1/18/2026

IMSS incumplió metas e ISSSTE las superó

 Utopía

 


Eduardo Ibarra Aguirre

 

El Instituto Mexicano del Seguro Social que encabeza Zoé Robledo, se fijó como algunas de sus metas realizar 2 millones de intervenciones quirúrgicas y lograron un millón 787 000, es decir 407 000 más que en 2024, lo que significa un crecimiento de 29% que es un porcentaje considerable y da pie a pensar si para definir el loable propósito no influyó el voluntarismo político sin el respaldo suficiente en la indispensable infraestructura humana y el instrumental médico.


A título de ejemplo, apenas el miércoles 15 escuché al joven urólogo decirle a dos médicas jovencitas que cursan la especialidad: “El tamaño de la camarita es un poco más grande del indicado, pero es la que tenemos” y esto sucedió en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza donde fue imposible en cuatro ocasiones tomar una tomografía por descomposturas del tomógrafo hasta que “tronó”. Remitidos al Hospital General de Zona número 27, la historia se repitió quizás porque el equipo es sometido a intenso desgaste y/o es antiguo.


En cuanto a las consultas de especialidad, pasaron de 23.8 millones en 2024 a 29.3 millones en 2025, un aumento de 22% y tampoco se llegó al objetivo de los 30 millones. Aquí es dable reflexionar si el evidente incremento del número de especialistas se corresponde con el objetivo trazado, o se sometió a jornadas más intensas a los galenos y algunos de ellos no logran ocultar la presión a que están sometidos y las filas de espera lo evidencian. Pero valga mencionar que la última cita con el urólogo para evaluación, ocupó una hora entre la espera, consulta y farmacia.


Respecto a las consultas de medicina general, el IMSS rebasó el objetivo de los 100 millones de consultas al llegar a los 104 millones con un aumento de 8 millones. Es perceptible en la Unidad de Medicina Familiar 02 e informan que también en otras, la menor afluencia de pacientes de la tercera y cuarta edades con el programa  “Médico en tu casa”, al que espero desde hace un año.


En las dos instituciones de enfrente, el IMSS Bienestar y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado los porcentajes son mejores. El ISSSTE que dirige Martí Batres realizó 279 130 cirugías en 2024 y se planteó alcanzar 300 000 en 2025, meta que fue superada al efectuar 308 579. En materia de consultas en 2024 se registraron 22 millones 536 253, y para 2025 se fijó el objetivo de 24 millones, el cual se rebasó al alcanzar 291 189 más.


Alejandro Svarch, director general del IMSS-Bienestar –institución que sustituyó al fantasmagórico Seguro Popular con el que Felipe Calderón presumió en 2011 la cobertura universal de salud–, aseguró que con 51 millones de consultas realizadas se alcanzó 103% de la meta que contemplaba un incremento de 25% respecto a 2024. Es decir, la joven institución de salud que atiende a los que carecían de IMSS e ISSSTE prácticamente realizó la mitad de las consultas efectuadas por el Seguro Social, lo que resulta asombroso pero explicable.


La explicación consiste en que bajo el definitorio lema de la Cuarta Transformación –que algunos opositores obnubilados llamaban de quinta– “Por el bien de todos, primero los pobres”, durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum privilegiaron a los millones de mexicanos carentes de seguridad social y en particular de los servicios de salud como un derecho constitucional. Sólo que los derechohabientes del IMSS e ISSSTE contribuyeron –así sea parcialmente– a la edificación y mantenimiento del servicio médico público.

Acuse de recibo


Del doctor Víctor Ramos: “Mi querido amigo Eduardo Ibarra, te saludo. La depredación que realiza el gobierno de EUA desde el siglo XIX no cuenta con los atributos para llamársele doctrina. Doctrina es el conjunto articulado de principios, enseñanzas o teorías fundamentales sobre una materia, ya sea filosofía, religión, política, ciencia o jurisprudencia. En cambio, lo que han perpetrado los gobiernos yanquis desde que adoptaron el manido ‘destino manifiesto’, incluido Monroe, es una vil política de dominación y cuando han podido de exterminio, como en Gaza. Su depredación no se circunscribe al continente americano, sino que se expande a todo el orbe desde Ucrania a Groenlandia o desde Somalia hasta Afganistán (…) Han existido en Washington otros periodos de virulencia e insensatez como el actual. No se quedaron atrás Truman con el genocidio de sus bombas atómicas sobre la población inerme de Japón o Kennedy con el bloqueo que ha devastado al pueblo cubano, o la retahíla de inquilinos de la Casa Blanca que han autorizado masacres y golpes de estado. Urgentemente, tenemos que sumarnos a la protesta mundial con nuestra solidaridad activa en manifestaciones y el apoyo a los movimientos que luchan por frenar la veleidosidad del gran imperio en decadencia, pero que puede causar daños irreparables”… José Sobrevilla sobre Flagelus, libro de Teresa Gil: https://youtu.be/00ShHmRIVZY?si=Ri2LNRfS4MAYx60N

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Extorsiones trumpianas


Ana Lilia Pérez

¿De qué humor amaneció Donald Trump?, el mundo ha de preocuparse de saberlo porque el incendiario Presidente de Estados Unidos tiene a cada vez más países a merced de su humor, del tamaño de su ego y sus delirios imperialistas, a merced de sus extorsiones, porque desconoce toda Ley y toda norma, desconoce sus obligaciones y los límites legales que como Presidente de su país tiene, y decidió negar el derecho internacional e inescrupulosamente fanfarronea que su único límite es su “propia moralidad”, lo que significa: ninguna.

Qué moralidad podría tener quien es uno de los personajes centrales de los vergonzosos archivos Epstein, cuya visibilidad logró desviar del escrutinio público torpedeando al resto del mundo.

Trump maneja la Casa Blanca como su reality show, con la prepotencia que ejerce hasta sobre sus correligionarios cuando éstos dejan de serle útiles y los desecha sin el mínimo pudor, como lo demostró con sus simpatizantes que asaltaron el Capitolio en 2021; como lo han señalado sus excolaboradores; como lo demuestra su ninguneo a la entreguista María Corina Machado, quien ahora hasta le suplica que le acepte compartir su devaluado Nobel.

La estrategia extorsiva de Trump parece no tener límite, ya lo dijo él, su límite es su propia moralidad, lo que significa su nula moralidad.

En su primer periodo de gobierno (2017-2021) sus extorsiones contra otras naciones fueron mediante el chantaje de la imposición de aranceles, en los porcentajes que se le ocurrieran.

Con su guerra comercial extorsionó para imponer su política antimigratoria y su agenda de “Seguridad Nacional”, también utilizada para distraer a los estadounidenses de los escándalos y polémicas en que se vio involucrado.

La amenaza arancelaria es la carta a la que recurre con frecuencia cuando ocurre algo que lo pone en aprietos, como las investigaciones de índole fiscal de sus empresas, y más recientemente el caso Epstein.

Ya en su segundo mandato –del que está a punto de cumplir su primer año– sus amenazas y extorsiones contra otras naciones han escalado de la retórica electoral a acciones directas, a acciones bélicas que eufemísticamente llama “operaciones quirúrgicas”. Inició con ataques a embarcaciones en aguas del Caribe y Pacífico, y el asesinato de sus tripulaciones; luego la invasión militar a territorio venezolano para secuestrar al Presidente en funciones Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores para hacerse del petróleo de Venezuela, proporcionalmente las mayores reservas de petróleo a nivel mundial.

A tiempo que intensificó sus amenazas contra Cuba, contra Colombia, contra México, y el ¿quién sigue? se fue extendiendo, discursivamente fue subiendo de tono sus prácticas extorsivas.

En la conferencia de prensa del 3 de enero –horas después de la invasión a Venezuela– dijo que las compañías estadounidenses entrarían a gastar miles de millones de dólares, que ya había hablado con las empresas; pero luego, en la reunión del viernes 9 de enero en la Casa Blanca, a la que acudieron representantes de 17 petroleras, cuando los directivos se mostraron renuentes a los planes de Trump para Venezuela pidiéndole “garantías”, la respuesta a su estilo fue:

“Si no quieren entrar, sólo tienen que decírmelo, porque hay 25 personas que no están aquí hoy y que están dispuestas a ocupar su lugar”, según consignó la prensa estadounidense.

Su método extorsivo se ha extendido a la ONU: cuando en la Asamblea del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes 5 de enero se habló de las violaciones a la Carta de Naciones Unidas por parte del gobierno de Estados Unidos en territorio venezolano, la respuesta de Trump fue un memorando presidencial donde ordenó retirar a Estados Unidos de 31 organismos, convenciones y tratados de Naciones Unidas, alegando que “ya no sirven a los intereses estadounidenses”; lo que significa retirarle cuantiosos fondos. Una medida que generará un negativo impacto financiero al presupuesto de la ONU.

La misma semana subió de tono sus amenazas contra Dinamarca para quedarse con Groenlandia "por las buenas o por las malas", amenazó. La extorsión es imponerle a Dinamarca aranceles “muy altos” si se niega a negociar la venta de su isla, sin descartar el uso de la fuerza militar para tomar ese territorio, "vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no”, dijo.

Y ante el mensaje de la Unión Europea de su “preocupación” por las declaraciones de Trump, amenazó con retirar a Estados Unidos de diversos acuerdos de la OTAN.

Al mismo tiempo intensifica sus amenazas contra Irán, llamándose a sí mismo como un salvador listo a intervenir, en el contexto de las protestas internas que vive ese país, y mientras él ordenaba bombardear Siria.

Tras señalar que no le importa el Derecho Internacional y su único límite es él mismo, ha hablado de la posibilidad de lanzar ataques terrestres en territorio mexicano, usando el pretexto del “combate a los cárteles del narcotráfico”.

Apenas dos meses después de su llegada a la Casa Blanca, en su segundo mandato, Trump comenzó a hablar públicamente de enviar tropas estadounidense a suelo mexicano para combatir cárteles. Su narrativa ha sido alentada por la rapaz y entreguista oposición prianista, cuyos integrantes en diversos momentos han acudido a Washington a pedir una intervención.

El 8 de enero, en una entrevista con Fox News, Trump dijo que pronto comenzaría "ataques terrestres" en México.

A la luz de lo que hizo en Venezuela, de las amenazas contra Cuba, Colombia, Dinamarca, Irán, y los países que se van sumando, sus declaraciones toman otras dimensiones.

