8/30/2014

Nicki Minaj irrumpiendo el canon





A estas fechas seguro la mayoría ya hemos visto la portada del sencillo Anaconda de la rapera estadounidense Nicki Minaj junto con el video, en que el trasero de Minaj es el eje referencial y causa de polémica. Desde las irreconciliables posturas que tachan de mal gusto e inclusive grotesco el trasero de Minaj como señala Angélica Rivera en El Gráfico hasta aquellas con un interesante análisis como el de Leticia García en Playgroundmag en que se pregunta “¿Es hora de tomarse en serio el culo de Nicki Minaj?


En lo particular a mi me parece tanto la portada del sencillo como el video de la rapera una postura desafiante, audaz y atractiva que se aleja de las clásicas imágenes en que raperos cosifican los cuerpos de las mujeres como en la portada del disco de 2 Live Crew As Nasty As They Wanna Be, en que los raperos tirados en la playa asoman sus cabezas entre las piernas de cuatro mujeres de espaldas donde sus traseros son mero adorno y no llegamos a ver los rostros de ellas. En este caso Minaj le ha dado un giro, en principio es ella quien decide aparecer en la portada del sencillo luciendo su trasero y al estar de espaldas, pero voltear hacia el espectador afirmativamente teniendo el control de la mirada y salirse de las normativas de belleza occidental de blanquitud, extrema delgadez y mirada etérea, nos permite reflexionar sobre los diversos estereotipos de raza, de belleza y sexualidad femenina y su aparición en los medios y prácticas culturales.

El hecho de que Nicki orgullosamente se describe como de figura "gruesa", que señale que tiene un gordo trasero, atributos que las normas eurocéntricas de belleza generalmente consideran indeseable, que sea negra y exponga asertivamente su trasero marca un quiebre, ya que aquellos traseros negros voluminosos, sexualizados afirmativamente por parte de las mismas mujeres, no suelen aparecer en Sports Illustrated.

Ya desde 2009 en su portada del disco "Beam Me Up, Scotty"en que Minaj muestra sus generosas curvas, en un ceñido traje de la Mujer Maravilla, en un primer momento pareciese que está explotando al posicionarse como mero objeto sexual y hablar en sus letras de su cuerpo y hazañas sexuales pero no hay que confundirnos, Minaj no pretende ganar la mirada heterosexual masculina o la femenina , al haberse declarado bisexual en algún momento, con fines meramente mercantilistas, más bien ella nos lleva a cuestionarnos la construcción de la feminidad en la sociedad actual al revelar que está en control total de su sexualidad.
Al seguir la trayectoria de Minaj, sus letras y entrevistas nos damos cuenta que ella tiene una agenda de empoderamiento de las mujeres a través de su propio cuerpo y sexualidad. En abril de 2012 en una entrevista con Juju Chang en el programa Nightline, la rapera nacida en Trinidad y Tobago evidencia su fortaleza y actitud feminista y apela a su identidad al aconsejar a las mujeres ser “siempre exitosas fuera de la relación con un hombre” y al afirmarse como una rapera del barrio de Southside Jamaica en Queens, Nueva York al exponerle la reportera sobre las comparaciones que se le han hecho con Lady Gaga.

Su identidad como rapera de Queens y su postura de autodeteminación son clave en su imagen, letras y performances, por eso al ver su video más que ver algo burdo, o explotador de la imagen sexualizada de Minaj , veo el posicionamiento de cuerpos fuera de la norma preestablecida de belleza eurocentrista blanca y una continuación del empoderamiento de Minaj. Pero algun@s se preguntaran si Nicki es todo sobre el empoderamiento femenino, ¿por qué está realizando una identidad sexualizada que ha estado oprimiendo a las mujeres, especialmente las mujeres afroamericanas, de color, latinas desde hace mucho tiempo?

Creo que no habría que verlo de manera tan simplista y anotar que ella hace una subversión inteligente de las normas eurocéntricas de belleza. Desde el hecho de que en anteriores videos y apariciones Nicki actuaba como una Barbie como uno de sus muchos alter egos, es interesante ver que su cuerpo está lejos de una Barbie y de la actitud pasiva y relación dependiente con Ken.

Es fácil en un primer momento ver las excentricidades de Nicki Minaj con intención de solamente llamar la atención, fama y dinero, pero se puede llegar a pasar por alto las distintas capas del discurso lírico, visual de la joven rapera.
Nicki habla abiertamente sobre su cuerpo y la sexualidad lo que quizá llega a causar controversia porque las normas de nuestra sociedad patriarcal dictan que las mujeres no debemos expresar abiertamente nuestra sexualidad. Ella demuestra que todo lo que hace es por su propia voluntad, y ella no es sumisa al patriarcado.

Así que yo diría que si hay que tomarse en serio el culo de Minaj y que ya desde hace varios años atrás nos ha dado bastante material para que sepamos que lo que ella dice y hace va bastante en serio y comprometida con la asertividad de las mujeres y en cuanto a lo grotesco, si pensamos lo grotesco como estrategia disruptiva, más no como manera de ofender simplistamente a Minaj, estoy de acuerdo, la portada de Anaconda es disruptora y posiciona un cuerpo femenino alejado de la belleza eurocentrista blanca, con calidad de sujeta autoafirmativa causando polémica y uno que otro resquemor.

La ‘ladrona’ de un chile en nogada


La pobreza no es sinónimo de vulgaridad. No son “vulgares” ni el hambre, ni el miedo, ni el desamparo, ni la urgencia de tener un trabajo.


                         
       
“Recuerdo que una tarde, como oyera un leve ruido en el cuarto vecino al mío, pregunté en voz alta: “¿Quién anda por ahí?” Y la voz de una criada recién llegada de su pueblo contestó: “No es nadie, señor, soy yo”.No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales; también disimulamos la existencia de nuestros semejantes. No quiero decir que los ignoremos o los hagamos menos, actos deliberados y soberbios. Los disimulamos de manera más definitiva y radical: Los ninguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno…”: Octavio Paz en El laberinto de la soledad.

“¿Puede hablar el sujeto subalterno?”. Gayatri Spivak.

Pareciera la escena de una obra de teatro de denuncia. Podría haberla escrito Rosario Castellanos en Balún Canán, cuando describía los tonos y actos despóticos de los terratenientes chiapanecos contra sus trabajadores, en los años cincuenta. Como si el tiempo se hubiera detenido, en lo que nunca debió existir. Una cocina. Una voz de mujer increpa a otra mujer. La primera voz corresponde a ese personaje que suele llamarse “la señora de la casa”. La segunda voz corresponde a ese personaje que suele llamarse “la trabajadora del hogar”. No sólo se le llama así, no sólo: “La sirvienta, la criada, la mucama, la fámula, la chacha, la gata”. Y esa palabra  -en principio- tan bonita: “Gata”, se convierte en un insulto, cada una de esas palabras lo es.  En el vocabulario misógino “la gata” se deslizó hasta convertirse en un significante que designa a una mujer “vulgar”, “fácil”,  “que no merece ser respetada”.

