Mostrando las entradas con la etiqueta Miguel Pulido. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miguel Pulido. Mostrar todas las entradas

3/04/2018

¿Anaya?… Hablemos de la PGR


(Artículo)
Alegatos por Miguel Pulido
Foto: Gustavo Becerra/ Cuartoscuro
Por Miguel Pulido/ @nomus77
La conducta de la PGR con el candidato presidencial Ricardo Anaya importa demasiado. No porque esto lo convierta en un frágil perseguido político. Un hombre como él, que mostró su músculo al acudir a la PGR acompañado por los presidentes de 3 partidos políticos nacionales y de uno de los abogados más costosos del país, no queda de súbito en una situación de indefensión.
Importa porque nos dice todo del estado de putrefacción del sistema de justicia. Porque el lance de persecución y acoso (incluidos pésimos modales) contra uno de los hombres más poderosos y mejor conectados del país, evidencia de lo que son capaces.
Y recordar de lo que son capaces (quienes están en este gobierno) siempre importa para pensar otros casos.
Hablar de Anaya es el mejor pretexto para ponernos en los zapatos de los familiares de los chicos de Ayotzinapa que han denunciado los despropósitos que han vivido, primero frente a Tomás Zerón y sus secuaces, y después con quien sea que finja conducir la institución. El asedio a Anaya es la oportunidad insuperable para contener la respiración e imaginar cuántos pobres inocentes están presos porque este sistema los aplastó.
Hablar sin tapujos de los absurdos de la PGR en este caso resulta indispensable para señalar –otra vez- la antigüedad del uso político del sistema de justicia de este país.
Los priistas inventaron el uso faccioso de las instituciones. Después, los panistas ensayaron, con la complicidad de los priistas. ¿Cómo olvidar que hace poco el objetivo era Andrés Manuel y una parte del sector empresarial aplaudía como focas? Los mismos que publican desplegados con llamados a la ética, pero que son unos agachones frente al evidente desbaratamiento de las instituciones. Peor, que hasta hacen guiños a la justicia selectiva.
Es obvio, porque esas instituciones violentas a ellos nunca los atacan. Pero hoy no pueden decir que funcionan.
Y de eso va poner el acento en la PGR. Hablar de lo que le hacen a Anaya es relevante, no por él –insisto-. Es central, porque también va de nosotros, de la sociedad. Porque pone en perspectiva el país en el que vivimos. Porque le da la razón –una vez más- a las denuncias de miles de víctimas que han advertido la falta de profesionalismo, la captura por la delincuencia organizada, las presiones, el maltrato, la revictimización que han sufrido.
Hay que hablar de lo que hoy hace la PGR en contra de Ricardo Anaya, porque desde ahí se puede extrapolar el autoritarismo en este país. Hablando del desastre en contra del candidato, no hay manera de renunciar a una discusión fuerte e informada del estado de las investigaciones en los casos de los estudiantes de Ayotzinapa, las masacres de Cohauila y Tamaulipas, las investigaciones de Odebrecht, el caso de OHL, la fuga del Chapo, las atropelladas extradiciones, los escoltas de Yarrington y Eugenio Hernández y tantos casos más.
Es perfecto reconocer la bestialidad que están cometiendo con Anaya, porque quien lo haga no podrá evitar pegar el grito en el cielo, manifestarse, rabiar por lo que pasa con #GobiernoEspía. Porque si lo de Anaya irrita, seguro causará furia social la investigación abandonada sobre una de las peores conductas en democracia: autoridades invadiendo la privacidad de las personas.
De eso trata denunciar el atropello contra el político del Frente. De asumir de una vez por todas que en este país las instituciones tienen precio, tienen dueño y que son usadas, incluso, para pleitos entre poderosos. Por eso, así como están, no pueden servir a la sociedad y son inútiles para impartir justicia.

2/04/2018

Meade y el populismo (penal y financiero)

Alegatos por Miguel Pulido


El fantasma de otro populismo ronda por ahí: andar prometiendo penas y castigos. Ahí tienen el caso de Meade, que dice que a los malos les dará mucha cárcel, les quitará el dinero y que nos lo regresará en becas.
Es obvio que en campaña cada candidato dice lo que imagina ganará más votos, que todos se llenan la boca de promesas y que se inflan como guajolote con el típico: yo sí sé cómo.
Pero, cuando hablamos de golpear el bolsillo de narcotraficantes y corruptos ¿no importa en algo haber sido el encargado del sector financiero del país dos veces en sexenios distintos? ¿Qué antecedentes tenemos? ¿Son esos los únicos rubros chuecos de la economía? Vamos por partes.
1.- El tamaño del pastel
Un estudio de Global Financial Integrity, una institución con sede en Washington, señala que México ocupa el tercer sitio dentro de las primeras 20 economías emergentes en exportar flujos de capitales ilícitos, sólo después de China y Rusia.
Sólo en 2013 hubo fugas ilegales por 1.1 billones de dólares, principalmente a paraísos fiscales como Suiza, las Islas Vírgenes Británicas. Ese dinero se generó en nuestra economía, pero aprovechó las grietas y tuberías para irse sin dejar los impuestos que corresponden. Algo ha venido corrigiendo el SAT, pero de que la fuga es grande, la verdad es enorme.
Otro dato, la ASF y el SAT estiman que la evasión fiscal le ha costado a México hasta 3% del PIB. Mientras que diversos estudios dicen que la corrupción en el país se chupa hasta el 10 % del PIB. O tengan en cuenta los descomunales montos que la ASF ha observado (encontrado irregularidades) al gasto de gobernadores. En Veracruz, con Duarte, por ejemplo, la ASF presentó observaciones sobre el gasto de 17,000 millones de pesos. Y eso que no revisa todo lo que gastan sino apenas una partecita.
En suma, entre corrupción, crimen y flujos ilícitos hablamos de cantidades estratosféricas.
2.- Pero ¿qué ha hecho el gobierno de Enrique Peña Nieto –al que perteneció Meade- frente a tal situación?
Realmente poco, por no decir nada. Y eso no es cosa menor, porque José Antonio Meade precisamente viene del sector financiero. Aunque, de hecho, lo cierto es que la capacidad del gobierno mexicano para pelear contra la economía criminal es mínima. Y esta falla estructural viene de hace tiempo.
Tomemos el caso de los defraudadores fiscales. En total, en 2 años (2014 y 2015), la Procuraduría Fiscal de la Federación consiguió 454 consignaciones, obtuvo 88 sentencias condenatorias y la recuperación de poco más de 78 millones de pesos. Pero la ASF y el SAT calculan que en esos mismos años se evadieron 430,000 MIL millones de pesos. Sopas: 78 millones recuperados frente a 430,000 evadidos.
Hablemos del lavado de dinero. En el tercer informe de gobierno, Enrique Peña Nieto presume que la reforma financiera permitió que se bloquearan 407 millones de pesos y 5 millones de dólares de dudosa procedencia, y que se logró el aseguramiento de 260 millones de pesos y 115 mil dólares.
Para poner la cifra en perspectiva, los dólares bloqueados y asegurados (con inteligencia financiera) por el gobierno de México son una diezmilésima parte (el .012%) de los ingresos de los cárteles del narcotráfico (estimados por el gobierno de Estados Unidos en 40 mil millones de dólares). La proporción en este caso es ridícula.
3.- Y a todo esto ¿qué onda con la inteligencia financiera?
No hay que hacerse bolas, es tan poca que alcanza apenas para los enemigos políticos, así que nunca pueden o sólo pueden cuando quieren. ¿Dónde quedó ese aparato de inteligencia financiera que reveló las triangulaciones y operaciones sospechosas e inusuales de Elba Esther Gordillo? ¿Dónde el que iniciara investigaciones contra Marcelo Ebrard? ¿Qué pasó a las investigaciones contra Padrés y su hijo? (En esas el gobierno federal se rajó) ¿En qué va el juicio de Andrés Granier? (Les cuento: va perdiendo) ¿Por qué no logran la recuperación de los bienes incautados en Estados Unidos a la familia de Moreira? (No se enojen: ni siquiera los reclamaron).
Es obvio, la capacidad institucional para investigar las finanzas criminales es ridícula. Y Meade fue el máximo encargado de ese sector.
Pero que conviene decirlo claro: la inteligencia financiera fracasa no por accidente, sino como parte del pacto de impunidad. Y frente a esta evidencia, José Antonio Meade repite una fórmula prometer penas más duras, cárcel, decomisos y bla bla bla. Puro populismo… en este caso penal y financiero. 

