2/13/2016

Por desobedecer a su mamá, se convirtió en araña


¿A quién pudo ocurrírsele inventar un personaje tan temible? 

lasillarota.com

La semana pasada un amigo me envió una fotografía de la Mujer Araña.  Me la envió con la mejor intención, le pareció interesante.  Así nada más, en toda ingenuidad. Me quedé catatónica. Con Mujer Araña (con mayúsculas) no me refiero a ninguna osada spider girl  de las que escalan paredes, dan saltos espectaculares y se pasean colgadas de un helicóptero con un hilito delgadísimo, pero resistente. La spider girl, a fin de cuentas es humana, divertida, inteligente y hasta bien guapetona, su arañeidad  (por llamarle de alguna manera bien concreta) no sólo no le resta, sino que le suma. Tiene poderes y los pone al servicio de la justicia y el bienestar común. Cosas de esas muy admirables, bien feministas  y hasta heroicas.
                                                                                                                                                  
La otra Mujer Araña, la de las ferias, a esa me refiero. Por si tuvieron la fortuna de no conocerla, pueden observarla en la imagen.  Espero que lo hagan de día, ya ven que luego la noche es bien traidora. Paseaba su infinita desgracia de plaza en plaza.  Dolida, resentida, amargada, arrepentidísima. Por momentos (según quien la personificara) ligera o brutalmente histérica. También conmovedora, es lo peor, una no podía odiarla así nada más.

También la quería, deseaba adoptarla, llevársela a su casa y ser su amiga. Un tormento de ambivalencias. Pero en general, la señora tendía a ser cruel y despiadada en sus respuestas. Implacable. Quizá me tocó ver a una Mujer Araña buena persona y no la recuerdo. Le pido unas disculpas retrospectivas por mis fallas de memoria. Aquello era tan horrible, que toda ola empática quedaba sepultada por la inminencia de la amenaza. ¿Existirá todavía? ¿Continuará atormentando infancias femeninas con sus patas peludas? Nunca he vuelto a verla anunciada por ningún lado, de todas maneras, si me tropezara con su carpa, saldría corriendo en la dirección contraria. 

¿Cuántas niñas se mordieron las uñas desesperadas en esas carpas? ¿Habré sido la única? Nunca he interrogado a mis amigas, tal vez ya es tiempo de hacerlo. Quizá mi amigo me envió la foto con tanto desparpajo, porque nunca hubo hombre araña alguno en ninguna feria. Y miren que me fijé. Lo busqué ansiosa porque estaba ansiosa por entender el mensaje. Descifrar los detalles del misterio. Ningún varón se convirtió en araña por desobedecer a su mamá. Es un hecho. Así de injusto e inequitativo: Desobedecer con grandes letras se conjugaba en femenino. Niñas del mundo, parecían decirnos: a obedecer se ha dicho. Como si se pudiera.




Es sábado de feria. Un señor vestido con un frac deslucidísimo y marcado por los planchazos anuncia -micrófono en mano- el plato fuerte de entre todos los espectáculos: La Mujer Araña. La mujer que “por desobedecer a su mamá se convirtió en araña”. “¿En araña?” Se dice la pobre niña bajitito, como una pregunta aterradora lanzada al abismo. ¿Acaso semejante cosa es posible? Pero, ¿podría un adulto en frac anunciar así en púbico algo que no es posible? ¿Entraría tanta gente al espectáculo si no fuera posible? Hay cola. Hay personas que hasta comen palomitas y cacahuates tranquilamente mientras hacen la cola.

“¿Quieres entrar?”. La niña dice que sí de inmediato. Ya trae el corazón al borde del precipicio. Seguro es una niña muy desobediente. La más desobediente de todas las niñas. Entrar suena a película de horror, como la de “El niño de piedra” que le causó pesadillas por meses, pero no entrar es permanecer en la ignorancia ante una amenaza de dimensiones muy considerables.  Inminente. No entrar es peor. La niña entra a la carpa de la mano de su madre.  Allí está la personaja.  Ocupa todo el escenario. Con fondo de una tela negra, una cabeza de mujer mira al público. Triste. Tristísima. No tiene cuerpo. Es decir, sí, de su cuello salen unas espantosas, repulsivas, peludas patas de araña.

La niña tiembla. La expresión de la mujer cambia de la tristeza a la amenaza, de la amenaza al odio. El público puede hacerle preguntas. La niña se sorprende de las boberías que preguntan: “¿Qué comes?”. “¿De niña ibas a la escuela?”. “¿Cómo era tu mesa-banco?”. ¿A quién podrían importarle esas tonterías? ¿Qué más da lo que una coma una vez que ya es araña? Preguntan y devoran sus papas fritas como si nada. Aunque las apariencias engañan. La niña entonces era católica y asistía a una escuela religiosa. Convocó a la virgen de Guadalupe, a San Francisco de Asís (que era su santito preferido), a San Martín de Porres (otro de sus preferidos).  “Que nunca me pase eso, por favor, cualquier cosa menos eso. Si soy una araña, ¿quién me va a querer? ¿Quién se va a casar con una araña?

Por allí un adulto grita: “Es un truco”. Ya está. Las cortes celestiales escucharon sus plegarias. Pero la niña no logró descubrir el truco. Ni en esa ocasión, ni nunca. A esa visita siguieron otras. En esa y en más ferias. “Por desobedecer a su mamá se convirtió en araña”.  En alguna ocasión, envalentonada porque se había confesado el día anterior, se atrevió a preguntar: “¿En qué desobedeciste a tu mamá? ¿Cuál desobediencia?  ¿Cuál? ¿Eres araña desde chiquita?”.  La mujer que en esa ocasión tenía los cabellos pintados de rojo (era horrible: el rojo de los cabellos, los ojos maquilladísimos, las patas peludas) respondió de una sola tirada: “Como de tu edad, así como de tu edad me convertí en araña, en araña me convertí, por las desobediencias, una niñez de puras desobediencias”.


 

La niña lo supo al instante: estaba frita. “Las desobediencias”. El absoluto. ¿Quién puede no caer en alguna funesta desobediencia? Pero la niña sabía más de lo que ahora confiesa. Sabía que hay una desobediencia más culposa que todas las otras. La Desobediencia a una prohibición clarísima. Dicha o no dicha. Clarísima. No es casualidad que esa pobre niña –ahora mitad insecto, mitad mujer- haya perdido justo su cuerpo. Un dato duro, ¿no? No perdió su inteligencia, ni su posibilidad de hablar, ni su hambre, puesto que dice que come insectos más pequeños y hasta ratones crudos. Perdió su cuerpo. “Una niña tiene que cuidar de su higiene con mucho esmero. Pongan mucho cuidado al bañarse, al asearse. Pero que el aseo no sea un pretexto para tocarse donde no se debe”.  La mirada inquisidora recorre el salón de clases. “Dios está en todas partes”.

¿Dónde no se debe? ¿Sí estará en todas partes? La niña se hace la hipócrita, sabía muy bien donde sí se debe y donde no se debe, porque se siente distinto donde no se debe que donde sí se debe.  También porque hay experiencias que casi cualquier niña sabe –a la mera intuición- que jamás de los jamases se le platican a un confesor. “Dime tus pecados”. Ella tenía su letanía siempre a punto: “Dije una mentira (o dos), dije una grosería (o dos), no hice mi tarea, no le presté a mi amiga mi juego de matatena”. Sale y sonríe ingenua, fresca y campirana.  

La mujer araña de niña perdió su cuerpo porque desobedeció en su cuerpo. Esa fue la conclusión a la que llegó la pobre escuincla en una de esas carpas siniestras y polvorientas, frente a esa figura sufriente. Sufriente y malvada, hay que decirlo. Como que  la mayoría de las veces, lo disfrutaba la Mujer Araña, como que sentía bonito de pensar que una vez ella condenada por la maldición de la desobediencia, estaba sabroso deseárselo a las demás.
                                                                                                                                                    
La prueba rotunda de que es un horrible truco.La niña miraba obsesivamente su cuerpo, constataba sus extremidades, se sabía al borde del diluvio. “Ya nadie me va a querer”.  La niña adoraba ciertos tipos de irrenunciables Desobediencias. Quizá la amenaza más cruel era la de convertirse en araña muy prontito, tan prontito como para ni siquiera tener tiempo de que se desarrollaran sus senos.  Conocer el amor. Las lágrimas, el sudor y el sexo. Perdería todo antes de tenerlo. Alguna vez preguntó cómo era el truco y si era un truco. “Pues no sé, pero qué importa, tú no tienes nada de qué preocuparte, tú no eres una niña de esas”. Después se fue olvidando del asunto. Bueno, al menos el “asunto” dejó de figurar entre sus preocupaciones conscientes y cotidianas. Ni para qué insistir, ¿cómo desilusionar a su pequeño mundo? Sí, ella sí era una niña “de esas”. 