Aunado al impacto que sus políticas antiderechos están teniendo en su propio país, donde también están cobrando vidas de sus conciudadanos, como el asesinato de Renee Nicole Good, en Minneapolis a manos de un agente del ICE, y revictimizada por el gobierno de Trump, lo que ha generado oleadas de manifestaciones en ciudades estadounidenses.

Las manifestaciones ciudadanas contra las políticas e injerencismo del gobierno de Trump se van extendiendo en muchos países. En México el sábado una nutrida manifestación tuvo lugar en la capital del país.

Es falsa la preocupación de Trump por la operación de cárteles o por el narcotráfico, porque si fuese real, comenzaría por su casa: es en circuitos financieros como los estadounidenses donde se lava parte del dinero de organizaciones criminales que operan a nivel global, muchas veces disfrazadas de corporaciones. Son varios de sus estados y de sus territorios insulares que operan como paraísos fiscales, donde, al amparo del secreto financiero, se constituyen y organizan empresas fachada o fideicomisos que se utilizan para blanquear los recursos de origen ilícito, incluidos recursos del tráfico y comercialización de drogas y otros tipos de contrabando.

Es su industria armamentista la principal proveedora de armas y municiones a grupos criminales a nivel global, pero eso es algo que Trump no combatirá nunca, porque es el mismo sector –el armamentista– que ha financiado sus campañas electorales, promotores de la economía de guerra que les garantice sus ganancias.

El argumento de su preocupación por el narcotráfico se desmorona con la simple referencia al caso del narcotraficante Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras.

Hernández había sido extraditado a Estados Unidos en abril de 2022, unos meses después de dejar el gobierno, y en junio de 2024 fue sentenciado en cortes estadounidenses a 45 años de prisión por narcotráfico, pero Trump lo indultó como parte de su apoyo a la candidatura del derechista Nasry Asfura, del mismo partido político que Hernández. Asfura asumirá el cargo en Honduras el próximo 27 de enero.

Las amenazas contra el principal socio comercial de Estados Unidos es a todas luces una idea descabellada hasta para los estadounidenses, de allí que al menos 75 congresistas firmaron una carta conjunta para manifestar su rechazo a las amenazas de Trump de intervenciones militares contra México.

Ante las peligrosas amenazas del Presidente estadounidense, que son parte de su ideario de neocolonialismo económico, la clase política en México tiene una ineludible obligación de defender la soberanía de nuestro país. Hacer valer la soberanía es vital.

En un mínimo conciencia, sin mezquindad, la oposición debe evaluar que de nada les servirá utilizar como bandera las tramposas y embusteras causas trumpianas. Habrían de mirarse en el espejo de María Corina Machado, que pronto resultó desechable y desechada.

La amenaza viene de un Trump que no tiene límite alguno, capaz de revictimizar hasta a sus conciudadanos asesinados a sangre fría en las operaciones antiderechos de su gobierno.

Donald Trump: negacionista, suicida, terrorista y dictador

El primer acto irracional, sin sustento alguno, de Donald Trump, es la salida de Estados Unidos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), de 66 organizaciones y tratados sobre la crisis climática, de 31 organizaciones de la ONU y de otras 35 de la sociedad civil.

Trump considera que el calentamiento global no existe y que la ciencia climática es un engaño, según lo declarado en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2025. Por todo ello, podemos considerarlo un verdadero suicida, pues su pensamiento y sus acciones no conducen más que a la extinción de la humanidad.

Donald Trump también ha difundido el terror al amenazar con invadir Groenlandia, según declaró en la OTAN (https://www.youtube.com/watch?v=KP3jtFsTysI), y al haber amenazado con intervenir militarmente o interferir en otros cinco países: Venezuela, Cuba, Colombia, Irán y México. Frente a ello, destaca la declaración conjunta de España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay (https://es.euronews.com/2026/01/04/espana-y-5-paises-latinoamericanos-rechazan-el-ataque-de-eeuu-en-venezuela-en-un-comunicad), así como los dignos posicionamientos de los gobiernos de Groenlandia, Venezuela y México en defensa de sus propias soberanías.

La arrogancia, individualismo, soberbia, desprecio por los otros y demás actitudes de Donald Trump, convertido como Hitler en dictador universal, son rasgos aberrantes, resultado de una enorme ignorancia, que contradicen la esencia y la historia natural del ser humano, pues la empatía humana tiene detrás de sí una larga historia evolutiva. Se trata de un individuo sicópata, como puede comprobarse en la entrevista que ofreció al New York Times (https://www.nytimes.com/2026/01/08/world/interview-donald-trump-venezuela-ice.html).

La búsqueda del bien común, cooperar y compartir, es hoy por hoy el gran tema de nuestro tiempo. Con esta idea, el reconocido primatólogo holandés Frans de Waal se dedicó a estudiar durante 10 años los comportamientos altruistas de chimpancés, bonobos, capuchinos, delfines y elefantes. Los títulos de sus libros lo dicen todo: La edad de la empatía, El mono que llevamos dentro, ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? En sus obras, Frans de Waal demuestra que la conducta humana, su sabiduría, se encuentra también en sus parientes evolutivos más cercanos: los primates. Estamos ante una conducta solidaria de unos 300 mil años, la antigüedad de la especie humana.

Destaca igualmente el discurso que pronunció Jeffrey Sachs, destacado asesor de la ONU, ante el Consejo de Seguridad el 5 de enero de 2026. Sachs calificó al presidente de Estados Unidos como un “matón” que viola el derecho internacional y que “está haciendo añicos la Carta de Naciones Unidas, lo que es extraordinariamente peligroso” porque afecta la estabilidad global (https://www.eldiario.es/internacional/jeffrey-sachs-pide-consejo-seguridad-onu-defender-derecho-internacional-anarquia_1_12890798.html).

La gran paradoja es que Donald Trump es una especie de dictador ficticio, constreñido a hacer declaraciones digitales en las redes y plataformas, o a lo sumo operaciones quirúrgicas como el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, pero que no puede tocar tierra ante los pueblos, comunidades y barrios organizados de los países. Hoy por hoy, detener a Donald Trump, contradiciéndolo y poniéndolo en evidencia, es un acto por la vida.

Trump y su “fuck you” | No es “fake”, no es “IA”

Gerson De Leon

Fernando Buen Abad Domínguez

Rector Internacional de la UICOM y Director de la Cátedra Sean MacBride

Esto no puede reducirse a un “descuido” de estilo personal ni a una mera desviación del decoro institucional; constituye un fenómeno estructural que revela la forma en que el poder se representa, se impone y se naturaliza en una coyuntura histórica determinada. Cuando un mandatario recurre sistemáticamente a gestos ofensivos, insultos públicos, descalificaciones humillantes y una teatralidad agresiva, no estamos ante un error comunicacional, sino ante una estrategia semiótica consciente o inconsciente que desfigura el vínculo entre gobernante y gobernados. La obscenidad, en este contexto, opera como un signo de dominación que busca erosionar el pacto simbólico entre autoridad y pueblo, sustituyendo la legitimidad ética por la dictadura de la imposición emocional, el escándalo permanente y la violencia discursiva. El cuerpo del mandatario, su voz, su gesto, su mímica y su léxico se convierten en dispositivos de poder que comunican desprecio, superioridad y amenaza, produciendo una semiosis donde la ofensa no es un exceso, sino el personaje mismo.

https://lauicom.edu.ve/trump-y-su-fuck-you-no-es-fake-no-es-ia/

Desde una perspectiva filosófico-crítica, esta obscenidad política puede leerse como una forma de cinismo del poder, en el que la negación de la dignidad del otro se transforma en espectáculo. El insulto deja de ser una anomalía para convertirse en una disfunción de gobierno, deshumanizar al adversario, ridiculizar al diferente, estigmatizar al débil y exhibir impunidad frente a las normas que rigen la convivencia democrática. En este marco, la obscenidad funciona como una pedagogía autoritaria que enseña a la sociedad que el poder puede hablar sin límites, que la violencia simbólica es aceptable si proviene de arriba y que el respeto ya no es una condición del mando, sino una debilidad. La semiótica del insulto produce una reorganización del campo político, desplaza el debate racional, degrada el lenguaje público y normaliza la agresión como forma legítima de intervención en lo social.

Este gesto obsceno, entre muchos otros, del mandatario no interpela a la ciudadanía como sujeto político, sino como masa emocional a ser provocada, dividida y movilizada por impulsos primarios. Ese gesto “fuck you” no busca convencer, sino someter; no intenta argumentar, sino marcar territorio. Se trata de una semiosis del desprecio, donde el dedo no apunta a la construcción de sentido compartido, sino a la imposición de una jerarquía simbólica. En este esquema, el pueblo es reducido a objeto de burla, sospecha o amenaza, mientras el gobernante se autoerige como figura excepcional, situada por encima de toda norma moral y de todo límite discursivo. La obscenidad se vuelve así un signo de dictadura absoluta, el poder se exhibe precisamente en su capacidad de violar las reglas sin consecuencias.

Esta dinámica revela una profunda regresión del espacio público, donde la gestualidad deja de ser un instrumento de mediación social para convertirse en un arma de desprecio. La obscenidad no sólo degrada al receptor del mensaje, sino que corrompe el propio tejido simbólico de la comunidad política. Al repetirse, el insulto presidencial erosiona la frontera entre lo decible y lo indecible, banaliza la violencia verbal y prepara el terreno para formas más explícitas de exclusión y coerción. Nuestra semiótica crítica muestra que no hay neutralidad en estos signos, cada ofensa es un acto político que refuerza estructuras de poder desiguales, legitima prejuicios históricos y reactiva narrativas de supremacía, miedo y odio.

Desde una lectura más radical, puede afirmarse que la obscenidad del mandatario expresa una crisis de representación, incapaz de sostener su autoridad en un proyecto ético o racional, el poder recurre a la provocación obscena como sustituto de legitimidad. El insulto opera como cortina de humo que oculta la ausencia de propuestas transformadoras, mientras captura la atención mediática y mantiene a la sociedad atrapada en una dinámica reactiva. La ofensa se convierte en mercancía simbólica, reproducida hasta el agotamiento por los medios de comunicación, que funcionan como amplificadores acríticos del gesto obsceno. Así, la semiosis del poder se articula en un circuito perverso donde la violencia discursiva se recicla como entretenimiento político.

