11/19/2022

Caso Ariadna: los hilos de la impunidad

AZUL ALZAGA 

La secuencia de hechos del caso del feminicidio de Ariadna Fernanda responde a la lógica de una impunidad alimentada por autoridades podridas, dinero y, sin lugar a dudas, medios de comunicación siempre prestos a venderse al mejor postor. 

Rautel tuvo claro que no tenía que hacer tanto para evitar ser descubierto, el mayor testimonio de ello es haber dejado en su estela videos que lo incriminaban, además de haber sacado el cuerpo de Ariadna a plena luz del día, sin pudor y con plena libertad de acción. El cuidado no importaba porque sabía que podía contar con el fiscal de Morelos, que daría carpetazo al asunto, y para eso lo único que tuvo que hacer es asegurarse de que el caso quedara dentro de su jurisdicción, por eso el cuerpo de Ariadna fue encontrado ahí. 

La historia hubiera sido una más de las que nos hemos acostumbrado a asumir con indignación y que es usada por medios de comunicación para legitimarse como voz de denuncia de casos que nunca serán resueltos. Pero se resolvió y eso desacomodó todo: apenas quedó en evidencia la complicidad de la autoridad morelense y se detonó un proceso que podría desembocar en sanciones, los responsables, sus aliados y un amplísimo apoyo mediático instrumentaron un nado sincronizado para desacreditar las investigaciones de la fiscalía capitalina y sembrar la duda sobre su veracidad. 

Usaron, como siempre, omisiones y dobles criterios. Un par de ejemplos: para poder decir que hay “dos necropsias enfrentadas” y ponerlas en el mismo nivel muchos medios convenientemente olvidaron alarmantes mentiras por las que el fiscal Uriel Carmona tuvo mas tarde que desdecirse, como que el cuerpo supuestamente “no presentaba señales de violencia”. 

Igualmente, en muy pocos espacios se cuestionó que la médico legista de Morelos salió a decir que no podía haber segundas necropsias, para cancelar la credibilidad de la realizada a solicitud de la fiscalía capitalina (no por sus peritos, por cierto, sino por el Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia). Frente a estas declaraciones a casi nadie se le escuchó decir: “¿Cómo que no?, si en otros casos a los que hemos dado cobertura ha habido segundas y hasta terceras necropsias”.  

A pesar de las evidentes contradicciones y omisiones de la Fiscalía de Morelos, uno ve repetirse en noticieros la pregunta: “¿Quién miente?”, como si se hubieran dormido en un cacho de la película. Mientras, un nutrido conjunto de columnistas y comunicadores de plano omiten hablar de los hallazgos del caso, para mejor intentar sembrar la idea de que existen intenciones oscuras de Claudia Sheinbaum detrás de la investigación, la comunicación de sus resultados y la consecuente conclusión de que hubo encubrimiento.  

El caso de Ariadna podría marcar un punto de inflexión al abrir brecha en materia de justicia, si logra establecer el antecedente de que un fiscal que traiciona su misión rinda cuentas.  Se verá si la contundencia de las evidencias logra vencer las resistencias de un aparato dispuesto a revictimizar y a hacer prevalecer la impunidad por razones políticas.

La necesidad de las putas

Hombres, prostitución & Violencias machistas

Por Miguel Lorente Acosta 

Fuentes: https://www.infolibre.es

Sobre el consumo de prostitución como forma de violencia machista, de dominio de los hombres hacia las mujeres.


Los gritos entusiastas de los universitarios del colegio mayor “Elías Ahuja”, llamando putas a sus compañeras del colegio “Santa Mónica”, lo han vuelto a poner de manifiesto. Llamar putas a las mujeres no es una forma de diferenciar a un grupo de ellas a partir de una serie de elementos y características de las que el resto carece, es la forma de destacar en la condición de mujer su destino hacia los deseos de los hombres. Y en esa vis generatriz de masculinidad y virilidad el sexo, sin duda, ocupa un lugar especial, porque el sexo significa para muchos hombres la posesión absoluta de una mujer.

Por eso muchos hombres que tienen relaciones sexuales consentidas no ven satisfecha su necesidad de dominio y poder y necesitan el sexo como posesión, para lo cual la cultura androcéntrica ofrece dos posibilidades básicas dependiendo del nivel de adrenalina que quieran experimentar: por un lado la prostitución y por otro la violación

La violencia sexual es la violación de una mujer, y la prostitución se comporta como la violación de la condición común de todas las mujeres.

Para llevar a cabo la primera necesitan la fuerza de las circunstancias, para la segunda el poder de la cultura, pero ambas van destinadas a un doble objetivo:

  1. Satisfacer los deseos y fantasías individuales de los hombres que actúan por medio de esas conductas.
  2. Mandar un mensaje a la sociedad para que todas las mujeres sientan esa forma de entender su identidad, y para que todos los hombres se vean más hombres en cualquiera de esas conductas.

Presentar la prostitución como una cuestión al margen de la construcción androcéntrica es desconocer el significado de estas conductas y su contribución al sustento del machismo, como lo sería aceptar la violencia de género, la brecha salarial, la precariedad laboral, la discriminación social… y el resto de las manifestaciones del machismo bajo el consentimiento de las mujeres que las sufren.

Dentro de esas referencias culturales, el papel de la prostitución ha sido y es mucho más trascendente que la simple mercantilización del sexo. En la construcción androcéntrica la violación es incapaz de crear esa idea de mujer objeto disponible para cualquier hombre, tanto por el acto de violencia que conlleva, algo que sería difícil de integrar en la normalidad social, como por su ocasionalidad. En cambio, la prostitución sitúa la responsabilidad de la cosificación en la propia decisión de las mujeres que “consienten” y, por tanto, permite que sean presentadas como las “putas necesarias” para que cualquier hombre pueda actuar sobre esas referencias cuando él decida que algunas de las dos opciones (prostitución o violación) es factible a tenor de las circunstancias y extrapolable a otras muchas situaciones. Para los hombres que actúan de ese modo sólo es una cuestión de poder expresada a través del dinero o de la fuerza, porque ambas están justificadas en la construcción cultural androcéntrica a través de mitos y estereotipos, desde el que la mujer provoca o dice no cuando quiere decir sí, hasta el de la “libertad” para “trabajar el sexo”.

La violencia sexual es la violación de una mujer, y la prostitución se comporta como la violación de la condición común de todas las mujeres

Que los hombres instituyeran la prostitución cuando podrían haber usado sólo la violación para satisfacer sus necesidades de poder no fue casualidad ni por consideración hacia las mujeres, sino para su propio beneficio y ventajas. Porque gracias a ella han podido hacer de la prostitución parte de la cultura con la que cosificar a las mujeres y a su cuerpo. Por esa razón todavía hoy, a pesar de la prostitución, hay hombres que siguen recurriendo a la violación y a la violación dentro de la propia prostitución, tal y como demuestran estudios en los que el 62-80% de las mujeres prostituidas ha sufrido una violación, el 27% de ellas grupal (Hunter, 1991), del mismo modo que lo hacen dentro de las relaciones de pareja, concretamente el 7% de las mujeres de la UE ha sufrido agresiones sexuales por sus parejas o exparejas (FRA, 2014), a pesar de la situación de poder y dominio que les daba la violencia ejercida dentro de esas relaciones. 

La construcción cultural se demuestra y cierra su círculo cuando comprobamos cómo las mujeres del “Santa Mónica” que reciben los gritos de los estudiantes del “Elías Ahuja” llamándolas “putas” los ven como una broma, y cuando muchas mujeres defienden en nombre de su libertad que continúe la conducta que ha reflejado de forma más directa la falta de libertad de las mujeres a lo largo de la historia y, en consecuencia, el poder de los hombres sobre ellas.


Fuente: https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/necesidad-putas_129_1356834.html

Sobre el autor: Miguel Lorente Acosta es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue delegado del Gobierno para la Violencia de Género en España entre el 2004 y 2008.

Las mujeres, en minoría, hacen el trabajo más duro en la COP27

 

La "foto en familia" de los jefes de gobierno y cabezas de delegación en la COP27 mostró la escasa presencia de mujeres en el nivel más alto de toma de decisiones en materia de acción climática. Foto: Marcelo García/Presidencia Venezuela

SHARM EL SHEIJ – La participación de las mujeres en 30 años de cumbres climáticas de las Naciones Unidas ha sido minoritaria, pero llegada la número 27 en esta ciudad egipcia han cargado sobre sus hombros el trabajo más duro, fraguar consensos mediante concesiones y acuerdos límite entre las partes.

La Organización de Mujeres por el Medio Ambiente y el Desarrollo (Wedo, en inglés) divulgó un estudio sobre la desigualdad de género en esas conferencias entre 2009 y 2021, y en la de este año no hay trazas de cambios en la composición de las delegaciones y menos aún en las de las jefaturas de delegación nacionales.

Sin embargo, en esta 27 Conferencia de las Partes (COP27) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se ha encargado a destacadas delegadas el papel de  “facilitadoras” de consensos sobre aspectos álgidos de la adaptación climática, destacó el portal especializado Energías Renovables.

Se trata de la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Teresa Ribera, vicepresidenta tercera de su gobierno, y de la ministra de Medio Ambiente, Cambio Climático y Tecnología de Maldivas, Shauna Aminath.

Han debido trabajar sobre el espinoso asunto, de estreno en la COP27, de los daños por el cambio climático que causó el consumo de combustibles fósiles en el Norte industrializado, y las pérdidas y compensaciones debidas a las naciones del Sur.

Ese tema, junto con una descarbonización de la economía con la renuncia gradual al empleo de combustibles fósiles, es uno de los dos cruciales para consensuar acuerdos de avance efectivo en la COP27, cuya conclusión se previó para este viernes 18, pero que aquí se da ya por descontado que se prolongará uno o dos días más.

En la introducción del tema a la COPP27 trabajaron además la ministra chilena de Medio Ambiente, Maisa Rojas, y la enviada de Alemania para la Acción Climática, Jennifer Morgan, exdirectora de la organización ecologista Greenpeace.

Wedo recordó que a lo largo de las negociaciones sobre estas materias, en los últimos años, los gobiernos de todo el mundo han acordado que promover la igualdad de género y proteger los derechos humanos de las mujeres son necesarios para cumplir con los objetivos globales climáticos y de desarrollo.

«Si bien hemos visto muchas iniciativas excelentes para mejorar la participación de las mujeres, desde fondos para viajes hasta redes de tutoría, el progreso sigue siendo desigual e inaceptablemente lento», indicó la oenegé basada en Nueva York.

Como muestra, su estudio indicó que el porcentaje de mujeres en todas las delegaciones nacionales en el ciclo de las COP aumentó de 30 % para las reuniones en 2009 a 38% en las 2021.

Se trata de “un aumento de menos de 10 puntos porcentuales, a pesar de mayores compromisos políticos y actividades para promover la participación igualitaria”.

No se ha avanzado mucho en la participación de mujeres al más alto nivel desde que por ejemplo en 
2015 se adoptó el crucial Acuerdo de París contra el calentamiento global, en la COP21, según
 muestra la foto grupal de los mandatarios y jefes de delegación entonces reunidos. Foto: Presidencia México

Aunque su informe no trae datos sobre la COP27, algunas imágenes como la “foto en familia” de los jefes de delegación al inicio de los trabajos recuerdan la situación minoritaria de las mujeres en las tomas de decisiones.

Aminath dijo que se dio cuenta de que cuando se reunieron los jefes de gobierno para la foto de familia al inicio de la cumbre, casi todos eran hombres. “Pero cuando se trataba de la gente que hacía el trabajo, había más mujeres y jóvenes”.

“Espero que esta vez todas las mujeres que estamos aquí podamos marcar una diferencia”, comentó la ministra maldiva.

La participación de mujeres ha sido más alta en las delegaciones de América Latina, Europa del Este y Europa occidental, hasta 45 % o más, y mucho más baja en África y Asia, a menudo no más de 35 %.

“A este ritmo, la paridad de género en las delegaciones nacionales de las COP no se logrará hasta 2040, y la paridad de género en los jefes de delegaciones (10 % eran mujeres en 2009 y 13 % en 2021) no se logrará en un futuro previsible”, sentenció el reporte de Wedo.

En general en conferencias sobre el clima, la COP y otras, más allá de las estadísticas de participación, “se ha reconocido que se necesitan nuevas mediciones para evaluar la calidad de la participación de las mujeres, incluidos, por ejemplo, los tiempos de uso de la palabra”, dice el reporte.