8/14/2017

#PropinasOdebrecht: otro escándalo en la tonada de este gobierno


por Miguel Pulido

Primero fue el caso Monex. Un aviso claro y contundente de lo que se vendría. El que avisa no traiciona, dicen por ahí. Uno a uno, se fueron dando los escándalos que rodean a este gobierno. Como una versión alternativa del: se los firmo y se los cumplo.
No fue uno, no fueron tres. ¡Son montones! La casa blanca de Enrique Peña Nieto, la casa de Malinalco de Luis Videgaray, el escándalo de las empresas fantasmas, licitaciones simuladas como las de Nutriwell, las donaciones tramposas a ENOVA-Fundación ProAcceso, el cochinero entornoaristeguinoticias.com
por Miguel Pulido

Primero fue el caso Monex. Un aviso claro y contundente de lo que se vendría. El que avisa no traiciona, dicen por ahí. Uno a uno, se fueron dando los escándalos que rodean a este gobierno. Como una versión alternativa del: se los firmo y se los cumplo.
No fue uno, no fueron tres. ¡Son montones! La casa blanca de Enrique Peña Nieto, la casa de Malinalco de Luis Videgaray, el escándalo de las empresas fantasmas, licitaciones simuladas como las de Nutriwell, las donaciones tramposas a ENOVA-Fundación ProAcceso, el cochinero entorno a #GobiernoEspía, las matemáticas embusteras de OHL y ahora #PropinasOdebrecht. (Por citar apenas algunos).
Siempre Peña Nieto involucrado –directamente o por su círculo más cercano-, en un tejido de prácticas y enredos ilegales, mescolanza de dinero público-privado, instrumentos financieros fraudulentos y un cinismo brutal. El remate: las instituciones apenas viéndolos violar la ley una y otra vez. Impunidad total, pues.
Pero detengámonos un momento en #PropinasOdebrecht.
Primero. Es imposible perder de vista que las revelaciones de declaraciones juramentadas de tres funcionarios de la constructora en contra de Emilio Lozoya Austin lo acusan de recibir dinero cuando ya era una figura prominente en el círculo cercano de Enrique Peña Nieto. Sí, cuando era su coordinador de relaciones internacionales en la campaña presidencial de 2012.
Segundo. Desde que el gobierno de Estados Unidos reveló la información de que la constructora brasileña se había declarado culpable de tener una red de corrupción supimos que una buena parte del dinero había tenido propósitos electorales. Por eso no puede obviarse que entre los ejecutivos de Odebrecht que juramentaron sus acusaciones está Luiz Antonio Mameri. Esto importa pues el nombre de Mameri ha surgido en el trabajo de las fiscalías de al menos tres países. Es central en las acusaciones que se siguen en República Dominicana, en Perú y en Colombia. Y esos casos reflejan con toda claridad la estrategia en la que participó Mameri, financiar campañas para obtener favores más tarde.
Tercero. Es obvio que Lozoya por sí mismo no representaba ningún interés para la constructora. Ellos son expertos en crear redes de corrupción ¿para qué darían dinero a un individuo? Más importante ¿para qué le darían el dinero en el contexto de una campaña electoral si no es para gastarlo en la misma? Sí, debe insistirse en que el financiamiento ilegal de las campañas es el eje de las investigaciones en Perú (donde el ex presidente por cierto está preso por lo mismo), en Colombia (en donde apuntan directamente a la campaña del presidente Santos) o en República Dominicana (en donde están presos el ex presidente del Senado y el ex Ministro de Obras). También forma parte de las acusaciones (menos avanzadas en términos judiciales) en  Venezuela, Argentina y Chile. Al rato van a querer salir con la tesis del: corrupto solitario.
Cuarto. Todo lo anterior no puede separarse del hecho de que Luis Videgaray era el coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto. El responsable en términos políticos, legales y éticos de lo que ahí sucediera. Pero más importante, mucho más, es el hecho de que el abogado de la campaña de Enrique Peña Nieto fue nada más y nada menos que Raúl Cervantes, el actual Procurador General de la República. Estos lazos rebasan el conflicto de interés, le significan un impedimento objetivo para conocer del asunto. En una situación extrema, incluso le podrían incriminar. Cervantes no puede, simplemente no, tener injerencia en esta investigación.
Quinto. Para cerrar, una joya. Una vez que estalló el escándalo de la acusación contra Lozoya y que la noticia corre en la prensa internacional, la PGR emitió un comunicado. Entre frases huecas y el tradicional insignificante: “hasta las últimas consecuencias”, se desliza una singular justificación. Alega la PGR: “La Fiscalía brasileña ha ido variando la fecha de entrega de la información correspondiente y no ha ofrecido una nueva fecha a México. Ha argumentado que el caso se está desahogando ante el Tribunal Superior de Brasil. Esta semana en la reunión de fiscales latinoamericanos, que se realizará en la Ciudad de Puebla, esperábamos a la representación brasileña, pero hoy ha cancelado su asistencia.” Me resulta imposible aislar esta frase de algo que me dijeron en Barcelona cuando documentaba el caso de Humberto Moreira: “con tanta incompetencia, infiltración y complicidad dentro del gobierno mexicano me parece que lo comprensible es no querer colaborar con él.”
Total. Ahí están #PropinasOdebrecht, otro escándalo en la más tradicional tonada de este gobierno. Un gobierno corrupto.
Miguel Pulido