¡Oh, no! La pobreza no es sinónimo de vulgaridad. No son “vulgares” ni el hambre, ni el miedo, ni el desamparo, ni la urgencia de tener un trabajo, ni las largas horas de transporte público. No son “vulgares”, ni la falta de oportunidades, ni la imposibilidad de acceder a la educación formal, ni las sandalias de plástico y los vestidos modestos.  La humildad, no tiene nada de vulgar. La señora contó sus chiles, y se declaró “abusada”, planeó su ofensiva… se habrá sentido Margaret Thatcher, en pleno conflicto de las islas Malvinas, apoyada –además- por su valeroso e intrépido lugarteniente del hogar, suponemos que su esposo.  Ese deseo de humillar, ese enfermo insaciable, ras de tierra deseo de humillar. Esa tan canalla necesidad. Par de cobardes.
“¿Entonces es un robo, o no?”. “¿Cómo te pudiste haber comido dos chiles en nogada?”. “¿No te dio mucha pena agarrar un traste de mi casa y llevarte un chile en nogada para alguien de tu familia?”. “Se te da de sobra, no se te mide la comida”, exclama, tiembla y se estremece la perseguidora, ante -su propia- inefable bondad. “Claro que tengo la razón”,  ataca el  aguerrido lugarteniente con su tono de salvador de almas perdidas. ¿Qué habrán fantaseado juntos –ella y él- cuando planeaban “el desembarco de tropas” en la cocina? La señora y el señor A, acosan a una mujer que trabaja para ellos, y a la que por la dignidad de sus respuestas, por la suavidad de su voz, por su infinita paciencia, voy a llamar aquí “la Mujer Educada”.

Fue la señora de A (que las diosas le conserven sus delirantes fantasías de impunidad pre-redes sociales) quien subió el video a su cuenta de Facebook y a la de youtube, con el mensaje: “Entre más conozco a la gente, más quiero a mi perro”.  Todo eso, y ni más ni menos. No, no era  una autocrítica, ella es “la justiciera”. La defensora de los “verdaderos valores” de las “familias de bien”.

¿Cuánto tiempo invirtió el dúo dinámico en planear la emboscada: atraparla en la cocina a su hora de salida? “Sí, casi cuando se vaya”. “Ordénale que abra su bolsa”. “Tú la interrogas, yo la grabo”. “Si no acepta que es una ladrona, yo intervengo”.  Si ella lo hizo público fue para probar que en su casa si queda clarito “quien manda”. Ella sí que sabe llevar “con mano dura”, su inmenso reino. Se coronó en su cocina la señora de A. Fanfarrias. Y luego a una le da por espeluznarse ante los “patriarcas”, tomando la palabra en su sentido de hombres que ejercen de manera abusiva el poder. No olvidemos, por favor a las matriarcas. El abuso es el mismo.

La “venganza” y su chivo expiatorio

Habrán corrido al sofá de su sala: Miran el video, quedan extasiados. La operación para desenmascarar a la delincuente ha sido un éxito. Toda la amargura de sus vidas está a punto de ser resarcida en la inminente exhibición de la grandeza de ambos. No, no los conozco. ¿Por qué hablo entonces de amargura? Porque me parece imposible que dos seres que saben agradecer la llegada del sol cuando amanece, sean capaces de un revanchismo semejante.  Imposible que dos seres capaces de la mínima empatía, se desbarranquen así, hasta la ignominia. Los “afectados”, ejecutaron su venganza, pero la venganza  que les era tan emocionalmente indispensable no puede ser –realmente- contra la Mujer Educada, no, ella está allí en calidad de chivo expiatorio. ¿Por qué contra ella? Porque es la persona más frágil. Porque no tiene un contrato de trabajo, porque no tiene derecho a prestaciones, porque la ley no la protege, porque pertenece a una clase social vulnerable, porque toda ella es vulnerable. Y así se lo decimos, y así lo escucha todos los días de su vida.
Porque su trabajo no es considerado un trabajo, porque no hay nada que reconocerle ni que agradecerle.  Porque no existe para ellos. Porque es menos humana en esa su entrañable humanidad de mujer humilde. Es probable también que el despotismo “magnánimo” de la señora y el señor A vengan de alguna extravagante convicción centrada en las diferencias inscritas en el fenotipo.  Como escribió Hortensia Moreno: “el colorímetro mexicano”. ¿Por qué contra ella? Porque con ella se lo pueden permitir. Así de simple y sin mayor trámite moral.  Porque la injusticia social empecinada, el clasismo, el racismo, los legitiman. Porque los valores se trastocan, y la humildad (el tono de voz apacible de la Mujer Educada que responde, sus explicaciones) se convierten en un acicate para seguirla acosando. Querían verla vencida, derrotada, humillada. No lo lograron. La diferencia de calidades morales entre ellos y ella es avasallante.
Me imagino que al momento de subir el video la señora de A, comenzó a esperar ansiosa las felicitaciones y el ¡Bravo! Generalizado de su entorno. Clap, clap, clap. Muchos “Me gusta”. Qué prensa la que esperaba la vengadora anónima a punto de hacerse pública, qué bárbara. No había nada en esa escena que hiciera pensar al señor y a la señora de A que tenían que avergonzarse. Al contrario, mostraban su  savoir faire, lo “hábiles” que son para dar lecciones y funcionar en equipo. Ellos “no se dejan”. El honor de  una pequeño burguesía pretenciosa y puritana, moralina e inmoral,  ha sido salvado. Me hubiera encantado embarrarles en los rostros los chiles en nogada. ¿Quién se creen los “ninguneadores”? Los que convierten a la otra en “ninguna”, parafraseando a Paz. Pero los déspotas se embarraron solititos. Clap, clap, clap.