La prueba rotunda de que es un horrible truco. 
¿A quién pudo ocurrírsele inventar un personaje tan temible?  ¿Quién se tendió en su cama a imaginar los mecanismos para ocultar un cuerpo femenino y colocarle esas patas tan repulsivas?  No me es dado creer que la idea les pareció divertida.  ¿Y de qué tamaño y qué tan perseguidor podría ser el super ego de un adulto a quien además se le ocurre agregarle aquello de “por desobedecer a su mamá?” Un amigo de Veracruz y una amiga de Nuevo León me cuentan que la conocieron en sus infancias, pero que allá era: “Por desobedecer a sus padres se convirtió en araña”.  Lo que ya repartía de una manera muy distinta los territorios de la desobediencia y sus condenas. Pero también los territorios de las responsabilidades filiales.
                                                                                                                                        
Por alguna razón en Tabasco, desobedecer al padre no traía consigo una maldición tan tremenda. ¿Sería el caso? ¿De dónde vendría nuestra mujer araña y por qué su publicidad era distinta? ¿Será que en Tabasco se daba tan por hecho que la educación de una niña era la entera responsabilidad de la madre, al punto que ni siquiera se les ocurría mencionar al papá?  ¿O será que allí los papás eran considerados - todos ellos y sin falla- buenísimas personas incapaces de arañizar a una hija? Podríamos darle cantidad de vueltas, por ejemplo: leyeron “La metamorfosis” de Kafka y salieron de allí oscuramente inspirados. O que la mujer que se convirtió en araña por desobedecer a su mamá nombra (a hurtadillas) ese particular conflicto/rivalidad/malentendido específico y tan común entre la madre y la hija.
                                                                                                                                           
No es que suponga que en la feria se ponían bien divaneros y bien freudianos para planear sus espectáculos, es solo que ese conflicto madre/hija con frecuencia está allí, y ambas lo saben, aunque nadie lo nombre. Aunque lo nieguen por “inaceptable”. Es como una corriente silenciada, subterránea, que forma parte de la cantidad de indecibles que atraviesan las relaciones familiares.  Entonces de pronto por allí aparece una señora, o un señor, a quien se le ocurre inventar a una mujer condenada en su cuerpo a ser un insecto, sin saber ni de dónde le viene una idea tan cruel y disparatada.

En todo caso y en resumen: la amenaza estaba dirigida a las niñas. Era un cuerpo de niña el que corría el riesgo de transformarse en araña. Eso le pasaba por Desobediente. Una vez cometidas un cierto número de desobediencias, o ciertas Desobediencias (difícil saber si aquello era de calidad o de cantidad) la niña estaba frita. Sólo una forma de vida: la soledad infinita. La eterna desamada. Sólo un oficio posible: pasear su miseria de carpa en carpa. Amenazar niñas con voz resentida y temblorosa.
                                                                                                                                                    Ya entradas en gastos, bastante más deseables los destinos de “La bella durmiente”, “La Cenicienta”, hasta el de “Caperucita”. ¿No eran envidiables? Si te quedas dormidita no te pasa nada. Dormidita a tus horas y con los brazos y las manitas -en las que suelen terminar los brazos- extendidas por encima de las sábanas. Bañarse rapidito y con camisón. Dormidita. Dormidita y llega un príncipe y te rescata. O un leñador. Alguien te “rescata”, ¿verdad? Pero ¿a quién se le ocurriría andarse dando de besos con la Mujer Araña? Unas se ganaron palacios y Caperucita  la libertad del bosque. ¿No es lindo? Ningún destino femenino más desgraciado que el de la Mujer Araña.

Me río, pero sólo de ladito. Que una niña conociera su cuerpo, que deseara aprehenderlo; le arrebataba el cuerpo. Me río, pero sólo de ladito. O sí, sí que a la larga o a la corta entendíamos el mensaje. Y el castigo -para peor- nos llegaría por los poderes oscuros de otra mujer: acá no era la “malvada madrastra” (lo que como quiera es un alivio), sino La Madre. Creo que las niñas tabasqueñas teníamos una salida casi como de manual freudiano: correr hacia los brazos del padre.  En fin, no lo sé, invento. Siento el deseo de hacer una encuesta: ¿Te sucedió conocer a la Mujer Araña? ¿Creíste que era de a de veras? ¿Cómo te deshiciste de ella? ¿Te deshiciste de ella? ¿Puedes jurarlo?

México: Mujeres, candidatas a contracorriente


A golpe de ajustes legislativos los propios partidos abren espacios, pero a la vez usan artimañas para mantenerlas relegadas e impedirles posicionarse

 por Carina García


México, 08 feb. 16. AmecoPress.- Este año más de mil mujeres serán candidatas, propietarias o suplentes a algún cargo de gobierno o legislativo en 13 entidades, y lo serán pese a las resistencias de sus dirigencias, compañeros de partido o un sector de la clase política que ha buscado fórmulas para evadir la postulación paritaria de candidatos e incluso ha ejercido la violencia para cerrarles el paso.

Aunque aún existe la tendencia de las fuerzas políticas a postular más candidatas mujeres donde el triunfo no es seguro, también hay líderes o militantes que se han hecho responsables de hacer de la paridad una práctica cotidiana, operan en sus partidos, y a veces en contra de ellos, para alcanzarla.
En las elecciones de 2016 los partidos tendrán que aplicar, por ley, la paridad en todos los niveles de elección y se aprestan para cumplir porque, además, les ha permitido diversificar su oferta y aumentar su competitividad: en 2015, en elecciones federales, aunque a las mujeres aún se les destinaron más posiciones perdedoras que ganadoras, buena parte de ellas triunfó, pese a todo.
Puesto que la ley prevé que los partidos harán públicos los criterios para la aplicación de la paridad en sus postulaciones, se espera que en breve los presenten ante los organismos electorales locales.
El Instituto Nacional Electoral (INE), en tanto, prevé emitir lineamientos en la materia aplicables a las entidades con elección, pero aún se analizan los alcances.
Lo que viene
En 2015 fue la primera vez en que aplicó el principio de paridad de género en elecciones, por lo que los partidos registraron igual número de candidaturas de mujeres y hombres, pero al resolver diversos juicios ciudadanos, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) amplió este concepto.
La nueva dimensión obliga a la paridad vertical, es decir a la postulación de hombres y mujeres de forma alternada (hombre—mujer—hombre) para integrar cada ayuntamiento: presidente municipal y cabildo (órgano colegiado formado por regidurías y sindicaturas).
Deberán cumplir la paridad horizontal, es decir, el registro de 50—50 en el total de los cargos a elegir en un estado.
De los estados con elección el 5 de junio próximo, en Baja California, Veracruz y Sinaloa se estableció en sus leyes la paridad horizontal; en Chihuahua se incluyeron las sindicaturas y en Oaxaca se incorporó el concepto. Por eso, asegura la investigadora y especialista en temas de género, María Teresa Hevia, en todos los estados, con o sin nueva legislación local, es obligatorio atender estos criterios del TEPJF y se verá cómo los partidos responden voluntariamente a esto, pero también se verá qué partidos y estados impugnan.
“El tema es que las mujeres a las que postulen cuenten con una trayectoria dentro del partido, capital político, en contraposición con que se elija a mujeres que son cercanas a las dirigencias o que no tienen la trayectoria”. Podría darse el caso de que se postulen familiares, y hay muchas que tienen trabajo partidista, “aquí el tema es que los partidos no privilegien a mujeres que son controlables” por carecer de base social o trayectoria, establece.
Tema pendiente por revisar será también en qué posiciones se les registra, pues en las pasadas elecciones federales de 2015 se detectó que, veladamente, los partidos aún reservan más posiciones ganadoras para varones.
Pero en general “todos los partidos en algún momento han sido omisos” y la muestra es, por ejemplo, la pasada elección en Chiapas, en donde 11 de 12 partidos incumplieron con el argumento de “falta de mujeres” que registrar, lo que llevó al TEPJF a revocar, a 11 días de la elección local, las listas de todos los candidatos a diputados, alcaldes y regidores.
Por ejemplo, el PRI registró 102 aspirantes a alcaldes varones contra 14 mujeres; el PVEM, 106 contra 14; el PRD, 73 contra 26; el PT, 63 mujeres contra sólo cinco. Al final los partidos, sobretodo el PVEM, optaron por registrar a hijas, hermanas y esposas.
Los peores distritos para mujeres
A instancias del INE, el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Javier Aparicio, realizó un diagnóstico sobre cómo han actuado los partidos en torno a las cuotas de género en las elecciones federales de 2009, 2012 y 2015.
Además de la segmentación que hizo el INE de la fuerza electoral de cada partido de los 300 distritos según votación (alta, media y baja) para verificar equilibrio de género, el investigador clasificó tres tipos de distritos: “bastión”, donde el partido ganó en el proceso anterior al menos con 5% de ventaja; “reñido” el distrito donde ha ganado o perdido por más o menos de 5% de distancia y el “perdedor”, donde fue derrotado por más de 5%.
En esta tipología fue evidente que en esas tres elecciones en los bastiones de los tres partidos hay una mayoría de candidatos hombres y, en contraste, en los distritos perdedores hay más mujeres que hombres.
“En 2015 existió un sesgo de género en el posicionamiento de las candidaturas de mayoría relativa del PAN y PRD… el partido que presentó un sesgo de género de mayor magnitud fue el PAN, seguido por el PRD, mientras que el del PRI no resultó estadísticamente significativo”.
Aunque el estudio es amplio, bastan tres botones: en 2009 Acción Nacional postuló a 78 mujeres en distritos perdedores, 84 en 2012 y 117 en 2015. En bastiones la cifra se redujo, en esos mismos años, de 19 en 2009 a 22 en 2012, y 10 en 2015.
El PRI hace seis años registró mujeres en 27 distritos perdedores, en la siguiente elección 61, y 49 en 2015. En sus bastiones fue a la inversa: 18, 25 y 55 abanderadas en 2015.
El PRD anotó 71 candidatas en distritos derrotados previamente; 89 en 2012 y 106 el año pasado. En los ganadores anotó nueve en 2009, 21 hace tres años y 26 el año pasado.
Las cifras revelan que siguen privilegiándose los mejores espacios para varones. En el caso de los demás partidos la situación es peor, pero como han competido coaligados han postulado escasos candidatos propios o no hay datos históricos, dada su reciente creación, como Morena y Encuentro Social (PES).
Tienen ventaja competitiva
Datos del INE estiman que, en 2015, en 43 distritos perdedores donde las mujeres contendieron superaron esa adversidad y consiguieron ganar el distrito para sus partidos.
Por esta ventaja competitiva de las mujeres y por la obligación paritaria por ley, los partidos han puesto más interés que nunca en cumplir con el registro igualitario de mujeres.
En el caso del PRI, aunque existen dos métodos para la selección de candidatos, la convención de delegados y la designación por un Consejo de Postulaciones, en algunos casos los mismos precandidatos al gobierno estatal asumieron la tarea de operar para que ese partido cumpla los criterios de paridad en todos los cargos a elegir en sus entidades.
El senador y precandidato único de ese partido al gobierno de Zacatecas, Alejandro Tello Cristerna, admite que esa tarea ha sido difícil, “porque aún hay resistencias de quienes dicen ‘es que no lo va a ganar una mujer, no hay mujeres’, pero sí las hay, capaces, a veces más que el varón”.
Para sorpresa de muchos, dice, hubo solicitud de registro de candidaturas de más mujeres que hombres en algunos cargos, lo que demuestra interés. Sí persiste el machismo en el país, no en un partido o estado, pero “se va a vencer pronto”, señala.
Para cumplir con la paridad, el PRI acordó “analizar las condiciones propicias para que vayan los mejor posicionados y mejor vistos, los demás no queden al margen y se ubiquen en los cabildos, en las sindicaturas, en los espacios de la administración buscando equilibrio.
En el PRD, la activista Beatriz Cosío Nava, quien ha litigado y vencido a su partido en juicio ante el TEPJF en reclamo de equidad en sus órganos dirigentes, explicó que la paridad es un tramo difícil, pues aunque su partido es precursor de las cuotas de género, hay resistencias.
El paso ahora es “ir por igual cantidad de recursos y apoyos para las candidatas mujeres y que pongamos figuras con presencia y no a las esposas de los que creen que salieron afectados, amenazan con irse y para contentarlos les dan el cargo a la esposa, la hija, la mamá”, indica.
Por el PAN, la senadora Marcela Torres Peimbert, secretaria de Acción Política de la Mujer del CEN albiazul, expone que su partido está preparado no sólo para cumplir con la paridad, sino dar esos espacios a mujeres capacitadas.
Foto: (Ilustración: Rosario Lucas)