Miguel Pulido

Miguel Pulido es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias. 
 a #GobiernoEspía, las matemáticas embusteras de OHL y ahora #PropinasOdebrecht. (Por citar apenas algunos).
Siempre Peña Nieto involucrado –directamente o por su círculo más cercano-, en un tejido de prácticas y enredos ilegales, mescolanza de dinero público-privado, instrumentos financieros fraudulentos y un cinismo brutal. El remate: las instituciones apenas viéndolos violar la ley una y otra vez. Impunidad total, pues.
Pero detengámonos un momento en #PropinasOdebrecht.
Primero. Es imposible perder de vista que las revelaciones de declaraciones juramentadas de tres funcionarios de la constructora en contra de Emilio Lozoya Austin lo acusan de recibir dinero cuando ya era una figura prominente en el círculo cercano de Enrique Peña Nieto. Sí, cuando era su coordinador de relaciones internacionales en la campaña presidencial de 2012.
Segundo. Desde que el gobierno de Estados Unidos reveló la información de que la constructora brasileña se había declarado culpable de tener una red de corrupción supimos que una buena parte del dinero había tenido propósitos electorales. Por eso no puede obviarse que entre los ejecutivos de Odebrecht que juramentaron sus acusaciones está Luiz Antonio Mameri. Esto importa pues el nombre de Mameri ha surgido en el trabajo de las fiscalías de al menos tres países. Es central en las acusaciones que se siguen en República Dominicana, en Perú y en Colombia. Y esos casos reflejan con toda claridad la estrategia en la que participó Mameri, financiar campañas para obtener favores más tarde.
Tercero. Es obvio que Lozoya por sí mismo no representaba ningún interés para la constructora. Ellos son expertos en crear redes de corrupción ¿para qué darían dinero a un individuo? Más importante ¿para qué le darían el dinero en el contexto de una campaña electoral si no es para gastarlo en la misma? Sí, debe insistirse en que el financiamiento ilegal de las campañas es el eje de las investigaciones en Perú (donde el ex presidente por cierto está preso por lo mismo), en Colombia (en donde apuntan directamente a la campaña del presidente Santos) o en República Dominicana (en donde están presos el ex presidente del Senado y el ex Ministro de Obras). También forma parte de las acusaciones (menos avanzadas en términos judiciales) en Venezuela, Argentina y Chile. Al rato van a querer salir con la tesis del: corrupto solitario.
Cuarto. Todo lo anterior no puede separarse del hecho de que Luis Videgaray era el coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto. El responsable en términos políticos, legales y éticos de lo que ahí sucediera. Pero más importante, mucho más, es el hecho de que el abogado de la campaña de Enrique Peña Nieto fue nada más y nada menos que Raúl Cervantes, el actual Procurador General de la República. Estos lazos rebasan el conflicto de interés, le significan un impedimento objetivo para conocer del asunto. En una situación extrema, incluso le podrían incriminar. Cervantes no puede, simplemente no, tener injerencia en esta investigación.
Quinto. Para cerrar, una joya. Una vez que estalló el escándalo de la acusación contra Lozoya y que la noticia corre en la prensa internacional, la PGR emitió un comunicado. Entre frases huecas y el tradicional insignificante: “hasta las últimas consecuencias”, se desliza una singular justificación. Alega la PGR: “La Fiscalía brasileña ha ido variando la fecha de entrega de la información correspondiente y no ha ofrecido una nueva fecha a México. Ha argumentado que el caso se está desahogando ante el Tribunal Superior de Brasil. Esta semana en la reunión de fiscales latinoamericanos, que se realizará en la Ciudad de Puebla, esperábamos a la representación brasileña, pero hoy ha cancelado su asistencia.” Me resulta imposible aislar esta frase de algo que me dijeron en Barcelona cuando documentaba el caso de Humberto Moreira: “con tanta incompetencia, infiltración y complicidad dentro del gobierno mexicano me parece que lo comprensible es no querer colaborar con él.”
Total. Ahí están #PropinasOdebrecht, otro escándalo en la más tradicional tonada de este gobierno. Un gobierno corrupto.
Miguel Pulido

Miguel Pulido

Miguel Pulido es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias. 

7/19/2017

Lo que Duarte provocó en Veracruz


videocolumna de Miguel Pulido

Redacción AN 
Para Miguel Pulido, los veracruzanos no deben olvidar el quiebre institucional que el gobierno de Javier Duarte significó. 

6/23/2017

#GobiernoEspía: la que se viene


Alegatos por Miguel Pulido

(Foto: Presidencia).

Enrique Peña Nieto patina recio en las crisis. En reacción a las denuncias de probado espionaje y el señalamiento de que la tecnología usada solo está en poder del gobierno, al Presidente apenas le alcanzó para decir –sin investigación de por medio- que nadie puede acusar a su gobierno, y que espera que la PGR rápidamente pueda ir… contra los afectados. Sin pruebas, el Presidente los acusa de inventar el espionaje.
Insatisfecho con su amenaza, Peña Nieto complementó su posición con una extraña confesión: él mismo teme recurrentemente que está siendo espiado.
La pequeñez del mensaje es irrefutable: además de espiados serán perseguidos y no hay espacio para la queja, si al Presidente lo espían, imagínense al resto. Con sus declaraciones, Peña Nieto da cuenta de su lectura: esta es una afrenta política personal.
El problema de las crisis por espionaje es que son altamente corrosivas. No son vulgares escarceos o forcejeos políticos. Así lo muestran contundentemente otras experiencias. Hay que recordar que al de México no es al primer gobierno que le estalla un escándalo de estas características.
Salpicados por todo el mundo, en años recientes, hay por lo menos una veintena de ellos. Algunos más famosos que otros, desde Perú hasta Luxemburgo, pasando por Colombia, República Checa o Macedonia. Aunque cada caso tiene las características y particularidades propias de su propio contexto, tienen los siguientes puntos en común. Trazos, en los que cada vez comienza a verse más el reflejo del caso mexicano.
1.- Los casos siempre implican redes y escalan a altas figuras de la política.
Vigilar ilegalmente y hacerlo de manera sistemática requiere altas inversiones, redes y operadores. Por eso se usan aparatos de Estado creados con ese propósito. Los casos siempre revientan por un aspecto operativo minúsculo, pero las responsabilidades toman una espiral que asciende de forma endemoniada. El espionaje político siempre tiene detrás una figura con poder y, cuando es descubierto, derrumba a varios notables.
2.-El espionaje ilegal nunca viene solo: este tipo de vigilancia no es sino una expresión rabiosa de autoritarismos corruptos.
Los gobiernos que espiaron ilegalmente son los mismos que realizaron negocios indebidos, los que no respetaron las reglas de la democracia, los que además de robarse el presupuesto querían -o lograron- controlar a la mala a sus adversarios. El espionaje es la punta de entrada a una madeja de acciones ilegales.
3.- En el espionaje político nunca se espía poquito y no se respeta a nadie.
En México, muchas personas deben sentirse ahora mismo invadidas. Y si no, deberían. Los que espían lo hacen con los adversarios, con los aliados, con los enemigos, con los rijosos, con los que no representan riesgo. Con todos. No se husmea un aspecto de su vida, se les hurga en todo. Absolutamente en todo.
4.- La sospecha de espionaje incomoda, pero cuando queda demostrado arrastra todo a su alrededor.
Al descubrirse, la vigilancia intrusiva empieza sembrando dudas por aquí y por allá. Uno a uno, van sumándose casos hasta que la cosa toma fuerza y tarde que temprano los naipes del castillo vuelan por los aires. Como dice Walter Kirn, de The Atlantic: si no estás paranoide, estás loco. Y, en paranoia o bajo agravio, no puede hacerse política.
5.- Los escándalos de espionaje no sólo dinamitan el campo político en su entorno inmediato, fácilmente se judicializan y brincan fronteras.
No importa si fue en Siria, China o Sudáfrica. Hay casos judiciales contra compañías en Estados Unidos, en Francia, incluso en contra del gobierno del Reino Unido por vender tecnología a gobiernos corruptos. En el mundo hay una red internacional preocupada por el descontrol de estas prácticas. Ya hay varias condenas. Por más que quiera tratarse como un asunto local, siempre termina siendo un enjuague internacional y de muchas complicaciones legales.
El escándalo amenaza con inflarse y Peña Nieto no da avisos de entender la dimensión del asunto. La que se viene.

6/21/2017

Vigilancia ilegal: expresión rabiosa de autoritarismos corruptos


Alegatos por Miguel Pulido


En solidaridad profunda por el cobarde ataque a su intimidad.
Una vez más, el gobierno de Peña Nieto está sentado en un volcán y juega a que es un hormiguero. Frente a las sólidas acusaciones de espionaje retomadas por el New York Times, han mostrado abiertamente sus cartas: el desprecio por las libertades y cualquier forma de control democrático.
Fuera máscaras.
La infantil respuesta que dieron al editor del NYT los retrata por completo. Evasivas balbuceadas por un funcionario menor, publicadas en una hoja sin número de comunicación oficial, sin membrete y sin firma calígrafa.
¿En realidad pensaran en Los Pinos que este escándalo es apenas un “tête-à-tête” con un reportero internacional?
Delirante.
Las actividades de vigilancia ilegal e invasiva se han convertido en esos puntos de inflexión en los que las democracias modernas se juegan su sentido de equilibrio. Por eso más de un responsable azota. Estos escándalos son consustanciales a los de corrupción.
Y la experiencia comparada no deja lugar a dudas: la vigilancia ilegal no es sino una expresión rabiosa de autoritarismos corruptos. Con la evidencia de que nos espían, como dice Walter Kirn, influyente periodista de The Atlantic: si no estás paranoide, estás loco.
En el gobierno de EPN deberían tomarse este asunto bastante en serio.
Podrían asomarse a los espejos de las renuncias en el gabinete de Perú, la caída de una treintena de personas del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia, el proceso judicial contra el ex Presidente Martinelli de Panamá, los aparatosos resultados de la investigación parlamentaria que terminó en la renuncia de todo el gobierno de Luxemburgo o la dimisión de alguien del subdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Michael Morell que pensaba espiar demasiado.
La evidencia es contundente, cuando se hace con propósitos políticos: nunca se espía poquito y no se respeta a nadie.
Pero los escándalos de espionaje no sólo dinamitan el campo político de su entorno inmediato, fácilmente se judicializan y brincan fronteras. Aunque los casos sucedan en un país terminan por resolverse en otros.
Ahí están como muestra las demandas que la Electronic Frontier Foundation ha logrado hacer avanzar en tribunales de Estados Unidos, el caso Qosmos que la International Federation for Human Rights (FIDH) y la Ligue des droits de l’Homme (LDH) litigaron en Francia o la durísima resolución de la Investigatory Powers Tribunal del Reino Unido en contra del Government Communications Headquarters de ese mismo país.
Por eso no cuadra la respuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Porque no se hace cargo de que la intrusión ilegal revienta la normalidad política y abre múltiples y complejos laberintos judiciales.

