3/01/2026

¿Quién quiere dar órdenes a Claudia Sheinbaum?

 Juan Carlos Monedero

"Puedes apretar las tuercas de la economía mexicana porque tienes poder para eso, pero no puedes dar órdenes a Claudia Sheimbaum".

México puede tener máscaras, pero ha prohibido que la Inteligencia Artificial clone la voz.

México tiene que convivir con un país, con el que comparte una frontera de tres mil 170 kilómetros, que va caminando hacia una dictadura. No lo decimos la gente de izquierdas que tenemos oído musical para ver a los fascistas a la legua, sino los académicos norteamericanos como Richard Paxton que son expertos en, precisamente, dictaduras. Silencian periodistas, someten jueces, impiden elecciones, matan disidentes, encarcelan manifestantes, controlan medios y amenazan países. Los dictadores dictan a los demás lo que tienen que hacer, porque son supremacistas y consideran a todos los demás inferiores.

Pero no pensemos que pueden hacer sin más todo lo que les da la gana. Esa forma de pensar les entrega más poder del que tienen, que ya es mucho. Tienen que enmascarar sus decisiones, aunque cada vez lo hacen con menos credibilidad. Por eso, Trump necesita el argumento de la lucha contra la droga y la lucha contra los inmigrantes ilegales. Cuando México abate a "El Mencho", el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, el más buscado, el principal responsable del fentanilo que llega de fuera a Estados Unidos (EU) -no olvidemos que una importante cantidad la producen ellos mismos-, el Gobierno de Claudia Sheimbaun demuestra eficiencia y determinación, y Trump se queda sin argumentos contra su vecino del sur. No es extraño que la respuesta de Trump a la muerte de "El Mencho" haya sido el silencio. Puedes apretar las tuercas de la economía mexicana porque tienes poder para eso, pero no puedes dar órdenes a Claudia Sheimbaum. A Claudia Sheinbaum sólo le da órdenes el pueblo de México.

Trump está en caída libre en los EU. Los índices de aprobación, ha publicado el New York Times, están por los suelos en inmigración, inflación, comercio, seguridad. Los republicanos están preocupados. Van a las elecciones de medio término en noviembre en un escenario catastrófico. Pero Trump hace como que eso no existe. Y lo intenta compensar, como siempre han hecho los presidentes norteamericanos con problemas, con agresividad exterior. Con algunos países le salen las cuentas. Con otros no. Trump ha tenido que mencionar en el Discurso de la Unión, aunque indirectamente, la muerte de “uno de los capos más siniestros”, aunque ha querido apuntarse el tanto. No ha tenido ni el coraje ni la honestidad de decir que ha sido una operación mexicana, en donde ellos han colaborado con la tecnología de escucha y localización. En su narrativa, necesitaba que hubieran sido ellos, como pasó con el secuestro en Venezuela del Presidente Maduro, los protagonistas, y poner medallas y hacer una película. Pero en la película de la caída del criminal "El Mencho", el protagonista no es el General Custer, sino los indios, que han sido los que han acabado con el cuatrero.

Es verdad que hoy, la derecha latinoamericana y europea está subordinada a los EU de palabra y de hecho, de manera que sus acciones son acciones que acercan la entrega del territorio -su mercado, sus recursos, su bases militares- al gigante del norte (ahí está Argentina o Ecuador) y todo su discurso es un discurso indirecto de colaboracionismo con el Presidente del pelo naranja, como hace la derecha mexicana y venezolana sin cansarse. Y también es verdad que, como Trump es contradictorio, las derechas hacen el ridículo constantemente, y se ven obligadas a decir una cosa y la contraria sin el menor rubor.

En México, la oposición a Claudia Sheinbaum estaba pidiendo día sí y día también una intervención de los EU, única forma -en su cabeza- de desalojar a Morena del poder toda vez que son incapaces de ganar en las urnas. Soñaban con que el ejército norteamericano pusiera la bandera en suelo mexicano y ejecutaran a todos los que lleven tatuajes, que los drones dibujaran en el cielo mexicano la bandera de las barras y las estrellas al sur del Río Bravo, y que las fachadas de Chihuahua y Jalisco se llenaran de señales de balazos. Y después de que, en una operación conjunta, se abatiera a Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", el todopoderoso líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y que, como era de prever, se desatara el caos en muchos puntos del país, esos mismos políticos de la derecha claman al cielo diciendo que cómo es posible que se haya matado a ese narco si se sabía que iban a vengarse o que cómo es posible que EU sustituya al Ejército mexicano -algo que es mentira, como ha reconocido el propio gobierno norteamericano a través de su Embajada y recordara que sólo han colaborado en tareas de inteligencia- cuando han estado pidiendo día sí y día también que los marines cruzaran la frontera mexicana, cuando han llorado por la supuesta incapacidad del Ejército de México y llevan pidiendo “mano dura” desde el día que ganó López Obrador.

Eso sí, las derechas nunca reconocerán que los EU son los grandes financiadores de la droga porque son los principales consumidores, más allá de que, además, todo ese circuito económico, que se cruza con el de las armas, que suministran a los cárteles, termina en el sistema financiero norteamericano. Y que fue el Presidente Felipe Calderón, del derechista PAN, el que empezó el naufragio en el que hoy navegan como reyes los jefes de los cárteles.

Uno de los problemas de la posmodernidad es que ha dificultado el análisis de cosas tan evidentes como hablar de economía, es decir, del capitalismo, recordar cosas tan evidentes como las invasiones, el uso de la fuerza o el control de la ciudadanía de un país para quedarse con las riquezas, esclavizarlos, controlar ese mercado o usar su territorio. La idea de “imperialismo” solía recordar estas cosas. Pero hoy en día, donde cada uno de nosotros no habrá visto menos de medio centenar de películas de guerra donde los norteamericanos ganan, ese concepto parece un trapo viejo que sólo usan los desfasados izquierdistas que se quedaron en el pasado.

Hablar de imperialismo, empezó a decir la posmodernidad, es un recurso perezoso de gente que se niega a asumir que estamos en el siglo XXI. Pero eso oculta algo muy profundo, y es que en Europa no se puede hablar democracia si no hablas de antifascismo, de la misma manera que no se puede hablar de democracia en América Latina sin ser antiimperialista.

EU es una potencia con capacidad nuclear, que gasta en armamento casi un billón de dólares, el 39 por ciento del gasto mundial total, una cifra que supera la suma de los siguientes 10 países, incluyendo a China y Rusia; que ha solventado históricamente sus problemas con bombas, misiles, mercenarios, golpes de Estado y presiones, que se ha aliado históricamente con dictaduras, y que usa el mercado y la democracia parlamentaria siempre y cuando no dificulte su verdadera vocación, que es el dinero. La izquierda hablaba de EU como de una potencia imperialista. Pero ese nombre, dice la posmodernidad, suena antiguo. Serían cosas de la vieja izquierda.

Es verdad que en las referencias al imperialismo regresamos a la guerra fría, al enfrentamiento entre EU y la URSS que marcaron todo el siglo XX. Y por eso suena antiguo, porque ya no existe URSS y hablar de imperialismo parece un recurso nostálgico de aquella época. Hoy el conflicto será multipolar, pero mientras vemos qué dicen China y Rusia, vemos que EU está intentando regresar a los tiempos en que en América latina nada se movía sin su permiso. Son tiempos difíciles porque las invasiones tienen otros contornos, el control es diferente y el relato está viciado porque mentir se ha convertido en una costumbre y porque el control de los dispositivos ideológicos es enorme, y basta ver el control de todas las redes sociales del hemisferio occidental por parte de cinco personas.

