6/20/2026
Tortillas de loroco
Mujeres solo ocupan 32% de puestos directivos en federaciones deportivas
Escrito por Lizbeth Ortiz Acevedo
.- Ciudad de México.- La Alianza Global para la Integridad Deportiva (SIGA, por sus siglas en inglés) publicó la Encuesta
SIGA 2026 sobre la Representatividad Femenina en los Máximos Órganos
Ejecutivos de las Federaciones Deportivas Internacionales, la cual
reveló que aunque hay avances en la participación de mujeres en la
gobernanza deportiva mundial, lo cierto es que hasta el momento solo
ocupan el 32.02% de puestos ejecutivos en federaciones.En los hallazgos encontraron que el número de mujeres que presiden Federaciones Internacionales ha disminuido de cuatro a tres desde su encuesta anterior realizada en 2024.
Dentro de sus conclusiones SIGA 2026 determinó que el liderazgo en los niveles más altos sigue estando fuertemente dominado por los hombres, por lo que urgieron reformas estructurales para mantener e incrementar el progreso la participación de mujeres, así lo demuestran sus datos por año.
| Encuesta. Año | Mujeres | Hombres |
|---|---|---|
| 2018 | 18.3% | 81.7% |
| 2020 | 17.8% | 82.2% |
| 2023 | 26.9% | 73.1% |
| 2024 | 28.8% | 71.2% |
| 2026 | 32.02% | 67.98% |
SIGA 2026 señaló que a nivel mundial por primera vez la World Athletics, ha logrado la paridad total en su junta directiva. Además, 8 federaciones reportaron una representación de mujeres de entre el 40% y 50 %, incluyendo la Federación Ecuestre Internacional (FEI) (47,62 %), la Federación Internacional de Tenis de Mesa (45,45 %), World Rowing (44,44 %), la Federación Internacional de Gimnasia (44 %), World Aquatics (42,5 %), World Rugby (41,67 %) y World Skate (40 %). Otras 13 federaciones se sitúan entre el 30 % y el 40 %.
«Estos hallazgos apuntan a una doble realidad: el progreso es evidente y cuantificable, pero sigue siendo desigual y frágil, especialmente en los puestos de liderazgo de más alto nivel».
Dentro de la misma encuesta se informa que en marzo del 2025 se alcanzó un logro histórico al elegir a Kirsty Coventry como presidenta del Comité Olímpico Internacional, señalaron que por primera vez en la historia del COI, una mujer fue elegida para dirigir el Movimiento Olímpico.

SIGA afirmó que ese momento histórico demostró que las barreras de larga data en la gobernanza deportiva pueden romperse y envió una poderosa señal sobre la importancia de un liderazgo inclusivo en los niveles más altos del deporte mundial.
Luego de conocer la información SIGAWomen, organización global que trabaja para proteger valores en el deporte instó a todas las federaciones deportivas y organismos olímpicos a impulsar reformas que permitan políticas de inclusión, invertir en programas que apoyen a mujeres en la gobernanza deportiva y que se publiquen informes sobre la representación de género.
Katie Simmonds, directora comercial global de SIGA y presidenta del Consejo de Mujeres de SIGA, añadió:
“El progreso hacia la equidad de género requiere un compromiso sostenido, colaboración e inversión en la próxima generación de líderes».
México
Según datos del informe “The Boardroom: El C-Level femenino en el deporte mexicano”, el deporte mexicano está regido principalmente por instituciones públicas y asociaciones civiles. Entre ellas destacan los 32 Institutos del Deporte estatales, donde actualmente 9 son dirigidos por mujeres.
En el ámbito de las Federaciones Nacionales, identificaron 75 organismos, de los cuales 13 están encabezados por mujeres.
Todas las entidades registran casos de violencia sexual contra mujeres. El país acumula 208 feminicidios








Convenio 189 OIT, 15 años de lucha para reconocer derechos de trabajadoras del hogar en México
Escrito por Lourdes Godínez Leal
México lo firmó en junio de 2011. Sin embargo, la historia de su ratificación estuvo marcada por años de exigencias de organizaciones de trabajadoras del hogar, activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos que presionaron al Estado mexicano para cumplir con este compromiso internacional.
Una de las organizaciones que impulsó la ratificación, fue el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), organización con 26 años de trabajo, encabezada por la trabajadora del hogar Marcelina Bautista Bautista, que durante todo este tiempo se ha dado a la tarea de promover y fortalecer los derechos humanos y laborales para las más de 2 millones 54 mil 324 trabajadoras del hogar en todo el país.
En 2014 impulsó la campaña “Por un trabajo digno, ponte los guantes por los derechos de las trabajadoras del hogar”, para exigir la ratificación del Convenio 189.
Desde 2018, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) consideraba la ratificación del Convenio 189 como una asignatura pendiente del Estado mexicano. El organismo señaló que millones de trabajadoras del hogar enfrentaban discriminación estructural, bajos salarios y exclusión de derechos laborales básicos. Además, destacó que la mayoría carecía de acceso a la seguridad social y que muchas habían comenzado a trabajar cuando eran menores de edad.
La presión social aumentó durante 2019. El 5 de diciembre de ese año, el gobierno federal anunció la firma y envío del Convenio 189 al Senado para su ratificación. La entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, destacó que el instrumento obligaría al Estado mexicano a garantizar condiciones dignas de trabajo y el respeto de los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar. De las 2.4 millones de personas se dedicaban a esta actividad en el país, nueve de cada diez eran mujeres.
Una semana después, el 12 de diciembre de 2019, el Senado de la República ratificó por unanimidad el Convenio 189, poniendo fin a ocho años de retraso legislativo. La decisión convirtió a México en el trigésimo país del mundo en adoptar formalmente este instrumento internacional y fue celebrada por organizaciones como el Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (SINACTRAHO) y el CACEH, que durante años impulsaron la visibilización de las condiciones precarias laborales de las trabajadoras del hogar.