2/02/2017

7 razones para preocuparse por la llamada con Trump


Estevez y AP coinciden en señalar que Trump mencionó el envío de fuerzas armadas a México pues considera que el Ejército Mexicano no puede contra la delincuencia organizada. La diferencia está en lo que cada fuente afirma sobre el tono y las reacciones durante la llamada. Dolia Estevez se sostiene en decir que Trump amenazó a Peña Nieto y que éste se quedó impávido. Como es de suponerse vinieron las reacciones furibundas y los desmentidos. Incluidos los ataques coordinados con fines de desprestigio.
Pero la polémica sobre la llamada es de suma importancia. A la luz del contexto hay muchas razones para preocuparse. Aquí 7 de ellas:
1.- Hagamos a un lado la extraordinaria trayectoria de Dolia Estevez y su credibilidad. Obviemos todos los incentivos que tiene el gobierno para dar una versión rosa del asunto. Aún queda un tema para considerar. Mis dudas sobre la versión oficial, llena de tonos conciliadores y amables, derivan de la manía de este gobierno por mentir. Eso y que no me queda claro por qué alguien que insulta a su oponente en campaña, a la prensa, al presidente de su propio partido y a todo el mundo, tendría que ser tan dócil con Peña Nieto.
2.- ¿Recuerda usted cuál fue el argumento central para extender aquella absurda y ofensiva invitación a Trump? La necesidad de mandar un mensaje a los mercados que se podía dialogar con él. Bajo esa premisa, una vez que Trump triunfó, Videgaray volvió y se instaló en la Cancillería. Pero ese objetivo y las capacidades para alcanzarlo lucen minúsculos porque enfrente está una persona que se siente cómoda en el caos, en el conflicto y en la contradicción. Y al que “vino a aprender” le falta empaque.
3.- Suponga usted que efectivamente Trump sólo haya ofrecido enviar tropas a México. Imagine (no sé cómo, pero hágalo) que lo hizo en tono amable y conciliador. Pues bien. Ofrecer enviar tropas a otro país supone una lectura de debilidad extraordinaria. Eso, en sí mismo, merecía una respuesta y aclaración contundente que no salió (ni sale) por ninguna parte.
4.- Pasada la lectura de debilidad, hay otro problema. Enviar tropas a otro país para intervenir militarmente en un problema doméstico (aunque tenga claros efectos transfronterizos) es un disparate en términos de soberanía, relaciones entre vecinos, legalidad y un largo etcétera. Da igual el tono. La posición firme del gobierno mexicano frente a ello hay que irla a buscar (por no decir a imaginar) a 14 palabras en un boletín de prensa. En la SRE es más importante dar extensas respuestas a Dolia Estevez, que informar sobre lo que Peña Nieto dice a Trump.
5.- En los últimos días han salido diversas filtraciones de la Casa Blanca. Las que se refieren a llamadas tienen un común denominador. Muestran que Trump fue agresivo con su interlocutor, que se expresa con ellos en privado con el mismo tono que habló en público durante la campaña. A las filtraciones les ha seguido un patrón: los gobiernos (tanto el de Estados Unidos como el otro involucrado) salen a defender un tono cordial en el diálogo. Pero las filtraciones sólo tienen un lado y su contenido suena creíble. ¿No le apesta a estrategia?
6.- Si usted no sabe quién es Steve Bannon, vale más que se aprenda el nombre y que sepa un par de cosas sobre él. Acumula poder dentro del gabinete de Trump. Tiene posiciones radicales, prácticamente de resurgimiento expreso de nacionalismo blanco con aires supremacistas. Y Breitbart –medio digital de su propiedad- aborda los temas de inmigración y narcotráfico con mucha carga negativa. En sus perspectivas de abordaje sobre el narco en México habla de “Narco-Terrorism”. Sí, una categoría que junta a los dos “enemigos” más peligrosos para la sociedad de los Estados Unidos. La base del uso de la fuerza militar y el todo se vale.
7.- La posición de Trump sobre el narcotráfico “mexicano” fue uno de los temas menos atendidos durante la campaña. De las amenazas de Trump al respecto y de su posible uso para acciones más radicales y extremas casi nadie se ocupó. Se trata de una narrativa que traslada a un solo lado de la frontera la fuente del problema y que enfatiza en la incapacidad del gobierno mexicano para reaccionar. Hay, además, demasiado dinero de por medio. Ese tema lo abordamos, hace varios meses en una videocolumna en Aristegui Noticias.
Por estas y otras razones, hay que tomarse con preocupación la llamada con Trump.

1/26/2017

Juntos Podemos (de Vázquez Mota): otra madeja público-privada


Por Miguel Pulido

¿Qué tan normal es que la ex candidata presidencial de un partido de oposición gestione millonarios recursos del partido en el gobierno? ¿Qué implica que políticos en el poder financien a otros políticos en su activismo y causas sociales?
El martes 24, Dulce González y Salvador Camarena presentaron en Aristegui en vivo una investigación que abre éstas y muchas preguntas más. Resulta que Josefina Vázquez Mota (ex candidata a la Presidencia por el PAN) conduce una iniciativa llamada Juntos Podemos. Se trata de un proyecto (vamos a llamarlo así) que involucra a distintas instituciones sin fines de lucro, a los consulados de México en Estados Unidos y –lo más importante- casi mil millones de pesos de recursos públicos.
Comencemos por decir que la iniciativa Juntos Podemos navega en territorio pantanoso. Se inscribe en una tendencia de trasladar recursos públicos al ámbito privado con operaciones que hacen del gobierno un simple financista de proyectos personales.
Si le huele a problema es porque lo hay. Estas acciones suelen duplicar las funciones del gobierno al mismo tiempo que coinciden con un fenómeno de desfinanciamiento de lo público.
Es decir: El gobierno le da menos dinero a las instituciones públicas para dárselo a las privadas. Así, bajo el pretexto de apoyar buenas causas, hay personas que gastan millonarias sumas del erario con reglas laxas y sin fiscalización. Esta tendencia (como es de suponer) no pone los recursos a disposición de cualquiera. Este millonario privilegio es sólo para el círculo cercano de los políticos.
Así, hoy sabemos, gracias a la investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que Juntos Podemos es una auténtica madeja de figuras legales, marcas registradas, proyectos transnacionales, recursos públicos e intereses políticos.
Es un esquema parecido al de un testaferro o prestanombres. La información contable y legal refiere a instituciones constituidas legalmente pero que no tienen reflectores públicos. Al mismo tiempo, el usufructo (material y político) de la iniciativa apunta a Vázquez Mota.
A petición de Mexicanos contra la Corrupción, revisé la información concreta que Juntos Podemos y las fundaciones que emplea han hecho pública. Los datos compartidos son insustanciales y no dan cuenta de la pertinencia de las acciones, tampoco de la eficiencia del gasto ni de los resultados logrados.
En el detalle más fino, la información administrativa disponible (la que da cuenta de cómo presupuestan y gastan) debe activar las alarmas. Tomo como referencia la información de la AEM USA Foundation and Parents Alliance Inc. con la que se pretende informar el destino de $23.7 millones de dólares en 2015. Se trata de categorías ambiguas, prácticamente diseñadas para gastar en cualquier cosa.
En la evaluación del gasto y fiscalización de fondos sabemos que las categorías agregadas son la mejor forma de esconder desviaciones. No es, ni de lejos, la práctica más transparente. Por otra parte, los montos son desproporcionales: el diseño de un programa de atención directa a población no puede tener gastos administrativos tan altos. Poco más del 35% del total de los 23.7 millones fueron para costear una estructura burocrática y a gastos operativos. Un rubro retrata este despropósito: prácticamente 1.9 millones dólares van a nómina. Según la propia información de Juntos Podemos, tienen una plantilla de 15 personas.
Si le concedemos validez a sus propios datos, un estimado de servilleta nos dice que cada persona cuesta aproximadamente 120,000 dólares al año. Conozco muchas organizaciones que son altamente profesionales, tienen mucho más personal, un ámbito de cobertura mayor y que ejercen sustancialmente menor presupuesto.
Juntos Podemos es, en síntesis, otra madeja de intereses privados y dinero público.

