2/28/2026

Artistas perderían 24% de ingresos por uso de IA, advierte Unesco

 Escrito por Wendy Rayón Garay 

.- Crédito: Unsplash.-Ciudad de México.- Las mujeres músicas, cineastas, escritoras y artistas ya enfrentan una brecha salarial ante las dinámicas patriarcales que las orilla a permanecer en empleos precarizados; sin embargo, una nueva amenaza está cerca, pues el informe «Re|Shaping Policies for Creativity» de la UNESCO encontró que las personas que se dedican a la industria artística perderán hasta un 24% de sus ingresos para 2028 por el uso de la inteligencia artificial, por lo que la brecha se recrudece.

La exclusión de mujeres en la industria artística es una situación generalizada en todos los países y cuando se trata de brechas salariales los datos casi siempre apuntan a una desigualdad. Por ejemplo, en 2022 la UNESCO encontró que en Lituania los hombres ganaban 40% más que las mujeres dedicadas al ámbito artístico con menores ingresos y 110% más en actividades culturales donde se perciben los mayores ingresos.

Asimismo, determinó que a nivel mundial las artistas siguen siendo infrarepresentadas en la mayoría de las industrias culturales y creativas, especialmente en los puestos directivos, en el reconocimiento y la remuneración. En 2019, el 33% de los premios de cine en 60 festivales importantes del mundo fueron destinados a mujeres artistas y productoras, así como el 24% de mejor dirección y mejor guion.

Dichos resultados no coinciden con la cantidad de mujeres que se dedican a la industria, pues para 2011 ellas representaban el 45% de la fuerza laboral frente al 55% de los hombres y para 2021 se identificó que su participación aumentó al 49% en comparación al 51% de sus compañeros, siendo que ese año fue catalogado con el registro de la brecha más baja jamás registrada en el sector.

En adherencia, la UNESCO identificó que entre 2017 y 2024 el liderazgo de mujeres en las industrias culturales aumentó del 31% al 46% aunque mencionó que persisten disparidades significativas: las mujeres ocupan el 64 % de los puestos de liderazgo en los países desarrollados frente a solo el 30 % en los países en desarrollo. A menudo siguen siendo consideradas como consumidoras culturales en lugar de apoyarlas como creadoras y líderes en los sectores culturales y creativos.

De acuerdo con la UNESCO, en las industrias creativas persiste una desigualdad estructural lo que genera disparidades en la remuneración y condiciones laborales de las personas artistas lo que las deja en situaciones precarias con ingresos irregulares, trabajos mal remunerados o no remunerados y opciones de financiamiento limitadas para apoyar su trabajo. El 60% de los Estados miembros cuentan con leyes que defienden un salario mínimo para las personas que se consideran artistas, no obstante, las mujeres son quienes tienen menos acceso a la financiación pública y, en general, al apoyo financiero como lo tienen sus pares masculinos.

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La brecha salarial ante la inteligencia artificial

El informe «Re|Shaping Policies for Creativity» de la UNESCO, publicado en 2026, describe que las personas artistas enfrentan nuevos riesgos ante la modernización automatizada como la violencia digital, el sesgo algorítmico, campañas orquestadas de desinformación, discursos de odio y movilizaciones públicas, así como la inteligencia artificial.

Respecto a la inteligencia artificial, la organización menciona que sus impactos en las y los artistas es directo en contra de sus ingresos, lo que profundiza los desafíos económicos y sociales a los que ya se enfrentan y que se intensificaron después de la pandemia de COVID-19, la inflación mundial y los cambios político. Estas condiciones exponen vulnerabilidades arraigadas al sector creativo como una situación jurídica precaria, insuficiente protección social, disparidades de género y fallas en los derechos a la propiedad intelectual.

Sobre este último, UNESCO menciona que existe un vacío de regulación sobre la libertad artística en el espacio digital que socava los derechos de autor y autoría dificultando la remuneración equitativa. Un informe sobre IA y creatividad de la Relatora Especial de la ONU en materia de derechos culturales, Alexandra Xanthaki, destaca que existen declaratorias internacionales que reconocen las implicaciones de esta herramienta parta los derechos humanos; sin embargo, no se han traducido en acciones concretas.

Los datos más preocupantes que resalta la UNESCO es que para 2028, el uso de la inteligencia artificial para estos sectores provocará una caída global del 24% en el sector musical y 21% en el audiovisual. A esto se suma la transformación del mercado digital donde el 35% de los ingresos de las personas artistas se obtienen por vías digitales representan, se trata del doble de lo documentado en 2018 aunque esto viven acompañado de la inestabilidad, precariedad y la exposición a la violación de derechos de autor.

Una de las recomendaciones de la Relatora Especial Alexandra Xanthaki se encuentra el reconocimiento y visibilidad de obras creadas por humanos, así como fortalecer las capacidades de las personas autoras para controlar cómo se recopilan, almacenan, utilizan y comparten sus obras en los sistemas de inteligencia artificial. Asimismo, instó a los gobiernos a proteger los intereses morales y materiales de los titulares de derechos, así como garantizar la rendición de cuentas para identificar los daños causados.

La UNESCO advierte que las industrias culturales y creativas carecen de inclusión e igualdad de género, siendo se trata de claves para cumplir los objetivos de la Convención de 2005 y la Recomendación de 1980 relacionados a la condición del artista. En una encuesta global se encontró que el 71% de los Estados Miembros cuentan con medidas y políticas para garantizar la igualdad de género los cuales incluyen intervenciones especificas en el sector cultural.

No obstante, persiste la falta de datos y conocimientos sobre el panorama actual ya que dichos registros no se encuentran desagregados por género sobre el empleo de artistas durante los últimos cuatro años, mientras que los pocos países que sí informaron dichos datos se detectaron que el porcentaje de mujeres artistas fue inferior al 50%.

ONU denuncia centros de trabajo forzado en Asia, enganchan con oferta de empleo

 

Detrás de los asombrosos beneficios se esconde lo que el informe denomina una «letanía de abusos» que afecta a cientos de miles de personas de al menos 66 países y cuyas víctimas fueron atraídas al extranjero con promesas de trabajos legítimos, solo para encontrarse con detención, golpes y obligados a cometer fraudes en línea.

«El trato que sufren las personas en el contexto de las operaciones de estafa es alarmante», afirma el informe, publicado el viernes en Ginebra por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Titulado Un problema perverso, el documento se basa en entrevistas en profundidad y sensibles al trauma con víctimas traficadas y obligadas a trabajar en centros de estafa, así como en información procedente de diversas fuentes, incluidas algunas confidenciales. 

Según los informes, la violencia sexual ha aumentado desde 2024. Las mujeres describieron violaciones, prostitución y abortos forzados. Doce mujeres liberadas de los recintos en Myanmar dijeron que fueron violadas y quedaron embarazadas, mientras que una superviviente filipina embarazada sufrió violencia física y electrocución.

Castigos

Señalaron que los castigos por no cumplir las cuotas de estafa es severo. Un superviviente de Sri Lanka relató haber sido sumergido en «prisiones de agua» durante horas tras no alcanzar los objetivos mensuales. Otros describieron celdas de confinamiento en las que se encerraba a las personas en completa oscuridad durante días.

Las víctimas denunciaron haber sido obligadas a presenciar o incluso a cometer abusos contra otras personas. Un hombre de Bangladesh afirmó que le ordenaron golpear a sus compañeros de trabajo. A una víctima de Ghana le obligaron a ver cómo golpeaban a su amigo.

La privación de alimentos, la privación del sueño y las jornadas laborales extremas, de hasta 19 horas al día, eran habituales. Una víctima dijo que su grupo no recibió casi nada de comida durante 15 o 20 días y se debilitó tanto que «ni siquiera podíamos mantenernos en pie».

