3/15/2026

Teatrocracia, armas y petróleo




"Es falso el argumento que usa Trump de su supuesta intención de combatir a los cárteles".

Narra en sus libros el periodista polaco Ryszard Kapuscinski la vida de un controversial emperador que se hacía llamar Rey de Reyes, el Elegido de Dios, Su Majestad Imperial, que hacían creer a los demás que su sola mirada era un regalo, que para ostentar una superioridad a ojos de sus súbditos tenía en su corte en nivel de ministro a un encargado de colocar un cojín en el trono donde él habría de sentarse porque, al ser de estatura baja, los pies le quedaban colgando; que tenía también un Ministro de la Pluma encargado de apuntar todas sus órdenes y disposiciones, y a quien hacía responsable de la equivocación cuando esas decisiones resultaban impopulares. Parte de su escenografía del ejercicio del poder era la presencia de cortesanos que le decían si a todo más allá de lo racional.

Recordé a este personaje al escuchar el mensaje de Donald Trump en su reunión de Florida en que anunció lo que su gobierno define como “Escudo de las Américas” y los zalameros mensajes de los jefes de Estado de países de centro y Sudamérica que llegaron a rendirle pleitesía mientras él les insultaba por hablar el idioma que él no entiende y ellos le pedían perdón por hablar tal idioma.

Llegaron Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador, Daniel Noboa de Ecuador, Santiago Peña de Paraguay, Luis Abinader de República Dominicana, Rodrigo Chaves de Costa Rica, José Raúl Mulino de Panamá, Mohamed Irfaan Ali de Guyana, Nasry Asfura de Honduras, Rodrigo Paz de Bolivia, Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago, y José Antonio Kast de Chile, gobiernos de derecha alineados con el trumpismo.

En esa reunión, como puesta en escena de la teatrocracia, Trump les hacía saber que lo que ellos son, se lo deben a él: “debería cobrar por mi apoyo”, sugirió a manera de broma, subrayando el injerencismo ejercido en esos países disfrazado de coincidencia ideológica.


A la espera del aplauso y halago de parte de quienes allí le acompañaban para validar sus políticas injerencistas, Trump redefinía la geopolítica como un sistema de transacciones donde la soberanía de los aliados quedaba subordinada a su validación, y usó el escenario de Florida para recordarle a esos jefes de Estado su papel de subordinados.

El imperialista que se siente emperador, se dice merecedor del Nobel de la Paz porque dice haber resuelto guerras y conflictos, pero en realidad va por el mundo generando insidia, provocando guerras, derramamiento de sangre y muerte.

Comenzó con bombardeos a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, que suman 146 personas muertas en 43 ataques. Luego mandó secuestrar al Presidente en funciones de Venezuela y lo llevó a cortes estadounidenses bajo cargos de liderar un supuesto cártel de los soles que –después reconocieron las propias autoridades estadounidenses– no existía, pero para entonces, ya Trump había anunciado que tomaría control del petróleo de Venezuela, que proporcionalmente tiene las mayores reservas probadas, el 18 por ciento de las reservas mundiales.

Luego desató amenazas y chantajes a sus socios de la Unión Europea en su intención de quedarse con Groenlandia.

Después, desde su fastuosa mansión en la dorada playa de Florida, declaró la guerra a Irán, con misiles que estallaron en una escuela primaria en Minab, al sur de Irán, asesinando a 175 personas, 168 de ellas niñas de entre 7 y 12 años de edad, sangre de inocentes que a Trump parece tenerle sin cuidado. Resulta indignante que mientras Melania Trump hace gira para decirse preocupada por el bienestar de la niñez y promover la película sobre su vida, su marido ordene operaciones como la que asesinó de manera impune a las niñas de la escuela Shajareh Tayyebeh en Minab.

Human Rights Watch ha expresado que el ataque a la escuela primaria debe ser investigado como crimen de guerra, ya que, según la información, videos y fotografías que esa organización analizó, “el patrón de los ataques que impactaron de manera directa en estructuras específicas del recinto, incluida la escuela, así como los puntos de entrada de las municiones que resultan visibles en varios edificios, indican que el ataque se llevó a cabo con municiones guiadas de gran precisión, y no con armas erráticas cuyos sistemas de guiado o propulsión hayan fallado”.


En su comunicado, la organización internacional enfatiza que “las partes responsables de un ataque ilícito deben rendir cuentas y esto incluye el enjuiciamiento de toda persona responsable de crímenes de guerra”; sin embargo, hasta ahora el gobierno estadounidense ha evadido su responsabilidad e incrementó los ataques en territorio iraní que suman más de mil personas muertas.

Los ataques han arreciado en Irán, que es además otro de los países que encabeza la lista de mayores reservas probadas de petróleo.

Trump, el generador de guerras hizo su anuncio más reciente llamándolo “Escudo de las Américas”. Las contradicciones comienzan desde la escenografía: en Florida, caracterizada –desde hace décadas– por ser refugio de dineros con origen criminal y grupos mafiosos a nivel internacional, Trump y su gobierno anuncian una supuesta cruzada contra los cárteles de la droga, que tendría como estrategia operaciones bélicas militarizadas en todo el continente.

Es falso el argumento que usa Trump de su supuesta intención de combatir a los cárteles. Tendría que comenzar por frenar la comercialización y tráfico de armas a México, porque entre el 75 y 80 por ciento de las armas que usan los grupos criminales provienen de la industria armamentista estadounidense.

De manera que en ese país tendría que comenzar por frenarse el flujo de armas ilegales y el lavado de dinero. No lo hará, porque las armas son negocio de empresas estadounidenses financiadoras del Partido Republicano, y el dinero criminal se lava en la economía y circuitos financieros estadounidenses, ya que además en varias de sus regiones y territorios insulares opera como paraíso para esos recursos de origen ilícito.

En su trato a los grupos criminales del narcotráfico, Estados Unidos se ha manejado siempre con un doble discurso: porque las negociaciones que hace con narcotraficantes extraditados son de quedarse con parte de la fortuna acumulada en esos negocios criminales y tener información para los fines que al gobierno de ese país convengan, sin una acción real para desmantelar estructuras criminales, ni las financieras que conforman los circuitos de lavado de dinero, ni mucho menos las de abastecimiento de armas que llegan a manos de esos cárteles.

Lo que se está fomentando es la economía de guerra. El negocio de las armas estadounidense se ha colocado en máximos históricos con un 43 por ciento del mercado mundial.

Se trata de un mercado multimillonario en el que ni a la industria ni a quienes comercializan las armas no le interesa si los compradores son ejércitos formales, ejércitos regulares, o criminales, tampoco el daño que estos pueden generar.

Lo que a Trump le interesa es hacer crecer aún más la industria armamentista estadounidense. Como parte de esos planes de expansión, en febrero firmó una orden ejecutiva relacionada con la estrategia de transferencia de armas, para eliminar las restricciones que durante el gobierno de Biden se habían establecido, al tiempo que se anunció que el gobierno estadounidense venderá de manera más activa armamento y “servicios de defensa” a gobiernos extranjeros y que la industria armamentista incrementará significativamente su producción.

En ese contexto se enmarca el anuncio de su “Escudo”, en que pretende operaciones desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska a Guyana, en la reinvención de su Doctrina Donroe que llama Estrategia de Seguridad Nacional.

Con el supuesto combate a los cárteles como pretexto, sus amenazas vuelven sobre México nuevamente, que ha utilizado como botín de campaña y para tiempos en que su popularidad se desploma, como ocurre ahora, en que a toda costa ha intentado además distraer la atención pública del escándalo de los archivos Epstein declarándole la guerra a medio mundo. Aunque ahora, por la crisis que en términos económicos vive su país, sus guerras parecen no convencer a la mayoría de los estadounidenses: las encuestas indican que sólo el 27 por ciento aprueba las acciones militares contra Irán.

La popularidad de Trump se desploma. Lo que crece es el negocio de la guerra, un negocio en que los ganadores son los fabricantes y los traficantes de armas, una industria lucrativa y boyante, el negocio de la muerte.

¿Cuánto nos cuesta la paz y quién la paga?

Antonio Gershenson

En nuestro artículo pasado de La Jornada decíamos que la raza humana no ha salido de la barbarie. Así mismo lo dijo el comandante Fidel Castro en Asamblea de la ONU. La guerra que inventaron los pederastas de la Casa Blanca, totalmente repugnante, obscena y criminal, es la más clara expresión del atraso de civilidad que esa manada de rufianes, perteneciente al Partido Republicano, ha demostrado al mundo.