Gloria Poyatos: "La educación es la vacuna contra la violencia de género"


Entrevista a una de las fundadoras de la primera Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) que se integrará en la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ)

Mujeres referentes de la justicia, la política y el cine apoyan la jornada ‘No hay justicia sin Igualdad’ que servirá de presentación de la AMJE el 26 de febrero en Madrid
por Gloria López

Madrid, 11 febrero. 16. AmecoPress. Gloria Poyatos es una de las doce fundadoras de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), creada casi cincuenta años después de la ley (Ley 92/1966), que derogó la prohibición del acceso de las mujeres a la carrera judicial, y que será presentada en Madrid en la jornada ‘No hay justicia sin igualdad’ el próximo 26 de febrero. Casi cincuenta años después de estar legalizadas, las juezas representan ya el 52% de la carrera, aunque no haya ni rastro de ellas en lo que algunas llaman “el olimpo judicial”: cuentan con un escaso 13% de representación en el Tribunal Supremo - 11 mujeres frente a 68 hombres-, y sólo una de las diecisiete presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer. Pero la AMJE no solo busca transformar esta situación, sino que defiende los derechos humanos en general, y especialmente los derechos de las mujeres y las niñas de todo el mundo. Como primera aportación, un total de 12 propuestas de justicia hacia la igualdad, una por cada jueza promotora de este proyecto asociativo, construidas para combatir de un modo claro y directo todas las variedades de discriminación de género que se proyectan, sin pudor, en una sociedad todavía pensada y dirigida en masculino.
 
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¿Cuáles son los objetivos de esta asociación?
 
Nuestra asociación se incluye, como sección territorial, dentro de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ), que cuenta con más de 4000 socias, en 75 países del mundo. Entre sus objetivos, que son también los nuestros, está la defensa de la mujer, no solo de la mujer jueza, que también, sino la defensa de la mujer a un nivel global e internacional. Entre sus propuestas está la del liderazgo judicial de la mujer, en países como Afganistán, Bangladesh, Camerún, Túnez, etc., lugares donde existe una degradación de los derechos humanos, donde la mujer tiene una posición más vulnerada y más vulnerable. Trabajamos a nivel de intercambio informativo para ayudar a las juezas de estos lugares a hacer una buena interpretación de las normas y a promover un debate para cambiarlas allí donde se vulneran derechos humanos a través de determinadas prácticas como la ablación o normas que suponen una clara discriminación para la mujer. Ya a nivel nacional, pretendemos promover un sistema judicial igualitario para hombres y mujeres, luchar contra cualquier tipo de discriminación y sobre todo contra la violencia de género.
 
¿Cuál es el perfil de las juezas que han formado esta asociación?
 
Somos doce magistradas fundadoras, tenemos un perfil joven, para lo que suele ser habitual en la carrera judicial, estamos entre los 30 y 50 años, de distintas localidades de la geografía española, de distintas jurisdicciones, con lo cual tenemos una gran riqueza cultural judicial y somos de instancias inferiores, lo más cercano al ciudadano posible. Eso sí, todo el equipo se compone por mujeres con una gran fuerza, con mucha capacidad de trabajo, imaginación, energía, y ganas por cambiar las cosas.
 
Violencia de género
 
Desde esa cercanía a la ciudadanía y ese contacto permanente con el día a día del ámbito judicial, os encontraréis de pleno con la violencia de género. Por lo que puede leerse en documentos de la asociación, enfocáis la violencia de género como consecuencia de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, a veces existe la sensación de que la aplicación de las leyes por parte del poder judicial y el trato que reciben las mujeres que se atreven a denunciar, dista mucho de tener en cuenta esta desigualdad. ¿Crees que jueces y juezas tienen la formación y sensibilidad necesaria? ¿Qué propuestas hacéis?
 
Partimos de una evidencia y es que en toda la sociedad, en todos los estamentos, falta formación y sensibilidad en cuanto a este problema que es genérico y en el que queda mucho que hacer, desde la misma educación, que es la vacuna de prevención frente a la violencia de género. Ahora bien, el poder judicial no se excluye de esa falta de sensibilidad, falta de conocimiento y de formación en la materia. En este país, tenemos un colectivo de jueces y juezas de gran responsabilidad, grandes profesionales que hacen su labor con los medios que se les da, por parte del Gobierno, que en la mayoría de las ocasiones no son los adecuados, y con lo que tienen, hacen su trabajo con toda la responsabilidad que pueden. Yo soy jueza, y si no dispongo de formación y de medios adecuados, puedo cometer errores. No voy a pasar por alto que existe una falta de formación y más medios para llevar a cabo una buena aplicación de las normas, pero también he de decir que tenemos un equipo de jueces y juezas en este país, sensible y de gran formación.
 
En el informe del Comité de la Cedaw sobre el caso de Ángela Carreño, (cuya hija fue asesinada por su padre después de que la mujer denunciara al maltratador y advirtiera de este peligro reiteradamente), se dice que se tiene que dotar de mayor formación, pero no solo a los jueces, sino a las fuerzas de seguridad, a los psicólogos, a todo el personal que está en derredor de la víctima de violencia de género. Los jueces somos un engranaje más del sistema de protección de las víctimas, sin ánimo de excluir la responsabilidad que podamos tener. Nosotros y nosotras no decidimos unilateralmente, sino que tomamos decisiones apoyadas en expertos que conocen determinadas materias (informes de psicólogos, trabajadores sociales, médicos, etc. ), nosotros no somos técnicos, en todo caso técnicos jurídicos, pero no sabemos de todo.
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De las 12 medidas que proponéis para garantizar la igualdad, la que habla de la sextorsión es especialmente novedosa. ¿Qué significa?
 
En primer lugar aclarar que esas doce medidas que mencionas, cada una de las cuales ha sido confeccionada por una de las juezas fundadoras de la AMJE, son nuestra hoja de ruta para defender los derechos de las mujeres.
 
La sextorsión es un viejo mal que ahora se está definiendo y desde la asociación internacional se está promoviendo una lucha para eliminar el uso del sexo como moneda de cambio y lograr crear una regulación específica para la sextorsión que venga a cubrir un vacío legal que existe. Es utilizar el poder a cambio de sexo y ahora esta práctica está creciendo con el uso de las tecnologías, chicas que cometen el error por juventud o por inexpertas de trasladar fotografías con escasa ropa o posiciones “inadecuadas” a personas desconocidas, que son hombres y éstos, posteriormente, las presionan para que lleven a cabo relaciones sexuales de cualquier tipo con ellos a cambio de no publicar esas fotos. Es solo un ejemplo.
 
En nuestro país, existen tipos penales que recogen esa actuación, pero están focalizados en funcionarios de prisiones o en algunos tipos de contratos o relaciones laborales, bajo el acoso sexual, sin tener cabida de forma clara otras tipologías. Si bien es cierto, que con las últimas reformas penales se han incluido nuevas tipologías que con una interpretación abierta podría llegar a este tipo de supuestos.
 
En los documentos de la asociación hay bastante espacio para la educación. Las próximas jornadas, contarán con la participación de la fiscal y presidenta de la Asociación contra violencias machistas “Gafas Lilas”, Inés Herreros, que expondrá proyectos educativos que han desarrollado. ¿Es la educación la clave para acabar con la violencia y la discriminación de las mujeres?
 