El proceso concluyó formalmente el 3 de julio de 2020, cuando el gobierno mexicano realizó el depósito del instrumento de ratificación ante la OIT. Aunque este hecho convirtió las disposiciones del convenio en obligaciones vinculantes para el Estado mexicano, las organizaciones de trabajadoras del hogar advirtieron que la ratificación representaba apenas el inicio de una nueva etapa centrada en vigilar su cumplimiento efectivo y garantizar que los derechos reconocidos se tradujeran en mejores condiciones laborales.
La lucha por la ratificación del Convenio 189 fue también contra la invisibilización histórica del trabajo del hogar remunerado. Fueron décadas de exclusión de la seguridad social, de salarios precarios, discriminación y falta de reconocimiento legal.
A tres lustros de la adopción del Convenio 189 por la OIT, el desafío continúa: lograr que las 2 millones 54 mil 324 mujeres que se dedican al trabajo del hogar remunerado, sean afiliadas a la Seguridad Social.
De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, a marzo de este año el número de trabajadoras del hogar afiliadas era de 38 mil 643, apenas 1.8 por ciento.
Buscan que leyes mexicanas reconozcan derechos sexuales y reproductivos
Escrito por Lourdes Godínez Leal
A lo largo de 21 años, las discusiones han transitado desde el acceso a métodos anticonceptivos, la salud sexual de adolescentes y la atención reproductiva, hasta el reconocimiento del derecho a decidir, la prevención de embarazos en adolescentes, la erradicación de la violencia obstétrica y la garantía de servicios integrales de salud sexual y reproductiva.
Este martes se realizó una reunión de trabajo convocada por la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género en el Senado de la República, Malú Micher Camarena, para analizar la iniciativa que presentó en abril pasado, a la que asistieron senadoras y senadores, representantes de dependencias federales y organizaciones civiles.
“Nos encontramos ante una oportunidad histórica para avanzar hacia una legislación que reconozca de manera expresa estos derechos, que elimine vacíos normativos y que fortalezca las obligaciones del Estado mexicano para garantizar su ejercicio efectivo”, afirmó la senadora.
La iniciativa que presentó plantea modificaciones a la Ley General de Salud, de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, de Educación y a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias. De acuerdo con la legisladora, el proyecto pretende establecer un marco normativo integral y alineado con los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos.
En un comunicado se informó que para la Ley General de Salud se propone reconocer la salud sexual y reproductiva como el eje rector del sistema de salud, garantizar servicios integrales como anticoncepción, atención obstétrica y prevención de infecciones de transmisión sexual.
En materia de derechos de niñas, niños y adolescentes, la iniciativa propone asegurar el acceso a información y servicios adecuados sobre salud sexual y reproductiva, además de incorporar el principio de autonomía progresiva para reconocerlos como titulares de derechos.
En el ámbito educativo plantea que la educación sexual y reproductiva sea una obligación del Estado, impartida de manera integral, con base científica, perspectiva de género, enfoque de derechos humanos y contenidos adecuados a la edad de las y los estudiantes.
La propuesta también contempla reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias, para reconocer la violencia obstétrica como una forma de violencia de género, así como fortalecer las medidas de prevención, atención, sanción y protección institucional para las mujeres.
La iniciativa, que fue respaldada por las y los asistentes a la reunión de trabajo, se encuentra en proceso de dictaminación en las comisiones correspondientes.
21 años de trabajo
En el 2005, cuando Malú Micher se desempeñaba como diputada por el entonces Partido de la Revolución Democrática, presentó junto con la legisladora priista Diva Hadamira Gastélum Bajo, la primera iniciativa con proyecto de decreto para modificar y adicionar la Ley General de Salud en materia de salud sexual y reproductiva.
En la exposición de motivos, las legisladoras señalaron que la Ley a modificar no reconocía explícitamente estos derechos, y que debería establecer la obligación del Estado de crear las condiciones necesarias para garantizar un ejercicio efectivo de éstos, así como el hecho de que la legislación vigente en esos años únicamente consideraba la sexualidad con fines reproductivos y la salud de las mujeres desde la maternidad.
Propusieron garantizar la educación sexual integral, el acceso a métodos anticonceptivos, prevención de infecciones de transmisión sexual y VIH/sida, así como la reducción de embarazos en la población adolescente.
En el caso de adolescentes, sostenían que, atendiendo a diversas normativas firmadas por el Estado mexicano, como la Convención sobre los Derechos del Niño, debería prevalecer el interés superior de niñas, niños y adolescentes, sobre las decisiones de sus madres, padres o tutores cuando estuvieran en riesgo sus derechos a la salud, la vida o la integridad.
La iniciativa también proponía reducir los riesgos para la salud derivados de abortos realizados en condiciones inseguras, por lo que establecía que en el caso de interrupciones del embarazo previstas en la legislación, las causales (ya que aún no se legislaba la interrupción legal del embarazo hasta las 12 semanas de gestación) los servicios deberían ser gratuitos, de calidad y accesibles.
Al respecto, señalaba un plazo de 5 días contados a partir de realizada la solicitud y siempre y cuando se cumplieran los requisitos establecidos en la legislación aplicable. También, que en el supuesto de que la o el médico señalara objeción de conciencia, el sistema de salud debería contar con personal no objetor que garantizara el acceso a este derecho; y en los casos de emergencia que pusiera en riesgo la vida de las mujeres, la atención médica no podría negarse.
Sin embargo, tal vez un factor que jugó en contra de que se aprobara dicha iniciativa que quedó en la congeladora de la Cámara de diputados fue que aunque tenía mayoría priista, el Partido Acción Nacional era el principal opositor.
Derechos sexuales y reproductivos, un tema de larga data
El reconocimiento del concepto derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos se hizo durante la conferencia internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) celebrada en 1994 en el Cairo, Egipto.
En el programa de acción de esta Conferencia, también conocida como conferencia de El Cairo, se habló de los derechos sexuales y reproductivos (DSyR) de mujeres, adolescentes y jóvenes más allá de cuestiones demográficas y fines reproductivos.