También estamos viendo que los países latinoamericanos que mantienen la dignidad y la soberanía están intentando ganar tiempo. El caso más evidente es el de Venezuela, pero vale igual para México, Colombia o Cuba, que está resistiendo con valentía un cerco medieval que bien puede terminar como un Bahía de Cochinos 2.0. (Hemos visto un intento de agresión militar desde una embarcación a la que han intentado presentar los norteamericanos como un barco civil pese a que iba cargada de armamento, y que fue repelida por los cubanos).

Ganar tiempo es lo único posible en un escenario donde Trump cada vez está más acorralado. El larguísimo discurso de la Unión es una señal evidente: el país va por un lado y Trump por otro. La percepción en la ciudadanía de la economía, del comercio, de la inflación tiene crecientes cifras negativas. Pero Trump se cree un mago, rodeado de aduladores que saben que tienen poco tiempo para robarse el país, y de idiotas que le creen todas sus mentiras.

La idea de ganar tiempo sigue siendo la más sensata, porque todo sigue agravándose día a día. Por poner sólo un ejemplo, el negocio de las hamburguesas está en uno de sus peores momentos en los EU. Las causas tienen que ver con la inflación y los aranceles. En diciembre de 2025, el precio de la carne molida aumentó un 15.5 por ciento anual, lo que ha provocado que los consumidores de bajos ingresos, los votantes de Trump, reduzcan sus visitas a cadenas de comida rápida. ¿Consecuencia? Cientos de sucursales de cadenas de hamburguesas han cerrado.

¿Cuánto tiempo va a aguantar el mundo los insultos y las amenazas de Trump? Marco Rubio ha sido más amable que JD Vance en su visita este mes de febrero a la Cumbre de Seguridad de Munich. Pero no ha dejado de ser otro insulto a todos los países que han sufrido la colonización, de América a Asia pasando por África y Oceanía. Marco Rubio, como Trump, dice que lo mejor de las Américas -recordemos que Marco Rubio es de origen cubano- es que llegaron ahí los europeos. Y ha insistido en que lo que hay rescatable en el continente, es gracias a la conquista a la que, obviamente, no llama así. Pero es que inmediatamente da un salto y afirma que los migrantes de hoy son una amenaza. El mundo tiene que estar agradecido de la conquista europea y norteamericana, pero que no se le ocurra pensar en emigrar a Europa o los Estados Unidos.

En el fondo están diciendo algo muy propio del fascismo: ellos y sólo ellos son la medida de las cosas. Los argumentos que intentan esgrimir en el fondo les dan lo mismo porque pueden ser contradictorios y eso no les resulta relevante.

O dicho de otra manera, la retórica del mercado libre, de la oferta y la demanda, de la santidad de la propiedad privada, de la autoregulación del mercado, de la crítica al Estado, de la defensa de la soberanía o la retórica de los derechos humanos y la democracia son todo mentiras cuando las élites económicas de los países capitalistas -los de siempre y los nuevos- se ven amenazadas interna o externamente o deciden incrementar su riqueza robando a otros países.

Podríamos intentar otras palabras, como preeminencia violenta, unilateralismo, expansionismo. Pero sería una pérdida, porque imperialismo ha habido desde hace siglos, y su análisis, ahí está. El imperialismo es real como el hambre, la sed y la enfermedad que amenazan a millones de cubanos por culpa de los que, también por pretensiones imperiales, lanzaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Es real como la amenaza constante sobre el gobierno de Venezuela. Es real como los aranceles que atenazan el comercio internacional. Tan real como los cientos de miles de seres humanos que ya no están en Palestina.

El Gobierno de Claudia Sheinbaum sabe que tiene que negociar, como lo sabe Delcy Rodríguez o Gustavo Petro. Pero negociar no es resignarse. Quizá sea tiempo de reinterpretar la máscara de los mexicanos. No desde la resignación y el miedo, de la derrota y de la inferioridad por culpa de la conquista como explicaron Samuel Flores y Octavio Paz, sino desde esa muestra de orgullo que acompaña las calles el día de muertos. Que han tomado una película de Hollywood y le han dado la vuelta. El México actual ha reinterpretado la máscara y la vive no como ocultación, sino al revés, como identidad alegre y orgullosa. Es la máscara que permite seguir ayudando a Cuba, que sabe que Nicolás Maduro está secuestrado, que lo de Gaza es un genocidio, que el uso de los aranceles son extorsiones mafiosas, que el territorio mexicano es mexicano, incluido el que se robaron los norteamericanos, y que claro que hay que hablar con los gringos, incluso con una sonrisa. Hay una máscara, pero no se permite que la Inteligencia Artificial clone la voz. La sonrisa de la máscara que, por debajo, sabe que sólo obedece al pueblo.

"El Mencho" y su franquicia criminal

 Ana Lilia Pérez

"Atemorizar es una de las estrategias principales a las que recurren los grupos criminales para hacer sentir su poder y exhibir su músculo".

Mediante bloqueos con vehículos incendiados los integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) reaccionaron al operativo que las Fuerzas Armadas desplegaron para detener al narcotraficante Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, "El Mencho", quien murió cuando lo trasladaban herido, desde Tapalpa, Jalisco, después de que su cerco de seguridad abriera fuego confrontándose con los militares que participaban en el operativo.

Los criminales utilizaron sistemas de comunicación para coordinar los bloqueos en diversas entidades y generar caos en las calles, pero también en el ámbito digital, donde incluso usaron inteligencia artificial, o mensajes con etiquetas amenazantes o alarmistas para provocar más pánico.

Atemorizar es una de las estrategias principales a las que recurren los grupos criminales para hacer sentir su poder y exhibir su músculo.

Una vez desactivados los bloqueos, tras la muerte del narcotraficante que lideraba el CJNG, el desafío de las autoridades es desarticular las redes que creó mediante alianzas con células delincuenciales y colusión de funcionarios corruptos de distintos niveles, que a Oseguera le dejaron consolidar un esquema de franquicia mafiosa de carácter internacional diversificando sus actividades ilegales hasta ámbitos inusitados.

Inicialmente imitando la estructura, mecanismo de operación, así como la diversificación de mercados ilegales que empezaron Los Zetas (su grupo antagónico), en menos de dos décadas, Oseguera llevó al CJNG a convertirse en la organización criminal de mayor influencia por la más amplia diversificación de ilícitos: tráfico de drogas, extorsión, huachicol (incluido robo, contrabando y comercialización ilícita de hidrocarburos) en México y Estados Unidos, tráfico de personas, de maderas, de minerales y mercancías, secuestro, falsificación de documentos, fraude con datos bancarios, extorsiones masivas mediante tecnologizados call centers, y un largo etcétera que incluye hasta los fraudes con los famosos “tiempos compartidos” que se promueven principalmente en zonas turísticas de playa.

Su estrategia de expansión fue la alianza con grupos criminales locales, lo que le redituó presencia y negocio criminal en casi todas las entidades del país, a través de un esquema de franquicia criminal. En su modus operandi: células de grupos armados llegaban a cada zona a reclutar, cooptar y “alinear” a grupos delincuenciales locales, entrenándolos también para manejo de armamento y operaciones, según la región.