Entiendo que es la vacuna para acabar con la violencia y también con la discriminación. Si a los niños y niñas se les educa en unos valores que promuevan la igualdad, es fácil que cuando crezcan irradien esos valores a su alrededor. Nosotras somos una asociación, no tan teórica del discurso feminista, que entiendo es necesario hacer también, sino que somos una asociación más ejecutiva y vamos a llevar a cabo una serie de proyectos que entendemos pueden ayudar a abrir el camino hacia una justicia igualitaria. Por tanto, partimos de una perspectiva de justicia con criterios de género y en segundo lugar, de medidas como la educación para conseguir nuestros propósitos. Ya en Madrid, dos compañeras han empezado a realizar un trabajo de campo, acudiendo a una serie de centros educativos para llevar a cabo charlas informativas, y también se ha realizado a niños y niñas de distintas edades un test sobre cuestiones relacionadas con la igualdad y ya tenemos algunas conclusiones. Nosotras vamos a los colegios, nos ofrecemos para hablar y trabajar con los y las jóvenes y seguiremos en ello.
 
Jornada
 
Cuéntanos acerca de las jornadas del próximo día 26 de febrero. Presentáis la asociación con un respaldo de lujo.
 
El objetivo de la jornada, además de presentarnos, es llevar a cabo una jornada práctica, en el que se de un tratamiento a los doce puntos que componen nuestra hoja de ruta. Se desarrollará en dos mesas de trabajo, mañana y tarde, abriéndose el debate público al finalizar las intervenciones.
 
Por la mañana se tratarán las Discriminaciones de género en el empleo, que son muchas y que tienen unas consecuencias más allá del empleo. Con un total de cinco microponencias, se abordarán materias tan polémicas como la brecha salarial, la conciliación de la vida laboral y familiar, los derechos sociales de la víctima de violencia de género, la feminización profesional, el techo de cristal y el acoso sexual ocupacional.
 
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En esta jornada vamos a sentar a las mujeres más rompedoras del techo de cristal en el ámbito jurídico y judicial de este país. Contaremos por ejemplo, con la participación de Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, la primera mujer en acceder a ese cargo. Y muchas más.
 
Por la tarde, se hablará de las Violencias de género y otras discriminaciones sociales. Se analizará esa gran desconocida que es la CEDAW, se abordará la educación como vacuna frente a las violencias machistas, la “sextorsión”, el Estatuto de la víctima del delito y su impacto de género, que es una herramienta fundamental con la que contamos, pero que es muy desconocida y no se está aplicando también por falta de recursos. Viene también Alicia Gil, para hablar de igualdad y modelos de poder, desde un punto de vista más teórico, que también es necesario.
 
Tanto en la inauguración como en la clausura contamos con el respaldo de mujeres de la cultura, de la política muy importantes, como Isabel Coixet o Manuela Carmena. Nos ha superado el interés que está generando esta jornada.
 
Techo de cristal
 
Antes comentabas que en la jornada van a participar mujeres que han roto el techo de cristal. Al igual que en otros ámbitos, a pesar de ser más y con mejores resultados académicos, el estancamiento profesional de las mujeres es grande. ¿Por qué?
 
Después de cincuenta años de estar legalizadas, las juezas representan el 52% de la carrera, pero cuentan con un escaso 13% de representación en el Tribunal Supremo (11 mujeres frente a 68 hombres), y sólo una de las diecisiete presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer (la valenciana). Es un anacronismo. No es exclusivo de este ámbito, es generalizado. Y la explicación la encontramos en algunas estadísticas de CGPJ. Por ejemplo, las licencias y excedencias por cuidados de familiares y de hijos se están utilizando en un 99’9 por ciento por la mujer jueza, no por el hombre. Eso quiere decir que hay una preferencia femenina por los cuidados familiares, frente a los criterios masculinos, que tienen otras preferencias que se enmarcan más en la mejora del currículum, como realizar cursos de formación, dar clases en la universidad. Hay otro dato interesante en las estadísticas del CGPJ y es que aquellas formaciones internacionales que la carrera judicial nos brinda a los jueces y juezas, en su mayoría se realizan por hombres, es decir, la mujer renuncia a la formación por los cuidados.
 
Más estadística: yo soy jueza decana, en la última reunión que se produjo en Vigo, de los 43 jueces y juezas que éramos, solo estábamos 11 mujeres; al decanato se llega por elección de tus propios compañeros, la mujer no se presenta tanto como ellos porque es una ampliación de competencias y de trabajos que te impide realizar otras actividades.
 
Explicado el panorama, ¿cómo lo solucionamos? Actualmente el mérito y la capacidad se está midiendo a golpe de currículum y está claro que la mujer, según administra su tiempo y dando prioridad a otras cuestiones frente a las actividades formativas, no puede competir con el hombre, está en clara desventaja. Nosotras proponemos que se tengan en cuenta criterios de género a la hora de valorar currículums, a ellos y a ellas, tampoco queremos que se nos discrimine. Pedimos que tanto a ellos y ellas, cuando utilicen permisos para cuidar a familiares, se tenga en cuenta y se haga una valoración objetiva y cuente, porque por ejemplo, gobernar una familia, ocuparse de cuidar a las personas, aporta una serie de habilidades que son necesarias y muy valiosas para tomar decisiones que afectan a grandes colectivos humanos. Es preciso que los altos tribunales cuenten con la representación de las mujeres, porque aportamos una sensibilidad y una inteligencia emocional que es necesaria para conseguir la perfección en las decisiones que se tomen.
 
Prostitución
 
Hay un tema controvertido, incluso dentro del feminismo existen posiciones encontradas entre las que a veces no es fácil dialogar: la prostitución. Su abolición, su regularización, cómo abordar el componente de violencia de género que lleva implícita…. En 2011 tú fuiste protagonista de un experimento, casi por casualidad, que inspiró la primera cooperativa de prostitutas en Ibiza. Cuéntanos tu postura.
 
En primer lugar, creo que las mujeres tenemos que unirnos y debatir más entre nosotras, de un modo positivo y enriquecedor y lograr un discurso plural.
 
Quiero dejar claro que en nuestra asociación existen juezas con un criterio abolicionista y otras con criterios más pro regularización en materia de prostitución, y todavía no tenemos establecido un criterio o postura común.
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Personalmente siempre he defendido que tanto para las abolicionistas, como para las que defienden la regularización, el objetivo común es proteger a la víctima, a la mujer. Y ese debe ser el referente que nos lleve a dialogar y aunar fuerzas para luchar contra el enemigo que, en materia de prostitución son los tratantes, delincuentes, los proxenetas.
 
Es un tema muy complicado, que se debate también dentro de la asociación internacional de juezas. Y mi postura personal es un poco rara, es intermedia entre el abolicionismo y la regularización incondicional -que defiende los locales de alterne o que las prostitutas puedan trabajar para terceros, por ejemplo-, pero creo que es importante buscar fórmulas que permitan respetar los derechos de un colectivo. Quisiera que se erradicara la prostitución, me encantaría que no existiera, pero ahora mismo es una quimera, y mantener la situación en un limbo normativo tampoco ayuda. Creo que hay que conseguir que ese trabajo sea lo menos penoso posible y que una fórmula es reconocer a las prostitutas como trabajadoras autónomas y también las cooperativas, para garantizar los derechos de las mujeres. En el caso de la prostitución, que una tercera persona obtenga beneficio de la actividad sexual de alguien, puede atentar contra la libertad sexual de quien practica la prostitución y por tanto, no es una fórmula válida. Pero insisto, este es un punto de vista personal, que no se corresponde con la postura de la asociación, en la que conviven varios criterios.
 
Para más información sobre la Asociación de Mujeres Juezas de España y de las jornadas ‘No hay justicia sin igualdad’ en la web
 
Foto: Archivo Amecopress, cedidas por Gloria Poyatos.
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Pies de foto: 1) Gloria Poyatos; 2) Juezas de la AMJE; 3) Grafica de las 12 propuestas de justicia para la igualdad de la AMJE; 4) Gloria Poyatos interviniendo en una jornada
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Estado español – Legislación y género – Encuentros y jornadas – Voces de mujeres – Feminismo – Violencia de género – Empoderamiento; 11 febrero. 16. 

Verónica González: miradas insumisas


   TRANSGRESORAS
Por: Lucía Lagunes Huerta*


No es común encontrar a mujeres líderes con discapacidad en espacios no específicos, es decir en congresos que aborden la sordera, la ceguera, la discapacidad motriz, etcétera. Solemos verlas, pero no nos detenemos a reflexionar cómo enfrentan este mundo.

La conmiseración suele ser un camino tramposamente fácil construido desde la culpa religiosa. La conmiseración sirve no para restaurar los derechos violados a cada una de ellas. Sin duda algunas empresas han hecho de la lástima un gran negocio que cada año despliegan con bombo y platillo, eliminando la responsabilidad del Estado como ente rector de garantizar el goce pleno de todos los derechos.

Los espacios marcados para personas con discapacidad en estacionamientos o transporte público suelen ser utilizados por cualquiera y no necesariamente por ellas, las personas para las cuales fueron destinados por su derecho a la accesibilidad.

Las rampas de las banquetas se vuelven trampas mortales. Tan mal hechas que más que resolver son el retrato de la negligencia de la tarea cumplida. Y si eres mujer, la sobrevivencia es mucho más cuesta arriba.

Conocer a la periodista televisiva Verónica González ha sido una lección de vida. Es una mujer insumisa y empoderada, su voz habla por ella y las mujeres que viven con discapacidad.

