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9/05/2026

Mujeres migran para huir de la violencia, pero encuentran nuevos riesgos en México: Redodem

 

Las mujeres que se ven obligadas a migrar no lo hacen únicamente en busca de mejores condiciones económicas. La violencia, las amenazas, la extorsión, la persecución y las dificultades para acceder a servicios básicos también las expulsan de sus lugares de origen y, una vez en tránsito por México, las colocan frente a nuevas situaciones de riesgo y desprotección.

Así lo documenta el informe “Migrar en la sombra: La transformación de la crisis de protección en México durante 2025”, elaborado por la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), a partir de los registros de 19 organizaciones y albergues que acompañan a personas en movilidad humana forzada.

Durante 2025, la Redodem registró 9 mil 628 ingresos de personas a sus espacios de atención, una disminución de 74 por ciento respecto de 2024 y de 82 por ciento frente a 2023. Sin embargo, la organización advierte que esta reducción no puede interpretarse como una disminución equivalente de la movilidad forzada.

El informe señala que las políticas de contención, los mayores riesgos de detención, las restricciones para acceder a mecanismos de protección y la transformación de las rutas han provocado que parte de la movilidad ocurra en espacios menos visibles y, por tanto, con menores posibilidades de acceder a protección humanitaria.

Mujeres: entre la violencia y la precariedad

Dentro de los registros de 2025, 2 mil 163 correspondieron a mujeres, equivalentes a 22.5 por ciento del total. La proporción disminuyó respecto de 2024, cuando representaban 31.7 por ciento.

No obstante, la Redodem llama a no leer esta caída como una reducción real de la presencia de mujeres en movilidad. El propio informe plantea que las nuevas condiciones de tránsito, la contención migratoria y la precarización pueden estar afectando de manera diferenciada sus trayectorias y dificultando su llegada a espacios seguros.

Del total de mujeres registradas, 73 por ciento fueron adultas y 27 por ciento niñas y adolescentes. Los grupos de edad con mayor presencia fueron los de 3 a 11 años y de 21 a 39 años, lo que implica necesidades diferenciadas de cuidado, salud, educación, acompañamiento y seguridad.

Un dato revela la dimensión de los riesgos: 8 por ciento de las mujeres que respondieron sobre su situación de seguridad manifestó que su vida corría peligro al momento del registro, frente a 1 por ciento de los hombres.

Casi la mitad de los motivos de salida de las mujeres están vinculados con violencia

Los registros de la Redodem muestran que las causas por las que las mujeres abandonan sus lugares de origen están atravesadas tanto por factores económicos como por distintas expresiones de violencia.

En 2025, 49 por ciento de los motivos reportados por mujeres fueron socioeconómicos y 48 por ciento estuvieron relacionados con violencia. La organización aclara que una misma persona podía señalar más de una razón, por lo que estos porcentajes corresponden a los motivos reportados y no al porcentaje de mujeres.

Entre las razones económicas aparecen la búsqueda de empleos mejor remunerados, el empleo mal remunerado y el desempleo. También fueron señaladas necesidades relacionadas con el acceso a servicios educativos y médicos.

En cuanto a la violencia, 17 por ciento de los motivos correspondió a intimidaciones o amenazas; 9 por ciento a extorsión o cobro de cuota; 8 por ciento a persecución política y otro 8 por ciento a miedo por violencia generalizada.

Aunque en menor proporción, los registros también identificaron violencia física, violencia doméstica y agresiones o violencia sexual, cada una con 2 por ciento de los motivos reportados.

Para la Redodem, estos datos muestran que las trayectorias de las mujeres no pueden explicarse desde una perspectiva exclusivamente económica. La violencia y la precarización laboral se entrelazan con las responsabilidades de cuidado, la reunificación familiar y las dificultades para acceder a servicios básicos.

En ese sentido, migrar puede convertirse en una estrategia de protección y supervivencia frente a contextos que ponen en riesgo la vida, la integridad y la seguridad.

La violencia no termina al salir del lugar de origen

El tránsito por México tampoco representa necesariamente el acceso a un espacio seguro.

Durante 2025, la Redodem documentó 11 reportes de violencia contra mujeres, principalmente en Guanajuato e Hidalgo. Los casos incluyeron agresiones físicas y verbales, amenazas, asaltos, robos y desplazamiento forzado.

Los testimonios recogidos por la organización revelan, además, situaciones de mayor complejidad: violencia familiar y sexual, privación ilegal de la libertad, extorsión, robo con violencia y posibles abusos por parte de autoridades.

Uno de los casos documentados corresponde a una mujer que señaló haber huido de un contexto reiterado de violencia familiar y sexual ejercida por su pareja. Otro refiere a una mujer que fue agredida físicamente en la vía pública, privada de su libertad, trasladada por la fuerza y despojada de sus pertenencias.

También se registraron casos de mujeres que denunciaron retención de documentos por parte de autoridades, así como situaciones en las que fueron engañadas, encerradas contra su voluntad y obligadas a realizar pagos para recuperar su libertad.

La Redodem advierte, sin embargo, que estos 11 reportes no permiten establecer tendencias generales debido a su reducido número. Su relevancia está en mostrar que las mujeres continúan enfrentando violencias graves tanto en sus lugares de origen como durante su tránsito y que las categorías de registro no siempre alcanzan a reflejar la complejidad de esas experiencias.

Viajar sola también se vuelve una tendencia

Otro cambio relevante identificado por el informe está relacionado con la forma en que las mujeres realizan sus trayectos.

Mientras que durante 2023 y 2024 alrededor de 80 por ciento de las mujeres registradas viajaba con su familia, en 2025 esta proporción descendió a 60 por ciento. Al mismo tiempo, aumentó de manera significativa el porcentaje de mujeres que viajaban solas: pasó de 10 por ciento en 2023 y 2024 a 32 por ciento en 2025.

Este cambio resulta relevante desde una perspectiva de género porque ocurre en un contexto en el que las rutas se han vuelto más fragmentadas y las personas enfrentan mayores obstáculos para acceder a espacios de protección.

La Redodem señala que las caravanas que se formaron durante 2025 en el sur del país también estuvieron relacionadas con la necesidad de reducir las violencias asociadas con viajar en soledad, además de las restricciones al transporte, los retrasos en procesos de asilo o regularización y la falta de condiciones para la integración sociolaboral.

Niñas y adolescentes también están en movilidad

La dimensión de género también alcanza a niñas y adolescentes. En 2025, la Redodem registró mil 348 ingresos de niñas, niños y adolescentes de entre 0 y 17 años, equivalentes a 14 por ciento del total.

De ese grupo, 44 por ciento correspondió a niñas. Además, 39 por ciento de los registros correspondió a niñas y niños de entre 0 y 5 años, 34 por ciento a quienes tenían entre 6 y 11 años y 26 por ciento a adolescentes de 12 a 17 años.

La Redodem señala que su presencia implica necesidades específicas de protección, alimentación, salud, atención psicosocial, educación, prevención de la separación familiar y alojamiento seguro.

Una crisis que se vuelve menos visible

Para la Redodem, el principal cambio de 2025 no fue solamente la reducción de los registros, sino la transformación de las condiciones en las que las personas pueden ejercer su derecho a la protección.

La organización sostiene que la contención migratoria no opera únicamente mediante detenciones, retenes, traslados, deportaciones o restricciones administrativas. También produce miedo, aislamiento, precariedad, separación familiar, alejamiento de redes de apoyo y exposición a violencias criminales y culturales, provocando que la movilidad ocurra de manera menos visible y en condiciones más riesgosas.

Desde esta perspectiva, las mujeres enfrentan una doble dimensión de vulnerabilidad: pueden abandonar sus lugares de origen para escapar de violencias y, al mismo tiempo, encontrarse durante el tránsito con nuevas agresiones, obstáculos institucionales y dificultades para acceder a mecanismos efectivos de protección.

Por ello, la Redodem plantea la necesidad de abandonar un modelo de gestión migratoria basado en la seguridad y la disuasión para avanzar hacia una política centrada en la protección y los derechos humanos.