Por ejemplo, en las reuniones sobre tecnología y financiación de la Convención Marco, celebradas en 2021, se determinó que los hombres eran 51 % de los delegados gubernamentales, pero eran 60 % de los oradores activos en el plenario -reuniones a las que asistieron todas las partes- y hablaron 74 % el tiempo.

Wedo documentó que en la 22 reunión del Fondo Verde para el Clima, en 2019 en Corea del Sur, los hombres representaron 79 % del tiempo total de uso de la palabra de la reunión entre todas las partes interesadas presentes. Cuando sólo los miembros de la Junta se contaron, ese uso saltó a 93 % del tiempo.

En la COP27 “entendemos que debemos trabajar para encontrar una solución, especialmente para las personas más vulnerables. Las mujeres están en la vanguardia ante la crisis climática”, sentenció finalmente Morgan.

Una mirada de género a los conflictos armados: mujeres, paz y seguridad

 


Por Andrea Sánchez

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La participación de las mujeres en los procesos de paz prevé mayores probabilidades de éxito y garantías en el cumplimiento de los acuerdos

Madrid, 02. nov. 22. AmecoPress. En los últimos diez años, solo tres de cada 10 procesos de paz han incorporado la voz de las mujeres durante las negociaciones. La dimensión de género también se aplica a los conflictos armados y las violencias específicas contras las mujeres son innumerables. Las vías que pueden combatir estas desigualdades son todavía poco eficaces y la participación de las mujeres en procesos de paz llega a ser insuficiente. Solo un 6% son mediadoras, a pesar de que la ONU defienda la inclusión de las mujeres, ya que con su presencia aumenta la probabilidad del triunfo de los acuerdos y su perdurabilidad en el tiempo. ¿Se conseguirá una paz feminista en algún momento? Esta y otras muchas cuestiones siguen sobre la mesa y la guerra en Ucrania no deja más que interrogantes.

El primer paso que se dio desde las Naciones Unidas para reconocer el papel de las mujeres en la resolución de conflictos se consolidó a través de la Agenda Mujeres, paz y seguridad (resolución 1325) del año 2000. Esta resolución fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, con el objetivo de incrementar la participación de las mujeres durante los procesos de prevención, gestión y solución de conflictos.

Además, pretende garantizar la protección de los derechos de las mujeres y las niñas en situación de conflicto armado. María Villellas Ariño, investigadora en la Escola de Cultura de Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona, explica: “esta agenda ha servidos sobre todo para dar visibilidad y reivindicar el papel de las mujeres como sujetos políticos relevantes para la construcción de la paz”. También, añade: “los resultados reales han sido muy pocos y muy lentos, eso no quiere decir que la agenda no sea útil, sino que choca con la falta de voluntad de los gobiernos y de la comunidad internacional".

Desde la Escola de Cultura de Pau, centro de investigación para la paz, destacan algunos retos para conseguir que la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad continúe siendo una herramienta eficaz para construir una paz feminista. La reducción de los gastos militares debe ser primordial en la toma de decisiones, afirma el equipo de investigación. Según el SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo) durante 2021 se ha producido un aumento de un 0,7% del presupuesto militar a nivel mundial. Además, los países con mayor partida destinada al ámbito militar (Estados Unidos, China, India, Reino Unido y Rusia) representan el 62% de todos los recursos económicos globales para este sector.

La multipolaridad de las desigualdades se acentúa durante los conflictos armados

Otra de las vías que propone la Escola consiste en aplicar una visión ecofeminista, que considere también la diversidad de las personas. Las circunstancias relacionas con la identidad de género, la orientación sexual, la expresión de género o diversas características sexuales también deben ser tenidas en cuenta dentro de los conflictos armados, ya que estas personas tienen más probabilidades de sufrir violencias. Respecto a la visión interseccional en los análisis de conflictos armados, María Villellas destaca: “es muy importante que incorporemos y enriquezcamos nuestro análisis con otros ejes de desigualdad, entender la diversidad y la pluralidad de situaciones que atraviesan las mujeres tiene que estar presente en el análisis de los conflictos armados y en el diseño de herramientas de construcción de paz”.

Según un informe publicado por el blog del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sobre la dimensión de género en los conflictos armados, las mujeres y niñas reciben violencias especificas tanto de manera directa como de manera indirecta en estos contextos. Ruth María Abril Stoffels, investigadora y experta de Derecho Internacional Humanitario de la Universidad CEU-Cardenal Herrera destaca: “las mujeres sufren violencias visibles como las violencias sexuales, esclavitud sexual, matrimonios forzados, prostitución forzada, embarazos forzados…”, añade: “también hay una violencia económica cuando la mujer no tienen medios para alimentar a sus familias y una violencia de tipo político, cuando no se reconocen los derechos de las mujeres a participar en los procesos de paz”.

Las violencias sexuales supondrían ataques directos a las mujeres que viven en las zonas de conflicto, de hecho, estas agresiones han sido consideradas un instrumento más para ejercer la guerra, según las Naciones Unidas. Otra de las agresiones directas correspondería con las muertes y heridas, así como la posterior dificultad y desigualdad en el acceso a la asistencia en salud. Además, estos ataques no se detienen aquí, ya que llegan a trascender a la vida cotidiana, depositando en ellas una carga más. Esta podría ser la asunción de los cuidados familiares y diversas responsabilidades marcadas por los roles de género.

¿Qué ocurre cuando existe un contexto donde impera el militarismo patriarcal?

Algunos de estos cometidos hacen que menos del 20% de las mujeres tengan la posibilidad de acceder a un trabajo remunerado, en los países donde los conflictos se prolongan en el tiempo, frente al 69% de los hombres. Además, más del 21% de las niñas en edad de escolaridad primaria no asisten a la escuela, mientras el porcentaje en los niños es del 15%, según datos del blog de CIRC. Estas son algunas de las cifras más alarmantes que se estudian desde el organismo. Sin embargo, denuncian la invisibilidad histórica de las mujeres en la recopilación de información y apuestan por una calidad de los datos que incluya la perspectiva de género.

Los centros de investigación resaltan la importancia de reunir estudios que contemplen estereotipos, normas sociales y otros factores que introduzcan sesgos de género, para así cubrir puntos ciegos en la toma de decisiones. María Villellas afirma: “no podemos entender los conflictos armados en toda su dimensión si no tenemos en cuenta la perspectiva de género”, añade: “hay muy pocas mujeres que participen en las negociaciones, esto es un primer factor de desigualdad, además en muchas ocasiones no se incluyen en las negociaciones de paz cuestiones que tienen un impacto grande sobre las mujeres”.

La brecha de género continúa presidiendo las desigualdades sufridas en la mayoría de los conflictos armados. Según datos proporcionados por el Índice Mujeres, Paz y Seguridad 2021/2022 del Georgetown Institute for Women, Peace and Security, las mujeres refugiadas presentan un mayor grado de dificultad a la hora de encontrar trabajo en el país de acogida. Además, son ellas las que se concentran en sectores no cualificados y mal pagados. A estas limitaciones en las oportunidades económicas, se suman las barreras del idioma, las tasas de alfabetización más bajas y los cuidados no remunerados.

También son las mujeres las que tienen mayor riesgo de sufrir inseguridad alimentaria y de recibir violencias machistas. Estas situaciones no se ven cubiertas en la mayoría de los contextos de conflicto, debido a la interrupción o restricción de los servicios de asistencia, por lo tanto, se ve reducido el apoyo frente a posiciones de vulnerabilidad tan graves. Todas estas consecuencias se están viviendo en los conflictos abiertos y actuales que ocurren en el mundo, incluida la invasión militar de Rusia contra Ucrania.

La mismas dinámicas en la guerra ruso-ucraniana

El 24 de febrero de 2022 comenzó la invasión rusa contra Ucrania. Esta guerra ha provocado un desplazamiento forzado de la población civil ucraniana, mayoritariamente mujeres, niños y niñas, así como personas mayores. Ucrania se encontró bajo el mandato de una ley marcial, impuesta desde el primer día de la invasión y cuya vigencia se prolongó hasta el mes de mayo. Esta ley prohibió a los chicos jóvenes y hombres de entre 18 y 60 años salir del país, considerando algunas excepciones. A esta situación tan escalofriante se suma el importante número de desplazamientos que se produjeron desde el comienzo de la invasión.

Son 8,4 millones de personas refugiadas, de las cuales 3 millones han vuelto a Ucrania, según datos proporcionados por ACNUR. La organización ACNUDH también registró 3.924 víctimas mortales civiles (1.519 hombres, 985 mujeres, 98 niños y 95 niñas y 1.227 personas sin datos de género) y 4.444 heridos (907 hombres, 604 mujeres, 126 niños y 104 niñas y otras 2.703 personas sin datos desagregados).

Esta guerra ha provocado un incremento de la violencia sexual contra mujeres que viven en la zona del conflicto, según un análisis publicado por ONU Mujeres y CARE. Además, señalaron que se había producido un aumento de las violencias machistas sufridas en el ámbito doméstico, una situación que no se consigue paliar debido a dificultades a la hora de acceder a servicios de apoyo, pérdidas de medios de vida y obstáculos para socorrer necesidades básicas de personas dependientes. Otro de los puntos que define la clara desigualdad de género en el conflicto corresponde a la agravación de discriminaciones ya existentes con anterioridad, abarcando también una magnitud racista y homófoba.

El aumento de las cifras de violencia sexual también es potencialmente peligroso. La ONU ha confirmado un incremento en las denuncias y ha facilitado datos recogidos por el Equipo de Observación de Derechos Humanos del Alto Comisionado de Naciones Unidas. Este organismo ha verificado 28 casos, incluyendo violación, violación en grupo, tortura, desnudos forzados y amenazas de violencia sexual. ACNUDH también confirmó que la mayoría de las violencias sexuales dentro del conflicto habían sido llevadas a cabo en las áreas bajo el control de las fuerzas armadas rusas y algunos casos en zonas controladas por el poder ucraniano.

La seguridad sexual no está garantizada, ni si quiera en los países de destino y tránsito de mujeres desplazadas ucranianas y de otros orígenes. Algunas organizaciones de Polonia, Rumanía, Eslovaquia y Hungría dedicadas al campo de los derechos sexuales y reproductivos denunciaron esta situación. Un contexto de máxima gravedad, en el cual medidas como la anticoncepción de emergencia, el acceso al aborto, la atención prenatal o el tratamiento para enfermedades de transmisión sexual no están garantizadas.

El Índice Mujeres, Paz y Seguridad 2021/2022 sitúa a Ucrania en el puesto 66 dentro de una clasificación global de 170 estados, que mide la inclusión, la seguridad y la justicia para las mujeres. Todavía la participación de las mujeres durante los procesos de paz y las mediaciones en el conflicto de Rusia y Ucrania ha sido bastante débil. Las mujeres y las organizaciones de la sociedad civil han sido excluidas como negociadoras durante los encuentros oficiales.

Entre los años 2014 y 2019, Ucrania mandó al menos a diez hombres, pero solo a dos mujeres, mientras que Rusia no envió a ninguna. Iryna Gerashchenko, la enviada humanitaria del gobierno de Ucrania y Olga Ajvazovska, líder de la sociedad civil, son aquellas que han formado parte de las conversaciones de paz como delegadas. También, se sitúa Heidi Tagliavini y Heidi Grau, diplomáticas que representan a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, ejerciendo de moderadoras principales del Grupo de Contacto Trilateral. Todavía el 80% de los embajadores siguen siendo hombres, poniendo en clara evidencia la masculinización de este sector.

Los medios de comunicación y su responsabilidad como altavoz

La sociedad civil no se detiene y es importante tener en cuenta la diversidad de puntos de vista, las aportaciones que realizan, las respuestas que aplican frente a las guerras… En líneas generales, la sociedad no se presenta como actor dentro de las negociaciones y los acuerdos de paz. No se contempla la visión de las personas como una herramienta útil y necesaria para construir la paz y solucionar situaciones de conflicto armado.

Manuela Mesa, codirectora del Instituto Universitario de Derechos Humanos, Democracia, Cultura de Paz y no violencia (DEMOSPAZ-UAM) y directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ), afirma: “la sociedad ucraniana tiene derecho a decidir cómo quiere defenderse de una agresión como la que está sufriendo (..), por ello hay que dar voz para apoyar una salida negociada, teniendo en cuenta las necesidades de la sociedad ucraniana”. Es decir, plantea la importancia de tener en cuenta “cuál es su visión y cómo querrían salir de todo esto”.