El valor más importante de todo lo perdido son las vidas humanas. Nunca vamos a conocer el costo de la devastación durante las guerras. En cada bombardeo dirigido, o errado, se pierden millones de dólares por los hidrocarburos invertidos, los metales desechados sólo para destruir, son irrecuperables. Los lugares más atacados son, por lo general, sitios estratégicos como los almacenamientos de hidrocarburos, fábricas de armamento, de productos vitales como los alimentos, medicamentos, etcétera. La cantidad de gas desperdiciado en electricidad para fabricar armamento que no sirve para el desarrollo de ningún país, es imposible de cuantificar. La pérdida del agua potable por la guerra es, prácticamente, irrecuperable por el tiempo que tardaría en depurarse. La destrucción de la capa de tierra fértil, la fauna y la flora de las zonas atacadas, es inmensa. Y ¿quién va a limpiar el aire envenenado por los óxidos de nitrógeno (NOx) y el dióxido de azufre (SO2) que producen las bombas detonadas? ¿Cómo se pueden evitar los gases tóxicos por las instalaciones destruidas como las plantas químicas, arsenales o cualquier construcción incendiada? ¿Quiénes podrán salvarse de las partículas sólidas, del hollín y de millones de gotas líquidas micrométricas suspendidas que llegan a los pulmones y al torrente sanguíneo afectando al organismo entero con enfermedades de todo tipo? Para un antiambientalista como lo es Trump, los datos anteriores no tienen significado. Son efectos colaterales de una guerra “heroica” como la llama. Ni él mismo lo cree, sólo intenta impresionar a sus aliados y a sus enemigos.

Veamos la situación de cerca. Las decenas de buques cisterna fondeados que transportan productos vitales, son cientos y no pueden atravesar el estrecho de Ormuz. El golfo Pérsico está en grave peligro si a las mentes insanas se les ocurriera bombardear los buques que transportan petróleo, gas, alimentos, agua y otros insumos vitales. Sería una catástrofe.

Esperemos que el raciocinio deteriorado, o ausente, de los republicanos no llegue a tal grado, pero con los irresponsables del Senado estadunidense, nada se sabe. Los buques de los países aliados, probablemente, no serán atacados por error. Eso creemos. Pero el gobierno de EU no tiene palabra de honor. Ya buscan la salida de la zona conflictiva del estrecho varias embarcaciones comerciales. No toda la zona tiene espacio seguro para fondear, es decir, para anclar los barcos, ya que la profundidad del mar no es regular. Al cerrar este paso seguro que les ahorra largas distancias a los barcos, el problema que se presenta es mayor pues tienen que rodear el continente africano. No sólo es cuestión de dinero. Los riesgos naturales aumentan y complican el viaje. Este cambio de ruta encarece el costo de las mercancías, además de que aumentan no sólo los riesgos, también aumenta significativamente el tiempo de entrega de los productos, especialmente de los energéticos; la situación obliga a duplicar el costo de las tarifas de transporte, por esa razón, el cierre del estrecho por parte de Irán es un golpe estratégico.

El equilibrio energético global está en peligro. El cargamento de gas natural y petróleo está detenido en ese pequeño espacio natural llamado estrecho de Ormuz. La crisis que ya se generó por los bombardeos ilegales, de alguna forma, nos alcanzará. En nuestro país, definitivamente, necesitamos un plan b para solucionar la probable falta de gas, debido a la crisis de hidrocarburos que el propio gobierno de Estados Unidos está provocando con la idea de obligar a los países necesitados a comprarle el gas que no les llegará de los barcos anclados. Por supuesto, lo venderá a precios de especulación, incluido nuestro país. Necesitamos un plan c para el asalto a nuestra economía energética que tiene en mente el gobierno de Trump.

Esta guerra absurda contra Irán, fabricada como todas las demás, que ha provocado Estados Unidos y por todos sus presidentes anteriores, tiene como principal objetivo desequilibrar las economías del mundo para después, ofrecer ayuda a los países afectados y, si se puede, invadir y saquear sus recursos naturales. Pero, la crisis energética también alcanzará a la estadunidense. El armamento empieza a escasear. Aunque aparentemente ya han autorizado gastar otros millones más para fabricar lo doble o lo triple de equipamiento bélico para ir a matar más civiles “por equivocación”. No sabemos a ciencia cierta cuánto ha gastado el ejército de Estados Unidos en la actualidad. Durante la otra guerra inventada contra Irak, supuestamente, gastaron en combustible alrededor de 153 millones de dólares al mes. En esta guerra contra Irán, el gasto se disparó en menor tiempo.

En total, para lograr la rendición incondicional del gobierno islámico, y con ello la paz mundial, en cuestión de horas, según Trump, Estados Unidos gastó en cuatro días, 3 mil 700 millones de dólares. La cantidad de drones, bombas, municiones, combustible y otros insumos, rebasan por mucho el gasto público de decenas de países pobres. En un sólo mes con estas cantidades estratosféricas de dinero, decenas de países pobres lograrían salir de la crisis por falta de alimentos, agua, inversión en el campo, restablecimiento del equilibrio ambiental y otras calamidades.

¿Cuándo lograremos la paz? La necesitamos para seguir creciendo y desarrollándonos con independencia y soberanía. Es absurdo que la pacificación del mundo cueste tanta destrucción. Necesitamos trabajo constante para lograr la transición energética.

(Colaboró Ruxi Mendieta

Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”

antonio.gershenson@gmail.com

La traición del PT y el Verde




"Lo que hicieron el PT y el Verde fue tratar de mentir sobre el origen de sus partidos y hacerse los muy demócratas".

La Reforma Electoral propuesta por la Presidenta Claudia Sheinbaum no pasó la prueba de los aliados: a favor estuvieron los 259 votos, casi todos de Morena y en contra los 234 en contra de todos los demás partidos. Que el McPRIAN iba a estar en contra ya lo sabíamos. También sabíamos que el PT y el Verde que, juntos, aportaron el 14 por ciento de la Cámara de Diputados, iban a rechazar la propuesta de Claudia Sheimbaum. Esa propuesta ni siquiera planteaba la desaparición de los pluris, sino que tuvieran que hacer campaña en los distritos, es decir, que no fueran los que ponen en la lista los "Alito", los Anayas, los Dantes y los Velasco. También se negaron a la reducción del dinero público a los partidos. Pero fue penoso, vergonzoso cómo trataron de evadir a toda costa asumir su propia traición. De eso trata esta columna.

Es traición a los 36 millones de votos que obtuvo la coalición. Es traición a la propuesta de Andrés Manuel en el Plan B y a la Presidenta de la República. Es traición a que avance el sistema democrático hacia uno donde todos los representantes se tengan que medir en las urnas. Es traición a quienes hemos luchado porque las elecciones mexicanas no sean las más caras del mundo. Cada voto en México cuesta 15 dólares, mientras que en Gran Bretaña cuesta 3.70, y Alemania y Francia un dólar con diez centavos. Es decir, es traición al mandato que tenían de las urnas, al de la mayoría de los votantes, y al 80 por ciento de quienes declararon en las encuestas respaldar la Reforma Electoral. Así que no hay muchas maneras de disfrazar la traición. Lo que hicieron el PT y el Verde fue tratar de mentir sobre el origen de sus partidos y hacerse los muy demócratas. Luego, trataron de minimizar su traición diciendo que ellos siguen apoyando, aunque no en esto. Lo que no le recuerdan a los ciudadanos es que fueron votados como mayoría calificada porque iban a votar esa Reforma Electoral, además de la judicial. Ahora dicen que es un bache en el camino, pero no lo es. Es el fin de una relación, no con Morena, no con la Presidenta, sino con los ciudadanos plebeyos, los de la 4T.