El negocio detrás del abuso

Según el informe, la «industria de las estafas» ha crecido hasta alcanzar «proporciones industriales», con estimaciones fiables que apuntan a que al menos 300 mil personas trabajan en operaciones en todo el sudeste asiático. La mayoría de ellas se concentran en la región del Mekong, donde las imágenes de satélite muestran que se encuentra el 74% de los complejos dedicados a las estafas.

Aunque es difícil calcular los beneficios exactos, algunas fuentes estiman que los ingresos anuales globales rondan los 64 mil millones de dólares. Solo en la región del Mekong, la industria puede tener un valor superior a 43 mil 800 millones de dólares al año.

Estas operaciones de estafa están «arraigadas» y «cuentan con buenos recursos», señala el informe, y sus ubicaciones van desde zonas fronterizas remotas hasta zonas económicas especiales y grandes ciudades.

«La letanía de abusos es abrumadora y, al mismo tiempo, desgarradora», afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.

«Sin embargo, en lugar de recibir protección, atención y rehabilitación, así como las vías de justicia y reparación a las que tienen derecho, las víctimas se enfrentan con demasiada frecuencia a la incredulidad, la estigmatización e incluso a castigos adicionales».

Dentro de los lujosos recintos

Supervivientes describieron vastos recintos que se asemejan a «ciudades autónomas, algunas de más de 200 mil hectáreas».

Los edificios de varias plantas están rodeados por muros coronados con alambre de púas y vigilados por personal de seguridad armado. Algunos incluso cuentan con supermercados, restaurantes, casinos y burdeles.

Las operaciones más ágiles se llevan a cabo desde apartamentos, hoteles o casas cerradas. Independientemente de su escala, la característica definitoria es el control.

Las víctimas denunciaron la confiscación de pasaportes, la restricción de las comunicaciones y la vigilancia constante. Muchas describieron los recintos como «prisiones», con puertas cerradas y castigos severos por intentar escapar.

Obligadas a cometer delitos

Las personas traficadas a los recintos se ven obligadas a perpetrar una serie de estafas en línea, entre las que se incluyen el fraude por suplantación de identidad, los planes de inversión en criptomonedas, las plataformas de juego, la extorsión y las llamadas estafas románticas.

Las reuniones matutinas a menudo incluían torturas públicas a los equipos con bajo rendimiento, como advertencia para los demás.

Las operaciones están muy bien organizadas, con diferentes unidades que se encargan de la selección de los objetivos de las estafas, la elaboración de guiones y las transferencias financieras. Los beneficios suelen blanquearse a través de cuentas bancarias de mulas, se convierten en criptomonedas y se transfieren a través de complejos canales digitales antes de volver a entrar en los sistemas bancarios formales.

Incluso aquellos que sabían que iban a trabajar en empleos dudosos en línea no esperaban ser detenidos ni sufrir violencia. «Todas las víctimas describieron haber recibido o presenciado malos tratos graves, equivalentes a tortura, dentro de los recintos de estafa», señala el informe.

«Las reuniones matutinas a menudo incluían torturas públicas a los equipos con bajo rendimiento, como advertencia para los demás».

Robo de salarios, deudas y rescates

La mayoría de las víctimas afirmaron que se les prometieron salarios sustanciales, pero una vez dentro de los recintos se enfrentaron a deducciones, multas y «deudas» cada vez mayores. A menudo, los contratos se les presentaban después de su llegada, lo que les obligaba a cumplir objetivos de beneficios poco realistas.

Una víctima tailandesa denunció que se le exigía generar 9 mil 500 dólares al día en ganancias fraudulentas para evitar multas, palizas o ser «vendida» a otro recinto.

En ocasiones, se obligaba a las familias a pagar rescates de decenas de miles de dólares. Los traficantes realizaban videollamadas a los familiares y les mostraban a sus seres queridos siendo maltratados para presionarlos a pagar.

El informe destaca las denuncias de colusión entre las organizaciones criminales y los funcionarios. Las víctimas describieron cómo los funcionarios, que parecían coordinarse con los reclutadores, les facilitaban el paso por inmigración. Algunas denunciaron que la policía entraba en los recintos y recibía pagos de los gerentes.

La corrupción está «profundamente arraigada» en estas lucrativas operaciones, afirma la OACDH.

Las redadas policiales han liberado a miles de víctimas, incluida una operación llevada a cabo en febrero de 2025 en la frontera entre Tailandia y Myanmar, en la que se liberó a unas 7 mil personas. Sin embargo, las y los observadores advierten de que muchas de las medidas represivas son puntuales y que los recintos suelen reanudar sus actividades o trasladarse a otro lugar.

«Las respuestas eficaces deben centrarse en las leyes y normas de derechos humanos», afirmó el Alto Comisionado Türk. «Fundamentalmente, eso significa reconocer explícitamente la criminalidad forzada en las leyes y reglamentos contra la trata y garantizar el principio de no castigo para las víctimas de la trata».

Las y los supervivientes suelen regresar a sus hogares con estrés postraumático, deudas y estigmas. Efrentan a amenazas de los reclutadores o los cobradores de deudas, detallan vivir depresión, ansiedad y algunos consideraron la posibilidad de abandonar sus hogares y emigrar a otros países.

IMUMI cumple 15 años en defensa de mujeres migrantes

 

Por lo que desde hace 15 años, el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) comenzó a trabajar el tema conformando una organización civil con tres integrantes como base. Con el paso del tiempo crecieron a cinco y en el presente ya suman 28 mujeres abogadas, psicólogas, internacionalistas y periodistas, así lo informó Miriam González Sánchez, coordinadora de Comunicación en entrevista para Cimacnoticias.

Desde entonces, el enfoque de IMUMI ha sido escuchar a las mujeres migrantes y colocar sus voces en el centro para ofrecer un acompañamiento psicosocial:

«Nosotras partimos de la premisa de que las mujeres deben tomar sus propias decisiones en cuanto a lo que quieren, pero estas decisiones tienen que ser informadas y ellas a su vez tienen que tener las condiciones para que pudieran tomar las mejores decisiones para su vida y la de sus familias», advirtió Miriam González Sánchez.

A lo largo de 15 años de trabajo, IMUMI ha proporcionado acompañamiento en casos de asilo, visas humanitarias, reunificaciones familiares, registros de doble nacionalidad, acceso a la educación, custodias transnacionales, y el reconocimiento de más de 60 mil niñas y niños nacidos en Estados Unidos quienes viven en México. Sobre este último, trabajaron en reformas a las normas de control de educación de nivel básico en 2015 y dos años más tarde, en la Ley General de Educación para modificar que no se necesitaba contar con un documento mexicano para que las infancias migrantes accedieran a la educación.

Gracias a su litigio estratégico han logrado compensaciones significativas a las familias afectadas por detenciones migratorias, arbitrarias y llevadas a cabo por medio de actos de tortura generando así una compensación de 40 millones de pesos en compensaciones para familiar.

Asimismo, su trabajo se ha extendido con ayuda de mil pasantes y voluntarias legales en todo el mundo, así con al menos 10 universidades para documentar la violencia contra las mujeres migrantes en México.

Estas defensoras de las mujeres en la migración lograron conformar una clínica jurídica, espacio que comenzó con una abogada en derecho migratorio mexicano y que, al día de hoy, ya cuenta con abogadas estadounidenses quienes pueden litigar en Estados Unidos. A su vez, tienen un área de asilo, niñez migrante y acompañamiento psicosocial.

La labor de IMUMI es fundamental porque México está considerado como un territorio origen, tránsito y destino migratorio, donde incluso se ha manifestado una feminización de la migración.

Según el informe «Mujer migrante y movilidad migrante en México» para el año 2020 el país figuró como el segundo lugar de la lista de principales países de origen respecto a la población migrante; sin embargo, constituyó el cuarto país sobre el número de mujeres migrantes con 5.2 millones de ellas quienes conformaron el 46.8% de la población mexicana migrante y el 1.9% de la población mundial.