Así, en algunas entidades hicieron de la extorsión su negocio principal imponiendo no sólo el pago de derecho de piso, sino el control de proveeduría; en otras zonas, las petroleras, tomaron las mismas rutas, socios criminales y mano de obra huachicolera que antes dominaron Los Zetas, por citar sólo dos rubros.

De allí que el modelo de expansión basado en franquicias les permitió presencia y operación internacional en más de 40 países.

La vida criminal de Nemesio Oseguera fue un reflejo de la ineficacia, negligencia, y en el peor de los casos de la colusión y corrupción de agentes gubernamentales con grupos delincuenciales, porque se le detuvo y liberó en varias ocasiones por supuesta “falta de pruebas”, porque sólo por corrupción se explica el que en unas décadas el criminal que un día fue Policía Municipal llegara a entronarse como cabeza visible de la organización criminal más armada y violenta, con tácticas y estrategias paramilitares.

Nemesio Oseguera, "El Mencho", nació el 17 de julio de 1966, en Aguililla, Michoacán, región de Tierra Caliente que vio nacer a otros narcotraficantes que también alcanzaron notoriedad en el hampa. Desde muy joven se enroló en el tráfico de droga. En 1980 emigró a California y en 1986 lo arrestaron por posesión de arma de fuego; en 1994 fue condenado a tres años de prisión por tráfico de heroína. A su excarcelación, de vuelta a México entró como Policía Municipal en Cabo Corrientes y Tomatlán en Jalisco.

Por la familia de su esposa Rosalinda González Valencia estaba emparentado con los Valencia que formaban parte del llamado Cártel del Milenio, dedicados a la producción, trasiego, y venta de estupefacientes, sobre todo drogas sintéticas. A la fracción del grupo que se autodenominaba "Los Cuinis" lo representa Abigael González Valencia, hermano de su esposa Rosalinda.

"Los Cuinis" se volverían el principal brazo de lavado de dinero del CJNG mediante negocios fachada. Abigael es además uno de sus coacusados en los casos criminales que las cortes estadounidenses llevaban contra "El Mencho" por tráfico de narcóticos y otros delitos.

Cuando el llamado Cártel del Milenio se fragmentó por la detención o muerte de sus líderes, "El Mencho" encabezó una de las fracciones escindidas. Para el año 2003 comenzó sus confrontaciones con Los Zetas, aliándose al Cártel de Sinaloa y denominando a su facción como Los Matazetas.

Durante el calderonato, en plena “guerra contra el narco”, como le llamó Calderón a los operativos mediante los cuales quiso fallidamente legitimar su Gobierno, Los Matazetas, hicieron violentas masacres en Veracruz disputando el territorio. Tiempo después, ya como organización independiente, se hicieron llamar Cártel Jalisco Nueva Generación.

El CJNG ha administrado y lavado sus ilegales ganancias mediante una extensa red de negocios de lo más variopinto como comercios de muchos rubros, lavados de autos, ranchos de crianza de caballos y de gallos, con un líder que además se hacía llamar “El Señor de los Gallos”, por su enorme afición a los gallos de pelea que lo llevó a encargar corridos usando ese mote, que utilizaba también en calcomanías que hacía colocar a veces en cargamentos de droga, o en regalos.

Por lo menos desde el año 2016 la Oficina de Control de Activos (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos comenzó a identificar los activos vinculados con el CJNG. A partir de entonces, la OFAC identificó más de un centenar de giros mercantiles utilizados como parte del esquema de lavado de dinero: empresas con giros de construcción, agrícolas, comercializadoras, importadoras y exportadoras, centros comerciales,  de servicios turísticos, hoteles, inmobiliarias, restaurantes, gasolineras, peluquerías… y muchas otras, incluidos complejos de cabañas en Tapalpa, el área en la que las Fuerzas Armadas ubicaron a Oseguera.

Desde 2017 en Cortes de Justicia estadounidenses se abrieron acusaciones formales contra Oseguera y el CJNG por tráfico de drogas, uso ilegal de armas de fuego y otros cargos; en abril de 2022 se abrió una segunda acusación formal por conspiración y distribución de metanfetamina, cocaína y fentanilo, uso de armas de fuego y por operar una empresa criminal continua.

Pero la corresponsabilidad la tienen quienes por años les han abastecido de armamento de alto poder, proveniente principalmente de Estados Unidos, y también armamento ruso; corresponsables son también quienes les proveen de equipos sofisticados como los drones, usados en ataques a la población civil y contra Fuerzas Armadas. Pero también sus complicidades están en los circuitos financieros en los que lavan las ganancias ilícitas. Se trata de un mecanismo que imbrica crimen organizado, delincuencia armada con delincuentes de cuello blanco.

Las complicidades políticas son innegables. Uno de los personajes a quien formalmente se le vinculó con "El Mencho" es Roberto Sandoval, exgobernador de Nayarit, en cuyo mandato el CJNG se asentó en toda la riviera nayarita.

En 2019, la OFAC señaló que Sandoval habría recibido sobornos de el CJNG. También a su compadre, el Fiscal Edgar Veytia, "El Diablo", se le identificó como parte de esa organización criminal.

Más recientemente el destituido Alcalde de Tequila, Diego Rivera, hasta presumía de sus vínculos con el CJNG. Actualmente está bajo prisión preventiva justificada en el penal de El Altiplano. La FGR le imputa cargos de secuestro, extorsión y delincuencia organizada.

Pero es evidente que las complicidades del CJNG son muchas e indagarlas es tarea de las autoridades, de otra manera no se podrá desarticular la red criminal.

En junio de 2020, el Gobierno federal, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), había puesto en marcha el Operativo Agave Azul, mediante el cual se bloquearon cuentas y activos de personas y empresas vinculadas con el CJNG.

Según informó la UIF al anunciar ese operativo, esa institución había analizado dos mil 571 operaciones inusuales por un monto de dos mil 951 millones de pesos, así como 38 mil 459 reportes de operaciones relevantes por más de 11 mil 478 millones de pesos; y transferencias internacionales por un monto de siete mil 216 millones de pesos. A partir de ello se congelaron cuentas y activos.

Al paso del tiempo, jueces de diversas entidades fueron otorgando suspensiones provisionales o definitivas dentro de juicios de amparo para que se descongelaran cuentas y activos que la UIF había incluido como parte de su operativo de índole financiero contra el CJNG.

En las dinámicas de los grupos del crimen organizado, cuando cae el líder hay muchos más que se disputan su lugar. Con la muerte de "El Mencho", no acabará el CJNG en tanto no se desarticule la red financiera que lo sostiene y que anuda su tejido con corrupción.

¿Dónde está el dinero del narco en Jalisco?

 Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"Sería difícil desestimar que mucha de la riqueza en Guadalajara esté vinculada a los frutos envenenados del crimen organizado y en particular del CJNG".

Si usted es de las personas que tiene algunos años de no visitar Guadalajara y llega a la capital tapatía, se sorprenderá por un cambio urbanístico brutal: la proliferación de torres departamentales y de oficinas por todos los rumbos de la zona metropolitana, pero principalmente en las colonias de más tradición y mayor plusvalía como Chapalita, Providencia, Fraccionamiento Monraz, colonia Ladrón de Guevara y Moderna, entre otras, muchas ubicadas en las inmediaciones de las emblemáticas Avenida Chapultepec y la Glorieta de la Minerva.