El informe concluye que la disminución de registros no constituye evidencia suficiente para afirmar que la movilidad humana forzada haya disminuido en la misma proporción. Por el contrario, refleja las crecientes dificultades para acceder a espacios de protección, atención humanitaria y documentación.

8/29/2026

Mujeres migrantes regresan a México en la vejez con más enfermedades y necesidades de cuidado

Escrito por Georgina Monroy Vázquez

Regresar a México después de una vida marcada por la migración laboral no siempre significa encontrar mejores condiciones para envejecer. Para muchas mujeres mayores de 65 años, el retorno ocurre acompañado de enfermedades crónicas, dependencia funcional, pocos recursos económicos y nuevas necesidades de cuidado.

En 2021, cerca de un millón de personas de 65 años o más en México declaró haber migrado en algún momento de su vida a Estados Unidos por motivos laborales. De ellas, más de 259 mil 900 eran mujeres, quienes enfrentaban brechas de desigualdad económica y de salud.

Durante la décima sesión del Seminario Permanente “Migración, género y trabajo”, Sebastián Antonio Jiménez Solís, técnico académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, destacó que 43.9% de las personas adultas mayores migrantes presentaba multimorbilidad, es decir, al menos dos enfermedades crónicas.

El porcentaje fue superior al registrado entre las personas de ese mismo grupo de edad que no habían migrado, que fue de 40.3%.

El especialista explicó que estas cifras muestran que las personas migrantes llegan a la vejez en condiciones de salud que no son favorables. Por ello, consideró necesario analizar sus trayectorias laborales: en qué sectores trabajaron, si tuvieron acceso a seguridad social y atención médica y bajo qué condiciones desarrollaron su vida laboral.

Mujeres migrantes enfrentan mayor dependencia funcional

Los efectos de la migración también se reflejan en la autonomía de las mujeres mayores.

De acuerdo con datos del Estudio Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2021, 29.9% de las adultas mayores migrantes presentaba dependencia funcional, es decir, requería asistencia o apoyo para realizar actividades de la vida cotidiana.

Entre las mujeres no migrantes, la proporción fue de 26.8%. En el caso de los hombres migrantes, el porcentaje fue de 19.4%, frente a 15.1% entre los no migrantes.

Además, 45.9% de las adultas mayores migrantes eran viudas, mientras que 77.2% prefería vivir en zonas urbanas para mantenerse cerca de sus hijas e hijos y de sus nietas y nietos, además de participar en tareas de cuidado.

Entre los factores asociados con una mayor probabilidad de haber migrado se encuentran un bajo nivel de escolaridad, residir en localidades rurales y vivir en hogares compartidos con otras generaciones.

Migrar para sostener a la familia

Erika Martínez López, integrante del IIEc y especialista en políticas de cuidado, señaló que la migración femenina está relacionada con problemas de pobreza y desempleo, así como con la necesidad de contribuir económicamente al sostenimiento de las familias.

Esto significa que las mujeres ya no migran únicamente como acompañantes de sus parejas o familiares, sino también como trabajadoras que buscan generar ingresos y apoyar a sus hogares.

Muchas llegaron a Estados Unidos jóvenes y en edad reproductiva. Durante años tuvieron que desempeñar dos o incluso tres empleos para subsistir, enviar recursos a México y cubrir distintas necesidades familiares.

Ese recorrido laboral, explicó Martínez López, también tiene consecuencias en su calidad de vida durante la vejez.

Cuando regresan a México pueden hacerlo con pocos recursos económicos, enfermedades crónicas, sin un negocio propio y, en algunos casos, solas.

Ante este escenario, la especialista cuestionó si existen suficientes programas sociales y políticas públicas capaces de acompañar a las mujeres durante el retorno y evitar que vuelvan a experimentar condiciones de exclusión.

La vejez también debe analizarse desde la migración

La migración tampoco puede entenderse como una experiencia igual para todas las personas.

Daniela Castro Alquicira, integrante del IIEc y doctora en Economía, señaló que es necesario considerar factores como la duración de la migración, el destino, el tipo de empleo, el momento del retorno y las razones por las que las personas regresan a su país.

En el caso de las mujeres mayores, el retorno puede estar relacionado con una enfermedad, la necesidad de recibir cuidados o distintas circunstancias asociadas con el envejecimiento.

Por ello, analizar la migración desde una perspectiva de género implica mirar no sólo las razones por las que las mujeres se van, sino también las condiciones en las que regresan y cómo enfrentan la vejez.

El reto, plantearon las especialistas, es que el retorno no implique para estas mujeres comenzar nuevamente una vida marcada por la precariedad, sino contar con políticas públicas que reconozcan su trayectoria laboral, sus necesidades de salud y su derecho a recibir cuidados.

8/15/2026

Mujeres migrantes y jornadas de 24 horas: ONU alerta sobre explotación laboral en Nueva York

 Escrito por Georgina Monroy Vázquez 

Las jornadas laborales de 24 horas que realizan trabajadoras dedicadas al cuidado de personas mayores y con discapacidad en Nueva York, Estados Unidos podrían constituir una forma de explotación laboral y presentar indicadores de trabajo forzoso, advirtieron expertos independientes de Naciones Unidas.

El señalamiento ocurre mientras continúa el debate legislativo en la ciudad de Nueva York para prohibir este tipo de turnos y después de que trabajadoras del hogar, en su mayoría mujeres migrantes, realizaran una huelga de hambre para exigir mejores condiciones laborales.

De acuerdo con la información recibida por los expertos de la ONU, el gobierno participa en el financiamiento y administración de un sistema que permite que trabajadoras de cuidados sean asignadas a jornadas de 24 horas en domicilios particulares.

La situación afecta principalmente a mujeres migrantes, un grupo que enfrenta mayores riesgos de precarización y abuso laboral.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos registró en abril de 2026 una comunicación sobre las denuncias relacionadas con este sistema, señalando su impacto desproporcionado sobre mujeres, especialmente mujeres migrantes.

Jornadas de 24 horas y posibles indicadores de trabajo forzoso

Los expertos expresaron su preocupación por las condiciones en las que las trabajadoras deben prestar sus servicios, debido a que las jornadas prolongadas pueden implicar falta de descanso, agotamiento físico y mental y una afectación grave de sus derechos laborales.

Según la información analizada por Naciones Unidas, algunas trabajadoras permanecen durante 24 horas en los domicilios de las personas a quienes cuidan y deben atender necesidades como preparar alimentos, ayudar con la alimentación, apoyar en traslados y asistir a personas con movilidad limitada.

En determinados casos, las trabajadoras deben permanecer despiertas para vigilar de manera continua a las personas bajo su cuidado.

Los expertos señalaron que estas condiciones pueden coincidir con varios indicadores de trabajo forzoso identificados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La comunicación de Naciones Unidas también recoge denuncias sobre las consecuencias que estas jornadas tienen para la salud de las trabajadoras, entre ellas agotamiento físico, privación del sueño y afectaciones musculoesqueléticas y de salud mental.

El problema no se limita a la duración de los turnos. Para los expertos, también existe una dimensión de género y migración: la concentración de mujeres migrantes en el trabajo de cuidados refleja la persistente infravaloración de estas labores y las desigualdades que enfrentan en el mercado laboral.

El trabajo de cuidados, sostenido por mujeres migrantes

La situación en Nueva York evidencia una problemática que atraviesa a los trabajos de cuidados: labores indispensables para la vida cotidiana que históricamente han sido realizadas de manera desproporcionada por mujeres y que suelen estar precarizadas.

La ONU advirtió que esta combinación de desigualdad de género, condición migratoria y precariedad laboral puede aumentar el riesgo de explotación.

Los expertos subrayaron que las trabajadoras del hogar y de cuidados deben contar con condiciones laborales justas, seguras y favorables, además de descanso adecuado, remuneración justa, protección de sus derechos y mecanismos efectivos para denunciar abusos.

