3/01/2026

"El Mencho" y su franquicia criminal

 Ana Lilia Pérez

"Atemorizar es una de las estrategias principales a las que recurren los grupos criminales para hacer sentir su poder y exhibir su músculo".

Mediante bloqueos con vehículos incendiados los integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) reaccionaron al operativo que las Fuerzas Armadas desplegaron para detener al narcotraficante Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, "El Mencho", quien murió cuando lo trasladaban herido, desde Tapalpa, Jalisco, después de que su cerco de seguridad abriera fuego confrontándose con los militares que participaban en el operativo.

Los criminales utilizaron sistemas de comunicación para coordinar los bloqueos en diversas entidades y generar caos en las calles, pero también en el ámbito digital, donde incluso usaron inteligencia artificial, o mensajes con etiquetas amenazantes o alarmistas para provocar más pánico.

Atemorizar es una de las estrategias principales a las que recurren los grupos criminales para hacer sentir su poder y exhibir su músculo.

Una vez desactivados los bloqueos, tras la muerte del narcotraficante que lideraba el CJNG, el desafío de las autoridades es desarticular las redes que creó mediante alianzas con células delincuenciales y colusión de funcionarios corruptos de distintos niveles, que a Oseguera le dejaron consolidar un esquema de franquicia mafiosa de carácter internacional diversificando sus actividades ilegales hasta ámbitos inusitados.

Inicialmente imitando la estructura, mecanismo de operación, así como la diversificación de mercados ilegales que empezaron Los Zetas (su grupo antagónico), en menos de dos décadas, Oseguera llevó al CJNG a convertirse en la organización criminal de mayor influencia por la más amplia diversificación de ilícitos: tráfico de drogas, extorsión, huachicol (incluido robo, contrabando y comercialización ilícita de hidrocarburos) en México y Estados Unidos, tráfico de personas, de maderas, de minerales y mercancías, secuestro, falsificación de documentos, fraude con datos bancarios, extorsiones masivas mediante tecnologizados call centers, y un largo etcétera que incluye hasta los fraudes con los famosos “tiempos compartidos” que se promueven principalmente en zonas turísticas de playa.

Su estrategia de expansión fue la alianza con grupos criminales locales, lo que le redituó presencia y negocio criminal en casi todas las entidades del país, a través de un esquema de franquicia criminal. En su modus operandi: células de grupos armados llegaban a cada zona a reclutar, cooptar y “alinear” a grupos delincuenciales locales, entrenándolos también para manejo de armamento y operaciones, según la región.

Así, en algunas entidades hicieron de la extorsión su negocio principal imponiendo no sólo el pago de derecho de piso, sino el control de proveeduría; en otras zonas, las petroleras, tomaron las mismas rutas, socios criminales y mano de obra huachicolera que antes dominaron Los Zetas, por citar sólo dos rubros.

De allí que el modelo de expansión basado en franquicias les permitió presencia y operación internacional en más de 40 países.

La vida criminal de Nemesio Oseguera fue un reflejo de la ineficacia, negligencia, y en el peor de los casos de la colusión y corrupción de agentes gubernamentales con grupos delincuenciales, porque se le detuvo y liberó en varias ocasiones por supuesta “falta de pruebas”, porque sólo por corrupción se explica el que en unas décadas el criminal que un día fue Policía Municipal llegara a entronarse como cabeza visible de la organización criminal más armada y violenta, con tácticas y estrategias paramilitares.

Nemesio Oseguera, "El Mencho", nació el 17 de julio de 1966, en Aguililla, Michoacán, región de Tierra Caliente que vio nacer a otros narcotraficantes que también alcanzaron notoriedad en el hampa. Desde muy joven se enroló en el tráfico de droga. En 1980 emigró a California y en 1986 lo arrestaron por posesión de arma de fuego; en 1994 fue condenado a tres años de prisión por tráfico de heroína. A su excarcelación, de vuelta a México entró como Policía Municipal en Cabo Corrientes y Tomatlán en Jalisco.

Por la familia de su esposa Rosalinda González Valencia estaba emparentado con los Valencia que formaban parte del llamado Cártel del Milenio, dedicados a la producción, trasiego, y venta de estupefacientes, sobre todo drogas sintéticas. A la fracción del grupo que se autodenominaba "Los Cuinis" lo representa Abigael González Valencia, hermano de su esposa Rosalinda.

"Los Cuinis" se volverían el principal brazo de lavado de dinero del CJNG mediante negocios fachada. Abigael es además uno de sus coacusados en los casos criminales que las cortes estadounidenses llevaban contra "El Mencho" por tráfico de narcóticos y otros delitos.