1/12/2017

La clase política está bajo el influjo de la gasolina


Alegatos por Miguel Pulido
Foto: Galo Cañas/ Cuartoscuro
La clase política del país está bajo el influjo de la gasolina. ¿Cómo lo sé? Déjeme comenzar con una obviedad tal, que hace que su sola mención resulte ofensiva: la reciente alza de precios en la gasolina y las decisiones del gobierno asociada a ella han desatado uno de los episodios de conflictividad política y tensión social más intensos de las últimas tres décadas. La sabe usted, lo sé yo, lo sabemos todos.
Pero no es a eso a lo que me refiero. El incremento de 20% al combustible fue como un pasaje en la máquina del tiempo. Boleto en mano, nos fuimos al pasado. Con más o un poco menos de razón, pero las palabras crisis, devaluación, desabasto, inflación regresaron para dominar la conversación pública. Como si todo el país hubiera ido a una fiesta de disfraces y el motivo fuera: los 80’s.
Quizá fue esa borrachera de nostalgia lo que arrastró al propio gobierno a montar el espectáculo de la firma de un acuerdo entre “los sectores”. Entonces, para seguirle el juego al Presidente, quienes controlan y se enriquecen desde las centrales sindicales se pusieron el disfraz de líderes de los trabajadores y los que representan a los empresarios más acaudalados del país se disfrazaron de obedientes y sumisos generadores masivos de empleos.
O quizá fue la gasolina. Sepa. La cosa es que bien metidos en sus roles, hasta firmaron documentos. No bueno, es que esto de la simulación parece que es adictivo y que en verdad desorienta. Con decirle que el Secretario del Trabajo se dio el lujo de aventarse tremendas adulaciones al Presidente. De esas que hasta sonrojan por la pena ajena. Ya deje usted por inmerecidas: ¡por innecesarias!
Así, enrarecidas, están las cosas estos días. Tan raras que el Presidente se creyó que porque había ganado las elecciones gracias a la televisión, podía ponerse a gobernar apareciendo en cadena nacional.
La gasolina pone. Y el alza a la gasolina es polémica (entre muchas otras razones) por el debate que genera sobre el cálculo de su efecto inflacionario. Aunque el gasolinazo también llegó para sacarnos de una vez por todas de dudas y dejó claridad absoluta en la distancia del Presidente y su gabinete con la realidad de un amplísimo segmento de la sociedad.
Han querido reducir la complejidad del país a un problema de comunicación. Así que tartamudos (lo digo en sentido literal y figurativo) explican los precios internacionales del petróleo, la concentración en la distribución de subsidios y los impuestos. Sin darse cuenta -como lo dijera en su excelente columna de Reforma Eduardo Huchín- que la gasolina lo que reveló fue el desastre.
Pero la también gasolina revive fantasmas, desata pasiones e impacta bolsillos. Así que la sociedad ha salido respondona. Cuestiona y arremete contra la pertinencia de una medida que podrá tener fundamentos técnicos pero que no encaja nada bien ni en el momento ni en la situación económica. Peor aún, cuyo ejecutor tiene la legitimidad destartalada.
No me extiendo reseñando a detalle la extraordinaria cantidad y calidad de respuestas ciudadanas al ¿ustedes qué hubieran hecho? Circulan por todas partes. Más allá de las movilizaciones, la gente anda armada. Sí, con datos y referencias al presupuesto, la ciudadanía dispara cifras, montos, porcentajes, incrementos, recortes. La consigna es una: hay otras formas de gastar los recursos públicos.
El objeto principal de reclamo, pero no el único, son las condiciones de privilegio desaforado con las que se trata a sí misma la alta burocracia. También ha vuelto con impresionante fuerza un repudio al altísimo costo presupuestario de la democracia electoral y el hartazgo por el saqueo (legal) que hacen los grupos parlamentarios del erario. Y ni se diga la corrupción. Insisto, son sólo ejemplos.
Pero –les decía- parece que la clase política está bajo el influjo de la gasolina.
Si la firma del acuerdo ya era un acto surreal por estar fuera de tiempo, el anuncio de lo que se puede hacer para tener un gobierno más austero fue un acto de comedia por su insignificancia. El gobierno federal dijo: si el tema son los sueldos, vamos a darle un tijeretazo a la punta de la pirámide. Una medida que deja de lado que la discusión profunda y la irritación social en realidad apuntan a que el sector público se convirtió en el emblema de una sociedad en extremo desigual. Siguen sin entender que lo que agravia es el abuso estructural.
Pero la cosa se pone aún más bizarra. Unos sienten que la gasolina ya quemó a su favor las urnas de las elecciones del 2018. Los que aprobaron los impuestos a la gasolina ahora piden que se cancelen. Otros dicen que el destino de lo que el gobierno recaude es financiar los gobiernos estatales. Lo exótico es que algunos gobernadores y alcaldes anunciaron ya la cancelación de impuestos. Y lo que nos falta por ver.
Todo bajo el influjo de la gasolina.

1/05/2017

EPN y su mundo de fantasías: videocolumna de Miguel Pulido (Video)




Miguel Pulido hace 6 horas
El Presidente justificó el alza a la gasolina como dolorosa y necesaria. Apeló a que la población escuchara las razones del gobierno. Pero ¿el Presidente realmente toma las decisiones difíciles? *Miguel Pulido, @nomus77, es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de p

11/25/2016

La corrupción y el matamoscas



videocolumna de Miguel Pulido 
Redacción AN hace 37 minutos
"¡Extra, extra! La PGR ofrece recompensa para quien ayude a la captura de Javier Duarte y de Tomás Yarrington. ¿Qué?". Esta es la videocolumna de Miguel Pulido (@Nomus), abogado que ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (https://goo.gl/Nd9E4u) un proyecto de comunicación política que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