Pero si transita hacia Zapopan, encontrará que en el entorno de la modernísima Plaza Andares, el área comercial y de vivienda más exclusiva de la zona metropolitana tapatía, también proliferan los edificios de enormes dimensiones y precios que no están al alcance de un bolsillo modesto o de clase media. Muchos de esos conjuntos habitacionales o comerciales están parcialmente ocupados, pues la oferta supera por mucho a la demanda. Sin embargo, la explosión inmobiliaria no se detiene y también ha atrapado en su dinámica a poblaciones emblemáticas de Jalisco como Puerto Vallarta.

Usted seguramente se preguntará ¿de donde ha salido tanto dinero para inversiones tan cuantiosas y en algunos casos hasta extravagantes que empezaron a detonar durante el Gobierno del priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y explotaron con singular fuerza en las administraciones de los emecistas Enrique Alfaro Ramírez y Jesús Pablo Lemus Navarro?

Alfaro Ramírez fue Alcalde de Guadalajara del 2015 al 2018 y después Gobernador de Jalisco del 2018 al 2024. Jesús Pablo Lemus fue primero dos veces Alcalde de Zapopan, del 2015 al 2021, y después Presidente Municipal de Guadalajara, del 2021 al 2024, como antesala de la gubernatura a la que arribó en 2024, en medio de una muy controvertida elección en la que se presumieron graves irregularidades.

Sería difícil desestimar que mucha de la riqueza que florece en Guadalajara esté vinculada a los frutos envenenados del crimen organizado y en particular del Cártel Jalisco Nueva Generación, que durante por lo menos tres lustros ha impuesto su violenta ley en Jalisco, y particularmente durante el encumbramiento de su mítico líder, abatido por el Ejército el pasado domingo 22 de febrero del 2026, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

En el 2017

Habría que recuperar los datos que publicó el 10 de agosto de 2017 el periódico tapatío El Informador, que reseñó que de las 42 empresas que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos vinculó a la red de narcotráfico de un sujeto identificado como Raúl Flores Hernández, 32 se encontraban en Guadalajara, nueve en Zapopan y una en Puerto Vallarta. La Embajada de Estados Unidos en México resaltó que entre los negocios enlistados, que en algunos casos tenían sucursales en Sinaloa, Michoacán y Coahuila, había algunos que se dedicaban al deporte, la recreación, la salud y la rehabilitación.

Con respecto a Flores Hernández, detenido el 20 de julio del 2017 en Zapopan por elementos de la Procuraduría General de la República, la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros del gobierno de Estados Unidos ubicó a por lo menos 21 personas como presuntos cómplices que operaban en Guadalajara y en la Ciudad de México, entre los que ubicó en un primer momento al exfutbolista Rafael Márquez y al cantante Julión Álvarez. Se le atribuyeron a Flores Hernández alianzas estratégicas con los liderazgos de los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

En el 2023

Rescatemos otra señal muy delicada: “En Jalisco el problema de lavado de dinero es tan grande que aquí se encuentra 1 de cada 10 empresas y personas que el Gobierno de Estados Unidos (EU) bloquea y sanciona alrededor del mundo por estar implicados en el narcotráfico”, publicó el periódico Mural de Guadalajara el 8 octubre 2023.

Precisa la información del periódico Mural que de acuerdo con la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, hasta el 11 de octubre de 2023 había mil 357 registros en su lista negra, de personas o entes con nexos económicos con los cárteles, según la Ley Kingpin. Esos mil 357 registros se distribuían en 64 países, pero 179 estaban en Jalisco y, de ellos, 171 en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Las colonias de las zona metropolitana tapatía con más domicilios en la lista negra vinculada con el narcotráfico eran Puerta de Hierro, Jardines Universidad, Ciudad Granja, La Estancia y Mirador del Sol, en Zapopan, así como Providencia, la Americana y Chapalita, en Guadalajara.

En el 2025

Pero no ha sido la única referencia al lavado de dinero en Jalisco, pues la lista se actualiza periódicamente. Se presume que esta entidad concentra una de cada cinco empresas mexicanas que han sido sancionadas por el Gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado. De acuerdo con la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del gobierno de Estados Unidos, al menos 234 de las 950 entidades mexicanas enlistadas por sus vinculaciones con el crimen organizado operan en Jalisco, lo que representa el 24 por ciento del total nacional, publicó el 29 de junio de 2025 el periódico El Informador de Guadalajara.

Estas empresas, identificadas bajo la Ley Kingpin, son señaladas por supuestamente servir de fachada para operaciones del narcotráfico, lavado de dinero y otros delitos. Al ser incluidas en la lista, sus activos quedan bloqueados en territorio estadounidense, y cualquier vínculo financiero con personas o empresas de ese país queda prohibido.

La mayoría de las firmas fichadas en Jalisco -advierte la nota publicada por El Informador en junio del 2025- tienen domicilio en Guadalajara y Zapopan, en colonias como Providencia, Arcos Vallarta, Puerta de Hierro, Jardines Universidad y Bugambilias. Los giros van desde agencias de viajes, restaurantes y constructoras, hasta firmas de arquitectura, agricultura y empresas tecnológicas.

En el 2026

El reciente jueves 19 de febrero de 2026 el Departamento del Tesoro del gobierno de Estados Unidos difundió, fechado en Washington, un comunicado en los siguientes términos: “Hoy, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó a una red de fraude de tiempo compartido liderada por el grupo terrorista Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La acción se dirige a Kovay Gardens, un complejo turístico mexicano de tiempo compartido, así como a cinco personas y 17 empresas mexicanas asociadas con la red”.

Agrega el comunicado del gobierno estadounidense: “Muchas de estas personas y entidades tienen su sede en Puerto Vallarta o sus alrededores, un popular destino turístico que también sirve como bastión estratégico para el Cártel Jalisco Nueva Generación (…) un cártel terrorista brutalmente violento que continúa diversificando sus fuentes de ingresos ilícitos más allá del narcotráfico, incluso a través del fraude de tiempo compartido y el robo de combustible”.

Explica el gobierno de Estados Unidos que “durante décadas, los cárteles con sede en México han estado atacando a propietarios estadounidenses de tiempo compartido a través de centros de llamadas en nuestro país, atendidos por teleoperadores que hablan inglés con fluidez. A partir de 2012, aproximadamente, el Cártel Jalisco Nueva Generación tomó el control de las estafas de tiempo compartido en Puerto Vallarta, Jalisco, México, y sus alrededores, conocidos como Bahía de Banderas. Estas complejas estafas suelen estar dirigidas a estadounidenses mayores, quienes pueden perder los ahorros de toda su vida”.

Acusa el gobierno de Estados Unidos a los presuntos responsables de estos delitos: “Las actividades fraudulentas de tiempo compartido del Cártel Jalisco Nueva Generación en Kovay Gardens se llevan a cabo a través del fundador del complejo, Carlos Humberto Rivera Miramontes (hijo del exgobernador de Jalisco Carlos Rivera Aceves). Rivera Miramontes, quien tiene un largo historial de colaboración voluntaria con narcotraficantes, abrió Kovay Gardens hace más de 20 años bajo su nombre original: Vallarta Gardens. Rivera Miramontes trabaja en estrecha colaboración con el empresario afiliado al Cártel Jalisco Nueva Generación, Michael Ibarra Díaz Jr., quien fue previamente señalado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), por facilitar las ventas de tiempo compartido a turistas estadounidenses y canadienses que posteriormente son defraudados”.

