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una propuesta de incorporación estatutaria para que esta medida sea aplicable en el proceso electoral de 2027(negritas, en el original: https://goo.su/Dmbdil).
La medida anunciada por Alcalde tiene efectos inmediatos en Durango y Veracruz, pero no necesariamente en el complicado proceso de 2027, en el que se elegirán 16 gubernaturas, entre ellas cuando menos tres con marcado interés de personajes con perfil de nepotismo, según la nueva clasificación impulsada desde Palacio Nacional.
Alcalde sólo se compromete a presentar una propuesta ante un hipotético congreso nacional (luego a Morena se le complica la realización de ese tipo de sesiones de deliberación masiva), pero no aplica para aquel año, 2027, lo mismo que de manera inconsulta ha decidido para el presente, 2025. Es decir, vale preguntar por qué la dirigente morenista se considera facultada para imponer este año en dos estados lo que para 2027 sólo pondrá a discusión en un congreso previsiblemente acalorado, donde las intenciones contra ese tipo de nepotismo podrían ser derrotadas.
El paliativo alcaldista tiene como contexto la contenida postura de la presidenta Sheinbaum, quien en la mañanera de este miércoles hubo de aceptar el revés que el verde Manuel Velasco y el guinda Adán Augusto López recetaron a la pretensión de frenar esa forma de nepotismo en 2027, con evidente dedicatoria, tal pretensión presidencial, a San Luis Potosí, donde el gobernador Ricardo Gallardo impulsa a su esposa, Ruth González Silva, quien ya es senadora, como aspirante a una sucesión familiar.
La propia Sheinbaum, con rostro y tono alejado de otros momentos en que suele responder de manera relajada, deslizó su esperanza de que cuando menos su partido se negara a promover candidaturas de tufo nepotista. En la Cámara de Diputados, donde debe analizarse y votarse la propuesta ya ajustada en el Senado, legisladores de la marginal corriente claudista exploraban la posibilidad de frenar la decisión impulsada por Velasco y Adán Augusto.
Pero los apetitos sucesorios familiares se confirmaron abiertamente,
arguyendo que la letra aprobada en el Senado permitirá nepotismos este
2027. Félix Salgado Macedonio, cuya hija es la gobernadora de Guerrero,
arguyó que si el pueblo decide apoyarlo, y gana una encuesta interna,
tendrá que obedecer a tal masa popular. Similar recurrencia al pueblo
ha utilizado Ruth González, la esposa del gobernador potosino, quien
iría por el partido Verde (el de las cuatro mentiras), por sí mismo, en
alianza con Morena o contra Morena, como ya sucedió en la campaña del
propio Gallardo en 2021. Saúl Monreal reivindicó su derecho a buscar el
cargo que ocupa uno de sus hermanos y antes ocupó otro. El propio
Ricardo Monreal tuvo a bien filosofar para puntualizar que, en estricto
sentido, sus hermanos no entran en una clasificación de nepotismo, pues
no fueron nombrados en un cargo por un familiar, sino elegidos
popularmente.
Y, mientras Donald Trump ha anunciado que los aranceles a México se
establecerán a partir del próximo 2 de abril, pues asegura que el daño
a Estados Unidos a causa del fentanilo ya está hecho
,
y en tanto el gabinete mexicano de seguridad en pleno, salvo la
secretaria de Gobernación, se reúne hoy en Washington con el secretario
de Estado, Marco Rubio, ¡hasta mañana!
X: @julioastillero, Facebook: Julio Astillero, juliohdz@jornada.com.mx
pausa, una vez más
El caso más reciente, que no el único, es el relativo a la iniciativa
de reforma constitucional presentada por la presidenta Sheinbaum al
Legislativo (ley contra el nepotismo en cargos públicos y cancelar la
relección inmediata), la cual originalmente fijaba 2027 para su entrada
en vigor. Pero los morenistas en el Senado, con Adán Augusto a la
cabeza, acordaron con los siempre vividores y extorsionadores del
Partido Verde
(te hablan Manuel Velasco) modificar dicha fecha y
llevarla a 2030, siempre con las elecciones intermedias en la cabeza
(renovación del Legislativo y 15 gubernaturas en juego).
Se aprobó dicha modificación y del Senado pasa a la Cámara de Diputados, donde la otra pandilla, con Ricardo Monreal a la cabeza, hará lo propio (su hermano Saúl, uno de quienes aprobaron la ley contra el nepotismo, ya se anotó para suceder a su otro carnal, David, en la gubernatura de Zacatecas), sobre todo porque el ahora diputado tiene una parentela igual de numerosa que de permanentemente incrustada en la ubre pública, de la que mama desde hace décadas.