Trabajadoras realizaron una huelga de hambre

Las advertencias de Naciones Unidas se producen después de que trabajadoras de cuidados en Nueva York intensificaran sus protestas contra las jornadas de 24 horas.

En abril, 15 trabajadoras, principalmente mujeres migrantes y de mayor edad, realizaron una huelga de hambre frente al Ayuntamiento de Nueva York para exigir que el Concejo Municipal llevara a votación una iniciativa para terminar con las jornadas de 24 horas. La protesta concluyó después de que la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, se comprometiera a impulsar el proyecto.

Sin embargo, el debate legislativo continuó sin que la iniciativa llegara a una votación definitiva. En julio, trabajadoras y organizaciones volvieron a protestar para exigir que el Concejo Municipal actuara.

El proyecto, conocido como No More 24 Act, busca terminar con las jornadas de 24 horas y sustituirlas por turnos más cortos. Una de las versiones de la iniciativa plantea dividir las jornadas en dos turnos de 12 horas.

La discusión también ha generado un debate sobre cómo garantizar simultáneamente los derechos laborales de quienes realizan los cuidados y la atención continua que necesitan las personas mayores y con discapacidad.

La ONU pide eliminar o reformar el sistema

Ante esta situación, los expertos independientes solicitaron información al gobierno estadounidense sobre las medidas adoptadas para mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras, garantizar mecanismos efectivos de reparación y reformar o eliminar el sistema de jornadas de 24 horas.

Sin embargo, denunciaron que hasta ahora no han recibido respuesta.

Los relatores pidieron que, mientras continúan las discusiones legislativas en Nueva York, las autoridades tengan en cuenta las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y garanticen la dignidad, seguridad y bienestar de las trabajadoras de cuidados y sus familias.

El caso vuelve a colocar en el centro del debate una pregunta que atraviesa los sistemas de cuidados: ¿quién cuida a quienes cuidan?

8/08/2026

Gobierno de España insta a Ceuta a proteger a mujeres migrantes ante riesgo de trata y violencia sexual

 

-Ante la crisis migratoria en Ceuta, el Gobierno español alertó sobre el riesgo extremo que enfrentan las mujeres migrantes

El Ministerio de Igualdad de España solicitó a las autoridades de Ceuta activar medidas urgentes para proteger a las mujeres migrantes que permanecen en las calles tras el reciente flujo migratorio desde Marruecos, al advertir que enfrentan un riesgo extremo de sufrir violencia sexual, agresiones físicas y ser captadas por redes de trata o explotación sexual.

A través de una carta enviada por la Secretaría de Estado de Igualdad y para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres a la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de Ceuta, el Gobierno español expresó su preocupación por la situación de las mujeres que permanecen ocultas en espacios públicos sin acceso a protección institucional.

La secretaria de Estado, María Guijarro, subrayó que la ciudad autónoma dispone de espacios públicos que pueden habilitarse como refugios temporales y recordó que también puede recurrir a los recursos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género para responder a esta emergencia humanitaria.

Ceuta cuenta con recursos para atender a mujeres en riesgo

El Ministerio recordó que durante 2026 el Gobierno español transfirió 2.3 millones de euros a Ceuta para fortalecer las acciones contra la violencia de género.

De ese monto, cerca de 2 millones de euros corresponden al desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, mientras que 400 mil euros están destinados a programas autonómicos de atención a víctimas de violencia de género y violencias sexuales.

En la carta, María Guijarro enfatizó que estos recursos pueden destinarse a garantizar un lugar seguro para las mujeres migrantes y proporcionarles atención básica mediante la coordinación entre las distintas administraciones.

Alertan sobre violencia sexual y trata durante la crisis migratoria

El Ministerio de Igualdad advirtió que la permanencia de mujeres migrantes en calles, asentamientos improvisados y zonas montañosas incrementa significativamente el riesgo de sufrir distintas formas de violencia machista.

Además de la comunicación oficial enviada a Ceuta, la dependencia informó que mantiene contacto permanente con el Instituto de las Mujeres de Ceuta, la Delegación del Gobierno y la Unidad de Violencia de Género para evaluar la evolución de la emergencia y coordinar acciones de protección.

La dependencia reiteró su disposición para colaborar con las autoridades locales a fin de garantizar la seguridad y los derechos de las mujeres migrantes mientras continúa la atención a la crisis humanitaria derivada del reciente flujo migratorio hacia la ciudad autónoma.Las mujeres migrantes enfrentan violencia durante todo el proceso migratorio

La situación que enfrentan las mujeres migrantes en Ceuta refleja un patrón documentado en distintas rutas migratorias. Investigaciones de organizaciones especializadas han advertido que las mujeres experimentan riesgos diferenciados desde su lugar de origen, durante el tránsito, en el destino e incluso cuando son retornadas a sus países.

Un ejemplo es el informe Análisis de políticas públicas sobre prevención, atención y erradicación de la violencia basada en género contra mujeres en contextos de movilidad humana en Guatemala, elaborado por la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración (RMMSyM) y coordinado por el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI). La investigación concluye que las mujeres migrantes enfrentan violencia estructural, institucional y de género durante todo su ciclo migratorio y denuncia la falta de albergues, espacios seguros y servicios especializados para atenderlas.

El documento también advierte que muchas mujeres en situación migratoria irregular evitan acudir a los servicios de salud o denunciar agresiones por temor a ser deportadas o discriminadas. Además, identifica que las rutas migratorias se convierten con frecuencia en escenarios donde la violencia sexual y la trata son utilizadas como mecanismos de control y explotación.

En este contexto, la petición del Ministerio de Igualdad de España para que Ceuta habilite refugios y utilice los recursos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género busca responder precisamente a esos riesgos, al reconocer que las mujeres migrantes que permanecen en las calles se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad frente a las violencias machistas y las redes de trata.

7/25/2026

El retorno y la posibilidad de imaginar un nuevo proyecto de vida

 

Volver puede representar una ruptura importante. La reintegración al país suele implicar procesos de duelo migratorio, reconfiguración de la identidad y adaptación a nuevas condiciones sociales y económicas. Cuando las expectativas construidas durante la estancia en el extranjero no encuentran correspondencia con las oportunidades disponibles al regresar, pueden surgir sentimientos de pérdida, desconexión o incluso de movilidad social descendente.

Sin embargo, estas experiencias no pueden entenderse únicamente desde lo individual. La posibilidad de reconstruir un proyecto de vida también está determinada por factores estructurales, comunitarios y personales. Las políticas migratorias, el acceso a derechos, las redes de apoyo y los recursos con los que cuenta cada persona influyen directamente en las oportunidades de reintegración. En ese sentido, el retorno no es solo una experiencia personal, sino un proceso atravesado por condiciones sociales e institucionales.

Desde una perspectiva psicosocial, esas condiciones pueden limitar el ejercicio de sus derechos. Dificultades como la revalidación de estudios, el reconocimiento de habilidades, la precariedad laboral o la discriminación obstaculizan la reconstrucción de un proyecto de vida. En los casos de retorno forzado, estos obstáculos suelen intensificarse y pueden implicar separación familiar, estigmatización y ausencia de una planificación previa.

Aun así, el retorno también puede convertirse en una oportunidad para reconstruir el futuro. Diversos estudios muestran que muchas personas desarrollan estrategias de adaptación, fortalecen sus redes de apoyo y resignifican su experiencia migratoria para afrontar nuevos contextos. No obstante, estas capacidades no sustituyen la responsabilidad del Estado de generar condiciones que favorezcan una reintegración efectiva. Garantizar el acceso a empleo digno, educación, salud y documentación resulta indispensable para evitar que el regreso se traduzca en un proceso de exclusión prolongada.

Reconocer la diversidad de trayectorias también implica incorporar una perspectiva de interseccionalidad. El género, la edad, el nivel educativo, la pertenencia étnica, la situación familiar y el tiempo de estancia en el extranjero influyen en la forma en que se vive el retorno y en las posibilidades de reconstruir un proyecto de vida. No es lo mismo regresar después de algunos años de migración que hacerlo tras haber crecido o pasado gran parte de la vida en otro país.