Las redes sociales

Las redes sociales y el profundo deseo de convertirnos –poco a poco- en una sociedad distinta. “Una persona le reprocha haber publicado el video y señala que es ‘mezquino negarle una posibilidad de trabajo a esta mujer, acorralándola, grabándola, con todo el potencial a tu favor, y subiéndola al Facebook’”.La mujer, que se define como activista por los derechos de los animales, respondió que está ‘cansada’ de que todos ‘le muerdan la mano’, y acusó que aunque a su empleada se les respetaban sus horas laborales y se les pagaban puntualmente; ‘trató de abusar’”, nota de la Redacción, en La Silla Rota. “Se les respetaban sus horas laborales” y hasta “le pagaban puntualmente”. Es enorme.
Y es una escena que transparenta sin piedad la realidad –en muchísimos casos- de esas mujeres que se sienten “patronas”, y su relación con las trabajadoras del hogar. Ellas les hacen el favor a una “descastada”, a una “peladita”, y “la peladita”, “muerde la mano que la alimenta”. La Mujer Educada limpia, lava, plancha, cocina, hace mandados. Se inclina y recoge, se inclina, se inclina.  Dice “por favor”, “discúlpeme”, da las gracias.  Y se gana en una jornada agotadora su salario miserable y sus alimentos. “No te contamos la comida…” dice la cuenta chiles en el video. ¿Cuánto le paga? ¿Cuánto? ¿Cómo se atreve?
Creo que es muy importante que todas/os escuchemos y miremos meticulosamente este video. Me dio dolor, indignación, rabia….luego me dio miedo. Un miedo intenso por esos señor y señora a que todas/os corremos el riesgo de llevar dentro.
 Qué bueno que los “justicieros” hicieron la grabación. Qué bueno que esas palabras intercambiadas  entre los “poderosos” y su víctima hayan recorrido las calles.
Espero que CONAPRED reciba pronto una denuncia contra los acosadores, y que ellos a su vez, reciban la sanción moral que corresponde.
Abrir su bolsa, “los señores” tienen derecho a pedírselo. “Un sector marginado y maltratado y el menosprecio con el cual se habla de ellas: ‘las sirvientas’, las ‘gatas’ o las ‘chachas’ es la expresión semántica de un clasismo y un racismo arraigados que florecen en el núcleo familiar”, del texto de Sergio Aguayo en “Dos mundos bajo el mismo techo. Trabajo del hogar y no discriminación”, colección Matices, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. (Enlace debajo de este texto).

EL SEÑOR Y LA SEÑORA DE A QUE TODAS/OS CORREMOS EL RIESGO DE LLEVAR DENTRO.

Espero que nos detengamos ante esta escena, no sólo para rechazarla con todo, sino para cuestionarnos. Esa manera que tienen hombres y mujeres de decir: “La chacha”, ese tono de voz que pone en juego todos los elementos inherentes a la discriminación: el intento de sentirse superior descalificando al otro, la certeza de que basta con asignarle a alguien el lado oscuro de la acera, para convertirse en segundos en seres luminosos. Esa prepotencia de los “amos” que viven convencidos de que pueden permitírselo casi todo. Ante los que están en situación de vulnerabilidad, claro. Suele ser el mismo quien humilla a quienes se encuentran en situación de fragilidad, que quien corre a hacerle caravanas a quienes a su vez, le parecen poderosos. Con los perritos ellos son buenos. No hay rivalidad en su trato con ellos. Me imagino, no hay manera de saberlo a ciencia cierta.
"Comes de lo que nosotros comemos", le dice a un ser humano la defensora de los perritos.
Esa injusticia social que permite un mundo de amos…y que convierte la humildad en un defecto. Ellos se sienten “buenos”, tan justos, tan considerados y tan buenos. La manera brutal en la que se naturaliza la injusticia social. Eso.
La Mujer educada se disculpa. Ella. Se disculpa por el trastecito de plástico, y porque no se comió los chiles y los guardó en su bolsa para su hijo.
“Nadie puede comerse dos chiles en nogada”.
“Estás mintiendo”.
“Es un robo, acéptalo”.
No basta con rechazar con todo el corazón al señor y a la señora de A.
Tenemos que cambiar de una en uno. Tenemos que cambiar.
Comencemos por dudar cada una/o de sí mismo: ¿Estoy segura de que no llevo dentro a una matrona como la señora de A?
Agazapada, silenciosa, artera.
¿Estoy segura de que no discrimino?
¿No uso esos tonos, esa prepotencia?
¿Estoy segura de que no vuelco mis imposibilidades en los otros a través del desprecio?
A la señora de A…
Gracias por la lección, de toda lo que una/o no quisiera ser nunca en la vida.
De todo lo que nos queda por cambiar.
En este enlace se puede descargar  la obra colectiva “Dos mundos bajo el mismo techo. Trabajo del hogar y no discriminación”. Colección Matices. CONAPRED.



Presentan centro de documentación sobre explotación sexual

   Falta estudios con visión de género para abatir
 trata de personas



Debido a que los estudios en México sobre trata de personas y explotación sexual con enfoque de género son prácticamente nulos, expertas feministas presentaron el Centro de Documentación e Investigación sobre  mujeres en situación de prostitución “Josephine Butler”.

Las impulsoras del proyecto son Fabiola Bailón, historiadora e investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, y Verónica Caporal, perita antropóloga de la Fiscalía Especial para los delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), de la Procuraduría General de la República.

Ambas son coautoras del libro “Diagnóstico del ciclo vital de mujeres en situación de prostitución y su relación con el proxenetismo”, el cual fue publicado recientemente y deriva de una investigación cualitativa y entrevistas a mujeres en situación de prostitución en diferentes lugares de México.

La importancia del proyecto de documentación, comentaron las especialistas durante la presentación, es que las feministas intervengan en las discusiones sobre las medidas que los gobiernos toman de manera coyuntural para “supuestamente” erradicar la trata de personas.

Bailón Vázquez recordó que así se hizo en el pasado y en otros países; puso como ejemplo que en Inglaterra 124 mujeres firmaron en 1970 un manifiesto en el que solicitaron al Parlamento británico abolir el reglamento que obligaba a las mujeres a registrarse, realizarse chequeos médicos, pagar un impuesto, y que las perseguía y criminalizaba si no contaban con documentos legales.


Es importante que las feministas se involucren en México en estas discusiones que están derivando en marcos normativos, designación de presupuestos y otras medidas coyunturales, pero primero es necesario que tengan como base la investigación de campo, la documentación histórica y los análisis de otros temas que intervengan en la materia, remarcaron.


La antropóloga feminista Marcela Lagarde, quien celebró el proyecto y los esfuerzos de las investigadoras, enfatizó la importancia de que todas las acciones y propuestas para prevenir y combatir la trata en México consideren que las mujeres no son mercancías, sino personas con una subjetividad muy específica que debe ser visibilizada.

La abogada Andrea Medina Rosas, quien participó en la  investigación del caso “Campo Algodonero” (sobre el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez), indicó que es importante que los gobiernos no sólo castiguen la trata de personas, sino que construyan condiciones para que las mujeres no caigan en estas redes delincuenciales.

Es necesario, observó, que más feministas coloquen en el centro de la discusión las situaciones y las vulnerabilidades que envuelven a las mujeres en estos contextos de violencia.

EXPLOTACIÓN SEXUAL NO ES VOLUNTARIA

Las expertas se pronunciaron en contra de considerar que la explotación sexual puede ser “voluntaria”, sobre todo cuando el Estado no ofrece a las mujeres alternativas de desarrollo y empoderamiento.