Empecemos con lo dicho por el PT. En su nombre habló el Diputado Reginaldo Sandoval. Hizo una historia de su partido que omite el origen que tuvo al lado de los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari. Según el Diputado Sandoval, ellos vienen de la lucha armada y, luego, de apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo, y Andrés Manuel. Eso no es del todo cierto. Veamos la parte de la historia que omiten. Cuando esta historia comenzó los Salinas y Orive eran ya niños ricos. Sus papás eran secretarios de Estado. El de Adolfo Orive, de Recursos Hidráulicos con Miguel Alemán, y los Salinas del Secretario de Comercio, Raúl Salinas Lozano, de Adolfo López Mateos. Orive Bellinger estudió en París con Charles Bettelheim que por esos años era un teórico de la Revolución China. Así funda Política Popular, más tarde Línea de Masas y Línea Proletaria que da origen al Partido del Trabajo, el PT. Salidos de la Facultad de Ingeniería y de Economía de la UNAM, los maoístas mexicanos entraron al presupuesto con el Programa Nacional de Solidaridad que Carlos Salinas de Gortari impulsó desde la presidencia para socavar las bases que habían votado a favor de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, que ganó en 1988. Luego, vino el fraude y el Pronasol. Hugo Andrés Araujo, Rolando Cordera, Gustavo Gordillo, y Alberto Anaya, líder hasta la fecha del PT, acabaron haciendo el trabajo sucio al salinismo. De eso no dijo nada el Diputado Sandoval. Según él, el PT apoyó a Cárdenas. Hugo Andrés Araujo fundó la colonia proletaria “Tierra y Libertad” en Torreón y Alberto Anaya ---actual líder del Partido del Trabajo, y amigo de Salinas de Gortari desde la Universidad---, una muy parecida en Monterrey. Se financiaron desde el cargo de Raúl Salinas en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y por aportaciones de otro maoísta priista, Emilio Lozoya Thalman, que fue director del ISSSTE, y Secretario de Energía y Minas con Carlos Salinas. Papá, también, del exdirector de Pemex acusado por los sobornos de Odebretch en la campaña de Enrique Peña Nieto. De esos detalles no habló el Diputado del PT. Hubo dos resultados de Línea Proletaria: la formación de un grupo porril llamado Antorcha Campesina y el Partido del Trabajo de Anaya. Los dos apoyaron al PRI de Salinas de Gortari y se beneficiaron del manejo truculento de los programas sociales como Pronasol.

Sabiendo esto, no puede uno sino sonreír cuando el Diputado del PT dijo en tribuna para justificar su traición al proyecto de la 4T: “Como ven, nosotros siempre hemos estado en contra de que se instale un partido único, un partido hegemónico. No estamos de acuerdo en eso. Nosotros queremos la pluralidad democrática. El Partido del Trabajo desde 2018 ha acompañado prácticamente todas las reformas constitucionales en el compromiso que hicimos desde 2018 con Andrés Manuel López Obrador. No acompañar esta para nosotros es un suceso, no es el proceso y esperemos que se entienda perfectamente así. No nos asusta absolutamente nada”.


Les debería de asustar porque darle la espalda al electorado de la izquierda con esta traición significará la pérdida del registro. El PT tuvo el 2.7 por ciento con su candidata presidencial Cecilia Soto en 1994. La misma Cecilia Soto que ahora es dirigenta del nuevo partido Somos Mx, es decir, al que llamamos “el priancito”. El PT subió del dos al seis por ciento con AMLO y al 6.6 por ciento con Sheinbaum. Su alianza les ha reportado diputados que no les dará su traición.

Ahora veamos al Verde. En su nombre habló el Diputado Carlos Puente Salas del Verde. Lo mismo que el PT. Empezaron mintiendo sobre su origen. Dijo: “El Partido Verde nace a finales de los años setenta por la convicción de una comunidad de vecinos de mejorar su entorno y cuidar el medio ambiente. Con este fin se organizaron para pasar del rescate de espacios verdes a integrar un proyecto más amplio que pusiera en la agenda pública los temas medioambientales”. Eso también omite algo fundamental. El Verde fue expulsado de la red internacional de partidos ecologistas en 2009 porque se pronunció a favor de la pena de muerte. No es un partido del medioambiente, sino una plataforma política de dos familias adineradas: los González Torres, con sus farmacias Similares, y los Velasco en Chiapas que crearon a dos partidos locales "satélite", Chiapas Unido y Mover a Chiapas, para obtener artificialmente la mayoría en el estado. Se ha denunciado, además, que dos mil 400 millones de pesos de la gestión como Gobernador de Chiapas de Manuel Velasco se ejercieron para comprar y coersionar votos en las zonas más pobres con sus despensas llamadas “De Corazón a Corazón”.

Lo mismo que el del PT, el del Verde dijo: “Claro que, como todo en la vida, puede haber diferencias, pero en nuestro partido entendemos que éstas se dirimen y se sigue adelante. Hoy, hoy lo más importante es que creímos y creemos en la doctora Claudia Sheinbaum Pardo como la mejor persona y con el mejor proyecto para conducir los destinos de nuestro país. Vamos a seguir apoyando a nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum hasta el final, porque estamos convencidos de que es el camino correcto para México”.

Lo que dice el Diputado Puente Salas es lo mismo que el Diputado Sandoval: no se fijen, es un voto en contra, pero seguimos con la 4T. Lo que es falso porque la 4T no son los candidatos, sino las políticas públicas que respalda la mayoría y cuya reforma electoral era una de sus insignias.

Al final, como le digo, la propuesta no obtuvo las dos terceras partes de la votación. Hubo cosas excepcionales: el voto a favor de un Diputado del PT, Jesús Roberto Corral. Y, hay que decirlo, 11 del Verde que acabaron votando a favor. También tres votos en contra del propio Morena: Alejandro Chedraui, Santy Montenegro y Giselle Arellano. Y unos extraños ausentes de la bancada que no se presentaron a votar: Olga Sánchez Cordero, Jesús Jiménez y Manuel Espino. Extrañas cosas que no afectan el resultado final.

De lo demás dicho en tribuna, no quisiera dejar de lado a Ivonne Ortega, del MC. No supera no haber ganado las elecciones de Poza Rica y Papantla, en Veracruz, estado de origen del cacicazgo que les da sentido político: Dante Delgado, ayudante de Fernando Gutiérrez Barrios. Dijo Ortega, que militó durante 29 años en el PRI, y que tiene cinco años en el Partido del Movimiento Ciudadano: “No podemos olvidar lo que ocurrió en Veracruz, en Papantla y en Poza Rica, en la elección de 2025, donde se demostró que, sin instrumentos técnicos que den resultados en tiempo real, la puerta al fraude sigue abierta”. Lo que no dice es que en Poza Rica, se abrieron todos los paquetes electorales en el Tribunal Electoral y se volvieron a contar. La morenista Adanely Rodríguez ganó por 14 mil 823, frente a 14 mil 304 de Olvera Andrade; además, se determinó la nulidad de dos casillas. Otra cosa que no dijo Ortega es que ese recuento perjudicó a Morena en Boca del Río, donde el Tribunal le dio la victoria al PAN.


También habló Rubén Moreira del PRI. Él abrió con la cuenta que lleva años haciendo la oposición de que la mayoría que se constituye y gana en una elección no es la mayoría de la población, desde los bebés hasta los 18 años, que no votan. Y así, dijo: “Venimos a decir no a una iniciativa de reforma constitucional en materia electoral que pretende imponer la visión de una minoría. Hay que señalar que, por más grupos numéricos o sentencias judiciales que consigan, son y seguirán siendo una minoría respecto al universo ciudadano”. Pues no, Diputado Moreira. Por eso se llaman “partidos”, porque son una parte, no son la totalidad de los ciudadanos, pero sí existe uno, que no es el McPRIAN, que obtuvo la mayoría del 60 por ciento de los que salimos a votar. Así es. Si Moreira dice que una mayoría debería de constituirse con respecto a los que estaban en el padrón electoral, aunque no salieran a votar, pues le deseo suerte. Los que no votan no hay manera de saber si están de acuerdo o no con el régimen. Simplemente no son parte del proceso electoral y, por tanto, Diputado Moreira, usted no puede decir con seriedad que son votos ocultos del McPRIAN. Pero, bueno, siguió este exgobernador de Coahuila: “Decimos no a la iniciativa por las siguientes razones: uno, por ser producto de una visión unilateral que no se consultó, autoritaria, que presta oídos sordos a las opiniones de las oposiciones, los especialistas y hasta de los aliados del Gobierno y su partido”. Ya dedicamos una columna a demostrar que existieron, desde que se propuso esta reforma, en 2020, más de 48 foros, parlamentos abiertos, y audiencias públicas. Así que, cuéntele bien, Diputado Moreira. Sigue: “Dos, por ser contraria a los más elementales principios democráticos de igualdad del voto. En democracia, cada voto vale lo mismo. En la propuesta que nos presentaron, quieren que unos votos valgan más que otros”. ¿De dónde sacó Moreira que los votos no valen lo mismo? Ni que fueran los McPRIANistas que han propuesto que sólo voten los que tienen propiedades o los que tienen licenciatura universitaria. Pero él sigue: “Tres, por distorsionar la representación popular y vulnerar al derecho a la autodeterminación de la vida interna de los partidos políticos, a los que desde el régimen se sataniza y se condena, sin darles derecho de defensa”. Esta sí no la había oído. Que las listas de delincuentes en busca de su fuero de los pluris es “vida interna de los partidos”. Si no fuera por el fuero, no serían pluris "Alito" Moreno, y Ricardo Anaya. Dice el del PRI. Repito, dice el del PRI: “Cuatro, por pretender instaurar un sistema electoral para asegurar la permanencia en el poder del partido oficial. Lo que pretende la iniciativa que rechazamos es implantar para México un partido único. Esta es la Ley Maduro, la consagración del autoritarismo con ropaje electoral. Les permite seguir usando, sin límite alguno, los programas sociales y la compra de votos. Y si no, chequen el best seller de moda”. ¿A qué best seller, que si es best seller, pues está de moda necesariamente, se estará refiriendo el Diputado Moreira? ¿A su propio libro? No creo que Jaque mate al crimen organizado, que escribió con el exvocero de Vicente Fox, sea un best seller. Quien sabe. Pero el Diputado quizás cita su propio libro cuando dice: “Sacar al crimen organizado de las elecciones no sólo es un asunto de reformas legales”. No sé a qué se refiere tampoco. A lo mejor a que ellos quisieron filtrar en sus listas pluris a quien está realmente acusado de crimen organizado tanto en México como en Estados Unidos, García Cabeza de Vaca. Terminó Moreira con las siguientes frases olvidables: “Lo que usted propone es el autoritarismo, preludio de la dictadura. Y aquí quiero saludar con reconocimiento y con afecto al Partido del Trabajo y al Partido Verde. Nuestro respeto a sus dirigencias y a sus dos coordinadores”. Un guiño para nuevas alianzas del PRI. Después de todo, el PT viene del PRI de Salinas y el Verde postuló, en 2006, a Roberto Madrazo; en el 2012 a Enrique Peña Nieto; en el 2018 a José Antonio Meade. Los dos tienen más historia con el PRI que con la izquierda.