Definió a la salud reproductiva como “un estado general de bienestar físico, mental y social en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y con sus funciones”. “La atención de la salud reproductiva incluye la salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones personales”.
Se estableció el derecho de todas las personas incluidas las jóvenes entre 12 y 29 años de edad, a ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, por lo que las naciones que la han ratificado, entre ellas México, los reconocen como una parte integral e intransferible de los derechos humanos.
También, que serían las mujeres quienes deberían controlar su propia fecundidad y la obligación de los Estados de garantizar servicios de planificación familiar y de salud reproductiva de calidad y fomentar la educación de las niñas principalmente, así como promover la igualdad entre los sexos y la reducción de la mortalidad neonatal, infantil y materna y el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva y de planificación familiar.
Desde entonces, el tema ha sido abordado en diversas conferencias internacionales que sostienen la necesidad de que las legislaciones de los países garanticen el ejercicio pleno de éstos y servicios de salud de calidad.
Una ley para erradicar la violencia racial y sexual contra niñas indígenas en Argentina
SALTA, Argentina – Por primera vez, una ley en Argentina reconoce que el abuso sexual sistemático contra niñas y mujeres indígenas, naturalizado bajo el nombre de ‘chineo’, es un crimen de odio que debe prevenirse mediante sensibilización y educación.
El ‘chineo’ es una práctica sistemática de abuso sexual y agresión a niñas, niños y mujeres indígenas por parte de hombres criollos, es decir, de ascendencia no indígena, frecuentemente con mayor poder económico, social o político. En lengua wichí se los llama hätäy, “demonios blancos”.
No por casualidad a la ley 8534, aprobada por el Congreso de la norteña provincia de Salta el 16 de abril, se la conoce como ‘ley Octorina’, en memoria de la lideresa wichí Octorina Zamora que defendió los derechos humanos de los pueblos originarios. Es resultado de una larga lucha de las mujeres indígenas.
El Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir nació con reuniones en fogones de mujeres referentes que recorrían kilómetros para contar y escuchar los problemas de cada territorio, como la falta de agua potable o la desnutrición infantil, hasta su conformación oficial en 2012, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe (centro). Reúne al menos 36 comunidades de más de 20 pueblos indígenas y tiene alcance nacional.
En 2019, el Movimiento lanzó su campaña #BastaDeChineo, creando redes para cuidarse entre ellas y a sus hijos e hijas, asistir a las víctimas y acompañar en sus denuncias a las que no hablan español.
En algunas comunidades, las indígenas se organizaron para denunciar lo que soportaban, como ocurrió en 2022 en la comunidad wichí Misión Kilómetro 2, donde mujeres y adolescentes hicieron una marcha y firmaron una carta pública, luego de la violación y femicidio de una niña de 12 años, Pamela Flores. Con el apoyo de Octorina Zamora, también participaron de la Primera Asamblea de Mujeres Indígenas de la ruta 81 en la que hicieron oír sus reclamos a autoridades provinciales y nacionales.

En mayo de ese mismo año, el Movimiento de Mujeres y Diversidades organizó en Chicoana, Salta, el Tercer Parlamento Plurinacional con presencia de más de 36 delegaciones indígenas de todo el país. El Informe de Chicoana, elaborado por las delegadas, incluía el pedido de medidas urgentes contra el chineo.
Varias de sus demandas serían luego parte de la ley, como la obligación de generar estadísticas, la capacitación intercultural de funcionarios, la incorporación de intérpretes y la participación de las comunidades indígenas en las políticas públicas. Otras quedaron por el camino.
Octorina Zamora falleció una semana después del Parlamento Plurinacional. Fue entonces cuando el senador provincial Walter Cruz, del pueblo kolla, ingresó a la legislatura salteña el primer proyecto, rindiéndole homenaje y recogiendo algunas de sus ideas.
“Nosotras [el Movimiento de Mujeres y Diversidades] no participamos en la escritura de la ley directamente”, dijo la activista travesti trans María Pía Ceballos, indígena wichí ava guaraní de la ciudad salteña de Tartagal. “Con excepción de Tujuay [Gea Zamora, hija de Octorina], que sí fue consultada”, añadió.
‘Disciplinamiento colonial’
En la tarde del jueves 16 de abril, un puñado de mujeres indígenas lograron ingresar a la sede de la legislatura de Salta para presenciar el debate y la votación. Rieron, lloraron y se abrazaron. Habían logrado que el Estado reconociera por primera vez la violencia racista y machista que sufren las comunidades wichí, qom, kolla, guaraní, pilagá, chorote y otras en el norte argentino.
Allí estaba Tujuay, la hija de Octorina, quien continúa la lucha de su madre contra el chineo.
“Cuando salimos de la legislatura, nos dimos cuenta de que recién empezaba todo. La ley no es un punto de llegada sino un punto de partida”, dijo Tujuay a democraciaAbierta. Es urgente contar con “herramientas jurídicas para defender” los territorios de “este disciplinamiento colonial”, agregó.
La norma no crea nuevas figuras penales – facultad que recae en el Congreso nacional – ni modifica las sanciones previstas para los delitos sexuales ni los agravantes de delitos motivados por odio racial, religioso, de género, orientación sexual o identidad de género. Su objetivo es reconocer una violencia históricamente invisibilizada.
«Sabemos que es una ley primaria; decidimos aprobarla porque es necesaria. Es un primer paso», dijo a democraciaAbierta el senador Cruz.
La ley dispone crear un organismo que deberá elaborar estadísticas, crear protocolos de actuación, campañas de prevención y mecanismos de protección. Los ministerios de Salud, Educación, Gobierno y Justicia deberán destinar recursos para campañas de difusión multilingües, centros de asistencia intercultural, capacitación de funcionarios estatales y acompañamiento integral a víctimas. La reglamentación, aún pendiente, determinará en qué ministerio recaerá la responsabilidad y definirá su presupuesto.
La norma exige consultas y diálogo permanente con comunidades originarias a través del Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta, y habilita la intervención del Ministerio Público Fiscal como actor civil en representación de las víctimas. “Podemos ser pioneros con esta ley. Pero si no la aplicamos bien, habrá sido un lindo papel”, advirtió Cruz.