También es considerado territorio de destino de las migrantes, según los datos censales de ese año arrojan que el 1% de la población que radica en México eran personas nacidas en otro país, lo que equivale a 1 millón 212 mil 252 y 49% de estas son mujeres: 593 mil 502 eran mujeres. De este total procedían principalmente de países como Estados Unidos, Guatemala, Venezuela, Colombia, Honduras, Cuba, El Salvador y Argentina.

Ese mismo informe advierte que los motivos para que una mujer emigre son socioeconómicos porque ellas suelen ser responsables directas del bienestar e ingreso en sus familias como proveedoras y no solo como receptoras de remesas. Cabe señalar que su proceso migratorio les implica enfrentarse a escenarios de violencia de género el cual enfrentan desde el momento en que atraviesan sus países de origen, durante su trayecto, así como en su llegada al país de destino.

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Los retos de defender mujeres migrantes

Para Miriam González Sánchez, a lo largo de los años de trabajo de IMUMI poder visibilizar para las autoridades migratorias que las mujeres tienen diferentes necesidades en comparación con los hombres ha sido un reto constante en su labor.

Entre estas situaciones se encuentran la violencia de género que viven en los procesos migratorios como prácticas racistas, xenófobas, discriminatorias y excluyentes; asaltos y detenciones arbitrarias; desapariciones forzadas; violencia sexual; trata de personas con fines de explotación sexual; y hasta feminicidio.

En cifras, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó en 2023 que los secuestros a mujeres migrantes aumentaron de 161 casos en 2022 a 221 casos en 2023, lo que representa un incremento del 37%. Por otro lado, ONU México estima que entre el 24% y el 80% de las mujeres migrantes experimentan alguna forma de violencia sexual.

Otro de los grandes retos ha sido hacer entender a las autoridades migratorias que las mujeres necesitan acciones y políticas específicas, esto también implica tener acceso a datos desagregados no solo por sexo. Según mencionó Miriam González Sánchez, de IMUMI, fue en el año 2000 que se comenzaron a compartir estadísticas migratorias, pero hasta 2007 que se desagregaron por sexo gracias al trabajo previo de quienes más tarde fundarían esta organización para mostrar la importancia de las mujeres migrantes.

«A nivel de comunicación, sigue siendo poco visible en específico la mirada hacia lo que sucede con las mujeres migrantes, por lo menos ahora son nombradas pero hace 15 años eran invisibles.» -Miriam González Sánchez, coordinadora de Comunicación en IMUMI.

A esto se suman los obstáculos financieros, ya que al ser una organización civil subsisten a través del financiamiento de la cooperación internacional y debido al contexto político internacional muchas fundaciones han cerrado sus programas de migración en México, lo que les ha perjudicado.

Uno de ellos fue la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur quien otorga subvenciones e inversiones para apoyar a organizaciones sin fines de lucro en 50 países del mundo, anteriormente apoyaban el trabajo de IMUMI antes de que decidieran eliminar la agenda de migración de su trabajo.

Una segunda forma de financiamiento son las donatarias autorizadas; sin embargo, no ha sido fácil conseguir donaciones en lo individual que permitan seguir sosteniendo su trabajo así como los servicios gratuitos que ofrecen, como en su tiempo, atención de abogadas especializadas en derecho familiar enfocado en cuestiones de divorcios y pensiones alimenticias, un área que por el momento permanece cerrada, pero que fue importante para IMUMI.

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Hermanas jornaleras detenidas, un caso de varios

Miriam González Sánchez recuerda que, entre los casos que ha acompañado IMUMI se encuentra la historia de tres hermanos conformados por dos mujeres y un hombre tzeltales de Chiapas quienes viajaban del sur al norte para trabajar como jornaleros agrícolas y en su trayecto fueron detenidos en Querétaro por agentes del Instituto Nacional de Migración por «no parecer mexicanos» incluso no les creían a pesar de mostrar sus tarjetas de identificación del Instituto Nacional Electoral (INE) y una copia del acta de nacimiento de una de las mujeres quien era menor de edad.

Esas autoridades migratorias los acusaron de presentar documentos falsos y fueron llevados a detención migratoria donde experimentaron tortura y hostigamiento que fue comprobada conforme al Protocolo de Estambul para que aceptaran firmar documentos donde aceptaban que eran de Guatemala y ser deportados a dicho país. Para Miriam González Sánchez, el caso fue importante porque evidenció prácticas discriminatorias y racistas del Instituto Nacional de Migración por el aspecto de una persona.

Con este caso, IMUMI logró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pronunciara para que la resolución del caso fuera favorable para los hermanos y además sentara un precedente contra las revisiones migratorias en carreteras bajo perfilamientos racistas.

Esto implicó que el Instituto Nacional de Migración ofreciera en 2019 una disculpa pública en la que reconoció que los hermanos fueron detenidos bajo el perfilamiento racial.

Aunque la SCJN ordenó hacer modificaciones en el artículo 97° de la Ley General de Migración enfocado en la revisión migratoria, IMUMI continúa trabajando para que el Congreso realice los cambios para eliminar las revisiones migratorias discriminantes.

Extracto de la Ley General de Migración


Mirando hacia el mañana

Gracias al panorama geopolítico actual de migración en México y en el mundo, caracterizado por prácticas discriminatorias, para IMUMI cada vez se vuelve «más complejo» defender los derechos de las mujeres migrantes:

«Prendamos la televisión y veamos todo lo que está sucediendo en Estados Unidos con esas políticas migratorias restrictivas, pero lo mismo se está replicando ya en Argentina o en Chile donde hay tratos crueles que infligen sufrimiento a las personas», compartió Miriam González Sánchez.

Aunque existen resistencias para hacer efectivos los derechos de las mujeres migrantes, estos se reconfiguran como nuevos retos. Por ello para IMUMI lo fundamental es seguir proporcionando herramientas para que las mujeres ejerzan sus derechos, trabajar en conjunto con organizaciones nacionales y regionales para crear políticas que las protejan más allá de los límites nacionales y, sobre todo, frenar la violencia de género en su contra.

Mujeres argentinas buscamos estrategias para revertir medidas de Milei: periodista Marcela Gabioud

 

Para nadie es ajena la política de Javier Milei, quien asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2023 y desde entonces aplicó reformas económicas polémicas con la política de austeridad que suprimió Ministerios y oficinas gubernamentales fundamentales, recortó subsidios y redujo programas de protección social, además de expresar abiertamente su oposición al aborto y rechazo a la educación sexual.

Recordemos que entre estas reducciones está el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, creado en gobiernos anteriores para promover políticas públicas de igualdad y prevenir la violencia machista, Milei lo hizo mediante el Decreto 86/2023 y ese organismo fue transformado en la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Capital Humano. 

Como esta acción ha tenido otras que han desatado indignación entre la ciudadanía, tanto así que provocó que el país se paralizara en una huelga nacional como reacción por su reforma laboral la cual incluye la reducción de indemnización por despidos, eliminación del pago por horas extras, reducción de pago por jubilaciones, limitó el derecho a la huelga y amplió las horas de jornada laboral a 12 horas.

Frente a este panorama la periodista Marcela Gabioud, platicó para Cimacnoticias y nos permitió entender el alcance de esta política ultraderechista del presidente Javier Milei y cómo ha sido enfrentarla como mujer y periodista.

Periodista Cimacnoticias.- Hay que hablar del arribo de la ultraderecha a nivel mundial. Ha sido apabullante su agenda conservadora la cual atenta contra derechos humanos de las mujeres ¿Cómo están viviendo en este momento las mujeres en Argentina? Me refiero a la llegada de su presidente Javier Milei al poder y este desmantelamiento de instituciones que les ha costado tanto a las mujeres llegar a esta construcción.

Marcela Gabioud.- Preocupadas y en estado de alerta permanente, por esto que mencionabas del desmantelamiento de políticas públicas las cuales supimos construir a lo largo de muchos años, recuperando también la historia de mujeres que vinieron antes que nosotras y quienes sembraron esas semillas, las cuales generaron que las que veníamos después pudiéramos construir políticas públicas desde el Estado.