Concluyo con el discurso del PAN, no porque sea importante, sino porque establece una desproporción con los demás. Mientras los exaliados de Morena tratan de evadir su traición diciendo que son muy demócratas, y el PRI habla del peligro del Partido de Estado, el PAN, en voz de Lixa, hace acusaciones dignas de Brozo o Azucena Uresti. Primero se subió al tren del mame de los orígenes impolutos de sus burocracias doradas. Dice el Diputado del PAN: “Los astrónomos no habían terminado de descubrir nuestro sistema solar y nosotros ya éramos demócratas. Los físicos no habían creado la bomba atómica y nosotros ya éramos demócratas. No había televisión y nosotros ya éramos demócratas. No existían las Naciones Unidas ni la OEA y nosotros ya éramos demócratas. López Obrador no se había afiliado al viejo régimen y nosotros ya éramos demócratas. Claudia Sheinbaum no había nacido y nosotros ya éramos demócratas. Bartlett no había ejecutado el fraude del 88 y nosotros ya éramos demócratas. Sus tribus no habían destruido al PRD y nosotros ya éramos demócratas”. Omite, de nuevo, el Diputado Lixa, hablar de los democrático que fue apoyar el fraude de 1988 de Salinas de Gortari, como hizo el PAN y que su dirigente Fernández de Cevallos se prestara a la indignidad de ser él el que defendiera en esa misma tribuna la quema total de los paquetes electorales para que no quedara evidencia del triunfo de Cárdenas. También omite que no obtuvieron sus primeras gubernaturas como resultado de elecciones libres, sino de pactos con Salinas, llamadas en ese entonces, concertacesiones. No dice nada de que su Gobernador en Guanajuato en 1991 fue producto de una negociación en lo oscurito con el Presidente fraudulento. No dice nada del fraude electoral que emprendió Vicente Fox desde el desafuero de López Obrador hasta consumar el fraude electoral a favor del espúrio Calderón en 2006. Nada dijo del Pacto por México que borró la supuesta pluralidad que dicen ahora defender. Pero digo que se subió a tribuna a hacer acusaciones gravísimas, ya en la era Trump, donde se dice lo primero que se le viene a uno a la cabeza sin datos ni eventos demostrables. Dijo Lixa: “Lo decimos sin soberbia, pero con total firmeza. Presidenta, rompa el pacto. Punto final a la complacencia criminal. Punto final a la narcopolítica. Punto final al dinero sucio en las campañas. Presidenta, rompa el pacto de la narcopolítica, rompa el narcopacto porque, si no lo hace, ese narcopacto terminará por romper a México. Rompa el pacto. Veámonos en las urnas libres y que el pueblo decida, sin el peso ni el condicionamiento del crimen. Rompa el pacto y gobierne”. Según él, gobiernan los narcos y son los que ganan elecciones. Es como escuchar a Trump nada más que de la boca de un Diputado mexicano que no siente la indignidad de apoyar el relato de los republicanos del régimen de Epstein.

No me queda duda que la respuesta del pueblo, de la 4T, será implacable con estos traidores.

Negocio y riesgo de medicamentos vs obesidad


El Poder del Consumidor
Negocio y riesgo de medicamentos vs obesidad

"Quién consume estos medicamentos debe hacerlo de por vida, al menos eso dejan ver las investigaciones científicas".

Imagine usted el gran negocio de producir un medicamento para combatir la obesidad en una población donde la obesidad se ha convertido en una epidemia. Por un lado, un grupo de grandes corporaciones trasnacionales han modificado los hábitos alimentarios de la población a través de alimentos bien diseñados para ser adictivos, desplazando el consumo de alimentos naturales y las dietas tradicionales, generando una enorme epidemia de obesidad. Y por otro, grandes farmacéuticas transnacionales también han desarrollado nuevos medicamentos para combatir esa obesidad. El negocio es redondo como la obesidad y todo queda entre las corporaciones transnacionales que nos enferman y después nos ofrecen curarnos.

Actualmente, en la sociedad de hiperconsumo estadounidense, uno de los productos más publicitados en televisión son estos medicamentos para bajar de peso, como Ozempic. Hace años, la propaganda para enfrentar la obesidad cuando comenzaba a ser ya un grave problema en la población estadounidense, ofrecía diversas dietas o rutinas de actividad física o programas que mezclaban ambas.. En la década de 1960 Weight Watchers, un programa que ofrecía un método para bajar de peso a partir de guías conductuales, se hizo famoso mundialmente estableciendo un “sistema de puntos, apoyo grupal y educación nutricional”.

Ahora, la obesidad se combate con medicamentos, no con cambios en la dieta, no con cambios en estilo de vida. Como todo nuevo producto, estos medicamentos han sido introducidos al mercado asegurando que no representan un riesgo. Como diversos productos, se ofrece para una población específica, en este caso, para personas con un grado avanzado de obesidad y/o comorbilidades. En el fondo lo que buscan las farmacéuticas es que sea adquirido y consumido por personas que, que tiene un nivel de obesidad que no justifica el consumo de estos medicamentos y…sus riesgos.

Quién consume estos medicamentos debe hacerlo de por vida, al menos eso dejan ver las investigaciones científicas. El sueño de las farmacéuticas no es curar es tener pacientes de por vida. Y los malos hábitos se enfrentan no cambiando esos hábitos, si no con nuevas mercancías. Un estudio reciente publicado en el British Medical Journal confirma que el uso de agonistas del receptor GLP-1 que ayudan a controlar el azúcar en sangre y reducen el apetito, como el Ozempic (semaglutida), Wegovy, Saxenda (liraglutida) y Mounjaro (tirzepatida), al dejar de tomarlos tienen un efecto de rebote mayor que el efecto que se tiene al dejar las dietas para bajar de peso. Es decir, se vuelve a aumentar de peso y más rápido que cuando se interrumpe una dieta para bajar de peso.

Hace unos días, el 27 de febrero, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud publicó una alerta epidemiológica sobre el uso de estos medicamentos llamando a los gobiernos a: “implementar acciones de comunicación de riesgo dirigidas tanto a la población general -para promover el uso adecuado de estos medicamentos- como al personal de salud, a fin de garantizar que su prescripción se realice estrictamente conforme a las indicaciones aprobadas por las autoridades regulatorias nacionales, basadas en una evaluación clínica individual y con seguimiento médico continuo” Añadiendo que el comité de expertos para la Selección y Uso de Medicamentos Esenciales “claramente no recomendó el uso de estos productos en pacientes con obesidad y sin diabetes tipo 2 y comorbilidades”.

El planteamiento es claro, estos medicamentos pueden ser recomendables solamente en situaciones de obesidad con comorbilidades. No son medicamentos con fines estéticos, son medicinas que pueden presentar riesgos.

Ha sido así que la industria del tabaco, ante la evidencia de los daños provocados por fumar, ha introducido al mercado los vapeadores, presentándolos como una opción más saludables o de menor riesgo para que quienes fuman, dejen de hacerlo. En realidad, el diseño de los vapeadores y su comercialización estaba destinado a lograr consumidores en niñas, niños y adolescentes logrando que comiencen el consumo de estos productos en una edad más temprana a la que antes se iniciaban en fumar tabaco, como está ocurriendo. Al mismo tiempo, cada vez existe más evidencia sobre los daños de los vapeadores que ahora consumen esos niños y niñas de los primeros años de secundaria. Asi está ocurriendo con estos medicamentos contra la obesidad, se argumenta que son para casos extremos de obesidad, para obesidad mórbida, para obesidad con comorbilidades.