Como parte del diagnóstico, Verónica Caporal comentó que durante el trabajo de campo encontró casos en los que las mujeres aceptaron que estaban involucradas en una dinámica de explotación sexual “por gusto”.
No obstante, luego de presentarles tarjetas con distintas profesiones como médica, antropóloga o abogadas, y una más que decía “prostituta”, las víctimas reconocieron que sus decisiones no eran totalmente libres.
Al respecto, las especialistas criticaron que el Distrito Federal haya entregado en meses pasados tarjetas o permisos para “regular” a mujeres en situación de prostitución –esto a pesar de que Patricia Mercado, titular de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo, trabajó con mujeres feministas durante mucho tiempo, señalaron–, ya que esta es una medida “paliativa” que no busca erradicar la explotación sexual ni la trata, además de que no visibiliza que la explotación sexual tiene que ver con la desigualdad de género que impide el desarrollo de las mujeres, advirtieron.
Agregaron que incluso para asumir una postura política en esta discusión es necesario analizar el concepto de explotación y el de trabajo, de esto nace la urgencia de generar investigaciones desde la experiencia feminista y con enfoque de género.  

Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | México, DF.- 

“No es delito querer cambiar una ley injusta para las mujeres”


   Morena Herrera pide acabar criminalización del aborto en El Salvador



Morena Herrera, presidenta de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico de El Salvador 
La criminalización absoluta del aborto en El Salvador no sólo representa una violación a los Derechos Humanos (DH) de las mujeres, también deriva en una persecución de las salvadoreñas, incremento de las muertes maternas, violaciones al debido proceso cuando son procesadas, y un clima de hostigamiento contra quienes defienden sus derechos.

Hace 16 años (1998) entró en vigor un nuevo Código Penal en el país centroamericano, que eliminó la posibilidad de que las mujeres pudieran interrumpir su embarazo en todas las circunstancias,  incluso cuando fuera producto de una violación, corriera peligro su vida o su salud, o cuando el feto tuviera malformaciones.

En 2013 el caso de Beatriz, joven de 22 años que presentaba un embarazo de un feto anencefálico (sin cerebro) que ponía en riesgo su vida debido una enfermedad que ella padecía, demostró el impacto desproporcionado que tiene en las mujeres esa prohibición. 

Las solicitudes de indulto –presentadas en abril pasado a la Asamblea Legislativa de El Salvador– para 17 mujeres sentenciadas (hasta con 50 años de cárcel) por homicidio agravado, pero que en realidad tuvieron un parto o aborto espontáneo, evidencia que la prohibición de la interrupción del embarazo genera criminalización especialmente contra mujeres jóvenes.

Durante su estancia en México Morena Herrera, presidenta de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico de El Salvador  –organización que ha intervenido en ambos casos–, conversó con Cimacnoticias sobre la manera de aplicar la legislación con un sesgo de clase e injusticia social que se da en su país.

Lo que ha pasado –dijo Morena, quien ha revisado múltiples expedientes de acusaciones por aborto u homicidio agravado– es que cuando las mujeres tienen problemas durante su embarazo, presentan algún aborto o parto prematuro, y acuden a los servicios de salud son denunciadas, y sin pruebas reales son procesadas.

Con el objetivo de hacer un análisis del contexto que vivían las mujeres en El Salvador, la Agrupación revisó los expedientes de todos los tribunales del país y se encontró con 129 mujeres que entre el año 2000 y junio de 2011 habían sido denunciadas por abortar.

Al estudiar los expedientes, se identificó a 17 mujeres que en un primer momento fueron acusadas de aborto, pero al no comprobarse los hechos las autoridades decidieron abrir una nueva acusación por homicidio agravado.

Tras recurrir a varios recursos legales, la Agrupación decidió presentar 17 solicitudes de indulto, pues este es el último recurso para lograr su libertad.

Es de destacar que existen otras ocho mujeres condenadas a 30 años de prisión, pero sus sentencias aún no son firmes, es decir, están en proceso de apelación por lo que el indulto no procede. A ellas se deben sumar las tres mujeres condenadas por el mismo delito que la organización logró poner en libertad.

Todas ellas coinciden en tener un bajo nivel educativo, ser jóvenes y tener trabajos en el sector informal, al mismo tiempo tienen en común que sus sentencias no fueron emitidas con base en pruebas directas, sino por indicios; por ejemplo, en algunos casos se dice que la mujer “no hizo todo lo posible para salvar al producto”.

Morena Herrera explicó que estas 17 mujeres no cometieron ningún delito, pues la gran mayoría de ellas tuvieron abortos espontáneos, extra hospitalarios y en situación de emergencia, es decir, presentaron una contracción y muy poco tiempo después arrojaron al producto. La falta de acceso a servicios cercanos les impidió recibir la atención oportuna.

En dos de los casos se trata de mujeres que sintieron la necesidad de ir al baño y tuvieron el parto en letrinas, debido a las condiciones en las que viven. Sin embargo ambos productos sobrevivieron y por tanto no hubo homicidio, y “aún así están en la cárcel”. En otro hecho, la joven desconocía su condición y tuvo un aborto espontáneo.

Todas ellas –abundó Herrera– acudieron en malas condiciones de salud (desangrándose o con infecciones) a los servicios sanitarios, donde fueron denunciadas. Algunas fueron acusadas por sus propios familiares o personas conocidas.

Tras conocer las historias de las mujeres, que debido a su condición de pobreza no son visitadas por sus familias, la organización decidió manifestarse en contra de la injusticia y presentó las 17 solicitudes de indulto con base en la Ley de Ocursos y Gracia.

EN ESPERA DE JUSTICIA

Esta semana, la Asamblea Legislativa informó que el Consejo Criminológico –que dicta pautas sobre el tratamiento de las personas internas– ya entregó 15 análisis de conducta (que dan cuenta de la forma en que las mujeres se han adaptado o no a las reglas y normas de la cárcel) que se pidieron sobre las 17 solicitudes. Doce de ellos son desfavorables y tres favorables.

Debido al proceso que se tiene que seguir en las solicitudes de indulto, los análisis de conducta deben ser enviados a la Corte Suprema de Justicia para que ésta determine su postura y la regrese a la Asamblea Legislativa, para que finalmente la instancia emita, en caso de que conceda el indulto, un decreto que tiene que ser ratificado por el presidente del país.

En ese contexto, la feminista salvadoreña apeló a que las instancias involucradas reconozcan la injusticia, la falta de pruebas de los hechos, las violaciones al debido proceso y el simple hecho de que las 17 mujeres no cometieron ningún delito y están presas de manera injusta porque no se provocaron un aborto, así como a que se consideren los factores culturales y de alto riesgo a su salud que viven las mujeres debido a la legislación restrictiva.