Eso es por un lado desalentador, porque vimos que rápidamente un gobierno al que no le parece que el Estado deba preocuparse por el 52% de la población, por lo que desmanteló todas esas políticas públicas que tenían que ver con protección, con asistencia, con acompañamiento a distintas políticas que tenían que ver sobre todo con violencia de género.

Que atentan contra lo más extremo que es la la violencia de género hacia las mujeres y las diversidades también, como son los femicidios y la asistencia a las familias, a hijos e hijas que quedaron huérfanos o huérfanas producto de esa violencia, sea porque sus mamás fueron asesinadas, pero además porque su papá se suicidó o terminó en la cárcel.

También buscando estrategias para ver cómo seguimos resolviendo situaciones a pesar de que a nivel nacional no estén priorizadas esas políticas.

Hay que decir que, por ejemplo, yo vivo en la provincia de Buenos Aires y ahí sí seguimos teniendo un Ministerio de Mujeres y diversidad que sigue tratando de sostener eso que había hecho el gobierno nacional anterior pero siempre con el problema del presupuesto.

Porque hay un problema con la distribución de la recaudación fiscal, por ejemplo el IVA que recauda el Estado equivalente al 21% de todos los productos que consumimos, eso después se debería repartir entre las provincias, pero ahora termina de no llegar porque el gobierno de provincias está enfrentado al gobierno nacional, por tanto, no recibe las partidas presupuestarias que le corresponderían y eso hace que se afecte el resto de lo que el gobierno debería estar haciendo.

Entonces, es a muchos niveles, no es solo a nivel nacional, sino que esas relaciones políticas, incluso en gobiernos que son favorables a la perspectiva de género y a los derechos de las mujeres, lo sufren justamente porque son favorables a esos derechos.

Por tanto, se les corta una parte de su presupuesto para que no cumplan con el mandato que su pueblo votó.

Foto: Marcela Gabioud

Periodista Cimacnoticias. Dame algún ejemplo. Hablémosle a las personas que no están inmiscuidas en el tema de género ¿Cómo le afecta a la población de mujeres argentinas el que hayan desmantelado eso? ¿Qué efectos tiene tiene directamente?

Marcela Gabioud. Un efecto de eso era el programa Acompañar, era parte de una asistencia que daba el Gobierno Nacional a través del Ministerio de las Mujeres, el cual otorgaba un aporte económico para las mujeres que habían sufrido violencia de género. Sabemos que la problemática que enfrentan las mujeres que sufren violencia de género es a partir de no tener autonomía económica.

Entonces, este ingreso les permitía a las mujeres irse de los lugares de donde sufrían violencia, les daba autonomía, pero además había otro programa que complementaba que era para aquellas mujeres que quisieran realizar algún emprendimiento.

Entonces, les daba un salario mínimo fijo para que pudieran vivir, pero además las capacitaba y les daba otras herramientas para que pudieran autoabastecerse sin tener que depender del hombre que las violentaba o que las había intentado matar, a ella o a sus hijas e hijos. Eso es un ejemplo. Eso ya no existe más.

Periodista Cimacnoticias. Es la diferencia entre la vida y la muerte, es encerrar a una mujer con su agresor.

Marcela Gabioud.- Exactamente.

Entonces, cuando dicen, «Disminuyeron las denuncias por violencia», pero no hay Ministerio ¿Qué van a denunciar? ¿En qué contexto una mujer va a ir a denunciar que sufre de violencia de género, si no tiene a dónde irse, si no tiene red, si no tiene un apoyo económico ¿Quién me va a acompañar? Nadie.

El Estado para esta gestión no esta siendo responsable de lo que le sucede a esa mujer en situación de violencia. Se las tiene que arreglar solas.

Periodista Cimacnoticias. También podemos hablar del tema de exilio, algunas mujeres periodistas también han tenido que irse de ahí para resguardar la vida y la seguridad.

Marcela Gabioud. Como sabemos el exilio o el refugio es una categoría de protección migrante y las mujeres periodistas argentinas quizás no se han ido bajo esa figura a hacia el exterior, sino que es más como el resguardo.

Te diría el caso más emblemático es el de Luciana Peker, ella sufrió violencia en redes sociales, pero después eso se transformó en una amenaza real, en gente diciendo que sabía dónde vivía y que estaban en la esquina de su casa esperándola para matarla. Frente a esa situación una no va a esperar a ver si es verdad o no eso está sucediendo.

Por tanto, toman la decisión de resguardo para ellas y para sus hijos e hijas, que es la de irse de ese país que está amenazando su vida.

Es ahí donde el Estado no funciona, cuando termina siendo cómplice y opera en esa situación, es decir, convalida y no hace ejecutar los marcos de protección, ahí la decisión que queda es por la propia vida y por sus propios medios irse del país.

Con el costo que tiene irse de un país donde una tiene su propia red, porque nosotras donde vivimos tenemos nuestras amistades, nuestras familias, los grupos de amigas, de estudio, de lectura, bueno, tenemos nuestra red, cuando nos vamos de un lugar, esa red la abandonamos y lo que nunca se dice es que cuando nos vamos a otro país sin red, estamos solas.

Entonces, esa situación es muy impactante para la la salud mental de esas mujeres que toman esas decisiones.

Porque además de sobrellevar la carga de cómo van a abastecerse económicamente, está la carga de que están solas en otro país que no es el propio, que tiene otra cultura.

Por más de que se hable el mismo idioma como podría ser España, tampoco es fácil conseguir trabajo porque es necesaria una visa de trabajo. Los papeles reglamentarios para acceder al trabajo son los mismos en cualquier lado.

Entonces el impacto que eso tiene en la vida emocional y psíquica de las personas es muy profundo y eso muchas veces no se habla.

Dicen: «Ah, bueno, se fue a vivir a otro país. Ah, qué bueno», ¡Pero no!, si se fue es porque tuvo que dejar muchas cosas entre ellas dejar una historia de vida personal, de vida y de trabajo para empezar de cero.

Periodista Cimacnoticias ¿Me puedes compartir qué sucede en la prensa argentina y la falta de espacios para mujeres periodistas?

Marcela Gabioud. Sí, la explicación viene por la precarización laboral que hay en este momento, porque muchas mujeres sostienen hasta dos, tres o cuatro trabajos al mismo tiempo, entonces es muy difícil tener un trabajo en relación de dependencia en un medio tradicional, ya sea radio, televisión o gráfica.

Los trabajos están muy precarizados, no solo en cuanto al vínculo laboral, sino que está precarizado el salario. Entonces, no te alcanza para vivir y por lo tanto tenés que buscar distintos ingresos.

Pero por el otro lado, al no ser más tema de interés de agenda de las mujeres.

También es muy difícil para esas mujeres periodistas que fueron históricamente las que instalaron los temas y para las que vinieron después, porque no es que son ellas y nada más las que hablaban, sino que todas las que vinieron después tenían una sensibilidad que abordaban desde diferentes lugares y diferentes noticias, las cuestiones de agenda de las mujeres, que no solamente tiene que ver con la violencia, tiene que ver con el cuidado, con el trabajo, con la salud, con la economía, con los espacios públicos.

Como todos los temas desde una perspectiva de género se abordan de manera diferente y esas mujeres dejaron de estar en esos medios de comunicación, sobre todo por las condiciones laborales en las que estaban. Y eso también hace que las mujeres vayamos perdiendo las voz en esos medios de comunicación porque ellas eran nuestras aliadas.

Y eso se va transformando, porque estas mujeres van buscando otras formas de hacer periodismo, quizás un periodismo que es nuevo y está en construcción, esa nueva forma.+

Pero que también hay como dos cosas, pienso yo, una pérdida de visión estratégica por parte de las organizaciones que hacen incidencia en temas de las mujeres que no supieron ver este escenario y no supieron acompañar y apoyar a esas mujeres periodistas que eran claves para instalar los debates que esas organizaciones trabajan y que inciden.