Otro ejemplo es el de la industria de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados con alta cantidad de azúcar, la evidencia de los daños del azúcar ya no pudo negarse y la industria desarrolló diversos edulcorantes bajos o sin calorías, presentándolos como opciones más saludables. Los productos se han llenado de estos ingredientes, en especial, los dirigidos a la infancia, siguen siendo dulces para atraparlos, pero sin azúcar. Desgraciadamente, también en este caso, la evidencia sobre los riesgos de los estos edulcorantes crece y es cada día más contundente.

En los Estados Unidos, con la administración Trump el negocio de las farmacéuticas se ha disparado al incluir estos medicamentos en los programas de salud oficiales y las farmaceúticas buscan que esto también ocurra en México. Allá, estos medicamentos deben ser prescritos y supervisados por un profesional de la salud. El requerimiento de la prescripción médica no es ninguna garantía de que solamente serán prescritos en los casos recomendados y bajo vigilancia médica. Conocemos bien el gran desastre que provocó en los Estados Unidos el mercado de los opioides, a partir de su prescripción sin control y como, con ello, se crearon cientos de miles de estadounidenses adictos a los opioides, una gran población disponible para la entrada al fentanilo.

Teatrocracia, armas y petróleo

                            

"Es falso el argumento que usa Trump de su supuesta intención de combatir a los cárteles".

Narra en sus libros el periodista polaco Ryszard Kapuscinski la vida de un controversial emperador que se hacía llamar Rey de Reyes, el Elegido de Dios, Su Majestad Imperial, que hacían creer a los demás que su sola mirada era un regalo, que para ostentar una superioridad a ojos de sus súbditos tenía en su corte en nivel de ministro a un encargado de colocar un cojín en el trono donde él habría de sentarse porque, al ser de estatura baja, los pies le quedaban colgando; que tenía también un Ministro de la Pluma encargado de apuntar todas sus órdenes y disposiciones, y a quien hacía responsable de la equivocación cuando esas decisiones resultaban impopulares. Parte de su escenografía del ejercicio del poder era la presencia de cortesanos que le decían si a todo más allá de lo racional.

Recordé a este personaje al escuchar el mensaje de Donald Trump en su reunión de Florida en que anunció lo que su gobierno define como “Escudo de las Américas” y los zalameros mensajes de los jefes de Estado de países de centro y Sudamérica que llegaron a rendirle pleitesía mientras él les insultaba por hablar el idioma que él no entiende y ellos le pedían perdón por hablar tal idioma.

Llegaron Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador, Daniel Noboa de Ecuador, Santiago Peña de Paraguay, Luis Abinader de República Dominicana, Rodrigo Chaves de Costa Rica, José Raúl Mulino de Panamá, Mohamed Irfaan Ali de Guyana, Nasry Asfura de Honduras, Rodrigo Paz de Bolivia, Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago, y José Antonio Kast de Chile, gobiernos de derecha alineados con el trumpismo.

En esa reunión, como puesta en escena de la teatrocracia, Trump les hacía saber que lo que ellos son, se lo deben a él: “debería cobrar por mi apoyo”, sugirió a manera de broma, subrayando el injerencismo ejercido en esos países disfrazado de coincidencia ideológica.

A la espera del aplauso y halago de parte de quienes allí le acompañaban para validar sus políticas injerencistas, Trump redefinía la geopolítica como un sistema de transacciones donde la soberanía de los aliados quedaba subordinada a su validación, y usó el escenario de Florida para recordarle a esos jefes de Estado su papel de subordinados.

El imperialista que se siente emperador, se dice merecedor del Nobel de la Paz porque dice haber resuelto guerras y conflictos, pero en realidad va por el mundo generando insidia, provocando guerras, derramamiento de sangre y muerte.

Comenzó con bombardeos a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, que suman 146 personas muertas en 43 ataques. Luego mandó secuestrar al Presidente en funciones de Venezuela y lo llevó a cortes estadounidenses bajo cargos de liderar un supuesto cártel de los soles que –después reconocieron las propias autoridades estadounidenses– no existía, pero para entonces, ya Trump había anunciado que tomaría control del petróleo de Venezuela, que proporcionalmente tiene las mayores reservas probadas, el 18 por ciento de las reservas mundiales.

Luego desató amenazas y chantajes a sus socios de la Unión Europea en su intención de quedarse con Groenlandia.

Después, desde su fastuosa mansión en la dorada playa de Florida, declaró la guerra a Irán, con misiles que estallaron en una escuela primaria en Minab, al sur de Irán, asesinando a 175 personas, 168 de ellas niñas de entre 7 y 12 años de edad, sangre de inocentes que a Trump parece tenerle sin cuidado. Resulta indignante que mientras Melania Trump hace gira para decirse preocupada por el bienestar de la niñez y promover la película sobre su vida, su marido ordene operaciones como la que asesinó de manera impune a las niñas de la escuela Shajareh Tayyebeh en Minab.           

Human Rights Watch ha expresado que el ataque a la escuela primaria debe ser investigado como crimen de guerra, ya que, según la información, videos y fotografías que esa organización analizó, “el patrón de los ataques que impactaron de manera directa en estructuras específicas del recinto, incluida la escuela, así como los puntos de entrada de las municiones que resultan visibles en varios edificios, indican que el ataque se llevó a cabo con municiones guiadas de gran precisión, y no con armas erráticas cuyos sistemas de guiado o propulsión hayan fallado”.

En su comunicado, la organización internacional enfatiza que “las partes responsables de un ataque ilícito deben rendir cuentas y esto incluye el enjuiciamiento de toda persona responsable de crímenes de guerra”; sin embargo, hasta ahora el gobierno estadounidense ha evadido su responsabilidad e incrementó los ataques en territorio iraní que suman más de mil personas muertas.

Los ataques han arreciado en Irán, que es además otro de los países que encabeza la lista de mayores reservas probadas de petróleo.

Trump, el generador de guerras hizo su anuncio más reciente llamándolo “Escudo de las Américas”. Las contradicciones comienzan desde la escenografía: en Florida, caracterizada –desde hace décadas– por ser refugio de dineros con origen criminal y grupos mafiosos a nivel internacional, Trump y su gobierno anuncian una supuesta cruzada contra los cárteles de la droga, que tendría como estrategia operaciones bélicas militarizadas en todo el continente.

Es falso el argumento que usa Trump de su supuesta intención de combatir a los cárteles. Tendría que comenzar por frenar la comercialización y tráfico de armas a México, porque entre el 75 y 80 por ciento de las armas que usan los grupos criminales provienen de la industria armamentista estadounidense.

De manera que en ese país tendría que comenzar por frenarse el flujo de armas ilegales y el lavado de dinero. No lo hará, porque las armas son negocio de empresas estadounidenses financiadoras del Partido Republicano, y el dinero criminal se lava en la economía y circuitos financieros estadounidenses, ya que además en varias de sus regiones y territorios insulares opera como paraíso para esos recursos de origen ilícito.

En su trato a los grupos criminales del narcotráfico, Estados Unidos se ha manejado siempre con un doble discurso: porque las negociaciones que hace con narcotraficantes extraditados son de quedarse con parte de la fortuna acumulada en esos negocios criminales y tener información para los fines que al gobierno de ese país convengan, sin una acción real para desmantelar estructuras criminales, ni las financieras que conforman los circuitos de lavado de dinero, ni mucho menos las de abastecimiento de armas que llegan a manos de esos cárteles.

Lo que se está fomentando es la economía de guerra. El negocio de las armas estadounidense se ha colocado en máximos históricos con un 43 por ciento del mercado mundial.

Se trata de un mercado multimillonario en el que ni a la industria ni a quienes comercializan las armas no le interesa si los compradores son ejércitos formales, ejércitos regulares, o criminales, tampoco el daño que estos pueden generar.

Lo que a Trump le interesa es hacer crecer aún más la industria armamentista estadounidense. Como parte de esos planes de expansión, en febrero firmó una orden ejecutiva relacionada con la estrategia de transferencia de armas, para eliminar las restricciones que durante el gobierno de Biden se habían establecido, al tiempo que se anunció que el gobierno estadounidense venderá de manera más activa armamento y “servicios de defensa” a gobiernos extranjeros y que la industria armamentista incrementará significativamente su producción.

En ese contexto se enmarca el anuncio de su “Escudo”, en que pretende operaciones desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska a Guyana, en la reinvención de su Doctrina Donroe que llama Estrategia de Seguridad Nacional.