Por ello, es muy relevante el papel que juegan los medios de comunicación en cuento a la pedagogía para los acuerdos de paz. Además, son los responsables de incluir los testimonios de las personas involucradas, no solo desde su postura como víctimas, sino como demandantes de derechos y participantes del contexto. Para María Villellas es fundamental la responsabilidad que tienen los medios de comuncaición: “no dar solo visibilidad a los actores armados, sino que dando visibilidad a las personas que trabajan por la paz, se consigue transmitir que la paz es posible”.

El tratamiento que reciben los conflictos armados tiende a ofrecer una visión propagandística de los hechos. Esta opinión es apoyada por Tica Font, experta en economía de defensa e investigadora del Centre Delas d’Estudis per la Pau, al hablar sobre la guerra de Ucrania: “estamos viendo un periodismo de emoción, que intenta que vivas la solidaridad hacia las víctimas, porque de esta manera vas a dar apoyo a las decisiones que vaya a tomar el gobierno”. Además, añade: “existe un periodismo de emoción y no de reflexión, yo no he visto ninguna entrevista a personas intelectuales ucranianas, no se favorece ninguna opinión crítica al gobierno ucraniano”.

La movilización de mujeres ucranianas en el ámbito comunitario, incluyendo la evacuación de civiles y el apoyo a personas desplazadas, debe ser reconocida y valorada. También han colaborado en la recogida y distribución de ayuda humanitaria, así como en las redes de apoyo a mujeres de violencia de género, violencia sexual, en la generación de refugios, la recogida de información para localizar a personas desaparecidas y la documentación de vulneraciones de los derechos humanos, entre otras cosas. La heterogeneidad de esta participación es muy amplia, ya que también se encuentran muchas mujeres que se han sumado a las fuerzas armadas y a las unidades de defensa territorial.

La sección ucraniana de La Strada (organización para los Derechos Humanos) critica el papel de los medios de comunicación y rechaza la victimización pública que están sufriendo las mujeres ucranianas. Otra posición que afecta al periodismo de guerra es aquella dada por la co-fundadora de la Asociación de Juristas Ucranianas (JurFem), Larisa Denisenko. La representante reclamó un tratamiento de la información siguiendo criterios de información con un enfoque de género, para no agravar los daños ya existentes. También, se ha exigido desde órganos de la sociedad civil, prestar especial atención a paliar el perjuicio y el estigma que recaen sobre personas refugiadas, pero también sobre la población rusa que no apoya la invasión.

Tica Font: "Solo hablan las armas y los hombres"

Una posible vía para reducir el impacto negativo de análisis públicos y privados en la guerra se podría basar en la inclusión de evaluaciones con perspectiva de género. Este abordaje podría ser canalizado, según el CIRC, a través de políticas y prácticas incentivadas por el vector de ONU Mujeres, así como la implicación del resto de Estados en esta materia. La organización señala que la incorporación de un enfoque de género en sus respectivas obligaciones del Derecho Internacional Humanitario, revertiría en una mejora de la calidad de las informaciones. Pero como explica Tica Font, respondiendo a una posible aplicación de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad en la invasión rusa contra Ucrania: “cuando las cosas están tensas, de esta agenda se prescinde totalmente, volvemos a lo de siempre, los hombres se sitúan con valores muy masculinos abordando las situaciones, sin dejar espacio a las mujeres, con otra clase de visión y partiendo desde otros valores”.

Todos los esfuerzos por combatir la vía militar y el estallido de guerras recalcan que “la guerra en sí no arregla los problemas, los acrecienta”, “para defender la vida, la guerra no sirve”, como mencionaba Tica Font en su entrevista con nosotras. Además, no podemos olvidar que “a lo largo de la historia, militarismo y patriarcado han ido siempre de la mano y se han reforzado mutuamente”, palabras de María Villellas. Estos mensajes de paz y feminismo son las verdaderas herramientas para alcanzar realidades mejores y sostenibles, que incluyan la diversidad presente en todas las sociedades.

Fotos: archivo AmecoPress, cedido por la Web Naciones Unidas.
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Pie de foto: 1) Cartel ONU Mujeres; 2)La gente en Kyiv, Ucrania, abarrota las estaciones de tren tratando de salir del país durante la invasión rusa, pero los trenes de evacuación no son suficientes para todas las personas. 1 de marzo de 2022. Foto: Sebastian Backhaus / Agentur Focus / Redux; 3)ONU/Loey Felipe Una amplia vista de la sala del Consejo de Seguridad mientras el Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy (en la pantalla), se dirige a la reunión del Consejo de Seguridad sobre la situación en Ucrania; 4)Voluntarios de la JCI Ungheni repartiendo bolsas de comida a las personas refugiadas que pasan por la aduana de Sculeni. Fotografía: ONU Mujeres Moldova
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Internacional - Política - Voces de Mujeres - Instituciones de Igualdad - Estudios de Género - Derechos Humanos - Violencia de Género - Violencia Sexual - Violencia en conflicto armado - Informes - Redes y Plataformas de Mujeres. 02. nov. 22. AmecoPress.

Diputados aprueban añadir «sextorsión» al concepto de violencia digital

  

Con 480 votos a favor, la adición al artículo 20 Quáter de la Ley General fue aprobado por el pleno con el objetivo de visibilizar este tipo de violencia y atenderla a través de la generación de políticas públicas y acciones de gobierno. El dictamen fue enviado al Senado para su análisis.

Al fundamentar el dictamen, la presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, Julieta Vences Valencia, destacó que debe considerarse como violencia digital, “toda acción dolosa de amenazar, chantajear, coaccionar, extorsionar a una mujer con exponer, distribuir, difundir, exhibir, transmitir, comercializar, ofertar, intercambiar o compartir imágenes, audios, videos reales o simulados de contenido íntimo sexual, mejor conocido como pack, sin el consentimiento, aprobación o autorización de las mismas, en cualquier ámbito de su vida privada o pública de su imagen propia”.

Fotografía: Facebook Frente Nacional para la Sororidad

Vences Valencia destacó que con dichas modificaciones se fortalece la Ley Olimpia, una serie de reformas propuestas por Olimpia Coral Melo, una mujer originaria de Puebla que fue víctima de violencia digital cuando tenía 18 años luego de que su expareja difundiera un video íntimo de ambos. 

La diputada aseguró que en los últimos años mujeres, niñas y adolescentes han sido víctimas de estas acciones. Y es que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 36.4 por ciento de las mujeres de entre 20 y 29 años de edad que utilizaron internet en 2019 fueron víctimas de ciberacoso en los últimos doce meses, frente al 27.2 por ciento de los hombres. 

Además, se estima que 70 por ciento de las víctimas son adolescentes y mujeres, por lo que las “afecta de forma desproporcionada por su propio género”.

Cabe recordar que en abril de 2021, la Ley Olimpia avanzó y se incluyó en el Código Penal Federal al aprobarse sanciones a nivel nacional por hasta seis años de prisión con una multa de entre 45 mil a más de 89 mil pesos a quien incurra en el delito de violencia digital

Sin embargo, Cimacnoticias ha documentado que mujeres que han impulsado esta ley acusan que la falta de sensibilización hacia las personas impartidoras de justicia es una limitante para alcanzar una plena justicia.

“Leyes no es igual a justicia. Necesitamos una transformación profunda del sistema de justicia para que las personas juzgadoras e investigadoras puedan tener una perspectiva de género, una visión y una implementación más innovadora (de este conjunto de normas) que garantice a las mujeres soluciones expeditas”, declaró la defensora de DH e integrante de la colectiva feminista “Luchadoras”, Lulú V. Barrera.

Por lo que en diversas ocasiones han instado al gobierno mexicano y a la sociedad a impulsar y pensar en soluciones posibles para que las mujeres no deban llegar a verse agredidas por este tipo de violencia y se busque prevenir la violencia digital o mediática.

Los feminicidios como síntoma


Cuánta mujer asesinada. ¿Qué está pasando? ¿De dónde sale esa pulsión criminal dirigida a la mujer que por azar o motivos personales elige el inminente feminicida? Nos podemos permitir la licencia de llamar epidemia al fenómeno. ¿Será un mal contagioso? Se han propuesto diversas explicaciones de esta ola criminal que asola a México. La mayoría seguramente útiles, ofrecen respuestas parciales. La frustración económica y sexual de los varones. La irritación o el miedo que les provocan las mujeres libres o ajenas. La pérdida de valores comunitarios, familiares, amorosos. El uso y abuso de sustancias para desarmar a la hembra. La violencia conyugal normalizada en tantísimos hogares, el meollo de tantísimas parejas.

También lo que aprenden los niños de sus mayores. Lo que no aprenden: la orfandad ética es la verdadera epidemia. Se borró en la mente de infinidad de hombres la diferencia entre lo bueno y lo malo, el respeto a la vida ajena, los sentimientos afectuosos hacia los demás. Hay quien culpa a la pornografía, frecuentemente brutal e indigna, accesible para cualquier adolescente, obrero, transportista, policía, desempleado, profesionista. Hasta los videojuegos han sido señalados.

La huella del patriarcado sempiterno apenas ahora es cuestionada en serio, sobre todo desde las que podemos llamar nuevas mujeres, permeadas por el feminismo, o imbuidas en él. Barajamos interpretaciones sicológicas, sociológicas, demográficas, religiosas, legales, políticas. No mitigan nuestro azoro ni el horror.

Todo esto trae verdad, mucha o poca. Pero en el fondo la respuesta a por qué los hombres matan con facilidad a las mujeres es muy simple: lo hacen porque pueden.

Cada historia es un mundo, cada caso único si lo consideramos desde la asesinada y su entorno afectivo. Pero desde el macho la historia resulta anodina y la misma: un varón sin escrúpulo alguno, con frecuencia fría y calculadoramente, organiza el asesinato de la víctima, tal vez su pareja actual pasada, o imposible. Luego constituyen historias que venden bien, teñidas de moralina o morbo, en noticieros, prensa, películas y series televisivas.

Existen las agresiones impulsivas, el se le fue la mano. Son lo mismo. Consideremos además los feminicidios de desconocidas, a las que el perpetrador sigue y agrede. La inconcebible frecuencia con que se perpetran las violaciones sexuales suele preceder al sacrificio de las ultrajadas en el altar del miembro viril y el ejercicio de poder. Sí, la cosa está literalmente de la verga.

El campo algodonero y otros escenarios juarenses del fin de siglo obsesionaron al gran ensayista Sergio González Rodríguez. Sus inteligentes indagaciones casi le costaron la vida. Huesos en el desierto, mujeres sin nombre, zapatillas semienterradas, esqueletos con medias. Hace dos décadas Noam Chomsky hablaba de Ciudad Juárez como un laboratorio del futuro. Y que lo diga. Vean dónde estamos hoy.

Una red invisible cual telaraña procura la impunidad del mata-mujeres, conformada por agentes y mandos policiacos, jueces, fiscales, amigotes, guardaespaldas, choferes. El feminicidio es un crimen específico, diferente de las muertes indiscriminadas y gratuitas por la violencia en curso, las ejecuciones entre rivales o contra los desobedientes, los metiches, los que estorban el negocio.

Contra las estólidas inercias del patriarcado dueño de las leyes, ya se considera un delito tipificado. Pero las cosas no mejoran. Al contrario. Vemos más feminicidios, más fríos y vulgares. La impunidad es garantía cínica del atroz pacto patriarcal. Cumbre del desprecio. Sexismo, racismo, odio genérico, pedofilia: la superioridad del corazón miserable, la esterilidad del fuerte, del depredador sin coto ni educación.

Podríamos hablar de deshumanización si no fuera una conducta exclusiva de los humanos. Los animales no matan a sus hembras. ¿Humano, demasiado humano? ¿Masculino, demasiado masculino? Ciertamente cobarde, por muchos güevos que le pongan a sus hazañas. Estamos ante una sicopatía que no se debe a una mente mutilada o defectuosa, como la sicopatía clínica, sino que se genera en lo que aprenden, o lo que no aprenden, los cerebros normales de los agresores de mujeres, y en el extremo, los feminicidas.

Raquel Padilla Ramos una “Gioconda” que nos mira de frente

  

Hermosillo, Sonora
Autora: Elena Martínez Bolio. Foto: Silvia Núñez Esquer

Cual si estuviera interpelando a la concurrencia con su mirada, Raquel Padilla Ramos ha sido inspiración de la artista plástica Elena Martínez Bolio, en una de las obras que forma parte de la exposición “Una larga hebra”.