Pero también por el otro lado creo que este contexto en el que estamos de neoliberalismo extremo y capitalismo financiero y el de «¡sálvese quien pueda!» y merecimiento, también va haciendo que se vayan perdiendo solidaridades hacia dentro de los medios de comunicación.

Porque además no solo competís con colegas periodistas, sino también con la inteligencia artificial, cuando ves que la cantidad de notas que salen en los medios no tienen firma y te das cuenta que esas notas no están escritas por personas, porque no tienen fuentes, porque no hay voces, porque no hay datos muy claros y eso está escrito por una inteligencia artificial. Entonces es muy cruel el mundo del periodismo, por lo menos como lo conocíamos hasta este momento.

Periodista Cimacnoticias. Marcela Gabioud, también es co-coordinadora del Global Media Monitoring Project (GMMP) en Argentina, el estudio que mide la participación de las mujeres en los medios de comunicación, el cual se realiza cada cinco años para analizar la representación, estereotipos y brechas de género en noticias el cual involucra a voluntarias de todo el mundo para que puedan colectar datos en más de 100 países.

Le cuestionamos información sobre los datos arrojados por el GMMP de Argentina para esta última edición de la medición.

Aunque fue importante señalar que desde México también tuvimos la misma medición donde las mujeres no superamos el 30% de participación en medios de comunicación.

«Necesario cambiar ecosistema informativo». Mujeres aparecen en 32 de 100 noticias: GMMP México

Por tanto ¿Qué fue lo que encontraron en el GMMP del 2025 en Argentina?

Medios de comunicación masculinizados, presencia de mujeres no supera 26%: GMMP 2025

Marcela Gabioud. Encontramos datos muy parecidos a lo que ustedes presentaron en México. Quizás subimos un poquito del anterior como sujetas en las noticias, digo el 27%.

Pero sí nos llamó la atención los deportes, un punto que antes no analizábamos tanto, porque no se analizaban los suplementos, pero que en esta edición lo analizamos. Encontramos que casi el 96% de las noticias no solo están reportadas por varones, sino que casi no hay mujeres como noticias. Como si las mujeres no hiciéramos deporte.

Y eso es muy impresionante porque también en el anterior nos había dado que en temas de economía habíamos mejorado, había casi el 50% de periodistas en los medios que hablaban de economía y en este, otra vez casi que no hablamos de economía y política, de los temas que llamamos más duros y eso no tiene que ver con que no tengamos la capacitación para poder hacerlo, sino que también tiene que ver con esta creación de la validación de la palabra en el espacio público por parte de los varones.

Entonces, si las mujeres no saben de las cosas, entonces, no nos dejan hablar de política, de economía, de relaciones exteriores, «porque el que sabe es el varón».

Y en estos últimos años, también me llamaba la atención lo de las fuentes, algo muy marcado es que casi no hay, o sea, no hay expertas o comentaristas con un nivel de de conocimiento de los temas que sea importante, pero también revisando con periodistas nos pasa que por ahí decimos, pero ¿por qué no llaman a las mujeres?

Y nos dicen, sí, sí, nosotros llamamos a las mujeres, porque de hecho hay mujeres que dirigen puntos de investigación, que son las especialistas.

Lo que pasa es que las mujeres nos dicen, bueno: «llamáme mañana» o «llamáme en una hora» y editores nos contestan que en los medios no disponen de esos tiempos.

Llaman a un varón que quizá no sabe mucho del tema pero nunca va a decir que no.

Entonces, las mujeres tenemos todavía una falta de apropiación del espacio público. Entonces, hay que educar a nuestras científicas, a nuestras investigadoras, a nuestras economistas para que salgan a hablar de esos temas, porque saben de esos temas. Es como el síndrome del impostor que parece que tenemos las mujeres en cualquiera de los temas.

El ritmo de los medios es otro y los varones los manejan muy bien. Entonces, nos quedamos atrás, pero porque las mujeres no se animan a hablar. Entonces, ahí hay que mirar otro fenómeno, que tiene que ver con validar su palabra.

Periodista Cimacnoticias. Entonces, me parece muy importante que digas esto porque sin duda tú eres una mujer que tiene la palabra, su palabra, bien validada y me gustaría que hablaras un poco de tus investigaciones. Por ejemplo, lo que encontraste en el último viaje este del Darien, quiero que nos platiques un poco de qué encontraste ahí.

Esta entrevista continuará. Espera la segunda parte.

Tamalitos de loroco

Ilka Oliva Corado
crónicas de una inquilina

El anuncio de la tormenta invernal hizo que la gente corriera a los supermercados a abastecerse, Lupita no fue la excepción. Compró lo habitual, sus verduras para sus ensaladas, arroz, dos libras de costilla porque el caldo no puede faltar en los días de tormenta, pan dulce porque no podría tomar café sin su pedazo de pan al lado. El otro día hizo sopa de lentejas con espinaca y también tortitas de carne con berro, no le gusta cómo luce la acelga en ese lugar, apagada y sus hojas marchitas, no le dan ganas de cocinarla así. Porque para ella la memoria de las hojas de acelga tiene la frescura de la tierra fértil de la aldea El Calvario, donde creció.

Ya lleva todo en la canasta, su piña que parte en rodajas y las cáscaras que las pone a hervir con canela y pasa tomando el agua como té durante la nevada. En la tormenta pasada le dio por hacer pan, se discutió unos panes galanes que hacen en su aldea para Semana Santa. Aunque claro, un horno de estufa jamás tendrá parecido con el horno de leña en el patio de la casa de su infancia. No están sus hermanas, ni su mamá ni su abuela, no están las tías, no tiene a quién preguntarle cuánto de sal, si la masa ya está en su punto, o si el horno necesita más leña, pero hacer el pan la hace mantener la memoria viva de las tardes bañadas de luz que espera que un día conozcan sus hijos, cuando los tenga, porque quiere tener cuatro.

Va buscando los tamalitos de elote que llegan congelados desde El Salvador, se los come con leche, como en su infancia. Aunque a veces también se los come con crema y queso fresco. Cuando hace atol de elote le toca echarle un poco se harina de máiz o maicena, porque se le corta porque los elotes están muy tiernos, pero no hay cómo conseguirlos más sazones. El atol le gusta dejarlo cuajar y al siguiente día cortarlo con leche, como lo hacía su abuela porque así le enseñó su abuela a hacerlo.

Abre el congelador y agarra la bolsa de seis tamales, si comprara la de veinticuatro no tendría dónde ponerla. Enfrente están los congeladores llenos de frutas, hojas y comida que llega desde toda Latinoamérica. Siempre se encuentra las bolsas de jocote rojo de febrero que cuestan un ojo de la cara, un ojo de la cara a cambio de doce jocotes por bolsa. Es un crimen, siempre alega con ella misma, lo mismo del precio de los tamales de elote. Si le contara a su abuela lo que cuesta el manojo de las hojas de banano le diría que se regrese inmediatamente, que qué anda haciendo tan lejos buscando lo que no ha perdido.

La historia de Lupita es como la de muchas adolescentes que creen estar enamoradas perdidamente y que en la efervescencia de la alucinación dejan todo atrás siguiendo al que más tarde les va a desdichar la vida. No lo supo ver con dieciséis años, solo pensó que junto a su novio podrían hacer una vida juntos lejos de todos, porque nadie aceptaba su relación con un hombre de cuarenta y seis, separado y con seis hijos. Ahora que tiene veinticinco y después de haber vivido nueve años con un alcohólico violento que le pegaba todos los días entiende por qué su familia se oponía. Se escapó con él y no dio tiempo a que lo metieran preso por abusador de menores.