El proyecto de vida no es una estructura fija, sino un proceso dinámico que se transforma a lo largo del tiempo. La posibilidad de imaginar un futuro depende tanto de los recursos personales como de las condiciones sociales que permiten construirlo y sostenerlo. Para quienes regresan, esa capacidad puede verse limitada cuando no existen condiciones suficientes de estabilidad, reconocimiento y sentido de pertenencia.

Fortalecer las redes comunitarias, garantizar el acceso a derechos y reconocer las trayectorias migratorias no debería entenderse como un complemento del retorno, sino como una condición indispensable para que el regreso abra nuevas oportunidades. El retorno no es únicamente un proceso individual de ajuste; también representa una responsabilidad colectiva. La manera en que una sociedad recibe a quienes regresan influye, en gran medida, en sus posibilidades de reconstruir un proyecto de vida e imaginar un nuevo futuro.

6/27/2026

Miedo a migrar. Del otro lado

.-¿Alguna vez alguien ha sentido miedo? ¿Saber que el salir de tu casa podría significar el ya no regresar? ¿O, quedarte en casa y vivir con el temor de que alguien va a tocar tu puerta o derribarla para llevarte encarcelado?

Todo lo anterior y más te da temor y te pone en un estado completamente de indefensión. Tú mente no descansa y posiblemente te la pases pensando en lo peor que te puede suceder antes y después de ser detenido o detenida. Principalmente por lo que se sabe o dice de los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos )ICE por sus siglas en inglés.

Lo que hace años era alegría y algarabía tanto dentro como a los alrededores de Nueva York, se transformó en silencio interno por lo que hoy significa el no retornar a tu hogar o que alguien te saque para siempre de él.

Esto hoy se recrudece por el simple y sencillo hecho de querer una vida mejor para ti y para tus hijos y para quienes dejaste en tu país de origen cometiendo el único “crimen” de no contar con la autorización oficial para vivir en los Estados Unidos de América (USA).

Ayer por la tarde llegó un recado por texto de que elementos del ICE andaban en el pueblo de Bloomfiel, New Jersey, la información la distribuyó el propio condado.

De inmediato, inician las llamadas entre la raza:

— ¿Ya sabes? …sí. Es la respuesta. Acompañado de: —Todo bien.

Por la mañana llega otro mensaje informando que por Home Depot se llevaron a un connacional.

— “Se siente re feo ver cómo se lo llevan”. La reacción de Jorge.

Jorge no contestaba la llamada y vino el mensaje: “repórtate”.

Entra la desesperación combinada con el temor y viene la llamada a la prima de Jorge, quien, tampoco contesta.

A mandar mensaje a María. No contesta.

Por fin llama la prima de Jorge y pregunta: “¿qué pasa?”

—Jorge no contesta y andan los del ICE por aquí.

—A mi tampoco me contesta.

—Esos del ICE andan por todos lados sin hacer ruido. Se aparecen y se llevan de uno en uno. Ya no como antes, como al principio, como en Mineápolis y Saint Paul, lugares donde iniciaron los “comités vecinales”, los cuales han sido retomados en la mayoría de los estados y que, gracias a ellos, los y las inmigrantes se mandan notificaciones de la presencia de ICE, e incluso se ayudan entablando conversaciones de sus experiencias para contar con planes de ayuda en caso de detención.

Por otra parte, ya no se sabe nada en los medios de comunicación. Después de la manifestaciones tan fuertes, ahora no sale nada.

Por acá por Nueva York y Nueva Jersey, todos andan al corre y corre. Luego del anuncio del titular del ICE, Markwayne Mullin sobre su despliegue de personal durante el mundial de la copa del futbol.

Los y las inmigrantes ya no transitan en las calles, ya no se ven ni sus sombras. Van del camión o del tren o del automóvil corriendo a su trabajo y a su casa sin parar. Ya no salen ni a comprar nada. Antes los fines de semana salían a comer, al mall o comprar cositas y ahora ya ni eso. Todos tienen mucho miedo.

En la mayoría de los negocios “ya no se paran ni las moscas”, asegura la prima de Jorge.

—Yo ya no salgo ni a la esquina. Mando a mis hijos. Ellos tienen sus papeles y pues no les da miedo nada.

Por fin se corta la llamada a la prima de Jorge, porque Jorge está llamando.

—¿Qué hay? Contesta Jorge.

—¿Por qué no contestas? Se le pregunta y añade: Se corta la llamada por acá donde ando.

— Ya me tenías preocupada.

—Sí, ya sé andan por acá esos canijos. Llevándose al que se encuentran. Ya sabes, uno sale con la protección de Dios.

—Tu prima me dice que ni a ella le contestas las llamadas.

—Este teléfono se corta y ando muy ocupado.

Jorge ya quedó de reportarse, para que nadie ande con la preocupación marcada.

María, en tanto, contesta muy quedito:

—Sí ya sé.

No quiere que nadie se entere que está en su casa. Antes se acompañaba de su música. Pero desde que llegó Trump al gobierno, su música ya no suena. Y no es la única. Ya los connacionales no hacen ruido. La música es la que extraña y bastante.—Deje y le mando texto. Comenta María y de inmediato cuelga.

—Sí, ya sé. Las únicas palabras de María.

Así como María, las demás connacionales no desean escuchar ni decir nada.

Se la pasan entre cuatro paredes. La ventaja es que ahora ya sale el sol y calienta.

Pasó el feroz invierno que también las traía con frío y miedo.

El miedo se transpira por todos y cada uno de los poros. Incluso hasta para quienes tienen papeles de residencia y de ciudadanía que son de piel morena.

La amenaza de la deportación y de que se llevaría a cabo ya se sabía desde la campaña electoral de Donald Trump. Su triunfo trajo consigo, la incertidumbre de la verdadera clase trabajadora de este país.

No se mira a anglosajones por las calles cuidar a bebés, limpiando casas, trabajar dentro de las cocinas de los restaurantes e incluso en las construcciones de casas o edificios.

Hace un par de semanas se empezó a hablar de la falta de carpinteros, mecánicos, plomeros, electricistas y demás trabajadoras y trabajadores de fábricas.

La crueldad es la palabra de sentimiento que brota para quienes se encargan de lastimar, de separar a las familias de la clase trabajadora de este país formado por inmigrantes.

Cifras estiman que son más de 60 mil las detenciones hasta este momento (reportó CIMAC a principios de este año), y de las cuales podrían ser 22 por ciento de mujeres, de acuerdo a reportes de medios de comunicación y redes sociales, y señalan que las mujeres, incluso, son detenidas con todo y estar embarazadas y son separadas de sus hijos en los propios centros de detención.

Sería bueno, que el gobierno de México pusiera sobre la mesa de negociaciones comerciales, o propusiera una acción humanitaria conjunta con el resto de los países de mundo la reforma migratoria, el respeto y trato digno a las y los mexicanos y demás seres humanos que viven en este país.

Ya han muerto como 12 mexicanos en los centros de detención, y sólo se les va en anunciar sus famosas cartas de inconformidad diplomáticas. Y a ninguna le han dado respuesta.

Es inhumano y muy lastimoso afectar la salud mental de las y los inmigrantes no solo de quienes habitan en los Estados Unidos, sino de todo el mundo.

Basta de medidas antiinmigrantes y sí a la convivencia duradera.

5/23/2026

Mujeres migrantes sostienen la vida en la frontera sur pese a violencia

 

Chiapas, México.–En la frontera sur de México, las mujeres migrantes continúan enfrentando violencia institucional, precariedad y riesgos diferenciados mientras sostienen redes de cuidado y supervivencia en contextos marcados por la militarización y las políticas de contención migratoria.

Frente a este escenario, la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración ha consolidado durante los últimos años una agenda regional enfocada en visibilizar las violencias específicas que atraviesan las mujeres en movilidad y en defender el derecho al libre tránsito desde una perspectiva de género y derechos humanos.

