Termina su gestión en 2021
Por: Sonia Gerth
La
mujer más poderosa del mundo de los últimos años, según la revista
“Forbes”, la cancillera alemana Ángela Merkel, se despide del escenario
político. Como primer paso, anunció en Berlín que no se postulará para
la jefatura de su partido, el Cristiano Demócrata, en las elecciones
internas de diciembre. Agregó que después de esta legislatura, que
termina en 2021, ya no buscaría un cargo político.
“No nací cancillera”, dijo en su conferencia de prensa, y agregó que a
partir de 2021, no iba a buscar ni diputación ni puesto en la Unión
Europea.
La mujer de 64 años, hija de un pastor luterano y criada en la
antigua Alemania del Este, es doctora de física teórica y entró en la
política después de la caída del muro. Su carrera se aceleró gracias a
su mentor, el antiguo canciller Helmut Kohl, quien la nombró Secretaria
de Mujeres y Juventud en 1991.
Luego, pasó a la Secretaría de Medio Ambiente, y en 2000, ascendió a
la jefatura de su partido. Cinco años más tarde, se convirtió en la
primera mujer cancillera alemana y una de las pocas lideresas mundiales.
Pero a pesar de que en su rol de jefa de Gobierno sirvió de ejemplo
para muchas mujeres, los derechos de ellas nunca fueron parte explícita
de su agenda política. Ella no se considera feminista.
En un panel en el marco de la Cumbre W20 de mujeres del año 2017,
donde ella participó junto a la directora del Fondo Monetario
Internacional, Christine Lagarde y la asesora del presidente de Estados
Unidos, Ivanka Trump, cuando preguntaron quién se consideraba
feminista, todas levantaron la mano menos Merkel.
La jefa de Estado contestó de manera “más merkelesca”, como lo
describió el periódico “The Guardian”, y esquivó, dando largas
explicaciones para al fin decir que otras habían luchado más y que ella
no quería adornarse con los méritos de otras.
En sus 4 años como Secretaria de la Mujer, no empujó proyectos de
trascendencia. Años más tarde, ella narró que su éxito más grande en ese
tiempo fue una ley en la cual se decía que las mujeres fuera de trabajo
“deberían” recibir 50 por ciento de la asistencia del Estado para
recibir capacitaciones laborales.
Merkel rompió el “techo de cristal” de su partido conservador siendo
mujer y siendo del Este del Alemania, de donde provienen pocos políticos
al nivel federal, pero nunca fue partidaria de cuotas. En la Cámara de
Diputados, elegida en 2017, 197 de los representantes del partido
Cristiano Demócrata son hombres y solamente 49 mujeres.
Como cancillera, se opuso a las cuotas obligatorias que una de sus
Secretarías de Mujeres quería introducir para las juntas directivas de
las grandes empresas en Alemania. Años más tarde, y con otra ministra,
la medida sí pasó. Las mujeres ahora representan 30 por ciento de
integrantes de esas juntas, pero sólo en las cien empresas más grandes
del país.
Según observadoras y observadores políticos, Merkel ha cambiado el
rumbo de su partido desde una agenda muy conservadora a una más liberal.
Describen su estilo político como moderado y calmado, con un talento de
negociar compromisos, pero las y los críticos dicen que no tiene visión
propia y que adapta su política pública a la opinión popular.
Ejemplifican lo que sucedió con la energía nuclear, de la cual fue
defensora absoluta hasta el desastre de Fukushima, Japón, en 2011, y el
siguiente cambio de opinión pública. Inmediatamente después, el gobierno
Merkel anunció el cierre de todas las plantas nucleares en Alemania
hasta 2022.
En cuanto al matrimonio igualitario, siempre se sentía incómoda. En
2013, declaró que tenía “dificultades” con la adopción por parte de
parejas homosexuales, y que no sería ella quien tomaría la iniciativa
para cambiar la ley. Pero con el paso del tiempo, los derechos de la
comunidad LGBTI fueron más reconocidos, también entre fracciones
conservadoras.
En 2017, Merkel misma hizo posible una votación en el parlamento,
porque dio libertad de voto a las y los integrantes su grupo sobre el
matrimonio igualitario y el derecho a la adopción. La ley pasó con
mayoría, incluyendo 70 votos cristiano-demócratas. Merkel votó en
contra.
La brecha salarial de género en Alemania es del 21 por ciento, pero
Merkel nunca favoreció acciones afirmativas. Su partido se opone a
cambiar leyes fiscales que favorecen el modelo familiar de una persona
que trabaja tiempo completo (en la mayoría de los casos, el hombre), y
otra que no trabaja o trabaja pocas horas (la mujer).
Aunque nunca promovió activamente la igualdad de género, las y los
comentaristas de medios progresivos en Alemania advirtieron que aunque
no fue feminista, “de vez en cuando permitió algún progreso”, como
escribió Helen Hahne para la revista feminista “Edition F”.
La periodista recordó que entre las personas que ahora disputan su
sucesión como jefa de partido, hay un ministro que “comparó las píldoras
abortivas con un M&M”, una funcionaria que “consideró el matrimonio
igualitario como un matrimonio entre hermanos”, y un abogado que se
hizo rico con la ayuda a la evasión fiscal. Por lo tanto, concluyó Hahne
en su comentario: “Podríamos llegar a extrañarla en el futuro”.
Imagen retomada de Twitter
Cimacnoticias | Ciudad de México.-
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