Esa obscenidad presidencial también cumple una función disciplinaria, envía un mensaje claro a quienes disienten, advirtiendo que la crítica será respondida con humillación pública. Se instaura así un régimen de intimidación simbólica que busca desalentar la participación política consciente y sustituirla por el miedo, la burla o el fanatismo. El lenguaje se degrada hasta convertirse en un instrumento de castigo, y la figura del mandatario encarna una autoridad que no dialoga, sino que agrede. Desde la semiótica del poder, este fenómeno puede entenderse como una forma de violencia simbólica institucionalizada, donde el insulto oficial legitima la reproducción social del desprecio y la exclusión.

En última instancia, la obscenidad del gobernante no es un problema de modales, sino un síntoma de una forma de poder que ha renunciado a la ética pública y ha convertido la comunicación política en un campo de batalla emocional. El signo obsceno revela una concepción del pueblo como enemigo potencial, como masa a ser controlada mediante la provocación y el miedo. Esta semiosis no sólo daña a quienes son directamente ofendidos, sino que empobrece el horizonte democrático en su conjunto, al sustituir el diálogo por el escarnio y la deliberación por el espectáculo. La crítica filosófica y semiótica permite comprender que estas señales obscenas no son anecdóticas, sino estructurales, expresan un modelo de dominación que necesita humillar para gobernar, provocar para existir y ofender para reafirmarse. En esa obscenidad se condensa una verdad incómoda del poder contemporáneo, cuando el lenguaje se vuelve arma y el gesto se vuelve insulto, la política deja de ser un espacio de construcción colectiva y se transforma en un ejercicio de violencia simbólica permanente contra la dignidad del pueblo.

Este mandatario que utiliza gestos, palabras y conductas obscenas frente a la ciudadanía constituye un fenómeno semiótico de múltiples capas, donde lo visible y lo simbólico se entrelazan para generar significados complejos, conflictivos y a menudo polarizadores. En la esfera política, la obscenidad no es simplemente un acto vulgar; es un signo que despliega una narrativa de poder y de legitimación, a la vez que expone tensiones profundas entre lo institucional y lo personal, entre la autoridad formal y la ética del discurso público. Los gestos que ofenden, las expresiones que humillan, las palabras que transgreden convenciones de respeto y decoro se convierten en signos cargados de un contenido ideológico, emocional y social que trasciende su mera forma.

Cada señal, cada gesto, cada insulto se inscribe en un sistema de comunicación donde el cuerpo del mandatario funciona como un texto abierto, interpretable desde múltiples perspectivas. Desde una lectura semiótica, la obscenidad en el liderazgo político no es accidental; es un recurso performativo que articula el poder de manera directa, inmediata y, muchas veces, transgresora, generando un efecto de shock que obliga al espectador a posicionarse. Este tipo de comunicación rompe con la narrativa tradicional de la política como espacio de moderación y racionalidad, introduciendo la emoción cruda, la confrontación explícita y la provocación como herramientas de control discursivo y mediático.

Esa semiosis que se produce en este contexto no se limita al intercambio convencional de signos; se configura como un acto de poder performativo que redefine los límites de lo aceptable y lo ilegítimo, desafiando la noción de autoridad basada en la ética y la responsabilidad pública. Al observar la obscenidad del mandatario, se evidencia un uso estratégico de la corporalidad y del lenguaje, en el que la agresión verbal o gestual funciona como signo de autoridad, al mismo tiempo que establece fronteras simbólicas con aquellos que son percibidos como adversarios o como parte de una audiencia subordinada. La ofensa se transforma, así, en un marcador identitario que delimita quién pertenece al círculo de poder y quién queda fuera, generando una narrativa de inclusión y exclusión donde el mandato se legitima a través de la transgresión misma de normas sociales y culturales.

Esa conducta es un ejercicio de poder que se manifiesta a través del signo, una hegemonía que no sólo regula comportamientos materiales, sino que también moldea la percepción de lo que es políticamente posible y lo que se considera moralmente reprochable. La obscenidad se convierte en un modo de performar la soberanía, de declarar que el mando no está sujeto a los códigos tradicionales, que la autoridad se ejerce por encima de las normas sociales y que el discurso público puede ser territorio de confrontación explícita, agresión simbólica y manipulación emocional. La interacción entre signo y receptor adquiere aquí una intensidad particular, el gesto obsceno del mandatario funciona como detonador de emociones, polariza opiniones y provoca la activación de estructuras cognitivas y afectivas que reconfiguran la percepción de legitimidad y de poder.

Trump con sus obscenidades genera un campo semiótico en el que la violencia simbólica, la provocación y la teatralidad se articulan para sostener un estilo de liderazgo que depende de la atención constante, del escándalo y de la polarización. En este sentido, el mandatario que ofende no sólo actúa sobre el público, sino que produce un efecto de retroalimentación semiótica, las respuestas de la sociedad, la cobertura mediática, la indignación pública y la polarización se convierten en signos que refuerzan y amplifican el propio gesto original, creando un sistema dinámico de significación que trasciende la intención inicial y establece un nuevo lenguaje político basado en la transgresión.

Su obscenidad (toda) se convierte en signo performativo que articula poder, identidad y emoción, un espacio donde la ética tradicional se encuentra tensionada y donde el mandato se ejerce a través de la capacidad de provocar, de dividir y de movilizar afectos. La narrativa que surge de este estilo de liderazgo es, en consecuencia, profundamente ambivalente, por un lado, revela la fragilidad de las instituciones frente a la personalidad y las emociones del líder; por otro, demuestra la fuerza del signo como herramienta de construcción de autoridad, de legitimación simbólica y de manipulación social. La semiótica de la ofensa pública muestra que los gestos y palabras obscenos no son meros deslices de mal gusto, sino elementos constitutivos de un lenguaje político que articula el poder a través de la emoción, la transgresión y la provocación. La obscenidad se convierte en estrategia de visibilidad, en un código que establece jerarquías, delineando quién está dentro y quién está fuera de la esfera de influencia, y generando un diálogo conflictivo con los valores de respeto, decoro y ética que tradicionalmente sostienen la autoridad política.

Así la ofensa sistemática y los gestos obscenos de un mandatario constituyen un campo de análisis privilegiado para entender cómo los signos y símbolos se despliegan en la política contemporánea, mostrando que el poder puede performarse a través de la transgresión y que la autoridad se negocia continuamente en el espacio público mediante la manipulación de significados, emociones y expectativas sociales. Este fenómeno revela, además, la tensión permanente entre la ética y la estrategia, entre el signo y el efecto, evidenciando que en la política moderna la obscenidad puede ser tanto una herramienta de dominación como un espejo de los conflictos sociales y culturales que atraviesan a la sociedad, un recordatorio de que la semiótica del poder no se limita a lo formal, sino que reside también en lo provocativo, lo emotivo y lo disruptivo.

Esa fotografía y video en el que Donald Trump muestra el dedo medio en público (fuck you) fue publicado por el sitio de entretenimiento TMZ, que difundió el material de un encuentro ocurrido el 13 de enero de 2026 durante una visita de Trump a una planta de Ford en Dearborn, Michigan. En ese video, se ve al mandatario aparentemente respondiendo con “fuck you” y levantando el dedo medio hacia un trabajador que lo increpó llamándolo “pedophile protector”.  En el video se ve a Trump (presidente de la nación) aparentemente respondiendo a un trabajador que lo llamó “pedophile protector”, antes de levantar el dedo medio y decir “fuck you”.  Varios medios recogieron y confirmaron la publicación del video de TMZ, por ejemplo Forbes, que señala que el clip fue “first obtained by TMZ” mostrando a Trump dando el gesto tras ser abucheado mientras estaba en el evento.  Además, La Nación informó que el video fue difundido por TMZ y circuló en redes sociales como TikTok y X, donde se veía a Trump haciendo la seña obscena después de escuchar el grito del público.

Fuentes exactas: Forbes, “Trump Gives Middle Finger After Heckler…” — video first obtained by TMZ mostrando el gesto.  La Nación (Argentina), Video divulgado por TMZ que muestra al mandatario levantando el dedo medio tras el increpador.  El clip fue descrito por la agencia Reuters y otros medios como primeramente difundido por TMZ y confirmado como auténtico por la Casa Blanca, donde se ve al presidente levantando el dedo medio al supuesto heckler durante su recorrido por la planta.

 Enlaces a las fuentes originales donde se publicó o se menciona la publicación,

TMZ, “President Trump Filmed Flipping Off Ford Worker Who Yells ‘Pedophile Protector’ at Him” — artículo con el video publicado directamente por TMZ. Reuters, Cubriendo el mismo video inicialmente compartido por TMZ y confirmando el gesto en Dearborn, Michigan. Video original publicado por TMZ.

https://www.facebook.com/reel/1367673964600537

https,//www.tmz.com/2026/01/13/trump-flips-off-ford-worker/

https,//www.spokesman.com/stories/2026/jan/13/trump-flips-off-michigan-auto-worker-who-criticize/

https,//www.nbcchicago.com/news/national-international/trump-flips-off-apparent-heckler/3875731/

https,//es-us.noticias.yahoo.com/trump-se%C3%B1ales-obscenas-trabajador-ford-033051834.html

https,//www.nbcchicago.com/news/national-international/trump-flips-off-apparent-heckler/3875731/

https,//www.fox5ny.com/news/video-appears-show-trump-flipping-off-ford-worker-who-yelled-him-dearborn-plant

https,//news.sky.com/story/white-house-defends-trump-after-video-appears-to-show-him-swearing-at-heckler-13494016

Venezuela y el nuevo desorden mundial

Luis Hernández Navarro

En su retrato oficial 2025, puede verse a Donald Trump firme, enérgico, con mirada implacable, ataviado con una corbata roja y la bandera estadunidense en la solapa de su saco azul. En el pie de foto se presenta como “presidente interino de Venezuela” que ocupa el cargo desde enero de este año.

Desde la patria de Bolívar, Delcy Rodríguez reviró: “aquí hay un gobierno que manda en Venezuela. Aquí hay una presidenta encargada y un presidente rehén en Estados Unidos”.

Por supuesto, ni en su país ni en la nación caribeña nombraron al republicano presidente de Venezuela. Nadie votó por él allí, ni gobierna en esas tierras. Ninguna legislación avala su autodesignación.

En este caso, como en casi todas las cosas importantes que pasan en la relación entre Washington y Caracas, hay dos discursos distintos. Lo que Trump dice que va a acontecer en la patria de Simón Bolívar es diferente a lo que la presidenta encargada Delcy Rodríguez afirma que sucederá.

Esta esquizofrenia discursiva es un indicador del nivel de incertidumbre que sufre Venezuela. A partir del bombardeo, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la juramentación de la presidenta provisional, se abrió en ese país una nueva etapa. Se trata de un ciclo lleno de volatilidad, confusión, vacilaciones, recelos, sombras y sospechas.