El escenario político argentino no ofrece un marco favorable para que una norma así sea aprobada para todo el país. Desde que el presidente libertario Javier Milei asumió el gobierno en diciembre de 2023, se eliminaron instituciones y presupuestos para combatir la violencia de género y se desmantelaron organismos vinculados a derechos indígenas.
Justamente por eso, según Cruz, la ley salteña adquiere mayor relevancia. La aspiración es que pueda convertirse en antecedente de legislaciones similares en provincias vecinas o en todo el país. “Sería ideal que esto pueda discutirse también en Chaco, Formosa, Jujuy o Santiago del Estero; el chineo no ocurre solo en Salta”, dijo el senador.
Olvido y miseria
En 2015, Juana*, una niña wichí de la comunidad de Alto La Sierra que padecía microcefalia y retraso madurativo, fue interceptada por ocho criollos que la arrastraron al monte, la drogaron, la golpearon y la violaron. Juana quedó embarazada y, a causa de las distancias, la falta de ambulancias y las barreras idiomáticas no recibió atención médica durante días.
A pesar de que el aborto en caso de violación ya era legal en Argentina, el sistema de salud y la justicia local dilataron los tiempos hasta la semana 19 de gestación. Como el embarazo estaba «muy avanzado», los médicos la obligaron a someterse a una cesárea.

Su madre denunció el hecho, pero sufrió amenazas y presiones para desistir de su reclamo judicial que, además, estuvo lleno de irregularidades que derivaron en apartamientos de fiscales, jueces y médicos. Con todo, en 2019 la justicia condenó a los agresores a 17 años de prisión.
Octorina Zamora acompañó a la familia de Juana, como a tantas otras, y realizó un seguimiento incluso años después del hecho. “Juana sigue sometida en el olvido y la miseria, sin una asistencia que le corresponde por ser víctima, por ser mujer, por ser indígena, por ser una niña”, contó en 2020, en un conversatorio del Instituto Nacional contra la Discriminación.
La mayoría de los casos nunca llegan a juicio o quedan paralizados entre barreras idiomáticas, falta de intérpretes o presiones locales, como detalló una investigación que republicó democraciaAbierta.
Una palabra cargada de dolor
El proyecto original presentado por Cruz en 2022 quedó sin tratamiento por la resistencia que oponían algunos partidos políticos y terratenientes a una iniciativa enfocada en los abusos cometidos por hombres no indígenas.
Sin perspectiva de avances, las organizaciones que lo apoyaban decidieron cambiar la estrategia. El texto “ha variado mucho desde su primera presentación”, que hablaba explícitamente de chineo, dijo el senador Cruz. Debido a las contribuciones de “algunas organizaciones de mujeres y derechos humanos”, el término fue eliminado, ejemplificó.
Según Ceballos, el uso de esa palabra genera, aun hoy, debates y contradicciones. “Algunas mujeres indígenas ven ‘chineo’ como una mala palabra y les afecta emocionalmente. Desde el Movimiento explicamos que ese concepto es una práctica de violación sexual colonial y machista que debe nombrarse”, dijo.
Entre 2023 y 2025, el proyecto fue discutido en distintos espacios de intercambio con liderazgos indígenas, organizaciones feministas y actores vinculados a los derechos humanos.
La organización Na’ Nechepa (Levantémonos), impulsada por Tujuay Zamora, la Fundación Juala y varias liderezas territoriales redactaron e hicieron llegar modificaciones específicas al articulado.
Así, aunque la ley recogió parte de las demandas de las organizaciones, el costo de la aprobación fue su reducción.
“La ley sufrió varios recortes en puntos importantes, como la reparación económica y judicial”, dijo Tujuay Zamora. “No es lo ideal, pero es una herramienta útil y un primer paso fundamental para que nos empiecen a ver”.
Una plataforma de lucha
Años antes de la ley, el Informe Chicoana fue mucho más que un petitorio contra el chineo. Fue una plataforma amplia que abordaba el origen de la explotación y el abuso. Reclamaba que se prohibiera trabajar en territorios indígenas a empresas cuyos empleados hubieran cometido abusos y “que se procese, condene y se dé de baja deshonrosa a policías, gendarmes y/o militares” que hubieran incurrido en los mismos delitos.
Proponía expulsar y condenar “a las instituciones y grupos religiosos que operan en territorio indígena y sean cómplices”; así como juzgar, sin fueros, a funcionarios públicos y autoridades tradicionales que hubieran incurrido en chineo como ejecutores, cómplices o facilitadores.
También reclamaba que se embargaran “todos los bienes de los violadores” para aportar a la reparación de la víctima y que fueran las mujeres “las receptoras y administradoras de los programas de alimentación y asistencia social”.
Ceballos explicó este punto: “Tenemos casos donde los conductores de camiones con alimentos solidarios llegan a las comunidades y piden niñas a cambio de entregar los recursos. Y algunos caciques las entregan”.
Tujuay Zamora recordó que su madre ya presenciaba estas situaciones en la década de 1980. “Durante la vuelta de la democracia en Argentina, Octorina denunció que cuando se entregaban las cajas PAN (Plan Alimentario Nacional), algunos conductores pellizcaban en zonas íntimas a niñas de 10 años o intercambiaban alimentos por sexo”.
El Informe Chicoana también explicitó el ‘terricidio’, concepto acuñado por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir para describir la destrucción de la Tierra y de los pueblos originarios, perpetrado por un sistema económico extractivista, colonial y patriarcal. “La civilización ocupante ha generado muerte y la afectación en todas las vidas en los territorios ancestrales. Nuestro dolor y nuestras pérdidas son irreparables”, dice.
En diciembre de 2024, el gobierno derogó una ley que amparaba a las comunidades indígenas y suspendía las órdenes de desalojo de las tierras donde vivían de forma ancestral, aunque no tuvieran títulos de propiedad. Ahora, las comunidades de las provincias de Salta y Jujuy ven con preocupación el avance del Corredor Bioceánico de Capricornio, una red de carreteras sudamericanas que unirá el centro-oeste de Brasil con puertos sobre el océano Pacífico, y que cruzará sus territorios.