Ante la relevancia del caso incluso a nivel internacional, grupos empresariales cercanos a la Iglesia católica iniciaron una campaña de desprestigio contra las 17  mujeres presas, revelando sus nombres y calificándolas de “asesinas” en diversos medios de comunicación. 

Esta campaña también se trasladó a las activistas que defienden a estas mujeres que “no son asesinas, no cometieron un delito y por lo tanto nunca debieron ir a la cárcel”. En días recientes, las defensoras han recibido amenazas de que serán denunciadas por el delito de “asociación ilícita” y por promover el delito de aborto. 

“Nosotras no promovemos el aborto, defendemos los Derechos Humanos de las mujeres y el acceso a la justicia para ellas; creemos que esta ley es injusta y que hay que cambiarla, y eso no puede ser considerado un delito”, sostuvo Herrera al recordar que atentar contra las personas defensoras es también vulnerar el Estado de Derecho.  

Finalmente apuntó que no se trata sólo de visualizar a las mujeres que están presas, sino también de denunciar el impacto en la salud de las salvadoreñas.

De 2006 a 2013, según datos del Ministerio de Salud de ese país, 68 jóvenes adolescentes embarazadas se suicidaron, y en ese mismo periodo murieron 107 mujeres que presentaban alguna enfermedad o condición médica incompatible con el embarazo, pero a quienes se les prohibió interrumpirlo.  
Imagen retomada del sitio euskalfondoa.org
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 

Aún no se logra plena participación política de las ecuatorianas


Hay avances, pero persisten valores patriarcales



En Ecuador, el avance de las mujeres en el escenario político resulta evidente y es resultado de muchas décadas de lucha para revertir una idiosincrasia patriarcal que, no obstante, todavía levanta barreras.


Las ecuatorianas han logrado en los últimos años insertarse en espacios estratégicos de toma de decisión, gracias a procesos de inclusión social cada vez más amplios que aseguran oportunidades formales similares a las de los hombres.
De acuerdo con la asambleísta Paola Pavón, las conquistas logradas parten de que el país sudamericano ha comprendido que ellas desempeñan un rol esencial en la democracia.
La diputada aseveró en conversación con PL que desde la Constitución de Montecristi aprobada en 2008 se establece una nueva relación entre el Estado y la sociedad, en la cual el aporte de las mujeres es valorado como fundamental.
“Somos uno de los cuatro países de la región que tienen implementada la paridad de género en los cargos de elección popular, en las listas electorales plurinominales y en los cargos de designación”, resaltó.
Como consecuencia, agregó, “hemos logrado una fuerte presencia de mujeres ejerciendo espacios de poder y conduciendo temas de legislación y de política pública”, señaló.
En este sentido, tras las elecciones legislativas de 2013, la Asamblea Nacional quedó conformada con 41.1 por ciento de mujeres, además de que también lo son las tres directivas de la entidad, encabezadas por la joven Gabriela Rivadeneira.
Por su parte, la también diputada María Augusta Calle indicó que un fenómeno similar ha ocurrido en la Corte Nacional de Justicia, donde más del 60 por ciento de los magistrados son de sexo femenino.
Ello tiene un valor añadido referente al hecho de que ganaron ese puesto mediante concurso de mérito y oposición, en el cual debieron demostrar su preparación.
“Eso indica que cuando se ponen a prueba nuestros conocimientos, las mujeres salimos victoriosas, y cuando ponemos nuestros nombres en listas electorales, la gente vota por nosotras”, aseveró la legisladora.
El gabinete es otro espacio donde las mujeres van ganando terreno, pues en estos momentos, por ejemplo, Cecilia Vaca Jones es ministra coordinadora de Desarrollo Social; María Fernanda Espinosa dirige la Defensa del país, y Carina Vance funge como titular en Salud Pública.
Según Calle, si bien hay un avance de las mujeres, lo obtenido es también resultado de una batalla llevada a cabo por ellas desde hace décadas.
“En el siglo XXI estamos cosechando lo que hicieron figuras de la talla de Nela Martínez desde la década de 1930, quienes se organizaron en una lucha no feminista rabiosa, sino verdaderamente revolucionaria, por los derechos de este sexo en todos los ámbitos, desde el político hasta el familiar”, estableció.
BARRERAS
Pese a que el panorama actual es bastante diferente en cuanto a los derechos femeninos, todavía queda camino por recorrer de cara a sedimentar la valorización social de las ecuatorianas.
Con respecto a la participación política, la diputada Pavón aseveró que persisten espacios donde se evidencia una brecha entre la participación política de mujeres y hombres.
En los cargos a prefecturas, alcaldías y juntas parroquiales, la presencia femenina es todavía bastante insuficiente.
“Acabamos de pasar unas elecciones seccionales en febrero último cuyos resultados fueron desastrosos desde ese punto vista, pues de 221 alcaldías sólo 16 están en manos de mujeres, y en el caso de las prefecturas, sólo en dos de un total de 22”, explicó.
Señaló que dicha situación se originó desde las mismas postulaciones, dado que el 80 por ciento de las listas de candidaturas estuvieron encabezadas por hombres.
Pavón sostuvo que una de las causas es la persistencia de un modelo de sociedad patriarcal que todavía no ha podido ser desmontado, el cual destina el rol público al hombre y relega a la mujer a las actividades privadas en el hogar.
“Son patrones socioculturales que todavía están funcionando en el país y que constituyen un espacio en el cual tenemos que seguir trabajando”, estimó.
La diputada se refirió al caso del cuidado de menores de edad, personas adultas mayores y enfermas, labores que siguen recayendo sobre los hombros de las mujeres.
Eso tenemos que cambiarlo y comenzar a ver el cuidado como una corresponsabilidad en la cual deben intervenir la familia en su conjunto, el Estado, la empresa pública y demás actores sociales.
En este sentido, el último sondeo realizado sobre el uso del tiempo indicó que en las zonas urbanas las mujeres trabajan a la semana entre 16 y 18 horas más que los hombres, y en las área rurales la cifra aumenta a más de 20.
“Tenemos que seguir actuando para darle al sexo femenino una mayor calidad de vida que le permita aprovechar mejor sus posibilidades de participación política, y es una tarea de todos”, opinó.
Mientras, Calle se refirió a otro conflicto muy preocupante: la violencia doméstica, pues todavía muchas mujeres son víctimas de abuso intrafamiliar pese a la ley sobre el tema expedida desde hace casi dos décadas.
“Ése es el gran hueco que tenemos cuando hablamos de mujeres. Recientemente una encuesta reveló que el fenómeno todavía está presente incluso en hogares jóvenes, y tiene que llamarnos la atención”, dijo.
*Corresponsal de Prensa Latina en Ecuador.

Foto retomada del sitio andes.info.ec
Por: Luisa María González*
Cimacnoticias/PL | Quito.- 

¿En donde vivimos las mujeres?