La muerte de “El Mencho” es sin duda un duro golpe al Cártel Jalisco Nueva Generación. Pero más letal para desmantelar ese imperio financiero del mal, de recursos lubricados con el miedo, el dolor y la sangre de miles de personas, sería desactivar todas las redes de complicidades que le permiten lavar y manejar los recursos que utiliza para operar en contra de la seguridad y la tranquilidad de los mexicanos, desde las mismas entrañas de una sociedad que le encubre, le sirve y le protege. Complicidades de las que también son partícipes autoridades de todos los ámbitos y niveles de Gobierno.

Por eso debe operar con profesionalismo y firmeza el Sistema Nacional de Inteligencia e Investigación en Materia de Seguridad Pública, que depende del Secretario de Seguridad federal Omar García Harfuch, que tiene como misión integrar, analizar y procesar datos estratégicos para la prevención y combate del delito, en estrecha coordinación con la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda que investiga actos de corrupción, de complicidades con el crimen organizado, de malversación de fondos públicos y uso de recursos de procedencia ilícita, tanto en la política, las instituciones de Gobierno y en las actividades privadas.

Una reforma fiscal para combatir mejor al narco

 Mario Campa

"Una reforma fiscal que redistribuya premiaría respetar las reglas del juego. No sería un remedio milagroso, pero sí una navaja suiza para combatir al narco".

La captura y muerte de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, cimbró al país en más de una forma. Por un lado, asestó un golpe innegable a la delincuencia con la eliminación de un capo violento y dominante. Por otro, detonó represalias de las bandas criminales contra el gobierno y la población civil. Por último, resucitó el debate sobre la estrategia óptima para combatir al narcotráfico: ¿abrazos, balazos, ambos o ninguno? Este último punto es el que interesa a quien escribe.

Como punto de partida, un diagnóstico mínimo es indispensable para contextualizar las economías del narco. Los grupos delictivos operan bajo una lógica territorial de alianzas que limitan la oferta y, en colusión, fijan precios. El principal disuasivo que obstruye la entrada de retadores es el uso extendido de la violencia; cuando recrudece, la menor producción incita un mayor precio que los consumidores —la mayoría en países de poder adquisitivo superior— están dispuestos a pagar tratándose de una demanda inelástica por la naturaleza adictiva del producto. Aunque existen sustitutos imperfectos que elevan la sensibilidad por cambios de precio, los productores diversifican con un menú de narcóticos y otras actividades ilícitas que reduce la volatilidad de ventas. Además, los descomunales márgenes operativos fomentan la importación de capital escaso en la forma de armas militares que no sólo fulminan competidores, sino que rivalizan con el monopolio de la fuerza del Estado. Por último, pero no menos importante, los cárteles tienen poder monopsónico, a saber, ostentan la capacidad de fijar salarios regionales al ser el empleador dominante, sea como demandantes de sicarios o bien compradores de insumos. 

El mercado lucrativo del narco ofrece distintas rutas como estrategias de combate desde el punto de vista estatal. Como salida deseable mas no perfecta, eliminar la ilegalidad de la actividad fomentaría la entrada de nuevos competidores, la caída de precios y la compresión de márgenes operativos de la industria, aunque tendría como inconveniente un incremento en la producción que demandaría atender las adicciones como asunto de salud pública. Muerto el tabú y elevada la eficacia del tratamiento preventivo y remedial, reduciría la elasticidad de la demanda y restaría poder de mercado a los cárteles. No obstante, por economía política enraizada en el puritanismo de Estados Unidos —epicentro de la demanda—, esta solución resulta una quimera en el corto plazo. 

Una salida alternativa es concentrar el parque para encarecer los insumos empleados en la producción de narcóticos. En lo concerniente al capital, combatir a los cárteles en directo es tarea compleja que puede incluso tornarse contraproducente. Por un lado, puede promover una carrera armamentista no sólo entre grupos, sino también con el Estado. Por otro, la violencia desatada eleva las barreras de entrada a la industria y blinda los márgenes operativos con ajustes alcistas del precio de exportación. Por estos motivos, dificultar el acceso al armamento de alto calibre es fundamental, pero con la Segunda Enmienda constitucional de Estados Unidos hemos dado, Sancho. 

Una opción más realista descansa en el trabajo y el poder monopsónico de los cárteles. La traducción al lenguaje político oficial es la “atención a las causas”. Si el capital es de fácil acceso, la contratación encarecida de sicarios, proveedores, testaferros y demás colaboradores no sólo dañaría las finanzas de los grupos delictivos, sino que también mermaría la red de influencia que sostiene la logística y la administración. Sin embargo, los cientos de miles de asesinados a manos del narco sugiere que restar capacidad de fijación salarial a los cárteles demanda un acto redistributivo potente para complementar la expansión del salario mínimo y los programas sociales, que no logran colmar de corto plazo ciertos vacíos de empleo e infraestructura. 

Ante la falta de soluciones milagrosas y la presencia de una camisa de fuerza como la demanda estadounidense, una estrategia mixta es la debatible salida óptima. No obstante, una respuesta de magnitud moderada podría no sólo dilatar el conflicto, sino obsequiar tiempo al reacomodo de grupos y al brote de nuevas cabezas según la razonable teoría de la hidra. Luego, una estrategia integral de magnitud mayor a la actual es deseable para lograr un equilibrio social de violencia reducida. Y como la ampliación sustancial de las capacidades estatales cuesta, una reforma fiscal luce como aduana ineludible para combatir mejor al narco. Además, ganaría efectividad (y legitimidad popular) si redistribuye del rico al pobre.

El Estado ganaría al menos tres armas con una reforma fiscal redistributiva. La más obvia es la potencia de fuego. Un incremento presupuestal a las fuerzas armadas y policiales pondría más capital en manos de la competencia de los cárteles, no sólo mediante armas sino también vehículos de traslado, sistemas de inteligencia y equipo de protección. Además, la contratación de nuevo personal con mejores salarios elevaría la moral de las tropas y restaría unidades de reclutamiento potencial al crimen organizado, sobre todo si la expansión de la masa salarial ocurre en zonas críticas. Competir por el mismo grupo objetivo (hombres jóvenes) que contratan los cárteles desplazaría recursos humanos de la fábrica de actitudes antisociales que es el crimen organizado al escalafón militar dignificado.

Un segundo beneficio, acaso más indirecto, es la ganancia en movilidad social por una mayor redistribución. Si los cárteles reclutan sicarios y prestanombres con facilidad es porque la desigualdad predispone al hijo del pobre a seguir los pasos del padre. Esa falta de oportunidades potencia el señuelo de riqueza expedita del narco, a costa de la educación y del trabajo legal. Una reforma fiscal que redistribuya en serio expandiría la capacidad del Estado de construir escuelas dignas y generar empleos legítimos hasta romper o al menos debilitar el poder monopsónico de los cárteles en zonas desaventajadas.

Como tercer efecto, una reforma fiscal redistributiva podría restar utilidades a los cárteles de forma indirecta. Gravar la economía ilegal es tarea compleja. El PRI y el PAN intentaron con el IVA y el IEPS a gasolinas, pero las altas tasas tributarias propiciaron el surgimiento de mercados negros como los del huachicoleo y las factureras: dos efectos indeseados de la misma dependencia en los impuestos indirectos. Una alternativa progresiva (protectora de pobres) sería aumentar los tributos a la riqueza, en particular a los bienes inmobiliarios, con umbrales de valor exento y tasas escalonadas. En la práctica, penalizaría más el lavado de dinero y el refugio de ganancias malhabidas en activos difíciles de ocultar.     