La organización regional advirtió recientemente que, pese a que México cuenta con tratados internacionales y marcos jurídicos amplios para la protección de mujeres, personas refugiadas y población migrante, persiste una brecha significativa entre la legislación y su aplicación efectiva en territorios fronterizos.

El informe Análisis de políticas públicas sobre prevención, atención y erradicación de la violencia basada en género contra mujeres en contextos de movilidad humana en México, documenta que las mujeres migrantes continúan enfrentando obstáculos estructurales como revictimización institucional, barreras de acceso a justicia, discriminación y falta de atención integral.

“La movilidad humana en la región mesoamericana no ocurre en condiciones neutrales”, señala el análisis impulsado por la Red. Muchas mujeres migran huyendo del feminicidio, violencia doméstica, persecución criminal, pobreza extrema o desplazamiento territorial, pero al llegar a México encuentran nuevas formas de vulnerabilidad relacionadas con la burocracia migratoria, la violencia institucional y la precarización cotidiana.

En estados fronterizos como Chiapas, estas condiciones se profundizan debido a la saturación de servicios, el aumento de operativos migratorios y la prolongación de los tiempos de espera para regularización o solicitudes de asilo.

La Red Mesoamericana sostiene que las políticas de contención migratoria implementadas en la región han incrementado los riesgos para mujeres y niñas en tránsito, particularmente en materia de violencia sexual, explotación laboral y acceso limitado a servicios de salud sexual y reproductiva.

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es el subregistro sistemático de mujeres migrantes víctimas de violencia. De acuerdo con el documento, muchos sistemas institucionales no incorporan adecuadamente la condición migratoria dentro de sus mecanismos de registro, lo que dificulta dimensionar el impacto real de la violencia basada en género en contextos de movilidad humana.

La organización también alertó sobre la creciente feminización de la migración regional. Entre 2019 y 2025, las mujeres representaron el 30 por ciento de la población migrante irregular, frente al 22 por ciento registrado en años anteriores. Además, en 2025 constituyeron el 45 por ciento de las nuevas solicitudes de asilo en México.

Para defensoras y organizaciones territoriales, estos datos evidencian que las mujeres ya no ocupan un lugar secundario dentro de los procesos migratorios regionales, sino que forman parte central de una movilidad atravesada por desigualdad, violencia y estrategias de supervivencia.

Ante este panorama, la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración ha impulsado redes de acompañamiento comunitario, asesoría jurídica y atención psicosocial en distintos puntos de la región mesoamericana, además de acciones de incidencia enfocadas en libre tránsito, acceso a salud, protección internacional y derechos de mujeres migrantes.

Las recomendaciones presentadas por el informe incluyen fortalecer vías migratorias seguras, incorporar perspectiva de género en procesos judiciales y mejorar los sistemas de registro institucional para reconocer adecuadamente la condición migratoria de las víctimas.

Sin embargo, para organizaciones y defensoras, el debate va más allá de las reformas técnicas.

En un contexto donde la frontera sur se piensa cada vez más desde la seguridad y la contención, las organizaciones insisten en recordar que las mujeres migrantes no son únicamente población vulnerable, sino sujetas de derechos.

Desde México, Guatemala, Honduras, El Salvador; donde convergen movilidad humana, militarización y desigualdad territorial, las redes comunitarias continúan sosteniendo espacios de acompañamiento y resistencia frente a una crisis humanitaria prolongada.

5/16/2026

Del Otro Lado. Migrar y ser víctima de explotación laboral

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el informe Tendencias Sociales y del Empleo 2026 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado a principios de año, señaló que tras analizar la situación de las mujeres migrantes en Estados Unidos, determinó que su situación las deja más propensas a caer trabajos forzosos y contratación abusiva. Incluso en retención de salario o amenazas. En la misma información colocó al servicio doméstico en el área de explotación con jornadas laborales excesivas.

Laura es una de estas mujeres migrantes mexicanas quienes llegaron a Estados Unidos en la era de Trump y lo hicieron sin documentos de estancia legal. Ellas emprendieron un proceso migratorio para contrarrestar la situación de precariedad con la que viven en sus comunidades pero al llegar al lugar de destino las condiciones de vulnerabilidad con las que viven, las hacen susceptibles a la explotación laboral.

Laura es mexicana, nombre al azar, pidió no ser identificada por razones de seguridad. Emigró a este país por la pobreza con que se vivía en la Costa Chica, de Guerreo.

Ahora Laura, quien ya se quiere regresar a México, se encuentra en un dilema porque logró obtener un trabajo remunerado en Estados Unidos y puede enviar remesas a sus hijos pero a costa de explotación laboral. Además enfrenta un miedo latente a las detenciones por elementos de el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, mejor conocido como ICE ya sea en su empleo, en un aeropuerto o incluso si decide emprender el viaje de retorno a casa.

La precarización

Laura habla de su estancia, de sus primeros días en Nueva York: —Aquí no es fácil encontrar trabajo. Le hace uno de todo. Hasta que encuentra.

Actualmente, los precios de la gasolina aumentaron 21.2% en Estados Unidos tras las intervenciones militares que ha tenido ese país en otros territorios del mundo. Situación no se veía desde 1967. El galón de gasolina está a 4.35 dólares, frente a 2.98 dólares del día anterior al que comenzara la guerra.

Además, el Departamento del Trabajo, explicó que los precios al consumidor, subieron 33 por ciento. Comparado con el mismo mes del año pasado. Este es un incremento que no se había presentado desde 2004.

Esto también viene a cuentas, dado que Laura, quien ante la falta de empleo que enfrentó, señala:

—Empecé con mi negocio—Vendía tortas por la Quinta Avenida de Brooklyn. Caminando. Nos iba más o menos. Días que no se terminaban. Sacaba uno la pura inversión y no había ganancia.

—¿Cuánto invertía?

—Invertia como 70 dólares

—¿Cuántas tortas hacía?

—20 ó 25. Las daba a ocho dólares.

—¿Quiénes eran sus clientes?

—Las personas que caminaban en la calle, principalmente hispanas. 

—¿A qué hora salía?

—Temprano unos días desde las siete de la mañana o siete y media. Muy tarde a las ocho. Y terminábamos a las dos o una de la tarde.; siete o seis horas.

Pero el clima cambió

 —Cuando se pone frío o nieva ya no pude caminar por mucho tiempo. Por el frío y la migra.

—¿Cuánto paga de renta?

—Al principio estábamos por la Quinta, rentando con mi hermana. Ella también vendía y hacíamos la lucha de pagar la renta. Pero lamentablemente nos cobraban caro.

Por un cuarto pequeño nos cobraban mil dólares. Había momentos en la que la vimos difícil. No encontramos para pagar la renta porque lo que vendíamos a veces, no nos alcanzaba.

Con el frío se vino todo abajo. Ya no salía a vender. Teníamos muy poca venta.

— Y, ¿también migración, verdad?

—Exacto, así es. Ya en el transcurso que andábamos vendiendo había personas que nos decían:”a ustedes fácilmente las van a agarrar”. Entonces, decidimos buscar otro tipo de trabajo.

En febrero de este año, La Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) informó que las deportaciones, se cuadruplican y los arrestos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en la vía pública aumentan once veces, de acuerdo con un estudio del Proyecto de Datos sobre deportaciones, conocido por su nombre en inglés, Deportation Data Proyect.

Las conclusiones claves de este documento señalan que: (1) las deportaciones de personas arrestadas dentro de Estados Unidos se cuadruplicaron. (2) Las nuevas tácticas de control migratorio, menos centradas en personas con antecedentes penales, provocaron un aumento de 11 veces en arrestos en la vía pública. (3) La probabilidad de ser liberado de la detención dentro de los 60 días posteriores al arresto disminuyó del 16 por ciento al 3 por ciento. (4) Las salidas voluntarias entre personas detenidas aumentaron más de 21 veces, ya que más personas están abandonando sus casos de inmigración.

La explotación laboral

La necesidad, se hizo presente y con ella la explotación laboral. Para Laura, su salario por hora inició con 5 dólares, trabajaba 13 horas, de las 8 de la mañana a las 9 de la noche. Así le daban 540 dólares a la semana. Logrando más tarde que le pagaran 650 dólares la semana.