Con el supuesto combate a los cárteles como pretexto, sus amenazas vuelven sobre México nuevamente, que ha utilizado como botín de campaña y para tiempos en que su popularidad se desploma, como ocurre ahora, en que a toda costa ha intentado además distraer la atención pública del escándalo de los archivos Epstein declarándole la guerra a medio mundo. Aunque ahora, por la crisis que en términos económicos vive su país, sus guerras parecen no convencer a la mayoría de los estadounidenses: las encuestas indican que sólo el 27 por ciento aprueba las acciones militares contra Irán.

La popularidad de Trump se desploma. Lo que crece es el negocio de la guerra, un negocio en que los ganadores son los fabricantes y los traficantes de armas, una industria lucrativa y boyante, el negocio de la muerte.

Ana Lilia Pérez

Periodista, escritora, analista, profesora de periodismo en la UNAM. Se ha desempeñado como periodista de investigación y analista en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales. Es a... Ver más

La Resolución 2758 de la Asamblea General no admite ningún desafío

Chen Daojiang*

Recientemente, Estados Unidos ha distorsionado y cuestionado la Resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, acusando falsamente a China de tergiversarla y abusar de ella. Este proceder constituye una falsificación de la historia, una distorsión de los hechos y una violación de las normas básicas de las relaciones internacionales, tales como la igualdad soberana de los Estados y la no injerencia en asuntos internos. Su objetivo esencial es allanar el camino para que Taiwán obtenga un supuesto “espacio internacional”. Deseo compartir con los amigos mexicanos los hechos básicos sobre la Resolución 2758 de la Asamblea General, a fin de aclarar los hechos.

La Resolución 2758 de la Asamblea General confirma el principio de una sola China. El 25 de octubre de 1971, la 26ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2758 con una mayoría abrumadora, decidiendo “restituir a la República Popular China todos sus derechos y reconocer a los representantes de su Gobierno como únicos representantes legítimos de China en las Naciones Unidas, así como expulsar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del puesto que ocupan ilegalmente en las Naciones Unidas y en todos los organismos con ellas relacionados”. El día de la votación, incluso los propios representantes de Chiang Kai-shek declararon estar de acuerdo con el hecho de que Taiwán es territorio chino. Esta resolución resolvió de manera completa y definitiva la cuestión de la representación de toda China, incluido Taiwán, en la ONU, en términos tanto políticos y jurídicos como de procedimiento, dejando en claro que en el mundo existe una sola China, que Taiwán no es un Estado sino una parte integrante de China.

Los intentos de injerencia de Estados Unidos suponen un retroceso histórico y están condenados al fracaso. La Resolución 2758 comienza recordando los principios de la Carta de la ONU y afirma solemnemente que “la restitución de los derechos legítimos de la República Popular China es indispensable para salvaguardar la Carta de las Naciones Unidas y para la causa que la Organización ha de servir de conformidad con la Carta”, declarando así su inequívoca posición en defensa de la autoridad de la ONU. La ONU es la piedra angular del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. La restitución de los legítimos derechos de la República Popular China en la ONU marcó el regreso del pueblo chino –que representa una cuarta parte de la población mundial– al escenario de las Naciones Unidas, un hecho de profunda trascendencia tanto para China como para el mundo. Cualquier intento de desafiar la Resolución 2758 no solo atenta contra la soberanía e integridad territorial de China, sino también contra la autoridad de la ONU y contra el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.

Defender el principio de una sola China es estar del lado correcto de la historia. Pese a los intentos de obstaculización por Estados Unidos, la gran mayoría de los países expresaron su reconocimiento de que Taiwán pertenece a China en el proceso de consultas de la Resolución 2758. El propio proceso de adopción de la resolución refleja con claridad que la tendencia internacional a favor del principio de una sola China es incontenible. Esto no solo constituyó una victoria del pueblo chino, sino también una victoria de los pueblos del mundo frente al hegemonismo y la política de fuerza. México también votó a favor de la Resolución 2758. Tras su aprobación, el gobierno mexicano respondió de manera proactiva, declarando abiertamente su apoyo al principio de una sola China, reconociendo que Taiwán forma una parte inalienable del territorio chino y rompiendo prontamente relaciones diplomáticas con las autoridades de Taiwán. La decisión correcta que México tomó en ese momento histórico crucial cimentó las bases sólidas de la amistad duradera y la cooperación mutuamente beneficiosa entre ambos países. Esto demuestra plenamente que respetar el derecho internacional y los principios fundamentales de las relaciones internacionales, así como respetar la soberanía e integridad territorial de los Estados, es el camino correcto en las relaciones entre naciones.

En la actualidad, la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad enfrenta desafíos graves. Más que nunca, necesitamos defender el multilateralismo, salvaguardar la justicia y equidad internacionales, y procurar la paz, la estabilidad y el desarrollo. China está dispuesta a trabajar junto a México para seguir defendiendo firmemente las normas básicas de las relaciones internacionales –incluido el principio de una sola China–, impulsar conjuntamente el desarrollo sano y estable de las relaciones sino-mexicanas y promover juntos un orden internacional más justo y equitativo.

* Embajador de China en México

No hay cucarachas en San Lázaro



Un Quijote en Tenochtitlán

"Las cucarachas alcanzan ese estatus s
i acaso cuando desprecian la vida de la gente y no es el caso".

Decía el maestro de periodistas Kapuscinski que el trabajo de los periodistas era ayudar a que se entendiera la realidad y no tanto emprenderla a golpes con los mentirosos y los tramposos, aunque el cuerpo lo pida: "No pisar las cucarachas, sino encender la luz para que los ciudadanos vean cómo las cucarachas corren a esconderse".

Los seres humanos no somos cucarachas. Ni siquiera el más abyecto. Somos peores que las cucarachas precisamente porque somos seres humanos. Las cucarachas no pueden hacer otra cosa que lo que hacen. No tienen libre albedrío. Nosotros podemos escoger qué decisión tomamos. Es verdad que a veces no nos sentimos libres porque no tenemos recursos, porque tenemos miedo, porque no entendemos lo que pasa. Cuando los que tienen más dinero que la media en un país, cuando los que votan todos los días, cuando los que tienen estudios y formación, cuando los que están sanos, cuando los que tienen un buen trabajo, cuando los que no pasan necesidad se portan como cucarachas, no hay excusa que les exonere de haberse comportado como cucarachas.

Los que provocan las guerras para robarle los recursos a otros pueblos se comportan como los reyes de las cucarachas. Ahí están Gaza e Irán y Yemen y Siria y Libia. Se comportan como reyes de las cucarachas los que hacen cercos medievales para intentar doblegar a pueblos que nunca se han dejado poner de rodillas, como pasa con Cuba. Se comportan como reyes de las cucarachas los poderosos que no se atreven a meterse con alguien de su tamaño y usan el billón de dólares que se gastan en armamento para secuestrar al Presidente de un país y a la primera dama, como ha pasado hace dos meses en Venezuela. Espero que no tengamos que decir que se comportan como los emperadores de las cucarachas los que usan armas nucleares, aunque los que tienen la más alta probabilidad de ganarse esa corona son los que ya usaron en Hiroshima y Nagasaki esas bombas que funden los cuerpos, al igual que sus amigos, que también tienen voluntad de ser en sus regiones emperadores de las cucarachas.

No es verdad que siempre te tengas que comportar como una cucaracha. Si una cucaracha te pone una pistola en la cabeza tienes la obligación de, porque no eres una cucaracha, salvaguardar la vida tuya y de los que pelean contigo para seguir peleando. ¿No es lo que hizo Chávez en 1994 cuando, después de fracasar el levantamiento contra el corrupto Carlos Andrés Pérez, asumió la derrota y pidió que depusieran las armas? Muerto, no hubiera tenido su “por ahora” y gobernarían en Venezuela, con probabilidad, cucarachas como en Argentina o en Ecuador.


En España, Pedro Sánchez le ha devuelto a mucha gente el orgullo de ser español. Igual que con Obrador y con Sheinbaum las mayorías volvieron a tener orgullo de México y en Colombia hay orgullo de colombianidad con Gustavo Petro y se llenó Venezuela de venezolanidad con Chávez, con Maduro y hoy siguen con la cabeza alta, golpeada pero alta, con la Presidenta encargada Delcy Rodríguez. Los que han devuelto el orgullo a la Patria son gente que se han atrevido a decir “no” a la más grande de las cucarachas, sea la forma en que ese “no” haya tomado forma en cada uno de los países. La derecha española, que está con Trump pero no con el gobierno, cuenta, casi desean me atrevería a decir, con el apocalipsis en España, después de que Trump haya dicho “no necesitamos nada de ese país”. Las derechas nunca dudan en llamar a los extranjeros para que gobiernen si creen que podrán hacerse con las migajas que caigan de la mesa.