La confluencia de estas tres armas tendría como resultado debilitar a los capos, fortalecer a los generales y encauzar a la legalidad a los jóvenes marginados. En síntesis, el Estado ganaría tamaño a costa de la economía ilegal. Recuperaría el monopolio de la fuerza y rompería el empate catastrófico con la hidra. La violencia no disminuiría a cero, pero desescalaría. En definitiva, una reforma fiscal que redistribuya premiaría respetar las reglas del juego social. No sería un remedio milagroso, pero sí una navaja suiza potenciada para combatir al narco ya no trinchera a trinchera, sino mediante un sitio al infierno generador de violencia.    

Pemex, ¿potencia mundial en energías limpias? Sueños raros

Otredades 

Por José Sobrevilla

Cierto día, el amigo Fernando Valdés, editor, comentaba a este ‘su seguro tecleador’ que había soñado con que @TVAztecacdmx, y de todo el país, amanecían convertidas en sociedades cooperativas… tal vez por ello, la otra ocasión, dormitando en casa con la ‘mañanera del pueblo’, después de ver la participación de Víctor Rodríguez Padilla, titular de @Pemex, hablando de los logros de la paraestatal, vino a la mente la profecía de Nostradamus: que para este 2026, habría cambios en la vida moderna, porque el mundo, en economía, tecnología, todo, estaba dependiendo mucho de las energías, y que México se
encontraría en una encrucijada energética en la que tendría que definir su futuro; ya que, Pemex, la otrora paraestatal más grande del mundo, orgullo nacional y símbolo de soberanía, se encontraba agobiada en deudas, y que la obsolescencia de sus refinerías harían que su producción bajara a niveles dramáticos, mientras el resto del mundo se alejaba de los combustibles fósiles…

Para este 2026, el futurólogo y boticario francés, veía un futuro verde en el mundo, en el que dominarían la energía solar, eólica, geotérmica y que en todas ellas, México ha tenido un potencial enorme: el norte del país, por ejemplo, donde se encuentra una insolación entre las más altas del mundo, perfecta para energía solar; o el Istmo de Tehuantepec y sus vientos constantes, ideal para energía eólica, o bien la actividad volcánica con su potencial geotérmico. Así, obvio pensar, en lugar de priorizar los hidrocarburos, nuestro México debería apostar fuertemente por lo renovable.

Es cierto, dígame si no, el mundo está cambiando: la cada vez más cerca Unión Europea se encuentra implementando impuestos al carbono en importaciones. “Si produces con energía sucia, pagarás más”; y las empresas globales han estado exigiendo a sus proveedores el uso de energías renovables: Tesla, Apple, Google, por ejemplo, todas han establecido metas de carbono, y exigen lo mismo de sus cadenas de suministro. Si México no llega a cambiar hacia energías limpias, podría perder competitividad. Las manufacturas del país no podrán exportar sin pagar estas penalizaciones; o se tendrían que ir a países que sí usen energías renovables.

Además, el petróleo ha sido cada vez menos rentable. El auge del fracking en Estados Unidos ha inundado el mercado; los autos eléctricos crecen exponencialmente y la demanda de petróleo podría haber alcanzado su pico y empezar a declinar en las próximas décadas. ¿Y qué hará México si su economía sigue dependiendo del petróleo mientras el mundo lo abandona? En su Centuria Quinto-Cuarteta 62, Michel de Nostradamus, escribió algo que se podría interpretar proféticamente en este contexto: “El fuego negro que dio poder se volverá maldición. Y los que se aferraron a él, verán cenizas donde hubo riqueza.

Pero los que abrazaron el viento y el sol encontrarán abundancia donde otros solo vieron desierto…”

Pemex y las energías limpias

Es natural. Para que Pemex impulse un desarrollo de energías limpias y se inserte en el futuro industrial, no necesitaría dejar de ser compañía energética: solo transformarse en una ‘empresa energética integral’, aprovechando su infraestructura, capital humano y presencia nacional para liderar la transición.

La empresa −que dirige Carlos Padilla, verdadero especialista en el tema−, por decisión de la C. presidenta @Claudiashein se podría convertir en compañía energética, no solo petrolera y ampliar su objeto para producir y comercializar energías limpias… ¿de dónde las obtendría? de parques solares en terrenos industriales y refinerías; parques eólicos en zonas con alto potencial (norte, istmo, litoral); de proyectos de geotermia donde existan condiciones favorables. De la producción de hidrógeno verde para industria y transporte… y con ello lograr que una parte creciente de sus ingresos provenga de energías bajas en carbono.

Pemex ha sido una de las empresas con mayor huella de carbono del país y, reducirla, generaría ahorros y reputación internacional; pero para ello, (se vale soñar) tendría que utilizar energía solar y eólica para refinerías y plataformas; eliminar de manera progresiva la quemas y venteos de gas; incrementar sus sistemas de eficiencia energética y electrificación de procesos, e impulsar proyectos piloto de captura y almacenamiento de carbono.

La paraestatal tiene experiencia en refinación y logística, lo que le daría ventaja en nuevos combustibles: Producción de hidrógeno verde con energía renovable; combustible de aviación sostenible (SAF); diesel sintético o e-fuels para transporte pesado; reconversión parcial de refinerías; lo que podría convertir a nuestro país en proveedor regional de combustibles limpios.

Pero, no es necesario hacerlo solo, para ello están las Asociaciones Público- Privadas y Tecnológicas; como estrategia: podría establecer alianzas con empresas globales de energía limpia; realizar convenios con universidades y centros de investigación; establecer proyectos regionales con gobiernos estatales y así, atraer el financiamiento verde internacional.

Con ello podría crear un brazo de innovación energética nacional, lo que haría que Pemex llegara a liderar un fondo o división de transición energética para financiar startups de energía limpia; impulsar manufactura nacional de paneles, baterías y electrolizadores. Crear polos industriales verdes en zonas petroleras; lo que ayudaría a reconvertir empleos petroleros hacia sectores del futuro.

No es nada agradable vivir en un Tercer Mundo y soñar con ejemplos internacionales, de Primer Mundo, donde varias petroleras estatales y privadas ya se encuentran en esta transición; por ejemplo, Equinor, empresa que invierte fuertemente en eólica marina; es una compañía estatal de petróleo establecida en 1972 en Stavanger, Noruega, antes conocida como Statoil, y es la principal empresa de energía del país, operando en 36 países y con una participación significativa en el mercado europeo del gas natural. En 2023 fue clasificada como la 169ª empresa pública más grande del mundo en la lista Forbes Global 2000.

¿Otro ejemplo? TotalEnergies, quien ha realizado una expansión masiva en su cartera de energías renovables, especialmente solar y baterías. Ha adquirido el Grupo VSB, un desarrollador alemán con más de 2 GW de capacidad renovable, y ha vendido a Apollo (Petróleo y gas) el 50% de una cartera de proyectos solares y de almacenamiento en Texas; transacciones que refuerzan en el mercado energético estadounidense su posición y continúan su enfoque en optimizar su portafolio de activos y maximizar la rentabilidad.

También ha iniciado operaciones comerciales de parques solares en Texas, como Danish Fields y Cottonwood, con una capacidad combinada de 1.2 GW y almacenamiento de baterías. Estos proyectos forman parte de una cartera de activos renovables que suman 4 GW en operación o en construcción en Texas. 