Recién lo acaba de dejar y renta un estudio con un balcón que tiene como vista la pared de atrás de un edificio de cincuenta apartamentos. Sabe que se reconstruirá, que podrá ponerse de pie y que continuará caminando, conociendo, experimentando y dándose la oportunidad de respirar con calma y en paz. Ahora está aprendiendo poco a poco lo que es el amor propio, lo que significa disfrutar de su propia compañía, su ser interior, de la inmensidad de sus sueños y a cuidarse como cuidaba las flores del jardín en la casa de su infancia. Porque es un crisantemo, se dice siempre cuando se ve al espejo. Los crisantemos dobles que sembraba en los surcos de la parcela de sus padres a los que cuidaba con dedicación y ternura.

Junto a las bolsas de jocotes encuentra recién llegadas las bolsas de flor de pito, chipilín y loroco, todo producto guatemalteco. El alma se le va en vilo y no la puede alcanzar, siente su corazón acelerarse, le hace falta el aire. El loroco siempre lo cortó en casa de sus abuelos paternos, en el oriente guatemalteco. Allá conoció las parcelas llenas de palos de limón, los palos de mango enormes como ceibas. La manzana rosa, las quesadillas de arroz, el queso seco y las tunas rojeando entre los zacatales secos del desierto al pie de la Sierra de Las Minas.

Inmediatamente agarró cuatro bolsas, tomó harina de máiz salpor, un rollo de tusas y con urgencia llegó a su casa a preparar los tamalitos de loroco. Mientras estos hervían, agarró su taza de café y se sentó en el balcón a ver la nieve caer. Su nido huele de pronto a monte, mango tierno, chico zapote, a paternas y a los pomelos maduros al pie de los palos de jocote marañón.

Ilka Oliva-Corado.
22 de febrero de 2026.
Estados Unidos.

“Tenemos que retomar nuestra democracia”: Analilia Mejía ganó las primarias para el Congreso por un distrito de Nueva Jersey tras denunciar la represión del ICE y el genocidio en Gaza


La candidata progresista Analilia Mejía obtuvo una sorpresiva victoria en las primarias demócratas para ocupar el escaño de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que dejó vacante la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill. En el año 2020, Mejía se desempeñó como directora política nacional de la campaña presidencial de Bernie Sanders y, durante el Gobierno de Joe Biden, fue subdirectora de la Oficina de la Mujer del Departamento de Trabajo. Como defensora de la organización comunitaria, se ha comprometido a rechazar el dinero de los Comités de Acción Política (PACs) corporativos y del Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC). “Se trata de capacitarnos mutuamente, comprometernos y entender nuestra historia para poder proteger nuestras instituciones democráticas y poder preservar el tipo de autogobierno que tanto valoramos en Estados Unidos”, dice Mejía.

Mejía obtuvo el 29.3% de los votos en las primarias contra el excongresista Tom Malinowski, quien quedó en segundo lugar con el 27.6% de los votos. Si bien Mejía fue la única candidata que dijo públicamente que Israel está cometiendo un genocidio, Malinowski —quien a pesar de ser proisraelí está a favor de limitar el apoyo estadounidense a Israel— fue el blanco de la propaganda negativa de AIPAC, lo que puede haber incidido en la victoria de Mejía.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.


AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org, Soy Amy Goodman con Juan González.

Hoy vamos a Nueva Jersey, desde donde nos acompaña Analilia Mejía, quien la semana pasada ganó las primarias demócratas para ocupar el escaño en la Cámara de Representantes que dejó vacante la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill. Si Mejía gana las elecciones especiales del 16 de abril, se convertirá en la primera latina en representar al distrito 11 de Nueva Jersey. Mejía es hija de una costurera colombiana y un obrero dominicano. Ella es una organizadora sindical de larga data que en 2020 fue directora política nacional de Bernie Sanders. También fue subdirectora de la Oficina de la Mujer del Departamento de Trabajo en la presidencia de Biden.

En un giro inesperado, AIPAC, el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos, pudo haber ayudado inadvertidamente a Analilia Mejía a ganar las primarias a pesar de que ella calificó las acciones de Israel en Gaza como genocidio. Un supercomité de acción política vinculado a AIPAC gastó al menos 2,3 millones de dólares contra su oponente, el excongresista Tom Malinowski, quien ha dicho ser pro-Israel, pero dijo que podría poner condiciones a la ayuda estadounidense a Israel.

Analilia Mejía, usted tiene tres elecciones por delante. Las elecciones del 16 de abril para el Congreso, en las que es la candidata favorita y que son unas elecciones especiales para llenar el escaño que ocupaba la ahora gobernadora de Nueva Jersey Mikie Sherrill y luego pasa directamente a las primarias en junio y las elecciones generales en noviembre para el Congreso por el escaño que podría ganar. Háblenos sobre sus planes.

ANALILIA MEJÍA: En este momento, lo que estamos enfrentando en los Estados Unidos es una crisis de democracia y electoral. Yo me lancé para este puesto porque pienso que tenemos que mandar organizadores al Congreso para poder corregir lo que está haciendo el presidente Trump. Durante la historia de nuestro país, podemos ver que cada vez que grupos pelean por los derechos civiles y para que sean distribuidos con más igualdad, vemos como un retrocedimiento que ocurre en nuestro país. Después de la Guerra Civil y el movimiento de Reconstrucción, tuvimos el movimiento de Jim Crow; después del movimiento de Derechos Civiles en los años 50 y 60, tuvimos un regreso a la opresión por el país y por el Gobierno que llamamos la “guerra contra las drogas”; y con la elección del presidente Obama, hemos visto lo que se llamaba el Tea Party, o MAGA. Lo que vemos es que en estos momentos, cuando tratamos de expandir la democracia, hay fuerzas que quieren retroceder, pero el antídoto, lo que se responde en este momento es organizar, estar en comunidad, hablar de nuestros derechos y pelear por los derechos civiles de todos.

JUAN GONZÁLEZ: Yo quisiera preguntarle, usted tuvo el apoyo del senador Bernie Sanders y de la representante Alexandria Ocasio-Cortez, ¿qué inspiración logró de las victorias de estos líderes políticos?

ANALILIA MEJÍA: Bueno, vuelvo y digo, yo soy una organizadora de comunidad y sé que en este momento tenemos que hablar con los votantes, tenemos que informarnos y tenemos que proteger las instituciones con democracia en este país. El senador Sanders, la congresista Alexandria Ocasio-Cortés, la senadora Elizabeth Warren, todos han peleado por medio de sus carreras para expandir la democracia, para expandir las protecciones y para asegurar que tenemos una economía justa. Bueno, yo me inspiro con eso porque sé que el poder en este país, el poder gubernamental es poder hablar con la comunidad, tomar decisiones propias y tener nuestros líderes. Eso es lo que ellos indican, eso es [por] lo que yo me estoy lanzando y creo que a través del país vamos a ver muchos organizadores lanzarse a participar de esta manera, porque tenemos que retomar nuestra democracia.

JUAN GONZÁLEZ: Durante su campaña usted planteó cuestiones como el genocidio en Gaza, las redadas del Gobierno federal en contra de inmigrantes por parte del ICE, ¿cuál fue el impacto de tomar esas posiciones en términos de los votantes?

ANALILIA MEJÍA: Yo creo que los votantes son sumamente inteligentes y pueden ver que lo que estamos viendo en este país es una injusticia contra los inmigrantes. Podemos ver que la manera en que ICE está actuando le está quitando derechos al inmigrante y al ciudadano americano. Tenemos fuerzas armadas, esencialmente, pasando por este país, [capturando] personas, negando derechos que están dictados en nuestra Constitución. Y si no hablamos de eso, no solo vamos a perder nuestras instituciones con democracia, sino que vamos a perder votantes, porque ellos pueden ver con sus propios ojos lo que está ocurriendo.