11/17/2016

El racismo de aquí cerquita


Alegatos por Miguel Pulido

Foto: Alan Ortega/ Cuartoscuro

Cuando Donald Trump aún era esa cosa entre broma y delirio, conversé con varios compatriotas que vivían en Estados Unidos. Profundamente conmovido por varios de esos testimonios publiqué –el 31 de marzo– este artículo. Lo edité mínimamente para publicarlo una vez más. Lo hago porque esas conversaciones que tuve hace nueve meses me tienen sitiado por su pertinencia. Miren.
***
Es fácil irritarse con los comentarios racistas, xenófobos y misóginos de Donald Trump. No conozco a ninguna persona que no considere desproporcionadas e injustas sus críticas hacia los mexicanos. Sus palabras y sus hechos están llenos de un odio que lastima, de una supremacía que aterra y de una insensibilidad que enfurece.
Pero… ¿es sólo él?
“El racismo de Trump ni es nada comparado a lo que nos hacían allá en México. Nos discriminaban en el trabajo, en la calle y el gobierno. Te duele más porque viene de tu misma gente” me dijo Zenaida en una entrevista.
Con la intención de documentar cómo afecta el discurso antiinmigrante a las y los mexicanos en Estados Unidos conversé con varios de ellos. En esas platicas una y otra vez apareció una comparación: la discriminación y el racismo en Estados Unidos frente al que se vive en México.
Es sabido que las regiones indígenas del país son predominantes en las llamadas zonas de expulsión. Migración es sinónimo de supervivencia para muchas comunidades de Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Chiapas. Hay que huir, ya sea a la ciudad o a Estados Unidos. Migrar o morir es la ecuación.
Buscando entender la estructura racista del extranjero me encontré inevitablemente con la nuestra. Algunas respuestas retratan un país y una sociedad descompuesta. Una en la que no nos queremos reconocer. ¿Le tienes miedo a que el gobierno te deporte? le pregunté a una mujer oaxaqueña. “Sí, pero más miedo le tengo a lo que me hacían en México. Es muy duro ser indígena allá?”
“Yo trabajaba desde bien chiquita con familias de Puebla” me dice Zenaida. “Tuve de todo, patrones buenos y malos. Pero ahora sé que no tenía derechos.” Continúa “no se trata nomás de dinero sino de cómo te ven. En México te ven indígena y creen que sólo eres sirvienta. No te tienen respeto.”
Doña Malena me cuenta que llegó a Estados Unidos muy joven. Acá se ha preparado, organizado, politizado. Sus palabras retratan lo que vivimos. “A muchos les preocupa lo que dice Trump pero es porque se sienten discriminados no porque estén contra la discriminación. Estoy segura que los mismos que me maltrataban por ser pobre, indígena y no hablar español deben andar bien encabronados con Trump.”
“¿Dices que les preocupa lo que nos pasa a nosotros acá?” me contesta desafiando la sinceridad de mi planteamiento. “No es cierto. Cualquiera se pelea con el racista que está lejos y del otro lado de la frontera, pero mejor que se peleen contra el racista que está ahí cerquita, el que llevan dentro. Por culpa de ese es que estamos acá”.
Entonces…  ¿somos tan racistas?
En corto: sí. Permítame ir a un ejemplo concreto. El trabajo doméstico es la síntesis de nuestra sociedad clasista, misógina y racista.
La encuesta “Percepciones sobre el trabajo doméstico: Una visión desde las Trabajadoras y las Empleadoras” refleja que la mayor fuente de conflicto laboral deriva del trato con desprecio por ser indígena (33%), seguida por la prohibición de hablar alguna lengua indígena (25%), 14% ha recibido maltrato, 12% ha sufrido de acoso sexual y 11% ha sido tratada con desprecio.
Como si estuviéramos en el siglo XIX o en una sociedad sin leyes, el 7% ha sido golpeada y el 96% de las contrataciones de trabajadoras del hogar son “de palabra”. Las empleadoras menores de 35 años y de nivel socioeconómico medio alto son quienes más están en desacuerdo en formalizar la relación laboral. Es un sistema de explotación socialmente normalizado: 7 de cada 10 trabajadoras no tienen ninguna prestación formal, 7 de cada 10 ganan menos de 2 salarios mínimos, 8 de cada 10 no cuentan con una pensión para su retiro.
Encabezadas por admirables liderezas, entre ellas Marcelina Bautista y acompañadas notablemente por el CONAPRED, muchas trabajadoras del hogar se han organizado para pedir lo justo. Impulsan que México suscriba el tratado 189 de la OIT sobre trabajo doméstico. Proponen tener relaciones laborales formales, con contratos y con claridad en derechos y responsabilidades.
Si usted va a iniciar con un conjunto de descalificaciones como: son unas rateras, son unas flojas, son ignorantes y similares, le propongo que revise sus prejuicios. No vaya a ser que como las de Trump, sus palabras y sus hechos estén llenos de un odio que lastima, de una supremacía que aterra y de una insensibilidad que enfurece.
Hay que pelear sin tregua contra el racismo… empecemos, como diría Malena, con el que tenemos ahí cerquita.
***
Si además de “encabronarse” con Trump quieren tener más información y promover relaciones de trabajo doméstico justas, los invito a que visiten y recomienden: Hogar justo Hogar (https://www.facebook.com/Hogar-Justo-Hogar-786094411429584/)

11/04/2016

“La PGR y la urgencia de legitimidad”, artículo de Miguel Pulido


Alegatos por Miguel Pulido

Sé (porque tengo una extraordinaria amistad con él) que Pedro se toma en serio el ánimo de construir sobre la base del disenso. Él mismo reconoce en su columna que respeta a quienes critican el nombramiento de Cervantes, pero que no comparte esa postura. Me sucede lo mismo. Doy por sentado que su punto de vista es representativo de muchas otras voces autorizadas, así que leí con sumo cuidado su posición (y las que sobre este tema anteceden); sin embargo, no las comparto. Aquí mis razones:
1.- Ya basta de simulación
La simulación es una versión sofisticada de la mentira. Su nomenclatura popular es: hacerle al cuento. Si bien no es exclusiva suya, lo cierto es que al gobierno le sale muy bien precisamente cuando hace como que gobierna y al Poder Legislativo le sale muy bien cuando finge que es un contrapeso. Y eso fue precisamente lo que sucedió con la ratificación de Cervantes por parte del Senado: simulación.
Si el objetivo era tener en la Procuraduría a personas a las que otorgaremos el beneficio de la duda, no era necesario modificar la Constitución e incluir un proceso de ratificación por parte del Poder Legislativo. Está bien si Salazar, los senadores, los primos del senador Cervantes en cargos públicos, el Presidente y otros conocen y saben de sus capacidades técnicas. Da igual si yo puedo dar cuenta de ello. Todo eso es irrelevante para los propósitos de la legitimidad de las instituciones. La razón de un proceso de ratificación es poder develar de cara a la ciudadanía las razones y los argumentos que tuvo un Poder y las consideraciones de otro. No hay ciencia en ello.
Tan vulgar me parece la politiquería de obstaculizar cualquier nombramiento y usar la tribuna legislativa para el escarnio, como despreciar el valor del debate público, los contrapesos, la fiscalización y renunciar a la obligación de cuestionar. Lo siento: me resulta ridículo que aceptemos que alguien que aspira a uno de los puestos claves para la vida pública del país sea ratificado en 45 minutos, sin un escrutinio público de sus antecedentes (bueno y malos), sin contestar una sola pregunta pertinente y –el extremo- sin presentar un plan de trabajo. Yo no me siento contento colgándole esferas al presidencialismo autoritario. Para procedimientos meramente estéticos, mejor nos hubiéramos quedado como estábamos.
2.- El horno no está para bollos
La desconfianza extrema es un catalizador del fracaso. Es de una capacidad destructiva sorprendente, toma un universo de posibilidades y lo reduce a un manojo de opciones, con alta propensión al fracaso. Y en todo este tinglado la legitimidad deviene en central.
Weber dice, más menos, que la legitimidad es la creencia de que las instituciones políticas existentes, a pesar de sus defectos y fallos, son mejores que otras que pudieran haber sido establecidas. A mí no me queda claro que este procurador es una opción mejor que otras. No digo idóneo, sólo mejor que otros. El nombramiento de Cervantes deja contentos y tranquilos a una buena parte de los senadores, pero inquieto a un amplio sector de la sociedad.
Peter Evans sugiere una fórmula básica pero potente para la legitimidad: autonomía para protegerse y aislarse de intereses particulares y evitar su captura; pero con arraigo en la sociedad para contar con fuentes de inteligencia y conocimiento, así como canales de implementación que fortalecen su propia capacidad.
Para el funcionamiento de una procuraduría este aspecto es central. La pregunta que entonces me hago, a la usanza weberiana, es ¿en verdad en este país con millones de abogados, no había otra persona con las mismas capacidades técnicas, la habilidad para construir consensos pero sin los lazos de cercanía, la militancia partidista, la trayectoria tan polémica y las ataduras al presidente actual?
3.- En el futuro, la disputa será por el pasado
Salazar dice en su columna:
“La razón es electoral: en 2018 cambiará el gobierno y no sabemos cuál será el partido gobernante. Incluso si sigue gobernando el PRI, el fiscal no le deberá el cargo ni al presidente ni a los senadores en turno.”
Y para mí, ese es precisamente uno de los puntos más débiles de este nombramiento. Cervantes no le deberá su puesto al futuro presidente, le deberá, eso sí, su puesto al presidente y a la clase política actuales. Supongo entonces que para recibir bien el nombramiento de Cervantes -militante priista e integrante del grupo político en el poder- la sociedad debe aislarse y olvidar, la bajísima popularidad del Presidente, los antecedentes de corrupción -comenzando por la Casa Blanca-, el desastre de la investigación sobre Ayotzinapa y los ex gobernadores en fuga, por mencionar un par de temas.
Es claro que no podemos blindar las instituciones en su funcionamiento ni asegurar el desempeño de ninguna persona. Pero ya estuvo bueno de andar aceptando nombramientos con base en el beneficio de la duda, y no en el beneficio de la legitimidad.