En el recinto del Centro INAH Sonora, dentro de las salas del Museo de Sonora, Raquel mira casi con la misma profundidad que lo hacía cuando vivía.

La apreciada Historiadora y Antropóloga fue privada de la vida el 7 de noviembre del 2019 por su pareja sentimental, pero hoy ella permanece ahí, en un espacio que recorrió durante tantos años al acudir a laborar en ese emblemático edificio construido de piedra extraída del Cerro de la Campana, a las faldas del cual permanece erguido como centinela de su padre, el cerro.

Foto: Silvia Núñez Esquer

La ex penitenciaría de Sonora, es custodia de la historia de Sonora, aunque solo abre las puertas en las salas temporales para exposiciones no permanentes, mientras las demás permanecen en remodelación desde hace más de una década.

“Una larga hebra” de la yucateca Elena Martínez Bolio, es una de esas muestras temporales. Hermosillo es la tercera ciudad en donde se ha montado la colección de objetos, prendas, ropa de cama y otros accesorios que han sido intervenidos por hebras de hilo o estambre de todo tipo.

Imagen tomada de las redes sociales de Raquel Padilla Ramos

Mérida, la Ciudad de México y ahora Hermosillo han podido albergar esta rica colección de trabajos que Elena ha creado con tela, hilo, aguja, mucha creatividad y sensibilidad, que ahora comparte con las y los espectadores.

Este 9 de noviembre se celebró la apertura de la exposición, misma que permanecerá en exhibición hasta abril del año entrante.

Autora: Elena Martínez Bolio. Foto: Silvia Núñez Esquer

Vestidos, huipiles, cuadros en tela, objetos recolectados de otras épocas, dan la riqueza a esta inusual exposición, que coincide con el tercer aniversario luctuoso de Raquel Padilla Ramos.

Los símbolos están por todas partes. Bordados, cocidos, deshebrados, expresados en dibujos trazados por la propia aguja e hilo de la autora. Imágenes, frases, combinaciones de ambas saltan a la vista para envolvernos en una realidad avasallante, aunque en un recinto amable.

Autora: Elena Martínez Bolio. Foto: Silvia Núñez Esquer

Igual nos encontramos una sábana bordada a lo largo y a lo ancho con la consigna “No es no”, que advertimos una faja de mujer, de entre un conjunto de ropa interior colgada pendiendo de una cuerda, como tendedero para secar la ropa recién lavada.

Y ahí, en medio de la primera sala, Raquel Padilla, viéndonos, observándonos con su mirada directa, inquisitiva, interrogante, desafiante.

“Al saber que la itinerancia de la exposición traería a este museo de Sonora la colección, conocí a esta gran mujer descubriendo que trabajó aquí, que vivió en Mérida, por lo que me interesó mucho, busqué gente que la conoció”, explica al hablar de su proceso de investigación para crear la obra dedicada a Raquel Padilla Ramos.

Autora: Elena Martínez Bolio. Foto: Silvia Núñez Esquer

Al verla, es imposible no evocar a la Gioconda o Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, por ser sin duda la obra más importante por el significado que tiene su figura en Sonora.

Pero es Raquel, la especialista en estudios de la etnia yaqui. Es la madre de tres amados hijas e hijo. Es la amiga y compañera de trabajo que viaja, que divulga la historia, que comparte y departe generosamente.

“Cuando yo muera…

Dejaré a mis hijos las nubes que presagian lluvia en tierra del desierto.

A mi padre y a la memoria de mi madre, mis gracias repartidas en cada estrella del cielo.

A mis hermanos y hermana, una estela de sonrisas en las olas del océano.

A mi amado, una postal viva de los ondulantes cerros del Bacatete.

A mis críticos, una piedra firme y consistente para que, libres de pecado, me la arrojen en el rostro.

A mis enemigos, un cascabel sin víbora.

A mis amigos, un rincón limpio y ordenado en donde se depositen nuestros recuerdos más entrañables.

Raquel Padilla Ramos»

Texto  de Raquel Padilla Ramos que acompaña el retrato en la exposición «Una larga hebra», retomado por Elena Martínez Bolio de un estado de la red social facebook de Raquel Padilla

Es Raquel con una de las vestimentas que eligió para una foto que sirvió de base para el cuadro de Elena Martínez Bolio, quien decidió fusionar varias expresiones de diversas fotografías estudiadas previamente, así como reflejar los varios tonos de cabello que Raquel lució en vida.

La artista plástica logra el resultado mezclando hilo de colores, para expresar esa diversidad que Raquel quiso experimentar en su cabello.

Autora: Elena Martínez Bolio. Foto: Silvia Núñez Esquer

Le pedimos que nos hablara del cuadro elaborado con tinta, hilo, tela, papel aluminio, y un pequeño puñal, colocado a propósito en forma de dije colgado del cuello de Raquel.

Reconoció que las demás mujeres a las que refleja en sus trabajos son mujeres a las que conoció, que habló con ellas, impregnándose de su voz, de su manera de gesticular, de su fisonomía, de su manera de caminar, etc.

Sin embargo, al no haber conocido a Raquel, se dedicó a ver videos, a platicar con personas que la conocieron y a recorrer en la medida de sus posibilidades lugares y productos académicos de la Antropóloga.

Autora: Elena Martínez Bolio. Foto: Silvia Núñez Esquer

Elena afirma que no quiso reflejar a la Raquel académica, sino a la mujer enamorada. Esto es porque a ella no le interesa a qué se dedican las mujeres a las que refleja en la obra, sino lo que ellas son y sienten.

Sobre todo, quería que los ojos en el retrato tuvieran tal intención y dirección que de cualquier plano que se le viera, ella también estuviera sosteniendo la mirada hacia la o el espectador.

Hasta que lo logró, dio por terminada la obra, una de las que más trabajo le ha costado quedar satisfecha, expresó

Video: Silvia Núñez Esquer

No es el único producto que se puede apreciar en la exposición “Una larga hebra”, pero sí es la más entrañable por el lugar en donde se está exponiendo, y por la ciudad en donde tanta gente profesaba cariño hacia Raquel Padilla.

San Luis Potosí tendrá registro de deudores alimentarios morosos

  

La creación de este registro local de deudores se hizo posible gracias a una serie de reformas en en Código Familiar, la Ley de Registro Civil y la Ley de Registro Público de la Propiedad y del Catastro del estado. Entre otras cosas, las modificaciones incluyen la adhesión de diversos capítulos en los que se especifica cuándo y cómo es que una persona quedará registrada como deudor alimentario moroso.

A grandes rasgos, se convertirá en deudor alimentario moroso todo aquel que lleve 90 días o más sin pagar pensión alimenticia. Cuando esto suceda, un juez deberá ordenar al Registro Civil de San Luis Potosí que incluya a dicha persona en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos con los siguientes datos:

  • Nombre completo y CURP
  • Nombre(s) de su(s) acreedor(es) alimentario(s)
  • Datos del acta que comprueben el vínculo entre el deudor y el o los acreedores
  • Número de pagos incumplidos y monto de la deuda
  • Datos del expediente del que deriva su inscripción al registro
  • Datos de quien ordena el registro
  • Medios para contactar al órgano que ordena el registro del deudor

El Registro Civil se encargará de expedir un acta que compruebe la alta del deudor en el registro. Si esta persona es hablante de lengua indígena, el acta será emitida en dicha lengua con la ayuda de algún traductor. En cualquier caso, los datos de la persona serán eliminados del registro únicamente cuando cubra sus deudas.

¿De qué servirá el Registro de Deudores Alimentarios Morosos?

De acuerdo con el decreto aprobado y publicado este 10 de noviembre en la Gaceta Parlamentaria de San Luis Potosí, el registro creado funcionará como un modo de ejercer presión contra quien no cumpla con la pensión alimenticia.

Entre otras cosas, cuando una persona deudora intente adquirir, modificar, limitar o extinguir una propiedad, los notarios del estado se verán obligados a revisar si dicha persona está en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos. Los jueces tendrán esta misma obligación cuando el deudor en cuestión quiera casarse con alguien más.

Además de esto, en cuanto un deudor alimentario quede inscrito en este catálogo, el Registro Público de la Propiedad deberá hacer una anotación sobre los bienes del deudor y emitir una alerta al respecto.

Con estas medidas, el Congreso local de San Luis Potosí busca erradicar un problema que —de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía— provoca que 3 de cada 4 hijos de padres separados no reciba una pensión alimenticia como deberían.

Además de San Luis Potosí, la Ciudad de México, Morelos, Jalisco, el Estado de México, Oaxaca, Coahuila y Chiapas también cuentan con un registro de deudores alimentarios. Al mismo tiempo, iniciativas como la Ley Sabina constituyen un esfuerzo para buscar la protección prioritaria de las infancias abandonadas por sus padres.

Daniela Souza y Leslie Soltero, dos mexicanas como las mejores del mundo en Taekwondo

 

Fotografía: Especial

Leslie, de 21 años, fue la primera en colgarse la medalla. Este martes 15 de noviembre, la joven originaria de Mexicali, Baja California, se enfrentó a la serbia Alexandra Prisic en una final cerrada que concluyó 2-1 a favor de la mexicana. Antes eliminó a la luxemburguesa Isabelle Faber, a la canadiense Melissa Pagnotta, a la jordana Julyana Al-Sadeq y a la española Cecilia Castro.

Por su parte, Daniela Souza se llevó la medalla de oro el miércoles en la categoría de-49 kilogramos femenil. Antes de eso, la jaliciense de 23 años de edad se impuso en una semifinal cardiaca donde, de último minuto, lanzó un golpe espectacular y remontó para pasar a la gran final. Ya en el último enfrentamiento, Souza Naranjo derrotó 8 a 2 a su rival china Qing Guo y se convirtió en campeona mundial.

Con estos triunfos, las taekwondoínas mexicanas se unieron a la lista de connacionales campeonas y campeones en esta rama deportiva. Los otros campeones son María del Rosario Espinoza, Edna Díaz, Óscar Mendiola y Uriel Adriano.

Mexicanas triunfan en el deporte en 2022

Además de Daniela Souza y Leslie Soltero, este año, otras deportistas mexicanas han sumado triunfos importantes en sus carreras y han dejado huella en el deporte mexicano. Una de ellas es Ella Bucio Dovali, quien el pasado mes de octubre se convirtió en la primera campeona mundial de parkour a sus 25 años de edad.

Por su parte, Guadalupe Quintal Catzín (mejor conocida como Lupita Quintal) ganó el oro en la categoría de más de 68 kilos en la Serie Mundial de Karate, la cual se celebró este septiembre en Kocaeli, Turquía.

El mismo mes del triunfo de la karateca, la raquetbolista Paola Longoria obtuvo su quinto título mundial en el Campeonato Mundial de Raquetbol 2022 celebrado en el estado de San Luis Potosí. Tanto Longoria como Bucio Dovali y muchas otras atletas mexicanas más han denunciado la falta de apoyo de las autoridades deportivas en México; pese a este abandono institucional, las mexicanas siguen entregando todo en las contiendas y posicionando el nombre de nuestro país en los rankings internacionales.

Una injusticia suprema: la batalla por el derecho al aborto en Estados Unidos

alai.info

Judith Orrhttps

El 24 de junio de 2022, la nación más rica y poderosa del mundo retrocedió medio siglo en los derechos reproductivos de las mujeres. Ese fue el día en que el Tribunal Supremo de Estados Unidos revocó su sentencia en el histórico caso Roe contra Wade de 1973, que había garantizado el derecho al aborto en Estados Unidos durante los últimos 50 años, un derecho apoyado por dos tercios de la población estadounidense. La revocación de Roe contra Wade tuvo un impacto instantáneo y devastador en todo el país. Las clínicas de aborto cerraron sus puertas en múltiples estados en los que se invocaron leyes “gatillo” para prohibir los abortos. Algunas de estas leyes llevaban muchos años en los libros esperando este momento.