La presidenta Sheinbaum habló de todo esto: no sé si la razón de
los otros partidos (para modificar la fecha original) tenga que ver con
el gobernador de San Luis Potosí (con pretensiones de imponer a su
esposa para sucederlo en el cargo), (pero) no creo que el pueblo, ni de
SLP, ni de ningún estado de la República, ni de la Ciudad de México, le
guste que se deje como candidato a un familiar. Si presentamos la
propuesta fue justamente por eso. Entonces, si alguien pretende dejar a
un familiar o que uno de ellos sea el candidato, lo va a ver muy mal la
gente, ni siquiera el movimiento al que pertenecemos o la Presidenta de
la República. No creo que sea una buena idea, ¿no?
Aún así, la mandataria intentó maniobrar: “más allá de decir ‘no se aprobó exactamente igual’, bueno, es lo que se pudo, la política también es eso, y a partir de 2030 queda establecido. Ahora, ¿qué esperamos todos los mexicanos? Pues que en 2027 no haya familiares que se presenten como candidatos. Y si se llegan a presentar, no creo les vaya muy bien. ¿Quién va a sancionar? Pues el pueblo. No se va a ver muy bien el partido que vaya a postular a un familiar”.
Algo más: en el marco del acuerdo político que se requiere
para que se aprobara la reforma, lo que se cambió es que no fuera 2027,
sino 2030. Espero que lo aprueben los Congresos estatales y la Cámara de
Diputados; va a quedar en la Constitución a partir de 2030. No es que
hayan cedido o no, si no qué acuerdo se logra. La mayoría para cambiar
la Constitución debe ser calificada. Entonces, finalmente, toman la
decisión de que se fuera a 2030. Yo ya ni participé en eso, yo dije: yo
envío la iniciativa, (pero) desde mi punto de vista debe ser desde 2027
.
Pues bien aparentemente se logró el objetivo de poner fin a los
privilegios de los linajes y las dinastías políticas, y garantizar que
el acceso a los cargos públicos se dé por méritos y no por lazos
familiares
(presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Enrique Inzunza, dixit),
pero obvio es que los nepotistas se auto regalaron otra elección
intermedia, una suerte de bono de compensación, para que sus respectivos
nepotes se mantengan adheridos a la ubre pública.
Lo cierto es que a Morena le urge una fumigada a fondo, comenzando
por la presidenta del movimiento, Luisa María Alcalde, y de ahí para
abajo, sin olvidar las coordinaciones en el Senado y en San Lázaro,
porque las autoridades
del partido han dejado pasar a todo tipo
de bichos, cuando, se supone, la concepción del movimiento es,
precisamente, erradicarlos. Pero algo falla.
Las rebanadas del pastel
Ya parece cotorreo: Donald Trump (en su papel de Pedro y el lobo)
anuncia que los ya famosos aranceles que impondría a México y Canadá no
entrarían en vigor el 4 de marzo, sino hasta el 2 de abril, en lo que
es la segunda pausa
desde su anuncio original. Vaya forma de
negociar: a golpe de amenazas y chantajes… Un millón de besos y abrazos
para mi adorada Camila por otra velita en su pastel.
libertades personalesy los
mercados libres, puntos de vista que considera desatendidos
en el actual mercado de ideas y opiniones periodísticas. Para la segunda persona más rica del planeta, hoy no es necesario que los diarios brinden a los lectores secciones de opinión que busquen cubrir diversas perspectivas, pues dicha función es satisfecha por Internet. En un reconocimiento tácito de que sus órdenes alejan a Estados Unidos de los estándares de las sociedades democráticas, Bezos afirmó que su país no llegó a donde está siendo
típicoy que gran parte del éxito estadunidense reside en la libertad en todos los ámbitos, en particular el económico.
Con este anuncio, el Post deja de ser un medio de comunicación y se convierte, ya sin tapujos, en una plataforma propagandística al servicio del magnate. El mensaje general es mucho más ominoso: al anular al consejo editorial de un medio que hasta ayer se presentaba como independiente e imparcial, Bezos cerró de golpe la posibilidad de conciliar los intereses empresariales con la labor periodística. Aunque terrible, este desenlace no es sorpresivo, sino que culmina el largo declive de los medios tradicionales de Estados Unidos, cuya credibilidad se erosionó conforme se estrechó su dependencia hacia el poder político y económico. El propio Post, The New York Times, CNN y otros medios globales que se presumen referentes de la prensa como contrapeso al poder han sido vehículos de difusión de mentiras creadas por Washington, desde las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, hasta la campaña sostenida contra el gobierno mexicano a partir de 2019.