Lleva la representación de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (Redi), en Argentina. Participó en la Reunión de la Coordinación de Organizaciones de América Latina (AL), que se realizó en Santiago, a finales de enero, para exhortar a las ministras de la Mujer en la región a impedir ni un paso atrás en los espacios ganados en la ONU y más específicamente en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés), que en marzo próximo nuevamente tendrá su deliberación.

El tiempo es poco y tenemos que aprovecharlo. La entrevista es una pincelada que abarca el panorama de las mujeres con discapacidad, y su propia vida como mujer con discapacidad visual y columnista de la televisión pública en Argentina. He aquí su voz.

SI AL RESTO SE LE EXIGE 100, A VOS SE TE EXIGIRÁ 300”
–Lucía Lagunes Huerta (LLH): ¿Cuál es la situación de las mujeres con discapacidad?
–Verónica González (VG): Es de doble discriminación por ser mujeres y tener una discapacidad. Como las estadísticas de los Estados de AL no son buenas y no consideran la variable de discapacidad, la verdad es que información dura no tenemos. (Información del Parlamento Europeo señala que el 80 por ciento de la población con discapacidad vive en países en desarrollo).

“Pero sí sabemos que hay más exposición de sufrir abusos y violencia de todo tipo, porque habitualmente a las personas con discapacidad nos descalifican; nuestra palabra no es tomada en cuenta y eso también es violencia; no accedemos fácilmente al empleo (según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo dos de cada 10 mujeres con discapacidad cuenta con un empleo).

“Hay mujeres que viven institucionalizadas en neuropsiquiátricos o en hogares específicos y ahí se vulneran todos los derechos de esas mujeres.

“No accedemos fácilmente a la salud sexual y reproductiva. En el caso de las mujeres con discapacidad física, es muy difícil que en los centros de salud haya camillas que ellas puedan utilizar, en las cuales puedan pasar fácilmente de la silla de ruedas a la camilla, por ejemplo para hacerse un estudio ginecológico, con lo cual postergan sus controles y eso deteriora la salud.

“Y también se dan esterilizaciones forzadas sobre todo entre las mujeres  con discapacidad intelectual y psicosocial. Y tampoco nos resulta fácil ejercer el derecho a la maternidad porque no se contempla la necesidad de apoyos por parte de los Estados”.

–LLH: ¿En tu caso cómo fue que tomas conciencia y llegas a este lugar?
–VG: Yo nací en una familia con mucha conciencia en mi desarrollo; tenía que desarrollarme y estudiar, y acceder a  oportunidades como el resto.

“Soy la menor de cuatro hermanos; eso me ayudó mucho a que me traten como par, y crecí con la idea… mis papás me decían: ‘si al resto se les exige 100, a vos se te exigirá 300’. Digamos, yo  siempre tenía que superarme.

“Después, cuando entré a formar parte de Redi, aprendí del modelo social de la discapacidad y de cómo influyen las barreras sociales, que no es una cuestión individual, que influye mucho el entorno y me modificó un poco esa visión que tenía de parte de mis papás (la exigencia de 300 por ciento). Este mensaje de ellos me sirvió para todo el tiempo tratar de crecer un poco más.

“Todo el tiempo tuve mucha conciencia, desde joven, de que yo era privilegiada porque tuve acceso a la educación, a la salud, a la estimulación temprana desde los cinco meses, que es fundamental. Porque lo que no le enseñas a un bebé, después a un niño más grande le cuesta mucho más, es más difícil incorporar.

“Siempre fui consciente de mi lugar de privilegio; a mí me sirvió mucho entrar a formar parte de la organización; aprendí mucho de lo conceptual, de la evolución de esta terminología de discapacidad, de cómo una tiene que verse en un todo, en una sociedad que coloca o elimina barreras”.

–LLH: ¿Cuándo entraste a Redi?
–VG: En 2009; tenía 31 años. Antes fui parte de otra organización específica de personas con discapacidad visual. Redi no patologiza, trabajamos con todas las discapacidades.

–LLH: ¿Qué tendrían que estar haciendo los gobiernos y las sociedades?
–VG: Me parece que el concepto social de la discapacidad se irá revirtiendo en medida que pase el tiempo; hay una concepción muy arraigada de que la persona con discapacidad es una pobre víctima de sus circunstancias.

“Desde las ficciones que uno ve, en el que el final feliz es cuando la persona ciega ve; la persona en silla de ruedas camina. Desde los medios de comunicación, en los que todavía ponen música conmovedora a una nota de este tipo, me parece que nos falta mucho.

“Uno piensa: a la ficción, el común de la gente no le presta atención o no la toma en serio, pero sí la toma como que es lo que ocurre, como que es terrible tener una discapacidad; la verdad que tener una discapacidad no es terrible, es una característica como tantas otras.

“En lo social, va a ser con el tiempo el cambio. Como comunicadoras tenemos la gran responsabilidad de tener un micrófono delante y me parece que tenemos que ser muy cuidadosas en los mensajes que transmitimos.

“La mayoría de los Estados de AL ratificó la convención de las personas con discapacidad, que es un tratado de Naciones Unidas que reconoce nuestros derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

“Entonces tienen responsabilidades, tienen que adecuar su normativa, y no sólo adecuarla. Argentina tiene una excelente normativa, el tema es que hay que hacerla cumplir y hay que ser  muy riguroso en cuanto a eso.

“Si hay que aplicar sanciones, se aplican. Por ejemplo, el cupo de empleo para personas con discapacidad y ver que las concesionarias de servicio público cumplan con este cupo, y si no, no licitar con ellos.

“El tema de la accesibilidad hay que revertirlo con urgencia, porque marca la diferencia de poder participar en la sociedad o quedar excluido”.

POR LA PLENA CAPACIDAD JURÍDICA

–LLH: Si tuvieras que elegir los tres elementos que habría que cambiar ya para abrir paso al ejercicio pleno de las personas con discapacidad, ¿cuáles serían?
–VG: Que todas las personas con discapacidad tengamos plena capacidad jurídica, porque quienes no la tienen son muertos civiles, no pueden decidir sobre ninguna cuestión que tiene que ver con su vida. El acceso al empleo, educación y accesibilidad, es un medio para llegar a todo, física y comunicacional. Y digo cuatro porque soy rebelde.

–LLH: ¿Lo fundamental para las mujeres?
–VG: La violencia que tenemos que enfrentar en todos los aspectos. A mí me pasa que tengo que llevar a mis nenes a la guardia de un hospital y tiemblo porque no sé con qué me voy a enfrentar, porque me han dicho cada barbaridad desde los servicios de salud, es desgastante.

“Porque, a la situación de tener un hijo con alguna situación médica, se suma toda la carga del prejuicio del otro; es muy fuerte, sobre todo en los centros de salud es terrible”.

–LLH: ¿Qué tendrían que hacer los hospitales para las mujeres con discapacidad?
–VG: En principio, adecuar los espacios porque los consultorios suelen ser muy pequeños y una mujer en silla de ruedas no puede entrar; y después, capacitar al personal; en el caso de la maternidad tiene que haber apoyos.

“En el caso de las mujeres con discapacidad intelectual y psicosocial, ellas necesitan a una persona que baje a lenguaje sencillo y que le pueda explicar las distintas situaciones, los distintos escenarios que tiene, para que ella decida, porque la decisión la tiene que tomar la persona”.

–LLH: ¿Cómo llegaste a la televisión nacional?
–VG: La verdad que es un espacio que hoy (el pasado 26 de enero) cumple seis años y que yo encaro con mucha responsabilidad y mucho compromiso, porque no hay otro espacio de ese tipo en un noticiario.

“Yo estaba buscando trabajo hace mucho tiempo y la verdad que en los medios encontré muchos prejuicios. Una periodista me contactó con la gente de jefatura de gabinete de ministro (asesora del jefe de gabinete, Azul Romero).

“Fui a una entrevista y me preguntaron dónde me gustaría trabajar, y yo no lo pensé: directamente dije en la televisión pública. Fui al  canal y no sabían dónde ubicarme, primero iba a ir a la web por mis conocimientos de informática, y en un momento tuve una entrevista con el gerente (Raúl de la Torre) y la subgerenta del canal, y el gerente dijo: ‘Esta joven tiene que tener una columna’, y yo no lo podía creer.

“Hice mi primera prueba de cámara el 24 de diciembre y me dijeron ‘vas a salir en vivo’, tampoco lo podía creer. No me intimidan las cámaras, pregunto si estoy mirando para el lado correcto y ya.

“A veces la gente piensa que como hago la columna de discapacidad hablo de deportes específicos o cosas así como más liviano, pero no ven que estoy haciendo política”.

Twitter: @lagunes28

*Periodista y feminista, directora general de CIMAC.

Cimacnoticias | México, DF.- CIMACFoto

España: mujeres juezas impartirán justicia con visión de género



   Fundadora de AMJE aborda 12 propuestas para la igualdad

Gloria Poyatos es una de las 12 fundadoras de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), creada casi 50 años después de la Ley 92/1966 que derogó la prohibición del acceso de las mujeres a la carrera judicial, y que será presentada en esta capital española en la jornada “No hay justicia sin igualdad”, el próximo 26 de febrero.

Casi 50 años después de estar legalizadas, las juezas representan ya el 52 por ciento de la carrera, aunque no haya ni rastro de ellas en lo que algunas llaman “el olimpo judicial”: cuentan con un escaso 13 por ciento de representación en el Tribunal Supremo –11 mujeres frente a 68 hombres–, y sólo una de las 17 presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer.