10/28/2016

Pocos puestos para tanto compadre


Alegatos por Miguel Pulido

Foto: Notimex
Las redes sociales aún ardían por la extraña declaración de que no se despierta pensando en joder a México, cuando Peña Nieto se dio el lujo de hacer dos nombramientos a los que ya les han llovido duras críticas y documentados cuestionamientos: Arely Gómez a la SFP y Raúl Cervantes a la PGR. Ambos, por cierto, senadores del PRI.
Una más en la dinámica de quien lleva un rato lanzando puras bolas malas y se da el lujo de pedir que le canten una buena. De hecho, prácticamente un anuncio de que en los Pinos comienzan a mover los peones con los que buscan asegurar la impunidad. Así, entre otras características, el de Peña Nieto es un gobierno de maltrato a las instituciones por la vía de las designaciones. En especial a las que se encargan de asuntos jurídicos delicados.
Y es que la mirada de estadista del Presidente en este asunto apenas le alcanza para voltear hacia Toluca. Si bien nos va, quizá busque a alguien de su círculo íntimo. Ver más lejos o fuera de esas listas luce un esfuerzo político superior.
Las pruebas están ahí. La Secretaría de la Función Pública, que es la institución responsable del tema de corrupción en el gobierno federal, estuvo sin titular la friolera cantidad de 26 meses.
Si el vacío en una institución encargada de combatir la corrupción es grave, qué decir del sometimiento. Tuvo que estallar el conflicto de interés por las casas en Malinalco y las Lomas, para que Peña Nieto decidiera nombrar un secretario en la Función Pública. ¿Qué hizo? Nombró a un amigo personal sin credenciales ni mérito para el cargo: Virgilio Andrade.
El tema de Andrade se ha abordado hasta el cansancio. Renunció hace 3 meses, no sin antes dejar tras de sí un par de escándalos por abuso de autoridad y gastos suntuarios con cargo al presupuesto. Ahora llega a conducir ese remedo de institución Arely Gómez, quien puede presumir en su currículum que desde la PGR estiró la simulación sobre el caso Ayotzinapa y visitó el túnel por el que escapó el Chapo.
Peña Nieto ha logrado incluir los puestos públicos en el mercado del intercambio, el chantaje y el favoritismo. Con el país inmerso desde hace casi una década en una crisis de violencia y seguridad, le tomó cinco meses nombrar a un Subsecretario de Prevención del Delito. Cuando lo hizo eligió Arturo Escobar, cuyos escándalos en el manejo de recursos públicos y actividades electorales ilícitas, tienen amplia documentación. De hecho, a escasos meses de asumir el encargo, Escobar se vio forzado a renunciar por las acusaciones que en su contra
La lista de instituciones que Peña Nieto no haya dejado maltrecha con el envío de sus compadres se reduce. Ahí está Humberto Castillo, que un día amanece de Procurador Federal del Consumidor, otro de Comisionado en Michoacán o de titular del deporte nacional. O Bazbaz en la Unidad de Inteligencia Financiera.
Cuando hubo que nombrar el pleno del INAI, Peña Nieto echo mano del inventario de mexiquenses incondicionales. A la Suprema Corte le agarró coraje y se empeñó en filtrarle amigos. Primero Medina Mora y –a pesar de los costos para la legitimidad del Máximo Tribunal- después se permitió la intentona de designar a Alejandro Gómez Sánchez.
Como se aprecia, el asunto no puede verse aislado. Esos son el tipo de nombramientos, designaciones y postulaciones que anteceden al de Cervantes en la Procuraduría General de la República. Una designación así (y el diseño de la PGR misma) requiere un amplio debate nacional, como lo han pedido mas de 200 personas y 50 organizaciones especialistas en temas de derecho penal y procuración de justicia.
El horno no está para bollos. De acuerdo con el Centro de Estudios del Sector Privado, el nivel de honestidad del MP es de alrededor de 37%, es decir, que sólo en tres de cada 10 ocasiones actúa honestamente. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la seguridad pública, 2013, coordinada por el INEGI, muestran que 65% de quienes tienen 18 años o más cree que los Ministerios Públicos son corruptos.
El Informe País Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México (INE, 2015) encontró que cuando se trata de investigar delitos, la gente no confía en las autoridades ni para el primer paso: la denuncia. El informe sostiene que 61% de los mexicanos que fueron víctimas de un delito o que viven con una víctima del delito no denunciaron. 63% de los mexicano no denunció porque “no sirve de nada”; y 52% “por falta de confianza en las autoridades”.
Con un poder legislativo complaciente y sin asumir su papel de contrapeso, las instituciones se siguen alejando de la ciudadanía. Mientras, a Peña Nieto le queda corto el número de puestos para tanto compadre por acomodar.