La reacción fue inmediata. Ya en mayo de 2022 se produjeron airadas protestas masivas, cuando una filtración sin precedentes del Tribunal Supremo reveló un borrador de la opinión del tribunal y sus consecuencias. El anuncio oficial de la decisión del tribunal en junio fue testigo de manifestaciones aún mayores y de protestas a menudo militantes en pueblos y ciudades de todo Estados Unidos. Los manifestantes se concentraron en los domicilios de varios jueces del Tribunal Supremo y uno de ellos, el juez Clarence Thomas, se vio obligado a abandonar su función docente en la Universidad George Washington, donde daba clases en la facultad de Derecho desde 2011, después de que miles de estudiantes firmaran una petición exigiendo su retirada. Desde los escenarios de Glastonbury hasta las alfombras rojas de todo el mundo, grandes artistas, músicos y estrellas de cine denunciaron la decisión, junto con muchos líderes políticos. Varias grandes empresas multinacionales se sumaron a la condena y se comprometieron a pagar al personal que tuviera que volar a través de las fronteras estatales para acceder a los abortos legales.

La anulación de Roe vs Wade es una victoria monumental para el movimiento antiabortista y la derecha estadounidense. Supone la culminación de décadas de campaña durante las cuales los estados gobernados por los republicanos introdujeron más de mil restricciones a la prestación del aborto. A lo largo de estos años, los extremistas antiabortistas sometieron a las clínicas de aborto a la violencia, a piquetes agresivos e incluso a bombardeos. Los llamados activistas provida han sido condenados por el asesinato de 11 médicos que habían practicado abortos y de otros miembros del personal de las clínicas y por el intento de asesinato de al menos otros 26.

El objetivo final siempre fue revertir Roe, y el ascenso de Donald Trump finalmente lo hizo posible. No fue el primer presidente antiabortista, pero el poder de su narrativa populista de derechas y la cantidad de seguidores que ostenta, significa que ha conseguido el mayor éxito de la derecha en décadas. Su capacidad para ganarse a la base electoral masiva del movimiento antiabortista y a las crecientes y enormemente ricas iglesias cristianas evangélicas fue fundamental para su victoria en 2016. Hizo una promesa a estos partidarios: si ganaba, nombraría a jueces del Tribunal Supremo contrarios al aborto, para que lo anularan. Y eso es lo que hizo.

Este éxito asegura que sigue siendo un contendiente, y su base está fortalecida. Recordemos que, incluso cuando perdió las elecciones de 2020, obtuvo más de 74 millones de votos. El escándalo del atentado del 6 de enero de 2021 en el edificio del Capitolio de EE.UU. en Washington DC y las pruebas de sus acciones en ese día es poco probable que hagan mella en esto; de hecho, puede servir para consolidar su popularidad entre los partidarios más acérrimos. Sea cual sea el resultado de las próximas elecciones presidenciales, los jueces de Trump son su legado. Nombrados de por vida, todos ellos tienen más de cincuenta años y apenas están empezando.

Sin embargo, hay una contradicción intrínseca en la situación. El resurgimiento del ataque de la derecha en EE.UU. tiene lugar al mismo tiempo que se producen avances en el derecho al aborto en otros lugares y las mujeres a nivel mundial han estado al frente de las luchas contra el sexismo y la desigualdad. Aunque el aborto sigue estando prohibido en 26 países -y 50 naciones sólo permiten el aborto cuando la salud de la mujer está en peligro o en casos de violación o incesto-, Estados Unidos es uno de los únicos cuatro países que han aumentado las restricciones al aborto en los últimos 25 años (junto con El Salvador, Polonia y Nicaragua). En el mismo periodo, casi 50 han liberalizado sus leyes sobre el aborto. En los últimos diez años se han producido magníficas campañas a favor del derecho al aborto en toda Sudamérica, que han llevado a victorias en Argentina, Uruguay y Colombia. En Irlanda, la campaña Repeal the Eighth (Derogar la Octava) anuló una enmienda constitucional que prohibía el aborto en una resonante votación popular en 2018. En Corea del Sur, años de campaña del movimiento proabortista lograron forzar la revocación de 67 años de penalización en 2021. Otros países que han liberalizado aún más la ley del aborto desde 2012 son Mozambique, Chipre, Islandia, Nueva Zelanda y Tailandia.

“El resurgimiento del ataque de la derecha en EE.UU. tiene lugar al mismo tiempo que se producen avances en el derecho al aborto en otros lugares; las mujeres a nivel mundial han estado al frente de las luchas contra el sexismo y la desigualdad”

En este contexto, el enorme retroceso en Estados Unidos ha sido un shock para muchos que suponían que se podía confiar en los derechos que habíamos ganado en el pasado. Una generación más joven está saliendo a la calle indignada porque, en 2022, podría no ser capaz de tomar sus propias decisiones sobre sus vidas y cuerpos. El primer referéndum sobre el derecho al aborto después de Roe tuvo lugar en Kansas en agosto de 2022 y demuestra que es una batalla que se puede ganar. El resultado fue un triunfo para el movimiento a favor del aborto: una gran participación permitió obtener una mayoría del 59% para mantener el derecho legal al aborto en la constitución del estado. Esto, en un estado que dio a Trump una mayoría del 15 por ciento sobre Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, demuestra lo extendida que está la oposición pública a las prohibiciones del aborto y que incluso algunos de los propios partidarios de la derecha no votarán por ellas.

Este artículo analizará la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el derecho al aborto, lo que representa y su impacto. También analizará el contexto de la decisión original de Roe vs Wade de 1973 y cómo la derecha, aliada con grupos religiosos, se organizó para desafiarla durante las décadas posteriores. Examinará por qué los intentos de gestionar nuestra fertilidad, que son tan antiguos como la propia humanidad, se han convertido en un tema de referencia para la derecha, y cómo las ideas sobre la reproducción y la familia se están utilizando para alimentar agendas racistas y homófobas. En todos los lugares en los que crecen los fascistas y la extrema derecha ponen las “cuestiones de género” en el centro de sus narrativas para conseguir apoyo. Argumentaré que los derechos reproductivos no pueden separarse del contexto más amplio del ascenso de la extrema derecha y su estrategia, y esto va más allá del aborto y de las fronteras de Estados Unidos. La derecha está a la ofensiva y ha dejado claro su programa: quiere ampliar sus ataques y hacer retroceder los derechos que tanto ha costado conseguir en todos los ámbitos de nuestra vida. Si no nos enfrentamos a ellos, nadie estará a salvo.

El tribunal

El Tribunal Supremo de EE.UU. -la más alta autoridad legal del país- se presenta como si estuviera por encima de la política de los partidos y se ocupara únicamente de la ley. Nada más lejos de la realidad. Cada juez del Tribunal Supremo es nombrado por un presidente en ejercicio, y la batalla por controlar la mayoría en el tribunal es totalmente política. El tribunal no es ni ha sido nunca representativo de la población estadounidense en su conjunto. De hecho, en sus 233 años de historia sólo siete de sus 115 jueces no han sido hombres blancos. Biden nombró a la primera mujer negra del tribunal en julio de 2022.

El juez Samuel Alito, nombrado por George W. Bush en 2006, fue el principal juez que redactó la sentencia del 24 de junio por la que se anuló el caso Roe contra Wade. Su prolongada oposición a la misma consta en acta. Un memorando que se conserva de 1985, cuando era asesor jurídico de la administración de Ronald Reagan, le muestra aconsejando cómo “avanzar en los objetivos de anular Roe vs Wade y, mientras tanto, mitigar sus efectos”. Para Alito, esta sentencia es la realización de una ambición de décadas, disfrazada de precedente legal e histórico. En su sentencia afirma que examinó si “el derecho a obtener un aborto está arraigado en la historia y la tradición de la nación”. Concluye que no lo está. Esto, y el hecho de que el aborto no se menciona específicamente en la Constitución (un documento escrito en 1787), es su justificación para rechazar el aborto como “derecho fundamental”.

Para defender esta opinión, Alito se remonta a la historia del derecho, citando a múltiples jueces y decisiones jurídicas centenarias. Entre ellas, Henry de Bracton, un jurista y sacerdote inglés del siglo XIII, que escribió que una persona que “golpea a una mujer embarazada, o le da veneno, con lo que le provoca un aborto, comete un homicidio”. Esta misma mente jurídica también escribió: “Las mujeres difieren de los hombres en muchos aspectos, pues su posición es inferior a la de los hombres”. También se cita varias veces a Sir Matthew Hale, un juez inglés del siglo XVII que describió el aborto como un “gran crimen”. Hale es más conocido por establecer un precedente legal según el cual la violación era imposible en el matrimonio, y también presidió juicios por “brujería”, condenando a muerte a dos viudas ancianas acusadas de ser brujas en 1662.

Estas opiniones de un pasado en el que las mujeres no tenían derechos, y mucho menos libertad reproductiva, llevaron al juez Alito a afirmar: “Hasta la última parte del siglo XX, el derecho al aborto era totalmente desconocido en la legislación estadounidense.” Así pues, la decisión del tribunal de cometer una injusticia con las mujeres en 2022 se justifica describiendo una larga historia de la misma injusticia, y los últimos 50 años se consideran una aberración de esta norma histórica. A pesar de ello, la sentencia es en realidad incorrecta desde el punto de vista fáctico cuando argumenta que el aborto era “totalmente desconocido” en la ley hasta hace 50 años. Según el derecho consuetudinario, el aborto antes de la “aceleración”, el momento del embarazo en el que la mujer siente el movimiento, se aceptaba en la mayoría de los estados hasta finales del siglo XIX. La excepción fue durante el periodo de la esclavitud, cuando los hijos de las esclavas se consideraban propiedad de los esclavistas y a las mujeres mantenidas como esclavas se les negaba el derecho a interrumpir el embarazo. No obstante, como siempre ocurre con las restricciones al aborto, éste se seguía practicando incluso en circunstancias tan extremas.

“La decisión del tribunal de cometer una injusticia con las mujeres en 2022 se justifica describiendo una larga historia de la misma injusticia, y los últimos 50 años se consideran una aberración de esta norma histórica”

El impacto de la pérdida de Roe vs Wade

El anuncio del Tribunal Supremo cambió el panorama de los derechos reproductivos en un instante. En cuestión de minutos, los médicos y el personal de las clínicas de aborto de más de una docena de estados tuvieron que dirigirse a las mujeres sentadas en las salas de espera y explicarles que la ley había cambiado y que sus abortos no podían seguir adelante. El personal informó de que intentaba desesperadamente organizar alternativas en otros estados, aunque muchos sabían que las circunstancias personales de algunas de sus pacientes podrían hacer imposible el viaje. Una trabajadora de una clínica que tuvo que llamar por teléfono a 60 mujeres para cancelar sus citas declaró al podcast del New York Times que fue el peor día de su vida. Ahora existe un mundo distópico en los estados de Estados Unidos en el que a las mujeres y a las personas embarazadas se les niega por completo la autonomía corporal y se les exige por ley que lleven el embarazo a término. Lo único que falta en esta nueva realidad son los bonetes blancos y las capas rojas de The Handmaid’s Tale de Margaret Atwood.

Estas prohibiciones del aborto afectan a todas las mujeres, pero no por igual. Las mujeres ricas podrán volar fuera de los estados con prohibiciones para acceder a destinos “seguros” comprometidos a proporcionar abortos legales. Esto no será una opción para la mayoría de las mujeres. Las más afectadas por el nuevo régimen legal serán las pobres y la clase trabajadora, las mujeres afroamericanas y de otras minorías étnicas, las mujeres rurales que ya viven lejos de una clínica de aborto, las jóvenes que pueden temer admitir que están embarazadas y las indocumentadas.

La gama y el alcance de las restricciones legales que impondrán los distintos estados sigue siendo objeto de lucha en los tribunales estatales y en los referendos. Es probable que al menos 26 estados tengan prohibiciones totales del aborto para finales de 2022, lo que afectará a 36 millones de mujeres en edad reproductiva: la mitad de todas las mujeres en edad reproductiva de Estados Unidos. Algunos estados han vuelto a las leyes vigentes antes de Roe contra Wade; las restricciones al aborto de Wisconsin, por ejemplo, se basan ahora en una ley aprobada en 1849. La agrupación geográfica de los estados con las restricciones más severas (por ejemplo, en el Sur) supone una carga aún mayor para quien intenta acceder a un aborto legal. Las personas pueden tener que viajar a través de varios estados para llegar a un estado o ciudad “refugio” donde los fiscales generales o los fiscales se han comprometido a no perseguir a ningún proveedor de abortos. Las predicciones sugieren que el fin de Roe significa que más de 24 millones de mujeres tendrán que viajar al menos 150 millas más de lo que hacen actualmente para obtener atención médica. Otros estados, como Minnesota e Illinois -que probablemente serán los únicos estados del Medio Oeste en los que los abortos serán accesibles y legales-, están teniendo que ampliar sus servicios a medida que aumenta el número de mujeres que llegan desde otros estados. Una organización abortista, Just the Pill, afirma que ahora está llevando a cabo consultas de telemedicina con personas en estados con leyes restrictivas y está desplegando clínicas móviles a lo largo de las fronteras estatales.