Además del viejo deseo de Donald Trump de acabar con toda voz disidente, se consuma la irrupción de los grandes capitales en el control de los medios. Este proceso se remonta a la década de 1980, cuando millonarios a título individual, fondos de inversión y otras figuras adquirieron y concentraron periódicos, estaciones de radio y canales de televisión, pervirtiendo el sentido de utilidad de la información y el trabajo periodístico, que pasaron a tratarse como mercancías cuyo propósito principal –a veces, único– es generar ganancias a los propietarios y accionistas. Al producir noticias y opiniones bajo la lógica de mercado, la veracidad es avasallada por la rentabilidad y la relación social entre periodistas y lectores es degradada a una transacción mercantil.
Los daños a la libertad de prensa se aceleraron cuando apareció en escena la actual generación de ultrarricos que amasó su fortuna en torno a Internet, entre quienes se cuentan el propio Bezos, Mark Zuckerberg y Elon Musk; estos últimos, dueños de todas las redes sociales de relevancia global, con la excepción de la china TikTok. No es casualidad que quienes controlan los algoritmos con los cuales se determina qué información llega al público, qué temas son relevantes, cuáles son las opiniones válidas y quienes tienen derecho a expresarse, embistan de manera directa contra el equilibrio, la pluralidad, el compromiso con el público y otros valores periodísticos para poner en su lugar el pensamiento único. Tras casi medio siglo de declive de los medios y normalización de las letras mercenarias, es inevitable preguntarse si habrá suficiente sociedad para defender al Post y sus trabajadores de su propietario; lamentablemente, todo indica que no.
Llama la atención que Bezos asegure que hoy Internet hace el trabajo de llevar la diversidad ideológica a los ciudadanos, pues no se puede ignorar que la red (en gran medida controlada por él a través de Amazon Web Services) ha perdido su neutralidad debido al abrumador porcentaje de tiempo que el internauta promedio pasa en sólo un puñado de sitios, cada uno de ellos manejado con criterios idénticos a los que acaba de imponer al periódico fundado en 1877. Ya nadie puede llamarse a engaño: los oligarcas que gastaron miles de millones de dólares para sentar a Trump en la Oficina Oval están operando junto con el mandatario para sustituir la información por un discurso que enaltece el egoísmo, la concentración ilimitada de la riqueza, la destrucción de los derechos sociales, la irresponsabilidad ante el medio ambiente y la ley de la jungla en la escena internacional.
Para imponer su distopía fascista, los magnates necesitan matar la verdad, el disenso, el debate y la inteligencia. Y eso están haciendo.
En este sentido, las acciones y decisiones implementadas por el gobierno de México han jugado un papel fundamental. Por ello, hoy más que nunca, es indispensable cerrar filas, como un acto de congruencia, responsabilidad y compromiso con la patria. Sin embargo, resulta preocupante observar que algunos actores políticos, incluso dentro del propio movimiento, parecen estar más interesados en promover agendas personales que en fortalecer el proyecto colectivo. Desde la perspectiva de la clase trabajadora, este tipo de pugnas internas no sólo generan confusión, sino que también ponen en riesgo los avances que con tanto esfuerzo se han logrado.
El movimiento de transformación no puede ni debe ser visto como un botín político. Es un proceso histórico que busca cambios de fondo en los ámbitos político, económico y social, con el objetivo de consolidar una sociedad más justa, equitativa y soberana. En este proyecto, todos somos piezas claves: los actores políticos, los empresarios, las organizaciones civiles y, por supuesto, el sector obrero. Debemos caminar hombro con hombro para seguir construyendo las bases de un México más digno, justo, próspero y con mayores oportunidades para quienes menos tienen.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ilustra la relevancia de contar con una estrategia unificada que represente cabalmente los intereses nacionales. Las presiones comerciales, las disputas en materia laboral y las controversias energéticas nos exigen actuar con determinación y cohesión. Cualquier fractura o competencia estéril dentro de nuestras filas –sobre todo si proviene de quienes deberían fortalecer la unidad del proyecto de transformación– debilita la capacidad de negociación y, por ende, el futuro de millones de trabajadoras y trabajadores en nuestro país. Desde el sector minero, sabemos que la participación obrera ha sido clave para el desarrollo nacional y que las negociaciones internacionales deben incorporar la voz de quienes generan la riqueza con su esfuerzo diario.
Como líder sindical, sé que la clase trabajadora ha sido históricamente una pieza clave en la construcción de cualquier nación. No podemos permitir que las negociaciones internacionales se realicen sin considerar su impacto en la clase trabajadora y en sus familias. Del mismo modo, el sector empresarial debe entender que su estabilidad y crecimiento están ligados al bienestar de sus trabajadores y a la certidumbre económica. El gobierno, a su vez, debe consolidar una estrategia que garantice un desarrollo equitativo y soberano, sin concesiones que perjudiquen a nuestro pueblo.