Lejos de desembocar en un nuevo orden, lo que allí priva es la incertidumbre, parte del desorden mundial. Los imprevistos y la ruptura del derecho internacional con actos de fuerza unilaterales se suceden unos tras otros. No hay claridad en cuál será el desenlace de esta aventura neocolonial.

El teatro de operaciones está atravesado por múltiples y disímbolas contradicciones. Las directrices sobre las medidas a tomar en Caracas anunciadas por Donald Trump en su conferencia del 3 de enero, se han modificado. Pareciera que, más que tener un proyecto de acción preciso y ordenado, el horizonte de Washington en esa zona se va ajustando sobre la marcha. La confusión es aún mayor porque los planes anunciados por el mandatario no siempre coinciden con lo que dice Marco Rubio, su secretario de Estado. El papel negociador en el conflicto de Richard Grenell y sus desencuentros y choques con Rubio hacen aún más confusos los escenarios.

El sistema de contradicciones en juego abarca tanto lo que sucede en el país de las barras y las estrellas como lo que acontece en la tierra de Hugo Chávez. Pero involucra también los intereses en la región de China, Rusia, Irán y las otras naciones de América Latina. Aquí trataremos solamente los desafíos que enfrenta la apuesta de Trump dentro de su país.

La primera contradicción gira en torno al golpe que se llevó el sueño presidencial de disfrutar de los veneros del diablo bolivarianos al toparse con el escepticismo de los grandes tiburones petroleros. A pesar de que la agresión militar fue justificada en nombre del oro negro, los ejecutivos de las empresas petroleras evitaron comprometerse en apoyar un proyecto de inversión de 100 mil millones de dólares en Venezuela. Los mánagers señalaron que necesitan garantías de seguridad y una revisión del marco legal y comercial de Caracas. Sin darle demasiadas vueltas, el director de Exxon Mobil puso las cartas sobre la mesa. “Es inviable invertir”, sentenció.

Ante el descalabro, el inquilino de la Casa Blanca los amenazó. “Si no quieren entrar, sólo tienen que decírmelo, porque hay 25 personas que no están aquí hoy y están dispuestas a ocupar su lugar”, les dijo a los empresarios.

El segundo conjunto de contradicciones tiene varias distintas aristas. Una abarca la poca popularidad de la agresión militar dentro de la población estadunidense. Una encuesta de The Washington Post apunta que 40 por ciento apoyó la operación bélica, contra 43 por ciento que la desaprobó.

Otra nace del rechazo de una parte de la coalición presidencial conservadora, Make American Great Again (MAGA), a emprender nuevas agresiones militares en otros países. En su campaña presidencial, Trump ofreció que no lo haría, pero no lo cumplió.

Y una última consiste en el pleito por la exigencia de que cualquier ataque a Venezuela debe ser consultado con el Congreso y la determinación presidencial de hacer lo que le dé su regalada gana. En su más reciente aventura, el jefe de Estado no tomó el parecer de los legisladores. Su arrojo tuvo consecuencias. Cinco senadores republicanos desafiaron al mandatario y votaron en el Congreso a favor de una iniciativa para amarrarle las manos a la hora de emprender más acciones guerreristas. Un sondeo señala que 63 por ciento de los consultados se oponen a que el presidente Trump haya ordenado la operación bélica sin la aprobación del Congreso.

Simultáneamente, las calles de diversas ciudades estadunidenses han sido tomadas por ciudadanos que rechazan la intervención militar en la nación caribeña, y exigen la liberación del presidente Maduro. Estas protestas se han enlazado con las movilizaciones contra las redadas de inmigrantes por parte del ICE y en repudio por el asesinato de Renee Nicole Good.

Estas contradicciones económicas y políticas se enmarcan, inevitablemente, en una coyuntura en la que Trump se juega el resto de su mandato. El próximo 3 de noviembre habrá elecciones de medio término. Se elegirán 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 curules de la de Senadores y 35 de 50 gobernadores. Para infortunio del presidente, en las encuestas difundidas, los demócratas llevan la delantera. No puede descartarse que la guerra le sirva de pretexto para cambiar esta tendencia.

Venezuela es ya un asunto de política interna estadunidense, de manera que, además de la capacidad del pueblo venezolano y su dirección para resistir, el desenlace final de la ofensiva militar en su contra dependerá en mucho de lo que pase en las entrañas del imperio. El tren que arrastra el nuevo desorden mundial tiene en la ruta Washington-Caracas una estación obligada.

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«La gente se pregunta hasta cuándo vamos a dejar a estos criminales dominar el mundo»

 Entrevista a la antropóloga marxista libanesa Leila Ghanem

Fuentes: El Salto

La antropóloga marxista libanesa Leila Ghanem combina un crudo diagnóstico sobre el orden imperialista que se está imponiendo en Oriente Próximo bajo la batuta de Trump, con una lúcida fe en el internacionalismo.

Periodista y antropóloga, Leila Ghanem (Beirut, 1958) llegaba el pasado octubre a Madrid en un breve episodio más de su larga trayectoria como activista internacionalista. Esta militante comunista, coordinadora del Foro Social de Beirut, tuvo una cita en octubre en el madrileño Ateneo la Maliciosa, para aportar su perspectiva regiona, y abordar, junto al periodista y representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Majed Dibsi, cómo la resistencia palestina y de otros pueblos de la región hace frente a la agenda sionista e imperialista en Oriente Próximo. 

Redactora jefa de la revista Alternative Bada’el, Ghanem ha sido una figura central en tribunales populares para juzgar tanto los crímenes de guerra israelíes en Sabra y Shatila, como la ofensiva de Monsanto en el Iraq ocupado. En una larga conversación, la comprometida intelectual libanesa despliega su memoria sobre el curriculum colonial de Israel y Estados Unidos en la región, mientras analiza con una mirada a la vez descarnada y abierta a la esperanza la situación actual. 

Israel en la era Trump

Si el imperialismo estadounidense en Oriente Medio no es ninguna novedad, como tampoco lo es la crueldad del sionismo en el territorio palestino ocupado, es difícil no pensar que el histrionismo hipersincero de Trump y el aceleracionismo genocida de Netanyahu suponen un cambio de paradigma. Viniendo de un presidente demócrata más calmado pero abiertamente proisraelí, ¿hay una gran diferencia en las políticas trumpistas en el escenario palestino, respecto a su predecesor? 

Leila Ghanem pondera su respuesta, de un lado considera que sí, que Trump no es otra cosa que la continuidad de Biden, siendo ambos sionistas convencidos, incluso en el plano religioso, señala. Es más, recuerda cómo Biden se declaró públicamente sionista, explicando cómo su padre le había criado insuflándole un fuerte respeto al Estado de Israel. Por otro lado, continúa Ghanem, tanto el actual presidente como el anterior “tenían el mismo concepto de que la guerra genocida va a ensuciar a Israel”. Es decir, después de blindar la imagen del sionismo con “la industria del Holocausto” —un término que, precisa la autora, acuñó el judío antisionista Norman Filkestein— que junto al “monopolio del sufrimiento” garantizan impunidad a los israelíes, la guerra contra Gaza ha agrietado esta proyección del Estado sionista. Así, desarrolla la antropóloga, con el fin de proteger la imagen de su aliado incondicional, los presidentes estadounidenses han perseguido convencer al gobierno israelí de que puede alcanzar sus objetivos a través de la paz.

De los objetivos de Israel, algunos son explícitos y otros no. La exigencia de liberar a los prisioneros por la fuerza y acabar con Hamás fueron una y otra vez repetidos por las autoridades israelíes. Pero Netanyahu también tenía como fin reducir notablemente la población de Gaza, una meta, apunta Ghanem, que se remonta a 2020 y que une a Israel y al círculo de Trump, —representado por su yerno Jared Kouchner— en el proyecto de construir una especie de Dubai, esa Riviera para la que les sobra una gran parte de la población local. 

Así, Ghanem destaca cómo Israel no ha podido completar sus planes, se ha topado con la resistencia de los gazatíes, que no se dejarán exiliar, con “la resistencia de las brigadas de al-Qassam, que han perseverado incluso en una relación de fuerzas terriblemente desequilibrada”, y por último, lo que considera un hecho determinante: el enorme daño que el Estado sionista ha sufrido en su imagen. “En su discurso ante la Knesset [el pasado octubre] Trump le dijo a Netanyahu: ‘tienes que aceptar lo que te ofrezco porque todo el mundo se ha convertido en tu enemigo y ya no puedo protegerte. Si quieres que Israel permanezca debes detenerte ahora’”. El compromiso de Trump, considera Ghanem, ha sido proteger a Israel de un movimiento internacional de protesta que ha alcanzado cuotas históricas, como han contabilizado centros especializados en estadística, apunta. “A escala internacional, los cinco meses que precedieron el alto al fuego hubo unas 2066 manifestaciones por Gaza en todo el mundo, unas 15 manifestaciones al día. Esto era demasiado fuerte para ellos. Se ha convertido en algo existencial para Israel”. 

Así, el proyecto sionista ha sido puesto bajo el foco mundial y demostrando prácticas de una crueldad innegable, recuerda la marxista, incluido el asesinato por inanición de cientos de palestinos, muchos de ellos niños, frente a las cámaras. También la denuncia de las propias personas judías en todo el mundo, central en el movimiento de solidaridad internacional, ha hecho mella en los cimientos de la propaganda sionista. Ghanem pone como ejemplo la primera gran conferencia de judíos europeos y estadounidenses antisionistas, que reunió a más de mil personas en Viena el pasado junio. Ante esta crisis del sionismo, concluye Ghanem, a Israel no le quedaba otra opción que aceptar el alto al fuego. 

Sufrimiento y resistencia

En todo caso, analizar los movimientos de Estados Unidos o del mismo Israel no nos puede desviar de los efectos de la guerra genocida. Y es que nunca se hablará suficiente del sufrimiento que ha padecido (y sigue padeciendo) la población gazatí, considera Ghanem, un pueblo condenado a “errar, desplazarse a cada momento con sus fardos, con los niños en los hombros. Israel ha reducido a la gente a un estado de necesidad total, donde el problema ya no es solo tener agua para beber, es lavarse, hacer cola todo el tiempo. Nuestros amigos en Gaza nos contaban de estas colas de 200, 300 personas para poder ir al baño”. 