Pero la AMJE no sólo busca transformar esta situación, sino que defiende los Derechos Humanos (DH) en general, y especialmente los derechos de las mujeres y las niñas de todo el mundo.

Como primera aportación, un total de 12 propuestas de justicia hacia la igualdad, una por cada jueza promotora de este proyecto asociativo, construidas para combatir de un modo claro y directo todas las variedades de discriminación de género que se proyectan, sin pudor, en una sociedad todavía pensada y dirigida en masculino.

–Gloria López (GL): ¿Cuáles son los objetivos de esta asociación?
–Gloria Poyatos (GP): Nuestra asociación se incluye, como sección territorial, dentro de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ), que cuenta con más de cuatro mil socias en 75 países.

“Entre sus objetivos, que son también los nuestros, está la defensa de la mujer, no sólo de la mujer jueza, sino la defensa de la mujer a un nivel global e internacional. Entre sus propuestas está la del liderazgo judicial de la mujer en países como Afganistán, Bangladesh, Camerún, Túnez, etcétera, lugares donde existe una degradación de los DH, donde la mujer tiene una posición más vulnerada y más vulnerable.

“Trabajamos a nivel de intercambio informativo para ayudar a las juezas de estos lugares a hacer una buena interpretación de las normas, y a promover un debate para cambiarlas allí donde se vulneran DH a través de determinadas prácticas como la ablación, o normas que suponen una clara discriminación para la mujer.

“Ya a nivel nacional, pretendemos promover un sistema judicial igualitario para mujeres y hombres, luchar contra cualquier tipo de discriminación y sobre todo contra la violencia de género”.

–GL: ¿Cuál es el perfil de las juezas que han formado esta asociación?
–GP: Somos 12 magistradas fundadoras; tenemos un perfil joven para lo que suele ser habitual en la carrera judicial, estamos entre los 30 y 50 años, de distintas localidades de la geografía española, de distintas jurisdicciones, con lo cual tenemos una gran riqueza cultural judicial y somos de instancias inferiores, lo más cercano al ciudadano posible.

“Eso sí, todo el equipo se compone por mujeres con una gran fuerza, con mucha capacidad de trabajo, imaginación, energía, y ganas por cambiar las cosas”.

VIOLENCIA DE GÉNERO

–GL: Desde esa cercanía a la ciudadanía y ese contacto permanente con el día a día del ámbito judicial, se encontrarán de pleno con la violencia de género. Por lo que puede leerse en documentos de la asociación, enfocan la violencia de género como consecuencia de la desigualdad entre mujeres y hombres. Sin embargo, a veces existe la sensación de que la aplicación de las leyes por parte del Poder Judicial y el trato que reciben las mujeres que se atreven a denunciar, dista mucho de tener en cuenta esta desigualdad. ¿Crees que jueces y juezas tienen la formación y sensibilidad necesarias? ¿Qué propuestas hacen?
–GP: Partimos de una evidencia y es que en toda la sociedad, en todos los estamentos, falta formación y sensibilidad en cuanto a este problema que es genérico y en el que queda mucho que hacer, desde la misma educación, que es la vacuna de prevención frente a la violencia de género.

“Ahora bien, el Poder Judicial no se excluye de esa falta de sensibilidad, falta de conocimiento y de formación en la materia. En este país tenemos un colectivo de jueces y juezas de gran responsabilidad, grandes profesionales que hacen su labor con los medios que se les da, por parte del gobierno, que en la mayoría de las ocasiones no son los adecuados, y con lo que tienen, hacen su trabajo con toda la responsabilidad que pueden.

“Yo soy jueza, y si no dispongo de formación y de medios adecuados, puedo cometer errores. No voy a pasar por alto que existe una falta de formación y más medios para llevar a cabo una buena aplicación de las normas, pero también he de decir que tenemos un equipo de jueces y juezas en este país, sensible y de gran formación.

“En el informe del Comité de la CEDAW sobre el caso de Ángela Carreño (cuya hija fue asesinada por su padre después de que la mujer denunciara al maltratador y advirtiera de este peligro reiteradamente), se dice que se tiene que dotar de mayor formación, pero no sólo a los jueces, sino a las fuerzas de seguridad, a los psicólogos, a todo el personal que está en derredor de la víctima de violencia de género.

“Los jueces somos un engranaje más del sistema de protección de las víctimas, sin ánimo de excluir la responsabilidad que podamos tener. Nosotras y nosotros no decidimos unilateralmente, sino que tomamos decisiones apoyadas en expertos que conocen determinadas materias (informes de psicólogos, trabajadores sociales, médicos, etcétera); nosotros no somos técnicos, en todo caso técnicos jurídicos, pero no sabemos de todo”.

–GL: De las 12 medidas que proponen para garantizar la igualdad, la que habla de la “sextorsión” es especialmente novedosa. ¿Qué significa?
–GP: En primer lugar aclarar que esas 12 medidas que mencionas, cada una de las cuales ha sido confeccionada por una de las juezas fundadoras de la AMJE, son nuestra hoja de ruta para defender los derechos de las mujeres.

“La ‘sextorsión’ es un viejo mal que ahora se está definiendo y desde la asociación internacional se está promoviendo una lucha para eliminar el uso del sexo como moneda de cambio y lograr crear una regulación específica para la ‘sextorsión’, que venga a cubrir un vacío legal que existe.

“Es utilizar el poder a cambio de sexo y ahora esta práctica está creciendo con el uso de las tecnologías, mujeres jóvenes que cometen el error por juventud o por inexpertas de trasladar fotografías con escasa ropa o posiciones ‘inadecuadas’ a personas desconocidas, que son hombres y éstos, posteriormente, las presionan para que lleven a cabo relaciones sexuales de cualquier tipo con ellos a cambio de no publicar esas fotos. Es sólo un ejemplo.

“En nuestro país existen tipos penales que recogen esa actuación, pero están focalizados en funcionarios de prisiones o en algunos tipos de contratos o relaciones laborales, bajo el acoso sexual, sin tener cabida de forma clara otras tipologías. Si bien es cierto que con las últimas reformas penales se han incluido nuevas tipologías, que con una interpretación abierta podría llegar a este tipo de supuestos”.

–GL: En los documentos de la asociación hay bastante espacio para la educación. Las próximas jornadas contarán con la participación de la fiscal y presidenta de la Asociación contra Violencias Machistas “Gafas Lilas”, Inés Herreros, que expondrá proyectos educativos que han desarrollado. ¿Es la educación la clave para acabar con la violencia y la discriminación de las mujeres?
–GP: Entiendo que es la vacuna para acabar con la violencia y también con la discriminación. Si a las niñas y niños se les educa en unos valores que promuevan la igualdad, es fácil que cuando crezcan irradien esos valores a su alrededor.

“Nosotras somos una asociación, no tan teórica del discurso feminista, que entiendo es necesario hacer también, sino que somos una asociación más ejecutiva y vamos a llevar a cabo una serie de proyectos que entendemos pueden ayudar a abrir el camino hacia una justicia igualitaria.

“Por tanto, partimos de una perspectiva de justicia con criterios de género y en segundo lugar, de medidas como la educación para conseguir nuestros propósitos.

“Ya en Madrid, dos compañeras han empezado a realizar un trabajo de campo, acudiendo a centros educativos para llevar a cabo charlas informativas, y también se ha realizado a niñas y niños de distintas edades un test sobre cuestiones relacionadas con la igualdad y ya tenemos algunas conclusiones. Nosotras vamos a los colegios, nos ofrecemos para hablar y trabajar con las y los jóvenes y seguiremos en ello”.

LAS JORNADAS

–GL: Cuéntanos de las jornadas del próximo 26 de febrero. Presentan la asociación con un respaldo de lujo.
–GP: El objetivo de la jornada, además de presentarnos, es llevar a cabo una jornada práctica, en el que se dé un tratamiento a los 12 puntos que componen nuestra hoja de ruta. Se desarrollará en dos mesas de trabajo, mañana y tarde, abriéndose el debate público al finalizar las intervenciones.

“Por la mañana se tratarán las discriminaciones de género en el empleo, que son muchas y que tienen unas consecuencias más allá del empleo. Con un total de cinco microponencias se abordarán materias tan polémicas como la brecha salarial, la conciliación de la vida laboral y familiar, los derechos sociales de la víctima de violencia de género, la feminización profesional, el ‘techo de cristal’, y el acoso sexual ocupacional.

“En esta jornada vamos a sentar a las mujeres más rompedoras del ‘techo de cristal’ en el ámbito jurídico y judicial de este país. Contaremos, por ejemplo, con la participación de Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, la primera mujer en acceder a ese cargo. Y muchas más.

“Por la tarde, se hablará de las violencias de género y otras discriminaciones sociales. Se analizará esa gran desconocida que es la CEDAW; se abordará la educación como vacuna frente a las violencias machistas, la ‘sextorsión’, el estatuto de la víctima del delito y su impacto de género, que es una herramienta fundamental con la que contamos, pero que es muy desconocida y no se está aplicando también por falta de recursos.

“Viene también Alicia Gil para hablar de igualdad y modelos de poder, desde un punto de vista más teórico, que también es necesario. Tanto en la inauguración como en la clausura contamos con el respaldo de mujeres de la cultura, de la política muy importantes, como Isabel Coixet o Manuela Carmena. Nos ha superado el interés que está generando esta jornada”.

EL “TECHO DE CRISTAL”

–GL: Antes comentabas que en la jornada van a participar mujeres que han roto el “techo de cristal”. Al igual que en otros ámbitos, a pesar de ser más y con mejores resultados académicos, el estancamiento profesional de las mujeres es grande. ¿Por qué?
–GP: Después de 50 años de estar legalizadas, las juezas representan el 52 por ciento de la carrera, pero cuentan con un escaso 13 por ciento de representación en el Tribunal Supremo (11 mujeres frente a 68 hombres), y sólo una de las 17 presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer (la valenciana).