No es momento para distracciones ni agendas personales que fracturen el rumbo de esta gran transformación. Debemos coordinarnos con una finalidad común: el bienestar y la prosperidad nacional. La coyuntura internacional es desafiante, pero si México mantiene unidad y congruencia, podrá fijar un nuevo rumbo con fortaleza y determinación. El llamado es claro: trabajemos juntos, sin fisuras, con la certeza de que la unidad nos dará la fuerza necesaria para que podamos defender y consolidar el futuro de nuestra nación.
Cuauhtémoc fue hijo de Ahuízotl, octavo tlatoani mexica, y de la princesa tlatelolca Tilacápatl, y sobrino y yerno de Moctezuma Xocoyotzin. Aunque algunas fuentes fijan la fecha de su nacimiento en 1496, Alfonso Caso dice que nació en 1500, mientras que Eulalia Guzmán da la fecha de 1501. No obstante, el año en el que coinciden más fuentes es 1502, pues los primeros testimonios históricos en que aparece su nombre, como el Códice Ramírez, indican que era un joven capitán de 18 años que encabezaba la protesta contra el tlatoani Moctezuma, preso en el palacio de Axayácatl por órdenes de Cortés. Después de la matanza por sorpresa y a traición de decenas de mexicas organizada por Pedro de Alvarado, entre la multitud enardecida, según el Códice Ramírez, el joven capitán Cuauhtémoc habría increpado a Moctezuma gritándole bellaco y cobarde. También hay discrepancias acerca de dónde nació. Algunas fuentes señalan Tenochtitlan, otras, Tlatelolco. Eulalia Guzmán afirma que nació en Ixcateopan, hoy Guerrero.
Aunque varios cronistas e historiadores coloniales sostienen que Cuauhtémoc se casó con la hija mayor de Moctezuma, Tecuichpo (bautizada después como Isabel Moctezuma, quien estuvo casada con Cuitláhuac), hay fuentes históricas, como Reales Cédulas de Carlos Reyes y Felipe II y la encomienda que otorgó Cortés al hijo de Cuauhtémoc, Diego de Mendoza, muestran que su esposa fue otra hija menor de Moctezuma de nombre Xuchimatzatzin (bautizada después como María), con quien procreó a Diego de Mendoza.
En 1519, cuando estaba en curso la conquista que el ejército español
intentaba hacer de los señoríos mesoamericanos, Cuauhtémoc fue nombrado
Tlacatehcutli, gobernador militar de Tlatelolco. Meses después, cuando
Cuitláhuac, sucesor de Moctezuma, falleció víctima de la viruela a
finales de 1520, Cuauhtémoc fue elegido tlatoani por los senadores y
ancianos mexicas en febrero de 1521. La elección se dio en momentos muy
difíciles para su nación. Decenas de pueblos indígenas se habían unido
al ejército de Cortés para enfrentar a la Triple Alianza, encabezada por
Tenochtitlan, y Cuauhtémoc debía organizar la defensa de su pueblo. Fue
elegido, según relata fray Bernardino de Sahagún, por ser uno de los
más nobles de la línea de los señores antepasados, hombre valiente,
ejercitado en cosas de guerra, osado, que no supiese beber vino, que
fuese prudente y sabio, entendido y recatado, animoso y amoroso
. Bernal Díaz, quien lo conoció, reconoce en su crónica el valor y la temeridad que infundía.
El lugar de héroe de la nación mexicana que ocupa merecidamente Cuauhtémoc lo ganó en la defensa de su pueblo y de su ciudad. Desde que fue investido tlatoani se opuso a cualquier negociación con los españoles. Era conocida la furia destructiva de Cortés, por lo que, dentro de la nobleza, los sacerdotes, guerreros y gobernantes mexicas se dio una profunda división entre quienes querían pactar con Cortés, para sobrevivir como tributarios, y quienes preferían defender hasta lo último su libertad, su tierra, su religión, sus costumbres, sus gobernantes. Cuauhtémoc encabezó el ala dura que decidió sostener la guerra contra los invasores. Ante el consejo de principales y nobles tenochcas y sus aliados, les recordó la destrucción que habían causado los españoles en otros pueblos. Les dijo que los dioses estaban de su parte, que debían luchar por su vida, su libertad, sus hijos y mujeres, su nación y linaje. Para que no quedara duda de que la estrategia era una guerra a vencer o morir contra Cortés y sus aliados y no permitir ninguna debilidad, Cuauhtémoc mandó matar a los hijos de Moctezuma y a quienes querían la paz con los españoles.