Las nuevas restricciones son brutales. Sólo una minoría de los estados que han instituido la prohibición hace excepciones en caso de violación e incesto. Por supuesto, estas excepciones son esencialmente juicios morales sobre el comportamiento de las mujeres, lo que implica que hay abortos “buenos” y “malos”: abortos aceptables que están justificados, en contraste con los inaceptables cuando un embarazo es el resultado de una relación sexual consentida. En realidad, no hay abortos buenos o malos. Si una mujer no quiere estar embarazada, eso es suficiente, y no es asunto de nadie más el que una mujer pueda necesitar un aborto. Sin embargo, las excepciones son al menos un avance respecto a los fanáticos de Trump que declaran que las mujeres deben “hacer limonada de los limones” teniendo los bebés de sus violadores. La realidad a la que conducen esas opiniones se demostró sólo unos días después de la decisión del Tribunal Supremo, cuando a una niña de diez años de Ohio que había sido violada se le negó el aborto en su estado natal. Su familia tuvo que llevarla a Indiana para que abortara. Durante días, los medios de comunicación de derechas afirmaron que la historia era un bulo, y tacharon de mentiroso al médico que practicó el aborto. Sin embargo, la historia era cierta, y lamentablemente habrá muchas más como ésta.

Una diferencia significativa con la situación anterior a la sentencia original de Roe contra Wade es que muchos abortos ya no son un procedimiento quirúrgico. Las píldoras proporcionan una alternativa segura para los abortos tempranos, que constituyen la gran mayoría en Estados Unidos. En 2019, el último año del que se dispone de cifras gubernamentales, el 43% de los abortos se produjeron en las primeras seis semanas de embarazo, y el 92% en las primeras 13 semanas. Estos abortos pueden realizarse mediante telemedicina -recibiendo asesoramiento médico a través de consultas online o telefónicas- o de forma autogestionada tras recibir píldoras por correo. Sin embargo, entre enero y marzo de 2022, anticipándose a la revocación de Roe, los estados republicanos introdujeron 100 medidas para restringir dicha medicación. Missouri intentó clasificar el envío de píldoras abortivas como tráfico de drogas y Luisiana aprobó una ley que significa que cualquiera que sea encontrado enviando píldoras a alguien en el estado podría enfrentarse a seis meses de prisión.

La prohibición del aborto también hace que el propio embarazo sea más peligroso, especialmente en un país que tiene, con diferencia, la mayor mortalidad materna de todas las naciones ricas desarrolladas. En contraste con las tendencias internacionales de mejora de la salud en este ámbito, la mortalidad materna en EE.UU. se duplicó entre 1987 y 2020. En 2020, la tasa de mortalidad materna era de 23,8 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, y era más del doble entre las mujeres afroamericanas, para las que la tasa de mortalidad era de 55,3 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. Los demógrafos predicen que la prohibición del aborto significa que la mortalidad materna aumentará en un 21%, pero que, “haciéndose eco de las disparidades existentes”, será mayor entre las pacientes negras. Es importante señalar que muchas de estas desigualdades sanitarias también existen en la atención materna en Gran Bretaña. Por ejemplo, un informe de 2021 concluyó que los datos sobre mortalidad materna mostraban que “Las mujeres de grupos étnicos negros tienen cuatro veces más probabilidades de morir que las mujeres de grupos blancos. Las mujeres de origen étnico asiático tienen casi el doble de probabilidades de morir durante el embarazo en comparación con las mujeres blancas”.

“La prohibición del aborto también hace que el propio embarazo sea más peligroso, especialmente en un país que tiene, con diferencia, la mayor mortalidad materna de todas las naciones ricas desarrolladas”

Las implicaciones plenas y horribles de la revocación de Roe siguen desarrollándose, incluso mientras el movimiento antiabortista señala sus nuevas ambiciones de imponer la prohibición del aborto en todo Estados Unidos y criminalizar cualquier iniciativa que pueda ayudar a las mujeres a acceder a los servicios de aborto. Diez días antes de que el Tribunal Supremo anunciara su decisión, se difundió un modelo de moción elaborado por Jim Bopp, uno de los principales estrategas jurídicos del movimiento antiabortista desde 1973. En él se expone con calculado detalle un plan para ilegalizar todos los métodos posibles de acceso y prestación de un aborto seguro, incluyendo “dar instrucciones por teléfono, Internet o cualquier otro medio de comunicación sobre abortos autoadministrados o medios para obtener un aborto ilegal”. También criminalizaría “el alojamiento o mantenimiento de un sitio web o la prestación de servicios de Internet que fomenten o faciliten los esfuerzos para obtener un aborto ilegal”. Esto está lejos de terminar.

Criminalización del embarazo

El movimiento antiabortista solía afirmar que las restricciones al aborto protegían y “empoderaban” a las mujeres, y que la información obligatoria y los tiempos de espera ayudaban a las mujeres a tomar decisiones, como si una mujer no conociera su propia mente. Ahora, sin embargo, el feto y su “protección” son el centro de las campañas. Las imágenes fetales que ha hecho posible el desarrollo de la tecnología de los ultrasonidos son un arma para las campañas antiabortistas que presentan al feto como una entidad separada de la mujer que lleva el embarazo. Esto ha dado lugar a nuevas y peligrosas formas de legislación. Estar embarazada en Estados Unidos, sobre todo si eres pobre o negra, significa estar sometida a la vigilancia del Estado en todos los aspectos de tu vida y tu comportamiento en caso de que actúes de una manera que se considere perjudicial para el feto que llevas dentro. La ley en algunos estados te considera poco más que una incubadora para un feto con derechos que pueden anular los tuyos. Varios estados, como Georgia, Iowa, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur y Nebraska, han aprobado o están impulsando leyes de “personificación del feto”, similares a la Octava Enmienda de Irlanda, que otorgan el mismo peso legal al feto y a la mujer. La ley de personificación de Georgia es la que va más lejos, ya que clasifica a los fetos como dependientes deducibles de impuestos y con derecho a la manutención de los hijos.

Estas leyes hacen que los médicos, por temor a ser procesados, se abstengan de interrumpir un embarazo, incluso si éste resulta inviable y aunque la vida de la mujer esté en peligro. Esto no es una predicción: ya lo hemos visto en Irlanda, donde Savita Halappanavar murió en un hospital de maternidad en 2012 al negársele un aborto después de que su embarazo se malograra parcialmente. Al menos tres mujeres han muerto en Polonia desde que se endurecieron aún más las leyes brutalmente restrictivas en enero de 2021. Estas mujeres no murieron en las callejuelas, sino en modernos hospitales. En una muestra más de lo que esto significa, las mujeres de Polonia informan de que se les ha negado el tratamiento contra el cáncer a mujeres embarazadas porque podría dañar al feto. Muchos médicos de Estados Unidos se preguntan cuán cerca de la muerte debe estar una mujer para que la interrupción del embarazo sea legal. En los estados en los que existen prohibiciones, los comités de ética y los paneles de médicos suelen decidir ahora si una mujer puede interrumpir su embarazo para salvar su vida y cuándo. Antes del 24 de junio, estas decisiones habrían sido rutinarias para un solo médico.

Incluso antes de que se revocara la sentencia Roe, más de 400 mujeres embarazadas fueron arrestadas, detenidas o sometidas a intervenciones médicas forzadas entre 1973 y 2005, y esta cifra se triplicó con creces entre 2006 y 2020. Varias mujeres se han enfrentado a cargos de asesinato tras abortar y se ha procesado a mujeres embarazadas por “caerse por las escaleras, dar a luz en casa, exponer al feto a ‘humos’ peligrosos, tener el VIH, no descansar lo suficiente durante el embarazo, no llegar a un hospital con la suficiente rapidez durante el parto, ser víctima de un tiroteo y autoinducirse un aborto”. Una mujer de 25 años, Chelsea Becker, pasó 16 meses en una cárcel de California hasta que un juez desestimó su caso tras ser acusada de “asesinato de un feto humano” después de haber dado a luz a un bebé muerto en un hospital en 2019.

Ahora que la prohibición del aborto se extiende a más de la mitad de Estados Unidos, cualquier pérdida de embarazo puede ser potencialmente tratada como un crimen. Además, una serie de datos en línea sobre tu vida podrían utilizarse como prueba, incluyendo “historiales de búsqueda, historiales de navegación, mensajes de texto, datos de localización, datos de pago e información de aplicaciones de seguimiento de la menstruación”. Los activistas a favor del aborto están aconsejando a la gente que borre las aplicaciones de seguimiento de hormonas y otra información de salud que podría utilizarse en los tribunales. Debido a preocupaciones similares, Google ha tenido que asegurar a los usuarios que borrará ciertos registros de localización en los teléfonos, por ejemplo, al visitar una clínica de Planned Parenthood.

“Una mujer de 25 años, Chelsea Becker, pasó 16 meses en una cárcel de California hasta que un juez desestimó su caso tras ser acusada de ‘asesinato de un feto humano’ después de haber dado a luz a un bebé muerto en un hospital en 2019”

La amenaza de acusaciones penales y el riesgo de arresto podrían disuadir a alguien que experimenta la pérdida de un embarazo de buscar ayuda médica, e incluso puede significar que algunas mujeres eviten por completo cualquier atención prenatal. La lógica de esto ya se ha visto en Polonia. En junio de 2022, el gobierno polaco anunció que se exigiría a los médicos que registraran los detalles de los embarazos de sus pacientes en una base de datos nacional, lo que se ha descrito como un registro de embarazos. Todo esto demuestra hasta dónde está dispuesta a llegar la derecha para impulsar la injerencia del Estado en algunas de las partes más íntimas de nuestras vidas, incluso mientras promueve la “libertad” libertaria en otras cuestiones. Por ejemplo, la derecha se apropió de los mismos eslóganes proabortistas a los que se opone en relación con el aborto -como “Nuestros cuerpos, nuestra elección”– cuando impugnó las normas sobre el uso de mascarillas durante la pandemia de Covid-19.

La sentencia original de Roe vs Wade

La decisión del Tribunal Supremo sobre el caso Roe vs Wade de 1973 debe considerarse en el contexto de la efervescencia política de la época. El juez Alito tenía razón en un punto de su sentencia: las leyes del siglo XIX que criminalizaban el aborto fueron efectivamente desafiadas en la última parte del siglo XX. Los años sesenta abrieron un periodo trascendental de revueltas en Estados Unidos y en todo el mundo, con movimientos contra el racismo, la guerra de Vietnam y a favor de la liberación de la mujer y del colectivo LGBT+. Las mujeres experimentaron una transformación en la realidad de sus vidas y en sus expectativas, ya que el auge de la posguerra atrajo a millones de personas a la fuerza laboral y a la educación superior. Estos avances supusieron un desafío fundamental a las estructuras y supuestos discriminatorios del pasado. Como escribió Judith Brown, una de las fundadoras del movimiento de liberación de la mujer en Estados Unidos: “Cuando celebramos el caso Roe contra Wade, no celebramos la opinión legal de nueve hombres en DC, sino a las miles de mujeres que forzaron el cambio para que lo que antes era ilegal se convirtiera en legal”.

No obstante, la sentencia de 1973 ha sido objeto de críticas por parte de los defensores del derecho al aborto, que afirman que sus defectos facilitaron su impugnación. Dichas críticas apuntan al hecho de que Roe protegía el aborto mediante una referencia al derecho individual a la intimidad -que está garantizado por la 14ª enmienda- y a que fueran los médicos quienes tomaran las decisiones, en lugar de basarse en la autonomía de las mujeres y en su derecho a controlar su propio cuerpo. Estas críticas son válidas. Por ejemplo, la sentencia original explicita el papel dominante del médico (que se supone que es masculino):

“La decisión reivindica el derecho del médico a administrar un tratamiento médico según su criterio profesional… La decisión del aborto en todos sus aspectos es inherente y principalmente una decisión médica, y la responsabilidad básica de la misma debe recaer en el médico.”

