primer abanderado peñanietista. Luego de anunciar su deseo de ser rector, desató una fuerte campaña mediática para posicionarse, presentándose sólo como un “simple” universitario. Su carrera política dentro de la Universidad lo llevó a ocupar la Secretaría General desde el 2007 hasta el año 2013, cuando fue nombrado subsecretario para América del Norte. Asimismo, se desempeñó como funcionario en la Secretaría de Energía en el gobierno de Felipe Calderón. Sin duda tiene experiencia en los juegos del poder federal, pero a la UNAM la conoce poco. En una entrevista declaró que la JG “Es una instancia que ha funcionado excepcionalmente bien en favor de la Universidad, dotándola de una estabilidad de 70 años” [1]. La JG, más que brindar estabilidad, es generadora de los no pocos conflictos suscitados dentro de la institución, y es pilar de la antidemocracia que priva en ella.
La “elección” del rector es siempre una decisión política en la que, se debe insistir, una camarilla decide por encima de la comunidad universitaria. Esta sucesión, sin embargo, define en buena medida el rumbo de la Universidad dentro del mapa político mexicano: o continúa con su carácter público, gratuito, académico y crítico, donde la resistencia social del país encuentra cobijo y espacio para la reflexión o bien, en el camino andado por el gobierno de Peña Nieto, se convierte en un punto estratégico del priismo con miras a su privatización. La preocupación de diversos sectores de la comunidad, ante el regreso del PRI más añejo y recalcitrante, no debe ser pasada por alto. Cuando se habla de una ofensiva en contra de la UNAM, como el recorte al presupuesto por ejemplo, no se trata de un lugar común. La avasallante oleada de reformas estructurales, pese a la resistencia social y el desprestigio político que representa todavía el caso de los estudiantes de Ayotzinapa, muestran hasta qué punto el programa del golden boy ha logrado avanzar. Los tropezones por la corrupción que priva en su gobierno, no han impedido que continúe con su agenda. El peligro existente en Alcocer y Bolívar Zapata no se encuentra tanto en su pasado, sino en el futuro que buscan dentro de la UNAM; se finca en el proyecto político con el que comulgan y del cual son actores: el de Peña Nieto. Lo que debe preocupar a la comunidad es la aplicación a rajatabla de las políticas abiertamente privatizadoras que ya dejaron su estela de saldos negativos en el país. Nadie que eche un vistazo al México gobernado por Peña Nieto puede suponer que la educación superior, y especialmente la UNAM, no se encuentra en la mira.
Lo que se juega con esta elección tiene dos planos significativos. Por una parte, hay una cuestión simbólica. Desde el año 2000, el gobierno federal no intervenía del todo en la cuestión política universitaria. La fuerza generada por la huelga del CGH, más la “salida” de los priistas de Los pinos, permitieron tanto a De la Fuente como luego a José Narro, tener administraciones relativamente autónomas y, de hecho, en confrontación declarativa con los gobiernos panistas. Ambos rectores, cuyo pasado tricolor es inolvidable desde luego, se presentaron ante la sociedad como guerreros defensores de la UNAM pública y gratuita; haciendo caravanas con sombrero ajeno, en el terreno mediático fueron identificados como “progresistas”. En ambas administraciones, la autonomía universitaria se transformó en la égida bajo la cual sus rectorados se condujeron. El gobierno federal, en los doce años de panismo, poco, muy poco, pudo intervenir en la UNAM. No es que no lo intentara, pero el fantasma del CGH, la correlación de fuerzas interna, se lo impidieron.
El segundo aspecto, íntimamente relacionado con el anterior, está en la cuestión política y la importancia de la UNAM como histórico referente de resistencia. La imposición de cualquier candidato directamente vinculado a Peña Nieto, significaría un retroceso no de la “democracia” universitaria sino de las condiciones actuales en la Universidad. El hecho de que no exista un mayor avance de las políticas neoliberales en la Máxima Casa de estudios, se debe, ni duda cabe, a la oposición de la comunidad, a la fuerza que ha generado y que mantiene, por lo pronto, limitadas las recetas privatizadoras aplicadas en otras casas de estudio y, de manera más amplia, en todo el sector educativo del país. De regresar a la UNAM, el PRI se adjudica una victoria política y simbólica, arrebatando a la sociedad mexicana un bastión fundamental del pensamiento crítico.
De tal suerte, impedir la imposición de un candidato bendecido por Peña Nieto, es de suma importancia. Hay tres aspectos fundamentales: primero porque se defiende un proyecto que, a pesar de todas las embestidas de la era neoliberal que alcanzaron su máxima expresión en 1999, continúa en pie y más que nunca necesario; segundo, al frenar la imposición de un candidato de la presidencia, se sienta un precedente de resistencia ante una decisión gubernamental y se golpea, aunque mínimamente, al tsunami neoliberal que ahoga a México; tercero, porque la UNAM puede representar un dique que contenga la ofensiva peñanietista y, al mismo tiempo, generar una alternativa que posibilite pensar más allá de los límites impuestos por la inmediatez del contexto histórico. No se trata, desde luego, de ilusionarse con otro candidato o candidata. Rosaura Ruiz, por ejemplo, no avanzó en su agenda de gobierno dentro de la Facultad de Ciencias porque la movilización de la comunidad lo impidió. No parece tener demasiadas posibilidades de ocupar la rectoría, sobre todo por la cargada priista ya anunciada, pero de ocupar el cargo no es garantía alguna para defender la Universidad, ni mucho menos de un cambio real.
Por lo pronto, hay tres cartas en el póker del poder universitario. Todo indica que, tan solo por el número de candidatos, el priismo se abalanza sobre la UNAM. Desde la JG, entre las conocidas mafias de los científicos, los ingenieros, etc., se favorecerá al que más fuerza tenga entre las tribus. Es, pues, una decisión política en la que, dentro de las estructuras institucionales, la palabra de la comunidad no vale. Sin embargo, hay posibilidades de que ésta incida verdaderamente en el proceso. Mientras más rechazo y organización se muestren, mientras más preparación exista para movilizarse, será más difícil imponer al candidato de Peña, cualquiera que sea su nombre. De imponerlo, la JG sabrá que estará inaugurando un nuevo conflicto cuya magnitud puede ser de gran alcance. La comunidad universitaria, sus trabajadores, sus académicos y sus estudiantes, han estado a la altura de la historia. Esta vez no será la excepción.
Nota:

7/04/2014

Televisa ya da clases en la UNAM; el costo, siete mil pesos por diplomado

Destacado

Creadores de contenidos. Un viaje al proceso televisivo, el diplomado de Televisa en la UNAM. Foto: Tomada de YouTube

MÉXICO, D.F. (apro).- El Sindicato de Artistas de Televisión y Radio (Sytatyr) y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM suscribieron un convenio para impartir el diplomado: “Creadores de contenidos. Un viaje al proceso televisivo” a 50 egresados de la carrera de Ciencias de la Comunicación y personal de sindicato carente de estudios profesionales.

El curso fue impartido por un grupo de productores y periodistas de Televisa, con una duración de 120 horas y un costo de siete mil pesos. Las clases se efectuaron en el Centro de Educación Continua, ubicado en la Colonia del Valle.

En la plantilla de maestros figuraron los productores Carla Estrada, Pedro Damián, Enrique Segoviano y Miguel Ángel Fox, así como los periodistas Carla Iberia Sánchez y Saúl Sánchez Lemus.


La primera generación, y la única, según el Secretario Técnico de Educación Continua de la FCPyS, Genaro Beristáin, la integraron alrededor de 50 personas egresadas de la carrera de Ciencias de la Comunicación y personal del Sytatyr que no cuenta con un grado de profesionalización académica.

Vía telefónica, Beristain dijo a Apro que el diplomado ya concluyó y no hay intención de impartirlo a una nueva generación.

La versión contradice las afirmaciones de Jorge Eduardo Murguía, vicepresidente de producción de Televisa, quien afirmó el martes pasado, en entrevista con el diario Milenio, que el diplomado planea tener “una larga vida”, gracias a la demanda que tuvo.