   DESDE LA LUNA DE VALENCIA



El día comienza aciago al escuchar en la radio que una juez ha puesto en libertad con cargos a los tres presuntos violadores de una mujer en Málaga.

Ellos dicen que no la violaron y que sólo se trata de una rabieta de ella porque le robaron el móvil y 20 euros. La noticia continúa diciendo que los testimonios de la gente de las casetas de la feria que afirman haber visto a la joven violada con sus agresores paseando, van a ser decisivos en la resolución de este caso.

Justo a continuación, sin tregua, sin respiro alguno, el mismo locutor afirma que han sido detenidos otros cuatro hombres que intentaban violar a otra joven mujer en el asiento trasero de un vehículo en Gandia.

El “señor” (¿?) alcalde de Málaga justifica a los violadores quitando hierro al asunto y afirmando que al año se producen más de mil violaciones al año en el estado y que “no es para tanto”.

El lunes asesinaron a una mujer y a su padre en una playa de Laredo y al parecer todo se soluciona con un “trastorno mental pasajero fruto de una ruptura sentimental con la novia del asesino”.

Y ya está. ¿Se imaginan ustedes que por cada agresión que sufrimos las mujeres saliéramos a las calles a asesinar a quienes se nos cruzara por la calle o por la playa?

Y mientras todo esto ocurre a las mujeres nos siguen asesinando por ser mujeres y no pasa nada. Nadie con responsabilidades políticas e institucionales dice nada.

Y todo con un denominador común: la falta de políticas activas destinadas a desmontar el patriarcado, y con mayores recursos para poder combatir el terrorismo machista desde la raíz mediante formación continua y continuada de todos los agentes implicados en la solución de este tipo de terrorismo que mata más que el político.

Hace unos años se consideró prioritario combatir las muertes por accidentes de tráfico y no se dudó en destinar recursos continuados en el tiempo para la sensibilización y la mejora de parque automovilístico y red de carreteras y autovías y los resultados se notaron: el número de personas muertas o con lesiones graves disminuyó considerablemente.

Y pese a la crisis, las campañas de sensibilización en los medios de comunicación se han mantenido, aunque no así la mejora en las carreteras y ya ha habido un repunte de muertes por accidentes de tráfico.

Otro ejemplo de que cuando se quiere actuar los resultados se notan de inmediato y apuntan en la dirección correcta: la formación continua y continuada de todos los agentes implicados.

A finales de 1995, en noviembre concretamente, se aprobó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. A raíz de esta ley se ofertaron un sinfín de acciones de formación para el conjunto de la clase trabajadora, así como para las diferentes patronales para que tomaran conciencia de la gravedad del problema.

La sensibilización en las empresas duró años y en algunas convocatorias de formación continua sigue siendo obligatorio el módulo de prevención de riesgos laborales, aunque lo hayas realizado en otro curso y varias veces. No queda otra o lo realizas o no te dan el curso por finalizado.

El repunte de las muertes por accidente laboral tiene mucho más que ver con la precariedad laboral que nos han impuesto con las últimas reformas laborales oficiales y oficiosas, que con la falta de formación en esa materia.

No podemos olvidar que en la actualidad las diferentes patronales han aumentado considerablemente sus beneficios gracias a la falta de empleo de calidad y estable; gracias a que los mileuristas de ayer somos los nuevos pobres con trabajo tan precario en todos los sentidos que roza la indecencia laboral. Y de eso también hemos de dar las gracias a los dos últimos desgobiernos que hemos tenido.

Pero volviendo al tema central del artículo, lo que quiero decir con todos estos ejemplos es que cuando un problema “general” ha preocupado y se han tomado medidas de todo tipo sostenidas en el tiempo e implicando al conjunto de la sociedad, el grado de sensibilización de la población aumenta y los estereotipos poco a poco cambian para ir perdiendo la fuerza original, e irse diluyendo dentro del espacio simbólico que nos rige como sociedades.

Si esto ha funcionado con los ejemplos anteriores o con el tema del tabaquismo, por ejemplo, y se han reducido muertes consecuencia directa o indirecta del tabaquismo, yo me pregunto: ¿Por qué no se hace lo mismo con la prevención del terrorismo machista que se lleva por delante la vida de tantas mujeres de forma totalmente injustificada? ¿Acaso nadie se acuerda cuando se podía fumar en hospitales y aeropuertos y ahora esa imagen es impensable?

Si en estos temas, también relacionados con la salud y la vida, se han tomado medidas para la desaparición progresiva del problema, no entiendo por qué no se hace lo mismo con lo que respecta a la vida y la seguridad de las mujeres. Sencillamente no lo entiendo.

Sólo puedo comprenderlo desde la perspectiva que tantas veces he denunciado públicamente y es que la vida de las mujeres y las niñas sigue teniendo menos valor que la de los hombres, para quienes han de promover este tipo de acciones. De lo contrario, no se puede entender.

La justificación sistemática de los agresores restando importancia a las agresiones que provocan por acción u omisión por las partes implicadas en el tema es otra forma de ejercer violencia sobre las mujeres y niñas.

Y esa violencia se llama violencia de género estructural. Y la ejercen quienes cuestionan las voces de las mujeres. Quienes disculpan al agresor. Quienes desde siempre están cuestionando la Ley Orgánica de Protección contra la Violencia de Género.

Quienes dudan siempre de las verdades de las mujeres. Quienes tratan informativamente de forma interesada las noticias sobre asesinatos de mujeres. Quienes como el diputado de UPyD, Toni Cantó, cuestionan las cifras de asesinatos y denuncias interpuestas por mujeres por este tipo de terrorismo.

Quienes protegen los privilegios que les otorga el machismo imperante. Quienes son incapaces de rascar un poco en sus propias vidas para desenmascarar el machismo latente en su entorno y combatirlo.

Quienes imponen condenas de nueve meses de prisión y un año y seis meses de alejamiento por un delito de lesiones, y seis días de localización permanente por una falta de injurias por más de 15 años de agresiones físicas y psicológicas hacia su pareja.

Quienes han de proteger a la mujer maltratada y por el contrario toman café cada mañana en el bar del pueblo con el maltratador, reforzando así las alianzas androcéntricas, patriarcales y machistas de cara a la justificación del maltratador y a la desmotivación de las víctimas por denunciar al conocer de antemano que su voz será cuestionada por la “autoridad”.

¿Acaso estas lecturas sólo las hacemos las feministas? ¿Acaso no es tan evidente que a las mujeres no se nos mata, se nos asesina claramente por parte del machismo, que esa parte de los agentes implicados no siente la necesidad de preguntarse qué está ocurriendo, de cuestionarse que se está haciendo tan mal como para que cada año sean tantas las mujeres asesinadas?