En otros ejemplos estaría Saudi Aramco (acrónimo de Arabian American Oil Company), con sus proyectos de hidrógeno y captura de carbono que produce actualmente el 10 % de todo el petróleo mundial, y en 2022 tuvo unos beneficios de 153 mil 130 millones de euros...

¿En qué se beneficiaría México si −utópicamente− Pemex liderara esta transformación? 

1.- Atracción de inversión industrial verde. 
2.- Reducción de importaciones de combustibles.
3.- Creación de empleos tecnológicos; 
4.- Mejora en imagen ambiental y acceso a financiamiento internacional, y
5.- preparación para un mundo con menor consumo de petróleo. Se vale soñar.

Con respetuoso saludo 
José Sobrevilla

@PPsobrevilla

Las noticias falsas y los narcovoceros oficiosos

 Héctor Alejandro Quintanar

"La difusión de paparruchas que crean pánico es una especie de brazo armado de aquellos a quienes conviene el pandemónium".

El domingo 22 de febrero, la Sedena informó que gestaba un operativo para aprehender al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, alias "El Mencho", y que al encontrarlo, éste y su gavilla reaccionaron con un ataque a los soldados, quienes se defendieron y, en esa acción, lograron herir mortalmente al cabecilla, a costa de que diversos soldados mexicanos salieron heridos.

Tal cual en 2019, hubo una respuesta del grupo criminal que lideraba el capo eliminado. Así como hace siete años las calles de Culiacán estuvieron a punto de arder por la detención de Ovidio Guzmán -lo que derivó en su liberación y detención del operativo-, en estos días se presagiaba un escenario similar en el occidente del país. Pero en 2019, las fuerzas federales mexicanas no cancelaron la detención de Guzmán, como la derecha histriónica se cansó de gritar, son que la reformularon.

Hoy el capo está preso y extraditado en Estados Unidos, pero eso no importa. En la mente reaccionaria aún se gorjea la tontería de que López Obrador trabajaba para los cárteles y su argumento es que soltó a un tipo hoy presidiario, y que saludó a su abuela, una mujer sin antecedentes criminales.

Asimismo, el operativo para detener a Oseguera no se contuvo y derivó en una escaramuza donde no salió bien librado. Mucho habrá que analizar al respecto, donde destaca en qué estadio va la estrategia contra el crimen organizado de Claudia Sheinbaum, cuáles continuidades o cambios, de haberlos, existen respecto a su antecesor, entre otras cuestiones estructurales y de fondo.

Pero también hay que hacer un alto en algo importante y es en la cauda de falsedades que, desde las gargantas letrina de muchos esperpentos que se hacen pasar por periodistas, se emiten en momentos de vulnerabilidad, donde hay que ser en extremo cautelosos con lo que se publica en medios o en redes.

Así, a lo largo del día domingo observamos prácticas que se han convertido ya en un hábito o modus operandi de voces que, por tener espacio en medios presuntamente profesionales y tener una audiencia amplia, estarían obligados a verificar con sumo cuidado lo que dicen y a conducirse siempre, en cualquier dicho que emitan en el espacio público, con extremo rigor.

Y esa práctica es la de mentir, difundir bulos, paparruchas, videos o imágenes creadas con Inteligencia Artificial y otras bajezas indignas ya no digamos del periodismo, sino de una sociedad civilizada donde los mínimos estándares de decencia son necesarios para que sea posible la convivencia colectiva.

Es complicado saber qué objetivos mueven a los emisores de tales inmundicias, porque sus fines pueden correr desde el oportunismo corrupto de ganar dinero por mentir; hasta el hecho patológico de creerse sus propias patrañas en aras de sentir que tienen razón o ganan una discusión. Si bien ninguna de esas metas es legítima, resulta irrelevante cuál de todas los motiva a hacer lo que hacen.

En lo que sí podemos poner atención es en los efectos de esa práctica, más allá de sus retorcidos motores internos. Y la consecuencia más visible que se logra con esa farsa amarillista es la de generar un clima de pánico que nada resuelve y obstaculiza la recuperación del control de la situación y el trabajo de las autoridades y de las fuerzas de seguridad encargadas de recuperar el orden.

Y eso, obviamente, se quiera o no, se busque o no, es un respaldo de facto a los cárteles, quienes actúan con violencia criminal y narcobloqueos con el fin de atemorizar a la gente, hacer sentir su poder, y debilitar a la autoridad que los busca combatir por diversas vías. Como un correlato simbólico a la violencia material y peligrosa de los grupos criminales, la difusión de paparruchas que crean pánico es una especie de brazo armado de aquellos a quienes conviene el pandemónium.

Da igual mencionar nombres de las cuentas y voces públicas que difundieron tales mentiras. A nadie sorprendería que, por ejemplo, pasaron más de 24 horas de que publicó un bulo respecto a la violencia del domingo y una panfletera ruin como la señora Lourdes Mendoza seguía sin borrarlo y es probable que aún ahora no lo haya hecho. La acosadora clasista del hijo adolescente de López Obrador mintió en su cuenta de X al inventar que el Aeropuerto de Guadalajara estaba tomado por un grupo del narco.

De nada sirvió que la propia autoridad aeroportuaria de ahí desmintiera eso y se comprobara que una foto de un presunto avión quemado era hecha con Inteligencia Artificial. Tampoco de nada sirvió que la fuente de la señora Mendoza fuera un ciberporro mafioso, un aprendiz de Goebbels que se hace pasar por periodista para calumniar a medio mundo. El mismo domingo, luego de que se le exhibió como un tipejo corrupto, el ciberporro mafioso se vio obligado a desmentirse y reconoció que difundió engaños peligrosos, mismos que debió borrar.

Pero da igual. En tiempos de Internet, una mentira corre 20 veces más velozmente que sus desmentidos. La llamada posverdad tiene un aliado destructivo nuclear en dos cuestiones: la velocidad infinita de las redes sociodigitales y la necedad patológica de aquellos dispuestos a creer cualquier paparrucha siempre y cuando confirme sus peores y voluntarios prejuicios.

El mismo lunes 23 de febrero, por ejemplo, de nuevo el caricaturista estelar del periódico Reforma, el panfletista de García Luna, Francisco Calderón, escribió un tuit en X donde señalaba que López Obrador “había taqueado” con un capo del narco. Entre tanta mentira que abunda en las lenguas viperinas de las derechas mexicanas ya no se sabe a cuál chismarajo se refiere el monigotero.

Pero quizá sea a una fotografía falsa de 2020, donde el narcogobernante Felipe Calderón subió a sus redes una foto donde acusó que AMLO comía tacos con el hermano del "Chapo" Guzmán mientras señalaba a un hombre de bigote. Ese hombre resultó ser no un capo, sino un médico del IMSS de la región de Sinaloa, a quien Calderón no sólo calumnió, sino que puso en riesgo.

Pese al desmentido del bulo, han pasado seis años y panfletistas de las derechas creen, y seguirán creyendo al fin de los tiempos, que era un narco y que AMLO selló su pacto con ellos comiendo tacos en Sinaloa. Para eso sirven las paparruchas, sean ayer, en 2020 o en 2006: para lucrar con los prejuicios, y para radicalizar al peor sector de la opinión pública mexicana, ese que, haiga sido como haiga sido, es capaz de creer cualquier tontería, por delirante que sea, con tal de sentirse bien consigo mismos y con tal de humillar a otros. Precisamente porque ellos se saben humillados.