Los invasores habían derrotado y subordinado a los tlaxcaltecas; contaban también con el apoyo de los ejércitos de Huejotzingo y Cholula. Además, habían incorporado a su alianza a todos los pueblos ribereños de los lagos de Texcoco y Xochimilco que rodeaban a Tenochtitlan y Tlatelolco. Los mexicas se habían ido quedando solos. Desde el primer momento, Cuauhtémoc trató de equilibrar la enorme superioridad numérica y de armas de los ejércitos invasores, enviando mensajeros a todas las provincias buscando que se unieran para combatir a Cortés y sus aliados y mandando guarniciones para apoyar a pueblos que podían ser atacados por los enemigos.
Es probable que la semana pasada sintetice una de las inflexiones en
la escena global más inesperadas e insólitas de la última década y
media. ¿O alguien podía haber imaginado que la representante de EU en la
ONU votaría junto con Rusia y China, frente a la mirada estupefacta de
los delegados europeos, un acuerdo convocando a iniciar las
negociaciones de paz en Ucrania? Para asombro de todos, el texto del
acuerdo reduce la percepción de una guerra de tres años a la calidad de
mero conflicto
.
¿Cómo explicar el súbito giro de la política estadunidense que da la
espalda a una alianza cifrada en la OTAN –como mecanismo de despliegue
unipolar– para sentarse a negociar con Rusia en la soledad de Riad no
sólo el destino de Ucrania, sino probablemente, el tablero de un ajedrez
que hace tabula rasa de tres décadas de un Occidente unificado
?
Ocho días que estremecieron al mundo
es el título de un editorial publicado por el periódico El Siglo .
Una imagen acaso excesiva para describir el crepúsculo de una época que
se desvanece ante nuestra mirada. Pero sin duda se trata de un giro de
180 grados. La historia comienza con la desintegración de la Unión
Soviética y la disolución del Pacto de Varsovia (antigua alianza militar
de los países del este de Europa) en 1991. Le siguió la creación del
euro como moneda viviente de una unificación (que hoy sabemos forzada) y
la consolidación de la OTAN bajo hegemonía estadunidense.
En 1999, ingresan a la alianza militar Polonia, Hungría y la
República Checa. El argumento era que requerían protección frente a la amenaza
que representaba Moscú. Un argumento que en la época resultaba
simplemente absurdo. Cerca del año 2000, Rusia atravesaba por una
implosión política, social y económica. Varias guerras intestinas
mermaban sus fuerzas. Había semanas en que el gobierno central era
incapaz de pagar salarios a sus empleados. La pregunta en aquel entonces
consistía en si Rusia podría sobrevivir a sus dilemas.
Entre 2002 y 2017 la OTAN engulló prácticamente a otros 14 países del este europeo; entre ellos Montenegro, que no cumplía con ninguno de los requisitos requeridos por Bruselas para su ingreso. A los generales europeos –y menos a los estadunidenses– los tenía sin cuenta. La OTAN funcionaba ya como un dispositivo de expansión europea de Washington. Dispositivo que sería empleado en las guerras de Irak, Libia y Afganistán. Como resultaría evidente, años después, su cometido central sería vulnerar y, de ser posible, desangrar a Rusia.
En 2014 la CIA y la franja ultra de la oligarquía ucrania promovieron un golpe de Estado en Kiev. El propósito fue siempre evidente: enterrar la opción de la neutralidad de Ucrania. De ahí en adelante toda la política de EU se empeñaría en promover la promesa de su afiliación a la OTAN. Desde 2015 en adelante, Putin advirtió los límites de la expansión de la alianza atlántica: Ucrania y Georgia representaban, para Moscú, una zona de su seguridad nacional. Washington desoyó la advertencia y apoyó el ascenso de una fuerza rusófoba. Zelensky sería su dócil instrumento. En unos cuantos meses, se prohibió la lengua rusa, se ilegalizaron los partidos políticos que apoyaban la neutralidad y se iniciaron los pogromos contra las regiones del este ucranio. Washington parecía convencido de que una guerra local debilitaría a Rusia. Y un cúmulo suficiente de sanciones económicas (al final se le impusieron 24 mil) enterraría su economía.
Pero la historia da sorpresas. Después de tres años de guerra, los saldos se invirtieron con una precisión casi aritmética. Ucrania perdió 8 millones de habitantes, 25 por ciento de su territorio, la parte fundamental de su infraestructura y su economía. El ejército, que resistió asombrosamente la invasión rusa, resultó incapaz de doblegarla. Por su parte, Moscú sorteó la campaña contra su economía apoyado por China e India.
En 2025, lo último que se puede permitir Washington es un Afganistán en el centro de Europa. Lo insólito es, sin embargo, la sed de guerra de los gobiernos europeos, una sed que inhabilitaba cualquier opción de negociación. Y llegó finalmente el 24 de febrero. El día en que EU dio la espalda a la ineptitud política, diplomática y militar de Europa.
En Riad se encontraron los negociadores de Washington y Moscú sin la
presencia de Ucrania, ni de los gobiernos correspondientes de la OTAN.
