4/01/2017

Cuba: “Sombras nada más”, cuentos de violencia


Leyda Machado

La Habana, 24 mar. 17. AmecoPress.- Por primera vez en Cuba 36 escritoras hablan del maltrato hacia la mujer. Laidi Fernández de Juan las ha reunido en un libro de cuentos con nombre de bolero: Sombras nada más, publicado por Ediciones Unión, son los relatos de autoras de diversas generaciones unidas en el afán de denunciar la violencia.
“Todas las mujeres hemos sido víctimas de eso, aún sin saberlo. El silencio y la indiferencia son también formas importantes de violencia. En Cuba sucede un fenómeno extremadamente peligroso y es que el código penal no contempla la violencia hacia la mujer”, contó Laidi este miércoles en la segunda presentación del título, realizada en la Asociación Cubana de Naciones Unidas.
¿Cuán dolorosas son las historias que se narran en el libro? ¿Por qué no se habla de eso? ¿Cómo identificar a un maltratador y qué puede hacer en Cuba una mujer maltratada? Interrogantes como estas salen a relucir a propósito de una investigación de este tipo.
“El tema de la violencia de género, de la violencia contra las niñas y las mujeres es muy complejo y Cuba no está exenta de ese flagelo. Nuestro objetivo fue sobre todo visibilizar el problema, porque creemos que ocultándolo, diciendo que no existe, le conferimos impunidad a los abusadores, quienes no distinguen credo, nivel intelectual, nada de eso. Conocemos extraordinarios científicos que son grandes abusadores. Lo mismo sucede en el área de la literatura, de la ingeniería. Es un mal que nos acecha a todos”, dijo Laidi.
A pesar de la actual campaña “Eres más”, lanzada en 2014 por el Centro Oscar Arnulfo Romero, la violencia hacia la mujer no ha sido visibilizada en Cuba como merece, ni ha cobrado la fuerza de movimientos similares como “Ni una menos”, surgido en Argentina.
“Cuba intenta decir que eso no ocurre. Yo creo que sí existe y hay que darle voz a esas mujeres, decirle: eres una víctima y tienes todo el derecho a denunciarlo. Pero no tenemos ninguna herramienta para eso. Desde el punto de vista legal no hay vehículos que faciliten la denuncia. La ley nos ayudaría, porque al menos podríamos denunciar al fulano que está maltratando y eso ya sería un castigo”.
“Es fácil notar que hay una intención, incluso desde las altas esferas políticas de llamar la atención sobre la pérdida de los valores sociales. Sin embargo, el hecho de que el acto violento hacia la mujer no haya sido ni siquiera reconocido, nos impele a este tipo de trabajos, aunque sabemos que no es nada comparado con lo que todavía falta por hacer. Esto es un intento de acercamiento. Es simplemente decir, miren, Cuba está batallando contra esto”, agrega la compiladora.
Afortunadamente el fenómeno de la violencia física apenas afecta a las generaciones más actuales. “Entre las parejas más jóvenes, que han sido criadas en el sistema de becas, con otro tipo de cultura relativa a los cuerpos, dice Laidi. No es tan frecuente como en otras mayores. Las mujeres jóvenes conocen sus derechos y exigen con mucho más poder”.
Sombras nada más es también un libro de mujeres, “aunque aspiro a que no sea solo para mujeres. Espero que sea leído por maltratadores y maltratadas, por madres de niños y niñas que debemos formar en una cultura del respeto hacia la mujer”, agrega la ensayista, quien asumió la compilación de esta antología, una idea original de la escritora Marilyn Bobes. A su vez tiene la edición de Amanda Fleites, ilustración de cubierta de Cirenaica Moreira, prólogo de la ensayista Zaida Capote y nota de contracubierta de Helen Hernández Hormilla.
“Aparecen aquí escritoras que viven en Cuba, otras que residen fuera, de distintas edades, colores de la piel y orientación sexual. En fin, tratamos de ser lo más inclusivos posibles. Es la primera vez en Cuba que se hace un trabajo de este tipo. Y es muy posible que tengamos una segunda temporada. Aún no hemos terminado”, dice.

Autoras hablan

Lourdes de Armas, cuya narración “Mujer sentada en el parque” inicia el libro, dice:
“Sin legislación no es posible nada. Y no se trata solo de incluir dentro de la ley la protección a la mujer sino en el procedimiento, porque puede ser que esté legislado pero el procedimiento sea tan engorroso que la mujer se agote. Para que tenga más fuerza tenemos que incorporar a la legislación. A una persona por tocar una vaca le puede costar de 8 a 15 años de prisión, mientras que por abuso lascivo a una mujer son solo 250 pesos de multa. La diferencia en vez de abismal, es animal”.
La holguinera Lourdes González Herrero comentó:
“A mí me interesa mucho la violencia como tema porque es algo que está en todas partes. Creo que es muy complicado porque la violencia física masculina se basa en que hay dos poderes físicos diferentes, tú me estás danto pero yo no te puedo dar de la misma manera, entonces la respuesta femenina se vuelve muy compleja.
“Luego, uno puede divorciarse de un hombre pero no de un padre, un hijo o un hermano, que a veces son los maltratadores. Estamos hablando entonces de muchísimas cosas. Si todas seguimos pensando en la violencia creo que lograremos algo”.
Fotos: Archivo AmecoPress y Facebook. Laidi Fernández de Juan.
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Internacional – Libros – Violencia de género. 27 mar. 17. AmecoPress. 

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