Para las indígenas, camiones y nuevas rutas comerciales aparecen asociadas a otro tipo de circulación, como la trata de personas, el narcotráfico y mayor violencia de los criollos.
“Ya existen situaciones de trata en algunas comunidades y esto puede empeorar muchísimo”, dijo Tujuay Zamora. “El proyecto extractivista avanza aunque las comunidades resistan. Entonces necesitamos herramientas para proteger a nuestras niñas y adolescentes de todo lo que se viene”.
La población indígena de Argentina asciende a 1,3 millones, según el censo nacional de 2022 que contabilizó 45,8 millones de habitantes. En Salta suman más de 130.000, un 10% de la población de la provincia. El Estado reconoce la preexistencia de 14 pueblos indígenas en Salta.
“El informe Chicoana y la problemática del terricidio nos puso de acuerdo y permitió la difusión sobre el vacío legal que existe en este tema», dijo Ceballos.
Mujeres que iluminan
Según la cosmovisión wichí, anterior a la colonización española, las atsinay katés (mujeres estrellas) eran portadoras de sabiduría ancestral y pilares fundamentales para la comunidad.
Fabiana Ibarra, integrante del Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir, es una de esas mujeres estrella. Aprendió a hablar español sola, luego de haber denunciado, con 13 años, el abuso sexual de un criollo. “Nadie me entendió del todo”, dijo a democraciaAbierta. Le tomaron la denuncia con lo poco que lograron entender, aunque “no hubo seguimiento del caso”.
En 2006 un hätäy la interceptó mientras volvía de vender artesanías en el monte de la localidad El Quimilar Carboncito, cerca de la frontera con Bolivia y Paraguay. “No sé si estaba ebrio o drogado; tenía los ojos muy rojos”, recordó Fabiana con un hablar pausado y silencios prolongados. “El hombre me amenazó por la espalda y me llevó hasta unos yuyales donde me abusó”. La causa judicial no avanzó – el hombre tenía familiares dentro de la policía – y ella nunca logró una reparación.
Fueron años de lucha y dolor, que se alivianó cuando comenzó a reunirse con otras hermanas wichí que habían sufrido episodios similares. En las comunidades, explica, todavía es normal escuchar a algunos hombres decir “‘vamos a chinear’. Se refieren a salir a buscar mujeres para abusar, a nosotras, que tenemos los ojos como chinas”.
Hoy Fabiana Ibarra es una mujer estrella que ilumina y guía a otras mujeres indígenas que no pueden expresarse en español frente a médicos, policías o funcionarios judiciales. “Me siento vocera de las hermanas que no pueden hablar”, dijo.
Este artículo se publicó originalmente en DemocraciaAbierta.
Piden madres y padres de Ayotzinapa a Segob no criminalizarlos ni reprimirlos
Escrito por Lourdes Godínez Leal
En un comunicado dirigido a la titular de la Segob, Rosa Icela Velázquez Rodríguez, las madres y padres de los estudiantes pidieron que la Fiscalía General de la República (FGR) les informe sobre los avances de las líneas de investigación, que afirmaron, fueron abandonadas desde 2024.
Cabe recordar que el 26 de septiembre de 2014, un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, tenía como objetivo salir de la ciudad de Iguala, Guerrero, en autobuses con destino a la Ciudad de México, para unirse a la conmemoración del aniversario del 2 de octubre.
De acuerdo con información del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, quien ha documentado el caso, “el 26 de septiembre de 2014, Policías Municipales de Iguala abrieron fuego contra los estudiantes para impedir que salieran de la ciudad con los autobuses.
Auxiliados por otras corporaciones y por civiles, los policías lograron cerrar el paso a cinco autobuses -tres que transitaban por una calle céntrica y dos que lo hacían por una calle periférica-. En esos dos escenarios fueron detenidos 43 estudiantes que habrían de ser desaparecidos. Más tarde esa misma noche, continuaron las agresiones contra los estudiantes y contra la población en general, ya no sólo por parte de agentes estatales sino también por civiles que, como después se demostró, eran parte de la estructura de una organización criminal fuertemente imbricada con las instancias estatales presentes en esa zona de Guerrero, denominada Guerreros Unidos”.
De lo documentado por el Agustín Pro el saldo de aquella noche fueron 43 estudiantes desaparecidos, 6 personas ejecutadas (entre ellas 3 normalistas), al menos 40 personas lesionadas entre las que se encuentran 2 estudiantes que presentaron afectaciones graves y permanentes a su salud.
“En total, más de 180 personas fueron víctimas directas de violaciones a derechos humanos esa noche y alrededor de 700 personas resultaron víctimas indirectas, considerando a los familiares de los agraviados”, detalló el Pro.
En el comunicado enviado a la titular de la Segob, el Comité de madres y padres de los 43, recordaron que desde el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia (CoVAJ) y la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA) lograron desacreditar la llamada “verdad histórica” del entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, quien afirmó que los policías municipales entregaron a los estudiantes al cártel Guerreros Unidos, quienes los asesinaron e incineraron en el basurero de Cocula, para posteriormente tirar sus restos al Río San Juan, al concluir que las investigaciones iniciales estuvieron marcadas por irregularidades, alteración de evidencias y actos de tortura.
Asimismo, destacaron que las indagatorias posteriores permitieron identificar la participación de cuerpos de seguridad e integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos en la desaparición de los estudiantes, así como el hallazgo de restos identificados de Cristian Alfonso Rodríguez Telumbre y Jhosivani Guerrero de la Cruz.
Las madres y padres pidieron a la FGR, retomar las líneas de investigación hechas hasta 2024, o bien, abrir nuevas líneas prioritarias en las que incluyan: la barandilla de la Policía Municipal de Iguala y el presunto traslado de estudiantes a otros puntos, con base en documentos de los Centros Regionales de Fusión de Inteligencia (Cerfi) y la colonia Jardines del Sol y la Laguna de Tuxpan, lugares donde se presume, habrían sido llevados al menos 11 estudiantes.