“Es un anacronismo. No es exclusivo de este ámbito, es generalizado. Y la explicación la encontramos en algunas estadísticas de CGPJ. Por ejemplo, las licencias y excedencias por cuidados de familiares y de hijas e hijos se están utilizando en un 99.9 por ciento por la mujer jueza, no por el hombre.

“Eso quiere decir que hay una preferencia femenina por los cuidados familiares, frente a los criterios masculinos, que tienen otras preferencias que se enmarcan más en la mejora del currículum, como realizar cursos de formación, dar clases en la universidad.

“Hay otro dato interesante en las estadísticas del CGPJ y es que aquellas formaciones internacionales que la carrera judicial nos brinda a las juezas y jueces, en su mayoría se realizan por hombres, es decir, la mujer renuncia a la formación por los cuidados.

“Más estadística: yo soy jueza decana. En la última reunión en Vigo, de los 43 jueces y juezas que éramos, solo estábamos 11 mujeres; al decanato se llega por elección de tus propios compañeros; la mujer no se presenta tanto como ellos porque es una ampliación de competencias y de trabajos que te impide realizar otras actividades.

“Explicado el panorama, ¿cómo lo solucionamos? Actualmente el mérito y la capacidad se están midiendo a golpe de currículum y está claro que la mujer, según administra su tiempo y dando prioridad a otras cuestiones frente a las actividades formativas, no puede competir con el hombre, está en clara desventaja.

“Nosotras proponemos que se tengan en cuenta criterios de género a la hora de valorar currículums, a ellos y a ellas, tampoco queremos que se nos discrimine.

“Pedimos que tanto a ellos y ellas, cuando utilicen permisos para cuidar a familiares, se tenga en cuenta y se haga una valoración objetiva y cuente, porque por ejemplo, gobernar una familia, ocuparse de cuidar a las personas, aporta una serie de habilidades que son necesarias y muy valiosas para tomar decisiones que afectan a grandes colectivos humanos.

“Es preciso que los altos tribunales cuenten con la representación de las mujeres, porque aportamos una sensibilidad y una inteligencia emocional que es necesaria para conseguir la perfección en las decisiones que se tomen”.

PROSTITUCIÓN

–GL: Hay un tema controvertido, incluso dentro del feminismo existen posiciones encontradas entre las que a veces no es fácil dialogar: la prostitución. Su abolición, su regularización, cómo abordar el componente de violencia de género que lleva implícita… En 2011 tú fuiste protagonista de un experimento, casi por casualidad, que inspiró la primera cooperativa de prostitutas en Ibiza. Cuéntanos tu postura.
–GP: En primer lugar, creo que las mujeres tenemos que unirnos y debatir más entre nosotras, de un modo positivo y enriquecedor, y lograr un discurso plural.

“Quiero dejar claro que en nuestra asociación existen juezas con un criterio abolicionista y otras con criterios más pro regularización en materia de prostitución, y todavía no tenemos establecido un criterio o postura común.

“Personalmente siempre he defendido que tanto para las abolicionistas, como para las que defienden la regularización, el objetivo común es proteger a la víctima, a la mujer. Y ese debe ser el referente que nos lleve a dialogar y aunar fuerzas para luchar contra el enemigo que, en materia de prostitución, son los tratantes, delincuentes, los proxenetas.

“Es un tema muy complicado, que se debate también dentro de la asociación internacional de juezas. Y mi postura personal es un poco rara, me separo de Hetaira, que defiende los locales de alterne y la regularización plena, pero también creo que es importante buscar fórmulas que permitan respetar los derechos de un colectivo.

“Quisiera que se erradicara la prostitución, me encantaría que no existiera, pero ahora mismo es una quimera, y mantener la situación en un limbo normativo tampoco ayuda.

“Creo que hay que conseguir que ese trabajo sea lo menos penoso posible y que una fórmula es reconocer a las prostitutas como trabajadoras autónomas y también las cooperativas, para garantizar los derechos de las mujeres.

“En el caso de la prostitución, que una tercera persona obtenga beneficio de la actividad sexual de alguien, puede atentar contra la libertad sexual de quien practica la prostitución y por tanto, no es una fórmula válida. Pero insisto, este es un punto de vista personal, que no se corresponde con la postura de la asociación, en la que conviven varios criterios”.
 

Por: Gloria López
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid, Esp.- 

Cuba: Trata de personas, enfoques actuales para un problema complejo


La Habana, 08 feb. 16. AmecoPress/SEMlac.-Aunque son poco divulgadas por los medios cubanos de comunicación masiva, las historias de trata de personas dentro y fuera de la isla revelan una compleja problemática social. "Creo que es muy importante aumentar la percepción de riesgo de la población, pues todavía se ve la trata de personas como un fenómeno que no nos atañe", alerta la experta Isabel Moya Richard.
La especialista en género y comunicación intervino durante el panel "Diferentes miradas sobre la trata de personas en el contexto actual", organizado por la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el estudio de la Sexualidad (Socumes), el pasado 29 de enero en la capital.
Cientistas sociales destacaron en el encuentro la necesidad de investigar, debatir y socializar análisis sobre la trata y el tráfico de personas, un flagelo internacional que ha sido tema tabú en la isla del Caribe.
Para Moya Richard, los cambios en la política migratoria, el crecimiento del trabajo por cuenta propia y la apertura a la contratación en el extranjero de profesionales, deportistas y artistas conforman un nuevo escenario que expone mucho más al país al crimen organizado internacional y la trata de personas.
De boca en boca suelen darse a conocer relatos sobre mujeres que hoy emigran con la promesa de un contrato de trabajo o futuro matrimonio y, una vez en el lugar de destino, son forzadas a prostituirse, vivir en condiciones de semi esclavitud o son víctimas del tráfico de órganos.
Pero poco se sabe del impacto de la trata en el territorio nacional. Durante el encuentro científico, la sexóloga Beatriz Díaz Torres, presidenta del ejecutivo de la Socumes, compartió la historia de un joven procedente del oriente del país que llegó a La Habana con conocidos y luego de varias semanas fue obligado a prostituirse.
Despejando la ecuación desde las leyes
El profesor en Derecho Penal Arnel Medina Cuenca señala la complejidad de la trata por su vínculo con la delincuencia organizada y la frecuente equivocación de confundirla con el tráfico ilegal de personas.
"Aunque están relacionados y el tráfico ilegal puede terminar en trata de personas, en el primero las personas dan su consentimiento para trasladarse al país receptor; pero en la trata, las víctimas son forzadas, extorsionadas, violentadas", dijo Medina Cuenca.
El Informe de Cuba sobre el enfrentamiento jurídico-penal a la trata de personas y otros delitos relacionados con la explotación o con el abuso sexual (2014), publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) en septiembre de 2015, es el principal documento de consulta sobre la materia en la isla.
En el texto se explicitan las principales acciones, herramientas jurídicas y resultados de la política de Tolerancia Cero ante cualquier modalidad de trata de personas y otros delitos relacionados con la explotación, o con el abuso sexual" que implementa el gobierno socialista.
"La trata no se relaciona solamente con los delitos de violencia sexual, sino que tiene que ver también con el trabajo forzado, la esclavitud o el tráfico de órganos. Aunque en el caso particular de Cuba le hemos dado más peso a la violencia sexual", explica Moya.
El documento oficial expone que "la legislación cubana tipifica como trata de personas la promoción, organización o incitación a la entrada o salida del país de personas con la finalidad de que ejerzan la prostitución o cualquier otra forma de comercio carnal".
El proxenetismo, la corrupción de menores, la venta y el tráfico de menores son los principales delitos tipificados el Código Penal, en el caso de trata de personas.
También se aplican sanciones por otros delitos sexuales relacionados con la trata, como la violación, la pederastia con violencia, abusos lascivos y el ultraje sexual; el estupro y otros actos contrarios al normal desarrollo del menor.
Además del enfrentamiento legal, el informe recalca las acciones sociales y educativas que emprende el gobierno para la prevención de la trata, con el apoyo de organizaciones no gubernamentales.
El abogado Arnel Medina se suma al llamado a reforzar la prevención social y considera importante hacer visibles otras formas de trata de personas, como el trabajo infantil.
"Aunque se puede decir que no es un problema en nuestro contexto, tenemos que estar alertas frente al trabajo infantil por el avance de formas de trabajo no estatal. Existe una tradición de que muchos hijos ’ayuden’ en los negocios de sus padres, familiares e incluso otras personas que no son familia", alerta el académico.
Múltiples retos en nuevos escenarios
Cuba es reconocida por sus políticas públicas y resultados sociales. Según especialistas, la fuerte institucionalización de la nación y la existencia de organizaciones sociales y comunitarias constituyen una fortaleza para enfrentar la trata de personas.
No obstante, la reunión científica de la Socumes propició el debate sobre la pertinencia de ampliar los enfoques sobre la trata.
"Entre las principales debilidades que debemos atender están las dificultades económicas que hacen a las personas buscar estas alternativas. Además de la poca divulgación de los casos que han ocurrido", comenta Medina.
Alberto Roque y Teresa Fernández son activistas a favor de los derechos de las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers); ambos alertaron sobre los enfoques patriarcales y binarios respecto a la prostitución.
"Aunque en Cuba no se penaliza la prostitución, existe una diferencia en el tratamiento que reciben las prostitutas y la permisibilidad social hacia los hombres que se prostituyen", advirtió Roque durante el debate.
Por su parte, Fernández destacó que la exclusión social expone a muchas mujeres transgénero a la trata de personas y las condena, en su mayoría, a la prostitución como forma de sobrevivir.
Según el historiador Julio César González Pagés, si revisitamos la historia nacional podremos constatar la pervivencia de enfoques patriarcales sobre la prostitución y la trata de personas, invisibilizándose también la prostitución masculina.
"Existe la voluntad de debatir, pero hay miedo de hacerlo de forma pública", reflexionó el investigador, quien dio a conocer en 2013 "Pingueros en La Habana", un estudio de caso con jóvenes que se prostituyen en la capital.
Hasta el momento, los datos públicos más recientes sobre la prevalencia de la trata de personas los aporta el informe del Minrex.
El documento indica que, aun cuando no fueron juzgados casos por trata de carácter transnacional en 2014, se celebraron 122 causas por el delito de proxenetismo y trata de personas, 21 por corrupción de menores, nueve por proxenetismo y cuatro de corrupción de menores con rasgos típicos de trata de personas.
Recuadro
La Convención de Palermo o Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional fue aprobada por el Sistema de Naciones Unidas en 2000 y es el principal instrumento internacional para enfrentar la trata de personas, el contrabando de migrantes y el tráfico de armas.
La convención incluye el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, en el cual se define la trata de personas como "la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficiosa para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación".
Foto: Archivo AmecoPress. La experta Isabel Moya Richard.