Yo también fui muy directa en lo que estoy viendo a través de diferentes países [sobre] la injusticia que se le está cometiendo a la comunidad palestina. No estoy tratando de decir que toda persona que esté conectada al país de Israel o cada judío es responsable de lo que está pasando. Pero pienso que todos nosotros tenemos una responsabilidad a decir la verdad, a tratar de mejorar nuestros países, inculcar justicia y la manera que empezamos es simplemente diciendo lo que podemos ver y actuando de una manera justa para tratar de recrear la justicia y democracia en nuestro país y globalmente.

AMY GOODMAN: Analilia Mejía, si gana las elecciones especiales del 16 de abril, será la primera latina en representar a su distrito. ¿Usted es hija de una trabajadora textil colombiana y un obrero dominicano, puede hablar de su historia familiar, su historia de activismo laboral y la de su familia?

ANALILIA MEJÍA: Bueno, yo, con mucho orgullo, soy hija de colombiana y dominicano. Yo me crié en Estados Unidos, nací en Nueva Jersey y me eduqué aquí. Mi familia, cuando estábamos decidiendo a donde íbamos a vivir, mi esposo y yo estábamos mirando, como muchos de nuestros vecinos, si son latinos, afroamericanos, blancos, asiáticos, todos estamos buscando la misma cosa, estamos buscando una comunidad donde podamos criar a nuestros hijos y tener oportunidades que quizás nosotros no hemos tenido. Me pienso como cualquier otra mamá de suburbio manejando a sus hijos a competiciones de “soccer” o “lacrosse”. Soy, en mi opinión, supercomún, pero veo que como latina tengo una oportunidad de representar no solo a mi comunidad, sino enseñar que en este país somos un país superdiverso, que podemos conectarnos aunque no tengamos el mismo origen.

JUAN GONZÁLEZ: Quisiera preguntarle también, usted usó la misma compañía de redes sociales en su campaña que usó el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, cuando él era candidato. ¿Nos puede hablar de cómo usó las redes sociales para llegar a los votantes?

ANALILIA MEJÍA: Bueno, puedo decir que también aprendí mucho cuando estuve trabajando con el senador Sanders. Sabemos que los votantes jóvenes están en las redes sociales, están captando información en las redes. Es más común para ciertos votantes entender o captar más información en las redes que hasta en un periódico. Sabiendo que esa es la manera que muchos están recibiendo información y que esa es la manera que nos estamos conectando en comunidad, obviamente era importante conectarnos de esa manera. Pero también les digo que utilicé [tácticas de la vieja escuela]. También estaba pasando pancartas o carticas en los trenes, en estaciones de tren o en el supermercado. Estaba hablando con madres cuando estaban dejando sus hijos en la escuela. Conseguí cualquier manera de conectarme con las personas, pero porque como organizadora sé que me tengo que unir con la gente donde ellos se encuentran. Y si es las redes sociales, si es en un supermercado, si es a las 6:00 a.m. tratando de esperar un tren, yo estaba allí tratando de comunicarme con las personas y decir que en este momento si mandamos un organizador o una organizadora al Congreso, como hicimos con el congresista John Lewis, o hasta con el presidente Barack Obama, podemos mandar personas que no solo saben escribir leyes y hacer decisiones legislativas, sino que también saben cómo conectarse con la comunidad y cómo crear la democracia simplemente organizándonos. Y eso es lo que hice.

AMY GOODMAN: Analilia Mejía, en las primarias usted fue la única candidata que dijo que cree que Israel ha cometido un genocidio en Gaza. Hable sobre el impacto que tuvo el financiamiento del Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos, AIPAC, en las elecciones. Ese grupo de presión proisraelí estaba molesto con el excongresista Malinowski, su oponente, ya que él no prometió apoyar a Israel de forma incondicional, incuestionable y ciega. ¿Cómo trató AIPAC de influir en las elecciones?

ANALILIA MEJÍA: Es superlamentable. Y puedo decir que Tom y yo tenemos la misma posición, pensamos que cualquier país, y no es solo el país de Israel, sino globalmente, los Estados Unidos tienen una responsabilidad con sus ciudadanos, con las personas que pagan impuestos, para determinar cómo se utilizan esos impuestos, para ayudar, si es a situaciones en este país o globalmente. Yo no estoy en oposición de darle ayuda a un país como Israel, pero sí estoy en oposición a decir que no vamos a tener reglas, que solo vamos a determinar lo que quieran y simplemente creo que eso no solo nos perjudica en el país, pero también impacta a los votantes, a los ciudadanos. Creo que AIPAC pensó que iban a poder enseñarle una lección a Tom Malinowski, a los votantes del distrito. Pero esta fue la lección que le enseñaron: lo que enseñaron es que ellos, no importa si hay una relación buena o mala, no importa si hemos sido “parces” o si hemos tenido una relación buena hasta este momento. Si no nos dejamos dirigir completamente por AIPAC y un grupo pequeño de lobistas, entonces nos van a perjudicar, y eso no es compatible con la democracia.

Yo aplaudo a Tom Malinowski por lo que hizo, por tener el coraje de decir “No”, pero no creo que eso fue lo que nos ganó la elección. La realidad es que yo estaba, desde el momento en que yo me lancé, trabajando arduamente para hablar con votantes. Yo empecé más tarde que los otros candidatos, y por eso es que se vio que tuve un poco de tiempo para aumentar el “momentum” o la habilidad de captar los votantes, pero el momento en que los votantes pudieron hablar conmigo y pudieron ver qué tipo de representante yo iba a ser, vi que estaban cambiando a mi candidatura, pero eso no cambia que lo que hizo AIPAC fue un error completo. Pero ellos dijeron la verdad, ellos solo quieren tener la habilidad de controlar a todos y no nos podemos dejar, no solo AIPAC, pero cualquier tipo de “Super PAC” que intente silenciar las voces de los votantes.

AMY GOODMAN: Analilia Mejía, queremos darle las gracias por acompañarnos, candidata demócrata al Congreso de EE.UU. por el distrito 11 de Nueva Jersey.

ANALILIA MEJIA: Gracias.

AMY GOODMAN: Gracias a usted.

Para ver nuestra entrevista en inglés, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman, con Juan González.

La lucha mundial por la igualdad de las mujeres y las niñas

 Este es un artículo de opinión de Joseph Chamie, demógrafo, consultor independiente y exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas.

Las mujeres realizan una cantidad desproporcionada de trabajo no remunerado, lo que dificulta su capacidad para acumular activos o avanzar en sus carreras. Imagen: Manipadma Jena / IPS.-Joseph Chamie

PORTLAND, Estados Unidos – La lucha mundial por la igualdad de las mujeres y las niñas lleva siglos y ningún país logró aún la igualdad plena. En muchos países, mujeres y niñas siguen enfrentando discriminación, acoso, trato desigual, injusticia, violencia doméstica y falta de seguridad y protección.

Uno de los objetivos principales de esta lucha es desmantelar la discriminación sistémica y garantizar los derechos humanos básicos de las mujeres y las niñas. Estos derechos incluyen la libertad económica, la independencia social, el derecho al voto y la autonomía corporal.

Si bien hubo avances, la situación global actual en materia de igualdad de género sigue siendo preocupante. Muchas mujeres y niñas aún luchan por sus vidas, sus derechos y su dignidad.

No fue hasta comienzos del siglo XX que los países empezaron a aprobar leyes para garantizar a las mujeres el derecho a votar y a presentarse a elecciones. El primer país en permitir el voto femenino fue Nueva Zelanda en 1893. Aproximadamente una década después, Australia, Finlandia, Dinamarca e Islandia siguieron ese camino.

Hacia mediados del siglo XX, más de la mitad de los países habían otorgado a las mujeres el derecho al voto y hoy ninguno de los casi 200 países del mundo lo prohíbe formalmente. Sin embargo, en algunos países ese derecho se niega en la práctica por la ausencia de elecciones o por regímenes restrictivos.

Encuestas nacionales en distintas regiones del mundo muestran amplias mayorías que apoyan la igualdad de género y consideran muy importante que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Ese apoyo va desde más de 90 % en países como Canadá, Suecia y el Reino Unido hasta alrededor de 55 % en Kenia, Rusia y Corea del Sur.