—¿Ya les alcanza?

— Ahorita, este día estoy de vacaciones. Ya nos pagaron. Ya más o menos nos alcanza. Nos cooperamos entre las dos.

—¿Y ya les manda a sus hijos?

—Pues sí, lo que nos sobra se los mandamos.

—¿Es mucho lo que hace?

—Sí. Entramos a las ocho de la mañana y salimos a las nueve de la noche.

—¿Qué hace?

—Limpiamos, acomodamos las camas, rapeamos, aspiramos, lavamos los baños la cocina, planchamos. Hacemos de todo. Estoy con otra chica, también está de interna. Hacemos todo. A veces una se aguanta, son muchas horas.

Laura está buscando trabajar en un lugar donde no la exploten. 

—¿No conoce a más gente que la pueda ayudar?

 — Hace uno días platiqué con unos hermanos. Porque yo soy cristiana. Y les di mi número de teléfono por si hay una posibilidad de cambiar de trabajo. Porque eso de estar encerrada pues una se deprime.

Aquí no gano ni el mínimo son 15 dólares la hora. Haciendo cuentas por los seis días de trabajo de ocho a nueve de la noche. Serían ….

—¿Y qué tal su inglés?

Cuando puedo tomo clases de inglés, los miércoles. No sé mucho. Se me ha dificultado. No se si sea por la edad.

—¿Cuánto tiempo piensa quedarse aquí?

Laura — Yo pienso quedarme aquí, unos cinco años. Pero creo que no vale la pena quedarse tanto tiempo. Antes decían que se ganaba mucho, pero la realidad es otra. Aquí se batalla para encontrar trabajo y tengo mis hijos adolescentes. Ellos me necesitan. Quiero estar más tiempo con ellos.

—¿Ya pagó lo que le prestaron?

—Sí, ya salí de mi deuda. Pagué los 200 mil pesos mexicanos. Que son diez mil dólares.

El cruce

—Dejé mi Costa Chica de Guerrero por pura necesidad.

El gobierno de Guerrero ha estado tratando de cerrar la brecha de desigualdad que existe en esta zona con los programas del bienestar y obras en la región de Costa Chica, para este año informes estatales indican que hay una inversión histórica de mil 900 millones de pesos. Con todo y su empeño, la emigración se ha incrementado en la última década.

La migración femenina de Guerrero, se da por razones económicas, inseguridad e incluso desplazamiento forzado. Una vez que se han instalado en el nuevo territorio, las mujeres inmigrantes de la región envían sus remesas y están consideradas como pilares en el sostén de sus hogares. En su gran mayoría son mujeres afrodescendientes e indígenas.

Laura es viuda y con tres hijos que dejó encargados a su mamá.

—Soy viuda.

Hace dos años llegó a Estados Unidos y cualquiera diría que ante los cambios pregonados de bienestar de la Cuarta T de “por el bien de México primero los pobres” era cierta, a medias.

Laura indica que en su pueblo hay mucha pobreza. “Si hay beneficios, sí. Pero no llega para todos”.

—Me vine con una cuñada a Puebla. Ahí, una señora nos prestó la mitad del dinero para venirnos, cien mil pesos de 200 mil que pagué. Eso se paga por cada persona. 200 mil pesos.

Laura explica que en el cruce de la frontera entre México y los Estados Unidos de América (USA):

 —Me dio mucho miedo. No recuerdo mucho. Primero en Puebla nos subimos a un bus y nos trajo a Nogales en Sonora. Crucé el muro. Tardamos una semana para poder tener el cruce y sí, nadie se imaginaba que uno iba a pasar por ahí. La verdad.

—Y ¿cómo fue? ¿De eso si se acuerda bien?

—Una cosa es lo que dicen y otra muy diferente la realidad. Una emigra por necesidad.

Llegamos a Nogales en compañía del coyote. Y pensamos que el coyote era el que nos iba a pasar, pero no es así. Él no se arriesga. Ellos tienen a otras personas que te llevan y te cruzan y te llevan a una casa y de ahí te transportan otro carro para llegar al muro. Y en el camino no sabes con qué clase de persona vas a ir. En el transcurso iban tres hombres y yo sola. Arriesgando mi vida. Y ellos drogándose en el camino.

—¿La lastimaron?

 — No. Estuvimos cerca del muro esperando a que los de migración se fueran. Cuando ellos se fueron, dijeron: ya, ya, ya. Rápido, rápido. Pusieron una escalera de lado de Nogales, para que subiera alto, como una altura de dos pisos o más. Y ya en la punta, miré del otro lado y miré, no había ni con qué bajarse. Ellos solo ponían sus manos para que yo pusiera el pié. Eso no basta para salvarte la vida. Sólo le pedía a Dios que me cuidara.

Porque no es todo como te cuentan. Arriesgas tu vida.

—¿Finalmente bajó?

—Sí, bajé y corrí hacia los arbustos. Entre las espinas. Ellos se comunican con un celular. A mi me dieron uno. Y ellos a alguna altura te hablan. Te maltratan. Te dicen groserías. En una ocasión me dijeron escóndete. Están buscando los de la migra. Te hablo dentro de 20 minutos.

—¿Fue de día?

— Sí, era de día. Yo me escondí en medio de un arbusto. Del pasto alto. Y fue en el tiempo en el que salen las víboras cascabel. Yo tenía miedo de que hubiera una ahí, pero nada pasó.

Me quedé escondida por un buen rato. Después de dijeron por dónde caminar y que vendría un carro por mi.

—¿Estabas sola?

—Sí, sola.

Al otro lado pasó un carro por mi. A eso le llaman: “el aventón” así es como le dicen.

Ahí fue donde me dijeron ponte bien. Vienen por ti. Sales caminando y te subes. Llegó la camioneta. Con mucho miedo me subí. Con pánico al saber que me iban a agarrar. Ya subí y me llevaron a un terreno de carros. Ahí me subieron a otro carro. Y cuando llegué habían muchas personas. No era la única. Ahí, una chica estaba llena de sangre. Se había lastimado con el alambrado que ponen en el muro.De ahí esperamos un rato. Vino una mujer en un carro y con ella nos fuimos tres mujeres con ella.

Y ella le dijo a una chica que estaba un poquito mas blanca que se fuera con ella adelante. Y le dijo que se pusiera, que se arreglara. Y así fue. Solamente llevábamos mucho miedo las tres. Nos decía: no tengan miedo, todo va a salir bien. En una ocasión venía una patrulla detrás de nosotros.

Agáchense, viene migración atrás, nos dijo la señora. Gracias a Dios que no, que no nos vieron. La verdad yo no sé que rumbo agarramos. No pasamos por retén y llegamos a Fenix, Arizona. Nos trasladaron con otra persona. Nos llevaron a un trailer y más personas estaban ahí. A Fenix, llegamos como a las doce de la noche. Ahí nos ofrecieron comida y bebida.

Trump

—A todo esto, qué piensa del gobierno de México. Decían que ya no se venía gente para acá.

Laura — El gobierno de México siempre va a decir. Te hablan con bonitas palabras para que uno no emigre. Te dicen que todo está de maravilla. Lamentablemente las cosas no suceden como ellos dicen. Tal vez sí sucede, pero para pocas personas. Porque nosotros estamos en un pueblo chico: la Costa chica. A veces los recursos del gobierno no llegan allá. 

—Y el gobierno de Estados Unidos

— Y el gobierno de aquí, me encantaría que tuviera otra forma de darnos la oportunidad como mexicanos, nosotros solo venimos a trabajar.

—¿Qué siente cuando dice que los mexicanos son criminales?

—Miedo, no sé como que nos intimidan. Pero no somos criminales. Simplemente venimos a trabajar.

—¿Qué piensa del presidente Trump en términos generales?

—Pienso que por una parte, está mal porque no nos da la oportunidad por lo menos que nos diera la oportunidad de trabajar un tiempo. De que el gobierno dijera a los mexicanos, tienen permiso para trabajar por lo menos dos o tres años.