9/29/2016

A mí no me incluya, el corrupto es usted


Alegatos por Miguel Pulido

Foto: Moisés Pablo/ Cuartoscuro
Señor Presidente,
Desde hace un buen tiempo Usted ha dejado clara su posición respecto a la corrupción. Nadie puede llamarse a sorpresa. Nos ha hecho saber que creció, se desenvolvió y actualmente dirige un ambiente rodeado de corrupción.
No se puede entender de otra forma que cuando se refiera a ella lo haga justificándola como un asunto cultural o aceptándola después como algo propio a la naturaleza humana. No se me ocurre otra razón por la que Usted vea con tanta tranquilidad corrupción en todas partes y en todas las personas.
No recuerdo una declaración suya medianamente pertinente sobre el asunto. Sus dichos han sido lamentables. Pero los de ayer rebasan los extremos de lo admisible.
Usted dijo –en plena inauguración de la Semana Nacional de la Transparencia- que la corrupción está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos, que nadie puede arrojar la primera piedra y que todos hemos sido parte de un modelo.
Con la ligereza y falta de reflexión que lo caracterizan no sólo nos llamó a todos corruptos, además equiparó todas las conductas indebidas como si fueran una misma.
En México, la corrupción política es propiamente un régimen de opresión.
Tiene Usted razón al decir que existe un modelo. Lo que no significa que todos hemos participado, que somos cómplices y mucho menos responsables del mismo. Bajo su lógica, el torturado también es parte de la tortura. Eso es inaceptable.
No soy ni puritano ni inocente. Pero las diferencias importan. Usted nos quiere hacer creer que es idénticamente reprochable robarse el presupuesto para medicamentos que el pago que la madre de un enfermo da para obtener las medicinas que, por culpa de ese robo, resultan escasas.
¡Revise sus fundamentos éticos!
A diferencia suya, yo tengo el gusto de conocer a muchísimas personas que están fuera de su generalización. Tengo amigos, familiares, colegas, vecinos y conocidos que podrían lanzarle la primera piedra.
En lo personal, no acepto que me equipare a Usted y a los suyos. Para ello tengo muchísimas razones, pero enlisto aquí sólo una pequeña muestra:
Yo no soy fugitivo de las autoridades de Estados Unidos, como sí lo son Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, ex gobernadores de su partido político.
Yo no estoy preso en los Estados Unidos, cumpliendo condena por delincuencia organizada, como sí lo está Mario Villanueva, ex gobernador de su partido político.
Yo no me declaré culpable ante las autoridades de Estados Unidos por lavado de dinero y desfalcos del presupuesto, como sí lo hizo Jorge Juan Torres, ex gobernador de su partido político.
Yo no acepté en juicio que las propiedades adquiridas en Texas son resultado de corrupción, como sí lo han hecho al menos otras seis personas que ocuparon cargos de secretarios en gobiernos estatales, también de su partido político.
Sí, elegí casos firmes y con sentencia en el extranjero, por las obvias razones de impunidad del modelo del que Usted habla. Pero sigamos.
Yo no desfalqué las arcas de mi estado, comprometí la salud de las finanzas públicas y realicé negocios indecibles al amparo de mi puesto como sí lo hicieron: Andrés Granier (hoy preso), Rubén y Humberto Moreira, Rodrigo Medina, Javier Duarte, Beto Borge y César Duarte. Todos, gobernadores de su partido.
Yo no he abusado con fundaciones que se quedan el presupuesto para educación, ni me he enriquecido con contratos amañados, no he sobornado jueces, tampoco he triangulado recursos en paraísos fiscales o recibido privilegios de la autoridad tributaria.
Para que quede claro, yo no recibí indebidamente una millonaria mansión por parte de un contratista del gobierno.
A confesión de parte, relevo de prueba. Así que gracias por aclararnos su participación y pertenencia a un modelo corrupto. Pero a mí, no me incluya.

9/21/2016

“Abusos con S de Sat y de Televisa”: videocolumna de Miguel Pulido




Miguel Pulido hace 4 horas
Los impuestos son la prueba de ácido de los estados modernos. Miden su capacidad para ser autoridad y dan cuenta de su legitimidad. *Miguel Pulido, @nomus77, es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

9/09/2016

“Videgaray: el expediente de la impunidad”: videocolumna de Miguel Pulido




Miguel Pulido hace 6 horas
Entre abrazos y palabras de agradecimiento se dio la primera salida drástica dentro del gabinete. La renuncia del Dr. Luis Videgaray se da en el marco de la crisis política más grave del sexenio y cuando la aprobación del Presidente es más baja incluso que la de las más corruptas policías municipales. En esta videocolumna, Miguel Pulido analiza la renuncia de Luis Videgaray. Ver artículo referido: Parte 1 y Parte 2. *Pulido, @nomus77, es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

8/24/2016

Los “errores” de Peña Nieto, un retrato


 videocolumna de Miguel Pulido

Miguel Pulido 

Incomoda la falta de cultura y pobreza intelectual del ocupante de Los Pinos, comenta Miguel Pulido en su videocolumna de esta semana en AN. *Pulido, @nomus77, es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

8/19/2016

El Presidente no es cualquier vecino


Miguel Pulido hace 2 horas
Hace un año que Virgilio Andrade presentó los resultados de su investigación sobre las mansiones del presidente Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray; este infausto aniversario se cumple con la apertura de un nuevo escándalo que involucra nuevamente al titular del Ejecutivo y a su esposa. *Miguel Pulido, @nomus77, es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder

7/08/2016

México lindo… I’ll see you in court!


Alegatos por Miguel Pulido


El país está que arde. La realidad es cada vez más complicada y los lentes con los que tradicionalmente la habíamos explicado van quedando cortos. Muy cortos.
Es bien sabido que el punto nodal de los cárteles es su capacidad financiera. Pues bien, en la glosa que siguió al tercer informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que la reforma financiera permitió que se bloquearan 407 millones de pesos y 5 millones de dólares de dudosa procedencia, y que se logró el aseguramiento de 260 millones de pesos y 115 mil dólares. Es como si se derrumbara un edificio y alguien presumiera que reacomodó un ladrillo.
Permítame poner estas cifras en contexto. El Departamento del Tesoro (de Estados Unidos) calcula que el narcotráfico mexicano (no incluye corrupción, peculado y otras formas de delincuencia organizada) puede alcanzar ingresos anuales de 40 billones de dólares. Los dólares “bloqueados” y asegurados (por la inteligencia financiera mexicana) son apenas una diezmilésima parte (el .012%) de los ingresos de los cárteles.
Para ilustrar por qué el reacomodo de las bandas criminales “aquí”, en realidad tiene que ver con acciones “allá”, un ejemplo puede resultar contundente: tan solo en el desmantelamiento de una red de lavado de dinero en el Distrito de la Moda de Los Ángeles (que lo enviaba a México para el Cártel de Sinaloa), fueron decomisados 65 millones de dólares en efectivo… ¡en un día! Ese dinero es más que lo que bloquearon las autoridades financieras mexicanas en todo el país, en todo un año.
Las acciones legales en Estados Unidos contra mexicanos por hechos ocurridos en México han incrementado en años recientes. Lo hacen tanto en volumen como en complejidad. Lo mismo decomisos de vehículos, joyas y dinero que expropiaciones de lujosas viviendas, intervenciones bancarias o multas exorbitantes. Hay de todo, demandas civiles, procesos penales, investigaciones administrativas o aplicación de leyes especiales para extranjeros. Por supuesto, mucha gente en prisión (y mucha otra fugitiva).
Las autoridades que están involucradas son múltiples y de lo más variadas. En ocasiones seguir el hilo es una locura. Fiscales locales y federales, agencias anti drogas, el FBI, la policía, el departamento del tesoro, la oficina de impuestos, la de aduanas, inmigración, la agencia contra la corrupción en el extranjero y más.
Con tantas cosas sucediendo en México ¿no resulta una exquisitez andar pensando en lo que hacen en Estados Unidos? ¿Por qué estos casos que suceden tan lejos tendrían que ser importantes?
Por la sencilla razón de que no se trata de simples curiosidades que pasan fuera de nuestras fronteras sino de una parte importante de la vida política, económica y social de México. Una que transcurre lejos de la cobertura mediática de los grandes consorcios nacionales. Que está llena de personajes. Sí, los que usted imagina: empresarios, funcionarios de aduanas, ex gobernadores, compañías transnacionales, bancos. Pero también hay cooperantes y criminales a los que el gobierno de Estados Unidos les da permiso para delinquir o les paga un sueldo.
Son historias oscuras y enredadas. Demasiado poder y demasiado dinero. En los casos se mueven cifras que en nuestras mentes apenas son comparables con los anuncios de inversión pública en nuestro país (millones y billones).
Y mientras eso sucede, nosotros consumimos las migajas y retacerías de información que nos da el quehacer de nuestras instituciones. Las noticias apenas pueden dar cuenta de la detención de un supuesto socio del Mayo Zambada, la orden de aprehensión contra una diputada o procesos judiciales por lavado de dinero que facciosamente se dirigen contra líderes sindicales en disidencia.
Nunca nada sobre el tamaño de sus estructuras financieras, los funcionarios que les daban protección, la dimensión de sus redes o la forma en la que operaban.
Total que una buena tajada de la historia reciente del país se está definiendo en el galimatías judicial y legal de nuestros vecinos. Y de eso sabemos apenas nada.
México lindo… I’ll see you in court.
***
Un extra.
¿Recuerdan la extradición de Vicente Zambada? Pues bien, sólo en ese caso, el acuerdo de reconocimiento de culpabilidad que firmó le permite al gobierno de Estados Unidos incautar 1.3 billones de dólares. El juicio se llevó a cabo en Chicago, donde estoy ahora mismo. De esta historia le contaré pronto.