Del sufrimiento cotidiano, desgastante, a la ausencia: “Hay niños que vagan en las calles porque han perdido a sus padres. 2.700 familias que han sido borradas para siempre. Conocía a una familia de médicos, todos han muerto. Quedaba uno de ellos, a quien le contaron que habían matado a toda su familia. Poco después, fue asesinado en el mismo hospital”. La pérdida de vidas es muy superior a las que se publican oficialmente, recuerda Ghanem, y apunta a las estimaciones de la revista The Lancet, que ya en enero de 2025 advertía de que las cifras reales de víctimas mortales podrían superar en un 70% a las reconocidas por las autoridades gazatíes. También menciona Ghanem cómo el pasado septiembre la relatora de Naciones Unidas para los Territorios Ocupados Palestinos, Francesca Albanese, hablaba ya de 680.000 personas asesinadas el pasado 15 de septiembre. Desde el “alto al fuego” aprobado el pasado 10 de octubre, Israel ha asesinado a más de 400 palestinos.

Este nivel de salvajismo, de brutalidad, considera Ghanem, refleja la pretensión por parte de Israel de aterrorizar tanto a la población gazatí como al mundo, de mostrar una venganza ejemplar, con todos estos soldados haciendo gala de su crueldad en las redes sociales. De todas las conversaciones y testimonios del terror a los que la pensadora se ha asomado estos dos años, recuerda el de un médico francés. “Un día les han llevado más de 200 heridos a él y su equipo, había que salvar a los niños, algunos tenían incluso dos miembros amputados —porque Israel utiliza armas no convencionales que cortan limpiamente los miembros del cuerpo, a veces los cuatro— y narraba, con los ojos en lágrimas, que no tenían morfina, los niños aullaban y después morían. Así, durante 48 horas, han estado curando, curando y curando como han podido. Después escucharon llantos infantiles en el patio del hospital, y este doctor quería salir a buscar a los niños. Le dijeron «no, no salgas, son drones que imitan el llanto infantil con el fin de matar a los médicos”, explica conmovida Ghanem, y sigue, porque siempre hay más: le contaron cómo había drones que imitan maullidos: ¿el objetivo? que los niños se acerquen y matarlos. “Pero no es por esto que este pueblo merece nuestra compasión. En mi opinión, la merece porque es un pueblo heroico que ha soportado todo esto sin arrodillarse”. 

Para la pensadora libanesa hemos sido testigos de la transición de una “compasión solidaria” a una “compasión de clase” frente a un neoliberalismo depredador y bárbaro. Y especifica: “En Gaza han matado a la gente, pero hace treinta o cuarenta años que en Europa han roto todos los activos sociales conquistados. La gente ha luchado cada día durante más de dos siglos para alcanzar esta democracia, este estado de derecho. No solo los derechos humanos, los derechos sociales o económicos, no han llegado como un regalo del capitalismo, son el fruto de las luchas sociales”. Ghanem destaca que en el marco neoliberal se ha producido un desplazamiento de la soberanía del Estado a instituciones como la Comisión Europea, o el FMI. Cree que es desde esta conciencia de que la lucha es contra este capitalismo devorador y antidemocrático que la gente sale a las calles también. “Dicen, si Gaza cae, nosotros también caeremos. Han identificado sus luchas sociales con la lucha del pueblo palestino”. El ejemplo italiano, donde los sindicatos se han mostrado especialmente vocales en la lucha por los gazatíes, daría muestra de ello.  

Para la pensadora es importante este punto, sobre el que ha escrito en diversas ocasiones: la “identificación de luchas”. “Hace falta una razón para explicar por qué, de pronto, todo el mundo sale a la calle. No se trata solo de compasión por los pobres palestinos, eso no hace salir a las masas de manera cuantitativa”. Recuerda que las movilizaciones han llegado a superar a otros hitos de la protesta como aquellas que se rebelaron contra la guerra de Vietnam o que impugnaron el apartheid sudafricano. La razón que identifica Ghanem tiene que ver con el contexto, con la constatación de encontrarse en esta fase del “capitalismo criminal”. Vuelve a la escena de Trump dirigiéndose a la Knesset, reconociendo, con Myriam Adelson presente, cómo ella y su marido donaron enormes sumas con el fin de garantizar que la embajada estadounidense se desplazara a Jerusalén, movimiento que marcó la primera legislatura de Trump. Los Adelson, apuntaba Trump, habían financiado también la anexión de los altos del Golan. “Nos está diciendo que lo que cuenta es el dinero. Es como si le escupiera a la cara al mundo entero. Ese es el nuevo capitalismo”.

Y al final, Ghanem sí que ve claramente este desplazamiento que ha traído Trump, tras el sionista Biden: “Estamos en una fase más cruel, más predadora, en la que hay gente que posee fortunas inauditas”. Así, concluye, el régimen que está imponiendo Trump es el de las fortunas mundiales. Una agenda económica que llevaría tiempo en funcionamiento: con Tony Blair, ya en 2019, proponiendo su plan para gestionar Gaza, desde el conocimiento, apunta la pensadora, de que la Franja sería arrasada. Considera que Blair, con su proyecto del Canal Ben Gurion abrazado por Israel, ya tenía en mente la guerra entre Rusia y Ucrania, la cual haría necesario abastecerse de gas al margen de Rusia. Por ello, Ghanem considera que el gas en Gaza y el Sur del Líbano han sido objetivos fundamentales de la guerra genocida. “Nasrallah dijo que la resistencia defendería los yacimientos de gas en el Mediterráneo, y es lo que ha hecho hasta su muerte, por eso había que acabar con él”. Gaza además está en una posición geográfica estratégica, así que el 7 de octubre brindaría la ocasión de poner en marcha todo un programa económico para la zona que ya estaba definido”.

El dominio de los fascistas del dinero

Con estas tramas de poder a la vista, protagonizadas por actores que dominan el mundo en la impunidad, Ghanem considera que Gaza ha tenido “efectos condensadores”: Primero “vemos estas manifestaciones masivas por el mundo porque la gente se pregunta hasta cuándo vamos a dejar a estos criminales dominar el mundo, dominar los pueblos, decidir a quién se puede matar y a quién no, qué se puede destruir y qué no”. Un dominio que ha dejado grandes dosis de destrucción en Iraq, Libia, Líbano, Siria, Gaza, enumera, antes de concluir: “Hacen lo que quieren con esta región”.

Hay una segunda cuestión que interpela a la gente: “se trata de tener regímenes fuera de la ley, apartheids, Estados que practican la limpieza étnica a la vista de todos”. En tercer lugar, considera Leila, los pueblos estarían reconsiderando el rol de occidente. No son pocos, explica, los pensadores franceses como Emmanuelle Todd o Frédérick Lordon “que hablan del fracaso del hombre blanco, el fracaso de la democracia occidental o de las reivindicaciones de los derechos humanos. Eso interpela a los europeos: ¿En qué nos hemos convertido? ¿dónde está nuestra civilización?”

Y aquí llega una cuarta cuestión, el temor ante el hecho de que ciencia y tecnología estén en las peores manos. “Los nuevos fascistas del dinero que dominan el mundo, los medios de comunicación, las multinacionales… son depredadores que van a por todas las riquezas de la tierra, el agua, el trigo…”. Ghanem ha sido muy activa respecto a este último punto. Sin ahondar en su trayectoria ofrece un dato ilustrativo: Cómo Monsanto llegó con los tanques estadounidenses a Iraq, después de que el ejército destruyeran “200 tipos de grano iraquí y obligara a la población a comprar a la empresa grano ‘terminator’, del que no salen nuevas semillas para continuar con el ciclo agrícola, por lo que los agricultores se veían obligados a seguir comprando a la multinacional cada año”, en una clara muestra de uso de la tecnología con el único fin de la acumulación de capital. 

Respecto a la IA, alerta de hasta qué punto los controles biométricos, instalados en toda Europa, extreman la vigilancia de todo el mundo. “En lugar de ser utilizada para el bien de la humanidad, ¿por qué la IA parece dirigirse a destruir al hombre y la naturaleza?”. Y es que, considera, la Inteligencia Artificial llega a cambiar completamente las reglas del juego en la confrontación, como ha hecho estos años Israel usándola para descabezar a Hamas o Hezbollah, cuyas milicias habían consiguieron hace veinte años —en otro orden bélico distinto— expulsar al ejército israelí de Líbano.

Leila Ghanem - 2
Álvaro Minguito

Hezbollah y Hamas

Llegadas a este punto, la antropóloga hace una pausa: “Para mí Hezbollah y Hamas son libertadores que han puesto por delante la cuestión nacional, no la cuestión religiosa. En la región hay gente religiosa, pero Hezbollah jamás ha reivindicado crear un Estado Islámico”. La antropóloga se dispone a aclarar algo que no ve nunca explicado en los medios europeos: “En Palestina Hamas tiene dos facciones, la facción política islamista, que vive en Qatar, y Al-Qassam, que viven en Palestina. Estos últimos estaban representados por la línea de Yahya Sinwar. Es una línea que viene de la segunda Intifada, no de los hermanos musulmanes”. En sus escritos defienden que son “un movimiento de liberación nacional que constituye una continuidad del movimiento que ha formado Yasser Arafat en 1965, pero también con Georges Habach, quien es marxista, ateo, no religioso”. De  hecho, apunta, la mayoría de la izquierda árabe es de confesión cristiana, lo que nunca ha sido un óbice para aliarse. “La primera lista que Sinwar presentó para la liberación de los rehenes incluía la liberación de Marwan Barghouti, que pertenece a Fattah, de Ahmad Saadat que es el jefe del FPLP (Frente Popular por la Liberación de Palestina), y de Georges Ibrahim Abdallah, que es un militante de la izquierda libanesa encarcelado en Francia”. Ghanem puntualiza que este último (liberado finalmente en julio de 2025) no cometió ningún crimen, pero fue sentenciado a cadena perpetua por las presiones de Francia, Estados Unidos e Israel.

“La gente sigue los medios privados, oficiales, y estos demonizan la lucha de los movimientos de liberación nacional”, la antropóloga explica que ella prefiere llamar a estos movimientos “teología de la liberación”. Y es que, recuerda de nuevo, ponen la cuestión nacional por delante de la religiosa. “No reivindican un Estado islámico, sean religiosos o no”. Y es contra esa resistencia nacional contra la que lucha Estados Unidos, considera. Si ha atacado a Líbano, es porque desde el mismo 8 de octubre Hezbollah ha declarado una guerra de apoyo a Gaza. “Todos los mártires que hemos tenido, más de siete mil, han muerto por Palestina”.