¿Herencia sagrada?

 Lorenzo Meyer

"Salvo por la esclavitud formal, las supuestas virtudes de la 'herencia sagrada' que Rubio exaltó mantiene ese legado oscuro en Europa y EU".

El 1° de febrero Marco Rubio, Secretario de Estado norteamericano, pronunció un discurso en la Conferencia Anual de Seguridad de Múnich. Según esto, para Estados Unidos la relación con sus aliados europeos es importante y está sustentada en la conciencia de que los norteamericanos son legítimos receptores y celosos guardianes de una “herencia sagrada”: ese legado es ni más ni menos que la esencia de una civilización, la generada en la Europa occidental. Por tanto, la relación entre las dos orillas del Atlántico Norte tiene un sólido cimiento construido por los siglos de una gran historia cultural compartida.

El tono y la perspectiva del discurso del responsable de la política exterior de Donald Trump fue extremadamente elogioso para con los asistentes -la élite gubernamental y política de Europa- y por ello pareció ser el reverso de lo expresado sobre el tema hace apenas un año antes en ese mismo lugar y con la misma gente por otro también alto representante del trumpismo puro y duro: el Vicepresidente James Vance. En aquella ocasión Vance no fue amable, fue particularmente crítico de las políticas y perspectivas de sus aliados de la OTAN. “Lo que me preocupa -dijo entonces Vance- es la amenaza desde dentro: el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales. Valores compartidos con los Estados Unidos”. Para Vance, la “amenaza desde dentro” es la presencia masiva en Europa de migrantes ajenos a la cultura y a los supuestos valores occidentales combinada con una actitud pusilánime de las élites europeas ante la posibilidad de expulsar de su entorno geográfico a los portadores de los elementos ajenos a los propios de los europeos y de sus herederos legítimos, los estadounidenses.

En apariencia Vance y Rubio parecieran representar posiciones diferentes frente a Europa. Vance no dudó en calificar de envejecidas y culturalmente débiles a clases dirigentes de ese continente en tanto que Rubio fue deferente y positivo ante ellas. Sin embargo, visto con cuidado resulta que ambos personajes simplemente asumieron los roles clásicos que Trump desde siempre ha aconsejado para desconcertar al interlocutor: sacarlo de balance atacándolo desde el inicio para luego retroceder y negociar con la ventaja que pueda dar el haber generado incertidumbre en el otro. Vance y Rubio simplemente fueron las son dos caras de la misma moneda trumpista.

En una interpretación histórica muy propia de la derecha, Rubio definió como héroes culturales a los navegantes europeos que “descubrieron un nuevo mundo” como también lo fueron los exploradores que posteriormente levantaron el mapa del continente a conquistar y los misioneros que introdujeron en ese espacio el cristianismo. El Secretario de Estado se esforzó por subrayar su admiración por la Europa que dio al mundo esos héroes y también el “Estado de derecho”, las universidades y la revolución científica y que, en materia de arte, aportó lo mismo el genio de Mozart que el de los Beatles y que generó obras arquitectónicas tan espectaculares como las catedrales góticas que son testimonios “de la fe en Dios”. En fin, que según Rubio la “civilización occidental” abundó en maravillas y por tanto también presagia “las maravillas que nos esperan en el futuro”. Pero ese futuro de maravilla sólo se logrará si la gran civilización europea se mantiene fiel a sí misma, a sus orígenes y no se deja arrastrar por los falsos valores de los actuales “progresistas”, es decir de la izquierda, que busca deslegitimar lo esencial de ella y por ende de su heredero en América, el trumpismo.

El Mensaje Implícito. Obviamente esa carta pública de agradecimiento y amor del Secretario de Estado norteamericano a la Europa de las empresas coloniales de Occidente también puede y debe interpretarse como un mensaje indirecto para el resto del mundo, el no europeo.

Y es que la gran aventura y empresa de los navegantes y exploradores europeos en América no sólo se significó por lo subrayado en Munich por el responsable de la política exterior norteamericana -la introducción del “Estado de derecho”, las universidades, la religión cristiana, los Beatles, etcétera- sino también por lo que no se dijo en Munich: por una cara muy oscura y siniestra de la que también Estados Unidos es el heredero y continuador. Se trata de esa cara descrita entre otros muchos por fray Bartolomé de las Casas en el siglo XVI, por Joseph Conrad al final del siglo XIX o por Frantz Fanon a mediados del siglo pasado. La esclavitud, el genocidio, la intolerancia religiosa, el racismo, la discriminación, la explotación brutal y continua del amplio mundo periférico -de sus sociedades lo mismo que de sus riquezas naturales- producto del colonialismo y de la naturaleza de su capitalismo. Hoy y salvo por la esclavitud formal, todas y cada una de las supuestas virtudes de la “herencia sagrada” que Rubio exaltó ante un auditorio que le aplaudió con entusiasmo y mantiene mucho de ese legado oscuro que no es sólo historia sino realidad vigente y en Europa y en su autoproclamado gran heredero: los Estados Unidos.

¿La Marcha Hoy es Hacia Atrás? Hay un par de elementos en los discursos de Munich aquí examinados que nos atañen particularmente aquí y ahora a los mexicanos. El más obvio es el de la migración. De manera implícita los Estados Unidos de Trump le están diciendo a Europa que la “invasión de los migrantes indeseables” se puede y se debe detener “al estilo americano”: reclutando a miles de ciudadanos blancos jóvenes y marginados, entrenándolos (superficialmente), armándolos y lanzándolos a las calles de las zonas las urbanas “invadidas” para cazar sin importar las formas de los “sin papeles”-a éstos se les identifica simplemente por el color de su piel y por su habla- y deportarlos. En una palabra, en la Europa propuesta por Vance y Rubio el modelo ICE podría operar como un “corazón de las tinieblas” de la civilización europea para impedir su pérdida de identidad.

Para México el otro elemento por destacar de lo dicho en Munich son las tarifas y el neoproteccionismo como instrumentos de una reindustrialización de los países centrales. Tras la II Guerra Mundial, Washington en su calidad de la mayor y más dinámica economía del globo asumió el papel de campeón de la globalización, del mercado sin fronteras. Sin embargo, en Múnich el Secretario de Estado se pronunció por un cambio radical en la materia y abogó por dar contramarcha pues construir plantas industriales en países como México equivale a un “outsourcing de soberanía”. La desindustrialización, el comercio sin fronteras, el desinterés en el rearme de sus ejércitos y el culto a la preservación de la naturaleza están llevando a un futuro indeseable, al debilitamiento material y espiritual de Occidente. El gobierno de Trump pide a sus aliados del viejo continente dar marcha atrás en estos temas como condición necesaria para que recuperen la confianza de los norteamericanos y en ellos mismos. En este ambiente, el libre comercio México-Estados Unidos (T-MEC) no tiene mayor futuro.

Como bien apunta Ross Douthat en una de sus columnas en The New York Times (18/02/26) lo que el trumpismo dice admirar y querer no es la Europa actual sino una que ya no existe. Así pues, es el regreso al pasado el precio que Washington exige para que la “herencia sagrada” vuelva renacer en el Atlántico. ¿Oirá Europa el llamado trumpista? Sólo el tiempo nos lo dirá, pero nosotros debemos estar atentos.

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