Cuando los políticos arriesgan desde la dignidad, una parte muy alta del pueblo les sigue en esa apuesta digna. El pueblo está con el canadiense Carney porque no se ha doblegado a Trump con los aranceles, está con Sheinbaum como estuvo con Obrador porque no se inclinaron dejando injuriar al país como permitieron Peña Nieto, Calderón, Fox o Salinas, está con Petro porque no le ha prometido a Trump convertir a Colombia en la Israel latinoamericana como hizo Santos y cumplió Duque, está con Sánchez, que hace un mes estaba enredado en la politiquería que siempre ha acompañado a los socialdemócratas, pero que hoy, plantando cara, aunque no sea con la más absoluta de las coherencias, al matón del norte, recibe la admiración de los que están cansados de que les quieran arrodillar por haberse negado a dejar que se usen las insultantes bases norteamericanas en España para asesinar niñas iraníes.

En México hay tristeza porque la Reforma Electoral no ha pasado en San Lázaro: votaron a favor Morena, y algunos diputados, algunos, del Verde (12) y del PT (uno); pero hay aliados de Morena que no han votado -el PT y el Verde- y, por supuesto, no lo ha hecho la derecha, en sus distintas expresiones: PRI, PAN y MC. La reforma terminaba con privilegios que benefician a las estructuras clásicas de los partidos: alta financiación, reducción de cargos, no consultar medidas relevantes al pueblo, elección de los candidatos en las cúpulas de los partidos o la existencia de un órgano, el CNE, que es un residuo del antiguo régimen con el que, visto lo visto, se sienten bien los partidos de la derecha y algunos de los que dicen estar en la izquierda.

Es evidente que esta derrota no ha gustado al pueblo mayoritario que apoya a la 4T y está alineado con la Presidenta Sheinbaum. Yo no compararía, ni por asomo, a los que se han opuesto a esta reforma desde la izquierda con cucarachas. Las cucarachas, en este mundo tan extremo, alcanzan ese estatus, si acaso, porque los seres humanos no somos insectos invertebrados, cuando desprecian la vida de la gente, y no es el caso. Es muy probable que los diputados del PT y del Verde que no han votado la reforma no hayan sido generosos, pero son, sin duda, compañeros de viaje. En cambio, la gente de la derecha que ha votado en contra lo ha hecho deseando tumbar de una vez al Gobierno de la 4T. Y si cayera el Gobierno de Claudia Sheinbaum, eso costaría vidas como está pasando en Argentina o en Ecuador. Lo que convierte a esa gente que desea una invasión norteamericana de México en primos hermanos de esos artrópodos invertebrados que viven en la suciedad y propagan enfermedades. Hay que encender la luz para ver cómo corren a esconderse.

Los procesos populares de cambio son como las bicicletas: si dejas de pedalear, te caes. Si pedaleas, necesitas seguir ahondando en el horizonte principal que alienta la voluntad de esa amplia familia de la izquierda: reducir las desigualdades, aumentar la libertad, desterrar el miedo y conseguir sociedades donde cada cual pueda desplegar quien es. Para eso necesitamos que la política esté al lado de la gente. Por eso necesitamos partidos-movimiento. Que ni siquiera tienen que actuar como insecticida, sino como un enorme faro que ilumina toda la costa. Donde a las cucarachas se las lleva el viento del pueblo.

América Latina no es ajena al caos en Medio Oriente




"En el agregado regional, el bajo crecimiento de los últimos años podría acentuarse si el conflicto en Medio Oriente no amaina".

La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán está en un lugar recóndito del mundo desde la óptica latinoamericana. Medio Oriente queda lejos. No obstante, la globalización hace que todos los países tengan algún tipo de pellejo en juego, sobre todo los más abiertos al comercio de bienes y al flujo de capitales. Al poner en la balanza el precio de las materias primas, los volúmenes de las exportaciones y la inflación, entre otros, un conflicto prolongado supondría más costos que beneficios incluso para una región donde la mayoría de los mandatarios de peso promueven la paz y pretenden gravitar lo más alejado posible de la órbita estadounidense. Llevados al tablero político, esos costos netos podrían tener eco electoral.

Venezuela es el ganador obvio de la región desde un punto de vista estrictamente económico. Condicionada por la intervención vigilante de Washington, el salto en los precios del petróleo reactivaría una economía aletargada. Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, pero es el menor productor entre los 10 mayores poseedores de reservas petroleras; lastra una producción declinante debido a la baja inversión y, sobre todo, a las sanciones contra la petrolera estatal (PDVSA) impuestas por el mismo Trump en su primera presidencia. Tras la captura ilegal de Maduro, las exportaciones de crudo se duplicaron en febrero en relación a enero. No es descabellado pensar que la Casa Blanca atacó primero a Venezuela para asegurar el suministro energético ante una posterior escalada de precios, y así ganar armas para ahorcar a Irán.

Para Brasil, uno de los países de la región más cerrados al comercio internacional, el golpe estaría relativamente contenido. Por una parte, una guerra en Medio Oriente beneficiaría a Petrobras mediante un mejor precio de exportación y un probable premio al petróleo no conflictuado. En cambio, los agricultores brasileños son fuertes importadores de fertilizantes, si bien trasladarían el costo de insumos al exterior. Por otra parte, una demanda débil en China, principal socio comercial, podría afectar las exportaciones brasileñas de soya, hierro y carne, aunque cualquier caída sería menor a la registrada en la manufactura. Finalmente, el alza en los precios del petróleo transferiría recursos productivos del azúcar al etanol para la producción de gasolina, a su vez impulsando el precio de exportación del primero por el tamaño del mercado brasileño. En general, los términos de intercambio de Brasil podrían amortiguar el choque. Por otro lado, Colombia sería el caso más cercano a Brasil, si bien tiene un comercio internacional más dependiente de Estados Unidos que de China.

México estaría más expuesto a una desaceleración de la economía estadounidense bajo un escenario de conflicto alargado que merme las expectativas de crecimiento y engorde las presiones inflacionarias. Actualmente, ocho de cada 10 dólares en bienes enviados al exterior tienen como destino el vecino del norte, y un choque de oferta energético podría trastornar un consumo ya debilitado antes por Trump y visible en el aumento del desempleo. La manufactura, a diferencia de algunas materias primas no industriales, tiende a ser procíclica —bailan al ritmo del crecimiento económico y paran cuando mengua—, en especial en bienes duraderos (como automóviles) y consumo discrecional. Por otra parte, más difusa sería la ganancia de atractivo turístico por la creciente inseguridad relativa de Medio Oriente, en particular para los británicos que visitan Quintana Roo por sol y playa y para los estadounidenses, canadienses, españoles y franceses por arqueología.


Chile y Perú serían los más vulnerables a los vaivenes de la minería. Dependientes del precio internacional del cobre, que en esencia depende de la actividad industrial y no del vuelo al refugio como el oro y la plata, ambos padecerían un menor dinamismo global. El cobre representa cerca de la mitad de las exportaciones chilenas, mientras que genera aproximadamente un cuarto de las exportaciones peruanas. Si bien las políticas de Trump y el protagonismo de los minerales críticos catapultaron el precio del cobre en el último año, la guerra en Medio Oriente podría frenar el ascenso y, en el peor caso, revertir lo ganado. Al sumar que ambas economías andinas son dependientes de las importaciones de gasolina y gas y que además están inmersas en periodos de transición presidencial, si bien de naturaleza muy distinta, la incertidumbre podría trastocar los planes de inversión pública y privada y socavar la agenda de los gobiernos entrantes.

Para Argentina, un conflicto prolongado tiene potencial desestabilizador por la situación crítica de la balanza de pagos y las finanzas públicas. Si bien las ganancias por mejores precios de exportación en Vaca Muerta podrían generar divisas que hoy escasean, un choque energético a nivel global podría revertir la inflación declinante (aunque aún elevada) en la que Milei apostó su programa económico y el futuro político de La Libertad Avanza (LLA). En momentos en que los hogares argentinos registran tasas de morosidad crediticia por los cielos y el desempleo en la manufactura crece, el gobierno tiene estrecho espacio de maniobra para sortear turbulencia financiera global. Medio Oriente, potencial Waterloo de Milei, podría aflojar las pinzas que sostienen la economía entera.