La antropóloga libanesa considera que una herramienta clave en el descabezamiento de Hezbollah o los ataques a Irán es el uso de armamento prohibido, de alto tonelaje, y de bombarderos como el B-2, “capaz de matar 22 miembros del estado mayor iraní refugiados en un búnker en un solo ataque, algo de lo que Donald Trump se vanaglorió”. Un Trump que se mostraba como un líder todo poderoso, en la cumbre de Sharm Al Sheij del pasado otoño, ante un desfile de mandatarios postrándose ante él. Como el presidente de Pakistán, quien le susurró algo al oído, para que, poco después, en plena rueda de prensa, el líder estadounidense revelase, ante la vergüenza profunda del mandatario pakistaní, que este le había dicho que merecía el Premio Nobel: “el presidente de Pakistán está muerto de miedo. Es decir, con el discurso que ha escuchado en la Knesset, ha entendido que en cierto modo él también está en el punto de mira, pues también cuenta con armas nucleares. Así que Trump puede decir que va a eliminarlas. Quién va a impedírselo. Puede hacerlo”. 

El miedo, entiende Ghanem, se extiende entre los clásicos aliados de Estados Unidos, un ejemplo clave es Arabia Saudí, que entrega miles de millones a un Washington que no se detiene en exigir más y más. Fruto de este temor a la incontrolabilidad de Trump, el reino saudí habría firmado un acuerdo de defensa mutua con Pakistán: “van a surgir alianzas con los Estados asiáticos islámicos para protegerse”, concluye la antropóloga. Trump ha dejado patente cómo espera que los países petroleros árabes financien la reconstrucción de Gaza siguiendo su plan: “‘ellos pagarán la reconstrucción, ni yo, ni Israel’ eso lo ha dicho, alto y claro, toda esa crueldad, los crímenes que han cometido, los expresa sin ninguna restricción. Esto nos da una idea del mundo en el que vivimos. ¿Cómo se puede esperar que la gente no salga a la calle? Esto también les afecta a ellos, ¿quién dice que Europa no acabará en el punto de mira?”.

Toma de conciencia global

A pesar del tremendo diagnóstico, Ghanem ve un horizonte de transformación posible. Señales de este horizonte son la magnitud de los movimientos de solidaridad internacional, los innumerables escritos de denuncia, las miles de peticiones contra este orden impuesto por Trump, o las numerosas dimisiones que ha habido en la estructura de Naciones Unidas. “La humanidad se ha dotado de algo formidable cuando ha creado las Naciones Unidas. Así que cuando un Estado pone en cuestión el derecho internacional y quiere evitar que haya un árbitro moral en el mundo, transitamos a un mundo de inmoralidad”, denuncia.  La antropóloga cita de nuevo a Frédéric Lordon quien “ha escrito un libro muy importante donde explica por qué Gaza hoy condensa todas las causas, conectándola con las migraciones o con la relación de Europa con los árabes. ¿Por qué criminalizar las manifestaciones? Se las criminaliza porque cuestionan la hegemonía occidental, la hegemonía imperial. Quieren mostrar a la gente que van a destruir Gaza, porque Gaza ha desafiado a Israel, y por lo tanto ha desafiado al protector de Europa. No tenemos derecho a desafiar nuestras hegemonías”. 

Ghanem también explica en qué consiste para ella el riesgo al que se enfrenta la democracia: el progresivo ataque contra todas las instituciones estatales, esas instituciones que permiten, por ejemplo, recaudar impuestos, redistribuir la riqueza, sostener el estado social, materializar las conquistas sociales. “Si destruyes las instituciones, no puedes hablar de democracia. Se convierte en el poder del dinero, incluso el voto, el relevo del poder, se convierte en un asunto de dinero: quien puede pagar gana las elecciones”. 

Respecto a la hoja de ruta imperialista para la región, la antropóloga ve, desde la invasión de Iraq, una agenda clara: “Lo que quieren es una guerra civil permanente en Oriente Próximo”. Así ha sucedido en Libia o Siria.  “Aún Iraq no se ha recuperado de sus heridas. No tenemos un Estado democrático, sino una panda de corruptos que se pasan el poder entre ellos, que se enriquecen mientras el pueblo iraquí se empobrece”. El mismo destino le augura a Siria, con un Al Jolani (el presidente sirio ahora conocido como Ahmed al Sharaa)  al que define como “hijo de la CIA”, “que ha cometido crímenes con sus propias manos”, al que se le reconoce en el poder, “como si el pueblo sirio no pudiese merecerse otra cosa”. El resultado, la expulsión de todos los soldados, la destrucción de la aviación, de la agricultura. Nombrar a Tom Barrak como enviado de Estados Unidos en Siria y Líbano —como cuando se nombró a Paul Bremer administrador de Iraq en 2003— forma parte de esta agenda imperialista, apunta Ghanem.

“Mira Gaza, ahora, la segunda parte del plan, ¿cúal es? Es la gestión de Gaza por Tony Blair [finalmente excluido en diciembre de 2025], el criminal de guerra, por Steve Witkoff, quien tiene un pasado muy oscuro. Y está Jared Kushner, el yerno de Trump”. “Mientras, no hay ninguna cláusula en este plan Trump en la que se hable del derecho del pueblo palestino a autogobernarse”. Un panorama tan tremendo que hasta el propio Abu Mazen, apunta Ghanem, el controvertido presidente de la Autoridad Palestina, se niega a aceptarlo, pues implica la negación de un Estado palestino. 

Pensando en el plan de Trump, es fácil imaginarse una especie de versión gazatí de Dubai, con la cosmovisión del resort de lujo como utopía imperialista. Sin embargo, la antropóloga libanesa no cree que esto vaya a materializarse como lo han planeado, puesto que no han conseguido una expulsión masiva de la población al no contar con la colaboración de países como Egipto o Jordania (que por mucho que se les pague, no pueden aceptar a miles de refugiados palestinos sin poner en riesgo sus respectivos regímenes). Los gazatíes supervivientes, considera Ghanem, serán la mano de obra para esa reconstrucción de Gaza financiada sobre todo por los países árabes, y la famosa Riviera ocupará solo una parte de la costa de la franja y dejara a los gazatíes relegados al interior.  

Otro escenario distópico viene a la mente si se cruzan los diversos intentos israelíes de alcanzar acuerdos para enviar a personas palestinas a Estados fallidos como Sudán del Sur, con las pretensiones de Estados Unidos y la Unión Europea de deportar a migrantes y solicitantes de asilo a terceros países. ¿Será que habrá Estados que se especialicen en recibir a las personas expulsadas a cambio de dinero? Ghanem se niega a asumir un horizonte así: “No nos gustaría ver ese escenario lúgubre en perspectiva. Nos gustaría ver cómo los pueblos, a pesar del sufrimiento, continúan resistiendo, siguen en pie, se niegan a desarmarse”. 

Contra la claudicación, Ghanem relata cómo en Líbano se han empezado a aliar con los palestinos para pensar juntos en perspectivas políticas de futuro. Entre ellos un manifiesto que  llama a “una lucha internacionalista antimperialista contra los dictados estadounidenses sobre nuestra región y en todo el mundo. Hay que rechazar las guerras, hay que rechazar que seamos gobernados por una oligarquía depredadora, así que vamos a comenzar montando una red con todos los grupos que han emergido a escala internacional”. Una red muy activa que espera consolidar nodos en los Estados Unidos, Europa y el Mundo árabe. 

“Los imperialistas tienen un proyecto lúgubre, siempre lo han tenido, esto no es nuevo. Solo que son cada vez más claros y crudos. Lo que nos falta es un poco de gramscismo”, a este punto, Ghanem cita a los italianos, cuando decían, en plenas manifestaciones masivas: “‘tenemos la impresión de que Gramsci estaría feliz entre nosotros’. Esto significa que la unidad no es circunstancial, se ha convertido en algo existencial”. Así, la pensadora apela a la solidaridad internacional, algo que, considera, se ha fortalecido estos años y va por el buen camino, solo hace falta continuar. Y trae una conocida frase de Rosa Luxemburg para cerrar la conversación: “Es solo en movimiento cómo podemos romper nuestras cadenas”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sionismo/leila-ghanem-gente-se-pregunta-cuando-vamos-dejar-criminales-dominar-mundo

Prensa 📰 hoy en México domingo 18 de enero de 2026

🗞  LA JORNADA 
Aplica Trump aranceles a 8 países que respaldan a Groenlandia 

 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer un nuevo paquete de aranceles de importación de 10 por ciento a partir de febrero sobre productos de las ocho naciones europeas (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia) que participan en los ejercicios militares que se desarrollan en Groenlandia, y amenazó con elevar la tasa a 25 por ciento el 1 de junio si no se llega a un acuerdo para “la compra total y completa” del territorio ártico.

“Estados Unidos está abierto inmediatamente a negociar con Dinamarca y/o cualquiera de estos países que han puesto tanto en riesgo, a pesar de todo lo que hemos hecho por ellos”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social.

En un comunicado, los legisladores estadunidenses Jeanne Shaheen y Thom Tillis, copresidentes del grupo de observadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el Senado, afirmaron que “seguir por este camino es malo para Estados Unidos, malo para las empresas estadunidenses y malo para los aliados de Estados Unidos”.

“No nos dejaremos intimidar”: Macron

Emmanuel Macron, presidente de Francia, indicó que “no nos dejaremos intimidar” y tachó de “inaceptables” las amenazas arancelarias del magnate, tras añadir que “los europeos responderán de forma unida y coordinada. Haremos que se respete la soberanía europea”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, expusieron en redes sociales, en mensajes separados pero similares, que la Unión Europea es “plenamente solidaria” con Dinamarca y Groenlandia.

“Los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y supondrían el riesgo de una peligrosa espiral descendente. Europa permanecerá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía”, agregaron.

El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó la decisión de Trump como “completamente errónea”, y aseguró que “por supuesto, abordaremos este asunto directamente con la administración estadunidense”.

No queda claro cuál será el impacto de la medida, ya que algunos de los países sancionados podrían evadir dicho impuesto si redirigen sus exportaciones a través de otra nación de la Unión Europea, desde donde los productos podrían ser enviados a Estados Unidos por medio de los mecanismos comerciales internos del bloque.

Multitudinarias protestas contra los deseos de Trump

Miles de manifestantes con banderas de Groenlandia y Dinamarca formaron una marea roja y blanca en Copenhague y Nuuk, para protestar contra las ambiciones territoriales de la Casa Blanca por apoderarse de la isla.