Cuando el llamado Cártel del Milenio se fragmentó por la detención o muerte de sus líderes, "El Mencho" encabezó una de las fracciones escindidas. Para el año 2003 comenzó sus confrontaciones con Los Zetas, aliándose al Cártel de Sinaloa y denominando a su facción como Los Matazetas.

Durante el calderonato, en plena “guerra contra el narco”, como le llamó Calderón a los operativos mediante los cuales quiso fallidamente legitimar su Gobierno, Los Matazetas, hicieron violentas masacres en Veracruz disputando el territorio. Tiempo después, ya como organización independiente, se hicieron llamar Cártel Jalisco Nueva Generación.

El CJNG ha administrado y lavado sus ilegales ganancias mediante una extensa red de negocios de lo más variopinto como comercios de muchos rubros, lavados de autos, ranchos de crianza de caballos y de gallos, con un líder que además se hacía llamar “El Señor de los Gallos”, por su enorme afición a los gallos de pelea que lo llevó a encargar corridos usando ese mote, que utilizaba también en calcomanías que hacía colocar a veces en cargamentos de droga, o en regalos.

Por lo menos desde el año 2016 la Oficina de Control de Activos (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos comenzó a identificar los activos vinculados con el CJNG. A partir de entonces, la OFAC identificó más de un centenar de giros mercantiles utilizados como parte del esquema de lavado de dinero: empresas con giros de construcción, agrícolas, comercializadoras, importadoras y exportadoras, centros comerciales,  de servicios turísticos, hoteles, inmobiliarias, restaurantes, gasolineras, peluquerías… y muchas otras, incluidos complejos de cabañas en Tapalpa, el área en la que las Fuerzas Armadas ubicaron a Oseguera.

Desde 2017 en Cortes de Justicia estadounidenses se abrieron acusaciones formales contra Oseguera y el CJNG por tráfico de drogas, uso ilegal de armas de fuego y otros cargos; en abril de 2022 se abrió una segunda acusación formal por conspiración y distribución de metanfetamina, cocaína y fentanilo, uso de armas de fuego y por operar una empresa criminal continua.

Pero la corresponsabilidad la tienen quienes por años les han abastecido de armamento de alto poder, proveniente principalmente de Estados Unidos, y también armamento ruso; corresponsables son también quienes les proveen de equipos sofisticados como los drones, usados en ataques a la población civil y contra Fuerzas Armadas. Pero también sus complicidades están en los circuitos financieros en los que lavan las ganancias ilícitas. Se trata de un mecanismo que imbrica crimen organizado, delincuencia armada con delincuentes de cuello blanco.

Las complicidades políticas son innegables. Uno de los personajes a quien formalmente se le vinculó con "El Mencho" es Roberto Sandoval, exgobernador de Nayarit, en cuyo mandato el CJNG se asentó en toda la riviera nayarita.

En 2019, la OFAC señaló que Sandoval habría recibido sobornos de el CJNG. También a su compadre, el Fiscal Edgar Veytia, "El Diablo", se le identificó como parte de esa organización criminal.

Más recientemente el destituido Alcalde de Tequila, Diego Rivera, hasta presumía de sus vínculos con el CJNG. Actualmente está bajo prisión preventiva justificada en el penal de El Altiplano. La FGR le imputa cargos de secuestro, extorsión y delincuencia organizada.

Pero es evidente que las complicidades del CJNG son muchas e indagarlas es tarea de las autoridades, de otra manera no se podrá desarticular la red criminal.

En junio de 2020, el Gobierno federal, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), había puesto en marcha el Operativo Agave Azul, mediante el cual se bloquearon cuentas y activos de personas y empresas vinculadas con el CJNG.

Según informó la UIF al anunciar ese operativo, esa institución había analizado dos mil 571 operaciones inusuales por un monto de dos mil 951 millones de pesos, así como 38 mil 459 reportes de operaciones relevantes por más de 11 mil 478 millones de pesos; y transferencias internacionales por un monto de siete mil 216 millones de pesos. A partir de ello se congelaron cuentas y activos.

Al paso del tiempo, jueces de diversas entidades fueron otorgando suspensiones provisionales o definitivas dentro de juicios de amparo para que se descongelaran cuentas y activos que la UIF había incluido como parte de su operativo de índole financiero contra el CJNG.

En las dinámicas de los grupos del crimen organizado, cuando cae el líder hay muchos más que se disputan su lugar. Con la muerte de "El Mencho", no acabará el CJNG en tanto no se desarticule la red financiera que lo sostiene y que anuda su tejido con corrupción.

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