“La idea surge de la sección de producción del sindicato. La empresa (Televisa) con el sindicato vamos juntos. Lo que ellos inician nosotros lo secundamos con mucho gusto, sobre todo si es este tipo de ideas y de labres que redundan en un beneficio mutuo”, sostuvo.

Incluso, el diario adelantó que para el próximo diplomado está invitado el productor Roberto Gómez Fernández, hijo de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, quien argumentó que no pudo estar en el que concluyó porque se encuentra en la recta final de una telenovela.

Munguía auguró éxito para un futuro diplomado en la UNAM como lo ha tenido en otras universidades como la Iberoamericana –donde surgió el Movimiento #YoSoy132, contra la manipulación de Televisa en la elección de 2012—donde han impartido cursos de guionismo y “han salido muy buenos escritores”.

Incluso dijo no estar preocupado por la diferencia de ideología con los estudiantes de la UNAM. “Cuando nos conocen nos quieren. Nosotros queremos a la UNAM y cuando ellos se acercan a la empresa también es así”, afirmó.

El diplomado había pasado desapercibido hasta el martes pasado que Milenio publicó la nota, que tituló: “Televisa ofrece cátedra a la UNAM”, misma que motivó una nota aclaratoria de Alma Iglesias González, Jefa de la División de Educación Continua y Vinculación de la FCPyS en la que se deslinda de Televisa.

“Con respeto a todas las empresas televisivas, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) aclara que no tiene convenio con ninguna de estas compañías y, en particular, con Televisa”, señala la nota publicada en el sitio web de la FCPyS.

El diplomado “Creadores de contenidos. Un viaje al proceso televisivo” al que hizo referencia Milenio –sostiene— es el resultado de un convenio con el Sytatyr “a petición expresa de egresados nuestros que son miembros activos en ese gremio”.

Sin embargo, justifica, es impartido por especialistas y profesionales de la producción televisiva “con una trayectoria que les respalda como expertos y trabajadores de la comunicación y que cuentan, entre otros méritos, con diversos premios nacionales e internacionales, así como una experiencia que va de los 15 a los 40 años, que los hace idóneos y sólidos transmisores de conocimientos, saberes y competencias”.

La noticia no fue bien recibida del todo y usuarios de redes sociales crearon el perfil de Facebook “UNAM SIN Televisa” que en menos de tres días ya cuenta con casi 500 me gusta.

Dice el usuario en su primer mensaje publicado el 1 de julio:

“Como probablemente no se habrán enterado, si no siguen las noticias con Pepillo Origel o Milenio, Televisa ahora imparte cátedra en la UNAM y no, no es nota del Deforma”.

Según el usuario, con el diplomado que ofrece Televisa a los estudiantes de Ciencias de la Comunicación podrán titularse si aprueban los módulos que imparten productores de telenovelas y por supuesto, si pagan los siete mil pesos que cuesta el diplomado.

“Olvídense de esa vieja consigna de Universidad pública y gratuita, lo de hoy es que, por una módica cantidad, Televisa te entregue tu título de licenciadx”.

Y atiza:

“Mientras la empresa que controla el monopolio televisivo en el país impone una reforma en telecomunicaciones en el Congreso, nada nos da más gusto que enterarnos de que entre los nuevos docentes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales están ni más ni menos que Carla Estrada, productora de telenovelas como Quinceañeras; Pedro Damián, uno de los fundadores del grupo Timbiriche; Enrique Segoviano, el director del chavo del ocho y, por supuesto, el ‘niño rebelde de Televisa’ Miguel Ángel Fox, productor del reality show ‘La Voz…México’.

“Emocionadxs por una decisión de vanguardia como ésta, decidimos explorar las ventajas de que Televisa no sólo controle las pantallas del país y al Congreso, sino que además dé clases en la Universidad Nacional, una Universidad que pagamos con nuestros impuestos”.

Y para celebrar –subraya— una decisión que “por supuesto sirve para que la Universidad cumpla la responsabilidad social que tiene con el país”, proponen que se actualice el escudo y lema de la UNAM. “¿Escudo? Por favor ¡lo de hoy son los logos!”, ironiza.