Mucha gente no expondría su vida, no se arriesgaría por cruzar.

—¿Siempre pensó que iba a llegar aquí?

—No. En mi mente no estaba venir a los Estados Unidos, Nunca me imaginé que iba a llegar a ese lugar. Pero la ocasión y el destino me hizo llegar aquí. Yo creo que si mi esposo estuviera con vida, yo no estuviera aquí.

—Si la llegaran a detener, ¿firmaría para irse?

Llegamos ilegalmente y no se qué vaya a pasar. Ya no sé qué. Sé que no es fácil irse así nada más. Como está migración en los aeropuertos no sé.

—Se iría ya…

—Mis hijos me necesitan mucho y pues el dinero no lo es todo en la vida. Pero sí, ya me quiero ir.

¿Usted, podría investigarme todo lo que se tiene que hacer y ver que no me vayan a detener? Que nos detengan a mi hermana y a mi. Por favor. Se lo encargo.

Vivir en la incertidumbre. Impacto psicosocial de las políticas migratorias en mujeres y familias migrantes

 

En ese contexto, la salud mental se convierte en un territorio donde se inscriben los efectos de la frontera. El estrés, la ansiedad y la imposibilidad de proyectar el futuro no son experiencias individuales aisladas, sino consecuencias de un régimen migratorio profundamente marcado por desigualdades de género.

En los últimos años, la política migratoria estadounidense ha endurecido sus mecanismos de control, detención y deportación. Tan solo en 2025 se registraron más de 440 mil deportaciones, cifra que refleja el fortalecimiento del aparato de vigilancia fronteriza. Aunque las deportaciones de personas mexicanas han disminuido, ello no implica una flexibilización de la política migratoria, sino una reconfiguración de sus estrategias de control. El incremento de operativos al interior de Estados Unidos y la expansión de los sistemas de detención muestran una gestión cada vez más profunda sobre las vidas migrantes. En este escenario, México no actúa como un actor secundario, sino como parte activa de las políticas de contención y administración de la movilidad humana.

Las consecuencias de estas políticas atraviesan la vida cotidiana de las personas migrantes y de sus familias. La amenaza permanente de deportación, la separación familiar y la precariedad jurídica producen estados prolongados de incertidumbre. Diversas investigaciones han documentado que las personas migrantes en tránsito experimentan estrés, ansiedad, angustia y miedo, derivados tanto de las violencias en sus países de origen como de las condiciones que enfrentan durante su paso por México. Se trata de formas de violencia que dejan de ser excepcionales para convertirse en parte de la rutina migratoria.

Sin embargo, estos impactos no se distribuyen de manera homogénea. Las mujeres ocupan un lugar central en el sostenimiento emocional y material de las familias migrantes, por lo que suelen absorber de manera desproporcionada las consecuencias psicosociales de la migración. Para quienes permanecen en las comunidades de origen, la espera se transforma en una carga constante marcada por la incertidumbre económica y afectiva.

Para las mujeres retornadas, el regreso implica la ruptura de proyectos de vida y complejos procesos de reintegración social. En el caso de mujeres centroamericanas varadas en México, la imposibilidad de avanzar o regresar las expone a múltiples violencias en contextos de profunda desprotección institucional. Las políticas migratorias, así, producen territorios de espera donde las mujeres sostienen la vida en medio de la incertidumbre.

Aun frente a este panorama, las personas migrantes y sus redes construyen formas de cuidado, acompañamiento y resistencia. No obstante, estas estrategias no sustituyen la responsabilidad de transformar las políticas migratorias que producen precariedad y sufrimiento. Mientras la gestión de la movilidad continúe basada en la contención, la criminalización y la expulsión, la incertidumbre seguirá siendo una condición permanente para millones de personas. Porque las fronteras no solo delimitan territorios: también atraviesan la vida emocional de quienes las viven y las resisten.

4/18/2026

«No tengo miedo al ICE». Del Otro Lado

 

Asegura que de 1998 al 2026 con los ex presidentes de Estados Unidos: Bill Clinton, George W Bush, Barak Obama, Donald Trump, John Biden y Donald Trump, ¨siempre han existido deportaciones¨».

Cimacnoticias documentó que en 2025 hubo 14 mil 691 niñas y mujeres fueron repatriadas a México, esto de acuerdo con datos del Centro Nacional de Monitoreo de Movilidad y Migración Internacional. La base de datos de ésta instancia indica que, durante los primeros 11 meses de la segunda administración de Donald Trump en Estados Unidos, se deportaron a 144 mil 061 mexicanas y mexicanos inmigrantes, de los cuales 13 mil 282 fueron mujeres mayores de 18, así como mil 409 niñas y adolescentes.

Además, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se reportaron 527 mil deportaciones del territorio estadounidense, más 1.6 millones de personas que se autodeportaron a lo largo del último año.

En 2025, Estados Unidos devolvió a más de mil niñas y adolescentes a territorio mexicano

Juvencia, recordó que por poco pierde la vida durante su proceso migratorio hace 28 años. Fue un 6 de este abril, recordó.

Respondió a la pregunta de: ¿Cuándo se enteró de que había deportaciones o escuchó esa palabra?

Y explica: —En el 98 escuchamos, pero nunca veíamos que pasara como hoy.

Recuerdo que en 1999, mi esposo y mi cuñado, cuando trabajaban en una tienda de venta de fruta, llegó migración. Se llevó a seis paisanos a la Federal Plaza en Manhattan. Solo se llevaron a mi cuñado porque mi esposo había salido más temprano ese día. Lo soltaron a las cinco de la tarde. Eso fue por junio. De ahí tuvo que presentarse a la Corte a pelear la residencia. En esa época de Clinton todo era más fácil. Conseguimos un abogado y le dieron permiso de trabajo y número de seguro social.

Pero, todo cambió tras el ataque a las Torres Gemelas en septiembre 11 del 2001. Ya no se pudo renovar el permiso. Solo se quedó con el seguro social que, ese documento es para siempre. Nunca lo recogen.

—¿Le dio miedo?

—No, no sentíamos que estábamos en peligro. Para ir a lo seguro. Buscamos a un abogado. Para que nos arreglara los papeles. Nos decía el abogado que nos divorciáramos y él nos conseguía con quien casarnos. Pero en ese tiempo, se armó el escándalo. Eso en el 99. Los puertorriqueños se casaban hasta cinco veces.

Mi esposo dijo: no, yo me quedo con mi esposa y no.

—¿Le cobraron mucho por la consulta?

—No, solo fue la consulta. Así seguimos viviendo hasta que llego Trump.

—Se interrumpe y aclara: —También hubo muchas deportaciones con Obama. Pero eso si, no como ahora. Trump empezó a agarrar con todo. A diestra y siniestra. Sin remordimiento.

—¿Aquí sí empezó el temor?

—Siempre hemos dicho: que sea lo que Dios quiera. Si nos toca pues ni modo. Qué le vamos a hacer.

Cimacnoticias documentó que el número de deportaciones en Estados Unidos ha alcanzado cifras históricas. Lo que comenzó con una amenaza en abril de 2024 donde Trump advirtió el uso de fuerzas castrenses en sus fronteras, hoy se materializó en toda una política antinmigrante que busca «limpiar» a Estados Unidos de la población migrante latinoamericana.

Anteriormente, las y los migrantes ya habían vivido las consecuencias del endurecimiento de las políticas anti migrantes en las fronteras, sobre todo las niñas, adolescentes y mujeres quienes enfrentaron violencia diferenciada por su género. El informe “Te tratan como si no valieras nada”, recopila datos internos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, en donde reveló diversos casos de violencia contra las mujeres desde el 2017 por parte de agentes de la Patrulla Fronteriza y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Varios casos incluyeron violencia sexual, trato discriminatorio y deshumanizante, violencia en razón de género, violencia verbal relacionada con animales, abuso físico y sexual, violencia psicológica, negación de alimentos y atención médica, intimidación de solicitantes de asilo, denegación del debido proceso, y detenciones hasta por más de 72 horas o incluso meses bajo temperaturas congelantes.