Bajo un cielo gris, los asistentes exhibieron pancartas con lemas como “Estados Unidos ya tiene suficiente hielo” o “Make America Go Away” (Haz que Estados Unidos se Vaya), parafraseando el eslogan de Trump “Haz a Estados Unidos Grande Otra Vez”.

🗞  CONTRAPORTADA 
Se alinean los estudios cinematográficos con políticas de Trump: Arau

Sergio Arau afirmó en entrevista con La Jornada que “no sólo la situación migratoria de los trabajadores latinoamericanos está pasando su peor momento; los estudios cinematográficos se alinean con la política de Trump y han cancelado muchos proyectos. Nosotros ya teníamos contrato para hacer la serie documental Un día sin mexicanos pero la cancelaron”.

La charla con La Jornada se efectúa apropósito del concierto que Sergio Arau ofrecerá el 20 de febrero en el Teatro Esperanza Iris, con su espectáculo Tocada y fuga, donde su longevo alter ego de 345 años: Lazlo de la Vega Morris Balam Klaus Vitelli y Pavón, tomará el control del recital porque como refiere el artista “todo cabe en una clásica sabiéndola acomodar”. Donde se escucharán canciones puestas al día por el intérprete ahora rencarnado como Arau, autor de las letras de las famosas piezas de música clásica combinadas con la fuerza creativa detrás de los grandes genios, como Tocada y fuga, que es una cumbia compuesta por Arau y Juan Sebastián Bach, y que después de escucharla, muerto de envidia, Strauss le exigió a Arau que colaborará con él en el Danubio Blues, son algunas de las coplas clásicas intervenidas y puestas al día por el fundador de Botellita de Jerez.

Vale la pena agregar que Sergio Arau fue director del filme Un día sin mexicanos (2004). El controversial rodaje atrajo la atención por el tema y por la imaginativa campaña de marketing. Ese mismo año, en México, fue la película más taquillera y hasta la fecha ha vendido más de 500 mil devedés en Estados Unidos. Sirvió de bandera al Movimiento Pro Inmigrantes de 2006 y ante el segundo mandato de Trump, volvió a cobrar auge en muchos actos pro inmigrantes.

Mencionó: “en época de Trump Un día sin mexicanos ya parece documental en lugar de una ficción. Yo como traductor de la realidad que padecen mis coterráneos tengo que ser muy claro para que el mensaje sea claro de lo que está pasando, porque acá en Los Ángeles el clima está muy sombrío y lo que queda claro es que Estados Unidos es un infierno ya que no sólo están atacando a los migrantes sino también a los blancos. Es el gobierno contra el pueblo. Lo veo muy gacho”.

En honor a la verdad se debe mencionar que Tocada y fuga no es sólo un espectáculo musical, es un cabaret contemporáneo, arriesgado, mordaz e ingenioso, en el que Arau comparte escenario con un elenco talentoso que da vida a un show que combina música, teatro, crítica social y humor en una experiencia escénica fuera de lo convencional.

El grupo de músicos y actores que acompañarán a Sergio/Lazlo, está encabezado por Yareli Arizmendi (cantante y coautora), Olinka (cantante), Enrique Sesma (bajo), Óscar Méndez (teclado), Emir Bucio (guitarra) y Eduardo Barrera (batería), la videoartista Tihui Arau, la diseñadora Tania Martínez-Baca y la maquillista Miah Méndez.

🗞  EL UNIVERSAL 
Crece decomiso de huachicol y droga en tractocamiones 

En su reporte del 16 de enero, el gabinete de seguridad dio a conocer el aseguramiento en Ensenada, Baja California, de un tractocamión que transportaba 720 litros de metanfetamina líquida.

El uso de estos vehículos por la delincuencia organizada viene en crecimiento en el país.

Tan sólo en 2025 el aseguramiento por parte de personal militar de vehículos cisterna y tractocamiones usados para trasladar huachicol y precursores químicos en la administración de Claudia Sheinbaum Pardo superó a los seis años anteriores (2019-2024).

De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) proporcionadas vía transparencia a EL UNIVERSAL, el año 2025 impuso récord en decomiso de los llamados vehículos cisterna, con mil 17 unidades aseguradas en distintos operativos.

Resalta que en 2019 se decomisaron 199 vehículos cisterna; en 2020 fueron 133; en 2021, 71; en 2022, 131; en 2023, 273, y en 2024 se aseguraron 541.

En el caso de los tractocamiones, en 2025 se aseguraron 3 mil 255 unidades en distintas acciones contra el tráfico ilegal de combustibles y sustancias base para drogas sintéticas.

Se documenta que los tractocamiones confiscados en 2019 fueron mil 156; en 2020, 507; en 2021, 318: en 2022, 398; en 2023, 923, y en 2024 se registraron 2 mil 255.

El total de camiones cisterna incautados de enero de 2019 a diciembre de 2025 fueron 2 mil 365 unidades, mientras que los tractocamiones en el mismo periodo registraron 8 mil 812, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de la Defensa Nacional proporcionadas vía transparencia a EL UNIVERSAL.

En su respuesta a la solicitud de transparencia de este diario, la Secretaría de la Defensa Nacional no especifica ni desglosa cuántas de esas unidades aseguradas están ligadas al traslado de combustible ilegal o huachicol y cuántas a precursores químicos únicamente. Aclara que su base de datos no permite vincular el registro de vehículos asegurados con la droga o sustancia ilícita incautada en estos eventos.

En su respuesta a la solicitud de transparencia de este diario, la Secretaría de la Defensa Nacional no especifica ni desglosa cuántas de esas unidades aseguradas están ligadas al traslado de combustible ilegal o huachicol y cuántas a precursores químicos únicamente. Aclara que su base de datos no permite vincular el registro de vehículos asegurados con la droga o sustancia ilícita incautada en estos eventos.

🗞  EXCÉLSIOR 
León XIV renovará a obispos mexicanos

La jerarquía católica en México enfrenta un proceso de envejecimiento que obligará a una sustitución de sus cuadros en los próximos dos años.

Actualmente, 34% de los altos prelados ha cumplido o está por alcanzar 75 años, edad establecida por el Código de Derecho Canónico para presentar la renuncia obligatoria.

Ante esto, el papa León XIV designará a 24 nuevos obispos y arzobispos, quienes relevarán a los de mayor edad.

El pontífice también debe nombrar al nuevo arzobispo para Tijuana, arquidiócesis vacante hasta hora, y a titulares para las diócesis que no cuentan con obispo titular, como son los casos de Atlacomulco, Campeche, Ciudad Altamirano, Ecatepec, El Salto (Durango), y Tampico.

Entre los arzobispos que deben ser relevados en los próximos meses, y ya habían presentado su carta de renuncia al fallecido papa Francisco, están los dos únicos cardenales mexicanos integrantes del Cónclave Cardenalicio: el arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes (76 años) y el arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega (76 años).

De acuerdo con el portal Catholic Hierarchy, del total de arzobispos y obispos en funciones en México a principios de 2026, 52.5% fue nombrado por Francisco; 27.6% por Benedicto XVI; 17.2% por Juan Pablo II, y 2.6% por León XIV.

El canon 401 del Código de Derecho Canónico establece que se solicita a los obispos y arzobispos, incluidos cardenales, que presenten su renuncia al Papa al cumplir 75 años. El pontífice puede aceptar la renuncia de inmediato o esperar un tiempo mientras elige a un nuevo titular para la diócesis o arquidiócesis.

Algunos lo hacen antes para que la renuncia surta efecto al cumplir 75 años. Los obispos también deben presentar su renuncia si su salud u otros problemas graves los incapacitan para el ejercicio de su cargo.

Se trata de la designación de 24 nuevos obispos y arzobispos quienes relevarán a los de mayor edad, así como el nombramiento de titulares de 10 sedes que no tienen obispo en este principio de año.

Para la Iglesia católica, actualmente el territorio mexicano se divide en 99 jurisdicciones, entre arquidiócesis, diócesis y prelaturas.

Entre los arzobispos que deben ser relevados en los próximos meses y ya habían presentado su carta de renuncia al fallecido papa Francisco, están los dos únicos cardenales mexicanos integrantes del Cónclave Cardenalicio, el arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes (76 años) y el arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega (76 años).

A ellos se suman, sobrepasando o cercanos a la edad del retiro en 2026 y 2027, los arzobispos de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos (75 años); Acapulco, Leopoldo González (75 años); Puebla, Víctor Manuel Sánchez Espinosa (75 años); Morelia, Carlos Garfias Merlos (75 años); Monterrey, Rogelio Cabrera López (74 años); Chihuahua, Constancio Miranda Wechmann (73 años), y de Tlalnepantla Antonio Fernández Hurtado (73 años).

Asimismo, están en la edad canónica para retirarse y pasar a ser eméritos los obispos de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras (76 años); Querétaro, Fidencio López Plaza (75 años); Puerto Escondido, Armando Colín Cruz (75 años); Valle de Chalco, Víctor Rodríguez Gómez (75 años).

Y también deberán pasar a retiro los obispos que hoy sobrepasan los 74 años de edad y cumplirán 75 en los próximos meses de: La Paz, Miguel Ángel Alba Díaz; Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino; Toluca, obispo auxiliar Maximino Martínez Miranda; Coatzacoalcos, Rutilio Muñoz Zamora; Tula, Juan Pedro Juárez Melendez y de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló.

De igual manera, los mitrados de 73 años cumplidos que alcanzarán en 2027 los 75 años, siendo de Monterrey, obispo auxiliar José Manuel Garza Madero; Lázaro Cárdenas, Armando Antonio Ortiz; San Cristóbal de las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez; Tehuantepec, Crispin Ojeda Márquez, e Irapuato, Enrique Diaz.

🗞  EL HERALDO
Gabinete de seguridad. Desmantelan al día 4 narcolaboratorios 

Del 1 de octubre de 2024 al 31 de diciembre de 2025, el Ejército, la Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República han logrado desarticular mil 887 laboratorios clandestinos, un promedio de cuatro al día.

Los estados con el mayor número de estos centros ilegales son Sinaloa, Sonora, Jalisco y Michoacán, seguidos de Baja California, Chiapas, Chihuahua, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala y Zacatecas.

De enero de 2019 a julio de 2024, las fuerzas federales detectaron dos mil 185 laboratorios clandestinos para producción de drogas en México, por lo que en 15 meses del gobierno de Claudia Sheinbaum se desarticuló el 86% de todo lo hecho en el sexenio anterior.