¿Acaso por parte del desgobierno de Mariano Rajoy, nadie, comenzando por la ministra de Sanidad, Ana Mato, pasando por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y acabando por el propio Rajoy no son conscientes del daño que nos están haciendo a las mujeres con sus políticas machistas, reaccionarias y retrógradas?

¿No son conscientes del retroceso que se está produciendo en el ámbito educativo, sanitario, judicial, de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado con todos los recortes que se están llevando a cabo?

¿No son conscientes tampoco del refuerzo del modelo patriarcal impuesto por los de faldas largas y negras que se está llevando a cabo en el espacio simbólico del modelo social?

Anoche cené con mis padres y mi sobrina de 20 años y esta noche hay un concierto en mi ciudad y sobre las 11 de la noche regresábamos a casa mi sobrina y yo y ya había a la puerta del recinto del concierto un grupo de mujeres jóvenes.

Mi sobrina cuando las vio comentó el miedo que le daría hacer ese tipo de cosas porque no se sentía segura. A esto es a lo que me refiero que están consiguiendo. Que las mujeres no nos sintamos seguras, porque el largo brazo de la violencia estructural ejercida por toda la sociedad nos está volviendo a recordar que la violencia contra nosotras puede ser ejercida en cualquier momento, de cualquier forma y casi impunemente.

Ése es el modelo que están impulsando con sus medidas, o lo que puede llegar a ser peor por la falta de ellas, los cretinos y cretinas que dicen gobernarnos. Una profunda tristeza me invade. De ahí la necesidad de compartirla.

De una cosa estoy segura pese a la tristeza: que no nos van a callar. Quienes somos conscientes de lo que está ocurriendo, seamos mujeres u hombres, no sólo lo hemos de denunciar públicamente, también hemos de actuar, cada cual en la medida de sus posibilidades, en impulsar cambios de actitudes y de mentalidades.

Ésa es también nuestra responsabilidad como ciudadanía comprometida con los Derechos Humanos de todas las personas. Y el feminismo, los feminismos, en ese sentido son un motor esencial para el cambio de raíz o radical del modelo patriarcal y asesino de mujeres en el que vivimos
* Corresponsal, España. Periodista de Ontiyent.
  Foto: Producciones y Milagros Agrupación Feminista AC
Por: Teresa Molla*
Cimacnoticias | España.-

Ellas pegan mejor. Superheroínas en el cómic



thor
Al hilo del reciente anuncio de que Marvel convertirá a Thor en mujer, recordamos a personajes como Wonder Woman, Promethea o Glory, que rompieron con la tendencia del cómic mainstream de representar a las mujeres como víctimas a la espera del rescate

Marvel convertirá a Thor en mujer. Imagen promocional.

Nunca un cambio de género en el mundo superheroico trajo tanta cola. El pasado 15 de julio, Marvel Comics anunciaba que Thor, el personaje masculino creado en 1962 para la editorial por Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby, pasaría a ser mujer. Esta noticia ha tenido un gran impacto por dos razones: la primera está ligada a la actual popularidad de los superhéroes; la segunda razón tiene que ver con otra popularidad no libre de sospechas hoy por hoy: la del feminismo.

La irrupción de una Thor recuerda a Batwoman: guerrera, judía y lesbiana, más que capaz de hacer sombra al propio Batman

Es probable que en esta decisión editorial tenga que ver el oportunismo, el intento de revitalizar una cabecera sin demasiados lectores, pese al éxito de las películas que la propia Marvel ha dedicado al personaje. No es descabellado pensar que nos hallamos ante un cambio que tiene en la estrategia de mercado y las sinergias entre medios su principal motivación. En todo caso, aunque la diosa del trueno, cuyas aventuras empezarán a publicarse en Estados Unidos en octubre, tuviera fecha de caducidad, no podemos desdeñar el potencial simbólico y la oportunidad de subvertir el arquetipo heroico que había encarnado hasta la fecha el hijo de Odín, padre de todos los dioses de Asgard.

Porque la irrupción de una Thor en un panteón tan evidentemente patriarcal, que Marvel trasladó sin cuestionamiento alguno desde la mitología nórdica, encierra como propuesta un interés extremo, a poco que los responsables del cómic sean conscientes del material incendiario que tienen entre manos. Algo parecido a lo que, en la editorial rival de Marvel, DC, les permitieron hacer a Greg Rucka y JH Williams con Batwoman, derivado femenino del Hombre Murciélago que los autores reivindicaron y transformaron en una guerrera, judía y lesbiana, más que capaz de hacer sombra al propio Batman. No es casualidad que esto ocurriera en el universo editorial contrario, pues, aunque históricamente Marvel ha intentado que en sus cabeceras grupales sus superheroínas pinten algo, ha sido DC la responsable de dar forma, desde mediados del siglo pasado, a las mujeres con poderes en el mundo del cómic.

Wonder Woman, arquetipo (super)heroico

wonderwomanSin Wonder Woman sería imposible entender el arquetipo de la superheroína. Ella ya fue diosa del trueno en los noventa, aunque se tratara de una treta editorial vendida como “evento del siglo”. También ha sido diosa de la verdad en su propia cabecera; y, más recientemente, con el guionista Brian Azzarello y el dibujante Cliff Chiang a los mandos, se ha erigido como diosa de la guerra. Esta última encarnación liga con sus orígenes: nacida de un profundo compromiso por revolucionar la percepción del género femenino en los cómics de superhéroes, la amazona Diana de Themyscira, alias Wonder Woman, inauguró su propia cabecera en plena II Guerra Mundial —tiempo de despertar para muchas mujeres, sobre todo en los Estados Unidos—. “Wonder Woman es propaganda psicológica del nuevo tipo de mujer que debería guiar este nuevo mundo”, especificó en 1943 su creador, un reputado psicólogo interesado en las conductas de género y en los mecanismos psicológicos del poder, llamado William Moulton Marston.

Según el editor Sheldon Mayer, Wonder Woman es un cómic feminista, pero no para mujeres; consideraba que su público objetivo seguían siendo los chicos

Desde su perspectiva, los cómics de superhéroes del momento asociaban fuerza, generosidad e inteligencia a personajes masculinos, mientras que los personajes femeninos eran representados como débiles víctimas a la espera del rescate. Elisabeth Holloway, psicóloga y esposa de Marston, fue la responsable de la idea de la superheroína como vehículo de identificación enfocado a las lectoras. Sin embargo, Sheldon Mayer, editor, dejaría escrita una curiosa puntualización al respecto: “Marston escribió un cómic feminista, pero no para mujeres”. Mayer consideraba que el público objetivo de la única serie protagonizada por una superheroína, tan fuerte como Superman y defensora de lo que él calificaba de “amorosa sumisión”, eran los chicos. Y, mientras estos celebraban que Wonder Woman luchase contra villanos masculinos y los venciera, las lectoras exigían que la superheroína hiciera también alguna que otra enemiga.