Exigencia imparable de víctimas, clave para consolidar justicia


   ENTREVISTA
   Claudia Paz, integrante del GIEI, destaca logros en Guatemala


Claudia Paz y Paz, quien actualmente presta asistencia técnica a México para esclarecer la  desaparición forzada de 43 normalistas en Iguala, Guerrero, es una abogada y académica dedicada a la defensa de los Derechos Humanos (DH) y que en su paso por cargos públicos en su natal Guatemala frenó la impunidad de la violencia contra las mujeres, y apoyó a cientos de víctimas que iniciaban un juicio histórico contra ex militares acusados de crímenes de lesa humanidad.

La integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que investiga el llamado caso Ayotzinapa, dice estar convencida de que la exigencia imparable de las víctimas, el fortalecimiento de las instituciones, y la insistencia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos son elementos clave en la consolidación de la justicia, principalmente ante crímenes que involucran la participación de agentes del Estado.

En conversación con Cimacnoticias, la experta guatemalteca en Derecho Penal explica que al menos con esos ingredientes las víctimas de la guerra civil en Guatemala (1960-1996) consiguieron que en 2013 –en un hecho histórico– se juzgara por primera vez en un tribunal nacional al ex dictador Efraín Ríos Montt, por crímenes contra la humanidad.

En esa época, además, mientras ella se desempeñaba (de 2010 a 2014) como la primera mujer fiscal general en el país centroamericano, aumentó de 5 a 30 por ciento el esclarecimiento de homicidios en una de las naciones más peligrosas de América, lo que a su vez derivó en una disminución de la tasa de muertes violentas de 46 en 2009 a 32 por cada 100 mil habitantes en 2014.

En su gestión, Claudia Paz y Paz instauró en distintas regiones guatemaltecas un modelo de atención integral que reúne en una misma oficina a psicólogos, trabajadores sociales, fiscales, médicos clínicos, médicos forenses, jueces y policías, “para que sea el sistema el que gira alrededor de la mujer que ha sufrido violencia, y no la mujer la que tenga que ir de oficina en oficina contando su caso y siendo revictimizada”, precisa.

Con ella como fiscal, en 2011 se iniciaron las primeras capturas por el genocidio de más de mil habitantes del pueblo indígena ixil durante la guerra civil –por querellas iniciadas desde 2001–, y en 2013 comenzó el juicio contra Ríos Montt por ese episodio, uno de los más violentos de la historia guatemalteca.

Paz y Paz detalla que fueron necesarios 15 años de recopilación de pruebas científicas para echar andar el mecanismo con el que se habría de enjuiciar desde altos mandos –tanto militares como  miembros de las fuerzas insurgentes– que violaron los DH.

“La evidencia en el caso por genocidio es sumamente sólida. Rindieron su declaración más de 100 testigos sobrevivientes y más de 40 peritos expertos en diversas materias. Hubo evidencia documental y evidencia científica de todas las exhumaciones que se habían realizado a partir de la firma de la paz”, recuerda la litigante que incluso en 2013 fue nominada al Premio Nobel de la Paz.

En su opinión, “quizás un elemento muy importante en este hecho es que se incorporó como parte del genocidio la violencia sexual sufrida por mujeres, ya que hubo 10 mujeres sobrevivientes que declararon durante el juicio, y frente a su perpetrador narraron graves delitos que habían sufrido”.

Gracias a todas estas pruebas se logró la sentencia condenatoria contra Ríos Montt el 10 de mayo de 2013, misma que luego fue anulada por la Corte de Constitucionalidad en un nuevo juicio que hasta ahora está suspendido.

“Uno de los factores más importantes y quizás el más determinante fue el incansable esfuerzo de las víctimas por la búsqueda de justicia; la demanda de los sobrevivientes que buscaban justicia por el asesinato de sus familiares, por la quema y destrucción de sus comunidades y sus cosechas, pues esa demanda no cesó durante todo ese tiempo”, destaca la ex fiscal.

Prosigue: “También hubo sentencias que dieron acceso, por ejemplo, a documentos militares que contenían el relato desde la parte oficial de cómo se había ordenado, ejecutado e informado de los actos constitutivos del delito de genocidio, y sentencias muy importantes en el Sistema Interamericano de DH que ordenaban que estos casos fueran juzgados, que era una obligación del Estado retirar todos los obstáculos de hecho y de derecho que impedían el juzgamiento de estos crímenes”.

Las pruebas que ofrecieron las víctimas –asegura Paz y Paz– fueron demasiado sólidas frente a una defensa de los acusados más bien “pobre”, cuya única estrategia era obstaculizar los juicios y “no a defender con evidencias y pruebas la inocencia del procesado; es más, la gran mayoría de peritos y testigos que propuso la defensa aportaron evidencia a favor de demostrar los hechos constitutivos del delito de genocidio. No se preparó realmente una defensa”.

Sin argumentos –abunda la abogada–, se emprendió una campaña de desprestigio impulsada por las familias de los acusados y los grupos que simpatizaban con los perpetradores, tratando de deslegitimar el esfuerzo de las víctimas y de las y los fiscales.

También se presentaron distintos procesos penales en contra de los jueces que integraron el tribunal y de los fiscales penales y disciplinarios, como fue el caso de Paz y Paz al quedar inhabilitada durante los últimos meses de su gestión como fiscal.

La integrante del GIEI rememora que antes de pasar por la función pública fue abogada en la Oficina de DH del Arzobispado de 1994 a 1995, y que desde entonces se dedica a la docencia; es profesora universitaria de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal, y se ha dedicado a la defensa de los DH a través de la investigación.

Fue directora del bufete legal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y consultora nacional de la Misión de Naciones Unidas para Guatemala.

También coordinó el departamento de capacitación del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales en Guatemala; creó la Fiscalía Especial de Delitos contra Sindicalistas, y reorganizó la Fiscalía de Derechos Humanos de su país.

Cuestionada sobre qué factores garantizarían el acceso a la justicia en México –en casos sobre todo de violencia sexual de militares contra indígenas y que incluso resultaron en sentencias para nuestro país de parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos–, la abogada responde que “es un proceso de fortalecimiento del sistema de administración de justicia del Estado, pero que las sentencias del Sistema Interamericano son sumamente importantes, porque son de cumplimiento obligatorio y van abriendo brecha o camino para que el sistema de justicia internacional se fortalezca”.

“En el caso de graves violaciones de DH –añade– hay que recordar que es un interés tanto del país como de la comunidad internacional en su conjunto que estos hechos sean juzgados, pero es una obligación fundamentalmente del Estado esclarecer estos hechos y llevar a la justicia a los responsables”.

CUESTIONAN AL MENSAJERO”
Ahora, a poco menos de tres meses de que el GIEI termine su mandato en México sobre el caso Ayotzinapa, se desarrolla una campaña de desprestigio en contra de las y los expertos, la cual –en opinión de Paz y Paz– “busca minar la credibilidad en el grupo”.

“Somos cinco integrantes (del GIEI) que presentamos nuestro primer informe el 6 de septiembre pasado; es un documento en el cual cada afirmación cita la evidencia que la produce. Como no se puede cuestionar el contenido del informe, en este caso cuestionan a los mensajeros”, advierte.

Observa: “Sin duda hay un tema de género que se desprende del cuestionamiento de cuál es el rol que las mujeres tenemos respecto de involucrarnos en investigaciones de graves violaciones a DH; si estamos rompiendo un poco ese rol (tal y) como lo rompimos al ser fiscales en nuestros países.

“En la medida en la que avanzamos en el esclarecimiento de los hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, en esa medida ha arreciado esa campaña que está siendo impulsada por una organización civil, entiendo, que tiene trabajo en temas de seguridad”, apunta con tranquilidad la ex fiscal.

Como buscadores de la verdad, Paz y Paz asegura que el GIEI insiste en entrevistar a los miembros del 27 Batallón de Infantería,  por considerar que según la información del expediente oficial de los hechos y de acuerdo con las propias declaraciones de los militares, ellos fueron testigos de los hechos, por lo que “consideramos que ellos aportarían información valiosísima para el esclarecimiento, y también para la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos”, resalta.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | México, DF.-