También pidieron instalar una comisión de trabajo integrada por 5 madres y padres de los 43 estudiantes, cuatro asesores jurídicos, representantes de la CoVAJ así como integrantes de la UEILCA.
El objetivo de esta comisión sería analizar exhaustivamente los 33 documentos Cerfi identificados hasta ahora para obtener información que pueda convertirse en nuevas líneas de investigación y posibles procesos judiciales.
Exigen extradiciones y cooperación internacional
El Comité también solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores realizar las gestiones necesarias para lograr la extradición de exfuncionarios que consideran como prófugos de la justicia como Tomás Zerón de Lucio y José Ulises Bernabé y solicitar nuevamente la asistencia técnica del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) para fortalecer las investigaciones y sugerir nuevas líneas de búsqueda, ya que su participación fue crucial para desmontar la “verdad histórica” y que pudieran abrirse nuevas líneas de investigación.
Finalmente, solicitaron a la Segob garantías de que no serán criminalizados ni reprimidos por sus demandas, que no se abrirán carpetas penales en su contra, así como respetar el derecho a la libre manifestación y a la exigencia de verdad y de justicia.
El espejismo de la seguridad: la deuda con mujeres migrantes en El Salvador
Escrito por Instituto para las Mujeres en la Migración, AC IMUMI
Sin embargo, detrás de las cifras oficiales y la militarización de la seguridad pública, persiste una tragedia silenciosa y devastadora: el éxodo continuo de miles de mujeres que huyen no de un espejismo, sino de violencias cotidianas y estructurales que el Estado se niega a ver.
Las estadísticas son contundentes y desmantelan cualquier ilusión de paz total. Entre 2014 y 2019 se reportaron más de 22 mil desapariciones con una alta incidencia en mujeres, y solo entre 2019 y 2022 se documentaron 565 muertes violentas, de las cuales 319 fueron feminicidios.
Más alarmante aún es que la trata de personas hacia mujeres aumentó un 43% entre mediados de 2024 y 2025. Para las mujeres salvadoreñas, la migración no suele ser un proyecto en busca del «sueño americano», sino un grito desesperado por la supervivencia. Huyen de la extorsión, la violencia de género, la violencia intrafamiliar y la marginación.
Y cuando deciden (o son obligadas a) cruzar las fronteras, inician un tránsito marcado por el horror.
Los corredores mexicanos se convierten en escenarios donde la extorsión y la violencia son el peaje cotidiano. En 2024, más de 15 mil salvadoreñas transitaban de forma migratoria irregular por México; invisibles, sin acceso a salud, justicia o asilo. Peor suerte corren cuando el trayecto termina en un retorno forzado. Quienes son deportadas regresan al mismo contexto del que huyeron, ahora cargando el estigma social de haber fracasado y enfrentando la falta total de programas estatales para su reinserción digna.
Lo más frustrante es que las herramientas jurídicas para protegerlas existen. Leyes como la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV) o la Ley Crecer Juntos dictan mandatos claros sobre la protección, la atención especializada y el acceso a la salud. No obstante, en la práctica, son simples «documentos sin vida». Las instituciones carecen de coordinación, el personal no cuenta con enfoque de género y las barreras burocráticas revictimizan a quienes denuncian.
Así lo refleja el documento «Análisis de políticas públicas sobre prevención, atención y erradicación de la violencia basada en género contra mujeres en contextos de movilidad en El Salvador», el cual traza el marco jurídico internacional y nacional que protege a las mujeres salvadoreñas y migrantes en ese territorio, pero como en toda América Latina la progresividad en la legislación es letra muerta cuando no se etiquetan recursos, no se capacita a las autoridades, no se generan procesos coordinados entre las dependencias o simplemente no hay voluntad política, dejando la vida de las mujeres al margen de la protección.
Frente al abandono estatal y la criminalización promovida desde los medios oficiales, han sido las organizaciones de la sociedad civil y las redes comunitarias quienes han sostenido el tejido humanitario. Grupos locales organizados se encargan de proveer espacios seguros y asesoría ante la asfixia de la falta de financiamiento internacional.
La paz de un país no puede medirse únicamente por la ausencia de homicidios reportados si sus mujeres siguen desapareciendo, sufriendo violencia o viéndose obligadas a desplazarse forzadamente para salvar su vida.
La verdadera transformación institucional de El Salvador llegará el día en que reconozca a las mujeres en movilidad como sujetas plenas de derechos, destinando presupuesto y voluntad política para construir un sistema de protección real, y deje de esconder su vulnerabilidad bajo la alfombra de un marketing político triunfalista.
Crisis de desapariciones en México llega a la Asamblea General de la ONU
Escrito por Lizbeth Ortiz Acevedo
.-Ciudad
de México.- Luego que el pasado 2 de abril se diera a conocer que el
Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED)
solicitara al Secretario General de la Organización de las Naciones
Unidas que remitiera urgentemente la situación de las desapariciones
forzadas en México a la Asamblea General para que esta considere medidas
destinadas a apoyar a México en la prevención, investigación, castigo y
erradicación de esta situación, Amnistía Internacional celebró el
avance en este caso.
Al momento, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL), indica que en México hay 135 mil 072 personas desaparecidas de las cuales 29 mil 277 son mujeres.


En un comunicado la organización confirmó que el Secretario General de las Naciones Unidas ha transmitido la decisión del Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas sobre la situación de las desapariciones en México en aplicación del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
«Esta decisión constituye un reconocimiento de la gravedad y persistencia de la crisis que enfrentan miles de familias en el país, así como de años de trabajo, documentación y exigencia de verdad y justicia impulsados por personas buscadoras, colectivos de familiares y organizaciones de derechos humanos». AI
Recordemos que fue ese mismo 2 de abril, cuando el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) hizo pública la información de desapariciones en México.