Al final del mensaje se observa el escudo modificado de la UNAM con los rostros de las águilas caricaturizadas y el lema “POR MI RAZA HABLARÁ CHESPIRITO”.

Los universitarios inconformes desataron también su creatividad con la creación de memes con los que muestran su rechazo a la incursión de Televisa en la UNAM.



En uno de estos aparece la socialité Paris Hilton con la leyenda: “Yo también quiero dar clases en la UNAM”.
La imagen de portada muestra al rector José Narro cara a cara con el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean con la Biblioteca Central como fondo y el mensaje: “No sé… creo que te amo”.

En otro meme se hace mofa de las materias que podrían impartirse y los maestros titulares: “Creación de enemigos públicos” que impartiría Ciro Gómez Leyva; “Historia del Talk Show”, a cargo de Laura Bozo; “Mujer, casos de la Vida Real I”, por Silvia Pinal; “Taller de imitación de marginales”, por Eugenio Derbez; “Técnicas de Manipulación Religiosa”, por Lucero.

También “Técnicas de Apología de la Pederastia” y “Discursos de Odio” con Esteban Arce; “Letras Inglesas”, con Chespirito; “Amor entre Pobres y Ricos I”, con Luis de Llano, y “Taller de Aclarado de Pieles”, con Carla Estrada.

Genaro Beristaín negó que con el diplomado, algún egresado de la FCPyS pueda titularse debido a que quienes optan por hacerlo con la modalidad de “profesionalización de conocimientos” deben cursar un diplomado, curso o taller con duración de 240 horas y que sea aceptado por la Coordinación de Ciencias de la Comunicación. 

4/22/2014

Sobre la relevancia de la huelga de la UNAM 1999-2000, a 15 años de su inicio




  (Dedicado a los desterrados, expulsados, reprimidos, golpeados y a quienes que ya no están)

Difícil sintetizar la explicación, el diagnóstico y la crítica en un artículo. Sin embargo, es indispensable señalar la relevancia histórica, política y social de la huelga del CGH.

Primero, es el primer movimiento a nivel continental -después del EZLN- que se proclama directamente contra el neoliberalismo y logra detenerlo en su ámbito, al menos parcialmente.

Segundo, en una sucesión de movimientos sociales latinoamericanos, la huelga de la UNAM articula y da continuidad ideológica y política a la lucha del EZLN, contra la "globalización neoliberal", con las luchas que ocurrieron después en Bolivia (guerra del agua y del gas), Argentina (destitución de 3 presidentes) Brasil (consolidación del MST y victoria de Lula), o Ecuador (impulso de la CONAIE) . Además, hay que recordar que en octubre de 1999, unos meses después de iniciada la huelga, ocurre el descarrilamiento emblemático de la cumbre de Seattle donde fue reivindicada la lucha de los estudiantes mexicanos. Comúnmente se realizan explicaciones cronológicas de los movimientos sociales contemporáneos en América Latina desde el EZLN pasando por la organización del FSM, las luchas indígenas y populares en Suramérica y las espectaculares protestas anticumbres. Pero, siempre se brincan la huelga de UNAM en 1999-2000 a pesar de la importancia señalada arriba.

Tercero. En la etapa privatizadora de la década de 1990 de la educación en todos sus niveles en América Latina, la huelga de la UNAM es de los pocos ejemplos exitosos que logran detenerla, al menos parcialmente y sentar las líneas orientadoras para reformar la educación superior. Numerosos militantes y ciudadanos de diferentes países de América Latina que conocieron este movimiento revelaron esta situación. Por un lado se alegraban de la existencia de un movimiento así y con esas reivindicaciones. Por otro, se lamentaban de que en sus países ya se hubiera privatizado la educación superior por medio de reformas de distinta índole desde cuotas excesivas hasta cambios en sus planes de estudio.

Cuarto. La huelga del CGH fue una advertencia para funcionarios de otras universidades que pretendían privatizar bruscamente la educación. Tuvieron que detenerse momentáneamente, buscar privatizar por otros medios y evitaron tocar el tema de las colegiaturas a toda costa.