Como dijo un secretario de Estado del gabinete de Biden: en geopolítica quien no está invitado a la mesa, forma parte del menú
. De facto, Rusia ha ganado la guerra; falta ver si es capaz de ganar la paz. Sólo el pragmatismo de Washington ha sabido reconocerlo.
Imposible prever el destino de las negociaciones. Lo cierto es que la escena global está hoy definida por tres grandes potencias. Y la Unión Europea no es una de ellas.
Nació en Manzanillo, oriente de Cuba, el 28 de febrero de 1950 como Francisco López Álvarez. El Sacha de su segundo apellido –como todos lo llamábamos– fue adquirido en el preuniversitario, cuando uno de sus amigos empezó a nombrarlo así por su supuesto parecido con Sacha Distel, el jazzista francés, aunque la semejanza era menos física que espiritual. Escribió su primer poema a los nueve años, pero amó la música casi tanto como a la literatura. Tenía buena voz, soñaba con ser cantante de rock and roll y grabar, aunque sólo fuera una canción, pero la vida no le dio esa oportunidad.
Su obra, que incluye cuentos, novelas, ensayos y textos críticos, es reconocida como uno de los pilares de la narrativa cubana de todos los tiempos, con títulos imprescindibles como El cumpleaños del fuego, Descubrimiento del azul, El más suave de todos los veranos, Prisionero del rock and roll y Voy a escribir la eternidad , su más reciente novela autobiográfica. La Editorial Letras Cubanas prepara la publicación de su novela inédita Licor diabólico.
Estaba muy orgulloso de la última novela, Voy a escribir la eternidad (2023), ganadora del prestigioso Premio Alejo Carpentier, que es una obra airosamente contada con una voz coral, saltos temporales y una tesis fascinante: la eternidad es aquello que vivimos una sola vez. Por eso cada ser humano es eterno, decía Sacha. Allí el Manzanillo cubano –como el Dublín de James Joyce– es la ciudad irrepetible cuya banda sonora remite a toda la música de su generación, desde la trova tradicional hasta los Beatles. Manzanillo es, también, la intrahistoria de la revolución cubana, a la que no llega despolitizando hechos, ocultando sentidos, mutilando identidades, condenando a los vivos, mitificando a los muertos, sino a través de una peculiar mezcla de memoria, historia y autobiografía, de un yo colectivo puesto en función de la intensa e íntima relación del escritor con la vida de su país.
El recorrido a través de la ciudad, el tiempo y la memoria sirvieron a la literatura de Sacha para hacer indagaciones como la del peso y trascendencia de la niñez en la definición de la vida del hombre o descubrimientos como el del amor (o el desamor), valoraciones sobre la música y la experiencia, revelaciones dedicadas al hallazgo de las posibilidades literarias de la ciudad. Hay que contar para recordar y hay que contar para comprender, decía.
Gran contador de historias, Sacha sabía encontrar nuevas maneras de
narrarlas una y otra vez en su literatura y en el aula. Sólo para
escucharlo yo misma asistí varias veces a su Taller de Técnicas
Literarias en el Instituto Internacional de Periodismo de La Habana, que
impartió cada año durante casi dos décadas y en los que renovaba sus
sorprendentes monólogos. Era fascinante escucharle explicar por qué hay
una literatura retrospectiva hecha de tiempo, y hay otra no menos
valiosa que brota de la instantaneidad, sin mediación ni distancia
alguna, sin las ventajas de la perspectiva, aunque también sin los
engaños y las vaguedades de la memoria. Él nunca dejó de ser un charlista
,
como lo llamaban cuando alfabetizó a campesinos de la Sierra Maestra
siendo apenas un niño. Su cultura y su don de la oralidad asombraban a
todos, lo hacían capaz de componer un ensayo en una improvisación. Y
jamás dejó de agradecer que su vida transcurriera en Cuba.
En una de sus últimas entrevistas, cuando ya estaba herido de muerte y no lo sabía, dijo al diario Granma que era un hombre muy afortunado: Porque
tengo personas que me quieren y a quienes quiero, porque siento que mi
trabajo no ha sido inútil. Porque soy cubano y me siento orgulloso de
serlo. Porque he tenido el privilegio de tener, entre mis compañeros de
generación, gente muy valiosa, y el de vivir en la época de la
revolución cubana; también el de conocer, gracias a la propia
revolución, las raíces de la historia de mi país. Y porque me siento
vinculado históricamente a Cuba, y siento que, si soy cubano y tengo un
dolor, ese dolor puede ser compartido, así como puedo compartir mi
alegría, porque formo parte de un pueblo
.
Los afortunados fuimos nosotros, aquellos que lo conocimos. Adiós y un hasta siempre, querido Sacha.