En el agregado regional, el bajo crecimiento de los últimos años por la moderación del ciclo de materias primas y el surgimiento de retadores asiáticos en la manufactura podría acentuarse si el conflicto en Medio Oriente no amaina. En lo inmediato, las implicaciones electorales bailarán al son de Trump. Con las elecciones en Colombia (mayo) y Brasil (octubre) en puerta, cualquier vuelco de sentimiento traería un potencial voto de castigo (ciertamente injusto) contra el progresismo incumbente, si bien la cercanía de ciertos candidatos a Trump podría lastimar sus opciones de triunfo si Washington descarrila la economía mundial. Huelga decir, América Latina no es ajena al caos desatado por Washington y Tel Aviv.

Y ahora, ¿qué quiere el imperio?



Agenda Ciudadana


12/03/2026 - 12:05 am

"Vista desde lejos la actual guerra de Trump en Irán pareciera ser otra aventura imperial insensata más".

La operación bautizada por el ejército norteamericano como Epic Fury y que el pasado 28 de febrero acabó con la vida del líder supremo religioso y político de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, fue presentada por el Presidente Donald Trump a su país y al mundo como un nuevo y rotundo éxito de la gran potencia que él encabeza contra un enemigo de la humanidad, maligno en extremo. Y es que sin mayores pérdidas para la fuerza atacante y en un abrir y cerrar de ojos Estados Unidos e Israel liquidaron no sólo al líder del islam chiita sino también a un buen número de sus colaboradores más cercanos y de esa manera se consideró que se daba el golpe definitivo a un sistema político calificado desde años atrás como un peligro para Washington, Israel, el Medio Oriente y el mundo por intentar desarrollar su propio arsenal atómico.

Desde la óptica del círculo que rodea al jefe de la Casa Blanca el Irán de los ayatolas es un país con un gobierno capturado por un poder teocrático centralizado y autoritario y maligno en extremo pero que ahora, dado el descontento popular acumulado en su contra desde de su implantación en 1979 combinado con la súbita desaparición de su líder supremo, se abrían las puertas a un cambio de régimen más acorde con las necesidades de Estados Unidos y de sus aliados, como ya había sido el caso en otro país petrolero: Venezuela.

Hasta el momento de escribir estas líneas las cosas no parecieran estar marchando por el camino que Washington anticipaba, aunque aún es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas. Para intentar empezar a entender lo que está pasando hoy en Irán y en el Medio Oriente se puede empezar por una conclusión: por esa a la que ya llego hace días un análisis confidencial preparado por el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (NIC) -una organización creada en 1979 para elaborar reportes independientes con insumos de académicos y del sector privado sobre la situación del sistema internacional y de sus efectos sobre los intereses de Estados Unidos- según la cual es improbable que sin un ataque directo que implique poner boots on the ground, es decir sin una invasión en forma, Estados Unidos no podrá alcanzar el objetivo anunciado por Trump: la rendición incondicional del régimen islámico iraní con un liderazgo aprobado por Washington.

Y es que lo imbricado de la relación entre las fuerzas armadas de Irán, que son varias, y los ayatolas chiitas hace imposible desalojar del poder a los segundos sin neutralizar antes a las primeras, es decir a la Guardia Islámica Republicana (GIR) un cuerpo que se calcula que cuenta con 150 mil a 190 mil efectivos, a los que se deben añadir 350 mil del ejército regular de tierra, 55 mil de la armada y la fuerza aérea más los paramilitares o Basij que se estiman en otros 220 mil.


Justo como el NIC lo vaticinara, a la semana de la muerte del ayatola Alí Jamenei, la llamada Asamblea de Expertos ya eligió a un sucesor: a uno de los hijos del líder asesinado, a Mojtaba. Y resulta que Mojtaba Jamenei no es lo busca Trump pues es otro ayatola identificado con las políticas de su padre -fue su ayudante directo- y con ligas estrechas con los mandos de la GIR -sirvió en sus filas- y con otros cuerpos armados. Es verdad que Israel ha asegurado que tiene la capacidad de eliminar a cualquier líder iraní que insista en mantener la línea dura de la revolución islámica. La amenaza es creíble, pero hasta ahora los eventos no parecieran apegarse al libreto escrito en Venezuela: aún no aparece la Delcy Rodríguez de Irán.

Entonces ¿Para qué fue la Guerra? Desde el lado pronorteamericano, la revista inglesa The Economist (05/03/28) sostiene que sin lograr presentar una explicación coherente las acciones militares llevadas a cabo por la dupla Estados Unidos-Israel son espectaculares demostraciones de fuerza, pero sin un objetivo de fondo. Y es que ese objetivo no puede a ser sólo el mostrar al mundo el dominio norteamericano e israelí de la guerra aérea -eso ya lo hicieron al destruir las instalaciones nucleares de Irán- o su capacidad para eliminar a otro líder indeseable para ellos eso también ya lo hicieron en Venezuela, pero hasta hoy el supuesto corazón del mal, el régimen perverso (wicked), persiste y lo que hasta hoy pareciera estar ocurriendo en la antigua Persia es la generación de violencia por el solo placer que puede dar al fuerte la impotencia del débil.

Desde la perspectiva del gobierno de Israel la estrategia es clara y lógica: después de arrasar Gaza, de seguir asfixiando a Cisjordania y de enterrar para siempre la posibilidad de un Estado Palestino, el siguiente paso es seguir consolidando a Israel como el poder hegemónico de la región mediante la reducción a la impotencia a Irán, su único poder rival. Finalmente, con su participación la operación Epic Fury Israel confirma que Estados Unidos es su gran valedor.

¿Pero el objetivo de Washington es sólo reafirmar a Israel como el poder militar sin rival en el Medio Oriente? Quizá no. Una de las raíces de los conflictos del siglo XX y lo que va del actual en el Medio Oriente es el petróleo, la gran fuente de energía de la economía mundial moderna. En 1901 los ingleses empezaron a buscar petróleo en la vieja Persia y en 1908 lo encontraron. De inmediato procedieron a formar la Anglo-Persian Oil Company (hoy British Petroleum) con participación mayoritaria del gobierno inglés. Durante la 2° Guerra Mundial Irán fue ocupado conjuntamente por británicos y soviéticos precisamente para impedir que los nazis se hicieran con el combustible. Esa ocupación extranjera tuvo como efecto secundario alentar el crecimiento del sentimiento nacionalista y en 1953, en medio del ambiente propio de la Guerra Fría, un Primer Ministro de Irán nacionalista y electo democráticamente, Mohammad Mosaddeq, se atrevió a nacionalizar el petróleo, pero pronto fue derrocado como resultado de la llamada “operación Ajax”, un complot orquestado conjuntamente por la CIA y el MI6 británico. A raíz de ese golpe, el Sha reinante, Reza Pahlaví se transformó en monarca absoluto pero dependiente del apoyo angloamericano y del ejército. Con esa base apoyo el sha se empeñó en “occidentalizar” a Irán, pero sin tener el respaldo de la población. En 1979 que ese monarca represivo, extranjerizante, impopular y nada provo, enfrentó movilizaciones de protesta masivas a las que intentó reprimir sin éxito y al final perdió el apoyo de su ejército y debió exiliarse.

Tras la caída del sha, Irán se convirtió en lo que Washington y Londres nunca previeron: en una teocracia chiita dura y gobernada por ayatolas enemigos irreconciliables del “gran satán”, es decir de Estados Unidos. Washington buscó entonces acabar con el régimen de los ayatolas apoyando a su vecino sunita, Sadam Hussein, el hombre fuerte de Irak y que atacó a Irán. Tras una larga guerra de trincheras y desgaste (1980-1988) el conflicto se empantanó. Fue entonces que Estados Unidos se lanzó a una invasión en forma ¡pero no de Irán sino de Irak pero sin ganarse por ello el respaldo de Irán! Un verdadero y muy violento lío.

Vista desde lejos la actual guerra de Trump en Irán pareciera ser otra aventura imperial insensata más. Según cálculos del New York Times (10/03/26) sólo en los primeros seis días el conflicto le ha costado a Estados Unidos pocas bajas, pero muchos dólares: 11 mil millones. Y es aquí donde reemerge el petróleo como un factor explicativo de lo algunos han calificado como una irracional “war of choise” o una guerra no necesaria sino buscada por el lado norteamericano. Sin embargo, el actual conflicto y cobra sentido para Washington si se acepta que lo que busca ya no es el petróleo mismo -tiene de sobra- sino el control sobre los destinos de ese combustible. Y resulta que el principal destino del petróleo de Irán es China, como también lo era también el de Venezuela. Como se sabe, China es vista por Trump, y con razón, como el gran rival de su país a nivel mundial y por tanto controlar una parte del flujo del combustible que alimenta a la economía china pudiera ser parte de la explicación del conflicto que tiene lugar hoy en el Medio Oriente: se trata de la pugna global entre una potencia en ascenso y otra en descenso y a la defensiva.