Quinto. Al poner el tema de la educación superior a debate público, la huelga de la UNAM evidenció los problemas en este ámbito y las ambiciones de gobiernos y empresarios para apropiarse, lucrar y dominar este sector. Las propuestas de reforma de la UNAM que hizo el CGH sirvieron como inspiración para la creación de nuevas instituciones educativas oficiales e independientes como es el caso de la organización institucional y del modelo pedagógico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Sexto. La huelga de la UNAM se convirtió en una escuela intensiva de educación política para quienes participamos en ella. Sin dejar de lado los errores comentados ya por estudiosos y editorialistas, nos toca describir sus aciertos: la organización del CGH, la toma de decisiones y las acciones del movimiento fueron innovadoras. Se retomaron las experiencias y prácticas de otros movimientos y se crearon otras. Se incorporaron los principios de rotatividad y revocación de cargos. Asambleas locales que conformaban el máximo órgano de decisión, el CGH, discutían hasta el más mínimo detalle, práctica muy criticada y poco entendida para quienes están habituados al decisionismo, al seguidismo y al verticalismo. Se realizaron incontables acciones de presión tradicionales como marchas, tomas de instalaciones y mítines, combinadas con tácticas de comunicación política y participación nuevas como consultas a la sociedad, foros y eventos culturales populares. La solidaridad fue política prioritaria del CGH con otras organizaciones y movimientos en todo el continente.

Séptimo. La solidaridad del CGH junto con la experiencia política acumulada se difundió en decenas de organizaciones y movimientos sociales después de que la huelga fue cortada por la las tenazas militar y mediáticas en febrero del 2000. Los estudiantes de la UNAM que participaron en la huelga, siguiendo la tradición de auténtico servicio sociocomunitario de sus antecesores, desahogaron la rabia causada por la represión brindando su apoyo a nuevas luchas. Acudieron de inmediato a devolver un poco a la Norma rural del Mexe. Con la claridad política aprendida en la huelga protestaron enérgicamente en la toma de posesión de Fox, mientras todos estaban embelezados. De principio a fin estuvieron activamente participando con los dignos ejidatarios de San Salvador Atenco. En diversas brigadas asistieron a comunidades marginadas de todo el país a realizar trabajo voluntario y proyectos de alfabetización, derechos humanos, bibliotecas comunitarias, salud y diversas actividades productivas. Solos o en coordinación con otras organizaciones participaron incondicionalmente en todos los eventos convocados por el EZLN y en diferentes actividades de apoyo a las comunidades indígenas.

 Nutrieron caravanas, marchas, huelgas, paros y reuniones de sindicatos y organizaciones sociales involucradas en problemáticas laborales, de género, migratorias, ambientales y represivas en Ciudad Juárez, Torreón, Distrito Federal, Lázaro Cárdenas, San Luis Potosí y Cuernavaca, por mencionar algunas. A nivel mundial se movilizaron dentro y fuera del país en reuniones de organismos mundiales en Cancún (OMC), Monterrey (APEC), Guadalajara (OEA), Seatle (G8), Génova (G8), contra la invasión de Estados Unidos en Afganistán e Irak, etcétera. Mención aparte merece la participación individual y colectiva en la ejemplar batalla de la APPO en Oaxaca. Acompañaron en todo momento las protestas contra las históricas agresiones del imperio a Cuba y festejaron los triunfos de la revolución.

Octavo. La desarticulación del CGH, en un proceso inverso articuló colectivos que encabezaron exitosas luchas al interior de la UNAM y, al exterior formaron nuevas organizaciones que reivindican todo tipo de demandas. Ahora, la irreverencia de quienes participaron y apoyaron la huelga de la UNAM, silenciosa y activa sigue construyendo las condiciones propicias para irrumpir nuevamente desde sus espacios en la política no institucional y seguir transformando la realidad.