Los laboratorios se destruyen mediante explosión controlada, ya que al solo inhabilitarlos estos volvían a ser reactivados y los accesorios reutilizados. La destrucción total de los laboratorios representa un golpe significativo a las estructuras logísticas de la delincuencia organizada y evita que sustancias ilícitas lleguen a las calles.

Junto con el desmantelamiento de los laboratorios clandestinos se logró el aseguramiento de más de dos millones de litros y 603 mil 873 kilos de sustancias químicas, así como 950 reactores de síntesis orgánica, 646 condensadores y 185 destiladores.

Las fuerzas federales también decomisaron 318.8 toneladas de drogas, mil 862 kilos y 348 mil 860 pastillas de fentanilo en es periodo, un promedio diario de 697.5 kg de droga, 4 kg y 763 pastillas de fentanilo.

También han sido detenidas 40 mil 735 personas, un promedio diario de 89 aprehensiones, así como el aseguramiento de 21 mil 357 armas largas y cortas, lo que representa 46 armas diarias.

Se han fortalecido los trabajos de inteligencia e inspección en las aduanas del Pacífico —principalmente Manzanillo, Cárdenas y Guaymas— para evitar importaciones ilícitas de precursores químicos desde Asia.

Han detectado que, para la importación de precursores químicos, las organizaciones criminales utilizan etiquetado incorrecto de la carga en los manifiestos de envío, el uso de terceros países como puntos de transbordo y la explotación de empresas legítimas para importar sustancias químicas y desviarlas posteriormente.  

🗞  EL SOL DE MÉXICO 
CES 2026: los robots están de moda 

Los robots volvieron a acaparar reflectores en la mayor feria de tecnología de consumo en el mundo luego de años de ser opacados por vehículos autónomos, wearables inteligentes y asistentes con inteligencia artificial (IA).

Hace cinco o 10 años, había “muchos robots humanoides” en los pasillos y salones del Consumer Electronics Show (CES), pero eran “bastante inútiles”, recordó Gary Shapiro, CEO de la Asociación de Tecnología de Consumo (CTA), organizadora del evento.

“Eran básicamente ponis de exhibición, nadie entendía para qué servían. Ahora, los humanoides están evolucionando, pasando de poder hacer una sola tarea a realizar múltiples, y gran parte de esto está impulsado por la IA”, destacó el directivo durante la edición del CES 2026 que, como cada año, convirtió a la ciudad del juego y el entretenimiento en la capital de la innovación.

Entonces, los salones del Centro de Convenciones de Las Vegas hervían de gente que buscaba tomar una foto o video de las decenas de robots que se presentaban: equipos con forma de humano o perros, que apenas imitaban algunos movimientos como caminar o girar la cabeza.

Hoy el escenario es similar, con la diferencia de que estos robots están equipados con IA, la cual no sólo les permite realizar múltiples tareas, sino también pensar y tomar decisiones en ciertas circunstancias, como lo haría un ser humano.

Los asistentes al CES 2026 pudieron interactuar con robots de todos los tamaños, desde los que caben en la palma de la mano hasta los gigantes diseñados para desarrollar tareas en las industrias 

🗞  PIE DE PÁGINA 
¿La Corte deja sin protección a víctimas de desalojo?

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tiene en sus manos una decisión que podría dejar a la deriva a miles de capitalinos. El próximo 19 de enero, el pleno votará el proyecto de sentencia que resuelve la acción de inconstitucionalidad 73/2019, un caso clave para la protección del derecho a la vivienda y los derechos humanos de personas víctimas de desalojos forzados en la Ciudad de México.

Del estándar internacional al retroceso

En mayo de 2019, el Congreso de la Ciudad de México modificó el artículo 60 de la Ley Constitucional de Derechos Humanos y sus Garantías. Lo que originalmente fue una propuesta ciudadana para proteger a los más vulnerables terminó siendo desmantelado tras presiones del sector inmobiliario.

En entrevista con Pie de Página, María Silvia Emanuelli, coordinadora de Habitat International Coalition América Latina (HIC-AL), explica que la versión original no fue una ocurrencia local:

    «No inventamos nada; simplemente trasladamos a la legislación local los tratados internacionales que México ya ha ratificado. Lo que se buscaba era que las personas no quedaran en la calle, porque eso implica una violación del derecho a la vivienda que es responsabilidad estatal».

Sin embargo, tras una fuerte campaña mediática que acusaba al artículo de atentar contra la propiedad privada —interpretación que Emanuelli califica como errónea—, el Congreso eliminó garantías fundamentales como la prohibición de desalojos forzosos, el uso de la fuerza pública solo como último recurso, la indemnización por daños o pérdida de bienes durante el lanzamiento y la garantía de vivienda alternativa o realojamiento urgente para personas vulnerables.
Una sentencia débil frente a una crisis urgente

El proyecto de sentencia propuesto por la ministra María Estela Ríos González plantea mantener el artículo en su versión actual, argumentando que no hay inconstitucionalidad.

La acción de inconstitucionalidad, promovida por la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, solicitaba precisamente lo contrario: que el artículo se declarara inválido y se devolviera al Congreso para que legislara en el espíritu de la versión original, mucho más protectora. Un punto crucial es que, si se invalidara el actual artículo 60, no se dejaría a las personas completamente desprotegidas. como apunta Silvia Emanuelli, “no se pierde nada especial al quitarse el 60 actual”, pero se pierde la oportunidad de tener una ley robusta que evite desalojos forzosos. El texto vigente, añade la especialista, no otorga garantías nuevas; solo refrenda derechos genéricos que ya existen en otras leyes, como el debido proceso.

Aunado a esto, para los especialistas, el proyecto de sentencia carece de rigor. «Es un proyecto que no usa argumentos jurídicos, es súper sencillo y débil», advierte Emanuelli.

Esta percepción encuentra respaldo en el texto del proyecto, que se limita a un análisis formal. La sentencia argumenta que, dado que el derecho a la vivienda está reconocido en otros ordenamientos como el artículo 4 constitucional y el artículo 59 de la misma ley local, el artículo 60 «no lo vulnera de ningún modo al establecer las garantías mínimas para llevar a cabo un desalojo». Para las organizaciones, esta lógica es insuficiente, ya que valida que se eliminen protecciones específicas mientras exista un reconocimiento genérico del derecho.

🗞  REFORMA 
Toma fuerza en 4T cooptación sindical

El Gobierno de Claudia Sheinbaum consolidó en su primer año la suma de las principales fuerzas sindicales que durante siete décadas fueron pilares del PRI.

No sólo se trata del SNTE, que informó el jueves que ya afilió a Morena a 1.2 millones de maestros -la mitad de sus 2 millones 500 mil docentes-, sino que también están otros gremios.

Entre los sindicatos están el de ferrocarrileros, que dirige Víctor Flores desde hace 31 años; el de petroleros, que encabeza Ricardo Aldana y quien heredó el cargo de Carlos Romero Deschamps, o la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), de Marco Antonio García Ayala, líder priista desde 1985, pero ahora aliado a la 4T.

Las corporaciones que antes eran priistas se unen a los grupos afines a Morena como la CATEM de Pedro Haces o el sindicato minero, de Napoleón Gómez Urrutia.

En la celebración del 1 de mayo pasado, la Presidenta Sheinbaum tuvo un encuentro con estos dirigentes.

En la mesa principal los invitados especiales fueron los dirigentes de la CROC, Isaías González; del Congreso del Trabajo, Reyes Soberanis; del sindicato de telefonistas, Francisco Hernández Juárez; del SNTE, el senador Alfonso Cepeda; del sindicato de petroleros, Ricardo Aldana; y el secretario de Acción Política de la CTM, Juan Carlos Velasco Pérez.

A nombre de las organizaciones obreras, Reyes Soberanis agradeció a Sheinbaum la continuidad en su administración de la política laboral de AMLO, especialmente la recuperación salarial.

Como en tiempos del PRI, Morena ha entregado candidaturas plurinominales a los dirigentes sindicales que han operado a favor del partido, como el caso del senador Cepeda y los diputados Gómez Urrutia y Haces, así como Rafael Olivos, del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social.

En reciprocidad, los grupos sindicales han sido operadores importantes en las concentraciones en el Zócalo en apoyo a Sheinbaum.

El 5 de octubre y el 6 de diciembre del año pasado los históricos líderes del sindicalismo "charro" movilizaron a miles para llenarle la plaza a la Mandataria, en los festejos de su primer año de Gobierno y de los 7 años de la Cuarta Transformación.

Los asistentes se disputaron espacios en el Zócalo, compitieron para demostrar quién gritaba las porras más fuertes y desplegaron banderas en apoyo a Sheinbaum.

🗞  LA CRÓNICA 
Sheinbaum evalúa con economistas el crecimiento y fortaleza de México 

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se reunió un grupo de economistas para dialogar sobre el crecimiento y la fortaleza de la economía mexicana.

A través de sus redes sociales, la mandataria señaló que México “avanza con visión de bienestar, prosperidad compartida y justicia social”, al destacar la importancia de mantener un diálogo técnico en momentos clave para la relación económica regional.

El encuentro incluyó a subsecretarios clave en áreas relacionadas con comercio exterior, planeación económica, transición energética y desarrollo sostenible, así como a funcionarios de instituciones financieras públicas como Nacional Financiera (Nafin) y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), además del jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Entre los economistas asistentes estuvieron Gabriela Dutrénit, Gerardo Esquivel, Lorena Rodríguez, Mariana Rangel, Juan Carlos Moreno Brid, Héctor Villarreal, Fausto Hernández y Ana María Aguilar, especialistas con trayectoria en temas de política macroeconómica, desarrollo, finanzas públicas y comercio internacional.

En la reunión participaron los secretarios de Economía, Marcelo Ebrard; de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente; así como los titulares de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador Zamora; y de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué.

También asistieron las titulares de Energía, Luz Elena González; de Medio Ambiente, Alicia Bárcena; y de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz, así como el titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, José Antonio Peña Merino.

A pesar de que Sheinbaum Pardo no especificó los temas tratados en la reunión, el encuentro ocurrió en un momento en el que México busca fortalecer su posición de negociación frente a sus socios comerciales, ante la revisión del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá T-MEC.

🗞 UNOMASUNO 
Deuda pública del país crecerá hasta más de 27 billones de pesos para 2031

La deuda pública de México continuará incrementándose durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y del siguiente sexenio, una vez que la proyección es que repunte hasta 27 billones 100 mil millones de pesos, para 2031, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), lo que ha encendido alertas entre analistas financieros y académicos.