En contraste, una minoría misógina considera a las mujeres inferiores a los hombres. Esa minoría suele tratarlas como propiedad personal, negándoles el control sobre sus vidas y sus cuerpos. Restringe sus derechos políticos, sociales y económicos y con frecuencia las ridiculiza, intimida y agrede físicamente.

Diversos índices y métricas se utilizan para medir el alcance y el progreso de la igualdad de las mujeres entre países. Por ejemplo, el Índice de Mujeres, Paz y Seguridad, basado en 13 indicadores de la situación de las mujeres en 181 países, se centra en inclusión, justicia, derechos, seguridad y protección.

Los cinco países con mejor desempeño en ese índice son Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia. En conjunto, estos cinco países representan aproximadamente 0,3 % de la población femenina mundial. Los países europeos ocupan nueve de los diez primeros puestos y los países nórdicos se mantienen entre los diez primeros desde hace años.

En contraste, los cinco países con peor desempeño en el índice son Afganistán, Yemen, República Centroafricana, Siria y Sudán. Entre los diez países peor clasificados, solo uno, Haití, no se encuentra en África o Asia (Tabla 1).

Tabla 1. Clasificación y puntuación del índice de países seleccionados en el índice de Mujeres, Paz y Seguridad: 2024. Fuente: Índice de Mujeres, Paz y Seguridad

Cabe destacar que las diez economías más grandes no figuran entre los países mejor posicionados en el índice. Entre esos diez países, Canadá y Alemania ocupan los lugares más altos, en las posiciones 16 y 21, respectivamente. En cambio, China e India, que concentran cada una cerca de 17 % de la población femenina mundial, se ubican mucho más abajo, en los puestos 89 y 131, respectivamente.

Otra métrica utilizada para evaluar el progreso hacia la igualdad de las mujeres es el Índice de Desigualdad de Género (GII, en inglés) de las Naciones Unidas. Se trata de un indicador compuesto que mide mortalidad materna, nacimientos en la adolescencia, educación secundaria, participación parlamentaria y participación en el mercado laboral.

Ningún país alcanzó la igualdad plena y las mujeres siguen enfrentando amenazas de discriminación, acoso y violencia de género. En muchos países en desarrollo, mujeres y niñas continúan sufriendo graves injusticias, como el matrimonio forzado y altos niveles de violencia doméstica y sexual.

Según el GII, los cinco países con mayor igualdad son Dinamarca, Noruega, Suecia, Suiza y los Países Bajos. En el extremo opuesto se encuentran Yemen, Nigeria, Somalia, Chad y Afganistán. Otros rankings, como el Índice de Brecha de Género del Foro Económico Mundial y la clasificación Best Countries de U.S. News, muestran resultados similares.

Diversos factores contribuyen a la falta de igualdad y a la discriminación contra mujeres y niñas. Entre ellos se destacan leyes restrictivas, normas discriminatorias, estereotipos culturales, riesgos de violencia y desigualdades educativas que valoran más a hombres y niños. Estas barreras misóginas se refuerzan por sesgos inconscientes, débil aplicación de políticas, disparidades económicas y desventajas estructurales (Tabla 2).

Tabla 2. Principales factores que contribuyen a la falta de igualdad de las mujeres. Fuente: Amnistía Internacional

A los hombres y los niños se les asignan con frecuencia más educación, poder, recursos y oportunidades. Además, las normas tradicionales o religiosas suelen presentar a los varones como dominantes y a las mujeres como subordinadas. Aunque estas normas suelen afirmar la igualdad espiritual, a menudo perpetúan desigualdades sociales e institucionales por interpretaciones tradicionales de textos sagrados.

La discriminación, el acoso, la falta de derechos, el acceso limitado a la salud, la desigualdad en el acceso a recursos, educación y poder político, las altas tasas de violencia, los matrimonios forzados y la preferencia cultural por hijos varones contribuyen al trato desigual hacia niñas y mujeres.

Además, las mujeres realizan una cantidad desproporcionada de trabajo no remunerado, lo que limita su capacidad de generar activos o progresar en sus carreras. Perciben salarios más bajos por el mismo trabajo y suelen concentrarse en ocupaciones peor remuneradas. En muchos países también enfrentan restricciones para acceder a la propiedad de la tierra, al crédito, a los servicios financieros y a la protección legal en igualdad de condiciones.

Las crisis humanitarias, el cambio climático y las pandemias tienden a afectar de manera desproporcionada a las mujeres, lo que agrava las desigualdades existentes. Los Estados frágiles y los países en conflicto también suelen mostrar peores resultados en materia de igualdad de género.

La desigualdad de género también varía dentro de los países. Por ejemplo, aunque las mujeres representan 50 % de la población de Estados Unidos, la desigualdad persiste en los ámbitos social, económico y político. Según 17 indicadores clave, los cinco estados con mejores resultados son Hawái, Nevada, Maryland, Maine y Oregón, mientras que los cinco con peores resultados son Utah, Texas, Idaho, Arkansas y Luisiana (Tabla 3).

Tabla 3. Clasificación de los diez estados de Estados Unidos con mayor y menor igualdad de las mujeres: 2025. Fuente: WalletHub

Quedan unos cinco años para que el mundo cumpla las promesas de igualdad de género de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Alcanzar esa igualdad no solo es lo correcto, sino que es esencial para el desarrollo sostenible.

La igualdad de las mujeres es un derecho humano fundamental y la base de un mundo pacífico y sostenible. Hubo avances en las últimas décadas, pero el mundo no está encaminado a lograr la igualdad de género para 2030.

En los años restantes se identificaron once grandes desafíos que deben abordarse para avanzar en la igualdad de las mujeres. Entre ellos figuran la discriminación, las desigualdades, el acceso insuficiente a educación y salud, la baja participación en el liderazgo político, la violencia contra mujeres y niñas, la pobreza y la falta de oportunidades económicas (Tabla 4).

Tabla 4. Los 11 mayores obstáculos para la igualdad de las mujeres para 2030. Fuente: ONU Mujeres

Las mujeres y las niñas enfrentan discriminación que limita su acceso a educación, empleo, salud y protección legal. El trato injusto y la negación de derechos básicos generan sociedades injustas.

Aproximadamente una de cada tres mujeres, unos 840 millones en el mundo, sufrió violencia de pareja o sexual a lo largo de su vida. Solo en los últimos 12 meses, 316 millones de mujeres, 11 % de las mayores de 15 años, fueron víctimas de violencia física o sexual por parte de una pareja.

Entre los principales factores que explican la falta de igualdad se encuentran las leyes restrictivas, las normas discriminatorias, los estereotipos culturales, los riesgos de violencia, la débil aplicación de políticas, la desigualdad educativa, las disparidades económicas, el acceso insuficiente a la salud, la falta de representación política, la segregación laboral, la brecha salarial, la carga del trabajo de cuidados no remunerado y la distribución desigual de las tareas domésticas.

Lograr la igualdad de las mujeres requiere un enfoque integral. Esto implica garantizar sus derechos humanos básicos, aplicar protecciones legales contra la discriminación y la violencia, asegurar igualdad salarial, acceso a la educación, empoderamiento económico y oportunidades, promover su participación en puestos de liderazgo, desmontar estereotipos misóginos, impulsar políticas inclusivas, apoyar instituciones lideradas por mujeres y fomentar la corresponsabilidad en el hogar.

Este enfoque también exige acciones proactivas de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, empresas, escuelas, organizaciones comunitarias, familias e individuos para asegurar igualdad de oportunidades, libertad frente a la violencia y el pleno ejercicio de los derechos humanos de mujeres y niñas.

Joseph Chamie es demógrafo y consultor, exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas y autor de numerosas publicaciones sobre temas de población, incluido su libro más reciente: “Niveles de población, tendencias y diferenciales”.