Javier Saldaña Martínez. Maestría en Derechos Humanos, Universidad Autónoma de la Ciudad de México
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

5/15/2013

Presentan reglamento para equidad de género en la UNAM

NACIONAL
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   Se trata de lograr convivencia igualitaria: PUEG

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.-

La UNAM trabaja en la construcción de un ambiente de equidad e igualdad para las mujeres que estudian y trabajan en la máxima casa de estudios.

Por ello, el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) presentó hoy los “Lineamientos generales para la igualdad de género en la UNAM”, reglamento con indicaciones para la comunidad universitaria a fin de fomentar el respeto hacia las estudiantes, académicas y trabajadoras de la institución.

Durante la presentación en el auditorio Jorge Carpizo de la normativa que entró en vigor el pasado 8 de marzo, la directora del PUEG, Marisa Belausteguigoitia, consideró que los lineamientos colaboran a que la comunidad universitaria alcance uno de los “objetivos de la modernidad más avanzada: la convivencia igualitaria entre colectividades distintas”.

Agregó que con el trabajo realizado por la Secretaría de Equidad de Género (SEG) del PUEG también se combate la exclusión, el silencio y las prácticas que dañan y denigran a la población femenina de la UNAM.

Puntualizó que “lo que causa desigualdad muchas veces deriva en violencia”, y con ello hizo mención de las formas de agresión y hostigamiento de las que son víctimas las mujeres universitarias.

En abril pasado, el PUEG editó el libro “Intrusas en la Universidad”, en el que se da cuenta que casi 40 por ciento de la población femenina ha sufrido un acto de hostigamiento dentro de su desarrollo en la máxima casa de estudios.

Belausteguigoitia dijo a Cimacnoticias que la Universidad tiene la disposición “de evaluarse y empezar a trabajar para que estas diferencias sean eliminadas”.

Adicionó que los 15 artículos que conforman los lineamientos tienen origen en todas las luchas que las mujeres han llevado a cabo dentro del ámbito universitario, y que en un primer momento dieron como resultado la creación de instituciones y programas que abonan a la UNAM conciencia y terreno en materia de género, como lo es el mismo PUEG.

No bastan los lineamientos, hay que aplicarlos y lograr que toda la comunidad universitaria los adopte dentro de su forma de vida para así poder evaluarlos y posteriormente modificarlos, finalizó.

Dentro de los artículos se señala que las autoridades universitarias deben diseñar y promover políticas que vigilen y alienten la equidad de género en igualdad de condiciones entre mujeres y hombres, así como realizar bases de datos desagregados por sexo, que reflejen las condiciones de la población desde una visión de género.

Del mismo modo se debe asegurar la igualdad de oportunidades para la participación de mujeres y hombres en los distintos ámbitos académicos.

Según el estudio “Intrusas en la Universidad”, las mujeres están representadas de manera minoritaria (26.7 por ciento del alumnado) en las áreas de Ciencias Fisicomatemáticas e Ingeniería, y de la misma forma la presencia de académicas en el Subsistema de la Investigación Científica es menor (34.5 por ciento) que la de los hombres.

Los lineamientos establecen que las y los integrantes de la comunidad universitaria y el público en general que sean víctimas de algún hecho ilícito dentro del campus podrán acudir a la Oficina del Abogado General quien, mediante la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias dentro de la UNAM, dará asesoría, apoyo, orientación y en su caso seguimiento a las denuncias presentadas.