El arquetipo de la superheroína se ha ido construyendo poco a poco. Conforme se fue desarrollando la mitología de Wonder Woman, el guionista/psicólogo experimentó con su esencia, más humana que divina, sobre todo en los primeros años, donde la voluntad era ley. La heroicidad radicaba en trascender lo asignado al género; en llegar más allá a golpe de voluntad, lo que no excluía ser ayudada por amigas. No obstante, su fuerza, fruto del entrenamiento, fue eclipsada por unos poderes que han terminado por definirla para la posteridad como “tan bella como Afrodita, sabia como Atenea, más fuerte que Hércules y más rápida que Mercurio”. Sin embargo, no está de más recordar que la superheroína fue carne antes que diosa, pues pocos cómics mainstream han podido alcanzar el grado de subversión de los primeros números de la Wonder Woman de Marston. El devenir de la superheroína hacia terrenos más fantásticos no excluía de la ecuación el invitar a las lectoras a que se unieran en hermandad y se empoderaran física y mentalmente, tal y como hacían las Holliday Girls en las páginas del cómic de la superheroína.

Todas quieren el fin de este mundo

gloryCon la muerte de William Moulton Marston, en 1947, la serie se fue deshaciendo gradualmente de su revolucionario enfoque feminista. Esto se traduciría en una pérdida de interés de la superheroína por el bienestar de sus compañeras para enfocar sus energías en hacer feliz a su novio por aquel entonces, Steve Trevor. El consumo de la utopía romántica entraba en escena para desactivar todo el potencial de cambio, tras el despertar de la Segunda Guerra Mundial. Pero quedémonos con la oportunidad, con la inspiración que trajo la guerra. Como ha apuntado la filósofa Beatriz Preciado, fue precisamente en esta época que la ciencia revolucionó lo que entendemos por género al descubrir que, genéticamente, no hay solo dos sexos. El recrudecimiento de la propaganda del binarismo de género y su asignación de roles tuvo su reflejo también en los cómics. De este hallazgo surge el correctivo pero, a su vez, queda sembrada la semilla del hackeo, de la disolución del género y la oportunidad de revolucionar la mitología; de usarla contra el sistema, tal y como hizo el creador de Wonder Woman.

Ni hombre ni mujer, Glory es todo lo grotesca que fue Hulka antes de que la hiperfeminizaran

Esa semilla echó raíces y germinó en la cabeza de un inglés llamado Alan Moore. Conocido popularmente por las adaptaciones cinematográficas de sus cómics, como V de Vendetta o Watchmen, este autor osó dedicarle una cabecera superheroica a un personaje femenino llamado Promethea: una criatura, una bomba, que se le revela al lector genealogía de la superheroína, pero también genealogía de la creadora, sea esta madre, escritora o dibujante. Moore juega con la mitología (Ishtar, la Virgen María, Babalon), con la herencia (Wonder Woman), y con la ficción literaria, para invocar situaciones de empoderamiento; para restituir el lugar de la creadora en el contexto de la cultura pop. En Promethea, precisamente, el viaje de la heroína nos lleva de cabeza a la “voluntad de sacrificio, voluntad de descender, de morir”, con la interesante idea de “acercar a la materia el fuego de la imaginación”; de abrir el código fuente del superhéroe y reventarlo desde dentro.

Una idea que Moore desarrolló a finales del siglo pasado en Promethea, pero que, a su vez, dejó enunciada en Glory, cabecera lanzada en 1999 bajo el sello Awesome Comics de la editorial Image, y recientemente retomada —y transformada— por el guionista Joe Keatinge y el dibujante Ross Campbell. Glory fue una relectura de Wonder Woman en los noventa; en el siglo XXI, Gloriana Deméter ha pasado de ser un hipersexualizado divertimento para adolescentes a una alienígena heredera de la mítica del Averno y de las amazonas. Ni hombre, ni mujer, esta superheroína es todo lo grotesca en la forma que, en un principio, fue Hulka, personaje de Marvel, justo antes de que la máscara de género, es decir, la hiperfeminización de sus formas, anclaran a la prima de Hulk a las expectativas heteronormativas que toda superheroína ha de satisfacer, tal y como manda la tradición. Sin embargo, la nueva Glory ha logrado eludir esa estrategia. Como Wonder Woman en los cuarenta y Promethea hace una década, la transgresión no solo radica en su representación; la esencia del personaje ha de mutar junto a su imagen. Desobediente, orgullosa y letal, el objetivo de este superheroína es “hacer de este mundo un lugar mejor, a pesar de todo”; en especial, del superhéroe hercúleo devenido en héroe corporativo.

Hulka se encuentra con Iron Man y el Capitán América. Visión de Susanna Martín, dibujante de cómic
 (‘Sansamba’, ‘Enjambre’, ‘Alicia en un mundo real’).

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Wonder Woman. Promethea. Glory. Todas ellas se han pegado en las páginas de sus cómics contra héroes y villanos, pero sobre todo han tenido que luchar contra sí mismas: la codificación de género, la ideología de mercado, lo romántico atravesando el guion de vida. No es casual que la idea de ruptura, que la tentación del Apocalipsis —entendido este como revolución desde la esencia, más allá del maquillaje de género, de la pátina supuestamente feminista que es el liderazgo de un grupo o el protagonismo en un arco argumental— hayan guiado los pasos de estos personajes. Las superheroínas hiperconscientes, mutantes, trans, son imprescindibles para cambiar el aparato simbólico, para transformar la realidad.

Y de esta afirmación volvemos al principio de este artículo: ¿A qué aspirará Thor, la diosa del trueno? Teniendo en cuenta que el próximo arco argumental de Wonder Woman que prepara el matrimonio formado por la guionista Meredith Finch y su marido David amenaza con hacer a la amazona “más mainstream (…) no queremos decir feminista, pero sí un personaje fuerte, bella pero fuerte”, nos tememos lo peor, un nuevo vaciado de la esencia de la superheroína con el mercado como excusa. El interrogante reside, como ha señalado la editora de Bitch Magazine, Andi Zeisler, en si “la gente que compra marcas que han adoptado el feminismo como estrategia de marketing, puede elevarse a un nivel más complejo del feminismo; aquel en el que la verdadera igualdad nunca resulta fácil de vender”.

Fuente : http://www.pikaramagazine.com/2014/07/ellas-pegan-mejor-superheroinas-en-el-comic/

Elisa G. McCausland es periodista, activista e investigadora madrileña especializada en analizar la cultura popular desde la perspectiva de género. Prepara su tesis sobre la representación femenina en el cómic de superhéroes en la Universidad Complutense de Madrid. Escribe sobre cultura en el periódico Diagonal y habla de cómic y feminismo en el fanzine sonoro Sangre Fucsia. Es una de las promotoras de la Asociación de Autoras de Cómic (AAC).