En su decisión, publicada hoy en virtud del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el Comité concluyó que la información que ha recibido parece contener indicios fundados de que:
«En México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad, basándose en su evaluación de que se han producido múltiples ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil en diferentes momentos y en diferentes partes del país».
El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED), señaló que la magnitud de los casos de personas desaparecidas pone de relieve la gravedad de la situación, por lo que citaron el continuo hallazgo de fosas clandestinas en el país, estimando que se han encontrado más de 4 mil 500 fosas, que contienen más de 6 mil 200 cadáveres y 4 mil 600 restos humanos, además de unos 72 mil restos humanos no identificados.
Todo esto el CED le pediría a México que considere la posibilidad de adoptar medidas para proporcionar la cooperación técnica, el apoyo financiero y la asistencia especializada que el país requiere para la operaciones de búsqueda, análisis forense e investigación exhaustiva de las desapariciones forzadas y de los vínculos entre funcionarios públicos y el crimen organizado.
Hay que señalar que toda la información presentada ante el CED de la ONU fue presentada por la sociedad civil y además información recopilada por el Comité desde 2012, entre otras cosas a través de exámenes periódicos, su visita al país en 2021 y las solicitudes de acción urgente presentadas por las víctimas.
«La atención de la Asamblea General representa una oportunidad histórica para que el Estado mexicano asuma con la seriedad y urgencia que demanda esta crisis los desafíos pendientes en materia de prevención, búsqueda, investigación, sanción y reparación».
No perdamos de vista que tras estas declaraciones el Gobierno de México inmediatamente emitió un comunicando rechazando este informe del Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) indicando que «la decisión del Comité es parcial y sesgada», porque omitió considerar los esfuerzos institucionales presentados.
Ante el avance de exponer la situación de crisis de desaparición en México ante la Asamblea General de la ONU y la respuesta del Estado mexicano, Amnistía Internacional señaló que:
«Lejos de entenderse como una confrontación, este proceso debe ser visto como una oportunidad para fortalecer las respuestas institucionales, garantizar los derechos de las víctimas y avanzar hacia soluciones estructurales».
Además, concluyeron que con esta situación el país tiene la posibilidad de demostrar su compromiso con los derechos humanos, pero en especial atender las demandas de las familias que buscan a sus familiares.
Colombia aprueba Ley Jineth Bedoya Lima: Hito contra la revictimización institucional
Escrito por Catalina Silva
.- Tras
una emotiva sesión en la que la periodista Jineth Bedoya hizo un
llamado a la dignidad y la justicia, el Senado dio luz verde definitiva
al proyecto que obliga a servidores públicos a capacitarse con enfoque
de género.Bogotá, D. C. – En una jornada histórica para la defensa de los derechos de las mujeres, el pasado 16 de junio, la Plenaria del Senado aprobó en último debate el Proyecto de Ley 352 de 2026 (Senado) – 193 de 2024 (Cámara), conocido como la “Ley Jineth Bedoya Lima” o “Ley de Atención Sin Revictimización”. Esta iniciativa, que ahora pasa a sanción presidencial, establece la capacitación obligatoria, permanente y evaluable en violencias contra las mujeres y enfoque de género para todos los servidores públicos, contratistas y particulares que cumplan funciones públicas.
El llamado de una sobreviviente
La aprobación estuvo marcada por la presencia de la propia Jineth Bedoya en el recinto. En una intervención conmovedora, la periodista —quien ha dedicado más de dos décadas a la lucha por la justicia tras ser víctima de secuestro, tortura y violencia sexual en el año 2000— respondió a los cuestionamientos de sectores que se opusieron a la norma bajo argumentos ideológicos.
«Llevo 26 años recibiendo una constante revictimización, hoy no fue la excepción», señaló Bedoya, refiriéndose a las posturas expresadas durante el debate. Con firmeza y dignidad, añadió: «Soy una mujer sobreviviente y aún estoy amenazada, y así sigo ejerciendo el periodismo. Me importan los derechos y me pararé una y mil veces donde me tenga que parar, así me humillen y me revictimicen». La comunicadora agradeció al Senado por aprobar una ley que, en sus palabras, representa una medida vital para «salvar la vida de mujeres y niñas».
¿Qué implica esta Ley?
El objetivo central de la normativa es erradicar la violencia institucional. Muchas víctimas, al acudir a entidades como la Fiscalía, Medicina Legal, comisarías de familia o centros de salud, son revictimizadas por funcionarios que, por desconocimiento o prejuicios, actúan sin enfoque de derechos. La ley:
● Obliga a la formación continua: No será un trámite formal, sino una capacitación evaluable sobre violencias de género (Ley 1257 de 2008) y derechos humanos.
● Abarca todo el sector público:Aplica desde la Rama Judicial y la Fuerza Pública hasta entes territoriales y contratistas.
● Cumple una orden internacional:Responde directamente a las medidas de no repetición ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Bedoya Lima y otra vs. Colombia.
Jineth Bedoya: Una vida al servicio de la verdad
La historia de Jineth Bedoya Lima es un referente mundial de resiliencia. El 25 de mayo del año 2000, mientras realizaba una investigación periodística sobre el tráfico de armas en la Cárcel Modelo de Bogotá, fue secuestrada, torturada y víctima de violencia sexual por grupos criminales.
Lejos de silenciarse, Bedoya transformó su dolor en una bandera de lucha. A través de su programa «No Es Hora de Callar», ha visibilizado los casos de miles de mujeres víctimas de violencias, logrando que el Estado colombiano fuera condenado internacionalmente por su falta de protección. Hoy, la aprobación de esta ley que lleva su nombre es un reconocimiento a su inagotable capacidad para transformar la tragedia en una herramienta de protección para todas las colombianas.
Con la firma del Ejecutivo, la «Ley Jineth Bedoya Lima» se convertirá en una realidad normativa, obligando al Estado a profesionalizar su respuesta frente a la violencia y garantizando que, de ahora en adelante, las víctimas sean tratadas con el respeto y la sensibilidad que su dignidad exige.