Juvencia Cárcamo, asegura que en todo momento, ante la presencia de alguna arbitrariedad cometida en contra de ella, o de miembros de su familia, se informa de sus derechos.

Por ejemplo asegura que a su esposo lo despidieron después de 16 años de trabajar. Era mánager y les dio a ganar mucho dinero a sus empleadores. Entonces buscaron un buen abogado quien los defendió. Detalla que recibieron amenazas pero ganaron.

«Con decirle que hasta los ex patrones pagaron al abogado de nosotros y todos los gastos, que la demanda generó».

Juvencia Cárcamo explica que ahora con la política anti inmigrante de Donal Trump, quien desde siempre ha dicho que los y las personas indocumentadas son “criminales” y de expulsión, señala que ya tiene un plan en caso de enfrentar una deportación:

—Cuando quedó este hombre, le dijimos a nuestros hijos: ustedes ya son hombres. Si nos agarran. En mi caso. Firmo y que me manden a México. No quiero estar tres meses encarcelada sin tener derecho a nada. Ni hay Corte, ni fianza ni nada. Que me voten y empiezo de cero.

Mi esposo, dice que sea lo que Dios quiera.

Si me detienen a mi y me voy a México, me sigue mi esposo. Y así hago lo mismo, si lo detienen me voy para México.

Juvencia, hizo una recomendación:— es muy importante grabarse uno o dos números de teléfono. Por si los detienen. Luego y corren con buena suerte y les dejan hablar. Pero las llamadas son por cobrar.

Las mujeres migrantes

Antes, Servicio de Control de Inmigración y Aduana (ICE) detenía y deportaba a personas sin documentos de estancia legal que tenían antecedentes criminales, hoy se llevan a todo aquel o aquella que se encuentran en las zonas públicas. Incluyendo mujeres que no tienen antecedentes delictivos. Son detenidos por violaciones migratorias, informa.

Hoy las mujeres son también detenidas. Afectando a las familias de inmigrantes indocumentadas. Son retenidas y expulsadas.

Otra experiencia de Juvencia Cárcamo fue la de uno de sus familiares quien fue detenido por ICE luego de ir a la Corte por un delito menor. Buscaron abogado. —Fue toda una odisea. Mi pariente no firmó carta de deportación. Esto fue en 2019. Buscamos y pagamos abogado. Pagamos bastante y se logró que saliera bajo fianza. La fianza fue de seis mil pesos.

Aquí existen organizaciones protectoras e incluso el consulado. Pero ninguna apoya. No tienen abogados y mucho menos pagan o cooperan con los gastos. Esos gastos corren por parte de la familia.

Del consulado mexicano refirió que fueron a verlo. Pero nada más.

—Ya viví esa experiencia y pues nomás no quiero ser yo la que esté de ese lado encarcelada. Asegura Juvencia.

Antes aseguró se podía apelar a la deportación, “hoy con Trump no se puede”.

Nosotras como mujeres, somos guerreras y luchadoras. Estamos obligadas a ayudar, remata Juvencia quien finalmente dice:

—Mi esposo y yo empezamos juntos. Aquí llegamos juntos. Estamos bin casados, por el civil y por la iglesia. Y juntos terminamos hasta que Diosito nos separe.

Embarazada cruzó la frontera

La mexicana explica que en México dejó su juventud. Salió de su rancho a los 15 años para trabajar en la Ciudad de México y a los 19 y medio años. A los 20 pisó el suelo norteamericano con su esposo quien la trajo a vivir a este país.

 ¿Cómo cruzó la frontera?

—Crucé la frontera por Mexicali, cuatro días durmiendo en el monte. 48 horas sin comer. Por poco y me quedo a medio camino. Esos años ya pasaron —suspira—.

Todo lo recuerda perfectamente.

—Continúa— Por poco y me quedo en el agua, pero lo logré.

Juvencia fue la única que emigró junto con 16 hombres. Entre ellos, su esposo y su cuñado.

Pagó mil 300 dólares por el traslado. Y explica que hoy llegar a este país el precio a pagar es de 15 mil dólares. Pero es muy difícil que logren pasar.

Desde su toma de protesta, de Donald Trump, un lunes 20 de enero de 2025, la frontera entre México y Estados Unidos, del lado estadounidense es custodiada por diferentes fuerzas de seguridad estadounidenses, incluyendo el propio ejército; y está en proceso de construcción del muro fronterizo.

Fue ya aquí por McAllen en Tucson, Arizona donde nos almacenaban. Pudimos comer comida para un ejército. Al tiempo que exclama: daba náuseas. No sabía si comer o no. Cocinamos. Me cayó la comida como una bomba.

¡Horrible! Nos aseamos. Pasamos a Los Ángeles, ahí nos quedamos hasta que mi cuñado completó el dinero.

Ahí tomó un avión y desde que subió se empezó a sentir mal.

 “Entré al baño. Y nauseas. Desde ahí, desde el avión. Pasaron tres días y vómito tras vómito. —Entre risas— Hasta comiendo frijoles.

Me dice mi esposo: Hazte la prueba del embarazo. Ya venía embarazada. Este año es un símbolo. Casados por el civil y todo el alboroto.

En estos momentos de incertidumbre y de tanta detención de inmigrantes, los hospitales ya no son frecuentados por quienes no tienen papeles migratorios. El miedo a salir e ir al médico hace que muchas mujeres sean atendidas de parto en sus hogares. Por parteras con licencia donde los pagos van de tres mil a diez mil dólares.

Aunque en el estado de Nueva York el servicio de atención, seguimiento de los nueve meses hasta el parto es gratuito para madres embarazadas

Juvencia Cárcamo llegó sin tener noción alguna del idioma inglés. Ya embarazada después de hacerse la prueba del embarazo, recordó que su esposo la llevó con un médico particular colombiano. Ahí le recetaron exámenes y le dieron referencia del hospital católico San Vicente para sus chequeos mensuales.

‘’Todo era en inglés, él hizo todo. Siempre iba conmigo para todo.

Es una constante en este país que por no hablar el idioma inglés se propician diagnósticos de enfermedades contrarias a las molestias, esto debido a la falta de intérpretes. En muchas de las ocasiones, son las y los hijos pequeños quienes se encargan de explicar a las y los médicos o enfermeras los trastornos y motivos por los cuales se visita al médico.

– “No hablo inglés, eso no se me da”, subrayó.

El registro de sus datos se dio directamente al servicio médico Medicaid, servicio gratuito. No pagaba las consultas, pero sí, los ultrasonidos u otros análisis.

El no tener papeles de residencia o ser ciudadana no tuvo nada que ver, eso no nos preguntaron. Con mi acta de nacimiento y de matrimonio fue suficiente. Cuando una está embarazada, no te pueden negar el servicio. Es gratuito para la mamá y después pasa directamente al bebé.

Con su segundo hijo fue el mismo proceso. “Ya hasta iba yo solita”.

México

¿Extraña algo de México?

—Ahora no, cuando vine sí. Sobre todo a mis papás. A mi mamá. A ella le dije: cuando vaya no te voy a avisar. Yo te voy a sorprender pero ya falleció.

Juvencia no pudo ir al entierro de sus papás.

 ¿Se vino a los Estados Unidos por amor?

—Sí, por amor.

Gran parte de la población poblana emigra a Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut. Y Juvencia es de Zacapoaxtla, Puebla (Símbolo del heroísmo de la Sierra Norte) —lo dice con el orgullo en la voz— Con el machete peleamos, les dimos de machetazos a los franceses. La gente salió a pelear. A defender. —Explica—.

El uso del machete es todo un arte. Es maravilloso, hacemos muchas cosas.

Finalmente, Juvencia tiene una recomendación para las mujeres: No permitir que les bajen en autoestima. Las mujeres tienen derecho a opinar. No soy liberal, pero yo no soy sumisa. Debes de ser respetada, que no te impongan.