Sin embargo, hay dos problemas al enmarcar la derrota de 2022 en términos de las debilidades del sustento jurídico de la sentencia original. El primero es que la derecha y el grupo de presión antiabortista no hicieron de Roe vs Wade una causa central porque estuvieran preocupados por los argumentos legales defectuosos, el uso incorrecto de la enmienda 14 o cualquier otra delicadeza legal. Cualquier enmienda constitucional que se citara, y cualquier precedente legal que se invocara, no habría cambiado su oposición al aborto. Habrían encontrado diferentes resquicios legales que socavar para anular el derecho al aborto legal, fuera cual fuera su formulación. La verdadera cuestión es la creciente fuerza política de la derecha y su capacidad para obtener una victoria de este tipo, así como la forma de desafiarla.

El segundo problema de este planteamiento es que puede llevar a desestimar la importancia histórica de la sentencia Roe contra Wade, lo que sería un profundo error dado el impacto que ha tenido en millones de personas en los últimos 50 años y las muchas vidas que se han salvado. Durante la década de 1960, se calcula que entre 3.000 y 5.000 mujeres morían cada año a causa de abortos ilegales. Cuando el estado de Nueva York legalizó el aborto, antes del caso Roe vs. Wade, dejaron de ser necesarias las salas de abortos sépticos en los hospitales, y la mortalidad materna se redujo en un 45% al año siguiente.

La presión para enmarcar el aborto como una cuestión de privacidad médica, al igual que en el caso original, fue moldeada tanto por los argumentos legales como por los intentos de hacer que el aborto fuera aceptable para un público mayoritario que todavía tenía deferencia por los médicos. También refleja el contexto específico del sistema sanitario privado de Estados Unidos. Las cuestiones relativas a los seguros médicos y a su cobertura eran, y siguen siendo, fundamentales. Si se considera que la atención sanitaria reproductiva queda fuera de la atención sanitaria necesaria, es más difícil que la cubra el seguro médico. De hecho, 12 estados republicanos llegaron a cerrar las clínicas de aborto durante la pandemia porque designaron los servicios de aborto como un “servicio no esencial”.

El movimiento antiabortista

El aborto se ha convertido en un tema clave de movilización para la derecha. Se presenta como un desafío al orden natural de la sociedad y como un peligroso debilitamiento de la institución clave de la familia nuclear tradicional. La centralidad de la familia y el papel ideológico y económico que desempeña en la sociedad son elementos comunes a las distintas alas de la derecha, desde los fascistas hasta los conservadores de la corriente principal. La moral expresada sobre los “valores familiares” es una forma de obligar a la gente a aceptar la opinión de la clase dirigente de que la siguiente generación es responsabilidad de los padres. Se espera que los padres cuiden y eduquen a los hijos, y a otras personas dependientes, con la menor dependencia del Estado que la clase capitalista pueda conseguir.

El papel de la mujer en la familia es fundamental para esta ideología. Es en el seno de la familia donde se configuran y refuerzan los roles tradicionales de género. Dentro de esta ideología, la función de la mujer como portadora de hijos se venera como su responsabilidad más importante, independientemente de los profundos cambios en la vida de las mujeres durante muchas décadas. El poder de esta ideología opresiva es tan grande que el aborto sigue estando asociado a la vergüenza y al estigma, incluso allí donde es legal y habitual. En el modelo de familia tradicional, el sexo es entre una pareja heterosexual y se trata de tener hijos. Esta ideología también da forma a la homofobia, como lo demuestra la tristemente célebre Cláusula 28 de los tories, que prohibía enseñar la “aceptabilidad de la homosexualidad como una pretendida relación familiar”.

“La centralidad de la familia y el papel ideológico y económico que desempeña en la sociedad son elementos comunes a las distintas alas de la derecha, desde los fascistas hasta los conservadores de la corriente principal”

Estos puntos de vista también sustentan algunas de las ambiciones posteriores del Tribunal Supremo, tal y como expuso el juez Thomas, nombrado por George H. W. Bush en 1991. Thomas escribió una “opinión concurrente” que acompañaba a la sentencia que revocaba Roe, diciendo que creía que el tribunal debía reexaminar otras sentencias históricas sobre derechos civiles. Citó tres: el matrimonio entre personas del mismo sexo, el sexo entre hombres y el acceso a la anticoncepción. Fue inequívoco sobre la intención del tribunal, escribiendo: “Tenemos el deber de ‘corregir el error’ establecido en esos precedentes”.

Para la derecha, el aborto representa la máxima traición y rechazo de nuestros roles “naturales”. Además, cualquier separación entre el sexo y la procreación es un anatema para los fanáticos, pasados y presentes. Incluso el partido de extrema derecha español Vox lo ha culpado de la despoblación de las regiones rurales. Según uno de los representantes electos de Vox, Juan García-Gallardo, la responsabilidad de la despoblación del campo español recae en las personas que “olvidan que la finalidad principal del sexo es la procreación” y, por tanto, “se liberan de las cadenas de la familia y el matrimonio para dedicar su existencia a satisfacer sus deseos sexuales”. La vida de las mujeres y los hombres y las familias han cambiado, pero la ideología dominante sobre la familia y su función sigue siendo tan importante como siempre. De hecho, la ideología es aún más importante de mantener precisamente porque la realidad ha cambiado.

La cuestión es, sin embargo, cómo ha llegado el tema específico del aborto a dominar la derecha estadounidense y el Partido Republicano, permitiendo finalmente que se arrebaten derechos reproductivos fundamentales a millones de personas. Algunos comentaristas sostienen que el Partido Republicano empezó a situar el aborto en el centro de su campaña para atraer el voto católico, considerado como partidario tradicional de los demócratas. Esto puede haber sido parte de la campaña republicana, pero no cuenta toda la historia. La Iglesia católica ha estado durante mucho tiempo en la vanguardia de la oposición al aborto, pero lo que realmente puso a los antiabortistas en el asiento del conductor fue la unión de diferentes alas de la derecha y del Partido Republicano con el creciente poder del movimiento evangélico cristiano. El enorme poder de este movimiento, con sus megaiglesias, su inmensa riqueza y su ideología socialmente conservadora, ha sido documentado por el historiador John Newsinger en su obra “Chosen by God: Donald Trump, the Christian Right and American Capitalism” (Bookmarks, 2020).

Las elecciones de mitad de mandato de 2010, a mitad del primer mandato de Barack Obama, pueden considerarse un punto de inflexión en la trayectoria política de la causa antiabortista y de la derecha. Respaldados por el creciente movimiento de extrema derecha del Tea Party, los republicanos ganaron 64 escaños en la Cámara de Representantes, lo que les dio una amplia mayoría y los situó a pocos escaños de tomar el control del Senado. Los activistas del Tea Party habían puesto la economía, los impuestos y la oposición a los planes sanitarios de Obama en el centro de su campaña. Sin embargo, después de 2010, las cuestiones sociales, sobre todo el aborto, pasaron a liderar la agenda. Las nuevas alianzas entre la derecha, los activistas tradicionales contra el aborto y las iglesias evangélicas dieron al aborto una visibilidad cada vez mayor como tema de movilización.

¿Cuál ha sido el papel de la religión en esta evolución? Los grupos religiosos que hacen campaña contra el aborto han desempeñado un papel importante en el movimiento antiabortista de Estados Unidos y de otros países. Sin embargo, la batalla sobre el aborto no puede leerse simplemente como una cuestión religiosa. En primer lugar, la religión no moldea la sociedad, sino que refleja y refuerza las estructuras opresivas (de hecho, a veces también puede ser un vehículo para expresar la oposición a estas estructuras). Por ejemplo, hasta finales del siglo XIX, incluso la Iglesia Católica de EE.UU., en consonancia con el derecho consuetudinario y las costumbres sociales, no se oponía al aborto antes de la “aceleración”.

En segundo lugar, Trump, como la mayoría de la extrema derecha, no estaba motivado por la fe religiosa y la ideología cristiana. Su transición de estar a favor del aborto a estar en contra no fue una conversión religiosa o ideológica. Por el contrario, fue puramente transaccional. El grupo de presión antiabortista le permitió llegar a una gran base de votantes conservadores; su parte del trato era promover la causa y conseguir la revocación de Roe. En 2016, hablando de lo que ahora llamaba “la santidad de la vida”, Trump declaró: “La protegeré, y la mejor forma de protegerla es a través del Tribunal Supremo y poniendo gente en el tribunal. En realidad, la mejor forma de protegerla, supongo, es eligiéndome presidente.”

Rosalind Pollack Petchesky, historiadora del derecho al aborto en Estados Unidos, ha escrito sobre este proceso y sobre cómo la derecha aprovecha las ideas, el lenguaje y los movimientos religiosos y cristianos evangélicos para promover sus ideas: “La religión proporciona un lenguaje y un simbolismo a través del cual la derecha reivindica la rectitud y la pureza de su visión. El aborto representa todos los males satánicos que busca la derecha… el feto simboliza lo prístino y lo inocente que hay que salvar (la familia, los niños, Dios, el estilo americano).”

Este tipo de lenguaje es muy utilizado por los partidarios de Trump. Por ejemplo, Kristina Karamo, la candidata preferida de Trump para la secretaría de Estado de Michigan, califica el aborto de “satánico”.

Sin embargo, sea cual sea el lenguaje o los símbolos, todos los ataques al aborto y a los derechos reproductivos en general en el pasado y en el presente son políticos. Es el caso cuando se obliga a las mujeres a ir a la calle, se las encierra en instituciones por estar embarazadas siendo solteras o se las somete a adopciones forzadas. Es el caso cuando algunos abortos se consideran aceptables y otros no. Es el caso cuando se juzga y castiga el comportamiento de las mujeres y cuando se les niega la capacidad de elegir sobre sus vidas.

La derecha, la reproducción y el racismo

La narrativa socialmente conservadora en torno a la reproducción también ha estado impregnada durante mucho tiempo de racismo entre los movimientos de extrema derecha y fascistas. La ideología eugenésica que promueve ideas reaccionarias sobre el mantenimiento de la “pureza racial” y la defensa del poder de la raza blanca dominó a principios del siglo XX. Se fomentaba la procreación entre unos y se negaba a otros, y los nazis llevaron esta estrategia racista a sus extremos más horribles. La esterilización forzada de judíos, discapacitados, gitanos y negros formaba parte de su programa, mientras que a las mujeres alemanas se les decía que su trabajo consistía en engendrar la “raza superior”. Este deseo de manipular la fertilidad de las mujeres ha estado vinculado al control demográfico racista y a la dominación colonial durante siglos. Horatio Storer, uno de los primeros defensores de la ilegalización del aborto en EE.UU. en la década de 1870, lo articuló cuando declaró que el oeste y el sur del país debían estar poblados por americanos blancos y no por “extranjeros”. Afirmó que la responsabilidad de esto recaía en las mujeres, “de cuyos lomos depende el futuro de nuestra nación”.

Los primeros movimientos de control de la natalidad en EE.UU. y Gran Bretaña se vieron a menudo condicionados por las ideas eugenistas dominantes de la época. Se animaba a las mujeres blancas de clase media a tener más hijos, mientras que se abogaba por el control de la natalidad en el caso de las mujeres pobres e inmigrantes, a las que se consideraba madres “inadecuadas” que tenían demasiados bebés y debilitaban la “población”. Después de la Segunda Guerra Mundial, a las mujeres blancas de EE.UU. se les negó la esterilización en virtud de la “regla de los 120”, según la cual la edad de una mujer multiplicada por el número de sus hijos debía ser de al menos 120 para poder acceder al tratamiento. Si habían aportado suficientes hijos se les “permitía” dejar de reproducirse. Al mismo tiempo, se llevaron a cabo esterilizaciones forzosas en mujeres afroamericanas en los estados del sur hasta la década de 1960. Esto ocurría sin su consentimiento, y a menudo incluso sin su conocimiento, mientras estaban hospitalizadas por otras afecciones.

La activista por los derechos civiles Fannie Lou Hamer habló sobre la experiencia de ser víctima de una “apendicectomía de Mississippi”, como se acuñó, y reveló que el 60% de las mujeres negras que pasaron por su hospital local también habían sido esterilizadas. A principios de la década de 1970, las mujeres estadounidenses de origen mexicano también se sometieron a esterilizaciones, esta vez en hospitales de Los Ángeles, tras firmar formularios mientras estaban de parto. Se les dijo que se les retiraría el alivio del dolor si no firmaban, y muchas no entendían lo que estaban firmando. En 2010, la Oficina del Auditor del Estado de California informó que se había esterilizado a mujeres en prisión sin su pleno consentimiento. Esta historia es la razón por la que muchas activistas estadounidenses describen sus objetivos como “justicia reproductiva”, que consideran que concierne tanto al derecho a poner fin a un embarazo no deseado como al derecho, tan a menudo negado históricamente a las mujeres negras, a tener y criar una familia. Hoy en día, siguen siendo las mujeres negras las más vigiladas, cuya fertilidad se considera problemática y cuyos derechos reproductivos se ven más afectados por las medidas represivas.