Cabe recordar que Jineth Bedoya Lima realizaba una investigación sobre la violación a los Derechos Humanos en la prisión “La Modelo” en Bogota, Colombia, donde se involucraba a paramilitares y agentes estatales, en ese momento fue secuestrada y sometida a actos de tortura y violencia sexual en el año 2000, por parte de paramilitares. Desde entonces ha buscado justicia.
Homenaje en la UNAM a Marcela Lagarde, tejedora de alianzas entre mujeres
Escrito por Lourdes Godínez Leal
Con esta reflexión, la antropóloga feminista Marcela Lagarde y de los Ríos, abrió su participación en el homenaje que el día de ayer le hizo la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, en reconocimiento a su trayectoria y legado feminista.
Agradecida por este homenaje, recordó cómo otras mujeres han caminado con ella y están transformando la manera de pensar, de sentir, de acudir a aquello que las convoca. “Eso está cambiando y lo estamos haciendo nosotras en el mundo entero, algunas millones de mujeres feministas que andan en las plazas del mundo con nosotras”.
La feminista dijo sentirse orgullosa que con otras mujeres, le hayan puesto nombre a muchas cosas de esta realidad, del mundo, lo que les permitió vivir mejor y poder enfrentar de mejor manera la violencia, la opresión, y cómo han vivido para contarlo.
Recordó a Rosario Castellanos, quien dijo, formó parte de su genealogía feminista y a quien le reconoció el legado histórico.
“La más importante aportación de las mujeres al mundo es el feminismo. Hoy es de las mujeres organizadas y feministas. Y con todas esas especificidades vamos juntas con todas, con otras y otros que quieran estar entre nosotras”.
Al evento asistieron colegas de la feminista tanto de la academia como legisladoras quienes recordaron el camino que recorrieron con Lagarde y de los Ríos para construir conceptos, talleres, diplomados, y espacios para impulsar la igualdad de género, así como todo el andamiaje jurídico para darle nombre a las violencias que vivían las mujeres.
La investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, Norma Blázquez Graf, recordó el impulso de diagnósticos y debates que contribuyeron a incentivar la igualdad de género en la máxima casa de estudios y cómo la participación de Lagarde fue decisiva para crear el primer diplomado sobre feminismo que durante dos décadas formó a generaciones de académicas y de activistas. También reconoció la capacidad de la homenajeada para tejer redes, hacer alianzas y lograr que este espacio sentara las bases para lo que hoy se conoce como el posgrado de estudios de género.
Esa capacidad para tender puentes entre académicas y legisladoras, para articular herramientas jurídicas y académicas, las llevó a realizar la primera investigación diagnóstica sobre el feminicidio en la República Mexicana, que marcó, dijo Blázquez Graf, un antes y un después en el tema de violencia contra las mujeres en el país y que fue el antecedente de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
“Su legado también está en las generaciones que formó en las instituciones que ayudó a construir, este homenaje es un reconocimiento a una trayectoria que forma parte de la historia del feminismo universitario en México. Por una obra que contribuyó a consolidar los estudios de género, por una práctica intelectual comprometida con la transformación de la realidad y la ampliación de los derechos de las mujeres”.

En su oportunidad, la senadora Amalia García Medina, recordó que conoció a Marcela Lagarde hace casi 50 años, cuando ambas militaban en el Partido Comunista, que consideraba al movimiento obrero como único sujeto central de la historia, y cómo ella promovió una perspectiva más amplia que incorporara la situación específica de las mujeres y las múltiples maneras de opresión que vivían. Ella insistió en que la desigualdad de las mujeres no podía explicarse solamente dependiendo de la clase a la que pertenecieran, sino que existía una opresión específica por su género que se reflejaba también en discriminación institucional, social, en una distribución inequitativa del trabajo doméstico y que entonces las mujeres vivían una doble opresión: por ser mujeres y por pertenecer a la clase explotada.
Recordó también como en un foro en la Cámara de Diputados sobre delitos sexuales, donde planteó– ante el escándalo que provocó el tema entre los legisladores—que debería sancionarse la violación en el matrimonio, que es una práctica masculina generalizada que ni la sociedad, ni las víctimas, ni los cónyuges, la conciben como tal.
“Marcela Lagarde como ella misma lo ha dicho, nos ha dado las claves para avanzar en la búsqueda de la igualdad y de nuestra libertad y lo ha planteado como una utopía que es posible conseguir. Por eso digo hoy, es una fortuna estar celebrando a Marcela Lagarde y con Violeta Parra podemos decir: gracias a la vida por estar con Marcela”.
La abogada e investigadora, Alicia Elena Pérez Duarte, reconoció a Marcela Lagarde como tejedora de conceptos que hoy forman parte de los textos académicos y políticos, de la voz y el quehacer del activismo en América Latina, y otras latitudes.
“Marcela Lagarde es una autora contemporánea, vigente, actual. Pienso que ese es el mejor homenaje y reconocimiento que se le puede hacer. Hablar de ella, de Marcela en presente. Leer su obra, conocerla a profundidad, entender la relevancia de sus propuestas, de estudiar al Estado para impulsar acciones transformadoras, a través de una política legislativa feminista”.


Marcela Lagarde y de los Ríos es antropóloga feminista, etnóloga y maestra en Antropología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de la UNAM. Doctora en Antropología por la misma universidad, y doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Colima y del Estado de México.
Fue la primera diputada federal feminista. Presidió la Comisión Especial para dar seguimiento a los feminicidios en la República Mexicana donde realizó, con otras mujeres, la primera investigación sobre violencia feminicida en el país que evidenció la desigualdad que vivía la mayoría de las mexicanas y que era generadora de riesgo para la violencia. Esta investigación también mostró, por primera vez, cuál era la situación jurídica de los delitos cometidos contra mujeres y niñas en las 32 entidades federativas y sobre todo, se pudo conocer, de las propias Procuradurías estatales, las cifras sobre asesinatos de mujeres y cómo se investigaron. Participó en la construcción de la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, de leyes locales y en la tipificación del delito de feminicidio.