No tenemos en la Constitución una jerarquía jurídico-político profunda que habilite a los pueblos para la defensa de su identidad comunicacional de clase y para exorcizarse de la infiltración ideológico-burguesa del conglomerado mediático hegemónico. Como si no estuviese suficientemente claro el peligro que representa la ofensiva de las burguesías en todo el mundo. Como si no hubiésemos tenido muestras suficientes de la injusticia que representa el enmudecimiento de los pueblos y el costo de los engaños mediáticos contra las culturas. ¿Qué esperamos para elevar a categoría principal de justicia social el derecho a organizarse comunicacionalmente, con soberanía tecnológica, semántica y política? Necesitamos una legislación obediente a la Cuarta Transformación.
No tenemos inmersa en las garantías individuales y colectivas, la
revolución comunicacional de las conciencias y la justicia semiótica
salvaguarda independentista y revolucionaria de la 4T comunicacional.
Como si no hubiese un arsenal mundial de contribuciones para el debate
sobre la justicia de los pueblos que anhelan un derecho nuevo y
fundamental a la comunicación. La Unesco, desde el Informe MacBride,
ha abordado los temas de comunicación y legislación, especialmente en
el contexto de los derechos humanos, la diversidad cultural y la
libertad de expresión. El monopolio en la comunicación amenaza la
democracia misma, porque limita la diversidad de opiniones y la
capacidad de los ciudadanos de formarse un juicio propio.
En la convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones exige el
derecho soberano de los Estados a formular y aplicar sus políticas
culturales y medidas para proteger y promover la diversidad de las
expresiones
(2005). En la Declaración de Windhoek sobre el
desarrollo de una prensa libre, independiente y pluralista (1991) insta a
los países a legislar para asegurar la pluralidad de voces en los
medios (1994). En la Declaración de París sobre la libertad de expresión
y la democracia reafirma a la libertad de expresión como pilar de la
democracia que debe estar protegida por legislaciones adecuadas (2011).
Ante la digitalización de la comunicación abogan por la creación de
marcos legales que que combatan la desinformación y protejan la
privacidad de los usuarios (2019). Es imperativo que los estados
desarrollen regulaciones que promuevan el acceso a información fiable,
sin comprometer la libertad de expresión
(2019). Defiende el
multilingüismo y el acceso universal al ciberespacio por la importancia
de la diversidad lingüística en Internet y la necesidad de legislaciones
que aseguren el acceso universal a la información en múltiples idiomas
(2003). El acceso universal a la información en Internet debe incluir
la diversidad lingüística y cultural, y estar garantizado por leyes que
apoyen esta pluralidad.
Reconoce la diversidad cultural como un
derecho humano, y promueve la creación de legislaciones que protejan y
promuevan la diversidad en los medios de comunicación. La defensa de la diversidad cultural exige leyes que promuevan un entorno mediático plural y equitativo
(2001). Todos sabemos que los medios no sólo fingen que informan, sino
que también distorsionan las interpretaciones de la realidad a punta de
emboscadas ideológicas.
En el Programa Internacional para el Desarrollo de la
Comunicación (PIDC), la Unesco fomenta proyectos para la libertad de
expresión y el desarrollo de medios independientes y pluralistas. En sus
principios para la transparencia en los medios insta a los estados a
promulgar leyes para evitar monopolios y concentraciones de poder
(2018). La transparencia en la propiedad de los medios es fundamental para evitar concentraciones de poder que limiten la pluralidad.
Estas declaraciones y documentos de la Unesco son un conjunto histórico
y amplio de iniciativas y voluntades siempre interesantes, pero siempre
insuficientes. La falta de una legislación que democratice los medios
reduce la comunicación a juguete de vendedores usureros.
Sabemos muy bien que el modelo jurídico actual en materia de medios
es heredero de una lógica mercantil que lo hace particularmente
susceptible a la influencia de intereses económicos poderosos. Sabemos
que hemos dejado en manos de mercachifles la producción, los medios y
las relaciones de producción de sentido. Sabemos que nuestro entorno
mediático está cada vez más gobernado por los mercados que por la
justicia para la expresión social humanista. Con la buena voluntad
de algunos gobiernos no nos alcanza, porque los medios de comunicación
mercantiles se han convertido en la estructura de poder decisiva contra
los intereses profundos de la sociedad restringiendo la realización
plena de la justicia comunicacional para todos.
Hoy la comunicación no es el territorio natural de la reforma
judicial, especialmente de la revolución de la conciencia para la
justicia democratizada. La reforma judicial no juega un papel decisivo
en el proyecto comunicacional nuevo que necesitamos con urgencia. Aunque
ganemos elecciones. El poder democrático de los medios de comunicación,
bajo el modelo actual, sigue socavado por imperativos económicos.