En algunos países, la extrema derecha simplemente hace campaña contra el derecho al aborto, pero hoy en día también vemos políticas racistas cada vez más abiertas que pretenden limitar la población negra y de las minorías étnicas mientras promueven familias más numerosas entre la población blanca. La promoción por parte de la extrema derecha de la “teoría del gran reemplazo” en Europa y Estados Unidos se deriva de esta ideología racista, con sus afirmaciones de que la raza blanca será invadida y superada por los inmigrantes. El congresista republicano Steve King, que representó a Iowa durante casi dos décadas hasta 2021, esbozó el siguiente argumento racista: “Estados Unidos sustrae de su población un millón de nuestros bebés en forma de aborto. Añadimos a nuestra población aproximadamente 1,8 millones de ‘bebés de otrosp  que se crían en otra cultura antes de llegar a nosotros.”

El primer ministro húngaro de extrema derecha, Viktor Orbán, lleva mucho tiempo haciendo referencia a la “teoría del gran reemplazo”. La relaciona abiertamente con sus políticas de reproducción y fertilidad: “Queremos niños húngaros. La migración para nosotros es una rendición”. El gobierno húngaro ofrece múltiples incentivos a las parejas heterosexuales casadas para que tengan más hijos, incluyendo grandes préstamos, cuya devolución se aplaza con el nacimiento de cada hijo. Después de tres hijos, el préstamo se condona, y las mujeres con cuatro hijos están exentas del impuesto sobre la renta. Al mismo tiempo, hay varios intentos de limitar el crecimiento de la población romaní.

Las necesidades del capitalismo

A pesar del auge de la derecha y del movimiento antiaborto en Estados Unidos y en algunas partes de Europa, sus objetivos no representan la estrategia ni los intereses de toda la clase dominante. La mayoría de los empresarios no quieren devolver a las mujeres al hogar; al fin y al cabo, necesitan que las mujeres trabajen para obtener beneficios de su trabajo. Las mujeres son una parte esencial y permanente de la mano de obra. Por eso, las principales empresas de Estados Unidos, como Amazon, Bank of America, J P Morgan, Microsoft y Mastercard, se comprometieron a pagar a sus empleadas para que vuelen fuera del estado para abortar si su estado de origen lo prohíbe. Starbucks también dijo que reembolsaría los gastos de aborto de su personal en tales situaciones. Sin embargo, en un escalofriante recordatorio de que los capitalistas no ven las libertades civiles como ningún tipo de principio, la empresa llegó a decir que no pueden “hacer promesas de garantías sobre ningún beneficio” para las tiendas sindicalizadas. Así pues, no sólo los legisladores están quitando la libertad reproductiva, sino que algunos jefes están aprovechando este ataque para disciplinar a los trabajadores que ejercen su derecho a organizarse colectivamente. Starbucks está a favor del aborto, pero no si eliges un sindicato.

No obstante, la clase dominante sigue queriendo que las mujeres que trabajan se sientan responsables de cuidar a la siguiente generación, como he argumentado anteriormente en mi descripción de la ideología y las estructuras que refuerzan la centralidad de la familia. Tales expectativas no sólo se propagan por la ideología, sino que también pueden ser impuestas por la legislación. La “política de dos hijos” introducida por los tories en Gran Bretaña en 2017 es un ejemplo de las modernas sanciones a la fertilidad de las mujeres de la clase trabajadora y al derecho a tener los medios para formar una familia. Por supuesto, no se trata de una norma que diga que solo puedes tener dos hijos; si eres rico, puedes tener todos los que quieras. En cambio, significa que, si se depende de las prestaciones, no se obtienen créditos fiscales por hijos más allá de los dos primeros, lo que afecta a unos 1,1 millones de niños. Así que, si dependes de las prestaciones, los conservadores te castigan a ti y a tus hijos. En una crueldad añadida, se hacen excepciones si declaras que un hijo es fruto de una violación. Para acceder a las prestaciones vitales se conceden 1.330 exenciones a las mujeres que revelan tales circunstancias. Aquí queda al descubierto la hipocresía de la clase dirigente. Por mucho que elogien la importancia de la familia, sus políticas no se preocupan por las familias, los bebés y los niños. No les importa. Se trata de vigilar a la clase trabajadora.

La clase determina el papel de la mujer en la sociedad, incluida su capacidad para tomar decisiones sobre su cuerpo y su vida. Esto significa que los derechos reproductivos son una cuestión para toda la clase trabajadora. No es casualidad que el primer país en legalizar el aborto fuera Rusia tras la Revolución de Octubre de 1917. La revolucionaria rusa Alexandra Kollontai escribió que el acceso al aborto seguro era “el derecho democrático fundamental de las mujeres”. En Gran Bretaña, la izquierda y el movimiento obrero tienen un orgulloso historial de defensa del derecho al aborto. Los sindicatos han sido la columna vertebral de la defensa de estos derechos en Gran Bretaña desde 1967, cuando la Ley del Aborto abrió una era de aborto legal en Inglaterra, Escocia y Gales. Todos los principales sindicatos están afiliados a la campaña nacional por el derecho al aborto, y la mayor manifestación para defender el derecho al aborto en Gran Bretaña fue organizada por el Trades Union Congress en 1979, cuando 80.000 personas salieron a la calle. En la clase trabajadora hay un largo recuerdo de quiénes murieron en la calle cuando el aborto era ilegal. Por eso el aborto es una cuestión de clase y una cuestión sindical.

“No es casualidad que el primer país en legalizar el aborto fuera Rusia tras la Revolución de Octubre de 1917”

Después de la caída de Roe, los fanáticos antiabortistas en Gran Bretaña aprovecharon la oportunidad para escupir su desprecio por los derechos de las mujeres. La diputada tory Nadine Dorries, que a lo largo de muchos años ha propuesto repetidamente legislación para limitar el derecho al aborto, declaró una vez más que quería que el plazo se redujera de 24 a 20 semanas. Danny Kruger, otro diputado tory, dijo no estar de acuerdo con que “las mujeres tengan un derecho absoluto a la autonomía corporal”. Jacob Rees Mogg se congratuló de la anulación del caso Roe vs Wade y comentó que los servicios de aborto eran la “parte más triste de la vida moderna británica”.

Las encuestas en Gran Bretaña muestran que una mayoría consistente del 85% apoya el derecho al aborto legal y seguro. Sin embargo, muchos no son conscientes de que el aborto en Inglaterra y Gales hoy en día todavía está respaldado por una ley penal, la Ley de Delitos contra la Persona de 1861, que hace que el aborto sea un delito castigado con “servidumbre penal de por vida”. La Ley del Aborto de 1967 puso fin a los abortos clandestinos y evitó que las mujeres, en su mayoría de clase trabajadora, murieran. Sin embargo, incluso en 1967, los defensores del aborto sabían que la Ley del Aborto no era suficiente. La ley nunca se extendió a Irlanda del Norte, donde el aborto no se legalizó hasta 2019 y los servicios de aborto aún no se han puesto en marcha. Lo más significativo es que, en lugar de derogar las cláusulas sobre el aborto de la ley de 1861, la Ley del Aborto creó ciertas excepciones a la misma. El aborto es legal sobre la base de estas excepciones, con los médicos convertidos en guardianes. Un aborto sigue siendo legal en Gran Bretaña sólo si dos médicos dan su consentimiento y se deben cumplir ciertas condiciones. Las mujeres han sido procesadas bajo esta legislación victoriana incluso en 2022. El llamamiento a eliminar el aborto de toda la legislación penal cuenta ahora con el apoyo generalizado de las principales instituciones médicas, como la Asociación Médica Británica y el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos. La movilización de nuestra fuerza colectiva será fundamental para desafiar al movimiento antiabortista allí donde se organice, garantizar que no haya retrocesos y conseguir el derecho a que el aborto sea tratado como cualquier otra forma de asistencia sanitaria.

Conclusión

La historia demuestra que, cuando nuestro bando es fuerte, podemos ganar reformas importantes, que pueden transformar nuestras vidas de muchas maneras. Sin embargo, también muestra que las luchas y las victorias no proceden de forma lineal. No es siempre hacia adelante y hacia arriba hasta que logremos la liberación de la mujer, y mucho menos el socialismo. Las reformas pueden ser socavadas e incluso arrebatadas, incluidos los derechos fundamentales de la mitad de la población a controlar sus cuerpos. Esto pone de manifiesto lo profundamente arraigada que sigue estando la opresión de la mujer en el capitalismo moderno. Los acontecimientos en Estados Unidos constituyen el ataque más grave a los derechos reproductivos desde hace generaciones, y será necesaria una lucha masiva para desafiarlo.

Cuando Trump fue investido en enero de 2017, se produjeron las mayores manifestaciones jamás organizadas en nombre de los derechos de las mujeres en Estados Unidos y en todo el mundo. Aunque la reacción a la pérdida de Roe ha sido la ira y la militancia, la escala de movilización no ha alcanzado esos niveles. Biden y otros políticos demócratas denunciaron la decisión del Tribunal Supremo, pero su respuesta no alcanza el potencial de oposición masiva a la prohibición del aborto. Biden incluso amonestó a algunas protestas por su militancia, dando a entender que deberían dejarlo a él. La estrategia de los demócratas ha estado dominada por un llamamiento para que la gente les vote en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Nadie debería hacerse ilusiones de que esperar de nuevo a las futuras elecciones para elegir más demócratas sea la solución. Las sucesivas presidencias demócratas no han impedido el constante y deliberado recorte del derecho al aborto en un estado tras otro desde 1973. El propio Biden ha dicho en el pasado: “No veo el aborto como una opción y un derecho. Creo que siempre es una tragedia… Creo que debería ser poco frecuente y seguro”. Este planteamiento hace honor a la narrativa antiabortista. Por el contrario, los socialistas deberían argumentar que nunca hay “demasiados” abortos. El número correcto de abortos es el que se necesita. La posibilidad de acceder a un aborto cuando se necesita no es una tragedia; es simplemente una cuestión de tomar decisiones sobre la propia fertilidad.

Estuvo bien que algunos políticos demócratas se unieran a las protestas, e incluso que varios fueran detenidos, pero esta acción pareció más una maniobra que un intento serio de liderar una campaña para anular la decisión. La debilidad de la respuesta de los demócratas a un ataque que sabían que iba a producirse demuestra que no pueden hacer frente a la amenaza de una derecha envalentonada y de un movimiento antiabortista que está más seguro que nunca. Su estrecho electoralismo ha provocado un profundo rencor en el terreno entre los activistas, los proveedores locales de servicios de aborto y sus partidarios. Hay rabia porque la legislación para proteger el derecho al aborto a nivel nacional no ha sido prioritaria para los demócratas hasta ahora. Hay rabia porque algunos parecen estar simplemente utilizando el tema como palanca para recaudar fondos del partido y ganar votos.

La visión de los políticos desde arriba ve las vidas de millones de personas como objetos de maquinaciones y maniobras políticas, en lugar de agentes de cambio. Hay una alternativa. Las inspiradoras luchas por el derecho al aborto que hemos visto en todo el mundo muestran el potencial de organizar la resistencia en Estados Unidos. La rabia por la pérdida de Roe en Estados Unidos puede movilizarse junto con luchas más amplias para defender los derechos LGBT+ y combatir el racismo. La militancia y el poder del movimiento Black Lives Matter demuestran lo que es posible. Es una lucha que podemos ganar.

El derecho al acceso al aborto legal, seguro y gratuito es un desafío a las estructuras centrales de la opresión de las mujeres que conforman la ideología dominante en torno a la maternidad y la reproducción bajo el capitalismo. La opresión de las mujeres no tiene su origen en nuestra biología -el potencial de dar a luz-, sino en la forma en que está organizada la sociedad y, en particular, en cómo organiza el cuidado de los niños. Esto significa que la lucha por el derecho al aborto está en el centro de cualquier lucha por la liberación de la mujer. El punto de partida de los socialistas es un compromiso fundamental con el derecho de las mujeres y las personas embarazadas a controlar su propio cuerpo. Sin la capacidad de decidir si quieren tener un hijo o cuándo, las mujeres no pueden desempeñar un papel pleno en ninguna parte de la sociedad, ni en la lucha por cambiarla.