13/AZM/RMB

9/11/2011

El arte de la guerra





Oscar Enrique Díaz Santos*
Hace más de 2 mil 500 años, el estratega Sun Tzu señalaba que “la guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte; el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente”.
Sabiamente el pensador chino indica que “hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos antagonistas, de cara a determinar el resultado de la contienda”. Para él son: la política, el clima, el terreno, el comandante y la doctrina.
La política significa todo lo que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni por correr algún peligro. El clima se refiere a la noche y el día, el frío y el calor, días despejados o borrascosos, y el cambio de las estaciones. El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, si es campo abierto o lugares cerrados, y cómo esto afecta las posibilidades de supervivencia. El comandante debe tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Por último, la doctrina se debe comprender como la organización del ejército; las graduaciones y rangos entre los oficiales; la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar.
La obra El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando se es capaz de atacar, se debe aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, fingir inactividad; si se está cerca del enemigo, se debe aparentar que se está lejos; si está lejos, simular lo contrario. Poner cebos para atraer al enemigo. Golpearlo cuando esté aturdido. Prepararse contra el enemigo cuando está seguro en todas partes. Evitarlo durante un tiempo cuando es más fuerte. Si el oponente tiene un temperamento colérico, intentar irritarlo. Si es arrogante, fomentar su ego. Si las tropas enemigas están bien preparadas tras una reorganización, intentar alterarlas. Si están unidas, sembrar la disensión entre sus filas. Atacar al enemigo cuando no esté listo, y aparecer cuando no lo espera. Éstas son las claves de la victoria para el estratega.
Si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que las del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, es imposible. Menos oportunidades de victoria tiene el que no realiza cálculos en lo absoluto.
Estos extractos de la obra de Sun Tzu, permiten analizar la situación que vive México en los últimos cinco años. El presidente Felipe Calderón señaló que cuando llegó a la presidencia se encontró con un problema de inseguridad y de actuación indiscriminada del crimen organizado y fue lo que lo llevó a iniciar un combate contra éste.
Nadie que profese principios y valores puede estar en contra de aspirar a tener un México seguro. Ningún integrante de la sociedad, que no sea delincuente, puede afirmar que no se combata al crimen organizado y a la delincuencia común. En todas las ciudades, pueblos y comunidades se quiere vivir en paz.
Pero lo más importante es cómo combatir al crimen organizado sin que implique el sacrificio de la sociedad civil. Algunos sectores señalan que falla la estrategia del presidente, pero no he escuchado una propuesta diferente a la de devolver al Ejército a sus cuarteles. La Universidad Nacional Autónoma de México desarrolló una que a mi parecer debe ser analizada a profundidad por el presidente y su gabinete de seguridad; existen diferentes invitaciones de movimientos civiles como el del escritor Javier Sicilia. Sin embargo, ninguna de éstas se toma con seriedad. Y entonces aquí es en donde falla el factor político que establece Sun Tzu. Actualmente nadie se atreve a seguir a su gobernante porque teme por su vida. Aquellos que se aventuran a denunciar (entre ellos muchos periodistas) están muertos. Nadie sigue al gobernante porque no existe confianza en la estrategia que decidió, un enfrentamiento frontal, y el arte de la guerra se basa en el engaño.
El clima y el terreno es mejor manejado por el crimen organizado. Esto porque lo conocen, porque viven en él. Muchos integrantes del Ejército llegaron a esos terrenos sin conocerlo y sin saber qué se encontrarían.
El factor comandante no tiene credibilidad: no es sabio; no se precibe sincero; no es benévolo; su coraje se convierte en desesperación, y no existe una disciplina en la forma de atender la guerra que él mismo inició (y de una forma inadecuada). El gobierno no es capaz de brindar oportunidades de empleo; por el contrario las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que el desempleo ha aumentado. La pobreza no ha disminuido; por el contrario, en el actual gobierno 15 millones de mexicanos se han incorporado a la pobreza.
Finalmente, la doctrina, desde el punto de vista de Sun Tzu, tampoco funciona. En los cuerpos policiacos, principalmente sus comandantes, existe un alto grado de corrupción y frecuentemente nos encontramos que los delincuentes son policías. Da la impresión que ser un policía es más un negocio que un compromiso con la sociedad. Los policías infunden miedo y el Ejército también.
Presidente Felipe Calderón, estoy a favor del combate al crimen organizado. Todos queremos vivir en paz, pero lo exhorto a ser más inteligente en la lucha contra este cáncer. Convoque a la sociedad en su conjunto, no sólo al Congreso de la Unión o a los movimientos civiles. Hay que comportarse como un verdadero comandante y saber hacer política. De lo contrario, se va a quedar solo. Está perdiendo la guerra emprendida. En su memoria quedarán los muertos de Juárez, de San Fernando, de Monterrey y los más de 40 mil que han caído durante su gobierno.
*Doctor en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en presupuesto, administración y gasto público