Porque la industria cultural, como está hoy, fue diseñada para perpetuar
la alienación y el control social en beneficio de las élites
dominantes. No nos cansaremos de repetirlo, el peligro de reflujos y
retrocesos civilizatorios está desatado en todo el planeta. Legislar y
asegurar la Cuarta Transformación en los medios requiere una decisión
política contra la guerra cultural de la ultraderecha. Urge un nuevo
orden mundial de la información y la comunicación. Es hora de asumir el Informe MacBride actualizado como plan de lucha para el presente. Urge. Es
necesario que las naciones promulguen leyes que garanticen la
circulación de información, sin interferencias ni distorsiones por
intereses económicos.
En el penúltimo año de gobierno de AMLO se presentó el paquete económico para 2024, que contenía lo que el gobierno pensaba sobre la dinámica de nuestra economía ese decisivo año. Su estimación del crecimiento del PIB para 2024 fue de 3 por ciento. Conforme avanzaba el año, el primer semestre en pleno proceso electoral y luego con la respuesta de algunos actores económicos al contundente triunfo de Morena, fue quedando claro que la economía se movía más lentamente de lo previsto. De acuerdo con el Inegi el crecimiento del PIB en 2024 fue de 1.5 por ciento. Es importante entender qué fue lo que paso, ya que indica que ocurrieron eventos que no se preveían y que otros fueron más o menos provechosos de lo que se esperaba.
El gobierno de CSP en el paquete económico 2025 planteó que el PIB crecerá entre 2 y 3 por ciento, pero diversos organismos económicos desde el momento mismo en que se hizo público este pronóstico señalaron que ese resultado no era alcanzable y que el PIB crecería alrededor de 1.5 por ciento. El Banco de México, en su último informe trimestral octubre-diciembre de 2024, que presentó la semana pasada, estimó que el crecimiento del PIB será de 0.6 por ciento. Las empresas de análisis económico, de acuerdo con Citi México, en promedio estiman que tendremos un crecimiento de 0.9 por ciento.
Es obvio que cualquier estimación de futuros desempeños tiene muchas dificultades, pero responderá la economía a las decisiones de la política económica, así como el entorno nacional y global modificará el desempeño económico. Por eso se habla de metas que, además, cuando es claro que no se podrán cumplir, dan cuenta de la conveniencia, y en momentos incluso la necesidad, de introducir ajustes en el diseño político para enfrentar los impactos negativos que pudieran presentarse.
Al cierre del primer bimestre del año ya es claro que los riesgos negativos que se conocían se están concretando y que es muy probable que se impongan los aranceles de 25 por ciento con los que Trump ha amenazado a nuestro país y a Canadá. Esto explica por qué el Banco de México disminuyó su estimación a 0.6 por ciento. De concretarse los aranceles esta estimación quedará corta y pudiéramos acercarnos a un escenario recesivo.
La respuesta del gobierno no puede ser expresar confianza en que 2025 será un buen año. Es importante advertir que no se dejará todo en manos del mercado
,
señalando que se trabajará en la promoción del proyecto de desarrollo
que se ha planteado el gobierno. Sin embargo, si a esta idea no se
asignan recursos para concretar esos esfuerzos, los trabajos serán
ineficientes, ya que por más promoción que se haga, lo que importa es
concretar inversiones públicas y privadas: las inversiones públicas en
diversas obras de infraestructura resultan fundamentales y la inversión
de los empresarios mexicanos y de los extranjeros que tienen plantas
productivas en el país es crucial.
Por eso importa conocer lo que está ocurriendo en el ámbito privado. La inversión extranjera en 2024 registró un monto récord con 36 mil 872 millones de dólares, 2.5 por ciento mayor que la de 2023. El grueso de este monto, 28 mil 710 millones, 78.9 por ciento, fueron reinversiones, es decir utilidades que obtuvieron empresas extranjeras y que decidieron usarlas para ampliar su capacidad productiva. Los otros 8 mil 162 millones de dólares se dividen entre cuentas entre compañías, que sumó 4 mil 994 millones, y nuevas inversiones que llegaron a 3 mil 169 millones. En este rubro se registra una disminución significativa, lo que representa un desafío trascendente.
Es claro que el país enfrenta dificultades importantes. Muchas eran esperables, de modo que en el diseño presupuestal pudieron ser incorporadas, Se han agregado dificultades adicionales, que modifican el escenario previsto y que obligan a introducir ajustes necesarios para amortiguar impactos negativos provenientes de actores globales. Estos ajustes demandarán recursos públicos adicionales, lo que impactará las finanzas públicas, y debieran enfrentarse fortaleciendo los ingresos públicos. Las acciones en este frente son indispensables y urgentes.
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